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Apuntes de Terapia Gestáltica, docente Ps.

Pablo Lazcano Pizarro, asignatura de psicoterapia, escuelas humanistas y


experienciales, Escuela de Psicología Universidad Academia de Humanismo Cristiano. En línea (2003), disponible en:
http://www.academia.cl/ext/psicologia/agrupaciones/humanistas/documentos/psic_docs/gestalt.htm

CONCEPTOS BÁSICOS EN TERAPIA GESTÁLTICA

I. ORIGENES: LA PSICOLOGIA DE LA GESTALT E HISTORIA

Max Wertheimer (1883~1943)


Wolfgang Köhler (1887-1967)
Kurt Koffka (1886-1941)

Cuando se estableció la psicología como una ciencia en Alemania, de 1870 a 1880, se consideró que su tarea principal
consistía en el análisis de la mente en sus elementos básicos. La psicología de la Gestalt, fundada por Wertheimer, Köhler y
Koffka poco antes de la Primera Guerra Mundial, representó una reacción contra aquel punto de vista tradicional de la
psicología antigua. Los gestaltistas, en vez de buscar elementos mentales, prefirieron estudiar las configuraciones y patrones
naturales que aparecen en la experiencia directa. Asimismo, los gestaltistas se opusieron al “behaviorismo” de Watson, que
analiza la conducta partiendo de la dualidad estímulo–respuesta.

La psicología Gestalt nació, así, como un movimiento de protesta no sólo contra el conductismo, sino también como crítica
al estructuralismo que analiza el consciente dividiéndolo en elementos, como hacían Titchener, Wundt y Ebbinghaus con la
psicología del contenido. Asimismo, el behaviorismo, que se opuso al estructuralismo, surgió del funcionalismo y del
positivismo lógico con Watson y Binet, quien estudió las diferencias individuales de la tradición psicométrica.

También la Escuela de Austria, que creció con la influencia del trabajo fenomenológico de la percepción en Psicología
Gestalt, se opuso al estructuralismo y a su análisis del consciente en elementos y la exclusión de valores, y al behaviorismo
por su exclusión del consciente. Mientras que los behavioristas objetaban el estructuralismo como resultado de la
subjetividad de los datos con que trabajaban, los psicólogos de la Gestalt se oponían a que pudiera estudiarse algo tan
complejo como la conducta analizándola en forma de elementos. Según la teoría de la Gestalt, cuando se hace esto se
destruye la unidad de los fenómenos que están siendo estudiados. Por ejemplo, las composiciones musicales están hechas de
notas individuales; sin embargo, no podemos escribir exactamente ninguna composición musical contando el número de
notas en Sí sostenido, en Re menor, etc. La composición musical comprende mucho más que la suma de las notas
individuales que la componen; esas notas se encuentran relacionadas unas con otras. Así como el cuadrado es más que
cuatro líneas rectas o el círculo más que una sucesión de puntos, todos los objetos y procesos son más que la suma total de
las partes que lo forman. Por lo tanto, la objeción principal de la Psicología Gestalt a la psicología antigua radicaba en el
carácter atomístico de ésta.

Al principio, una gran parte de la Psicología Gestalt se centró en investigaciones sobre la percepción; más tarde se extendió
a otros campos como el aprendizaje, la conducta social y el pensamiento. La idea fundamental de la Psicología Gestalt
consiste en que resulta estéril tratar de comprender los fenómenos por medio del análisis de los elementos que la
constituyen. Esta formulación gestáltica se ha introducido virtualmente en todos los aspectos de la psicología moderna.

Ehrenfels, de la Escuela Austríaca, estudió la percepción del espacio y la estética en 1890, delineando una doctrina de
calidades de la forma o de la Gestalt. Esta doctrina se oponía a la Escuela del contenido de la percepción como un simple
componente de sensaciones elementales. Para discutir la calidad de la Gestalt, Ehrenfels tomó el cuadrado que se forma con
cuatro líneas; las líneas son el fundamento, el producto es una figura, la calidad de la figura es una calidad de la Gestalt, de
modo que la totalidad es más que la suma de las partes. Sin embargo, el método de Ehrenfels era empírico y no
experimental.
Ehrenfels distingue la calidad temporal de la Gestalt, como una melodía o el calor y el frío, de la calidad no temporal. El
criterio básico de la calidad de la Gestalt requiere:

1. Super–ordenamiento: No solamente la suma de los elementos,


como por ejemplo las notas, hace una melodía.

2. Transposición: La forma puede estar en diferentes contenidos; p. ej.


una melodía puede transformarse en una nueva llave melódica.

Sin embargo, el nacimiento de la Psicología Gestalt se sitúa en 1912 con Wertheimer y sus colaboradores Köhler y Koffka y
sus experimentos sobre la percepción. Wertheimer ideó el fenómeno PHI.. Este fenómeno consiste en presentar visualmente
dos puntos en serie, aIgo distantes entre sí; se da un interestímulo que los hace aparecer como si estuvieran en movimiento.

Figura 1: Ilusión perceptual de movimiento

A: Está encendido
durante 200
milisegundos.
Después se apaga
60 msc. y se
enciende B otros
200 msc.

A B Si el intervalo es corto se ven dos luces simultáneas,


si este es largo se ve una después de la otra sin movimiento.

O (observador)

En vez de percibir dos luces, una después de la otra,


se ve una sola que se mueve de A a B.

Este movimiento aparente del fenómeno phi sirvió a la creación de la fotografía en movimiento. El mismo fenómeno se da
cuando las luces se encienden y se apagan; se da un movimiento sin contenido, o un movimiento sin nada que se mueve, lo
que se conoce como el fenómeno phi puro.:

Los fundadores de la Gestalt se reunieron por la primera vez en la Universidad de Frankfurt, Alemania, donde Wertheimer,
de 30 años, investigó el movimiento tomando como sujetos a Köhler, de 23 años y a Koffka, de 24 años.

El padre de Wertheimer era director de escuela, la madre concertista; Durante su adolescencia Wertheimer tocó música de
cámara en Alemania teniendo como compañero a Albert Einstein. Asimismo Wertheimer escribió poesía. Obtuvo el
Doctorado en 1904 y fue profesor en la Universidad de Berlín y Frankfurt. Cuando Hitler subió al poder en Alemania se
trasladó a EE.UU. y trabajó en la New School for Social Research en Nueva York.

Köhler se doctoró en la Universidad de Berlín en 1909. De 1913 a 1920 fue director de una investigación antropológica en
la mayor de las Islas Canarias, Tenerife. En dicha isla investigó con chimpancés e ideó el concepto de aprendizaje por
discernimiento (insight). En 1935 Köhler partió hacia EE.UU. donde fue profesor de psicología en el Swathmore College.

Koffka nació en Berlín, obtuvo el Doctorado en la Universidad de Berlín en 1908. En 1924 se trasladó a EE.UU. y fue
profesor de psicología en el Smith College.
La palabra Gestalt se refiere a una entidad específica concreta, existente y organizada, que posee un modelo o forma
definida. Gestalt significa cómo se perciben en la mente los objetos conocidos en la vida diaria. Los psicólogos de la Gestalt
estudiaron primero las formas visuales y las configuraciones; más tarde, ampliaron sus investigaciones y conceptos a otros
fenómenos psicológicos como el aprendizaje, la memoria, el pensamiento y la personalidad.

A la Psicología Gestalt se la conoce también como Teoría del Campo, debido a que la Gestalt considera que la conducta
tiene lugar en un medio ambiente que consiste en un organizado sistema de tensiones y esfuerzos (fuerzas), análogas a las
que se dan en un campo gravitacional o en un campo electromagnético.

