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ACERCA DEL ALMA

BIBLIOTECA CLÁSICA GREDa S, 14 ARISTÓTELES

ACERCA DEL ALMA

INTl.ODUCCIO N. TlII DUCa ON 'r NOTA S DE

TOM ÁS CALVO MARr lNEZ

EDITORIAL GREDaS
Asesor para la sección grie ga : CARLOS GARclA GUAL.

Según la s normas de la B. C. G., la traducción de esta obra


ha sido revi sada por ALBeRTO BER :\"A.Bl! P A.JARES.

I NTRODUCCIóN GENERAL

o EDITORIAL GREDOS, S. A.
Sánchez Pechecc , 81, Madrid. Espa ña, 1983. I. VIDA y ÉP OCA

Aristóteles - que juntamente con Só crates y Pla tón


forma el t rí o estelar de la filosofía ateniense- nació
en Es tagíra (Tra cia) y ac abó sus días en Calcis (Eu-
b ca) l. No fue ateniense ni de nacimiento ni de ciuda-
PRIMERA EDICIÓN, noviembr e de 1978.
1.' Reimpresión, octubre de 1983. danía. Tampoco murió en Ate na s. Pa só allí dos largos
períodos de su vída: desde los diecisiet e a los trein t a y
s iete años, primero, y desde los cuarent a y nueve a
los ses enta y uno, de spués. Tras estas dos dila tadas
es tancias hubo de marchar de Atenas. Curiosamente,
en una y otra ocasión su marcha es tuvo directa mente
relacion ada con la m uer te de los dos hombres más gran-
de s con que tuvo trato es t rec ho en su vida: la prim er a

1 La fuen te funda men tal, au nque no única, para la biogr afía


de Aristóteles es DrÓGENES LI<ERCIO, V, 1-35. El lib ro más intere-
san te y completo que puede consultarse en r elación con la vida
de Aris tó teles es el de J. D tJRI NG, Aristotle in the ancient biogra-
phical tradition, Oote mburgo, 1957. E n est a obra encontr ará el
l ect or una edición crítica - juntamente con comentari o- de las
distintas vidas de Aristóteles además de la de Dl(lGENllS LAERCI O
Depósito Lega l: M. 22743 -1 983. (Vita Marciana, Vita V ulgata, Vita Lascaris, Vita Latina), así
como fragmentos de la tradición biog ráfica an tigua. E s tamb ién
ISBN 84·249·3518·7. Gua ñex . i nte resan te la edición de la V ita Marciana por O. G IGON con co-
mentar io . Berlln, 1962. Cf., también. la reciente obra de A. H.
Impreso en España. Prtnted in Sp ain . CIIROUST, Aristotle. New Iight on his lite and on som e ot his lost
Gráficas Cóndor, S. A., Sánchcz Pacheco . 81, Mad rid. 1983.- 5642. 1V0rks, Londres, 1973.
8 ARISTÓTELES I NTRODUCCIÓN GENERAL 9

vez m archó de Atenas a l m orir Pl a tó n, s u ma es tro; la extende rá has ta su vuelta a Atenas doce años des pués .
segunda vez hubo de marchar al mori r Alejandro Mag- Pla tó n m uere y Ari stó teles se va de la Academ ia y de
no, su di scípulo. Atena s sin q ue podamos precisar co n exactit ud los mo-
Ari stóteles nació en el año 384 a. C. S u padre , Nicé- t ivos co ncretos de su m a rcha. Sabemos , eso sí, qu e a
m aco, era m édico y a mig o de Amintas, padre de Filipo la m uerte de Plató n hubo de elegirse nu evo di rec to r
y rey de la entonces aún poco import ante Macedonia. de la Academ ia , q ue los cand idatos m ás cua lifi cados
De s u infa ncia no sa bem os gra n cosa , e xce p to la s co n- pa ra el pues to e ra n e l propio Ar istót e les , Je nó crate s y
j et uras que permite establecer la profes ión de su pa d re Espeusipo, sob ri no de Plat ón , y q ue la elección re ca yó
que seg ur amente in fluyó en la formación prim era de finalment e s obre es te ú lt im o[A m enu do se ha conjetur a-
Aristóteles . S u padre murió pr on to y de su tu to rí a se do que su no elección co mo sucesor de Pl a tón a l fren te
encargó un pariente llama do Pr óxeno . A los d ieci siete de la Academia fu e el motivo det erminante de la mar-
a ño s se t rasladó a Atenas in gre sa ndo co mo discípulo cha de Ari stótele s quien , a su vez, no habr ía sid o ele-
en la Aca dem ia pla tónica . Allí per ma neció du ra nt e vem- gido pa ra ta l pue s to por su n o to ri a a ctitu d c rí t ica a n te
te años hasta la m uerte de Pla t ó n (347 a. C.).- Es tos la filoso fía de Pla tón-:Es probab le que Ar is tó te les dístn-
J
largos años de perman encia en la Academia co nstitu yen tie ra ya en es ta época de cie r tos puntos fu ndamenta-
el pri mero de los t re s gr an des períodos en que cabe les de la doctrina pl atónica , pero no pare ce p robabl e
d ivid ir la a ctivida d intelectual de Ari st ó teles : Es t ud ia n- q ue tal d isensión pu d ie ra co ns tituir un motivo pa ra su
te des tacado y de inteli gen cia fuer a de lo Com ún , as i- e limina ción co m o candidato a la di recció n de la Aca -
m iló con p rofu ndi dad la s doctrinas de la filo sofía p la- dem ia, Las rela ciones intelec tu ale s en el seno de la
tónica. Solam ente qu ien as im ila co n profundida d una escuel a platónica no pueden se r inte r pre tadas en té r-
doc trina filosó fica puede de spués c r itica r la só lidame n- m ino s eclesiásticos de o r todoxia y hete ro doxia . Tam-
te y forzar su evoluci ón. Las mentes m ediocres a cos- bién E speusipo n ega ba la t eorí a de la s Id ea s y sin
t umbran a estar de vuelta de a lgo s in haber pa sad o em ba rgo re sult ó el egido di rector de la Academ ia . Tal
realmen te pr imero por ello . nste no fu e ciertam ente el vez su march a de Atenas es tuviera r ela cionada co n
cas o de Ari stó tel es . Las lín eas m a estra s de la fil osofía los ac on teci m ien tos políticos de la época, con los ava-
ma d u ra de Ar istóte les so n vigo rosa m en te pl ató ni ca s , tares de la gu erra en tr e mace donios y a te nienses q ue
su rgen del seno mis mo del p la to nism o[ Por lo demá s , h ab ía co m enza do ya en el a ño 359 a . C. t ra s la su b ida
sa bem os q ue d urant e es te pe rí odo de esta ncia en la de Filipo a l poder en Macedonia. En el año 348 a. C.
Aca demia Aris tó teles co mpartió apa sionada e in co ndi- (es deci r, un a ño a nt es de la m uer te de Pla tó n) FiJi po
ciona lm ent e la s d oc t ri nas de su m aestro. Prueb a de había sa qu ea do Cli nto. Qu izás es te hecho exa cerbó los
e llo son los nume ros os e scritos a ri stot éli co s de juven- se nt imientos e ntímacedo ntos en Aten a s, lo q ue pud o s i-
tud, d iálogos de co n te n ido (y es t ilo) estr ic ta m ente pl a- tua r a Ari s tóteles e n una posici ón es pecialm ent e d iffci l.
tó nic0a q ue m á s a dela nte nos referiremos e n esta In- E sté do nde esté la ve r dad de los hechos, 10 ci erto es
t roducc ión . que la m arch a de Ari s tó te les pue de se r conside rada
En el año 347 a. C. muere Pl atón y se inicia e l se- co mo un s ím bolo de su vocación de cr ea d or de una
gundo gran período de la vida de Aristóteles que se escu ela y un sis tem a fil osófico propios .
10 ARI STÓTELES INTRODUCCI ÓN GENERAL 11

E l segundo pe ri odo de la vida de Ari st óteles (347· co rte de Pella, Ari s tót eles -pla tónico en esto, al fin
335 3. e.. desde sus tre inta y s iete a sus cuarenta y y a l cabo- conce día suma impo r ta ncia a la ed ucación
nueve a ños de edad) t ranscurrió en diversos lu ga res. y cu lti vo int elect ua l de los futu ro s gobernan te-i...., La his-
[ J un tamen te con Jenóc rates ma rc hó a es tablece rse e n toria se encarg aría bien p ronto de demostrar que los
prime r térm ino a Assos. Por aquel en tonces gob ernab a ideales polít icos del maes tro y del discípulo eran sus -
allí el t irano Hermias, pro tector de E rasto y Cort sco , tanci alm en te antagónicos. Tal vez Alejandro comp ren-
que t iempo atrás ha bían sido m iemb ros de la Acade- dió las teorí as ar isto t élicas y prefiri ó no ha cerl es caso.
mia platónica. Seguramen t e Ari stóteles llevó a cabo en Lo cie r to es que Ari stóteles no llegó a comp ren der el
Assos una int en sa lab or de carácte r invest igador y do- s igni ficado h is tórico profundo de la conquis ta y colo-
cen te con u n puñado de platónicos a Jos que se un ir tan nización llevada a cabo por Alej andro. Mient ras Ale-
otros discípulos. Entre ot ros, allí es tuvo Teofras to, el jandro transformaba a r itmo vertig inoso el ma pa po-
más cono ci do d e los ari st ot élicos, el que h abí a de se r , lítico crea ndo un vas tfs imo impe rio y anumba ndo de-
anda ndo el tie~ . sucesor inm ed ia to de Arist óteles a l finitivamen te las es t ructu ras po lftico-adm inis trativ as
fre nte del LieeoJ En Assos. en fin . cont rajo Ar is tóteles griegas t radicionales, Aristóteles seg u iría a ferrado al
matri mon io con Pitias, hij a ad optiva. de Herrn iaa. Del idea l ya ir recuperable de la pequeña clud ad-e stad o.j'
m atr imonio con ést a tuvo una h ija de nombre Pitias, En el año 335 a. C., a los cuarenta y nu eve años de
com o su madre , (Aún tendría Ari stóteles otro hijo , Nl- edad, Ari s tóteles regres a a Atenas p ara fund ar un nu e-
cómaco, de su compañera Her p ilis, mu jer con qu ien vo centro de inves tigación y enseñanza, el Liceo . Doce
convivió tras la mue rte de su esposa Pitias.) años pasaría en Aten as d irigien do ambicio sos planes
Tras t re s años de re sidencia en Assos, Aris tóteles se de investigación y enseña ndo en el Liceo de forma inin-
trasla dó a Mitilene, en la is la de Lesbos, donde perman e- ter ru mpida. De la la bor in telectua l llevada a cabo por
ció con tinuando su ac tividad intelectual hasta que en Aris tóteles en es ta epoca podrá el lector hacerse una
el año 343 a. C. es invitado a la cor te maced onia para idea cua ndo no s oc upemos má s adelante de sus obras.
hacerse ca rgo de la tutoría de Alejandro Magn o q ue En el año 323 a . C. moría Alej and ro . El odi o a los ma -
apenas conta ba ento nces los trece año s de edad . No cedo n ios re b ro tó con fuerza en Atena s y Arist óteles hubo
sa bemos los mot ivos concret os que determinaro n a de abando nar la ciudad para p roteger su prop ia vida l .
Filipo a enc omen dar la educaci ón de su hijo a Ari s- Po co más tarde murió de en fermedad en Calcis (E ubea).
tót eles: posiblemen te en es ta decisión in terviniera Her- donde fue a buscar refugio, a los ses en t a y do s años de
m ía s . ti ra no de Assos y sue gro de Ari stóteles l . Sí ca be edad. Diógen es Laercio - fuent e pr inci pa l para la vida
s uponer, s in embargo, cuá les fueron los motivos que y obra s de Ari stóteles- nos ha co nser vad o su tes ta-
empu jaro n a Ari stóteles a acep tar el encargo. Apar te
de sus antiguos vínculos de familia y amistades con la J Todo parece indicar que Arist óteles fue ame nazado con un
proceso por impiedad (astbeia) a causa de su Him no a Hermias,
• Poco después mo riría Herm ias to rtura do y ejecut ado por los La Vi ta Vul gata lo presenta a su huida de Atenas dirigiéndose a
persas. Sus últimas palabras serian: ..Decid a mis am igos y co- los aten ienses con est as pa labra s: ..No permitiré que peq uéis por
legas q ue no me he doblegado ni he hecho nada indigno de la segunda vez cont ra la filoso fía._ Es eviden te la búsqueda de un
ñt osoñe.s En su honor compuso Aristóteles s u Him no a Herm ias. paralelismo con el proceso y co ndena de Sóc ra tes.
12 ARIS TÓTELES INTRODUCCIÓN GENERAL 13

mento 4, Su muer te tuvo luga r en el a ño 322 a. c.; exac- Acerca de la Educación, 15) Acerca d el Placer, 16) Me·
ta m ente e l mi smo a ño en que m orfa trágica mente De- rinto, 17) Erótico, 18) Acer ca de las I deas, 19) Acerca
móst enes. el inst igador de la s ublevació n e nt ímacc- d e la Püosotía, 20) Alejand ro (Acerca d e las Colonias),
d ónica. 20) Acerca de la Mona rquía.
De la mayoría de est as obras --escr it as en forma de
JI. O BRAS di álogo- a pe na s conocemos algo más q ue su título y
su cronología probab le. Las cua t ro citadas e n ú lti mo
Sigu iendo un c r ite r io amp liamen te acepta do , la ín- lugar fueron escr itas se guramente después de que Arí s-
gente producción aristoté lica puede ser cla sifica da en t ótele s a ba ndona ra la Academia . Alej and ro o Acerca de
t res gra ndes gru pos o categorías: 1) escritos di r igidos las Colon ias -al igu al que el Acerca de la Monarquía-
al gran público (de d ivulgación, d iríamos hoy) , que fue- per te nece n, s in du da y por razones obvias, a una época
ron pu blicados por Ar is tó teles m ism o ; 2) t ratados cíe n- poster ior (ta l vez, incluso, a los últimos años de vida de
tíficos y fil osóficos, q ue cons t ituye n el denominado Co r- Aristóteles). En cua nto a los escri tos Acerca d e las Ideas
pus Ar istotel ícum, y 3) un conjunto de memornndums y Ace rca de la Filosofía, aunque a n te riores a los dos
y colecciones de materiales emprendidos baj o la inspi- que acabamos de citar , de ben ser considerados tamb ién
ración y dirección de Ar istó tel es con la col aboración de posteriores a la m ue rte de Pla tón . Su po st erioridad a
otros miembros de la escuela 5, este momento se de duce de su propio contenido, ya que
en. ellos se criticaba a biertamen te la doctrina platónica
de las Ideas . Las restantes ob ras recogidas en la lista
1. Es crito s de diwdgació" de b ieron se r escritas, en fin, durante la estancia de
Ari stótel es en la Academia. Se t rata. en efec to . de es-
Los títulos co nserva dos so n los s iguientes : 1) Eudem o
(Acerca del Alma), 2) Política, 3) Sofista, 4) Menéxeno, critos de carácter e inspiración pla tón icos: su tít ulo
5) Banqu ete, 6) Grilo (Acerca de la Retórica), 7) Pro- mi smo en algunos casos. su contenido y su forma li te-
tr épti co, 8) Acerca del Bien, 9) Acerca de la Justicia, raria depen de n fundamen ta lmen te de Pla tón. Son to-
10) Acerca de los Poetas, 11) Acerca de la R iqueza, 12 )
das es tas obras - literariamente b ie n cu idada s , formal-
men te b ie n contruidas- las que en la Anti gü ed ad me-
Acerca de la Plegaria, 13) Acerca del Buen Linaje, 14)
recieron a Ari stóte les fa ma de escri tor elega nte, como
• D lóGENES UERC10 , V, 11. m uestra n el conocido elogio que Cicerón dedica a s u
, Tres son las lis ias antig uas de las obra s de Aristóteles: la tlumen ora tíonis aur eum (Acad. 2. 38. 119) Y la alusión
de DIÓGENES W RC10 (V, 22), la que se hall a inclu ida en la V it a de Quintili ano a su eloquendi sua vita s (10. 1.83). Uno
M enagiana y u na ter cera tra nsmit ida por fuen tes árabes y qu e
procede de Ptctcmeo (s iglo II d. C.). Esta úl tima recoge los tftu- no puede por menos de la mentar la pé rdida de es tos
los de las ob ras de Aristóteles aj ust á ndose al Corpus Aristate- escritos. La pérdida , s in embargo, no ha s ido total:
Ii cum editada po r Andr on ico de Roda s. En cuanto a las otras entre ci tas text ual es y referencias contamos con ce rca
dos, no se corres ponden en muchos uratos co n el Corpus. La de un ce nte nar de informaciones relativas a algunos de
lista de Díógen es Lacr cio parece r em on ta rse hasta el siglo n r a. e .,
hasta Aristón de Ceos. Est a es la opin ión de P. MORAUX en su
es tos escritos. Un análisis minucioso y atento de est a
ob ra Les listes anoíennes des ouvrages d'Aristote, Lovaína, 1951. información fragmentaria h a per m iti do recons t ru ir has-
14 ARISTóTELES I NT RODUCCIÓN GENERAL 15 •

la cierto p un to el conte nido de a lgu nos de estos escrí- cult ivo poster ior de es te género literario filosófico (E l
tos, como es el caso del diálogo Eudemo, de l Prot r ép- Hortensia de Cicerón, po r ej empl o, lo lomó como mo-
tíco y del diálogo en t re s libros Acerca de la Fitosot ía. delo) . A deci r verda d, no es fácil decidir si se t ratab a
El - te ma -cen tr et. det. díélogo Budemo esJa ínmor ta- de un diá logo o d e un di scu rso seguido en es tilo e pís-
Iida d del alma. Su tí t ulo corresponde a l nombre de u n ta la r. En cuan to exhortación, s u fo rma cons tit uye un
ch ip riota .col ega y a migo de Ari s tót eles muerto en el acerca miento a las técnicas re tóricas de Isóc rates y
añ o 354 3. C. en la expe dición a Si racusa en qu e lo mó p uede se r vinc ulado con el E u d em o de Pla tón . En él
parte 6. Esta ci rc uns ta ncia nos permite suponer qu e ap a recen cie r tos p la nteam ie ntos que cabrí a cali fica r de
el diálogo fue escrito algo después de es t a fecha. En él genuina mente a ri stotélic os (por ejem plo, la idea de
s igue Ari stó teles de cerca tanto la do ct rina como la aro t élos, de final idad inmanente: la s dist intas capacidad es
gument ación con tenidas en el Fedon de Pla tón . Fren te na t urales tienen como fin su prop ia ac tu alización y
a las do ctrinas materialistas que redu cían el al ma a la eje rcicio) 9. La noci ón de sabiduría que a pa rece en el
a rmonía corporal, a la d isposició n a r món ica del c ue rpo. Pro tréptico es, por su pa rte, t íp icamente platónica. La
Ari s tóteles defiende la sus tancialidad e inm or talidad de l sa b idu r ía o phron és ís se concibe como un saber exact o
alma, su preexis tencia y transmigración, la t eorí a de la teórico y práctico a la vez: se trata del conocimiento
reminiscencia o an ámn ésis y la exis ten cia de un mundo de l sabio p lat ón ico que es conjun tamente contemplación
de I dea s transcend en tes 7. Se trata , pues, de una obra teórica y po ses i ón de los princip ios prácticos d e tod a
p roducida en una épo ca en que Ari st ótel es se hall aba o rdena ción moral y política 10.
totalmente id entificado con las doctrina s platón icas..
Al mi smo pe ríodo y act it ud intel ectua l de identifica-
ción con el platonismo pe r tenece también el Prot r épt í- tan te en la reconstrucció n de este escr ito a ristotélico fue dado
po r l . BYWATl!R en el siglo pasado , - On a tose d ialogue of Aris-
co 1, obra que eje rcer ía una notable influ en cia en el tot lee, Joumal al Philology, 2 (1869), pá gs. 55-59. Po st erio rmen te
ha tenido decisiva impor ta ncia la aportación de W. hfGER, Ari.!.
• Cinc o años an te s de su muerte y es ta ndo gravem ente enfer- loteles = Aristóteles [t rad. J. GAQs l . M éxícc , 1957. (De W. J aeger-
m o, Eu dem o había te nido en s ue ños una visión con el an uncio y su ob ra nos ocuparemos más adelante.) Puede verse t amb ién el.
de que tras cinco alias r egre saría a su pa t ria . Los platónico s in- libro de I. DtJRING, Aristotle's Protrepticus, AM attempt al recans-
terpret aron su m uer te como su vuelta a su patria. E l di álogo t ruction, Gotembu rgo , 1961.
aristotélico arrancaba de es ta visión. (CICERóN, De. divina t iol1e, , Cf. el fr. 1I de Walzer {y ta mb ién el fr. 6 en que apa recen
1, 25, 52. Cf. fr. 1 de R. WAUER, Ansto le/is diaJogorum fragmel1' ade más los términos epotenciae (djnamis' y «ac tos o ac tu aliza-
la, Florencia, J934 :: fr . 37 de V. ROSE., Aristotelis qui ter ebaruu r ción /enérgeio.) en su uso aristo lélico técn ico ).
frarmen.ta, Leipzig. 1886, 1967). 10 ' Véase el Inte resan te y polém ico fr. 13 de Walzer. Al igual
• La existencia de un mundo transcen dente de I deas no apa- ¡ que ocurre co n el Eudemo, tampoco en es te caso apa rece exp ll.
r ece literal n i expl ícitamente afirmada en los fragmentos que c1tamen te afirm ad a la exis tencia de Ideas transcendentes (que
con se rvamos. Sin e mbargo , nos pa re ce qu e t iene razón W. J aeger vendrían a ser el ob jeto de la ccn rem placlén teórica del sa bio a
y cua ntos afirma n la presencia de esta doclrina p lat ónica en el la va que la norm a polltico- moral de su actividad o rdena do ra •
d iá logo. Lo que se d ice en el fr. 5 d e Walzer ( = 41 de Rose) im- práctica], Al igu al que indicáb amos más a rriba en re lación con
p lica, sin duda, la teo ria platónica de las Id eas. el Eudemo, nos pa r ece q ue tanto el lenguaj e co mo el con text o
• El Protr épt ico ha s ido rec onstru ldo en gran m ed ida a pa rt ir implican la a dmislé n po r parte de Aris tóteles de la doc t ri na de
de la ob ra del m ismo titulo de Jámblico. El primer paso impar- las Ideas .
,J6 ARI S TÓTELES I NTRODUCCI ÓN GENERAL 17

El d iálogo Acerca de la Filosofía cons t ituye la pri- fección (demos t r-ació n de raíz es tric ta me nte platóni-
m era mues tra in eq uívoca del alejamiento de Ar is tÓteles ca) 0 , sino que ade más Aris tó teles se adh iere a la teolo-
de algunas de las tesis platónicas más carac te rístic as y gía astral de los últimos años de Platón. E l movimiento
no to ri as. Pr ofu nda m en te r espetuoso con Pla tón per o de los astr os no es ni na tural n i violento, sino intcncio-
enérgicamente cr ít ico respect o de su doctrina, es te di á- nal, volunta rio 14. Hast a la edici ón de los tra tados aris-
la go co nst aba de tres pa r tes o lib ro s. En e l p rim ero de totéli cos -de que nos oc uparemo s a conti nuación-,
ellos Ari stótel es ofrecía una h isto ria de las doc t rinas lIc vada a cabo por Andronico de Rod as en el s. I a . e.,
filosófica s remontá ndo se más a llá de los primero s filó- la filosofía de Ari st óteles fu e conocida en la Antigü c-
sofo s griegos hasta la rem o la sa bid u r ía o rienta l. Tras dad fundamentalmente a t ravés de este d iál ogo.
esta expo sición históri ca, se pa saba en el libro segun do
a una crit ica det all ada y sis t em á tica de la teoría pla tó-
2. Los tra tados
n ica de las Ideas subsis tentes. En el libro t ercer o Arís-
t óteles exponía su!'> prop ias po siciones filosóficas. Aun- El conjunto de Jos tra tados filo sófico s y cie n tí ficos
q ue estas nuevas posiciones filo sóficas de Ari stóteles cons tit uye lo q ue usualme n te suele denomi narse Co rpu s
son diff ci les de p recisar en m uchos de su s det all es, el Ar ístote licum, que viene a coi ncidir con las ob ras orde-
talante general de las mi sm as pu ede se r descrito como nadas y editadas p or Andronico de Rodas. Estos t ra-
u n in tento de reestruct urar el platonismo una vez re- tado s pueden cl asificarse t emática mente del siguien-
c hazada la tes is cap ital de las Ideas t ranscendentales. te mo do .
Negada la existencia de és tas y la consigu ien te du p lí- a) T ratados de lógica. Este gru po de escr it os, que
cidad de m undos (sensibl e e inte ligible), la interpreta- po steriormente vendría a ser denominado Organon (es
ción del Uni verso h ab ía de s e r, por fue rza, mundana .
Eliminadas las I deas, desa parecía el modelo o pa rad ig-
ma de ac uerdo con el cual el Dem iu rgo había orga ni- u Cf. fr. 16 de Walzer ( = 16 de Rose). El arg ume nto de los
zad o el m undo : de ah í la afirmación aristoté lica de q ue grados de perfección aparece for mulado del siguient e modo: _es
el Cosmos n o ha sido en gendrado, sino que es e te rn o 11. ley universal que donde hay algo mejor, haya también algo ffiá-
Adem ás de es ta afirmación a nt iplatón ica, Ari stóteles xtmamente bueno ; aho ra bien, ent re los seres unos son mej ores
q ue ot ros, luego hay también algo máximamenl e bueno que no
introduc ía una segunda a firmaci ón ori ginal: la materia es otra cosa q ue Dios... También est á tomado de Plató n el a r-
de que es tá n hechos los cuerpos celes tes es el é ter 12. gumento a par tir del movimien to hast a llegar a un primer motor
En el diálogo se mantienen , s in emba r go, im port an tes que se mu eve a sí mis mo.
r asgos platónicos, ent re ellos una r eligiosida d qu e en- E n cuanto al a rgumen to ba sado en el orden del Universo , su
formulación aristoté lica en este diál ogo utilizaba una refc r mu-
vu elve por com ple to es ta visión tra ns formada del Uni- lación cwiosa del símil plat ónico de la ca verna: los hipotéticos
verso . No es sola men te que e n él a pa rezca la demos- hombres encerra dos en una ca vern a no ha n tenido jamás l a opor-
t ración de la exist encia de Dio s por los grados de per- tun idad de co ntem pla r el fumamento; un a vez salidos a la su-
perficie de la tierra y tras contem plar el espectáculo del firma-
mento, estos hombres no duda ría n en proclamar que el Universo
" Cf. fr. 18 de Walzer ( ~1 8 de Rose). es obra d ivina. Cf. fr. 13 de Walzer (=- 12 de Rose ).
.. Cf. fr. 21 ( ; 23-24 de Rose) y 22 de Walzer. .. Cf. fr. 21 de Walzer.
14 -2
18 ARISTÓTELES INTRODUCCIÓN GENERAL 19

decir. Instrumento), comprende las siguientes obras: libro se ocupa de los metales. (La autenticidad de este
1) Categorías (Predicamentos), dedicado al estudio de tratado no es unánimemente aceptada) 15.
los términos o locuciones simples a partir de las cuales c) T.r.atadosAL1:Ji()J9gía. Suelen distinguirse en este
se construyen los juicios o proposiciones. 2) Acerca de grupo dos tipos de tratados, mayores y menores. Los
la Interpretación (De interpretatíone), tratado en dos tratados mayores son los siguientes: 1) Acerca del alma,
libros que se ocupa de los juicios o proposiciones. 3) tres libros en que se_tratadelo viviente en general, del
Primeros Analíticos, en dos libros también, dedicado al fenómeno_d e la vida_y ._que contienen la fo rmulación
silogismo considerado en su estructura formal y pres- aristotélica definitiva del tema del alma. 2) Historias
cindiendo, por tanto, de cualquier contenido a que tal de los animales, en diez libros. Constituye una colec-
estructura argumentativa pueda aplicarse. 4) Anal/lieos ción de datos y hechos y por tanto podría incluirse en
posteriores (Segundos Analíticos), que consta igualmen- el tercero de los grandes grupos en que hemos clasifi-
te de dos libros en que se estudia el silogismo en cuan- cado la obra aristotélica, el grupo de los memorandums
to razonamiento científico capaz de conducir a la cien- y colecciones de materiales. El libro décimo no es autén-
cia: no se trata, pues, de la mera coherencia formal, tico y probablemente tampoco lo son -al menos en
sino de la adquisición de la verdad. 5) Tópicos, en ocho parte- los tres anteriores. 3) Acerca de las partes de
libros cuyo objeto de estudio es igualmente el silogismo, los animales, que consta de cuatro libros, el primero de
la argumentación silogística, pero no en tanto que con- los cuales ofrece una introducción general a la biolo-
duce a la verdad, sino en tanto que alcanza solamente gía. 4) Acerca de la locomoción de los animales (De
conclusiones probables. 6) Acerca de las refutaciones incessu animalium), obra que puede ser considerada
sofísticas (Elencos sot ísticos), que constituye en rea- como una especie de apéndice de la anterior. 5) Acerca
lidad el último libro de los Tópicos: en él se estudian del movimiento de los animales. 6) Acerca de la genera-
los silogismos que conducen al error. ción de los animales, en cinco libros dedicados al estu-
b) Tratados de física. 1) La Física, en ocho libros dio de la reproducción.
(los primeros libros de este tratado son designados En cuanto a los tratados menores (Parva Naturalia),
usualmente por Aristóteles como libros Acerca del Mo- en ellos están incluidos varios escritos breves cuyos
vimiento) 2) Acerca del Cielo (De Caelo), en cuatro títulos son los siguientes: 7) Acerca de la sensación y
libros, dedicado al estudio del movimiento local en el lo sensible (De sensu et sensato). 8) Acerca de la memo-
Universo. (Los dos primeros libros se ocupan del mo- ria y del recuerdo (De memoria et reminiscentia). 9)
vimiento de los astros y los dos últimos se ocupan del Acerca del sueño (De somno el vigilia). 10) Acerca de los
movimiento de los cuerpos terrestres). 3) Acerca de la sueños (De ínsomniis], 11) Acerca de la adivinación por
generación y la corrupción (De generatione el corrup- l~Y.JEfiQ2, (De adivinalioñé per somnum).12) Ace;ca
tione), cuyos dos libros tratan de definir y explicar es- "'de la vida larga y breve (De longitudine et brevitate
tos procesos naturales. 4) Meteorología (Meteorologica),
compuesto de cuatro libros y cuyo objeto fundamental " No es fácil determinar el objeto preciso de esta obra y su
lugar dentro del conjunto de los tratados físicos de Aristóteles.
son los fenómenos atmosféricos, aun cuando el cuarto Sobre este punto, d. W. D. Ross, Aristoteles = Aristóteles [trad.
D. F. PRÓ], Buenos Aires, 1957, págs. 159 y sígs.
20 ARISIÓtliLES I NTRODUCCi ÓN GENE RAL 21
-(
vitae). 13) Acerca d e la vida y la muerte. 14) Acerca d e La ed ición de los tratado s p or And ronico de Rodas r
la juventud y la ve iez: 15) Acerca de la respiración. marea----un-riiornentócruciál efi la d ifus l éri 'y. conoctm íen-
d) M etafisica, filosofía pr im era. Este apar tado lo re- to de la filosofía de Ari stótel es. Ante r iormente he mos
se rvamos para una obra de Ar istóteles . la Metafísica, se ña la do cómo Aristóteles fue cono cido en la antigüe-
que en su forma actual se compone de cato~ Ii~:os . dad - hasta Andronico- fun da mentalmen te a través de
e) Eaca. Tres son los grandes tra tados aristot élicos los diál ogo s y muy especialmente del di álogo Acerca d e
dedicados a la moral: 1) Stica a Eudem o, en siet e la Filosofía. La situ aci ón cambió sus ta nci alment e con
libros, cuya autenticidad parece razon ablemen te fun d~­ la edición de los tratados y éstos vinieron a convertir-
da tras la obra de W. Jaeger , qu e ha pue sto de rna m- se en la fuente principal de l conocim iento de Aristóte-
fiesta su situación Int ermedia en tre el Prot r épt ico y la les para los s iglos sigu ientes . Las per ipecias se guidas
Stica a N ícomac o. 2) La Stica a N icómaco, en di ez lib ro s. por los tratado s nos ha n sido relatad as por Es trab ón.
3) Gran ética (Magna moraliai , en diez libros. de au ten- Aris tóteles los legóa . Teofra sto, qu ien, a s u ve z, los
t icidad dudosa. Más dudo s a aú n es la a ute nticidad del entrega rí a á Neleo: -el hijo de Corisco . NeJeo lo s llevó
tratado 4) Acerca de las vi rtudes y los vicios, cuya co mo a E scep sis, en Asia Menor . En Escepsis permanecicron~
po sición es p robablem ente m uy t ardía (tal vez el s. 1 largo t iempo en pod er de la familia de Neleo ha sta que
antes o des pués de C.). -c-jun ta men te con las obra s de ' Teofrasto-, fue ro n-._-
ven-
f ) Pol ítica . A este a partado corresponden do s obras didos a Apelicón de Teas a comien zos del siglo 1 a. C.
de a ute n ti cidad incon tes tab le: 1) Polít ica, en ocho lib ros , Tr·as r~- mu erte de Apelicón (acaecida en el a ño 86 a. C.)
c uyo orden r elativo de ntro de la obra es obj eto de co n- Sil a se a poderó de los t ratados a r istoté licos, llevándo-
trove rs ia. 2) La ccnstituci án de Atenas, ob ra descu- los a ~Q!ñ~ :-Afios despu és pasa r on a ma nos de Tira-
b ierta en u n p apiro en 1890 y que se gu ramente cons t í- ni ón 'de-Amísos, quien colaboró con Andronico de Ra-
tu ía el primer volumen de la a m plia colección de cons- das en s u clasificación, ordenecí ón.y .p ublicaci ón. .a s ta
t ituciones (ci ento cincuen ta y ocho, en total) , p roduci da tuvo lugaren el último tercio deljdglo r ' a. C.
en la escuela peripa t ética. No parecen e xistir razones defin it ivas pa ra conside-
g) Teoría del arte. Dentro de es te apartado han ~e rar total me nte fa lsa esta historia transm itid a por Est ra-
incluirse lo s dos conocidos escritos dedica do s por An s- bón. Es probable que se a verdadera , al me nos e n sus
t óteles a la retórica y a la poética, respectivamente : lín eas esenciales . Tal vez sea ver dader o lo que afirma
1) La Retórica, consta de tres libro s. 2) La Poética cons- y fal so lo que aparentemente parece deducirse de ella.
t aba de dos lib ro s. si bien solamente se conserva u n En efec to , aparentemente parece ded uci rs e de esta his-
fragmento de l primero de ellos K.. toria que los t ratados aristotélicos es tuv ier on lite ral -
mente pe rd ido s y q ue fueron a bsolu ta mente descono-
lO E l Corpus Aristotelicum Inclu ye ad emás un conju nto de tra-
tad os cuya au tenticidad e s rechazada práct icamen te de modo Physiognomica. 5) De mirabilibus ausculta tionib us. 6) De Spiritu .
u nánime (si bi en 1. Zü rcher -a c uyo es tud io sob re Ari st6t eles 7) De Melisso, Xenopha ne et Gorgia. 8) De plantis. 9) Problemata.
n os re ferimos más adelant e- h a defendid o la autenticidad de 10) De coloribus. 11) De audibilibus. 12) De tineis insecabilibus.
mu ch as de ellas ). Las citamos por su t ít ulo en latín: 1) De virtu- 13) Mechanica. 14) De Universo ad Alexarul rum. 15) De Mundo .
tibu s el vitiis. 2) Rhetor ica ad Alexandrum. 3) Oeconomica. 4) 16) Ventorum situs et nomina.
22 AR1STÓTE LES I NTRODUCCIÓN GENERAL 23
cidos tanto dentro como fuera de la Escuela a r ís to t é- trabajo éste de l cua l solamente se conserva la Constitu-
lica. Esta conclusión no parece, s in embargo. razona- ción de Atenas, redactada po r Ari s tóteles mismo, Sa-
ble. En primer luga r, resulta d ifícil de admitir que en bemos tamb ién de una 3) Lista de los vencedores en los
el liceo no quedara ninguna copla de los t ratados aris- juegos piticos, que fue preparada por Aristóteles en
totélicos. En segundo lu gar. e l catálogo de Dióge ncs colaboración con su sobr ino Calístenes, como atestigua
Laercio incluye algu nos de los tratados de l Co r pus. Este una inscripción de Del fos, así co mo de otra lista de
catá logo se remonta hasta el s iglo II o 111 a. C. y en 4) las Vic torias dionisia cas y 5) las Didascalias, rese-
c ua lq uier caso es a n te ri or a la pu blica ción de los tra- ña de las representa ciones teatrales de Atenas. En el
tados en el siglo 1 a . C. A partir d"Ce stóS-datos hemo s terreno de la investigación sociopolítica y etnológica
de concluir que los tratados e ran hasta cierto punto tenemos noticia de otros dos trabajos notables : 6) las
conocidos a ntes de su publicación por And ronico. Por Costum bres bárbaras y 7) los Juici os de las ciudad es.
ot ra parte (y esta circunsta ncia pa rece prestar apoyo a Hay que citar igualmente los trein ta y ocho libros de
la hist ori a de Estrabón). es un hecho que la in mensa los 8) Problemas. en que se recogen 873 problemas, e n
mayor ía de las referencias a Ar is tóteles en el período su mayor pa r te referentes a la med icina, Junto a es ta
helenístico (antes de Andronico ) recaen sobre s us di á- obra me recen de stacarse ta mb ién los siete libros de
logo s y no sobre su s trata dos 11. 9) las Disecciones. Por último, y en el campo de la hi s-
tori a de las ciencias, en la escuela aristotélica se llevó
3. Memorandu ms y colecciones de materiales a cabo una in ten sa la bor protagon izada especialmente
por Teofrasto con su historia de las doct rinas ñ sícas.
A es te apartado pertenecen aque llas ob ras de Inv estí- Bude rno, que se ocupó de la hi st oria de la a ri t mética y
gación a gran escala que se e mpre ndiero n en el Liceo la astronomía. y Menen. a utor de una his toria de la
bajo el impulso y orientación de Ari stótel es y con la medici na.
colaboración de otros miembros de la escue la. La exis-
t encia de este t ipo de trabajos de investigación e n equ i-
po es u na m uestra no sólo de la amplitu d de los in t ereses Hl. GgNESI S y ESTRUCTURA DEL PENSAMIEN TO
in tel ectuales de l Pe ri pato. s ino también 'd el surgimiento ARI STOTÉLICO
de una nueva manera de entender la me tod ol ogía y la ~

investi gación científica. Una vez publicados por Andronico de Rod as. los t ra-
Dent ro de este apartado habri a n de in cluirse dos tra- tados se convirtieron en el centro fundamental de a te n-
baj os ya citados con an t eriori da d : 1) la Historia de los ción para los estudiosos de la filosofía de Ari stóteles.
animales y 2) las Constituc ione s de los Estados griegos, La lec tura de los mismos se emprendió sobre la base
de dos supuestos f irmemen te admitidos: en prime r lu--
" Este conjunto de circunstancias ha dado lu gar a la idea de l gar, que la filosofia auténtica de Arist óteles se halla en
. Aristót eles perdidos, cu yo máximo exponente es segu ra men te los t ratados y no en los di álo gos: e n seg undo lu gar,
l . B IGNONE,L'AriSlotele perduto e la tormozione iiíosot íca di
Bplcuro, I-U , Florencia, 1936. Véase , además, la bibliog raf ía q ue que los tratados ofrecen un sistema filosófico, es decir,
ofrecemos al fina l de esta Introducción. un conj unt o de doctrinas co h erentes en tre sí y ca paz
I 25
24 ARI STÓTELE S

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INTRODUCCIÓN GENE RAL

p od ían revelarse a los no pertenecientes a ésta. En el


de ex~r-c-ºhercnteUlept~.!.a totalidad _de _~E~. ~s
cíert'O que dentr o del Corpus es posible encontrar af ir- Liceo es ta distinción pudo hacer referencia se nc illamen-
m aciones discrepantes y di fícil m ente conci liables entre t e a la mayor o m enor dificultad y complej idad de la
sí. Sin embargo , o bien se in tentaba resolver est as in- exposición 19 o bien, como lalgunos h an sostenido, pudo
consistencias recur riendo a interpret aciones más o me- te ner su ori gen en los dos ti pos de enseñanzas que se
nos rebu scada s de los textos o b ien se minimizaban impartían : enseñanzas progra madas pa ra pri ncipiantes,
senc illamente, siempre en a ras de la coherencia general pa ra gentes no versadas en filosofía, y cursos avan za-
del sistema . Este método de compromis o y la minimi- dos para al umnos situados ya en un determinado n ivel
zaci ón de las in consis tencias podía aplicarse con mayor de conocimientos.
o menor éxito al Co rpus, pero resultaba im posib le apli- La explicación de las discrep an ci as existentes en tre
carlo a las discrepa ncias exis te ntes entre éste y los di á- los di álogos y los tratados es mucho más se ncilla, en
logos. En efe cto , las dis crepancias doct rinales en t re am- realidad. Los diá logos son escritos de ju ventud, pe rte-
bos conjuntos de escri tos resultaban t an obvias y de necen (como más arriba señalábamos al referirnos al
t al magnitu d que todo in tento de conciliación quedaba Eudemo y al Pro trépti co) a una época en que Ar ist óte-
descart ado desde el principio. Puesto quc la filosofía les se h all ab a aún totalmente iden tificado con los pun-
auténtica de Ari stóteles se ha llaba en los tratados, ca- to s de vis ta del platonismo, mientras que los tratados
bían dos caminos de explicación: o bien negar si m ple- comenzaro n a escri9 ~se a partir de l abandono de l plato-
mente la autenticidad de los diá logos (negación que h a nismo p or parte de Aris tóteles . Para aceptar es ta ex-
t enido lugar m uy tardíamente, en el siglo XIX po r ob ra p licación ha bía, s in embargo , que abandonar u no de
dc V. R OSE, Arist óteles pseudep igraph us, Lelpzig, 1863) los supuestos fund amentales a que aludíamos más arri-
o bien suponer que Aris t óteles ofr ecía en sus diálogos ba: que la auténtica filosofía de Ari st ót eles está en los
las opinion es (fa ls as) de otros mientras que en los trata- tratados y no en los diálogos. E n efecto,' tanto los tra-
dos exponía las doc trinas (verdaderas) propias . Esta t ados como los diá logos ofrecen el pensamiento a utén-
última hipót esis alcanzó cierto éxito en la Ant igüedad 13 tico de Aristóte les , si b ien reflejan éste en dos épocas
sobre la base de la distinción entre los escritos exotéri- distintas .' Una vez admitido es to, p arecía in evitable ad-
cos (d iálogos) y esotéricos (t ratados) de Ari stótel es. La m it ir la evolu ció n del pe n samiento de Aristótel es 20.
distinción se remonta ciertamente a Ari stót eles mismo,
quien se refiere a veces a los d iál ogos denominándolos
l' A favor de esta interpretación pu ede aducírse, por ejemplo.
«escritos exotéricos» . Las con nota ciones post artstot éli- el pasaje de la Etica a Nicómaco (1l02a18-28) en que Aristóteles
cas de esta distinción son , s in embargo, ajenas a Aris - hace referencia al est udio del alma contenido en el Eudemo.
t óteles y al Peripat o: no se trata de un a distinción en- Todo parece apuntar a que la distinción entre escritos exotéri-
tre doctrinas verda deras y fa lsas ni t am poco entre las cos y esotéricos se refiere al carácter más sencillo y men os téc-
nico de los primeros.
doctrinas secretas de la Escuela y aquell as ot ras que lO E. ZEu.J¡R (Di e Phi lasoph ie der Gríeohen, H, Leipzig, 1921 )
no dio en aceptar la idea de una evolución en el pensamiento de
l' Esta fue la solució n defendida por Alejandro de Afrodi sia. Aristóteles aun teniendo por auténticos ta nto los diálogos como
Cf. Budemo, fr . 3 de Walzer ( '" 39 Ro se ). los tratado s. Más bien se inclinó por suponer que en el pensa-
26 ARISTóTELES I NTRODUCCI ÓN GEN ERAL 27
Admi ti da és ta cabía ir mucho más lej os aún. Cabía, en J . Gao s. México, 1947) 21. La in terpretación ofrecida por
primer lugar. utfllzar la idea de una evo lución doctrinal W. Jaeger cu en ta en p rincipio con do s po derosos puno
para explica r las discrepancias e inconsistencias. exis- tos de a poyo no d ifíciles de es tablecer : en prim er lugar,
t ent es dentro del Corpus : ¿no se deberán estas meen- que los primeros escritos de Ari st óteles re velan una
s ís tenc ías a que el Corpus re coge doctrinas perten ecien - aceptación incon dicio nal de la s doc tri nas p la tóni cas ; en
t es a di sti ntos momentos o es tratos del pensa miento segun do luga r, el diá logo Acerca de la Filoso fía pone de
ari s totélico ? De este m odo se venía a negar el segun do manifiesto el primer momento del ab andono del p lato-
de los supues tos tradicionales a que aludíamos más nismo por parte de Aristóteles. Cabe conclu ir, por tan-
a rriba: que el Corpu s co ntiene un s istema filosófico to, que la evo lución intelectual de Aristóteles cons tit uyó
coherente a p esa r de ciertas d iscordancia s de menor un p roceso con t inuado de alejamiento del platonísmo:
cua ntía. Lejos de se r minimizadas, est as d iscordanci as tal evol ución tendría como término el momento de má-
habían de ser subrayadas como un aspecto fundamenta l ximo alejamiento de l platonismo y se caracte ri zarla por
del conj unto de los t ra t ados, como un fenómeno de pri- u na ded icación decidida a la ciencia, a la inv estigaci ón
mordial importancia. El punto de vista genético-evolu- cie n tífica, dejando a un lado la especu lación me ta ñ -
tivo podía. en fin, extenderse m ás aún, no solamente al s ica y adop ta ndo una acti tu d filo sóficam ent e empiris-
est udio y comparación de unos tratados con otro s, sino ta 22. De acuerdo con es te esquema evolutivo. W. J aeger
al anális is com pa ra tivo de di stintos pa sajes dent ro de d is tingu ió tres período s en la obra a ris to té lica :
cada tratado. Después de todo. ¿no explicó Ari stóteles
filos ofía en Assos mucho an tes de hacerl o en Atenas? 11 Tr as la aparición de la obra de W. J aeger, T, CASE a firm ó
S i esto es así. ¿no es 16gico s uponer que tal vez los ser él qui en pr imer o apu ntó esta id ea de una evoluci ón en el
distintos tratados conte ngan rest os de cursos imparti- pensamiento d e Aris tó te les en su a rt icu lo .,Aristotle_, Bncyclopee.
dos en una época y en ot ra ? Este pl anteamiento lleva dia B ritanniea, 2." ed ., Londres, 1911. Entre los p recursores de
la teoría jaegeriana su ele citarse tamb ién a A. C OVOrrI, . Le du e
a la negaci6n de ot ro supues to en el cual descans a ba metañsíche di Ari stotele_, RN . di Fil. e d'Lns, ctass., 24 (1896),
la in terpretación tradicional de Ari st óteles: que todos 326-375.
los tratados del Corpus (y t oda s las partes de los mis- '" W. Jaeger cita un pasaje del t ratado Acerca de las partes
mos) pertenecen ál periodo d e la en señanza ateniense de los animales (1, 5, 644b22 sigs ,) corno muestra fehaciente y
exp lici ta de la ac t itud de .,agnos tic ismo -m etafisico _ y de preocu-
de Ari stóteles al frente del Liceo. ~.ci,ón exclusi va por el conoc imiento empírico- posit ivo qu e, a su
La negación siste má tica de to dos los puestos tradicio- JUlClO, caracteriza al Arist ót eles de es t e úl timo pe ríodo. El mo-
nales de la interpretación de Arist ótel es, a l su sti tu ir men to fu ndame ntal d e este pasaje es, tal vez, aque l en qu e Aris-
el pu nto de vista lógico-si stemá t ico por el genético-evo- tót eles contrapone el conocimien to de las sustanc ias vivient es
perecederas (animales y pl antas) al conocimiento d e lo s objetos
lutivo , ha sido llevada a cab o este siglo por W, JAEGER de que ocu p a la filosofía primera: ern és aún, su mayor cercan ía
(Studien 4u r En stehungssgeschichte de r Metaphysik des y afinidad n atural (se, de animales y plantas) respecto de no s-
Ar ist oteles, Berlín, 1912, y Arist ot eles = Arist óteles, t rad . otros es en cier to modo una contrapa rt ida a su favor frente a
la ciencia que se ocupa d eJos seres d ivinos _ (64Sal-4 ). G.R. G.Mu_
RE, Aristotle, Nuev a Yor t.-oxfon! , t 964, 27(}.71, ha replica do c on
miento ar ist o télico se produjo un ca mb io brusco, radical y no razón, a nuestro juicio, qu e lo que aqtil opon e- Arisióteles al
gradual . estudi o de a nimales y plantas n o es Ia filosofía primera, sino
28 ARI STÓTEL ES INTRODUCCIÓ N GENERAL 29

1. Período platónico. A este período co r re sponde rí a n Al período de transición pertenecen también el tra-
los diá logos (excepto Acerca de la Filoso fía' . así como tadoAcerca del Cielo, Ace rca de la generació n y la co-
las partes más a ntigu as de la lógica {T ópicos, R e'[utacio- rrupción , los se is p ri me ro s libro s d e la Políti ca (s ie ndo
ñes sotísticas y Categorias) y el lib ro I II de l t ra tado m ás an tig uos los lib ros que se ocupa n, al es tilo de
Acerca del alma. Platón , de l Estado deal -es deci r, los libros 11, II I,
VII Y VI II - y poster io res los rest an tes) y otras partes
l . Per íodo de tran sición. El p unto de par ti da de la de las ob ras de lógica . - <

t ra n sición ha d e situ arse en el d iálogo Acerca de-ia Fi-


íosotía. Según W. Jaege r, est e escrito venía a se r no so- 3. .Períodoj ínal. A es te períod o cor responde rfa n las
la men te una proclama d e las nuevas ideas filosóficas grandes obras -de inve sVgación ci entf ñce.] los dos pri-
de Aristóteles, sino también un amplio programa de su y
m eros libros de l tratado Acerca del alm a cie rtamente
filosofía. Con la exposición y co nte n ido de este diálogo el ~:~~de~ lib ro XII de la Metafisica /en que se in troduc en
coinciden a m p lia men te algu nas partes de la Met afísi ca, múltip les Motores Primeros en buJca de un acuerdo con
que por ello cons idera W. Jaege r como las más a nü- las teo r ías astronómicas de Ca lipo. (Este ca pítu lo no
guas: los libr os 1, I II Y I V; el cap ít ulo 1 del l. VI ; los puede ser a nte rior al a ño 330 a. C.)
ce. 9-10 del 1. X I II Y el 1. XIV; en fin , el 1. X II en que ª-cuadr?~frecido . po r_,~,L Jaeger _e ~ ..brillante y en
Arist óteles expon e su teología con cib iend o a Dios como algu nos as p ectos p lenamente convlncent e S : Dada su
Motor Inmóvil del Uni ver so 23, a excepción del c. 8 en complej ida d de de tall es, ñ o-ú o's ocu'paremos~ de él en su
que se in troduce una pluralida d de motores últimos totalidad, sino que nos lim itare mos a ofrecer a lgunas
pa ra acomodar la teología aristotélica a las nuevas doc- observaciones en relación con la Met afísica aris totélica.
trinas ast ronómicas de Calipo. A esta Metafí sica an tig ua Para la teoría gen é tic a de los est ra tos propuesta po r
contrapone W . Jaeger una seg unda Met afís ica que sería W. J aeger, la Me tafísica constituye el tratado más im-
po sterior y a barcada las s iguientes pa rtes: los cc. z-e por ta n te por varias razones: en p rime r lu ga r, porque
del 1. VI; los libros VII , VI II, I X Y X; los ce. 1·9 del contiene un mate ri al más abundante que cualquier otro
I. XI lI. Am bas metafís icas cons ti tuyen, a juicio de W. Jae-
ger, dos cicl os se parados e inc om pa tibles , ya que cada ,. El p unto de vis ta genético evoluti vo ha sid o continuado por
uno de ellos se basa en una concepción dis tinta de la otros investi gadores con result ados desiguales . El m ás prestigioso
de los d iscípulo s de W . J acger e s F . SOLMSE N, qu e ha estu diado
met afísica . el problema en relación con las doct rin as lógicas y la retórica
en su lib ro Die E ntw ic klun g d er aristotelischen Logik: und R he-
toril, Berlín, 1929. La evolución de la psicología aristotéli ca ha -
el estudio de las sustancia s ete rn as sens ibles, es decir, la as t ro- sido estudiada por F. N uYENs. L'ivolu tion d e la Psich% gie d'Arís-
n omí a . En el c. XII de este lib ro de Mure pue de el lector e ncon- tot e, Lovalna, 1948, si bien sus r esul tados difi eren de los de ~
trar algunas in teresant es critica s a la tesi s y argumentos de W. Jaeger e n cuanto a la s obras e in tereses Intelectuales de
W. Jaeger. Aristóteles en el segundo y tercer pe riodo de su vida . En reta-
.. La doctrina de que exis te un Motor I nmóvil Pri mero es ció n con este prob lema de la evo luc ión y la cronología de las
retrotraída por W. J aeger hast a el diálogo Acerca de la Filosofía. obras de Ari st óteles es Importante la aportación de l . D(lRING
e l. I r. 26 de Walzer ( = 26 de Ros e). La in terpre tación del pasaj e en su obra ya citada anteriormente. Má s bibliografía al re spec t o
(un texto de Cicerón) n os p ar ece du dosa . p uede el lector encon trar e n nues tra bibliogr afía general.
30 ARISTÓTELES I NTRODUCCIÓN GENERAL 31
t ra tado para la contrastacíon del pensamien to de Ari s- ro, se ñal d e q ue esas p artes son más an tiguas), y en
tóteles con las tesis de l platonismo; en segundo lugar. segundo luga r, la presencia en cada uno de esos blo-
porque su contenido puede compararse más que el de ques de libros de una concepción distinta de la m eta-
ningún otro t ratado con el diá logo Acerca de la Filoso- física, de la filosofía primera. Así , en las partes más
[ía; en t ercer lugar , po rque es el escrit o arist otélico que antiguas de la Metafísica, Aristóteles asigna como obje-
contiene aparentemente más inconsistencia s inte rnas; to a la filosofía p rímera, eL es tudio de las entida des in-
por último, porque en é!-b ay .algunos li ~~'I:~_~ns­ materiales, suprag:ll§~ "C/ b io; como en tidad Inmau.. . .
titulan sin duda, traúldos a utó no mos. cia r suprema) : se trata de una concepción platón ica
- lit 1ií timo punto qUéa cabamo s de se ña lar es un áni- de la cie ncia suprema que vien e a identificarse con la
m em ente ad mitido por los es tu diosos. Cuatro de sus Teología. E n el segundo bloque de los libros corres-
libros, al menos, no parecen guardar relación con el pondien tes a Ia Metafísica posterior, la filo sofía pri-
plan gen era l de la obra. El 1. V es algo as í como un m era deja de tener como obj eto las entidades supra.
di ccionar io en q ue se exp lican los dis tintos sentidos sen sibles . inmateriales y pas a a definirse como ciencia
usuales de una serie de términos filos óficos ~ . E l 1. XII que est udia el ente en tanto que ente, como estud io
es un a exposición densa ~ concisa de todo un sistema de lo real en sus rasgos co munes y más generales. En
filosófico que culmina en ' Dios como actualidad, forma terminología posteriormente acuñada, la Filosofía Pri-
s in materia. pensa rmen o' p uro y Motor I nmóvil, foco mera deja de ser Teología (Metafísica especial) para
últ imo de la t eleología u niversal. El l. 11 (alpha minar) convertirs e en On tología (Metafísica general).
con tiene consideraciones generales sob re la cie ncia. El E sta interp retaci ón dualis ta de la M etafísica de Ari s-
libro XI, en fin, no contiene sino recapitulacione s o tóteles ofrecida por W. Jaeger ha ob ligado a todos los
extractos de otra s pa r tes de la M etaf ísica y de la Física. es tudiosos de n uestro siglo a plantears e el p roblema
Estos libros (11, V, XI Y X II ) fueron añadidos segura- del paso del estudio de las en tidades inmateriaJes (Teo-
~~nte con posterioridad al cu er po de la Metaf!.sica. logía) al estudio del en te en genera l (Ontología) o vice-
E l problema se p lan tea co n lo s diez libros rest ant es . versa. Por supuesto, es te - o viceve rsa. que aca bamos
En ellos distingue W. Jaeger dos estratos. el corres- de escribir no tiene sentido alguno para W. Jaeger que,
po ndiente a la Metafísica antigua o primit iva y el de co mo hemos señalado , so stie ne inquebrantablement e
la Metaf ísica poste r ior. Los argumentos fundamentales que la Teología es a nterior, que el 1. XH de la Metai ísi-
en que se apoya W. Jaeger son dos: de un lado, el c? (en que se exp~ne la Teología) es antiguo, a excep-
uso del plural «nosotros » (wir-Form) en algu nas p artes cí én del c. 8 de l mi smo. Supuesta la crono logía reciente
de la Metafísica (1. 1, 11 y XI II, 9·10), se ñal inequívoca de este capítulo (como consecuencia de su referencia a
de que en el momento de esc rib irlos Ari st ótel es se con- las teorías as tronómicas de l Calipo), la afirmación de
sideraba aú n miembro del círcu lo platónic o (y por tan- que el resto del libro es más antiguo se h ace de scan sar
sobre el supuesto de qu e la doctrina con te nida en el
JI Es probable qu e este lib ro quinto d e la Maaffsial no sea c. 8 (multiplicidad de Motores Inmóviles) es ín compan ,
otro q ue el escrito nú m. 36 de la lis ta de DIÓGaaS Lwta:o, De lo ble con la afirmación de un Motor In móvil contenida en
que se dice en m uchos sentidos, el res to del libro. Ahora bien , est a incompatibilidad
32 ARISTÓTE LES I NTRODUCCI ÓN G ENE RAL 33

está lejos de ser evidente. En primer lugar, la adición mera? 21. En es te pun to no tene mo s más remedi o que
misma de este ca pít ulo (suponiendo que fuera añadido opone rn os a la opinión de W. Jaeger. En el 1. VI. c. 1,
con posterioridad) muestra un claro in tento de armo- tras expon er la división tripartita de la s ciencias en
nizar la doctrina del Motor Inmóvil con la de los mulo Met afísica, Mate mát icas y Física, se di ce : <po r tanto ,
t ip les mo to res de las dis t intas es feras celestes. Tal in- si exis te a lgu na entidad inmóvil, ést a será la p rime ra
tento de armo nización parece proba r que la doctrina y co ns titu irá el ob j et o de la Filosofía Pri me ra que se rá
t eo lógica se mantenía vigente para Aris tó tel es (s upo- universal en ta nto que primera. A ella corresponderá,
niendo que fue ra és te quien añadió po sterior mente el pues, in ves tigar ac erca de! en te en tanto que ente.
c. 8) o bien para los pe r ipaté t ic os post eriores, si es qu e (1026 a 29-31). En es te t exto no se t raslu ce ruptura algu-
se p refiere sup oner que n o fu e Aristóteles mis mo quien na ent re am bas co ncepciones de la Filosofía Pri m era,
lo aña dió ». Por ot ra pa rte, el es tudio de la proble má- sino, al con trario, una ri gurosa conexión lógica entre
t ica rela ti va al J. X II de la Metaf ísica ha ab ier to pa so a ambos aspe ct os de la misma . Ninguna inter pretació n
la op in ión de que este lib ro const ituye un todo y por dualista de la M eta fL..ica aristotélica ha sido ni será
ta n to, que tod o él pe r tenece a una época verdadera- ca paz de dar cuenta de este te xt o fun da me nt al 211.
mente tardía ". De ser así, no habrfa más remed io que E l p unto que nos parece más discutible de la int e r-
excluir una t esis fundamental de W. Jaeger, la de que pretaci ón de W. Jaeger es , pues, su afirmación de que
Ari stóteles abandonó todo in terés por la metafísica en Aristóteles abandonó su interés por la metafísica di -
el último perí od o de s u vida.
El prob le ma puede -debe- ser a tacado además des- • El p roblema de la unidad inte r na de la Metafísica aristoté-
de ot ra pe rs pec tiva , desde el pu nto de vista de la se- lica ha sido ampliamen te debat ido ':J se ha llegad o a las in terpre-
cuc nc ia l ógica y no meramente cronol ógica. ¿ Las dos tacio nes má s d ispa res. Una defensa im por tan te de la unida d de
la Meta fls ica se encuentra e n G. REAI.B, 1t concetto di ti/osafia
concepciones de la m et afísica so n lógicam en te in com- prima e l'unitd della metaiisica di Aristotele. Milán , 1961, donde
pati bles? ¿ Exist e un a secuenci a lógica ent re el es tu dio puede encont r arse ade más una exp osición de las post uras más
del ent e en general y el es tud io de Dios, ent idad pri- Importantes an te el proble m a (pág. 151 slgs.). Cf., t ambién ,
J . OWBN S. The doctrine ot B eing in the aristotelian Metaphysk s,
Toronlo, 1952. La un idad de la Met aHsica h a sido reivind icada
ade más d esde un a interp reta ción peculiar de la expres ión a ris -
.. La acti tud de disección anaUt ica respec to del 1. XII de la to télica cent e e n tanto Que ente. (ón h8i ón J según la cual est e
Metafísica ha llegado a limites ya d esorbitados en la reciente ex p resión se referirla a Dios, el ente por si. Cf. PIl. MERLAN,
obra de L. ElDERS, Aristorl e's Tluology. A CQmmen tary on book _ón hli ón und prtJrl ousla: Pos tskri pt zu einer Bes prechung».
A 01 the Metaphysics, Assen, 1972. El l. XII cons tituye, a ju icio Phllosophisch e ~rut~hau, 7 (1959), 148-55. A est a inte rpretaci6 n
d e Elders un agreg edo de al menos seis tratados o ensayos di fe- se acerca J . Owens .
rente s (p ág . 56). En cuanto al c. 8 en Que se expone la doc trina • Existe otro detalle d e suma impor tan cia en el 1. IV de la
d e los 55 (ó 47) mo to res , L. Eld ers deñende q ue no es obra de Meta fisica Que aboga claramente en favor de la unidad de la mis-
Aris tót eles s ino de a lgún d isclpu lo o d isdpulos (en plural; ¿por ma: por t res veces al menos (lOO9a36, 10103.32 ':J IOI2b30) se rem i-
q ué vari os?) Que cecha(n ) roano co n ciert a libertad de ma teri a les te Ari st6te les a Dios , ente p ri mero, en la d iscus ión del pr incipio
procedentes de otros escritos ari sto télicos. (pág. 68). de nc-ccn tradíccién, obj eto d e estudio de la Ontología . El estud io
n Cf., por ejemplo, W. C. K. GUTKlIIE, e'I'h e developmen t c t del principio Iégl co-ontol égtco supremo resu lta vinculado ':J refe-
Aristotle's Theclogye, cuu. Quart., 27 (1933), 162-171. rido al En te objeto de la Teología como a su lugar más propio.
14 . - 3
34 ARI STÓTELES INTRO DUCCIÓN GENERAL 35

