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Sábado 9 de junio de 2018

PUTIN (Otra Vez)


Si una nación no es capaz de preservarse y reproducirse,
si pierde sus valores e ideales vitales,
entonces no necesita enemigos extranjeros;
se derrumbará por sí misma.
Vladimir Putin
Política y criterios de análisis

Nadie puede negar que Vladimir Putin es un sujeto interesante. Fuera de Rusia, las opiniones sobre él
son tan contradictorias como variadas: desde quienes lo consideran como el último defensor de los
auténticos valores de Occidente, hasta quienes ven en él solo un hábil agente de la ex-KGB que, en el
fondo, no es más que un comunista encubierto.

Vladímir Vladímirovich Putin


Presidente de la Federación Rusa
Quizás haya una pizca de verdad en ambas opiniones y, al mismo tiempo – desde el momento en que
una pizca nunca lo es todo – lo más probable es que ambas apreciaciones estén completamente
equivocadas. En rigor de verdad, a mí en lo personal el sujeto me interesa más que nada como un muy
buen ejemplo de una categoría política que algunos llaman "pragmatismo " y otros "Realpolitik". Por
mi parte prefiero llamarlo simplemente "política práctica" entendiendo por eso un criterio de toma de
decisiones políticas sumamente independiente de ideologías – aunque no necesariamente
independiente de ideas y, dado el caso, incluso de ideales – pero, en lo fundamental, completamente
alejado de cualquier fantasía utópica. Y eso es lo que lo hace difícil de entender, sobre todo en un
ambiente político que todavía se maneja con las categorías políticas del Siglo XX.

Hace ya un par de días surgió una discusión bastante interesante que ilustra casi a la perfección como
es que NO debe hacerse un análisis político, como es que NO debe juzgarse a una figura política y
como es que se termina NO comprendiendo lo que sucede hoy en el ámbito de la política internacional
que, según unos cuantos grandes políticos que ha tenido la Historia de Occidente, vendría a ser el
ámbito de la "verdadera" política.

Una discusión amistosa

El tema arrancó cuando un amigo publicó la siguiente cita del Ministro de Relaciones Exteriores de la
Federación Rusa, Sergei Lavrov:
"Estamos particularmente agradecidos a nuestros socios argentinos por la colaboración para luchar
contra la glorificación del nazismo. El programa de mi visita estipula la apertura de la exposición
documental "Holocausto: destrucción, liberación, rescate" en el Congreso Nacional de Argentina
2
dedicada a la hazaña de los soldados soviéticos que salvaron las vidas de miles de prisioneros de
campos de concentración. Es alentador que el recuerdo se mantiene vivo en Argentina."
A lo cual mi amigo le agregó el comentario de: "El pez por la boca muere" en obvia alusión a una
supuesta coincidencia de la política rusa con los intereses israelíes.

A partir de allí se armó una discusión en todos los colores y todos los matices con, curiosamente,
bastante poca – por no decir nula – referencia a las declaraciones de Lavrov pero una constante
referencia a Putin. La discusión tuvo de todo; desde algunos (dos o tres) que tratamos de explicar el
posible criterio que guía a Putin en su política exterior, pasando por algunos (pocos) que directamente
respaldaban a Putin como defensor de los intereses de Rusia y terminando con (una mayoría de)
nacionalistas locales empecinados en querer entender la política actual a partir de las publicaciones de
Sergei Nilus de principios del S.XX cuando el Estado de Israel era todavía solo un producto de la
imaginación de Moses Hess, Leo Pinsker y Teodoro Herzl. Tal es así que hasta en un momento la cosa
se fue por las ramas con un largo excurso sobre ucranianos, Stepan Bandera, Nietzsche, movimientos
europeos identitarios y temas varios conexos.

Serguei Lavrov
De modo que empecemos por el principio; es decir: por las declaraciones de Lavrov.

El pasaje arriba citado es un fragmento de 69 palabras sobre unas 5.100 que constituyen el total de una
entrevista que Clarín publicó el 18/05/2018 en su página web. [1] De modo y manera que ya de
entrada tenemos lo siguiente:

1)- El fragmento citado representa algo así como el 1.35% del total de lo que Lavrov dijo.

2)- El resto se refiere a:


 La reunión de cancilleres del G20.
 Las relaciones actuales entre Rusia y Argentina (tema de donde procede la cita).
 El enfrentamiento entre EE.UU. y Rusia,
 La posible vuelta a la Guerra Fría con el papel de América Latina en el contexto,
 Las acusaciones del envenenamiento de Serguei Skripal y el conflicto de Rusia con Gran
Bretaña,
 El retiro de Trump del acuerdo nuclear con Irán,
 El acercamiento entre Corea del Norte y Corea del Sur,
 El tiempo previsto para la presencia rusa en Siria,
 Las perspectivas de una cooperación entre el Mercosur y la Unión Económica Euroasiática y...
 (¡por supuesto!).... el próximo mundial de fútbol.
3)- La entrevista a Lavrov fue realizada por Natasha Niebieskikwiat, una periodista de ascendencia
judeo-polaca [2] y de origen cubano [3] que trabaja en Clarín desde 1993 y para quien las Malvinas
son una "colonia británica que reclama la Argentina" [4]. Amiga del extinto fiscal Nissman, [5]
3
Niebieskikwiat es miembro del CARI, [6] que es la filial local del Council on Foreign Relations (CFR)
norteamericano [7] y autora de Lágrimas de Hielo que es – o al menos pretende ser – "una
investigación sobre los abusos y torturas sufridos por los soldados argentinos de sus propios
superiores durante la guerra de Malvinas" [8]
No se enojen conmigo, pero si es por creerle a la fuente, yo a Clarín le desconfío y a la Natasha no le
creo ni la hora aun cuando admitamos que, con Lavrov, tanto Clarín como la Niebieskikwiat se deben
haber cuidado al menos un poco porque, como todo el mundo sabe, el Kremlin no deja que las
palabras de un Lavrov se tergiversen impunemente.

4)- De hecho, si uno pone las escasas 69 palabras de Lavrov bajo la lupa, realmente no encuentra nada
que no sea lo esperable de un diplomático ruso. En primer lugar, la referencia al holocausto es
indirecta: es el título de la exposición; no una andanada de Lavrov en defensa o exaltación de la
Shoah. Lo que Lavrov desaprueba es la "glorificación del nazismo" y lo que subraya es "la hazaña de
los soldados soviéticos que salvaron las vidas de miles de prisioneros de campos de concentración".
[9] Esto incluso coincide bastante bien con el subtítulo de la exposición que es: "destrucción,
liberación, rescate" en dónde es obvio que, para el ruso, el énfasis está puesto sobre "liberación" y
"rescate" porque lo de la "destrucción" se supone que debe correr por cuenta de los alemanes; aunque
no sea tan así.

