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Introducción

La Museología: entre la tradición y la posmodernidad

La consideración de la Museología como una hoy y los criterios que se han seguido para justifi-
ciencia en continuo proceso de formación nos car los cambios efectuados a lo largo de su proce-
lleva a afirmar que nada de lo que sucede en la so histórico. Tarea no siempre fácil porque existi-
vida del ser humano puede resultarle ajeno, sino rán dificultades a la hora de interpretar, mediante
que, más bien, supone una llamada a compro- un sistema de símbolos, la forma de concebir el
meterse radicalmente con la realidad social que museo en otras épocas o periodos históricos y
le ha tocado vivir en cada momento. Por eso, la las prácticas que lo expresan y traducen. En todo
llegada de la posmodernidad al museo no supone caso, apelar a la nostalgia, como señala Kevin
que éste se haya desinteresado de manera defini- Walsh (1997) no tiene por qué ser considerado
tiva de la tradición, sino que, por el contrario, la como algo negativo, dado que puede ser utiliza-
acepta, la asume y trata de revitalizarla, al tiempo da como una forma previa que nos conduzca a
que pretende transformarla. Es evidente que en confrontarnos de manera crítica con el pasado, al
el museo coexisten determinados binomios como tiempo que tomamos conciencia de los vínculos
tradición y modernidad, universalidad y particu- que nos unen con el presente.
laridad, inclusión y exclusión, homogeneidad y La sociología ha tenido siempre en cuenta la
pluralidad, uniculturalidad y pluriculturalismo, importancia de las diferentes etapas históricas y
que le están poniendo cada día en la tesitura de de las sociedades y culturas que se han ido desa-
tener que plantearse su propia razón de ser. rrollando a través del tiempo. Así, han percibido
Según Reinhard Bendix (1967: 313-314), el cómo el tiempo es un elemento fundamental que
“particularismo” caracteriza a las sociedades influye y condiciona la visión que tenemos de la
tradicionales solo en algunos sentidos, mientras realidad, de manera que podemos afirmar que el
que en otros se combina con un “universalis- ser humano construye su propia experiencia per-
mo” que puede ser diferente según las diferentes sonal en el tiempo. A través de él, la persona es
creencias. Además, no hemos de olvidar que la capaz de percibir el pasado, el presente y el futuro
caracterización disyuntiva de “tradición” y “mo- recurriendo a la memoria y a la imaginación para
dernidad” en sus términos abstractos como “par- conocer lo que ha pasado y descubrir lo que pue-
ticularismo” y “universalismo” exageran y sim- de suceder en el futuro. Acercarse al mundo de la
plifican la evidencia, como muy acertadamente museología y de los museos implica asumir las
ha señalado Max Weber en su discusión sobre el categorías socioculturales que, de alguna manera,
tipo ideal. Más adelante, el mismo autor afirma han sido condicionadas por el paso del tiempo.
que la división de la historia en épocas, así como De ahí que no podamos considerar que la museo-
la distinción entre tradición y modernidad, es un logía, al igual que el museo, sean realidades que
constructo evidente, pero de utilidad limitada. No se han de constituir de una manera estática y uni-
es de extrañar, por tanto, que podamos hablar de forme y que, en consecuencia, son inamovibles
la modernidad de la tradición o de la tradición y no pueden cambiarse. Por el contrario, hemos
de lo nuevo porque ambas realidades se dan de reconocer su dimensión dinámica y creativa
continuamente a lo largo de la historia. porque están llamadas a dar respuestas a las exi-
Partiendo de esta constatación sociológica e gencias culturales de la sociedad en un tiempo y
histórica, el museo no ha de tener miedo a en- espacio determinados, aunque eso les suponga
frentarse con su pasado, sino que ha de ser capaz asumir el riesgo y la incertidumbre que implica
de distanciarse de la realidad pensada y vivida en siempre lo novedoso e inesperado.
una determinada época de su existencia, evitando Sin renunciar a todo aquello que les une al pa-
que su propia visión nuble la comprensión “del sado, y del que irremediablemente son deudores,
otro”, de otras formas de concebirlo y de ver la ya sean aspectos personales, sociales o cultura-
realidad que le rodea. Porque siempre será ne- les, y que en cierto modo forman parte de un de-
cesario analizar y poner a prueba las diferencias terminado imaginario social, los museos han de
socioculturales que se han dado entre el ayer y el estar abiertos a nuevos horizontes culturales don-

Complutum, 2015, Vol. 26 (2): 9-26 9 ISSN: 1131-6993


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de tengan cabida los otros, los diferentes, los que tamientos surgidos del proceso de modernización
tienen otra forma de concebir el mundo, el tiempo como fruto de la globalización cultural, transmi-
y el espacio, la cultura y la manera en que ha de tida a través de las nuevas tecnologías mediáticas
construirse la vida social. Por eso, consideramos e informáticas. Esto significa que las tradiciones
que la museología ha de moverse continuamente no suelen desaparecer del todo, sino que, como
bajo la influencia de la tradición y la modernidad, la misma autora señala más adelante (Ibid: 40),
dos formas distintas de concebir la cultura y la “perviven, se reconstruyen, se resignifican
forma de vida de las sociedades, sin olvidar que constantemente y se articulan con visiones que
éstas tienen la capacidad de destruir tradiciones, fácilmente podríamos identificar como modernas
pero también de reconstruir o imaginar otras e incluso como típicas de un pensamiento post”.
nuevas (Hobsbawm y Ranger 2002). El museo está experimentando un profundo
Pero podemos preguntarnos con Lidia Giro- proceso de transformación que ha hecho posible
la (2005: 24) qué entiende la sociología cuando la superación de la dialéctica existente durante
utiliza los conceptos de “tradición” y “moderni- mucho tiempo entre el museo y la modernidad.
dad”, cómo y por qué estas nociones son hoy ob- Se concebía al museo como algo trasnochado,
jeto de un esfuerzo de re-significación y por qué obsoleto y del pasado, que nada podía aportar a
se propone la re-semantización a partir de la ne- la sociedad moderna. Sin embargo, la realidad ha
cesidad de “temporalizar” dichos conceptos. Es sido otra, puesto que el museo ha logrado incor-
evidente que, a la hora de definir lo tradicional y porarse a las corrientes posmodernas y ocupar
lo moderno, hemos de tener en cuenta desde qué un puesto significativo en los diferentes espacios
posicionamientos ideológicos nos hemos situa- culturales, aportando sus diversas visiones de la
do. Porque no es lo mismo partir de un concepto realidad al apostar en sus exposiciones por una
abierto y plural, que hacerlo desde presupuestos gran diversidad temática y discursiva. Es ver-
totalmente cerrados e inamovibles, cargados de dad que, como señala François Lyotard (1991),
un acentuado componente ideológico que puede, en la Condición postmoderna, se ha acabado el
en cierto sentido, desvirtuar su validez científica. tiempo de los grandes relatos, los metarrelatos o
Habrá, por tanto, que hacer una crítica tanto de la metanarrativas, tal como nos los presentaban el
concepción de las tradiciones como una realidad marxismo, el psicoanálisis, la ontología o el es-
aplicada a las sociedades atrasadas y sin capaci- tructuralismo. Eso ha hecho posible la aparición
dad para afrontar con creatividad el futuro incier- de pequeñas historias que no buscan la verdad o
to y desestabilizador de sus seguridades, como de la esencia de las cosas, sino que, desde la acepta-
la concepción etnocéntrica europea de la moder- ción de la desfragmentación del saber y de la des-
nidad, centrada más en la razón, que debería ser jerarquización, apuestan por la pluriculturalidad
considerada válida para todas las culturas. Por- y la diferencia.
que ni lo tradicional es lo mejor y lo que ha hecho El museo, empujado por esta corriente de pen-
más humanas a las sociedades, ni lo moderno es samiento, se ve en la necesidad de construir pe-
la panacea desde la que podrán resolverse todos queñas narrativas que van conformando el com-
los males existentes en el mundo. plejo universo cultural existente en el mundo. Y
Según Girola (2005: 25ss.), las ciencias socia- eso ha supuesto un gran esfuerzo de reinvención,
les, a partir del siglo XIX han definido el con- resignificación y readaptación a la realidad exis-
cepto de tradición “como `lo otro´ de la moder- tente porque todo cambia y posee un carácter efí-
nidad”, es decir, como todo aquello que se opone mero, que impide detenerse mucho tiempo para
a lo moderno. Sin embargo, filósofos como Hans profundizar en el contenido de las cosas. Se trata
Georg Gadamer (1966) y Paul Ricoeur (1996) de consumir, ya sean bienes materiales, cultura-
coincidieron en resaltar la importancia que se ha les o lúdicos en los que el espectáculo y el entre-
de dar al estudio de la tradición, situándola en el tenimiento ocupan un lugar privilegiado (Sennett
tiempo porque, en definitiva, la tradición no es 2006, Bauman 2001). La oferta es tan exhausti-
sino la reconstrucción peculiar del pasado, hecha va y se nos mete con tanta rapidez ante los ojos
desde el presente, o en otras palabras, que toda a través de las nuevas tecnologías, que casi no
comprensión implica asumir la historicidad de la nos da tiempo para asimilar los contenidos y las
misma. En consecuencia, no podemos olvidarnos imágenes que recibimos. Vivimos rodeados de
del carácter multicultural de nuestras sociedades, iconos que difícilmente podemos mantener en la
lo que lleva implícito que en ellas convergen tan- memoria durante mucho tiempo porque cambian
to tradiciones del pasado, como nuevos compor- continuamente.