ri giéndolo a la investi gación e m pír ico-cien tífica con ex- to, a fragmen tar si stemáticamente los escr itos aristo-
cl usivid ad en el último periodo de su actividad inte- télicos adm itiendo añadidos, interpolaciones y retoques
lectual JO, Apl icado a la evolució n intele ctual de Ar is- sin fin. Como norma, todo pasaje que no encaja en el
tóteles , el esquema «p la ton ísmo/a n tfp ta toní smc» se marco gene ral propuesto ha de ser considerado o bien
transforma en W. Jaeger en el esquema ..ac tit ud m eta- como algo añadido posteriormente p ara salvar al guna
físi ca /actitud antimetafísica ». Sobre es te punto hemos incoherencia doct ri na l o b ien como residuo de una eta-
de se r ca utos, sin embargo. El rechazo de ciertas tesis pa anteri or , res iduo que - no sabemos cómo- no fue
fu ndamentales del pl atonismo (como la t eoría de las eliminado en su momento.
I deas) no implica necesa r iamente p érdida de interés Las dos lin ea s básicas de la interpretación de W. Jae-
por la metafís ica (ni im plica tampoco siqu iera u n a ba n- ger (el esque ma «pl atoní smo/an ü pl atonísmo» como ma r-
dono radical de la interpret ación pla tónica de la reali - co gene ral y la adm isión de la presen cia a gran escala
dad) JI , Otro aspec to de la inves tigación de W. Jaege r de retoques y reelaboraciones en la ob ra a r istotélic a)
sob re el que no hay más remed io que adoptar una apar ecen llevadas hasta el extremo en la invest igación
ac tit ud cautelosa es el de las implicaciones de su me- de J. Zü rcher, el est udio m ás revolu cionario y rad ical
to dología. La metodología de W . Jaeger obliga, en efec- del Corpus Aristotelicum 32. Más arriba señ alá ba mos
cómo las discordancias entre los tra tados y los di álo-
:>1 Esta afirmación de W. Jac gcr po see, obviamente, las do s
ga s ha b ían llevado in cl us o a n ega r la autenticidad de
siguientes implicaciones: a) que el in terés por la investigación
cícnttñco- pos iríva comienza en el últ imo período de la activi dad és t os. E l ca mino em p ren dido por J . Zürc he r es el in -
In telect ual de Aristóteles y b ) que el interés por la Teología y verso: la verdaderamente a ri st otélico so n los di álogos,
la Metafísica desa parece en es te m ismo pen a do. Ambas im pll- Aris tó tele s pe rman eci ó siem p re estrechame nt e plató ni-
caclones han sido SÓlidament e cri ticadas. La primera ya lo fue co. Esta a fir mación lleva cons igo las s iguient es implica-
por H . P. D. In! en su articulo éPla ce-names a nd tb e date of
Arist o t1e's biological worke», Clas$. Qlla,-t., 41 (1948), 61-7. (Cf., tam- ciones : en primer luga r, qu e Ari st óteles no evol ucíono
bié n, la díscusíén por M. GRENE en su obra A port ra ít 01 Aris· pe rsonalmente e n la forma propuest a por la teor ía ge-
tode, Londres , 1963, 13-34). Respec to de la segunda tesis, mAs nético-evolutiva ; en segundo lu gar , qu e la evolución que
arriba hemos señal ad o la pertenenc ia del 1. XII de la Meta fls ica se observa en el a ristot elis mo y que va desd e el pla to-
a una época realmente ta rdía,
h Las últimas décadas de invest igación han puesto cada vez nismo hasta posiciones realistas y em p iri stas no tuvo
má s de manifiesto los puntos de coincidencia y continuidad en- como p rotagonis ta a Ar istót ele s, sino a la escuela aris-
tre b. filosofta aris tot élica y el pla tonismo a pesar del enfre nta- totélica; por ú ltimo, que la mayor p..arte del Co r p us
mien to de AristÓteles con su maest ro. De entre todos es tos pun- no puede. e n consecuencia , se r considerad a como obra
tos merece n des tacarse dos re lacionados con el tema d e las
I deas y del al ma, respect ivament e: a) a pesar de rec hazar la de Aris tótel es, s ino de su sucesor, Teofra s to . Sola me nte
teoría de las Ideas, Arist óte les ma ntuvo la existencia de en tfda- pe rtenecerían a Aristótele s aquellas pa rtes de los tra-
des inma teriales y se esfonó de con tinuo por ju stifica rla y con- tados q ue mues tran posiciones de ca rácter platónico.
ce pt ualizarla adecuadamente; b) a pesa r de su enfrentamiento con El resto es obra de Teofrasto qu e en uno s casos retocó
la doctrina platónica del alma, Aris tóteles mantuvo la ínmc rta-
lldad del Entendimiento (Intelecto , noÚ$), como más adela nte los textos y en otros los redactó totalmen te. La a r gu-
expondremos. Su actitud bás ica continuó siendo, pues, profu n-
da mente platónica. n J. ZURCHI!R, Aristot eles' Werk und Geíst, Paderb orn, 1952.
36 ARISTóTELES I NTRODUCCi ÓN GEN ERAL 37

mentación de J . Zü rc he r se a poya fundamen tal mente carse en for ma inve rsa a la propu esta por J . z ürcber,
en qu e las diferencias (no sólo de contenido , si no ta mo co mo infl uencias del a ri stote lis mo sobre estas esc ue-
bién de estilo) en t re los escritos exotérico s y esotér icos las o bien como deri vacione s com une s a partir de do c-
no se justifican con u na mera evo lu ción de Arist ótele s, trinas de origen socrát ico. En cuan to al a r gumento es.
sino que su ju sti ficación caba l exige qu e proced an de tilís tic o ba sa do en el predomini o de unas e xpresiones
a utores distintos; que en el Corpus existen ele men tos so b re o tras, s u valor probatorio es tá lejos de alca nza r
que sola me nte pudie ro n int roduci rse con po s terioridad las conclusiones que pre te nden de r ivarse de él 14.
a Ari st óteles (elem ent os de or igen es toico y epicúreo,
sobre todo); en fin. que la tarea de interpolación . reela-
borad ón , etc., debi ó exte nderse duran te un d ila tado la p- IV. L A FIL OSOFíA DE ARi STóTELES
so de ti em po, como mu es tra el análisis estilís tico de
los esc ritos (p redomin io de unas conjuncion es ti ot ras) lJ. Toda expos ición post-jaegeric na del pensa miento de
A pesar de su cohe re ncia y verosimilitud a pa re ntes, Ar is tó te les ha de ser caute losa y ha de renunciar e n
la tes is de J . Zürc he r se basa en argume n tos cuya so- ci erta med ida a p resenta r lo como un cuerpo mo no lítico
lidez es d is cu tible. Sin excluir en n ingún caso la posi- de doc tri nas or ga n izadas e n un sis te ma pe rfectame nte
bilidad de q ue e xista n ciertas inte rp olaciones e n el Cor- coherente. La invest igaci ón contemporánea ha dejad o,
pus , la coincidenci a de alguna s doctrinas pres entes en a nues tr o ju icio, suficientemente sent ados los sigu ien-
él con otras de cuño es toico o escéptico puede expli- tes hechos: q ue Aris tó teles evolucionó efectivamente 1
~de s de la aceptación incondicional i!:! plat onismo hacia I
" J. Zürche r distingue t re s períod os en la compo sición del
Corpus Aristot elícwn: antes del año 315 a. e., años 315·308 a . e. y un sistema de ideas pec uliar y_ propio ; que n o largo I
añ os 308·290 a . e. Las distint as obras de l Corpus y sus pa r tes de-súanáta:d~iVrcra.d intelectual con t in uó ini nt e-
Quedan da tadas del siguiente modo: rrum pida mente r evisando sus pro pias ideas y teorí as ;
a) Primer perio do: Acerca del cielo; Acerca de la generaci6n que no tod os los tratado s (ni, a veces. tod as las pa r tes
y la co rr upc i én. 1-11 ; Acerca d e la generación de los animales,
1-11: Ffsica, I-I V, VI-VI II; Met eoro logía, 1: Acerca del Alma;
de ca da t ra t ado tal como hoy los tenemos) fueron es-
AcerCll del sentido y lo sensible; Meta/isica, I (ce. 1-8), n , I1I , crit os en la mi sma época; que en el conjunto de la obra
VII , IX Ice . 1-4), X, XII, XlII, X IV; ~tica a Eudemo, n y VII; a r istotélica existen , en fin, di sc repancias doctri nales. I
l?tica a N íc ámaco, VI: Gran moral, 1; PoIftica, H . 111, VII ; Ana- To do esto no exige, sin embargo , que renunci emos a
Uticos, 111 y IV. expon er el pe ns amiento de Ari st óteles. Una dc la s ca-
b) Segundo período: Meteoro/agio, 11; Acerca de la generación
de los anim ales, 111 y IV; Historia de los animales, V·VII; Acer· racte rísticas más propias y sobresalientes de Aris tóte·
ca de la respiración; Meta/lsica (el resto del libr o 1); l?tica a les es s u s tste mat ícídad . el intento s iem pre presente e n
Nicómaco, 111 y IV; Gran moral, 11; Polflica, IV y VI II ; Anal/li- s us obras de lograr un s is te ma co herente a pesar de
cos, 1; MeteorologÚJ, 11.
e ) Tercer periodo: Acerca d e la generación d e los animales, V;
Historia d e los animales, I-I V, VID- X; Acerca d e las partes de Jo La teoría d e J. Zürcher ha sido unánimemente contestada
los animales; Física, V; Meteorologfa, III y IV; Meta ffsica, VI-IX ; y m uy p robabl emente no pasará de se r considerada en e l futuro
l?tica a Nicómaco (el resto); Pofilica. 1, V. VI; Poética; Re- co mo un episodio tan desorb itado como pasajero en la h istori a
tórica. de la investigación sobre Aristóteles .
38 ARIS TÓTELES lNTROD UCCIÓ~ GE NERAL 39

las suces ivas rev isiones a que, s in dud a, iba sometiendo puesto por seres muta bles y pe recederos y, por tanto,
sus propias ideas. menos reillcs ..::rw-ca be ciencia en sentido es tr icto, sino
un -conoci miento de ran go inferi or, llá me se op inión o
1. Clasificación de las ciencias
esta
con jetura , o c reencia. Ar is tóteles ret "Uvo -- co n~ei
ción de la ciencia, si b ien -como es sab ido y hemos
Ari st ótel es recibió del platonismo tanto la noción y repetido ampliamente en las páginas p recedentes- _ ~~
ca ra cteríst íca s del conocim ient o cien tí fico como los cr t- cha zó la doc trina de las Ideas, la exis tencia de un mun-
terios de cl asificación -e, in cl uso, la cla sificación mis- do tra nscendente de Formas q ue siendo t ra nscenden-
f
ma- de la s distintas ciencias . El co no cim ien to cien ti- tes y sep~adas de lo se ns ible, h abía n de cons t ituir la
ñ co . la cie nci a, posee unos r asgos es pecíficos que la ver dadera esencia de las realidades se ns ibles . De este
di s tinguen de otras formas in fe r iores de conocim ien to modo Aristó teles se vio en una doble necesidad : e n
como la mera opinión , la conj etu ra o el conoci miento primer lu ga r, hubo d e buscar en el m un do físico_las
sensib le. La ciencia es conocimiento de lo real y no esencias universales y péITIlanentes qu e garan tizaran los
meramente de las a pa r ie ncia s . Es. además. u n conocl- ..-rasgos Corre¡;l?Pnd.iRP;s#if'con~imien o ¡ent rico y IJ
m iento necesa ri o y universal cuyo conte n ido es inmu- las halló e n"1á\ fspl!Sls n/turales q ue "pe an ecen a
t abl e. Corno conocimien to autént ico de lo real , la cien- pesar de la ca duci dad de los m iembros indi vid uales
cia ha- de conocer: ' ~ son la s cosas, es decir, ha de de cada una de ellas; en se gundo luga r, hubo de re-
conocer e s esenc~~ y no me ramente las de te rminacio- pla ntearse el problema de las causas dando con ello lu-
nes accídénta tes. os rasgos inesenciales de lo real. Po r ga r a uno de los aspectos m ás interesantes y ori gina-
ú ltimo, el conocimiento cieñnhco es-causal, es un sa- les de su filosofía.
ber por ca usas: no bas ta con sa be r que algo s ucede o Junto con los rasgos ca racte rfs ticos de l saber cie n-
es de cierto modo, sino que h a de alca nzarse a expli- tífico , Aristó teles retuvo -pecando con ello de incon-
car por qué es o sucede preci s amen te de t al mo do. To- sistencia- el criter io p latónico de clasificación y je-
da s estas ca racte rís ti ca s del sa b er cientí fico fue ro n las rarquización de las ciencias: una ci encia se rá m ás ex-
que e m puj aron a Pla tón (de ac ue rdo con la in terpre ta- celsa y más r igu ro samente cie'}l..(fLca en la medida en
ción tradi cional de su filosofía ) a afirma r la existencia t
que su objeto sea más real, /más \ in m uta ble y nece--
de un m undo de realidades (Ideas, Esencias) in muta- sa rio. De a hí que las Cie"'ncias tcd'fiftic as sean más «ci en-
bles, necesarias y universa les : pues to q ue la cie ncia tíficas » que las ciencias prác ticas (la ética, por eje m-
posee los carac te res descritos, también su o bj e to ha de plo), ya qu e el objeto de és tas (en el caso de la é tica,
po seerlos. Las Ideas o Forma s universal es so n además la con duc ta hu man a) posee u n grado de contingencia
lo a uténticamente real, las ese ncias de todo lo exis te n- mayo r. A su vez, e ntre las cienci as teor étícas. la ci en-
te; ya qu e todo lo que existe, existe en ta n to qu e imita cia su pre ma se rá aque lla cuyo objeto s ea máxima men-
tales esencias o parti cipa de e llas. Por ello Platón con- te real y máximamente inmutable: pues to que la reali-
s ideraba también q ue las Ideas o For mas ' son- causa . da d su prema} e inmutable es Dios, la Teo logía ha de
E1conocimien toeientífico versa, p ues , sob re el mundo se r por fue rza la cie ncia supre ma . Es ta es la ori enta-
de--las Idea s transcendentes. Del mundo fís ico -como ción gene ral que sigue Aris tóteles en su clasificación
40 ARISTÓTELES I NTRODUCCI Ó:-¡ GENERAL

~ ~)as cienc ia s al divid irlas, e n primer lugar , _en d en- hay luga r def inido n i pa ra la On tología (o Met af ís ica
cias teor étíca s (cuyo fin exclusivo es la con t emplación), gene ral) que se ocupa del ente en t an to que ente n i
ciencias p r ácticas (cuyo fin es la acción) y ciencias pro- ta m poco pa ra la lógica . La a usencia de la Ont ol ogía
ducti vas (cuyo fin es la pro ducción de obj et os y q ue, como d isciplina a utónoma es un dato más del prob le-
po r tanto, abarca n tan to lo que h oy denomina mo s «be- ma de las relacione s entre Ontología y Teol ogía , proble-
lIas a r tes» como lo que hoy denomi na rí amos - téc ni ca»). ma a q ue nos hemos referido más a rriba al d iscu tir
Las ciencias teoré ticas se dividen, a s u vez, de acuerdo las tesis d e W. Jaeger. En cua n to a la a use ncia de la
con la natural eza de s us objetos. de menor a mayor lógica, ta l vez se just ifiq ue en el ca rác ter ins tru me ntal
rango, en : Física, que tiene p or objeto aquellas reali- de la mis ma q ue hace que se la cons ide re como adqui-
dad es qu e po se en ex is te ncia se pa rada no s iendo inm u- s ición p re via a todas y ca da una de las restan tes cien.
ta bles; Matem dticas. cuyos objetos son in mutables pe ro cías ".
carece n re
existe ncia se parada . ylTeo[ogía :¡ F ilosof ía
prim era, cuyo obj e to (las realida es inma teriales y la 2. Lógica
suprema de és tas. Dios) po see ambos rasgos , inmutab í-
lida d y existencia separada D . Los aspectos más so bresalientes de la lógica de Ari s-
... E sta cl21fica6ón""1teIas ciencias t eor ét ícas plantea tóteles son su doct rina de las ca tegorías, su t rata m ien-
ciertos p roblemas. E l más importa nte de todos ellos es lo de los enunciados o p ro posiciones (con el estudio
la in coheren cia que mu estra en sí m isma y en relación de las re laciones lógicas de contrariedad y contradicció n
con el pe nsami en to a r istoté lico. En ef ecto, es ta clasifi-
cación t rimembre basada en la jerarquía on tológica de se basa es el de la naturaleza de sus obje tos respectivos. pa-
r ece efec tivamente p resuponer la exis tencia rea l de los entes
los ob je tos de ca da u na de la s cien cias sola mente co- ma te máticos y por tant o, no encaj a en la doctrina genuinamente
bra pleno sentido dentro de una conc epción p latónica a ris totélica . Sto. Tomás de Aquino in tentó solucionar el prcbje.
de la realidad qu e adm ita la existenci a real de los obje- ma supo n iendo que el criterio clasifica torio no es el status onr c-
tos ma temá ticos 36. Ade más, se observa que en ella no lógico de los obj et os de ca da una de es tas ciencias, sino la fo rma
de conocimiento p ro pia de cada una de ella s. In terp re tan do erro-
nea men te , a n uest ro j uicio, a Aris tó teles, d io con ello lugar a la
IS Esta es la clasificaci ón de las cie ncias us ualme nte ofr ecida teoría céleb re de los t res gra dos de abstracción.
en el Corpus A. ristoteli~um, au nque presen te a veces vari aci ones En Flsica, 11, 7, Y en Met_. XII , I. nos encon tramo s con u na
en su rormulación que son, sin d uda , impo rtant es (po r ejemplo , variació n notab le en la clasificac ió n de las ciencia s teo rérícas.
la susti tución de la lema: Fís ic:a-Matemát ica s-Mel afísica por es ta En ella se pro ponen: la Metafísica que se oc up a de lo ímperece-
ot ra de: Fisica-Astronomla·Meta flsica . Cf., m ás abajo , n , ]7). Un a dero e inmóvil, la Astronom ía que estu dia lo im perec edero pe ro
cla sificación de car áct er completamen te dis ti n to aparece insinua- móvil y la Flsica , ciencia qu e estudia Io que es pereced ero y mó vil.
da en Tópicos, 1, 14, I05b19 al d ivi dir se las proposicion es y la s Averroes se sirv ió de esta cl asificación p ara elu dir las dificu lt a.
clases de problemas en éticas, físicas y lógi cas . Tal división se d es que pres en ta Jo ot r a . (Sobre todo este asun to , d . PII. MER.
a cerca a la división de la filosofí a us ua l en el p er íodo hele- U N, From Platonism to Neoplatonism, La Haya , 195] .)
nístico . " Aunq ue él mi smo no denom ina Organon, In st rument o, a la
-" La clasificación de las cienci a, teo r étíces en Metafí sica , lógica, es ta de nom inación es pe rfectam ente aco r de c on la forma
Matemá ticas y Física apa rece en Met., VI , 1 Y XI, 7, en Física, en que Ar ist óteles entiende su lu gar y pa p el respecto de la s cien.
II , 2, Y en Etica a Nic., VI, 9. Si e l cr iter io clasificato rio en qu e d as . Cf. Metaflsica, VI, 1, 1025b7·12.
42 ARISTÓtELES I NTRODUCCIÓN GENERAL 43

entre las mismas) y su teoría del silogismo. Estos t res discutido acerca de este cuadro categorial, si se trata
capítulos de la investigación ló gica de Ar istóteles se de una clasificación que se refiere exclusivamente al
hallan relacionados entre sí ya que los razonamientos lenguaje ( y si es así, cuáles son los criterios utiliz ados
silog ísticos se construyen a partir de proposiciones y para la misma) o si al contrario, pretende ser una cla -
éstas se componen, a su vez, de términos . E l progreso sificación de las realidades extralingüíst icas. Se trata,
moderno de la lógica ha puesto de manifiesto las insu- sin duda, de u na clasificación que Aris tó teles considera
ficiencias y limitaciones del sistema lógico aristotélico. válida pa ra el lengua je y pa ra la realidad. Más adelante
Sin embargo. este sis tema (con a lgunas adiciones p rove- te ndremos ocasión de señalar el papel ce ntral que el
nientes de l estoicismo y algunos desarro llos complemen- cuadro de la s categorías adquiere en la On tología arís-
t a ri os llevados a cabo en la Edad Media) ha constituido tot éllca como expresión sistemática no sólo de la uni-
el núcleo de los estudios lógicos hasta época bien re- dad de los significados de «ente», sino también de la
ciente. unidad de lo real.
E l punto de partida del análisis lógico llevado a cabo Lo más im por t an te de esta clasificación - t anto des -
por Aris tóteles se halla en la doctrina de las categorías. de el punto de vista de la Ontología como desde el
En Categorías 2, la16 se comienzan distinguiendo dos punto de vista de la Lógica- es la primacía que se
tipos de expresiones lingüísticas: simples o no comb ina- concede a la entidad o sus tancia sobre el resto de las
das y com plej as. Las expres iones simples (ehombr-e», categorías 39. E n la ló gica aristotélica el término ousía
«corre») son los términos o palabras de cuya combina- (ent idad , sustancia) significa t ant o las realidades indi-
ción resultan las proposiciones o expresiones complejas viduales, los individuos (Sócrates, este perro concreto)
( eun hombre corre»). Los términos son clasificados más como el con junto de predicados o propiedades que de-
adelante en diez grupos o géneros de acuerdo con su finen esencialmente a los individuos (homb re, perro,
significado: t odo t ér mino, en efecto, se utiliza o bien animal: es decir , los géneros y especies). La primacía,
para s ignificar y designar una entidad (sustancia ; ou{óía)_ s in embargo , corresponde a los individuos a los que
o bien para expresar aspectos o mo dificaciones de la Aristóteles denomina enti dades ~ :p-d Qle:ráP, mientras
realidad tales como cantidad, cualidad, relaciones, lu- _ que los géneros__y_.esp-e cres ---soit"""d en~minados sustan-
gar y tiempo, posición en'" -que algo se halla, 'es tado e n cias o entidades «segundas». El pilar fundamental so-
que algü-s"e encuentra, acción y pasión 38. Mucho se ha bre el -q~edescañsa- -y -'-~~ torno al cual se articula el
len guaje (y lo real) son las entidades o sustancias. Este
" Los ej em plo s utilizados por Aristóteles al exponer el cuadro
de las categorías permiten acerse una idea de a qué se r efier e año pasado»; posición, por ejemplo, «está sentado», «está tum-
cada una de ellas: «cada una de las expresiones simples signi fica badc-: estado, p or ejemplo, «está armado», «está calzado»; acción,
o b ien la entidad ° bi en te cantidad, la cualidad, la re lación, por ejemplo, «cortar», «quemar»; pasión, por ejempl o, «ser coro
dónde cuándo la posición, el estado, la acción o la pasión. Bre- tado», «ser quema do». Por si m ismo, nin guno de estos término s
vemen'te , entid~d es , por ejemplo, «hombre», «caballo»; cantidad, expresa af irmación alguna: la afirmación se orig ina con la com -
por ejemplo , «de dos codos», "de tres codos»; cualidad, por ejem- binación pe ellas entre si» (Cat., 4. l b25 sigs.).
plo, «blanco», «experto en gr amá tic a»; relación, p or e~emplo, " Más sobre la teoría aristotélica de la entidad (ousfa ) puede
«d oble que» , «la mitad que », «mayor que»; dónde, por ejemplo, ver se la I ntro ducc ión al tratad o Acerca del alma en es te mismo
«en el Liceo», «en el ágora»; cuándo, po r ejemplo, «ayer» , «el volumen.
ARIS TÓTELES IN TRODUCCIÓN GENE RAL 4S

punto de vista condiciona todo el desarrollo ulterior de filósofos griegos hasta que Parménides puso en en tre-
la lógica aristoté lica por lo que se refiere a la t eoría dicho la po sibilid ad misma de todo cambio o rnovi -
de las p ropos icion es y el silogts mow, Por un a par te, la miento. Pa rtiendo dc la cont ra dic ción en t re ..se r" y
p ri ma cía de la sus tancia o ent id ad h ará que el m odelo ene-se r » y est ab lecie ndo el axioma de que . 10 que es, v 'y.
bás ico y fundame nta l de proposición sea el qu e exh ibe no pued e no ser , y lo q ue no es, no puede se r ", Pa nnéni_J\.
la est ructu ra de sujeto-predica do (A es B ). Todo otro des se ñala ba la co n tr a d icció n in he re nte al conc epto mi s--
tipo de p ro posición po drá ( y h a brá de) ser reínterp re- mo de cam bio o movimien to : el cam bio real implica ría
tada y refor mulada en un a propos ición de tal estru c- o bien que lo qu e no es llegu e a ser (con tra la seg u nd a
tura. Por ot ra par te, tan to los individuos pertenecíen- pa rt e de aXioma o len que lo que es de je de ser (con-
tes a los distintos géne ros y es pe cies (Sóc rates, Pla- Ira la primera parte de l axioma ). E n ambos casos la
tó n, e tc.) como los género s y espe cies a que aquéllos con tradic ción parece inevitable y del ra zonamien to de
per ten ecen (a nima l. homb re) q uedan encu adra dos en Par ménides cabía co ncluir que el movi mien to, el cam-
la mi sma categoría, en la ca t egoría fundamental de bio (la na tu ral eza, en suma), no son a lgo real, sino..YQ,a
enti dad (ousia): es ta categoría viene así a deli mitar un mera ilusión o ap ari en cia : la verda de ra rea lidad es in-
conjunto d e proposiciones a través de las cu ales es po- ' mu ta ble. inengendrada e imperecedera .
sible expresar las re laciones esenciales en tre p redica- A partir de Parméni des y hasta Ari stó teles, todos los
dos e in dividuo (.los hombres son animales », eSócra- filósofos griegos hubieron de enfrentarse con la tesi s
tes es homb re••• Sócrates es ani mal s}, proposicion es de aquél y lo h icieron con más o menos éxito y fortuna.
que, a su vez, con st ituyen el m ateria l sobre el que in- Tam b ién Aristóteles hubo de enfrentarse con ella 41. Del
cidirá pri mordial men te la teorí a ari s to télica del sí- plan team iento m is mo de Pa rméni des y de las crí t icas
logismo. de Platón a las soluciones propu esta s por los plura lis-
tas perecían deduci rse do s afirmacion es fundamenta.
les: en primer lugar, que ~~ambio sola mente es po-
,. 3. Teorías t ísicas
s ible sobre la ba se de algo que pe rmanezca y no ca m-
a) El movim iento.-EI obj eto específico de la fís ica bie; en seg und o lugar , que el ca mb io o movimiento
')
aristoté lica es el movimiento o, más exa ctam en te, aque- t iene lugar entre contra rios. Es ta últim a afir mación es
lIas realidad es , sustancias que -como se ñala la clasi- el pun to de par t ida de Aristóteles. Algo q ue no era
ficación tripartit a de las cie ncias teor étícas-c- son mu- bla nco deviene bla nco , aqué l que no era sa bio se t ranso
tables, están some tidas, cambia n nrQCe~ jsean éstos for ma en sab io, etc.; el mov im iento t ien e luga r de no-
de la índole que fu eren . 'G" realidad del mo~imiento o blan co a blanco, de no-sabio a sab io, en general, de u n
camb io, la existe ncia de se re s m utables, es un dat o in- tér m ino a su cont ra rio 42. Ahora bien, los co nt rarios son
mediato de exp erien cia y, como tal, no parece ne cesa- necesar ios pero no suficien t es pa ra explic ar el moví-
ria su ju stificación . E sto había n pe nsado los primeros mie nt o: es necesario un tercer pri ncipio, el sujeto qu e

lO c t . W. y M , K NEALE, The deveJopment ot Logic = El desarro- " Cí. los capítulos 2 y 3 del lib ro 1 de la Física .
llo de la lógica [trad. 1 . M I,J"GUERZA] , Madrid, 1972, 29·30. " Física, 1, S.
46 ARISTÓTELES J NTIlODUCCIÓN GENERAL 47

permanece a lo largo del proceso y que es afectado por una se m ill a no es un ár bol tampo co per o mi entra s q ue
los con tra rt os " . E n todo cambio hay, pues, al go ~que a qu élla no es ni Pttede. ~e~ ,f0 ¡trp,.9.J.. ésta n o es u n ár-
permanece, algo que desaparece y algo que apare ce en b ol pero sí q ue pueetet¡,é'i-fb. En éf Prim er ca so el cam-
el lugar de esto último , Lo que aparece como resultado bio es im posible." en el seg u ndo es perfectamente pos i-
del cambio es denominado «forma» por Aristóteles: su bl e , De lo q ue no e s pero puede ser Ari stóteles d ic e que
cont r ario, es decir, e l punto de p artida del cambio. se rá está «en po tencia »; a lo que es actu a lmente, efec tiva-
obviamente la carencia de tal forma , ca re nci a denorni- m ente lo denom ina Ari stótel es «en a cto». El movimiento
na da por Aristóteles «privación» 44, Este e sque m a teó- es, pue s, paso de la potencia a l acto "".
rico permite hacer frent e a la t esis de Pa rménides. Te- La teo ffa dc potencia y a cto ~ra consigo un con.
nía és te razón a l señalar q ue el cambio no puede p rove- junto de implicaciones t eóric as qu e condiciona rán de-
nir del ser ni del no- ser sin mirs~- EI 'inovi mien to provie- finitivamen te la teoría ar istotélica de l movim ien to. En
ne de la privación que es esencialmente no-ser pero no pr imer lu gar , el cambio (el m ovimiento, en la ac epción
p rov iene de ella, sino accide n talmente: es decir, _p r o- gene r al de est e t érmino) es concebido como un pr oceso
vien e no de la privación en s í misma, sin o de la pri- q ue lleva a la adqui sición de una forma, a la a ctua liza-
vación que a fecta a un sujeto. I gualmente, el movi- ción efecti va de una posib ilidad o pote ncia del su jet o
miento tampoco proviene del ser sin m ás. Si el hom- que cambia . Por tanto, el movimiento no se exp licará
bre (utilizando el ejemplo a ri stoté lico ) se hace músico, adecua damen te sin o en función de su térm ino, de la
el movimien to parte de l hombre (del ser, por tanto), form a o actualización en que cu lmina. S e llega as í a
Pero parte del hombre no en tanto q ue es , sino en una int er pr et a ción finalis ta , te leoló gíc a, del movimiento
tanto que no es músico 45. que tend rá co nsecuencia s tan desafor tunadas p ara la
Ar is tóteles posee a demás una seg unda pla taforma con- mecánic a co mo vigorosas pa ra la t eología a ri stotélica.
c ep tua l desde la cual enfr entar s e a la tesis de Parméni- En segundo lugar, Ari stóteles in troduce el principio de
de s: su célebr e e importante teoría de la potencia y q ue nada pasa de la pot en cia a l a cto a no ser b ajo la
el acto. Para Parménid es todo cambio, todo movimien- acción o influjo de u n ser ya en acto, es decir, de un
to, es con tr a d ict or io e imposible porque equivaldría al ser q ue posea a ctualmente, efe ctivamente, la pe r fec-
tránsito del no-ser al ser . Aristóteles in troduce en este ció n o forma que constituye el fin de tal m ovimie nto.
punto una notable distinción. Existen, en efe ct o, do s De este modo se es t ab lec e la primacía del acto sobr e
formas o m aneras' de no se r . Una piedra no es un á rbo l, la potencia 47, primacía que const ituye el ner vio de la
argume n tació n a rist ot élica a favor de la exis t encia de
•.• lb ., 1, 6. Tres son las razones que Aristóteles aduce para
poner de manifiesto la insuficiencia de los contrarios y la consi-
guiente necesidad de un sujeto de los mismos: los contrarios no .. En F fsica, 1, 8, no hay más que una breve referencia a la
actúan unos sobre los otros, sino sobre un tercero, sobre el su- teoría de la potencia y el acto como punto de partida para la
jeto al cual afectan; la sustancia carece de contrario; en fin, Jos explica ción 99 cambjo o movimiento (191b27·29). La teoría de
contrarios son por naturaleza adjetivos, es decir, inherentes a acto y pot encia se halla ampliamente desarrollada en su s impli-
•un sustre tc . caciones filosóficas en el libro IX de la M etafísica.
.. lb, 1. 7. " Cf. Metatisica. IX, 8, donde se analiza la prior idad del acto
' 1 lb., 1, 8, 191b13-26. sobre la potencia,
48 ARI STÓTELES I NTRODUCCIÓN GENERAL 49

Dios como act o o actualidad perfecta, como pr incip io e!1.__sím ísm a es _indeterminada, carece de toda deter-
supremo del que pende to do el movimiento de l Uni- minación y que precisamente por no se r en acto ningún
verso. tipo de realidad, es en potencia cualquier en t e o sus-
b) Clases de m ovimiento.-Una vez garantizada la tancia natural 49. En el ca mb io susta ncial la materia
posib ilidad del mo vimiento o cambio, Aristót eles p roce- - inengen drada- se transfor ma, adquier e formas distin-
de a la clasificació n del mismo distinguien do el carpQjo tas que tampoco son generadas: 10 que se genera es
sustancial (ca mb io o m ovimiento cuy o res ultado es la la realidad concreta individual a pa r tir de la ma teria y
generación de una sustancia nueva o la destrucción de tal tip o de formaw,
una sustancia ya existente ) -Y3Lcamb io __ ac.d1c_ rltª1 en c) Las causas.-Aristóteles cons id era que su t eoría
que no se gene ran o destruyen sustanc ias , sino que de las caus as constituye la culmi nación de todo el p en-
éstas - sin resultar afectadas en su pe rsistencia sus- samien to gr iego anterior qu e fragmentariamente y de
tancial- sufr en modificaciones en aspectos no esencia- modo in suficient e habría ido preparán dola y alum brán-
le~de_~.u __~~.-E-stas- -mo d ifi c a c i one s p ued en ser" de !!,~_s dol a ". Según esta t eoría, so n cuatro las ca u sas que
clases y ha y, por tan to, tres ti pos de cambio o m oví- intervie nen en la realización (y p'o r tanto, en la explica-
mi ento acci dental : una sus ta nc ia pu ede va r ia r de ta ma- ció:fdecUada) de todo p ro ceso .Ímeteria. for ma, agente -'"
ño (~-ª.rnjlig_ cu<lnJ:i!~tivo), de cualidad (cambio cualitati- y fj S2. La ma teria y la forma yd han sido m encionadas
v_o, alteración) y de lugar (ca mbio local , translaci ón) 48, en e apartado anterior: la s entidades naturales son
Anteriormente hemos señal ado cómo a través de todo com puest a"Ld.e ma teria y.Jgr ma (en geñe ral;ei' téññiño
camb io hay -ªlgO-.9..~.~D!1-_~nec~, el _su jt:;tQ _o._sustrato de lOdocambio, y no solamente del cambio sustancial,
del cambio. En el caso del cam bio accidental lo qu e es al go comp uesto de la forma que se adqu iere y del
p~rm_a.º,y.(;~__a _t!~y.és_gyL ca!:,?- QiQ._ .~.on Jas._sustancias que sujet o o sustrato a que tal t ransformación afecta). La
pierden carac teres accidentales pa ra adqui rir otr os que explicación de todo pr oce so h a de, atender, por t anto,
no poseían . E~L ca!!1b~~s tancial no puede decirse a est as do s cau sas o principios explicativos. Pero todo
que lo que permanece son las sus tan cias ya que el pr oceso - y con siguientemen te su explica ción- exi ge
cambi o sus tan cia l es su genera ció n y des trucción. Lo además un ag ente y un fin . Es to es también consecuen-
qu e permanece es el sustrat o ° materia última (Ari s- cia de la con cepción a ristotélica del camb io o movi-
tó teles la-denomin aariieriud()-~materia I:'-ri me.!.3.») qu e mi ento: todo p ro ceso exige un age nte porque nada pasa
de la po tencia al acto a no ser b~jo la acción o inflyjQ.
.. Fí sica, 111, 1, 200b32·201a8 y V, 1, 22Sal·b9. En nuestra expo-
sición no hemos distinguid o explícitamente en tre cambio y mo-
vimien to (metabo U y kin ésis, resp ectivame nte). A veces Ar ls tct e-
-
de un s er e n acto (agente) y exige igualmente u n fin

~ El disc urs o más elocuente de Aristóteles acerca de Ia ma-


les ut iliza estos términos indi st in tamente. Sin emb a rgo y hablando terla últ ima se halla en la Metaf/sica, VII , 3; cf., también, VII, 1.
co n precisión , solamente es movimient o sensú strícto el ca mbio '" Cf. Metafl sica, VIII, 1, 1042a30.
accide ntal (cualita tivo, cuantita tivo y local). El cambio sus- " Véase la exposición históric a de la ñtoscña a nterior ofrecida
tan cial (gene ración y des tr ucción de las sustancias ) no es movi- por Ari stótele s en Metafísica, 1, 3-10, y especi almente en este úl-
miento en sentido estricto. Cf. Física, V, 1. timo cap ítulo, 992bll-IS.
" Flsica, 11, 3, 194b23 sigs., y 7, 19Sal4-22.
14 _ 4
r

so ARI STÓTELE S I NTRODUCCIÓN GENERAL SI

porque to do camb io se da en función d e la adqui sición d ) El Univer so.-El Univer so es , seg ún Ari s tó teles ,
de una forma (fi n ) que po tencialmen te poselá el sujete . fini to, si métrico y es fé ric o ss. La es fer ici da d del Cosm os
Res pecto de la t eoría aristotélica de las causas se es u na co nsecuencia lógica de la s o t ras dos car a ct erí s-
hacen necesarias do s observaciones. En prime r lugar, t ica s seña la da s. En e fec to, s i e l Universo es finito, no
el lector ob servará que de la s causas aristoté licas so- puede por m en os de es ta r conten id o dentro de cie r tos
lamente soJemos de nominar cau sa en la actualidad a l límites y s i e s simétr ico, su ce nt ro ha de equ id is ta r de
agen te, a la ca usa eficie n te. E sto no im plica, por su- todos sus extr emos. Es, pue s, esférico . E l Universo se
puesto, qu e Ari stóteles carezca de razones par a denomi- ca r a cteri za , a dem ás, porque en él exi sten direcciones
nar cau sas a los cuatro factor es enu merados. En efect o. abso lu tas, independ ientes del lu gar que en él ocu pe
la cie nci a se ca racteri za, como veíamos más arriba, por o ca sion al o permanentemente ca da sustancia . Arriba
-ser una explicación cau sal, por establ ecer el porqué de y a bajo, derecha e izquierda, delante y detrás son abso-
un fenómeno o p roceso y cua lquie r proceso, a-j uicio lu tos 56, (La izquie rda del Cosmos es e l Occiden te y la
de Aristóteles, no queda sastisfac tor ia me nte e xplicado región de dela nte es la q ue a t ra vie san los a s tr os en su
a no ser qu e se especi fiquen los cua tro p ri ncip ios se ña- m o vimi ento de Oriente a Occidente.)
lados q ue en é l interviene n il. En se gundo luga r, Ari stó.- J unto a lo s rasgos seña la d os , Ari stó teles íntrod u ce
teles se ñala que en los pr oc esos naturales --cuyo proto- otros postula dos tota lm en te ap rt orts u cos. Así, comienza
tipo e s la ge neració n de los vivien tes- la causa efici en- es tableciendo que solamente ex isten dos tipos de m o-
te , la forma y el fin coi nciden. Unos vivi entes engendra n vim ientos sim ples : el rect ilíneo y el ci rc ular , para a ña-
a otros y gracias a ello la es pecie se perpetúa (et erna- d ir que so lame nte estos dos tipos de movimi ento pue-
m ente , pensa b a Ari stóte les). La actividad generativa t ie- den se r naturales. Apli ca da esta a firm aci ón a la ima gen
ne como ag ente, com o p rincipio a ctivo, la forma espe- a ri stotélica del Universo, nos encontr amos co n tr es fo ro
cifica existente en el progenitor. El efecto, a su vez , e s m a s posibles de movimiento natur al: de l abajo arriba
t ambién la forma es pecífica a ctuali zada en el n uevo in. (movimien to que parte de l cen tro del Univer so ), de a rri-
dividuo miem b ro de la especie. La causa final, por ú lt i. ba ab aj o (hacia el ce nt ro de l Un iver so ) y alrededor del
mo. es la actualización misma d e la fo r m a de tal modo cent ro 51. Los m ovimientos naturales rectilíneos (de a r r t-
q ue dic ha especie se perpetúe >' .
terprelada en términos de potencia r actc (el. M~lafísica, IX, 8);
.. . Que hay causas y que su número es el que hemos dicho, por tanto, la fonna es acto, actuaIización y, por ello, fin o cum-
es evidente: en efecto, este nWnero cubre el porqué. ( Fls ica, 11, plimiento de una potencialidad De este modo la naturaleza queda
7, 198a14-15). interpretada en términos de teleología inmanente.
.. -Puesto que son cuatro las causas, al ñsíco corresponde Cf.• también, Acuca d~ la generación de los animales, 1, 1,
conocerlas todas y refiriéndose a todas ellas ofrecerá el porqué 715a6 Y el interesante párrafo del tratado Acerca del alma, 11, -t,
en términos ñsícos : la materia, la forma, el motor y el fin. -tl5b74 16a9.
Ahora bien, en muchos casos las tres últimas se reducen a una .. Acerca d el cido, IV, l. 308a27-28.
y la misma ya que la esencia y la causa final son una misma .. l b. cr., t a mbién, Fls ica, IV, 1, 208b l4-2Z.
cosa y el agente primero, a su vez, es idéntico específicamente n Acerca del cielo, I. 2. La finitud del Universo es, en último
a aquéllas. En efecto, es un hombre el que engendra a otro hom- término, el fundamento de la existencia de lugares o direcciones
bre".• (Flsica, 11, 7, 1\18a22-27). La relación materia-forma es m- absolutas y, por tanto, el fundamento de la posibilidad del me-
,

52 ARISTóTELES I NTRODUCCIÓN GENERAL 53

ha abajo. de abajo arriba) tienen lugar en la región comple ta el cuadro tradicion al de los cuatro elementos.
subluna r: la p iedra que cae y el humo que asci ende. Obsé rvese que la ligereza y la pesantez de los cuerpos
Por su pa r te. el movimiento rectilíneo ci rc ula r es el que no se cons ide ran p ropiedades rela tivas, sino ab solu tas,
cor responde a la luna y al res to de los cuer po s celes- es decir, no dependen de la rel ación exist en te e ntre su
tes que giran alrededo r del ce n tro del Universo en su- dens id ad y la densi dad de l medio en que se encuen tra n :
ces ivas esferas concéntricas . las sust ancias son ligeras o pesadas en sí mi smas, in de-
E l conce pto de movim ien to natural es u n co ncepto pe n di entemente de la dens idad del medí o ".
fundame ntal de la fís ica a ristotélica SI y su s im p licacio- La noción de movimi ento na tu ral señ ala, además, que
nes so n de s uma im portancia. Un movim iento es natu- su resu ltado ha de se r la a dqu isición de un es tado o
ral cua ndo co rres po nde a u na sustanci a en virtud de fo rm a acor de con la naturaleza d e la sustancia en cu es-
sus propiedades y cuando el resu ltado de tal movimien- t ión. Esto es válido de tod o movim iento nat ural y po r-
to es la adq uisición de un es tado o forma acor de con tan to, lo es también del mo vimiento local. En el caso
la naturaleza de tal s us tancia. Esta noción de movi- de es te últim o, su res ultado es el reposo de la susta n-
mi en to n a tu ra l obliga a afir ma r que los movimien tos ci a en su lugar natural !lO, en el lugar do nde le cor res-
rectilí ne os hacia arriba y hacia a ba jo, cuan do so n na - ponde estar por na turaleza. Una sustancia que estuviera
tur ales , son consecue nci a de do s cualidades inhe ren tes en su lugar natural no se moverí a (a no se r violen-
a las sust ancias corpóreas: la ligereza y la pesante z, tamente), no h ab rí a razón algun a pa ra que se movie r a :
respe ctivamen te. Las sus ta ncias que na tu ral men te se es t e es el caso de la Tierra, inmóvil en el ce ntro del
mue ve n hacia abajo (como la t ierra ) lo ha cen en virtud Uni verso. La teort a del luga r natural po see ta mbién con-
de su pesantez que no es sino la te nde ncia a di r ig irse secuencias físicas en enor me t ranscendenci a. I m plica ,
hacia el cent ro del Universo. Po r el cont ra ri o, los cuer- en efecto, la primacfa del reposo sob re el movimiento
pos qu e ascie nden natu ralme nte hacia arriba (co:n0 el en la regió n subluna r : el re poso natural es de por sí
fue go) lo hacen en vi r tud de s u lige reza , es decir, de indefinid o mi ent ras que el mo vimiento es tran si torio ya
su te nde ncia a situarse e n el extremo del Universo . qu e ce sa una vez alca nzado el luga r na tural -'.
E ntre la tierra y el fu ego, Ar is tót eles sitúa como ele-
me ntos int er medios el ag ua y el aire, con 10 cua l se
so En Física, IV, 4, 212a24-25, Aristóteles define lo ligero como
_lo que por na turaleza es transportado hacia arriba , y lo pesado,
vimiento. En 1, 7, Aristóteles seña la explíci tamente que don~e hacia aba jo». Tamb ién ib ., VIII , 4, 255bll·12: esí (se. un cuerp o)
no hay centro ni extremo no hay tampoco un arriba y un aba jo es pesado por natura leza le cor responde u n movimient o hac ia el
y consigu ientemente no hay tampoco lugar a lguno pa ra e.1 ~es­ ce ntro , y si es ligero, had a arrfba».
plazamlen to , lo q ue excluirla la pos ib ilidad misma ~el mov trr uen- .. La jnterp retaci ón de todo tipo de cambio - y por tanto
too Este es uno de los argumentos utiliza dos por Arist óteles p.ara ta mbién del movimien to local-, en términos de potencia y ac to,
demost rar que el Universo es finito. Sobre est e punto, también, lleva necesariamente a es to. Asf, en FlsiCQ., VI II, 4, 255bll-1 2, se
ts ; 1, 5-6, y FJsica, 111, 5. dice que -el acto (etf~rgeiaJ de lo ligero es estar en un lugar
• e f. Acerca del cieJo, 1, 8, 276a23-26: elos cue rpos se mueven detenninado, a saber, a rTlba_.
naturalmen te hac ia el luga r en q ue reposan sin violencia y re po- " En Acerca d el ciefo, IV, 4, Arist ót eles afir ma que el movi-
san sin violencia en el lugar hacia el qu e naturalmen te se miento loca l de un cuerpo hacia su lugar nat ur al no es sino un
m ueven ». movimien to hacia su propia for ma .
54 ARI STÓTELE S I NTRODUCCiÓ N GE :-tERAL 55

El mov imiento qu e correspon de a las s us ta nc ias ce- seres vivientes ), el mo vimiento de las susta nc ias celes-
les tes es , como declama s. el ci rcu lar. Las sustancias ce- tes no puede, s in embargo, ser cons iderado ple na mente
les tes se mueven circularmen te alrededor del centro a utónomo. La ley segú n la cual d ado lo que se m ueve
del Uni verso . La peculiaridad d e su movimiento llevó es movido por otro» posee, a juicio de Aristó tele s, va-
a Aris tó teles a admitir que tan to sus propiedades co mo lid ez universal ". Com o principio supremo y origen úl-
su n at uraleza son radicalmente distintas de las de los timo del movim iento en el Universo no pu ede supo-
elemen tos existentes en la región subl una r : en efec to. n erse, pues, algo que es té en movimi ento, algo que se
los c uerpos celestes no son ni ligero s ni pesados (pues-- m ueva a s í mi smo, sino q ue habrá de afirmarse la exis-
to q ue no se m ueve n ni hacia arriba ni hacia abajo) tencia de un primer Motor I nmóvil del cual procede
y s u ma ter ia no es ta m poco ninguno de los cuatro ele- inmedia tamente el movimien to de la prime ra esfe ra
mentas, s ino un quinto elemento. el é te r . Los cuerpos celeste .
celes tes - al contrari o que los perten ecient es a la re-
gión su blunar- son inalterables e inco r ru ptibles. En
4. Biologia, psicología, antropología
el mundo supraluna r no se dan ca m bios cualitativos ni
cuantitativos ni susta ncial es: so lamen te se da el movi- Las id eas de Aristóteles rela t ivas a la biología y la
mi ento local e terno, u niforme, de seres et er nos e in al- ps icolo gía s e h all an desar rolladas y expues tas e n múl-
terab les 62. Este conjunto de a firmaciones a ri stotéli cas t iples escritos, de los cuales el más im por t ante es, sin
tiene también consecuencias cie n tíficas de en vergadura. duda, el t ratado Acerca del alma. _Al igua l que otras
Al afirmar la radical dive rsida d de los cue rpos cele stes partes de su filo sofía , la concep ció n a ri stotélic a d el
y te rrestres, Aristóteles dejaba es tableci do ---errónea- al ma evolucionó a pa r tir de la doctr ina pla tó nica ené r-
me nte- que las leyes mecánicas que rigen los moví- gicamente de fendida po r Ari st óteles e n el Eudema 64. y-
mie ntes en la Tierr a no son aplicables al movimie n to E n el t ra ta do Acerca del alma el viviente a parece ca-
de los se res celes tes.
En cuanto al origen del movimiento de los as tros, .. La demostración ari stotélica de la exis tencia de un Primer
las explicaciones aristotélicas so n parcialmente difere n- Motor Inmóvil se basa en dos princi pio s fun dam en tales : el de
tes entre sí, a unqu e tal vez no con tradict ori as. El t ra t a- Que »tod c lo que se mueve es m ovido por o tros y el de Que «es
imposibl e una serie in finita de motor es movidos por ctrc o. Am-
do Acerca del Cielo (en que venimo s bas an do nuestra bos principios son defend idos por Ari stóteles profu sam ente en
expos ición de la co smología a ristotélica) parece supo- los lib ros VII y VIII de la Física. Por lo Que se refiere al p r l-
ner que el movim iento de las sus ta nci as celes tes es mero de es tos princip ios, los argumentos ut ilizados son tre s. Uno
na t ural, co r respo ndie nte a la na tu raleza de l ét e r. El de ellos es una es pecie de inducción en qu e se recorren lo s
distintos tipos de mo vim iento y se m uestra cómo en todos ellos
d iálogo Acerca de la Filosofía, por su parte, su brayaba el mo tor es d istinto de l móvil (VIII , 4); otro argume nto parte
el ca rá cter intencio nal. voluntario, de ta l movim ien to . de la di vis ib ilid ad del móvil pa ra fundam en ta r en és ta la dlstl n-
Esta es la línea expli ca t iva ge nu ina me nte a ri st otélica. ción en tre móvil y mot or (VII, 1) ; el úl tim o, en fin, es de carác-
Aun cu ando voluntari o (y por tanto, carac te r ís ti co de ter me tafJsico y se ba sa en la conc epción del m ovim iento como
paso de la poten cia a l acto (VIII, 5).
.. Obra fundamental en re laci ón con la e volución de la ps icol o-
•1 l b., 1,2-3 . gía aristotélica es l a ya cit ada de f . Nuyens .
56 ARISTÓTELE S I NTRODUCCI ÓN GENERAl 57

racter izado como una sus ta nci a o en tidad com pue s ta l ida d. Po r o t ra par te , la s cualidades se ns ibles (colores,
de materia y forma. El alma se defin e como forma del sonidos , e tc. ) en cua nto ta les sólo se halla n potencial .
viviente. for ma en virtud de la c ua l éste es ca paz de ~ente en los o bjetos hasta tanto éstos so n co nocid os
reali zar el conj unto de fu nciones vitales específicas toS. e igu alme n te la fa cu ltad cognosci ti va se e nc uentra e n
E sta s fu nciones se extienden des de la n utri ción hasta el potencia a n tes de co no cer los obj etos. El acto del co-
co nocimiento in telectua l 66{Ari s t ó teles no s epara, pue s , nocimiento es, pues, a ct ualización de ambos, de lo se n-
la b iología de la psicol ogía: la nutrición es una fun- sible y de la facultad o potencia sensitiva »,
ción vit al , del alma, al igu al que 10 es el conoci mien to. E ste esq uema es sustancia lm ente válido no só lo para
Ocurre. eso sí, que exis te en la natural eza u na grada- el conocim 'iento se nsi ble, sino tambié n- para el cono cí-
~ de acuerdo con la cual las funciones an ímicas . mi ento inte lectua l. ya q ue , como se ña la ""'A'iiStÓt eles, e l
pe rfores implican y suponen la s inferiores. Así , todo intcl.ecto-·redbe~Ja . fo r ma inteligible e facultad
vivien te que posee se n sación posee también actividad sensitiva r ecibe la fo r m a sen sible 70. El In te lec to e s ca-
vegetativa, si bien no ocurre lo ínversojt. paz de a sim ilarse a todas la s forma s y, por t anto, no
La teoría aristotélica del con ocimient o es , acaso, lo ha de poseer fo rma a lguna propia ya q ue ésta Im pe d í-
más interesante de su estudio de la s d istintas funcic- r ía tal capacidad ilimitada de as imilación. E sta fo r m a
nes o ac t ivida des vitales / Ar ist ó tel es ana liza sucesiva- de r a zon a r lleva a la conclusión de qu e el Intelecto
~ -
m ente las d is t in ta s clase s d e sensación desde el punto es una mera ca paci da d o pot en cia, siendo, además , in-
de vista fisiológico y desde el punto de vista psicológico. material y totalmente independien te del cuer po.
Des de e ste último punto de vi sta , el conocim iento se
in ter pr e ta sob re la ba se de los concep tos de m a ie ria
E l c. 5 del l. I JI del tratado Acerca del alma in troduce
u na nota bl e >: em b re d is tinción, la d istinción entr e el
-
y fo r ma y de acto y potencia) Lo que caracteriza a la s l n telec to aw \1O e l l1 ~tº-=-pa sivo. Este des dobla-
fa cu ltade s cog nosci tivas e s su capacidad para captar la s m ien to del l o te ro viene propi ciado y j usti ficado en
formas de los objetos s in la m ate ria de los m ismos. d os t ipos de co nside ra ciones: en p rime r luga r , en la
Ari stótel es u tiliza e l célebre ejem plo de la ce ra e n que di stinció n existen te e n todo proceso (sea na tu ral o téc-
se imprime la forma de u n se llo s in q ue la materia d e nico ) en tre e l ag en te y la m ateri a o sujeto d el proce-
éste ( pla ta u oro) qued e tambié n incrustada "'. Mient ras so 11. Como m á s ar ri ba h em os se ña la d o, es pa ra Ari s-
que en la n utrición el vivie nt e a sim ila la m ater ia de tóte le s una ley un iversal q ue nada pasa de la potencia
la sus ta nci a nutritiv a, en el conocim iento so la m en te se
a s im ila la form a de lo conoc ido y de ahí que la raíz .. l b ., Hf, 2, "2Sb2S sigs.
10 l b ., IlI. ", 419312·18: «aho ra bien, si el
inleligir constituye
de l co noc im ien to r es id a precisamente en la inm a te ri a- una operación semejante a la sensación, consistirá en padecer
cierto influjo bajo la acción de 10 inteligible o bien en algún
.. Sobre la concepción del alma en este tratado puede verse otro proceso simUar. POr consiguiente el intelecto - siendo im-
la Introducción al tratado Acerca del alma en este mismo va- pasible- ha de ser capa z de recibir la forma, es decir, ha de ser
lumen. en potencia tal como la forma pero sin ser ella misma y será
.. Acerca d el alma, 11, 1, 413a21·25. respecto de lo inteligible algo análogo a lo que es la facultad se n -
" lb., 11, 3, 4l4bl9-32. sitiva respecto d e lo sensible».
.. l b., 11, 12, 424aI7·24. 71 Ib ., H f , 5, 430alo-14.
58 ARISTÓT ELES INTRODUCCIÓN GENERAL 59

al acto a no ser bajo la acción de un ser ya en ac to,


de un ser que ha de poseer actua lme nte la perfección S. Teología
o form a que el sujeto del proceso posee solamente en La concepción de Dios como Intel ecto, como pensa-
El Intelecto activo
potencia. ---..,........." - ,_o será, pues, un Intelecto
, _ mient o, responde a una te ología ampliamente arraigada
e n acto que prensa e intelige ininterrumpidamente. Es te en la filosofía griega y se remonta, cuando menos, a
Intelecto - p-er~ane~ t~~~~ te ' act ivo e íncorruptíble" h-i
Anaxágoras, En el pensamiento maduro de Aristóteles
-de- estaf--cte'-algún modo' en comunicación con "el-iñic: ta l doctrina teológica se halla expuesta en el 1. XII de
~~º_pasiy~h umano. Aris tótelest"jc~rIef ~~t.más éiiéste la Metafísica 74.
contexto a la metáfora (platómcaHeh 'sú o r igen) de la La argumentación más ampliamente desarrollada por
~ al igual que la luz hace que los colores se actua- Aristóteles en pro de la existencia de Dios es , sin duda,
icen, el Intelecto activo ilumina, actualizándolas, las la argumentación de carácter cosmológico 75. La neceo
for mas int eligibles 72. Este capítulo del Acer ca del alma sidad de un Primer Motor Inmóvil, fuente últ im a de
h a dado luga r a las más diversas interpretaciones. Del todo el movim iento de l Uni ver so, aparece argumentada
conj unto del mismo y de su comparación con otros con amplit ud en los libros VII y VII I de la Física.
pasajes pertinentes parece deducirse que solamente el En sus líneas generales, la argumentación aristotélica
Intelecto activo es incorruptible y sobrevive a los in- se basa en dos principios: el de que «todo lo que se
dividuos humanos y que es único y el mismo para todos m ueve es movido po r otro» y el principio de que «es
los hom b res. Esta do c tri na pone de manifiesto que la imposible una serie infinita de mo tores en mo vimiento» .
-, antropología arist<¡t~ijca incluYi una conccnción no dua- 1 Aristóteles u tiliza en la Física varios argumentos con
.-' l ista,
o " iali ....1t;
S10 0 tna tsta el Vlil:>lf\'(," r:;uo a ¡"YO
om re: ' cuerpo, ! ,S'V1':¡(;P, YO
ma ente eco ' vis tas a justi fica r sóli damente am b os principios. De
te, del cu'aTl5ffiicipa el ser humano de u n m odo no ellos deduce, a su vez, la exis tencia del Pri mer Mot or
claramente especificado por Aristóteles. No han fa ltado In móvil 76. En el 1. XII de la Meta física la argumenta-
intérpretes que han identificado al Intelecto activ o con ción es m ucho más breve y sencilla. Se co mienza es-
Dios. Tal identificación es, sin embargo, dud osa 73. tableciendo (c .6) que el ti em po es eterno y continuo y,
por tanto, h a de haber algún movimiento eterno y con-

11 t»., 43OaI4.15. 74 El único fragmento que conservamos de l Acerca de la ple-


" Esta es la interpretación de Zabarella. Las interpretaciones garia (49 de Rose ) contiene una afirmación de Aristóteles según
de este capítulo -que además presenta dificul tades textuales la cual «Dios o es Intelecto o algo que es tá incl uso más allá dcl
com o podrá el lect or comprobar; cf., la nota ad loe. en n uest ra Intelecto». Su fuente es Simplicio y no parecen extistir motivos
tra ducción- ha n sido múltiples y d isp ares desde los comenta rts- razonables para dudar de su autenticidad. Sobre él. cf. J . PÉI'IN,
tas a ntiguos, pasando por árabes, medievales y renacentistas, Idées grecques sur í'nomme et sur Dieu, París, 1971,249 sigs.
hasta los especialistas y filólogos modernos. Una buena exposi - " Arist óteles ofrece otros argumentos como el de los grados
ción de las distintas opiniones acerca del In telecto en Aristóte- de perfección. Sobre este argume nto , d. 10 arriba expuesto a l
les se halla en Ia ed ición del tratado Acerca del alma de Hicks t ratar del diálogo Acerca de la filosofía. Además de en este diá-
(R . D. HICKS, Aristotle. De anima, Cambridge, 1907, XLII stgs.). lago, el argumento aparece en la Metaftsica, 11, 1, 993b24·27. aun-
También puede verse una reseña de las mismas en G. FRAILE. que con una formulación d istinta.
Historia de la Filosofía, I, Madrid, 1965, 500 sigs. " Cf. lo expuesto más arriba. especialmente la n. 70.
60 ARIS TÓTELES INTROD UCCIÓN GENERAL 61

t inuo ya qu e el tiempo «o no es otra cosa qu e el mo- en t anto que en te así como las propiedades que le co-
vim iento mismo o es, en todo caso, una afección de rresponden en cua nto ta l» (Metafísica, IV, 1, 1003a22) 80.
éste» (1071bl 0). Hay, pues, movimiento etern o y con- La posibilidad de es ta disciplina (Me ta físic a general,
t inuo. (El único movimiento que puede r eu nir estas Ontología) cuya existencia es reclamada sin vacilación,
dos características es el movimiento local, pero no cu al- tropieza, sin embargo, con una ob jeción de impor tancia.
quie r tipo de movimiento local, sino el circula r.) De Toda ciencia presupone la un idad de su ob jeto. Ahora
aquí se concluye que la causa de tal mo vimiento ha bien, el ob jeto de la ciencia en cuestión, el ente, pa-
de se r igualmente e te r na y por tanto inmaterial. El rece carecer de la m ínima unidad necesa ri a para cons-
Primer Motor es, pues, una entidad e te rn a e inm a te- tit.uir el ob jeto de una única cie~cia. En . ef ect2 ' )pJ It$E-CoJ
ri al, ac to sin mezcla alguna de potencialidad 77. Esta m mo s «e nte » y «ser» no son UniVOCa S, silla q~'e p oseen
entid ad mueve como ob j eto de deseo, en tanto qu e es m últ iples ..!.~&!! ~!i c~fiQ.I!_~ Pretender agrupar bájo una
conocida y des eada 78: es, por tanto, buena y pe rfecta. miSrifaarsciplin a a todos los entes sería algo así co mo
Al ser enti dad sumamente pe r fec ta, su ac tualidad es pretender ocuparse dentro de una m isma desciplina
vivir: es un s er vivo, el mejor y más feliz de los vivien- de los cuerpos que pueblan el Universo y de la in -
tes y su vida es la más p erfecta y mejor de todas, la dustria cinematográfica porque en uno y otro caso
vid a in t ele ct ual, el pensamiento. Esta entidad es Dios 79. se habla de «estrellas »: sería dejarse con fundir inge-
El objeto de su intelección es é l mismo, su propia en- nuamente por una palabra que encubre significacion es
tidad: sujeto y ob jeto no son realidades distintas en diversas . Esta ob jeción es lúci damen te asumida po r
el ca so del entender divi no. E st o pretende expresar la Aristóteles cuya respuesta a la misma consiste en afir-
conocida frase aristotélica según la cual es «pensamien- mar que si bien los términos «en te» y «ser» poseen
t o qu e piensa su propio pensam iento» (XII, 9, 1074b34). sign ificaci ones diversas, tal di ver sidad no excluye una
cierta unidad, por muy tenue que ésta se a. Ta l unidad
(sin duda, menos rigurosa que la del obj eto de cualquier
6. Ontología
otra ciencia) permit e la consideración gen eral de los
La Teología es la más excelsa de las ciencias teoré- dist in tos entes en una única disciplina teórica 81.
ticas de acuerdo con la clasificación de la s mismas re- 10 Este rasgo de generalidad o uni versalidad se corresponde
petidas vec es expuestas en el Corpus Aristotelicum. Ade- adecuadame nte con un o de los dos rasgos que el libro 1 (2,
más de las ci encias teor étícas par ticulares, Aristóteles 982a8) a tri buye a la sabiduría: és ta ha de conocer, de algún
exige la existencia de una disciplina de carácter gene- modo, todo. Pero a continuación se at ribuye a la sab idu ría otro
rasgo que no parece cono cordar con la generalidad o universa-
ral que no se ocupe de una parcela de la realidad, sino lidad a qu e nos estamos refiriendo: en efecto , se nos d ice que
de lo real en su totalidad . «Hay - proclam a enfática- la sabiduría ha de centrarse e n el conocimiento de Dios como
mente Ari stóteles- una ciencia que contempla el ente su objeto. De acuerdo con este segundo ras go, la sa biduría que.
da ría reducida a una ciencia especial que se ocuparía de una
pa rcela de lo real, a saber, de l as en tidades separadas e inm ó-
." M etaf ísica, XII, 6, l 07IbI9-ll. viles. De la pos ibilid ad de armonizar amb os rasgos depende la
" tb., 7, IQ72b2. unidad intern a del discurso metafísico de Aristóteles.
.,. lb., 1072b2S-30. " M etaf fsica, IV, 1·2.
62 ARISTÓTE U,S I NTRODUCCIÓN GENERAL 63

