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La funcionarización del

personal laboral de las


administraciones públicas
CONSEJO EDITORIAL

Miguel Ángel Collado Yurrita

Joan Egea Fernández

José Ignacio García Ninet

Luis Prieto Sanchís

Francisco Ramos Méndez

Sixto Sánchez Lorenzo

Jesús-María Silva Sánchez

Joan Manuel Trayter Jiménez

Isabel Fernández Torres

Belén Noguera de la Muela

Ricardo Robles Planas

Juan José Trigás Rodríguez


Director de publicaciones
La funcionarización del
personal laboral de las
administraciones públicas
Jesús Martínez Girón
Colección: Laboral
Director:
José Ignacio García Ninet
(Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social)

Trabajo realizado al amparo del proyecto de investigación estatal DER2016-


75741-P, otorgado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

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272 del Código Penal vigente, podrá ser castigado con pena de multa y privación de
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o en parte, una obra literaria, artística o científica, fijada en cualquier tipo de soporte, sin
la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual
o de sus cesionarios.

© 2018 Jesús Martínez Girón

© 2018 Atelier
Santa Dorotea 8, 08004 Barcelona
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www.atelierlibros.es
Tel. 93 295 45 60

I.S.B.N.: 978-84-17466-36-7
Depósito legal: B-30357-2018

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www.addenda.es
Sumario

Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

Introducción: la función pública, un modelo real


de « trabajo decente» . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
I. Los tres pilares de la decencia del trabajo funcionarial,
en España . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
A) El haber mínimo superior al salario mínimo
interprofesional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
B) La jornada de trabajo registrada y controlada . . . . 30
C) La garantía anti-crisis del empleo hasta la jubilación . 34
II. El impacto de la moderna «cultura emprendedora» en
el empleo público, especialmente el norteamericano . . . 38
A) Las fuentes reguladoras del «empleo público»
federal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38
B) La reforma del «empleo público» por la
Administración Trump . . . . . . . . . . . . . . . 43
C) En especial, la Orden Ejecutiva núm. 13839,
de 25 de mayo 2018 . . . . . . . . . . . . . . . . . 46
III. Tres ejemplos reales de eliminación de la función
pública . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
A) La vieja «privatización» de la función pública
italiana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
B) La declaración «a extinguir» del funcionariado
español de correos . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
8 / Jesús Martínez Girón

C) La novísima «normalización» de la función pública


holandesa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56

Capítulo primero. Los intereses a armonizar en la


funcionarización del personal laboral . . . . . . . . . 61
I. Los intereses relativos a la gestión del personal . . . . . 62
II. Los intereses relativos al mantenimiento de los
derechos adquiridos por el personal . . . . . . . . . . . 67
III. Los intereses relativos a los costes del personal . . . . . 72
IV. Los intereses relativos a la promoción del personal . . . 77
V. El acuerdo tripartito «general» de armonización
de intereses . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81

Capítulo segundo. L a funcionarización del personal


laboral fijo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85
I. El marco normativo regulador . . . . . . . . . . . . . . 86
A) La disposición transitoria 15ª de la Ley 30/1984 . . . 86
B) El marco normativo estatutario . . . . . . . . . . . 90
C) El marco normativo «extraestatutario» . . . . . . . . 96
II. Los límites del proceso de funcionarización . . . . . . . 99
A) Límites temporales . . . . . . . . . . . . . . . . . 99
B) Límites subjetivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
C) Límites objetivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107
III. Los procesos de funcionarización de personal laboral
fijo al margen de la ley . . . . . . . . . . . . . . . . . 112

Capítulo tercero. L a funcionarización del personal


laboral no fijo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 119
I. La inicial asimetría con el personal laboral fijo del
marco normativo regulador . . . . . . . . . . . . . . . 120
II. La funcionarización del personal laboral temporal . . . . 125
A) La disposición transitoria 4ª del primer Estatuto
Básico del Empleado Público . . . . . . . . . . . . 125
B) El impacto de la crisis económica sobre la
disposición transitoria 4ª del segundo Estatuto
Básico del Empleado Público . . . . . . . . . . . . 130
La funcionarización del personal laboral... / 9

C) La consolidación de empleo temporal en las Leyes


de presupuestos generales del Estado para 2017
y 2018 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 135
III. La funcionarización del personal laboral indefinido
no fijo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139

Epílogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 149

Índice tópico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155

Índice de bibliografía citada . . . . . . . . . . . . . . . 159


Prólogo

Desde un punto de vista doctrinal, este nuevo libro del pro-


fesor Martínez Girón incide sobre un territorio fronterizo en-
tre el Derecho del Trabajo y el Derecho Administrativo, que
podría calificarse como verdadera «tierra de nadie». Prescin-
diendo de las razones que justificarían la ocupación de dicho
terreno por parte de la doctrina científica administrativista, la
lectura del libro que tengo la gran satisfacción de prologar por
el amable encargo de su autor pone de manifiesto, desde sus
primeras páginas, que también los laboralistas tenemos nues-
tras propias y poderosas razones para interesarnos monográfi-
camente por el asunto, poniendo en esa aparente «tierra de na-
die» nuestras propias señas de identidad.
La presencia de las categorías jurídico-laborales y su inte-
rrelación dinámica, simultánea y sucesiva, con las jurídico-fun-
cionariales recorre este brillante ensayo del profesor Martínez
Girón, que se abre con una Introducción que llamativamente
califica la función pública como «un modelo real de “trabajo
decente”». Consumado comparatista de regímenes y sistemas
jurídicos, el autor desgrana los tres pilares de la «decencia» del
trabajo funcionarial en España en comparación con su falta en
el trabajo subordinado y por cuenta ajena prestado conforme
a la legislación laboral: el haber mínimo superior al salario mí-
nimo interprofesional, la jornada de trabajo registrada y con-
trolada, y la garantía anti-crisis y anti-extintiva de empleo has-
ta la jubilación.
12 / Jesús Martínez Girón

La perspectiva comparatista, llevada a otros ordenamientos


jurídicos como el federal estadounidense, el italiano y el holan-
dés, conduce de la mano al lector a conocer los procesos reduc-
cionistas de la función pública (o, más ampliamente, de los em-
pleados públicos) protegidos por una cierta inamovilidad en el
empleo o inmunidad extintiva (garantía del régimen sanciona-
dor de la separación del servicio), la negociación colectiva y los
derechos sindicales. La reforma del empleo público del Presi-
dente TRUMP, la privatización, ya antigua, de —gran parte de—
la función pública italiana, y la «normalización» reciente de la
posición jurídica de los funcionarios públicos holandeses, son
operaciones que, movidas por distintas causas políticas y eco-
nómicas, expresan la voluntad común de facilitar la extinción
de las relaciones de empleo público o funcionariales mediante
el recurso a la aplicación liberada de obstáculos de la sanción
de separación del servicio por «cumplimiento inaceptable», a la
reducción de efectivos por crisis económica, o, simple y llana-
mente, a la aplicación de la institución jurídico-laboral despido.
Para ello las reformas italiana y holandesa se han servido de la
laboralización o conversión en trabajadores de funcionarios pú-
blicos. La declaración «a extinguir» del funcionariado español de
correos, consecuencia de la liberalización europea de los servi-
cios postales, alcanzó, a través de una técnica diferente, el mis-
mo resultado de sustitución de funcionarios por trabajadores
sujetos a la legislación laboral con cotas significativas de preca-
riedad en su contratación temporal.
Es obvio que estas trasmutaciones de régimen jurídico no
pueden dejar indiferente al iuslaboralista. Tampoco los proce-
sos de signo contrario, de funcionarización, que constituyen el
objeto del perfilado análisis del profesor Martínez Girón. Su
mecanismo activador es precisamente un genuino producto de
la autonomía colectiva, ejercida por los sindicatos de trabajado-
res y de funcionarios, pareciendo ocioso recordar que la auto-
nomía colectiva forma parte del núcleo duro y genuino del De-
recho colectivo del Trabajo y posee un especial significado
constitucional (arts. 37.1, 7 y 28.1 CE). Es preciso tener en
cuenta, además, que la jurisprudencia laboral y contencioso-
La funcionarización del personal laboral... / 13

