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A continuación te traemos una extensa lista de cosas que son capaces de incrementar la

muerte de las células del cerebro. Hemos querido agrupar esta lista por categorías
incluyendo: causas neuropsicológicas, drogas, dieta, lesiones cerebrales, etc.

Causas neuropsicológicas

Estrés crónico grave

El cortisol es secretado por los riñones cuando padecemos altos niveles de estrés físico y
mental. Cuando el cortisol llega al cerebro puede evitar que los recuerdos se formen, y
en altas cantidades, puede matar las neuronas. Primero ataca la región del hipocampo
del cerebro, lo que puede dificultar la recuperación de la memoria a largo plazo.

Teóricamente trastornos como trastornos de ansiedad, hipocondría, ataques de


pánico, TEPT, etc. durante un período prolongado de tiempo es capaz de liberar suficiente
cortisol para producir daño neuronal importante.

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Esquizofrenia / Psicosis

Un problema importante asociado con una enfermedad como la esquizofrenia es que causa
cambios cerebrales significativos y el individuo pierde volumen cerebral. El volumen
cerebral disminuye a medida que la enfermedad se vuelve más severa. Es una triste
realidad que la muerte de células cerebrales es inevitable, por lo que enfermedades como la
esquizofrenia y la psicosis puede realmente tener un caro peaje con el tiempo.

Enfermedad de Alzheimer

No es un misterio que la enfermedad de Alzheimer es realmente devastadora. Las personas


que la padecen graves pérdidas de memoria y es obvio que sus células cerebrales mueren.
En este caso lo que sucede es que grandes cantidades de proteínas se acumulan
alrededor y en las neuronas en el neocórtex y el hipocampo, partes del cerebro que
controlan la memoria. Cuando estas neuronas mueren, la persona pierde su capacidad de
recordar y de realizar tareas cotidianas. El daño físico al cerebro y otras partes del sistema
nervioso central también puede matar o deshabilitar las neuronas.

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Enfermedad de Lyme

Si la enfermedad de Lyme no se detecta y trata tan pronto como sea posible, la víctima
podría terminar sufriendo problemas de memoria, así como muerte de sus células cerebrales
a largo plazo. Otras cosas que la víctima puede experimentar incluyen: cambios de
personalidad, ansiedad, depresión e incapacidad para concentrarse.

Enfermedad de Párkinson

En el Párkinson las neuronas que producen el neurotransmisor dopamina mueren en los


ganglios basales, un área del cerebro que controla los movimientos corporales. Esto
causa dificultad para iniciar el movimiento.

Enfermedad de Huntington

Se trata de una mutación genética que provoca una sobreproducción de un neurotransmisor


llamado glutamato, que mata las neuronas en los ganglios basales. Como resultado, las
personas se retuercen incontrolablemente.

Narcolepsia

Las personas que padecen narcolepsia pierden las células cerebrales que producen
hipocretina. La hipocretina, también conocida como orexina, es una hormona neuronal
polipeptídica que se encuentra en las neuronas del hipotálamo posterior y que está formada
por treinta aminoácidos. La hipocretina encarga de regular el metabolismo energético, los
períodos día y noche de las personas (el sueño) y estimulan el apetito. Parece que esta
hormona está implicada en el insomnio (cantidad demasiado elevada de hipocretina) y la
narcolepsia (falta de hipocretina). Se desconoce cuántas menos células tienen las personas
con narcolepsia, pero se cree que está influenciado por la expresión genética.

Dormir poco
Si no duermes lo suficiente, ciertamente no estás haciendo ningún favor a tu cerebro.
Dormir poco no sólo mata las células cerebrales, sino que puede traer otros efectos adversos
para la salud, incluyendo la diabetes.

La National Sleep Foundation recomienda que los adultos deben mantener un hábito de
sueño que comprenda entre siete y nueve horas cada noche. Esto da a nuestros cerebros
suficiente tiempo para pasar por las distintas etapas del sueño, que gradualmente se vuelven
más profundas, y terminan llegar al sueño REM antes de comenzar de nuevo. Llegar
al sueño REM es importante porque es durante este tiempo que el cerebro trabaja más
intensamente para mantenernos dormidos mientras que activa otras regiones responsables
de funciones importantes como, por ejemplo, el aprendizaje. Es en este momento cuando
los recuerdos se consolidan y se almacenan, y los niveles de energía se reponen. No debe
sorprendernos pues, que alguien que constantemente duerma pocas horas tenga más
dificultades para concentrarse, tomar decisiones y comprometerse en situaciones de
aprendizaje y sociales. Un estudio reciente muestra cómo estos efectos van asociados a un
daño cerebral con el tiempo. En un estudio se encontró que las neuronas en la región
productora de energía del cerebro llamada locus coeruleus (locus cerúleo) comenzaron
a morir a causa de la vigilia prolongada. Sin estas células para producir energía, nuestros
cuerpos son incapaces de funcionar correctamente al día siguiente. Otro estudio encontró
que la privación del sueño podría causar una contracción en la corteza cerebral y el
hipocampo, especialmente en adultos mayores de 60 años, lo que sugiere que el sueño se
vuelve cada vez más importante a medida que envejecemos.

