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SISTEMAS CON MOVIMIENTO EN LA BASE

Los terremotos son peligros naturales bajo los cuales los desastres son causados
principalmente por el daño o colapso de edificios y otras estructuras hechas por el
hombre. La experiencia ha demostrado que, para la nueva construcción, la protección
contra daños causados por el terremoto se puede realizar estableciendo regulaciones
resistentes a los terremotos.

Los daños causados por el terremoto dependen de muchos parámetros, incluido las
características del movimiento del suelo por el terremoto (intensidad, duración y
frecuencia del movimiento del suelo), las características del suelo (topografía,
condiciones geológicas y del suelo), las características del edificio y la calidad de la
construcción.

El diseño del edificio debe ser tal que asegure que él mismo tenga la resistencia y
ductilidad adecuada, para permanecer como una unidad integral, incluso cuando está
sometido a un terreno con grandes movimientos.

También son importantes los factores sociales y de otro tipo, como la densidad de
población, la hora del día en que ocurre el terremoto y la preparación de la comunidad
para la posibilidad de tal acontecimiento.

Sin embargo, se pueden mitigar los riesgos y reducir así el impacto del sismo siempre
que se diseñen y construyan los edificios para minimizar las pérdidas basadas en el
conocimiento previo de los daños que causan los sismos.

El estudio de los daños es un paso importante en la evolución de las medidas de


mejora del comportamiento sísmico para los diferentes tipos de edificios.
Fenómeno físico

Los edificios sufren daños durante un terremoto principalmente por las secuencias de
sacudidas horizontales y verticales que se ejercen sobre el mismo. Cuando el
movimiento del suelo consigue mover la base del edificio en un sentido, el edificio se
mueve hacia el sentido contrario respecto de la base, como si estuviera empujado por
una fuerza invisible a la que llamamos “fuerza de inercia”. Cada parte del edificio debe
resistir su inercia.

Realmente, el proceso es mucho más complejo ya que el suelo se mueve


simultáneamente en dos direcciones horizontales y verticales durante el terremoto.

Un factor importante en los daños que pueda provocar el terremoto es la posición del
epicentro. La RAE define el epicentro como: “centro superficial del área de
perturbación de un fenómeno físico, que cae sobre el hipocentro (punto del interior de
la corteza terrestre donde tiene origen un terremoto)”. Cuanto mayor sea la proximidad
del epicentro, mayores serán los daños.

Los terremotos pasados demuestran que las condiciones del lugar afectan
perceptiblemente a los daños de los edificios. Los estudios de los terremotos han
demostrado que la intensidad de un choque está directamente relacionada con el tipo
de estratos de suelo bajo el edificio. Estructuras construidas sobre roca sólida y suelo
firme frecuentemente funcionan mucho mejor que los edificios en suelo blando.

Las lecciones aprendidas de terremotos recientes demuestran que la topografía y la


geomorfología de un lugar influye mucho en los daños. Los edificios en lugares con
topografía plana y uniforme suelen ser menos dañados durante un terremoto que los
edificios en crestas, en valles estrechos y en pendientes pronunciadas. Igualmente, la
existencia de fallas y discontinuidades de los estratos, también pueden influir muy
negativamente, como en el caso del terremoto de Lorca.

Otro aspecto importante es la manera en que se mide la magnitud de los terremotos,


principalmente clasificados según la escala de Richter. La idea es: conociendo la
distancia desde un sismógrafo (instrumento con el que se miden las sacudidas) a un
terremoto y observando la amplitud de la señal máxima registrada por el sismógrafo,
se puede hacer una clasificación cuantitativa del tamaño o la energía inherente del
terremoto. O visto de una forma más sencilla, se puede considerar que se mide la
cantidad de energía que se libera, recogida por un sismógrafo.

Las propiedades deseables del diseño resistente a terremotos incluyen los siguientes
conceptos: ductilidad, deformabilidad y robustez. Por ello, se ha considerado
importante describirlos.

Tal y como explica Yuji Ishiyama : “La ductilidad y la deformabilidad son conceptos
interrelacionados, teniendo que ver con la capacidad de la estructura para admitir
grandes deformaciones sin llegar al colapso. Esto es deseable porque significa que las
estructuras pueden absorber más energía con menos daño, y porque permite que no
colapsen bruscamente, permitiendo su evacuación y, en su caso, su estudio para
posibles reparaciones. Una estructura dúctil redunda en un edificio más seguro para
sus ocupantes. La robustez es también una cualidad deseable para la construcción, y
se refiere a la capacidad de una estructura para sufrir daños sustanciales, sin colapso
parcial o total.”

Efectos

Como se ha explicado en el apartado anterior, las secuencias de sacudidas


provocadas por el terremoto generan movimientos tanto en horizontal como en
vertical, en los dos sentidos. Estos movimientos que provoca el terremoto, conllevan
una serie de efectos o consecuencias.

