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POR EL CALLEJÓN DE HUAYLAS | DÍA 1: EN HUARAZ

Y CON SOROCHE

Me desperté de golpe a eso de las 5 am. El bus que iba de Lima a Huaraz estaba
pasando por un cruce en la Cordillera a 4100 metros de altura, y yo pensé que
iba a morir de frío y de náuseas ahí mismo. Hacía mucho tiempo que no subía
tan alto, y pasar de los cero metros sobre el nivel del mar de Lima a más de 4000
en menos de 8 horas fue matador. Me había olvidado del famoso soroche o
apunamiento que se puede sufrir a esa altura si uno no está acostumbrado.
Llegamos a Huaraz a las 6 am y me fui directo a la cama.
Huaraz es la capital del Departamento de Ancash y la ciudad más importante
del Callejón de Huaylas, un valle estrecho y alargado ubicado en la
Cordillera de los Ándes, entre la Cordillera Negra y la Cordillera Blanca. Es,
además, una de las ciudades ideales para hacer base (aunque no la más linda) y
recorrer todo el Callejón de Huaylas.
En el mapa, el Callejón de Huaylas se ve así (a la izquierda está la Cordillera
Negra, que no aparece en este mapa):
Después de dormir varias horas para recuperarnos del mal de altura, Olga (mi
amiga peruana) y yo salimos a caminar por la ciudad. Huaraz me pareció un lugar
ruidoso, desordenado, un poco caótico y muy marrón (todo está lleno de tierra y
las casas y construcciones son casi todas marrones). Estábamos alojadas a unas
ocho-diez cuadras de la Plaza de Armas (el centro de la ciudad), en una zona
bastante silenciosa, donde cada mañana escuchábamos al vendedor de aceitunas
ofreciendo sus productos por altoparlante.
El color que le falta a la ciudad se lo dan las paisanas, las mujeres serranas que
andan vestidas con sus polleras coloridas, sus trenzas largas y sus gorros
típicos. Sin embargo, cada vez que nos acercamos a una y le pedimos permiso
para sacarle una foto nos respondieron con un no rotundo o con el pedido
de “Págame pueees, dos solcitos”. No hubo ni una que dijera que sí sin
pedir solcitos a cambio y la mayoría directamente se negaba. ¿Por qué será? Una
mujer me dijo que le daba miedo que la fotografiara. ¿Será miedo a que usen
sus imágenes y tal vez lucren con ellas? ¿o un miedo de otro tipo, más espiritual?
(como algunas tribus que creen que una fotografía les roba una parte del alma).