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DIOSES ANDINOS Y EXTIRPACION DE IDOLATRIAS

ETNOHISTORIA DEL AREA ANDINA

LICENCIATURA EN ETNOHISTORIA

DR. ELIO MASFERRER KAN


MTRA. ANA ORTIZ SANCHEZ RENERO

Sánchez Aparicio María Guadalupe

5to. Semestre
Dioses Andinos y Extirpación de Idolatrías

En el presente trabajo, se llevará a cabo una interpretación de los Dioses de la


región andina que se tenían desde antes de la llegada de los españoles a esta.
Tomando como referencia a María Rostworoski, sobre las estructuras religiosas
que se tenían; y de como por prejuicios y desconocimiento de las mismas, se
realizó lo que llamaron los religiosos católicos “extirpación de idolatrías”. Esto se
dio por la práctica de la evangelización cristiana, y no se partió de un conocimiento
y valoración de la fe y práctica religiosa indígena, en muchos casos fue todo lo
contrario, dándose dentro de un contexto de dominación y colonización (Spedding,
2008.9). A la llegada de los españoles a la región de los andes, su principal
objetivo era cristianizar a los indígenas y esto estaba vinculado a la colonización.

En la cultura de los pueblos andinos, se consideraba que el culto a los


antepasados y a las deidades era esencial para ellos, ya que mediante esta unión
se une o se acerca a los seres divinos, y mediante esto se asegura el bienestar
individual, la pervivencia de todo el grupo social (Gareis, 2007). Dicha cultura tenía
dentro de su religión rituales y creencias religiosas que giraban en torno a la
naturaleza, lo mismo se consideraba sagrado un hombre, un cerro, un árbol, una
piedra, esto era la relación que existía con su medio ambiente, y esto son
integrados y por lo tanto participando a la vez, de los mismo estados divinos y
sagrados.

Considerando las variaciones regionales, la religión andina estuvo basada en un


núcleo común de los conceptos de deidades relativas, tanto a la tierra, como a la
lluvia y al sol, y a los diferentes productos agrícolas sobre los cuales cada grupo
humano formo su economía. Los dioses y las fuerzas naturales eran
personificados en seres especiales, y estos también en los humanos, y esto
asociado al grupo de gobernantes, que tenían el manejo de lo sobrenatural, el
control de las fuerzas de la naturaleza, la curación de las enfermedades,
capacidad de premoniciones, y sobre todo la manipulación política de la sociedad.
Considero que la tierra, dentro del conjunto de elementos que forman la
comunidad indígena, se le da el de lugar sagrado, centro integrador de la vida de
la comunidad. En ella viven y con ella conviven, y a través de ella se tiene una
convivencia y una comunión con sus antepasados. En los indígenas existe un
sentido natural de respeto por la tierra; ella es la Madre Tierra, que alimenta a sus
hijos, por eso hay que cuidarla, pedir permiso para sembrar y no maltratarla. La
tierra refleja un cimiento del cosmos, en ella se fundamenta su realidad, y es
también en donde todas las fuerzas sagradas, se manifiestan y se ven en montes,
bosques, vegetación y aguas. Este sistema también estuvo asociado a la
adecuación de la antigua práctica de veneración de los ancestros en cultos con
gran participación popular. En que los soberanos, nobles y patriarcas de los ayllus,
tras las celebraciones de momificación, asumían un papel de huaca, es decir de
ídolo sagrado y pasaban a hacer adorados en fiestas religiosas por diversas
generaciones. Dentro de las estructuras en el mundo andino nos encontramos que
son complejas, ya que dentro de la visión que se tenía era una estructuración en
dioses mayores, menores, héroes, mallquis, diosas, parejas divinas, además de
jerarquías, superposiciones, de divinidades locales y étnicas, dentro de la
concepción andina nos encontramos con una dualidad de los personajes
masculinos en el que hallamos un constante fundamento dual que corresponde a
un modo peculiar de concebir el universo. En la información proporcionada por las
crónicas y los documentos encontramos que cada divinidad poseía su doble,
llamado “hermano” por los naturales. Tenían la idea de que todo dios disponía de
una réplica, del mismo modo que cada Inca poseía su huaque o hermano.

