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Por la facha y por el traje, se conoce al personaje.

 Roberto Emmanuel Betanzos Rodríguez.1


“Si bien es cierto que el hombre hace al
vestido, no es menos cierto que es el vestido
el que hace al hombre” (Squicciarino,
2012:15)

RESUMEN:
En el siguiente ensayo, que sirve de evaluación para el Seminario de Tecnica y
Materia se analizará a la ropa como evidencia de cultura material, realizado de
una investigación documental, retrospectiva y exploratoria, que ha buscado, en
fuentes secundarias fiables, respecto a algunos objetivos específicos del seminario
como:
o Reflexionar históricamente sobre la generación de cultura y civilización a
partir de procesos técnicos.
o Reflexionar sobre la transformación de los objetos de la vida cotidiana en
mercancías
o Reflexionar sobre el uso de los bienes como referentes culturales.
o Reflexionar sobre el consumo y consumismo como proceso social.
Esta investigación es vista desde una visión transversal a los 5 seminarios que
ofrece la licenciatura en Antropología Histórica, haciendo énfasis en: Cuerpo y
sexualidad, Memoria colectiva, Identidades y Vida cotidiana.

Palabras clave: Historia de las mentalidades, Moda, Identidad, Vida cotidiana.

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Participante en el seminario de “Técnica y materia” coordinado por el Maestro Omar Melo
Martínez que brinda la Universidad Veracruzana a través de la licenciatura en Antropología
Histórica en el semestre agosto 2018- febrero 2019

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En el ámbito de la cultura material, se pueden analizar diversos ámbitos de
creación cultural que se objetivan, de una memoria –individual o colectiva- en este
pequeño ensayo, analizaremos las prendas de vestir como evidencia de cultura
material, la creación de la moda y la imposición de las marcas.

Empezaremos por hablar de la vida cotidiana, la cual tiene una complejidad


filosófica, y para poder estudiar (parte) de esa cotidianidad puede ser a través de
las evidencias materiales, tales como una carta, fotografías, u objetos que nos
recuerden anécdotas, y moda, para ello debemos definir esta palabra que se usara
en repetidas ocasiones durante el ensayo. Así pues, según el RAE, se entiende por
moda: “Uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en
determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los
recién introducidos” (Diccionario de la lengua española. 22ª edición. Madrid: RAE.
2012, s.f.)

El cuerpo es un aspecto importante dentro de la vida cotidiana de la


humanidad, ha sido bendecido, y en ocasiones se le ha declarado como maldito,
pero sin duda es la base de la vida humana, un regalo de la naturaleza, de Dios, o
del universo (como se le quiera ver) pues en él, guarda toda importancia para poder
realizar diversas actividades: como el trabajo, pero también la diversión, por ello la
importancia de cubrirlo, “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu
Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque
habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en
vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” (1 Corintios 6:19).

El ser humano ha sido capaz de crear diferentes prácticas culturales a lo largo


de la historia, y darle una significación, esto no ha dejado detrás al cuerpo y a lo
que lo cubre que es la ropa, y esta desde las primeras civilizaciones tuvo un fin,
según Laver (2017) que era el cubrirse de frio.

“La forma más sencilla de cubrirse con una tela, era enrollándola alrededor de
la cintura, así nació el sarong, la forma más primitiva de la falda. (Laver 2017:14),

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y es impresionante el cómo ha ido evolucionando la forma de vestir, aunque esto no
dependía del género, pues en la antigua roma “El traje femenino era muy parecido
al masculino, excepto por una prenda el strophium” (Laver 2017:43), el cual era una
especie de brassier que utilizaban las mujeres.