A la hora de construir su teoría general de l ente, funda me ntal. De ahí que - para Ari st ótel es- la pre-
Ari s tót eles recu rre al cuadro de las ca tegorías al. La doc - gu nta ¿qué es el en te ? venga a reducir se con todo de-
trina de las catego r ías posee una impor ta ncia pr imor. recho a la pregu n ta ¿qué es la sus tancia o e nti dad ?U,
di al en la met afís ica de Aris tóteles. En primer luga r, La s s ustancias o en tidad es constituyen . a su vez , u na
es la exp resió n sist emática de una pluralidad de sen- se rie or de na da jerárquicamente qu e cu lmina en Dios,
tidos de «en t e.. y esers y en cuan to tal. Ari stóteles se e nti dad supre ma y primera. De es te mod o. el pe nsa-
s ir ve de ella para refutar tanto a Parmén id es como a miento me tafísico de Aristóteles p rocede a través de
Platón : Pa r mé nides no vio esta plu ralidad de acepcio- u na do ble reducción (anagog~) . En p r im er luga r, la re-
nes y t ra tó la noción de ente como si fuera un ívoca 13; ducción que remite desde los distintos tipos de e ntes
Pla tón -en su teoría de las Idea s- confundió la cate- a la categoría p rimera, a la s sus tancias o e ntidades; en
goría de sus ta ncia o enti dad con las categorías restan- segundo lu ga r. la que va de éstas a la entidad primera.
tes. concediendo a cualidade s, relaciones. e tc., el esta- Dios. en quien se realizan plena mente los rasgos o pro-
t uto de entidades". Pero la tabla de las categorías no piedades comunes a todos los entes. como son la uni-
es meramente la expresi ón de la pluralidad de signi- dad. la identidad cons igo mismo y la permanencia.
ficaciones del término «entes, sino también la prueba
sistemática de la unidad de todas esas acepciones. En 7. Fi losof la practica
efecto, los se res comprendidos e n las nueve restantes
categorías (cantidad. cualidad. r elación. etc.) son en la Seguramente la ética es aquel campo en qu e la teo-
medida en que son modificaciones y determinaciones ría genético-evolu tiva de W. Jaeger permite explicar
de las susta ncias o entidades indiv iduales . La unidad de co n mayor éxito las discrepancias doctrinales que mani-
10 real es. pues. la u nidad que resulta de la dependen- fiestan Jos esc ritos aristoté licos. Como ya seña lába mos
ci a en titativa de todos ellos respecto del tipo p ri mor- en su mo mento. el Prot reptico revela una concepci ón cla.
dial de ente que es la sustancia o e n t idad individual. ramente pla tón ica de la sabiduría [phr ón ésis] como ca-
Pa ral elamente. la u nidad del concep to de ente resulta nacim iento exacto. teórico y práctico a la vez. cuyo ob-
de que la noc ión de toda realidad accidental contiene jeto no es ot ro qu e la contem plació n del Bie n. En la
necesariamente una refe rencia a la noció n de sustancia e tica a Nic6maco esta postura queda defini tivamen te
o e nti da d in dividua l. ~sla es , pues. el ente primario y ab andona da. Se distingue ahora claramente entre un
saber teórico, contem pla ti vo. cuya exactitud es tá garan-
.. l b. Y VII, 1, son los pasaje s más significativos al respecto .
tizada por la' necesidad de su obj eto, y un sa ber de
Por 10 demás , los múlti ples sen tidos de «en te» y _sen no se
re ducen a los d iez recogidos en la ta bla de las categorí as. Ans - tipo práctico (ph rónesis), c uya exac tit u d resulta im po-
t éreles reconoce la existencia de otros contextos en que eente e sible a causa de la cont ingencia inheren te a la con du cta
y «ser » a dquiere n más de una significación: así, d istingue eser
por sI- y eser accidentalment e», eser en potencias y _ser en
acto »; -ser_, en fin , significa a veces «ser verdad o verdadero ».
cr. Metai ísica, V, 7, 1017a7 sigs. III Metaflsica, VII, 1. Sobre las categorías y la doct rina aris-

11 Cf. la refutación de las doctrinas monistas en Física, 1, 2-3. totélica acerca de la sustancia o entidad puede vers e la Introduc-
*' Metafl sica, 1, 9. ción al tratado Acerca del alma en este mismo volumen.
64 ARISTÓTELES IN TRODUCC IÓN GEN ERAL 65
humana sobre la cual versa. Entre ambas ob ras se halla pa rt e de Pla tón fueron múltiples pero el más caracte-
la l!li ca a Eudemo 16, rístico y ef icaz consistió en poner de manifiesto que
En sus líneas gene ral es , la discusión aristo télica de esta doctri na sofíst ica interpre tab a incorrectamen te la
la ética ha de con te mpla rse des de la dis t inción - ina u- na tu raleza human a : en efecto, reduci r la na tu ral eza bu-
gurada en el siglo V po r los sofis tas- entre Na turaleza mana al a nim al o a l niño equi valía a excl uir la razón de
y Convención. Llevados po r un conj unto de observacio- la na turaleza humana. Ahora b ien , la razón no sola men-
ne s de carácter h ist órico, cultura l y e tnológico, los so- te es par t e de la n at uraleza huma na, sin o que con stituye
fis ta s t ra ta ron de distinguir en t r e lo que hay de n a tu- su pa r te más importante y específica .
ral en las no rmas de con ducta individual y social y 10 E l análisis de la na t uraleza humana ofreci do por Ari s-
que en ést as ha y de con vencional e, incluso, antinatural. tó te les se sit úa en una perspect iva t eleológica, de cons i-
Aunqu e la act it ud de los sofis tas a nte es te tema estuvo de ració n de fines. (Es ta per spectiva ya esta ba presen te
lejos de se r uná nim e, e n el se no de es ta corriente de en el Protr eptico, como he mo s se ñalado más a r r iba).
pensamien to se produjo una not a ble radicaliza ción qu e Aristóteles se pregunta cuál es el fin a cuyo logr o son
llegó a consi de ra r todas la s no rmas no sólo conven- empujados los homb res por su propia na turaleza. Y si
cio na les. sino antinaturales , a excepción de aquellas nor- bien los fines u objetivos que se proponen los dis tin-
mas que p rescriben la búsqueda d el placer y el dominio / tos individuos son variados y dispares, co mo pone de
d el más fuerte, Estas dos serían las dos únicas pautas manifiesto la di versidad de modos d e vida, actividades
de conduc ta impues tas po r la naturaleza. como a testi- concretas, profes iones , e tc. que cada uno escoge o le
gua el com portamiento de los a nima les salvajes y de gusta rla escoger, Ar ist ótel es se ñala la e xist encia de un
los niño s, u nos y otros libres d e todo adiestram ien to fin ú lti mo al cual todos los hom bres t ien den n a tu ral-
o condiciona mien to cult ural. A esta teorí a moral se en- mente . E ste fin último es denom inado por Arist óteles
frenta ron Sóc rates y Platón. Lo s ataque s a la misma por eudaimon ía, pal ab ra que us ualme nt e sue le t raduci rse
como «felicidad» 87. Esta pr imera ap r oximación resul ta,
.. El caso de la Gran E tiea es peculiar . Su co ntenido corres-
ponde a un es ta dio anterior a la Etica a Nioámaco. Basándose
sin emb arg o, ins ufic ie nte por excesiva mente im preci sa :
en este dala, algunos especialis tas la ha n considerado com o una por más que sea aceptable que to dos los hombres b us-
ob ra aristoté lica tempra na. La mayoría, sin embargo, opi nan can la felici da d , es de todo punto evidente que no exís-
que se tra ta de una recopilación de ideas basada e n la l!lica a te conse ns o acerca de cómo conse gu ir la, acerca de qu é
Eudemo y compuesta tardíamen te no por Aristóteles, sino po r bien o bi enes son los adecuados pa ra promover una
algú n miembro de la escuela aristotélica. Esta última opinión
es probablemente la correcta. Otro punto polémico en relación
co n los escritos éticos de Aristóteles es la afirmación que epa- .. A menudo se ha ob servado con razón que nuestro término
rece al fina l del libro 111 de la Etica a Eud emo según la cual . felicidad. no hace jus ticia al significado del términ o griego
los tres libros que hablan de venir a continuación son los eudaimonia. El térm ino I"riego a lude a lo que podría denomina rse
libros V, VI, VII de la Etica a Nic6 maco. Esto ha suscitado una vida plena, sa tisfactoria. Por lo de más, la palabra . felicidad.
a mplias cont rovers ias sobre a cuál de las dos éticas pertenecen resulta hoy o exces iva men te solemne o excesivamente t rivial,
realmente estos tres libros. Atmque esta cuestión no pueda re- segd,n los casos. Sirva esta lla mada para q ue el lector se esfuerce
solverse de forma taj an te, no faltan razones para as ignarlos a
en interpretar correct am en te el alcance y se ntido del plant ea,
la Etica a Nicómaeo. (Cf. W. D. Ross, o. c., págs. 29-30.) mien to aristotélico.
14. - 5
66 AR HiTÓTELES I NTRODUCCIÓN GENERAL 67

vida feliz. Aristóteles se ve empujado de este modo a no sólo más perfecto, sino también más feliz- es pre-
disc utir dis tintos bienes cuy a posesió n se considera en cisamen te pensamiento de acuerdo con la Teología del
ocasiones como paradigma de una vida dichosa : el pla- l. XII de la Metafisica. Ari stóteles reconoce, s in e mb ar-
cer. los honores y fama, la virtud y el sab er. go, con realismo que es te tipo de vida - propia de
La diSCUSÍón de es tos b ienes o ideales de vida depen- Dios- constit uye un ideal inaccesible para la mayor
de una vez más de la interpretación te leológica de la parte de los hombres durante la mayor parte de su
n a turaleza en que Aristóteles se sitúa. Como cualquier exis t encia, acosados como está n por necesidades fí si-
otro ser natural, el ho mbre se caracteri za po r poseer u n cas, reveses de la fortu na y exigenci as soci ales. Aris-
con junt o de facultad es o potencias que integran y de- tóteles viene as í a reducir prácticamente las exigencias
finen su n aturaleza específica. Y puesto que la ple- de una vid a feliz ampliando su base de suste ntación
nitud de t oda facultad o potencia con siste en su actua- que exige tanto la po sesión de las virtu des mo rale s
lización, en su ejercicio, la eudaímon ía ha de con sist ir (q ue permitan regular racionalmente la s tendencias pro-
en algún t ipo de activid ad acorde con la naturaleza pias y la convivencia soci al) como la posesión de cier-
humana. E ste planteamiento es el que lleva a Aristó- tos b ienes corporales (salud, et c.) y ext eri ores (medi os
t eles a excluir el placer como contenido esencial de econ ómicos, et c.) de que la condición humana se halla
una vida feliz, no cie r tamen te porque piense que el pla- necesitada 90.
cer es ajeno a la felicidad, sin o porque considera que Un aspecto fundamental de la filosofía práctic a de
el placer no es esencial men te una ac tivi dad, sino un Ar ist óteles es su teoría política 91. Más arriba - al ocu-
estado o se ntimi ent o que acompaña a cie r tas activida- • parnos de sus relaciones con Alej andro Magno- seña-
des sao La vida feliz ha de consistir, por tanto, en algún lá bamos cómo Aristóteles se mantuvo afer rado a la
tipo de ac tivid ad y puesto que la s potencias o fac ul- concepción tradicional griega de la pólis, de la pe queña
tades humanas son múltiples, s e hace necesario deter- ciudad-esta do como entidad p olític a ideal. En este im-
minar de qu é tipo de acti vidad, del ejercicio de qu é fa- po r ta nte punto de su teoría Ari stóteles ponía de ma-
cultad se trata. Los cri te ri os introducidos al llegar a es te nifiesto , sin duda, una sorprendente in capacidad para
punto son los sig uientes : se ha de tratar de una acti- hacerse carg o del al cance de las transform aciones polí-
vidad autosuficiente, qu e cons tituya un fin en si mis-
ma y que correspon da a la fa cultad más específica. '" l b., J, 8, 1099a31·b7, y VII, 13, l153b17·19.
m ente humana y más perfecta de cua nt as posee el hom- " Las teorí as polític as de Aristóteles aparecen expu estas en
b re. Se llega así a la conclusi ón de que el id eal de los ocho libr os de la Pol ít ica, Más ar ri ba hemos señalado qu e
existe una amplia controversia acerca del orden relat ivo de est os
eudaimonia consi st e en la actividad intelectual te or é- libro s de ntro de la obra . Tal vez se t rate de una recopilación
tí ce, en la contem plación desinteresada de la verdad 89. de va rios t ratados pequeños. Por o tra pa rte, el intento ina ugu-
Esta conclusión no t ien e, por lo demás, nada de sor. rado por W. Jaege r de di stin guir entre elementos platónicos (más
prendente si t enemos en cue nta que Dio s -el vivi ente an tiguos, por tanto) y elementos de orientación más empí rica
de ntro de la obra tropieza con dif icult ades lógicas y textuales
que, en nuestra opin ión, obligan a descart arlo. La ordenación
.. ~ t. N íc., X, 5. más lógica de los ocho libros pa rece ser, a fin de cuentas, la
.. .sr. Nic., X, 7. t radicional.
68 ARI STÓTEl.f .S I NTRODUCCIÓN GENERAL 69
ticas que s e es taba n operando an te sus propios ojos. punto de ref er encia para la inves tigación de la naturale-
La s consecue ncias filo sóficas de es tos ca mbios había n za huma na.
de se r recogidas más ta rde po r estoicos y epic úreos, La soc iabilidad na tural del hom bre se actua liza, se
perd ido ya ir rem isiblemen te e l orden po lítico trad i- realiza en tres tipos fu ndament ales de com unidad: la
cional. Sin e mba rgo, y a pesar de esta no ta ble limi ta- fa milia. la aldea y el Estado. La ide nt ificación de forma
ción, la teoría política de Ar istóteles presenta ciertas (o esencia) y fin , ca racterística de la filosofía aristoté-
líneas de indi scutible in terés. E st as líneas es tán es tre- lica (ya nos hemos re ferido más a rriba a es ta id enti-
cha mente vincu lada s a dos idea s centrales que do m ina n ficación al exponer su teorí a de la s ca usas) . lle va a
po r igu al sus teorías políticas y sus teorías ét icas: la Aris tó teles a u na concepción tel eol ógica del E stado:
idea de na turaleza huma na y la idea de finalidad q ue Fre nte a los otros t ipos de comunidad, la ese ncia de l
orie nta a Aristóteles hacia una consideración te íeotég t- Es tado se define por el fin al cual está de s ti nado y sir ve.
ca de la comunida d polític a . Al igual que la aldea, el Estado sur ge para asegurar la
Como e n el caso d e la ética, la idea de naturaleza ' es vida; d e aqué lla se distingue en qu e su función no se
utilizada por Ari st ót eles p ara enfrenta rse a aquellas teo- reduce a es to, a procura r que los ciudada nos puedan
rias d e origen sofís ti co qu e consider aba n a la sociedad vivir, sino que procura además que és tos puedan vivir
corno m ero product o de la convención , Frente a es tas bien fOl, Dentro de la comunidad política pe rfecta es pa-
t eorías di solventes de la socied ad , Ari s tóteles insiste sible el ejercici o de la s actividades moral e intelectual.
en que la soci ab ilidad es un ras go o di men sión es enci al aspe ctos ambos imprescindibles de una vida buena.
de la na tu raleza humana : ..el Estado es algo producido es decir. de una vida de perfección y plenitud acorde
por la naturaleza y el hombre es por naturaleza un con la naturaleza hu man a. Des de la antigüedad has ta
a nimal pol íüco» 91. En la evalua ción aristo t élica de la nuestros días se ha r epetido con insistencia que el E s-
condici ón humana resu enan los ecos platónicos de la tado es una estructura alienante ' y de struc to ra de la
concepción del hombre como rea lidad intermed ia e n tre lib ertad individual. Aristóteles sostiene con dec is ión que
las bestias y Dios. La vida en socieda d es im po sib le el Es tado es el á mbito p ropicio en el cua l es posible
para las bestias y es in necesaria para Dios: «aquel que al ciudada no alcanzar la libertad y la plenit ud de una
no pu ede vivir en sociedad o no tiene necesidad de vida es pecí fica men te humana.
ello porque es autosu ficíente, ha de se r u na bes t ia o
un d ios » 93, En es ta visió n del hombre como animal po-
lítico se ma nifies ta , una vez más, la concepción de la v. DI FUSI ÓN E I NFLUENCIA DE LA
naturaleza hum a na a que má s arriba hemos hecho re- FI LOSOFíA ARI STO TEI..ICA
ferencia al expone r sus ideas éticas fu nda mentales: el
hombre t iende naturalme nte a la vida en comunidad, el
animal no puede ser cons iderado como arquet ip o, como

" Polít ica, 1, 2.


" Ib ídem. M I bídem .
70 ARISTÓTELES INTRODUCCIÓ N GENERAL 71

de subrayarlo repetidas veces ) que su doctrina no cons- de un aristotelismo platónico vol viendo su a tención
tituye l:ln sis tema ab solutament e cerrado y coherente, preferenteme nte a los escritos exo té ricos de Ari s-
pero no es menos cierto que las líneas maestras y los tóteles ~, )
principios básicos de su filosofía presentan un marco A Bs traté n suced ió L ícón en la di rección de la Es-
claramente defi nid o y perfectamen te ident ificable. Ta n- cuela. Además del de éste nos es conocido el nom bre
to s u Escuela como s u doct rina su fr ie ron una serie de de ca si todos los directores del Liceo has ta Andronico
a vata res históric os a que no s re fer imos a continuación . de Rodas (siglo I a. C.). Duran te es tos dos largos si glos,
, Com o más arriba he mos ín dlca dc .J áris té teles peOID O- s in embargo, la escuela peripatética no produjo filó so-
¡vió en su Escuela la inves t igación ci entífica y el estu- fos de ca tegoría. Las disc us iones filosóficas se centra-
dio de la historia de las cie ncias a gra n escala. Hemos ro n fundamentalmente e n c uestiones de ética a través
citado al respecto los nombre s de Teofras to - sucesor de una confrontación co nsta nte con las otras escue las
de Aristóteles en la di rección de l Líceo-; como autor de filo sóficas del hele nismo. Este pe r íodo asistió, por lo
u na h is to ri a de las teorías físicaS "; de Eudemo de Ro- de más, a un proceso a mplio de si nc ret is mo entre las
das. autor de una historia de la s ma temá ticas {a r-itm é- escue las platónica, aristotéli ca y estoica. El enemigo co-
tica. geometría. a stronomía), y de Menón , a utor d e una mú n era el epicu reísmo, consid e rado como paradi gm a
hi storia de la medicina . La orienta ción cíenttfico-posit í- repudiable de degradación y a te ísmo. El acercamiento
va fu e sin duda la que prevaleció posteriormente a Aris- e nt re las tres escue las pasó po r diversas vicisitudes,
tóteles en el Liceo. Es ta actitud cíen ríñco-posí n va se pero fue imponié ndos e poco a poco '/1. Nom b res egre-
emparejó con una clara tende ncia a l ma terialismo en
algu nos peri pa té ticos como Aristoxeno, Dícearco (ambos
provenientes de Pitagorismo) y, sob re todo, E stratón \lO E st a bifurcaci ón de los sucesores d e Aris tóteles es resumida
p or J. MOREAU, Aristote et son écol e ", Aristdt eles y su escuela
de Lá m psaco, sucesor de "Teofrast o al frente de la E s- [t ra d. M. AYERRA] , Buenos Aires, 1972, 262-63, d el siguiente modo: f
cuela, quien en física adoptó u na explicación antifina- _Ar istót eles habría. poseído, pues, en las generacio nes que le I
lista y en teorfa del conocimiento se inclinó abiertamen- sucedieron u na doble posteridad : 1.", la de los Jlositivis tas que
te por el se nsualismo. El d ifícil equilibrio entre empiri s- culmi nó en Estratón e l fislco , y no tuvo ya d espuéS influe nda
filosófica al gun a ; es en tre los sabios de Aleja ndrla. en el m e-
mo y p la tonismo que caracte riza a la obra de Aristóteles
cá nico Herén y el méd ico Eraststrato , do nde hay que ir a bus-
se rom pió muy pronto en el se no de s u esc uela. Frente car Jos continuadores d e E stralón; 2.-, la de los herederos del
a los tendentes al materiali smo, otros pe ri pa té ticos Aristóteles exotérico, es trechamente asociada con la an tigua Aca-
-como el chipriota Clea rco- se mos traron pa r ti da r ios demia, comprendIda co n ella e n la reprobación d e un Ep icu ro
y abiertamente conciliada con ella en el sincretismo de Antl oco
de Asca!ón._
lI!l Es ta obra de T EOFRASTO, Opin iop'¡C!s d e tos íísícos , tuvo una So bre la escuela peripa lé tica puede verse est a obra de 1. Ma-
importancia decisiva para la translnISlóñ -de- las dOCirinas de los reau, 249 sigs., donde se ofrece una exposició n resumida pero
fil ósofos presocráticos ya que de ella proceden, en úl tima Instan , valiosa al respecto , as f como orientadoras referencias b ib liográ·
d a , tedas las doxograffas. Se conserva d e ella un capitulo utu- f icas a fuen tes y e diciones.
lad o Acerca del sentido (De sensu). Ot ra s o bras de TE OFR AST O so n:' " Una muestra n otabt e de este sincretismo es el psecdoa ri s-
Historia de las plantas, Acerca de las causas de las plantas, los ' totélico escrito Acerca del m undo (De mundo}, obra compuesta
( Caracteres y la MetafJsica. p robablemente en el s iglo 1 d. C. En ella se combinan etemeotos
72 ARI STÓTELES i NTRODUCC IÓN GENERAL n
gios en es te proceso de acerca mien to y as imilación mu- Porfirio. Mlent ra s tan to, los árabes hablan tomado con-
tua son el d el es to ico Pos ido n io d e Apamea (s ig lo s 11-1 tacto con la cu lt ura y la filosofía griegas 99. El más
a. C.) y el del acadé mico Antíoco de Ascalón (siglo 1 a. C.l , Importante de los comen ta ri stas árabes de Ar istótel es
La influencia d e aqué l fu e especialmen te notable al res- y el que mayor influencia ejerce ría e n Occi dente fue
pecto. Siglo s más tarde ( Il I d. C.l el neopla tonismo ( Plo- el cordobés Averroes. Como Alej an dro de Afrodisia en
tino, Porfir io) s e er igirla en la gran co rri ente filosófica la Antigü edad, Averroes ofrecía en sus comentari os un
deposi taria de la tradición aris totéli ca. ari stote lismo dep urado y libre de contaminacione s p la-
Pero volva mos al s iglo 1 a . C. A finales de es te siglo. t ónicas. La ma yorí a de las obras de Ar ist ótel es comen-
como ya exp usimos al ocupa rnos de Corpus -Arislo t elj· za ro n a traducirse del griego y del á rabe al la tín a
cum, tuvo lugar la edición de los tra tado s de Ari stóte- partir" de l siglo XII, en Toledo y en otros luga res del
les po r And ronico de Rodas. A raiz de es ta edic ión sur de E uro pa , y la llegada de los textos a ri s totélicos
se or igina un primer renacimi e nto de Aristóteles qu e de la ma no de los comen tar ios de Aver roes p rodujo
se prolon ga durante siglos en la ob ra de su s ~· una auténti ca conmoción in te lec tual en el occi dente
tarist as 96. Exis te toda u na saga de com en ta ri stas pe- cristiano y m uy e specialmente en París 100.
ripaté ticos que se abre con Aspasio, continúa con Ar is- Para comprender el alc a nce de es ta conmoción es
toclcs y H ermino y cul mina con Alejandro de Afr odi sia necesario hace rse siquiera una id ea de la situación
(siglos II-III d. e.), el más gra nd e y de m ayor autoridad
.. El problem a de la transmisión t extual de Aristótel es a la
en tre los comen ta ristas griegos de Aristóteles. El rest o E dad Medi a es enormemente complejo y va sto y la tarea de
de los com entari stas (sa lvo Temistlc , siglo IV d. C.) per- estudio a los manuscri tos está aú n lej os de qu edar com pletada .
te necen ya a la corriente neopla tónica. En tre és tos des- En cuant o a los man uscr itos griegos , d . A. W"RTEUE, Inventaire
taca po r su influ encia Porfir io (si glo m d . C.), autor d es manuscrits grecs d'Aristote, París, ]963, y E. MIONt, Aristo-
telis codices ¡ raeci qui in bibtiothecis Vetlelis adservantur. Pa-
de una l ntroducc í án (Eisagóg ~ ) a las Cat ego rí as de ca- dua , 1958. (Respecto del texto griego del tratado Acerca del alma
pit al im portancia para la transmisión del a r ist otelismo ofrece mos e n nues tra I nt roducción al mismo información más
a la Eda d Media. Comentari sta de primera magnitud de ta llada.) El es tudio y edición de las traducciones la tinas de
es también el neoplatónico Simplicio (siglo VI d . C.). Aristóteles (a nter io res a U lIO ) se ha lla en proceso d e realiza -
ción a t ra vés de la publicació n del Anstate/es Latitlus. Referen-
El occi den te cristiano tuv o durante la al ta E dad Me- cias bibliogrAficas a mplias (has ta la fecha de su pu blicación) pue-
dia un conocimiento muy escaso de la obra de Ari s- den encontrarse al respecto en A. 1.EsKY, Guchichte der Griechis-
tóteles : ape nas los do s p rime ros tra tados del Or ganon chen Líteratur e H u tone de la literatura griega [ tra d. J . M. Dtaz
aristotélico, conoci dos a tra vés de la traducci ón de Boe- REt;.t.ÑÓN, B. Roltll!Ro]. Mad r id, 1968, 610-11.
... Sobre el aris to telismo e n la E dad Med ia. e. GII.SOS, La
cío. un neoplatónico que tradujo además la E isagog~ de philosophie du moyen dge = La titosotía en la edad media [t rad.
A. PAClOS, S. CAB.w.ERo J. Mad rid , 1958, y F. Vo\N StF.ENIlERGEN, Aris-
aristo télicos y es to icos juntamente con o tro s procedente s segu- tote en Decident. Les origines de l'Aristott tisme parisien, Lovaina ,
ra men te del j ud aí sm o. 1946. Sobre la flsica en el siglo XIV y pos teri ores en relación co n
.. Dos arist ot élicos impor tan tes Per tenecientes al siglo II d. C. la aristo télica , M. CuGElT. Th e soienoe 01 Mechanics in th e Mid_
cuyos nombres no p ueden ser pasados por al to son el médico dIe Ages, Mad ison , 1959; A. C. CRo Msm, Augustine to Galileo = De
Galeno y el astrónomo Ptolomec . La influencia de ambos en la S . Agu$tltl a Galileo [t r ad. J . BERNIA], 1-11, Madrid, 1974, y
Edad Media sería apreciable. M. CUVBLIN, La philosophie naturalle de Galilée, París, 1968.
74 ARIS TÓJELES I Nr RODuccIÓN GENERAL 75

intelec tual de l occidente c r is tia no. Al extenderse el y que el alma humana in dividual es inmorta l: el a r is-
cristianismo en los prime ros sig los de nuestra e ra, los t ot elismo afir maba que el mundo es ete rn o y que el
pensad ores cris tianos había n s ido p rot agonis tas de una a lma humana individual es corrupt ib le , s iendo incor rup-
a m plia y dila tada con fro n tación con las doc trinas filosó- tible únicamente el Intelect o, qu e no es individ ua l, sino
fica s griegas vige ntes e n el im perio romano. Más arrib a impersonal y úni co para toda la especie humana./pa ra
hemos se ña la do el proceso de sincretis mo y asimilación intentar conci lia r lo inconciliable, los aristotélicos del
que tuvo luga r en es te periodo e ntre las doc trinas a ris- siglo XIII q ue se alinearon en el llamado «averroísmo
totélicas, platónica y estoica q ue c ulminó e n el predo- latino» recurriero n a una t ercera afirmación carac te-
min io de la comente neopla tón ica. La confrontación rística q ue no puede halla rse e n Ar is tótel es ni segura-
de los pe nsa dores c ristianos. de los Piares de 1 ngfe- me nte e n Ave rroes tampoco: la doc tri na de la dob le ver.
513, con la fHosoTlr" gnega clrc uIrd a llte dio lugar a la dad. Según esta doc trina, hay dos ve rdades, de fe o
torriíacI6n de un pensamiento cdstiano acuñado funda- de revelación la una, de razón o filosófica la o tra. Y si
mentalmente en fórmu las y conceptos de origen plató- bien es ver dad ---de acuerdo co n la fe- qu e el alma
nico y neQpla tónico . En efec to, el núcleo de las doctrinas humana ind ividual es inmo rtal y que el mundo ha sido
de origen platón ico result a ba fácilmente asimilab le creado por Dios, ta m bién es verdad -de acu erdo con
por el Cr istianismo : la transcendencia de Dios (el la razón- que el alma hu mana individual es mortal y
Bien ° el Uno), la duplicidad de mundos -sensible el mundo es eterno, como enseña la filosofía de Aris-
e inteligible- que hada del mundo se nsible algo h echo tóteles. Los averroístas fu ero n persegu idos ( su principal
a imagen (huella o vestigio) de 10 Inteligib le , la acción figura , Sigerío de Brab ant e, fue expulsado de la Uni-
ordenado ra del Dem iurgo (iden ti ficado en el neopla to- versidad y condenado a cadena pe rpetua ) y el aris tot e-
n isrno como el Pensamien to divino), la inmortali dad del lis mo fue condenado, pero/ a pesar de todas las con-
alma y su origen y destino transmundanos, la conce pción denas la fiJoso tia de Aris tótele s acabó por ser integrad a
de la vida como un proceso de ascesis, de pu r ificación e n un sis te ma filo s ófico cristiano por obra de Sto. To-
y ele vación de l alma, etc., aparecían como afir macio- m ás de Aqu ino. Sto. Tomás de Aquino replanteó la
nes básica mente a fines al Cr ist ia nismo y utiliza bles por cuest ión de la s relaciones entre fe y razón s in aceptar
éste. La constitución de u n p latoñismo cristiano cul- la teoría a verroísta de la dob le ve r da d y fija ndo a la
minó e n la figu ra de San Agus tín. Hasta el siglo XIII razón unos límites más ri gurosos que los acep tados po r
el pe nsa miento e n occiden te fu e vigorosa mente pla - el agust inismo platónico, para lo cual se sirvió de la
tónico . gnoseología aristoté lica. Asimismo in co r poro a su siso
l E n eltuUuación la llegada de Aristót eles y su comen- te ma los conceptos y las líneas fundame ntales d e la filo-
tarist a .Aven od hab ía de prov ocar p'o r fu erza un no- soffa aris totélica: en lógica y ontología, la doctrina de
tabl e conflicto de carácter doctrina1.1 ~ste conflic to se la pluralidad de sentido s del término «ente.., las cate-
haría notar en diversos punt os doctrinales, pe r o los gor ías y la primacía de la sustancia, la teoría de poten-
más impor t antes fue ron dos: el terna del ori gen del cia y acto, el predomini o de és te sob re aquélla , la po -
m un do y el t em a de la n aturaleza del al ma. La ortodo- sibilidad de demo st rar la existe ncia de Dios a p artir de l
xia cri sti ana ense ñaba qu e el mundo había sido c re ado movimiento y la con cep tualización de Dios como acto
76 ARI STÓTELES IKTRODUCCIÓN GENERAL 77

{ puro y p ens a miento sub sis tente; en ñ s íca, la doct ri na tos noéticos del sis te ma al afirmar la primacía del co-
de las cuatro causas, la composición hilern órfica (ma- noci miento de las realidades individual es y al dejar con
te ri a y for ma ) de las sustancias sensibles, la conceJ> ello a los conce ptos universales si n una ba se ontológica
ción aristotélica del Uni verso; e n ps icol ogía y a ntropo- de s us te ntación . Po r último , en el s iglo XIV comenzó
logía, la conceptualizaci ón del a lma como forma del el asalto a la fís ica a ristotélica , asalto éste que había
cuerpo y por t anto Ia unión su stancial de ambos, la de se r el de más de vas ta doras consecu encias a la r go
te orí a de la s po tenci as o fa cultades, la distinción en t re plaz o.
el Int elect o pasivo y el In tel ec t o agente o ac tivo, si La crítica a la física a ristotélica en el sigl o XI V no fu e
bien es te último venía a ser interpretado como fac ul- e n p rincipio t ant o un in tento de eliminar la teoría aris-
tad del alma individu al; en éti ca, la inte r pretación diná- toté lica del movimiento cuanto un intento de corregirla
mica y tel eológica de la na tural eza humana qu e sirve y co mp leta rl a en cie r to s de ta lles de im po r ta ncia . Como
de base a la teoría de la ley natural, la conce pción seña lá ba mos ~ má ~ a rriba, la teoría a ri stotél ica del mo-
de la fe licidad como fin ú lt im o. la conc epción de és ta vimie nto se basa en el princip io de qu e todo lo q ue se
en términos de contemplación, etc. El sis te ma t omi sta m ueve es movido por otro. A efectos mecánicos este
venfa a configurarse en el lenguaje filosófico del arts- p rincipio llevaba consigo la s tres sigu ientes a ñ rmacío-
toteli smo. nes: a ) que el motor ha de se r di stinto del móvil. b) que
Si el siglo XIII fu e, gracias funda mentalme nte a la el motor ha de ser exterior al móvil y e) que la acci ón
obra de St o. Tomás de Aquino. e l siglo del triunfo del del mo to r sobre el móvil ha de dura r mien tras dura
a ristotelismo al servi ci o de la fe cri stiana y de la un í- el movimiento (co n ot ra s palabras. qu e un a fu erza cons-
dad inte lec tual de occiden te. el s iglo XI V marca el co- ta nte a plicada a u n móvil p ro du ce en éste u n movimien-
mienzo de su declive. El ataque nomina list a contra el to u nifo rme). El mantenimien to de es tas tres afirma-
aristoteli smo erigido en sis tema racion al al ser vicio de ciones resultaba especialmen te difícil para el caso de
la religión cr is t iana y e n armonía con ella tuvo luga r los movimientos vio lentos de proyección (u na piedra
en varios fr entes coordina dos. En primer lugar , e n el lanzada , por ejemplo) en los que el motor original (la
ámbito d el et erno deba te d el p ensamiento cristiano, el ma no, e n nuestro e jemplo ) no se halla en contacto con
ámbito de las re laciones e n tre fe y razón: el nomin alis- el móv il durante todo su movimien to . Aris tó teles hab ía
mo - p reludi ado e n es to por Du ns Es co to y acaudilla. recurrido a la hipótes is de qu e es el aire el qu e des-
do por Guillenno de Ockham- fijó u n alcance mucho plazá ndose em pu jaba al móvil mant eni éndolo e n moví-
más limitado a la razón humana. De est e m od o diver- miento. Insa t isfechos con esta extra ña expl icación . los
sas afirmaciones ace rca de Dios - incluida su exis te n- fís icos del siglo XIV recurriero n a la teoría d el ímpetus:
cia y acerca del al ma y de la moral que había n s ido el motor imp ri me al móvil un e mpuje. un ímpetu que.
cons ideradas acces ib les al discurso raciona l- queda ba n a su vez. ac túa sobre és te man tenié ndolo en movimlen,
relegada s ahora al á mb ito excl us ivo de la fe. E n segun- to. Quedaba de es te mod o nega da la afi rmación a ri sto-
do luga r y en estrecha vinculación con lo anteri or, el télica de la exterio ri dad del mo to r respec to del m óvil.
a taque nominali sta se di r igió con tra la gnoseología arís- Con su doctr ina del ím petus y otros desarroll os pro.
tot élica en su versión tomista socavando los fundamen- movidos po r los fí sicos en el siglo XIV se abrió la bre- :
78 ARISTÓTELES IN TRODUCCI ÓN GENERAL 79

"cha de la crítica a la física aristotélica. Su abandono so bre el mo vimi ento de los pr oyectiles vino igualmen-
definitivo vendría en los tres siglos sigui entes de la te a desmentir la distin ción fun damental in troducid a
mano de las nuevas teorías mecánicas y astronómicas. por Ari stóteles entre movimiento s naturales y violen-
El primer paso en esta di rección lo dio Copérnico en tos. El p r incipio de inercia mo s trar ía la in operan cia
la segunda mitad del siglo XVI al propone r el modelo física del pr incipio de que todo lo que se m ue ve es i
astronómico heliocéntrico frent e al geocéntrico de Aris- movido p or otro. La ley de gravi tac ión universal, en \
tóteles y Ptolomeo. Aun cuando en un pri nci p io la obra fin, llevaría al descrédito definit ivo la idea de Aristó- i
de Cop émico no produjo ninguna conmoción inme diata, te les se gún la cual la s leyes qu e rigen el movimiento I
su propuesta sup on ía un du ro golpe al aristotelismo en la Tierra no son aplicables al movim iento de los
por dos razones fundamental es: E n pr imer lu gar, la teo- cue r pos cel estes. New ton había puest o de manifiesto
ría helio céntrica se oponía directamente a la do ctrina cóm o la caí da de los graves y los m ovimient os orbi-
aristotélica de l reposo y el movimiento naturales y con ta les de los planetas ob edecen a la m isma ley, la ley
ello a la doctrina de los luga res naturales: el movi- de gravitación u niv ersal. Por otra parte, la filosofía aris-
mi ento de la Tierra dejab a de ser h acia el cen tro del totélic a había recibido un nuevo im pulso dura nte el
Universo, el Centro de l Universo de j aba de ser el lu- Ren acim ien t o en Uni versidades y Acad emia s por ob ra de
gar na tural donde la Tierra reposa in móvil. En segundo los humanistas . E l aristote lismo renacentis ta - en la
lu gar, la te or ía heliocéntrica s e op onía a la imagen figu ra de su máximo represe ntante, Pomponazzi- ad-
aristotélica de un espacio de reducidas dim ensiones, quirí a una t enden cia m arcadamente nat uralista. Pero
finito : si efect iva men te se mueve la Tierra, su distan- los humanistas fu eron por lo general no t ab lemente in-
cia a la s estrell as h a de se r enor me ya qu e no se ob- sensib les al movimiento cientí fico y ad op taron una ac-
servan cam b ios en las posiciones de éstas. Algunos ca. tit ud dogmática y aprlorístlca que los llevó a opone rse
pernícanos afirmaron que el Universo es infin ito. Este a los descubrimientos científicos de la ép oca.
fue el cas o de Giordano Bruno, q ue fue por ello conde- Con el descréd it o de su física y de su imagen del
nado a muerte en 1600. Universo vino la dec adencia de la filoso fía a ri s totélica
A partir de Cop érníco , las tesis fund amentales de la en Occidente a partir del siglo XVII. E s cie r to que a
cosmol ogía y la física aristotélicas serían im pl acable- partir de l siglo XIX el a ri stotelismo recibió indirect a-
mente refutada s una a una. Con sus leyes acerca del men te un nuevo impulso al promociona rs e y re vitalizar-
movimiento de los pla netas, Kepler vino a n egar do s se el sist em a tomista en el sen o de la I glesia Católica .
ideas importantes de la astronomía aristotélica: que Pero entre tanto nuevas te orías cient íficas -como el
el mo vimiento de los astros es ci rcula r y que su velo- evolucionismo- aleja ba n más v más a Aristó t ele s del
cidad es const ante a 10 lar go de t odo su des plaza mient o pensa mi ent o vigente a pa rtir de la modernidad. Es ta cir -
orbital. Las observaciones de Ga lileo con su t el escopio cunstancia no s obliga a pregun tarnos por el in terés ac- I
desmintieron, por su part e, la inalte rabilidad de los tual del es tu dio de Ari stóteles . Muchos dirán segura-
cuerpos celestes, comprometiendo seriamente la dist in- mente que tal interés es escaso o nulo. Sin emba rg o, \.
ción radical est ablecida por Aristóteles ent re las sus-
tanci as sublu na res y la s celes te s. Los estu dios de Galile o
el inte rés contemporán eo po r Ari stóteles est á ahí y es
innegab le, co mo muestra la Inge nte p ro ducci ón literariai
80 ARISTÓTELES INTRODUCCIÓN GENER AL 81

y filo sófica que se remite a su obra o se ocupa direc- J . Mu oVZEA.u, DU clI1nies de bibliographie cfassique (1914-1924),
ta m en te de ella. Pensamos que la filosofía de Ari s tó- I·II, Parta , 1927·28.
teles es aún (y probablemente seguirá siendo) una
fu ente fec unda de ins piración y es tímu lo filo sófico po r A partir de es ta fecha pued e co n su lta rse la publica ción
dos razones, al menos. En primer lugar. su co nsi de- anual L'année philologique.
ración t eleológica de lo real constituye un p un to de Otras informaciones bibliográfica s a tener en cue n ta:
referencia ine ludible pa ra cualquier filosof ía, ya sea
H. S. LO NG, . A biogr aph ical Survey o f Recen t Works on Aris·
pa ra nega rla como ca mi no viab le o bien para recorrer- totle», The C/ass. World, 51 (1957), 52 (1958).
la con él, para interpretarla d e forma t ranscenden t e M. D. PHlLIPPI!, Bibliographische Einführungen in das Studimn
como Santo Tom ás de Aquino o para inmanentizarl a en der Philosophie, 8: Aristoteíes, Berna, 1948.
la Histor ia y la Razón como E. Hu sse r l. En seg undo D. Ross, Fifty Y ears oí Classical Scholarsh ip, Oxford , 1954.
lu ga r y de fo r ma más gen e ral. Arist óteles re presenta G . VERBEKE, . Bulle tin de Iiu ér a tu re arí sto téñcíenne s. RelI. phil. de
paradigmát icamente un mod o pere nne de acceder a la Louvain. 56 (1953) .
reflexión filosó fica y de p roced e r den tro de ell a : aque l
modo de proceder filo sófico que parte de la expe ríen- Algunas d e las ob ras recogid as en nuestra biblio-
cia y se esfue rza en poner de manifiesto sist em át ica- gra fía contienen, a su vez, abundante b ibliografía sob re
m ente las aporías q ue la experie n cia suscita en el marco Aristóteles. En tales cas os 10 in dica remos ent re pa·
de nues tros esq uemas concep tua les ; un proceder filo- ré ntesis.
sófico que está siempre a tento a la expe riencia sin qu e
es ta atenci ón lleve co ns igo el abandono de la es pccu- l. Ediciones completas y grandes colecciones
laci én teó rica po r de jadez o coba rdía .
Aristotelis Opera, edidit Academ ia Regia Borussica,
Berlín , 1831-1970 . Con sta de cinco volúmenes cuyo con-
tenido es el sigu iente:
VI. BIBLI OGRAFfA GENERAL DI! A RI STÓTELES
1-11 . Aristotelis Graece (texto por E . B l!It talR).
111. Aristot eles latine ( trad uccio nes del Renacimie nto) .
Una b ibliografía sobre Aristó tel es que p re te ndiera se r
IV. &holia in Aristotelem (textos de co men tarios griegos
exha us tiva re su lt aría no solamente im posible, sino ad e- recogidos por C. A . BRANlIl$ ).
má s carente de utilidad. La que ofre cemos a con tinua- V. Aristot elis quE lerebantur librorum fragmmta (colee-
ción es, por ta n to , selectiva y moderadamente am plia. ción d e fragmentos por V. RosE). &holiQ in Aristot~
Puede ser completada hasta do nde se desee recu rrien- • lem ( suplemento por H. USI!NER ). Inda Aristot eliCltS
do, entre otras, a las siguien tes pu b licaciones : ( po r H. BoNITZ).

F . UEBER\VF.G, K . PR.tLECIIT1!R . Grundiss der Geschichte der PhifO$t).


phie, 1, 12" ed., Berl ín, 1926. Las ci tas de Aristóteles suelen hacerse remitiéndose
S. WMBR[NO, BibUographie de l'An t iquitt! cfassiqu e (1896-1914), a las páginas, columnas y líneas de esta edición .
París, 1951.
14. - 6
82 ARISTÓ TELES INTRODUCCIÓN GENERAL 83

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griego y traducción inglesa). 4. Ediciones bilingües y comentarios modernos
Bibliotheca Oxonien sis (Oxford classical eexts).
Collection des Universités de France (G. Bud é), París (texto grie-
a) Obras de lógica
go y traducción francesa).
Organon, texto y comentario latino por T. WAITZ, en dos tomos,
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2. Léxicos
Elem enta logices Aristoteleae, selección de textos, t ra ducción la-
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1908".) O. HAMELIN, París, 1907.
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Oxtord, 1949.
3. Comentarios antiguos De generatione et corrupt íone, texto y comentario inglés por
H. H. J OACHIM, Oxford , 1922.
Los textos recogidos por e, A. Brandis y publicados
Meteorologica, texto, t raducción latina y comentario por J. L. lOE-
en el vol. IV de la edición de la Academia de Berlín LER, en dos tomos, Leipzi g, 1834-36.
quedaron desfasados tras la publicación por la misma Aristatle's Chemical Treatise, Meteorologica IV, texto y comenta-
Academia de la colección Commentaria in Aristotelem rio inglés por I. DURING, Oorembu rgo, 1944.
Graeca, I·XXIII, Berlín, 1882-1909, que recoge los co-
mentarios de Alejandro de Afrodisia, Filópono, Temís- . e) Obras de biología y psicología
tío, Simplicio, etc,
Otros comentaristas medievales y renacentistas de in-" De animalium historia, Aristateles' Thierkunde, texto y traduc-
ción alemana en dos tomos por H. AUBERr y F. WIEMER, Leíp-
terés son Averroes (Aristotelis Opera cum Averrois como
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Para el De anima véase la bibliografía específica in-
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Rhetorik, Viena, 1944.
R. LAURENTl, Genesi e i orma tíone del1a «Politiea» di Arista tele, Ob ras de Aristót eles, en d iez volúmenes, traducidas por P. DE Az,
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J. U ONAlW, Le bonheur chez Aristate, Bruselas, 1948. la col. Austral, ed. Espasa-Calpe. No es u na traducción fiable .]
J . R. MaNcno PASCUAL, La uni dad d e la vida moral según Aris tó- Obras completas de Aristóteles, en doce vol úmenes, t raducidas
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W. SI EGFRIFlJ, Unter suchungen t ur S taats leh re de s Aristateles, Aristó teles. Obras, trad ucc ión de F. SAMARANCIl, Mad r id , 1964.
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J . A. TlI OMSON, T he Et h ics o/ Aristotle, Londres, 1953. del mismo. Se trata d e una t raducción que no es en absol uto
J . VASSll!R, Le bonheur, pr íncipe et f in de la moral aristotéli· de fiar.)
cíenne, París, 1965.
H . VON ARNIM, Die dr ei aristotelisch en Ethik en, Ber-lín, 1929. Las traducciones españolas de obras aisladas son nu-
- Zur Entstehungsgesch icht e der Aristalelis chen Politik, Vie- merosas y las hay de muy desigual va lor, Además de
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Arist ót eles. Tratados d e lógica, por F. !.ARROYO, Méx ico, 1969.
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• eíner kritiscñen Ausgabe, Berlín, 1971.
94 ARISTÓTELES

Por otra parte, todavía continúan editándose las ve-


tus ta s, yen su é poca muy dignas. tradu cciones de P. SI·
M6N ABRIL de la é tica y la Política (de fin e s del s . XVI),
así como la tradu cción de la Poética llevada a ca bo po r
J . GaYA y MUNIÁIN (de fines del s. XVIII ).

ACERCA DEL ALMA


I NTRODUCCIó N

La concepción del alma en el tratado «Acerca del alma»

Result a. sin <luda, necesario establecer en


pri mer lugar a qué géne ro pertenece y qué
es el alma - quiero decir, si se trata de una
reali dad ind ividu al , de una en tidad o si, al
contrar io, es cualidad, can tida d o cualquier
otra de las ca tegorías qu e hemos dis tingu ido-
y en seg und o lugar, si se enc uentra e nt re los
seres en po tencia o más bie n constituye una
cie rta ent etequía. La d iferencia no es , desde
lue go. desdeñable.
(Acerc<2 d tl alma, 1, 1, 4OZa2J-27,)

Es cost umbre de Ari s tóte les (cos tumbre, por lo de-


más. ta n estimable como poco común) comenza r una
obra ofr eciendo la enum eración de todas aquellas cues-
tion es con que habrá de enfrent arse a lo la rgo de toda
ella. Un índ ice semeja nte de cues tiones existe también
en el t ratado Acerca del alma. La b reve cita q ue enea-
beza este apartado de nu estra Intro ducción recoge p re-
cisamente aquellas líneas con que se abre la re lación
de los problemas a tratar. De acuerdo con el programa
exp ues to en es tas línea s. la cuestión fundamental y que
ha de aborda rse !:n primer luga r es ea qué gé nero per-
ten ece y qué es el alma ». Tal afirmación implica que
Aristóteles no _se pl an tea de modo exp líc ito el problema
14. - 1
98 ACERCA DEL AI.M A 1~ TRODUCCI6N 99

de si el alma exis t e o no: su e xis tenc ia no se cues- la vida. El razonam ien to subyacente a su p lan tea mien to
tio na; sin o que se pa sa di rec ta ment e a discutir su na - es , más o menos, el sig uien te: en el ámbito de los se res
'"tural eza y propied ades.( E l lector de hoy se nt irá segu- na tu rales los hay vivientes y no-vivien tes; e ntre aq ué-
ramen te que s u actitud a n te el t ema se halla a u na llos y ést os exis te una diferencia radical, una ba rre ra
not a ble distancia del pla nteam iento a ri stotélico y con- ontológica infra nqueabl e; ha de haber, por ta nto, algo
sí derara q ue la verdadera cuestión a d ebat ir no es la que co nstituya la raíz de aquellas ac tiv idades y funcio-
natural eza y propiedades del alma, si no la existe ncia nes qu e -son excl usivas de los vivient~. Est e algo -sea
mi sma de u ña reali dad de ta l na tu raleza y p ro pieda- lo qu e sea-s- es denOiñinado por Ar ist ó teles a lma (pSyc11~
"des.) E I hor izonte dent ro del c ual Ari s tóteles deba te el y, cuando menos, he mos de conveni r en que tal deno-
p roble ma del alma difiere notoriamente del h oriz ont e minación cuadra pe rfectamente con la tradición griega
int elec tual en qu e se halla instalado el lector ~ mod erno de qu e Aristóteles se nutre. El pr ob lema est riba, pu es,
e n virtud de di versas circunstancias h istóricas de las en det ermi nar la naturalcz a de ese algo, del alma. Ca-
cuales tal vez merezcan desta carse las dos siguientes: b ria decir que se trata de encont rar una referencia
la s connotacione s religiosas asociadas a la idea de alma ade cu ada al término s alm a» y tal búsqueda sólo es po-
y la decisiva influencia ejercida po r el _Ca_tl~~!ani s rp. o sible a través de una invest igación -filosófica y em-
sobre la p sicología metaffsica a partir de la moder- pírica- de las funciones, de las actividades vitales. ..E1
nidad 1. Es cierto que en el p ensamiento griego el tema tratado Acerca del alma no es sino un tratado a cerca
del alma aparece asociado con insist encia a conce pci o- d e los vivientes, acerca de los se res naturales dotados
nes y creencias de tipo reli gio so (inmortalidad, transm i- de vida.
gración, culpas y castigos, etc.): baste recordar el pita. El primer problema a debatir es, por tanto, q ué tipo"'
gor is mo y la ü toso ñ a platón ica . Ari st óteles, sin embargo, de rea lidad es el al ma. En las -lineas citadas an terior-
no plantea la cuestión del alma en conexión con cree n- mente' és te problema se conc reta, a su vez, en dos cues-
cias religiosas, s ino desde una p ers pec tiva estr ict a me nte tiones fu nda mentales : en prime r luga r , si el al ma es
,\ natu ralist a . u na e nt idad o bien constituye una realidad meramen te
A ri stó~l es acepta , pues, la_exis tencia del alm a, sibien accide ntal; e n segu ndo Jugar, si es acto, enteleq uia o,
y su actit ud an te la mi s ma es susta ncialm en te ajena a po r el con trario, se trata de u na potencia, de una po-
\ las conno taciones religiosa s tradicionales. La p erspec:- tencialidad o capacidad para vivir qu e poseen ciertos
en
tiv a que se sitúa es la explicación del fenómen o de cuerpos nat u ral es y de la cual carecen los seres Ina ni-
mado s. Aristóteles se en frenta al t ema del alma equipa-
I La influ encia del Cart esianismo introd ujo en la Modern idad do con un s istema de conceptos b ien pe rfila do y c rí-
un pla nteamiento nu evo de l problema del alma: al a firmarse la ginal. Frente a toda la filosofía anterior , en sa ya un
autonomía e incomunicación en t re la s sust ancias pensa nte (alma ) a udaz expe r imen to de tradu cción cons is tente en reino
y extensa (cue rpo ), e l el rna quedaba desvinculada t otalm en te del
cuerpo y el fenóm eno de la vida ve nIa a inte rp ret arse desde una ter pre tar el dualismo t radicional de cuerpo-alma a n-a-
perspectiva rnecani clsta. Se abandonaba así el pla nteam ien to tra - vés de sus propios esquemas conceptua les de en ti da d-
d icional del tema del alma que sie mp re Se había con siderado accide n tes, ma teria-forma, potencia-acto. El resu ltado
en relación co n la vida. será un a t eoría vigorosa y n ue va ac erca del alma, ale-
lOO ACERCA DEL AI. MA I NTRODUCCIÓN 101

j ada por igual de todas las especulacione s anteriores, de la predicaci ón , del discurso predica tivo : "lo que no
pero no exenta de ciertas ambigüedades y tensiones in- se predica de un su jeto, sino qu e lo demás se predic a
ternas. ( -__ de ello. (Me taflsica, VII, 2, 1029a8). El t érmino ousía se
A) La pa la bra griega ousia (que gene ra lmente s uele inserta, pues, en un conjunto de oposicion es que de-
traducirse po r «sus ta ncía« y q ue nosotros traduciremos terminan su significado co mo: indivi duo fre n te a los
s iempre po r eenti dade j t ab arca en la ob ra aris totélica géneros-especies. predicados esenciales frente a predi-
u na pluralidad de nociones cuya s istema tiz ación cohe- cados ac cidentales , sustanc ia frent e a acci den tes , sujeto
rente no deja de resultar difíci l. En efecto, Ari st óteles p ermanente fr ente a las det er min acion es su cesivas cam-
denomina ousía, enti dad a las s iguientes r ealidades o biantes y s uj eto de l disc urso pred icativo fre nte a los
aspectos de 10 real: a) . Lo que no se predica de un p redicados del mismo. La teor ía aris totélica de la ousía,
sujeto n i existe en un sujeto ; por ejemplo, un homb re de la enti dad, es, pues, muy co mpleja y solame nte una
o un caballee (Cat ego rias. S, 2a I2-13). Se trata, según es- comprensión adecuada de la misma p ermit e aden trarse
tab lece explícitam ente Ari st ót eles, de la acepción fun- en el p lanteamien to del p rob lema del alma qu e se ofre-
damen tal del término ousía, con la cual se hace refe- ce en nuestro tratado.
rencia a los individ uos p ertenecientes a un géne ro o B ) El concepto de ou sfa, de entidad, t ien e su ma rco
especie natu rales. b) Las esp ecies a que pertenecen los fundamental en la teor ía de las categorfas . En el libro
individuos y los géneros en qu e aquéllas est án inclui- de las Categorfas - al ' qu e ya hemos hecho r eferencia
da s. po r ejemplo, ..el ind ividuo humano es tá incl uido anteríormente-c- la teoría se introduce en fu nción de
en la espe cie "hombre" y el género a que esta especie los juicios predicativos. Ari st ót eles comienza distin-
per ten ece es "animal" y de a h í que la especia "hombre " gu iendo (Cat ., 2. 1a I5) dos ti pos de expresion es: a que-
y el géne ro "animal" se denom inen entidades seg un- llas que co nstituyen ju icios o p roposicion es, po r ejem-
das » (ib., 5, 2a I6-18). En este caso la palabra ousía pasa plo, "un h omb re corre», y aquella s que no son juicios,
a significar el con junto de los predicados es enciales como «hombre», «corre», et c. E st as últimas son los
que de finen a u n indi viduo. (Lo s individuos se denomi- elemen tos a parti r de los cua les se forman los ju icios o
nan en tidade s p rimeras). e) Aquellas rea lida des que son proposiciones. El cuadro de las catego rías cons tituye
capaces de exis te ncia independiente, autónoma, es d e- la clasificación de t ales t érmin os o locuciones simples
cir, las ..sus tancias. (e n la ace pci ón tradiciona l de este (ib_, 5, l aS). No todos los términos, sin emb argor s~~_
término), por oposición a los accidentes. d) El su jeto clasificables eilalguña de las diez categorías (l as co-
físico del camb io, es de cir, lo que per manece idé n tico necHvas- quedan fue ra de l esquema), sino solame n te las
como sustrato de las dis tintas m odificaciones resultan- palabras que cumplen una función s ignificativo-designa-
tes de aquél . e) Por último, el sujet o lógico-gramatical ti va. De ah í que el esquema de las ca tegorías con stituya
también una cl asificación de las cosas designadas por
medio de tales palabras, es decir, una clasificación de
I La conveniencia de traduci r el t érmino griego ous la por el
castellano _en tida d. ha sido también defendida por C. GARdA los di stintos tipos de realida d.
GVAL, «La traducció n y la M eta.ffsica de Ar istó teles _, Emerita, En su significación técnica como predicados . el cua-
3S (1967), 91-104. dr o categorial p arece respon der en la obra de Aris t6 te-
o",,'2.CA 1>í.J
~ -' ~. ~.
r.
102 ACERCA DEL AU l A I NTRODUCCiÓN 103

les a dos perspectivas distintas sobre el le nguaj e pred i. el predicado pertenece a ella (e n tidades segundas, géne-
cati vo : a ) Tome mos. en primer lu gar, c~mo sujeto de ros-especies), el sujeto pertenece también necesariamen-
predicación a una entidad primera. a un-individuo, te a ella (entidad p rimera o segunda, se gún los casos ) ",
Sócrates, po r ej e mplo. En tal caso, la s ca tegor ías cons- Con otras pa labras, el discurso de ntro de la categoría
E !u irían una clas ificación de to dos los posib les ..til!.o~ «en tidad » es siem pre un discurso esencial.
~~. predicado s suscep tib les de se r Ie a tribuidos: Sócrates E s ta es, a grandes ra sgo s, la si t uación de la teorfa
es... hom b re (ousta, entidad) , p equeño (cantidad), ho - en los lib ro s a ri s totéli cos relativos a la lógica . En ellos.
nest o (c ualidad), e tc. Es evidente que en est e sup ues- sin emb a rgo, queda n sin aclarar suficientemen te cíer-
to -cua ndo el sujeto del discurso es para los distintos tas c ues tiones im por ta nt es. De éstas . la más no toria es
predicados una entidad primera. individu al- el único la concérnie nte a las e ntidades segundas, al sentido qu e
predi cado esencial (es decir, el ú nico q ue expresa qué tiene denominar las entida des y a s u relación con las
es el su jeto) es la entidad (e ntidad se gunda, e n este en tidades primeras o in dividuos. Asf, e n el e. S de las
ca so : géneros-especies). b ) Su po n gam os. en segundo lu- Categorías (3b l Q.23) se esta blece como algo carecterfs-
ga r, que el s uje to es e n cada propo sición una rea lidad ríco de la entidad en general que sig n ifica eun es to .
di stin ta perten eci ente a la m isma categor ía que el pre- (tó de ti). Resp ec to de las entidades primeras el asunto
dicado: Sócrates es ho mbre, la honest idad es una viro es claro: «Sócrates>, e Pla tó ne, etc., son palabras que
tu d (cualidad ), etc, En es t e segundo supuest o, el di s- desi gnan realidades concretas, cumplen una funci ón
cu rso es sie mpre y en cada caso esencial ya qu e e n deíc tica , son, en úl tima instancia, demostra tivos. En el
todo s ellos expresa q ué es el su j eto '. La pec u lia r id ad caso de la s en tidades segundas (géneros y especies) el
de la categoría primera (la enti dad ) fre n te a la s nueve asunto es, sin e m ba r go, b ien dife ren te y Aristó tel es mi s-
re s tantes se m u est ra en la cir cunst a ncia de que cuando mo señala que más que eun esto .. (tóde ti) signi fican
" un de tal t ipo o cu alidad» (poión ti): afi r mar que Só-
, Ambos aspectos del cu adro de las categor ías como clasifica- cra t es es h om bre equi vale, en efecto, a afirmar que
ción de predi cados aparecen claram en t e exp ues tos en el slgulen- «Sócra t es es una entidad de ci erto ti po o cualidad , a
te texto de los T ópicas: «es claro a p art ir de todo e sto qu e el sab er, humana » (Cat ., S, 3b20). E st e pr oblema no es, por
discu rso que exp resa la esencia (t í esrí¡ se r efier e unas veces a
la entid ad, o tras a la cantidad y otras a cualqui era d e las re s-
lo demás, una cue s tió n purament e s emántica, es deci r ,
ta ntes categc rtas. Por ejem plo , -sí ante la presenci a de un hom- no afecta me ra mente al di scurso, s ino que en el n ivel
bre afirma qu e lo que es tá presente es un hombre o un an imal, de la realidad ex tralingüística remite al problema de la
d ice la esencia ( tí esei, y se refiere a la entidad. Y si ante la relación existente entre aquello que denominamos e n-
presencia de un color blanco afirma qu e lo que está presente
es blanco o colo r, dice la e sen cia y se refiere a la cu al idad.
ti dad es segundas (géneros y especies ) y aquello que
E igualmente si ante la p resencia de una magnitud d e un codo denominamos e n t idades primeras (individuos, ejem pla-
afinna que 10 que es tá presente es u na magnitud d e u n cod o ,
dice la esencia y se refiere a la ca n l idad. Pues cada uno de
éstos, si se afirma d e sí mi smo --Q b ien su género- significa • Cons idé rense las sigu ien tes proposicio nes: a ) Sóc rates (e ni l-
la ese ncia ; pe ro si se afinna de o tro, no di ce la ese ncia, si no la dad p r imer a) es h ombre, animal (en ti da des segundas}; b) el hc m-
ca nt idad, la cualidad o c ualqu ier a de la s r est ant es ca tegorías» b re (en ti dad segunda , es pecie) es animal (en tidad segunda, gé-
(J, 9, 103b27). nero).
104 ACERCA DEL AL\IA I NTRODUCCi ÓN 105

res de la s distintas especies). Se trata , en defi nitiva, vez, p odrá ser ulteriormente determinada: podemos aña-
del p rob lem a del p latonismo. dir que se trata ' de un h omb re senta do o paseando o
C) Es en la Metafisica -y m uy es peci al mente e n bueno pero en tal caso hab la ría mos ya de determinacio-
Jos libros "cent rales de la misma- don de Ari stóteles nes o afecciones (accidentes) de esa entidad conc re ta
p arece res ponder adecuada mente a la ambigüedad qu e e individual que llamamos hombre. Afecciones o ac-
acab amos de señala r en relación con la entidad así cidentes cuyo sujeto (hyp okeím enon) es la entidad en
como a otras cuestiones afines no aclaradas su ñcíen- el dob le sentido de aquella p alab ra, es decir, como su -
tem en te en los tra tados de lógica. El planteamiento jeto físico de inhesión (eporque ningú n accident e tiene
aristotéli co se halla posibilitado en ;;Sie "caso por la . exis tencia . ni pued e darse separa do de la entidad ».
in troducci ón de do s te orías de suma importancia: la l b. 1028a23) y como sujeto lógico de predicción ( epues
concerniente a ~ pl uralidad de significaciones de _ser_ bueno o senta do n o se dice sin és ta ». lb. l 028a28).
y «en te » y la teoría h ilem órfica. Aquélla recae p rima- Ousfa, en tidad, es , por tanto, aq uell o que rea liza la
-riamen te sobre la len gua ; és ta. sobre la est ru ct ura de doble y coordinada fu nción de ser sus tra to ñs tco de
la realidad extr a lingü fst ica. de terminacio nes y suje to lógico o referen te último de
iae
El c. 1 del 1. VII la Metafísica se sitúa dentrodel nuestro lenguaje acerca de la realidad. Desde un punto
es quema de las categorías en ten didas conforme a la prí- de vista m etafísico, esta doble caracteri zación lleva en
m era de la s pe rs pectivas que señalábamos más arriba, su seno la posibilidad de una conclusi ón monis ta y
es decir , como clasificación d e todos Jos posib les pre- más conc retamen te de un monis mo materialis ta : ¿n o
dicados para u n discu rso cuyo suje to sea una entidad habrá de concluirse qu e la única entidad real es la
..f' p rimera. Sobre las co sas -señala Aristóteles- nos es materia . sus tra to ú lti mo de tod as las determina ciones
pos ible formular afirmaciones de muy dis tinto rango y reales (p ues to que las entidades primeras o ind ividuos
condición : cabe, por eje mplo , decir qu é so n, pe ro tam- no serían sino modif icaciones de la materia ) y por co n-
bién cabe decir' dó nd e, cuándo, de qué tamaño, CÓmo sigu iente sujeto último de toda pred icación? s. A pesar
son. Pues b ien, se no s dice, entre todas es tas posi bili-
dades de hablar acer ca de la r ealidad, la primaria y • • ... en efecto, tod o Jo dem ás no es sino a tecctones, acciones
y potencía s de los cuerpos y la longitud, la latit ud y la profundi-
or iginal (pr6 ton) sería aque lla que se articula ra con- da d son d istinto s ti pos de can tidad , pe ro no en tida d (la ca n tidad
forme al es qu ema lógico-lingillst ico : «¿qué es esto?». no es, des de luego, en ti da d); lu ego ent idad será más bien el sujeto
Es obvio y trivial qu e en cada cas o la respuesta con- últim o en que se da lod o es to. Y es que elimina das la longit ud,
creta dependerá del tipo de realidad a q ue se apunte la la titud y la p ro fun d idad , nos enco ntramos co n q ue no queda
nada a no ser q ue ha ya algo delimit ado po r ellas; con q ue a los
con ta l pregunta pero es importan te señala r qu e en que adoptan es te pun to d e vista por fue rza ha de parecerles
cu alquier caso las di stintas respuestas habrán de tener que no hay más entidad que la ma teri a . Por mi parte . llamo
una estructura idéntica . La r espues ta habrá de ser materia a aque llo que por si mi smo n o puede ser d enominado
siempre u n nombre que signifique dent ro de la cate- ni alg o ni ca ntidad ni ninguna ot ra de la s determinaci ones de l
en te. Se trat a. en efec to, de al go de lo cual se p redica ca da u na
ga rfa de entidad : a esto apunta Aristóteles al señalar de est a s determinacio nes , algo c uyo ser es di sti nt o del de cada
que la respu esta hab rá de ser del ti po «(es to es) un una de las cat egorí as (y es qu e las demá s se predican de la en-
hombre o un dio s» (1028aI5-18). Esta contestación, a su tidad y ésta, a su vez, de la materia)... quienes partan de es tas
106 ACERCA DEL ALMA INTRODUCCtÓN 107

de la ro tundidad de es te razonamiento, Ari st ótel es se de la en tida d: puesto que el di scurso esencial se origi-
n iega a ac epta r semejan te concl usión mon ista. La n ega- na en la pregunta : «¿qué es esto ?", aq uello a que la
tiva a ri s totéli ca se jus tifica e n la in determinación pro- pregu nta se refiere ha de ser ,«un es to .., es deci r. u na
p ia de la mate r ia q ue la hace in ca paz de constituir el e nt idad p rimera, individual. El pa so siguiente se lle va
su je to de discu rso esencial alguno. En efecto. la _pre,: a ca bo fáci lmente. sin es fue rzo . El s uje to y refe ren te
gu nta «¿qué es la m a ter ia com o tal. es dec ir, más a llá últ imo del discurso ha de se r algo de terminado y la
de todas s us de terminaciones?.. esc apa a toda posibili-- ma ter ia es inde terminada; ¿qué es lo que hace q ue la
dad de discurso defin itori o. Ha brá que 'plantea r ía más ma ter ia sa lga de su in dete r minación y venga a ser algo
bien en términos ta les como : «¿q ué es la materia en det e r minado?; e vide nte mente. la forma. E n el ámbito
el caso del agua , del árbol. etc.?», con 1(l2U3-J el ~ uj~o de las realid ades na turales el sujeto q ue se busca se rá,
de la pregunta -y de la resp ues ta correspondien te- JX)r tan to, la mate r ia det erminada JX)r la fo rma, el corn-
ya no es la materia como tal. s ino un tipo deterrQ~do puesto hilc mórfico 1.
de materia. S ituado en esta encrucijada, Aristótele s es- D) La pregunta primaria y original (¿qué es es to?)
úi.blece como rasgos fundamentales de la entid ad, de y su cont es tación pertinente (por ej emplo , eun hom bre ..)
la ousia. el se r algo individualiza do, se parado (cho ns - recaen sob re la entidad primera, individual. El discurso
tó n). es decir. algo determinado (un es to , tóde ti) 6. De no termina, sin embargo , aquí, sino que cabe prolon-
este modo regresamos a l punto de partida cerrando el ga rl o e n u n se gundo n ivel: ¿y qué es un hombre? La
círculo a partir del cual se origina la teoría a ristotélica respuesta a esta segu nda p regunta viene, por su parte,
a recaer sobre lo que en filo so fía s ue le de no min arse
con sideraciones se encontrarán. por t anto, COD. q ue la materia es ese ncia por la fue rza del uso y de la t radición. Al tema
entldad - (M et., VII . 3, 1029a1l·27). de la esencia (palabra és ta que s irve para traducir la
En es ta d iscus ión ace rca de la materia como en ti dad, cabe
d ist inguir dos a spectos d ist in tos de la cuesti ón. Hay, en p rimer exp resión a ris toté lica 'ti') tí én einai) dedi ca Aristóteles
lu gar, un a specto de ' a cues t ión que a fecta de manera directa un conjunto de d isquisicion es tan in te resan tes como
al léxico, a la len gua: ¿es co rrect o u tilizar la pa labra ousfa com plicada s s. Nos limitaremos a t oma r el h ilo de uno
para des igna r la materi a ? De hecho, la lengua gr iega lo pe rm ite
de los aspectos de la cuestión .
y Aristóteles m ismo lo hace a men udo; p ero tamb ién de dere-
cho, pu es la ma ter ia c um ple co n la s func iones señaladas q ue,
a juicio de Ar istóteles , son no ta fundamen tal de la s ignificación 1 Tres so n, pues , los ti pos d e re alidad o aspec tos de lo rea l
de ta l té rm ino. Hay, en segun do luga r, un aspecto de la cues- a que cabe denominar Gusia: la m ateria . la fo rm a y el como <
t ión q ue es de fondo y no m eram ente de u t ilización d e la pa- p uesto. Con es ta ide a comienza la discu sión de la na t uraleza del
la bra : Gusta ---en el sent id o m ás genuino de este térm ino- es alma en el tratado Acerca d el alma: ..Solemos decir que uno d e
aqu ella realidad Que constituye el ref erente últ imo del discu rso los género s d e lo s entes es la entidad y Que ést a p uede ser en-
esencial y, po r ta nt o, h a d e ser un a r ealid ad determi nada y no tendi da en prim er lugar com o mater ia - aque llo que de po r si
in determ ina da como la m at eria. (Dir ía mos Que la m ateria, según no es algo de terminad o-, en segun do lu gar como es tructura y
Aristóteles, Queda por deb ajo de la línea d e flot ació n d el di s- forma en virtu d de la cu al pu ed e decirse ya d e la mat eri a que
curso). es algo de te rminado y en tercer lu gar c omo el com pues to de
• . A la entidad parece correspon d erle de m ane ra especialísi- una y otra- (11, 1, 412a6-79).
m a el ser algo separado (cllOristón ) y algo determinado (tóde t í] » • El c . 5 de este 1. VII de la M et af /sica est á dedicad o a d ilucí-
a»; 1029a27-28). da r de Qué hay esencia. E sta cue stión re sulta especialment e p er-
108 ACERCA DEL ALMA I NTRODUCCI ÓN 109

