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JULIÁN CARRÓN PÉREZ

JOSÉ MIGUEL GARCÍA PÉREZ

CUÁNDO FUERON
ESCRITOS LOS EVANGELIOS
EL TESTIMONIO DE SAN PABLO

Ediciones Encuentro, S. A.
Fundación San Justino
Madrid, 2001
© 2001 Ediciones Encuentro
© Julián Carrón Pérez y José Miguel García Pérez

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con agradecimiento conmovido
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PRÓLOGO

. Como presentación de este libro sólo queremos dar un consejo y


ofrecer una justificación. Comencemos por el consejo. En el prólogo a la
Subida del Monte Carmelo, san Juan de la Cruz dice:

•Y por cuanto esta doctrina es de la noche oscura por donde el


alma ha de ir a Dios, no se maraville el lector si le pareciere algo
oscura. Lo cual entiendo yo que será al principio que la comen-
zare a leer; mas, como pase adelante, irá entendiendo mejor lo
primero, porque con lo uno se va declarando lo otro. Y después,
si lo leyere la segunda vez, entiendo le parecerá más claro, y la
doctrina será más sana-.

En este consejo tiene presente san Juan de la Cruz, que sin duda
poseía una gran experiencia de lector, el hecho de que la lectura de
ciertos libros constituye un proceso semejante al . proceso lento de
aprender una materia nueva. Por lo que respecta al lento y, al principio
desalentador, proceso de aprender podemos traer aquí el recuerdo per-
sonal de cuando estudiábamos hebreo bíblico. La gran cantidad de
hechos nuevos, totalmente insospechados, con que nos enfrentábamos
nos hacía en cierta manera calificar la lengua hebrea como de las más
difíciles de aprender. El sistema de grafía, originariamente casi sólo con-
sonántico, y al que los doctores de la Ley judíos añadieron los signos
vocálicos en la Edad Media, resultaba poco menos que incomprensible.
Y, como con esta novedad, tuvimos que familiarizarnos semana tras
semana y mes tras mes con otras numerosas sobre la grafía y la morfo-
logía. A pesar de que tuvimos la suerte de contar con un excelente pro-
fesor, que sabía hacer claro e inteligible lo más difícil, sólo al cabo de
los tres primeros meses, tras la repetición de lectura y explicación, clase
tras clase, pudimos sentirnos en un campo familiar. Era esto, como deci-
mos, el lento y fatigoso proceso del aprendizaje de una lengua nueva.
El lector encontrará ciertamente en este libro cosas nuevas, que le
sorprenderán fuertemente, y hasta le resultarán incomprensibles. Por eso
nuestro consejo es que no se desaliente a las primeras páginas, sino que
r
10 PRÓLOGO

siga adelante en su lectura. Primero, porque, como dice san Juan de la SIGLAS BÍBLICAS Y DE REVISTAS
Cruz, lo que sigue aclarará lo que precede; y segundo, porque, capítulo
tras capítulo, acabarán por hacerse familiares las explicaciones filológi-
cas. Y en cuanto a la sorpresa que puede sentir el lector porque comen-
cemos por ofrecer pruebas de que Pablo no escribió sus cartas en grie-
go sino en arameo, desde aquí advertimos que son los mismos textos de
Pablo los que lo dicen; y nosotros mismos tuvimos una muy fuerte duda
cuando, hace ya seis años, surgió ante nosotros la sospecha de que el
original de las cartas de Pablo que íbamos estudiando era el arameo.
Pero, precisamente gracias a este hallazgo, estuvimos en condiciones de
leer en pasajes de su segunda carta a los Corintios referencias innegables Gn Génesis
a escritos evangélicos, es decir, al Evangelio escrito. Ex Éxodo
Estas dos cosas, el original arameo de las cartas y las referencias Lv Levítico
a escritos evangélicos en 2Cor, sólo serán conocimiento familiar al lec- Nm Números
tor cuando, con ilusión perseverante, haya reéorrido el conjunto de los Dt Deuteronomio
capítulos, e incluso, según el consejo de san Juan de la Cruz, los haya ]os Josué
releído más de una vez. Queremos advertir de antemano que, para faci- Jue Jueces
litar la lectura del libro, incluso a los no familiarizados con las lenguas Rut Rut
bíblicas, cuando citamos una palabra o frase griega o arameo-hebrea lSm 12 Samuel
generalmente va acompañada de su equivalente castellana. 2Sm 22 Samuel
Con esto pasamos a la justificación. Desde el principio hablamos
lRe 12 Reyes
de original arameo de las cartas de Pablo. Y, en nuestros análisis de texto,
decimos que tras el extraño griego reconstruimos el original arameo. Sin
2Re 22 Reyes
embargo, con no escasa frecuencia los textos semíticos que citamos para lCr 12 Crónicas
ilustrar las construcciones o palabras arameas que suponemos son 2Cr 22 Crónicas
hebreos, no arameos. Esto se debe a dos cosas. En primer lugar, los Esd Esdras
escritos arameos que poseemos desde el siglo V a.c. hasta el II d.C. Neh Nehemías
representan muy pocas páginas. Es natural, por tanto, que en ellas no Tob Tobías
nos hayan llegado ni todas las palabras del arameo hablado, ni todas las Jdt Judit
construcciones y matices especiales que eran capaces de expresar las Est Ester
que sí aparecen en tales textos. En comparación de la literatura hebrea lMac 12 Macabeos
del AT, la aramea con que contamos como más cercana a los evange- 2Mac 22 Macabeos
lios y a Pablo es muy pobre.
Job Job
Pero el hebreo y el arameo son prácticamente iguales, no sólo en
Sal Salmos
construcción y morfología sino incluso en las raíces -las preposiciones,
Prov Proverbios
por ejemplo, son idénticas-, por lo cual, a falta de un medio mejor, nos
creemos autorizados a utilizar el hebreo para orientarnos en nuestras Ecl Eclesiastés
reconstrucciones del original arameo. En cuanto a que la lengua semí- Cant Cantar de los Cantares
tica original de las cartas de Pablo era él arameo y no el hebreo, no lo Sab Sabiduría
deducimos mediante argumentos de razón, sino lo leemos expresado en Eclo Eclesiástico
casos de original semítico mal o muy mal traducido, en los que sólo un Is Isaías
original arameo da razón del griego; porque el arameo tiene vocablos y Jr Jeremías
construcciones que no aparecen en hebreo. Este pequeño número de Lam Lamentaciones
particularidades exclusivas del arameo basta para tener la certeza de Bar · Baruc
que Pablo escribió en arameo, no en hebreo.
12 SIGLAS BÍBLICAS Y DE REVISTAS SIGLAS BÍBLICAS Y DE REVISTAS 13

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INTRODUCCIÓN

l. El extraño griego de Pablo

Una de las cosas que más echa de menos cualquier estu-


dioso de las cartas paulinas es un estudio en profundidad de su
lengua. Cuando trata de rastrear lo que se ha dicho sobre ella, lo
más que encuentra son unas pocas referencias a la extrañeza de
su griego aquí o allí en alguno de los comentarios a sus cartas.
Pero estas alusiones no llenan el vacío que sólo un estudio dete-
nido y minucioso podría colmar.
Es opinión dominante que la lengua materna de Pablo era
el griego, y que en ella escribió sus cartas. Según P. Wendland,
esto se manifiesta en el -dorninío- que Pablo demuestra poseer
del griego y en el hecho de haber crecido en contacto con la
Biblia griega1• De la misma opinión es M.-J. Lagrange, que en su
comentario a Romanos escribe: -De los estudios recientes resulta
que el griego de Pablo no es en absoluto arameo traducido,
como seguramente son muchas palabras de Jesús, sobre todo en
la forma que nos ha conservado el evangelio de Mateo. Pablo
escribió en griego tal como se escribía en su tiernpo-'. Y senten-
1
P. Wendland, Die bellenisttscbe-romtscbe Kultur in ibren Bezíebungen zu
Judentum und Cbristentum. Die urcbristlicben Lueraturformen, Tübingen 1912, 354:
-El griego es la lengua materna de Pablo. Esto se deduce ya de que ha crecido en
contacto con la Biblia griega; y habría que deducirlo también de su dominio de la
lengua-.
2
M.-J. Lagrange, Építre aux Romatns (EtB), Paris 1950, Xllll. El autor se
refiere fundamentalmente al estudio de M. Nageli, Der Wortschatz des Apostels
Paulus, Góttíngen 1905. Tras un examen del léxico de Pablo, este estudioso estima
que la lengua de Pablo es verdaderamente griega. Pero el hecho de que el léxico de
Pablo sea el léxico helenístico de la época no se explicaría sólo porque Pablo escri-
bió directamente en griego; si él escribió sus cartas en arameo, y luego uno de sus
colaboradores, naturalmente de habla griega, las tradujo al griego, el léxico que uti-
lizase en la traducción sería forzosamente el del griego helenístico de aquel tiempo.
T

26 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS INTRODUCCIÓN 27

cia: «La influencia semítica es prácticamente nula en la carta a los «hebreos». Por otra parte, «aunque su lugar de nacimiento fuera
Romanos . 3• Tarso (es decir, dentro del mundo griego y, en aquel tiempo, un
Como muestra de lo poco que han cambiado las cosas centro de la civilización griega), su educación tuvo lugar a los pies
desde los tiempos de M.-J. Lagrange (que publicó su comentario de Gamaliel [cosa que sólo pudo suceder en Jerusalén] ... Y no
en 1915), basta citar dos autores que se han referido a la lengua tenemos noticias de que los rabinos enseñaran en griego». A esto
de Pablo en sus respectivos comentarios a Romanos. El primero hay que añadir que, según Hch 21,40; 22,2, Pablo podía expresar-
es C. E. B. Cranfield, que dice: «En lo que concierne a la elección se en T(l 'E~patfü füaAÉKT~. Este dialecto hebreo no era otra cosa
y al manejo de construcciones gramaticales, la lengua de que el arameo. A partir de estos datos, sin embargo, W. C. van
Romanos es perfectamente correcta. En ocasiones se puede Unnik no puede conseguir un juicio seguro sobre si su lengua
advertir la influencia de una lengua semítica, pero, cualquiera materna era el arameo o el griego. Por eso dedica su estudio a ave-
que sea la respuesta correcta a la cuestión de si S. Pablo creció riguar si las cartas nos proporcionan algún indicio que nos permi-
en Tarso o Jerusalén, no hay nada en Romanos que sugiera gue ta llegar a una conclusión más definitiva. Tras repasar los casos que
el autor estaba pensando en arameo. Los datos hablan más bien considera indicios de que Pablo pensaba en arameo, W. C. van
de que, mientras escribía o hablaba griego, Pablo pensaba de un Unnik concluye: -En las cartas de Pablo hay muchos ejemplos de
modo perfectamente natural en griego-'. El segundo es J. A. asociaciones mentales que sólo pueden encontrar explicación
Fitzmyer: -El griego que Pablo escribe en Romanos es una forma satisfactoria a través del arameo ... Pablo es bilingüe; escribe un
de Koiné. Aunque no es tan bueno como el griego de Lucas o de griego razonable, pero el curso del pensamiento es a veces ara-
la epístola a los Hebreos, Pablo se expresa muy bien a veces, por meo. La voz es de Jacob, pero las manos son de Esaú ... Espero
ejemplo, en un pasaje como Rm 8,31-39 (y en lCor 13,1-13). Su haber mostrado que en el pensamiento de Pablo, aun cuando se
griego es correcto, aun cuando está salpicado a veces de anaco- exprese en griego, hay ciertamente algún proceso mental arameo-",
lutos (2,17-24; 5,6-8.12-14; 9,22-24), ya que éstos pueden ser La opinión de E. Norden y W. C. van Unnik no sólo no ha
debidos a su práctica de dictar a un escriba>. encontrado eco entre los estudiosos de Pablo, sino que ha sido
Pese a que ésta es la opinión dominante sobre la lengua de objeto de un rechazo explícito. A J. A. Fitzmyer, la opinión de E.
Pablo, existen excepciones a esta regla. Ya a finales del siglo pasa- Norden le parece -una exageración, pues su prosa no está satu-
do E. Norden reconocía que el estilo de Pablo no es griego". Pero rada de aramaísmos o semitismos, como lo están los Evangelios
ha sido W. C. van Unnik el único que se ha atrevido a introducir un y los Hechos-, y, a su juicio, W. C. van Unnik no ha logrado
elemento discordante en la que podemos considerar opinión demostrar lo que pretendía9•
común. En su artículo Aramaisms in Paul pasa revista a los datos Recientemente, P. Grelot se ha referido a la lengua de Pablo
de Hechos y de las cartas que muestran un conocimiento del ara- dentro de su estudio sobre los semitismos en el NT. Según él,
meo por parte de Pablo7• La expresión -hebreo de hebreos- (Flp 3,5) Pablo, autor helenista, escribió directamente en griego, lengua en
sólo puede significar que Pablo se consideraba parte del grupo de la que habitualmente predicaba y en la que leía la Biblia en las
habla aramea, de los dos grupos en que el libro de los Hechos divi- celebraciones litúrgicas. Pese a todo ello, P. Grelot no excluye la
de la primitiva comunidad cristiana de Jerusalén, -helenistas- y posibilidad de que se puedan encontrar semitismos en Pablo.
Pero, como en el resto del NT, «una cosa es admitir la posibili-
dad, e incluso la verosimilitud o probabilidad de ciertos semitis-
3
M.-J. Lagrange, Romains, XLV. mos en el griego del NT, y otra demostrar la existencia de semi-
• C. E. B. Cranfield, A Crítica/ and Bxegetical Commentary on tbe Eptstle
to tbe Romans (ICC), I, Edinburgh 1975, 25. tismos en casos concretos .. 10• Por este motivo, frente a las teorías
5 J. A. Fitzmyer, Romans (AnBib 33), New York 1993, 90.
6
E. Norden, Die antike Kunstprosa vom secbsten Jabrbundert vor
Cbrtstus bis in die Zeit der Renatssance, II, Leipzig 1898, 498. 'W. C. Van Unnik, Aramatsms in Paul, 142-143.
7
W. C. Van Unnik, Aramaisms in Paul, en Sparsa Collecta. Part One: 9
J. A. Fitzmyer, Romans, 90.
Evangelta. Paulina. Acta (NT.S 29), Leiden 1973, 129-143. 10
P. Grelot, Semitismes, DBS 12 (1996) 357.
28 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS INTRODUCCIÓN 29

generales que pretenden explicar todo recurriendo a la hipótesis tismos reales son raros en Pablo, aunque haya sido bilingüe. Los
de un original hebreo o arameo, «vale más -a su juicio- con- que encontramos denotan el influjo de la Setenta o de ciertas
tentarse con identificar pacientemente los semitismos que se pue- fórmulas recibidas del judeocristianismo primitivo, en Jerusalén
den discernir con seguridad, intentando distinguir en cada caso si durante su visita a Pedro (Gál 1,18), o después en Antioquía,
se trata de un hebraísmo o de un aramaísmo .. 11• ciudad griega donde se puede suponer la presencia de una
Desde esta perspectiva, P. Grelot pasa revista al epistola- comunidad arameófona venida de la Siria circundante .... El
rio paulino. Estas son sus conclusiones. -Sus cartas han sido balance final es exiguo- 14•
escritas en un griego en que la elocuencia adquiere una impron- Teniendo en cuenta su punto de partida, la posición de
ta muy personal: está lejos del estilo hebreo o arameo, aunque P. Grelot es coherente. Según él, Pablo escribió sus cartas en
se hayan deslizado a veces en sus cartas fragmentos de tradi- griego, y los únicos casos de semitismos identificables en ellas
ciones procedentes de la comunidad cristiana de Palestina y son aquellos que se le han deslizado casi sin darse cuenta,
verosímilmente traducidos del arameo (lCor 11,21b-25; 15,3b-6; debido a su familiaridad con el griego de la Setenta, o a fór-
alusión de lTes 5,2-3; probablemente el himno de Flp 3,6-11, mulas judeocristianas recibidas; no toma para nada en consi-
que puede provenir de Antioquía). ¿Hay que buscar semitismos deración que algunas de las muchas anomalías que los estu-
en este griego, que no se aparta marcadamente de la koiné diosos reconocen en el griego de Pablo puedan ser debidas
popular y que, en más de una ocasión, imita los procedimien- precisamente -por decirlo en su versión más suave- al influ-
tos de la diatriba estoica? Sí, en la medida en que la educación jo semítico. Si este fuera el caso, nos encontraríamos con que,
rabínica de Pablo ha ejercido una influencia profunda sobre su tras un griego que no posee el menor colorido semítico, se
modo de citar la Escritura y de razonar sobre ella (el dossier de esconden verdaderos semitismos. La ausencia de cualquier
Rm 9-11 es característico a este respecto): los semitismos pro- rasgo semítico en la forma impediría atribuir ese griego a la
venientes de la lengua de la Setenta y, en parte, de una termi- imitación del estilo semitizante de la Setenta. Y es aquí donde
nología corriente utilizada entre los judíos en las fronteras entre se muestra a todas luces insuficiente el recurso a la influencia
las dos lenguas, han pasado espontáneamente a su modo de de la Biblia griega para explicar semejantes anomalías. Es un
hablar y de escribir. Pero no son predominantes-" . Por tanto, lugar común entre algunos estudiosos de los semitismos del NT
concluye P. Grelot, lo único que podremos hallar en sus cartas atribuirlos a la influencia o a la imitación de la Setenta. No
son «expresiones típicamente semíticas-, que le vendrían con negamos que esta hipótesis pueda explicar algunos de ellos,
naturalidad al pensamiento o el eco de la lengua de la Setenta 13. pero desde luego resulta absolutamente insuficiente para la
Tras un repaso a los posibles semitismos en las cartas paulinas, mayoría, especialmente de los más chocantes. Pensar que un
el balance final que obtiene no puede ser más pobre: «Los semi- autor incurrió en un burdo error gramatical por imitar a la
Setenta es punto menos que inconcebible.
Pero además -y con ello abordamos el segundo grupo de
11
P. Grelot, Semttismes, 352. Sobre la metodología a seguir en el estudio semitismos identificado por P. Grelot-, lo curioso es que muchos
de los semitismos del NT, véase J. A. Fitzmyer, Metbodology in tbe Study of tbe de estos casos de verdaderas anomalías en el griego los encon-
Aramaic Substratum ofJesus' Sayings tn tbe New Testament, en J. Dupont (ed.), tramos dentro de argumentaciones típicamente paulinas. Esto
Jésus aux origines de la cbristologie (BEThL 40), Gembloux 1975, 73-102. Más
recientemente ha vuelto sobre el tema en J. A. Fitzmyer, Semitisms, en R. J. descarta la posibilidad de incluirlos en el segundo grupo señala-
Coggins-J. L. Houlden (ed.), A Dictionary of Bíblica/ Interpretation, London- do por P. Grelot, pues no tenemos ninguna razón para pensar
Phíladelphía 1990, 620-621; Id., Problems of tbe Semitic Background of tbe New que procedan de fórmulas recibidas de la tradición judeocristia-
Testament, en J. M. O'Brien-F, L. Horton, Tbe Yabueb/Baal Confrontation and
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(SBECh 35), Lewiston 1995, 80-93. Cf. también J. A. Fitzmyer, Tbe Semittc teológico de Pablo.
Background oftbe New Testament, Grand Rapids 1997.
12
P. Grelot, Semitismes, 409.
13
P. Grelot, Semitismes, 352. '~ P. Grelot, Semitismes, 410. La cursiva es nuestra.
CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS INTRODUCCIÓN 31
30

Esto muestra hasta qué punto tiene razón P. Grelot, cuan- pensado que tales palabras no las escribió el Apóstol, sino que
do escribe: ..Todavía quedan por hacer amplias investigaciones, fueron introducidas posteriormente en el texto escrito por él.
libro por libro y versículo por versículo-". Como él mismo subra- Pues bien, de estas oscuridades y estas incongruencias hace seis
ya, .. aún no es hora de la síntesis», sino de la tarea de una inves- años, por una feliz casualidad, tuvimos la sospecha de que, al
tigación sosegada y rigurosa que permita resolver las no pocas menos en gran medida, estaban originadas por traducción defec-
dificultades que contiene el epistolario paulino, para lo cual él tuosa del original arameo escrito por Pablo. Y lo que suscitó en
nos ha proporcionado criterios muy útiles16. A esta paciente tarea nosotros esta sospecha fue una estridencia redaccional en un
es a la que nosotros hemos dedicado este estudio, con la inten- texto que al menos no era totalmente oscuro. Por nuestra expe-
ción de clarificar algunos pasajes difíciles de las cartas de Pablo. riencia en el estudio de pasajes oscuros o extraños de los evan-
gelios, en los que logramos dar luz mediante la hipótesis de mala
traducción del arameo, tuvimos la intuición de que lo mismo
2. El original arameo y la mala traducción había ocurrido en el texto de Pablo a que nos referimos: la estri-
dencia de la redacción se explicaba muy bien porque a la pre-
Por lo que se refiere a las oscuridades del griego de Pablo posición aramea utilizada por el Apóstol su traductor hizo
son muy expresivas estas palabras de L. Alonso Schókel en su corresponder una griega, cuyo significado no era en aquel caso
libro sobre La traducción bíblica: -Traducír poesía es de ordina- el de la aramea, aunque en otras ocasiones sí podría serlo. Así
rio tarea más difícil que traducir prosa -aunque la prosa de pues, a continuación ofreceremos tres casos sencillos de mala
Pablo supera en dificultad a casi toda la poesía del AT-»17• Y traducción del arameo en cartas de Pablo, muy semejantes al
para que el lector pueda valorar adecuadamente este modo de que nos hemos referido. Los llamamos sencillos porque en ellos
expresarse de Alonso Schókel respecto a la oscuridad de la es fácil ver la extrañeza del griego, y también resultará fácil a
prosa de Pablo, traemos aquí el juicio de dos biblistas de mere- continuación ver la explicación de la misma como casos de tra-
cida fama sobre uno de los libros poéticos del AT, el libro de ducción defectuosa del arameo. Y a la vez, en cada uno de los
Job. En 1958, F. M. Cross afirmaba: el cincuenta por ciento de los casos ofreceremos la traducción exacta del original semítico.
versos de Job sigue siendo ininteligible; en 1971, M. Dahood sos- Después, en los cinco capítulos del libro prestaremos atención a
tenía que al menos el treinta por ciento del libro está todavía sin uno, dos o más versículos en que el incomprensible griego será
traducir18• En las cartas de Pablo no sólo tenemos oscuridades en explicado como otras tantas complejas malas traducciones del
las que la gramática y el léxico son enigmáticos y el sentido muy original arameo escrito por Pablo. De este modo, el lector, intro-
difícil de adivinar; tenemos también no pocos pasajes en los que ducido en la lectura por ejemplos sencillos, hará con mayor faci-
resulta claro lo que dice el griego, y sin embargo, cuesta mucho lidad el recorrido por el conjunto del libro.
aceptar que el Apóstol pudiera escribir tal cosa. Incluso hay
casos en los que, ante esta extrañeza, algunos estudiosos han

a) Un sujeto escondido (Rm 5, 18)


15 P. Grelot, Semitismes, 352.
16 P. Grelot, Semitismes, 356. Como él mismo reconoce que no es hora Dentro de la contraposición entre Adán y Cristo de Rm 5,
de la síntesis, el estudioso debería haber sido más cauto a la hora de hacer afir- 12-21, encontramos un versículo que contiene una llamativa difi-
maciones que en el estado actual de la investigación, donde queda tanto por cultad. El texto griego de este versículo, el 18, dice así:
hacer, pueden resultar demasiado rotundas. Basta esta sentencia como muestra:
-Los actuales libros del NT han sido compuestos en griego- (col. 348).
17 L. Alonso Schokel-E. Zumo, La, traducción bíblica: Lingüística y esti-
"Apa ouv ws fü' Évos TTapmTTWµaTOS ELS TTÚVTUS civ0pw-
lística, Madrid 1977, 335. TTOUS ELS KaTáKpLµa, OÜTWS Kat fü' Évos füKmú'.lµarns ELS
1• Cf. A. R. Ceresco, Job 29-31 in tbe Light o/ Nortbwest Semitic (BibOr

36), Rome 1980, l. TTávTas civ0pwTTous ELS fümí.waLv ('wfts·


32 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS INTRODUCCIÓN 33

La edición española de la Biblia de Jerusalén ofrece esta gresión o por la justicia de uno? Lo que más sorprende tanto en
versión del mismo: la traducción como en el comentario es que H. Schlier, como tan-
tos otros, ni siquiera repare en la ausencia de sujeto. Una versión
«Así pues, como el delito de uno atrajo sobre todos los parecida se deduce de la propuesta de M. Zerwick de suponer el
hombres la condenación, así también la obra de justicia de verbo «llevar» en lugar del que sugieren otros estudiosos, «llegar».
uno procura a todos la justificación que da la vida». Tampoco en este caso el eminente gramático ofrece una explica-
ción de la ausencia de sujeto en la frase21•
A J. D. G. Dunn no le ha pasado inadvertido el hecho de Ante esta anomalía gramatical sorprende no poco la
que Pablo haya conseguido en él una «síntesis magistral» de los libertad que se han tomado algunos autores al traducir KaTá-
versículos precedentes, de los que ha tomado algunas de sus xpuin como sujeto de la frase, prescindiendo de la preposi-
palabras clave: 8L' Évos: v.12.16.17; rmpdrmouc: v.15-17; ELS náv- ción ELS que precede a esta palabra. Es el caso de la versión
Tas áv0pwnous: v.12; els KaTáKpLµa: v.16. Por eso resulta más española de Nácar-Colunga, que dice así: «Por consiguiente,
sorprendente que a su mirada perspicaz se le haya escapado la como por la transgresión de uno solo llegó la condenación
mayor dificultad de este versículo, aunque --dicho sea en su des- (ELS KaTáKpLµa) a todos, así también por la justicia de uno
carga- no ha sido al único19• solo llega a todos la justificación de la vida (ELS 8Lrníwaw
Lo que llama la atención es que ni en la prótasis ni en la (wfis)». Lo mismo ocurre con la traducción que ofrece J. A.
apódosis de este versículo aparece el verbo. Esto no supone gran Fitzmyer en su comentario a Romanos: «So, just, as through
dificultad: la ausencia de verbo no es rara en Pablo. Lo que sí, en one trespass condemnation carne upon ali, through one act of
cambio, constituye una muy fuerte extrañeza es que ni la próta- uprightness justification and life carne to ali human beings .. 22•
sis ni la apódosis tengan sujeto. Y no se trata de que no aparez- Similar es la versión francesa que ofrece M.-J. Lagrange: -Ainsí
ca sujeto explícito; tampoco lo encontramos implícito, tomado done, comme par la faute d'un seul la condamnation a pesé
del contexto inmediato. sur tous les hommes, de mérne aussi la justice exercée par un
La dificultad del texto griego resulta evidente en las tra- seul [procure] a tous les hommes la justification qui donne la
ducciones que se ofrecen del texto. H. Schlier traduce así el ver- víe-". Puede suceder muy bien que estos autores acertasen en
sículo: -Also: Wie es durch Übertretung des Einen für alle el sentido porque, de no considerar KaTÚKpLµa y OLKaíwaw
Menschen zur Verdammnis kam, so kam es durch des Einen como sujetos, estando los dos vocablos precedidos de la pre-
Rechtatt für alle Menschen zur Rechtfertigung, die Leben ist-", posición ELS, no es posible encontrar lugar lógico para ellos en
Pese a reconocer que la construcción de la frase está abreviada y el texto. Por tanto, creemos poder afirmar sin vacilación que,
falta el verbo, H. Schlier afirma que la frase es clara. Pero una lec- desde el griego, la redacción de este versículo es inexplicable;
tura atenta de esta traducción, que reproduce a la letra el texto por ello, nos vemos forzados a intentar conseguir luz sobre él
griego, pone de manifiesto la dificultad: ¿cuál es el sujeto de kam desde el hebreo y arameo.
[=vino]? ¿Qué es lo que llegó a todos los hombres por la trans- En los comentarios lingüísticos a libros hebreos del AT,
especialmente poéticos, publicados en los últimos decenios, se
19 J. D. G. Dunn, Romans1-8 (WBC 38A) Dallas 1988, 283. señala con no escasa frecuencia la presencia del ', enfático, una
20H. Schlier, Der Romerbrief (HThKNT VI), Freiburg-Basel-Wien 1977, de las partículas hebreas que dan énfasis a los varios elementos
158. Tampoco hacen alusión alguna a la ausencia de sujeto, entre otros, H. W.
Schmidt, Der Brief des Paulus an die Romer (ThHK 6), Berlín 1966, 102; U. 21
Wilckens, Der Brlef an die Romer I (EKK), Neukirchen-Vluyn 1978, 326; R. M. Zerwíck-M, Grosvenor, A Grammatical Analysis of the New
Pesch, Romerbrief(NEB 6), Würzburg 1983, 54-55; D. Zeller, Der Brtef an die Testament, Roma 41993, 471.
Romer (RNI), Regensburg 1985, 119; P. Stuhlmacher, Die Brief an die Romer
22
J. A. Fitzmyer, Romans, 405. El mismo J. A. Fitzmyer reconoce que la
(NTD 6), Gottingen 1989, 78; K. Kertelge, Adam und Cbristus: Dte Sünde Adams traducción literal es -for the justification of lífe-, pero no ofrece ninguna expli-
im Ltchte der Brlosungstat Cbrlsti nacb Rom 5,12-21, en G. Breytenbach-H. cación de por qué ha traducido un els con acusativo como sujeto de la frase.
23
Paulsen (ed.), Anfünge der Cbrtstologie. Fst. F. Habn, Gottíngen 1991, 141-153. M.-J. Lagrange, Romains, 110.
'{'!

CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS INTRODUCCIÓN


34 35

de la frase". Como ilustración del uso de este recurso expresivo Traduciendo ahora debidamente el original con su ';, enfá-
del hebreo, que tanto parecido tiene con las numerosas partícu- tico logramos un texto que dice:
las enfáticas griegas, citaremos un ejemplo del libro hebreo del
AT más cercano a Pablo, el Eclesiástico, escrito en la primera «Por tanto, como por la caída de uno hubo para todos los
mitad del siglo II a.c. En 30, 17a leemos ~1tV "ílO mo'? :nc:i. Este ori- hombres verdaderamente condenación, así también por el
ginal es traducido por T. Penar así: «A miserable death is better merecimiento de uno hubo para todos los hombres verda-
than an empty life-. En esta traducción, al', enfático que precede deramente justificación de vída->.
al sustantivo rrc, «muerte», corresponde el adjetivo -miserable-; de
este modo da énfasis T. Penar a la palabra «muerte». Y así dice: Como ilustración de la posibilidad de que, al traducir al
«Una muerte miserable es mejor que una vida vacía-". El nieto de griego un texto semítico con '? enfático, fuese interpretado
Ben Sirac, que tradujo al griego la obra de su abuelo en la segun- como equivalente a la preposición Els podemos ofrecer un
da mitad del mismo siglo, ofrece de este estico la versión siguien- pasaje del libro primero de las Crónicas. En 5,2, para aludir al
te: KpE(aawv 0ávaTos ÚTTEp (wi¡v rrucpúv. Con notable acierto, el hecho de que del hijo de Jacob, Judá, es decir, de la tribu del
nieto de Ben Sirac prescindió aquí del'? enfático en la traducción. mismo nombre, surgió el gran caudillo que fue David, dice el
Quizá podamos afirmar que, si en la traducción se ofrece como texto hebreo: 1JOO 7'JJ'?1, que literalmente se debe traducir: •y un
correspondencia del '? enfático monosílabo una palabra de cua- gran caudillo saldrá de él-. Pues bien, a este texto hebreo tan claro
tro o cinco sílabas, la expresividad del texto en la versión queda corresponde en la Setenta la extraña frase siguiente: Kal. ELS
más bien reducida. En castellano, este texto griego diría: -Mejor ~yoúµEvov Ee a&roü. Si de este pasaje de lCr no tuviésemos más
la muerte que una vida vacía-. que este texto griego, no sabríamos qué hacer con él; y la culpa
Teniendo en cuenta este fenómeno lingüístico del '? enfá- de ello la tendría precisamente haber traducido el ', enfático por la
tico y aplicándolo a Rm 5,18 podemos decir: los dos sujetos preposición ELS.
escondidos de estas dos proposiciones nominales paralelas son
ELS KaTáKpLµa, -condenación-, y ELS füKa(waLv (wf]s, -justifica-
ción de vida-. En la grafía, el ', enfático no se diferenciaba en
nada del ', preposición, cuyo significado más común es •a, para-, b) -Todos los apóstoles- (LCor 15,7)
y por tanto en la versión griega era natural que fuera traducido
por ELS, la preposición que encontramos dos veces en el versícu- La lista que ofrece Pablo de los beneficiarios de aparicio-
lo de Pablo que comentamos. El error del traductor ha consistido nes del Resucitado contiene una anomalía. He aquí la traducción
en tomar un ', enfático, que precedía a los términos arameos que podemos leer en la versión española de la Biblia de
correspondientes, como la preposición prefíjada '>. El', enfático, Jerusalén:
que debe traducirse por «en verdad, cíertarnente-, o por un adje-
tivo de valor semejante, se usa con frecuencia en hebreo y ara- «Que se apareció a Cefos,
meo ante el sujeto de proposiciones nominales; y de esta clase y luego (El Ta) a los Doce;
son los dos que tenemos aquí. Creemos que este error sólo es después (ETTEL Ta) se apareció a más de quinientos hermanos ...
posible en el supuesto de que el griego es resultado de la tra- Luego (ETTEL m) se apareció a Santiago,
ducción de un texto arameo escrito. más tarde a todos los apóstoles (Eha To1s cirrooTÓAOLS rrdou/).
Y en último término se me apareció también a mí ... • (v.5-8).

2• Véase, por ejemplo, W. H. Irwin, Isaiab 28-33. Translation witb 26


Pbilological Notes (BibOr 30), Rome 1977, 193. Ante la ausencia de verbo en la frase cada autor propone un verbo:
25 T._ Penar, Nortbwest Semitic Pbilology and tbe Hebrew Fragments of Ben Nácar-Colunga -llegó-, Fitzmyer -came-, Zerwick -led-, M.-J. Lagrange, sin embar-
Sira (BibOr 28), Rome 1975, 48. go, sugiere que el verbo que debe suponerse es ÉyÉVETo o y(veTm.
36 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS INTRODUCCIÓN 37

El problema es claro: si al comienzo Pablo menciona una a sí mismo la autoridad apostólica3º. Pero si nos atenemos a los
aparición a los Doce, en cuyo número están incluidos todos los diferentes grupos nombrados y a la conclusión del pasaje, hemos
apóstoles, ¿a quién se refiere, cuando en penúltimo lugar dice de reconocer que la finalidad de esta lista no es reclamar la auto-
que Jesús se apareció va todos los apóstoles»? La dificultad que la ridad apostólica para sí mismo, sino destacar la unanimidad de
presencia de "ª todos los apóstoles» plantea aquí es reconocida los predicadores del anuncio evangélico.
naturalmente por los estudiosos. Uno de ellos, G. D. Fee, consi- La mayoría de los estudiosos prefiere considerar el término
-dera este apartado de la lista como «el más desconcertante de «apóstol» en sentido lato, como sinónimo de «enviado, misionero».
todos», por la dificultad que entraña saber a quiénes se designa27• Con este sentido lo tenemos, por ejemplo, en Hch 14,4.14, donde
Las hipótesis que los estudiosos han ofrecido para resolver Pablo y Bernabé son designados «apóstoles». Es más, el mismo
esta anomalía no han sido muy variadas, quizá por el simple Pablo atribuirá el nombre de «apóstol» a colaboradores suyos
hecho de que no eran excesivas las posibilidades de hallar más. (2Cor 8,23; Flp 2,25); por tanto nada impide aquí entender la
A primera vista, la interpretación más simple es considerar la expresión -todos los apóstoles» como designación de -un círculo
expresión «todos los apóstoles» en su significado más obvio· de de seguidores de Jesús dificil de precisar, pero más amplio que
designación de los Doce, y que con ella- Pablo se refiere a una el círculo de los Doce-". De esta forma se consigue ampliar el
nueva aparición a los mismos. El hecho de que el Apóstol enu- grupo beneficiario de la aparición, evitando así la repetición que
mere esta aparición de Jesús resucitado •a todos los apóstoles- implicaría una nueva aparición a los Doce. Se trataría, pues, de
después de haber mencionado otra a los Doce (v.5), muestra una aparición a grupo abierto de misioneros cristianos. De
--dicen sus defensores- que, para Pablo, tuvieron lugar dos variante de esta interpretación se podría catalogar la de quienes,
apariciones a los Doce. En esto el Apóstol coincidiría con los sin identificar el grupo con los Doce, amplían con ciertas restric-
evangelios que nos han conservado dos apariciones a los Após- ciones el círculo de los destinatarios de la aparición.
toles: una, la del grupo sin Tomás, y otra, en la que también esta- En efecto, algunos estudiosos, como H. Lietzmann, recha-
ba presente este apóstol". Pero esta hipótesis, pese a su aparen- zan dar al término -apóstol- el sentido de -misionero-, porque
te obviedad, no consigue evitar el reproche de ser una mera implica alargar excesivamente el grupo. Para él, los dnócroxoi
repetición. Y, como ha escrito C. K. Barrett, -no es verosímil que TTÚVTES' son un círculo de discípulos de Jesús más amplio que el
[con la expresión 'a todos los apóstoles'] Pablo quiera repetir la grupo de los Doce, pero estrictamente limitado32• Los defensores
referencia precedente a los Doce-". Si lo hubiera querido hacer, de esta interpretación apelan a que el mismo Pablo usa en oca-
¿no hubiese sido de esperar que Pablo hubiese añadido aquí siones el término -apóstol- para designar a personas que no per-
alguna especificación? También J. Murphy-O'Connor considera tenecen al grupo de los Doce. Así lo han querido ver algunos
que con la expresión «todos los apóstoles- se designa solamente estudiosos en la carta a los Gálatas, donde parece ser usado para
al colegio apostólico de los Doce. Pero con esta repetición, según Santiago en el mismo sentido que se emplea para Pedro y Juan33•
él, Pablo no intenta alargar la lista de testigos, sino introducir un Esto hace suponer a C. K. Barrett, que en lCor 15,7, Pablo -usa
concepto menos rígido de -los Doce- que le permitiera atribuirse la palabra 'apóstol' en su sentido habitual (cf. 12,28) refiriéndose

27
G. D. Fee, The First Epistle to tbe Corintbians (NICNT), Grand Rapids 30
J. Murphy-O'Connor, Tradition and Redaction in 1 Cor 15:3-7: CBQ 43
1987, 731. También C. K. Barrett, A Commentary on tbe First Bpistle to tbe (1981) 589.
Corintbians (BNTC), London 1968, 342, afirma: -No está claro a quién se quie- 31
J. Caba, Resucitó Cristo, mi esperanza. Estudto exegéttco (BAC 475),
re designar con todos los apostoles-, Madrid 1986, 115. Cf. también J. Hering, La premiére épftre de satnt Paul aux
28 Entre otros, E.-B. Allo, Saint Paul. Seconde Épftre aux Corintbiens
Corintbiens (CNT 7), Paris-Neuchátel 1949, 136; C. K. Barrett, First Cortntbians,
(EtB), Paris 21956, 392s. 397; A. Robertson-A. Plummer, A Critica/ andExegetical 343; G. D. Fee, The First Epistle to tbe Corintbians, 732.
Commentary on tbe First Epistle of St Paul to tbe Corintbtans (ICC), Edinburgh 32
H. Lietzmann, An die Korintber 1/11 (HNT 9), Tübingen 51969, 77-78.
2
1978, 338. 33
Cf. Gál 1,17-19; 2,9. Cf. G. D. Fee, TheFirstEptstletotbeCorintbians,
29
C. K. Barrett, First Corintbtans, 343. 732.
38 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS INTRODUCCIÓN
39

a un grupo de misioneros más amplio de los Doce pero no ili- ofrece Winter para justificar el que esta aparición esté ausente de
mitado-". Algunos estudiosos llegan a mayor concreción: «Tal los relatos de las apariciones del Resucitado en los sinópticos
aparición-escribe G. D. Pee-habría incluido a Pedro, los Doce parece más producto de la imaginación que resultado del estudio
y Santiago, más un amplio grupo conocido como apóstoles-". del texto: «La historia de la aparición a Santiago era un duplicado
Pese a que algunos, como H. Conzelmann, consideran «discutible de la historia de la aparición de Jesús a Pedro-", Una observación
que Santiago sea designado apóstol en Gál 1,19•36, quizá no sea atenta del texto ofrece indicios que apuntan en una dirección
esa la objeción más grave que se puede poner a esta hipótesis". muy distinta a la de un duplicado; si nos atenemos al valor cro-
La mayor objeción es probablemente que la aparición de Jesús nológico que poseen las partículas adverbiales con que Pablo
que resulta de dar aquí a -apóstol- este significado es más enig- introduce cada aparición (EL Ta, ETTEL Ta), más bien parece que el
mática que el enigma que pretende resolver. Apóstol está aludiendo a dos apariciones distintas, ocurridas en
Saliéndose de caminos trillados, P. Winter ha sugerido que momentos distintos.
Pablo unió, o mejor, yuxtapuso dos tradiciones diferentes: una Tras esta breve reseña de explicaciones a la anomalía que
referida al apóstol Pedro, y la otra a Santiago, según atribuyeran entraña esta aparición a -todos los apóstoles-, ofrecemos nosotros
la preeminencia a uno o a otro de estos apóstoles. Ambas tradi- la explicación de la misma por mala traducción del original ara-
ciones tenían en común que recogían tres grupos de apariciones meo escrito por Pablo. Recuérdese que al dativo objeto indirecto
que iban siempre in crescendo: Pedro-los Doce-más de quinien- griego corresponde en arameo la preposición ',, prefijada a la
tos hermanos; Santiago-los Doce-todos los hermanos". Respecto palabra siguiente. En este caso el original arameo del inciso de
a esta hipótesis, hay que comenzar diciendo que no cuenta con Pablo decía: ~',:, ~'rr'?to'? in~. El traductor interpretó el', como pre-
el respaldo de ninguna variante textual. A lo que hay que añadir posición de dativo, y de ello resultó el griego que poseemos: To'is
inmediatamente que ningún otro escrito del NT nos proporciona Ó.TToaTÓAOLS TT<laLV, •a todos los apóstoles-.
indicio alguno de esa otra tradición que supone P. Winter. Ahora bien, entre los muchos valores de la preposición ',
Aunque es verdad que el apócrifo Evangelio a los Hebreos men- se cuenta también el de -según, como-. Así, en Esd 6,17 leemos:
ciona la aparición del resucitado a Santiago, en absoluto se con- -Ofrecíeron machos cabríos doce, como el número de las doce
sidera este dato un signo de preeminencia en el apostolado, ni tribus de Israel (',~"itD' 't!l:::JrD )':JO'?)•. Este era, en realidad, el valor
siquiera se dice que fuese la primera". Finalmente, la razón que que tenía la preposición ', en este inciso de !Cor 15,7.
Traduciendo ahora el original arameo de acuerdo con él, el
Apóstol decía:
"" C. K. Barrett, First Corintbians, 343.
35 G. D. Fee, Tbe Ftrst Epistle to the Corintbians, 732.
36 H. Conzelmann, Der erste Brie/ an die Korinther (KEK 5), Góttingen
-Después, como a los apóstoles todos, en último lugar de
1969, 305, nota 91. Y remite a W. Schmithals, Das kircbltcbe Apostelamt. Etne todos, como al abortivo, se apareció también a mí-.
bistortscbe Untersucbung, Gottingen 1961, 54; G. Klein, Die zwoif Apostel.
Ursprung und Gebalt einer Idee, Gottingen 1961, 46, nota 190. En contra, en Por tanto, en el original semítico Pablo no hablaba de una
cambio, G. D. Fee, Tbe Ftrst Epistle to tbe Corintbians, 731, nota 91: •Es casi
imposible evitar la lectura natural de Gál 1,19, según la cual Pablo pretende aparición a todos los apóstoles después de haber enumerado una
incluir a Santiago entre los apóstoles, cualquiera que fuera el número comple- aparición a los Doce. Lo que ocurre es que la referencia a la apa-
to de ellos-, Igualmente, K. H. Rengstorft, árróCTTo:>..os: TDNT 1 (1964) 422: •Un rición que tuvo él en el camino de Damasco está precedida de
círculo más amplio (que incluye a Santiago, el hermano del Señor) es mencio-
una extensa introducción. Y en esta introducción lo que expresa
nado en lCor 15,7•.
37 A. Robertson-A. Plummer, Ftrst Corintbians, 338: -Es improbable que con cierta solemnidad Pablo lo había dicho ya al comienzo del
aquí Pablo piense en Santiago como un apóstol en el sentido lato, una idea muy capítulo noveno de esta misma carta: «¿No soy yo apóstol? ¿No he
extraña al contexto-, visto a nuestro Señor jesús?-.
38 Cf. P. Winter, / Corlntbtans XV 3b-7: NT 2 (1958) 144-149.

