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“Año del diálogo y la reconciliación nacional”

Universidad Nacional Federico Villareal


Facultad de Psicología

Adicción a la dieta

Monografía desarrollada en el curso de Psicología de las Adicciones

Cueva, S. y Granda, C.

Docente a cargo

Favio Roca

Octavo ciclo B

Lima, 2018

1
¿Qué es peor?

No debe haber nada peor que vivir


prisionero de una imagen
distorsionada de uno mismo.
Tremenda esclavitud que muchas
veces solo encuentra su triste final
en la muerte.

2
Dedicamos el presente trabajo a nuestros padres, ya
que gracias a ellos seguimos adelante y a nuestra
alma máter, donde nuestros maestros nos instruyen
y encaminan en esta hermosa carrera.

3
ÍNDICE

EPÍGRAFE

DEDICATORIA

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO I: ADICCIÓN A LA DIETA

1.1. Reseña histórica


1.2. Definiciones
1.3. Factores predisponentes
1.3.1. Factores predisponentes genéticos
1.3.2. Factores predisponentes personales
1.3.3. Factores predisponentes familiares
1.3.4. Factores predisponentes socioculturales
1.4. Síntomas físicos y alteraciones psicológicas
1.5. Fases del desarrollo de la adicción
1.5.1 Anorexia nerviosa
1.5.2 Bulimia nerviosa
1.6 Criterios diagnósticos
1.6.1 Criterios diagnósticos para la anorexia nerviosa
1.6.2 Criterios diagnósticos para la bulimia nerviosa

1.7 Pruebas para evaluar adicción a la dieta


1.8 Ortorexia: la adicción a las dietas sanas

CAPITULO II: EFECTOS EN LA SALUD

2.1. Efectos de la adicción a la dieta: físicos y psicológicos


2.1.1. Anorexia nerviosa: efectos físicos y psicológicos
2.1.2 Bulimia nerviosa: Efectos físicos y psicológicos
2.2 . Cambios neurofisiológicos producidos por la adicción
2.3 Estudios epidemiológicos
2.4 Efectos de la adicción a la dieta en la salud:

4
CAPÍTULO III: ESTRATEGIAS Y PROGRAMAS

3.1. Estrategias de intervención


3.1.1. Estrategias biomédicas
3.1.2. Estrategias psicológicas
3.2. Programas de prevención
3.2.1. Programas internacionales
3.2.2. Programas nacionales

CAPÍTULO IV: INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

4.1. Investigaciones nacionales e internacionales: descriptivos,


correlacionales y experimentales sobre la adicción a la dieta.
4.1.1 Investigaciones nacionales
4.1.2 Investigaciones internacionales

REFERENCIAS

ANEXOS

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RESUMEN

La adicción a la dieta abarca, específicamente, la anorexia y bulimia nerviosas


que son considerados como trastornos ya que consisten en la reducción o
supresión del apetito de la persona, llevándola a ingerir menos alimentos de
forma voluntaria o recurrir a los atracones. La anorexia y bulimia nerviosas
presentan factores predisponentes genéticos, personales, familiares y
socioculturales desencadenando síntomas físicos, alteraciones psicológicas y
cambios neurofisiológicos, los cuales generan un gran impacto en la persona.
Gracias a los estudios epidemiológicos podemos tener un amplio conocimiento
de todo ello, y así poder intervenir utilizando estrategias biomédicas y
psicológicas, además de crear programas de prevención basándonos en
investigaciones nacionales e internacionales y en los avances tecnológicos.

Palabras claves: Adicción a la dieta, anorexia y bulimia nerviosas

6
INTRODUCCIÓN

En la actualidad la adicción a la dieta se ha transformado un problema que


tiene repercusiones en la vida de la persona. Esta problemática suele afectar a
todas las personas, sin diferencia de género, edad y condición social. La
prevalencia de estos desordenes de la conducta ha ido en aumento, debido
muchas veces a la moda imagen idealizada, estereotipos y demás formas que
tienden a deformar los hábitos alimenticios, los cuales influyen en la percepción
que las personas tienen sobre su propia imagen corporal. la adicción a la dieta
se padece individualmente y tienen causas psicológicas, el entorno cultural y
familiar. La adicción marca su aparición y los orígenes de los trastornos
alimentarios. Estas se caracterizan por tener una alteración definida del patrón
de ingesta o de la conducta sobre el control del peso, que produce un deterioro
físico y psicosocial (Acerete, Trabazo y Ferri, 2013).

La adicción a la dieta genera conductas alimentarias inadecuadas, estos


afectan notoriamente a la persona, desencadenando un comportamiento que
perjudica y deteriora la salud física y emocional. Estas se presentan en trastornos
de la conducta alimentaria, la anorexia nerviosa y bulimia nerviosa, ocasionado
por la insatisfacción personal, perfeccionismo, ideas distorsionadas sobre el
peso o la comida, inseguridad, baja autoestima y sentimientos de inferioridad
(Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi, 2014). Si
bien la insatisfacción corporal es uno de los factores necesarios en el desarrollo
de las patologías de la alimentación, la aparición de éstas requiere la reunión de
varios factores, individuales y sociales (Polivy & Herman, 2002). Así, la historia
personal, el nivel sociocultural, la situación socioeconómica, la dinámica familiar
particular, el tipo de vínculos establecidos con otros, el desarrollo emocional, las
experiencias de vida y la personalidad, influyen en la emergencia y
mantenimiento de los trastornos alimenticios.

Este trabajo se realizó para conocer esta problemática y poder


comprenderla, la cual es la adicción a la dieta y sus dos principales dimensiones:
la anorexia y la bulimia. En el primer capítulo se presenta la conceptualización
de la adicción a la dieta. Señalando la reseña histórica, sus definiciones, los

7
factores predisponentes, aquellos síntomas físicos y alteraciones psicológicas
presentadas en el transcurso de la adicción, las fases en el que se desarrolla la
adicción a la dieta, los criterios diagnósticos para la anorexia nerviosa y la bulimia
nerviosa.

En el segundo capítulo se describe los efectos en la salud que tiene la


adicción a la dieta, tanto físicos y psicológicos, los cambios neurofisiológicos
producidos por la adicción. los datos epidemiológicos realizados por

En el tercer capítulo, se describen las estrategia biomédicas y


psicológicas de intervención para la adicción a la dieta, se presentan también,
programas de prevención internacionales y nacionales

En el cuarto capítulo, se mostrarán investigaciones nacionales e


internacionales de la adicción a la dieta, se verán como la anorexia y la bulimia
han sido estudiadas por diversas investigaciones metodológicas.

En conclusión, el trabajo monográfico pretende mostrar dar la importancia


y relevancia de conocer la adicción a la dieta, para que esta pueda ser una
herramienta para conocer mas hondo esta conducta problemática.

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CAPÍTULO I: ADICCIÓN A LA DIETA

1.1. RESEÑA HISTÓRICA

Esta adicción existe desde que el hombre tiene conciencia de sí mismo.


Los registros más antiguos sobre la adicción a la dieta se encuentran en la
religión, allí mostraban su devoción por medio de la restricción de determinados
alimentos, esta práctica es conocida como “Santa anorexia”. En el medioevo,
destacan varios casos; por ejemplo, Santa Catalina de Siena, quien murió con
25 kilos, tras varios años de ayuno y Santa Rosa de Lima, quien tuvo
comportamientos que encajan en el diagnóstico de anorexia nerviosa

Había una particular relación en la práctica del ayuno o de conductas


patológicas con cuestiones religiosas. Las personas con tendencia a caer en este
tipo de comportamiento encontraban un saludable caldo de cultivo en las
abstinencias (Tomaello,2017).

