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Justicia restaurativa en Bolivia

Antecedentes históricos.
Características.

La Justicia Restaurativa
La Justicia Restaurativa es una respuesta evolutiva al delito que respeta la dignidad y la
igualdad de todas las personas, favorece el entendimiento y promueve la armonía social
mediante la recuperación de las víctimas, los delincuentes y las comunidades, propor-
cionando una serie de medidas que toman en cuenta las circunstancias jurídicas, sociales
y culturales, y que además permite a los afectados por un delito compartir abiertamente sus
sentimientos y experiencias, con el objeto de atender sus necesidades de reparación,
comprender las causas y los efectos del comportamiento y la manera de asumir su
responsabilidad, así como comprender las causas profundas de la acción delictiva,
promover el bienestar comunitario y prevenir la delincuencia
Principios y valores
Por tratarse de una forma de justicia alternativa al modelo retributivo, los principios
establecidos en las convenciones internacionales para la aplicación de la Justicia Res-
taurativa son:
No discriminación: que significa el respeto a la dignidad y la igualdad de todas las personas.
Bienestar común: que significa garantizar la armonía social.
Reinserción social: que está relacionada con la recuperación de las víctimas, los de-
lincuentes y las comunidades.
Flexibilidad: capacidad de adaptación a los sistemas de justicia penal vigentes.
Integralidad: permite comprender las causas profundas de la acción delictiva, atender las
necesidades de los afectados y la reparación con responsabilidad de los efectos del
comportamiento delictivo.
Interculturalidad: admite la existencia de diversas culturas que deben ser consideradas en
la aplicación de mecanismos de justicia restaurativa, para garantizar el ejercicio de los
derechos.

Los valores esenciales de la Justicia Restaurativa, según Van Ness y Strong son el en-
cuentro personal y directo entre la víctima, el autor del delito y otras personas que les
pueden servir de apoyo; la reparación, que es la respuesta efectiva al delito en beneficio de
la víctima y a veces de la comunidad; la reintegración tanto de la víctima como del victimario
en la comunidad y la participación o inclusión, que significa conceder a las víctimas y
victimarios la oportunidad de involucrarse, de manera directa en el encuentro, la reparación
y la reintegración.
Naturaleza
La Justicia Restaurativa se contrapone a la justicia penal retributiva, que hace énfasis en la
vulneración de la ley y el consecuente castigo. Para la Justicia Restaurativa lo esencial son
las consecuencias que el delito ha traído para una persona en concreto y la necesidad de
repararlo. Bajo este enfoque, las víctimas de un delito deben tener la oportunidad de
expresar, en un ambiente seguro y respetuoso, el impacto que el delito ha tenido en sus
vidas, aclarar dudas y participar en la decisión de cómo el ofensor deberá reparar el daño
causado. Busca también que el victimario se haga responsable de las consecuencias de su
acto, procurando que el encuentro con la víctima resulten una reconciliación basada en la
restitución del daño y el perdón. Asimismo, pretende que se restituya el vínculo social,
procurando la reintegración del infractor en la comunidad fortaleciendo el sentimiento de
seguridad quebrantado por el hecho punible.

