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^ t B J l ^ ^L 1 9 I ^% * El cine, piopuuQiidtMo (le los dtpoiles (editorial).

— CRÓNICA DE PAKl^: Poul forgc el viejo octoi


_ _ _ ^ , francés, icnpnrccc Iriunfiintc cu una nuevo película, por Jeon Desjíirclins. — CRÓNICA DE MADRID:
Sfibelolodo. veraneante, por Wojoicníííía. — EL RETAbLO DE MAE5EPIDRO: Teiilro d t arte popular; Tipos y caroclcres, por Mdíco ó'aníoj.
— PAGINA MUSICAL: Mery (pora plono), del moestio í". Tmll. ~ ÉRENTE A LA PANTALLA: Las caracleríEaclones de Lon Chaney; Escenas de
"La viudo alegre" y Lo que se debe saber puta llcyor a ser eslrclla. — LA MODA EN EL CINE; Influencias que sobre la modo femenina etcvcen
la luí del sol. el tcmperomento y lo roio, por N m (üsdys. — MUSEO FOTOGRÁFICO; Reiralo de Lon Ctiancy. — PELE - MELÉ: Estreno en
EIdorodo de ••Mimlcnyea del C&niH6", por M. S. y Lo cscene m u d o . - ARGUMENTO DE LA 5EMANA: "El vino", por Cloro Bow.

HEDACCIÚN Y ADMII4rSTÍ%ACIÓN: prfffTicpíüPwsí''


Vlllarroialv 186-Parf», 134-6arcelon«k
""•• •••••••- •'•'' ' " ' • • ' * >*•'" '-^- "'•"• • •'•"•• •O'''------] - T r i - - ^ ' " i r i ^ i l ' ) - ia-7-'iT''^n-iMi''fíyiii1íiii^ñ''

ESTABLECIMIENTOS

DALMAU OLIVERES,
'IIIIIIIIIIIIIIIIIIIMlilllIRÍllll
OI!liMllil!ll[||||||||||IUUIII]||||l!

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ANO I NÚM. 3 !;

Gerente: Isidro Bulto Casanovas


Atlminislrador y Apoderado : J. OUvel Víveí Director técnico y Apoderado : S. Torreí Benef
Redacción y Administración; París, 134 y Villarroel. 186 - Teléfono 734 G. - BARCELONA

Director literario : Maíeo Sanloi Oficinas en Madrid: HorfalezQ,46,pral.


Redactor jefe : Martínez de Ribera 19 DE AGOSTO DE 1926 Delegado: D o m i n g o R o m e r o
Director musical : Maestro G. Faura Director; L u í i G ó m e z M e t a
iiiiiMiiiiiiiiiiiiiniiiiiiiiiMitiNiiiiiHiinnnnnnniniiiMiiiiiHhiiutiuiiiiiiiiiiiiiiii>uiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiLrtiiiiiiiiiiiiiiiiiiiipiiiiniiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiirrNiiiiiiiiiiiiiiiiLHtj|ii unir III iNiiiiiiHiiiiiiujiiiiiiiiiii

£1 cine propagandista
de los deportes
El cine es el instrumento más eficaz de propaganda de-
portiva que existe. El nos restituye, por medio de imágenes
sintéticas, al mundo de los deportistas, coniplejo y múltiple,
intenso, precipitado y excesivamente dinámico.
Muchos son los artistas de la pantalla que practican los
deportes en la vida real y cotidiana y cuando encarnan los
imaginarios personajes, los irreales héroes de las películas.
En 1917, época de sus primeras series, Pearl White nos
producía ya sensaciones Vertiginosas, enloquecedoras, reali~
zando mil proezas que nosotros contemplábamos desde nues-
tras butacas.
Después, Douglas Fairhank,s, el uhombre-sport». el nhom-
bre-record», nos causaba idénticas sensaciones con sus auda-
ces acrobacias sobre el caballo en que cruzaba al galope
por las arenas de Colorado o de Arizona, sin tomar aliento,
pero no sin mostrarnos treinta y dos dientes iluminando el
gran plano de una risa burlona y triunfante. '
Todas las acrobacias ecuestres y las virtuosidades del vo-
lante, nos fueron reveladas por el cine, de una vez.
William S. Hart, León Bary, Harry Carey, Tom Mix,
Monroe Sqlisbury, Bucf^ Jones, Hoot Gibson, Simon-Gerard,
Arl Acord, Genica Massirio, ]ack. Hoxie, son los caballistas,
semejantes a centauros, que les disputan la palma a los cosa-
cos más famosos. Atletas formidables también los tiene el
séptimo arte: George Walsh, Ansonia, Maciste, Paoli... Y
acróbatas de la elasticidad de Andrée Peyre y Harry Hou-
dini.
Sydney Chaplin y Jack Pickjord, son adeptos de la avia-
ción ; Gabriel de Gravone, Albert Dieudonné, Ivan Mosjou-
k.ine, manejan el volante con suma destreza.
Betty Compson comienza invariablemente el día con cual-
quier ejercicio de gimnasia sueca. L a artista berlinesa Ossi
Osuialda, es una auténtica campeona de r o w i n g , y Gaby
Morlay ostenta el título de ¡.fcampeón» de fútbol.
Las encantadoras Lucienne Legrand, Dolly DaVies, Geno-
veva Félix, Suzy Vernon, Blanche Montel y Lois Moran, son
MAE MURRAY y JOHN GILBERT igualmente deportistas completas. Jacque Catelain y Charles
Ray, son dos nadadores estupendos. Y Biscot el rey del
en una eicena de pedal. '• .
La visión repetida de tales espectáculos, desarrolla en los
espectadores el espíritu de emulación, y no será uno de los
LA VIUDA ALEGRE" menores éxitos del cine, como propagandista, el de haber
ganado a la vida sana de los deportes a dos millares de
adeptos.

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La¡a;¿¿!3ag; ifiiu..8Efe>fc;f: •"••^-^'ff"' •^^i'Tiín,,r^-;r'iTV"í'T-' ¿jSí. .•.^^- -•J^Ktü' -V?!-::
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CnÓNICA DE Pü^RÍf
Paul Jorge, el viejo actor francés, reaparece La i s l a e n c a n t a d a
M. Henrv Ruussell ha dado comienzo a la
triunfante en una nueva película loma (Je vista-; cié .su último film uLa isla en-
cantada)^, en iiiia gran fábrica de lus alrede-
ilores de Caen.
La estanria i-n esta poljlai:iÓEi del excelen-
I'^ntix- todos los interpretes (lue Heiirr mansp), un la cual reali/.a una verdadera te crefilisaleur > ^a prolongará una semana,
Fesconrt clij^iñ para (jue diesen vida a creaci»ín, tjue le ha valido múltiples feli- durante la cual turnará importantes vistas es-
uLoB miserables», la hermosísima novel;.! citaciones de los ciue conocen la atinii- ciinicas de día v de noche,
de Víctor HUÍÍO, n i n g u n o ]]ová tan a hi rable labor (pie en ella realiza. 1*,1 pi'inei]jal papel femenino e^fá en manos
[)erfección su ¡);ipel como Paul Jorge, in- Paul Jorge, además de un gran ar- de la be!lí.>ñima artista Jacqueline l-'orzane,
térprete del (irole)) de Mj^r. Myrie!, cuya tista, es un hondire sinq)alÍ(.|nísimo y que len(ir;'i (jcasión de desarrollar en elfiirso
i-ealizacióu constituyó nua niaguíiica culto, a cuyo lado corren las horas agr:'- de este illin sus grandes y e.Kcepcionales cua-
creación del más bello estilo que nosotros dablemente salpicadas i)or su fina graciü lidades (iramáticí's.
no estamos dispuestos a pasar iiur alto. francesa, un poco punzante y picara, que I,a acDinpanan en la inlerpretacíún de este
encanta hasta ciiando dirige sus tiros a sí interesanlísimu cinedrama Mlle. Renée Hé-
Pau! Jorfí'e se dedicó a la escena muda ribel y MM. jean Angelo, tiaston Jacquet,
después de una larga carrera teatral ple- mismo. (iaral y el pequeño Ruby (iiiiehard,
na de triunfos, <|ue le clasificaron en su Su anecdotario está isleño de momentos
día como uno de nuestros Jíraiules ac- divertidos, ([ue han aui-eolado la vida de
tores. este viejo i(Com])érei) con una leyenda
Panl Jorge personifica aíjuella época en ((amusante)i que corre en boca de todo el ESTRENOS DE LA SEMANA
(pie los artistas se entregaban |X)r coni- mundillo teatral de París.
¡tleío a! arle por el arte, sin preocujjarse En cierta ocasión, mientras sus conq.iM- £1 a b a n i c o de L a d y
tanto couKi se preocupan nuestras actua- üeros estaban tomando vistas de varias
les Hvedettes» de «faise de l'argentn. A escenas al aire libre bajo la dirección de Windcmcre
])esar de los mil sinsabores que le propor- Henri Fescourt, se separó un poco de la Basado este formidable film en l.-i comedia
cionó aquella época, no descansó ui un conqíaiiía, tpie realizaba ul.os misera- deliciosa de Osear Wilde del mismo nombre,
instante en el imevo camino emprendido, bles», y se sentó en un banco escondido cuya adaptación .se debe al originalísiniD
al (]ue llegó ¡)letórico de actividad, dedi- de una vieja i>lazuela de Valbonne, entre crealisaleuDí Ernest Lubitsch, está siendti el
cándole todo su entusiasmo y la vitalidad dos antiguos compañeros, a los que refe- tema de lodos los comentnrio.s por la atmós-
de su es]")íritu joven e incansable. ría, con su gracia ].ieculiar, algunas diver- fera puramente bi-¡tántca en que se desen-
vuelve y por la perfecta interpretaci.'m de
Paul Jorge no nació en París, pero lU'- lidas anécíloías de entre bastidores. Irene Rich, de Berl Lytell, de Ronald Col-
gado a él para dedicarse a la tipografía, Reían a mandíbula batiente los ti'es man, de May Mac Avoy y de todos aquellos
se dejó seducir por el teatro y a él se de- amigos, cuando se acercí') a elkis jadeante (•ine intervienen en la realización de esie
dicó cuando apenas había arribado a su mi ix)bre cui-ri ipu-, saludán<lolo resjietuo- atractivo film, al que Lubítsch ha señ.aladu
primera juventud, líl primer sueldo (¡ue saniente, le dijo : con su marca de fábrica, pues son admirables
ganó en la escena fué de i,s francos al los juegos de escena, !as situaciones es]jiritua-
—Monseñor, estáis nial en este lugar :
ks, magníficamente resueltas, que hacen que
mes, y debutó en el Teatro de líelleville, estaríais mejor en la iglesia. ¿Queréis \ibre en este film y en todos sus momentos im
de donde pasó a L'Andiigi'i y al Teatro (|ue os conduzca a ella, monseñor? esiJectácLilo de alto gusto, que supera en al-
Histórico, hoy Teatro Sarali-Bernhardt, —Señor al)ate — respondió él—, uste<l gunos iiionientus las anteriores realizaciones
donde estrenó la primera obra de Jules me confimde. Yo no soy más que un hu- que valieron a este autor una reput;ición
Claretie. F u é más tarde director de es- milde actor cinematográfico tan pecador mundial y uno tje los más elevados tratamien-
cena de la Renaissance v iiregisseurii ge- y tan descarria<lo como muchas de las tos que se If pueden ofrecer a un director de
neral des Bouffes Ocupo otros mil cargos ovejas que usted pastorea... escena.
dentro de la escena, pero habían corrido Esta ex^ilicación, como es muy l('igico. May Mac .Avoy se revela en su «rolen como
los años con tanta rapidez, que ya cansa- hizo que el pobre abate comprendiera su una de las grandes ingenuas, cuya emotivi-
do del teatro y un poco fatigado por error y saliese disparado exclamando : dad y sobriedad dramática la colocan entn-
razón de su edad, ílejó en otras manos la —H¡ Vade retro U ii¡ Víule retro !ii las del más alto rango de las artistas de la
intensa resijonsabüidad que solire él pe- pantalhi. Irene Rich. como siempre, cautiva
IIi Nullo numero homo \n M¡ Nolli me tan- por su gracia un poco triste y por la cualidad
saba y se consagró definitiva y exclusiva- gere I».
mente al cinema. de su juego. De Ronald Colman y de Bert
Lytell nada diremos: estos dos excelentes ac-
Numerosísimos films realizó este inte- •.!: * :!:
tores hace mucho tiempo nos vienen dando
resante e inteligente actor, y entre ellos [M-uebas de su valor artístico, que no decae
Se ¡jueden reseñar ulil Preludio de Cho- Paul Jorge, a ])esar de las opiniones tic en este film, en el que hacen, tanto el uno
l^iii», de Tourjansky, uroloi del i)adre la mayoría de los grandes ustars» de la. como el otr(), una verdadera creación de sus
Calel); aMi casa de Sainl-Cloud», de (iroles)i respectivos.
cinematografía, cree (pie es indispensa-
Jean Manoussi, urole» de padre N i c o t ; ble para llegar a ser un verdadero cine-
ÍIIM Absolución^, de Jean Kenini, «roleí' matografista, haber pasado por el teatro,
del abuelo ; <tEl holocausto)) ; uLa liijn pues no existe ninguna otra escuela cpie
salvaje)) ; uRoger la Honlen, y otras niu- ])reste las aptitudes necesarias para de- Suscribiéndose a POPULAR FILM, reci-
' chas en las ([ue colocó su noml)re a la terminar lo conq.)lejo de la labor a reali- birá V. la revista todos los jueves en
altura de los grandes cineastas mundia- zar dentro del séptimo arte.
les. Ahora está acabando aLas lágrimas su casa o en el sitio a que le hayan
de Coleile»', para la líSociété des cinero- Jfí/VN DKSJ.ARDINS llevado sus negocios u ocupaciones.

