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CACUAT Y TECI,A

l-acuan y Mecla son los nombres de dos sobresalientes cerros ubicado en la


I planicie del Bombón, en la zona norte del actual distrito de Simón Bolívar
\-zá. Rancas en Pasco, de cuando toda la meseta era habitada por nuestros
antepasados los "Llacuaces" o pastores de altura, quienes vivían en estos lugares
teniendo como primigenia lengua el "Tatash", afr que Cacuán significaba
"aguerrido cazador" yMecla era "princesa".
En ese tiempo las etnias de los Llacuases habitaban en los promontorios
altos, donde construían sus viviendas de piedra, su dios principal y preciado era
"Rayhuán", dueño de los cielos, quien controlaba el tiempo, las nubes, el sol, la
luna y las estrellas, y como diosa tenían a "Rayhuana", que imperaba sobre la
tierra,sus campos, sus frutos,los animales y los hombres que eran sus hijos.
Cuentan nuestros antepasados que en aquellos tiempos uno de los
guerreros más intrépidos de toda la planicie era"CacuáÍt" , cazador empedernido y
valiente, siempre llegaba a su llacta con lo más grande de los ejemplares de tarucas
o venados con que se alimentaba casi toda la tribu, su valentía frente a las otros
grupos vecinos era notorio, siendo reconocido como intrépido jefe guerrero en
toda la zona de los "Gacharangash". La admiración por él era principalmente de
lasjóvenes vírgenes casaderas de su llacta, una de ellas que habían crecido casi
juntos de nombre "Allca" se enamoró de él y lo amaba en silencio, pero Cacuán ni
por enterado se daba de aquel cariño.
En otra de las llactas de la planicie de aquellos tiempos vivía otro jefe
guerrero, cuya hija una hermosa doncella casadera de nombre Mecla, era

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admirada por sus virtudes y su larga cabellera a quien los jóvenes de la comarca
buscaban para enamorarla y desposarla, más el temible padre no permitía que
nadie se acercara a ella.
Resultó que un día cuando la joven cantaba a orillas de u¡r manantial
peinando su Iarga cabellera, Cacuán que cazaba cerca le escuchó y se acer'có
sigiloso y al momento quedó prendada de su bellezay se enamoró perdidamente
de ella. Pasaron los días y Cacuán siempre acudía al manantialparu buscar a
Mecla, llegando ambos a amarse con pasión, el padre de la joven al enterarse de
esa relación, montó en cólera y fue a desafiar al joven gueffero, sin embargo a
pedimento y súplica de su esposa y sugerencia de los ancianos de la comarca, se
vio en la necesidad de obligar a la pareja para casarse.
Los preparativos para el matrimonio de Cacuán y Mecla repercutió como
un eco en toda las comarcas y no podía ser más suntuoso, todo los jefes
prominentes de la zona, incluso de poblados lejanos fueron invitados a venirjunto
a sus familias, para ello se preparó un bacanal banquete y la fiesta duró muchos
días con cánticos y danzas, de tal forma que corno padrinos invocaron al mismo
DiosRayhuán.
La nueva familia estuvo felizy Cacuán y Mecla vivían muy queridos por
sus pueblos, como familia ejemplo de aquella época, sin embargo pasaba el
tiempo, corrían los años y la pareja no tenía descendientes, 1o que se convirtió en
comentario general, ambos acudieron a múltiples curanderos y hechiceros para
averiguarla causa de sus tribulaciones, yninguno pudo darcon solución alguna.
Así pasaba el tiempo y la discordia en los esposos se acentuaba, hasta que
y
un día Cacu¡án decidió cohabitar Óon otra pareja y se encontó con su amiga
,'.§llca", a quien labizo su a-mante a escondirlas, y poco
admi.adora 1i:Pp9
á.tp"et fruto de .r.-u*o. prohibido Allca quedó embatazada y tuvo una hija, al
entárarse Meclamontó en cóleray se quejó ante el Dios Rayhuán, quien.sentenció
la hija bastarda se llamaría "Wicrá" qui té sería arrebatado a su madre e
iría a vivir
alai\actade Mecla, se armó una trifulca con esa decisión y Cacuán se levantó en
ur*u, contra el paáre de Mecla, y comenzó una guerra sinfin que duró mucho
la sangre cobrando vidas inocentes.
tiempo^ y eorríatanto alb"ofoto y derraríamiento de sangre el dios Rayhuán montó en
Ante
cólera, consultó conmamaRayhuanay otros dioses mayores como Huagoruncho,
quienás decidieron castigar a |'os protagonistas de esos escándalos que diezmabaa
los hombres por lo que c-onvirtieion a Óacuán en rm prominente ceffo cuya
figura
¿. ¿rt" grrei"ro tirado y narigón se mantiene mirando al cielo, pues fue
ajamáq observár h tie-rra, mientras que Mecla 9|edaba convertida en
"orrdrrruio
otro cerro *éro, de cara siempre al poniente, dando la espalda a Cacuán. Como
hasta ahora podemos apreciar.
En tanto que Allja fue transformada en una laguna sobre el lugar donde era
su Llacta la que quedó inundada bajo sus aguas para siempre, pudiendo percibirse
la antigua ciudadela en la época del solsticio cuando el agua se encuentra límpida,
en que por las temporada de poco viento se escucha el lamento y ciintico de
muchas mujeres, ahí bajo el LagoAlcacocha.
Muy alejada de su madre Allca, su hija Wicra también fue convertida en
otra pequeña laguna que se ubica al pie de su padre Cacuán y a espaldas de Mecla.
Cuando es la época de sequía y la laguna Wicra tiende a secarse, es alimentadapor
las aguas de Alcacocha que llegan por un canal o riachuelo hasta Wicra, pues se
supo que era para no dejarla morir nunca, como quedó establecido por el Dios
Rayhuán y cumplido por los hombres hasfa la actualidad.
Cuando se viaja por la carretera de Cerro de Pasco aYanahuanca, se puede
apreciarlos ceffos de CacuányMecla, así como las lagunas deWicrayAlcacocha
tal como quedaron.

