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Crimen y Castigo

Lo transparente del realismo ruso que tomo como principal autor Fiodor Dostoievski y su
obra crimen y castigo en la cual se resalto toda característica de este gran movimiento dejando
ver así la teoría de los seres ordinarios y extraordinarios que utilizo para desarrollar esta gran
literatura del siglo XIX.

"la humanidad no se cansa de oír hablar de Dostoievski de leerlo. Necesita el caudal del amor,
de ternura, de ensueño, que él ha aportado a la vida”[1]

Para poder comprender la literatura de este siglo, sus características y el porqué de sus hechos
primero se debe empezar por entender y comprender los escritos de los principales autores
que se basaron en este movimiento, en el realismo, para ello en este ensayo se analizaran las
ideas de un gran literario con su obra mas famosa, Fiodor Dostoievski y su crimen y castigo.

El realismo ruso se caracterizo por pretender narrar documentalmente la sociedad de la época


y los ambientes más cercanos al escritor. . “El realismo pretende la reproducción exacta,
completa, sincera, del ambiente social y de la época en que vivimos... Esta reproducción debe
ser lo más sencilla posible para que todos la comprendan”[2] La estética utilizada por
Dostoievski hacer de la literatura un documento que nos pueda servir de testimonio sobre la
sociedad de su época. Esta estética propugna una ética, una moral fundamentada en la
moderación y la síntesis de cualquier contradicción, la objetividad y el materialismo. De esta
forma le dio un significa no solo a la obra crimen y castigo sino que también a muchos de sus
escritos los cuales fueron de gran herencia para la juventud ya que con estos podemos
comprender lo que en esa época era importante, gracias a esta estética pudo describir
estrictamente de una forma muy real a el personaje que nos acompañara durante toda la obra
y de el cual nos sentiremos anonadados por la descripción tan absoluta y verdadera, por todos
los hechos y el ambiente utilizado.

Aunque sus obras dan un testimonio de la época y las historias que narra suscitan el interés de
los lectores, Dostoievski atrae sobre todo como gran creador de personajes. Inclusive, en
general, sus novelas se estructuran alrededor de una figura central hacia la cual concluyen los
otros personajes y sobre los cuales esta figura ejerce su influencia. En este caso como lo es
raskolnikov, (en crimen y castigo) hacia los otros personajes. “El mundo narrativo de
Dostoievski esta poblado de vigorosos personajes. La hondura y veracidad psicológica de estos
casi no tiene parangón en la novela moderna”[3] Este puesto central de los personajes se
traduce en la abundancia de lo dicho, lo pensado, soñado o sentido por ellos. Frente a lo
puramente descriptivo o la sola narración, monólogos, diálogos, el pensar y decir de los
personajes tiene un predominio bastante notorio. Dostoievski también se caracterizo no solo
por la forma en la que centralizo a los personajes sino que también en la forma en la que los
creo y describió pues el no se guiaba por estereotipos o por lo general, pues si bien el quiso
crear personajes llamativos, complejos con rasgos contradictorios, con falta de conducta, un
ejemplo es Raskolnikov ya que lo describió como un ser tenebroso, enigmático, torturado por
la falta de fe, y a Svigdrigailov, como un ser solitario e individual,

Gracias a esta grata descripción del personaje , En este libro el autor Fedor Dostoievski nos
narra la historia de Rodión Románovich Raskólnikov como un hecho peculiar y espectacular
lleno de características, lo da a conocer como un trastornado joven que basado en su teoría de
la existencia de seres ordinarios y extraordinarios y creyéndose un ser superior, como
Napoleón, asesina a una vieja usurera por considerarla un repugnante gusano y por estar
convencido de que con su muerte estaría haciendo un bien a la humanidad. Lo que
Raskólnikov no imaginaba, es que a pesar de considerarse estar más allá del bien y del mal, su
culpabilidad permanente lo delataría y su conciencia haría que él mismo confesara su crimen.

Pero antes de empezar a analizar todo la obra y el porqué de su lirica y de la forma en la cual
es contada, se debe comprender muy bien el significado de su titulo, el significado de crimen y
castigo. Tal como recita la novela de Dostoievski, se habla de crimen y castigo, dos conceptos
que van de la mano, unidos como causa y efecto. El delito en sí esta asociado a una condena
establecida, que si bien puede variar según las características particulares del acto ilícito, se
conoce de antemano. De esta forma, se utiliza un criterio uniforme a la hora de determinar la
pena de un individuo. Y esto corre tanto para Juan el carnicero como para Jaime el ministro, lo
que le da un carácter universal a la pena. Vale decir, la condena no discrimina entre uno y otro.
Y parece tener la lógica del igualitarismo, en el que las personas son tratadas de igual forma sin
importar su procedencia u nombre.