Dieta

No desayunar correctamente

Un buen desayuno es fundamental tanto para el metabolismo como para la regulación del
peso corporal, pero además es vital para activar el cerebro a primera hora de la
mañana.

La falta de proteínas, vitaminas y nutrientes en el desayuno causa degeneración cerebral, lo


que más tarde puede desembocar en muerte neuronal como consecuencia de la sobrecarga
de actividades durante el resto del día.
Comer en exceso

Comer grandes cantidades de comida provoca una ralentización de la circulación y limita el


transporte del oxígeno hacia el cerebro. Si además le añadimos el exceso de consumo de
alimentos ricos en grasas saturadas, aumentaremos nuestros niveles de colesterol
provocando la inflamación en los principales tejidos del cuerpo. Todo esto disminuye
nuestra capacidad de memorizar de forma inmediata y altera las funciones nerviosas.

Intoxicación con agua

Si tomamos agua en exceso (hiperhidratación), en realidad podemos intoxicarnos y causar


la muerte de las células cerebrales. Cuando una persona bebe demasiada agua, en realidad
puede provocar una inflamación severa de las células cerebrales y aumentar la presión
dentro del cráneo. En casos de intoxicación extrema por agua, las células cerebrales
mueren produciendo graves daños cerebrales. Con esto no queremos decir que no sea
importante beber líquidos, pero como todo debe hacerse en la medida justa.

Deshidratación grave

Al contrario que en el caso anterior, si no bebemos lo suficiente también es malo para


nuestra salud, y en consecuencia para nuestras neuronas. Debido a que el cerebro está
compuesto por un 75% de agua, es importante asegurarnos de que nos mantenemos
bien hidratados. Si no tomamos ningún tipo de líquido durante un período de 24 horas, es
probable que terminemos matando algunas células cerebrales. 24 horas sin consumir nada
de agsua es excesivo para nuestro cuerpo.

Por otro lado, existe la percepción errónea de que el alcohol mata las neuronas, pero en
realidad esto no es cierto. Lo que sucede es que el consumo excesivo de alcohol provoca
toda una serie de procesos orgánicos, uno de los cuales es el incremento de las veces que
hay que acudir al baño. El alcohol suprime la hormona vasopresina, conocida como
hormona antidiurética, que es responsable de retener el agua en el cuerpo. Esto hace que
nuestros cuerpos no puedan mantener los líquidos y los expulsen más
rápidamente, acelerando el proceso de deshidratación.

Abuso de drogas
Cocaína

Sustancias como la cocaína, metanfetamina o el éxtasis matan las neuronas, según la


Drug Enforcement Administration. Los investigadores creen que este daño a las células
cerebrales es lo que conduce a la adicción a las drogas, ya que el usuario encuentra
progresivamente más difícil sentirse bien por sí mismo.

Aunque el consumo puntual de cocaína puede no ser extremadamente dañino, hay


evidencias de que cuando se toma de forma reiterada mata las células del centro de
placer del cerebro. Así pues, las células que nos generan un estado de euforia cuando
tomamos cocaína, son las mismas células que se dañan y mueren debido a su consumo. Las
células que mueren por el consumo de cocaína están en el centro de placer del cerebro, el
que nos ayuda a sentirnos bien a través de la liberación del neurotransmisor dopamina. De
modo que, las cosas que antaño nos produjeron placer, ya no ejercen dicho efecto debido a
que éstas mueren progresivamente.

Abuso de anfetaminas

Drogas como el Adderall que se utiliza para el tratamiento del TDAH, en principio no
causa daño cerebral o pérdida de neuronas si se utiliza correctamente. Sin embargo,
si abusamos del consumo de anfetaminas, puede tener efectos perjudiciales en el
funcionamiento cognitivoincluso años después de su uso. Las anfetaminas liberan grandes
cantidades de dopamina para ayudar a estimular la actividad cerebral. Pero podemos
alcanzar un punto de toxicidad celular con las anfetaminas si abusamos de ellas, que puede
llevar a la muerte de las células del cerebro.

Antipsicóticos

Bajo el nombre de antipsicóticos se agrupa un conjunto de moléculas que poseen diversas


propiedades dentro de las cuales se incluyen las propiedades antipsicóticas, si bien no son
las únicas. Estas drogas son capaces de disminuir o apagar los síntomas
psicóticos positivos: alucinaciones, ideas delirantes, desorganización de la conducta y el
lenguaje, etc. También funcionan como estabilizadoras del ánimo, tienen incidencia sobre la
manía, la hipomanía, la depresión. Además pueden producir sedación y pueden bajar la
ansiedad.
Pero, desgraciadamente, el consumo durante largos períodos de tiempo de antipsicóticos
producen una pérdida paulatina de masa cerebral o atrofia. Después de 20 o 30 años de
tratamiento neuroléptico, según algunos estudios, al paciente le podría haber desaparecido
una cuarta parte del córtex frontal. Y es que, al parecer, los antipsicóticos “encogen el
cerebro”.

