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SANTO ROSARIO

Misterios gozosos – Luminosos Dolorosos –


Gloriosos
Misterios Gozosos ( Lunes y Sábado )
1. La encarnación del hijo de Dios.
“El ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: ‘¡Alégrate, llena de
gracia, el Señor está contigo!’”
(Lucas 1, 28).
2. La Visita de María a su prima Isabel.
Apenas ésta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su
seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: “¡Tú eres bendita
entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!”
(Lucas 1, 41-42).

3. El Nacimiento de Jesús en Belén


María dio a la luz a s Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo
acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el
albergue
(Lucas 2, 7).

4. La Presentación de Jesús en el Templo.


“Llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está
escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al
Señor”
(Lucas 2, 22-23).
5. María y José encuentran a Jesús en el Templo.
Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de
la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.
(Lucas 2, 46).

Misterios Luminosos (Jueves)


1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.
Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se le
abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios descender como una
paloma y dirigirse hacia él. Y se oyó una voz del cielo que decía:
“Este es mi hijo muy querido, en quién tengo puesta toda mi
predilección”
(Mateo 3, 16-17).

2. La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.


Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”.
Jesús le respondió: “Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi
hora no ha llegado todavía”. Pero su madre dijo a los sirvientes:
“Hagan todo lo que él les diga”
(Juan 2, 3-5).

3. El anuncio de Jesús del Reino de Dios, invitando a la conversión.


Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios,
diciendo: “El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca.
Conviértanse y crean en la Buena Noticia”
(Marcos 1, 14-15).
4. La Transfiguración de Jesús.
Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: “Este es mi hijo,
el Elegido, escúchenlo”
(Lucas 9, 35).

5. La institución de la Eucaristía.
Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición lo
partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen y coman, esto es
mi Cuerpo”. Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó,
diciendo: “Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre, a Sangre
de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los
pecados”
(Mateo 26, 26-28).

Misterios Dolorosos (Martes y Viernes)


1. La Oración de Jesús en el huerto.
Cuando Jesús llegó con sus discípulos a una propiedad llamada
Getsemaní, les dijo: “Quédense aquí, mientras voy allí a ora”
(Mateo 26, 36).

2. La Flagelación de Jesús.
Pilato mandó entonces azotar a Jesús.
(Juan 19, 1).

3. Jesús es coronado de espinas.


Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre
la cabeza. Lo revistieron con un manto de color púrpura, y
acercándose, le decían: “¡Salud, rey de los judíos!”, y lo
abofeteaban
(Juan 19, 2-3).
4. Jesús con la cruz a cuestas camino al calvario.
Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al
lugar llamado “del Cráneo”, el hebreo, “Gólgota”
(Juan 19, 17).

5. Jesús muere en la cruz.


Jesús, con un grito, exclamó: “Padre, en tus manos encomiendo mi
espíritu. Y diciendo esto, expiró”
(Lucas 23, 46).

Misterios Gloriosos (Miércoles y Domingo)


1. La Resurrección del Señor.
El Ángel dijo a las mujeres: “No teman, yo sé que ustedes buscan a
Jesús, el Crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como lo
había dicho”
(Mateo 28, 5-6).

2. La Ascensión del Señor.


Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó
de la vista de ellos
(Hechos 1,9).

3. La venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles.


Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que
descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos
quedaron llenos del Espíritu Santo.
(Hechos 2, 3-4).
4. La Asunción de la Virgen al cielo.
“Terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en el alma y
en cuerpo a la gloria celestial”
(Vatic. II, Const. Iglesia, 59).

5. La Coronación de María como reina de todo lo creado.


“Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida de sol,
con una luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su
cabeza”
(Apocalipsis 12, 1).

CÓMO REZAR EL ROSARIO


“Se hace la señal de la cruz y se reza el Señor mío Jesucristo. Se
reza el Padre Nuestro y tres Avemarías y el Gloria al Padre, por las
intenciones del Santo Padre el Papa. Medite brevemente el primer
misterio del día y se rezan un Padre Nuestro, diez Avemarías y el
Gloria al Padre. Y así sucesivamente todos los misterios
correspondientes al día. Al terminar se rezan las Letanías a la
Virgen o para abreviar se puede rezar La Salve y El Credo”.
EL SANTO ROSARIO

Señor mío Jesucristo

Señor mío, Jesucristo,


Dios y hombre verdadero
Creador, Padre y Redentor mío,
Por ser Vos quien sois
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
propongo firmemente nunca más pecar,
apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,
confesarme y cumplir la penitencia
que me fuere impuesta.
Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos,
En satisfacción de todos mis pecados,
Y, así como lo suplico,
así confío en vuestra bondad y misericordia infinita,
que me los perdonaréis,
por los méritos de vuestra preciosísima sangre,
pasión y muerte,
y me daréis gracia para enmendarme,
y perseverar en vuestro santo amor y servicio,
hasta el fin de mi vida. Amén.
Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
Vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
A Ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Es, pues, Señora, Abogada nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros, santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

LETANIAS DE LA SANTISIMA VIRGEN

Señor, ten piedad de nosotros.


Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.


Dios, Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.


Santa María ruega por nosotros
Santa Madre de Dios, ‘’
Santa virgen de las vírgenes, ‘’
Madre de Cristo, ‘’
Madre de la divina gracia, ‘’
Madre purísima, ‘’
Madre castísima, ‘’
Madre sin tacha, ‘’
Madre sin corrupción, ‘’
Madre inmaculada, ‘’
Madre amable, ‘’
Madre admirable, ‘’
Madre del buen consejo, ‘’
Madre del Creador, ‘’
Madre del Salvador, ‘’
Madre de la Iglesia, ‘’
Virgen prudentísima, ‘’
Virgen venerada, ‘’
Virgen poderosa, ‘’
Virgen clemente, ‘’
Virgen fiel, ‘’
Espejo de justicia, ‘’
Trono de sabiduría, ‘’
Causa de nuestra alegría, ‘’
Vaso espiritual, ‘’
Vaso de honor, ‘’
Vaso de insigne de devoción, ‘’
Rosa mística, ‘’
Torre de David, ‘’
Torre de marfil, ‘’
Casa de oro, ‘’
Arca del Testamento, ‘’
Puerta del cielo, ruega por nosotros.
Estrella de la mañana, ‘’
Salud de los enfermos, ‘’
Efugio de los pecadores, ‘’
Consuelo de los afligidos, ‘’
Auxilio de los cristianos, ‘’
Reina de los Ángeles, ‘’
Reina de los Patriarcas, ‘’
Reina de los Profetas, ‘’
Reina de los Apóstoles, ‘’
Reina de los Mártires, ‘’
Reina de los Confesores, ‘’
Reina de las Vírgenes, ‘’
Reina de todos los santos, ‘’
Reina concebida sin pecado original, ‘’
Reina llevada a los cielos, ‘’
Reina del santísimo Rosario, ‘’
Reina del mundo, ‘’
Reina de la paz, ‘’

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,


perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,


óyenos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,


ten piedad de nosotros.

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos


dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
OREMOS

Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestros


corazones para que, habiendo conocido por el ángel la
encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su pasión y su cruz,
seamos conducidos a la gloria de la Resurrección. Po
Jesucristo, Nuestro Señor. Amen