39 Cf. Jerónimo, De tnrts i/1. 2. El texto dice: -Mas el Señor, cuando dio la

sábana al siervo del sacerdote, fue a Santiago y se le aparecíó-. ~ P. Winter, / Corintbtans XV 3b- 7, 149.
40 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS INTRODUCCIÓN 41

c) Un extraño atesorar (2Cor 12,14) verbo 8T)aavp[(ELv, Filón conserva una ilustración de ella: vóµos
<j)úaEws fon KAr¡povoµEfo8m yovEls ÚTTo TTa[8wv áAAa µ~ Toú-
En lCor 9, Pablo dedica una buena porción de versículos, Tous KAEpovoµElv (vl.a ley de la naturaleza es que los padres sean
redactados con verdadero calor, para decir que él no usará del dere- heredados por los hijos y no que ellos hereden a éstos-)".
cho que concedió el Señor Jesús a los predicadores del Evangelio de ¿Qué tiene, pues, de extraño que Pablo apele a esta "ley
vivir del Evangelio. En el capítulo 11 de 2Cor insiste con no menor de la naturaleza»? Sencillamente, que la ley contradice lo que
energía en apoyar y reafirmar esta postura suya. En 2Cor 12,14, al Pablo quiere afirmar. Pablo considera a los cristianos de Corinto
referirse a la tercera visita que piensa hacer a la capital de Acaya, el como hijos suyos y, por tanto, a sí mismo como su padre. Y lo
Apóstol repite su resolución de no ser gravoso a sus fieles de Corinto. que pretende razonar para llevarles a aceptar su inquebranta-
ble decisión de no serles gravos_o es que no deben ellos gastar
El texto griego de este versículo dice así: su dinero en alimentarle a él y a su equipo de colaboradores.
Si los cristianos de Corinto gastasen parte de su dinero para
'18ou TpLTOV TOÜTO É:To[µws EXW Ü8Elv TTpos úµas, KUL
mantener a Pablo y los suyos, lo que harían no sería atesorar,
oú KUTavaptd¡aw· oú yap (T)TW TCI" úµwv (lAA(l úµas. oú
sino reducir sus ahorros, gastar. Pero no es esto lo que dice el
yap Ó<j)ELAEl TCI TÉKVa TOLS )'OVEÜO'LV 8T)O'UUpL(ELV aAACI ol
texto griego, del cual acabamos de dar una traducción literal.
)'OVELS TOLS TÉKVOlS. Lo que el griego dice carece realmente de sentido". A este res-
pecto es curioso lo que encontramos en el gran comentario de
He aquí la traducción española de la Biblia de Jerusalén:
E.-B. Allo. Su traducción del texto dice así: «Porque yo no
«Mirad, es la tercera vez que estoy a punto de ir a vosotros, busco lo que os pertenece, sino a vosotros mismos; pues no es
y no os seré gravoso, pues no busco vuestras cosas sino a el deber de los hijos atesorar para los padres, sino el de los
vosotros. Efectivamente, no corresponde a los hijos ateso- padres para los hijos»; en cambio, en el breve comentario que
rar (0T)aaup((ELV) para los padres, sino los padres atesorar hace al versículo, en el que no señala ninguna anomalía ni
para los híjos-. extrañeza, leemos: -Es normal que algunos padres, cuando
pueden hacerlo, gasten dinero por el bien de los hijos, más
La razón que Pablo esgrime para no serles gravoso es per- bien que lo contrario.".
fectamente razonable: le interesan sus personas, no sus bienes. Algo parecido tenemos en el comentario de Ph. E. Hughes.
Pero lo que ya no resulta tan razonable es que el Apóstol apele Resulta evidente el contraste entre la traducción de rots yovEÜO'LV
a una ley que parece contradecir el modo de proceder que trata 8l)aaupt(ELV, «atesorar para los padres», y el comentario: «Es un
de defender: que no son los hijos los que deben atesorar para los
padres, sino los padres los que deben hacerlo para sus hijos. Es
evidente que Pablo se refiere aquí a hijos pequeños. La extrañe- 42
Filón, Vit. Mosis II, 245. Citado por R. Bultmann, Der zueite Brief an
za que provoca la apelación a esta ley no se debe a la ley como die Korinther(KEK), Gottingen 101976, 235-236.
43
No caer en la cuenta de ello lleva a algunos autores a situaciones pin-
tal; lo verdaderamente extraño es la ausencia de conexión lógica torescas. Es el caso de F. Lang, Die Briefe an die Korinther (NID 7), Gottíngen
entre su razonamiento y la ley a la que apela. 6
' 1986, 353, que escribe: •Él aplica el dicho del 'atesorar de los padres para los

La cultura antigua tiene conocimiento de tal ley, que por hijos' a su relación con los corintíos-. Si Pablo, como padre, atesorase para sus
hijos, los corintios deberían correr con los gastos de su estancia, algo que quie-
otra parte es de sentido común. En Plutarco tenemos testimonio re evitar a toda costa. Como el mismo F. Lang dice después, Pablo -no sólo está
de ella: «Alguno dirá: 'Pero ellos preservan y atesoran (0T)aaup(- dispuesto a evitar los costes a la comunidad, sino a ofrecerse por su salvación-.
(ouaw) sus bienes para los hijos y los herederos'<". Y sin usar el « E.-B. Allo, Seconde Corintbtens (EtB), París 21956, 326s. Otros autores
dan la misma traducción de Allo, y tampoco reparan en la anomalía que resul-
ta. Véase entre otros V. P. Furnish, II Corintbians (AnB 32A), Garden City 1984,
41 Plutarco, Sobre el amor a la riqueza, 526 A. Citado por H. Windisch, 557-558; W. De Boor, Der zuette Brief an die Korinther (WS), Wuppertal 1978,
Der zueite Korlntherbrlef(KEK), Góttingen 91924, 399. 241; H. Lietzmann, An die Korintber. 158.
,...
42 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS INTRODUCCIÓN 43

deber de los padres proveer para sus hijos, no al revés, y yo soy significado de -tesoro-, aparece el sustantivo ~.,~,~- En hebreo
vuestro padre en el Evangelio; por tanto yo haré el gasto ... »45• Y bíblico y postbíblico encontramos el sustantivo .,~,~, -tesoro-, y el
más tarde se ratifica en esa interpretación al explicar la imagen verbo nxs, -atesorar-, para el hebreo postbíblico los diccionarios
del padre: «Él prefiere y elige ejercitar el privilegio de un padre, señalan la existencia de la forma piel. Estos dos mismos sustanti-
que es movido por amor a dar su patrimonio y a sí mismo por vo y verbo aparecen en arameo judiopalestinense y cristianopa-
sus hijos ... Este es un amor caro, pero corre con el coste 'muy lestinense, pero no aparecen ni en arameo bíblico ni en los tex-
gustoso', estando dispuesto no sólo a gastar, sino incluso a des- tos arameos palestinenses editados por Fitzrnyer-Harrington. El
gastarse totalmente por sus vidas-". diccionario de M. Jastrow señala para el verbo arameo .,~~ las
Esta extrañeza del verbo griego -atesorar- en este pasaje formas pael y su pasiva etpaal, -atesorar- y -ser atesorado»; y este
de Pablo tiene a nuestro juicio una explicación fácil: se trata de pael, usado como privativo, significará lo contrario de -atesorar,
una mala traducción de un piel/pael privativo. El piel -deno- ahorrar», es decir, -gastar-. ·
rninativo- -escribe P. Joüon- tiene a veces sentido -privativo-; Pero aquí es preciso tener en cuenta una peculiaridad
así de tDitD, -raíz-, se deriva el piel seres, -quítar la raíz, arran- sintáctica del arameo bíblico, sobre la cual llamó la atención W.
car-". Pero este piel privativo ha sido puesto de relieve de F. Stinespring hace ya bastantes años. Se trata del hecho de
manera especial en los estudios que a partir de los años cin- que, con frecuencia, en los textos arameos del AT los infiniti-
cuenta se han hecho de los textos hebreos, principalmente vos activos tienen significación pasiva; y nosotros añadiríamos,
poéticos, a la luz de las lenguas más hermanas, el fenicio y el o reflexiva". He aquí un caso en que Stinespring hace ver el
ugarítico. hecho sintáctico que expone: -En Dn 3,2, la Revised Standard
Para que se entienda bien qué es este piel privativo nada Version traduce: 'Then King Nebuchadnezzar sent to assemble
mejor que ofrecer un ejemplo. El piel hebreo i10::>, leído kissáh, [tv~::>r.:i'?] ... all the officials of the provinces to come to the dedí-
significa normalmente -cubrir-; así, Is 11,9 dice: -Porque llena está cation of the image ... '. En cambio, yo traduciría: 'Then King
la tierra de conocimiento de Yahvé, como las aguas cubren el mar Nebuchadnezzar sent word [n',rz,] for ... all the officials of the
(tl'0::>1:l tJ'', tl'r.l::>)•. Pero en Job 36,30 el perfecto de este mismo piel provinces to be assembled to come to the dedication of the
está utilizado como privativo, es decir, con el significado contra- image ... ' [Trasladado al castellano esta versión dice: 'Entonces
rio a -cubrir-, que es -descubrir-. Dice así el texto: -He aquí que el rey Nabucodonosor envió (n',rz,) palabra (= dio orden) para
el Altísimo derrama su luz y descubre las raíces (= los fondos) del que ... todos los oficiales de las provincias se reuniesen para
mar (i10::> tl'i1 'tDitD1)•48• venir a la dedicación de la estatua']. A mi juicio la validez de
esta traducción es demostrada por el versículo que sigue inme-
En arameo bíblico existe el sustantivo ~m, de origen persa, diatamente, en el cual el hecho de la realización de la orden
que significa -tesoro-, pero no aparece un verbo de la misma raíz del rey está expresado mediante un verbo principal pasi-
que signifique -atesorar-. En los textos arameos egipcios con el vo/reflexivo [participio de etpaall-.
La extrañeza del verbo griego 0JicraupL(Etv en este contex-
45 Ph. E. Hughes, Paul's Second Epistle to the Corinthtans (NICNT), Grand to desaparece leyendo tras él un infinitivo arameo de la forma
Rapids 1962, 462. pael de ,~~, usado como privativo y no con valor activo, sino
46 Ph. E. Hughes, Second Corintbians, 463. Cf. F. Lang, Die Briefe an di
reflexivo, -gastarse-, Según esto el original arameo de Pablo decía:
Korintber, 353. Sobre -atesorar- no dice nada, ni cae en la cuenta, aunque apa-
rece el contraste entre la traducción (Schatze sammelt) y el comentario donde
se alude a que -Paulus ist nicht nur bereit, der Gemeinde Kosten zu ersparen-, «Porque no tienen obligación los hijos de gastarse por sus
Cf. también R. Bultmann, Der zweite Brief an die Kortntber, 235-236; C. Wolff, padres, sino los padres por los hijos».
Der zueite Brief des Paulus an die Korintber (ThHK 8), Berlín 1989, 253-254.
47 P. Joüon, Grammaire de l'bebreu biblique, Rome 1923, § 52d.

4ª Esta es la traducción que ofrece A. C. M. Blommerde, Northwest 49


W. F. Stinespring, Tbe Active Inftnitiue untb Passiu Meantng in Btblical
Semitic Grammarandjob (BibOr 22), Rome 1969, 128s. Aramaic: JBL 81 (1962) 391-394.
44 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS

En el versículo siguiente el Apóstol usa dos veces el verbo CAPÍTULO 1: TEXTO SAGRADO Y COMENTARIO
griego que significa «gastar», 8arraváw. Tenían razón, por tanto, (2COR 1,13)
E.-B. Allo y Ph. E. Hughes al decir que el sentido que exige la
lógica del texto es más bien lo contrario de lo que dice. Es evi-
dente que el -gastarse- de Pablo por los corintios incluye el no
serles gravoso; pero este -gastarse y aún más, su desgastarse
implica mucho más que el dinero-".

Llegó Pablo a Corinto después del fracaso experimentado


en Atenas, y allí generó, con la ayuda de Silas y Timoteo, una de
las más vivas comunidades cristianas de la antigüedad. Un año y
seis meses permaneció en Corinto, según las noticias que da
Lucas en el libro de los Hechos de los Apóstoles (cf. 18,1-11). 11;
Singular e intensa fue la relación que se estableció entre el
Apóstol y esta comunidad; quizá en esto se distingue de las otras
iglesias fundadas por él. De hecho estuvo siempre atento a sus
progresos y dificultades a través de mensajeros enviados por la
misma iglesia o que actuaron a título personal51; y a ella volvió
con prontitud cuando la ocasión lo exigió52• No dudó en enviar a
Corinto en diferentes ocasiones a sus colaboradores más estre-
chos, procurando sostener de este modola fidelidad de la comu-
nidad y favorecer su edificación53• De igual modo mantuvo con
ella una intensa relación epistolar. De estas misivas tenemos en
el NT sólo dos, pero sabemos con certeza que envió al menos
otras dos, que no han llegado hasta nosotros". La lCor es la res-
puesta a una carta enviada al Apóstol, en que los fieles formula-
ban una serie de preguntas sobre algunos problemas concretos
surgidos en la comunidad: matrimonio y virginidad, el consumo de
la carne sacrificada a los ídolos, los carismas, la resurrección de la

51
Cf. lCor 1,11; 16,15-17.
52
Cf. 2Cor 2,3-5; 13,1.
5
' Cf. lCor 4,17; 16,10s.; 2Cor 2,13; 7,6-7.13; 8,16-18; 12,18; Hch 18,24-28;
19,1.
54
Cf. lCor 5,9; 2Cor 2,3-4; 7,8.12. Como señala acertadamente J. Becker,
Pablo, el apóstol de los paganos (BEB 83), trad. por M. Olasagasti Gaztelumendi,
Salamanca 1996, 224s.: -La correspondencia escrita del apóstol fue un fenómeno
insólito en la primera generación cristiana ... cabe afirmar con relativa seguridad
50 J. Lambrecht, Second Corirubians (SP 8), Collegeville 1999, 213. que el uso explícito de esa correspondencia fue una peculiaridad de Pablo-,
46 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS TEXTO SAGRADO Y COMENTARIO (2COR 1,13) 47

carne55• Los hechos que motivaron 2Cor no aparecen tan eviden- prisión sufrida en Éfeso59. En el v.12 dice Pablo que él -y sin
tes ni tampoco su contexto histórico; hay que deducirlos del duda también los demás predicadores del Evangelio-e- ha ido y
mismo escrito. Tarea nada fácil, dada la poca claridad respecto a venido por el mundo, especialmente «hacia vosotros, llevando no
los adversarios a que hace frente Pablo y por el hecho de que una sabiduría carnal, sino la gracia de Dios", es decir, el Evangelio
éste dé por sobreentendidas más cosas de las que dice explícita- de la bondad generosa de Dios. En el versículo siguiente explica
mente, porque los destinatarios las conocían ya suficientemente. por qué puede hacer esta afirmación y dice:
«La segunda carta a los Corintios -afirma K. H. Schelkle- pre-
senta muchos puntos confusos y oscuros, derivados sobre todo «Pues no os escribimos otra cosa que lo que leéis y com-
del hecho de que Pablo se contenta, muchas veces, con simples prendéis, y espero comprenderéis plenamente, como ya
alusiones a circunstancias complejas, que los corintios entendían, nos habéis comprendido en parte, que somos nosotros el
desde luego, pero que no están claras para nosotros. Así no motivo de vuestro orgullo, lo mismo que vosotros seréis el
vemos bien quiénes eran exactamente los adversarios con los que nuestro en el día de nuestro Señor Jesús» (v.13-14)60•
Pablo contendía en su carta, ni sobre qué versaba la vehemente
oposíción-". La complejidad de la carta, las dificultades de com- Ni en el texto griego ni en esta versión aparece clara la rela-
prensión que contiene, han llevado a algunos estudiosos a suge- ción de lo que aquí se dice con lo afirmado anteriormente: ¿cómo
rir que 2Cor es el resultado de una compilación de escritos pau- puede el Apóstol considerar una prueba de que en todas partes
linos diferentes57• Ante semejante situación es explicable el que se ha transmitido el Evangelio recibido de Dios el hecho de que
haya considerado 2Cor como la epístola más difícil del Nuevo escriba sólo lo que leen y comprenden sus destinatarios? Parece
Testamento". como si Pablo hubiera introducido aquí otra idea, como si inten-
La carta, después del saludo habitual, comienza con una tara responder a alguna preocupación o dificultad que súbita-
alabanza al Padre por el consuelo recibido en la última tribula- mente hubiera recordado.
ción; una adversidad de características dramáticas, ya que puso al El significado de la frase del v.13 --que no escribe otra cosa
Apóstol en peligro de muerte. Aunque el texto no especifica este distinta de lo que leen los fieles de Corinto=-, en su sentido más
grave peligro, se ha propuesto la revuelta de los plateros o una obvio, resulta una perogrullada, ya que sólo se puede leer lo que
está escrito; aquello que no se ha expresado en la redacción en
todo caso se podrá sobreentender, pero de ningún modo leer.
55 Pablo alude explícitamente a este escrito en lCor 7,1. Esta circunstan- Además, es lógico suponer que el Apóstol escribió para comunicar
cia explicaría también la estructura de la carta (cf. lCor 7,1.25; 8,1; 12,1; etc.). algo, para explicar algún argumento, e intentaría redactar con clari-
Los estudiosos coinciden en afirmar como motivo inmediato de la epístola lCor dad suficiente para que sus destinatarios comprendiesen sin difi-
esta consulta de los cristianos de Corinto, junto con las noticias recibidas a tra-
vés de la gente de Cloe. Véase, por ejemplo, A. Wikenhauser-J. Schmid,
cultad. Suponer que obró de modo diverso no tendría sentido.
Introducción al Nuevo Testamento (BH 36), trad. por C. Ruiz Garrido, Barcelona Ahora bien, esto es tan elemental que resulta sorprendente la nece-
1978, 640s.; J. Becker, Pablo, 195s. sidad de que el Apóstol lo dijera de modo explícito. Semejante afir-
56 K. H. Schelkle, Segunda Carta a los Corintios (El Nuevo Testamento y
mación, además, resulta chocante con el contexto: es difícil admitir
su mensaje 8), trad. por J. M. Villanueva Salas, Barcelona-Madrid 1969, 13.
57 Para un estado de la cuestión puede consultarse cualquier comentario que Pablo introduzca tal nimiedad dentro de un párrafo, escrito con
reciente a 2Cor. Véase también G. Bornkamm, Paulus (WK 119), Stuttgart 41979, gran solemnidad, sobre el ministerio evangélico en el mundo, y de
246-248; P. Vielhauer, Geschtchte der urcbristlicben Iiteratur. Einleitung in das forma especial en la comunidad de Corinto. Hemos de suponer que
Neue Testament, die Apokryphen und die Apostoliscben Vttter, Berlín '1978, 143-
155; J. Becker, Pablo, 198.-202.263-269.
en estas palabras se oculta un significado no visible a primera vista.
58 Véase, entre otros, E.-B. Allo, Seconde Corinthiens, v; W. H. Bates, 1be
59
Integrity of II Corintbtans: NTS 12 (1965-66) 56; W. C. Van Unnik, Reiseplane Cf., por ejemplo, C. Kruse, Tbe Second Bpistle of Paul to the Corin-
und Amen-Sagen, Zusammenhang und Gedankenfolge in 2. Korintber I, 15-24, tbians. An Introduction an Commentary (TNTC), Grand Rapids '1989, 68s; J.
en Sparsa Collecta. Part One: Evangelia, Paulina, Acta (NT.S 29), Leiden 1973, Becker, Pablo, 198s.
60
144; G. Bornkamm, Paulus, 87; J. Becker, Pablo, 204. Hemos utilizado la traducción española de la Biblia de Jerusalén.
48 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS TEXTO SAGRADO Y COMENTARIO (2COR 1,13) 49

l. El supuesto reproche de los corintios que parece decir no es lo que realmente piensa-". La afirmación
del v.13 sería así una frase lapidaria contra esta opinión difundi-
Los estudiosos, en general, sostienen que estas palabras se da entre los cristianos de Corinto. Y concluyen: el verdadero sen-
han de leer a la luz de las relaciones en que se halla el Apóstol tido de la frase OU yap a.A.A.a ypá<j>oµEv ÚµLv GA.A.' ~ Q ci.va-
con la comunidad de Corinto. En su opinión, cuando Pablo YLVWOKETE ~ KaL érn ywwaKETE se desvela por completo si la
redactó esta 'misiva la comunidad de Corinto se había distancia- consideramos como la afirmación taxativa de que en sus escritos
do de él; el ambiente que reinaba en aquel momento era de rece- él no se refería a otra cosa distinta de lo que sus destinatarios
lo y crítica respecto a su persona a causa de la predicación de podían leer y comprender. Con dicha clave de lectura, no es
otros misioneros venidos de fuera. Bastaría leer entre líneas esta extraño que se haya sostenido que este versículo inicia una apo-
situación para descubrir que aquí el Apóstol hace frente a los logía: «La forma de esta perícopa, afirma R. P. Martín, es la de
reproches y recelos de los cristianos de Corinto61. Sólo así --con- apología. Pablo está claramente a la defensiva, y necesita esta-
cluyen- las palabras del v.13 adquieren su pleno sentido. He blecer sin ambigüedad que sus motivos pasados en relación con
aquí cómo se expresa al respecto uno de los comentaristas más los corintios han sido siempre bien intencionados y sinceros, es
recientes: decir, sin doblez . 64•
Es preciso reconocer que, por lo que respecta al verbo ou
«Lo que os escribimos en modo alguno es diferente a lo que ypá<j>oµEv la referencia a las cartas de Pablo es clara. Por otra
leéis (civaywwaKETE) o podéis entender (Ém ywwaKETE). parte, la presencia del verbo civaywwaKw, que significa «leer en
Esto sugiere que Pablo ha sido acusado de oscuridad deli- voz alta, en público-, podría tener una alusión a la lectura de las
berada en su modo de escribir las cartas con el fin de ocul- cartas paulinas en las asambleas, pues el método usual de dar a
tar intenciones solapadas. O bien a Pablo se le ha repro- conocer los escritos que el Apóstol enviaba a las comunidades
chado el decir lo contrario de lo que píensa-". fue sin duda su lectura pública65• A veces el mismo Pablo manda
explícitamente que las misivas recibidas sean leídas en público a
Según esta interpretación, Pablo aludiría aquí a sus escritos todos los hermanos=. Sin embargo, el Apóstol no especifica el
intentando defenderse de la acusación de que sus cartas eran difí- motivo de por qué alude a sus escritos. La interpretación soste-
ciles de entender porque escondía deliberadamente su verdade-
ra intención. Así, el juicio negativo introducido por otros predi-
cadores encontraría un argumento a su favor en la forma taimada 63
Cf. A. Plummer, Second Corintbtans, 26. Semejantes comentarios pue-
y ambigua que según éstos el Apóstol tenía de redactar sus misi- den leerse también en K. H. Schelkle, Segunda Carta a los Corintios, 40; C. K.
Barrett, Second Cortntbians, 73. Aunque éste es el reproche que se encuentra
vas, «en las que uno tiene que leer entre líneas para ver que lo con más frecuencia en los comentarios a esta carta, al ser considerados estos
versículos como un pequeño resumen de las acusaciones a las que responderá
61 Para una descripción detallada de esta supuesta situación véase, entre con detenimiento a lo largo de todo el escrito, se han leído también en ellos
otros, E.-B. Allo, Seconde Corinthiens, 20.22; A. Wikenhauser-J. Schmid, Intro- otras alusiones. Entre otras, se ha sugerido la de no cumplir las promesas que
ducción al NI', 654-660; R. P. Martín, 2 Corintbians (WBC 40), Waco 1986, Iii- hace, en concreto, la de su viaje; o la de actuar con esquemas carnales en su
lxi; J. Becker, Pablo, 197-204; relación con la comunidad.
64
62 Cf. R. P. Martín, 2 Corintbians, 20. En el mismo sentido, véase también, R. P. Martín, 2 Corinthtans, 19.
65
A. Plummer, A Critica/ and Exegetical Commentary on the Second Bpistle o/ St Este es el valor propio de este verbo como podemos ver por los voca-
Paul to_ the Corinthians (ICC), Edinburgh 1915, 26; E.-B. Allo, Seconde bularios. Es más, según C. K. Stockhausen, Mases' Veil and the Glory o/ tbe New
Corintbiens, 21s.; H. Windisch, Der zueue Kortntberbrief 56s; H. Lietzmann, An Convenant (AnBib 116), Roma 1989, 74 nota 68, este verbo no se refiere a una
die Korintber, lOls.; C. K. Barrett, A Commentary on the Second Epistle to the lectura privada e individual. Véase también P. Vielhauer, Gescbtcbte der urcb-
Corintbians (BNTC), London 1973, 73; V. P. Furnish, II Corinthians, 130s.; F. rtstlichen Literatur; 62. Recuérdese, por otra parte, que el analfabetismo estaba
Lang, Die Briefe an die Korintber, 256; L. Belleville, Rejlections o/ Glory. Paul's muy extendido en la antigüedad, sobre todo entre los estratos más bajos de la
Polemical Use o/ the Moses-doxa Tradition in 2 Corinthians 3, 1-18 (JSNT.S 52), sociedad, de donde parece procedían no pocos miembros de la comunidad de
Sheffield 1991, 138; M. E. Thrall, A Critica! and Exegetical Commentary on tbe Corinto (cf. lCor 1,26-28; 7,21).
66
Second Epistle to tbe Cortnthians (ICC) I/1, Edinburgh 1994, 133s. Cf. lTes 5,27 y Col 4,16.

50 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS TEXTO SAGRADO Y COMENTARIO (2COR 1,13) 51

nida por la mayoría de los estudiosos, por tanto, ni surge del v.13 quilizado acerca de la situación de la comunidad. Y cuan-
ni del contexto, sino de una cierta reconstrucción que ellos hacen do a Tito le entregó la carta en la forma en que ésta ha lle-
de los antecedentes y motivos de 2Cor. gado hasta nosotros, el tono de la misma, principalmente
Sin detenernos en consignar las diferencias de detalle en las en su última parte, muestra que el Apóstol tenía aún razón
teorías propuestas, he aquí un breve resumen de las circunstan- sobrada para sentir preocupación. No sólo tiene que defen-
cias que, al parecer de estos estudiosos, originaron esta epístola. derse contra manifestaciones de descontento de la comuni-
Poco después de dejar Pablo Corinto, se introdujeron algunos dad hacia él... Pablo se había dado cuenta entretanto de
predicadores ajenos a los círculos paulinos, probablemente pro- que, en el seno de la comunidad, tenía influyentes enemis-
venientes de Jerusalén, que sembraron entre los cristianos de esta tades, lo cual había contribuido a que empeorase radical-
comunidad el recelo sobre su ministerio y autoridad apostólica. mente la situación con respecto a la que existía cuando
Los argumentos esgrimidos por estos adversarios debieron tener escribió 1 Cor»71•
su peso, pues entre los corintios se comenzó a cuestionar la auto-
ridad de Pablo. La situación creada, si nos atenemos al deseo Así pues, las dificultades internas que existían en la comu-
inmediato del Apóstol de regresar a Corinto al conocer lo suce- nidad de Corinto, y que quedaron reflejadas en la primera misi-
dído", debió ser peligrosa. Pero lo que había pensado como va", adquirieron un cariz más peligroso a causa de esta crítica a
remedio sirvió sólo para agravar la situación: a su llegada, no sólo su misión apostólica: con ocasión de ella corría el riesgo de per-
es recibido con frialdad en la comunidad, sino que alguien le der definitivamente la obediencia y el amor de esta comunidad.
humilla públicamente". Derrotado y entristecido, Pablo se aleja Ateniéndonos, pues, a la opinión generalizada de los estudiosos,
dejando campo libre a sus oponentes. No obstante, queriendo esta última carta pretende no sólo reparar los daños ocasionados
poner algún freno a esta labor destructiva, escribe una carta en a la siempre difícil relación con la iglesia de Corinto, sino sobre
términos severos, que hizo llegar a Corinto por medio de su cola- todo conjurar el nuevo peligro y restablecer el orden.
borador Tito". Su efecto, según la información que éste trae des- Sin embargo, si leemos con atención esta epístola, nos
pués de su misión, fue altamente positivo". El Apóstol se alegra vemos obligados a reconocer que Pablo es poco explícito res-
de las buenas nuevas recibidas, pero reconociendo que existen pecto a los problemas que pretende afrontar en ella. Como
todavía algunos problemas sin resolver, decide hacerles frente hemos dicho, con frecuencia da por sobreentendidas más cosas
escribiendo esta carta, que al mismo tiempo sirve para preparar de las que expresamente dice; cosa natural en una carta. Las alu-
su tercer viaje a esta comunidad. La segunda carta a los Corintios, siones a las circunstancias que la originaron son rápidas, como
según esta difundida versión de sus antecedentes, es una misiva de pasada, del todo insuficientes para poder definir a primera
dirigida a los miembros de la comunidad con el fin de mejorar vista la situación de la comunidad, el contexto histórico-teológico
las relaciones existentes. He aquí, por ejemplo, la explicación que de las críticas y la identidad de los adversarios; en una palabra, lo
ofrece uno de los manuales más conocidos, la Introducción al que constituye la trama de este escrito paulino. Por ello, es difícil
Nuevo Testamento de A. Wikenhauser-J. Schmid: evitar la impresión de que esta reconstrucción de los anteceden-
tes se ha logrado armonizando detalles discrepantes, y suavizan-
«El hecho de que Pablo, ahora, no se ponga inmediata- do o prescindiendo de afirmaciones contenidas en la carta que
mente en camino para Corinto, sino que escriba primero no encajaban bien en el marco descrito. Estos elementos distor-
una carta a la comunidad y la envíe por medio de Tito, sionadores han sido ignorados, como sucede en algunas excava-
demuestra que el Apóstol no estaba aún plenamente tran-
71
A. Wikenhauser-J. Schmid, Introducción al NT, 658. Una pequeña
67 Cf. 2Cor 12,14; 13,1-2. introducción a la correspondencia de Pablo con esta comunidad, leída desde
68 Cf. 2Cor 2,1.5-11. esta clave, es R. Pesch, Paulus eampft um sein Apostolat. Drei wettere Briefe an
69 Cf. 2Cor 2,3-4; 7,8.12. die Gemetnde Gottes in Korintb, Freiburg 1987.
72
7° Cf. 2Cor 7,6-7. Cf. 1,10-13; 4,1-21.

52 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS TEXTO SAGRADO Y COMENTARIO (2COR 1,13) 53

ciones arqueológicas: aquellas piedras o restos que no encajan en <lose en expresar los motivos por los que es preciso ser genero-
el nuevo ordenamiento son dejados a un lado. Y así siempre sos y en dar las indicaciones concretas para la recaudación (8,1-
queda la duda acerca de la exactitud de la presentación ofrecida 9,15). Es cierto que algunas de estas extrañezas suelen explicar-
por los estudiosos, es decir, de la verosimilitud de la realidad his- se afirmando que 2Cor es una colección de varias cartas. Pero, a
tórica descrita. nuestro juicio, este modo de proceder en la investigación es inad-
He aquí algunos de los elementos discordantes olvidados. misible, sobre todo porque no escapa a la acusación de moverse
En primer lugar, es evidente el vivo amor que profesaba Pablo a en un círculo vicioso. Por una parte, se intenta justificar esta
los cristianos de Corinto; en varios pasajes del escrito encontra- reconstrucción histórica apelando a las aparentes contradicciones
mos expresiones llenas de afecto para estos hijos suyos73• Es más, de talante y estilo que manifiesta el Apóstol a lo largo de su carta;
a veces manifiesta un celo apasionado por defenderlos de un y por otra, el contexto histórico resultante se utiliza como clave
peligro que les amenaza, lucha por evitar un mal que se cierne interpretativa de las dificultades existentes en el escrito. Estamos
sobre ellos". Por otro lado, aunque es verdad que la mayor parte ante dos problemas distintos, que hay que abordar de forma
del escrito es una defensa de su apostolado, si tenemos en cuen- independiente. La cuestión de la unidad debería dilucidarse
ta algunas expresiones contenidas en las· secciones 3-6,10 y 10- mediante argumentos de tipo lingüístico y de contenido y sólo
13, hemos de reconocer que algunas de ellas parecen indicar que puede ser afrontada con alguna garantía de éxito tras haber
el alegato está dirigido a un grupo distinto de los cristianos de su alcanzado una traducción clara y completa de todos los capítulos
comunidad. Ciertamente es difícil compaginar las expresiones de la epístola, sin interferencias de hipotéticas reconstrucciones
tajantes, incluso violentas, con que se opone a aquellos que le históricas hechas a partir de un texto del que no se han resuelto
critican y las expresiones de orgullo y alegría, de amor apasiona- las anomalías.
do, que brotan de su pluma cuando se dirige a los corintios.
Como también es sorprendente que, dirigiéndose a los miembros
de una comunidad surgida en una ciudad de cultura y mentali- 2. Problemas y oscuridades persistentes en 2Cor 1, 13
dad paganas, utilice en la apología de su apostolado argumenta-
ciones y conceptos típicamente judíos y apele a sus orígenes La necesidad de iluminar la abrupta afirmación del v.13 ha
hebreos como dato decisivo en la defensa75• De igual modo favorecido que los estudiosos hayan dado crédito a la sugerencia
hemos de reconocer como improcedente, si no equivocado, de que aquí el Apóstol se está defendiendo de la crítica de la
abordar la cuestión de la colecta en una carta dirigida a solucio- comunidad respecto a su forma de escribir; aunque nada del con-
nar una situación adversa, incluso en un ambiente de franca des- texto inmediato obliga a esta interpretación del difícil texto. Es
confianza. Si elige esta ocasión para recordar la colecta en favor significativa, en este sentido, la dificultad que experimenta M. E.
de los pobres de Jerusalén, hemos de reconocer en el Apóstol Thrall para encontrar un motivo adecuado que justifique esta
una inconsciencia o ignorancia de la gravedad de la situación. brusca alusión de Pablo a sus escritos; dificultad que le ha !}eva-
Cuestación que, por añadidura, aborda explícitamente, deteníén- do a proponer varias sugerencias sin decidirse claramente por
ninguna. He aquí sus propias palabras:
73
Véase, por ejemplo, 2Cor 2,2-4; 7,3-4.14-16; 8,7s.; 9,2s.; 11,11; 12,14s.
1
• Cf. 6,14s.; 11,2-4.20. «Ya que el verbo está en tiempo presente [oú ypácpoµEv],
75
Puede consultarse 2Cor 3-4; 6,16-18; 11,22. J. A. Fitzmyer, G/ory reflec- Pablo se está refiriendo obviamente a toda su correspon-
ted on the Pace of Cbrist (2 Cor 3: 7-4:6) and a Palesttnian Jewish motif: ThS 42
(1981) 631, se sorprende de que en las cartas dirigidas a los Corintios se con- dencia con Corinto, incluida esta carta. Pero puesto que
serve la expresión aramea marana tba (lCor 16,22), se utilicen fuertes elemen- está respondiendo a una crítica, sin duda tenía a la vista
tos midráshicos (lCor 10,1-5; 2Cor 3,7-4,6), se recoja una composición de testi- pasajes concretos de sus escritos del pasado, en los que
monio (2Cor 6,14-7,1) y alusiones a la angelología judía (lCor 11,10),- afirma:
-Uno no esperaría que tales elementos fueran apreciados en comunidades cris-
-se decía- no había expresado claramente su sentido, o
tianas de semejante trasfondo gentíl-. lo que decía no era lo que pensaba. ¿Está pensando en la

54 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS TEXTO SAGRADO Y COMENTARIO (2COR 1,13) 55

carta escrita en la aflicción (2,3-4; 7,8-12)? Parece que no, tristeza entre los fieles de Corinto, según afirma explícitamente el
pues por lo que a él respecta, esta carta había sido leída y Apóstol en 2Cor 7,8: «Porque si con la epístola os entristecí, no
entendida y había producido el efecto deseado. Por otra me pesa» (cf. v.8-12). La franqueza con la que debió expresarse
parte, la carta a que se refiere en lCor 5,9 había sido cier- en aquel escrito, o quizá los términos tajantes y duros que debió
tamente mal interpretada, y podría estar en el pensamiento utilizar para reclamar a la comunidad, parece fueron la causa de
de Pablo. Otra posibilidad es que esté aludiendo a lo que esta pena. Ahora bien, en este caso, la única recriminación que
había dicho acerca de sus planes de viaje en lCor 16,5-7, se podía hacer a su forma de escribir sería su sinceridad a pasio-
puesto que había dejado de hacer la prolongada visita a nada o su dureza al expresar sin dobleces su pensamiento. En
Corinto allí prometida. Por añadidura, se podría decir que realidad, ésta es la única crítica que recoge Pablo en otro pasaje
en lCor 9,12-18 había dado una impresión de su gusto, o de 2Cor: -Porque hay quien dice que las cartas son duras y fuer-
mejor repugnancia, a aceptar ayuda de otras iglesias, que tes» (10,10). Sorprendentemente, los adjetivos que usa el Apóstol
había causado desorientación. Allí rechaza categórica- para definir sus cartas son muy distintos de los que uno espera-
mente el apoyo financiero, pero sus lectores podían cono- ría, si 2Cor 1,13 fuera un intento de rechazar la acusación de que
cer muy bien el apoyo dado por los macedonios durante escribe con doblez y ocultando su pensamiento; algo que Pablo
su estancia en Corinto (2Cor 11,7-11). A ellos, no a él, rechazó con energía en su anuncio del Evangelio78• Así pues, si
pudo parecer que se daba una gran distancia entre lo que hubiera que hacer algún -reproche- al modo de escribir Pablo sus
entendían que había dicho y lo que sabían que había misivas, versaría sobre su voluntad decidida en afrontar los pro-
hecho-". blemas y solucionarlos, como pone de manifiesto el comentario
de la comunidad al que nos hemos referido. En 2Pe leemos una
La variedad de sugerencias hecha por M. E. Thrall pone de afirmación que, sin detenerse a pormenorizar la causa, parece
manifiesto el poco peso que ella misma percibe en los motivos sostener la existencia de una dificultad real en la comprensión de
presentados por los estudiosos. Pero al menos una cosa es clara: los escritos paulinos: -Es lo mismo que hablando de esto enseña
si el Apóstol alude a sus cartas, el reproche tiene que estar en (Pablo) en todas sus epístolas, en las cuales hay algunos puntos
relación con sus cartas, no con sus actuaciones. Y si es difícil de difícil ínteligencía- (2Pe 3,16). Sin embargo, la acusación a la
encontrar algún dato evidente que aclare la supuesta acusación que Pablo hace frente en 2Cor 1,13 no puede ser esta misma que
que le dirigen sus fieles de Corinto, tampoco en ningún otro lugar tenemos en 2Pe; de haber sido esa, el texto de la réplica del
de este escrito encontramos una nueva alusión a esta censura de Apóstol hubiese sido muy distinto de lo que ahora leemos en el
su forma de escribir. Y resulta llamativo este modo de proceder griego79•
si tenemos en cuenta que, al parecer, esta crítica hirió profunda- Pero no son estos hechos los únicos que militan contra la
mente a Pablo hasta el punto de sentir la necesidad de desmen- hipótesis defendida por la mayoría de los estudiosos. Resulta tam-
tirlo desde las primeras frases de su carta. Ni siquiera se hace eco bién problemático, en tal hipótesis, el cambio de ánimo que se
de este reproche cuando alude explícitamente a la opinión que supone sufrió Pablo en la redacción del primer capítulo de su
tenían los corintios de sus escritos. Es verdad que estos pasajes carta. El Apóstol ha expresado previamente con claridad el afee-
son muy pocos, pero resultan decisivos para discernir la solidez
de la interpretación generalizada entre los estudiosos. En el capí- recibido; aquí se habla de una carta anterior. Por eso, los aoristos no son epis-
tolares, como si Pablo escribiera pensando en el momento en el que los desti-
tulo segundo, por ejemplo, menciona un escrito anterior, redac- natarios leyeran la- carta. Cf. en este sentido E.-B. Allo, Seconde Corintbiens, 34-
tado en medio de «una gran tribulación y ansiedad de corazón 36.40 y su excursus La lettre -écrite dans les larmes-, pp. 68-73.
78
con muchas lágrimas» (v.3.4.9)n. Su lectura fue causa de una gran Cf. 2Cor 4,2; 5,11.
79
Pablo parece reconocer la existencia de alguna dificultad de com-
Cf. M. E. Thrall, Second Corintbians, 133s.
76 prensión en otros pasajes (cf. lCor 4,14; 5,9s.). Pero ningún caso induce a pen-
En 2Cor 2,3-9 y 7,8-13 se alude al mismo escrito y a los efectos que ha
77 sar que esta circunstancia fue utilizada para acusar al Apóstol de mala intención
producido. Por tanto, no se puede identificar con la 2Cor, que todavía no han y, por tanto, que éste tuviera la necesidad de defenderse del reproche.
56 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS TEXTO SAGRADO Y COMENTARIO (2COR 1,13) 57

to que profesa a la comunidad y la confianza que tiene en ella: los corintios tienen problemas para entender completamente lo
les escribe como a personas queridas y asociadas a su ministerio que escribe. En este caso, lo afirmado aquí estaría en evidente
misionero (v.3-11). Los cristianos de Corinto están perfectamente contradicción con lo escrito inmediatamente antes, es decir, que
informados de sus andanzas evangélicas, como se puede deducir el sentido de lo que escribe se capta con facilidad en la lectura,
de estos versículos, en que se alude a un suceso que para noso- y favorecería la opinión que intenta despejar con la lapidaria afir-
tros no es patente, mientras que para ellos bastó una rápida refe- mación del v.13. Si él mismo reconoce que los corintios sólo
rencia para saber de qué se trataba. Nada hace presagiar, por comprenden en parte, no podría decir de ningún modo que escri-
tanto, en estas primeras líneas de la misiva el ataque sin cuartel be lo que leen y entienden los destinatarios. Es decir, que basta
a los destinatarios de la misma; ningún rastro de reproche y queja leer lo que está escrito para entenderlo. Para resolver esta para-
a sus queridos hijos de Corinto". Inmediatamente después, como doja, los estudiosos atribuyen a la frase un significado distinto del
ciclón repentino, cambia de forma súbita: el afecto paternal se literal. En su comentario a este escrito paulino, R. Bultmann afir-
muda en dolor resentido, la unidad se quiebra por la deseen- ma: «Como los corintios de hecho le entienden mal o sólo a
fianza y el reproche. Comentando estos versículos, E.-B. Allo afir- medias, el ~ KaL ETTL ywwcrKETE tiene el sentido: 'como vosotros,
ma: -De repente, después de una conmovedora llamada a la uni- con buena voluntad, debéis y podéis entender'v=. Pero obrar así,
dad de los corazones y oraciones, henos aquí [v.13-14) arrojados es salirnos de la literalidad, obligando al texto a decir lo que
en debates afectuosos pero complicados.". Esta mudanza repen- nosotros queremos que diga. A nuestro juicio, la causa de que los
tina resulta incongruente. ¿No será un signo más de que la inter- exegetas se vean forzados a no respetar la literalidad del texto se
pretación ofrecida por la mayoría de los estudiosos no responde halla justamente en la lectura que realizan de este versículo pau-
a la realidad? lino: que aquí tenemos una justificación de su modo oscuro y
Sin duda, la mayor objeción que se puede oponer a esta ambiguo de escribir. En realidad, si hubiera sido ésta la intención
exégesis es la incapacidad de ofrecer una lectura coherente del de Pablo, lo lógico habría sido que retomara explícitamente
pasaje. Aquí -se dice- Pablo sale al paso del malestar que exis- aquellos pasajes en los que sus destinatarios creían descubrir tal
tía entre los cristianos de Corinto porque no comprendían bien intención. Pero en los versículos siguientes aborda únicamente el
aquello que el Apóstol les escribía, debido a su forma de redac- retraso del viaje; es decir, algo que ha sucedido, no algo que han
ción. Quizá el hecho de que Pablo hable poco después de que leído". De igual modo la carta, al oponerse a la actuación de los
comprenden en parte y de su deseo de que comprendan total- adversarios, responde a sucesos, no a intenciones o susceptibili-
mente, ha propiciado la sugerencia de que este versículo contiene dades heridas.
una alusión a la queja de los cristianos de Corinto sobre la dificul-
tad de comprensión que encontraban en sus cartas. Curiosamente,
82
sin embargo, el Apóstol no alude explícitamente a ninguna de R. Bultmann, Der zweite Brief an die Korintber; 39s. De igual modo,
para evitar este sinsentido, algunos autores introducen palabras que no existen
estas dificultades de comprensión ni a los pasajes que pudieron en el texto; véase, entre otros, A. Plummer, Second Epistle to the Cortntbians, 26:
originarlas. -lo que leéis, o incluso reconocéis como verdadero, H. Windisch, Der zweite
1 Se ha intentado arrojar luz sobre nuestro difícil texto par- Korintberbrief 57, que, para desvanecer la extrañeza, sugiere añadir, a la expre-
1
sión Kal érn yLvúÍO"KETE, con una interpretación sencilla o con buen ánimo; V. P.
tiendo de la aparente distinción que hace el Apóstol entre un Furnish, JI Corintbians. 130: -les ha escrito -y escribe- sólo lo que pueden
comprender imperfecto y otro perfecto. Pero resulta sorprenden- leer y entender fdctlmente-, R. P. Martín, 2 Corintbians, 20: -lo que los corintios
te que con este modo de expresarse Pablo parezca admitir que pueden entender de buena gana».
83
Ya hemos visto que en el v.13 normalmente se lee una defensa de la
acusación de escribir con dobles intenciones. Pero, como veíamos en la cita de
'° Cf. 2Cor 2,2-4; 7,3-4.14-16; etc. M. E. Thrall, los estudiosos suelen proponer otros motivos. También se consi-
81
E.-B. Allo, Seconde Corinthíens, 20. Poco antes, al estudiar los v.3-11, dera origen de las supuestas dificultades existentes en la relación del Apóstol y
había reconocido: -Nada recuerda aquí las relaciones enturbiadas ni hace pre- su comunidad el hecho de que tuviera que posponer una visita anunciada a los
sentir los reproches que asomarán pronto discretamente, para estallar con vehe- corintios (1,15-24). A nuestro entender, cambiar de planes porque surgen impre-
mencia al final de la carta- (p. 7). vistos o se dan algunas circunstancias que así lo aconsejen es algo que sucede
58 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS TEXTO SAGRADO Y COMENTARIO (2COR 1,13) 59

3. El contenido de las epístolas paulinas senta la misma construcción que el de Juan que acabamos de leer
y comentar. Dice el profeta: «¿Dónde está tu rey, para que te salve?
A nuestro juicio, la extrañeza del griego en este versículo, ¿Dónde están todos tus príncipes y gobernantes, acerca de los
no por la gramática sino por el sentido, se debe a una defectuo- cuales dijiste: 'dame un rey y príncipes' (D'iilJl 7?0 '?-i1Jn mo~ ita~)?».
sa traducción del original arameo, cuyo mecanismo pasamos a Este fenómeno sintáctico y estilístico no es una cosa rara en
exponer. En el griego que tenemos delante, el adjetivo a)),a y el hebreo y arameo, sino algo que aparece con frecuencia en los
relativo a funcionan como objeto directo, en acusativo natural- textos semíticos.
mente, del verbo «escribir» (ypá<j>oµEv), y esto es lo que hace el Por otra parte, el texto griego del versículo, oú yap éína
texto extraordinariamente raro. Pero en hebreo y arameo, además ypá<j>oµEv úµ1v ci),)..' ~ a avayLVWGKETE ~ KaL ÉmywwaKETE, en
de lo que suele llamarse el acusativo directo, es decir, el objeto traducción fielmente atenida al original, da este resultado:
directo de un verbo transitivo, existe lo que suele llamarse acu- «Porque no os escribimos otras cosas sino las que leéis, o también
sativo indirecto, del cual se dan muchas variedades según el conocéis». ¿Hace más sentido el conjunto, o resulta menos estri-
matiz que mediante él se significa. Entre estas variedades existe dente, con esta adición final? Salta a la vista que no. El arameo
el llamado acusativo de especificación,· cuyo significado debe que puede esconderse tras este inciso de tres palabras, y que sin
expresarse, en la traducción a una lengua moderna, mediante las duda se esconde, es: Jlll1Jn r¡~,. El significado que tiene con más
preposiciones -acerca de, de», u otra que se adapte más al con- frecuencia la partícula r¡~ es -tarnbíén-, por eso es explicable que
junto del contexto". Veamos dos ejemplos de este tipo de acu- el traductor eligiese esta partícula-adverbio para traducirla. Pero
sativo. entonces ya no podía usar esta partícula griega para traducir el l
Dentro del NT griego, en Jn 8,54, dice Jesús: -Si yo me glo- que precede ar¡~, y por ello recurrió a la partícula disyuntiva f],
rifico a mí mismo, mi gloria no es nada; es mi Padre el que me "º", valor que puede tener también el, arameo. Como ejemplo de
glorifica, de quien vosotros decís: 'es nuestro Dios' (ov úµE1.s )...É- ello, he aquí este texto de un papiro arameo citado por E. Vogt:
YETE cm 0Eos- ~µwv fonv)•. A primera vista pudiera pensarse -En mi nombre ... o en el nombre de mis hijos ( 'J:::J DtD:::Jl ... 'r.ltll:::J)•.
que el acusativo masculino ov, -el cual-, es el objeto directo del Sin embargo, el valor que tenía aquí la partícula , era el copula-
verbo -decir-. Pero no hay tal; el objeto de este verbo es la breve tivo, •y•. En cuanto a la partícula r¡~, su significado más común,
proposición introducida por el oTL recitativo (que no se traduce); como hemos dicho, es -tarnbién-, pero es usada de igual modo
lo que los oyentes de Jesús dicen es que Dios es su Dios. Por ello como partícula enfática-aseverativa, cuya correspondencia caste-
es preciso entender el relativo en acusativo como versión de un llana debe ser un adverbio que dé énfasis al verbo correspon-
acusativo de especificación arameo, traduciendo: «acerca del cual diente, por ejemplo, «perfectamente, verdaderamente, etc.". Para
decís ... •. Esta es la traducción que nosotros hemos ofrecido antes. ilustración de este valor enfático reproducimos una frase de otro
Veamos ahora un caso de relativo hebreo en acusativo de especi- papiro egipcio citado por E. Vogt: -Doy a mi hija la casa ... verda-
ficación, que aparece en Os 13,10, un texto que a todas luces pre- deramente se la doy (i1? n:::Ji1' i1J~ r¡~) .. 85• Teniendo en cuenta estos
valores de las partículas arameas, pasamos a ofrecer la versión
castellana del enigmático versículo:
con frecuencia. Pensar que esto fue ocasión de una división o de grave dificul-
tad en las relaciones nos parece sencillamente desproporcionado. Despro-
porción que resalta aún más cuando uno percibe la fuerza y la belleza con las «Porque no os escribimos acerca de otras cosas sino de las
que se expresa Pablo en esta carta y la nimiedad de los reproches que, se dice, que leéis, y perfectamente conocéis".
fueron su origen. Algo muy parecido podríamos comentar respecto a la supues-
ta acusación de actuar con los esquemas del mundo: es difícil admitir que los
cristianos de Corinto no hayan tenido en cuenta la entrega incondicional de 85
Pablo (2Cor 7,2; 12,15) y su generosidad en el trato con ellos, hasta el punto de E. Vogt, Lexicon Ltnguae Aramaicae Veterts Testamenti, Roma 1971,
rechazar cualquier ayuda económica (cf. 2Cor 11,7-11; 12,13). 15.54. Sobre el valor enfático de esta partícula también en hebreo véase M.
84 Cf. P. Joüon, Grammaire de l'bebreu biblique, § 126; B. K. Waltke-M. Dahood, Psalms 11· 51-lO0(AncB 17), New York 1968, 340, en su comentario a
O'Connor, An Introduction to Bíblica/ Hebrew Syntax, Winona Lake 1990, 173. Sal 93,1.
60 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS TEXTO SAGRADO Y COMENTARIO (2COR 1,13) 61

Aquí, pues, el Apóstol no sale al paso de las críticas contra Lo que dice aquí Pablo de la estrecha vinculación de lo que
su modo de escribir como sostiene la mayoría de los estudiosos, él escribe a lo que los corintios leen en sus celebraciones litúrgi-
sino que afirma algo muy diferente. Según el original semítico, cas en escritos evangélicos, lo anticipa bellamente Fr. Luis de
creemos que es perfectamente clara la alusión que hace aquí Granada de este modo:
Pablo a la lectura de un texto sagrado que los corintios leían en
público, como exige la presencia del verbo civaywwaKw, que, -Tarnpoco hay palabras que basten para declarar la exce-
como decíamos, significa «leer en voz alta, en público». Esta lec- lencia de la doctrina que contienen las epístolas de Pablo.
tura pública, es decir, ante la comunidad reunida, se realizaba en Porque primeramente se puede con razón decir de él que
las reuniones litúrgicas, es decir, en la celebración de la Cena del fue intérprete y comentador del Evangelio. Porque los san-
Señor los domingos, o dicho de otro modo, en el primer día de tos evangelistas no hacen más que contar con palabras sim-
la semana". ples, amigas de la verdad, la historia de la vida y pasión de
Ahora bien, si este texto era leído públicamente por los Nuestro Salvador, sin encarecer la grandeza de aquel mis-
corintios en sus asambleas significa que era considerado como terio y beneficio. Mas sobre este canto llano envió Dios este
sagrado, es decir, como palabra de autoridad venida de Cristo órgano del cielo, que con una voz de ángel echase un con-
Maestro y Señor. Por tanto, aunque sin decirlo explícitamente, trapunto sobre este canto llano; con lo cual hace una tan
porque los destinatarios de la carta ya lo sabían, estas palabras suave música y melodía que sumamente deleita y suspen-
del Apóstol aluden claramente a la existencia de una sagrada de con una maravillosa dulzura las ánimas purgadas y dis-
Escritura cristiana en fecha muy temprana. Y ya que la predica- puestas para sentir la grandeza de estos misteríos-".
ción de Pablo es el anuncio del Evangelio, es decir, la Buena
Nueva acontecida en Jesús de Nazaret, el contenido de estos
escritos debían ser relatos de la vida y obra de Jesús, además de
sus enseñanzas. Por ser un escrito que presentaba la persona y la
obra de Jesús, era necesariamente objeto de veneración por parte
de los corintios que habían acogido la predicación evangélica; su
veneración era una forma del amor y veneración a la persona de
jesucristo". El Apóstol hace esta alusión a los escritos sagrados
que se leían en la comunidad de Corinto para puntualizar que lo
que él escribe es sencillamente glosa y comentario de lo que ellos
leen, por tanto --deducimos nosotros-, no crea ninguna ense-
ñanza nueva y original, sino reflexiona para aclarar e iluminar la
fe de sus creyentes en Cristo, mediante comentarios a unos escri-
tos sagrados que eran ya -evangelíos-.

