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102021 61 GESTION AMBIENTAL

ACT 6. TRABAJO COLABORATIVO 1

JANNETH CRUZ GAMBASICA

CÓDIGO 51.916.575

GRUPO 102021 61

LUIS ENRIQUE ORTEGA

TUTOR

UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA “UNAD”

ESCUELA DE CIENCIAS ADMINISTRATIVAS, CONTABLES,

ECONÓMICAS Y DE NEGOCIOS

CEAD JOSE ACEVEDO Y GOMEZ

COLOMBIA, OCTUBRE 19 2013

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PONENCIA: El vínculo entre ser humano - naturaleza
Bogotá Octubre 2013
Por Janneth Cruz Gambasica
Tel. 321 473 3949
e-mail: janneth.cruz@hotmail.com

La relación entre la sociedad y la naturaleza pareciera ser una relación de carácter fijo e
instrumental, por lo menos, para las sociedades de occidente. La naturaleza se ha concebido
como un ente externo a la sociedad del cual se extraen todos los recursos y las materias
primas que la sociedad necesita para subsistir, por ende la relación que establece la
sociedad sobre la naturaleza es de apropiación, dominación y extracción. También pareciera
que esa dominación de la sociedad sobre la naturaleza es una dominación natural, es decir,
como si la sociedad estuviera destinada por su propia evolución a apropiarse de la
naturaleza para dominarla y extraer todos los recursos que de ella provienen. En esta
ponencia se tratará la manera en que los problemas ambientales se traducen en problemas
de conocimiento de la sociedad sobre la naturaleza y también se mencionarán algunas
teorías y corrientes académicas que abordan los problemas ambientales como problemas de
carácter social. Por último se expondrá el caso del proyecto hidroeléctrico en el páramo de
Sumapaz.
Señor Tutor, compañeras de grupo:
La emergencia de diferentes problemas ambientales ha llamado la atención de la sociedad
sobre la manera como nos relacionamos con la naturaleza. El cambio climático, la
contaminación de la atmósfera, el deshielo de los polos, las catástrofes ambientales, la
pérdida de biodiversidad en todo el mundo y el desabastecimiento de agua son solamente
algunos de los problemas ambientales que llaman la atención de la sociedad
contemporánea. Estos problemas ambientales han llevado a cuestionar el vínculo existente
entre la sociedad y la naturaleza y lleva a cuestionamientos como ¿está roto ese vínculo
entre lo humano y lo natural? ¿Qué se puede hacer frente a esta crisis ambiental? ¿Se
seguirá acabando la biodiversidad de la tierra? Algunos académicos han intentado resolver
estas preguntas, no de manera concluyente, sino más bien desde un punto de vista crítico y
reflexivo sobre el vínculo actual entre la sociedad – naturaleza; disciplinas como la sociología
ambiental o la ecología política han abordado estas cuestiones y han logrado desarrollar un
aparato teórico y crítico acerca del tema.
Ahora bien, hay que definir qué se entiende básicamente al hablar de naturaleza, para eso
tomaré los planteamientos de Macnagthen y Urry (1998) expuestos en el artículo de Garavito
(2009) según los cuales existen tres dimensiones diferentes de la naturaleza relacionada con
el concepto de ambiente: 1) El ambiente visto como una entidad real, donde se entiende
como un conjunto de normas y reglas físicas, químicas y biológicas que se cumplen de forma
sistemática y no se encuentran vinculadas con las prácticas sociales. 2) El ambiente visto
como un ideal, en el cual se le atribuye a la naturaleza un conjunto de características
símbolos y propios e innatos que se relacionan con la sociedad por medio de la
identificación de esos símbolos y así la naturaleza es asociada al amor, a la bondad, a la
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sabiduría o a los castigos, las faltas y el mal comportamiento. 3) El ambiente visto de forma