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lívv^Jvv^fl•vvvwvurbA/^«vsftA/vv^AiWvv^/^v^iVtf^ ••^,^flA^^w^AAA^VlA^ArtM|

CRÓNICA DE nADniD
decir lo que se proyecta en estos cines, que

Sabelotodo;, veraneante no tiene mucho atractivo que digamos.


Comencemos por el Real Cinema y Hrín-
ripe Alfonso.
He aquí cómo mi ilustre camarada Sá- riodista es la cosa más sencilla del m u n d o . En estos salones hemos visto en la pantalla
helototlo m e mete en un grave aprieto. A Sabelotodo hace un breve paréntesis, al graciosísimo Huster Keaton en ((Pampli-
loma una actitud de dómine, y prosigue : nas y la casa eléctrica», ((Codicia del oro»
luieíitro homlire, ele la noche a la m a ñ a n a , V «Rula gloriosa», que no pasan de me-
le ha dado la ventolera de largarse de la —Cuando el periodista carece de ideas ciiaiías.
villa y corte, en busca df la brisa marina, propias, pero posee garbo para engarzar En el Monumental Cineni.-i, se lian pi-o-
V nada menos gnc a San Sebastián, \.o las palabras, puede dar la sensación de yectado, sin pena ni gloria, las siguientes pe-
í mismo q u e la gente de postín. que tiene talento, aprovechando en sus lículas : ((Un buen camarerou ^—en los c;if¿s
Horas antes de tomar el tren para la comeiitai-ios las ideas de los demás. de Madrid los hay mejores: hasta fían—,
Í ca¡>ital guipLizcoana, Sabelotodo m e eu-
Y o . — ¿ Y si tampoco tiene g a r b o ?
E L . — E n t o n c e s recurre al frasco d e la
(lEi príncipe herederou, "Regalos de Pas-
cua» — muy inoportuna en esta época — y
f viú un continental en el (pie, lacónica- goma y a las tijeras, que; vienen a ser (lEl lazo irrompiblcii.
mente, m e decía ; como el director y el redactor jefe en m u - En el .Arguelles, hemos admirado a May
«Amigo Nosabenada : H u y o del sol chas redacciones. Mac Avoy en "La moral de lord Marcos» y
al eBtU[)endo caballista Tom Mix, en "La
asesino de Madrid. Si quieres verme, " Yo.—¡ Entonces cualtpiicra puede ser Jornaua de la muerten.
aprovecha los minutos, porque m i auto- pei-iodista ! Con tal d e q u e haya unos En el Cinema Goya, "Mejor que un tronon,
escamoteo va a ser cosa d e u n segundo, cuantos verdaderos a quienes plagiar... por Edmund Lowe, al que no le hemos visto
T e abraza, EL.—N"o tanto, no tanto... H a y que te- ese perfil griego c|ue le achacan y "La fuga
Sabelotodo.)) ner buen golpe de vista para elegir las de la no\'Íaii, que ha i'ausado la envidia de
noticias interesantes, y habilidad para ha- muchos muchachas casaderas.
En un dos por tres, utilizando u n Buick
cer el recorte en los periódicos. Es decir, En el Cine Madrid >'V.\ ti-ap<'rojj, por el
de veinte caballos — esto parece u n pro- simpático C"liiquilín, "La dama secuestrada",
blema de matemáticas—, me trasladé a su hay (pie ser un poco sastre y otro poco
arquitecto. Sastre, para dar bien el corte, cuyo paradero se descubrió antes que e| de
domicilio. los cuadros robados al señor Urzái/,, y "BonÍ,
Y mientras él metía las últimas lerendas y artiuiteclü, para edi'icar con gracia las el atolondrado)}.
en la maleta, dialogamos de esta suerte : planas necesarias de un periódico, con
Y en el C'ine Ideal, "Tomasín, peluquero»,
Y o . — ¿ V a s de viaje? materiales usados, a veces casi inservi- en la que Larry Senion nos tomó ia cabelle-
bles. E n resumen : es preciso tener ta- ra, !(EI solitario», por Jack Hoit y i¡La lucha
EL.—Sí.
lento : ideas ; o estilo ; garbo o gracia : por la vidao, por la bonita Eva Novak, que
Yo.—¿Y adonde?
t)uen gusto para seleccionar las noticias. no se presenta tanto ooniü en traje de Eva,
Ki,.—A San Sebastián.
Y o . — ¿ Y si no se tiene nada de eso? pero que basta para admirar sus buenas
Yo.—¿A qué? formas.
El-.—Eso no se pregunta : a veranear. E L . — E n t o n c e s se pega u n o un tiro en
la cabeza, porque es señal d e q u e n o le En resumen: un secuestro y una fuga...
Yo.—Me parece luia insensatez. La fuga del público.
- El..—i Ah ! ¿ L o encuentras r a r o ? sirve para nada, o bien se dedica a llevar
Yo.—¡ N a t u r a l m e n t e ! .Sobre que aban- baúles, si tiene fuerza y espaldas para
donas tus obligaciones, la más sagrada de ello.
las cuales es informar semana tras sema- Y o . — ¿ Y no existe un término medio?
na a los lectores de POPULAR F I L M de lo E s decir, ¿ n o hay m á s remedio q u e ser Chismorreo p a r a pasar el rato
t[ue acontece en los cines y teatros madri- periodista o mozo de cuerda ?
leños, no sé qué vas a buscar en San Se- E L . — E n tu caso, sí. i) m e suples una Miinolitd Dict'.iilii, ha tomado parte en la
bastián, que no tengas en Madrid. o dos semanas ante los lectores de PoPí,'- película "El bandido de la Sierrají, de Luis
LAK F I L M , O m e llevas a las costillas el Fernández .Arda\'ín.
lÍL.—Fresco.
equipaje a la estación. ¡Tan joven y ya entre bandidos! No obs-
Y o , — ¿ E s alusión? tante, ha quedado tan bien Manolito, que los
E L . — E s que aquí me ahogo. Yo.—Mira, m e decido por ser periodis- protagonistas del íilm, Josefina Díaz y San-
Yo.—Donde te ahogarás es en el m a r . ta durante unos días. Siempre es más tiago Artiga.-;, lo han i-ontrataüo para su
Porque tú no nadas. honroso que lo otro. compañía de teatro.
ríL-—Las nonadas son las que tú dices. Dicho esto, me despedí de Sabelotodo,
Yo.—Como gustes ; pero para mante- y a continuación les ofrezco a ustedes,
nerse uno a flote necesita... lectores amigos, lo que han dado de sí
Se chismorrea, que ((Azorín» prepara cua-
E L . — i Calabazas ! los escasos conocimientos q u e poseo de tro comedia.s para la próxima temporada. Y
Y o . — L a s cucurbitáceas pertenecen a la sastrería y de la arquitectura periodís- que tendrán más gracia que las de Muñoz
la época estudiantil. ticas. Seca. Que no es mucho pedirle al ilustre aca-
E L . — E n ella estoy. Estudio la mane- Sean piadosos con el po! »re [lémico de la Lengua.
ra d e n o pasar calor y de no aburrirme. .— Que (•!• maestro fiuerrero ha reñido
Yo.—Bueno, hablemos con seriedad. NOSABENADA con Eugenio ("¡isals. Pero que harán las pa-
ces en seguida sin necesidad de la Socieilad
'V'"—'^^ conozco a esa señora. de Naciones.
Y o . — L o había notado. Pero dime, — Que Teresita España se ha casado en
¿quién hará en POPULAR FII.M la crónica Méjico con el representante de Edmon de
de Madrid ? ¡Allá películas! Bries. y que a causa de la cuestión religiosa
EL.—Tú. en aquel pa(s, no han tenido cura. ¡Claro!
Yo.—Déjate de bromas, Sabelotodo. i Ea ! Ya me tienen ustedes en peregrina- En ninguna parte tiene cura el que se casa.
Yo no sé u n a , p a l a b r a de estas cosas. rión por los cinemas madrileñüs, que más Que en el teatro de la Zarzuela, abren
E L . - ^ N O te preocupes. H a y muchos pe- que íocaies destinados a la prüyecfión de pe- una academia de baile y otra de canto, sien-
riodistas q u e tamixjco saben nada de lífulas, partu-en desiertos.,, sin caravanas. do una de las condiciones que imponen a los
Ni con ventiladores como molinos de viento y a las aspirantes, el estar revacunados. Por-
nada, y llenan planas enteras en los pe- por lo grandes, atraen al público los empre- que la vacuna arlara mudio la voz y aligera
riódicos. sarios. Y es que, señores míos, Sabelotodo las piernas.
Yo.—Bien, por lo menos dame algmias tiene razón ; en Madrid se achicharra hasta — Que la bonitísima tiple Victoria Pi-
instrucciones para salir un poco airoso de la estatua de Neptuno, que es de piedra y nedo, que veranea en San Sebastián, se mar-
mi cometido. está medio sumergida en el agua en paños chará a Ami^rica con Eulogio Velasco, que
E L . — E s o está m u y puesto en razón. menores., la ha contratado. Pero que volverá del otro
Voy a instruirte, y verás cómo ser pe- Pero con público y sin público, forzoso es mundo sin necesidad de médium.

"'^'VlAftrtrtrtrtrtftAJVUWWWW W V W W V S i V ^ A A i W V \ i vvv^rtA^^AA^rL^Artrtrt.vwvvv^rtArtnA.vtfVV^^^AV?
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El retablo de maese Pedro