“Crimen y castigo es una novela policial. La formula prototípica del genero se cumple también
en esta obra: el crimen, el proceso de investigación, las sospechas y, por fin, el descubrimiento,
el juicio y el castigo. No faltan ciertos recursos del genero: las falsas pistas y las sospechas
policiales, los procedimientos para crear el suspenso”[4]

A diferencia de muchas otras obras, crimen y castigo solo se basa en un tema , en un tema
central y de este gira entorno toda la narración y toda la trama que vivió el personaje, el tema
es el crimen. El motivo del crimen ocupa un puesto central en el discurso narrativo. Tanto que
a lo largo de toda la obra vuelve con insistencia a él. Examinemos la táctica del narrador en
relación con el crimen. En la primera parte, capitulo primero, Raskolnikov ensaya la empresa:
visita a Aliona y, aunque todavía no comete el crimen, ya lo sugiere “¿y si me ocurriera
semejante horror? ¿es que soy capaz de eso? Si ahora tengo tanto miedo ¿Qué seria si
efectivamente llegara a cometer la cosa? Y en la habitación de la usurera se dice ¡quizás
entonces también habrá sol!”[5] Pues bien desde el principio de la obra se nota claramente el
uso de este tema, pues ya se empieza a tratar situación acerca de este, e incluso situaciones
como la del fragmento anterior que simplemente son ideas ni siquiera son situaciones del
crimen en si o después de haber cometido el crimen, esta característica hace que la historia
sea mas interesante, y dramática pues es una forma de atraer al lector.

Y pues bien, El castigo para el personaje empieza antes de cometer el asesinato. Y los
contrapuestos sentimientos, el dolor y la soledad, la renuncia a la comunicación, son más
fuertes castigos para el joven que los años de sufrimiento en Siberia.

Recordemos que Raskólnikov era un joven tímido, callado, a quien poco le gustaba compartir
con las demás personas y por eso pasaba largos ratos encerrado en su habitación sin cruzar
palabra con nadie; estaba físicamente enfermo y debido a su pobreza carecía de dinero para
alimentarse bien y atender su enfermedad; también deliraba frecuentemente por lo que se
puede deducir que no estaba sano mentalmente. Había una frase que el siempre repetía y
siempre insinuaba en cada platica o exposición con cualquier otra persona era “que el hombre
extraordinario tiene el derecho, no el derecho legal, sino el moral, de permitir a su conciencia
eliminar ciertos obstáculos para la realización de sus teorías, que posiblemente resultan
benéficas para la humanidad”[6] Junto con esta idea el Defendía como justa su teoría de que
el mundo se dividía en seres ordinarios y extraordinarios; las cual consistía o estaba dividida en
dos categorías: la primera categoría compuesta por hombres conservadores que viven en la
obediencia, porque esa obediencia les encanta; y en la segunda categoría están todos los que
faltan a las leyes o tienden a violarlas y para hacer valer sus ideas pasan por ríos de sangre.
“Basado en esa teoría alimentó su idea de considerarse un ser extraordinario, un superhéroe y
por eso planeó y ejecutó el asesinato de la vieja usurera Alena Ivanova, a quien consideraba un
bicho que sólo causaba mal a la humanidad y no merecía vivir”[7], era una usurera, malvada,
estaba enferma y se caracterizaba por el mal trato que daba a su hermana y a las demás
personas. El segundo crimen, el de Lisbeth Ivanova, fue debido a que ésta vio que él era el
asesino y éste no tuvo más remedio que asesinarla para así evitar que lo delatara.

La conclusión que se puede sacar mediante este ensayo es que se puede notar que Los
personajes ya no son héroes, sino individuos extraídos de la realidad cotidiana, que se eligen
para ser observados. A medida que avanza el realismo, los personajes ganan en profundidad y
se percibe un mayor interés en el análisis y explicación de sus comportamientos. La vida
humana vale por si mismo y porque hasta en el ser mas dañino y despreciable alienta un
destello de la divinidad, podríamos concluir con toda legitimidad que es lo propuesto por el
narrador en toda la obra. Nadie debe arrogarse la condición de hombre extraordinario, con
capacidad para sobrepasar los límites de la moral natural. Sin embargo, aunque parezca una
contradicción, debemos reconocer que Dostoievski no nos propone lección alguna. Su afán
mayor es presentar los hechos, mostrarnos que la conciencia humana se dirige a veces hacia
los más tenebrosos abismos.