Pues bien, para llegar a partir de estos datos a la conclusión de que "el pez por la boca muere" el error
que se comete es bastante común y, por desgracia, bastante típico del nacionalismo argentino desde
siempre. Consiste, en no tratar de entender y comprender el real significado de un determinado
mensaje, documento o dato, sino en ir y buscar – dentro del mensaje, documento o dato – algo que se
condiga con una certeza establecida de antemano. Es el típico error que se comete por la inclusión de
una opinión adelantada sobre la base de una interpretación forzada.

Otra forma de llamarlo es error por presunción. Funciona al estilo de un "no importa lo que dijiste; yo
sé muy bien lo que en realidad quisiste decir". Es como cuando una persona, en una exposición
cualquiera sobre geografía, lanza la frase de "a lo largo y a lo ancho del planeta", sobre lo cual algún
partidario de la teoría de la tierra plana salta inmediatamente como leche hervida para señalar:
"¿Oyeron lo que dijo? ¡Está reconociendo que la tierra es plana! ¡Un planeta redondo no tiene ni
largo ni ancho!". O como cuando alguien menciona la palabra "reptil" en relación a un sujeto que es
particularmente repulsivo por su comportamiento arrastrado, o por su oratoria venenosa, y alguno de
los que escuchan inmediatamente grita que se ha hecho una referencia a los reptilianos de David Icke.

Los rusos y los alemanes

Para entender – o al menos para tratar de entender – a la política rusa actual lo que hay que hacer es no
empezar con Putin y, menos que menos, quedarse solamente con su gestión. El tema es muchísimo
más complicado y antiguo de lo que superficialmente parece.

Molotov(izq.) y Ribbentrop(der.)
Moscú, 23 de agosto de 1939
Para empezar: en toda Rusia no van a encontrar ustedes a muchas personas que, por decirlo
suavemente, simpaticen con los alemanes. Por más nacionalista y por más nacionalista-y-socialista
que sea el ruso, para él nacionalismo y socialismo son dos cosas. Los alemanes son una tercera.
4
Incluso propuestas rusas relativamente recientes como la de Alexander Dugin que especula con una
"Cuarta Teoría Política", girando alrededor de las distintas interpretaciones posibles de un nacional-
bolchevismo o un socialismo-nacional a la rusa, no tienen absolutamente nada que ver (y es más: ni
siquiera quieren tener algo que ver) con el nacionalsocialismo alemán al cual Duguin incluso
cataloga dentro de la categoría de los "fascismos" y lo declara definitivamente fracasado y superado.
Dicho sea de paso, hay algo que más vale que todos se metan en la cabeza: Duguin no es el "ideólogo"
de Putin. No lo es por una sencilla razón; Putin no tiene ideólogos.

Pero todo esto viene de algo que es muy anterior a Putin, a Duguin e incluso a Gorbachov,
la perestroika y la glasnost. Esto tuvo su origen allá por la época de Stalin cuando el astuto georgiano
se decidió a dejar hibernar su particular socialismo-en-un-solo-país en el frío de un temporal
congelamiento publicitario y se convenció de que tenía más chances de ganar – y también más para
ganar – del lado de los capitalistas que del lado de los "fascistas". Ese día Stalin se olvidó rápidamente
del Pacto Ribbentrop-Molotov, giró 180 grados y, previo arreglo con los plutócratas internacionales
que antes habían apoyado a Trotzky, se convirtió en el "Uncle Joe" [10] de Roosevelt, Churchill y
todos los politicastros de Nueva York y Londres.

En forma adicional, habiendo sido educado originalmente en un seminario, Stalin sabía que, para
llevar los hombres a cualquier combate, hace falta una fuerte motivación interior, una sólida fe en la
legitimidad de la causa propia y una firme decisión de vencer. Sabía, además que lo de la "lucha
internacional del proletariado" y las consignas usuales de la mitología de la liberación marxista-
leninista no serían, pero ni por asomo, suficientes para despertar en las masas combatientes ese
entusiasmo y esa fe. Hacía falta más. Hacía falta una motivación real, más profunda; incluso mística.
De ese modo, gracias a su perspicacia infernal (en el sentido estricto del término), nació en su cerebro
la idea de convertir esa guerra en una cruzada nacional contra Alemania. Así, cuando los alemanes
invadieron Rusia el 22 de junio de 1941, el Pravda ya tenía preparado su titular de antemano y al día
siguiente convocó a "La Gran Guerra Patriótica". [11]

Para entender muchas cosas acerca de los rusos actuales este punto es insoslayable. Desde 1941 hasta
hoy, 2018, han pasado 77 años. Los jóvenes que tenían 20 años en 1941 deberían tener 97 años hoy, si
es que queda alguno de ellos todavía. Pero los hijos de esos hombres, nacidos entre 1941 y 1945,
tienen entre 77 y 73 años por lo que unos cuantos aun viven. Y los nietos nacidos, digamos alrededor
de 1955/1960, son adultos de unos 58/63 años con voz, voto, decisión y eventualmente incluso alguna
magnitud de poder en la Rusia de hoy. Putin tiene hoy 65 años; cumplirá 66 en Octubre.

Vayan ahora y díganle a toda esa gente – sobre todo a los descendientes y familiares de los 26
millones de muertos que tuvo la Unión Soviética [12] – que sus padres y sus abuelos pelearon y
murieron en una guerra equivocada, del lado equivocado y por la causa equivocada. Por más que yo
crea que, efectivamente, eso fue lo que pasó, no iría a Rusia a decirlo sin una buena custodia y
razonables garantías de salir con vida del entuerto. Y en cuanto a Putin, está bien que tenga una buena
custodia y también bastantes buenas garantías de llegar hasta el helicóptero. Pero, si alguna vez
hubiese dicho algo así, en Rusia no lo hubiera votado ni su mamá y, más a la corta que a la larga,
alguien hubiera terminado ofreciéndole una taza de té suavemente aromatizado con una pizca de
polonio. Y el hombre lo sabe. No puede no saberlo. A esa cocina la conoce por dentro.

Los rusos actuales y su Historia

Para el ruso promedio actual, la victoria rusa de 1945 sobre Alemania es algo así como la reiteración
de la victoria de 1812 sobre Francia. Para él, la Historia de la Segunda Guerra Mundial se resume a
que Rusia fue atacada por Alemania; al principio las cosas no fueron nada bien para Rusia pero, a
costa de enormes esfuerzos y sacrificios, la Madrecita Rusia se repuso, expulsó a los germanos de su
territorio y terminó corriéndolos hasta Berlín aprovechando la oportunidad para ocupar media
Alemania y prácticamente toda la Europa Oriental.