TEATRO DE ARTE POPULAR

T i p o s y c a r a c t e r e s
inventar el teatro de arte popular. Está
inventado hace m u c h o tiempo y lo intro-
Kn mi artículo (¡Onimerá, Galdós y la dujo don Benito Pérez Caldos en Es-
crisis del teatro)), apunté la idea de que paña con ((Realidad)).
ésta se resolvería en España con drama- vSin embargo, existe un modelo más
turgos de la enjundia y el vigor cereliral reciente y, por lo tanto, más en conso-
de don Benito y de don Ángel. A esta nancia con este siglo. Ese modelo viene
idea apenas esbozada, hay que darle re- de Rusia, (inc es, a la hora de ahora, el
lieve engarzándola en otras de las qnc único ])Ucb]o del m u n d o digno de imi-
atjnélla será dije. tarse en materia artística y literaria. Con-
fórmense Francia c Inglaterra con im-
La novela, el ensayo literario y el pe-
poner a Europa y América la moda en el
riodismo, tienen actualmente en España
vestir, aunque sea tan antiestética como
buenos cultivadores. Como no trato de
la falda plisada y de mucho vuelo, en
hacer una estadística ni nn padrón de los
forma de tuli]ja de papel, y como el pan-
escritores y periodistas españoles, el lec-
talón Oxford, hechura pata de elefante.
tor culto hará la selección, que no dife-
Las novedades ideológicas llegan de
rirá mucho de la que yo haría. N o es po-
Rusia.
sil")lc confundir entre la gente de pluma,
a los que las usan de buen temple, ace- Pero no se confunda el teatro de arte
radas, y a los que las tienen de ganso o popular con esa otra clase de teatro con
de indio. el que se deforma el espíritu del pueblo,
creyendo así halagarlo, y hasta halagán-
Lo (pie pretendemos remarcar es que
dolo, a veces, valiéndíise de reprobables
nuestra literat\n-a d]-aniática no cuenta en
mañas.
la actualidad con cultivadores tan precla-
ros como la novela y el periodismo, y de Ramón Pérez de Ayala, al que ya he
ahí la crisis del teatro, aunque la mayoría aludido, me ahorra la definición con estas ífo.'-i/o líiiilriíni. hi iíai'(ír\lr¡' ilr las T''l}Í>¡1iiii del üóiiiiio
de sus comentaristas la busquen por certeras palabras :
otros caminos o la achaquen a otras ((El arte popular sigue los derroteros de
causas. la moral, bien (pie en ocasiones el artis- Homenaje a Garreta
¿ E s (|ue un existen realmente en íís- ta, animado de puro celo social y amor
líl día 13 tlel ai'lual se celebró en OÍol, or-
paña escritores de fuerte temperamento del mejoramiento h u m a n o , parece o]jo- f,;aniza(k) por la .Asoriación de Músii'a, UTI
dramático, con una clara y amplia visión nerse a ciertas ideas morales — en rigor, foncierlii en homenaje al i.[ue fué eminenU'
del teatro? En esto está, a mi juicio, lo inmorales — de sus con tenqx irá neos (i»or ronipositor, Julio Garreta.
absurdo del caso : en que habiendo es- ejemplo, Tolstoy).)) En cslJ^ cnnc-iiTtü colaboi'arun, brillanio-
critores ca]iaces de vivificar y purificar Claro {pie el agudo ensayista y crítico, inenlí.-, la íiCiiljla Barirelonan y t'I i-umx^ido
escribió estf) antes de qnc conocieran en artista Blai Net, li\ liomenaje a Garreta re-
nuestra escena, estén coijados los carteles
SLlltf'l rS])ll''ndÍCÍü. , • • • . .
pur los ine])tos y ixir alguno que ocujian- España a Leónidas Andreiew y a Antón
do en justicia un lugar preeminente, no Chejov, y de ahí su ejemplo de Tolstoy,
tiene ya fuerzas para mantener en alto según presumo, pues ningún escritor
su nombre, con el decoro debido. ruso, ni de otra nacionalidad, ha destrui- La úlñmapose de D'Annunzío
Necesita la literatura dramática para do esas ideas falsamente morales con la
valentía de Andreiew, lín su i(\'Ílla Viltorialeii, guardada ¡Kir ((ca-
vigorizarse, de nuevos valores. Kl saíne- misas negras», armados hasta los dientes,
te de Arniches, la comedia de costiun- Kste escritor es, en mi concepto, el (¡abr-iel D'AnnLinzio, esi'ribc dos dramas.
bres andiiluzas de los Quintero y la alta más formidable forjador de caracteres Este a|jaratü de fuerzas, es pira ¡m|)e(Jii-
comedia o comedia de sociedad de Be- de la literatura dramática contemporá- que lo importunen RUS admiradoj-es y ami-
navcnte, no han de dotar de nueva savia nea. Los personajes de sus comedias, gos, para los que no estaró visible el poeta
al teatro cs]iañol. Los Quintero y A r n i - hasta los ipie pasan fugazmente por la basta el día 1.° de noviembre próximo, que
ches, lian dado a este teatro tipos ge- escena, son seres arrancados a la vida y es la fecliii en que piensa tenor terminados
niales (|ue han de perdurar. Benavente elevados por el arte a la categoría de e.=;os do.s dramas.
no ha creado tipos, pero ha inventado prototipos. El protagoni.sta de uno de ellos es Jesucris-
Los problemas que plantea Leónidas to y el otro San Franci-sco de Asís. Claro que
muñecos con mucho ingenio y donosura. a riiaU|uÍera -.'ie le ocurre jjensar que para
Ahora precisa arrinconar con todo res- Andreiew ^.-u s\is obras, están insuflados eonstruir dos obras de teatro, aunque estas
peto a esos tipos y a esos muñecos admi- de hunuinismo, s(.)n eternos. Por eso tie- sean de traza religiosa, no liat-e falta nin-
rables y construir caracteres, tenqiera- nen un valor ético enorme y por eso la ííuna rodearse de fuerza armada, que, en
mentos en contraposición a los tipos y nioi'al de sus personajes es moral i»ura, lodo caso, cuando podría serle útil, es el día
fantoches de (pie está lleno el escenario sin estar mixtificada por las convenien- del estreno.
ilel mundo. O lo que es igual : liay (]ue cias y las hipocresías sociales, que nece- Pero, acaso, lo que nosotros creemos (>nse.
(íar ])aso en la escena al arte popular, sitan una moral de ajiariencia, de ador- no sea más que un rasgo de humorismo. Por
desterrando de ella al esteticisla y al (pie, no, (pie las encubra. algo había dicho é] a un amigo íntimo 5uyo.
cun justificada redundancia, llama Pérez al que recibiíj estos días, por excepción :
Y ya esbozada la idea de lo (pie debe
de Ayala arte artístico. N o mentemos si- ((Llegará un tiempo en que el mundo se per-
ser el teatro de arte ])opular, cpiede para catará de que yo era el primer humorista de
(¡uiera al teatro, que no cabe en ninguna un próximo artículo el conipleiuento de mi épocíiii,
tle estas definiciones, éste. El primer humorista, no sabemos ; pero el
N o hay ni que tomarse la molestia de MATEO SANTOS primer bromista, si.

^%ft^W"^HV^VVli^VVVVSftJVVV%rtrt/VVVVVVVVVV^ VVVSftrtiftrtArtrtrtrtAftA/VV^^AnrtnAft^WVVbVVlJ'
^pa/ari//í^i
Unamuno lee una comedia a
la compañía Rivera-De Rosas
Don Mij<ue! de U n a m u n o leyó hace unos
ilífis en H e n d a y a , una comedia a la señora
Rivera y a su marido el señor De Rosas,
para cuyo estreno en San Sebastián se están
haciendo gestiones, pues de no' hacerlo en
dicha capital no podría ser estrenada en E s -
paña, por el viaje que a Italia h a r á la com-
pañía Rivern-De Rosas cuando termine su
actuación en el T e a t r o del Príncipe de la
bella capital guipuzcoana.
La comedia de don Miguel de U n a m u n o
tiene tres actos y se supone ha de constituir
su estreno un gran acontecimiento literario.
Según e! señor de Rosas es de i'na a d m i r a -
ble concisión esta pieza en donde lo fuerte
(leí i>ensamÍento se une a la valentía de la ac-
ción, constituyendo u n a comedia soberbia,
cuyos tipos de un bien definido carácter, re-
saltan formidables y complejos dentro de un
ambiente lleno de belleza, encanto y forta- l.'na rsccnn d'^ la Tuvisla •'.¡ou-Joy-
leza de expresión.
Tiendo en esta obra ei señor U n a m u n o , a
Mercedes Capsir, conocidísima ya por Gorkí entrega "La m o n e d a
nuestro pi'iblico, ha actuado brülantísima-
exaltar hasta lo sublime a la mujer. Se t r a t a
de un d r a m a del h o g a r en el que interviene
mente, alcanzando un verdadero triunfo con falsa" a un empresario yanqui
" L a Bohémcii y «Aida", con lo cua! ha demos-
admirablemente determinada la eterna tri-
trado que sus excelentes condiciones van en
logía de la mujer, el marido y el a m a n t e , L'n empresario de teatros de Nueva York,
aumento y son dignas de todo encomio,
cuyos Caracteres encontrados van a la emo- ha visitadí) en Sorrento, donde se encuentra
ción sin saltos bruscos que los a n o r m a ü c e n . Emilia Vergcri. la dolJciosa soprano cuyos actualmente, al célebre novelista ruso Máxi-
triunfos en los principales teatros del m u n - mo Gorki, con objeto de ¡>edirle que trace
Tal vez se haya lanzado a escribir esta do colocaron su nombre a gran altura, se
obra don Miguel de U n a m u n o , e n t u s i a s m a - una obra para la American United Artistic
jiresentó a m e nuestro público con la deliciosa Corporation.
do por el éxito de «Todo un hombreí), cuya i'ipera dBailo in mascheran, siendo acompa-
teatralización se debe a la pluma maestra ñada en dicha representación por el celebra- < Idrki, que tiene puesta su atención en
de Julio Hoyos. do tenor Antonio Saludas, tan admirado por ima nueva novela sobre la historia de Rusia
Si el estreno de esta obra se llega a efec- nuestro público. de i<S8i a 1921, no quiso aceptar la d e m a n d a ;
tuar en San Sebastián por la compañía de pero entregó al empresario yanqui una obra
Rivera-De R o s a s , la representarán u n día T a n t o ésíe como Emilia Vergeri, cantru-nn titulada dLa moneda faisán, p a r a que sea
en Hendaya con objeto de que don Miguel admirablemente esta obra con la que tantos estrenada en América. uLa moneda falsa» la
de U n a m u n o pueda asistir a su representa- triunfos conqU'istaron en el extranjero. d a r á también a conocer en E u r o p a , el e m -
ción y haga sobre la obra las indicaciones Josefina Blanc, casi desconocida pai"a la presario alemán Max Reinhardt.
que crea convenientes. inmensa mayoría de nuestro ¡lúblico, nos ha
demostrado que tiene inmejorables condicio-
Deseamos sinceramente que sea un éxito nes para ocupar un puesto preeminente en la
la representación de esta comedia y nos atre- escena lírica mundial.
vemos a tenerlo por seguro, pues el solo
nombre de su autor encierra g a r a n t í a sufi- Esta joven y bellísima soprano, posee una Saloncillo
ciente de triunfo. \oz llena de dulcísimas líillexioncs, admira-
blemente timbrada y de una potencia nada El gran actor l'aco .\Iorano se encuentra
común. en nuestra ciudad.
L a segunda i*epresentación de " L o h e n - Actúa en su torre de la Bonanova y en la
grin» ha sido la prueba decisiva de su alto
La t e m p o r a d a de ópera en \-alor, el cual no dudamos sabrá im])oner a
playa de San Sebastián. F.n ésta, sobre todo,
tiene m u c h o público.
el Bosque la opinión mundial, y que culminó en el final
del dúo con Ortud en el a r t o segundo de la
D u r a n t e la brillante temporada de ópera •íublime producrión wagnerinna.
que viene celebrándose e n el teatro del Bos- L a empresa del Bosque h a tenido, esta Manolo Sugrañi"; se marcha a Méjico.
que este verano, hemos tenido ocasión de \ey., un acierto que toda la afición barcelo- Como le acompañan tantas muchachas gúa-
aplaudir a la e m i n e n t e diva catalana Merce- nesa h a visto con agrado y aplaudido entu- |)as, es de suponer que se lleve de calle basta
des Capsir, a la bellísima soprano límilia siasmada, pues si estas admirables divas,
al presidente Calles.
W r g e r i y a la buenfsima c a n t a n t e Josefina continúan este rápido camino triunfal, colo-
P a r a que alaben luego los chistes de Mu-
HIanc, la cual ha sido la revelación m á s inte- carán en un brillantísimo m o m e n t o la ri-
ñoz Seca.
rf-'sante de la temporada. queza lírica de la Ciudad Condal.

Jaime Planas, el tenor de la simpatía, se


va también a Méjico contratado por Su-
grañes.
No tememos que baje la t e m p e r a t u r a a
cero.

Pepe Alfonso es una paradoja. Dice que


con estos calores no se puede beber a g u a . Y
bebe aguardiente.

Santpere asegura muy serio que ya no hará


il
más tnorcilla.'; en escena.
^;Lo creen ustedes?

1' Kscfinn de "Jnu-Joy ¡¡MI; rula 'ihlenteiula un (/rantíioso rxiln en rl CámU-n


Lea V. Popular Film
. . - ^ • ^ . ^ » , - , « r T . . . . v , - . . - . ^ - , , , i . . v - - - . . . , • • « • • • . , . . ^ _ . . ^ . . ••>
— T II II r ^^"-T'fr-^-'rr-ñ-Tnifiiiür^-

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Con objeto de que nuestros lectores encuentren en la página musical las


nnás bellas composiciones de la temporada, hemos procurado contar
con los más interesantes maestros de la canción y el baile, los cuales
nos han prometido la exclusiva de sus más originales producciones.

