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Anvil!

The Story of Anvil


por Carlos Tello de Meneses Vega

¿Cómo se mantiene una banda después de 30 años?

El guitarrista Slash de Guns N’ Roses nos hace preguntarnos eso al final de Anvil! The Story
of Anvil el rockumental de Sacha Gervasi. “¿Cuántas bandas siguen juntas 30 años
después? Tienes sólo un par. Los Rolling Stones, The Who y Anvil”.

¿Qué mantuvo a Anvil en el camino? ¿Y por qué Slash los menciona en el mismo respiro
que a bandas como los Stones o los Who? ¿Por qué pesos pesados del heavy metal como
Metallica, Mötorhead y Slayer hablan con reverencia sobre una banda de la cual la mayoría
nunca ha oído?

Gervasi comienza el documental con el pináculo de la carrera de Anvil: un festival de Rock


pesado en Japón a mediados de los 80s como cabezas del cartel junto a grupos emblemáticos
como los Scorpions, Bon Jovi y Whitesnake. Gervasi nos muestra a la banda confiada, pero
al mismo tiempo maravillada de estar ahí. Una banda joven.

El documental remata este inicio con una sentencia que nos prepara para el viaje: De entre
estas cuatro bandas, Anvil fue la única que nunca llegó al estrellato. 30 años después el
mundo parece haberse olvidado de Anvil, pero para sorpresa de todos, incluyendo muchos
allegados de la banda, Anvil no desapareció.

Steve "Lips" Kudlow, guitarrista, vocalista y fundador de Anvil, está consciente que el
mundo se ha olvidado de ellos. Lips trabaja como chofer en una empresa que entrega comida
para escuelas y, aunque Anvil no es fuente de ingreso, la banda le da significado a su vida.
El casi sobrehumano optimismo de Lips no parte desde la negación. Sabe que están en la
peor posición posible, sin renombre ni dinero. “Sólo podemos mejorar” admite con toda
sinceridad. Pero por la manera en que habla de la banda y de sí mismo sabemos que Anvil
ha logrado sobrevivir por tanto tiempo, incluso en esas condiciones tan adversas, por algo.
Gervasi no pone la cámara para que sintamos lástima por Lips. No, lo hace con el explícito
propósito de enseñarnos ese “algo”, el cual nos queda claro muy pronto: sobrevive por Lips
y por Robb. Por su relación.

Robb Reiner (cuyo nombre es casi una broma cósmica) es el baterista de la banda desde sus
inicios. Antes de que él y Lips se conocieran, este último pasaba todos los días de camino de
la escuela a su casa por el hogar de Robb. Aunque no se conocían, Lips no podía evitar
sentirse hechizado por el sonido de la batería de Robb, quien ensañaba durante horas todas
las tardes. Lips no sabía quién era ese baterista, pero sabía que era bueno, y cuando
finalmente se conocieron decidieron dejarlo todo y empezar una banda juntos: Anvil.

Así es como Lips y Robb, juntos desde los 14 años, empezaron a hacer canciones y a tocar
música juntos porque para ellos, esto era lo más lógico del mundo. Sin parar un solo
momento. Para Robb, a pesar de que no hay fama ni dinero, la banda no sólo sigue en forma,
musicalmente hablando, están mejor que nunca.

Entonces, ¿por qué el éxito ha eludido a Anvil durante 30 años?

Al inicio del documental Lemmy Kilmister, líder de Mötorhead, sentencia: “Tienes que estar
en el lugar indicado en el momento indicado, eso es todo. Si no estás en el lugar indicado en
el momento indicado, nunca sucederá”.

¿Será que ese momento nunca llegó para Anvil? ¿Nunca llegará?

Las palabras de Lemmy resuenan para cualquiera, no sólo para los artistas. En la vida llega
un momento en que uno se da cuenta, después de muchas frustraciones y decepciones, que
el trabajo duro no asegura nada. Nos damos cuenta de que la promesa que se nos hizo desde
pequeños es falsa y para Lips, esta promesa rota es muy clara. Pero incluso así, Lips sigue
adelante. Tocando. Siendo Anvil. Incluso cuando esto significa tocar para una audiencia de
4 personas.
Robb no es tan optimista como Lips, pero para él las cosas son igual de claras: “Dame otro
escenario y otra fiesta y seré feliz”. Para ellos, estar en la misma habitación con la gente que
los ama, es parte esencial de la vida. No importa si son 4 personas o 10 mil. Y, sin embargo,
cuando tienen que tocar para esas audiencias minúsculas, en lugares venidos a menos, es
claro el cómo se sienten. Más que recordar el legendario mockumentary de Rob Reiner This
is Spinal Tap, la película a la que más me remite la historia de la banda es a The Wrestler de
Aronofsky.