86
Cf. Hch 2,46; 20,7; lCor 11,17-20.
87
Pero si este escrito era usado en la liturgia de las comunidades cristia-
nas, dado que tales comunidades las hubo muy poco después de la resurrec-
ción de Jesús en Palestina y alrededores, y allí eran de habla aramea, hemos de
deducir que en fecha muy temprana fueron necesarios documentos escritos en
arameo que narraran los dichos y hechos de Jesús. Precisamente los estudios
actuales que estamos realizando aducen muy fuertes pruebas de que el evan-
gelio de Marcos y las fuentes de Lucas y Mateo, según los tenemos en griego
88
hoy, son traducciones de originales arameos. Fr. Luis de Granada, Introducción al símbolo de la fe, parte II, e.IX, § 111.
CAPÍTULO 2: EL QUE PREDICABA EL EVANGELIO
EN TODAS LAS IGLESIAS (2COR 8,18-19)

Los capítulos octavo y noveno de la segunda carta a los


Corintios están dedicados a motivar y activar la colecta en favor
de los pobres de los santos de Jerusalén. La mayoría de los estu-
diosos han destacado cómo estos capítulos contienen expresio-
nes típicamente paulinas, pero repletas de dificultades. Así E.-B.
Allo escribe: -La traducción de estos capítulos es muy difícil, a
pesar de la nitidez de las ideas de fondo ... Por una parte, el vigor
y la elevación de los pensamientos, el orden hábil de los argu-
mentos, la fuerza persuasiva, y el 'crescendo' de las exhortacio-
nes; por otra, la pesadez de frases interminables, de innumera-
bles elipsis, el abuso de participios para reemplazar verbos finitos
(una de las características de 2Cor), el olvido de casi todos los
verbos que no son necesarios para la inteligencia de la idea, y
por último la pobreza relativa de vocabulario ... Se trata cierta-
mente de estilo paulino -inimitable en lo que tiene de verdade-
ramente característico--, pero no es el espécimen rnejor-".
Nosotros nos vamos a ocupar aquí solamente de los versículos
18-19 del capítulo octavo, en los que Pablo hace lo que podía-
mos llamar un breve panegírico de uno de los dos hermanos-
colaboradores, que envía con Tito a Corinto, desde Macedonia, y
cuyo nombre no da. En estos dos versículos encontramos verda-
deramente ejemplificadas las dificultades que en la redacción

119
E.-B. Afio, Seconde Corinthiens, 203. También D. Georgi, Remem-
bering the Poor. Tbe History of Paul's Collection for Jerusalem, trans. by l. Racz,
Nashville 1992, afirma: -Desde un punto de vista literario, la narrativa en 2Cor
8 (bastante semejante al estilo formal del c. 9) es llamativamente chocante.
Según Hans Windisch, ambos textos constituyen unas cartas de negocios. No
obstante, uno esperaría en una carta de negocios una redacción clara y sucin-
ta, lo opuesto a lo que tenemos aquí- (p. 80). A lo largo de su estudio del c. 8
repite sin cesar adjetivos como «chocante, raro, (pp. 80-92).
64 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL QUE PREDICABA EL EVANGELIO EN TODAS LAS IGLESIAS 65

griega de estos dos capítulos señalaba el P. Allo. Iniciamos nues- aparece claramente la complejidad de ésta. La versión española
tro estudio ofreciendo el texto griego, seguido de la versión cas- citada, por ejemplo, para lograr un sentido aceptable, se ha visto
tellana de la Biblia de Jerusalén: obligada a introducir un verbo de movimiento -al igual que en
la traducción de Betz- no presente en el original, «extender»,
18auvrnɵ¡µaµEv OE µn' núroú TOV ci8EA<pov ou ó fomvos que el traductor cree exigido por la preposición griega 8tá, que
EV T4) EÚay)'EAL4) Ola TTaOWV TWV EKKATlGLWV, puede expresar el lugar por donde; y como es natural entiende
19oú µóvov OÉ (lAA.Cl KOL XELPOTovri0ds urro TWV EKKATlGLWV el término EuayyEALOV como la difusión de la predicación del
GUVÉKOTlµos ~µwv o in/ TD xápLTL TOÚTTJ TÚ OLOKOVOUµÉVTJ Evangelio92. Pero no es éste el único procedimiento que se ha
Úq>' ~µwv TTpüS TT]V OUTOÜ TOÜ KUplOU OÓ~av KOL rrpoüu utilizado para lograr una inteligencia clara de esta construcción
µtav ~µwv, paulina. Algunos estudiosos, dando también al sustantivo «Evan-
gelio» el significado amplio de «predicación o trabajo en la difu-
1
ª«Con él ( = Tito) enviamos al hermano, cuyo renombre a sión del Evangelio», prefieren para la preposición füá el valor de
causa del Evangelio se ha extendido por todas las Iglesias. lugar en donde se realiza la alabanza de este hermano, y natu-
1
9Y no sólo eso, sino que fue designado por elección de ralmente remedian la inexistencia de verbo introduciendo el que
todas las Iglesias como compañero nuestro de viaje en esta juzgan adecuado al conjunto de la frase. En su comentario a esta
generosidad, a la cual nos consagramos para gloria del carta, por ejemplo, V. P. Furnish traduce de este modo: «El her-
mismo Señor, como prueba de nuestra buena voluntad-". mano que es famoso en todas las iglesias a causa de su trabajo
por el Evangelío-". Otros estudiosos, por el contrario, atribuyen a
la preposición griega el significado de -a través de», mientras que
Según esta versión, dos son las características con que des- permanecen indecisos respecto al valor del sustantivo
cribe Pablo a este hermano o colaborador: su fama, difundida «Evangelio», concediéndole tanto el valor de predicación o misión
entre todas las iglesias, y el haber sido designado como compa- evangélica como el de servicio en favor de la comunidad cristia-
ñero del mismo Apóstol para llevar el dinero a Jerusalén. En na". Algunos, finalmente, han preferido ofrecer una traducción
cuanto a la fama, dada la elipsis contenida en la construcción bastante libre de la expresión paulina, prescindiendo por com-
griega que hemos ofrecido, no resulta fácil de entender cuál sea pleto de la estructura de la frase griega. Así A. Plummer traduce:
su causa. La singularidad de la expresión ha sido subrayada por
los exegetas. He aquí cómo se expresa H. D. Betz, que ha dedi- Véase también R. P. Martín, 2 Corintbtans, 272. La dificultad de la expresión ha
cado una obra a estos dos capítulos: «La frase usada para descri- originado diferentes formas de traducirla y, por tanto, de interpretarla; véanse
bir al enviado, 'el hermano cuya fama en las cosas del Evangelio también las traducciones catalogadas por R. P. Martin, 2 Corintbians, 274.
9
' Del mismo modo P. Bachmann, Der zweite Brief des Paulus an die
ha recorrido todas las Iglesias' (ó Errmvos Év T4) EÚay)'EAL4J 8La Korintber(KNT 8), Leipzig '1922, 323; Ph. E. Hughes, Second Corintbians, 311;
rraawv Twv EKKATlGLwv), es única en Pablo-". En efecto, cuando F. F. Bruce, 1 and 2 Corintbians (NCB), Grand Rapids-London '1984, 224; F.
se intenta ofrecer una traducción inteligible de la frase griega, Lang, Die Briefe an di Korintber; 320; R. P. Martín, 2 Corinthians, 274. De modo
semejante traduce E.-B. Allo, Seconde Corinthtens, 225, aunque en el comenta-
rio da un sentido diferente: -Es presentado como siendo ya famoso en todas las
La versión de E. Nácar-A. Colunga, Nuevo Testamento, Madrid 331978,
90 iglesias por sus trabajos evangélicos- (p. 224).
93
ad locum, es más literal: •Y con él (Tito) enviamos a otro hermano, cuyo elogio V. P. Furnish, JI Corintbians, 420. En el mismo sentido, véase también
en la predicación del Evangelio está difundido por todas las Iglesias; y no sólo J. E. Morgan-Wynne, 2 Cortntbians VIII.18/ and tbe Question of a Tradittons-
esto, sino que también fue elegido por las Iglesias para compañero nuestro de grundlagefor Acts: JThS 21 (1970) 172; C. K. Barrett, Second Cortntbtans, 228;
viaje en esta obra de beneficencia administrada por nosotros para gloria del C. Wolff, Der zweite Brief an die Korintber, 177.
94
mismo Señor y para (responder) a nuestra prontitud de ánimo-, Entre otros, véase H. Windisch, Der zweite Korintberbrief, 262; H.
91 H. D. Betz, 2 Corintbians 8 and 9. A Commentary on Two Lietzmann, An die Korintber, 136. También R. P. Martín, 2 Corintbians, 274, aun-
Administrative Letters of tbe Apostle Paul (Hermeneia), ed. by G. W. McRae, que luego prefiera entenderlo por -trabajo en servicio del Evangelio-, se refiere
Philadelphia 1985, 74. De igual modo H. Lietzmann, An die Korintber, 136, con- explícitamente a la dificultad que suscita la variedad de significados que con-
sidera complicada la presentación que hace Pablo de este acompañante de Tito. tiene este vocablo.
66 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL QUE PREDICABA EL EVANGELIO EN TODAS LAS IGLESIAS 67

«Cuyos servicios para extender el Evangelio le han ganado el elo- ción de la colecta99. En todo caso, si aquí se refiere el Apóstol al
gio de todas las iglesias-". Como se observa, este autor ha consi- anuncio del Evangelio, como sostiene la mayoría de los estudio-
derado sujeto de la frase el dativo T(Í) EÚayyEAL<p, atribuyendo al sos, parece obligado pensar en un misionero que, a causa de su
término el sentido de «servicios para extender el Evangelio», que trabajo en las diferentes iglesias, ha obtenido una gran fama en
estrictamente no es correcto, mientras que el sujeto real lo ha todas ellas'": Pero suponer que este predicador estuvo personal-
convertido en objeto directo, al que ha añadido el complemento mente en todas las iglesias donde se alababa su labor en favor
circunstancial «por todas las Iglesias», reduciéndolo a un simple del Evangelio, es difícil de afirmar. De hecho, del único que sabe-
genitivo. Con igual falta de respeto por el texto griego que ha lle- mos estuvo presente en las comunidades aquí designadas es
gado hasta nosotros, traduce P. Grelot: -Enviarnos con él al her- Pablo, por lo que prácticamente es imposible considerarlo como
mano del que todas las iglesias hacen el elogio a propósito del característica particular de un compañero suyo1º1• Por otra parte,
Evangelio-". En este caso, el complemento circunstancial se ha la expresión paulina no nos obliga a entender dicha actividad en
constituido en sujeto de la frase, y el sujeto real, sin embargo, en beneficio del Evangelio como algo pasado, es decir, como si ese
complemento directo, al que se le ha añadido la causa de dicho hermano hubiera realizado la labor misionera durante la edifica-
elogio. ción y primera consolidación de aquellas comunidades que le
Después de este breve elenco nos vemos obligados a reco- elogian. Es más, el texto paulino parece referirse a algo que suce-
nocer que los exegetas, deseando ofrecer una traducción com- de en el momento presente, algo que está teniendo lugar en las
prensible de la construcción contenida en el v.18, parecen deci- iglesias en el momento en que el Apóstol escribe la carta. De
didos a prescindir de las reglas gramaticales. Dejando a un lado hecho, no son pocos los comentaristas o traductores que intro-
las traducciones arbitrarias que hemos citado en último lugar, ducen en la frase un verbo en presente, admitiendo de este modo
donde los autores no respetan en absoluto el texto griego, es que lo afirmado por Pablo está sucediendo mientras que él escri-
necesario recordar que la preposición füá, cuando rige genitivo, be102. A nuestro juicio, este dato pone en cuestión la interpreta-
indica el lugar por donde, jamás el lugar en donde97• En cuanto ción generalizada entre los estudiosos que leen en el vocablo
al término EÚayyÉALov, ciertamente se encuentran pasajes de los -Evangelio- una referencia a la labor misionera, al anuncio del
escritos neotestamentarios donde es usado para designar el
hecho de predicar, la predicación del Evangelio, además del que
podíamos llamar significado primario, el de -Buena Nueva-, es 99
Conceden este sentido, entre otros, H. Windisch, Der zweíte
decir, el contenido de la predicación de la Iglesia. Como ejemplo Kortntberbrief, 262; P. Bachmann, Der zweite Brief an die Korintber, 322; C. K.
Barrett, Second Corintbtans, 228; V. P. Furnish, JI Corintbians. 422.434; R. P.
de este significado cita F. Zorell Rm 1, 1: Pablo se denomina aquí Martin, 2 Cortntbians, 274.
-segregado para la predicación del Evangelio de Díos-". Lo que 100
Véase, en este sentido, H. Windisch, Der zuieite Kortntberbrief 262;
no parece tan claro es que este término sea utilizado para desig- E.-B. Allo, Seconde Corintbiens, 226; J. E. Morgan-Wynne, 2 Corintbians
VIII.18/, 172; F. Lang, Dte Briefe an die Korintber, 321; C. Wolff, Der zueite Brtef
nar cualquier servicio a la comunidad, por ejemplo la recauda- an die Korintber, 177.
101
Por eso, H. Windisch, Der zweite Kortntberbrtef, 262, se ve obligado
a decir que no necesariamente era conocido personalmente en todas las igle-
95
sias. Otros autores pretender soslayar esta dificultad apelando a la colecta: es
A. Plummer, Second Bpistle to tbe Corintbians, 246. alabado porque se dedica a la misión de acabarla y gestionarla; por ejemplo, C.
96
P. Grelot, L 'origine des Evangi/es. Controverse avec f. Carmignac, Paris K. Barrett, Second Corinthians, 228. Aparte de lo dicho en texto, es extraño que
1986, 68. De modo parecido R. Fabris, Al seruizio della comunitá. Seconda let- sea Tito el designado para esta misión y no sea caracterizado de igual modo.
tera dt Pao/o at Corinzí, Torino 1984, 85: -Mandamos con él aquel hermano que Pero sobre todo, el texto no nos permite suponer que esta tarea la llevase ejer-
todas las comunidades alaban por su compromiso en el anuncio del evangelío-. ciendo mucho tiempo antes; más bien parece que comience con ocasión del
97
Cf. F. Zorell, Lexicon Graecum Noví Testamenti, Parisiis '1931, 285-289; envío al que se alude en esta carta.
W. Bauer-W. F. Arndt-F, W. Gingrich-W. Danker, A Greek-Englisb Lexicon oftbe 102
Entre otros, A. Plummer, Second Corintbians, 247; P. Bachmann, Der
New Testament and otber Ear/y Christian Literature; Chicago-London '1979, 179- zwette Brief an die Korintber, 324; C. K. Barrett, Second Corintbtans, 228; V.P.
181. Furnish, n Corintbtans, 420; R. P. Martin, 2 Cortntbians, 274; C. Wolff, Der zuei- ]!
98
F. Zorell, Lexicon Graecum Notn Testamenti, 527. te Brief an die Korintber; 177.
1
68 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL QUE PREDICABA EL EVANGELIO EN TODAS LAS IGLESIAS 69

acontecimiento cristiano, viéndose forzados a situar la afirmación aquí de un escrito evangélico apelando a una datación de los
paulina en una época del pasado. evangelios que, a pesar de haber alcanzado la aceptación de la
Por otra parte, ante la imposibilidad de señalar un misio- mayoría de los estudiosos, está muy lejos de ser una evidencia
nero que esté predicando, en el momento en que Pablo escribe, o de basarse en fundamentos sólidos. Si queremos usar un méto-
por todas las iglesias paulinas, algunos exegetas han argumenta- do científico riguroso es necesario fundar nuestras conclusiones
do que aquí no se designa en general a todas ellas, sino sólo a no sobre ciertas autoridades o la opinión común, que curiosa-
las de un área determinada, en concreto a las de Macedonia'?'. mente en la antigüedad, como hemos indicado, era favorable a
Esta limitación haría más verosímil lo que ellos creen que afirma esta identificación, sino sobre los datos reales que rastreamos o
Pablo, aunque en el texto escrito nada nos obliga a realizar esta reconocemos en la historia o sobre los vestigios que encontra-
selección, e incluso la presencia del adjetivo «todas» parece opo- mos en los escritos del Nuevo Testamento. El hecho básico para
nerse a ella. La única forma de interpretar correctamente el texto nuestro estudio es precisamente la extraña redacción de estos
del v.18 sería dar al término «Evangelio» el sentido de un escrito dos versículos; en nuestro intento de buscarle una explicación
difundido y utilizado por las comunidades cristianas. Así lo sos- encontraremos una poderosa luz.
tenían autores de la antigüedad, que vieron en esta frase una A pesar del rechazo general de la hipótesis de que este
alusión a la obra de Lucas'". Ahora bien, esta posibilidad ha sido texto contenga una alusión al tercer evangelio, hace algunos años
sistemáticamente rechazada por los exegetas modernos, apoyán- J. Carmignac volvió a defender esta posibilidad en una obra sobre
dose en el hecho de que, cuando el Apóstol redactó esta carta, el nacimiento de los evangelios sinópticos. Según él, el término
la obra lucana todavía no había sido escrita. He aquí, por ejem- -Evangelío- no puede designar aquí la predicación evangélica,
plo, las palabras taxativas con que Ph. E. Hughes descarta esta pues entonces no podría ser una característica distintiva de un
propuesta: -Puede ser considerado como cierto que el Evangelio hermano determinado, según se expresa Pablo en su carta, pues
de Lucas no había sido todavía escrito cuando Pablo escribió en esa predicación participaron otros muchos. -Si se tratase
esta carta; tampoco Pablo refiere en ninguna parte el término --dice J. Carmignac- de la predicación del Evangelio, ya no sería
'Evangelio' a un documento escrito, sino sólo al mensaje de un signo distintivo, pues se podría aplicar a todos los colabora-
Jesucristo y su proclamación-t". A nuestro juicio, es un procedi- dores de Pablo. El que el 'Evangelio' sea un motivo de mención
miento un tanto singular negar la posibilidad de que Pablo hable especial por todas las iglesias y caracterice a un hermano entre
todos los otros, ¿no es debido a que este hermano, único entre
103
Por ejemplo, piensan que aquí se designa sólo las de Macedonia, P. todos, es el autor de un evangelíoz-, Es más, según el entender de
Bachmann, Der zweite Brief an die Korintber; 322s.; H. Windisch, Der zueite J. Carmignac, la presencia del adjetivo «todas», que acompaña al
Kortntberbrief 263; H. Lietzmann, An die Korinther, 137; C. K. Barrett, Second
Corintbians, 228; R. P. Martín, 2 Corintbians, 273. Para otros la referencia sería
sustantivo «iglesias», sólo es adecuado si se trata de un libro y no
a las iglesias de Macedonia y Asia; véase, por ejemplo, E.-B. Allo, Seconde de una predicación, «necesariamente limitada a las ciudades a las
Corintbtens, 224; V. P. Fumish, n Cortntbians, 422; C. Wolff, Der zuieite Brief an que Lucas habría podido ir personalmentev=. Esta sugerencia de
die Korintber; 177. Según J. E. Morgan-Wynne, 2 Corinthtans VIII.18/, 172s. hay J. Carmignac ha sido rechazada como improcedente. Según P.
que pensar en todas las iglesias paulinas. Por el contrario, para Ph. E. Hughes,
Second Cortntbians, 311s., se aludiría sólo a las de Asia Menor; mientras que Grelot, el término «Evangelio» de 2Cor 8,18 sólo puede designar la
para K. F. Nickle, Tbe Collection. A Study in Paul's Strategy (SBT 48), London Buena Nueva predicada, pues «la palabra designa siempre la
1966, 18-22 se hablaría sólo de las iglesias de Judea. 'Buena Nueva' anunciada o proclamada ... Este sentido se mantu-
1
0( Así, por ejemplo, Orígenes, Efrén, Eusebio, Ambrosio. Puede encon-
trarse listas más completas en H. Windisch, Der zweite Korintherbrief, 264; E.- vo hasta el tiempo en que los primeros manuscritos fueron copia-
B. Allo, Seconde Cortntbiens, 225; Ph. E. Hughes, Second Corintbians, 312s. dos: sus títulos no eran 'Evangelio de Mateo, Marcos, Lucas y
105
Ph. E. Hughes, Second Corinthtans, 312. En el mismo sentido, véase
también A. Plummer, Second Corintbians, 248; E.-B. Allo, Seconde Corintbiens. existiera este uso antes de esta fecha, según se deduce del trabajo de M. Hengel,
224-225; R. P. Martín, 2 Corintbians, 274. Este último autor ha argumentado que Tbe Titles of tbe Gospels and the Gospel ofMark, en Studies in tbe Gospel ofMark,
-no hay evidencia clara antes del 150 d. C. de que TO EÚayyÉAwv ('el Evangelio') trans. by J. Bowden, Philadelphia 1985, 64-84.
haya sido usado para una composición escrita», Sin embargo, es posible que 106
J. Carrnignac, La naissance des évangiles synoptiques, Paris 1984, 60-61.
70 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL QUE PREDICABA EL EVANGELIO EN TODAS LAS IGLESIAS 71

Juan', sino 'el Evangelio según Mateo, etc.' ... El 'Evangelio', por J. Carmignac, sino que se limitan a negar la posibilidad de que
tanto, se define por su contenido, en tanto que 'Buena Nueva' 2Cor 8, 18 pueda encerrar una alusión a un evangelio escrito. Lo
anunciada, y no como continente; en tanto que libro que la que es preciso aclarar no es el modo como se designaban los
encierra»!". En réplica a esta, al menos aparente, seguridad de P. escritos que pudieran recoger el contenido del anuncio cristiano,
Grelot, por nuestra parte comenzamos reconociendo que Pablo sino si textos de este tipo fueron usados ya en la generación
utiliza generalmente el término «Evangelio" para designar el men- apostólica. Esto que, como hemos dicho, lo hallamos afirmado en
saje cristiano o la labor de la predicación, de la difusión del los escritos patrísticos es defendido también por bastantes auto-
anuncio cristiano. Pero nuestro escaso conocimiento de los méto- res rnodernos'w. Al circunscribirse al punto de si el término
dos utilizados para esta difusión nos exige estar atentos a no -Evangelío- fue utilizado aquí por Pablo para referirse a un escri-
defender posiciones excesivamente unilaterales. Es más, no cree- to, P. Grelot no aborda la cuestión planteada por J. Carmignac: si
mos que se pueda excluir a priori que, para realizar esta comu- la estructura de la frase de 2Cor 8, 18 obliga a leer en ella una
nicación del hecho singular acaecido en Palestina, los primeros referencia a un texto escrito, independientemente de cómo sea
evangelizadores se sirvieran de notas o apuntes sobre los dichos designado. Antes de ofrecer nuestra solución al problema de
o sucesos de los que eran anunciadores. ·Por eso, aunque tam- redacción del v.18 es preciso que nos detengamos a exponer el
bién nosotros creemos, al igual que P. Grelot, que este pasaje no menos engorroso problema que ofrece la redacción del v.19.
paulino ha de entenderse en relación con la proclamación o En este versículo Pablo señala una segunda característica
anuncio del Evangelio, no podemos negar la posibilidad de que de este compañero suyo que irá a Corinto con Tito, a saber: este
contenga también una alusión a un escrito. Por otra parte, P. colaborador ha sido designado por las iglesias de Macedonia para
Grelot parece no tener en cuenta la razón que forzó a J. ir con el Apóstol en el viaje que debía realizar a Jerusalén para
Carmignac a proponer de nuevo esta hipótesis, y que a nuestro llevar la suma recogida en la cuestación. De nuevo tenemos aquí
juicio posee su valor. En efecto, para que la característica que el hecho de que, mientras el contenido general es fácil de enten-
señala Pablo en su carta para calificar al hermano alabado por der, las fórmulas empleadas en el texto griego presentan serias
todas las iglesias a causa de su servicio en el Evangelio pueda ser extrañezas lingüísticas. En primer lugar, es claro que a los copis-
considerada definitoria de una persona, de modo que los lecto- tas de los textos resultó ya extraña la presencia de aúv en la cons-
res puedan saber a quién se designa, es imprescindible suponer trucción auvÉK8T}µos r¡µwv oilv TÍJ xáptn TaÚTlJ. Esta es la pre-
en el texto del Apóstol algo más que una mera referencia a una posición que se lee en el texto editado por Nestle-Aland a partir
predicación o labor misionera en colaboración con el Apóstol. Si
solamente fuera éste su sentido, difícilmente se podría particula-
rizar la persona, dada la cantidad de colaboradores que partici- designaba a una Buena Nueva que era leída y, por tanto, recogida en un libro.
Por otra parte, P. Grelot descalifica la anotación de J. Carmignac sobre la pecu-
paron en la misión paulina. Pero todas las observaciones realiza- liaridad de que la frase que estamos estudiando no contenga verbo, -corno es
das por P. Grelot -la mayoría de ellas sugerentes, aunque no frecuente en las lenguas semítícas-, con esta afirmación tajante: -pero aquí esta-
todas exactas'<e-, no toman en consideración los argumentos de mos tratando de griego y Pablo no 'semitíza' en absoluto- (p. 68). Que nos halla-
mos ante un texto griego es evidente, que este griego no tenga una influencia
semítica hay que probarlo. Como hemos mostrado en nuestra introducción,
107 Véase P. Grelot, L' origine des Evangiles, 68. Pablo no sólo hablaba el arameo (cf. Hch 21,40; véase en relación con este pro-
108 Es claro que el Evangelio, es decir, el contenido de la Buena Nueva, blema W. C. Van Unnik, Tarsus orJerusalem. Tbe Ctty of Paul's Youtb, en Sparsa
trata sobre Cristo, es de Cristo, pero esto no se opone a que desde los orígenes Collecta. Part One: Evangelia. Paultna. Acta (NT.S 29), Leiden 1973, 259-320;
del cristianismo se pudiera recoger por escrito este mensaje y que fuera cono- S. Legasse, Paul apotre. Essai de biograpbie critique, Québec 1991, 33-38;
cida la autoría del escrito. De hecho, en la tradición de la Iglesia, los evange- M. Hengel, JI Paolo precristiano (SB 100), trad. di G. Pontoglio, Brescia 1992,
lios escritos han sido asociados desde tiempos antiquísimos a los evangelistas 21-30.69-109), sino incluso escribió en dicha lengua.
109
que conocemos y su lectura era introducida en las celebraciones litúrgicas según Véase, entre otros, J. A. T. Robinson, Redatíng the New Testament,
el modo como también hoy es propuesta en nuestras asambleas. En este senti- Philadelphia 1976; B. Gerhardsson, Tbe Origins of tbe Gospel Traduions, London
do, cf. H.-J. Schulz, L'origine apostolica dei Vangelt, trad. di R. Osculati, Milano 1979; Ph. Rolland, L' origine et la date des éoangiles. Les témoins oculaires de
1996, 39-42. Pero cuando se usaba la fórmula -evangelio según Mateo, etc- se fésus, París 1994; H.-J. Schulz, L'ortgine apostolica dei Vangeli, 197-312.

72 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL QUE PREDICABA EL EVANGELIO EN TODAS LAS IGLESIAS 73

de su edición vigésimo sexta. En ediciones anteriores, estos edi- Pablo de llevar a término la colecta, ya que ésta será un gran ser-
tores habían preferido la variante con EV. Ciertamente esta varian- vicio a los necesitados114• Es verdad que el Apóstol escribe 2Cor
te parece inás adecuada a la construcción griega, como han 8-9 con el objetivo de llevar a feliz término la colecta comenza-
hecho notar algunos estudiosos'". La segunda extrañeza con que da, pero su solo deseo no es suficiente para que esto suceda. El
tropezamos en este pasaje es la construcción rrpos- T~v núroü Tou mismo Pablo parece darse cuenta de ello cuando insiste en ani-
«upíou 8ó~av. Lo llamativo y extraño en esta fórmula es el demos- mar a los corintios, en alentar su buena voluntad para esta obra
trativo auTOÜ: no se ve por qué sea preciso utilizar este pronom- (8,11.12; 9,2; cf. también Rm 15,26). En otros términos, la pronti-
bre para dar énfasis a TOÜ «upíou. Intenta justificarlo C. Wolff sos- tud de ánimo o decisión para realizar la colecta compete más a
teniendo que de este modo Pablo pretende subrayar que la los corintios que a Pablo. Por otra parte, si con el término rrpo-
colecta se realiza sólo y principalmente en honor del Señor'". Es 0uµ(a pretendiese designar el Apóstol su deseo de terminar la
preciso reconocer que esta explicación no está suficientemente colecta, sería necesario que la preposición rrpóc --en el supuesto
justificada si tenemos en cuenta lo que viene a continuación: Ka\. de que esta partícula rija también la frase final del versículo--,
rrpo0uµ[av ~µwv. Curiosamente, algunos copistas prescindieron significase -según, de acuerdo con-, valores que le son extraños.
del demostrativo cúroú, mejorando a todas luces la redacción Ateniéndonos a la construcción de la frase, podríamos refe-
griega: rrpos- TTJV Toü xupíou 8ó~av. Pero el hecho de que esta rir esta rrpo0uµ(a del Apóstol a lo afirmado al comienzo del ver-
variante entrañe una notable mejora redaccional nos obliga a sículo, es decir, a la elección de este hermano, y no tanto al tér-
considerarla secundaria, dependiente de la anterior, que es la difí- mino de la colecta. De hecho, algunos estudiosos sostienen que
cil. Algunos copistas prefirieron resolver la dificultad concertan- aquí se ha de leer una alusión a la designación del hermano que
do el demostrativo con 8ó~av, dando así una lección que también acompañará a Pablo en su viaje a Jerusalén con motivo de la
debemos considerar secundaria; el apoyo de testigos textuales entrega de la colecta'>. La expresión, por tanto, habría que refe-
para ésta es bastante menor que el de las dos anteriores, y por rirla a la decisión de las iglesias, motivada -suponen estos estu-
añadidura no creemos que trasladar el énfasis al sustantivo •glo- diosos-- por una propuesta del Apóstol, de designar a algunos
ria- constituya realmente una mejora en la redacción. hombres para compañeros de su viaje a Jerusalén. Según ellos,
Pero la dificultad mayor en el conjunto de la frase reside en parece incluso sugerirse que la nominación de este hermano se
la fórmula Ka\. rrpo0uµ(av ~µwv, que ha merecido el calificativo habría realizado según los nombres propuestos por el mismo
de enigmática'". Como señalan M. Zerwick-M. Grosvemor los Pablo. El motivo de esta propuesta vendría explicitado en los
sustantivos 8ófov y rrpo0uµ(av están unidos por un solo artículo'". v.21-22: se hizo para evitar entre las iglesias que habían partici-
Al menos hemos de reconocer que la multiplicidad de traduccio- pado en esta obra toda posible crítica o murmuración sobre el
nes y comentarios originados por esta breve frase griega subraya uso del dinero recogido. El Apóstol, por tanto --continúan las
con claridad su extrañeza. Esta «disponibilidad o prontitud de hipótesis de los estudiosos--, saldría aquí al paso de alguna sos-
ánimo», según algunos estudiosos, designa el deseo que tiene pecha surgida entre sus iglesias por su modo de obrar, propo-
niendo para ello que algunos de sus miembros más significativos
11
° Cf., por ejemplo, A. Plummer, Second Cortntbians, 249; P. Bachmann, controlaran la suma alcanzada y la entrega efectiva a la comuni-
Der zweite Brief an die Korinther, 323; H. Windisch, Der zweite Korintherbrief, dad de Jerusalén.
263.
111 Pero en esta reconstrucción de los hechos por los estudio-
C. Wolff, Der zwette Brief an dte Korintber, 177. Menos justificable es
todavía el motivo que atribuye a esta aclaración de Pablo: para contrarrestar la sos hay una grave contradicción interna, a saber: si el Apóstol
opinión de los de Jerusalén.
112
Nos referimos a R. P. Martin, 2 Corintbians, 275. Anteriormente H.
,u Por ejemplo, F. Lang, Die Briefe an die Korintber; 321; R. P. Martín, 2
Windisch, Der zwette Korintberbrtef, 264, había llamado la atención sobre la
Corlnthtans, 275; C. Wolff, Der ztoeite Brief an die Korlnther, 178.
imposibilidad de traducir bien esta expresión si la consideramos como paralela 115
Entre otros, P. Bachmann, Der zweite Brief an die Korinther, 324;
de rrpós T~V TOV KUp(ou 8ó~av.
113 E.-B. Allo, Seconde Coririthtens, 223s.; C. K. Barrett, Second Corinthians, 229;
Cf. M. Zerwick-M. Grosvenor, A Grammatical Analysis, 551. V. P. Furnish, IJ Cortntbtans, 434.
••
74 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL QUE PREDICABA EL EVANGELIO EN TODAS LAS IGLESIAS 75

intenta disipar los reparos que tenían las iglesias respecto a su cia, estos valores no pertenecen al campo semántico del vocablo,
modo de comportarse en el asunto de la colecta, de ningún modo como es fácil constatar no sólo en los diccionarios, sino también
habría podido sugerir por iniciativa propia algunos nombres. por el uso que de él hace el mismo Pablo'". En realidad, esta lec-
Además, en ningún pasaje se afirma explícitamente que la res- tura, al implicar que la prontitud o decisión del Apóstol tiene como
ponsabilidad última de la colecta sea puesta en manos de estos finalidad terminar con las habladurías, une la expresión Ka't. TTpo-
hombres; si se hace mención a ellos, es en tanto que colabora- 0uµtav ~µwv a los versículos siguientes, en los que se aborda este
dores de Pablo en esta tarea. Por otra parte, la decisión de elegir tema. Esta es la propuesta de P. Bachman. Según él, la proposición
a algunos como acompañantes del viaje a Jerusalén que el depende del participio OTEAAÓµEvOL que leemos en el versículo
Apóstol realizaría poco después de escribir esta carta parece, síguiente'". Pero esta lectura no respeta la construcción lingüística
según LCor 16,3-4, haber sido tomada hace tiempo de mutuo del texto que ha llegado hasta nosotros. Después de este breve
acuerdo y no ciertamente porque hubiera algún problema entre elenco de soluciones a las extrañezas del texto, seguimos estando
Pablo y sus cristianos, sino como resultado de una medida natu- ante una expresión celosa de desvelar su significado. Y es obliga-
ral: asegurar que la colecta llegue a la comunidad de Jerusalén. do reconocer que el hecho de que el Apóstol una su propia pron-
Es más, según el modo que el Apóstol tiene de expresarse y titud de ánimo a la gloria del Señor resulta muy raro, como si fue-
actuar en relación con esta recaudación de dinero, no creemos se sen dos realidades homogéneas. Como afirma H. Windisch, -junto
pueda afirmar que tuviera la intención de evitar ninguna crítica a la gloria de Dios, lo oportuno era una expresión de modestía-'>,
sobre su modo de administrar las cantidades recogidas: no sien- Estos versículos nos reservan una última sorpresa. No
te ninguna repulsa en promover y dirigir personalmente la eje- pocos exegetas sostienen que lo que aquí tenemos es un billete
cución de esta colecta; por ello no guarda una distancia pruden- escrito por Pablo con el fin de presentar ante la comunidad de
te en el manejo del dinero obtenido ni se niega a ser el Corinto a los encargados de finalizar esta colecta comenzada un
responsable de la entrega de la colecta a la comunidad de año antes (2Cor 8,18-23). Pero si tal era el objetivo, resulta ver-
Jerusalén (cf. !Cor 16,4). Resulta, pues, demasiado evidente la daderamente extraño que no nombre a los que quiere presentar.
implicación de su persona en llevar a buen término esta obra; por En efecto, cuando la intención de una misiva es acreditar a unas
lo cual no se puede leer en este contexto un intento de evitar personas, es obligado citar los nombres de los que se quiere
cualquier posible murmuración entre sus comunidades, si es que recomendar. De hecho, éste es el modo de obrar del mismo
existieron tales suspicacias entre los miembros de las iglesias que Pablo en otros pasajes de sus cartas'". Con frecuencia, los estu-
colaboraron en esta colecta'".
Por lo demás, si con la expresión Ka't. TTpo0uµtav ~µwv se tra- 118
Véase, entre otros, J. H. Moulton-G. Milligan, Tbe Vocabulary on tbe
tara de designar la elección de este hermano, tendríamos que con- Greek Testament. Illustrated from the Papyri and Other Non-Literary Sources,
ceder al término griego el significado de -sugerencía, indicacíón-, London 1952, 540; W. Bauer-W. F. Arndt-F. W. Gingrich-W. Danker, Greek-
como hacen consecuentemente algunos estudíosos'". Por desgra- Engltsh Lexicon, 706. Por lo que se refiere al uso del término en Pablo, sólo apa-
rece en estos dos capítulos y siempre indica la -buena voluntad, la prontitud de
ánimo- (2Cor 8,11.12.19; 9,2).
119
116 Con frecuencia se ha interpretado 2Cor 12,17-18 como una respuesta P. Bachmann, Der zweite Brief an die Korintber; 324.
120
a posibles críticas surgidas en la comunidad de Corinto en relación con la colec- H. Windisch, Der ztoeite Korlntherbrtef, 264. También E.-B. Allo,
ta. Por la alusión que se hace en 2Cor 8,19 y la referencia explícita de lCor 16,3, Seconde Cortntbiens, 323, dice que aquí se unen -dos órdenes de ideas dife-
podemos deducir con seguridad que el viaje a Jerusalén para llevar el fruto de rentes-, En otro sentido, véase también A. Plummer, Second Corintbians, 249,
la colecta estaba ya programado de acuerdo con las comunidades que habian donde, intentando explicar esta construcción, comenta: -La designación de este
participado en ella. Pablo mismo es enviado por sus iglesias (cf. Rm 15,25-26; eficiente colega tiende a incrementar la gloria de Dios y la buena voluntad del
lCor 16,4). Es decir, su viaje a Jerusalén no ha sido decisión suya, sino de las Apóstol. Su entusiasmo se hizo más grande cuando las perspectivas de éxito
comunidades de Grecia. Si han sido éstas quienes le han elegido, es difícil ima- aumentaron al dar a Tito semejante auxíliador-, Sin duda, en su deseo de encon-
ginar que tenían alguna sospecha respecto a su modo de obrar en esta iniciati- trar un sentido coherente a esta expresión, el autor no se ha dado cuenta de
va. Por tanto, 2Cor 12, 17-18 no puede referirse a la colecta. que estaba yendo más allá de lo que el texto dice.
121
117 Así, por ejemplo, C. K. Barren, Second Cortntbians, 229. Véase, por ejemplo, lCor 16,10-15; Rm 16; Col 4,7-10; Tit 3,12-14.
••
76 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELJOS EL QUE PREDICABA EL EVANGELIO EN TODAS LAS IGLESIAS 77

diosos se han limitado a señalar esta extrañeza, sin aducir ninguna Basta leer con atención todo el capítulo octavo de la
razón. Algunos, sin embargo, han sugerido la posibilidad de que segunda carta a los Corintios para reconocer que el único fun-
el texto original contuviera los nombres de estos dos compañeros damento de esta interpretación es la propia fantasía del autor.
de Tito, y que posteriormente fueron borrados a causa del mal En primer lugar, como ya hemos indicado, es el mismo Pablo
recuerdo dejado por su desafortunada actuación'". Esta hipótesis quien sugiere la oportunidad de elegir delegados para llevar la
no pasa de ser una conjetura sin fundamento alguno, forzada por cantidad recaudada a Jerusalén (lCor 16,3). Por otra parte,
el intento de encontrar una explicación a la ausencia de nombres. resulta inconcebible este supuesto intento de desprestigiar a
Más pintoresca, si cabe, es la aclaración ofrecida por H. D. Betz. unos delegados elegidos democráticamente por las iglesias. Por
Según él, el verdadero motivo de que no se consignen los nom- último, no debemos olvidar que las características atribuidas a
bres de estos dos hermanos reside en el hecho de que no fueron estos hermanos han sido escritas por el mismo Pablo como
elegidos por Pablo, sino que, por el contrario, fueron impuestos datos positivos que los acreditan, en absoluto como rasgos
por las iglesias. El Apóstol, con su decidida voluntad de no citar peyorativos. Sería bueno no olvidar que, según el texto pauli-
los nombres, estaría manifestando su resistencia, los reparos que no, los dos compañeros de Tito eran muy probablemente cono-
tenía respecto a esta decisión. He aquí las palabras de Betz: cidos en la comunidad de Corinto: uno por su fama de -predi-
cador- del Evangelio, el otro por su colaboración con el
«Se puede argüir que él está de acuerdo en la inclusión de Apóstol y su amistad con los corintios por haber trabajado
estos enviados en la delegación sólo después de una nota- varias veces ya en Corinto. Por eso no era necesario consignar
ble negociación. Los hermanos no eran realmente sus sus nombres.
enviados, sino, como dice el v.23b, los 'enviados de las Además, si el Apóstol no nombra a estos colaboradores de
iglesias' (áTTÓO"TOAOL ÉKKATJO"Lwv). Esto implica que Pablo no Tito es porque no pretendía presentar a ninguno de ellos, ya que,
les propuso o designó él mismo, sino que los incluyó cuan- . al llegar la carta al destinatario, la embajada se hallaba ya en
do asumió la responsabilidad final de la delegación. Corinto para realizar la tarea encomendada por Pablo. En otras
Omitiendo sus nombres, Pablo evita darles más status del palabras, estos versículos no tienen que ser considerados como
debido ... Al evitar la mención de sus nombres, en efecto, un billete de presentación. De esta opinión es E.-B. Allo, que afir-
Pablo creó dos niveles de autorización en la delegación. ma: -Yo no puedo explicarme de otro modo la omisión (de los
Únicamente Tito estaba autorizado en el sentido pleno, nombres) que de esta manera: Pablo no nombra a los dos com-
mientras los hermanos derivaban su autoridad de él. Los pañeros de Tito porque no tenía ninguna intención de presen-
hermanos no estaban autorizados como individuos... Se tarlos a los Corintios. Cuando el Apóstol escribía, sus enviados
debería señalar también la discrepancia entre los títulos estaban ya en Corinto, presentes y trabajando ... Pablo no tenía
dados a los enviados de las iglesias ('Apóstoles de las igle- necesidad de decir sus nombres-?'. Creemos que, leyendo aten-
sias') y la menor dignidad que implica la manera de hablar tamente las referencias a Tito que tenemos en la carta, podemos
de Pablo. Esta discrepancia puede tener su origen en las encontrar una confirmación de este dato. Según el modo de
discusiones que precedieron a la designación de los her- expresarse que tiene Pablo respecto a la colecta y al encargo que
manos. Puede también indicar un elemento de cautela por da a Tito de llevarla a término, hemos de deducir que ambas
parte de Pablo; puede que buscara evitar el crear una base cosas eran conocidas por la comunidad de Corinto antes de reci-
para posibles conflictos una vez que la delegación llegara bir la carta (2Cor 8,6). Sabemos que Tito había realizado una visi-
a Corinto>". ta a los fieles de esta comunidad por encargo del Apóstol; viaje
122
Así piensan, entre otros, H. Windisch, Der zwette Korlntberbrief, 262; -puesto que su designación tuvo lugar por los motivos completamente razona-
H. Lietzrnann, An die Kortntber, 134. bles descritos en los v.20-21, Pablo aparentemente se persuadió de estas razo-
m H. D. Betz, 2 Corintbians 8 and 9, 73. Véase también las pp. 74-75. nes- (p. 75).
12
No obstante resulta tan forzada su teoría que él mismo tiene que reconocer que • E.-B. Allo, Seconde Cortntbiens, 224.
78 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL QUE PREDICABA EL EVANGELIO EN TODAS LAS IGLESIAS 79

que hemos de identificar con la misión de entregar la llamada mente extraño. Como es natural, nos ocupamos primero del v.18.
«carta severa» (cf. 2Cor 7,6-8). Es imposible que la tarea de con- Para lograr en él un sentido plenamente aceptable consideramos
cluir la colecta entre ellos coincidiera con esa visita; es necesario necesario, ante todo, fijar el significado que en este caso poseen
referirla a un viaje posterior, el mismo que Pablo menciona en los vocablos ETTmvos y EÚayyÉALov. El primero propiamente sig-
8, 16-17 como ya realizado. El tiempo de los verbos de estos ver- nifica «alabanza»; pero es usado también, metonímicamente, para
sículos ha sido interpretado como aoristo epistolar, es decir, equi- designar la causa de la alabanza, o el hecho que produce la ala-
valdría a un tiempo presente ya que el autor escribía teniendo en banza. Este es el caso de Flp 4,8, donde Pablo exhorta a sus fie-
la mente el momento de la lectura de la carta125• Pero a nuestro les a que se esfuercen por realizar todo lo que sea cipETtj y
juicio hay dos motivos que nos obligan a comprenderlos como ETTmvos. Es evidente que la primera de estas dos palabras está
verdaderos aoristos, ·es decir, a concederles su valor de pasado. En empleada aquí en sentido propio, -virtud-, y es también natural
primer lugar, Pablo no hace ninguna alusión a que los fieles de que Pablo exhorte a los filipenses a practicar toda virtud. El
Corinto deben acogerlos, como sucede en otros casos de encar- segundo sustantivo, en cambio, ETTmvos, colocado aquí como
gos dados a algún mensajero (cf. lCor 16,10-12; Rm 16, 1-2). En sinónimo de ápETtj, no puede traducirse por -alabanza-, sino por
segundo lugar, en 2Cor 12,17-18 se alude una vez más a la pre- -obra merecedora de alabanza-. El Apóstol no puede exhortar a
sencia de Tito en Corinto; en este caso acompañado de otro cola- los cristianos de Filipos a buscar la alabanza, pero sí a que hagan
borador de Pablo, con la única especificación del artículo deter- obras de tal calidad que merezcan la alabanza de Dios y de los
minado, como si se hubiera ya hecho referencia a él y a la misión hombres. Un ejemplo claro de este mecanismo de la metonimia
de ambos en la carta. Ciertamente sólo puede aludirse en este tenemos en el evangelio de Lucas. El ángel dice a los pastores:
lugar al envío citado en el capítulo octavo126• De todo ello con- -Os anuncio una gran alegría (xapav µEyáA.TJV) que será para
cluimos que el Apóstol ni busca ni necesita nombrar a estos her- todos los pueblos- (2,10). Lo que propiamente anuncia el ángel a
manos que envía con Tito, pues estas personas no sólo son cono- los pastores es un acontecimiento que producirá, a ellos y a todos
cidas por los cristianos de Corinto, sino que cuando los los pueblos, una gran alegría; como el mismo Lucas explica a
destinatarios leen la carta estaban allí para realizar la misión de continuación. Por lo que se refiere al término EÚay-yÉALov admiti-
finalizar la colecta y así tenerla preparada a la llegada de Pablo remos el significado que le ha otorgado la mayoría de los estu-
(cf. 2Cor 13,1; Hch 20,1-3). diosos y que está reconocido en todos los vocabularios del grie-
go neotestamentario junto al más habitual de Buena Nueva, es
••• decir, contenido de la predicación de la Iglesia primitiva. Nos
referimos al hecho de la proclamación de ese Evangelio.
Después de reseñar las dificultades del texto paulino y Pero hemos de reconocer que en este v.18 la construcción
constatar la incapacidad de los estudiosos para disiparlas y lograr griega que plantea las mayores dificultades es Év T<¼J EÚayyüí.4>.
a la vez un sentido diáfano, pasamos a ofrecer la que para noso- En las páginas precedentes creemos haber hecho ver la imposi-
tros es la única posibilidad de hallar luz en un griego verdadera- bilidad de hallar aquí sentido aceptable sin salir del griego. Por
ello creemos inevitable intentar una lectura desde el arameo. Para
comenzar, recordemos como algo vital aquí que existe en hebreo
125
Véase, por ejemplo, P. Bachmann, Der zweite Brief an die Korintber; y arameo lo que llaman los gramáticos el betb essentiae. El signi-
322; H. Windisch, Der zweite Korintherbrief; 262; V. P. Fumish, JI Corintbians,
ficado más frecuente de la preposición :::i es -en- y, por tanto, su
421s; R. P. Martín, 2 Corinthtans, 274; C. Wolff, Der zweite Brief an die Korintber,
176. No creemos que sean de peso las razones en que apoya su decisión este más espontánea traducción al griego sería Év. Pero los matices
último estudioso: el v.6 es una referencia a la tarea que está realizando Tito, no que esta preposición puede expresar son muchos más. Dicha
la declaración oficial de la finalidad de su viaje, y además es difícil justificar que preposición es calificada como betb essentiae cuando su función
si pretende presentar a los acompañantes de Tito descuide nombrarlos.
126
Véase en este sentido el estudio de C. K. Barrett, Titus, en Essays on es indicar el predicado de una proposición nominal (sin cópula
Paul, London 1982, 118-131, especialmente las 125-127. o con ella), o un predicativo del sujeto o del objeto directo de
••
80 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL QUE PREDICABA EL EVANGELIO EN TODAS LAS IGLESIAS 81

