Anda di halaman 1dari 88

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

GUIA DE ATENCION - INTERVENCION EN TRASTORNOS DE LA


CONDUCTA ALIMENTARIA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

TRABAJO DE GRADO

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE COLOMBIA


FACULTAD DE PSICOLOGÍA
CURSO DE ESPECIAL INTERÉS MANEJO DE LA CONDUCTA
ALIMENTARIA
BOGOTA D.C. JUNIO DE 2013
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

GUIA DE ATENCION - INTERVENCION EN TRASTORNOS DE LA


CONDUCTA ALIMENTARIA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

TRABAJO DE GRADO

Ps. ANDRES M. SANTACOLOMA - SUAREZ


ASESOR

Mayra Alejandra Angulo Restrepo 423037


Diana Paola Castañeda Cárdenas 423067
David Stick Gutiérrez Barbosa 423374
Jonny Esteban Romero Carrillo 423148

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE COLOMBIA


FACULTAD DE PSICOLOGÍA
CURSO DE ESPECIAL INTERÉS MANEJO DE LA CONDUCTA
ALIMENTARIA
BOGOTA D.C., junio de 2013
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

“Las opiniones expresadas en este trabajo son responsabilidad de los autores; la Facultad de
Psicología de la Universidad Católica de Colombia ha verificado el cumplimiento de las
condiciones mínimas de rigor científico y de manejo ético.”

(Artículo 65 Reglamento Interno)


TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

Agradecimientos

Infinito agradecimiento a la facultad de Psicología de la Universidad Católica de Colombia


que durante la realización de la guía nos acompañaron aportando sus conocimientos, sobre
todo a: Andrés Mauricio Santacoloma Suárez por su supervisión y entrega a la hora del
desarrollo de esta misma, además a la Universidad en sí por darnos la oportunidad de
realizar este trabajo.

.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

Dedicatoria

A mi mamá, por su esfuerzo, sabiduría e incondicionalidad que me ha brindado, a Miguel, por


ser un padre en mi vida y a ti por apoyarme y acompañarme en la culminación de mi carrera.
Diana Paola Castañeda Cárdenas

Después de un arduo trabajo, el esfuerzo y el compromiso se ve reflejado hoy, dedico a mis


padres pues son ellos quienes a través del tiempo han logrado forjar la constancia y la
responsabilidad en mí, los amo”.
Mayra Alejandra Angulo Restrepo

A mis padres por ser el apoyo en cada uno de los pasos de mi vida. A mi familia por ser parte
fundamental de lo que soy.
Jonny Esteban Romero Carrillo

Quiero dedicar este trabajo a mi papá, mamá y hermano, quienes estuvieron durante la
realización de este trabajo y durante el tiempo de mi formación académica, personas que con su
apoyo incondicional me dieron lo mejor de ellos, para motivarme a seguir. Gracias.
David Gutiérrez Barbosa.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

Tabla de contenido

Resumen, 1
Justificación, 2
Conducta alimentaria, 3
Trastornos de la conducta alimentaria, 5
Trastornos de la conducta alimentaria en niños, 8
Tipos de trastornos de la conducta alimentaria en niños, 10
Evaluación de los trastornos en la conducta alimentaria en niños, 12
Diagnóstico diferencial, 14
Prevención de los trastornos de la conducta alimentaria, 15
Intervención de los trastornos de la conducta alimentaria, 18
Anorexia, 19
Bulimia, 22
Pica, 23
Rumiación, 24
Trastornos de la ingestión y de la conducta alimentaria de inicio en la infancia, 25
Guías Clínicas, 26
Definición, 26
Importancia del uso de las guías, 28
Guías de atención en Colombia, 29
Objetivos, 33
Objetivo General, 33
Objetivos Específicos, 33
Método, 34
Estudio del Mercado, 34
a. Objetivo General del Estudio de Mercado
b. Objetivos Específicos del estudio de Mercado
c. Descripción del producto
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

d. Nombre, logo
e. Producto básico
f. Producto real
g. Producto ampliado
h. Clientes – segmentación
i. Mercado potencial
j. Mercado meta
k. Mercado objetivo
l. Competencia
m. Directa
n. Sucedánea
o. Canal de distribución
Presupuesto, 48
Resultados, 50
Discusión y Conclusiones, 66
Referencias, 69
Apéndices, 75
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

Lista de tablas

Tabla 1. Características de los trastornos de la conducta alimentaria, criterios según la


Organización Mundial de la Salud (1992), 7
Tabla 2. Trastornos de inicio de la infancia, con sus criterios diagnósticos, aspectos clínicos a
tener en cuenta y datos epidemiológicos, 11
Tabla 3. Descripción del mercado potencial, 40
Tabla 4. Descripción del mercado objetivo, 41
Tabla 5. Análisis DOFA, 46
Tabla 6. Costos, Gastos y Ganancias, 48
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

Lista de figuras

Figura 1. Logotipo y slogan del productos Alimente, 36

Figura 2. Clientes, 39

Figura 3. Descripción del mercado meta, 42

Figura 4. Descripción de competencia directa y sucedánea, 44

Figura 5. Canales de distribución de la guía, 47

Figura 6. Diseño de la guía, 50

Figura 7. Evaluación de los trastornos de la conducta alimentaria, 51

Figura 8. Intervención de los trastornos de la conducta alimentaria, 52

Figura 9. Público y mercadeo de la guía de atención e intervención, 53

Figura 10. Grafica de resultados de la encuesta en una muestra de 30 personas, 54

Figura 11. Evaluación de los trastornos de la conducta alimentaria, 55

Figura 12. Intervención de los trastornos de la conducta alimentaria, 55

Figura 13. Público y mercadeo de la guía de atención e intervención, 56


TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

Lista de apéndices
Apéndice A. Encuesta de mercadeo, 74
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
1

GUIA DE ATENCION - INTERVENCION EN TRASTORNOS DE LA CONDUCTA


ALIMENTARIA EN NIÑOS

Resumen

Se presenta una guía para la atención e intervención de los trastornos de


la conducta alimentaria (TCA) en niños y adolescentes, la cual tiene
como fin generar un abordaje teórico-práctico en el área de psicología
clínica por medio del modelo cognitivo-conductual, en la guía se realiza
una conceptualización de los TCA, añadiendo además la evaluación,
diagnóstico y prevención de estos mismos, finalizando con las
intervenciones para cada trastorno. La guía se encuentra basada en la
evidencia empírica, la cual proporciona estrategias de intervención
válidas para niños y adolescentes de edades entre cuatro a doce años, que
presenten anorexia, bulimia, pica, rumiación y neofobia. Aunque estos
trastornos presenten comorbilidad con otras psicopatologías, estas no se
abordan dado que sólo se tiene en cuenta un diagnóstico diferencial de
los TCA. Para la elaboración de esta guía se realizó una encuesta de
mercadeo la cual constaba de 44 preguntas y fue aplicada a Psicólogos
Clínicos. Los análisis de los resultados, arrojaron información
relacionada con el diseño, la evaluación, la intervención, el modelo en el
que se basaría y las estrategias de mercadeo la cual permitió el desarrollo
del producto final.

Palabras Clave: Trastornos de la Conducta Alimentaria (SC15825),


Psicoterapia (SC42110), Psicología Clínica (SC41760).
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
2

Justificación
En este trabajo se integran diferentes metodologías para ayudar a evaluar e intervenir los
trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en niños, facilitando el abordaje de los casos
clínicos diagnosticados con estos trastornos, los cuales han sido un problema de salud de gran
incidencia desde finales del siglo XX e inicios del siglo XXI, presentándose en la población con
una prevalencia del 0,5 al 1,0 % en el caso de la anorexia nerviosa y del 1 al 3% en el caso de la
bulimia nerviosa estos datos corresponden a las mujeres jóvenes occidentales (Baile & González,
2010).
Se ha encontrado que las tasas de mortalidad de la anorexia nerviosa son las más altas en
referencia a cualquier otro trastorno psiquiátrico con un promedio del 8% y 12% de los
pacientes. Las causas de muerte por este trastorno se dan en la mayoría de los casos por angina
de pecho causados a su vez por el nivel de desnutrición. También se presentan suicidios en
pacientes con TCA, dado que existe una alta probabilidad de que las personas diagnosticadas con
TCA presenten comorbilidad con depresión. El tratamiento de los trastornos de la conducta
alimentaria, es costoso, debido a la hospitalización que estos requieren. Además, existe una
dificultad para evaluar la efectividad de los tratamientos de los trastornos del comportamiento,
sin embargo, estudios han demostrado que la psicoterapia es el principal método disponible para
afrontar estos trastornos, pues apoya su uso en intervenciones basadas en la familia y en
adolescentes, también se trabaja con la terapia individual centrada en el desarrollo y la terapia
cognitivo conductual (Lock & Kara, 2009).
En cuanto la efectividad de los tratamientos de los trastornos de la conducta alimentaria
se ha encontrado dificultad en la evidencia tanto en números de estudios reportados como en los
tipos de diseños utilizados y al indagar en los estados del arte de estas intervenciones se ha
encontrado que hay poca evidencia, ubicándose según los criterios del Instituto Nacional de
Salud y del cuidado (National Institute for Health and Care Excellence) NICE en un nivel C, con
escasa evidencia a nivel B y ausencia de estudios en el nivel A (Gempeler, 2010). Por otro lado,
es necesario desarrollar herramientas y realizar estudios que permitan identificar factores que
faciliten la aparición de TCA en la infancia y la adolescencia para que se afronte con educación y
poder prevenir o controlar adecuadamente y de esta forma evitar la aparición de estos trastornos.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
3

Como lo reveló un estudio realizado en Argentina que demuestra que la poca observación de los
signos o factores desencadenantes en edades tempranas, crea en la adolescencia una
vulnerabilidad en ambientes sociales, encontrándose que un 24.1% de 553 estudiantes sigan una
dieta al menos una vez por semana, un 51.1% manifiestan tener al menos un atracón por semana
y un 6% reporta conductas purgativas al menos una vez por semana, además un 7.4% de la
muestra había realizado tratamientos anteriores por TCA y un 2.2% lo hacía al momento de la
evaluación (Piñeros, Molano & López de Mesa, 2010). Basándose en este estudio, se realizó una
investigación en Cundinamarca (Colombia), por (Piñeros, Molano & López de Mesa, 2010) con
el que se pretendía identificar los factores de riesgo de los trastornos de la conducta alimentaria
en jóvenes escolarizados. En esta investigación se evaluó 141 casos probables de TCA con el
EAT-26, encontrándose que, un 38,3% (54 de 141) aceptó la realización de la entrevista clínica
estructurada psiquiátrica, de estos casos se diagnosticó TCA en el 53,7% (29 de 54) de los casos,
y otros diagnósticos psiquiátricos en el 13% (7 de 54). No se encontraron TCA ni otros
trastornos psiquiátricos en el 33,3% (18 de 54). En el análisis de los datos se encontró una
prevalencia de los TCA en mujeres, dentro de las cuales se identifican ciertas pautas de riesgo en
la infancia que permiten la creación de un tratamiento el cual permita generar un control
adecuado para que en etapas posteriores como la adolescencia se prevenga la aparición de estos
trastornos y de conductas suicidas. En los niños es probable que exista este tipo de ideación
suicida pos aparición de algún TCA, es así que se estima la importancia de tener una herramienta
guía que permita la evaluación y formulación el tratamiento adecuado para niños con trastornos
de la conducta alimentaria.

Conducta Alimentaria
La conducta alimentaria es un conjunto de acciones que establecen la relación del ser
humano con los alimentos, generalmente los comportamientos frente a la alimentación se
adquieren por medio de la experiencia directa con la comida en el entorno familiar y social, por
la imitación de modelos, la disponibilidad de alimentos, el estatus social, los lazos afectivos y las
tradiciones culturales, se estructura a partir de un conjunto específico de dimensiones
relacionadas con la alimentación, entre estas dimensiones se pueden encontrar: la alimentación
emocional, alimentación sin control, la restricción cognitiva, respuesta frente a los alimentos,
disfrute de los alimentos, deseos de beber, respuesta de saciedad, lentitud para comer, exigencia
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
4

frente a los alimentos y neofobia alimentaria, la medición de estas dimensiones dentro del
contexto familiar ayudan a caracterizar el patrón de conducta alimentaria individual, esta
conducta se constituye como un temprano organizador Bio-Psico-Familiar (BPF) (Barriguete,
2008).

La conducta alimentaria puede ser resultado de una relación entre el estado fisiológico
del cuerpo organismo y de las condiciones ambientales o externas, es decir, controlar la ingesta
de alimentos se requiere para equilibrar las necesidades corporales sin embargo, también
interactúan mecanismos que controlan que la información fisiológica interna se una con la
información nutricional del medio externo. La alimentación es un fenómeno basado en la
complejidad, Domínguez, Olivares y Santos (2008) señalan diversos puntos que dan explicación
al fenómeno tomando como premisas básicas los siguientes puntos:

a) La alimentación es una necesidad biológica que impulsa al sujeto a la búsqueda de


alimento para dar respuesta a un conjunto de señales hormonales las cuales están reguladas
por el sistema nervioso central.

b) Es una fuente de placer, puesto que la alimentación está orientada a la selección de


alimentos y su consumo según sus características organolépticas, siendo estás características
sensoriales en las que se destacan los sentidos como principales evaluadores del producto a
consumir.

c) La alimentación está basada en pautas socioculturales que determinan el patrón de


consumo de alimentos superponiéndose a los impulsos fisiológicos.

d) Funciona como medio para relacionarse e interaccionar con otras personas dentro de una
cultura, pues se pueden llegar a compartir gustos frente a esta misma por ser un producto
del entorno social.

e) La alimentación enmarca procesos ambientales, cognitivos, fisiológicos y socioculturales.

Cuando la conducta alimentaria se encuentra en desequilibrio se presentan los llamados


trastornos de la conducta alimentaria (TCA) siendo patologías complejas cuya etiología presenta
diversas dimensiones y responden a un modelo biopsicosocial (Castro, 2008).
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
5

Los TCA son enfermedades de salud mental que se relacionan a una significativa
morbilidad y mortalidad médica y psiquiátrica, en su etiología se destacan factores biológicos,
psicológicos y sociales para la adquisición de los mismos (Papadopoulos, Ekhorn, Brandt &
Ekselius, 2009).

Trastornos de la Conducta Alimentaria


De manera específica, los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) se pueden definir
como una perturbación para ingerir alimentos generada por la inconstancia de comer de manera
adecuada, produciendo un bajo peso, esto debe ocurrir durante al menos 30 días (Ortiz, 2011).
Se ha demostrado en diversos estudios que la prevalencia de padecimiento de un TCA ha venido
en aumento desde la década de 1950 en adelante (Rosen, 2010).

Los TCA constituyen un grupo de patologías que aparecen de manera indiferenciada en la


población, estos afectan principalmente a adolescentes y mujeres jóvenes (López & Treasure, 2011),
dentro de los factores precipitantes se destacan aspectos como la cultura y los medios de
comunicación que promueven prototipos rígidos, estos trastornos son de carácter complejo
debido a que su origen es de carácter multidimensional y responde a un modelo biopsicosocial en
la interacción compleja de factores psicológicos, físicos y socio-culturales que interfieren en el
comportamiento del individuo. Estos trastornos del comportamiento alimentario (TCA) se
clasifican en la actualidad siguiendo los criterios de la American Psychiatric Association en tres
categorías dentro de las cuales se encuentra la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y los
trastornos del comportamiento alimentario no especificado (Ortiz, 2011).

De manera general, los trastornos de la conducta alimentaria se dividen en específicos e


inespecíficos, los primeros comprenden la anorexia y la bulimia nerviosa, los segundos en
cambio incluyen a los síndromes parciales de los trastornos antes mencionados, que se
caracterizan por que los individuos mastican y escupen frecuentemente sin deglutir los alimento
y los trastornos por atracón (Del Bosque & Caballero, 2009).

