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2.

Introducción
La confesión es la declaración del acusado en sentido genérico, por la cual narra o
reconoce ser el autor de unos hechos que la ley penal describe como delito. Es el
reconocimiento del imputado, formulado libre y voluntariamente ante la autoridad judicial,
acerca de su participación en el hecho en que se funda la pretensión represiva ya deducida
en su contra.
La confesión en la legislación nacional, como medio probatorio se encuentra en el libro
segundo de Actividad Procesal, sección segunda: La Prueba; Título II: Los Medios de Prueba;
Capítulo I: La Confesión. Está regulada en el Nuevo Código Procesal en su Artículos 160°:
La confesión, para ser considerada como tal: debe consistir en la admisión de los cargos o
imputación formulada en su contra por el imputado. Sólo tendrá valor probatorio cuando esté
debidamente corroborada por otro u otros elementos de convicción, sea prestada libremente
y en estado normal de las facultades Psíquicas; y que esta sea prestada ante el Juez o el
Fiscal en presencia de su abogado. Donde se determina que la confesión, se delimita a partir
del reconocimiento o admisión de las imputaciones a una persona que se halla sumido en un
proceso penal.
La sola autoincriminación del imputado, art. 160.2.a del Código Procesal Penal, sin prueba
que lo corrobore, no puede servir de base para emitir una sentencia condenatoria. La
confesión impone la actuación probatoria de carácter indispensable a la confirmación de los
hechos incriminatorios antes reconocidos, esto es, de aquellos medios probatorios dirigidos
concretamente a corroborar los datos relevantes de la información proporcionada por el
imputado, en conexión con las proposiciones fácticas de la teoría del caso acusatoria. La
confesión debe probarse por otros medios, es indispensable probar la prueba: cuando ocurrió,
en qué lugar, ante quiénes, de qué manera: por eso se dice que es una probatio probandi,
prueba por probar.
Por lo que el artículo 161°: Si la confesión, adicionalmente es sincera y espontánea salvo
los supuestos de flagrancia y de irrelevancia de la admisión de los cargos en atención a los
elementos probatorios incorporados en el proceso, el Juez especificando los motivos que la
hacen necesaria, podrá disminuir prudencialmente la pena hasta en una tercera parte por
debajo del mínimo legal.
Entonces, la confesión sincera está en que, el autor del delito aporte todas las pruebas
que confirmen su autoría y/o participación, así como su arrepentimiento. Consecuentemente
su sentencia sería en breve plazo con una reducción significativa de la pena.
En la actualidad este instrumento legal ha venido desnaturalizándose en el tiempo,
sirviendo como mecanismo evasor del efecto de la pena. Respecto al Nuevo Proyecto
presentado por el Poder Judicial de Eliminar los Beneficios de la Confesión Sincera en ciertos
delitos, es necesario, pero también debe extenderse a los delitos de homicidio calificado,
secuestro, robo agravado, el derecho a la vida es inalienable, de esta manera se evitaría que
sus condenas sean benévolas y los autores de este tipo de delito cumplirían con el máximo
de la pena. El incremento de la pena en ciertos delitos no ha servido para reducir el índice
delincuencial en nuestro país, pero es de acotar que la pena acumulativa nos ha dado
resultados en otros países, no siendo lejano pensar que tal vez sería la solución a la
problemática delincuencial en el Perú.
1. Problemática