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Los museos no pueden ser ajenos a esta rea- siones y a tensos debates, que aún están por di-
lidad y se ven forzados a adentrarse en una di- lucidarse del todo. En todo caso, habrá que ver
námica en la que, a la hora de proponer sus ex- cómo el museo es capaz de conseguir que se dé
posiciones museográficas, sienten la tentación de una cierta connivencia entre lo nuevo, lo revo-
centrarse más en los aspectos espectaculares, que lucionario y lo tradicional, desechando cualquier
las convierten en atractivas y sugerentes para el intento de condicionar el futuro o de desprestigiar
gran público, a expensas de no profundizar de- el pasado.
masiado en los aspectos científicos del discurso El número monográfico que presentamos pre-
expositivo. La imperiosa necesidad que sienten tende ofrecer una pluralidad de visiones, posicio-
los museos posmodernos de ofrecer al público namientos y perspectivas que hoy se están dando
exposiciones temporales y efímeras, que satisfa- en el campo de la investigación museológica. La
gan las necesidades más inmediatas del público, apuesta por una visión global de lo que debe ser
hace que se centren de manera casi exclusiva en la museología en el futuro no ha de ser óbice para
ellas como si fueran un fin en sí mismas, cuan- que se recuerde qué supuso el estudio de la mu-
do solo debían ser un medio de comunicación de seología tradicional para los museos y, al mismo
la cultura patrimonial que poseen los pueblos y tiempo, se profundice en los nuevos retos a los
que se ofrecen a la reflexión y el análisis, en un que ha de enfrentarse en una sociedad globaliza-
intento de llamar al compromiso y a la implica- da. La museología ha ido experimentando una se-
ción personal y comunitaria. Se trataría de que rie de transformaciones, tanto en su constitución
los visitantes no fueran solo consumidores pasi- como disciplina científica como en sus aplicacio-
vos, sino que se sintieran capaces de participar nes museográficas y prácticas, que le han dado
activa y críticamente en la elaboración del discur- consistencia, madurez y una visión amplia de la
so expositivo, porque esa sería, según Marstine realidad museística. Es lo que se trata de poner
(2006:19) la auténtica tarea del museo posmoder- de manifiesto en los diferentes apartados de este
no. número monográfico.
Pero ya sabemos que, en una época donde las El primero de ellos lleva como título El nuevo
reglas del mercado se imponen como una verdad paradigma de museo en la sociedad actual. A lo
absoluta, no resulta fácil considerar a los museos largo del tiempo, nos hemos encontrado con un
como los impulsores de la recuperación de las paradigma tradicional del museo donde éste era
diferentes historias que las exposiciones artísti- considerado como una institución que garantiza-
cas tratan de fomentar para que la sociedad sea ba la conservación del patrimonio cultural y, por
capaz de mirar hacia el futuro con ojos nuevos. tanto, como un apoyo en la toma de conciencia
Si el museo tradicional nos ofrecía una lectura de de que la sociedad debía apreciarlo, respetarlo
la historia un tanto condicionada por los presu- y conservarlo, aunque no necesariamente se tu-
puestos ideológicos y unidireccionales, el nuevo viera que involucrar activamente en la tarea. Los
museo se nos presenta como un intento de ofrecer mismos planteamientos museográficos ponían
diferentes visiones de la realidad, que no preten- de manifiesto que lo importante de las exposi-
den imponer ideas ni ofrecer discursos predeter- ciones no era la implicación directa de los visi-
minados, sino simplemente presentarnos discur- tantes, sino el intento de exponer objetivamente
sos fragmentados, dispersos y efímeros, como si su contenido, aportando todos los conocimientos
estuviéramos inmersos en una aventura de la que posibles. El visitante solo debía acercarse a ver la
no sabemos a dónde nos conducirá. exposición y realizar su recorrido tranquilamen-
De este modo, las exposiciones temporales, te. Sin embargo, en la sociedad actual ha surgi-
de carácter efímero, van adquiriendo una mayor do un nuevo paradigma en el que el museo se ha
significación exhibicionista que supondrán la ne- convertido en un auténtico espacio de comunica-
cesidad de realizar aportaciones económicas más ción (Hernández 2011) donde es posible analizar,
elevadas, dando paso a que tanto el continente discernir y dialogar sobre cuál ha de ser su tarea
del museo reflejado en su arquitectura, como el fundamental y cuáles han de ser las respuestas
contenido, se vean obligados a entrar dentro de que han de darse a los interrogantes que hoy se
la lógica del mercado. Esto ha supuesto la mo- le plantean.
dernización del museo que, por una parte, puede Hoy nos movemos en nuevos escenarios que
considerarse como un factor positivo, pero, por se ven impelidos por la aparición y extensión de
otra, le ha obligado a enfrentarse a una serie de las nuevas tecnologías, que nos hacen percibir el
contradicciones que han dado pie a incompren- tiempo de una manera distinta. Esa es la razón de

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que los museos estén obligados a encontrar un de presentar las colecciones, con el propósito de
nuevo paradigma en el que se propicie una rela- implicar más activamente a la comunidad y abrir
ción más estrecha con el público visitante (Cas- un debate donde se cuestionen de manera crítica
tilla 2010). Nos encontramos ante un cambio de muchos de los temas candentes que hoy preocu-
paradigma del museo, ante el que hemos de reac- pan a la sociedad. De ahí que la autora vea como
cionar de manera creativa y crítica. Necesitamos una tarea urgente el tratar de involucrar a la gente
recrear el museo porque este nuevo paradigma en la museología comunitaria y en la cultura par-
emergente nos lleva a ir más allá de las cinco fun- ticipativa. Por otra parte, Bruno Brulon sostiene
ciones tradicionales del museo para dar cabida a que aún no estamos en condiciones de definir la
la función educativa y de servicio que ha de tener museología como una ciencia humana y social, e
en el futuro (Veil 1990, Anderson 2004). intenta señalar cuáles son las inconsistencias que
Podemos afirmar que la función de los mu- presenta la museología basada en la filosofía de
seos ha experimentado un cambio significativo Stránský, a la hora de reformular el concepto de
porque la misma sociedad ha cambiado y se ha su objeto de estudio. El autor apunta que el pro-
hecho más comunicativa y abierta. Los museos blema se encuentra en la noción cognoscitiva de
necesitan interactuar con el público, en un inten- las “relaciones del hombre con la realidad”, que
to de buscar nuevos significados, compartiendo está en la base de dichas definiciones y que tiene
la comunicación a través de las nuevas tecnolo- su fundamento en la filosofía idealista y raciona-
gías y apostando por la inclusión. El museo no lista.
puede excluir a nadie, ni debe desentenderse de Lynn Maranda analiza cómo los nuevos
las relaciones conflictivas que puedan darse en la valores culturales que se están dando en la socie-
sociedad. Si Michel Foucault (1984) pensaba que dad, como consecuencia de los movimientos mi-
las formas modernas de gobierno no eran sino gratorios, están comenzando a ser reconocidos de
una nueva tecnología para regular la conducta manera abierta por las instituciones museísticas.
de los individuos, ya sea a través de la prisión, Ya no es posible organizar el museo partiendo de
el hospital o el asilo, no es de extrañar que mu- unos métodos tradicionales de actuación que le
chos autores consideren al museo como una ins- convertían en un espejo de los valores sociales
titución más que intenta encerrar los contenidos defendidos por la cultura predominante donde se
culturales, al igual que lo hacen las prisiones. Sin encontraba ubicado. Por el contrario, habrá que
embargo, los museos están llamados a desligar- contar con aquellos segmentos del público per-
se de visiones unidireccionales del pasado que tenecientes a grupos aborígenes y minorías inmi-
vengan impuestas por la institución, para abrirse grantes, porque solo ellos podrán poner en tela de
a nuevas formas de actuación en las que se dé juicio la forma en que están siendo presentados
cabida a múltiples voces e interpretaciones que, dentro del museo. Finalmente, Ann Davis señala
necesariamente, han de proceder de la iniciativa que todos los museos y, en especial los de arte
y colaboración de la sociedad que, a su vez, está moderno y contemporáneo, han sido objeto de
llamada a participar activamente en la toma de controversias porque, en muchas ocasiones, se
decisiones de los museos. han seguido los estilos que se venían aceptando
Siguiendo estos presupuestos epistemológi- tradicionalmente. Esto ha supuesto una ocasión
cos, Françoise Mairesse se pregunta qué va a ser para que el museo haga frente a los cuestiona-
de la museología, cuál es su situación actual y mientos que el público le hace a su forma de
qué papel está llamada a desempeñar en el futuro. gestionar las colecciones y de relacionarse con la
Parte de la constatación de que la museología se sociedad. Partiendo del estudio que hace Bruno
encuentra en la encrucijada de tener que buscar Latour sobre el aspecto social de los museos, la
nuevos caminos, unos más participativos y socia- autora analiza las controversias que han surgido
les como los francófonos, que ven la necesidad en tres museos canadienses a la hora de presentar
de adaptarse a las nuevas formas de entender la algunas de sus exposiciones.
museología, y otros, como los anglosajones, que Tereza Scheiner reflexiona sobre el museo y
son más empiristas y pragmáticos, y que no sien- sobre cómo, a lo largo de las últimas cinco déca-
ten la necesidad de adoptar nuevos caminos que das, se han desarrollado numerosos estudios teó-
les desvíen del que ya recorren desde hace tiem- ricos sobre el pensamiento museológico, que han
po. Isabel García se detiene también en el papel dado como resultado una visión plural del museo
que los museos han de jugar en la sociedad ac- y de la museología. Si el museo es un aconteci-
tual, apostando por la búsqueda de nuevas formas miento que se va reformulando continuamente,