La es encia es el con tenido de la definición. En efe cto, Al llegar a este punto result a ne cesario llamar la
qu é sea el hombre se manifiesta y expresa en la de- atención sobre el s ignificado d.:!-!~m..tt;lg1EY§.~, Es te
finición de hombre. La definición , por su p arte, cons- término se t raduce ':l._:rt!~nu do _s imp lemente P9Lla .pala~_
tit uye una frase, un enunciado com p lej o. ASÍ, la de- bra la tiña- ;;."fo r ma». Esta man era de traducirlo no me-
finición de hombr e como «viviente-animal-racion al" o re<?erí a el iñás~mfnfmo come n tario si no fuera porque
bi en como aqu el ser qu e «nace, se al ime nta , crece, es ta mbién la palabra «form a» la que se u tiliza para
se reproduce, envejece y muere (viviente), siente. ape- trad licfr Clt "érminü -·griego··-morpM. Al t~;:;-du drs~ am-
tece y se desplaza (animal) y, en fin, intelige, razona y bos-téfin ¡'nos ~por -la mi sma- p~iab~a, el lecto r se ve e m-
habla (r acional) ». Una definició n s e compone, pues, de pujado a cons ide rarl os como si nón im os, borrándose e n
partes. ¿Qu é partes de lo de finido recoge el enunci ad o gran medida el signific ado preci so qu e el término eído s
de la definición? Se t rata de una cuesti ón a la q ue pos ee en cont extos deci sivos como el que est a mos a na-
Aristót eles con cede notable im portancia y cuya r espues- lizando 10. La c1is.!i.~~~q1!...f;x iste n te..entre m orpM.. L eíd os
ta ha de ser cuidadosament e matizada . No han de con- en este conte xto es la que existe entre la estructura
fund irse la p erspectiva desde la cual define al hombre de un organismo viviente y"'la s funciones o ac tividades
el fís ico y la perspectiva desde la cual lo define el vifales-que - tal "or ganismo realiza. .El ddos es el con-
metafísico. Situándose en la perspectiva de este último, junto de la s fu nciones que corresponden a u na ent idad
Aristóteles consi de ra que la de finición no ha de incluir na tural. E l con junto de tales funciones cons t it uye la
las partes materiales del compuesto (tal sería el caso esencia de la entidad natural (i b., 1035b32) y po r con-
de una definición de hombre que enu merara sus mi em- siguiente cons t it uye ta mbién el cont enido de su defi-
bros, t ejido s y órganos), sino solamen te las parte s de
r
la fo rma específica, la s par tes de aque llo que Arísto-
partes de la de finición .tlene lugar en el c. 10 de este libro de la
t eles denominar~Úi~s (Me t., VII, 10, 1035a15) 9. Metaf ísica. Esta cuestión se toca también en el t ratado Acerca del
1---' alma, I, 1, 403a29-b 16.
tinente para Aristóteles ya que -de acuerdo con el texto más 11 A este peligro de sinonímlzacíón de ambos tér minos no es
arriba citado de Tópicos, I, 9, 103b27- es po sible un d iscurso ajeno el propio Aristóteles, que pres cinde a menudo de la d is-
esencial res pecto de las realidades comprendida s en todas y tinción ent re ambos (por ejemplo. utl'lizando expresi ones como
cada una de las categorías , es decir, cabe expresar no sola mente morpht ka ¡ d dos ) cuando el contexto no exige tal disti nción. Si
qué es una entidad, sino también qué es un color, etc.: por ta n- la exige, sin emba rgo, el contexto que estamos analizan do y que
to, hay esencia no sola men te de las ent id ades, sino también de es prec isament e aquel en que se sitúa la explicación aristotélica \
Jos accide nte s. La respuesta definitiva de Aristóteles es qu e d a del alma. A este res pecto cabe se ñalar qu e el alma no es deno-
esencia o es algo exclusivo de las entidades o, cuando menos" minada por Aristóteles morpht en ninguna ocasi ón pero sí que
cor responde a ella s primaria, principal y absolutamente » (1031a es denominada erdcs muchas veces. (Hay textos en que - t ratá n-
11-14). Es ta respuesta se justifica en la importante doctri na aris- de se del alma- se utili za la expresión morpné ka¡ e/dos y au n
totélica de que las palabras «ente» y «ser» tienen múltiples sen- en tales c asos est a expresión no se aplica de manera directa al
tidos de los cuales el primario y fundamental es el que corres- alma; no hay ninguno en que se la denom ine solamente morph é
ponde a la entidad. Más ar riba hemos aludido a la importancia y muchos hay en que se la denomina exclusivamente eldos.
de est a doct rina en cuya exposición y a nálisis no nos ha sido Pa ra evitar_confusiones, sdlemos traducir efdos no simplemen te
posible en trar, como «form a», sino como «forma especí fica» en aquellos pasajes
• La prolija y complicada discusión de este problema de las en qu e la confusión es posible).
110 ACERCA DEI. ALMA I S:TRODVCCI ÓN 111

n ición, de acuerdo con el modelo de definición de hom- te les denomin a ee n tldad .. {ousía] a la forma espe cífica ,
bre que más arriba he mos p ropuesto. recogiendo as í u na de las significaciones bás icas del tér-
E) E l di scurso acerca de la entidad na tural -que mino ousia expuest as en el 1. V de la M et afísica: «en
en su se gundo niv el no s ha llevado a la pregunta ¿qué otro se nti do [ se de nomina o l/s ía ] a aq uello que es cau-
es un hombre? y con ella a la esencia y la definición- sa inman ente de l se r de cuan tas cosas no se predican
ha de p rolonga rse aún en un te rce r mo mento o ni vel de un su jeto ; ta l es, po r ej emplo, el alma pa ra el an i-
al cual corresponderí a la pregunta : ¿y por qué es to es mal .. (10l7bI4-16). Por último, el eidos o forma espe-
un ho mbre? Este t ercer momento del discurso po see cí fic a no es sola mente la ese ncia y la caus a inman ente
u na im po r tanci a decisiva ya que e n el momento an te- de la entidad natural, sino también su ca usa fin al o
rior la mate ri a. los elemen tos ma te r ial es, habían que- f in. La pregunta c¿ por qué es tos ele me ntos so n un
da do fu era de consideración al ceñirse el discurso ex- hom bre ?.. sólo a pa rece cont estada plenamente cua ndo
clusivamen te a la esencia e nte ndida como eídos. Este aq uéllos son cons iderados desde el pu nto de vista de
nuevo ni vel y esta nueva p regunta restituye n la como la función a qu e est án destinados y s ir ven : la ac tivi-
po sición hilemórfica de la entidad a que el discurso se dad especifica del ser humano que cons tituye su ra-
refiere. Ari stóteles sub raya, en efecto, cómo la pre- zón de ser, su finalidad 12. De este modo se llega a la
gun ta recae di recta mente en la materia: p regun ta r p or tesis aristotéli ca más radica l re spect o de la na turalez a:
qu é es to es un hom b re equivale a pregunta r po r qué la fo rma especifica como finalid ad inman en te, es de cir,
es tos elementos material es están or gan izados de modo como t étos, como entelequ ia, ac to o ac tividad que es
tal qu e constit uyen un homb re. La resp uesta , a su vez, fin en sí misma.
ha de buscarse a través de la forma específica , del F) Tras este necesario recorrido a t ra vés de la teoría
conjun to de funciones para las cua les sirv e tal orga- a r ist oté lica de la entidad, vo lva mo s ahora a las dos
nización mate ri al : «Iuego lo que se pregun ta es la
ca us a por la cua l la mate r ia es algo de terminado y b) en el cas o de los seres vi vientes, además. el tidO$ es ca usa
esta causa es la fo rma específica (eid o s) que, a s u vez, generado ra de los elementos ma teriales y de su est ructura ción;
es la e nti dad (ousí a) .. (ib ., VII , 17, 1041b6-9). so n, en efecto, las fu nciones vi tales mismas (alimentació n y
La teoría aristotélica de la entidad natural queda com- des arro llo) las que van prod uciendo los d istintos órg anos a par.
li r de la semilla o el embrión. Se t rata de una concepción dia -
pletada en este último momento del discurso. El eidos, léctica , circul ar de la causa lidad en cuanto qu e la func ión pro-
el con junto de funciones qu e corresponden a una en- duce la es tructura (las activ idad es vitales mis mas crea n y se-
tidad natural a parece como ca u sa de la entidad natu- ¡regan los dist intos órg anos) y la estructura, a su vez, s irve
ra l mi sma. No se trata, como es obvio, de una causa a la fun ción , s i bien la prioridad corresponde a esta última,
a l eidos.
o agen te exterior: la ca usalidad de la for ma específica 11 «¿Por Qué est os elementos, por eje mplo, ladrillos y piedras,
es inmanent~~J En tan to que ca usa inmanen te Ar ist ó- son una casa?; es obvio Que la pregunta se refiere a la causa;
y ésta, desde el pun to de vista de la de finición, es la esencia
11 La cau salidad -inmanente- de la forma espec ífica o ei dos que, a su vez, es en algunos casos el fin (tinos héneka). (ib .,
ha de entenderse doblemente: a) un conjunto de elementos me- 1G41a26-29). En este texto se sub raya cómo e l terc ero de los ni-
teriaJes constituye n una entida d determinada en la medida en veles qu e hemos distinguido en el discu rso se refiere a la esencia
Que son apt os pa ra re alizar y realizan las fu nciones pertinentes; en ta nto que fin o finalidad.
/
112 ACERC A DEL AI.MA I NT RODUCCI ÓN 113

c uestiones que Ari stóteles considera fundamental es arriba hemos se ña la do que la forma especí fica es el
ace rca del alma : ¿es el alma en t idad o, por el con tra ri o, con junt o de las funciones que cor responden a una en-
es una determinaci ón accident al del viviente?; ¿es acto, ti dad natural: por tan to. la forma específica de un vi·
en teleq uia o más bi en ha de se r cons ide rada como una vlen re serán las actividades o funciones vitales (alímen-
potencia. como una ca pacidad d e los organismos vivos ? tarse, reproducirse, e tc.) que en s u conjunto suelen
La resp uesta a ambas p reguntas -am plia men te elabo- de nominarse «vid a». La teoría a ri stoté lica parece favo-
rada en el l. 11 de l t ra tado Acerca del alma- viene recer de este mo do la ide nt ificación de l alma con la
da da por cuanto hemos expuest o an terior mente. Aris- vida. Si esto es así, ¿no qu eda el alma desprovist a de
tó teles estab lece y afir ma repetidas veces que el alma sustancialidad, de exis tencia y realid ad a utónomas?; ¿no
es esencia- [to ti én einai ), forma especí fica (d dos) y se t ra t aría, en de fin itiva. de una manera discreta de
en tidad (ou sla) del viviente. Sus ideas al respe cto a pa- elimina r el alma manteniendo ---eso sí- la pal ab ra
recen expresada s con concis ión e n las s igu ien tes pala- salma» como un mero s inónimo de la pa labra «vida»?
b ras: «Oueda ex puesto, por tanto, de mane ra general, La ide ntificación del alma con la vida, la sinonim i-
qué es el alma, a sa be r, la en tidad definitoria (ous Ja zación de a mbos t érmi no s, se insinúa en nues tro trata-
ka ta lógon ) es to es. la esencia d e tal t ipo de c uerpo . U) do como una posib le consecuencia interna del plantea-
(11, 1. 412b9). Al ser fonna específica de l viviente, el miento mismo a ristotélico . Nos limitaremos a llamar
alma constituye- también su fin inmanente y. por tan to, la atención del lec tor sobre dos pasajes cruciales al
su actualización o entelequ ia: c1uego el al ma es nece- respecto. El primero de ellos dice lo s iguien te: cen t re
sa r ia mente enti dad e n cuanto fo rma especifica de un los cuerpos na turales los hay que t ie ne n vida y los hay
c ue r po na tural que en po te ncia ti ene vida . Ahora b ien , qu e no la tie nen (y solemos lla ma r vida a la autoa lt-
la entida d es entelequia, luego el alma es entelequ ia mcntecíó n. al crecimiento y al envejecimiento). De don-
de t al cuerpo » (i b., 412a20-23). de resulta que t odo cue r po na tu ral que pa r ti cipa de
La coherencia de la exp licaci ón aristotélica se b asa la vida es entidad, p ero entidad en el se ntido de ent i-
en la afirmación fu ndamen tal de que el al m a es el dad compuesta. Y puesto que se trata de un cue rpo
eidos, la forma específica del viv iente : precisamente po r de t al ti po -a sa be r. que ti ene vida- no es posib le
ser lo. es también su en ti dad y en telequía.] Ahora bien: que el cuerpo sea el almas (i b., 412aI2.17). Repá rese e n
¿qué implicaciones tie ne es ta funda mental afirmaci ón las líneas que . hemos subraya do: e n la premisa se es-
de que el alma es la forma especifica del viviente? Más · tablece que el viviente es compuesto a t ravés del sis-
tema «cu erpo/ vida s (el viviente es un c uerp o que t iene
I u Cab e citar ~ pasajes del L VII de la M~t.afís~ en que vida) mientras que en la conclusión este sist ema se
se expresa 10 m ism o. Así. en el c. 10 se lee; c ... el alma de los
I animales ( ella es, en efecto, la entidad del ser animado ) es la
su st ituye por el otro de «cuerpo/almas (es decir. el vi·
I entidad en cuanto d efinición. la forma especlfica y la esencia de vie nte es un cuerpo que tiene al ma: el a1ma no es el
u n cuer po de tal tipo...• (l03Sbl4-16). En e l c. 11 del m ismo lib ro cuerpo) 14. E l segundo de los te xtos q ue ad uciremos co-
puede leerse: c... la definición de hombre es la de fin ición de
alma; la entida d es, en efecto, ia forma especifica inmanente de
cuy a unión con la materia r esult a 10 que denom inam os entidad " Entre los comentaristas, Sofonias se apercibió en cierto
compues ta ... » (1037a28-30), modo del q uieb r o in troducido en la ar gum ent ación en este pasaj e
14, -8
I
114 • ACERCA DEL AU lA l NTRODUCClÓN 115

rrespo nde a la cél ebre y conocida definició n aristot é- éxito en la escuela aristot élica primitiva. Por lo que
l ica del alma: «luego el alma es la e ntelequia prim era I sabemos, el al ma no es ya para Ari s tóxeno s ino la a r-
de un cue r po que en pot encia tiene vida . (ib.• 412a27.28). monía o equilib rio entre las distintas funciones del or-
De acuerdo con el sis te ma a rist ot élico, acto o en te le- ganismo, E n idént ica dirección se m u even E stratón y
quia es sie m pre y en cada caso el cum plimien to ade- Dicea rco. Es te - disclpu lo inmediato de Ari s tótcles-
cuado de la potencia qu e viene a ac tualizar. Por t anto, re cur re t ambién al concep to de equilibrio corporal para
el acto o e nte lequia de un cuer p o que en potencia tiene afirma r que "no ex iste el alma», que el alma es algo
vid a ha de se r p recisa mente la vid a y no cual quier
o tra cosa. No ob stan te. Aristóteles nos ofrece el a lma
e n su luga r. Como e n el caso an terior. la cohe rencia ta lida d del cuerpo viviente lo que se aplica a las partes, ya que
in terna de l texto pa rece rí a exigir la identifica ción de en la misma rel ació n en que se encuentra la parte respecto de
alm a (psyc1,~) y vida (zlJ~). la p arte se en cuent ra tambi tn la totalidad de la potencia sensi-
tiva respecto de la totali dad del cuerpo que posee sens ibñid a d
La desust an cialización del alma es, pues, u na po de-
co mo ta l. Ahora b ien, e l que es tá en potencia de vivir no es
ro sa posibilida d in te rna de la teor ía a ris to télica acerca el cuer po qu e h a echa do fuer a el a lma , si no m ás bien aque l
del viviente . Es ta desustancialización del al ma podía qu e la posee . El esperma y el fruto, por su parte, so n tal t ipo
te ner lu gar de dos modos diferentes. En efe ct o, al st- (le cuerpo en potencia. La vigilia es entelequ ia a la m ane r a en
qu e lo son la visi ón y el ac to de cortar; el alma, po r el con-
tuarse el alma entre el cue r po y la vid a y al in tentar trarí o, lo es a l a maner a de la vis ta y de la potencia d el in s-
conccptualiza r la desd e la teoría de po tencia y ac to, no tru mento. El cuerpo, a s u va , es lo qu e es tá en pot encia . Pero
sólo ca bfa la pos ibilidad de reduci r el alma a l act o así como el oj o es la pu pila y la vista , en el otro caso - y pa ra -
identificá ndola con la vida, sino que cabía ta mb ié n la lelamente-e- el animal es el a lma y el cuerpo. (Il, 1, 412b I7·13a3).
posibilidad de r educir la a la potenci a identificán dol a La teori a aristot élica d el alma funciona en un doble sistema
opo sit ivo: fr ent e al cuerpo y frente a la vida o fun ciones vit ales.
con la capacidad del organismo para vivir. Es ta ú ltima Frente al cuerpo, el alma se des t aca co mo ac to; fr en t e a la vida,
posibilidad --de la cual exis te n t ambién in dic ios en el afma aparece como potencia. Est a segunda es la perspectiva
nuest ro tra tado 15_ fue la q ue his tór icamente tuvo más que corresponde al te xto t ra nscrito en e l que los ejemp los u t i-
nze c os son dos, el ojo y el hacha . E l oj o se d efine por la cap a-
cid ad d e ver (vist a) y el hacha por la ca paci dad de cortar: t ale s
aris totélico. Sus palabras re sti t uyen l a coherencia del texto en su cnpacldades o p ote ncia s consti tuyen su esencia. Anál ogamente,
as pect o form al: ; El qu e po see vida es , p ues, un cuerpo y t al señala Aristóteles , el vivie nte se defi ne po r su capac ida d de vivir,
tip o de cue rp o. Por t an to , es com puesto de cuerp o y vida [ek: siendo éste su ese ncia, es d ecir, su alma, El párrafo ofre ce el
~(jé5 ka! sómatos ): aq uél, en cu an to sujeto y m ateria; és ta , por mis mo paradi gma par a los tres caso s : a ) Instrumen to de hierro
su pa rt e, en cu an to est á en el sujeto como forma . (ad loe.). ( '" materia)/capacidad de cort a r ( ""eidos}facto de co rtar; b ) pu-
" Repár ese en el sigu iente texto de nuestro t ratado: ..Pero pila ( ""materia)/ ca pa cidad de ver, vis ta ( ""eldosJ!visión, y c)
es necesario también considerar en relación con las d istin tas cuerpo ("" ma terial/ca pacidad d e vivir ( = eidosJ!activida d o fun ·
partes del cu erpo lo Que aca bamos de decir. En efecto, si el cíones vitales. Es obvio que en los tres casos a duci dos la capa-
ojo fue ra u n animal, su alma seria la vista: és t a es, desd e lue- d dad o potencia resul ta determin ada por el tipo de m a teri a q ue
go, la en tida d defini t oria del ojo. E l ojo, por su part e , es la la posee asl como por su es tructu ra y di sp osición pe culiar es . En
m ater ia de la vista de ma nera que, q uit ada ésta, aquél n o sena cierto modo, est a ex:plicaclón podía ser tom ada como ap oyo para
en absoluto ojo a no ser de p alabra, co mo es el caso d e un oj o In reducción d el alm a a la p ot en cia , a la es t ru ctu ra y equili brio
esc ulpido en pie dra o pintado . Procede además aplicar a ,la to- corpor ale s.
/ 116 ACERCA DEL AL..\U I NTRODUCCI 6 N 117

einsus ta nciale tano úsíos¡ 16, Por más q ue Aris tóteles cr i- pen samiento acaba p revaleciendo a 10 largo del tratado
ticó du ramente y rech azó la doct rin a d el alma -a r mo- Acerca d el alma. Resurge así inevita bleme nte la ima gen

1
nía 17, el alma vien e ahora a significar, más o menos,
lo qu e en el lengu aje natu ralista de los médicos se
tradicional del cuerpcn _
--- _.•...: omo órgano , como ins irtiITien
.. ..,,"-
del "cual -el alma se SIr ve: «Y es que es necesario que
.
to

de nomina salud : el equ ilib rio es tructural y fu nciona l el a rt e ·'u t ilice-Sü'S ins tr umen tos y el al ma utilice su
del orga nismo q ue ha ce a éste ca paz d e realiza r las cu erpos (1, 3, 407b2,5.27). El alm a no se reduce al co n-
funciones vitales . junto d e las funcion es vitales, s ino q ue -más allá de
A pesa r de lo anteriormente expuesto. es un hecho éstas- aparece como el agen te ac ti vo regu lad or de su
que Aris tó teles no lleva a cabo la desus tanci aliza ción coherencia y armonía 19. Es cierto que Aris tóteles insis-
del alma a t ra vés de ningu na de las do s po sibles re- te en qu e el su jeto qu e realiza las ac tivida des vitales
ducciones a que nos hemos referido. La metafísica aris- n o es el alm a, sino el vivient e en tanto qu e entidad
t otélica camina po r otros derroteros impuesto s por la co mpuesta : «no e s el alm a quien se compadece , a pren-
afir mación de la au tonomía de la vida respecto de la de o d isc ur re, s ino el homb re en virt ud de l alma " (408
mat eria y es ta autono mí a de la vida respecto de la ma-
teria es la que ju stifica . en ú lt imo término , la autono- Esta con st atación emplrica no dej a de ser t rivial a efecto s
mía ac ti va del alma res pect o del cuerpo 11, Tal lfnea de de justificar la distinción entre alma y vida. En efecto, el dato
de experiencia p ropuesto resulta perfectame nte in tegrab le den -
tro de la teo rfa d e potenc ia y ac to sin neces ida d de afirmar la
lO Sobre este punto pueden verse las observacio nes de OR1v.G!I. ir re duc tibilid ad del alma a las act ivid ades vitales . En p rimer lu -
y GASS ET en su obra La idea d e principio en Leibnit , Buen os gar (y esto lo sabía perfectam ent e Ari st ót eles qu e 10 constata,
Air es, 1958, C. 18, págs. 163 y stgs. p or ejemp lo, en los pequeños tratados dedic a dos al sue ño), en
Tanto Aristóxeno com o Dícearc o p roc edía n d el pi t agori smo. el sue ño no cesa la vida , sino algun as acti vidades vitale s. Per o
Por tan to resultad a exager ado supon er qu e su d octr ina acerca es q ue aun su pon ien do posible la int erru pción to tal de 'las acti vi-
del alma es el resul ta do de un a evol ución a p artir d el a ris tote- dades vital es, la explicaci ón teóri ca a t ravés de la doctrina de
lis mo. Su o ri gen es evidentemente p itagórico . Si n embargo, no pote ncia y acto cabría igual men te sin necesidad de distinguir el
es menos cier to que era posibl e inte ntar encajar esta d octrina alma de la s fundones vitales . Sigamos imagin ando e im agine-
dentro de una de terminada lín ea de inte rp re tación d el a risto- m os qu e en t al caso el cuerpo conti núa siendo po tencialmente
telism o. viviente, es decir, pos ee vida en p otencia. Pues b ien, es tes is a ris -
" La crft ica d e Aristóteles a la doct ri na del al m a-armon ía se totélica que cu alquier se r na tural est á en po te ncia cua ndo t al po-
halla en el 1. 1, c. 4, d e nu es tr o tratado (407b27-408a30). tencia se actu aliza de no mediar imped iment o a lguno (cf. Met. ,
11 Apar en teme nt e, Aristóte les r ecurre en el tratado Acerca del IX, 7). De acu er do con est a t esis . la pr esencia o au senci a d e ím-
alma a un a observación de tipo em píri co que justificarla la d is- p edime n tos y la Inte r vención de agentes exter ior es b as tar ian p ara
tinci ón entre alma y vida: la interrupción de cier tas ac ti vidad es exp licar el hipot ét jco fenóm eno en cuestión sin necesidad d e supo-
vita les durant e e l sue ño . o bsérv ese e l sigu iente t ed a: • ... lueg o ner la exis tencia de un alma en tal cu erpo. (A no ser que venga-
el alma es entelequia de tal cuerpo. Pero la p alab ra eente tequ la s mos a ide nt ifica r el al m a con la ca pacid ad de vivir, en c uyo ca so
se ent iende d e dos maneras: una, en el sentido en qu e lo es la escaparía mos d e Escila para caer en Caribdis.) La negat iva a ri s--
ci encia, y o tra, en el sen tido en que lo es el teorizar, Es , pues, tot élica a reducir el alm a al co njunt o de las act ividad es vital es
evidente que el alma lo es como la ciencia: y es que t eniendo (o a una mera posib ilid ad de vivir re su ltante de la estructura y
al ma se puede estar en sueño o en vi gilia y la vigilia es a ná loga es tado del or gan ismo) obedece , sin duda, a otras ra zones de más
a l teorizar m ient ras qu e el sueño es análogo a posee r la ciencia calibre que esta b anal constat ación empírica .
y n o ejercitarla. (JI, 1, 412a22-26). lO ce, p or ejemp lo: r, 5, 411 b5·9; JI , 4, 415b28·a 9.
/
118 ACERCA DEL ALMA I NTRODUCCI Ó:-C

b 15-16); sin embargo, compárese esta r otunda declara-


¡' La vid a es, por ta nto, actividad, acto. b) El alm a - que
ci ón con lo que se establece e n el siguiente texto de no se identifica sin más con la vida- es también act o.
I
la Metafísica: « ... el acto es tá en el age nte m ismo, por De este modo, el alma resulta se r la ent elequia o acto
ejem p lo. la visión en el que ve, la especulación en el pr imer o de l viviente y la vid a su acto segundo . e) Pero
qu e especula y la vida en el alm a» (lOSOa34-bl). Pu es to todo acto lo es de una potencia. De ahí qu e la disten-
que la visión está en el qu e ve y la espec ul ación en el sión o h iato exist ente en los vivientes naturales ent re
que especula , la vida es tá paralelamente en el que el acto pr imero (alma) y los actos se gundos (fu nciones
vive. El texto dice que es tá en el alma: el que vive es, vitales) implique la existencia de potencias correspon-
pues, el alma, de acuerdo con la est ru c tura lógi ca de dient es a éstos últimos: a la nutrición, se nsación, et c.,
c ste texto de la Metafísica 20,
,-+¿c corresponden otras t an t.as potencias (nutritiva, sensit~ J
Una vez afirmada la irreductibilidad del alma, ' el cua - va, et c.). Son las potencies o facultades del alma, __ ~
dro de la exp licación arist otéli ca de la vida que da de- \ L a marca histórica de gara nt ía de toda obra fi~os.ó- (
fin itiv amente trazado de acuerdo con las sigu ientes ñ ca de primera magnitud no es otra que su capacidad
líneas: a) El viviente se especifica y define por un '1
conjunto de funcion es (nutrición, e tc .). Ta les activida-
pa ra estimu la r"la reflexión y promover el sur gimiento
de desarro llos ulteriores, de lineas de pensamiento qu e
I
des o actos son, en suma, lo que den ominamos vid a. - p rocediendo de ella- divergen y se contrapone n e n- '>
t re sí. Es te ha sido el caso de la doc trin a acerca de ! 1
>tl Esta ambigüedad en el plano de la teoría (¿quién es el su- alma y la vida exp uest a en nuestro tratado. Dentro <,
jeto que realiza las actividades vitales y en el cual reside la de las coordenadas con cep tuales d iseña das en él se
vida ?) se cor responde con una ambigüedad pa ralela en el plano h a pole mizado apasion adamen te sobre la naturaleza de l
del uso de la lengua por parte de Aristóteles (sujeto gram atical
de los verbos que expr esan actividades vitales), En el t rata do
alm a desde los m ismos discípulos de Ari stót eles h asta
Acerca del alma podemos distinguir tres tipos de textos: a ) Hay los humanistas del Renacimiento,- pa sando po r los co-
algunos en que el sujeto de los verbos que expre san operaciones mentaristas antiguos y la s distintas escol ás ticas medie-
vitales es un nombre comú n como «las plantas », «los anima- vales. En antropología filosófica, es ta obra aristotélica
les», etc. (elas pla ntas crecen», etc . Cf., por eje mplo: 11, 2, h a inspirado ininterrum p idamente toda una corriente
413a25·25; 11, 2, 413bI6-17; rr, 8, 420b31-32). Estas expresiones co-
rrespon derían en el plano de la teoría a la afirm ación de que de pensamiento que - sin olvid ar su dob le vertiente ('o
no es el cuerpo ni el alma qui en vive, sino la enti dad compuesta orgánic a y anímica- ha insistido poderosamente en la
de ambos. b) Hay otros textos en q ue el suje to de los verbos unidad de l s er humano. De esta obra aristotélica pro-
que expresan operaciones vitales es un pronombre personal ceden y a ella se remiten como a su acta fun dacional
{evivlmos», «pens amos» , etc. Gener almente se trata en este caso
de actividades cognoscitivas. Cf.: n. 2, 414a4-13; IlI, 1, 424b13 toda s las corrientes vitalistas hasta nuestros días. In-
y slgs., etc.). c) Hay otros muchos, e n fin, en los cuales el su- cluso e n el ámbito de la mística (ámbito de l que nadie
jeto de tales verbos es el alm a [eel a lma aliment a, Intelíge, de- parece r ía más alejado a primera vista qu e el p ropio
libera, afirma, niega, desea, huye o persigue», etc . Cf., entre muo Aris tót eles) este t rat ado prop orcionó inspiración y ele-
ches otro s: n, 8, 420b27_29; n, 4, 416b20-23; 111, 7, 43Ia l4-17). Este
tipo de expresión correspondería, a su vez, en el p'lano de la ment os conceptuales a la filosofía árabe a t ravés de la
teoría a la doctrina de que es el alma quien ejecut a las opera- te orí a del Intelecto (n ofls) inengendrado e inmor tal de l
ciones vitales y en quien reside la vida . cua l el hombre participa. (Más adelante nos ref eriremos
120 ACERCA DEL AUlA I NTRODUCCi ÓN 121

a es ta doctrina aristotéli ca. ) Igualmente no table es, en tu dio suc esivo de las di st in t as fa cultades. E l c. 4 se ded i-
, fin. la in fluencia de esta o bra de Aristóteles en los ca m- ca al a lm a vegetativa y sus -fa cultades. Con e l c. 5 se
p os de la p sico logí a y la teorí a del conocim ie nto. en inicia el es t udio de la facult a d de se nti r, dí str íbuy én-
aquélla a t r a vés de su teoría de las fac ultades , e n ésta a dose este es tudio de la s iguie nte manera : el c. 5 se
t ravés de su concepción del conocimien to como asimila- ocupa de la sensación en general; el c. 6 se dedica a ana-
ción, como captación in tenciona l de las formas de las lizar lo se nsib le y sus clases; los ce. 7· 11 est u dian re s-
realidades conocidas. Sola me nte el Fedón de Pla tón po- pectiva y sucesiva mente cada uno de los cinco se ntidos;
dr ía, tal vez, com para rse con este t ra tado en cuanto el c. 12, en fin, t r a ta de lo que es co mún a todos los
a su t ranscendencia hi stórica en relación con el te ma sen t idos . En est e m omen to se entra en el 1. I II q ue con-
del alma. tin úa r igurosamen te la te mática del libro a nter io r. El
c. 1 de es te lib ro trata de demost rar q ue no existe ni n-
gún o tro sentido a demás de los c inco ya enumerados y
. Cont enido, autenticidad y época de composici ón es tudiados. Los ce . 2 y 3 se dedican, respect ivam en te, al
del t ratado sen t ido com ún y la im a ginació n. A cont inuació n _se
emprende el es tudio del ent end im iento, del I nte lecto
El tratado Acerca del alma com p re n de un total de (ce. 4-8). Después se pasa a estudiar la potencia o facul-
tr eint a capítulo s di s trib ui dos del s iguiente m odo: el tad motr iz (ce. 9-11) par a ter mi na r el t ratado con u n
libro prime ro se co m po ne de cinco ca pít ulos , el lib ro con jun to de co nside ra ciones gene rales acerca de la j e-
segundo de doce y e l libro tercero, en fin, de los t r ece rarqu ía y di st ri bución de los sentid os en los di st intos
capít ulos r es tantes. E s impor tan te señala r q ue e l des- tipos de animales (ce. 12 y 13).
a r rollo del t ratado respo nde a u n pl a n de conjunto , a A pesar de que el pla n gene ra l de la obra parece un
u na ordenación cohe rente. a r gumen to poder oso a fa vor de la u nid a d de su co m-
E l libro I s e ab re con una exposición - m uy de es tilo posició n, ésta ha sido negada por W. J aeger . La s cuno
aristoté lico- acerca del objeto a trata r y de las difi- s tderac íones aducidas po r es te filólogo en su co no cida
culta des o a po r ías con q ue se e nfrenta rá la obra, ade- e influye nte ob ra sobre la evolución del pensa miento de
m ás de ofrecer ciertas consideraciones d e carácter me- Aristóteles 21 se refieren fundamentalmente al co n teni-
todológico. E l r esto del lib ro se dedica a u n análisis do doctrinal del t rata do. En conc reto. se refie r en a la
c r ítico m inucioso de las teo rí as a ce rca del a lma m ano doc trina acerca del Int electo ex pues ta en el 1. I II . La
tenid as por sus pr edecesores. Un a vez llevado a cabo doctri na fil osófica del I nt elect o inmaterial y et erno pro-
2- este reco r r ido hi stórico-crític o, e l libro IT r eto ma sis-
tem á t icamen t e y de m odo d irecto la cue st ión funda-
ce d er ía - segú n Jaeger- de un a eta pa más antigua,
pla tó nica, que r esulta in conciliable con la a ctitud e m-
m ent al de qué es el alma. E n su c. 1 se defin e a l al ma
como e nt idad y co mo entelequ ia o ac to primero del " W. I AEGill, ArUtoteles =A,istdteles [t rad. J. Gaos j, México,
1957. Sobre la t eo rí a de W. Jaeger acerca de la evolución del pen-
cuerpo. A continuación. en los ce. 2 Y 3 se pasa a un es- ~n m iento aristotélico puede verse una discusión de carácter ge-
tud io de carácter ge nera l sobr e [as po tencias o fa cuIta- ncra l en la Introducción a Aristóteles que incluimos en este
des del a lm a . A par ti r de este m omento se inicia el es- luismo volumen.
122 ACERe" DEl _ A LM A I NTRODLT CI ÓN 123

pmsta que ca rac teriza al res to del tratado y que, a su Ahora bien, no sola men te no es es te el ca so, s ino que
vez, pe r te nece r ía al último es tad io de la evo lució n inte- la doctrina en cues tión a parece ex plfcitamente mencio-
lect ual de Ar is tó teles. La hipótesis de Jaege r es , s in nada (s i b ien en forma aporética) e ntre los p roble mas
duda, suges tiva . pe ro nos pa rece que exis te n m uy pode- a trata r enu merados en el 1. I (l , 403a8 ss.) así como
ro sas evidencias en su contra. En primer lugar y con- posteriormente en el 1. II (I , 413a6-7) al ocuparse de la
s iderada la cuestión desde el punto de vis ta de la doc- definición del alm a. ( Y es ta s no so n las ú nicas alusiones
trina acerca de l alma. se ñalemos el hecho fu ndamental congruent es al Intelecto que exis ten en el res to del
y gene ral -ya su ficien te mente subrayado en el a pa r- t ratado . Cf., ade más, r. 4. 408b 18 s s.: H , 2. 4I3b26). Po r
tado a n te rior de es ta In t roducci ón- de qu e Aristóteles últim o. no pu ede dej ar de tenerse en cue nta la exis ten-
no aba ndona en es ta ob ra el p ri ncipio me tafí si co de la ci a de nume ro sas referenc ias internas que remiten de
a utono mía de la vida respecto de la mate ria. Es ta a uto- unos pa sajes a ot ros dentro del t ratad o y q ue no Pe-
nomía de la vid a respec to de la mate ria es la que pe r- rece razonable explicar como re sultado de una re pe ti da
mite qu e la en tidad supre ma inmateria l (Dios) sea con- tarea de interpolación .
ceptu a lizada com o «vivien te e te r no, perfe cto» (M et., XII, Todo lo expuesto en la pri mera parte de es ta Intro-
7, 1072b30) y es también la que permite co nce ptualiz ar ducción con s tit uye además un poder oso punto de refe-
al Intelecto como entidad inmaterial. Si exist en ( y exis- rencia en relación con la autenticidad del tratado Acer -
te n, efec t iva men te) ci erto s desa justes entre la do ct ri na ca d el alma, así como en re lación con la época a que
del Intelecto y otras do ctrinas psicol ógicas y gnose ol ó- pertenece dentro del conjunto de la producción aris-
gicas exp ues tas en este tra tado, tal vez estos de sajust es totélica. Su a ute n tici dad se hall a fu era de toda duda
h ayan de cons iderarse a la luz de la tensión In te rna en razonable 22.' En su favor hay que se ñala r, en p ri mer
que se desenvuelve la concepción m isma del alm a . En lugar. las múltiples referencias de nues t ro tratado a
la med ida en q ue se ma nt iene la im agen del cue r po otras obras a ri st otélicas (en especial, a t ratad os meno-
como ins trumento del alma y la conce pción de ésta res) de las cuales damos cuenta en no ta s a pie de pá-
como su jeto de la vida , no resulta imposible concebir gina en los pasajes co rrespon dientes. Hay q ue se ñala r
algún tipo de alm a -el I ntel ec to- cuya activ idad vita l ta mb ién la vincula ción que es t e tratado gua r da en cuan-
no preci se de órgan o m a teri al alguno . E starí am os , sin to a su contenido con las doctrinas fu nda men tales ex-
du da , en tal caso ant e «o t ro gé ne ro de alma s, co mo pues tas en la Metai ísica. Como creemos hab er mostrado
Arist óteles se ña la exp resa mente (11,2, 4I3b26). Desde suficient emen te. la concepció n de l alma ofre cida en
es ta pe rspectiva global no parece que los desajustes que es te tratado no es sino una prolongación y un a concre-
deriva n de la pa rticipación del hombre en tal Inte- ción de las (corras fundamental es desarrolladas en los
lecto pued an cons ide rarse una p rueba su ficiente de qu e libros cent ra les de la Metaflsk a: la correspondencia
la obra es un ag regado de part es provenientes de é po-
cas dis t in tas. En segundo lu ga r , la h ipótesis de W. Ja e- D Su autent icidad ha sido, sin embargo. negada por J . ZORCHER.
t1 ristot eles' Wtrk und Getst, Paderborn , 1952. Más Infor mación
ge r exigirí a que la doctrina de l Intelecto resultara po - sob re la radica l postura adoptada por J. Zürcher en relación con
sit iva me nt e excluida (al men os, de modo implícito) por el Corpus Aristoteticum puede encontrarse má s arriba en nues-
el pla nteamien t o y el conte nid o del re sto del t ratado. Ira Introducción general.
124 ACERCA DEL ALMA INT RODUCCIÓN 125

entre ambos tratados es absolut amente in ob jetable. E s- se cons idera m iembro también al manuscrito L. (Este
tos do s argumentos a favor de su a uten ticidad sirven último solamente contiene el L III de nuest ra tratado.)
igua lmen te como punto de refe r en cia para determinar E l códice E posee caracterís ticas dignas de ser s eña-
la época de su r edacción. Su r edacción pe rtenece, sin ladas. No solamente se t ra ta del más an tiguo de todos,
duda , al último período de la producción aristotélica>. sino que presenta además una peculiaridad no table por
lo que al texto transmitido se refie re. Ya Tr endelenburg
había observado e n 1833 (Aristotelis de anima libri tres,
La transmisión d el texto Ber-lín, 1877, pág. XVI) la presencia en él de dos manos
di ferentes. Posteri or mente A. To rs tr ik llegó a la con-
El texto del tratado Acerca d el alma nos ha sido trans- clusión de qu e en él se yuxtaponen dos versiones dis -
mitido en ce rca de un centenar de códices (entre ellos, tintas del tratado Acerca del alma: el texto de los 1. I Y
los de E l Escorial, Sevilla y To ledo). La inmen sa mayo- In pertenec e a una versión del tratado, el t exto de l 1. n
ría de estos códices no h a sid o aún sometida a aná- p ertenece a otra ve rsión distinta del m ismo. En efecto,
lisis. La tarea, pues, de r evisión de aquellos ma nuscritos las páginas correspondientes al final de l l. I y al comien-
en que aparece el texto de nuestro trata do (tarea qu e zo del l. III conservan; res pectivamente, fragmen tos del
pare ce con dición previa indispensable para alcanzar comienzo y del final del 1. n en una versión que difiere
conclusiones definitivas) está aún muy lejos de ser com- notablemente de la versión del 1. II conservada en su
pletada. En las ob servaciones que siguen no nos refe- totalidad. La redacción p r imitiva del 1. n fue, pues, sus-
riremos a todos los códices ya est udiados, sin o sola. tituida en algún momento por la que actualmente fígu-
m ente a los más importantes de ellos. ra en el manuscrito 24,

A) El códice E (Par ísinu s 1853) B) El códice C (Coislinianus 386)

La edición de Bekker (Aristotelis opera, Berlín, 1831) Si normalmente se cons idera que los códices E y L
const ituye el punto de partida d e la investigación mo- for ma n parte de la misma familia, el resto de los có-
derna al respecto. En ella Bekker se si r vió de ocho ma- dices utilizados por Bekker se consideran, po r su parte,
nuscri tos: el Parisinus 1853 (E), el Vuticanu s 253 (L), el com o miembros de o tra familia de m anuscri tos. Pos te-
Lauren tianus 81.1 (S), el Vaticanus 256 (T ), el V atica- ri ores investigaciones pusieron de manifiesto que no
nus 260 (U), el Vaticanus 266 (V), el Vaticanus 1026 (W) todos los mi embros de esta segunda familia gozan de
y el Ambrosianus H .50 (X), De todos ellos , el más ano la m isma calidad. Por ejemplo, De Corte cons ide ra que
tiguo y al que Bekker concedió la máxima autoridad es el manuscrito S debe ser elim inado en favor de M
el E. Es te códice ven dr ía a ser considerado, de modo
casi unánime, como a rquetipo de una fam ilia de la cual ... A. TORSTRIK, Aristotelis De Anima, Berlín, 1862, 8 sigs. (Fors.
tr lk llega en realida d mucho más lejos afirmando que ambas
versiones proceden del mismo Arist óteles, quien produciría d os
'1 A est a conclusión ll ega igualm en te F. NUYENS en su obra ver siones distintas de la to talidad de la obra.}
L' évotution de la psychologie d'Aristote, Lovalna. 1948.
126 ACERCA DEL ALMA JNTRODL'CCl ÓN 127

(Marcia nus 209) 25. Con anterioridad a De Corte. A. F érs- ter (Aristotelis de anima, Budapest, 1912, pág. XV) lo
ter había e lim ina do T en favo r del m an usc rito e (Co ís- co nsidera del s iglo XI V o xv, W. Ros s [Aris to ue's Pñysics,
linianus 386) procede nte del s iglo XI y que a s u antigüe- Oxfor d , 1955, pág. 118) lo considera del s ig lo XIII, E. Mio-
dad añade una es timable calidad. Desde en tonces, el m a- ni (Aristotelis codices graeci...• Pa d ua , 1958, pá g. 130)
n u scrito e se con sider a el prin cipal (cuasi a r qu et ipo) lo data en el siglo XII . Otros --como A. Jannone-e- a de-
de es ta se gunda familia a que pertene ce ta m bién el ma- lantan la fecha hasta el siglo XI '11. Tampoco existe una-
nuscri to y (Paris inus 2034) que fue estudiado po r Tren- nimidad por lo q ue se refiere a su relación co n las dos
del en burg por vez primera. fa milias usual mente adm itidas. Así, mi entras E. Mioni
Dos, por tanto, son la s su puestas familias de manus- (o . c., pág. 44) se in clina por su dependenci a respect o
cr it os por lo que a nues t ro tratad o se refiere: de u n d e e, J annone a fir ma su in dependencia de ambas fami-
lado, los manuscritos E L; de otro lado. el conju nto lia s s ituando s u texto en u na é poca a n te r io r a la bifur-
compues to po r e, M. v,W, X. Y. Desgraciadame nt e. no cació n de a mba s fa milias (o. c., pág. XXX V).
ex is ten evidenci a s suficientes que puedan justificar la Todo lo exp uesto parece lleva r a una do ble co nclu-
pr efer encia por una u otra de estas dos familias. Un s ió n re sp ect o del tex to de nuestro tra t a do. En p ri m er
argumento indirecto pudiera se r el apoyo qu e los distin. lugar, parece con fir mars e la sospecha ya adelan ta da
tos m anuscritos reciben de los co ment ar ist as (Aleja nd r o por Trende lenburg (o. c ., p ág. X) de q ue no cab e espe-
de Afrodisía, Temist ic , Simplicio, Fi1ópono, Sofonias: rar demasiado de l e stu dio de la tradición manuscrita.
muy particularmente el primero) . La importancia de En se gundo luga r y com o se h a señal ado r ep etida m en-
es t os com ent ar ista s para la c ri tica del texto fue puesta te, la decisi ón e nt r e d istinta s lec cione s pa r ece tene r que
ya de r elieve por Trend elenbu rg . Sin e mb ar go, la s cons- basa rse p r imo r d ia lmente en r a zones de lengua , es tilo,
tataciones de W. Ross a l respec t o nos lle van a la sos- coherencia lógica del texto, et c. Es to resu lta es pecia l-
pecha de que po r este camino no es posible llega r a con- mente necesario en el ca so del 1. III cuyo tex to se halla
clusiones de finitivas 211">. notab leme nte corru p to .

C) El códice H .· (Marcianus 214)


E l estudio y utilizació n del manuscrito H .· n o ha ve- E l texto de nuestra v ersión
nido a a cla rar la situación. Si a caso, ha venido a como
pl ica r la más a ún. Cuantos lo h an es tud ia do parecen Originalmente , la traducción que ofrecemos del tra t a-
co incidir en su interés e import anci a. Ex ist en, s in e m- do Acerca del alma fue pensada pa ra forma r parte de
ba rgo. di screpancias acerca de dos puntos fu nd amen - una edición bilingüe de este t r a tado, trabajo fac ilitad o
tales. En prim er lugar , acerca de su antigüedad. A. F érs- po r una ayuda de la Fundación Jua n Ma rch .
Dadas la s caracte r ís ticas de es ta Col ección, no nos es
.. M. DI! CORTB, - a tudes sur les m anu scríts du traité de posible ofrece r el t ext o gr iego y nos he mos limita do
l'Ame d'Arist ote _, Rev. de phi1% gie, 59 (1933), 141-60, 261-81,
355-65. ,.., A. JANNONE , E. B ARBOTIN, Aristott. De l'dme, Par ís , 1966. (So-
:lO W. Ross, Aristotelis De anima, Oxford, 1956, 6. bre el ma nuscrito H.' , vce nsc las p ágina s xxxii-xxxviii}.
128 ACER CA DEL ALMA

a utilizar el texto prepara do po r A. J annone en la obra


citada (p ublicada por «Les belles lettres »), aunque nos
separamos de él en dive rsas lecciones qu e señalamos a
co n tinuación . Las lec ciones que preferimos están siem-
pr e respaldadas por algún m an u sc r ito co m o in dicamos
entre pa réntesis.
BIBLIOGRAFIA
Edición de A. ronnone Nuestra lección

