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INDICE

  • 1. SOCIOLOGÍA DEL TURISMO.

  • 2. LA PERSPECTIVA SOCIOLÓGICA DEL TURISMO Y OCIO EN LA SOCIEDAD POSMODERNA ..

  • 3. SOCIOLOGÍA DEL TURISMO: EL SISTEMA TURÍSTICO FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO.

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1. SOCIOLOGÍA DEL TURISMO

1. Concepto de sociología del turismo.

El análisis sociológico del turismo y de los viajes es un hecho reciente. El hombre viaja desde hace cientos de años, pero el concepto del turismo no ha sido inventado hasta época más reciente, a finales del siglo XVIII en Inglaterra, cuando cambiaron las costumbres con la revolución industrial.

Sin embargo, el turismo no ha sido analizado como fenómeno social hasta la aparición del turismo de masas, cuando la mayoría de los trabajadores de los países desarrollados han tenido legalmente vacaciones y, además, vacaciones pagadas.

Los primeros trabajos específicos y científicos sobre la sociología turística datan de 1935 con Robert Glucksmann quien define el turismo no como corriente de personas, ni como una expedición o un viaje, sino como un fenómeno social, ligado a las relaciones interpersonales y transpersonales, a la comunicación humana. "Quien interpreta el turismo como un problema de transporte, lo confunde con el tráfico de turistas. El turismo comienza allí donde el tráfico termina, en el puerto del turismo, en el lugar de hospedaje."

A esta definición hay que añadir la definición hecha por los investigadores y profesores suizos Kurt Krapf y Walter Hunziker, de la Universidad de Berna:

"Turismo es el conjunto de las relaciones y fenómenos sociales producidos por el desplazamiento y permanencia de personas fuera de su lugar de domicilio por motivos no laborales, sino culturales, recreativos, de descanso, esparcimiento y de placer, y en tanto que

dichos desplazamientos y permanencia no estén motivados por una actividad lucrativa."

El contacto entre comunidades y culturas que proporciona el turismo también da pie a otra definición sociológica del turismo, entendido como el conjunto de relaciones pacíficas y esporádicas que resultan del contacto entre personas que visitan un lugar por razones no profesionales y los naturales de ese lugar.

Así el turismo se convierte en una de las formas de vida social

de nuestro

tiempo, con lo cual la sociología del turismo puede definirse como una parte de la Sociología (estudio científico de la sociedad) que abarca los aspectos del tiempo libre

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y de la civilización del ocio de dicha sociedad, concretado en los viajes y las actividades turísticas de descanso, recreo, esparcimiento y cultura.

  • 2. Las vacaciones y el tiempo libre

Uno de los elementos fundamentales para la actividad de tiempo libre frente al tiempo laboral es el del tiempo de descanso. La noción de tiempo libre interviene a partir del momento en que los miembros de una sociedad se someten a temas culturales, de descanso y de esparcimiento, que no están ya ligados a la actividad grupos socioeconómicos concretos.

El tiempo que dispone el hombre a lo largo de su vida se puede clasificar en varios tipos:

  • 1. Tiempo social y tiempo personal: tiempo dedicado a las actividades de trabajo, vida asociativa y familiar, y tiempo dedicado al cuidado físico cultural personal.

  • 2. Tiempo de actividad y tiempo de descanso: tiempo dedicado a actividades laborales, sociales y domésticas y tiempo dedicado a descansar.

  • 3. Tiempo de actividad productiva y tiempo no relacionado con la producción lucrativa (no remunerada).

  • 4. Tiempo estructurado y tiempo no estructurado. Tiempo con un calendario y horario de actividad organizado, y tiempo sin una organización prevista.

El tiempo libre está relacionado con cada uno de estos tipos, al que se le une la posibilidad económica para poder desarrollar actividades culturales, recreativas y de esparcimiento y conseguir la civilización del ocio.

Las vacaciones y el tiempo libre ofrecen al hombre la posibilidad de perfeccionarse en todos los aspectos, ya sean culturales, deportivos, recreativos o turísticos. Pero, salvo en el caso de las clases más acomodadas, las vacaciones se limitan a viajes colectivos, cuyo atractivo está en los costes fuertemente reducidos, pero que estimulan el instinto gregario de las masas.

El tiempo libre puede estructurarse en los siguientes períodos, tanto si están o no sujetos a estacionalidad:

Fines de semana y puentes.

Vacaciones de Navidad.

Vacaciones de Semana Santa y Pascua.

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Vacaciones veraniegas o estivales, coincidiendo con los meses de verano.

Vacaciones invernales, fuera de la época de Navidad.

  • 3. Los efectos socioculturales del turismo

El turismo produce sobre la sociedad una serie de efectos que modifican positiva o negativamente los comportamientos sociales de los individuos tanto en las comunidades, sociedades o mercados emisores de turismo como en las comunidades, sociedades o mercados receptores.

Los principales efectos socio culturales que tiene el turismo sobre las comunidades y mercados emisores son los siguientes:

  • a) Permite una mejor calidad de vida física y mental. Tanto por el descanso físico como intelectual. Es un elemento de la higiene mental y combate también el estrés.

  • b) Permite un mejor conocimiento de otras culturas y sociedades con lo cual es un enriquecimiento cultural.

  • c) Genera una actividad socioeconómica sobre el mercado receptor que se traduce, entre otros efectos, en crear empleo.

  • d) Estrecha los lazos de comunicación y de entendimiento entre los pueblos.

  • e) Puede producir problemas de prejuicios raciales, xenofobia.

  • f) Puede producir fenómenos de repetición. Vuelta a los mercado receptores, por su trato, amabilidad, comprensión, acogimiento, precios, etc.

Los principales efectos socioculturales en las comunidades, sociedades y mercados receptores de turismo son los siguientes:

  • 1. Efecto de aculturación, es decir, se producen unos cambios en las pautas y hábitos de la cultura de la sociedad receptora al estar expuesta a las pautas y hábitos y costumbres de la sociedad emisora. Este efecto puede ser a la inversa también. Depende de la fuerza e influencia que tengan las pautas y hábitos de la cultura de una sociedad sobre la otra o viceversa, motivado en ese caso por la debilidad de las mismas pautas y hábitos que provoquen un cambio o una adquisición. Ejemplo: horarios, actividades de descanso, comidas, vestido, trato humano, pautas sexuales, etc.

  • 2. En el ámbito laboral, produce aumento social del empleo, creación de nuevos puestos de trabajo. En cuanto a las relaciones entre los turistas y los trabajadores

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pueden establecerse relaciones de servilismo, despego, avidez y abusos o aprovechamientos.

  • 3. La inestabilidad en el mercado receptor por motivos políticos y sociales produce rápidamente una contracción del turismo (fenómeno retráctil).

  • 4. Prejuicios y barreras sociales por: incultura, intolerancia, indiferencia, xenofobia, espíritu de superioridad o inferioridad, racismo, analfabetismo, dificultad e impermeabilidad idiomática.

  • 5. Puede permitir la comunicación, comprensión y la paz hacia los mercados emisores. Pero contrariamente puede ser objeto de ambientes cerrados que puede repercutir negativamente en las relaciones turísticas futuras.

  • 6. Problemas positivos o negativos de la gastronomía: cocinas apetecibles, falta de platos internacionales, de alimentos frescos, de agua potable, etc.

  • 7. Buena o mala atención médico-sanitaria.

  • 4. Turismo de minorías y turismo de masas

La polémica entre el turismo de masas y turismo de minorías, de calidad o de lujo surge en los países que sufren la invasión del primero y con esta la problemática de la saturación, es decir, el agobio y las insuficiencias en la infraestructura y la superocupación en los equipos receptores.

Tradicionalmente al turismo de minorías o de lujo se le ha venido denominando

como turismo de calidad. Sin embargo, hoy en día, el concepto de calidad no solamente se relaciona con productos o servicios caros, ya que la calidad también se exige en productos y servicios baratos. Por ello, aunque se le continúa

designándose como

turismo

de

calidad,

los

sociólogos

y

economistas emplean

también los conceptos de turismo de minorías, de lujo o turismo de élite, porque

se

ajusta

más

a

la

actividad

turística de la

población que forma parte de este

segmento:

 
  • a) Puede viajar, en principio, en cualquier época del año, ya que no está sujeto a un calendario laboral tan rígido.

  • b) Se aloja en establecimientos de lujo (cinco estrellas).

  • c) Come en restaurantes de alta categoría o lujo (cinco tenedores).

  • d) Suele viajar en clase primera en los medios de transporte .

  • e) Suele practicar actividades turísticas selectas o poco masificadas, debido al coste elevado de su práctica: golf, deportes náuticos, etc.

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Ante esta disyuntiva entre turismo de calidad, de lujo o de élite y turismo de masas, al país receptor se le plantea hoy en día una de las dos opciones o las dos simultáneamente: ¿es preferible un turismo de lujo con menos turistas, pero de mayor gasto y de mayor estancia, que puede dar, en principio, un mayor rendimiento, o por el contrario, un turismo de masas en cuanto al volumen de turistas que comportará un mayor volumen de infraestructura y de equipos para la prestación de los de servicios turísticos que, aunque tengan un precio más asequible, no por ello deben de dejar de tener su correspondiente calidad y unos ingresos nada desdeñables?

La actividad turística fue originalmente, según refleja la historia del turismo, una actividad de los segmentos de la sociedad con una situación de privilegio, como la nobleza, o con un poder económico y social grande, caso de la burguesía. En el siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX, la corriente turística era reducida y solamente concentrada en unas clases sociales determinadas y también con unas motivaciones y necesidades concretas: el descanso, la recuperación de la salud, un cierto interés por las playas, las reuniones sociales en los casinos, etc. Era un turismo de élite.

Tras la Segunda Guerra Mundial, los trabajadores consiguen en los países donde se produce y consolida el desarrollo industrial una serie de logros económicos y sociales que permitirán el desarrollo del turismo de masas. En 1945, la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce universalmente que "toda persona tiene el derecho al descanso y al ocio, especialmente a una limitación razonable de la duración del trabajo, a las vacaciones pagadas y a la libertad de desplazamiento".

Así pues, los principales logros conseguidos que desencadenan el turismo de masas son los siguientes:

  • a) Reducción de la jornada laboral. Con la Revolución Francesa se plantea ya en Francia la supresión laboral de los domingos y días de fiesta. En el I Congreso de la Asociación Internacional de Trabajadores, celebrado en 1866 se aborda como tema prioritario el conseguir la jornada laboral de ocho horas. El descanso dominical se fue instituyendo en las sociedades industrializadas a principios del siglo XX, ya a partir de la década de los años veinte, la jornada de ocho horas.

  • b) Vacaciones pagadas. A partir de la década de los años treinta, se empieza a conseguir el derecho a las vacaciones pagadas. Este aspecto es recogido en la Declaración de Manila de la OMT, en su artículo 14 cuando afirma: "El turismo moderno ha nacido de la aplicación de la política social que ha

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conducido a la obtención por parte de los trabajadores, de las vacaciones pagadas anuales, lo que se traduce al mismo tiempo en un reconocimiento de un derecho fundamental del ser humano al descanso y al ocio".

  • c) Libre circulación de personas. El derecho a poderse desplazar libremente desde su residencia a cualquier otro lugar, debido a acuerdos bilaterales y multilaterales entre los países que forman la comunidad internacional.

  • d) Avances técnicos y comerciales de los transportes y la "democratización" de sus precios: automóvil, avión, ferrocarril, etc.

  • e) La "industrialización" masiva de los paquetes turísticos con todos los servicios incluidos en un mismo precio económico y competitivo, organizados por los touroperadores y agencias de viajes.

Es posible afirmar que en la historia del turismo del siglo XX hay un primer período en que se desea el "boom", caracterizado por la cifra de millones de turistas. Para conseguirlos toda promoción es buena y todos los medios de información, de propaganda y de formación de los bienes de equipo correspondientes son aceptables.

Después llegan los problemas de la masa recibida que viene a superar, en muchos casos, las ventajas económicas de la demanda. El cansancio de esta problemática hace pensar si es cierto, el supuesto primitivo de que "valen más muchos pocos que pocos muchos", y hacer replantear, en consecuencia, toda una política de reducción y selección.

La disyuntiva presenta un problema socioeconómico importantísimo, cuando el "boom" ha creado un colosal equipo de recepción apto para millones de visitantes, al que hay que dar un nuevo uso o cerrarlo, con el consiguiente desempleo humano y de las instalaciones.

Para terminar, y visto lo anterior, podemos establecer los siguientes segmentos del mercado turístico:

  • a) Turismo de minorías: es el segmento del mercado que viaja, tanto de forma individual, familiar o de grupo, a lugares de poca frecuencia turística y en cualquier época del año. Normalmente, este tipo de turismo coincide, básicamente con el turismo de lujo o de élite.

  • b) Turismo de masas: es el segmento de la demanda turística que se desplaza de forma individual, familiar o en grupo coincidiendo en destinos de gran afluencia turística y en una época del año determinada: verano, fines de semana,

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etc. Suele ser un turismo organizado en servicios que ofrecen las agencias de viajes en "paquetes turísticos", o también en viajes demandados u organizados individualmente.

  • c) Turismo de grupo: segmento de la demanda turística que viaja formando un grupo de varias personas, amigos, compañeros de estudios o de trabajo, familiares, o desconocidos entre sí que realizan un viaje organizado por una agencia de viajes.

  • d) Turismo social: segmentos de la demanda turística formados por: turismo juvenil, turismo de la tercera edad y turismo familiar, como veremos en el apartado siguiente.

5 Turismo social: familiar, juvenil y de la tercera edad.

  • 5.1. Concepto y características.

Unido al "boom" del turismo de masas surge el turismo social, es decir, el conjunto de servicios y actividades turísticas organizadas para los segmentos de la sociedad con una situación de desventaja.

Hunziker ha definido el turismo social como "el conjunto de relaciones de fenómenos turísticos resultantes de la participación en él de categorías sociales económicamente débiles".

Los factores que desencadenan el turismo social son los siguientes:

  • a) La edad.

  • b) Situación familiar.

  • c) Poder económico adquisitivo.

  • d) Nivel cultural.