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tendremos que admitir también que es una rea- cas presentadas por algunos de los museos más
lidad plural y no monolítica. Así, pasará de ser representativos a la hora de reelaborar aquellos
considerado como mera institución a laboratorio iconos contemporáneos de la violencia del siglo
práctico, se le otorgará un papel social importante XX, como el Holocausto judío o el atentado te-
por sus implicaciones con la realidad y se le con- rrorista del 11 de septiembre. Pedro Pereira, par-
siderará como un fenómeno o evento en continuo tiendo del análisis de los procesos de formación
devenir. Finalmente, hoy se tiende a acercarse a de la alteridad en las exposiciones de algunos
la museología de manera crítica, ya sea desde el museos de la península Ibérica, Brasil y Mozam-
punto de vista filosófico o de las ciencias socia- bique, intenta identificar cuáles son los procesos
les, dando lugar a una museología inclusiva en narrativos hegemónicos y los procesos de silen-
la que lo importante no es reflexionar o trabajar ciamiento y olvido de la diferencia que se han
sobre el “otro”, sino hacerlo con y junto al “otro” dado en los museos. Desde la función social de la
y el “diferente”. museología, apuesta por resolver la problemática
Un segundo apartado está dedicado al estu- del proceso de construcción de la visión del otro,
dio de las diferentes narrativas museológicas del diferente.
y museográficas. A partir del desarrollo de la Jesús Pedro Lorente piensa que, a pesar de los
teoría cultural, la museología no ha tenido in- diversos intentos de reformular el museo posmo-
conveniente en incorporar para su aplicación las derno, no contamos todavía con una teoría que
terminologías propias del posestructuralismo y pueda considerarse como punto de referencia.
la textología (Mason 2006), introduciendo los No obstante, hoy va apareciendo una museología
conceptos de discurso y narrativa como compo- emergente caracterizada por su dimensión crítica,
nentes semióticos que tienen cabida en su esta- cuyo propósito es favorecer la puesta en común
tuto epistemológico. Si aplicamos a la discipli- de los distintos puntos de vista de los museos.
na museológica el concepto de discurso que M. Pero no se trata tanto de hablar teóricamente
Foucault (1973) nos presenta, descubrimos que de la museología crítica, cuanto de su puesta en
aquel se fundamenta en un sistema de ideas o práctica, acompañada de una museografía crítica
de pensamiento cuya definición viene dada por donde los montajes y discursos expositivos sean
los criterios propios del campo de la museología la expresión común de los museos. Jennifer Ha-
mediante un acuerdo previo. El mismo Lyotard rris constata cómo la comunicación dentro de los
(1991), cuando define el término metarrelato, le museos ha experimentado una gran transforma-
otorga parecido significado al de discurso, advir- ción, que les ha llevado a modificar su forma de
tiendo que ambos conceptos han de relativizarse relacionarse con el público. Si en el pasado los
porque en la sociedad existen otros muchos dis- museos confiaron en la capacidad denotativa que
cursos que ocupan su propio espacio dentro de los objetos poseían para transmitir su verdadero
otros campos del conocimiento, siendo el campo significado a los visitantes, hoy aquella es pues-
museológico uno de ellos. Por otra parte, desde ta en duda porque muchos se preguntan cómo es
una aproximación textológica, podemos conce- posible ser denotativo en un mundo que percibe
bir al museo como un auténtico texto en el que la realidad de infinitas maneras. De hecho, el mu-
descubrimos diferentes discursos que se nos pre- seo puede ser considerado como una metáfora en
sentan, sirviéndose de una estructura narrativa la que todos los objetos que se exponen, existen
singular (Bal 1992). Desde el museo se pueden para ser contemplados, descritos e interpretados.
elaborar una pluralidad de discursos en los que se Laura Arias se detiene en el análisis de la am-
nos está contando la realidad de aquellas historias bigua relación de “atracción-repulsión” que el
que tiene algo que decirnos en la actualidad. Y arte actual y contemporáneo han mantenido con
esto es lo que tratan de explicarnos los autores en el público y los artistas. Parte de las críticas y de-
este apartado. bates que se hicieron contra el museo del siglo
Hildegard Vieregg nos demuestra cómo la pasado y de las estrategias llevadas a cabo por los
utilización de las narrativas museológicas y mu- responsables de la institución como una forma de
seográficas para descubrir los Monumentos de tender puentes entre el público y el museo. Si a
la Memoria, los Sitios y los Museos de la Me- comienzos del siglo XX, los artistas vanguardis-
moria, adquiere una gran relevancia a la hora de tas ven al museo como una institución enciclopé-
concienciar a la sociedad ante las atrocidades dica e ilustrada, al que se le reprocha su museo-
cometidas en el pasado. Para ello, analiza las es- grafía obsoleta y su manía acumulativa, pronto el
trategias narrativas y las propuestas museográfi- arte vanguardista organizará sus exposiciones de