Abuso de benzodiazepinas

El abuso de benzodiazepinas como el Xanax o el diazepam a largo plazo, provoca pérdida


de células cerebrales y hay una mayor posibilidad de desarrollar demencia. Aunque no
todos los que toman esta droga experimentarán efectos secundarios negativos inmediatos, sí
que puede conllevar problemas de cognición a largo plazo. Hay una gran cantidad de
resultados contradictorios de los estudios con benzodiazepinas, pero en la mayoría de ellos
los efectos a largo plazo no parecen favorables.

Tabaco

Un compuesto del tabaco que se incluye en los cigarrillos y en el tabaco de mascar llamado
NNK (y que es procarcinógeno) causa que los glóbulos blancos ataquen las células
cerebrales sanas en el sistema nervioso central (SNC). Normalmente las células inmunes
llamadas “microglia” (células neurogliales del tejido nervioso con capacidad fagocitaria que
forman el sistema inmunitario del sistema nervioso central), atacan las células dañinas y
dañadas en el cerebro para ayudar a promover su funcionamiento saludable. Sin embargo, la
NNK hace que la microglia ataque también a las células sanas.

Éxtasis (MDMA)

El consumo de éxtasis causa deterioro neuronal, y un envejecimiento cerebral precoz


que afecta a los neurotransmisores, que son el sistema de comunicación de nuestro
cerebro.

Y es que el éxtasis tiene el potencial de matar células cerebrales, especialmente aquellas que
son de importancia vital para el sistema de la serotonina. No sólo es capaz agotar las
reservas naturales de serotonina, sino que puede dañar los axones y otras células nerviosas.
Además, algunos investigadores creen que el cerebro no es capaz de restaurar sus axones.
Inhalantes

Los venenos que contienen los inhalantes pueden causar graves problemas en el
funcionamiento del cerebro y pueden dañar sus células de forma severa. Si inhalamos
productos como gasolina, cola, pintura, etc., ponemos en grave riesgo a nuestro cerebro.
Algunas personas experimentan daño cerebral significativo tras años de inhalar estas
sustancias tóxicas.

Ketamina

La exposición prolongada a la ketamina se ha relacionado con la toxicidad y la muerte


de las neuronas. Se ha comprobado que produce muerte neuronal en la corteza frontal de
los monos expuestos a esta sustancia. Irónicamente, la ketamina está siendo investigada
actualmente como tratamiento alternativo para la depresión. La exposición a corto plazo no
se asocia con ningún efecto adverso; pero el abuso de ketamina para matar las células
cerebrales.

Metanfetaminas

Las metanfetaminas dañan gravemente el funcionamiento general del cerebro. Con el


tiempo, su consumo a largo plazo provoca daño a muchas áreas del cerebro. Lo que es
preocupante es que el uso crónico de metanfetamina puede causar cambios en el cerebro
similares a los encontrados en pacientes con enfermedad de Alzheimer y víctimas de
accidente cerebrovascular. Los científicos han descubierto que cuanto más consumimos
metanfetamina, más daños causará en las células cerebrales.

Óxido Nitroso

Cuando es utilizado con un propósito anestésico por un profesional, el óxido nitroso es


relativamente seguro y no daña el cerebro. Sin embargo, cuando se utiliza con fines
recreativos y de una manera repetitiva, puede agotar los niveles de oxígeno e inhibir la
absorción de vitamina B12. Si respiras el “gas de la risa” de forma regular, estás poniendo
tu cerebro en riesgo y provocando la muerte celular, especialmente si es a largo plazo.

Esteroides
Tomar esteroides genera niveles elevados de testosterona, y un exceso de esta hormona
puede matar las células cerebrales. Se ha determinado que en altas concentraciones, la
testosterona reduce la viabilidad celular. Así que ya sabes, si estás tomando esteroides para
incrementar tu masa muscular, tal vez deberías pensar dos veces si te vale la pena antes de
tener que lidiar con algún daño cerebral.

Hipoxia cerebral

Hipoxia se produce cuando las células cerebrales no están recibiendo suficiente


oxígeno. Las neuronas son extremadamente sensibles a los niveles de oxígeno y si estos
niveles se agotan, las células comienzan a morir. En términos sencillos, la hipoxia significa
asfixia, por lo que si no podemos respirar oxígeno durante un período significativo de
tiempo, las células cerebrales comienzan a morir y eventualmente se puede llegar a un
estado vegetativo antes de que ocurra la muerte cerebral.