Hay cuatro causas básicas de los daños provocados por el terremoto: sacudida del
terreno, falla en el terreno, tsunamis y fuego. Sin embargo, la causa principal del daño
son las propias sacudidas derivadas del terreno. Los demás son desastres
secundarios.

 Sacudida del terreno. A medida que la tierra vibra, todos los edificios
responden a esa vibración en distintos grados. Las aceleraciones, velocidades
y desplazamientos inducidos por terremotos pueden destruir un edificio, a
menos que haya sido diseñado y construido o reforzado para ser resistente
frente a sismo.
Por lo tanto, el efecto del movimiento de la tierra en los edificios es un área
principal a considerar en el diseño de los edificios resistentes a terremotos.
Las cargas de diseño son extremadamente difíciles de determinar, debido a la
naturaleza aleatoria de los movimientos del terremoto. Sin embargo, las
experiencias de fuertes terremotos han demostrado que las prácticas
razonables y prudentes pueden mantener un edificio seguro durante un
terremoto.

 Falla en el terreno. Se ha observado en forma de ruptura del terreno a lo largo


de la zona de falla, deslizamientos de tierra, asentamiento y licuefacción del
suelo. La rotura del terreno a lo largo de una zona de falla puede ser muy
limitada o extenderse a lo largo de cientos de kilómetros.
El desplazamiento de tierra puede ser horizontal, vertical o ambas, y puede
medirse en centímetros o incluso en metros. Mientras que un deslizamiento de
tierra puede destruir un edificio, el asentamiento solo puede dañarlo.
La licuefacción del suelo puede ocurrir en arenas saturadas de baja densidad
de tamaño de grano relativamente uniforme y, especialmente en terrenos
limosos. El fenómeno de la licuefacción es especialmente importante para las
presas, puentes, tuberías subterráneas y los edificios que se colocan en tal
terreno.
 Tsunamis. Se producen
generalmente por un movimiento
repentino del suelo del océano. A
medida que las ondas del agua se
aproximan a la tierra, su velocidad
disminuye y su altura de subida
aumenta a 5 – 8 m, o incluso más.
Los tsunamis pueden ser
devastadores para los edificios construidos en zonas costeras.
 Fuego. Cuando comienza un incendio después de un terremoto, se hace difícil
extinguirlo, ya que un fuerte terremoto es a menudo acompañado de la pérdida
de suministro de agua y atascos de tráfico. Por esto, un incendio provocado por
un terremoto se suma a los daños en edificios debido al sismo.

La explicación detrás del movimiento de los edificios en un sismo

“Oscilación, vibraciones y hasta una que otra torsión experimentaron las


construcciones nacionales durante el terremoto”.

La experiencia del terremoto en un piso 20, fue muy distinta a la que se vive en un
segundo piso. Arriba se percibió el remezón con más intensidad. Y justamente, esa
sensación explicaría el temor de las personas a vivir en altura. Pero hay que dejar en
claro una cosa: toda construcción tiene que agitarse.

Claro que los movimientos son distintos dependiendo el tipo de construcción; mientras
una casa vibra, la torre en altura, oscila. El ingeniero estructural y calculista, Luis Soler,
lo explica así: “es normal que un edificio se mueva, tiene que hacerlo. A mayor altura,
mayor oscilación. Hay un desplazamiento del edificio en su base”.

El edificio actúa como un apéndice al suelo. Por eso, las energías de un terremoto
buscan escapar por alguna parte, y en ese instante las ondas suben y bajan por la
construcción. Un método para deshacerse de esta energía es que la estructura se
dañe, tal como pasa en una colisión vehicular, donde la carrocería del automóvil se ve
afectada para —de alguna forma— evitar que las energías no se transmitan al interior.

Pero eso pasó, afortunadamente, en pocos casos. “La otra manera que tiene el
sistema para devolver esa energía hacia el suelo es en una forma de radiación, y que
la energía que subió ojalá se pueda disipar. Entonces si el terreno se quiere mover de
una cierta manera, la estructura se va a menear en concordancia con ello”, comenta
Juan Carlos de la Llera, profesor titular de la escuela de ingeniería estructural y
geotécnica de la Universidad Católica.

A pesar de esas atenuaciones, las ondas viajan en milésimas de segundos a altas


velocidades por el edificio, y eso hace que la construcción experimente distintos
movimientos en las siguientes etapas del sismo. La ingeniería sísmica busca que el
edificio se agite, que sea capaz de deformarse pero sin sufrir daños.

“El fenómeno de la ductilidad es básico en los diseños de las construcciones. Eso


garantiza que el edificio trabaje en una forma elástica, y así no se producen rupturas
frágiles. Normalmente los muros de abajo tienen una mayor exigencia que los de
arriba, pero estos últimos se deforman más, porque oscilan más y por lo tanto la
sensación es más desagradable”, asegura el ingeniero Luis Soler.