La época medieval (Además de ser una de mis preferidas a estudiar), es


importante ya que coincido con Jaques Le Goff pues “Muchas de nuestras
mentalidades y de nuestros comportamientos se concibieron en la edad media” (Goff
2005:29)

En esta época se tuvo presente la mentalidad greco-romana, pero con


intersección de la iglesia católica, pues es gracias a las cruzadas en donde se tuvo
un intercambio de estilos con Oriente, especialmente la comunidad árabe, en donde
“Los cruzados que volvían trajeron consigo además de las telas orientales, prendas
de allí, así como el aprendizaje de la hechura, las damas occidentales optaron el velo
mahometano, o por lo menos una toca o griñón que ocultaba la parte inferior de la
cara.” (Laver 2017:58)

Posteriormente se vivieron dos acontecimientos en el mismo tiempo, pero


diferente espacio: El renacimiento en Europa y Las Colonias en América, en este
momento ya se habla de una primera globalización, en donde los textiles se
comercializan por todo el mundo, y existe ya un indicio de las tendencias en moda
a seguir, pues según Laver: El rojo era el color preferido de las elites. En el siglo
XVIII es cuando Francia se convierte en el centro de atención referente a la moda
en prendas de vestir, pues gracias al “Enorme prestigio de la corte de Versalles, que
produjo en toda Europa, una predisposición a aceptar el dominio de Francia tanto
en la materia de moda, como en cualquier otra índole.” (Laver 2017:129)

La segunda mitad del siglo XIX se caracterizó por los nuevos inventos como la
bicicleta, en la cual no se podían ocupar las faldas largas y era obligatorio el uso de
prendas divididas en las piernas, naciendo la “falda-pantalón” así como holgados
pantalones cortos, conocidos como “bloomer” (Que en la actualidad es parte de la

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ropa interior femenina)” era una moda novedosa aunque a las mujeres que
ocupaban esa vestimenta “Se ridiculizaron en la prensa y fueron denunciados desde
los pulpitos, pero todo fue inútil, las jóvenes lo seguían llevando” (Laver 2017:210),
en esta cita podemos ver que la rebeldía no es algo de nuestra época, si no es parte
de querer cambiar la mentalidad de las personas y demostrar quién eres.

En la primera mitad del siglo XX, especialmente en la época llamada “La Belle
Époque” (La bella época), donde la visión positivista fue bien aceptada, se inició con
la colonización de África y se hicieron grandes descubrimientos como los rayos X, la
moda no se quedó atrás, especialmente en Francia, donde “Había aparecido un
nuevo tipo de mujer. El nuevo ideal erótico fue el andrógino, y las chicas se
esforzaban por parecerse a los chicos lo más posible” (Laver 2017:234), y donde
aparece una de las mujeres icónicas que marco un parteaguas en la moda; Coco
Chanel, la cual se le atribuye una de las frases más importantes en el mundo de la
moda: “No es la ropa, es la clase.”. y es precisamente esta clasificación, el que la
hace pasar como una mujer, la cual se preocupa antes que nada por la marca, la
tienda o el diseñador donde fue adquirida la prenda.

Respecto a la historia del traje y la moda, se puede relucir la pregunta ¿qué


hay en común entre ellos y nosotros? Indudablemente las necesidades, hay
necesidades que compartimos. Todos tenemos determinadas necesidades y
capacidades que se han modificado muy poco a lo largo de los siglos, las capacidades
humanas son limitadas, esas necesidades hemos considerado que son
absolutamente concluyentes, pero no todas lo son ¿o sí? Desde la época de los
filósofos griegos ha existido el debate, o la discusión, acerca de cuáles son
necesidades verdaderas y cuáles son falsas necesidades, puedo decir que no existe
un juez que pueda decidir cuáles son verdaderas necesidades para mí, aunque no
lo sean para ti, o para él, o cuales son falsas.

Las necesidades varían según la época, la persona, el género, la edad, las


necesidades no pueden medirse con una misma tabla para todos, sin olvidarnos,
tomando en cuenta la historia de las mentalidades, pues “La cultura material, -a

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diferencia de la cultura intelectual- es el resultado de un proceso creativo orientado
a satisfacer las necesidades vitales de una sociedad.” (Izquierdo 2014:01).

Desde la visión de la escuela antropológica del ecologismo cultural


efectivamente la geografía influye en las costumbres; y el acceso a los bienes
materiales, a la satisfacción de las necesidades verdaderas o elementales. En el caso
del vestido es importante porque tiene una serie de funciones que no se limitan a
cubrirse como era lo inevitable en las zonas frías, en las zonas templadas incluso
donde en las horas de la noche o en los días del invierno, el frío obligaba a cubrirse
con pieles, o en el caso del hombre primitivo, con lienzos, con terciopelo, con lana
en tiempos sucesivos.

Esto nos lleva a la siguiente reflexión: ¿Qué significado tiene la ropa?


