Anda di halaman 1dari 1

Memoria

La vi en el metro una tarde fría; sus ojos ancianos fijos en la ventana. Sin importar el correr del
paisaje su mirar permanecía quieto, como presa de una imaginación imperdible. ¡Debí saber
que algo recordaba! La observé durante tres estaciones. De pronto, su fijeza fue perdiendo
cuerpo y, estremecida, desarrugó su rostro en una sonrisa. El gesto duró casi nada pero no pude
evitar la alegría. Yo también sonreí mientras bajaba en Baquedano. Camino a la pega pensé en
una tía ausente y en una plaza. Después olvidé; la tarde seguía fría.