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ERIKA PATRICIA BERMÚDEZ PÉREZ*

RESUMEN

La Razón Erótica es razón en virtud de la razón misma, es decir, por la índole de la razón, la
razón se convierte en erótica.

Desde el pensamiento filosófico de Bataille expresado en su libro La oscuridad no miente


(2002) la Razón se entiende y se constituye como medio definidor de otros medios y fines,
así como el límite de la violencia y de la violación. Ésta se concibe y se piensa en términos
de exclusión, eliminación o supresión, en una palabra, como uso razonado de la violencia,
que es, a su vez, lo que la Razón deifica, precisamente como límite.

Palabras clave
Filosofía, razón, erotismo, realidad, sexo.

ABSTRACT

Erotic reason is reason under the virtue of the same reason, ie the nature of reason, the
reason becomes erotic.

From the philosophical thought of Bataille expressed in his book “The darkness does not
lie” (2002) Reason is understood and it is a means that defines other purposes and the limit
of violence and rape. It is conceived and thought in terms of exclusion, removal or with-
drawal, in a word, reasonable use of violence, which is, in turn, which deify Reason, just as
the limit.

Keywords
Philosophy, reason, sex, reality sex.

*
Filósofa titulada. Universidad del Atlántico.

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El erotismo es el esplendor supremo asigne al erotismo siempre serán fac-


de la realidad: es el modo como tores constantes la sensualidad, el goce
la realidad imagina y como la imaginación
se realiza. Es la prueba radical y el placer sin los cuales no es posible
de que estamos en el mundo. abarcar ninguna de las aristas del ero-
Jorge Gaitán Durán1 tismo, o éste en su totalidad. Lo que
nos permite suponer que una precisión
La dificultad que plantea el intento de conceptual, si bien es necesaria para
relacionar filosofía y erotismo, se de- puntualizar sobre qué se habla cuando
riva, principalmente, de la incertidum- se habla de erotismo, también es difí-
bre conceptual de ambos términos. Si cil por la inmensidad de lo que resguar-
hasta ahora no se ha podido llegar a un da.
acuerdo acerca de qué debemos enten-
der por filosofía, igual complejidad Como es ostensible, resulta difícil es-
ofrece la conceptualización de erotis- tablecer con exactitud los límites del
mo, idea ésta escurridiza e imprecisa erotismo. La razón debe buscarse, qui-
que tiende a confundirse, por un lado, zá, en la acción erótica que se desarro-
con obscenidad y pornografía –enten- lla en situaciones que objetivamente
diendo ésta última como actualmente pueden confundirse con la pornogra-
se maneja dicho vocablo– y con la fun- fía o con un sensualismo elemental, de
cional y primaria sexualidad por el tal suerte que en la definición –siem-
otro. Así, entre múltiples fronteras se pre relativa– del erotismo entra en jue-
mueve el universo de lo erótico vivifi- go un componente importante, el com-
cado por la imaginación y la inteligen- ponente subjetivo (relacionado con la
cia, transformando el instinto que se intención), que debe entenderse como
fundamenta en lo pasajero del goce el propósito de quienes intervienen en
sexual, en creación espiritual trascen- el acto erótico.
dente de lo material.
Como se aprecia, el erotismo, por lo
A pesar de la permanente incidencia profundas de sus raíces no puede ci-
del erotismo en nuestra vida hace fal- frarse en una definición incorporada a
ta, con todo, una definición universal- la elemental función del instinto. En
mente válida para tal manifestación el erotismo, existen valores sustancia-
que permita la caracterización del ero- les que se fundamentan en la inteligen-
tismo y de lo erótico dentro del campo cia controladora, reguladora y ordena-
de la individualidad del sujeto desean- dora del instinto y del goce resultante
te, o mejor, sujeto erótico. Sin embar- del trance erótico.
go, cualquiera sea la definición que se

1
En El laberinto y la revolución, uno de sus ensayos sobre el marqués de Sade, citado por Pedro Gómez
Valderrama en GAITÁN DURÁN, SADE Y EL EROTISMO ABSURDO, en Boletín Cultural y Bibliográfico,
Número 30, Volumen XXI, 1992, disponible en www.lablaa.org/blaavirtual/publicacionesenbanrep/boletín/
boleti5/bol30/bol30.htm

