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Análisis del artículo 1988 del Código Civil

La ley determina el tipo de daño sujeto al régimen de seguro


obligatorio, las personas que deben contratar las pólizas y la
naturaleza, límites y demás características de tal seguro.
Los seguros obligatorios y el Proyecto de la Comisión Reformadora. Como se ha
relatado en la primera parte 647, e1 Proyecto de la Comisión Reformadora, preparado
por el autor de este trabajo, basaba la responsabilidad en los casos de accidentes
rutinarios sobre la idea de la reparíici6n social del riesgo. Para lograr la dilución de los
costos del daño, ese Proyecto utilizaba fundamentalmente dos mecanismos: las
características del mercado (sistema de precios) y las técnicas de seguros. Dentro de
ese esquema, el Proyecto insistía muy particularmente en la existencia de seguros
obligatorios que cubrieran los daños causados por esos accidentes rutinarios.
Sin embargo, esa propuesta legislativa no pretendía arrancar un área de tratamiento de
los daños al régimen del Código Civil sino, por el contrario, integrar los nuevos principios
y los nuevos medios con que cuenta la sociedad moderna, dentro de la normatividad del
C6digo
No se trataba de establecer un régimen de seguro paralelo o colateral y los viejos
principios de la culpa y del riesgo, ni de plantear un seguro obligatorio concebido
simplemente como una suerte de respaldo o garantía de la responsabilidad "civilmente"
establecida, sino de ensayar una nueva totalización conceptual que incorporara este
moderno mecanismo dentro del sistema del Código "por derecho propio". En
consecuencia, el seguro no funcionaba a contragolpe, una vez determinada la
responsabilidad por otros medios "propiamente civiles" (culpa, riesgo), sino como
elemento constructor de la idea misma de la responsabilidad.
Citando a Trazegnies Granda:
“Ahora no queda sino un artículo sobre el seguro obligatorio colocado muy
significativamente al final de la Sección de Responsabilidad Extracontractual, que no
cumple papel jurídico alguno. Todo su sentido es e1 de recordar a los legisladores
futuros que alguna vez hubo esta preocupación. Es como una señal colocada en el
camino de la legislación. Una flecha que indica un destino: pero ni siquiera tiene carácter
obligatorio: el legislador futuro puede ignorar ese signo que lo invita a tomar una
determinada dirección. Por otra parte, la redacción del artículo 1988 ha sido tan
despojada de todo lo que la vestía que, aun si en los tiempos venideros se decidiera
implantar, por ejemplo, el seguro obligatorio de automóviles (como creemos que
sucederá inevitablemente), ese artículo no dice nada sobre cómo hacerlo.”