Es una explicación muy simplista, por supuesto. Pero ¿a quién demonios le importan las
complejidades y las sutilezas cuando se trata de una "Gran Guerra Patriótica"?
5
Compruébenlo por ustedes mismos. El 2 de Mayo de 2018, en la Sociedad Filarmónica Shostakovich
de San Petersburgo, el Ensamble Alexandrov [13] ofreció un concierto bajo el título de "Las
canciones de la época de la guerra." El video es algo largo (reproduce el concierto completo) pero
vale la pena escucharlo y verlo para tratar al menos de percibir el espíritu que aun hoy despiertan las
canciones de aquella época. Observen ustedes al público. Observen la diferencia de edad promedio del
público comparada con la edad promedio de los integrantes del coro y la orquesta.

Песни военный лет (The songs of the war years) - Alexandrov Ensemble (2018)

Observen como todo el teatro se pone espontáneamente de pie en la cuarta canción. El título de esa
canción es: "La Guerra Sagrada". Fue cantada por primera vez cuatro días después del ataque alemán,
el 26 de junio de 1941, en una estación ferroviaria de Moscú por el Coro del Ejército Rojo y todavía
hoy – como pueden ustedes mismos apreciar en el video – muchos rusos la valoran como un himno de
guerra nacional.

No pregunten qué dice la letra. Es horrible. Para los alemanes es tanto una bofetada como una patada
en el bajo vientre. Para los no-alemanes tampoco es lo que llamaríamos poesía épica ni nada parecido.
Es una brutal llamada a combatir y a matar en el más puro estilo stalinista, solo que puesta en el
contexto de una "Gran Guerra Patriótica". Baste con reproducir la última estrofa en traducción libre:
A la podrida inmundicia fascista
le meteremos una bala en la frente.
¡Para tal escoria,
forjaremos un ataúd! [14]
Para el público del concierto, así como para la enorme mayoría de los rusos actuales esa "Gran Guerra
Patriótica" fue una enorme victoria. Lo que esos rusos están pensando mientras escuchan las canciones
de la Segunda Guerra Mundial, es algo parecido a.... "vinieron, nos atacaron, contraatacamos, los
corrimos y les dimos una tremenda paliza. ¡Rusia es inconquistable! Pregúntenle a Napoleón.
Pregúntenle a Hitler. ¡Hurrah!" Fin de la discusión. Iván, Sergei, Svetlana y Olga no necesitan más
explicaciones. Cuando cada 9 de Mayo ven desfilar a su ejército por la Plaza Roja de Moscú, el
corazoncito se les hincha hasta dimensiones cósmicas y se creen invencibles. ¿Que son unos tontos de
remate en creerse tan invencibles? Sí, por supuesto. Pero vaya Usted, plántese en medio de la Plaza
Roja uno de esos 9 de Mayo y dígaselos en la cara. ¿Se animaría?

Pues entonces ¿por qué se pretende que lo haga Vladimir Putin?

A propósito: ¿Cuándo escucharon ustedes por última vez la Marcha de las Malvinas en un desfile
militar?

Putin, Solyenitzin y el antisemitismo

Y en cuanto al tema del antisemitismo y los judíos, a un ruso difícilmente haya que darle largas y
complicadas explicaciones en lo referente a esa cuestión. Una de las últimas grandes obras de
Solyenitzin que lleva el título de "Doscientos años juntos" explica con lujo de detalles y abundancia de
documentación la complicada convivencia de rusos y judíos durante los últimos dos siglos, es decir:
durante la época de la Rusia zarista y luego en la Unión Soviética. [15]

Tanto más significativo se vuelve el gesto de Solyenitzin que rechazó varios premios y se mostró
sumamente escéptico frente a Yeltsin y las autoridades emergentes del colapso soviético hasta que,
apenas unos cuatro meses después de haber asumido por primera vez como Presidente de la
Federación Rusa, Putin fue personalmente a visitarlo a su casa de Tróitse-Lykovo en septiembre del
2000 [16] y a partir de la larga conversación que tuvieron en aquella oportunidad, ambos llegaron a
entenderse.
6

Vladimir Putin y Lyudmila Putin en la casa de Alexander Solzhenitsyn


y Natalya Solzhenitsyn. Agosto 2000

Lo más notorio de esta entrevista es que no se trató de algo protocolar entre un presidente y un escritor
famoso. Fue una entrevista familiar. Putin fue con su esposa, Lyudmila, y fueron recibidos por
Solyenitzin y su esposa Natalya. Quienes conocen los protocolos, escritos y no escritos, de las
costumbres de Europa Oriental sabrán la diferencia que hay cuando un hombre invita al otro con su
esposa y cuando se trata simplemente de una invitación de compromiso para una sola persona.

Pero eso no fue todo. Seis años más tarde, en 2006, Solyenitzin, el hombre que había rechazado
premios y honores, el hombre que había sufrido lo indecible en el campo de Kolimá [17] y otras
tenebrosas islas del Archipiélago Gulag, el hombre al que nadie tenía que darle clases sobre los
métodos de la KGB, aceptó recibir de manos de Putin – un ex-KGB del servicio exterior soviético – el
Premio Estatal de la Federación Rusa para la actividad humanística.

Putin entrega a Solyenitzin el Premio Estatal de la Federación Rusa

Y cuando el escritor falleció en Agosto de 2008, la máxima autoridad rusa que concurrió a su entierro
llevando un gran ramo de flores fue, precisamente, Vladimir Putin.

Putin en el sepelio de Solyenitzin


7

Cuando me encuentro con comentarios sobre las supuestas actividades de Putin en Alemania como
miembro del equipo de Relaciones Exteriores de la KGB que lo involucran en "torturar alemanes" y
lindezas por el estilo, no puedo menos que recordar su relación con Solyenitzin. Porque si hubo
alguien que conoció el submundo de "los servicios", o "los organismos", soviéticos [18], con todos sus
vericuetos y anécdotas, ese alguien fue Alexander Solyenitzin. Y si Putin hubiera encuadrado en el
clásico papel de verdugo de la KGB, Solyenitzin no solo no lo hubiera invitado jamás a su casa, no
solo nunca hubiera aceptado de sus manos un premio que ya había rechazado varias veces, sino que no
le hubiera dado ni los buenos días. Y que nadie me venga ahora con el cuento de que por esos años
Solyenitzin ya era un viejito gagá que no sabía lo que hacía. El hombre estuvo más que lúcido hasta
prácticamente sus últimos días y, aun si hubiera tenido algún momento de ofuscación senil, su esposa
Natalia Dmitrievna Svetlova [19], una matemática con un cerebro afilado como una navaja y 21 años
menor que él, nunca le hubiera permitido cometer errores demasiado gruesos.