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En el presente ensayo, el tema se abor- problema que surge se plantea en idén-


da a partir del análisis crítico de sus ticos términos. En efecto, resulta in-
componentes, esto es, filosofía, erotis- negable que existe un nexo entre am-
mo y razón, así como de los aportes de bos, pero emerge la pregunta de si real-
Georges Bataille, el Marqués de Sade mente hay manifestaciones eróticas
y Nietszche, mediatizado por Foucault, calificadamente filosóficas, con lo cual
quienes –desde distintas perspectivas- sólo obtendríamos una réplica afirma-
se interesaron en el despliegue teórico tiva que nos llevaría, a su vez, a cues-
de la sexualidad, para lograr el propó- tionarnos acerca de si en tal comunión
sito de establecer una razón erótica que de los términos el erotismo estimula,
apunte hacia la intervención de la ra- incita, o provoca situaciones de índole
zón en la creación del erotismo no filosófica. Como es obvio todas las
como freno en la espontaneidad de su actitudes son posibles.
impulso, sino como factor de control
en su realización para la participación El señalar algunos rasgos, quizá gene-
de todos los sentidos. rales, que caracterizan el modo en que
el comportamiento (o actuar) erótico-
Se trata, de estudiar el erotismo como sexual ha sido y es pensado desde di-
experiencia, entendiendo por ésta todo versos ámbitos del conocimiento su-
aquel conjunto de relaciones entre for- pone, entonces, el abandono de un es-
mas distintas de subjetividad. No obs- quema rígido de pensamiento que, aun-
tante, el estudio de los modos por me- que difícil de creer, sigue siendo bas-
dio de los cuales los individuos son lle- tante común entre nosotros hoy por
vados a un auto-reconocimiento como hoy. Es decir, un análisis serio sobre el
sujetos eróticos presenta algunas difi- erotismo, o sobre el erotismo como
cultades. La principal se relaciona con experiencia individual y colectiva,
la idea generalizada sobre el erotismo debe intuirse como manifestación de
como sexualidad y acto sexual corpo- una subjetividad singular algunas ve-
ral, descuidando o ignorando que lo ces reprimida por mecanismos presen-
erótico es integral, que no sólo le per- tes en la sociedad que tienden a la re-
tenece al cuerpo (aunque se evidencia gulación, normatividad y malforma-
en él con plenitud) sino que se relacio- ción de su práctica.
na con el sentimiento místico que se
aleja con precaución de lo simplemente El vínculo existente entre filosofía y
animal. erotismo puede evidenciarse en el pla-
no del desconocimiento o no de la pro-
Así las cosas, qué es el erotismo y pia sexualidad, entendida ésta como
cómo puede insertarse en el campo de parte del erotismo y no como único
la filosofía es la pregunta central a par- aspecto constitutivo. Asimismo, el
tir de la cual se manifiestan las impli- asunto abarca la relación que existe
caciones filosóficas existentes. De he- entre lo prohibido y la transgresión,
cho, al enlazar filosofía y erotismo, el tomadas ambas situaciones como ca-

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tegorías fundamentales para establecer desde facultad de discurrir, acto de dis-


