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Literatura Hispanoamericana 2018

Realismo mágico y lo real maravilloso americano Adriana Montes

Realismo mágico y lo real maravilloso americano

El término realismo mágico surgió en 1925 con el crítico de arte alemán Franz
Roh, en su libro Postexpresionismo, realismo mágico: Problemas de la nueva
pintura europea, donde planteó la diferencia entre pintores impresionistas y
expresionismtas. Pero fue Uslar Pietri quien lo aplicó a la narrativa
hispanoamericana. Se puede observar que la expresión realismo mágico no se
origina en la literatura, sino que nació en el terreno de la pintura. Alejo Carpentier,
en el prólogo de su obra El reino de este mundo, define su escritura creando el
concepto de lo real maravilloso. A pesar de que muchos autores estudiosos del tema
consideran las dos expresiones como dos posibilidades de un mismo significado,
Carpentier no se considera perteneciente al realismo mágico. Cabe destacar que
en su prólogo, Carpentier habla de lo real maravilloso del continente americano,
menciona la magia de la vegetación tropical de la mano del cubano Wilfredo Lam,
la mística haitiana, la historia prodigiosa del jamaiquino Bouckman, la búsqueda de
Francisco Menéndez de la Ciudad Encantada de los Césares en la Patagonia, lo
que lo llevó a inferir que lo real maravilloso era patrimonio de la América entera, mas
no se aplica a la zona del Río de la Plata, que también es americana. Este detalle
no opaca el hecho de que Rulfo, en El reino de este mundo marcó el camino a seguir
para los escritores latinoamericanos y los indujo a mirar a su alrededor y percatarse
del impresionante bagaje cultural que contenía la América hispana. En Europa había
que forzar lo maravilloso, mientras que en América lo maravilloso se encontraba por
doquier: vivencias, historia, circunstancias. América es un continente donde las
creencias tienen tanta verosimilitud como los propios acontecimientos, lo extraño,
lo maravilloso, lo fantástico, está instalado en la conciencia colectiva.

La vanguardia posibilita la creación de una literatura posterior cuya característica


fundamental, frente a los movimientos anteriores, radica en la sugerencia y la
ambigüedad. Ya el surrealismo, último movimiento vanguardista, une el rechazo de
lo objetivo, lo positivista y lo racional, abogando por lo relacionado con el mundo de
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Realismo mágico y lo real maravilloso americano Adriana Montes

los sueños, la predilección por contemplar la realidad (mundo empírico) bajo el


prisma del subconsciente. Así es como el llamado realismo mágico de mediados del
siglo XX nos regala una literatura que combina realidad y fantasía, donde resulta
difícil comprender en qué momento de las mismas se realiza el cambio de tono. En
esa creación de mundos posibles, la ficción tiene que resultar verdadera para el
lector, quien pertenece al mundo empírico. De esta manera, el narrador y el lector
hacen un pacto de verosimilitud, pacto fundamental que no parece tener que ver
con la realidad o la verdad sino más bien con las reglas del juego del relato.

A su vez, dentro de ese marco ficcional, pueden existir otras ficciones, como
sucede en “Alguien desordena estas rosas”, de Gabriel García Márquez. En este
cuento encontramos un narrador externo quien resulta ser un niño que años atrás
murió en la casa donde transcurre la historia. Es un cuento cronológicamente
desorganizado en el que abunda la analepsis (flashback) conectando momentos
distintos entre el presente y el pasado. El narrador, que es el alma o espíritu de un
niño, ve una señora que va a vivir en la casa donde él mora desde que murió,
dándose así un momento característico de realismo fantástico, donde se desdibuja
lo sólito de lo insólito, lo lógico de lo ilógico, donde se fusiona lo real y lo fantástico
en un contexto de fantasía con personajes reales o un contexto real con personajes
fantásticos.

Ella volvió muchos años después. […] Yo estaba solo en la casa, sentado en
el rincón; esperando. Y había aprendido a distinguir el rumor de la madera en
descomposición, el aleteo del aire volviéndose viejo en las alcobas cerradas.
Entonces fue cuando ella vino. […] Era todavía una muchacha. […] yo reconocí
en ella a la niña que en aquella tormentosa tarde de agosto me acompañó a
coger nidos en el establo.

