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Conocimiento y discernimiento del Satanás y los espíritus malignos

Teología Ortodoxa

Dimitri Panagópulos: Homilía 346

Como primer kerigma de esta noche permitidme decir una cosa que no se ha hablado antes en
este auditorio: Siempre hablamos para nosotros y nuestro Dios. En un grado esto está bien, pero
no estamos sólo nosotros dos, existe también alguien más. Si a este otro el hombre no lo conoce
muy bien, no tendrá éxito en su intento de conocerle. Existe también el enemigo; no estamos
solos nosotros y nuestro Dios, nosotros y nuestro Cristo, nosotros y nuestra Panayía, nosotros y
nuestros Santos, nosotros y nuestros prójimos. Existe también un enemigo común, al cual fue
señalado por Dios a los dos primeros seres humanos (Adán y Eva). Tan serio e importante era
este tema cuando concretamente le dijo a Adán: trabaja y vigila. Detrás de la palabra “vigila” existe
esta tercera persona que es el enemigo del hombre. El hombre, el cual trabaja en este mundo el
bien y no se vigila, se encontrará un día con que ha sido engañado.

Es un enemigo que hace sabotaje al hombre las veinticuatros horas, desde la noche hasta la
mañana y de la mañana hasta la noche. Desde el momento en que el hombre nace y toma
conciencia de su existencia, hasta el momento de su muerte, siempre le tendrá sobre su cabeza, a
su lado, haciéndole lavado de cerebro, poniéndole dudas y pensamientos compulsivos,
blasfemos, insultantes y engañosos. Si le fuera posible, hacerle polvo al hombre en un segundo.
Es este que se escucha con el nombre de Satanás, como diablo, la serpiente antigua etc. Y a pesar
de eso, tendría que conocerle tanto el hombre de manera que tomara sus medidas, sin embargo
no conoce muchas cosas y no sólo esto, sino que muchas veces con su actitud se alía con él y se
comporta como si fuera un amigo, como si fuera un gran filántropo (amigo del hombre).
¿Cuántos hombres mandan a su prójimo al diablo? ¿Cuántas madres mandan a sus hijos al
diablo, como si los mandaran a los brazos de Dios? ¿Cuántos hombres mandan al diablo a sus
animales, a sus herramientas y sus cosas? ¡Y así le desean bendiciendo que crezca su reinado y se
reduzca el reinado de la realeza increada de Dios! Porque, cuando mandas a uno al diablo, esto
no es lo que algunos llaman blasfemia, sino una “bendición”, le bendices y deseas al satanás que
crezca su reino con la persona que tu le mandas. Por consecuencia deseas que disminuya el
reinado de la Realeza increada de Cristo y así nos convertimos en anticristos con todo el
significado de la palabra, quizás por ignorancia. Muchos a esta bendición del diablo no la
confiesan a su guía confesor como un insulto, blasfemia y si alguna vez nuestro guía nos pregunta
que: ¿si acaso blasfema hijo mío?

– No padre, no blasfemo, alguna vez digo y mando al diablo persona o cosas.

Y el padre contesta: No es una cosa buena, córtala no la digas.

Esto no es una blasfemia, no blasfemas al satanás es una bendición, deseas al prójimo que se vaya
al Satanás y con esto blasfemas a Cristo y la Panayía, blasfemas a Dios, la Cruz y los santos y a él
no le blasfemas.

Esta pues la tercera persona, el hombre desgraciadamente no la conoce. Y si le conoce, se


santifica alguna vez y dice: fuera de aquí, lejos de nosotros. Pero qué trabajo hace, cómo actúa en
el hombre, qué puede y qué no puede, desde cuándo, etc., estas cosas quedan encubiertas. Para
la mayoría de la gente esto es filología, ya que son actos.

Como primer punto de partida esta noche, hablaremos sobre esta tercera persona, porque es
necesario que aprendamos ciertos detalles y así podremos prevenirnos. Los ejércitos contrarios
no se basan tanto en sus armas, como en su propaganda y en las personas que consiguen pasarles
ciertos secretos; intentan introducirse secretamente en el cuartel contrario, en los planes
estratégicos y en la organización de los otros, para así recoger y robar informaciones que les son
imprescindibles para actuar y luchar contra su enemigo. ¿Nosotros sabemos detalles del
enemigo? ¿Conocemos algo sobre la fuerza del enemigo? ¿Sabemos algo sobre sus movimientos?
¿Sabemos acaso sí existe enemigo? Desde luego muchos no aceptan que existe esta tercera
persona (cara) el Satanás, no lo aceptan como persona con cara y dicen que es una fuerza
negativa, el mal ético; nada de esto, estas cosas son mentiras.

Estos trabajos de esconder su existencia son obras del mismo Satanás. Es un gran tema y un gran
éxito del Satanás. Esto es lo que él consigue: esconder su existencia. Cuando nuestro enemigo
esconde su existencia, esconde el virus, el microbio y el parásito que devora nuestras entrañas
cada día y noche escondiendo su presencia. Es cierto, pues, que no tomaremos medidas, ni
medicamentos y no nos defenderemos contra todo esto. Por eso es necesario para el hombre que
lo sepa. Se trata de persona con maldad, con odio contra Dios, pero al no poder pervertir y
perjudicar a Dios, pervierte Su fortuna, es decir, perjudica a nosotros. Por eso debemos tener
cuidado y conocer sus movimientos. Él ataca y se defiende. Es una persona con defensa y
sabotaje tiene mucha cara y como tal lo afrontó nuestro Cristo. Nuestro Cristo no habló sobre un
mal ético, de algún tipo de fuerza o energía negativa, habló sobre una persona (cara, rostro).