una razón erótica que se explique des- currir el entendimiento, palabras o fra-
de la filosofía. ses con que se expresa el discurso, ar-
gumento o demostración que se aduce
En definitiva, de lo que se trata es de en apoyo de algo, hasta motivo o cau-
la elucidación filosófica del erotismo sa. Pero además tiene un sinnúmero de
como una forma de contribuir con los acepciones3 lo que llama la atención
diferentes estudios que sobre sexuali- al compararla con la palabra erotismo4 .
dad se han realizado teniendo como
base los conceptos de lo prohibido y Inicialmente, el término Razón se va a
la transgresión, apuntando hacia lo que comprender, desde la antigüedad,
hemos denominado una razón erótica. como aquello que capta lo inmutable
o la esencia de las cosas. En el mito
Filosofía de la razón erótica platónico la Razón es representada
como guía que conduce el alma por el
Todo hombre “razonable” se comporta así. camino del bien, a su vez, representada
Ludwig Wittgenstein2 . por un carro que se desplaza por el
mundo de las ideas tirado por dos caba-
En nuestra cultura, la definición de llos: uno dócil y el otro desobediente
razón decantada por la tradición nos (las pasiones). En Aristóteles la Razón
dice que, procedente del latín ratio, dictamina lo que las cosas son, a partir
-onis, la palabra razón ha significado de la distinción entre verdad y falsedad,
2
WITTGENSTEIN, Ludwig, Sobre la certeza, Barcelona: Gedisa, 1988, p. 33c, parr. 254.
3
En efecto, significa también, orden y método, justicia, rectitud en las operaciones, o derecho para ejecutarlas,
recado, mensaje, aviso. Coloquialmente, razón de cartapacio, refería a la que se da estudiada y de memoria sin
venir al caso. Razón de estado, por otra parte aludía a la política y regla con que se dirige y gobierna lo pertene-
ciente al interés y utilidad de la república o a la Consideración de interés superior que se invoca en un Estado
para hacer algo contrario a la ley o al derecho. En el mismo orden, significa miramiento, consideración que nos
mueve a portarnos de cierto modo en la sociedad civil, por lo que podrán juzgar o pensar quienes lo sepan.
Merece especial análisis, la razón natural como potencia discursiva del hombre, desnuda de todo matiz cientí-
fico que la ilustre. Alcanzar de razones a alguien, expresa concluirle en la disputa, dejarle sin que tenga qué
responder o replicar. De manera semejante, asistir la razón a alguien es tenerla de su parte y atender alguien a
razones es quedar convencido por los argumentos que se le presentan. Atravesar razones es tener palabras.
Cargarse alguien de razón es tener mucha paciencia para proceder después con más fundamento. Dar la razón
a alguien, concederle lo que dice, confesarle que obra racionalmente. Dar razón es también comunicar. Dar
alguien razón de sí, o de su persona es corresponder a lo que se le ha encargado o confiado, ejecutándolo
exactamente. Entrar alguien en razón es darse cuenta de lo que es razonable pero envolver a alguien en razones
es confundirle de modo que no sepa responder sobre alguna materia. Estar a razón o a razones es raciocinar,
discurrir o platicar sobre un punto. Fuera de razón, sin justificación. Llenarse alguien de razón es cargarse de
razón. Meter a alguien en razón es obligarle a obrar razonablemente. No atender alguien a (de) razones es no
quedar convencido por los argumentos que se le presentan. Perder alguien la razón es volverse loco, hacer o
decir algo por lo que perjudica su causa o su derecho. Poner en razón es apaciguar a quienes contienden o
altercan o corregir a alguien con el castigo. Privarse alguien de razón es tener embargado el uso y ejercicio de
ella por una pasión violenta o por otro motivo, especialmente la embriaguez. Reducirse alguien a la razón,
darse a buenas. Ser razón algo, ser justo, razonable. ¿No es razón (justo) que llore su desamparo? Tener razón,
es estar en lo cierto. Ente de razón, luz de la razón, uso de razón. (Con base en el DRAE).
4
Contrariamente al término razón, la palabra erotismo, en el DRAE, sólo tiene una sola entrada léxica. El
término razón, en cambio, tiene 53 entradas.

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asimismo, posibilita establecer la dis- miento a priori, en una palabra, es la