Esa señora vive de vender rosas de su jardín y tiene un altarcito donde las coloca.
El niño siempre está en ese lugar y en un flashback cuenta como un día fue a tomar
huevos del nido y muere al romperse la escalera en la que subió para tal fin. Quien
estaba con él era una niña, su amiga de toda la vida. Esa niña es una señora ahora,
la misma que años después va a vivir a la casa. Una señora sola, típico personaje
en cuentos de García Márquez.
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Realismo mágico y lo real maravilloso americano Adriana Montes
Tenía puesto el saquito oscuro y las medias rosadas, pero había en su rostro
algo como la fosforescencia de una revelación. No parecía entonces a mujer
que desde hace veinte años cultiva rosas en el huerto, sino la misma niña que
en aquella tarde de agosto trajeron a la pieza vecina para que se cambiara de
ropa y que regresaba ahora con una lámpara, gorda y envejecida, cuarenta
años después.

En este cuento se da a entender que ella siente la presencia del alma, lo que no
deja de ser una compañía. El niño no tiene quién le lleve flores a su tumba, por lo
que siempre está tratando de tomar rosas para llevarlas él mismo, cosa que nunca
logra. Encontramos un mundo ficcional dentro de otro, donde existe una interacción
entre ellos: la señora siente la presencia del niño ignorando quién es en realidad, y
él piensa que un día va a tener que salir de la casa e ir al pueblo a avisar el momento
en que tengan que venir a cargarla para llevarla al cementerio. El lector puede
pensar que por fin en esa instancia van a estar juntos y ella va a entender quién era
que desordenaba las rosas. Pero en el cuento se da a entender que eso no
sucederá. La soledad de los muertos es total.

Este realismo aparente con fragmentos de irrealidad, la forma natural con que se
integran los elementos fantásticos en la narración, el enfoque metafísico del tiempo
y el espacio, el valor de la muerte como elemento sutil que une el discurso, son
características que también encontramos en el cuento del mexicano Juan Rulfo,
“Luvina”, vocablo zapoteco que significa “la raíz de la miseria”, escrito entre
diciembre de 1952 y enero de 1953.

“Luvina” es un pequeño pueblo fantasma en el que la tierra está muerta, habitado


sólo por hombres y mujeres viejos, hambrientos y desesperanzados. Tanto los seres
humanos como el espacio reciben la misma caracterización.

Por cualquier lado que se le mire, Luvina es un lugar muy triste. Usted que
va para allá se dará cuenta. Yo diría que es el lugar donde anida la tristeza.
Donde no se conoce la sonrisa […] puede ver esa tristeza a la hora que quiera.
El aire que allí sopla la revuelve, pero no se la lleva nunca.
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Realismo mágico y lo real maravilloso americano Adriana Montes

El ambiente de Luvina es un mundo fantasmagórico, desolado, de muerte. En él,


el viento, las sombras, los murmullos y susurros misteriosos de seres que vagan
como ánimas en pena, el fatalismo y el laconismo de los personajes en un tiempo
detenido y en un espacio que no es real ni irreal, borran las fronteras entre “lo vivo”
y “lo muerto”.

Desde otro punto de vista, “Luvina” no tiene características tan marcadas de


realismo mágico como el cuento de García Márquez mencionado anteriormente, no
hay un nivel argumentativo que nos lleve a lo improbable, sorprendente, insólito o
sobrenatural. “Luvina” es un prácticamente un monólogo dirigido a un “usted”, donde
un hombre habla a otro de las experiencias de su viaje realizado quince años atrás
al pueblo de Luvina. El oyente es un segundo hombre que también va a ese lugar.
En el diálogo, el lector se entera de la situación del pueblo y sus habitantes y de su
relación con el gobierno. Desde esa perspectiva, el contenido es una crítica a la
situación socio-política de una época de la historia de México, lo que se ve en el
pasaje:

…Pero mire las maromas que da el mundo. Usted va para allá ahora, dentro
de pocas horas. Tal vez ya se cumplieron quince años que me dijeron a mí lo
mismo: “Usted va a ir a San Juan Luvina”.