Si leéis la epístola de San Pablo, allí donde escribe a sus compatriotas en el 2º capítulo a los
Hebreos, el cual constituye una parte de la lectura apostólica que leemos durante la santificación
del agua, dice junto con lo demás lo siguiente: como los hombres están hechos de carne, cuerpo y
sangre y el mismo Cristo similarmente participó de ellos, similarmente no exactamente, porque
Cristo no está hecho de voluntad de hombre y de sarx (cuerpo) con sangre, sino de Espíritu Santo
y la Virgen María. Él, dice, participó similarmente de estos. ¿Por qué? Para que con su muerte
anular al que tiene poder de la muerte; ¿y quién es éste, Señor? Pues es el Diablo. Lo presenta
como persona, no como una idea abstracta como dicen algunos. “Pues de la misma manera que
los hijos participan de la misma carne y sangre, también él participó de modo parecido, para
reducir a la impotencia mediante la muerte a aquel que tiene el imperio de la muerte, es decir, al
diablo, y libertar a todos aquellos que, por miedo a la muerte, estaban sometidos durante toda su
vida a la esclavitud” (Heb 2,14-15).

Además, ¿por qué ha venido Cristo al mundo? Para destruir las obras del Diablo; sí, éste es, el
cual desde los primeros pasos de la humanidad presentó sus falsos propósitos. Al primer ser
humano que consiguió aislar y atraer en sus redes y aguas fue la Eva y a través de Eva también a
Adán y después a la humanidad entera. Hoy tenemos los resultados de esta trampa de los
primeros en ser creados y como resultado de esto, la muerte de toda la humanidad. Viene el
hombre muerto (espiritualmente) con el llamado pecado original “en el pecado fui engendrado y
nacido por mi madre” dice el Salmo 50. Por eso exactamente le enterramos en el bautizo para
que resucite espiritualmente y viva la eternidad en el Cristo.
El tema, pues, es serio y me atrevo a decir tan serio como el tema sobre Cristo. Quizás sea muy
atrevido decir esto, pero quiero dar un énfasis especial al tema. Porque si el hombre no conoce la
persona del Satanás y el daño que hizo y sigue haciendo a la humanidad, no apreciará la obra de
Cristo. Creerá que Cristo ha venido en el mundo para hacer números de circo. Pero si el hombre
conoce la existencia de esta persona, entonces apreciará y dirá: ¡Cristo Dios mío, qué has hecho
para mí y oh Cristo mío que sigues haciendo todavía para mí, después de tantas veces que caigo
diariamente y Tú me sanas de esta manera! A pesar de esto el hombre no siente al Satanás como
enemigo y la prueba de esto es que no sentimos enemistad contra el pecado. Puede que por
temor evitemos el pecado y vamos a confesarnos. Pero el pecado no lo tenemos asco y como
enemigo, porque no tenemos como enemigo al padre del pecado, el Diablo. Si tuviéramos como
enemigo al Diablo tendríamos también como enemigo el pecado.

Quizás no nos hemos aprobado aún en los exámenes y no sabemos el perjuicio o daño que hacen
estas dos caras, rostros, estos dos asuntos, el Satanás y el pecado, por eso tenemos esta actitud,
actuamos y nos comportamos de esta manera. Pero bajo de estos pensamientos automáticamente
sube a los labios del hombre: bien, ¿pero desde cuándo está este Satanás? De lo que os he dicho
antes, está desde cuando Dios dijo a Adán “trabaja y vigila (estate en guardia)”. ¿De quién tenían
que tener cuidado y vigilarse, si en este caso sólo un matrimonio había allí? ¿Cuándo el hombre
tiene que vigilarse, cuando tiene que cerrar con llave para estar seguro? Pues cuando existe
enemigo, ladrones, alguien que nos puede hacer daño y en este caso, si sólo hay una pareja en el
mundo y nadie más tiene que existir alguien que puede hacerles daño. ¿Quién es este? Es el
llamado espíritu perverso, mal astuto y se llama espíritu malo de nombre Satanás, diablo. Existía
pues cuando nuestro Cristo (Logos de Dios) hizo a Adán y Eva, “de sus manos estamos hechos y
creados”, entonces existía ya el Satanás ¿Pero el Satanás quien lo creó? Se hizo Satanás él mismo,
no fue creado como Satanás; lo hemos leído alguna vez esto?, él endemonió, oscueció perdiendo
la luz increada, se autocreó como Satanás. Hemos leído alguna vez el capítulo de Judas Tadeo
que dice: que el Satanás abandonó su propio habitáculo por sí mismo.