posición de los objetos en el mundo por facultad de los principios que da uni-
medio de una recta Razón. En la filoso- dad en las ideas a los conocimientos
fía estoica la naturaleza del hombre es del entendimiento. Esta Razón es to-
la racionalidad, de tal suerte que su ideal talmente distinta de la sensibilidad y
de vida es, precisamente, la vida racio- del entendimiento y es independiente
nal y la virtud, la conformidad racional de la experiencia. En Kant el entendi-
con el orden de las cosas. miento es la facultad de los conceptos
y juicios; la razón, en sentido estricto,
Para San Agustín el alma es portadora es la facultad de raciocinio y, por lo
de una razón natural o superior que le tanto, de buscar lo incondicionado para
permite conocer a Dios (indirectamen- lo condicionado.
te), a sí misma y a las cosas. Esta Ra-
zón agustiniana puede recibir, por me- Para la Filosofía, y de manera muy
dio de una iluminación divina la capa- general, la Razón no es otra cosa que
cidad de contemplar las cosas eternas. la facultad de argumentar. De aquí, se
En general, la Edad Media se caracte- derivaría la consideración kantiana de
rizó por oponer al concepto de fe el de definir a la razón –desde un claro ám-
Razón, primando siempre la fe basada bito lógico- como la “capacidad de
en la revelación. Esta dicotomía se vio deducir” que aparece en la Crítica de
superada a partir de la teoría de la do- la Razón Pura (B 355). Con base en
ble verdad con la cual la Razón es des- Tugendhat5 , de allí procedería una se-
teologizada en la época moderna. gunda definición que Kant propone
según la cual la Razón es “la facultad
Para Descartes la razón es la facultad de los principios” (B 356), en donde
capaz de apoderarse del mundo, de ha- se entiende que tales principios son las
cer que se pueda lograr envolver la ex- premisas, no condicionadas, de un sis-
tensión entera de las cosas en el extra- tema deductivo cualquiera. Rodeando
ño modo que se llama saber, y de obte- aún más el término, desde la óptica
ner la verdad. En tal sentido, para que kantiana, la Razón es “la consciencia
el hombre llegue a ser una cosa que de una totalidad incondicionada” (B
piensa, esto es, un ente racional, debe 378 y ss.). Ello sería el origen de la
trascender de sí mismo, ser capaz de oposición que en nuestros días enfren-
verdad. Con lo cual, la única instancia ta lo racional al simple entendimiento
con valor para el hombre es la Razón: o lo razonable, en una clara exclusión
el hombre es sustancia pensante. de lo lógico que según los entendidos
“caracterizaría al desarrollo alemán de
Kant define en general la razón como los últimos ciento cincuenta años”. En
toda facultad de conocer superior que nuestro entorno, lo racional parecería
proporciona los principios del conoci- tener –igual que en otras lenguas, como

5
Ernst Tugendhat, Introducción a la filosofía analítica, Barcelona, Gedisa, 2003, p. 115.

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el alemán, por ejemplo- la idea de bien elevados ideales. La atención de la fi-


cimentado, basado o fundado según el losofía con relación a los sentimientos
empleo acostumbrado por la tradición se ha fundado en la histórica conside-
y tendría, en consecuencia, una cate- ración de éstos como elementos que
goría superior a razonable que reedita obstaculizan y que, por lo mismo, po-
la pugna entre ciencias duras y las que nen en riesgo la racionalidad no sólo
no lo son. En efecto, lo bien fundamen- del pensamiento sino también del
tado, entendido como lo racional, se obrar, de tal suerte que es usual creer
refiere a que el empleo de la razón, de que lo característico de la racionalidad
manera práctica, implica que no hay que es su total y completa independencia y
aceptar las opiniones sin examinarlas, autonomía respecto a los sentimientos,
sino que hay que preguntar por los ar- a los que se debe tener bajo estricto
gumentos a favor y en contra. Por ello, control y vigilancia.
en lugar de pensar a la Razón como la
facultad o capacidad de deducir, ésta En tal medida, es posible pensar que
aparece como capacidad de fundamen- una relación, analogía, corresponden-
tar los enunciados, esto es de darles cré- cia o vínculo entre filosofía y erotis-
dito a los mismos, lo que conlleva así mo, esto es, razón y sensibilidad si se
mismo “la capacidad de dar cuenta de prefiere, entendiendo al erotismo des-
las propias opiniones y acciones”. de el punto de vista de las sensacio-
nes, emociones, impulsos y estados de
En un sentido lato, la Razón, puede ánimo, no cuenta con la curiosidad in-
definirse como la capacidad cognos- telectual suficiente que permita el de-
citiva intelectual en oposición a la sen- sarrollo o despliegue de trabajos teó-
sibilidad. Sin embargo, dentro de todo ricos relacionados.
lo que abarca la Razón en general se
presenta con frecuencia una oposición El erotismo y su razón erótica
entre dos modos de actividad que lue-
go se distinguen como entendimiento Si bien es cierto que el erotismo mu-
y Razón en sentido estricto. En gene- chas veces es pensado como estado
ral, entendimiento significa preferen- puramente subjetivo y en tal sentido
temente el pensar que abstrae, compa- no constituye en sí mismo elemento
ra y descompone; y Razón, designa la alguno para el conocimiento objetivo,
actividad intelectual superior que tien- no por ello disminuye la certeza inme-
de a la conexión y unidad definitiva diata que nos proporciona acerca de
del saber y del obrar. nuestro estar inmersos en el mundo. Es
por o a través del erotismo que vivi-
Por todo lo anterior la filosofía, desde mos el mundo como realmente nos
sus inicios, se ha visto impelida a equi- sucede, como lo que se nos impone y,
parar sentimientos con sensaciones, por tanto, como conciencia de pade-
emociones, impulsos y estados de áni- cer la existencia efectiva del mundo y
mo que no resultan de interés para sus de padecerla en el modo determinado