Los TCA anteriormente nombrados comúnmente generan algún tipo de discapacidad para
las personas que los padecen pues es frecuente encontrar que la mayoría de estos ha tenido otro
trastorno mental comórbido, presentándose así una alta tasa de suicidos, sin embargo un gran
número de pacientes no recibe un tratamiento adecuado para aquellos trastornos. En un estudio
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
6

realizado se estimó la existencia de que los trastornos comórbidos a los TCA se presentan más en
los adolescentes que en otras poblaciones, es decir, se estima que el 55%, 88% y 84% de
adolescentes con anorexia, bulimia y trastorno por atracones ha sufrido algún trastorno mental
comórbido comparándose con otra estimación del 87% de aquellos con anorexia y 95% de
aquellos con bulimia o trastorno por atracones (Swanson, Crow, Le Grange & Swendsen, 2011).

Anorexia
La palabra anorexia, proviene del griego anorektous, es también conocida como sinónimo
de falta de apetito, sin embargo, aunque este concepto agrupa de manera general lo que es la
anorexia nerviosa, se ha encontrado que en esta patología no se presenta la ausencia del deseo de
comer, por el contrario se evidencia una negación a ingerir alimentos que tiene como fin no
aumentar de peso. Junto a esta definición se encuentran algunas características principales como
lo son, presentar un peso menor al esperado según el género, la estatura y la edad, rechazo a
incrementar de peso, amenorrea, alteración en la percepción de la imagen corporal, rechazo a
mantener un peso corporal normal, disminución de la libido, entre otros. De este modo, se
identifican diversas causas que pueden ser determinantes para la aparición de la anorexia y
fundamentalmente resultan de la interacción de factores propios del individuo, de su interacción
familiar y de la sociedad; no obstante, cada caso debe ser examinado de forma individual.
Además de estos síntomas, se identifica al trastorno dismórfico corporal, definido como
un trastorno mental caracterizado por la presencia de una insatisfacción en referencia a la forma
de su cuerpo, siendo está uno de sus rasgos psicopatológicos más relevantes (Nascimento,
Appolinário & Fontenelle, 2012), tanto así que pueden verse a sí mismos con sobrepeso, incluso
cuando están extremadamente delgados, las personas que tienen este tipo de distorsiones realizan
ejercicio compulsivamente y desarrollan hábitos inusuales tales como negarse a ingerir comida
delante de las demás personas, estás prácticas pueden llegar a tal extremo que pueden causar la
muerte de la persona, (Góngora, Aldana, & Hernández, 2009).

Bulimia
Ahora bien, se puede hablar de la bulimia nerviosa; esta consiste en la presentación de
episodios en los cuales hay una ingesta de una gran cantidad de alimentos (atracones), con
sensación de pérdida de control, todo esto se ocurre en cuestión de minutos o hasta un tiempo
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
7

menor a dos horas, los cuales son frecuentes y se presentan de forma inmediata con conductas
compensatorias inadecuadas de tipo purgativo, como la provocación del vómito, el uso
inadecuado de laxantes, diuréticos, enemas o de estrategias no purgativas como el ayuno
prolongado o la práctica compulsiva de ejercicio físico, (Del Bosque & Caballero, 2009), estas
conductas se realizan en de manera oculta, se sienten asqueados y avergonzados, sin embargo, se
alivia la tensión y las emociones negativas una vez que sus estómagos están vacíos (Tobal, Díaz,
& Arce, 2010).
En la conceptualización de la bulimia, se encuentran factores predisponentes similares a
los de la anorexia nerviosa, esto se debe a que está relacionada a patrones no normativos en los
vínculos familiares o sociales de las personas, dentro de estos factores se resaltan los factores
genéticos, biológicos, el entorno familiar, los efectos adversos del medio ambiente, alteraciones
psiquiátricas premórbidas, la presión social y cultural, estos aspectos pueden denominarse como
factores de riesgo. Por último, se puede identificar la importancia de generar e implementar
estrategias que permitan mejorar las interacciones psicosociales en etapas tempranas de la
patología (Zagalaz, Romero, & Contreras, 2010).
Las personas que padecen de bulimia presentan las tasas más altas de intento suicida, es
posible que este asociado a un rasgo de impulsividad (Claes, Mitchell & Vandereycken, 2011). A
continuación en la tabla 1 se encuentran los criterios diagnósticos para la anorexia y bulimia
nerviosa según la Organización Mundial de la Salud:

Tabla 1.
Características de los trastornos de la conducta alimentaria, criterios según la Organización
Mundial de la Salud (1992).
Bulimia nerviosa Anorexia nerviosa
1. Miedo intenso a subir de peso que no disminuye con la pérdida de 1. Episodios recurrentes de ansiedad por:
este mismo. a) Comer en un período corto de tiempo gran cantidad de
2. Alteración de la imagen corporal, exagerando su relevancia en la alimentos.
autoevaluación y negando los peligros que provoca la disminución b) Escaso control sobre la alimentación durante el episodio.
de peso. 2. Promedio de dos episodios de voracidad semanales durante tres
3. Pérdida de por lo menos 25% del peso original. meses.
En menores de 18 años de edad se debe añadir al peso inicial el 3. Autopercepción indebida influida por la forma y el peso corporales.
que correspondería aumentar de acuerdo con el proceso de 4. Conducta compensatoria:
crecimiento y considerando que la disminución de peso cercana a 1. Purgativa: vómitos autoinducidos, laxantes, diuréticos.
15% es valorada como riesgo médico. 2. - No purgativa: ayuno, ejercicios físicos extenuantes.
4. Se niega a mantener el peso corporal por encima del mínimo, según 3. Se especifican dos tipos de anorexia:
edad y estatura. a. Tipo restrictivo: la pérdida de peso se obtiene
A estos criterios pueden agregarse los siguientes: haciendo dietas, ayunos o ejercicio excesivo, no
a) Pérdida de peso por conductas compensatorias como: se recurre a atracones ni a purgas.
vómitos, toma de laxantes, diuréticos y exceso de actividad b. Tipo compulsivo-purgativo: se recurre
física. regularmente a medidas purgatorias como
b) Prórroga en el desarrollo puberal: falta de crecimiento de los inducción al vómito, uso de laxantes, diuréticos
senos, amenorrea primaria o secundaria. En los hombres los y enemas.
genitales no se desarrollan y hay pérdida del interés y de la
potencia sexual.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
8

Trastornos de la Conducta Alimentaria en Niños


Los trastornos de la conducta alimentaria hacen parte de las psicopatologías que han
venido en aumento durante las últimas décadas, considerándose también como psicopatologías
de alta gravedad, debido a que presentan altos índices de cronicidad y mortalidad actualmente,
tras su creciente prevalencia e incidencia, es alarmante observar como estos trastornos se han
comenzado a desarrollar fuera del prototipo de personas que los padecen, prevaleciendo en
mujeres entre los 15- 20 años de edad de estatus socioeconómico medio – alto. Estos trastornos
se han extendido de manera rápida fuera de estos rangos de edad, género y estatus
socioeconómico, encontrándose además en varones de diferentes estratos y de manera relevante
entre las edades de 7 – 40 años de edad. De hecho en diversas investigaciones mencionadas por
Valle (2010) se han encontrado conductas relacionadas con la alteración del peso y la
preocupación por la imagen corporal en edades tempranas.
Esta temprana aparición tiene relación con diversos factores de riesgo como lo son la
influencia cultural, hábitos familiares y la situación económica, afectando las etapas del
desarrollo como la infancia y la adolescencia. Sin embargo, en Colombia a pesar de que se han
estudiado alteraciones biológicas y genéticas, se resaltan como factores predisponentes la cultura
y los medios de comunicación, los cuales han venido originando modelos de belleza rígidos,
generando la creación de una imagen corporal negativa, como se ha venido reflejando en
estudios que han evaluado la asociación de imagen corporal; la incidencia de estos trastornos que
se han adoptado en la población Colombiana, se demuestran en este estudio realizado en
Medellín, el cual se llevó a cabo con 972 adolescentes escolarizados, a los cuales por medio de
un cuestionario que permitió la tamización de conductas riesgo, además se indago acerca de las
ideas más comunes a cerca del concepto de bienestar saludable y su relación con el ideal de
belleza, encontrándose que al 77% de las alumnas les aterra la idea de ganar peso, al 41% tienen
atracones de comida, el 33% se siente culpable después de comer y el 8% se induce el vómito.
Así mismo, se encontró que 85% piensa que el ejercicio es un factor importante para controlar el
peso y el 45% realiza actividades físicas por razones estéticas (Jurado, Correa, Delgado,
Contreras, Camacho, Ortiz & Escobar, 2009).
En Colombia se estima que 1 de cada 4 niños presenta algún problema en su
alimentación, la prevalencia aumenta en niños con discapacidad, se estima que entre un 40% y
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
9

un 70% de niños que presentan algún trastorno del desarrollo y enfermedades crónicas, y un 89%
en niños con deterioro neurológico han presentado un TCA. En cuanto a la tasa de mortalidad se
postula que los TCA son las patologías con una mayor incidencia en los trastornos mentales,
siendo la principal causa de muerte en mujeres jóvenes entre los 15 y 24 años de edad y resulta
ser menos alentador al encontrarse que solo el 50% de los pacientes afectados se recuperan
totalmente, el 30% continúan con manifestaciones subclínicas de la enfermedad y el 20%
presentan serias complicaciones (Jurado et al., 2009).
Los TCA evidencian una alta prevalencia y gravedad, algunas de las características de la
aparición de estos trastornos en la infancia, se señala, primero la preocupación por el peso y la
insatisfacción con el cuerpo, observándose que las creencias de los padres acerca de la aparición
de estos sólo son propios de la adolescencia, lo cual conlleva a ignorar comentarios negativos
acerca del propio cuerpo o algunas conductas restrictivas de los niños, evaluándolas como poco
importantes o como una imitación de lo que realizan los adultos, sin embargo profesionales de la
salud han encontrado que muchos de los casos de adolescentes con TCA con anterioridad habían
presentado preocupación por su imagen corporal y que esta idea fue minimizada en el momento.
Teniendo en cuenta lo anterior, la preocupación por la imagen corporal pareciera ser un fuerte
factor predictor de las posteriores preocupaciones y que dan inicio a dietas adelgazantes y que
conllevan al desarrollo de TCA, con esto se entiende que es en la infancia donde se originan las
ideas acerca de la imagen corporal y el estigma que se asocia al sobrepeso (Valle, 2010).
Continuando con estas características, existen asociaciones entre algunas conductas o
patologías que pueden predecir una posterior aparición de un TCA, así por ejemplo, la conducta
de pica (ingestión de sustancias no nutritivas, como tierra o plásticos) en la infancia puede tener
relación con problemas severos de bulimia en la adolescencia, de la misma manera cuando un
niño con frecuencia observa peleas o discusiones durante la comida es posible que se prediga el
padecimiento de bulimia nerviosa, por otro lado los problemas digestivos (vómito, diarrea,
estreñimiento o dolor estomacal) son factores que pueden pronosticar síntomas de anorexia en la
adolescencia, cuando un niño es “delicado” con la comida (comer poco o despacio, mostrar poco
interés por la comida, ser muy selectivo con los alimentos, etcétera) se encuentra más asociado
con los síntomas de la anorexia y no tan relacionado con la bulimia (Valle, 2010).
Otro aspecto relacionado con la aparición temprana o en la adolescencia de TCA, es la
relación que haya entre el niño con sus padres, debido al papel que desempeña este vínculo en la
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
10

adquisición de las conductas alimentarias, así por ejemplo, las pautas de alimentación de los
padres se encuentran asociadas al peso y a problemas alimentarias en la infancia, por el contrario
la restricción por parte de los padres de la ingesta de ciertos alimentos en los niños puede
conllevar a que prefiera más estos alimentos que no pueden ser consumidos llevando a que el
niño presente más ingesta de golosinas y a comer más en ausencia de hambre, se ha de destacar
que estos desórdenes alimenticios suelen ser más influenciados por los hábitos alimenticios de la
madre (Kovalskys, Rausch & Gregorio, 2011).
Se debe considerar que la etapa de la adolescencia se caracteriza por presentar grandes
cambios biológicos y psicosociales los cuales pueden verse ligados con la aparición de estos
trastornos produciendo así consecuencias graves para la salud de los adolescentes (Herpertz-
Dahlmann, 2011).

Tipos de trastornos de la conducta alimentaria en niños


Dentro de los trastornos de la conducta alimentaria se evidencia tres categorías
diagnósticas que suelen presentarse al inicio en la infancia: por un lado se encuentra la pica, la
rumiación y trastornos de la ingestión de la infancia o la niñez no especificado, en este último se
incluyen trastornos como la neofobia alimentaria, el trastorno por evitación emocional de la
comida, la fobias alimentarias y la disfagia funcional, este último es definido como una
sensación con presencia dificultad en el avance de la comida que se ingiere desde la boca al
estómago, la prevalencia de este trastorno en términos generales de un 6-9% y aumenta
gradualmente con la edad (Nazar, Ortega & Fuentealba, 2009).
Estos trastornos se caracterizan por presentar alteraciones en la cantidad y calidad de la
ingestión que suelen asociarse a retrasos del desarrollo, los cuales presentan manifestaciones
físicas como: cólicos, rechazo al alimento y vómitos (American Psychiatric Asociation, 2009).
A continuación se encuentra en la tabla 2 los distintos trastornos de la conducta
alimentaria de inicio en la niñez (Jurado et al., 2009).
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
11

Tabla 2.
Trastornos de inicio de la infancia, con sus criterios diagnósticos, aspectos clínicos a tener en
cuenta y datos epidemiológicos.
Trastorno Criterios diagnósticos Aspectos clínicos Epidemiologia.
Pica A. Ingesta de sustancias no Se evidencian complicaciones como: Se estima rangos alrededor del 9% y
nutritivas o de productos accidentes por envenenamiento, 25 %, estos trastornos se encuentra
alimenticios en forma cruda, infestaciones (parasitarias) obstrucción con más prevalecía en clases
por periodos superiores a un gastrointestinal y laceraciones. socioeconómicas bajas y su
mes. Otros aspectos que se asocian son: el mortalidad se asocia con la ingesta
B. El patrón de ingesta es sonambulismo, pesadillas y terrores de sustancias toxicas.
inapropiado para el nivel de nocturnos, trastornos del desarrollo como
desarrollo (estudiar todo caso autismo, trastornos de aprendizaje y el
mayor a dos años de edad). síndrome de Kleine – Levin.
C. La conducta ingestica no
forma parte de prácticas En referencia a los factores socioculturales
sancionadas culturalmente. que influyen en la adquisición de este
trastorno se encuentran la pobreza, el
abandono, las deficiencias nutricionales, la
anemia y la falta de supervisión.
Se debe descartar intoxicación por plomo,
anemia e infestación parasitaria.
Rumiación A. Regurgitación de alimentos Se debe tener en cuenta que en los Se ha encontrado mayor frecuencia
ingeridos, estos suelen ser lactantes a menudo constituye una forma en hombres, en estudios de pacientes
masticados, ingeridos, y de autoestimulación. institucionalizados se evidencia una
posteriormente escupidos, este prevalencia con rangos entre el 6% y
proceso se repite varias veces. Se ha descrito una postura típica: un arco 10% y se diagnostica más
B. La regurgitación se efectúa en de espalada inclinación hacia atrás de la frecuentemente entre los 3 y 14
ausencia de náuseas o cabeza y contracción de los músculos meses de edad, la tasa de mortalidad
enfermedad gastrointestinal abdominales (representa los intentos para arroja que 1 de cada 4 niños son
asociada. regurgitar la comida digerida). afectados por este trastorno.
C. Esta conducta tiene una
duración mínima de un mes Se deben descartar otras causas de
con antecedente de regurgitación como reflujo
funcionamiento normal. gastroesofágico, estenosis pilórica o
D. Se presentan pérdidas de peso infecciones gastrointestinales.
o incapacidad para alcanzar el Este trastorno está asociado a la privación
peso normal según edad y sensorial y emocional (explica mayor
género. incidencia en niños institucionalizados).
Trastornos de la A. Falla persistente en la Dentro de esta categoría se encuentran la Se puede encontrar que estos
ingestión y de la alimentación con dificultad neofobia alimentaria que es la ingesta de trastornos pueden persistir después
conducta alimentaria para ganar peso o pérdida de una gama limitada de alimentos con de la infancia y el trastorno por
de inicio en la peso en el último mes extrema resistencia a probar nuevo, en este evitación de la comida puede resultar
infancia B. Perturbación no asociada a caso hay una preferencia para consumir como precursor de otros TCA.
enfermedad del tracto alimentos suaves, preparaciones a base de
gastrointestinal o condición hidratos de carbono.
médica asociada. Otra patología es el trastorno por evitación
C. No es mejor explicada por otro emocional de los alimentos, en el cual hay
trastorno o por falta de comida una perdida notable del apetito, los niños
disponible saben que se encuentran bajos de peso y
D. Inicio del trastorno antes de los quisieran ser más pesados y las razones
6 años de edad. para no comer son el miedo a estar
enfermos, no tienen hambre, no pueden
comer y/o les duele el estómago.

