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CAPÍTULO I: LA CONSTITUCIÓN DEMOCRÁTICA COMO NORMA

SUPREMA I

CAYETANO NUÑEZ RIVERO

1. El concepto de Constitución. Hacía un intento de búsqueda de un


concepto común
Tres acepciones podemos encontrar:

 El concepto racional normativo: Surge con el liberalismo burgués, y entiende la


Constitución como un complejo normativo establecido de una sola vez y en el
que de manera total se establecen las funciones fundamentales del Estado y se
regulan los órganos, competencias, y las relaciones entre ellos.

Tiene como base ideológica la ruptura con el Antiguo Régimen y la necesidad de


ordenar el Estado, pero desde la creencia de establecer de una sola vez y para
siempre un esquema de organización. Se identifica con la Constitución escrita,
producto de la Ilustración, en tanto en que se confía en que la razón humana es
capaz para formular de una sola vez y de forma sistemática las reglas a las que
se ha de ajustar la comunidad política.
Una de las características fundamentales de la concepción racional es considerar
que el Derecho escrito ofrece las garantías precisas de limitación del poder, de
racionalidad frente a la irracionalidad de la costumbre. Esta acepción del término
Constitución es la que más ha aportado al constitucionalismo actual.

 El concepto histórico-tradicional de Constitución: se enfrenta en todos los


sentidos al concepto normativo defendido por el liberalismo. El historicismo
parte de la tesis de que La Constitución no es un sistema producto de la razón,
sino una estructura resultado de una lenta transformación histórica en la que
intervienen frecuentes motivos irracionales y fortuitos irreductibles a un
esquema.

Este modelo defiende la formación de la Constitución como un proceso de


evolución que incorpora la tradición del Estado en la regulación de las
situaciones concretas de un pueblo, se impondrá en la práctica a lo largo de todo
el siglo XIX, y se conforma como un modelo de reacción frente al modelo
revolucionario, tomará como punto de partida la experiencia de una Constitución
no escrita, otorgando un papel importante a la costumbre como origen de la
creación del Derecho.
 Concepción sociológica: en oposición a los conceptos normativo e historicista,
el concepto sociológico, se basa en la consideración de la Constitución como
una forma de «ser» y no de «deber ser». La Constitución no es el resultado del
pasado, sino fruto de las situaciones y estructuras sociales del presente.
Se trata de apartar factores normativos o históricos, de sustituirlos por los
factores socioeconómicos que han configurado la ordenación del poder en una
determinada sociedad. Esta concepción supone un rechazo desde distintos
sectores al liberalismo burgués que había defendido el concepto normativo de
Constitución.
Al margen de las diversas definiciones que sobre el término Constitución se ha ofrecido,
podemos destacar tres aspectos del concepto:
 Políticamente, la Constitución es el instrumento a través del cual se articulan
los poderes, los derechos y las libertades del individuo y la garantía de estos.
 Formalmente, la Constitución es la norma que origina todas las demás. Es la
ley de leyes.
 Materialmente es el marco de convivencia indispensable para la vida de una
comunidad.

1.1 Constitución en sentido formal y material
Existe un amplio consenso en la doctrina a la hora de abordar el concepto de
Constitución y es: la doble perspectiva formal y material.
Desde el punto de vista material, la Constitución ha sido contemplada como el modo
real de ser del orden político fundamental resultado de la evolución secular de un pueblo
y no como el producto de una asamblea constituyente. Se trata como afirma LASALLE,
de considerar la Constitución como la suma de “los factores reales de poder” que rigen
en él, de tal manera que se conviertan en Derecho, en instituciones jurídicas, así quien
atente contra ellos atenta contra la ley.

HEGEL “Toda Constitución ha salido del espíritu de un pueblo” y esta idea de


Constitución no exige que sea escrita, y en el caso de que ello no fuera posible, deberá
ser lo menos escrita posible.
La concepción formal, define la Constitución como un documento jurídico,
generalmente escrito. El concepto formal se traduce en un conjunto de normas de
Derecho básicas y supremas. Es la norma suprema y fundamental que rige la vida de
una nación.

La Constitución es el ordenamiento básico de toda estructura jurídica estatal, el


cimiento sobre el que se asienta el sistema normativo de derecho en su integridad. Esta
fundamentalidad determina que ésta sea fuente de validez formal de todas las normas
secundarias que componen el Derecho positivo; es así quien expresa las decisiones
fundamentales, quien crea los órganos primarios del Estado y la delimitación de sus
competencias. En la actualidad se sostiene que es una norma jurídica y como tal tiene
valor normativo. En su vertiente formal es un instrumento de limitación del poder, pero
ante todo, no es sólo la primera fuente del ordenamiento jurídico estatal, sino la fuente
que disciplina a las demás.
No obstante esta concepción formal de Constitución hay que tener en cuenta que en
toda Constitución hay elementos no escritos, originados por la tradición histórica en
forma de costumbre, que pueden condicionar la interpretación constitucional.

1.2 Sobre las funciones de la Constitución democrática


Entendido de este modo el concepto de Constitución, ésta cumplirá según DE
ESTEBAN, las siguientes funciones:
 Función legitimadora: requisito fundamental en toda creación de un Estado
Moderno que determina la consolidación de la relación de fuerzas que
manifiestan un determinado equilibrio político.
 Función política: se establece a quien corresponde la soberanía y se regulan los
cauces para el acceso al poder, además de establecerse los límites del poder y los
medios de control.
 Función organizativa: regula la organización de los diversos órganos y su reparto
de competencias.

 Función jurídica: cumple un objetivo jurídico al trazar los límites generales del
derecho de un país. Establece una estructura jerárquica en las normas con
indicación de cuáles son los órganos y procedimientos para legislar.

1.3 Sobre el contenido de la Constitución


Toda Constitución democrática debe contener una serie de elementos fundamentales que
siguiendo a LOEWENSTEIN, puedan ser sintetizados de la siguiente forma:
 La división entre las tareas estatales y su asignación a diferentes órganos como
medio de evitar la concentración del poder.
 Los mecanismos de relación o cooperación entre los distintos detentadores del
poder, así como aquellos otros mecanismos que eviten el bloqueo en el supuesto
de que no se produzca la cooperación exigida.
 Un método establecido de reforma constitucional para la adaptación pacífica del
orden a las cambiantes condiciones sociales y políticas.
 El reconocimiento expreso de los derechos y libertades y su protección.
Junto a estos principios mínimos ya al margen de que cada Estado plasme en su
Constitución aquellos instrumentos que mejor se adapten a su tradición y
realidad sociopolítica, es necesario que se den una serie de condiciones
institucionales y de principios mínimas.

 El reconocimiento del principio de supremacía de la Constitución


 La definición por la misma Constitución de los cauces para acceder a los
órganos de poder, sus atribuciones y mecanismos de responsabilidad
 Los derechos y libertades de los ciudadanos y las garantías de los mismos.
 Las instituciones de solución de conflictos.
 Los procedimientos de reforma y defensa constitucional.
 Y la fuerza de exigencia y aplicación de las normas constitucionales.

2. Tipología de las Constituciones

A) Constituciones escritas y Constituciones consuetudinarias


La Constitución surge de la ideología política del Estado Liberal, que partía de que era
necesaria la existencia de un documento escrito que fijara las normas de organización y
distribución del poder. Una Constitución escrita es aquella que está contenida en un
documento formal. Por contraposición, una Constitución consuetudinaria, sería aquella
que no se contiene en un único texto elaborado por el órgano competente para ello. Sin
embargo esta clasificación no es exacta, pues un Estado sin Constitución escrita, no es
un Estado carente de Constitución. En la actualidad se considera inconcebible una
Constitución exclusivamente consuetudinaria. En el caso de Gran Bretaña, la mayor
parte del orden fundamental británico está articulado en forma de ley.

B) Constituciones extensas y Constituciones breves


Esta clasificación se refiere a la forma exterior que adopta la Constitución, sin atender a
su contenido interno. Siendo difícil establecer un baremo que pueda determinar la
extensión o brevedad del texto, se suelen fijar como ejemplos de Constituciones
extensas, la española de 1812 y la española de 1978; y como ejemplo de Constituciones
breves, la francesa de 1875 y la española de 1845.
C) Constituciones otorgadas, pactadas o populares
Esta clasificación alude al origen de las mismas y en la mayor o menor participación
que en el establecimiento de las Constituciones hayan tenido los órganos de gobierno,
suelen coincidir con la atribución de la soberanía, bien al Rey, o al Rey y al Parlamento,
bien al pueblo.
Son Constituciones otorgadas aquellas que nacen de un acto voluntario del Rey, en
virtud del cual, cede parte de sus poderes en favor del Parlamento. Ejemplo el Estatuto
Real de 1834.
Constituciones pactadas son aquellas que surgen como consecuencia de un convenio
entre el Rey y el Parlamento. Denotan una situación de equilibrio de poderes,
pertenecen a este criterio la española de 1876.
Constituciones populares, mal llamadas impuestas, serían aquellas que expresan la
voluntad de la Nación, como Poder Constituyente, que son aceptadas por el Rey. Son
populares las Constituciones españolas de 1812 y 1869.

D) Constituciones rígidas y Constituciones flexibles


Este criterio, teorizado por Lord Brice, parte de la relación de cada Constitución con las
leyes ordinarias y con la autoridad que las dicta. Son flexibles aquellas Constituciones
que por no ocupar una posición superior a la del resto de las leyes, pueden ser
modificadas por el procedimiento legislativo ordinario. En el polo opuesto, serían
rígidas aquellas Constituciones que por colocarse en una posición superior al resto de
las leyes, se impone un sistema de reforma agravado que obstaculice su modificación,
con el fin de respetar los intereses de los grupos sociales.

E) Constituciones originarias y Constituciones derivadas


Constitución originaria es aquella que contiene un principio fundamental nuevo,
original. Podemos considerar como originarias, la Constitución de los EE.UU por su
estilo presidencialista; la francesa de 1793 por el sistema de Asamblea, la Carta belga de
1831 que reconcilió el principio monárquico con el de soberanía popular, o las
Constituciones soviéticas.
Una Constitución derivada sería aquella que sigue fundamentalmente los modelos
constitucionales nacionales o extranjeros y que lleva a cabo, una adaptación de aquellos
a sus necesidades. Como ejemplo de Constitución derivada podemos citar a las
Constituciones iberoamericanas en imitación al sistema norteamericano.

F) Constituciones ideológicas y Constituciones utilitarias


Son ideológicas aquellas que están cargadas de un programa ideológico. Tienen su
origen con el nacimiento del Estado constitucional.
La aceptación del constitucionalismo, se tradujo en el surgimiento de otro tipo de
Constituciones, llamadas utilitarias que gozan de carácter neutral, destinadas a su
aplicación por cualquier tipo de gobierno, sea cual sea su orientación ideológica.

1.4 Clasificación ontológica de LOEWENSTEIN


La clasificación más importante fue la realizada por Loewenstein, que estableció su
clasificación tomando como referencia la eficacia que las Constituciones alcanzan en
relación con la realidad sociopolítica de una Nación. De acuerdo con esto, las
Constituciones podrán ser diferenciadas según su carácter normativo, nominal o
semántico.
Una Constitución es normativa cuando es efectivamente vivida por destinatarios y
detentadores del poder. La Constitución es observada realmente por los interesados y
está integrada en la sociedad estatal.
Una Constitución es nominal cuando los presupuestos sociales y económicos existentes
no permiten una integración completa entre las normas constitucionales y la vida
política, aunque existe la esperanza de que esta integración se consiga.
Una Constitución será semántica cuando en lugar de servir a la limitación del poder, es
instrumento para eternizar la intervención del poder político. Existe un total desajuste
entre la norma y la realidad política.

BIBLIOGRAFÍA
Alzaga Villamil, O., y otros.- Derecho Político español, Vol. I, CERA, Madrid, 5ª Ed,
2011.
Nuñez Rivero, C.; Goig Martínez, J.M. y DIaz Nieva, J.- El Estado y la Constitución,
UNED, Madrid, 1997
Nuñez Rivero, C.- Teoría del Estado y Sistemas Políticos, UNED, Madrid, 1995
Pérez Royo, J.- Introducción a la Teoría del Estado, Blume, Barcelona, 1980
Sanchez Agesta, L.- Principios de la Teoría Política, Ed. Nacional, Madrid, 1972.
Torres del Moral, A.- Esatdo de Derecho y Democracia de Partidos, SPDUC, Madrid,
1991.

CAPÍTULO II LA CONSTITUCIÓN DEMOCRÁTICA COMO NORMA


SUPREMA II

JUAN MANUEL GOIG MARTÍNEZ

1. Especial consideración de la Constitución española de 1978

La actual Constitución es la novena con que se ha dotado al pueblo en la historia del


constitucionalismo español. Se inició con un propósito aparente de reforma del orden
instaurado por el régimen anterior, y con el fin de evitar traumas en la transición al
nuevo régimen, era preciso una Ley que permitiera la reforma de las Leyes
Fundamentales. Esta finalidad se llevó a cabo por la Ley para la Reforma política de 4
de enero de 1977. Fueron elementos decisivos para permitir el paso al nuevo régimen: la
convocatoria de elecciones libres, la legalización de los partidos políticos y la
instauración de un Parlamento bicameral.
Se inició un auténtico proceso, que con la designación de una Ponencia constitucional
encargada de la redacción de un borrador de la Constitución, se materializó en un texto
definitivo que, aprobado por el Congreso y el Senado fue ratificado el 6 de diciembre de
1978 por el pueblo español en referéndum.

2. Caracteres
Nuestra Constitución se caracteriza por ser:
 Formal y escrita.
 Rígida en cuanto a su reforma que exige un procedimiento más severo y
dificultoso que la de cualquier otra norma jurídica.
 Consensuada, la mayor parte de su contenido fue el resultado, no de la voluntad
mayoritaria de las Cortes, sino de una formulación que hiciese posible el
acuerdo de todos sus miembros.
 Cerrada y codificada, aunque necesita ser desarrollada por leyes orgánicas u
ordinarias.
 Extensa en cuanto al número de artículos que la componen.
 De origen popular, ya que fue elaborada por unas Cortes democráticamente
elegidas por el pueblo.
 No es una Constitución originaria, sino que los constituyentes adoptaron
aquellas instituciones y sistemas que mejor atendieran a los intereses del pueblo
español. Así se observan influencias alemanas —en la configuración del TC y de
la moción de censura constructiva—, suecas —en la figura del Defensor del
Pueblo— e italianas—en la organización territorial—.

3. Estructura y contenido

La Constitución española organiza su contenido en un Preámbulo, que recoge la


exposición de aquellos motivos que impulsan la norma constitucional y los objetivos
que con ella se pretenden alcanzar; 169 artículos, repartidos en un Título Preliminar
y diez Títulos numerados; cuatro Disposiciones Adicionales; nueve Disposiciones
Transitorias; una Disposición Derogatoria y una Disposición Final que establece su
entrada en vigor.
Por estructura material se entiende las partes en que ésta se divide según la
naturaleza de los preceptos que la integran.
Se distinguen en nuestra Constitución dos partes bien diferenciadas: una parte
dogmática, que reconoce los principios programáticos que van a inspirar el nuevo
orden político (Título Preliminar y el Título I) y la parte orgánica, dirigida a regular
y establecer, la organización política y jurídica del estado español; contiene aquellos
preceptos que definen la composición y funcionamiento de los órganos del estado:
está formada por los demás títulos de la Constitución.

4. Criterios y opciones en la Constitución española de 1978

El Título Preliminar recoge aquellos criterios básicos sobre los que la Constitución
pretende establecer el orden social, político, institucional y territorial del Estado.

Criterios que definen al Estado español según los contenidos constitucionales:

 Un Estado Social y Democrático de Derecho: un régimen democrático es aquel


en el que el pueblo participa de las decisiones del poder. Se plasma en nuestra
Constitución al reconocer la soberanía del pueblo y consagrar el pluralismo
político y social.
Lo fundamental de un “Estado de Derecho” es el sometimiento de los poderes
públicos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico.
El “Estado Social de Derecho” se define por el principio de socialidad del
Estado, con el fin de garantizar la consecución del máximo bienestar al mayor
número de ciudadanos.
 Una Monarquía Parlamentaria: la Jefatura del Estado es una magistratura cuyo
titular no es elegible y que carece de funciones ejecutivas. Indica que el Rey,
queda sustraído de funciones ejecutivas, asumiendo un papel representativo,
moderador y arbitral en las relaciones de los órganos constitucionales, sus
atribuciones están tasadas en la propia Constitución.

 Una concepción de Estado Unitario descentralizado basado en tres pilares


fundamentales: a) el artículo 2 de la CE señala que la Constitución se
fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española; b) en el
reconocimiento y garantía del derecho de autonomía de las diferentes
nacionalidades, (la autonomía consiste en la capacidad de autogobierno a través
del ejercicio de distintas potestades.) y c) la solidaridad entre las distintas
regiones y la igualdad de todos los ciudadanos del Estado español. El principio
de autonomía determina la potestad a las CC.AA. para dotarse de un
ordenamiento propio en el marco constitucional.

 Un sistema parlamentario bicameral: compuesto por el Congreso de los


Diputados como cámara de representación proporcional de los ciudadanos y el
Senado como Cámara de representación territorial, en cumplimiento del
reconocimiento del derecho de autonomía, es una cámara de segunda reflexión y
deliberación.

 La organización del poder en la Constitución: España se incorpora al mundo


democrático estableciendo un sistema de división de poderes que adopta las
características del parlamentarismo, basado en un importante sistema de
controles, de pesos y contrapesos, con el fin de evitar el abuso de poder; pero un
parlamentarismo racionalizado que permita una cierta estabilidad
gubernamental.
De los tres órganos en que se divide el poder, el Gobierno en sintonía con los
modelos democráticos occidentales, es el que asume el papel protagonista de la
vida política, para lo cual se le otorgan una serie de funciones y se pone en sus
manos los instrumentos para que pueda ejercerlas.
Respecto al Poder Judicial, el Título VI, lo define como un poder autónomo e
independiente como presupuesto básico de su actuación respecto de los demás
poderes, pero de forma compatible con los principios de responsabilidad y
sometimiento a la ley.

5. Valores superiores del ordenamiento jurídico en España

El artículo 1.1 de la CE reconoce como valores superiores del ordenamiento español «la
libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político»

Los valores superiores representan los ideales que una comunidad decide erigir como
sus máximos objetivos y son guías para la interpretación y desarrollo del ordenamiento.
Los valores son el núcleo básico de todo el sistema jurídico y dirigen el ordenamiento.

 Valor justicia: La consideración de la justicia como valor superior del


ordenamiento no se identifica necesariamente con el Poder Judicial. Debe entenderse
como el fin ideal al que debe de tender todo el ordenamiento, entendida como justicia
distributiva, como proveer a cada uno lo que se merece, lo que le es justo.

 Valor pluralismo político: Constituye una verdadera manifestación de la libertad,


en concreto de la libertad ideológica. Los partidos políticos expresan el pluralismo
político.

5.1 La dignidad como elemento clave del sistema constitucional

La preocupación actual del Derecho Internacional por la defensa de los derechos


humanos, parte de la consideración de que el hombre por su propia naturaleza y
dignidad, posee derechos que le son inherentes y que no nacen de una concesión de la
sociedad política.

Si la dignidad es consustancial a la persona, es previa al Derecho, por lo tanto el


Derecho la positiviza a través de una serie de valores, como la autonomía, la seguridad,
la libertad, la igualdad y que se consagran y garantizan en el reconocimiento y
protección de los derechos y libertades. La dignidad es anterior a la Constitución, así
que ésta no la otorga sino que la reconoce, ya que son, inherentes, inviolables y
anteriores al Estado y a su constitución.

PRIETO SANCHÍS, los derechos humanos tienen que ver con la vida, la dignidad, la
libertad, la igualdad y la participación, los derechos fundamentales serán aquellos que
sirven a estos valores.

El Tribunal Constitucional ha afirmado, que el valor jurídico fundamental de la dignidad


de la persona, reconocido en el art. 10 CE, constituye el germen de unos derechos que le
son inherentes al ser humano y, dentro del sistema constitucional es considerado como
el punto de arranque.

“La dignidad, en cuanto valor espiritual y moral, inherente a la persona y que lleva
consigo la pretensión al respeto por parte de los demás, ha de permanecer inalterada
cualquiera que sea la situación en la que la persona se encuentre”.

La atribución en la Constitución a la dignidad de la persona, presenta un triple


significado:

 Implica el reconocimiento del carácter instrumental o servicial del Estado al


objeto de asegurar una forma de convivencia política congruente.
 La Constitución acepta una idea material de Estado de Derecho en el que se
supera la afirmación del ejercicio del poder de conformidad con el derecho y
dirige su contenido a las exigencias derivadas de la dignidad humana y
protección de la libertad y dignidad.
 Aparece ligada a la convivencia en sociedad y que exige un respeto de los
derechos de los demás.

El art. 10.1 cumple así una triple función:


 Función legitimadora: del orden político y del ejercicio de todos los poderes
públicos. Sólo será legítimo el régimen político en la medida que tutele la dignidad
de todos los hombres que se encuentren bajo su jurisdicción, sus derechos inviolables
y el libre desarrollo de la personalidad.
 Función Promocional: determina en los poderes públicos una lucha constante por su
respeto.
 Función hermenéutica: pauta interpretativa de todas las normas tanto en el orden
interno como en el orden supranacional.

La dignidad se configura como un principio fundamental de referencia y razón de ser de


los derechos y libertades y del propio Estado Social y Democrático de Derecho
proclamado por la Constitución y como una norma clave entre el Preámbulo y el Titulo
preliminar del resto el Título I.
La dignidad prohíbe que la persona sea un mero objeto del poder del Estado e impone a
los poderes públicos su acción promotora, en tanto que están vinculados directamente a
la Constitución e un sentido material y formal La dignidad ordena la actuación general
del Estado evitando las infracciones directas, e incluso las omisiones legislativas
judiciales o administrativas. Limita y controla el poder, asegura la libertad y la
autodeterminación de la persona humana e integra la unidad del pueblo.

Se erige la dignidad como un mínimo invulnerable que por imperativo constitucional se


impone a todos los poderes, incluido el legislador.

5.2 el valor de libertad


La Constitución, al proclamar el valor superior de la libertad, está consagrando el
reconocimiento de la autonomía del individuo para elegir entre las diversas opciones
que se le presentan. Tradicionalmente se ha distinguido entre libertad negativa y libertad
positiva, es decir, entre la libertad de acción y la libertad de decisión.
Respecto al concepto de libertad, el Tribunal Constitucional ha reconocido dos
dimensiones del mismo: a) ideológica, que consiste en la posibilidad de tener la opción
de adoptar una determinada posición ante la vida según convicciones personales; y b)
externa, que consiste en poder desarrollar en la práctica esta posición sin sufrir por ello
sanciones o injerencias de los poderes públicos.

5.3 El valor de igualdad


Constituye una manifestación de la dignidad humana, el Estado deberá permitir el
ejercicio de los derechos y libertades pero impidiendo que se potencien las
desigualdades. La igualdad sólo se lesiona si se procede a un tratamiento distinto de
situaciones que son sustancialmente iguales, pero la regulación de supuestos diferentes
de modo diverso no supone la conculcación de dicho principio.
Como valor superior del ordenamiento jurídico, la proclamación del artículo 1.1 no es
una mera declaración constitucional sino que, se proyecta con una eficacia trascendente
de modo que toda situación de desigualdad persistente a la entrada en vigor de la Norma
Suprema, es incompatible con el orden de valores que la Constitución proclama.

Artículo 14 “los españoles son iguales ante la ley…” dicho artículo no es sólo un
derecho fundamental, sino que constituye un principio constitucional que inspira todo el
sistema de derechos y libertades.

El principio genérico de igualdad consagra el principio de que las leyes y sus


aplicaciones deben considerar a los ciudadanos como iguales sin hacer distinciones. Ello
nos permite distinguir entre una igualdad en la ley y una igualdad en la aplicación de la
ley.

El primer concepto de igualdad, la igualdad en la ley o ante la ley, no puede ser


considerado como sinónimo de recibir de la ley el mismo trato, sino que lo que se
determina es que la igualdad obliga a tratar de modo igual lo que es igual, pero permite
tratar de modo diferente lo que es diferente.

A diferencia de lo que sucede con la igualdad ante la ley, la igualdad en la aplicación


de la ley se manifiesta de una forma absoluta, de forma que una vez que el legislador ha
definido el derecho, el aplicador de la misma no puede realizar entre los titulares de los
derechos más diferenciaciones que las establecidas legalmente.

6. Los principios informadores del ordenamiento constitucional

El art. 9.3 CE, reconoce una serie de principios que tienen carácter informador de todo
el ordenamiento jurídico. No son compartimentos estancos, cada uno de ellos cobra
valor en función de los demás y en tanto sirva a promover los valores superiores del
ordenamiento jurídico que propugna el Estado social y democrático de Derecho derivan
de dos, el principio de legalidad y el principio de seguridad jurídica.

 El principio de legalidad: es una garantía esencial de nuestro Estado, cuyo


significado es el de asegurar que la regulación de los ámbitos de libertad que
correspondan a los ciudadanos dependen exclusivamente de la voluntad de sus
representantes, por lo que tales ámbitos deben quedar exentos de la acción del
ejecutivo, pero también implica el sometimiento a la ley del Poder Judicial.