En esa épica tenía yo mis fuerzas. Estaba cargado de ideas… Usted sabe
que a todos nosotros nos inunden ideas. Y uno va con esa plasta encima para
plasmarla en todas partes. Pero en Luvina no cuajó eso. Hice el experimento y
se deshizo…

El cuento está situado en un período histórico del país donde las ideas e ilusiones
de los maestros no encontraron cómo plasmarse, por la incapacidad de los
gobiernos. Lo vemos en la narración: el primer maestro que llegó hace quince años
con el fin de plasmar sus ideas y su fracaso. Y la previsión del mismo fracaso del
segundo maestro que llega. En “Luvina” se muestra que lo importante es el
pesimismo, la desesperanza y la miseria de una realidad social de un pueblo, más
que lo sobrenatural, aunque no se debe ignorar los recursos estilísticos utilizados
por Rulfo que llegan a crear una atmósfera extraña en el ambiente del pueblo de
Luvina.
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Realismo mágico y lo real maravilloso americano Adriana Montes

El Boom Latinoamericano: los agentes literarios y la ausencia femenina

Cuando se habla de literatura latinoamericana es imposible no pensar en el


llamado Boom Latinoamericano, fenómeno literario y editorial que surgió entre los
años 1960 y 70 en América Latina.

Existía en América un conjunto de escritores apreciados como Jorge Luis Borges,


Juan Rulfo o Juan Carlos Onetti, que encontraban obstaculizada su
internacionalización debido a que las editoriales locales no conseguían fluidez a
través de las fronteras, obligando a que la difusión del trabajo de los escritores
quedara anclada a su región. Así es que se puso en marcha un circuito editorial
antes inexistente liderado por el aparato editorial español, evento que marcó el inicio
de la era comercial para una parte de la literatura latinoamericana organizada. Esa
figura inédita es el “agente literario”, que mediaba entre la obra del escritor, las
editoriales, las traducciones y la promoción.

El avance del sistema capitalista reforzó la producción y el consumo incluyendo


el mercado editorial. En este comercio, se vendió al mundo una América que quizás
no sea la real. Sin negar el valor literario, fue lo que los europeos querían vender.

En este período la voz de las escritoras mujeres estuvo relegada a un plano


secundario y su presencia se limitaba al género de la poesía y esporádicamente a
la mención de alguna novela. El impulso real en lo que respecta a las letras
femeninas a nivel mundial se da en avanzada segunda mitad del siglo XX, en el
llamado postboom y la era postmoderna.

Bibliografía

 Axmann, I. (2009). El realismo mágico en la literatura latinoamericana.


Grin. Verlag.
 Bhushan Choubey, C. (2004). Juan Rulfo: lo real, no lo mágico. Portal de
Periódicos UFSC. Recuperado de
https://periodicos.ufsc.br/index.php/fragmentos/article/viewFile/7771/7146
 Carpentier, A. (1949). El reino de este mundo. Cuba. Ed. Alfred A. Knopf.
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Realismo mágico y lo real maravilloso americano Adriana Montes

 Eltit, D. (2012). Las tramas del “boom”. El País. Recuperado de


https://elpais.com/cultura/2012/11/15/actualidad/1352992510_280513.ht
ml
 García Márquez, G. (1952). Alguien desordena estas rosas. Crónica.
 Medeiros-Lichem, M.T. (2006). La voz femenina en la narrativa
latinoamericana: una relectura crítica. Ed. Cuarto Propio.
 Oviedo Pérez de Tudela, R. (1999). Huellas de vanguardia: Realismo
mágico/literatura fantástica. Esbozo de una relación. Anales de Literatura
Hispanoamericana.(28), pp 323-341 Universidad Complutense de Madrid.
 Rulfo, J. (1953). Luvina.

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