Apnea del sueño

Apnea obstructiva del sueño puede causar daño cerebral y matar las células cerebrales
debido a la falta de oxígeno. Si nuestra respiración se obstruye, el cerebro no obtendrá
suficiente oxígeno para mantener las células vivas y sanas. Por este motivo, la apnea del
sueño puede dañar las células asociadas con la memoria e incluso conducir a la pérdida de
tejido cerebral real.

Accidentes cerebrovasculares

Los accidentes vasculares cerebrales (AVC) pueden causar graves daños cerebrales, e
implica una larga recuperación para ayudar a recuperar algunas funciones
perdidas. Después de un accidente cerebrovascular, muchas neuronas continúan
muriendo incluso después de que el flujo sanguíneo normal se haya restablecido a
todas las áreas del cerebro. Los investigadores han descubierto que los receptores NMDA
activan la proteína SREBP-1, que produce la muerte celular. Aunque esto no puede ser
prevenido, los científicos han desarrollado medicamentos para ayudar a prevenir que ocurra
esta muerte celular tardía.
Traumatismo craneoencefálico

Conmoción cerebral

En la mayoría de los casos, los accidentes que provocan traumatismos cerebrales no se


pueden prevenir. Sin embargo, siempre puedes asegurarte de que estás usando el equipo
adecuado para practicar deporte, montar en bicicleta o motocicleta. Una conmoción
cerebral es el resultado de un golpe violento en la cabeza que puede causar
inconsciencia. Tras una fuerte conmoción se produce una parálisis global y aguda de las
funciones cerebrales, de tipo transitorio, durante el cual el paciente permanece inconsciente
y con fenómenos neurológicos neurovegetativos evidentes (bradicardia, sudoración, a veces
moderada dificultad respiratoria). Es transitorio, pudiendo durar escasos minutos o algunas
horas si ha sido intenso. Cuando el paciente despierta generalmente queda obnubilado y si
se le pregunta, no recuerda el trauma o los hechos que acontecieron después (amnesia
anterógrada) y los hechos ocurridos poco antes del accidente (amnesia retrógrada).
Puede haber cefalea y vómitos. Este golpe es capaz de matar las células cerebrales en el
área que fue afectada por el fuerte golpe.

Contusión cerebral

Una contusión es diferente de una conmoción cerebral ya que produce un moretón en el


tejido cerebral. De manera similar a una conmoción cerebral, una contusión también puede
provocar muerte de las células cerebrales. Se caracteriza por una depresión más profunda de
la conciencia, con trastornos respiratorios y neurovegetativos, con signos neurológicos de
focalización dependientes de la disfunción del área lesionada, que patológicamente
corresponde a zonas de aspecto violáceo, con hemorragias, que suelen acompañarse de
edema cerebral focal o generalizado en los casos más graves.

No es raro que los boxeadores sufran contusiones a causa de golpes repetidos en la cabeza.
Si nos dan un puñetazo en la cabeza, no necesariamente desarrollaremos una contusión.
Esto es causado por golpes severos y repetitivos que cusan moretones del cerebro.

Fuertes sacudidas de cabeza


A algunas personas les encanta sacudir su cabeza (como lo hacen las estrellas del heavy
metal o el rock). Varios músicos populares han tenido que lidiar con la pérdida de
células cerebrales y daños como resultado de esto. Algunos músicos famosos que sufrieron
daño cerebral por realizar fuertes sacudidas de forma repetida son: Terry Balm (guitarrista
de Evanescence que tenía un movimiento de golpear la cabeza) y Tom Araya (bajista y
vocalista de Slayer que terminó incluso con problemas espinales). Si golpeas violentamente
la cabeza, esto puede contribuir a la muerte de las células cerebrales y provocar daños
permanentes.

Latigazo cervical

Si tienes un accidente de coche y sufres un fuerte latigazo, este golpe puede sacudir tu
cerebro hasta el punto de matar las células de tu cerebro. Esto es similar al concepto de
golpear la cabeza, sólo que en un accidente severo, tu cabeza entera es azotada bruscamente
y luego golpeada. Si tu cabeza entra en contacto con una superficie dura durante el
movimiento cervical, esto puede provocar daño cerebral significativo y pérdida de
neuronas.

Ambientales

Contaminación del aire

En grandes ciudades como Beijing o México, donde la contaminación del aire es muy alta,
muchos residentes usan máscaras para ayudar a bloquear que el aire sucio entre en sus
cavidades nasales. En las grandes ciudades, hay toxinas en el aire que tienen el
potencial de causar daño cerebral y matar las células cerebrales.