 El principio de seguridad jurídica: responde al sentimiento que se exige


conocer de antemano cuales serán las consecuencias de los propios actos. En un
sentido más amplio, implica la expectativa razonablemente fundada del
ciudadano en cual ha de ser la actuación del poder en la aplicación del Derecho
y en sentido restringido, la seguridad jurídica equivale a certeza del Derecho.
La seguridad jurídica es un principio constitucional especialmente relacionado
con los demás del art. 9.3, se enlaza con el principio de reserva de ley y con el
de legalidad y, al requerir certeza en la regla del Derecho, proscribe la
arbitrariedad.

 Interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos: se encuentra


relacionado con el valor justicia y el derecho a la igualdad, de forma que una
norma incurre en arbitrariedad si establece una discriminación, o bien, no
estableciéndola, carece de toda explicación racional.

Los principios constitucionales del art 9.3 tienen la condición informadora de todo el
ordenamiento y deben servir para promover valores superiores que propugna el Estado
social y democrático de Derecho.
“La seguridad jurídica es la suma de estos principios, equilibrada de tal forma que
permita promover, en el orden jurídico, la justicia y la igualdad en libertad”.
Bibliografía
Alzaga Villamil, O., y otros.- Derecho Político español, Madrid 2011
Heller, H.- Teoría del Estado, Fondo de Cultura europea, México 1987
Torres del Moral, A.- Principios de Derecho Constitucional español, Madrid 1992
Nuñez Rivero, C.- Teoría del Estado y Sistemas Políticos, UNED, Madrid, 1995
Pérez Royo, J.- Introducción a la Teoría del Estado, Blume, Barcelona, 1980

CAPITULO III: PODER CONSTITUYENTE Y REFORMA


CONSTITUCIONAL

CAYETANO NÚÚ NÑ EZ RIVERO


1. El poder constituyente. Introducción

La existencia de un texto constitucional implica la consideración de tres momentos


diferentes en el proceso. En primer lugar la propia génesis de la Constitución, su
proceso de formación, que es la fase correspondiente al Poder Constituyente; en
segundo lugar la conformación del texto constitucional; y en tercer lugar el
funcionamiento y atribuciones de los poderes constituidos.

Por tanto los poderes constituidos: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como los
restantes órganos del Estado, deben su existencia a la proclamación que se hace en la
Constitución, siendo por tanto posteriores al Poder Constituyente, siendo este Poder
Constituyente, el Poder en virtud del cual un pueblo se da una Constitución que regule
su propia convivencia.

2. Concepto de Poder Constituyente


2.1 Sobre el origen y la evolución

Fue Sièyes quien en su obra ¿qué es el tercer Estado? Elaboró una teoría del Poder
Constituyente al reconocer que el Poder Constituyente es distinto al resto de poderes y
que no siendo posible sea ejercido por la propia nación directamente, lo será a través de
unos representantes extraordinarios y que no pueden ocuparse de funciones propias de
los poderes ordinarios, puesto que han sido designados para la tarea de elaborar una
Constitución.
La Nación existe antes que todo. La Nación es el origen de todo y antes que ella solo
existe el Derecho Natural y este Derecho Natural es el que precede al obrar del poder
constituyente y al dictado de toda ley.
Sin embargo, la idea de un poder superior al resto no fue exclusiva de Sièyes, con
anterioridad a ella había sido puesta de manifiesto en los pactos religiosos o covenants y
sobretodo en el proceso de independencia de las colonias norteamericanas.
Aunque ambas teorías conciben el Poder Constituyente con distintos matices, las dos
coinciden en que el concepto jurídico del Poder Constituyente es reproducción del
concepto político de la soberanía popular; y la naturaleza del Poder Constituyente, es la
propia de un poder soberano.
2.2 Concepto del Poder Constituyente

Podemos referirnos al mismo como el Poder en virtud del cual un pueblo se da una
Constitución que regule su propia convivencia. Se trata de un acto de soberanía popular.

Ya en la proclamación del primer texto constitucional, la Constitución de los EE.UU de


América de 1787, los constituyentes comienzan con la fórmula: “Nosotros el Pueblo de
los Estados Unidos”.

Muchas y muy variadas han sido las definiciones que sobre el Poder Constituyente ha
aportado la doctrina científica:

 Schmitt: “la voluntad política cuya fuerza o autoridad es capaz de adoptar la


concreta decisión de conjunto sobre modo y forma de la propia existencia
política”.
 Torres del Moral: “la voluntad política del pueblo que decide sobre su propia
existencia democráticamente”.

 El Poder Constituyente es la facultad de dictar normas jurídicas supremas o de


mayor rango, que regirán las principales instituciones del ordenamiento y a
través de las cuales “se pretende controlar y limitar en nombre de la voluntad
soberana del pueblo, la voluntad no soberana del gobernante”. (De Vega)

Es un poder que tiene la potestad de proclamar la Constitución de un Estado,


tanto en su primera formulación, como mediante la introducción en el texto
constitucional de las reformas que precise, seas estas parciales o totales,
adaptándola a los deseos de la Nación. Se trata por tanto de una facultad de
expresión de la soberanía popular, que permite a la Nación proclamar las
normas jurídicas supremas del Estado.

2.3 Características del Poder Constituyente

 Es un poder originario e inmanente, en cuanto no se deriva de ningún otro


poder. Es la fuente de los restantes poderes públicos. Se considera como la
potestad primigenia de la comunidad política para dotarse de una organización
jurídica y constitucional, no precisando de reglamentación jurídica previamente
determinada.

 Es un poder extraordinario, que tiene como misión establecer el orden en el


Estado y sólo actúa cuando la Nación se dota o modifica un texto constitucional

 Es un poder permanente, no se agota con la promulgación del texto


constitucional, pudiendo actuar cuando sea necesario.

 Es un poder soberano, es la instancia suprema de la cual nace la Constitución y


sirve de fuente de las demás normas.

 Es un poder autónomo e ilimitado, ya que él mismo establece las normas y las


impone a los demás poderes; no tiene límites a su ejercicio, salvo los derivados
del Derecho Natural y ocasionalmente del Derecho Internacional.
 Es un poder unitario e indivisible, ya que aunque la nación se compone de
individuos, las decisiones quedan supeditadas a la voluntad general, como una
voluntad única, lo que supone el principio de la soberanía popular.

 Es un poder revolucionario. Aunque no funda una sociedad política, sí organiza


a ésta, estructurándola y creando el ordenamiento jurídico.

2.4 Clasificación del Poder Constituyente

Es tradicional en la doctrina distinguir entre Poder Constituyente originario y Poder


Constituyente constituido. El Poder Constituyente originario es el Poder de crear una
Constitución, es el que es capaz de establecer y fijar las normas fundamentales. El
Poder Constituyente constituido es el poder de revisar o reformar la Constitución.

El Poder Constituyente constituido está regulado en la propia Constitución de donde


obtiene su legitimidad, siendo la propia Constitución quien establece los límites a su
poder de reforma. Por tanto, el Poder Constituyente actúa en dos momentos históricos
diferentes, el de la creación de la Constitución con el Poder Constituyente Originario, y
el que posibilita la revisión, el Poder Constituyente Derivado o Instituido.

Existen otras clasificaciones. Por ejemplo atendiendo al órgano que lo ejerce, el Poder
Constituyente puede ser originario o derivado, según que la emisión de las normas de
rango constitucional quede en manos del pueblo mediante los mecanismos de
manifestación directa, o de sus representantes, respectivamente.

Atendiendo a la forma como se manifiesta el Poder Constituyente, distinguimos entre


Poder Constituyente Revolucionario y Poder Constituyente Normal, dependiendo de si
la modificación de la normas constituyentes han producido o no una ruptura del hilo
constitucional.

Puede considerarse en principio que el Poder originario, tiene el poder de hacer un


texto constitucional completo y de carácter global, mientras que al segundo sólo le
queda reservada la reforma parcial del texto y no su totalidad. Debe considerarse que
cuando la amplitud de la reforma es de tal magnitud, nos encontramos ante una
quiebra del texto constitucional, y parece pertinente entonces que se habrá un nuevo
proceso constituyente.

2.5 Titularidad del Poder Constituyente


El Poder Constituyente reside en el pueblo, titular de un poder soberano, absoluto,
ilimitado, permanente, sin límites y sin control jurisdiccional. Esta afirmación no obsta,
para que el pueblo delegue, por voluntad propia, y mediante las correspondientes
cláusulas, en determinados poderes instituidos cuando va a ejercer el poder de reforma
constitucional.

Si recurrimos al Derecho Constitucional Comparado, podremos observar que la potestad


que el pueblo tiene de dotarse de una Constitución tiene muchas variantes:
 Aclamación: mecanismo de democracia directa, propio de las sociedades
primitivas, en las cuales la voluntad era manifestada por el pueblo en multitud
reunida.

 Asambleas Constituyentes: órganos representativos, distintos a los poderes


constituidos que se crean y eligen con la misión específica de elaborar y aprobar
una Constitución.

 Convenciones Constituyentes: órganos representativos, comisionados para


preparar un proyecto de Constitución, cuya aprobación debe someterse a
ratificación del pueblo.

 Plebiscito Constituyente: convocatoria de una consulta popular encargada de


ratificar, o rechazar, el Proyecto de Constitución elaborado por la Convención
Constitucional, o por la Asamblea Constitucional, y cuyo valor deberá ser
vinculante.

3. La reforma constitucional. Introducción


Los primeros textos constitucionales surgían como garantías frente al poder ilimitado
por lo que resulta lógico pensar que en los albores del constitucionalismo se propagara
la idea de inmutabilidad de la Constitución, como garantía de los logros alcanzados.

Como ha indicado Loewenstein, una Constitución ideal sería aquella que pudiera prever
todos los desarrollos futuros de la comunidad, pero esta situación no existe en la
realidad. La Constitución refleja la historia de una nación, pero también la situación del
momento en que se crea, pero son situaciones temporales y nada hace presagiar que se
mantengan en el futuro.

A pesar de que las Constituciones nacen con una pretensión de permanencia, la realidad
demuestra que los cambios constitucionales son relativamente frecuentes.

El Derecho avanza mucho más lentamente que la sociedad y este hecho es una garantía
sólo cuando la diferencia de avance no sea insalvable, ya que de lo contrario, el Derecho
se convierte en algo inservible y por ello se hace necesaria la inevitable acomodación de
la Constitución a la realidad, hecho que debe producirse a través de la reforma o la
mutación constitucional.

Una generación no puede imponer sus leyes a generaciones futuras y la reforma es el


mecanismo que sirve para colmar lagunas, pero también para adaptar la realidad jurídica
a la realidad política y protege al texto constitucional de una ruptura violenta.

La necesidad de adaptación del texto constitucional a la realidad cambiante ha


determinado que la mayoría de las Constituciones hayan regulado el mecanismo de
reforma de la misma, como sistema de garantía a su supremacía.

Casi la totalidad de las constituciones tienen un carácter rígido, y así debe de ser,
previéndose procedimientos más o menos agravados que actúen como garantía de la
máxima garantía jurídica que es la Constitución, pero que sin embargo, no impidan la
propia reforma constitucional.
4. Delimitación conceptual de reforma constitucional

Los textos constitucionales nacen con la pretensión de regular a una comunidad


concreta que vive en unas condiciones socioeconómicas y políticas precisas y en un
momento histórico determinado. En virtud de que las condiciones cambien deberán
proceder a adecuar su texto a la nueva situación. Por ello ningún texto constitucional
puede pretender ser inmutable, por tanto debe tener previsto los mecanismos de reforma
necesarios para su permanente adecuación.

En el proceso de adecuación del texto constitucional a la sociedad podemos considerar


tres supuestos:

4.1 La quiebra constitucional

Supone el máximo grado de inadecuación del texto constitucional a la sociedad que


pretende regular. Implica una reforma completa de la Constitución. Se trata de la
creación de otro texto constitucional diferente al que ha estado vigente. La quiebra
puede responder a dos aspectos:

 Que se haya producido una Destrucción de la Constitución, en virtud de un


profundo cambio en la situación política, de tal forma, que haya cambiado el
titular del Poder Constituyente (procesos revolucionarios, paso de monarquías
limitadas a parlamentarias o a repúblicas).

 Que se haya producido una Supresión de la Constitución. No cambia la


titularidad del Poder Constituyente. Representa el grado máximo de reforma
constitucional.

4.2 La mutación constitucional

Se produce un cambio de significado y contenido, sin que se haya sido alterado el texto.
Lucas verdú: “Se debe a la incongruencia entre las normas constitucionales y la realidad
constitucional”.

Las mutaciones se deben fundamentalmente a:

 La actividad parlamentaria: mediante la producción legislativa se cambia el


sentido último de la norma constitucional.
 Las decisiones judiciales: en lo que respecta a su labor como intérpretes de la
Constitución. La jurisprudencia constitucional constituye uno de los medios más
frecuentes de mutación constitucional.
 Que no sea ejercida determinada atribución por su titular, quedando por tanto
en desuso (paso de las monarquías constitucionales a monarquías
parlamentarias).
 El papel de las Convenciones en el mundo anglosajón, la cortesía parlamentaria,
la costumbre, etc.
4.3 La reforma constitucional propiamente dicha
Implica necesariamente una modificación en el texto constitucional. Es consecuencia
del poder derivado y sus mecanismos de actuación están previstos en la propia
Constitución. Aunque teóricamente puede afectar a la totalidad del texto, se emplea
para reformas parciales, ya que en caso contrario estaríamos refiriéndonos a la Quiebra
constitucional.
La reforma siempre que se verifique con plena observancia del procedimiento
establecido, se configura como un mecanismo de articulación de la continuidad jurídica
del Estado, y como instrumento básico de garantía.

5. Los procedimientos de reforma constitucional

Lord Brice, elaboró una clasificación en virtud de la cual, serán Constituciones


flexibles aquellas que por no ocupar una posición superior a las del resto de las leyes,
pueden ser modificadas por el procedimiento legislativo común u ordinario.

En contraposición serán Constituciones rígidas aquellas que se sitúan en un nivel


superior al resto de leyes, y serán reformadas mediante la observación de un
procedimiento complejo que obstaculice su modificación.

Esta teorización debe ser matizada en el sentido de que ni es tan fácil la reforma de
aquellas Constituciones no escritas, como la británica, ni una Constitución escrita tiene
porqué regular mecanismos de reforma especialmente dificultosos, como por ejemplo la
Constitución de los EE.UU.

Los procedimientos de reforma varían en virtud del grado de flexibilidad o rigidez que
tenga. En términos generales, podemos distinguir los siguientes procedimientos de
reforma:

 Que se atribuya a un órgano especial, convocado ad hoc que actúa como


Asamblea Constituyente y cuya única misión sea proceder a la reforma.
(Constitución EE.UU).

 Que se atribuya al Parlamento. En este caso pueden producirse los siguientes


supuestos:

 Que la Constitución sea de carácter flexible, en cuyo caso, sólo es necesario


que la reforma sea aprobada por el Parlamento por los procedimientos
utilizados para las leyes ordinarias. Ejemplo, la Constitución británica.

 Que se exija la aprobación de mayorías cualificadas, (absoluta, dos tercios,


tres quintos). En el caso de existencia de dos Cámaras la reforma ha de ser
aprobada por ambas, en sesión conjunta o en sesiones separadas.

 Que sean necesarias votaciones sucesivas, de tal forma, que si el Parlamento


se pronuncia sobre la reforma debe procederse a la disolución del mismo, y
es el próximo el que puede aprobarla. (CE)
Los procedimientos anteriores pueden llevar aparejados la realización de un referéndum
constitucional.

En el caso de algunos Estados Federales, puede ser necesario que la reforma sea
aprobada en todos o en la mayoría de los Estados.

A quien Corresponde la iniciativa de Reforma Constitucional:

 Parlamento: no es una fórmula utilizada, siendo propia de los primeros


tiempos del Estado Constitucional.

 Ejecutivo: descartado en el caso de las Cartas Otorgadas, se ha


producido en los periodos, de claro predominio del gobierno sobre el
Parlamento autoritario y primeros tiempos de la Monarquía
Constitucional.

 Ejecutivo y Parlamento: en virtud de la iniciativa legislativa de dichos


poderes. Es propio del constitucionalismo actual.
 Iniciativa popular, necesitando la misma de una serie de firmas de
los ciudadanos, existe en Estados donde están más enraizadas las
instituciones de democracia directa. Confederación Helvética.

6. Los límites de la reforma constitucional

El Poder Constituyente no puede tener límites, como consecuencia del principio de


soberanía nacional y la democracia. Sin embargo los regímenes políticos pueden
establecer ciertas limitaciones a los procesos de la reforma, que se especifican
precisamente en los textos constitucionales.

 Límites absolutos: aquellos que, bien por voluntad expresa del Poder
Constituyente, por deducción de la norma, no pueden en modo alguno,
superarse.

 Límites relativos: los que pueden superarse a través de procedimientos


predeterminados.

 Límites heterónomos: son los que no derivan de la propia Constitución, sino que
proceden de la comunidad internacional, a través de los acuerdos y tratados.

 Límites autónomos: son los que vienen impuestos por el propio ordenamiento
constitucional:

 Límites de carácter temporal: imponen el paso de determinado número de


años antes de que pueda llevarse a cabo una reforma.

 Límites por su extensión: la reforma puede ser parcial o total. Algunos textos
ponen límites a la amplitud de que puede ser objeto la reforma.
 Límites formales: la Constitución establece su propio procedimiento de
reforma. Los constituyentes han de respetar las formas prescritas para ello en
el texto.

 Límites materiales o de contenido. Las cláusulas de intangibilidad: existen


Constituciones que prohíben la reforma de determinados contenidos. En
virtud de estos límites, no se autoriza la reforma para variar el sistema de
gobierno; ni para sustituir el régimen representativo; y mucho menos para
alterar el principio de alternancia en el ejercicio del poder.

Estas cláusulas obedecen a distintas motivaciones, por ejemplo en el caso


alemán es una reacción ante la experiencia del nazismo; en Italia para evitar
la vuelta de una monarquía colaboradora del fascismo; en Portugal para
evitar la supresión de la forma republicana.

En la Constitución española de 1978 no existen cláusulas pétreas aunque sí


un mecanismo agravado de reforma, cuando esta afecta a determinadas
partes de la Constitución.

7. La reforma constitucional en la Constitución española

A la reforma constitucional dedica nuestra Constitución el Título X, cerrando así la


parte articulada del texto.
La configuración de la reforma hace de la Constitución una Ley de leyes, debido a las
trabas para proceder a su revisión.
La iniciativa para la reforma se otorga al Gobierno y al Parlamento, así como a los
órganos de las Comunidades Autónomas. Se sustrae al pueblo la posibilidad de iniciar el
proceso de reforma.

A pesar de que la CE no contempla ninguna cláusula de intangibilidad, y permite la


revisión total, se han regulado dos procedimientos distintos, según sea la parte que se
pretende reformar.

7.1 Procedimiento agravado de reforma

Cuando la reforma afecte al Título Preliminar, a los Derechos Fundamentales y


Libertades Públicas (Sección primera del Capítulo II del Título I), o a la Corona (Título
II), o cuando se trate de una revisión total, se exige:

 Aprobación del proyecto por mayoría cualificada de 2/3 de cada Cámara.

 Disolución de las Cortes Generales.

 Convocatoria de elecciones generales.

 Ratificación del proyecto de reforma por mayoría de 2/3 de las nuevas


Cámaras.

 Ratificación por el pueblo en referéndum.


7.2 Procedimiento ordinario de reforma

 Aprobación del proyecto por mayoría cualificada de 3/5 de cada Cámara.

 Solo para el caso de que no se lograra esta mayoría en el Senado y siempre que
el proyecto hubiera alcanzado la mayoría absoluta en la Cámara alta, el
Congreso de los Diputados podrá aprobar la reforma por mayoría de 2/3.
 En este caso la reforma se someterá a referéndum, solamente cuando lo solicite,
dentro de los 15 días siguientes, una décima parte de los miembros de cualquiera
de las cámaras.
Existe una imposibilidad de iniciar la reforma en dos casos: en tiempos de guerra o
cuando se haya declarado el Estado de alarma, excepción o sitio art 169 CE.

La Constitución española de 1978 ha sido reformada en dos ocasiones:

 27 de agosto de 1992, reconociendo el derecho de sufragio pasivo a los


extranjeros para las elecciones municipales.

 27 de septiembre de 2011, modificando el artículo 135 sobre las exigencias


comunitarias para la estabilidad presupuestaria.
En ambas ocasiones se ha utilizado el procedimiento ordinario.

Bibliografía:
Alzaga Villamil, O., y otros.- Derecho Político español, Madrid 2011
Bryce, J. Constituciones Flexibles y constituciones rígidas, CEC, Madrid, 1988
De Esteban, J, y otros.: El régimen Constitucional español, Madrid 1982

CAPÍTULO IV: LA DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN A TRAVÉS DE


LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL. EL TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL

JÚAN MANÚEL MARTIÚNEZ GOIG

1. Orígenes y desarrollo de la justicia constitucional

Algunos autores han cifrado el nacimiento de la justicia constitucional en Inglaterra,


pero otros, como el profesor Torres del Moral, lo hacen en EE.UU. Concretamente en la
célebre sentencia que pronunciara el juez Marshall en el caso Marbury contra Madison
en 1803. La jurisdicción constitucional surge como reacción ante la eventual desmesura
en las actuaciones del poder legislativo.

La idea de los tribunales como garantes de las libertades frente a los posibles excesos
del poder legislativo, es una noción basada en la tradición de la independencia judicial
inglesa. Si se sostiene que existen normas que están por encima de las demás leyes,
forzoso es concluir la necesidad de crear un sistema que establezca y garantice esa
ordenación jerárquica en las relaciones entre ellas.
Si se admite que la Constitución es la Ley Suprema del Estado, que su promulgación
requiere una solemnidad especial y que se exige un procedimiento especial para llevar a
cabo su reforma, resulta evidente que el legislador no puede aprobar ninguna ley que
sea contraria a ella, pues de lo contrario violaría la Constitución y alteraría el texto en
que se fundamenta su propio poder de legislar.

La defensa de la Constitución supone que la ley debe ser conforme al contenido del
texto constitucional de tal forma que una ley que sea contraria no debe aplicarse, lo que
determina la necesidad de que exista un órgano que declare la nulidad, o la no
aplicación, de aquellas leyes que vulneren la Constitución.

Si en EE.UU estas ideas quedaron definidas, no fue así en Europa, donde la


constitucionalidad de la ley no fue fruto de un desarrollo espontáneo de creación
judicial, sino el resultado de una opción política.
El concepto de soberanía del Parlamento junto a la consideración de que la Constitución
se encuentra situada al mismo nivel que la legislación ordinaria, determinó una tardía
recepción del control constitucional de la ley.
Fue precisamente la crisis de la concepción del órgano legislativo, unido al surgimiento
de los Estados Federales; y la necesidad de garantizar los derechos reconocidos por los
textos constitucionales, lo que provocó que en Europa se recibiera el concepto de
Justicia Constitucional.

2. Fundamentación teórica de los diversos sistemas de justicia


constitucional

La defensa de la Constitución puede confiarse a un órgano político o a órganos


judiciales.

2.1 Atribución a órganos políticos

El control constitucional otorgado a órganos de la naturaleza que estamos estudiando,


implica una comprobación de la constitucionalidad dentro del sistema de aprobación de
la ley, con lo que suele tener un carácter preventivo respecto a su entrada en vigor.

Este tipo de control es característico del ordenamiento francés, donde enraizó la


doctrina de la soberanía parlamentaria, fruto de la cual no se permite a un órgano
extraño al Parlamento invalidar una norma legal.

Los principales inconvenientes de este sistema son el modo de actuar de sus miembros,
que pueden carecer de independencia y convertirlo en un órgano de enfrentamientos
políticos y no de jerarquía normativa.

2.2 Atribución a órganos judiciales

La defensa de la Constitución confiada a órganos judiciales se apoya principalmente en:

 La identidad existente entre la contrastación de un hecho con una norma y entre


la contrastación con una norma, con una Ley de rango constitucional.

 La imparcialidad judicial.
 Las ventajas que ofrece el procedimiento judicial con sus principios de
publicidad, contradicción y garantía.

Este sistema es el más arraigado y en él se pueden apreciar dos manifestaciones


consistentes en otorgar el control a todos los órganos judiciales (control difuso), o bien
crear un Tribunal especial (control concentrado) Existe una tercera variante: conferir la
defensa a un solo tribunal que ya existe.

Esta distinta atribución ha motivado la existencia de dos modelos clásicos de control de


constitucionalidad: el americano y el austriaco.

3. Modelos clásicos de jurisdicción constitucional

3.1 Sistema americano

Tuvo su aparición fuera del texto constitucional y se apoya en la interpretación que el


Tribunal Supremo hacía del texto de 1787 y en la mutación constitucional.

Fue el juez John Marshall, quien en la sentencia de Marbury contra Madison en 1803
planteaba la disyuntiva: si la Constitución es la norma suprema y cualquier acto
legislativo contrario a la misma no es ley, pero si la Constitución tiene el mismo rango
normativo ordinario que las leyes, entonces la Constitución será una alternativa absurda
del pueblo para limitar un poder que es ilimitable por cuanto es siempre modificable por
el legislativo con suma sencillez.

Desde el punto de vista de la teoría general de la Constitución, ésta es la norma


suprema, por lo que toda norma que vaya contra ella debe ser declarada nula, pues no es
derecho.