Sobre los dioses que se tiene mayor información son Tunupa, Viracocha y
Pachacamac, se descubren en ellos aspectos dobles, es decir lo de arriba y lo
abajo, además de atributos opuestos, hechos que llevan a una cuatripartición
religiosa. Este concepto obedece a la organización andina por excelencia pues
para los naturales el esquema del mundo era doble, de ahí que debían enfrentarse
a fuerzas opuestas y al mismo tiempo complementarias, y esto se transformó en
una oposición de hombres masculinos, mujeres masculinas, hombres femeninos y
mujeres femeninas. Y con esto encontramos que esta manera se dan diversas
formas, no sólo en los esquemas religiosos, sino en la organización sociopolítica,
se reflejó también en diversas actividades y manifestaciones culturales.

DIOSES MAYORES

Esta visión que tuvieron los habitantes de la región andina, nos da un amplio
panorama, que su religión se basó principalmente en lo que era esencial en su
vida y que dependiendo de la región en la que habitaban era como daban esa
significación a sus Dioses, tomaremos los que tuvieron mayor relevancia dentro de
estructuración religiosa en el área andina, ya que los atributos que se les atribuyen
nos ejemplifican como era esta.

Para ilustrar esta manera de organización religiosa empezaremos, por el Dios


TUNUPA (Costa y Sierra Sur), ya que se refiere que este debió haber sido una
divinidad muy antigua, en el Colesuyu junto con el Altiplano siendo esta área la de
máxima influencia para su culto. Y encontramos en sus atributos que son los
principales el fuego celeste o sea el rayo, en el sur es a este Dios a quien se le
atribuye el control de estos fenómenos naturales. Sin embargo, el mito de Tunupa
estaba también conectado con los volcanes, la región sureña se distingue por los
numerosos volcanes por el que este dios está asociado no sólo con el fuego del
cielo sino con el fuego que emergen delas entrañas terrestres. Otro de sus
atributos era ser el dios de la lluvia que cae junto con la tormenta y fecunda la
tierra. También era el dios de las fuentes, de los ríos, y no solo fecundaba la
Mamapacha sino que, al caer sus rayos en la gran laguna de Titicaca, fertilizaba
los peces que la poblaban. Esto nos lleva a tener una cuatripartición en el que los
indígenas veneraban a dos pares de dioses, que ellos serían Taguapaca, Taapac,
Tarapaca y Tunupa, dos ellos serían divinidades de arriba o sea el fuego del cielo
y la lluvia, mientras los dos procedían de abajo, es decir del elemento ígneo y del
líquido de lagunas, ríos y fuentes, en el que se da arriba = fuego cielo (rayo), agua
del cielo (lluvia) y abajo = fuego de la tierra (lava), agua de la tierra (lagunas, etc.),
como sugiere Rostworoski, al dar la explicación de este Dios en el Sur nos
podemos dar cuenta que la importancia que tenían estos fenómenos naturales y a
través de atribuirle poderes a estos y darles nombre de un Dios, y sobre todo de
los fenómenos que son de vital importancia para el ser humano; como son el
fuego y el agua para su supervivencia en la tierra. Con la descripción de este Dios,
podemos tener una visión de cómo estaba constituida la designación de Dioses
dentro de la religión andina, y tenemos más ejemplos de los que daremos sus
nombres y algunos atributos que son necesarios para el entendimiento de esta
vinculación entre el hombre y su medio ambiente, en el que desarrolla su vida y se
obtiene del mismo los elementos necesarios para la su vida.

Por otra parte, Viracocha es de los dioses que goza de más prestigio en el ámbito
andino en la sierra sur. Es posible que su difusión se debiera a los religiosos
católicos que buscaban un nombre para explicar a los naturales el concepto de
Dios. Además, que se añaden diversas palabras para esclarecer su calidad de Ser
Supremo. Después de las guerras y triunfos de los cuscos sobre los chancas, se
produjo un cambio en la devoción y el Inca reinante dio prioridad al culto solar. Se
dice que Viracocha ni el Sol fueron divinidades creadoras del género humano.
Según la ideología indígena, la convicción general de los Andes era que los
hombres procedieron de determinadas y distintas pacarisca o lugares de origen.
En lo referente a esto se decían procedentes de piedras, fuentes, lagunas, ríos,
cuevas, animales, aves, árboles.