Durante su estadía en la isla española de Tenerife, durante la Primera Guerra Mundial, Köhler realizó importantes
experimentos, utilizando chimpancés y gallinas como sujetos, sobre la formación gestáltica visual; pasó del estudio clásico
de la percepción al estudio del aprendizaje, considerando a este último como un subcomponente de la primera. Se aprende
cuando se ha percibido la relación apropiada, cuando se han puesto juntos los elementos del problema aprendido en una
Gestalt. Basado en sus cuidadosos estudios fenomenológico de resolver problemas, Köhler concluye que el problema del
aprendizaje es secundario respecto a la percepción; la llave para aprender es el descubrimiento de la respuesta correcta, la
cual depende de la 'estructuración del campo', o formación de la Gestalt. Cuando se crea la Gestalt se experimenta un rápido
insight,, surge el darse cuenta, se comprende. Este momento puede aparecer como si fuera un flash, la expresión de un 'ajá'.
El verdadero insight se caracteriza por la reproducción de una nueva conducta; se puede repetir la misma conducta y,
además, dicha conducta se puede aplicar a otras situaciones que no sean idénticas a la situación original en que surgió el
aprendizaje.

Así, la Psicología Gestalt, que comenzó estudiando la percepción, pasó al estudio del aprendizaje. La teoría formulada por
Köhler de 'insight del aprendizaje' se considera como una alternativa a la teoría de Thorndike del 'aprendizaje por ensayo y
error', basada esta última en la Ley del Efecto. En su libro lnteligencia Animal (1911), Thorndike dice que cuando un animal
es reforzado (recibe satisfacción) en una conducta específica (que ha ocurrido con ensayo y error) tiende, en situaciones
similares o futuras, a repetir la misma conducta. En Psicología Gestalt la Ley del Cierre es similar a la Ley del Efecto. Sin
embargo, la Psicología Gestalt trabaja con totalidades y los datos básicos son fenomenológicos.

Un concepto básico de la Psicología Gestalt es el 'campo psicofísico' que se compone del 'yo' y el 'medio ambiente'
conductual. Otro es el de 'figura–fondo'. La figura obedece a ciertas leyes como las de pragnanz (buena forma) y cierre. Un
factor deformante es el post–efecto de la figura. La Psicología Gestalt ha aportado grandes contribuciones con el concepto
de 'discernimiento' y de 'isomorfismo' que se aplica a la solución de problemas mente–cuerpo.

El campo psicofísico determina la conducta, significa lo que por naturaleza es tanto psicológico como físico. Dentro del
campo psicofísico se encuentran los determinantes de las conductas que constituyen el yo y los determinantes externos
compuestos del medio ambiente conductual; del yo forma parte mi ropa, mi familia, mi país. El medio ambiente conductual
se refiere a todo lo que es experiencia o conocimientos conscientes; se determina por la distribución de fuerzas en el medio
físico o geográfico. Estas fuerzas o estímulos sensoriales actúan sobre los órganos sensoriales; éstos a su vez sobre el
sistema nervioso, y de ahí van a la mente.

El campo o experiencia consciente, es decir, el medio ambiente conductual, se descompone en figura y fondo. Por ejemplo,
piénsese en un punto negro dibujado en un papel blanco. El fondo sirve de marco donde se encuentra suspendida la figura o
donde ésta se apoya. La figura destaca del fondo, siendo más sustancial y compacta, mejor estructurada y más
impresionante que el fondo. La figura trata de mantener su constancia; puede alterarse por medio de la pragnanz, el cierre, o
el post–efecto de la misma. Un todo organizado como una figura siempre será o llegará a ser tan regular, simétrico, simple y
estable como lo permitan las condiciones prevalentes; ésta es la Ley de la Pragnanz. Por otra parte, una figura incompleta o
abierta tiende a cerrarse o completarse; así, una circunferencia con una abertura en su configuración tiende a ser percibida
como completada o cerrada. El mismo fenómeno opera en el pensamiento y en el aprendizaje. Un problema no resuelto o
una tarea específica no aprendida es una Gestalt incompleta que origina tensión. Al resolver el problema se efectúa el cierre
y se descarga la tensión.

Si miramos fijamente un cuadro negro y después otro blanco, la percepción del cuadro blanco se
verá distorsionada por la percepción previa del negro. Este ejemplo significa que la manera en
que captamos un objeto es relativa a la forma que acabamos de ver con anterioridad.
El discernimiento significa la solución repentina a un problema, contrasta con el aprendizaje por ensayo–error en que la
solución a un problema se aprende gradualmente y no de una forma repentina.

Según Piaget, en los años veinte, cuando él estructuró su teoría, ocurrieron dos desarrollos importantes en el campo de la
psicología; uno de ellos, el de la Psicología Gestalt. Piaget leyó el trabajo de los psicólogos de la Gestalt con gran interés,
reaccionando con sentimientos contradictorios. Por una parte, se sintió gratificado por saber que otros habían logrado
formular una teoría que podía dejar muchos frutos experimentales. Por otra parte, consideró que la doctrina gestáltica de
no–aditividad de partes en una totalidad (la totalidad no es igual a la suma de las partes), aunque describía correctamente la
estructura de la percepción, no se aplicaba al equilibrio que mantiene en las operaciones lógicas su tendencia a completarse.
En 1952, Piaget estaba seguro de que la estructura de la Gestalt no describía dichas operaciones lógicas; sin embargo, en
publicaciones subsecuentes de 1954 y 1955 trató la relación entre la Teoría Gestalt y su propio sistema epigenético.

Como hemos visto, el psicólogo de la Gestalt académica se ocupaba en gran medida de las figuras externas al organismo, en
especial, las visuales y auditivas. Curiosamente no intentó aplicar los principios de la formación de Gestalten (proximidad,
Ley del destino común, Pregnanz, cierre, similitud, etc.) a las percepciones orgánicas, a la percepción de los sentimientos
propios, emociones y sensaciones corporales. Jamás integró los hechos relativos a la motivación con los de la percepción.
Fue Frederick Perls quien introdujo este elemento adicional en la Psicología de la Gestalt. A las percepciones externas
estudiadas por Wertheimer, Köhler y Koffka, la Terapia Gestalt, añade la percepción figural de las Gestalten que se forman
en el cuerpo y en la relación individuo–ambiente. Un ejemplo es la figura–fondo cuando se está leyendo un libro y se tiene
hambre o sed, lo cual hace que cambie la organización figura–fondo. Esta es la formación y la destrucción de figuras
gestálticas. Si las Gestalten están firmes, fuertes, o bien formadas, la figura y el fondo se encuentran altamente
diferenciados.

Recordarán haber oído los experimentos del chimpancé en su jaula intentando alcanzar un banano que se encontraba fuera
de la jaula, con un palo que no llegaba hasta el banano. Me imagino la frustración del animal. Así como Pavlov tuvo su
perro, los psicólogos alemanes de la Gestalt –el famoso equipo de investigadores compuesto por Wertheimer Köhler y
Koffka– tenían su chimpancé. En el experimento citado, el chimpancé, dentro de una jaula, sostenía un palo en sus manos y
había un banano fuera de la jaula que no podía alcanzarse con el palo; además, en la jaula había otro palo más corto que
podía ser fácilmente conectado con el anterior. El chimpancé intentó alcanzar el banano con el palo que tenía en sus manos
y no lo logró; entonces mirando a su alrededor (tal vez rascándose la cabeza como suelen hacer los monos) descubrió el otro
palo y unió los dos obteniendo el banano. En ese momento de insight descubrió la solución a su problema. De estas
investigaciones y otras similares realizadas por Wertheimer nació la teoría de la Terapia Gestalt

Retomando ciertas partes de la psicología Gestalt, Fritz Perls desarrolló su teoría terapéutica que popularizó primero en el
Sur de Africa, en 1945; después fundó institutos de Terapia Gestalt en Nueva York; Cleveland, San Francisco, y otras
ciudades estadounidenses. Durante los años sesenta trabajó en el Instituto Esalen de California. Después fundó una
comunidad Gestalt en Cowichan, pequeña ciudad canadiense cercana a la isla de Vancouver. Perls concebía esta comunidad
como un lugar donde sus residentes siguieran los principios de la Terapia Gestalt en lo que se refiere al crecimiento de la
autoconciencia. En dicha comunidad, los terapeutas podían vivir y trabajar durante varias semanas o meses. Siete meses
más tarde de haber fundado la comunidad terapéutica de Cowichan, Perls la abandonó prometiendo volver más tarde. Nunca
más lo pudo hacer: murió en el Invierno de 1970, a la edad de 77 años, dejando dos trabajos inconclusos sin publicar, sin
duda dos de sus mejores obras, que más tarde fueron publicadas en un solo volumen.