En caso de conflicto entre una ley ordinaria y la Constitución, se debe dar preeminencia
a la Constitución. No obstante, al no tener el juez legitimidad para declarar la nulidad de
la ley, pues es tarea que compete al Parlamento, su actuación deberá reducirse a su no
aplicación.
Características de este modelo:
 La declaración de inconstitucionalidad no es privativa del Tribunal Supremo,
sino que se hace extensiva a todos los jueces, aun cuando el Tribunal Supremo
asegura un control uniforme al conocer en vía de apelación las decisiones de
todos los tribunales inferiores.

 La inconstitucionalidad solo puede plantearse con ocasión de un litigio y la


declaración de inconstitucionalidad no supone la nulidad de la ley, sino su mera
inaplicación al caso.
 La declaración de inconstitucionalidad tiene efectos particulares
 Esta declaración no supone la nulidad de la ley, sino su mera inaplicación al
caso concreto.

La estructura federal de los EEUU, implica que deba existir una jurisdicción cuyo
ámbito de actuación es exclusivamente el correspondiente a cada Estado, y otra que se
refiere a la Unión. El vértice de la organización judicial corresponde al Tribunal
Supremo, que actúa como garante de la constitucionalidad de las leyes, aunque sus
sentencias no pueden derogar las mismas, sino simplemente decidir su no aplicación.

3.2 Sistema austriaco

Frente al modelo de jurisdicción difusa, que es el modelo americano, en el que se hace


garante de la Constitución a todo órgano judicial, Hans Kelsen construye un modelo
basado en la atribución del control a un órgano creado ad hoc, al considerar que el juez,
al ser ejecutor de la ley no puede inaplicarla, con lo que se hace obligatorio un órgano
que elimine del ordenamiento las leyes no ajustadas a la Constitución, una especie de
legislador negativo.

La construcción de Kelsen comporta que la soberanía reside en el ordenamiento jurídico


o en el Estado, no en el Parlamento.

El sistema austriaco se define por cuatro elementos:

 Un tribunal especial único que exige una composición numérica limitada; un


sistema de designación que asegure la independencia de sus miembros respecto
de los poderes del Estado.

 La posibilidad de acudir ante el mismo por vía de acción, aunque limitando la


legitimación, evitando el establecimiento de una especie de acción popular que
abriese el camino a acciones numerosas y arbitrarias.

 La nulidad absoluta de la ley declarada inconstitucional, que puede ser total o


parcial.

 La eficacia erga omnes que tiene la declaración de inconstitucionalidad.

Este sistema, instaurado en la Constitución austríaca de 1920, ha funcionado en


Alemania, Italia y en el actual régimen español con algunas variantes.

3.3 Confluencia de los dos modelos

En el desarrollo de los dos modelos se ha podido observar que las fundamentaciones


teóricas que los inspiraron, han perdido en parte su vigencia, y han sufrido
modificaciones.

Así, se le ha otorgado legitimidad a los tribunales ordinarios para acudir ante el Tribunal
Constitucional y plantear cuestión de inconstitucionalidad de una ley aplicable al caso
concreto, y de cuya validez dependa el fallo.

También algunos ordenamientos como en Alemania o en España, han extendido las


competencias del Tribunal Constitucional a la protección de los derechos
fundamentales. En los Estados compuestos, se ha residenciado en los Tribunales
Constitucionales el control del reparto de competencias entre los distintos entes
territoriales.
La expansión del control de constitucionalidad, ha determinado que ordenamientos que,
inicialmente, adoptaron el modelo difuso, hayan modificado sus planteamientos y hayan
instaurado sistemas de control concentrado, o hayan creado Salas Constitucionales en el
Tribunal Supremo.

4. El Tribunal Constitucional español. Naturaleza y caracteres

El artículo 1 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional de 1979, define al TC como


intérprete supremo de la Constitución, independiente de los demás órganos
constitucionales y sometido sólo a la Constitución y a la Ley Orgánica que lo regula. Es
un órgano del Estado puesto que se encuentra configurado en la Constitución. Su
constitucionalización se realiza en el Título IX y viene a cerrar el cuadro de
instituciones constitucionales.

La doctrina ha venido discutiendo entre la naturaleza jurisdiccional o política del


Tribunal Constitucional, podemos afirmar que, aunque el Tribunal Constitucional está
situado fuera del Poder Judicial, su naturaleza como órgano jurisdiccional viene
configurada por tres elementos:

 Está compuesto por jueces.

 Funciona por medio de procedimientos jurisdiccionales.

 Sus decisiones adoptan la forma de sentencias.

No obstante, no puede actuar de oficio, sino a instancia de parte, y sometido y limitado


por el Derecho. A pesar de su carácter jurisdiccional, posee elementos que muestran su
naturaleza política: el TC participa en la función de dirección política del Estado al
interpretar la Constitución, en el ejercicio de sus competencias puede llegar a controlar
las competencias del resto de los órganos del Estado.
Pero aunque el TC no sea el único intérprete, es el principal intérprete de la
Constitución, y el único órgano capaz de vincular a todos los poderes del Estado.

El TC es intérprete supremo de la Constitución, no legislador, y solo cabe solicitar de él


pronunciamientos sobre la adecuación o no adecuación de los preceptos a la
Constitución.

Se sitúa por encima del Poder Legislativo a través del control de constitucionalidad. Su
posición preeminente respecto a los tres poderes clásicos (Legislativo, Ejecutivo y
Judicial) se manifiesta a través del recurso de amparo y mediante la resolución de
conflictos de competencia.

4.1 La composición del Tribunal Constitucional

El Tribunal Constitucional se compone de doce miembros, nombrados por el Rey, y


propuestos:

 Cuatro por el Congreso por mayoría de 3/5 partes.


 Cuatro por el Senado por mayoría de 3/5 partes. Los Magistrados propuestos por
el Senado serán elegidos entre los candidatos presentados por las Asambleas
Legislativas de las Comunidades Autónomas. Cada Asamblea podrá presentar
hasta dos candidatos.

 Dos por el Gobierno.

 Dos por el Consejo General del Poder Judicial.

El primer problema que plantea esta composición es su número par. Este aspecto ha sido
resuelto atribuyendo al Presidente el llamado voto de calidad, de forma que en caso de
empate resolverá la opción del mismo. Sin embargo dicha solución rompe la posición
jurídica de igualdad de los Magistrados, haciendo depender de uno de ellos la resolución
del conflicto y además permite la posible acusación de politización del mismo, haciendo
ver que la posición del Presidente se ha inclinado por la voluntad del órgano que
intervino en su designación.

El segundo problema se refiere su origen tripartito y a la designación de sus miembros


por órganos políticos y politizados. Para dificultar que una fuerza política intente influir,
la Constitución ha establecido una serie de frenos que pueden sintetizarse de la siguiente
forma:

 La exigencia de una mayoría cualificada de 3/5 de cada Cámara para la


propuesta de candidatos y la exigencia de la misma mayoría en el seno del
CGPD, lo que supone un amplio consenso entre sus miembros.

 Los miembros del TC se elegirán por un periodo de nueve años, lo que impide
que su elección coincida con los períodos de renovación de las Cámaras, del
Gobierno y del CGPD. La renovación se realizará por terceras partes cada tres
años y se prohíbe la posibilidad de reelección, salvo que hubiera ocupado el
cargo por un plazo no superior a tres años.

 La exigencia de una cierta cualificación técnico-jurídica. Juristas de reconocida


competencia con más de quince años de ejercicio profesional.

 Un amplio abanico de incompatibilidades, similar a la de los miembros del


CGPJ, salvo que a los miembros del TC les está prohibido ejercer funciones
directivas en los partidos o sindicatos

 El reconocimiento de la inviolabilidad como elemento asegurador de su


imparcialidad e independencia.

 La inamovilidad en sus puestos.

 La responsabilidad criminal solo será exigible ante la Sala de lo Penal del


Tribunal Supremo.

El Tribunal Constitucional elige de entre sus miembros, en Pleno y en votación secreta,


a un Presidente y a un Vicepresidente, y propondrá al Rey su nombramiento.
Será elegido Presidente quien obtenga en primera votación la mayoría absoluta y si ésta
no se alcanzara, se procederá a una segunda votación en la que será elegido quien
obtuviera mayor número de votos. En caso de empate, se propondrá al Magistrado de
mayor antigüedad, y en caso de igualdad, al de mayor edad. La duración de este
mandato será de tres años, pudiendo ser reelegido por una sola vez.

4.2 Atribuciones del Tribunal Constitucional. Materias objeto de control

El fundamento primero del origen de la justicia constitucional lo constituye la necesidad


de preservar la Constitución como norma suprema del Estado y depurar el ordenamiento
jurídico de aquellas normas o preceptos que la vulneren.

Podemos sintetizar las atribuciones del Tribunal Constitucional español de la siguiente


forma:

 Competencias de orden interno referentes al ejercicio de su propia jurisdicción:

 Capacidad de decidir sobre sus propias competencias.

 Potestad para auto organizarse, eligiendo a sus propias autoridades.

 Decidir sobre la admisibilidad o no de los recursos.

 Autonomía reglamentaria y presupuestaria.

 El control de constitucionalidad de leyes y normas con rango de ley a través del


recurso de inconstitucionalidad, de la cuestión de inconstitucionalidad y del
recurso previo sobre la constitucionalidad de Tratados Internacionales y de los
Estatutos de Autonomía.

 La protección de los derechos fundamentales y libertades públicas a través del


recurso de amparo.

 El control del ejercicio de competencias atribuidas a otros poderes y entes


territoriales mediante el conocimiento de los conflictos de competencia.

No sólo el intérprete supremo del Texto constitucional, sino también el defensor último
de los derechos fundamentales y libertades públicas y en juez de los conflictos entre
órganos constitucionales, bien entre el Estado y las CCAA o entre éstas.

5. El Tribunal Constitucional español y la interpretación


constitucional

Aunque tradicionalmente la doctrina española ha rechazado la consideración de la


jurisprudencia como fuente del Derecho, y en este mismo sentido se ha manifestado el
propio Código Civil, la Constitución de 1978 y el sistema jurídico han puesto las bases
para una diferente valoración de la jurisprudencia constitucional como fuente del
Derecho.
La interpretación constitucional consiste en atribuir significado a textos o términos en la
Constitución con el fin de obtener una decisión fundada en Derecho a un problema
concreto. Sin embargo, ALZAGA— “el carácter de Norma Suprema”— determina que
la técnica interpretativa no pueda ser la misma que la del resto de ramas del Derecho.

Las Constituciones ofrecen un campo a la interpretación distinto al intérprete de la


legislación ordinaria, tiene ciertos rasgos diferenciadores, en primer lugar porque la
naturaleza de los conceptos normativos es distinto, pero también porque la
interpretación constitucional parte de un Estatuto jurídico de lo político
La interpretación de la Constitución no consiste, en la mayoría de los casos, en decidir
un caso sometido a apreciación jurisdiccional, sino que supone fijar reglas de
concretización válidas. La interpretación ha de permitir la actualización constitucional,
pero sin pasar de unos límites determinados; tampoco cabe que la interpretación se
someta a la orientación política del momento; debe buscar un ajuste entre ambas
posiciones basado el conocimiento de la realidad social.

El artículo 164.1 de la Constitución establece el valor y eficacia general “erga omnes”


de todas las sentencias de inconstitucionalidad. Las sentencias se publicarán en el
Boletín Oficial del Estado con los votos particulares, si los hubiere, tienen el valor de
cosa juzgada y no cabe recurso alguno contra ellas.

De enorme importancia para la determinación de la jurisprudencia constitucional como


fuente del Derecho es el artículo 40.2 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional,
que atribuye a la jurisprudencia constitucional un valor corrector de la jurisprudencia
ordinaria.

Como indica el art. 161 de la CE la declaración de inconstitucionalidad de una norma


jurídica afectará a esta, y salvo que en el fallo se disponga otra cosa, subsistirá la
vigencia de la ley en la parte no afectada por la inconstitucionalidad. Cuando la
sentencia declare la inconstitucionalidad, declarará igualmente la nulidad de los
preceptos impugnados, así como, la de aquellos otros de la misma Ley, disposición o
acto a los que deba extenderse por conexión art. 39 LOTC.

Las sentencias de inconstitucionalidad no permitirán revisar procesos fenecidos, salvo


en el caso de los procesos penales o contenciosos-administrativos sancionadores.

Las sentencias desestimatorias impedirán cualquier planteamiento ulterior fundado en la


misma infracción de idéntico precepto constitucional. El TC de esta manera es el órgano
encargado de establecer la adecuación o no de los preceptos normativos con la
Constitución. Actúa así como “legislador negativo”. SÁNCHEZ AGESTA, El TC no
constituye un órgano activo que actúe de oficio, sino un órgano pasivo que sólo puede
pronunciarse cuando haya sido instada su decisión por una parte legitimada.

Bibliografía:
Álvarez Conde, E. Curso de Derecho Constitucional, Vol. I, Tecnos, Madrid 1996
Alzaga Villamil, O. y otros: Derecho Político español, Vol. I CERA, Madrid 2011
De Esteban, J. y González-Trevijano, P: Curso de Derecho Constitucional español III, Madrid
1994.
Núñez Rivero, C.; Goig Martínez, J.M. y Díaz Nieva, J.: El Estado y la Constitución, Uned
Madrid, 1997
CAPÍTULO V: EL SISTEMA DE FUENTES QUE INSTAURA LA
CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1978

Maríía Acracia Núí ññ ez Martííñez

1. El concepto de fuentes del Derecho


Es difícil otorgar un concepto definitorio, puesto que el concepto de “fuente” ha sido
utilizado de manera diversa por la doctrina, y no para referirse a una única acepción, ya
que si analizamos los tratados normativos podemos observar que se han venido
refiriendo a este término:

Persona, grupo o institución de la que parte la voluntad normativa, pudiendo tratarse del
Rey, Parlamento, binomio Rey-Parlamento o en última instancia el pueblo soberano.

Diversos tipos normativos vigentes en un concepto de Estado concreto, y que


conforman el ordenamiento jurídico aplicable en cada momento histórico.

En la actualidad se identifica el término fuente el Derecho con los tipos normativos


integrantes del ordenamiento, que conforman un todo homogéneo presidido por la
Constitución, como norma fundamental y fundamentadora, a la que todos están
sometidos de manera jerárquica.

Debido a nuestra descentralización territorial y a nuestra pertenencia a organismos


supranacionales, el entramado normativo es complejo y numeroso, y podríamos pensar
que difícilmente podemos encontrar un suficiente grado de coherencia en todo él,
aunque no es así, la Constitución y el hecho que ninguna norma puede vulnerarla es el
elemento cohesionador.

El término fuente designa a todo lo que contribuye o ha contribuido a crear el conjunto


de reglas jurídicas aplicables dentro de un Estado en un momento dado.

2. El sistema de Fuentes del Derecho

Por fuente del Derecho Constitucional habría que entender toda causa capaz de originar
Derecho Constitucional. Esta amplia concepción nos lleva a distinguir entre:
 fuentes materiales, que serían las instituciones con facultad de crear normas
(Poder Constituyente, Parlamento, grupos sociales)
 y fuentes formales, entendiendo por tales los actos normativos o leyes en que se
manifiesta el Derecho Constitucional.
Si partimos de la consideración de fuentes que recoge el art. 1 del CC, las fuentes del
ordenamiento jurídico español son la Ley, la costumbre y los Principios Generales del
Derecho, otorgándose a la jurisprudencia mero valor complementario.

Sin embargo, esta conceptualización de las fuentes que hace el Código Civil debe ser
superada respecto al sistema de fuentes que instaura nuestra Constitución.

 Respecto a la ley, ya no existe un único concepto de ley. Existe pluralidad de


categorías legales y no todas ellas actúan como fuentes en la vida político-
constitucional.

 Los Principios Generales del Derecho: Son valores, presunciones, ideas y


conceptos generales insertos en el espíritu de las leyes. El Código Civil precisa
que estos principios se aplican, exclusivamente, en defecto de ley o de
costumbre. No debemos considerar los Principios Generales del Derecho como
fuente de Derecho Constitucional puesto que, aquellos que corresponden al
Derecho Constitucional están explícitamente recogidos en la Constitución, de
manera que han pasado a ser Constitución en sentido estricto.

 No existe unanimidad al considerar a la costumbre como fuente del Derecho


Constitucional. La principal razón es la necesidad de colmar lagunas que
pudieran encontrarse. En todo caso, la costumbre siempre ocupa una posición
jerárquica de carácter inferior a la norma escrita. Sin embargo, mostramos
nuestras dudas sobre el valor de la costumbre como fuente del Derecho
Constitucional. De la costumbre constitucional hay que distinguir “las
convenciones constitucionales” — acuerdos tácitos o expresos de los órganos
constitucionales— y que en España no han tenido el suficiente asentamiento
obligatorio; las normas de cortesía constitucional y el desuetudo o no ejercicio
de una competencia que en caso de que se reitere acaba produciendo una
mutación constitucional.

 El hecho de considerar a la jurisprudencia como fuente del Derecho


Constitucional adquiere perfiles propios, puesto que determina el
reconocimiento de creación de Derecho Constitucional por los Tribunales. Por
jurisprudencia cabe entender las decisiones de jueces y magistrados cuando
aplican el Derecho al dirimir los conflictos. Ahora bien, en nuestro
ordenamiento, el juez no innova, sólo aplica la ley. No obstante, saber qué dijo
un Tribunal en casos parecidos orienta sobre el posible fallo del mismo.

El Tribunal Constitucional, al establecer de forma vinculante el verdadero


sentido de la Constitución, excluyendo otros que considera inadecuados, está
creando Derecho, por tanto sus decisiones en forma de sentencia son fuente del
Derecho Constitucional.

3. El sistema de fuentes diseñado por la CE de 1978

La CE de 1978, ha optado por mantener un rigoroso clasicismo en el reconocimiento de


la ley y el reglamento, como fuentes tradicionales del Derecho, el haberse rodeado de un
sistema de garantía constitucional, también ha diseñado un sistema novedoso de fuentes
del Derecho, que se manifiesta de la siguiente forma:
 Incorporación de una nueva categoría de leyes, las leyes orgánicas (art.81)
 Reconocimiento constitucional de que el Estado pueda celebrar Tratados
Internacionales, que se integrarán en el ordenamiento jurídico.
 La integración de España en la UE, supone incorporar nuevas fuentes a nuestro
ordenamiento, con la particularidad de que su aprobación, modificación y
derogación ocurre fuera de nuestras fronteras.
Además las fuentes comunitarias, y el principio de primacía del Derecho comunitario,
implica que, en materia comunitaria en el supuesto de colisión entre una normativa
comunitaria y nacional, prevalece siempre la comunitaria.
No se trata de una superioridad jerárquica, sino lo que se produce es una aplicación
preferente del derecho comunitario sobre el nacional. En todo caso para determinar la
norma a aplicar, habremos de acudir al principio de competencia no al de jerarquía.

 Ha diseñado una nueva organización territorial del Estado, (Título VIII) que
desarrolla el derecho a la autonomía proclamado en el art. 2 CE.
Son fuentes del derecho constitucional aquellos actos normativos a los que la
Constitución les atribuye la producción de normas jurídicas.

4. Criterios de ordenación del sistema de fuentes

El sistema normativo impuesto por la Constitución española de 1978 es


extremadamente complicado, pues junto a la multitud de tipos normativos se une el
hecho de que las instituciones con capacidad normativa son múltiples.

Existe una gran variedad de fuentes, por ello no es impensable que una determinada
materia esté regulada de forma contradictoria por dos normas jurídicas. En este caso
habría que decidir cuál de ellas es la aplicable; cuestión que no siempre es fácil y por
ello, se han establecido diversos principios para determinar cuál ha de ser la norma
aplicable.

A) Principio de jerarquía normativa: según Kelsen, si se sitúan la totalidad de


las normas en una pirámide, la Constitución como norma suprema habría de ser
situada en la cúspide, estando el resto de normas por debajo. No debería
aplicarse norma alguna que contraviniera a la Constitución.

La jerarquía normativa implica que no todas las normas tienen el mismo rango,
por lo que una norma de rango inferior no puede en ningún caso contravenir lo
dispuesto por una de rango superior. En el caso de que se produzca una colisión
entre dos normas prevalece la de rango superior sobre la de rango inferior.

En definitiva, los tipos de normas están jerarquizados en función del órgano


competente para dictarlas y las normas de rango inferior no pueden vulnerar lo
establecido por las normas de rango superior.
El artículo 9.3 de la CE garantiza el principio de jerarquía normativa igualmente
lo hace el artículo 1.2 del CC: “Carecerán de validez todas las disposiciones que
contradigan otra de rango superior”.
El principio de jerarquía normativa ordena a las disposiciones jurídicas en el
siguiente escalón jerárquico:

1º Constitución.
2º Normas con rango de ley.
3º Reglamentos del Gobierno: Reales Decretos, Órdenes Ministeriales y
disposiciones de las demás autoridades.
4º La costumbre y los principios generales del Derecho.

Este principio carece de utilidad cuando nos enfrentamos a normas de rango


idéntico. En esos casos, hemos de acudir a otros principios como es el caso de
principio de competencia o de especialidad entre otros.

B) Principio de competencia: a diferencia de lo que ocurría con el principio de


jerarquía, este principio no ha sido consagrado en nuestra Constitución, pero es
utilizado en caso de que se produzca un conflicto entre normas de idéntico
rango. Este principio consiste en delimitar un ámbito material específico para
atribuir su regulación a un determinado tipo de norma, con exclusión de las
demás.

La Constitución determina que determinadas materias habrán de ser reguladas


únicamente por un tipo de norma concreta, por lo que si se procediera a
regularlas por otra norma distinta, sería inconstitucional.

El principio de competencia se vulnera cuando una norma se ocupa de materias


que no le han sido encomendadas, y ello con independencia de cuál sea su rango
formal.
La aplicación del principio de competencia exige que cada tipo de norma se
limite a legislar aquellas materias que previamente le haya atribuido la
Constitución o una norma jerárquica superior.
Este principio tiene un especial protagonismo en la lucha que surge entre las
leyes estatales y las autonómicas.

C) Principio cronológico: la sociedad evoluciona, y al tiempo demanda la


aprobación de nuevas normas que regulen nuevas situaciones; las normas con el
devenir del tiempo quedan obsoletas y es necesario que nuevas normas procedan
a la regulación de materias ya reguladas. En el supuesto de que una norma de
nueva creación colisione con otra anterior y siendo del mismo rango y del
mismo ámbito competencial, prevalecerá la norma posterior en aplicación del
principio de “lex posterior derogat priori”. Como excepción, hay que señalar
que las normas especiales no pueden derogar a las generales (lex specialis non
derogat legi generali).

5. La Constitución española. Fuente fundamental y fundamentadora


del sistema de fuentes

La Constitución como norma superior ocupa el vértice de la jerarquía legislativa, en


consecuencia, todas las leyes y disposiciones quedan sometidas a la Constitución.
La Constitución es nuestra norma suprema y no una mera declaración programática
carente de vinculación directa y de no inmediato cumplimiento, es una norma jurídica y
como tal, los ciudadanos y poderes públicos están sujetos a ella.

La supremacía de la Constitución tiene como consecuencias principales que el resto de


normas deben estar en consonancia con sus mandatos, pues, en caso contrario, serán
declaradas inconstitucionales; además, la Constitución exige un procedimiento especial
de reforma como garantía de su estabilidad jurídica. Por otro lado todas las normas
jurídicas deben interpretarse de conformidad con la Constitución, así siendo posibles
dos interpretaciones, una ajustada a la Constitución y la otra no conforme con ella, debe
admitirse la primera.

La entrada en vigor de la Constitución de 1978 supuso un cambio importante en el


sistema de fuentes imperante hasta entonces en nuestro país. Es el propio texto
constitucional el que contiene el resto de las fuentes y el que va a determinar no sólo la
posición que va a ocupar cada una, sino también la relación que van a tener las distintas
fuentes entre sí. Los constituyentes plasmaron su supremacía en el propio texto, art. 9.1
al señalar la total vinculación tanto de los poderes públicos como de los ciudadanos al
contenido de la Constitución y su aplicación directa, estableciendo su carácter
normativo.

El resto del ordenamiento le debe a ella su existencia, y dada la heterogeneidad


normativa imperante en el Estado español, la Constitución es el único elemento capaz
de dotar de homogeneidad, ya que en España el ordenamiento es uno, aunque integrado
por subsistemas: el estatal y el autonómico.

6. La jurisprudencia del Tribunal Constitucional como fuente del


Derecho

La doctrina española ha rechazado la consideración de la jurisprudencia como fuente


directa del Derecho. Sin embargo, la Constitución de 1978 ha puesto las bases para una
diferente valoración de la jurisprudencia constitucional como fuente del Derecho.

El artículo 164 de la Constitución establece el valor y eficacia general “erga omnes” de


todas las sentencias de inconstitucionalidad, afirmación que se repite en el artículo 38 de
la LOTC, al declarar que dichas sentencias vincularán a todos los poderes del Estado y a
todos los ciudadanos, entre ellos a Jueces y Tribunales.

Lo que el Tribunal Constitucional hace al dictar sentencias es interpretar las normas


jurídicas y muy especialmente la norma constitucional, lo que da lugar a una integración
del sistema normativo, se cubran lagunas y se cree seguridad jurídica, todo ello con
sujeción a una serie de principios definidos por la propia Constitución tales como:

 Principio de unidad de la Constitución.


 Principio de concordancia práctica.
 Principio de corrección funcional entre los poderes del Estado
 Principio de la función integradora que posee la Constitución, y
 Principio de la fuerza normativa.
Las sentencias del Tribunal Constitucional, se pueden clasificar en estimatorias y
desestimatorias. Las primeras acogen la demanda, mientras que las segundas no dan la
razón a las pretensiones suscitadas.
Existen diversas clases de sentencias en las que el Tribunal Constitucional asume
atribuciones que no le competen:

 Sentencias puramente interpretativas: aquéllas en las cuales la


inconstitucionalidad no afecta a la totalidad del texto normativo, sino tan solo a
alguna de sus interpretaciones.