Envenenamiento por Monóxido de Carbono

El envenenamiento por monóxido de carbono, básicamente, priva al cerebro de oxígeno


mientras lo inhalamos. Esto provoca la muerte celular bastante rápida si no se toma medidas
inmediatas. Una exposición menor puede no matar las células, pero podría
traumatizarlas o afectar su capacidad de funcionar normalmente. Lo que es interesante
sobre la exposición al monóxido de carbono es que la gente reacciona de manera diferente a
diferentes cantidades. Para algunas personas una pequeña cantidad puede matar sus
neuronas, mientras que para otras se necesitan dosis más altas.

Exposición al plomo

Un envenenamiento por plomo se produce a través de productos químicos como la pintura


de plomo. Este envenenamiento puede provocar depresión mayor, problemas
cognitivos, así como matar las células cerebrales. Aunque el envenenamiento por plomo
es poco común en nuestros días, la manera más común de transmitirse es a través de la
comida y el agua contaminada, el aire también contaminado, las virutas de pintura y otros
productos. Para los adultos la forma más común de intoxicación por plomo es por la
exposición relacionada con su trabajo. No sólo causa un mayor envejecimiento cerebral y
problemas neurológicos, sino que puede matar a muchas células en el proceso.

Toxicidad por mercurio

Está bien documentado que la toxicidad del mercurio puede causar grandes problemas
dentro del sistema nervioso y del cerebro. En algunos casos, el mercurio causa depresión
y pensamiento suicida en personas sin antecedentes de enfermedad psiquiátrica. Si eres
víctima de envenenamiento por mercurio, debes saber que puedes sufrir daño cerebral y la
muerte de tus células cerebrales. El envenenamiento por mercurio se puede producir por
diversas causas, incluyendo comer peces expuestos a este tóxico como el salmón. El
mercurio hará que sus neuronas degeneren y mueran rápidamente.

Plaguicidas

Muchas personas no se dan cuenta de cómo la exposición a los plaguicidas puede causar
un importante deterioro cognitivo. Ya sabemos que la exposición a plaguicidas tiene un
gran impacto en la memoria, por lo que no debería sorprendernos que la exposición a una
alta cantidad de estas sustancias cause daño cerebral y mate las células cerebrales. ¿Cómo
se expone una persona a los pesticidas? Fácil, más de la mitad de las personas con césped o
jardines utilizan algún tipo de pesticida para ayudar a mantener sus flores y cultivos. Por lo
tanto, la exposición se produce a través del aire, el agua y los alimentos, además por
desgracia no es algo infrecuente. La mayoría de las personas absorben pesticidas a través de
la piel mientras trabajan y ni siquiera son conscientes de ello.
Humos de soldadura

Los humos emitidos por la soldadura contienen altas cantidades de manganeso. Se ha


relacionado al manganeso con el daño cerebral en la misma área que se encuentra en
las víctimas de Parkinson. Los estudios han demostrado que altas dosis de manganeso
produce una reducción significativa en la dopamina, así como las neuronas dopaminérgicas.
Si trabajas como soldador o te encuentras en un área donde estás expuesto a los vapores de
soldadura de forma constante, sólo ten en cuenta que los humos son perjudiciales para tu
cerebro.

Otras causas

Quimioterapia

La quimioterapia no sólo puede causar que las células cerebrales mueran


rápidamente, sino que ciertos medicamentos administrados después del tratamiento
continúan dañando y matando neuronas. La mayoría de los agentes quimioterapéuticos
se dirigen a células que se dividen rápidamente, un rasgo extremadamente común de las
células cancerosas. Debido a que estos agentes matan células que se dividen rápidamente,
también matan células no cancerosas que también se dividen rápidamente como parte de su
funcionamiento normal.

Radicales libres

Los radicales libres son moléculas generadas por reacciones bioquímicas como
consecuencia del metabolismo celular. Se sabe que son formas altamente reactivas del
oxígeno tienen la capacidad potencial de matar las neuronas y causar daño cerebral.
Cuando existe un desbalance entre la producción de radicales libres y la acción de los
complejos antioxidantes en favor de los primeros, se produce el estrés oxidativo, y por tanto
un incremento de muerte celular.

Helio

El helio no es un gas que tóxico para los seres humanos, por lo que no provocará ningún
daño directo a nuestro cerebro o neuronas. Sin embargo, lo que el helio puede hacer es
sofocar a la persona que lo respira a través del desplazamiento secundario del oxígeno.
Si inhalamos helio en lugar de oxígeno, nuestras células cerebrales no estarán recibiendo el
oxígeno que necesitan para sobrevivir, por lo que no sólo puede matar las células, sino
llevarnos a la muerte cerebral. Así pues, de manera indirecta, el helio puede clasificarse
como una sustancia que mata las células cerebrales.

