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UNIVERSIDAD NACIONAL FEDERICO VILLAREAL

FACULTAD DE MEDICINA HUMANA “HIPOLITO UNANUE”

ESCUELA PROFESIONAL DE MEDICINA HUMANA

SECCION DE PREGRADO

PROYECTO DE INVESETIGACION: BIOQUIMICA Y NUTRICION


DIABETES INFANTIL

ASESOR: ZALDIVAR, MIGUEL


AUTORES: CAMONES ASTOCONDOR, DIEGO
CUYAN ATO, KEYLY

LIMA, PERU
2018
INDICE:
I.INTRODUCCION…………………………………..……...…..... Pág. 3

II.OBEJTIVO GENEREAL Y ESPECÍFICOS…………….……. Pág. 5


III.CAPITULO I:
Historia de la diabetes…………………………………...………. Pág. 6
IV. CAPITULO II:
Diabetes Infantil…………………………………………………… Pág. 7
V. CAPITULO III:
Sintomas…………………………………………………………... Pág. 8
VI. CAPITULO iv:
Causas………………………………………………..………….. Pág. 10
VII. CAPITULO V:
Diagnostico…………………………………………………..…... Pág. 11
VIII. CAPITULO VI:
Bioquimica de la diabetes infantil……………………………... Pág. 13
IX. CAPITULO VII:
Prevencion………………………………………………..……… Pág. 16
X. CAPITULO VIII:
Control Metabolico………………………………………..…… Pág. 18
XI. CAPITULO IX:
Tratamiento……………………………………………….……. Pág. 19
CONCLUSIONES……………………………………………... Pág. 22
BIBLIOGRAFIA………………………………………………... Pág. 23
PAGINAS CONSULTADAS EN INTERNET…………………pág. 23
Introducción:
La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica originada por un déficit
absoluto o relativo de insulina que impide a las células utilizar correctamente la
glucosa. En función del origen fisiopatológico del defecto y de si afecta a la
secreción pancreática de insulina, a su acción a nivel periférico o a ambas,
podemos distinguir diferentes tipos de diabetes. En los últimos años la
variación en los hábitos de vida ha ocasionado un cambio en los patrones
clásicos de aparición de la enfermedad, diagnosticándose diabetes tipo 2 cada
vez en pacientes de edad más joven. Por ello, actualmente es necesaria una
evaluación completa de todas las características clínico-analíticas del paciente
para un diagnóstico inequívoco.
La diabetes tipo I y II; es la condición donde el páncreas no produce insulina,
una hormona que el cuerpo necesita para mantener los niveles de azúcar de
glucosa en la sangre. Después de comer alimentos tiene hidratos de carbono,
los productos químicos en el intestino delgado los descomponen en moléculas
de azúcar simple llamadas glucosa, luego las células que recubren el intestino
delgado absorben la glucosa, la cual pasa al torrente sanguíneo.
IMPORTANCIA EN LA POBLACION:
Aunque la prediabetes --glicemia en 110 mg/dl, según la Asociación Americana
de Diabetes (ADA)-- no ocasiona ningún síntoma, su diagnóstico es cada día
más importante debido a que es el paso inicial de la diabetes y a que en esta
etapa ya se evidencia la presencia de lesión del corazón y el sistema
circulatorio.
Los principales métodos para la determinación de la prediabetes continúan
siendo la glicemia pre prandial con ayuno durante la noche y la dosificación de
la glicemia pre prandial comparada con la pos prandial después de la ingesta
de una carga de azúcar. Una vez que el médico realiza el diagnóstico de
prediabetes debe tomar medidas para evitar que la condición se empeore,
específicamente con dieta y ejercicio.
La recomendación médica es esencial para la prevención de diabetes y
las enfermedades que derivan de ella.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la diabetes en


niños aumenta rápidamente, por lo que es urgente encontrar las medidas
necesarias que reviertan este proceso, pero, ¿qué es la diabetes infantil?

Antes se llamaba diabetes infantil pero su nombre tuvo que modificarse cuando
aparecieron otros tipos de esta enfermedad en niños. El nombre correcto
actualmente es: Diabetes tipo 1.
Normalmente el sistema de defensa del cuerpo ataca a bacterias y virus pero
en la diabetes tipo 1 destruye la parte que fabrica insulina del páncreas.
Generalmente se presenta en niños que tienen alrededor de nueve años. Su
aparición es repentina, es decir, no se puede predecir ni prevenir.
En el caso de los niños se desconocen las causas de la diabetes tipo 1, pero se
estima que alteraciones genéticas son las que provocan que el sistema
inmunológico confunda al páncreas con un virus.
La diabetes tipo 2 en los niños es una enfermedad crónica que afecta la forma
en la que el organismo procesa el azúcar (glucosa). Es importante controlar la
diabetes del niño dado que sus consecuencias a largo plazo pueden ser
incapacitantes o incluso poner en riesgo la vida.

La diabetes tipo 2 se asocia, con mayor frecuencia, a los adultos. De hecho,


solía llamarse «diabetes de la adultez». No obstante, hay cada vez más casos
de diabetes tipo 2 en niños, impulsada principalmente por la epidemia de
obesidad.