 Sentencias de mera inconstitucionalidad: cuando el TC constata que la misma se


encuentra en las omisiones de ley, invitando al legislador a que lo corrija.

 Sentencias aditivas: aquellas en las que el TC decide añadir al precepto la


previsiones que el mismo ha omitido. Es decir, una intervención positiva
poniendo al TC en el límite del legislador positivo, pero que resulta útil para
resolver problemas concretos.

 Sentencias reconstructivas: en las que el TC evita la declaración de nulidad de la


norma presentando como lectura del precepto lo que en realidad es la conversión
de su enunciado en otro distinto.

Pero al margen de la diversidad de sentencias, hemos de tener en consideración, que la


interpretación de la Constitución hay que realizarla conforme a la propia Constitución.
El TC es intérprete de la Constitución, pero no puede asumir funciones que no le
corresponden, no debe ser creador de Derecho, ni mucho menos puede ser un poder de
reforma constitucional, a través de su interpretación.

6.1 Métodos de interpretación. La interpretación de la Constitución

Varios son los métodos de interpretación formulados por la doctrina.

 Método axiológico integrador, que establece como premisas básicas en la


interpretación constitucional, la necesidad de tomar en consideración:

 El orden o sistema de valores subyacentes al texto constitucional y,


 El sentido y realidad de la Constitución entendida como elemento del proceso
real de integración.

 Método tópico-práctico, parte de una concepción práctica de la interpretación


constitucional en tanto que ésta se dirige a la resolución de problemas concretos,
entiende que la interpretación consistirá en la discusión del problema, al objeto de
adecuar la norma constitucional al problema concreto.

 Método hermenéutico-concretizador: variante del anterior que, parte del texto


constitucional como límite indisponible de interpretación, y no del problema.

 Método normativo-estructurante: observación de que el Texto fundamental


constituye la parte visible del programa normativo, pero que también existe un
dominio normativo que el programa contempla sólo parcialmente. Ha desentrañado
una serie de principios de obligada referencia:
 Unidad de la Constitución.
 Máxima efectividad.
 Efecto integrador del Texto.
 Conformidad funcional.
 Concordancia práctica o de armonización.
 Todos ellos dentro de dos principios esenciales, el de Fuerza normativa
y el de interpretación conforme a la Constitución.

 Método hermenéutico-clásico, de SAVIGNY, está configurado por 4 elementos de


interpretación:

 Interpretación gramatical.
 Interpretación lógica.
 Interpretación histórica.
 Interpretación sistemática.

El método Hermenéutico clásico ha sido Perfeccionado por STERN, entendiendo que la


actividad interpretativa debe tomar como elementos determinantes:

a) Sentido de las palabras (I. Gramatical); b) Sentido de Texto Fundamental (I. Lógica);
c) Sistema del ordenamiento jurídico (I. Sistemática); d) Origen del precepto (I.
Histórica); e)Trabajos previos y materiales constitucionales y legislativos (I. Genética);
f) Preceptos paralelos de otros ordenamientos (I. Comparativa); g) Finalidad del proceso
y de la norma (I. teleológica).
Partiendo de la idea: 1º Que la Constitución es el punto de partida para obtener el
sentido de las normas y 2º Que la Constitución es el límite de la interpretación.

La interpretación de la Constitución, debe de partir de la propia Constitución, y el juez


Constitucional debe realizar su labor interpretadora de manera: prudente, razonable,
racional, proporcional, justa, positiva y útil, visualizando la norma constitucional no
como una isla sino conectada en un texto jurídico global, nacional e internacional.

Hoy en día la doctrina acepta el carácter de fuente de la jurisprudencia constitucional,


pero debe ser entendida desde la propia limitación que el TC no constituye un órgano
activo sino un órgano pasivo, sólo actúa cuando es instado por una parte legitimada.

7. El bloque de constitucionalidad
El TC ha identificado por bloque de la constitucionalidad en algunos momentos aquel
conjunto de normas que se aplican al caso concreto, y en otras un grupo de normas que
predominan sobre las demás en cuanto a la delimitación de competencias entre el
Estado y las CC.AA.
Se trataría del conjunto de normas jurídicas que, junto con la Constitución, deben ser
tenidas en cuenta por el órgano al que está atribuido el control de constitucionalidad.

El bloque de constitucionalidad ha de entenderse considerado, además de por la


Constitución, por:
 Los Estatutos de Autonomía, las leyes marco, las leyes de transferencia y las
leyes de armonización.

 Todas las leyes orgánicas u ordinarias que suponen una delimitación


competencial entre el Estado y las CC.AA.

 Las leyes que contengan delegaciones legislativas.

 Los reglamentos parlamentarios tanto del Congreso, del Senado, como de los
parlamentos autonómicos, pero únicamente que incidan sobre el procedimiento
legislativo y no todas las que se encuentren incluidas en los mismos.

Bibliografía
Alzaga Villamil, O., y otros.- Derecho Político español, Madrid 2011
Balaguer Callejón, F. Fuentes de Derecho. Ed. Técnos. Madrid, 1991
Díaz Revorio, J. Las sentencias interpretativas del TC, Madrid 2001

CAPÍTULO VI: LA LEY

MARÍA ACRACIA NÚÑEZ MARTÍNEZ

1. LA LEY EN LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1978

Mucho ha cambiado la concepción actual de la ley respecto de las formulaciones


doctrinales originarias. El idealismo con que los revolucionarios franceses contemplaron
la ley ha sido superado por la primacía de la Constitución. Ya no es ley el instrumento
de limitación del poder, sino que este instrumento es la Constitución.

La complejidad del poder político y del poder territorial de los Estados, ha determinado,
que las potestades normativas hayan dejado de ser exclusivas de los Parlamentos y el
Poder Ejecutivo ha adquirido potestades normativas, ya no existe un único centro de
producción normativa, sino varios órganos con capacidad: el Estado Central; Estado
Federados, CC.AA y Organismos internacionales.

Tampoco existe ya un único tipo de ley, sino varias categorías normativas. La


complejidad del Estado actual, ha determinado que se superen las primarias
consideraciones rusonianas de la ley como expresión de la voluntad general, los
ordenamientos actuales admiten la posibilidad de leyes singulares, entendidas como
aquellas “dictadas en atención a un supuesto de hecho concreto y singular”, sin que el
dogma de la generalidad de la ley sea obstáculo insalvable que impida al legislador
dictar, con valor de ley preceptos específicos para supuestos únicos o sujetos concretos.

Los Estados de Partidos, han dado lugar a en la práctica que quien legisla no es el
Parlamento, sino que las decisiones legislativas se adoptan en el seno de los partidos,
que las iniciativas parlamentarias ya vienen negociadas entre las distintas fuerzas
políticas y la aprobación parlamentaria es una mera máscara democrática.
Por lo tanto, no existe hoy en día un único concepto de ley y la propia Constitución al
enumerar las fuentes normativas establece los distintos tipos de ley.
1. EL PRINCIPIO DE LEGALIDAD

El Estado de Derecho se fundamenta básicamente en tres principios: la división de


poderes, el principio de legalidad y la responsabilidad del Estado. El principio de
legalidad concentra la esencia del Estado de Derecho ya que exige a todos los poderes
públicos que respeten y cumplan todo lo establecido en la ley y en todas las demás
fuentes del Derecho.

El principio de legalidad, o principio de primacía de la ley, es un principio fundamental


conforme al cual todo ejercicio de un poder público debería realizarse acorde a la ley
vigente y no a la voluntad de las personas.

El artículo 9.1 CE recoge un requisito esencial de todo Estado de Derecho: el


sometimiento de los ciudadanos y, sobre todo, de los poderes públicos al Derecho y del
mismo se desprende que la Constitución ocupa un lugar preferente en el ordenamiento
jurídico.
Si bien, este principio vincula a ciudadanos y poderes de forma distinta, el TC ha
manifestado que mientras los ciudadanos tienen un deber general negativo de abstenerse
de cualquier actuación que vulnere la CE; los titulares de los poderes públicos tienen
además un deber general positivo de realizar sus funciones de acuerdo con la CE.

La primacía del principio de legalidad implica la sumisión del poder ejecutivo a la ley,
la estricta legalidad de la acción administrativa y la independencia y la imparcialidad de
la justicia.
El imperio de la ley tiene dos plasmaciones específicas en la Constitución de 1978:

 El principio de legalidad penal: art. 25 “nadie puede ser condenado o sancionado


por acciones u omisiones que en el momento de producirse no constituyan
delito, falta o infracción administrativa”. La legalidad penal es un límite a la
potestad punitiva del Estado y está integrada por dos elementos:

1º La legalidad en sentido formal: implica la reserva absoluta de ley, por medio


de leyes que han de ser Orgánicas.

2º La legalidad en sentido material: implica una serie de exigencias:


 Las leyes penales han de ser precisas.
 La prohibición de la retroactividad de las leyes penales, salvo que sean
favorables para el reo.
 La prohibición de que el poder ejecutivo o la administración o la
administración dicten normas penales.
 La prohibición de la analogía en materia penal.

 El principio de legalidad administrativa: art.103.1CE se concreta en la sumisión


a la ley de la actividad administrativa y supone la sumisión de los actos
administrativos concretos a las disposiciones de carácter general.

2. LA RESERVA DE LEY
En conexión con el principio de legalidad, la institución de la reserva de Ley obliga a
regular la materia concreta con normas que posean rango de ley.
El principio de reserva de ley, entraña una garantía esencial del Estado de Derecho. Su
significado último es asegurar que la regulación de los ámbitos de libertad de los
ciudadanos dependa exclusivamente de la voluntad de sus representantes.

Nuestra Constitución establece mandatos a los poderes públicos, al incluir expresiones


como “sólo por ley”, “la ley regulará”, etc., para que sea el legislador el encargado de
regular determinadas materias. Para estas materias que establece la Constitución, existe
reserva de ley. Sin embargo, este principio no excluye la posibilidad de que las leyes
contengan remisiones a normas reglamentarias, pero sí que éstas han de ser
independientes (STC).
Cuando la Constitución contiene una reserva para la regulación por ley de diversos
ámbitos, esta materia queda sustraída a la normación reglamentaria, pero no en el
sentido de que las disposiciones del Gobierno no puedan, cuando así lo requiera la Ley,
colaborar con ésta, en estos casos no será contradictoria con el dictado de la
Constitución.
Incluso con relación a los ámbitos reservados por la CE a la regulación por ley, no es
imposible una intervención auxiliar del reglamento, pero siempre que estas remisiones,
“sean tales que restrinjan, el ejercicio de esta potestad (reglamentaria) a un
complemento de la regulación por Ley, que sea indispensable por motivos técnicos o
para optimizar el cumplimiento de las finalidades propuestas por la CE o por la propia
Ley”.
No contiene sin embargo, nuestra Constitución una reserva general de ley. Lo que hace
nuestro texto es establecer diversas reservas de ley, bien a la ley ordinaria o a la ley
orgánica, acoge una concepción material de esta reserva.
La reserva de ley más importante que establece nuestra Constitución es la contenida
en el artículo 53.1 al imponer que «solo por ley, que en todo caso deberá respetar su
contenido esencial», podrá regularse el ejercicio de los derechos y libertades
reconocidos en el Capítulo Segundo del Título I (Derechos y Libertades). La
vinculación que se impone lo es para todos los poderes públicos.
La garantía del contenido esencial se deriva del artículo 10.1 cuando eleva a la categoría
de fundamento del orden político y de la paz social los derechos inherentes a la dignidad
humana.

La Constitución ordena al legislador que cuando regule por mandato de reserva de ley,
se abstenga de afectar al contenido esencial de los derechos, sino que al ejercer la
regulación del ejercicio de los derechos, respete su contenido esencial, es decir, lo
desarrolle adecuadamente y le dispense una protección eficaz y ello implica un efecto
positivo.

Cuando la Constitución remite a su regulación por Ley, lo que está haciendo es imponer
al legislador la necesidad de desarrollar positivamente y la propia Constitución española
ofrece múltiples ejemplos de ello:

 La ley regulará un procedimiento de Habeas Corpus.


 La ley determinará el plazo máximo de duración de la provisión provisional.

La garantía del contenido esencial nace, de la desconfianza frente a los abusos en que
puede incurrir el legislador ordinario, y como consecuencia de dos premisas
indispensables: la necesaria regulación legislativa de los derechos y libertades, y su
carácter ilimitado.

4. LAS CATEGORÍAS NORMATIVAS EN LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

4.1 Sobre el “rango de ley” y el “valor de ley”

Es preciso distinguir dos conceptos: el rango de ley y el valor de ley. La expresión


rango de ley se ha entendido en referencia a la posición jerárquica de las normas.
Cuando hablamos de normas con rango de ley estamos hablando de que nos hallamos
ante normas que se encuentran situadas por debajo de la Constitución, y por encima de
los reglamentos.

Conocemos como valor de ley, el rasgo fundamental de las normas que poseen rango de
ley: las normas que tienen rango de ley son controladas por el TC mediante los
procedimientos de inconstitucionalidad. La noción rango de ley se ha entendido así
vinculada al principio de jerarquía de las normas.

RUBIO LLORENTE, las expresiones “rango de ley” y “valor de ley” engloban junto
con la norma, una serie de disposiciones normativas, que comparten con ella una
característica común que no es ni la de proceder de un mismo órgano, ni tampoco la de
ocupar el mismo lugar en la jerarquía normativa; este elemento o nota común, estriba
sólo en la susceptibilidad, que todas estas disposiciones con rango o valor de ley son las
únicas que pueden ser impugnadas ante el TC a través del recurso de
inconstitucionalidad o cuestión de inconstitucionalidad.
Hoy en día la teorización que se ha mantenido de las expresiones «rango» y «valor» de
ley carece de vigencia.
 La CE utiliza en varias ocasiones la expresión “disposiciones normativas con
rango de ley”, para referirse a los Decretos Legislativos, a los Decretos-ley; pero
también para las Leyes autonómicas, aunque prefiere hablar de “disposiciones
normativas con fuerza de ley” para reservar el nombre de Ley a la de origen
estatal.
 El art. 161.1 utiliza una “y” en lugar de “o”: “leyes y disposiciones normativas
con fuerza de ley…” para indicar que no considera a ambos términos
equivalentes.
 Para nuestra CE el rango de ley y la fuerza de ley, no son atributos exclusivos de
la ley.
 Estas expresiones no significan que las normas que los posean sean las únicas
susceptibles de ser controladas por el TC, sino tan sólo que son las únicas que
pueden ser impugnadas por el TC

2.1 Distintas categorías normativas en la Constitución

Podemos recoger las siguientes clases de normas con rango de ley en la Constitución:

Ley ordinaria
Emanadas del Poder Legislativo
Por el órgano del Ley orgánica
Que emanan a nivel
Estatal
Decretos legislativos: Ley
de bases, por la que se delega
en el Gobierno la potestad de
dictar un texto articulado con
rango de ley
Emanadas del Gobierno
Decretos-Ley

Leyes de transferencia
Leyes de delegación
Leyes estatales de ámbito general Leyes de armonización
Por su ámbito territorial Leyes-marco
Legislación básica

Leyes autonómicas

 Leyes estatales de ámbito territorial


Leyes de transferencia, categoría especial de ley orgánica, mediante estas leyes el
Estado amplía las competencias de forma extra estatutaria. Se transfieren competencias
en bloques enteros de materias a las CCAA., lo cual implica la facultad de legislar.

Leyes de delegación, también con rango de ley, amplían el ámbito competencial de las
CCAA, pero la esfera es más restringida y no conlleva necesariamente el
otorgamiento de potestad legislativa. La delegación no tiene porqué implicar el
traspaso de la competencia.

Leyes de armonización se aprueban por las Cortes Generales para armonizar las diversas
regulaciones autonómicas sobre una misma materia, que se considera no conveniente
para el interés nacional. Vienen a ordenar la variedad competencial autonómica, pero
constituyen límites a las competencias autonómicas.

Leyes-marco, mediante las cuales las Cortes Generales autorizan a alguna o a todas
las CCAA para que aprueben leyes en materias de competencia estatal pero sometida
a unos límites que deberán respetar. El Estado mantiene la titularidad de la competencia.

Legislación básica, dictada en el desarrollo del art. 149 de la CE, cuando reserva al
Estado la regulación de las bases sobre una materia, de forma que las CCAA pueden
asumir en sus Estatutos competencias para el desarrollo de aquella.
Por bases según el TC debemos entender: “los criterios generales de regulación de un
sector del ordenamiento o de una materia jurídica que deben ser comunes a todo el
Estado”.

Leyes ordinarias, bien aprobadas en pleno o en comisión: peculiaridades, la


Ley de Presupuestos Generales.
Por su forma
Leyes orgánicas que aprueban los Estatutos de Autonomía, las leyes de
transferencia y las leyes de delegación

5. EL PROCEDIMIENTO LEGISLATIVO

Les corresponde a las Cortes Generales el ejercicio de la potestad legislativa del Estado.
Art. 66.2 CE. El procedimiento legislativo es el conjunto de trámites que sigue un
proyecto o proposición de ley que se desarrolla en el Congreso de los Diputados y en el
Senado.

2.2 El inicio del procedimiento legislativo. La iniciativa legislativa

Dispone la CE art. 66.2 que «la iniciativa legislativa corresponde al Gobierno, al


Congreso y al Senado; a las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas, y
al pueblo».

La iniciativa legislativa del Gobierno se ejerce mediante proyectos de ley aprobados en


el Consejo de Ministros, que los someten posteriormente al Congreso, acompañados de
una exposición de motivos. La iniciativa legislativa de las Cámaras adopta la forma de
proposiciones de ley y su tramitación se regulará por los Reglamentos de las Cámaras.
Las proposiciones de ley que considere el Senado, se remitirán al Congreso para su
trámite como tal proposición.

Las Asambleas de las Comunidades Autónomas podrán solicitar del Gobierno la


adopción de un proyecto de ley o remitir a la Mesa del Congreso una proposición de ley,
delegando ante dicha Cámara un máximo de tres miembros de la Asamblea encargados
de su defensa.

La iniciativa legislativa del pueblo se ejerce mediante la iniciativa popular y en todo


caso se exigirán no menos de 500.000 firmas acreditadas. No procederá dicha iniciativa
en materias propias de ley orgánica, tributarias o de carácter internacional, ni en lo
relativo a la prerrogativa de gracia.

La iniciativa legislativa que ha adquirido mayor importancia es la gubernamental, si


bien la preferencia de los proyectos de ley en su tramitación respecto a las proposiciones
no puede menoscabar la iniciativa legislativa parlamentaria.

2.3 La fase intermedia. La tramitación legislativa

La tramitación parlamentaria de los proyectos y las proposiciones de ley se efectuará


de acuerdo con lo establecido en los Reglamentos de las Cámaras. El Reglamento del
Congreso de 1982, dedica su Título V a la regulación del procedimiento legislativo y
pone de manifiesto la preeminencia legislativa del Congreso sobre el Senado en el
proceso de aprobación legislativa.

Art. 90 CE, aprobado un proyecto de ley por el Congreso de los Diputados, su


Presidente dará cuenta al Presidente del Senado, el cual lo someterá a la deliberación
de éste. El Senado en el plazo de dos meses puede aprobar el proyecto o puede oponer
su veto o introducir enmiendas. El veto deberá ser aprobado por mayoría absoluta. El
proyecto de ley no podrá ser sometido al Rey para su sanción sin que el Congreso
ratifique por mayoría absoluta, en caso de veto el texto inicial, o por mayoría simple
para las enmiendas, aceptando estas o no.

El plazo de dos meses para el Senado se reduce a veinte días naturales en los proyectos
declarados urgentes por el Gobierno o por el Congreso de los Diputados.

El hecho de que el Congreso pueda levantar el veto introducido por el Senado,


dependiendo de cuál sea la mayoría parlamentaria que sustenta al Gobierno, convierte al
veto del Senado en un instrumento casi inservible.

2.4 La fase final. El perfeccionamiento del procedimiento legislativo

Art. 91 CE. Establece que el Rey sancionará en el plazo de quince días las leyes
aprobadas por las Cortes Generales. La sanción regia es un acto debido del Rey, sin que
éste pueda negarse a sancionar ninguna ley emanada del Parlamento, puesto que la ley
es ley desde el momento en que es aprobada por las Cortes.
La promulgación de la ley por el Rey sí implica que el Monarca da fe y notifica a los
órganos del Estado la existencia de un nuevo texto legal.

La publicación de la ley es el acto en virtud del cual se da a conocer la ley y se


establece su obligatoriedad. Las leyes se publican en el BOE, y entran en vigor a los
veinte días de su publicación, salvo que la ley establezca otro plazo.

2.5 Los procedimientos legislativos especiales

Junto al procedimiento legislativo común, la Constitución y los Reglamentos de las


Cámaras, regulan otros procedimientos legislativos especiales:

 Procedimiento de aprobación íntegra en Comisión: Las Cámaras delegan en las


Comisiones Legislativas Permanentes la aprobación de proyectos o
proposiciones de ley, si bien el Pleno podrá recabar en cualquier momento el
debate y votación final de estos. Quedan excluidos de este procedimiento la
reforma constitucional, las cuestiones internacionales, las leyes orgánicas y de
bases y los Presupuestos Generales del Estado.

 Procedimiento de lectura única: cuando la naturaleza de un proyecto lo


aconseje, o su simplicidad lo permita, el Pleno de la Cámara, a propuesta de la
Mesa, podrá acordar que se tramite directamente y en lectura única. Es un
procedimiento que se debe aplicar sólo en aquellos proyectos o proposiciones
que no admitan matizaciones o sobre los que exista un garantizado consenso.

 Procedimiento de urgencia: supone simplemente un acortamiento de los plazos


de las diversas fases del procedimiento legislativo común. El acuerdo para que
un asunto se tramite por este procedimiento corresponde a la Mesa, a petición
del Gobierno, de dos Grupos parlamentarios o de 1/5 de los Diputados. Los
plazos tendrán una duración de la mitad de lo establecido con carácter general.
Recordar aquí el art. 90.3 CE “El plazo de dos meses de que el Senado dispone para vetar o
enmendar el proyecto se reducirá al de veinte días naturales en los proyectos declarados urgentes por el
Gobierno o por el Congreso de los Diputados”.

6. LA IRRETROACTIVIDAD DE LA LEY

Uno de los principios más elementales que rigen la aplicación de la ley es su


irretroactividad, que significa que esta no debe tener efectos hacia atrás en el tiempo;
sus efectos solo operan después de su fecha de su promulgación.
Desde los canonistas, se consideraba que para que una ley fuese irretroactiva, debía
tener unas razones muy especiales que ameritaran tal efecto. La irretroactividad nace en
el derecho romano, convirtiéndose en un principio de aplicación de la ley aceptado
universalmente. El fundamento de la irretroactividad de la ley, está justificado por
razones de orden público; las personas tienen confianza en la ley vigente, y darle efecto
retroactivo a una ley equivaldría a destruir esa confianza y seguridad que se tiene en las
normas jurídicas.

El art. 2.3 del CC establece que “las leyes no tendrán efecto retroactivo si no
dispusieren lo contrario”, irretroactividad que igualmente proclama la CE art.9.3 en
relación con las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos
individuales.
El CC y la Constitución impiden el carácter retroactivo de las leyes, pero el TC y el TS
admiten la aplicación retroactiva de las normas en casos concretos, nacidos al amparo
de una ley anterior, siempre que los efectos jurídicos de tales actos no se hayan
consumado o agotado, no limiten derechos subjetivos y sean beneficiosas para los
particulares.

El principio de irretroactividad se aplica a dos tipos de disposiciones:

 Las disposiciones sancionadoras no favorables, lo que significa que la CE


garantiza la retroactividad de la ley penal favorable

 Las disposiciones restrictivas de derechos individuales, han de entenderse


referidas al ámbito de los derechos fundamentales y libertades públicas, id est,
los de la Sección 1ª del Capítulo 2º del Título I de la CE.

Bibliografía:
ALZAGA VILLAMIL, O. Y otros.- Derecho Político español, CERA, Madrid
2011.
BALAGUER CALLEJÓN, F. Fuentes del Derecho. Ed. Técnos. Madrid 1991
BARATTA, A, y otros.- Las Fuentes del Derecho, Universidad de BCN 1983
DIEZ-PICAZO, L. Mª.- Concepto de Ley y tipos de leyes en REDC Nº 24 1988
RUBIO LLORENTE, F.- “El principio de Legalidad”. Revista Española de
Derecho Constitucional, Nº 39 (Sep. / Dic. 1993) Madrid.

CAPÍTULO VII: LA LEY ORGÁNICA


MARÍA ACRACIA NÚÑEZ MARTÍNEZ

1. SOBRE LA LEY ORGÁNICA


En Derecho comparado, el antecedente más inmediato de las leyes orgánicas se
encuentra en la Constitución francesa de 1958, que estableció un escalón intermedio
entre la norma constitucional y las leyes ordinarias.
La ley orgánica es una de las innovaciones más importantes que nuestra Carta ha
introducido. Este tipo de leyes suelen ser vistas como un nexo o etapa intermedia entre
las leyes ordinarias y la Constitución. Como características particulares exigen una
amplia mayoría parlamentaria y una mayor rigidez en la regulación. Id est, las leyes
orgánicas no pueden modificarse con facilidad o por voluntad de un gobernante, al
menos en su origen.