Indudablemente es mucho más que aquello que nos protege del frío y se usa cuando
ni siquiera sería necesaria esa protección, pero hay otros elementos que son
importantes relacionados con la ropa, desde luego, el símbolo del prestigio va
incluido en si la calidad de la ropa que traigo es mejor o es peor, si los adornos son
valiosos o no lo son y además algún emblema, algo que me distinga, algo que
permita diferenciarme ¿y qué hacen los hombres de los trópicos?, ¿qué hacían los
pueblos primitivos cuando no necesitaban, ni un lienzo con el cual cubrirse y
protegerse del calor?, se decoraban en cuerpo, se marcaba, se tatuaban, se
pintaban, y de esa manera conseguían distinguirse de los demás, como lo menciona
Levisstraus en tristes trópicos.

“Hoy en día los caduveo se pintan sólo por placer, pero antes la
costumbre ofrecía una significación más profunda. Según el testimonio
de Sánchez Labrador, las castas nobles no se pintaban más que la
frente y sólo el vulgo se adornaba toda la cara; también en esta época
sólo las mujeres jóvenes seguían la moda: es raro —indica— que las
viejas pierdan el tiempo en estos dibujos: se contentan con los que los
años grabaron en su rostro.” (Strauss1955:194)

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El vestido sirve para varias cosas y entre otras para mostrar quién soy, para
dar mi cara a los demás y no sólo mi cara, para dar las apariencias de cómo soy; de
esta manera la importancia del vestido se ha reflejado en la cultura popular, creando
refranes como "aunque la mona se vista de seda, mona se queda", "cómo te ven,
te tratan", "el hábito no hace al monje", o como el título del ensayo “Por la facha y
el traje, se conoce al personaje”.

La experiencia popular siempre tiene algo de verdad y lo que tiene verdad, ya


sea que el hábito no hace al monje o que sí lo hace, lo que yo considero es que el
hábito es importante, que la ropa es importante y que es una forma de presentarse
a los demás y pues no sólo hablo de la ropa, si no de la presentación misma como
el cabello, el maquillaje, el cuidado del cuerpo, todo esto forma parte de esas
apariencias en las cuales yo tengo que mostrar, no quien soy, sino quien quiero que
ustedes crean que yo soy, por esa razón, cuando vamos a salir a una fiesta, a una
boda es muy importante la vestimenta, y más que la vestimenta la marca.

La idea de marca se comienza a consolidar en la segunda mitad del siglo XIX


“Los anuncios debían revelar a los consumidores la existencia de un nuevo invento
y luego convencerles de que sus vidas serían mejores si utilizaban automóviles en
vez de carros de caballos, por ejemplo, o teléfonos en lugar de cartas y luces
eléctricas en vez de lámparas de queroseno. Muchos de estos productos tenían
marcas, y algunos las siguen teniendo, pero este aspecto era casi secundario. Estos
productos eran nuevos por definición, y eso bastaba para publicitarios.” (Klein
2000:23)

Las marcas de moda nacen en una sociedad moderna-posmoderna cambiante,


lanzando colecciones de ropa a merced de las tendencias y de los gustos del
momento. Sin embargo, se saben construir como marcas con valores duraderos, que
les van a permitir invertir en categorías de producto que no sean parecidas a dichas
tendencias. Estas categorías de producto que no requieren una necesidad semestral
de innovación, como una colección de alta costura, rentabilizan la inversión inicial.

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En este momento es donde ya no se vende ropa, (O el producto) si no se vende
marca, pues “Luego se produjo la manía de invertir en marcas cuando en 1988 Philip
Morris compró Kraft por 12.600 millones de dólares, seis veces más del valor teórico
de la empresa. Aparentemente, la diferencia de precio representaba el coste de la
palabra «Kraft».” (Klein 2000:26)

Si bien este ejemplo pertenece al ámbito de la comida, no es ajeno a la ropa,


y su relación con la moda, las marcas de ropa se han sabido aprovechar de diversas
celebridades del espectáculo (ya sea deportivo o artístico), para poder sobresalir, e
incluso artista como Jennifer López o Shakira, han sacado su propia línea de ropa.