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espaldas al museo, apareciendo en Norteamérica claves patrimoniales y eso nos lleva a preguntar-
el nuevo concepto de museo moderno y, con él, nos por qué estos no suelen ser frecuentados de
un nuevo hallazgo de la modernidad con el White forma habitual por la mayoría de la gente y por
Cube. qué ésta no participa activamente en las estrate-
Otro de los temas analizados por algunos de gias de salvaguarda patrimonial. ¿Qué rumbos
los autores es el dedicado a Las estrategias de tomar para que las cosas puedan cambiar? El au-
comunicación dentro de los museos. Si queremos tor tiene claro que habrá que cambiar las mecáni-
que el público conecte con los museos es preci- cas patrimoniales, abriéndose al diálogo con los
so comunicar un mensaje que sea capaz de in- demás, desechar el dirigismo y asumir la colabo-
terpelarle en lo más profundo de su sensibilidad ración activa de todos.
afectiva y emocional. Urge, por tanto, encontrar Ana Martín, partiendo de la teoría del potlatch
y definir un nuevo diálogo con el museo si desea- digital, basada en la experiencia del despren-
mos que nuestra comunicación sea efectiva en el dimiento voluntario de la riqueza de los indios
futuro. Para ello, hemos de buscar aquellos ico- kwakiutl de Canadá, defendida por algunos au-
nos que sean capaces de sintetizar la información tores, aborda el fenómeno de la distribución del
funcional y emocional de aquello que se quiere conocimiento museístico a través de Internet,
transmitir. Y eso supone que el museo se esfuer- considerado como un bien que ha de ofrecerse
za por conocer los valores que comparte con su gratuitamente a toda la sociedad. Los cambios
público. Hoy, como siempre, para que se dé la experimentados por la sociedad en este sentido
comunicación es preciso que exista el diálogo, han llevado a los departamentos de documen-
saber con quién se está hablando y cuáles son tación de los museos a hacerse nuevos plantea-
sus intereses. Los museos necesitan contar con mientos a la hora de mostrar sus propias colec-
una estrategia de comunicación (Gürel y Kavak ciones. Gabriel Alcalde y Josep Burch intentan
2010), de manera que se les presente como un analizar las características del uso que se hace de
valor a compartir. Pero, habrá que preguntarse los yacimientos arqueológicos musealizados de
qué queremos comunicar y cómo pensamos co- la Costa Brava, sirviéndose para ello del estudio
municarlo. Los museos no son mudos, sino que de los visitantes. Siguiendo su comportamiento,
hablan y transmiten ideas, conocimientos, expe- los autores ven cómo, en su evolución a lo lar-
riencias y sensaciones, aunque, en ocasiones, la go de los últimos 50 años, se han dado diversas
manera de transmitir sus mensajes no sea la más tendencias tanto en el número de visitas como en
acertada. Y es que el museo está llamado a ha- las características personales de los visitantes. Y
blar, a decirse a sí mismo, pero antes ha de ser concluyen que, a pesar de la museización de los
capaz de escuchar a aquellos a quienes pretende yacimientos, no resulta fácil conseguir que su uti-
dirigirse. Solo así los visitantes se apasionarán y lización sea muy numerosa.
se dejarán seducir por la belleza que encierran los Un cuarto apartado se detiene en la reflexión
museos en su interior y serán capaces de experi- sobre Las tendencias actuales en la gestión y fi-
mentar una sensación de misterio y libertad, que nanciación de los museos. Es un hecho que en
despierte su imaginación y provoque en ellos el Europa, antes de la crisis económica que nos
deseo de involucrarse activamente en su desarro- está repercutiendo tan drásticamente en el cam-
llo y conservación. po social, cultural y asistencial, los museos pú-
A este respecto, Colette Dufresne-Tassé, Ma- blicos contaban con una fuente de financiación
rie-Clarté O’Neill y Dana Marin se preguntan que procedía en exclusiva de las administracio-
sobre el impacto que las exposiciones temporales nes públicas. Sin embargo, la participación de la
temáticas pueden tener sobre el visitante no es- iniciativa privada, al contrario de lo que sucedía
pecializado. El resultado de sus investigaciones en los museos norteamericanos, poseía un carác-
no es muy alentador porque el interés de los vi- ter testimonial que apenas tenía repercusión en
sitantes en las obras expuestas suele ser del 30- la gestión de los museos. Hoy, por el contrario,
50%, casi siempre analizan las obras en un orden los directores de museos, ante la reducción de los
distinto al propuesto y solo leen los textos entre presupuestos, tratan por todos los medios de cap-
el 22 y 55%. Pese a todo, en las investigaciones tar recursos privados ya sea sirviéndose del fun-
recientes, las autoras han constatado cómo hay draising (Ciconte y Jacob 2009), el crowdfunding
visitantes que desarrollan su creatividad a la hora (Rivera 2012), el mecenazgo o patrocinio y el
de recorrer una exposición. Iñaki Díaz afirma que alquiler de espacios para la celebración de actos
estamos inmersos en un universo plagado de en- sociales. Pero también ha hecho su aparición una

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tercera vía, la teoría del don, fundamentada en el nado, repercutiendo en el buen funcionamiento
ensayo sobre el don que el antropólogo Marcel de los mismos. Mercedes Fernández se sorprende
Mauss publicara en 1923 (2009), en la que se re- de que hoy se hable de la función social del mu-
salta el valor del pensamiento colaborativo que seo como un hecho innovador, cuando todos los
lleva implícito la obligación de dar, recibir y de- museos, desde el momento de su creación, debe-
volver aquellos dones que se han intercambiado rían contar con un programa museológico bien
en una determinada sociedad. definido y encuadrado dentro del medio humano,
Todo ello les proporciona una fuente de ingre- social y cultural en que se encuentra ubicado. El
sos directos sin que se vean afectadas las salas de desolador panorama de algunos museos es conse-
exposición. Que esto sea así no debería preocu- cuencia de la no comprensión del museo como un
parnos porque contribuye a la generación de re- verdadero motor de intervención social y cultural
cursos económicos. Pero podemos preguntarnos dentro del propio territorio. Mª Jesús Rodríguez
qué pasaría si el intento de conseguir financiación se propone explicar cómo se ha acometido la obra
privada como una ayuda más se convirtiera en la de transformación del espacio de la Fundación
norma habitual y las administraciones públicas se Manuel Benedito, adecuándolo museográfica-
desentendieran de apoyar a los museos. No es de mente para exponer con cierta dignidad la colec-
extrañar que algunos autores, como Luis Monreal ción. Ésta se muestra en un espacio híbrido entre
(2001:13), Director General de la Fundación “La lo que se denomina casa-museo o museo de autor
Caixa”, se pregunten si los museos del siglo XXI y lo que se considera colección visitable, que no
han de ser dirigidos o gestionados; es decir, si lo llega a ser un museo en el sentido estricto del tér-
que necesitan realmente es contar con verdaderos mino. Por otra parte, expone las dificultades que
directores o con buenos gestores. Ambas posibi- la Fundación tiene a la hora de autofinanciarse
lidades tienen sus ventajas e inconvenientes. De porque cuenta con escasos medios económicos.
hecho, en Estados Unidos han hecho la experien- Vivir en un mundo globalizado comporta tener
cia de nombrar dos directores, uno académico y conciencia de que no es posible vivir desconec-
otro ejecutivo, para un mismo museo y los resul- tados de los avances tecnológicos con los que los
tados han sido muy variados. museos han de contar como medio para trans-
En Europa hemos contemplado cómo profe- mitir sus narrativas. Es el tema sobre El museo
sionales de otros campos han entrado a dirigir los y las nuevas tecnologías. Hoy contamos con la
museos, sobre todo a partir del comienzo de una posibilidad de tener acceso a numerosos recursos
cierta “privatización” de los museos estatales. culturales a través de Internet, donde se nos in-
En todo caso, no ha de ser la injerencia política vita a interactuar, procurando buscar, interpretar
la que se imponga a la dirección artística o de y dialogar con las exposiciones que nos ofrecen
gestión y a todo el equipo que lleva el proyec- los museos. Cuando los visitantes se acercan a
to museográfico, porque eso supondría una gran los museos, esperan poder ser partícipes de una
rémora para el desarrollo del mismo. La gestión experiencia gratificante utilizando los diferentes
de los museos del siglo XXI ha de estar abierta a dispositivos digitales y los recursos que se les
las nuevas necesidades de la sociedad y escuchar ofrecen. La renovación que han experimentado
cuáles son sus reivindicaciones y sus aspiracio- los museos en la forma de transmitir sus conteni-
nes porque, en definitiva, los museos han de estar dos e informaciones les ha llevado a convertirse
al servicio de sus comunidades. El tema aquí tra- en transmisores de la aplicación de las nuevas
tado por varios autores así lo confirma. tecnologías, generando una dinámica de entendi-
Teresa Barrio y Fco. Javier Zubiaur constatan miento entre el patrimonio y la sociedad.
que los museos españoles, al igual que el resto de Podemos afirmar que las nuevas tecnologías
museos del mundo, se han visto afectados por la de la comunicación (TIC) facilitan el acceso a
crisis económica y también por la crisis de identi- una serie de conocimientos que nos permiten
dad. A partir de una política que tenía como punto percibir los objetos de diferentes maneras, según
de mira el turismo cultural, se ha considerado a la lectura que hagamos de ellos y según el proce-
los museos como activos económicos que han de so de aprendizaje que hayamos seguido. Ahora
ser rentabilizados al máximo y en el menor tiem- bien, hemos de ser conscientes de que las TIC no
po posible. En consecuencia, no se ha tenido en son un fin en sí mismas, sino un medio o herra-
cuenta que el funcionamiento y la sostenibilidad mienta para que la experiencia del visitante sea
de los museos precisan de unos medios económi- más completa y satisfactoria. No hemos de olvi-
cos y humanos que no siempre se han proporcio- dar que, cuando utilizamos los recursos tecnoló-