Quiero pues, que sepáis que el Satanás antes era un ángel, el querubín mayor, el cual veía cara a
cara la doxa (gloria, luz increada) de Dios. Como libre que estaba, quiso no estar en su sitio,
donde fue colocado por el creador, sino poner su trono por encima del trono de Dios y en este
intento, en vez de encontrarse por encima, se encontró por debajo. ¡Es verdad, era un ángel, el
mayor Querubín más glorificado y desgraciadamente arrastró con él muchos más ángeles! Como
mariscal que era el Bezebul, esta antigua serpiente arrastró a muchos ángeles. Dice la tradición y
lo acepta indirectamente nuestra Iglesia y os diré dónde : durante el momento de la caída que
tuvo como jefe a Bezebul, intervino el Arcángel Miguel diciendo aquello que dice nuestra Iglesia
después del símbolo de fe, “stomen kalós, stomen metá fovu” (quedémonos bien quietos y firmes
con temor a Dios). Los que han caído, caídos están, pero el resto los retuvo y no cayeron. Y
nuestra Iglesia mediante el Espíritu Santo, este “stomen kalós stomen metá fobu” del Arcángel
Miguel lo ha colocado para que se diga detrás del Símbolo de Fe, después de la confesión de la fe
ortodoxa. El que “creo en un Dios, un Hijo que no se crea sino que nace del Padre y un Espíritu
Santo que procede del Padre” y el “creo en un Cristo nacido y no creado, en una siempre Virgen
Maria, en una Cruz, en la muerte de Cristo producida por los Hebreos, creo en la Resurrección,
en el Bautizo, que volverá en la Segunda Parusía-Presencia”, todos estos “creo”, y a continuación
dice nuestra Iglesia: Señores, en estas cosas que habéis confesado, quedaros quietos y firmes en el
temor de Dios, creed en todas estas cosas y tened cuidado y hacerlas. Este uso indirecto de estas
palabras del Arcángel Miguel, nos indican que nuestra Iglesia acepta que algo así sucedió ahí atrás
en aquellos tiempos.

Ahora bien, uno se pregunta, ¿es ahí o es más atrás aún? Está más atrás aún. Porque si aceptamos
que al hombre Dios le hizo último y le dio el mandamiento que vigile y esté atento, esto quiere
decir que la caída se había producido. Dios creó primero el mundo angélico, el espiritual del cual
se fragmentó este mal astuto batallón del Satanás, por las causas que antes os dije, después creó el
mundo material y finalmente creó el mundo mixto. Si habéis observado el Pantocrator arriba en
la cúpula de los Templos, tiene después del primer círculo los ángeles, primero los espíritus. Dice
Job en su capítulo 38 que cuando Dios creaba la tierra, las estrellas y la creación material, ángeles
le alababan; es decir, existía ya el mundo angélico, entre medio de mundo angélico y la creación
del mundo mixto, es decir, el hombre con espíritu y materia, allí sucedió la caída. Ahora pues, a
través de esto deduciremos los años del Satanás. Deben de ser aproximadamente 7.500 sus años.
Tenemos 5.508 años según el calendario hebraico, desde la creación de Adán hasta el Cristo y
tenemos ahora 2.000 años más, más o menos, llegando así a los 7.500. Ahora cuantos años atrás
es de Adán hasta de lo que dice Job que lo alababan ángeles, no lo sé cuantos fueron, pero 7.500
años seguro. Cuantos más de estos son 200, 300, 1000 no lo sé; Me preguntaréis ¿para qué os
interesa la edad del Satanás? ¿Qué significado tiene que hablemos de su edad? Puesto que
nosotros los nuestros los escondemos, llegamos hasta los 39 y nunca llegamos a los cuarenta.
¿Para qué hablar de los años del Satanás?

Esto tiene su finalidad. Porque muchos de nosotros no reconocemos su gran experiencia. No


tenemos que enfrentarnos queridos míos con una chiquilla que pasea con minifalda con un
cigarro o porro en la mano y se cree que lo sabe todo, no con un chaval de 14- 18 años, o con
algún joven que ha matado a Dios, lo ha enterrado y no ve más allá de lo que lleva en su ropa
interior y tiene el cerebro vacío ¡No señores! Estamos tratando con una persona mal astuta,
perversa, trapera y trilera de más de 7.500 años, nos enfrentamos a una cara, a un “ser personal”,
a un rostro “panurgo” (mal astuto, trillero), un energúmeno (el que se energiza por la oscura
energía) que lleva más de 7.500 años de experiencia metidos en su cabeza y que ha comido a
Papas, Patriarcas, Obispos, Sacerdotes y hasta Santos, no ha dejado nada, no tenemos que hacer
de un chaval o una joven de 15-18 años. Y creemos nosotros que podemos engañar a Satanás, si
Cristo no hace misericordia en fortalecer y vigilar nuestro nus (energía) y corazón (esencia), en
guardarnos de las malas artes, tretas y triquiñuelas del mal astuto, ¿va a ser posible que nosotros
podamos salir de esto y poder llegar al cielo y ver el Paraíso por nuestra cuenta? Ni con los
prismáticos, ni con la TV podremos ver el Paraíso nosotros. No podremos contemplar, ver y vivir
el Paraíso nosotros aquí ahora y después de la muerte, si no pensamos que nos las tenemos con
un enemigo tan astuto y perverso y a la vez debemos de trabajar la sanación y salvación de nuestra
psique (alma, naturaleza espiritual) dentro de la Iglesia, la cual le disuelve todos sus planes y
directrices. Porque mediante los misterios y el clero ortodoxo no se hace otra cosa que la
destrucción, disolución de toda esta mala astucia, decoración y maquinación del Satanás y se
destruye. Por esto el Satanás ataca siempre contra el clero ortodoxo. 20’ Si veis y escucháis
acusaciones contra sacerdotes, sabed que algo pasa ahí, se están destruyendo los intereses del
Satanás. Los únicos que tienen autoridad y pueden contra el Satanás y generalmente contra todas
sus maquinaciones y planes contra el hombre, es sólo el clero ortodoxo ningún otro. Habéis oído
que se acuse alguno otro… a nadie; todo lo torcido lo hacen los ortodoxos. ¿Por qué? Porque
sólo ellos tienen el poder de pisar sobre serpientes, escorpiones y sobre cualquier potencia del
enemigo.