El objetivo de la presente investigación es generar conciencia en la población


peruana para así prevenir la diabetes infantil, ya que hoy en día el porcentaje
es alarmante y muy elevado.
Objetivo general:

Determinar los principales factores desencadenantes de la diabetes infantil.

Objetivos específicos:

 Determinar si la falta de información es uno de loos principales factores


desencvadenates de la diabetes infantil
 Determinar si el factor genético es un influyente principal para el
desarrollo de esta enfermedad
 Determinar si la ingesta excesiva de azucares es uno de los factores
principales para el desarrollo de la diabetes infantil.

Para respaldar nuestra investigación nos valimos del uso de distintas fuente:
revistas virtuales, libros pediátricos y fuentes del internet.

El objetivo de la presente investigación es generar conciencia en la población


peruana para así prevenir la diabetes infantil, ya que hoy en día el porcentaje
es alarmante y muy elevado.
 Capítulo 1: historia de la diabetes

La primera referencia por escrito corresponde al papiro encontrado por el


arqueólogo y novelista alemán George Ebers en 1873, cerca de las ruinas de
Luxor, fechado hacia el 1.553 antes de la era Cristiana. Este papiro se
conserva hoy en día en la biblioteca de la Universidad de Leipzig (Alemania).
Atribuido a un eminente médico sacerdote del templo de Inmhotep, en él se
relata la existencia de enfermos que adelgazan, tienen hambre continuamente,
que orinan en abundancia y se sienten atormentados por una enorme sed;
aconseja un tratamiento a base de grasa de ternera, cerveza, hojas de menta y
sangre de hipopótamo; como sacerdote, ofrendas y sacrificios a los dioses.
Diez siglos después, en las culturas orientales, mucho más avanzadas que las
europeas, se encuentra en la India otra referencia, en el libro de Ayur Veda
Susruta (Veda: ciencia) se describe una extraña enfermedad, propia de las
personas pudientes, obesos, que comen mucho dulce y arroz y cuya
característica más peculiar consiste en tener la orina pegajosa, con sabor a
miel y que atrae fuertemente a las hormigas, por lo que la llamaron
“madhumeha” (orina de miel). De esta manera Susruta, el padre de la medicina
hindú describió la diabetes mellitus, denominándola “enfermedad de los ricos”,
llegando incluso a diferenciar una diabetes que se daba en los jóvenes que
conducía a la muerte y otra que se daba en personas de una cierta edad.
También explica que esta enfermedad habitualmente afectaba a varios
miembros dentro de una misma familia.
Por aquel entonces, también los médicos chinos habían observado la
circunstancia de la orina dulce (atraía a moscas y hormigas) en pacientes que,
irremediablemente, morían, al desconocer aún el tratamiento que hubiera
podido aliviarles.
El momento más determinante y recordado de la historia de la diabetes se sitúa
en el año 1921, cuando los canadienses Frederick G. Bantin y Charles
H. Best tuvieron la idea de ligar el conducto excretor pancreático de un mono,
provocando la auto digestión de la glándula. Después, exprimiendo lo que
quedaba de este páncreas obtuvieron un líquido que, inyectado en una
cachorra diabética llamada “Marjorie”, consiguió reducir en dos horas su
hiperglucemia: habían descubierto la insulina. Esta perrita sin páncreas
sobrevivió durante varias semanas con la inyección del extracto de Banting y
Best, hasta que tuvo que ser sacrificada al acabarse el extracto.
Estos dos investigadores ganaron el premio Nobel de medicina en 1923 y
renunciaron a todos los derechos que les correspondían por su descubrimiento,
vendiéndola a la Universidad de Toronto por el precio simbólico de “un dólar”.
 Capitulo 2: diabetes infantil

La diabetes infantil es la segunda enfermedad crónica más común en la


infancia. Antiguamente era una enfermedad propia de adultos, pero con
el crecimiento del índice de obesidad infantil, asociado a una vida sedentaria y
a los malos hábitos alimenticios, los casos de diabetes infantil han aumentado
considerablemente entre los niños y las niñas.

La diabetes infantil (Diabetes Mellitus Tipo 1) supone entre el 10 y el 15 por


ciento del total de la diabetes y es la segunda enfermedad crónica más
frecuente en la infancia. En España, unos 30.000 niños menores de 15 años
tienen diabetes y cada año se producen unos 1.100 casos nuevos.La diabetes
se caracteriza por una alteración en la producción de la hormona insulina por el
páncreas o por una resistencia a la acción de la insulina en el organismo. Es la
insulina la que ayuda al organismo a transformar el azúcar (o glucosa) en
energía, promoviendo así un buen funcionamiento del cuerpo humano.

La cantidad de insulina liberada depende mucho de la cantidad de azúcar que


se ingiere. Si consumimos más alimentos ricos en carbohidratos (patatas,
azúcar, pasta, arroz, galletas, etc.), estaremos exigiendo al páncreas a trabajar
mucho más que lo normal. Cuando los niveles de azúcar (o glucosa) que
circulan por la sangre, presentan un aumento importante, hablamos de índice
de glucemia.

El número de niños afectados con esa enfermedad varía mucho, según el país
de origen. En España, por ejemplo, se estima que existen aproximadamente
30.000 casos de diabetes en niños menores de 15 años.

