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ARQUITECTURA Y GÉNERO

reflexión sobre la incorporación de la transversalidad de


género en la arquitectura

Laura Murillo Paredes, 17/04/2015


0. INTRODUCCIÓN

La igualdad de género es un derecho humano. Todos los seres humanos


son libres para desarrollar sus capacidades personales y hacer elecciones, sin
limitaciones impuestas por los estereotipos, los rígidos roles de género y los
prejuicios. Esto supone que los distintos comportamientos, aspiraciones y
necesidades de las mujeres y de los hombres se consideran, valoran y
favorecen por igual.

La transversalidad de género es una forma de observar la realidad en


base a las variables sexo y género y sus manifestaciones en contextos
determinados, en este caso la arquitectura. Se basa en el reconocimiento
explícito del género como construcción social y cultural de procedencia
histórica, que puede y debe ser transformada. Como metodología, el enfoque
de género contribuye a la humanización de la sociedad y del desarrollo,
puesto que en cualquier análisis se incluye por igual a hombres y a mujeres de
forma manifiesta, y se desagregan los datos, de manera que se logra una
visión más real y útil de cara a las actuaciones públicas y civiles y a su eficacia.
Sus objetivos principales son la integración del principio de igualdad de
oportunidades en todas las políticas y prácticas cotidianas públicas, evitar los
desequilibrios y desigualdades existentes en la sociedad, acabar con las
discriminaciones no sólo por sexo, sino además por etnia, por
discapacidad…etc

Esta transversalidad de género enfocada desde el campo de la


arquitectura, se podría analizar desde dos aspectos:
- la presencia de la mujer en ejercicio de la profesión (pasado y
presente) y su visibilidad y reconocimiento, y
- la perspectiva de género en el diseño de espacios, tanto en el
espacio público y equipamientos como en el espacio privado
(viviendas).
La incorporación de la perspectiva de género en estos dos aspectos, es
imprescindible para conseguir acercarse a una sociedad más igualitaria
y justa.
Y no solo afectaría al sector de la arquitectura, sino que traería
beneficios a nivel general en todos los aspectos de la sociedad. Beneficios,
ambientales, sociales, culturales, acercándonos a la igualdad como hecho y
no como solamente como derecho.

Con esta reflexión se intentará responder a las preguntas ¿qué?,


¿cómo?, ¿por qué?, ¿de qué forma?, y ¿a quién afecta? esta incorporación
de la transversalidad de género en la arquitectura y qué repercusión y
beneficios puede conllevar.
1. RELACIÓN ARQUITECTURA - GÉNERO

La arquitectura y el urbanismo están presentes en todos los aspectos de


nuestra vida. Son un reflejo del contexto y de la sociedad en el que se
desarrollan y, a su vez, influencian y condicionan su forma de actuación y
evolución.

Las relaciones transversales entre arquitectura y género son fundamento


de desigualdad tanto en la producción y trasmisión de la teoría de la
arquitectura, como en la práctica espacial de la misma, así como en el
ejercicio de la profesión.

Es importante comprender que el androcentrismo, a lo largo de los


siglos, ha implicado un sesgo que hace inválida la supuesta neutralidad de la
producción y transmisión del conocimiento desde sus orígenes. La sociedad
está basada en un sistema patriarcal, que se hace patente también en el
ámbito de la arquitectura y vuelve a revertir en la sociedad.

2. TRANSVERSALIDAD EN EL EJERCICIO DE LA
PROFESIÓN

_ESTEREOTIPOS ANTIGUOS
Se puede decir que la arquitectura siempre ha estado considerada
como una disciplina de hombres. La presencia de las mujeres arquitectas ha
evolucionado desde la Edad Moderna a la Edad Contemporánea, hasta
generalizarse se presencia a partir más o menos de la mitad del siglo XX.
Aunque ya antes habían estado vinculadas a ésta disciplina, pero en un en un
segundo plano, menos visibilizado, como puede ser el diseño de muebles, el
interiorismo, o contribuyendo en el mecenazgo de obras.