Las versiones nuevas de los manuales internacionales presentarán cambios significativos


en los criterios diagnósticos para los TCA teniendo como objetivo subsanar diferentes déficits en
cuantos a estos, la nueva versión del DSM (DSM-5) integra relevantes aportes de especialistas
para niños y adolescentes pues busca mejorar la aplicabilidad de los criterios a la población más
joven, realizan cambios a los criterios existentes, pues consideran aspectos del desarrollo físico,
cognitivo y emocional de estos (Le Grange & Lock, 2011).
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
12

La mayor proporcionalidad de casos seguirían siendo diagnosticados como no


especificados y se cuestiona entonces la importancia del manejo para los adolescentes aunque
resulte indiscutible en la clasificación de los TCA en el DSM-5 (Fairburn & Cooper, 2011).

Evaluación de los trastornos en la conducta alimentaria en niños


Dentro de la evaluación que se realiza para los TCA el profesional encargado
inicialmente suele ser el médico (pediatra) o psicólogo pues es quien recibe al paciente y de este
dependerá captar las primeras manifestaciones de las distintas patologías, durante esta primera
entrevista será de vital importancia llevar a cabo una adecuada valoración del cuadro patológico
y generar una historia clínica completa con datos como: pérdida de peso, tiempo de evolución del
trastorno, presencia de complicaciones médicas, historia prenatal y perinatal, antecedentes
familiares de atopía o problemas de alimentación, enfermedades y hospitalizaciones anteriores y
manipulación alrededor de la orofaringe, tal como alimentación por sonda, se recomienda que
estos datos sean recopilados en presencia de un adulto responsable (Martínez, 2007).
Dentro de proceso de evaluación es importante la realización de una valoración a nivel
físico pues servirá de sustento para el diagnóstico en referencia a la existencia de un trastorno de
la conducta alimentaria, en dicho examen se debe tener en cuenta los siguientes aspectos
(Martínez, 2007):
1) Peso, talla, e índice de masa corporal (IMC)
2) Signos vitales
3) Grado de deshidratación, pliegue cutáneo, sequedad de mucosas y presencia de edemas
4) Valoración del estado nutricional
Sin embargo, en los niños el examen físico debe comenzar con las medidas
antropométricas, en las que se incluye el perímetro cefálico, en referencia a la curva de
crecimiento se debe informar desde que nacimiento de la persona con el fin de encontrar
anormalidades craneofaciales, signos de enfermedad sistémica y alergias (Martínez, 2007).
Se recomienda la realización de un examen neurológico completo, al igual que una
evaluación del desarrollo psicomotor del niño, en ocasiones pueden considerarse exámenes
complementarios, sin embargo, no existe demostración alguna de ninguna investigación de
laboratorio para los lactantes con examen físico normal, con curvas dentro de la media a cerca de
su crecimiento y resultados normales de desarrollo psicomotor, aunque si se encuentra alguna
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
13

variación en el examen físico se harán los exámenes correspondientes a los descubrimientos pero
no se recomienda laboratorios de rutina (Hernández, 2009).
En cuanto a la evaluación especializada, específicamente en el área psicológica por parte
del profesional de esta área debe realizarse una historia clínica que incluya los apartados
habituales (datos sociodemográficos, motivo de consulta, enfermedad actual, historia biográfica,
antecedentes personales incluyendo la historia del desarrollo y los procesos vinculados médicos
y psiquiátricos, antecedentes familiares, exploración psicopatológica, juicio diagnóstico,
pronóstico y recomendaciones terapéuticas).
La evaluación psicológica permite valorar las características de la personalidad de cada
paciente, confirmar el diagnóstico y ayuda a realizar un pronóstico sobre la posible evolución de
cada caso, permitiendo reevaluar periódicamente el progreso. Además de ello, dentro de la
evaluación psicológica se incluye la aplicación de pruebas psicométricas que permitan al
psicólogo generar hipótesis y corroborar ya las descritas en el proceso, es por ello que dentro de
los cuestionarios específicos que se utilizan con este fin los más utilizados son:
a) EAT (Eating Attitudes Test): se trata de un cuestionario autoaplicado que permite
confirmar el diagnóstico, salvo en aquellos casos que niegan toda sintomatología.
b) EDI I y II (Eating Disorder Inventory): Es un cuestionario autoaplicado diseñado para
evaluar los rasgos psicológicos y de comportamiento comunes a la anorexia y bulimia
nerviosa.
c) BITE (Self rate Scale for Bulimia): Es un cuestionario autoaplicado que permite
identificar a las pacientes que presentan síntomas bulímicos.
d) ABOS (Anoretic Behavior Observation Scale for Parents): Es un cuestionario
autoaplicado que permite obtener información de los padres de pacientes con TCA, puede
emplearse para la detección precoz, ya que las pacientes suelen negar o disminuir la
sintomatología de los trastornos, y la observación externa y objetiva puede ser de gran
ayuda.
e) COOPER: Cuestionario de cogniciones asociadas a la silueta corporal (Body Shape
Questionnaire). Es un cuestionario autoaplicado, diseñado por Cooper y Cols (1997) que
permite obtener información del propio paciente sobre la percepción de sus pautas
alimentarias y su silueta.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
14

Diagnóstico diferencial de los Trastornos de la conducta alimentaria en niños


Para la realización de un diagnóstico es importante que el profesional encargado tenga en
cuenta los criterios diagnósticos establecidos por American Psychiatric Association (2009).

Pica
En referencia a este trastorno de la conducta alimentaria en niños se establece que antes
de los 18 y hasta los 24 meses de edad, es frecuente la masticación y a veces la ingestión de
sustancias no nutritivas, es por ello que no se puede establecer la presencia de pica
necesariamente, sin embargo, la pica se presenta cuando el comportamiento es realmente
persistente y permanece por lo menos durante 1 mes, está conducta resulta inapropiada en la
etapa o nivel de desarrollo del sujeto. La ingestión de sustancias no nutritivas puede ocurrir en el
transcurso de otros trastornos mentales (p. ej., en un trastorno generalizado del desarrollo, en la
esquizofrenia como resultado de creencias delirantes, y en el síndrome de Kleine-Levin). En
estos casos sólo debe establecerse un diagnóstico adicional de pica si el comportamiento
ingestivo es de suficiente gravedad como para merecer una atención clínica independiente. La
pica puede distinguirse de otros trastornos de la conducta alimentaria (p. ej., trastorno de
rumiación, trastorno de la ingestión alimentaria de la infancia o la niñez, anorexia nerviosa y
bulimia nerviosa) por consumo de sustancias no nutritivas (American Psychiatric Association,
2009).

Trastorno de Rumiación
En los niños se hace presente algunas anomalías congénitas (estenosis pilórica o reflujo
gastrointestinal) u otras enfermedades médicas (infecciones del aparato digestivo) las cuales son
causantes de regurgitación de alimentos, estas deben ser apartadas mediante la indagación física
pertinente y pruebas de laboratorio. La rumiación puede diferenciarse de los vómitos normales
de la primera infancia por el carácter aparentemente voluntario de la rumiación (observación de
movimientos preparatorios característicos seguidos de regurgitación y movimientos de succión o
masticación que resultan apropiados). El trastorno de rumiación no se diagnostica si los síntomas
aparecen exclusivamente en el transcurso de una anorexia nerviosa o una bulimia nerviosa
(American Psychiatric Association, 2009).
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
15

Trastornos de la ingestión y de la conducta alimentaria de la infancia y la niñez


En la infancia es habitual que existan problemas menores relacionados con la
alimentación. El diagnóstico de trastorno de la ingestión alimentaria de la infancia o la niñez
debe generarse únicamente si el problema ingestivo provoca una incapacidad indicadora para el
aumento de peso o al contrario se produce pérdida de peso, este no se diagnostica si las
variaciones alimentarias quedan mejor explicadas por una enfermedad gastrointestinal
endocrinológica o neurológica. Los niños que sufren una enfermedad médica subyacente pueden
ser más difíciles de alimentar, y en tales casos no debe establecerse el diagnóstico de trastorno de
la ingestión alimentaria de la infancia o la niñez a menos que la alteración sea mucho más grave
de lo esperado en función de la enfermedad médica únicamente. El diagnóstico queda
confirmado si se producen mejoras de la alimentación y se gana peso en respuesta a un cambio
de cuidadores (American Psychiatric Association, 2009).

Prevención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria


La prevención de los trastornos de alimentación es un tema que desde hace muy poco ha
sido abordado por los profesionales de la salud y la sociedad. La toma de conciencia respecto a
la magnitud que dichos trastornos estaban adquiriendo como problema sanitario de primer orden.
En lo que se refiere a la prevención primaria (conjunto de intervenciones que se puedan
realizarse antes del desarrollo de la enfermedad), se actúa sobre los factores de riesgo, las
principales estrategias tienen un carácter educativo y están centradas básicamente en los
siguientes aspectos (Casado & Helguera, 2008):
a) Información a la población general y de riesgo
b) Identificación de grupos de riesgo
c) Actuaciones dirigidas a modificar las conductas consideradas de riesgo y que podrían
favorecer el desarrollo de la enfermedad, en particular en relación con la dieta
d) Intervenciones sobre los estereotipos culturales de adelgazamiento y belleza
Cabe denotar que las iniciativas de prevención aumentan su eficacia cuando son dirigidas
exclusivamente a sujetos que presentan alto riesgo en el desarrollo de un trastorno de
alimentación esto debido a que serían sujetos más comprometidos con el desarrollo del
programa. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los programas de prevención de
trastornos de alimentación que no son presentados de manera explícita, producen resultados más
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
16

positivos, evidenciando así que la aproximación indirecta a los trastornos evita la aparición de
actitudes defensivas en los adolescentes y facilita su compromiso con el programa. En este
sentido y teniendo en cuenta la población tratada, el rechazo a la acción preventiva esta dado en
su mayoría por algunas de las siguientes características (Casado & Helguera, 2008):
a) Refuerzos: el desarrollo de conductas de riesgo genera grandes refuerzos sociales y
personales para el adolescente. Se genera control y manipulación de la comida
compensando, su baja autoestima, su falta de valía personal, la incapacidad de mantener
relaciones interpersonales maduras, la ausencia de identidad propia etc. La delgadez le
proporciona una identidad, recibe atención y alabanzas y con esto cubre, los sentimientos
de inseguridad ante los demás.
b) Ocultación: el adolescente oculta los síntomas que aparecen en las primeras fases debido
a que desea mantener el refuerzo social y personal. Esto retrasa la detección y el
diagnóstico y por lo tanto, también la intervención.
c) Negación: el adolescente niega las conductas de riesgo iniciales propias y de los demás,
usa esta estrategia debido a que es la manera que encuentra para resolver la discrepancia
entre los riesgos que pueden producirle esas conductas para su salud y la valoración
positiva que ha encontrado al ser evaluado como delgado.
d) Difícil detección: los primeros síntomas de los trastornos de alimentación frecuentemente
pasan como inadvertidos para las personas que rodean al adolescente, esto puede ser
durante meses e incluso años especialmente en el caso de la Bulimia.
Un concepto estudiado actualmente y de gran importancia es la resiliencia que poseen los
niños y adolescentes frente a los trastornos de la conducta alimentaria, esta habilidad o capacidad
para recuperarse del cambio, enfermedad o infortunio juega sin duda un papel crucial puesto que
es el elemento que le permitiría enfrentar situaciones difíciles, generadoras de estrés y por lo
tanto sobreponerse a ellas, poniendo primero la salud emocional y el afán de logro aún en medio
de circunstancias difíciles o incluso, reponerse tras el daño que éstas pudieran haberles causado.
En este sentido, el adolescente con una capacidad de resiliencia elevada tendrá un factor de
protección y prevención con el cual sobrepasar la aparición de síntomas relacionados a trastornos
de la conducta alimentaria (González, Valdez, Van & González, 2009).
En referencia a los programas de prevención para el sobrepeso, la intervenciones en el
contexto escolar han sido dirigidas a promover la actividad física, sin embargo al inicio de la
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
17

implementación se generan buenos resultados posteriormente se presentan dificultades en cuanto


a la deserción tras el horario escolar de los participantes, la ausencia de recursos económicos,
además otros programas educacionales sobre nutrición, acondicionamiento físico y modificación
de hábitos de vida no saludables han generado dificultades en cuanto a la ausencia de
generalización de dichas pautas o conocimientos en el hogar, colegio u otros contextos. En
general, los mejores resultados se han obtenido cuando se ambas estrategias se emplearon,
aunque se estima de vital importancia la implicación paterna en el proceso (Gómez del Barrio,
Pindado, Gómez, Carral, Herrero & Vázquez, 2008).
Existen diversas recomendaciones para la implementación de programas de prevención
para los trastornos de la conducta alimentaria, se pueden destacar entre ellos, el educar en hábitos
de vida y específicamente de nutrición saludables eliminando la promoción de dietas y comidas
regulares evitando, en segundo lugar se recomienda prestar atención a la insatisfacción corporal
y a señales corporales de hambre o saciedad, además de trabajar con factores de riesgo comunes:
autoestima y habilidades sociales, en el contexto familiar se señala tener en cuenta patrones de
comida familiares, el modelo de cuidado familiar, comentarios familiares a cerca del peso, dietas
o presión por adelgazar, la familia como primera red de socialización de los niños depende del
originar modelamientos y moldeamientos a nivel conductual, denominados aprendizajes
representados en aspectos como sentarse en la mesa para comer en familia, existe una alta
probabilidad de no existir un control adecuado en la ingesta de alimentos los cuales pueden
influir en alteraciones alimentarias cuando estas tradicionales conductas no se emiten. Por otro
lado existen familias que a nivel de hábitos familiares favorecen la utilización inapropiada de la
comida y el desarrollo de trastornos bulímicos (Moreno, Plumed, Conesa, de Francisco, Leale,
Diaz, Rojo-Bofillh & Livianos, 2012).
Es importante para la prevención de los TCA tener en cuenta los factores socioculturales
en los que la presión social genera una gran vulnerabilidad para el padecimiento de estos
trastornos, pues son inducidos al considerar el atractivo físico como el valor personal
sobresaliente. Los mensajes de la cultura actual hacen un comparativo entre belleza y atracción
con la delgadez generando la insatisfacción con su cuerpo, además de la búsqueda de su
autoestima en la modificación de su apariencia tratando de igualarse a los modelos de belleza
impuestos (Calvo, Puente & Vilariño, 2009).
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
18

Los trastornos de la conducta alimentaria dependen de factores psicosociales asociados a


la interacción realizada con él medio y a las características individuales que afectan dicha
interacción, para realizar una prevención adecuada se deben tener en cuenta los factores de riego
o factores predisponentes los cuales pueden ser de tipo genético y biológico, además es
fundamental tener clara la relevancia de efectuar la restricción de alimentos durante un tiempo
prolongado. En resumen, la importancia de no realizar dietas prolongadas e impedir la ingesta de
alimentos, es un factor protector de los TCA, y más cuando se posee antecedentes familiares con
esta problemática que puede aparecer en cualquier estadio del ciclo de la vida. En niños es
importante la supervisión constante en cuanto la ingesta de alimentos, y la habituación a nivel del
organismo para aceptar clases de alimentos necesarios para el buen funcionamiento a nivel físico
y psicológico (Góngora, 2009).