instrumental, la naturaleza vista como un conjunto de recursos que la sociedad explota y se
apropia, a la naturaleza se le atribuye el valor de satisfacer las necesidades de consumo de
la sociedad.
A pesar de estas diferentes nociones y representaciones de la naturaleza, no es posible
agrupar a la naturaleza en un campo de definición y definiciones que permitan explicar la
totalidad del concepto dado que la naturaleza y los problemas ambientales obedecen a una
realidad cada vez más compleja. La concepción de la naturaleza y los problemas
ambientales obedecen a procesos químicos, físicos y biológicos, pero también a procesos
sociales que configuran la concepción y el devenir de la naturaleza. Así pues las decisiones
políticas de un gobierno al momento de establecer una política pública de carácter ambiental
también configuran una relación específica de la sociedad con la naturaleza. Una sociedad
con determinada cultura basada en la preservación y el cuidado del ambiente y el territorio
también configura una relación muy específica con la naturaleza. Así pues las nociones de
Magnagthen y Urry sobre la naturaleza pueden quedarse cortas para explicar el concepto en
su totalidad y los lleva a concluir que no existe una definición y una noción unívoca de
naturaleza, sino que más bien existen naturalezas que se configuran de forma específica en
relación a diferentes grupos sociales. La relación entre un grupo social específico y su medio
ambiente está configurada por procesos tanto naturales (físicos, químicos, biológicos) como
sociales (políticos, normativos, éticos, culturales, psicológicos).
Se puede decir que la crisis ambiental tiene dos momentos en la historia de la humanidad: El
primero llega con la revolución industrial y la implementación del modo de producción
capitalista, mientras que el segundo momento se produce en los años 60 y 70 del siglo
pasado, décadas en las cuales emerge un nuevo tipo de saber ambiental que cuestiona el
modelo de racionalidad ambiental de la época moderna.
La industrialización y el capitalismo permitieron que la sociedad concibiera a la naturaleza
como un instrumento de apropiación para satisfacer sus necesidades. Cuando Marx define el
concepto de modo de producción lo hace desde una relación dialéctica en la cual intervienen
las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Las fuerzas productivas son los frutos
de la naturaleza, los medios de producción y la fuerza de trabajo. Para obtener una materia
prima de la naturaleza es necesario que una persona con ayuda de un instrumento o
herramienta aplique un trabajo o un esfuerzo sobre la naturaleza para apropiarse de un
recurso. Así pues las fuerzas productivas se traducen en la relación de apropiación del
hombre sobre la naturaleza para extraer un recurso y convertirlo en mercancía1.
En este orden de ideas, uno de los enfoques de la sociología ambiental para entender la
naturaleza y el medio ambiente es la corriente materialista marxista que se puede entender
como un ecomarxismo (marxismo ecológico). Uno de los exponentes de esta corriente es
Schnaiberg (1980) según el cual existe una relación dialéctica entre el medio ambiente y la
sociedad ya que los procesos de ambos interactúan, por un lado están los procesos del
capitalismo como modo de producción y por el otro se encuentra la degradación del medio
ambiente resultado de contradicciones que el estado no puede evitar. El grueso de la teoría
marxista sobre el medio ambiente radica en que el modelo de desarrollo de carácter
capitalista ha instaurado una explotación del hombre sobre el hombre y del hombre sobre la