El día martes 28 de agosto del año 2018, se ha publicado la modificatoria de los artículos
161 y 471 del Código Procesal Penal, promulgado por el Decreto Legislativo N° 957, los
artículos 161 y 471 del Código Procesal Penal, en donde mencionaba la beneficencia para
el imputado, para la reducción de su pena, a excepción de que el imputado sea reincidente
o habitual, de conformidad con los artículos 46-B y 46-c, del Código Penal. Pero ahora con
esta modificación se les excluye de este beneficio, aquellos que cometen delitos de
feminicidio y contra la libertad sexual. Además que se eliminan los efectos de la terminación
anticipada en el delito de feminicidio. La razón por la cual se ha modificado estos artículos es
porque tienen por objetivo la aplicación de una ley proporcional en relación con la afectación
hacia las mujeres, niñas, niños y adolescentes de tales formas de violencia y sancionar los
delitos de forma efectiva, en concordancia con la gravedad de la vulneración de sus derechos.
En el año 2014, Perú era considerado el 3er país en el mundo, donde se realizan más delitos
contra la libertad sexual. En el año 2017, el Perú obtiene el segundo país de Latinoamérica
con mayor delitos contra la libertad sexual. Y actualmente el Perú ha ido en incremento de
los delitos antes mencionados, según lo informa DiarioCorreo (2018) sostiene que: “Un
estudio realizado por el Programa de Investigaciones Criminológicas y Análisis Prospectivo
del Ministerio Publico en donde el 76% de las víctimas de violación sexual está conformado
por menores de edad” (p.01). Entonces, se debía realizar una solución; en donde estos delitos
no queden impune, o con una pena muy poco satisfactoria. Antes de la modificación de los
artículos antes mencionados; se dio el caso del joven Carlos Hualpa que prendió fuego a Eivy
Ágreda dentro de un bus en Miraflores; y la razón fue porque se sentía utilizado por la joven.
Después su abogado le aconsejo que mejor, se le condene con una pena menor, gracias al
beneficio que le brinda el artículo 161, donde la pena puede disminuir hasta una tercera parte
por debajo del mínimo legal. Entonces, como es posible que un atentado contra la vida del
afectado, quede en tan solo una pena mínima. Es por esta razón que se decidió modificar
estos artículos para que esta afectación de los derechos no queden impune y se realicen
efectivamente y proporcional a la pena prescrita en el Código Penal.
3. Marco Teórico
La confesión sincera es una institución procesal, citada en el artículo 161 del Código de
Procedimientos Penales, donde nos dice que la confesión sincera es la declaración voluntaria
del imputado en la que reconoce ser autor o partícipe de un delito o falta, prestada
espontánea, veraz y de modo coherente, ante una autoridad competente y con la formalidad
y garantías correspondientes.
La confesión en el procedimiento penal es un acto procesal que consiste en la declaración
necesariamente personal, libre, consciente, sincera, verosímil y circunstanciada que hace el
procesado, ya sea durante a investigación o en el juzgamiento, aceptando total o parcialmente
su real autoría o participación en la perpetración del delito que se le imputa. (Mass, 2004, p.21)

Tomando como objeto, la declaración y la posición procesal del declarante, la confesión


se vuelve un acto de parte recayendo sobre un hecho perjudicial para esta o favorable para
la parte contraria; procesalmente se considera al testimonio como un tercero, el hecho
siéndole indiferente, o perjudicial cuando su acto puede ser calificado como confesión, o
favorable cuando carezca de mérito probatorio.
Así también la confesión conserva su naturaleza propia a pesar de que no corresponda a
la realidad, por coacción que se ejerza sobre él sin ignorar su voluntariedad, o por dolo o error
del confesante. Es por estos casos, que la confesión puede perder su valor de convicción,
resultando ineficaz, desde el punto de vista probatorio, sin dejar de ser confesión.
La confesión en un procedimiento penal, es un acto procesal que consiste en la
declaración necesariamente personal, libre, consciente, sincera, verosímil y circunstanciada
que hace el procesado, ya sea durante la investigación o en el juzgamiento, aceptando total
o parcialmente su real autonomía o participación en la penetración del delito que se le imputa.
La autoridad que reciba la confesión debe estar en contacto directo con el imputado y actuar
de manera personalísima al evaluar la sinceridad de la confesión. San Martin (2014) sostiene
que: “Se entiende por confesión la declaración que en contra de sí hace el imputado,
reconociéndose culpable del delito y demás circunstancias”. (p.735)
La confesión es una de las formas en las que el procesado puede introducir medios
probatorios al proceso y, además, efectiviza de esta forma su derecho a la defensa, como ya
hemos referido trilladamente.
También tenemos a la confesión actuada. Cafetzoglus (1981) sostiene que: “Se trata de
aquella admisión de cargos que se trasmite por medio del accionar del confesante, en la
reconstrucción del hecho”. (p.71)
3.1 Antecedentes
Código procesal penal de 1991, éste prescribe a la confesión sincera, en su artículo
127°: La confesión sincera y espontanea del procesado sobre su autoría o participación en el
delito es causa atenuante de la pena. El juzgador, especificando los motivos que la hacen
necesaria, podrá disminuir prudentemente la pena a límites inferiores al mínimo legal.

