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Iloveny y Pancracio contrajeron matrimonio y de esa unión nació su hijo Baltasar, quien tiene en la

actualidad 14 años de edad. El día 18 de diciembre de 2017, en medio de una discusión, Pancracio le
propinó varios disparos a Iloveny, causándole la muerte. Como consecuencia de ello, fue condenado
a pagar la pena privativa de la libertad de 22 años. Adicionalmente, fue privado de la patria potestad
de su hijo. La tía materna de Baltasar se hizo cargo de él, en calidad de curadora. Hace un par de
meses, solicitó a Protección S.A. el reconocimiento y pago de la pensión de sobreviviente en beneficio
de Baltasar. Protección S.A. procedió a reconocer el 50% de la pensión de sobrevivientes a favor de
Baltasar y ordenó “dejar reserva del 50% restante del beneficio pensional reconocido, que
corresponde al cónyuge de la afiliada”. Esta decisión fue atacada y puesta en conocimiento ante la
jurisdicción ordinaria, con el objetivo de que se le reconociera el 100% a Baltasar.

El juez empezó identificando que el artículo 47 de la ley 100 de 1993 establece cuáles son las personas
beneficiarias de la referida prestación, encontrando que el cónyuge supérstite, en efecto, es uno de
dichos beneficiarios. Y que Pancracio, pertenece a dicha categoría. Sin embargo, se preguntó si el
cónyuge que ha cometido un delito doloso en contra de la afiliada debe ser considerado también un
beneficiario de la pensión. Sobre esto consultó la legislación y la jurisprudencia y no encontró
mayores salidas al asunto. Constatado esto, se preguntó cómo resolvería el caso concreto a la luz de
los postulados constitucionales, y se preguntó si el legislador pudo querer regular la circunstancia
específica aquí alegada, dado que, prima facie, algo le hacía suponer que la consecuencia jurídica de
reconocer la pensión a quien ha causado la muerte del afiliado podría ser injusta, irrazonable e
inconstitucional.

¿Esto que acaba de realizar el juez es un ejemplo claro de…?

El juez centró su preocupación en el marco de dos extremos: (i) o se abstenía de reconocer el 100%
de la pensión al menor bajo el argumento de que el cónyuge supérstite, aun cuando fue quien causó
la muerte a la afiliada, tiene con todo el estatus de beneficiario, pues de lo contrario se violaría el
principio de legalidad, debido proceso y seguridad jurídica; o (ii) reconocía el 100% dando con ello
prevalencia al interés superior del menor, y al principio de que nadie puede obtener beneficios de su
propio dolo. La pregunta que se hacía con ello es cuál de las dos interpretaciones tenía más cabida y
aceptación dentro del ordenamiento jurídico.

¿Esto que acaba de realizar el juez es un ejemplo claro de…?

Para resolver el caso, el juez sostuvo que el propósito de la pensión de sobrevivientes a la luz del
Constituyente de 1991 fue, fundamentalmente, prevenir situaciones de desamparo y vulnerabilidad,
impidiendo que, tras la muerte del afiliado, su grupo familiar más próximo se vea expuesto a un
menoscabo de sus derechos fundamentales y de los recursos que le permiten un sustento; y así
proseguir con su proyecto de vida. Sin embargo, concluyó que esta garantía y esta protección no
puede verse tan estrictamente desde el cumplimiento de requisitos formales (como convivir al
momento de su muerte, o tener un tiempo determinado o unas semanas, etcétera), sino que también
deberían en ciertos casos especiales cumplir ciertos requisitos materiales. Por ejemplo, el concepto
de familia se ha ampliado, entre otras cosas, para darle cabida a personas que pueden ser beneficiarias
de pensiones en casos en donde, a falta de un vínculo consanguíneo, existe un vínculo basado en el
amor, el respeto y la solidaridad (familias de crianza, por ejemplo). De modo que el rompimiento
cruel e injusto de la unidad familiar, como en este caso, supondría romper también un criterio material
en la familia que restaría méritos para considerarlo como un legítimo beneficiario.

¿Esto que acaba de realizar el juez es un ejemplo claro de…?


Ahora bien, aunque el principio “Nadie puede obtener beneficios de su propio dolo o mala fe” no
hace propiamente parte del derecho laboral, es claro que en otras ramas del Derecho se ha utilizado
muy comúnmente para evitar que las personas obtengan ventajas indebidas o inmerecidas. Por
ejemplo, en civil los contratos son inválidos sin tienen objeto o causa ilícita. La indignidad sucesoral
o el desheredamiento también son situaciones en las que este principio rige. En Derecho de los
seguros, por ejemplo, también se impide la reclamación del valor asegurado cuando el propio
beneficiario ha participado como autor o partícipe, en forma intencional, en la generación del daño
asegurado. No aceptar esta interpretación llevaría al absurdo, por ejemplo, de romper con el principio
de buena fe consagrado en el artículo 83 de la Constitución, que supone que las actuaciones de los
particulares y del Estado, deben adelantarse éticamente a efectos de garantizar la confianza de que el
comportamiento de todos se cimienta sobre la honestidad, rectitud y credibilidad.

¿Esto que acaba de realizar el juez es un ejemplo claro de…?