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en que el mundo se nos abre en cada cosa y trae consigo la afirmación que
caso en las diversas formas del placer postula que el ser del hombre se deci-
o del dolor. En consecuencia, gracias de y se determina desde y por la razón.
al erotismo, antes que a un conocimien-
to del mundo accedemos a la posibili- Sin embargo, pese a que todo hombre
dad misma de que nosotros tengamos se tiene a sí mismo por racional y a
un mundo. que es considerado por los demás hom-
bres como tal, es un hecho que aunque
El erotismo, si es concebido como difícil de negar no es en sí mismo sufi-
aquel placer desprovisto de sentimien- ciente para explicar ni la racionalidad
to, encierra en sí mismo la dificultad misma ni la necesaria determinación de
de hallarle razón a una emoción tan la razón en el hombre. Situación que
intensa. Situación que supone la con- puede complementarse con una idea del
tradicción, oposición o negación entre hombre desde su sexualidad, o mejor,
aquél y una razón cualquiera, pues re- desde una sexualidad no vergonzosa.
sultan a todas luces dispares entre sí
en la medida en que el sujeto del ero- En este sentido, resulta claro que el
tismo es alejado por completo del su- sexo se manifiesta como representa-
jeto que la razón presenta como intui- ción de la experiencia mística (Batai-
do por él mismo. Con todo, no deja de lle) y en tal medida el erotismo ante-
ser cierto que es precisamente una cede al sexo desde siempre. Este saber
Razón Erótica la que añade al erotis- erótico primero (ars erótica), cimen-
mo su dimensión profunda, aunque la tado en un saber sexual (scientia sexua-
aparente diferencia de sus caracterís- lis), es, además de la experiencia na-
ticas, manifestaciones y expresiones tural del erotismo, el punto de partida
exige no esconder su honda relación. a partir del cual surge una razón eróti-
ca, nivel en el que supera lo empírico
Por otra parte, una Razón Erótica en- y lo inmediato de la experiencia sexual
tendida como rasgo característico de propiamente dicha.
lo humano, se constituye como aque-
llo sin lo cual resulta imposible pensar Precisamente, cabe postular la defini-
al hombre, en tanto ser hombre es ser, ción de la noción de “saber” y más es-
con absoluta necesidad, racional. La pecíficamente una definición de la no-
razón se postula, entonces, como de- ción de “saber sexual” dentro del ero-
terminación crucial para la naturaleza tismo. En esa dirección, saber es un
del ser humano de tal suerte que inda- término de práctica corriente en nues-
gar por la razón supone encontrar una tro lenguaje, de tal suerte que puede
respuesta frente a la cual todos esta- ser definido dentro de ese mismo uso
ríamos de acuerdo. En consecuencia, frecuente como “lo que es sabido, lo
la equivalencia entre ser hombre y ser que ha sido adquirido, un estado está-
racional es de tanta importancia que tico y una apropiación íntima, algo que,
puede ser vista como una y la misma se supone, no ha de ser olvidado ni