  • e) Motivaciones y posibilidades de organización del tiempo libre.

  • f) Estado de salud.

  • g) Disponibilidad de tiempo.

Se pueden considerar varias ramas según el segmento de la sociedad implicado:

  • 1. Turismo familiar y de las clases trabajadoras.

  • 2. Turismo juvenil.

  • 3. Turismo de la tercera edad o de jubilados.

  • 5.2. Turismo familiar

El desarrollo del turismo familiar o de las clases trabajadoras puede realizarse, como

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ya se ha visto cuando se consiguen las vacaciones pagadas. Sin embargo, esta condición no es suficiente, en el momento en que se plantea poseer unos ahorros o un presupuesto destinado para hacer turismo.

El Estado ha intervenido e interviene en el fomento del turismo familiar y de las clases trabajadoras. Originariamente surgió en los años veinte y treinta del siglo XX en Italia y Alemania y se fue extendiendo a otros países industrializados como Francia, España y Reino Unido.

¿Qué actividades desarrolla el Estado para fomentar el turismo?

  • 1. Crea residencias vacacionales para los trabajadores. En España, a través del Instituto del Tiempo Libre del Estado y de las Comunidades Autónomas.

  • 2. Organiza viajes y estancias vacacionales directa o indirectamente para los trabajadores a precios económicos.

  • 3. Facilita subvenciones y ayudas para el fomento del turismo familiar.

Aparte del Estado, otras organizaciones e instituciones como los sindicatos, partidos políticos, asociaciones privadas, las propias empresas, también organizan actividades de este tipo. El turismo rural o verde con estancia en casas de labranza es otro tipo de servicio y actividad turística para el turismo familiar.

5.3. Turismo juvenil

El turismo juvenil es otro tipo de turismo social. Se centra en los segmentos de la población más jóvenes, pudiendo clasificarse en turismo escolar, juvenil y universitario.

El desarrollo de las actividades para el turismo juvenil suele estar desarrollado tanto por la iniciativa pública como por la iniciativa privada.

¿Cuáles son las actividades y servicios para el turismo juvenil con unas limitaciones económicas, de edad y situación social?

  • 1. Alojamientos especiales: residencias universitarias, albergues juveniles, colonias y campamentos, refugios de montaña pertenecientes al Estado, a las Comunidades Autónomas, Ayuntamientos, centros y asociaciones religiosas (YMCA, etc.), asociaciones excursionistas y deportivas.

  • 2. Organización de viajes, estancias y actividades turísticas organizadas por agencias de viajes, públicas y privadas, especializadas.

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  • 3. Organización de actividades culturales, recreativas, lúdicas y deportivas: Colonias de verano, campamentos, competiciones deportivas, cicloturismo, deportes de aventura, viajes de aventura, turismo rural o verde, etc.

  • 4. Descuentos en los medios de transporte, a través de tarjeta y tarifas especiales:

    • - En avión: tarifas infantiles, APEX, de grupo, nocturnas, etc.

    • - En tren: tarjetas Inter-Rail, kilométricos, chequetrén, etc.

  • 5. Para conseguir descuentos, reservas y cualquier otra ventaja en cualquiera de estos servicios y actividades turísticas existen numerosos documentos útiles reconocidos nacional e internacionalmente, especiales para el turismo juvenil como son: carné de estudiante, carné de alberguista, carné internacional de camping, carné de autoestopista, seguros para estudiantes, etc.

  • 5.4. Turismo de la tercera edad

    El tercer segmento del turismo social es el turismo de los jubilados o de la tercera edad. Al igual que para los otros dos, tanto la iniciativa pública como la privada llevan a cabo servicios y actividades para las personas mayores, teniendo en cuenta:

    • a) La edad y su estado de salud.

    • b) El poder adquisitivo.

    • c) La mayor disponibilidad de tiempo libre, etc.

    Los servicios y actividades turísticas para la tercera edad son las siguientes:

    • a) Estancias a precios económicos en alojamientos turísticos en temporada baja o en alojamientos especiales.

    • b) Organización de viajes realizados por agencias de viajes especializadas con subvención y ayuda pública.

    • c) Visitas culturales y actividades de tiempo libre: concursos, exposiciones, cursos, bailes, actividades deportivas, etc.

      • 6. Corrientes y mercados turísticos. Flujos

    Los flujos y corrientes turísticas, son el conjunto de visitantes, turistas, excursionistas, o turistas en tránsito, que se desplazan de un lugar de residencia determinado hacia otros lugares con unos recursos y unas ofertas turísticas determinadas y generan unos comportamientos sociales motivados precisamente por esos desplazamientos o estancias con fines culturales que pueden cuantificarse en cuanto al tiempo, espacio, volumen demográfico y gastos, medios de transporte y alojamiento:

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    En cuanto al tiempo se basan en las estancias y en la estacionalidad. En cuanto al espacio, las zonas o áreas más visitadas (núcleos receptores de turismo). En cuanto al volumen demográfico y de gastos, en cuanto al número de visitantes, procedencias, destinos, edades, situación civil, poder adquisitivo y los gastos en concepto de turismo que realizan con los correspondientes flujos o movimiento de divisas. Los gastos turísticos se basan en: alojamiento, restauración, transporte, compras, actividades culturales, recreativas y de diversión. En cuanto al tipo de oferta que utilizan: medios de transporte, alojamientos, etc.

    El

    cambio

    u

    oscilaciones

    coyunturales

    de

    las

    corrientes

    turísticas

    pueden

    ser

    motivadas por:

     

    Causas motivacionales: cansancio de los núcleos receptores, debido a la repetición. Causas políticas: inestabilidad, guerras, terrorismo, etc. Causas económicas: inflación, fluctuación de la cotización de las divisas, falta de relación entre calidad-precio de los servicios, etc. Causas sociales: inseguridad ciudadana, etc.

    Los principales mercados emisores del turismo que generan corrientes turísticas a nivel mundial son:

    7. La estacionalidad La estacionalidad es uno de los factores básicos en el turismo de masas. Se entiende por estacionalidad la consecuencia de la acumulación de la demanda turística o de las corrientes turísticas en un determinado período del año, produciéndose dos épocas o etapas claramente definidas: la "estación" o alta temporada, y otra "fuera de estación" o baja temporada. La mayoría del turismo de masas pertenece a las clases medias que han sido las que han originado es fenómeno. Las características sociológicas de esa clase media es la de tener la vacaciones pagadas en verano. En cambio, las clases altas, no sujetas tanto una legislación laboral que restringe el período vacacional, puede hacer turismo en cualquier época del año, con lo cual ellas de por sí no condicionan tanto la estacionalidad.

    En la primera se hallan todos los problemas de saturación de una gran demanda con

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    la respuesta de una muy débil elasticidad en la correspondiente oferta (hoteles, transporte, etc.); en la segunda, al contrario, los derivados de una débil demanda con la rigidez de una oferta del mismo equipo receptor. La estacionalidad, pues, produce un desequilibrio en la demanda de bienes y servicios (demanda elástica), y origina saturación en la alta estación o temporada alta: paro y pérdidas en el equipo receptor en los períodos de temporada baja.

    En el hemisferio norte, y concretamente en el Mediterráneo, primera zona turística del mundo, la estacionalidad se comporta del siguiente modo: alta temporada corresponde a los meses de julio, agosto y septiembre y baja temporada corresponde al resto del año con unas oscilaciones al alza en diciembre (vacaciones de Navidad) y en marzo o abril, (vacaciones de Semana Santa).

    Las causas de la estacionalidad vienen motivadas básicamente por:

    • a) La concentración de las vacaciones laborales y escolares en un período de tiempo determinado, generalmente en verano (meses de julio y agosto).

    • b) El clima o cualquier otro factor que influye en que las actividades turísticas tengan que realizarse en un período de tiempo determinado. Por ejemplo, en los núcleos receptores de turismo invernal, para la práctica de deportes de invierno, la "estación" o temporada alta es en invierno

    La corrección de la estacionalidad puede hacerse con las siguientes medidas:

    • a) Flexibilidad de las normas laborales y educativas en cuanto a períodos vacacionales. Poder elegir vacaciones en cualquier época del año, fraccionarlas o escalonarlas. Hoy, se empieza a dar una tendencia en este sentido.

    • b) Promocionar nuevos recursos turísticos que no sean los tradicionales y que quedan condicionados a un período de tiempo determinado (clima, sol, etc.) con el fin de ampliar el período estacional.

    • c) Adoptar una política de precios competitivos y más económicos en los servicios turísticos para poder desplazar la estacionalidad o alta temporada. Ejemplo: mejores tarifas de transporte, de hoteles y de cualquier otra oferta en temporada baja para aumentar la demanda.

    Como

    resumen,

    y

    relativo

    a

    la

    demanda

    turística

    del

    producto

    “España”,

    se

    comprueba:

     

    El turista que viaja a España se encuentra en las franjas de 25 a 44 años. La franja

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    que más demanda realiza y de 45 a 64. Realiza una estancia media de algo más de 8 días con un gasto diaria aproximado de 109 /día, hasta algo más de 1.040 por estancia, que suele realizar, en algo más de un 40 % en compañía de su pareja, si bien existe cierta equidad entre sexos, destacando los hombres con un 52 % de las llegadas. Más de la mitad de los turistas que viajan a España tienen estudios superiores, acaparando, además el 55 % del gasto que realizan nuestros visitantes, que por cierto, suelen ser personal ocupado, como clase activa, siendo más de la mitad asalariados por cuenta ajena, un 16 % empresarios y más de un 13 % altos directivos, quedando para las clases pasivas solamente un 14 %, dato éste muy significativo. En consecuencia, el nivel de renta del turista en España, en contra de lo que se suele vender, es un nivel medio o medio alto, cubriendo éstas dos franjas más del 80 % de las llegadas.

    Es muy importante, a

    la

    hora

    de

    definir

    la promoción española, diseñar

    campañas pensando que más del 80 % de los turistas repiten y la mitad lo hacen

    hasta en 10 ocasiones, especialmente entre los países más emisores como son Reino Unido, Alemania y Francia, el primero de ellos con un grado de fidelización superior al 90 %.

    Si se estudian los perfiles por países y destinos nos encontraríamos con sorpresas fantásticas, como el nivel de renta y grado de fidelización del turista nórdico o sus expectativas y destinos preferidos.

    La realidad es más del 80 % de los turistas que viajan a España lo hacen por ocio y motivos vacacionales, optando especialmente por el alojamiento hotelero y viajes en avión, aunque cada vez más aumentan la reserva individual o por Internet, descendiendo hasta un 30 % los turistas con reserva en paquetes turísticos.

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    2. LA PERSPECTIVA SOCIOLÓGICA DEL TURISMO Y OCIO EN LA SOCIEDAD POSMODERNA.

    Datos autor de contacto:

    Violante Martínez Quintana (Universidad Nacional de Educación a Distancia, UNED), Coordinadora GT9, vmartin@poli.uned.es

    Resumen:

    El enfoque multidisciplinar del turismo y ocio, así como su dinamismo e impacto de transformación social, política y económica, lleva a plantear una perspectiva sociológica capaz de abordar los retos que hoy en día se presentan en las sociedades posmodernas, con las dimensiones macro y micro de la estructura social.

    En efecto, nos encaminamos hacia una manera de mirar sociológica que englobe tres enfoques fundamentales. En primer lugar, el abordaje del turismo y ocio como dinamismo y desarrollo social experimentado en las sociedades, en segundo lugar, el papel que representa la observación y la investigación en todas las cuestiones, fenómenos y acontecimientos desde la óptica sociológica, y en tercer lugar, la comprensión y búsqueda de respuestas a los nuevos retos que se plantean en el siglo XXI.

    En definitiva, este trabajo pretende elaborar un marco teórico con perspectiva sociológica del turismo y ocio en la sociedad posmoderna, que contenga los ejes principales de la trayectoria histórica experimentada a través de las funciones sociales del ocioturismo, así como el afrontamiento de la observación e investigación de las materias básicas y susceptible de indagación, y de planificación de políticas y, por último, la utilidad que representa el conocimiento de las nuevas tendencias con la globalización, la mediatización de la cultura tecnológica y los riesgos del turismo y ocio con sus problemas sociales.

    Palabras clave: perspectiva sociológica, ocioturismo, sociedad posmoderna, fenómenos ocioturísticos, desarrollo social.

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    INTRODUCCIÓN

    La perspectiva sociológica del turismo en la sociedad moderna abarca una trayectoria de estudio que se sitúa antes y después de la segunda guerra mundial, y que se va decantando con el apogeo del turismo de masas en las décadas centrales del siglo XX, en un contexto caracterizado por el consumo de masas. Asimismo, la sociología del ocio alberga numerosos estudios clásicos que proliferaron en las tres primeras décadas del siglo XXI, retomadas y reconducidas después por Riesman y sus coetáneos, y que en Europa se consolida con Dumazedier con las investigaciones de ocio, sus manifestaciones y funciones sociales.

    En efecto, la Organización Mundial del Turismo (OMT) reconoce en 1980 el fenómeno social del turismo cuando la mayoría de los trabajadores empezaron a disfrutar de las vacaciones remuneradas y, concretamente, se ubica hasta la segunda mitad del siglo XX cuando el turismo emerge como un fenómeno social de masas. De aquí que este acontecimiento social sea objeto de atención e investigación desde el ámbito de las universidades, principalmente en el período de entre guerras, y es estudiado por distintas perspectivas y disciplinas. Desde el principio, el estudio del turismo despliega una multiplicidad de relaciones entre los elementos que lo conforman, y en una sociedad cuyos factores de cambio en los valores y en los estilos de vida están determinados por las sociedades industriales, posindustriales y las tecnológicas avanzadas y de la información.

    En los estudios de Valdés (1996) se constatan como elementos que inciden en el turismo, el incremento de las economías occidentales, el bienestar alcanzado, el tiempo disponible para el ocio, la generalización de la educación, la reducción de la edad de jubilación, la renta disponible, el cambio en las tendencias de valores que favorecen los viajes de placer, el surgimiento de nuevas necesidades de ocio y recreación y el fraccionamiento del período de vacaciones.