Código procesal penal de 1995, regula la institución procesal en los artículos:


222°: la confesión sincera y espontanea del procesado sobre su autoría o participación en el
delito, salvo los supuestos de flagrancia y de irrelevancia de la admisión de los cargos en
atención a los elementos probatorios incorporados en el proceso, es causa atenuante de la
pena. El juzgador, especificando los motivos que la hacen necesaria, podrá disminuir
prudencialmente la pena hasta en una tercera parte por debajo del mínimo legal.
223°: la confesión no releva al fiscal de practicar las diligencias que fueren necesarias para
precisar las circunstancias del hecho delictuoso, el número de persona que intervinieron en
su perpetración y los verdaderos motivos o móviles de su comisión, así como de cualquier
otra averiguación que acredite la veracidad de la confesión. No obstante, cuando la confesión
producida durante la investigación no deje duda alguna, el fiscal podrá prescindir de las
diligencias restantes y pasará a formular su acusación escrita.
El caso de que la confesión indubitable ocurra en la etapa del juzgamiento, el fiscal hará
conocer al juzgador que en lo sucesivo se abstendrá de intervenir con relación al confeso,
reservándose para el momento de la acusación oral. Si los demás sujetos procesales fueran
del mismo parecer del fiscal, el juez dará por terminado el debate respecto al acusado confeso
y la audiencia continuara desarrollándose en el orden que se indica en el artículo 341°, salvo
que haya otros acusados.
224° La confesión tendrá valor probatorio cuando: a) Esté debidamente corroborada por otros
medios probatorios, b) Sea prestada libremente y en estado normal de las facultades
psíquicas. c) sea recibida por la autoridad compete y con las formalidades legales pertinentes.
3.2 Naturaleza Jurídica
Para que exista confesión es necesario que exista que alguien confiese y no solo eso, sino
que además tenga la voluntad de confesar; ante esto notamos que un punto importante para
la existencia de la confesión es la voluntad de confesar (animus confitendi). Si bien lo anterior
queda claro, el problema en la doctrina, al respecto, es conceptualizar la confesión: hasta la
actualidad no se llegó a un acuerdo. Con el fin de comprender las teorías que la
conceptualizan las desarrollamos brevemente a continuación.
Una primera tesis señala a la confesión como “declaración de voluntad, de naturaleza
sustancial y negocial, de derecho privado”. Si bien la confesión es una declaración, no es del
todo preciso decir que sea una declaración de voluntad ya siendo así podemos interpretar
que busca producir determinado efecto jurídico sustancial o procesal. Otra acotación seria
respecto al considerarla Negocial, entendiendo con esto referente a un trato; ya que no es
necesario para la eficacia de la confesión la aprobación del adversario; en otras palabras,
para quien confiesa, no es necesario la influencia o aceptación de la otra parte. Y como último
punto respecto a esta primera tesis, es con referencia a su aspecto sustancial: Si bien la
confesión es parte del derecho y por esto es prueba del derecho no crea ni modifica y tampoco
extingue al derecho, quedando así claro que no tiene justificación sustancial.
Una segunda tesis conceptualiza a la confesión como “acto de voluntad” y, por lo tanto,
negocio, pero de naturaleza procesal. Notamos que su única diferencia con la tesis anterior
es que en este caso se le asigna naturaleza procesal con la cual estamos de acuerdo.
Una tercera tesis la considera de “naturaleza sustancial pero no negocial” y le reconocen
el carácter de medio de prueba. Ante esto solo nos queda aclarar el punto referente como
medio de prueba, con la cual estamos de acuerdo porque emana de la ley o del libre criterio
del juez; quedando claro así que no emana de la voluntad de quien suministra la prueba.
Una cuarta tesis la reconocen de “naturaleza procesal no negocial”; pero niegan que sea
un medio de prueba. Ante ello solo nos queda la crítica al negar la confesión como medio de
prueba, y que explicamos en la tesis anterior.
Una quinta tesis, más avanzada, la considera como una “declaración de verdad de
naturaleza procesal y medio de prueba”. La innovación de esta tesis la encontramos en su
aspecto como declaración de verdad, que, si bien constituye un avance al respecto de
declaración de voluntad, no es suficiente. Como declaración de verdad su única función es
comunicar al juez la verdad de los hechos; pero no considera que pueda darse verdad por
error o dolo, esto es lo que no lo hace suficiente.
Una sexta, y ultima tesis, la considera “declaración de ciencia o conocimiento, de naturaleza
procesal y un medio de prueba”. Como podemos notar esta tesis es la resultante del progreso
de todas las tesis anteriores. Esta tesis supera la declaración de verdad, al considerarla como
declaración de ciencia o conocimiento, así el testimonio no se ve involucrado en error o dolo.

