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LA LEY 100

La Ley 100 es teóricamente un modelo de política neoliberal impuesto por


organismos externos para condicionar préstamos internacionales. Realmente
es una figura legal para monopolizar y comercializar la salud en Colombia. Fue
elaborada durante el Gobierno de Gaviria y puesta en marcha durante la
administración Samper. Su ponente fue el Dr. Álvaro Uribe Vélez.

Esta Ley, mediante un proceso de aporte obligatorio de todo residente,


trabajador o pensionado, en Colombia, dice hacerse cargo de la salud de cada
persona y para ello se basa en lo siguiente:

Excluye la libre relación paciente/médico y añade un intermediario a esta


relación, quien cobra un 12.5% de los ingresos de cada persona, asigna
aproximadamente $12 dólares mensuales para cuidar la salud de cada uno y
deduce para si una utilidad por sus servicios de intermediación.

Adicionalmente a este 12.5%, cada vez que un afiliado use el servicio, debe
efectuar un copago, que es una cuota proporcional a los ingresos de cada
afiliado y que se asignara a las IPS.

Los valores restantes van a un fondo especial manejado por el gobierno,


quien debería emplear estos dineros para cuidar la salud de los más
necesitados y de los enfermos muy graves. Estos dineros no pueden ser
empleados por las IPS.

La Ley 100 reconoce únicamente dos clases de ejercicio médico: el asalariado


y el adscrito a Entidades Promotoras de Salud (EPS) e Instituciones
Prestadoras de Servicios de Salud (IPS).

La ley establece que este 12.5% debe cubrir también las necesidades de salud
de toda la familia. Pero como el aporte es obligatorio a cada persona, cuando
hay varios trabajadores en alguna familia, muchas de ellas acaban pagando
en realidad el 24% o más de lo teórico.

Este nuevo sistema es obligatorio para todos los residentes en Colombia y no


cubre ni total ni parcialmente los costos de los tratamientos efectuados
afuera del sistema.
Estos aportes están destinados a cubrir las necesidades de la salud de todos
los habitantes de Colombia, con un tope máximo de $12= dólares mensuales
por enfermo, sin distingo de diagnóstico, edad, riesgo, etc., excepto en casos
excepcionales, que la ley determinará.

El médico (adscrito o asalariado) siempre deberá limitar su formulación,


diagnóstico y tratamientos a lo autorizado en un listado preestablecido, y que
no sobrepase por ningún motivo los $12 dólares mensuales por enfermo,
pues si no lo hiciese, los gastos que sobrepasen este límite serán
responsabilidad de la IPS a la cual perteneciese el médico, lo cual haría
peligrar su rentabilidad ( y el puesto del médico).

La nueva ley estimula la creación de IPS, facilitando la adscripción de


profesionales, evitando así los contratos laborales y sus costos elevados por
salario, horario, prestaciones, vacaciones, tiempo para estudio, lugar de
trabajo, implementos y asistentes.

Por tanto, la Ley está orientada a privatizar a los Seguros Sociales (ISS), Cajas
de Previsión, etc., que por tener un presupuesto y una nómina, sobrepasan el
límite de $12= dólares mensuales por enfermo.