administrativa sobre nulidad de los acuerdos y pactos conjun-


tos o mixtos de funcionarios y de trabajadores, una de cuyas
especies es precisamente el mecanismo activador recién citado,
decayó con la promulgación en 2007 del primer Estatuto Bási-
co del Empleado Público, lo que lógicamente ha acabado reac-
tivando el interés del iuslaboralismo por ese nuevo resultado
del ejercicio de la autonomía colectiva de que incuestionable-
mente son titulares los sindicatos. En fin, aunque dicho meca-
nismo activador cuente ahora con un marco normativo más
claro, tampoco cabe en absoluto descartar —como la propia
obra prologada pone de relieve— que el mismo se desborde y
se extravase, lo que provocaría la aparición de manifestaciones
singulares del género de los acuerdos y pactos colectivos «ex-
traestatutarios», incluso en un doble sentido (funcionarial y la-
boral), pareciendo inútil de nuevo recordar que a los laboralis-
tas siempre nos ha resultado especialmente familiar dicho tipo
de fenómenos, cuyos antecedentes doctrinales —siempre en la
doctrina científica laboralista— podrían remontarse incluso a
los pactos colectivos «impropios» de que hablara ya el profesor
ALONSO OLEA, maestro común de muchos de nosotros, en
una obra suya genial y clásica de 1955, titulada Pactos colectivos
y contratos de grupo, sobre la que —literalmente hablando—
no pasa el tiempo.
Convendrá evocar aquí también, para comprender el ca-
rácter «extraestatutario» de esos instrumentos negociales por
relación al texto refundido de la Ley del Estatuto Básico del
Empleado Público, que la jurisprudencia constitucional ha con-
figurado el derecho a la negociación colectiva de los sindicatos
en la función pública como derecho de estricta configuración
legal, integrado en el contenido adicional, y no esencial, de su
derecho fundamental de libertad sindical y sujeto consiguiente-
mente a su ley reguladora (Sentencias del Tribunal Constitucio-
nal 80/2000, FJ 6; 224/2000, FJ 4; 85/2001, FJ 5; 222/2005, FJ 3;
118/2012, FJ 4).
Precisamente de este producto genuino y singular de la au-
tonomía colectiva trata el Capítulo primero del libro, rotulado
«Los intereses a armonizar en la funcionarización del personal
14 / Jesús Martínez Girón

laboral». Es evidente la existencia aquí de intereses no sólo con-


trapuestos, sino incluso rigurosamente contradictorios, tanto fa-
vorables como adversos al proceso de funcionarización en cues-
tión, que resulta inesquivable ensamblar y acoplar, si es que se
pretende activar un proceso de funcionarización de personal
laboral que acabe resultando viable. Es lógico que la concreta
Administración pública empleadora de que se trate pueda, en
principio, mirar favorablemente la funcionarización de sus em-
pleados laborales, tanto por razones de simplificación de la ges-
tión de su propio personal, como por razones de ahorro de cos-
tes, incluidos algunos de seguridad social. Pero pueden existir
también intereses contrarios, como los de los representantes le-
gales o unitarios de los trabajadores, que perderían base repre-
sentativa e, incluso, podrían llegar a desaparecer sustituidos por
las representaciones electivas de los funcionarios (al respecto,
el autor habla con su personal estilo de un metafórico «hacerse
el haraquiri»), si dicha base representativa menguase mucho o
llegase a esfumarse; o los de los colectivos de funcionarios ya
existentes, supuesto que el proceso de funcionarización no sal-
vaguardase sus derechos de movilidad y de promoción interna.
El profesor Martínez Girón califica el acuerdo colectivo ar-
monizador de intereses tan diversos como acuerdo «general», en
línea con lo que dispone al respecto el texto refundido del Esta-
tuto Básico del Empleado Público. Lo califica igualmente como
acuerdo colectivo «tripartito» para poner de relieve que en el
banco social de la negociación los funcionarios y los trabajado-
res defienden por separado sus propios y peculiares intereses.
Por su parte, la jurisprudencia laboral ordinaria, incluso de uni-
ficación de doctrina, reconociendo a concretos funcionarios le-
gitimación activa para impugnar, en concepto de «terceros», un
convenio colectivo laboral regulador del asunto de la funciona-
rización, precisamente ante los tribunales laborales, apuntala la
opinión de que el acuerdo «general» de funcionarización del
personal laboral no es un mero acuerdo entre dos partes, que
estarían encarnadas sin más por los representantes de funciona-
rios y trabajadores, de un lado, y por la concreta Administración
pública, del otro. La cuidada selección de la jurisprudencia la-
La funcionarización del personal laboral... / 15