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Francisca Hernández Hernández Introducción. La Museología: entre la tradición y la posmodernidad

gicos, estamos dando pie a nuevas experiencias él se pretende resaltar la presencia de las muje-
museísticas en las que el visitante se convierte en res en los museos, destacando su papel activo y
un miembro activo y participativo. Pero no solo dinámico, y poniendo en evidencia las veces en
éste, sino también todos los componentes del mu- que se les ha discriminado, anulando incluso su
seo, desde los investigadores, gestores y educa- memoria como si su existencia no hubiera sido
dores, han de involucrarse interactuando entre sí relevante. Por eso, se convierte en un grito de re-
y dando lugar a nuevos modelos educativos, más chazo a la exclusión, al silenciamiento y a la falta
lúdicos y satisfactorios. de presencia de la mujer en los círculos donde se
La utilización del hipertexto, los hipermedia, toman las decisiones, ya sean éstos órganos de
la interactividad y la realidad virtual o la realidad gobierno o de dirección de las instituciones pa-
aumentada ofrecen unas posibilidades didácticas trimoniales.
extraordinarias para poder acercarse al mundo de Si la museología está dispuesta a introducir la
los museos de otra manera distinta a la tradicio- perspectiva de género, no puede sino incluir en su
nal. Por otra parte, las aplicaciones que podemos estudio la relación del hombre y de la mujer con
hacer de la Web 2.0, sirviéndonos de los blogs, el patrimonio y los museos, adoptando un len-
las wikis, los podcast y los videos, permiten que guaje que sea significativo de la nueva orienta-
el visitante vaya al museo habiendo programado ción inclusiva que apuesta por valorar a la mujer
con antelación su visita (VV.AA 2009). Además, en su especificidad, en iguales condiciones que
el público virtual que se ha preocupado por in- la del hombre. Es necesario que la museología
formarse sobre los contenidos de un determina- se plantee revisar las ideologías de género exis-
do museo, una vez que ha tenido acceso a dicha tentes, casi siempre con un marcado contenido
información, puede convertirse en público real patriarcal y masculino, y se ponga a visualizar y
al sentirse atraído y motivado para conocer las hacer presente en la sociedad aquellas otras ideo-
obras directamente. En eso insisten A. Adolfo logías basadas en la percepción de la mujer como
Navarro e Isidro Moreno, quienes tratan de re- una persona con la misma capacidad de creativi-
flexionar sobre el modelo de museografía que re- dad, imaginación y eficacia que el hombre. No
lacione estrechamente las TIC con una redefinida podemos ignorar que la presencia femenina ha
museografía tradicional. Por eso, parten del mu- formado parte de la cultura material y de los sis-
seo real, conscientes de que supone una redefini- temas de producción social y que, en determina-
ción crítica de las interactividades e interacciones dos pueblos y culturas, como las islas Cook, o en
que se producen con sus públicos. El gran reto algunas zonas de África occidental, las mujeres
museográfico es evitar la descontextualización de ocuparon puestos de poder y fueron consideradas
las piezas, dándoles vida y facilitando la interac- independientes y autónomas hasta el momento de
ción con las personas, invitándolas a la sorpresa, la colonización (Díez 1999).
la reflexión y el goce. De ahí que se hayan de cuidar los nuevos dis-
El último tema a tratar en este número mo- cursos museográficos, como sostienen los nuevos
nográfico es el de Museos y género. Hoy existe postulados de la museología crítica, resaltando las
en la sociedad la conciencia de que es necesario diferentes identidades como un nuevo elemento a
realizar una revisión, en clave de género, del pa- tener en cuenta y reformulando los criterios y las
trimonio cultural conservado en los museos, con nuevas metodologías que han de resaltar la igual-
el propósito de dar visibilidad a la participación dad del hombre y de la mujer como un principio
activa de las mujeres en dichas instituciones. Por- fundamental. Los museos pueden convertirse así
que es evidente que, durante mucho tiempo, han en instrumentos esenciales para la difusión de
sido significativas las ausencias y los silencios una visión del mundo donde las mujeres están
de las mujeres en los distintos campos del saber, llamadas a jugar un papel destacado en el ámbi-
hoy es preciso reforzar las presencias y escuchar to cultural y museístico (Schawarzer 2010). A la
sus voces para conocer de viva voz qué es lo que hora de exponer las colecciones de los museos
tienen que contarnos. Son muchas las iniciativas nos solemos preguntar qué es lo que se pretende
que están surgiendo a este respecto, destacando enseñar, a través de los objetos y textos, sobre las
en España la impulsada por la Subdirección Ge- sociedades del pasado, desde una perspectiva de
neral de Museos Estatales con la puesta en mar- género. Mª Ángeles Querol y Francisca Hornos,
cha del proyecto Patrimonio en femenino (2011), mediante un análisis de la narrativa expositiva
donde se ha seguido trabajando en el descubri- del Museo Arqueológico Nacional, pretenden
miento de las Ausencias y Silencios (2012). Con demostrar que la reconstrucción o representación

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Introducción. La Museología: entre la tradición y la posmodernidad Francisca Hernández Hernández

del pasado no siempre ha sido neutral ni inocente, paso de un modelo tradicional en el que todo es-
Su objetivo es analizar si se da o no un equilibrio taba bien definido, a otro en el que lo moderno
numérico y espacial, simbólico y actitudinal a la y contemporáneo nos invita a descubrir nuevos
hora de reflejar en las exposiciones del museo los caminos que nos acerquen al sentir de la nueva
trabajos realizados por hombres y mujeres. Por- sociedad en la que vivimos y en la que estamos
que suele ocurrir que no siempre se presentan con invitados a participar activamente. Los autores
objetividad, sino que se recurre a actualismos en que han participado en este número esperan ha-
los que se supone que las mujeres del pasado ocu- ber contribuido a descubrir el valor de la museo-
paban un puesto en la sociedad y realizaban unas logía como ciencia del patrimonio musealizado,
actividades de carácter secundario y siempre so- en la que tiene cabida lo antiguo y lo nuevo, lo
metidas al varón. tradicional y lo posmoderno, en la certeza de que
A lo largo de este número hemos podido com- solo así el futuro estará plenamente garantizado.
probar la evolución que la museología ha expe-
rimentado a través de su historia y cómo es po-
sible acercarse a su estudio desde perspectivas
muy variadas y en contextos muy diferentes. La Francisca Hernández Hernández
museología, como disciplina que se va constitu- Departamento de Prehistoria
yendo en continua relación con la realidad, nos Universidad Complutense de Madrid
demuestra que es capaz de evolucionar y dar el francisc@ucm.es

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Complutum, 2015, Vol. 26 (2): 9-26 18


Introduction
Museology: between Tradition and Postmodernity

Museology is a science in a continual process the changes that have taken place throughout its
of formation, and nothing that occurs in human historical process. The task is not always easy,
life falls outside its scope. On the contrary, it since difficulties will arise when it comes to using
calls for a radical commitment to the social a symbolic system to interpret the concept of the
reality of the time, whatever that may be. The museum in other historical periods or epochs,
arrival of postmodernity does not therefore and the practices that express and translate it. In
mean that museology has lost all interest in any case, an appeal to nostalgia, as Kevin Walsh
tradition, but rather it accepts it, assumes it, (1997) indicates, need not be viewed negatively,
and tries to revitalise it while attempting at since it may serve as a pre-existing form that
the same time to transform it. It is evident that will lead us to confront the past critically while
various binary opposites coexist in the museum, gaining awareness of its links with the present.
such as tradition and modernity, universality Sociology has always acknowledged the
and particularity, inclusion and exclusion, importance of different historical eras and of the
homogeneity and plurality, and uniculturalism societies and cultures that have developed in the
and multiculturalism, and that this places the course of time. Time has thus been perceived
museum in the daily quandary of having to as a fundamental element that influences and
question the reason for its own existence. conditions our view of reality, leading to the
According to Reinhard Bendix (1967: 313- affirmation that human beings construct their
314), “particularism” characterises traditional own personal experience in time. Through it, a
societies only in certain ways, while in others it is person is able to perceive the past, the present
combined with a “universalism” that may vary in and the future by resorting to memory and
accordance with different beliefs. Furthermore, imagination in order to know what has happened
it should not be forgotten that the disjunctive and discern what may happen in the future.
characterisation of “tradition” and “modernity” Concerning oneself with the world of museology
in abstract terms like “particularism” and and museums means accepting the sociocultural
“universalism” leads to an exaggeration and categories that have been conditioned in one way
simplification of the evidence, as Max Weber or another by the passage of time. Museology
has rightly pointed out in his discussion of the and the museum cannot then be viewed as
ideal type. The same author subsequently affirms realities to be constituted in a static and uniform
that the division of history into eras, like the manner, which would render them fixed and
distinction between tradition and modernity, unchangeable. On the contrary, it is necessary to
is an evident construct, but one of limited use. recognise their dynamic and creative dimension,
No wonder, then, that we can talk of either the since they are called upon to provide answers for
modernity of tradition or the tradition of the the cultural demands of society at a specific time
new, since both realities are found continually and place, even if this involves assuming the risk
throughout history. and uncertainty that always accompanies the new
On the basis of this sociological and historical and the unexpected.
observation, the museum need have no fear of Without renouncing everything of a personal,
confronting its past, but should be capable of social or cultural nature that links them with
distancing itself from the thought and lived reality the past and to which they are inevitably
of a certain period of its history, preventing its indebted, and which forms part in a certain way
own vision from clouding an understanding of of a particular social image, museums should
“the other”, of other concepts of it, and of the nevertheless be open to new cultural horizons
reality which surrounds it. For it will always be with room for others, those who are different and
necessary to analyse and probe the sociocultural have another way of conceiving the world, time
differences that have arisen between yesterday and space, culture, and the manner in which social
and today, and the criteria employed to justify life should be constructed. It is therefore our

