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COMPETITIVIDAD

El mundo en las últimas décadas se ha caracterizado por una creciente globalización de

la economía con mercados cada vez más abiertos y competitivos y por la búsqueda de

procesos y acuerdos de libre comercio. Según Paredes Helen (2015) el Acuerdo General

sobre Aranceles y Comercio (GATT) permitió consolidar los avances en la apertura

comercial; además de concebir la internacionalización comercial como meta final y así

quedó consignada por los países subscriptores del acta correspondiente y de otros

protocolos multilaterales. De esa forma, quedaron sujetos a las reglamentaciones que

gobiernan el nuevo orden económico internacional, tales como las disposiciones de la

OMC. 1

El análisis de las implicaciones de estos procesos en la economía, es lo que va a permitir

a un país, que con base en el reconocimiento de sus debilidades, fortalezas, oportunidades

y amenazas, planee las mejores estrategias para introducir sus productos en los mercados

internacionales de una manera competitiva (Hertford et al., 1996).

Como lo menciona (Rojas et al., 2000) la comprensión de los procesos de

internacionalización permitirá implementar instrumentos de política y mecanismos

institucionales idóneos que faciliten esta transición y que al mismo tiempo, potencialicen

las fortalezas y minimicen las debilidades, ya sean de tipo económico, social o ambiental

Según (Rojas et al., 2000) existen diversas estrategias que permiten establecer un enfoque

de desarrollo agropecuario con implicaciones económicas esto requiere de la adopción de

estrategias y políticas integrales para la modernización de la agricultura, apoyadas en

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La Organización Mundial del Comercio (OMC) es la única organización a nivel mundial que se ocupa de
las normas que rigen el comercio entre los países. En lo que respecta a agricultura este acuerdo busca
integrar el comercio agrícola a las disciplinas del GATT a través de dos procesos, uno de liberalización, el
cual constituye una primera etapa de seis años para los países desarrollados y diez para los países en
desarrollo y un programa de reforma agrícola a través de la adopción de compromisos vinculantes en dos
áreas: acceso a los mercados y disminución de la ayuda interna a la producción agrícola.
tecnologías ambientalmente sostenibles y que mantengan concordancia con una estrategia

social, dirigida a mejorar la calidad de vida de la población rural. La estrategia

competitiva de una empresa está relacionada con el posicionamiento dentro del sector;

cinco fuerzas competitivas construyen la naturaleza de la competencia y determinan su

rentabilidad. Estas fuerzas, según Lascano (2002) y Porter (1991) son:

 La amenaza de nuevas incorporaciones de empresas con tecnologías más

eficientes que buscan la forma de posicionarse en el mercado.

 Rivalidad entre competidores existentes: puede ser una causa de la disminución

de los ingresos netos por el incremento de los costos de la actividad competitiva

(publicidad, gastos de venta; nuevos diseños de empaques; etc.).

 El poder de negociación con los proveedores mediante mayores incentivos.

 Amenazas de productos o servicios sustitutos los cuales limitan el precio que

pueden cobrar los competidores para no inducir a la sustitución y rebajar el

volumen de ventas del sector. Estos factores originan los precios que la empresa

puede cobrar, los costos que tiene que afrontar y las inversiones necesarias para

competir eficientemente dentro de su sector en el ámbito nacional e internacional.

Michael Porter (1991) afirma que es necesario que las empresas consigan y mantengan

ventajas competitivas, reduciendo los costos o incrementando los precios de venta para

alcanzar el éxito competitivo.

Es así como para alcanzar el éxito competitivo, toda empresa productiva debe basarse en

su ventaja competitiva mediante la reducción de los costos de producción o por la

producción de bienes con características especiales que permitan venderlo a precios

superiores; es decir que el mantenimiento de esas ventajas competitivas requiere de


procesos productivos más eficientes, lo cual se traduce en el crecimiento de la

productividad (Lascano, 2002).