De cualquier manera que sea, no creo equivocarme por mucho cuando digo que entre la opinión de
Alexander Solyenitzin y Natalia Svetlova sobre Putin y la opinión de varios de sus más que
superficiales críticos, prefiero quedarme con la opinión de los Solyenitzin. Al menos ellos sabían de
qué y de quién estaban hablando.

Putin y los judíos

Por último, considerando la relación de Putin con el autor de Doscientos años Juntos se vuelve
inevitable tratar también el tema de la relación de Putin con la colectividad judía de Rusia.

Hay una gran cantidad de anécdotas sobre la actitud de Putin para con individuos judíos y la
comunidad judía rusa en general. [20] Está, por ejemplo, la historia de Mina Yuditskaya Berliner, la
maestra de alemán que Putin tuvo en el colegio secundario. Putin la visitó cuando estuvo en Israel en
2005 y, entre varias otras atenciones, incluso le regaló un departamento para que pudiera vivir
tranquila durante sus últimos años. [21]

Mina Yuditskaya Berliner


La maestra de alemán de Putin adolescente

También se cuenta que Putin lloró a lágrima viva cuando falleció Anatoly Rakhlin, su entrenador de
judo al que consideraba prácticamente como un "segundo padre". De hecho, después del funeral de
Rakhlin, Putin rechazó el automóvil y la custodia para irse caminando solo por el cementerio. [22]
Dicen que pasó un buen tiempo sin querer ver a nadie. También está la anécdota de su afecto por una
familia de judíos religiosos pobres que vivían en su mismo edificio de departamentos y que se
ocuparon de él durante su adolescencia. Otros amigos de Putin de larga data son Arkadi y Boris
Rotenberg, viejos compañeros de judo de cuando los tres no eran todavía más que unos jovenzuelos
callejeros atorrantes
8

Putin, el atorrante,
en 1967, a los 15/16 años

En la actualidad el círculo de judíos en contacto con Putin incluye toda una galería de personajes.
Están, por ejemplo, Moshe Kantor, propietario del Grupo Acron, un líder mundial en fertilizantes y
Lev Leviev, un comerciante de diamantes. En la lista figuran también Roman Abramovich, el magnate
petrolero y del aluminio, así como el jeque industrial Viktor Vekselberg. Un caso interesante es
también el del rabino ultra-ortodoxo Berel Lazar de la comunidad jasídica Chabad-Lubavich que se
convirtió en el Gran Rabino de Rusia gracias a que Putin lo apoyó decididamente en su pugna contra
otras organizaciones judías tales como el Congreso Judío Ruso, presidido por Vladimir Gusinsky, y el
Congreso de las Organizaciones y Asociaciones Judías de Rusia, liderado por el rabino Adolf
Shayevich.

El periodista judeo-ruso Anton Nossik, que regresó a Rusia desde Israel en 1997, afirma que Putin no
es antisemita pero no por ello deja de señalar que, aun así, "si alguien es judío y se cruza en el camino
de Putin, terminará aplastado sin miramientos". [23] Y, muy probablemente, esto está bastante cerca
de la verdad. Putin no se dedica a perseguir judíos ni a fomentar una especial enemistad con ellos;
pero quienes le disputen el poder y lo enfrenten, quienes traten de debilitar el poder y la autoridad
soberana del Estado, sean judíos o no, más vale que se preparen para afrontar las consecuencias.

Putin reunido con Berel Lazar (a la izquierda)

Y hubo varios judíos que lo intentaron y no les fue nada bien. El primer magnate judío "aplastado" por
Putin fue el ya mencionado Vladimir Gusinksy, quien además de presidente del Congreso Judío Ruso
fue vicepresidente del Congreso Mundial Judío y un poderoso dueño de medios de difusión que trató
de sabotear la guerra de Rusia contra la sublevación de Chechenia. No le resultó. En Julio de 2000,
después de una serie de arrestos y negociaciones, Gusinsky tuvo que abandonar Rusia para siempre.
Quienes critican a Putin por su relación con Berel Lazar quizás pasan por alto el hecho que a cambio
del decisivo apoyo que se le brindó a Lazar y a una comunidad judía ortodoxa y claramente
identificable como la Chabad Lubavich, Putin se arrogó el derecho de expulsar de Rusia nada menos
que al vicepresidente del Consejo Judío Mundial. No hice la lista detallada de cuantos presidentes y
candidatos argentinos peregrinaron mansamente a los Estados Unidos para solicitar el apoyo y la
aprobación de ese Consejo. Pero si mal no recuerdo fueron unos cuantos y, en contrapartida, no
recuerdo que Putin, después de echar a Gusinsky, le haya pedido perdón a nadie.

Otro que no tuvo suerte con Putin fue el "capo di mafia" Boris Beresovsky. La ironía de este caso es
que fue justamente Beresovsky el que le sugirió a Boris Yeltsin que eligiera a Putin como sucesor. Lo
que sucedió fue que, a medida en que Putin tenía éxito en consolidar su posición y su base de poder,
9
Beresovsky – viendo que no lo podía manejar a su antojo – se fue convirtiendo en su más acérrimo
enemigo y terminó lanzando una campaña para apartarlo del poder. El intento fracasó en toda la línea;
Putin, por supuesto, no renunció pero Beresovsky tuvo que huir de Rusia y terminó "suicidándose" en
Inglaterra en 2013.

Tampoco se puede dejar de mencionar el sonado caso de Mikhail Borisovich Khodorkovsky, el


fundador de la petrolera Yukos de quien se dice que, hacia 2004, poseía una fortuna de alrededor de
15.000 millones de dólares. Se enfrentó con Putin creyendo que con su poder económico conseguiría
torcerle el brazo. Se equivocó. En 2003 fue acusado de evasión de impuestos y fraude. En Mayo de
2005 fue declarado culpable y condenado a nueve años de prisión. Cinco años más tarde, mientras se
hallaba todavía purgando su condena, lo volvieron a acusar y, junto a su socio Platon Lebedev, lo
hallaron culpable de malversación y lavado de dinero. Al final, Putin lo amnistió en Diciembre de
2013 y el sujeto se fue a vivir a Suiza. No obstante, las autoridades rusas volvieron a acusarlo en
Diciembre 2015, esta vez por el homicidio de Vladimir Petukhov, el alcalde del pueblo petrolero de
Nefteyugansk, asesinado en 1998. [24] Leonid Nevzlin, el segundo de Khodorkovsky en Yukos,
también puso pies en polvorosa, se fue de Rusia y se refugió en Israel ni bien tuvo la oportunidad en
2003.