    Tanto Poo (1993) como Fayos (1994) destacaron la importancia de la

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    productividad y los grandes beneficios en los que se decantan elementos de transformación tales como nuevos consumidores, nuevas tecnologías, necesidad de nuevas formas de producción y gestión más flexibles, cambios en el entorno, la flexibilidad de las vacaciones, las exigencias individuales de los consumidores, la diversidad de los mercados, la consideración del entorno y la cultura local y ,de manera especial, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación.

    En relación al ocio moderno se hallan multitud de reflexiones, pensamientos y racionamientos que sobre el tiempo de los seres humanos y sus distintas funciones pueden desempeñar a lo largo de la vida. Según algunos autores como Kraus (1978) y Neulinger (1981) la descripción del ocio se efectúa en función de sus características sociológicas y psicológicas (estado de la mente). Y es la estructura de la sociedad y su forma específica de producción socioeconómica y formación de culturas, la que va a determinar de qué manera se van a distribuir las distintas tareas en el tiempo de vida disponible. Es decir, qué tiempo conviene descansar, qué número de horas se deben trabajar, cuántas horas necesitamos para desplazarnos, relacionarnos con la gente, estar con la familia, estar solos y, en resumidas cuentas, qué tiempo requieren las necesidades básicas, las familiares- afectivas, las laborales, las recreativas y las de entretenimiento, en general, y los valores sociales y morales que se les otorga a dichas tareas.

    Ciertamente, el paralelismo del turismo y el ocio da como resultado una simbiosis en los tiempos libres y fuera de las obligaciones sociolaborales, de descanso y personales que discurren tanto en los viajes, como en las vacaciones y en los tiempos lúdicos y de recreación. De aquí se fragua, entre otras cosas, el ocioturismo como una nueva categoría analítica en la perspectiva sociológica, que da cuenta del punto de unión y de todos los posibles vínculos entre el turismo y el ocio en la complejidad de la sociedad posmoderna.

    En el Esquema nº1 queda plasmada de manera breve, el modelo teórico de la perspectiva sociológica del ocioturimo en la sociedad posmoderna, donde

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    figuran varios planos de conocimiento, observación/investigación, comprensión y búsqueda de respuestas. Así, pues, el primer plano del modelo teórico corresponde a la perspectiva sociológica del ocioturismo como conocimiento sociológico que representa varios procedimientos, uno de inicio en lo que se está observando, otro final en la comprensión y búsqueda de soluciones de las realidades indagadas y, finalmente, el dinamismo y desarrollo social para las zonas de destino de ocio y turismo. De esta manera, en el inicio existe un primer acercamiento en la observación, investigación y análisis de los fenómenos ocioturísticos y su conocimiento en la sociedad. Aquí fluyen los viajes y actividades de ocio a través de las sociedades, y lo que han significado para el dinamismo y desarrollo social de las mismas.

    Esquema nº1. Modelo teórico de la perspectiva sociológica del ocioturismo en la sociedad posmoderna

    ICAP “ARGDEBRA ” figuran varios planos de conocimiento, observación/investigación, comprensión y búsqueda de respuestas. Así,
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    OCIOLÓGICA DEL OCIOTURISMO COMO CONOCIMIENTO IOLÓGICO

    En tanto que el procedimiento final da cuenta del último paso que culmina y cierra la comprensión y búsqueda de respuestas a los nuevos retos del ocioturismo en el siglo XXI. En la actualidad los estudios e investigaciones muestran la gran vulnerabilidad, flexibilidad y dinamismo según las características y peculiaridades de las sociedades modernas, con sus nuevos procesos de producción, y los retos que plantean las nuevas modalidades del turismo, como el turismo colaborativo, y los riesgos diversos que acaecen con el ocioturismo.

    El conocimiento de los fenómenos ocioturísticos se obtiene de la elaboración de la parte teórica y metodológica/práctica, es decir, del primer acercamiento en la observación, investigación y elaboración de diagnósticos de la realidad social indagada con los niveles macro y micro. En la elaboración de la parte teórica se halla el marco teórico que abarca el paradigma del ocioturismo en la sociedad posmoderna, que se caracterizara por su dinamismo, carácter multidisciplinar y multidimensionalidad. Al igual que las teorías sociológicas ocioturísticas y la tipologías de turismo que hay en la actualidad.

    En la otra cara está la parte metodológica y práctica que está referida a la investigación y análisis de los fenómenos ocioturísticos. En efecto, la investigación (investigación social) se introduce aquí para conocer qué es lo que está pasando en un período determinado en relación a los acontecimientos fenómenos socioculturales y problemas sociales, motivaciones para efectuar viajes, situaciones laborales, opiniones respecto a cuestiones de turismo y de ocio, y en definitiva, para indagar los impactos positivos y negativos que conciernen a la sociedad de destino ocioturístico. En realidad, todo lo que surge en el encuentro entre sociedades es susceptible de indagación, estudio, análisis y mejora o transformación de situaciones que pueden modificarse.

    La investigación pertenece al ámbito de la práctica, es decir, al área de aplicabilidad para el desarrollo y progreso social, que va a constituir el punto de partida de la obtención de un conocimiento lo más aproximado posible a

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    las realidades socioeconómicas en las regiones turísticas. Por tanto, se inicia con la elaboración de preguntas respecto a un determinado fenómeno, acontecimiento o rasgos de la realidad que queramos observar, y se plantean una serie de interrogantes ¿por qué existen impactos negativos? ¿cuáles son las repercusiones? ¿a qué personas afectan más los impactos positivos? ¿por qué existen los tiempos de trabajo y los tiempos de ocio? ¿cómo están organizadas las vacaciones?

    Para responder a estas cuestiones no sólo es suficiente reflexionar y practicar el sentido común, es preciso además utilizar los distintos métodos de investigación. Los métodos son instrumentos de medida, y las herramientas son técnicas que permiten contestar a cualquier cuestionamiento, y encontrar las explicaciones del porqué y cómo suceden los hechos sociales que aparecen en la realidad social. Los métodos de esta disciplina proceden del método científico, y en los diccionarios de esta rama del saber se encuentran una gran variabilidad de los mismos: MÉTODO COMPARATIVO, DE LA

    COMPRENSIÓN, CUANTITATIVO, CUALITATIVO, DE LA HISTORIA, PERSONAL, DEL ESTUDIO DE CAMPO, DEL ESTUDIO DE CASOS, DEL ESTUDIO DE LA COMUNIDAD, DEL PENSAMIENTO, DEL VERSTEHEN USO DEL CONOCIMIENTO Y LA COMPRENSIÓN ERSONAL, EMPÍRICO, ESTADÍSTICO, EXPERIMENTAL, HISTÓRICO, IDIOGRÁFICO, LONGITUDINAL, NOMOTÉCNICO, TIPOLÓGICO, SUBJETIVO, TRANSCULTURAL, SOCIOMÉTRICO, IDIOGRÁFICO, DEDUCTIVO E INDUCTIVO.

    Y con el conocimiento riguroso alcanzado se procede a la elaboración de diagnósticos de la realidad social que servirán para la realización de Programas y Políticas que las zonas de ocio y turismo demandan en orden a las necesidades y realidades detectadas en la investigación.

    En consecuencia, el Esquema nº 1 dibuja un tercer cuadro concerniente a la parte de implementación/práctica en la realidad social de los ámbitos ocioturísticos, que culmina y cierra la comprensión y búsqueda de respuestas a los nuevos retos y necesidades. Con los diagnósticos de la realidad social indagada y sus niveles macro y micro se confeccionan e implementan

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    Programas,

    Políticas,

    Guías

    y

    Rutas

    turísticas,

    actividades

    lúdicas

    y

    de

    recreación.

    De mismo modo, el conocimiento sociológico de los diagnósticos sirve para prevenir riesgos del ocio y el turismo, y de las infraestructuras medioambientales y logísticas de las zonas de destino. Por último, ofrece soluciones en el tratamiento de las necesidades y problemas sociales que fluyen en el encuentro entre sociedades ocioturísticas.

    • 2. CONOCIMIENTO SOCIOLÓGICO

    En el conocimiento sociológico alcanzado aparece desde el principio que los transportes son los que han posibilitado realmente el desarrollo del turismo, y a su vez, la corresponsabilidad con el ocio en las agrupaciones humanas. Además, los viajes han estado presentes siempre en la vida de las sociedades, y en casi todos los pueblos, de manera que el sistema de transporte fue evolucionando conforme lo hicieron los asentamientos humanos, así como las rutas que se trazaban y los tipos de alojamientos. De todo ello han surgido exploradores, guerreros, cazadores, visitantes, viajeros y turistas en todas las épocas, según la dinámica de cambio social y de transformación que han ido efectuando las distintas sociedades.

    En la historia de los viajes y el ocio en las sociedades se constatan tres hitos importantes que han marcado el sistema de transportes, el primero alude a los viajes que realizaban los romanos en sus caballos, carruajes y naves hacia sus villas de veraneo, y los viajes educativos que solían frecuentar en aquella época. El segundo hito fue el Gran Tour de la nobleza que requería de uno a tres años, y se efectuaba por vía terrestre o marítima -carruajes, caballos y naves-. Y el tercer hito se inicia después de la segunda mitad del siglo XX, en la que ya se dispone de todos los medios de transporte por vía terrestre, marítima y aérea.

    Fernández Fúster (1991), diferencia tres fases en la trayectoria del sistema de

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    transportes:

    • a) una prehistórica de formación de redes nacionales y de compañías,

    • b) un siglo de oro, con una política internacional, y

    • c) el último período, que se encuentra afectado por la competencia de la

    aviación. Las funciones sociales del ocio en las sociedades dan cuenta de la

    necesidad del descanso, la recreación, el esparcimiento y la contemplación de

    la vida, en general, que han ido acompañando siempre a las actividades

    humanas en el tiempo libre, una vez cubiertas las funciones del trabajo fuera del

    hogar y en el propio hogar. Se trata, pues, del tiempo de la recuperación de las

    fuerzas físicas y psíquicas, en las que cuerpo y mente se armonizan con el

    interior y el exterior de los seres humanos, con los lazos familiares, sociales,

    institucionales y medioambientales. Ahora bien, en su evolución se observa

    que no ha experimentado una trayectoria similar en todas las sociedades, sino

    que más bien, ha ido cambiando su percepción según las necesidades de

    cada una de ellas en el proceso histórico.

    Las primeras manifestaciones claras del ocio se perfilan en la ya conocida skholé griega, que aparece como un ocio contemplativo, que se conceptuaba como un medio de saber no utilitario, que sólo los hombres y las mujeres libres de aquella época podían disfrutar, ya que los hombres y mujeres que estaban en la esclavitud debían desempeñar las tareas propias de su condición de esclavos. El ocio se percibía como una actividad enriquecedora y positiva, mientras que el trabajo correspondía a los esclavos y era negativo. Después el otium romano en el Imperio Romano, el ocio como ideal caballeresco en la Baja Edad Media y en el Renacimiento y, finalmente el ocio burgués tras el puritanismo inglés del siglo

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    XVII.

    Las características sociológicas de las relaciones entre el ocio y el trabajo han sido estudiadas profusamente por Saint Simón, Karl Marx y Max Weber, donde se diferencia el tiempo de trabajo productivo, el tiempo de descanso y la recuperación de las fuerzas físicas, y el tiempo de ocio improductivo. A través de las obras de estos sociólogos, se obtiene un análisis global de la sociedad, en un momento en el que se pasa de la sociedad agrícola a la sociedad preindustrial Saint-Simón y Karl Marx, y de la preindustrial a la industrial Max Weber. Se estudia, pues, el traspaso de los campesinos acostumbrados a efectuar un trabajo discontinuo en el campo, a la experiencia de un nuevo trabajo en lugares cerrados fábricas y talleres, con ritmos de trabajo distintos, que habitaban en áreas fundamentalmente urbanas y hacinadas.

    Efectivamente, las sociedades industriales dan paso a los derechos de los trabajadores a unas jornadas equilibradas, y a unas vacaciones pagadas, que abrirían el horizonte a una gran variabilidad de ocios en el tiempo libre, en los días feriados y en el período vacacional obtenido como derechos plenos. En el Código Ético Mundial para el Turismo, figuran estos derechos en el artículo siete apartados uno y dos, a saber:

    Artículo 7. Derecho al turismo

    1) La posibilidad de acceso directo y personal al descubrimiento de las riquezas de nuestro mundo constituirá un derecho abierto por igual a todos los habitantes de nuestro planeta. La participación cada vez más difundida en el turismo nacional e internacional debe entenderse como una de las mejores expresiones posibles del continuo crecimiento del tiempo libre, y no se le opondrá obstáculo ninguno.

    2) El derecho al turismo para todos debe entenderse como consecuencia del derecho al descanso y al ocio, y en particular a la limitación razonable de la duración del trabajo y a las vacaciones pagadas periódicas, que se garantiza en el artículo 24 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el artículo 7.d del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. (Código Ético Mundial para el Turismo, OMT, 2001).

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    En las definiciones del conocimiento sociológico aparecen dos definiciones importantes, la primera es la que hace referencia a la sociología del turismo que se dedica a la observación de las relaciones, roles y motivaciones turísticas, además de las instituciones pertinentes y los impactos que conlleva el turismo en las sociedades de destino. Confecciona teorías, efectúa estudios e investigaciones de los fenómenos socioculturales que acontecen, y elabora planificaciones turísticas para el desarrollo social (Martínez, 2006).

    Y la sociología del ocio que estudia las actividades del tiempo libre y del ocio a través de la estructura poblacional, confecciona teorías, efectúa estudios e investigaciones de los fenómenos socioculturales que acontecen, y elabora políticas de ocio. Es una aproximación imprescindible al turismo puesto que lo complementa y enriquece para el conocimiento de los fenómenos socioculturales y sus problemas sociales, y para la panificación y evaluación más adelante veremos algunos de los aspectos relevantes en el apartado de ocio y recreación en las sociedades(Martínez, 2006).