boral y contencioso-administrativa es otra de las virtudes que


adornan esta excelente monografía.
En su obra, el profesor Martínez Girón no deja de referirse
al impacto devastador de la crisis sobre el Derecho del Trabajo,
así como sobre los trabajadores fijos al servicio de las Adminis-
traciones públicas «huyendo» —metafóricamente— de aquél,
para conseguir una superior garantía de estabilidad de em-
pleo, que lograrían alcanzando la meta de su funcionarización.
Esta cuestión aparece monográficamente tratada en el Capítulo
segundo de la obra, bajo el título «La funcionarización del per-
sonal laboral fijo».
Es obligado destacar en él dos aspectos principales. Desde
un punto de vista doctrinal, la clasificación del entramado nor-
mativo aplicable a estos concretos procesos «hiper-restringidos»
o restringidos de funcionarización, también llamados concursos
de promoción interna reservados a los trabajadores fijos y, en
su caso, a los funcionarios que ya están al servicio de la Admi-
nistración pública convocante. El autor articula ese conjunto
normativo sobre la tripartición —que parte del carácter estruc-
tural que posee el Estatuto Básico del Empleado Público— inte-
grada por un marco normativo básico preestatutario (la Ley
30/1984, de medidas para la reforma de la función pública, que
abrió de par en par la puerta de acceso de la funcionarización,
y su disposición transitoria 15ª añadida por la Ley reformadora
23/1988, de 28 de julio, para cumplir la Sentencia del Tribunal
Constitucional 99/1987), otro estatutario (a partir de la disposi-
ción transitoria 2ª del primer Estatuto Básico del Empleado Pú-
blico de 2007 y las leyes presupuestarias, desde la correspon-
diente a 2012), y un tercero extraestatutario o extravagante
(este último referido a normas estatales aplicables a sectores
específicos, como la sanidad o la educación, que cuentan con
regulación propia), en el que debe desarrollarse, en principio,
la funcionarización de los trabajadores públicos fijos.
Desde un punto de vista jurisprudencial, el autor destaca el
papel determinante y decisivo llevado a cabo, en este concreto
tipo de procesos de funcionarización, por la jurisprudencia del
Tribunal Constitucional. No resulta posible prescindir de dicha
16 / Jesús Martínez Girón

jurisprudencia para abordar el tratamiento de dicha clase de


procesos de acceso a la función pública, a los que ha impuesto
las exigencias del artículo 103.3 de la Constitución, los princi-
pios de igualdad, mérito, capacidad y publicidad, aun consin-
tiendo la limitación transitoria y excepcional de su pleno alcan-
ce a los trabajadores fijos al considerar los servicios por ellos ya
prestados (concursos) dentro de las determinaciones básicas
del legislador estatal, pasadas por el tamiz de su constitucionali-
dad. Hasta el punto de que, como pone de relieve el profesor
Martínez Girón, puede afirmarse incluso que el marco norma-
tivo aplicable a los procesos de funcionarización del personal
laboral fijo trae causa de la referida Sentencia del Tribunal
Constitucional 99/1987, que obligó al legislador a purgar deter-
minadas inconstitucionalidades en que incurría la citada Ley de
medidas para la reforma de la función pública de 1984, dotando
al fenómeno de la funcionarización del personal laboral fijo,
por vez primera, de un marco normativo, que es al que el autor
reserva la calificación de «preestatutario».
De especial interés es el análisis de los límites legales impe-
rativos, temporales, subjetivos y objetivos de los procesos de
funcionarización del personal laboral fijo —no del temporal, ni
del indefinido no fijo, que vendrá después—, de la mano de la
ilustración que proporciona una significativa jurisprudencia que
aporta solidez a la construcción y, al tiempo, hace amena su lec-
tura, valor que también ha de ser resaltado como merece. Vuel-
ve aquí el autor a la autonomía colectiva, a los acuerdos colecti-
vos tripartitos de armonización de intereses en defensa del
personal laboral fijo en tiempos de especial dureza de la crisis
financiero-económica y de las medidas gubernamentales adop-
tadas para afrontarla, también en su condición de instrumentos
de origen y canalización de procesos de funcionarización de
personal laboral fijo al margen de la ley y a la búsqueda de so-
luciones equitativas a su inviabilidad jurídica; inviabilidad jurí-
dica que no encuentra solución en la garantía constitucional de
la autonomía universitaria ni de la autonomía local.
Lógicamente, la funcionarización del personal laboral no fijo
presenta una problemática propia y específica, abordada en la
La funcionarización del personal laboral... / 17