Sí. No nos engañemos, si quisiésemos avanzar, yendo con cuidado veríamos las huellas del
Satanás y aprenderíamos dónde está la verdad sobre él, porque él nos ayuda a ver dónde está la
verdad. 21’ Ir a una iglesia ortodoxa, veréis que desde la entrada donde se compran las velas hasta
el altar la cosa está hirviendo, discusiones largas, conversaciones inútiles, etc.; iros a cualquier otra
llamada iglesia, silencio mortal y uno dirá: ¿dónde estoy, en el paraíso me encuentro? Sólo en
nuestra Iglesia oiréis ruidos y conversaciones, cosas extrañas solo se hacen dentro de la Iglesia
Ortodoxa, ¿por qué? Porque es la Iglesia de Dios, y por esto todos los batallones del Satanás
están en las Iglesias Ortodoxas. Esto el hombre no lo sabe y muchos no van a la Iglesia porque
dicen que se habla mucho o no hay tranquilidad, silencio y no puedo tranquilizarme y orar.
¿Entonces dónde vas a ir? Aquí está el Espíritu Santo, aquí está la energía increada de la Jaris
(Gracia) y por esto está también el Satanás aquí; sino hubiera Jaris, no haría falta que estuviera
vigilando el Satanás ¿qué vigilaría? 22’
Una vez iba un yérontas (anciano, experimentado en la fe, guía espiritual) para un asunto urgente
de su skite a la ciudad con su discípulo y pasando vieron un diablo encima del techo de una
Iglesia, sentado y despreocupado. Avanzando más abajo encontraron una choza y vieron un
batallón de demonios; al joven discípulo le pareció curioso y le dice al yérontas: ¿Has visto algo?
– El qué. Viste en la Iglesia del pueblo que hemos pasado un demonio encima del techo? –Sí, lo
vi. Ves aquí la cantidad de demonios que hay?- Sí, también los veo. Y como es eso? Allí en la
Iglesia todas las personas que han ido no oran ninguna de ellas y sólo un demonio los vigila a
todos. Aquí, en cambio, hay un matrimonio que ora mucho y por eso se han reunido todos los
satanes aquí a su alrededor. 23’ Por esto eso nos tiene que dar fe.

Dice uno: el niño llora, nos molesta y hay que echarlo fuera; en serio? Pero si lo sacamos fuera,
perderemos la madre también la cordera. ¿En serio? Cuando vas en el bus o metro hay ruidos y
la conversación que tienes con otro criticando a los demás etc., no te molesta, no escuchas
ninguno de estos ruidos; en cambio aquí en la Iglesia sí que los escuchas. ¿Quién es este que te
hace escuchar ahora todos estos ruidos? Es el otro, el mal astuto, para sacarte fuera. ¿Sabes tú
que el Satanás va y le pincha al niño para que llore? ¿Lo sabes o no lo sabes? Me ocurrió esta
cosa en la Iglesia de Santa Filothea en Atenas: estaba yo hablando desde el atril y delante del altar
fue una señora para coger sitio para que su bebé comulgara; el bebé empezó a chillar y llorar y a
crear un estado de histeria. Saltó una voz que dijo “sacad al niño fuera de la Iglesia”, entonces yo
dije, si la señora sale de la Iglesia, yo bajo del atril y salgo con ella, y entonces la pena será sobre
vosotros. Se quedaron todos quietos callados y estupefacientes. Sabéis, les digo, que ahora el
Satanás está pinchando al niño para llorar y así sacar a la madre fuera y no esté aquí? Lo sabéis o
no lo sabéis esto, o pensáis y creéis que nosotros que estamos aquí somos santos y no está el
satanás? Entonces dije: ”En nombre de Jesús Cristo, el Satanás que deje al niño!” ¡El niño dejó de
llorar! Les pareció extraño; no hizo falta hacer otro kerigma, ni seguir hablando.

Pero nosotros no teniendo en cuenta esta tercera persona, ni lo que hace a tal sacerdote en su
interior, o a estos niños, o al mismo o a algunos ahí abajo durante la Divina Liturgia, o a veces
estamos contando el dinero, etc.,… o lo que le pone en la cabeza al servidor de la Iglesia. Le mete
en su cabeza que su trabajo es ayudar el templo de San Jorge y no las psiques del laós (pueblo)
por ejemplo, o a la de San Demetrio, o de San Constantino, como si estos templos tuvieran
alguna necesidad económica y no las psiques de la gente. Esto debe de conocerlo el hombre, qué
pensamientos le pone el mal astuto al salmista, al predicador, al sacerdote, a los acólitos, a veces
los que cantan o psalmodean comiendo chicle etc…
Todo esto lo has de tener en cuenta y lo tendrás en cuenta cuando sabes que existe la llamada
tercera persona. Si esta persona no la tiene en cuenta, sepas que te perderás y siempre te estarás
autoengañando diciendo que estuve en una Iglesia papista o protestante y ellos ahí oran de
verdad. Pero ¿a dónde oran, a quién oran? ¿A aquél que les tiene en el bolsillo con la herejía?
Pues a él oran.