    Por último, en el conocimiento sociológico alcanzado destacan las teorías sociológicas básicas y tipologías de turismo que se diversifican según los objetivos, y temas de estudio en la realidad social. Las teorías sociológicas que se han elaborado en la evolución de las sociedades ocioturisticas dan cuenta de las aportaciones y avances en el conocimiento y explicación de las actividades humanas desde que se empezaron a gestar los estudios ocioturísticos. Una teoría sociológica da cuenta de teorías que según Mills, comprenden palabras que usamos con un grado de generalidad y están basadas en relaciones lógicas.

    En el pensamiento de Mills, la teoría es un conjunto de principios y definiciones que se encuentran interrelacionadas, y que sirven para organizar conceptualmente los aspectos seleccionados en el ámbito empírico. Una teoría está comprendida por un conjunto de supuestos, axiomas y cuerpo de proposiciones lógicamente interrelacionadas y que además están verificadas empíricamente. Las proposiciones aseveración sobre la realidad que tiene un valor de verdadque forman parte de una teoría se las considera leyes

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    científicas por haber sido verificadas con amplia aceptación, aunque también son consideradas como hipótesis si no han sido verificadas tan a fondo, pero todas las proposiciones son susceptibles en fases posteriores de ser sometidas a prueba y a revisión empírica.

    Las teorías sociológicas son, por tanto, enfoques analíticos que se convierten en una herramienta que unida al ámbito de la práctica y de aplicación, sirven para la fase previa de medición, análisis, estudio e interpretación de los hechos, y para la fase posterior de intervención política y social en los fenómenos y problemas sociales (que se utilizarán para la investigación social en las zonas de destino).

    En la ciencia sociológica la teoría es fundamental, ya que es una ciencia que observa, analiza y estudia desde la perspectiva científica la vida en sociedad, es decir, cómo se comportan los seres humanos en las agrupaciones que organizan para vivir, qué piensan, cómo viven, cuáles son sus hábitos y costumbres, etc. Su tarea fundamental abarca la trilogía siguiente: desarrolla un cuerpo teórico, estudia los fenómenos sociales a través de una metodología científica y elabora proyectos, programas, planificaciones y planes de acción a través de informes, diagnósticos y asesoramientos. Tienen una doble vertiente, la macro o general y la micro o particular. Las teorías sociológicas ocioturísticas más emblemáticas se concretan principalmente en siete, según el Esquema nº 2.

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    Esquema nº 2

    ICAP “ARGDEBRA ” Esquema nº 2 Y las tipologías de turismo abarcan una gama muy

    Y las tipologías de turismo abarcan una gama muy amplia como la de los turismos en las urbes que se desglosan en los siguientes.

    • Turismo Urbano

    • Turismo Cultural (museos, teatros, cines, conciertos, etc.)

    • Turismo de Parques Temáticos

    • Turismo de Compras

    • Turismo Gastronómico

    • Turismo de Reuniones y Congresos

    • Turismo Familiar

    • Turismo de Ruta Continental

    • Turismo de Ocio Nocturno

    • Turismo Religioso

    • Turismo Festivo

    • Otras modalidades en las Urbes

      • 3. OBSERVACIÓN, INVESTIGACIÓN Y ELABORACIÓN DE PROGRAMAS Y POLÍTICAS

    En la investigación sobre turismo surgen los siguientes cuestionamientos ¿qué definiciones básicas existen sobre turismo? ¿cuáles son los componentes principales de las distintas definiciones? ¿cómo han estudiado las ciencias sociales el turismo? La Organización Mundial del Turismo reconoce en 1980 el fenómeno social del turismo cuando la mayoría de los trabajadores (como

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    lo explican todos los especialistas) empezaron a disfrutar de las vacaciones remuneradas, y se ubica hasta la segunda mitad del siglo XX cuando el turismo emerge como un fenómeno social de masas.

    De aquí que este acontecimiento social sea objeto de atención e investigación desde el ámbito de las universidades, principalmente en el período de entre guerras del siglo XX, siendo estudiado por distintas perspectivas y disciplinas, al comprender una multiplicidad de relaciones entre los elementos que conforman el fenómeno del turismo y en una sociedad cuyos factores de cambio en los valores y en los estilos de vida están determinados por las sociedades industriales, postindustriales y las tecnológico avanzadas.

    En los estudios de Valdés (1996) se constatan como elementos que inciden en el turismo, el incremento de las economías occidentales, el bienestar alcanzado, el tiempo disponible para el ocio, la generalización de la educación, la reducción

    de la edad de jubilación, la renta disponible, el cambio en las tendencias de

    valores que favorecen los viajes de placer, el surgimiento

    de nuevas

    necesidades de ocio y recreación y el fraccionamiento del período de vacaciones. De hecho, se admite en la industria turística los factores predominantes que se establecieron en las tres últimas décadas del siglo XX, afincadas en el Turismo de Masas, y que fue el núcleo central de gestión en la industria turística que originó gran productividad y bastantes beneficios.

    Y según la evolución experimentada en el turismo, Poo (1993) admite cinco elementos de transformación: nuevos consumidores, nuevas tecnologías, necesidad de nuevas formas de producción y gestión más flexibles y cambios en el entorno. Asímismo, Fayos (1994) aporta la flexibilidad de las vacaciones, las exigencias individuales de los consumidores, la diversidad de los mercados, la consideración del entorno y la cultura local, y las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, que representan elementos a tener en cuenta en los esfuerzos que se efectúan.

    Pero, en realidad, los estudios sobre turismo no tienen una larga historia al

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    haber sido reciente su aparición en las sociedades de masas, y la propia OMT ha comprobado la ausencia de una definición absoluta de turismo que determinase la actividad turística, y poder diferenciar unos sectores de otros. En la Tabla I se puede observar una trayectoria de conceptos y definiciones que se han dado dentro de un amplio debate académico para perfilar exactamente su concepto y definición. Ahora, bien, una definición correcta o incorrecta no existe, porque todas las conceptualizaciones proporcionan interpretaciones interesantes que sirven para discernir los principales elementos.

    Desde 1948 se hicieron grandes esfuerzos para unificar y simplificar las estadísticas del turismo al menos en el contexto europeo, y es una tendencia que se mantiene en pié para estandarizar conceptos dentro de un marco conceptual, dada la gran diversidad de conceptos y definiciones adoptados por cada uno de los países. Y conforme se ha ido haciendo más patente el turismo como un potencial de desarrollo y progreso para las naciones, se hace cada vez más imprescindible según la OMT “la necesidad de disponer estadísticas fiables y homogéneas, ya que, no sólo las Administraciones nacionales de cada país necesitan datos sobre aspectos específicos del turismo, sino que éstos también son necesarios para otras categorías de usuarios como profesionales y empresas, organizaciones representativas, colectividades locales e investigadoras” (1998:42).

    En 1991 se celebró la Conferencia sobre Viajes y Estadísticas de Turismo - Conferencia de Otawa- que organizó las Naciones Unidas -ONU- la Organización Mundial del Turismo -OMT- y el Gobierno de Canadá, para implementar un conjunto de recomendaciones internacionales, para el análisis y desarrollo de las estadísticas de turismo. De aquí surgió una Comisión, llamada la Comisión de Estadísticas de las Naciones Unidas, que aceptarían varias definiciones y clasificaciones recomendables en 1993, ratificadas más tarde por su Consejo Económico y Social. En el establecimiento de un sistema coherente de estadísticas turísticas, la OMT unifica con la ONU en 1995 los siguientes factores:

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    a) “Fomentar

    la

    elaboración

    de

    estadísticas

    turísticas

    más

    representativas

    facilitando

    una

    mayor

    compatibilidad

    entre

    los

    datos

    nacionales

    y

    los

    internacionales;

    b) Proporcionar datos turísticos más fiables y certeros a los profesionales del sector, gobiernos, etc. para mejorar sus conocimientos sobre los productos o servicios turísticos y las condiciones del mercado, y para que puedan actuar en consecuencia;

    c) Suministrar una conexión entre la oferta y la demanda turística;

    d) Permitir una valoración más ajustada de la contribución del turismo a los flujos comerciales e internacionales” ( 1998:42).

    Tabla I. Conceptos y definiciones básicos del turismo según la OMT

    ICAP “ARGDEBRA ” a) “Fomentar la elaboración de estadísticas turísticas más representativas facilitando una mayor

    Es precisamente en el transcurso de 1919 a 1938 cuando el turismo empieza a ser una materia de investigación universitaria a través de varios economistas europeos como Glucksmann, Schwinck o Bovmann que publicaron los primeros estudios en la escuela berlinesa. Los profesores Hunziker y Krapf definieron en 1942 el turismo como la “suma de fenómenos y relaciones que surgen de los viajes y de las estancias de los no residentes, en tanto en cuanto no están ligados a una residencia permanente ni a una actividad remunerada” (1998:43).

    Pero, en realidad, se aprecia que esta definición es extensa y no perfila varios matices imprescindibles en las connotaciones del turismo que necesitan ser

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    definidos, aunque se admite que esta definición es un primer esfuerzo de acercamiento a la conceptualización y definición. Burkart y Medlik (1981) proporcionan otro concepto y definición del turismo en 1981 e introducen los desplazamientos cortos y temporales que efectúan los individuos hacia destinos que están fuera del lugar de residencia y de trabajo, más todas aquellas actividades que se realizan durante la estancia en los destinos establecidos. Y si bien introducen circunstancias nuevas como el de los desplazamientos fuera del lugar de residencia y de trabajo, tienen en cuenta también los desplazamientos que se efectúan por motivos de negocios, y se advierte cierta vaguedad en la especificación de desplazamiento corto.

    En 1982 Mathieson y Wall contribuyen a la investigación del turismo con la siguiente definición: el turismo es el movimiento temporal de la gente, por períodos inferiores a un año, a destinos fuera del lugar de residencia y trabajo, las actividades emprendidas durante la estancia, y las facilidades creadas para satisfacer las necesidades de los turistas”. Esta noción delimita temporalmente la actividad turística y contempla nuevos factores: período inferior a un año, facilidades creadas, satisfacción de las necesidades de los turistas. Todos estos elementos de captación en la definición del turismo, determinan en gran manera la definición que adoptaría la OMT en 1994, en la que matiza que el turismo comprende las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un período de tiempo consecutivo inferior a un año con fines de ocio, por negocios y otros” (1998:44).

    Esta definición es considerada como definitiva al contener matices aportados por todas las anteriores, y por enfatizar los elementos de motivación del viaje como son el ocio, el entretenimiento, el negocio, el placer, etc. Concreta el

    período de un año y delimita las actividades que se van a desarrollar en

    el

    período de estancia en el lugar de destino, efectuados fuera del entorno habitual. En consecuencia, se obtiene que los elementos comunes a todas las

    definiciones son los siguientes:

    Elementos comunes a todas las definiciones:

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    Existe un movimiento físico de los turistas que, por definición, son

    quienes se desplazan fuera de su lugar de residencia. La estancia en el destino ha de ser durante un período determinado de

    tiempo, no permanente. El turismo comprende tanto el viaje hacia el destino como las actividades

    durante la estancia. Cualquiera que sea la motivación para viajar, el turismo abarca los servicios y productos creados para satisfacer las necesidades de los turistas.

    También hay otros factores elementales con respecto a la actividad turística que se van distinguiendo en la compleja interacción de los estudios e investigaciones de elementos que intervienen. De hecho la OMT en 1994 los clasifica en los cuatro siguientes:

    LA DEMANDA

    EL ESPACIO GEOGRÁFICO

    LA OFERTA

    LOS OPERADORES TURÍSTICOS

    La demanda comprende la totalidad de consumidores de los bienes y servicios que ofrece el turismo, clasificados en viajeros, visitantes, turistas y excursionistas. Así, el concepto de viajero se refiere a cualquier persona que viaje entre dos o más países o entre dos o más localidades de su país de residencia habitual, y el de visitante a todos los tipos de viajeros relacionados con el turismo. Respecto a la terminología de turista comprende a los pasajeros que permanecen una noche por lo menos en un medio de alojamiento colectivo o privado del país visitado, y por excursionista a cualquiera de los visitantes que no pernoctan en un medio de alojamiento colectivo o privado del país visitado.

    Además, dependiendo del lugar de origen de los turistas y el destino elegido se distinguen tres turismos:

    TURISMO DOMÉSTICO: RESIDENTES VISITANDO SU PROPIO

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    PAÍS. TURISMO RECEPTIVO: NO RESIDENTES PROCEDENTES DE UN

    PAÍS DETERMINADO. TURISMO EMISOR: RESIDENTES DEL PROPIO PAÍS QUE SE DIRIGEN A OTROS PAÍSES.

    A su vez, estas tres modalidades de turismo se combinan con otras, de la siguiente manera:

    TURISMO INTERIOR: DOMÉSTICO Y RECEPTIVO

    TURISMO NACIONAL: DOMÉSTICO Y EMISOR

    TURISMO INTERNACIONAL: EMISOR Y RECEPTIVO

    También en las investigaciones se recoge aquellos conceptos en los que se efectúa el gasto turístico y son:

    ALOJAMIENTO

    ALIMENTACIÓN

    TRANSPORTE

    OCIO, CULTURA, ACTIVIDADES DEPORTIVAS,

    COMPRAS

    OTROS

    El espacio geográfico se añade a las unidades anteriores, y queda delimitado, según diversos autores en espacio turístico, que es el lugar geográfico determinado donde se asienta la oferta turística y hacia el que fluye la demanda, Boullón (1990) hace una clasificación más pormenorizado del espacio turístico y lo desglosa en zona turística, área turística, complejo turístico, centro turístico o núcleos turísticos.

    El municipio turístico es otro espacio geográfico utilizado en alguna normativa - como la de La Ley 7/1995 de Ordenación del Turismo en Canarias-, y está referido a una delimitación administrativa del espacio coincidiendo sus límites con aquellos del término municipal, siendo la extensión las delimitaciones competenciales de los organismos locales respecto a las actuaciones de política

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    turística, pero, en realidad, la idea más clara de espacio se decanta por zonas turísticas -que pueden contener más de un municipio- o por núcleos turísticos - que puede incluir un ámbito inferior al municipal-.