obra en su Capítulo tercero. Las normas reguladoras hablan al


respecto genéricamente de «consolidación» de empleo temporal,
pue, como el autor subraya, cabe que el fenómeno acabe deri-
vando no sólo en la ocupación de puestos de trabajo reservados
a funcionarios públicos, sino también en la ocupación de pues-
tos de trabajo previstos para ser desempeñados por trabajado-
res fijos. Según el profesor Martínez Girón, se trata de un fenó-
meno recurrente, en el que desde el año 1997 cabe detectar su
activación con una periodicidad bastante regular (de diez en
diez años, como consecuencia de «la creación de una bolsa gi-
gante de personal laboral temporal empleado por las Adminis-
traciones públicas» estatal, institucional, autonómicas y locales).
Tras, primero, la Ley 30/1984, la Ley 7/1985, de 2 de abril, regu-
ladora de las bases de régimen local, y la Ley de presupuestos
generales del Estado para 1997; después, el primero y el segun-
do Estatuto Básico del Empleado Público, sus correspondientes
«réplicas» en las leyes de función pública autonómicas y su con-
gelación a partir de 2012 por la acción de la legislación de ur-
gencia y presupuestaria de la crisis económica, la última activa-
ción de la consolidación de empleo público temporal se ha
producido, significando el fin de la crisis, con la celebración del
llamado primer acuerdo Gobierno-sindicatos «sobre mejora del
empleo», sobreentendiéndose que público, de 29 marzo 2017 y
la ley presupuestaria para aquel año, seguido del II Acuerdo
tripartito para la mejora del empleo público y las condiciones
de trabajo y la ley presupuestaria de 2018.
Martínez Girón ha optado deliberadamente por referir ge-
néricamente estos procesos de funcionarización al personal la-
boral «no fijo» por causa de la necesidad de tratar separadamen-
te la problemática de la funcionarización del personal laboral
precario (o temporal stricto sensu, y previamente de los contra-
tados administrativos en régimen de colaboración temporal) de
la del personal indefinido no fijo, situado en la dificultosa zona
limítrofe de la indefinición hasta la cobertura reglamentaria de
la plaza versus la temporalidad, en su versión frecuente de inte-
rinidad por cobertura de vacante, pero sin permanencia, sin es-
tabilidad, sin fijeza. Diferencias con el personal laboral fijo que
18 / Jesús Martínez Girón

no son precisamente sutiles, sino que se proyectan decisiva-


mente sobre el régimen extintivo de dichos trabajadores indefi-
nidos no fijos por cobertura reglamentaria de la plaza y sin re-
admisión posible en caso de despido improcedente. Sobre este
tipo singular de personal laboral, de inicial creación por la juris-
prudencia social y cuyo régimen jurídico acaba de ser modifica-
do nuevamente y en más de una ocasión por muy recientes
pronunciamientos judiciales de este mismo año 2018, el profe-
sor Martínez Girón realiza al final del Capítulo tercero diversas
propuestas para su funcionarización. Partiendo de su necesaria
participación en concursos-oposiciones en régimen de libre
concurrencia, aprovecha —no sólo por razones estrictas de De-
recho, sino, de nuevo, también de equidad, de justicia, pues no
puede olvidarse que en su origen está la utilización indebida,
fraudulenta o abusiva, de la contratación temporal— la jurispru-
dencia sentada por el Tribunal Constitucional sobre dichos con-
cursos-oposiciones y su necesario carácter abierto en garantía
de los principios constitucionales que consagra el artículo 103.3
de la Constitución, sin dejar de reconocer, al tiempo, la finali-
dad constitucionalmente legítima de consolidar el empleo pú-
blico temporal y no fijo. Señaladamente allí donde la jurispru-
dencia constitucional afirma que aunque en algún caso haya
llegado a forzarse hasta «el límite de lo tolerable», no merece
reproche de inconstitucionalidad la baremación de los méritos
por servicios previamente prestados a las Administraciones pú-
blicas empleadoras, especialmente en supuestos (que la juris-
prudencia constitucional también detecta) de prolongación muy
dilatada en el tiempo de dicha previa prestación de servicios.
Las particularidades del sector sanitario y la falta de solución
a la «temporalidad patológica» de su personal estatutario even-
tual e interino también tienen sitio en esta monografía, que re-
lata las pulsiones sufridas por la figura del trabajador indefinido
no fijo en la pretendida aplicación analógica de su régimen jurí-
dico propio a ese personal y al funcionarial interino, ofrecida
como remedio a la utilización abusiva de sucesivas relaciones
de servicios de duración determinada por el Tribunal de Justicia
de la Unión Europea (Sentencia de 14 de septiembre de 2017,
La funcionarización del personal laboral... / 19