Pero la neutralización de Khodorkovsky no terminó allí. El Estado ruso, siguiendo una política
enérgicamente restrictiva frente a las ONGs – especialmente para con las financiadas desde el exterior
– prohibió dos ONGs, Rusia Abierta, inscrita en Reino Unido, y su organización hermana
Movimiento Cívico Rusia Abierta, ambas operadas por Khodorkovsky. Y no solo declaró ilegal toda
asociación con ellas sino que, agregó al listado al Instituto para una Rusia Moderna, con sede en
Estados Unidos y presidido por Pavel Khodorkovsky el hijo de Mikhail.

Otro que no tuvo suerte fue Geoge Soros. La justicia rusa sentenció que las actividades del Open
Society Institute y la Open Society Institute Assistance Foundation constituían una amenaza para el
orden y la seguridad nacional de Rusia. De este modo, ambos grupos fueron añadidos a la lista de
organizaciones extranjeras indeseables en Rusia. [24-b] Desde la adopción de la ley rusa de ONGs
varias de estas organizaciones, especialmente las relacionadas con intereses norteamericanos o
israelíes, han sido incluidas en la lista de entes “indeseables”: la Fundación Nacional para la
Democracia, la Fundación de Asistencia del Instituto para una Sociedad Abierta, la Fundación para
una Sociedad Abierta, la Fundación Estados Unidos-Rusia para el Progreso Económico y el Estado de
Derecho, el Instituto Internacional Republicano, el Fondo de Inversión para el Desarrollo de los
Medios de Comunicación, y el Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales.

En resumen

Putin no se dedica especialmente a eliminar o echar judíos. Putin no es nacionalsocialista. Putin no


imita a Hitler. A Putin no le interesa el Holocausto porque, para él, eso es cosa de los alemanes y,
según su opinión, los judíos, tal como lo expresó Lavrov, incluso le deberían estar agradecidos a los
rusos porque "salvaron las vidas de miles de prisioneros de campos de concentración." Que unos
cuantos de esos prisioneros prefirieron retirarse con los alemanes antes de ser "liberados" por los
muchachos de Stalin es un detalle que a un ruso actual se le hace intrascendente. Al fin y al cabo no
deja de ser comprensible: nadie quería ser arrastrado ante la NKVD después de su "liberación". En
especial no querían ese tratamiento los soldados soviéticos prisioneros de guerra de los alemanes que,
en una de las múltiples batallas de la guerra, se habían rendido a la Wehrmacht o a alguna unidad de
las Waffen SS. Lo único que les esperaba al volver a casa era, o bien una bala en la nuca, o bien un
pasaje directo a alguna isla del Gulag en Siberia. Para la URSS un soldado que se había rendido a los
alemanes era, simplemente, un traidor.

Putin tampoco se considera a sí mismo como el paladín defensor de los eternos valores de Occidente
aun cuando en algunos sentidos puede llegar a ser considerado como tal por comparación con los
increíblemente decadentes politicastros y supuestos líderes sociales que han hundido en una ciénaga
de corrupción, degradación y hasta de degeneración a toda la cultura occidental. En ese sentido quizás
a Putin se le pueda aplicar lo que Perón solía decir de su propia gestión: "No es que nosotros seamos
tan buenos, sino que los demás son peores".
10

En cuanto a lo ideológico, Putin no es ni liberal, ni capitalista, ni comunista, ni fascista. Es ruso.


Personalmente pienso que no hay ideología que le interese demasiado, más allá de que se resista a tirar
a la basura la Historia de Rusia de la mayor parte del Siglo XX.

Por lo demás también hay que tener presente un gran detalle que siempre se pasa por alto: Putin no es
el presidente de Rusia. Putin es el presidente de la Federación Rusa, que no es para nada lo mismo.

La Federación Rusa es el organismo político geográficamente más extenso del mundo. [25] Poblada
por cerca de 130 millones de habitantes, se halla dividida en 85 "sujetos federales" de los cuales 21
son repúblicas federadas. Alberga a cerca de 200 nacionalidades y/o etnias diferentes [26] que incluye
a rusos, tártaros, ucranianos, bashkirios, chuvashes, chechenos, judíos, armenios y varios más que,
para colmo, hablan diferentes idiomas. Si bien el ruso es el idioma oficial, en la Federación se hablan
cerca de 100 lenguas diferentes todas ellas, de la familia indoeuropea, incluidos los grupos eslavo,
iranio, yídish, romaní, lenguas altay, tungus-manchu, urales, caucásicas y otras. Encima de ello,
también se hablan algunos idiomas que son titulares en otros Estados como ser: ucraniano, bielorruso,
kazajo, kirguiz, azerí, alemán, letón, búlgaro, finlandés, estonio, armenio, georgiano, griego, etc. [27]
Es absolutamente imprescindible tener esto presente al momento de querer entender la política rusa,
incluso su política para con los judíos. Rusia no es un país. Rusia es un imperio. Siempre lo ha sido.
Siempre lo será; no importa la forma de gobierno que se adopte, quien se ponga al frente de su Estado
siempre tendrá que gobernar a centenares de etnias y pueblos que hablan diferentes idiomas e incluso
practican diferentes religiones. Y en este último sentido será mejor no olvidar que, aparte del
cristianismo ortodoxo y otras formas de cristianismo, la segunda religión más importante de la
Federación Rusa es el Islam. [28]

Para entender a Vladimir Putin – no para ser su partidario ni para apoyarlo de un modo fanático sino
simplemente para entenderlo – lo mejor que se puede hacer es pensar dónde estaría Rusia ahora si
desde el 2000 hasta hoy, al frente de su Estado en lugar de Putin hubieran estado Fernando de la Rúa,
Ramón Puerta, Adolfo Rodriguez Saa, Eduardo Caamaño, Eduardo Duhalde, Nestor Kirchner,
Cristina Fernandez de Kirchner y Mauricio Macri.

Y si alguno viajara para el mundial...

Martín Repetto
Chef argentino del Ukraina de Moscú
Martín Repetto es un argentino, ex chef del Llao Llao, que hace ya unos cuantos años trabaja en el
Hotel Ukraina de Moscú, uno de los más importantes de toda la ciudad. Conoce muy bien el paño y
sabe de lo que habla. Su opinión sobre Putin es bien positiva: "Eso de que Putin es un dictador es cosa
de los gringos. Putin no es un dictador, es un general manager. Si nosotros tuviéramos un presidente
como Putin seríamos una potencia."