una proposición verbal. En el primer caso, al traducir se debe un camino: suponer que este colaborador del Apóstol ha escrito
prescindir completamente de dicha preposición. A continuación un libro que contiene los dichos y hechos de Jesús y los relatos
ofrecemos un ejemplo hebreo y otro arameo de este recurso lin- de su pasión, muerte y resurrección, es decir, el contenido del
güístico. En Ex 18,4 se dice: '7!.l)J 'J~ ,;-¡';,~, cuya traducción debe Evangelio. Por eso, cada una de las iglesias, mediante sus lecto-
ser: "El Dios de mi padre es mi ayuda-. Del arameo, E. Vogt cita res, podía realizar en sus celebraciones una lectura-proclamación
este ejemplo tomado de un papiro egipcio del siglo V a. de C.: del Evangelio, sirviéndose de esta obra escrita por un colabora-
"Me diste cinco siclos, precio de tu hira (~7';"1 '1:l7J 7';,'!)»127• En este dor de Pablo129•
pasaje de Pablo tenemos sin duda una traducción torpe, ruda- Pasando ahora al v.19, tenemos que resolver las tres extra-
mente literal de un beth essentiae arameo, que precedía al predi- ñezas que ofrece el texto griego. Las estudiaremos por el orden
cado de una proposición nominal. Por otra parte, creemos que es de su aparición en el texto; pero en primer lugar debemos adver-
necesario conceder a la preposición füá el significado de causa tir que el artículo de la expresión i-wv EKKATJO'LWv está aquí clara-
instrumental, cuya existencia no dudan en reconocer los grarná- mente por el demostrativo "estas». De modo que en realidad lo
tícos=. De este modo desaparecen las dificultades que hemos que dice el Apóstol de este primer colaborador que envía a
constatado en las traducciones ofrecidas por los estudiosos. Si es Corinto es que ha sido elegido por -estas iglesías-, es decir, las de
comprendida como preposición de lugar en donde, se le atribu- Filipos y Tesalónica, para que sea compañero suyo en su viaje a
ye un valor que no posee; en cambio, si se le otorga el valor de jerusalén'". En la primera parte de nuestro estudio hemos seña-
lugar por donde, los traductores se ven obligados a sobreenten- lado cómo los estudiosos modernos, al igual que muchos copis-
der un verbo de movimiento. tas de la antigüedad, prefieren la preposición tv en la construc-
Teniendo en cuenta los datos expuestos, la traducción ción auvÉ8EKµos ~µwv auv TU xápL TL rnÚTlJ, pues resulta, según
correcta del original arameo de este versículo sería: ellos, más tolerable en el conjunto de la frase griega. Pero preci-
samente por esto hemos de considerar esta variante como secun-
-Os envío el hermano cuya obra digna de alabanza es la
proclamación del Evangelio por todas las íglesias-.
129
Como hemos visto en nuestro estudio, no podemos afirmar con toda
Es decir, Pablo dice de este hermano que ha sido merece- certeza, como pretende J. Carmignac, que la voz -evangelío- serviría desde los
dor de alabanza porque gracias a él todas las iglesias pueden pro- orígenes para designar a los libros que han llegado hasta nosotros conteniendo
clamar el Evangelio. Aquí, por tanto, se afirma que toda comuni- la Buena Nueva de Jesucristo. Sin embargo, hemos de reconocer que, si quere-
mos tomar en serio la afirmación con que Pablo designa al acompañante de
dad proclama el Evangelio, y que esto es posible gracias a la Tito, es necesario suponer aquí la referencia a un evangelio escrito. Por otra
acción de un hombre. Evidentemente tal hecho no puede ser parte, P. Grelot, L'origine des Euangiles, 69, afirma que la hipótesis de que 2Cor
debido a que este hombre haya recorrido todas las iglesias anun- 8,18 designe a Lucas como autor de un escrito que recoge la Buena Nueva pre-
dicada es -una deducción hecha por los escritores eclesiásticos a partir de
ciando el Evangelio; si de tal se tratara sería imposible encontrar Orígenes-. Si sus palabras pretenden afirmar que fue Orígenes el primero en
otro personaje distinto de Pablo en que pudiera cuadrar seme- atribuir esta cita a Lucas, no creemos que el argumento ex si/entio se pueda uti-
jante característica. Y, por tanto, nos veríamos obligados a consi- lizar en este sentido. En efecto, el hecho de no haber encontrado otras refe-
derar esta frase como una exageración o una hipérbole literaria. rencias explícitas anteriores a este autor, dada la cantidad de textos perdidos,
no nos permite afirmar que esta cita paulina no haya sido referida a Lucas por
Si queremos leer en la frase un sentido aceptable, sólo tenemos otro autor anterior a Orígenes. Si, por el contrario, con esta afirmación P. Grelot
pretende sugerir que la atribución a Lucas del tercer evangelio es cierta y cons-
127
tante a partir de la época de Orígenes, será necesario recordar que esta afirma-
P. Joüon, Grammaire de l'bébreu btbltque, 404s; para el arameo E. ción se remonta a la tradición más antigua; cf. H.-J. Schulz, L'origine aposto/tea
Vogt, Lexicon Linguae Aramatcae, 24; E. G. Kraeling, Tbe Brook/yn Museum dei Vangeli, 260-264.
Aramaic Papyri, New Haven 1953 (reimp. 1969), 132s. 130
Que el artículo griego puede tener valor de demostrativo, y lo mismo
12
• Cf. M. Zerwick, Graecitas bíblica. Novi Testamenti exempli illustratur
sucede al estado enfático hebreo y arameo, es un fenómeno bien conocido.
(SPIB 92), Romae 51966, § 113; W. Bauer-W. F. Arndt-F. W. Gingrich-W. Danker, Bástenos citar Col 4,16, en que el Apóstol dice: •Y cuando sea leída a vosotros
Greek-Engltsb Lexicon, 180. esta carta íf ÉTTLCJTOA~), haced que sea leída también en la iglesia de Laodícea-,
••
82 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL QUE PREDICABA EL EVANGELIO EN TODAS LAS IGLESIAS
83

daría: representa una mejora redaccional de un texto griego vio- La tercera dificultad que han señalado los comentaristas en
lento. Ahora bien, la presencia de la preposición aúv puede expli- este pasaje de 2Cor se halla al final del v.19, en la expresión Kal.
carse muy bien apelando al original semítico. En efecto, en rrpo0uµ(av ~µwv. La anomalía a que nos referimos consiste en
hebreo y arameo existe un beth comitatus, que puede traducirse que el Apóstol coloque, por así decirlo, en paridad la gloria del
por -con, llevando consigo-. Entre los numerosos ejemplos reco- Señor, de Cristo, y su rrpo0uµ(a, «su prontitud de ánimo-. Se recor-
gidos por F. Zorell en su léxico queremos destacar Ex 10,9131• En dará a este respecto la extrañeza de H. Windisch. De un modo
el texto hebreo leemos: .y dijo Moisés: 7';,J 1J'Jpi:::i, 1J'7.VJ::l ... •. Aquí, semejante --decíamos- se expresan M. Zerwick-M. Grosvenor
a la exigencia del faraón que vayan solos Moisés y Aarón al afirmando: el sustantivo rrpo0uµ(a •se halla extrañamente bajo un
desierto, Moisés responde, según el texto francés de la Bible de solo artículo con TOÚ KUpLOU 8óeav»135• Para explicar esta extrañe-
Jérusalem: -Nous ernmenerons nos jeunes hommes et nos viei- za del texto griego comencemos por señalar que rrpo0uµ(a no sig-
llards ... •; en versión rígidamente literal dice: «Iremos con nuestros nifica sólo -prontitud de ánimo, voluntad decídída-, sino también
jóvenes y nuestros ancianos-!". Del arameo he aquí un caso con algo que está terca, o muy relacionado con esto, pero que no es
la preposición o.v, que también significa -con-. Se trata de una exactamente lo mismo: -deseo, ardiente deseo-. Puesta esta pre-
carta escrita por un funcionario persa desde Babilonia a un misa, la extraña partícula Ka( puede explicarse perfectamente
subordinado suyo en Egipto. Dice así: •Ahat-basti... debe venir a desde el arameo logrando un sentido sin la menor estridencia y,
mí en Babilonia con la renta (~n7J1:l O.V ';,~:::i:::i •';,.v im~')•. Dos líneas en cambio, plenamente coherente con lo que conocemos de
antes, el escrito dice lo mismo utilizando la forma causativa del Pablo por sus cartas. En hebreo y arameo abunda notablemente
verbo i1n~: -Me traiga la renta-!". Creemos que nuestra sugerencia un uso de la partícula i, que ordinariamente funciona como copu-
es la única posibilidad de explicar la presencia de la intolerable lativa, •y•. Nos referimos a lo que en gramáticas y diccionarios de
preposición aúv en los testigos más antiguos, y que ciertamente hebreo y arameo se llama el waw explicativo. Externamente, este
debemos considerar la lectura primitiva. , no se diferencia en nada del copulativo, pero el contexto en
Pasemos a la segunda dificultad a que hemos aludido que se halla exige que se traduzca por -que es, que son, es
antes: la presencia del demostrativo redundante nírroü, A nuestro decir-, o simplemente prescindiendo de él en la traducción y
entender, esta variante textual, con su fuerte extrañeza, es preci- poniendo en su lugar dos puntos; de esta manera se indica que
samente explicable como traducción literal de una construcción la palabra que sigue define, explica a la anterior. Un caso hebreo
aramea, que no se da en hebreo. Se trata del uso proléptico de tenemos en Job 29,12, donde leemos: -Porque yo rescataba al
un sufijo antes del sustantivo en genitivo, expresado mediante la pobre que clamaba, al huérfano, que no tenía ayudador
partícula relatíva ri. Así, en las páginas arameas de Daniel (2,20) (i';, ;r.v-~';,, c:nm)•. Del arameo es curioso y expresivo un pasaje de
tenemos ~i1';,~-,, i11:ltli: -El nombre de él, de Dios ( = el nombre de la carta del rey persa Artajerjes a Esdras, que éste cita en su libro;
Dios)•134• dice así: .y tú, Esdras, según la sabiduría que de Dios tienes, esta-
blece )')'11 )'t!lEltli, (que deben leerse: safetin wedayyanin), que
administren justicia a todo el pueblo del otro lado del· río-
131 F. Zorell, Lexicon Hebraicum et Aramaicum Veterls Testamenu, Roma
(7,25). Las dos palabras que hemos dejado sin traducir signifi-
1968, 92. can lo mismo, -jueces-, pero la primera, )'t!lEltli, es de la raíz
132 La Satnte Bible, traduite en francais sous la dtrection de l'École
hebrea que significa -juzgar-; la segunda, en cambio, l'J'1, es el
Biblique dejérusalem (edición de bolsillo), Paris 1955, 92 término arameo con el mismo significado. Por tanto, la conjun-
133 G. R. Driver, Aramaic Documents of tbe Piftb Century B. C. Abridged

and Revised Edition, Oxford 1957, 34. ción , que une los dos sustantivos no debe traducirse por «y»,
134
H. Bauer-P, Leander, Grammatik des Bibliscb-Aramttiscben, Tübingen sino por -que son, es decir». El autor de Ía carta dio primero el
1927 (reimp.: Híldesheim-New York 1969), 314. Sobre el reflejo de esta cons- término técnico en la lengua más arcaica, y mediante un waw
trucción típicamente aramea en el griego bíblico M. Zerwick, Graecitas Bíblica,
§ 204-207; M. Black, An Aramaic Approacb to tbe Gospels and Acts, Oxford
135
3
1967, 70-81. Así, M. Zerwick-M. Grosvenor, A Grammatical Analysis, 551.
84 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL QUE PREDICABA EL EVANGELIO EN TODAS LAS IGLESIAS 85

explicativo añadió el término ordinario arameo con que se de- diosos respecto a la cronología no son apreciables. Por ello pode-
signaba a los jueces136. mos afirmar con muy fuerte grado de certeza que este escrito
Terminada con esto la discusión de todas las extrañezas existía ya, al menos, en el año 50 o uno de los años inmediatos.
que resaltan en el texto griego de este pasaje de 2Cor podemos De ahí que, simplemente por este primer testimonio de Pablo,
pasar confiados a traducirlo atendiendo al original arameo sub- podamos estar seguros de que este escrito evangélico es anterior
yacente. Esta traducción sería: al menos en algunos años a sus cartas a los Corintios. Aunque
Pablo no especifica de qué evangelio de los cuatro canónicos
18 «Os enviamos también con él ( = con Tito) al hermano está hablando, creemos nos es fácil descubrirlo teniendo en
cuya obra digna de alabanza es la proclamación del cuenta lo que dice de este «evangelista .. en el v.19138• En efecto,
Evangelio por todas las iglesias. en este versículo el Apóstol afirma que este colaborador había
19
Y no sólo esto, sino también elegido por estas iglesias sido elegido por las iglesias de Macedonia para que lo acompa-
como compañero de viaje nuestro con ( = llevando) este ñase en su viaje a 'Jerusalén para la entrega de la colecta.
don administrado por nosotros para la gloria del Señor, que Recordemos ahora que en el libro de los Hechos de los Apóstoles
es nuestro ardiente deseo-. el retomo de Pablo a Jerusalén, al final de su tercer viaje, está
narrado en primera persona (Hch 20,1-21,19). Por tanto, uno de
Dos son las conclusiones que se deducen con absoluta cla- los que acompañan al Apóstol en este viaje a Jerusalén llevando
ridad de esta traducción. En primer lugar, que ese colaborador el dinero de la colecta es el autor del libro de los Hechos. Luego
que con Tito envía Pablo a Corinto para que lleven a cabo la el colaborador de Pablo, cuya obra digna de alabanza es la pro-
colecta destinada a Jerusalén es conocido por haber posibilitado clamación del Evangelio por todas las iglesias, porque en todas
la proclamación del Evangelio por todas las iglesias. Ahora bien, ellas se utiliza un libro escrito por él, es Lucas, el autor de nues-
como hemos hecho notar, esto nadie podía hacerlo personal- tro tercer evangelio y del libro de los Hechos de los Apóstoles.
mente; sólo era posible realizarlo habiendo escrito un libro que Ahora bien, sabemos que Lucas utilizó para la composición
contenía el Evangelio anunciado por la Iglesia. Y creemos no de su evangelio fuentes, y parece innegable que eran fuentes grie-
dejamos llevar por la fantasía si suponemos que este libro, leído gas. Por el dato que leemos en esta carta de Pablo podemos tener
por todas las iglesias, era utilizado en ellas los domingos, en la la seguridad de que éstas circulaban en griego ya en la década de
celebración de la Cena del Señor; en el momento de la palabra los cuarenta. Estas fuentes, según el largo trabajo de los estudiosos
se leía la historia del Señor. En todo caso, es preciso reconocer durante el último siglo y medio, son tres para el relato a partir del
que, cuando Pablo escribe esta carta, el libro escrito por este Bautismo de Jesús: una fuente propia, a la que pertenecía toda la
colaborador suyo --con toda probabilidad semejante, si no idén- materia que hoy contiene sólo su evangelio, designada por los
tico, al tercero de nuestros actuales evangelios sinópticos-, hacía estudiosos con la letra L; un documento que contenía exclusiva-
ya algunos años que había sido escrito. Una fecha aproximada la mente enseñanzas de Jesús y que fue utilizado también por Mateo,
podemos deducir teniendo en cuenta la datación de este escrito designado por los estudiosos mediante la letra Q; y la materia que
paulino.
La segunda carta a los Corintios, según los estudiosos siguientes fechas propuestas: el año 54 es defendido por S. Dockx, Chronologies
modernos, hay que situarla en un arco de tiempo que va del néotestamentatres et Vie de l' Eglise prtmitioe, Gembloux 1976, 110-113 ; el año
otoño del año 54 al otoño del 57137• Las diferencias entre los estu- 57 es sostenido por S. De Lestapis, L'éntgme des Pastorales de Saint Paul, París
1976, 200-214; J. Wikenhauser-J. Schmid, Introducción al NT, 652; Ph. E. Hughes,
Second Corintbians; xxxv. F. Lang, Die Briefe an die Kortntber; 10, propone la
136
E. Vogt, Lexicon Linguae Aramaicae, 53-54; véanse también los abun- primavera del 55. Según M. E. Thrall, Second Corintbiarts. 74-77, habría sido
dantes ejemplos del 1 equivalente a -que es- citados por M. Dahood, Psalms IIL· escrita a mediados del 56; en el mismo año sitúan su redacción]. A. T. Robínson,
101-150. (AncB 17A), New York 1970, 402. Redating the New Testament, 54s.; F. F. Bruce, 1 and 2 Corintbians; 172.
138
137
Sin entrar en el problema planteado por los estudiosos sobre la uni- Para un status questionis de las propuestas de identificación de este
dad de la carta, y por lo que respecta a nuestro capítulo, podemos citar las personaje, véase Ph. E. Hughes, Second Corintbians, 312-316.

86 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL QUE PREDICABA EL EVANGELIO EN TODAS LAS IGLESIAS 87

tiene paralelo en los otros dos sinópticos, designada mediante la ban la Cena del Señor. Así estas comunidades, aunque sin predi-
sigla Me, porque parece innegable que la redacción griega más cadores profesionales, podían fácilmente contar con lectores que,
antigua de la materia que se suele llamar tradición triple fue la que debidamente preparados, hiciesen una continua proclamación
leemos en Marcos. Finalmente, la mayoría de los autores atribuye del Evangelio a los fieles. Repetimos: dada la fecha tempranísima
los dos capítulos sobre la infancia de Jesús a una fuente distinta, en que existieron en Palestina comunidades de creyentes en
que el evangelista en su redacción final -hacia los años 50-53, no Jesús, es natural que para ellas se escribieran en arameo libros
lo olvídernos=- añadió al corníenzo'". que contuvieran el relato de los hechos y dichos de Jesús, su
Es común entre los estudiosos suponer que antes de la pasión, muerte y resurrección. Estos escritos son los que después
redacción de nuestros evangelios la tradición sobre Jesús se trans- se llamaron evangelios, como instrumentos al servicio de la pre-
mitió por predicación oral, junto a la que ciertos autores al menos dicación constante del Evangelio. Y sin tardar muchos años, dada
suponen la existencia de fuentes parciales escritas. Ordina- la existencia de una comunidad de habla griega en Jerusalén
riamente se supone que la etapa de transmisión oral duró desde (cf. Hch 6,1) y la pronta misión de la Iglesia fuera de las fronte-
el año 30, en que muere y resucita Jesús, hasta el año 70 o sus ras de Palestina, fue necesario traducir estos textos al griego.
cercanías inmediatamente anteriores (postura defendida por exe- Baste recordar que Pablo marcha a Damasco el año 35 para per-
getas católicos). Marcos para unos se compuso después del año seguir a los judíos que habían creído en Jesucristo; y por el libro
70; y Mateo y Lucas, después del 80; y Juan, en los 90. Pues bien, de los Hechos de los Apóstoles sabemos que por las mismas
si los originales de estos evangelios (Marcos y Juan) o de sus fechas existían creyentes en Jesús en Antioquía y en la costa siro-
fuentes (Mateo y Lucas) se escribieron en arameo, como lo de- fenicia.
muestra el análisis y el estudio minucioso de las estridencias de
diverso tipo que aparecen en el griego que nos ha llegado, quie-
re decir que todos estos escritos arameos, o al menos gran parte
de ellos, fueron compuestos en Palestina, para lectores y oyentes
palestinenses, dentro de los diez primeros años después de la
muerte de Jesús; y muy probablemente dentro de los cinco pri-
meros. Al menos por lo que se refiere al evangelio de Marcos y
al documento de enseñanzas de Jesús llamado la fuente Q, hay
muy fuerte probabilidad de que circularan ya escritos en arameo
dentro de los cinco primeros años de esta década. Y la razón de
ello es muy simple, a saber: por el modo de expresarse Pablo
hablando de lectura y veneración (2Cor 3), estos escritos con
hechos y enseñanzas de Jesús no se compusieron sólo para ayu-
dar a los predicadores del Evangelio en su predicación oral, sino
también, y con la misma necesidad, para que las comunidades de
creyentes en Cristo Jesús, que en Palestina surgieron a muy poca
distancia de la resurrección, contasen con una lectura sagrada
que alimentase y sostuviera su fe cuando cada domingo celebra-

139 Sobre las fuentes de Lucas véase, por ejemplo, J. Nolland, Luke 1-9:20

(WBC 35), Dallas 1989, xxviii-xxxi; F. Bovon, L' évangtle selon saint Luc 1-9
(CNT.DS 3), Geneve 1991, 25-27. Respecto a los dos capítulos de la infancia,
cf. J. M. García Pérez-M. Herranz Marco, La infancia de Jesús según Lucas
(SSNT 6), Madrid 2000, 35-107.
CAPÍTULO 3: LA CARTA DE PRESENTACIÓN (2COR 3,1-3)

Introducción

Los primeros versículos de 2Cor 3 están determinados por


la metáfora de la carta de presentación. Con ocasión de que
-algunos- han llegado a Corinto con cartas de presentación (v.1),
Pablo aprovecha para afirmar que él puede presentar ante ellos
unas credenciales mucho más decisivas: ellos, los corintios, son
su carta de presentación (v.2), -carta de Cristo» servida por Pablo
y sus colaboradores (v.3). No tiene, pues, necesidad de presen-
tarse o recomendarse a sí mismo (v.l). Según la interpretación
habitual, con esta metáfora de la carta Pablo designa a la comu-
nidad de Corinto: -La verdadera recomendación de Pablo es --en
palabras de J. Lambrecht- la existencia y calidad de la iglesia de
Corinto: ellos son su carta, escrita en su corazón, conocida y leída
por todos-w, La conversión de los corintios al cristianismo, fruto
de la labor apostólica de Pablo y sus colaboradores, es la mejor
carta de presentación que ellos pueden exhibir. -La existencia de
la comunidad afirmaba el poder y la autoridad de Pablo como
líder espiritual; ésta es su recomendación, no sólo para los que
aún no creen en Corinto, sino también para los cristianos atribu-
lados por los ataques de sus oponentes->'. Su nueva existencia de
convertidos constituye una -carta de Cristo», una magnífica pre-

140
J. Lambrecht, Second Corintbians, 46. Por eso, puede escribir el autor
que el -punto central, de estos versos es -el status de la comunidad corintia, el
hecho de ser una carta, (p. 44). E.-B. Allo, Seconde Corinthiens, 82: -La sola exis-
tencia de la comunidad de Corinto vale inconmensurablemente más, para acre-
ditar la obra apostólica, que todas las cartas de recomendacíón-,
141
J. Murphy-O'Connor, A Ministry beyond tbe Letter (2 Cor 3,1-6), en L.
de Lorenzi (ed.), Paolo Ministro del Nuovo Testamento (2Cor 2,14-4,6) (Serie
Monografica di -Benedíctina-: Sezione Biblico-Ecumenica 9), Rome 1987, 124.
90 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA CARTA DE PRESENTACIÓN (2COR 3,1-3) 91

sentación de Cristo. Una vez introducida la metáfora de la carta, taculizar con más eficacia la tarea apostólica de.Pablo y sus cola-
resulta normal que Pablo describa la comunidad de Corinto con boradores, impidiendo que siguiese aumentando el número de
el vocabulario propio de una carta: escribir, leer, redactar, etc. los creyentes en Cristo. En respuesta a las cartas presentadas por
Esta carta está -escrita- en el corazón de los corintios, pues su sus adversarios, «Pablo adaptó su visión de la comunidad cristia-
conversión ha tenido lugar en el corazón de los corintios. Puede na como una proclamación existencial para presentar la iglesia de
ser «leída" por todos los hombres, pues todos los que vean su Corinto como una carta de Cristo-v".
nueva vida pueden leer en ella a Cristo. Esa carta ha sido «redac- En resumen, esto es lo que se viene diciendo acerca de
tada" por el ministerio de Pablo y sus colaboradores no con tinta, estos versículos. Sin embargo, desde hace tiempo los estudiosos
sino con la fuerza del Espíritu, que Cristo les ha concedido para vienen señalando que el uso de la metáfora de la carta de pre-
realizar su ministerio apostólico. A diferencia de la Ley mosaica, sentación no es en absoluto coherente. La mayoría coincide en
no ha sido escrita «en tablas de piedra, sino en tablas que son afirmar que ·2Cor 3,1-3 presenta chocantes cambios de metáfo-
corazones de carne-. ra•144. · En el v .1, al preguntarse si también él necesita cartas de
Esta interpretación tiene a su favor el hecho de ser, o al recomendación como -algunos-, Pablo está aludiendo a la prácti-
menos parecer, exquisitamente paulina. La idea de una comuni- ca, antigua y moderna, de presentar una persona a otra. Por
dad como una carta «básicamente no es nada más, según J. tanto, carta de recomendación está usada aquí en sentido propio.
Murphy-O'Connor, que la adaptación de la idea fundamental Pero, a partir del v.2, el uso de la carta de presentación se con-
paulina de que la comunidad cristiana es un mensaje para el vierte en una metáfora con la que se designa a los cristianos de
mundo-!". Ya en su primera carta, lTes 1,7ss., Pablo señala cómo Corinto. Y finalmente, en el v.3 Pablo habla de una carta escrita
su conversión ha hecho de los tesalonicenses un ejemplo para no en tablas de piedra, sino en tablas que son corazones de
todos los fieles de Macedonia y de Acaya. Su nueva vida los ha carne, donde la metáfora de la carta de presentación parece
convertido en mensajeros de la nueva fe: .y así de vosotros no haberse olvidado a favor de la figura veterotestamentaria de la
sólo se ha difundido la palabra del Señor en Macedonia y Acaya, nueva alianza. Este breve elenco de inconsistencias se multiplica
sino que en todo lugar vuestra fe en Dios se ha divulgado sin que apenas se comienza a leer con detenimiento el texto haciendo
tengamos necesidad de decir palabra, pues ellos mismos refieren más evidente hasta qué punto la interpretación habitual de este
la acogida que nos hicisteis y cómo os convertisteis .... •. Esto ha pasaje está lejos de imponerse. Hagamos un repaso, ahora más
tenido lugar por medio del ministerio apostólico de Pablo y sus pormenorizado, de las dificultades del pasaje.
colaboradores, cuya predicación no ha consistido sólo en pala-
bras, sino en la fuerza del Espíritu: «Nuestro evangelio entre voso-
tros no fue sólo en palabras, sino en poder y en el Espíritu Santo l. Las cartas de presentación (3, 1)
y muy persuasivamente- (lTes 1,5). Algo similar tenemos en
Flp 2, 14-16, donde Pablo usa la imagen de la luz. Por su forma El capítulo 3 de 2Cor comienza con una pregunta en pri-
de vivir, los filipenses aparecen «como antorchas en el mundo, mera persona del plural. Habitualmente se interpreta como una
llevando en alto la palabra de vida». pregunta retórica, con la cual Pablo pregunta a los corintios si
Todo ello no es más que un modo distinto de expresar lo necesita presentarse. Así parece indicarlo el significado del verbo
mismo que Pablo dice en 2Cor 3,lss. con la metáfora de la carta. avvwTáVELV: -presentar alguien a alguien (otra persona)-. Pero
Esta metáfora le fue probablemente sugerida al Apóstol por el este significado no resulta tan obvio cuando se repara en que
hecho al que aludimos anteriormente: que -algunos- se habían
presentado a la comunidad de Corinto con cartas de recomenda-
ción para ganarse la confianza de sus miembros y así poder obs- 143
J. Murphy-O'Connor, A Ministry beyond the Letter, 129.
1
-w W. Baírd, Letters of Recommendatton. A Study of JI Cor 3 1-3: JBL 80
(1961) 167. Seguimos a este autor en la presentación de las inconsistencias del
1
" J. Murphy-O'Connor, A Ministry beyond the Letter, 123. pasaje.
92 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA CARTA DE PRESENTACIÓN (2COR 3,1-3)
93

aquí es usado con el pronombre reflexivo ÉauToús, lo que ha lle- Tratándose de una carta escrita por Pablo y dirigida a los
vado a Murphy-O'Connor a hablar de «una contradicción en los cristianos corintios, con los que está manteniendo un diálogo a
términos-!". En efecto, si el verbo significa «presentar alguien a través de ella, lo más obvio parece pensar que con los dos pro-
otra persona», la presencia de ÉauToús resulta contradictoria, por- nombres personales de segunda persona «vosotros» (úµüs/úµwv),
que la persona se convierte en presentadora de sí misma. Por Pablo está aludiendo a los corintios. Así parece confirmarlo el
este motivo, la presencia de ÉauTOÚS parece indicar que más bien versículo siguiente, en que el Apóstol no puede referirse más que
se trata de recomendarse. a ellos: «La carta de presentación sois vosotros». Sin embargo, una
Pero la cuestión es aclarar el alcance de tal recomenda- mirada más atenta percibe inmediatamente la imposibilidad de tal
ción. En ocasiones se ha cargado a este gesto con un peso exce- lectura. La razón fundamental estriba en la locución preposicio-
sivo, hasta el punto de introducir en él algo que de hecho no nal É~ úµwv. En efecto, si la carta pretende presentar a Pablo a
tenía en la antigüedad. En efecto, en el mundo grecorromano, la los corintios, es indudable que no puede provenir de ellos, de los
auto-recomendación era bastante habitual y no se diferenciaba cristianos de Corinto'". Esto explica que los estudiosos hayan
mucho de la recomendación llevada a cabo por una tercera per- interpretado É~ úµwv como una referencia a personas ajenas a la
sona 146. Pablo la debe haber practicado al Ílegar a una localidad comunidad. El indicio para esta solución lo han encontrado en el
donde trataba de fundar una comunidad cristiana. En este con- indefinido TLVES. Pablo está preguntando si necesita, -como algu-
texto hay que entender, según M. E. Thrall, la frase de Pablo: -Al nos», cartas de presentación. Estos -algunos- son identificados,
plantear la cuestión retórica, él simplemente rechaza la idea de generalmente, con los adversarios que obstaculizan la tarea
que esté repitiendo el proceso de autopresentación que ya había misionera de Pablo en Corinto. El hecho de que se interprete a
seguido cuando llegó a Corinto. Él no necesita volver apresen- estos adversarios como judeocristianos'5º ha hecho pensar a algu-
tarse, como tampoco necesita cartas de introducción de una ter- nos estudiosos que las cartas de las que son portadores proceden
cera persona>". de la Iglesia de Jerusalén o de alguna otra Iglesia visitada de
En la segunda parte del v.1, Pablo usa la fórmula técnica camino a Corinto151•
cruoTaTLKll ÉTTLCJTOA~ para referirse a las cartas de presentación
con las que -algunos- han llegado a Corinto'". Mediante una "
9
J. Murphy-O'Connor, A Ministry beyond the Letter, 108.
150
nueva pregunta retórica, que lleva implícita la misma respuesta El portavoz del grupo inglés no pudo expresar con más claridad la
posición de sus miembros sobre la identidad de los adversarios de la primera
negativa, Pablo está diciendo que no necesita tales cartas. Pero parte de 2 Cor tras la discusión que siguió a la ponencia de J. Murphy-O'Connor,
con esto no se han esclarecido todos los enigmas de este verso. A Mirustry beyond the Letter, 132: -No había un consenso claro, excepto en que
Una completa explicación del versículo debe responder a estas los adversarios eran ciertamente judeocristianos-,
151
cuestiones: quiénes son los TLVEC, a quién se refiere Pablo con Cf. por ejemplo, H. Windisch, Der zweite Korintberbrief; 102-103; E.
Kasernann, Die Legitimttat des Apostels. Bine Untersuchung zu JI Korintber 10-
úµüs/úµwv, o lo que es lo mismo, quiénes son los destinatarios 13: ZNW 41 (1942) 44-47; J. Murphy-O'Connor, A Ministry beyond the Letter,
y los remitentes de la carta, así como el alcance que la carta 107. C. K. Barret, Second Cortntbtans, 40, afirma: -Estos predicadores llegaron a
podía tener. Corinto con cartas de recomendación que parecen haber emanado de Jerusalén,
y difícilmente pueden haber estado desconectadas de los 'pilares' (Gál 2,9) que
estaban al frente de la Iglesia de Jerusalén. Esto no sólo establece su trasfondo
judío o judaizante (cf. 9,22), sino que indica una tendencia jerárquica en su
comprensión del cristíanísmo-, En contra, F. Lang, Die Briefe an di Korintber,
145
J. Murphy-O'Connor, A Ministry beyond the Letter, 107. 268: -En el texto no se alude a que los adversarios estuvieran provistos con car-
146
Cf. P. Marshall, Enmtty in Corinth: Social Conventions in Paul's tas de recomendación de la comunidad primitiva de Ierusalén-. R. Bultmann,
Relations untb the Corintbians (WUNT 23), Tübingen 1987, 267-270. Der zweite Brief an die Korinther, 74: -No se dice de dónde provienen las car-
147
M. E. Thrall, Second Corintbtans, 218. tas de recomendacíón-, M. E. Thrall, Second Corinthians, 219, cree que podrían
1
•• Sobre las cartas de recomendación, cf. C. W. Keyes, The Greek haberlas recogido en algunas de las iglesias visitadas. Otros como J. B. Lightfoot,
Letter o/ Recommendation: AJPh 56 (1953) 28-44; Ch.-H. Kim, Form and St. Paul's Epistle to the Galatbians, Peabody 1995, 373, cree que -es más inteli-
Function o/ the Familiar Greek Letter o/ Recommendation (SBLDS 4), gente confesar llanamente que los datos son demasiado escasos para propor-
Missoula 1972. cionarnos una respuesta-.
94 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA CARTA DE PRESENTACIÓN (2COR 3,1-3) 95

Como vemos, toda esta interpretación está basada en la tas puedan provenir de la Iglesia de Jerusalén. Únicamente pue-
identificación de TLVES' con adversarios judeocristianos152• Por eso, den haber tenido su origen en las autoridades religiosas judías de
todo el edificio se resquebrajaría si el cimiento en que se apoya Jerusalén, hostiles a la misión de Pablo. Esto determina la inter-
fuera puesto en cuestión. Nos interesa, por tanto, aclarar la iden- pretación del otro pronombre personal del verso: rrpos- úµéis-. Los
tidad de los TLVES'. Para ello, no creemos que haya mejor punto destinatarios de la carta que traen estos portadores judíos proce-
de partida que unas palabras de M. E. Thrall, que por otra parte dentes de Jerusalén no pueden ser los corintios, que difícilmente
expresan el consenso de los estudiosos: "Generalmente, se está aceptarían la autoridad de una instancia no cristiana, sino los
de acuerdo en que los TLVES' son la misma gente que los TTOAAOL judíos no creyentes de Corinto.
de 2,17, dada la proximidad de las dos alusíones-'". Ella supone Se podría objetar que nuestra hipótesis supone que las
que en ambos casos se trata de cristianos, que habrían recurrido autoridades religiosas judías de Jerusalén tenían autoridad sobre
a esta práctica de las cartas de recomendación, bien atestiguada las comunidades judías de la diáspora, tal como parece implica-
en el NT (cf. Hch 18,27 y Rm 10,1-2)154. Sin embargo, esta ínter- do en Hch 9,2, donde Lucas reviste a Pablo de la autoridad del
pretación no es tan convincente como puede parecer a primera Sumo Sacerdote, en cuyo nombre persigue a los cristianos huidos
vista. La razón es que los TTOAAOL sólo pueden ser judíos, y preci- a Damasco. Este texto de Hch, único testimonio de esta práctica,
samente judíos hostiles al Evangelio155• Ahora bien, si los TTOAAOL constituye para algunos una base demasiado frágil. La historici-
de 2,17 son los mismos que los TLVES' y aquéllos son judíos, como dad de este relato es aceptada sin discusión por D. Georgi, pero
confirma además todo el contexto de estos capítulos, los porta- otros -según J. Murphy-O'Connor, con mejor razón- tienen
dores de las cartas de presentación son necesariamente judíos. Y muchas dudas sobre ella156, o son extremadamente escépticos157•
si los adversarios son judíos, resulta imposible pensar que las car- La razón de este escepticismo la formula con precisión este estu-
dioso: «No hay prueba alguna que sirva de base a la opinión de
que el Sumo Sacerdote tuviera autoridad ejecutiva fuera de
152
Sobre el carácter polémico de 3,1-6, cf. J. Murphy-O'Connor, A Judea,158• Por otra parte, no tenemos noticia de que existiera una
Ministry beyond the Letter, 143, que tras exponer los datos que, según él, con- misión judía con los gentiles como destinatarios, que hiciera nece-
firman este carácter polémico, concluye: -Estas son las razones por las que con-
sidero imposible aceptar que Pablo está aquí desarrollando una comprensión sarios misioneros. K. H. Rengstorf insiste en que tales enviados
teórica del apostolado sin ninguna referencia a la situación de Corinto. Él está nunca fueron misioneros oficiales y que los misioneros judíos
reaccionando negativamente a un punto de vista contrario a la misión entre los actuaron por iniciativa privada 159• -En realidad no hay ningún tes-
gentiles- (p. 143). También insiste en su carácter polémico S. J. H. Hafemann,
Suffering and Ministry in the Spirit. Paul's Defense of Hts Ministry in JI
timonio que apoye la comúnmente aceptada opinión de que
Corintbians 2:14-3:3, Grand Rapids 1990, 180. existía una misión judía organizada hacia el mundo gentil en el
153 M. E. Thrall, Second Corintbtans, 211.219. La estudiosa rechaza que
siglo l»16o. Independientemente de que hubiera o no una misión
se pueda identificar a ambos como los adversarios contra los que polemiza judía hacia el mundo gentil, esta objeción tiene poco peso en
Pablo en los cap. 10-13 de la carta, por la sencilla razón de que ella rechaza la
unidad de la carta. Sin embargo, como hemos mostrado en otra parte, no es nuestro caso, pues aquí no se trata de una misión judía hacia los
necesario apelar a la unidad de la carta para la identificación de la gente que gentiles, sino de obstaculizar la misión de Pablo y con ello la
· Pablo designa como TTOAAOL y TLVES con los adversarios con los que polemiza
en la primera parte de la carta. Cf. J. Carrón, Los adversarios de Pablo en 2
156
Corintios. EstB 57 0999) 163-187. A esto se puede añadir lo señalado por R. E. Schürer-G.Vermes-F. Millar-M. Black, Tbe Htstory of tbe Jewish
Bieringer, Die Gegner des Paulus im 2. Kortntberbrief, en R. Bieringer-J. People in the Age ofJesus Cbrist (175 BC -AD 135), II, Edinburgh 1979, 218.
157
Lambrecht, Studies on 2 Corintbians (BEThL 112), Leuven 1994, 185: -Parece E. Haenchen, Tbe Acts of the Apostles. A Commentary, Philadelphia
dominar un acuerdo general de que en 2Cor 1-7 y 10-13 se trata de los mismos 1971, 320, nota 2.
158
adversaríos-, J. Murphy-O'Connor, A Ministry beyond the Letter, 133.
159
154 M. E. Thrall rechaza que tanto TTOAAOL como TLVES se refieran a los K. H. Rengstorf, árróaTOAOS', 418.
160
adversarios. Cf., en contra, F. Lang, Die Briefe an di Korinther, 268, que ve en J. Murphy-O'Connor, A Mtnistry beyond the Letter, 109. Cita como
TLVES -una punta polémica contra los misioneros adversarios-. apoyo dos estudios de A. T. Krabel, Tbe Disappearance o/ the 'God-fearers':
155 Todos los datos del contexto apuntan en esa dirección. Cf. J. Carrón, Numen 28 (1981) 113-126; Tbe Roman Diaspora. Six Questionable Assumptions.
Los adversarios de Pablo en 2 Corintios, 170-187. JJS 33 (1982) 445-464.
96 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA CARTA DE PRESENTACIÓN (2COR 3,1-3) 97

expansión del cristianismo. Lo mismo cabe decir de la objeción sentado con cartas de presentación, Pablo sostiene que no nece-
respecto a la extensión de la potestad del Sumo Sacerdote. No es sita de tales cartas porque ellos son su carta de presentación. -La
imprescindible pensar que los portadores de cartas de recomen- existencia de la iglesia en Corinto constituye --en palabras de M.
dación de la máxima autoridad religiosa judía estuvieran investi- E. Thrall- las credenciales apostólicas de Pablo-!".
dos con su autoridad para intervenir en una comunidad judía de Pero la aparente claridad del inicio del versículo comienza
la diáspora. Tampoco era necesario. Bastaría la autoridad moral a desvanecerse a medida que se sigue leyendo. En primer lugar
que sus portadores adquirirían ante cualquier comunidad judía si tropezamos con una seria dificultad de crítica textual en la frase
se presentasen ante ella con un documento procedente de la que sigue inmediatamente: ÉyyqpaµµÉVT) Év Tals mpfüms
máxima autoridad religiosa del judaísmo161. Y que los judíos ~µwv/uµwv. La alternativa es simple: ¿la carta está escrita en -nues-
pusieron todo tipo de dificultades a la misión de Pablo está fuera tros- (~µwv) corazones (de Pablo y sus colaboradores) o en -vues-
de toda duda. El intento de soslayarla lleva a la paradoja de que, tros- (uµwv) corazones (de los corintios)? Desde el punto de vista
tras hacer desaparecer de la vida de Pablo la oposición judía, no del testimonio externo, la balanza se inclina claramente por la
se sabe qué hacer con el temor de Pablo a los judíos en la cárta variante ~µwv. B. Metzger habla de -abrumador apoyo textual» a
a los Romanos, antes de su retorno a Jerusalén (cf. Rm 15,31)162. favor de ~µwv165. Sin embargo, desde el punto de vista interno
esta variante resulta ciertamente embarazosa. Así lo considera R.
Bultmann, que observa que -una carta escrita en el corazón de
2. Nuestra carta sois vosotros (3,2) Pablo no puede ser en absoluto válida como carta de presenta-
ción•166. No obstante, todavía recientemente S. J. H. Hafemann,
Este versículo comienza con una afirmación aparentemen- consciente de todas estas objeciones, ha defendido la variante
te clara: «Nuestra carta (de presentación) sois vosotros». Menos ~µwv. En su opinión, esta variante permite una lectura verosímil
claro, en cambio, es saber qué quiere decir realmente Pablo con del versículo. «Los corintios fueron escritos en el corazón de Pablo
ella. Como hemos visto, los estudiosos ven en el uso de la ima- en el tiempo en que fue fundada la comunidad y han continuado
gen de la carta un modo de designar a la comunidad cristiana. estando en su corazón desde entonces-, Esta interpretación per-
Según J. Murphy-O'Connor, en palabras que ya hemos citado, la mite también dar solución a la aparente contradicción de cómo
metáfora de la carta aplicada a la comunidad cristiana «básica- puede ser conocida y leída por todos. -Lo que puede ser conoci-
mente no es nada más que la adaptación de la idea fundamental do y leído por todos en el sufrimiento de Pablo en favor de los
paulina de que la comunidad cristiana es un mensaje para el corintios es que él es su 'padre por el evangelio' (cf. lCor 4,15)»167.
mundov". En el contexto polémico en que «algunos» se han pre- Pese al -abrurnador apoyo textual», no pocos autores de
reconocido prestigio se inclinan por la variante -úµwv168. La razón
fundamental aducida por los partidarios de esta variante es la
161 J. Murphy-O'Connor, A Ministry beyond tbe I.e tter, 133: -No es impo- adecuación al contexto. Para J. Murphy-O'Connor la variante
sible que Pablo portara cartas de Jerusalén a Damasco, pero si fue así, no le
daban autoridad sobre la comunidad allí. A Jo más habrían intentado persuadir
164
a los judíos de Damasco para que escucharan esta voz de Jerusalén avisándo- M. E. Thrall, Second Corintbians, 222. S. J. H. Hafernann, Sujfering
les de un grave pelígro-. and Ministry in the Spirit, 188: -Como resultado del trabajo apostólico de Pablo,
162 Un ejemplo de ello es J. Murphy-O'Connor, Pau/. A critica/ Lije, la iglesia en Corinto es la carta de recomendación de Pablo-.
165
Oxford 1996, 340, que escribe a propósito de los judíos en Rm 15,31: •'Los deso- B. Metzger, A Textual Commentary on tbe Greek New Testament,
bedientes en Judea' es una formulación inusual, pero Jo que Pablo quiere decir Stuttgart '1994, 577. W. Baird, I.etters o/ Recommendation, 168, tras un elenco de
está claro por Rm 11,30-32; está pensando en judíos que no han aceptado a los defensores antiguos y modernos de una u otra variante, escribe: -Es evidente
Cristo. El verbo que él usa connota un agudo sentido de pelígro-. La dificultad que el peso de autoridad, tanto de antiguos como modernos, está a favor de ~µwv•.
166
que el temor de Pablo a los judíos plantea a J. Murphy-O'Connor, después de R. Bultmann, Der zweite Brief an dte Korintber; 74s.
167
haber eliminado la oposición judía de la vida de Pablo, puede verse en las pági- S. J. H. Hafernann, Suffertng and Ministry in the Spirit, 193.196.
168
nas siguientes (340-342). R. Bultmann, Der zweite Brief an die Korinther, 74s.; C.K. Barrett,
163 J. Murphy-O'Connor, A Ministry beyond the I.e tter, 123. Second Corintbians, 96, nota 3; R. P. Martín, 2 Corinthians, 51.
98 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA CARTA DE PRESENTACIÓN (2COR 3,1-3) 99

i¡µwv es sencillamente una lectio impossibilis. -La elección entre Pablo dice a continuación que esta carta de presentación
i¡µwv y úµwv no es entre una lectio difficilior y una lectio facili- que son los corintios puede ser leída -por todos los hombres».
tans, sino entre sentido y sinsentído-t". Sin llegar a catalogarla de Entender esta frase como referencia a todos los hombres en gene-
-imposible-, M. E. Thrall se inclina igualmente por la variante ral daría un resultado inaceptable. M. E. Thrall ha reconocido la
úµwv porque -se adecua mejor al contexto-t". exageración que comporta esta afirmación. «La universalidad del
Que se diga a continuación que la carta que son los corin- urro rrávTwv civ0pwrrwv puede ser algo exagerada, pero Corinto
tios es -conocida y leída» resulta un tanto sorprendente. Son dos era una ciudad y un centro comercial importante y puede ser
participios que parecen no estar en el orden adecuado. M. E. razonable suponer que se difundiera información sobre la Iglesia
Thrall ha llamado la atención sobre ello: «El orden de los partici- cristiana a otras ciudades.'>. Esta última explicación parece más
pios puede parecer extraño, puesto que uno lee una carta antes obra de la imaginación que resultado de la exégesis del texto
de tener un conocimiento completo de su contenidov". Que el griego. Como disculpa de la autora, quizá debamos decir que el
orden pueda ser explicado por razones estilísticas (verbo simple texto es rebelde a revelar un sentido claro y aceptable. Pero, ade-
yLvwaKoµÉvr¡ delante de verbo compuesto civaywwaKoµÉVTJ) le más, ¿qué sentido tendría, en el contexto ya descrito, que la carta
resulta a la estudiosa menos convincente que la posibilidad de fuera leída -por todos los hombres-? En el contexto de las cartas
que la imagen de la carta condicione aquí la forma de la expre- de presentación no parece encajar muy bien esta alusión de
sión. -La Iglesia de Corinto ya es conocida como fundación pau- Pablo a que la carta puede ser leída por todos.
lina, y cuanto más completamente la gente conozca su vida, es Añadimos aquí el comentario a <j>avEpoúµEvoL, por su vin-
decir, 'lea la carta', más convincente será la prueba de su eficacia culación gramatical al v.2. El v.3 comienza con el participio <j>avE-
apostólica-!", Con esta afirmación M. E. Thrall responde de paso poúuevot , Desde el punto de vista gramatical es obvio que este
a la cuestión de cómo una carta escrita en corazones puede ser participio está vinculado a lo que precede y no puede ser el
leída por todos los hombres. Para V. P. Furnish, esto no plantea comienzo de una oración principal. Sin embargo, en las distintas
ningún problema: -No es necesario preocuparse sobre cómo una versiones que se ofrecen de este participio es habitual hacer de
carta escrita en el corazón... puede ser conocida y leída por él el inicio de una oración principal. En su comentario a 2Cor, M.
alguienr": J.-F. Collange, en cambio, no puede dejar de señalar E. Thrall ha separado el v.2 y el 3 por un punto y ha traducido
la -contradícción formal- de la afirmación paulína'", mientras que el inicio del v.3 de este modo: -You are revealed as being Christ's
J. Murphy-O'Connor, reconociendo el problema que la frase plan- letter... »177• Trasladada literalmente al castellano, esta versión dice
tea, prefiere ofrecer esta explicación: -Si es 'conocida y leída por así: «Vosotros sois revelados como siendo carta (de presentación)
todos', Kapfüa no puede significar las disposiciones interiores de de Cristo», Lo más llamativo de esta traducción es que ha pres-
los corintios, sino que evoca su energía afectiva, volitiva e inte- cindido de la conjunción on. En la versión de Nácar-Colunga
lectual tal como se manifiesta en un patrón de conducta-t>. tenemos un paso del v.2 al 3 menos brusco que en la de M. E.
Thrall, al vincular el comienzo del v.3 a lo que precede. Ahora
169
J. Murphy-O'Connor, A Ministry beyond tbe Letter, 124. bien, esto lo hace a costa de incluir en la traducción elementos
170
M. E. Thrall, Second Cortntbians, 223-224. Aquí puede encontrarse que no contiene el texto griego. Su versión, en efecto, dice: «Pues
una discusión reciente de la cuestión.
171
M. E. Thrall, Second Corintbians, 222. notorio es que sois carta de Cristo». El nexo entre ambos versos
172
M. E. Thrall, Second Corintbians, 222. se establece mediante un «pues» al que no corresponde nada en
173
V.P. Fumish, JI Corinthians, 194. el texto griego. Nácar-Colunga sintieron, sin duda, la necesidad
174
J.-F. Collange, Énigmes de la deuxiéme Épftre de Pau/ aux
Corintbiens. Étude exégétique de 2 Cor 2:14-7:4, Cambridge 1972, 48. de vincular el v.3 al anterior y, para ello, introdujeron la conjun-
175
J. Murphy-O'Connor, A Mintstry beyond tbe Letter, 124. Como ya
hemos visto, una posición parecida defiende M. E. Thrall. Igualmente T. E.
76
Provence, Wbo is Sufficientfar Tbese Tbings? An Bxegesis o/ 2 Corintbians JI 15- ' M. E. Thrall, Second Cortntbians, 222-223. De modo semejante, A.
11118: NT 24 (1982) 61: -La epístola, que es la vida nueva de los cristianos corin- Plummer, Second Corinthians, 79.
tios, confirma la cualificación de Pablo como ministro de la palabra de Dios-. m M. E. Thrall, Second Corinthtans, 190.
100 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS
LA CARTA DE PRESENTACIÓN (2COR 3,1-3) 101
l
'I