Paradójicamente, el criminal Raskolnikov suscita la mayor comprensión por parte del novelista.
En el no solo lo ha hallado los pasajes más recónditos de su alma, sino después de la caída, el
largo proceso de regeneración.
Crimen y Castigo del escritor ruso Fedor Dostoievski es una novela profundamente reflexiva
que genera un rompimiento de esquemas mentales en el lector y lo obliga a replantear sus
pensamientos. Esa es precisamente la principal labor del arte: abrir los ojos, desvelar, revelar
lo escondido, hacer pensar y desnaturalizar costumbres y acciones. Esta novela rusa, clásica de
la literatura universal, nos obliga a pensar sobre el origen del mal; la conveniencia del
pensamiento racional y utilitarista; la constante lucha que libra el ser humano en contra de su
consciencia, costumbres y principios de crianza; la megalomanía a la que somos proclives; la
vanidad como objetivo último de nuestras acciones; y la existencia del amor incondicional.

Raskolnikof, protagonista de la historia, es un joven estudiante inteligente que decide un buen


día poner en práctica sus elucubraciones filosóficas. Este joven parece comulgar con la
doctrina del utilitarismo y la racionalidad y por eso piensa que toda acción es éticamente
correcta si su beneficio supera a los costos. Un buen día decide asesinar a una señora usurera
de San Petersburgo en aras de hacerle un bien a la humanidad. Después de sopesar ventajas y
desventajas, llega a la conclusión de que sería muchísimo más útil sacrificar una vida a cambio
de librar a muchas personas de las vejaciones de una “vieja usurera” y de destinar sus recursos
a obras de caridad que podrían salvar muchas vidas.

“Cien mil obras útiles se podrían mantener y mejorar con el dinero que esa vieja destina a un
monasterio. Centenares, tal vez millares de vidas, se podrían encauzar por el buen camino;
multitud de familias se podrían salvar de la miseria, del vicio, de la corrupción, de la muerte,
de los hospitales para enfermedades venéreas…, todo con el dinero de esa mujer. Si uno la
matase y se apoderara de su dinero para destinarlo al bien de la humanidad, ¿no crees que el
crimen, el pequeño crimen, quedaría ampliamente compensado por los millares de buenas
acciones del criminal? A cambio de una sola vida, miles de seres salvados de la corrupción. Por
una sola muerte, cien vidas.” [1]

Raskolnikof se lanzó con determinación a llevar a feliz término su plan. Muchos pensamientos
de temor le asaltaron su cabeza los días previos al asesinato, pero siempre procuraba
tranquilizarse con la idea “de que este plan no era un crimen” (página 75), y que por eso podía
sentirse a salvo de trastornos morbosos y conservar toda su inteligencia y voluntad. Para
Raskolnikof, los hombres extraordinarios tenían el derecho moral a cometer actos criminales si
con ellos hacían un bien a la humanidad. No tenía la menor duda de que la muerte de esa
mujer era perfectamente justificada: “Al fin y al cabo, Sonia, yo no he dado muerte más que a
un vil y malvado gusano” (página 416), afirmó el joven estudiante a Sonia cuando se
disponía a entregarse a la justicia.

Era tanta la confianza que Raskolnikof le tenía a su teoría que ni siquiera cuando se hubo en la
cárcel mostró el mínimo asomo de remordimiento o rubor por los actos cometidos. Incluso se
habría sentido mejor si se hubiera podido hacer alguna acusación, si hubiera sentido
vergüenza o algún sentimiento de deshonor, pero su endurecida conciencia no hallaba ninguna
falta grave en sus acciones: “¿El de haber matado a un gusano venenoso, a una vieja usurera
que hacía daño a todo el mundo, a un vampiro que chupaba la sangre a los necesitados? Un
crimen así basta para borrar cuarenta pecados. No creo haber cometido ningún crimen y no
trato de expiarlo.” Página 513.

Es menester resaltar que a pesar de su convicción y de su profunda reflexión, el protagonista


de la novela no la tuvo fácil a la hora de decidirse a cometer el asesinato. “A pesar de la lucha
espantosa que se estaba librando en su alma, Raskolnikof no podía admitir en modo alguno
que sus proyectos llegaran a realizarse.” Página 74. La lucha que el ser humano libra contra su
conciencia, sus costumbres y sus principios maternos es agotadora. Para Raskolnikof no fue
una excepción y por eso desde el principio de la novela expresó una frase que resume todo lo
que se pretende decir a este respecto: “Es chocante que lo que más temor inspira a los
hombres sea aquello que los aparta de sus costumbres.” Página 6.