Y aunque el origen de la enfermedad sea distinto, los especialistas afirman que


un 90 por ciento de los casos se refiere a la diabetes tipo 1. Este tipo de
diabetes aparece súbitamente y puede surgir a partir de las primeras semanas
de nacimiento hasta los 30 años, aunque es en el periodo de 5 a 7 años, y
durante la pubertad, cuando la enfermedad tiende a ser más común.

La diabetes tipo 1 es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la


infancia. Se caracteriza por la falta de producción de insulina y, en
consecuencia, por un aumento de la glucosa en sangre o glucemia, de forma
que medirse la glucosa en sangre varias veces al día, auto inyectarse insulina
de forma subcutánea y realizar una dieta adecuada, son algunos de los pilares
importantes de su tratamiento.

Hay estudios que garantizan que los niños que realizan deporte de forma
regular, podrían tener mejores niveles de glucosa en la sangre que los que no
lo practican. La diabetes tipo 2 es hereditaria y ocurre cuando las células
resisten a la acción de la insulina.
 Capítulo 3: síntomas
Existen síntomas importantes de la diabetes infantil que los padres deben
observar en sus niños. Si el bebé constantemente mantiene mojado el pañal,
más de lo normal, es un síntoma de diabetes. Si con frecuencia el niño pide
tomar agua, se le nota todo el tiempo sediento o hambriento, siempre está
ansioso, irritable o malhumorado sin que esto sea por causa de algún dolor u
otra enfermedad; más aún si este estado de intranquilidad lo lleva a dormir más
de lo usual, estamos ante una diabetes infantil. Lo importante de todo esto es
detectar a tiempo estos síntomas y verificar si el niño está realmente
padeciendo de diabetes para comenzar a tiempo con el tratamiento adecuado.
Cuando los padres concluyen que su hijo realmente padece de diabetes, es
muy importante que se preparen para ayudarlo, primero que todo deben
tomarlo con calma ya que su preocupación y estrés puede percibirlo el niño. De
esta manera, los padres podrán ayudar a sus niños a crecer de una manera
sana y normal.
El cerebro de un niño está en constante desarrollo, y para ello es necesario que
exista en su organismo un suministro normal de glucosa en la sangre. Si el niño
presenta síntomas como temblor, sudoración, irritabilidad, color azulado en sus
labios, palidez, etc., según The American Academy of Pediatrics (Academia
Americana de Pediatría), estamos ante una hipoglicemia o presencia de niveles
de azúcar bajos en la sangre, y se debe acudir inmediatamente al Pediatra.
Los niveles de azúcar en la sangre deben ser normales ni altos ni bajos, esto
con el fin de evitar síntomas de baja de azúcar mencionados anteriormente, y
de alta, que incluso pueden conducir al coma. Un nivel alto de azúcar o
hiperglicemia indica que la cantidad de insulina es insuficiente, por lo tanto los
padres deben ser muy cuidadosos para manejar la diabetes en sus niños,
sobre todo porque algunos de ellos no manifiestan síntomas de tener
hiperglicemia. Para ello se hace necesaria la realización del test de glucosa con
el glucómetro, aparato que mide los niveles de azúcar en la sangre.

Test de glucosa
Para un bebé o un niño su sistema inmune aún no está completamente
desarrollado, por ello es más susceptible a sufrir riesgos por deshidratación.
En este aspecto de nuevo los padres juegan un rol importantísimo, debido a
que los bebes y los niños pequeños dependen en gran medida de sus padres
o cuidadores, y éstos deben velar porque el niño consuma lo suficiente en
líquidos, tenga una alimentación balanceada y reciba los nutrientes
necesarios para su desarrollo.
Una cantidad anormal de insulina en el cuerpo puede conducir al aumento
de los niveles de acetona en la sangre, luego al coma diabético y
desencadenar en la muerte del paciente.
Manejar este tipo de enfermedad en los infantes no es tarea fácil, sobre todo
considerando que en el caso de la diabetes tipo 1, se pueden presentar otros
desórdenes del sistema autoinmune. De acuerdo con la Fundación de
Investigación de Diabetes Juvenil, los factores que influyen en la aparición
de diabetes también propician el desarrollo de enfermedades relacionadas
con el sistema inmune.
 Capítulo 4: causas

En la diabetes en niños tipo 1 por ejemplo, existen causas realmente


inevitables y esta aparece cuando se observa un desorden en el sistema
inmune del niño. La diabetes en niños tipo 1, se da cuando el cuerpo ataca
a las células que se requieren para producir insulina, hormona necesaria
para bajar los niveles de glucosa en la sangre, por otro lado tenemos otro
tipo de diabetes, específicamente la tipo 2, en este caso si se produce
insulina pero su cantidad es insuficiente para bajar los niveles de azúcar en
la sangre, las causas son atribuidas a problemas de hábitos alimenticios,
estilos de vida y factores genéticos. La diabetes infantil en principio debe ser
detectada por los padres quienes son los primeros en observar algún cambio
en lo que a la conducta de sus hijos se refiere, ya que los niños en la mayoría
de los casos no manifiestan verbalmente síntoma alguno.
Un ejemplo claro y notable de estos cambios es la cantidad de veces que el
niño acude a orinar. Este podría considerarse el primer síntoma de diabetes
en niños.
La diabetes tipo 1, ataca solo al 10% del total de los casos de diabetes, es
decir afecta solo a un niño de un promedio de 500.000, según resultados
suministrados por organismos internacionales. Los niños de piel blanca son
más susceptibles de padecer este tipo de diabetes. Debe aclararse que su
aparición no es una consecuencia de la presencia de antecedentes
familiares.
 Capítulo 5: diagnostico