El académico de la Universidad Católica también lo entiende así, y reconoce tres


movimientos muy distintos. “Si se ve desde arriba, los edificios se trasladan y rotan. En
altura la vibración es similar a lo que experimenta una cuerda de guitarra al tocarla, se
mueve al centro de una manera pendular”, dice.

Luego agrega: “después, la parte de arriba se mueve en una dirección y la de abajo en


la contraria. Ahí la mitad del edificio no se agita, pero la porción de arriba y la de abajo
sí, y en tercera instancia se siente una vibración generalizada”.

Fases del movimiento de un edificio

ETAPAS. En un sismo las construcciones se ven sometidas a tres tipos


de movimientos. Comienza como un péndulo, luego oscila arriba y
abajo de forma contraria, para terminar con una vibración general.
Fuente: Portalinmobiliario.com
Estas fases del movimiento explicarían porqué en algunos edificios el daño se
concentra en el centro de la torre o en los pisos bajos, mientras que en la parte
superior la oscilación es más fuerte, por lo que sufre más el contenido dentro de las
viviendas.

Además de resguardar cada sacudida que viven los edificios, la ingeniería sísmica
tiene que poner atención en la distancia con las torres vecinas, para evitar un choque
entre ambas construcciones. “La junta de dilatación de los edificios debe permitir que
la torre oscile durante el evento, pero que no ‘aplauda’ con otro edificio”, afirma Soler.

De todas formas, De la Llera asegura que este fenómeno es poco común. “Los
edificios hay que separarlos lo suficiente. Para una construcción de 20 pisos debieras
tener del orden de un metro, cosa que algunos pueden creer que es una locura, pero
así no tienes chances de que choquen”, recomienda. Ahora, de colisionar dos
construcciones vecinas, la torre más baja tenderá a dañar a la más alta en sus pisos
intermedios, porque es más robusta.

Métodos y materiales anti sismos

La tecnología ha desarrollado dos sistemas que mitigarían el efecto sísmico en las


construcciones. Ellos buscan disminuir el movimiento y así evitar un posible daño.
Para el caso de las torres altas se están utilizando los disipadores de energía,
mientras que en edificios bajos —de hasta cinco pisos— se priorizan los aisladores
sísmicos.

ANTI SISMOS. La Torre


Titanium tiene un moderno
diseño para reducir el
movimiento ante un
terremoto o temblor. Cada
tres pisos tiene instalado
disipadores de energía,
como se aprecia en la foto
de la derecha.
Fuente: Universidad Católica
Un claro ejemplo de construcción con disipación de energía es la Torre Titanium en
Chile. Cada tres pisos tiene instalado este mecanismo de acero que absorbe las
energías y las disipa. El sistema se puede instalar perfectamente en pisos habitables.
Este tipo de aislador funciona tal como un amortiguador en un vehículo.

Por otra parte, en obras de pocos pisos, como el nuevo Hospital Militar o el edificio de
ingeniería de la Universidad Católica, utilizan aisladores sísmicos, que es un filtro que
se instala en la base de la construcción, junto a las fundaciones y asimila el
movimiento que está recibiendo del suelo.

“Una de las grandes ventajas que tiene el asilamiento sísmico, no es sólo que la
estructura se vuelve seis u ocho veces más segura, sino que protege todos los
contenidos. Con el diseño convencional es complicado preocuparse de lo que hay
dentro, porque la estructura está fija al suelo, entonces el terreno va a hacer lo que
quiera”, asegura el ingeniero de la Llera.

PROTECCIÓN. El edificio de la
escuela de ingeniería UC tiene
aislador sísmico en sus
fundaciones. Este sistema se
utiliza en construcciones de
pocos pisos.
Fuente: Portalinmobiliario.com

La tecnología está dando con mecanismos que hagan más cómoda la resistencia de
una construcción ante un sismo. Lo importante es saber que el movimiento es una
respuesta normal y es esperable que las edificaciones experimenten una oscilación y
vibración. Cuando se diseña un proyecto, siempre está contemplado que podría
experimentar una que otra sacudida; después de todo estamos en un país sísmico.

El material también cuenta


Así como hay técnicas para reducir el movimiento, hay materiales mejores y peores
para resistir un sismo. “Se persigue mucho la ductilidad de los edificios; que la
estructura no sea rígida y sea capaz de deformarse sin que sufra daños. Eso garantiza
que el edificio trabaje en una forma elástica, entonces no se producen rupturas”.

Bajo esa lógica, tanto Luis Soler como Juan Carlos de la Llera(ingenieros Chilenos)
coinciden en que el hormigón solo es un material frágil, pero si es armado adquiere la
característica dúctil, ya que el acero también responde a la elasticidad de las
construcciones. Sin embargo, el adobe es frágil y pesado.