Asimismo, en la época de los romanos apareció la bulimia a través de las


grandes fiestas que implicaban la ingesta compulsiva por jornadas enteras,
donde era casi indispensable el vómito para poder continuar con el banquete. La
primera mujer de Nerón, Claudia Octavia, murió de una enfermedad semejante
a la anorexia. Esa cuestión fue descrita por Galeno como la “kinos orexia” o
“hambre canina”, ocasionada a partir de un estado de ánimo anormal.

Pero el concepto de estos comportamientos alimentarios fue más preciso a


partir del desarrollo natural del estudio sobre estos casos y por la evolución de
la ciencia. Con el paso del tiempo, diversos especialistas hicieron una lectura
moderna de esas alteraciones y buscaron la conexión entre la forma que tenían
de relacionarse con el cuerpo, con los alimentos que consumían, los
componentes psíquicos y los efectos que producía el entorno, en un principio
familiar, pero también en el ambiente extendido.

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1.2. DEFINICIONES GENERALES

La adicción a la dieta se refiere al hábito de conductas peligrosas o afición


desmesurada de controlar la cantidad o el tipo de alimento que ingiere una
persona, generalmente con un fin específico. Este tipo de adicción abarca
principalmente la anorexia y bulimia nerviosas, debido a que la imagen corporal
esta integrada por componentes cognitivos- afectivos y conductuales que llegan
alterar con esta adicción (Sepúlveda, Botella y León, 2001).

En la anorexia nerviosa, se observa un fenómeno que es la reducción o


supresión del apetito, lo cual puede llevar a una persona a que comience a ingerir
menos alimentos de forma voluntaria. Se caracteriza por el rechazo a mantener
el peso corporal igual o por encima del valor mínimo del IMC (índice de masa
corporal), miedo intenso a ganar peso o convertirse en una persona con
obesidad y la alteración de la percepción del cuerpo.

Por otro lado, la bulimia nerviosa se caracteriza por los recurrentes


atracones. Las personas ingieren grandes cantidades de comida en un espacio
corto de tiempo debido a impulsos sintiendo que no pueden parar de comer. Pero
el sentimiento de culpa o vergüenza tras ingerir muchos alimentos los lleva a una
purga (vómitos inducidos o uso de laxantes) y rigurosos ejercicios para
contrarrestar los efectos de las abundantes comidas y evitar subir de peso.

1.3 FACTORES PREDISPONENTES

Tanto en la anorexia y bulimia nerviosas, existen factores que van a


favorecer la aparición y el desarrollo de estos tipos de comportamiento. Entre
estos factores tenemos los genéticos, personales, familiares y socioculturales.

1.3.1 Factores predisponentes genéticos

Gracias a un trabajo de investigación de la Universidad de Lowa, se puede


afirmar que la carencia del gen ESRRA, el receptor alfa relacionada con el
estrógeno contribuye a aumentar el riesgo de anorexia o de bulimia nerviosa.
Los resultados obtenidos demuestran que los ratones que carecían del gen
estaban menos motivados a buscar comida alta en grasas cuando tenían hambre

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y presentaban interacciones sociales anormales. Además, este efecto era más
acusado en hembras que en machos.

1.3.2 Factores predisponentes personales

Uno de los factores que van a facilitar la aparición de dichos


comportamientos es la obesidad o el sobrepeso, en sí la decisión de querer bajar
de pesor. La edad y el sexo femenino son otros de los factores, ya que, desde el
punto de visto biológico, en la adolescencia se da cambios físicos con
repercusiones en la imagen corporal y desde el punto de vista psicológico, se
destaca la presencia de baja autoestima. Este es un factor característico ya que
las personas necesitan una aprobación externa, están pendientes de lo que
esperan los otros en uno mismo, no saben que es lo que necesitan o sienten de
ahí su dificultad para detectar sentimientos y sensaciones corporales. Asimismo,
la marca tendencia al perfeccionismo y al autocontrol, suele existir una mayor
impulsividad, fragilidad y búsqueda de emociones junto a una menor disciplina y
autocontrol. Por último, el miedo a la madurez y a ser autónomos junto a la
dificultad para asumir responsabilidades.

1.3.3 Factores predisponentes familiares

Existen una serie de características familiares que pueden contribuir al


desarrollo de estos comportamientos. Como, por ejemplo, los malos hábitos
alimentarios, tanto por exceso (comidas rápidas, comidas ricas en grasas o
aquellas que contribuyan a un sobrepeso con la necesidad de perderlo lo antes
posible) como por defecto (frecuentes dietas por estética). Otro es la
preocupación excesiva de los padres por la figura. Ellos transmiten diariamente
dicha preocupación a sus hijos, los cuales repetirán estos comportamientos en
el futuro. Los antecedentes familiares de trastornos alimentarios, afectivos, de
abuso de alcohol o drogas. Podría existir una transmisión educativa dentro de la
familia y algún patrón biológico común en los familiares. Asimismo, la
sobreprotección, se sabe que una excesiva protección hacia los hijos hace que
aumenten las dificultades en éstos para resolver problemas o tomar decisiones
por sí solos, por lo que cuando llega la etapa adolescente, esto les hace tener
una mayor vulnerabilidad.

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1.3.4 Factores predisponentes socioculturales

En la anorexia y bulimia nerviosas están implicados los aspectos sociales


como la presión continua y creciente por la delgadez, el culto a la imagen y la
falta de comidas familiares, debido al ritmo de vida actual. Estos
comportamientos se dan fundamentalmente en la cultura occidental, en la
sociedad del estado de bienestar, en una sociedad consumista y competitiva,
donde la comida se da en abundancia, pero paradójicamente el éxito social va
asociado a una imagen de delgadez. A esto se le suma la publicidad al que
estamos asistiendo, en el que las imágenes cinematográficas, las fotografías de
las revistas de moda, reportajes y anuncios publicitarios, nos muestran una
multitud de factores a favor de la pérdida de peso. Ciertas profesiones y deportes
también favorecen la aparición de estos trastornos: modelos, gimnastas. Son
grupos de riesgo, que tienen un gran control sobre su peso.

1.4 SÍNTOMAS FÍSICOS Y ALTERACIONES PSICOLÓGICAS

Los principales síntomas físicos son los siguientes:

- Taquicardias: Aceleración del ritmo cardiaco.


- Dolor de garganta: Este suele ser debido a los vómitos
autoprovocados.
- Alteraciones menstruales: Algún mes le viene la menstruación y otros
no o están manchando durante todo el ciclo o les viene la
menstruación, pero sólo manchan un día.
- Caries dentales: A consecuencias de los vómitos autoprovocados.
- Trastornos gastrointestinales: Debido a los atracones, a los vómitos, a
la toma de laxantes o diuréticos: Suelen tener muchos problemas
digestivos.
- Alteraciones metabólicas: deshidratación, edemas, bajadas de potasio
(que causan alteraciones en el ritmo cardiaco, calambres y
entumecimiento de extremidades).

Respecto a las alteraciones psicológicas, las personas suelen tener una gran
impulsividad y bajo autocontrol, esto los lleva a meterse en situaciones

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peligrosas o entrar en discusión con gran facilidad, teniendo grandes cambios de
humor. No hay una adecuada valoración de uno mismo, no se aceptan tal y como
son; esto puede contribuir a la aparición de síntomas depresivos. Por último, el
factor psicológico más importante en la anorexia y bulimia nerviosas es la
ansiedad, una ansiedad que se genera al estar en frente de la comida, cuando
van a controlar su peso o antes de realizar las conductas purgativas.