Sala Décima, C-184/15 y C-197/15, Martínez Andrés y Castreja-


na López, acumulados, apdo. 49), pero rechazada por la Sala de
lo Contencioso-administrativo del Tribunal Supremo. La Senten-
cia de su Sección 4ª núm. 1.426/2018, de 26 de septiembre de
2018, se ha limitado a confiar el remedio al abuso de la tempo-
ralidad del personal en régimen de Derecho administrativo, en
el caso Castrejana López, al mantenimiento de su relación de
funcionario interino con sus derechos propios, económicos y
profesionales, «hasta que la Administración cumpla en debida
forma» lo que sobre el nombramiento de funcionarios interinos
«ordena la norma de carácter básico establecida en el art. 10.1
de la Ley 7/2007, de 12 de abril, y hoy en el mismo precepto del
Texto Refundido de la Ley del Estatuto Básico del Empleado
Público […]» (FD decimoctavo). Prosigue la Sentencia: «Al dar
cumplimiento a esa norma, en un caso como el enjuiciado, en
que el nombrado cubrió necesidades que, de hecho, no tenían
carácter provisional, sino permanente y estable, debe valorarse,
de modo motivado, fundado y referido a las concretas funcio-
nes que prestó, si procede o no la ampliación de la relación de
puestos de trabajo de la plantilla municipal, observado des-
pués las consecuencias jurídicas ligadas a tal decisión, entre
ellas, de ser negativa por no apreciar déficit estructural de
puestos fijos, la de mantener la coherencia de la misma, acu-
diendo a aquel tipo de nombramiento cuando se dé alguno de
los supuestos previstos en ese art. 10.1, identificando cuál es,
justificando su presencia, e impidiendo en todo caso que per-
dure la situación de precariedad de quienes eventual y tempo-
ralmente hayan de prestarlas». Con lo que el remedio para los
funcionarios interinos se acaba situando, en una especie de pe-
tición de principio, en la propia situación de interinidad con-
formada a la ley frente a su utilización injustificada y a su pro-
longación o sucesión temporal abusiva.
A pesar de la potenciación de los procesos de funcionariza-
ción del empleo público laboral, a consecuencia del impacto
dramático de la crisis económica y del crecimiento igualmente
dramático de la contratación temporal y precaria en la función
pública de cuyo fraude es expresión también desdichada la fi-
20 / Jesús Martínez Girón

gura del trabajador indefinido no fijo, el profesor Martínez Gi-


rón sostiene en este libro que se trata de procesos a «contraco-
rriente», pese a encarnar un modelo real de trabajo decente.
Siendo la corriente el fenómeno contrario de la laboralización
de la función pública que «navega con viento de cola», incluso
«huracanado» en el caso de algunas Administraciones públicas,
propulsado por el Estatuto Básico del Empleado Público frente
al que el autor formula críticas incisivas. Lo justifica con datos
incontestables sobre la laboralización de las Administraciones
locales o de las Universidades públicas en el Epílogo del libro,
que, junto con la Introducción, actúan como marco de encua-
dramiento de los tres Capítulos que lo integran. Encuentra sus
causas, volviendo a la Introducción, además de en las del mer-
cado, en los enemigos de la función pública en España y en el
mundo, especialmente en la llamada «cultura emprendedora»
del sector privado, que quizá no ve en el funcionario público
ningún servidor del interés general, sino más bien sólo la pieza
de un entramado obstaculizador del verdadero progreso, y que
encarnaría la tan denostada burocracia. La crítica de esta cultura
hoy omnipresente, realizada desde su posición de funcionario
público universitario —de la que se siente legítimamente orgu-
lloso—, la realiza el autor con planteamientos metodológicos en
los que últimamente parece sentirse muy cómodo, como son
los propios del Derecho comparado.
Con una escritura esencial y exacta, determinada y precisa,
Martínez Girón ofrece una reflexión analítica inteligente del
capital tema de la organización jurídica del personal al servicio
de las Administraciones públicas, que se desarrolla bien siste-
matizada y armada, sin fisuras, y que ha de ser objeto de la de-
bida atención que le corresponde. Además de sus virtudes, ya
reseñadas, no es menor la de su innegable actualidad, no sólo
del tema abordado, que sin duda lo es, sino de las distintas pie-
zas de su tratamiento, pues alcanza a decisiones tan recientes
como la Sentencia del Tribunal Constitucional 122/2018, de 31
de octubre, que declaró la inconstitucionalidad y nulidad de
preceptos, calificados de «extravagantes» por al autor, conteni-
dos en disposiciones de la Ley de presupuestos generales del
La funcionarización del personal laboral... / 21