Si bien es obvio que Martín se siente muy cómodo allá, la pura verdad es que no sé si me gustaría
vivir en Moscú. Creo que a la larga no lo soportaría y me pregunto hasta cuando lo va a soportar
Martín. Leyendo la entrevista que le hizo Sebastián Fest [29] uno se da cuenta de que, como dirían los
brasileños, el muchacho tiene una enorme "saudade" de la Argentina. Pero también dice cosas
interesantes que le pueden venir muy bien a los argentinos que vayan a Moscú para alentar a la
selección.

Para Martín, Rusia es un país especial. "Mis consejos para los argentinos: lleven siempre el
11
pasaporte, todo el tiempo. No alcanza con el DNI. Si la policía te para no es como en Argentina. No te
hagas el loco, porque si lo hacés, terminás en un camión celular. Y si alquilás un auto no manejes con
alcohol, porque la tolerancia es cero. Te sacan la licencia. Y cuidado con las chicas, porque detrás de
ellas, en ciertos casos, hay organizaciones mafiosas".

Pero el hipercontrol ruso tiene también sus ventajas. "Es un país súper seguro, me he dejado la
computadora en el auto y al día siguiente sigue ahí. Camino a las dos o tres de la mañana sin
problema. Pero no te pases de la raya, porque la vas a pagar. Podés cantar en un bar y alentar a tu
equipo sin problema. Pero no te pelees en la calle, no te enfrentes a la policía porque te llevan preso.
Y yo estoy de acuerdo con eso. No jodas: si no jodés está todo bien".

Y ¿qué quieren que les diga?; en eso yo también estoy de acuerdo.

De modo que ya saben: pórtense bien y no hagan macanas.

Por lo demás: ¡Vamos Argentina todavía!

---------o0o---------

NOTAS

1)- https://www.clarin.com/mundo/entrevista-serguei-lavrov-decepcionados-decision-donald-trump-retirarse-
acuerdo-nuclear-iran_0_SyWpndhCf.html
2)- https://www.hebrewsurnames.com/NIEBIESKIKWIAT y
http://www.genealogiajudia.com/NIEBIESKIKWIAT
3)- https://www.elintransigente.com/sociedad/2018/3/29/si-te-vas-cuba-te-lo-pago-yo-el-pasaje-bramo-un-
invitado-en-intratables-484554.html
4)- https://www.clarin.com/politica/matrimonio-gay-legal-malvinas_0_SJQ3pQTpg.html
5)- Según Raúl Kollman en http://pajarorojo.com.ar/?p=32895
6)- http://www.cari.org.ar/organos/grupojoven.html
7)- http://www.cari.org.ar/testimonios/councilofcouncils.html
8)- https://www.planetadelibros.com.ar/autor/natasha-niebieskikwiat/000046341
9)- Aquí el énfasis es mío D.M.
10)- Algo así como "Tío Pepe" por lo de Iosif (José) Stalin. Fue nada menos que al presidente de los EE.UU. –
Franklin Delano Roosevelt – a quien le gustaba referirse a Stalin con ese apodo. Cf.
https://www.cia.gov/library/center-for-the-study-of-intelligence/csi-publications/csi-
studies/studies/vol47no1/article02.html
11)- Pravda, 23 de Junio 1941 - " Velíkaya Otéchestvennaya voyná".
12)- La cifra obtenida por la Academia Rusa de Ciencias y oficialmente sostenida por el gobierno ruso actual es
de 26.6 millones de muertos. Cf. Andreev, EM; Darski, LE; Kharkova, TL (11 September 2002). "Population
dynamics: consequences of regular and irregular changes". In Lutz, Wolfgang; Scherbov, Sergei; Volkov,
Andrei. Demographic Trends and Patterns in the Soviet Union Before 1991. Routledge. ISBN 978-1-134-85320-
5.
13)- En realidad, el conjunto es el continuador del Coro del Ejército Rojo creado en Octubre de 1928. Cf.
https://es.wikipedia.org/wiki/Coro_del_Ej%C3%A9rcito_Rojo
14)- https://es.wikipedia.org/wiki/Svyasch%C3%A9nnaya_Voyn%C3%A1
15)- Por lo que he podido saber, esta obra de Solyenitzin es prácticamente inhallable en español, si bien hay
traducción alemana y, según dicen, también francesa y (parcialmente) inglesa. No obstante, una buena obra
referida a la cuestión judía durante la existencia de la Unión Soviética es "Antisemitismo y Comunismo " de
Johannes Rogalla von Bieberstein. Disponible en:
https://drive.google.com/file/d/0B6QXUcoelzmpV3NwM1k4TmItYnM/edit
16)- Putin asumió su primer mandato como Presidente el 7 de mayo de 2000.
17)- Cf- Varlam Shalamov, "Relatos de Kolimá", Vol.1(4) Ed. Minuscula, ISBN 9788495587343
18)- Que en su tiempo comprendía no solamente la KGB sino también la inteligencia militar del GRU y otras
instituciones adicionales.
19)- Su segunda esposa en realidad. De la primera, también llamada Natalia (Natalia Alekseevna Reshetovskaya)
Solyenitzin se divorció en 1952, se volvió a casar por segunda vez en 1957 y se terminó divorciando
definitivamente en 1972 para casarse con Natalia Svetlova al año siguiente.
20)- Cf. https://www.momentmag.com/putins-jews/
21)- Cf. http://www.excelsior.com.mx/global/2018/02/05/1218239
22)- Ver: https://youtu.be/_21meJ1YZuo
12
23)- Konstanty Gebert en https://www.momentmag.com/putins-jews/
24)- Cf. https://www.rferl.org/a/khodorkovsky-accused-in-case-tied-to-siberial-mayors-killing/27412684.html
24-b)- http://argentinatoday.org/2016/10/08/rusia-prohibe-las-organizaciones-de-george-soros-en-su-territorio/
25)- Superficie total: 17 098 242 km2 - Tierra: 16 377 742 km2 - Agua: 720 500 km2 Ref.
http://www.oratlas.com/libro-mundial/rusia/geografia
26)- Cf. https://es.wikipedia.org/wiki/Categor%C3%ADa:Etnias_de_Rusia
27)- Cf. https://mundo.sputniknews.com/noticias/2006080552055256/
28)- Según el Atlas Arena, el Islam reúne a unas 10 millones de personas en toda Rusia. http://sreda.org/en/
29)- https://www.lanacion.com.ar/2142063-martin-repetto-el-chef-argentino-que-triunfa-en-moscu-si-macri-
fuera-como-putin-seriamos-una-potencia