1.5 FASES DEL PROCESO DE LA ADICCIÓN A LA DIETA

Gómez (2005), menciona que tanto la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa


siguen una serie de fases la cuales se presentan a continuación:

1.5.1 Anorexia nerviosa

La fase prodrómica, se caracteriza por presentar un malestar psicológico


por las dificultades para afrontar situaciones personales o de relación con el
entorno. En la fase de inicio, se produce la restricción alimentaria con la pérdida
de peso que va evolucionando de forma insidiosa. A veces, con o sin ayuda
médica, se da cuenta del problema y vuelve a alimentarse (formas frustradas).
En la fase de estado, la restricción alimentaria y pérdida de peso se acompañan
de una conducta alimentaria anormal: esconder y desmenuzar alimentos,
rechazos selectivos, intervenir en la cocina, aumentar o disminuir la ingesta de
líquidos o aumento del ejercicio físico que llega a hacerse compulsivo. Hay una
insatisfacción y distorsión de la imagen corporal. El cuerpo en general y
determinadas partes de este (muslos, caderas, abdomen) son consideradas
voluminosas y generan ansiedad. A pesar de esto, perciben bien a los demás.
Hay obsesión por la silueta, el peso y la comida. El miedo a incrementar su peso
se hace fóbico y tiende a aumentar a medida que desciende el peso real. Es
común la sintomatología ansiosa y depresiva. La aparición de amenorrea suele
coincidir con el inicio de la malnutrición, aunque puede ser previa o posterior a la
pérdida de peso. Una vez establecida la malnutrición, pueden alterarse todos los
órganos y funciones. Los primeros síntomas son: hipotermia, bradicardia,
deshidratación, palidez, mareos, piel seca y descamada, aparición de lanugo en

13
brazos y espalda, pérdida de cabello, estreñimiento y debilidad muscular. Al
progresar, el cuadro se va agravando, pudiendo llegar a la muerte.

1.5.2 Bulimia nerviosa

En la fase de inicio, las bulimias parciales permanecen años sin ser


descubiertas, asociadas a varios factores emocionales para que la persona se
descontrole. En la fase de estado, regularmente el peso puede ser normal o
existe sobrepeso. La mayoría de las personas suelen tener antecedentes de
sobrepeso. El episodio bulímico (atracón-vómito) suele iniciarse críticamente con
hambre, malestar y ansiedad crecientes. Concluido el atracón, se generan
sentimientos de culpa y autodesprecio que sólo se va a mitigar compensando el
exceso ingerido mediante los vómitos autoinducidos inmediatos y otras prácticas
más demoradas en el tiempo, “planificadas”, como: vómitos, uso de laxantes,
enemas y diuréticos, ayuno, ejercicio excesivo que, junto con las alteraciones
nutricionales, dan lugar a las alteraciones biológicas. El atracón y estas medidas
se realizan de manera oculta. La preocupación por la silueta y el peso son
similares a la anorexia y hay también distorsión de la imagen corporal. En casos
de larga evolución, se observan alteraciones, como: erosiones dentarias,
inflamación de las glándulas salivares (parótidas), callosidades en las manos por
provocarse el vómito (signo de Russell), hemorragias conjuntivales, esofagitis,
diarreas y alteraciones menstruales e hidroelectrolíticas, etc.

1.6 CRITERIOS DIAGNÓSTICOS

Criterios diagnósticos recogidos del CIE10 (OMS, 1992): y el DSM-V


(Asociación Americana de Psiquiatría, 2014) para la anorexia nerviosa y la
bulimia nerviosa

1.6.1 Criterio diagnóstico para la anorexia nerviosa

Según el CIE10:

a) Pérdida significativa de peso (índice de masa corporal o de Quetelet1 de


menos de 17,5). Los enfermos prepúberes pueden no experimentar la ganancia

14
de peso propia del período de crecimiento.
b) La pérdida de peso está originada por el propio enfermo, a través de: 1)
evitación de consumo de "alimentos que engordan" y por uno o más de uno de
los síntomas siguientes: 2) vómitos autoprovocados, 3) purgas intestinales
autoprovocadas, 4) ejercicio excesivo y 5) consumo de fármacos anorexígenos
o diuréticos.
c) Distorsión de la imagen corporal que consiste en una psicopatología
específica caracterizada por la persistencia, con el carácter de idea
sobrevalorada intrusa, de pavor ante la gordura o la flacidez de las formas
corporales, de modo que el enfermo se impone a sí mismo el permanecer por
debajo de un límite máximo de peso corporal.
d) Trastorno endocrino generalizado que afecta al eje hipotalámo-
hipofisario-gonadal manifestándose en la mujer como amenorrea y en el varón
como una pérdida del interés y de la potencia sexuales (una excepción aparente
la constituye la persistencia de sangrado vaginal en mujeres anoréxicas que
siguen una terapia hormonal de sustitución, por lo general con pildoras
contraceptivas). También pueden presentarse concentraciones altas de
hormona del crecimiento y de cortisol, alteraciones del metabolismo periférico de
la hormona tiroidea y anomalías en la secreción de insulina.
e) Si el inicio es anterior a la pubertad, se retrasa la secuencia de las
manifestaciones de la pubertad, o incluso ésta se detiene (cesa el crecimiento;
en las mujeres no se desarrollan las mamas y hay amenorrea primaria; en los
varones persisten los genitales infantiles). Si se produce una recuperación, la
pubertad suele completarse, pero la menarquia es tardía.

Según el DSM-V:

A. Restricción de la ingesta energética en relación con las necesidades, que


conduce a un peso corporal significativamente bajo con relación a la edad, el
sexo, el curso del desarrollo y la salud física. Peso significativamente bajo se
define como un peso que es inferior al mínimo normal o, en niños y adolescentes,
inferior al mínimo esperado.

B. Miedo intenso a ganar peso o a engordar, o comportamiento persistente que


interfiere en el aumento de peso, incluso con un peso significativamente bajo.

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C. Alteración en la forma en que uno mismo percibe su propio peso o
constitución, influencia impropia del peso o la constitución corporal en la
autoevaluación, o falta persistente de reconocimiento de la gravedad del peso
corporal bajo actual.

Tipo restrictivo: Durante los últimos tres meses, el individuo no ha tenido


episodios recurrentes de atracones o purgas.

Tipo con atracones/purgas: Durante los últimos tres meses, el individuo ha tenido
episodios recurrentes de atracones o purgas.

1.6.2 Criterio diagnóstico para la bulimia nerviosa

Según el CIE10

a) Preocupación continua por la comida, con deseos irresistibles de comer, de


modo que el enfermo termina por sucumbir a ellos, presentándose episodios de
polifagia durante los cuales consume grandes cantidades de comida en períodos
cortos de tiempo.
b) El enfermo intenta contrarrestar el aumento de peso así producido mediante
uno o más de uno de los siguientes métodos: vómitos autoprovocados, abuso de
laxantes, períodos intervalares de ayuno, consumo de fármacos tales como
supresores del apetito, extractos tiroideos o diuréticos.
c) La psicopatología consiste en un miedo morboso a engordar, y el enfermo se
fija de forma estricta un dintel de peso muy inferior al que tenía antes de la
enfermedad, o al de su peso óptimo o sano. Con frecuencia, pero no siempre,
existen antecedentes de anorexia nerviosa con un intervalo entre ambos
trastornos de varios meses o años. Este episodio precoz puede manifestarse de
una forma florida o por el contrario adoptar una forma menor u larvada, con una
moderada pérdida de peso o una fase transitoria de amenorrea.