En primer lugar, la educación del paciente sobre la enfermedad, el


reconocimiento y conducta ante una complicación aguda como la
hipoglicemia ("baja de azúcar") o la cetoacidósis. Los síntomas de
hiperglicemia. La adecuada nutrición. El ejercicio. La importancia y forma
correcta de inyectarse la insulina o de tomar las pastillas hipoglicemiantes,
antihipertensivos, etc. El cuidado de los pies. Así como muy especialmente
el autocontrol o autovigilancia de la glicemia. La forma más práctica y
eficiente para el autocontrol es con la utilización de los aparatos llamados
glucómetros, para la determinación de glicemia capilar. Todo diabético tipo
1 debiera tenerlo, igualmente muchos diabéticos tipo 2 especialmente si
están recibiendo tratamiento con insulina. Con una sola gota de sangre,
extraída por una mínima punción realizada en un dedo, podemos saber
inmediatamente las cifras de glicemia, con gran precisión. La determinación
por lo menos una vez a la semana de un perfil de glicemias, realizado antes
de cada comida y una hora después de las comidas, es una extraordinaria
guía para hacer las modificaciones pertinentes en las dosis de insulina,
alimentación o ejercicio diario. También puede hacerse siempre que quiera
o se sienta mal, o si hay inestabilidad en el control, o tiene gripe, infecciones,
diarrea, etc. O embarazo, o cambios en la dosificación de insulina o pastillas,
se requiere las determinaciones de glicemia todos los días. Estos resultados
anotados en un cuaderno o agenda para tal efecto, con el día y las horas de
las mediciones, son la mejor guía para que el médico y el propio paciente
hagan los ajustes necesarios al tratamiento que garanticen el mejor control
metabólico posible. También la autovigilancia puede hacerse por la
determinación de glucosa en orina (glucosuria), mediante el uso de cintas,
pastillas o líquidos reactivos. Es menos eficiente, no mide hipoglicemias ni
detecta hiperglicemias en cifras inferiores a 180 mgdl. Tampoco tiene validez
cuando el riñón está afectado. La glucosa se detecta en la orina solamente
cuando las cifras de glicemia superan los 180 mgdl. Se puede realizar un
perfil diario de glucosurias haciendo la prueba en orina antes y una hora
después de cada comida. Debe utilizarse orina nueva, es decir la persona
orina y espera para realizar la prueba con una nueva orina que se recoja
unos 15 o 30 minutos después. Pero si el paciente logra negativizar la
glucosuria antes y una hora después de las comidas será un gran logro para
su propio control.
Nuevos sistemas para la determinación de glicemia, con registro contínuo e
indoloro, son dos sistemas presentados en el Congreso Anual de la
Asociación Americana de Diabetes, realizado en San Diego, California (Junio
99). Basados en el registro contínuo de la glucosa medida en el líquido
intersticial a intervalos de cada 17 minutos, es un pequeño aparato parecido
a un reloj llamado GlucoWatch. Otro procedimiento muy similar aspira el
líquido intersticial (o linfa) por succión desde orificios casi imperceptibles
(microporos) producidos por láser que penetra la epidermis y produce
resultados muy comparables con la determinación simultánea de glicemias
capilares o venosas.
 Capítulo 6: bioquímica de la diabetes
infantil

La diabetes es una forma de vida, y


por tanto, el componente social es tan
importante como el orgánico o
bioquímico. Una vez aclarado este
punto empezamos.

La diabetes tipo 1, también llamada


diabetes mellitus o juvenil, es
una enfermedad autoinmune que
provoca una deficiencia de la
hormona insulina, y la consecuente
incapacidad para digerir glucosa.
Vayamos por partes. Quizás estaréis familiarizados con la terminología
enfermedad autoinmune gracias a House, pero seguramente no sepáis lo que
significa. Como la propia palabra indica, “autoinmune” significa que tu propio
sistema inmune te ataca. Este ataque consiste en la destrucción de las células
β, situadas en los islotes de Langerhans del páncreas, por parte del sistema
inmune. Estas células pancreáticas son las encargadas de sintetizar y segregar
insulina, y como consecuencia, su ausencia provoca en el organismo la
ausencia de esta hormona. Las causas que provocan este fenómeno están
compuestas por factores genéticos y ambientales (por ejemplo, un virus),
siendo estos últimos los responsables de activar a los primeros. El hecho de
que tu propio ataque a tu propio cuerpo tiene un matiz filosófico que a veces
me quita el sueño, pero no es el sujeto de este post, así que lo dejaré para otra
ocasión.