7
MrilH^KÉÉMeMtiHidU -.....-^ •...- >-,^-~^..^-„^. —-V-i~

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í 1
I • .
:,

F R E N T E A L
£as caracterizaciones
C h a n ey

algunos tipos d e Son


Chaney, producen
escalofríos de terror,
•Cal en "61 f a n t a s m a
d e la Opera", en el
clown de "SI c^ue reci-
b e el bofetón" y en
el hombre malo de
"T^aldad encubierta"

^A/wvL^.ni.%^vv^.vv^.%^rt^Jvv'.^w^AA^v^^.^^Jvv^rt.^•-s
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Cuéntase de él, que mientras se hacían las


i Las caracterizaciones de Lon Chaney primeras escenas de «El Jorobado de Nuestra
Señora de París» corría por la capital el
rumor de que el artista que tenía a su cargo
No se conocía la verdadera fisonomía de te sin liablar, lo que hubiese sido inútil, sino el papel de Quasimodo, había creado un tipo
Lon Chaney más que por las fototírafías to- sin que hiciésemos el gesto más insignifi- extraordinario. Los periodistas invadieron e!
madas fuera de los films, que son muy po- cante. estudio guiados hasta allí por el productor,
cas. Sin embargo, sus caraclerízaciones son iiTeníamos los ojos fijos los unos en los que les había prometido impresiones .sensa-
conocidas en todo el mundo, que se m;ir.'i- otros, no iierdiéndose ninguna de nuestras cionales.
villa ante ellas y las admira por tratarse de miradas y comprendiéndonos perfectamen-
un artista formidable que no emplea otros te. He vivido en el silencio durante una do- Cuando Chaney les vio llegar se escondié
menjurges que los precisos para su cíiracte- cena de años y mi gesto adquirió en él esta en su cuarto y no quiso recibir, a nadie.
iÑzación. movilidad extrema que hoy me permite lle- Cuando todos ellos se habían marchado, sa-
gar a las más difíciles caracterizaciones. lió Lon Chaney de su camerino furioso y
La primera vez que le admiramos en la
desesperado, pateando la giba, la boca, los
|)antalla, fué bajo el aspecto de un espan- )'En los comienzos del cine — continúa |)úmuIos y todo lo postizo que le había servi-
toso y repufínantc enfermo. Muchos de los ("haney — llegué a entusiasmarme. Por do para su caracterización y gritando dcsafo
t[ue !e vieron en aquel difícil pape!, llegaron aquella época me dedicaba a la pantomima, radamente :
a creer por un instante, que padecía una porque habiendo vivido siempre entre sordo-
verdadera enfermedad. ¡ Tan mai-.-ivillusa- mudos, veía en ella el único medio de diver- —¡No los recibiré nunca! ¡ N u n c a ! ¡ ".I fi-
niente caracterizó el tipo! tir a los que no pueden oÍr ni hablar. El cine níais plus !>i
En películas sucesivas, aunque ha ido mo- era una pantomima cien veces más expresi- Al día siguiente todos los periódicos daban
dificando sus métodos de caracteiMzación, va que la pantomima del circo y deseaba cuenta de la aventura, haciendo comprender
con objeto de dar más emoción a sus perso- poder dedicarme a ella por entero y llegar, a Lon Chaney la imposibilidad de evitar la
najes, ha permanecido, en el fondo, fiel a dentro de este arte, a expresar por medio de cLiriosidatl de los periodistas. Desde entonces
sus principios. Inolvidable en nuestra mente simples gestos expresivos, las emociones se deja interviuvar, fotografiar, etc., con ia
será la pcrfeclíi caracterización de Quasi- más complejas qite pueden inspirar un tipo mejor voluntad del mundo.
modo, en nRl jorobado de Nuestra Señora o una situación.'! Se pitede decir que este aitisía tan origi-
de Parísji. nal debe parte de su talento a los cloiims de
Lon Chaney no lee jamás el argumento de
la vieja Europa, por los que siente verdadera
Algunas crítica.s, en las que se reseiia la la escena que ha dé ensayar. Esto es, según
admiración. Cuando contempla un espei-tácu-
obra general de Lon Chaney, son producto él, incompatible con su naturaleza. Le parece
lo de este género suele exclamar :
de una admiración absoluta por los proce- que si se llegase a aprender de memoria todo
dimientos que emplea este actor cinemato- el argumento n realizar, se llegaría a entu- —Yo quisiera lanzarme a la pista y hacer
gráfico para maquillarse el cuerpo v !a faz y siasmar y sería causa este entusiasmo de al- cabriolas, saltos y muecas como esos bue-
todas ellas le señalan como el mejor caracte- guna equivocación, que le impediría salir ai- nos amigos míos.
rístico que ha militado hasta el día en la roso de su cometido. Cree, además, que si Esto es lo que le incitó a filmar «VA hom-
escena muda. merced a este estudio llegase a adquirir una bre que recibe el bofetónn, ¡lelícula en la '"ual
idea neta, fija, soljre alguna escena en la que da vida a un clown amado del público, per-
En i<El Jorobado de Nuestra Señora de
tu vira que intervenir, se encontraría más sonaje en cuyo des;u'rollo llega su labor a la
Parfsn, e! personaje de Quasimodo fué es-
larde en contradicción con su director, pues emoción dramática más intensa.
tudiado por él, de pies a cabeza, sin que
echase en olvido el más pequeño detalle, está seguro de que no opinaría igual que é!.
romo nos lo prueba el hecho de llegar al ex- Así es que Lon Chaney no inten.'iene hasta
Iremo de mostrarnos aquellas manos enor- el último momento. Siempre se halla dis-
mes y \nliiídas, espantosamente impresio- |)uesto a la hora justa en que se ha de reali- Mary y Douglas han termi-
nantes. zar la composiciim del film y es en aquel ins-
tante cuando ei director le ]JOne al corriente
nado de ñlmar dos grandes
de lo que hahrá Je ejecutar eri escena. Refle- producciones
xiona irnos segundos y comienza sir labor,
Lon Chaney fu<^, en su ju\entud, mozo repitiéndola cuantas veces es preciso, hasta
de accesorios en un teatro. Ño habiendo lo- La actividad de los Artistas Unidos es la
l(tgrar la máxima perfección, jamás se ha mayor garantía del interés que ha de tener
grado entrar como artista, por la puerta ronfunciido con las dificirltades de su papel,
grande, eligió la que conduce tras de la cor- su próxima temporada de invierno. listos
\- sus personajes son siempre idénticos, desde artistas han acabado dos films que uno y
tina y no la que lleva hasta las candilejas. el comienzo hasta el fin de la obra.
Hra hijo de sordomudos. Su padre, que aún otro no dudamos habrán de obtener un gran
\ive.se casó por segunda \ez a los sesenta y éxito cuando .sean conocido;: por nuestro pú-
Ires años con otra sordomuda. Cuando re- blico. Se trata de la película «Los gorrio-
cuerda su jinentud dice, que «.¡uizá esta nes», interpretada por Mary Pikford, y del
vida de silencio a que le castigaba la des- uPirata Negron, cuyo protagonista corre a
No comprende Chaney la publicid;id que se cargo del sin par Douglas Fairlianlís,
gracia de los suyo,'?, sea ia i'ausa de que hace a los films y a los actores de cine, como
pueda expresar ios .sentimieníos más diver- tampoco se explica el por qué los directores Estos dos films tienen un formidable inte-
sos, sin emplear una sola palabra, y sin di- rés por el escenario en que se realizan y por
de escena han de hablar de obras aún no ter-
ficultad alguna. la rara habilidad de los intérpretes que les
minadas, perjudicando de este modo sus i n -
Mena de vida y emoción.
n—Yo recuerdo — dice Chaney -— que en tereses, pues se desflora casi siempre la obra,
Cada uno de ellos, en su film respectivo,
mi casa nos comprendíamos perfectamente, sirviéndola en pequeñas jiarlículas a la cu-
aprovecha todas las ocasiones para manifes-
mis padres, mis hermanos \' vo, no solamen- riosidad pública.
tar su talento y sus cualidades sin la menor
negligencia, Douglas en el ((Pirata negro.>
reúne en sí todas las mejores cualidades de
.(El hijo del Zorro» y «El ladrón de Bag-
dadji, evitando los pequefios defectos que en

MARAVILLOSO ellos podían existir.


Mary y Douglas deben ser admirados no
solamente por su talento, sino que también
por su constancia en el trabajo y sus ansias
Y PRODIGIOSO INVENTO (ie mejoramiento.

LOS CABELLOS BLANCOS íomarfin su m imítivo color natural a LOS OCHO DÍAS
de usar el INSUSTITUÍBLK ACEITE VEGETAL MEXICANO, PREMIADO GRAN PRIX, El perro prodigio, Pedro el
CRUCES Y MEDALLAS. No mancha absolutamcnle nada y por esto se usa con las mismos
manos, como cualquier BRILLANTINA. El uso de esfe ACREDITADÍSIMO artículo no es Grande
para teñir los cabellos de tal o cual color: es únicamente para devolver a los CABELLOS
El ¡)erro prodigio Pedro el Grande, acaba
BLANCOS su primitivo COLOR NATURAL, CON TODA GARANTÍA, hayan sido éstos
de ser víctima de un accidente. A consecuen-
RUBIOS, CASTAÑOS O NEGROS, sin que nadie pueda ni imaginarse que eslén feñidos. ci,i de una querella que acaba mal, un indi-
Se garantiza también que no se caen los cabellos con su uso. Concesionario: E. SARRA. viduo dispara dos tiros de revólver sobre el
Se vende en todas las perfumerías de España, Precio, 6 y 10 pesetas. Con uno de los de auto que conducía al entrenador del perro
n 10 pesetas hay cantidad suficiente para un año de uso. actor. Este entrenador, George A. Kempín,
recibe la primera bala que perfora su som-
brero ; la segunda hiere desgraciadamente a

^AftrtrtAi^H^Adv^^Ani^rtA^.ftflirtrfVv^flA^v^rtrt^v^^/vw^v^
^pa£;0^i
Pedro el Grande, el cual muere a los pocos
instantes.
Kempin reclama a su agresor 75,000 dóla-
i'es de daños y perjuicios por la pérdida de
Popular nim tres meses jiara bailar el fandango en "La
bailarina española».
Hace algunos años, (íloria Swanson estii-
vo una larga temporada de dependienta en
su empleo de entrenador y el a t a q u e de ner- un almacén para habituarse a la venta co-
vios que ha sufrido. le Informará a u§fed mercial.
En cuanto al perro, que pertenece a los her-
manos W a r n e r , es probable que su muerte
semanaimcníe úe todas Vestida con un humilde traje negro y des-
figurada con una peluca rubia y unos lentes,
deba ser compensada con una fuerte indem-
nización, pues estaba asegurado en una im-
la$ novedades cinenta- Gloria hacía el efecto de una dependienta