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perdido”6 . Sin embargo, ésta es sólo Ahora bien, un saber sobre el sexo
una primera aproximación al término siempre implica la disponibilidad o la
que nos permite precisar que dentro del capacidad de ejecutar los movimien-
saber que nos proponemos elucidar, tos o acciones oportunas en el momen-
esto es, dentro del saber sexual, prima to adecuado, sin que ello suponga la
una “apropiación” a nuestro juicio in- presencia constante en el individuo del
dividual, o mejor, subjetiva plenamen- sexo en su totalidad. Este saber sobre
te reflejada en la actividad erótica. A el sexo se entiende dentro del saber en
este respecto cabe postular la idea que general como un saber particular, par-
se expone desde Foucault sobre la dis- cial o un saber “acerca de”, y en tal
tinción entre sexualidad y sexo, en la medida debe expresarse que “el saber
cual prima para tales efectos la indivi- ‘singular´ es una idea filosófica”8 en-
dualidad: caminada hacia la no confusión de los
saberes singulares o parciales con gran-
Foucault establece una dife- des interpretaciones de verdades reve-
rencia entre el sexo y la ladas. Por tal razón, un saber sobre el
sexualidad. El sexo corres- sexo, un saber sexual, intenta ser algo
ponde al ámbito de lo ‘fami- más que un saber unificador de otros
liar’, y su práctica se vincu- saberes.
la a la ‘alianza matrimonial’,
con el propósito de ligar lo Desde el pensamiento de Foucault tam-
religioso a la obligación le- bién es posible esclarecer la noción de
gal del matrimonio de trans- saber (de una forma general) y, ade-
mitir la propiedad a partir de más, establecer la relación entre la
los vínculos de parentesco definición foucaltiana con la definición
engendrados a sus instancias propia de un saber sexual. Foucault,
(…) La sexualidad, en cam- nos dice:
bio, se sitúa por fuera de la
alianza matrimonial, y su A ese conjunto de elementos,
práctica, siempre individual, formados de manera singu-
es lo que ha permitido esta- lar por una práctica discur-
blecer una desvinculación siva y que son impensables
del sexo con respecto a las
para la constitución de una
obligaciones exigidas por la
ciencia, aunque no estén des-
alianza (…) La sexualidad es
tinados necesariamente a
algo que concierne a la esfe-
constituirla, se lo puede lla-
ra de lo individual; se rela-
mar saber. Un saber es aque-
ciona con los placeres priva-
llo de lo que se puede hablar
dos y ocultos7 .

6
Beillerot, Blanchard-Laville & Mosconi. Saber y relación con el saber. Buenos Aires: Paidós. 1998, p.21.
7
ALBANO, Sergio, Michel Foucault. Glosario de aplicaciones, Buenos Aires: Quadrata, 2005, p. 125.
8
Beillerot, Blanchard-Laville & Mosconi, Op. Cit, p. 31.

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en una práctica discursiva Sin duda, entonces, cabe postular que


que de este modo resulta de- no sólo el ser racional del hombre está
terminada; un saber es tam- determinado por la razón, sino que
bién el espacio en el que el ésta, a su vez, determina todo aquello
sujeto puede posicionarse que el hombre está en capacidad de
para hablar de los objetos de conocer, hacer y decir en la medida en
los que se ocupa en su dis- que en ella se fundan los diversos y
curso; un saber es también el complejos modos de relación con el
campo de coordinación y mundo, con el resto de los seres hu-
subordinación de los enun- manos y con todo aquello que hace que
ciados en el que los concep- el hombre se comporte propiamente
tos aparecen, se definen, se como hombre racional, esto es, todo
aplican y se transforman; por actuar, intervenir y producir algo. En
último, un saber se define una palabra, si se tratara de resumir lo
por las posibilidades de uti- dicho se encontraría que la razón y, en
lización y de apropiación que este caso propiamente, la Razón Eró-
ofrece el discurso(…)9 . tica es la esencia del hombre, afirma-
ción que se corresponde con aquella
De las palabras de Foucault podemos, otra que expresa que el hombre es un
entonces, obtener luces para la preci- ser racional.
sión de una noción de saber sexual. Así,
tenemos que un saber sexual no está De lo anterior podemos suponer que
obligado con necesidad a instituir una al preguntarse el hombre por una Ra-
ciencia como tal aunque puede consti- zón Erótica se pregunta por la reali-
tuirla; el sujeto erótico dentro del sa- dad que como tal le pertenece desde
ber sexual habla desde una práctica siempre. El hombre pocas veces se
discursiva que se encuentra en la base cuestiona por la razón que se asocia a
del saber sexual y que apunta hacia la lo erótico, pues además de saber que
constitución de una razón erótica. Di- él mismo, como Razón Erótica, es la
cha razón erótica, entonces, es el re- respuesta, el hombre relaciona con es-
sultado de un saber sexual, a su vez, tricta necesidad Erotismo y Sexo, y en
producto de una práctica discursiva tal medida no cabe preguntar por lo que
sobre el sexo en y desde el ser humano cree conocer.
involucrado en la actividad erótica y
sexual. En una palabra, quizá pueda Esa respuesta que encuentra el hombre
aseverarse que el saber sexual es aquel acerca de la razón en su propia inquie-
que “designa el saber construido con tud se produce desde la razón misma,
miras a ejercer el control sobre las pues es a ella a quien le pertenece natu-
prácticas sexuales”10 . ralmente saber acerca de sí misma.