(ARTÍCULO ANTERIOR, incluido en el libro virtual DOCE BUENOS AÑOS, Buenos Aires 2013.
Texto original con notas : tps://drive.google.com/file/d/0B5AcUHODmByhUkpVeXoyMXgwd0E/edit)

http://centrodeestudiosmanuelbelgrano.blogspot.com/2013/09/vladimir-putin-por-denes-martos.html

sábado, 9 de marzo de 2013

VLADIMIR PUTIN por Denes Martos


El personaje

Aparte de lo que dicen los titulares de los diarios, es relativamente poco lo que se sabe de Vladimir
Putin fuera de Rusia. Es una verdadera lástima, porque el hombre es todo un personaje. Imagínense
un KGB, abogado, con una tesis final en Derecho Internacional, experto en política internacional,
cristiano ortodoxo ruso practicante [1], que además es cinturón negro de yudo y karate [2], pilotea
autos de Fórmula 1 a 240 Km por hora sobre una pista mojada [3], aviones militares a todo lo que den
las turbinas o aviones-tanque para apagar incendios[4]; practica buceo, caza tigres y osos con un rifle
de dardos tranquilizantes, anda en moto [5], se halla en excelente condición física y tiene, cuando
quiere, una sonrisa compradora [6]; toca el piano y hasta sabe cantar si tiene ganas y se lo piden [7].
Una mezcla algo inquietante. Irresistible para algunos. Pero ése es Putin. El nuevo (de nuevo)
presidente de Rusia. Elegido por voto popular. Con un proceso algo zarandeado en la prensa
occidental pero electo al fin.

Dejando de lado por ahora la cuestión de cuántos lo votaron, la pregunta es: ¿por qué lo votaron?

Putin y Rusia

La respuesta no es sencilla y obliga a simplificar, pero por de pronto Putin le devolvió a los rusos el
orgullo de ser rusos; un orgullo que estaba por el piso luego del derrumbe de la Unión Soviética.
Después de ese colapso, que fue aprovechado por la increíblemente corrupta cleptocracia instaurada
por Boris Yeltsin, el ruso promedio sintió que en muy pocos años había pasado de ciudadano de una
potencia mundial a ser el miembro descartable de una mafia despreciada por todo el mundo. O mejor
dicho: a ser el miembro descartable de una de las tantas mafias que se peleaban entre sí para decidir
quién se quedaría con el botín que representaba el remanente de lo que todavía quedaba de la
URSS.

Después de eso vino Putin y, en realidad, no hizo nada milagroso. Sencillamente puso Rusia a
funcionar. Los sueldos comenzaron a pagarse con razonable puntualidad. El saqueado país comenzó
a reconstruirse y los rusos empezaron a prosperar. Algunos incluso en forma algo exagerada, cosa
que – obviamente – les sirvió de argumento a los nostálgicos del comunismo soviético, lo cual explica
bastante bien el casi 20% de votos obtenido por el candidato del PC ruso actual, Gennadi Zhuganov.
Pero si para Zhuganov los nuevos ricos son demasiados (o demasiado ricos), para el multimillonario
liberal Mikhail Projorov resultan ser demasiado pocos (o demasiado poco ricos); aunque con ese
argumento los demoliberales rusos de Projorov no llegaron demasiado lejos. Solo alcanzaron un
escaso 7.82% en las últimas elecciones.

Aun cuando, según los grandes opinólogos occidentales, este exiguo 8% sería la expresión de la
“toma de conciencia de la clase media", quienes conocen la realidad rusa de cerca se inclinan a
13
considerarlo más bien como el voto protesta de los aspirantes a plutócratas y de quienes aspiran a
ser empleados de esos plutócratas en San Petersburgo y en Moscú. En realidad, es el voto de
quienes quisieran convertir el dinero en poder político según la eficaz receta de toda la dinerocracia
internacional. La misma que toleró a Yeltsin y calló cuando éste hizo cañonear democráticamente el
edificio del parlamento ruso con tanques en 1993. A Yeltsin hasta le perdonaron la pequeña “gaffe” de
mandar comandos a masacrar 187 legisladores democráticamente elegidos. Boris Yeltsin se podía
dar esos lujos. Porque la Rusia de Yeltsin era débil. No molestaba a nadie ni representaba un peligro
para nadie. Después de Gorbachov el orgullo nacional ruso naufragó en mares de vodka mientras la
URSS se partía en pedazos y la riqueza del país se apilaba en bancos suizos y paraísos fiscales
varios. No es ningún milagro que a Gorbachov lo ensalzan solamente fuera de Rusia. En su propio
país su nombre es casi una mala palabra.

A la inversa del casi constantemente ebrio Yeltsin, Putin es sólido. Su imagen es fuerte. La Rusia de
Putin molesta el libre movimiento de los intereses supranacionales y el desarrollo de los planes
estratégicos elaborados para zonas como, por ejemplo, el Medio Oriente. Con Putin no se juega. El
hombre sabe lo que quiere y sabe también disponer sus medios para lograrlo. Y si negocia, sabe
hasta dónde negociar y cuando llegó el momento de levantarse de la mesa y patear el tablero. Por
consiguiente Putin no es democrático.

Putin y la mafia rusa

Para colmo, Putin pateó en su momento el hormigero de la mafia de los cleptócratas y mandó a
Siberia al más acaudalado de los mafiosos rusos. Mikhail Khodorkovsky es un sujeto que hubiera
sido condenado por cualquier tribunal del mundo. Un democrático jurado norteamericano no hubiera
procedido con él con más miramientos que los que tuvo en su momento con Al Capone. Porque
Khodorkovsky no solamente estafó al fisco. Le robó a toda Rusia. Luego de ascender por la escalera
del aparato burocrático de la era comunista, Khodorkovsky ya era un hiperactivo hombre de negocios
durante la glasnost y la perestroika. Después de la desaparición de la URSS, al frente de la compañía
Yukos, durante la década de los '90 se hizo inmensamente rico en el proceso de "privatizaciones" que
remató a precio vil lo que quedaba de las propiedades del Estado. Y, naturalmente, en medio del
fárrago de su intensa actividad empresarial, financiera y política, Khodorkovsky simplemente se
"olvidó" de pagar impuestos por el equivalente de miles de millones de dólares.

La cuestión es que Putin lo hizo arrestar, una corte lo juzgó, lo condenaron y terminó en Siberia. En la
Argentina, por la misma década y con los mismos procedimientos, unos cuantos hicieron
exactamente lo mismo que Khodorkovsky y aquí fuimos tan democráticos que hasta les abrimos el
acceso a los cargos públicos. Putin hizo justamente lo contrario. Pero claro, Putin no es democrático.