La importancia de las materias para las que se exige regulación por ley orgánica —
desarrollo de derechos y libertades; régimen electoral general, o las leyes que aprueban
Estatutos de autonomía—, determinarán que se pida una mayoría reforzada que impida
que un solo grupo parlamentario con una mayoría holgada pudiera modificarlas
libremente.
La razón de que los constituyentes optaran por incluir este tipo de leyes pueden
encontrarse en varios motivos:

 Los constituyentes quisieron mantener a la vez que una especie de poder


constituyente, el máximo consenso para regular determinadas materias.
 La importancia misma de determinadas materias consideradas sensibles,
determinaría que en su regulación se exigiese una mayoría reforzada.
 La necesidad de defender la autonomía, y conceder estabilidad al sistema de
reparto del poder político y territorial.

Para ALZAGA, los motivos fueron: dar estabilidad a la legislación sobre derechos
fundamentales e instituciones básicas del Estado; garantizar un consenso mínimo para
aquellas materias para las que no fue posible encontrarlo en el proceso constituyente,
prolongar este consenso más allá; dar estabilidad al régimen electoral o fijar la
naturaleza jurídica de los Estatutos de Autonomía.

Nuestra Constitución no contiene una definición de lo que por ley orgánica debemos
entender, sino una descripción de las mismas, delimita un ámbito material determinado
—criterio material— y requiere para su aprobación, una mayoría reforzada del
Congreso —criterio formal—.

El artículo 81 de la CE establece:

1. Son leyes orgánicas las relativas al desarrollo de los derechos fundamentales y


de las libertades públicas, las que aprueben los Estatutos de Autonomía y el
régimen electoral general y las demás previstas en la Constitución.
2. La aprobación, modificación o derogación de las leyes orgánicas exigirá
mayoría absoluta del Congreso, en una votación final sobre el conjunto del
proyecto.
2. CONCEPTO MATERIAL DE LEY ORGÁNICA . MATERIAS RESERVADAS A LEY
ORGÁNICA

Nuestro constituyente al configurar la ley orgánica lo ha hecho de modo restrictivo y


excepcional a la vez al requerir de mayoría absoluta, para su votación parlamentaria.
Sólo habrán de revestir la forma de Ley Orgánica aquellas materias previstas de
manera expresa por el constituyente, sin que el alcance de la interpretación pueda
ser extensivo, a la vez que dichas materias deberán recibir una interpretación
restringida.

Cuando el art. 81.1 de la CE establece que “son leyes orgánicas las relativas al
desarrollo de los derechos fundamentales…” está haciendo una primera delimitación
material, que ha sido completada por el TC de manera restrictiva.
Ese alcance restrictivo de acuerdo con el art. 81 sería:

 Leyes relativas al régimen electoral general.


El TC ha indicado que la reserva relativa al “régimen electoral” comprende: tanto el
régimen de las elecciones generales, como el de los restantes procesos electorales,
los cuales han de contener por lo menos, el núcleo central relativo al proceso
electoral: a quién y cómo se puede elegir, por cuanto tiempo, bajo qué criterios. El
modo de resolver las divergencias surgidas en torno al resultado del proceso. En
concreto los órganos y procedimientos, los plazos en cuales hayan de resolverse los
litigios.
El TC ha admitido como regímenes especiales únicamente:

 La elección de Senadores por las Asambleas de las Comunidades


Autónomas.

 La elección de diputados en las elecciones autonómicas.

 El régimen electoral de los municipios y provincias del País Vasco, en


ciertos aspectos.

 Las leyes que aprueban los Estatutos de Autonomía


Hay que diferenciar entre el Estatuto de Autonomía y la Ley orgánica que lo
aprueba, tampoco cualquier ley orgánica puede modificar el contenido
estatutario, sino que habrá de hacerse de acuerdo a lo previsto en los estatutos.

 Las demás leyes previstas en la Constitución


A lo largo del texto constitucional aparecen constantes reservas a la regulación
por ley orgánica. Así, se establece la regulación por ley orgánica para las
instituciones del Defensor del Pueblo, Consejo de Estado, Poder Judicial, o
Tribunal Constitucional. Aunque la regulación de los órganos que dirigen la
vida del Estado: el Gobierno y Las Cortes, se hará por ley y por Reglamento
respectivamente.

También se reserva la regulación por ley orgánica ciertas instituciones como: el


referéndum o la iniciativa legislativa popular; policías autonómicas; de política
municipal, o las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Todos los Títulos de la Constitución, salvo el X, contienen referencias a reservas
de ley orgánica, y omite otras (Ley del Gobierno) que bien podían haber sido
incluidas.

 Las leyes relativas al desarrollo de los derechos fundamentales y las libertades


públicas
El TC ha adoptado un criterio ampliamente restrictivo sobre este punto. La
primera restricción es la relativa alcance de la reserva en materia de derechos y
libertades, entendiendo que: (…) los derechos fundamentales y libertades
públicas cuyo desarrollo está reservado a la Ley Orgánica por el artículo 81.1 de
la CE son los comprendidos en la Sección 1ª del Capítulo Segundo del Título I y
no a cualquiera otro otros derechos.

El desarrollo legislativo de un derecho ab initio en abstracto consiste en la


determinación de su alcance y límites en relación con otros derechos y con su
ejercicio por las demás personas, cuyo respeto, según el art. 10.1 de la CE es el
fundamento del orden político y la paz social.

Sin embargo, no sólo las materias objeto de reserva de Ley orgánica, sino la
expresión “desarrollo” que la CE emplea para delimitar en este campo el objeto
de leyes orgánicas ha recibido una interpretación restrictiva por el TC. Tal
expresión se refiere al desarrollo directo de los derechos fundamentales, puesto
que el instrumento de ley orgánica “no puede extremarse hasta el punto de
convertir el ordenamiento jurídico entero en una mayoría de leyes orgánicas, ya
que es difícil que una norma no tenga conexión con un derecho fundamental,
además la Ley Orgánica convierte a las Cortes en constituyentes permanentes”

Puede razonarse que cuando las Cortes Generales en Ley orgánica desarrollan un
derecho fundamental, están en realidad concretando la norma constitucional
reconocedora del derecho.

Cuando en la Constitución se contiene una reserva de ley ha de entenderse que tal


reserva lo es a favor de ley orgánica, —y no una reserva de ley ordinaria—sólo en los
supuestos que de modo expreso se contiene en la norma suprema. La reserva de ley
orgánica no puede interpretarse de forma tal que cualquier materia ajena a dicha reserva
que por estar incluida en una ley orgánica haya de gozar definitivamente del efecto de
congelación de rango y de la necesidad de una mayoría cualificada para su ulterior
modificación ya que ello podría producir en el ordenamiento una petrificación abusiva
en beneficio de quienes gozasen de la mayoría parlamentaria.

Si es cierto que existen materias reservadas a ley orgánica, también lo es que las leyes
orgánicas están reservadas a estas materias y por tanto sería disconforme con la
Constitución la ley orgánica que invadiera materias reservadas a la ley ordinaria.
3. CONCEPTO FORMAL DE LEY ORGÁNICA. EL PROCEDIMIENTO DE ELABORACIÓN

La distinción entre ley orgánica y ley ordinaria, viene constituido por el procedimiento
de elaboración.
Cuando el art. 81.1 CE establece que: “la aprobación, modificación o derogación de las
leyes orgánicas exigirá mayoría absoluta del Congreso, en una votación final sobre el
conjunto del proyecto”, está estableciendo un procedimiento legislativo que se aparta
del común.
La ley orgánica posee un procedimiento legislativo específico de aprobación: se
requiere una votación cualificada en el Congreso, la mayoría absoluta, frente a la
exigencia normal para aprobar un proyecto de ley por mera mayoría simple. Esta
votación por mayoría absoluta se produce al finalizar su discusión en la Cámara y antes
de su envío al Senado, y ha de repetirse nuevamente tras su paso por esta otra Cámara si
en ella se ha producido modificación del texto original.
Límites adicionales:
 Puesto que su tramitación ha de incluir el paso por el Pleno de las Cámaras está
excluida la delegación de su aprobación en las Comisiones Legislativas
Permanentes.
 Las materias reservadas a ley orgánica no pueden ser reguladas por Decretos-
Legislativos o por Decretos-leyes Las materias reserva de ley orgánica están
excluidas de la iniciativa legislativa popular.
 las materias reserva de ley orgánica son competencia del Estado por lo que no
existen, no pueden existir, leyes orgánicas autonómicas.

Los Reglamentos de las Cámaras prevén procedimientos especiales para la aprobación


de las leyes orgánicas. Estas especialidades se manifiestan en:
 En la calificación de los proyectos o proposiciones de ley como orgánicos por la
Mesa del Congreso.
 En las enmiendas que contengan materias reservadas, sólo podrán ser admitidas
a trámite por acuerdo de la Mesa del Congreso.
 En la votación.

La tramitación del Senado de los proyectos y proposiciones de ley orgánica no presenta


especialidad alguna. No obstante, dos cuestiones pueden resultar de su actuación:

 El Senado puede aprobar un veto a un proyecto o proposición de ley orgánica, cuyo


levantamiento requiere en todo caso la ratificación del texto inicial por la mayoría
absoluta de los miembros del Congreso. Con lo que no sería posible el
levantamiento por mayoría simple transcurridos dos meses que permite el art. 90.2

 Si el Senado introduce enmiendas a un proyecto de ley orgánica y éstas son


aceptadas por el Pleno de Congreso por mayoría simple, el texto resultante debe ser
sometido a una votación de conjunto que requiere mayoría absoluta para su
aprobación. De no alcanzarse queda ratificado el texto inicial del Congreso y
rechazadas todas las enmiendas del Senado.
4. LA POSICIÓN DE LA LEY ORGÁNICA EN EL SISTEMA DE FUENTES

Frente a los que consideran que la ley orgánica se sitúa en una posición superior
respecto a la ley orgánica, se encuentran aquellos que consideran que la ley orgánica es
un tipo especial de ley y que, por tanto, su relación con la ley ordinaria no puede
hacerse en base al criterio de jerarquía, sino al principio de competencia.

Por principio de jerarquía se garantiza un orden entre las normas, de manera que las
normas superiores prevalecen sobre las inferiores, no pudiendo éstas ni modificar ni
derogar a aquéllas. Sin embargo, el sistema de fuentes diseñado por la Constitución ha
dado lugar a que el criterio de jerarquía no pueda ser el único válido para resolver las
antinomias normativas.
Para la resolución de los problemas que se dan en las distintas categorías normativas es
preciso recurrir al principio de competencia. Este principio es propio de ordenamientos
territorialmente complejos e implica que cada ente legislaría en las materias de su
competencia. Este criterio es aplicable a nuestro sistema autonómico, y también se
defiende entre las distintas normas que tienen su origen en el mismo órgano o entre las
que tienen el mismo rango.

Entre estos dos criterios existe una diferencia, mientras el principio de jerarquía se basa
en el criterio de “obediencia”; el criterio que inspira el principio de competencia es el de
“respeto” de tal manera que en las relaciones ley ordinaria-ley orgánica; ley estatal-ley
autonómica, de lo que se trata es que ninguna de ellas invada competencias materiales
que no le son propias.

Por esta posición se ha decantado el TC al afirmar explícitamente que las leyes


orgánicas y ordinarias no se sitúan en distintos planos jerárquicos; el concepto de ley
orgánica es un concepto material básicamente, de manera que es el principio de
competencia el que deba presidir las relaciones entre ley orgánica y ley ordinaria.

Dada la existencia de ámbitos reservados a cada tipo de ley, solo se planteará el


conflicto si ambas leyes inciden sobre una misma materia, en cuya hipótesis la ley
orgánica habrá de prevalecer sobre la ordinaria ya que no puede ser modificada por ésta.
En el caso de conflicto entre los órganos legislativos se debe utilizar el principio de
competencia, al determinar que materias corresponden al Estado y cuales a las
Comunidades Autónomas.

En el tema concerniente a materias conexas, el TC ha admitido el principio de


colaboración internormativa entre la ley orgánica y otras normas constitucionales, al
mantener que la ley orgánica puede contener preceptos no orgánicos relativos a materias
conexas cuando su contenido desarrolle el núcleo orgánico y siempre que constituyan
un complemento necesario para su mejor inteligencia.

Así mismo el TC consciente de que la inclusión de una materia en una ley orgánica
puede implicar una “congelación de rango” de la misma, ha establecido que el
legislador deba precisar en la ley orgánica cuales sean tales preceptos no orgánicos, sin
perjuicio de la competencia del propio TC. Este es el caso de las leyes parcialmente
orgánicas. Estas leyes deben incluir cláusulas de deslinde que indiquen que partes de la
ley orgánica se pueden modificar o derogar mediante ley ordinaria.
No existe un rango distinto entre las leyes ordinarias y orgánicas: ambas son normas con
rango de ley. No obstante cuando sólo algunos aspectos de una materia deben ser
regulados por ley orgánica, es posible que se produzca una colaboración internormativa
entre un tipo y otro de normas, remitiendo a la ley orgánica el desarrollo de algunos de
sus preceptos.

Bibliografía:
ALZAGA VILLAMIL, O. Y otros.- Derecho Político español, CERA, Madrid 2011.
BALAGUER CALLEJÓN, F. Fuentes del Derecho. Ed. Técnos. Madrid 1991
BARATTA, A, y otros.- Las Fuentes del Derecho, Universidad de BCN 1983
DIEZ-PICAZO, L. Mª.- Concepto de Ley y tipos de leyes en REDC Nº 24 1988
LINDE PANIAGUA, E.- Leyes orgánicas, Madrid, Linde Ed. 1990.

CAPÍTULO VIII: LA POTESTAD LEGISLATIVA DEL GOBIERNO: EL


DECRETO LEY Y EL DECRETO LEGISLATIVO

JÚAN MANÚEL GOIG MARTIÚNEZ

1. EL DECRETO-LEY

Dispone la CE art. 86 que «en caso de extraordinaria y urgente necesidad, el Gobierno


podrá dictar disposiciones legislativas provisionales que tomarán la forma de
Decretos-Ley». Con ello el constituyente está otorgando al Ejecutivo un poder para
legislar en determinadas circunstancias; poder que deberá ejercer con determinados
límites de forma que no rompa el equilibrio constitucional, ni trate de sustituir la
función que corresponde a las Cortes Generales.

1.1 El presupuesto de hecho habilitante. La extraordinaria y urgente necesidad. Su


naturaleza jurídica

El artículo 86 CE faculta al Gobierno a dictar disposiciones legislativas provisionales en


situaciones de «extraordinaria» y «urgente necesidad». Nos encontramos ante un
«poder» otorgado por la Constitución al Gobierno que, a diferencia de lo que sucede
con los Decretos Legislativos, no surge como consecuencia de una delegación
parlamentaria.

La utilización del Decreto-Ley debe entenderse referida a la existencia de una necesidad


urgente que no puede ser satisfecha a través del cauce parlamentario, porque requiere
una pronta respuesta. Ahora bien, es al propio Gobierno a quien corresponde apreciar si
existe o no dicha necesidad urgente y extraordinaria, y esta apreciación supone un
amplio margen de libertad.

El TC ha establecido que la necesidad justificadora de los decretos-ley no se puede


entender como una necesidad absoluta que suponga un peligro grave para el sistema
constitucional, sino que hay que entenderlo como una necesidad relativa respecto de
situaciones concretas, que razones difíciles de prever, requieren una acción normativa
inmediata.
La utilización del Decreto-ley es «constitucionalmente lícita en todos aquellos casos en
que hay que alcanzar los objetivos marcados para la gobernación del país». Este punto
de vista abre enormes posibilidades al Decreto-ley y deja en manos del gobierno la
apreciación “discrecional” de la concurrencia del supuesto habilitante, reservando en
último extremo, al TC el control de esa apreciación.

El supuesto de hecho habilitante de la legislación de urgencia debe estar determinado


exclusivamente, por la extraordinaria y urgente necesidad de regular una situación con
normas de rango legal cuando no sea posible hacerlo por los cauces ordinarios.

La doctrina del Tribunal Constitucional remite a la valoración política del Gobierno la


existencia o inexistencia de las circunstancias de extraordinaria y urgente necesidad, lo
que supone permitir que cualquier interés pueda ser objeto de regulación por Decreto-
Ley.

1.2 La limitación material a la legislación de urgencia

Sentada la necesidad de establecer límites a la potestad legislativa del Gobierno, se hace


necesario definir el marco dentro del cual se hacen efectivos dichos límites.
En principio el ámbito propio de regulación del Decreto-ley es el de las materias
reservadas a la ley, de forma que donde la Constitución requiera una ley para regular
una materia y esta actividad no pueda ser resuelta por las Cámaras por el procedimiento
ordinario, pueda hacerse por el Decreto-ley.

1.2.1 Materias reservadas a la regulación por ley orgánica

Supone que las materias para cuya regulación se requiere este tipo de ley, constituye una
reserva absoluta en su vertiente positiva, y negativa que ninguna otra norma puede
invadir. TC: «Cualquier Decreto-Ley que afecte a una materia que debe ser regulada
mediante ley orgánica es «eo ipso» inconstitucional, sea cual fuere su contenido
material y su urgencia.»

1.2.2 Materias que deben de ser reguladas específicamente por las Cortes
Generales.
Existen una serie de materias cuya regulación requiere la expresa intervención de las
Cortes Generales, y que, por tanto, excluye toda intervención de legislación
gubernativa. Entre ellas, se encuentran los Tratados Internacionales, la reforma
constitucional, la autorización y prórroga de los estados excepcionales, La adopción de
medidas para obligar a las CCAA a cumplir obligaciones constitucionales, la
autorización de las Cortes para la celebración de acuerdos de cooperación, las materias
relacionadas con el Título II de la sucesión en la Corona, o todas aquellas que
modifiquen el sistema de producción de fuentes del Derecho.

1.2.3 Materias reservadas a ley que exigen una acción de control por parte del
Parlamento.
Otra limitación, entre las que se encuentran la aprobación de los Presupuestos Generales
del Estado, la emisión de deuda pública o la ampliación de créditos, entre otras.
1.2.4 Los límites derivados y ámbitos sustraídos al Decreto-ley por vía del artículo
86.1 CE.
El artículo 86.1 ha delimitado el ámbito de los Decretos-Ley al disponer que no podrán
afectar al ordenamiento de las instituciones básicas del Estado, a los derechos, deberes y
libertades de los ciudadanos regulados en el Título I, al régimen de las Comunidades
Autónomas, ni al derecho electoral general.

Uno de los mayores problemas a la hora de enfrentarse a la cláusula restrictiva del art.
86.1 es la relativa al sentido que se ha querido dar al término “afectar”. Se ha
identificado esta expresión con la regulación general de las materias a que se refiere el
art. 86.1 o con la incidencia en el contenido “esencial” o en los elementos esenciales de
dichas normas.

 El ordenamiento de las instituciones básicas del Estado: por instituciones


básicas del Estado deberemos entender aquellas que conforman la forma de ser
del propio Estado. Aquellas instituciones públicas cuya regulación está reservada
a la ley, orgánica u ordinaria.

 Derecho electoral general: la incidencia del Decreto-Ley sobre materias


electorales es peligrosa y permitiría poner en manos del Gobierno un arma de
utilización partidista que pueda alterar el sistema instaurado por la Constitución.
Como ha expuesto el TC, el régimen electoral general está compuesto por las
normas electorales válidas para la generalidad de las instituciones
representativas del Estado y de las CCAA. Todos estos aspectos quedan vedados
a una regulación mediante Decreto-ley, aunque incida indirectamente en ella.

 Régimen de las Comunidades Autónomas: los Estatutos, en cuanto que deben


ser aprobados y reformados por una ley orgánica, no pueden ser regulados de
ninguna forma por Decreto-Ley. También se incluyen otras leyes estatales que
forman parte del bloque de la constitucionalidad. El Decreto-Ley no puede
regular objetos propios de aquellas leyes que hayan sido aprobadas para
delimitar las competencias del Estado y de las diferentes CCAA o para regular o
armonizar el ejercicio de las competencias de éstas.

 Los derechos, deberes y libertades de Título I: el Título I abarca tanto


derechos fundamentales y libertades públicas, como principios rectores de la
política social y económica. El ámbito material al que se debe referir la
prohibición viene constituido únicamente por la de aquellos que contienen la
proclamación de un derecho, un deber o una libertad. De acuerdo con la
jurisprudencia constitucional el Decreto-Ley puede incidir en los derechos,
deberes y libertades del Título I, en su sentido más amplio, pero de acuerdo con
dos limitaciones: no puede regular el régimen general de los mismos, cuya
regulación está reservada a ley, y en algunos casos a ley orgánica, ni tampoco
podrá atentar contra el contenido esencial de los derechos, deberes y
libertades o a sus elementos esenciales.

1.3 El control sobre la actividad gubernamental. Los efectos de la legislación de


urgencia
De acuerdo con lo establecido en el art. 86 «los Decretos-Leyes deberán ser
inmediatamente sometidos a debate y votación de totalidad al Congreso de los
Diputados, convocado al efecto en el plazo de los treinta días siguientes a su
promulgación. El Congreso habrá de pronunciarse sobre su convalidación o
derogación y las Cortes podrán tramitarlo como proyecto de ley por el procedimiento
de urgencia», lo que permite la presentación de enmiendas.

En el trámite de convalidación o derogación, el medio de control es exclusivamente


el Congreso de los Diputados, o su Diputación Permanente en el supuesto de que el
Congreso se hallase disuelto. Si el Congreso ratifica la disposición, se integra de forma
estable en el ordenamiento jurídico.
El congreso puede convalidar o derogar un Decreto-ley. La derogación podrá hacerse,
tanto atendiendo a razones de legitimidad constitucional, como a razones de
oportunidad, o conveniencia política.
El procedimiento de convalidación, no es la única intervención parlamentaria del
Decreto-ley, pues el artículo 86 también prevé que las Cortes Generales puedan
tramitarlo como proyecto de ley por el procedimiento de urgencia. Con este
procedimiento se persigue la elaboración de una ley de Cortes, y no la simple
convalidación del Decreto-ley; tiene como finalidad esencial permitir modificaciones en
el texto a través de enmiendas.
Excluido el control de los Decretos-ley por la jurisdicción ordinaria a través del recurso
contencioso, la única forma de control jurisdiccional sería el que lleve a cabo el TC.
El TC podrá declarar la inconstitucionalidad de un Decreto-ley por incompetencia, por
defectos en el procedimiento, por considerar que se ha afectado a las materias que
expresamente están excluidas de regulación, e incluso la falta de supuesto habilitante;
pero también podrá respecto al Decreto-ley convalidado declarar qué efectos de los
producidos son válidos y cuáles no por ser ilícitos.

2. LA LEGISLACIÓN DELEGADA. LOS DECRETOS LEGISLATIVOS

2.1 Concepto y modalidades


Mientras que en el supuesto del Decreto-Ley, el Gobierno legisla para hacer frente a una
situación de extraordinaria y urgente necesidad, en el supuesto del Decreto Legislativo,
lo que se produce es que el Parlamento delega en el Gobierno la regulación de
determinadas materias.

Otra diferencia importante está en la actividad parlamentaria de control, que sobre el


Decreto-Ley es más intensa, puesto que el Congreso deberá convalidarlo en un plazo
determinado, o, en su caso, tramitarlo como ley, mientras que el control sobre el Decreto
Legislativo es preventivo.

Dispone el artículo 82 de la CE: «Las Cortes Generales podrán delegar en el Gobierno


la potestad de dictar normas con rango de ley sobre materias determinadas no
incluidas en el artículo anterior», es decir, sobre materias que deben ser reguladas
mediante ley orgánica.

Los Decretos Legislativos son normas con rango de ley, dictadas por el Gobierno, en el
uso de la delegación legislativa que efectúan las Cortes Generales. No son normas
provisionales, sino que son normas cuya eficacia normativa es inmediata desde la
elaboración gubernamental. La delegación legislativa deberá otorgarse mediante una ley
de bases o por una ley ordinaria.
Supuestos de delegación legislativa:

 Ley de bases para la formulación de un texto articulado. La delegación se enmarca


en un proceso de reforma legislativa y la ley delegante establece el alcance de las
exigencias de la reforma que el legislador delegante quiere introducir, dando a
conocer así al poder delegado los cambios que sobre la legislación precedente deba
llevar a cabo a través del Decreto legislativo.

 Refundir varios textos legales en uno sólo, la delegación legislativa habrá de


otorgarse al Gobierno para materia concreta, y determinará el ámbito normativo a
que se refiere el contenido de la delegación, especificando si se circunscribe a la
mera formulación de un texto único o si se incluye la de regularizar, aclarar y
armonizar los textos legales que han de ser refundidos. En el supuesto de
refundición de textos, no se admite una actividad innovadora por parte del Gobierno,
puesto que ello sería impropio de ésta técnica de delegación.

2.2 Límites a la legislación delegada

La delegación legislativa no puede ser considerada un mandato incondicionado que


permita al Gobierno una actuación totalmente libre o arbitraria. La delegación
legislativa ha de fijar los límites del poder delegado y la Constitución establece de
manera precisa las condiciones bajo las cuales el Parlamento puede habilitar al
Gobierno para que éste dicte normas con fuerza de ley.
La ley delegante habilita y, al mismo tiempo, limita el desarrollo de la actividad
legislativa del Gobierno.

Podemos fijar los siguientes límites:

 Limites materiales: la delegación legislativa no podrá afectar a materias sujetas


a reserva de ley orgánica ni a materias reservada a la Ley por la Constitución,
tales como la reserva de ley contenida en el art. 53.1. Tampoco podrá regular
aquellas materias para cuya regulación se exige un procedimiento especial.