Intervención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria


Méndez, Vázquez y García (2008) plantean que en el caso de los trastornos de la
conducta alimentaria se busca que el tratamiento y la intervención se puedan incluir:
1. La psicoterapia cognitivo conductual la cual tiene como objetivo cambiar las conductas
alimentarias inadecuadas y aquellos pensamientos distorsionados, además de ello examinar la
funcionalidad del síntoma, para así generar estrategias emocionales apropiadas, se debe incluir
la psicoterapia familiar pues se pretende cambiar las relaciones entre los miembros.
2. Generar estrategias de apoyo durante el proceso psicoterapéutico los cuales incluyen: a)
atención y tratamiento de las comorbilidades endocrinas, metabólicas, gastrointestinales, entro
otras; b) atención y tratamiento de las comorbilidades psiquiátricas en las que se incluye
trastornos como depresión, trastornos obsesivos compulsivos, trastornos del sueño, entre otros.
3. Se recomienda la realización de un programa psicoeducativo que ayude a la comprensión del
trastornos tanto al paciente como de sus familiares.
Es importante también trabajar con un equipo interdisciplinario encargado del estudio y
tratamiento de los TCA entre los que se incluyen profesionales cómo: psicólogos, psiquiatras,
médicos o endocrinólogos y nutriólogos.
Se debe tener en cuenta que existe una baja adherencia a los tratamientos por factores tan
relevantes como las características de la personalidad o los trastornos de personalidad que
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
19

pueden tener los pacientes, por ejemplo el trastorno Límite de la Personalidad los cuales son
resistentes al tratamiento (Federici, Wisniewski & Ben-Porath, 2012).

Tratamiento Farmacológico
En cuanto la intervención de los trastornos de la conducta alimentaria, se encuentra en
primera medida el tratamiento farmacológico, por un lado para la anorexia nerviosa se busca la
funcionalidad del cuerpo en cuanto al peso, la disminución de la tristeza, ansiedad e
impulsividad, al igual se debe trabajar en la alteración de los síntomas afectivos y motores para
llegar luego a la remisión total de la distorsión de la imagen corporal, sin embargo actualmente
no están aprobados ningún medicamento para el tratamiento de la misma, en cambio se han
descrito evidencias médicas y epidemiológicas acerca de la efectividad de la farmacoterapia para
la restauración del peso y estas estadísticas son muy escasas, sin embargo se encontrado
efectividad en la disminución de los síntomas de ansiedad con el uso de inhibidores selectivos de
la recaptación de serotonina ISRS, los cuales se recomiendan usar junto a la psicoterapia (Jurado
et al., 2009).
Con la bulimia nerviosa a diferencia de la anorexia se han encontrado varios
medicamentos que han sido eficaces como los antidepresivos tricíclicos, los ISRS, los
inhibidores de recaptación de serotonina y noradrenalina ISRSN y otros medicamentos
antidepresivos; esta eficacia de estos medicamentos se atribuye a la reducción de los síntomas
principales de la ingesta y el vómito, la mejoría del humor y la disminución de la ansiedad y se
recomienda que los pacientes sigan el tratamiento durante al menos 9 meses a 1 año (Jurado et
al., 2009).

Psicoterapia de los Trastornos de la Conducta Alimentaria


Anorexia
Referente a la psicoterapia se encuentra en un panorama prometedor, debido a la
evidencia que aunque contradictoria demuestra buenos resultados, al menos con los pacientes
menos graves; de este modo para la intervención de la anorexia se hace uso de terapias como: la
intervención en hospital día en la cual se hace uso de talleres en los cuales se instruye acerca del
régimen en los hábitos alimenticios, se refuerzan las conductas protectoras del cuerpo y se educa
en auto reconocimiento del cuerpo, la intervención multimodal que consiste en el trabajo
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
20

multidisciplinar en el cual se realiza rehabilitación nutricional y tratamiento en las


complicaciones médicas, asesoramiento nutricional para restablecer un comportamiento de
alimentación saludable, la terapia individual para ayudar a los pacientes a corregir los
pensamientos disfuncionales y mejorar la autoestima, la terapia grupal y la terapia de familia o
terapia de consejería (Jurado et al., 2009).
Otra intervención utilizada en este tipo de trastorno, es la terapia de imagen corporal, para
ello es importante aclarar lo que significa la imagen corporal, la cual es definida como “la
imagen que forma nuestra mente de nuestro propio cuerpo, es decir, el modo en que nuestro
cuerpo se nos manifiesta”, esta percepción del cuerpo no necesariamente esta correlacionada con
la apariencia física real y la imagen o percepción del cuerpo se encuentra sobrestimada en la
anorexia e inclusive en personas que no presentan algún TCA, por ello en la terapia de esta
patología es fundamental tratar la autoimagen (Vaquero- Cristóbal, Alacid, Muyor & López-
Miñarro, 2013).
Para intervenir la imagen corporal se hace uso de una intervención cognitivo conductual
la cual consiste en la terapia de exposición corporal y ejercicios y exposición al espejo por
tiempo prolongado. Por otro lado para intervenir la anorexia nerviosa también se trabaja con
psicoterapia grupal, la cual permite que entre pacientes que tienen la misma patología, compartan
los pensamientos y sentimientos con otras personas que pueden entender su situación; esta
terapia debe ser dirigida por un terapeuta profesional teniendo como función la dirección y la
concentración del grupo al hablar de temas como la alimentación, maneras de cambiarla y los
conflictos que conlleva esta modificación (Jurado et al., 2009).
Además de estas intervenciones es importante abordar a la familia debido a que la
opinión de los padres y familiares desempeña un papel importante de la enfermedad y
recuperación de los pacientes, inclusive en el año de 1960, se empieza a considerar la familia
como poseedor de mecanismos que explican el desarrollo de la anorexia nerviosa, a pesar de que
no sea clara esta etiología, es indiscutible la influencia de las rutinas diarias familiares y la
manera como se resuelven problemas, en la patología como tal (Jurado et al., 2009).
Los objetivos de esta intervención consisten en abordar los aspectos más importantes de
estos trastornos, proporcionando pautas para la adquisición de hábitos alimenticios saludables,
para que de esta manera se calme la ansiedad que esto produce a los padres, además de disminuir
los sentimientos de culpa (Jurado et al., 2009). Así mismo, otros autores han encontrado que la
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
21

familia entiende estos trastornos de manera diferente, como se observó en el estudio realizado
por Vilela, dos Santos y Scorsolini-Comin (2009), en el cual se realizaron sesiones grupales, las
cuales fueron grabadas y posteriormente analizadas en categorías; en este estudio participaron
37 familiares que en su mayoría habían acompañado a los pacientes con anorexia y/o bulimia
nerviosa en su regreso ambulatorio; como conclusión se encontró que el sufrimiento vivido por
los familiares y el significado de la experiencia de la enfermedad, generan posibles explicaciones
para que se torne menos amenazadoras, además reveló que estar en un grupo de apoyo muestra
nuevos significados de la enfermedad y esclarece las dudas, para que permita sobrellevar la
enfermedad de sus familiares.
Por lo tanto el abordaje de la familia es primordial tanto para los pacientes como para la
misma familia, así mismo es importante aclarar cómo según la cultura, el grupo primario de
apoyo influye más en la adquisición y mantenimiento de los TCA, por ejemplo para la cultura
latina, la familia resulta ser el grupo que genera más apoyo social, por lo tanto su participación
en la psicoterapia es fundamental, como lo reveló un estudio elaborado por Guadalupe –
Rodríguez, Reyez- Rodríguez y Bulik (2011), en la que se exploró a través de un grupo focal las
necesidades y el rol de la familia de Puerto Rico en el tratamiento de los TCA, el cual se llevó a
cabo con 5 participantes de tres familias (3 hombres y 2 mujeres, entre las edades de 47 y 57
años), los cuales habían tenido un hijo entre las edades de 15 – 22 años, con historial de TCA, el
análisis de esta investigación señalo la necesidad de integrar a los familiares en el tratamiento y
la necesidad de que les provean unas guías de manejo de la enfermedad en el paciente y a la
familia en diferentes situaciones en todo el proceso de recuperación, revelando la importancia de
desarrollar e implementar intervenciones psicosociales en el que se integre a la familia y se
brinde apoyo a los familiares de los pacientes puertorriqueños.
En conclusión este trastorno debe ser tratado desde la familia y el individuo en si, en
terapias que incluyan tanto la psicoterapia individual, como la grupal y familiar, teniendo en
cuenta el trabajo multidisciplinar para un adecuado manejo de este trastorno. Recientemente se
han implementado estrategias de intervención basadas en la práctica del ejercicio físico que
permiten aumentar de peso, sin embargo esta intervención no está sustentada y los resultados
varían según las características del individuo (Zunker, Mitchell & Wonderlich, 2011).
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
22

Bulimia
Para la intervención de la Bulimia se debe tener en cuenta en primera medida la etapa de
desarrollo en el que se encuentre el paciente, de este modo se encuentra que se puede utilizar la
terapia cognitivo- conductual si el consultante tiene la capacidad de construir sus propias teorías
y reflexionar acerca de su propio pensamiento, de este modo los adolescentes pueden tener un
gran beneficio de la TCC debido a que ellos son trasformadores y están observándose
continuamente sus experiencias, las cuales posteriormente tras al haber memorizado estas
vivencias son reflexionadas por ellos (Jurado et al., 2009).
Junto a esta condición de la TCC es importante resaltar el aspecto motivacional, que si
bien en este enfoque se entiende que esta se encuentra inmersa en el deseo de mejorarse, en la
adolescencia no necesariamente ocurriría esto, de este modo la intervención también varía según
las características individuales del adolescente, la percepción de logro al perder peso y de
aceptación de los pares e incluso la posibilidad para trabajar con la familia va a variar según los
estilos de crianza y la disponibilidad de ellos a esta (Jurado et al., 2009).
En cuanto a esta intervención se plantean algunas etapas descritas por Fairburn (Jurado et
al., 2009):
1) Primera:
a) Explicar al paciente el modelo cognitivo del trastorno (Psicoeducación)
b) Se deberá realizar un registro diario de la alimentación
c) Control del peso semanal
d) Se deberá proporcionar la información necesaria del trastorno
e) Determinar un patrón alimenticio regular
f) Aconsejar acerca de los laxantes y diuréticos
g) Presentar alternativas diferentes al atracón y al vomito
h) Entrevistar a familiares o amigos
2) Segunda (tiene una duración de 8 semanas, con una entrevista por semana), con esto
se pretende eliminar la dieta, realizar reestructuración cognitiva de manera que se
modifiquen las distorsiones y la repulsión de la autoimagen corporal y entrenamiento
en solución de problemas.
3) Tercera (consta de 3 entrevistas) cada 15 días, tienen la finalidad de asegurar el
progreso después de la terapia.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
23

Por otro lado es importante realizar intervención a los factores familiares que es uno de
las elementos que puede relacionarse con este trastorno, como lo mencionan Leija, Sauceda y
Ulloa (2011), los cuales realizaron un investigación en la que pretendían hallar la relación entre
los TCA y el funcionamiento y la calidad del ambiente familiar con la gravedad y características
de estas psicopatologías, la investigación fue realizada con 36 mujeres adolescentes a las cuales
se les realizo la entrevista mini - kid, además, se aplico el Eating Disorder Inventory, la
subescala de funcionamiento general de la familia, la escala familiar global y la escala de figuras
de niños, encontrando que la disfunción familiar es una variable relacionada con la gravedad de
los TCA, en especial los síntomas bulímicos y la baja autoestima, lo cual sugiere que es
importante realizar la intervención familiar para la disminución de algunos síntomas.
Estudios recientes han implementado intervenciones realizadas a través de sitios web las
cuales se encuentran fundamentadas en la autoayuda y han demostrado adherencia al tratamiento
debido a la fácil accesibilidad, la flexibilidad, apoyo e información. Sin embargo aún se necesita
más investigación para determinar su eficacia y la población a la que debe dirigirse (Pretorius,
Rowlands, Ringwood & Schmidt, 2010).

Pica
La pica, definida como la ingesta compulsiva de sustancias o elemento no comestibles
por un periodo superior a un mes sin negación a la comida, se encuentra principalmente
relacionada con una carencia de hierro, zinc o una combinación de estas, es un trastorno que se
presenta en la mayoría de niños durante la infancia, este trastorno también se evidencia en
madres gestantes (Campuzano, 2011). Posterior a investigar la posible deficiencia de hierro o
zinc, hacer un recuento de glóbulos rojos, establecer el nivel de hemoglobina y cualquier otro
examen requerido para la evaluación, se debe establecer el diagnostico según los criterios del
DSM-IV-TR o del CIE-10 (Cáffaro, 2000).
Conforme que el periodo de evaluación haya finalizado y el diagnostico se establezca, se
inicia el periodo de intervención, este por lo tanto puede estar orientado a la suplementación de
la deficiencia de hierro o zinc mediante la ingesta de alimentos ricos en dichas vitaminas (carnes
rojas, aves, pescados, cereales y leches fortificadas) lo cual posiblemente cause que el síntoma
desaparezca debido a que se compensa la deficiencia de nutrientes en el cuerpo (Campuzano,
2011).
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
24

Cuando se identifica que el trastorno no es a causa de una deficiencia en nutrientes, se


debe iniciar en una primera instancia con una psicoeducación a las familias, estos deben ser
conscientes del trastorno y sus consecuencias. La observación de la conducta, la prevención y
vigilancia deben ser la base de partida y, a veces lo único en pacientes con discapacidad
intelectual, para un buen tratamiento. Conviene reconocer y deshacerse de los tóxicos si es
posible (Viguria & Mijan de la torre, 2006).
Por otro lado y con el fin de realizar una intervención a multinivel efectiva, se debe
realizar un entrenamiento e instrucción de los padres y cuidadores en cuanto a los principios
básicos del aprendizaje, castigo y control de los estímulos, todo esto con el objetivo de que de
actúen como coterapeutas y además evitar los reforzamientos incidentales de la conducta.
Refuerzo de conductas incompatibles y de conductas alternativas. Se deben fomentar la
comunicación y las habilidades sociales mediante diversas técnicas. La elaboración de programa
y tratamiento ha de ser efectuada por un psicólogo o terapeuta conocedor de la(s) causa(s)
inicial(es) del trastorno (Viguria & Mijan de la torre, 2006).
En general, la intervención en el trastorno de pica debe elaborarse de manera integral con
medidas psicológicas, sociales y educativas. Estar acompañado de una vigilancia permanente del
niño, evitando así la ingestión de elementos que lo perjudiquen.