A pesar de todos los empeños por que prevalezca la razón en nuestra vida, el ser humano
parece estar hecho de algo más. No por nada, un gran pensador como Freud sostuvo que si
bien el ser humano contaba con la razón, al final era lo que menos utilizaba. El hombre tiene
pasiones, emociones y muchas otras cosas que la razón parece no poder explicar. La vida
parece más un rompecabezas indescifrable e impredecible que una ecuación matemática que
se resuelve fácilmente si se conoce el procedimiento. Pese a todas sus cavilaciones, a
Raskolnikof le seguía preocupando lo que los demás pudieran pensar de él. La imagen que
nuestro semejante pueda tener de nosotros, así no lo reconozcamos, dirige nuestras acciones
y nuestro destino. Hasta el más cínico parece dar muestras de preocupación por lo que se
pueda pensar de él. Por eso, después de devanarse los sesos por muchas horas, Raskolnikof
llegaba a la conclusión alentadora de que no le debía importar el juicio de valor de los demás:
“Haré cuanto esté en mi mano para mostrarme tan grosero y desagradable como me sea
posible, y no me importan lo que puedan pensar.” Página 214. Por las horas que dedicaba a
estos pensamientos se puede inferir que efectivamente sí le importaba el juicio de sus
semejantes.

Las teorías de Raskolnikof y su eso excesivo de la razón lo convirtieron en un megalómano. Su


delirio de grandeza era tal, que se llegó a considerar un hombre extraordinario al que le debía
estar permitido franquear los obstáculos de su conciencia en el caso de que lo exigiera la
realización de una idea beneficiosa para la humanidad. Pero, ¿quién es un simple ser humano
para arrogarse el derecho a quitarle la vida a alguien en pro de la humanidad? ¿Qué tanto sabe
un solo ser humano sobre lo bueno y lo malo? Los países donde se aplica la pena capital, con lo
que no estoy de acuerdo, cuentan, al menos, con un sistema de justicia que respeta un
proceso de derecho. En este caso, Raskolnikof no le concedió el derecho a la vieja usurera para
defenderse. La asesinó a ella y a su Hermana, Lisbeth, de manera autoritaria y como producto
de una decisión individual. El protagonista fue tan egoísta que ni siquiera pidió la opinión de
los demás. Llegó a creerse tan omnipotente que prescindió por completo del concepto de sus
semejantes.

Raskolnikof consideraba que si los descubrimientos de Kepler o Newton hubieran tenido que
implicar el sacrificio de una o cien vidas, bien habrían valido la pena. Desde el punto de vista
racional, este pensamiento parece muy coherente. Pero en ese caso tendríamos que pensar si,
como decía Maquiavelo, el fin justifica los medios o por el contrario los medios que se utilizan
condicionan el fin. Desde mi punto de vista, no considero que un fin noble involucre medios
innobles. En el caso de que los incluyera se debería respetar la vida del ser humano ante todo,
por el carácter irrepetible e irremplazable de la persona. Todo esto me arroja a pensar en la
lucha infructuosa de las guerrillas comunistas en Colombia. La extrema izquierda valida el uso
de la violencia para tomarse el poder y por eso no vacila en matar, en secuestrar y en torturar.
Pero, ¿qué tanto ha conseguido esa extrema izquierda en Colombia? Primero, no ha podido
conquistar el poder y segundo no ha seducido a un pueblo que por sus condiciones de miseria
y desigualdad constituyen un campo abonado para sembrar el comunismo. Pero ni así lo han
logrado. Por eso me inclino por pensar que los medios que se utilizan condicionan el fin. No es
cierto, como dice Raskolnikof, que para conseguir el triunfo de las ideas se tenga que pasar
“sobre montones de cadáveres y ríos de sangre”. Página 263. La experiencia ha demostrado
que los métodos y modos de la lucha cívica han servido para conquistar derechos y libertades.

Lo que realmente impulsó a Raskolnikof fue su deseo por envanecerse, por alimentar su ego,
por sentirse superior a los demás. Cuando, al final de la novela, Raskolnikof le confiesa el
crimen a Sonia, le dice con total sinceridad: “He aquí cómo ocurrieron las cosas. Yo quería ser
un Napoleón: por eso maté.” Página 415.