 Límites formales: la delegación sólo puede hacerse al Gobierno, sin que quepan
delegaciones al Presidente, Vicepresidentes o Ministros, como tampoco puede
realizarse una subdelegación. La delegación legislativa debe otorgarse de
manera expresa y para materia concreta.
 Las leyes de bases delimitarán con precisión el objeto, alcance,
principios y criterios de la delegación legislativa.
 La autorización para refundir textos legales determinará el ámbito
normativo a que se refiere la delegación, especificando si es sólo para la
formulación de un texto único o si se incluye también la de regularizar,
armonizar los textos legales
 Las leyes de bases no podrán en ningún caso.
a) Autorizar la modificación de la propia ley de bases,
b) Facultar para dictar normas de carácter retroactivo.
 Límites temporales: La delegación legislativa habrá de otorgarse al Gobierno
con fijación de plazo para su ejercicio. No podrá concederse por tiempo
indeterminado. El Gobierno además debe someter los proyectos de Decretos
legislativos al dictamen del Consejo de Estado.

2.3 Los controles a la legislación delegada

Existe un control parlamentario sobre la actuación gubernamental en relación con la


delegación legislativa, pues habrá que averiguar si se han respetado los requisitos
contenidos en las leyes delegantes. Pero además, existe control jurisdiccional en el
sentido de establecer si el Decreto legislativo ha respetado las pautas marcadas por la
ley delegante y determinar si el Decreto legislativo, como norma con rango de ley, ha
respetado los mandatos constitucionales. A estos controles podríamos añadir el que
realiza el Consejo de Estado al Proyecto de Decreto Legislativo.

Los Decretos legislativos serán objeto de un doble control.


 Control parlamentario: dos mecanismos.

1º Las fórmulas adicionales de control que pueden establecer las propias normas de
delegación.
2º Mediante el intento de oponerse a la delegación legislativa en vigor. Cuando una
proposición de ley fuere contraria, el Gobierno está facultado oponerse a su tramitación.

 Control de los tribunales:


Los Decretos legislativos, están sujetos no sólo a la Constitución sino a las
determinaciones de la ley delegante. De ello se deduce un doble control: la
determinación de si el Decreto legislativo infringe la ley de delegación incurriendo en
“Ultra vires” y de otro la observación de que puede infringir la Constitución.

GUTIÉRREZ GUTIÉRREZ, sostiene que el propio ultra vires no sólo supone la


ilegalidad, sino, a la vez, una inconstitucionalidad indirecta, puesto que la infracción de
la ley delegante es al mismo tiempo una infracción de la norma constitucional de lo que
se determina que en el caso de ultra vires se acumulan dos controles: el del TC y el de la
jurisdicción ordinaria.

CAPÍTULO IX: LOS REGLAMENTOS

Mª ISABEL MARTÍN DE LLANO

1. CONCEPTO Y TIPOS DE REGLAMENTO

Se denomina Reglamento a la disposición normativa dictada por el Gobierno o por un


órgano administrativo concreto del poder público. El reglamento se caracteriza por
encontrarse jerárquicamente subordinado a la ley, es decir, en ningún caso puede
modificar o derogar una Ley. Pero sí es fuente de Derecho y como tal tiene eficacia
jurídica y fuerza de obligar, en este sentido el TC lo define como «la norma jurídica de
valor subordinada a la Ley, a la que complementa»; pero la potestad reglamentaria no es
incondicionada, sino que está sometida a la CE y a las leyes.

En todo caso los reglamentos son normas de segunda clase, de rango inferior a la Ley,
id est, aunque sea posterior a la Ley, no puede derogarla; por el contrario, toda norma
con rango de Ley tiene fuerza derogatoria sobre el reglamento.

No obstante la potestad reglamentaria atribuida al Gobierno, nuestro ordenamiento


reconoce otro tipo de Reglamentos: los Reglamentos Parlamentarios que regulan el
funcionamiento de las Cortes Generales y Asambleas Legislativas de las CCAA.

1.1 Tipos de Reglamento

 Reglamentos jurídicos o normativos: aquellos de carácter general que afecten a


los derechos u obligaciones de los ciudadanos, teniendo efectos ad extra de la
Administración. Se dictan en virtud de la relación general de sujeción que existe
entre los ciudadanos y el Poder público. En ellos la Administración necesita de
una habilitación legal previa que legitime su actuación.

 Reglamentos ejecutivos: desarrollan o complementan el contenido de una Ley.


En este caso es posible que el Reglamento también desarrolle o complete
aspectos normativos. Se caracterizan por estar vinculados a una Ley y sus
preceptos concretos por ello requieren el informe preceptivo aunque no
vinculante del Consejo de Estado, con el fin de controlar la fidelidad a la Ley
que desarrollan.

 Reglamentos independientes: regulan materias no comprendidas en el ámbito de


la reserva de Ley; se dictan para regular todo lo relativo a la organización
administrativa, así como para regular el ejercicio de poderes que a la
Administración le está conferida. Debido a su naturaleza, no pueden modificar,
derogar, el contenido de una Ley, ni de otros Reglamentos de mayor jerarquía,
limitar derechos subjetivos ni situaciones jurídicas adquiridas.

 Reglamentos de necesidad: aquellos que se dictan para hacer frente de manera


temporal a circunstancias excepcionales. Así el art. 116.2 CE habilita al
Gobierno a declarar el estado de alarma mediante Decreto. Su vigencia decae en
el momento en que cesan las condiciones extraordinarias que le han dado origen.

2. LA POTESTAD REGLAMENTARIA
La titularidad de la potestad reglamentaria es del Gobierno. Así lo estable el art. 97 CE
«El Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del
Estado. Ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y las
leyes». Es una potestad independiente, separada de la ejecutiva.
Diversas razones justifican esta facultad administrativa, la principal es la necesidad de
que la Admón. complete las tareas del legislador mediante normas complementarias o
de desarrollo que concretan las Leyes de carácter general aprobadas previamente por las
Cortes, dada la imposibilidad de que la Ley pueda prever con precisión todos los
supuestos concretos.
Es una potestad del Gobierno reconocida directamente por la Constitución, y que puede
ejercerse de manera colegiada (Consejo de Ministros) o de forma individualizada por el
Presidente del Gobierno o por cada uno de los Ministros.

La Ley 50/1997 del Gobierno reconoce la competencia del Consejo de Ministros para
“aprobar los reglamentos para el desarrollo y ejecución de las leyes, previo dictamen
del Consejo de Estado”; al Presidente del Gobierno para “crear, modificar y suprimir,
por Real Decreto, los Departamentos Ministeriales, así como las Secretarías de Estado;
y a los Ministros para ejercer la potestad reglamentaria en las materias de su
Departamento.”

La potestad reglamentaria ejercida por el Presidente del Gobierno o por el Consejo de


Ministros revestirá la forma de Real Decreto, mientras que la potestad reglamentaria
ejercida por cada uno de los Ministros revestirá la forma de Orden Ministerial.

La Ley 50/1997 del gobierno, establece un orden de prelación entre los Reglamentos: 1º
Reales Decretos del Presidente del Gobierno o del Consejo de Ministros; 2ºOrdenes
Ministeriales, aprobadas por el respectivo Ministro.

3. REGLAMENTO Y LEY: JERARQUÍA Y RESERVA DE LEY

La relación entre la Ley y el Reglamento se articula en base a los principios de jerarquía


normativa. Así lo establece la CE en el art 103.1 La Admón. actúa« con sometimiento
pleno a la Ley y al Derecho» además la LRJPAC en el art 51 establece: «1. Las
disposiciones administrativas no podrán vulnerar la Constitución…2 Ninguna
disposición administrativa podrá vulnerar los preceptos de otra de rango superior. 3.
Las disposiciones administrativas, se ajustarán al orden de jerarquía que establezcan
las leyes».
En el plano jerárquico el Reglamento está subordinado a la Ley, esto es, la norma con
rango de ley deroga cualquier norma reglamentaria preexistente opuesta a su contenido
y a su vez goza de fuerza pasiva, es decir, una ley no puede ser modificada o derogada
por un Reglamento posterior. Cualquier reglamento que contradiga una ley, será nulo de
pleno derecho, además se produce ex lege por lo que no necesita una declaración
expresa. Art. 62.2 LRJPAC «serán nulas de pleno derecho las disposiciones
administrativas que vulneren la CE, las leyes u otras normas de rango superior».

Por otra parte, la reserva de ley requiere que el Poder Legislativo regule mediante una
ley o norma con rango de ley, los aspectos de una determinada materia, impidiendo que
el Gobierno a través de su potestad reglamentaria proceda a su regulación.

La materia que puede regular un Reglamento está limitada por las reservas de ley que
establece la Constitución. Así lo establece también la Ley 50/1997 del Gobierno: «Los
Reglamentos no podrán regular materias objeto de reserva de Ley. (…) Además, sin
perjuicio de su función de desarrollo con respecto a la Ley, no podrán tipificar delitos,
faltas o infracciones administrativas, establecer penas o sanciones, tributos u otras
cargas.»
¿Existiendo la reserva de Ley respecto a una materia concreta qué es lo que puede
regular el Reglamento?
El TC considera que la remisión que la Ley realice al Reglamento no puede ser con
absoluta precisión, señala que el legislador no puede deslegalizar la materia reservada a
la Ley, ni realizar habilitaciones genéricas al Reglamento.

Por otra parte, puede producirse la denominada “congelación del rango” que se produce
cuando no está prevista la reserva de ley pero el legislador decide regular a través de
ley; en este caso esta materia no podrá regularse posteriormente por una norma de rango
inferior al quedar congelado su rango.

También se puede producir la llamada deslegalización, esto es, cuando el Poder


Legislativo aprueba una ley mediante la cual descongela el rango de ley de una materia
concreta, autorizando a la Administración para regularla en lo sucesivo por un simple
Reglamento.

4. PROCEDIMIENTO DE ELABORACIÓN DE LOS REGLAMENTOS

El procedimiento de elaboración de los Reglamentos viene establecido en el artículo 24


de la Ley del Gobierno, y se inicia mediante la elaboración del proyecto, al que se
acompañará un informe sobre la necesidad, así como una memoria económica que
contenga la estimación del coste a que dará lugar.

Además, a lo largo del proceso deberán recabarse los informes y estudios que sean
preceptivos.

Cuando se trate de una disposición que afecte los derechos e intereses de los
ciudadanos, se les dará audiencia durante un plazo no inferior a quince días hábiles, bien
directamente o a través de las asociaciones que los representen. Cuando la naturaleza lo
aconseje, se podrá someter a información pública. Este trámite se podrá reducir a un
mínimo de siete días por razones motivadas, e incluso, podrá omitirse cuando existan
razones que lo expliquen y que deberán explicitarse.

Todos los proyectos de Reglamento deben ser informados por la Secretaria General
Técnica correspondiente, sin perjuicio del dictamen del Consejo de Estado en los casos
legalmente previstos. Será necesario un informe previo del MAP, cuando el
Reglamento pudiera afectar competencias entre el Estado y las CCAA.
Además, los proyectos de disposiciones de carácter general y los planes de especial
relevancia económica, social, cultural y artística, deberán incorporar un informe sobre
su impacto por razón de género.

El incumplimiento de cualquiera de los trámites, será causa de nulidad de pleno


derecho. Una vez aprobado el Reglamento, será necesaria su publicación en el BOE,
acto que según el TS es preceptivo para determinar su fecha de entrada en vigor,
eficacia y obligatoriedad.

5. EL CONTROL DE LA POTESTAD REGLAMENTARIA

Los Reglamentos están sometidos a una serie de requisitos, su inobservancia conllevaría


a su nulidad. Se atribuye la competencia para declarar la nulidad de los Reglamentos a
la propia Administración, a los Tribunales ordinarios y al Tribunal Constitucional.
A) Por las Administraciones públicas de oficio, y previo dictamen favorable del
Consejo de Estado podrán declarar la nulidad de las disposiciones administrativas que
vulneren la Constitución, las Leyes u otras disposiciones administrativas de rango
superior.

B) Control por los Tribunales ordinarios, la Constitución establece que «los


Tribunales controlan la potestad reglamentaria y la legalidad de la actuación
administrativa» mientras que la LOPJ señala que los “Jueces y Tribunales no aplicarán
los Reglamentos o cualquier otra disposición contrarios a la Constitución, a la Ley o al
principio de jerarquía normativa”. Por ello debemos distinguir entre la inaplicación de
un Reglamento y la declaración de nulidad del mismo.

Primer caso, cuando un órgano judicial a la hora de resolver un caso considere que un
Reglamento de cuya validez depende el fallo, es contrario a la Ley, se limitará a no
aplicar dicho Reglamento. La inaplicación únicamente tendría efectos en el caso
concreto que se esté conociendo.

El Ordenamiento atribuye a la Jurisdicción Contencioso-Administrativa la competencia


para declarar la nulidad de un Reglamento. Para ello se prevén dos mecanismos:

 Recurso directo: Los demandantes reclamarán la declaración de ilegalidad y la


anulación de uno o varios artículos del Reglamento impugnado.

 Recurso indirecto: Lo que se impugna son los actos administrativos generados


por la aplicación del Reglamento ilegal.

La anulación de un reglamento tendrá efectos sobre todas las personas afectadas. Ahora
bien, las sentencias que anulen un precepto de una disposición general no afectarán a la
eficacia de las Sentencias o actos administrativos firmes que lo hubiesen aplicado, salvo
que la anulación supusiera la exclusión o la reducción de sanciones aún no ejecutadas
completamente. (Art. 73 LJCA)

C) Por el TC, hay que señalar que no es objeto de sus competencias el pronunciamiento
sobre la validez de las disposiciones con rango inferior a ley, cuyo control le
corresponde a los órganos del Poder Judicial y en especial a los de orden contencioso-
administrativo. Dentro de esta vía al TC, le compete sólo el examen de la
constitucionalidad de la Ley.

Asimismo, se ha planteado si la declaración de inconstitucionalidad de una Ley conlleva


también la de sus Reglamentos. Pues bien conforme a lo establecido en la LOTC, la
sentencia declarará la nulidad de los preceptos impugnados, así como, en su caso, la
de aquellos otros de la misma Ley, disposición o acto con fuerza de ley a los que deba
extenderse por conexión. Por tanto, la declaración de nulidad afecta a la Ley y no a sus
posibles Reglamentos ejecutivos.

No obstante, existen una serie de competencias atribuidas al TC, en las que éste puede
llegar a declarar la nulidad de un Reglamento:
 Art. 76 LOTC: “Dentro de los dos meses siguientes a la fecha de su publicación
(…) el Gobierno podrá impugnar ante el TC las disposiciones normativas sin
fuerza de Ley y resoluciones emanadas de cualquier órgano de las CCAA.”
 Por vía de los conflictos de competencias entre el Estado y las CCAA.
 Entre varias Comunidades Autónomas.
 Finalmente a través del Recurso de Amparo, cuando se lesionen derechos
fundamentales.

6. LOS REGLAMENTOS PARLAMENTARIOS

La Constitución establece que tanto el Congreso de los Diputados como el Senado


deben configurar su propia organización y funcionamiento a través de los Reglamentos
Parlamentarios.

2.1 LA NATURALEZA DEL REGLAMENTO PARLAMENTARIO

En relación con la Estructura y funcionamiento interno de las Cortes Generales, la


Constitución, para su concreción remite a Los Reglamentos de cada Cámara. Por ello
estas materias no son reguladas ni por Ley, ni por normas aprobadas por el Ejecutivo,
sino por el Reglamento de cada una de las Cámaras que, se encuentran directamente
incardinados a la Constitución a la que están directa y únicamente subordinados.

El Reglamento parlamentario se considera una norma con fuerza de ley, esto es, en el
ordenamiento jurídico se sitúa como una norma inmediatamente subordinada a la
Constitución ocupando la misma posición jerárquica que la ley. De manera que la
relación entre el Reglamento parlamentario y la ley se produce a través del principio de
competencia y no de jerarquía. La LOTC prevé la posibilidad de interponer un recurso
de inconstitucionalidad contra los Reglamentos de las Cámaras, lo que vendría a
confirmar el valor de ley de los Reglamentos parlamentarios, igualmente el TC ha
afirmado que “La asimilación de los Reglamentos a las Leyes permite su impugnación y
control a través del recurso de inconstitucionalidad”.

No obstante, este carácter de ley debe ser matizado, no es una ley en sentido formal, ya
que su elaboración no está sujeta a las exigencias del procedimiento legislativo, es
aprobado por una sola Cámara, no es sancionado ni promulgado por el Rey y su entrada
en vigor no se vincula a su publicación en el BOE. No Surte efectos sobre terceros al no
ser una norma general dirigida al conjunto de la sociedad.

Tampoco se considera a los Reglamentos Parlamentarios incluidos dentro del bloque de


la constitucionalidad.

2.2 Aprobación de los Reglamentos parlamentarios

Los Reglamentos parlamentarios son aprobados por las propias Cámaras y para su
aprobación y reforma la Constitución exige mayoría absoluta en una votación final
sobre la totalidad.

Para su entrada en vigor únicamente se requiere su publicación en el Boletín Oficial de


cada Cámara respectiva, a diferencia de las Leyes, no son ni sancionados ni
promulgados por el Rey y, únicamente se publican en el Boletín Oficial del Estado a los
efectos de publicidad general.

Finalmente, la Constitución prevé la aprobación de un Reglamento de las Cortes


Generales con el fin de regular las sesiones conjuntas que celebren el Congreso de los
Diputados y el Senado, pero al día de hoy todavía no ha sido aprobado Reglamento
alguno.

2.3 Ámbito material del Reglamento parlamentario

El art. 72.1 CE contiene la reserva general del Reglamento parlamentario por la que se
atribuye a las Cámaras la competencia para regular su organización y funcionamiento
internos; en otros artículos especifica materias concretas cuyo desarrollo deberá
establecerse en los Reglamentos de cada Cámara. Así la Constitución establece que las
«Cámaras eligen sus respectivos Presidentes y miembros de las Mesas» (72.2); «podrán
nombrar Comisiones de investigación sobre cualquier asunto de interés público» (76.1);
regularán los aspectos del desarrollo del procedimiento legislativo, así «la tramitación
de las proposiciones de Ley se regulará por los Reglamentos de las Cámaras» (89.1); «el
Congreso puede exigir responsabilidad política al Gobierno mediante la adopción por
mayoría absoluta de la moción de censura (art. 113.1)»
Todas estas materias y otras previstas en la CE aparecen reguladas de manera detallada
por los Reglamentos parlamentarios.
La importancia de estos Reglamentos es que no sólo tienen influencia en el ámbito
interno de las Cámaras sino que además pueden producir efectos “ad extra”, ya que por
ejemplo, el Congreso de los Diputados elige al Presidente del Gobierno y puede
provocar el cese de éste por la pérdida de la cuestión de confianza o por una moción de
censura, con la trascendencia que ello implica.

2.4 Interpretación y control del Reglamento parlamentario

Con el fin de cubrir las posibles lagunas que se puedan plantear, se atribuye al
Presidente de cada Cámara la competencia para interpretar el Reglamento en los casos
de duda y supliéndolo en los de omisión.

Como se ha indicado anteriormente, se considera que el Reglamento parlamentario es


una norma con fuerza de ley y el Tribunal Constitucional considera que las resoluciones
generales de la Presidencia de las Cámaras adquieren el mismo valor que el Reglamento
parlamentario.

Lo anterior conlleva que estas resoluciones sean susceptibles de un recurso de


inconstitucionalidad y de recurso de amparo.

Bibliografía:
Álvarez Vélez, Mª. I. Lecciones de Derecho Constitucional, Valencia, 210
Alzaga Villamil, O. y otros: Derecho Político Español según la Constitución de 1978,
Madrid, 2011
Prada Vásquez, R.: Derecho Administrativo I, Madrid, 2013
CAPÍTULO X: LOS TRATADOS INTERNACIONALES

Mª ISABEL MARTÍN DE LLANO Y JUAN MANUEL GOIG MARTÍNEZ


1. CONCEPTO
Los Tratados internacionales están sujetos a un doble régimen, desde el punto de vista
del Derecho internacional, les será de aplicación la Convención de Viena de 1969, y
desde el punto de vista del Derecho interno, han de ajustarse a la Constitución española
de 1978, pues una vez celebrado el Tratado, éste pasa a formar parte del ordenamiento
jurídico interno.
En el año 2014 las Cortes Generales aprobaron la Ley de Tratados y otros Acuerdos
Internacionales (LTAI) con el fin de regular la actividad del Estado en esta materia.

Por Tratado internacional se entiende el acuerdo escrito regido por el Derecho


internacional y celebrado entre Estados, Estados y organizaciones internacionales, o
entre organizaciones internacionales entre sí, y que genera derechos y obligaciones
para los firmantes del Tratado.

Por tanto, son cuatro las notas fundamentales de un Tratado internacional:

 Que se trate de un acuerdo escrito.

 Que los firmantes sean sujetos de Derecho internacional capaces de generar


derechos y obligaciones.

 Que se trate de auténticos derechos y obligaciones.

 Que tales derechos y obligaciones se sometan a las reglas del Derecho


internacional.

Si se dan estos cuatro elementos nos encontramos ante un Tratado internacional


independientemente de que se haya podido utilizar otra denominación como convenios,
acuerdos, protocolos, etc.

2. LOS TRATADOS INTERNACIONALES Y SU POSICIÓN EN EL SISTEMA DE FUENTES DEL DERECHO

El artículo 96 CE establece que «Los tratados internacionales válidamente celebrados,


una vez publicados, formarán parte del ordenamiento interno. Sus disposiciones solo
podrán ser derogadas, modificadas o suspendidas en la forma prevista en los propios
tratados o de acuerdo con las normas del Derecho internacional».

El rango normativo de los Tratados se deberá plantear de distinta manera dependiendo


del plano desde el cual sea abordado, puesto que en el ámbito internacional, los Tratados
prevalecen sobre las normas internas de los Estados, y éstos no podrán invocar su
propio derecho para justificar su incumplimiento.

Sin embargo, en el plano interno, la posición es distinta si su rango normativo se toma


respecto de la Constitución o respecto del resto del ordenamiento. La doctrina es
unánime en considerar que los Tratados están subordinados a la Constitución, la cual
en su artículo 95 reconoce que «la celebración de un tratado internacional que
contenga estipulaciones contrarias a la Constitución exigirá la previa revisión
constitucional».
Todo ello conlleva que los Tratados estén sometidos al control de constitucionalidad de
las Leyes por parte del TC.

La relación entre los Tratados y el resto de normas con rango de ley, no atiende a
los principios de jerarquía o competencia, sino que, debe observarse desde el prisma
de las reglas referentes a la aplicación y eficacia. Id est, las normas anteriores que se
opongan a los Tratados son derogadas por éstos porque absorben la materia, mientras
que las normas posteriores no pueden modificar o derogar los Tratados. Los Tratados
prevalecen sobre la normativa interna. LTAI: « Las normas jurídicas contenidas en los
Tratados internacionales (…) prevalecerán sobre cualquier norma del ordenamiento
interno en caso de conflicto con ellas, SALVO NORMAS DE RANGO
CONSTITUCIONAL».

El supuesto conflicto de los Tratados con las Leyes o con otras disposiciones
posteriores, no afecta a la constitucionalidad de éstas, y por tanto serán los Tribunales
ordinarios los que en el caso concreto inaplicarán la Ley que contradiga lo previsto en
un Tratado en vigor.

3. LOS TIPOS DE TRATADO INTERNACIONAL

Nuestra Constitución contempla distintos procedimientos para la ratificación de los


Tratados internacionales, dependiendo de si se trata de un Tratado de carácter
extraordinario o de carácter ordinario.

 Tratados extraordinarios: 1) se encuentran los previstos en los artículos 93 y


95 CE. El artículo 93 autoriza al Gobierno a celebrar Tratados en los que se
atribuya a una organización internacional la regulación de competencias
legislativas, ejecutivas o judiciales. Implican una transferencia de competencias
y exigen la autorización de las Cortes Generales mediante Ley orgánica. Dentro
de este grupo situamos el Tratado por el que España ingresó en la Unión
Europea, así como el Tratado del Estatuto de la Corte Penal Internacional.

2) El artículo 95 prevé la celebración de Tratados que contengan estipulaciones


contrarias a la Constitución, en cuyo caso se exigirá la previa revisión
constitucional. El Gobierno o cualquiera de las Cámaras puede requerir al
Tribunal Constitucional para que declare si existe o no contradicción; mientras el
Tribunal Constitucional resuelve, la tramitación del Tratado queda interrumpida.

 Tratados ordinarios: son los previstos en el artículo 94 CE y son los Tratados


de carácter político, militar o que afecten a la integridad territorial del Estado o a
los derechos y deberes fundamentales, los que impliquen obligaciones
financieras para la Hacienda y los que supongan modificación o derogación de
leyes.
Requerirán la previa autorización de las Cortes Generales sobre el conjunto del
convenio, de manera que las Cortes no pueden introducir modificaciones al
texto; únicamente podrían hacer reservas permitidas por el Tratado; dicha
autorización no requiere la forma de ley, bastando una aprobación por mayoría
de cada Cámara; en el caso de discrepancia entre el Congreso y el Senado, se
nombrará una Comisión mixta y si no hubiera acuerdo, será el Congreso el que
decidirá por mayoría absoluta. En este grupo tenemos el Tratado de
Condonación de la Deuda Exterior o el Tratado de la OTAN.