Perls dejó un rico testimonio en el campo de la psicología de la Terapia Gestalt, la cual ha ido creciendo, llegando a ser más
respetada con el transcurso del tiempo; todo ello a pesar de la 'partida' de su líder carismático, que fue el 'hombre del
momento' en los turbulentos años sesenta, cuando los niveles de ansiedad y de cinismo socio–cultural alcanzaban su
máxima potencial. Eran los tiempos en que se necesitaba enfocar el momento en el 'aquí y el ahora', principio que
caracteriza la Terapia Gestalt.
II. APROXIMACIÓN A LOS CONCEPTOS BÁSICOS DE LA GESTALT

Los contenidos del enfoque que expone no son en sí novedosos. Sin embargo, lo nuevo estaría en el modo en que son
usados y organizados. Los conceptos de la Psicología de la Forma - Gestalt (configuración) - surgen de psicólogos
alemanes, quienes demuestran que la percepción se encuentra organizada en totalidades significativas, donde figuras
aparecen organizadas sobre un fondo en función del interés. Sobre esta base se ha desarrollado la conceptualización de la
Terapia Gestáltica (TG).

GESTALT

El proceso de diferenciar entre el foco de atención y actividad (figura o Gestalt) del conjunto organismo–medio (campo o
fondo) es la formación de una Gestalt, y la satisfacción de una necesidad implica la destrucción de la Gestalt. El organismo
requiere que las gestalten se den de la forma más acabada posible. Esto es válido para la vida emocional del ser humano. La
destrucción se concibe como un proceso natural subsiguiente a la formación de una figura. Dicha desaparición se considera
un acto de tipo agresivo (Perls, 1982).

LA GESTALT Y EL METODO FENOMENOLOGICO

El mundo fenomenológico se plantea más allá de lo fáctico, fundado en la vivencia. La perspectiva fenomenológica se basa
en la eliminación de lo inmediato y originario mediante la reducción trascendental de la conciencia. Tras esto hay una fuerte
crítica al empirismo y su tendencia a aislar a los objetos de la conciencia y la subjetividad. Por el contrario, la subjetividad
permitiría el florecimiento de una ciencia sin presupuestos, dándole así un marcado carácter eidético.

Husserl, sostiene que la intuición inmediata es necesaria para alcanzar la certeza, la cual a su vez sería de naturaleza distinta
a la analítica. Es una certeza sin garantías. Desde la fenomenología, un objeto simplemente es tal y como se nos presenta.
Entonces la certeza fenomenológica apunta al ser-así del objeto, tal como aparece a nuestra percepción individual. No aspira
a más que eso. Es posible aspirar a la transparencia del objeto en la medida que se logra romper la separación sujeto–objeto,
lo que también parece posible en la experiencia mística.

Podemos entender, entonces, al método fenomenológico como la simple descripción de un objeto de experiencia, tal y como
se me presenta, dejando fuera cualquier idea preconcebida (prejuicio), por ejemplo, evitando juicios de valor respecto de lo
observado. Esta descripción ha de referirse a la experiencia en el presente inmediato.

HOMEOSTASIS

Dentro de los conceptos o premisas principales está la homeostasis, donde todo lo viviente está gobernado por un proceso
mediante el cual mantiene su equilibrio y su salud tras condiciones siempre variables. Mediante la homeostasis los
organismos satisfacen sus necesidades. A este se le llama también autorregulación (Latner, 1994).

Satisfacerse significa la necesidad de contactarse con el medio. Esto sucede tanto en lo físico como en lo psicológico. Desde
aquí se critica la teoría de los instintos, en que se tiende a confundir las necesidades con sus síntomas o con los medios
usados para satisfacerlas. Se postula que un organismo sano puede presentar varias necesidades ordenadas en una jerarquía
de valores. La necesidad dominante se presenta como figura sobre las demás que retroceden al fondo.

HOLISMO

Una doctrina holística plantea que el hombre es un organismo unificado, lo cual se opone a la filosofía dualista mente–
cuerpo. En el proceso del conocer, alternativo al análisis de origen dualista, se encuentra el darse cuenta, el cual es más
difuso que la atención e implica una percepción relajada llevada a efecto por la persona total. El pensar se entiende aquí
como una amplia gama de actividades como soñar, o utilizar al máximo nuestra capacidad de simbolizar. El soñar y el
razonar se orientan en el mismo sentido y se le denomina fantasía, donde se reproduce la realidad mediante símbolos a
escala reducida. La actividad mental actúa para el sujeto ahorrando tiempo, energía y trabajo, y es llevada a cabo por la
persona total con menor consumo de energía comparado con la actividad o conducta real de sus contenidos. El
entendimiento del sí mismo se persigue desde esta perspectiva mediante el fantasear, el representar roles y del hacer (Perls,
1982).

ORGANISMO

La terapia Gestalt está organizada tomando a la base principios del funcionamiento biológico del organismo tras una
conducta. Se denomina autorregulación del organismo al proceso mediante el cual este lucha por su equilibrio,
continuamente alterado por sus necesidades, y recuperado por su satisfacción. Este concepto no asegura la salud, sino
implica que el organismo hace lo que puede con los medios que dispone. Para ello se comprende al medio como estrecha e
indisolublemente relacionado a dicho organismo. El organismo y el medio se acomodan mutuamente mediante lo que se
denomina la adaptación creadora.

El organismo hace juicios ante cualquier circunstancia, siendo la determinación espontánea el más primario de ellos. Este
se produce espontáneamente en acuerdo a la parte más alta de la jerarquía de necesidades inconclusas (literal). Este
procedimiento sucede normalmente dentro de lo que se denomina funcionamiento libre. Respecto de la realidad, se la
plantea como ya dada y creada por nosotros de acuerdo a nuestras necesidades (Latner,1994; Perls, 1982).

CONCIENCIA

En Gestalt, se habla de conciencia (del punto de vista fenomenológico) y de falta de conciencia, más que de inconsciente
(Latner, 1994; Perls, 1982). De allí que no nos moveríamos por oscuras motivaciones, sino por la simple autorregulación
organísmica. La madurez implica ser capaz de situarnos dentro de este proceso y vivir dentro de él. Una cosa es la
conciencia contenedora –de la cual, según Brentano, el maestro de Husserl, no podemos dar cuenta- y otra sus contenidos.
Usualmente el Yo se identifica con tales contenidos y nace ahí la definición que hacemos de nosotros mismos.

EXCITACION

Otro concepto es el de excitación, referido a la manifestación de la energía en términos de niveles fisiológicos y de


experiencia. Desde aquí, las emociones se conciben como correlaciones de la experiencia de la energía del organismo
organizada en torno a una Gestalt en formación. La excitación es un aspecto que hay en la relación entre figura y fondo
(Zinker, 1979).

