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Los 4 Tipos de

Contaminación Acústica
Por
María de los Angeles Virguez

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La contaminación acústica es la generación de ruido molesto que


afecta al entorno que nos rodea y que influye sobre los seres vivos.
Forma parte del amplio espectro relacionado con la polución y sus
efectos nocivos sobre el planeta. Ese sonido indeseable puede
manifestarse de varias maneras, al igual que sus consecuencias
sobre las actividades humanas.

Aunque algunos investigadores argumentan que este tipo de


contaminación no implica una acumulación residual sobre el ambiente
o el cuerpo, otros difieren al respecto. De hecho, la contaminación
sonora tiene efectos nocivos que pueden ser inmediatos o se pueden
prolongar en el tiempo en determinadas circunstancias.
El mayor o menor grado de afectación sobre los seres vivos
(principalmente), depende de la intensidad de los decibeles, si la
frecuencia del sonido es alta o baja, y la duración. Según la OMS, el
nivel aceptable de ruido debe estar por debajo de los 55 dB. Por
encima de eso, no solo aparecen las molestias, sino también efectos
secundarios que afectan la salud.

Ciertamente el ruido no causa la muerte, pero está asociado con la


hipertensión, alteración del sueño, estrés, falta de concentración,
interferencia cognitiva, daño psicológico y la pérdida de audición.
Además, puede afectar patrones de alimentación y apareamiento en
los animales, causar daños estructurales por las vibraciones y
devaluar las propiedades urbanas.
Se estima que la contaminación acústica seguirá en franco ascenso a
causa de la industrialización, urbanización y sobrepoblación. Los
ruidos que más nos aquejan son aquellos asociados con el tráfico,
zonas industriales, edificaciones, ferrocarriles, bares, entre otros.
Para entender un poco más sobre ellos, es necesario analizarlos con
más detenimiento.

Clasicficación de los tipos de


contaminación acústica

Ruido vehicular

Es sin duda la fuente de contaminación acústica más importante


debido a su continuo desarrollo y su presencia en cualquier ámbito
social. Puede incluir coches, motocicletas, trenes, autobuses,
camiones, aviones, maquinaria pesada, barcos y mucho más. El
tráfico es una fuente constante de ruido que afecta las zonas más
próximas a este tipo de circunstancia.

La proliferación de automóviles ha incidido negativamente en este


sentido, dado que contaminan en varios niveles. Se ha estimado un
aumento de hasta 10 dB cuando un auto pasa de 50 a 100 km/h,
incrementado el ruido del motor, escape, toma de aire, ventiladores y
llantas. Asimismo, un camión pesado hace hasta 30 veces más ruido
que un coche normal.

Por otra parte, la contaminación sónica vehicular también está


condicionada por distintos factores que van más allá del
funcionamiento del transporte. Aquí es necesario referenciar el
mantenimiento de las vías, construcción de barreras sónicas,
penalización de modificaciones ilegales, uso de transporte alternativo,
reducción de la velocidad, agilización del tráfico y más.

Otro factor importante son aquellos sonidos perturbadores asociados


con las vías férreas, que incluye trenes de carga tradicionales y el
subterráneo (Metro). Cuando frenan, aceleran, utilizan sirenas u
otros sistemas de advertencia producen de 10 a 20 dB más que otras
fuentes. Esto va a depender del mantenimiento, la frecuencia de paso
y la distancia del recorrido por la zona.

A pesar de que la contaminación acústica provocada por los aviones


solo afecta sus alrededores, sigue teniendo efectos
contraproducentes. El incremento del tráfico aéreo, la incorporación
de jets más potentes y la expansión de las ciudades siguen
agravando el problema. Además, su ruido puede romper ventanas,
agrietar paredes y sacudir edificios.

Ruido industrial

Como su nombre lo indica, está asociado con las actividades que se


llevan a cabo en el sector de la manufacturación y fabricación de
productos. Se genera en las distintas etapas de los procesos, ya sea
al soldar, martillar, taladrar, moldear, empacar, transportar, etc.
Puede generar una atmósfera bastante ensordecedora que afecta al
entorno y a sus trabajadores.

Dado que las máquinas de diversa índole son el componente principal


para crear materiales y hacer más efectivos los procesos, son las
responsables de este tipo de polución. El nivel del ruido va estar
sujeto a la clase de industria, donde las frecuencias altas son
comunes en minas, petroquímicas, acereras, centrales
termoeléctricas, plantas de cemento, entre otras.

El sonido que causa molestia, incomodidad y alteración del entorno


puede surgir de distintas fuentes que no se han sustituido por
versiones más silenciosas. Ejemplo de ello son los motores de
combustión, herramientas pesadas eléctricas o neumáticas,
ventilación mecánica, vibraciones desmesuradas, flujo presurizado y
mucho más.

Ruido urbano

En este caso se toma en cuenta aquellos ruidos producidos por


fuentes en el hogar y en el vecindario. En las actividades diarias son
comunes las alteraciones de la tranquilidad por televisores, radios,
ordenadores, móviles, equipos de sonido, licuadoras, aires
acondicionados, aspiradoras, teteras, lavadoras, secadoras, etc.

Expertos han estimado que el porcentaje de este tipo de


contaminación se ha duplicado cada 10 años desde la Revolución
Industrial. Vivimos rodeados de cualquier cantidad de ruidos en casa,
como niños jugando, bebés llorando, puertas que se cierran,
personas gritando, vecinos discutiendo, perros ladrando y todo lo
relacionado con el entretenimiento en comunidad.

La causa más habitual de contaminación acústica es el uso


indiscriminado de la música con volumen alto en gran cantidad de
eventos y ocasiones especiales. Esto se manifiesta en bares,
restaurantes, eventos al aire libre, festivales y manifestaciones
variadas de la sociedad.

Escala referencial de sonidos

Estos criterios no son uniformes, pero dan una idea de la intensidad


para algunos sonidos que son habituales, como por ejemplo:

 Pájaros trinando: 10 dB
 Hojas cayendo: 20 dB
 Bibliotecas o museos: 30 dB
 Habitación tranquila o teatro: 40 dB
 Conversación normal: 50 dB
 Máquina de coser: 60 dB
 Aspirador o secador: 70 dB
 Tráfico moderado o fábrica: 80 dB
 Claxon de coche: 90 dB
 Metro, motocicleta, corta césped: 90 a 100 dB
 Concierto de rock, sirena, despegue de avión: 120 dB
 Martillo neumático: 130 dB
 Disparo o motor de jet: 140 dB

Estos niveles con los que se mide la contaminación acústica o


auditiva, empiezan a tener un efecto dañino cuando superan ciertos
decibeles. En este sencido, cuando el grado de sonido se ubica entre
50 a 90 dB genera molestia, pero no provoca daños.

El siguiente nivel esta entre el rango de 90 a 130 dB, en este grado


la intensidad de ruido transforma el dolor en un daño permanente en
los sistemas auditivos. El último nivel se ubica a más de 130 dB, y es
tan fuerte que puede generar la perdida de la audición de forma
inmediata.

Referencias

1. Fostater, Mathew, (2017). Pollution, Noise. Recuperado de


encyclopedia.com.
2. Bradford, Alina (2015). Pollution Facts & Types of Pollution.
Recuperado de livesccom.
3. Bhatia, Rajiv (2014). Noise Pollution: Managing the
Challenge of Urban Sounds. Recuperado de earthjournalism.
4. Stansfeld A., Stepehen y Matheson P., Mark (2003). Noise
pollution: Non-auditory effects on health. Recuperado de
academic.oup.com.