Además, así Raskolnikof hubiera procedido impulsado solo por sus intenciones filantrópicas, su
acto es reprochable. El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Cuando los
musulmanes se inmolan, lo hacen con buenas intenciones, pero eso no basta para
condonarlos. Por hacer el bien no se debe hacer el mal y según el viejo proverbio árabe “Dios
juzga al árbol por sus frutos y no por sus raíces”. Raskolnikof parecía confiar en una vida
después de la muerte y en la existencia de un ser superior y por eso apaciguaba sus temores
justificándose ante Dios de esta manera: “sí, lo soy, aunque solo sea, primero, porque me
llamo gusano a mí mismo, y segundo, porque llevo todo un mes molestando a la Divina
Providencia al ponerla por testigo de que yo no hacía aquello para procurarme satisfacciones
materiales, sino con propósitos nobles y grandiosos.” Página 277. Sus propósitos pudieron ser
loables pero sus acciones repudiables.

Cuando se piensa en el porqué del comportamiento de Raskolnikof se puede llegar a una


conclusión sobre el origen del mal. Este joven era pobre, había abandonado sus estudios de
Derecho por falta de recursos, pero contaba con el pleno respaldo y amor de sus familiares: su
madre y su hermana. Incluso tenía un amigo de la universidad que le profesaba gran cariño,
admiración e incondicionalidad. A pesar de su pobreza tenía un entorno favorable para ser
feliz: tenía dónde dormir, qué comer, qué vestir y a quien amar. No se puede pensar que la
pobreza fuera la causa de sus ideas, pues no todo el que es pobre asesina, ni todo el que
asesina es pobre. Atribuirle la causa del problema a la falta de recursos económicos sería una
salida simple. En este caso, Raskolnikof tenía una madre que lo amaba profundamente: “Has
de saber, querido hijo, que seguramente nos volveremos a reunir los tres muy pronto, y
podremos abrazarnos tras una separación de tres años” (Página 41), le dijo su madre a
Raskolnikof cuando le envió una carta a Petersburgo, lugar donde él vivía. En esa misma carta,
su madre manifestaba la felicidad que tenía por volverlo a estrechar contra su corazón y le
contaba que su hermana, Dunia, estaba “loca de alegría ante la idea de volver a verle.” Página
41. Según la madre de Raskolnikof, Dunia lo amaba “más que a sí misma” (página 42), y por
eso él debería corresponderle de la misma manera. Este amor tan grande que tenía Dunia por
su hermano, llevó a que Raskolnikof sospechara sobre las verdaderas intenciones de ella al
casarse con Lujine, un político acaudalado: “No: tú te quieres casar con Lujine por mí. Y yo no
acepto tu sacrificio. Por lo tanto, escríbele una carta diciéndole que rompes con él. Dámela a
leer mañana y asunto concluido.” Página 200. Su hermana estaba dispuesta a sacrificar su
libertad y felicidad por la de su hermano. Después de que Raskolnikof hablara sobre los
asesinatos con su hermana se preguntó a sí mismo: “¿Pero por qué me quiere tanto si no lo
merezco?”. Página 515.

Después de tantas manifestaciones de amor hacia Raskolnikof no se puede pensar que fue un
entorno adverso el que lo impulsó a cometer los crímenes. Muchos culpan al entorno del mal
que alguien comete pero en este caso es distinto. Aquí podríamos concluir que existe un mal
que brota desde lo más profundo del fuero interno de una persona y que poco y nada tiene
que ver con su entorno. Es más, sería más sensato, en este caso, atribuirle el mal a un
trastorno mental que a un contexto.
Con tanto amor que rodeaba a Raskolnikof podríamos preguntarnos por la incondicionalidad
de este. ¿Existe el amor incondicional? ¿Pueden las malas acciones borrar el amor que se le
tiene a una persona? Su hermana y su madre no eran las únicas que parecían incondicionales
con Raskolnikof, sino también la joven Sonia. A pesar de que esta joven era amiga de una de
las asesinadas no juzgó las acciones de Raskolnikof sino que por el contrario lo ayudó: “de
pronto se levantó y rodeó fuertemente con los brazos el cuello del joven. Raskolnikof se
desprendió del abrazo y la contempló con una triste sonrisa.” “-No te comprendo, Sonia. Me
abrazas y me besas después de lo que te acabo de confesar. No sabes lo que haces.” Página
412. Sonia distaba de ser una mala persona, de hecho fue ella quien lo exhortó a entregarse a
las autoridades para que expiara sus culpas. Cuando Raskolnikof lo hizo, Sonia lo siguió a
Siberia, lugar del presidio y este “Comprendió que Sonia le pertenecía para siempre y que le
seguiría a todas partes, aunque su destino le condujera al fin del mundo.” Página 521.
Mientras purgaba su pena en Siberia, Raskolnikof llegó a la conclusión de que Sonia “solo vivía
para él.” Página 542.