Libro 1
403b13 -nepl HIJO'; (CH") 'ItlOp t '[ lVW V (E) L EDICIO NES y COM ENTARIO S
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nuestra par te, in tentamos contemplar conocer su na-
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como tales 1. En cualqu ier caso, y desde t odo s los pun-
A. VON IVAlol lU, «Sur la composttíon du De Ani ma d'Anstote»,
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1963. ¡m y alma. Véase ínira; 403a3 stgs.
-
132 ACERCA DEL AUlA LI BRO 1 133

tos de vis ta , resulta difici lísimo llegar a t ener convic- cuidado, pues, no vay a a pasarse po r alt o la cuestión
ción alguna acerca de ella. Pues al se r es ta investigación de si su definición es ú nica como la del a nimal o si
- me refiero a la in ves tigación en tomo a la en tidad es d is tinta para cada tipo de al ma, por ejemplo, del
y la esenci a- com ún también a otro s mucho s t ra- ca ballo, del perro, del hombre, del dios --en cuyo caso
tados, ca bría pensa r que ex iste un método único el animal, universalmente cons iderado, o no es nada
para tod os y cada u no de aq u ell os obj et os cuya enti- o es .at go posteríor-c-. E igualmente por lo qu e se re-
1" dad qu ere mos conoc er, como o curre con la demo st ra- fiere a cualqu ie r otro atributo que pueda pred icá rsele
ció n e n el ca so de los acci den tes propios; de manera en común .
que resultaría necesario invest igar semeja nte mét odo . Más a ún, si lo que hay son muchas pa rtes del a lm a
Si, por el contrario. no existe un mé todo único y co- y n o muchas alm as, es tá el p roblema de si ha de in-
mún en tom o a la esencia. entonces el empeño se hace ves tigarse p rimero el al ma como to talid ad o las p ar- 10
más difícil tod avía, puesto que será necesari o determi- t es. Po r lo demás, es también di ficil de p recisar cuáles
na r cuál es el modo de p roc ed e r adec ua do pa ra cada de estas partes son por naturaleza d iversas ent re sí y s i
caso. Pero una vez acl arado es to - si se t ra ta de de- procede inves tigar p r imero la s partes o bien sus actos,
20 most ración o de división o incl uso de cualquier otro po r ej emplo, el inteligir o bien el intelecto, el percibir
método- la cue s tión da luga r aún a m últip les dificu l- se n sitiva mcnte o bien la facultad se nsit iva ; e igualm en-
t ades y extravíos en lo que se r ef ie re a. cuáles son los te en los demás casos. Pero si se concede priori dad a
principios de qu e ha de par tir la invest igación : y es los actos , sur girí a nuevamente la d ificultad de s i se u
que los p rinci pios so n distintos cua ndo son distintos ha n de es tudia r sus ob jetos antes que ello s, por ejem-
los objetos, como ocurre con los números y las s u- plo, lo se ns ib le an tes que la facultad sensitiva, y lo
pe rficies. - inteligible ant es qu e el intelec to .
Resulta , sin duda, necesario es tablecer en p r imer Por otra parte, y según parece " no sólo es útil ca-
lu gar a qué géne ro pe r tenece y qué es el alma -qu iero nocer la esencia pa ra com prender las ca u sas de las
decir s i se tra ta de una realidad individual, de una pro pieda des que cor respo nde n a las_ en tidades (po r
2 .5 en tid ad o si, al con trario, es cualidad, ca nt idad o in - ejem plo, en m atemá t icas saber qu é es la recta, la cu r-
clu so cua lq uier otra de las ca t egorías qu e hemos dis- va, la lín ea, la superficie para comprender a cuá ntos 20
tinguido- y, en segundo lugar, si se encuent ra en tre rectos equ iva len los á ngulos de un tr iángulo), s ino que
los se re s en potencia o más bi en co nstit uye una cie r ta t ambién - y a la invers a- las propiedades cont r ibu-
402 b entelequ ia. La diferen cia no es, desd e lu ego , des deña- yen en buena par te al conocim ie nto de la ese ncia: pues
ble. Pero ade más habrá que inves tiga r si es di vis ible si somos capaces de da r razón acerca de las propie-
o indivisible e igualmente si todas las alm as son de la d ades - ya acerca de todas ya acerca de la mayoría-
m isma especie o no y. en ca so de que no sean de la tal como aparecen , se re mos capaces ta m bién en tal
mi sma es pe cie, si se distinguen por la especie o por caso de pronunciamos con notable exactit ud acerca 2.5
el género. Ocur re, en efecto , que cuantos ac tualme nte de la e nt ida d. y es que el p ri nci pio de toda de mos-
tratan e in vesti gan ace rca del al m a pa rece n ind agar tración- es-"la' esencia y de ah í que a todas luce s re-
.5 excl usivamente acerca del alm a huma na. Ha de tene rse sulten vacías y dia léc ticas cuantas definiciones no 1Ie- 403 a
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van aparejado e l conocim ien to de las propiedades o, un caso más claro a ún : cu an do se experimentan la s
c uando menos, la posibilidad de una conjetura adec ua- afeccio nes pr opias de l que es tá a terrorizado sin que
da acerca de la s m isma s. es té pre se nte o bje to terrorífico a lguno. Por consiguien-
Las afec ciones del a lm a, po r su parte. presenta n ade- te, y si esto es así, está cla ro que la s afec cio nes so n2'
más la dificultad de si todas e lla s so n tambi én comu- fo r m as inherentes a la m ateria . De m a ne ra que las
nes a l cuerpo q ue posee a lma o s i, por el cont rario , definiciones han de se r de este tipo: e l encol eriza rse
.5 hay a lguna que sea exclusi va d el a lm a m isma. Ca ptar es un movimi ento de ta l cuerpo o de tal parte o po-
es to es, desde luego , necesario. pe ro nada fáci l. En la- tencia producido por tal causa co n tal fin . De donde
mayor ía de los casos se p ued e o bservar có m o el a lma re sulta q ue corresponde a l físico ocuparse del a lma ,
no hace ni pa dece nada sin el cuerpo, por ejemplo. bien de toda a lma bi en de esta clase de a lma en con-
encoler iza rse, envalento narse, apetecer , sen tir en ge ne- creto. Po r o tra parte, el físico y e l dialéctico de fini-
ral. No obstante. el inteligir pa r e ce a lgo particularmente rían de d ifer en te manera cada una de estas a teccto- 30
excl usivo de ella ; pero ni es to si q uiera podrá t en er lu ga r nes , por ejemplo, qué es la ira: el uno hablarla de l
sin el cuerpo s i es que se trata de un cierto tipo de deseo de venganza o de algo por el es tilo, mient ras
imaginación o de a lgo que no se da sin ima gin aci ón. el o tro habl arla de la ebu llic ió n de la sangre o del eh....
10 Po r tanto, s i hay a lgún acto o afección del alma que men to ca liente al re d ed or del corazón. El uno daría 403 b
sea exclusivo de ella, e lla pod rí a a su vez existi r se pa- cuenta de la m at eria mientras el o tro darla cuenta de
r ada; pe ro si ninguno le perte nece con exclusividad, la fo rma es pecifica y de la defin ición. Pues la definí-
tampoco e lla podrá es ta r se pa rada, sino que le oc u rrí- ció n es la forma específica de cada cos a y su exis-
rá igual que a la recta a la q u e, en tanto que recta, te ncia implica q ue ha de darse necesar iamente e n ta l
co rrespo nde n muchas propiedades -e-com o la d e ser tipo de materia; de esta manera, la definición de casa
tange nte a u na es fe ra de bronce e n un punto por más se rt a a lgo así como q ue es un refugio para im pedir
q ue la recta sepa rada no pueda lleva r a cabo tal co n. la destrucción producida por los vie ntos, los calores,
13 ta cto; y es que es inseparable to da vez Que s iem p re y la s lluvia s . E l uno ha bla de pi edras, la d rillos y m a-
se da en un cuerpo-. Del mi s mo modo parece q ue deras m ientra s el o tro habl a de la forma es pecífica
la s a fecciones de l a lma se dan con e l cuerpo : valor, que se da en é s tos en fu nción de tales fin es . ¿Cuál de
d ulzura, mi edo, co mpasión, osadía , así como la a le- e llos e s, entonces , el físico ? ¿El que habla a cerca de la
gría, e l a mo r y e l odio. El cuerpo, desde lu ego, r esulta materia ignorando la definición o el que ha bla sola me n-
afectado conj untame nte en to do s es tos casos. Lo pone te de la de fini ción ? ¿Más bien e l q ue 10 ha ce a par tir de
de mani fiesto e l hec ho de q ue unas veces no se pr o- lo uno y lo o tro? ¿Qué pasa, pues , co n cada uno de
20 duce ira ni te rr o r por más q ue co nc u r ran afecciones aquéllos? Que no hay nadie que se o cupe de las a fee - 10
violentas y pal pab les mientras que o tras veces se pro- cio nes que son inseparab les de la mate ria, ab stray én-
d uce la conmoción baj o el influjo de a fec cio nes pe. dolas de és ta: es m á s bi en el fí sico q ui en se ocupa de
q ueñas e imp er cep t ibl es - por ejem plo, cua nd o el cuer- todas aq uellas a fec ciones y acciones q ue correspon-
po se halla excit ad o y en una sit uación semejante a den a t al tipo de cuerpo y a tal tipo de materia. En
c uando u no se encuen tra encol erizado-. Pero h e aquí cuan to a aq uella s afecciones que no son consideradas
136 ACERCA DEL ALMA LIBRO I 137

tales, su conocimien t o corresponde a otros: de algu-


nas se ?cupa el artesano según los casos, por ejemplo, CA PíTULO SEGUNDO
el carpintero o el mé dico; de las afecci on es ínsepara-
1" bIes se Ocupa, a su vez, el matemático si bien abst rae. Que recoge y expone las doctrinas de ot ros filósofos
tam ente y en cuanto que no son afecciones de tal tip o en torno al conocimiento y al movimiento como
de cuerpo; el metafísico, en fin , se ocupa de las reali- rasgos característicos del alma
dades que exis ten separadas, en cuanto t ale s 2.
Pero hemos de regresar al punto del "cua l ha arran- Puesto que estamos estudiando el alma se hace nece- 2 0
cado este di scu rso. Decíamos que las afecciones de l sario que - al tiempo que recorremos las dificultades
alma no son separables de la materia natural de los cuya solución habrá de en contrarse a medida que ava n-
animales en la medida en que les corresponde tal t ipo cemos- recojamos las opiniones de cuantos predece-
de afecciones - por ejemplo, el valor y el miedo- y sores afirmaron algo acerca de ella: de es te modo nos
que se tra ta de un caso distinto al de la línea y la su. será posible r et ener lo que dijer on acertadamente así
perficie 3. como to mar precauciones respecto de aquello que pue-
dan haber dicho sin acierto. E l comienzo de la in ves ti-
gación , por o tra par te, consis te en p roponer aquella s 25
propiedades que de manera especialísima pare cen co-
rrespon de r al alma por na turaleza. Ahora bien, lo an i-
, Todo . e~te párr~fo es discutido ya desde la antigüedad y mado pa rece dist ing uirse de lo inanimado principal-
no ha recibido una mterpre tacíón unánime . Su sentido adecua. mente por dos rasgos, el movimiento y la sensación
~o nos parece el sigu ient e: las formas o afecciones que son y ambas caracterizacione s acerca de l alma son ap roxi-
Insepa rables de la materia no pueden es tu diarse prescind iendo
~e ésta; tal es el caso del a lma, forma y ac tualización' de un madam ente las que hemos recibido de nuestros prede-
trpo dete rm inado de materia por más que otros filósofos - a los cesores : algunos afirmaron, en efecto , que el alma es
que .repetid ameD.t~ e~itica Aristóteles; véase Meraf.. VII , 11. 1036b pri mordialmente y de manera especial fsima el elemen-
22 SI~S., y. también inira, 1, 3, 407bI2-27_ la ha yan pretendi do to motor. Y como, p or otra parte, pensaban que lo 30
est.ud lar .SIn ocup?rse del cuerpo correspondient e. Es, pues, el
f~slco qUien. est udia las formas o a fecciones inseparables de un que no se mueve no puede mover a otro, supusieron
tlP,O determinado ~e . ma teria y lo hace at endie ndo a aquéllas y que el alma se en cuentra entre los seres que se mue-
a. es;a. El ma temático, por su parte, estudia aquellas formas q ue ven. De ahí que Dem ócrito afirme qu e el alma es un 404 a
sr bien no son s~arables de ;oda materia, pueden ser sepa ra. cierto tipo de fuego o elemento caliente; siendo infini-
da~ por abstracci ón de cualquier ma te ria part icular. Al filósofo
prrmero o metafísico corresponde, en fin, el estudio de aquellas tos en número las figuras y los átomos. concluye que
for ma.s que existen ac tualmente separadas de todo tipo de los de figura esfé ri ca son fuego y alma y los compara
ma teria. con las motas que h ay en suspensión en el aire y que
~ste texto ha de entenderse, pues, a la luz de la conocida doc- se dejan ver en los rayos de lu z a t ravés de las rendi-
tr:na que se expon e en la Meta/.. VI, 1, I025b34 slga.
El caso. ~e las afecciones de'! alma es otro que el de la línea jas; afirma que el conjunto originario formado por
o la sup:rfICle: és tas pueden estudiarse pr escindiend o del ti po todos los átomos constituye los d eme ntas de la Natu- 5
de materia en que se dan; aquéllas, n o. Véase la nota anterior. ra leza en su tot alidad (Leucipo piensa de manera se- .
138 ACERCA DEL AUlA LI BRO 1 139

mejantc) ; de ellos. a su vez, lo s que tienen forma es- exactame nte igual que la de Demócr it o . Pues és te id en-
férica son alma ya que tales figuras so n es pecialmente ti ficaba sin más alma e inte lec to : la ver dad es la a pa-
ca paces de pasar a t ravés de to do y de mover el rest o ri en cia ; de ahí que, a su juicio, H ome ro se exp resó con
es ta ndo ellas mi s mas en movimien to : y es qu e parlen j usteza al deci r qu e H éc tor yacía con la me nte s in se n- 3 0
de l supues to de que el alma es aquello qu e p rocura el t ido 4, No recurre a l in t electo como potencia relat iva a
mo vimien to a los an imales. De donde resulta ta m b ién la verdad, sino que, po r el con trario, s inoni miza alm a
10 que la fron tera del vivir se en cue ntra en la respira- e intel ec to. Anaxágoras, por su parte, se expresa con 404 b
ció n ; en efecto, cu an do el medio ambient e cont rae a me nos claridad : a m enudo dic e que el in tel ec to es la
los cue r pos em pu jan do hacia el exterior aque lla s figu- caus a de la armonía y el orden , m ientras que en o ~ r 's
ras que - por no estar jamás e n repo so-- p ro cu ran a ocasiones di ce de él que es el al ma, por ejemp lo, cu n-
los an imales el movimiento, la ayuda vien e de fuera al do afir ma qu e se hall a presente en tod os los a ni a-
pene trar otras se meja ntes en el mo mento de la res pira- les. grandes y pequeño s, nob les y vu lga res. No pa ce, .5
ción . y es q ue es tas últ imas, con tri buyendo a repele r s in e m bar go, q ue el intelecto entend ido como prude n-
1.5 la fue rza cont rac tora y conde ns adora, impiden que se cia se dé por igual en todos los a nimales , ni siqu iera
d is pe rse n las figu ras ya presentes e n el interior de los en todos los hombres.
a nimal es; és tos, a su vez, vi ven hast a tanto son ca pa- Tod os aquell os que se fijaron en el h echo de que
ces de real izar tal operación. el ser ani mado se mue ve supus ie ro n que el al ma es el
Parece, por lo de más, que la doctrina procedente de motor por excelen cia. Los que se han fij ado, s in em-
los pi tagó r icos im plica el m is mo razonamiento: efect i- bargo , en que conoce y pe rcibe los e ntes identifica n 10
vame nte, a lgu no s de ello s ha n afir mado que el alma el al ma con los princi pios : s i po nen m uc hos , con tod os
se identific a con las motas en suspens ión en el aire, ello s, y si pon en uno sólo, con éste. Así, Empédocles
si bien otros h an afirmado que es aquello que m uev e estab lece qu e el alma se compone de tod os los elemen-
a és tas. De éstas lo afir m aron porque se p resen t an con- to s y que, además, cada uno de ello s es alma cuan do
20 ti nuamente en movimiento aunque la au sencia de ai re dic e ~:
sea total. A la m isma postura v iene n a pa ra r t am bi én
cuantos afirman que el alma es lo que se mueve a s i
m ismo : es que lodos ellos, a lo que parece, pa rten • E n la Ilúula q ue co nocemos no existe texto alguno al que se
del supues to de que el movimiento es lo más pecu lia r acomod e est a ci ta de Aristóteles. En XXI II , 698 se lee: kad d 'al1o-
phrorttonJa meta sphisin helsan dgontes. Los comentaris tas de
d el alma y que si bi en todas la s d emás cosas se mue- Arist óte les suelen referirse a es te verso si bien , como es sabido,
ven en virtud del alma, ell a se m ueve por sí mis ma ; el pasaje a que pertenece no co rresponde a la mu erte de Héc-
conclus ión és ta a la que llegan al no haber observado ter. E n el pasaje pert inen te (XXII , 337), por el cont ra rio , se
2 .5 nad a q ue m ueva s in que esté a su vez en m ovimie nto. describe como oligodranWn a Héct or herido por Aquiles. Por
También Ana xágoras , de man e ra s imila r , afirma que lo demás, en la Metal., IV, S. l009b28, se hace re ferencia ta mo
bién a la doctrina de Demócrito y al uso que éste hace de las
el alma es la q ue mueve -e igu alme nte q uienqu iera palabras homéricas en cuestión .
que haya afirmado que el in t elect o pus o en movim ien- J Véas e DI8LS, H. · KRANZ, F., Die Fragment e der Vor sokr ati-

to al universo- por más que su afir mación no es ker, Emp. B 109 (1, 351, 20).
I.I BRO J 141
140 ACERCA DEL ALM A

Vemos la t ierra con la tierr a , el agua con el agu a, mezcla es tab lecie ndo que los principios pr oce de n de
el divino ét er con el ét er, con el fu ego el fu ego d estructor, a m bo s tipos de realidad . Discrepan además en cuanto
1.5 el a mor con el amor y el odio, en fin , con e l dañ ino od io. al núme ro de los mi smos : los ha y. en efecto. que po-
nen u no sólo m ientras o tros pone n va rios. De ac ue r do
Ta mbién y de la m isma ma ne ra construye Platón el con todas estas teorias dan cuenta del alm a. Y no s in
al ma a partir de los elem en tos en el T ím eo 6: y es que, razón han supuesto que aquello que mueve a la Natu- oS
a su ju icio, lo se mejante se con oce con lo se me jante raleza ha de contar e nt re los primeros principios. De
y, por otra parte, la s co sas se componen de los prin - ahí que algun os hayan opinado qu e era fuego: és te es,
cipios. De manera similar se es p ecifica, a su vez , en el en ef ecto, el más ligero y más incorpóreo de los ele-
20 t ratado denominado Acerca de la Filosofía " que el an i- mentos. amén de que se m ueve y mueve pri mor d ial -
ma l en sí de riva de la idea de Uno en s í y de la lon- me nte todas las demás cosas.
gitud, latitu d y p ro fun didad p rimeras, sie ndo el proceso Demócrito, por su pa rte, s e h a pronunciado con ma-
análogo para todo lo demás. Ta m bién, y según otra ver- yor agudeza al explica r el porq ué de ca da u na de
sión , el intelecto es lo Uno mi entras que la ci en cia es es tas pro pieda des: a lma e intelecto son la mi sma cosa.
la Díad a: és ta va , en efec to, de un punto de part ida algo qu e for m a parte de los cu erpos primarios e ind i- 10
único a una única conclusión; el número de la supe r- vis ibles y que m ueve merced a la p equeñez de su s
ficie es, a su vez. la opi nión y el del só lid o es la sen- pa rtículas y su figu ra; explica cómo de toda s la s ñgu-
sación: se afirma. pues, que los núme ros con st ituyen ras la mejor para el movi miento es la es fé rica y que
:2.5 las ideas en s í y los pri ncipios Y. ad emás. que proceden así son el intelec to y el fuego . Ana xágoras, a su vez, pa -
d e los dementas y que ciertas cosas se disciernen con rece a firma r que alma e intelect o son di stintos -como
el in telecto, otras con la ciencia, otras con la o pinión ya d ij imos más a r riba- si bien recurre a a m bos como "
y otras con la sen sació n. E st os número s, por lo demás, si se tratara de una única naturaleza por más que
son las ideas de las cosas. Y p uesto que el alma le s prop onga especialmente al int elec to como principio de
parecía ser a la vez principio de movimi en to y princi- todas las cosas: afir-ma al respe cto que sola mente él
p io de conocimiento, algunos llevaron a ca bo una s ín- ---entre los e ntcs- es s imple , s in mezcla y puro. Pero,
t esis de ambos aspectos. afi rman do que el alma es al decir que el intel ec to po ne todo en movim ien to.
30 número qu e se mueve a sí m ismo . Dis crepan, s in em- a tribuye al mi smo pri ncipio tanto el conocer como el
ba r go , sob re cuáles y cuá n tos son los principios , es pe- mover. Parece que tambié n Tales -a j uzgar po r lo que
cial mente aquellos a ut ores que ponen p r incipios cor- de él se recuerda- supuso qu e el alma es un principio 20
4O!I a póreos y aquellos ot ros que los p oncn incorpóreos; de motor si es qu e afirmó que el im án posee alma puest o
unos y otros di scr epan, a su vez. los que propone n una qu e mueve al h ie r ro . Por s u parte, Diógen es - así como
algunos otros-e- dijo que el alm a es ai re, por conside -
• Véase el Tim eo, 34 e sipo rar que és te es n o sólo lo más ligero, sino ta mbién
• No es segura - por ca re ncia de datos suficientes- la identi- princi pio. razón por la cual el alma conoce y m ueve:
ficaci ón de este t ratado al que t amb ién se a lud e en la Flsica,
IV, 2, 2OOb l4-15. En cu alqu ier caso, es ob vio q ue tanto su pro-
conoce e n c uanto que es lo primero y de él se derivan
cedencia como su cont enido son platónicos. las demás cosa s; es principio de mov imiento en cuanto
142 ACERCA DEL AUlA LI BRO 1 143

2:; qu e es lo más ligero. Heráclito a firma también que el en sus afirmaciones a excepción de uno de e llos 8: afir - t s
principio es alma en la m edida e n que es la exh a lación roan, en ef ecto, qu e lo se me jante es conocido po r 10
a partir de la cual se constituye todo lo demás ; es ade- se mejante y, puesto que e l a lma con oce toda s las co-
más lo más incorpóreo y se enc ue n tra en perpetuo sas , la hacen compues ta de todos los pri ncip ios . Por
fluir; lo que es t á en movimiento, en fin , es conocido t anto, t odos a q ue llos que afirman que hay una única
po r lo que está en mov imiento. Tanto él como la mayo- causa y un único e lemento, es tab lecen también q ue el
ría han opinado que los entes se hall an en movimiento. alma es ese único elemento, por ejem p lo, el fuego o
Cercano a lo s anterior es es tam b ién , a lo que pa- el a ire; por el contrario, aquell os que afir man que lo s
3 0 re ce, el pun to de vista de Alcmeón acerca del al ma : elementos so n múltiples , ha cen del al m a también a lgo
efectivament e, dice de ella que es inmortal en virtud m ú lt iple. Anaxágoras es el único en afir m ar q ue el in- ao
de su se mej a nza con lo s se res inmortales, se meja nza t ele cto es impasible y que nada ti ene en co mú n con
que le ad vie ne por es t ar siempre en movimiento pues - ningun a otra cosa : cóm o y por qué ca us a conoce siendo
40S b to que to dos lo s seres divinos - la luna, el sol, los de na tur a leza tal, ni lo ha dicho n i se deduce co n c la-
astros y el fi r mamento en tero- se encuen t ran tam bién r ida d de sus afirm acio nes. Por otra parte, aquellos
siempre en m ovim ien to continuo . Entre lo s de mentali- qu e ponen las contrariedades entre lo s principios cons-
dad m ás tosca, en fin, al gunos com o Hipen llegaron a t ruyen el a lm a a partir de los co nt r ari os, mi entras
afirmar que el alma es agua; su co nvicción der iva, a l q ue los que est able cen como p ri ncipio alguno de los 25
parecer, del hecho de q ue el semen de t odos lo s a ni - con tra r ios - p or ejemp lo, lo calien t e o lo frío o cual-
m ales es hú m edo; este autor refuta, en efecto, a los qu ier otro por el estilo- es t ab lece n t ambi én para lela-
qu e dicen que el a lm a es sangre, r eplicando que el mente que el alma es sólo uno de lo s contra rios. De
5 semen no es sangre y sí es , sin embargo, el alma pri- ahí qu e busquen apoyo en los no mbr es: los que afir -
mera. Otros, com o Cr itias, han afir m a do, por el con- man que el alma es lo ca liente prete n de n que zén (vi.
trario, q ue el a lma es sang r e, partiendo de que lo m ás vir ) deriva de zein (hervir); lo s que afi rman que e l
p ropio del a lm a es el s entir y e sto le corresp onde al a lm a es lo frío preten den q ue psyche (alma) deriva
alma en virtud de la naturaleza de la sangr e. To dos su den om in ació n de psychrón (frío) en razón del en-
lo s elem entos han en contrado, por tanto, a lgún par- fri am iento (ka táp syxis) resultante de la r espiración.
tidario, si exceptuamos la ti erra; nadie se ha pr onun- Es tas son las doc tri nas t ran smitidas en torno al
ciado por és t a a no ser quien haya afir m a do qu e el alm a así como las causas qu e h an motivado el que 3 0
10 alm a provien e de todos los elemen tos o se id entifica estos autores .se expresen al resp ecto de tal m ane ra.
co n todos ellos .
En resum idas cue nt as, todos definen al al ma por t r es
carac ter ístic as: movimiento, sensación e in co rporeidad.
Cada u na de es tas car a cteríst icas se r emonta, a su vez ,
hasta lo s principios. De ahí que los q ue definen a l
alma por el conocim ient o hagan de e lla un elemento o • Se refiere a Anaxágoras como fácilmente puede comprobar-
a lgo der iva do de lo s elem en tos coincidiendo entre sí se más adelante, ya al fina~ del capítulo, en 40Sb20.
LIBRO [ 145
144 ACERCA DEL AUtA

Pues to que cuatro so n la s cl ases de movimiento


- traslación, alt eración, co rrupción, crecimiento- el
C APí TULO TERCER O
al ma habrá de move rse o conforme a una de ellas o
Donde se crlttca la teor ía seg ún la cual el alma se confor me a varias o confo rme a tod as. Por otra parte,
m ueve por si atendiéndose de modo m uy especial s i no es por accidente como se hall a e n movi miento,
el movimi ento habrá de corresponde r le por na turaleza ; u
a la versión platónica de la mism a
y si es to es así , en to nces le corresponderá también
por na turaleza el lu ga r , ya que todos los tipos de mo-
Analicemos, en primer lug ar, lo relativo al movimien - vimiento se ñalados se dan e n un lu gar. Así pues, si
to ya que, a buen seguro, no sólo es falso que la en- la entidad del alm a cons iste en moverse a sí misma,
406 a tidad del alma sea tal cual afir man quienes dicen que el movimiento no lc cor respon derá por accidente, como
es aq ue llo que se mu eve a sí m ismo -o b ien aquello le ocurre a la b lancura o a una altura de tres codos:
que t iene la capacidad de move rse a s i mismo-e, sino ta mbién éstas es tá n ciertamente en mo vimiento, pero
que ade más es impos ib le que el movim iento se dé en po r acci de n te, ya qu e 10 que realmente se mueve es 20
el alma. Por lo pronto ya ha quedado explicado con el c ue rpo en que se encuentran ; d e a hí que no les
an te r iori dad ' que no es necesario que lo que mueve correspo nda un lu ga r. Por el contrario, sí habrá un
se encuentre a su vez en movimie nto. Pero es que ade- lu gar pa ra el alma , si es que participa por naturaleza
más y puesto q ue todo ]0 que se mueve pued e mo - del movim iento. Más a ún : s i el alm a es tá do tada de
ve rse de dos man eras -puede, e n efec to, moverse ya un movimiento natural po drá se r movida tambi én vio-
~ por o tro ya po r sf: decimos que es movido por otro lentamente y s i es mov ida violentamente , es tará dota-
todo aquello que se mueve por enco ntra rse de ntro de da también de u n movimiento natural 10. Y lo mismo
algo que está en mo vim iento, por ejem plo, los m arine- ocu r re a su vez con el reposo ya que el término ad
r os que, desde luego , no se mueven de igu al manera que m de l movimi ento natural de algo constituye cl
que el navío ya qu e és te se mueve po r sí y aquéllos
por encont rars e den tro de al go que es tá en mo vtm ten- 10 Cuanto aqu í se dic e acerca del movimiento natural y vio-
len to está relacionado -ccomc fácilmente se desprende del con-
lo. Esto resulta evide nte si se atiende a las -pa rtes del texto-e- con la teorí a aristotélica del lugar na tur al. El mov i-
cue r po: el movi miento pro p io d e los pies (y, po r ta n- miento violento se produce cuando el objeto se mueve en sen-
to, ta m bién de los hombres) es la ma rcha; a hora b ien , tido contrario a su lugar natural alejándos e, po r tanto, de éste.
10 tal mo vimiento no se da, en nues tro supuesto, e n los Que la existencia del movimiento violento (L e. antinatu ral ) su-
pone la existencia de un movimiento natural es obvio, y Aris-
marineros- en fin , puesto que moverse significa dos tóteles lo exph ca en e rres lugares (v éanse la Flsica, IV, 8, 21.5a l.
cosa s distinta s, veamos a hora e n rela ción con el alma y cl t ratado Acerca dtl cielo, 111, 2, 3CKla21 sip.). Que, a la in-
s i es que se mueve por sí y por s i pa r ti cipa del mo- versa la existencia del mov imiento natural (exis tencia, po r lo
vimie nto. demá~, incuesl ionable de ntro de las coorden adas de I.a ffsica
aris totélica) impl ique la pos ibilidad de movimientos VIolentos ,
antina turales, ha de entenderse dent ro del contexto co n la ex-
clusión de los cuerpos celes tes, inmunes a cualquier movimien-
, Aristótele s alud e, sin duda, a la doctrina del motor inm óvil to violento.
expuesta en la Ffsica, VIII, 5, 256a3 si gs.
14. - 10
146 ACERCA DEL ALMA LIBRO l 147

2 .5 lugar en qu e reposa naturalmente. así como el término demás, si se mueve a si mi sma es ob vio que est á mo-
ad qu em de l movimiento violento de al go es el lugar viéndose y, por tanto , s i t odo movimiento consi st e
donde violen tamente reposa. Ahora bien . de qué tipo en que lo movido se al ej e en cuanto t al, el alma se
serían los movimientos y re p osos violen tos del alma alejarfa de su p ro pia en tidad , supo niendo que n o se
es algo que no resulta fácil de explicar ni siquiera para mueva por accide nte , sino que el mo vimiento pert enez- l.5
los qu e se empeñan en hacer divagaciones. Más aún, ca por sí a su mi sma en tidad.
si el alma se mueve hacia a rriba, será fuego ; s i hacia Los hay inclus o que afirman que el alma imprime al
abajo, será t ierra ya que és tos son los movimientos cue rpo en que se encuentra los mismos movimientos
30 de t al es cuerpos. Y lo mismo ha de decirse respec to con que elJa se mue ve : as í, Demócrito, cuya s afirma-
de los mo vimi entos intermedios. Otro argumento: pues- cione s resultan ba st ante cercanas a la s de Filipo el co-
to qu e el alma aparece como aquello que mueve al mediógrafo. éste d ice, en efecto, qu e Dédalo dotó de
cue rpo, es lógico que produzca en él aque llos movimien- movim ien to a la estatua de madera de Afrodita ver-
tos con q ue ella a su vez se mueve. Pero s i es to es tiendo sob re ella plata viva. Demócrito , por su parte, 20
as í, será verdadera también la afirmación inversa. a afirma algo pare cido cua ndo d ice que los áto mos esf é-
406 b sabe r , que el movimiento a que es tá sometido el cuer- ricos ar rast ra n y mueven al cue rpo to do po rque se
p? es el mismo que aquel a que está sometida el alma. hallan en movimi en to, sién doles imposible por n atu-
Ahora b ien , el cu erpo est á sometido al movimi ento de raleza de te ne rse. Nos otro s, po r lo demás, pr eguntaría-
traslación, luego el alma se desplazará - al igual que el mo s s i son es tos mismos átomos los que p roducen el
cu erpo- cambiando de posición ya en su totali dad ya re poso : re sulta dificil Y h ast a imposibl e explicar de qué
en alguna de sus p art es. Pero s i esto fuera posible se- modo podrían pro duci rlo . Aparte de qu e no parece que
ría igu almente posible que volviera a entrar en el cuer- el alma mueva al animal en ab solut o de este modo, 2.5
po después de haber salido de él: de donde resultaría sino a través de cie rt a elección e in telección .
.5 qu e los animales podrían resuci tar de spués de muertos. En es ta misma línea , el Timeo n pre senta también
Por lo que al movimiento ac cidental se refiere , ca- una exp licación de carácte r físico sobre cómo el alma
bria qu e fuera p roducido por otro: cabe , en efecto,
que el animal sea impul sado violent am ente. Pero, en l ía, 1, 454a7 sigs.) no afect a exclus ivamente ni al alma ni al
cualqu ier caso, un se r al que cor responde enti tar íva- cuerpo, sino al con junto de ambos. .
men te mov erse por s i mismo, no le co rresponde ser a Aristótel es - s in en trar en los comphc ados deta lles de la
psicología p latónica expuesta en el Timeo-- sub raya cua~ afir-
movi do po r otro a no ser ac cident almen te, de l mismo maci ones esenciales a ésta: a) el cu erpo se mu eve en VIrtud de
modo que lo que es buen o por sí y para sí no puede los movimientos del alma , b) ésta es tá co m puesta a partir de
10 se rlo ni por otro ni para otro. Suponiendo qu e en eleme ntos, e) su composición está e n con sonan~ia con los núme-
re alidad se mueva, lo más apropiado se ría decir que ros a rmón icos y d) el result ado de toda la acc ión del Demiurgo
al res pect o es la coincidencia d e las t raslaciones d el fir:mamen-
el alma es movida por los objetos sensi bles 11. Por lo 10 con los movimientos d el alma. Es de notar cómo Arist óteles
int erp reta literalment e lo expuesto por Platón en el Tim ro ba-
.. Tampoco en el caso d e la sensac son es mo vida el a lma po r ciendo caso o miso d e la duplicidad de niv eles exp licativos que
sf: la sensación (véase el tratado A",erca del sueño y fa vi gi- supone la disti nción plat ón ica entre fógos y my rhos. La re fu -
148 ACERCA DEL AUlA LI BRO 1 149

mueve al cuerpo: al movers e ella misma mueve simu l- mies y el u niverso se desplazara ar mónicament e, (el
táneame nte al cuerpo por es ta r ligada a éL Y es que demi urgo) cur vó en forma de ci rcu nferen cia la trayec-
una vez q ue es tuvo co mpuesta a partir de los elemen- to ria rectilínea; ade más, t ras dividi r la un idad en dos
tos y d ivid ida conforme a los números armónicos de circunferenci as tangen tes en dos puntos, volvió a divi- 407 a
30 manera que pose yera sens ibilid ad y armonía connatu- dir una de ellas en siete circunferencias, de ma nera
que coincidieran las t raslaciones del firmame nto y los
tacíó n qu e Arist óteles ofrece a cont inuaci ó n desarrolla los s t-
guientes p untos:
movimi en tos del alma.
a) E l álma ---que e n la teo ría plató nica a que se a lude ha Pero, en pri mer lugar, no es correc to afi rma r que
de ide ntifica r se por fue rza co n e l in telec to a l Quedar e xclu idas el alma sea una magni tud: evidentemente Platón da
de ella las fun ciones propias de la vida vegeta t iva y sensi tiva- a en tender que el alma del Universo es como el deno-
no puede ser entendi da como magnitud ya que ésta presenta minado intelecto y no como el alma sensitiva o apeti- .5
una unida d co nt inua mientra s Que el alm a -por identifica rs e
con los inteligibles-e- presen ta una unida d discre ta, . como el tiva, ya que el movim iento de és tas no es de tra~ lación
numere - (407a2-10). ci rcular. Pues bien , el intelec to es u no y co ntinuo a
b ) La m agnit ud implicada en el m ovim iento circular -en que la m anera en que es la intelección: la in telección, a su
consiste la actividad de l alm a, del intelecto- e s incompat ible vez, se iden tifica con las idea s y és tas constituyen
con la int elección. En efecto: el al ma int eligiría b ien con to da
la circunferencia bien con parte de e lla, sea esta parte un punto
una uni dad de su cesión como el núme ro y no como
o u n fragmen to de la m ism a do tado a su vez de magnitu d. Aho- la magnitud : lu ego el in telecto n o ten drá tam poco es te
r a b ien, los p un los son in finitos y, por ta nto , sería imposible tipo d e unida d, sino que o carece rá de partes o, en
recorrerlos ; si, po r el co ntrario, intel ige co n una parte d e la cualqu ier caso. no será continuo a la manera de una 10
circunferencia dotada d e magni tu d ( un arco d e la misma) eneon-
ces el alma In teligirá lo mi smo múltiples , e n realidad, infinitas magnitud.
veces (407al1 si¡s.). Adem ás, si es ma gnitud ¿cómo in teli girá? : ¿todo él o
e ) Al consist ir en un movi miento circular, la in telección ha en alguna de sus partes ? Se trataría en este caso de
d e ser etern a, es decir. sin principio n i fin , ya qu e as í es tal una pa rte entendida b ien co mo magnitud bien como
mo vim iento. Y, sin embargo, ningún t ipo de pensamien to es in-
punto -si es que procede llamar tamb ién parte ~ es te
de finido : el pe nsamiento p rá cti co term ina en l a acción ; en c uan-
t o al pensam ien to teórico, sus límites están en los enunciados último-. Si irrtelige, pues, en un punto es evidente
tráte se de defin icione s o de de mos tra ciones -estas ú ltimas, en qu e - al ser éstos infinitos- no po drá recorrerlos en
efecto, com ienza n en el an tece dente y te rmina n en la conc lu- ab solu to. Si, por el co ntrari o, in teli ge en una parte
sió n-. Su pon iend o que hub ie ra que int er pre tar la int elección en tendida corno m agn itud, inteligirá lo mismo múlt i-
co mo un mo vimiento. lo correcto ser ía compara rla al rnovimien-
to rectilf neo y no p reci sa men te al circula r (407a2J.3l). ples o in fini tas veces. Y, sin embargo, es obvio que pue- 1.5
d ) Pero es q ue la in telección más q ue un mo vimiento pa- de h acerlo una so la vez.
rece cons istir en un estado d e reposo. Y si es to es ,as í. el movi - Por otra parte, si basta con qu e tenga con tacto con
miento que se atribuye al alma seria violen to, antinatural: 10 el objeto en cualqu iera de sus pa rt es, ¿a qué vien e el
que a tentaría co ntra la felicid ad p ropia de l a lma _d ivina_ d el
universo. Contra ell a atenta igualmente e l suponerla indisolu- mo vimi en to ci rc ula r e. incluso, el tener en absoluto
b lemente vincu lada a un cuerpo (407a33b5). ' ma gnitud? y si es necesario para que intelija que es té
e) E n la d octrina p latón ica, en fin. no se explica el por qu é en contacto con el objeto en la totalidad de la ci rcun-
d e es te movimien to circular (407b5 sig s. }, fer en cia, ¿a qué vien e el contacto en las p artes? Más
150 ACERCA DEL ALMA LIBRO 1 151

aún , ¿có mo in teligirá lo d ivis ibl e con lo ind ivisible o queda sin exp licar, en fin , la caus a de qu e el firma men-
20 lo indivisible con lo divisible? S in em bargo. el in telec to to se desplace con movimiento circula r . Pues ni la enti-
ha de se r necesariamente el circulo: el movimien to dad del alma es causa de es te desplazamiento circu-
del in te lec t o es, en efec to. la intelección, así como el lar -sino que se mueve as í por acciden te- ni tampo-
mo vimiento de l círculo es la r evo lución; p or ta nto, s i co es el cuerpo la ca usa: en ú ltimo término lo ser ía
la intelecci ón es revolución, el intelecto h ab rá de ser el alma en vez de él. Pero tampoco se especifica que
el circulo cuya revolución es la intel ección. se trata de al go mejor; y, sin emba rgo, Dios de bió 10
Pero ¿que inteli girá sie m pre? Ha de inteli gir sie m- hacer que el alma se moviera circularmente preci sa-
pre, desde luego, toda vez q ue el movimien to ci rcula r mente por es to , po rque es mejor pa ra ella mo verse
es etern o. Ahora bien. las ín telecciones prácticas t iene n que estar inmóvil, move rse así que de c ualq uie r otra
límite - pues tod as ellas tien en un fin dist in to de sí manera.
2 .5 mis ma s- y en cuanto a las intelecciones teór icas. es- Dejemos a ho ra a u n lado tal inves tigación p uest o que
tán igu almente lim it adas por sus enunciados. Todo e nu n- es más bie n p ropia de otr o t ratado. Por lo demás, t al
ciado es , en efecto, o definición o demostración: en teor ía , así como la mayor parte de las propuest as acer-
cua nto a la s demostraciones, no s6lo parten de un ca del alma. adole cen del ab surdo s igu ien te: que u nen 15
principio, sino que ad emás t ien en de alguna m an era e int r oducen el alma en un cuer po, sin preocu pa rse
su fin en el s ilogismo o en la conclu sión ; y si no ti e- de definir ni el por qué n i la manera de ser del cuer-
nen fin, desde luego que n o regresan de nuevo al prin- po. Este punto, sin embargo, parece ineludible: pu es
cipio, sino que siguen una tra yec toria rectilínea al ava n- uno actú a y otro padece, uno mu eve y ot ro es mayido
zar asumiendo s iempre un té rmino medio y un extre- cuando ti enen algo e n común y estas relaciones mutuas
30 mo ; el mo vimiento circula r, por el contrari o, reg resa no acontecen ent re elementos cua lesquie ra al azar.
de nuevo a l princi pio. En cuanto a la s definiciones, Ellos. no obs ta nte. se ocupan exclus ivame n te de de fin ir 20
toda s so n lim itadas. qué t ipo de realidad es el al ma, pero no definen n ada
Más a ún , si la mism a revolu ción se repite m uchas acerca del cuerpo que la recibe. como s i fuera posi-
veces, po r fuerza int eligirá lo mismo m uc has vec es . ble -confonne a los mitos pitagór ico s- que cualquier
Y, sin embargo, la intelección se asemeja a la acción tipo de alma se al bergara en cualquier tipo de cuerpo:
de detenerse y al repo so más que al movimiento. Y lo parece, efectivamen te, que cada cosa po see una forma
mi smo pasa con el silogismo. Pe ro es q ue , además, lo y una est ructura peculiares. En defini tiva. se expresa n
401 b que no es fáci l, sino violento, no puede ser feliz. Aho- como quien dijera que el arte del carpin tero se alber- 205
ra bien , s i el movimi ento no cons ti tuye s u en tidad, ga e n la s flautas. Y es que es necesario q ue el arte
estaría e n movimiento antinatural mente. Además. y po r utilice sus ins trumentos y el alma utilice s u cuerpo.
ot ro lado, el es ta r mezcl ado co n un cuerpo s in poder
sepa rarse de él es algo que produce dolo r ; tal u nión,
por tan to, ha de resulta rl e od iosa si es que ---como
-'1 su ele decirse y es pa recer de m uchos- es mej or para
el in tele cto el no esta r un ido a un cuerpo. También
152 ACERCA DEL AU.lA • LI BRO 1 153

caja mej or con los hechos aplica r la palab ra a rmonía


C APi TULO CUARTO a la sal ud y, en general, a la s virtudes co rporales que
al alma : pa ra com p r oba r lo si n luga r a du das, basta rí a
E n q ue se com ienza rechazando la t eoria d el alma- con intenta r a t ri bu ir las afecci o nes y acciones del alm a
armon ía y se te rm ina cr it icando la doctrina qu e a cualquier ti po de a rmonía; a b uen segu ro que resul- .5
concibe al alma como número automotor taría d ifíci l e ncajarlas. Más a ú n, pues to que al utilizar
la pa la bra armonía se sue le aludir a dos cosas d istin -
tas -de una p arte y e n sen ti do primario se a plica a
En torno al alma se nos ha transmitido a ún otra la com bina ción de aque llas m a gn itudes que se da n en
opini ón digna de crédito pa ra muchos y no in ferior a se res dotados de movim ien t o y pos ición, c ua nd o enca-
cualquiera de la s exp uestas; op in ión que, por lo de- jan en tre sí de t al modo q ue no dejan lu ga r a nin gún
más, ha dado sus razone s - como quien rinde cucn- elemen to del mísmo gén er o; d e otra parte y der ivada-
30 tas-e- en discus iones habidas en común B. Los hay, en mente, se a lud e a la p roporci ón de los element os en
efecto, que dicen que el alma es una a r monía p uesto mezcla-- ni en un sentido ni e n otro es correcto apli- 10
que -añade n- la armon ía es mezcla y com binación ca rla al alm a. E n cuanto a concebir a ésta como la
de con trari os y el cuerpo resulta de la combinación com binación de las pa r tes d el cuerpo, se trata de a lgo
de contrarios. verdaderamente fác il de refut ar: m últ ipl es y m uy va-
Pero, por más que la a nnonfa consista en u na cie r ta r ia das son , en efecto , las com b inaci ones de las pa rtes;
proporción o com binación de el e mentos. no es po sib le ¿cómo y de qué ha de sup onerse, entonces, qu e so n
que el alma sea ni lo uno ni lo otro. Añá dase que el com binación el intelecto, la facultad sen sitiva o la fa-
mover n o es una acti vidad propia de la armonía y que, cult ad desi de rativa ? Pe r o es q ue resu lta igua lmente
408 a s in em ba rgo, tod os se la a tribuyen al al ma - por así absurdo id entificar a l alm a co n la p ro po rción de la
deci rl o- de modo prím ordi a lís imo. Por otra parte, en- mezcla , dado q ue la me zcl a de los elementos no guaro
da la misma proporción en el caso de la ca rn e y en el u
" Tanto el sentido de la fr ase co mo aq uello a que con ella caso de l hueso . La consecuencia sería que se tiene n
se ha ce referencia const ituyen dos puntos cuya ambigüeda d ha mu chas a lmas por t od o el c u e rpo, pues to que todas
sido tra dicio nalm en te pu esta d e relieve. En cuanto a 10 pr imero ,
a la ambigüedad, con tri bu ye la d obl e lectura que se nos ha
las par tes proviene n de la m e zcl a d e los elementos y
transmitido: a ) tois en koinói legomé nois lógois y b) rcts en la proporción de la m ezcla es, a su vez, a r monía y, p or
kotnat ginoménois lógois (como va rian t e d e est a últ ima Ross ha tanto, alma .
p rop uesto gegenem énois). Lo que pod ría tradu cirse: ..en tra ta- En cuanto a Em pé doc le s, cabría pe di r le u na con tes-
dos denom ina dos d iscurso s en com ú n» o bien ..en tratados en
form a de d.iá.l.ogos. o bien ..en disc u rsos (o discusiones) habí- tación a las siguíent es pregunta s: p uesto que a firma
dos en públicc -, etc. En cuanto a aquello a que se hace refe- que cad a una de las partes existe conforme a ci erta 20
ren cia. Simplicio supo ne que se t ra ta ya del Fed6n ya del Eude· proporción , ¿es el alma la p ro porción o más bien algo
mo aristo té lico. Otros hay J>iu-a qu ien es se alude aq uí a los es- que, siendo d is t in to de ella, se origina en los miem-
cri tos exotéricos. Otros, en fin , op inan que Aristóte les se refiere bros?; ad e más, ¿la a m istad es causa de c ua lquier ti po
a dis cu sion es qu e habrían teni d o luga r entre gen te culta y afi-
cionad a a estos t emas . de mezcla al azar o sola m en te d e la m ezcla conforme
154 ACERCA DEL ALMA LIBRO I 155

a la pro porc ión? ; ¿es la amis tad, en fin , la pro porc ron y, en fin , algunas de es tas afecciones acaece n en viro
o bien algo di stin to y a parte d e la propo rción ? Esta tud del despla zamiento de los órg anos mo vidos, m ien-
opinión lle va consigo cie rta men te dificu ltades de es te t ras otras acaecen en virtud de una alteración de los
tipo . mismos (cuáles y cómo , es o tro asunto)- pue s bien ,
2.5 Pe ro s i e l alm a es algo d ist into de la mezcla, ¿por a firmar, con todo y con eso, q ue es el alma quien se irri-
qué desaparece al desa pa recer la mezcla en que con- ta , sería algo así como afir mar q ue es el alma la q ue teje
s is te la esencia de la ca rne o d e cualq uier o tra parte o edifica. Mej or seria, en realidad, no de ci r que es el
del an imal? Además. s i cada una de las par tes no alma quien se compadece. a prende o discur re, sino el 1.5
posee u n alm a - ya q ue el al m a no es la proporción hombre en . virtud del alma. E sto no s ign ifica, e n cua l-
de la mezcla- , ¿qué es lo que se corrompe cuando el quier caso, que el movimiento se dé en eJla, sino q ue
alma abandona el cue rpo? u nas veces termina en ella y otras se ori gina en ella:
De todo 10 dicho se desprende con evidencia que el por ejem p lo, la sensación se origina en los ob jetos co-
30 alma ni puede se r a rmonía ni se desplaza en movimien- rrespon dientes m ientras que la evocación se origi na
to circular. No obstante, sí que es posible ---como de- en el alma y termina en los movimientos o vestigios
cíamos 14_ que se m ueva por accident e y tamb ién qu e existentes en los ór ganos sensorial es.
se mueva a s í mi sma en cie rto se nti do : po r ejemplo, El in telecto, por su parte, parece se r -en su ori-
si el cuerpo e n que el alma se encuent ra está en mo- gen u_ una en tidad in depe ndi en te y que no está so-
vimiento y es te movim ien to es produci do po r ella; pe ro me tida a co r ru pción. A lo su mo, cabria q ue se corrom-
no es posib le que se m ueva localmen te de ningu na o tra piera a causa del debili tamiento que acompaña a la 20
mane ra. De cualqu ier mod o seria má s razonable pec· vejez. pe ro no es así , sino que s ucede co mo con los
403 b guntarse si el alma se mueve a la vis ta de los sigu ien- órganos se ns oriales: y es que si un a nciano pudiera dis -
tes hec hos: solemos d ecir que el alma se en tri ste ce po ne r de un ojo apro pia do vería. sin duda, igual que
y se alegra . se e nvale nton a y se a te mor iza y tamb ién un joven. De mane ra que la vejez no consiste en que
que se e ncoleriza. s iente y discurre; a hora bi en, todas el alma su fra desperfecto algu no, s ino en que lo sufra
es tas cosas parecen se r movimientos. luego cabria con- el cue r po e n q ue se encuentra , y lo mi smo ocurre con
.'5 cl ui r que el alma se mueve. Es to ú ltimo, sin - em bargo, la embriaguez y las enfermedades. La in te lección y la
no se sigue necesariamente. Pues por más que entris- conte mp lación decaen al corrom pe rse algú n otro órga- 2 .5
tecerse, alegra rse o d iscurrir s ean fundamental m ente no inte rno, pe ro el intelecto mismo es impasible. Dis-
movim ien tos y qu e cada una d e estas afec ciones con- cu rrir, a mar u odia r no son, por 10 dem ás, afecc iones
sis ta e n u n ser- movido y que tal movim iento , a su suyas, s ino del su jeto que lo posee en tanto qu e lo
vez, se a producido por el alma - po r ejem p lo encole n -
zarse o a temorizarse cons is te en que el corazón se " A nuestro ju icio, est e texto ha de entenderse en conex ión
m ue ve de tal manera, d iscurrir consiste en otro tanto, con la doctrina propuesta al r espec to en el libro Acerca de la
10 ya re sp ecto a es te órga no, ya respecto a cualquier otr o
¡:eneración de los animales, 11, 3, 736b2S-9. AlIl se afirm a -ccom o
única hipótesis acep table respec to de la aparición del in telecto
en el hombre- q ue ...solamente el intelecto adviene desde fuera
" Véase supra, 3, 406a30 sigs. y M -8. y sólo él es d ivino ».
156 ACERCA DEL AUlA LI BRO 1 157

posee. Esta es la razón de que , a l cor ro m perse éste. magnitud. De a hi que necesariame nte ha de ha ber algo
ni recuerde ni ame : pues no e ran afecc iones de aq ué l. que mueva a las unidades (d is tin to de ellas). Ahora
si no de l conjunto que perece. En cuan to al intelecto. bien, s i el a lma es el elemento m ot or e n el a nimal. lo
30 se trata s in duda de algo más divino e impas ib le. será t am b ién en el nú me ro ; de donde resultará que
De todo esto se de sprende con claridad que no es el alma no es el motor y el móvil, sino exclusivamente
posible que el alma se mueva; ahora bien, si no se mue- el mo tor. Po r otra parte. ¿cómo es po sibl e qu e el alma
ve en a b solu to, es claro que tampoco podrá moverse (siendo moto r) sea una unidad ? Desde luego que algu-
por sí misma . Por lo demás, d e tod as ' las opin iones na diferencia hab rá de te ner res pecto de las de más; 20
expues tas la más a bs urda. con muc ho, es' decir que el pero ¿cuál puede se r la diferencia en el caso de u n
a lma es número que se mueve a sí mi smo. Qui enes pu n to como ta l a pa r te de la posición ? Por ot ra parte,
así p iens an han de ca rga r con con secuencia s im po si- si suponemos que las u nidades y puntos que corres-
bles: en primer lu gar. las que res ultarían de que el ponden a l c ue rpo so n dis tin tas de las del alma , las
alma se moviera; además, otras p eculiaridades re sultan- unidad es de ambos ocuparán el mismo lu gar, ya que
409 a t es de considerarla como número. ¿Cómo se va a en. cada una ocupará el luga r de un punto. Y s i puede
t ender, en efecto, que una unidad se mueva - por haber do s puntos en el mism o lugar, ¿qué im pe dimen-
quién y de qué rna nera- si es indivisible e indiferen- to existirá para que pueda hab er infinitos ?: en ef ect o,
ciada ? Pues si es motor y móvil h abrá de estar dife- aquellas cosas cuyo lug ar es ind ivisibl e so n ta m bién in- 2S
r en ciada . Más aún, puesto que se di ce que una línea al divisib les. Suponiendo, por el contrario, qu e los pun-
.5 move rse gene r a una superficie y un punto una lín ea , tos que cor responden al cue rpo cons tit uyen el nú mero
los mo vimiento s de la s unidade s cons t itu irán también de l alma - : l b ien que el núme ro del alma result a de
lín eas. ya que un punto es una unidad que ocupa una los puntos que co rres po nde n al cue rpo-, ¿por qué no
posición y el número del alma, a s u vez. es tá e n un tienen a lma tod os los cuerpos ?: en todos ellos. desde
s itio y ocupa una posición. Más aú n, al restar de un luego , pa rece ha ber puntos y además infinitos. Po r úl-
número cualquiera otro número o una unidad. el re- timo. ¿cómo va a ser posib le q ue los puntos se sepa-
su ltado es un número distinto; y, sin embargo. las ren y desliguen de los cuerpos cuando las líneas no se 30
p lanta s -al igual que muchos a nimal es- con ti nú an vi- disuelve n en puntos?
l O viendo a un después de d ivididos y teni en do , al p arecer,
la misma espe cie de alma. Por otra pa r te. no parece
que haya diferencia alguna e n t re habla r de unidades
y de corpús cu los : p ues s i conve r ti mos los cor púscu-
los esfé ricos de Dem ócrito e n p untos, de manera que
sólo qued e la magnitud. seguirá habiendo en ellos algo
que mu eve y algo que es mo vido exac ta mente igu al
que lo h ay en el continuo: y es que lo que acabamos
1 .5 de decir se cum ple no porque h aya una d iferencia ma-
yor en cuan to al tamaño, sino p orque se trata de una
158 ACER CA DEI. ALMA LIBRO 1 159

ni s iquiera pueden ser p ropieda des acciden tal es suyas.


CA P1TUL O QUlNTO Para ponerlo de manifies to bas ta rí a con inten ta r e x- 1.5
plica r las a fec ciones y acci ones del al ma -por eje m plo,
Se con tinúa y concluye la crít ica de las d istin tas teorías razonamientos, se nsacione s, placere s y dol ores, e tc .e- a
acerca d el alma y se at iende extensamente a partir de semeja n te definición. Como ya dijimos más
aquélla segú n la cual el alma estd a r r iba 11, a partir de ta les rasgos no resultaría fá cil ni
constituida de elementos ad ivina rl as s iquiera.
Tres son , po r tanto, las maneras de defini r el alma
que se nos han transmitido: unos la definieron como
Dos son ---co mo acabamos de señala r 16 _ los absur- el mot or por antonomasia precisamente po r move rse :20
dos en q ue desemboca la doct ri na expues ta: por u n a sí m isma ; otros, como el cuerpo más sutil o más
lado, viene a coincidir con la de quie nes afirman que incorp óreo (aca bamos de a nalizar qué di fic ultades y
40St b el alma es un cuerpo su til; por otro lado, cae en el con tradicciones com portan estas teorí as); queda, por
ab surd o peculiar de la doct rina de Demócri tc según último, examin a r la definición según la cual el al ma se
la cual el movimiento es producido por el alma . En cons tit uye a partir de los elementos. Sus autores afir-
efecto : si el alm a se encuentra en todo cuerpo dotado man que ha de ser tal para que pueda percibir sen-
de sensibilidad y s i además suponemos que el alma so ri almen te los entes y conocer cada uno de ellos ; :25
es un cuerpo, necesa ri a mente h ab rá dos cuerpos en el pero inevi tablemente se encuentran abocados a m últi-
mismo lugar. En cuanto a aquéllos que dicen que es ples consecuencias lógicamente insost enibles. E stable-
~ un número, o bien ha brá múltiples p un tos en un único cen, pues, qu e el alma conoce lo se mejante con lo se-
punto o bien todo cuerpo t end rá un alma supon ien do me jante (y afirman a continuación que el alma es tá
que és ta no sea un número diferente y distinto de los cons tituida a partir de los element os) como s i con ello
puntos que pe rtenecen a l cue rp o. Otra consecuencia quedara garantizado qu e el alma se identifica con to-
sen a que el anima l es movido por un n úmero; así da s la s cosas. Ahora bien , Jos elementos no so n las
-dedamos- es como Demócrito mueve al anim al : ún icas cosas q ue conoce, s ino que hay ad emás otras
¿qué más da, e n efecto, hablar de esfe ras d iminutas o muc has o, mejor, son infinit as las cosas que es tán
10 de unidades grandes o, en s uma, de unidades e n mo- cons tituidas a pa r tir de ellos. Sea, pues , que el alm a 30
vimiento, s i e n cualquie ra de los casos resulta nece- conoce y percibe se nsor ia lme nte los elementos de que
sa rio move r al an imal a ba se de que aquéllas esté n es tá constit uida cada cosa; pero ¿con qu é conocerá o
en movimiento ? Así pues, quienes pretenden junta r perci birá sensorialment e el conjunto, por ejemplo, qué
movimiento y número en un mismo pri n cipio vienen es dios o el h ombre o la carne o el hueso o cualquie r
a parar a est as dificultades y a otras muchas por el otro compuesto? Y es que cada uno de és t os no está 410 .
estilo; y es que no sól o no es p osible que tales rasgos cons tit u ido por elem ent os amalgamados de cualquier
constituyan la de finición esencial del alma, sino que manera, sino conforme a cierta proporción y com bí-

JO Véase supra, 4, 408b33 stgs. 17 Véase supra, 1, 402b25-403a2.


160 ACER CA DEL ALMA LI BRO I 161

nación co mo Empédocles mismo afirma respecto del un la do, que 10 semejante no pued e padecer influ jo
hueso la: de lo semejante y afirmar, po r otro lado , que lo se-
mejante percibe sensortalmen te lo seme jan te y que lo
Por su par le la t ierra agradecid a en sus amplios crisoles
.5 reci bió dos pa rles de las ocho d e la lu min osa Nes tis se me jante co noce con lo semejante , pa ra terminar es- :15
y cuatro de Hefestc . Y se forma ron as¡ los bla ncos huesos. ta blecie ndo que percibir se nsor ialmente - y también
in teli gir y conocer- co ns isten en padecer un cie r to
De nada s irve. pu es, que los eleme ntos estén en e l influj o y un cie rto movimiento .
alma s i no están además las p ro porciones y la co mbi- Muchas son, por tanto, las dificultades y obstácu-
nación: cada elemento conocerá a su semejan te . pe ro los que lleva co ns igo afirmar ----como Empédocles-
nada habrá que conozca al hueso o al hombre . a no que los di st intos tipos de objetos se conoc en por me-
10 se r que éstos estén tamb ién en el alma. Por lo de más, dio de los eleme ntos co rporales , es decir, al ponerse
no hace fa lta ni decir qu e tal supuesto es im posibl e : los ob jetos en re laci ón con algo se me jante que h ay en
¿a quién se le ocurriría, en efecto . preguntarse si den- el alma; una prueba más de ello es 10 siguien te : qu e 30
t ro de l alma hay una piedra o un hombre? Y lo m ismo aquellas partes de los cuerpos de los animales que es-
ocurre con el bien y el no bien . Y de l mismo modo en tán co ns ti tuidas exclusivamente de t ier ra -por ejem-
t od os los demás casos. plo, los hu esos, los ten dones y los pel os- no pe rcib en 410 b
Más aún: puest o que «en te» ti en e múltiples acepc io- ob jeto algu no, ni siquiera los semejantes por más que,
ne s -ya que puede significar bien la realidad indivi- según tal teorí a , d eberían hacerlo . Más aún, a cada uno
15 dual b ien la cantidad o la cualidad o cualquier otra de los principios le corresponderá ma yor cant idad de
de las categorías que hemos dis tingu ido-, ¿estará cons- ignora ncia qu e de co nocimien to; cada elemento cono-
ti tuida el a lma a partir de todas ellas o no? No pa- cerá, en efecto, u na cosa, pero descon ocerá otras mu-
rece, en cualqu ier caso; que los elemen tos sean comu- chas , en realidad, todas las demás. A la do ctri na de
nes a todas ellas. ¿Es tará, pues , co ns tituida solamente a Empédocles, por su parte, le ocurre ade má s que dios 5
partir de aquellos element os que son propios de las en- resulta ser el má s ign orante : sólo él, desde luego , des-
tidades? ¿Cómo es , ent onces, que conoce también cada conoce uno de los elementos -el Od io- mien tras que
uno de los de más en tes? ¿Dirán acaso que hay eleme n- los se re s mortales conocen todos, por estar cons ti tuí-
to s y principios propios de ca da género y que el alm a dos de todos ellos. Y en general, ¿por qu é causa no
20 está compuesta de todos ellos? Entonc es el alm a se rá tienen al ma to dos los entes, dado que todo lo que exis-
cantidad, cualidad y en tidad . Pero es imposible q ue, te o b ien es el emento o b ien proced e de uno, varios
est ando compues ta a partir de los elementos de la can- o to dos los element os? : po r fue rza conoce rá , pu es, uno,
t idad, sea entidad y no cantidad . A quienes afirman varios o todos los elementos. Cab rí a preguntarse tamo 10
que el alma está const it uida de todos los elementos, b l én qué es lo que mantiene un idos los elementos del
les sobrevien en estas dificultades y otras por el estilo. alma: éstos son, en efecto, a modo de materia y, po r
Por 10 demás, resulta igualm ente absurdo afirmar, por tanto, aquello que los mantiene unidos - sea lo que
sea- es de rango má s ele vado . Ahora b ien , es im po-
11 EMP!1DOCLES, Fr. B 96 (1, 346, S), DIELS·KRANZ. sible que haya nada me j or ni superior al alma y más
\4. _ Il
162 ACERCA DEL ALMA LIBRO 1 163

impos ible aún que haya nada mejor o superior al inte- tituir el alma a partir de los elementos, no sería en
lecto. Es, desde luego, absolutamente razonable que absolu to necesario hacerlo a partir de todos: cualquie-
1 5 éste sea lo primigenio y soberano por naturaleza. No ra de las partes de la contrariedad se basta para juz- 5
obstante, estos autores afirman que los elementos son ga rse a sí m isma y a su opues to. Conocemos, en efec-
los entes primeros. to, por medio de la recta no sólo ésta, sino también
Por otra parte, tampoco h ablan de todas las clases la curva, ya que la regla es juez para ambas. La curva,
de alma, ni cuantos afirman que está con stituida a sin embargo, no juzga ni de sí misma ni de la rect a.
partir de los el ementos basándose en que conoce y per- Otros h ay además que afirman que el alma se halla
cibe sensorialmente los entes, ni cuantos la de finen mezclada con la totalidad del Universo, de donde se -
como el motor por antonomasia. En efecto, no todos gura men t e dedujo Tales que t odo es tá lleno de d ioses.
los seres dotados de se nsibilidad son capaces además de Pero esta afirmación encierra ciertas dificultades : en
20 producir movimiento: es obvio, desde luego, que ciertos efect o, ¿por qué razón el alma no constituye un animal 10
animales son inmóviles en cuanto al lugar a pesar de cuan do está en el aire o en el fuego y, sin embargo, sí
que és te es, a lo que parece, el único movimiento con lo constituye cuando es tá en los cuerpos mixtos, a pe-
que el alma mueve al animal. La misma objeción sar de que suele afirmarse que es más perfecta cuando
cabe hacer t a m bién a cuantos constituyen el int electo est á en aquéllos? Cabría preguntarse ad emás por qué
y la faculta d sensitiva a partir de los elementos : pues razón el alm a que está en el aire es mejor y más in-
es obvio que las plantas viven a pesar de que no par- mortal que la que se encuentra en los animales. El
ticipan ni del movimiento local ni de la sensación y ab su r do y la paradoja acompañan, por lo demás, a
es igualmente obvio que muchos an imales carecen de am bos miembros de la alternativa: pues calificar de ent- 15
25 razonamiento. Y por más que se aceptaran estos ex- mal al fuego o al aire es de lo más paradójico y no
tremos y se estableciera que el intelecto es una parte califica r los de animales, habiendo alma en ellos, es ab-
de l alma -e igu almente la facultad sensitiva- ni s i- su r do. De otro lado 20, estos autores pa recen suponer
quiera en tal supuesto se ha bla r ía ni con universalidad
acerca de toda clase de alma n i en su totalidad acer- '" Tres líneas ar riba (411all) ha cuestionado Aristóteles la añr-
ca de cualquiera de ellas. Por lo demás, de esto mis- mac ión de ciertos autores según la cual el alma que hay en los
elementos -suponiendo que la h ubiera, elaro está- sería má s
mo está aquejada la doctrina contenida en los lla ma- perfecta que la existente en los c uerpos mixtos. Ahora se pone de
dos Poemas Órficos 19 cuando en ellos se afirma que manifies to la incoherencia de tal afirmación por medio del sí-
desde el univer so exterior penetra el alma, al respirar , guiente razonamiento: los autores en cues tión afirman que los
30 arrastrada por los vientos. Si n embargo, n o es posible
elementos son seres animados basándose en que son los cau-
santes de la vida en los seres animados terrestres y, por ta nto,
411 a que suceda esto a las plantas ni tampoco a ciertos habrán de tener vida ellos mismos. Tiene n. pues, alm a los ele-
animales, puesto que no todos respiran. Pero es te de- mentos. Por otra parte, el aire portador de vida que el viviente
talle les pasó por alto a los autores de tal conjetura. ter restre absorbe al respirar es específicamente idéntico al aire
Por otra parte, aun cuando resultara necesario cons- circundante: en realidad es una parte del mismo. Y si el aire
es el mismo, ¿qué sentido tiene afirmar que el alma pr esente
en él es distinta según se trate de la porción de aire que se
lO ORI'EO. Fr. B 11 (1, 10, 6), DrllLs-KR~NZ . absor be al respirar ° de la porción que queda sin absorber?
,

164 ACERCA DEL AUlA LIBRO I 165

que el a lm a resid e en los elem entos basándo se en que y de st ruye. Así pues, si es un pri ncipio distin to de
un t od o es específicamen te idént ico a SUS partes; y ella lo que la mantiene unida, con mayor razón a ún 10
pues to q ue , en defini tiva . los animales resultan a nima- habrá que considerar que tal principio es el alma;
do s al recibir en si el elemen to cor respo nd iente del pe ro, a su vez, hab ría que pregun ta rse de nuevo s i
20 medio que los rodea, se ven obligados a afirmar que tal p rincipio es uno o múltiple: si es uno, ¿por qué
el alma, universal, es también específicamente id éntica no va a ser una también dir ectamente el alma?; y si
a sus p a rtes. Ahora b ien, si se su pone que el aire ex- es divisible, una vez más el razona mient o ir á en bu sca
traído del a mb iente al respirar es es pecíficamente idén- de aque llo que lo mantiene u nido, con lo cual tendre-
tico a éste. mi entras que el al ma pa rticular no es es- mo s un pro ceso al infinito. Cabria además preguntar-
pecíficamente idéntica a la univer sal, ocurrirá eviden- se, en relación con las p artes del alma, qué poder po- u
temen te que en el ai re que se in spira se encontrará see cada una de ellas respe ct o del cuerpo, ya que, si
una parte de l alma pe ro no otra . Con qu e necesaria- la totalidad del alma es la que mantiene unido a todo
mente sucede rá q ue o bien el alm a es homogénea o el cue rpo, conviene que, a su vez , cada u na de ella s
b ien no se halla en c ualquie r parte del todo. mantenga unida alguna pa r t e del cue r po . Es to, s in
De lo d icho, pues, se desprende con evidenci a que emb a rgo, parece imposib le: es difícil in cluso de ím a gí-
2.5 ni el conocer le corresponde al alm a por estar con s- na r qu é parte -y cómo- corresponde al intelecto ma n-
tituida a partir de los elemen tos n i resulta ta m poco tener unida .
ad ecuado ni verdadero af irmar que se mu eve. Ahora De otro lado, salta a la vist a que las plantas y,
bien, puesto que conoce r, pe rcib ir se nsor ialmen te y op í- entre los ani males, ciertos insectos viven aún des- 20
nar son d el al ma, e igualm ente apetecer, que re r y los pués de hab e r sido divididos, como si los t rozos po-
deseos en general; puesto qu e ad emás el mo vimiento seyeran un alma id ént ica específicamente ya que no
30 local se da en los a nimales e n vi rtud del alma -e numéricam ente : cada un a de las partes ti ene, en efec-
igualm ente el desarrollo, la m adurez y el e nvejecimien- to, sens ibilida d y se mueve local men te durante un cie r-
en b to-, ¿cada una d e estas actividade s cor respond e a la t o ti em po. No es nada extraño , po r lo demás, que no
totalidad del alma y, por ta nto, in t elig imos, perdbimos con ti núe n haciéndolo indefinidamente ya que ca recen
s en sc rialmente, nos movemos, ha cemos y padecemos de órganos con que conservar su naturaleza. Sin em-
cada uno de es tos p ro cesos con tod a ella o, por el bargo, no es menos cie rto que en cada uno de los t ro -
con tra ri o, los dist intos procesos cor res ponden a pa r- zos se hallan tod as las partes del alma y que cada una 2..5
tes d istintas del alma ? E l vivir , ¿se da sola mente e n de és tas es de la mi sma especie que las demás y que
~ una de estas partes , en muchas, e n todas, o tiene, el a lma total, como s i cada parte del alma no fuera
inclus o, alguna otra ca us a? Hay quienes dice n que el se p arable de las demás, por m ás que el alma toda sea
alma es di visible y que u na parte intelige, otra a pe te - divisibl e. Parece, ad emás, que el princi pi o exist ente
ce . ¿Qué es, entonces, lo que m an tiene uni da al alma cm las pla n ta s es un cierto tipo de al ma: los a ni males
s i es que es di visible? No, desde luego, el cue rp o ; más y la s plantas, desde luego, solamente t ienen e n com ún
b ien parece lo cont rar io , que e l alma mantien e un ido es te p r incipio. Princi pio que , ade más, se da se pa rado
al cuerpo, puesto que, al alejarse ella, és te se disg rega
166 ACERCA lJEL ALMA

30 del p r incip io se nsitivo si bien ningún ser posee sens t-


bilidad a no ser que posea ta m bién aqué l 11.

n Aristóteles int roduce a qul ya la doctrina qu e más ade lante


~~rrollará (véase inira, 11, 3. 414a29 si~. ) según la cual las
d istintas al mas se subo rdinan de modo qu e cada clase de alma
s upo ne la in feri or pero no a l revés.
LIBRO SEGUNDO

Donde se recurre a la doctrina expuesta en la Metaftsica


para definir al alma como en tidad -s-entiéndase
forma , esencia y definición- del viviente

Quedan explicadas ya las doctrinas transmitidas por 411 •


nuest ros predece sores en torno al alma. Vol va mos,
pues, de nuevo desde el principio e intentemos def í- "
nir qué es el alma y cuál podría ser su definición más
general 22.
So lemos decir que uno de los géne ros de los en tes
es la e nti dad y que ést a puede se r entendi da . en p ri-
mer lu gar, como m a te ria -aquell o qu e po r s í no es
algo detenninado-, en se gundo lu gar. como est ructu-
ra y fonna e n vir tud de la cual p uede deci rse ya de
la materia que es algo determinado y, en t ercer luga r,
como el com puesto de una y otra. Por lo demás, la
mate ria es pot encia mientras que la fo nna es ente- 10
Icquia. Bs ta, a su vez, puede entenderse de dos mane-
ras, según sea como la ciencia o como el acto de
teoriza r .