Tomaos este tema muy en serio. Vas a tomar la divina comunión y no te deja tomarla en paz. Ves
una abuela sentada tranquilamente durante 3 horas y justo a la hora de comulgar se impacienta y
ni siquiera cede el sitio a una madre que tiene el niño en brazos para comulgar, o ves a otros
jóvenes se empujan, etc. ¿Quién les ha soplado, quién les ha pinchado? Están como si estuviesen
andando en pinchos. ¿Quién les ha soplado? Pues, éste que sopla con su propio viento, por esto
no pueden estar tranquilos ni serenos. Por eso nuestra Iglesia dice: delante de tus puertas me
puse con las manos alzadas y de los malos loyismí (pensamientos, reflexiones) no me he liberado.
Si estoy listo para tomar a mi Dios, el que me perdona y me pacifica, mi Salvador y Redentor, y
parece que esté sentado en carbón. ¿Quién es este que me pone sentado en un carbón ardiendo?
Es el otro, el que hemos dicho, al cual no le tienes en cuenta, y no te preparas con vigilancia,
oración, paciencia, tolerancia etc., para vencerlo y así facilitar las cosas de los demás que están allí.

Son cosas, queridos míos, indispensables para que las conozcamos. Cuando el hombre no
conoce estas cosas fácilmente cae en las manos de él y busca fuera las responsabilidades y los
culpables. Si los hombres conocieran al Satanás, ¿guardarían enemistad contra sus enemigos?
Uno te ha robado te ha perjudicado mucho y está muy claro; ¿cómo lo hace esto? Es porque el
Diablo le ha puesto las gafas, le han gustado y se ha dejado ponérselas, pero no deja de ser
víctima del Diablo y en vez de orar para que sea liberado del diablo, para salvarme yo y él
también, yo pido la catástrofe de esta persona. ¿Si el hombre pues conociera, vería como
enemigo al hombre o al Diablo que se apodera del hombre? Por supuesto que vería como
enemigo al Diablo no al hombre y diría: Cristo mío, libérale y cuando Cristo le liberara y se va el
Satanás de su interior, entonces vendrá esta persona a caer a tus pies y te pedirá perdón, me he
equivocado, te dirá, no sé cómo me sentía, pero es culpa mía, toma mi cabeza si quieres.
Entonces no tendríamos enemigos humanos, sino que tendríamos víctimas demonios. Cuando el
llamado enemigo humano cae en manos de nuestro enemigo común, al Satanás,
automáticamente se convierte en benefactor nuestro. Porque si no tenemos enemigos no nos será
posible poder ver y lograr la Realeza increada de los Cielos. En base a los enemigos, veremos la
Realeza de los Cielos, si toleramos, alejando la ira y oramos por ellos.
El Isaías pues, viendo mediante el Espíritu Santo generalmente el pensamiento del Satanás y esta
caída, escribe en su capítulo XIV: “como has caído desde el cielo Lucífero, hijo mayor del alba.”
¿Quién es este? Es el Lucero del alba, la estrella mayor y has sido destruido sobre la tierra, tú que
pisoteas las naciones, tú que decías a tu corazón quiero subir al trono, quiero elevar mi trono por
encima de las estrellas de Dios. Pero ha caído y se ha perdido. De modo que nos tenemos que
afrentar con una persona mayor de edad. Eso lo sabemos de nosotros mismos, que cuanto más
pasan los años tanto más experimentados nos hacemos. Estamos en condición de hablar más
positivamente de nuestra experiencia a los más jóvenes de nosotros, por eso en el antiguo
testamento se nos sugiere que preguntemos a nuestros ancianos padres, a los que están antes de
nosotros y tienen alguna experiencia, de modo que no caigamos en las trampas. Aquellos que
hacen solamente lo suyo son los que caen en las trampas. Todos los hombres tenemos necesidad
de consejo y ay de aquel que no pide consejo a nadie. “El único que no necesita consejo es Dios”,
dice San Máximo el Confesor.

Otra cosa que el hombre tiene que conocer sobre esta tercera persona y su enemigo fijo es: ¿qué
puede y qué no puede hacer el diablo, además, está presente en todo lugar o no? ¿Cómo es este
tema, ya que es espíritu? Quiero pues, que sepan que no está en presente todo. Está en el lugar y
al tiempo. La omnipresencia sólo pertenece a la Santa Trinidad, al Padre, al Hijo y al Espíritu
Santo. Tampoco nuestra Panayía es omnipresente, ni los Santos ni los ángeles y por extensión
tampoco los demonios están presentes en todo (o omnipresentes).

Otro pensamiento que nace de este es el siguiente: Entonces si como dicen, no son
omnipresentes y están en lugar y tiempo, ¿cómo es que el día de la celebración de una festividad?
por ejemplo, de San Demetrio ayer, cuántos han ido a una Iglesia dedicada San Demetrio de las
muchas que hay por todo el mundo rogando al Santo que interceda por ellos. Tendrán razón
entonces los protestantes que dicen ¿finalmente a quién irá San Demetrio, le llaman a Atenas, a
América, Australia, Europa etc., si lo llaman de todo el mundo? ¿Por fin donde irá san
Demetrio? No tenéis vergüenza. ¿Por qué no vais directo a contarlo a Cristo que es
omnipresente? Este pensamiento se hace realidad en algunos, porque son personas que bajan las
cosas a la lógica y no conocen como tienen estos temas. Para que uno no se escandalice, porque
sé por experiencia propia que el Satanás vendrá a soltar este pensamiento venenoso, quiero desde
el principio estropearle esta red y a través nuestro para todo el laós (pueblo) como dice nuestra
Iglesia. Porque viene, se ofrece y os dice a este tipo de pensamientos supuestamente lógicos.