ción «pues». Por otra parte, al traducir cj>avEpoúµEVOl por «notorio en Pablo, pero que encontramos atestiguado en Josefo: entregar un
es» --construcción personal por impersonal-, quizá no actúen mensaje1ª1. De acuerdo con este valor, Pablo no fue el autor, ni el
contra la gramática griega, pero sí contra el contexto en que apa- amanuense, sino el portador de una carta, cuyo autor era Crísto'".
rece esta construcción. Otra ilustración, entre las muchas que se «Parece evidente -concluye W. Baird- que en 2Cor 3,l-3a, Pablo
podían citar, es la que ofrece R. P. Martin. Tras haber puesto un está empleando la figura de la carta griega de introducción con un
punto y coma al final del v.2, comienza así el v.3: -and you ele- alto grado de precisión y consistencia. Él no necesita ninguna carta
arly show yourselves [to be] a letter of Christ-. R. P. Martín ha res- literal de recomendación para o de ninguna iglesia. Él tiene una
petado el plural de cj>avEpoúµEVOl, pero ha introducido un -and- carta figurada cuyo contenido son los cristianos de Corinto. Esa carta
para unir los dos versos que no consta en el original griego178• El está escrita por Cristo. Ella recomienda a su portador, Pablo, a todos
que señalemos faltas o arbitrariedades en cosas aparentemente los hombres como un autorizado ministro del evangelio de Dios»183•
pequeñas en estas versiones de nuestro texto no es capricho ni 1 S. J. H. Hafemann, sin embargo, cree que el significado que
afán de quisquillosidad, sino clara exigencia de que lo elemental W. Baird asigna a füaKovÉw no hace justicia ni al uso habitual con
en una versión es tener en cuenta todas. las piezas del texto y no que lo encontramos en Pablo, ni al contexto presente: -No hay
introducir las que no están en él explícita o implícitamente. Todas ninguna razón para dudar, sobre la base del uso paulino en otros
ellas ponen de manifiesto que el participio cj>avEpoúµEvol consti- lugares, de que en nuestro contexto el verbo füaKovÉw se refiera
tuye uno de los elementos más enigmáticos de estos tres versos. al ministerio evangelizador de Pablo como un apóstol>". Además
la tarea actual que W. Baird atribuye a Pablo de ser portador de
la carta está en -flagrante contradicción» con los participios ÉyyE-
3. La carta de Cristo (3,3) ypaµµÉVTJ, -grabada-, y 8LaKOVT]0Elaa, -servida-, que sólo pueden
aludir al hecho pasado de la fundación de la iglesia de Corinto185•
Tras haber puesto de relieve en el v.2 que los corintios son su Esto permite explicar la relación entre 3,2 y 3,3: -En 2Cor 3,3
carta de presentación, en el v.3 Pablo da un paso más diciendo que Pablo extiende la metáfora precedente de los corintios como
ellos son «carta de Cristo-. El significado de esta segunda afirmación 'carta de recomendación', insistiendo en que los corintios deben
de Pablo y su relación con la primera depende, según S. J. H. su existencia como cristianos a Cristo, tal como él se lo dio a
Hafemann, -de la decisión exegética fundamental sobre el significa- conocer por el Espíritu en el ministerio del evangelio de Pablo (cf.
do que hay que dar a la frase participial 'servida por nosotros-'". lCor 2,1-16; 4,15; 2Cor 10,13s.)•186• Pablo no es, pues, el portador
¿Cuál ha sido el servicio que ha prestado Pablo respecto a la carta de la carta de recomendación, sino que al menos es -co-autor-.
de presentación que son los corintios? ¿Ha sido su autor o simple- En efecto, la existencia de la comunidad de Corinto se debe en
mente el portador de una carta escrita por Cristo, reduciendo su parte a su ministerio (8LaKOVT]0tlaa úcj>' ~µwv). Por este motivo
labor a ser, en palabras de J. D. G. Dunn, el «cartero de Cristo.. ?180• pueden ser también los corintios -carta de Cristo-, pues son -parte
Esta última es la interpretación defendida por W. Baird, que ve en la
metáfora fundamental usada por Pablo, al designar a la comunidad
de Corinto como una carta de recomendación, la clave para enten- 181
F. Josefa, Ant. VI. 298.
der este pasaje. El hecho de que en el mundo antiguo el mismo
182
W. Baird, Letters of Recommendatton, 171-172.
183
W. Baird, Letters of Recommendation, 170-171.
recomendado fuera habitualmente el portador de la carta, le llevó a 184
S. J. H. Hafemann, Suffertng and Ministry in tbe Spirtt, 203. Así lo con-
dar al verbo füaKovÉw un significado con el que no aparece usado firma igualmente el contexto siguiente, en el que Pablo se describe cono -mínístro
(diákonos) de la Nueva Alianza- (3,6) y el ministerio apostólico como -ministerío-
178
R. P. Martín, 2 Corintbians, 44. (diakonía) del Espíritu y de justificación (3,8). A esto se une que el significado de
füaKovÉw dado por W. Baird, basado en F. Josefa no se sostiene (cf. 203).
179
S. J H. Hafemann, Suffering and Ministry in tbe Spirit, 199. 185
180
Cf. J. D. G. Dunn, Baptism in tbe Holy Spirit: A Re-Bxamination of tbe M. E. Thrall, Second Corintbians, 225, observa que hacer de Pablo
New Testament Teacbing on tbe Gift of tbe Sptrü in Relation to Pentecostaltsm portador de la carta -sería un proceso continuo, en flagrante contradicción con
Today, London-Naperville 1970, 137. el tiempo aoristo del participio-,
186
S. J. H. Hafemann, Sujfertng and Ministry tn tbe Spirtt, 205.
102 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA CARTA DE PRESENTACIÓN (2COR 3,1-3) 103

de lo que Cristo ha llevado a cabo a través de Pablo y, por con- nión universal", en palabras de S. J. H. Hafemann, que el v.3 pone
siguiente, pueden convertirse en carta de recomendación de de manifiesto una inconsistencia rayana en la divergencia en el uso
Pablo, al mismo tiempo que son una recomendación del Señor .. 187• de las metáforas193• Para uno de los exponentes de este consenso,
Esto plantea el problema de cuál es el sentido del genitivo T. E. Provence, -la dificultad de la interpretación de los v.1-3 resi-
Xpco roú La mayoría de los estudiosos se inclinan por entenderlo de en la mezcla de metáforas de Pablo. El (Apóstol) sostiene que
como genitivo de origen, haciendo así de Cristo el autor de la carta'". la muestra evidente de su cualificación como ministro del
La razón aducida es que el punto de mira del Apóstol en este con- Evangelio (su auaTaTLKT] ÉTTWToAtj) son nada menos que los mis-
texto es la existencia misma de la carta como credenciales suyas, más mos corintios. Pero inmediatamente después de introducir la ima-
que su contenído'". Por otra parte, que Cristo fuera el autor de la gen de los corintios como su ÉTTWTOAtj, altera la metáfora para
carta suponía un respaldo para Pablo que no tenía parangón posible evocar la imagen de la Nueva Alianza que, según los profetas,
con cualquier otra que pudieran presentar sus adversarios. Sin embar- tenía que escribirse en los corazones del pueblo de Dios-194• Para
go, esta interpretación estaba expuesta a una objeción obvia: ¿cómo Provence, por tanto, la alteración de la metáfora reside en el paso
podía ser Cristo el autor? Para responder a esta objeción Pablo recu- de la imagen de la carta de presentación a la imagen de la Nueva
rre, según]. Murphy-O'Connor, a la idea de mediación, expresada en Alianza, escrita en los corazones. Muestra evidente de este cam-
la formula 8wKovr¡0E:1aa ixp' uµwv, que en su opinión hay que tradu- bio es, como ha señalado M. E. Thrall, que a partir de este versí-
cir de un modo más bien vago para evitar que entre en conflicto con culo -la 'carta' de Pablo es comparada no con la convencional
ÉyyqpaµµÉvr¡ TTVEÚµan 8Eoü (wVTos190• Así parece entenderlo tam- carta de recomendación, sino con el Decálogo, para enfatizar la
bién M. E. Thrall, que ve en el Apóstol el «amanuense de Cristo, el superioridad de la existencia cristiana respecto a la vida bajo la
agente humano que creó la comunidad de Corinto..191• Pero, en nues- Ley de Moisés-v'. A diferencia de la Ley mosaica, -escríta en tablas
tra opinión, son precisamente los dos elementos de la frase señala- de piedra .. (cf. Ex 31,18), la carta está escrita en corazones de
dos por J. Murphy-O'Connor los que hacen inverosímil esta interpre- carne, clara alusión --dicen- al cumplimiento de la promesa de
tación: la carta ha sido grabada por el Espíritu mediante el ministerio la nueva alianza que Dios había prometido escribir en los cora-
de Pablo. Y lo que ha sido grabado por el Espíritu en el corazón de zones (cf. Jr 38, 33 LXX) y al cambio del -corazón de piedra- en
los corintios por medio del ministerio de Pablo ha sido Cristo. -corazón de carne- (Ez 36,26-27)196• Mediante la alusión a
Estamos, pues, ante un genitivo objetivo.
-Los detalles que siguen no son ni muy claros ni muy armó-
nicos .. 192. Estas palabras de A. Plummer reflejan muy bien la situa-
193
S. J. H. Hafemann, Suffering and Ministry in the Spirü, 205. W. Baird,
Letters of Recommendation, 167: -La mayoría de los comentaristas está de acuer-
ción del resto del versículo. A partir de la segunda parte del v.3, do en reconocer que 2Cor 3,1-3 presenta un brusco cambio de metáfora-, R. P.
los estudiosos señalan justamente una llamativa cesura en el pen- Martín, 2 Corinthians, 51, atribuye este cambio abrupto a la ágil mente de
samiento de Pablo en el uso de la metáfora. En efecto, es -opi- Pablo: -La ágil mente de Pablo cambia abruptamente de 'carta' a 'alianza'».
194
T. E. Provence, Wbo is Sufficient Jor Tbese 1bings?, 59-60.
195
M. E. Thrall, Second Corinthians, 226. W. Baird, Letters o/ Recom-
mendation, 171, insiste en que -sí Pablo realmente quería poner de manifiesto
187
S. J. H. Hafemann, Suffering and Mtnistry in tbe Spirlt, 205. el contraste entre su carta de recomendación y una carta ordinaria debería haber
188
Cf. V. P. Fumish, JI Corintbians, 182; M. E. Thrall, Second Corlntbians, descrito una carta en hojas de papiro o de pergamino más que en tablas de pie-
224, que cita también Meyer, Bachmann, Plummer, Wendland, Lietzmann, Allo, dra-, J. Murphy-O'Connor, A Mintstry beyond tbe Letter, 111, llama también la
Collange, y Martín. atención sobre la imperfección de la antítesis que tenemos actualmente en el
189
Cf. V. P. Fumish, JI Corintbians, 182. texto en lugar de la que cabría esperar: oÚK Év µEµ~pávms ci>J.' Év Kapfüms.
190
J. Murphy-O'Connor, A Mintstry beyond tbe Letter, 125. Entre las posi- Y remite a A. Plummer, Second Corintbians, 82.
bles vagas traducciones sugiere la de Fumish, -cuidada por nosotros, y la de 1
96 M. E. Thrall, Second Corintbians, 227: -Parece difícil negar que la frase
Barrett, -proporcionada por nosotros-, 'tablas de piedra' tiene un tono negatívo-, El hecho de que en el judaísmo -tablas
191
M. E. Thrall, Second Corintbtans, 225. de piedra- no tenga esta connotación peyorativa, muestra que -el punto de vista
192
A. Plummer, Second Cortrubians, 79. -San Pablo dicta metáforas auda- de Pablo sobre la ley no era en todos los aspectos el del judaísmo conternpo-
ces, para poner de manifiesto el carácter convincente de sus credenciales, y no ráneo-, Esto parece ser un nuevo indicio de que Pablo está aquí polemizando
se para a considerar si pueden ser combinadas en una imagen consistente-, con algunos que no pueden ser más que judíos.
104 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA CARTA DE PRESENTACIÓN (2COR 3,1-3) 105

Ezequiel, «Pablo afirma que la edad caracterizada por la Ley como superior a la comunicación primitiva, la donación de la Ley, en
el lugar de la actividad reveladora de Dios ha terminado. En cam- que no es una publicación meramente externa de la voluntad de
bio, los corintios deben su relación con Cristo, no a la revelación Dios, sino su implantación en los corazones receptivos a través
de Dios en la Ley, sino a la obra de Dios de cambiar sus corazo- de la operación del Espíritu Santo. Y la magnificación de la carta
nes por medio del Espíritu. Como tales, la conversión y la nueva de Cristo es indirectamente un ulterior medio de recomendarse
vida de los corintios son prueba de que la nueva edad ha llega- Pablo a sí mismo, puesto que él ha tenido alguna parte, huma-
do, es decir, la edad, profetizada por Ezequiel, del 'corazón de namente hablando, en su producción-t". Pero, a nuestro juicio,
carnev'". esta explicación sigue sin dar razón de por qué el pensamiento
Una vez identificado, es inevitable preguntarse a qué se de Pablo siguió este curso y qué relación tiene con los TToX.X.o[ de
debe tal cambio en el curso del pensamiento paulino. Pese a que 2,17 y los TLVES de 3,1, en cuyo contexto están situadas estas
alguno cree que es debido simplemente a una libre asociación de reflexiones de Pablo.
textos escriturísticos llevada a cabo por Pablo198, la mayor parte · El v.3 acaba con una expresión que en el texto editado por
de los estudiosos consideran que este cambio tiene algo que ver Nestle-Aland dice así: év TTX.afw rnpfüms crapK[vms. La simple
con la situación de Corinto'". J. Murphy-O'Connor ve sólo una traducción literal de esta expresión pone en evidencia su extra-
posibilidad: -los intrusos estaban apelando a la Ley-200• Tratando ñeza: -escríta ... en tablas corazones de carne-. Ph. E. Hughes no
de concretar el modo en que apelaban a la Ley, D. Georgi sos- ha dudado en calificarla de -expresión horrible->'. Esta extrañeza
tiene que fue el uso que los adversarios (los TTOAA.OL de 2, 17 y los es suavizada en las traducciones a costa de introducir elementos
TLVES de 3,1) hacían del Decálogo como carta de recomendación que no contiene el texto griego. Nácar-Colunga la traducen: -en
lo que llevó a Pablo a transformar la carta de presentación en una tablas de corazones de carne-. Es obvio que esta versión da con
carta celeste, escrita por Cristo en el corazón de los creyentes2º1• el sentido del texto, pero sólo a costa de traducir el dativo plural
El hecho que no tengamos prueba del uso del Decálogo como como un genitivo. Estos autores deben haber preferido la varian-
carta de presentación ha llevado a M. E. Thrall a rechazar la pro- te Kapfüas de algunos testigos. En efecto, la dificultad de la
puesta de D. Georgi2º2• Según ella, -sería más simple suponer que expresión la percibieron ya los copistas antiguos, que la intenta-
es el mismo Pablo quien ha combinado el pensamiento de la ron suavizar mediante la sustitución de Kapfüms por Kapfüas,
metafórica carta de presentación, con Cristo como autor, con la consiguiendo así una expresión paralela a la anterior: TTA.aftv At0[-
del Decálogo, escrito 'por el dedo de Dios', y lo ha usado como vms... TTX.afw Kapfüas crapK[vms. Se trata obviamente de una
motivo subordinado para subrayar la superioridad del nuevo mejora debida a un escríba=. M. Zerwíck-M. Grosvenor recono-
orden. Esta última comunicación divina, la carta de Cristo, es cen la aposición y traducen: -tablets which are hearts ... •, sin ofre-
cer explicación de ella=. Para resolver la cuestión Wescott-Hort
197
S. J. H. Hafemann, Suffering and Ministry in the Spirit, 215.
sugirieron que TTAa~l.v es -probablemente una interpolación prí-
198
J. A. Fitzmyer, Glory reflected on the Face o/ Cbrist, 633-635; E. mitiva-, debida a error de escriba. Según ellos, el original de
Richard, Polemics, O/d Testament, and Tbeo/ogy. A Study o/JI Cor., III, 1-W, 6: RB Pablo decía: «escrita ... en corazones de carne-. No cabe duda de
88 (1981) 344-349. que, prescindiendo de TTAafw, conseguimos un conjunto más
199
Cf. J.-F. Collange, Énigmes, 55; J. Murphy-O'Connor, A Ministry
beyond the Letter, 112; M. E. Thrall, Second Corintbians, 227. equilibrado (sescríta ... no en tablas de piedra sino en corazones
200
J. Murphy-O'Connor, A Minis'try beyond the Letter, 112. -Sólo en esta de carne-), Lo atractivo de esta solución tropieza con el inconve-
perspectiva el uso alusivo de los textos proféticos puede ser visto, no como una niente de no contar con variante textual alguna que la confirme.
interrupción, sino como parte integral de la polérníca-.
201
D. Georgi, Tbe opponents o/ Paul in Second Corlnthians, Philadelphia
1986, 242-250.
203
202
M. E. Thrall, Second Corintbians, 228. También rechaza la posición de M. E. Thrall, Second Corintbtans, 228.
Georgi, J. Murphy-O'Connor, A Ministry beyond the Letter, 112: -La hipótesis de ,.,. Ph. E. Hughes, Second Corlnthians, 89, nota 10.
205
una carta celeste no es exigida por nada en el texto y parecería estar excluida Cf. B. M. Metzger, Textual Commentary, 509.
por 8taKOVTJ0E1aa ú<I> ' ~µwv•. "'6 M. Zerwick-M. Grosvenor, An Grammatical Analysis, ad locum.
106 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA CARTA DE PRESENTACIÓN (2COR 3,1-3) 107

La resistencia de este texto a desvelar su misterio a tantos En el versículo primero la segunda frase interrogativa, la
y a tan avezados maestros es lo único que puede impedir que se más larga, es la que contiene las dificultades. El texto griego dice
interprete como una locura la audacia de que intentemos ofrecer así:
una nueva: hipótesis de explicación. Y con esto pasamos a nues-
tro análisis personal del texto griego, partiendo de él para recons- 'ApxóµE0a TTÚALV ÉaUTOUS GUVLGTÚVELV; 11 µ~ XP1J(OµEv
truir un original arameo en que todas estas extrañezas y diso- ws TLVES GUGTQTLKWV ETTLGTOAWV TTpos úµéis 11 É~ úµwv;
nancias desaparecen.
Para la recta inteligencia de esta frase interrogativa convie-
ne advertir en primer lugar que los pronombres úµéis-úµwv no
* * * designan a los creyentes en Cristo que forman la comunidad de
Corinto, ni tampoco a la parte de estos que eran de origen judío.
Para facilitar al lector el seguirnos, comenzamos por ofre- Designa a los judíos que rechazan el Evangelio e incluso en
cer una muestra de la versión más común de estos versos, la tra- buena parte eran .hostíles a él. En el primer caso se trata de los
ducción española de la Biblia de Jerusalén: · judíos de esta clase que residen en Corinto, y sin duda en las pro-
vincias de Acaya, Macedonia y Asia. En el segundo caso (úµwv)
1
•¿Comenzamos de nuevo a recomendarnos? ¿O es que, 1
el pronombre designa a los judíos hostiles de Jerusalén, las auto-
como algunos, necesitamos presentaros cartas de recomen- ridades superiores del judaísmo ortodoxo. Estos son los que en-
dación o pedíroslas? vían la carta que algunos delegados suyos llevan cuando la pre-
2Vosotros sois .nuestra carta, escrita en vuestros corazones, sentan en Corinto a sus hermanos de raza y de actitud frente al
conocida y leída por todos los hombres.
3
Evidentemente sois una carta de Cristo, redactada por
1 Evangelio.
Por eso, a todas luces es claro que la partícula disyuntiva Tl
ministerio nuestro, escrita no con tinta , sino con el Espíritu es mala traducción de un , arameo, que ciertamente puede tener 11·
de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de también valor disyuntivo, pero aquí, como en la mayoría de los 1

carne, en los corazones-. casos, era partícula copulativa. El responsable del texto griego
encontró en el original semítico dos atributos preposicionales ¡11
A continuación ofrecemos la versión castellana del original unidos por un ,, éstos: p:m.:n ¡:,•',.l) ( =a vosotros). Como es com-
arameo que hemos reconstruido; y después frase por frase, o prensible le pareció extraño que la carta pudiese estar dirigida a
palabra por palabra si es preciso, iremos justificando nuestra tra- vosotros y a la vez proceder de vosotros. Pero teniendo en cuen-
ducción. Es ésta: · ta que el -vosotros- engloba a todo judío hostil era natural que las
cartas procediesen de los hostiles de Jerusalén y fuesen dirigidas
1
«¿Comenzamos por nuestra parte a presentarnos a nosotros a los hostiles de Corinto. Y así la buena traducción del , era nues-
mismos? ¿O necesitamos, igual que algunos, como presenta- tra copulativa •y•.
doras, cartas dirigidas a vosotros y procedentes de vosotrosr-. En segundo lugar, es necesario, a nuestro juicio, entender
2«Nuestra carta (presentadora) sois vosotros, los que ha sido
el adjetivo sustantivado otxrruruoín/ no como aposición o atribu-
grabado en sus corazones [= aquellos, en cuyos corazones to de ÉmaTo>..wv sino como predicativo de ésta. De ahí la traduc-
ha sido grabado] lo venerado y leído por todos los hombres ción que hemos dado: •¿O necesitamos, igual que algunos, como
3
dignos de ser llevados a conocerlo; de manera que sois presentadoras cartas dirigidas a vosotros ( =judíos hostiles al
carta (presentadora) de Cristo, servida ( =redactada) por Evangelio residentes en Corinto) y procedentes de vosotros
nosotros, escrita no con tinta sino con el espíritu de Dios ( =judíos hostiles al Evangelio que, como autoridades supremas,
vivo, no en tablas de piedra sino en tablas que son cora- residen en Jerusalén)?•. En realidad, esto es lo que normalmente
zones de carne». sucede según derecho. Cuando las autoridades de Jerusalén quie- !'
1,

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1
1

108 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA CARTA DE PRESENTACIÓN (2COR 3,1-3) 109

ren enviar a un representante suyo a una comunidad de la diás- Fuerte, que salvas al pobre (.1''tD1n ':J.1' CJ.1' i1n~-,:,) ... Pero obsérvese
pora hacen lo que en· el caso de Pablo cuando el Sanhedrín lo que aquí el salmista ha puesto el verbo en la segunda persona,
envía a Damasco con cartas de presentación para las comunida- concordando con el antecedente -tú-, no con el que es sujeto del
des judías de la ciudad siria. Pero ni Pablo ni ningún predicador verbo, «el Fuerte>". El mismo fenómeno tenemos señalado por P.
del Evangelio podía esperar que los jefes de los sacerdotes de Joüon en Gn 45,4, donde José, al darse a conocer a sus herma-
Jerusalén le entregasen cartas de presentación para cualquier nos, dice: -Yo soy José vuestro hermano al que vosotros vendis-
comunidad de la diáspora con el fin de que lo acogiesen como teis»; literalmente el hebreo dice: «Al que vendisteis a mí
predicador de Jesucristo. Por eso hace lo que explica a conti- ('n~ cin,:,r.i-,tv~ CJJ'n~ '701' ':J~) .. 208• Por eso nosotros, en lugar de tra-
nuación. ducir, «en vuestros corazones» hemos traducido «en sus corazo-
Este v.2 ha exigido de nosotros un denodado esfuerzo, más nes», porque el sujeto propiamente dicho es «los que~.
que de lingüística greco-aramea, de inteligencia para barajar los Por lo que se refiere al participio ywwaKoµÉVT] se trata de una
datos que aparecen en el texto escrito y los que podemos recons- traducción del participio pasivo del verbo .1'7', cuyo significado más
truir por el contexto general de la actividad misionera de Pablo. ordinario es -conocer-. Pero también posee el significado de -amar,
El texto griego es éste: estimar»; y tratándose de Dios o de cosas relacionadas con él, expre-
sa también la idea de -venerar-. Así en Sal 9, 11, M. Dahood prefie-
~ ÉmaToX.~ ~µwv úµtls ECTTE, ÉyyqpaµµÉVT] Év Tals rnp- re este significado para este verbo. El salmista dice .y confíen en ti
füms ~µwv, ywwaKoµÉVT] KaL ávaywwaKoµÉVT] Ú1To 1TáVTwv
1
los que veneran tu nombre (7r.iro '.1'71' 7::1 int!l:J'Ú porque~ no aban-
av0pW1TWV. donas los que tienen deseo de ti, oh Yahvé-f".

En primer lugar, sólo considerando los tres participios pasi-


vos griegos ÉyyqpaµµÉVT], yLvwaKoµÉVT], ávaywwaKoµÉVT] como
versión de participios arameos femeninos con valor de neutros,
l En cuanto al participio ócvepoóuevoi, incluido en el v.3, pero
que ha de pasarse al v.2 para completar la frase de los participios
femeninos, debemos decir que se trata de la traducción del partici-
pio de la forma pasiva de la causativa del verbo .v-r. En la forma
podernos conseguir que el caos del texto griego comience a ser causativa este verbo significa -hacer conocer, llevar a conocer-; y su
un mundo ordenado. Recuérdese que, especialmente por lo que correspondiente pasiva deberá traducirse por -ser hecho conocer,
se refiere a los demostrativos y a los verbos, el hebreo y el ara- ser llevado a conocer-. Pero recuérdese que en hebreo y arameo los
meo, que no poseen forma especial para expresar el neutro, lo participios pasivos desempeñan también la función de adjetivos
expresan mediante el femenino. Así enJr 7,31 se dice: .y se hicie- verbales, como nuestros -amable, temible, etc.». Aquí la buena tra-
ron los altos de Tofet, que está en el valle de Ben-Hinón, para ducción es «dignos de ser llevados a conocerlo». Recuérdese tam-
quemar allí sus hijos y sus hijas ... , lo cual no les mandé ni vino bién de paso la frecuencia con que en hebreo y arameo es omitido
nunca a mi pensamiento (':J';,-';,,v i1n?.v ~,, 'n'1~ ~';, ,ro~) ... Como se el sufijo objeto'". Aquí terminaba la frase, y así nosotros podemos
ve el relativo ,ro~ es aquí neutro, -lo que, lo cual- (su anteceden- dar la versión del original arameo reconstruido; esto es:
fe es todo lo que ha dicho antes); sin embargo, el verbo i1n'?.v está
en tercera persona femenino. Digamos a continuación que la «Nuestra carta sois vosotros, los que ha sido grabado en sus
frase ÉyyEypaµµÉVT] Év Trus Kapfüms ~µwv es una proposición corazones [= aquellos, en cuyos corazones ha sido graba-
de relativo sin pronombre, pero que este pronombre ha de hacer- do] lo venerado y leído por todos los hombres dignos de
se explícito en la versión para lograr un sentido aceptable. ser llevados a conocerlo».
Advertimos también que hemos preferido la variante úµwv, «en
vuestros corazones» porque ~µwv resultaría imposible. M. Dahood, Psalms III, 426s.
'1lJ
7

Como ejemplo hebreo de proposición de relativo sin pro- P. Joüon, Grammaire de Pbébreu biblique §158 n.
'1iJ6

m M. Dahood, Psalms /: 1-50 (AnB 16), New York 1965, 53.57. Cf. tam-
nombre citamos Sal 18,28, uno de los abundantes casos reseña- bién Sal 91,14.
dos por M. Dahood. Dice el texto: «Verdaderamente tú eres el 21
° Cf. P. Joüon, Grammaire de l'bébreu bibiique §146i.
•••

110 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS

En el v.3 sólo dos cosas merecen recurso al arameo para CAPÍTULO 4: EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6)
explicar su extrañeza. El texto griego dice:

on ECTTE ÉTTWTOA~ Xpurroü 8wKOVT]0Eiaa úcj>' ~µwv, Éy-


yEypaµµÉvT] oú µÉAavL a.AA.a. TTVEÚµan 0rnu (GivTos, oÚK
Év TTAafw AL0(vms a.AA' Év TTAa~l.v Kapfüms aapKtvms.

La conjunción on es resultado de la mala traducción del '7


arameo. El traductor consideró éste como conjunción causal,
•porque», o completiva, -que-. Pero la partícula aramea tenía aquí
valor consecutivo: mediante ella se introduce un largo párrafo
que es consecuencia de lo dicho en el versículo anterior. Es decir, En consonancia con la interpretación que generalmente se
porque los fieles de Corinto, por la repetición de la lectura de los ofrece de los v.1-3 interpretan los estudiosos los v.4-6. En J.
escritos sagrados todos los domingos en la celebración de la cena Lambrecht encontramos magníficamente sintetizada esta opinión
del Señor, han grabado lo leído en sus memorias, se han con- general. «Pablo resume el punto principal de su exposición: la exis-
vertido en cartas presentadoras de Cristo, o lo que es lo mismo tencia y autenticidad de la iglesia en Corinto es la confianza que
en presentadores de Cristo. Con todo memorizado pueden expli- posee por Cristo en Dios. El Apóstol repite: no hay nada que él
car a cualquiera que les pida razón de su fe quién fue el Jesús en pueda pretender como procedente de sí mismo; toda su capacidad
que creen, qué hizo, qué enseñó, cómo fue su muerte y resu- tiene su origen en Dios. Por consiguiente, es Dios quien le hizo
rrección. Y así, a la vez que pueden presentar a Cristo, pueden idóneo para ser ministro de la nueva alianza. Como en 3,3, Pablo
hacer también la presentación de Pablo y de todos los apóstoles ' usa la antítesis para calificar ulteriormente la novedad de esa alian-
(
de Cristo y predicadores de su Evangelio. Por lo que respecta a za: no una alianza de letra, es decir, un código escrito, sino del
la redacción en el griego de este versículo, además del órt., que Espíritu, no una letra que mata, sino el Espíritu que da vida. Por
traduce un '7 consecutivo, debemos aclarar la construcción del una parte, menciona la antigua alianza (cf. Ex 34, que será explí-
inciso final: a.U' Év TTAafw Kapfüms aapKÍ.vms. El binomio Kap- citamente usado en v.7-18); por otra parte, se refiere a la nueva
8í.ms aapKÍ.vms, del que existen variantes textuales provocadas alianza deJr 38,31-34 (LXX) yal Espíritu dador de vida de Ez 11,19-
sin duda por la extrañeza del texto editado por Nestle-Aland que 20 y/o 36,25-26. La iglesia cristiana que debe su existencia al minis-
a todas luces representa el original, traduce una breve proposi- terio de Pablo es nada menos que la realización de la renovación
ción nominal de relativo sin pronombre. Modelo de este tipo de escatológica anunciada por los profetas>'. Sin embargo, una lec-
proposiciones relativas en que sólo aparece el predicado, es ésta tura más atenta permite descubrir indicios de que no todo es tan
que tenemos en Job 3,15, que dice: «O con los príncipes que te- diáfano como generalmente se quiere hacer creer.
nían oro ÚJi1? cm t:l'7tzn:i.ll 1ti;)». Así el texto decía: «No en tablas de
piedra, sino en tablas que son corazones de carne». El conjunto,
por tanto, del v.3 decía así: l. Fundamento de la con.fianza del Apóstol (3, 4)

«De modo que sois carta (presentadora) de Cristo, servida El v.4 comienza con una afirmación rotunda del Apóstol:
( =redactada) por nosotros, escrita no con tinta, sino con el «Tal confianza, pues, tenemos por Cristo ante Dios». Esta frase,
espíritu del Dios vivo, no en tablas de piedra, sino en tablas aparentemente sin misterios, no deja captar su sentido de modo
que son corazones de carne». inmediato. La razón de la dificultad estriba en que no es fácil

211
J. Lambrecht, Second Cortntbians, 46.

112 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6) 113

identificar el contenido de esa confianza. En efecto, mientras resul- Más recientemente, T. E. Provence ha defendido igualmente que
ta sencillo reconocer que Pablo tiene esta confianza «por Cristo», ya en los v.4-6 Pablo retorna a 2,15-16: -Pablo --dice- tiene con-
no lo es tanto identificar el contenido de esa confianza que tiene fianza ante Dios de que este ministerio es legítimo porque él no
por Cristo. Prueba de ello es el embarazo de los estudiosos a la siente ninguna necesidad de adulterar el Evangelio para 'negociar'
hora de vincular esta confianza con el contexto más próximo. La (2,17), y porque su ministerio ha sido resultado de la obra del
opción más natural parece la que vincula esta frase a los versos 1- Espíritu dentro de los corazones de los corintios (3,1-3)»216• La razón
3. En ese caso, la confianza de Pablo está relacionada con las car- de ello la explica el estudioso más adelante: «Porque Dios mismo
tas de presentación. Pablo tiene la confianza en que no necesita ha cualificado a Pablo para tal ministerio, él puede· proceder con
cartas de presentación, porque tiene una mejor: los corintios, carta confianza, sabiendo que Dios está llevando a cabo su desígnío-v'.
de Cristo, escrita por el Espíritu en sus corazones mediante el Sin embargo, ninguna de las dos opciones se impone en
ministerio de Pablo. Uno de los partidarios de esta opción, Ph. E. absoluto. Prueba de ello es que muchos competentes estudiosos
Hughes, ve en los v.1-3 «el fundamento de la confianza que el prefieren no tener que optar por una de las dos posibilidades.
Apóstol afirma ahora. Su confianza se apoya en el conocimientó Una muestra elocuente de ello es el caso de M. E. Thrall, que vin-
seguro de que los creyentes corintios son una epístola de Cristo, cula el v.4 a los versos anteriores: •Él (Pablo) confía en que la
escrita con el Espíritu del Dios vivo. Con tal carta como creden- existencia de la iglesia de Corinto le proporcione sus credencia-
ciales tenía una buena razón para estar confíado-s". Su confian- les apostólícas-=. No obstante, esta primera afirmación es mati-
za consiste, pues, en que el Apóstol «no tiene necesidad de otras zada inmediatamente por la siguiente: -Pero el contenido de su
credenciales que el testimonio de la iglesia de Corinto: este confianza puede incluir también lo que se dice en 2,14-17 sobre
hecho por sí solo basta para probar su apostolado-:". El hecho su tarea apostólica general y la implícita aserción de su capaci-
de que lTElToL0r¡<JLS en otras ocasiones aluda a la relación de con- dad para ella-. De una opinión semejante es J. Lambrecht, para
fianza entre Pablo y la comunidad de Corinto (1,15; 8,22), relación quien 3,4 remite también al -status de la comunidad de Corinto
a la que acaba de referirse en los v.2-3 y a los que remite expre- tal como se describe en 3,2-3•. Y, como M. E. Thrall, sugiere que
samente TotaÚTr¡v, hace pensar a J.-F. Collange que el pensamien- Pablo tiene también en mente 2,14-17: -Pero la misma frase pro-
to de Pablo es éste: -Mi carta sois vosotros, escrita en mi corazón. bablemente también incluye la propia convicción de Pablo de
Pero (8É adversativo) esta con.fianza que porto en mí no es sufi- que él es verdaderamente ministro de Cristo (2,14-16b) y, ade-
ciencia, es por Cristo por quien la tengo ante Dios-214• más, un ministro sincero (2,17)•219• El hecho de que tanto 3,5-6a
Otros estudiosos, en cambio, creen que a partir del v.4 Pablo
retoma a lo dicho en 2Cor 2,14-17. La presencia en el v.5 de lKavós
216
y términos afines les hace pensar que aquí el Apóstol recoge el hilo T. E. Provence, Wbo is Sufficient far Tbese Tbingsi, 61. F. Lang, Die
del final del capítulo segundo, que había dejado planteada la pre- Briefe an die Korintber, 269: -En el v.4 Pablo retoma la pregunta ya planteada
en 2,16 y considera expresamente su capacidad para el ministerio apostólico
gunta sobre la capacitación para el ministerio: ¿quién es capaz (lxa- como un don de Dios. La comunidad es el fruto evidente de su obra. Por Cristo
vós)? (2,16). Así lo defendía ya hace tiempo H. Windisch: -Que los Pablo pone toda su confianza en Dios, que por medio del Espíritu contribuye
v. 4-6 se refieren a 2, 16b-17 por encima de 1-3, se pone de manifiesto al éxito del anuncio del Evangelio- ..
217
T. E. Provence, Wbo is Sufficientfar Tbese Tbings?, 62. Cf. igualmente R.
por el concepto de 'idoneidad', que aquí es retomado de nuevo>'. Trevijano, La idoneidad del apóstol (2Cor 2, 14-4,6): Salmanticensis 37 (1990) 153.
21
• M. E. Thrall, Second Corintbians, 238. Y la estudiosa cita a P. Bachmann,
Der zueue Brief an die Korintber, 144; A. Plummer, Second Corinthians, 178; C.K.
212
Ph. E. Hughes, Second Cortntbtans, 92. Igualmente C. Wolff, Der Barrett, Second Corintbians, 110; ].-F. Collange, Énigmes, 57.
219
zweite Brief an die Korintber; 60: • ... TTETTOt0TJcrLS se puede parafrasear como J. Lambrecht, Structure and Line of Tbougbt in 2 Cor 2, 14-4, 6: Bib 64
'autoconciencia apostólica'; se trata de la confianza, en que la comunidad (1983) 352. El autor remite a G. Barth, Die Eignung des Verkündigers in 2 Kor
corresponde a una carta de recomendación del apóstol-, 2,14-3,6, en D. Lührmann-G. Strecker (ed.), Kircbe. Fst. G. Bornkamm,
213
A. Plummer, Second Corintbians, 84. Tübingen 1980, 266: -La TTETTOt01JaLs TOLaÚTT] de 3,4 se refiere claramente a las
21
• J.-F. Collange, Énigmes, 57. afirmaciones anteriores, hechas en 2,14-17 sobre el predicador y su ministerio y
215
H. Windisch, Der zweite Koriruberbrief; 107. que están también detrás de 3,1-3•.
114 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6) 115

como 2,16c compartan la terminología de la «idoneidad», es lo verbo EXOµEv. Así lo subraya R. P. Martín: "EXOµEv, 'tenemos',
que no le permite albergar ninguna duda sobre la estructura con- debe ser considerado como una declaración: 'nosotros tenemos
céntrica de 2,14-3,6, según el modelo a-b-a': a Pablo (2,14-17); b esta seguridad con buenas razones; no es una ilusión'é". Esas
corintios (3,1-3); a' Pablo (3,4-6). Lo específico de la posición de buenas razones que han hecho surgir en Pablo tal confianza son
J. Lambrecht va más allá del mantenimiento del equilibrio entre la actuación de Cristo por medio del Espíritu en su ministerio.
dos posiciones extremas. El estudioso da la razón de por qué no Según M. Bouttier, «Pablo no contempla esta seguridad de un
pueden separarse los versos 1-3 de v.4-6: «Al componer 3,4-6, modo general (en ese caso él diría: tengo seguridad en el Señor),
Pablo está influenciado por lo que acaba de escribir en 3,1-3. No sino en función de lo que Cristo ha realizado entre los Corintios
sólo 'tal capacidad' en 3,4 remite a los versos previos, sino que por medio de su ministerio apostólíco->. Es esta actuación lo que
3,6 depende en gran medida de 3,3, tanto por los motivos como permite a Pablo tener esta confianza rrpos Tov 0Eóv, «ante Dios».
por el vocabulario-f". -La construcción TTErroL0r¡aLs rrpóc, singular en el NT y ausente en
En realidad, según S. J. H. Hafemann, en 3,4 Pablo respon- la Setenta, muestra que no se trata de la confianza en Dios, sino
de a sus afirmaciones anteriores de 2,14-3,3 sintetizando su -auto- de una posición ante Dios, que es, como muestran los v.Ss., el
conciencia como la 'confianza' (rrErro[8llaLs)-que él tiene füa Toü fundamento de esta posicíónv".
Xpurroü rrpos Tov 0EÓV•221• En el contexto de la defensa de su Que Pablo declare enfáticamente que tiene esta confianza,
ministerio apostólico, Pablo apela a la obra realizada por el que esta confianza sea suya, ¿significa una vuelta a la auto-reco-
Espíritu, el cambio de los corazones de piedra en corazones de mendación? En absoluto. No simplemente lo excluyen las dos
carne (3,3), como prueba de su -idoneidad-. Ahí radica, según S. puntualizaciones de nuestro verso, sino también las de los
J. H. Hafemann, la confianza de Pablo: más que en sí mismo, su siguientes. Sobre esas puntualizaciones ha llamado la atenciónJ.-
confianza reside en el hecho de que -el Espíritu está operando en F. Collange: •rrpos Tov 0Eóv es, como füa Toü Xpurroú, un com-
su ministerio para transformar los corazones de aquellos a quie- plemento de EXOµEv, encargado de subrayar la humildad de
nes él proclama la cruz de Cristo (3,3-4). Esta confianza testimo- Pablo por una parte, y el valor de su cualificación por otra,226•
nia que él ha sido hecho capaz de ser un 'ministro' de la nueva Sobre las puntualizaciones de los versículos siguientes escribe A.
alianza (3,5-6a). Para Pablo, la prueba de esta confianza es una Plummer: -La TTETTo[8llaLs es ulteriormente explicada, tanto positi-
vez más la obra del Espíritu en su ministerio, que, debido a su va como negativamente, para excluir aún más enfáticamente la
naturaleza objetiva tal como aparece en las vidas de los mismos sospecha de auto-recomendación .... •227• En efecto, como veremos
corintios, proporciona una recomendación a Pablo que no puede inmediatamente, el versículo siguiente explica el origen de esta
ser igualada a una subjetiva 'auto-recomendación' (3,l-4.6b)»222• confianza.
Aunque le venga «por medio de Cristo», esta confianza la Aunque este verso, como hemos visto, no tenga especial
tiene Pablo mismo. Cualquier intento de despersonalizar esta dificultad, el repaso a lo dicho por los estudiosos sobre él mues-
confianza o de reducirla a mera ficción tropezará siempre con el tra que su sentido está estrechamente vinculado a la explicación

220
J. Lambrecht, Second Corintbians, 45 . El autor cita: idea de la -nueva 223
R. P. Martin, 2 Corintbians, 52. J.-F. Collange, Énigmes, 57-58, en cam-
alíanza-, ya presente en la mente de Pablo al componer 3,2-3; 8LaKÓvous (3,6) - bio, insiste en que el acento no está sobre este -tener- sino sobre la manera en
8LaKov110elaa (3,2); la doble oposición de -Ietra-espírítu- y -rnuerte-vída- explica que Pablo lo tiene: füa. TOÜ Xprcroü iTpüS Tov 0eóv, que él considera preci-
la antítesis de -tinta-Espíritu del Dios vivo- y -piedra-corazones de carne- de 3,3. siones con carácter polémico.
221
S. J. H. Hafemann, Paul, Moses and tbe Htstory o/ Israel. Tbe 224
M. Bouttier, En Cbrtst, Paris 1962, 33s.
Letter/Spirit Contrast and tbe Argument from Scripture in 2 Cortntbtans 3
(WUNT 81), Tübingen 1995, 93.
225

226

C. Wolff, zweite Brief an die Korintber, 60.
J.-F. Collange, Énigmes, 58. También A. Plummer, Second Corintbtans,
222
S. J. H. Hafemann, Paul, Mases and tbe History o/ Israel, 95-96. R. 84: -En esta confianza no hay vanagloria ... , pues está condicionada de dos
Bultmann, Der zweite Brief an die Korintber, 78, señala que su confianza tiene maneras que excluyen enteramente pensamientos de vanagloria; es por medio
su origen en su vocación apostólica: -Pablo tenía esta iTEiTOl01]aLs por Cristo, de Cristo, y es ante Dios-
e.d., por su llamada y su encargo del ministerio de 8LáKovos como dice el v.5•. 227
A. Plummer, Second Corintbians, 84.
11