portante compañía de .seguros. fográficas del mundo. auténtica. Únicamente dos empleadas del
mismo almacén conocían la verdadera perso-
nalidad de la célebre nestrellan.
—((Durante las [irimeras horas — dice Glo-
ria cuando relata esta aventura — las cosas
Rápido ascenso de Karl f\arl Freund es suficientemente inteligente
para responder a lodo lo que exige su nueva fueron bien ; pero de pronto alguien exclamó
Freund posición. El programa de sus producciones mirando mi peluca : <•] Qué idea ha tenido
esta jo\'en ! Esos no son sus cabellos ! n
que acaba de ser publicada, promete mucho
Kl iipí'ho m á s importante de estas últimas y ¿1 es hombre que sabe cumplir sus prome- ((Creí que había sido reconocida. No obs-
semanas es el que eleva a Karl Freund desde sas. tante, por si acaso me equivocaba, expliqué
operador a jefe de producción de la uFox Berthold, Vierlel, el nrealisa:eLir)) de uLa que a causa de'una enfermedad había perdido
Film Europa Produlítionn, de Rerlín. E s esla FerrucaII, será el director de escena de su m\ i-abello, vii-ndome obligada a usar iieluca.
la primera vez que un operador se eleva sú- primer film que retrata las a v e n t u r a s de im .iDespués del desayuno, u n a empleaiia, que
bitamente a una tan alta situación a pesar billete de banco. durante éste me había obiy^r\'adci con aten-
de que habíase llamado la atención, m u c h a s Karl I-'reund no tomara en su m a n o la ma- ción, me dijo que tenía cierto parecido con
veces, sobre la capacidad de este hombre pro- nivela ; por esta vez no hará m á s que dirigir •Gloria Swanson. Yo le contesté que Gloria
fundamente artista. la parte artística. Swanson es mucho más alta que yo. Sin cm-
l>argo, creo que no la convencí.11
Rod La Rocque, tenía que desempeñar el
papel de director de u n a gran industria, en
una película de Cecil B. de Mille y para e.^.
Lo que se debe saber para llegar a ser estrella tudiar el tipo buscó trabajo en una impor-
tante refinería de azúcar, donde estuvo tres
El trabajo de los timenagers" de estrellas y P a r a filmar «El Rey del Pedal», Biscot tuvo semanas como escribiente.
de los directores de publicidad, consiste en dar que estudiar a fondo el ciclismo, y él mismo P a r a au creación en nDon Q., hijo del
cuenta al público de lo que hacen cada día se entrenó a fin de no hacer el ridículo al lado Zorroit. Douglas F a i r b a n k s tuvo necesidad
sus artistas. de los famosos ciclistas Bottechia y Alavoync. de aprender el manejo del látigo que se u.sa
Si damos fe a lo que nos dicen de los Ernesí Torrence opina que el actor debe de en Australia, lo que le costó no poco trabajo
artistas, (mienagers" y directores de publici- interpretar exactamente al personaje al que hasta adquirir la necesaria habilidad.
dad, tendremos que creer que son criaturas da vida, pues no basta la semejanza, so pena ("iaston Jacquel, joLibé, Modot y ;\imé Si-
excepcionales, construidas con arreglo a un de que el público desapruebe su labor. món Gerard, [lasaron muchas semanas
modelo que se separa por completo de lo C u a n d o interpretó este actor Saltinihan- aprendiendo )a esgrima antigua para apa-
vulgar. (]tti, hacía el paijel de clown y quiso ser recer luego en "El Jorobado Jcan Angelón.
En efecto, se necesitaría ser un semidiós ((jougleiir» u n a temporada. Los que le vieron (•Surcoufji, ((El milagro de los lobosn y ((Los
para hacer todo lo que hacen, desde que se en este film, creyeron que había sido clown I res mosqueteros», sucesivamente.
levantan hasta que .se acuestan, los artistas toda su vida. Es un grave error, pues única- Como se ve, para llegar a ser estrella de
que tienen la suerte de conquistar el agrado mente se dedicó a ello unos meses antes de la pantalla, hay que aprender muchas
del público. posar ante el objetivo, con una afición que no cosas, aparentemente poco prácticas, cuan-
Sin embargo, para cumplir los deberes que son capaces de tener muchos artistas. do no inútiles, para el artista.
reclama su siUiacii'm y para ser perfectos fac- Recordamos, en el mismo orden de ideas,
tores del cine, los que a él se dediquen, de- las creaciones de Napierkouska, Constant
ben entrenarse cada día en cosas extraordi- Remy y de Santa J u a n a de Lea jreres Zm-
narias. Incluso aquel que jiosee justo renom- ^'oíiKo, donde estos excelenles artistas daban
bre y que podría dormirse sobre sus laureles, la impresión neta de haber sido toda su vida P r o y e c c i o n e s
debe aún, cuando ha de producir un nuevo artistas de circo.
film, aprender alguna actividad para él des- Andre N n \ fué, asimismo, en Kl lliK'rfii- "Mare n o s í r u m "
conocida. Y es que los directores de escena nn (JPI Circo un clown ríe u n a gran realidad.
son personas bario exigentes. H a c e algunos nieses, en Nueva York, re- Está ultimándose el montaje, de esla pe-
E s muy posible que sea el nutoi- del argu- rononocieron en un policeman que dirigía la lícula, que .sólo el saber que está dirigida por
rnenlo quien decida que su héroe deba de circulación en una callo muy frecuentada, a Rcx I n g r a m y que figuran como protagonis-
hacer un cigariNlIo con una sola m a n o , mien- Milton Süls, que ensayaba el modo de me- tas Aüce Terry y .Antonio Moreno, ya nos
tras con la otra e m p u ñ a r á un revólver con- It'rse en la' piel de un policeman auténtico. dice que se t r a t a r á de u n a producción extra-
que castigar al villano personaje que se o p o - Muchas "estrellas» fueron anles bailarinas ordinai'ia.
ne a la,realización de sus designios. O bien V otras llevan tomadas t a n t a s lecciones de
exigen que construyan sobre u n a mesa un baile, que no es raro encontrar en cada es- "La B o h é m e " , de la Meíro G o l d w y n
castillo de naipes, o que tire el arco y tudio dos o tres profesoras de danza. Pertí no
coloque u n a flecha en el centro de un huevo, basta con conocer los bailes de salón. Hace Lillian Gish, la creadora de t a n t a s produc-
sin el menor iruco. Puede pedir, asimismo, falta, a d e m á s , que el artista muestre su ta- i-inncs de éxito, se presentará al público de
que el protagonista haga un paste! mejor que lento en algún baUct o algún número de tea- líarcelona, encarnando el sentimental papel
un pastelero de los m/is hábiles, o bien qué [¡"o o music-hall. Pola Negri ensayó d u r a n t e de Mimí, en la obra de Muset.
realice u n a operación quirúrgica tan perfec-
tamente como un profesor de operaciones de
la Isacultad de Berlín.
Recientemente, filmando Motihatínu, Ri-

C A R T E L E S DE C I N E ! í
chard Dix debió e n c a r n a r el tipo de un ven-
irflocuo americano, y d u r a n t e una larga tem-
porada estuvo aprendiendo el manejo de los
muñecos articulados, arte que no está al ai-
'•"ance de todos los seres, pues su manejo re- MANUFACTURA G E N E R A L D E I M P R E S O S - LITOGRAFÍA
quiere condiciones especiales, difíciles de lo-
g r a r sin una larga preparación. R E P R O D U C C I O N F . S DE Teléfono PAPBL DE CARTAS-TAR-
ARTB-CATÁLOGOS J E T A S y D E M Á S TRA-
En el mismo film, Richard Dix, debía apa- n." 674 G. BAJOS COMERCIALES
recer como campeón de boxe de todas las ca- C R O M O S - PACTURAS
tegorías. El actor no había boxeado m á s
que de amateur, y se preparó durante ima
temporada, haciendo varios rounds cada ma-
ñ a n a con un \'eterano del «ringu : G u m -
I R. FOLCH VÜIarroel, 223 - París, 130
BA RCELO NA
boat Snits.

w w w v v 'VV^rtJ^rt/^A/v^rtrtívv%/vvvVlrtAiVVVvvvvv^.
11
iaaaaftTftiarB

J W V W W I i A / V ,'^v^iVVta^.^;^rt;^v^v^rtrtrt^rt^v^u^vv^.vvvv^Jvv^A%^^¿^ 'm'V^m'Vm'.^J'^^m'

LA Í%ODA EN EL ;.T^^•I..... „
CINE !;

Influencias que sobre la m o d a femenina ejercen la luz del sol, :•


Oriente y Occidente, han vivido en pugna
el temperamento y la raza
desde los tiempos m á s remotos, hasta nues-
tros días al igual que sus opuestos Norte y
Sur.
Si d a m o s un paseito por la historia, encon-
traremos en ella pruebas a millares, que jus-
tifiquen nuestra opinión y que demuestren a
nuestras lertoras la verdad de nuestros aser-
tos. E x a m i n e m o s muy a la ligera el Orien-
te antiguo, cuna de la humanidad y haga-
mos unas pocas comparaciones con objeto de
establecer puntos de vista verdaderos.

f'rfiío ií'lie'üon es vi iirotolipn de ¡aa bellezas occidcnlnlr-/'

Uno do los pueblos m á s antiguos dei Asia Hoy estamos, al parecer, en el remado de
y quizá el míís civilizado, allá por el siglo XTTI la luz. Las mujeres dol siglo xx en eso de
(a de J), fué la China. Si hemos de rreer a adorar a la línea, no tienen n a d a que envi-
Marco Polo, la civiüzacii'in de la China en diar ni a las danzarinas de los imperios asiá-
aquel entonces asombraba : sus fábricas de ticos ni a las vestales de la Grecia p a g a n a .
porcelana, sus sedas, sus perfumes, sus es- Sus vestes .sencillas de graciosos vuelos, nos
pecias, cayendo sobre Persia, Babilonia, dejan percibir, tras de su débil t r a m a , lo que
Arabia y Grecia dieron al traste con sus ener- LUÍ día constllLiyó motivo de suprema adora-
gías, llevándoles a ía vida fastuosa y muelle ción.
que prepararan su éxodo fatal, y que a! caer líl mundo entero civilizado sufre hoy esta
''n m a n o s de las manufacturas de Sidón y Influencia de !a luz, claro se está que con
Tiro fueron lanzadas a Occidente por feni- mayor o menor intensidad según las caracte-
cios y griegos que ya conocían cuan tentado- rísticas raciales y el t e m p e r a m e n t o , pues es
res lazos son los de sirgo para las pueblos no muy lógico que bajo un cielo gris, no quepan
acostumbrados a otras caricias que las que las manifestaciones que son propias de los
sobre su cuerpo ponían las pieles mal cur- pueblos que alientan b a ' o los cielos tur-
tidas y los mal trenzados lienzos con que se quíes. Pero esto se refiere únicamente al
adornaban. triunfo del color o a la mayor o menor pre-
Occidente había sufrido desde aquel enton- ponderancia de los tonos del iris ; con res-
ces las inmigraciones de los pueblos del pecto a la forma, todos viven influenciados
norte ; pueblos a m a n t e s de la guerra y con por el mismo vehemente triunfo de la línea.
un perfecto desconocimiento de la línea ; Esto último es fenómeno general con va-
pueblos sucios que desconocían el valor de la riaciones insignificantes según los m o m e n -
ablución y venían a unir su suciedad a nues- tos. Lo anterior, es decir, !a cuestión de tona-
tra poca limpieza ; pueblos cuya indumenta- lidades dejjende de lo expuesto p r i m e r a m e n -
ria astrosa y de apagados tonos apenas so te, pues es Indiscutible que u n a sajona de ru-
[jreocupaban de otra cosa que no fuese los bia melena y ojos garzos habrá de sentirse
hierros de sus lanzas de combate. a r r a s t r a d a por los tonos claros, por los a r m i -
C u a n d o después de ellos Occidente recibió ños, los rosas y los pálidos azules ; en t a n t o
la visita de los hijos del sol y de la luz, so que una meridional de ojos negros y cabe-
cegó ante ei contraste y comprendió la belle- llera b r u n a se sentirá presa en los rojos san-
za de la linca y del color y comenzó a dejarse gre, en los azules eléctricos y en los negros
acariciar por la seda que comprara con sus ala de cuervo. La primera bien puede tener
plácidos vergeles y su libertad. Pero duró por símbolo una rosa de te ; la segunda le
poco el hechizo que no logró envenenarle de! tiene en un clavel reventón o en u n a rosa de
todo... O t r a vez el Norte, a caballo de su fre- Alejandría ; pero a m b a s se hallan influencia-
nético impulso, cambió las sedas por los cue- das por e! orientalismo que en nuestro días
ros, y los ópalos por ios bronces, y así conti- eleva sobre su fren le la llama Inmortal de ¡a
nuaron luchando los mortales enemigos, victoria.
u n a s veces vencidos v otras vencedores. M i s s GLADYS

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12
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Museo foiográfíco de POPULAR FILM