    Y el último espacio geográfico denominado destino turístico, que es definido por Bull (1994) como el país, región o ciudad hacia el que se dirigen los visitantes, teniéndolo como su principal objetivo, y la interpretación que tienen Cooper et ali. (1993) que captan el destino turístico como la concentración de instalaciones y servicios diseminados para satisfacer las necesidades de los turistas. La oferta turística es definida por el conjunto de productos turísticos y servicios puestos a disposición del usuario turístico en un destino determinado, para su disfrute y consumo, representa, pues, un todo formado por los servicios, los productos, la imagen, el hábitat, etc. que son, en definitiva, los bienes y servicios turísticos consumidos por los turistas.

    Finalmente, los operadores turísticos -tour operadores- son agentes que participan en la actividad turística, por regla general, como intermediarios entre el consumidor final (el turista, la demanda turística) y el producto turístico (bien o servicio, destino turístico), y puede extenderse su acción intermediaria al resto de la oferta complementaria (restauración, hotel, conjunto de la oferta de alojamiento.). A partir de aquí, otros conceptos y definiciones aparecen en orden a los cambios y transformaciones que comporta el turismo en las sociedades humanas, que dan paso al turismo sustentable, terminología propia de las teorías referidas a un tipo de desarrollo que no degrada ni agota los recursos, y que atiende fundamentalmente a la conservación de todos los recursos que existen en las zonas receptoras, de manera que la generación presente y las futuras tengan la posibilidad de disfrutar del hábitat y de todos sus recursos.

    En el informe de Brundtland de 1987 la OMT aclara que la definición del concepto de sustentabilidad proponía el objetivo de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la posibilidad de satisfacciones propias de las

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    generaciones futuras, del mismo modo que la definición ofrecida por el World Conservation Union (IUCN) que trataba el término de sustentabilidad en la trayectoria de un “proceso que permite el desarrollo sin degradar o agotar los recursos que hacen posible el mismo desarrollo”(1998:259).

    Se incorporan, por tanto, en este nuevo concepto la planificación holística - tendencia a la complejidad-, la protección del patrimonio humano, la biodiversidad, y la preservación de los procesos ecológicos esenciales que contienen la idea de la productividad a largo plazo, y el mantenimiento de un equilibrio económico que respeta los recursos naturales, sociales y culturales. El de turismo alternativo comprende otros espacios en los que la satisfacción, el derecho y la necesidad de las personas al descanso, la recreación, el tiempo libre y el entretenimiento se convierten en una parte del turismo, y se encamina hacia la búsqueda de una nueva comunicación entre las personas, el hábitat y los ámbitos socioculturales existentes.

    Por último, el concepto de calidad en el turismo se relaciona con los cambios del entorno y el logro de la competitividad, analizados por Fayos (1994:5-10) en las últimas tendencias del turismo, y alcanza un sentido más general, porque pretende garantizar a los clientes sus necesidades, deseos y expectativas, y son las propias organizaciones turísticas quiénes tienen que demostrar, y hacer ver a los clientes que se les está ofreciendo los mejores servicios. La calidad es un concepto que atiende a satisfacer a los visitantes, las empresas y los residentes, y se basa en el logro del beneficio de todas las partes intervinientes.

    • 4. COMPRENSIÓN Y BÚSQUEDA DE RESPUESTAS A LOS NUEVOS RETOS QUE SE PLANTEAN HOY EN EL SIGLO XXI

    En la comprensión y búsqueda de respuestas a los nuevos retos que se plantean hoy en el siglo XXI se dibuja un panorama de acontecimientos muy diversos que están marcados por las nuevas tendencias de la globalización, la mediatización de la cultura tecnológica y los riesgos del ocioturismo con los problemas sociales que acarrea.

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    La globalización ha adquirido unas características que están fuertemente marcadas por la determinación de los mercados como la que se ha vivido en la crisis económica y financiera mundial en 2008, y sus respectivas evoluciones en cada uno de los países, y es una perspectiva que debe conocerse previamente para adentrarse en las desigualdades sociales creadas en las zonas de destino turístico. El fenómeno de la globalización abarca, por tanto, el libre comercio internacional, el movimiento de capitales a corto plazo, la inversión extranjera directa, los fenómenos migratorios, el desarrollo de las tecnologías de la comunicación y su efecto cultural.

    Se pone el caso del turismo como una de las industrias más centralizadas y competitivas del mundo, que comporta estrategias y tiene entre sus prioridades la creación de empleo. Su gran expansión llega hasta la construcción de aeropuertos, la modernización de todas las infraestructuras, la comercialización a escala internacional, la práctica asidua del marketing y la incorporación progresiva y rápida a las nuevas tecnologías. Ahora bien, la explotación de los recursos y los ingresos obtenidos por el turismo no siempre se quedan en el país de las zonas ocioturísticas, y a veces, indica la ONU, tiene efectos devastadores en las culturas de sus poblaciones y en el medio ambiente.

    AIEST (International Association of Scientific Experts in tourism) dedicó un congreso

    en 1996 en Rotorua (Nueva Zelanda) al tema de la globalización y el turismo, y

    se estudió a

    fondo la vulnerabilidad del sector turismo ante la globalización. De

    los impactos positivos

    y negativos que se señalaron, destacaron los siguientes:

    • La expansión del turismo internacional viene acompañada del surgimiento de nuevos mercados y destinos turísticos, y supondrá una redistribución de los flujos turísticos a nivel mundial.

    • La desregularización del transporte aéreo que facilita el desarrollo de los viajes de largas distancias.

    • El desarrollo científico permite incorporar progresivamente nuevas tecnologías.

    • La expansión empresarial hacia nuevos destinos será cada vez mayor.

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    • Se producirá una transformación de la identidad cultural.

    • Tendrá también repercusiones en el medio ambiente que se deteriorará.

    • Las empresas pequeñas o polarizadas sufrirán marginación.

    Por último, entre las alternativas que se abren en la desigualdad social en las zonas de destino, surgen iniciativas que intervienen en la participación de aquellas zonas más pobres en el mercado turístico internacional. Ta es el caso del proyecto Chalalán, que está ubicado sobre el valle del río Tuichí a orillas de la Laguna “Chalalan”, y consiste en la creación de una serie de cabañas rústicas situadas alrededor de la laguna. Aquí interviene la comunidad indígena de San José de Uchupiamonas que tiene una situación complicada, especialmente por la implicación de esta comunidad en salvaguardar su identidad y su cultura.

    Los objetivos que tienen planteados esta comunidad son la de evitar la desaparición de su comunidad a través de una actividad económica alternativa que posibilite su viabilidad económica. El turismo ecológico es una de las vías que han planificado para poner en marcha. El segundo objetivo es el de crear alternativas de empleo, dada la alta tasa de desempleo que padecen sus habitantes, y la necesidad que hay de atraer un flijo controlado de visitantes que reactive el destino turístico a diferentes niveles. La mejora de las condiciones de vida de los pobladores supone el tercer objetivo a conseguir con este proyecto.

    El proyecto se gestiona cien por cien a través de la comunidad indígena, se aprovecha la energía solar mediante el uso de paneles solares, y se minimiza al máximo el uso de baterías para linternas y combustible fósiles. Chalalán ofrece programas para aprender y experimentar el bosque tropical, paseos en canoa, observación de aves, natación y baños en la laguna, observación de flora y fauna, cocina vegetariana, sala de conferencias, etc. La autenticidad, el desarrollo comunitario y la actividad económica van en sintonía, y forman parte de esta nueva modalidad de turismo experiencial, con una actividad turistica sensibilizada hacia el lado de la comunidad local y, en definitiva, de su

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    supervivencia.

    Sin duda, muchos son los retos que se presentan hoy en el siglo XXI, y hacen referencia al cambio climatico, las catástrofes naturales y los conflictos bélicos. Tal es así, que el turismo empieza hacer frente al cambio climático a través de reuniones mundiales en las que se toma gran conciencia de la relevancia que tiene para los destinos turísticos en general, y para las poblaciones en particular las consecuencias de estos cambios. Así, pues, en Djerba (Túnez) tuvo lugar en 2003 la Primera Conferencia Internacional que giró en torno al cambio climático, en la que intervinieron 450 participantes de más de 80 países y 22 organismos internacionales, organizaciones y empresas del sector privado, centros de investigación, medios de comunicación y ONG, para responder de forma oportuna y equilibrada a los imperativos del cambio climático en el sector del turismo, que ya habían empezado a sentir determinados impactos en las zonas de destino turístico.

    En realidad, las sociedades en su conjunto han tomado conciencia de la importancia que tiene el cambio climático, y han decidido desarrollar medidas concertadas en un marco común de acuerdo con la dirección de las Naciones Unidas. Este deseo de la comunidad internacional tuvo el propósito de establecer una hoja de ruta a largo plazo, tras las experiencias de Kyoto, para que se llevasen a cabo en un corto tiempo, y con plazos y objetivos bien determinados. El papel que ocupa el sector del turismo es de gran relevancia, dado el valor económico y social que tiene a escala mundial, y sus funciones en el desarrollo sostenible, además de las vinculaciones con el clima en general.

    Para este fin, la Organización Mundial del Turismo (OMT), se dispuso a colaborar con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), y obtuvo el apoyo del Foro Económico Mundial y del Gobierno de Suiza para convocar la Segunda Conferencia Internacional sobre Cambio Climático y Turismo en Davos (Suiza), del 1 al 3 de octubre de 2007.

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    La Conferencia de Davos convino que el clima es un recurso esencial para el turismo, especialmente porque es un sector muy vulnerable a los efectos del cambio climático y del calentamiento global, de hecho se estimó que contribuye aproximadamente en un 5% a las emisiones mundiales de CO 2 . Pero, por otra parte, el turismo de negocios y de recreo representa un componente fundamental en la economía mundial, y constituye una actividad importante para el logro de los objetivos de Desarrollo del Milenio, que influye positivamente en las sociedades de destino turístico a escala mundial.

    Esta circunstancia llevó a adoptar con urgencia una serie de medidas políticas para fomentar un turismo realmente sostenible, que incida en la cuádruple cuenta de resultados en los ámbitos ambiental, social, económico y climático. En consecuencia, al sector del turismo le urgía responder al cambio climático en el marco de las Naciones Unidas, e ir reduciendo de manera progresiva la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) que genera y poder, así, crecer de forma sostenible. Las medidas a tomar fueron las siguientes:

    • Mitigar sus emisiones de GEI, procedentes de las actividades de transporte y alojamiento.

    • Adaptar las empresas y los destinos turísticos al cambio de las condiciones climáticas.

    • Aplicar las técnicas nuevas y las ya existentes para aumentar la eficacia del uso de la energía.

    • Recabar recursos financieros para ayudar a las regiones y a los países pobres.

    Lógicamente, estos objetivos necesitarían adoptar procedimientos en los que estuviesen implicados los Gobiernos y organizaciones internacionales, el sector turístico y los destinos, los consumidores y las redes de investigación y comunicación. De esta manera, los Gobiernos y organizaciones internacionales incorporaron el turismo dentro de los compromisos adquiridos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y su Protocolo de Kyoto, para responder al llamamiento del

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    Secretario General de las Naciones Unidas, y presentar en diciembre de 2007, en el decimotercer período de sesiones de la Conferencia de las Partes de la CMNUCC en Bali, un marco eficaz y completo que permita hacer frente al cambio climático después del año 2012.

    Este proyecto mundial suponía emprender a la vez una serie de actividades concretas y compatibles con los objetivos de Desarrollo del Milenio, para mitigar, adoptar e implementar tecnologías en los destinos y operadores turísticos de los países en desarrollo (especialmente los menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo). Dispondrían de apoyos financieros, técnicos y de formación, que garantizasen en el marco mundial de acción, su participación frente al cambio climático, a través de iniciativas establecidas en orden a un desarrollo totalmente limpio.

    Por tanto, se fomentarían asociaciones, redes y sistemas de intercambio de información interdisciplinarios, y se colaboraría en estrategias, políticas y planes de acción internacionales para reducir las emisiones de GEI en el transporte (en cooperación con organizaciones de transporte aéreo), en el alojamiento y en las actividades de turismo conexas.

    Además, se introducirían programas de educación y sensibilización dirigidos a todos los agentes del turismo de los sectores público y privado, y también a los consumidores. Se crearían unos servicios regionales y locales de información sobre el cambio climático ajustados a las necesidades del sector turístico, reforzando la colaboración con los Servicios Nacionales de Meteorología de la OMM, y se aplicarían medidas de política general, reglamentación, finanzas, gestión, educación, comportamiento, diversificación, investigación y seguimiento.

    Respecto al sector turístico y los destinos en su conjunto les correspondería asumir el liderazgo en la aplicación de medidas concretas (como incentivos) para mitigar los efectos del cambio climático, y definir objetivos e indicadores para supervisar los progresos adquiridos. En esta escala de acción más concreta, el sector turístico requeriría fomentar y realizar inversiones en programas

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    turísticos

    ahorrativos

    de

    energía,

    y

    en

    el

    uso

    de

    recursos de energías

    renovables, para poder reducir la huella de carbono de todo el sector del turismo.

    Por tanto, se elaboraron estrategias de adaptación y mitigación en los planos regional, nacional y local, y en sus planes de puesta en práctica. Y se esforzaron en conservar la diversidad biológica, los ecosistemas naturales y los paisajes de formas que refuercen su resistencia al cambio climático, y garanticen un uso sostenible a largo plazo, especialmente los que sirven de pulmones a la Tierra, a través de programas de gestión forestal y otros programas biológicos, y los que protegen la línea de costas (los manglares y los arrecifes de coral).

    A

    partir

    de

    aquí, el sector turístico con este nuevo planteamiento se

    encaminará a conseguir entornos cada vez más exentos de carbono, y a diversificar los productos que oferte en función de los factores climáticos, para reposicionar los destinos y sus sistemas de apoyo, así como favorecer la oferta y la demanda en todas las estaciones del año, de esta manera se podrá sensibilizar a los clientes y al personal en general de los efectos del cambio climático.

    La implicación de los turistas como consumidores es otra pieza fundamental, sobre todo en el momento de tomar las decisiones de viajar, para que tengan en cuenta las repercusiones climáticas, económicas, sociales y ambientales en las opciones de viaje y de los destinos, y reduzcan en la medida de lo posible su huella de carbono. A continuación, y una vez en su lugar de destino, podrán elegir actividades respetuosas con el medio ambiente, y contribuir a la conservación del entorno natural y del patrimonio cultural.