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Esta definición es tomada del artículo “Modos de producción y formaciones sociales en América Latina” publicado en los
cuadernos marxistas latinoamericanos por el Centro de Estudios Miguel Enríquez (CEME).
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naturaleza, lo que ha llevado a una degradación cada vez mayor de los recursos naturales
que desembocó en la actual crisis ambiental.
El segundo momento histórico de la crisis ambiental surge de una crisis del conocimiento, el
ser humano percibe que se ha separado de su entorno natural y únicamente se ha dedicado
a satisfacer sus necesidades materiales al tiempo que se ha encargado de alejarse del
mundo simbólico que representa su relación con la naturaleza. La crisis del conocimiento se
debe a que el hombre se enfrenta a una realidad cada vez más compleja que no puede ser
entendida desde las disciplinas académicas propiamente establecidas, sino que esa realidad
al ser tan compleja requiere del diálogo entre diferentes fuentes de la academia. Para tratar
los problemas ambientales, es inherente abordarlos desde un enfoque multidisciplinar que
permita entender los aspectos técnicos, naturales y las implicaciones sociales de dicho
problema. Finalmente esa crisis del conocimiento desembocó en una nueva racionalidad
ambiental que por lo menos intenta llamar la atención sobre la necesidad de reconciliar a la
sociedad con la naturaleza.
Uno de los enfoques que se gestaron durante esta crisis del conocimiento es el de la
ecología profunda, enfoque que surgió durante los años 70 y 80. Este enfoque considera que
toda la vida constituye una red de relaciones en la que cada ser individual constituye nudos o
centros de relaciones con los demás seres. La vida constituye una totalidad holística en un
sentido místico debido a que los individuos solamente existen en relación a los demás seres
vivientes del planeta. Quienes se identifican con esta corriente abogan por un cambio
profundo en la conciencia que se traduzca en abandonar sus prácticas egoístas e
individuales para cambiar su trato con la naturaleza y lograr expandir su mente fuera de sí
para lograr sentirse identificado con el todo armónico de la vida. La identificación con esta
corriente plantea un cambio en radical en la moral y en la cotidianidad de los individuos.
Existen dos modelos teóricos que se excluyen mutuamente al hablar de la relación entre la
sociedad y la naturaleza, el primero alude que la sociedad se ha construido naturalmente y
por ende la dominación del hombre sobre la naturaleza es un proceso natural que obedece al
evolucionismo social, en otras palabras, la naturaleza está ahí para que la humanidad la
domine y saque provecho de ella. El segundo modelo teórico le apuesta a ver la naturaleza
como el producto de una construcción social en tanto que sociedad y naturaleza se
interrelacionan en una serie de procesos dinámicos que producen un cambio o evolución
tanto en la sociedad como en la naturaleza. Klauss Eder (1996) argumenta que el segundo
modelo teórico es una crítica a las teorías que plantean como natural el dominio del hombre
sobre la naturaleza. En contraste, la construcción social de la naturaleza es una teoría que
intenta abracar de una forma más amplia y crítica el vínculo entre sociedad – naturaleza. La
forma en que se construye ese vínculo tiene que ver con las formas específicas en que las
sociedades y los individuos construyen su visión de la naturaleza. La construcción de la
naturaleza es un proceso en que se interrelacionan varios aspectos, aparte de los aspectos
objetivos de la naturaleza, también entran en juego los aspectos subjetivos, es decir, la parte
cognitiva en la cual la naturaleza entra en nuestras mentes y es representada por cada
individuo moldeado por su cultura. Otro aspecto que entra en juego es una construcción
normativa sobre la naturaleza, es decir, todo el conjunto de normas y leyes que regulan el
uso y la relación que tenemos con el ambiente y la distribución de sus recursos.
Como complemento a lo anterior, se suma una teoría de carácter sociológico conocida como
constructivismo social (Berger y Luckman, 1998). El constructivismo social argumenta que
los individuos están envueltos en una realidad construida y constituida antes del nacimiento
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el mismo individuo, sin embargo éste no es un individuo pasivo sino que actúa en su entorno
y por ende tiene la facultad de cambiar su realidad por medio de su acción, en otras
palabras, el individuo tiene la facultad de construir y moldear su realidad partiendo de un
entorno preestablecido. Según esta orientación, los problemas ambientales no se
materializan por sí mismos sino que deben ser construidos por individuos y organizaciones. A
lo largo de la historia, la humanidad actuó sobre su entorno natural y no visualizó las
consecuencias que traían consigo su modo de actuar. Esta corriente teórica alude a que en
el fondo la crisis ambiental global es de carácter social en la medida en que los seres
humanos hemos causado los daños ambientales que desembocaron en esta crisis y por
ende somos los mismos seres humanos los que tenemos la capacidad de generar los
cambios necesarios en todos los niveles para revertir las consecuencias de esta crisis