--fl --
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I,ATURUCATA
(Leyenda)

uando el agua, sempiterna enemiga de los mineros cerreños, fue


finalmente vencida gracias a la tenacidad del inglés don Richard
Trivithick al instalar las bombas subterráneas de vapor en el paraje de
Santa Rosa, la necesidad de contar con abundante combustible para avivar los
motores, se hizo apremiante
Se indagó con vivacidad y entereza. Se rastreó en todo el territorio
pasqueño. Es asi que de diversos y lejanos confines se traía la turba necesaria para
óste cometido; sin embargo, los yacimientos precarios y lejanos se agotaban con
prontitud. Como era natuáI, la búsqueda de nuevos filones se hizo incesante.
En esa época -mediados del siglo XIX- en que los pastores que transita-ban
con sus rebañós por los territorios yeflnos y cubiertos de pasto natural de
Cuyllurishquishgaque ocurrió un hecho misterioso en aque,,?.#.Í3ff: .
y
ctara
hermosa, iluminada
por una luna enorme y
brillante que los
pastores cuidaban de
sus apriscos, pudieron
escuchar -aumentadas
por el silencio de la
noche- las voces
alegres pero
apremiantes de una
mujer que deliciosa y
cálidamente, entonaba hermosas canciones en quechua, y €n
todas ellas, err todas llamaba apremiante a los hombres,
conminándolos a que la amaran con premura. Deseosos los
pastores de descubár el prodigio, acudieron presurosos al lugar
de donde brotaban las canciones. Con sigilo y en silencio fueron
acercándose ha:sta llegar a una elevación desde donde,
admirados, pudieron verlo todo.
A la puerta de una negra y profunda caverna, una hermosa
y joven m-ujer cantaba alegrernente en tanto con pasos ágiles y
felinos danzaba muy contenta" Ataviada con un atuendo de
vivos colores cubierta de riquísima pedrería, portaba en la mano
una peqrteña manta de color blanco con pintas negra's y azules
que, a modo de una bandera, lo agitaba por los aires llevando
siempre el compás'de su música exquisita- Los pastores estaban mudos e
inmóviles. Cuando la alegna había llegado a su clímax, la mujer se cubrió las
espaldas con su manta negruzca (murucata) fijándola con su prendedor (ticpe) y
cesando sus cánticos dio vuelta y enhó en Ia caverna.
Al comienzo,los hombres permanecieron impresionados e indecisos sin
saber qüé hacer. Más luego, repuestos de la sorpresa, temerosos e inquisitivos se
acercaron y armáridose de valor llamaron a gritos a la hermósa mujer. La
profundidad de la caverna les devolvió el grito centuplicado por el eco. Llamaron
dos veces, después de 1o cual. Oyeron que la mujer les contestaba con su atiplada
YOZ:
- ¡
Entren y ámenme. Si me aman, les regalaré con mi murucata y. serán muy
ricos!
No se escuchó ni una palabra más. Los pastores atemorizados no tuvieron
el suficiente valorpara enffar.
Al día siguiente, muy temprano, dieron la noticia a su amo don Manuel
Benavides quien-reunió a muchos hombres los que premunidos de lámparas y
herramientas entraron en la caverna donde a la luz de los candiles, brillantes
reverberos devolvían laluzatravés de los múltiples y vidriosas facetas de la negra
y brillante antraiita: Habían descubierto un fabuloso yacimiento de carbón,
Emocionados por el hallazgo, denominaron con el nombre de
MURUCATA (manta neg nrzca) al riquísimo f,rlón, en honor de la bellísima mujer
que, se supone, era la dueña de estas espléndidas riquezas.
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Ijurra? ¡Puésesraroi Ricardo Palma'
§;*rh#J:5x;uién