    Otro tema de gran preocupación y muy relacionado con el turismo son los desastres naturales, que son gran parte de las consecuencias del cambio climático y de fenómenos naturales como terremotos, deforestación, tsunamis, inundaciones, deslizamientos de tierra, contaminación ambiental, etc. Los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirman que los seres

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    humanos están afectando al clima mundial, y relacionan las siguientes consecuencias (www.mppee.gob.ue, 2015):

    • Desastres naturales: en la última década del siglo XX, los desastres naturales relacionados con las condiciones meteorológicas produjeron aproximadamente 600.000 muertes en todo el mundo, el 95% de ellas en países pobres.

    • Variación en las temperaturas: éstas pueden afectar a la salud como estrés térmico o frío extremo (hipotermia), y provocar enfermedades cardíacas o respiratorias.

    • Asmas y alergias: el incremento de temperatura global modifica los niveles y la distribución de partículas aéreas naturales como el polem en las estaciones, y ello ocasiona asma.

    • Inundaciones y desplazamientos de población: una de las consecuencias del calentamiento global es la elevación del nivel del mar, lo que aumenta el riesgo de inundación de las costas y ocasionaría desplazamientos de las poblaciones afectadas. Las inundaciones también pueden aumentar el riesgo de infecciones transmitidas por el agua y por vectores, y os desplazamientos de las poblaciones influirían en el aumento de las tensiones y en riesgo de conflictos.

    • Escasez de agua dulce: el incremento de la variabilidad de las precipitaciones puede poner en riesgo el suministro de agua dulce, y su escasez afecta ya a un 40% de la población mundial, y junto a la mala calidad de la misma pueden poner en peligro la salud y la higiene. Todo ello llevaría al aumento del riesgo de enfermedades diarreicas, tracoma (infección ocular) y otras enfermedades.

    • Condiciones no potables: la escasez del agua lleva a que las personas tengan que transportar el agua desde lugares muy distantes para almacenarla en sus casas. Esta situación aumentaría el riesgo de contaminación del agua y de las enfermedades, y servir de criadero de mosquitos (paludismo y dengue).

    • Enfermedades sensibles al clima: las enfermedades transmitidas por el agua

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    y por vectores como los mosquitos son consecuencia de las condiciones climáticas la diarrea, el paludismo y la malnutrición proteinocalórica que ocasionaron más de tres millones de muestres en 2004.

    • Malnutrición: la falta de nutrientes y la vulnerabilidad a enfermedades respiratorias infecciosas causa millones de muertes al año. El aumento de la temperatura del planeta y la variabilidad de las precipitaciones reducirá cosechas en regiones tropicales en desarrollo.

    • Medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero: el uso de transporte público y los medios activos (ir caminando o en bicicleta) es una alternativa que incide en la reducción de emisiones de dióxido de carbono, mejorar la salud, reducir el tráfico, disminuir la contaminación del aire, las enfermedades respiratorias y cardiovasculares asociadas. Finalmente, los conflictos bélicos representan uno de los elementos de inseguridad en las zonas de destino turístico, que han experimentado un importante ascenso en los años de la crisis económica y financiera.

    Una de las características básicas del Turismo Moderno y Post-Moderno se asienta en el empoderamiento del turista como consumidor selectivo, que autogestiona sus actividades de ocio y turismo con las nuevas tecnologías. Todo ello ha venido condicionado por los nuevos hábitos de vida y el efecto de la globalización de la sociedad, que ha dado lugar con el uso de internet a nuevos perfiles de turistas, que se conectan frecuentemente por mediación de la cultura tecnológica.

    A través de las TIC todo un mundo aparece ante el perfil del consumidor de ocio y turismo, que está meditizado por el uso e impacto de las redes sociales, los blogs de viajes, las opiniones y valoraciones de otros turistas, los sistemas de geoposicionamiento, las agencias de viaje online, los destinos inteligentes, etc., y que en su conjunto forman parte de una revolución tecnológica que circula a un ritmo vertiginoso.

    Sin duda, la importancia de internet y las nuevas tecnologías se han

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    instalado en la dirección de las agencias de viajes, los agentes de viajes, y todo el sector ocioturístico que saben la importancia que tiene hoy en día disponer de un smarpthone y saber navegar a través de la cultura tecnológica.

    A partir de aquí una diversidad de turismos aparecen en el mercado con sus distintos perfiles de turistas que demandan nuevas actividades y servicios. La experiencia tanto individual y grupal se encuentra actualmente mediatizada por esta cultura tecnológica con una perspectiva sociológica que sitúa en el centro el nuevo perfil del consumidor ocioturístico del siglo XXI.

    5.

    CONCLUSIONES

    En el modelo teórico de la perspectiva sociológica del ocioturimo en la sociedad posmoderna, figuran varios planos de conocimiento, observación/investigación, comprensión y búsqueda de respuestas. El primer plano del modelo teórico corresponde a la perspectiva sociológica del ocioturismo como conocimiento sociológico que representa varios procedimientos, uno de inicio en lo que se está observando, otro final en la comprensión y búsqueda de soluciones de las realidades indagadas y, finalmente, el dinamismo y desarrollo social para las zonas de destino de ocio y turismo.

    El procedimiento final da cuenta del último paso que culmina y cierra la comprensión y búsqueda de respuestas a los nuevos retos del ocioturismo en el siglo XXI. En la actualidad los estudios e investigaciones muestran la gran vulnerabilidad, flexibilidad y dinamismo según las características y peculiaridades de las sociedades modernas, con sus nuevos procesos de producción, y los retos que plantean las nuevas modalidades del turismo, como el turismo colaborativo, y los riesgos diversos que acaecen con el ocioturismo.

    El conocimiento de los fenómenos ocioturísticos se obtiene de la elaboración de la parte teórica y metodológica/práctica, es decir, del primer acercamiento en la observación, investigación y elaboración de diagnósticos de la realidad social

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    indagada con los niveles macro y micro. En la elaboración de la parte teórica se halla el marco teórico que abarca el paradigma del ocioturismo en la sociedad posmoderna, que se caracterizara por su dinamismo, carácter multidisciplinar y multidimensionalidad. Al igual que las teorías sociológicas ocioturísticas y la tipologías de turismo que hay en la actualidad.

    En la otra cara está la parte metodológica y práctica que está referida a la investigación y análisis de los fenómenos ocioturísticos. En efecto, la investigación (investigación social) se introduce aquí para conocer qué es lo que está pasando en un período determinado en relación a los acontecimientos fenómenos socioculturales y problemas sociales, motivaciones para efectuar viajes, situaciones laborales, opiniones respecto a cuestiones de turismo y de ocio, y en definitiva, para indagar los impactos positivos y negativos que conciernen a la sociedad de destino ocioturístico. En realidad, todo lo que surge en el encuentro entre sociedades es susceptible de indagación, estudio, análisis y mejora o transformación de situaciones que pueden modificarse.

    La investigación pertenece al ámbito de la práctica, es decir, al área de aplicabilidad para el desarrollo y progreso social, que va a constituir el punto de partida de la obtención de un conocimiento lo más aproximado posible a las realidades socioeconómicas en las regiones turísticas.

    Y un tercer plano se refiere a la parte de implementación/práctica en la realidad social de los ámbitos ocioturísticos, que culmina y cierra la comprensión y búsqueda de respuestas a los nuevos retos y necesidades. Con los diagnósticos de la realidad social indagada y sus niveles macro y micro se confeccionan e implementan Programas, Políticas, Guías y Rutas turísticas, actividades lúdicas y de recreación. Igualmente, el conocimiento sociológico de los diagnósticos sirve para prevenir riesgos del ocio y el turismo, y de las infraestructuras medioambientales y logísticas de las zonas de destino. Por último, ofrece soluciones en el tratamiento de las necesidades y problemas sociales que fluyen en el encuentro entre sociedades ocioturísticas.

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    3. SOCIOLOGÍA DEL TURISMO: EL SISTEMA TURÍSTICO FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO

    1. INTRODUCCIÓN.

    Hoy, el turismo es un fenómeno social de primer nivel, y lo es porque mueve una cantidad de personas y de recursos absolutamente imponente. Por ello se nos hace necesario su análisis desde el punto de vista sociológico sobre todo en cuanto que es un indicador de desarrollo en muchas sociedades y supone una realidad dinámica que está sujeta a fluctuaciones permanentes. En este sentido queremos estudiar las transformaciones que en un futuro no muy lejano se podrían producir en el sistema turístico por las influencias de otro fenómeno que está aconteciendo con potencia en todo el mundo y que podría afectar al avance de las sociedades inmersas en los circuitos turísticos:

    el del cambio climático. Este hecho está muy ligado a la cuestión turística sin poder ser de otro modo, pues qué duda cabe que el clima es un elemento fundamental para que se establezcan los distintos flujos viajeros de unos lugares a otros.

    Lo cierto es que la gran mayoría de los estudios que se han hecho respecto al cambio climático indican que éste es una realidad. Podemos decir que hay dos líneas abiertas para el debate: una, que es la menos secundada, afirma que las transformaciones que se están produciendo en el medio ambiente y en el clima están relacionadas con una metamorfosis cíclica natural que se da en nuestro planeta con el transcurso de ciertos períodos de tiempo, y que permanentemente el planeta Tierra ha sufrido innumerables cambios en las temperaturas que han incidido en la posterior conformación de unos ecosistemas y la desaparición de otros. Por otro lado existe otra línea de pensamiento, mucho más extendida y popular, que considera que los motivos del cambio climático y todas sus repercusiones están estrechamente relacionados con las malas e insostenibles actuaciones del ser humano que precipitan los cambios de una manera que no se había dado antes.

    A nosotros no nos interesa demasiado, aunque sí algo, ese debate que insta a responsabilizar del cambio climático a la propia naturaleza o a la mano del hombre. Desde un punto de vista ecuánime posiblemente lo más certero sea no desdeñar ninguna de las dos posturas ya que existen estudios que confirman la influencia de ambas realidades en la aparición de dichos cambios. De hecho, aunque sea cierto que exista una permuta cíclica temporal en el clima por motivos naturales, no es menos cierto que la acción humana está provocando que esas alteraciones se aceleren y sus consecuencias también por lo que la inmediatez del cambio es lo que provoca que no se puedan determinar los impactos en su justa medida. Si a eso le añadimos que los efectos del cambio climático derivados de la acción humana están

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    vinculados al desarrollo tecnológico e industrial más reciente de las sociedades avanzadas tenemos un cóctel explosivo que hace difícil adoptar alternativas reales para conciliar un medio ambiente sostenible con un desarrollo creciente e irrenunciable de las sociedades.

    Por lo tanto, e independientemente de ambas posturas, lo que nos interesa es analizar qué repercusiones va a ocasionar el cambio climático en el sistema turístico, pues el elemento destino con sus recursos naturales y biológicos son pieza clave en la relación con el resto de los elementos del sistema. Las mutaciones climáticas traerán consigo variaciones en las motivaciones viajeras y los flujos turísticos estarán enfocados, si sigue la tendencia actual, hacia zonas más septentrionales del mundo. Los transportistas también tendrán que modificar rutas y quizá frecuencias, pues la estrecha relación entre la contaminación que provocan los transportes (sobre todo el aéreo) y el cambio climático cada vez cobra más fuerza, lo cual implica limitaciones en el tráfico de aeronaves, automóviles, barcos y demás medios para el traslado de personas y mercancías así como el desarrollo de tecnologías alternativas más limpias que reduzcan o anulen los impactos medioambientales.

    2. EL CLIMA COMO UNO DE LOS FACTORES CLAVE DEL SISTEMA TURÍSTICO

    La teoría de los sistemas está claramente aceptada en el ámbito del turismo. Ésta teoría se aplica para declarar que el turismo se constituye bajo un sistema que integra una serie de elementos que están relacionados e interconectados de manera tal, que si uno de los elementos del sistema se altera, tendrá repercusiones en el resto de los elementos de dicho conjunto. En el sistema turístico podemos diferenciar cinco tipos de elementos, a saber: los destinos; los consumidores; los transportistas; las agencias de viajes y las tecnologías (Albert, 2008:189). Los destinos son los distintos lugares geográficos que se establecen a lo largo y ancho del mundo y representan el objeto espacial absolutamente irrenunciable para que el fenómeno turístico sea una realidad. Tal y como dice Isabel Albert (2008), para poder identificar hoy un destino turístico es imprescindible que éste “cuente con cuatro tipos de recursos: recursos naturales, recursos culturales, infraestructura general y servicios turísticos. Cada uno de ellos incluye variados integrantes, que deben someterse a unas normas de autenticidad y calidad medioambiental y cultural, de acuerdo con las exigencias de la demanda actual”. Efectivamente uno de los recursos de los destinos es el natural y dentro de él encontramos un componente que casi con toda seguridad se podría decir que es el primordial para que se produzca el turismo.

    Decimos

    que

    el

    clima

    es,

    de

    inicio,

    fundamental

    porque

    en

    la

    actualidad incide claramente en la toma de decisión del consumidor turístico,

    no sólo como

    un

    hecho

    en

    el

    que

    se

    pretende la búsqueda de zonas

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    climatológicamente placenteras, sino también en la forma que nos dice que el turismo está muy identificado con patrones de calidad en general y calidad ambiental en particular, lo cual está en estrecha relación con los sucesos climáticos. Efectivamente el clima es un factor motivacional de primera magnitud. Las actividades turísticas están en clara dependencia del clima que haga o vaya a hacer en los lugares de destino y entre los elementos climatológicos destacan, con respecto al turismo, la temperatura, la nieve, la lluvia, las nubes, el sol y el viento.