Este fue un tema principal entre otros que se ocupó la Iglesia desde los primeros años. Una vez
preguntaron a San Atanasio el Grande en relación con este tema, a este “león” de la ortodoxia. Le
dijeron: ¿cómo podemos invocar a una persona que es santa si no tiene omnipresencia, cómo
puede a la vez llegar en tantos lugares y personas, puesto que estará sólo en un lugar? ¿Saben lo
que contestó? Así es; sí, la Panayía o san Jorge, San Nicolás, etc. están en una sola parte. Pero
todos los demás casos en que invocan al santo o la Madre de Dios, el Señor manda un ángel a los
pies de aquel que implora. Así se satisfacen todos aquellos que tienen necesidad y a la vez piden o
reciben si es necesario. ¿Entendéis? No os engañe, pues, el Satanás. Si leéis la vida de San
Nicolás, veréis esto que os digo llevado a la práctica. Una vez San Nicolás había ido ayudar a unos
que se estaban ahogando, pero a la vez otros estaban a punto de ser fusilados injustamente;
estaban en la cárcel ya amaneciendo y los llamaron para fusilarlos, y ellos invocaban a San
Nicolás, pero él ni vino ni lo vieron ni los escuchó, porque San Nicolás no recibía el telegrama, la
oración no llegaba a Él. No sé si conocéis el modo en que las oraciones llegan a los santos. Cristo
les dice: vete rápido a ayudar a los hombres que te están invocando en las cárceles, san Nicolás no
lo sabía esto. Os lo haré más simple, tengo un teléfono aquí y al otro lado de la mesa otro y
quiero llamar al del a lado, ¿cómo llamaré? Mediante el centro, la centralita. El centro me unirá
con los dos teléfonos, uno al lado de otro, pero mi llamada irá al centro y el centro me unirá con
el teléfono de al lado y hablaré, entonces el centro en este caso es el Cristo. Él es el omnipresente
y la plenitud de todo. Él conecta, aprieta las teclas y avisa. Cristo regula todas las cosas. 35’ No os
escandalicéis pues, los buenos espíritus, menos la Santa Trinidad, no son omnipresentes. El
Satanás no es omnipresente. Si quiere molestar a mí, en este mismo momento no puede molestar
a la vez a mi mujer que ahora está en casa. Si la quiere molestar tiene que mandar a otro, o
marcharse él mismo y dejarme a mí e ir a molestar a otro. En el momento que me molesta a mí
no puede molestaros a vosotros y viceversa. Está en lugar y en tiempo. Si alguna vez por
casualidad os habla sobre cosas que están pasando lejos, es que hay un intermediario que viene y
se lo cuenta.

Les contaré un acontecimiento. Una hermana muy dolida tenía un hermano endemoniado y lo
llevó a San Yerásimos en la Isla Kefalinia. Les dieron una celda, se quedó con él una semana y
cada día lo llevaba a la Iglesia forzando, rogando al Santo que su hermano se liberara de este
espíritu maligno. Pasaron dos cosas: la primera está fuera del tema, pero os interesa y el otro es
del tema. 1) La hermana quería poner a su hermano que orara, pero él no lo hacía; ella le decía:
Jorge hermano mío mío, di Santo es Dios, por favor; y él lo decía. Ahora di Santo Fuerte, y él lo
decía. Ahora di Santo Inmortal, y también lo decía. Ahora di “eleison nos” (ten misericordia o
compasión de nosotros), nada de eleison no lo decía. Reconocía que el Dios es Santo, Fuerte,
Inmortal, etc., pero no misericordioso. 37’ El Satanás no puede hacer la metania (introspección,
arrepentimiento y confesión) y arrepentirse, es a-metanoizado in-arrepentido, por esto, aquellos
que están en manos del Satanás están ametanoizados, in-arrepentidos. No os extrañe, no les
llaméis tontos, están bajo los efectos del Satanás. 2) El otro tema es el siguiente: secretamente la
hermana del endemoniado, dijo a una conocida que estaba allí: ves y haz un café y le echas en el
café una cucharadita de agua bendita que tengo en mi bolso. En el momento que hacía el café,
veinte celdas más abajo, el endemoniado grita en voz alta advirtiéndola: eso (refiriéndose al agua
bendita) no lo metas dentro de ninguna manera no beberé el café con esto dentro. ¿Quién se lo
dijo? Se lo dijo el otro demonio; son socios, son muchos los que trabajan juntos avisan y se
intercomunican. 38’

En monasterio Gran Lavra de Athos, hace un par de años, un monje cuando recibió misericordia
por San Gregorio Palamás, se encargó de reconstruir una pequeña ermita que estaba en la zona
del monasterio en una roca por agradecimiento al Santo. Los demonios le tiraron piedras muchas
veces y le destruyeron las paredes. Son cosas actuales las que os cuento. Al final consiguió
delimitarlos, con su oración, santificaciones y Divinas Liturgias. Una tarde fue a hacer vísperas y
se disponía a poner el último icono cuando vio regimientos de demonios dispuestos a destruirle.
Entonces el monje exclamó: ¡así que San Gregorio va a dejar que me maten estos! Y en aquel
momento se escucho un silbido y un pequeño diablillo estaba más allá encima de una roca y
empezó a avisar al resto: que viene, que viene! Desaparecieron volando como los pájaros. Venía
San Gregorio y el diablillo vigilaba.