:Q Pa r a una exposición y análisis crítico de la concepci ón d el


a lma contenid a en este capítulo y siguientes puede leer se el es-
tudio in troductori o que ofrecemos en esta edición.
168 ACERCA DEL ALMA L IB RO n 169

Por otra p ar te y a lo que parece, ent idades son de cue.rpo natural o!".g~izaq~ De ah í además que no que-
manera primordial los cuerpos y, en tre ellos . los c ue ro pa preguntarse s i el alma y el cuerpo son una única
po s natura les : éstos con st it uyen , en efecto , los princ i- realidad, como no cabe hacer tal pregu nta acerca de
p ios de tod os los de má s. Ahora bien , entre lo s cuerpos la cera y la figura y. en gene ral, acerca de la ma teria
naturales los hay que tienen vida y los hay que no la de cada cosa y aquello de que es materia. Pues s i bien
t iene n : y solemos llama r vida a la autoalimen tación , las palabras «un a " y «se r.. t ienen m últiples acepciones,
1.5 al crec imiento y al envejecimiento. De donde resul ta la entelequia lo es e n su sen tido más prim or dial.
que todo cuer po natural que pa r ticipa de la vida es Qu cda expuesto, po r tanto. de m anera general qué 10
entid ad , pero en t ida d en el sentido de entida d com- es el alma. a sabe r , la en tidad definitor ia, es to es, la
puest a. Y puesto q ue se tra ta de un cuerpo de tal l esenciade tal t ipo de cuerpo. Supongamos que un ins--
ti po - 3 saber . que tiene vida- no es posi ble que el trumento cualqüíera poi e]emplo, un hacha- fuera
cue rpo sea el alma : y es que el cuerpo no es de las un cuerpo natural: en tal caso el «se r h ac ha s se ria su
cosas que se di cen de un su jeto, antes al contra ri o, entidad y, por tanto, su alma, y quitada és t a no se ria
~ realiza la función de su jeto y materia. Lue go _el alma ya un hacha a no se r de palabra. Al margen de nu es- u
1'0.\.:0,. es necesariamente entidad en cuanto forma específica tra supo s ición es realmen te, sin emba rgo, un hacha: es
de un cuerpo na tu ral que en potencia ti ene vida. Aho- que el alma no es esencia y definición de un cuerpo
ra bien, la entidad es en te lequia, luego el alma es ente- de es te t ipo, sino de un cuerpo natural de tal cua lidad
lequia de tal cuerpo. que posee en sí mismo el pri ncip io del mo vimi ento y
Pero la palabra «entelequ ias se entiende de do s ma- de l reposo . '\
n eras: una, en el se ntido en que lo es la ciencia, y otra. Pero es necesario también considerar, en relación
en el sentido en que lo es el teorizar. Es, pues, evidente con las dis tintas pa rtes deLcuerpo, lo que acabamos
que el alma lo es como la ciencia: y es q ue tenie ndo de deci r.- En éfecto. Si "el·oJo fue ra un animal, su alma
:J,5 alma se puede est a r en sueño o en vigilia y la vigilia se rt a la vista . E sta es, desde luego. la entidad definí- 20
es a náloga a l teori zar mi entras que el sueño es aná- tori a del ojo. El ojo, po r su pa rte, es la materia de la
logo a poseer la cie ncia y no ejercitarla . Aho ra b ien, vista , de m ane ra qu e, qui tada és ta, aqué l no sería e n
tratá ndose del mi s mo s uje to la ciencia es a n terior des- a bsolu to un ojo a no ser de pal ab ra, como es el caso
de el punto de vist a de la génes is, lu ego el alma es de u n ojo esculpido en piedra o pintado. Procede ade-
la ente lequia prime ra de un c uerpo na tural que en más a plicar a la t otalidad de l cuerpo viviente lo que
pote ncia t iene vida . Ta l es- ef caso de u n orga nismo. se ap lica a las partes ya que en la m isma relació n en
412 b Tam bi én ~ pa rt~ de lasplantas son órganos , s i bien q ue se e ncu en t ra la parte res pecto de la parte se e n-
ab solu tamente simp les, por ejemplo, la hoja es envol- cuentra ta m b ién la totalidad de la potencia se nsit iva
tu ra del pericarpio y el pericarpio lo es del fruto; la s respecto de la totalidad del cuerpo que posee sensibi- :1.,
rafees, a su vez, son análogas a la boca p ue sto que lidad como tal. Ahora b ien,- lo".- que._.es tá en pot enci a • de
T
aqué llas y ésta a bsorben el alimen to . Por ta nt o, s i cabe vivir no es el cue rpo que ha echado fu era el alma, S100
enun cia r algo en gene ra l acerca de toda clase de alma, aquel que la pose e. El es perma y el fruto, por su- pa r-
,5 hab rí a que decir que es la en tele quia primera de un te, son tal tipo -de cue rpo en potencia . La vigilia es en-
170 ACERCA DEL ALMA LI BRO 11 171

telequía a la manera en que lo son el acto de cortar práct ica , con ti nua r con nuestro estudio en torno al
413 a y la vis ión; el alma, po r el con t ra ri o. lo es a la mane- alma. El enuncia do definitor io no debe limita rse, des-
ra de la vista y de la pote ncia del in strume nto. El de lu ego, a poner de manifiesto un hecho -esto es lo
cuerpo, a su vez, es lo que está en po tencia. Y así como q ue expresan la mayorí a de las definiciones- , s ino l ~
el ojo es la pupila y la vis ta . en el otro caso - y Pe- qu e en él ha de o frecerse ta mb ién y patentizarse la cau-
ra lelamente- el animal es el alma y el cuerpo. Es sa. Sin e m bargo, los enunciados de las definicio nes sue-
perfecta mente cla ro qu e ~L alma no es se parab le del len se r a manera de conclus iones: por eje m plo, ¿qué
~ cuerpo o. al menos, ciertas paries-de - hlmis~sr· es es la cuadratura? -que un rectángulo eq uilátero sea
q ue es por na turaleza divisible: en efect o. la entele- equivalen te a otro cuyos lados no sean iguales. Pero
quia de ciertas pa r tes del alma pertenece a las par- una defin ició n tal no es sin o el enunciado de una con-
tes mismas del cuerpo. Nada se opone, sin embargo. clusión. Por el contrario, aquel que dice que la cua- --,
a que cie rtas partes de ella sean se parables al no ser dratu ra es el hallazgo de un a media proporcional, ése 20
en te lequia de cuerpo alguno. Por lo demás, no queda si que expone la ca usa del asunto.
cla ro todavía si el al ma es entelequia del cuerpo como Digamos, pues, tomando la inves tigación de sde el
lo es el piloto del nav ío. principio,__que lo animado se di stingue de lo ina ni me-
l a El alm a queda, pues, definida y esbozada a grandes do por ~ivir . Y como-I a-pal abra «vivir .. ha ce referen-
L rasgos de esta m an era. cia a múÍtiples operaciones, cabe decir de al go que
vive aun en el caso de que solamente le co rresponda
alguna de ellas, por ejem p lo , intelecto, se nsación, mo-
vim iento y reposo locales , a mén del movimiento en te n-
CAPiTULO SEGUNDO
di do como alimentación, envej ecimiento y de sarro llo. 23
De a hí que-opinemos - Úunb ién que todas las plantas
Abúndase en la definición em p rendida en el capitu lo viven . Salta a la vista, en efecto, q ue poseen en sí mis-
anterior en riqueciéndola con la teo ría d e
mas la potencia y principio, en cuya virtud crecen y
pot encia y acto menguan según di recciones cont rarias: tod os- aquello s
seres q ue se alimenta n de manera conti nua da y que se
Pu esto que aquello que en sí es claro y más cog- mantiene n viviendo indefinidamente hasta tanto son ca-
noscible, desde el pun to de vi sta de la razón , sue le paces "di?'asimilar el alimento, no crecen , desde luego,
emerger partiendo de lo que en s í es os curo pero más hacia a rriba sin crece r hacia abajo, s ino que lo hacen 30
asequible n , intentemos de nuevo, de acue rdo con esta en una y otra y todas la s direcciones. Por lo de más,

:u Esta oposición sis temá tica entre lo qu e es más claro y cog- est e caso se trat a, sin duda, de la oposi ción entre lo que puede
nos cible en sí mismo (hapl6s, physei) siendo menos asequible percíbirse sens orialmente -casos s ingulares, hechos- y lo que
para nosotros (pros hlm as) y lo que es má s asequible a pesar se ca pta Int elect ualmente : conceptos y definiciones, causas .
de poseer en sI mismo una Inteligibilida d menor aparece ab un- Puede consultarse al re specto: Tópicos, VI, 4, 141b5 slgs.; Ana-
da ntemente a 10 largo de toda la obra de Aristóteles aunque lfticos Post eriores, 1, 2, 71b34; l1tica a Nío ámaco, 1, 2, 1095b2;
15U aplicación y con creció n varíe de unos contextos a ot ro s. E n Metaf fsica, VII , 4, 1029b4 sigs., etc .
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172 ACERCA DEL ALMA LIBRO 11 173

esta cla se de vida puede da rse sin qu e se den las diferencias del alma tratándose de in sectos que han ' 20 ~ -"
otras, m ientras que la s otras -en el caso de los vl- sido divididos: también, desde luego, cada uno de los
l vlentes sometidos a coiru pci6n- no pued en darse si n trozos conserva la sensación y el movimiento local y,
- - e lla. Es to se h ace evidente" en el cas o de las plantas con la sen sación , la j maginación Ycl-de;~·· pues all í
[ , " b en las qu e, efectivamente, no se da ninguna otra po - don de 11ay·-sen sa ción hay también dólory plac er, y
;, tencia del alma. El vivir, por t anto, perten ece a los donde hay éstos, hay además y necesad am eñte ap eti-
~vie.~tes en virtuct- de est~ principio, mientras que -el t o. Pero por lo que hace- al intelecto y a la potencia 25
animal ia es primariamente en virtud de la sensacl óiii" especu lativa no est á nada cl aro el asunto si b ien pa-
... de - ahf -que-a aquellos seres que 'nise-rñüeveñ-'ni cam:- rece tratarse de un gén ero distinto dc alma y que so-
bian de lugar, pero poseen sens a ción, los llamemos ani- lamente él puede darse se parado como lo et erno de lo
males y no sim pleme nte vivientes . Po r otra parte, la cor rup t ibl e. En cuant o al resto de las p artes de l alma
~ actividad sensorial más pri mitiva que se da en to do s se deduce claram ente de lo an terior que no se da n
los animales es el t acto. Y de la mism a m anera que se paradas como algunos p retenden 24. Que son dis tintas
la facultad nutritiva puede darse sin que se dé el tacto desde el punto de vista de la definición es, no obs t ant e.
ni la totalidad de la sensación, t ambién el tacto pued e eviden te: la esencia de la fa cultad de se ntir difiere 30
darse sin que se den las re stantes sensaciones. Y lla- de la esencia de la facultad de op inar de igual manera
mamos fa cult ad nutritiva a aquella parte del alma de qu e difiere el sent ir y el opinar; y lo mi smo cada una
que pa rticipan incluso las planta s. Salt a a la vis ta que de las demás facultades mencionadas . Más a ún, en
los anim ales, a su vez, p oseen todos la sensación del ci er tos animales se dan todas estas facultades mientras
10 tacto. Más adelante diremos por qué razón sucede así en otros se dan algunas y en al gunos una sola. E sto
cada uno de es to s hechos. Po r ahora ba ste con decir es lo que marca la diferencia en tre los an imal es (por 414 a
que el alma es el principio de todas estas facultades qué razón, lo veremos más adelante) 25. Algo muy pa-
y que se define por ellas: fac ultad nutriti va, s éfisttíva.
discursiva y movimien to. Aho ra bien, en cuanto a si ' ,. Se alude seguramente a P.latón y a su t ripartición del a lma
con la consiguiente localización de las tres part es en el vien tre,
cada una ~ de es ta s facultades cons tit uye un alma o el pecho y el cerebro re spectivamente. Véase la República, IV,
bi en u na pa rte del alm a y, suponiendo que se t rate 438 d sigs.; I X, 580 d slgs.; VIII, 548 e y 550b. También T ímeo,
de una parte del alma, si lo es de tal manera que r e- 69 e slgs.
15 sulte se pa rable únicame n te en la de finición o tamb ién :l5 Aristóteles .remite al lector al cap ítul o duodécimo del libro
tercero. En cua nto a la frase inme diata mente anteri or al pa-
en la realidad, no es difícil discernido en el caso de réntes is (toa to dé. poiei día ohoran tÓn zóion) cabe enten derla de
algu nas de ellas, si bien el cas o de algu nas otras en- dos ma neras:
traña cierta dificult ad . En efec to : así como ciertas a ) Como la hemos enten dido: «esto es lo que marca la dife-
plant as se obser va que continúan viviendo aunque se rencia entre los a nim ales». La palab ra «este » hace referencia al
las parta en t rozos y ést os se encue n tren separados hecho previament e consignado de cómo las distintas facultades
están dis tribuidas desigualmen te ent re los animales.
entre sí, como s i el alma presente en ellas fuera ---en b) «Esto es lo qu e ma rca la d iferencia ent re los animales y
cada planta- una enc nt elequia p ero múltiple en poten- los simpl es vívíentes.s En tal caso se a ludiría al tacto, mencío-
cia, así también observamos que ocurre con ci ertas nado inme diata men te antes como facultad sensitiva ínfima.
174 ACERCA DEL ALMA LI BRO 11 175

re ci clo ocur r e t amb ién con las sensaciones : ciertos an i- sin preocuparse de matizar en absoluto en qué cuerpo
males las poseen todas, otros al gu nas y otros, en fin, y de qu é cualidad, a pe sar de que n inguna observa-
solamente una, la más ne cesaria, el t acto. ción muestra que cualquier cosa al azar pueda r ecibir
Pu es bien , puesto qu e la expre sió n «aquello por lo al azar cualquier cosa. Re sulta ser así, ad emás, po r de- 2.~
..'l que vivimos y sentimos» tiene d os acepciones -e igual- fin ición : pues en cada caso la entelequia se produce
mente la expresió n «aque llo por lo que sabemos »: so- en el su jet o que es tá en potencia y, por ta nto, en la
Jemo s re ferirnos ya a la cie nci a ya al alma , t oda vez ma teria adecuada . Así pues, de todo esto se deduce
que decimos saber por un a y otra ; y lo mi smo t amb ién con evidencia que el alma es ente lequia y for ma de
la expresión «aque llo por lo que sa na mos »: ca be re- aquel su jet o que tiene la pos ib ilida d de convertirse
feri rse ya a la sa lu d ya a cierta parte del cue rpo o a en un se r de tal t ipo .
todo él- t anto la cie ncia como la salud son estructu-
ra, forma, defi nición y a m anera de acto del su jet o
10 qu e las reci be - del que r ecibe la ciencia y del que
recibe la salu d respect ivamente-, ya que, según nues- CAP íT ULO TERCERO
tra opinión , el acto del agent e ti ene lu gar en el Pe-
cie nte afec tado po r él; por el contrari o, el alma es De cóm o s e relacionan en tre sí las disti ntas facul tades
aq uello por lo que vi vimos, sentimos y razon amos pri- del almay que ést a ha de de fini rse
maria y radica lmen te . Lu ego habrá de se r definición a t ravés de aqu éllas
y forma es pecífica, que no materia y suj eto. En efec-
t5 to: dado que, como ya hemos dicho , la entidad se
En cuant o a las antedichas potencias del alma, en~:'I
entiende de tres maneras - b ien como forma, b ien ciert os vivien tes se dan todas -como decía mos 27.....f?&:
como m ateria, bi en como el com pues t o de ambas- mientras qu e en ot ro s se dan al gunas y en algunos,
y que, po r lo de más, la materia es potencia m ientras en fin, una sola. Y llamábamos potencias a la s fac ul-
que la forma es en te lequia y puest o qu e, en fin, el tades nutritiva, sensi tiva, "d esidera t iva, motora y dis-
com puesto de ambas es el se r animado, el ,cuerpo no cursiva: En la s pl antas se da solamente la facult ad
cons tit uye la e nte lequia del a lma, sino que, al con- nutr it iva, mientras que en el rest o de los vivient es se
.-- trar'io, és ta consti tuye la ent eleq uia -de un cuerpo. Pre- da no sól o és ta, sino también la se ns it iva. Po r otra 414 b
~ 0 cisamente po r esto están en lo cierto cua ntos opinan par t e, al darse la sensit iva se da también en ellos la
, ~" qu e el alma ni se da .sin un cuerp o ni es en sí m isma desiderativa. En efecto: el apetito, los im pulsos y la
un cuerpo. Cue rpo, desde lu eg ó; no'e s;-perosí, ;}'go-del volu nt ad s on tres cl ases de de seo 28; ahora bien, todos
"'cue rp o,y de ahí qu e se dé un cuerpo y, más p recisa.
mente, en un deter minado tipo de cu erp o: no com o :l? Véas e supra, 413b32-414a.
nuestros predecesores 26 que la e ndosaba n en un cuerpo 21 En lo que a la terminología se refiere, el ámbito de la
vida afectiva aparece fija do con notable est abilidad a lo largo
'" Se r efiere a los pitagóric os repitiendo la crítica ya lanz ada de la obra de Aristóteles. El fenómeno general de atracción y
contra su teoría de la t ras migración en el libro anterior, 3, repulsión {ebú sq ueda» y «huida » de los obj etos, dice a menudo
407a13·27. Aristóteles) recibe el nomb re de drexis, pa labra que traducimos
176 ACERCA DEL ALMA LI BRO 11 177

los a nima les poseen una al menos de las sensaciones, Es, po r tan to, evide n te que la definición de alma po- 20
~ I tac to, y en el sujeto en que se da la se nsación se see la mi sm a un idad que la definición de figu ra, ya que
s da n también el placer y el dolor -lo placentero y lo do- ni en el caso de és ta exis te figura a lgu na aparte del
loro so-c, luego si se dan es tos p rocesos, se da también t rián gulo y cuantas a és te suceden, ni en el caso de
el apetito, ya que éste no es s ino el deseo de lo pla- aquélla existe alma alguna fuera de las antedichas. Es

_.
centero. De o tro lado, los animales poseen la sensa-
ción del alimento, ya que la se nsación del a limento no es
s ino el .ficto. todos los anima les, en efecto, se a lim en-
ta n de o seco y de lo húmedo, de lo calie nte y de lo
frio y el tac to es preci sam ente el sentido que pe rcibe
posible, pues, una definición común de figura que se
a dapte a todas pero que no será propia de ninguna
en particular . Y lo mismo oc ur re con las almas enu- 2.5
merada s. De ah í que resulte rid ículo -en es te caso
como en o tros- bu scar una defi nición co mún, que
to do es to. La s o tras cualidades las percibe el tacto sólo no sera definición propia de n inguno de los entes, en
10 accide ntalmen te: y es que en nada contribuyen a la vez de a tenerse a la es pe cie prop ia e ind ivisib le 31, de-
alime ntació n ni el sonido ni el co lor n i el olor. El sao jando de lado defini ciones de tal tipo. Por lo demás,
bor , sin embargo, constituye una de las cualidades tá c- la situac ión es prá cticament e la misma en cuanto se -1
til es. El hambre y la sed son a pe tit os : el hambre, de refiere al alma y a las f iguras: y es que siempre en
lo seco y caliente; la sed, de lo frío y húmed o ; el sa- el t ér m ino s igu iente de la serie se encue nt ra potencial-~
bor , en fin, es algo as¡ como el regusto de estas cua- mente el anterior, tanto en el caso de las figu ras como~
lidades. Más adelante se dilu cid ará t odo esto 29, Baste en el ca so de los seres animados, por ej emplo, el trián-
u po r ahora con decir que aque llos vivien tes que poseen gulo está co nte n ido en el cuadrilátero yIa facultad
tac to poseen también deseo . Por lo que se refiere a si vegetativa es tá co ntenida en la se ns it iva. Luego en re-
poseen ade más imaginación, no está claro y más ade- iaci óncon ca da uno de los vivientes de be rá Investí-
. lan te se analiza rá JO. Por lo demás, ha y animales a los garse cuá l es el alma propia de cada un o de ellos, por
que además de estas facultades les co rresponde tamo ejemp lo, cuá l es la de la p lanta y cu ál es la del hombre
bién la del movimiento local; a otros, en fin , les co- o la de la fiera . Y deberá ade más examinarse. po r qué
rresponde además la facultad d iscu rs iva y el in telecto : razón se encuentran escalonadas del modo descrito 32. 415 a
tal es el caso de los hom bres y de cualquier o tro ser Sin que se dé la facu ltad nu tritiva noseda desde lue-
semejante o más excelso, suponiendo que lo haya. go, la sensit iva, si bien la nutritiva se da separada de

s iem pre por edesec-, a sl como tó orektikdn po r «facultad de-


slde rat ivas. Sus especies son tres: tlJym6J - palab ra qu e t radu- " Aristóteles se: refiere a las spectes ínt ímee qu e ya no pue-
cim os como «Impu lsos» a qu e en el ca mpo d el a djeti vo corres- de n subd ividi rse en ulte riores especies. No es necesa rio seña lar
po nderá en nuestra t raduccíén la pa lab r a epulslcnab-s-, epithy- que la palabra eespe cíe- (eldos) no es tá utilizada en sen tido
mla. que tra ducimos como ea petlt ce, y boúllsis. E n cu an to a es tric t o ni en este pasaje ni en o tros an álogos (véase supra,
este últ imo térmi no . lo tradu cim os como evc lun tad e y . volición_ 413b20. do nde se ha bla de difere ncias t am bié n en se nt ido am-
según Que el con texto halla referen ci a a la facu lt a d o al acto plio): no se puede ha blar, en ri gor, ni de eespecíess n i de . di-
de la misma. Ierencias s en relació n con e l alma ya qu e és ta no cons tit uye u n
.. Véase ín íra, n , 10. géne ro .
)l Véase inira, 111, 11, 433b31434a7. " Véa se inira, 111, 12-13.
14. - \2
178 ACERCA DEL ALMA LI BRO Il 179

la sensitiva en las plantas. I gu al men te, sin el tacto no qué es cada una de ellas, por ejemplo, qué es la fa-
se da ninguna de las rest an tes sensaciones, mie ntras cultad intelectiva o la sensitiva o la n utritiv a, an tes
~ que el t ac to sí que se da sin que se den las demás: aún habrá de definirse qué es inteligir o sentir: los
así, muchos animales carecen de vista, de oído y de actos y acciones son, en efecto, an teriores a las po-
olfato. Además, entre los animales dotados de sensi- tencias desde el punto de vista de la definició n l'i. Pero 20
bilidad unos t ienen movimiento local y otros no lo si esto es así, antes aún que los actos ha brán de que-
tienen. Muy pocos poseen, en fin, razonamiento y pen- da r definidos sus objetos; por este mot ivo habría, pues,
samiento discursivo. Entre los seres sometidos a co- que tratar primero acerca de éstos, por ejemplo, acer-
rrupción, los que poseen razonamiento poseen también ca del alimento, 10 sensible y lo int eligible. Esto acla-
10 la s demás facultades, mientras que no todos los que rado, ha b1a rem os en primer lugar acerca de la nutri-
poseen cualquiera de las otras potencias poseen ade- ción y la generación ya que el alma nutritiva se da
más razonamiento, sino que algunos carecen incluso - además de en los animales - en el resto de los vi-
de imaginació n, mientras otros viven gracias exclusi- vientes y constituye la potencia primera y más común
vamente a és ta n. En cuanto al in tele cto teórico, es del alma; en virtud de ella en todos los vivientes se 25
ot ro asunto 34, Es evidente, pues, qu e la exp licación de da el vivir y obras suyas son el engendrar y el ali-
cada un a de estas facultades const ituye también la ex- mentarse. Y es que para t odos los vivientes que son
plicación más adecuada acerca de l alma. perfectos 36 - es decir, los que ni son incompletos ni
tienen generación espontánea- la más natural de las
obras consiste en hacer otro viviente semejante a sí
mismos - si se trata de un animal , otro an imal, y si
CAP íTU LO CUART O
se trata de una pla nt a, ot ra planta- con el fin de pa r-
En que Aristóteles analiza la facultad nutritiva interca-
lando en este anális is una amplia e interesante " La prioridad del acto sobre la potencia constituye un pr in-
cipio fundamen tal de todo el pensamien to aris totélico. Puede
digresión sobre el alma como causa verse -como texto esencial- el capítulo octavo del libro noveno
de la Metafísica.
" En cuanto a los animales incompletos e imperfectos puede
Si se p retende realizar una investigación en torno a consultarse: Acerca de la generación de los animales, 1, 20,
l IS estas fac ultades, es necesario captar desde el prin cipio 72SblO; 111, 1, 749a1S; IV, 1, 766a26. También, Historia de los ani_
qué es cada una de ellas, para de es ta manera pasar males, 11, 1, 500a12, etc.
Por lo que se ref iere a esta forma de interpretar la repro-
después a sus propiedades, etc, Pero si ha de decirse ducción en las especies vivientes -interpretación ya presente
en Platón: véase el Banquete, 206e-20S d- es doctrina nuclear
lJ Se entiende , viven exclus ivamente con la imag inación por- dentro del pensamiento aristotélico: es la afirmación de la su-
que carecen de un conocimiento superior y no porque carezcan premacía de la especie sobre los individuos en los cuales se
de las facultades inferiores a la misma, hipótesis totalmente realiza y a través de los cuales permanece y se prolonga. Véase,
ajena a la doctrina aristotélica del escalonamiento de las facul- al res pecto, Acerca de la generación y la corrupción, 11, 10,
tades. 336b25 sigs., y Acerca de la generación de los animales, 11, 1,
.. Véase ínj ra, IlI, 408, 731b23-732a l .
180 ACERCA. DEL ALMA LI BRO n 181

ticipar de lo et erno y lo d ivino e n la medida en que como los de las plantas: lo que de muest ra q ue su fin 20
415 bles es po sible : todos los se res, de sde luego, aspiran a es el alma, La palabra ..fin », por lo demás, tie ne dos
ello y con tal fi n realizan cuantas acci ones realizan se n tidos, objetivo y subjetivo. Po r ú ltimo, el alm a
naturalmente -la palabra «fin », por lo demás, tiene cons tituye ta m bién el p ri ncipio primer o del movim ien-
do s se n tidos: obj e tivo y subjet ivo-. Aho ra bie n, pues- to local, s i b ien tal po tencia no se da en todo s los
to que les resulta imposible partici pa r de lo e terno y vivie ntes. Tamb ién la alteración y el c recimiento exís-
d ivino a t ravés d e una exis ten cia in in ter rump ida, ya ten en vi rtud de l alma . En cuanto a la se nsación , pa-
que ningún ser so me tido a co rrupción puede pennane- rece se r un cie rto ti po de alteración y ningún se r que 2 ~
s cer s iendo el m is mo en su individualidad , cada uno no participe del a lma po see se nsaciones. Lo mi smo
pa r ticipa en la medida e n que le es posib le, unos más oc ur re en el ca so del c reci mien to y de l envejecimien-
y otro s m enos; y lo que p er vive no es él mi smo, sino to : que nada envejece ni crece natu ralme n te a no
otro ind ividu o se mejante a él, uno no en núme ro, sino ser que se a lime nt e y na da, a su vez, se alime nta a
en especie. no ser que pa r ticipe de la vid a. Por cie rt o que Em-
Por otra parte. el alma es causa y princi pio del pé docJes no atinó en la explicación de es te p roc eso
cuerpo viviente. Y po r más que las palabras eca usae al afirma r que las p lan tas c recen hacia a bajo a l ere.
y «pri nci pio .. tengan múltipl es acepcion es, el alma es cer las raíces porque tal es el lu ga r al que natural- 416 a
10 cau sa po r igual según las tres acepciones defin idas: mente se mu eve la ti erra y hacia a rrib a po rq ue este
ella es, e n efec to, causa en cuanto principio de l mo- es el luga r a l que na turalmente se m ue ve el fuego.
vimiento mismo, en cuanto fin y en cuan to ent id ad de No interpre t a acer t ada me n t e el ..ar r -ib a» y el «abaj e» ,
los cue rpos a nimados. Que lo es en cuan to en tidad, ya que el arriba y el ab ajo no son 10 m ismo ni pa ra
es eviden te: la entidad es la ca usa del ser para todas cada uno de los seres ni p ara el univer so como co n-
las cosas; ah ora b ien, el se r e s pa ra los viv ien tes el jun to ; an tes al con t rario, lo qu e es la cabeza para los
vivir y el al ma es su causa y p rinci pio . Amén de q ue a n imales eso son las raíces para las plantas, si es que .5
la entelequia es la fo rma de lo que está en po tencia. hemos de considerar idénticos por sus funciones a
1.5 E s e vidente que el alma es también caus a en cua nto órganos qu e son di ve rsos JI. Pero ade más, ¿qué es lo
fin. La , Na turaleza -al igu al que el intelecto- ob ra que ma ntiene unidos a l fuego y a la ti erra a pesar
siempre por u n fin y este fin constituye su p erfec- de que se m ueve n en sen tido opuesto ? Pu es se dis-
ción 31. Pues bien, ést e no es o tro que el alm a en el greg a rí a n a no ser que haya a lgo que lo impida. Pero
caso de los an im al es de acu erdo con el modo de ob ra r si lo hay, eso se rá el alma, caus a del movimien to y de
de la Naturaleza. Todo s los cue rpos na turales, e n efec- la nutr ición .
to, son órganos del alma tant o los de los an imales Otros opinan que la na turaleza del fuego es, s in más, 10
la causa de la nu tr ición y de l c recimiento pues to que,
... 1.8 co ncepci ón teJeol.ógica de la Nat uraleza es fu ndamenta l
a lo que se observ a , es el único ent re todos los cuero
en la ciencia y filosoHa aristot élicas . Sobre esto puede verse el
estudio int rod uctorio en q ue remitim os a pasa jes relevantes de • Véase, por ejemplo, Acerca de l a marcha de los (mim ales, 4,
la obra aristotélica. 70Sa29 sigs.; ta mbié n, Historia d e los atl im ales, H, 1, SOOb28·30.
182 ACf\RCA DEL ALMA LIB RO Il 183

pos O elementos qu e se nutre y crece. De ahí que al- cambio en lod os los casos se produce haci a el t é rmino
guien pueda opinar que también es él el que realiza contrar io o in ter medio. Más aún, el alimento padece 3 ~
tal función en las pla ntas y a n imales. S in e mbargo, u na cie r ta a fecc ión po r parte del que se alimenta
es en cier to se ntido conca usa, pe ro no causa sin más: mi entras que éste no res u lta afectado po r el alim ento, 4t6 b
l' ésta es más b ien el a lma. Pu es el crecimiento de l de l mis mo mod o que el a r tesano no es a fec tado por
fuego no tiene limite, e n tan to du ra el combusti ble la mate ria , pe ro s í és ta por él; el artesano s ola men te
mi entras qu e todos los seres naturalmen te consthul , cambia e n cua n to pasa de la in acti vidad a la ac ti vidad.
dos tienen un límite y una p ro po rc ión en cuanto a Por lo de más, la contro versia depende de qué se en-
s u ta maño y crecimiento. Aho ra bien, es ta configura- tien de por al imen to. si lo que se inco rpora a l principio
ción cor respo nde al alma y n o al fuego, a la forma o lo que se incorpora al final de la digestión. Si es
más bien que a la ma teria. tanto lo uno como lo ot ro --en un caso aú n sin di ge- ~
Per o pu es to qu e la m isma potencia del alm a es a la rir y en el otro caso ya dige rido- cabria habl a r de
20 vez nu tri tiva y generativa, es necesario hab lar primero alimento en ambos sentidos: así, pues, en la medida
acerca de la nutrición ya que por es ta (unción se de . en que el alimento está aún sin digerir, lo cont rario
fin e frente a las demás potencias. Parece. po r lo demás, se alimenta de lo contrario, mientras que, e n cuan to
que lo con trario cons tit uye el alimento de lo contrario, que es tá ya digerido, lo semejante se alimenta de lo
bien entendido que no es así en el caso de todos los semej ant e. Con que resulta eviden te que las afirma-
contrarios, sino en el de aquellos que no sólo se ge. ciones de uno s y otros son a la vez acertadas y er ró-
n eran uno a pa rtir del otro, sino que además se hacen neas e n cie r to sentido. Y puesto que nada se al im enta
c rece r recíprocamente : y es que muchos contrarios a no ser que pa rticipe de la vida, lo alimentado se rá 10
t iene n su génes is uno a partir del o tro, pero no todo s el cuerpo a nimado en tanto que a nimado : el ali mento ,
2.'5 poseen contida d; por ejemplo, la salu d que se ge nera pues, gua rda relación - y no accidental- con el se r
a partir de la enfermedad. Es manifies to, por o tra a nimado. Por otra pa r te, e n el alime nto hay que dis-
pa rt e, q ue n i s iq uie ra todos los cont rar ios que poseen tin gu ir dos pode res, el de nut ri r y el de ha cer crecer:
ca ntidad se a limen ta n recíprocamen te del mi smo modo, de u na pa rte, el a limento hace c recer, en la medida
pues si b ien el agua es aliment o de l fuego, el fuego a e n que el se r a nimado po see ca ntidad , y de o tra, ali-
su vez no alimenta a l agua. Pa rece, pues, que los con- men ta e n la medida en que es individuo y ent id ad : el
t rarios son respec tivamen te alimen to y alimenta do pri- alimen to, e n efec to, cons erva la en tidad y és ta pervive
mordialm en te e n el caso de los cuerpos s imples. El gracias a él en la medida en que se alimen ta . El ali- u
asunto, con lod o, encierra una dificultad. Algunos opio men to es, e n fin , princi pio de la gene ración, no del
30 nan que lo se mejan te se alimen ta y crece con lo seme- viviente que se alimenta, sino de o tro se mejante a
jante, m ien t ras que -como dijimo s- otro s op inan a és te, puesto que la e ntidad de ést e existe ya y n ada se
la inver sa, es de cir , que lo cont r ario se alimenta con lo enge ndra - sólo se conse r va- a sí mismo. Luego el
con trario; és tos se ap oya n en que lo semej ante n o pri ncip io del alma al que correspo nden ta les funcio-
pue de ser afecta do por la acción de 10 se meja nte y, nes será una potencia ca pa z de conservar el s ujeto que
sin em bargo, el alimen to cam b ia al se r digerido y el la posee en cua n to tal, mientras que el alimento es ,
184 ACERCA DEL ALMA LI BRO II 185

por su pa rte, aq uello que la dispone a actua r ; de ah í


20 que un s er privado de alimento no pueda continuar CAP fTULO QUINTO
existiendo. y puesto que int er vien en tres factores - lo
alimentad o, aquello con que s e alimenta y el principio Se analizan en él las diver sas acepciones de tér m inos
a limen t ador- el principio alimentador es el alma pri- como «potencia», «pad ecer» y «alteración» y se deli m ita
mera, lo alimeñtado es el cuerpo qu e la posee y, por el sentido ex acto con el que han de utili zarse
ú1timo~qúeIlo 'e ón que se alimenta es el alimento. Y en relació n con el conocimiento sensible
como lo correctoes~--por lo demás~oner a cada cosa
un nom bre derivado de su fin y el fin en este caso es
2.'5 engendrar ot r o ser semejante , el alma pri mera se rá
H echas ya es tas precis iones, tratemos en gen eral de
el p r incipio gene rador de otro ser semeja nt e. Por úl- toda sensación. Pu es bi en, la sensación - como ya se
timo, la expresión «aquello con qu e se alimenta» pue- dij o- tiene lugar cuando els ujeto es m~~id o ~y'a.d ~~e
de enten der se de dos maneras lo mi smo que «aquello un a afceción : ~. parece tratarse, en cf ecto:.,..de un CIer to
con que se gobierna un b arco »: la mano y el gober- t ipo -de--altenición. Hay quienes añaden que lo se me- 3L:~
n alle , és t e que mueve y es movido, aquélla que mueve jan tepadece bajo el influjo de lo semejante: en .qué ~
únicamente. Ahora bien, todo alimento ha de encerra r medida es es to po sible o imposible lo hemos dicho
ne cesariamente la posibilidad de ser di gerido, siendo ya en el tratado general En torno al hacer y al p,ade- .
h lo calient e el factor qu e realiza la di gestión . De ahí cer 40• Es t á, por lo demás, el problema de por que no
{JO' qu e todo ser animado posea calor vital. Queda, pues, hay pe rcepción sen sib le de los ór ganos sensori ales mis-
expuesto en líneas gene rales qué es la alimentación. mos y por qué és t os no da n lugar a sensación algu na
No obstante, habrán de hace r se ulteriores acl a racio- en aus encia de ~e to~ex t ~ri~s, a pesar de qu e en
nes en torno a ella en los tratados pertinentes ~9. ellos hay fu ego, tierra y los de más elementos que ~
constituyen el obj eto de la sensación , ya po r sí, ya p or
las cuali da des que les acompaña n . E s obv io al respec-
to que E!.-facult ad sen sitiva no es tá _en act o, sin o .sola.
mente en pote ncia. De ahí que le ocurra lo mls~o
qüe al combus tib le; que no se qu ema po r sí solo sm
el con curso del ca rburante ; en caso contra r io, se que-
marí a a sí mismo y no preci saría en absolu to de algo
que fuera fuego en acto. Así pues , puesto que l~ pa- 10
.. No puede determ inarse con exa ctitud a qué tratado o t r at a-
labra «sentir» solemos utilizarla con dos aC:I?~ o~s
d os se refiere Ari stóteles. Hay qu ienes p ien san qu e aq uí se alu-
de al tratado Acerca de la generación de los animales (a favor
de est a int erpret ació n cabe aducir un pasaje de la obra Acerca .. Tal vez Aristó teles aluda a algún esc r ito ded icado espec í-
de las partes de los animales, 111, 5, 668a7, en q ue se r em ite ficamente al tema y que no ha llegado a nosot ros . Con t odo,
a aquel t r atado en relación con el t ema de la nutri ción) . Según tradicionalmente se h an en ten dido estas pa labras como un a re-
otros , se tra tarí a d e un tra tado es peci al - per did o- dedicado ferencia al tra tado Acerca de la generación y la corrupción, I, 7,
al te ma de la alimen tación. 323a1 sigs .
186 ACERCA DEL ALMA U BRO JI 187

- solemos, en efec to, decir que «ve» y que «oye» todo que el uno lo está en cuanto género apropiado y mate-
aqué l que puede ver y oír aunque acaso esté durmien- r ia, mien t ras que el otro lo está en cuanto que puede
do , y t ambién lo de cimos de l que está actualmente ejerci ta r el sabe r cua ndo quiera, a no se r que se inter-
viendo y oyendo- habrá que d lst lnguí n. Igualmente en pon ga algún obs táculo exte r ior . En tercer luga r viene
la palabra «sen sación» dos ece pcíone éu/ la una en po- el que es tá ya actua lmente ejerci tando el saber y sabe
tenciay la otra en acto. Y lo mismo «senti r» , ya sea en -en su sentido más genuino- que «esto es una A».
1" poteñCi a~eñ-~a(io. Comencemos, pues, hab lando Los dos primeros, por tanto, son sabios en potencia, 30
como s i pade cer, ser movido y est ar en acto fue ran si bien es ta po tencia la actualizan de-diférent e'- mane-
lo mi smo : des de luego. el movimiento constituye tam- ra : aq uél, sufri endo la alt eración cor respondiente a l
bién un cierto tipo de ac to, s i b ien imperfecto. como a pre n dizaje y .pa sa ndo :'rehe-r;d~nte_ de un estado a
quedó dicho en ot ro luga r 42. Por otra parte, todos los su . con tra ri o; és te, por su parte, cuando de poseer la
se res padec en y son movidos p or un agente que es tá sensa ció n o la gramá tica sin ejercit a r las pasa a ejer- 417 b
en acto. De ahí que -como dij imos 43_ en cierto modo cit arl as. Pero es que tampoco «padecer» JJ g~ifi ca siem-
padecen bajo el influjo de lo semejante y en cier t o pre lo mismo, sino que en algunos casos se trata de
20 modo bajo el influjo de lo desemejante: padece, en una__destrucci ón por la acción del con tra ri o, mientras
efecto, lo desemej ante pero, una vez afectado, resulta , qu~~n o tro s casos es m ás bien la conservación de lo
ya semejante. que está .en potencia por la acción de lo que es tá en
Pero es necesario precisar aún más lo relativo a la entelequia, siendo lo uno y lo otro semejantes entre
potencia y la entelequia, ya que hasta el momento sí -en la medida en que esta semejanza corresponde
venimos hablando de ella sin matizar 44. E n efec to, se a la relación exist en te entre pote ncia y entelequia-o s
es sabio de tres mane ras. En primer lu gar, en el sen- En efecto, el que posee el sa be r pasa a ejercitarlo, lo
tido en que cabe decir de un homb re gené rica me nt e cual o no es en absoluto una alteración - pu es to que
que es sab io: en cuanto qu e e l hombre pertenece al se trata de un proceso hacia sí mi smo y hacia la en-
con junto de aquellos seres que son sab ios y poseen t elequia- o con st ituye ot r o género de alteración. De
2 5 sabe r ; en segundo lugar, en el sentido en que lla ma- ahí que no sea correc to afirmar que el qu e piensa
mos sabio al que domina la gramática. Uno y otro sufr e una alteración cuando piensa, como ta m poco ca be
están en po tencia, per o no de la misma manera, sino decir que qu ien edifica sufr e alteración alguna al edi-
fi car. Así pues, el objeto que lleva ha sta la ent ele quia 10
(;'i) Esta dupl icidad de stgn íñcacíones -cpote ncía sens it iva y a quien está en potencia de inteligir y pensar no pue-
sens ación actual- correspond e a n uestr os términos «sent id o»
y-"sensación_. Téng ase en cuen ta q ue la pal abra aisthisis cubre
de, en rigor, deci rse que «enseña», sino que habr á qu e
en gri ego am bos signific ados. ut iliza r otra palabra. Y en cua n to al que, estando en po -
., Véase Física, UI, 2, 2Dl b31. t en cia, aprende y adquiere una ciencia ba jo el influjo
... Véas e supra, JI , 4, 416a29 sigs . de otro que está en acto y le enseña, tampoco puede
.. Es decir, no basta con distin gui r ent re po tenc ia y acto, sino
q ue h ay que distin guir aú n --com o Ar istót eles hace a con tinu a-
decir se -e-como queda explic ado- qu e padezca o, en
ciÓn- disti nt os nivel es de potencia según su mayor o menor caso contrario, h abrá que distinguir dos tipos de al-
proximidad al acto. teración, la una con sistente en un ca mbio hacia es ta- 15
- - - - - - - - - - - - - - ~~-- ----------- -------- -----

188 ACDRCA DEL ALMA LI BRO 11 189

dos pasivos y de p rivación, la ot ra hacia un est ado más y como queda dicho 46, la facu ltad se ns m va es
activo. hacia su activ idad na tu ra l. en potenc ia , tal como lo sen sible es ya en e nte lequ ia.
E l pri mer ca m bio del se r do ta do de se nsibilidad se Pa dece cie rta me n te en tan to no es se meja nte pero- a
produce ba jo la acción del proge nitor, de man e ra que, una vez afectada, se asimila al objeto y es tal cual él.
una vez enge n d ra do , po see ya el sentir como e l que
posee una ciencia . Consigu iente me nte. la sen sación en
ac to ha de considera rs e aná loga al ac to de ej e rci ta r
CAPIT ULO SEXTO
la ciencia, si b ien entre uno y otro existe u na dife re n-
20 cia: e n el caso de aqué l los agentes del acto - lo vi.
De qué y eudles son los objetos sensibles pro pios,
s ible, lo a udi b le y el resto de los ob jetos se nsib les-
comunes y por occidente
son ex teriores. La ca usa de ell o es triba en que mien-
t ras la se nsación en acto es d e objet os indi vidual es.
la ciencia es de unive rsales y éstos se enc ue ntran en Si pasamos ah ora a es tudia r ca da uno de los se n-
cierto mod o e n el alma misma. De ahí que sea posible tid os, será p reci so comenzar habla ndo acerca de los
inte ligir en sí mi s mo a vo luntad , pero no sea posib le objetos sensibles ...Sens ible. se dice de tres clases de
as percibir se nsi tivamente en sí m ismo, ya qu e es n ece- objetos. dos de los cuales diremos que son sensib les
saria la presencia del objeto se ns ible. Con las cien cias por sí, m ientras que el t erce r o lo es por accidente. De
qu e se ocupan d e o bjetos se ns ib les ocu rre 10 mismo los dos primero s, a su vez, uno es pro p io de cada 10
y po r la mi sma razón: porque los objetos sensib les sensación y el ot ro es común a tod as. Llamo, po r lo
forman parte de la s realidades exteriores e ind ividua - demás, «p ro p io » a aque l objeto que no puede se r pe ro
les. Pero ocasió n habrá más adelante de hace r preci- cibido por n inguna otra sensación y e n tomo al c ua l no
s iones ul teri ores en to mo a estas cuestiones 45_ Po r el es po sible su fri r error, po r ej emplo, la vis ión del co-
30 mome nt o que de señalado que no sie nd o s im ple la ex- lar, la a ud ición del sonido y la gustación del sabor.
p res ión ..en potencia », s ino que en un se ntirlo es como E l tacto, po r su parte, aba rca m últip les cua lida des di-
s i dijéramos que un niño está en potencia de d irigir un fere ntes. E n c ua lquier caso, cada senti do di sci erne acero
ej ército, y en o tro se n tido es como si dijé ra mo s lo ca de este tipo de se ns ible;Y -~o sufree rror - sobre s i u
mi smo de un adulto, la facu ltad sensitiva lo es de es ta se t ra-t~ de un co lor o de un son ido, si bien puede
segu nda manera. Ahora bien, pues to que no hay pala- equ ivoca rse ace rca de qué es o dónd e es tá el ob je to
418.a b ras dis tintas para expresa r es t a diferenci a ent re am- coloreado, qué es o dónde es tá el obje to so noro. Ta les
bo s tipo s de potencia y ya es tá s u ficie ntemen te ac lara. cualidades, po r tanto, se dice que son pro pias de cada
do qu e son distin tas y cómo lo son, no queda más sent ido mientras se dice que son comunes el rnovi-
remedio que se rvirse de las expresiones ..pade ce r »- y m ien to, la in movili dad, el número , la figu ra y el rama-
..se r alterado . como tér mi no s m ás preci sos. Por lo de. ño. ya que és tas no son propias de nin guna se ns a-
ción en pa r ticula r , sino com unes a todas. El movímten-

" Int ra, H l . 4. .. S upra, 417a12·20.


190 ACERCA DEL ALMA LIBRO JI 191

20 to, en efecto , es percep ti ble ta nto al tacto como a la frase 4.'! ; en cualquier caso quedará claro a qu é alu d i-
vista. Se h a bl a , en fin, de «sensible por accidente» mos, espe cialm en te po r lo qu e vendrá a continuación.
cuando, por eje m plo, esto b lanco es el hijo de Díares. Lo visibl e es, por tanto, el color. E ste, a su vez , es lo
Que «es el hijo de Diares» se percibe por accidente, que recubre a todas aquellas cosas que son visibles por 3D
en la m edida en que a lo b lanco es tá asociado accí- sí - «por s í- no significa en este caso que la visibili-
de ntalrnente esto que se percibe . De a hí tam bién que el dad forme par te de su defin ición , s ino quc poseen en
que lo p ercibe no pa dezca en cuanto t al af ección algu- sí m ismas la causa de su vis ibilidad -o Todo color es
na b ajo el in flu jo del sensib le p or acciden te. Por ú lt i- un agente capaz de poner en movimiento a lo t ran spa- 418 b
mo y en relac ión con los sensibles por sí, los sens ib les re nte en acto y en esto consiste su naturaleza. H e
2~ por exce lencia son los propios ya que en fu nción de ahí por qu é el color no es vis ib le si no hay lu z, mien-
ellos está naturalmente constitui da la entidad de cada tras qu e, a la luz, cualquier co lor de cualquier cosa
sen t ido. result a visibl e. Habrá que em pezar, por t an to, diciendo
qué es la luz.
Hay, pues, algo que es transparente. Y lla mo «trans-
C APí TULO SÉPTIM o pa rente» a aquello que es visible si bien - por decirlo ~
en una pal abra- n o es visible por s í, sino en vi r tu d
Acerca de la visión y qué papel desempeñan en ella de un color ajeno a él. Tales son el aire, el agua y
el color. la luz , el medio t ransparen te y el multitu d de sólidos : no so n transparentes, en efecto,
órgano sensorial n i en tanto que agua ni en t an to que ai re, s ino po rque
en ellos se da una cierta na tu ral eza , la mis ma que se
Lo visible, pues, es el ob jeto de la vista 47. Vis ible da en el cuerpo eterno situado en la región más al ta
es , a su vez, el color así como otro objeto qu e carece del firmamento. La lu z, a su vez, es el acto de es to, de 10
de nomb re, si bien cabe descr ibirl o por medio de una lo transparente en tanto que transparente. Por el con-
t rari o, en los cu er p os transparentes en potencia se da
la oscuridad . La luz es, pues, como el color de lo t rans-
" La teoría ar istotélica de la visión tal como aparece aq uí
expuesta - y que debe ser complet ad a con ulterio res precisio- parente cu ando Jo t ranspa ren t e está en en telequia bajo
nes de detalle contenidas en el pequeño tratado Acerca del s ea - la acción de l fuego o de un agente similar al cue rp o
tido y 10 sensible- puede resumirse así: La visión -como el situado en la región superior de l fir m amen to: y es
res to de las sensaciones- se realiza a t ravés de un medio que que la propiedad in herente a éste es una y la mi sma
en este caso es Jo t ransparente o diáfano (de ahf la critica a
Demócrito en 419aI5-21). La tra nsparencia en cuanto posibilid ad
que la de l fuego. Queda dicho, po r tanto, qué es lo
o potencia pertenece a diversos cuerpos, por ejemplo, el aire y transparente y que es la lu z, y cómo ésta no es ni
el a gua. La actualización o acto de la t ran sparencia es, a su vez, fuego ni cuerpo alguno ni efluvio de cuerpo alguno 1.5
la luz; ésta es, por tant o, un estado de Jo transparente como tal - ya qu e en es te caso sería ta m bién un cuerpo-e, sino
(418b9) y no un movimiento : su aparición es inst antánea y de
ahí la crítica a Empédoc1es (418b20-26). El color, en fin, actúa
sobre lo t ransparen te en acto (419aI0) que, a su vez, act úa sobre .. Se refiere a los objetos fosforescent es. Véase mira. 419a2
el Órgano correspondiente. si guient es.

192 AC ERCA DEL ALMA LlBRO Ir 193

la pre senc ia de l fuego o cua lq uier o tro agente similar luz es e l colo r , y de ahí q ue éste no se vea s i no hay
en lo transpa re n te , to da vez q ue e s imposible q ue d os luz: la ese ncia de l color, en e fec to, cons iste en se r e l lo
cuer pos o cu pe n s im ullá neamente el m is mo lugar. Pa- agen te q ue pone e n m o vim ie nto a lo t ransparente e n
rec e , además, q ue la lu z es lo contrario de la osc ur i- acto y la entelequia de lo t ran spa re nte e s , a su vez , la
da d : a ho ra b ie n . la oscuridad es la privación de una luz. Una prueba ev iden te de e llo es q ue s i colocam os
d isposición ta l e n lo transparente. luego ev iden te m en- cualq uier co sa que te ng a colo r directamen te so bre el
20 te s u presencia es la luz. Y han co met ido un error órgano mi smo de la vis ta , no se ve . E l funcionamiento
Empédocles y quienquiera que con é l ha ya afirmado adecuado, por el co nt ra r io, consi ste e n que el color po n-
que la p resencia de la lu z se produce a l desplaz arse ga en movim ien to lo transparen te - por ejem pl o. el
és ta y sit ua rse e n un momento dado ent re la Tierra a ire- y e l ó rgano sensor ia l sea, a s u vez, movid o por
r la capa ce leste que la rodea. si b ien tal movimi ento és te Ultimo co n q ue es tá en contacto. No se ex presa 15
n os pa sa inadvertido . Tal afirmaci ón, desde lu ego. no acertadame nte Dem ócri to en este punto cuando opina
co ncuer da n i con la ve rda d de l razo namiento ni con que si se produjera e l vacío entre el órgano y el objeto,
2 .5 la evidencia de los hechos : y es que cabria que su des- se vena hasta e l m á s m ínimo detalle , has ta una hor-
p laz am ien to nos pa sara ina d ve rtido tratánd ose de una m iga que estuviera en el cielo. Esto es , desde lu ego,
distancia pequeña; pero q ue de oriente a occide nte im posible. En e fec to, la visión se produce cuando el
nos pase inad vertid o constituye. en verda d. una supo- órgano sensorial padece una cierta a fección ; ahora bien,
s ició n colosal. es im posibl e que padezca i nflujo alguno baj o la acción
Lo q ue recibe el color es lo in coloro, lo q ue reci be el del co lor perci bi do, luego ha d e ser bajo la acción de :10
so nido es lo in so noro. I ncolo ro es, por lo demás , tanto un agente intermedio; por fu erza ha de haber, pue s,
lo transpa rente com o lo invisible o bien a duras penas algo inte rmed io y, por tanto, hecho el vacío, no só lo no
vis ible , por eje mplo , lo oscuro. E sto ultimo no es s ino se verá ha sta el más mí nimo detalle, sino q ue no se
30 lo transpa re nte pero no c uand o es t ransparente en ac to. verá e n a bsoluto. Qu.eda dicho ya por qué causa el color
s ino cuando lo es en potencia : es que la misma na tura- se ve ún icamente a la luz . Por el co ntr ario , e l fu ego
leza es unas vec es oscuridad y o t ras luz. se ve ta nto a la luz co mo en la oscu r idad y ha de se r
419 a Po r otra parte, no to do lo que se ve es vi sible a así por fuerza, ya que lo tr anspa re nte se ha ce transpa-
la luz, s ino solame nte e l co lo r ca r ac te r ís tico de ca da ren te precisa mente bajo su in flujo. Lo d icho va le tam o 2.5
cosa : cie r ta s cosas, desde luego, no se ven a la luz , y, b ién , por lo de más. e n re la ció n con e l sonid o y el o lor.
sin embargo , produce n se ns a c io nes en la oscuridad, por En ef ect o, si es tán en contacto con e l órgano se nso r ia l,
ejem pl o, toda s a q uéllas que a pa r ecen ígneas y b rilla n- e n ningu no de ellos se da la sensación co r res pond ien te ;
te s - no hay en n uestra len gua un té rmino único para m á s b ien oc urre que por la acción del olor y e l son ido
.5 designarlas- co m o so n los hongos, el as ta y la s cabe- se pone en movimiento el medio que , a su vez, pone
za s, esca mas y ojos de los peces. Sin em bargo, no se e n movimiento al órgano res pectivo, mi entras qu e s i
p er cibe el co lor ca r ac te rí st ico de nin guna de ella s . Por se co loca a l obje to sonoro u o loroso directamente so-
q ué r azón se ven ta les cosas, e s o tro asun to. Po r el bre el ó r gano sensorial, no se p rod uci r á sensación a lgu- 30
na. y lo m is mo pasa con e l tacto y e l gusto si bien no
momento quede claro, a l m en os, que lo que se ve a la
14. -l3 I
l'
194 ACERCA DEL ALMA LIBRO 11 195

aparece con evidencia a la observación : más adelante es, desde luego, un golpe y de ahí la imposibilidad de
quedará cla r o el p or qu ée . Por lo demás, el medio en que se produzca u n so nido si hay solamente una cosa,
el caso de los sonidos es el aire y en el caso del olor ya que el cuerpo que golpea y el golpeado han de ser
ca rece de nombre peculiar: se trata de una cierta af ec- distintos : luego lo que suena, suena contra algo. E l
ción que se da por igual en el aire y en el agua, y es ta golpe, a su vez, no se produc e a no ser que haya un
afección que se da en ambos elementos es al objeto desplazamiento. Com o acabamos de decir, el sonido no
35 oloroso lo que lo transparente es al color; la ob serva- es el go lpe de cualesquiera objetos; la lan a, en efecto,
419 b ció n muestra, en efecto, qu e los animales acuáticos po - no produce sonido alguno por más que la golpee, pero 15
see n también el sentido del olfato. Por su parte, el sí lo producen el bronce y t oda suer t e de ob jetos lisos
hom bre, al igua l qu e todos los animales terrestres que y huecos: él bronc e, po r se r liso, y los objetos huecos
respiran- no p uede oler a no s e r que respire. La causa porque en virtud de la repercusión producen reiterados
en re lación con todo es to será expu est a también más golpes además del primero al no poder escapar el aire
adelante 50, puesto en movimiento. Añadiremos que se oye en el
aire y también en el agua , pero menos. E l agente prin-
cipal del sonido no es , sin embargo, ni el aire ni el
CAP íTULO OCTAVO
agua, sino que es preciso que objetos duros se golpeen 2Q
mutuamente y golpeen el aire. Esto último sucede cuan-
Que s e ocu pa del oído así como del sonido en general
do el aire se mant iene s in disgregarse al recibir el go l-
y de la vo z en pa rticular
pe. De ahí que suene cuando se le go lpea con rapidez
y violencia: es necesario que el mov imiento de l que
Comencemos h aciendo ahora algunas disti nciones en golpea al ai re sea más rápido que la disgregación de
s torno al sonido y a la a udición . El sonido puede enten- és t e, algo así como si se intentara machacar un mon-
derse de dos maneras, en acto y en potencia. De ciertas tón o un conjunto de granos de a rena qu e se movie-
cosas decimos que ca recen de sonido, por ej emplo, la ra con rapi dez. En cuanto al eco, se produce al se r 2 5
esponja y la lana; de otras cosas - p or ejemplo, el bron- repelido como una pelota el aire exter ior por el aire
ce y los ob jetos duros y lisos- decimos' que sí lo de dent r o que se mantiene com pact o a causa de la ca-
tienen porque pueden sonar, es decir, pueden producir vidad que lo limita y lo im pide disgregarse. Por lo de-
un so nido en acto en aquel medio que se encuentra en- más, parece ser que siempre se produce eco aunque no
tre ellas mismas y el oído. El sonido en acto es siem p re sea nítido. Con el sonido, pues, sucede como con la luz:
10 producido po r al go, contra algo y en algo 51. E l agente tam bién la luz se refleja siempre -en caso contrario 30
no se p roduciría cla ridad por todas part es, s ino que
" Infra, II. 10 Y 11. habría oscuridad fuera de la zona soleada- pero no
50 Infra , JI, 9, 42Ib13-422a6.
siem p re con la misma in tensidad con que es reflejada
" Tres son , pue s. los factores que se requieren para que se
produzca el choque sonoro: un cue rpo que choque con otro por el agua , el bronc e o cualquie r otro objeto pulido:
(algo contr a algo ) y un espacio (en algo) a través del cua l se en es te caso llega incluso a producir sombra, fe nóme-
desplace el primero hasta encon trarse con el segundo. no por el cual solemos ca ract eri zar a la luz. E l vacío,

196 ACERCA DEL ALMA Ll URO 11 197

po r su pa rte, es conside rado con aci erto como el agente rno. ni siq uiera pe net ra e n el interior d e la oreja grao
principal del oír: vacío p arece ser, en ef ecto, el aire y cías al lab erinto; si suced e es to ú ltimo, no se oye . as í
3.5 és te es el que hace oír cua nd o, compacto y sin perder como tampoco en el caso de que la membrana sufra
su u nidad, se pone e n movim ie nto. No obs tan te y p recl- una les ión , caso a ná logo a cu an do se lesiona la piel que
420 a sa mente por carecer de cohes ión , el aire no resue na , a recubre la pupila . Por lo de más, un ind icio de s i se oye 15
no ser que el objeto golpeado se a liso . e n c uyo caso el o no es que la orej a re zum be perma nentem ente como
ai re permanece com pac to graci as a la superficie de un cue r no, ya que el aire encerrado e n las orejas está
aquél , ya que la superficie de u n objeto liso es una . cont inua men te animado dc un movimiento pec u liar: el
Es , pues, so noro todo ob jeto capaz de poner en mo - so ni do , sin emba rgo, no es algo suyo, s ino fo ráneo. Y
vim iento un con junto de aire que se extienda con con - la gen te dice que oímos con algo «vací o y que rezum-
t inuidad has ta el oído . El oí do. por su pa rte, es tá natu- ba», precisamen te porque oímos con un ór gano que con-
ralme nte adaptado a l aire 52 y precisame nte porque está tiene u na de term ina da can tidad de aire.
, in me rso en el aire, al move rse e l de fuera se m ueve el ¿Qué es lo qu e s uena , el obj e to q ue golpea o el go l- 20
de den tro . He aqu í por qué el anim al no oye por tod as pca do? Más bien un o y otro a unque de d istin ta man e ra:
la s pa rtes de su c ue rp o, así co mo tampoco le entra el el so nido es , e n efecto. el mo vimiento de algo capaz
aire po r todas pa rt es, ya que el órgano que act úa como de mov erse en la fo rma en que lo hacen aq uellos ob-
centro mo tor y qu e es tá an imad o no t iene aire po r to- jetos q ue . al h acerlo s chocar , rebotan en una superficie
das pa rtes . El a ire es de por s i insonoro po r se r fácil - lisa . Ya ha qu edado acl arado que no todo objeto que
mente disgregable , pe ro cuando se le im pide disgregar- golpe a y es golpeado s ue na , por e je m plo, si un a aguja
se, su movimi en to se convie r te e n sonido . En cua nto choca con ot ra aguj a; a ntes a l contrario, es preciso q ue 2 .s
1 0 a l aire que hay en los oíd os, está e nce rrado con el fin el ob jeto golp eado se a liso para que r ebote y vib re el
de que p ermanezca inmóvil, de manera que pueda pero ai re en bloque.
cibir con exact itud tod as las va ri edades del mo vimiento. En cuant o a las diferencias entre los son id os, se
He aquí la causa de que oigamos también dentro del ponen de manifies to en el so n ido e n acto : y es qu e,
agua: que és ta no pene tra hast a el aire congénito mi s- de la misma manera qu e no se ve n los colo res si no
hay luz, tampoco se pueden percibir lo agudo y lo grave
~ Sob re el a ire ence rrado en el oldo puede verse el c. 10 de s i no hay so nido. • Agudo » y «grave.. son pa labras que
la parte 11 del tratado Acerca de llU partes de los anin141es y p rocede n por metáfora a p artir de la s cualidades t ác. J O
el c. 2 de la parte V de la ob ra Acerca de la gen eración de los
tiles: lo agudo, ef ec tivamente, mu eve el órgan o m uc ho
animales .
Obsérve se la contradicción literal Que se encierra en las lineas en poco tie m po m ientras que lo grave lo mueve poco
siguien tes: en 42Oa9 se dice que _el a ire qu e hay en los oído s en mucho tiempo. Y no es que lo agudo sea rápido y
es tá encerrado a fin de que permanezca inmóvil. mientras que lo grave len to, sino qu e la diferencia de cua lid ad entre
en 42Oa 16 se dice q ue ee l ai re encerra do en los oídos es tá co n- el movimiento de lo u no y de lo otro es el resultado
tinua men te animad o de un movimiento peculiar-e. No es fácil
conciliar amba s afir maciones a no ser qu e la primera se inter- de su ra pidez y su len t itud respec tiva mente SJ. A lo qu e 420 b
pr ete res tr ictivamente como exclusión ún icamen te de los mo-
vimient os propios del aire exterior. JI Lo afir ma do aquí en relació n con la agudeza y grave dad de
198 ACERCA DEL ALMA LIBRO II 199

parece, gua r dan una cierta analogía con el mo do en q ue cesario - y de ahí que se dé en la m ayorí a de los ani-
lo ag udo y lo ob tuso actúan so b re el tac to: lo ag udo m ales-, la posibilidad de expresarse no ti ene ot ra fina- 20
e s co mo s i pi nchara mien tras que lo ob tuso es co mo lidad que la perfección; pues b ien, de l mismo modo
si e m pu jara precisamente porque aque llo mueve en la Naturaleza se si rve de l aire, no sólo con vistas a re-
poco t iempo y es to en mucho; y de ahí q ue accidental- gula r la tempera tura in te rior como algo necesario - el
mente lo uno resulte se r rápid o y lo otro lento. En motivo se expondrá en otra parte- 54, sino t am b ién con
5 relación con el so nido bas ten. pues, estas p recisiones. vistas a la voz, de manera que se añada una perfección
La voz es un tip o de sonido exclusivo de l ser ani- al que la posee. El órga no de la respiración es , a su
m a d o : ni ngún ser in a nimad o. po r tanto, emite voz si vez, la la ringe, cuyo funciona mie nto está al se rvicio
bien por analogía se dice que emiten voz, po r ejemplo, de otra parte, a sa ber, el pulmón : precisamente en vir-
la flauta, la lira y to dos aquellos seres in animados cu- tud de este órgano los an imales terrestres poseen más
yos sonidos poseen long itudes varias, tono y articu- calor que los demás. Ahora bien , es la zona que ro dea 2 5
laci ón: la voz, desde luego, parece implicar to do es to. al corazón la que de mane ra primordial necesita de la
10 Por otra parte, muchos a nimales no po seen voz, por respiración. De ahí que sea im prescin dible que el ai re
ejemplo, los qu e carecen de sangre y -en tre los san- pe netre al ser inspirado. En conclusión, la voz es el
gutneos-c- los peces. Y es lógico que así sea t oda vez golpe de l ai re inspirado , po r la acción de l alma resi-
que el so nido es un movimiento del ai re. Por lo demás, dente en estas partes de l cuerpo , contra lo que se de-
aquell os peces de que se dice que po seen voz e-como nomina tráquea. Y, como ya dijimos, n o t odo sonido de
los del rí o Aqueloo- se limita n a p roducir sonidos un an imal es voz - cabe, en efecto, p roducir sonidos 30
con las b ranquias o con cua lquier otra parte por el con la lengua así como t osiendo- , sino que ha de ser
es tilo. La voz, por el contrario, es un sonido p roducido necesariamen te un ser an imado el qu e produzca el
por un a nimal pero no con u na parte cualquiera del golp e sonoro y éste ha de estar asociado a alguna re-
cuerpo. Ahora bien, puesto que to do sonid o t iene luga r p resentación, puesto que la voz es un sonido que posee
1.S cuando algo golpea sob re algo y en alg o y esto ú ltimo significación y no sim plemente, como la tos, el so nido
es el aire, lo lógico es que sola mente emitan voz aque- de l aire inspirado. Por lo dem ás, la voz se emite a l 421 a
llo s an imales que reciben aire en su inter ior . Y es que hacer que golpee contra la tráquea el aire contenido
la Na tural eza se sirve de l aire inspirado pa ra u na do- en ella s ir viéndose al efecto del inspirado. Prueba de
ble ac t ividad, lo mismo que se si r ve de la lengua pa ra ello es que n i al inspirar ni al respirar se puede emi-
gustar y pa ra hablar, y si bien el gusto es algo ne - t ir voz, sino solamente cuando se retie ne el ai re, ya
que, reteniéndolo, se im primen con él los movim ientos
los sonidos posiblemente constituye una rectificación de la doc- cor respondientes. Res ulta igua lmente claro por qué los
trina contenida al respecto en el Tímeo, 67b: Aristót~ les no iden- peces carecen de voz: porque no tienen la r inge. Y no 5
tifica la gravedad y la agudeza del sonido respectivamente con ti enen es te ór gano, a su vez, porque ni respiran ni re-
la lentitud y rapidez del movimiento; en sentido estrict o, aqué-
llas son consecuencia de éstas. La diferencia queda perfecta-
mente ilustrada con el ejemplo aducido del tacto. Véase, tam- ... Véase Acerca de la respiración, 478a28: también Acerca de
bién, Acerca de la geMeraci6n de los ani males, V, 7, 787a11. las partes de tos animales, 1, 1, 642a31b4.
. ..