3.3 Elementos definitorios de la confesión sincera


En el artículo 161, se establece precisamente, que la confesión debe ser, espontánea,
uniforme, veraz, coherente, útil, colaborador.
Reyna Alfaro (2015) sostiene: “Espontaneo. Se debe entender a lo voluntario o propio
impulso, se relaciona con la libertad de voluntad del declarante, esto implica una vulneración
del derecho a no auto incriminarse, seguido de su nulidad”. (p.182)
Uniformidad, por su igualdad, semejanza o conformidad entre dos cosas. Esto no implica
que sea indispensable para la confesión, su uniformidad debe ser analizada en el momento
en el que el diputado decide confesar.
La veracidad es explicar alguna cosa de la que uno se cree culpable, sinónimo de veraz,
entendido para efectos de comprensión de la confesión, como la veracidad o más
propiamente la verificabilidad de la información de los hechos proporcionados por el imputado
sobre el evento delictivo, a partir de su confrontación con otros medios de prueba.
La coherencia, supone una relación de conexión con otras cosas. Establece una relación
de semejanza o complemento. Reyna Alfaro (2015) sostiene que: “La veracidad de una
declaración o puede deducirse de su coherencia”. (p. 184)
La utilidad cuando genera provecho, esto es, cuando puede servir o ser aprovechado en
alguna forma por el sistema de administración de justicia penal. Cuando más útil sea la
confesión, mayor será la reducción de la pena.
Colaborar significa contribuir, cooperar, asistir, ayudar, apoyar una cosa en la formación
de otra en el plano procesal.

3.4 Características de la confesión sincera

Las notas características de la confesión son:


La declaración del procesado es personal y oral, no siendo débiles y aceptando la
confesión mediante representante legal o un apoderado. Si el procesado presenciaría dolor
que le dificultaría hablar, se sustituye por la escritura.
Declarada libre y consciente, para que sea voluntario para que se pueda hacer, anulando
todos los medios que conlleven a la violencia o que anule la libertad de expresar su
declaración.
Sincera, la persona confesante debe narrar como fue su participación, tal cual lo
recuerde.
Verosímil, en otras palabras, nos quiere decir que debe ser de tal naturaleza y
características razonables.
Debe ser una declaración circuncidada, con esto quiere decir que no solo debe aceptar
y admitir su participación o autoría, sino señalar las circunstancias que rodean el evento
criminal cometido.
Con una aceptación simple o calificada de la imputación. Yataco (2004) señala que: “El
relato sobre los pormenores del delito investigado”. (p.66)
Debe ser realizada por el imputado, aludiendo a la persona a quien se le atribuye
participación en un hecho delictivo.
Declarada de parte, no debe confundirse con el testimonio. Consiste en relatos
aclaraciones y explicaciones, hechas por el imputado sobre su caso.
Debe ser en el idioma del declarante, si se hablase diferente, deberá nombrarse un
intérprete que auxilie en el interrogatorio.
Debe tener por objeto hechos. En relación a este punto, es de precisar que la confesión
no debe tener por objeto normas de derecho, ni alegaciones o razones jurídicas, porque
conceptualmente sólo se pueden confesar hechos que originan la aplicación posterior del
derecho. Pueden ser hechos personales del confesante o sobre hechos ajenos de terceros
vinculados siempre con los cargos o imputación formulada en su contra.
Tiene una significación probatoria, esto no implica que necesariamente pruebe la
integridad del hecho objeto de imputación, pero sí el aspecto sustancial o nuclear de la
hipótesis normativa del tipo delictivo.
3.5 Clasificación de la confesión sincera

La confesión sincera se desarrolla en las siguientes clasificaciones:


La confesión simple se da cuando el imputado asume exclusiva, lisa y llanamente los
hechos que le son objeto de imputación.
La confesión especial, cuando el procesado admite, que es autor, cómplice o encubridor
del delito al que se le imputa.
La confesión compleja se manifiesta cuando el imputado añade elementos fácticos que
complementan la descripción de los hechos principales o nucleares de imputación fiscal, que
permiten modificar, atenuar, agravar o excluir su responsabilidad penal, como su mismo
nombre lo dice, es más extenso y complejo, a diferencia de las confesiones simples y
especiales, los cuales son su antítesis. La compleja reconoce el hecho, ya que es objeto de
la interrogación.
Es confesión calificada, cuando existe el reconocimiento de la propia responsabilidad y
de la participación personal, en la comisión de un delito, lo que significa que, si el inculpado
no acepta que realizó la acción, sea como autor material o en cualquiera de las formas de
participación, esa singularidad obliga a establecer que es una negativa y no una confesión.
La confesión condicional, tiene una visión civil, se define como la figura admitida por
algunos, queriendo dejar la posibilidad contra una actitud requerida por la otra parte.
3.6 Efectos de la confesión sincera

Los efectos en el orden a la admisión de cargos tienen que ver con el procedimiento
y con la sanción penal.
a) Aspectos de procedimiento

Cuando la admisión de cargos se produce en la etapa de instrucción, se dan dos


aspectos: Frente a una confesión solitaria y Si se está ante una confesión corroborada.
San Martin (2014) sostiene que: “En la confesión solitaria el juez tiene que practicar
diligencias que acrediten su veracidad y la realidad del cuerpo del delito”. (pp.738-739)
El juez puede dar por concluida la investigación, en tanto con ello no se perjudique a los
coimputados y esta aparezca como sincera, descartándose que se pretenda la impunidad de
otras personas, respecto de quienes existen sospechas de culpabilidad. Así debe entenderse
de los arts. 136°, primer párrafo, del Código de 1940 y 128°, segundo y tercer párrafos, del
Código de 1991. (San Martin,2014, p.739)

b) Confesión y medición de la pena

Se convierte en un factor de atenuación excepcional de la pena cuando la confesión es