9
Michel Foucault, Arqueología del saber, Madrid, Ediciones La Piqueta, 1991, p. 56.
10
ALBANO, Sergio, Op. Cit, p. 126.

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En ese orden, se colige de lo anterior vez, lo que la Razón deifica, precisa-


que un saber natural acerca del erotis- mente como límite. La ausencia de la
mo, y con él acerca del hombre, se ori- Razón posibilita, entonces, la aparición
gina en la Razón Erótica por acaecer de una continuidad del ser que debe,
como experiencia inmediata de la ra- con necesidad y suficiencia, ser vista
zón. Así, nuestro carácter de seres eró- como ausencia de límite. En palabras
ticos encuentra su fundamento y su de Bataille11 sería: “allí donde la au-
posibilidad en la propia naturaleza de sencia de límite es soberana”.
la razón y, simultáneamente, nuestro
saber acerca de nosotros mismos como Como consecuencia, la Razón erótica
seres eróticos tiene su origen en una se concibe como reflexión acerca del
experiencia radical y previa, que es límite trasgredido por la violencia e
siempre y ante todo experiencia de la impuesto por la prohibición. No es un
razón. tipo de razón controladora o regulado-
ra de significado, por el contrario es
En esta especial experiencia de la ra- meditación acerca del sentido a la con-
zón, que es aquella experiencia en la ciencia de la unidad dada en el erotis-
que la razón se experimenta a sí mis- mo o, en otros términos, meditación
ma, consiste en primer término y ori- acerca del sentido de la continuidad del
ginariamente sabernos a nosotros mis- ser. En una palabra, la experiencia de
mos como los seres eróticos que en lo erótico (presente algunas veces en
cada caso somos. En ella también se la experiencia de lo sexual) y con ella
funda nuestro saber acerca de la Ra- la experiencia de la transgresión de lo
zón Erótica. Lo cual, posibilita el he- prohibido gobierna la conformidad de
cho de concluir que la Razón Erótica la Razón erótica con lo posible de la
es razón en virtud de la razón misma, oposición de esta misma Razón a la
es decir, por la índole de la razón, la violencia de seres discontinuos por
razón se convierte en erótica. naturaleza.

Desde el pensamiento filosófico de En fin, una pregunta por el erotismo


Bataille expresado en su libro La os- sólo tiene sentido si es formulada des-
curidad no miente (2002) la Razón se de la filosofía, en tanto la filosofía no
entiende y se constituye como medio escapa al lenguaje de lo erótico. Solo
definidor de otros medios y fines, así el análisis que haga la filosofía de las
como el límite de la violencia y de la categorías de lo prohibido y la trans-
violación. Ésta se concibe y se piensa gresión posibilitará el acceso a la cima
en términos de exclusión, eliminación del ser, revelado en su totalidad en el
o supresión, en una palabra, como uso movimiento pleno de la transgresión.
razonado de la violencia, que es, a su

11
BATAILLE, Georges, La Oscuridad no miente. Madrid, Taurus, 2002 p. 20.

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