“No admiréis esto” como dice nuestro Señor. No admiréis tampoco a estos que van a los
médium para hablar con su padre o madre que están muertos; es idiotez, chaladura; he hablado
te dicen. ¿Con quién han hablado? ¡Con el Satanás han hablado!!! No con la psique o el espíritu
de su padre o madre. 40’ Ay si se pudieran marchar de ahí donde los tiene Dios; entonces,
¿quién se quedaría en el infierno? ¿Quién saldría del paraíso para venir hablar y contestar a los
médium de Atenas o de Barcelona, quién? Pero estas cosas no las conocemos y así el satanás nos
criba, atornilla y hace lo que quiere con nosotros, nos tiene en sus manos éste mal astuto, trilero y
trapero. Deberíamos sentir odio y no sólo no sentimos nada sino que colaboramos con él. Todo
lo que nos echa lo recibimos con las manos abiertas. Habéis visto lo que hacen las santas. Todas
guardan una cruz en la mano y ¿qué creéis que dicen? Prefiero que me crucifiques y no hacer
esto que me estás sugiriendo, yo no lo hago esto que intentas engañarme; le amenazan con la
cruz. ¿Habéis visto los iconos bizantinos qué nos enseñan? Prefiero que me crucifiques y morir
antes de hacer lo que tú me dices, yo no lo hago. Esta es la confesión verdadera. Pero nosotros
no hemos llegado a oponernos y llegar hasta el punto de poner nuestra sangre, como dice el
Apóstol Pablo.
En el Apocalipsis leemos que dice el Espíritu Santo a Juan: “Fue arrojado el dragón grande, la
antigua serpiente, que se llama Diablo y Satanás, el seductor del mundo que extravía a toda la
tierra habitada y fue precipitado en la tierra y sus ángeles fueron precipitados con él” (Apoc.
12,9). Es donde cayó el Gran Ángel y toda la cola después con él y en la cual el Arcángel Miguel
dijo: permanezcamos bien firmes, aguantemos con temor a Dios 42’.

Debería también el hombre conocer otras operaciones y acciones. Cuando el hombre no está
bautizado, la Jaris (energía increada Gracia) del Espíritu Santo está fuera del corazón del hombre
y el Satanás está dentro. Cuando el hombre se bautiza, la Jaris está en el interior y el Satanás está
por fuera. Mientras el hombre está sin bautizar tiene el demonio en su interior, es habitáculo del
Satanás. Si queréis certificar esto con base y conocimiento de nuestra Iglesia, iros cerca de un
sacerdote que está bautizando, escuchad qué lee, qué exorcismos hace, qué y dónde manda al
diablo, hasta dentro del agua pide que se vaya y del corazón del niño. Entonces comprenderéis de
qué se trata, o coged el libro de bendiciones cuando estéis solos tranquilamente, sentaos a leerlo
para comprender de qué se trata. Y aún si queréis, mirad la hagiografía bizantina del bautismo,
cuando Cristo, entra en el agua y Juan pone su bendita mano en Su cabeza, los dragones salen de
dentro del agua. Porque existen demonios que están en el agua, en las entrañas de la tierra, en el
viento y en todas partes. Son espíritus, no se calientan, ni se cansan, ni se asfixian.

Por otro lado, la velocidad que tienen los demonios al ser espíritus es como el espíritu del
hombre. Si vosotros podéis en fracciones de segundo ir a los 4 puntos cardinales del mundo, en
Italia, América, India etc. en un instante, esta es la velocidad del espíritu y en el momento que
ahora un demonio está aquí mismo quemándote, salta y llega a Atenas, Australia, América etc.,
en cualquier parte. Esta es su velocidad, no se trata de hombre que tiene que moverse, abrir
puertas con llaves, ventanas etc. no se trata de este tipo de velocidad. Por eso veis un
endemoniado puede estar hablando bien, humildemente, y en seguida lo ves que cambia como si
le hubiera descargado un carga eléctrica, llegó el demonio, cambia la escena y empiezan las otras
cosas. Todo esto el hombre tiene que conocerlo.

45’ Lo que voy a deciros ahora es de San Macario el Egipcio. “El hombre antes de bautizarse
tiene anidado en su corazón el demonio y por encima actúa la Jaris (energía increada Gracia),
cuando se bautiza las cosas se cambian. Anida en el corazón la Jaris y por fuera el demonio. Nos
han dado la Jaris en el bautizo con la confesión de nuestros padres piadosos, con la confesión de
nuestros padrinos, porque entonces hemos confesado que destituimos al Satanás y nos adherimos
a Cristo. Pero cuando crecemos, las cosas las cambiamos. No queremos saber nada de Cristo ni
de la Iglesia y nos adherimos a éste que tiene patas de cabra, el Satanás, que nos lo permite todo y
expulsamos la Jaris que es la única que no le pesa ni perjudica al hombre y se retira tal y como
viene cuando el hombre quiere, así se va cuando el hombre no quiere. Es cierto que queda una
chispa en el interior del hombre cubierta por cenizas. Pero hace falta metania y confesión para
limpiar la ceniza y las suciedades y volver a encontrar esta chispa por el Espíritu Santo para que
sea soplada y reanimada esta chispa y se haga en fuego.

Me acuerdo una vez que me encontraba en un pueblo montañoso en el Peloponeso durante la