sincera, veraz y compatible con los recaudos probatorios de la causa. Se indica que la pena
puede reducir hasta limites inferiores al mínimo legal, pero ante esto, la Corte Suprema se
pronunció, indicando que la discriminación de la pena debe hacerse en forma prudencial.
Ésta está establecida en el artículo 161, en donde se regula los efectos de la confesión
cuando es sincera.
Artículo 161: Si la confesión, adicionalmente, es sincera y espontánea, salvo los
supuestos de flagrancia y de irrelevancia de la admisión de los cargos en atención a los
elementos probatorios incorporados en el proceso, el Juez, especificando los motivos que la
hacen necesaria, podrá disminuir prudencialmente la pena hasta en una tercera parte por
debajo del mínimo legal.
Con esto podemos observar, que se le otorga el nuevo sistema procesal a la libertad de
la persona, y aunque se le considera condicional de disminuir prudencialmente la pena al
confeso; cabe resaltar que el instituto procesal de la confesión sincera, se torna en una
herramienta por explotar en aras de contribuir a una eficaz intervención de la función
jurisdiccional.
Continuando con la advertencia por la Ley N° 28122, la ley sobre la conclusión anticipada
de la instrucción en procesos por delitos de lesiones, hurto, robo y micro comercialización de
droga, descubiertos en flagrancia con prueba suficiente o imputados sometidos a confesión
sincera.
Se establece la posibilidad de proceder a la conclusión anticipada de la instrucción judicial,
cuando el imputado hubiese formulado confesión sincera ante el Juez conforme al artículo 136
del Código de Procedimientos Penales. Con lo cual se fortalece la necesidad de someter al
imputado, a un proceso rápido y eficaz, donde se valora su aporte de confesar en forma veraz
las circunstancias y su responsabilidad con respecto a la comisión de los delitos que dicha ley
describe. Siendo así, consideramos que es un avance y que abre la posibilidad de seguir
incorporando a otros delitos la posibilidad de concluir con el proceso si el acusado acepta ser
autor o partícipe del delito materia de la acusación y responsable de la reparación civil. (Mass,
2004, p.54)

3.7 Aplicación

Para la aplicación de los efectos de la confesión sincera, en otras palabras, la reducción


de la pena hacia el confeso, así sea inferior al mínimo legal, debe ser; personal, judicial, libre
consciente, espontanea, verosímil, uniforme y corroborada con otros medios probatorios.

La confesión sincera no obliga al juzgador a aplicarla como un acto premial para


atenuarle la pena al acusado, sino para adecuar la penalidad a su personalidad criminal y la
agravante incurrida.
El beneficio de la confesión sincera, se encuentra en el artículo 133 del Código de
procedimientos Penales, dando los efectos de disminución a la pena debajo del mínimo legal,
con el artículo 46, queda señalado que la pena es potestativa del juzgador, acordando con
las circunstancias de la perpetración del evento antijurídico.
Analizando la estructura del artículo 136° del Código de procedimientos penales.
Aquel dispositivo indica que la confesión sincera” puede” ser considerada para reducir la pena
por debajo del mínimo legal. Una redacción similar se observa en el articulo 161° del Código
procesal penal de 2004 que señala que la pena del confeso “podrá” ser disminuida. De este
modo, la estructura gramatical del dispositivo nos permite sostener que la concesión del
beneficio procesal de confesión sincera no es una obligación, sino una facultad del Juez.
(Reyna,2015, p.193)

3.8 La sinceridad de las confesiones

Una confesión se presume sincera, ya que así sucede mayormente, porque no es


natural mentir en contra de uno y lo culpen sin motivo. Sin embargo, fuera de los casos
patológicos o supuestos de violencia, existen confesiones falsas.
San Martin (2014) sostiene que: “La Corte Suprema, en reiterados pronunciamientos,
ha fijado un concepto muy preciso de la sinceridad de la confesión, en tanto requisito
indispensable para una atenuación excepcional de la pena”. (p.739)
3.9 Caso de las falsas confesiones

Las falsas confesiones provienen de diversos motivos. Dejando aparte los supuestos
de constreñimiento físico o moral y de autoacusación patológica, se encuentran confesiones
por interés (real o supuesto), por abnegación, desesperación, jactancia, etc.
También existen confesiones penitenciarias, con el fin de trasladar de prisión, de
emigrantes y hasta de vagabundos.

3.10 La confesión sincera en el nuevo código procesal penal

Se encuentra regulada en el Titulo II, Capítulo I, artículo 160, donde se establece que
para que se considere confesión, deberá consistir en la admisión de los cargos o imputación
creada en su contra por el inculpado.

