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LA MUERTE DEL DERECHO CONCURSAL

En octubre del presente año, la Ley General del Sistema Concursal (en adelante, Ley Concursal)
cumplirá diez años de su entrada en vigencia, siendo esta la Ley que regula los procedimientos de
insolvencia en nuestro país.

Desde el año 1992, los agentes económicos que se encontraban inmersos en una crisis
patrimonial, ya no se someterían a La Ley de Quiebras, la cual era eminentemente liquidatoria,
sino a un Sistema de Reestructuración Empresarial (luego paso a llamarse Reestructuración
Patrimonial para finalmente denominarse Ley Concursal) en el cual se le otorgaba (y otorga) la
facultad a sus acreedores de decidir el destino de su deudor, ya sea a través de una
Reestructuración o una Disolución y Liquidación, siendo la autoridad concursal, un ente
administrativo, el INDECOPI.

El Sistema Concursal consiste en ser un régimen excepcional que sólo opera cuando el deudor se
ve imposibilitado de cumplir con sus obligaciones a sus diferentes acreedores (financistas e
inversionistas, trabajadores, proveedores, clientes, Estado, etc) y existen elevados costos de
transacción para el cobro individual de cada deuda, por la presencia de una multiplicidad de
acreedores, los cuales conforman la masa concursal del deudor, que busca en colectivo recuperar
(cobrar) sus créditos.

En los primeros años de implementarse este sistema de insolvencia en nuestro país, las medianas
y grandes empresas que se encontraban en una crisis patrimonial y/o económica se sometían al
INDECOPI. Ello porque el Sistema Concursal era atractivo para el reflotamiento o la salida
ordenada del mercado de una empresa.

Sin embargo, en los últimos años el concurso en el Perú no ha sido utilizado de acuerdo a su
finalidad, de garantizar un ambiente idóneo entre el deudor y los acreedores, para adoptar la
mejor decisión sobre el destino del deudor; ello porque las grandes y medianas empresas utilizan
en menor medida este Sistema. Se comprueba lo señalado no por la baja cantidad de
procedimientos concursales impulsados en el INDECOPI, sino porque en su mayoría son procesos
liquidatarios derivados del artículo 703° del Código Procesal Civil, donde el deudor no tiene
patrimonio para responder con sus obligaciones, siendo su consecuencia la quiebra judicial, pues
acá no hay crédito que resguardar.

En ese sentido, como bien señaló Paolo del Águila “[…} no se debe medir la efectividad del sistema
por cuántos casos de reestructuración y cuántos se liquidan, sino por si efectivamente el sistema
está cumpliendo con su función de asignar los activos de las empresas en crisis a usos más
valiosos”.

En virtud de ello, pasaremos a revisar unas breves estadísticas correspondientes al período de


enero – diciembre de 2011.

La Comisión de Procedimientos Concursales – INDECOPI Lima Sur (Sede Central) en dicho período,
inició trescientos siete (307) procesos concursales (expedientes principales iniciados/publicados).
El 95,44% de ellos fueron iniciados por mandato del Poder Judicial, en aplicación de los artículos
692-A o 703° del Código Procesal Civil; mientras que el 1,30% y el 3,26%, fueron a pedido de los
acreedores y a solicitud de los deudores, respectivamente. En ese mismo periodo, el 97,27% de las
decisiones tomadas en Junta de Acreedores sobre el patrimonio de las empresas derivó en
liquidación y sólo el 2,73% en reestructuración.

Asimismo, la Comisión de Procedimientos Concursales – INDECOPI Lima Norte(CCO – ILN) en dicha


etapa inició ciento once (111) procesos concursales (expedientes principales iniciados/publicados).
El 93,69% de ellos fueron iniciados por mandato del Poder Judicial, en aplicación de los artículos
692-A o 703° del Código Procesal Civil; mientras que el 2,70% y el 3,60%, fueron a pedido de los
acreedores y a solicitud de los deudores, respectivamente. En ese mismo periodo, el 85,71% de las
decisiones tomadas en Junta de Acreedores sobre el patrimonio de las empresas derivó en
liquidación y el 14,29% en reestructuración.

Las Sedes Regionales de Arequipa, Cusco, La Libertad, Lambayeque, Piura y Loreto tienen, bajo su
competencia, materias de la Comisión de Procedimientos Concursales. Es así que en dicho período
iniciaron noventa y tres (93) procesos concursales (expedientes principales iniciados/publicados).
El 87,10% fueron iniciados por mandato del Poder Judicial, en aplicación de los artículos 692-A o
703° del Código Procesal Civil; mientras que el 3,23% y el 9,68% fueron a pedido de los acreedores
y a solicitud de los deudores, respectivamente.

Finalmente, durante el periodo de enero a diciembre de 2011, ingresó a la Sala de Defensa de la


Competencia Nº 1 un total de dos mil ochocientos veintitrés (2 823) apelaciones, de las cuales el
85,97% estuvieron relacionadas con CCO (Comisiones de Procedimientos Concursales); 7,90% con
CCD (Comisiones de Represión de la Competencia Desleal); y 6,13% con otras Comisiones.

De lo descrito, podemos señalar que, las grandes y medianas empresas poco utilizan el Sistema
Concursal como una alternativa para su reestructuración o su salida ordenada del mercado, éstas
prefieren mantenerse al margen del ámbito concursal, ello debido como afirma Huáscar Ezcurra,
porque“[…] La razón es simple: el procedimiento concursal resulta más oneroso frente al valor
esperado que le genera a estos agentes”.

Como podemos observar de las estadísticas del INDECOPI arriba descritas, en la mayoría de
Procedimientos Concursales tramitados en el INDECOPI se inician al amparo del artículo 703° del
CPC, en muchos casos por no decir todos, son declarados inexistentes por no existir pluralidad de
acreedores lo cual se debe a los pocos incentivos que tiene un acreedor al cobrar a un deudor en
éste tipo de liquidaciones.

Como resalta Ezcurra “[…] los procesos concursales que hoy se presentan son los de ‘menor
cuantía’. Fundamentalmente, terminan ante el INDECOPI los procesos iniciados bajo el Código
Procesal Civil. El resultado es que, contrariamente a su objetivo inicial, el Sistema Concursal se ha
convertido en un mecanismo de cobranzas de poco monto. El Sistema Concursal es hoy por hoy, en
lo que a cobranzas respecta, un simple brazo del Poder Judicial. El fracaso es visible. Y si el estado
de las cosas se mantiene, el fin del Sistema es inevitable”.
Tal como se desarrolla la insolvencia en nuestro país, es momento de adoptar ciertos cambios, no
en la legislación concursal, sino en el propio Sistema Concursal operativo que no incentiva a que
existan ni grandes ni medianos concursos, pues existen procedimientos concursales que duran una
eternidad que saben cuándo se inicia, pero no cuando terminan.