Según el DSM-V:

A. Episodios recurrentes de atracones. Un episodio de atracón se caracteriza por


los dos hechos siguientes:

1. Ingestión, en un periodo determinado (p. ej., dentro de un periodo cualquiera


de dos h), de una cantidad de alimentos que es claramente superior a la que la

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mayoría de las personas ingerirían en un periodo similar en circunstancias
parecidas.

2. Sensación de falta de control sobre lo que se ingiere durante el episodio (p.


ej., sensación de que no se puede dejar de comer o controlar lo que se ingiere o
la cantidad de lo que se ingiere)

B. Comportamientos compensatorios inapropiados recurrentes para evitar el


aumento de peso, como el vómito autoprovocado, el uso incorrecto de laxantes,
diuréticos u otros medicamentos, el ayuno o el ejercicio excesivo.

C. Los atracones y los comportamientos compensatorios inapropiados se


producen, de promedio, al menos una vez a la semana durante tres meses.

D. La autoevaluación se ve indebidamente influida por la constitución y el peso


corporal.

E. La alteración no se produce exclusivamente durante los episodios de


anorexia nerviosa

1.7 PRUEBAS PARA EVALUAR LA ADICCIÓN A LA DIETA

Está constituida por distintas pruebas que exploran los hábitos alimentarios,
pensamientos relacionados con ello y con el cuerpo y psicopatología asociada,
la percepción de la imagen corporal.

 EDI–2, Inventario de trastornos de la conducta alimentaria:


elaborado por Gerner (1998) utilizado frecuentemente para evaluar los
síntomas relacionadas con los trastornos de la conducta alimentaria,
principalmente la anorexia nerviosa (AN y la bulimia nerviosa (BN). El
cual se evalúa a partir de los 11 años y consta de las siguientes
escalas: obsesión por la delgadez, bulimia insatisfacción corporal,
ineficacia, perfeccionismo, desconfianza interpersonal, conciencia
interoceptiva, miedo a la madurez. Escalas adicionales. Ascetismo,
impulsividad, inseguridad social.

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 EAT(26): Eating Attitudes Test: creado por de Garner y Garfinkel
(1979), es un Cuestionario auto aplicado, que se le administra a la
persona afectada. Detecta personas con riesgo de padecer un
trastorno alimentario, es recomendable utilizar en poblaciones de
adolescentes y jóvenes. Identifica síntomas y preocupaciones
característicos de los trastornos de conducta alimentaria. Se
recomienda como prueba de filtro para determinar la presencia de
cualquier TCA. Las puntuaciones iguales o superiores a 30 indican un
posible trastorno del comportamiento alimentario.
 Escala de Observación de Conducta Anoréxica, de Vandereycken
(1992), para padres y pareja (ABOS) (8) Es un cuestionario auto
aplicado que evalúa los conocimientos que la familia tiene sobre la
sintomatología. Tiene 30 cuestiones con una puntuación máxima de
60. Con 19 o más puntos hay alta probabilidad de enfermedad, las
alteraciones son significativas.
 Escala de la evaluación de la imagen corporal de Garner: Garner,
Stark y friedman (1999), Se encarga de evaluar las distorsiones de la
imagen corporal de pacientes con trastornos de la conducta
alimentaria. Proporciona una imagen percibida de lo real y lo ideal, se
aplica a partir de los 19 años y se administra de forma autoaplicada.
 Cuestionario de actitudes a la imagen corporal: Unikel, Juarez y
Gomez (2006), evalúa las actitudes de la persona tiene en relación el
ideal estético de delgadez, la creencia y la interiorización de esta.

1.8 ORTOREXIA: LA ADICCIÓN A LAS DIETAS SANAS

Sánchez, R. M., & Moreno, A. M. (2007) mencionan que la preocupación


patológica por la comida sana lleva a consumir exclusivamente alimentos
procedentes de la agricultura ecológica, que estén libres de componentes
transgénicos, sustancias artificiales, pesticidas o herbicidas, además de aquellas
sustancias que hayan sufrido alguna clase de “condena o superstición”. Esta
práctica puede conducir muchas veces a que se supriman la carne, la grasa y
algunos grupos de alimentos que, en ocasiones, no se reemplazan
correctamente por otros que puedan aportarle los mismos complementos

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nutricionales. Este trastorno consiste en una obsesión patológica por la
alimentación sana o equilibrada. Suele comenzar inocentemente, como un
deseo para conseguir superar enfermedades, perder peso o mejorar la salud.
Qué comer, cuánto y las consecuencias de una mala alimentación son algunas
de las cosas que un ortoréxico tiene en mente. Suelen ser personas con normas
muy rígidas, si en algún momento no las cumplen se autocastigan con dietas
más estrictas como el ayuno, alaban sus éxitos, tienen un estricto autocontrol
para resistir la tentación y sienten superioridad hacia aquellos que no siguen sus
mismos hábitos alimentarios. Desplazan todo el significado de sus vidas hacia la
comida, y esto es lo que lo define como un desorden alimentario.

SINTOMATOLOGÍA:

En su libro, Bratman (como ce cita en Velázquez y Canales,2013) da una


serie de claves para identificar si una persona tiene ortorexia. La respuesta
afirmativa a alguna de ellas permite sospechar la enfermedad y cuando se
reúnen varias características, hasta el punto de alterar la vida del paciente se
puede hablar de enfermedad.

Entre los síntomas más característicos y frecuentes de la enfermedad están:

- Preocupación excesiva por la calidad de lo que se come más que por el placer
y la necesidad de comer.

- Aumento en la calidad de la dieta mientras disminuye la calidad de vida; el


problema de la ortorexia es que los alimentos saludables no alimentan el alma,
uno piensa más en lo que se mete en la boca que en dar más importancia al
resto de facetas de su vida.

- Pensar durante más de tres horas al día en la dieta; en este tiempo se incluye
cocinar, hacer la compra, leer acerca de dietas, pensar si un alimento es sano o
no.

- Desplazarse grandes distancias para conseguir alimentos especiales:


(ecológicos, de importación, puros, sin aditivos, etc.)

- Planificación de las comidas de los días siguientes; los ortoréxicos tienden a


planear los menús para los próximos días, semanas, etc...

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- Ser cada vez más estricto con uno mismo; el ortoréxico se vuelve más rígido
en sus hábitos alimentarios lo que le provoca un gran placer.

- Abandonar actividades cotidianas por mantener una dieta saludable; dejan de


acudir a citas, de realizar trabajos ya que todo su tiempo lo ocupan con la comida.

- Aumento de la autoestima y la experimentación de un estado místico o de virtud


mientras se sigue la dieta correcta. Sentimiento de superioridad hacia aquellos
que no siguen esa dieta.

- Sentimiento de culpabilidad o de “pecado” cuando se rompe esa dieta; su


autoestima va muy unida a lo que comen. Un bocado de un alimento prohibido
lo tomarán como un pecado, por lo que se castigan con dietas aún más estrictas.

- La dieta llega a convertirse en una religión de la que en algunos casos intentan


hacer proselitismo

- Aislamiento social; la rigidez de la ortorexia provoca que sea muy difícil


mantener esa alimentación en un lugar que no sea su casa. Los ortoréxicos
evitan comer fuera de casa o en restaurantes por lo que las reuniones con
amigos serán cada vez menos frecuentes hasta llegar a la completa soledad.