La eliminación de la insulina en el
paisaje hormonal del cuerpo humano
provoca un gran desajuste que se
traduce en un primer momento en la
acumulación de glucosa en el
torrente sanguíneo. Esta hormona
participa en el complejo entramado
del metabolismo humano,
especialmente en el anabolismo de
los hidratos de carbono. Las
unidades fundamentales de estos
nutrientes esenciales son los
azúcares, y entre estos, el más
importante y mayoritario es la glucosa. En condiciones normales la insulina
estimula la descomposición de la cadena de glucosa –o glucólisis– y permite
obtener a las células la energía necesaria para realizar su actividad. En
cambio, en ausencia de insulina estos requerimientos energéticos son paliados
por otras vías alternativas, es decir, a través de la degradación
de lípidos y proteínas. Así pues, por un lado existe un exceso de glucosa
(hiperglucemia) en la sangre incapaz de ser utilizada, este fenómeno provoca
que tenga que ser evacuada por medio de la orina. Por otro lado, la necesidad
de obtención de energía produce una pérdida de peso debido al consumo de
grasas y proteínas, estas últimas concentradas principalmente en la masa
muscular del individuo.
Si la diabetes es diagnosticada de forma precoz no supone un problema grave
a corto plazo, pero si por el contrario esta situación se alarga puede resultar en
una crisis denominada cetoacidosis diabética. En primer lugar, el individuo
sufre una fuerte deshidratación como consecuencia de la pérdida constante
de agua a través de la orina. En segundo lugar, la degradación de lípidos,
principales constituyentes de las grasas, da como resultado la aparición
de cuerpos cetónicos, y como consecuencia se produce acidosis. Estos
fenómenos químicos se traducen en unos síntomas muy bien definidos, las
llamadas “tres Ps”: poliuria, polifagia y polidipsia, es decir, muchísimas ganas
de hacer pis, de comer y una sed terrible. A estos síntomas, se le unen otros
como cansancio y tirones musculares. Si la crisis continúa, se puede agravar
con una pérdida de peso elevada, náuseas, vómitos, pérdida de conciencia e
incluso una situación de coma. El conocer los síntomas de una enfermedad tan
común puedo afirmar que es de vital importancia. En España, por ejemplo, se
conoce que existen entre 1,1 y 1,4 millones de diabéticos pero podrían existir
otro millón más sin diagnosticar.
Una vez diagnosticado el tratamiento de un diabético de tipo 1 se basa en
la inyección de insulina, bien por medio de agujas o por bombas de insulina.
La cantidad de insulina depende de la evolución de la diabetes (al principio, en
el periodo de luna de miel no es necesario administrar mucho ya que existe un
remanente de insulina), la dieta y el ejercicio. La dieta consiste en un régimen
basado en hidratos de carbono en el que no es recomendable productos con
elevado índice glicémico, es decir, aquellos alimentos que no tengan mucho
azúcar. Además, es muy recomendable hacer ejercicio anaeróbico, que
permita ir quemando poco a poco la glucosa presente en la sangre. Para
terminar, existen dos tipos de
insulina, una lenta y otra rápida.
La utilización de éstas varía en
función de los tratamientos que
los endocrinos aconsejan seguir,
pero generalmente las insulinas
lentas son utilizadas para
mantener los niveles de
supervivencia y las rápidas para
contrarrestar los picos de glucosa
debidos a la ingesta de alimentos
después de las comidas.
Durante el día a día de un diabético es muy común que surjan dos pequeñas
complicaciones. El primero es la hiperglucemia (más de 180-200 mg/dL) cuyos
síntomas se han comentado anteriormente, básicamente sed y ganas de orinar.
Un mal tratamiento de la diabetes puede conducir a una constante
hiperglucemia que puede conducir a un proceso de cetoacidósis diabética. El
segundo es todo lo contrario, la hipoglucemia (menos de 60 mg/dL) o falta de
glucosa. Muchas veces un exceso de ejercicio, una inyección exagerada de
insulina y/o una ingesta insuficiente de hidratos puede provocar un agotamiento
de azúcar en la sangre. Mientras que para solucionar el primer problema suele
inyectarse una cantidad adecuada de insulina para solucionar la hipoglucemia
es necesario ingerir una porción de azúcar, dos o tres sobres o terrones. Por
último, para conocer si se está tratando de forma correcta la diabetes se suelen
hacer análisis de sangre. La molécula clave que indica la concentración de
glucosa en un periodo moderado de tiempo (entre cuatro y seis semanas) es
la hemoglobina glicosilada o HbA1. Los niveles deseados se encuentran
alrededor de un 6% (120 mg/dL).
Aunque ya lo adelanté al principio de la entrada, me gustaría repetir que la
diabetes no sólo consiste en dosis de insulina, porcentajes de hemoglobina
glicosilada, raciones de hidratos o niveles de glucosa. Al final el que padece la
diabetes es una persona, y por tanto, no me gustaría que pudiese parecer que
“esto” consiste en sumas y restas. En otras palabras, lo que piensa cada
persona es igual de importante que lo que come, bebe y hace
 Capítulo 7: prevención
Con toda seguridad en la década de los 90´s ha quedado absolutamente
demostrado la tremenda importancia que tiene el excelente control
metabólico para prevenir las complicaciones crónicas de la Diabetes
Mellitus. Todo el mundo debe saber que la diabetes mellitus es la
enfermedad que se caracteriza por tener niveles elevados en la sangre de
un "azúcar" (glucosa), por encima de los valores normales (hiperglicemia).
Estos niveles se consideran anormales por encima de 110 mg% y hasta 125
mg% reflejan el diagnóstico de posible intolerancia glucosada, asociado a un
riesgo mayor de enfermedades cardiovasculares. Cuando tenemos glicemia
(en ayunas), igual o mayor a 126 mg%, en por lo menos dos días diferentes,