Radiación

La radiación es muy eficaz para ayudar a destruir las células cancerosas y tumorales. Sin
embargo, esta exposición puede tener un impacto en otras células y áreas del
cerebro. Aunque la radiación normalmente sólo se da en dosis muy controladas para
evitar dañar otras partes del cerebro, puede tener un impacto en algunas células
cerebrales. La mayoría de las personas notan cambios en la cognición, cambios de humor y
problemas de memoria durante los tratamientos con radioterapia. Es bastante obvio que este
tratamiento puede matar algunas células cerebrales saludables, pero los médicos hacen su
mejor trabajo para dirigir la exposición estrictamente a la zona del tumor.

¿Qué ocurre si hemos perdido muchas células cerebrales?

Si por haber estado expuesto a muchas cosas de la lista pensamos que hemos podido perder
un exceso células cerebrales, tampoco debemos alarmarnos. Obviamente, esto tendrá una
influencia perjudicial en nuestra cognición general; capacidad de pensar, resolver problemas
y realizar tareas avanzadas. Sin embargo, la mayoría de la gente realmente no nota una
diferencia significativa por el hecho de perder neuronas.

Nuestro cerebro puede auto repararse de los daños

La buena noticia es que hay cada vez más pruebas de que, aunque nuestro cerebro puede
perder células por toxinas dañinas, también tiene el potencial de sanarse a sí mismo.
Nuestro cerebro tiene la capacidad de generar nuevas células a través de un proceso
llamado neurogénesis. Generalmente y contrariamente a la mayoría de los ítems de esta
lista, las actividades consideradas saludables como el deporte, la comida sana, etc. están
asociadas con el nacimiento de nuevas neuronas.

El daño cerebral no siempre significa pérdida de células cerebrales


Cabe señalar que hay algunas cosas que causan daño cerebral, pero no necesariamente
destruyen las células cerebrales. Una de ellas, por ejemplo, es el consumo del alcohol. Se
han realizado estudios comparando neuronas de alcohólicos con no alcohólicos y no se
encontraron diferencias significativas. Sin embargo, recordemos que en los alcohólicos
puede haber daño cerebral a pesar de que no se produzca pérdida neuronal.

¿Cuántas neuronas mueren al día?

Las células de nuestro cuerpo tienden a regenerarse, para eso no hace falta más que ver
la piel nueva tras una pequeña herida. Durante mucho tiempo, se creyó que las neuronas
–las células que se encuentran en el cerebro– no se podían regenerar. Recientemente, se
ha descubierto que algunas sí lo hacen, aunque en menor medida que la cantidad de
neuronas que mueren al día. Si quieres conocer un poco más sobre este fascinante
mundo dentro de nuestro cerebro, tan solo debes seguir leyendo.

Pérdida de neuronas
Cuando uno se acerca a la edad de 20 años, comienza a perder neuronas. Los números
parecen ser alarmantes, ya que se pierden aproximadamente 50.000 neuronas al día.
Cuando llegues a los 75 años de edad habrás perdido el 10% de las neuronas de tu
cerebro.

A pesar de que hemos perdido neuronas, no nos volvemos más “tontos”, sino que las
neuronas restantes construyen nueva ramas de fibras y nuevas sinapsis entre ellas, de
forma que reemplazan las pérdidas.

Incluso, los científicos creen que cuando un circuito neuronal está hecho, que haya
nuevas células neuronales podría suponer un problema en lugar de un beneficio, ya que
interrumpiría el flujo de información y desactivaría el sistema de comunicación del
cerebro.

¿Por qué mueren las neuronas?


Las neuronas son las células más longevas de nuestro cuerpo, sin embargo, muchas
mueren en el transcurso de nuestra vida. Si bien este es un proceso normal, la pérdida de
una mayor cantidad de neuronas puede deberse en muchos casos a una enfermedad en el
cerebro.

La enfermedad de Parkinson –se pierden neuronas encargadas de transmitir la


dopamina, generando una dificultad a la hora de realizar movimientos–, la enfermedad
de Huntington –una mutación genética genera un aumento del glutamato, lo que mata
neuronas en la zona de los ganglios basales, lo que produce movimientos
incontrolables–, el Alzheimer –proteínas inusuales se crean en las neuronas del
hipocampo y el neurocortex, lo que genera una pérdida de memoria cuando estas células
mueren–, los golpes en la cabeza o un accidente cerebrovascular y las lesiones de la
médula espinal son algunas de las causantes de la muerte masiva de neuronas.

Las neuronas que se regeneran


Lo cierto es que en el cerebro tenemos dos tipos de células: por un lado las estrellas, las
neuronas; por el otro las células gliales. Las primeras se encargan de transmitir
información, mientras que las segundas son un soporte y están relacionadas con el
almacenamiento de nuestras memorias, por lo que se multiplican rápidamente.

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Las neuronas, a su vez, tienen la capacidad de dividirse en algunos casos, de forma que
sí pueden regenerarse. Un claro ejemplo de esto son las neuronas olfativas.