LIMITE DE CONTACTO

Los límites de contacto son aquellos mediante los cuales el yo y el resto establecen su frontera, siendo ésta parte de ambos.
Se menciona el límite de contacto como el "lugar" o espacio de la experiencia donde ocurre el pensar, el actuar y el
emocionar, determinándose aquí el modo de vivenciar y enfrentar los acontecimientos. En este concepto, organismo y
ambiente se relacionan recíprocamente (Latner, 1994; Perls, 1982). La frontera de contacto es aquella que se forma entre el
organismo y el ambiente cuando el primero apela al segundo en búsqueda de la satisfacción de una necesidad. Como
expresión dual de la naturaleza humana, se destaca que opuesto al contacto está el retraimiento, que es aquella zona de
experiencia en donde el contacto ha desaparecido, probablemente porque una necesidad ya ha sido satisfecha.

En palabras de Laura Posner (1994) -Perls fue su apellido de casada- la flexibilidad del límite es el continuo de la
conciencia, es decir, la formación y destrucción permanente de las gestalten. Cambia y crece continuamente. Las fijaciones
de ésta definen a la persona obsesiva, orgullosa o prejuiciosa. Para que el límite pueda flexibilizarse y crecer, necesita de un
soporte adecuado. Originalmente podrían ser los padres. Cuando no ha sido posible, ejercer este soporte constituye una de
las funciones del terapeuta.

No todos los contactos son sanos ni todos los retraimientos son enfermos. La salud radica en la capacidad de establecer
buenos contactos y organizar las retiradas. Contacto y retirada son opuestos dialécticos, donde la síntesis del logro es el
cierre de la Gestalt, es decir, donde la figura deja de ser tal para pasar a convertirse en fondo. Aquí, las emociones excitan al
organismo en su basalidad y movilizan los medios disponibles para la satisfacción de las necesidades propias mediante el
establecimiento del contacto con nuestro objeto de satisfacción. Para tal efectividad, esto ha de suceder en el ahora.
EL CICLO DE CONTACTO

También se le conoce como ciclo del darse cuenta o ciclo de excitación–retraimiento. Distintos autores se refieren al ciclo
de contacto bajo órdenes y denominaciones algo diferentes. Ginger se fundamenta en Goodman para defender el orden que
plantea y dónde se sitúan respecto de éste las distintas interrupciones. Ordena las interrupciones en cuatro sitios: el
precontacto (bajo el modo ello), la toma de contacto (bajo el modo yo), el pleno contacto (yo) y el postcontacto
(personalidad). Describo este orden por ser el más conocido:

En el pre-contacto, identificado por la emergencia del deseo, define un estado en que la sensación va a derivar -vía
percepción y excitación- en la formación de una figura de interés. Este puede que se relacione a las etapas "emergencia de la
necesidad” (Polster, 1983) y "sensación" (Zinker, 1979), aunque en este último caso puede que involucre también a "toma
de conciencia" y "excitación". Según Goodman, el self funciona bajo el modo del "ello". En esta parte del ciclo, es posible
que interrumpa la introyección y la confluencia.

En el contacto (o toma de contacto), el self funciona en un modo más activo del Yo, e implica el proceso de establecer el
contacto. El objeto de contacto se forma como figura, y la excitación retrocede al fondo. El funcionamiento en el modo del
Yo implica la elección o rechazo de las diversas posibilidades de acción. Puede interrumpir en esta fase la proyección.

En la fase de pleno contacto o contacto final, se da una confluencia o indiferenciación entre el organismo y medio, donde se
da una abolición de la frontera del contacto dejando al yo en el modo "medio" o de indiferenciación sujeto–objeto o activo–
pasivo, radicada en el aquí y ahora. Podrían interrumpir esta fase la retroflexión y el egotismo.

Finalmente, en el postcontacto o retirada se produce la asimilación de la experiencia en una dimensión histórica, donde el
Self funciona bajo el modo personalidad. En este momento se retorna a la indiferencia creativa. Aquí podría aparecer
nuevamente la confluencia como interruptor.

A pesar de las diferencias de denominaciones y de caracterizaciones de los procesos descritos por los distintos gestálticos,
es común al enfoque el hacer conscientes las resistencias más que simplemente buscar sobrepasarlas o vencerlas,
característica de otras escuelas más tradicionales.

Otro modelo que describe claramente el ciclo del contacto y su uso en terapia es el utilizado por Joseph Zinker (1979), de
cuya obra cita Castanedo (1983).

§ EL CICLO DE LA EXPERIENCIA

Según Zinker el modelo más comprensivo de la teoría de la Terapia Gestalt es el ciclo de "el darse
cuenta–excitación". Ese ciclo se inicia con la sensación, se desplaza al darse cuenta y genera excitación y
energía. El ciclo completo es sensación-darse-cuenta-energía-movimiento-contacto-retirada. Este ciclo se
repite una y otra vez mientras las Gestalten se completen. En Terapia Gestalt se ha puesto últimamente
más énfasis en la parte del ciclo donde se conectan entre sí el darse cuenta y el contacto. También se
tiende a sobreenfatizar la noción de movimiento, dado que en Occidente vivimos en una sociedad
orientada hacia la acción. Por otra parte, en Oriente los yoguis se centran en la fase del ciclo llamada de
retirada. El Zen enfatiza el silencio que caracteriza la retirada. La educación moderna se funda en la
palabra, la educación Zen en el silencio (...) El silencio es superior a la elocuencia. Sin embargo, Zinker
considera que se necesita estudiar el ciclo completo y no únicamente la parte activa que culmina con el
contacto.

Considerando el ciclo completo podemos desarrollar un sistema de diagnóstico fenomenológico que


permita determinar exactamente dónde se encuentra bloqueada una persona; esto facilita información
valiosa al terapeuta para iniciar su intervención. Como ejemplo, hay personas incapaces de sentir. Otra se
excita rápidamente, sin tener nada en el corazón. El obsesivo se bloquea entre el darse cuenta y la,
movilización de energía. Siguiendo con las fases del ciclo Zinker dice:

(...) una persona llena de energía e incapaz de relajamiento se queda somáticamente bloqueada (...)
puede llegar a tener una alta presión sanguínea. En cuanto a los hiperkinéticos, la persona que se mueve
mucho y es incapaz de establecer contacto, es el llamado clínicamente histérico, que experimenta una
gran cantidad de actividad frenética (una forma de coitus psicológicamente interrumpido), sin ser capaz
de completar la experiencia. Finalmente: (...) la persona que esta bloqueada en el contacto es incapaz de
dejarse ir y tiene grandes dificultades para conciliar el sueño.

Zinker se sirve del ciclo de la experiencia darse cuenta-excitación-contacto para ilustrar los objetivos y
aspiraciones de la Terapia Gestalt, siendo este ciclo un instrumento muy valioso para que el terapeuta
detecte los bloqueos que se dan en sus pacientes, como ya hemos mencionado anteriormente. El terapeuta,
al detectar los bloqueos puede llegar a situar el trabajo con el paciente en una de las seis fases activas del
ciclo; éstas al completarse, conducen a la fase de reposo o cierre del ciclo (Fig. 2).

Observando las fases de este ciclo vemos que la experiencia humana tiene como primera etapa la
sensación. El experimentar en el aquí y el ahora comienza siempre con la sensación; por ejemplo, el
lenguaje tiene raíces sensoriales (las palabras que se emiten provienen de la experiencia concreta del
individuo). Sin embargo, algunas veces no existe asociación o relación entre la sensación y la acción
(quinta fase del ciclo), como ocurre al ingerir alimentos; hay personas que no degustan lo que mastican.
Por otra parte, entre el sentir y el hacer o la acción se sitúa el quid de la autoalienación. En consecuencia,
la sensación sirve de trampolín a la acción; partiendo de esta acción se llega a la toma de conciencia de la
sensación. Así, la sensación significa una experiencia sensorial del mundo. Cuando la persona inhibe sus
sensaciones estas no pasan al segundo estadio del ciclo, no llegan a la toma de conciencia. Las
interrupciones o bloqueos entre la sensación y la conciencia (awareness) son características de las
personas autistas; estas personas manifiestan resistencias a percibir y conocer. Entre estas dos fases
(sensación–conciencia) se sitúa también la proyección, que en Terapia Gestalt es considerada como una
resistencia a darse cuenta.