queda completamente establecido el diagnóstico de diabetes mellitus. Este
nivel de hiperglicemia es la cifra límite para el diagnóstico porque es a partir
de allí que la glucosa en exceso en la sangre es capaz de producir daño en
la microcirculación, es decir en los pequeños vasos del ojo, del riñón y de los
nervios periféricos. En cada una de estas complicaciones la diabetes mellitus
es la enfermedad líder en ceguera, insuficiencia renal terminal que requiere
diálisis o trasplante y en lesiones del pié que requieren amputación. Durante
muchos meses o años el paciente puede tener cifras de glicemia entre 126
y 180 mg%, y no va a tener síntomas. A partir de esta última cifra es cuando
comienza a filtrarse la glucosa por el riñón y se detecta en la orina
(glucosuria), lo que produce aumento en la frecuencia urinaria (poliuria),
mucha sed (polidipsia) y pérdida de peso, que son los síntomas clásicos de
la enfermedad. De allí la necesidad de que personas mayores de 35 años se
realicen al menos una determinación anual de glicemia en ayunas, muy
especialmente si tienen los factores ya antes mencionados; para detectar la
enfermedad en sus comienzos antes de que tenga el tiempo necesario para
producir daño en los órganos que son su "blanco" preferido como
comentamos previamente. Esto ha sido claramente demostrado tanto en
diabetes mellitus tipo 1 (la que comienza en la juventud y siempre necesita
insulina para el tratamiento), así como en la diabetes mellitus tipo 2, (afecta
al adulto mayor de 35 años, casi siempre obeso, que puede ser tratado con
dieta y ejercicio, pastillas o insulina), como la que presenta nuestra lectora,
y es por mucho la diabetes mellitus más frecuente (90 % de los casos). Debe
quedar muy claro que no todos los diabéticos están condenados a presentar
complicaciones. Cuando podemos controlar las cifras de glicemia, durante
todo el día, lo más cercano posible a los valores normales, la vida del
diabético será igual o mejor que la del no diabético.
Leímos en una página de internet, que en Septiembre del año pasado, en el
Congreso de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes, realizado
en Barcelona, España, se presentaron los resultados de una de los estudios
clínicos más esperados por su extraordinaria importancia. El UKPDS (United
Kingdom Prospective Diabetes Study) para diabetes mellitus tipo 2. Esta
investigación realizada en 23 centros hospitalarios de Inglaterra, con la
participación de 5102 personas con diagnóstico de diabetes mellitus tipo 2,
se inició hace 21 años (1977). Se realizó con la finalidad de responder las
siguientes preguntas: El excelente control, logrado con un tratamiento más
intenso evita o retarda las complicaciones, ventajas y desventajas entre los
tratamientos antidiabéticos: Cual es el papel de la hipertensión arterial en las
complicaciones y las ventajas o desventajas del tratamiento antihipertensivo.
La conclusión de este estudio es que efectivamente los resultados
estadísticos son contundentes en demostrar que todas las personas
afectadas por diabetes mellitus deben realizar su mejor esfuerzo junto con
su médico tratante para normalizar los niveles de glicemia y de presión
arterial (en el caso de hipertensión asociada), dentro de límites lo más
cercanos posible a lo normal y todos los días, para poder evitar con eficacia
las complicaciones crónicas. La determinación de hemoglobina glicosilada
(Hb A1c) es una prueba de laboratorio que todo diabético debe practicarse
periódicamente, pues nos revela como ha sido la calidad del control de la
glicemia, en promedio durante los últimos tres meses. En el estudio UKPDS
se demostró que durante un promedio de 11 años y medio, la reducción
mínima de 1 % en la Hb A1c, tiene la fuerza de reducir el daño en ojos, riñón
y nervios en 35 %. Si además hay eficiente control de las cifras de presión
arterial se reduce el riesgo de insuficiencia cardíaca en 56 %, de accidentes
cerebrovasculares en 44 % y mortalidad por DM en 32 %. Esta investigación
ha sido reportada en artículos publicados en las prestigiosas revistas Lancet
y BMJ.
 Capítulo 8: control metabólico
Primero tenemos que definir lo que significa eficacia en el tratamiento para
la diabetes mellitus. Como todos deben saber, esta enfermedad se
caracteriza por la incapacidad que tiene el diabético de mantener los niveles
de un "azúcar" (glucosa) en la sangre (glicemia), dentro de un estrecho rango
de niveles considerados normales, antes y después de las comidas. Este
defecto se produce porque las células de todo el cuerpo se han hecho
resistentes a la acción de la insulina (diabetes mellitus tipo 2). Esta es la
hormona que permite el paso de glucosa al interior de las células para que
luego se transforme en energía. Por ello, la glucosa que no se está utilizando
se acumula en la sangre y se produce su aumento por encima del nivel que
se considera diagnóstico (igual o mayor a 126 mg/dl). En otras ocasiones la
enfermedad se produce porque las células beta que se encuentran en el
páncreas se dañan y dejan de fabricar insulina (diabetes mellitus tipo 1).
Durante las últimas décadas, un extraordinario volumen de investigación
científica ha demostrado, sin lugar a dudas, que la eficacia en el tratamiento
de la diabetes mellitus consiste en lograr disminuir la glicemia, lo más
cercano posible a los valores normales, antes y después de las comidas,
durante todos los días, durante toda la vida. Es la única manera de impedir
las complicaciones. También la eficacia se mide en lograr alcanzar un control
estricto de los síntomas, de los factores de riesgo cardiovascular, lograr un
crecimiento y desarrollo normal, lograr embarazos sin complicaciones
materno-fetales, y en definitiva obtener una calidad y cantidad de vida
satisfactoria.