Otro ejemplo que tenemos sobre los dioses de una determinada región y con
atributos específicos, así como la dualidad que existe, es Pachacamac, en la
costacentral, y en el que se refleja atributos celestes, y de los movimientos de la
tierra los temblores, es por esto que le llaman un dios ctónico, dentro de este
contexto se da esta dualidad de lo arriba como dios del cielo y de abajo como dios
de la tierra, esto se representa con la oposición de Lurin y Anan.
También encontramos que se le daba el atributo de oráculo y como “el hacedor del
mundo”, de todo lo que se encontraba en él. El animal con el que se asocia es la
zorra, ya que se menciona que en uno de sus templos se encontraba una estatua
de zorra en oro, así mismo también se menciona que se le sacrificaban estos
animales.

Nos encontramos otros dioses que tienen relación con fenómenos naturales y que
se encuentran dentro de una región geográfica específica, como Illapa en la sierra
sur y su asociación es al relámpago, trueno y rayo, era a quien se le pedía la
lluvia; pero también se le pedía que alejara el granizo. Pariaca en la sierra central,
se cree que es una divinidad también relacionada a las lluvias pero a las
torrenciales, las que producen los temibles huaycos. Libiac en la sierra central y
norcentral, que también se relaciona con el rayo, dicho culto era propio de los
habitantes de lugares cordilleranos, en donde las tormentas son muy violentas.
Terminamos con una pareja que son Chicopaec y Aipaec en la costa norte, que en
la lengua yunga son Chicopaec, el criador y Aipaec, el hacedor ante la dualidad
cosmogónica masculina. Aipaec se le toma como una divinidad celeste agrícola,
relacionada con el poder y la influencia del Sol sobre las plantas, los animales y
los hombres. Al hacer mención de estos dioses con sus atributos nos podemos dar
cuenta que no solo se les atribuía poderes divinos a lo que era bueno para la vida
de los habitantes en la región andina, sino también a lo que les causaba desastres
y pedían para que cesaran estos desastres naturales.

Encontramos que los dioses a los que se le da mayor veneración, por estar dentro
de una región específica y que los atributos que se les dan son en función a los
fenómenos naturales, que se presentan en esa área geográfica y van asociados a
su relación con ellos y a la función que tienen dentro de la vida andina y que esta
visión entra también la de la reciprocidad, que para cultura andina tiene una gran
importancia y es lo fundamental en su vida, ya que dentro de su pensamiento no
se puede recibir sin entregar algo a cambio, esto es en toda su estructuración, y
esto se ve reflejado en el comportamiento social.
Considero que dentro de esta visión los frailes utilizaron a los dioses andinos para
poder llevar a cabo la evangelización como los hicieron con el Dios Viracocha,
divinidad incaica, y le dieron mayor relevancia de la que tenía, a la vez que omitían
las múltiples referencias indígenas a las pacarinas o lugares donde se decía
proceder los naturales, esto lo utilizaban para hacer entendida la idea de un Dios
único.

Y presentan el término huaca, voz quechua y aymara, para señalar lo sagrado,


el ídolo y el santuario. Así mismo los dioses a los que los habitantes de la región
andina fueron estableciendo, tuvieron también una justificación ideológica, para el
asentamiento de la población en territorios delimitados y el necesario control de
sus recursos naturales.