Rumiación
Al hablar de rumiación, uno de los posibles desencadenantes es la falta de la madre, por
lo tanto, se considera que un primer paso es evaluar la relación entre madre e hijo, intentando
corregir las posibles fallas que se estén presentando dentro del vínculo (Jurado et al, 2009).
El mejoramiento del entorno psicosocial del niño, prestar atención constante al mismo y
generar un ambiente más cariñoso, unido a psicoterapia para los padres, suelen ser
intervenciones comunes y efectivas (Jurado et al., 2009).
Los mecanismos de intervención conductuales de feedback o reforzamientos positivos y
negativos han demostrado ser efectivos, estos son encaminados a suprimir la conducta. Cuando
se direcciona la intervención únicamente al manejo de factores orgánicos, la rumiación tiende a
la recaída puesto que los factores culturales son los que la generan y la mantienen (Chaskel,
2006).
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
25

Dentro del modelo conductista también se encuentran intervenciones tales como verter
jugo de limón en la boca del niño cada vez que este rumia con el fin de evitar la rumiación de
manera inmediata, esto durante un lapso de 3 a 5 días y un seguimiento de 9 a 12 meses consigue
el aumento del paso del niño y un mejoramiento en la respuesta social (Jurado et al., 2009).

Trastornos de la ingestión y de la conducta alimentaria de inicio en la infancia


Neofobia Alimentaria

La preferencia de los alimentos por parte de los niños es posible que esté influenciada por
la neofobia alimentaria, definida esta última como el miedo a probar alimentos nuevos. Un
estudio encontró la relación entre esta y ciertos conjuntos de alimentos, como las verduras, las
carnes y las frutas. Los investigadores señalaron una relación entre la neofobia y un una gran
parte de alimentos que no fueron degustados (Russell & Worsley, 2008).

En otra investigación realizada a niños entre ocho y doce años de edad los resultados
señalaron que la educación sensorial es una condición efectiva para que exista una disminución
de los niveles de neofobia en los niños, posteriormente se realizó la aplicación de un número de
sesiones educativas sensoriales y tras esto pudo observarse que los niños que tomaron dichas
sesiones revelaron una alta incidencia para probar alimentos en comparación a la condición
inicial, observándose estos resultados fundamentalmente en los niños de menor edad (Mustonen
& Tuorila, 2010).

En cuanto al tratamiento, la neofobia acostumbra a reducirse cuando el niño se aproxima


a los cinco años de edad, como en cualquier etapa del desarrollo, algunos niños son
supremamente rígidos y permanecen con miedo a los nuevos alimentos, es por ello, que en el
tratamiento se recomienda en primera medida la exposición a nuevos alimentos aunque a largo
plazo sean omitidos en su dieta, es importante evaluar posibles retrasos cognitivos o del
desarrollo o dificultades en otras fases del desarrollo como las actividades orales-motóricas,
aunque la neofobia alimentaria es una etapa propia del desarrollo en niños de dos y tres años de
edad se debe estar atento a que no persista. Es de relevancia señalar que el niño no puede tener
con una dieta limitada, es por ello que se deben incluir a los padres y familiares en el tratamiento,
pues son estos quienes refuerzan a los niños retirándole los alimentos que generan disgusto o no
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
26

desean probar, en cambio, debe existir una multiplicidad de nuevos alimentos expuesta hacía el
niño para que logre vencer el miedo y pueda seleccionar de manera positiva sus alimentos
(Chueca & Zaragozano, 2009).

Guías de atención psicológicas

Definición
Las guías de práctica clínica son definidas por el AGREE (2009) como aquellas
representaciones que se establecen sistemáticamente en referencia a la toma de decisiones que se
efectúa entre profesionales de la salud y pacientes respecto a los cuidados que se deben tener en
el ámbito salud en acontecimientos clínicos específicos, estás poseen diversas características, sin
embargo, una de las principales características radica en que estás realizan una selección de la
literatura mediante un minucioso análisis, pues es por ello que logra emitir recomendaciones
fuertes y válidas que puedan ser puestas en práctica en los diferentes contextos.
Puede definirse además, como una técnica que garantiza la calidad del Sistema General
de Seguridad Social en Salud (SGSSS), su direccionamiento está enmarcado a la disminución de
la variabilidad de las prácticas, en la obtención de mejores resultados y a optimizar el uso de los
recursos en la atención generando así la promoción de la salud y prevención de eventos de
relevancia en salud pública, además de racionalizar los costos del sector al cual se esté
dirigiendo, se debe tener en cuenta que estas guías presentan un límite de vigencia en el tiempo a
pesar de que son instrumentos flexibles y perecederos que deben ser revisados con frecuencia
para lograr sus objetivos y mantener su vigencia y utilidad (Pardo & Agudelo, 2007).
Estás guías pueden ser creadas por diversas disciplinas de la salud, dentro de estos
campos se encuentran aquellas que son de de atención e intervención en el área psicológica, estás
hacen parte de una gama de herramientas que se encuentran en el mercado, y que facilitan los
procesos de atención e intervención en los centros de prestación de servicios clínicos,
específicamente las guías psicológicas colaboran en el mejoramiento a nivel de atención en
patologías clasificadas en el DSM- IV, pues son patologías de alto riesgo para la población en
general, cada una de las entidades de prestación de servicios clínicos generalmente posee una
cantidad de guías de las cuales depende la población y la problemática a la cual se esté
dirigiendo, generando como primera medida la importancia de conocer las características de la
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
27

población, sus necesidades, y de qué manera el entorno favorece o afecta la calidad de vida de
los pacientes. Dentro del área psicológica existe una rama que se encarga de los procesos de
creación de guías llamada psicología de la salud esta busca la aplicación de estás guías en el
ámbito clínico y hospitalario, abarcándose procesos de evaluación, atención, intervención y
prevención y promoción, así mismo, esta rama de la psicología busca la concientización de que
la salud no solo está constituida por condiciones biológicas, sino que existen otros factores como
los ambientales y psicológicos que, en conjunto, regulan:
a) Las emociones
b) Los pensamientos
c) Las conductas
d) El estilo de vida
e) El estrés.
Para el diseño de una guía se deben tener en cuenta factores fundamentales como son:
1.El diseño y la construcción deben partir del estudio de una necesidad a nivel clínico, se
sugiere un trabajo multidisciplinar para esta evaluación, con el fin de empezar la realización de la
estructura, la pregunta problema y posterior a esto delimitar los objetivos y el alcance de la guía
de atención clínica, a continuación se realiza una clasificación de tareas dependiendo el área de
manejo y de qué forma se puede crear un mayor soporte de la guía, seguido a esto se debe
seleccionar la población que se va a integrar dentro el manejo de la guía, por medio de una
clasificación teniendo en cuenta, el impacto de la problemática y las estrategias a manejar para la
intervención.
Después de delimitar los elementos importantes para el diseño de la guía, se ejecutan
dichos elementos se utilizan para la construcción de la plantilla principal de la guía, por lo que se
necesita el direccionamiento de los siguientes parámetros que plantean Torres y colaboradores
(2012):
a. Establecer la entidad patológica de origen psicológico a tratar, delimitando el
contexto y la población a la cual va dirigida según las etapas del ciclo vital de vida
(infancia, adolescencia, adultez o vejez).
b. Seleccionar las intervenciones, modelos y técnicas de intervención relacionadas con
el problema, direccionados desde un planteamiento base que esté basado en la
evidencia.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
28

c. Representar todos los resultados que resulten relevantes para el diseño y construcción
de la guía (pueden ser de tipo político, económico, institucional, personal y de la
población a la cual va dirigida).
d. Realizar una revisión sistemática de la evidencia con el fin de estudiar la viabilidad y
factibilidad que puede tener la guía para el contexto a aplicar.
e. Hacer una adecuada revisión de la redacción y del lenguaje, es necesario generar una
versión preliminar de la guía para presentarla a revisión externa y realizar
modificaciones si requiere el caso.
f. Implementar una prueba piloto, con el fin de redactar la versión final que se va a
publicar en los diferentes diseños de formatos seleccionados.
g. Efectuar y distribuir la guía a los diferentes contextos profesionales a los que se
dirige.
h. Realizar una medición en el impacto de la guía de atención y actualizarla según la
planificación acordada.
2. Con respecto a la distribución de la guía a los profesionales que la utilizarán, se establecen
estrategias donde se pretende, en primer lugar, eliminar las posibles barreras de adopción,
describir los detalles de su construcción de manera llamativa, apoyándose en estrategias
educativas, conferencias y líderes de opinión (Torres, Álvarez, Ceballos, Chiquillo & Galvis,
2012).

Importancia del uso de las guías clínicas


En primera medida, las guías clínicas juegan un papel importante en la elaboración de
políticas de salud pues han evolucionado para enmarcar temas a todo lo largo del continuum
asistencial, es decir, en temas como promoción de salud, intervención, diagnóstico (AGREE,
2009). Estás buscan mejorar la efectividad, la eficiencia y la seguridad de las decisiones clínicas,
su fin es ayudar a que los profesionales disminuyan la inestabilidad no de su práctica profesional
generando que este tome las mejores decisiones diagnósticas y terapéuticas en condiciones
clínicas específicas, es por ello que pretende servir como un canal entre los niveles de decisión y
las fuentes de conocimiento, brindando a los decisores la mejor síntesis de la evidencia científica
(Atienza, Baneres & Graci, 2011).
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
29

Las guías responden a preguntas clínicas o a necesidades manifiestas, funcionan como


bases para generar estrategias de búsqueda adecuadas, al evaluar y especificar las evidencias,
además de recomendar diferentes formas de acción, revelan una red de posibilidades para la
toma de decisiones clínicas sustituyendo así la consulta de un diversos documentos (Cañedo,
2012).
Sin embargo, los beneficios a largo plazo de las guías están generados por la calidad de
estás mismas, es decir, es importante realizarlas con metodologías adecuadas y estrategias que
requieran rigor en el proceso de elaboración de la guía, son importantes además por que
promueven intervenciones con un claro beneficio y eliminan aquellas inútiles, es una
herramienta que homogeniza la práctica clínica, es decir, disminuye la variabilidad clínica y
actualiza el estado del arte de algún tema en específico (AGREE, 2009).
Actualmente, para el Ministerio de Sanidad y Consumo (2007) es necesaria la creación de
herramientas que reduzcan la incertidumbre del profesional en su práctica diaria y que
suministren al representante sanitario de mecanismos que le ayuden a controlar este proceso.
Dentro de estas herramientas se han venido desarrollando: protocolos, procedimientos, vías
clínicas, etc. y “las Guías de Práctica Clínica” (GPC), estas últimas son importantes, pues
aportan las mejores evidencias dando validez y fiabilidad pues los usuarios confían en ella, es
significativo resaltar que estás pueden aplicarse por distintos profesionales. Las guías de práctica
clínica son instrumentos en invariable evolución por lo se han venido desarrollando diversos
sistemas que utilizan diferentes proposiciones, con sucesiones ajustadas a cada una de ellas, por
lo general las propuestas están dadas a las revisiones sistemáticas realizadas sobre ensayos
clínicos aleatorizados (meta-análisis) o en el nivel más alto de evidencia, seguidas en
descendencia, por los estudios aleatorizados individuales, estudios de cohortes, estudios de casos
y controles y series de casos.

Guías de atención en Colombia


Las guías de atención en Colombia poseen unas características dadas desde el ministerio
de salud, direccionado y promovido desde las entidades gubernamentales internas con el fin de
afianzar los protocolos de salud en Colombia, por esta razón se reglamento una ley la cual
permite identificar las características que debe tener una guía, pero desafortunadamente a nivel
de salud, no se incluye las patologías psiquiátricas o psicológicas que son de atención clínica.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
30

Realizando un breve recuento existe direccionamiento por parte de las entidades de salud para las
guías de atención, las cuales fueron clasificadas dentro de un grupo con características que
ayudan y generan recomendaciones para el diagnóstico y tratamiento del grupo de patologías de
mayor interés en la salud en Colombia. En Colombia se tiene en la actualidad convenios con
entidades internacionales y el Ministerio de la Protección Social (MPS) el cual es pionero y
miembro fundador de la Red Iberoamericana de Guías en Práctica Clínica para la calidad de la
asistencia sanitaria.
El Ministerio de Salud de Colombia (2000) creó una serie de parámetros direccionados
al diseño de guías de atención clínicas con el fin de delimitar las patologías más frecuentes en la
población colombiana, hoy en día se conoce el ministerio de la salud como el Ministerio de la
Protección Social, quien se encargado de tener activo y actualizada esta reglamentación, la cual
se conoce como la resolución 412 del 2000 con el propósito de dotar al sistema de salud de
indicaciones claras para enfrentar los problemas de salud más relevantes en el momento y ha
sido complementada con decretos reglamentarios y con disposiciones que se ocupaban de
verificar su cumplimiento. Cinco años después, el Ministerio acometió la tarea de revisar los
contenidos de las normas técnicas y algunas guías de atención incluidas en la resolución 412 del
2000, incorporando en el proceso elementos metodológicos ampliamente aceptados en el ámbito
internacional, ampliando la masa crítica de participantes en su construcción y reconociendo la
realidad siempre cambiante de las dinámicas poblacionales que modifican el grado de uso y
utilidad de los instrumentos.
La resolución 412 del 2000 se encuentra descrita como: por la cual se establecen las
actividades, procedimientos e intervenciones de demanda inducida y obligatorio cumplimiento y
se adoptan las normas técnicas y guías de atención para el desarrollo de las acciones de
protección específica y detección temprana y la atención de enfermedades de interés en salud
pública. Dentro de la resolución se implementan 35 temas de patologías a las cuales se les debe
hacer seguimiento por medio de guías y protocolos de intervención, que son:
1. Vacunación según el Esquema del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI)
2. Atención Preventiva en Salud Bucal
3. Atención del Parto
4. Atención al Recién Nacido
5. Atención en Planificación Familiar a hombres y mujeres
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
31

6. Detección temprana de las alteraciones del Crecimiento y Desarrollo (Menores de 10 años)


7. Detección temprana de las alteraciones del desarrollo del joven (10-29 años)
8. Detección temprana de las alteraciones del embarazo
9. Detección temprana de las alteraciones del Adulto (mayor de 45 años)
10. Detección temprana del cáncer de cuello uterino
11. Detección temprana del cáncer de seno
12. Detección temprana de las alteraciones de la agudeza visual
13. Bajo peso al nacer
14. Alteraciones asociadas a la nutrición (Desnutrición proteico calórica y obesidad)
15. Infección Respiratoria Aguda (menores de cinco años)
16. Alta: Otitis media, Faringitis estreptococcica, laringotraqueitis.
17. Baja: Bronconeumonía, bronquiolitis, neumonía.
18. Enfermedad Diarreica Aguda / Cólera
19. Tuberculosis Pulmonar y Extra pulmonar
20. Meningitis Meningocóccica
21. Asma Bronquial
22. Síndrome convulsivo
23. Fiebre reumática
24. Vicios de refracción, Estrabismo, Cataratas
25. Enfermedades de Transmisión Sexual (Infección gonocóccica, Sífilis, VIH/SIDA)
26. Hipertensión arterial
27. Hipertensión arterial y Hemorragias asociadas al embarazo
28. Menor y Mujer Maltratados
29. Diabetes Juvenil y del Adulto
30. Lesiones preneoplasicas de cuello uterino
31. Lepra
32. Malaria
33. Dengue
34. Leishmaniasis cutánea y visceral
35. Fiebre Amarilla
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
32

Estas guías hacen parte de un plan de tratamiento integral, el cual implementa gran
variedad de conocimientos multidisciplinar, con el fin de mejorar la calidad de vida de los
usuarios al servicio clínico. Durante estos años la resolución 412 del 2000 de salud, ha tenido
variaciones o inclusión de nuevas patologías pero manteniendo la base o estructura de atención
integral. En el 2013 bajo la ley 1616 del 21 de enero, se reglamenta por medio de denominada
ley de salud mental y otras disposiciones la utilización de guías para la atención e intervención
de patologías mentales como medida de un plan integral de salud hospitalaria que tiene como
objetivo el de garantizar el ejercicio pleno del Derecho a la Salud Mental a la población
colombiana, priorizando a los niños, las niñas y adolescentes, mediante la promoción de la salud
y la prevención del trastorno mental, la Atención Integral e Integrada en Salud Mental en el
ámbito del Sistema General de Seguridad Social en Salud, de conformidad con lo preceptuado en
el artículo 49 de la Constitución y con fundamento en el enfoque promocional de Calidad de vida
y la estrategia y principios de la atención Primaria en Salud (Art 1, ley 1616 del 2013). La ley en
general intenta limitar los beneficios en salud mental e implementa las guías como función
fundamental en la atención hospitalaria y clínica como herramienta completaría de salud.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
33

Objetivos

Objetivo General

Elaborar una guía de atención e intervención en trastornos de la conducta alimentaria en


niños para psicólogos clínicos teniendo en cuenta los diferentes modelos psicológicos.