Para la conclusión del resto de tratados, se procederá por parte del Gobierno a
dar cuenta al Congreso y al Senado, a través de sus Comisiones parlamentarias
de Asuntos Exteriores.

4. OTROS ACUERDOS INTERNACIONALES

La Ley de Tratados y otros Acuerdos Internacionales regula dos tipos de Acuerdos


Internacionales carentes del carácter de Tratado Internacional.

 Acuerdo internacional administrativo: las Administraciones públicas podrán


celebrar acuerdos internacionales administrativos en ejecución y concreción de
un tratado internacional cuando el propio tratado así lo prevea. Sólo podrán ser
firmados por las autoridades designadas en el propio Tratado, en su defecto los
titulares de las Administraciones públicas competentes.
No exigirán la tramitación prevista para los tratados internacionales y los
firmantes tendrán autonomía para decidir el procedimiento que habrá de respetar
lo establecido en el tratado que le dé cobertura. El Consejo de Ministros
conocerá de los acuerdos internacionales administrativos cuando su importancia
lo requiera. Estos acuerdos se publicarán en el Boletín Oficial correspondiente a
la Administración pública que los firme, y siempre se publicarán en el BOE a
efectos informativos. Una vez publicados en el BOE formarán parte del
ordenamiento interno.

 Acuerdo internacional no normativo: no constitutivo de tratado ni de acuerdo


internacional administrativo, se celebra por el Estado, el Gobierno, la
Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas, las Entidades
locales, las Universidades públicas y cualquier otro sujeto de derecho público, y
contiene una declaración de intenciones de contenido político, técnico y no
constituye fuente de obligaciones internacionales.

No exigirán la tramitación prevista para los tratados internacionales. Los


firmantes tienen autonomía para decidir el procedimiento. El Consejo de
Ministros conocerá del acuerdo cuando su importancia lo exija y una vez
firmado se remitirá copia al Ministerio competente.

5. Procedimiento de celebración del tratado internacional (No es materia de


examen)
El procedimiento de producción de un Tratado internacional se denomina conclusión y
está constituido por varias fases:

 Negociación entre los partícipes: en esta fase se elabora el texto.

 Adopción del texto: las partes manifiestan su acuerdo sobre el texto (artículo 9
Convenio de Viena).

 Autenticación del texto: acto por e l que las partes establecen que el texto es el
correcto (artículo 10 Convenio de Viena).

 Firma del tratado (artículos 11 a 17 Convenio de Viena).

Tal como lo prevé el art. 149.1 CE el Estado posee una competencia de carácter
exclusiva en materia de relaciones internacionales (ius ad tractum), pero las
Comunidades Autónomas tienen competencia para la celebración de acuerdos
internacionales no normativos y para acuerdos internacionales administrativos.

El Gobierno está obligado a remitir a las Comunidades Autónomas información sobre la


negociación de aquellos tratados que tengan por ámbito materias de su competencia o
por afectar a su ámbito territorial, y éstas, podrán remitir al Ministerio de Asuntos
Exteriores las observaciones que estimen convenientes sobre la negociación. También
las Comunidades Autónomas podrán solicitar formar parte de la delegación que negocie
el tratado siempre que afecte a sus competencias o a su ámbito territorial.

Le corresponde al Gobierno la iniciativa para la negociación, la adopción,


autenticación y firma de Tratados, puesto que es él quien dirige la política exterior
(art.97). No obstante, con carácter previo al consentimiento, el Gobierno está obligado a
solicitar dictamen al Consejo de Estado para calificar el tipo de tratado, es decir,
determinar si es ordinario o extraordinario, y en base a ello seguir el procedimiento
correspondiente. Dicho dictamen aunque preceptivo no es vinculante.

La siguiente fase se produce con la intervención de las Cortes Generales para autorizar
al Gobierno la celebración del Tratado y esta intervención dependerá del tipo de tratado,
es decir, si es un tratado extraordinario se exigirá una autorización mediante Ley
Orgánica y si es un tratado ordinario, se aceptara el simple acuerdo de ambas
Cámaras.

En la siguiente fase, el Estado debe manifestar su consentimiento, nuestra Constitución


establece que le corresponde al Rey prestar dicho consentimiento, siendo un acto
meramente formal ya que es una función debida. Finalmente, es necesaria su
publicación en el BOE.

Para ejecutar, en representación de España cualquier acto internacional relativo a un


tratado, la persona o personas que los lleven a cabo deberán contar con una
plenipotencia firmada por el Ministro de Asuntos Exteriores en nombre del Rey.

No necesitan esta plenipotencia: El Rey, el Presidente del Gobierno, el Ministro de


Asuntos Exteriores, los Jefes de Misión Diplomática y de Representación Permanente
ante Organizaciones Internacionales, los Jefes de Misión Especial y los representantes
acreditados ante una conferencia internacional.

La ejecución de un acto por persona no provista de plenipotencia no surtirá efecto, salvo


que el Ministro de Asuntos Exteriores, o equivalente, convalide el acto.

6. EL CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD DE LOS TRATADOS INTERNACIONALES

El art. 95 CE, establece que «la celebración de un tratado internacional que contenga
estipulaciones contrarias a la Constitución exigirá la previa revisión constitucional».

A) Control previo de constitucionalidad de los tratados

Si durante la tramitación del tratado existieran dudas sobre su contradicción con la


Constitución, tanto el Gobierno como cualquiera de las Cámaras podrán requerir al
Tribunal Constitucional para que declare si existe o no esa contradicción.

En el caso del Congreso de los Diputados, será su Pleno el que, a iniciativa de dos
grupos parlamentarios o de una quinta parte de los Diputados, acuerde dirigir la
petición al Tribunal Constitucional; en el caso del Senado la iniciativa partirá de un
grupo parlamentario o de 25 Senadores.

El requerimiento al TC será durante la tramitación del texto del tratado. Mientras el TC


lo resuelve, la tramitación del tratado queda interrumpida. La decisión del Tribunal
adopta en estos casos la forma de Declaración y tiene carácter vinculante erga omnes, y
de cosa juzgada, por lo que si el TC considera que el Tratado es contrario a la
Constitución, caben tres opciones:

 Reformar la Constitución.

 Modificar el tratado.

 Autorizar la celebración del tratado con la declaración en virtud de la cual se


excluyan los efectos jurídicos de las disposiciones anticonstitucionales.

Las normas contenidas en los tratados prevalecerán sobre cualquier otra norma del
ordenamiento, salvo las normas de rango constitucional.

B) Control a posteriori de constitucionalidad de los tratados

La LOTC de 1979 prevé la posibilidad de impugnar un tratado internacional vigente por


la vía del recurso de inconstitucionalidad y por la vía de la cuestión de
inconstitucionalidad. Si el Tribunal declarase la inconstitucionalidad del tratado, este
sería declarado inaplicable pero no nulo, puesto que el TC no tiene jurisdicción
internacional. Así lo prevé la CE art. 96 « (...) Sus disposiciones sólo podrán ser derogadas,
modificadas o suspendidas en la forma prevista en los propios tratados o de acuerdo con las normas
generales del Derecho internacional».
En este caso el tratado seguirá siendo válido en el ámbito del Derecho internacional y el
Estado español tendría que hacer frente a las responsabilidades en que incurriera como
consecuencia de su incumplimiento.
Cuestión diferente sería que el Tribunal declarara la inconstitucionalidad del tratado
por no haberse seguido los trámites formales de celebración del mismo conforme al
Derecho español. En estos casos el tratado no sería declarado inaplicable sino nulo y
el Estado no quedaría vinculado por lo previsto en el tratado.

C) Control indirecto de constitucionalidad de los Tratados

Los Tratados Internacionales son susceptibles de ser declarados inconstitucionales por el


TC a través del mecanismo previsto en el art. 55.2 de la LOTC, independientemente de
este proceso podrá tramitarse en paralelo el respectivo Recurso de Amparo como medio
de protección a la vulneración de derechos fundamentales.

D) La interpretación de los Tratados Internacionales


 Establece la LTAI, que las normas jurídicas contenidas en los Tratados
Internacionales válidamente celebrados prevalecerán sobre cualquier otra norma
del ordenamiento interno en caso de conflicto con ellas, salvo las normas de
rango constitucional.
 Las disposiciones de los Tratados se interpretarán de acuerdo con los
criterios generales de Derecho Internacional, y en particular con las de las
Convenciones de Viena sobre el Derecho de los Tratados, así como los criterios
contenidos en el propio Tratado.
 En la interpretación de Tratados constitutivos de Organizaciones internacionales,
se tendrá en cuenta toda norma pertinente de la Organización.
 Las normas dictadas en ejecución de Tratados en que España sea parte se
interpretarán de acuerdo con el tratado que desarrollan.
 Las dudas y discrepancias sobre la interpretación y cumplimiento de un tratado
internacional, en España se someterán al dictamen del Consejo de Estado.

7. LOS TRATADOS INTERNACIONALES EN MATERIA DE DERECHOS Y LIBERTADES

La CE establece «Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la
Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos
Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España».

Por ello los Tratados Internacionales en materia de derechos y libertades ratificados por
España adquieren especial importancia, principalmente: la Declaración Universal de
Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y el
Convenio Europeo para la Protección de Derechos Humanos y Libertades
Fundamentales.
La jurisprudencia del TC ha confirmado la utilidad de estos textos “para configurar el
sentido y alcance de los derechos fundamentales de conformidad con el art. 10 CE”
Sin embargo, el TC ha precisado que el significado de la interpretación, no convierte a
tales tratados en canon de validez de las normas y actos de los poderes públicos desde
la perspectiva de los derechos fundamentales. Si así fuera, bastaría con que el
constituyente hubiera efectuado una remisión a las Declaraciones internacionales de
derechos humanos o en general a los Tratados que España suscribiera sobre dicha
materia.
Es decir, el art. 10.2 CE conlleva establecer una conexión entre nuestro propio
sistema de derechos fundamentales, de un lado, y los convenios y Tratados
internacionales sobre las mismas materias en los que España sea parte de otro, y no
da rango constitucional a los derechos y libertades internacionales proclamados en
cuanto no estén también consagrados por nuestra Constitución, si bien, obliga a
interpretar los correspondientes preceptos de ésta de acuerdo con el contenido de dichos
Tratados.
En suma, el tratado o convenio Internacional invocado, no se convierte en sí mismo en
canon de constitucionalidad.

CAPÍTULO XI: LAS FUENTES DEL DERECHO DE LA UNIÓN


EUROPEA I

PILAR MELLADO PRADO

1. La unión europea: Un proyecto abierto e inacabado


1.1 La Constitución europea y el Tratado de Lisboa de diciembre de 2007

La convención sobre el futuro de Europa, para la elaboración de la Carta de Derechos


Fundamentales de la Unión Europea (proclamada en Niza diciembre de 2000 entró en
vigor el 1/12/2009) iniciaba una nueva etapa, al constituir un nuevo método de reforma
de los Tratados, un método híbrido entre el derecho diplomático del siglo XIX,
(negociación de tratados a puerta cerrada) y el de participación activa en el debate de la
reforma de instituciones como el Parlamento Europeo y los Parlamentos Nacionales. De
esta forma por vez primera el proceso de los Tratados no sería obra exclusiva de los
Estados miembros en una Conferencia Intergubernamental, aunque siempre tendrían la
última palabra.

La Convención estaba integrada en su gran mayoría por parlamentarios europeos, de los


parlamentos nacionales y de los países candidatos, junto a ellos representantes de los
gobiernos de los Estados miembros y de la Comisión Europea, así como del Defensor
del Pueblo.

La Convención funcionó en general, de manera eficaz, transparente y abierta,


permitiendo a los ciudadanos acceder a sus trabajos y documentos. También hay que
destacar la integración de los parlamentos nacionales a las fases iniciales de los grandes
debates, igualmente la de los países candidatos, que intervinieron con los mismos
derechos de facto que los Estados miembros, sólo se les privó de un derecho de voto.

La Convención concluyó sus trabajos adoptando por consenso un “Proyecto por el que
se establece una Constitución para Europa” en julio de 2003. Finalmente en Octubre de
2004, los líderes de los 25 Estados miembros firmaron el Proyecto de Constitución
Europea en Roma.
Aunque excesivamente largo, farragoso y complejo, lo verdaderamente importante era
que el Tratado, lograra el objetivo central de una definitiva y coherente arquitectura
institucional europea, una mayor transparencia en la adopción de las decisiones y
mayor control político de las mismas. Pero el resultado negativo de los referendos de
Francia y Holanda en mayo de 2005, desembocó en un largo impasse y la mayoría de
países que quedaban por ratificarlo aplazaron dicho proceso. Así, en el Reino Unido
resultaba improbable un resultado favorable en un referéndum sobre la Constitución, de
hecho en su presidencia de la UE en 2005, intentó liderar Europa desde fuera, sin
comprometerse, sin participar en sus políticas más importantes y sin aceptar otra regla
que no sea la unanimidad, pero no sólo Reino sino también los que se adhirieron en
2004. Por todo ello el Consejo de la UE aplazó de facto el proceso de ratificación hasta
2007.

El tratado Constitucional respondía a la necesidad de clarificar la identidad política y el


desarrollo del modelo social de cohesión, característico de Europa; y a la de solucionar
la falta de democracia; eficacia y presencia en el mundo, que es lo que demandan los
ciudadanos.

Por fin el Consejo del 21 y 22 de junio de 2007, convocó una Conferencia


Intergubernamental con el fin de retomar el Tratado de la UE y el Tratado de la
Comunidad Europea, la Conferencia se inauguró bajo presidencia portuguesa en julio de
2007, y así se firmó en Lisboa el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea
(TFUE) el 13 de diciembre de 2007. Con el Tratado de Lisboa desaparecen la forma y
los símbolos de la Constitución, pero incorpora el 90% del contenido de aquella.

Se trataba de conseguir una ratificación sin sobresaltos, una fórmula que pudiera ser
aprobada por vía parlamentaria, sin tener que recurrir a referendos, lo que en algunos
países, como Irlanda, no es constitucionalmente posible. Y tras los “noes” francés y
holandés, el resultado negativo del referéndum irlandés de junio de 2008, volvía a hacer
imposible que el nuevo Tratado de Lisboa, pudiera entrar en vigor.

El Consejo Europeo, tomó nota del resultado del referéndum irlandés y consideró que
hacía falta más tiempo para analizar la situación. Acordó, a iniciativa de Irlanda, volver
a tratar el asunto con el fin de estudiar una salida a la crisis. Irlanda sometió a
referéndum de nuevo el Tratado de Lisboa el 2 de octubre de 2009. De las urnas
irlandesas salió esta vez el sí y el Tratado de Lisboa entró en vigor el 1 de diciembre de
2009.

2. El ordenamiento jurídico de la Unión Europea: Caracteres


esenciales

El Derecho de la Unión Europea constituye un ordenamiento jurídico propio, integrado


en el ordenamiento jurídico de los Estados miembros, que vincula a sus órganos
jurisdiccionales. Es un ordenamiento jurídico autónomo respecto del Derecho
Internacional y del Derecho Interno. El Derecho de la UE tiene su origen en la
transferencia a la UE de competencias de los Estados miembros; transferencias que se
producen a través de los tratados que cada Estado suscribe.
La característica principal del ordenamiento jurídico de la UE es constituir un
ordenamiento jurídico derivado de las competencias transferidas por los Estados
miembros que se ejercen por instituciones independientes de estos.
Por otra parte, son sujetos del Derecho Europeo: los Estados miembros, las instituciones
comunitarias, y las personas físicas y jurídicas, públicas y privadas, susceptibles de ser
sujetos de derechos y obligaciones en los Estados miembros.
Este ordenamiento jurídico autónomo, aceptado por España en virtud del art. 93 CE,
tiene su propio sistema de fuentes.

Por una parte, los tratados tanto constitutivos, de reforma o de adhesión, forman el
Derecho originario o primario; y por otra parte, las normas que emanan de las
instituciones de la Unión Europea, constituyen el Derecho derivado. La validez del
Derecho derivado depende de su adecuación al Derecho originario, en este sentido el
Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas afirma «que ni sus Estados miembros
ni sus instituciones pueden sustraerse al control de la conformidad de sus actos con la
carta constitucional fundamental que constituye el Tratado».

3. El Derecho originario

El Derecho originario —que constituye la norma fundamental de la UE— está integrado


por numerosos tratados y estos tratados tienen el mismo valor y el mismo rango, es
decir, ocupan el vértice de la pirámide normativa europea. Todos estos tratados van
acompañados de Anexos, Protocolos y tienen el mismo valor jurídico que ellos. El
Tratado de Lisboa, reconoce los derechos, libertades, y principios enunciados en la
Carta de Derechos Fundamentales de la UE, la cual tiene el mismo valor jurídico que
los Tratados.

3.1 Ámbitos de aplicación del Derecho originario

A) Ámbito material, en virtud el principio de atribución el TUE, hace una delimitación


general, de modo que toda competencia no atribuida a la UE en los Tratados,
corresponde a los Estados miembros.

B) Ámbito temporal, el TUE y el TFUE, disponen que dichos Tratados, se concluyen


por un período de tiempo ilimitado. Para que los tratados puedan entrar en vigor, deben
ser ratificados por todos los Estados miembros si se trata de tratados constitutivos o de
modificación de los mismos; por los Estados candidatos, si se trata de tratados de
adhesión. Los instrumentos de ratificación deben ser depositados ante el Gobierno de
Italia. La fecha de entrada en vigor puede variar, viene determinada por la fecha en que
se realice el último depósito.

Los tratados podrán modificarse siguiendo un procedimiento ordinario o


simplificado, dependiendo del caso.

 Procedimiento de revisión ordinario: la iniciativa corresponde al Gobierno de


cualquier Estado miembro, al Parlamento Europeo y a la Comisión. Los
proyectos son remitidos al Consejo Europeo, y serán también notificados a los
Parlamentos nacionales.
Si el Consejo Europeo, previa consulta al Parlamento Europeo y a la Comisión,
adopta por mayoría simple la decisión favorable, el Presidente del Consejo
Europeo convocará una Convención compuesta por representantes de los
Parlamentos nacionales, de los Jefes de Estado o de Gobierno, del Parlamento
Europeo y de la Comisión.

La Convención adoptará por consenso una recomendación dirigida a una


Conferencia de representantes de los Gobiernos de los Estados miembros, con el
fin de que se aprueben las modificaciones que entrarán en vigor después de
haber sido ratificadas por todos los Estados miembros.

 Procedimiento de revisión simplificado: el Gobierno de cualquier Estado


miembro, el Parlamento Europeo o la Comisión podrán presentar al Consejo
Europeo proyectos de revisión de la totalidad o parte de las disposiciones del
Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.

Corresponde exclusivamente al Consejo Europeo adoptar una decisión que


modifique la totalidad o parte de las disposiciones TFUE. El Consejo Europeo se
pronunciará previa consulta al Parlamento Europeo y a la Comisión. Dicha
decisión sólo entrará en vigor una vez que haya sido aprobada por los Estados
miembros. La decisión que adopte el Consejo Europeo sobre la revisión no
podrá aumentar las competencias atribuidas a la Unión.
Cuando el TFUE o el TUE dispongan que el Consejo se pronuncie por
unanimidad en un ámbito determinado, el Consejo Europeo podrá adoptar una
decisión que autorice a pronunciarse por mayoría cualificada, quedan excluidas
las decisiones que tengan repercusiones militares.
Igualmente el TFUE dispone que el Consejo puede adoptar decisiones por el
procedimiento legislativo ordinario en lugar del especial. En estos casos deberá
transmitir la iniciativa a los Parlamentos nacionales. La oposición de un solo
Parlamento nacional, impedirá adoptar la reforma.

C) Ámbito territorial: el Tratado de Lisboa ha dispuesto que los Tratados se aplicarán


en los 28 Estados miembros. No obstante el TFUE recoge hasta 6 regímenes jurídicos
de territorios de Estados de la Unión y de territorios que mantienen relaciones
especiales con Estados de la Unión, igualmente se aplicarán en los que las relaciones
exteriores las asuma un Estados miembros.

3.2 Eficacia del Derecho originario


El Derecho de la UE tiene eficacia directa, despliega sus efectos de manera uniforme en
todos los Estados miembros desde su entrada en vigor. Este principio incrementa la
eficacia del Derecho de la UE y la protección de los derechos de los particulares, al
permitir que puedan oponer una norma europea, al margen de que existan o no textos de
origen interno.
La eficacia directa es un principio jurisprudencial sentado por el Tribunal de Justicia de
las Comunidades Europeas «el Derecho comunitario al igual que crea obligaciones a
cargo de los particulares, genera derechos individuales que los órganos
jurisdiccionales deben proteger». El Tribunal de Justicia ha manifestado que los
Estados habían reconocido al Derecho comunitario una eficacia susceptible de ser
invocada por sus nacionales ante sus propios órganos jurisdiccionales.
En definitiva, el grado de eficacia del Derecho originario depende, en última instancia,
de la interpretación que del Derecho europeo hace el Tribunal de Justicia de la UE, una
institución clave en el proceso de construcción europea y en la creación del Derecho
europeo.

CAPÍTULO XII: LAS FUENTES DEL DERECHO DE LA UE II

PILAR MELLADO PRADO

1. El Derecho derivado de la Unión Europea

1.1 Instituciones de las que emana el Derecho de la Unión Europea

A) La Comisión Europea: representa a la UE al encarnar el interés supranacional


frente a los intereses particulares de los Estados miembros. Está compuesta por 28
miembros, un nacional por cada país miembro de la Unión Europea, incluidos el
Presidente y el Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, que
es uno de sus Vicepresidentes.

Aunque estaba previsto que a partir del 1 de noviembre de 2014, la composición fuera
por un número correspondiente a los dos tercios del número de Estados miembros,
incluyendo al Presidente y al Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de
Seguridad, a menos que el Consejo decidiera por unanimidad modificar dicho número,
la realidad es que la Comisión la siguen formando un nacional de cada Estado miembro.

Las condiciones para ser elegido Comisario son tres:

 Ser nacional de un Estado miembro.

 Estar dotado de competencia general, es decir, ser titular de un curriculum


adecuado al papel que se va a ejercer. En este sentido, la Comisión se nutre
mayoritariamente de políticos de prestigio, antiguos miembros de gobiernos
nacionales.

 Ofrecer plenas garantías de independencia: En consecuencia, sus componentes


no son representantes de los Estados miembros y sí del interés común europeo.

El Tratado de Lisboa exige al Consejo Europeo que en la designación del candidato a


Presidente de la Comisión se tenga en cuenta el resultado de las elecciones europeas. El
Parlamento europeo elegirá al candidato por mayoría de los miembros que lo
componen. Si el candidato no obtiene la mayoría necesaria, el Consejo propondrá en el
plazo de un mes, por mayoría cualificada, un nuevo candidato, que será elegido por el
Parlamento por el mismo procedimiento.

Una vez designados el Presidente, el Alto Representante para Asuntos Exteriores y


Política de Seguridad (que será uno de los Vicepresidentes de la Comisión) y los demás
miembros de la Comisión, deberán someterse al voto de la aprobación del Parlamento
Europeo y una vez obtenida dicha aprobación, serán nombrados por el Consejo por
mayoría cualificada.
A la Comisión le compete promover el interés general de la Unión y velar por la
aplicación de los Tratados y del conjunto de las normas europeas, por eso es llamada la
“Guardiana de los Tratados”. Los actos legislativos de la Unión sólo podrán adoptarse a
propuesta de la Comisión. Es una institución diseñada para asumir la función ejecutiva,
por ello dispone de poderes de gestión de las políticas comunitarias y de ejecución del
presupuesto.

B) El Consejo (de Ministros)

Representa el interés de los Estados miembros y en particular de sus gobiernos. Está


compuesto por un representante de cada Estado miembro, de rango ministerial,
facultado para comprometer al Gobierno del Estado miembro al que represente y para
ejercer el derecho de voto. (Art.16.2 TUE)

Cada Estado miembro determinará de qué modo será representado en el Consejo, por lo
que la interpretación de la expresión “rango ministerial” resulta en la práctica muy
flexible.

Las sesiones del Consejo se celebran en Bruselas y Luxemburgo y están presididas por
los Ministros del Estado miembro que ostenta la presidencia del Consejo durante seis
meses. La excepción la constituye el Consejo de Asuntos Exteriores, que es presidido
por el Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.

El tratado prevé tres sistemas de votación para adoptar acuerdo: mayoría simple,
mayoría cualificada y unanimidad. El Tratado de Lisboa prevé que a partir del 1 de
noviembre de 2014, la mayoría cualificada se definirá como un mínimo del 55 % de los
miembros del Consejo que incluya al menos a 15 de ellos y representen a Estados
miembros que reúnan como mínimo el 65 % de la población de la Unión.
El nuevo Tratado también prevé que algunas decisiones se adopten por unanimidad en
la que está implícito el derecho de veto, que entorpece el buen funcionamiento del
Consejo. Por ello la Comisión ha propuesto que se votara por mayoría cualificada todas
las materias comunitarias, salvo las constitucionales, pero el Consejo sigue votando por
unanimidad en cierto número de asuntos que los Estados miembros consideran
sensibles, sin embargo en una votación por unanimidad las abstenciones no impiden
que se adopte la decisión.
El Consejo concentra el poder de decisión política y ejerce el poder legislativo junto al
Parlamento Europeo, aprobando, modificando rechazando las propuestas de la
Comisión.

C) El Parlamento Europeo

El Parlamento Europeo estará compuesto por representantes de los ciudadanos de la


Unión y su número no excederá de 750 más el Presidente. La representación de los
ciudadanos será decrecientemente proporcional, con un mínimo de 6 diputados por
Estado miembro y no se asignará a ningún Estado más de 96 escaños.