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por los años de l79O,el mozo más rico del Peru;
Don Manuel Fuentes Ijurra era,
como que poseía en el Cerro de Pasco una mina deplata, que durante quince años
leprodujo mil doscientos marcos por cajón.Aquello era de cortar el cincel.
Ijurra era de un feo subido de punto, tenía más fealdad que la que a un solo
cristiano cumple y compete, realizadacon su desgreño en el vestir. En cambio era
rumboso y gastador, siempre que sus larguezas dieran campo para que de él se
hablara, Así; cuando delante de testigos, sQbre todo si estos eran del sexo que se
viste por la c abeza,le pedían una peseta de limosna, metía Ijurra mano al bolsillo y
daba algunas onzas de oro, diciendo: -socórrase, hermano , y perdone la

Por el contrário, si una viuda vergonzante u otro necesitado ocurría a él en secreto,


pidiéndole una caridad; contestaba Ijurra -Yo no doy de comer a ociosos ni a
pelanduscas: trabaje el bausán, que buenos lomos tiene, o vaya la buscona al
tamboy losportales.
No quiero hablar de las conquistas amorosas que hizo Ijurra, gracias a su
ciudad, porque este tema podría llevarme lejob. Como que le birló la mozanada
menos que al regidor Valladares, sujeto a quien no tuve el disgusto de conocer
personalmente, pero del cual tengo largas noticias, que por hoy dejo en el fondo
del tintero.
Visto está, pues, que a Ijurra le había agarrado el diablo por la vanidad, y
que para é1 fue siempre letra muerta aquel precepto evangélico de no sepa tu
izquierda 1o que des con tu derecha. El lujo de su casa, su coche con ruedas de plata
y la esplehdidez de sus festines, formaron época.
En esos tiempos en que no estaban de boga las tinas de márrpol ni el
sistema de cañerías para conducir el agua a las habitaciones, acostumbraba la
gente acomodada humedecer la piel en tinas de madera. Las calles de Lima no
estaban can alizadas como hoy, sino cruzadas por acequias repugnantes a la vista y
al olfato. Los vecinos para impedir que las tablas se resecasen y descendieran de
su armazón, hacíanponerlas tinas en la acequia durante unparde horas.
Pues el señor Ijurra tenía la vanidosa eitravaganciade hacer remojar en la
acequia una tina de plata maciza
Cuéntase de él que un día mandó aplicar veinticinco zurriagazos a un
español empleado en la mina. El azotado puso el grito al cielo y entabló querella
criminal conha ljurra. El proceso duraba ya dos años, presentando más carizpara
el insolente criollo. Este comprendió que a pesar de sus millones, corría el peligré
de ir a la cárcel, y para evitarlo pidió consejo a la almohada, que, dicho sea de paso,
es mejor consejero que los de Estado.
Presentósele al otro día el escribano a noti.ficarle un, auto judicial, y
después de firmar la diligencia, fingiendo Ijurra de equivocar la salvadera, vertió
sobre el proceso el enorme cangilón de plata que le servía de tintero. El escribano
al ver ese repentino diluvio de tinta, se tomó lacabezaenlre las manos, gritando:
-¡Jesús me ampare! ¡Estoy perdido!
-No se alarme . le intemrmpió Ijurra-, que para
borrón tamaño, uso yo de esta arioi[á.
Y cogiendo un saco bien relleno de onzas.de oro las
echó encima del proceso, recurso mágicg que bastó
para tranqullizar el espíritu del cartulario, quien no
sabemos cómo se las compuso con el juez.
Vaya si tuvo razón el poeta aquel que escribió esta
redondilla:
El signo del escribano,
dice un astrólogo inglés,
que el signo de Cáncer es,
pues come a todo cristiano
F,