Por último me gustaría resaltar el tema de la vanidad, presente no solo en el personaje


principal de la novela sino de manera muy enfática en Piot Petrovitch, prometido de
Dunia. Petrovitch era un hombre profundamente ególatra, vanidoso y soberbio y era eso,
precisamente, lo que lo había impulsado a casarse con Dunia. Ella reunía todos los requisitos
para ser su esposa: “su ideal, en el que pensaba con cierta delicia, era una muchacha pura y
pobre (la pobreza era un requisito indispensable), bonita, instruida y noble, que conociera los
contratiempos de una vida difícil, pues la práctica del sufrimiento la llevaría a renunciar a su
voluntad ante él; y le miraría durante toda su vida como a un salvador, le veneraría, se
sometería a él, le admiraría, vería en él el único hombre.” Página 309. Resulta particularmente
encantadora la forma como Dostoiewski propone el tema de la vanidad en la novela. Es
nuestro amor propio el que nos impulsa a cometer actos bondadosos. El escritor argentino
Ernesto Sábato sostiene que la vanidad y la soberbia se esconden detrás de la bondad, la
abnegación y la generosidad. No creo que esta regla aplique en todos los casos pero sí en la
mayoría de ellos. Piotr Petrovitch era un hombre tan arrogante que aunque disgustaba de su
compañero de habitación, disfrutaba que este lo adulara: “le halagaban de tal modo las
alabanzas, fuera cual fuere su condición, que no rechazaba estos cumplimientos.” Página 366.

Crimen y Castigo resulta, pues, una excelente novela para reflexionar sobre varios aspectos de
la vida y de nuestra manera cotidiana de pensar. La novela es una profunda y larga
elucubración que pone de relieve la avalancha de pensamientos que asaltan a un ser humano
en un corto periodo de tiempo.
“La sangre que corre y ha corrido siempresobre la tierra como un torrente, la sangre que se
vierte como champaña, y por la cual se coronan en el Capitolio y son proclamados luego
bienhechores de la Humanidad.”

La obra novela rusa “Crimen y Castigo”, cuyo autor es Fedor Dostoievski, es de carácter realista
en donde se tratan temas sociales y políticos de Rusia de la época en que se escribió; ya que
este país vivía bajo el mandato de los Zares en donde el pueblo tenía muy pocas
oportunidades de progreso, la pobreza dominaba las mayorías y los que mandaban eran unos
pocos ricos. Además se dice que es una historia en la que su autor plasmó algo de su vida real
ya que él estuvo preso en Siberia. La novela nos cuenta un crimen cometido por un joven
brillante e inteligente llamado Raskolnikov, la lucha interna que libra entre sus emociones y
delirios que lo llevan a un desespero y angustia mental. El estado que nos muestra de este
joven, es el que sienten muchas personas, que por la angustia que ocasiona la pobreza y el
hambre, pueden en un momento dado llegar a realizar un mal acto. En este ensayo quiero
destacar las diferentes formas de ser de las personas, ya que cada una de las que el autor nos
describe en su novela tienen algo de importancia para ubicarlas en lo que quería narrar y lo
que representaban en la historia de su país; como eran además de Raskolnikov, sus amigos
Razumikin y Sonia, su mamá y hermana. Por otro lado el desajuste mental del protagonista y
su creencia de ser un hombre superior al cual por su condición le es permitido incluso realizar
homicidios.

En cuanto a la personalidad de Raskolnikov, vemos que es poco sociable y malhumorado todo


el tiempo, ya que se siente el único inteligente en medio de otros que considera insignificantes
e inferiores puesto que para él existían hombres ordinarios y extraordinarios ubicándose él en
el segundo grupo; esto para justificar el porqué de su crimen,[2]“Los hombres ordinarios
deben vivir en la obediencia, y no tienen derecho a violar las leyes, en cambio los
extraordinarios, tienen derecho a cometer toda suerte de crímenes y saltar por encima de
todas las Leyes”. Es este pensamiento el que lo hace continuar con su plan sin ningún
remordimiento, ya que consideraba a Alena Ivanovna un ser despreciable que lo único que le
hacía a la sociedad era un mal, pues se aprovechaba de los necesitados dándoles menos dinero
de lo que merecían por los artículos y en la mayoría de las ocasiones quedándose con sus
pertenencias.