SISTEMAS DE AISLACIÓN Y DISIPACIÓN SISMICA

Son sistemas presentes entre la subestructura y la superestructura de edificios,


puentes y también en algunos casos, en la misma superestructura de edificios, que
permiten mejorar la respuesta sísmica de ellos, aumentando los periodos y
proporcionando amortiguamiento y absorción de energía adicional, reduciendo sus
deformaciones según sea el caso.

Dentro de la protección sísmica nos encontramos con distintas variantes, por lo que no
hay que confundir aislación sísmica con disipación sísmica.

La aislación sísmica consiste en desacoplar la estructura de la sub-estructura por lo


que se utilizan los dispositivos llamados aisladores que se ubican estratégicamente en
partes especificas de la estructura, los cuales, en un evento sísmico, proveen a la
estructura la suficiente flexibilidad para diferenciar la mayor cantidad posible el periodo
natural de la estructura con el periodo natural del sismo, evitando que se produzca
resonancia, lo cual podría provocar daños severos o el colapso de la estructura.

Por otra parte la disipación sísmica es una de las partes esenciales en la protección
sísmica, los disipadores tienen como función, como su nombre lo expresa, disipar las
acumulaciones de energía asegurándose que otros elementos de la estructuras no
sean sobre exigidos, lo que podría provocar daños severos a la estructura. Las
complejas respuestas dinámicas de la estructuras requiere de dispositivos adicionales
para controlar los desplazamientos horizontales.

Características que poseen los aisladores sísmicos:

 Desempeño bajo todas las cargas de servicio, verticales y horizontales. Deberá


ser tan efectiva como la estructura convencional.
 Provee la flexibilidad horizontal suficiente para alcanzar el periodo natural de la
estructura aislada.
 Capacidad de la estructura de retornar a su estado original sin
desplazamientos residuales. Provee un adecuado nivel de disipación de
energía, de modo de controlar los desplazamientos que de otra forma pudieran
dañar otros elementos estructurales.

FICHA TECNICA

ESPECTRO GENERAL DE DISEÑO. Reducción de aceleración mediante aislación

sísmica

Los aisladores sísmicos actúan modificando el periodo natural de la estructura no


aislada de modo de reducir la aceleración sobre la estructura aislada.
ESPECTRO GENERAL DE DISEÑO. Efecto de disipación de energía.

Los Disipadores Sísmicos, actúan disipando grandes cantidades de energía,


asegurando que otros elementos estructurales no sufran demandas excesivas que
signifiquen daños. Pero la mejor forma de asegurar la estructura durante un sismo es
combinar ambos sistemas de protección sísmica, proporcionándole a esta una mayor
capacidad de amortiguación durante un evento sísmico y una mejor respuesta durante
este. Cuando existe estructuras donde el uso de aisladores sísmicos no es
recomendable (EJ: Suelos Blandos), sistemas de amortiguamiento con alta capacidad
de disipación son la mejor alternativa de protección sísmica

TIPOS DE AISLADORES SISMICOS

Aislador con centro de Plomo Aislador sin núcleo Plomo Deslizador de


superficie curva

Los aisladores Sísmicos con centro de plomo, mantienen una rigidez inicial y una
amortiguación que llega al 30%.
Los aisladores Sísmicos sin núcleo de plomo, están compuestos de una mixtura
especial de caucho y placas de acero que permiten otorgar una amortiguación de
hasta un 16%.

Los aisladores de Péndulo o superficie curva con RoboSlide (Superficie


controlada por sensores) permitiendo una amortiguación sobre el 30%. Estos
transmiten el esfuerzo vertical a la cimentación registrando rotaciones de una esfera
contra una superficie cóncava. La superficie permite movimientos longitudinales como
transversales con la posibilidad de controlar los sentidos de los movimientos mediante
sus barras de control.

TIPOS DE DISIPADORES

Disipador RESTON SA Disipador RESTON STU


Disipador RESTON PSD

Los disipadores RESTON SA de amortiguación hidráulica para disipar la energía y


controlar desplazamientos.

Los disipadores RESTON STU, son dispositivos de conexión temporal que proveen
una conexión rígida bajo movimientos de alta velocidad.

Los disipadores RESTON PSD, son dispositivos de amortiguación de fluido viscoso


diseñados para poseer una función de resorte que retorna a su posición al terminar el
evento sísmico.

Estos sistemas se colocan entre la subestructura y la superestructura de edificios,


puentes y también en algunos casos, en la misma superestructura de edificios,
y permiten mejorar la respuesta sísmica aumentando los periodos y proporcionando
amortiguamiento y absorción de energía adicional, reduciendo sus deformaciones
según sea el caso.