Sonia Nevis, del Gestalt Institute of Cleveland cuando hace psicoterapia acostumbra explicar a sus
clientes el funcionamiento del ciclo de la experiencia, centrando su atención en el momento en que
emergen las fijaciones como figura del ciclo. Algunos ejercicios que se emplean para facilitar la salida de
una, fijación, en una fase del ciclo, son de aplicación rápida; por ejemplo, si el cliente tiene bloqueadas las
sensaciones se le puede pedir que cierre los ojos y que describa la forma que tiene la sala donde se
encuentra, los muebles, el color de su ropa y otros detalles perceptuales que requieren de la atención para
convertirse en sensaciones.
La segunda fase del ciclo, la toma de conciencia, representa uno de los elementos esenciales de la Terapia
Gestalt. Por medio, del awareness el terapeuta logra que su cliente:

§ Se desplace hacia una mayor toma de conciencia de sí mismo, su cuerpo, sus emociones, su medio.
§ Aprenda a tomar como propias sus experiencias, en lugar de proyectarlas a los otros.
§ Aprenda a darse cuenta de sus necesidades y desarrolle habilidades que le puedan satisfacer sin dañar
a los otros.
§ Se desplace, hacia un mayor contacto con sus sensaciones, aprendiendo a oler, degustar, tocar, oír y
ver, saborear todos los aspectos de la vida.
§ Se desplace hacia la experiencia al conocer su fuerza y la capacidad de darse soporte; en lugar de
depender del soporte de los otros, culpar o culpabilizarse para movilizar el soporte del medio.
§ Desarrolle sensibilidad al establecer contacto con su entorno y al mismo tiempo se viste de una
armadura que le protege para hacer frente a las situaciones destructivas que le puedan dañar.
§ Aprenda a tomar responsabilidad por sus acciones y sus consecuencias.
§ Se sienta bien con el darse cuenta de su vida de fantasía y su expresión.

El awareness reside en poner atención a las sensaciones y organizarlas. Como se ha visto en todos los
puntos descritos anteriormente, la Terapia Gestalt trabaja con la toma de conciencia de las sensaciones;
por lo tanto, si alguien bloquea sus sensaciones es imposible que llegue a concluir situaciones o completar
el ciclo de la experiencia. Sin embargo, cuando se toma conciencia de las sensaciones que se tienen en el
aquí y el ahora se pasa inmediatamente a la movilización de la energía (tercera fase).

Existen tres tipos de darse cuenta: el darse cuenta externo, compuesto por las sensaciones y las
percepciones; el darse cuenta interno, que cuenta con sensaciones y emociones, y el darse cuenta de las
fantasías, que significa una actividad mental. Cuando se aumenta el contacto entre el primero y el segundo
darse cuenta, se reduce el tercero de ellos o la actividad correspondiente a la fantasía. Esta última toma de
conciencia, al no estar situada en el aquí y el ahora, como las otras dos, impide vivenciar el momento
existencial presente.

En resumen, a veces no se toma conciencia de los sentimientos internos y de los acontecimientos que
quedan fuera del awareness presente. El darse cuenta de cómo nos sentimos, en relación con los otros, es
el comienzo de la toma de conciencia que influye el área mental y espiritual de la persona. A medida que
se desarrolla la toma de conciencia se produce la excitación, fenómeno que se da debido a la energía que
ha movilizado la persona. Después de esto, siguiendo las fases del ciclo se pasa a la acción, que
desemboca en el contacto.

Para Zinker, el terapeuta gestáltico debe interesarse especialmente en los bloqueos que se dan en la parte
del ciclo que contiene conciencia-excitación-contacto (fase segunda a la sexta). Esos bloqueos
imposibilitan la auto-realización del individuo.

Las interrupciones en el ciclo pueden relacionarse con la psicopatología descrita en la nomenclatura


psiquiátrica.

Todo lo dicho representa para Zinker una integración de la Teoría de la Terapia Gestalt (ciclo), con el
pensamiento psicoanalítico (psicopatología, mecanismos de defensa).

Entre la segunda y la tercera fase se dan las resistencias introyectadas, lo que significa, dicho de otra
forma, la aceptación de las proyecciones de los otros. Cuando la persona introyecta se sirve de
mecanismos como el de intelectualizar las situaciones emocionales, en lugar de sentirlas o vivenciarlas
movilizando la energía de su organismo. En estas situaciones, la persona se limita a hablar de sus
emociones. Según Zinker, en estos casos, el trabajo del terapeuta se centra principalmente en localizar y
movilizar la energía del paciente, de forma tal que esta movilización de energía le sirva para adoptar una
conducta más adaptativa. A menudo esta energía se encuentra bloqueada por la frigidez muscular de la
estructura del carácter, pudiendo, también, estar prisionera de las resistencias mentales.
Entre la movilización de la energía y la acción se sitúa la resistencia conocida como retroflexión; puede
ser tanto fisiológica (sistema muscular o psicosomático; por ejemplo, la úlcera, que significa "devorarse el
estómago"), como puede estar formada por el mundo de la fantasía del individuo. La acción se produce
como consecuencia del movimiento.

La interrupción del ciclo entre la acción y el contacto es típica de las personas que manifiestan conductas
de histeria y de despersonalización, es decir, personas que no relacionan sus actividades con su
experiencia. También cuando hay bloqueo entre estas dos fases se da la resistencia conocida como
deflexión; la persona enfoca alguna otra parte del contexto en que se encuentra y no lo que es figura en
ese momento. El contacto se establece con el self y con los otros. Con el self sintiendo; con los otros
tocando, mirando, hablando. El contacto significa estar completamente implicado o ensimismado en la
experiencia presente que transcurre en el aquí y el ahora; el contacto no limita solamente a una inter-
relación de persona a persona. Además, el contacto se extiende a los alimentos, al contacto con la
naturaleza, la música, en fin, a todo lo que implica el área sensorial y emocional. Si este contacto es activo
proporciona una satisfacción en la persona que lo establece.

Isadore Forma dice que el poder del contacto que establece un terapeuta con su cliente es tal que los
pacientes de los freudianos sueñan en freudiano, con castraciones; los de los junguianos con arquetipos
místicos, y los de los gestálticos con resistencias y alienaciones.

Cuando hay interrupción entre el contacto y el reposo, la última fase del ciclo, aparece el mecanismo
conocido como confluencia interna en la que no existe la diferenciación. Por otra parte, cuando se
establece poco contacto se está bloqueado en el awareness, y cuando existe mucho contacto se da la
comunión. En una experiencia, cuando el ciclo fluye por sí solo y se pasa por todas las fases del mismo,
llegando finalmente al contacto, esta última fase de contacto integra todas las fases anteriores. Además el
contacto, según el conocido principio de la Gestalt, es más que la suma de todas las fases anteriores del
ciclo; para que éste se produzca se requiere desestructurar y llegar a formar una nueva figura, afectar y ser
afectado, dicho con las palabras de PerIs: perder el sentido del self.

Cuando el organismo entra en el reposo de la experiencia vivida se retira. Retirada que requiere antes que
se haya dado el contacto (polaridad). Entonces de nuevo comienza otro ciclo o Gestalt que se iniciará con
una nueva sensación.