- Sentimiento de control total cuando se come la comida correcta; la vida es difícil


de controlar, de tal manera que controlando lo que comen, tienen la ilusión de
ejercer poder sobre los demás aspectos de su vida.

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CAPITULO II: EFECTOS EN LA SALUD

2.1 EFECTOS DE LA ADICCIÓN A LA DIETA: FÍSICOS Y PSICOLÓGICOS

2.1.1 Anorexia nerviosa: efectos físicos y psicológicos

(González, Merino, López, García, y Migallón, (2000) mencionan que los


cambios físicos se relacionan con la pérdida de peso y la malnutrición en la
anorexia son:

 Disminución de la masa muscular


 La disminución del gasto energético y de la temperatura del cuerpo que
produce sensación de frío.
 Disminución de las pulsaciones cardíacas (bradicardia), la bajada de la
presión arterial y arritmias que pueden provocar un paro cardíaco y causar
la muerte.
 Piel seca, áspera, quebradiza y fría especialmente en las manos y pies.
 Puede aparecer un vello fino y largo, tipo pelusa, llamado lanugo en las
zonas que normalmente no tienen vello como la espalda, los brazos y las
mejillas.
 Retardo en la evacuación gástrica lo que genera una sensación de
saciedad precoz.
 Estreñimiento que puede llegar a requerir la utilización de enemas.
Ausencia de menstruación o amenorrea por un período de tres meses o
más.
 Osteoporosis que implica la posibilidad de fracturas espontáneas, a causa
de la disminución de calcio.
 Alteraciones hormonales.
 Pérdida del deseo, potencia sexual.
 Alopecia o caída del cabello. Pelo quebradizo.
 Hipercarotinemia: exceso de un pigmento, el caroteno, que da un tono
anaranjado a la piel.

21
 Acrocianosis: las partes distales (o acras) tienen un tono amoratado, un
color azulado, (dedos de manos y pies).

Dentro de las efectos psicológicos de la anorexia podemos señalar:

 Alteraciones del sueño.


 Depresión.
 Ansiedad, nerviosismo, agobio, hiperactividad.
 Dificultad de concentración.
 Distorsiones cognitivas: pensamientos erróneos: pensamiento dicotómico
de todo o nada, generalizaciones excesivas, magnificación de lo negativo.
 Distorsión de la imagen corporal (se ven gordas/os sin estarlo).
 Obsesividad, compulsiones, rituales con la comida (trocearla en exceso,
jugar con ella, comer muy lento, cocinar para otros y no comer)
 Aislamiento social.
 Problemas familiares.

2.1.2 Bulimia nerviosa: Efectos físicos y psicológicos

Ruiz-Lázaro, (2004) menciono que Las consecuencias físicas de la


bulimia son entre otras:

Por el vómito:

 Alteraciones dentales (caries, erosión del esmalte) y de las encías:

Una pérdida irreversible del esmalte en los dientes.

Daños en las encías, el paladar y la garganta.

 Lesiones en la mano, erosiones en el dorso, por vómitos autoprovocados


al meterse los dedos (signo de Russell).
 Hipertrofia de glándulas salivares parótidas (El rostro se redondea a
consecuencia del aumento de las glándulas salivales).
 Desgarro esofágico, hernias o úlceras de esófago.

22
 En el aparato digestivo – esófago, estómago e intestino - hay también
daños como gastritis, reflujo gastro-esofágico por el cual el cuerpo se
acostumbra a vomitar espontáneamente, sin tener que hacer ningún
esfuerzo; diarreas y dolores abdominales.
 Inflamación de la garganta.
 Pérdida de electrolitos, Hipokalemia o Hipopotasemia: con calambres,
alteraciones cardiacas:
Aparece debilidad muscular, hormigueos y calambres por disminución de
sodio, en el aparato cardiovascular se da una disminución de la presión
arterial, aumento de la frecuencia cardíaca o taquicardia, aparición de
arritmias cardíacas, que, si son graves, pueden ocasionar paro cardíaco
y la muerte (que también puede darse debido a la pérdida de potasio en
sangre).
 Irregularidades menstruales o ausencia de la menstruación.
 Mareos, convulsiones.

Por abuso de laxantes:

 Dolores abdominales, cólicos.


 Intestino perezoso, estreñimiento.
 Mala absorción de grasas, proteinas, calcio.

Por abuso de diuréticos:

 Hipopotasemia.
 Disminución de los reflejos.
 Deshidratación.
 Sed.

Dentro de las alteraciones psicológicas de la bulimia podemos señalar:

 Baja autoestima.
 Oscilaciones del humor y estado de ánimo.

23
 Depresión.
 Ideación autolítica.
 Falta de control de impulsos, impulsividad: promiscuidad, consumo de
alcohol, otras adicciones, ludopatía.
 Trastorno de la personalidad: tipo límite o borderline.
 Problemas emocionales.

Tanto en la anorexia como en la bulimia se pueden observar


pensamientos persistentes referidos principalmente a la comida, al peso o al
aspecto corporal, constituyéndose en una temática casi exclusiva y asociada
a una ansiedad cada vez mayor. Este tipo de pensamientos genera gran
ansiedad y causa también una buena parte de los conflictos que se tienen
con las personas con las que se convive. Entre las distorsiones de
pensamiento podemos citar el hecho de llegar a conclusiones a partir de la
consideración exclusiva de aspectos parciales de un tema, generalizaciones
excesivas, magnificación de posibles consecuencias negativas, pensamiento
dicotómico, todo o nada, ideas de. La autopercepción o la representación
mental que se tiene del propio cuerpo aparece alterada. Estando
extremadamente delgadas, llegan a percibirse como gordas. También se
actúa como si los estímulos internos relacionados con el hambre, la saciedad
y otras sensaciones corpóreas, como la fatiga, no fueran percibidos. La
ansiedad puede llegar a ser generalizada y provocar alteraciones del sueño.
Asimismo, se puede dar una cierta fobia social, evitando determinadas
situaciones sociales para no ser observadas ni juzgadas y, a su vez, la
relajación que ello conlleva, conduciéndose cada vez más al aislamiento.
También aparecen fenómenos obsesivos compulsivos, es decir,
pensamientos circulares, repetitivos y conductas más o menos extravagantes
relacionadas con la comida y el peso, realizadas día a día, siempre de la
misma manera y reiteradamente, practicadas con muy poco grado de libertad
y de forma compulsiva. Asimismo, se da una baja autoestima al estar esta
basada en la imagen corporal, acompañada de un intenso miedo al rechazo
o al abandono. Aparecen también síntomas de depresión como tristeza, llanto
frecuente, incapacidad de disfrutar de situaciones que antes eran

24
placenteras, irritabilidad, etc. (González, Merino, López, García, y Migallón,
(2000)

2.2 Cambios neurofisiológicos producidos por la adicción

Cuellar y Furio (2012) mencionan estudios que indican que hay diferencias
de funcionamiento en el cerebro entre las personas que padecen trastornos
alimentarios. Las personas con Anorexia o Bulimia presentan respuestas
alteradas ante el placer y la recompensa y se preocupan más de lo normal por
las consecuencias de sus acciones, por lo que son propensas a desarrollar
comportamientos obsesivos que desembocan en el trastorno alimentario. El
sistema de recompensa del cerebro está formado por varias estructuras que
regulan y controlan el comportamiento y tienen como estimular la práctica de los
hábitos necesarios para la supervivencia, como es este caso, comer. Las
personas que no padecen el trastorno cuentan con un patrón normal de
activación del sistema de recompensa del cerebro, con diferencias marcadas
entre una respuesta positiva y una respuesta negativa. Sin embargo, el sistema
de recompensa cerebral de las personas que sufren estos trastornos no
distingue entre ambos tipos de respuesta, lo que explica la dificultad que suelen
presentar para experimentar el placer, como el disfrute de la comida.