Objetivos Específicos

1. Unificar en una guía distintas perspectivas del proceso de atención psicológica de los niños
con trastornos de la conducta alimentaria.

2. Establecer un proceso guiado por pasos para la atención de casos de trastornos de la conducta
alimentaria en población infantil

3. Efectuar la agilización de la atención de trastornos de la conducta alimentaria en niños,


utilizando como referente la reunión de las intervenciones más efectivas para dichos trastornos.

4. Determinar los principales pasos a seguir para identificar y delimitar los diferentes trastornos
de la conducta alimentaria en niños.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
34

Método

Objetivo General
Conocer las estrategias de diseño y distribución de una Guía de Atención basada en las
necesidades y expectativas del mercado.

Objetivos Específicos
1. Identificar las características de la guía que se ajusten a las necesidades de los usuarios
(mercado meta)
2. Identificar el mercado potencial al cual debe estar dirigida la guía
3. Establecer los precios para posicionar el producto en el mercado
4. Identificar las estrategias de distribución de la guía que se acomode a las necesidades del
público
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
35

Descripción del producto

La Guía de Atención -Intervención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria en niños


es un documento el cual tiene un enfoque cognitivo conductual, que permite un abordaje más
completo e íntegro en la evaluación y el tratamiento de estas patologías, comprendiendo una
visión más amplia de las actuales intervenciones al momento de abordar los casos de los TCA
específicamente en niños y preadolescentes.
La guía está constituida por una conceptualización de los trastornos de la conducta
alimentaria, evaluación, diagnóstico diferencial, prevención y tratamiento de las diferentes
psicopatologías de la conducta alimentaria. Para la elaboración de la guía se hizo uso de una
encuesta la cual tenía la finalidad de conocer la opinión de los Psicólogos en los elementos más
relevantes que se deberían encontrar en la guía.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
36

Logotipo y slogan del producto

Figura 1. Logotipo y slogan del productos Alimente

En referencia al nombre AliMente se enmarca en una combinación de dos palabras de


relevancia para el producto, primero se basa en sí en la palabra “alimente” la cual nos dirige al
contenido de la guía, toda la parte de conducta alimentaria y sus derivados, seguido a este a
través de la segunda palabra “Mente” se pretende demostrar que estos actos alimentarios son
conductas controladas por nuestra mente, es decir, por nuestro cerebro, además de ello los
alimentos que son ingeridos son de vital importancia para el desarrollo del cerebro y
principalmente de los procesos básicos, por tal razón se crea el slogan “alimentando
decisiones…”, en el cual brinda una percepción diferente de los cambios organizacionales, se
busca que los psicólogos que están en encuentro con los trastornos de la alimentación generen
para sus pacientes en general una decisión adecuada y saludable en su tratamiento.

El logo está identificado con la silueta de un niño ya que se dirige el producto a esta
población en específico, dentro de la silueta de la cabeza del niño se observa una cuchara, la cual
se encuentra en posición al cerebro creando una metáfora entre el cerebro y la conducta
alimentaria representada en este caso por la cuchara, siendo este último un símbolo que
representa alimentos, alimentación o la conducta en sí que es alimentarse.

En este logo se maneja el color rojo el cual significa el rojo es uno de los colores preferidos
por los niños, su significado está casi siempre asociado a la vitalidad, energía, valor y El rojo
representa la capacidad de reacción general a los estímulos externos, en cuánto al color blanco de
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
37

la cuchara es un color gentil, limpio, se asocia al concepto de buena vida, de lo inmaculado e


impoluto.

Producto Básico
Alimente ofrece a sus clientes una guía clínica que provee herramientas de evaluación e
intervención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria en niños, de esta manera se busca:

1. Mejorar la efectividad, la eficiencia y la seguridad de las decisiones del profesional con


relación a los procesos de evaluación e intervención.

2. Responder a las necesidades clínicas de los profesionales de psicología al momento de


abordar los TCA en niños.

3. Ofrecer estrategias para la evaluación e intervención de los TCA en niños.

4. Recomendar diferentes formas de acción, revelando una variedad de estrategias de


intervención a nivel individual, grupal y familiar.

5. Disminuir la variabilidad clínica, centrando en intervenciones basadas en la evidencia.

6. Reducir la incertidumbre del profesional en la práctica clínica al momento de abordar los


TCA.

Producto Real
La Guía Clínica de Atención-Intervención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria
en niños, está constituida por:

1. Definición y Conceptualización de los TCA: en este apartado se hace un recuento de


algunas de las definiciones y características del término conducta alimentaria, pues es relevante
iniciar con la conceptualización de este mismo para dar comienzo a los trastornos de la conducta
alimentaria en general y luego enfocarse a niños.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
38

2. Prevención de los TCA: Se establecen pautas para la prevención de la aparición de los TCA,
es por ello que se guía al profesional de una manera sencilla a través de la identificación de
factores de riesgo para que esté inicie de manera adecuada si es de conveniencia un programa de
prevención.

3. Evaluación de los TCA: Detalla el proceso de evaluación de los TCA el cual en primera
instancia propone la realización de una entrevista estructurada en la que se indague historia de
vida y de la problemática, a continuación se describen diferentes elementos psicométricos los
cuáles apoyan el proceso de evaluación.

4. Diagnóstico diferencial de los TCA: Es basado en criterios diagnósticos de el DSM-IV en el


que se plantean otras entidades patológicas que requieren de una evaluación clínica rigurosa.

5. Tratamiento de los TCA: Basado en técnicas cognitivos conductuales se realiza el abordaje de


los TCA en términos de cómo tratar con estás problemáticas incluyendo en la mayoría de
trastornos a su entorno familiar y social.

Producto Ampliado

La guía ha sido desarrollada bajo estrictas revisiones, correcciones y acompañamiento por


parte del docente director del curso de especial interés Andrés M. Santacoloma Suárez
denominado Trastorno de la conducta alimentaria. Por otro lado, el contenido de la misma es el
resultado de una revisión extensa de material científico que en su gran mayoría fue producido
durante los últimos 4 años, esto garantiza que la información y técnicas aplicadas sean de
vanguardia y además de esto, por ser técnicas de última generación, sean un esfuerzo o
innovación para mejorar las intervenciones ya existentes en el campo de la salud alimentaria.

Las técnicas aplicadas son principalmente del enfoque conductual loa cual garantiza
calidad debido a que las intervenciones de este enfoque cuentan con resultados empíricamente
validados en los cuales su eficacia ha demostrado ser contundente.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
39

Por último, la población hacia la que está dirigida la guía, es decir, hacia niños entre los 4
y 12 años de edad, es una población para la cual el desarrollo de intervenciones e información se
encuentra limitado y es escaso, por este motivo la presente guía innova y hace más sencillo la
atención e intervención de la problemática de los TCA en niños.

Clientes

Figura 2. Clientes

Los clientes a los que va dirigida la guía de atención e intervención en trastornos de la


conducta alimentaria en niños son clínicas u hospitales, del sector de Bogotá que se encuentran
prestando en la actualidad atención, evaluación, prevención y tratamiento a problemáticas
asociadas a desordenes y trastornos de la conducta alimentaria, además la guía permite tener
clientes de manera individual como son los psicólogos que se desempeñan en el área clínica en
consultorios privados y quienes necesitan de una herramienta que facilite la atención e
intervención. Esta segmentación se realizó tomando datos de la encuesta en los que se identifica
con; un 80% el interés de los psicólogos clínicos que la guía sea de manejo hospitalario; y un
73.3% de que la guía sea de manejo individual en consultorio de atención psicológica privada.

Centro de atención clínica. Se evidencia que el principal cliente son entidades macro que
manejan toda la línea de salud mental y física, por esta razón es importante discriminar los sitios
y tipos existente de centro de atención clínica y prestadores del servicio clínico, la principal línea
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
40

de clientes son centros donde existe atención psicológica o psiquiátrica para el manejo de
trastornos de la conducta alimentaria.

Consultorios privados. Bogotá es el centro inicial de mercadeo y distribución del


producto, la evidencia indica una alta aparición de consultorios que prestan el servicio de
psicología clínica y que son de carácter privado. La guía está diseñada para mejorar el proceso de
atención de los niños y adolecentes con un trastorno de la conducta alimentaria, por lo que
ningún consultorio de psicología en Bogotá está excepto de tener un caso donde se presente un
TCA para valoración o intervención y tener un herramientas que facilite la atención genera un
mejor pronostico para el paciente y de esta forma otro tipo de clientes para la guía de atención e
intervención de los trastornos de la conducta alimentaria en niños y adolecentes se convierte en
gran medida los consultorios privados de atención psicológica.

Mercado Potencial

El mercado potencial al cual va dirigida la guía de atención psicológica son los


hospitales, clínicas y psicólogos que brindan atención privada, esto debido a que son los
principales lugares a los cuales llegan los niños con problemas de la conducta alimentaria. En los
resultados de la encuesta se evidencia la alta demanda por parte de los centros de salud privada.
Se resalta que esta población a la cual va dirigida el producto, en comparación con centros de
salud no se maneja guías, si no protocolos de poca efectividad.

Tabla 3.
Descripción del mercado potencial
Hospitales adscritos a la Clínicas especialistas en Atención psicológica privada
secretaria de salud atención psiquiátricas
22 6 8514

En la tabla 3 se evidencia tres de los ejes centrales de soporte a nivel de mercado; como
primera medida encontramos los hospitales adscritos a la secretaria de salud quienes de manera
directa trabajan con la población de niños con trastornos de la conducta alimentaria esto
constituyen parte activa de los posibles compradores de la guía, evaluando las necesidades
actuales del mercado se evidencia un déficit en guías para esta problemática por lo que el
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
41

producto suplirá una necesidad en la atención e intervención, de igual manera las clínicas
especializadas en atención psiquiátrica no muestran tener guías referente al manejo de los TCA
en niños. Y por último quienes constituyen un mercado unitario pero amplio son los consultorios
de atención psicológica privada en los que encontramos un valor de 8514 suscritos como
prestadores de salud psicológica y quienes hacen parte de una fuente importante de venta.

Tabla 4.

Descripción del mercado objetivo, comportamiento del estado nutricional por localidad según el
indicador talla para la edad en menores de 10 años, 2006.
Localidad Prevalencia de Prevalencia de riesgo Prevalencia talla Total
déficit de talla de déficit de talla para adecuada a edad reportados
la edad

Usaquén 16.9 26.8 56.3 7914


Chapinero 11.3 31.0 57.6 1360
Santa fe 19.1 31.9 49.0 2874
San Cristóbal 19.4 28.4 52.2 7618
Usme 17.9 27.5 54.5 16179
Teusaquillo 12.6 25.7 61.7 7356
Bosa 13.9 26.1 60.0 14927
Kennedy 10.1 24.5 65.4 12362
Fontibón 10.3 19.8 69.9 4932
Engativa 11.8 24.0 64.2 12362
Suba 13.5 26.6 60.0 15853
Barrios Unidos 13.1 29.2 57.7 1233
Teusaquillo 3.4 17.2 79.4 20186
Los Mártires 16.2 23.2 60.7 1874
Antonio Nariño 13.2 23.6 63.2 6880
Puente Aranda 6.4 21.6 72.1 4156
La Candelaria 14.4 31.1 54.5 950
Rafael Uribe 12.0 23.3 64.7 20774
Uribe
Ciudad Bolívar 16.2 29.0 54.8 19510
Sumapaz 15.3 27.0 57.7 645
Total Bogotá 12.8 24.9 62.3 180233

En la tabla 4 se evidencia las 20 localidades en Bogotá con los diferentes característica


nutricionales que se presentan y al finalizar los casos reportados, en la figura se puede observar
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
42

un dato general de 180.233 casos en Bogotá que son de atención clínica y psicológica lo cual es
un dato relevante y evidencia de la probabilidad de presentar alteración en la conducta
alimentaria en niños y adolecentes, se resalta localidades de mayor presencia de la problemática
como son la localidad Teusaquillo y la localidad de Rafael Uribe presentando la mayor cantidad
de casos a nivel de Bogotá por lo que se puede ofrecer el producto a centros clínicos ubicados
por esta zona. Aumentado la probabilidad de venta de la guía para solventar la situación social y
de salud ligada a los trastornos de la conducta alimentaria en niños y adolecentes que en Bogotá
es una población descuidada y sin guías diseñadas para el manejo interno en las entidades.

Mercado meta

Figura 3. Descripción del mercado meta

Nuestro mercado meta estará compuesto hospitales, clínicas, psicólogos que brindan
atención privada y las 20 localidades que componen la ciudad de Bogotá, esto equivale a una
cifra de 5862 posibles compradores tanto a nivel de instituciones y localidades como posibles
compradores de manera individual. La empresa AliMente tiene como meta inicial lograr llegar a
los centros clínicos con el fin de mostrar la importancia de la guía no sólo como herramienta
diagnostica, si no como material de intervención. Como se observa en la figura 3, el mercado
meta está compuesto por 5862 compradores, quienes manejan según requerimiento de las
entidades gubernamentales en Colombia 10 guías de atención de las patologías más presentadas
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
43

en el contexto donde se desenvuelven, pero se resaltar que muchas que muchos consultorios de
carácter privado no manejas este número y tampoco posee alineamientos claros referente a los
trastornos de la conducta alimentaria, además siendo escasa la población o poco nombrada la
población de niños y adolecentes en problemáticas relacionadas con las conductas alimenticias
no se tiene, ni se maneja material para afrontar un caso de estas características que necesite
atención e intervención.

Mercado Objetivo

Al mismo tiempo, el mercado objetivo está compuesto por Hospitales y clínicas dentro de
las diferentes localidades de Bogotá, dentro de estas 20 localidades se encuentran problemas
relacionados con la conducta alimentaria como se evidencia en la siguiente.

El mercado objetivo se divide en dos clases de compradores que están muy ligados entre
sí pero cada una con diferentes características; los compradores primarios hacen referencia a los
centros de atención clínica que tiene una alta probabilidad de adquirir el productos no solo por
posee el presupuesto para adquirirla, sino también por la gran afluencia de personas que asisten a
consulta diaria, lo que aumenta la probabilidad de aparición de casos donde exista trastornos de
la conducta alimentaria en niños porque es importante tener guías que den parámetros claros para
el manejo de la problemática a nivel de conducta alimentaria. De igual forma, se encuentra los
compradores secundarios quienes serian los consultorios privados, por el tipo de pacientes que se
maneja para valoración y tratamiento, es posible que muchos de estos psicólogos no tengan
herramientas claras para manejar un tipo de trastornos de la conducta alimentaria en niños, por lo
que pueden remitir a centro que tenga un mayor control y manejo de la problemática. Pero de
igual forma para realizar un diagnostico claro se debe tener herramientas de validación de las
hipótesis, y en parte entra una guía que pueda cumplir con estas necesidades.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
44

Competencia

Competencia Directa y Sucedánea

La competencia de la guía de atención e intervención de trastornos de la conducta


alimentaria en niños en Colombia, son las entidades gubernamentales que se encargan de la
prevención y promoción de la salud mental como son los sistemas de vigilancia alimentaria y
nutricional de Bogotá (SISVAN), y los centros de atención en los trastornos de la conducta
alimentaria en Bogotá (Fundación Horus). De igual manera, Colciencias realiza convocatorias
donde se integran universidades con el fin de generar nuevos productos para el manejo a nivel
clínico. El mercado indica que las entidades gubernamentales cambian el manejo cada 4 años
tiempo en el que se realiza el cambio de alcalde y se cambia la política pública, los centros de
atención manejan una guía diseñada para la problemática interna y no generan más productos
para el mercado, y Colciencias crea convocatoria cada año, dependiendo las necesidades clínicas
por lo que varía la temática anual de salud.