Finalidad
La reparación que establece la Justicia Restaurativa tiene efectos educativos para los
adolescentes, debido a que la ley puede resultar muy abstracta, siéndole más fácil entender
las consecuencias de sus actos, cuando puede apreciar el padecimiento de la víctima o con
la responsabilidad del adolescente en el trabajo asignado, se promueve su ciudadanía, en
el sentido de ser sujeto de derechos y deberes.
Programa de Justicia Restaurativa
Es aquel que utiliza procesos restaurativos en que la víctima, la persona que cometió el
delito y, cuando proceda, las familias de ambos y otras personas o miembros de la
comunidad afectados por un delito, participen conjuntamente de forma activa en la re-
solución de cuestiones derivadas del delito, por lo general con la ayuda de un facilitador
quien ayuda a alcanzar resultados restaurativos.
Entre los procesos restaurativos se puede incluir la mediación, la conciliación, la celebración
de conversaciones y las reuniones para decidir condenas.
En cambio el resultado restaurativo es un acuerdo logrado como consecuencia de un
proceso restaurativo y son los siguientes: la reparación, la restitución y el servicio a la
comunidad, encaminados a atender a las necesidades y responsabilidades individuales y
colectivas de las partes y a lograr la reintegración de la víctima y de la persona que cometió
el delito.
Las partes que concurren en los programas de Justicia Restaurativa son: la víctima, la
persona que cometió el delito, sus familias y otras personas o miembros de la comuni¬dad
afectados por un delito.
La Justicia Restaurativa y la interculturalidad
De conformidad con el derecho a la libre determinación, los pueblos indígenas deben tener
acceso a la justicia a nivel externo a través de los Estados e interno, a través de los sistemas
consuetudinarios y tradicionales indígenas. Además deben tener acceso a la justicia tanto
de manera individual como colectiva.
La Justicia Restaurativa se ha practicado de diversas formas en muchas regiones. A
di¬ferencia de las prácticas dominantes de la justicia penal, la Justicia Restaurativa suele
centrarse en la reparación de los daños causados por hechos o actos delictivos y, en procura
de este objetivo, promueve la participación de todos los afectados por el hecho. El propósito
de la Justicia Restaurativa puede ir más allá del conflicto inmediato e incluir también la
reparación de las relaciones entre los afectados. Las prácticas indígenas de Justicia
Restaurativa han contribuido a los enfoques restaurativos en general, ofreciendo
alternativas a los enfoques punitivos o basados en el castigo.
La Justicia Restaurativa en el Código Niña, Niño y Adolescente
La Remisión y las Salidas Alternativas son acompañadas de la aplicación de mecanismos
de Justicia Restaurativa, que también podrían seguir a las medidas socio-educativas
impuestas a la persona Adolescente con Responsabilidad Penal.
Los mecanismos de la Justicia Restaurativa consisten en la participación de la víctima, la o
el adolescente, su madre, padre, guardadora, guardador, tutora o tutor, una o varias
personas de apoyo y miembros de la comunidad afectados por el delito, ayudados por un
equipo multidisciplinario y el facilitador, en estrategias que conduzcan a reconocer a la
persona adolescente como persona integral, constructiva y productiva (CNNA-Art. 316).
Dichas estrategias consistirían en reuniones familiares, en la mediación, círculos
restaurativos y otras similares. Cuando la víctima no participa, los mecanismos se realizan
a través de un programa de orientación socio-educativa (CNNA-Art. 317).
La mediación es el procedimiento mediante el cual una persona técnica especializada, con
facultad de decisión, busca acercar a las partes para establecer un diálogo y comunicación
voluntaria acerca del hecho que originó el conflicto. Posibilita que la reparación tenga un
carácter restaurativo, más allá de la compensación de los daños y perjuicios
Mecanismo.
La Justicia Restaurativa aporta distintos mecanismos dirigidos al
diálogo, la conciliación y la reparación. Entre los más comunes se
encuentran la mediación, la conciliación y los círculos restaurativos.

La mediación permite el acercamiento entre las partes, con la ayuda


de un tercero neutral, para que ambas lleguen a un entendimiento que
permita superar el conflicto, haciendo posible una reparación del daño,
ya sea material o simbólica. “Se pide a la víctima que cuente al ofensor los
efectos físicos, emocionales y financieros que le ocasionó la agresión; se
escucha al ofensor sobre las causas de su comportamiento; y finalmente
se busca un acuerdo de reparación” (Britto, 2010)13. El tercero neutral es
un mediador o mediadora que no tiene ningún poder de decisión, solo
facilita el proceso, y usualmente se reúne previamente con ambas partes
por separado para ayudarlas a prepararse para el encuentro. “El rol del
mediador o mediadora consiste en facilitar la interacción entre víctima y
victimario, procurando que cada uno asume un rol activo para alcanzar
un resultado que sea percibido como justo por ambos” (Britto, 2010)14.
La conciliación es un procedimiento similar a la mediación, pero en
el cual el conciliador tiene un rol más activo ya que puede proponer
fórmulas de arreglo para que las partes las consideren y decidan
aceptarlas o no. Esto significa que las partes adquieren menor
protagonismo y no elaboran por sí mismas la solución, sino que
siguen las propuestas del conciliador. En algunos casos, la conciliación
se realiza ante el juez.
Los círculos tienen diferentes modalidades, aunque en todas
constituyen un espacio de encuentro entre la víctima y el ofensor,
involucrando también a la comunidad en el proceso de toma de
decisiones. Los miembros de la comunidad que participan pueden ser los familiares de
ambas partes, los representantes de la comunidad,
los funcionarios del sistema de justicia o del servicio social, e incluso
otras personas interesadas. Todos tienen el derecho a expresarse,
usualmente siguiendo un ritual específico que consiste en ir pasando
un objeto que concede la palabra a quien lo recibe. “Como la
comunidad está involucrada, las discusiones realizadas en los círculos
generalmente son más abarcadoras en cuanto a su contenido en
comparación con las de otros modelos de Justicia Restaurativa. Los
participantes pueden hablar de las situaciones que están engendrando
el crimen dentro de la comunidad, la necesidad de apoyo que tienen
las víctimas y los ofensores, las obligaciones que la comunidad pueda
tener, las normas comunitarias y otros asuntos relacionados con la
comunidad” (Zehr, 2007)
La restauración de la justicia
La Justicia Restaurativa da respuesta frente a determinados delitos enfatizando tanto la
recuperación de la víctima mediante un resarcimiento, reivindicación y sanación, como el
desagravio por parte del delincuente a través de una compensación, trato justo y
rehabilitación. Esta justicia busca procesos mediante los cuales las partes pueden descubrir
la verdad acerca de lo ocurrido y los daños que resultaron como consecuencia de esto, a
fin de identificar las injusticias ocurridas y acordar acciones futuras para subsanar esos
daños.