El Parlamento Europeo funciona de un modo similar a los Parlamentos nacionales y


entres sus funciones destacan la función de control político de la Comisión, a la que
pueden formular preguntas y contra la que puede presentar una moción de censura; el
control político de la PESC (Política Exterior y Seguridad) y la función legislativa al
ser colegislador en paridad con el Consejo; otras funciones como la elección del
Defensor del Pueblo Europeo

C) El Banco Central Europeo

El Banco Central Europeo es el eje de la adopción de decisiones en materia monetaria


en los países de la Unión Europea que han adoptado el euro como moneda común. Con
sede en Frankfurt constituye el núcleo del Eurosistema y del Sistema Europeo de
Bancos Centrales (SEBC).

Los órganos rectores son:

 Consejo de Gobierno: formado por los miembros del Comité Ejecutivo y los
gobernadores de los bancos centrales nacionales de los Estados miembros de la
Unión que tengan al euro como moneda.

 Comité Ejecutivo: compuesto por un Presidente, un Vicepresidente y otros


cuatro miembros nombrados por el Consejo Europeo por mayoría cualificada y
de entre personas de reconocido prestigio en asuntos monetarios. Su mandato es
de ocho años, no renovable.

 Consejo General: órgano transitorio que será disuelto cuanto todos los Estados
de la Unión hayan adoptado el euro como moneda. Está formado por el
Presidente y por el Vicepresidente del Banco Central Europeo y por los
gobernadores de los bancos centrales nacionales de todos los Estados miembros
de la Unión Europea.
Aparte de funciones consultivas y sancionadoras el BCE tiene funciones
normativas, puede elaborar reglamentos en la medida que ello sea necesario para
el ejercicio de las funciones definidas en los estatutos del SEBC y BCE.

2. Clases de derecho derivado

El Derecho Derivado de la Unión Europea está integrado por el conjunto de normas y


actos emanados de las Instituciones de la Unión Europea. En este sentido el TFUE
dispone que para ejercer las competencias de la Unión, las instituciones adoptarán
reglamentos, directivas, decisiones, recomendaciones y dictámenes.

Los actos de la Unión Europea se clasifican en actos legislativos de carácter obligatorio


y actos no legislativos, que pueden ser obligatorios y no obligatorios.

2.1 Actos legislativos

 Por el procedimiento legislativo ordinario:

 Actos propuestos por la Comisión al Parlamento y al Consejo.

 Actos conjuntos del Parlamento y el Consejo.

 Tienen la forma de Reglamento, Directiva o Decisión.


 En ocasiones se exige la consulta al Comité de las Regiones, al Comité
Económico y Social, a ambos, o al Banco Central Europeo.

 Por el procedimiento legislativo especial:

 Actos propuestos por la Comisión, por un grupo de Estados miembros, por el


Parlamento, por recomendación del BCE, el Tribunal de Justicia.

 Actos adoptados por el Consejo con la participación del Parlamento, o del


Parlamento con la participación del Consejo.

 Tienen la forma de Reglamento, Directiva o Decisión.

 En ocasiones se exige la unanimidad del Consejo, la consulta o aprobación


del Parlamento, así como la consulta al Comité de las Regiones, al Comité
Económico y Social, a ambos, o al BCE.

2.2 Actos no legislativos

Así como el Tratado de Lisboa identifica qué debemos entender por acto legislativo,
nada dice sobre los actos no legislativos. Podría decirse que son actos no legislativos
todos los actos de la Unión que no son legislativos.

El TFUE ha clasificado los actos no legislativos en actos delegados y actos de


ejecución.

A) Actos delegados: un acto legislativo podrá delegar en la Comisión los poderes


para adoptar actos no legislativos de alcance general que modifiquen elementos no
esenciales del acto legislativo. Los actos legislativos de delegación deberán limitar
los objetivos, el contenido, el alcance y la duración de la delegación.

B) Actos de ejecución: los Estados miembros adoptarán todas las medidas de


Derecho interno necesarias para la ejecución de los actos jurídicamente vinculantes
de la Unión Europea.

3. Los Reglamentos

Los Reglamentos constituyen el ejemplo más claro del sistema legislativo de la Unión
Europea, ya que la regulación por su parte de una determinada materia significa que las
competencias sobre la misma han sido totalmente transferidas a la UE, y su regulación
en el futuro corresponde única y exclusivamente a las instituciones de la UE.
Son de alguna manera, las leyes generales de la Unión, sin embargo, los reglamentos
delegados o de ejecución quedan subordinados a los reglamentos legislativos.
Tienen un alcance general, “al tener una naturaleza legislativa, son aplicables a
categorías de personas consideradas en abstracto y en su totalidad.”

Son obligatorios en todos sus elementos y directamente aplicables en cada Estado


miembro, es decir, no se puede admitir que un Estado miembro aplique de manera
incompleta o selectiva sus disposiciones.
Los reglamentos no necesitan ser adaptados o traspuestos por normas de los Estados
miembros, ya que ellos mismos contienen todos los elementos para su aplicación directa
desde su publicación en el Diario Oficial de la Unión de la Europea o desde la fecha que
se establezca su entrada en vigor.
Son elaborados por el Parlamento y el Consejo conjuntamente, a través del
procedimiento legislativo ordinario, o bien por el Parlamento con la colaboración del
Consejo, o por el Consejo con la colaboración del Parlamento, mediante un
procedimiento legislativo especial.
Así pues, el reglamento entra en vigor sin la colaboración de ningún órgano estatal,
desplazando inmediatamente todas aquellas normas vigentes sobre la misma materia en
cada Estado miembro, sin que sea necesario derogarlas expresamente. Además los
particulares, administraciones públicas y los jueces quedan sujetos.

4. Las Directivas

La Directiva obligará al Estado miembro destinatario en cuanto al resultado que deba


conseguirse, dejando, sin embargo, a las autoridades nacionales la elección de la forma
y de los medios.

Las directivas, a diferencia de los reglamentos, son normas que tienen a los Estados
por destinatarios en la medida en que tienen como objetivo la aproximación de las
legislaciones de los Estados al modelo que marca la Directiva y en el plazo previsto por
ésta.

Aunque las Directivas no son directamente aplicables, si pueden tener «efecto directo»
sobre los particulares frente al Estado miembro cuando éste no hubiera adoptado los
actos necesarios para su ejecución o no hubiera ejecutado correctamente la directiva en
el marco de la legislación nacional.

Las directivas pueden ser elaboradas por el Parlamento y el Consejo conjuntamente


(procedimiento ordinario), o bien por el Parlamento con la colaboración del Consejo, o
por el Consejo con la colaboración del Parlamento, mediante un procedimiento
legislativo especial.

5. Las Decisiones

Las decisiones son obligatorias en todos sus elementos. Cuando designe destinatarios
sólo será para estos. A través de las decisiones, se persigue la regulación de asuntos
concretos en relación con los Estado miembros o particulares a las que vayan dirigidas.

Las decisiones pueden ser adoptadas por el Parlamento y el Consejo conjuntamente, a


través del procedimiento legislativo ordinario, o bien por el Parlamento con la
colaboración del Consejo, o por el Consejo con la colaboración del Parlamento,
mediante un procedimiento legislativo especial. Las no legislativas por el Consejo, la
Comisión y el BCE.

Las decisiones legislativas y las que no indican destinatario, deben publicarse en el


Diario Oficial de la UE, entrando en vigor en la fecha indicada en las mismas, y en su
defecto, a los veinte días de su publicación. Las decisiones que sean comunicadas a sus
destinatarios surtirán efecto en virtud de dicha notificación.
6. Actos jurídicos no obligatorios: las recomendaciones y dictámenes

Constituyen un medio para que las instituciones comunitarias puedan obtener de su


destinatario una conducta a seguir (recomendación) o expresar una opinión sobre una
situación (dictamen). No son nunca vinculantes por lo que no pueden ser objeto de
control de legalidad por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, aunque esto no los
priva de carácter jurídico.

Pueden elaborar Recomendaciones el Consejo, la Comisión y el Banco Central


Europeo, siendo sus destinatarios tanto los Estados miembros como otras instituciones,
quienes no están vinculados jurídicamente a la recomendación, si bien, ésta puede ser
preceptiva ocasionalmente.

Los Dictámenes pueden ser elaborados por las instituciones de la Unión y el Banco
Central Europeo y sus destinatarios pueden ser otras instituciones o los Estados
miembros. La carencia de obligatoriedad de las recomendaciones y dictámenes, no los
priva del carácter jurídico, sino exclusivamente de la sanción.

7. La iniciativa legislativa popular

El Tratado de Lisboa ha introducido la iniciativa legislativa popular y en este sentido


«un grupo de al menos un millón de ciudadanos de la Unión, que sean nacionales de un
número significativo de Estados miembros, podrá tomar la iniciativa de pedir a la
Comisión (…) que presente una propuesta sobre la cuestión que estimen que requiere
un acto jurídico de la Unión para los fines de la aplicación de los Tratados».

9. La primacía del Derecho de la UE sobre el Derecho Nacional

El Tribunal de Justicia de la UE ha establecido la primacía absoluta del Derecho


Comunitario en caso de conflicto con el Derecho nacional y la ha fundamentado en la
naturaleza específica del Derecho Comunitario en relación al Derecho Internacional
clásico.
La non nata Constitución Europea incorporaba, el principio de primacía al disponer que
“la Constitución y el Derecho adoptado por las instituciones de la UE en el ejercicio de
sus competencias (…) primarán sobre el Derecho de los Estados miembros”.
El Tratado de Lisboa no ha reconocido este principio y lo ha relegado a la Declaración
aneja al Tratado, en la que se reconoce su vigencia. Para el Tribunal de Luxemburgo, la
primacía del Derecho Comunitario opera sobre el Derecho nacional anterior y posterior
a aquél; y se predica de todas sus fuentes, originarias y derivadas, directamente
aplicables o no.
El principio de primacía no es equivalente ni se subsume en el principio de supremacía
o jerarquía.
Las relaciones entre el Derecho Comunitario y el Derecho interno se rigen por el
principio de competencia, no de jerarquía. Si determinadas competencias son
transferidas a las instituciones comunitarias, y son reguladas por éstas, la norma
comunitaria, “hace inaplicable de pleno derecho, desde su entrada en vigor, toda
disposición contraria de la legislación nacional existente”.
Bibliografía:
Linde, E. y Mellado, P.: Iniciación al Derecho de la Unión Europea, Colex, Madrid
2010.

CAPÍTULO XIII: LA INCIDENCIA DEL ESTADO AUTONÓMICO EN


EL SISTEMA DE FUENTES

JUAN MANUEL GOIG MARTÍNEZ

1. El Estado autonómico (no es materia de examen)

La Constitución de 1978 ha venido a modificar de manera sustancial las bases de la


organización territorial del Estado, asentado sobre el modelo de Estado-Nación unitario
y centralizado que se impone en Europa tras la Revolución francesa.

El reconocimiento del derecho a la autonomía ha constituido, sin duda, una de las


mayores innovaciones y uno de los mayores retos, máxime si tenemos en cuenta la falta
de tradición en nuestro país.

La Constitución de 1978 introduce en España el Estado Autonómico, tratándose de un


tipo intermedio entre el Estado unitario y el Estado federal. En el Estado unitario existe
un único centro de poder, un único ordenamiento constitucional, un único poder y una
sola fuente creadora de leyes. Por el contrario, en el Estado federal existe una pluralidad
de ordenamientos constitucionales, una pluralidad de titulares de la autonomía y una
pluralidad de fuentes creadoras de leyes.

En el Estado autonómico existe un ordenamiento constitucional y un único poder


constituyente, pero una pluralidad de fuentes legislativas.

La Constitución de 1978 debía dar respuesta a varios problemas: articular la


convivencia política, solventar viejas reclamaciones históricas y configurar un proyecto
político de renovación del Estado. Se trata de un sistema plagado de imprecisiones,
ambigüedades e inconcreciones, debidas a la forma en que se obtuvo el acuerdo
necesario entre las diversas fuerzas políticas y que se ha ido concretando a través de un
largo proceso que todavía no se ha cerrado.

También la falta de una definición constitucional a cerca de lo que constituye la


autonomía ha contribuido a dicha ambigüedad. A falta de esa definición constitucional,
podemos afirmar que la Comunidad Autónoma se configura como un ente de derecho
público de carácter territorial, a la que se reconoce capacidad de autogobierno, se
dota de su propio ordenamiento y establece su propia organización interna.

1.1 Fases en la construcción del mapa autonómico

El inicio en la construcción del Estado autonómico, tiene su origen antes de la


promulgación de la Constitución. En 1977 se aprobó el régimen preautonómico para
Cataluña, y a lo largo de 1978 se aprobarían los de El País Vasco, Galicia, Aragón,
Canarias, País Valenciano, Andalucía, Baleares, Extremadura, Castilla y León, Asturias,
Castilla-La Mancha. El resto de CCAA, lo haría una vez promulgada la CE, y sin
régimen preautonómico.
El proceso de preautonomías, funcionó como una especie de ensayo, y a pesar de sus
fallos, tuvo efectos positivos: ayudó a la generalización posterior de las autonomías,
creo sentimientos de convivencia antes inexistentes, y facilitó el trazado autonómico. La
entrada en vigor de la CE, originó una serie de problemas y desigualdades que se han
intentado resolver mediante distintos procesos de reformas estatutarias.

El último de estos procesos fue el iniciado por el Gobierno Socialista tras el triunfo
electoral de 2004, el primer paso de esta nueva etapa se inicia en el País Vasco,
mediante el Proyecto de Reforma de su Estatuto en 2004, conocido como “Plan
Ibarretxe”, cuya tramitación no fue tomada en cuenta por el Congreso de los Diputados.
Hasta el momento se han modificado los Estatutos de Autonomía de Valencia, Cataluña,
Islas Baleares, Andalucía, Castilla y León, Aragón, Región de Murcia, y Castilla La
Mancha, otros se encuentran en proceso de tramitación parlamentaria.

El contenido de las reformas puede ser sistematizado de la siguiente manera:


 Los Estatutos incorporan un Título que reconoce derechos a los ciudadanos y
desarrolla principios sociales.
 Se modifica el sistema competencial, mediante el blindaje de competencias.
 Modelos de participación autonómica en órganos estatales y europeos.
 Ofrecen una completa regulación del modelo de financiación.

A pesar de todo ello, el Estado autonómico no se ha concretado definitivamente y existe


una gran cantidad de problemas por resolver.

2. Incidencia en el sistema de fuentes del estado autonómico.


Autonomía legislativa. Autonomía y potestades estatales

2.1 Los Estatutos de Autonomía

Cumplido el proceso de iniciativa autonómica, dos son los procedimientos de


elaboración de los Estatutos que la Constitución establece.

El proyecto para las CCAA que acceden por la vía ordinaria consiste en que «el
Estatuto será elaborado por una Asamblea compuesta por los miembros de la
Diputación de las provincias afectadas y por los Diputados y Senadores elegidos en
ellas, y elevado a las Cortes Generales para su tramitación». Art. 146 CE

Para las Comunidades que accedieron a la autonomía por la vía del artículo 151, se
ofrecen mayores dificultades:

 El Proyecto es elaborado por una Asamblea compuesta por los Diputados y


Senadores elegidos en las circunscripciones que conforman el territorio de la
CCAA.
 Aprobado el proyecto de Estatuto se remitirá a la Comisión Constitucional del
Congreso, la cual, dentro del plazo de dos meses, lo examinará con el concurso y
asistencia de una delegación de la Asamblea proponente para su formulación
definitiva.
 Si se alcanzare dicho acuerdo, el texto será sometido a referéndum entre los
votantes de las provincias interesadas.
 Si el proyecto de es aprobado en cada provincia, será elevado a las Cortes
Generales para su aprobación mediante Ley Orgánica.
 De no alcanzarse el acuerdo entre la Comisión Constitucional del Congreso y la
delegación de la Asamblea proponente, el proyecto de Estatuto será tramitado
como proyecto de ley ante las Cortes Generales. El texto aprobado será sometido
a referéndum en las provincias afectadas y en caso de ser aprobado, se procederá
su promulgación.

Sobre la naturaleza de los Estatutos, el art. 147 de la CE establece que «los Estatutos
serán la norma institucional básica de cada Comunidad Autónoma y el Estado los reconocerá y
amparará como parte integrante de su ordenamiento jurídico».

2.2 El sistema competencial y el sistema de fuentes


2.2.1 La distribución de competencias

La distribución de competencias es la cuestión central del estado autonómico, puesto


que a través de ella se podrá determinar si las CCAA son auténticos entes autónomos.

Se distinguen dos sistemas de distribución de competencias entre el Estado y los entes


territoriales: el de distribución vertical, en virtud del cual las atribuciones sobre una
misma materia se reparten entre el Estado y las Comunidades; y el de distribución
horizontal en el que se distinguen las materias de competencia estatal de las materias de
competencia autonómica. Dentro del sistema horizontal podemos distinguir entre la lista
única o la doble lista, en la que se establecen dos relaciones de competencias, una que
corresponderá al Estado y otra que corresponderá a la Comunidad.

Se podría determinar que la CE ha diseñado un sistema horizontal de doble lista, sin


embargo, nuestra Constitución de 1978 lo que ha hecho ha sido diseñar un sistema
confuso de distribución de competencias, ya que a lo largo de 22 apartados en el artículo
148.1 de la Constitución se establecen las materias sobre las que las Comunidades
podrán asumir o no competencias. Esto significa que el ámbito competencial de las
Comunidades puede ser distinto en base a las desigualdades existentes entre ellas. Estas
diferencias, serán salvadas de forma paulatina, mediante la ampliación de competencias
y la reforma de sus Estatutos.

De la lectura de art. 149.1 se puede deducir que las competencias que en él se enumeran
son exclusivas del Estado. Sin embargo, la competencia exclusiva del Estado queda
reducida sólo a las materias que no son objeto de precisión posterior.

La estructura normativa del artículo 149 de la Constitución de 1978 permite clasificar


las materias exclusivas del Estado de la siguiente forma:

1. Competencias exclusivas absolutas: aquellas que corresponden


exclusivamente al Estado y sobre las cuales, las CCAA, no podrían asumir
competencias, ni por vía estatutaria. Por ejemplo, las relaciones
internacionales o la defensa.
2. Competencias exclusivas relativas: materias que perteneciendo al
Estado, permiten que las CCAA incidan sobre ellas. Por sus Estatutos o por
el Art. 150 (la legislación sobre propiedad industrial o propiedad intelectual).

3. Competencias compartidas: materias sobre las que el Estado fija las


bases y las Comunidades el desarrollo de dichas bases.

4. Competencias concurrentes: cuando se asignan al Estado y a las CCAA


competencias que atienden a potestades de la misma calidad, por ejemplo en
materia de turismo.

2.2.2 La autonomía normativa de las Comunidades Autónomas. Las leyes


autonómicas
La autonomía es la facultad de organizarse jurídicamente, la creación del propio
derecho, implica capacidad normativa para la gestión de los intereses propios.

El TC ha admitido la potestad normativa de las CCAA, pero entendiendo que en las


leyes autonómicas concurren ciertas peculiaridades, por cuanto la regulación aplicable a
las leyes de las Comunidades es la contenida en sus Estatutos y en las leyes estatales
que se hubieran dictado para delimitar las competencias del Estado y las Comunidades.

Sin embargo, esto no significa que la competencia legislativa autonómica sea limitada o
absoluta, pues autonomía no equivale a soberanía, ya que incluso las competencias
autonómicas exclusivas han de situarse dentro del marco constitucional. En el ámbito de
su competencia, las leyes autonómicas tienen eficacia de ley formal, de la misma
manera que lo tienen las leyes estatales.

ALZAGA V. Las leyes autonómicas tienen la misma naturaleza y rango que las leyes
ordinarias aprobadas por los órganos del Estado, y en la relación entre las leyes
autonómicas y las estatales, rige el principio de competencia y no el de jerarquía.
La posición de las leyes autonómicas está limitada en un triple sentido: territorialmente,
su eficacia se extiende al ámbito territorial autonómico; materialmente, las CCAA sólo
pueden ejercer competencias legislativas sobre aquellas materias asumidas; por el
interés general.

2.2.3Las leyes del artículo 150 de la CE. El cierre del sistema y las características
del régimen competencial

La Constitución parece haber diseñado un sistema de distribución de competencias,


ambiguo, confuso e impreciso, con el objeto de adaptarse a las circunstancias de cada
Comunidad. Ello es así porque, además de las facultades que las Comunidades pueden
asumir, y de aquellas que son compartidas o concurrentes, la Constitución permite
también que el Estado delegue facultades de titularidad estatal en las CCAA que serán
ejercidas por cesión o delegación de Estado. Se trata de los supuestos contenidos en el
art. 150.1 y 2.

2.2.3.1 La legislación básica.


La concurrencia legislativa a través de las leyes de bases
Tradicionalmente los Estados que reconocen potestades legislativas a entes territoriales,
han recogido la colaboración entre el Estado Central y los distintos territorios sobre
ciertas materias, de manera que al Estado le ha correspondido la legislación de varios
principios comunes a todo el territorio nacional y estos principios han sido luego
desarrollados legislativamente por los distintos territorios.

Nuestra Constitución ha recogido esta técnica a través del artículo 149, al reservar al
Estado la legislación básica, permitiendo que las Comunidades Autónomas desarrollen
estas bases mediante leyes que, respetando los criterios o las bases, adecuen estos
principios a sus intereses particulares.

Para el TC, “la legislación básica pretende garantizar en todo el Estado un común
denominador normativo a partir del cual pueda cada Comunidad introducir las
peculiaridades que estime convenientes”.

La definición de las bases tiene por objeto crear un marco dentro del cual las
Comunidades dispongan de un margen de actuación que les permita establecer los
ordenamientos que satisfagan sus intereses. Por ello al legislador estatal le corresponde
delimitar su contenido y alcance, pero sin alterar el orden constitucional, ni con un
grado de detalle tan completo que prácticamente impida la adopción por parte de las
CCAA de políticas propias.

2.2.3.2 El artículo 150 de la Constitución

En virtud del artículo 150.1, «las Cortes Generales podrán, en materia competencial,
atribuir a las Comunidades Autónomas la facultad de dictar normas legislativas en el
marco de los principios, bases y directrices fijadas en una ley estatal». Estas leyes
marco, son leyes estatales.

El artículo 150.2 establece que «el Estado podrá transferir o delegar en las
Comunidades Autónomas mediante ley orgánica, (leyes de transferencia o delegación)
facultades de titularidad estatal que por su propia naturaleza sean susceptibles de
transferencia o delegación». Las leyes de transferencia implican que el Estado cede la
titularidad sobre una materia a una Comunidad, aunque esta cesión no tiene porqué
ser permanente.

Por el contrario, las leyes de delegación implican la cesión, no de la titularidad, sino de


determinadas atribuciones a la Comunidad manteniendo el Estado la titularidad.

El tercer apartado del artículo 150 se refiere a un supuesto de intervención por parte del
Estado a través de las leyes de armonización. «El Estado podrá dictar leyes que establezcan
los principios necesarios para armonizar las disposiciones normativas de las Comunidades Autónomas,
aun en el caso de materias atribuidas a la competencia de éstas, cuando así lo exija el interés general».

Reglamento del Senado: «El Gobierno, la Comisión General de las Comunidades o


veinticinco senadores podrán proponer al Senado que aprecie la necesidad de que el
Estado dicte leyes de armonización. Las propuestas deberán estar motivadas y si es
apreciada la necesidad por el Senado, su aprobación por el Congreso requerirá el
acuerdo por mayoría absoluta».
Las leyes de armonización vienen a complementar, no a suplantar, las demás
previsiones constitucionales, de ello no cabe deducir que la armonización, se refiera
únicamente al ejercicio de las competencias exclusivas de las CCAA, si bien,
normalmente la armonización afectará a competencias exclusivas de las CCAA. A
través de las leyes reconocidas en el art. 150 CE se atribuyen nuevas competencias o se
modula el ejercicio de de las ya asumidas.

2.2.3.3 Las cláusulas de cierre del artículo 149

El artículo 149 contiene una cláusula residual, una de prevalencia y otra de


supletoriedad. La residual determina que las materias no atribuidas expresamente al
Estado por la CE podrán corresponder a las Comunidades siempre que hubiera sido
asumido en su Estatuto. La cláusula de prevalencia implica que la competencia sobre
las materias que no se hayan asumido por los Estatutos corresponderá al Estado, cuyas
normas prevalecerán sobre las de las Comunidades.

Por último, la cláusula de supletoriedad reconoce que el derecho estatal será, en todo
caso, supletorio del derecho de las Comunidades. Ha sido esta cláusula de supletoriedad
la que mayores enfrentamientos ha producido entre el Estado y las Comunidades,
enfrentamiento que ha ido paralelo al desarrollo competencial autonómico. Según la
jurisprudencia del TC, la cláusula de supletoriedad no permite que el Derecho estatal
colme sin más la falta de regulación autonómica en una materia. Esta doctrina, puede
considerarse de errónea y caótica, ya que puede afectar a la seguridad jurídica, e impide
que la supletoriedad del Derecho estatal permita asegurar el cumplimiento de los fines,
valores, reglas y principios de la propia Constitución, como el de unidad y autonomía.

Para la determinación de la delimitación competencial, habrá que estar a lo


establecido en la Constitución, en el Estatuto de Autonomía, así como las normas que
integran los parámetros de constitucionalidad.