200 ACERCA DEL ALMA LIBRO II 201

ciben el aire e n s u in terior. Por qué razón, es otro males en los res ta n tes sen tidos, sin emb a r go es capaz
asu nto ss, de pe rci bir po r med io de l t ac to con much a má s p reci-
s ión que el res to de los anim a les. Y de ahí qu e se a el
más in teligente de los a nimales. Prueba de ello es q ue
C APf TU lO NOVENO
e n el géne ro huma no los hay po r naturaleza mejor
y peor do tados e n función de es te órga no sensoria l y
Que se d edica al estudio del olo r y del olfat o y también
no e n función de n ingú n otro: los de ca rn e du ra son :2.)
de su diterente manera de fu ncionar en los
por naturaleza ma l do tado s in telec tua lmente mie nt ras
animales que respiran y en los peces
que los de carne b la nda son b ien dotados.
El olor, como el sa bor, pue de se r tambié n du lce y
Por lo q ue se refiere al olfa t o y al objeto o loroso. a margo. Po r lo demás, cie rtas cosas po seen el o lor y
definirlos co n prec isión res ulta más d ifícil qu e en el el sa bo r co rrel ativos- quie ro decir, por ejem p lo, olor
ca so de los se n tidos ya expues t os: e n qué consiste el dulce y sabor du lce- mientras otras los po seen con t ra-
olor no está tan cl a ro . desde luego, como lo es tá el ri os. De la mi sm a manera, un olor puede ser ta mbién 30
so nido, la luz o el color. La causa de ello estriba , a su p icante, ás pe r o, ácido o untuoso. En cua lquier caso y
10 vez , en que tal se nti do ca rece e n nosotros de precisión precisamente porque -como decíamos- los olores no
y es inferior en agudeza al de muchos animales. El se captan con tanta nitidez como los sabo res, aqué llos
hom bre, e n efec t o, capta torpemente los olores y no han recibido su denominación de éstos en virtud de la 421 b
percibe objeto alguno oloroso a n o ser con dolor o se meja nza de sus obje tos: el dulce es el olor dcl aza-
placer. prueba de que el órgano sensorial ca rece de frán y la mi el , el picante es el del tomilIo y ot ras
agudeza. Es probable que los anima les de ojos du ros cosas por el est ilo . Y del mismo modo ocurre con los
se halle n afec tados de u na deficiencia a náloga en cua n- res ta ntes olores. Por otra parte, con cada u no de los
to al modo de pe rcibir los colores, s iéndoles im po sible se nt idos pa sa como con el oído: és te t iene por obje to
u distinguir las diferenci as cromát ica s a no ser por la lo a ud ible y lo inaudible, aq uél lo visible y lo invis ib le y .5
conf ianza o temor qu e Jes infunden : tal es el modo el ol fat o lo oloro so y lo inod oro . I nod oro es ta n to lo
e n que perci be los olores el gé ne ro h umano. Pa rece que ca rece e n a bsolu to de olor como aquello que lo
exis tir, po r otra parle, cie r ta a nalogía e nt re es te se n- t iene tenu e o im pe rcep tible. Y de mod o a ná logo se
t ido y el gusto, a sí como e ntre la s d ist intas especies de ut iliza la pa labra ..ins ípido».
sabore s y de o lores, si bien el gusto posee e n nosotros Ta mb ién la olfaci ón se realiza a través de u n medio,
mayor ag udeza precisamen te por tra tarse d e un cie rto sea és te el aire o el agua . Todos los in dicios son, d es- 10
20 tip o de t ac to, y ser éste el sent ido más agudo qu e de luego, de que los animales ac uáticos - tanto si so n
posee el h om bre : pues si bi en es in fe rior a m uchos an i- sanguíneos com o si no lo s on- perciben el ol or lo
mismo que aque llos cuyo medio es el aire : algunos de
" Véase Ac.erca de la respiración, 474b25, y Acerca de las par- ello s, en efec to, viene n desde lejos a l encue ntr o de la
tes de los am males, II I, 6, 669a2-5, en que Aristóteles rem ite a comi da a traídos por el olor. Esto plantea evidcntcmen-
la obra an terior. t e un problema , , 1 par-timos de que lodo , lo, ani ma lc ~
¡fF'PON-:;\
202 ACERCA DEL ALMA LIBRO n 203

perciben los o lores de la m isma m anera y dado que e l a nálogo, s ino que ven d irectamente lo que hay en lo
hombr e huel e cua ndo as pira mi entra s que cuando dej a t r a ns par ente. Paralelamente y a l igual que el ojo, los
15 de aspirar - bien po rque expulse o re tenga el aire- hay q ue ti enen a l descubierto el órgano olfa t ivo, mi en - 422 a
no hu el e ni de lejos ni de ce rca, n i siquiera co locando tras que en lo s animales que r espiran e ste ó r ga no
el objeto d irectamente so bre la nariz en su pa rte in te- tiene una cubierta que se descubre a l inspirar, al dila-
rior - q ue el objeto no se perciba si es tá colocado d í- tarse la s venas y los po ros . He aquí por qué los a ni -
rectamente sob r e el órga no se nsorial es a lgo com ú n a m ales que r espiran no percib en olores cuand o es tán
to do s lo s a nimales; q ue no se percib a a no ser cuando su m er gidos en un m edio húmedo ; porque únicamente
se aspir a es, sin embargo, algo peculi ar de lo s hom- huelen cuan do a spiran y no es posible hacer esto último .5
br es; es ev ide nte por expe riencia- o De to do esto re- e stando en un m edio húmedo. El o lor e s de lo seco así
20 sulta na que los a ni males no sa ng uíneos -puesto que co m o el sabor es de lo húmedo; el órgano olfativo es ,
no r es piran- ha n de po see r algún sentido dis tinto de por su pa rte, sec o en poten cia.
los ya en unciados. Lo q ue, po r otra parte , es impos i-
bl e, si es q ue en r ea lidad p er ciben el o lo r, ya que el
sentido de lo ol oroso - tanto si es b ien como s i es
C APíTULO DÉCIMO
m al oliente- es precisamente el ol fato » . Amén de que
es paten te a la observación cómo estos anima les son
des truidos por lo s mi sm os olo r es fuertes que e l hom-
Que se ocupa en est udiar el sentido del gusto y su
:25 br e , por ejem pl o, el de l asf alto, el del azufr e, etc. Lo
obj eto propio, el sabor
q ue im plica necesariamente q u e perciben los olores
a un que no sea al res pi rar. Parece, en cualq uier caso, Lo gustable es una cierta clase de tangible 57. He a hí
q ue e ste ó r gano sensor ia l es d iferent e en el cas o del la raz ón por la cual no es posible percibirlo a trav és
ho mbr e y e n el de lo s demá s animale s, de igual ma- de un cuerpo extraño interpues to : tam poc o es esto po- 10
nera q ue los ojos del hombre s on di fer ente s de los de sible en el ca so del t a cto. Además, el cuerpo que po-
los anim ales de ojos d uros : aquéllos ti enen los párpa dos see sabor, es decir, lo gustable, se da en un elemento
como protección y a m anera de cubierta , de modo que húmedo como en su materia y lo húmedo, a su vez , es
30 no pueden ver a no ser que los m uevan y levanten; los algo tangib le. 'De donde r esulta que, de vivir sumergid os
a nimales de oj os duros, por el co nt rario, no tienen nada en agua, percibiríamos lo dulce d iluido en ella pero
56 La cuestión es clara: tanto 10s animales que respiran como no a tra vés del agua como m edio, sin o por hallarse d i-
los acuá ticos perciben los o lores si bien los perciben evident e-
mente de modo distinto. Si para identifica r un sen tido at en- 57 La existe ncia o no de un med io t ransmisor en t re el objeto
demos al modo en que se rea liza la s ensación, habrá qu e admi- sensible y el órgano sensorial d ivide a los senti dos en dos gru-
ti r que el sen tido en cues tión de los peces es distinto del de pos : perciben a través de un med io la vista, el oído y el olfa to;
los animales que res piran; si ate nd emo s al objeto, habrá q ue por con tacto inm ediato , el tacto y el gust o. De ahl q ue es te úl -
afirmar que se t ra ta del mismo sentido. Arist óteles, fiel a su trmo se considere como especie d el anterior. Véase, por eiem-
d octrina de que los sentidos se especifican por sus objetos, se plo, Acerca de las partes de los animales, n, 10, 656b37, y H, 17,
decide por el último miembro de la alternativa. 66Oa I7. También, intra, 111, 12, 434b18.
~- - - ~------------ ---" ....
~---------------------"

204 ACERCA DEL AU l A LIBRO 11 205

luido en ella como cuan do de u na bebida se trata. E l uno y lo otro hay gus to ; a ho ra bien. m ient ra s lo se-
IS color, po r el contrario, no se pe rc ibe de esta man era gundo es malo y des tructor del gus to. lo pri me ro es
-porque se halle mezclado--- ni ta m po co en forma de confo r me a la natural eza de és te. Lo potable. en fin, es
efluv ios. Pa ra el sabor no ha y, por t an to, medio algu- común al tacto y al gu st o.
no. Ahora bien, de igual manera que lo visible es el Pue sto que lo gus table es hú medo. resulta nec esario 422: b
color, lo gustab le es el sa bor. Po r lo d emás: un objeto que el órgano qu e lo pe rcibe no sea hú medo en acto
carente de humeda d no pro duc e la se nsación de sa bor, pero ta mpoco incapaz de humedece rs e. En efecto. el
si no que ha- de poseer h umedad ya e n acto ya en po- gu sto su fre u na cierta a fecc ión ba jo la acción de lo
te nc ia como, por ejemplo, lo sa lado. qu e es a la vez gu s ta ble , en ta nto que gus ta ble. Es necesario. pu es. que
fácilment e so lub le y colabora a la salivación de la el órga no de l gus to se humedezca. para lo c ual ha de
len gu a. Y as í como la vist a tie ne po r obje to no sólo tener la ca pacida d de h um edecerse sin destruirse, pe ro
20 lo visi ble y lo in vis ible - la oscu ridad es invisible pe ro no ha de se r húmedo en acto. Pru e ba de ello es que ,5
es ta m bié n la vis ta q uien la di scierne-, sino además la lengua no pe rci be sa bores ni cua ndo es tá reseca , ni
lo deslum bran te - que ta m bién es invisible aunque de tampoco cua ndo es tá e xcesivam en te húmeda, en cuyo
ma ne ra distinta que la oscurida d- , el oído tiene por caso el contact o tiene lu gar con la hu medad ya pres en-
obj e to no sólo el sonido y el silencio, au dible aquél te en la leng ua mi sma : así, cuando, tras ha be r p robado
e inaudible éste, sino tambi én el sonido excesivo: éste un sabor fuerte, se prueba otro a cont inuación y cua n-
2 ,5 es al oído como lo deslu mb ra nt e a la vista ya que el do a los en fermos les parecen amar gas todas las cosas
sonido exces ivo y violento resu lt a e n cier to mo do tan porque la s perciben con la lengua im pregnada de talio
inau d ib le como el te nue ; té ngas e en cue n ta que «invi- humedad .
s ible » se dice no sólo de lo qu e es totalmente in visi- En cua nto a las especies de sa bo res - y al igual que
ble -c-dm po s tble» se d ice en este se nt ido en relación en el ca so de los col ores- son simp les los cont ra rios.
con otros te rnes-e, s ino tambié n de aque llo qu e. a un lo dulce y lo a margo m ientras que lo u ntuoso tiene del
s iendo natural mente vis ib le. no se ve o se ve mal; en prim ero y lo salado del segu ndo; in termedios. e n fin .
es te últi mo sen tido se dice (de la golondrina ) «que no son lo picante. lo áspero. lo ag ri o y lo ácido : és tas Pe-
ti ene pies » y (de ciertas frutas) «que no tienen hueso » SI. recen ser. más o menos, las diferencias de los sabores.
30 De modo análogo. el gusto tie ne como objeto lo gu s ta- En conclusión, la facultad gus tativa es aquella que es 15
b le y lo ins íp ido, esto ú lt imo, bien que posea u n sabor tal en po tencia y lo gus tab le. a su vez , es aquello que
mínimo e im pe rcept ib le. bien que sea des truc tor del gus- la ac tualiza .
too El orig en de es ta d is t inción pa rece encontra rse. por
lo dem ás. e n lo po ta ble y lo no potab le, ya que de lo

51 Véase la M etaf isica, V. 22, I022b32, donde se sistemat iza


es ta dup licidad d e s ignificaciones y uso s d e los términos neg a-
ti vos. En cuant o a l ejemp lo de la golond rina, Historia d e los
anima les, 1, 1, 487b24, donde se d ice cómo a es t e volátil se le
llama dpodos no po r carecer de pi es, sin o por ser k ak óp odos.

I
I
206 ACERCA DEL ALMA LI BRO II 207

también en los demás sentidos se dan múltiples cont ra-


C APÍTU LO UND écI MO riedades - por ejemplo, en la voz no só lo hay agudeza 3 0
y gravedad, sino además intensidad y suavidad, delica-
En que se est ud ia el tacto y se dedica una atención deza y rudeza de voz y otras semejantes. También en
pr ef erente a la cues tión de s i el contact o con el el caso del col or se dan otras diferencias simila res-o
objeto es inmediato o se realiza al No ob stante, queda sin acl arar cu ál es el obje to se ns ible
trav és de un medio que subyace a las contrariedade s, aquello qu e se ría en
el tacto lo que el sonido es en el oíd o.
En cuanto a la cuest ión de si el órgano se nsorial es
Lo que se afi rme de 10 tangible ha de afirmarse tam- al go in terno o no -en cuy o caso lo se ri a direct ament e
bién del tacto: o sea, que s i el tacto no con stituye un la carn e - me pa rece que no sir ve en a bs olut o como 423 a
sentido sino varios , las cualidad es tangibles serán tam- prueba (a favor de lo segundo) el hecho de qu e la se n-
bién necesariamente múltiples . Su di ficultad encierra, sación se produzca al toca r. Pu es aun en el supu es t o
ao por lo demás, la cu estión de si se trata de uno o va- de qu e se rec ubriera la carne tras fa bricar al efec t o
rios sentidos y cuál es el órgano del tacto: si lo es la algo así como una mem bran a, t ambi én ést a transmitiría
carn e - yen otros animales algo análogo-e- o n o, en la se ns ación n ada más ponerse en contact o con el ob -
cuyo cas o aquélla sería un medio mientras qu e el órga- jeto; y, sin embargo, es obvio que en ella no se en-
no p r imario se rí a algún otro localizado en el interior 39. cuentra el órg ano sensor ia l. Y suponiendo que tal mem- .5
E l p rimero de estos problemas pr oviene de que todo bran a fue ra con génita, la sensación se t ran smi tiría con
se n tido parece limitarse a un par de cont rar ios, po r mayor rapidez aún. De donde res ulta que esta parte
ej emplo, la vista a lo blanco y lo ne gro , el gus to a lo del cuerpo (la carne) pa rece ac tua r (resp ecto del tacto)
2 5 dulce y lo a margo mientras que en lo tang ible se dan
como actuaría (re specto de los demás se n tidos) una
múltiples contrari edades: caliente y frío, seco y húme- capa de aire en que est uviéramos cong énitame n te en-
do, dur o y blando y otras por el estilo. Es ta dificultad vueltos: en tal caso no s parecerí a que percibíamos el
se resuelve en cierto modo si t en emos en cu enta que son ido, el color y el olor con un único órgano y que
vista, oído y olfato eran un único se nti do. Pero el caso 10
" En este capítulo se discute y p re cisa la af ir maci ón según es que, al es tar separado el medi o a través del cual
la cual el tacto (y con él el gust o ) se di sti ngu e del r esto de se producen los movim ien tos, los sus odichos órganos
los sen tid os en que actúa por contact o, es decir, sin el concurso se no s presentan cl a ra mente como diversos. En el caso
de me dio trasm isor alguno entre el obj eto y el ór gan o ( v éase -
sup ra, 422a8-10 y n. 57). E l tacto está t amb ién m ediatizado : en del tacto , s in embargo, el asun to no resulta eviden te . Y
p ri mer lugar, por la car ne -que no cons titu ye el órgano se n- es que es imposible que el cue r po a nimado esté cons-
sorial , sino un medio naturalmente incor porado al or gan ismo- ti tui do de aire o de agua pu esto que h a de ser algo só-
y, en segundo luga r, la fin a pe lícu la de aire o agua interpu est a lido. Sólo resta que sea una mezcl a de es tos el em entos
ent re dos cuerpos tangentes ent re 51. Con t odo, se cont inúa m an o
t eniendo u na cierta inmed iate z p ara el t act o y, con ella , la d istin- juntamente con ti erra como lo son la carne y su aná lo- 1.'i
ción establecida entre él y el r est o de los sen tid os . Véas e iníra, go; lu ego el cuer po, a su vez, es ne cesariamen te el me-
423b12·17. dio que naturalme nte recu bre al se ntido de l t act o, medio
208 ACERCA DEL AUllA LIBRO 11 209

a través del cual se producen las múltiples sensa- que to do lo percibimo s a través de un medio que, sin
ciones. Por lo demás, el tacto en el caso de la len gu a embargo, nos pasa in advertido en el caso de aquellos
pone de manifiesto cómo las sensaciones son m últiples: objetos. Y es que, como ya dijimos más arriba, en el
ella, en efecto, pe rcibe t odas las cua lidades táctiles con caso de que percibiéramos todo s los tangib les a través
el mismo órga no que el sabor. Por tanto, en el supues- de una memb rana, s in que n os diéramos cuenta de qu e 10
20 to de que la carne percibi era t am bié n el sa bor, gusto se hall a en medio, nos encontraríamos e n una situación
y t act o parecerían se r u no y el mismo sentido. De hecho, s im ilar a aquella en que de hecho nos encont ramos
sin embargo, son dos como lo prueba el que no son en el agua y en el aire: nos parece que realmente es·
convertibles. ta mos en contacto con los ob jetos y que n ada h ay entre
Puesto que todo cuerpo tiene profundidad - se trata medias. No obstante, lo tang ible difiere de los objetos
de la tercera dimensión- surge aquí ot ro problema. vis ib les y au dibles e n cua nto que és tos son percibid os
De una parte, cuando un cue r po está s ituado entre dos al ejercer el medio cie r to influjo sobre nosotr os, rni en-
cuerpos, éstos no pueden tener contacto entre sí. De tras que los objetos tang ibles los pe rcibimos in fluidos
otra parte, ni lo húmedo n i lo mojado pueden darse no por el medio, sin o a la vez que el medio ; al go así 15
25 s in un cuerpo, sino que por fuerza han de se r agua o como el que es golpeado a través de un escudo: no
contener agua; las cosas, en fin, que están en contacto es que el escu do lo golpee tras se r él golpeado; an tes
entre sí dentro del agua, p ues t o que sus extre midades no b ien , sucede que a mbos resu ltan golpeados conjunta-
están secas, han de tener por fuerza agua entre medias , mente. En suma, lo que el aire y el agua son respecto
a saber, el agua de que están empapadas sus superfi- de la vista, el oído y el olfato, eso m ismo parece ser
cies exteriores. Ahora bien, si es verdad, resulta imposi- la carne y la lengua (resp ec to de l tacto y de l gus to ):
bl e que una cosa esté en contacto con otra en el agua; entre ellas y el órgano sensit ivo se da la m isma r ela-
y del m ismo mo do ocurrirá en el aire - ya que el aire ción que en el caso de aquéllos, Des de lu ego, ni en 20
30 es a las cosas que están en él lo que el agua es a las aquellos sentidos ni en éstos h abría sensación suponien-
que están en el agua- por m ás que nos demos menos do que el órgano es té en contacto con el ob jeto, p or
cuenta al igual que tampoco s e dan cuenta los an im a- ejemplo, si se coloca un cuerpo bla nco di rect a mente
423 b les ac uáticos si los cuerpos que tocan es tán mojados. so bre el ojo. Lo qu e una vez más pone de manifies t o
¿La sensación se realiza, pues, de la misma manera pa ra que el órgano del tacto es interno, ya que sólo en tal
todos los objetos o, más b ien , de ma ne ra distinta para supuesto vie ne a su ceder con él lo m ismo que con los
los distintos obj etos, según la opinión ac tua lmente ge- demás sentidos, que los ob jetos directamente situado s
n eral izada de que el gusto y e l tacto actúan por con- . sobre el órgano no se perciben: pues bien, los objetos 2 .5
tacto y los demás a distancia? E sto último no sucede situados di rectamente sobre la carne se pe rciben, Iue-
en real idad ; antes al co ntrario, inclu so 10 duro y lo go la carne es única ment e un medio p ara el sentido
.5 blando 10 pe rcibimos a través de otros cuerpos al igual de l tacto.
que 10 so noro, lo visible y lo oloro so , si bien és tos ú l- Tangibles son, pues, las diferencias del cuerpo en t an-
timos los pe rcibimos a dis ta n cia y aq uéllos de cerca : to que cuerpo . Y llamo diferencias a las que definen
de ahí que el medio nos pase inadvertido. Desde luego a los elementos: caliente y frío, seco y húmedo, de las
14. _14
210 ACERCA DEL ALMA LI BRO I1 211

que he mos hablado con anteriori dad en el t ratado Acer-


30 ca de los elemen tos 60. E l órgano perceptor d e la s mis- C APíTULO D U OD~CUto
mas es, a su vez, el del tac to , es deci r, aquella parte
del cue rpo que constituye el as ien to don de pri mari a. Donde Arist ót eles define al sen tido en general como
m en te se da el sentid o denominado tacto y que es en facu ltad capaz. de recibir las formas sensibles sin
424 • po tencia tales cualidades: pe r cib ir se ns itiv amente es, la ma teria y propone cie rtas consideraciones
en efecto, sufri r una cier ta a fecc ión . y d e ahí que el bas ándos e en es ta d efinición
agente haga que esta parte -que está en po tencia-
sea tal cual él mi smo es en ac to. Es ta es la razón por
la cual no percibim os lo que está igual de ca lien te. E n relación con todos los sen t idos e n gene ra l ha de
frío. d uro o bla nd o qu e el órgan o y sí los objetos que en te nderse que sen ti do es la facu ltad capaz de recibir
Jo es tá n más que él: es que el sen tido es a m anera de las formas se ns ib les sin la mate ria al modo en que
5 un término medio, en tre los con trarios sen sibles. Por la cera r ecibe la marca del anillo s in el hierro ni el 20
eso m ismo disci erne los obj etos sensibles. p orque el oro : y es qu e recibe la marca de oro o de bronc e pero
t ér mino medio es capaz de di sc ernir, ya que respecto n o en t an to que es d e oro o de bronce. A su vez y de
de ca da extremo vien e a ser el con tra r io. Y de la mis- m an era similar, el se nti do sufre t ambién el influ jo de
ma man era que el órgano que ha de recibir lo b lan co cu alquier reali dad in dividual que tenga color, sab or
y 10 negro no ha de ser n i lo uno ni lo otro en acto, o so nido, pe ro no en t anto que se t ra ta de una rea lida d
per o si ambas co sas en p ot encia -y lo mismo en el individual, sino en ta nto que es de tal cua lidad y en
caso de los demás se nti dos- ta mbién en el caso del c ua nto a su forma . E l órgano p ri mario es, po r su pa r-
10 tacto el órgano no ha de se r n i fr ío ni calie nte . Más te, aquel en el c ual reside semejante potencia. Desd e 25
aún , de la mis ma m a ne ra que la vis ta t iene por obje to luego que la po tencia no se distingue realmente del ór-
lo vis ibl e y lo invis ib le - y lo mis mo ocurre con los gano pero su ese ncia es distin ta : en caso contrar io, el
dem ás se nt idos respecto de s us obje tos- también el ser dotado de sensibilida d seria, en cuan to t al. una mag-
tac to ti en e por ob jeto lo ta ngi ble y lo in ta ngib le. I n- nitud; y, sin embargo, ni la ese ncia de la facultad sen-
tangibles son, a su vez, ya lo que po se e en grado mí- siti va n i el sentido son magnit ud, sino más bien su pro-
n imo la ca ract er ísti ca de los cuerpos tangibles ---eomo porción idónea y su potencia.
suc ede con el aire- ya los excesos en las cualidades tan- A partir d e estas expli caciones queda claro además
t.5 gíbles, como ocurre con los cue rpos destructores. por qué los excesos de los sens ib les des truyen los ór-
Queda, p ues , esquemática men te expues to lo rela t ivo ganas de la se nsación: en efecto, s i el movimie nto del 30
a cada uno de los sen t ido s. órg ano resulta demas iado fuerte, desapa rece la propor-
ción idón ea - y es to es el se n tido-e- al igual que desapa-
recen la armonía y el tono si se pulsan violentamen te
las cue r das, Qu eda claro ta m bién por qué las plantas
no es tán dotadas de sensib ilidad a p esa r de que posee n
.. Acerca de la generación y la corrup ción, 11, 2-3. u na parte del alma y a pe sar de que padecen b a jo el
212 ACERCA DEL ALMA

influjo de las cualidades sensibles, puesto que se en-


424 b frían y calie ntan: la razón está en que no poseen el t ér-
mino med io ad ecuado ni el p rincipio cap az de recibir las
formas de los ob jetos sensibles (sin la materia), sino
que reciben el influjo de éstas unido a la materia. Ca-
b ría, en fin, preguntarse si lo que no puede percibir
s olores padece bajo el influ jo d el olor, lo que no puede
LIBRO TERCERO
ver, bajo la acción del color y así sucesivamente en
los demás casos. Pues bien, s i lo oloroso es p recisa-
mente el olor, el olor - de producir algún efecto- pro -
ducirá precisamente la sensación olfativa: luego ningún CAPiTULO PRIMERO
ser incapaz de percibir olores podrá padecer bajo la
acción del olor. El razonamiento vale también para las Que no existe ningún otro sentido aparte de los cinco
demás sensaciones. Y los seres capaces de percibir son ya expuestos pero si una sensibilidad común
afectados por el ob jeto sensible solamente en la me- cuyas funciones comienzan a estu-
dida en que poseen la capacidad de percibirlo. Es to diarse en este capitulo
se pone de manifiesto también de la siguien te manera:
10 ni la luz o la oscuridad ni el sonido ni el olor actúan
sobre los cuerpos; los que actúan son los cuerpos en Que no existe ningún otro sentido aparte de los cinco 424 b 2Z
que se dan tales cualidades, por ejem plo, es el aire - m e refiero a vista, oído, olfato, gusto y tacto-e cabe
acompañado de truenos el qu e ro mpe el tronco del confirmarlo de la sigui ente manera 61, Puesto que de
á r bol. Cab e ob jetar, si n embargo, que las cualidades hecho tenemos sensación de todo aquello que con st i-
tangibles y los sabores sí que actúan: ¿qué agente, tuye el objeto del se nti do del tacto -en efecto , todas 25
si no, es el que actúa sobre los se res inanimados y los las cualidades de lo tangib le en tanto que tangible nos
altera? Y si esto es as í, ¿por qué no van a actuar tam- son percept ibles al t act o--, habrá de supone rse por
bién aque llas cualidades? Lo q ue ocurre es, en deflni- fuerza qu e, si nos falta alguna sensación es que nos
tíva. que no todos los cuerpos resultan afectados bajo falt a, a su vez, algún órgano sen sor ial. Ahora bien, las
l ~ la acción del olor y de l sonido: los cuerpos que resul- cualidades que percibimos al entr ar en contacto con
t an afectados son aquellos que carecen de contornos ella s son pe rceptibl es por medio del tacto, sentido que
consistentes y se desvanecen como el aire que, al ser
afectado, de vien e oloroso. ¿Qué es, entonces, captar un " Se trata, sin duda, de la más ext raña demostración q ue
olor además de sufrir una determinada afección? ¿No cabe encontrar en .Ia obra de Aristóteles. Acerca de este pasaje
será que captar un olor es además percibir sensit iva- escrib e TORsr RIK (De Anima, Ber lín, 1862, ad loe.): «Vld etur post
Aristote lem nem e hanc d emos trat lcnem In telextss e: vítlean tur
mente, algo que el aire no hace, puesto que se limit a Slmplfcius, Philopo nus , Sophonias, Alexander. Averrocs, Juhus
a resultar perceptible cuando es afectado? Pacius, de niqu e Tr endclenburgius . Nec ego intelexi.» Sólo nos
que da añadirnos humildemente a la lista .

214 ACERCA DEL ALMA LIB RO 1I1 215

de h echo no n os falta ; en c uanto a las c ualidades que Tam po co es posible que exista un órgano especiai¡
no percibimos dir ec t am ente sino a través de un medio p a ra los sens ibles co mu nes , es decir , aquellos que pero
las percibimos en vir tu d de lo s cue r pos s im p les -e-me ci bimos por accide nte 62 po r m edio de cada se nt ido com~ l '
30 refie ro , e n conc reto, al aire y al agua-o Por Jo qu e se son movimiento, reposo, figu ra, magn itud . número y uni-
re fiere a es te último caso los hechos son los s iguien tes : dad . Todos és tos los percibi mos gracias al movimiento :
si varias cualidades se ns ibles h et ero gé neas se pe rc iben por ejem p lo. gracias a l movimi en to percibi mos la mago
a través de un único medio. el s ujeto do tado de u n nitud y. po r ta nto, también la figu ra ya que también la
órgano de la naturaleza de éste será capaz por fuerza figura es un a magn itud ; el reposo, a su vez, lo percibi-
de perci bir amba s cualidades - as f, por ejemplo, s i el mo s por la ausenc ia de movim iento y el número po r
órgano es tá compuesto de aire y puesto que el ai re la negación de l contin uo así como por los sens ibles
es el medio trasmisor de l son ido y de l color-; si. por propios, dado qu e cada sensación percibe una sola cua- 20
425 • el con tra rio. son más de uno los m ed ios trasmisores de lid ad u . Queda e videnciada, por tanto, la im posib ilidad
una única cualidad -por ejemplo, tanto el aire como a bs olu ta de que exista un sentido especial para estos
el agua so n medios trasmisores del color al ser ambos sensible s - por ejem plo, para el movimie nto- ya que
trasparentes- entonces el su je to dotado de un órgano en tal supuesto ocurriría lo que ocurre cuando percí -
constituido por un o solo de estos ele mentos percibirá bi mos lo dulce con la vista. En este caso sucede que
la cua lidad t rasmit ida a través de ambos. Pues b ien, de hecho poseemos s ensación de lo uno y lo ot ro y
entre los' cuerpos sim ple s solament e los do s citados gracias a ello reconocemos ambas cualidad es cw."ndo
-aire y agua- son elementos constitutivos de los or- se dan juntas. De no ser de es te modo, los se ns ib les
ganas sensoriales : la pupila es d e agua; el oído, de ai re. comunes no podr ía mos percib irl os a no se r por eccíden- 2 '
.s y el olfa to, de ambos, m ientras que el fuego o no entra le: como a nte el hijo de Cleó n percibimos no que es
en la composición de ninguno o es com ún a todos - ya el hi jo de CIe6n, sino que es algo b lanco , si b ie n lo
que n ingún se r s in ca lor es ca p az de sen tir- y la ti e- blan co. a su vez. es por accidente hijo de Cleón . Co ntra
rra, en fin , o no forma parte de ningu no o, e n todo esto últ imo, sin em bargo. está el hecho de que po see-
caso, en tra e n la com posición del órgano del tac to . De mo s una se nsaci ón común y no po r accide nte de los
donde resu lta que no exis te órgano sens itivo algu no fue- se ns ib les comunes. No ha y, pu es, un se ntido especial,
ra de los de agua y aire. ü stos, por lo demás, los po- ya que, de haberl o, no podríamos pe rci bi r los se ns ibles
seen de hecho cie rtos a nima les. Por tanto, todos los
l O sentidos posibles se da n en aque llos a nima les que no
so n ni inco mple tos ni imperfectos; hasta el topo -c-pue- Q El contexto elimina toda pos ible ambigüedad acerca del
significado d e la expres ión «por accide nte » que en este caso. al
de ob se rva rse-; posee ojos bajo la piel. En conclusión : apli ca rse a los sens ibles comunes, no tiene el signifi cado preciso
a n o ser que exis ta algún ot ro cuerpo s imple, o bien que le cor res ponde cua ndo se refiere a los sensible s «por eccr-
algun a cualidad que no es té presen te en cue r po alguno dente». Véase supra, 11, 6, 418a7-23.
de este m undo, g) cabe la posibilida d de que nos falt e .. Puesto que cada sentido percibe una sola cualidad sensible
( algún se n tido. (color, sonido, etc.) en la percepción conju nta de un objeto por
pa r te de varios sent idos se pone de manifiesto la plu ralidad. de
estas cua lidades sensibles y, por ta nto, el nú mero.
216 ACERCA DEL ALMA LIBR O I II 217

com unes a no ser, como queda dicho que percibimos do particular corres pon de, por tanto, decir qu e ambas
al hijo de Cleón 64. cualidade s con stituyen un único objeto; de ah í la po-
30 Los sentidos particulares perciben por acciden te las sibilidad de equivocarse al pensar, por ejem plo, que
cualidades sensibles propias de los demás - pero no algo es bili s porque es amarillo. ~
en tanto que son sentidos particulares, sino en tanto Cabría p reguntarse, en fin, con qué fin alidad po se e- J
425 b que constituyen uno solo- siem pre que se produce una mas va rios s entidos y no uno solo. Seguramente es p
sensación con junta sobre un mismo objeto, por ej em- así para que no no s pasen inadvertidos los s en sibles
plo, que la bilis es ama r ga y a ma r illa. A ningú n se nt i- comu nes y conc omitan t es, como movimiento, magnit u d
, y núme ro. Y es que, de exis tir sola mente la vista y
$ .. El argumento es el siguiente: De existir un sentido especial siendo lo blanco su objeto, estos sens ib les com unes
' cuyo obj eto lo constituye ran los sen sibles comune s (rncvímíen- no s pa sarían más fácilmente inadver ti dos: al darse co-
, to, número, etc.), la percepción de éstos vendría a ser «como lor y magnitud conjuntame nte, po dr ía parecernos que
{ c~ando perci bimo s lo dulce con la vista» (425a22), es decir, gra- todo ell o es la mi sma cosa. Sin emba rgo y puesto qu e
"eras a la asoci ación producida por el hábito de percibir la dul-
zur a y el color simultá neamente : percepción accidental , por tan- los comunes se dan también en otras cua lidades sen-
to, para los cinco sent idos. Coloca dos en esta hip6tesis de una sibles , se pone de manifiesto la peculiaridad de cada 10
p ercepció n a ccidental de los sensibles comunes - hip6tesis im- uno de ellos.
plica da en el sup uesto de que su conocimiento fuera adquirido
por med io de un a facultad disti nta- cabría aún otra posibilidad
(<<De no ser asr...•, 425al4): «como an te el hijo de Cleón perci-
bimos no que es el hijo de Oleón, s ino que es algo bla nco, si C AP í TL'L O SEGUNDO
bien ·10 blanco, a su vez, es por accid ente hijo de Cleé n». En
ambos casos se t ra taría, en definitiva, de una per cepci ón accí-
dent al cont ra la qu e «está el hecho de que poseemos una sen. E n qu e se cont inúa y concluye el análi sis de la
saet ón común y no por acciden te de los sensib les comunes» sen sibilidad común
(425a27).
La cláusula «De no ser así...» podría interpretarse de dos ma -
neras: a ) Como ne gación del supues to general (1. e., nega ción Dado que pe rcibimo s que vemos y oím os, el acto de
de la existencia de un sentido especia l para los sensibles comu- ver hab rá de p ercibir-se forzosamente o con la vista o
nes ), supuesto cuya redu cción al absurdo se est á llevando a
cabo. Lo que vend ría a significar: «suponiendo que no exista con algún ot ro sentido. Ah ora bien, en este último su-
un sent ido especial, los sensibles comun es se percibirían por pu esto el mi smo sentido ca ptaría la vist a y el co lor,
acciden te». Pero esto contradice lo que más aba jo se afir ma objeto de és ta ÓS. Lu ego ha brá dos sentidos qu e capten
(425a28·30); «no hay, pues, un sentido es pecial ya q ue, de haber. el mi smo obj eto a no se r que el mi smo senti do se 15
10, no po dr íamos percibir los sensibles comunes a no ser co mo
se ha d icho que percibimos al hijo de Cle óne. Esta Interp re ta.
ción de la cláu sula en cuestión lleva rí a a negar la autenticidad .. La razón es simple y está imp licada en la teoría arls tot é-
de estas d os líneas (negación propugnada, por ej emplo, por Tren- lica de la se nsación: pues to que la visión «en acto» se identifica
delenbu rg, ud tcc., pág. 353). b) Como la interpretamos en la ex- con el color "en ac to» (véase in/ m , 425b25-26: «el acto de lo sen-
plicación arriba ofrecida. En tal caso vend ría a significa r: «Pues. sible y el del sentido son uno y el mlsm o»), ese hipot ético se-
tos en la hipótesis de un a percepción accidental de los sensibles gun do sentido que captaría el acto de ver hab ría de captar, por
comunes, cabria ot ra posibilidad, etc.e. lo mismo, el color en acto .
218 ACERCA uer. ALMA LIBRO 111 2 19

ca pte a s í mismo. Pero es que, además. si fuera otro mi sma exp licació n es válida t ambién pa ra el rest o de
el senti do encargado d e cap ta r la vis ta o bien h a brá los se nt idos y sens ibles . Y as í como la acci ón y la pa- 10
una se r ie infini ta o b ien ha brá, en último término . al- sión se da n en el pacie nte y no e n el age nte, as í ta m-
gún se nt ido q ue se capte a s i mismo. Es tablezca mo s b ién el acto de lo sensible y el de la fa cultad se ns iti va
es to, pues, respecto del primero de la se rie. Qued a, con tienen lu ga r en la facultad se ns iti va. Por lo demás, en
tod o, una d ific ultad : puesto que ..pe rc ibir con la vista » cie r tos casos exis te u n nombre para a mbos actos -por
es c\'cr . y lo qu e se ve es u n color o bien a lgo q ue ejemplo, esonacíón» y aud ición- mi entras que e n otros
tiene colo r , s i aq ue llo que ve puede, a su vez, ser vis to, casos uno u otro carecen de nombre: el acto de la
será porque aq ue llo q ue p ri ma ri a mente ve po see color. vis ta ~e lla ma vis ión m ientras q ue el del color carece
20 Por 10 pronto. es eviden te que «pe rcibir con la vista . de nomb re; el acto del gus to se llama gusta ción pero el u
ti ene má s de un s ign ificado: incluso cuando no vemos, del sa bor carece de nombre.
disting uimos con la vista la oscuridad y la luz . aunque Puesto que uno es el ac to de l se nt ido y el de lo
no d e la misma man era. Pero es que, además, aquello se nsible, por más que su esencia sea di stinta , es neceo
que ve está en cierto modo coloreado, ya que cada sario que, considerados desde es te punto de vista, el
órgano sensori al es capaz de recibir la cualidad se n- oído y el sonido desapa rezcan y permanezcan a un a;
sible sin la materia . De ahí que queden las sensacio- y ta m b ién el sabor y la gu stación, etc. Cons iderados
2.5 ne s e imágenes en los ór ganos sensoriales aun en au- desde el punto de vista de la po tencia no es necesa-
sencia de la s cualidades sensoriales . rio, sin embargo, que as í ocurra. Los primer os fisiólo- 20
El acto de lo sen sible y el del sentido son uno y ga s explicaban esto in ad ecuadamente , al considerar que
el m ismo. s i b ie n su esencia no es la m isma. Me refiero. nada hay blanco ni negro independiente mente de la
po r ejemplo, al sonid o en acto y al oíd o en acto: ca be , vis ta , y que tam poco h ay sab or in dependi entemen te
desde luego. que alguien. teniendo oído, no es té oyendo . de l gusto . Acerta ban en pa rte y en parte se equivoca-
así como no s iem p re está son a n do lo que es so noro; no ban : y es que, pa rtiendo de que el se ntido y el se ns i-
30 obstante. cua ndo lo que pue de o ír está en acto y lo que b le se e nt iende n de dos man e ras, en po te ncia y e n
puede sona r suena , se producen conjun tamen te el oído acto, su aserto se cumple en relación con éste, pero no ~
426 a en acto y el sonido en ac to: cabría llamar los respect i- se cum p le e n rela ción con aquélla. Pe ro ello s no dis t in-
vamen te a ud ició n a aquél y «sonecíón » a és te. Y pues to guían di ve rsos sen tidos al referi rse a asun tos cuya fo r-
que el movim iento. la acción y la pasi ón se pa n e n m ulaci ón im pli ca se nti dos dive rsos.
aquello que es act uali zad o , ta nto el sonido como el Si la voz cons iste e n una cierta a r monía, y voz y
oíd o en acto ha n de darse necesar ia me nte en el o ído oído son en cierto modo un a sola cosa - s i b ien en
.os en pot enci a, ya que el acto del agent e y mo tor ti ene cierto modo no son una y la misma cosa- y si la armo -
luga r en el paci en te -de a hí que no sea necesario qu e n ía cons is te a su vez en una cie r ta proporción, neceo
lo que mueve sea, a su vez, movido - o El acto de lo sari a men te ta mb ién el oído ha de consist ir en un a '\
que puede sonar es, por tanto, sonid o o «sonecíon » y cierta p r oporción . De ahí que cualquier exceso, tanto lo as ..,
el de lo qu e puede oír es oí do o aud ición . Doble es , agudo como lo grave , destruya el oído y cua lq uier ex- ~ I
pu es, el s ign ificado de oí do y dob le el de sonido. La ceso en los sa bores destruya el gu sto y lo excesiva- ~~ b
~

220 ACERCA DEL ALMA LI BRO 111 221

mente brillan te u oscuro destruya la vista en el ca so son lo dulce y lo blanco. Lo enuncia, pues, la m isma
de los colores y lo mi smo el olor fu erte - ya sea dulce facu lt ad y, puesto que lo enu nc ia, es que ta mbién inte-
o amargo- en el caso del olfa to: es porque el sent ido
consis te en una cierta p roporción. De ah í ta mb ién que
lige y pe rcibe. J
Es tá claro, po r tanto, que no es posib le d iscern ir cua-
las c ualidades sens ibles resulte n placenter:as"ruando, lidades se pa radas por medio de sentidos sepa ra dos. Del
:os puras y sin mezcla , caen de n tro de la proporción: en a rgumen to siguiente se desp rende ademá s que tampoco
f tal caso, por ejem plo , lo agudo . lo dulce o lo s alado
result a n sin du da alguna pla cen te ros. En gene ral, s in
es posible hacerlo en momentos separados: y es q ue,
asf co mo el principio q ue en uncia qu e lo bueno y lo 25
e mba rgo, lo mi xto constituye m ejor una armonía que malo son d istintos es uno y el m ismo princi pio, así
"lo agu do o lo grave. Para el lacto, a su vez, resul ta ta mb ién cu ando d ice que uno de ellos es d is tint o lo
p lacen tero Jo te m plado o fresco. El sentido, por su est á dici endo al mismo tiempo del ot ro y es te ea! m is-
parte. es la proporción . Los excesos en lo sensibl e, en mo tiem po » no es accide nt al a la enunciación . Quiero
fin, p roducen ya dolor ya des trucción. decir que si, por ej emplo, afirmo en es te momen to que
Eviden teme nte. ca da senti do -asentado en el órgano es dis tinto, no es que afirme que es distinto en es te mo-
sensoria l en tanto que ·órgano sensorial- ti en e su ob je- men to. La facul tad que di scierne las cualidades sens i-
10 lo sensible correspondie nte y d iscierne las diferencias bl es , po r su pa rte; en unci a en este mo me nto que son
de s u objeto sen sible correspond ien te, por ej emplo, la di s tint as en este momento : las dos cosas, por tanto , a
vista lo b lanco y lo negro, el gusto lo dulce y lo amar- una. Luego es indivisibl e y d iscierne en un tiempo in-
go . Y lo m is mo pasa con los d em ás sen tidos . Ahora divisible.
bien , si di scernimos lo b lanco y lo dulc e y cada u na de Pero -cabe obj etar- resu lta imposible que una m ts- JO
las cua lidades sensibles de cada una de las demás, ma cosa se mueva co n movimi en tos con t ra rios en tanto
será que perc ibimos tam bién sus d iferencias por medi o q ue es indivis ib le y en un ti empo indivisible. Supon-
de a lgu na facultad. Y ha de se r necesariamen te po r gamos , en efecto, que se t rata de lo d ulce : es to po n·
I S medi o de u n sen tido, ya que de cual idades sensibles drá en mo vimiento a l sen tido y a la intelección de 427 .
se tra ta. Con lo que se po ne una vez más de manifies to una cierta manera, mientras 10 amargo lo hará de la
q ue la carne no cons tit uye el ó rgano sens orial último manera cont ra ria y lo blanco de una ma nera d istinta :
ya que, en tal ca so , la facultad dis cern ien te h ab ría de ¿ocurrirá, pues, q ue la facu ltad d iscerniente es indivi-
es ta r po r fue rza en con tacto co n lo sens ible para dis- sible, numéricam ente una e inseparable en el tiem po
cernir lo . Tampoco cabe, por otr a parte, discerni r por pe ro que es tá a la vez diversificada en su ser ? Es to
medio de sen tidos di versos que lo dulce es distinto de su pues to. cab ría q ue percibiera las cu alid ades separa-
lo blanco, sino que amba s cuali dades han de manifes- das en cie r to mod o en tanto que divi sible y en ciert o .5
ta rse a un ún ico sen ti do : de no ser así, cabría por la modo en tanto que ind ivisible: sería, pues, d ivisible en
mism a razón que se pu siera de manifiesto la diferen- su se r pero a la vez indivisib le local, temporal y n u-
20 cia ent re dos cua lidades percibiendo yo la una y tú méricamente. Pero ¿no es esto imposible? En efecto,
la otra. Es, pues, ne cesario qu e sea una facult ad única una facultad que es idéntica a si misma e indivisible
la que en uncie que son diferen tes , ya que difer en tes podrá ser ambos con trarios en potencia pero no actual-

222 ACERCA DEL ALMA LIBRO 1I1 223

m en te: antes b ien, dejará de ser una al actualizarse. sar, por su parte, present an una gran afinidad con la
No cabe ser b lanco y negro a la vez y, por ta nto, tam- percepción sensible: en uno y otro caso, en efe cto, el 20
poco es posible recibir la ac ción de ambas formas alma di sci erne y reconoce alguna realidad. De ahí que
suponiendo que el sentido y la in telección es té n en los anti guos lleguen a afir mar que pe nsar y pe rcibi r
acto. sens ibl ement e son lo mismo: Em pédocles, por ejem-
10 Ocurre, más b ien, lo que con el punto tal como alg u- plo, decía que «con lo que est á present e (a la pe rcep-
no s lo entienden: qu e es in divi sible en la medida en ción) aumen ta a los h ombres el conocimiento» 67 y, en
que cab e considera rl o como uno o como dos. En tanto otro lugar, que «de ahí les viene el ca m bia r cons tante-
que indivisible, la facult ad discernien te es una y dis- mente en lo que p iensan» 68 y lo mismo, en fin, quier e 25
cierne sim ult á neament e; pe ro en tanto que divisible no
es un a ya qu e usa dos vece s si multáneamente de la noeín. Así, por ejemplo, mien tr as que en 427b1O el verbo noeln
mi sma señal. En la medida, p ue s, en que utiliza el adquiere la significación genérica de un conocimiento que, de
ser verdadero, engloba como especies a la ph roné sis, la episltme
límit e como dos , disci erne do s objetos que resultan se- y la dóxa, en 428a4 el susta ntivo noas apar ece como una fo r ma
pa rados para una facultad en cierto rnodo dividida; pero de conocimiento es pecífica frente a aísth esis, dóxa y episté mé
en la medida en que utiliza el límite como uno, dis- y, por tanto, sin englobar a estas dos última s. Otra situación
cierne simultáneamente. semejante : en 427b27 phantasía e hypóle psis aparecen como es-
pecies de noein e igualmente en el c. 10 (433a1O) la imaginación
15 De es t e m odo queda analizado lo relativo a aquel se considera como un tipo o espec ie de nóesis; fr ente a es ta
pri n cipio en cuya virtud decimos que el an imal posee significación amp lia del tér mino, sin emb argo, está la oposición
sensibilidad . entre phantasía y noas ta jantem ente establecida en 428a15.
Todo esto hace que la delimitación precisa del significado de
estos .t érminc s deba bu scarla el lector en cada contexto a tra-
vés de las opo siciones que en cada caso adquieran relevan cia.
CAPíTULO TERCERO Por nuestr a parte - y dada la importancia que la palab ra noUs
posee no sólo en la psicolo gia, sino también en la Metafí sica y
Teología aristotélicas- traducimos siempre noas y noeln como
Qu e se dedica al estudio de la imaginación señalándose «Int electo - e «int eligir» respectiva men te. Como en el caso del
cuidadosam ente los rasgos diferenciales que texto ori ginal, el lecto r debe rá precisar a t ravés del conte xto
la distinguen del res to de las acti- el alcance significativo de es tas p alab ras q uita ndo y poniendo
vidades cognoscitivas aquellos rasgos que re sulten a decuad os.
Otro problema -digno tamb ién de tenerse en cuenta- es el
ju icio que en este capít ulo vierte Aristóteles sobre los presocrá-
Es usual defin ir al alma p r imordialmente a través ticos de que ident ificaban " pensamient o» y "conocimi en to se n-
sible». Nos parece que en este caso AristÓteles los enjuici a des-
de dos notas diferenciales , el movimiento Jacal y la de sus propias clasificaciones del conocimient o y desde el signi-

- ---
ac tividad de inteligi~.y pensar 66. El inteligir y el pen-

.. El léxico rela tivo a las distintas formas de conocimient o


ficado que para él adquieren palabras como noas. Ahora bien,
ni noas significa en los presocráti cos lo que en el siglo I V ni
en est os autores existe aú n la d istinción ent re conocimiento in-
adolec e en Aristóteles - y muy esp ecialmente en esta obra- de telectual y conocimien to sensible.
enormes ambigüedades en cuant o a sus significados. Especial- " EMPÉDOtU S, Fr. B 106 (1, 250, 21), D I ELS-KR~ ~ Z.
mente notable al respecto es el caso de las palabras noas y o, E~IPÉDOCLES, Fr. B 108 (1, 351, 11-12), DIEI.8-KRJ\NZ.