Sin lugar a dudas el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes en nuestro país
cada vez es más debatido tanto en medios de comunicación como en espacios políticos de
toma de decisiones, pero cabe preguntarse ¿Se cuenta actualmente con un “Sistema” en la
materia? ¿Hacia dónde estamos dirigiendo nuestras acciones con los y las adolescentes
que cometieron un delito?

Para abordar estas cuestiones, es fundamental partir del Código de la Niña, Niño y
Adolescente. El año 2014 se aprueba en Bolivia un nuevo marco normativo referido a niñez
y adolescencia, abrogando el anterior Código del Niño, Niña y Adolescente que estuvo
vigente desde 1999. Cabe mencionar que el Código abrogado ya establecía un conjunto te
preceptos dedicados específicamente a los y las adolescentes de los cuales se alegue la
comisión de un delito, señalando un procedimiento e instancias especiales para su atención,
en el marco de un enfoque socio-educativo en el que la libertad solo debía ser restringida
con carácter excepcional. Sin embargo, con 15 años de vigencia de esta norma no se llegó
a aplicar correctamente. De hecho, no se llegó a institucionalizar la especialidad en las
diferentes instancias que intervenían en este proceso y menos la introducción de un enfoque
basado en principio del interés superior del niño, ya que se mantuvo una mirada punitiva del
sistema en el que la única medida aplicada y “aplicable” era la privación de libertad. Y
consecuentemente tampoco se llega a constituir un “Sistema” de Justicia Penal para
Adolescentes propiamente dicho, ya que no se consolidan espacios de articulación y
coordinación especializada en la materia.

El nuevo Código de la Niña, Niño y Adolescente (2014) continúa esta trayectoria normativa
de avanzada, iniciada con la anterior legislación, pero también introduce importantes
progresos, entre ellos: el establecimiento de una edad de responsabilidad penal de
adolescentes adecuada a los estándares internacionales, de 14 a 18 años (anteriormente
era de 12 a 16 años, significando una vulneración grave de los derechos de los adolescentes
mayores de 16 que eran juzgados como adultos); el señalamiento de un procedimiento
especial sin que se remita a la normativa penal para adultos; la regulación de las
atribuciones y funciones de cada uno de los actores del Sistema de Responsabilidad Penal
para Adolescentes; la diferenciación clara del Sistema de Responsabilidad del Sistema de
Protección Integral de la Niñez y Adolescencia; la introducción de un enfoque y de
mecanismos sustentado en la Justicia Restaurativa; entre otros.

En ese sentido, se identifica que hay varios avances en el plano normativo. Empero, ¿Estos
cambios impactarán realmente en la práctica de Justicia Penal para Adolescentes en el
País? Si en la anterior legislación ya se presentaban postulados de avanzada y no se llegó
aplicar, qué se debe hacer para que no se mantenga un statu quo en el que los derechos
de las y los adolescentes con responsabilidad penal son vulnerados.
Lo primero que se debe tener en cuenta es el establecimiento de un “Sistema”. En la actual
normativa se hace referencia textual al Sistema de Responsabilidad Penal para
Adolescentes. A partir de esto, se debe objetivizar en prácticas de coordinación y
articulación entre los diferentes actores, para poder hablar de un Sistema fáctico –y no solo
normativo- que garantice el respeto de los derechos tanto de los adolescentes en conflicto
con la Ley como de las víctimas.

Con esta intención el Ministerio de Justicia, como cabeza de sector, en la segunda semana
de agosto del 2015 ha presentado un plan de Implementación del Sistema de
Responsabilidad Penal para Adolescentes, el cual incorpora distintos ámbitos de actuación,
entre ellos está la atención, promoción, prevención y protección. Los mismo prevén la
relación de varias actividades, entre las cuales están: el diseño de protocolos y manuales
especializados de actuación de cada uno de los actores del Sistema; la formación y
capacitación de los servidores públicos; la elaboración de lineamientos para la
implementación de programas especializados para adolescentes con responsabilidad penal
atenuada; etc.