Sin embargo, en otra región cerebral, el núcleo caudado, se observa el efecto


contrario: El núcleo caudado se activa cuando es necesario establecer una
estrategia para lograr un objetivo, sin embargo, en las personas con Anorexia o
Bulimia la actividad es mayor de lo habitual ante situaciones que no requieren de
planificación, por lo que se advierte en ellas una preocupación excesiva por
cometer errores y por las consecuencias de sus actos. Los estudios no permiten
afirmar que estas diferencias estructurales sean causa del trastorno
alimentario o se hayan producido como consecuencia del mismo, pero sí se ha
observado que dichas diferencias en estas estructuras en las personas
con trastornos alimentarios persisten toda la vida, por lo que es posible
recuperarse, pero siempre serán más propensas a volver a sufrirlo que las

25
personas con un patrón de activación del sistema de recompensa que no esté
alterado.

Las personas que padecen trastornos de la alimentación suelen presentar


daño en los neurotransmisores encargados de mantener la comunicación de las
células cerebrales y cierta deficiencia en otra área cerebral, la ínsula anterior,
situada en la profundidad de la superficie lateral del cerebro, entre los dos
lóbulos. Es una corteza cerebral que detecta las necesidades del cuerpo, como
el hambre, y contiene un conjunto de conexiones de distintas estructuras
cerebrales en ambos hemisferios, está relacionada con las emociones, las
sensaciones del propio cuerpo y la propia percepción. Como consecuencia,
estas personas, generalmente mujeres, perciben la propia imagen de su cuerpo
como distorsionada. Un daño grave en la ínsula puede llevar a la persona
afectada a incluso desconocer partes de su cuerpo. Puede ocurrir, en algunos
casos concretos, que la Anorexia nerviosa se produzca directamente por un fallo
cerebral, como ocurre en el caso de un trastorno en la hipófisis que no permite
que se libere la hormona responsable de que sintamos hambre, por lo que la
persona que lo padece no siente deseo de comer y por tanto, no come, o por
una incapacidad del cerebro por la cual las neuronas no aceptan los nutrientes
de la sangre, lo que conlleva como causa a una grave deficiencia cerebral.

2.1 ESTUDIOS EPIDEMIOLÓGICOS

Según el Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado Hideyo –


Noguchi, por cada 10 mujeres un hombre presenta estos trastornos. La edad de
inicio de anorexia y bulimia en los adolescentes evidencia que desde 1987 hasta
el 2003 ha ido disminuyendo teniéndose que para anorexia fue de 17 años,
mientras que para la bulimia fue de 19 años, a diferencia del último año en que
se dio a los 10 años y 12 años respectivamente.

En nuestro país, según el estudio epidemiológico metropolitano de salud


mental en Lima metropolitana y Callao, las conductas de riesgo como crisis
bulímicas o conductas bulímicas son altas (7.0% y 3.8% respectivamente).

26
Adicionalmente, la prevalencia en el año 2002 de anorexia nerviosa y bulimia
nerviosa fue de 0.1% y 0.8% respectivamente.

Asimismo, en la sierra peruana se elaboró otro estudio epidemiológico en el


año 2003 donde se encontró una prevalencia de 0.4% para bulimia nerviosa
(0.3% en Huaraz, 0.4% en Ayacucho y 0.5% en Cajamarca) y 0.1% para la
anorexia nerviosa (0.6% en Huaraz, 0% en Ayacucho y 0% en Cajamarca).

Para el año 2004, en las principales ciudades de la selva peruana (Iquitos,


Tarapoto y Pucallpa), la prevalencia en los adolescentes era de 0.1% para
bulimia y anorexia nerviosas.

En el Perú, se ha registrado un incremento progresivo en el número de casos


de personas con anorexia y bulimia, desde el año 1996 según el Instituto
Nacional de Salud Mental Honorio Delgado Hideyo – Noguchi se atendieron 5
casos, en 1998 fueron 10 casos, ya para el 2008 la cifre fue 8 veces más a la
mencionada anteriormente, y para el 2009 los pacientes fueron 100, por lo que
se tiene que durante más de una década el número de casos asciende a 20
veces más en relación al año inicial. Según los estudios epidemiológicos
realizados en el 2010 por el mencionado Instituto Nacional de Salud Mental, en
más de nueve mil adolescentes encuestados en hogares de 17 ciudades de
nuestro país, que afectan entre 7.3% y 11.4% de la población estudiada
señalando que por lo general son mujeres adolescentes las que adoptan
medidas en su alimentación al experimentar un intenso miedo a engordar o verse
gordas.

27
CAPÍTULO III: ESTRATEGIAS Y PROGRAMAS

3.1 ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN

3.1.1 ESTRATEGIAS BIOMÉDICAS

Garcia (2005) menciona que gran parte de los síntomas desaparecen con la
desnutrición sin necesidad de otro tipo de intervención en ocasiones. Se conocen
factores que suprimen la ingesta: glucagón, colesterol, calcitonina,
somatostatina, bombesina, neurotensina y factores que aumentan la ingesta:
betaendorfinas, neuropéptido Y, péptido YY, déficit de serotonina, noradrenalina
o dopamina. Los neuropéptidos implicados en la anorexia son: serotonina,
noradrenalina, colecistocinina y péptido y. La serotonina tiene un papel
fundamental, visto como posible marcador. Existe respuesta eficaz a fármacos
inhibidores de recaptación de serotonina, mejor respuesta en bulimia nerviosa,
mala respuesta a estos fármacos cuando el peso es muy bajo.

Tratamiento endocrino-nutricional: se buscan conocer las necesidades


individuales energéticas. En donde se busca la alimentación tradicional y
equilibrada. Por lo que debe ser progresiva. Los incrementos de peso deben ser
muy lentos para ayudar a modificar la imagen corporal. Los objetivos de la
rehabilitación nutricional son:

Restablecer el peso, normalizar los patrones alimentarios, percibir con


normalidad hambre/saciedad y reparar las secuelas físicas y psíquicas de la
malnutrición. Los tipos de nutrición son: nutrición parenteral, nutrición enteral por
sonda, nutrición con apoyo energético, alimentación hipercalórica, alimentación
balanceada u otras.

28
Es importante contar con otros apoyos como: los autorregistros sobre todo
en pacientes bulímicas, pero también en paciente con anorexia, con ellos
obtenemos mucha información y podemos ir regulando la dieta según veamos
los registros, conocer los hábitos, ayudarles con lecturas apropiadas, en paciente
con purgas el objetivo es disminuir el número de purgas en primer lugar y no
tanto corregir una dieta, así como establecer vínculos entre los atracones y
determinadas circunstancias o sentimientos.