116 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6) 117

ofrecida de los versos precedentes. Por tanto, la puesta en cues- el versículo hace más explícito el pensamiento de Pablo, como
tión de la interpretación de éstos últimos no puede menos de paso previo para abordar lo que verdaderamente le interesa: la
afectar a su comprensión. Como veremos, situado dentro de una finalidad de su idoneidad (cf. v.6)231. Como ya decíamos anterior-
nueva comprensión del contexto adquirirá un sentido diverso. mente con palabras de A. Plummer y ahora completamos, . 1a
TTETToL0r¡ms es ulteriormente explicada, tanto negativa como posi-
tivamente, para excluir aún más enfáticamente la sospecha de
2. El origen de su idoneidad apostólica (3,5) auto-recomendación. 'Yo no quiero decir que (1,24) seamos
capaces por nosotros mismos (2,16) de atribuirnos nada como
Que el punto de apoyo de la confianza no lo encuentra el procedente de nosotros'. Él no pretende el derecho o poder de
Apóstol en sí mismo, lo pone de manifiesto con claridad meri- juzgar que él y sus colaboradores son los verdaderos autores de
diana el versículo que nos ocupa. Todo el v.5, y parte del 6, está una parte de la obra; ellos no pretenden apuntarse nada en su
dominado por el tema de la idoneidad (LKavós, LKavón¡s) para haber. La experiencia ha probado que, como ministros, ellos son
el ministerio apostólíco=. Que la explicación que Pablo ofrece idóneos, pues la iglesia de Corinto existe; pero toda su idoneidad
del origen de su idoneidad tenga que ver con el fundamento de procede de arríba-s'. Este paso era indispensable, pues el Apóstol
la confianza se comprende porque la confianza y la idoneidad necesitaba responder sin ambigüedades a la pregunta que él
•. J
están íntimamente relacionadas entre sí. Si uno es capaz de algo, mismo había introducido en 2,16: ..y para esto, ¿quién es idó-
es idóneo para algo, pone la confianza en sí mismo, en sus pro- neo?-, No cabe duda de que este versículo constituye una res-
pias capacidades. En cambio, si es consciente de que su idonei- puesta sin paliativos233• El Apóstol no dice taxativamente: -Yo soy
dad tiene su origen fuera de él, la confianza se apoya en aquel capaz». Lo da por supuesto diciendo de dónde procede su ido-
de quien recibe la capacidad. Por eso pueden tener el mismo neídad='. Que aclare el origen de su capacidad implica recono-
punto de apoyo. A este respecto escribe S. J. H. Hafemann: cer que, aunque donada gratuitamente y por él acogida con sen-
-Puesto que la 'confianza' y la 'idoneidad' de Pablo están basadas cillez, él es capaz porque otro le ha hecho capaz.
en este trabajo del Espíritu en y a través de su ministerio (3,4-5), Pablo expresa el origen de su capacidad con una de sus
Pablo apoya el hecho de que su idoneidad procede de Dios en típicas antítesis: oúx ... cicp' É:avTwv lxcvot. .. , ci.AX.' ~ tmvón¡s
la existencia de los mismos corintios como 'prueba demostrable
del evangelio de la nueva alianza's=,
231
En este sentido no le falta algo de razón a J.-F. Collange H. Windisch, Der zweite Korintberbrief 107: -Los v.5 y 6 ofrecen más
claramente ahora el origen y el contenido de la confianza del apóstol descrita
cuando dice que el v.5 no aporta nada nuevos". Todo estaba ya en el v.4 y ya antes en v.2s. (y todavía antes en 2,14-16a)•. Cf. también J.
dicho: la confianza del Apóstol se apoya en Cristo. Sin embargo, Lambrecht, Second Corintbians, 44; S. J. H. Hafemann, Paul, Moses and tbe
History of Israel, 97-98.
232
228
A. Plummer, Second Cortntbians, 84.
R. P. Martín, 2 Corinthians, 53: -Lentamente hemos alcanzado el tér- 233
T. E. Provence, Wbo is Su/jicient for Tbese Tbtngsr, 62: -Pablo ahora
mino del viaje de Pablo que comenzó en 2,16 con la cuestión retórica: ¿quén es responde directamente a la cuestión planteada en 2,16b ... Pablo admite super-
competente para estas responsabilidades? El término clave es lKavós, que es sonal incapacidad para llevar a cabo un servicio que conlleva salvación y per-
retomado en este verso. -No que nosotros seamos capaces (lxcvoí) por noso- dición. Pero dado que Dios ha cualificado a Pablo para tal ministerio, puede
tros mismos (a<j>' ÉauTc'iív) ... sino que nuestra idoneidad (LKavón¡s) viene de proceder con confianza, sabiendo que Dios realizará su objetívo-. J. Lambrecht,
Dios,.
229 Structure and Line of Tbougb, 352: -En 3,5-6a, como en 2,16c, hay la termino-
S. J. H. Hafemann, Paul, Moses and tbe History o/ Israel, 145. El autor logía de 'cualificación, idoneidad'. Aquí, Pablo establece claramente que su sufi-
cita a P. Janes, Tbe Apostle Paul. A Second Moses according to JI Cortntbians ciencia no proviene de sí mismo sino de Dios ... Dios le ha cualificado para ser
2:14-4, 7, Ph.D. Diss. Princeton Theological Seminary 1973, 33, nota 2. C. Wolff, ministro de una nueva alianza. Esta afirmación nos remite a lo que decía sobre
Der zueite Brief an die Konntber, 60, insiste en que Pablo quiere evitar con el su posición en 2,14-16b,.
v.5 un posible malentendido: -La autoconciencia apostólica de Pablo tiene su 234
Sobre que 3,5 es respuesta a 2,16, cf. W.C. Van Unnik, La conception
fundamento no en una autoevaluación del propio poder (cf. 10,12), sino que el paulinienne de la nouvel/e alliance, en A. Descamps (ed.), Littérature et tbéolo-
origen de su lKavón¡s es Dios por medio de Cristo (v.4) en el Espíritu (v.3)•. gte pauliniennes, Paris-Bruges 1960, 109; E. Richard, Polemics, 0/d Testament,
230
].-F. Collange, Énigmes, 58. and Tbeology, 349-350.
EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6) 119
118 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS

r¡µwv EK TOU 0rnu. Con ella «establece el contraste entre apoyar- cular TL a >..oy(craa0a[ y dejar la frase ws Ee ÉauTwv como repeti-
se en sí mismo o en Dios»235• No era la primera vez que el Apóstol ción algo redundante de la precedente ácj>' ÉauTwv. Esto inclina
había confesado su incapacidad. Ya en lCor 15,9 había recono- el verbo hacia el significado de «evaluar, pronunciar un juicio», lo
cido que «no era digno (lxnvóc) de ser llamado apóstol», lo cual que daría a la frase un sentido de este tenor: «No porque noso-
implicaba reconocer, según K. H. Rengstorf, que no tenía «cuali- tros seamos capaces de juzgar algo por nosotros mismos». El
ficación propia para este oficio .. 236• Como también en otras oca- hecho de que en otros lugares de la carta aparezcan juicios de los
siones había reconocido que era la gracia y la misericordia de adversarios acerca del ministerio apostólico de Pablo (cf. 10,2;
Dios la que había hecho de él un apóstol (cf. LCor 15,10; Gál 10,7; 11,5; 12,6), ha sugerido a algunos que puede tratarse de un
1,15). En nuestro verso, en cambio, «la confesión de la incapaci- eslogan en el debate de Pablo con sus adversarios. Algunos ele-
dad va acompañada de la confesión de que es Dios la base de mentos del contexto, como la evaluación de las credenciales
apostólicas y la idoneidad misionera, parecen avalar esta inter-
toda su capacidad personal-'".
Pero no todo es claridad en este verso. J.-F. Collange ha pretación-". Lo que en cualquier caso resulta dudoso, según M.
señalado que Pablo vuelve a decir aquí lo que había dicho en el E. Thrall, es que estemos ante un eslogan introducido por los
versículo anterior, pero -de una manera un poco más confusa-t". adversarios del Apóstol en el debate. La razón es que el verbo
Y más adelante insiste en -el carácter un poco pesado de la )..oy[(oµm es uno de los favoritos de Pablo, un verbo que él usa ¡¡

frase-?". Y nosotros preguntamos: ¿A qué se debe esta confusión con frecuencia en contextos diferentes con connotaciones distin- 1

y pesadez? A dos elementos de la frase que han creado proble- tas. La segunda interpretación considera la frase )..oy[aaa0a[ TL
mas a los estudiosos. Uno es el sentido que tiene en nuestro ver- ws Ee ÉauTwv como una unidad, lo cual lleva a dar al verbo Aoy[-
sículo el verbo )..oy[cracr0a[; y otro, la aparente redundancia de las cracr0a[ un sentido más neutral, de menos carga, -pensar-, -consí-
expresiones cicj>' 'ÉaUTWV y Ee ÉaUTWV de la primera mitad del derar-. -Pablo no es competente para considerar nada (es decir,
ninguna parte de su trabajo apostólico) como procedente de sus
verso.
-La mayor dificultad de la frase -escribe P. Bachmann- propios recursos>".
está en la indeterminación de >..oyí.cracr0a[ TL•240• A esta indetermi- Según la estudiosa M. E. Thrall, en esta frase nos encontra-
nación se debe el que la frase sea susceptible de lecturas diver- mos ante una combinación de dos modos de expresar el mismo
sas. Dos son fundamentalmente esas lecturas241• Antes de abor- pensamiento básico: -Yo no soy capaz por mí mismo- [de juzgar
darlas recordemos que, según los diccionarios, el verbo nada] y -no considero nada como procedente de mí mismo-. A su
)..oyí.(oµm tiene dos acepciones: 1) contar, calcular, y como resul- juicio, esta segunda posibilidad debe ser preferida por dos moti-
tado de ese cálculo, evaluar, estimar; 2) pensar, considerar, creer, vos. •A causa del v.6, la competencia debe ser general y com-
opínar'". Cada lectura optará por una estructuración de la frase, prehensiva, más que limitada y específica; y también este modo
que determinará el significado del verbo. Una posibilidad es vin- de considerar la frase paulina va en la dirección de explicar el
aparente doblete de cicj>' ÉauTWV y Ee ÉaUTWV. Así lo que él tiene
es una idoneidad no generada por él mismo para su tarea a pos-
235 V. P. Furnish, II Corlntbians, 183. tólica. Esto no es lo que él quería decir cuando, en 2,16c-17, afir-
236 K. H. Rengstorf, ÍKavós: TDNT 3 (1965) 295. mó su capacidad. De lo que él estaba hablando entonces era de
237 K. H. Rengstorf, ÍKavós, 295.
23 ª J.-F. Collange, Énigmes, 58.
239 ].-F. Collange, Énigmes, 59-60. 243
Así, por ejemplo, V. P. Furnish, II Corintbtans, 183: -El contexto, sin
210 P. Bachmann, Der zweite Brief an die Korlntber, 138. Igualmente J.-F.
embargo, parecería requerir el significado más específico de 'estimar' o 'eva-
Collange, Énigmes, 59. · luar-.
241 M. E. Thrall, Second Corlntbians, 229-230, ha sintetizado reciente- 244
M. E. Thrall, Second Cortntbians, 229. Entre los defensores de esta
mente estas dos lecturas. La seguimos en este punto. Cf. también].-F. Collange,
interpretación se encuentran A. Plummer, Second Corintbtans, 84; E.-B. Allo,
Énigmes, 59-60. Seconde Cortnthiens, 83; C. K. Barrett, Second Corintbians. 109; V. P. Furnish, JI
242 W. Bauer-W. F. Amdt-F W. Gingrich-W. Danker, Greek-Engltsb Lexicon,
Corintbians, 173; ~- P. Martín, 2 Corintbians, 44.
475s. Cf. también H. W. Heidland, >..oyí(oµai: TDNT 4 (1967) 288.
120 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6) 121

la idoneidad para el cumplimiento de su vocación, que Dios le que le sigue; y finalmente el verbo LKávwaEv, que prolonga el
había concedido>". tema de la idoneidad mencionada en el versículo anterior. Pese a
Respecto a la posible redundancia de las expresiones áq¡' su aparente sencillez, la explicación de cada uno de ellos ha crea-
ÉauTwv y É~ ÉauTwv, los estudiosos están divididos. Para H. do dificultades a los estudíosos=. Lo vemos ya a propósito del
Lietzmann, por ejemplo, ws E~ ÉauTwv es repetición de áq¡' relativo. Según J.-F. Collange, «lo que sigue es una explicitación
ÉauTwv2•6• H. Windisch, en cambio, considera que «es discutible si de lo que se acaba de decir, como lo muestra os Kal.: 'el que, en
ws E~ ÉauTwv es una repetición pleonástica de áq¡' ÉavTwv o si efecto, nos ha realmente ... '»251• Así lo cree también M. E. Thrall,
hay que separarla claramente de ella y vincularla a Aoyí.aaa0aí. n que considera que la primera parte del versículo tiene una «fun-
(como áq¡' ÉauTwv a lxcvoí) ... ; la decisión es difícil, aunque la últi- ción explicativa: indicar a qué tarea se refiere la idoneidad con-
ma versión, más complicada, es más conforme al estilo prolijo>". cedida por Dios (v.5)» 252• S. J. H. Hafemann, en cambio, carga la
Tras rechazar cualquier origen en sí mismo, Pablo conclu- oración de relativo de un peso qué el resto de los estudiosos no
ye el versículo afirmando sin medias tintas de dónde proviene: parecen reconocer: «En estilo típicamente paulino, la oración de
«Nuestra idoneidad proviene de Dios-. Algunos quieren ver tam- relativo con que comienza 3,6 (ós Kal. LKávwaEv r¡µéis 8LaKóvous
bién en esta afirmación una respuesta a la pretensión de los Kmvf¡s 8La0'JíKTJs) tiene la función de fundamentar la afirmación
adversarios de estar mejor capacitados que él. -No podemos evi- hecha, en 3,5b, de que su idoneidad procede de Dios-253• Esta
tar concluir que esta observación está lanzada polémicamente y interpretación resulta extraña, si se tiene en cuenta que ya en el
dirigida a los adversarios de Pablo, que se vanagloriaban de que v.5 se había afirmado el origen de la idoneidad (r¡ lKaVÓTT]S r¡µwv
ellos estaban 'bien equipados' con dones pneumáticos y presen- EK Tou 0EOu) con una claridad que no se encuentra en el v.6. En
taban credenciales para imponer sus pretensiones-e". este verso, Pablo da un paso más en su exposición concretando
Como hemos podido ver, estos dos versos generalmente se que la idoneidad que tiene su origen en Dios no es una idonei-
interpretan en consonancia con la idea que los autores se hacen dad genérica, sino una idoneidad para ser, según el texto griego,
del contexto. La falta de indicadores precisos, en los v.4-5, del «diácono de una nueva alianza-.
objeto de la confianza o de la finalidad de la idoneidad es lo que -La fuerza del KaÍ. es discutíble-s". Estas palabras de M. E.
hace del v.6 un versículo decisivo, pues en él -no sólo se dice que Thrall ponen de manifiesto la dificultad del segundo elemento.
Dios ha hecho [a Pablo] lKavós, sino para qué-t". De su interpre- Tres son las opciones reseñadas por la estudiosa. La partícula Kaí.
tación depende el esclarecimiento total de los versículos que aca- puede enfatizar el pronombre relativo: -Es él quien Es la ver-
bamos de examinar. sión de algunas traducciones255• O puede reforzar el verbo
lKávwaEv: -Quíen verdaderamente nos capacitav". M. E. Thrall, en
cambio, cree que Kaí. enfatiza la frase 8LaKóvous Kmvf¡s 8La0T¡KT¡s.
3. Ministro de una nueva alianza (3, 6)

El versículo del que pasamos a ocuparnos, por lo que res- 250


S. J. H. Hafemann, Paul, Moses and tbe History of Israel, 15, reconoce
pecta a la gramática, está estrechamente ligado al precedente. Así que el verso contiene -muchas dificultades exegéticas-.
251
].-F. Collange, Énigmes, 60.
lo muestran ya sus tres primeros elementos: el relativo os, que 252
M. E. Thrall, Second Cortntbians, 230.
por su propia naturaleza está vinculado a su antecedente; el Kaí. 253
S. J. H. Hafemann, Paul, Moses and the History of Israel, 145. En la
nota 169, añade: -Para el uso de os introduciendo una oración de relativo que
funciona como fundamento o apoyo en la argumentación, cf. Rm 2,6; 4,16.18,
245
M. E. Thrall, Second Corintbtans, 230. 8,32; lCor 1,8.30; 4,5.17; 10,13; lCor 15,9; 2Cor 1,10; 13,3; Flp 2,6; 3,21; Col
246
H. Lietzmann, An die Korintber, 111. Cf. también R. Bultmann, Der 1,7.13.18; 2,10; lTim 2,4; 4,10; Tit 2,14•.
zweite Brief an die Korinther, 79. 254
M. E. Thrall, Second Corintbtans, 230, nota 288.
247
H. Windisch, Der zwette Koriruberbrief 108. 255
NEB, BJ, REB.
248
R. P. Martín, 2 Corinthians, 53. 256
Así E.-B. Allo, Seconde Corintbiens; 83-84; R. P. Martín, 2 Corin-
249
R. Bultmann, Der zweite Brief an die Kortntber, 79. tbians, 44.
122 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6) 123

La razón que aduce es que el elemento que debe cargar con el modo de hablar inexpresivo, así como su anterior persecución de
énfasis es el elemento nuevo de la frase, que, más que el origen la Iglesia, tal como es afirmado en lCor 15,9 y Gál 1,13,,26º.
divino de la idoneidad del Apóstol o el hecho de su idoneidad, El tiempo aoristo del verbo (LKávwaEv) ha hecho pensar a
es el ámbito para el que Pablo ha sido hecho idóneo: la diaconía los estudiosos en un momento determinado en el que Pablo fue
de una nueva alianza257. Respecto a esta última propuesta debe- hecho idóneo. «El aoristo Í.KávwaEv se refiere, con toda probabi-
mos decir que KaL se halla un tanto lejano del elemento enfatiza- lidad, al momento de su conversión y llamada->', Esto marcaba la
do para que pueda referirse a él. Por otra parte, resulta más nor- diferencia con sus adversarios. «El tiempo pasado implica que
mal que Ka( vincule a alguno de los elementos ya mencionados Pablo, a diferencia de sus adversarios en Corinto, podía real-
anteriormente: Dios (os) o la idoneidad (lxdvoccv). Entre ambos mente remitir a una ocasión definida en la que Dios le había lla-
no resulta fácil decidir. mado al oficio de apóstol y le concedió la idoneidad para este
Una última observación sobre el Ka( nos introduce en el ministerio. Él se está refiriendo, sin duda alguna, a lo que tuvo
siguiente elemento (LKávwaEv). En opinión de C. Stockhausen, el lugar en el momento de su conversión ..... 262.
KaL de 3,6 pone de manifiesto que Moisés fue hecho idóneo para La idoneidad concedida por Dios a Pablo en el momento
el ministerio de la antigua alianza, según Ex 4. -Sin esta referen- de su conversión le capacita para ser 8LáKovos de una nueva
cia a un previo hacer idóneo por Dios, el KaL de 3,6a es super- alianza. Los estudiosos se han preguntado por el sentido de esta
fluo•258. Algunos estudiosos han visto en la alusión paulina a su autodesignación de Pablo en este contexto. Para S. J. H. Hafe-
idoneidad (LKavós, i.rnvón¡s) en el v.5 un eco de Ex 4,10, donde mann, la elección de 8LáKovos se debe a que Pablo quería subra-
Moisés es presentado como oúx i.rnvós ELµL. «Si esto es así, escri- yar en este contexto su función de servicio: -Una investigación
be S. J. H. Hafemann, entonces 3,6a implica que, como a Moisés, del uso paulino muestra claramente que, a diferencia de su desig-
Dios ha hecho también [kní] a Pablo idóneo para ser ministro-t", nación favorita de 'apóstol' (dtróc'roxoc), que apunta directamen-
Esto tiene consecuencias para la defensa del ministerio de Pablo: te a la autoridad y al oficio del ministerio de Pablo concedido por
como a Moisés, su falta de idoneidad inicial no le incapacita para Dios, la designación 'siervo' (8LáKovos) se refiere a su particular
el ministerio. De esta forma, -el motivo de lxcvós en 2Cor 2,16b actividad de servicio que él ejerce como un apóstol, es decir, la
y 3,4s. -subraya S. J. H. Hafemann- asume una carga que sobre- proclamación del Evangelio como la revelación de Dios y la
pasa la de su explícito significado, la afirmación de la idoneidad mediación del Espíritu de Dios•263. Esta contraposición entre drróo-
de Pablo para el ministerio apostólico. Al aludir en 2,16b y 3,4s. a ToA.os y 8LáKovos parece sugerir una diferencia de status entre
la llamada de Moisés, Pablo responde de nuevo a esta misma crí- ambos títulos: el de apóstol, lleno de autoridad, y el de siervo, un
tica enfatizando implícitamente que su propia debilidad, es decir, servicio humilde. Esta concepción de 8LáKovos no parece des-
su 'incapacidad', como la incapacidad de Moisés, no le descali- pués armonizar con el modo concreto con el que, según S. J. H.
fica para el ministerio apostólico. Más bien, como en la llamada Hafemann, Pablo lo utiliza, el de mediador del Espíritu, que no
de Moisés, la incapacidad de Pablo proporciona la posibilidad parece precisamente un status de menos nivel que el de apóstol.
de intervención a la gracia electiva de Dios. Moisés fue elegido
y hecho idóneo para su ministerio a pesar de su 'incapacidad', 260
S. J. H. Hafemann, Paul, Mases and the Hístary a/ Israel, 107. M. E.
que en el relato bíblico está vinculada a su incapacidad de Thrall, Second Cortntbtans, 210, observa, en cambio, que -quizá Pablo intenta-
hablar. Del mismo modo, Pablo puede afirmar su idoneidad a ría establecer un contraste implícito entre la reconocida falta de capacidad de
Moisés y su propia idoneidad. Esto ajustaría bien con lo que sigue en el cap. 3,
pesar de su propio padecimiento y debilidad personal, el último puesto que en 3,7-18 la superioridad del ministerio de Pablo respecto a la de
de los cuales, según 2Cor 10,10 y 11,6, consiste en parte en su Moisés es implícitamente afirmada en varios puntos (3,9-10,12-13)•.
261
M. E. Thrall, Second Corinthíans, 230-231. Y Thrall cita a A. Plummer,
257 M. E. Thrall, Second Corintbians, 230, nota 288. Second Corintbians, 85; H. Wmdisch, Der zweite Korintherbrief, 109; Ph. E. Hughes,
25 ª C. Stockhausen, Moses's Veíl, 84. Cf. igualmente D. A. Renwick, Paul, Second Corintbians, 93; J.-F. Collange, Énígmes, 60; V. P. Fumish, II Corinthíans, 184.
262
the Temple and the Presence a/ Gad, Atlanta 1991, 93. Ph. E. Hughes, Second Corintbtans, 93.
263
259 S. J. H. Hafemann, Paul, Mases and the History a/ Israel, 102. S. J. H. Hafemann, Paul, Mases and the History a/ Israel, 110-111.
CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6)
124 125

La razón de esta dificultad reside en que el significado de por los corintios como resultado del ministerio apostólico de
füáKovos no es el que sugiere en nuestras lenguas modernas la Pablo, de su sufrimiento y su proclamación del Evangelio. Esto
traducción por «siervo". Como ha mostrado J. N. Collins, la idea -concluye S. ]. H. Hafemann- es confirmado por la referencia
que subyace a la terminología füáKov- es la de estar «entre», o de Pablo a sí mismo como un 'siervo' (füáKovos) del Evangelio en
actuar con capacidad «entre» personas'". Esto significa que, ade- Col 1,23 y Ef 3,6s .. 267•
más del sentido de «servicio», el término füáKovos posee también Algunos estudiosos han visto en el uso de la terminología
el de intermediario, mediador, que, en su uso religioso, puede 8taKov- en este contexto una connotación polémica. Apoyado en
designar a una persona que actúa como intermediario entre Dios el uso de la misma que cree descubrir en Epicteto, D. Georgi ve
y los hombres, lo cual no implica en absoluto un status inheren- en füáKovos una palabra técnica para designar a los adversarios de
temente bajo. «En el contexto presente, donde Pablo ha estado Pablo como misioneros ítinerantes=. El hecho de que, en palabras
hablando sobre la proclamación del Evangelio, él quiere deno- de]. Murphy-O'Connor, «la base textual de esta opinión haya sido
minarse füáKovos porque se considera a sí mismo (como en LCor demolida por J. N. Collins-, porque Epicteto nunca usa otro senti-
3,5) un intermediario a quien se le ha confiado un mensaje pro- do que el de «siervo», ha dejado esta hipótesis ínservíble'", Esto no
cedente de Dios265, es decir, el mensaje de· la nueva alianza que significa que con D. Georgi se acaben los partidarios de ver en
él transmite a través de su predicacíón-t". La presencia del este contexto un uso polémico de füáKovos. Para el mismo J.
Espíritu en este contexto hace preferir a S. J. H. Hafemann la de Murphy-O'Connor, la concentración de terminología füáKov- en
mediador del Espíritu. -La actividad que está en primer plano en 2Cor 1-9 constituye una muestra indiscutible de la importancia
el contexto de 2Cor 3 -dice- es el papel correspondiente de que había adquirido en este contexto: -La explicación más natural
Pablo como mediador del Espíritu (cf. 3,3) ... Que, al usar 'sier- de este fenómeno es que los intrusos se llamaban a sí mismos füá-
vo' (füáKovos) en 3,6a, Pablo está centrado en su papel de agen- KOVOL XpLCTTOÜ (2Cor 11,23), y esto sugiere que füáKOVOS, en la
te mediador del Espíritu es confirmado, en primer lugar, por el frase os Kal LKÚVúlCTEV ~µas füaKÓVOUS KaLVT)S 8ta0-fiKTJS (3,6),
hecho de que la afirmación de Pablo en 3,6a retoma su uso ante- encierra una connotación polérnicav". Esto no ha convencido a M.
rior de la forma verbal afín 8taKovri0Ei.aa de 3,3, donde la idea E. Thrall por dos motivos. En primer lugar, porque los adversarios
de servicio está explícitamente vinculada a su papel apostólico de no pueden identificarse con los iToXA.oí.; en segundo lugar, porque
mediador del 'Espíritu del Dios vivo'. Al usar la terminología füá- la frecuencia de terminología füáKov- puede ser explicada de
Kov- en referencia a los corintios como 'una carta de presenta- modo diferente al de J. Murphy-O'Connor.
ción', el objetivo de Pablo es 'extender la metáfora precedente de Lo único que queda claro del que es llamado füáKovos es,
los corintios como 'carta de presentación' subrayando que éstos como ha mostrado J. N. Collins, su naturaleza de intermediario
deben su existencia como cristianos a Cristo, tal como les fue sin más especificaciones. Todo lo demás depende de la idea que
dado a conocer por el Espíritu en el ministerio del Evangelio de cada autor se hace del contexto. Esto pone de relieve el carácter
Pablo (cf. lCor 2,1-6; 4,15; 2Cor 10,13s.). En segundo lugar es decisivo de la expresión que lo determina, Kawf¡s 8La0-fiKTJs, sin
apoyado por el desarrollo del 'ministerio del Espíritu' de Pablo
(~ füaKOví.a roe rrveúurrroc, 3,8) bajo la rúbrica del contraste ,r,,S. J. H. Hafemann, Paul, Moses and the Htstory o/ Israel, 113-114.
268
entre letra/Espíritu en 3,66-18. Al referirse a sí mismo como 'sier- 269
D. Georgi, Opponents, 28-29.
vo de la nueva alianza', Pablo subraya que él ha sido llamado a lle- J. N. Collins, Georgi's 'Envoys' in 2Cor 11,23: JBL 93 (1974) 88. Cf. J.
Murphy-O'Connor, A Ministry Beyond the Letter, 116. También se muestra de
var a cabo aquellas actividades que están de acuerdo con el minis- acuerdo con Collins, V. P. Furnish, II Corinthtans, 184: -Collins ha mostrado que
terio de la nueva alianza del Espíritu, tal como fue experimentado esta conclusión no se puede apoyar en Epicteto 3, 24, sobre el que descansa
principalmente la argumentación de Georgí-,
264
J. N. Collins, DIAKONIA. Reinterpreting the Ancient Sources, New "º J. Murphy-O'Connor, A Ministry Beyond the Letter, 115. De la misma
York-Oxford 1990. opinión es R. P. Martin, 2 Corinthians, 54: -Pablo puede muy bien haber estado
265
J. N. Collins, DIAKONL4,195-198. respondiendo a sus adversarios, si estamos en lo cierto en ver reflejada aquí su
266 pretensión de ser árróaTo>..ot/füáKovm Xprcroü (11,15.23)•.
M. E. Thrall, Second Corlnthians, 231.
126 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6)
127

olvidar la sugerencia de S. J. H. Hafemann de que aquí Pablo verosímil que Pablo esté respondiendo aquí a sus adversarios,
recoge el 8LaKOVT]0Elaa de 3,3. este estudioso se apoya en una opción gramatical, que determi-
«El contenido de la función de Pablo como füáKovos es defi- na la comprensión del conjunto: «oú ypáµµaTos ciX.M TTVEÚµaTos
nido mediante el genitivo Kmvf¡s 8La0rjKT]s: proclama la inaugura- califica a Kmv~ 8La0tjKTJ y no solo a 8La0rJKTJ»276• «Pablo no está
ción de una nueva alíanza-?'. La expresión Kmvf¡s 8w0rjKT]s susci- haciendo una distinción entre la alianza antigua y la nueva, sino
ta entre los estudiosos diferentes cuestiones, desde su origen hasta entre dos tipos de nueva alianza, una que él considera caracteri-
su significado, pasando por el motivo que condujo a Pablo a usar- zada por la letra y la otra por el Espírltu-s". Según J. Murphy-
la en este contexto. En cuanto a su origen, era casi inevitable que O'Connor, los adversarios habían adoptado el tema de la nueva
KaLVfJ 8w0ríKTJ hiciera pensar a los estudiosos en la promesa de la alianza para continuar afirmando la validez de la Ley21ª. Esto obli-
nueva alianza de que habla Jeremías 38,31 (LXX)272 y en las pala- gó a Pablo a usar un concepto extraño a su teología, como el de
bras de la Cena, que también la contienerr". La combinación de la nueva alianza, para contrarrestar su influjo en la comunidad de
ambas podría explicar el sentido de la expresión en 3,6. Según M. Corinto279• «Tal como lo veo -puntualiza-, los adversarios de
E. Thrall, Pablo habría entendido la nueva alianza prometida en Pablo en Corinto se habían presentado a sí mismos como füáKo-
Jeremías como la declaración de la iniciativa salvadora de Dios. Lo vor Kmvf¡s 8La0tjKT]s. Pablo no podía ignorar el título, porque el
más verosímil es que el Apóstol haya tomado la expresión KaLVfJ concepto de nueva alianza estaba enraizado en la liturgia que él
8La0ríKTJ de la tradición (lCor 11,25), donde aparece vinculada a la había llevado a Corinto (lCor 11,25). Por tanto, estaba obligado
muerte de Cristo, designando así «el ejemplo supremo de la acción a hacer la distinción en 3,6. Pero, una vez hecha la distinción,
unilateral de Dios para la salvación del hombre (Rm 5,6-8). Pero abandona el concepto de nueva alianza, para hablar en términos
también puede pensarse que la nueva relación entre Dios y el hom- de 8wKov[a (3,7ss.) ... »280•
bre prometida por Jeremías se haya cumplido en Cristo-?'. No pocas ni de poco peso han sido las objeciones presen-
J. Murphy-O'Connor cree, en cambio, que la razón de la tadas contra esta teoría. En el coloquio que siguió a la interven-
presencia de esta expresión en nuestro texto son los adversarios, ción de J. Murphy-O'Connor, J. Lambrecht fue taxativo en su afir-
que se habrían presentado en Corinto como 8LáKovoL Kmvf¡s mación de que no creía que se pudiera sostener desde el punto
8La0iíKTJs275• Además del carácter polémico del pasaje, que hace de vista gramatícal=. M. E. Thrall, en cambio, apela al contexto
en el que no ve -ninguna indicación de que Pablo esté comba-
271 M. E. Thrall, Second Cortntbians, 232. La estudiosa da la razón en la
tiendo un concepto cristiano de nueva alianza distinto del suyo.
nota 290: «El genitivo es objetivo: una nueva alianza es la cosa a la que con-
276
cierne su actividad». S. J. H. Hafemann, Paul, Moses and the History of Israel, J. Murphy-O'Connor, A Ministry Beyond the Letter, 116.
119, dice igualmente. -El objeto del ministerio y servicio de Pablo como após- m J. Murphy-O'Connor, A Ministry Beyond the Letter, 116-117.
278
tol y 'siervo' se dice en 3,6 que es la 'nueva alianza' (Kmv~ 8La0tjKT])•. J. Murphy-O'Connor, A Ministry Beyond the Letter, 129: -Tal como se
272 W. C. Van Unnik, 'H Katvi¡ 8w0ríKTJ -A Prob/em in the Ear/y History
refleja en 2Cor 3,1-6, los adversarios de Pablo aparecen como representantes
of the Canon, en F.L. Cross (ed.), Studia Patrística IV/2 (TU 79), Berlin 1961, acreditados de la iglesia de Jerusalén, que usó el concepto de nueva alianza
212-227; J. Behm, 8ta0ríKTJ: TDNT 2 (1964) 130; W.L. Lane, Covenant: The Key to para legitimar su insistencia en la validez permanente de la Ley-,
279
Paul's Conflict with Corintb: TynB 33 (1982) 3-29; S. J. H. Hafemann, Paul, Según J. Murphy-O'Connor, A Ministry Beyond the Letter, 127, algunos
Moses and the History o/Israel, 119-128. En contra, sin embargo, D.-A. Koch, Die estudiosos, como W. D. Davies, W. C. van Unnik, D. E. H. Whiteley, etc., con-
Schrift als Zeuge des Evangeliums. Untersuchungen zur Verwendung und zum sideran la nueva alianza como uno de los conceptos fundamentales de la teo-
verstandnis der Schrift bei Paulus (BHT 69), Tübingen 1986, 45-46; H. Raisanen, logía de Pablo. Él, en cambio, lo considera extraño ,a la comprensión paulina
Paul and the Laui (WUNT 29), Tübingen 1983, 240-245. del acto salvífica de Dios en Cristo- (p. 128).
273 M. E. Thrall, Second Corinthians, 233: -La frase KULV~ 8La0tjKT] proce- 280
J. Murphy-O'Connor, A Ministry Beyond the Letter, 144.
281
de originalmente de Jr 38 (LXX), 31 y de la tradición de la última cena (lCor J. Murphy-O'Connor, A Ministry Beyond the Letter, 140. Cf. también las
11,25)•. Cf. también). Lambrecht, Second Corintbians, 43. interesantes observaciones hechas por A. Vanhoye en apoyo de la posición de
274 M. E. Thrall, Second Cortntbians, 233-234.
J. Lambrecht (pp.141-144). Sin llegar a las conclusiones de J. Murphy-O'Connor,
275 J. Murphy-O'Connor, A Ministry Beyond the Letter, 116. El estudioso de cf. J. Carmignac, n Corinthiens III. 6, 14 et le début de la formation du Nouueau
Jerusalén ha retomado una hipótesis propuesta ya hace algún tiempo por A. Testament: NTS 24 0977-78) 385: -Los dos adjetivos ypáµµaTos y TTVEÚµarns
Jaubert y que había sido rechazada por Collange, según él, con razones frágiles. son genitivos explicativos que dependen de Kmvfjs 8La0tjKT]s•.
128 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6) 129

Es la alianza del Sinaí la que le preocupa. Además, si él deseaba exista un velo É:TTL T(Í ávayvwaEL TTJS 1ra\méis 8La0tjK17s286• El
distinguir entre una forma de nueva alianza y otra, tendría que hecho de que hable de -lectura- (áváyvwaLs) pone de manifiesto
haber dicho: oú TTVEÚµaTOS Kal ypáµµaTOS, (l/1.A(l TTVEÚµaTOS µó- que aquí 1ra\ma füa0tjK17 no significa -antigua alianza-, sino texto
VOV ..282. Por último, hay que añadir que toda la construcción de J. escrito propio de la antigua alianza, el -Antiguo Testarnento-f".
Murphy-O'Connor se apoya sobre la base de que los adversarios Para crear la expresión -Antiguo Testarnento-, que nadie había
con los que Pablo polemiza son judeocristianos. Esta distinción empleado jamás, J. Carmignac considera indispensable haber
sería inaceptable si los adversarios fueran judíos. tomado conciencia de la existencia de un -Nuevo Testamento». En
¿Rechazar la hipótesis de J. Murphy-O'Connor significa su opinión, a éste hace referencia Pablo en 2Cor 3,6. -En efecto,
rechazar también el carácter polémico del pasaje? En absoluto. A cuando S. Pablo dice que Dios iKávwaEv ~µas 8wKóvous KmvfJs
él debemos el haber puesto de manifiesto algunos elementos en 8La0tjK17s, ou ypáµµaTos á\\a TTVEÚµaTos, los dos genitivos
nuestro pasaje que indican claramente su carácter polémico. La ypáµµaTos y TTVEÚµaTos son genitivos explicativos que depen-
frase ws TLVES en 3, lb, que muestra la controversia de Pablo con den de KmvfJs füa0tjK17s y, por tanto, su presencia invita a ver
quienes llegan a Corinto con cartas de recomendación, la expré- en estas dos palabras (¡sin artículo!) no 'la Nueva Alianza' en su
sión Év 1r\ac;w AL0[vms en 3,3, etc., son algunas de las razones conjunto, sino solamente uno de sus componentes, un conjunto
por las que considera -ímposible aceptar que Pablo está aquí de textos susceptibles de formar 'un Nuevo Testamento', que no
desarrollando una comprensión teórica del apostolado sin ningu- es sólo un escrito (¡sin artículo!), sino un espíritu (¡sin artículo!) ...
na referencia a la situación de Corinto. El Apóstol está reaccio- En suma, se trata de la Nueva Alianza bajo la forma escrita, y el
nando negativamente a una opinión contraria a la misión entre versículo se debería traducir: 'Dios nos ha hecho capaces de (ser)
los gentíles-t". M. E. Thrall, en cambio, cree que la alusión a la ministros (o: servidores) de un Nuevo Testamento (que) no (es
nueva alianza en estos versos se debe a otros motivos. Según ella, sólo) un escrito, sino un espiritu's'".
Pablo no está polemizando aquí con los adversarios, sino que Esta toma de posición ha suscitado una aguda polémica,
está -poniendo el fundamento para su argumento apologético cuyo mayor representante ha sido P. Grelot. En respuesta al artí-
que ofrecerá en 3,7-18. Allí compara su propio ministerio con el culo de J. Carmignac, aquél pone en cuestión el punto de parti-
de Moisés, el agente de la antigua alianza. Aquí se coloca él da: la interpretación de ,ra\ma füaetjKTJ en 3,14289• Según él, -esta
mismo como agente de la nueva alianza, y subraya la superiori- especulación [de J. Carrnignac] reposa sobre una falsa interpreta-
dad de ésta tanto positiva como negativamente. Esto es prelimi- ción de los pasajes en que Pablo habla de la antigua y de la
nar al siguiente argumento de que si el ministerio de Moisés esta- nueva 'disposición' (8La0tjKTJ), y da a las palabras [el sustantivo
ba caracterizado por gloria, el suyo debe ser de un grado de füaetjKTJ y el adjetivo ,ra>-.má] un sentido que no aparecerá hasta
gloria incomparablemente mayor .. 284• más tardeé". Tras un repaso a los textos que hablan de füaetjKTJ
Como hemos visto, Kmvr¡ 8La0tjK17 generalmente se inter-
preta como -nueva alíanza-, en referencia a la promesa de
Jeremías o a las palabras de Jesús en la última Cena (lCor 11,25). 2ll6 Que no parece descaminado para aclarar KatVTJ 8ta6i¡KT] tomar como

punto de partida ;ra>.ma 8ta6i¡KT] lo muestran estas palabras de J. Lambrecht,


La única excepción, que sepamos, es la de J. Carmignac, que Structure and Ltne of Tbougbt, 362: •3,14 (;ra>.ma 8ta6i¡KTJ) remite a 3,6 (Kmvii
hace años defendió que Pablo, mediante esta expresión, no alude 8ta6i¡KT]) del que 3,7-11 no son sino la expresíón-, Aunque hay que decir que
a una nueva alianza sino a un Nuevo Testamento'". Su punto de este estudioso mantiene interrogantes sobre la interpretación de J. Carmignac,
partida fue el v.14 de este mismo capítulo, en el que Pablo repro- como pone de manifiesto en 362, nota 43.
"-"'. Así lo han reconocido --dice el estudioso francés- autores antiguos
cha a los judíos su embotamiento de mente, lo cual hace que y modernos entre los que cita a S. Jerónimo, Lutero, la TOB, etc., y como expli-
ca F. Zorell, Lexicon Graecum Noui Testamenti, 974: -Vetus salutis oeconomia,
2 2
• M. E. Thrall, Second Corintbians, 236-237. et hoc loco metonymice volumina V(eteris) T(estamentji-.
283
J. Murphy-O'Connor, A Ministry Beyond the Letter, 143. 288
J. Carmignac, JI Corinthtens ID. 6, 14, 385.
284
M. E. Thrall, Second Cortntbians, 236-237. '"9 P. Grelot, Note sur 2 Corintbiens 3, 14: NTS 33(1987) 135-144.
285
J. Carmignac, n Corintbiens DI. 6, 14, 384-386. 290
P. Grelot, Note sur 2 Corintbiens 3, i4, 144, nota 12.
130 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6) 131

en el corpus paulino y fuera de él, P. Grelot concluye que «el tér- el Pentateuco->', Este hecho irrefutable abre una brecha conside-
mino 8La0tjKT¡ designa siempre una 'disposición' tomada por Dios rable en la posición de P. Grelot, que sostiene que Pablo solo
para realizar su desígnío->'. Por consiguiente, «es una equivoca- emplea 8La0tjKT¡ con el significado de 'disposición' y que, por con-
ción traducir este versículo como ... 'cuando se lee el Antiguo siguiente, el uso de TTa>..ma 8La0tjKT¡ para designar un conjunto de
Testamento', ... equivocación que sería más grave, si se piensa libros sólo apareció más tarde. Los datos militan contra él.
que Pablo, al llamar 'Antiguo Testamento' al Corpus que la Iglesia Una vez establecido que J. Carrnignac no estaba descami-
ha recibido del judaísmo, demuestra conocer otro Corpus deno- nado al interpretar TTa>..ma 8La0tjKT¡ como designación del AT,
minado 'Nuevo Testamento'». Y concluye taxativo: «Todo esto no cabe preguntarse por la relación que él establecía con el sentido
nos enseña absolutamente nada sobre la constitución de un de Kawr¡ 8ta~KT) de nuestro verso. En este punto resulta llama-
Corpus de textos que Pablo tendría ya en mano y que contendría, tiva la posición de J. Lambrecht. El autor, que se manifiesta con-
por ejemplo, los evangelíos-s=, trario a la tesis de J. Carmignac, no puede dejar de reconocer que
Pese a su aparente consistencia, el edificio construido por «las palabras del v.14 aluden a las Escrituras que se leen en las
P. Grelot contiene serias grietas. En primer lugar, resulta difícil sinagogas->". Lo curioso es que a la vez afirme que esta locución,
negar que 1ra>..ma füa~KT¡ designe, en 3,14, un texto escrito. bapax legomenon en el NT, ha sido «acuñada muy probablemen-
Como ha puesto de manifiesto A. Vanhoye, «el único pasaje del te por Pablo como antítesis a la Kmvr¡ füa~KTJ del v.6•. Pero, si
NT donde se encuentra la expresión 'la antigua 8La0tjKT¡' es una está fuera de duda que TTa>..ma 8La0tjKT¡ designa un texto escrito,
frase de 2Cor que habla de 'la lectura de la antigua 8ta~KT)' y Kmvr¡ 8La0tjKT¡ ha sido acuñada por Pablo en antítesis a ella, lo
(2Cor 3,14). La frase siguiente dice en paralelo: 'cuando Moisés menos que se le ocurre a cualquier observador atento es pre-
es leído'. Esta doble mención de una lectura muestra que aquí 'la, guntar si este hecho carece de valor para decidir qué es lo que
antigua füa~KTJ' designa concretamente un texto escrito. Lamen- Pablo llama KaLVTJ 8La0tjKT¡. Puestas semejantes premisas, lo único
ción de Moisés precisa que este texto escrito es atribuido a que le falta a J. Lambrecht es sacar la conclusión que J. Carmig-
Moisés; se trata, pues, del Pentateuco o del conjunto de escritos nac se atrevió a formular.
del AT, designado metonímicamente por su parte príncípal-v'. Lo ¿Qué es lo que impide entonces abrirse a la posibilidad de
mismo defiende M. E. Thrall, para la cual TTa>..ma 8La0tjKT¡ desig- que Pablo se refiera con Kmvr¡ 8ta~KT) al -Nuevo Testamento-? V.
na «aquí [3,14) la expresión escrita de la alianza del Sinaí, es decir, P. Furnish ha formulado las razones: nada en el contexto apoya
esta opinión, la ausencia de prueba clara de una colección de
cartas paulinas antes de finales del siglo I y que la concepción
291
P. Grelot, Note sur 2 Corintbtens 3, 14, 139. del conjunto de escrituras sagradas que llamamos «Nuevo
_
29
P. Grelot, Note sur 2 Corintbiens 3, 14, 142. En la misma dirección se
'

ha expresado V. P. Fumish, JI Corintbians, 184: -Ni aquí ni en el v.14 se debe Testamento- no está documentada antes de finales del siglo 11. El
traducir 8La0tjKT] por 'testamento', como si Pablo presupusiese un cuerpo de peso de estas razones no es excesivo. Evidentemente el contex-
escritos cristianos en cierto modo paralelo a las Escrituras judías. Los argumen- to tal como lo entiende V. P. Furnish no apoya esa opinión. Pero,
tos de Carmignac a este respecto no son convincentes. Nada en el contexto
apoya esta opinión, y la ausencia de una prueba clara de la formación incluso como hemos visto, la interpretación habitual de estos versos está
de una colección de las cartas paulinas antes de finales del siglo I habla contra
ello-, El estudioso insiste en que -una concepción específica de escrituras cris-
29< M. E. Thrall, Second Corintbians, 263, nota 511. Lo mismo sostiene
tianas como un 'Nuevo Testamento' no está documentada antes de finales del
respecto a la referencia a la lectura de Moisés en el verso 15, donde -el verbo
siglo 11. Clemente (Misceláneas V, 58,1; cf. IV, 134,2-3) y Orígenes (Sobre los orí-
ó.vayLvúÍaKT]TaL simplemente significa 'leer' en el sentido ordinario del término-
genes IV, 1, 1; Comentarlo sobre Jn V,8) distinguen entre el 'Antiguo' y el 'Nuevo'
(p. 267).
Testamento, y en la iglesia Occidental Tertuliano empleó los términos Vetus y
Novum Testamentum en su refutación del rechazo del primero por Marción (cf.
295
J. Lambrecht, Second Corinthians, 53. Igualmente S. J. H. Hafemann,
Paul, Mases and tbe History of Israel, 384: -El hecho de que en 3,14s. Moisés y
Contra Marción, IV, 1-2), y su comentario a 2Cor 3 en V,11)•. Cf. también J.
la antigua alianza puedan ser 'leídas', junto a la referencia anterior a la Ley como
Lambrecht, Structure and Line of Tbougbt, 362, nota 43.
a una 'carta' en 3,6s., muestra claramente que Pablo alude a la lectura de la Torá
293
A. Vanhoye, Sa/ut uniuersel par le Cbrist et validité de l'Ancienne
en la sinagoga como encamación de la antigua alianza cuyo mediador es
Alliance. NRTh 116 (1994) 817. La cursiva es nuestra.
Moisés-.
132 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6) 133

lejos de haberse impuesto. Para dar a KaLV~ 8La0~KT] el sentido rias cruces exegéticas>". El hecho de que haya presentaciones
de Nuevo Testamento no es imprescindible que ya estuviera sintéticas recientes de las distintas interpretaciones nos permite
reunido el corpus de sus cartas. Como ha sostenido reciente- aquí limitarnos a enumerarlas'". 1) La llamada interpretación her-
mente E. E. Ellis -y esto vale también para la tercera razón-, menéutica ve en ypáµµa el signo exterior, en TTVEüµa la realidad
el hecho de que sus cartas se leyeran en las asambleas, con el interior. Con la primera se aludiría al sentido literal de la
mismo rango de los escritos sagrados, mucho antes de que fue- Escritura, mientras que con la segunda se designaría el sentido
ran reunidas en un corpus, muestra que eran consideradas tex- espiritual. 2) La llamada interpretación realista o legalista consi-
tos sagrados296• dera ypáµµa como designación de la Ley, rrveüuc como desig-
Los elementos restantes del versículo son generalmente leí- nación del Espíritu. La ypáµµ.a/Ley mata porque es impotente
dos en coherencia con la interpretación habitual, que ve en KaLVT] para producir la conducta que exige; el rrveúun/Espirítu es poder
8La~KTJ la designación de «la nueva alianza». «La naturaleza de operante que da vida. Una variante de esta posición es la que
esta nueva alianza --dice M. E. Thrall- es definida en el resto entiende ypáµµa como «ley sólo bajo un determinado aspecto: en
del verso. Está definida no como ypáµµa sino como nvEüµa•2f. cuanto que recoge exclusivamente el lado negativo de vóµos-•303•
Si cada uno de los elementos del versículo ha sido objeto de dis- 3) La tercera se puede describir como -contraposición entre acti-
cusión, muy probablemente la palma haya que concederla al que vidad humana y actividad divina-; en ella •ypáµµa significa la Ley
nos queda por abordar: la contraposición ou ypáµµaTos ci>..>..a interpretada y usada en un sentido legalista, para promover una
TIVEÚµaTos-298• La primera cuestión que hay que aclarar es su pues- realización puramente humana->', Generalmente hoy se rechaza
to en la frase. M. E. Thrall resume, una vez más, las distintas opi- la interpretación hermenéutica. El hecho de que ypáµµa no
niones. Algunos autores vinculan la expresión ou ypáµµaTos pueda identificarse con Ley, dado que Pablo dice que la Ley es
ci)J..a .c'TIVEÚµaTOs a füaKóvous (no a KmvfJs füa~KT¡s-)299• Pero el -buena- (cf. Rm 7,16) y la ypáµ.µa mata (3,6), inclina a los estu-
hecho de que a continuación se hable de que la ypáµµa mata, y diosos a pensar en la Ley en su aspecto negativo, legalista, que
que en el v.7 Pablo hable de füaKovta TOÜ 0aváTou, así como el es impotente para remediar la situación pecadora del hornbre=.
orden de la frase, -sugiere, según ella, la vinculación de la expre- También aquí el versículo siguiente puede ser de gran ayuda. En
sión a KaLVT}S füa~KTJS-•300• Sin embargo, la cosa no es tan clara. él aparece de nuevo ypáµµa, pero en esta ocasión en plural
La discusión sobre este punto ha quedado relegada a un ypáµµaow [o singular ypáµµan, según algunos testigos]. Es evi-
segundo plano por la polémica suscitada en torno a la interpre- dente que en este versículo no puede identificarse ypáµ.µ.a con
tación del contraste letra/espíritu en este texto, -una de las noto- vóµos sin más, cualquiera que sea la acepción que se dé a esta
palabra. En el v.7, ypáµµa no tiene otro significado que -letra->'.
296
E. E. Ellis, New Directions in tbe History ofEarly Cbristianity, en T. W.
Hillard-R. A. Kearsley-C, E. V.Nixon-A. M. Nobs (ed.), Ancient History in a 30
' R. Trevijano, La idoneidad del apóstol, 154. S. J. H. Hafemann, Paul,
Modern University. 2: Early Cbristianity, Late Antiquüy and Beyond, Grand Moses and tbe History of Israel, 160: -Las opiniones respecto al significado pre-
Rapids 1998, 79-80. ciso del contraste entre letra/Espíritu de nuevo divergen drásticamente según el
297
M. E. Thrall, Second Corlntbians, 234. paradigma más amplio con que el intérprete se acerca al texto-.
298
Para una amplia historia de la interpretación hasta 1995, cf. S. J. H. 302
Para una presentación sintética de las distintas interpretaciones, cf. M. E.
Hafemann, Paul, Moses and tbe History of Israel, 1-35. Aquí puede encontrarse Thrall, Second Corlntbians, 234-236; R. Trevijano, La idoneidad del apóstol, 154-157.
citada la abundante bibliografía que este pasaje ha dado lugar. 303
R. Trevijano, La idoneidad del apóstol, 156.
299
Cf. H. A. W. Meyer, Critica/ and Exegetical Handbook to tbe Epistles to "°' M. E. Thrall, Second Corintbtans, 235. Cf. C. K. Barren, Second
tbe Corintbtans II, trans. by W. P. Dickson, Edinburgh 1879, 196; A. Klópper, Corintbians, 112-113; E. Kasemann, Tbe Spirit and tbe Letter, trans. by M. Kohl,
Kommentar über das zweite Sendscbreiben des Apostels Paulus an die Gemeinde Tübingen 1971, 146,147.
zu Korintb, Berlin 1874, 186, C. F. G. Henrici, Das zweite Sendscbreiben des 305
Así M. E. Thrall, Second Corintbians, 236; R. Trevijano, La. idoneidad
Aposte/ Paulus an die Korintbier, Berlin 1887, 162, nota 2. del apóstol, 157.
300
M. E. Thrall, Second Corlntbians, 234, nota 306. Igualmente P. 306
M. E. Thrall, Second Cortntbtans, 241, en cambio, dice respecto al v.7:
Bachmann, Der zweite Brief an die Korintber, 148; H. Windisch, Der zweite -Este verso hace manifiesto lo que Pablo quiere decir con ypáµµa en el v.6: es
Kortntberbrtef, 110. la ley mosaica, y es -la mediadora de la muerte-,
134 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6) 135

* * * Al pasar, en cambio, al v.5 encontramos una inseguridad en


Ofrecemos de nuevo, en primer lugar, el texto de la versión las palabras, en las frases y en el conjunto. Para mayor comodi-
española de la Biblia de Jerusalén: dad traemos aquí el original griego:

•«Esta es la confianza que tenemos delante de Dios por oux OTL aq>' ÉaVTWV lKOVOL ÉcrµEv 11.oy[aaaea[ [TL] ws É~
Cristo. ÉaUTWV, UAA' ~ LKaVÓTT]S ~µwv ÉK TOÜ 0EOu.
5No que por nosotros mismos seamos capaces de atribuir-

nos cosa alguna, como propia nuestra, sino que nuestra En primer lugar, se habrá observado que hemos puesto
capacidad viene de Dios, entre corchetes el indefinido n que falta en dos importantes tes-
6el cual nos capacitó para ser ministros de una nueva alian- tigos: P46 B. Esta variante es a todas luces la más difícil, pues en
za, no de la letra, sino del Espíritu, pues la letra mata mas ella el verbo 11.oy[aaaem se queda· sin objeto directo. Por ello es
el Espíritu da vida-. mucho más probable que, faltando en el original griego, lo aña-
l
dieran los copistas, y no que fuese suprimido estando en el ori-
Pasando ahora a nuestra aportación personal utilizando el ginal. En seguida veremos que el griego de esta variante traduce
recurso de la filología bilingüe, para mayor comodidad del lector un original arameo en el que el verbo -pensar- sí tenía objeto
comenzamos por dar la versión castellana del texto arameo, que directo.
a nuestro juicio nos fuerzan a reconstruir las numerosas extrañe- En cuanto a defectos en la traducción del original semítico,
zas y oscuridades del texto. A continuación ofreceremos la justi- señalamos en primer lugar que la partícula negativa oux del
ficación y explicación de este original. comienzo responde a la aramea ~,, que en este caso no era
\
adverbio de negación, sino el sustantivo -nada-. En Dn 4,32, por
4
•Porque esta confianza tenemos por Cristo delante de Dios. ejemplo, aparece este valor sustantivo de la partícula. El texto
5Nada hay que de nosotros mismos seamos capaces de dice: •(Delante de Dios) todos los habitantes de la tierra como
pensar, salido exclusivamente de nosotros; pero tenemos nada son estimados cr:rtDn ;,':,:, R1'i~ ,,~,-':,:,,) •. La conjunción OTL'
una capacitación venida de Dios, que sigue a la partícula negativa, es traducción errónea del rela-
6el cual precisamente nos ha capacitado como servidores- tivo '1; y las dos palabras arameas iniciales pertenecen a una pro-
redactores de un Testamento Nuevo, enteramente nuevo en posición nominal que dice: -Nada hay que de nosotros mismos
cuanto a letra, además de en cuanto a espíritu; porque seamos capaces de pensar, salido exclusivamente de nosotros ... •.
según la letra es hecho morir el que según el Espíritu da Como se ha visto, hemos traducido por «exclusivamente» el :,
vida-. enfático, que el responsable del texto griego interpretó como la
preposición -como- (ws). El léxico arameo de E. Vogt, entre los
Comencemos nuestro análisis versículo a versículo y frase casos de :, enfático, cita este ejemplo de la Sabiduría de Ajicar
por frase. El v.4 dice así en griego: 107: -El rey es verdaderamente misericordioso (¡on,:, 7':,o) ...
La segunda parte de este v.5 resulta clara si interpretamos
TTETTot0r¡crLV SE TOLUÚTT]V EXOµEv füa. TOU XpLCJTOU TTpos el pronombre ~µwv como no acertada versión del atributo pre-
TOV 0EÓV. posicional arameo ~J':,. Tomando aquí la preposición ':, como pre-
posición de genitivo, la locución significa «de nosotros, nues-
En este breve versículo sólo creemos necesario señalar que tro/nuestra». Pero se trataba de un ':, de dativo, no de genitivo. Y
la partícula SÉ está exigiendo por el contexto que se le dé el recuérdese que en hebreo y arameo la idea de «tener» se expresa
valor causativo-explicativo. Por lo demás, el texto no ofrece difi- mediante el verbo 'ser/haber', explícito o implícito, y el dativo
cultad, repetimos su versión: -Porque tenemos esta confianza por introducido por el ':,. Antes de traducir el conjunto digamos que
Cristo delante de Díos-. el ÉK roü 0rnu indica el origen de lo que se menciona antes, la
136 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6) 137

«capacitación». Con todo esto, el original semítico del versículo enfático escrito con la misma grafía. Un ejemplo hebreo de ';,
decía así: enfático escrito con lamed y aleph señala M. Dahood en Sal
101,5, que dice: -Al de miradas altaneras y corazón orgulloso, al
-Nada hay que de nosotros mismos seamos capaces de tal ciertamente lo he eliminado (';,:rn~ tó ,n~) .. 307•
pensar, salido exclusivamente de nosotros mismos; pero Tras el ';, enfático, tó, en el original venía repetido el adje-
tenemos una capacitación venida de Dios ... • tivo -nuevo-, rrn, pero el traductor, al confundir el ', enfático con
la partícula negativa, vio que allí no hacía sentido tal adjetivo y
Y con esto pasamos a descifrar el v.6, para lo cual comen- prescindió de él creyendo que se trataba de un error de copista.
zamos también por traer aquí el texto griego: El genitivo -de letra», ypáµµaTos, y «de espíritu», TTVEÚµarns, tra-
duce un ? que no era de genitivo, aunque hay casos en que esta
os KaL LKávwaEv ~µas füaKóvous Kmvfís füa0i¡KT]s, ou preposición introduce el genitivo, sino se trataba de un ';, de
ypáµµaTOS ána. TTVEÚµaTos· TO ya.p ypáµµa ÚTTOKTÉVVEL, especificación o limitación, cuya traducción al castellano debe ser
TO 8E TTVEuµa ((¡)OTTOLEL. \ «en cuanto a, acerca de, etc .... Un ejemplo de este', tenemos en
Esd 6,8, que dice así: «Es ordenado por mí... en cuanto a lo que
Respecto a este griego, un tanto enmarañado de gramática haréis (]17:J.IJn '7 ~r.:i'?) ... que de las rentas del rey ... sean pagados
y de sentido, comencemos por señalar que, a pesar de su longi- los gastos». En cuanto a la conjunción -sino-, áXJá, es traducción
tud, constituye una frase muy sencilla: sujeto (os, que se refiere defectuosa de la aramea ]il?, que ciertamente puede ser adversa-
a Dios), verbo (LKávwaEv), objeto directo (~µas), predicativo (8La- tiva, pero que también posee el significado de «además de», que
kóvous Kmvf¡s füa0Í)KT]s) y un conjunto sintáctico complicado en es sin duda el que aquí exige el contexto. He aquí un ejemplo de
el que se concreta en qué consiste la novedad de este Testamento este valor de ]il'?, citado por E. Vogt: -Hay para mí otra mujer, ade-
(oú ypáµµaTos ána. TTVEÚµaTOs), al que sigue una proposición más de Miphtahiah (il'~~r.:i ]il'?),308•
causal que explica por qué se ha dicho lo que precede. El resto del versículo constituye una proposición causal-
Señalemos en primer lugar que füaKóvous, ateniéndonos a lo que explicativa, en la que, como hemos dicho, se da razón de la
se dice en versículos precedentes, debe traducirse por servidores- novedad de este Testamento. Pero siguen los errores de traduc-
redactores. Recuérdese que el participio füaKovr¡0E'iaa del v.3 era ción. En primer lugar, el verbo -rnata-, áTToKTÉWEL, es fruto de la
traducido por nosotros -servída (=redactada)-, porque el contex- confusión de un participio peil, interpretado como de peal, acti-
to está indicando claramente que se trata de un servicio que ha de vo, de '?~p. Aquí es preciso que justifiquemos esta posibilidad de
especificarse como redacción de un escrito. Son muchos los auto- que un participio o perfecto peil sea tomado por una forma de
res modernos que lo traducen directamente por -redactada, escri- peal; no cabe duda de que cuando Pablo escribió sus cartas esta
ta-. En el mismo caso, sin duda, nos hallamos ahora, en el v.6, posibilidad era real. Los perfectos y participios de la forma peil,
ante el sustantivo füaKóvous. No alude Pablo a unos servidores tanto en el arameo del AT como en el de Qumrán, suelen llevar
cualesquiera, sino a los servidores de la Palabra, o predicadores ordinariamente mater lectionis después de la segunda radical. Sin
del Evangelio, entre los cuales hay algunos que, además de pre- embargo, según el texto de la Biblia usado por L. Palacios en su
dicar de viva voz, han escrito compendios de la vida, doctrina, Gramática de arameo bíblico, cuya primera edición apareció en
pasión y resurrección de Jesús. Estos son servidores-redactores. 1933, en los seis capítulos arameos de Daniel hay cuatro casos en
En la traducción que hemos ofrecido escribíamos «Testa- que el perfecto peil está escrito sin yod que distinga la pasiva;
mento Nuevo-, ateniéndonos a que en arameo el adjetivo sigue por tanto, si el contexto no fuera suficientemente claro la forma
siempre al sustantivo. Hasta aquí el griego no ofrece dificultad.
307
Las oscuridades comienzan con la partícula negativa que sigue, Sobre el ', enfático en hebreo, escrito con la misma grafía que la par-
tícula negativa, véase M. Dahood, Psa/ms 111, 5s.; el autor ofrece en su comen-
oú. Y aquí ha de empezar nuestra reconstrucción del original ara- tario amplia bibliografía sobre este modo de escribir el ', enfático.
meo. Esta partícula negativa es traducción defectuosa de un ';, 308
Citado por E. Vogt, Lexicon Linguae Aramaicae, 95.
r

138 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6) 139

verbal pasiva podía tomarse como activa. Estos pasajes son: 3,21: «El cual precisamente nos ha capacitado como servidores-
m::i:::i, kefitu; 5,27: ~n'ipn, tequilt(a); 7,14: :Jil', yebib; 7,22: :Jil', redactores de un Testamento Nuevo, enteramente nuevo en
yebilr". En 6,18, el aparato crítico sugiere que mtD se lea simat, cuanto a letra, además de en cuanto a espíritu; porque
forma pasiva del perfecto de «poner», no la activa sumat, ya que según la letra es hecho morir el que según el Espíritu da
la que exige el contexto es la pasíva'". Señalemos también que vida-.
en el Génesis Apócrifo de Qumrán aparecen dos casos de forma
peil con grafía de forma peal, es decir, sin mater lectionis yod: No resulta difícil adivinar qué designa Pablo mediante las
2,17: me, 20,14: m::i1. Este último texto merece una atención palabras «letra» y -espíritu-. En la parábola del hijo pródigo pode-
especial. En 20,14, Abrahán ora a Dios: «Ahora presento mi queja mos llamar letra a la historia que se narra en ella: la de un padre
a ti, mi Señor, contra el faraón Zoán, el rey de Egipto, porque mi que tenía dos hijos, etc. Y el espíritu de esta parábola es algo que
esposa ha sido tomada de mí (•Jr., 'mJ~ m::i1 '7) por fuerza-. El explícitamente en el relato no se dice pero que sólo mediante él
verbo pasivo, «ha sido tomada», está escrito sin yod. Pero tres se puede expresar con perfección: la inmensidad de la miseri-
líneas antes, 20,11, Abrahán dice: «Pero yo lloré amargamente,1yó cordia de Dios para perdonar al pecador; de modo que acerta-
Abrahán, y Lot, el hijo de mi hermano conmigo, en la noche damente se ha llamado también a esta parábola -la parábola del
cuando fue tomada de mí Sara ('7tD 'Jr., m•:i1) por fuerza-, Aquí el buen padre-. De modo que la letra es un relato inteligible inclu-
mismo verbo pasivo ha sido escrito con yod. Es claro, por tanto, so para los que no conocen su -espiritu-, es decir, su contenido
que cuando escribe Pablo sus cartas existía la posibilidad de que teológico. De modo semejante, en los relatos evangélicos la letra
un perfecto o participio peil fuese tomado como forma peal. Y es la narración de la condena y muerte de Jesús, letra que, si lo
esto fue lo que, sin duda, sucedió aquí: el texto ofrecía un parti- hubiesen leído, podían haber entendido incluso Caifás y Pilato, y
cipio peil de 'i~p, pero el traductor lo interpretó como participio el -espíritu-, el alma encerrada en este cuerpo narrativo, es su
peal, con valor de verbo finito presente. La traducción literal del contenido teológico: el hecho, no menos real aunque sobrenatu-
arameo sería -es matado-, pero hemos preferido traducir por -es ral, de que este Jesús que muere está dando vida.
hecho rnorir-, como un modo de hablar más en consonancia con
el sujeto del verbo, que es Jesús.
En cuanto a los nominativos, ypáµµa y rrvsüuc, los equi-
valentes arameos no eran sujetos de los verbos correspondien-
tes, sino se hallaban en acusativo de especificación; en este
caso hemos traducido por -según la letra- y -según el espíritu».
Finalmente, la partícula 8É, que precede a rrveüua, es traduc-
ción defectuosa de un , arameo explicativo, equivalente al pro-
nombre relativo. He aquí un ejemplo tomado de los que seña-
la M. Dahood de este tipo de, en los Salmos. Se trata de Sal
69,36, que dice: •Y volverán allí los que fueron expulsados de
ella (i11tD7'1 tltD i:itD'1)•311• Y con esto repetimos aquí la versión del
original arameo dada ya al comienzo:

30') L. Palacios, Grammatica Aramaico-Btblica. Bxercitiis, textibus et

vocabulario ornata, Romae-Tornaci-Parisiis '1953, 95-105.


310
En BHS sólo aparecen con grafía defectiva los casos de 3,21 y 7,22.
En cuanto a 6, 18, su aparato crítico también propone que se lea la vocalización
pasiva en lugar de la activa.
311
M. Dahood, Psa/ms III, 402.
CAPÍTULO 5: LA LEY DE MOISÉS Y EL EVANGELIO
ESCRITO (2COR 3,7-11)

«Texto místerioso-?". De este modo califica nuestro pasaje


uno de los últimos comentarios aparecidos a 2Cor, el de J.
Lambrecht. Que este calificativo no es una exageración lo mues-
tran estas otras palabras de S. J. H. Hafemann, autor de la últi-
ma obra extensa sobre él: -Sobre el significado y la finalidad de
3,7-18, W. C. Van Unnik tiene todavía razón 30 años después de
afirmar que 'difícilmente hay un solo punto en que los estudio-
sos estén de acuerdov=. Su dificultad, hasta ahora insalvable, es
quizá lo que explica el amplio debate que el texto ha suscitado
desde hace tiempo314• Pero antes de exponer las distintas hipóte-
sis propuestas para descifrarlo, veamos las peculiaridades de
nuestro texto.

l. • Unos versos con una fisonomía particular-

Estas palabras de A. Vanhoye definen bien la peculiaridad


de estos versos, cuyos rasgos distintivos comienza por señalar en

"' J. Lambrecht, Second Cortntbians, 62. J. A. Fitzmyer, Glory reflected


on tbe Pace of Cbrist, 630, lo considera -un complicadísimo pasaje-.
313
S. J. H. Hafemann, Paul, Moses and tbe History of Israel, 255. W. C.
Van Unnik, •Witb Unveiled race-. An Bxegesis of 2 Corintbians 3,12-18: NT 6
(1963) 153-169. Como muestra la observación de S. J. H. Hafemann en nota, en
esto Van Unnik no es una excepción: -El comentario de Van Unnik sigue así la
costumbre de declarar la dificultad exegética de este pasaje-,
'" Es imposible en el espacio de que disponemos pasar revista, aunque
fuera sólo someramente, a la literatura provocada por este pasaje. Afortuna-
damente tenemos historias de la investigación recientes a la que remitimos, cf. S.
J. H. Hafemann, Paul, Moses and tbe History of Israel, 255-263; L. L. Belleville,
Rejlections of Glory, 250-257. Allí puede encontrarse toda la bibliografia.
142 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA LEY DE MOISÉS Y EL EVANGELIO ESCRITO (2COR 3,7-11) 143

el estudio que ha dedicado a ellos315. A diferencia de lo que suce- de reseñar la importancia que los autores conceden a Ex 34 para
de en los versos precedentes, en los que Pablo alude con fre- la comprensión del pasaje. La razón la ha formulado J. Lambrecht
cuencia a él y a sus colaboradores (~µwv) así como a los cristia- con precisión: "Aunque 2Cor 3,3 y 6 comparten elementos con Ex
nos de Corinto (úµwv), los v.7-11 están enteramente redactados 34, esta dependencia es muchísimo más obvia en 2Cor 3,7-18»32º.
en tercera persona. Esto les da un tono impersonal, que es con- Estos rasgos han hecho de estos versos un problema parti-
firmado por el hecho de que los términos principales sean pala- cular. Para tratar de solucionarlo se han intentado distintos cami-
bras abstractas: 8wKov[a y 8ó~a316• A esto hay que añadir que la nos. Antes de abordarlos recordemos que nuestros versos son
alusión a Moisés se encuentra en la proposición subordinada, "los generalmente incluidos por los estudiosos dentro de una sección
hijos de Israel no podían mirar el rostro de Moisés a causa de la de la carta (3,7-18), en la que Pablo hace uso en su argumenta-
gloria de su rostro» (3,7b). Esta posición sintáctica muestra, según ción de algunos episodios de la figura de Moisés, el resplandor y
A. Vanhoye, que "esta anotación no tiene más que una función el velo321• Aunque nosotros no vamos a estudiar toda la sección,
subordinada. La gloria de Moisés no es mencionada por sí misma, será inevitable en ocasiones, como ya hemos tenido ocasión de
sino como indicio destinado a probar la gloria del ministerioé". comprobar en algunas de las citas anteriores, referirse al conjun-
Finalmente, hay que reseñar el empleo repetido en 3,7-11 de una to del pasaje. '
técnica literaria: la argumentación a fortiori, que la exégesis rabí-
nica denominaba qal-toabomer":
A este elenco de peculiaridades señaladas por A. Vanhoye, 2. Historia de la interpretación
hay que añadir otra que contribuye a dar a estos versos su fiso-
nomía peculiar: los bapax legómena. En efecto, el hecho de que Dentro del pronunciado desacuerdo sobre estos versos, al
se cuenten en número relativamente alto para la extensión del que hemos hecho referencia, quizá se pueda señalar un punto
pasaje no ha pasado inadvertido a los estudiosos, y constituirán que podría ser aceptado, sin excesivas dificultades, por gran
un elemento decisivo de algunas de las hipótesis que se han pre- parte de los estudiosos: el influjo ejercido por H. Windisch sobre
sentado para dar cuenta de ellos319• Por último, no podemos dejar los diversos estudios realizados sobre este pasaje. A pesar de no
haberle dedicado más que unas cuantas páginas de su comenta-
rio a 2Cor, su posición ha determinado la investigación desde su
315
A. Vanhoye, L'tnterprétatton d'Ex 34 en .2Co 3, 7-14, 161-164. publicación. Lo prueba, según S. J. H. Hafemann, la comparación
316
A. Vanhoye, L'tnterprétation d'Ex 34 en 2Co 3, 7-14, 161. Estos dos tér- con un trabajo de J. Gottsberger aparecido en el mismo año, en
minos, característicos de 3,7-11, definen -a su juicio- el tema del pasaje, que
no es, por tanto, como quieren otros estudiosos, ni -Moisés- (M. Rissi), ni -la glo- el que trata de explicar uno de los rasgos distintivos del pasaje:
ria de Moisés- (H. Ulonska), ni -el velo de Moisés- (S. Schulz), ni tampoco -la la relación de los vv.7-18 con Ex 34322• Un examen detenido del
gloria de las dos alianzas, (l. Friesen), ni menos aún una polémica -contra el texto del AT le llevó a la conclusión de que su sentido original
éxtasis- (J. F. Collange), sino la 8ó~a de la 8LaKOv[a, la 'gloria del ministerio', o
más precisamente 'la gloria de los dos mínisterios'». Los trabajos a los que se incluía el carácter permanente de la irradiación del rostro de
refiere el autor son S. Schulz, Die Decke des Moses. Untersucbungen zu einer Moisés. Esto parecía entrar en conflicto con el uso que hacía
uorpaulintscber Überlieferung in JI Kor 3: 7-18: ZNW 49 (1958) 1-30; H. Ulonska,
Die Doxa des Mose. Zum Problem des Alten Testaments in 2 Kor 3, 1-16: EvTh 26
(1966) 378-388; M. Rissi, Studien zum zweiten Koriruberbrtef. Der alte Bund -
Der Prediger - Der Tod (ATANT 56), Zürich 1969, 25-40; l. l. Friesen, Tbe Glory
320
J. Lambrecht, Second Corinthians, 59.
o/ tbe Ministry o/Jesus Cbrist. Jllustrated by a Study o/ 2 Cor 2: 14-3, 18, Base!
321
Cf., por ejemplo, M. Theobald, Die überstromende Gnade. Studien zu
1971, 47-53; J.-F. Collange, Énigmes, 67-84.85-105. einem pauliniscben Motitfeld (FzB), Würzburg 1982, 177-190; E. Richard,
317
A. Vanhoye, L'mterprétation d'Ex 34 en 2Co 3, 7-14, 162. Polemics, Old Testament, and Tbeology, 352-359; J. Lambrecht, Structure and
318
A. Vanhoye, L'interprétation d'Ex 34 en 2Co 3, 7-14, 162, concluye su Line o/ Tbougbt, 345-346, con la bibliografía a la que remite.
análisis con estas palabras: -Estos diversos rasgos dan a los v.7-11 una fisonomía
322
J. Gottsberger, Die Hülle des Mases nacb Exod 34 und 2 Kor 3: BZ 16
particular y justifican la división propuesta por M. Rissi, l. Friesen y Collange-, (1924) 1-17. S. J. H. Hafemann, Paul, Mases and tbe History o/ Israel, 255.
319
Un elenco de ellos puede encontrarse en S. Schulz, Die Decke des Seguimos a este autor en la exposición de la historia de la investigación que
Mases, 2-3. Cf. también J. Lambrecht, Second Corintbians, 60. hacemos a continuación.
144 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA LEY DE MOISÉS Y EL EVANGELIO ESCRITO (2COR 3,7-11) 145

Pablo de Ex 34, pues el Apóstol sostiene que el resplandor se des- conclusión de que «el fragmento se presenta como una inserción
vanecía paulatinamente (KaTapyouµÉvriv v.7.11). Pero lo sorpren- literaria; su contenido ha sido concebido independientemente de
dente era que J. Góttsberger defendía a la vez que Pablo basaba la situación de la carta y, como la apología puede ser retomada
su afirmación en una interpretación fiel de Ex 34. Lo que podían de nuevo en -í.tss., la perícopa podría extraerse fácilmente [de su
parecer dos afirmaciones contradictorias era, en su opinión, un actual posición], sin que sufriera daño alguno el conjunto de la
falso dilema, fruto de la incomprensión de la intención de Pablo. carta->".
En los pasajes en que usa el verbo KaTapyÉw, el Apóstol no se está En la primera parte del midrás (7-11), Pablo lleva a cabo
refiriendo a la gloria del rostro de Moisés, sino a la antigua alian- una comparación entre los dos ministerios. Para ver el uso que
za, cuya deficiencia consistía precisamente en no tener acceso ha hecho Pablo de Ex 34 basta fijarse en el uso de KaTapyÉw. A
permanente a la gloria de Dios, como muestra Ex 34323• diferencia de J. Gottsberger, H. Windisch cree que este verbo se
H. Windisch se situaba en clara oposición a J. Gottsberger refiere a la gloria del rostro de Moisés, gloria a la que, en con-
al postular que Pablo había sido infiel al sentido original de Ex tradicción con el sentido original del texto del AT, Pablo atribuye
34324• H. Windisch comienza señalando que el estilo de estos ver- un carácter transitorio en lugar de permanente. «El resplandor del
sos es claramente distinto del de los precedentes. Sin dejar de rostro de Moisés era sólo reflejo de la gloria, que se manifestaba
reconocer una cierta relación entre 3,1-6 y 3,7-18, éstos últimos a Moisés sobre la montaña (Ex 24,16s.), y debía por ello extin-
son en realidad un midrás sin especiales vínculos con lo anterior. guirse: con este retoque decisivo en el uso del relato, Pablo se
Esto se pone de manifiesto en el hecho de que el motivo apolo- aparta todavía más del texto del AT•326• Así pues, lo que tenemos
gético, que dominaba en 2,16-3,6, ha desaparecido completa- en estos versos es un midrás cristiano, compuesto por Pablo a
mente, y de la contraposición entre -paulinismo y judaísmo» se ha partir de sus propios presupuestos cristianos para responder a los
pasado a la de -cristianismo y judaísmo-. Todo ello le lleva a la adversarios de Corinto327•
El hecho de que H. Windisch defendiera que el texto en
cuestión había sido concebido independientemente del contexto
323
Contra M. E. Thrall, Second Cortntbians, 244: -Si Pablo estuviera aquí actual determinó, según S. J. H. Hafemann, la investigación pos-
aludiendo a la eventual abolicion de la alianza mosaica, el participio [KaTap-
youµÉVTJV) habría sido vinculado a füaKov[a, no a 8óEa•. La cuestión de la dura- terior, toda ella volcada a partir de entonces en averiguar la pro-
ción de la gloria del rostro de Moisés sigue siendo debatida. D.-A. Koch, Die cedencia del pasaje: -Irónicamente el legado de la labor exegéti-
Scbrift a/s Zeuge des Evangeliums, 333, nota 13: -La caracterización de la 8óEa ca de Hans Windisch fue distraer la atención de los estudiosos
de Moisés como KarnpyouµÉVTJ (v.7) no está tomada de Ex 34 ni de la tradición
exegética judía. Allí tenemos representada la posición contraria: La 8óEa duró lejos del texto que él había cuidadosamente analizado y enzar-
hasta la muerte de Moisés-. De la misma opinión es M. E. Thrall, Second zarlos en un debate sobre su prehistoria-?". En esta dirección hay
Cortntbians, 243-244, para la cual la interpretación paulina -está en contradic- que situar el trabajo de S. Schulz, para el cual la concentración
ción con la más habitual tradición exegética judía, que defendía que Moisés
retuvo su irradiación sin cambios hasta su muerte-, En cambio, L. L. Belleville,
de bapax legomena en este pasaje es muestra de que Pablo utili-
Tradition ar Creation? Paul's Use aj Exodus 34 Tradttton in 2 Corirubians 3. 7-
18, en C. A. Evans-J.A. Sanders (ed.), Paul and tbe Scriptures aj Israel (JSNT.S 325
H. Windisch, Der zweite Korintberbrief, 112.
83), Sheffield 1993, tras un repaso del material judío sobre la gloria de Moisés, 326
H. Windisch, Der zweite Kortntberbrief 114.
escribe: -La mayoría del material examinado incluye una línea de interpretación 327
S. J. H. Hafemann, Paul, Mases and tbe History o/ Israel, 258, nota 7,
que sugiere que la gloria de Moisés experimentó algún tipo de deterioro o que llama la atención de que -en el siguiente gran comentario aparecido tras el de
lo perdió durante su vida o en su muerte. El Zohar, en particular, preserva una H. Windisch, el de H. Lietzmann, An die Korintber, 111, ya es citada la defini-
tradición que se acerca mucho al concepto paulino de una gloria que se des- ción de H. Windisch sobre 3,7ss. como 'midrás cristiano' y es usado como base
vanece. Esto sugiere que Pablo no fue un innovador en este punto- (p. 184). Sin para postular que Pablo había desarrollado el midrás antes y en otro contexto
embargo, el estudio de ese mismo material ha llevado a S. J. H. Hafemann, Paul, para demostrar la superioridad del cristianismo sobre el judaísmo-. Y más
Mases and the History aj Israel, 287, a la conclusión contraria: -Según la opinión recientemente en la misma línea A. T. Hanson, Tbe Midrasb tn JI Corintbtans. A
prácticamente unánime de la tradición judía post-bíblica, la gloria del rostro de Reconstderation: JSNT 9 (1980) 2-28; J. A. Fitzmyer, Glory Rejlected on tbe Face
Moisés fue ... permanente-. Para el estudio del material de la tradición judía, aj Cbrist, 632; M. D. Hooker, Beyond tbe Tbings tbat are Written?, 297; D.-A.
veánse las pp. 287-298. Koch, Die Schrift a/s Zeuge des Evangeliums, 322.
3
" H. Windisch, Der zueite Korintberbrief, 112-127.
328
S. J. H. Hafemann, Paul, Mases and tbe History o/ Israel, 258.
146 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA LEY DE MOISÉS Y EL EVANGELIO ESCRITO (2COR 3,7-11) 147

zó una fuente, un documento judeocristiano que insistía en la Pablo son misioneros itinerantes procedentes del judaísmo hele-
gloria permanente de Moisés. Tras su modificación por Pablo nístico, que han glorificado la figura de Moisés según el modelo
para desposeer a Moisés de la gloria, el Apóstol lo insertó en el del 0E1os- ávtjp. Las modificaciones introducidas por Pablo en el
lugar actual329• texto de sus adversarios pretendían contrarrestar su influjo y des-
El contexto polémico en el que está situado nuestro pasaje montar su teología.
(cf. 2,17; 3,1) contribuyó decisivamente a que su estudio entrara Las críticas recibidas por intentos como el de D. Georgi y
en relación con otro de los objetivos más perseguidos por la otros semejantes habían llevado la investigación de la identidad
investigación paulina: la identificación de los adversarios de de los adversarios de Pablo en 2Cor a un punto muerto por la
Pablo en 2Cor. Éste era un tema que había atraído la atención de dificultad de atenerse a una metodología rigurosa332. Una muestra
los estudiosos, en la idea de que la determinación de su identi- de ellas son estas palabras de J. Lambrecht, que resumen bien las
dad podría contribuir no poco al esclarecimiento de muchos objeciones que su hipótesis ha suscitado: "La mayoría de los
pasajes oscuros de la carta. Que su identificación podría ser espe- comentaristas mantienen serias reservas respecto a la supuesta
cialmente útil para nuestro pasaje estaba fuera de toda duda; a su fuente, y con razón. Toda la operación es demasiado hipotética:
vez, el carácter polémico de nuestro pasaje podía suministrar la indicación de los elementos prepaulinos, el texto preciso y el
alguna pista que permitiera clarificar la identidad de los adversa- contenido del documento, y, a través de éste, la reconstrucción
rios. Así lo creyó D. Georgi, que, tras señalar minuciosamente las de la teología de los adversarios. Aceptar la existencia de una
anomalías insertándose en la estela de H. Windisch y S. Schulz, fuente implica, además, hacer un número de suposiciones com-
sugiere .. que las dificultades del texto pueden ser resueltas fácil- plementarias: Pablo habría tenido acceso a este texto; habría ata-
mente asumiendo que los adversarios habían puesto su tradición cado a sus adversarios con sus mismas armas; habría manipula-
por escrito y que Pablo basó su refutación sobre ella ... La tradi- do para alterar el texto de la fuente, haciendo justamente lo
ción o texto de sus adversarios contenía su interpretación de Ex contrario de sus afirmaciones originales-w. La sospecha sobre el
34,29-35»330. A partir de sus análisis del pasaje, llega incluso a pro- rigor de la metodología usada para esclarecer la naturaleza de los
poner una hipótesis de reconstrucción del texto creado por los oponentes de Pablo no podía dejar de afectar al estudio de nues-
adversarios, así como de las modificaciones introducidas en él tro pasaje. En efecto, con el fracaso en la identificación de los
por el propio Pablo331. La relevancia de Moisés que D. Georgi cree adversarios, -fracasaron también los intentos de entender 2Cor 3
descubrir en el pasaje le lleva a pensar que los adversarios de a la luz de una decisión a priori respecto a la naturaleza de los
adversaríos->'.
.. El punto muerto al que se ha visto abocada la investiga-
329
S. Schulz, Die Decke des Mases, 1-30. Éste fue el inicio de la disección ción que tomó como punto de partida la interpretación de H.
del pasaje rastreando los elementos paulinos y los prepaulinos. A. Vanhoye,
L'interprétation d'Bx 34 en 2Ca 3, 7-14, 171, no ha sido ambiguo a la hora de Windisch, ha llevado a los estudiosos a la convicción de que es
enjuiciar el trabajo del estudioso: •S. Schulz no demuestra realmente la existen- necesario un nuevo inicio, que tenga como punto de partida el
cia de un texto prepaulino que sería citado y comentado en 2Cor 3,7-18. En estudio del texto. -Nosotros -escribe S. J. H. Hafemann-
vano se busca en su artículo indicios precisos y una argumentación metódíca-,
Y, desde luego, menos ambiguo todavía W. C. Van Unnik, •Witb Unveiled Pace»,
debemos antes de nada interpretar 2Cor 3,7-18 en sus propios
156, para el cual el intento de S. Schulz -no sólo no resuelve ninguna dificultad,
sino que no hace más que crear otras nuevas-, 332
Entre los que siguen en mayor o menor medida a D. Georgi cabe
330
D. Georgi, Opponents, 267. Una presentación completa de las dificul- citar, M. Rissi, Studien zum zuieiten Korintberbrtef 28-40; ].-F. Collange, Énig-
tades y su explicación puede encontrarse en las 264-271. Para una valoración mes, 85-105.
crítica de su metodología, cf. A. Vanhoye, L'tnterprétation d'Bx 34 en 2Ca 3, 7- 333
J. Larnbrecht, Second Cortntbians, 60. M. E. Thrall, Second
14, 171-172, que le reprocha considerar cualquier irregularidad de estilo en el Corintbians, 247: -La teoría de la reelaboración de una tradición exegética ya
texto de Pablo como indicio de que ha sido tomado prestado, lo que significa, existente es menos que convíncente-,
a su juicio, un desconocimiento completo del -estilo impetuoso y poco cuida- 334
S. J. H. Hafemann, Paul, Mases and tbe History aj Israel, 260. Cf. tam-
doso de la perfección literaria- de Pablo. bién 261, para investigaciones recientes que han planteado serias dudas sobre
331
D. Georgi, Opponents, 270-271. la historicidad de algunos de los supuestos adversarios.
LA LEY DE MOISÉS Y EL EVANGELIO ESCRITO (2COR 3,7-11) 149
148 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS

términos según la perspectiva de Pablo, tan libres como seamos como ministerio de justificación, del Espíritu. Todos coinciden en
capaces de cualquier noción preconcebida sobre la naturaleza reconocer el papel relevante que juega en esta comparación un
de la oposición a Pablo en Corinto>". Las ventajas de esta meto- pasaje del AT, Ex 34,29-35. «Esta sección -afirma M. E. Thrall-
dología saltan a la vista en estas palabras de A. Vanhoye: «Un está claramente basada en la historia de Ex 34,29-35.,339• Las dife-
análisis preciso del texto de 2Cor 3,7-11 nos aparta de las espe- rencias surgen a la hora de explicar el alcance del uso que Pablo
culaciones de los diversos autores que quieren encontrar en ha hecho de él. Teniendo esto en cuenta, no resultará extraño
estos versos una interpretación de Ex 34 hecha por los adver- que uno de los partidarios de abandonar el camino iniciado por
sarios de Pablo y rechazada por el Apóstol-s", Sólo así se puede H. Windisch formule el nuevo punto de partida con estas pala-
evitar sucumbir al círculo vicioso de construir la hipótesis de bras: «Si Pablo realmente construye su argumentación en 2Cor
explicación del pasaje sobre la base de adversarios igualmente 3,7-18 sobre la base de la gloria y el velo de Moisés a partir de
hipotéticos337• Ex 34,29-35, ¿cómo interpreta su tradición escriturística y en qué
medida contribuye a su propia presentación de la naturaleza de
su ministerio apostólícor->".
3. Nuevo punto de partida Para valorar el uso que Pablo ha hecho de Ex 34 es nece-
sario tener en cuenta el tipo de, argumentación, dentro de la cual
Tomar el estudio del texto como punto de partida ha lle- el Apóstol inserta sus alusiones al texto del AT. Hemos señalado
vado a los estudiosos a la conclusión, hoy bastante generalizada, ya que Pablo utiliza en este pasaje un modo de argumentación
de que en este pasaje Pablo está comparando la gloria de dos bien conocido, llamado por la retórica clásica argumento a mino-
ministerios, el de Moisés y el de Pablo'". El primero es caracteri- re ad maius, y que los rabinos designaban qal wabomer. Una de
zado como ministerio de muerte, de condenación; el segundo, las siete reglas atribuidas a Hillel reza así: -Lo que es cierto para
un caso de menor importancia lo será también para uno de
mayor Importancia>". Las características de este tipo de argu-
mentación han sido descritas así por C. K. Stockhausen: -Esta
335
S. J. H. Hafemann, Paul, Mases and tbe History o/ Israel, 262. El autor regla de silogismo es familiar en la retórica griega del período del
cita, entre otros, a W. C. Van Unnik, •Witb Unoeiled Pace-, 156: -Antes de ima- NT como un argumento a minore ad maius. Ambas, tanto la
ginar una reconstrucción hipotética tras el texto recibido, debemos intentar pri-
mero comprender el texto tal como está-, semejanza que es la base de comparación como la diferencia
336
A. Vanhoye, L'interprétation d'Ex 34 en 2Co 3, 7-14, 179. Una biblio- sobre cuya base el argumento funciona, son presupuestas y no
grafía bastante completa de las publicaciones realizadas a partir de esta nueva probadas por inferencia. El objetivo de la inferencia misma es
perspectiva, el estudio del texto, puede encontrarse en S. J. H. Hafemann, Paul,
Mases and tbe History o/ Israel, 263, nota 22. sólo indicar la presencia de una característica en la superior sobre
337
Sobre las deficiencias metodológicas de muchas de las investigacio-
nes realizadas para identificar a los adversarios y la necesidad de una metodo-
logía rigurosa que evite el riesgo de circularidad a que han sucumbido con fre-
Corintbians, 43: • ... la oposición en 3,7-18 es entre el ministerio de Moisés y el
cuencia, cf. K. Berger, Die impliziten Gegner. Zur Metbode des Brscbliefsens von
de la nueva alianza, entre Moisés y Pablo, entre los hijos de Israel y los cristia-
'Gegnern' in neutestamentlicben Texten, en D. Lührmann-G, Strecker (ed.),
nos-, Otros, como V. P. Furnish, JI Cortntbians, 202, sostienen que -la referen-
Kircbe. Fst. G. Bornkamm, Tübingen 1980, 373-400; J. L. Surnney, Jdentifyng
cia aquí es ante todo al sistema completo de la ley (la 'antigua alianza', v.14),
Paul's Opponents. Tbe Question o/ Metbod in 2 Corintbians QSNT.S 40),
representada por las tablas de piedra (v.3) con sus mandamientos que conlle-
Sheffield 1990.
338 van la muerte (cf. v.6), y sólo secundariamente a los agentes de ese ministerio-.
Además del ya citado A. Vanhoye, puede verse N. T. Wright, Rejlected 339
M. E. Thrall, Second Cortntbians, 238. R. Hays, Ecboes o/ Scripture tn
Glory. 2 Corintbians 3: 18, en L. D. Hurst-N, T. Wright (ed.), Tbe Glory o/ Cbríst
tbe Letters o/ Paul, New Haven-London 1989, 132: -En este pasaje, a diferencia
in tbe New Testament. Studies in Cbristology. In Memory o/ G. B. Caird, Oxford,
de lo que sucede en los versos 1-6, no existe influjo de un conjunto de textos
1987, 141; R. Trevijano, La idoneidad del apóstol (2 Cor 2,14-4,6), 157-158; S. J.
subyacentes; el único texto subyacente obvio es Ex 34•.
H. Hafemann, Paul, Mases and tbe History o/ Israel, 255-334, da como título a la 340
S. J. H. Hafemann, Paul, Mases and tbe Hístory o/ Israel, 263-264.
parte de su obra dedicada a estos versos: -Bl ministerio paulino del Espíritu y el 341
Cf. Abot R. Nat 37. Citado en S. J. H. Hafemann, Paul, Mases and tbe
ministerio mosaico de muerte-, M. E. Thrall, Second Corintbians, 237-278, pre-
History o/ Israel, 268, nota 38.
fiere este otro: -Ministerio de Pablo y Ministerio de Moisés-. J. Lambrecht, Second
150 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA LEY DE MOISÉS Y EL EVANGELIO ESCRITO (2COR 3,7-11) 151

la base de su conocida presencia en la inferior>", De acuerdo con Respecto al primer elemento, la gloria de la Ley, no es difí-
la naturaleza de esta argumentación, Pablo afirma la gloria del cil encontrar apoyo en la Escritura. Basta recordar la teofanía en
ministerio de Moisés, necesario para establecer su semejanza con la que fue entregada para mostrar que participó de aquella glo-
el ministerio de Pablo, a la vez que pone de relieve la diferencia ria. «La descripción de Pablo en el v.7a establece la naturaleza
al calificar el ministerio de Moisés como ministerio «de muerte->". gloriosa de la Ley remitiendo a la teofanía dentro de la cual fue
La dificultad de esta interpretación estriba en que sus mis- dada la Ley»346• Prueba de ello es que «los hijos de Israel no po-
mos defensores reconocen que ambas afirmaciones, la gloria del dían mirar el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro»
ministerio de Moisés y su condición portadora de muerte, pare- (3,7,b). Más complicada resulta la asociación del ministerio de
cen contradictorias. Que el ministerio de Moisés participe de la Moisés con la muerte. En efecto, la dificultad de encontrar en
gloria aparentemente impide asociarlo con la muerte. S. J. H. Ex 34 la base para semejante asociación lleva a S. J. H. Hafemann
Hafemann ha formulado la dificultad de modo cortante: «O la a buscarla en un contexto más amplio. «El pecado de Israel con el
'letra mata', en cuyo caso su gloria debe ser negada; o su natura- becerro de oro reveló claramente que, aun tras el establecimiento
leza gloriosa como verdadero escrito del mismo Dios, dado eri el de la alianza del Sinaí, la mayoría del pueblo mantuvo su terque-
contexto de la gran teofanía del Sinaí, hace imposible describirlo dad y, por consiguiente, era incapaz de guardar las estipulacio-
como 'ministerio de muerte'é", Pero no es esto, a nuestro juicio, nes de la alianza en respuesta a la elección gratuita de Yahvé.
lo más grave. Lo verdaderamente peliagudo aparece cuando se Ellos habían recibido la Ley destinada a la vida, pero no el
cae en la cuenta de sus consecuencias para la argumentación de Espíritu necesario para guardarla, En vez de las bendiciones de la
Pablo: •Al hacer esta afirmación, Pablo parece destruir la fuerza de alianza, desde el principio Israel es colocado bajo sus maldicio-
su apologética, puesto que la mayoría de los intérpretes asume nes ... En realidad, la primera expresión del juicio de Dios contra
que sus lectores no estarían de acuerdo con esta valoración, apa- Israel por haber quebrantado la alianza es el degüello de los cul-
rentemente negativa y claramente paulina, del ministerio de pables por los hijos de Leví en Ex 32,27-29 (cf. 32,34s.). Desde el
Moisés->". Pero, si este acuerdo con los lectores o destinatarios de principio, por tanto, la Ley bajo la alianza del Sinaí mató, no por-
la argumentación es el presupuesto para el funcionamiento de la que la Ley fuera deficiente, sino porque, en el designio soberano
argumentación, es evidente que el argumento paulino cae por su de Dios, a Israel se le concedió la Ley sin la fuerza transforma-
peso. Se entiende hasta qué punto urge a un estudioso como S. dora del Espíritu->". Esta es una muestra de la dificultad insalva-
J. H. Hafemann dar una respuesta a esta aparente contradicción. ble de quienes quieren encontrar en Ex 34 o su contexto más
El modo más seguro de establecer una base común con los lec- amplio la base de cada una de las afirmaciones de Pablo para
tores es encontrar el fundamento escriturístico de las afirmacio- demostrar así que ha sido fiel al sentido original del texto del AT.
nes de Pablo. ¿Cree S. J. H. Hafemann que,-leyendo los pasajes de Ex 32 seña-
lados por él, alguien llegaría a la conclusión de que Dios conce-
312
C. K. Stockhausen, Moses' Veil, 28. Cf. p. 28 nota 81 para una lista dió a Israel «la Ley sin la fuerza transformadora del Espíritu"? Para
representativa de estudiosos que identifican la naturaleza del argumento de tomar conciencia de la incapacidad transformadora de la Ley era
Pablo como qal wabomer. En p. 110 pueden encontrarse otras formulaciones imprescindible haber tenido ya experiencia del Espíritu que per-
del argumento. Sobre los dos modos de entender la fuerza de este argumento,
cf. M. E. Thrall, Second Corintbians, 239-240. mite guardar la Ley. Esta es la perspectiva paulina del ministerio,
313
Cf. S. J. H. Hafemann, Paul, Moses and tbe Hístory o/ Israel, 269; M.
E. Thrall, Second Corintbians, 240.
*' S. J. H. Hafemann, Paul, Moses and tbe Hístory o/ Israel, 273-274. 316
S. J. H. Hafemann, Paul, Moses and tbe History o/ Israel, 278.
315
S. J. H. Hafemann, Paul, Moses and tbe Hístory o/ Israel, 272. Como 317
S. J. H. Hafemann, Paul, Moses and tbe History o/ Israel, 283-284. En
muestra de ello el autor escribe: -Corno C. K. Barren ha justamente observado, la misma línea de Hafemann, puede verse también W. J. Dumbrell, Paul's Use
¡afirmar que el ministerio de Moisés era un 'ministerio de muerte' habría cho- o/ Bxodus 34 in 2 Corintbians 3, en P. T. O'Brien-D. G. Peterson (ed.), God Wbo
cado a muchos de los contemporáneos de Pablo como 'una sonora contradic- is Ricb in Merey, Fst. D.B. Knox, Sydney 1986, 179-194. En contra puede verse
ción' con la finalidad de la Ley como don de vidal-, Cf. C. K. Barren, Second C. K. Stockhausen, Mose's wu, 113, para quien la designación del ministerio de
Corintbians, 115. Moisés como ministerio de muerte no puede ser sacado de Ex 34.
152 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA LEY DE MOISÉS Y EL EVANGELIO ESCRITO (2COR 3,7-11) 153

que S. ]. H. Hafemann considera imposible que fuese asumida La imposibilidad de basar en Ex 34 la caracterización del
por los lectores de la carta, precisamente por la valoración nega- ministerio de Moisés como «de muerte» hizo concluir a C. K.
tiva que el Apóstol hace del ministerio mosaico>". La dificultad Stockhausen que Pablo no podía haberlo sacado del texto del
que plantea esta hipótesis hace surgir la pregunta de si era esto Éxodo: «El ministerio de Moisés es-caracterizado como ~ 8wKo-
lo que realmente perseguía Pablo. Veremos que existen otras v(a Tou 0aváTou en 2Cor 3,7. Esta identificación no está sacada
posibilidades. En cualquier caso, las dificultades con que tropie- del texto de Ex 34. En primer lugar, Moisés no es llamado 8LáKo-
za S. J. H. Hafemann quizá sean una muestra de lo difícil que vos- en Ex 34,27-35. En segundo lugar, es ciertamente contradíc-
resulta salir de la órbita de influencia de H. Windisch, que tanto . torio con el punto de vista no sólo de Ex 34, sino de todo el libro
ha perseguido a lo largo de su trabajo, pues en última instancia del Éxodo, llamar la mediación de Moisés en Ex 34,29-35 un
concibe el pasaje que nos ocupa como un midrás, con la única «ministerio de rnuerte-'>. ¿De dónde proviene entonces? Según C.
diferencia de que pretende armonizarlo con el sentido original de K. Stockhausen, «la calificación 'roü 0aváTou' [del ministerio de
Ex 34 o su contexto más amplío>". Moisés] proviene directamente del a.rroKTÉvvw de 2Cor 3,6c•351• En
efecto, para C. K. Stockhausen, «la premisa oculta de las tres infe-
~· Esto lleva a S. J. H. Hafemann, Paul, Mases and the History of Israel, rencias qal wahomer contenidas en los versos i-:1 l• hay que bus-
316, a defender dos fuentes distintas e independientes para las afirmaciones de carla en 2Cor 3,2-6, sección -conceptualmente determinada por el
Pablo en 3,7-8: -Para la descripción del ministerio de muerte se apoya en el rela- conjunto de la alianza de Jeremías y Ezequiel y las implicaciones
to bíblico de la experiencia de Israel en respuesta a Moisés. Para su correspon-
diente descripción del ministerio del Espíritu, apela a la propia experiencia de sacadas de ella->'. En realidad, el Apóstol sólo habría tomado de
los corintios en respuesta al ministerio apostólico de Pablo en medio de ellos. Ex 34 el término 8ó~a; todo lo demás, la comparación entre los
La fuerza de la argumentación de Pablo para el pasado es el relato del AT; para ministerios, uno inferior (Moisés) respecto a otro superior
el presente es la realidad que está siendo experimentada en su ministerio apos-
tólico-, La insuficiencia de esta explicación se pone de manifiesto cuando se cae
(Pablo), provendría de los v.2-6 y el trasfondo escriturístico seña-
en la cuenta de que ningún judío habría llegado a describir el ministerio de lado. Pese a sus diferencias, la posición de C. K. Stockhausen sus-
Moisés como ministerio de muerte a partir de la lectura del texto de Ex. Para cita las mismas objeciones que la de S. J. H. Hafemann, por la
poder catalogarlo como ministerio de muerte era imprescindible haber tenido la dificultad que plantea basar en textos del AT la calificación del
experiencia de un ministerio de vida. Este punto de partida de la experiencia
presente de Pablo y de los cristianos de Corinto les permite leer el texto del Ex ministerio de Moisés como ministerio -de muerte-.
a una nueva luz, lo que muestra que ambas fuentes son menos independientes Para sortear esta dificultad, A. Vanhoye ha escogido una
de lo que Hafemann sostiene. dirección bien distinta. Según él, para entender nuestro pasaje,
~ S. J. H. Hafemann, Paul, Mases and the History o/Israel, 311: -Lejos de
9

haber ido más allá del texto, y mucho menos contra él, la interpretación que hay que enmarcarlo en su contexto inmediato, que desde 3,1 en
hace Pablo de Ex 34,29ss. permanece fiel a su contexto original, incluida su adelante está todo él dominado por la problemática de la -reco-
interpretación de la gloria del rostro de Moisés, 'hecha inoperante' (TT]V KaTap- mendación-. En estos versos, Pablo da una respuesta a quienes le
-youµÉVTJV) por el continuo ponerse el velo sobre él (cf. Ex 34,34s.)•. La explica-
ción de éste último elemento, KaTap-youµÉVTJV, es una muestra más de la difi-
acusan de recomendarse a la vez negativa y positiva. El carácter
cultad con que tropieza la interpretación de Hafemann. Según él, -el ministerio impersonal de estos versos muestra que Pablo ha desaparecido
de Moisés puede ser apropiadamente asociado con la 'muerte', no por la Ley en de la escena para dejar todo el espacio al ministerio cristiano,
sí, sino porque la mediación de la gloria de Dios en el rostro de Moisés lleva- cuya gloria se quiere ensalzar. De esta forma, el Apóstol rechaza
ba consigo el juicio de Dios sobre un pueblo rebelde- (p. 285). Un estudio por-
menorizado del uso de KaTap-yÉw le lleva a la conclusión de que su significado la acusación de recomendarse a favor de la gloria del ministerio
no es, como piensa la mayoría desde H. Windisch, -desvanecerse paulatina- cristiano, que queda así nítidamente afirmada. -La intención de
rnente-, sino -anular, hacer inoperante-. El velo que cubría su rostro hacía ino- Pablo-dice- es responder al reproche evocado en 3,1 de 'reco-
perante el resplandor de la gloria del rostro de Moisés, -que debido a la dure-
za de corazón de los israelitas tenía que ser continuamente velado para prevenir mendarse a sí mismo' manifestando, por uria parte, su renuncia a
su destrucción- (p. 313). Si la función del velo de Moisés es prevenir su des-
trucción, ¿cómo puede catalogarse su ministerio como -de rnuerte-P Casos como
los que debemos afrontar en este capítulo de 2Cor explican el debate sobre el 35º C. K. Stockhausen, Mose's Veil, 113.
uso paulino del AT. Para un estado de la cuestión sobre la interpretación pau- 351 C. K. Stockhausen, Mose's Veil, 114.
lina del AT, cf. S. J. H. Hafemann, Paul, Mases and the History of Israel, 16-29. 35' C. K. Stockhausen, Mose's Vetl, 114.113.
154 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA LEY DE MOISÉS Y EL EVANGELIO ESCRITO (2COR 3,7-11) 155

