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Sebastian Sariñana Rivera

Universidad Iberoamericana
Filosofía
27 de Noviembre del 2013

La crisis actual del erotismo y el sexo en la época del Budismo Occidental.

Existen dos tendencias que, a primera vista, parecen contradictorias, pero con un
análisis más rotundo parecen ser efecto de una misma crisis: la del erotismo. Me refiero
a la creciente práctica del Sexting y el sexo en internet, en contraste a la caída en
embarazos adolescentes y la sospecha de que los adolescentes están teniendo cada
vez menos sexo. Presentaré el caso de Estados Unidos, por la disponibilidad y
especificidad de las estadísticas sobre el tema y como ejemplo radical, presentaré el
caso de Japón, donde los adolescentes están dejando de tener relaciones sexuales, un
problema que alarma al gobierno.
El sexting es el envío de imágenes sexualmente explícitas de uno a otra persona. Esto
comenzó, obviamente, cuando el internet se volvió omnipresente, a través del cual el
envío de imágenes es casi automático. El Sexting es una forma de provocación sexual
entre parejas jóvenes, que se exhiben en un acto de ​foreplay al que, eventualmente, le
sigue el acto sexual. Según un estudio hecho a jóvenes adultos por Lookout Mobile
Security, 1 de cada 5 adultos practica el sexting1 y las cifras continúan creciendo.
Recientes sucesos, como el pánico moral de Audrie Pott, una adolescente que terminó
con su vida después de que fotos explícitas de ella fueron difundidas entre los
estudiantes de su preparatoria, muestran que, por lo menos en los adolescentes, es de
una naturaleza distinta. El 39% de todos los adolescentes practican el Sexting, pero se
sospecha que en realidad se trata de hasta un 50%. El sexting en los adolescentes,
según recientes investigaciones instigadas por el caso de Pott, no terminan
simplemente en un intercambio entre dos individuos, sino que las fotos tienen la

1
Sara Gates, ​Adult Sexting on the Rise,​ The Huffington Post, 6 de Agosto 2012.
intención de ser difundidas y compartidas entre micro grupos sociales. Es decir, las
fotos se mandan en muchos casos, con la intención de llegar a todo el grupo social.
Esto tendría, lógicamente, que traducirse a un incremento en los embarazos
adolescentes debido a un incremento en el acto sexual de jóvenes adolescentes. Pero
este no es el caso: busca ​teenage pregnancy in the US y cualquier artículo relacionado
de los últimos años, exhibe que los embarazos juveniles están a un bajo histórico. De
hecho, el punto más bajo desde que se comenzó a recolectar la información.
En este ensayo, se intentará demostrar que la creciente tendencia del sexting y el sexo
en línea por parte de adolescentes es síntoma del Budismo Occidental que reduce la
sexualidad a significación pictórica. También se presentará la hipótesis de que esta
tendencia va acompañada de un desinterés por el acto sexual, evidenciado por la caída
histórica en embarazos adolescentes y el desinterés radical por el acto sexual de parte
de los adolescentes japoneses.

1. La banalidad del sexo sustraído de erotismo:

Hoy en día en occidente, vivimos bajo el régimen de la mundialización, el consumismo


y la singularidad en extinción. En tiempos donde todo lo que es demasiado Real
(Lacan) parece interferir con un plan mundial de prosperidad y bienestar, la sociedad lo
digiere a través de la reproducción a nivel de signo como un producto listo para su
distribución y consumo2. El carácter simbólico del acontecimiento es reducido a una
reproducción caricaturesca, carente de su esencia original, con la finalidad de poder ser
consumido sin afectar la integridad del Bien Supremo y la razón. El erotismo y el amor
son acontecimiento, fuerzas de homogeneidad que no respetan el orden de la
mundialización y no necesariamente presuponen el bienestar. Para Bataille, el sexo
erótico es una experiencia cercana a la muerte que pone en juego la continuidad del
ser y por lo tanto significa una experiencia traumática, un acontecimiento que nos
interpone con el acontecimiento máximo: la muerte.

2
​ rad. Joaquín Jordá. Barcelona, Ed.Anagrama, 1997.
Baudrillard, Jean, ​Power Inferno, T
“Toda la operación del erotismo tiene como fin alcanzar al ser en lo más íntimo, hasta
el punto del desfallecimiento. El paso del estado normal al estado de deseo erótico
supone en nosotros una disolución relativa del ser, tal como está constituido en el
orden de la discontinuidad. Este término de disolución responde a la expresión
corriente de vida disoluta, que se vincula con la actividad erótica. En el movimiento de
disolución de los seres, al participante masculino le corresponde, en principio, un papel
activo; la parte femenina es pasiva. Y es esencialmente la parte pasiva, femenina, la
que es disuelta como ser constituido. Pero para un participante masculino, la disolución
de la parte pasiva sólo tiene un sentido: el de preparar una fusión en la que se mezclan
dos seres que, en la situación extrema, llegan juntos al mismo punto de disolución.
Toda la operación erótica tiene como principio una destrucción de la estructura de ser
cerrado que es, en su estado normal, cada uno de los participantes del juego” (De
Bataille, Georges)3