Tratamiento farmacológico:

Gran parte de los síntomas desaparecen con la renutrición sin necesidad de otro
tipo de intervención en ocasiones. Conocemos factores que suprimen la ingesta;
glucagón, colesterol, calcitonina, CRT, somatostatina, bombesina, neurotensina
y factores que aumentan la ingesta: betaendorfinas, neuropéptido Y, péptido YY,
déficit de serotonina, noradrenalina o dopamina. Los neuropéptidos implicados
en los TCA son: serotonina, noradrenalina, colecistocinina y péptido Y. La
serotonina parece tener un papel fundamental, visto como posible marcador,
parece estar implicado en la etiopatogenia de TCA y otros trastornos que son
comórbidos. Hay respuesta eficaz a fármacos Inhibidores de recaptación de
serotonina, mejor respuesta en Bulimia Nerviosa, mala respuesta a estos
fármacos cuando el peso es muy bajo.

FARMACOS ÚTILES

- ANTIDEPRESIVOS: se muestran más eficaces en la bulimia nerviosa,


poco eficaces en bajo peso. Controlan la ansiedad, los atracones y
purgas, los síntomas obsesivos. En menores el único que aparece en
ficha técnica aprobado es Fluoxetina (dosis entre 40 - 60 mg diarios),
aunque podríamos utilizar otros Inhibidores de recaptación de serotonina
(ISRS). Se evitarán tricíclicos por los efectos adversos, en caso de
depresión grave se pueden usar otros. Siempre coadyuvantes de la
terapia. Fluoxetina tiene la indicación como antibulímico.
- ANTIPSICÓTICOS: Útiles en la distorsión corporal. Mejoran la capacidad
de reposo y facilitan la tranquilidad para ayudar a aumentar el peso.
Generalmente a dosis bajas, los que menos efectos adversos tiene,
preferible utilizarlos por la noche para poder facilitar el sueño, mejor los

29
atípicos (risperidona, olanzapina, quetiapina…). No tienen indicación en
TCA. Generalmente más apropiados cuando hay un trastorno grave de la
personalidad.
- ANTIIMPULSIVOS: Mejoran el estado de ánimo. Eficaces cuando existen
trastornos del control de los impulsos. Evitan la hiperactividad y la
impulsividad. Disminuyen el círculo atracón purgas. Muy útiles en el
control de los atracones y la obesidad. Los más utilizados topiramatos y
zonisamida.
- ANSIOLÍTICOS: en pacientes jóvenes se deben evitar siempre, o limitar
su tiempo de uso. Los utilizamos para disminuir la ansiedad frente a las
comidas. Utilizar los de vida media o larga. HORMONAS,
CORRECTORES METABÓLICOS, VITAMINAS Y MINERALES: solo en
caso de deficiencias. Los estimulantes del apetito se utilizarán en caso de
pérdida de apetito (recordar que es una huelga de hambre) y con
colaboración de las pacientes (ciproheptadina). Mucha atención a la
posibilidad de osteopenia y osteoporosis.
- El INGRESO HOSPITALARIO en paciente de corta edad el seguimiento
debe de ser muy cercano, pues es fácil la progresión hacia un deterioro
psico-físico grave. los objetivos del ingreso hospitalario son: Evitar la
muerte del enfermo por descompensación o deshidratación,
Estabilización médica y psicopatológica pero no la curación.

3.1.2 ESTRATEGIAS PSICOLÓGICAS

Los primeros pasos para el tratamiento de estas personas es la


recuperación de una nutrición adecuada y el equilibrio hidroelectrolítico, con el
fin de conseguir el peso adecuado a su edad y talla, evitando así las
complicaciones físicas. Se necesita realizar previamente una evaluación médica,
exámenes clínicos, y la prescripción de un plan o programa de atención integral
y multidisciplinario a fin de resolver o manejar los problemas individuales, y los
problemas familiares que condicionan o mantienen estos trastornos. Ante ello,
existen estrategias psicológicas para la mejora de las personas, como, por
ejemplo, los padres pueden desarrollar una comunicación familiar, facilitar el

30
crecimiento físico y emocional de sus hijos, evitar el castigo, no caer en el
chantaje afectivo y desarrollar un estilo educativo asertivo (actitud agradable,
pero definida y segura de sí misma), que favorezca el desarrollo y la autonomía
de cada miembro de la familia.

Asimismo, para mantener el peso y reducir la vulnerabilidad, hay


estrategias como las siguientes:

- Identificar y modificar patrones familiares de conducta alimentaria


inadecuados.
- Identificar y modificar factores que han podido contribuir a la
vulnerabilidad, general o específica, del paciente.
- Preparar a la familia para la vuelta del paciente a casa, tras la
hospitalización.
- Entrenamiento en habilidades apropiadas para la continuidad del
programa de intervención en el periodo posthospitalario, y habilidades
interpersonales para mejorar la comunicación.
- Preparación del paciente para su futuro fuera del hospital, intentando
reducir la vulnerabilidad por medio de 2 vías:

a) Modificación de cogniciones disfuncionales en relación con el peso,


apariencia, autoeficacia, autoestima, desarrollo sexual y corporal en general, la
familia y otros temas relacionados con el problema.

b) Entrenamiento del paciente en habilidades como: seleccionar e incluso


confeccionar un menú apropiado, comer saludablemente, controlar el ejercicio
físico, planificar actividades convenientes (como contactos sociales), reforzar las
habilidades sociales, si no las tuviera, identificar y enfrentarse a situaciones
estresantes de alto riesgo (episodios de bulimia, cogniciones disfuncionales,
etc.) e incrementar las habilidades de afrontamiento (relajación o auto aplicación
de procedimientos con auto instrucciones, autoafirmaciones, para enfrentarse a
síntomas como dolores abdominales después de las comidas u otros estímulos
estresantes).

31
A pesar de este esfuerzo terapéutico, en muchos casos se observa que,
en el momento del alta, el paciente no se encuentra todavía lo suficientemente
preparado, por lo que, algunos especialistas, sugieren que esta fase de
tratamiento debería iniciarse aún en régimen hospitalario, para consolidar mejor
el mantenimiento del peso, al tiempo que se delimita el control ambiental
progresivamente (en vez de bruscamente). El paciente podría pasar cortos
periodos de tiempo en casa, que irían aumentando). Con o sin hospitalización,
los programas de intervención en esta fase deben incluir las siguientes
estrategias:

- Reforzamiento contingente al mantenimiento del peso entre los límites


acordados.
- Autocontrol progresivo del paciente de la dieta alimentaria.
- Sesiones de terapia a nivel familiar, en muchos casos en el propio hogar
durante las comidas familiares (Minuchin), para detectar y modificar las
interacciones familiares en relación con la comida, ayudando al paciente
a comer autónomamente. Grange señala la posibilidad de que el
terapeuta modele las conductas más apropiadas de los familiares.
- Intervención familiar para el logro de la necesaria independencia del
paciente en su vida cotidiana y a la modificación de otras situaciones
familiares que contribuyan a aumentar la vulnerabilidad (patrones
disfuncionales de comunicación).
- Intervención sobre miedos en relación con el peso, la figura o imagen
corporal y la pérdida de control.
- Intervención cognitivo-comportamental para la modificación de variables
que favorezcan la vulnerabilidad (baja percepción de autoeficacia, baja
autoestima, etc.).

3.2 PROGRAMAS DE PREVENCIÓN

3.2.1 PROGRAMAS INTERNACIONALES

En España en el año 2003, un grupo de asociaciones y personas con una


larga experiencia en la promoción de la salud y la prevención de los trastornos
de la conducta alimentaria (TCA) crean la Fundación Imagen y Autoestima (IMA).

32
En este programa se lleva a cabo diferentes actividades para concientizar e
implicar a las personas, empresas e instituciones en la promoción de la salud y
prevención de los TCA.