_¿IGUALDAD ACTUAL?
Actualmente, el porcentaje de arquitectos y arquitectas se ha
equiparado y se puede ver mucha más presencia de arquitectas en el gremio.
De hecho, si consultamos los datos del porcentaje de alumnas en el
Estado Español actualmente y, desde el año 2007, la presencia de alumnas en
las escuelas de arquitectura supera el 50%. Sin embargo, pese al porcentaje
equitativo, sigue habiendo discriminación en la profesión y no existe todavía un
ámbito de igualdad profesional.

Esta realidad se puede ver reflejada en distintas situaciones en el


ejercicio de la profesión, y a partir también de estudios con datos estadísticos,
contrastados y objetivos.

- Por un lado, existe una marcada segregación horizontal: mientras


que ellas están presentes mayoritariamente en la administración pública o son
asalariadas, ellos cuentan con mayor representación en la profesión liberal,
considerada de mayor prestigio social (Agudo Arroyo et al.,2011:166) y, en
todo caso, independientemente del modelo laboral, los datos de colegiación
de 2008 demuestran que menos de 1/3 de la totalidad de personas colegiadas
son mujeres (Agudo Arroyo et al., 2011:155).

- Por otro lado, la gran evidencia de desigualdad resta patente en


la segregación vertical que afecta a las mujeres en su designación para
ejercer en puestos de poder. Esto se puede ver tanto en los estudios
particulares en el que los altos directivos suelen ser hombres, como en el
cuerpo de docencia de las universidades de arquitectura, en que las mujeres
se concentran más en los puestos más bajos y no tienen muy poca o ninguna
representación en los altos cargos, como en el equipo directivo o el consejo
de departamento.

Tanto la segregación horizontal como la vertical, limitan el desarrollo del


potencial de las mujeres en este campo, abocándolas, en el peor de los casos,
al abandono de la profesión (Graft -Johnson et al., 2003). También se ven
afectados por esta discriminación los estudiantes y futuras arquitectas, que
tienen pocas referencias mujeres en las que verse reflejadas, perpetuando
esta desigualdad de género en el ámbito.

En los últimos años y a raíz de la crisis, están emergiendo nuevas formas


de ejercer la profesión que son más igualitarias y no ensalzan la figura del
arquitecto de éxito, como son el cooperativismo, el asociacionismo, los
equipos multidisciplinares, que tienen una perspectiva más colaborativa y
horizontal, versus competitiva y jerárquica.

_¿CÓMO SE PODRÍA INCORPORAR LA TRANSVERSALIDAD DE GÉNERO?

- La incorporación de la perspectiva de género como categoría


analítica indispensable que permita solventar estas problemáticas.

- La enseñanza con enfoque de género permitirá, mostrar el trabajo de


las arquitectas y crear referentes para las alumnas Por último, posibilitará una
toma de conciencia que capacitará mejor a las futuras arquitectas para la
plena integración, horizontal y vertical, en su profesión.

- una reescritura historiográfica que visibilice la aportación de las


pioneras así como la contribución de reconocidas arquitectas que hoy por hoy
continúan ausentes.

3. TRANSVERSALIDAD EN EL DISEÑO DE ESPACIOS

El otro aspecto desde el que tratar la transversalidad de género en la


arquitectura es en el diseño y planificación de los espacios, tanto públicos y
dotacionales como privados (vivienda, oficinas,..).

La construcción de los espacios que habitamos tiene un sentido cultural


–del mismo modo que la producción de conocimiento–; y por lo tanto no es
neutro: su diseño se limita, jerarquiza y valora desde las estructuras de poder
androcéntricas (del Valle, 1997:25), parte de una identidad cultural masculina
(Massey, 1994:7) y perpetúa, en consecuencia, sistemas de dominación.
Cristina Molina Petit lo expresa de la siguiente manera: «los principios de la
arquitectura no son neutrales al género: el diseño de arquitectura ha sido
realizado fundamentalmente por varones, atendiendo a las necesidades de
los varones y los valores inherentes han sido transmitidos por varones que
dominan las escuelas de arquitectura y escriben los libros de teoría
arquitectónica» (Molina Petit, 1995:342).

Desde la Antigüedad la construcción cultural del «hombre» y de la


«mujer» ha implicado «una delimitación de los ámbitos masculinos y femenino
sobre los que se han proyectado una serie de valores e ideologías
responsables de la construcción cultural» (Fernández Moreno, 1995:99). Estos
valores se han traducido en la estructuración del espacio: la segregación del
espacio público (el de la producción, lugar de trabajo) tradicionalmente
asignado a los hombres, y el privado (el de la reproducción, hogar)
tradicionalmente asignado a las mujeres. Es por esto que tanto en los espacios
privados como en el espacio público exista una desigualdad de género.

