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Escuela Normal Superior N° 36 “Mariano Moreno”

Profesorado de nivel Primario


Ciencias Naturales y su Didáctica
3ro 3ra Turno Tarde
Sistemas óseo y muscular

Profesora: Adriana Plano


Alumnas: Daniela González, Marianela Coronel
Consignas:
Primera parte:
Todos los elementos que constituyen los sistemas óseos y muscula, actúan de
manera integrada y coordinada.
1) Realiza dos mapas conceptuales para explicar cómo están compuestos
dichos sistemas. Ten en cuenta que en cada mapa debes incluir: órganos
de cada sistema. Tipos de tejidos, clasificación según la forma que posee y
su locación en el cuerpo humano.
2) Explica las siguientes situaciones indicando los procesos implicados en
cada una:
a. Se estima que cada 7 años el organismo renueva todo el esqueleto.
b. Hasta los 30 años aproximadamente predomina la formación ósea.
c. Entre los 30 y los 40 años predomina la destrucción ósea.
d. Cuando un hueso se fractura, entre los extremos fracturados, se forma
un puente óseo, llamado callo, que permite la restauración del hueso
dañado.
3) ¿Por qué es tan importante una buena nutrición para evitar la osteoporosis?
4) ¿En qué consiste dicha enfermedad?
5) Averigua que es la densitometría.
2)

a. Se estima que cada 7 años el organismo renueva todo el esqueleto.

Los huesos se encuentran en permanente renovación, hay huesos que


se desechan para que crezcan nuevos. En este proceso participan dos
células óseas: los osteoblastos que liberan ácidos que forman una
perforación en el hueso. En ese espacio los osteoclastos estimulan la
formación de fibra de colágeno y el depósito de calcio, forman nuevos
huesos.

b. Hasta los 30 años aproximadamente predomina la formación ósea.

Cuando somos embriones el esqueleto está formado por cartílagos.


Luego, en el proceso de osificación, se depositan calcio y otras sales
minerales que le dan consistencia y el cartílago se transforma en hueso.
En los huesos largos, el cartílago está presente entre la diáfisis y la
epífisis (cartílago de crecimiento) el cual continúa formando el hueso.
Alrededor de los 20 años, el cuerpo humano deja de crecer y el cartílago
de crecimiento desaparece. Los huesos quedan formados, pero, de
todos modos, se encuentran en permanente renovación. Este proceso
se modifica a medida que avanza la edad de la persona. Hasta los 30
años aproximadamente, es mayor el ritmo de formación de tejido óseo
en comparación con su perdida.

c. Entre los 30 y los 40 años predomina la destrucción ósea.

Entre los 30 y los 40, los procesos de reconstrucción y perdida de hueso


se equilibran. Después de los 40 años comienza a predominar la
destrucción ósea.

d. Cuando un hueso se fractura, entre los extremos fracturados, se forma


un puente óseo, llamado callo, que permite la restauración del hueso
dañado.

En el proceso de recuperación del hueso fracturado, aparece un puente


óseo que restablece la unidad de los fragmentos. El hueso inmaduro se
trasforma, después de varias semanas, en hueso duro, que asegura la
unión y solidez. Esta transformación comienza durante la 4ª semana y al
cabo de 16 el hueso inmaduro ha desparecido.

3)
Es muy importante adoptar hábitos de vida saludables, entre ellos una
alimentación
Variada y equilibrada que asegure el aporte de los nutrientes esenciales para la
salud de los huesos y la prevención de la osteoporosis, sobre todo calcio y
vitamina D.
El calcio y la vitamina D son elementos nutricionales fundamentales en la salud
ósea a lo largo de toda la vida, en la consecución y mantenimiento del pico de
masa ósea.
En el tratamiento de la osteoporosis, la ingesta adecuada de calcio y la repleción
de vitamina D resultan críticos para maximizar, en términos de eficacia anti
fracturaría.
Gran parte de los nutrientes y componentes de los alimentos que consumimos en
la dieta cotidiana, actúan sobre el metabolismo o estructura del hueso, mediante
acciones endocrinas-paracrinas.
Por ello, la nutrición debe formar parte de las estrategias de salud, de prevención
y tratamiento también de la osteoporosis.
Estos factores dietéticos, son fundamentales para prevenir la enfermedad, se
deben incluir minerales inorgánicos, calcio, fósforo, magnesio, sodio, potasio
principalmente, y otros elementos traza; vitaminas liposolubles A, D, E, K, y el
grupo de vitaminas B, el ácido fólico, la vitamina C y macronutrientes, tales como
proteínas o ácidos graso. Los principales factores nutricionales para prevenir la
osteoporosis son el calcio, el fósforo y la vitamina D, ya que participan de forma
activa en la formación del hueso.
El calcio aportado por la dieta es fundamental para conseguir una correcta
mineralización del hueso y mantener su cantidad y calidad; sin embargo, el calcio
tiene múltiples funciones biológicas celulares muy importantes para el correcto
funcionamiento del organismo, por lo que debe mantenerse siempre dentro de un
rango de concentración mínima en el medio extra-celular.
Para que la insuficiencia dietética de calcio no deteriore las funciones biológicas
celulares, se ponen en marcha mecanismos de movilización de calcio desde los
depósitos óseos para mantener normales los niveles extracelulares, a costa de la
cantidad o densidad de masa ósea y de la estructura o calidad del hueso. Por ello
se recomienda el aumento del consumo de calcio a través de la alimentación o si
es necesario con suplementos, hasta alcanzar en total un aporte de 1.000-1.200
mg diarios.
La vitamina D es fundamental para la absorción y el metabolismo del calcio; su
deficiencia es un factor decisivo para el desarrollo de la osteoporosis. Si la
absorción intestinal de calcio está disminuida, se estimula la secreción de la
hormona paratiroidea (PTH), provocando un hiperparatiroidismo secundario para
obtener calcio del hueso y llevarlo al medio extracelular. Esto origina un hueso
más frágil y más susceptible a las fracturas, incluso con traumatismos “de bajo
impacto”. La vitamina D no sólo participa en la homeóstasis del calcio, también
influye en el tono y en la contracción muscular. El déficit de vitamina D produce
debilidad muscular que aumenta la predisposición a las caídas, elevando aún más
el riesgo de fracturas.
4)
La osteoporosis es una enfermedad sistémica del esqueleto caracterizada por
masa ósea baja y deterioro de la micro arquitectura del tejido óseo, con aumento
de la fragilidad y mayor susceptibilidad a las fracturas.

En esta enfermedad los huesos se vuelven más porosos, aumenta el número y el


tamaño de las cavidades o celdillas que existen en su interior, son más frágiles,
resisten peor los golpes y se rompen con mayor facilidad.

5)

La densitometría ósea es una prueba que sirve para medir la densidad de calcio
existente en nuestros huesos, por lo que suele utilizarse para el diagnóstico de la
osteoporosis o valorar el riesgo de fractura.
La prueba se realiza con el paciente situado sobre una camilla que se mueve para
dejar que un emisor de rayos X llegue hasta un receptor situado debajo del cuerpo
del paciente. Los resultados, además de la imagen de la zona, incluyen un
conjunto de datos matemáticos que se extraen de la cantidad de radiación que no
puede atravesar el hueso del paciente dado que lo impiden las sales de calcio.