Los paralelos están ahí. Más que las figuras patéticas de Spinal Tap, Anvil nos remite a
Randy “Ram” Robinson, al personaje de Rourke. Lips y Robb, al igual que Randy, son
personas que saben la vida que puede otorgar el consagrar su existencia al escenario y a la
gente que los admira. Para Randy el precio es no sólo su vida familiar, sino su propia muerte
al final. Para Lips y Randy, la tensión entre ellos y sus familias, quienes han esperado ese
éxito por décadas, es cada vez más fuerte. No sólo eso, la relación misma entre Lips y Randy
es puesta a prueba una y otra vez.

Cuando el tour más grande que han tenido en 20 años resulta ser un fracaso vemos esas
fracturas salir a luz en todo su esplendor. Por un lado, tienen a la mánager bien intencionada
pero rebasada por completo, por otro los lugares pequeños y las audiencias minúsculas.

“Perdimos el tren. De nuevo”. Las palabras de Lips parecen no sólo ser literales. Cada vez
es más difícil el ignorar esas preguntas: ¿por qué no?

En una de las peores noches del tour, la noche de la audiencia de 4, Robb se pregunta a sí
mismo cuánto amor se le puede poner a algo y aún así no recibir nada. Al principio Robb se
rehúsa a tocar, pero es convencido por el optimismo de Lips. Sabe que sólo tocando este
concierto pueden tocar el que sigue, y el que sigue, y el que sigue. No pueden parar.

Cuando el tour termina, tras cinco semanas de trabajo, siguen sin haber ganado un solo
centavo y siguen sin recibir las llamadas de las disqueras. “A veces las cosas salen mal”.
“¿Cuáles son los sacrificios?” La familia de Lips lo supo tal vez antes que él. Su hermano
sentencia: “Cualquiera que se dedique a las artes, por lo general no triunfa. Es una vida
difícil”. Su familia concluye que él decidió hace mucho tiempo preferir ser pobre y no tener
nada, para poder seguir siendo Lips, guitarrista y vocalista de Anvil, y no ser simplemente
Steve Kudlow, contador.

Aunque, a diferencia de Lips, a Robb lo apoyó su familia en su decisión de volverse músico,


estos no son inmunes a la presión del fracaso. Para los dos es claro que el tiempo se acaba.
Pero en lugar de verlo como una sentencia de muerte para sus sueños Lips decide seguir
haciéndolo mientras puedan.

Y Robb cree en Lips. A pesar de que varias veces durante el documental los vemos
enfrentándose y lastimándose cómo sólo la gente que se ama profundamente puede hacerlo.
Lips y Robb deciden hacerlo juntos.

Cuando un ejecutivo de EMI se reúne con ellos, este admite lo difícil que debe de ser tener
51 y seguir haciendo “esto”. Ese “esto” en realidad significa “intentarlo”.

El clímax del documental llega con la promesa de un concierto en Japón, que rápidamente
se convierte en tensión cuando descubren que tocarán a las 11 de la mañana. Su primera
preocupación es si tendrán un público o no. Pero no importa, Lips sale al escenario con un
simple adagio: “Trato de pretender que todo está bien y lidio con todo después”.

Así es como se mantiene una banda por 30 años. Con amor y con esperanza.

“Va más allá de escribir una buena canción. No tiene nada que ver con la canción. Todo es
cuestión de actitud. Depende de aquello con lo que estás dispuesto a conformarte, con quién
quieres trabajar. Y pasarla bien en la vida. Disfrutar la vida. Eso es lo más preciado en la
mía. Lo más valioso en la vida son tus relaciones. La gente que conoces, los lugares en los
que has estado. Las experiencias que has tenido. ¡Godzilla!”
- Lips Kudlow