Lo positivo es que el de los azotes,viendo que llevaba dos años de litigio y


que era cuestión de empezar a gastar papel sellado, se avino a una transacción y a
-
quedarse con la felpa a cambio de peluconas.
No sin funáamento dice un amigo mío que todo anda m etalizado:desde el
apretón de manos hasta los latidos del corazón.

II
En la calle de Bodegories existía un italiano relojero, el cual ostentaba sobre el
mostrador un curioso rgloj de
sobremesa. Era un reloj con
torrec*rllas, campanitas chinescas,
pajarillo cantor y no sé qué otros
muñecos automáticos.
Para aquellos tiempos era una
verdadera curiosidad, por la que
el dueño pedía tres mil duretes;
pero el reloj allí se pstaba meses y
rneses sin encontrar comprador.
La tienda de Bodegones
era sitio de tertulia para los
lechuguinos contemporáneos del
virrey bailío Gil y temos, a
varios de lo§ que dijo una tarde el
relojero:
-¡Per Bacco! Mucho de
que el Perú es rico y rumbosos los peruleros, y salimos, ¡Santa Madona de
Sorrento !, con que tierra de gente roñosa y cominera. En puropa habría vendido
es
ese relojillo en un abrir y ceffar de ojos, y en Lima no hay hombre que tenga
calzones para compiarlo.
Llegó a noticia de Ijurra el'triste concepto en que el italiano tenía a los hijos
del Peú, y sin más averiguarlo cogió capa y sombrero, y seguido de tres negros,
cargados con otros tantos tálegos de a mil, entró en la relojería diciendo muy
colérico:
. -Oiga usted, ño Fifi rriche, y aprenda cianzapara no llamar tacaños a los
que le damos el pan que come. Mío es el reloj, y ahora vea el muy desvergonzado
el caso que los peruanos hacemos del dinero.
Y saliendo Ijurra a la puerta de la tienda tiró el reloj al suelo, lo hizo
pedazos con eltacónde lab'ota,y los muchachos que a lasazónpasaban se echaron
sobre los destrozados fragmentos.
A uno de los parroquianos del relojero no hubo de parecerle bien este
arranque de vanidad, o nacionalismo, porque al alejarse el minero le gritó:
-¡Ijurra! ¡Ijurra! ¡No hay que apurar la burra! -palabras con las que quería
significarle que al cabo podría la fortuna volverle la espalda, pues tan sin ton ni son
despilfarraba sus dones
La verdad es que estas palabras fueron para Ijurra como maldición de
gitano; porque pocos días después, y a revientacaballos, llegaba a'Lima el
ádministradorde lamina con lafunestanoticia de que esta sehabíainundado-
palos, y
¡Qué cierto es que las desdichas caen porjunto, como al perro los
que el mal entra abrazadasy sale a pulgaradas! Ijurra gastó la gran fortuna que 19
quedaba en desaguar la mina, empresa que ni él ni sus nietos, que aún viven en el
Óerro de Pasco, vieron realizada.Yeste fracaso, ypérdidas de fuertes sumas en el
juego, lo arminaron tan completamente, que murió en una covacha del hospital de
SanAndrés.
Aquí es el caso de decir con el refrán: -Mundo, mundillo, nacer en palacio
y acabar en ventorrillo.
Desde entonces quedó por frase popular, entre los limeños, el decir a los
que derrochan suhacienda sin cuidarse del mañana:
'