LON CHANEY
el actor de las maravillosas y sorprendentes caracterizaciones

13
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E L J% E L
Por esta vez el calificativo es justo. uLa
Estreno en Eldorado de \¡uda alegreii es una gran película, una pe-
También en Portugal hay
Muntanyes del Canígó lícula que une a un argumento interesantísi- crisis
mo, que no pesa en ninguna escena, una fo-
tografía espléndida, "una presentación ade-
. i)e.spii(^s de leer los descomunales eloyins cuada, con los interiores llenos de carácter Los periódicos portugueses liablaii de la
LjLii; han dedicado ciertos críticos a " M i i n l a - y con los e.'iteriores bien ambientados, y, por crisis teatral. Y achacan ésta a los múltiples
nyes del Canigó", sería lo más prudente, por encima aún de todo esto, tan digno de enco- tributos que pesan sobre el teatro.
nuestra parte, romper la pUinuí y dedicarse mio, de una interpretación tan admirable, l i n Lisboa, la mayoría de los locales dedi-
a otro menestíír que <-I de escribir para (--I que difícilmente puede ser su|jerada en nin- cados al culto de Talía, han tenido, por la
púbiico. Porque si se ha de admitir que <•! gún filni. causa anfediclia, c|ue cerrar sus puertas. De
|)Libh<'o ew tan necio como esos críticos Ui Mae Murray, la deliciosa estrelhi norte- los pocos que fimcioiían, cuatro cultivan la
pintan, no \ale la pena de molestarse en es- americana, que tan bien sabe idealizar su revista, que es el único espectáculo que atrae
cribir para él. Sin embargo, sospecho que el figura y aumentar la belleza de su rostro, a! público.
necio no es precisamente el público y sigo quedando artísticamente desfocada o velando Lo mismo que aquí. Y es que los portu-
adelante, pluma en rist]"e, por este campo el encanto de su cuerpo y de su cara, con un gueses, igual que los españoles, opinan que
llano de las cuartillas, seguido de mi Sniicho, cristal biselado, que la desdibuja apenas, in- a falta de ideas en el teatro, buenas son las
la Verdad, que aunque tiene nombre de mu- terpreta el principa! pape! femenino de " l . a mujeres guapas y aligeradas de ropa. Y
jer, es macho por esencia y potencia. viuda alegren de un modo magistral. acaso, unos y otrgs, tengan razón.
Para que no se dé a mis intenciones una John Gilbert, en el de Príncipe^ Danilo,
interpretación torcida, atravesada y malé- realiza una de sus más estimables creacio-
vola, me anticiparé a declarar, que siento nes. Su gesto, siempre sobrio, expresa con
por el autor de !a comedia, Alfonso Roure, justeza sus sentimientos. Ha sido un acierto
una viva simpatía y que lo tengo en gran es- del dii"ector de este film, encargar a tan e.\-
tima literaria. Pero prei'isamente por esto, celente artista de un papel tan difícil como Tina Mcller, artista de la
estoy en el deber de decirle que nMuntahyes éste, en el que se pasa de la burla y la chan-
del Canigón es una equivocación no pequeña. za a la cólera y al dolor varias veces, durante pantalla
.Si yo declarase que es una perla de! teatro el desarrollo de la obra.
catalrm, que es una maravilla, aparenlemen- Los actores encargados de la interpretación ICn el r<'parto de nMiguel Strogoff", pe-
te lo halagaría y hasta eis muy posible que é! de Príncipe .Mirko, rey Nikita y el barón, lícida basada en la obra de igual título, de
me io agradeciera más que este tono de sin- también nos han causado una impresión ex- Julio Verne, y que será distribuida en lispaña
ceridad que doy a mis palabras ; pero en el celente. por la casa (iaunmnt, flgm-a una compatrio-
fondo, ahondando en la intención, se vería Magnífica la escena del desafío, en la ma- ta nuestra: Tina Meller.
cómo lo que por su forma externa parece ñana neblinosa de un día parisino. I.;i nie- Tina desem[)ena en «MigLiel Slrogoff» el
elogio es una censura, puesto que lo creería bla pone sobre las figuras como una pátina papel de Sangarra, la bailarina, y a juzgar
incapaz de hacer una comedia de más fuste de cuadro antiguo. ]jor las referencias que hace de esta produc-
que (íMuntanyes del Canlgóii, ción la prensa francesa, Tina Meller se revela
La música que ilustra toda la película, da
Que es lo que íntimamente se dicen e.sos mayor realce a la acción. en ella como una gran artista de la pantalla.
críticos : itAíiinluiiyes del Canígó es una co- Películas como uLa viuda alegre» se ven Naturalmente, Tina no puede tirar por los
media mala, |)ei"o dentro de las posibilidades pocas en el blanco lienzo. suelos el pre.sHgio del apellido que lleva.
dramáticas del amigo Alfonso Roure, viene I Habría que oÍr a su hermanlta !
La Metro-Goldwyn tendr¡\ sin duda, cuan-
a ser su obra delinitiva. Hay que alabarla, do se estrene, uno de sus más grandes y le-
|)ues, en grande, porque no tendremos otra gítimos triunfos.
ocasión de hacerlo."
No, Yo no quiero contribuir a que Alfon- Kí. líSí'iccTAnoK sn-EiNfUíSO
so Roure, qu<t tiene condiciones j)ara triun- Estateta
far en el teatro, crea que uMuntanyes del
Canigóíi es una gran comedia y tome un ca- .Si'fiürps líJiiarilo Martínii/, Agustín DelKiid» .v Ro-
mino que no va a ninguna parte, Es mucho \'<;rUi U;irroa. - • Ciud.Tii. — I.CG ;igraílpc<'m<is liis elogÍi>M
más honrado decirle !a verdad para que en iliiü li¡ii:cri ilf iiucsírii revista y pruiMirareiiios si'guir
sus obras sucesivas corrija los defectos que iiierotiíiiululuí i'aiia día itiiis.
abundan en ésta.
Nuesh*a portada C, PiierlaK di' Ratdo. — Billiao. — No siendo poaihli;
atender íif riioiiii.'[ito au petición, tiuiiaiiios nota de
Hay que tener más respeto al público y al fllii para H¡ .w iiresenta ucasión opurtuiiji.
camarada, señores del botafumeiro, ilel in- La linda artista de la pantalla que exorna Piiíi .V Nitus.— Ciudad.— AKraUeconius sus indii'u-
censario y del bombo. Y también más amor i'ioiie.s .V ofteriiiiietifo, pei'o iiiicHÍro pro.veiíto, ruspectu
por el teatro caialán, que no puede sah'arse la porlada del presente número, es Jacqueli-
a L-fia |)!ÍB¡iia, difiuic aliín ili'l Huyo .v lo llevartMuiis
con equivocaciones como uMuntanyes del Ca- ne Logan, intérprete de uLeyes de las sie- atlelanlp cu ni iiiomentu iirccÍHo. L'oiiiprfíndp.rAii ¡wrfec-
iiiyón. ' taiiientií iiLLe no iljariios a imtipnios en una aventura,
rrasii, de la i*aramount, que se estrenará sin antes sabur adonde nos propum-rnoH ir.
pronto en un aristocrático cine de nuestra Jaime Giu. — Ksplufffts Francuii. — Hnvíe lios pi^Sf-
tas y Nieilia pur giro postal ii en -•jellos de corniu y 1Ü
I-os artistas de la compañía Vüa-Daví, in- ciudc.i!. riiandariMiais la revista riuraiili' iLn Iriine.-itre.
terpretaron la comedia de un modo admira-
ble. Sobre todo, merecen alabanzas Pío Üaví,
Alejandro Noya y María Vila, que si no abu-
sara tanto del tono lacrimoso, sería una ac-
triz enorme.
M. S.
KALMINE
EL M E J O R SELLO
LA ESCENA MUDA C O N T R A EL DOLOR

Proyección de prueba de Laboratorio P. METADIER


"La viuda alegre" T O U R S
De venta en todas las buenas farmacias
í.a semana pasada asistimos en Pathé C i - y droguerías de España.
nema a !a prueba privada de (iLa viuda ale-
gren, producción Non-Plus-Ultra de la iVletro Depüsiio OEinersi para Espolia : EstatilGcimisntos BALMAU DLIVERES, I I: Paseo Industria. M , Baicelona
Goldwyn.