224 ACERCA DEL ALMA LIBRO III 225

decir aque lla frase de Ho mero de que d al es, en efec to, es posible la ac tivida d de en ju iciar. E s evide n te, s in
su In telec to s 1>9. Y es que todos ellos supo nen que el embargo. qu e la imaginación no consis te ni en int eli-
inteligir -al igu al que percib ir sens ib lemente- es algo gir ni en enj uiciar. Y es que aquéll a depende de n os-
co rporal y que se percibe y piensa lo semejante con otros; podemo s im aginar a vo luntad -es posible, en
lo semej ante, como ya hemos explicado al comienzo de efecto. crea r ficciones y con templarlas como hacen los
es te estud io. En todo caso d eberían h a be r o frecido que ordenan las ideas mnemo t écníca me n tc creando im á- 20
4Z7 b además y s imu ltáneamen te una explicación satisfacto- gene s- mientra s que opinar no depende excl us iva men-
ri a acerca de l error, pues to qu e éste es más fr ecuent e te de nosot ro s po r cu anto q ue es forzoso que nos
aún e n los a nimales y el alma pe rman ece en él más s itue mo s ya en la verdad ya en el error. A esto se aña-
tiempo (que en la verd ad ). De sus teo ría resulta nece- de que cuando opinamos de algo que es terrible o es-
sa ri ame n te al re spec to que o b ien ---como algunos di- pa ntoso, a l punto y a la par su frimos de la impres ión
cen- tod as las apariencias son verdaderas o b ien el y lo m ismo si es algo que nos encoraj ina; 'trat ándose
er ro r consis te en el contacto con lo desemejante ya de la imagina ción , por el cont rario, nos quedamos tan
5 que esto es lo contrario de co nocer lo semejante con tranquilos como quien contempla en pintura escenas
lo sem ejante. Contra 10 últ im o, sin embargo. está la espantosas o excitantes. Existen tamb ién , por lo de-
doctrina comú nmente aceptada de que el er ror y la más. dife rentes maneras de enjuiciar como son cie n, :1.5
ciencia respe cto de los contrarios son lo m ismo. cía. opinión, prudencia y sus contrarios; en cuanto a
Pues bien. es evidente que percibir se ns iblemente y sus rasgos diferenciales, es ot ro asunto.
pensar no son lo mismo ya que de aquello participan Pu esto que el in teligir es algo distin to de la se ns ación
todos los an ima les y de es to m uy pocos. Pero es que y puesto que a barca. según pare ce. tanto el imaginar
tampoco el inteligir -me refiero a aque l en que caben co mo el enjuici ar, nos ocuparemos de esta últ ima acti-
tanto el in teligir con recti tud como el in t eligir s in vidad una vez que hayamos p recisado lo re lativo a l a~
10 rectitud ; el inteligi r co n rec ti t ud es tá co ns ti tui do por imaginación. Pues bien. si la imagin ación es aq uel lo 428. )
la pruden cia. la ciencia y la o pinión verdadera. y el en virtud de 10 cual sole mos --decir "que ' se -origina -en
in teligir s in recti tu d por lo cont ra r io de ell as- ta m- nosotro s- una im agen -excl us ión hech a de todo u so
poco intel igir , digo , es lo m is mo que perc ibir sens i- meta fóri co de la palab ra-e- ha de se r una de aq ue llas
b lemen te : prue ba de ello es q ue la percepción de los potencias o disposicio nes, po r med io de las cuales dis-
sensibles prop ios es siem pre verdade ra y se da en ce rn imos y nos situa mos ya en la verdad ya en el erro r.
todos los anima les, mien tras q ue el r azonar pued e se r y éstas son lsentido , op ~nión , i n ~!~c t~ y ~~1V. s
también falso y no se da en ni ngún animal que no
es té dot ado además de razón . .. Est e p ár rafo resu lta aparen te me nte incoherente con el r es to
La im aginación es . a su vez, algo distinto t anto de de la doc trina m an tenida en el cap itu lo. De un lado, se afirma:
1 .5 la sensación como de l pe n samien to. Es cie rto que de «(la imaginación) ha de ser una d e aquella s po t encia s po r med io
de las cuales disce rn imos y nos sit uamos ya en la verdad ya en
no h ab er se ns ación no hay imaginación y s in és ta no el error. Y és tas son, p or su p arte, sen tido, opinión , intelecto
y ciencla», Por otro lado, sin embar go , los pá rra fos qu e vienen a
.. Odisea, XVII I, 136. conti nua ción se ded ica n precisam en te a demo strar lo contrario,
14. - IS

226 ACERCA DEL ALMA LIBRO III 227

Que la imaginación no es un sent ido se deduce con es , de sd e luego, posible mantener una opinión si no se
evidenciarle loshechos-~sjgU icntes . ~r sentido es tá e n es tá convencido- y en nin guna b estia se da convic-
potencia o en acto -por ejem plo. Vi sta y visión- mi en- ción a pesar de q ue muchas de ellas posean imagina-
tras q ue u na imagen pu ede pre sentarse sin que se dé ción . Ade más, t!.0da opinión implica convi ccí ón .jla con-
n i lo un o ni lo otro, como ocurre en los sueñ~ Ade­ vicción im plica hab er sido pe rsuadido y la persuas ión
más. el sent ido está s iempre presen te y disponible pero im pli ca la pal a bra. Y s i b ien algunas be st ias poseen
no la imaginación. Por otra pa rte. si fu eran 10 m is mo imaginación, s in embargo no poseen pal a bra. Qu eda,
10 en acto, la im agin ación podría da rse en todas las bes- pu es, evidenci ad o q ue la imaginación no es ni una op io 2.5 -.J.
tia s; s in e mbargo. no parece que así sea en la hormiga, nión acom pa ñada de un a se nsación, n i una opin ión pro-
la abeja o el gu sano. Más a ún, las se nsaciones son d ucida por u na sen sa ción, ni el conj unto de opini ón y
siempre verdad eras m ien tras que las imágenes son en sensa ción. De todo es to resul ta ta mbién eviden te que
su mayoría fa lsas. Amén de qu é cuando nuestra -pero (según taJes teorías ) 11 la opinión no recae sobre otro
cepción del obje to se nsible es e xac ta no solemos decir obj eto que aquel sobre el cual recae, en su caso, la
eme im agino que es un hombr es: antes bien , solemos sensa ción: quiero decir, la imaginación viene a se r la
1 .5 decirlo cuando no p ercibimos con claridad . E s en tono opinión de que es blanco unida a la se nsación de lo
ces cuando se dan la s se ns aciones verdaderas y falsas. b lanco y no, desde luego, la opinión de que es bueno ~
Por último y como ya dijimos anteriormente, incluso unida a la sensación de lo bla nco. I magina r vie ne a 428 b
con los oj os cerrados aparecen vtsíones. se r, p ues, opina r acerca de l objeto sensibl e percibido 1 ~
Pe ro } a _imaginación no puede se r tampoco n inguna no acci dentalm en te. Ahora bien, ciertos objetos se n-
de las disposiciones h abit uales o potencias a las que
s ie m pre acompa ña la verdad , como so n la cie ncia o " Arist óteles pretende refuta r aquellas teoría s -en de finitiva,
de su maes t ro Platón : véan se Tim eo, 52a; Sofista, 263a-64b, y Fi-
el intelec to : y es que la imaginación puede ser tamo febo, 38 b-39 e- que reducen la imaginación a la sensación y la
bién falsa. Sólo queda ver, pues-:-S~~op inión~uesto opinión toma das conjun tam ente: elmagin ar viene a ser, pues,
qu e-la-óp inión puede ser verdadera o fals.:LAho ra b ien, opinar acerca del objeto sensible percibido no accidenta lme nte-
20 la opinión va -s ie m pre acompañada de convicción - no (428bl). Una vez más, esta manera de interp retar la imag ina ción
resulta diflcilmente in teligible desde nues tra lengua. Pa ra un
griego, s in embarg o, es ta form a de definir lo que tra ducim os
que la imaginació n no es ni se ntido ni op inión ni intelecto ni por . imaginación. debla resultar hasta cierto pu nto nat ura l dado
ciencia. Para evitar es ta aparente contradicción se han propues- el co ntorno sign ifica tivo de las palabra s phalnesthai y phanta ·
to cier tas variaciones e n el texto co nvirt iendo a la fra se ya en sla. Estos térm inos poseen una doble connotación ya simultá-
inter roga tiva (. ¿será acaso la Imagina ción una de aquellas po- nea ya a ltern ativamente: de una part e, ..lo que aparece» y de
tencias...?; véase, por eje mplo, la t ra ducción inglesa de J. A. a hí su fácil vinculación a la percepción sens ible; de ot ra parte,
SMITII en Th e Work s of Arist otle tran slated int o En glish, Oxford, . 10 que pareces al sujeto, connotación ésta que lleva implícita
1931, vol. III ) ya en negativa {ela imaginació n no es ninguna de una toma de pos ición, una opinión por parte del sujeto. Es pre-
aqu ellas po tencia s...•; véase TRI!NDE LI!MBURG, ad íoc., pá g. 375). cisa mente desd e esta d uplicidad significa tiva desde donde Ad s-
No parec en, sin embargo, necesarias estas vari aciones: el contex- tóteles refu ta la def inición en cuestión haciendo ver q ue es In-
to gener al del capitulo es, por '10 demás, suficientemente explí- servible para el caso limi te en que la opinión -siendo verde-
ci to como para deshacer toda ambigüeda d; lo afirm ado en est a dera- no coin cida con la percepción sensible a que se refiere
fr ase res ulta ser, de este modo, algo a refutar posteriormente. porque la ima gen ofrecida en ésta no se ajuste a la real idad.
i ;;

228 ACERCA DEL ALMA LIBRO m 229

sibles presentan u na imagen fa lsa a los sent idos Y. sin de e qui vocarse en si lo bl anco es tal cosa o ta l o tr a .
e mbargo. son enj uiciados de a cuerdo con la verdad: Po r ú lti mo y::....~!ercer luga r , está la percepción de
por ej emplo, la imagen del so l a pa rece como de un los {sens ibíes comune~~ aquellos que acom pa ñan a los
pie de diámetro y, no obst ante , el que lo ve está per- sensibles pÓr a céidente y en los cuales se dan lo s sen-
suadido de que es m ayor q ue e l o rbe habita do. S ucede. s ibles propios: me refiero, pOr ej emplo ; a l-ñiOvimieri-
:l por tanto, una de dos: o bien -sin qu e varíe el he cho
-lO y a l tamaño que acompañan a los se ns ible s propios
y s in que el individuo en cuestión lo haya o lvida do ni y acerca de los cua les es ya es pecia lmente fácil eq u i- 20S
haya cambiado su convicción a l respecto- la opinión vocarse en la percepción. Por su pa rte, el movim iento
verdadera ha desaparecido o b ie n -en caso de que producido po r la se nsac ió n actua l diferirá de la sensa-
a ún la ma ntenga- ta l opinión es necesar iame nte ver- ción m isma en cada uno de estos t res t ipos de per-
dadera y fa lsa a la vez . S in embargo. u na opinión ve r - cepción . El m ovimiento que corresponde a l pri me r tipo
dadera só lo se conv ie r te e n fa lsa c uando el hecho varia de percepción es ver dadero cua ndo la sensa ción e s tá
sin que uno se haya dado cuen ta de e llo . presente, mientras que los otros dos pueden se r falso s
La imaginación, por tanto, ni se id entifica con ningu- tanto si la sensación está presente como si es tá a u-
10 no de lo s ti pÓsde co noc im iento señalados ni es tam- se nt e y de manera m uy especial si el objeto se en -
poco algo r esultante de s u combinación. Pe ro, pues to cuen tra lejos . Así, pues, si ni nguna otra facultad posee ~ -,
que es posible que cuando algo se mueve se mueva
otra cosa bajo su in flu jo, y pue sto_qu~~emás ~i m a·
la s característ icas expuestas excepto la imaginación
és ta consiste en lo dicho, ~ im a ginación _~erá u n me- ~-b
y,e.r
ginación parece consistir en un movím íento que no se - vimiento producido por la sensacióñ""en acto. Y como
"produc ér str no " existe sensación, ya que pareceT te ner" laVista e s eJ sentido por excelencia, la palabra eim a-
lugar - en " Jos se r es dotados de se nsib ilida d y recaer ginacíén » (phan tas ia) deriva ,de la pal ab ra d uz ,. (p hAos)
sobre lo s mi smos objetos que la sensación ; puesto que. pues to q ue no es posib le ve r sin luz. Y precisamente
por ú lt imo, es posible q ue bajo el in fluj o de la sensa- porque la s imágenes perduran y son se mejan tes a la s oS
ción en ac to se produzca un movim ie nto y tal m ovt- sensaciones, Jos animales realiza n multitud de conduc-
m iento ha de se r necesari a men te s im ila r a la sensa - ta s gracias a e llas, unos animales - por ejemplo, la s
l' cí ón, resu lta q ue un m ovimie nto de este tipo no podrá bes t ias- porque carecen de intele cto y o tros - po r
darse s in se nsación n¡- tener-Iuga r e n "se re s 'Car en tes ejemplo, los hombres- porque e l intel ecto se les nubla
de sensibilidad. e l -se r que lo posea podrá r ealizar y pa- a veces tanto e n la enfer medad como e n el sueño.
decer múltiples acciones g ra cias a él y. en fin . é l m is- En cuan to a la imaginación -qué e s y por qué- val-
m o podrá ser ta nto ve rdadero c omo fa lso . E sto último ga , pues, lo a nte d icho. ~....
su ced e en virtud de 10 sigu ien te. En primer lu ga r , la
per cepción de los "~sensib,l es=py0pi~ es verda dera o,
al m enos, encier ra un mínimo -de fal sedad. En segundo
lu gar, es tá ' la "per cepció n del su jet o de qüe ta les cua -
20 lida des son a ccidentes ; en e sto cabe ya equivocarse :
en efecto, no se equivocará en si es b lanco, pero sí pue-
·,
) LIBRO 111 231
230 ACERCA DEL ALMA

pero no lo tiene realmente. Por lo tanto, dicen bien


C APi T ULO CUARTO
los qu e dicen que el alma es el luga r de las fo r mas 13,
si exceptuamos que no lo es toda ella , sino s610 la
Que contiene una exposición gene ral sob re la natu raleza. in telect iva y que no es las formas en acto, sino e n
del intelecto y de la act ividad de ínteligir potencia. Po r lo demás y si se ti ene en cuenta el fu ncio-
nami ento de los órga nos sens ori ales y del sen tido, re- 30

G Por lo qu e se refiere a aquella pa rte del alma con


que d-alma conoce y p iensa - ya se trate de algo se-
sulta evide nte que la im pasibilidad de la facultad sensi-
tiva y la de la facult ad intelectiva no so n del mi ~",:o
ti po: el sent ido, desde lu ego , no es capaz de pe rci bi r
para ble, ya se t rate dealgo no se parable e n cuanto
a la magn it ud , pe ro sí en cuanto a la definici6n- ha
t ras habe r s ido afec tado por ~ obje to ~e rtemente se n- 1f' b
síble, po r ejem plo, no pe rcibe el so nido después de Jf
de examinarse cuál es su caracterí st ica di ferencial y sonidos in tenso s, ni es capaz de ver u oler, t ras haber.
cómo se lleva a cabo la actividad de inteligir . Ahora sido af ectado por colores u olores fue rtes ; el inte lec to ,
bien, si el inteligir constituye una operación semejante por el cont rar io, tras haber int eligido un objeto fu er-
L a la sens ación, cons ist irá en padece r cierto influjo bajo t emente inteli gible, no intelige menos sino más, in cluso,
1.5 la acción de lo int eligible o bien en algún otro proceso los objetos de ra ngo inferior. Y es que la facultad sen- s
V similar. Por consiguiente, e.!- intelec to -siendo impa- sible no se da sin el cuerpo, mientras que el intelec to
sib le- ha de ser ca paz de recibir la forma, es decir, es se pa rab le. Y cuando és te ha llegado a se r cada uno
ha de ser en potencia tal como' la fo rma pero sin ser de sus obje tos a la manera en que se ha di cho que 10
ella m is ma y se rá respec to dé lo in teligibl e algo a nálogo es el sab io en acto - lo que sucede cuando es ca paz
- a- lo que es la facultad sens it iva respecto de lo se ns í- de ac tua liza rse por si mismo 14_ , incluso en tonces se
l... ble. Por consiguien te y pues to que intelige tod as las encuent ra e n cierto m od o en potencia, si bien no del
cosas, necesa ri amente ha de se r s in mezcla -como d ice mis mo modo que antes de h ab er aprend ido o investi-. ~
Anaxágoras 72- pa ra que pueda dominar o. 10 que es gado: el intelecto es capaz también entonces de in teli- y
20 lo mi smo, conocer, ya que lo que exhibe su propia gir se a sí mis mo.
forma ob st aculiza e in ter fiere a la ajena. Luego no ti en e Pe ro , puesto que la magnitud y la esencia de la mag- 10
naturaleza alguna propia aparte de su mi sma poten- n itud son cosas d istintas y lo so n también el agua y la
cialid ad . Así pu es, el denomin ado intelecto del alma esencia del agua - y otro tanto ocu rre en otros m.u-
- me refiero al intelecto con que el alma razona y chos casos pero no en todos; en algu nos es lo mis-
en juicia- no es en acto nin guno d e los en tes a ntes d e mo-, s erá que el alma discierne la esencia de la carne
int eligir. De ah í que se r ia igualmen te il ógico que estu- y la ca rne, ya con facultades distintas, ya con una sola ,
2.5 viera mezclado con' el cue rpo : y es que en tal caso
poseería alguna cualida d, sería f rí o o calient e y ten-
.. Se trata evidentemente de una rejerencía al platonismo. No
dría un órgano como lo t iene la facultad sensitiva; obstante, la expresión aquí utilizada no se encuentra [iteralmen-
te en Platón.
" ANAX~GORAS, F r , B 12 (11, 37, 17 sigs.), D U!LS·K RANZ. .. Véase supra, 11 , S, 417a21·b 2.
1 1
232 ACERCA DEL AU U. LIBRO 111 233

pero d ispuesta de di s ti nta manera; y es q u e la ca rne no problema de si el in telect o mi sm o es a su vez inteli-


se da sin m a teri a , s ino que, a l igual que lo ch ato, es gible. De ser a sí o bien el int electo se dará en las
un tipo determinado de forma e n un tipo de te rminado demás co sa s - suponiendo que no sea inte ligible en viro
1.5 de m ateria . Con la fa cultad se nsit iva, pues , d isci erne lo tud de otra cosa y s up oni endo que lo inteli gible sea
caliente y lo fr ío as í como aquellas cualidades de las específicamente uno- o bien es tará m ezcla d o co n alg o
que la carne constituye una cierta proporción comb í- que 10 ha ga in te ligi b le como la s de más co sas.
na to r ia ; en cuanto a la esenci a d e la ca rne, la di sc ie rne En cuanto a Ja dificultad de que el paciente ha de
ya con otra fac ult ad sepa rada , ya co n la mi sma fa cultad, te ne r algo en común co n el a gente, ¿no ha qued ado 30
s iendo ésta res pecto de s í mi s m a lo que la línea cur va ya contes tada a l decir que el intelecto es en cierto mod o
es re specto de sí mi sma un a vez ende rezada. A su vez potencia lmente lo inteligibl e si b ien en ente leq u ia no
y por lo qu e se refi ere a los e n tes abstrac tos, con la es nada a ntes de inte ligir ? 76. Lo inteligible ha de estar
lín ea rect a sucede como con lo chato, puesto que no ~~. é l del _m is!!:o ~do_ que en UDé!.. tablilla ~n la q ue ~
se da si n el con tinuo; sin emba rgo, su esencia - si es nada está a ctualment e escrito: es to es lo q ue sucede !.
20 q ue la esencia de la recta y la re ct a son cosas d is tin- con el inte lec to. (En cuanto a la segunda d ificultad)
t as- la d iscierne con otra fa cult ad. Supongamos, pues , el intele cto es in teli gib le exac tament e como lo son sus ,(t '- ( f
que su e sencia sea la d ía da : la d iscierne, por ta nto, ob jetos. En efecto, tratá nd ose de seres inmateriale s lo
ya co n o tra facultad, ya co n la mi sma di spue s ta de que in telige y lo int eligido se id entifica n 77 toda vez que
ot ra manera . Asi p ues , digamos e n ge nera l que el in. e l co nocimiento teórico y su objeto son id éntico s - más s
t etec to es separable en la m isma m ed ida en q ue los a de lante habr á de anal iza rse la causa por la cual no
obj etos son se parables de la m ateria 'l5, int elige s iem pre 71-; pero tratándose de seres que tie-
Ca be, po r 10 demá s . plante arse el s igu iente prob le- nen m ateria. ca da uno de los objetos inteli gibles es tá
ma : si -como dice Anaxágoras- el in telecto es sim - presen te en e llos só lo potencialmente. De donde re-
pl e e impa sib le y nada tiene en com ún con ninguna sulta que en e stos ultim a s no hay intel ecto -ya que el
2~ o tra cosa. ¿de qué m a nera conoce s i el in tel igi r con. in telec to que los tiene por obj et o es una potencia in-
sis te en una cierta a fec ción y de dos cosas, a Jo q ue material- mientras que e l intelecto si que posee inte-
pa r ece , la un a act úa y la o tra pa dece en la m ed ida en ligibilida d .
que a m ba s poseen algo en común ? Afiádese a esto e l

.. Este es uno de los argumentos t ra dicionalmente ut ilizados


en Occidente por los defen sores de la esp iritualidad del enten-
dimient o: el ent endimient o cap ta esencias ab str actas, l . e., sepa-
radas de la ma teria en que se realiza n [ eel arua y la esencia
d el a¡ua so n dis tintas.); ahora bien , la naturaleza del entendí-
mie~to . ha de ser proporcional a la de su objeto, luego el en-
tendimiento es tá separado de la ma teria. De donde pretende .,. Véase supra, "29a15-2".
co ncluirse su espi ritualidad. Aristóteles, con lodo, es más roo- n Véase el libro XII de la Metafisica, espec ialmente en 7,
dest~ .e n es te caso al concluir ; el in te lecto o no es la faculta d 1074b33 si~.
sen stnv a o es és ta func ionando de otra manera. ,. Véase ini ra, en el próximo capitu lo de este libro.
• 1

234 ACl!RCA DEL ALMA LI BRO 111 235

CAPi TULO QUINTO C APITULO SEXTO

En que aparece la céleb re y controve rtida dist inción De c6m o se lleva a cabo la intelección de los objeto s
aristotélica de dos int electos, activo el un o y compues tos y también la de los indivi sibles
pasivo el otro

La in te lec ció n de los indivisib les tie ne luga r en aque-


10 Puesto que en la Naturaleza to da existe al go q ue es llos obje to s acer ca de los cuales no ca be e l e rror. E n
m ate ria para cada género de entes -a saber . a q ue llo cuanto a los objetos en q ue cabe tanto e l e rror como
q ue en po tenc ia es todas las cosas pertenec ien tes a tal la verdad, tiene lu ga r ya una composición de conce p tos
género- pero existe además otro principio, el causa l q ue vie ne a co ns ti tu ir com o una unida d . Empédocles
y a ct ivo a l que co rrespo nde hace r t odas las cosas -tal dice q ue «don de nacieron muchas ca bezas sin c ue-
es la técnica re specto de la materia- también en el 110 _ " po st eriormente viene n a componerse por la fuer- JO
caso del a lma han de d arse necesariamente estas dife- za de la amistad: así también se componen es tos co n-
.r enclas. Así pues, existe un intelec to que es capaz de ceptos de por st separados, por ejemplo , lo inconmensu-
t:§ llegar a ser todas la s cosas y otro capaz de hacerlas
rable y la diagonal. E n cuanto a los acontecimientos
{ todas; este últim o es a manera de una disposición ha - p asados o futuros , el tiempo for ma parte también de 431 b
bitual como, por ejem plo, la luz: también la luz hace la intelección y la composición. E l e rror, en efecto,
en cierto m odo de los co lores en potencia colores en t iene lugar s iempre en la composición : y es que al
acto. Y tal intelecto es se para ble, sin mezcla e impasi- afi rmar que 10 blanco es no-bla nco se h a hecho e nt rar
b le, s iendo como es ac to po r s u propia entidad. Y es a lo no-blanco en composició n . Cabe, por lo demás. ha-
que sie mpre es m ás e xcel so e l agente que el paciente, bla r igua lme nte de di vis ión en t odos estos casos. Por
20 el pri nci pio q ue la m ateria. Por lo demás, la mi s ma
o tra parte, el error y la verda d no tienen luga r sola-
cosa so n la cie ncia e n ac to y su objeto. Desde el punto
de vis ta de cada ind ivid uo la cie ncia en potenci a es noel- las he mos dejado in tencionadamen te en la m isma am-
ante r ior en c ua n to a l tie mpo, pero desde e l pun to de bigüeda d que presentan en el texto origi nal: _y sin él nada In-
vis ta del universo en gene ral no es anteri o r ni s iq uier a telige•. So n, cuan do menos, suscep tibles de cua tro inter pret a-
en cuan to a l tie m po : no ocur re, des de luego, q ue e l in- ciones d istintas (véase Ross, W. D., Aristdteles, trad . esp., Bue-
nos Aires, 1951, págs. 219 sigs.) que, a su vez, influ irán e n la ín-
telec to in te lija a veces y a veces deje de inteli gir. Una terpretación general del terna del intelecto en Arist óteles: a) «sln
vez separado es sólo aque llo que en r ea lida d es y úni- el intelecto pasi vo el intelect o activo no conoce nada»: b ) «sin
ca m ente es to es inmortal y e terno. No sotr os, sin em - el intelecto activo el int electo pa sivo no conoce nada»: e) «sln el
ba r go, no som os capaces de r ecordarlo, porque ta l prin- intel ecto ac tivo ningún ser pue de conoceo: d ) estn el intelecto
pa sivo ningún ser puede conocer >. La oscuridad de la teoría
cipi o es im pasible, mientras q u e el intele cto pasivo es aristotélica del intelecto es manifiesta y buena prueba de ello
2.5 corruptible y sin él n ada ín teüge " . son las m últip les Interpre taciones que recibió por parte de ce-
mentaris tas e in térpretes .
.,. Las última s palabras del capítulo - kai áneu toút ou ouden .. EM Pl10 0 CLES, F r. B 51 (1, 333, 9), DIELS·K RANZ.
236 ACERCA DEL ALMA LI BRO I II 237

s mente al afi rm a r que CIe6n es b lanco. sino también algo indi visib le - po r más qu e no exista se pa rado-
que lo era o lo se rá. En fin . quien com po ne llevan do qu e hace que el tiempo y la exte ns ió n cons t ituya n una
a cabo cada unión es el intelecto . un ida d, algo que está presen te por igual en tod o con-
.Pu es to qu e la palabra . indivis ible,. puede entenders e ti nuo, sea temporal o es pacial. 20
de do s maneras, en poten cia o en acto, nad a impide que Po r lo que se refie re al pun to y, en general, a t od o
la longitud se in telija como algo indi visible -en t al aquell o que actúa como elemento divisor io siendo en
caso es, e n efec to. indivisible en ac to "- y que se haga sí indi visible, su in tel ección se rea liza de l mis mo modo
e n u n tie mpo indivisible. Y es qu e el tiempo es di vis ible que la de la pr ivació n . Y lo mi s mo ha de decirse e n
re e in di visi ble de man era se mej ante a como lo es la lon - relación con otros casos, po r ejemplo, cómo se conoce
gitu d. No ca be, pu es, dec ir qu é parte se intclige en lo malo o lo negro : desde luego que de algú n mod o
cada un a de las mitades del tie mpo. ya que las partes se conocen por mcdio de su cont ra r ie E l in telec to que
no existen, sino en potencia, an tes de d ivid irse el todo . los conoce ha de se r, pues, en potencia (a mbos cont ra-
Pero si se intelige po r sep arado cada una de las do s r ios) y uno de ello s ha de encontrarse en él. Y si al guna 2 .5
m itades, en tonces se divide tamb ién y a la par el ti empo ca usa hay que ca rezca de con trario, una ca usa tal se
y cada un a de las mitades vien e a se r como un todo con ocerá a sí mi sma y exis ti rá en act o y se pa rada.
de lon gitud. Sin embargo, si se lntelige como una to- Al igu al qu e la afirmación , la enunci ación predica
t ali dad en que se integran ambas partes potencial es, algo de un suj et o y s iem p re es verda dera o fa lsa . No
enton ces se intelige tamb ién en un tiempo que a ba rca ocur re lo mismo, sin embargo , con todo ti po de In te-
a ambas. lecci ón , sino q ue c uando se inteli ge qué es algo en
En c uanto a lo que es indivisible no segú n la ca n t i- cuan to a su ese ncia , la in telección es ve rdadera y no
1.5 dad, sino s egún la forma, se ín telige en un tiempo predi ca nada de ning ún suje to. Pe ro as¡ como la vis ión
indivisible y por medio de un ac to in d ivis ible del alma. es verd ade ra cua ndo se t rata de l sens ible pro pio pe ro
El acto e n qu e se in teli ge y el ti empo en que se ínte- no s iem p re es verdadera cuando se tra ta de s i lo b lan- 30
lige son, a su vez, divisib les acci den talment e; pero no ca es u n hombre o no, así t a m b ién sucede en reta-
porque lo s continuos espacial y t em po ral (int eligidos en ción con los objetos se pa rados de la mate ria.
ell os) s e dividan, sino en la medida en que t ales con. de que se ha b ló ya más arr ib a ) ya que ca da u na de las partes
tinuos permanecen indi visos 12; y es que en éstos hay de tal continuo d ividido resultan, a su vez, un cont inuo y, como
tales, son in teligidas en un ac to in divis ible y en u n t iempo indi -
" La doble acepci ón -en potencja y en ac ro-, de la palab ra visible. La d ivisibilidad «acc iden tal» de estos últ imos ha de con-
. i ndivisibl~ corresponde , res pect ivamente , a aq uello qu e no pue- siderarse, por tan to, desde el pu nto de vis ta de la in telección
de ser en ningún caso dividido y aquello Que, sien d o di visible, de u n contin uo a ctualmen te uno ( . en la med ida en que tales
no está act ua lmente d ividi do . continuos pe rm an ecen indivisibles e},
Q . EI ac to en Que se Intejjge y el tiempo en Qu e se intelige Es ta inte rp retación impl ica eviden temente qu e el pá rra fo e n
un con ti nuo so n, a su vez, divisibles eecíden tetm en re., Se t rata cue stión no se ref iere a la intelecció n de los ind ivisibles segú n
de un párrafo di ficil y discu tid o . E sta afir mación d e que acto y la forma - de que se ac aba de hablar-, si no a la de los ín díví-
t iempo de in telección son d ivisib les accide nt almen te la int erp re- sibles según la can tidad de qu e se venia habla ndo más arriba.
t amos así: el adverb io eaccident almentes no signific a en es ta La referencia a los ind ivisib les según la for ma (430bl4-1S) ha de
oca sión que se dividan al d ividi rse el con tinu o inteligido (algo con sider arse, por tanto, como u n inelso.
238 ACERCA DEL ALMA LIBRO III , 239
f' $:N, ~ .~

CAPiTULO St PTI M O
'"
En vez de se nsac ione s, el alma di scu rsiva utiliza imá -
genes. y cu ando afir ma--ó""IDega-(dc ro-l.maginado )- que 15
"és" bueno o malo, huye de ell o o lo persigue. He ah í
De cuál es la con exión exi sten te entre las di stintas cómo el alma jamás intelige sin el concurso de una
facultades cognoscitivas y muy especialm ente imagen. El proceso es sim ilar a cuando el ai re hace
entre la imaginación y el intelecto que la pupila adquiera una de terminada cu alidad y
ésta, a su vez, ac tú a sobre ot ra cosa - y lo mismo pasa
con el oído- s i bien, en ú ltima instancia, la facultad
('4ií7)Por
,i a cien cia en acto y su ob jeto son la misma cosa .
su par te, la ciencia en potencia es anterior en
sensitiva es una y uno es el término medio en que
consist e por más que sea múltiple en su esencia. Más 20
! t cuan to al tiempo tratándose de cada individuo, pero arriba quedó ya dicho 85 con qué disci erne el al ma la
/0 desde el punto de vista del universo en general no diferencia entre lo dulce y lo calie nte, pero ha de deci r-
"i c> es anterior ni siquiera en cuanto al tiempo: y es ' que se una vez más ahora. Se trata, de sde luego, de una
todo lo que se origina procede de un se r en ent elequia . facultad cuya unidad es com o la de l límite. En cuanto
De otra parte, es ob vio que lo sens ible hace que la a las facultades que en ella convergen - y que consti-
s facultad sensitiva pase de la potencia al acto s in que tuyen- ÜÍla unf,GiCi -ñOs 6lú- de analogía, sino t ambién
ést a, desde luego, padezca afección o alteración algu- de número 86_ .son ..La u~a a la otra lo que sus objetos
na. De ahí que se t rate de otra es pe cie de movimiento son en t re sí. ¿ Qué diferenc ia puede haber, en efecto,
ya que el movimien to - como decíamos 83_ es esenc ial- entre preguntarse cómo se disciernen cualidades h et eo
m ente el ac to de lo qu e no h a alcanzado su fin mien- rogéneas y cómo se disci ernen cualidades contrari as, 25
tras que el acto entendido de un modo a bsolu to -el por ejemplo , b lanco y negro? Sea, pues, «A» - lo blan-
de lo que ha alc anzado su fin - es otra cosa. Así pues, co- r esp ecto de "B » - lo ne gro-e- com o "C» (la facul-
la percepción es análoga a la mera enunciación y a la tad que discierne lo blanco) r especto de " D » (la facultad
intelección. Pero cuando lo percib ido es placentero o que discierne lo ne gro), es decir, como cad a u na de
do loroso, la facu lt ad sensitiva -como si de este modo aq uellas cualidades respecto de la otra. Y lo mismo
10 estuviera afirmándolo o negándolo- lo persigue o se da conmutar los tér m inos 87. Su poniendo, por tanto,
al eja de ello 84. Placer y dolor son el acto del t érmino
medio en que consiste la sensib ilidad fiara- lo bueno y " Véase supra, II I, 2, 426b12-427aI4.
" Io "malo en cuanto- tales. Esto m ísmo j on tam bién el lO Es decir, las facul tades constituyen una doble unidad: de
deseo y la aversión en ac to: las facultades de l deseo número, porque en realidad son diversi ficaciones de una única
y la aversión no se distinguen , pues, rea lm ente ni en tre sensibilidad asentada, en último término, en un único sensorio;
de analogía, porque su relación mutua es aná loga a la r elació?
sí ni de la fac u ltad sensitiva. No ob stant e, su esencia existe nte entre sus obj etos. Los pá rra fos que vienen a conn-
es distinta. nuación desarrollan esta idea: al igual que las distint as cuallda-
des sensibles se identifican en un único ob jeto , también las ra-
cultades correspondient es convergen y se i dent ifican en una ún i-
.. Véase supra, 11, 5, 417b2-16. ca facultad.
.. Véase la S tica a Nicómaco, VI, 2, 1139311. ., Tenemos: a (lo blanco) es a e (la facult ad que percibe 10
240 ACERCA DEL ALMA LIBRO IU 241

que «CD» se den en uno y el mismo sujeto, tendremos ti fic a con s us objetos. Más adelante ", por lo demás,
un caso análogo al de «AB »: en realidad cons tit uyen ha bre mo s de exam ina r si el intelecto puede o no inte-
una y la misma cosa, s i bien su ese ncia no es la m is- lígir algo que exis ta separado de la materia, no estan-
~~ roa - e igual ocurre en el caso de aquélla s-o La ana- do él mi smo sepa rado de la exte ns ión.
8 10gía, por lo demás, sería idéntica suponiendo que «A»
sea lo dulce y «B » lo blanco.
Z- La fa cultad intelectiva intelige, por tanto, las for mas
CAPíTULO OCTAVO
en las imáge nes . Y así como en las sensaciones le
aparece delimitado lo que ha de ser pe rseguido o evi-
tarlo, ta m bién se pone en movimiento cuando, al mar- Continúa tratando de cómo se relacion an entre si
gen de la sen sación, se vuelve a l as imágenes: por ejem- sensaciones, imágenes e intelecciones
plo, cuan do uno percibe que la antorcha es fuego y,
viendo que se mueve, reconoce por medio del sentido Recapitulando ahora ya la doctrina que hemos ex- 20
co mún que se t rata de un enem igo. Otras vece s calcu- puesto en torno al alm a, di gamos una vez más que el
la y delibe ra comparan do el futuro con el presente, alma es en cierto modo todos los entes , ya que los
como si estuviera vié ndolo co n ayuda de la s im áge- en tes son o in teligib les o sen sibles y el conoci miento
ne s o conceptos que es tán en el alma. Y cuando de- intele ctual se id entifica en cierto modo con lo inteligi-
clara que allí está 10 p lacentero o 10 doloroso, al puno b le, así como la sensación con lo sensible. Veamos de
to lo bu sc a o huye de ello: sie m p re es a sí t ratándos e qu é modo es esto así.
de la acción. En cuanto a lo ve rdadero y lo falso que E l con oci mient o int elec tual y la sensación se dividen
nada tienen que ver con la acción, pertenecen al m ís- de acuerdo con sus ob jetos, es decir, en tanto qu e están 2 5
mo género que lo bueno y lo malo; difieren, sin em- en p ot encia tienen como corre la to sus objetos en po-
bargo, en que aquéllos 10 son ab solutamente y és tos tencia, y en t anto que están e n acto, sus ob jetos en
por relación a algu ien. Las llamadas ab stracciones, en acto. A su vez, las facultades sensible e intelectual del
fin, las intelige del mismo modo que lo chato : en ta nto alma son en po tencia sus ob jetos, lo inteligible y lo
que chato, lo int elige sin abstraer de la materia, pero sensible respectivamente. Pero éstos han de ser neceo
15 si se intelige en tant o que concavidad actualmente, en- sariamente ya la s cosas mi smas, ya sus formas. Y, por
tonces se in telige abstrayendo de la carne en qu e se s upuesto , no son las cosas mismas, toda vez que lo
da la concavidad; cuando los intellge, inteli ge también que está en el alma no es la piedra, sino la forma de ~
de es ta manera los objetos matemáticos: como sepa- és t a. De donde resulta que el alma es comparable a 43:"'a;
radas de la materia aunque no se den separados de la mano, ya que la mano es instrumento de instrumen- ~
ella. De manera general, el intelecto en acto se iden- ~ ., .
.. No parece que est a cuestión haya sido tratada ex presamen-
te por Aristóteles. Cuando menos, no es posible iden tificar nin-
blanco) como B (lo negro ) es a D ( la facultad que percibe lo gún pasaje de su obra que pueda responder a es ta promesa foro
negro ). mulada aquí por el autor.
14, - 16
i

242 ACERCA DEL ALMA LIBRO ni 243

tos 39 Y el intelec to es forma d e formas así como el


sen ti do es forma de las cualidades se ns ib les. Y puest o CA Pf TU L O NOVENO
que, a lo que parece, no existe cosa alguna separada y
.:l fuera de las magnit udes sen sibles. los objetos in teli gi- De la f acultad mo triz y que és ta no se id entifica con
b les - ta n to los de no m inados a bs tracciones como to- ningun a de las facultade s estud iadas has ta
dos aq ue llos que const ituyen es ta dos y a fecciones de el m omen to
las cosas sensib les- se e ncuen t ran en las formas sen-
s ib les. De a hí que, careci endo de sensación , no se ria
posible ni a p render n i com p re nd e r. De ahí también que Puesto qu e el a lma propia de los animales se defin e l oS
cuando se conte m pla in te lec tualmen te. se conte mpla a por dos potencias, la de d iscernir - ac tivida d ésta que
la vez y necesariam ente algu na ima gen : es qu e las imá- correspo nde al pe nsa miento y a la se nsación- y la de
10 genes son como sensaciones sólo que sin m ater ia. l..a mo verse con movim iento local, baste con todo lo ya
im aginación es, por lo demás. al go distin to de la afir- dicho en torn o a la sensaci ón y al intelect o; e n cuanto
mación y de la ne gación, ya que la verdad y la fal- al principio motor, s in emba rg o, aún queda por inves-
sedad cons isten en u na co m posición de concep tos. En t igar qué es respecto de l alma: ¿se trata de una pa r te
cu ant o a los co nce p tos prime ros, ¿en qu é se di stingui- de la m isma, separable ya según la magnitud, ya según '%O
rán de las imágenes ? ¿ No cabría dec ir que ni és t os ni la definición , o m ás bien se ident ifica con t oda el alma?
Jos demá s con ceptos son imágen es, si b ien nunca se dan y si se trata de u na parte, ¿es acaso una pa rte espe-
sin imágenes 110. claljdís tlnta de la s que se suelen enumerar y ya h e-
mos nu me rado o se id enti fica con alguna de és tas?
El problema su rge inmedia tamente al p regunta rn os
e n qué se ntido ha de hablarse de pa r tes del al ma y
cuán tas so n . Y es que en cierto modo parece qu e so n
innum erables y que no pueden redu cirse a las que
algu no s e numera n e n sus clasificaciones - las pa rtes ra- 2.5
ci onal, puls ional y a pe t it iva o b ien, se gún o tro s, las
partes raciona l e ir racional 91_ . E n efec to, a tendiendo a
los cri terios 'con que es tabl ece n estas di vision es a pa-
recen también otras partes dotadas de un a di fe re ncia-
.. Véase Actrca de las partes de los animal es, IV, l O, 487a6-21. ción mayor que és tas de que acabamos de ha bla r a ho ra :
.. Los comenta ristas no se pon en de acuerdo sobre los concep-
tos a que Arist ót eles se refiere aq uí adj etívándolos como epr'i-
meros •. Dado el carácter relacional d e este término, para algu- .. Alusión a la psicología platónica. Respecto de la pri mera
nos se tra tarla de los cont enidos p rima rios y fund amen tales clasi ficación , v éase Republica, IV, 43541. Respecto de la segun-
del pensamien to (a jenos, por tanto, a la ab stracción a partir da, platónica también, pu ede verse la Etica a Nicóm aco, 1, 13,
de ·l a experiencia sens ible) mientras que para otros se alude 1102816 sigs., pasaj e en que Ari st óteles se sirve de ella dando a
m ás bien a los conceptos menos abs trac tos y, por consiguiente, entender que es de dominio común y, eso sí, sin compro meter-
má s próx imos a las Imágenes sensibles . se en absoluto con su valor.
- -- - - - - - - ..,- - - - - - - - - - -
244 ACERCA DEL AlMA LIB RO In 245

as í. la parte nut ritiva que se da por igual en las p lan- rían t am bié n capaces de mo vimi en to local y poseer ían
30 la s y en todos los animales y la part e se nsiti va a la algún órgano p ara tal movim iento.
que no result a r ía fácil caracterizar n i como racio na l Por aná logas razone s hay que excl uir también que
ni co mo irracion al. Es tá . además. la pa r te imagina tiva sea la po tencia se ns it iva . Much os son , efec tivamente .
432 b que si b ien se distingue en su esencia de todas las de- los an imales que poseen se nsación y, sin emb argo, per- 20
más, se ría muy d ifícil precisar con cu ál de ell as se manecen fij os e inmóviles a 10 largo de tod a su vida.
ident ifica o no, supo n iendo que las part es de l a lma se Ahora bien . s i la Natu ra leza no hace nada en va no ni
den sep aradas. Añádase a ést as la parte desiderati va , p rescinde de nada necesario --excepto en los an ima-
que parece dis ting uirse de todas tanto por su definí- les imp erfectos e incompletos; pero los animales a que
ción como por su po tencia; sin embargo. sería a bs u rdo me re fiero son comple tos y pe r fectos y prueba de ello
~ se pa rarla : en efecto. la volición se origi na en la parte es que se reproduce n , mad uran y envej ece n- de be- 25
racional as i como el ap etito y los impulsos se originan rí an po seer también los órgano s corr espondientes a la
en la irracion al : luego s i el al ma está const itu ida por locomoción.
estas tres partes . en cada una de ellas tend rá lugar el El pr incipi o mo tor, en fin , no es tampoco la facu ltad
deseo . in tel ectiva , el denominado int ele cto. En efecto, el int e-
Pero volvien do al tema a raíz de l cua l surgió esta lecto teórico no tiene por ob jeto de con te mplación nada
digresión, ¿qué es lo que mueve localmente al an imal ? que haya de ser lleva do a la prácti ca n i ha ce formu-
Desde luego los movim ient os de desarrollo y envejeci - lación alguna acerca de lo que se ha de buscar o rehui r,
m iento -puesto que se dan en todos los vivientes- mien tras que , por el con t ra rio, el movim ient o se da
l O parece que son producidos por un a parte del alm a p re- s iempre que se busca algo o se huye de algo. Pero es
sente en todos ellos, la reproduc tora y nutritiva. En que ni siquiera cuando conte mp la algún ob jeto de este
cuan to a la insp ir ación y la r esp iración, el sueño y la tipo ordena la búsque da o la huida : por eje mplo, muo 3 0
vigilia, habrá que es tudia rlos más a dela nte 9l ya que todo chas veces p ien sa en algo te r ri ble o pla centero y, sin
ello encier ra múltiples dificultades. Por lo que se re- emba rgo , no o rdena movimien t o alguno de temor --es
fiere a l movim ien to local, exam inaremos ahora q ué el corazón el que se ag ita o b ien a lguna otra pa rte del 433 •
es lo que mueve al animal con movimient o d e lo- cuerpo si se trata de algo placentero-. Más aún, in-
comoc ión . cluso cuando el intelecto manda y el pen samien to orde-
1 .5 Que no se t ra ta de la potencia nutritiva result a evi- na que se huya de algo o se b usque, no por eso se
den te: en efecto, el movimi ent o en cues ti ón tiene p rodu ce el movimiento correspon dien te, sino qu e a ve-
lugar siemp re po r un fin y va aco mpañado ya de ima- ces se actúa s igu iendo la p au ta del ap et ito, como ocu-
gin ación, ya de deseo . pu est o que un animal que ni rre. por ejemplo, con los que carecen de a utocont ro l.
desea algo n i huye de a lgo, no se mueve a no se r vio- Además y de man era gene ral, vemos q ue el que posee
lentamen te. Amén de que , en ta l caso, las plan tas se- la ciencia médica no por eso la ej ercit a: como qu e el 5
p rincip io que ordena obrar co nforme a la ciencia es
11 Véan se los tra tados co rrespo nd ientes A.cerca de la resp íracíón d ist into de la ciencia mi sma . El deseo tampo co bas ta,
y Acerca del sueño. por ú lt im o, pa ra explicar t al movimien to: prueba de
246 ACERCA DEL AU.lA
1 LIB RO 111 247

ello es que los q ue tienen cont rol de s í mi smos DO reali- modo. la imaginación cuan do mueve. no mueve sin
zan aque llas con duc tas que desean , por más que las deseo .
de seen y apetezcan, sino que se dej an guiar por el El principio m otor es , po r tan to, úni co: el ob jeto de-
intelecto. seable. Y es que si los principios que mueven son dos.
intelecto y desea, se rá que mueven en virtud de una
form a co mún. Ahora bie n. la observació n muestra que
CAPfnrLO »ecrao
el intelecto no m ueve sin deseo: la volición es. de sde
Que continúa con el mismo tem a de la facultad motriz luego, un tipo de deseo y cuando u no se mu eve en viro
analizándose en él la facultad des iderativa y el tud del razonamiento es que se m ueve en virtud de una
bien práctico como m otor de la misma volición. El deseo, po r su parte, puede mover contra- 2 .5
vinien do al razonamien to ya qu e el apetito es también
un tipo de deseo. Por lo demás, el intelecto aci erta
En cua lquier caso, ésto s son los dos p rincipios q ue siempre , mien tras que el deseo y la imagina ción pue-
aparecen como causantes del movimiento : el d eseo 9J den acertar o no acerta r. Por co ns iguie nte . lo que cau-
10 Y el in tel ect o -con t al de que en este caso se consi- sa el mov imie nto es sie mp re el objeto deseable que.
dere a la imaginación co mo u n ti po de in telección ; a su vez, es lo bueno o lo que se presenta co mo bueno.
en efecto, a menudo los hombres se dejan lleva r de Pero no cualquier objeto buen o. sino el bi en realizable
sus imaginaciones co ntravin iendo a la ciencia y. por a través de la acción. Y el bi en realizable a través de
ot ra parte, la mayoría de los animal es no tienen ni in. la acción es el que puede ser de otra man era que como JO
te lecto ni capacidad de cálculo r a cional , sino só lo im a- es . Es, pues, evide nt e que la potencia motriz del alma
gin ación-. Así pues, uno y o tro -es d ecir, intelec to es lo qu e se llama deseo. En cuan to a los que dividen 433 b
y deseo- son p rincipio del movimiento loca l; pero se el alma en partes -si realmente d ividen y sepa ran aten-
trata en es te caso del intelecto práctico . es decir. aq ue l diendo a las distintas potencias- las partes ha n de
1 .5 que razona con vistas a un fin: es en su finalidad en 10 ser por fuerza muc has: nutri ti va. sensitiva. intelectiva,
que se d iferencia de l teórico. To do deseo tiene también delibera ti va y. en fin. desiderativa ; todas éstas. de sde
un fin y el obj eto deseado co nstit uye en sí m ismo el luego. difieren entre sí en mayor grado que las panes
principio del intelecto práct ico, m ien tras qu e la con- apeti tiva y pulsional. Y pues to que se producen de - e
clusión del razonamiento cons t ituye el principio de la seos m utu amente enc ont rados -esto suced e cuando la
conduc ta. Con razón , por consiguient e, aparecen como razón y el ape t ito son con trarios ; 10 que, a su vez. ríe-
caus antes del mov imiento los dos. el deseo y el pe n- ne lugar en aquellos se res que posee n pe rce pción del
samiento práctico: efecti vamente. el obje to deseable tiempo: el in telec to manda resisti r ateni éndose al fu-
mueve y ta mb ién mueve el pensamiento precisamente turo. pe ro el apetito se at iene a lo inmed iato; y es que
20 porque su p ri nci pio es el objeto desea ble. Y. de l m ismo el placer inmediato aparece co mo placer absoluto y bien
absolu to porque se pierde de vista el futuro- habrá 10
u Respecto de la terminología refe re nte al cam po del deseo que conclu ir que si bien el motor es específicamen te
apetito, etc; véase la nota n. 28 del capítulo 3 del libro 11. ' uno, a sab er, la facultad desiderativa en tanto que desi-
248 ACERCA DEL ALMA
- LIB RO I n 249

dcrativa -y más allá de todo lo demás, el objeto de-


CAPíT ULO UNDÉCI M O
se ab le que, en definit iva. mueve s in moverse a l ser
intcligido o Imaginado-e, s in e mbargo n uméricamente
Acerca de la relación existente ent re la facul tad motriz
ex iste una pluralidad de motores.
y otras a ella vin culadas
Con que t re s son los element os que integran el roo-
'vim íen to: uno es el motor , otro aquello con que m ueve
y el tercero, en fin , lo movido. E l motor es, a su vez, En relación con los animales im perfectos -es decir,
u doble ; el que permanece inmóvil y el qu e m ueve mo - aque llos que poseen ú nica men t e el sentido del tact o- 434 a
viéndos e. Pu es bien , el que pe rman ece inmóvil es el queda aún por examin a r cuál es el elem.ento. mo~or y
bien realizable a tra vés de la acción, el que mueve s i es posible o no qu e se den en ellos imaginación y
moviéndose es la facultad desid e rati va -en efecto. el apet ito. La observación m ues tra, desde lu ego, que e n
qu e desea se mueve en t an to que desea, ya que el ellos hay dolor y pla cer; aho ra b ien, de ha ber éstos ha
deseo cons tituye u n movimiento 0 , más exac ta me n te, de haber además y necesariamente apetito. En cuanto
u n a cto- y lo movido es el an imal. En cuan to al ó rga- a la im aginación , ¿en qué medida cab e que exista e n
no con que mueve el deseo, se t r at a ya de algo carpo- ellos?, ¿no será qu e, así co mo sus movimientos son in-
20 r al y, por tanto, h ab rá de es tudia rse juntamen te con definidos, ta mb ién 'a quélla exis te en ellos pero de modo .5
las fu nciones que son comunes al cuerpo y al alma. indefinido?
Por el momento y en resume n d iga mos que un motor Como acaba mos d e deci r 94, la imaginación se ns it iva
que p roduce el movimiento a tra vés de órganos se en- se da ta mb ién en los animales ir r acionales, mientras
cue nt ra allf donde coinci den el principio y el fin del que la delibe ra tiva se da únicament e en los racionales :
movimiento como es el caso de una articulación : e n e n efecto s i ha de hacerse es to o lo otro es el resultado
ella están lo cóncavo y lo convexo, p rincipio y fin del de un cálc u lo raciona l ; y por fu er za ha de utilizars e
movimi ento respe cti va men te ; y por eso lo u no est á en s iem pre una sola med ida ya que se pe rs igue lo mejor .
reposo mie ntras que lo otro se mueve, siendo distintos De donde resulta que los se res de t al naturaleza ha n
2 .5 en cuan to a su definición pero ins eparables e n cua nto a de ser capaces de fo r mar una sola imagen a partir d e
la magnit ud. Y es qu e to do se m ueve o por im pulsi ón m uc has. y la razón por la cual a firm ábamos 95 qU~ la 10
o por t racción. Y de ah í que --como ocurre con el imaginación no implica de por sí opinión es és ta: q~e
círculo- hay algo que permanece in móvil y a part ir . de no implica la op in ión que resulta de u n . cál~lo .racI~
lo c ual se origina el mov imi ento. nal; per o, a la inversa , la opinión sí que lI~phca lm agl:
Así pue s, y en té r mino s gene ra les , el a nimal -como nación . De ahi que el deseo como tal no ti ene por q~e
queda dicho- es ca paz de moverse a sí mi smo en la imp licar una activida d deliberativa ; an tes al contrario.
med ida en que es ca paz de desea r. Por su p arte, la fa- a veces se impo ne a la deliberación y la arrastra; otras
cu ltad de desear no se da a no se r que haya imagina-
ción. y toda imaginación, a su vez, es racional o sensí-
.. Véase al final del capítulo an terior, 433b29.
30 ble. De esta última , en fin , pa rtici pa n también el resto .. Véase supra, c. 3, 428a18-b W.
de los animales.
250 ACERCA DEL ALMA LI BRO I II 251

veces, sin embargo. ésta se impo ne y arrastra a aq uél hay a limentació n. Lue go la potenci a nutrmva ha de
romo una es fe ra a o tra es fera ; por último , a veces da rse necesariamente en cuantos se res se en ge nd ran y
-cua ndo t iene lu gar la intempe rancia-e- un deseo se envejecen. La sens ación, sin em ba rgo, no es ne cesario
impon e a otro de seo y lo a r rast ra - los d ictados de la qu e se dé en todos los vivientes: en efe cto, no pueden
t~ Naturaleza , sin embargo, son q ue el principio supe rior po seer el se ntido del tac to -sin el cual no es po s ible
sea el más fue rte y el lla mado a originar el mov imien- q ue ha ya anim al- ni aq ue llos cuyo cue rpo es simple
to-o Asf pues, el a ni mal es tá somet ido a tres tip os de ni aquellos que son incapaces de reci bi r las formas J O
movimiento. sin materia. En cuanto al animal, és te sí que h a de
En .cu an to a la facu ltad in telec tual. no produce mo- po se er necesa r iame nte sensa ción dado q ue la Natu ra-
vim ient o algun o. sino que se q ueda d etenida (en el mo- leza nada hace en vano. Tod os los se res naturales , des-
me nto a nter ior al mi smo) . Una cosa es, en efec to, un de luego , o son se res o rdenados a un fin o son acon-
juicio o enunciado de carácte r universal y otra cosa te cimi entos vinculados a se res ordenado s a un fin .
es uno acerca de algo e n particula r -el primero enun- Ahora b ien, todo cue rpo dotado de capacidad de de s-
cia que un individuo de tal tipo ha d e realizar tal clase plazamiento y, sin embargo, carente de se nsación pere-
de conduc ta, mi entras que el segu nd o enuncia que tal ce n a s in conseguir su finalidad y és ta cons t ituye la 434 b
in dividuo de tal clase ha de realiza r es ta condu cta con- ob ra de la Natu raleza: pue s ¿cómo podría n utrirse en
creta de ahora y que yo soy un individuo de tal clase- o tal su puesto? E s cier to q ue los vivientes estacionarios
20 Es ta última op ini ón sí prod uce un m ovi mien to pero no cuentan con el alimento a llí donde na turalmente se en-
la de carácter universal ; o quizás la s dos, pero perma- cuen tran; pero no es posible que un cue rp o te nga alma
neciendo aquélla en reposo y és t a no. e intelecto capaz de discernir y no ten ga , s in e m bargo ,
sensación supo n ien do que no sea es taciona r io y sea, ade-
m ás, engendrado (no así si es ínengen dradc ): en efecto, s
¿ po r qué ha bía de ca recer de sensación? Qui zás porque
C APí TULO DUOD~CI MO se rí a mej or para el alma o para el cuer po . Pe r o de
hecho no ocurriría ni lo uno ni lo otro : ni aquélla in-
De cómo la Na tu raleza ha dist ribu ido sabiam ent e las tel egiría mejor ni éste tendrí a una existencia mejor ca-
dis tintas facultad es an ímicas entre los distin tos reci endo d e sens ación lit. Así pues, ningún cuerpo no
tipos de vi vientes siem pre de acue rdo con
los fine s y las nec esidades de éstos JO 434b2-8: es un párrafo de interpretación d udosa ante el Que

no existe unanimidad entre los distin tos t raductore s e intér-


pre tes. Ni siquiera los man uscritos co inciden en un punto im-
Tod o se r q ue vive y posee alma ha de poseer neceo portante: mientras algunos presentan la lect ura (1. S): diO. ti g.u
sariamente alma nutritiva desde que es engen drado has- hb. ei, en otros es ta frase aparece co mo negat iva: diii tE giJr
ou k héxei (lectura ésta adoptada por nosot ros ). La interpreta-
ta que muere. Y es qu e un se r producido por genera· ción que ofrecem os - tal como pued e apreciars e a t ravé s de la
2.5 ción ti ene necesa ri amente des arrollo, madurez y e nve- traducci ón pres entada- es la siguiente: el contexto en que el
jeci mie n to y es impos ible qu e todo es to suceda s i no pá rrafo se encuentra situado es el. de un conj unto de argumen-
taciones de ca rácter teleológico encami na das a demost rar en ge-
I
1
252 ACERCA DEL ALMA LIBRO III 253
!
es taciona r io pos ee alma si n po seer t a m bién sens ación. co r respond iente, no po d ría n i evit a r ci e r tas cosas ni a po-
Pe ro s i el cuerpo posee se nsación, necesaria mente derarse de otras. Y, de se r así, le se rí a im pos ible al
10 será o s im p le o com pue s to. Y no es pos ib le que sea a nimal so bre vivir. Es ta es la razón por la cua l el gusto
s imple, ya que e n t al ca so carecer ta del sen t ido del viene a se r una cIase de tacto: es que su ob jeto es el
tact o, se ntido que ne cesariamente h a de poseer. Esto alimento y el a limen to es el cuerpo tang ib le. Por el
ú lt imo se po ne de m ani fiesto de la manera siguiente. contrario, el sonido, el color y el olo r n i alimentan ni 20
Puest o que el animal es un cuerpo a nimado y todo so n ca usa de desa rrollo o de envejeci miento : De donde
cuerpo es tangi ble y ta ngible es, a su vez, lo que p uede resulta que el gusto ha de se r necesariamen te una ci erta
se r pe rcibido por el tac to, necesa riamente el cuerpo clase de tac to , preci samente po r ser el se ntido de lo
del a nima l ha de posee r a s u vez el se nt ido del ta cto lo que es tangible y nutritivo. Amb os se ntidos son , pue s,
s i es qu e el a ni mal ha de esta r e n co ndiciones de sobre- necesa r ios al a ni ma l y es evide n te que si n el tac to el aní-
1.5 vivir. Las res tan tes sensacio nes, en efec to. se perciben a mal no podría exis ti r.
t ra vés de un medio d istinto del cue rpo : así, por ejem- Los demás sentidos, po r el contra r io, tie nen como
p lo, el olfa to, la vis ta y el oído; per o al entra r en finalidad el p ro porciona r u na exist encia mejor y han de
contacto d irecto con la s cosas, si n o tuviera el sentid o da rse nec esariamente no en cualqu ier género de an ima- 2 5
les, sino en algunos: t al es el caso del a nimal ca paz de
desplaza rse ; en efec to , para sob revivir no basta con
neral que un viviente no estacionario ha de estar dotad o de co- que perciba cua nto está en cont ac to inmedia to con los
nocim iento sensible (434aJO.b2). Aristóteles lo ha demostra do
ha ciendo ver la finalid ad a que es te conoci miento sensible sir ve ob jetos, sino que necesita pe rcibir t am b ién a di stan-
en el caso de los vivientes no esjecícnartcs. El pár ra fo q ue nos cia. Lo que, por su parte, se rá po sibl e s i es ca paz de
ocu pa presenta una doble variación respec to del a nterior: a l la percibir a través de un medio de modo que és te re-
demostracíon en est e caso es ind irecta , po r reducción a l absur- sulte infl u ido y pues to en movimien to por lo sensible
do; se tra ta de hacer ver -además y sobre lo anteri orme nte
es ta blecido- que no es posible asigna r finalida d a lguna a la ca- y el a nimal, a su vez, por él. Ocur re como co n el movi- 3 0
rencia de co nocimiento sensible por parte del viviente no es ta- m iento local: el motor p roduce un cambio hast a cie r to
cionario: b) la a rgumentación se refiere no ya al viviente este- punto, el impulso ac túa sobre otra cosa haciendo que
cionario ca rente de intelecto (L e., el animal irracional ) que in- ésta a su vez p roduzca un im pulso y el movimiento
dudablemenle marina si careciera de sensación, sino al viviente
no es tacionario dotado de intelecto: ¿podría darse un viviente no tie ne lu gar a través de un medio tra nsmiso r ; de este
est acion ario dotado de intelecto y carente de sensibilidad ? La modo el moto r p r im er o im pulsa sin se r impulsado, el
cuestión es, a buen seguro, d ialéctica y prueba de ello es el último es sólo im pulsado pero no im pu lsa y el medio
carácter pa ren tét ico de las pal abras al lá msn oudé agénnéton, t rasmisor dese m pe ña a mbas fu nciones - los interme- 43S a
..no así s i es ínen ge nd ra d o»: palabras ést as int rod ucidas segu ra-
mente por una mano deseosa de compag inar la doct rina a ris- dia r ios son, po r lo demás, m últip le s-c. Otro tan to ocu-
to télica de los cue rpos celestes con 10 a q uf afi rma do, a saber, r re en el caso de la alte ración, exce pto que la acci ón
que no existe ningún viviente ca paz de des plazarse que posea de alt e rar pu ede ejercerse sob re a lgo s in qu e esto ca m-
in telect o y no se nsación: y es que es ta afirmación es irrele- b ie de luga r : por eje m plo, si se t rata de imp r imi r sobre
vante y ociosa si se refiere a las vivientes terrestres mientras
que resulta cont raria a l pen sam ient o de Arist ó teles si se refiere cera, és ta resu lta afectada po r el movimiento ha sta
a todo viviente , incluidos los cuerpos celes tes. donde llega la im p res ión ; una pied ra, por el contrario,
I

254 ACERCA DEL AUJA UBRO JII 255

no resultaría afectada e n absol u to mi en t ras que el sor ia les perciben tamb ién por con tacto, pero es a tra- !I
ag ua lo sería h ast a una profundidad mayor; el aire, vés de al go dist in to de ellos mi smos; sola mente el
I
:1 en fin, es móvil , activo y pasivo en grado sumo, s iem- tacto p ar ece percibir por s í. De do nde resu lta que nln- 20
pre que permanezca y se mant en ga compacto. De ah í guno d e tal es ele me ntos podría constituir el cuerpo 1

qu e en relación con la reflexión de la luz sea preferible del anim al. Ta mpoco pu ede se r éste excl us iva me nte de 1
supo ner, no que la visión p roc ed en te del ojo se refleja, ti erra . En efecto, el tacto es como el t érmino medio
sino que el aire es a fec ta do por la figura y el color adecuado respecto de las cualidade s tangibles y el ó r-
mientras se mantenga compacto. Ahora bien. sobre. u na ga no sensorial es cap az de percibir no sól o las diferen-
superficie lisa s e mantiene com pa cto y de a hí qu e él cias propias de la tierra, sino t ambi én lo ca liente y lo
mi smo mueva, a su vez, la vista com o si la señal im- frío y todas las demás cuali dades tangibles. Y si no
IO presa en la cera atravesara a ésta hasta s u extremo percibimos ni con los huesos n i con los cabello s ni 2.5
op uesto. con otras partes simila res es precisa me nte porque son
de ti erra. Y si las pla ntas no poseen sentido alguno es 435 b
preci samente porque son de tierra. De no haber ta cto
CAPITULO DECI MOTERCERO no es po sible que haya n in gún otro sentid o : a hora bien,
el ór ga no de aqué l no es exclu siva men te ni de tier ra ni
E n qu e bas ándose en el funcionam iento de los órgatlOs de ningún otro elemen to.
sensoriales se pon e de manifiesto có mo el cuerpo del Así pues, sólo e n caso de esta r p r ivado s de es te sen-
animal ha de ser necesariamente compuesto y una tido perecen ineludiblemente los animales. Est o es eví- .5
vez más, para concluir, se ofrece una explica- dente ya que n i es posible poseer tal senti do sin ser
ción te íeal ágica de los d isti nt os sent idos a nimal , ni para se r a n imal es ne cesario po seer ningún
otro ad em ás de él. Y esta es precisa mente la razón de
Es m anifiesta la imposib ilidad de que el cue rpo del que las restantes cu alidade s sens ibles - por ejemplo,
an imal sea simple : me refiero a que sea de fuego o de el color, el son ido y el olor- no destruyan con sus
aire, por ejem p lo. En efecto, si no se t ien e tacto es excesos al an imal, sino q ue solamente de st r uyen los
im pos ib le tener ningún otro sent ido , ya que lodo cuer- órganos sensor iales correspondi entes -de suceder 10
po a nimado es cap az de percibir por conta cto, como con tra ri o se rí a accidentalmente : por ejem p lo, si jun- 10
l' más a rriba se dijo n . El res to de los ele men tos , exce pto ta men te con el sonido se produce un impul so o u n
choque; ta mbién s i ba jo la acció n de lo pe rcibido por
la tierra, pued e cons tit u ir órganos s ens oriales, pero es
que todos ellos p roducen la sensación a t ravés de un la vista o del ol or se ponen en movimiento otros agen-
medio, ya qu e p ercib en a t ravés de ot ro cuerpo ; el tes cuyo contacto sea dest rucüvoc-. E l sabor, po r su
tacto, por el con trario, consi ste e n entrar en contacto pa rte, puede destruir al animal sólo e n tanto en cuan-
con los objetos mi smos y de ahí precisamen te que ten. to que resulta ser a la vez ta ngible. Por el contrario,
ga tal nombre. Por supuesto que los otros órga nos se n- el exceso e n las cualidades tangibl es - po r ej emplo, ca-
lor, frí o o du reza- elimina n a l a nimal: y es que el IS
" Véase en el ca p. ant erior, 434bJ6-24. exceso en cualqu ier cualidad sensible elimi na el órgano
256 ACERCA DEL ALMA

sensorial correspondíente: por tanto, el exceso en lo


tangib le elimina el tacto ; ahora bien, po r és te se define
el vivir ya que, co mo quedó demostrado, sin tacto no
pued e haber anima l. luego el exceso en las cualidades
tangibles , no sólo des truye el órgano sensorial, sino tam-
bién al animal, precisamente porque éste es el único
sentido que necesariamente han de poseer los animales.
20 Los dem ás sentidos -como ya se h a dicho 98_ los
posee el animal, no simp leme n te co n el fin de que pue-
da subsistir. sino para que goce de una existencia me-
I
jor : po r ej emplo, la vista para ver ya que vive en el
aire o en el agua o - hablando en general- en un m e-
d io transparente ; el gust o en función del placer y el
dolor pa ra que , pe rci biéndolos en el alimento, apetezca
y se mueva ; el oído para capta r señales dirig idas a él Í N DI CE S
2~ Y la lengua, en fin, pa ra emitir señales dirigidas a
otros .

• Véase en el ca p. anterior, 434b24.

14. - 17
1NDICE DE NOMBRES PROPIO S

Afrod ita, 1, 406b 19. E rnp édocles , I. 404b l l; 408a19;


Alcmeó n, 1, 4OSa29. 410aJ, 28, b5; 11, 415b28; 418b
An axágora s, 1, 404a25, b l; 40Sa 20; 111, 427812; 430328.
J3, b 2O; I1I , 429a19, b24.
Aqueloo (rio), 11, 420b12. Filipo Icomed i égrafo), 1, 406bI1.

Héctor, 1, 404c3O.
"Cleén, IIJ, 42Sa2S , 26, 27; 4lOb5. Herá clito , 1, 4OSa2S.
Cru ja s, 1, 4OSbó. Hipén, 1, 405b2.
Homero , 1, 404a29; 111, 427816.
Déd alo, J, 406b 18.
Dem6cr ito, 1, 403b32; 404a27; Leucípo, 1, 404a5.
405a8; 406b17, 20; 409a12; b l , Pit agóricos (los), I. 404a17.
b8; 11, 419a15. Plató n, 1, 404b16.
Dier es, 11, 418a21.
Diógenes, 1, 405811. Tales , J, 405a 19; 411a8.

• Nom b re u li lizad o a men udo romo eje mplo po r Ari slól e les rara s~·
n ifica r Un ind ividuo c ua lq u iera.
rNDICE GENERAL

Págs.

I NTRODUCCi ÓN GENER AL •. ••• • •• • ••. •.•••••••• " •. • 7


t. Vida y época 7
2. Obra s ... ... ... 12
3. Génesis y estructura del pensamien to aris-
totéli co ... ... ... ... ... ... •.. 23
4. La filoso fía de Aris tóteles .. . 37
S. Difu sión e influenci a de la filosofía aristo-
téli ca ... ... ... ... ... ... .. . ... .. . 69
6. Bibliografía general de Arist óteles 80

A CERCA DEL ALMA 9S

1ntroducción 97
La concepción del alma en el tratad o Acerca del
alm a. fIl. _ Contenido , auten ticidad y época de
co mposición del tratado , 120. - La t ra nsm isión
del texto, 124. - El texto de nuestra versi ón, 127.

Bibliografía ... ...... ... ...... ......... ......... 129

., Libro I .. ' ' 131


Cap itu lo J. 13l. - Capitulo 11, 137. - Capitulo
III, 144.
262 ACERCA DEL ALMA

Págs.

>( Libro 11 o • • o • • o • ••• • • • • o •• o •• o •• o ••••• o •• o . . 167


Cap ítulo 1, 167. - Capilulo H , 110. - Capítulo
111 , 175. - Capitulo IV, 178. - Capit ulo V. 185. -
Capit ulo VI, 189. - Capít ulo VII , 190. - Capítulo
VII I, 194. - Capi tul o IX, 200. - Capítulo X, 2'03. -
Capilulo XI , 206. - Capí tu lo XII , 211.

Libro IJI o •• O"' o. ' O" ••• o •• o . 213


Capitulo 1, 213. - Cap ítu lo JI , 217. - Capítulo
111 , 222. - Capitulo IV, 230. - Capítu lo V, 234. -
Capit ulo VI. 235. - Capit ulo VII , 238. - Capitulo
VIII , 241. - Capit ulo IX, 243. - Capítulo X, 246. -
Cap ítulo XI , 249. - Capít ulo X II , 250. _ Capítulo
XIII, 254.