Estado para el año 2017 (sobre «Limitaciones a la incorporación


de personal laboral al sector público» y «Exigencia de responsa-
bilidades en las Administraciones públicas y entidades depen-
dientes de las mismas por la utilización de la contratación labo-
ral»). Siendo el motivo de la inconstitucionalidad la indebida
inclusión de estos preceptos en una ley de presupuestos, la ex-
trapolación de la inconstitucionalidad declarada a preceptos de
igual contenido de la ley presupuestaria de 2018 no parece,
desde luego, aventurada. Lo propio ha de decirse de la Sentencia
del Tribunal de Justicia (Sala Sexta) de 21 de noviembre de 2018,
C 619/17, de Diego Porras II, que cierra el círculo del overruling
de la doctrina y fallo de su primera y controvertida Sentencia de
Diego Porras (Sala Décima, de 14 de septiembre de 2016,
C-596/2014), en la estela de las Sentencias de la Gran Sala de 5
de junio de 2018, C- 574/16, Grupo Norte Facility, y C- 677/16,
Montero Mateos, desprendiéndose también el Tribunal de Justi-
cia en su decisión más reciente de la matización contenida en el
apartado 64 de esta última, debido probablemente a las circuns-
tancias del caso y a las cuestiones prejudiciales formuladas por
la Sala de lo Social en Pleno del Tribunal Supremo.
Llegados aquí no me resta sino invitar calurosamente a la lec-
tura de este magnífico libro, que no dejará insatisfechos ni in-
sensibles a quienes se decidan hacerlo. En él encontrarán sus
lectores la visión del empleo público de la Administración del
Presidente TRUMP, una visión cargada de mitos que causa alar-
ma que se haya formalizado ya en diversas Órdenes Presidencia-
les de 2017 y 2018. Estoy convencida de que en Europa la con-
cepción TRUMP no pasaría el tamiz de ningún control jurídico
elemental, ni siquiera en aquellos países, como es el caso de
Holanda, ya referido, donde está acometiéndose el proceso de
eliminación (según la terminología jurídica holandesa, «normali-
zación») de la función pública. Sin la menor duda, sus lectores se
beneficiarán, en el terreno del análisis que le es propio de nues-
tra realidad jurídica del empleo público dual, jurídico-adminis-
trativo y jurídico-laboral, de la tarea de organización y ordena-
ción de los procesos de funcionarización del personal laboral de
las Administraciones públicas en la historia de nuestra democra-
22 / Jesús Martínez Girón

cia y de sus experiencias actuales que el profesor Martínez Gi-


rón ha acometido con sumo acierto, ofreciendo una lúcida com-
posición de conjunto, de intereses contrapuestos, normas y
jurisprudencia, que facilita su entendimiento y resulta de gran
utilidad para corregir los errores y fracasos del pasado y hacer
efectivos los principios constitucionales de igualdad, mérito, ca-
pacidad y publicidad, y el trabajo decente y no precario, en las
Administraciones Públicas en el futuro. Estoy firmemente con-
vencida también de que este libro está llamado a ser una refe-
rencia en su materia y a tener una excelente acogida.

María Emilia Casas Baamonde


Catedrática de Derecho del Trabajo de la Universidad Complutense
Presidenta Emérita del Tribunal Constitucional