EXTIRPACIÓN DE IDOLATRIAS

Después de la conquista, los religiosos actuaron sobre las creencias indígenas


para explicar a los naturales la religión que se deseaba imponer. Sin embargo,
parece que la misión que estos religiosos emprendieron, no dio en seguida los
resultados esperados, ya que se dio una persecución sobre las idolatrías, estos
hechos se debieron a la carencia de comprensión de los frailes evangelizadores,
ya que tenían una visión completamente diferente a esta estructura que
encontraron en los Andes y todo lo que no era parte del catolicismo tenía que ser
prohibida o extirpada. Los frailes dentro de estos Dioses veían a esas divinidades
o huacas, unas manifestaciones diabólicas y el intento del “espíritu maligno” de
engañar a los hombres, dado el desconocimiento que tenían estos
evangelizadores sobre la composición religiosa que tenían en los Andes. Nos
encontramos que esta tarea de adoctrinamiento y catequización implicaba destruir
los elementos propios de su cultura ancestral andina, y esto implicaba desde la
religión, lengua, usos y costumbres; extirpar de raíz todos los elementos que
daban esa personalidad cultural, y que el indio veía como una arma de resistencia
espiritual e ideológica, a sus prácticas religiosas, para la aceptación de la nueva fe
y cultura occidental.
Este acto de extirpación de idolatrías se empezó a llevar a cabo durante el
mandato del Virrey Francisco de Toledo, quien fue el principal en apoyar la idea de
perseguir a los hechiceros y dogmatizadores indígenas, se consta en diversos
documentos, visitas y causas, los administradores del virreinato buscaron extirpar
las idolatrías de las huacas. La realización de la extirpación de idolatrías
principalmente se dio por la misión en la provincia Peruana, a la llegada de la
Compañía de Jesús en 1568, y esto es conocido a través de lo extraído de las
cartas anuas, estos relatos e interpretaciones de creencias, mitos y ritos de las
poblaciones indígenas del Perú, que eran clasificados en la categoría de
“idolatrías”, esto siendo contraria a la fe católica. Para esta tarea tuvieron una
participación intensa los “curas doctrineros, extirpadores de idolatrías”. En el que
procedieron a ser visitas y con el apoyo militar, los sacerdotes visitaban los
pueblos indios para quemar todo símbolo cultural andino, sobretodo símbolos
religiosos, principalmente a las huacas que se les consideraban lugares sagrados
y los ídolos venerados por la población andina. Este proceso aspiraba a destruir
esta visión andina religiosa, así como también al sistema de creencias y valores
ancestrales.

El interés de los jesuitas hacia las “idolatrías” forma parte de un proyecto global de
“destrucción de religiones autóctonas” llevado a cabo paralelamente a la
evangelización y cuya expresión represiva tomó la forma de las campañas de
extirpación de la idolatría. Así se manifestó en el documento escrito al Rey por el
Padre Pablo José de Arriaga de la Compañía de Jesús en 1621, en el cual dice:

Siempre se entendió que todas las provincias, y aun pueblos del Perú, aunque a tantos
años, que son cristianos, habían quedado, algunos rastros de idolatría. No se maravillara,
que mal tan antiguo, y tan arraigado, y connaturalizado, en los Indios, no se haya del todo
desarraigado……

Los jesuitas habían enviado una misión a Huarochirí; fueron allí a consecuencia de
un pedido apremiante del virrey y del arzobispo. Para 1577 en San Damián, ya
habían descubierto los jesuitas muchos ritos paganos (Duviols, 1975: 154).
Para finales del S XVI y principios del XVII, el cura doctrinero Francisco de Ávila
puso a las autoridades coloniales, en alerta al denunciar a sus feligreses andinos
de proseguir clandestinamente con los cultos precolombinos. Ávila afirmo que los
indígenas de su parroquia, pese a ser bautizados desde hace mucho tiempo, eran
idolatras y rendían culto a las deidades andinas como antes de la conquista
(Gareis, 2007).

Ávila desde su llegada a este lugar predico cada domingo y fiesta contra la
idolatría, rebuscando y destruyendo ídolos(Duviols, 1975: 154),el documento
sobre la recopilación de estas idolatrías es llamado “Tratado y relación de los
errores, falsos dioses y otras supersticiones y ritos diabólicos en los que vivían
antiguamente los yndios de las provinciasde Huarocheri, Mama y Chaclla y oy
también viven engañados con gran perdición de sus almas, [San Damián], la fecha
tentativa en que fue escrito en el año de 1608.

El suceso que intensifico las investigaciones de Ávila; es la muerte por flujo de