Ciertamente esta estrategia puede conducir a un desarrollo cabal del Sistema de


Responsabilidad Penal para Adolescentes, en el marco de los estándares internacionales
de Derechos Humanos, el mandato constitucional y la normativa nacional vigente.
Introduciendo así un nuevo modelo de justicia, que supere la visión retributiva clásica que
todavía persiste en la práctica judicial para avanzar realmente a una restaurativa, en la que
antes que el castigo se promueva la reparación del daño ocasionado, la restitución de los
derechos vulnerados, la responsabilización por los hechos y el respeto de los derechos tanto
de la víctima como del autor del acto sancionado.

Por consiguiente, los avances que presenta el actual marco normativo, deben acompañarse
de la voluntad política y con la participación de todos los actores –en todos los niveles de
gobierno: Central, Departamental y Municipal- y claro de la sociedad en general, consolidar
un Sistema Especializado de Responsabilidad Penal para Adolescentes más humano y más
justo. Una tarea que no es fácil, pero que es tarea de cada uno de nosotros y presenta
grandes oportunidades para el Sistema de Justicia en general.

Meses después de cometido un delito menor, la víctima y su agresor se encuentran en una


habitación, frente a frente. Junto a ellos están sus familiares, si los tienen, y un facilitador.
No es una audiencia, no hay juez, fiscal, abogados ni custodios policiales. Es un círculo
restaurativo en el que ambas partes se encuentran otra vez.
Esto es parte de la justicia restaurativa, un enfoque alterno a la cultura del litigio, cuyo fin es
que el delincuente tome conciencia de sus actos y se responsabilice, que la víctima pueda
cerrar heridas y pedir reparación, y que la comunidad comprenda las causas del ilícito y las
combata.
Antes de encontrarse cara a cara ambos pasan por etapas: aceptar participar en el proceso,
charlas con psicólogos, talleres, hasta llegar como última fase al círculo restaurativo.
"El mayor problema es el miedo de la víctima de encontrar a su ofensor. Hubo casos en
que se escribieron cartitas, por miedo al encuentro. El muchacho escribió y pidió perdón,
explicó lo que pasó y decía estar arrepentido. La víctima respondió: ‘No desperdicies esta
oportunidad que te da la vida, aprovéchala’”, cuenta una voluntaria de Capacitación y
Derechos Ciudadanos (CDC), Eleonora Banfi.
La justicia restaurativa es una solución a la carga laboral sobrehumana de jueces y fiscales,
la retardación en los procesos y el hacinamiento de las cárceles con detenidos preventivos,
explica el viceministro de Justicia y Derechos Fundamentales, Gabriel Machicao.
Con este enfoque, en Bolivia se busca que los jóvenes que cometieron delitos menores se
reinserten a la sociedad. O como coinciden la directora del CDC, Heldy Cárdenas, y la
especialista en justicia penal juvenil Yana Rojas, continúen su inserción social en su
condición de menores, en lugar de entrar a cárceles, donde su situación difícilmente
mejorará.
En el círculo restaurativo, después de que víctima y ofensor hablaron sobre su experiencia
durante el delito, se elabora un documento de compromisos para resolver el conflicto.
Pueden ser la reparación del daño material, el perdón, el continuar con los estudios, con la
inserción social.
"Hay víctimas que piden como reparación del daño que el joven siga estudiando, y él se
compromete”, explica Banfi.
Así se completa el Plan Restaurativo Individual (PRI) del ofensor. Se le incorpora al proceso
judicial y un juez lo valora para decidir si le concede o no medidas sustitutivas, con el fin de
evitar la proliferación de detenidos preventivos, que en el país llegan al 85% de la población
carcelaria.
Según un jurista de CDC, Arnold Parada, el propósito de la justicia restaurativa parece
ilusorio. "Dicen: ‘Qué lindos, quieren ayudar al muchacho’. Es cierto, pero también se ayuda
a la víctima, a la comunidad y al Estado”, aclaró.
Cárdenas añade que no suena a ilusión que a través del proceso restaurativo se conozcan
las causas del delito. Tampoco es ilusorio el ahorro que implicaría al Estado el no mantener
a al menos 10.000 detenidos preventivos, cuyo prediario es 6,60 bolivianos, sin contar el
gasto en el movimiento del lento y sobrecargado sistema judicial, entre otros.
Orígenes del enfoque
Elementos de la justicia restaurativa se encuentran en culturas indígenas ancestrales, que
practicaban la reparación del daño y sanación de las heridas a través del diálogo y la
interacción.
Fue en 1970 cuando surgen propuestas para reformar el modo tradicional de ejercer la
justicia.
En los años 80 y 90 se consolida el enfoque restaurativo como propuesta doctrinaria y se
promueve su debate.
En agosto de 2003, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) adoptó una resolución
de principios básicos sobre la utilización de programas de justicia restaurativa en materia
penal, una guía para los Estados miembro que la implementan.
Aplicación en los delitos graves
No existe consenso sobre si la justicia restaurativa es aplicable en delitos graves, como
asesinatos, violaciones, terrorismo y otros.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) señala que "es un
concepto en desarrollo”, y el debate está abierto. Sin embargo, en Bolivia, donde recién
concluyó un proyecto piloto, "un programa de justicia restaurativa inicial no puede ser para
todas las personas y para todos los conflictos, resulta más adecuado empezar por un
subconjunto pequeño de casos elegibles”.
Aun así, hay riesgo de que un joven vea la posibilidad de obtener la libertad si participa en
un proceso restaurativo, por lo que las precauciones y el seguimiento deben ser cuidadosos.
El fin del enfoque restaurativo no es únicamente la libertad para el detenido, sino la toma
de conciencia y responsabilidad de sus actos. Mientras, en el país se observan avances,
como el Título VI del recién promulgado Código Niña Niño y Adolescente, titulado
Mecanismos de Justicia Restaurativa.
Al menos 40 jóvenes participaron en Qalahuma
En 2013 iniciaron las primeras prácticas de la justicia restaurativa en Bolivia a través de
un proyecto piloto del Ministerio de Justicia y de la Oficina de las Naciones Unidas contra la
Droga y el Delito (UNODC). Se realizaron en el Centro de Rehabilitación para Menores
Imputables Qalahuma, ubicado en el municipio de Viacha, del departamento de La Paz.
El reclusorio fue escogido por las condiciones favorables de infraestructura, personal
disponible, y porque todos los reos que están allí son adolescentes o jóvenes que
cometieron delitos menores o por primera vez.
Un grupo de 24 internos fue preseleccionado, pero sólo 14 decidieron participar
voluntariamente en el proceso restaurativo. El proyecto piloto culminó en marzo de este año
y hasta la fecha participaron al menos 40 privados de libertad.
Ya en 2005 organizaciones de la sociedad civil e instituciones públicas discutían sobre la
justicia restaurativa como una posibilidad para mejorar el sistema judicial boliviano.