En el ámbito público la ciudad ha estado diseñada en base a los


principios del hombre, de una forma androcéntrica. Esto significa que la
ciudad se ha segregado por usos y se ha construido en favor del vehículo
privado, repercutiendo en el modo de vida de toda la sociedad.
La división funcional y especialización de diferentes zonas de las urbes,
conectadas a través del vehículo privado, representa hoy un modelo
insostenible que va en detrimento de la calidad del espacio público que
habitamos. Además, el modelo de zonificación se basa en papeles
estereotipados según el género, esto es, unidades familiares con una persona –
el varón– encargado de traer el sustento y con un horario laboral
convencional, y un ama de casa –la mujer– que utiliza el entorno urbano de
forma diferente, lleva a los niños al colegio, hace las compras y pasa la mayor
parte del tiempo atendiendo al hogar y a otros miembros de la familia (Darke,
1998:123).

La zonificación y el fomento del uso del coche influyen y repercute en


otros aspectos de la sociedad, como son el medio-ambiente, la seguridad en
el espacio público, la contaminación, la movilidad,…y en definitiva en la
calidad de vida.

Por otra parte, también se pueden ver desigualdades de género en


algunos espacios dotacionales, que asumen el rol reproductor a la mujer,
como son las salas de lactancia o que el cambiador de bebés siempre esté en
el baño de la mujer,…ejemplos que vivimos en nuestro día a día y que a veces
tenemos tan interiorizados que la sociedad no se lo cuestiona.

_¿CÓMO SE PODRÍA INCORPORAR LA TRANSVERSALIDAD DE GÉNERO?


En este sentido, a partir del diseño de las ciudades podemos contribuir a
crear espacios seguros, pero ejemplo, a través de tres principios básicos como
son: la visibilidad/transparencia, la ruta clara y los entornos multifuncionales
que garanticen un control social informal en horarios de día y de noche (Pardo
Buendía, 2000:5).

Solo incidiendo en la construcción del espacio desde una nueva mirada


que contemple la diferencia podremos deconstruir estas formas de
desigualdad de tipo espacial.
1. Las experiencias de hombres y mujeres en la ciudad son diferentes y
se centran en relaciones de desigualdad.
2. El uso activo del espacio y del tiempo por parte de las mujeres a
menudo produce cambios en la estructura social y espacial de la ciudad.
3. Los cambios estructurales pueden alterar las relaciones de género
dentro de la ciudad. (Sánchez de Madariaga et al., 2004:33)

Así pues, la incorporación de la perspectiva de género en el urbanismo


trata de paliar las consecuencias que se derivan de este hecho, definiendo
estrategias de intervención que fomenten ciudades inclusivas y más
participativas.

4. CONCLUSIONES

En la voluntad de avanzar hacia una igualdad de género efectiva, se


contempla la incorporación de la perspectiva de género como categoría
analítica indispensable que permita solventar estas problemáticas.

La igualdad de género es un derecho humano; la perspectiva de


género es una categoría analítica imprescindible a la hora de concebir, crear
y transformar el mundo en el que vivimos, pues solo allí donde se discute se
contempla. La sociología de la arquitectura y, en ella, las relaciones de
género, no pueden ser por más tiempo una carencia si lo que queremos es
construir un mundo en el que la igualdad pase de ser un derecho a
convertirse, de una vez por todas, en un hecho.
REFERENCIAS:

- La mayoría de planteamientos, reflexiones y desarrollo están sacados


a partir de la tesis “Arquitectura y género” de María Novas:
http://www.dexeneroconstrucion.com/mnovas_arquitecturaygenero
.pdf

- http://www.paisajetransversal.org/2012/02/la-ciudad-compartida-
taller-de.html

- http://www.ugr.es/~genarq/01Presentacionb.htm

- http://www.webgea.es/proyectos/4-la-arquitectura-en-andalucia-
desde-una-perspectiva-de-genero-estudio-de-casos-practicas-y-
realidades-construidas

- http://www.generourban.org/documentos/98.pdf
Laura Murillo Paredes, 17/04/2015