19 ISSN: 1131-6993
Francisca Hernández Hernández Introducción. La Museología: entre la tradición y la posmodernidad

view that museology ought to move continually they are constantly resignified, and they are
under the influence of tradition and modernity, articulated with visions that we might easily
two different ways of envisaging the culture identify as modern and even as typical of a
and lifestyle of societies, without forgetting that postmodern thinking”.
societies have the capacity not only to destroy The museum is experiencing a profound process
traditions but also to reconstruct them or imagine of transformation, making it possible to surpass
new ones (Hobsbawm and Ranger 2002). the dialectic which has long existed between the
However, we can join Lidia Girola (2005: 24) museum and modernity. The museum used to be
in asking what sociology understands by its use perceived as something obsolete, belonging to
of the concepts of “tradition” and “modernity”, the past and incapable of contributing anything
how and why these notions are the object today to modern society. However, reality has proved
of an attempt at resignification, and why their otherwise, as the museum has been successfully
resemanticisation is posited on the basis of a incorporated within postmodern trends and has
need to “temporalise” such concepts. When come to occupy a significant place in a variety
it comes to defining the traditional and the of cultural spaces, contributing different visions
modern, we must evidently take into account of the real by espousing a wide thematic and
the ideological positions we have adopted, since discursive diversity in its exhibits. It is true,
embracing a concept of openness and plurality as as François Lyotard (1991) points out in The
a starting point is not the same as departing from Postmodern Condition, that the time of grand
totally closed and unchanging presuppositions narratives or metanarratives, such as those
which can be detrimental to scientific validity. presented by Marxism, psychoanalysis, ontology
A critique will therefore be necessary both of or structuralism, is now over. This has facilitated
tradition as a concept applicable to retrograde the appearance of micronarratives that do not
societies, meaning those incapable of creative seek the truth or essence of things, but which
confrontation with a future that is uncertain and instead sustain multiculturalism and difference
apt to destabilise their certainties, and also of the through an acceptance of the fragmentation of
European ethnocentric concept of modernity, knowledge and dehierarchisation.
centred on reason and regarded as valid for all Impelled by this current of thought, the
cultures. For tradition is not the marvel that has museum finds itself with a need to construct
made societies more human, nor is modernity the micronarratives that will gradually shape the
panacea that will allow all the world’s evils to be world’s cultural complexity. This has involved
resolved. a great effort of reinvention, resignification and
According to Girola (2005: 25ff.), the concept readaptation to existing reality, since everything
of tradition has been defined in the social changes and possesses an ephemeral nature
sciences since the 19th century “as ‘the other’ that makes it impossible to pause for long to go
of modernity”, meaning all that is opposed to deeply into the content of things. It is a matter
the modern. However, philosophers like Hans- of consuming material, cultural or leisure goods,
Georg Gadamer (1966) and Paul Ricoeur (1996) among which spectacle and entertainment occupy
have concurred in stressing the importance to be a privileged place (Sennett 2006, Bauman 2001).
attached to the study of tradition and its situation The offer is so exhaustive, and is paraded before
in time, for tradition is nothing but a peculiar our eyes so fast by the new technologies, that we
reconstruction of the past carried out from the hardly have time to assimilate the contents and
present. In other words, all understanding implies images we receive. We live surrounded by icons
assuming the historicity of that understanding. that it is hard for us to retain in our memory for
Consequently, we cannot neglect the multicultural very long because they are constantly changing.
character of our societies, which entails the Museums cannot ignore this reality, and so are
convergence in them both of past traditions and forced into a dynamic that tempts them to focus on
of new behaviours that have emerged from the the spectacular when devising their museographic
process of modernisation resulting from cultural exhibits. This makes them attractive to the
globalisation, transmitted through the new media general public, but at the cost of not delving
and information technologies. This means that too deeply into the scientific aspects of the
traditions tend not to disappear completely, but exhibition’s discourse. The overriding necessity
rather, as the same author indicates further on felt by postmodern museums to offer temporary
(ibid. 40), “they subsist, they are reconstructed, and ephemeral exhibitions that will satisfy the

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Introducción. La Museología: entre la tradición y la posmodernidad Francisca Hernández Hernández

public’s most immediate yearnings leads them a globalised society. Museology has undergone
to focus almost exclusively on such displays as various transformations both in its constitution
if they were an end in themselves, when they as a scientific discipline and in its museographic
should be merely a means for communicating and practical applications, and these have given
the cultural heritage possessed by peoples, it consistency, maturity and a broad vision of the
and offering it for reflection and analysis in an reality of museums. This is what the different
attempt to invite commitment and personal and sections of this monographic issue try to show.
community involvement. Visitors would not in The first section bears the heading of The
this case be merely passive consumers, but would New Museum Paradigm in Today’s Society.
feel enabled to participate actively and critically Over time, we have encountered a traditional
in the construction of the exhibition discourse, paradigm that regarded the museum as an
for this, as Marstine (2006: 19) says, would be institution for guaranteeing the conservation of
the true task of the postmodern museum. the cultural heritage and, therefore, as a support
In a period when the rules of the market are for spreading awareness that this heritage ought
held up as an absolute truth, however, it is clearly to be appreciated, respected and preserved,
difficult to regard museums as the driving force even if it did not necessarily have to be actively
behind the recovery of the different narratives involved in this task. The same museographic
that art exhibits try to foment so that society can assumptions made it clear that the important thing
look into the future with new eyes. While the about exhibits was not the direct involvement of
traditional museum offered us a reading of history visitors but the attempt to display their contents
that was somewhat conditioned by one-track objectively by bringing as much knowledge to
ideological proposals, the new museum appears bear as possible. All the visitor had to do was
to us as an attempt to offer different visions of go to see the exhibition and tranquilly follow
reality without trying to impose ideas or offer its itinerary. In today’s society, however, a new
pre-determined discourses, but simply to present paradigm has emerged in which the museum
us with fragmented, dispersed and ephemeral has become a space of true communication
discourses, as though we were immersed in an (Hernández 2011) where it is possible to analyse,
adventure whose eventual outcome was unknown discern and discuss what its fundamental task
to us. should be, and what answers should be given to
In this way, temporary exhibits of an ephemeral the questions now being asked of it.
nature are acquiring an increasingly exhibitionist We move today in new scenarios propelled by
significance that will require higher financial the appearance and spread of new technologies,
expenditure, causing the museum to submit which make us perceive time differently. This is
to the logic of the market both as container, as why museums are obliged to find a new paradigm
reflected in its architecture, and as content. This that will establish a closer relationship with the
has led to the modernisation of the museum, visiting public (Castilla 2010). We are thus
which can be regarded in some ways as a positive confronted with a changing museum paradigm
factor, but which has also obliged it to confront that calls for a creative and critical reaction on our
various contradictions that have given rise to part. We need to recreate the museum, because
misunderstandings and tense debates, most of this new emerging paradigm leads us beyond
them yet to be cleared up. In any case, it remains the five traditional functions of the museum to
to be seen how the museum manages to achieve include the educational and service functions that
a certain connivance between the novel and it will have to perform in the future (Veil 1990,
revolutionary and the traditional, discarding any Anderson 2004).
attempt to condition the future or belittle the past. The function of museums can be said to
The monographic issue we are introducing have undergone a significant change because
here is intended to offer a plurality of views, society itself has changed and become more
positions and perspectives found today in the open and communicative. Museums need to
field of museological research. A search for a interact with the public in an attempt to find new
global vision of what museology ought to be in meanings, fostering their inclusion and sharing
the future should not be allowed to obscure what communication through the new technologies.
the study of traditional museology meant for The museum cannot exclude anybody, nor
museums in the past, nor should it prevent us from should it ignore the conflicts that can affect social
exploring the new challenges that confront it in relations. If Michel Foucault (1984) thought that