3.11 Consecuencias aplicativas del art.136 del Código de Procedimientos Penales

El último párrafo del artículo 136 del Código de Procedimientos Penales indica que la
confesión sincera debidamente comprobada puede ser considerada para rebajar la pena del
confeso a limites inferiores al mínimo legal, a excepción de los delitos de secuestro y
extorsión, en cuyo caso no opera la reducción. Ante esta perspectiva, a continuación se
indicaran las tres consecuencias:
a) Confesión Sincera como mejoramiento moral del ciudadano

La confesión sincera ni el proceso penal ni sus instituciones pueden propugnar la


transformación moral del procesado, ya que, si esto se diera, se estaría suponiendo la
utilización de la justicia penal para objetivos de mejoramiento social o moral, puesto que
este fin no forma parte del Derecho Penal
Esto no es solo porque la confesión sincera reduzca la pena por el delito cometido de
parte del imputado, sino por que se trata de un factor interno-subjetivo. Ya que mientras la
consciencia este limpia el juicio de los demás no deben interesarles. Pues es la mejor forma
de caminar por la vida.
b) La temporalidad de la confesión sincera

A pesar que el articulo 136° del Código de procedimientos penales brinde beneficios,
este carece de sentido proceder a fijar límites temporales a la confesión sincera.
Por lo tanto la confesión sincera, puede realizarse en cualquier momento previo a la
definición del órgano jurisdiccional a favor de la responsabilidad penal del imputado; esto,
evidentemente, con pleno respecto al principio de preclusión procesal, lo que se trata de decir
es que la confesión puede emitirse hasta antes de la emisión de la acusación fiscal, en el
proceso penal sumario y hasta antes de la lectura de sentencia en el proceso penal ordinario.
c) La No reducción de la pena en casos de flagrancia

No se puede brindar la reducción de la pena por confesión sincera en casos de flagrancia


delictiva.
Si esto es así, la confesión en los casos de flagrancia delictiva no genera ningún efecto
favorable al sistema de administración de justicia penal y, por ello, no puede verse favorecida
con un beneficio que tiene sustento esencialmente en la economía procesal (Reyna,2015,
p.190).

3.12 Condiciones de validez

En el código de 1991, se reconoce en el articulo 129, un cierto grupo de requisitos, en el


cual son esenciales para dotarla de validez procesal.
Las condiciones de validez son las siguientes:
a) Libertad y normalidad psíquica del declarante

La confesión se tiene que realizar con la condición de carácter formal que tenga libertad
en la declaración, ya que este no puede ser forzada ni obligada o bajo exigencia de juramento.
Esta confesión tiene que darse en completo estado de tranquilidad. Esta confesión queda
totalmente nula si está sujeta a amenazas, torturas, dádivas o promesas.
Por consiguiente, es de rechazar la confesión violentada (ejercicio de violencia física o moral
contra el imputado) y la confesión comprada, otorgada por dádivas o promesas. Resulta
igualmente inaceptable, la confesión fraudulenta, arrancada mediante una celada o con
artificios o disimulo que lo llamó a engaño tendido por la propia autoridad. (San Martin, 2014,
p.736)

Estas son consideradas como las tres formas ilegitimas de confesión, en puridad, estas
se encuentran en el marco de condiciones subjetivas de validez de la confesión.
En estas condiciones subjetivas, indica que el confesante tiene que estar en perfecto uso
de sus facultades mentales, concretamente intelectivas y volitivas, ya que, si la persona
confesante no tiene el discernimiento de sus actos, entonces no se podría poner como válida
esta confesión. San Martin (2014) sostiene que: “Se exige que el relato que expone el
declarante debe ser adecuado a la realidad y, por tanto, ha de haber sido prestado en base,
lo que el ha presenciado con sus sentidos, sin que puedan admitirse deducciones o
presunciones”. (p.737)
También tenemos la perspectiva objetiva de la confesión, pues este debe tratarse de un
hecho aceptable y creíble para el común de las personas. Lo referido por el confesante debe
ser coherente y lógica.
b) Corroboración por otros medios probatorios