Pero, ¿por qué la mayoría de las neuronas no se regeneran? La mayoría de tus


neuronas se crean cuando estás aún dentro de la panza de tu madre. Y una vez se crean,
así se quedan hasta el momento en que te mueres. Muchas células en el resto del cuerpo
no se dividen, pero lo cierto es que sí cambian con el paso del tiempo –por ejemplo,
crecen–, y esto mismo sucede con nuestro cerebro.

Cuando nacemos, el cerebro pesa alrededor de 350 gramos, y al morir suele pesar
aproximadamente un kilo más, eso quiere decir que, si bien nuestras neuronas no
crecieron en cantidad, sí lo hicieron en peso y tamaño cada una de ellas. También crece
la cantidad de células gliales.

El aprendizaje no sólo afecta a las neuronas, sino también


a las células que las alimentan 25/09/2014
Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha
demostrado que la actividad neuronal que lleva a la formación de la memoria y el aprendizaje no
sólo implica una modificación en la actividad neuronal, como se creía hasta ahora, sino que altera
la disposición anatómica de los astrocitos (un tipo de célula) que rodean a las sinapsis
(conexiones entre neuronas) en el hipocampo y en la corteza cerebral, y que realizan funciones
de soporte nutricional y metabólico de las neuronas.

Este cambio estructural se acompaña de una pérdida de la capacidad de los astrocitos para
modular la comunicación sináptica entre neuronas, por lo que conlleva consecuencias
funcionales. El trabajo se publica en la revista The Journal of Neuroscience.

El cerebro está formado por dos grandes tipos celulares: las neuronas, y las células gliales, que
soportan a las primeras. Los astrocitos son un tipo de células gliales con forma de estrella.

En los últimos años, se ha demostrado que los astrocitos intervienen en el procesamiento y


transmisión de información durante la actividad neuronal.

Hasta ahora se sabía que la plasticidad sináptica, el mecanismo que subyace a la formación de
la memoria y el aprendizaje, está asociado con cambios morfológicos y funcionales en espinas
dendríticas, que están rodeadas por los astrocitos.

Este estudio aclara que los astrocitos también sufren cambios durante este proceso, lo que a su
vez tiene un impacto sobre la acción que estos realizan sobre las sinapsis neuronales.

“Induciendo plasticidad sináptica por actividad neuronal de alta frecuencia se ha observado que
las prolongaciones que extienden los astrocitos para contactar con las sinapsis neuronales se
reordenan al detectar este tipo de actividad. Al inducir esta plasticidad sináptica, se pierde la
modulación positiva de la transmisión sináptica que el astrocito es capaz de realizar”, explica
Alberto Pérez Álvarez, del Instituto Cajal y uno de los autores principales de la investigación.

Las Neuronas
Razones por las que nuestras neuronas pueden vivir
mejor y por más tiempo
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¿Qué son las neuronas? Son diminutas células encargadas de participar en las
funciones relacionadas con el sistema nervioso. En nuestro cerebro, existen
millones de neuronas, se calcula que poseemos alrededor de 80 millones, al menos en el
momento del nacimiento. Conforme vamos creciendo, el números de neuronas comienza a
decrecer y a partir de los 80 años, el 30% de nuestras neuronas se habrá
perdido. A lo largo del día, perdemos y regeneramos neuronas constantemente. Mediante
los procesos de regeneración que lleva una neurona, se generan nuevas conexiones, y
esto provoca el proceso llamado neurogénesis, que da lugar al nacimiento de nuevas
neuronas a lo largo de la vida de la persona.
Las personas diariamente realizamos numerosas conductas que nos provocan el deterioro
neuronal y por lo tanto el deterioro cognitivo. Estas conductas como el beber, fumar, no
comer o dormir bien, la tensión o el estrés, llevará a la persona a la disminución de
neuronas más temprano. Desde CogniFit queremos ayudarte a regenerar tus neuronas,
creando nuevas conexiones y entrenando tu capacidad cognitiva.

Seguro que la mayoría de las personas conocen la frase 'usarlo o perderlo', que se
aplica al ejercicio físico, pues en el caso de nuestras neuronas cerebrales ocurre lo mismo.
A continuación se presentan las razones por las que es necesario mantener las células
cerebrales activas:
 Las células activas del cerebro reciben más sangre.
Los científicos saben que las áreas activas del cerebro utilizan más energía y por tanto
exigen un mayor suministro de oxígeno y glucosa. De esta forma, más sangre se dirige a
estas zonas con el fin de satisfacer la demanda de las neuronas activas. A medida que
activas tu cerebro, la sangre fluye a las células cerebrales que están trabajando, llevando
el valioso oxígeno con ella. Las imágenes de resonancia magnética se utilizan para
estudiar el flujo sanguíneo en el cerebro. Estas imágenes han demostrado que nuestras
células cerebrales, también conocidas como neuronas, son muy dependientes del
suministro de oxígeno. Así que cuanto más se ejercita el cerebro más se activan las
neuronas, y más suministro de sangre reciben. Por el contrario, una célula cerebral que
está inactiva recibe cada vez menos sangre y finalmente morirá.
 Las células cerebrales activas tienen más conexiones con otras células
cerebrales.
Cada célula cerebral se conecta con el entorno cerebral a través de rápidos disparos de
impulsos eléctricos. Las células cerebrales activas tienden a producir dendritas, que son
como brazos pequeños que se extienden para conectar con otras células. Una sola célula
puede tener hasta 30.000 conexiones. Como resultado de ello, se convierte en parte de
una red neuronal altamente activa. Cuando se activa una de las neuronas de la red, el
impulso pasa a través de toda la red, activando al resto de células cerebrales. Cuanto más
grande sea la red neuronal a la que pertenece una célula, más posibilidades tendrá de
activarse y sobrevivir.