-¡Ijurra! ¡Nohayqueapurarlaburra!
--fl--
1Á IEYEilDA DE lt QUEBnADf, IIUÁnrUTrtDo
t-r eruHo ncrl

i#*
I avance de las huestes incaicas en su conquista avasalladora estremecíay
I
causaba miedo a las comarcas y poblados antiguos. Túpac Yupanqui'hijo
del gran Pachacútec,habia sometido a belicosas tribus que se unían para
hacerle frente, desde muy joven aprendió el arte de la guerra acompañando a su tío
Yupanqui, Capitán de los ejércitos quechuas.
Cuando murió supadre le sucedió
en el trono, entonces el Inca TúPac
Yupanqui en una de sus conquistas de
expansión, salió del Cttzcó con unos
treinta mil guerreros para ir nuevamente
hacía el Norte, donde después de varios
meses de lucha había sometido Y
organizado a los antiguos reinos de los
Huancas, Cuando estaba en
sojuzgamiento de estos se enteró que una
"estrella" había caído del cielo por los
lugares hacía el norte, donde se dirigía en
conquista. Habiendo dañado gran
extensión de territorio y provocado la emigración de los habitantes de
Chaupihua ranga,el lugar de la caída de un meteorito se le conoció desde entonces
c omo "G oyllari sq tizga" .
El Inca lu ego avanzartdo sojwgó a los Taramas y posteriormente entró a la
gran meseta del Bómbón, donde conquistó a los habitantes del más grande lago
que encontré por estos lugares, al que llamó Chinchaycocha.
Ordenó luego que su ejército imperial acampara en laparte sur a orillas del
lago, donde envió construir una glan ciudadela, al que le denominó "Pumpush",
para habitarlo trajo a las acllas (mujeres escogidas) de diversos lugares del
Imperio quienes eran consideradas 'ohijas del Sol", las que tenían por misién
confecoionar la ropa de sus guereros, pues, la lana de miles de camélidos
abundaba entodo el lugar. Pumpush se convirtió enun centro hegemónico durante
'
la época tahuantinsuyana.
En tanto se constr¡ía la ciudadela Pumpush, el Monarca Inca continuó su
conquista desvi¿índose hacía el lado occidental, siguiendo su camino por el
bosque de rocas al que denominó Huaylla, continuando hacía Uyo (actual Oyón),
llegando hasta Cajatambo y seguidamente sometió a los pueblos del Callejón de
Huaylas, llegando hasta Piscobamba, donde los pobladores temerosos de ser
arraiados enviaron para que recibieran y veneraran al Inca, las más bellas
princesas del lugar, quienes salieron al encuentro con bailes y cánticos que
convencieron de una rendición pacífica al Inca, esos bailes hasta hoy se conservan
en las fiestas de esos lugares.
Después de algún tiempo, en una nueva incursión el Inca había salido
nuevamente del Cuzco y le habían informado sus chasquis desde Pumpush, que
los "Yachas" "Chupachos" "Rupa rupas" y demás tribus de'la ceja de selva
estaban alzados en arnas y dispuestos a no dejarse conquistar y enfrentar su
autoridad, por 1o que Túpac Yupanqui ordenó el avance rumbo al Norte y
conquistar esos lugares, emprendiendo la marcha con sus miles de soldados.
Cuando avanzabanrumbo a Chaupihuaranga, iban abriendo paso por delante sus
capitanes junto a los constructores de caminos y arquitectos "Ichocs", quienes le
iniormaron que se habían encontrado con un problema, pues muy cerca donde
había caído una estrella, en terrenos de los antiguos Yarush hallaron una profunda
quebrada que les impedía seguir la construcción del camino incá, que iba casi
ricto hacíalos lugares a conquistar. Dijeron que no quedaba otra forma sino que
debían rodear una gran extensión de teúitorio fuera de lo usual para alcanzar el
otro ladoycontinuar.
Entonces el Inca (que todo lo podía) entró en cólera y marchó hacía el
lugar, llegando hasta un
promontorio donde se
enconkaban acampados los