Lo cierto es que aunque lo que hizo Raskolnikov no está bien, tampoco está bien que haya
personas que se dedican a este oficio de prestar dinero en base a artículos y que no se de lo
justo. Esta actividad sigue existiendo y son muchas personas las que acuden a las casas de
empeño a dejar diferentes tipos de artículos los cuales les dan poco dinero y en donde
después de pasar un tiempo si las personas no van pos sus objetos se las quedan sin ninguna
explicación. Hay gente que incluso por estos préstamos han perdido su casa [3] “El crédito
siempre es más caro para quien no lo tiene, los problemas empiezan cuando dejamos de pagar
y queremos recuperar la prenda pero salió a remate; las principales denuncias son porque lo
que se quedó en calidad de empeño ya fue vendido”. En casos como estos no es que se
justifique un crimen pero sí es una manera de explicar el porque muchas veces las personas los
cometen.

Vemos como desde el principio de la obra, cuando él va a donde Alena ya se sentía


atormentado por su pobreza, por la falta de oportunidades y por estar por fuera de la
universidad, por deber varios meses de pensión en el lugar donde vivía y que también le
estaban cobrando, y que por otro lado, porque no era la primera vez que la visitaba, pues ya
en otra ocasión había acudido a ella para que le solucionara la falta de dinero y en donde le
había dicho que sus cosas eran baratijas y dándole poco dinero a cambio. En este estado su
mente era capaz de imaginarse lo que haría con esa señora aunque por momentos no se creía
capaz de lograrlo [4]“¡Oh, Dios mío! ¡Que repugnante es todo esto! ¿Es posible, es posible que
yo…? ¡No, son tonterías, absurdos!... ¿Es posible que tal horror haya penetrado en mi
mente?”. Podemos ver como desde que planea el crimen tiene dudas sobre si es correcto o no
lo que pretende hacer y luego cuando lleno de pánico logra realizarlo empieza su castigo.
Además el hecho que haya tenido que matar a Isabel la hermana de Alena y que no estaba en
sus planes hacía que su tormento se duplicara, aunque todo lo atribuía a las coincidencias o a
lo que tenía que ser. Por otra parte a lo largo de toda la obra Raskolnikov trata de razonar
consigo mismo desafiando los límites de lo que puede y no puede hacer para darse cuenta de
si es o no el hombre extraordinario que describe en su propia teoría o un perdedor más.

Ahora bien, en contraste de todo lo oscuro que se pueda a analizar del acto realizado por
Raskolnikov, el autor nos pone a pensar en lo que es justo, y moral; pues nos muestra a
Raskolnikov como una persona que a pesar de todas sus necesidades era capaz de dar lo poco
que tenía para ayudar a los otros sin pensar que él estaba igual o peor que ellos, como cuando
le da la plata a Catalina para que cubra los gastos del funeral de su esposo que apenas
conocía, [5]“Ahora, permítame… contribuir… a cumplir los últimos deberes con mi difunto
amigo. Aquí tiene… veinticinco rublos, creo y si esto puede servirle de ayuda…”; lo mismo
ocurrió varias veces aún sabiendo que debía mucha plata y que no tenía para comer. También
hay que decir que a pesar de que él se consideraba un hombre extraordinario, ya que al
principio ese fue su argumento para realizar el crimen, también fue su castigo el
remordimiento de haber asesinado a Isabel quien era la hermana de Alena y que estuvo en el
lugar y la hora equivocada, pues no estaba en sus planes esa muerte. Este desespero interno lo
tenía en un estado de locura que ni él mismo lo soportaba, Además entiende que debe
declarar y sufrir para tener paz y poder vivir con tranquilidad, razones que le hacen entender
su hermana Dunia al igual que Sonia, quien se había convertido en su amiga, y era la que le
hacía razonar y le daba fuerzas para enfrentarse a la verdad y por ahí derecho a la
libertad [6]“Sin decir una sola palabra, Sonia sacó dos cruces de un cajón, una de ellas de
madera de ciprés y la otra de cobre. Después se santiguó y luego de repetir la misma
ceremonia con Raskolnikov, le colgó al cuello la cruz de ciprés”.