“El fundamento del derecho de castigar, es la necesidad social de mantener las condiciones
indispensables para la vida completa. Por tanto, si se ha violado una de esas condiciones,
la primera cosa que se debe exigirse del culpable es que, en cuanto sea posible, vuelva a
colocar las coas en su estado anterior, es decir, que repare el daño”.

Spencer

“Cuanto más tenga en cuenta la ley todos estos elementos y sepa buscar y encontrar la
manera de que el ofendido obtenga una reparación pecuniaria aproximadamente justa, tanto
más conseguirá disminuir en aquel el deseo de venganza.

Por consiguiente, el progreso en este sentido debe producir el efecto de dulcificar más cada
vez aquellos sentimientos de venganza, que en su mayor fiereza existen cabalmente en la
sociedad donde la acción de la justicia es débil e ineficaz.

En lugar de exigir el padecimiento del reo y su larga reclusión, el ofendido exigirá la


reparación pecuniaria, con tal que esta no sea una irrisión, con tal que se compute con
criterio amplio, con tal que el poder social no se limite a concederle un derecho, sino que
obre con energía, para que el reo pueda sustraerse al cumplimiento que sobre él pesa”.

Garófalo

RESUMEN

Los sistemas tradicionales de justicia penal han concentrado su atención en la idea del
castigo y la punición como elementos principales del proceso, situación que hoy en día se
cuestiona a partir de la victimología y la criminología, a partir del concepto de justicia
restaurativa que busca la armonía, el reencuentro y la recomposición del tejido social
provocado por el delito, constituyéndose en una filosofía que nos invita a (re)pensar el
problema central del Derecho Penal: la relación delito–infractor.

I. aproximacion conceptual a la justicia restaurativa

“¿Cuánto castigo necesita un ser humano para ser disuadido de su fechorías?”.

Nils Christie

A pesar de que no exista una sola definición que pueda asumirse como oficial, existiendo
incluso varias denominaciones como “justicia comunitaria”, “hacer reparaciones”, “justicia
positiva”, “justicia relacional”, “justicia reparadora” o “justicia restaurativa”1 empero,
podemos mencionar algunas relevantes que describen de modo muy puntual los alcances
y características de la justicia restaurativa.