¿Que el juicio a Khodorkovsky fue un juicio político? ¡Por supuesto que lo fue! Al colocar a
Khodorkovsky frente a un juez lo que Putin hizo fue poner ante un tribunal a toda la Rusia de Yeltsin.
Y hasta podría decirse que los condenados la sacaron barata. En otras épocas hubieran terminado
mucho peor. Una de las frases favoritas de Stalin era: "el problema no son las cosas, el problema son
los hombres". Lo cual en la KGB se interpretó siempre como: ". . . pues, si es así, entonces una bala
en la nuca y se acabó el problema". Stalin, por supuesto, no fue democrático; solo fue el aliado
mimado por las democracias de Churchill y Roosevelt. Putin tampoco será democrático, pero a
Khodorkovsky solamente le tocó Siberia, y ni siquiera en un GULAG.

La elección

En las elecciones del domingo 4 de marzo pasado, el casi 64% de los rusos votó por Putin. Hay
buenos motivos para no tomar ese porcentaje demasiado en serio. Chechenia y Daguestán hasta
excedieron la cuota establecida por Moscú – al igual que en las mejores épocas de la URSS – y los
votos por Putin llegaron incluso a superar el 100%. Evidentemente los apparatchiki de aquellos lares
tuvieron un concepto algo nebuloso de lo que es la matemática electoral . . .

De todos modos, lo concreto es que Putin hubiera triunfado hasta si en cada circunscripción electoral
la custodia de las urnas hubiera estado a cargo de los marines y el recuento de los votos lo hubiera
hecho Barack Obama en persona. Los que mejor lo saben son justamente Zhuganov y, sobre todo,
Projorov. Probablemente por eso es que los medios occidentales "enterraron" la noticia de la derrota
demoliberal y las protestas subsiguientes con notable rapidez. Porque, en todo caso, los trucos
utilizados por Putin para "agrandar" su triunfo no serían más objetables que los utilizados en 2000 por
George W. Bush en las elecciones de Florida para llegar al poder y llevar la nación a la guerra contra
Irak. Pero claro, George W. era democrático y Putin . . . bueno, ya lo dije.
14

Obviamente, siempre quedará el recurso de tratar de organizar una "primavera rusa" al estilo de la
"primavera árabe". Pero en Rusia la CIA, el MI5 y el Mosad no gozan de las simpatías que pueden
comprar en el mundo árabe. No es que en Rusia no puedan comprar algunos servicios. Lo que no
pueden comprar es simpatías. Cualquier acción de la OTAN o de la ONU en Rusia, aun la de una
operación encubierta o de "falsa bandera", pondría automáticamente al 95% del país detrás de Putin.
En 2002, después de la crisis de los rehenes del Teatro Dubrovka de Moscú en la que murieron 130
rehenes y todos los miembros del comando checheno responsable por la operación [8], la imagen
positiva de Putin subió al 83%. [9]. Algo muy similar ocurrió seis años después con motivo de la
guerra de Osetia del Sur en donde los insurgentes creyeron poder conseguir el apoyo de la OTAN y
Putin les desbarató los planes demostrándoles lo contrario en menos de una semana.

El futuro

¿Qué hará Putin ahora? Obviamente eso es algo que solamente él sabe; y aun así habría que
diferenciar lo que probablemente quiere hacer de lo que efectivamente podrá hacer, dadas las
circunstancias. Pero, en teoría y en principio, tiene dos posibilidades.

Una de ellas es hacerle gestos amistosos a la plutocracia occidental y conceder (o al menos


prometer) ciertos privilegios económicos a las megafinanzas internacionales. Si hace eso, aparecerá
en la primera plana de todos los medios y la jauría periodística cantará loas a su visión de estadista.
Si encima de eso mantiene a Medvedev como ministro – al menos por un tiempo – y negocia con la
oposición demoliberal, esos mismos medios hablarán de la época dorada de la democracia en Rusia
y tendrá el Premio Nobel de la Paz al alcance de la mano.

La otra posibilidad es convencer al espectro opositor – o al menos a la parte más dura y combativa
del mismo – de que una Rusia coherentemente vertebrada y fuertemente organizada es la mejor
apuesta que todos los rusos pueden hacer. Una cohesión nacional así lograda forzosamente sería
percibida como "anti-occidental" por quienes desearían seguir ejerciendo el monopolio del poder en
eso que hoy se sigue denominando como "Occidente" y que, como concepto, ya no es ni siquiera
geográficamente consistente. Una Rusia así organizaría su propio espacio geopolítico y actuaría
desafiando a las potencias actuales con una diplomacia firme. Probablemente desplegaría una buena
dosis de agresividad hacia el Sur y el Oeste, practicando simultáneamente la seducción o el
compromiso hacia el Este y el Sudeste.

¿Cuál de las dos posibilidades elegirá Putin? Personalmente apostaría a que ambas al mismo tiempo
y en dosis variables según las circunstancias. Por un lado Medvedev, o su equipo, podrían seguir
jugando un papel más o menos decorativo en la futura política exterior de Rusia. Pero el núcleo duro
de Putin son las grandes empresas energéticas y eso que los norteamericanos llaman el "complejo
industrial-militar". Un complejo que en Rusia cumple aproximadamente las mismas funciones que en
los Estados Unidos. Con dos diferencias importantes:
Una, que el "complejo industrial-militar" ruso en manos de Putin no necesariamente estará siempre y
gratuitamente al servicio de Israel como lo está el complejo norteamericano. Si el complejo ruso
aceptara eventualmente un papel similar, será porque a Rusia le conviene, el precio lo dictará Moscú,
y ese precio no será barato.
Y segunda, que el complejo ruso podría muy bien no competir con su homólogo chino sino
complementarse estratégicamente con él y, en ese caso, Rusia tendría la posibilidad de convertirse
en el puente entre Europa y China. Al menos entre varios países de la relegada Europa Oriental y
China.
De cualquier manera que sea, Putin es una figura interesante y las posibilidades que se le abren son
más interesantes todavía.

Lamentablemente para el tándem EE.UU.+Israel, el hombre no es democrático. Aunque si se estudia


su biografía y su trayectoria a fondo resulta que tampoco es un político como los demás. Es un
estadista,formado en la escuela de política exterior de la KGB, al que lo impulsa la ambición de
reconstruir a Rusia.

Y lo que pone histéricos a todos sus enemigos es que, con – o sin – una bala en la nuca de algún
contestatario, hasta es muy capaz de lograrlo.

Denes Martos
09/Marzo/2012
15

Texto original : https://drive.google.com/file/d/0B5AcUHODmByhUkpVeXoyMXgwd0E/edit