Figura 4. Descripción de competencia directa y sucedánea


TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
45

En la figura 4, se evidencia que existe solo una entidad que hace competencia directa al
producto (Colciencias) por la frecuencia en que genera nuevos productos o guías de atención y se
muestra la competencia sucedánea la cual está compuesta de 2 entidades (la entidad distrital y el
centro de atención de los TCA), por la frecuencia en la que generan productos dependiendo de
las variables sociales, políticas, económicas y las necesidades clínicas.

Productos de la competencia

La competencia a nivel distrital (SISVA) posee productos ligados a la disminución de los


índices de desnutrición y manejar sistemas reguladores a nivel social y manejo de los TCA más
comunes en la población pero hacen énfasis en la población adulta.

La fundación Horus, no es generadora de guías para la venta pero posee protocolos en los
cuales enseñan a los usuarios a manejar trastornos de la conducta alimentaria, por lo que se
evidencia un manejo mas interno de problemática y llega a los centros de atención clínica por
medio de capacitaciones. Colciencias por lo contrario maneja guías de atención con los
siguientes parámetros:

1. Objetivo

2. Población Objeto

3. Definición y aspectos conceptuales

4. Descripción clínica

5. Factores de Riesgo

6. Características de la atención (diagnostico, pruebas requeridas etc)

7. Complicaciones

8. Clasificación

9. Tratamiento

10. Algoritmo
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
46

En la actualidad no existe evidencia donde se muestre interés por parte de Colciencias de


crear guías para el manejo de los trastornos de la conducta alimentaria en niños.

Tabla 5.

Análisis DOFA
Análisis DOFA
Debilidades Oportunidades
1. El producto se puede considerar innecesario por 1. Es un producto novedoso dentro del mercado
los psicólogos clínicos que no atienden la 2. Al ser ofertada en centros psicológicos permite
población de niños con trastornos de la conducta que la guía tenga acogida y utilizada por los
alimentaria. psicólogos clínicos.
2. Los precios de venta de la guía están pensados
para favorecer los centros de atención por lo que
se dificultaría la adquisición individual
(consultorios privados).

3. Las entidades gubernamentales prestarían poca


atención al producto por ser entidades encargadas
de crear y distribuir guías para los centros de
atención que dependen de ellos.

Fortalezas Amenazas

1. La guía pretende ampliar la atención en niños, 1. Al no manejar costos adecuados de venta y


cubriendo en gran medida un vacio a nivel distribución existe una alta probabilidad de no
clínico y psicológico. tener herramientas claras para la competencia a
2. La guía integra temáticas de evaluación e nivel de mercado.
intervención de manera completa lo cual 2. El gobierno u entidades gubernamentales crean
agilizaría los procesos de atención a niños y guías diseñadas para manejar problemáticas con
adolecentes. alto riesgo, lo cual genera una competencia para
3. Genera herramientas empíricamente validadas la guía en dado caso que el porcentaje a nivel
que permiten diagnosticar TCA en edades social de los TCA en niños aumente.
tempranas, en busca de la prevención como
estrategia de intervención.
4. La guía integra conceptos de los cuales se tiene
poco manejo y conocimiento, y que están
presentes en los ámbitos clínicos sin tener mucho
soporte teórico.
5. La guía maneja un lenguaje claro que permite la
compresión rápida de los psicólogos clínicos que
la usan, lo que permite un mejor entendimiento
de la problemática de los TCA en niños y
adolescentes.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
47

Estrategias

Para enfrentar las amenazas evidenciadas en el análisis anterior, la empresa


distribuidora de la guía, participara activamente en las convocatorias realizadas por Colciencias y
estará enterada de los movimientos a nivel gubernamental con la finalidad de ser generadora de
productos que suplan estas necesidades para ser parte activa de los procesos sociales actúales.
Además para aumentar la competencia en el mercado de buscara que la empresa capacite
personal que logre cumplir con las expectativas de demanda de mercado con ideas novedosas. En
general lo que se busca como estrategias es capacitar al personal, participar activamente con las
entidades gubernamentales y variar según la oferta y demanda que el mercado de guías solicite.

Canales de Distribución

Figura 5. Canales de distribución de la guía

La guía se distribuye de manera individual en centros de atención clínica como hospitales


y clínicas, además se lleva a consultorios psicológicos para su venta. El mecanismo de venta es
por línea telefónica inicialmente, por esta razón se tiene presupuestado como inversión la
distribución personal del producto. El apoyo realizado por los medios masivos de interés para
psicólogos que facilitara el conocimiento de la guía de atención e intervención en la conducta
alimentaria en niños, la empresa no pretende mostrar el producto en medios masivos de
comunicación por el presupuesto pero a través de publicidad enviada a centro de atención y
centros de aprendizaje como son las universidades se tiene un mayor impacto. De otra forma se
realizara un contacto directo con entidades que estén interesadas vía telefónica.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
48

Presupuesto
Tabla 6.
Costos, Gastos y Ganancias del Programa
Ingresos Perdidas

Ingresos operacionales 15.000.000 0

Devolución de venta 0 2.000.000

Ingresos brutos 7.100.000 0

Costos de producción 2.000.000

Utilidad bruta 5.000.000 0

Gastos operacionales 0 4.000.000

Utilidad operacional 5.000.000 0

Ingresos no operacionales 4.000.000

Gastos no operacionales 3.000.000

Utilidad antes de impuesto y reservas 2.400.000

Impuesto de renta 1.500.000

Utilidad de neta 19.000.000 0

Reservas 3.000.000 0

Utilidad ejercicio 5.000.000 0

capacitación 0 0

distribución 0 1.000.000

En la tabla 6, de costos y presupuestos mensual evidenciamos como ingresos


operacionales un valor total de 15.000.000 millones de pesos que hace referencia al conjunto de
beneficios que se ofrecen en la venta del producto a los centros de atención clínica que consta de
un total de 10 guías para el manejo interno de cada entidad, el objetivo es conseguir un centro de
atención mensual. Referente a la devolución de venta se tiene presupuestado una pérdida de
2.000.000 millones de pesos que hace referencia a los daños que pueden suceder en la impresión
de las guías.
Los costos de producción de las guías hacen referencia a la impresión de las guías de
atención clínica 2.000.000 millones de pesos. Ingreso brutos que es el valor máximo que queda
descontando las perdidas, es de 7.100.000 millones de pesos. Costos de producción 2.000.000
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
49

millones de pesos que hace referencia a todos los materiales de la impresión de la guía. Utilidad
bruta es el valor minino que puede ingresar mensual que sería de 5.000.000 millones de pesos,
siendo un valor mínimo que la empresa puede tener de ingreso mensual. A nivel de impuestos
gubernamentales que asciende a un total de 16% del producto que hace referencia a 2.400.000
millones de pesos mensual, más el impuesto de renta de 1.500.000, y el costo de distribución
1.000.000 que se resta al valor total de ingresos mensuales que es de 1.9000.000 millones por lo
que en total queda un valor de 7.100.000.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
50

Resultados
Diseño de la guía y análisis de datos en porcentajes

Figura 6. Diseño de la guía

Sobre el diseño de la guía se identifica que el 86.6 % de las personas que responden la
encuesta, consideran que la guía debería presentar un resumen de las temáticas al finalizar el
capítulo; por su parte un 13.3% no considera que sea relevante la presentación de dicho resumen.
De igual manera un 53.3% de los encuestados considera que se debe incluir definiciones en los
bordes de las paginas; frente a un 46.7% quienes consideran que no se debe ubicar definiciones.
Referente a los conceptos claves en los bordes de las paginas, el 63.3% de las personas
respondieron que si se debe ubicar dentro de la guía; por lo contrario el 36.7% de los encuestados
respondieron que no se deben ubicar en la guía. En el diseño de la guía de igual manera el 76.7
% los encuestados sugieren ubicar imágenes tipo fotográfico para ejemplificar los TCA; y el
23.3% de los encuestados sugieren que no es necesario la ubicación de este tipo de imágenes,
respuestas generadas en los ítems 4, 5 y 7 de la encuesta. Las imágenes de la guía el 56.7% de
los encuestados consideran que no deben ser de tipo fotográficas; pero si de dibujos, con un 50%
resultado obtenido del promedio de las respuestas en los ítems 8 y 9. Y por último los
encuestados respondieron con un 67.7% la importancia de usar gráficas para mostrar aspectos
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
51

relevantes y la ejemplificar la temática de TCA, este resultado de obtiene del promedio de los
ítems 12, 13 y 15; por lo contrario se evidencia con un 63.3% el rechazó al uso de graficas con
carácter estético.

Evaluación de los trastornos de la conducta alimentario en porcentajes

Figura 7. Evaluación de los trastornos de la conducta alimentaria

Sobre la evaluación de los trastornos de la conducta alimentaria, el 100% de los


encuestados respondieron que es necesaria la definición de la temática de TCA y sus respectivos
subtemas. De igual manera la ubicación de criterios diagnósticos del DSM IV dependiendo cada
trastorno obtuvo un 93.3% de aceptación en las respuestas de los encuestados, seguido de;
trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes con 93.3%; criterios del CIE 10 con 93.3
%; diagnóstico diferencial de TCA con 93.3%; la inclusión de factores de adquisición de los
TCA con un 90%; epidemiologia de la conducta alimentaria a nivel nacional e internacional,
86.7% y 80% respectivamente; y por último con un 76.7% la etiología de los TCA.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
52

Intervención de la conducta alimentaria, análisis en porcentajes

Figura 8. Intervención de los trastornos de la conducta alimentaria

Referente a la temática de intervención en los trastornos de la conducta alimentaria, se


logra identificar la preferencia hacia el modelo cognitivo-conductual dentro de los encuestados
para el manejo de la guía con un 83.3% de aceptación; frente a un 16.7%, los cuales prefieren
otros modelos de intervención como son el sistémico con un 33.3% y psicodinámico con un
30%. Se evidencia con el 56.7% que los encuestados no consideran necesario en la guía el
manejo de múltiples modelos de intervención; pero si consideran necesario el abordaje de la
problemática dirigida a padres con un 76.7%.

Incluir pautas de intervención individual, obtuvo un 93.3% de aceptación en la población


encuestada; frente a un 6.7% quienes no lo considera necesario; las pautas de intervención
familiar se evidencia como un factor fundamental dentro de los encuestados con un 90% de
aceptación del ítem. Por otro lado los encuestados respondieron con un 43.3% que no ven
necesario que se incluya en la guía intervenciones de 10 y 20 secciones; frente a un 56.7%
quienes si lo consideran necesario, y de igual manera el 80% encuestados no consideran
necesario incluir en la guía intervención mayor a 20 sesiones.

A nivel de intervención el 66.7% de personas encuestada consideran que la


reestructuración cognitiva como herramientas debe ser ubicada dentro de la guía; frente un
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
53

33.3% quienes consideran otras herramientas, como son; la modificación conductual con un 90%
de aceptación; manejo y expresión de factores emocionales con un 63.3% e intervención en
posible recaída con un 76.7%.

Público y mercadeo, análisis de datos en porcentajes

Figura 9. Público y mercadeo de la guía de atención e intervención

En la encuesta los participantes consideran con un 56.7%, que la guía solo debe ser
dirigida a psicólogos clínicos; y el 43.3% considera que debe ser dirigida a todo tipo de
psicólogos. Además los encuestados consideran con un 63.3% que la guía debe ser dirigida a
otros profesionales como médicos, enfermeros, pediatras, etcétera; frente a un 36.7% quienes
opinan que el manejo solo de la guía es netamente para psicólogos. A nivel de mercadeo se
encuentra, el 80% de los encuestados consideran que la guía debe venderse a clínica u hospitales,
y un 73.3% considera que se puede vender de manera individual a psicólogos clínicos; como
herramienta de venta el 56.7%% de la población encuestada considera que la internet es un buen
medio de venta, y como ayuda a los compradores de la guía el 90% de los encuestados mostraron
interés por el soporte dado desde una página WEB propia de la guía.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
54

Diseño de la guía, análisis

Figura 10. Grafica de resultados de la encuesta en una muestra de 30 personas

Referente al diseño de la guía, se encontró información en la figura 10 la cual muestra; en


el ítem 1 una puntación alta de aceptación, con; una persona en total desacuerdo, tres en
desacuerdo, diecinueve de acuerdo y siete en total acuerdo, lo que permite evidenciar que los
encuestados ven necesario la ubicación de un resumen al final de cada capítulo; En el ítem cuatro
relacionado con el uso de imágenes fotográficas indica una puntuación alta con; 8 personas las
respondieron estar total acuerdo, 15 de acuerdo, 3 desacuerdo y por ultimo 4 personas
respondieron estar en total desacuerdo con el ítem; y por último el ítem 12 obtuvo una
puntuación relevante, ítem relacionado con el uso de gráficas para describir aspectos relevantes
de la guía, con; 4 encuestados están en total acuerdo, 17 encuestados están de acuerdo, lo que nos
proporciona una validez referente a ítem con el 70%.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
55

Evaluación de los TCA

Figura 11. Evaluación de los trastornos de la conducta alimentaria

En la figura 11, muestra que los encuestados consideran pertinente la utilización de la


información correspondiente a los ítems 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22,23 y 24, para la evaluación de
los TCA, información que se encuentra en la guía. Las puntaciones más altas hacen referencia a;
Criterios de evaluación del DSM IV (ítem 17); criterios de evaluación del CIE 10 (Ítem 18);
diagnóstico diferencial (ítem 20); y por último los factores de adquisición (ítem 23).

Intervención de los TCA

Figura 12. Intervención de los trastornos de la conducta alimentaria


TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
56

Retomando la figura 12, se logra evidenciar una preferencia por parte de los encuestados
hacia el ítem 25, el cual hace referencia al modelo cognitivo-conductual para la intervención
manejada en guía, posterior se encuentra la aceptación de los ítems 29 y 30, relacionados con la
intervención a padre e intervención individual. Por último, se evidencia aceptación de las
herramientas de intervención como son la modificación conductual con; 9 personas totalmente
acuerdo y 18 de acuerdo; y la prevención de recaídas con, 13 personas en total acuerdo y 10
personas de acuerdo, descritas en los ítems 36 y 38 respectivamente.