ambiental y en adelante proteger el planeta y el ambiente. Para generar el cambio es
necesario que en la esfera de lo académico exista un diálogo constante y fluido entre las
disciplinas de las ciencias naturales y las ciencias sociales con el objetivo de plantear
soluciones a la crisis ambiental no solamente desde una perspectiva técnica e instrumental
sino que también desde una perspectiva social.
Así pues, este abordaje de teorías que indagan sobre el vínculo entre sociedad y naturaleza
queda en la esfera de lo académico y lo intelectual porque a la hora de abordar una situación
concreta en la vida real encontramos diferentes conflictos de intereses y de posturas en torno
a lo ambiental. A continuación describiré el caso del proyecto hidroeléctrico del Sumapaz en
el páramo del Sumapaz.
Una hidroeléctrica es una construcción que permite captar la fuerza del curso del agua para
convertirla en energía eléctrica. Colombia es un país que se ha posicionado como generador
y exportador de energía, Colombia produce más energía de la que realmente necesita
porque ese excedente lo exporta a los países vecinos para suplir la demanda de energía de
esos países. El gobierno actual a través de su locomotora minero-energética ha convertido al
país en un vasto territorio donde las multinacionales vienen a extraer recursos y a explotar el
territorio para llevarse los créditos que obtienen a través de esa extracción, dejando a las
comunidades que habitan esos territorios sumidos en unas condiciones precarias de vida y
en una pobreza creciente. Ejemplos de ello es la ejecución de proyectos hidroeléctricos como
El Quimbo en el Huila que causó la inundación de varios predios destinados a la agricultura
campesina y el desplazamiento de miles de familias, o el proyecto hidroeléctrico Urrá sobre
el río Sinú que causó la desaparición del pez Bocachico de las riveras del río, el aumento del
metano, el aumento de la sedimentación añadido al asesinato de líderes de la comunidad
que se oponía al proyecto.
El proyecto hidroeléctrico del Sumapaz, es un proyecto presentado a la sociedad por parte
de la empresa generadora y comercializadora de energía llamada EMGESA-ESP. El área de
influencia directa afecta en concreto a los municipios de Cabrera, Venecia, Icononzo y Pandi.
El proyecto tiene una influencia directa sobre 32 veredas de los municipios mencionados
anteriormente. El proyecto busca generar 200 megavatios de energía, mucho menor que en
hidroeléctricas como la de Sogamoso (800) o el Quimbo (400), está ultima también
construida por Emgesa, energía que será para exportar. Por su parte el páramo del Sumapaz
contiene la reserva hídrica más grande de Colombia, es el páramo más grande del mundo,
poseedor de importantes lagunas y cuencas hídricas que vierte sus aguas a los ríos
Magdalena y Orinoco que a su vez surten de este líquido a los departamentos colindantes y
al distrito, lo que le da trascendencia a que un proyecto hidroeléctrico se lleve a cabo en la
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región, de igual modo, el bosque de niebla cumple una función ecológica en la captación de
agua de la niebla haciendo más eficiente el ciclo hidrológico. En este sentido resulta
problemático el hecho de que una hidroeléctrica sea construida en esta región, ya que
alteraría inevitablemente el ciclo hídrico, y el medio ambiente en general.
El agua parece ser un derecho obvio, pero cuando se revela como recurso escaso queda a
merced de los intereses del mercado y las empresas trasnacionales. Por otro lado se
encuentra la visión de quienes habitan el territorio, el territorio debe tener
una concepción que permita conservar la autonomía y la cultura de las comunidades.
La concepción del territorio debe partir de los ciclos de vida del ser humano vinculados con la
naturaleza y las relaciones entre las personas, desde lo material e inmaterial, es decir su
cultura, historia, tierra, espacios, ríos, quebradas, que son elementos constitutivos del
territorio. Por tanto un TERRITORIO, debe ser autónomo social, política y económicamente,
no puede haber comunidad sin este elemento, como no puede haber campesino o indígena
sin Tierra. Los actores que inciden en la configuración del territorio son las etnias,
campesinos, afro-descendientes, grupos económicos, actores armados, organizaciones
sociales, ONG´S, e instituciones estatales y gubernamentales.

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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Aranda Sánchez, J. M. (2004). Principales desarrollos de la sociología ambiental. Revista
Ciencia Ergo Sum, 11(2), 199-208.
Berger, E. y Luckman (1998). La construcción social de la realidad. Amorrortu, Buenos Aires.
Eder, K. (1996). The Social Construction of Nature. Londres: Sage Publications.
Garavito, L. (2009). La indagación sociológica contemporánea sobre la “naturaleza”. Revista
territorios. 20-21. 207-217.
Leff, E. (2011). Sustentabilidad y racionalidad ambiental: hacia “otro” programa de sociología
ambiental. Revista mexicana de sociología, 73(1), 5-46.
Macnaghten, P. y Urry, J. (1998). Contested Natures. Londres: Sage Publications.
Schnaiberg, A. (1980). The Environment. OUP, New York.
Módulo Gestión Ambiental. Málaga Julio 2009.