una gloria personal (de ahí la ausencia de la primera persona) y espera de la llegada de la fe (Gál 3,19-25)•355. No cabe duda de
reivindicando, por otra, el derecho a la gloria para su rniniste- que la interpretación de A. Vanhoye consigue, como hemos
rio-353. El texto sería, pues, obra del mismo Pablo, que recurre a visto, sortear dificultades que no consiguieron otras. Pero, hay
la argumentación qal wabomer para poner de manifiesto la glo- que decir inmediatamente que plantea otras nuevas, y no de
ria del ministerio cristiano respecto al antiguo. Como exige este menor calado.
tipo de argumentación, Pablo presenta el ministerio antiguo En primer lugar, que el recurso a la doctrina paulina de la
como inferior, para lo cual le basta calificarlo como -rninisterio de Ley para justificar las calificaciones del ministerio antiguo como
muerte grabado en letras sobre piedras-, y, a la vez, glorioso, a -ministerio de muerte, o de condenación- no consigue esquivar el
través de la referencia al resplandor del rostro de Moisés. El últi- problema que plantea a su hipótesis el hecho de que Pablo no
mo requisito de la argumentación se cumple en el v.8, donde hable de la Ley, sino de ministerio en este contexto. La dificultad
Pablo pone de manifiesto la superioridad del ministerio apostóli- salta a la vista apenas se lee con detenimiento el texto griego del
co calificándolo como -minísterio del Espíritu-, El Apóstol remata comienzo del v.7: Et 8E ~ füaKoví.a TOÜ 0aváTou É:v ypáµµa-
0

la tarea repitiendo el mismo modo de argumentar en los v.9 y 11. cu- É:VTETUTTWµÉVT) A.L00LS ÉyEv~0T) É:v 8Ó~t] ... •. De la füaKoví.a TOU
Esto le lleva a una conclusión bien distinta de las que hemos teni- 0aváTou se dice que es •Év ypáµµaaw É:VTETUTTwµÉVT) Aí.00Ls•.
do ocasión de ver hasta ahora: -El fin de estos versos no es inter- Resulta no extraño, sino muy extraño que se diga que el minis-
pretar Ex 34 y menos aún oponerse a una interpretación diferen- terio, en este caso el de Moisés, esté grabado en piedras. ¿Cómo
te, sino afirmar la gloria del ministerio antiguo para poder atribuir se puede grabar en piedras un ministerio? M. E. Thrall ha caído
una gloria superior al ministerio apostólico->'. en la cuenta de la dificultad que plantea la presencia de füaKoví.a
¿De dónde proviene, entonces, la calificación tan negativa en este verso, como muestran estas palabras suyas: -Descríta
del ministerio antiguo? Para A. Vanhoye, -las calificaciones como 'grabada en letras sobre piedra', [füaKoví.a] debe referirse a
dadas al ministerio antiguo en el elemento inicial de cada argu- la Ley como sistema-t". Esto muestra hasta qué punto la acep-
mentación (3,7a.9a.lla) no se inspiran evidentemente en Ex 34, ción de -ministerío- dada por los autores al termino füaKOví.a en
que no proporciona el menor fundamento, sino que provienen este contexto plantea una dificultad insalvable, aun recurriendo
de la doctrina paulina de la Ley, tal como se expresa en Gálatas a, la doctrina paulina de la Ley; éste recurso no puede cambiar
y en los primeros capítulos de Romanos. 1) Según Pablo, la Ley el significado de füaKoví.a en Ley, con lo cual resulta a todas
mosaica es 'el ministerio de la muerte', porque la Ley es inca- luces insuficiente para resolver la anomalía que su presencia
paz de vivificar (cf. Gál 3,21) y ella castiga con la muerte al suscita en este contexto. Para salir de este atolladero, P.
pecador. El capítulo 7 de Romanos explicará con más matices Bachmann recurre a la metonimia: -En letras sobre piedra no se
que el mandamiento estaba hecho para la vida, pero el pecado graba la 8LaKoví.a misma, sino la Ley, a la que se consagra. Pero
lo ha hecho servir para provocar la muerte (Rm 7,10-13). 2) La como la tarea de ayudar a Dios a la proclamación de esta Ley y
Ley es 'el ministerio de la condenación', porque ella es incapaz con ello a la realización de su destino más profundo estaba vin-
de justificar (Gál 2,16; Rm 3,20); su único efecto es dar a cono- culada inmediatamente a la puesta por escrito de la Ley, [el
cer el pecado (Rm 3,20; 7,7), sin procurar la fuerza de evitarlo Apóstol] construye una metonimia en absoluto inverosímil, 8La-
(Rm 4,15). 3) Finalmente, el régimen de la Ley estaba destinado Koví.a ... ÉVTETUTTwµÉVT)•357. R. Bultmann, sin embargo, reconoce
a 'ser inoperante' (KaTapyoúµEvov: 2Cor 3,lla), pues no había la estridencia de la construcción: -La expresión es incorrecta,
sido establecido más que como un régimen intermedio, en
355
A. Vanhoye, L'interprétation d'Ex 34 en 2Co 3, 7-14, 178-179. El estu-
dioso subraya que en nuestro pasaje Pablo no se molesta en repetir el conteni-
353
A. Vanhoye, L'interprétation d'Ex 34 en 2Co 3, 7-14, 177-178. Esta do que aparece en Gál y Rm, sino que lo da por ya adquirido. Cf. también J.
interpretación hace, a su juicio, inútil la búsqueda de ninguna fuente -que repre- Lambrecht, Second Corintbtans, 62.
sentaría la interpretación de Ex 34 por los adversarios de Pablo-, 3
56 M. E. Thrall, Second Cortntbians, 241.
5-1 A. Vanhoye, L'interprétation d'Ex 34 en 2Co 3, 7-14, 180.
3 357
P. Bachmann, Der zwette Brief an die Kortntber, 154.
156 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA LEY DE MOISÉS Y EL EVANGELIO ESCRITO (2COR 3,7-11) 157

pues obviamente no es la ÓlaKov(a, sino la 6ta0tjKT] la que esta- Pero hay que tener en cuenta, además, que sus lectores
ba ÉvTETu1rwµÉvT) 11.L0ots•358. atraviesan una situación histórica muy particular: están siendo
El alcance de lo que acabamos de decir no se circunscribe presionados por -algunos- que se presentan en su comunidad con
al significado de 8taKov(a en el v.7; afecta también, y de modo cartas de presentación. Por tanto, para que la argumentación
decisivo, a la comprensión del término en los versos 8-9, así tuviera fuerza apologética para sostener a los corintios en tan difí-
como al contenido de lo dicho en los versos 10-11, que no puede cil coyuntura, Pablo necesitaba responder a la vez a las dificulta-
sino referirse a lo mismo que en el resto del pasaje. Esta objeción des suscitadas por la presencia de los intrusos. Esto sólo podía
afecta no sólo a A. Vanhoye, sino a todos los que, como él, con- suceder si, respondiendo a los corintios, rebatía simultáneamen-
sideran que en nuestro pasaje Pablo está contraponiendo la glo- te los argumentos de los adversarios. Hasta la misma M. E. Thrall,
ria de dos ministerios. siempre reticente a aceptar el carácter polémico del pasaje, reco-
A esta dificultad hay que añadir otra sobre la argumenta- noce que -es muy probable que en v.7-8 haya alguna alusión
ción usada por el Apóstol teniendo en cuenta el contexto en que implícita a las críticas contra Pablo que circulaban en Corinto.
la usa. Como ha señalado M. E. Thrall, -la fuerza [de la argumen- Habría sido una locura por su parte haber introducido gratuita-
tación a fortiori usada por Pablo] depende de que tanto la per- mente una comparación entre él y Moísés->", Si, a pesar de ello,
sona que argumenta como aquella a la que va dirigido el argu- Pablo establece esta comparación eritre él y Moisés, la única
mento compartan el presupuesto establecido en la prótasis. explicación razonable es admitir que las afirmaciones del Apóstol
Pablo, por consiguiente, presupone el acuerdo de sus lectores en tienen algo que ver con la situación que se vive en Corinto. Esta
dos puntos: primero, que ellos conocían una tradición exegética es la razón por la que tantos autores no tienen reparo en aceptar
que magnificaba la gloria de Moisés; segundo, que la alianza el carácter polémico del conjunto del pasaje, en coherencia con
mosaica era un instrumento de muerte y condenación, en con- algunos datos del texto, como los TTOAAOL de 2, 17; los TLVES' de 3,1;
traste con el evangelio, que trae justicia y vida-359• Según M. E. la alusión a los predicadores de 2,17 en 4,2, donde oouX.oüvTES'
Thrall, por tanto, la fuerza de la argumentación paulina depende reemplaza a KUlTT]AEÚOVTES-361• Estos datos hacen que J. Murphy-
del presupuesto de que Pablo comparta con sus lectores la glori-
ficación de Moisés y la concepción de la alianza mosaica como
instrumento de muerte. Nada parece obstar a que Pablo y los 360
M. E. Thrall, Second Cortntbians, 246. Esta locura que lleva a Pablo
corintios compartan, como cristianos, ambos postulados. a contraponer su ministerio al de Moisés y catalogar a éste -de muerte- es lo
que hace difícil de aceptar que Pablo esté sólo respondiendo a la acusación de
recomendarse a sí mismo, sin referencia a -posición alguna de los adversarios,
sobre Moisés o sobre la Ley-, Así A. Vanhoye, L'interprétatton d'Ex 34 en 2Co
358 3, 7-14, 196.
R. Bultmann, Der zweíte Brief an die Korintber, 83. 361
359 A. Vanhoye, L'interprétation d'Ex 34 en 2Co 3, 7-14, 176.196. Hasta S.
M. E. Thrall, Second Corintbtans, 240. Cf. M. Theobald, Gnade, 179-
J. H. Hafemann, Paul, Moses and tbe History o/ Israel, 448-449, que se muestra
180, a quien la estudiosa remite. Hay que observar, para ser precisos, que el
tan reacio a incluir a priori en su investigación la cuestión de los adversarios,
final de la última frase -en contraste con el evangelio, que trae justicia y vida-
no puede evitar tomar posición sobre ella al final de su estudio. Sin entrar ahora
no corresponde ya a la prótasis y, por tanto, no necesitaría ser compartida por
en matices que no vienen al caso, los adversarios con quienes polemiza Pablo
los destinatarios de la argumentación. -Estos acuerdos descalifican desde el prin-
en 2Cor no serían muy diferentes de los judaizantes de Galacia, lo que, a su jui-
cipio varias interpretaciones del pasaje en su conjunto. Pablo no tiene la inten-
cio, -testífíca la esencial unidad del frente contra el que Pablo tiene que defen-
ción de convencer a sus lectores de que la antigua alianza posee gloria (Richard,
der su ministerio-. J. Lambrecht, Second Cortntbtans, 62: -En 3,7-18 Pablo escri-
Polemics, 353). Él da por supuesto este acuerdo y constituye la base esencial
be tanto polémica como apologéticamente-, Sin embargo, M. E. Thrall, Second
para su afirmación de la gloria de la nueva alianza. Ni es la Ley de Moisés el
Corintbians, 248, nota 397, cree que -los rroUo( de 2,17 y los TLVES de 3,1 no
punto de disputa. El acuerdo sobre sus características negativas es asumido.
juegan ningún papel en esta sección. Todo lo que sabemos de ellos es que
Pablo no está, por consiguiente, polemizando con judaizantes de ningún tipo,
entregaban cartas de recomendación y predicaban de una manera estigmatiza-
como con frecuencia se asume en la exégesis de este pasaje. Aquí, no está preo-
da por Pablo como traficar vilmente con la palabra de Dios. No hay nada que
cupado con tales cuestíones-, M. Thrall remite a A. Vanhoye, L'iruerprétatton
sugiera que tomaban a Moisés como ejernplo-. Esta afirmación parece en con-
d'Ex 34 en 2Co 3, 7-14, 179: -Su intención no es aquí polemizar contra la Ley o
contra los judaízantes-. traste con otra en que la autora afirma que Pablo no habría cometido la locura
de compararse con Moisés si no hubiera recibido críticas en ese sentido.
158 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA LEY DE MOISÉS Y EL EVANGELIO ESCRITO (2COR 3,7-11) 159

O'Connor -encuentre imposible aceptar que Pablo está aquí desa- miembros de la Iglesia, que debieron sin duda pensar que intro-
rrollando una concepción teórica del apostolado sin referencia ducían sospechas sobre el mensaje de.Pablo-w, Ya hemos seña-
alguna a la situación de Corinto>". Por tanto, para que la res- lado en otro lugar las razones que nos hacen sospechar que los
puesta pudiera ser efectiva, de acuerdo con la naturaleza de la adversarios de Pablo en 2Cor son judíos'". Pero, ¿esto no com-
argumentación a fortiori, los intrusos debían compartir los mis- plicaría aún más la dificultad de establecer una base común sobre
mos presupuestos que Pablo y sus lectores. la que pueda descansar la argumentación a fortiori? Veremos que
Y aquí es donde surge el problema. Es difícil imaginar que no. Como anticipo de lo que expondremos después, bastaría sim-
haya adversarios que compartan a la vez tanto la glorificación de plemente que aquí Pablo estuviera aludiendo, en consonancia
Moisés como la naturaleza mortífera de la Ley. El primer ele- con el velo de Moisés que les impide reconocer el sentido autén-
mento, que -conocíeran una tradición exegética que magnifica- tico del AT, a lo que sirvió para dar muerte a Jesús. Que la Ley
ba la gloria de Moisés-, hace pensar en judeocristianos, como antigua fue instrumento en la condena a muerte de Jesús es algo
parecen confirmar-según algunos-- otros indicios del contex- en lo que coincidirían judíos, judeocristianos y cristianos; aunque
to363. Pero ellos precisamente serían los que más reparos tendrían naturalmente no para los dos grupos en el mismo sentido .
en aceptar que el ministerio de Moisés o la Ley dada por medio
de él fuera instrumento de muerte='. Si ellos no podían acep- •••
tar la calificación del ministerio mosaico como -de muerte-, no
se dan las condiciones requeridas para el uso del argumento Traemos una vez más, en primer lugar, la versión española
a fortiori. de la Biblia de Jerusalén:
Pero todavía existe otra posibilidad. Como sugiere J. Lam-
7
brecht, -Pablo podría estar aquí respondiendo a las críticas de sus •Que si el ministerio de muerte, grabado con letras sobre
colegas judíos que no son crístíanos-". Así lo reconoce también tablas de piedra, resultó glorioso hasta el punto de no
M. E. Thrall: -Si Pablo está reaccionando a la crítica, ésta debe poder los hijos de Israel fijar su vista en el rostro de Moisés
provenir originalmente de judíos no cristianos, que le comparan a causa del resplandor de su rostro, aunque pasajero,
para su desventaja con la figura gloriosa de Moisés, y sacaban la ª¡cuánto más glorioso no será el ministerio del Espíritu!
conclusión de que su supuesta nueva alianza debía ser totalmen-
9
Pues si el ministerio de la condenación fue glorioso, con
te inauténtica, dado que carecía del esplendor del mediador de mucha más razón lo será el ministerio de la justicia.
1
la alianza del Sinaí. Si los judíos de Corinto estaban haciendo cir- ºPues en este aspecto, lo que era glorioso ya no lo es, en
cular esto, puede haber empezado a preocupar a los judíos comparación de esta gloria sobreeminente.
11
Y, si aquello, que era pasajero, fue glorioso, [cuánto más
glorioso será lo permanentel-
362
J. Murphy-O'Connor, A Ministry beyond tbe Letter, 143. Hasta el
mismo A. Vanhoye, L'interprétation d'Ex 34 en 2Co 3, 7-14, 180, reconoce que Por nuestra parte, el texto arameo que hemos reconstruido,
muy probablemente Pablo dirige su argumentación contra -algunos adversarios- auxiliados por las no pequeñas extrañezas del griego y a veces
que presentaban de un modo completamente diferente la figura de Moisés y el por consideraciones de lingüística y estilística general, decía así
rol del ministerio antiguo.
363
J. Murphy-O'Connor, A Ministry beyond tbe Letter, 112, insiste en que en castellano:
-debe haber sido algún aspecto de la situación de Corinto lo que ha dirigido sus
pensamientos a la idea de algo escrito 'sobre tablas de piedra'. Yo sólo veo una 7
•Y si lo que sirvió para la muerte, en cuanto escrito graba-
posibilidad: los intrusos estaban apelando a la Ley-, Como ya hemos dicho en
la nota 150, el único punto de consenso entre los participantes en el grupo de do en piedras, fue algo glorioso, de modo que no podían
habla inglesa era considerar a los adversarios como judeocristianos.
364
J. Lambrecht, Second Cortntbians, 61: -Ningún judío que no fuera cris- 366
tiano hablaría de este rnodo-. M. E. Thrall, Second Corintbtans, 248.
365
J. Lambrecht, Second Corintbians, 62.
367
J. Carrón, Los adversarios de Pablo en 2 Corintios, 170-187.
160 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGfLIOS LA LEY DE MOISÉS Y EL EVANGELIO ESCRITO (2COR 3,7-11) 161

mirar los hijos de Israel al rostro de Moisés a causa de la antigua Ley, y -lo que sirve» cuando Pablo se refiere a los escri-
gloria de su rostro que desaparecería, tos sagrados del Nuevo Testamento.
ª¡cómo no será algo más glorioso lo que sirve para la vida! Por lo que se refiere al conjunto ~v ypáµµaaw É:VTETUTTw-
9
Porque, si lo que sirvió para la condena tiene gloria, µÉvr¡ AL00LS, digamos en primer lugar que creemos claramente
mucho más abundará en gloria lo que sirve para la justicia. preferible la variante en singular, ypáµµan, que contienen parte
10
Y en efecto, lo considerado glorioso por una parte (=los de los testigos. Debido a la preposición que precede al sustanti-
judíos), no puede ser considerado glorioso por encima de vo, É:v, los copistas pensaron sin duda que el texto debía decir
lo que desborda en gloria. -grabada con letras en piedras-, no con letra. Pero la preposición
"Porque, si lo que se había de desvanecer fue algo glorio- ::i, capaz de tanta multitud de matices, y que aquí fue traducida
so, mucho más será algo glorioso lo que permanece». con el valor más ordinario, -en-, era un beth essentiae, que pre-
cedía a un predicativo compuestode tres palabras: la primera, que
De este lote de cinco versículos, el que mayores dificulta- de suyo no significaba -letra- sino escrito; en segundo lugar, el par-
des de interpretación contiene es el primero (v.7} Pero este pri- ticipio -grabado- (É:vTETUlTWµÉvr¡); y finalmente el acusativo de
mer versículo está estrechamente unido al siguiente, formando lugar que indicaba el lugar donde este escrito estaba grabado,
los dos un párrafo perfectamente unitario compuesto de dos par- unas piedras. Finalmente, por lo que se refiere a la locución É:v
tes. El texto griego dice: 8ó6:i, es claro que se trata de una traducción errónea, una vez más
de la preposición ::i. En este caso, esta preposición aramea tenía
El fü:: ~ füaKov[a roü 0aváTOu É:v ypáµµaaw É:VTETum1r valor partitivo; como ejemplo de este valor citamos Sal 94,8, que
µÉvr¡ >-L00LS ÉyEvr¡0r¡ év oÓ~lJ, waTE µ~ 8úvaa0m a.TEv[- dice: -Aprended algo de sabiduría, oh insensatos, (c:u.,::i t:l'ilJ:J 1J':J);
orn Tous ulous 'lapa~>- Els To npóotorrov MwüaÉws füa oh necios, ¿cuándo entenderéísj-w, Con esto podemos dar ya el
T~v oó~av Toü TTpoawTTou auToü ~v KaTapyouµÉvr¡v TTWS castellano del original arameo de este v.7. Este es:
oux't. µéiAAOV ~ otaKov[a TOÜ TTVEÚµaTOs EOTaL É:v oÓ~lJ;
.y si lo que sirvió para la muerte, en cuanto escrito graba-
Comencemos por señalar que el sustantivo füaKov[a repre- do en piedras, fue algo glorioso, de modo que no podían
senta, sin duda alguna, un caso de sustantivo abstracto en repre- mirar los hijos de Israel al rostro de Moisés a causa de la
sentación de un nombre concreto. Un ejemplo de este fenómeno gloria de su rostro que desaparecía ... •.
estilístico tenemos en Sal 5,8, que dice así: -Me postraré hacia tu
santo templo, entre los que te temen (7n~i':J), oh Yahvéé". A nuestro juicio es claroque la muerte de que aquí se habla
Literalmente, el texto hebreo dice: «Te adoraré entre el temor de es la de Jesús. Y obsérvese que Pablo no dice que la Ley mosai-
ti-; es claro, por tanto, que el sustantivo abstracto -ternor- tiene ca fue la causante de la muerte de Jesús, sino el instrumento de
aquí el valor concreto de -los que te ternen-. Este fenómeno sin- que se sirvieron los jefes de los sacerdotes, ancianos y escribas,
táctico o estilístico de un sustantivo abstracto usado por un nom- que formaban el Sanhedrín de Jerusalén, para creerse en con-
bre concreto se daba aquí en este texto; y creemos que de no ciencia obligados a condenar a muerte a Jesús. Recuérdense las
entenderlo así, el sentido del griego es indescifrable. Nosotros palabras que los jefes de los sacerdotes dicen a Pilato según Juan:
creemos preferible traducir el original semítico no mediante el -Nosotros tenemos una Ley, y según esa Ley debe morir, pues se
sustantivo -servidores-, sino mediante una proposición de relati- _ha hecho Hijo de Dios- 09,7). Y no ha de pensarse que las auto-
vo, que será -lo que sirvió- cuando se trata de los escritos de la ridades judías no tenían otro instrumento para razonar. También
en el evangelio de Juan leemos unas palabras de Jesús a sus
368
Cf. M. Dahood, Psalms I, 32s.; Psalms m, 412. Cf. también W. A. Van
adversarios: -Si no me creéis a mí, creed a mis obras- (10,38).
Der Weiden, «Abstractum pro concreto-, pbaenomenon sttltsticum: VD 44 (1966)
43-52. 369
M. Dahood, Psalms II, 347s.; M. Dahood, Psalms III, 393.
T
162 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA LEY DE MOISÉS Y EL EVANGELIO ESCRITO (2COR 3,7-11) 163

De la segunda mitad del largo párrafo iniciado en el v.7 hay -Porque si lo que sirvió para la condena tiene gloria, ¡cuán-
una palabra que necesita explicación: el sustantivo TTVEÚµaTos. to más abundará en gloria lo que sirve para la justicial-
Sobre ella escribe S. J. H. Hafemann: .. Donde se esperaría i¡ 8w-
Koví.a TTJS' (wf¡s, en continuidad con (wonotE1 en 3,6c, como la En el versículo siguiente (v.10) nos encontramos con una
contrapartida natural de i¡ füaKoví.a TOÜ eaváTOv, como la conti- no pequeña maraña de redacción y de sentido. Comencemos por
nuación de anoKTÉVVEL, Pablo retorna al Espiritu-?". Se trata a ver directamente el original griego:
nuestro juicio de un caso de metonimia, es decir, se ha usado el
sustantivo que indica la causa para expresar el efecto. En la Biblia Ka1. yap oú 8E8ó~acrTm To 8E8o~acrµÉvov Év TOÚT½) T<¼)
hebrea tenemos expresiones directas o indirectas mediante las µÉpEL E'lvEKEV T"ÍlS' ÚTTEp~aAAOÚO"TJS' 6ó~r¡s.
cuales se viene a decir que el hombre vive cuando tiene espíritu,
o que se le va la vida cuando se le va el espíritu; modo de hablar Para lograr luz en este oscuro versículo comencemos por
que en realidad es muy común en todas las lenguas y en todos exponer el sentido de la locución Év TOÚT½) T4°> µÉpEL. En primer
los pueblos. Por eso, -espíritu- está aquí por -vida-; y así hemos lugar recordemos que la preposición aramea :J -la cual debemos
traducido nosotros. No hace falta mucho comentario para hacer suponer tras la griega Év- cuando sigue a un verbo pasivo
ver en qué sentido los escritos sagrados del Nuevo Testamento, puede significar -por-, es decir, puede introducir el agente de ese
los que leen cada domingo los fieles de Corinto -lo mismo que verbo pasivo. El verbo pasivo está aquí representado por el par-
los fieles de cualquier otra comunidad de creyentes en Jesús-, ticipio 6E6o~acrµÉvov, -considerado gloríoso-. Quizá lo más extra-
sirven para la vida porque son el mejor medio para llevar a Jesús, ño de esta locución es el demostrativo TOÚT4J. ¿Qué sentido
a conocerlo y creer en Él, y después para mantener viva esa fe. puede tener aquí la locución -por esta parte-? Creemos que, en
Y para ello recuérdese el final del relato de la aparición de Jesús primer lugar, debemos tener en cuenta que, para los israelitas, los
a los apóstoles estando presente Tomás: -Estas cosas han sido hombres del mundo se dividían en dos grupos o partes: los ju-
escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y díos y los gentiles. Como en la comunidad cristiana de Corinto
para que creyendo tengáis vida en su nombre- (Jn 20,31). había sin duda miembros de los dos grupos, el Apóstol tiene en
,A continuación de este largo párrafo, que comprende dos la mente esta división de los hombres y viene a decir que sólo
versículos, tenemos el v.9, que no ofrece la menor dificultad, des- una parte de las dos consideraba gloriosos los escritos del
pués de lo que acabamos de aclarar. El texto griego es éste: Antiguo Testamento; los gentiles, antes de su entrada en la comu-
nidad cristiana, no estaban familiarizados con la veneración de
EL yap i¡ 8LaKOVÍ.a TT}S' KaTaKpLO"EWS' 8ó~a, TTOAA(¡} µéi.AAOV estos libros. Por otro lado, en hebreo y arameo, no se usan tér-
TTEplO"O"EÚEL T) füaKoví.a TÍ7S' t>lKaLOO"ÚVT]S' 8ó~1J- minos distintos para decir la -una- parte.: la -otra-, sino simple-
mente se repite en ambos casos el demostrativo -esta-, o el que
Únicamente queremos puntualizar, aunque quizá no sea del corresponda según los casos. Un pasaje de la historia del juicio de
todo necesario para el lector, que el sustantivo KaTaKpÍ.crEws, -con- Salomón ayudará a entender lo que estamos diciendo. Después
dena-, designa la condena a muerte de Jesús por el Sanhedrín de que las dos mujeres han expuesto sus pretensiones delante del rey,
Jerusalén el año 30, y posiblemente también con la de Jesús, su el relato continúa: •Y dijo el rey: 'La una dice' (literalmente: -ésta
Evangelio, los predicadores del mismo y los fieles que han creído dice-) (n,o~ n~ú: Mi hijo es el que vive, el tuyo ha muerto. Y la otra
en él por las supremas autoridades actuales del judaísmo. La jus- dice (literalmente: •y ésta dice-) (n,o~ ~n) No, es el tuyo el que ha
ticia (8LKmocrúv11s) designa la justificación conseguida por la muerto, y el mío vive- (lRe 3,23). Pablo, por tanto, habla de este
muerte de Cristo, la reconciliación con Dios de los hombres que grupo, esta parte, teniendo presente el otro grupo o parte; y así el
estaban en enemistad con él. Por eso la traducción que nosotros sustantivo con demostrativo equivale a -una parte-.
hemos dado del versículo es ésta: La preposición E'lVEKEV, •a causa de-, impide dar sentido inte-
ligible al conjunto que sigue. Por ello pensamos que se trata de una
370
S. J. H. Hafemann, Paui, Moses and the History of Israel, 314.
164 CUÁNDO FUERON ESCRITOS LOS EVANGELIOS LA LEY DE MOISÉS Y EL EVANGELIO ESCRITO (2COR 3,7-11) 165

traducción desacertada de la preposición aramea 'n,, que cierta- .. porque si lo que había de desvanecerse fue algo glorioso,
mente significa "ª causa de•, pero también .. por encima de, más mucho más será algo glorioso lo que perrnanece-.
que-, de modo que aparece en frases comparativas. Así, en Dn 6, 4
leemos: «Daniel destacaba sobre los sátrapas (~':l7o-'?l.l n~m ~,;,) •. Pudiéramos decir que, en buena medida, para expresar las
Sólo nos queda por descifrar el participio ÚTTEp~aAAOÚO'TJS'. A nues- ideas que deseaba inculcar a sus lectores, Pablo se sirvió aquí con
tro juicio se impone considerar este participio femenino como un notable habilidad literaria del relato del Éxodo sobre el resplan-
caso más de participio neutro, cuyo sentido debe ser -lo que des- dor del rostro de Moisés como de una parábola para expresar el
borda-, En cuanto al término ~T]S', digamos que sin duda respon- mayor resplandor, la mayor riqueza que entrañan los escritos del
de a un acusativo indirecto de materia o especificación del arameo. Nuevo Testamento, es decir, los que las comunidades cristianas
De este modo, el conjunto de la frase a partir de la preposición nacientes añadieron a su tesoro de Escrituras sagradas, del con-
debe traducirse así: -Por encima de lo que desborda en gloria-. El junto de las cuales los escritos que hablan de Jesucristo son los
versículo entero de este modo decía así en arameo: más gloriosos y los que permanecen.

·Y en efecto, lo considerado glorioso por una parte(= los


judíos), no puede ser considerado glorioso por encima de
lo que desborda en gloria-.

Hablando con gran claridad, a la vez que con exquisita


delicadeza, el Apóstol dice aquí cómo los escritos del AT, consi-
derados gloriosos por los judíos, no pueden ser venerados como
gloriosos por encima de los del Nuevo, ya que la gloria de éstos
desborda a los de la antigua Ley, del mismo modo que la perso-
na de Cristo desborda soberanamente a la de Moisés.
Pasando al v.11, con el cual se cierra esta que pudiéramos
llamar perícopa de 2Cor sobre los escritos del Nuevo Testamento,
apenas ofrece dificultad de lectura e interpretación. He aquí el
original griego:

EL yap TO KaTapyoúµEvov 8La 6Ó~T]S', 1TOAA4) µéiAAOV TO


µÉVOV ÉV 6ó6J.

Sólo necesitamos llamar la atención sobre el hecho de que


la preposición 6tá en la locución 6ta 6Ó~T]S' es traducción desa-
fortunada de un nuevo :J partitivo. Dado que el :J arameo puede
significar también •por medio de-, no debe extrañarnos demasia-
do que el traductor al griego se dejase llevar por este sentido. En
la frase paralela, en la que el Apóstol se refiere a los escritos del
Nuevo Testamento, volvemos a encontrar la fórmula Év 6ó~u, de
la que ya hemos hecho ver que se trata de una mala traducción
de un :J partitivo. Enmendando estos errores del traductor griego,
el original arameo del versículo decía:
ÍNDICES
ÍNDICE DE CITAS BÍBLICAS

Génesis Salmos
Gn 45,4 109 Sal 5,8 160
Sal 9,11 109
Éxodo Sal 18,28 108
Ex 10,9 ·82 Sal 69,36 138
Ex 18,4 80 Sal 94,8 161
Ex 24,16s 145
Ex 31,18 103 Eclesiástico
Ex 32 151 Eclo 30,17 34
Ex 32,27-29 151
Ex 34 111, 143, Isaías
144, 148, Is 11,9 42
149, 151,
153, 154, Jeremías
Ex 34,29-35 146, 149, Jr 7,31 ' 108
153 Jr 38,31-34 111, 126
Jr 38,33 103
lReyes
Ezequiel
lRe 3,23 163
Ez 11,19-20 111
Ez 36,25-26 111
Esdras Ez 36,26-27 103
Esd 6,8 137
Esd 6,17, 39 Daniel
Esd 7,25 83 Dn 2,20 82
Dn 3,2 42,
Job Dn 3,21 138
Job 3,15 110 Dn 3,27 137
Job 29,12 83 Dn 4,32 135
Job 36,30 42 Dn 5,27 138
170 ÍNDICE DE CITAS BÍBLICAS t ÍNDICE DE CITAS BÍBLICAS 171

Dn6,4 164 !Corintios 2Cor 2,14-17 112, 2Cor 5,11 55


Dn 6,18 138 lCor 1,10-13 51 113, 114 2Cor 6,14,7,1 52
Dn 7,14 138 lCor 1,11 45 2Cor 2,16 117, 2Cor 6,14s 52
Dn 7,22 138 lCor 1,26-28 49 122 2Cor 6,16-18 52
lCor 2,1-6 124 2Cor 2,16c-17 119 2Cor 7,2 58
Oseas lCor 2,1-16 101 2Cor 2, 16-3,6 144 2Cor 7,3-4.14-16 52, 56
Os 13,10 58 lCor 4,1-21 51 2Cor 2,2-4 52 2Cor 7,6-7 50
lCor 4,14 55 2Cor 2,3-4 45, 2Cor 7,6-7.13 45
1 50, 54 2Cor 7,6-8
Lucas lCor 4,15 97, 101, i 77
Le 2,10 79 124 l 2Cor 2,3-5 45 2Cor 7,8 55
1
lCor 4,17 45 i
1
2Cor 2,3-9 54 2Cor 7,8.12 45, 50,
lCor 5,9 45, ~4, 2Cor 2,17 94, 54
Juan
Jn 8,54 55 104,105,157 2Cor 7,8-13 54
58
lCor 7;1 46 2Cor 2-4 56 2Cor 8,6 77
Jn 10,38 161
lCor 7,21 49 2Cor 3,1 91-96, 2Cor 8,7s 52
Jn 19,7 161
Jn 20,31 lCor 9,12-18 54 105, 108-109, 2Cor 8-9 73
162
lCor 10,1-5 52 153,157 2Cor 8,11.12 - 73
lCor 11,10 52 2Cor 3,2 96-100, 2Cor 8,11.12.19 75
Hechos de los Apóstoles 109 2Cor 8,16-17
lCor 11,17-20 60 77
Hch 2,46 60 2Cor 3,1-3 2Cor 8, 16-18
lCor 11,25 126, 89-91, 45
Hch 9,2 95 127,128 l 101, 103, 106, 114 2Cor 8,18 64-71,
Hch 14,4.14 37 2Cor 3,2-6 153
lCor 12,28 37 79-81
Hch 18,1-11 45 2Cor 3,3 100-105, 2Cor 8,18-19
lCor 15,7 35-39 63-84
Hch 18,24-28 45
Hch 18,27
lCor 15,9 118, 110 zco- 8,18-23 75
94 2Cor 3,4 111-116, 2Cor 8,19 71-75,
123
Hch 20,1-21,19 85 134 81-84, 85
lCor 16,3 77
Hch 20,7 60 2Cor 3,5 116-120, 2Cor 8,21~22
lCor 16,3-4 74 73
lCor 16,5-7 54 135 2Cor 8,23 37
Romanos lCor 16,10s 45 2Cor 3,6 120-133, 2Cor 8,1-9,15 53
Rm 1,1 66 lCor 16,10-12 77 136-139 2Cor 9,2 73, 75
Rm 3,20 154 lCor 16,10-15 75 2Cor 3,6b-18 124 2Cor 10,2 119
Rm 4,15 154 lCor 16,15-17 45 2Cor 3,7-11 142-165 2Cor 10,7 119
Rom 5,6-8 126 lCor 16,22 52 2Cor 3,7-18 141, 143, 2Cor 10,10 55,122
Rm 5,18 31-35 144, 146, 2Cor 10,13s 101,124
Rm 7,7 154 2Corintios 147,149 2Cor 10-13 52
Rm 7,10-13 154 2Cor 1,13 47-50, 2Cor 3,7-4,6 52 2Cor 11,2-4.20 52
Rm 7,16 133 53-57 2Cor 3,14 129, 130, 2Cor 11,5 119
Rm 10,1-2 94 2Cor 1,13-14 47 131 2Cor 11,6 122
Rm 15,26 73 2Cor 1,15-24 57 2Cor 3-6,10 52 2Cor 11,7-11 54, 58
Rm 15,31 96 2Cor 2,1.5-11 50 2Cor 3-4 52 2Cor 11,11 52
Rm 16,1-2 77 2Cor 2,13 45 2Cor 4,2 55 2Cor 11,22 52
172 ÍNDICE DE CITAS BÍBLICAS

ÍNDICE DE AUTORES MODERNOS


2Cor 11,23 125 Filipenses
2Cor 12,6 119 Flp 2,14-16 90
2Cor 12,13 58 Flp 2,25 37
2Cor 12,14 40-44, Flp 4,8 79
50, 52
2Cor 12,15 58 Colosenses
2Cor 12,17-18 74, 77 Col 1,23 125
2Cor 12,18 45 Col 4,7-10 75
2Cor 13,1 45 Col 4,16 49, 81
2Cor 13,1-2 50
1 Tesalonicenses Alonso Schokel, L.: 30. Caba, J.: 37.
Gálatas !Tes 1,7ss 90 Allo, E.-B.: 36, 41, 44, 46, 48, Carmignac, J.: 69,70, 71, 127,
Gál 1,13 123 !Tes 5,27 49 55, 56, 63, 64, 65, 67, 68, 128, 129, 131.
Gál 1,17-19 37 73, 75, 77,89, 119,121. Carrón, J.: 94, 159.
Gál 1,19 38, Tito Arndt, W. F.: 66, 75, 80, 118. Ceresco, A. R.: 30.
Gál 2,9 37 Tit 3,12-14 75 Colunga, A.: 33, 35, 64, 105.
Gál 2,16 154 Bachmann, P.: 65, 67, 68, 72, Collange, J.-F.: 98, 104, 112,
Gál 3,19-25 155 2Pedro 73, 75, 78, 113, 118, 132, 113, 115, 116, 118, 121,
Gál 3,21 154 2Pe 3,16 55 155. 123, 142, 147.
Baird, W.: 91, 97, 100, 101, Collins, J. N.: 124, 125.
Efesios 103. Conzelmann, H.: 38.
Ef 3,6s 125 Barrett, C. K.: 36, 37, 38, 48, Cranfield, C. E. B.: 26.
49, 65, 67, 68, 73, 74, 78, Cross, F. M.: 30.
93, 97,113,119,133,150.
Bates, W. H.: 46. Dahood, M.: 30, 59, 84, 108,
Bauer, H.: 82. 109,137,138,160,161.
Bauer, W.: 66, 75, 80, 118. Danker, W.: 66, 75, 80, 118.
Becker, J.: 45, 46, 47, 48. De Boor, W.: 41.
Behm, J.: 126. De Lestapis, S.: 85.
Belleville, L.: 48, 141, 144. Dockx, S.: 85.
Berger, K.: 148. Driver, G. R.: 82.
Betz, H. D.: 64, 76. Dumbrell, W. J.: 151.
Bieringer, R.: 94. Dunn, J. D. G.: 32, 100.
Black, M.: 82, 95.
Blommerde, A. C. M.: 42. Ellis, E. E.: 132.
Bornkamm, G.: 46.
Bouttier, M.: 115. Fabris, R.: 66.
Bovon, F.: 86. Fee, G. D.: 36, 37, 38.
Bruce, F. F.: 65, 85. Fitzmyer, J. A.: 26, 27, 28, 33,
Bultmann, R.: 41, 42, 57, 93, 35, 43, 52,104,141,145.
97,114,120,155,156. Friesen, I. l.: 142.
174 ÍNDICE DE AUTORES MODERNOS ÍNDICE DE AUTORES MODERNOS 175

Furnish, V. P.: 41, 48, 57, 65, Kasernann, E.: 93, 133. Nácar E.: 33, 35, 64, 105. 85, 92, 93, 94, 97, 98, 99,
67,68, 73, 78,98, 102,118, Kertelge, K.: 32. Nagelí, M.: 25. 101, 102, 104, 105, 113,
119, 123, 125, 131, 149. Keyes, C. W.: 92. Nickle, K. F.: 68. 118, 119, 120, 121, 122,
Kim, Ch.-H.: 92. Nolland, J.: 86. 123, 124, 126, 127, 128,
García Pérez, J. M.: 86. Klein, G.: 38. Norden, E.: 26, 27. 130, 131, 132, 133, 144,
Georgi, D.: 63, 95, 104, 125, Klopper, A.: 132. 147, 148, 149, 150, 155,
146, 147. Koch, D.-A.: 126, 144, 145. O'Connor, M.: 58. 159.
Gerhardsson, B.: 71. Krabel, A. T.: 95. Trevijano, R.: 113, 133, 148,
Gingrich, F. W.: 66, 75, 80, Kraeling, E. G.: 80. Palacios, L.: 138. 156, 157.
118. Kruse, C.: 47. Penar, T.: 34.
Gottsberger, J.: 143, 144, 145. Pesch, R.: 32, 51. Ulonska, H.: 142.
Grelot, P.: 27, 28, 29, 30, 66, Lagrange, M.-J.: 25, 26, 33, 35. Plummer, A.: 36, 48, 49, 57,
70, 71,81, 129,130,131. Lambrecht,J.: 44, 89, 111, 113, - 67, 68, 75, 99, 102, 112, Van Der Weiden, W. A.: 160.
Grosvenor, M.: 33, 72, 83, 114, 117, 126, 127, 129, 113, 115, 117, 119, 123. Van Unnik, W. C.: 26, 27, 46,
105. 130, 131, 141, 142, 143, Provence, T. E.: 98, 103, 113, 71,117,126,141,146,148.
147,148,155,157,158. 117. Vanhoye, A.: 130, 141, 142,
Haenchen, E.: 95. Lane, W. L.: 126. 146, 148, 153, 154, 155,
Hafernann, S. J. H.: 94, 97, Lang, F.: 41, 42, 48, 65, 67, 73, Raisanen, H.: 126. 156, 157, 158.
100, 101, 102, 103, 104, 85, 93, 94, 113. Rengstorf, K. H.: 38, 95, 118. Vermes, G.: 95.
114, 123, 116, 117, 121, Leander, P.: 82. Renwick, D. A.: 122. Vielhauer, P.: 46, 49.
122, 123, 124, 125, 126, Legasse, S.: 71. Richard, E.: 104, 117, 143. Vogt, E.: 59, 80, 84, 137.
131, 132, 133, 141, 143, Lietzrnann, H.: 41, 48, 64, 65, Rissi, M.: 142, 147.
144, 145, 147, 148, 149, 68, 76,120, 145. Robinson, J. A. T.: 71, 85. Waltke, B. K.: 58.
150, 151, 152, 153, 157, Lightfoot, J. B.: 93. Rolland, Ph.: 71. Wendland, P.: 25.
162.
Wikenhauser, A.: 46, 48, 50,
Hanson, A. T.: 145. Marshall, P.: 92. Schelkle, K. H.: 46, 49. 85.
Hays, R.: 149. Martin, R. P.: 48, 49, 57, 65, Schlier, H.: 32, 33. Wilckens, U.: 32.
Heidland, H. W.: 118. 67, 68, 72, 73, 78, 97,100, Schmid, J.: 46, 48, 50, 85. Windisch, H.: 40, 48, 57, 63,
Hengel, M.: 69, 71. 102, 115, 116, 119, 120, Schrnidt, H. W.: 32. 65, 67, 68, 72, 75, 76, 78,
Henrici, C. F. G.: 132. 121, 125. Schmithals, W.: 38. 93,112,117,120,123,132,
Hering, J.: 37. Metzger, B.: 97,105. Schulz, H.-J.: 70, 71, 81. 144,145,146,149,152.
Herranz, M.: 86. Meyer, H. A. W.: 132. Schulz, S.: 142, 146. Winter, P.: 38, 39.
Hooker, M. D.: 145. Millar, F.: 95. Schürer, E.: 95. Wolff, C.: 42, 67, 68, 72, 73,
Hughes, Ph. E.: 41, 42, 44, 65, Milligan, G.: 75. Stinespring, W. F.: 43. 78, 112, 115, 116.
68, 85,105,112,123. Morgan-Wynne, J. E.: 65, 67, Stockhausen, C. K.: 49, 122, Wright, N.T.: 148.
68. 149, 150, 151, 153. Zeller, D.: 32.
Irwin, W. H.: 34. Moulton, J. H.: 75. Stuhlmacher, P.: 32. Zerwick, M.: 33, 35, 72, 80,
Murphy-O'Connor, J.: 36, 37, Sumney, J. L.: 148. 82, 83, 105.
Jastrow, M.: 43. 89, 90, 91, 92, 93, 94, 95, Zorell, F.: 66, 82, 129.
Jones, P.: 116. 96, 98,102,103,104,125, Theobald, M.: 143, 156.
Joüon, P.: 42, 58, 80, 109. 126, 127, 128, 158. Thrall, M. E.: 48, 53, 54, 57,
ÍNDICE DE PALABRAS
HEBREO-ARAMEAS Y GRIEGAS

Hebreo y arameo 8É: 134, 138


8tá: 66, 80
~~: 59 füaKOVÉW: 100, 101, 102,
,~~: 108 126, 136
,~~: 43 8taKovr¡0Elcra: 101, 102, 124
~: 79, 80, 82,161,163,164 8taKov[a: 155, 156, 160
'1: 82, 110 füa0tjKT]: 121, 125-132, 136
1: 59, 83, 107, 138 8LÚKOVOS': 123-126, 136
.!11': 109 8tKaÍ.úlO'LV: 33, 34
:i: 135 E')'')'E')'paµµÉvr¡: 97, 101,
?: 34, 35, 39,135,137 108
~?: 135,137 E't'.VEKEV: 163
?.!1: 164 ETTaLVOS': 79
!:l.!1: 82
ETTELTa: 39
ELTa: 39
Griego ELS': 33, 34, 35
ETTL')'LVWO'Kúl: 48, 49, 57, 59,
aAAá: 110, 117, 127, 128, 108
132,136,137 ETTLO'TOAtj: 92,103,107
civaywwaKoµÉvr¡: 98, 108 Evayyü[ov: 65, 66, 68, 79
ávaywwaKw: 48, 49, 59, 60, ~: 59,107
98 0r¡craupí.(ELV: 40, 41, 43
UTTOKTÉVVúl: 137,153,162 Í.Kavós: 112, 116-120 121,
aTTóaToAos: 37, 38, 39 122,123,125
ypá~w:49, 53, 58, 59 Kapfüas: 97, 105,
ypáµµa: 127-129, 132-133, KaTapyÉw: 144,145,154
136-138, 161
KaTáKpLµa: 32, 33, 34
178 ÍNDICE DE PALABRAS HEBREO-ARAMEAS Y GRIEGAS

AoyC(oµm: 118, 119, 120 O"UVL<JTÚVELV: 91 ÍNDICE GENERAL


OTL: 58, 99, 110 <JUO"TUTLKT] ETTL<JTOAT]: 92,
oú: 135, 136 103,107
TTAa(Cv: 105, 128 TLVES-: 92, 93, 94, 104, 105,
TTVEÚµa: 128, 129, 132-133, 157
136-138 úµas: 92, 93, 95, 102, 107,
TTOAAOL: 94, 104, 157 108
rrpo0uµCa: 72, 73, 74, 75,83 ÚrrEp~aAAoúa~s-: 164
cúv: 71, 82, ~UVETTOÚµEVOL: 99,100

PRÓLOGO................................................................................. 9
SIGLAS BÍBLICAS Y DE REV1STAS .. .. . . .. .. .. .. .. .. .. .. . 11
BIBLIOGRAFÍA........................................................................... 15

INTRODUCCIÓN . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . 25

l. El extraño griego de Pablo................................................... 25


2. El original arameo y la mala traducción.............................. 30
a) Un sujeto escondido (Rm 5, 18) .. .. .. 31
b) -Todos los apóstoles- (lCor 15,7) 35
c) Un extraño atesorar (2Cor 12,14) 40

CAPÍTULO 1:
TEXTO SAGRADO Y COMENTARIO (2COR 1,13).................. 45

l. El supuesto reproche de los corintios . . .. . . . . . . . . . .. . .. .. . . . .. . . . .. . . . 48


2. Problemas y oscuridades persistentes en 2Cor 1,13 53
3. El contenido de las epístolas paulinas................................. 58

CAPÍTULO 2:
EL QUE PREDICABA EL EVANGELIO
EN TODAS LAS IGLESIAS (2COR 8,18-19) 63

CAPÍTULO 3:
LA CARTA DE PRESENTACIÓN (2COR 3,1-3) 89

Introducción .-....................................... 89
l. Las cartas de presentación (3,1) 91
2. Nuestra carta sois vosotros (3,2) 96
3. La carta de Cristo (3,3) .. .. 100
180 ÍNDICE GENERAL

CAPÍTULO 4:
EL NUEVO TESTAMENTO (2COR 3,4-6) 111

l. Fundamento de la confianza del Apóstol (3,4) 111


2. El origen de su idoneidad apostólica (3,5) 116
3. Ministro de una nueva alianza (3,6).................................... 120

CAPÍTULO 5:
LA LEY DE MOISÉS Y EL EVANGELIO
ESCRITO (2COR 3,7-11) 141

l. -Unos versos con una fisonomía particular»........................ 111


2. Historia de la interpretación . . . . .. . .. . . . . . .. . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 143
3. Nuevo punto de partida : 148

ÍNDICE DE CITAS BÍBLICAS . . .. .. . . 169


ÍNDICE DE AUTORES MODERNOS 173
ÍNDICE DE PALABRAS HEBREO-ARAMEAS Y GRIEGAS...... 177 La colección -Studia Semítica Novi Testamentí- se publica con-
juntamente por Ediciones Encuentro y el Instituto Diocesano de
Filología Clásica y Oriental de la Archidiócesis de Madrid, creado por la
Fundación San Justino.

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superiores de humanidades desde una perspectiva cristiana. La
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