Asimismo en España - Valencia, un grupo de psiquiatras, psicólogos y


farmacéuticos crearon un programa llamado “Proyecto DITCA CV” cuyo objetivo
principal es prevenir la anorexia y bulimia nerviosas en la población adolescente.
Dicho programa consta de 4 sesiones: Imagen corporal, Autoimagen y
autoestima, Alimentación y nutrición y Medios de comunicación (la publicidad).

Por otro lado, en Argentina, se creó el programa Provincial de Prevención,


Control y Atención de la anorexia y bulimia “ALUBA”, proponiendo acciones de
control, lo que estaría a cargo de los profesionales especializados y capacitados
a tal fin; sean salud mental, de nutrición, de clínica general, de psicología y de
aquellas especialidades que sean requeridas, dependientes del Ministerio de
Salud de la provincia, integrados al cuerpo profesional de Aluba/Fundación
Centro.

3.2.2 PROGRAMAS NACIONALES

En la actualidad existen muy poco programa de prevención nacionales que


puedan servir para mantener a las personas educadas y concientizada ante esta
problemática, debido a que la información sirve para alertar a la sociedad, para
ayudar así a una detección precoz de estas conductas de riesgo.

ALUBA (Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia: Se estableció


en Perú, a partir del año 2008, atiende la labor de organizar programas
preventivo-promocionales con proyectos de abordaje asistencial. Se organizan
charlas en colegios para padres y alumnos, seminarios, conferencias y
presentaciones en los medios de difusión.

Ministerio de salud (2010): Alimentación y nutrición, construyamos un Perú


saludable, establecieron las acciones de Promoción de la Salud que contribuyen
a los objetivos de la Estrategia Sanitaria Nacional de Alimentación y Nutrición
Saludable, siendo una de las estrategias priorizadas por el Ministerio de Salud
que integra intervenciones y a la reducción de las deficiencias nutricionales,

33
generando las sinergias necesarias para conseguir los resultados esperados.
Para ello desde la Dirección General de Promoción de la Salud se vienen
fortaleciendo las capacidades del personal de salud en aspectos de promoción
para la alimentación y nutrición saludable. Poniendo atención a factores que
condiciona en ocasiones a llevar dietas restrictivas para acercarse a un patrón
ideal de belleza, influenciado por los modelos sociales del momento, y puede dar
lugar a serios trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia y
vigorexia). Por ello, es muy importante trabajar a nivel familiar y la escuela
aspectos relacionados con la autoestima, el respeto y amor por su cuerpo, al
mismo tiempo adoptar adecuados hábitos alimentarios y de vida.

EsSALUD (2015) realizo charlas, en centros educativos donde cuenta con la


exposición de un video e información general sobre trastornos alimenticios
(anorexia y bulimia), acompañados con especialistas en problemas de niños y
adolescentes para poder prevenir futuros trastornos alimenticios

34
CAPÍTULO IV: INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

4.1 INVESTIGACIONES NACIONALES E INTERNACIONALES:


DESCRIPTIVOS, CORRELACIONALES Y EXPERIMENTALES SOBRE LA
ADICCIÓN A LA DIETA.

4.1.1 Investigaciones Nacionales


Aliaga-Deza, De La Cruz-Saldaña y Vega-Dienstmaier (2010).
Describieron la sintomatología de los trastornos de la conducta alimentaria en
una población adolescente de 13 a 17 años, 24 fueron mujeres y 15 varones,
siendo la muestra 39 escolares de un colegio del distrito de Independencia (Lima,
Perú). Se planificó aplicar el cuestionario EDI-2 (Eating Disorders Inventory–2).
Los resultados obtenidos fueron que el 17,9% tuvo puntajes elevados para la
subescala de obsesión por la delgadez, el 17,9% para bulimia y el 28,2% para
insatisfacción corporal. Los puntajes de la subescala de obsesión por la delgadez
fueron significativamente mayores en mujeres que en hombres (p=0,041). El
resto de las subescalas tuvieron valores similares en ambos sexos. Los puntajes
obtenidos para obsesión por la delgadez, bulimia e insatisfacción corporal fueron
mayores a los descritos por otros autores. No se encontraron diferencias
significativas entre géneros, excepto en la subescala de obsesión por la
delgadez.

Uribe (2003) analizo la prevalencia de los trastornos alimentarios en la


población de mujeres adolescentes escolares de Lima Metropolitana y los
factores asociados a dichos trastornos. Asimismo, se buscó determinar la
población en riesgo de desarrollar alguno de estos trastornos. Se evaluó un total
de 2141 adolescentes entre los 13 y los 19 años, de 3° a 5° de secundaria,

35
seleccionadas mediante un muestreo probabilístico bietápico por conglomerados
y estratificado según régimen de gestión del colegio (público o privado), y se les
aplicó el Inventario de Conductas Alimentarias (ICA) de Zusman (2000). Los
resultados mostraron un 16.4% de casos con uno o más trastornos alimentarios
y un 15.1% de la población en situación de riesgo.

4.1.2 Investigaciones internacionales

Guadarrama, Domínguez, López y Toribio (2008) determinaron el


cociente de correlación de anorexia nerviosa y bulimia nerviosa con respecto de
la depresión, para lo cual se trabajo con una muestra no probabilística de tipo
intencional constituida por 266 sujetos, 152 mujeres y 114 hombres, estudiantes
de una preparatoria particular del sur del estado de México. Los instrumentos
aplicados fueron la prueba De Actitudes Alimentarias, el Test De Bulit y el
Inventario de Depresión de Beck. Los resultados permiten observar que hay una
relación positiva moderada entre la depresión y la bulimia y la anorexia nerviosa.
Lo anterior permite concluir que estos dos tipos de síntomas se pueden
manifestar tanto en hombres como en mujeres, sin importar su lugar de origen.

Gismero (2001) estudio la comparación de pacientes con Anorexia y


Bulimia Nerviosa con tres grupos: control, mujeres que hacen dieta y mujeres en
psicoterapia, en medidas de autoconcepto-autoestima, satisfacción con el propio
cuerpo y habilidades sociales. Los resultados apoyan la idea de que un mal
autoconcepto y ciertos déficits en habilidades sociales son característicos de
pacientes con anorexia y bulimia nerviosa, y que los diferencian no sólo de
grupos controles normales, sino también de personas que hacen dieta para
adelgazar. La insatisfacción con el propio cuerpo caracteriza al grupo de
anorexia, diferenciándole tanto del grupo control, como del de psicoterapia y del
de dieta.

Pineda, Gómez, Velasco, Platas y Áramburo (2014) compararon el riesgo


de bulimia y anorexia dependiendo del grado de ansiedad y de la edad de la
pubertad en estudiantes universitarios. Se llevó a cabo una investigación no
experimental, transversal, explicativa incluyendo una muestra no probabilística
de 420 universitarios de 18 a 30 años (59% mujeres, 41% hombres), estudiantes

36
de universidad pública de Ensenada, B.C. Se utilizaron el Cuestionario de
Alimentación y Salud y la EFRATA de Gómez-Peresmitré; así como el Inventario
de Ansiedad de Beck y Steer y para variable de inicio de pubertad se midió en
manera de autoreporte. En los resultados se encontraron que el riesgo de bulimia
es mayor cuando el grado de ansiedad es alto y la edad de la pubertad se
presenta a "destiempo"; el riesgo de anorexia sólo se incrementa cuando la
ansiedad es alta. Los resultados son congruentes con la literatura previa y se
discuten en el marco de esta.

37
REFERENCIAS

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