La confesión no es una prueba autónoma, por lo tanto, por sí sola no puede cumplir la
función de mostrarlo como prueba el hecho delictuoso. Esta confesión debe ser corroborada
por testimonios, pericias, documentos. Entonces se puede deducir que la simple confesión
del inculpado, como una prueba fehaciente y única del delito, no es lo suficientemente sólida
para condenarlo.
La Corte Suprema, se pronuncia e indica que la confesión solo tiene un valor relativo
contra quien lo presta y, además no constituye una prueba suficiente en contra de sus
coacusados.
Además, se indica que la confesión sincera no es un elemento suficiente para poder
fundar una sentencia condenatoria una declaración auto inculpatoria, sin elemento factico que
la corrobore, ni alguna prueba de cargo que la avale.
Esta confesión del imputado, necesita la practica de todas las diligencias necesarias a fin
de adquirir el convencimiento de la verdad de su contenido, esto justificaría la necesidad de
que el sumario, no quede concluida, sino que continua a pesar que el imputado ha confesado
y que el debate oral no concluya con la mera admisión de cargos del imputado, solo si es que
no se ha constado de alguna existencia del cuerpo del delito.
c) Autoridad competente y legalidad de su actuación

Es aquella autoridad que deberá recibir la confesión, lo cual se presentara como acto de
prueba que es ante el juez del juicio. No se puede constituir como acto de prueba la admisión
de cargos realizados en sede policial, fiscal o del Juez Instructor. Este se debe dar ante la
presencia del abogado defensor y la previa información de los derechos del reo, los cuales
son requisitos esenciales que se encuentran en el derecho de defensa.

3.13 Diferencia entre confesión e interrogatorio del inculpado


La confesión se obtiene a través del interrogatorio, eso quiere decir que no son lo mismo,
son cosas totalmente distintas.
El interrogatorio estaba destinado para obtener una confesión, documentada por un
notario especial, se acoplaba a un registro, y aunque la época establecía que no se trataba
de obtener prueba, sino descubrir la verdad.
El interrogatorio es un medio de defensa y no de prueba, que excepcionalmente puede
ser fuente de prueba contribuyendo de este modo al convencimiento del Juez. No tiende a
ofrecer la evidencia de la culpabilidad o provocar la confesión. En cualquier caso la prueba
contra el inculpado debe aparecer independiente del resultado del interrogatorio y la
confesión sincera, está constituida por la declaración del imputado en la que acepta, reconoce
ser autor o partícipe de un delito o una falta, prestada ante una autoridad competente y con
las formalidades y garantías correspondientes.
4. Conclusión
El desarrollo del procesal penal sigue ejerciéndose hasta la culminación de la sentencia
con una pena satisfactoria en los Delitos de Feminicidio y Contra la Libertad Sexual, en donde
dichos imputados no pueden sostenerse del beneficio de la reducción de penas por confesión
sincera o terminación anticipada. Si bien esta confesión es la declaración emitida por
cualquiera de las partes respecto a la verdad de los hechos, para un conducto al
esclarecimiento de la verdad dentro de la investigación; ya no será efecto de reducción de
penas de los delitos antes mencionados. Si bien en el art.136 del Código de Procedimientos
Penales, indica que no se le reduce la pena a aquellos que cometieron delitos de secuestro
y extorsión, tipificado en el art.152 y art.200. Ahora con esta modificación del Código Procesal
penal, ya no existirá un acuerdo entre el acusado y el fiscal para que realicen la confesión
sincera y pongan a disposición del juez si se le reduce o no la pena; simplemente continua el
juicio.
5. Bibliografía
a. Libros completos
- Rosas Yataco, J. (2004) Derecho procesal penal. Lima, Perú: Ed. Idemsa
- Mixan Mass, F. (1991) La prueba en el Procedimiento Penal. Lima, Perú: Ed. Ediciones
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edad-801689/