    Lógicamente el clima no sólo hay que asumirlo desde un punto de vista aséptico, meramente natural, sino que en relación con el turismo lo tenemos que analizar socialmente para poder entenderlo. Por ejemplo la nieve podría ser un factor negativo para los desplazamientos de turistas que tuviesen la necesidad de temperaturas agradables en los destinos, pero al mismo tiempo puede ser un factor muy positivo para una demanda que tenga como objetivo fundamental el pasar una buena parte de su tiempo libre esquiando. O más esclarecedor aún, a nadie le resulta extraño en nuestra cotidianidad que una gran cantidad de personas busquen destinos con una climatología favorable buscando una coloración de la piel que está ligada, entre otras cuestiones, a los cánones de belleza socialmente establecidos y que nada tienen que ver con los modelos de belleza del siglo XIX que estaban relacionados con pieles lechosas, pálidas. El sol y playa no tendría las repercusiones actuales si los modelos sociales no se hubieran transformado.

    Lo cierto es que debido a la diversificación y complejidad actual de la demanda el factor clima es muy importante para las multiformes necesidades de la misma ya sean éstas como recursos básicos o complementarios. Las condiciones climáticas presentadas en un momento dado pueden determinar la realización o no de diferentes actividades que van desde las ya mencionadas como sol y playa y deportes de invierno hasta prácticas como el golf, el senderismo o la pesca. Queda claro, por lo tanto, que el recurso natural “clima” es un factor clave en el desarrollo del turismo mundial y lo es, fundamentalmente, porque incide en bastantes aspectos de la actividad turística que podemos resumir en el decálogo ideado por Belén Gómez Martín (1999) donde expone sobre la relación clima-turismo lo siguiente:

    El clima actúa de cincel modelador de entornos ambientales variados que serán elegidos por los turistas dependiendo de lo que vayan buscando. Así, en las zonas más húmedas habrá más vegetación que en las más áridas y la fauna tendrá también distintas características en unos y otros enclaves. El clima tiene mucho que ver con la estacionalidad de la actividad turística y todo lo que ello conlleva. Muchas actividades están en dependencia del período estacional en que se esté. Por ejemplo, las zonas del litoral mediterráneo tienen unos flujos turísticos importantes en la temporada de verano y la riqueza de la zona está en gran parte

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    supeditada al desarrollo de las actividades turísticas. “Estaciones largas permiten un mejor aprovechamiento de las infraestructuras y de los equipamientos y, consecuentemente, permiten una mejor rentabilización del capital invertido. […] Una mala adaptación de la actividad turística a las condiciones climatológicas o una escasa diversificación de las actividades en función de las diferentes condiciones registradas a lo largo del año potencian el problema de la estacionalidad” (Gómez, 1999: 26) El tipo de clima que se dé en un entorno y en un tiempo determinado

    tiene efectos en la actividad turística y en su planificación y más aún si esa actividad se realiza a la intemperie. Qué duda cabe que intentar contemplar una puesta de sol un día nublado puede dar al traste con las expectativas de un turista, o si éste quiere salir a navegar y hay una fuerte tormenta posiblemente desista de realizar tal ejercicio. El buen clima es ofrecido por las empresas turísticas utilizándolo como un efecto llamada hacia el cliente. El sector turístico tiene muy presente que por regla general el turista busca en sus

    desplazamientos destinos con

    condiciones meteorológicas favorables,

    incluso en el turismo de nieve el cliente espera disfrutar de jornadas de esquí bajo un apacible día soleado y no sobre una intempestiva tormenta blanca. Esto es debido al influjo de la cultura del sol, extendida muy uniformemente por las sociedades desarrolladas que consideran positivamente los amplios beneficios para la salud y la belleza que tiene el exponerse a este astro del que el planeta Tierra disfruta. Existe una incompatibilidad entre el turismo y los fenómenos climatológicos radicales adversos que son susceptibles de desembocar en catástrofes naturales. Para que el fenómeno turístico se establezca se necesitan unos requisitos mínimos de seguridad. Es un condicionamiento psicológico primario que nos dice que si no tenemos los niveles elementales de seguridad satisfechos no podemos pasar a otro estadio superior de necesidades. Un huracán, un tsunami, un cataclismo natural de cualquier índole genera inseguridad y miedo. Las zonas con mayor riesgo de catástrofes naturales requieren de una mayor planificación de gestión, de tiempo, de recursos, de prevención, de infraestructura adaptada a esas eventualidades extremas. Un lugar que ha sufrido una catástrofe natural puede tardar en recuperarse por la desconfianza que se le presenta al turista. Si la catástrofe se reitera puede suponer incluso un cese permanente de la actividad turística aunque dichos sucesos no hayan supuesto daños límite, pero la sensación y percepción del riesgo potencial en el turista queda instalado de una manera arraigada. El clima supedita el tipo de construcciones e infraestructuras de un destino. Las edificaciones que se establezcan en un lugar están en clara consonancia con su meteorología tipo, la cual deben tener en cuenta. En lugares con fuerte y permanente viento se alzan edificios con perfiles

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    redondeados que faciliten la canalización equilibrada de ese exceso de energía eólica. Incluso la decisión en los colores de las fachadas o el material utilizado para las mismas inciden en el tipo de clima que convencionalmente se dé en un determinado lugar. Así muchos sitios donde el sol es una norma casi diaria utilizan colores claros o el blanco para repeler los rayos y mantener de alguna manera unas temperaturas no demasiado extremas en los alojamientos. Es curioso ver cómo algunas construcciones netamente turísticas como pueden ser complejos hoteleros de gran magnitud toman “muy en cuenta la importancia fundamental que en la moderación de determinados elementos atmosféricos tiene el empleo de arbolado, setos y vegetación en general: desde la antigüedad se han usado las filas de los árboles, por ejemplo, como cortavientos de excepcional eficacia y se ha utilizado, en climas cálidos y secos, la jardinería, tanto por su valor ornamental como por sus efectos purificadores y refrescantes de los lugares habitables” (Gómez, 1999: 29) Los transportes y comunicaciones tienen un importante vínculo con los aspectos del clima de cara a su buen o mal funcionamiento. El turismo necesita de los transportes como medio de desplazamiento hacia las distintas zonas geográficas del mundo y éstos tienen en ocasiones incidencias negativas por no haber sido suficientemente valorado el factor meteorológico, sobre todo en lo que tiene que ver con el transporte terrestre (carreteras que muestran el desgaste provocado por las inclemencias meteorológicas, vías ferroviarias sin alternativas reales ante el colapso que pueda infundir una gran tormenta, etc.). El clima repercute en las sensaciones gratas y de disfrute del turista así como en las sensaciones desagradables y negativas. Dependiendo del clima que haga, éste nos va a marcar diferentes sensaciones. El tiempo que haga nos puede motivar sentimientos de alegría, tristeza, hastío, tranquilidad, euforia y otras muchas emociones más. El consumidor turístico va a tender hacia climas que le generen sensaciones psicológicas positivas y de disfrute. El clima va a tener repercusiones en la salud del turista y en las percepciones que éste tenga con respecto a conceptos como calidad y bienestar. Los ambientes meteorológicos favorables ayudan a nuestro organismo a mantenerse en buenas condiciones. Estos efectos positivos para nuestra salud se hacen más patentes, si cabe, conforme la edad va siendo más avanzada ya que los riesgos de sufrir algún problema de salud relacionado con el clima son mayores. Así se puede asegurar la incidencia que adquieren “los casos de infarto de miocardio que siguen a variaciones bruscas y pronunciadas del poder refrigerante del aire o a irrupciones de vientos violentos; los casos de accidentes vasculares cerebrales asociados en verano a un calor intenso y húmedo o a vientos muy cargados de vapor de agua; o los accidentes embólicos y las insuficiencias miocárdicas ligados a descensos bruscos de los valores barométricos” (Gómez, 1999: 31).

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    De la misma manera el clima es un factor de medición de la calidad y de la satisfacción del consumidor turístico. Las variaciones que se establecen en los destinos por parte de los turistas viene dado, en gran medida, por los cambios meteorológicos que puedan aparecer en los diferentes lugares. El grado de satisfacción del turista, según una gran cantidad de estudios, se corresponde en un porcentaje superior al 80% a las buenas condiciones climatológicas presentadas en un lugar. El motivo “sol” tiene mucho gancho entre los turistas.

    Acabamos de ver en unos cuantos puntos la gran relevancia que tiene el clima a la hora de configurar socialmente el turismo. Pero claro, el clima de un lugar determinado, a pesar de sufrir modificaciones a lo largo de un año, no deja de tener unas pautas más o menos firmes, estables, que hasta ahora nos permitían predecir cuáles eran los mapas climatológicos “tipo” del mundo. Así podíamos diferenciar zonas tropicales, zonas templadas y zonas frías dependiendo del lugar y los comportamientos climáticos más o menos homogéneos de esas zonas. De este modo sabemos que en los climas cálidos de la zona ecuatorial las lluvias se presentan durante todo el año alrededor de un 70% u 80%; en los de la zona tropical las lluvias aparecen, en el hemisferio norte, entre junio y septiembre (con los llamados monzones) y en el hemisferio sur, entre diciembre y marzo; y de la misma manera, en los climas cálidos desérticos las lluvias son esporádicas. Esto es un ejemplo de las tradiciones climáticas típicas que hasta ahora llegamos a discernir, en el caso anterior, con respecto a climas cálidos. Si acercamos el ejemplo a lo que más conocemos, que son nuestros climas templados podemos encontrar, por poner el caso más familiar, el del clima mediterráneo, caracterizado hasta ahora por una estación de lluvias en invierno y algunas precipitaciones en forma de lluvia en primavera y otoño, una estación seca en verano y temperaturas medias de unos 10 grados centígrados en invierno y unos 25-30 en verano (Albert, 2004: 833).

    Sin embargo, por el impacto del cambio climático, los mapas están sufriendo significativas transformaciones, y con ellas se están también empezando a producir cambios en las pautas de comportamiento de las personas y modificaciones en los destinos turísticos. Ya hemos dicho en los puntos anteriores que el clima modela entornos, que las construcciones e infraestructuras de una zona se realizan en dependencia del clima habitual dado, que los consumidores turísticos consideran de manera importante el factor clima como elemento fundamental para elegir los destinos, entre otras cuestiones. Como el clima está cambiando todos los puntos que hemos analizado también se tendrán que adaptar a la nueva realidad. Estamos, pues, ante una situación sin precedentes para el turismo, pues desde que nació el turismo de masas allá por la década de los 50 del siglo XX los flujos turísticos han variado poco por motivos de clima: los países del norte han ido buscando, por regla general, zonas más cálidas. La subida de temperatura va a modificar estas pautas habituales de comportamiento. Se hace, por esto,

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    necesario realizar un análisis de las repercusiones que para el turismo tendrá el cambio climático.

    3. CAMBIO CLIMÁTICO vs CAMBIO TURÍSTICO

    Es el momento de abordar las consecuencias que para el turismo pueden tener las transformaciones globales de un recurso natural tan importante como es el clima. La metamorfosis que se está produciendo es de tal alcance para todo el sistema turístico que diferentes organismos internacionales debaten ya, desde hace algún tiempo, los efectos que va a producir el cambio climático sobre el turismo. De esta manera se han configurado diversos convenios y se han realizado diferentes declaraciones a favor de un turismo sostenible que mitigue los efectos del cambio. A este respecto han surgido eventos, con mayor o menor éxito, como la Declaración de Djerba en 2003, la Declaración de Davos en 2007 o la más reciente Conferencia de Copenhague en diciembre de 2009, entre muchas otras, que se realizan para tomar conciencia de la situación a la que se ha llegado y para intentar llegar a acuerdos que vinculen a los gobiernos, diferentes agentes sociales y privados, sector turístico y demás organismos internacionales en materia de sostenibilidad para así disminuir, en la medida de lo posible, los efectos inmediatos del cambio.

    Uno de esos efectos es el del llamado “calentamiento global” del planeta. El incremento progresivo de las temperaturas está siendo uno de los factores que mayores repercusiones está teniendo para que se produzca un cambio en el sistema turístico. Esta subida generalizada de temperaturas es la que “multiplica los fenómenos climáticos extremos (inundaciones y sequías, olas de calor y de frío)” (VV.AA, 2005a: 3). Vamos a ver, pues, qué efectos directos tiene este incremento de temperatura en los diferentes elementos del sistema turístico.

    Efectos del cambio climático sobre los destinos

    En los últimos cien años se ha comprobado que la temperatura media del planeta ha aumentado 0,6º centígrados lo cual supone un incremento brusco de la temperatura. Si continuara esta progresión sólo harían falta 1000 años para que la temperatura media del planeta subiese, en este caso, 6º centígrados, lo cual significaría que alcanzaríamos la misma variación de temperatura que naturalmente el planeta ha ido generando a lo largo de 100.000 años para pasar de una era glaciar a otra interglaciar posterior. El problema por tanto no es en sí el cambio climático sino lo apresurado del fenómeno, lo cual impide la fácil adaptación de los seres vivos a un nuevo modelo climático. Este fenómeno tiene grandes repercusiones en la geografía planetaria que afecta a la conformación de los destinos turísticos tal y como hoy se plantean. De esta manera las alteraciones más relevantes serán las siguientes:

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    Los destinos cuyo potencial turístico son el sol y playa tenderán a desaparecer. El importante incremento de las temperaturas hará insoportable o desagradable la estancia en algunos lugares costeros. El excesivo calor hará también que la temperatura media del mar se incremente creando situaciones de inestabilidad como la aparición de permanentes bancos de medusas y otras especies que van en detrimento de un turismo de calidad, confort y seguridad. Se producirán cambios en los ecosistemas que generarán entornos más áridos cuanto más meridional sea la zona turística, lo cual incide negativamente en los paisajes que serán poco o nada atractivos. En estas zonas más sureñas uno de los recursos fundamentals para la vida, el agua, será bastión para diferentes grupos de interés, lo cual implicará la aparición de graves conflictos, y de hecho podemos comprobar que “ya se está dando vigilancia militar en algunas de las cuencas más importantes del planeta para velar por las mismas, y la invasión territorial interestatal irá progresando buscando reservorios de agua potable” (Pérez, 2007: 408). Del mismo modo ya sabemos que el incremento de las temperaturas está provocando el deshielo de los casquetes polares lo que conlleva una subida del nivel del mar y los océanos que invaden las costas a razón de unos 8 ó 9 centímetros por año. Por ello diferentes asentamientos turísticos costeros que hoy conocemos pasarán a formar parte de la historia. En febrero de 2010 se publicó un artículo poniendo de manifiesto el listado de paraísos que están en peligro de extinción a causa del cambio climático y que ha sido confeccionado por diversas organizaciones ecologistas: entre esos paraísos se citan algunos como las islas Maldivas que tienen todas las papeletas para ser engullidas por el mar en el próximo siglo, de la misma manera que los humedales de Kakadú en Australia (Lenore, 2010).