Así, por ejemplo, según Julio Andrés Sampedro Arrubla, en su trabajo La Justicia
Restaurativa – Una Nueva Vía, define a ella como:

“La justicia restaurativa constituye una visión alternativa del sistema penal que, sin
menoscabar el derecho del Estado en la persecución del delito, busca, por una parte,
comprender el acto criminal en forma más amplia y en lugar de defender el crimen como
simple transgresión de leyes, reconoce que los infractores dañan a las víctimas,
comunidades e incluso a ellos mismos; y por la otra, involucra más partes en respuesta al
crimen, en vez de dar papeles clave solamente al Estado y al infractor, incluye también a
las víctimas y a la comunidad. En pocas palabras, la justicia restaurativa valora en forma
diferente el éxito frente al conflicto, en vez de medir cuánto castigo fue infligido, establece
si los daños son reparados o prevenidos”2

El Manual sobre programas de justicia restaurativa de las Naciones Unidas (Office on Drugs
and Crime)3, entiende la justicia restaurativa, como:

“Una forma de responder al comportamiento delictivo balanceando las necesidades de la


comunidad, de las víctimas y de los delincuentes. Es un concepto evolutivo, que ha
generado diferentes interpretaciones en diferentes países, respecto al cual no hay siempre
un consenso perfecto”.

A su turno, José Benito Pérez Sauceda y José Zaragoza Huerta, en su trabajo titulado
Justicia Restaurativa: del Castigo a la Reparación4, defiende a la justicia restaurativa como:

“Un proceso en el que las partes implicadas en un delito determinan de manera colectiva
las formas en que habrán de manejar sus consecuencias e implicaciones. Representa una
respuesta evolucionada al crimen, que respeta la dignidad y la equidad de cada persona,
construyendo la comprensión y promoviendo la armonía social, a través de un proceso de
sanación de las víctimas, los ofensores y la comunidad. Dicha respuesta se base en virtudes
como: sensibilidad, apertura, confianza, esperanza y sanación”.

De igual modo, la Corte Constitucional de Colombia, en la Sentencia Constitucional C 979-


05, ha reconocido la justicia restaurativa como mecanismo alternativo para la resolución de
conflictos, en los términos siguientes: “La justicia restaurativa se presenta como un modelo
alternativo de la criminalidad, que sustituye la idea tradicional de retribución o castigo, por
una visión que rescata la importancia que tiene para la sociedad la reconstrucción de las
relaciones entre víctima y victimario. El centro de gravedad del derecho penal ya no
constituiría el acto delictivo y el infractor, sino que involucraría una especial consideración a
la víctima y el daño que le fue inferido.

Conforme a este modelo, la respuesta al fenómeno de la criminalidad, debe diversificar las


finalidades del sistema. Debe estar orientada a la satisfacción de los intereses de las
victimas (reconocer su sufrimiento, repararle el daño inferido y restaurarla en su dignidad),
al restablecimiento de la paz social y la reincorporación del infractor a la comunidad a fin de
restablecer los lazos sociales quebrantados por el delito, replanteando el concepto de
castigo retributivo que resulta insuficiente para el restablecimiento de la convivencia social
pacífica.

(…) El modelo de justicia restaurativa parte de la premisa de que el delito perjudica a las
personas y las relaciones, y que el logro de la justicia demanda el mayor grado de
subsanación posible del daño. Su enfoque es cooperativo en la medida que genera un
espacio para que los sujetos involucrados en el conflicto se reúnan, compartan sus
sentimientos, y elaboren un plan de reparación del daño causado que satisfaga interese y
necesidades recíprocos”

En el caso del Estado Plurinacional de Bolivia, debemos indicar que el Anteproyecto de


Código Procesal Penal presentado por el Ministerio de Justicia5 incorpora con eje
transversal la noción de justicia restaurativa, definiéndola así:

“La justicia restaurativa se constituye en un mecanismo alternativo de enfrentamiento de la


criminalidad, con el cual se modifica el entendimiento tradicional fundado en la idea de
castigo o retribución, para optar por una visión basada en que para la sociedad no sólo tiene
valor el castigo de la persona responsable sino que puede ser de mayor valía la
reconstrucción de las relaciones que resultan afectadas con el delito, planteando un
acercamiento entre víctima y persona infractora, siempre que medie la voluntad de las
partes.