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Francisca Hernández Hernández Introducción. La Museología: entre la tradición y la posmodernidad

modern forms of government were nothing but location. On the contrary, it will now have to
new technology for regulating the conduct of cater for those segments of the public belonging
individuals, whether through prison, hospital to aboriginal groups and immigrant minorities,
or asylums, it is no wonder that many authors since only they can judge the way they are being
regard the museum as one more institution bent presented in the museum. Ann Davis notes that
on locking cultural contents away, just as prisons all museums, and especially those of modern
do. Nevertheless, museums have a calling to and contemporary art, have frequently been
break away from the institutionally imposed the object of controversies because they have
one-track visions of the past, and to open up followed traditionally accepted styles. This has
to new forms of action that will embrace a meant a chance for the museum to face up to the
multiplicity of voices and interepretations. These public’s questioning of the way it manages its
must necessarily come from the initiative and collections, and so establish a relationship with
collaboration of society, which is called upon in society. On the basis of Bruno Latour’s study
its turn to participate actively in decision-taking of the social aspect of museums, the author
at museums. analyses the controversies that have surrounded
On these epistemological premises, Françoise exhibitions held at three Canadian museums.
Mairesse asks what will become of museology, Finally, Tereza Scheiner reflects on the museum
what its current situation is, and what role we and on how numerous theoretical studies of
can expect it to play in the future. The argument museological thought have appeared over the
is grounded on the observation that museology last five decades, resulting in a plural vision of
is at a crossroads where it is forced to choose the museum and museology. If the museum is
between new paths, with the Francophones, an event that is being continually reformulated,
more participative and social in their approach, we shall also have to admit that it is a plural
regarding it as necessary to adapt to the new reality, not a monolithic one. In this way, it will
understanding of museology, while others go from being regarded as a mere institution to
like the Anglo-Saxons, more pragmatic and becoming a practical laboratory, assuming an
empirical, feel there is no need to deviate from important social role owing to its implication
the paths they have already been following for with reality, and it will come to be considered
some time. Isabel García also focuses on the role a phenomenon or event in continual process.
museums must perform in society, proposing a There is lastly a tendency today to take a critical
search for new ways of presenting collections approach to museology, whether from the point
with the aim of involving the community more of view of philosophy or of the social sciences,
actively and opening a critical debate on many giving rise to an inclusive museology in which
of the issues that most concern today’s society. the important thing is not reflecting or working
The author thus regards it as an urgent task to try on the “other” but doing so with and alongside
to involve people in community museology and the “other” and the “different”.
participative culture. Bruno Brulon meanwhile The second section of the volume is devoted
holds that we are not yet in a position to define to the study of The different museological and
museology as a human and social science, and museographic narratives. Building on the
he attempts to point out the inconsistencies in the development of cultural theory, museology
museology based on the philosophy of Stránský has not balked at borrowing and applying the
when it comes to reformulating the concept of its terminologies proper to poststructuralism
object of study. The author notes that the problem and textology (Mason 2006), introducing the
lies in the cognitive notion of “man’s relations concepts of discourse and narrative as semiotic
with reality”, which underpins these definitions components with a place in its epistemology. If
and has its foundations in idealist and rationalist we apply M. Foucault’s concept of discourse
philosophy. (1973) to the discipline of museology, we
Lynn Maranda analyses how the new cultural find this discourse rests on a system of ideas
values that are arising in society as a consequence or thought whose definition is given by prior
of migratory movements are starting to be openly agreement according to the field of museology’s
recognised by museum institutions. It is no longer own criteria. When Lyotard (1991) defines the
possible to organise the museum along traditional term ‘metanarrative’, he gives it a meaning
lines, which made it a mirror of the social values similar to that of discourse, warning that both
defended by the predominant culture of its concepts should be relativised because there

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Introducción. La Museología: entre la tradición y la posmodernidad Francisca Hernández Hernández

are many other discourses occupying their own faith is now questioned because many wonder
space within other fields of knowledge, the how it is possible to be denotative in a world
museological field being one of them. From a that perceives reality in infinite ways. Indeed,
textological perspective, on the other hand, we the museum may be regarded as a metaphor
can conceive of the museum as a genuine text in in which all the objects on display exist to be
which we discover different discourses presented contemplated, described and interpreted.
to us with the aid of a singular narrative structure Laura Arias analyses modern and
(Bal, 1992). From the museum, it is possible to contemporary art’s ambiguous relationship of
construct a plurality of discourses narrating the ‘attraction-repulsion’ with the public as well
reality of those histories that have something to as with artists. Her essay begins by surveying
say to us today. This is what the authors in this the critiques and debates on the museum over
section try to explain to us. the last century, and the strategies implemented
Hildegard Vieregg shows how the use of by those in charge of the institution as a way
museological and museographic narratives of bridging the gap between the public and
to reveal Monuments, Sites and Museums of the museum. While the avant-garde artists of
Memory acquires considerable importance the early 20th century saw the museum as an
when it comes to raising society’s awareness encyclopaedic and enlightened institution which
of the atrocities committed in the past. Her they reproached for its obsolete museography
essay analyses the narrative strategies and and mania for accumulation, avant-garde art soon
museographic proposals of some of the museums organised its exhibitions behind the museum’s
most representative of the re-elaboration of the back. In North America there appeared a new
contemporary icons of the violence of the last concept of a modern museum, and with it a new
century, such as the Jewish Holocaust or the discovery of modernity, the White Cube.
9/11 terrorist attacks. The starting point of Pedro Another theme analysed by some of the
Pereira’s study is an analysis of the processes writers here is that of Communication strategies
of the formation of alterity in exhibitions at in museums. If we want the public to connect
certain museums in the Iberian Peninsula, with museums, it is necessary to transmit a
Brazil and Mozambique. He attempts to identify message that will be capable of interpellating its
the hegemonic narratives and the processes members at the deepest level of their emotional
of silencing and forgetting of difference to sensibility. It is therefore urgent to strike up and
be encountered in these museums. From the define a new dialogue with the museum if we
perspective of the social function of museology, want our communication to be effective in the
he proposes resolving the problematics of the future. To this end, we must search for those icons
process of construction of the vision of the able to synthesise the functional and emotional
other, the different. information of what is to be transmitted. And
Jesús Pedro Lorente believes that in spite of this means an effort on the part of the museum
various attempts to reformulate the postmodern to ascertain the values it shares with its public.
museum, we do not yet have a theory that Today, as always, communication depends on the
can be considered a point of reference. prior existence of dialogue, implying knowing
Nevertheless, a museology is emerging today who one is speaking to and what their interests
that is characterised by its critical dimension, are. Museums need a communication strategy
whose aim is to foster the pooling of different (Gürel and Kavack 2010) in order to present
viewpoints on museums. However, it is not so themselves as a value to be shared. However,
much a question of reflecting theoretically on we must first ask what we want to communicate
critical museology as of putting it into practice, and how we intend to communicate it. Museums
accompanying it with a critical museography in are not dumb; they speak, transmitting ideas,
which exhibition montages and discourses would knowledge, experiences and sensations, even if
be the common expression of museums. Jennifer there is room for improvement in the way they
Harris observes that communication within put their messages across. It is the museum’s
museums has undergone a huge transformation calling to speak, to say itself, but first it must
which has led them to modify their way of be able to listen to those it intends to address.
relating to the public. While museums relied in Only in this way will visitors be impassioned
the past on the denotative capacity of objects to and seduced by the beauty to be found inside
transmit their true significance to visitors, such museums, and enabled to experience a sensation

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Francisca Hernández Hernández Introducción. La Museología: entre la tradición y la posmodernidad