^rtAnií^vv^^yvu^AAftíwv%vvvvvv'wvwJvvvvvv^i
14
Argumento de la semana
fí Exclusiva Híspano American Film
EL VINO" «. por Clara Bow
Beiiedict, o el conde Moiilcbello. ensayó la manera
de saludar y volvió -A Mitrar en el salón, seguido de
Hii la sefiurhil iiioriiUii du Jliun W:IITÍIIIT, se i:>'li'briili;i la señora du Bruce L'orwin. De vuelta en el salón la señora Warriner. se 'le •
:Li[uell:i iiui.>lif, iiiiii tiestii L-s¡ílc]nli)L-os:t con ii;(itivii di- acercó el falso conde Montebello, aleccloiiailo por la
l;i prcsísiilación en südeiiad ile AHKHIIÍ Wiin'iiu-r, liija sefiora de Bruce Corwin, dedicándole una torpe ga-
itc los (Im-ruis Ui! lii ruansióii. lantería y relatándole algunas aventuras inocentes de
Mientras lauto, Uarry Van y sos amigotcs liatiiaii sus viajes ii Kuropa, ipie a la señora Warriaer le hi-
í>ulirtí lus W'jiri'iiKT. ;iriril6i'iatiiB ili; tuiíciu ¡iliuli'iiifu, eiUrado en el vestíbulo, de poso ul i¡irdin._ donde Mobfe
Pi.'Snlj:i mucliü lii Irailiciúii. id rtuui'rdo ÍIC ¡-un aiitypii- cieron .sonreír, no por la gracia que tuvieran, sino por
un velador, colocado en el centro de la pie/a, cslaiía la borda manera con que ei conde lus rcl.itó.
sailcrs y los ram;ios purtcaniiims quii dabuji fe liti BU la ponchera de licor. Se acercaron al fámulo eiicaí--
jiiin'/a di! (^a.sta. lis decir, nue t-stalja» llfiins liu pre- gado de servir las copas de poncbe, deslilaudo por llariy Van, que había entrado en el salón, vio a
jiiitius y |ti-i.'üi;iip!H;iones siirialfs, JMantL'iiÍE!ido cuu todu delante de él, coiou si se dirigieran al .iaidin. I no la señora Warriner hablando eon el titulado conde, y
i'Sínipidü lus dittrenciiia de clase, cosa absurda, .v ai Kt de c-llos dejó caer al .suelo un enoroii; veiíuero. como se mostró sor¡>reiidido. Al cruKar por delante de ellos,
injK piira)iti-, ridií'itla, en esta úpoca du morra tiza da piir si se le huliicra caído del bolsillo del smokiiijí al sacar el aristócrata de doubló se volvió bacía el joven salu-
las riJítunitirPü y por la (|u¡L'l)ra fCunÓMiicu de KUICÍHIB el p:u"ioelo, líl .sirviente n-cogió el tentador cigarro, dándolo con im apretón de manos. I'ero Harry, que
casas liJiíSüiiadas iiUe dejan al lado necios escrúpuJüB y llaiiiándíde la aleueión al joven que lo liabia ¡Ji-rdi- estuvo poco cortés con el conde, como .si no le con-
buscan c) cruce cnn sauRre plcbc.ya, cuando el (jiie la ilii. Jísle, volviéndose b a d a el criado, le di.io a media cediera ainguna importancia social, se separó ea se-
lleva en 1¡Í>Í venas t^s uno de nt-oa nuevos ricos, guida de él, y al nolar que también la señora Wa-
VOK ;
fiin cndiarKO, Jliun Warrincr no Ir.iiisittía en t-slc puo- rriner se alejaba, se aproximó a ella para lamentarse ;
—[Joédal.elo, te lo regalo, •—Me extraña aiiiclio, señora, que me haya osti-d
lu. A fus salbiics tiu tetilan acretío más lUie ilelerini- -Muchas gracias, señorito.
iiadas personas qur ocuparan lugar pri'ctniín'ole en tratado con tanta dureza por haberme permitido t*'-
---IVro salte al jardin a fujuártílo. No tengo más ner tin pequeño atrevimienío con su bija, y que, on
sociedad, por KUS blasünes. por su riiiue/a o por BU que ese y le darías envidia a mis aoiigos,
fuma. eiiTobio, se muestre t'tn amable con un aveiilureío.
—i Y ai viene alguien Juienlras tanto? — inquirió. como ese impostor.
Asi, se reunieroii aquella noclie en la n.orada de ius
Warriner los ([UL- rumiaban la crtuna de la sotiedlid —-No es probable, pero en lodo caso yo te avisaría. —iA qué i.apostor se refiere usted, joven? -- pre
yaiiü.ui. Damas liiiaJutlMS, nna'liacli.ts bien, rabalIeroK Kl incauto sirviente se ülejó confíndü en dirección guntó agria mente la dama.
con rüpreticntación en la liuuea. en la iniiiiHlna y en iil jarilm para saliorear allí a su placer el esplén- ~A Beaedict — repuso irarr,v.
la arisíocracia, ji'ivenetí d¡sliii[ruidoK; lo más c/iir, en dido cigarro que le balda regalado el ¡jeniTiisii joven.
Y allí fué ella- Kl grupo de muchachos cayó sobre —No le conozco.
tin. Me Nueva Vor!;. Había, sin embarco, en lo» sa- —iCóiiio que no si acaba usted de separarse de el?
lóla-», un lipo descoiiocidu pura la mu.voria de h\¡ la ponchera como ferias, bebiendo con;o esponjas,
aunque desconocíiiLi la cínica frase de Peironio, de —Ese es el conde Montebello — aseguró la señora
iiivLladoH. Introdujo a este iipo la señora Bruce Cor- Warriner,
wiii, iiiuv coiiücida cu la buena sociedad, i' se Inicia que vive más el vino que el hombre, de modo que
debemos beber como esponjas. Coando habieron tr:i- —Asi se hace llamar Benedict, en efecto, señora -,
llamar conde Moiilcbcllo. lil lal conde era de (iiudaics puro no tiene más títolo verdadero que el de coutrra-
toscos, .V al ser preseiitiidu a Angela retuvo su mano segado más de la comita, llarry V;iii, que llcvalm siem-
pre la \07. cunlanie. habló :isj ; bandisla de licores -.. contestó Harry dejando absorta
largo ralo sacudiéndolo el brazo violentamente y lia- a la dama.
ciéndolo una reverencia ridicula y lacayuna. No obs- —Creo que para divertirnos más, del)iéramoK eiii-
liorrachar a la.s niocbachas. La señora Warriner salió nuevamente al jardín don-
tante. 00 hizo sospEcliar ipie fuera on uventurefo, de estaban algunas de sus invitadas, y llamando con
como en efecto lu era. El nombre de conde Montcljello I.a desvergonzada proposición de llarry entusiasmó
a sus amigos. un fñül pretexto a ía señora de Bruce Corwin, le
era falso, pues so liamalia Beneilirt, nombre de orieen dijo :
eouipletamente plebeyo. Hajo el soimro titulo se ocul- —I Eres el üniro [lara estas cosas I
— üstoy enterada de i|ue el individuo que usted me
taba el contrabandista de licor, (|iie en este sentido —iQuó tío! ba presi-nlado coiiio conde Montebello es un contra-
(ocrecia llamarse, no conde, sino rey del contrabando. —j No ha.v quien le gane en travesara de ingenio' bandista. Podía usted haber calculado a lu qne se
le alabaron. exponía con ese subterfugio, .^lioi'a mismo se lo co-
Ansíela estaba resplandeciente dé alesria. Su juven- I'nro había que eiopezar por atrai'.r a las chicas
tud, su belleza y su landor, atraían las mirnilas de muiiicai'é a mi esposo para que ortlenc que arrojen de
al vestíbulo, y uiio de eihis se prestó para hacer de eüla casa a ese imposlor.
todos los jóvenes, especiulnienle las de ("'arlo.: (ira- gancho. .\l poco ralo, I odas las muchaclms que esia-
liaio, nu aoiÍKo de la infancia y so más discreto y fir- ban on el salón, inclnso Angela Warriner, rodeaban La señora de Bruce Corwin, sin alterarse lo más
me adorador. I'ero Anirela no tenia malicia aún para la ponchera. Coa.o Angela bicjcra ascos al licor, lla- iiiíuimo, replicó :
interpretar ¡icim-llaa miradas i|ue resbalaban sobre sa rry Van la animó : —Mi intención no ha sido mala, señora Warriner-
lii-riiiosura ^in ctuimoverla lo uiás lujinum. —iBeiie íú también, .\ngela! Nosotros lo liacemos Si les he presentado al falso conde Montebello, ha
Sifíiiieiido una co.'jfumbre, ya tradicional, el jefe de para festejar lu enirada en sociedad. sido únicamente por salvarlos a ostcdes. Kl conde o
la faioilia bailíi el primer baile con su bija, si[i »|oc Henedict necesita del a]io,vo de ana persona tan in-
—iSi no te puede bacer daño, tonta! — le dijo una tlo.yente como su esposo para (|Ue la iiolielii no se
liiibicra en el salón más pareja que ellos, (.'lutiidn ler- de sus aioigas, que .\ a se babía eclmdo entre pecho
aunarou. Angela se apoyó en el tirazo ilc su padre, ni meta en su nvuncio, y a su marido de osted le con-
y espalda algunas CO|):IH de ponche. viene una amistad con.o la del poderoso contraban-
iloe dijo : Angela IICIJÍÓ uii sorbo eon repugnancia, pero ante
—iQué conlenia eistoy. uapii! Eres muy bueno cmi- dista de licores para salvarse de la ruina.
1.1 iuai.'stencia de lodos, apuró la copa y otra des-
Uiitío. pués. Sus ojos se aiiiiJiaron extraordinariamente, se til .asombro do la señora M'arriner, al oir estas pa-
.Ilion M'arriner soiirió con aniartrura, rcTlcjatido un colorearon sus mejillas y .se le entorpeció un tanto la labra.s, fué euorino. Pero acostumbrada al diaimulo uu
seííundo en .-^u rostro la iníjuietud (luc afilaba .su leugmi. sociedad no dejó trasiocir su asombro, y repuBO con
espíritu. I'ero n;nlie .^o apercibió de lo nue reilejaiía forzada sonrisa ;
.41 atacar el "jazZ", allá en el salón, un skiiiiiiitl. —I sied perdone, amiga mía, lo que le he dicho
csla sonrisa. \V:UTÍner dejó a la joven con su madre empezaron a Imilar en e! vestíbulo y basta hutio
y salió di-I r-aioii. :jiazo que besó con lodo descaro a su pareja, sin que anteriormente, y le ruego que lo olvide. Debo, por el
Harry \'aii Al.-itjne. perteneciente a una de. las [a- ella proteslara, anles al contrario, recibiendo con contrario, agradecerle su interés por nosotros.
niilias Otas rica.i de Nueva Vork, deelaró a tíns gusto aquel ardieule lionu'naje a su iielleza y a f,u Se sep^iraron, y mientras la señora de Bruce Corwin
aoiigos : juventud. llarry lambién intentó besar a Angela, que iba a darle a íieneüict la haena nueva, la üeíiora
—]Me estoy aburriendo como una ostral desprendiéndose de .'^iis brazos, le, arrojó a la cara Warriner buscaba desolada por toda lu casa a su
-¡Y yo! -- respondieron los deii'jln. ona copa de licor. esposo.
Entonces llarry Van propuso ; Sin embargo, olvidó pronio la ofensa y el incidente
—iQueréis ime nos alegremos? y salió con el atrevido joven al jardín, .vendo a neo- ni
—iNlituralmente ! — contestaron a coro los otros jó- tarse a un banco, imctí estaba atiirdiila.
venes. Yu sentados, le jireguntó llarr.v ; Jlion Warriner, des)iaés de hailar con su hija, ha-
bía ido a refugiarse a su biblioteca. Cuando ¡legó su
—Hay una ii.aocra de coiiscgoirlo — aijontó llarry. —¡Cuántos novios tienes, Angela? esposa estaba mtilerialmenlc hundido en un amplio
—jCoftl? — rcpu.'ío uno de los otros. —i Yo P Ninguno - reposo la muchacha riendo. .sillón en la actitud del bonibre (]ue tiene el cerebro
—líscurririios di.siuiuladamenle del Balón y lamvcii- llarr.v la cogió la barbilla con suavidad, excla- lleno de ideas negras. Ni siquiera advirtió la pre-
cer al guardiíin de la ponciiera, iiue está eji el vcrili- mando : sencia de su mujer, que acercándose u él, le pre-
bulo, pam une nos deje solos - - dijo Uarr.v. -iQuü inocente eres! guntó :
—i liso es. y caemos sobre lu ponclieru de licor basta Le tomó !a diestra,. estampando un beso en ella. —.Ihou, ios cierto que estamos arruinados?
vaciarla! — exclamó uno. Luego, el louy ladino, inquirió •. —Si, desgraciadamente es cierto. Us lo quería ocul-
—Pues en marcba — observó otro. —áTe gustaría tener novio- tar hasta el último momento, pensando que podría
En efecto, Harry Van y sus compaficros de crápula --No Bó. ¡Como ignoro lo que es eso! rehacer nnesira fortuna; pero ya no tengo la menor
fueron Balicnde del salón aparenlando naturalidad para -Lo dicho, Aligi'la. eres de una inocencia iiiconi esperanza de conseguirlo. Hasla en esla casa bn cla-
disimular mejor sus intencioni's. pronsible — añrmó llarry, añadiendo—: r Todas las vado ya sus garras la uBura — confesó el aristócrata
Al mismo tiempo, Carlos (.iraimm se acercó a An- ijiaclmehas bonitas, y tú lo eres mucho, deben tener eon desaliento.
¡íela, y distaaeiándose un poco can ella del trmpo novio. No hay placer mayor en el mundo. Su espusa, al verlo tan decaído, consiguió dominar
uirmado pur bis damas y las mucbaciías, le dijo en- - í i ' o r qué? No me e.Kplico ese placer — contestó su propia omoción, y dijo para animarlo -,
I usiasm,iü<j ; la encantadora joven, a la que et alcohol ingerido la —No te acobardes, Jlion. Creo que pronto podré yo
-íSiiljes que If; haa converliiio i-n la doticcila más iba animando.
iioaila ilel inmidii, AngciaV solucionar esla situación. Anda, vamos abajo, porque
llarry la besó en el rostro, sin que esta vez protes- ya ban notado tu ausencia, y conviene i|ue no se
- ; ' , ' ' • ^'T^í- <;arloB? ... icsijondíó la inocente joven. tara ella.
.-Silla SI bablo con siueeridad. ipic de.'iUe m líiaiia extienda !,•( nolicia de nuestra ruina que, te lo repito,
—Usto hacen los novios, besarse, ó No le gusta ser no es irreparauíe,
poníío sillo a tu Cüra>;ó„ I,„S|.:L que se riiid;^ a mi besada? — preguntó el libertino.
cannii -~ le declaro Carlo.s. Jhon, que necesitaba de palabras reconforladoras,
—yin (luda -• replicó la inocente. abrió BU espíritu a la vacilante luz do una esperanza,
ir llarry, entonces, estampó un beso en aquellos la- y cogiemln del brazo a su esposa, que acallaba de
bios, rojos y fragantes como un clavel. darle una lección de eneri^ja y de optimismo, bajaron
I'ero al divisar Angela a su madre, que e.ilrañada al jardín.
Al ver la lorpewi con iiue se conduela d titul ido de no Verla liabía salido al jardín, se levanló de!
conde .\LonleLel!o, la señora de Bruee Corwiii, que ya banco echando a correr liacia ella. '
dijimos fué su iiitroduelora, saiio eon él al jardín pira 1-a señora Warriner babía visto la escena, pero sólo
advertirle ; dijo a su hija que se marcham al salón. V cuando la Carlos Liraiiam aprovechaba todas las ocasiones pro-
—Procure usled pulir su;; maiieras si nuiere lugcar joven hubo obedecido, la señora Warriner se acercó picias para hablar a solas con .\ngela. Vio a la pre-
iiue el señor Warriner atienda sus peticiones, tís ur- a irarr.\. ipte piTmaaecía en el banco, para afearle ejoaa joven eii el jardín, sin moscones a su alrededor
tfallüso, y si notara pur sus modales i^ie no es usted su conducía. ,• se acercó a ella, tomando los dos asiento en un
el conde Monlebcllo, sino simpleuicide el ciudadano —1 Es usted im cmalla I lianco,
Ueiiedict. lo o.añilaría arrojar de ^u casa, sin querer —iSeñora, yol... — balhuceó Harry completamente Angela, a la que le duraban
esouebarlo. turbado. [lonche, exclamó :
—iJ'eru que lie de iiacer, ainiíía uiiaí — Inquirió —Si. líepito que es usted un canalla, abusando de —¡Tengo una alegría, Carlos!...
el falso conde. la inocencia de mi hija. Y no lo arrojo a usted almra —¿Por qué? — preguntó él
—C^üiitenerse un poco, ser discreto, saludar asi, con miamii de mi casa, por miedo al escándaío que ealo —Por la riesta de esta iiociie...
una libera inclinación de cabeza, no Ütiipiarse las provocarla ; pero en lo sucesivo no será usled adiui- que Uarry Van me ha besado bace poco en este mis-
unas en púlilico, como empezaba usted a hacerlo en lido en ella — dijo la señora Warriner con acento in- mo lugar? Dime, Carlos, jes malo desear que la
el salón y, en ün, no tuaietor groserías — le informó dignado. besen a una?
la sefioru de Bruce t'orwin con voz destemplada t.Ui'go le volvió la espalda con desprecio. —1 Harry es un miserable I

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I'or la noche TTnrry llevó a Angela a un cabaret, en


el que estaban sus ainigot^s acompañados de varias
muchachas de la Imena sociedad, tan pervertidas como
ellos. Se ^Jonlaron lodos en torno a una mesa en el
foyer. Abajo cenaban y lichian copiosamente tnni-
bién, Jlion Warriner. su esposa, Henedict y el Duque,
un aristúeratn crapuloso al que sólo se le norn.
braba por ül título. Lo.ií Warriner ignorjiban que An-
gela estuviera allí, pues la creían en su casa. La joven
protestó d¿bi!mcnte de que l[arry la hubiera conduci-
do a semejante lugar, en parle por un resto de pudor y
en parte también por e! temor de que sus padres des-
cubrieran las andanzas y aventuras en que se había
metido, pues los vio inclinándose sobre la barandilla.
En la rotonda, aetualian las girlx con sus exóticos
bailes y con sus picantes cancioneillas.
Como .\Hgela se mostrase muy parea en la bebida,
ano de lo.'^ que allernalian con ella exclamó ;
- E s t a es liorna ,v nosotros .somos buenos romanos. Tú,
Angela, lambién eres romana, pero no te portas como
taL Estás atras;ula en la bebida.
V la liicii'rou belier hasta marearla. Jlenudeabau los
lirindis, lo." abr.-iKoa. los besos, e! escándalo. ILirry se
.•iproveitj:iba lácn. besnqueamlo cuanto quería a An-
gela, que íjuiíiada por el alcohol y por el ambiente,
correspimdia a sus caricias con hi ma.yor naturalidad.
* • * • »