El modelo de justicia restaurativa parte de la premisa de que el delito perjudica a las


personas y las relaciones, y que el logro de la justicia demanda el mayor grado de
subsanación posible del daño, centrando su atención en la víctima. Su enfoque es
cooperativo en la medida que genera un espacio para que las personas involucradas en el
conflicto se reúnan, compartan sus sentimientos, y elaboren un plan o acuerdo de
reparación del daño causado que satisfaga intereses y necesidades recíprocos”

Así, el artículo 29 del Anteproyecto del Código Procesal Penal de Bolivia, entiende así la
justicia restaurativa:

“La justicia restaurativa es el proceso en el que la víctima, el ofensor, y cuando proceda,


cualquier miembro de la comunidad, participan conjuntamente y de forma activa en la
resolución del conflicto y en la reparación del daño causado por el delito, en busca de un
resultado restaurativo.
Se entiende por resultado restaurativo, el acuerdo mediante el cual los intervinientes
señalados en el párrafo anterior establecen las responsabilidades de los sujetos, la
reparación integral de la víctima y la reintegración del imputado a la comunidad”6

Finalmente, también podemos citar la Resolución 2000/14 de 27 de julio de 2000 emitida


por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, que establece los “Principios
básicos sobre la utilización de programas de justicia restaurativa en materia penal”, donde
se incorporación los siguientes conceptos:

“I. Definiciones:

1. Por programa de justicia retributiva. Se entiende todo programa que utilice procesos
retributivos e intente lograr resultados retributivos.

2. Por proceso retributivo. Se entiende todo proceso en que la víctima, el delincuente y,


cuando proceda, cualesquiera otras personas o miembros de la comunidad afectados por
un delito, participen conjuntamente de forma activa en la resolución de cuestiones derivadas
del delito, por lo general con la ayuda de un facilitador. Entre los procesos retributivos se
puede incluir la mediación, la conciliación, la celebración de conversaciones y las reuniones
para decidir condenas.

3. Por resultado retributivo. Se entiende un acuerdo logrado como consecuencia de un


proceso retributivo. Entre los resultados retributivos se pueden incluir respuestas y
programas como la reparación, la restitución y el servicio a la comunidad, encaminados a
atender a las necesidades y responsabilidades individuales y colectivas de las partes y a
lograr la reintegración de la víctima y del delincuente.

4. Por partes. Se entiende la víctima, el delincuente y cualesquiera otras personas o


miembros de la comunidad afectados por un delito que participen en un proceso retributivo.

5. Por facilitador. Se entiende una persona cuya función es facilitar de manera justa e
imparcial, la participación de las partes en un proceso retributivo.”

Ello nos lleva entender de modo diferente el problema de la justicia penal, por cuanto nos
invita a transitar de la idea de venganza que se concentra sólo en el verdugo a la de justicia,
la cual pone su mirada en la victima, por lo que el delito debe ser visto no tanto como un
problema social, sino como una oportunidad para la (re) construcción de nuevas relaciones
sociales entre las partes comprometidas, generando un escenario de armonía, de
reencuentro y reconciliación, de modo tal que se supere la vieja dicotomía entre “ganador”
y “perdedor”, puesto que el delito más que una afectación de las relaciones entre dos
personas constituye una ruptura del tejido social, de la vida en sociedad, de modo tal que la
visión de la justicia restaurativa, pretende –más que castigar o sancionar– recomponer el
orden, la armonía, la vida en sociedad7.

II. CARATERISTICAS ESENCIALES DE LA JUSTICIA RESTAURATIVA

José Benito Pérez Sauceda y José Zaragoza Huerta8 van a afirmar que la idea de justicia
restaurativa se funda en las “3 r’s”, como son Responsabilidad, Restauración y
Reintegración, que se pueden expresar de la siguiente manera:
a. Responsabilidad por parte del ofensor, porque cada persona debe responder por su
acciones u omisiones;

b. Restauración de la víctima, quien necesita ser reparada. Requiere abandonar su posición


de dañado, así como toda la sociedad;

c. Reintegración del infractor, quien necesita reestablecer los vínculos con la sociedad, la
cual necesita la armonía en un interior 9.

Estos principios son lo que acoge el anteproyecto de Código Procesal Penal presentado por
el Ministerio de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, Empero, existen otros aportes
importantes como el expuesto por Julio Andrés Sampedro Arrubla10, quien señala que las
coordenadas fundamentales de la justicia restaurativa, son tres:

a. El Derecho a la Verdad: tanto como derecho individual de la víctima, como el derecho


colectivo de la sociedad a fin de conocer los hechos y evitar el ocultamiento y de rescatar el
escenario judicial como escenario de la verdad, evitando “verdades oficiales” y
criminalizando personas y hechos que no debían ser criminalizados; derecho que según la
jurisprudencia en Colombia, implica además otras garantías implícitas: el derecho
inalienable a la verdad, el derecho de recordar y el derecho a saber.

b. El Derecho a la Justicia: entendida, empero, no como la aplicación muerta de la norma


positiva sino como la reparación efectiva de los intereses de la víctima, haciendo énfasis en
la consecución de la paz social y no la venganza.

c. El Derecho a la Reparación: entendida lejos de su concepción reduccionista que la


resume a una cuestión de orden patrimonial–civil, sino como una suerte de compensación
simbólica, moral, pudiendo abarcara prestaciones materiales e inmateriales.