of mystery and freedom that awakens their such drastic repercussions on the social, cultural
imagination and makes them wish to become and community fronts, the public administrations
actively involved in their preservation and were the sole source of financing for public
development. museums. Unlike North American museums, the
In this connection, Colette Dufresne-Tassé, involvement of private initiative in Europe was
Marie-Clarté O’Neill and Dana Marin inquire into merely testimonial, with scarcely any repercussion
the impact that thematic temporary exhibitions on museum management. Today, on the other
may have on non-specialist visitors. The results hand, museum directors faced with budget cuts
of their research are not very encouraging, since are trying in every way they can to attract private
the proportion of visitors interested in the works funding, whether through fundraising (Ciconte
displayed tends to range from 30% to 50%, they and Jacob 2009), crowdfunding (Rivera 2012),
nearly always analyse the works in an order patronage or sponsorship, or renting out spaces
different from that proposed, and only 22% to for social events. However, a third way has also
55% of them read the texts. Despite all this, the appeared. This is gift exchange theory, based
authors have determined in recent research that on anthropologist Marcel Mauss’s 1923 (2009)
some individuals develop their creativity when essay on The Gift, which highlights the value of
they visit an exhibition. Iñaki Díaz claims that collaborative thought with the implicit obligation
we are immersed in a universe plagued with to give, receive and return those gifts which have
patrimonial enclaves, an observation that leads been exchanged in a particular society.
us to wonder why these places are not frequented All this provides museums with sources of
habitually by most people, and why there is direct income without affecting their exhibition
not more active participation in strategies to space, a fact which ought not to worry us because
safeguard the heritage. Which path should we take it helps to generate financial resources. We may
to make things change? The author is adamant ask, however, what would happen if it became
that heritage mechanics will have to be altered in the norm to turn to private funding, and the public
favour of a dialogue with others, putting an end administrations stopped supporting museums
to top-heavy management and encouraging the altogether. It is no wonder that some authors like
assumption of active collaboration on the part of Luis Monreal (2001: 13), the director-general of
all. the Fundación “La Caixa”, wonder whether the
Ana Martín takes the theory of the digital museums of the 21st century should be directed
potlatch, based on the experience of the voluntary or managed; that is, whether what they really
release, applauded by various authors, of the need is true directors or good managers. Both
riches of the Kwakiutl native tribe of Canada, possibilities have their advantages and pitfalls.
to address the phenomenon of the distribution In the United States, indeed, there have been
of knowledge of museums over the internet, experimental appointments of two directors,
considered as an asset offered free of charge to one academic and one executive, for the same
the whole of society. The changes experienced by museum, with very varied results.
society in this respect have led the documentation In Europe, we have seen how professionals
departments of museums to confront fresh issues have come in from other fields to direct museums,
when showing their own collections. With the especially after the beginning of a certain
aid of visitor studies, Gabriel Alcalde and Josep “privatisation” of the state museums. In any case,
Burch attempt to analyse the characteristics there should be no political interference with the
of the use made of archaeological sites on the artistic direction, the management, or the team
Costa Brava that have undergone museographic that is carrying out the museographic project as
adaptation. In monitoring their behaviour, the a whole, since this would mean a huge stumbling
authors observe a number of different trends block for the museum’s development. The
over the last 50 years in both visitor numbers management of 21st century museums should
and the personal characteristics of visitors. They be open to the new needs of society and listen to
conclude that in spite of the presentation of the its demands and aspirations, for museums must
sites as museums, it is difficult to draw large definitively be at the service of their communities.
numbers of users. This is confirmed here by various authors who
Our fourth section reflects on Current trends address the topic.
in museum management and finance. In Europe, Teresa Barrio and Francisco Javier Zubiaur
before the economic crisis that is currently having observe that Spanish museums, like the rest of the

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Introducción. La Museología: entre la tradición y la posmodernidad Francisca Hernández Hernández

world’s museums, have been affected not only by them and the learning process we have followed.
the economic crisis but also by a crisis of identity. However, we should remember that ICT is
On the basis of a policy aimed at cultural tourism, not an end in itself but a medium or tool for
museums have been regarded as economic assets making the visitor’s experience more complete
that had to be made as profitable as possible in and satisfactory. When we use technological
the shortest possible time. It has consequently resources, we must not forget that we are giving
not been taken into account that museums rise to new museum experiences in which the
require economic and human resources for their visitor becomes an active and participative
functioning and sustainability, and that they have member. Besides this, all those who make up
functioned less well when these have not been the museum, including researchers, managers
forthcoming. Mercedes Fernández is surprised and educators, must involve themselves by
that the social function of the museum is spoken interacting and giving rise to new educational
of today as an innovation, when all museums, models that are more ludic and satisfactory.
from the moment of their creation, should have The use of hypertext, hypermedia, interactivity
a well-defined museological programme that and virtual or augmented reality offers
fits into the human, social and cultural milieu of extraordinary educational possibilities, allowing
their physical location. The desolate panorama the world of museums to be approached in a
of some museums is the consequence of the novel manner. On the other hand, the possible
museum’s not being understood as a true engine applications of Web 2.0, such as blogs, wikis,
of social and cultural intervention within its podcasts and videos, allow visitors to go to the
own territory. María Jesús Rodríguez explains museum with their visits planned beforehand
the procedure employed in rebuilding and (VV.AA. 2009). Moreover, after it has been
transforming the Fundación Manuel Benedito, granted access to this information, the virtual
adapting it museographically to allow it to exhibit public that has bothered to find out out about the
its collection with dignity. This is now shown in a contents of a given museum could be attracted and
hybrid space, somewhere between the ‘museum- motivated to visit the work directly, so becoming
home’ or ‘musée d’auteur’ and the visitable a real public. This point is stressed by A. Adolfo
collection, rather than a ‘museum’ in the strict Navarro and Isidro Moreno, who reflect on the
sense of the term. On the other hand, the author museographic model that closely relates ICT
describes how meagre economic means make it to a redefined traditional museography. To this
difficult for the Foundation to finance itself. end, ICT bases itself on the real museum in an
Living in a globalised world means realising that awareness that it entails a critical redefinition
one cannot be disconnected from technological of forms of interactivity and interaction with
breakthroughs, and museums must use them as its public. The great museographic challenge
a means for transmitting their narratives. This is to prevent the decontextualisation of pieces,
is the topic discussed in The museum and new bringing them to life and facilitating interaction
technologies. Today we have access to numerous with people while inviting surprise, reflection
cultural resources on the internet, where we and enjoyment.
are invited to interact with them, searching, The last subject dealt with in this monographic
interpreting and entering into dialogue with the issue is Museums and gender. There is a current
exhibits presented to us by museums. When awareness in society that it is necessary to review
visitors go to museums, they expect to be able the cultural heritage preserved in museums from
to participate in a gratifying experience that a gender perspective, the aim being visibility
involves using the various digital devices and for the active participation of women in these
resources offered to them. The renewal of institutions. Because there have evidently been
the way museums transmit their contents and long and significant absences and silences of
information has turned them into transmitters of women in the different fields of knowledge, it is
the application of new technologies, generating necessary today to reinforce their presences and
a dynamic of understanding between society and listen to their voices to learn at first hand what
its heritage. they have to tell us. Among the many initiatives
The new information and communications emerging in this respect, one of particular
technologies (ICT) facilitate access to a range importance in Spain was the implementation by
of knowledge that allows us to perceive objects the General Sub-Directorate of State Museums in
in different ways, depending on our reading of 2011 of the Patrimonio en femenino (Heritage in

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Francisca Hernández Hernández Introducción. La Museología: entre la tradición y la posmodernidad

the Feminine) project, which has led to continued 2010). When exhibiting museum collections, we
research on the uncovering of Absences and tend to ask ourselves from a gender perspective
Silences (2012). The project aims to heighten the what we are trying to put across about the societies
presence of women in museums, emphasising of the past through objects and texts. María
their active and dynamic role and exposing Ángeles Querol and Francisca Hornos analyse
the occasions on which they have suffered the exhibition narrative of Spain’s National
discrimination and sometimes even the erasure Archaeological Museum in order to demonstrate
of their memory, as if their existence had been that the reconstruction or representation of the
irrelevant. It thus becomes a cry against the past has not always been neutral or innocent.
exclusion, enforced silence and lack of presence The ultimate aim of the analysis is to determine
of woman in the circles where decisions are whether or not there has been a numerical,
taken, whether organs of government or the spatial, symbolic and attitudinal balance in the
directorships of cultural institutions. museum’s exhibitions of work executed by men
If museology is prepared to introduce the and women. For it is quite common for women
gender perspective, it cannot help broadening its of the past not to be presented objectively, but for
field of study to include the relationship of man exhibitors to resort to current assumptions that
and woman with the heritage and with museums, the social position occupied by those women and
adopting a language which will signify a new the activities they carried out were of a secondary
inclusiveness orientated towards valuing woman nature, always subordinate to the male.
in her specificity, on equal terms with man. Throughout this issue, we have been able to
Museology must consider revising the existing appreciate the evolution museology has undergone
gender ideologies, nearly always markedly male through its history, and how it is possible to
and patriarchal, and setting about the task of approach it from very varied perspectives and in
visualising and fostering other ideologies based very different contexts. Museology, as a discipline
on a perception of woman as a person with the that is being constituted in a continuous relation
same potential degree of creativity, imagination with reality, shows itself capable of evolving and
and efficacy as a man. We cannot ignore that the stepping forward from a traditional model, where
feminine presence has formed part of material everything was clearly defined, to one where the
culture and the systems of social production, and modern and contemporary invite us to discover
that in certain peoples and cultures, like those of new paths leading us closer to the feelings of
the Cook Islands or some parts of West Africa, the new society we live in, and inviting us to
women occupied positions of power and were take an active part in it. The authors who have
considered independent and autonomous until contributed to this issue hope they have helped to
the onset of colonisation (Díez 1999). reveal the value of museology as a science of the
Care therefore needs to be taken with new museographic display of heritage, where there is
museographic discourses, as the new postulates room for both the old and the new, the traditional
of critical museology maintain, to highlight and the postmodern, in the certainty that only in
different identities as a new element to be taken this way will a secure future be guaranteed.
into account, and to reformulate criteria and
methodologies so that they will underscore the
equality of man and woman as a fundamental
principle. Museums can thus become essential Francisca Hernández Hernández
instruments for the diffusion of a vision of the Departamento de Prehistoria
world where women can play a leading role in Universidad Complutense de Madrid
the sphere of culture and museums (Schawarzer francisc@ucm.es

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