El término competitividad desde el punto de vista para el sector agrícola y en el marco

del desarrollo sostenible, es un concepto conformado por aspectos sociales, políticos,

ambientales y económicos, los cuales tienen como finalidad la equidad, gobernabilidad,

sostenibilidad y rentabilidad, respectivamente (Sepúlveda y Rojas, 1998).

En la agricultura, la competitividad constituye un proceso de transformación, el cual

conlleva a un análisis crítico en torno a quienes serán sus ganadores y sus perdedores,

cuáles serán sus beneficiarios y cuáles serán sus costos (Escudero, 2002).

Los procesos de globalización económica han obligado al sector agropecuario a tomar

medidas que le garanticen su permanencia en el mercado, mediante acciones que permitan

alcanzar y mantener los objetivos de rentabilidad. (Otero, Larios, 1998) afirman que una

opción importante es buscar la industrialización de la agricultura; este proceso permite

dar valor agregado a los productos primarios, haciendo el proceso más competitivo a nivel

nacional e internacional y generando mayores ingresos a los productores.

ENFOQUES DE LA COMPETITIVIDAD

En principio se considera que la competitividad consiste en mantener los costos unitarios

iguales o inferiores a los costos de sus competidores; como la productividad permite

alcanzar menores precios unitarios, es fuente de competitividad; la competitividad tiene

diferentes enfoques (Muñoz Johanna, 2011):

 Enfoque tradicional: El enfoque tradicional de la competitividad se basa en los

costes laborales y el tipo de cambio. Estos dos factores determinarían los precios

relativos de los productos de un país en el mercado internacional respecto a los

precios de los productos de otros países (Palma Luis, 2010).


 Enfoque estructural: Este enfoque destaca como componente clave a la

innovación como responsable del desarrollo económico, de la capacidad de

innovación y del diseño de estrategias de aprendizaje; destaca además, el papel de

las redes de colaboración entre empresas y el apoyo de instituciones para fomentar

la innovación (Bracamonte et al., 2007). El enfoque estructural, mantiene la tesis

de que la productividad es fuente de competitividad. Sin embargo, para algunos

autores como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), afirman

que no necesariamente el aumento de la productividad implica mayores niveles

de competitividad. El aumento en los niveles de productividad resulta poco

efectivo ante la caída del ingreso por habitante (PIB per cápita), disminución de

la inversión, reducción del gasto en investigación y desarrollo tecnológico, lo que

impacta el sistema educativo y provoca el deterioro de los salarios reales.

 Enfoque sistémico: El enfoque sistémico se basa en el incremento de la

productividad y la inversión en recursos humanos, este, debe incorporar factores

no económicos como la educación, ciencia, estabilidad política o sistemas de

valor.

NIVELES DE COMPETITIVIDAD

Sachs y Vial (2002) afirman que el plano operativo de la competitividad depende del nivel

de análisis, haciendo referencia, al producto analizado y al objetivo específico. El enfoque

sistémico distingue cuatro niveles interrelacionados entre sí:

 Nivel Meta. Se refiere a los aspectos del recurso humano: desarrollo de

habilidades y conocimientos, educación y capacitación.

 Nivel Macro. Aparecen elementos de carácter social, variables macroeconómicas

manejadas por el Estado: déficit fiscal, inflación, tipo de cambio, tasa de interés y
políticas de manejo integrado de recursos naturales; también se introducen

aspectos externos del país: precios internacionales, exigencias de calidad y

políticas de manejo integrado de recursos naturales; factores de demanda: gustos

y preferencias de los consumidores, volumen y tendencia de crecimiento, origen,

tipo y grado de segmentación y exigencias o grado de sofisticación de los

consumidores.

 Nivel Meso. La competitividad es el resultado de estrategias de cooperación o

competencia de un grupo de organizaciones; se destacan elementos como

infraestructura y desarrollo de logística, la base de los recursos naturales, las

características agroecológicas y los elementos climáticos.

 Nivel Micro. Se refiere a la competitividad resultado de estrategias de gestión y

se incorporan actores que condicionan el comportamiento empresarial:

productividad, costos, esquemas de organización, nivel tecnológico, gestión

empresarial, conciencia ambiental, entre otros.