época de la ocupación Alemana (1948) y yo fui hospedado en una casa, la cual era muy pobre,
contemplé entonces una forma más de economía; por la noche la yaya o abuela puso el fuego en
la chimenea en una esquina y la tapó con ceniza. 47’ Veo por la mañana que la abuela se fue y
limpió la ceniza y encontró unos carbones ardientes, fue y echó un poco de leña fina, sopló
encima y se encendió el fuego, ¿porqué hizo esto? Para ahorrar una cerilla; así exactamente
ocurre, aquellos pecados que se amontonan encima de este carbón, el cual enciende el Cristo en
el bautizo en cada hombre, y cuando el hombre se arrepiente y se confiesa, se van, sale todo esto
y queda solo el carbón el cual con el soplo del Espíritu Santo se reaviva y otra vez el hombre se
fortalece y se vuelve candente por el fuego y no puede molestarle el Satanás. El Satanás quiere al
hombre que no esté candente. Quiere que esté congelado, tal como ocurre en nuestra Iglesia,
donde la mayor parte estamos congelados por el Satanás, y muchas veces desde el mismo clero
hasta el salmista, los servidores, etc. Porque no venimos a la Divina Efjaristía y Liturgia a tomar la
comunión, conectar con el fuego de la Deidad y hacernos candentes, de manera que no pueda el
Satanás meternos mano; no podemos hacer esto, no tomamos la comunión y muchos vamos solo
para el antidoron (el pan que se ofrece contra regalo o bendición). Otros hemos tomado el
desayuno y esperamos para llevar el antidoron para el otro día. Por consecuencia, este hombre
está congelado, es como los cubitos de hielo que guardamos en la nevera, todas estas cosas no
sirven para nada. Cuando el hombre lucha y viene con la ayuda de Dios al Misterio, 49’ sin
merecerlo claro está, entonces se vuelve candente y se convierte en uno con el Cristo. Ponéis la
plancha en el enchufe y se hace candente, quema y entonces planchamos, hacemos nuestro
trabajo. Cuando la quitas del enchufe y no la usas, van las cucarachas y hacen nidos. Cuando la
tienes en enchufe no va ni la cucaracha, ni chinches ni nada de nada; este es el cristiano. El
Satanás quiere que el hombre vaya a la Iglesia, no tiene miedo a estos que van a la Iglesia no le
importa. Lo que le molesta al satanás es que el cristiano ortodoxo llegue como se debe
merecidamente al Misterio, sin metania y confesión. Cuando el Satanás fue preguntado por San
Juan el Vostrinós que es lo que más te da miedo de los cristianos, contestó: temo de ellos un
agua, una sangre y una madera, aparte de eso no temo nada más; es decir, tiene miedo al Bautizo,
la Sangre de el Cristo y la Divina Cruz. Pero estas cosas nosotros no las conocemos, ni siquiera
queremos aprenderlas. Por eso el Satanás nos encuentra congelados, nos mete mano y nos
devora.

Sobre esto podría añadir una cosa más. Un rico loco sin hijos, pero con perros, tenía un cocinero
especial para los diez perros y les cocinaba en recipientes especiales, con una cuchara grande
echaba ahí la delicias para los perros, y los perros por el olfato no se acercaban a la caldera
grande donde cocinaban, y les echaba la comida caliente con la cuchara pero ellos olían y se iban
corriendo, daban la vuelta todos alrededor y se esperaban que se enfriara, ninguno ponía la
lengua porque quemaba. Cuando se enfriaba iban los perros y la comían. Este es el cristiano, si
participa del Misterio de la Efjaristía a menudo, mientras esté caliente saca fuegos como el león
de su boca por la santa comunión o efjaristía. 51’ Pero nosotros ¿cómo vamos a ir
continuamente, si antes no hacemos el Misterio de la metania y confesión, ni el ayuno y en la
moda somos los primeros? Robamos, mentimos, hacemos maquinaciones, entonces cómo vamos
a venir al Misterio, y por consecuencia estamos fríos y devorados por el Satanás. Son cosas que el
hombre debe tener mucho cuidado.

Escuchad también ahora algunas opiniones de algunos hombres santos; por ejemplo, una opinión
de San Basilio el Grande: mal astuto el diablo y creador de todo tipo de maldad. Tal como
cuando tienes el espíritu bueno en abundancia estás feliz y alegre, así de la misma manera tendrás
en abundancia la desgracia, nada te alegrará, nada te hará satisfacer y serás un miserable si tienes
relación con el mezquino espíritu del satanás. San Máximo el Confesor dice otra cosa muy
horrorosa: lugar santo y templo de Dios es el nus (el espíritu humano, no divino, como energía y
el corazón como esencia, de la naturaleza psique, alma, ánima) o habitáculo del Espíritu Santo es
el nus del hombre, donde los demonios, por los apasionados malos loyismí pensamientos, ideas,
reflexiones, idea e imaginaciones devastando la psique, sostienen el ídolo del pecado, ahí dentro
en el nus, en este templo de Dios, tira y arroja candentes loyismí (pensamientos, imaginaciones y
reflexiones); flechas candentes del Satanás les llama a estos loyismí el Apóstol Pablo, que arroja,
contamina e infectan al nus hasta que empieza a detenerlo poco a poco y en el nus del hombre se
quede el diablo. Por esto hace falta lucha, el hombre está llamado a luchar. El nus del hombre es
una parcela que no tiene vallas o cercas, y el Satanás arroja como aquellas personas que arrojan
las basuras desde la ventana de su casa. Así tiene que hacer el hombre, tiene que arrojar
estos loyismí del Satanás fuera, y no aceptar que se queden dentro, si ve un loyismós que viene
por un lado o por el otro, desde el principio, con la cabeza inclinada mirando el loyismós que ha
arrojado el Satanás, no lo dejes entrar, no le permitas a él que te arroje los loyismí, no permitas
que escriba él sobre ti, nada aceptes de él, porque él te tragará, te los pone, te los pone, te los
pone…hasta que te depone, te agota y te engancha.
Así tienen más o menos las cosas hasta aquí, próximamente traduciremos la siguiente homilía que
trata de lo mismo, sobre el discernimiento y conocimiento de los malos espíritus del Satanás.

Dimitri Panagópulos: Homilía 346

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