Esto se debe a un sentimiento de identidad, todas las personas nos hemos


cuestionado alguna vez en la vida: ¿quién soy? y ¿cómo soy?, y hemos sentido la
necesidad de saber a qué grupo pertenecemos. Inclusive la misma sociedad nos
obliga a identificarnos, con un nombre, o una orientación sexual. Podemos definir
identidad como “la representación que tenemos de nosotros mismos en relación con
los demás. Implica, por lo tanto, hacer comparaciones entre las gentes para
encontrar semejanzas y diferencias entre las mismas.” (Fossaert 1983:56)

Tras estas preguntas llegan las que más nos interesan para este estudio:
¿cómo me presento ante las demás personas para que me identifiquen como yo
quiero que lo hagan? Y, por último, ¿cómo puedo yo identificar quién es la otra
persona y a qué grupo pertenece?

Esto en base a un modelo a seguir, pues “si una persona lleva una bufanda
con los colores de un equipo de futbol, podría pensar que esa persona simpatiza con
dicho equipo y que podría enfadarse si ella decidiera hacer un comentario despectivo
hacia ese equipo o ensalzara otro diferente” (Moya & Rodríguez-Bailón, 2011: 319).
De la misma forma en que no es lo mismo comprar un traje sastre en el mercado
de la Lagunilla, a comprarlo en la cadena de tiendas Aldo Conti, pues con tan solo
mencionar el nombre me otorga un status, me sobrepone a la sociedad, y en
ocasiones podría salir a relucir el estado económico.

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Está claro que, “tomar conciencia de nuestra identidad y de la de las demás
personas, así como la de los grupos a los que se pertenece y aquellos a los que no,
hace la vida más sencilla y facilita nuestras relaciones interpersonales e
intergrupales” (Moya & Rodríguez-Bailón, 2011,:319). Pues las relaciones sociales
se entretejen compartiendo gustos, en este caso puede ser por la ropa, o cierta
marca de ropa. De este modo es como la cultura material es parte de la identidad
(Ya sea colectiva o individual) y también se puede analizar desde esa arista.

La ropa es y sigue siendo importante y que forma parte de la cultura, porque


para una cultura es muy importante cubrirse y para otra descubrirse, una cultura
exigirá que las mujeres se cubran de la cabeza a los pies y otra cultura permitirá
que se exhiban. Esto también depende del tiempo, pues como pudimos analizar en
la primera parte del ensayo sobre la historia del traje y la moda.

Esto nos lleva a una reflexión final del como de una necesidad básica que es el
cubrirse (Ya sea por timidez o por razones biológicas) ,se transforman materiales
hasta poder tener objetos materializados que parten de una memoria, pero al mismo
tiempo como se crea una identidad en base a la ropa, crenado marcas siendo
explotadas por y para la publicidad, considero aprovechándose de la falta de
consciencia de la gente, que lo más importante es vivir los momentos, más que los
objetos, es cierto que ciertos objetos nos pueden recordar ciertos momentos ,
además de que vivimos en una sociedad posmoderna en donde los acontecimientos
son efímeros, y carentes de significado.

Lo importante es vivir cada momento, inclusive no pensarlo tanto, y llevar una


vida de despreocupaciones, en donde no importe la marca, o el diseñador, solo sirva
para tapar el pudor que genera el estar desnudo, pues total: ¡Al fin que pa´morir
nacimos!

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BIBLIOGRFAFIA:

 Fossaert R. (1983) “Las identidades” en Gimenz G. (comp) “La teoría y el


análisis de la cultura”, Universidad de Guadalajara y consejo mexicano de
ciencias sociales;México SEP

 Izquierdo R (2008) Vida cotidiana y cultura material: el baño en el mundo


islámico en “Luz de sus ciudades” Real Academia de Bellas Artes y Ciencias
Históricas de Toledo: Toledo
 Klein (2001) No logos:El poder de las marcas Paidos; Barcelona

o Laver, J. (1995). Breve historia del traje y la moda. Cátedra: Madrid

 Le Goff, Jaques y Truong Nicolas (2005), “Una Historia del cuerpo en la edad
Media”. Paidós; Barcelona

 Moya, M., & Rodríguez-Bailón, R. (2011). Fundamentos de piscología


social;Ediciones Pirámide. Madrid

 Strauss L (1955) Paidos: Barcelona