SALUD Y NORMALIDAD

La normalidad aparece como una conducta sana e integrada. La salud implica la capacidad de resolver con éxito cualquier
situación dentro de la dialéctica de formación y destrucción descrita para la Gestalt. La integración implica reconocernos
como parte del ambiente, además de aceptar nuestras necesidades y procederes. El aspecto final y esencial para la salud es
la conciencia. En este sentido, el yo es el agente en contacto con el presente, llevando a cabo nuestras adaptaciones
creadoras y dándoles significado.

ENFERMEDAD

En el mal funcionamiento de las modalidades del yo, se altera la interacción entre los modos del ego y del ello. El
organismo, desequilibrado en este sentido, sólo puede asumir un modo de contacto rígido y carente de espontaneidad. Una
alteración característica es cuando la inteligencia cohesiva del organismo (la intuición) es sustituida por su componente
cognoscitivo, el intelecto. Esta sustitución implica el bloqueo de la excitación, aunque esta no se detiene. Se puede buscar
en esto figuras sustitutas para el cierre de esta situación interrumpida, pero se supone que no tiene la misma eficacia
comparada con la figura original. Al llevarse a cabo un proceso de constricción, que se opone a la excitación, da como
resultado la angustia. La angustia es una represión incompleta de las necesidades del organismo. Conforme cada Gestalt
lucha por completarse, cada fragmento de nuestros procesos inconclusos lucha por completarse. De aquí, se comprende en
Gestalt al síntoma como un intento de solución de graves problemas internos de la mejor manera posible dada nuestra
limitación de la conciencia.
En TG se pone énfasis que los trastornos son del organismo más que "mentales", buscando evitar la clásica división mente-
cuerpo, una de las expresiones de la distinción sujeto-objeto que los antiguos fenomenólogos y los actuales postmodernistas
advierten como un mal inherentre al pensamiento cartesiano, origen cultural de la patología humana y social (Echeverría,
1993; Berman, 1987; Capra, 1982; Ferguson, 1989; Bateson, 1985).

Además, estos trastornos no serían categorías fijas, sino representan a un sujeto en un determinado período de tiempo. El
trastorno se entiende en cuanto a la clase, cantidad y calidad del proceso gestáltico de formación y destrucción de figuras.
Se acepta que dichos trastornos se originan en la infancia. Se entiende que debido a la interferencia con nuestras funciones
de contacto y la persistencia de nuestras funciones de seguridad, perdemos nuestra integración. El resultado es la típica
neurosis, donde se pierde el sentido de nuestro cuerpo.

En cuanto al diagnóstico, se evitan las etiquetas de la psiquiatría tradicional. La tipología es de carácter mas bien procesal.
Sin embargo, se han hecho esfuerzos por compatibilizar este enfoque con el modelo médico tradicional (Zinker, 1979).
Perls (1982) ahondó en la definición de la neurosis. La definió como una dificultad para establecer buenos contactos y para
desarrollar la correspondiente retirada. Las personas no logran concentrarse en el ambiente, dejando vagar su mente hasta el
aburrimiento.

EL YO EN TERAPIA GESTALTICA

El yo adopta su cualidad de funcionamiento en dos modos: el modo del ego y el modo del ello de forma muy semejante al
modelo psicodinámico, a diferencia que en este caso no se trata de estructuras reificadas o "vivas" (como duendes en
conflicto dentro de nuestra cabeza), sino como modos o estilos de funcionamiento, siendo el predominante aquel que mejor
cubra estratégicamente el proceso de satisfacción de necesidades. A esta estructura se adscribe una segunda dimensión: la
del contacto. Estar en contacto significa estar conscientes del medio. Nuestros juicios suelen entorpecer el libre flujo de la
formación de una Gestalt. En este sentido, resultan deseables todas aquellas intervenciones que favorezcan este libre flujo.
El contacto puede, tanto en normalidad como en patología, adquirir connotaciones de confluencia, proyección,
introyección y retroflexión. Estos aspectos del yo, aliados a las funciones de seguridad, permiten el desenvolvimiento más o
menos sano del organismo, aunque también permiten comprender qué significa un funcionamiento enfermo. La cronicidad,
la rigidez e inadecuación de estos aspectos llevan a la enfermedad. Es decir, un mecanismo de defensa es sano cuando
asegura nuestra subsistencia y permite nuestro enriquecimiento experiencial.

• En primer lugar, en la proyección, se confiere al medio la responsabilidad de lo que se origina en el Yo.


(se pone lo amenazante o intolerable para el yo en otros de manera de mantener la estabilidad interna)

• En segundo lugar está la introyección, que es la asimilación del mundo exterior sin mediar una normal
"digestión". Se asumen verdades sin cuestionarlas, por ejemplo, durante nuestra mayor susceptibilidad a
la socialización en la infancia.

• En la confluencia se representa la ausencia de frontera de contacto. El Yo se pierde en otros o se disipa


en el ambiente.

• En la retroflexión, hago a mi mismo lo que originalmente habría preferido hacerle a otro o al ambiente.
Perls (1982, p. 50) diría que es volverse atrás intensamente en contra.

Ejemplos patológicos y sanos de estos eventos en el mismo orden serían:

a) Proyección, cuando afirmo que el mundo es para mí en este momento un lugar hostil, donde, por ejemplo, mis
compañeros de trabajo tienen un trato agresivo hacia mí. Hasta ese momento, no había notado mi propia agresividad en el
trato a los demás, ni mi evitación del contacto con algunos de ellos, ni era capaz de darme cuenta que el sentimiento de
desagrado ante esta evaluación que yo mismo hago, me pertenece. Una proyección sana se da cuando compongo un tema
musical con mi guitarra, elaborando arreglos diversos a mi más completo agrado y concluyendo con la satisfactoria
sensación de que es algo "mío" y con "mi estilo". Otro ejemplo de proyección sana y espontánea son los sueños. En TG los
sueños son proyecciones simbólicas de nuestros estados internos.

b) En la introyección, me encuentro con el hecho que no quiero ni acercarme a los gatos ya que los encuentro "oportunistas"
y "traicioneros", palabras que ahora pongo entre comillas porque ¡se las copié literal a mi madre!. Hace poco, en un
contacto directo, me enamoré de un gatito recién nacido y me lo llevé a vivir a mi casa. Ahora recuerdo como repetí estas
palabras en más de una ocasión para referirme a los gatos, y me doy cuenta cómo había limitado esta (para mí) deliciosa
experiencia. Un caso de introyección sana sería, por ejemplo, el aprendizaje que hago de palabras que otros usan para
denominar algunos objetos, los que puedo referir posteriormente y en forma conveniente.

c) En la confluencia, puede pasar que en mi trabajo sostenga conductas "antilaborales" o poco operativas simplemente
porque comúnmente "se hacen", es decir, mis colegas las hacen "antes que yo", y en realidad ni siquiera me las había
cuestionado. Lo más ejemplar: llegar tarde. Tengo una confluencia sana en el momento en que este fin de semana he
terminado mi almuerzo y me desparramo plácidamente en mi hamaca, sin hambre, sin incomodidad y me quedo tendido
hasta que encuentro el sueño o hasta que otro objeto de experiencia se me forme como figura. Hacer el amor
satisfactoriamente depende muchísimo del poder establecer confluencia con la pareja. Cabe destacar que el proceso de
razonar o fantasear son un impedimento momentáneo al contacto.

d) Existe un cuarto mecanismo, el cual revierte especial importancia por ser el fundamento de la teoría psicosomática de la
terapia Gestalt. En efecto, en un ejemplo patológico preferimos contraer nuestra mandíbula impidiéndonos articular en
palabras (o mordidas) nuestros más rabiosos sentimientos. Schnake (1996) ha desarrollado en Chile un interesante trabajo
dramático-simbólico para demostrar terapéuticamente este proceso. En una sana manifestación, contraemos nuestra
musculatura frente a la brusca aparición de una señalización del tránsito, evitando exponer nuestra integridad.