Si la glucosa de la sangre proviene de la digestión y absorción de los


alimentos que consumimos, es obvio que un plan nutricional adecuado
puede lograr disminuir la glicemia. Igualmente, la realización de ejercicios
diariamente consume glucosa y también mejora la capacidad de acción de
la propia insulina. Disponemos de pastillas que estimulan la secreción
pancreática de insulina, disminuyen la producción hepática de glucosa,
disminuyen la resistencia celular a la acción de la insulina o retardan la
absorción de los azúcares a nivel intestinal. En otros casos utilizamos
directamente la insulina para poder lograr el mejor control metabólico
posible. Hasta ahora, todo parece muy fácil pero el "excelente control" no lo
están alcanzando la gran mayoría de las personas diabéticas de
antecedentes familiares.

 Capitulo 9: tratamiento
Como se ha comentado anteriormente, los niveles de glucosa en la sangre
deben ser normales, una baja en el nivel de azúcar en la sangre es fácil de
tratar en un bebé, los padres pueden suministrarle algún jugo por ejemplo de
manzana y este hará que la glucosa vuelva a su nivel normal. Si en el
organismo del bebé se presenta una hiperglicemia o azúcar alta es porque
su cuerpo no produce la cantidad necesaria de insulina lo que puede llevar
al bebé o infante a aumentar sus niveles de acetona en la sangre y en la
orina, si esto sucede el especialista se verá obligado a suministrarle la dosis
de insulina necesaria, para que así la glucosa vuelva a su nivel normal.
The American Academy of Pedriatics (La Academia Americana de Pediatras)
establece que el tratamiento para infantes va a depender de ciertos factores
como por ejemplo: La etapa de crecimiento y desarrollo en la que se
encuentra el niño, la cantidad de comida que ingiere, las actividades que
realiza, etc., con esta información el especialista dictaminará cuál será el
tipo, la dosis y la frecuencia de insulina a utilizar.
Nuevamente será responsabilidad de los padres el tratamiento de la diabetes
en su bebé, ya que ellos deberán controlar la cantidad y el tipo de alimentos
que sus hijos consumen, monitorear por medio del glucómetro los niveles
de glucosa en su sangre, y finalmente colocar la cantidad de insulina
necesaria mediante inyecciones o parches.
Según la American Diabetes Association (Asociación Americana de
Diabetes), lo más recomendable para los niños es la colocación de
inyecciones sin embargo, las ventajas de su aplicación deben ser discutidas
con el pediatra y en el centro asistencial especializado en el tratamiento de
esta enfermedad.
Se le recomienda a los padres tratar con cuidado y mucha paciencia a su
bebé con diabetes debido a que por su corta edad, no saben lo que está
sucediendo; a la hora de inyectarlos, procuren relajarlos con su chupete o
chupón o con su juguete preferido, y nunca lo atiendan en su cuna, esto con
el fin de evitar que el bebé relacione el lugar con su mal momento a la hora
de hacerle el test o inyectarlo. No se debe olvidar que estos niños requieren
de pruebas de glucosa con más frecuencia que los niños normales, más aún
a sabiendas que ellos son incapaces de manifestar si sienten algún malestar
o síntoma de diabetes infantil.
Partiendo de los planteamientos expuestos con anterioridad, se definió con
claridad la diabetes mellitus tipo 1, la cual se concibe; como una enfermedad
caracterizada por la destrucción selectiva de las células β del páncreas. Por
ésta razón se considera necesario abordar los tratamientos para la DM1:
9.1. INSULINA
El descubrimiento de la insulina por Frederick Banting y Charles Best en
el año 1921, revolucionó la terapia de los pacientes tipo 1 y cambió
radicalmente el destino de los mismos condenados hasta esa época a
una vida miserable y a una muerte prematura por cetoacidosis.
Los pacientes DM1 necesitan el tratamiento con insulina para poder vivir.
Nelson y otros (1983) señalan que la insulina se presenta en formas de
rápida acción (regular o cristalina y Semi-Lente), de acción intermedia
(NPH, globina y Lente) y de acción prolongada (PZI y Ultra-Lente). Ellos
señalan que las dosis de insulina deben ser adaptadas a las necesidades
cambiantes del paciente.
Tomando como referencia lo dicho anteriormente se especifica que la
dosis debe ser adaptada para poder eliminar todos los síntomas de
diabetes y minimizar la glucosuria excesiva. A su vez, la familia junto con
el médico debe de evaluar al menos semanalmente el tratamiento con
insulina y ajustar la dosis de ser necesario.
De igual manera, Marble y otros (1989) enfatiza en la importancia del
“equilibrio entre la dosis y el plan alimentario adecuado, de alto valor
nutritivo y en horarios regulares”. Ahora bien, dichos autores se refieren
a que debe haber una estrecha relación entre la dieta y el tratamiento de
insulina, ya que si estos no van de la mano, el paciente puede sufrir una
hiperglicemia o una hipoglicemia.
Por ésta razón, surge un interés en investigar la importancia de la
insulina como tratamiento fundamental en la vida de los pacientes con
DM1, ya que Pérez (2008) define a la insulina como “la principal hormona
que regula los niveles de glucosa en sangre”. A su vez, indica que su
función es controlar la rapidez a la que la glucosa se consume en las
células del músculo, hígado y tejido graso.
Partiendo de lo dicho por Pérez, se añade que los niveles de glucosa en
sangre, los regula la insulina cuando permite que salga del torrente
sanguíneo hacia las células del organismo.