En el acto erótico se busca un desfallecimiento del ser que resulta en una proximidad a
la muerte que pone en juego nuestra continuidad. El erotismo busca una muerte
simbólica del ser, donde se pierde todo control y todo puede suceder, finalmente
culminando en el orgasmo. Este sexo erótico es una fuerza de heterogeneidad que
pone en jaque la razón. No hay erotismo que no presupone una violencia. Una
violencia de un cuerpo hacia otro cuerpo, de un ser hacia otro ser que están
involucrados en un acto casi canibalistico. Esta violencia está en el terreno de la
violación, en terreno del acontecimiento violento. El libertarismo sexual es una
radicalización de esta violencia que ofrece su ser, su continuidad en forma sacrificial de
la misma manera que el terrorismo ofrece la vida. Un libertariano sexual violenta el
orden de la mundialización y el Bien Supremo, desde las raíces de la estructura familiar
hasta las convenciones de orientación sexual. De la misma manera, un

3
De Bataille, Georges, ​El Erotismo,​Trad.​ ​Antoni Vicens, Barcelona, Ed. Tusquets, 1979. p. 12.
sadomasoquista ataca su propio bienestar en nombre del erotismo, otra forma de
acontecimiento violento.
La necesidad de la mundialización de reducir el acontecimiento a algo consumible y
homogéneo, destituye al sexo de su cercanía con la discontinuidad y la muerte y por lo
tanto separa el sexo del erotismo, quitándole toda importancia simbólica. Queda
solamente la reanimación caricaturesca del erotismo a un nivel de signo puramente
estético, característico del erotismo consumible: la pornografía. Este erotismo pictórico
es seguro para consumirse ya que ha sido sustraído de todo carácter de singularidad.
Su fuerza heterogénea ha sido homogeneizada y se distribuye mundialmente en el
mercado como producto.
La pornografía como signo pictórico capaz de ser consumido, es importante para
demostrar que los adolescentes lo ven como una opción viable para proyectar su
sexualidad sin poner en riesgo su prosperidad y bienestar en una relación erótica. Pero
para poder explicar este punto, es necesario primero demostrar por qué en la
actualidad nos distanciamos de toda relación tanto erótica como romántica, orillados a
expresarnos sexualmente dentro de los confines de la mundialización.

2. El Budismo Occidental y su relación con el sexo banal:

El mandato superyoico de gozar y la omnipresencia del Bien Supremo provocan una


angustia generalizada en la que el Yo se siente insuficiente: tengo que ser feliz, tengo
que disfrutar al máximo, tengo que estar bien y ser razonable para sostener esta
prosperidad. Esta angustia es demasiado y nos orilla a un distanciamiento emocional y
psíquico de todo lo que es “demasiado” para ingerir o soportar; una indiferencia que
banaliza los acontecimientos traumáticos, externos e internos, dejándonos en un
estado de cercanía imaginaria con nosotros mismos: un estado de ​zen s​ imilar a lo q
​ ue
Zizek llama Budismo Occidental4. Este Budismo parte de la prosperidad con Uno
Mismo, prosperidad que reduce el impacto del acontecimiento traumático que viene de

4
Zizek, Slavoj. ​From Western Marxism to Western Buddhism. ​Cabinet Magazine,Issue 2. New York,
2001.
fuera (del Otro). Esto atribuye un carácter de fetiche a todo lo que conforma nuestro Yo
próspero. Ante lo insoportable de la realidad, este Yo se vuelve el objeto al que nos
aferramos de una forma fetichista para soportar lo Real. Aferrados a este fetiche,
racionalizamos todo aquello que amenaza nuestra prosperidad y todo lo que es
“demasiado”, poniendo la paz interior como algo en lo que me puedo enfocar o un lugar
al que puedo escapar cuando el Otro se torna demasiado presente.

“Let us take the case of the death of a beloved person. In the case of a symptom, I
"repress" this death and try not to think about it, but the repressed trauma returns in the
symptom. In the case of a fetish, on the contrary, I "rationally" fully accept this death,
and yet I cling to the fetish, to some feature that embodies for me the disavowal of this
death(...) Western Buddhism is such a fetish. It enables you to fully participate in the
frantic pace of the capitalist game while sustaining the perception that you are not really
in it; that you are well aware of how worthless this spectacle is; and that what really
matters to you is the peace of the inner Self to which you know you can always
withdraw.” (Zizek, Slavoj, 2001).5

En esta cita, lo que es “demasiado” para Zizek es el ritmo capitalista y tecnológico, pero
es también aplicable a las “emociones fuertes”6 o acontecimientos.
Este distanciamiento fetichista de la actualidad no da cabida a las experiencias
traumáticas de las viejas costumbres: el sexo romántico, el sufrimiento ante la muerte
de un querido o el miedo a la muerte misma que solían aparecer como fracturas en el
orden imaginario y el Bien Supremo.
Para sostener este estado de ​zen ​es necesario suprimir el sexo romántico y el sexo
erótico por su naturaleza traumática. No es poco común encontrarse con Yoga Sexual,