sangre de una joven india, sacerdotisa de cierto ídolo, Ávila predico allí mismo,
ante los indios congregados, demostrándole que la joven había muerto por no
haber abandonado a tiempo el culto gentílico. Su sermón conmovió de tal modo a
la población, en la que habían hecho mella ya las anteriores represiones y
amenazas, que todos vinieron a manifestar sus ídolos (más de 400), y a pedir
confesión. Por primera vez se había logrado una denuncia colectiva delos indios
idólatras. Ávila pidió al rector de la Compañía de Jesús, algunos padres que le
ayudaran en las confesiones de tan numerosos idólatras. Este accedió, enviando a
Huarochirí los padres Pedro de Castillo y Gaspar de Montalvo, quienes
“comenzaron a predicar contra la idolatría, y juntamente a deshacer y desbaratar
las huacas y adoratorios que se iban descubriendo. Sobre este asunto en el que la
denuncia de Ávila y esta campaña de extirpación, nos señalan la existencia de
prácticas idolátricas aisladas, sino que se daba como la existencia de una idolatría
generalizada.
Con los actos que Francisco Ávila lleva a cabo, en algunas provincias a principios
del S XVII, se menciona un descubrimiento de idolatrías, estas prácticas religiosas
considero que de alguna manera, se le pueden atribuir a que la evangelización
tuvo un fracaso significativo y que pone en duda de si los indios del Perú,
realmente habían aceptado la religión cristiana, o seguían teniendo el mismo culto
a sus dioses, como cuando los conquistaron. Cabe resaltar que estas campañas
tuvieron otros móviles más allá del evangelizador.

Este acto de extirpación de idolatrías, considero que cambio la manera del culto a
sus dioses, pero no lo exterminó por completo. Y otro punto importante sobre esta
persecución de idolatrías es que los indios peruanos, no estaban sujetos a la
Inquisición, ya que se les consideraba neófitos en la fe cristiana, este hecho hace
que la Extirpación fuera institucionalizada como complemento del Santo Oficio, al
hacer una analogía entre las formas de actuación de ambas instituciones se
debieron a que la Extirpación se organizó tomando como modelo a la Inquisición.
Aunque considero que la Extirpación de alguna manera estaba relacionada con la
Inquisición, ya que al parecer el modo de proceder de la Inquisición y de la manera
en la que llevaron el de la Extirpación fueron de alguna manera iguales, y aunque
al parecer no dieron en ambos casos los mismos resultados. Los datos que nos
dan los documentos es que el impacto, que tuvo la Extirpación en la población, no
equivalió al parecer exactamente a la influencia que ejerció la Inquisición sobre el
resto de los habitantes del virreinato peruano. Al igual que en los procesos de la
Inquisición, también en los procesos de la extirpación la condición económica de
un acusado podía jugar un papel importante en el rumbo que tomaba el proceso,
ya que al apresar a una persona, generalmente se embargaban también sus
bienes. Los condenados debían abandonar la idolatría, se les ponía una
vestimenta especial, con soga al cuello y coroza en la cabeza y tenían que sufrir
afrentas penosas, la pena impuesta consistía en azotes que recibían los
condenados mientras que los paseaban montados en una bestia de carga por las
calles del pueblo. La mayoría de los condenados fueron reconciliados.
Aunque considero que este acto de Extirpación de Idolatrías, fue llevado por los
“curas doctrineros”, como un extensión de la Inquisición y como ya se mencionó
los indios sobre todo del virreinato del Perú, no tenían la jurisdicción para poderlos
procesar y con esto de alguna manera apropiarse tanto de sus propiedades, como
de los ídolos que tenían y que algunos eran hechos en oro y plata, así como en el
caso de Francisco de Ávila, que como se menciona en Duviols, que es hijo de un
noble Inca, a lo que él no acepta y al tener una formación religiosa jesuita, actúa
como un inquisidor y es uno de los principales extirpadores de idolatrías, la
recopilación que hace de estos actos ceremoniales, nos da cuenta de cómo era la
visión de los habitantes de los Andes y como tenían esta relación con su medio
ambiente, así como considero que de alguna manera también quiere con esta
acciones tener lo que se consideraba para los representantes de la iglesia católica
era la pureza de sangre.
BIBLIOGRAFIA

Duviols, Pierre
1975 Francisco de Ávila, extirpador de la idolatría. Estudio bibliográfico, en
Dioses y Hombres de Huarochirí, Siglo Veintiuno, México

Polia Meconi, Mario


1999 La cosmovisión religiosa andina en los documentos inéditos del
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Rostworoski, María
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Spedding P, Alison
2008 Religión en los Andes, Extirpación de idolatrías y Modernidad de
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*Iris Gareis EXTIRPACION DE IDOLATRIAS E INQUISICION EN EL


VIRREINATO DEL PERU, 2014
ezproxybib.pucp.edu.pe/index.php/boletinira/article/download/9542/9946,
Consultado el 11-12-16.