POLARIDAD

La diferenciación es el proceso de separar las posibilidades en opuestos o polos. No es posible estar conscientes de las
distinciones sino mediante la percepción de su naturaleza polar. La interacción entre los opuestos polares se entiende como
un proceso dialéctico de tesis, antítesis y síntesis. A continuación un estracto de Castanedo (1983), particularmente
aclarador.

§ POLARIDADES: PUNTO DE PARTIDA PARA LA COMPRENSIÓN DEL


CONFLICTO

Una buena teoría del conflicto incluye tanto el conflicto intrapersonal como el
interpersonal. Empieza por el individuo como conglomerado de fuerzas polares, todas
las cuales se intersectan entre sí, pero no necesariamente en el centro. Como ejemplo
supersimplificado, podemos dar el de una persona que contiene la cualidad de la bondad
y también su polaridad, o sea, la crueldad, y la característica de la dureza y su polaridad,
es decir, la ternura. Por añadidura, una persona no posee tan solo una polaridad opuesta,
sino varias que se relacionan entre sí, creando "multilateralidades". Por ejemplo, la
polaridad de la bondad puede no ser solamente la crueldad; otra sería la insensibilidad o
indiferencia a los sentimientos de otra persona. En forma diagramática esa
unilateralidad simple puede representarse así:

Las conceptualizaciones y sentimientos polarizados son complejos y se entrelazan unos


con otros. Como es obvio, se refieren a la particular historia del individuo y a su
percepción de la propia realidad interior. Esta consiste en aquellas polaridades y
características que son egosintónicas, o aceptables por el sí–mismo consciente, y las que
son egodistónicas, o inaceptables por el sí–mismo. A menudo, el autoconcepto excluye,
por dolorosa, la conciencia de las fuerzas polares que operan en el propio interior. Yo
pienso de mí mismo que soy despierto y no lerdo, gracioso y no torpe, tierno y no duro,
bondadoso, no cruel.
En teoría, la persona saludable constituye un círculo completo, que posee miles de
polaridades integradas y entrelazadas, que se fusionan todas entre sí. La persona
saludable conoce la mayoría de las polaridades que contiene, incluso aquellos
sentimientos y pensamientos que la sociedad reprueba; y es capaz de aceptarse tal como
es. Puede decirse: "A veces soy tierno, pero en situaciones en que me siento amenazado,
me gusta realmente mi dureza. Cuando estoy en línea y alguien, deliberadamente, me
lleva por delante, no me siento tierno, y está bien que así sea". Una persona puede ser en
general graciosa, y sin embargo desmañada en ciertas ocasiones. Una persona saludable,
si tropieza con un mozo en un restaurante, no necesita decirse: "Qué bruto soy".

Aun así, puede haber puntos oscuros en la conciencia de la persona saludable. Puede
conocer su lado tierno, pero no sus aspectos duros. Cuando su atención se dirige a éstos,
puede experimentar pena, pero también deseo de incorporar esta nueva noción de sí
mismo a su autoconcepto. Tal vez la persona saludable no apruebe todas sus
polaridades, pero el hecho que acepte soportar la conciencia de ellas es un aspecto
importante de su energía interior.

En la conciencia de una persona perturbada hay grandes vacíos. Tiene una visión rígida
y estereotipada de sí misma y no logra aceptar muchas de sus partes: su mezquindad, su
homosexualidad, su insensibilidad, su dureza. Niega sus propias polaridades negativas –
aquellas facetas de sí misma que le han enseñado a considerar inaceptables o
repulsivas– y tiende a proyectar sobre otros tales características. Tomar conciencia de
esas polaridades inaceptables la torna ansiosa. Como consecuencia surgen síntomas
neuróticos: por ejemplo, la imposibilidad de controlar la aparición de ansiedad

PROCESO PSICOTERAPEUTICO

Se afirma que lo que mantendría al yo integrado y nos conservaría sanos sería la conciencia. El deterioro se fundamenta
mediante una primera fase de tipo implosiva, donde el modo del ego se vuelve contra nuestros propios impulsos. Esto
plantea una experiencia fóbica y falsa, surgiendo objetivos de conflicto falso que buscan distraer la excitación que trae
consigo una figura en formación, el verdadero conflicto.

El primer paso para el establecimiento de una dinámica sana para el organismo es el restablecimiento de la conciencia del
presente y del contacto con el ambiente. Llegar a ser simplemente lo que somos (lo que se denomina la Teoría Paradójica
del Cambio), como meta, implica estar conscientes de nosotros mismos en este momento.

En orden y en crisis se intenta descubrir cuál es nuestro funcionamiento actual. Esto es clave antes de intentar formas de
acercarnos adecuada y honestamente a la satisfacción de nuestras necesidades. En este aspecto, la psicoterapia Gestalt es
altamente experimental, es decir, apunta al ejercicio de experiencias semidirigidas donde la persona explora antiguas y
nuevas formas de experiencia. Uno de los aspectos centrales en la terapia es utilizar el modo del ego para canalizar
vigorosamente nuestra conciencia y excitación. Estos objetivos pueden ser planteados para abarcarlos desde cualquier estilo
particular de un terapeuta. Lo importante es centrarse en el cómo y qué de nuestro hacer más que en el porqué.

Preocupa directamente el aspecto y la expresión de las emociones en la situación terapéutica. Esto significa la disolución de
aquellos aspectos arcaicos de nuestra resistencia, lo que Perls (1982) llamaba la capa explosiva.

TERAPIA Y DISCURSO

Una de las formas en que se intenta romper la distinción sujeto - objeto que hacemos al referirnos a nuestra experiencia -
propia de la neurosis en este enfoque- es lo que se ha llamado el modo intermedio o voz media (Perls, 1982; Naranjo, 1991).
Implica en sí un acto de responsabilidad y concentración.
§ EL MODO INTERMEDIO

Se define al modo intermedio como la situación en que no hay actividad ni pasividad,


sino ambas a la vez, una noción difícil de transmitir por defectos del lenguaje. La voz
media es el lenguaje de los sucesos unificados y representa la orientación
fenomenológica del presente. Esta voz es apropiada para expresar el funcionamiento
emocional.

En este sentido, es posible acotar el diálogo terapéutico a esta descripción, ya sea por
parte del terapeuta como del solicitante, de lo que observa o de su experienciar en
general.

El terapeuta puede orientar al solicitante impulsándolo a describir su experiencia en el


aquí y el ahora cuidando de evitar "artefactos" que violan este principio, como por
ejemplo, el uso del "pero" (en que se invalidan descripciones anteriores), el uso de
preguntas (que implican generalmente proposiciones interesantes de explorar), el uso de
racionalizaciones o de "hablar acerca de" (sobreseísmos) o acercadeísmos (aboutism),
etc.

Mediante esta metódica es posible intentar reconstruir para uno un referente acerca de la
experiencia del otro. Así, es posible también orientar el diálogo hacia la develación que
el otro haga de sus asuntos inconclusos de experiencia y acerca de su proceso de
solución y cambio. Me resulta particularmente útil para referir la experiencia corporal
de un sujeto, lo que me permitiría desarrollar alguna actividad que lleve a develar su
significado o a movilizar una emoción, por ejemplo.

III. SINTESIS ACERCA DE LOS CONCEPTOS BASICOS

En general, los autores revisados coinciden en la idea que existen procesos psicológicos que son típicos y siguen el
ordenamiento que los psicólogos estudiosos de la percepción identificaron. Se trata entonces de un continuo juego de formar
figuras sobre un fondo, de acuerdo a una necesidad subyacente, y con el solo fin de ser "clausuradas" o completas en el
momento en que se da respuesta a la necesidad. El funcionamiento normal consiste en la capacidad de tomar contacto con el
entorno y formar figuras claramente distinguibles sobre un fondo en principio difuso, sobre las cuales actos creativos y
asertivos conducirían al cierre de esta figura con implicancia de la satisfacción de la necesidad. En esto se representa un
proceso homeostático, es decir, la capacidad del organismo de autorregularse mediante un proceso que puede analizarse con
el fin de comprender en donde se producen sus interrupciones, es decir, donde la pérdida de su fluidez determina su
anormalidad.