5
Ibid.
6
Escuchen también la plática de Zizek en el Podcast “Big Ideas”, en la edición publicada el 12 de Abril
del 2012, en la que Zizek, en el festival Nuit Blanche en Toronto, habla sobra la película de Wim
Wenders, ”​Until the end of the world”. ​Zizek menciona el concepto de Budismo Occidental como un
causante de nuestra indiferencia hacia los acontecimientos que irrumpen con Dogmas importantes, como
el dogma del genocidio o la violación como algo inaceptable.
que tiene como finalidad convertir el sexo en un acto que nos trae paz con nosotros
mismos. Tampoco es extraño escuchar a expertos decir que tener sexo tres veces por
semana es catalizador del bienestar y la felicidad, convirtiendo el sexo en algo
instrumental con un fin racional.
Asimismo, el amor no tiene cabida en este estado ​zen de existencia. Históricamente, el
amor es una caída. ​To fall in love​, presupone una pérdida del piso que resulta en una
caída a un abismo irracional de posibilidad. Enamorarse era vertiginosamente lanzarse
a este abismo, exponerse a una experiencia que no permite seguir con el curso actual,
racional de la vida. En la actualidad, este mismo Budismo nos obliga a distanciarnos
del amor para que la prosperidad del Bien Supremo sea sostenible. Esto también
afecta el sexo, ya que históricamente el romance y el sexo van tomados de la mano.
Esta sexualidad ​zen que quita todo carácter erótico del sexo y pretende eliminarlo
como acontecimiento traumático, lo expone como algo banal. Se podría argumentar
que esta sexualidad ​zen s​ e inclina hacia lo asexual, ya que el sexo romántico y erótico
son demasiado para ingerir y lo único ingerible es la significación pictórica de la
sexualidad, carente de erotismo.

3. ​ La paradoja de los adolescentes:

Los adolescentes viven una paradoja: un fuerte deseo que impulsa un descubrimiento
de su propia sexualidad y una sensación vertiginosa de entregarse en un acto erótico,
irracional. Antagónicamente, un mandato superyoico de bienestar que resulta en un
fetichismo de la prosperidad personal y se alimenta del régimen omnipresente de la
razón.
La manera más lógica de traducir el deseo sexual, la sensación vertiginosa que
despierta el erotismo en algo consumible bajo estándares del Budismo Occidental,
sería una representación pictórica del erotismo mismo a nivel de signo. Una versión
pornográfica de ellos (los adolescentes) mismos, que es consumible a una distancia
segura de cualquier vivencia traumática; distante de cualquier acontecimiento violento,
que además refleje el cumplimiento del mandato superyoico de bienestar. Esto,
respetaría el estado ​zen del Budismo Occidental, sin necesidad de involucrarse en una
relación romántica o un acto erótico. ¿Qué no es esta la única solución posible, que no
fuera una violencia simbólica en forma de libertarismo sexual?
Para los adolescentes y adultos jóvenes del siglo XXI, el intercambio de imágenes es
parte intrínseca de la construcción de identidad. Estas imágenes deben poner en
evidencia el cumplimiento del mandato superyoico y el estado ​zen como valores
esenciales para ser un Yo deseable. El sexting y el sexo por internet, presentan esta
posibilidad de propagar imágenes pornográficas de uno mismo como signo de una
sexualidad. Esto además, como sustituto del acto erótico. El desinterés del acto sexual
por parte de los adolescentes deja en evidencia que ahora, la significación del sexo es
más importante que el sexo mismo. Es una especie de opio que nos permite
sostenernos en este estado de ​zen​, sin involucrarnos demasiado en los impactos
simbólicos del amor y el erotismo.

(Agregaría el fetichismo pictórico de Instagram y Facebook como otro síntoma de


lo mismo, una ideología mayor que nos orilla a expresar nuestro ​superyo en
forma de símbolo. Pero, ¿qué no es el mismo relajante que nos permite continuar
con nuestras vidas sin buscar la emancipación?

IMAGEN: Un concierto en el que todos están grabando. Es más importante


compartir la imagen que sirve de bloque para servir
Bibliografía:
1. Baudrillard, Jean, ​Power Inferno, ​Trad. Joaquín Jordá. Barcelona, Ed.Anagrama,
1997.
2. De Bataille, Georges, ​El Erotismo,​Trad. A
​ ntoni Vicens, Barcelona, Ed. Tusquets,
1979.
3. Zizek, Slavoj. ​From Western Marxism to Western Buddhism. ​Cabinet Magazine,Issue
2. New York, 2001.
http://www.cabinetmagazine.org/issues/2/western.php
4. Abigail Haworth, ​Why have young people in japan stopped having sex?,​ The
Guardian. 20 October 2013 Issue, London, UK.
http://www.theguardian.com/world/2013/oct/20/young-people-japan-stopped-having-sex
​ ime Magazine,
5. Alexandra Sifferlin, ​What´s behind the drop in U.S. teen birth rates?, T
May 2013 Issue, New York, 2013.
http://healthland.time.com/2013/05/24/whats-behind-the-drop-in-u-s-teen-birth-rates/
6.