A su vez, la Resolución 2000/14 de 27 de Julio de 2000 emitida por el Consejo Económico


y Social de las Naciones Unidas, que establece los “Principios básicos sobre la utilización
de programas de justicia restaurativa en materia penal, establece algunos Principios
Básicos como ser:

a. El derecho de consulta con un representante legal: que establece que tanto victima como
infractor tienen el derecho a consultar con personal especializado en el tema, sobre todo en
los alcances de la justicia restaurativa;

b. El derecho de los menores de recibir ayuda de un padre o tutor: en caso de menores de


edad, se establece que tiene derecho a recibir la ayuda de un padre o un tutor;

c. El derecho a estar completamente informados: por lo que las partes, antes de participar
de un programa o un proceso restaurativo, tienen el derecho a estar completamente
informados, es decir, conocer los alcances del proceso y sus consecuencias;

d. El derecho a no participar: por lo que nadie puede ser obligado a participar del proceso o
programa restaurativo, puesto que el consentimiento constituye la piedra fundamental para
activar uno de estos procesos.
Adicionalmente a ello el Manual sobre programas de justicia restaurativa, aprobado por las
Naciones Unidas, reconoce algunas garantías importantes, como ser:

a. La participación no es evidencia de culpa: por lo que la participación o no de un proceso


o programa restaurativo, no debe constituir evidencia de culpa o incriminación alguna a
efectos de procesos legales posteriores;

b. Los acuerdos deben ser voluntarios y razonables: es decir, debe mediar la aceptación y
contener acuerdos que no vulneren el orden público, debiendo ser razonables y
proporcionados.

c. Confidencialidad del procedimiento: ya que los debates, las charlas y los compromisos
verbales que vayan asumiendo gozan de confidencialidad, no pudiendo ser publicados, ni
informados, más aun si no se llega a acuerdo alguno;

d. Supervisión judicial: es decir, que los acuerdos dentro un proceso restaurativo, pueden
generar efectos judiciales, pudiendo ser homologados o ratificados por autoridad judicial
posterior;

e. Falta de Acuerdo: La ausencia de acuerdo, no puede entenderse como indicio o


responsabilidad alguna posterior, por lo que ello no puede usarse a efectos futuros.

f. No se incrementa la pena por falta de acuerdo: según el cual, la falta o ausencia de


acuerdo no puede incidir negativamente en sentencias o fallos futuros.

De igual modo, a fin de dar una aplicación práctica a la justicia restaurativa se reconocen
diversas experiencias expuestas en programas o métodos desarrollados en diversos países,
ente los que destacamos:

a. Mediación entre la víctima y el ofensor: considerado como el primer proceso restaurativo


contemporáneo, que consiste en la reunión voluntaria entre la víctima, mediado por un
tercero que controla el escenario, a fin de comprender el delito, su responsabilidad y
abriendo las posibilidades para llegar a un acuerdo;

b. Reuniones de restauración o conferencias comunitarias: en este caso, la participación de


la comunidad es activa y con ellas se pretende lograr una solución colectiva del problema,
reintegrando al infractor a la comunidad y logrando la reparación en la victima;

c. Círculos: aplicado en las culturas nativa de eeuu y Canadá en la década de los 80’s, que
se caracteriza por ser un proceso en el que las víctimas y el infractor se reúnen, así como
abogados, integrantes de la comunidad, de instituciones públicas, sociales y privadas, que
guiadas por un facilitador, puedan lograr un acuerdo colectivo;

d. Asistencia a las victimas: destinado a brindar servicios de asistencia a las víctimas;

e. Asistencia a exdelincuentes: que parte de la noción de que el proceso de reinserción


social no es fácil ya que existen muchas barreras por superar, colaborando en este proceso
de transición de fin de incorporarlo como ciudadano productivo
f. Restitución: que comprende la satisfacción de la víctima del daño causado por el delito;

g. Servicio comunitario: que comprende el trabajo comunitario que realiza el infractor a fin
de reparar el daño causado, así como el efecto rehabilitador del mismo;

h. La mediación y el encuentro: considerando las experiencias desarrolladas en Australia,


Inglaterra o Bélgica, donde la policía trata de acercar a las partes antes de formalizar las
acusaciones formales;

i. La conciliación post judicial: a fin de evaluar los avances reales, tanto en términos del
ofensor como de la víctima;