Tras lo descrito cabe señalar que la normalidad a la que se refiere no es la normalidad estadística, sino más bien la
normalidad que regiría naturalmente al funcionamiento del organismo -como si se le dejara libre y espontáneo- en
interacción con su medio ambiente.

En este contexto, aparece la normalidad como una conducta sana e integrada. La salud implica la capacidad de resolver con
éxito cualquier situación dentro de la dialéctica de formación y destrucción descrita para la Gestalt. La integración implica
reconocernos como parte del ambiente, además de aceptar nuestras necesidades y procederes. El aspecto final y esencial
para la salud es la conciencia. En este sentido, el yo es el agente en contacto con el presente, llevando a cabo nuestras
adaptaciones creadoras y dándoles significado. La madurez implica ser capaz de situarnos dentro de este proceso y vivir
dentro de él. Nuestros juicios suelen entorpecer el libre flujo de la formación de una Gestalt.

Dentro de esta base teórica se han desarrollado, al menos, un par de diversos modos de ejercer y vivir la TG, ambos aún
vigentes, aunque como cabía esperar, tal polaridad daría con el tiempo frutos en nuevas síntesis y matices de desarrollo local
(Yontef, 1995).
IV. ACTUALIZACIONES DE LA TERAPIA GESTALTICA

Gestalt del Este y del Oeste

En nuestro país, poco se contemplan algunas diferencias conceptuales que existen dentro del mismo enfoque. Ha existido
una división histórica relacionada básicamente con la separación debida a diferencias de principios entre sus fundadores, en
especial entre Fritz Perls y Laura Posner (o Laura Perls), quienes comenzaron como matrimonio. Ambos, separadamente,
fundaron escuelas de tradiciones distintas en algunos aspectos: Laura forjó su instituto en Nueva York (costa Este de
EEUU) y Fritz lo hizo en Esalem (costa Oeste de EEUU). Independiente de que en ambas partes se mencionen conceptos en
común como contacto, holismo, figura-fondo, etc., existen las que creo serían las siguientes destacables diferencias:

§ El cuerpo oeste se asocia al trabajo e imagen particular de Perls, Stevens, Simkin, Hall, Levitsky, Olney, Naranjo,
Enright y Schwarz entre otros. Al modelo este, en cambio, se adscriben Laura Perls, Los Polster, Goodman, Zinker y
los Ginger (Yontef,1995).
§ El modo que se privilegia en cuanto a la transmisión del conocimiento o contenidos del enfoque. En el oeste, primaría
la relación maestro-discípulo como base de la experiencia, la cual a su vez intenta desplazar al aprendizaje teórico
(Naranjo, 1991). El aprendiz ideal imita y aprende de la forma de vivir de su maestro en un contexto no necesariamente
académico. En el este, los vehículos se relacionan a un modelo mixto: experiencia y material teórico, publicaciones y
centros de formación académica.
§ En el oeste, se tendió a desdeñar explícitamente la producción de material intelectual (acusada de ser "bullshit")
comprendiendo a la Gestalt como una filosofía y forma de vivir, a diferencia del interés por la construcción teórica del
área este. En el oeste, dicha visión de la Gestalt como pauta de vivir contrasta con la visión del este de la Gestalt como
herramienta psicoterapéutica, aunque no desecha en particular la postura de la Gestalt como pauta vital, sin embargo,
postula interés por sistematizarla.
§ En cuanto a lo psicoterapéutico, el oeste enfatiza lo técnico (uso y recomendación de técnicas ortodoxas como p.ej. la
silla caliente), a diferencia del este que pone énfasis en el curso de la relación yo-tú y en el concepto de contacto
creativo.
§ Parece ser que en el oeste se ha puesto gran interés por rescatar la imagen ortodoxa de la terapia, así como por sostener
la figura de Perls como padre y gurú de la Gestalt, a diferencia de la costa este que plantea a pilares conceptuales
múltiples y semicoordinados y quizá con un énfasis algo menor respecto de sus cualidades carismáticas como exclusivo
motor de la difusión de contenidos.
§ La costa oeste parece relacionar la conceptualización con un origen y un curso más bien orientalista, esotérico,
transpersonal y centrado en la persona de Perls, en contraste a la costa este más académica y fenomenológica, aunque
explora a menudo en la filosofía oriental.

La Gestalt del final

Hoy por hoy, la TG se aplica en el trabajo con parejas, familias, niños y en la rehabilitación de pacientes psiquiátricos. Ha
tenido gran desarrollo en el trabajo con grupos terapéuticos y del desarrollo personal. Muchos terapeutas de otros enfoques
han encontrado útil la aplicación de sus herramientas en el ámbito clínico. A su vez, la TG se ha nutrido del aporte de otras
áreas de la ciencia, tales como la Antropología Sociocultural, la Física Cuántica, la Biología y la Química, así como de las
múltiples expresiones de la cultura como el arte, la religión y la mística de antiguas tradiciones de todos los continentes.
También lo ha hecho de otros enfoques como la sistémica y la psicología corporalista. La TG es una de las importantes
bases teóricas y técnicas de la llamada cuarta Fuerza en Psicología: la Psicología Transpersonal.

Lo que está claro en la experiencia de la mayoría de aquellos que hemos dedicado más de algunos años a comprender este
campo, es que la TG deja una huella imborrable en nuestras propias vidas. Por ella nos acercamos un poco más en el largo
aprendizaje de ser simplemente lo que somos, aquí y ahora: obras maravillosas y complejas de la naturaleza, más sabia y
más profunda de lo que pensábamos. Un legado de amor por el misterio que la sostiene. Por cierto, una inspiración para la
vida cotidiana.
V. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Berman, M. (1987). El Reencantamiento del Mundo. Santiago, Chile: Ed. Cuatro Vientos.

Bateson, G. (1985). Pasos Hacia una Ecología de la Mente. Buenos Aires, Argentina: Planeta, Carlos
Lohlé.

Capra, F. (1982). El Punto Crucial. Barcelona, España: Ed. Rutas del Viento.

Castanedo, C. (1983). Terapia Gestalt. Costa Rica: Ed. Universidad de Costa Rica.

Echeverría, R. (1993). El Buho de Minerva. Santiago, Chile: Dolmen Editores, 2ª Ed.

Ferguson, M. (1989). La Conspiración de Acuario. Barcelona, España: Ed. Kairós.

Latner, J. (1994). Fundamentos de la Gestalt. Santiago de Chile: Cuatro Vientos Ed.

Naranjo, C. (1991). La Vieja y Novísima Gestalt. Santiago, Chile: Ed. Cuatro Vientos.

Perls, F. (1982). El Enfoque Gestáltico & Testimonios de Terapia. Santiago, Chile: Ed. Cuatro Vientos.

Perls, Hefferline & Goodman (1951). Gestalt Therapy. Edición de The Gestalt Journal Press, 1ª ed, NY,
EEUU, 1994.

Polster, E.. & Polster, M. (1974). Terapia Gestáltica. Bs. Aires, Argentina: Amorrortu Ed.

Posner, L. (1994) Viviendo en los Límites. Valencia, España: Promolibro.

Yontef, G. (1996). Proceso y Diálogo en Psicoterapia Gestáltica. Santiago: Cuatro Vientos Ed.

Zinker, J. (1979). El Proceso Creativo en la Terapia Gestáltica. Buenos Aires, Argentina: Ed. Paidos.