("'arlos Graham. que no lograba oivitlarso de Angela,


fué a casa de ¿sta con el propósito de hablar con ella
seriamente, a fin do evitar quo, influida por el nuevo
modo de vivir de sus padrea y por la amislad de TTarry,
¡sin eiiiliariío, ul toiili'iupUir i-] rüMtro CiinduroKo fio cayera en la degrarlaeión. La sabía buenii y cando-
la niurliiirli;i, CKtrii'i su diestra y reLüniíiriiioln riilrn rosa, pero alocada y sin_ voluntüd. VI
lUí- s u y t i s . i'iiiiii-ji[<'j : Al enterarse por el criado que lo reeibió, de ipie W café en donde se encontraban el matrimonio
—¡Eres iiiu.v hui'iia, Angela I ¡Mu.y liueiiii... y muy Angela se había marchado al cabaret en compafiñi de Warriner, el Duque y líenedict, llegó la noticia do que
ingenua '. ¡larry Van en tin automóvil de los Warriner, Carlos la policía se dirigía al cabaret. El Duque so ofreció
exclamó : a quedarse acompañando a la señora Warriner, y su
—jNo es posible que .\ngela concurra a sitios como esposo y Bonediet salieron en automóvil hacía el
e.sR I cabaret.
CotiicnK:imri a nüDi'liarst! los inviüidos, y cuando Id -Le ascgaro que sí, señorito. Ese se lo puedo con- El grito 'de;
liizo Uan'.\ Viiii. I:i íH'ñura Wiirrinpr lo defuvo en la firíoar - insistió el fámulo señalapdo ai e!i6fer que —iLa policial l La polichi !—dispersó a los parro-
puerta, y li'iidiímioli' I;Í aiíiiio, li' dijo : había llevadii a la pareja. quianos. Pero ya era larde, pues los agentes de lu
—Lh rucfíii, ilaiiy. i|ur iiii liiijit; i'u ruüiiln iiii.s pa- • -Si, señorito, yo • mismo los he condin'ido ^ coiifir- autoridad, pistola eii ruano, invadieron el local, apo-
labras lie v.sln iiiiflie, y ijuc vi-ii^ii aieiiipre niie gu^te tnó e! chófer. derándose de muchos de los que allí so enconfraban,
a osla i'asíi, en I;Í <iiLe ícrá !)ien recibido. Carlos no quisu oir más y marchó disparado liaeia incluso algunas señoras, sin que les valiera su cate-
Y al dcsiiiíilir al l'alHir cmidi' MünU'lielii> y a la se- el cabaret. goría social ni sus protestas.
fior.i Ururc (.'nrwiii, k-H inviló : Cuando llegó el joven, la juerga estaba en todo su Aagela y llarry .se habían escondido en una habita-
" M a ñ a n a les esperamos -i la hora del le. Creo que apogeo. ción inmediata al reservado, invadido por los agen-
mi esposu iiicrderá a i^iis iit'ni''irJ, scfmr ronde. Carlos subió de cuatro en cuatro las escaleras que tes, que ya iban ii salir, llevando detenidos a los que
lün las planes <ie la sefioni Warriner para salvarse conducían al foyer. En aiiuel momenío, llarr.v rodea- encontraron dentro, cuando los gritos de Angela los
de la ruina, el oriraMo lie easta (¡uedaha muy mal- ba el cuello df Angela con un brazo, en descocada puso sobre la pista de ésta y de Harry, que se es-
parado. caricia. Carlos, acercándose a )a mesa, gritó a la forzaba jior ahogar los írritos denunciadores tapando
joven : <:on su mano la boca de la joven.
IV —iSal conmigo de aquí. Angela I Al entrar uno de los agentes en hi habitación. An-
—iV por (pió he de irme? —inquirió Angela. gela se ocultó tras una cortina; pero habría sido
Al día siguiente, lienedirl ¡Kajdió suld a la sun- Harry retenía a su presa, dispuesto a defenderla; inútil a no lleg;ir su padre, que defendió el pasa i'on-
tuoHa iiíaníili'in de los Warriner, itiueho antes de la pero Carlos los separó liruseamerite, y descargó su teniendo al agente, (pie, no obstante, quedó a la ex-
hora del te, pues par.i un imlividuo de. mi eoniÜciÚLL, jiuño con violencia sobje el rostro congestionado de pectativa en la piieria dií la estancia. Entonces .Ihun
no existían normas sueiales, ILarry, que fué a chocar contra una de las paredes. Warriner pregmiló :i ILarry :
Jhon Warriner i-staha en .«u (jüilioteca, meditando Luego agarró a Angela por la cintura para sacarla —íEstá usted dispuesto a casarse con mi hi.ia?
en na desdieliada sil uaeiiiii, euamlo .su esposa le anun- de allí a viva fuerza. Al verlo. ILirry se repuso, aba- —Ese iTa mi propósito antes de saber que se dedi-
ei(j la visita del eunlraliandista de lieiires. Jlion ne- lanzándose a él como una fiera. Lucharon unos se- caba usted al contrabando de licores; pero después de
gííse a reeiliirlo. I.a idea de a.soelar.st; a uji hombre gundos aaibos jóvenes, hasta que el encargado y los saberlo no quiero pertenecer a su familia — replicó
i|ue vivía de burlar la ley y (lue era inferior a él en camareros lograron separarlos. Pero para que la fiesta Harry ron cinismo.
naeimiento, le repiiiriiaba. terminara en paz. permitieron (pie Carlos se llevara El aristócrata, indignado, lo agarró por e! cuello,
—Prefiero la vergiien^^a de la ruina a tener tiue en- a la chacha, lo que logró sin que los padres de arrojándolo a tierra, mientras le gritaba -.
tenderme curi un tipo tan grosero y de, tan ha.ia eou- ella se dieran rúenla de iiuieiies eran los protagiT- —1 Miserable I
dieión conio ese granuja (jue tratu de cubrir su ple- nistas lii' aquel eseálidalo. Ln tanto, había llegado Carlos, y al saber la com-
iieyí'z ron an titulo aristoenilieo ([iie no le eorres- IJiiHtietida situación en que Angela se encontraba,
poiidc — declaró. corrió en su auxilio, logrando llegar hasta ella. Para
Su esposa replicó con vive/.a : alejar al agente le di.io :
—Lo más espanlo.so .v lo niás indigno es la luiscria, A h¡ iii,añ;ina siguiente, Angela recapacitó lo (¡ue —No es pruileiite comprometer a la señorita que
.Ition. Piénsalo y arepla la alianza que ese hombre te había liedlo la noche anterior, y comprendiendo la i'Stii ahí dentro. Se trata de un asunto de familia.
propone. gravedad lie su falta, escribió a Ciarlos lirabam pidién- Ll agente sonrió, yendo en bnsra de su jefe para
—¿Y eres tú la que me neonseja una cosa asi? dole que la perilonara y que faera a verla en seguida. informarle de i|ue h,s que quedaban sin detener ya
Hnvió la carta con ana doncella, y por la larde, en siibia él quienes eran.
— inquirió indigmiilo el ¡irislórrala. vista de que Carlos no se presentaba, volvió a es- lieiiedict fué también detenido, sin quo el comisario
--No te exaltes .Ilion, l'iensa que nu tioneii dere- cribirle, apremiándolií más para que so presentara en mili inamiaba la fuerza se ablandara al decirle aquél :
cho a malar l:ia ilusiones de nuestra liija, a Irunear su .-u casa. l'Ma carta tampoco dio resultado, y por la _.; Me alegro de que esté usted aipií, Arnoti! Somos
porvenir, que ella ve de color de rosa, y que nuestra (loche telefiaieó; pero el joven no estaba, según la amigo.s y podremos evitar este escándalo.
ruina íiñe de negro. íSeriis capan de entristecer su informó el criado de (Jrahain.
juventud con la miseria, por un escrúpulo do niaseV pero el llamado Anioti, por toda contestación, lo
¿Vale mfLH tu orgullo que tu tiija? Angela ¡reyendo que Carlos la despreciaba, dejóse hiz<i esposar y rondueir en cuerda con los demás dc-
Estas palabras, ptounneiadaH con energía, vencieron conveni-ei de nuevo por llarry Van, que le avisó por leniílos.
los escrúpulos y domaron el orgullo aristoerátien de leléfono úr que la aguardaban eü un reservado del Vil
.riion. Se volvió haeia su mujer, y dijo Bordanientu : cabaret, donde nadie podría inlerrunipirlos y dondo
.•a- divertirían de lo lindo. Aquella noche, la señora Warriner, al levantarse del
—Vamos. lecho para abrir a su marido, se enteró, con dolor, de
•Salieron juntos ilc la hililioti'ea eneaminándose al Acudió la miichaeha al cabaret, y ya en el reser- que se liiibia iineiiado ciega. Hogó a Jhon quo diera la
salón ilonde Tionedicl coinen/alia a impacientarse. I'l! vado, alguien propuso jugarse al bur.iirTal las prendas luz, pori|in> no quería convencerse de su desgracia. Y
aventurero alargó su aiaiio ancha y peluda para es- quo llevaban ¡im-stas. Do este modo fuerojí quedándose cuando éste le dijo que estaba iluminada la estancia,
trechar lu del arislócrata, que, n(j correspondió, de los pervertidos jóvenes de ambos sexos, casi en paños se miró al espejo, sin ver reflejada su imagen.
oiomento, al ademán. I'ero luní mirada de foi es]Josa menores; lo que dio lugar a ijuc las muchachas de-
jaran al aire sus brazos y parte del pecho y de las Angela al cerciorarse del estado de su madre, ff
le obligó a claudicar por completo, y posó su mano abrazó a ella lanzando desiíarradores gritos. Carlos
en la diestra del cimlraiíandistu, al lienipo que decía: piernas, con gran eonlenlamiento de sus acompañan-
tes, qu? asi recreaban la vista con encantos que presenciaba la escena conmovido.
—Acepto esa alianza que u.«;!ed propone. antes les habían estado vedados. Dos horas después, Jhon Warrim-r era detenido por
—Lo esperaba poripie es lieneficiosa para los dos Al volver C:irlos a su casa, se enteró do las cartas la policía en su propio domicilio.
— repuso Jíenediet ron iminralidud. ,v del recado de su amada, y fué en su busca, sa-
líi pacto estaba In-rlm. iiiendo que había voello al cabaret, mhindo se dirigió Eiilhiíjii
A partir de aquel ¡lisiante empezó ana vida agitada tires n roso.
y loca para la familia Warriner. Las puertas de su Los desdicliados sucesos que acabamos de narrar,
mansión se abrieron para tuda clase de líente, hasta la liieienm volver ;d buen camino a la familia Warriner.
más absurda y peligrosa. En i'l jardín de su morada so h:illabaii la sefiora
Jhon Warriner, sii espusa y Henedict, pasaban la.'i
noches de catiaret en raharnl y de diincintt en daiiciu^i. li^; ;
Warriner. casi coaqtleiarnenle curada de su ceguera.
\iigela y Carlos. L.i señor;i Warrinor estaba sentada
(•n un sillón ilc mimlires, protegiendo sus ojos de los
y en todos los esta!ileeimíenlos en que se hace consu-
mo do licor, para promover la venta del articulo.
líarry Van Alslync, vicioso y cretino como poecj^,
aprovechó la nuevii postara social de los Warriner, a
^ J¿fñ rayos solares ciai una visera de celuloide verde. A su
lado, pernianeciao de pie, Carlos y Angela. Esla leía
una carta de so padre que les anunciaba su próxima
los que veía de iii>cbe en todos los lugares donde se ^ , libertad y que fijaba para aquella fecha la boda
rinde culto a Uaco ,\' a Venus, para pervertir u An- de su hija con Carlos Oraham, el único que supo no
jíela, a la que desi/iba ardientenicnte. di'.spreciarlos en sus doBdichafi.
La joven, inlliiida por el ambiente que ¡a rodeaba y V mientras aiiuellos tres corazones saltaban de ale-
lun entera libertad de sus aclot;, pues sus padres no se gría dentro del pedio, la señora Warriner atrajo a los
cuidaban en ahsoialo de ella, .so dejó conducir ¡Hir los dus jóvenes hac¡:i su pcclio, quedando enlazados por un
caminos del vicio y de la degeneración a los ipie la :il)razo que simbidizaba u'i porvenir lleno de amor.
arrastraba llarry sin i|ue la mucliacha BG diera e.\¡icia
i'uenta do lo que aquello significaba. VIH
Angela no vela nuis que el aspecto alegre y brillante
de aquellas tiestas. \ como era ilarry Van quien la
llevaba de la mano a este nuevo mundo, cuya exis-
tencia no había sospechado ella, se iba olvidando iii-
•rW J Este número ha sido visado
sensiblcnienle de Carlos (.irabum, (pie la amaba con un
amor puro y ilesinteresado. p o r la c e n s u r a
iVyw^Av%v^%wv!Aww^niW%