Por otro lado Dostoyesvki nos describe a Razumikin, el amigo y compañero de estudios del
protagonista, quien a diferencia de Raskolnikov, es como una persona más tranquila a pesar de
estar viviendo una situación parecida a su amigo, pues él también había tenido que cancelar
estudios por falta de dinero pero que en vez de desesperarse y atentar contra otra persona
buscaba otras alternativas para salir de su pobreza; como por ejemplo buscar trabajo o dar
clases, mientras podía continuar con sus estudios. Él siempre quiso que su amigo hiciera lo
mismo pero de pronto las circunstancias en que lo halló no le permitieron ayudarlo como
quería, [7] “…desde que entraste pensé que podrías serme útil. No soy muy fuerte en la
ortografía y para colmo mi alemán es muy pobre… ¿Tomas el texto o no?”. Por lo tanto, desde
el mismo momento en que Raskolnikov en medio de su desesperación y delirio había llegado
en busca de él, nunca más lo abandonó siempre estuvo pendiente de su enfermedad y en
general de su bienestar aunque Raskolnikov no le fuera agradecido y lo tratara mal cada que
en su arrebato de enfermo mental; siempre lo excuso ante todos y se irritaba y salía en su
defensa. Además quien le genera la tranquilidad en el momento de decidirse a entregarse
pues es a él quien Raskolnikov le confía el cuidado de su familia. Por otra parte porque sabía
que estaba enamorado de Dunia y esta relación si le agradaba y aceptaba.
En cuanto a su hermana Dunia se puede decir que es una persona buena, educada sencilla,
llena de principios morales y como la mayoría de mujeres de su época dispuesta a sacrificarse
por los demás sin preocuparse por ella misma; estuvo a punto de casarse con Lujine por
ocupar una posición, según ella y poder sacar de la miseria a los suyos; esto Raskolnikov jamás
lo permitiría porque era una forma de venderse para obtener una compensación pero no para
ella y aunque hasta último momento quiso fingir un amor por este hombre sabiendo que con
él sufriría sobre todo después del comentario que hiciera cuando fue a pedir su mano.[8] ”Por
ella misma, por su propia comodidad, y hasta para salvar su vida, ella nunca se vendería… por
un hermano o por una madre, ella lo sacrificaría todo”. Igualmente cuando Svidrigailov, un
antiguo enamorado la cita, para contarle lo que sabía ella ya iba preparada para acabar con él
pues se había llevado un arma, esto quiere decir que estaba dispuesta a todo.También,
tenemos a Sonia, hija de Marmeladov un borracho que se olvidó que tenía deberes que
cumplir lo cual los tuvo que asumir su pequeña hija [9]“… vi a mi Sonia levantarse, ponerse el
chal y salir de la casa, regreso a las ocho y dirigiéndose a Catalina Ivanovna, dejó sobre la mesa,
sin decir palabra, treinta piezas de un rublo”. Sonia es la representación de la dulzura y la
razón pues fue quien convenció a Raskolnikov de entregarse y confesar su falta. El autor nos
hace sentir además, con este personaje lo que en la vida real se presenta a diario, pues no
podemos juzgar a todas las mujeres que se dedican a la prostitución como seres despreciables,
ya que como Sonia debe haber muchas por todo el mundo. Como la describe el autor, era aún
una niña que se sacrificó por amor a unos niños que ni eran sus hermanos.

En conclusión, la obra “Crimen y Castigo de Fedor Dostoievski, es un clásico de la literatura, en


la cual podemos apreciar una situación real que se ha vivido a través de todos los tiempos pues
la pobreza, la miseria y la influencia del medio en el que viven las personas, hacen que se
desarrollen actos como el que nos presenta el autor con su personaje principal. De alguna
manera los motivos son comprendidos por el lector llegando casi a justificarlo aun sabiendo
que en la sociedad en la cual vivimos debemos respetar las normas dictadas por la ley y la
moral para vivir en paz y armonía. La obra es tan interesante que el lector termina involucrado
y en cierta forma confundido ya que le queda la duda si lo que Raskolnikov hace es correcto o
no. Por otro lado, al igual que como en la época en que fue escrita la obra, nos damos cuenta
que la sociedad sigue siendo igual de injusta y las oportunidades no son para todas las
personas; por tal motivo vemos como siguen existiendo tantos robos y asesinatos, pues la
gente que vive en la miseria como Raskolnikov o la que se ve obligada a vender su cuerpo para
comer como en el caso de Sonia, la sociedad le cierra las puertas impidiéndoles salir de su
estado.

Al igual que para Raskolnikov para estas personas el concepto de vida no concuerda con la
ideología de la mayoría de la sociedad en que se vive. Su concepción del bien y el mal se rige
por la de su propia ética y moral. Por esto en esta novela el protagonista entiende que no es
malo acabar con una persona si con ello se pueden salvar varias vidas. De esta forma,
Raskolnikov muestra el bien que él había hecho, cometiendo un mal mínimo. Para él, es
inmoral matar a otra persona sin una causa muy clara y justa; además se justifica en el sentido
cuando hace la reflexión y la crítica de que por qué no se considera un acto tan grave cuando
se bombardea a grandes ciudades sin importar si mueren niños, mujeres, ancianos, personas
buenas o malas, y las que la realizan los consideran héroes pues aducen que este acto tiene un
fin común para el resto de la humanidad.