    Por otro lado, los destinos que están basados en un turismo de invierno y nieve tendrán que adaptarse a las nuevas circunstancias traídas por los impactos negativos de la modificación del clima. La falta de nieve y la irregularidad en las precipitaciones harán que las ocupaciones de dichas zonas sean residuales y que las temporadas sean muy limitadas en el tiempo. Las adaptaciones que se están dando ya en las zonas más al norte de Europa nos acercan claramente al problema: en algunas montañas de Noruega están creciendo árboles donde antes no se encontraba nada y la falta de nieve está provocando que se tengan que utilizar, de manera más frecuente, cañones que desperdiguen nieve artificial para que las pistas de esquí puedan ser utilizadas por los turistas. Como muestra reciente tenemos la enorme preocupación que hubo hace unos meses en Vancouver (Canadá) porque no nevaba, lo cual ponía en riesgo el éxito de los Juegos Olímpicos de invierno que se tenían que celebrar allí. Hubo que emplear una gran cantidad de cañones de nieve y transportar este elemento en camiones hacia los lugares destinados a la competición.

    Así pues, los destinos más vulnerables para el turismo serán los que

    estén

    acogidos a

    los recursos de

    sol

    y nieve.

    Por

    su parte,

    los

    destinos

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    urbanos, el turismo cultural, de congresos y de naturaleza será el tipo de

    turismo

    menos débil

    y

    el

    que

    se

    adapte mejor a los efectos del cambio

    climático

    pues

    sus

    incidencias

    no

    son

    tan

    extremas

    como

    en

    las otras

    alternativas.

     

    Efectos del cambio climático sobre los turistas

    Por lo que respecta a la demanda, ya hemos dicho que por regla general, ésta tenderá a disminuir y a cambiar de destinos, pues ya hemos advertido que el clima es un elemento motivacional de primer orden a la hora de elegir qué se quiere hacer, cómo y dónde se van a desarrollar las diferentes actividades turísticas. Se está empezando a predecir una inversión en los flujos de turistas de unos lugares a otros: hasta ahora el turismo de las zonas frías, por ejemplo del norte de Europa, buscaba zonas más cálidas en donde acomodarse. Por otro lado, los turistas de las zonas con más temperatura solían disfrutar de lo que sus zonas ya le ofrecían. La tendencia se está invirtiendo debido al calentamiento global: los turistas de las zonas más septentrionales están empezando a moverse por sus entornos que ya no son tan extremadamente fríos pero al mismo tiempo no son tan insoportablemente bochornosos como los de las zonas, por ejemplo, del Mediterráneo. Por su parte, las personas que decidían disfrutar del sol y playa en las zonas tradicionales, como por ejemplo el litoral Mediterráneo y sus islas, tienden a buscar otras playas situadas más al norte que les ofrezcan similares sensaciones que las que obtenían en el sur. De esta manera el consumidor turístico tenderá a trasladarse a zonas que históricamente eran más frías y así, “los turistas mediterráneos veranearán en las playas del sur de Inglaterra o similares huyendo de las insoportables temperaturas que se alcanzarán en los lugares de veraneo clásicos del sur de Europa” (Díaz, 2007). Por lo tanto los turistas del norte de Europa harán cada vez más turismo doméstico y sus visitas a los países del Mediterráneo serán menos frecuentes y menos duraderas.

    Otro aspecto a tener muy en cuenta es el de los problemas de salud que acarreará el cambio climático a los turistas y que incidirán también en su toma de decisiones. Por un lado el incremento de temperaturas generará nuevas enfermedades antes no conocidas en las zonas más templadas del mundo y que suelen atribuirse a ámbitos más tropicales. La aparición de nuevos insectos como el mosquito tigre está ya haciendo estragos en algunas zonas del litoral mediterráneo, concretamente en algunas costas catalanas y andaluzas. Por otro lado se incrementarán los problemas relacionados con el sol: los casos de melanomas se han triplicado en los últimos 20 años y se espera su incremento en las próximas décadas, sobre todo porque aún no han calado las campañas preventivas debido a una ilusoria sensación de seguridad que nos confiere la falsa creencia de que con las cremas de protección solar se evita todo tipo de riesgo de sufrir un cáncer de piel

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    (Díaz, 2007). Posiblemente, cuando las personas se conciencien de los efectos negativos que tiene darse baños de sol desproporcionados, lo cual está previsto para dentro de unos 30 años (que es el tiempo estimado para que las campañas preventivas se consoliden y actúen con fuerza en las conciencias de la gente), el valor social que hasta ahora se le da al bronceado vuelva a caer en desuso como símbolo de salud, belleza e incluso status.

    Efectos del cambio climático sobre los transportes Según algunos estudios el sector del turismo es el responsable del 5% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono al medio ambiente. De ese porcentaje, el 75% procede del transporte y por lo tanto es el mayor culpable del sector en su incidencia sobre el indeseable efecto invernadero. Dentro del sector transportes es el aéreo el que tiene mayors repercusiones negativas sobre el calentamiento global del planeta: según la OMT “los viajes aéreos representan cerca del 40% de las emisiones del sector; los de carretera el 32%, y otras formas de transporte el 3%. El alojamiento causa alrededor del 21% del total de emisiones del sector turístico” (Olivera, 2008). Por todas estas razones el transporte no tiene más remedio que sufrir una importante y crucial renovación para mitigar los efectos nocivos sobre el medio ambiente. El advenimiento de las compañías aéreas de bajo coste supuso equilibrar la competencia con otros medios de transporte, lo que conllevó a multiplicar fuertemente su uso. Este hecho potenció el avance en la construcción de nuevas rutas y el incremento de pasajeros. Ante esta situación surge la necesidad de establecer acciones correctivas sobre el transporte en general y sobre el aéreo en particular para reducir los impactos ambientales. Por ello es bastante posible que con el tiempo se vayan estableciendo distintas normativas que limiten al máximo el uso de este tipo de transporte en tanto en cuanto la industria aérea no desarrolle tecnologías más eficientes y menos contaminantes que las actuales. Ya podemos comprobar cómo se está avanzando en una tecnología aérea “verde”. De hecho desde el año 2004 se trabaja en el proyecto de un avión de propulsión solar llamado Solar Impulse que actualmente es realidad, pues ha realizado varias pruebas exitosas y la última de ellas ha sido muy reciente y novedosa, al efectuarse el primer vuelo nocturno de la historia este 2010 con un avión solar cuya duración fue de unas 25 horas. Del mismo modo se está intentando diseñar un zeppelín solar como medio de transporte de mercancías, aunque es sólo un proyecto virtual en la actualidad. Mientras se progresa y perfecciona la tecnología sostenible también es posible que se tome como medida adicional a las limitaciones del transporte aéreo la actuación sobre los costes del transporte de manera que las tarifas se podrían ver incrementadas y los destinos más lejanos podrían ser perjudicados por la eliminación o reducción de rutas aéreas. A este respecto “países de Asia Sudoriental, Australia, Nueva Zelanda y el Caribe, se han mostrado muy preocupados por la posibilidad de que las políticas de mitigación del calentamiento global incidan sobre su economía nacional” (Prades y De Cózar, 2008). También es posible que se fomente el uso de transportes alternativos no convencionales y ecológicos para trayectos urbanos

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    como la bicicleta o el novedoso segway (transporte personal con autobalance). Las tecnologías ya están en marcha en la construcción de nuevos aparatos que sustituyan el consumo de los combustibles fósiles, responsables directos de la contaminación, por otros que provengan de energías renovables más limpias con el entorno (vehículos solares, etc.).

    Efectos del cambio climático sobre las Agencias de Viaje (AA.VV)

    La incertidumbre que adquiere esta nueva situación hace que las AA.VV varíen algunas pautas en sus modelos de gestión. Por un lado, “la inseguridad que producirán los repentinos cambios del tiempo alterará el período de reservas y la contratación del viaje, aumentará la reserva de última hora que garantizan unas mejores y más estables condiciones meteorológicas. Éste cambio en las reservas obligará a las empresas a trabajar con unos mayores niveles de flexibilidad, especialmente en el ámbito financiero, para ajustarse a las variaciones de la demanda(VV.AA, 2005a:

    38). Las AA.VV. receptivas son las que van a experimentar, de mayor manera, los efectos negativos del cambio climático pues el turismo internacional tiende a eliminar trayectos y si los hace los reduce en el tiempo. Por la misma causa los ingresos de éstas empresas turísticas se van a ver mermados, pues los flujos de turistas tienden a descender de manera significativa y los productos adquiridos por la demanda van a ser menores.

    Por otro lado las AA.VV. tendrán que modificar sus modelos de actuación en tanto que deberán desplazar los destinos turísticos hacia las nuevas zonas de susceptibilidad y tendrán que innovar y reemplazar productos y servicios que antes quizá no tuvieran cabida. A este respecto ya tenemos noticias de que las empresas turísticas de las zonas del norte han iniciado ya su proceso de adaptación de una forma más evidente que las de las zonas del sur, probablemente porque los efectos del cambio climático se hacen notar mucho más en aquellas tierras que en éstas. El incremento del nivel del mar por ejemplo no es perceptible a simple vista pero el desplome de grandes bloques de hielo o la aparición de vegetación donde antes sólo había nieve nos impacta más delante de nuestros ojos. En un artículo publicado por Prades y De Cózar (2008) se nos dice que a una persona que gestiona una agencia de viajes en Qassiarsuk (al sur de Groenlandia) se le ha abierto un mundo de posibilidades con los efectos del cambio climático. Este hecho ha provocado que se generen importantes segmentos de turistas que quieren comprobar in situ los estragos causados por el calentamiento general del mundo. Es la otra cara de la moneda de las transformaciones del clima, que son nefastas para los negocios que se establecen en las zonas más cálidas y ofrecen oportunidades para las empresas turísticas que antes poco tenían que ofrecer. En plena Groenlandia está eclosionando una flora que nos deja perplejos. Bosques de coníferas emergen de amplios horizontes nevados. Los empresarios turísticos de esa zona deducen que la gente quiere asistir a estos lugares porque intuyen que dejarán de existir tal y como actualmente se dan en no mucho tiempo. Además el clima permite que puedan realizarse estos

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    viajes que antes a nadie se le hubiera pasado por la cabeza por lo inhóspito de la zona. De la misma manera “mentes similares han organizado excursiones al glaciar Perito Moreno, en Argentina, para observar cómo caen los casquetes sobre el océano o cómo los fiordos noruegos desaparecen poco a poco. En Finlandia la nieve derretida ha despejado caminos donde antes sólo había hielo y las principales agencias de viajes finlandesas han empezado a sustituir las motonieve por los autocares. Están satisfechos por la pujanza de sus negocios: los inviernos más suaves y cortos incrementan el turismo” (Prades y De Cózar, 2008). Así el cambio climático hará que las agencias de viajes varíen sus formas de trabajar en función de la zona del mundo donde estén instaladas:

    se le abrirán nuevas posibilidades a las que estén en latitudes más altas y serán más vulnerables las que se asienten en zonas más cálidas.

    4. CONCLUSIONES

    A lo largo de estas páginas hemos podido acercarnos a un problema crucial con el que se enfrenta el turismo en las próximas décadas. El elemento destino es el eslabón llave del sistema turístico y dentro de él, sobre todo, el recurso natural que implica una gran cantidad de factores como los paisajes, la flora, la fauna, los elementos hídricos, el clima y tantos otros. Y decimos que es un eslabón llave porque sus acciones vienen determinadas en gran parte por los caprichos de la naturaleza que en muchas ocasiones son incontrolables frente al resto de los elementos del sistema. Un cambio como el que se está produciendo en el clima a nivel global tiene unas repercusiones tan extensas en el conjunto del turismo que no podemos negarle importancia. Las transformaciones ya se están produciendo, pero lo único que podemos hacer es realizar proyecciones de futuro si las situaciones continúan con la misma inercia. Las variaciones en las acciones más sostenibles o nada sostenibles que se hagan en el futuro nos permitirán seguir la pauta de la gran transformación del turismo o su regreso a las condiciones todavía cotidianas. Al final lo que nos encontramos es un panorama en donde se pierde diversidad en cuanto que las posibilidades de acceder a zonas más frías tiende a desaparecer tal y como hemos visto. El mundo del turismo se adaptará a todas las circunstancias que se vayan presentando. Lo asumirá de mejor o de peor talante pero no dejará de desarrollarse. El que definitivamente pierde es el ser humano porque ve limitadas sus posibilidades, la multiplicidad de experiencias y de sensaciones que todos los aspectos de la naturaleza le pueden otorgar y que no podrán nunca ser reemplazados por lo artificial. El turismo probablemente sea como la energía, que ni se crea ni se destruye, sólo se transforma, y eso es lo que está aconteciendo en la actualidad: nuevas pautas climáticas, nuevos mercados, consumidores turísticos, motivaciones, tecnología, etc. En definitiva, los nuevos marcos de referencia del turismo están en estrecha ligazón con los problemas del cambio climático cuyas consecuencias fundamentales serán la vulnerabilidad de las

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    zonas (unas más que otras), y la adaptación de la oferta y la demanda turística en cuanto a aspectos como el comportamiento, la sensibilización con cuestiones medioambientales, la brevedad de las estancias, la desviación hacia otras zonas turísticas y la desestacionalidad del turismo.

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    EXAMEN DEL MÓDULO

    • 1. Describa los efectos socioculturales del turismo.

    • 2. Puntualice el Concepto y características y de turismo social.

    • 3. Distinga las Corrientes y mercados turísticos.

    • 4. Describa el conocimiento sociologico.

    • 5. Señale los factores que unifica a la OMT con la ONU establecidos en
      1995.

    • 6. Mencione los Conceptos y definiciones básicos del turismo según la OMT.

    • 7. Determine el concepto y lreaciones del clima como uno de los factores clave del sistema turístico.

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