9.2. DIETA
El primer objetivo del tratamiento de la diabetes en los niños es lograr un
crecimiento y desarrollo normal.
Beas (1997), menciona que “la dieta debe ser lo más cercana posible a
lo normal, y además permitir una calidad de vida adecuada”. Del mismo
modo Nelson y otros (1983) concuerdan con lo dicho por Beas (1997) ya
que mencionan que “debe ser abandonado el concepto de la dieta
diabética”; de acuerdo a lo expuesto anteriormente queda en evidencia
que sin duda es importante la nutrición correcta del niño diabético en
desarrollo, pero eso no indica que deba abandonar por completo los
hábitos alimenticios de las personas sin DM1, al contrario se puede
sustituir esa dieta drástica en ocasiones, por un mejor plan, apropiado
para la edad en el tiempo y la cantidad de alimentos, así como en los
horarios. Esto es muy relevante en los adolescentes, ya que son los que
presentan más tendencia a comer en exceso lo cual se debe
principalmente a la etapa que transcurre en sus vidas.
9.3. ACTIVIDAD FÍSICA
El ejercicio es beneficioso para los pacientes con diabetes, acerca del
ejercicio, Nelson y otros (1983), mencionan que “facilita el transporte de
glucosa al músculo, aún en ausencia de insulina”. En tanto, Beas (1997),
afirma que “esto beneficia a los pacientes disminuyendo sus
requerimientos de insulina y además aumentando la sensación de
bienestar”.
En síntesis, durante el ejercicio los músculos utilizan la glucosa como
energía, logrando con esto que baje su nivel del torrente sanguíneo,
ocasionando una disminución de glicemia aun sin la necesidad de la
insulina. Cabe destacar que un exceso de ejercicio pudiese ocasionar
una hipoglicemia en el paciente con DM1, puesto que Nelson (1983),
alude que en un paciente estable, controlado, se puede producir un
brusco descenso del nivel de glucosa en sangre, ocasionando una
hipoglicemia grave; respecto a lo dicho, Beas (1997), recomienda “que
los sujetos realicen medición de glicemia antes y después del ejercicio”.

Conclusiones:

Se concluye que la diabetes infantil; hoy en dia, es un tema con bastante


frecuencia y que debe ser un tema de interés no solo para los estudiantes,
sino también para el ministerio de salud.
Se debe generar conciencia de que esta enfermedad está tomando fuerza
en diferentes sectores y que ya no solo se presenta en adultos, sino
también en niños, generando a su vez un desencadenante de
enfermedades asociadas a esta.
Recordar también que la diabetes infantil puede ser tratable y asi mejorar la
calidad de vida del paciente.
Bibliografia:
Marble, Alexander Krall Leo P, Robert F Bradley. A. Christlieb Richard. J. Soeldner
Stuart (1989). Diabetes Mellitus. Duodécima Edición. Inter Medical Editorial.

Nelson, Waldo E. Vaughan, Victor C. III, James McKay Jr, Richard E. Behrman
(1983) Tratado de Pediatría. Octava Edición. Salvat Editores, S.A

Pérez de Carvelli, Omires (2008). Talleres de manejo Practico de la Diabetes

Valero Leal, Kattyuska (2002). Infecciones en los miembros inferiores de pacientes


diabéticos. La Universidad del Zulia.

PÁGINAS CONSULTADAS EN INTERNET

http://www.saludehijos.com/tema208c7_Diabetes_Juvenil_(Diabetes_Mellitus_tip
o_1).html

Http://www.diabetesinternacional.com/

http://www.diabetesjuvenil.com/

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/diabetestype1.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Diabetes_mellitus_tipo_1

http://www.temasmedicos.com/diabetesjuvenil.htm

http://www.who.int/es/

http://www.diabetes.org/espanol/

http://www.paho.org/spanish/ad/dpc/nc/dia-info.htm

http://www.fundaciondiabetes.org/diabetesinfantil/articulos/aceptacion_diagnostic
oDM1.htm
 https://diabetesmadrid.org/conoces-la-historia-de-la-diabetes/