 Las células cerebrales activas producen más sustancias de 'mantenimiento'.


El Factor de Crecimiento Nervioso (FCN) es una proteína que se produce en tu cuerpo, en
las células objetivo. Esta proteína se une a las neuronas, marcándolas como activas,
diferenciadas, y receptivas. Las células cerebrales activas mejoran la producción de FCN,
lo que las protege de ser clasificadas como no activas. Así que cuanto más a menudo se
ve tu cerebro desafiado, ejercitado y activado, más FCN se produce.

 Las células cerebrales activas estimulan la migración de las beneficiosas


células del tallo cerebral.
Recientes estudios han demostrado que las células cerebrales nuevas se generan en un
área específica del cerebro llamada hipocampo. Estas células cerebrales pueden migrar a
las áreas del cerebro en las que son necesarias, por ejemplo, después de una lesión
cerebral. Estas células migrantes son capaces de imitar la acción de las células
circundantes, permitiendo la restauración parcial de la actividad en la zona dañada. Por lo
tanto, una clave importante para recuperarse de una lesión o de la inactividad cognitiva es
el de estimular las áreas del cerebro que pueden beneficiarse de este increíble proceso.

Estructura de una neurona


La neurona está formada por una estructura cuyas partes principales son el núcleo, el
cuerpo celular y las dentritas. Entre las neuronas existen numerosas conexiones gracias a
sus axones, es decir sus pequeñas ramificaciones. Los axones ayudan a crear redes cuya
función es transmitir mensajes de neurona en neurona. Este proceso es denominado
como sinapsis, que es la unión de los axones mediante cargas eléctricas a una velocidad
de 0,001 segundos, esto puede ocurrir unas 500 veces al segundo.

1. Núcleo
Es la parte central de la neurona, se encuentra situada en el cuerpo celular y se encarga
de producir energía para el funcionamiento de la neurona.

2. Dentritas
Las dentritas son los "dientes de la neurona", forman pequeñas ramificaciones
prolongadas que salen de las diferentes partes del soma de la neurona, es decir, del
cuerpo celular. Suelen ser muchas las ramificaciones que posee una dentrita, y el tamaño
de estas varían dependiendo de la función de la neurona y del lugar en el que se sitúe.
3. Cuerpo celular
Esta es la parte que incluye en núcleo. En este espacio es donde se fabrican las moléculas
y se realizan las actividades más importantes para mantener la vida de la neurona y cuidar
las funciones de la célula nerviosa.

4. Célula de Schwann
Las células de Schawann son células situadas en el sistema nervioso periférico y se
encargan de acompañar durante todo su desarrollo y crecimiento a la neurona. Se
encuentran recubriendo las ramificaciones o axones de la neurona y actúan como
membrana aislante.

5. Mielina
La mielina es un material formado por proteínas y lípidos. Se encuentra en el sistema
nervioso de la neurona y está cubierto por los axones neuronales, alrededor de una gruesa
capa con efecto aislante y que es capaz de transmitir los impulsos nerviosos. Esta
sustancia es producida por las células de Schawann.

6. Terminal de los axones


La terminal de los axones o botones terminales se encuentran al final de la neurona,
dividido en terminales cuya función será la unión con otras neuronas y así poder formar la
sinapsis. En los botones terminales es donde se almacenan los neurotransmisores, en
pequeños almacenamientos llamados vesículas.

7. Nodo de Ranvier
El Nodo de Ranvier es el hueco o espacio que existe entre cada vaina de mielina de la
prolongación del axón. El espacio entre cada vaina es el justo y necesario para optimizar la
transmisión del impulso y que este no se pierda. La principal función del Nodo de Ranvier
es facilitar la conducción y optimizar el consumo energético.

8. Axón
El axón es otra parte principal de la neurona. El axón es una fina fibra nerviosa encargada
de transmitir las señales eléctricas entre las neuronas. Como se ha comentado antes, los
axones tienen terminaciones nerviosas que finalizan en los botones sinápticos o terminal
de los axones. A su vez, los axones del sistema nervioso central, están rodeados por
mielina.