"Ichucan", constructores de
caminos, hombres de una
anti quí s im a "P ac ariÍta"
(descendientes de anteriores
Incas) establecidos al lado
sur del Cu.zco, quienes
servían al Imperio y al Inca
para las edificaciones, su
mérito era que habían
construido grandes templos
y el fuerte Ollantaytambo.
Estos que se habían
estancado sin poder ayanzar hacia el frente, explicaron al Inca y su séquito, que
aunbajando y cruzando elrío se tocarían con lamurallarocosadel frente.
Entonces Túpac Yupanqui Inca pidió le alcanzaran su "Waraca" que
estaba tejido con hilo de lana de vicuña, entremezclado con finísimos hilos de oro
y plata,como proyectil usó entonces una gran "pepita de oro". Sucediendo que al
amanecer de un día que se perdió en el habla popula¡ lanzó con gran eskuendo
hacía el frente la pepita, provocando que al estrellarse se abriera en dos la inmensa
peña del frente, dejando abierta una"ragra" quebrada, ante el alarido y conmoción
de los que presenciaron tal acto, que se postraron y adoraron al Inca.
Por el sitio abierto se continuó la construcción del camino hacia el norte
rumbo a la tierra de los Yachas y Huánuco pampa. Esta quebrada (ragra) hecha de
'la mano del lnca fue denominada "Huarau" que significa "hondooada", donde
hasta la actualidad mirando desde Ichucan se puede divisar la quebrada de
Huarautambo, que fue creado gracias alportento del Sapalnca.
El Real camino Inca o "Capac Ñam" viene por Chipipata luego por unos
escalones que aún se conservan baja a las riberas del río Chaupihuaranga, en ese
lugar existen aguas temperadas donde se construyó una posada y baños para el
Inca nominándolo "Tambochaca",lugar en que pemoctó algún tiempo Túpac
Yupanqui, reorganización la zonacon diversos grupos de mitmacunas. El camino
luego de cruzar el río, sube por un pequeño abra hacía la planicie de Huarautambo
siguiendo un riachuelo, donde los incas decidieron la construcción de un Tambo
Real y varios palacios para sus moradores, quedando desde entonces el lugar
como Huarautambo. De esa manera, el Inca y su ejército pasaron a la conquista de
nuevos territorios, y el camino subiendo por Maray, maray e Incapoyo sigue hacía
CajamarcayQuito.
Cuando Túpac Yupanqui se encontraba en nuevas conquistas hacía el
-Norte, sucedió que la Llacta de Huarautambo "Tambo real en la hóndonada", una
nefasta noche fue barrida por una enoflne avalancha (huayco), el que lo dejó
sepultado casi en sutotalidad salvándose solamente algunas construccirones incás,
la mayoría de sus habitantes murieron en esta tragedia incluso conmocionó al Inca
al conocer este hecho, quedando el lugar como un grande campo abierto
(Astopampa). Desde entonces dejó de serun Tambo Real y solo pasó a óonvertirse
en un simple tambo de tránsito. Poco después el Inca Túpac Yupanqui fallecía en
el cuzco, dejando el reinado a su hijo Huayna cápac quien continuó las
conquistas llegando hasta Incapirca y Quito en el actual Ecuador y pasto en
Colombia.
Después de estos acontecimientos y pasado muchos años llegaron los
españoles en son de destrucción y conquista, encontraron minas en pasco y
usando el camino Inca llevaron minerales y fueron a repoblar el dicho Tambo, por
ser un lugar muy aparente para el tratamiento y molinos de metales (metalurgia)
empleando la abundante agua del riachuelo que por ahí pasa. Hicie.on nueras
edificaciones con las piedras de diversos vestigios incas que estaban
semienterrados, usando la mano de los indios construyeron circos y moliendas
nominando al lugar como el "obraje" de Huarautambo que funcionó durante toda

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