Público y mercadeo de la guía de atención e intervención

Figura 13. Público y mercadeo de la guía de atención e intervención

En la figura 13, referente a las estrategias de mercadeo muestra información relevante en


los items 41, 42 y 43, los cuales están relacionados con la venta de la guía en hospitales; con 10
personas en total acuerdo, 14 de acuerdo; y venta a nivel individual en consultorios privados con;
9 encuestados en total acuerdo, 13 de acuerdo, además el ítem 43 muestra el alto interés por el
soporte realizado desde una página Web con; 14 personas en total acuerdo y 13 personas de
acuerdo.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
57

GUÍA DE ATENCIÓN - INTERVENCIÓN DE LOS TRASTORNOS DE LA


CONDUCTA ALIMENTARIA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

La Guía de Atención -Intervención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria en niños


y adolescentes es un documento basado en el modelo cognitivo conductual, este permite un
completo abordaje en referencia a la evaluación y el tratamiento de los TCA, alcanzando así una
visión extensa de las actuales intervenciones al momento de abordar los casos específicamente
en la población objetivo.
Basada en AGREE (2009), en su contenido se encuentra una conceptualización de los
trastornos de la conducta alimentaria, evaluación que incluye aspectos psicométricos, diagnóstico
diferencial, prevención y tratamiento de las diferentes psicopatologías de la conducta
alimentaria. Los criterios para la elaboración de guía se basaron en los resultados obtenidos tras
la aplicación de una encuesta a psicólogos, la cual estaba constituida de 44 ítems con cuatro
opciones de respuesta tipo likert: (1) totalmente en desacuerdo, (2) en desacuerdo, (3) de
acuerdo, (4) totalmente de acuerdo.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
58
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
59
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
60
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
61
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
62
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
63
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
64
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
65
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
66

Discusión y Conclusiones
Los trastornos de la conducta alimentaria son patologías que han venido aumentando
dentro de la población en general y particularmente se ha encontrado una pronta aparición de
estas patologías en la infancia e inicio de la adolescencia. Esta alta prevalencia se evidencia en
algunas cifras que reflejan que es un problema de salud mental encontrándose una incidencia del
0,5 al 1,0 % en el caso de la anorexia nerviosa y del 1 al 3% en el caso de la bulimia nerviosa
estos datos corresponden a las mujeres jóvenes occidentales (Baile & González, 2010). Además,
esta alta prevalencia es importante resaltar las consecuencias en relación a las tasas de
mortalidad, encontrándose que la anorexia nerviosa es uno de los trastornos psiquiátricos que
más altas tasas de mortalidad tiene debido a dificultades de salud como la angina de pecho y las
conductas suicidas dado que estas se encuentran en comorbilidad con la depresión.

Si bien es cierto, aunque el área de los TCA está ampliamente descrito, se considera
necesario un ahondamiento mayor en lo que hace referencia a su evaluación, diagnostico e
intervención, esta carencia de investigaciones que especifiquen las variables a medir y que
sustenten las diferentes pruebas de evaluación e intervención se denota aún más en nuestro país,
esto debido a que las pruebas se aplican sin estar validadas y las intervenciones no son
específicamente para la población (Ochoa, Echeverri, Brito & Rodríguez, 2012).
Debido a estas características de los TCA se hizo relevante la elaboración de esta guía,
para lo cual se encontró por un lado un reducido número de intervenciones de estas patologías en
niños, además se observa una mayor evidencia de psicoterapia en los trastornos como la anorexia
y la bulimia en adolescentes, sugiriendo la importancia de buscar evidencia y realizar protocolos
de intervención en los trastornos alimenticios en niños.

Esto se corrobora en lo encontrado por algunos autores quienes afirman que la


efectividad de los tratamientos de los trastornos de la conducta alimentaria aún no presenta
mayor evidencia ya sea por el números de estudios reportados o por el tipo de diseño utilizado, al
indagar en los estados del arte de estas intervenciones se ha encontrado que hay poca evidencia,
ubicándose estos tratamientos según los criterios del Instituto Nacional de Salud y del cuidado
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
67

(National Institute for Health and Care Excellence) NICE en un nivel C, con escasa evidencia a
nivel B y ausencia de estudios en el nivel A (Gempeler, 2010).

A nivel de la psicología las intervenciones son múltiples, se han encontrado mayores


resultados en la aplicación de estrategias cognitivo conductuales, aunque recientemente las
terapias dialógicas y centradas en el consultante han sido probadas demostrando un alto grado de
efectividad y adherencia al tratamiento por parte del paciente (Cruzat & Haemmerli, 2009).
Aunque durante las últimas décadas se han aumentado las investigaciones notablemente, son
muchas aun las respuestas que se deben encontrar para aliviar las diferentes dolencias de las
personas que padecen este tipo de trastornos (Saldaña, 2001).

Por otro lado en el proceso de elaboración de la Guía se encontró que en el país hay un
reducido número de guías clínicas para el abordaje de los trastornos de la conducta alimentaria
en niños, concluyendo que es importante elaborar guías clínicas que permitan a los profesionales
tener un adecuado manejo de estos casos cuyas consecuencias son crónicas y de alta prevalencia.
Por esto para la elaboración de la guía se realizó una encuesta en la cual se pretendía conocer los
intereses y opiniones con relación a lo que los psicólogos esperaban encontrar en la guía.

Según los resultados obtenidos mediante la aplicación de la encuesta, se considera que


esta guía debe estar dirigida primordialmente a psicólogos clínicos, no obstante la presente guía
maneja un lenguaje que puede ser entendido por toda persona que labore en el ámbito de salud y
atienda casos relacionados con la problemática de los trastornos de la conducta alimentaria, se
hace necesario realizar la guía de esta forma para atender y solucionar las posibles necesidades o
falta de refuerzo en el conocimiento que los profesionales puedan presentar.

Por otro lado, en cuanto al lugar en el cual se debe vender la guía, se encuentra que
clínicas u hospitales son el principal sector que requiere de la misma, este sector puede ser quien
más lo requiera, pero dadas las condiciones actuales del sistema de salud del país, habría que
analizar qué tan alta se puede considerar la probabilidad de la venta masiva para estos lugares de
la guía. La venta de la guía a nivel individual fue también considerada según la encuesta como de
alta probabilidad, este es un sector interesante y creciente por lo tanto se considera como de
relevancia la venta dentro de consultorios y centros pequeños pero especializados en temas
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
68

mentales que puedan tratar de manera recurrente los trastornos de la conducta alimentaria en la
población infantil o juvenil.

En cuanto a la venta vía web, fue calificada según la encuesta como una fuente
primordial de venta o distribución, el mercado del internet es un mercado de alta accesibilidad
por lo tanto se considera como eficiente para la venta de la guía a toda persona que se encuentre
interesada en el material y la información contenida dentro de esta.

Por lo tanto se concluye que según los datos obtenidos, la guía es aplicable y necesaria
para el ámbito clínico, esto probablemente debido a los modelos de intervención que maneja, el
diseño llamativo de la misma y la alta efectividad encontrada en los artículos revisados de las
intervenciones propuestas es un aporte significativo en esta área de la salud que le compete tanto
a profesionales como a las personas que no se relacionan directamente con ella, previniendo e
informando de la aparición de un trastorno y la necesidad de la atención profesional del mismo.

Finalmente, la guía aporta conocimiento relevante en cuanto a la atención e intervención


de los trastornos de la conducta alimentaria en niños y adolescentes, esto se realiza
principalmente a nivel de los centros distritales de atención clínica dada la carencia de un
protocolo estandarizado de atención a dichos trastornos. Por lo tanto, se genera un impacto
positivo y de considerar para posteriores investigaciones en el área.

.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
69

Referencias
Agudelo. C., Pardo, R., Gaitán, H., Gómez, P., Pinilla, A., Busto, J., Sánchez, C. & Pineda, F.
(2007). Guías de promoción de la salud y prevención de enfermedades en la salud
pública; Programa de Apoyo a la Reforma de Salud – PARS Ministerio de la Protección
Social.
American PsychiatricAssociation. (2009). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos
mentales. Masson. España: Barcelona.
Appraisal of Guidelines Research and Evaluation. (2009). Instrumento agree II instrumento para
la evaluación de guías de práctica clínica. Guía de salud.
http://www.guiasalud.es/contenidos/documentos/Guias_Practica_Clinica/Spanish-
AGREE-II.pdf
Atienza, G., Baneres, J. & Graci, F. (2011). Guías de práctica clínica y atención primaria.
SESPAS. España. 26, 113–117.
Baile, J. & González, M. (2010). Trastornos de la Conducta Alimentaria antes del Siglo XX.
Psicología Iberoamericana. 18(2), 19-26.
Barriguete, J. & Viladoms, A. (2008). Trastornos de la conducta alimentaria. Revista
Odontológica Mexicana. 12(2), 101-108. http://www.medigraphic.com/pdfs/odon/uo-
2008/uo082h.pdf
Bay, L., Rausch, C. & Kobalskys, I. (2003). Prevalencia de obesidad en una población de 10 a 19
años en la consulta pediátrica. Archivo Argentino de Pediatría. 101(6), 441-447.
http://www.sap.org.ar/docs/publicaciones/archivosarg/2003/A6.441-447.Kovalskys.pdf.
Caffaro, C. (2000). El pediatra ante el problema de la pica. Instituto Guatemalteco de Seguridad
Social. Fase IV. Programa Materno infantil. Facultad de Ciencias Médicas. Guatemala.
2(1), 30-31. http://desastres.usac.edu.gt/apuntes/VOL-2-NUM-1/LA%20PICA.pdf
Calvo, R., Puente, R. & Vilariño, P. (2009). Trastornos de la conducta alimentaria: cómo actuar
desde la familia. Comunidad de Madrid. España: Madrid.
Campuzano, G. (2011). Pica: el síntoma olvidado. Medicina & laboratorio, 17(11), 533-552.
http://www.medigraphic.com/pdfs/medlab/myl-2011/myl1111-12c.pdf
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
70

Cañedo, R. (2012). Guías para la práctica clínica: qué son, dónde y cómo buscarlas. Revista
ACIMED. 2(23). http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1024-
94352012000200005&script=sci_arttext
Casado, M. & Helguera, M. (2008). Prevención de trastornos de alimentación. Un primer
programa de prevención en dos fases. Clínica y salud. 19(1), 5-26.
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=180613876001.
Castro, M. (2008). Trastornos de la conducta alimentaria: los gramos que pesan en la mente.
Tesis de la facultad de Comunicación y Lenguaje. Pontificia Universidad Javeriana.
Bogotá.

Chueca, A. & Zaragozano, J. (2009). Problemas de los niños a la hora de comer. Comedores
resistentes y neofobia alimentaria. Boletín Sociedad de pediatría de Aragón, la rioja y
Soria. 39(1), 12-16. http://www.comz.org/Sociedades/spars/boletinspars/pediatria%2039-
1.pdf.

Claes, L., Mitchell, E. & Vandereycken, W. (2011). Out of control? Inhibition processes in
eating disorders from a personality and cognitive perspective. The International Journal
Eating Disorder. 45(3), 407-14.
Costello, E., Copeland, W. & Andold, A. (2011). Trends in psychopathology across the
adolescent years: What changes when children become adolescents, and when
adolescents become adults?. Journal of Child Psychology and Psychiatry. 52(10), 1015-
1025.

Cruzat, C. & Haemmerli, C. (2009). Escuchando a las Pacientes con Trastornos Alimentarios en
Relación a su Tratamiento. Revista Argentina de Clínica Psicológica, 18 (2), 135-141.

Del Bosque, J. & Caballero, A. (2009). Consideraciones psiquiátricas de los trastornos de la


conducta alimentaria: anorexia y bulimia. Boletín médico del Hospital Infantil de
México. 66(5). 398-409.
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-
11462009000500002.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
71

Domínguez, P., Olivares, S. & Santos, L. (2009). Influencia familiar sobre la conducta
alimentaria y su relación con la obesidad infantil. Archivos latinoamericanos de
nutrición. Órgano oficial de la sociedad latinoamericana de nutrición. 58 (3).
Fairburn, C. & Cooper, Z. (2011). Eating Disorders, DSM-5 and clinical reality. British Journal
of Psychiatry.198(1),8-10.
Federici, A.,Wisniewski, L. & Ben-Porath, D. (2012). Description of an Intensive Dialectical
Behavioral Therapy Program For Multidiagnostic Clients With Eating Disorders.
Journal of Counseling and Development. 90 (3). 330.
Gómez del Barrio, A., Pindado, L., Gómez, E., Carral, l., Herrero, S. & Vázquez, J. (2008).
Guía de prevención de trastornos de la conducta alimentaria y sobre peso. Gobierno de
Cantabria. España.
Góngora, V., Aldana, G. & Hernández, S. (2009). Trastornos de la conducta alimentaria en
adolescentes: un estudio sobre conductas y cogniciones. Anuario de Investigación
Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 16(2).
http://www.scielo.org.ar/pdf/anuinv/v16/v16a02.pdf.
González, N., Valdez, J., Van, H. & Gonzales, S. (2009). Resiliencia y salud en niños y
adolescentes. Ciencias humanas y de la conducta, 16(3), 247-253.
http://ergosum.uaemex.mx/PDF%2016-3/05%20Norma%20Ivonne.pdf.
Guadalupe - Rodríguez, E., Reyes- Rodríguez, M. & Bulik, C. (2011). Exploratory study of the
role of family in the treatment of eating disorders among Puerto Ricans. Revista
Puertoriqueña de Psicología. 22, 7-26.
Hernández. F. (2009). Trastorno De La Conducta Alimentaria En Niños (Inapetencia). Acta
reunión de equipo medicina familiar. Pontificia Universidad Javeriana. Colombia:
Bogotá.
Herpertz - Dahlmann, B. (2011). Adolescent eating disorders: definitions, symptomatology,
epidemiology and comorbidity. Child and Adolescent Psychiatric Clinics of North
America. 18 (1), 31-47.
Jurado, L., Correa, J., Delgado. A., Contreras, M., Camacho, J., Ortiz, D. & Escobar, M. (2009).
Trastornos de la conducta alimentaria en niños y adolescentes. MedUnab. 12 (3), 129 –
143.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
72

Kovalskys, I., Rausch, C. & Gregorio, M. (2011). Nutritional status of school-aged children of
Buenos Aires, Argentina: data using three references. Journal of Public Health. 33(3),
403-411. http://jpubhealth.oxfordjournals.org/content/33/3/403.full.pdf+html.
Le Grange, D. & Lock, J. (2011). Eating Disorders in Children and Adolescents: A clinical
handbook. The Guilford Press. 1 Edición. Estados Unidos: New York.
Lejia, M., Sauceda, J. & Ulloa, R. (2011). Características familiares y trastornos de la conducta
alimentaria en una muestra de mujeres adolescentes internadas en un hospital
psiquiátrico. Salud Mental. 34 (3), 203-210.
Lobera, I., Romero, J., Bolaños, P., Montes, C., Díaz, R., Montaña, T., Morales, T., León, P.,
Martín, L., Justo, I., & Vargas, N. (2009). Conducta alimentaria e imagen corporal en
una muestra de adolescentes de Sevilla. Nutrición Hospitalaria. 5(24).
<http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S021216112009000500008&ln
g=es&nrm=iso>.
Lock, J. & Kara, F. (2009). Advance in psychotherapy for children and adolescents with eating
disorders. American Journal of Psychotherapy. 63 (4), 287- 303.
López, C. & Treasure, J. (2011). Trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes:
Descripción y manejo. Revista Médica Clínica Las Condes. 22(1), 85-97.
Martínez, M. (2007). Disminución del apetito en niños pequeños. Pediátrica. 9(1), 22-26.
http://sisbib.unmsm.edu.pe/bvrevistas/paediatrica/v09_n1/pdf/a06v9n1.pdf
Méndez, J., Vázquez, V. & García, E. (2008). Los trastornos de la conducta alimentaria.
Boletín Medico Hospitalario Infantil de México. 6 (65), 579-592.
Ministerio de Sanidad y Consumo de España. (2007). Elaboración de Guías de Práctica
Clínica en el Sistema Nacional de Salud. Manual Metodológico. España: Madrid.
Moreno, L., Plumed, J., Conesa, L., de Francisco, B., Leale, V., Diaz, M., Rojo-Bofillh, L. &
Livianos, L. (2012). Los trastornos de la conducta alimentaria: consideraciones sobre
nosología, etiopatogenia y tratamiento en el siglo XXI. Revista de psiquiatría y salud
mental. 5(3), 197-204.
Mustonen, S. & Tuorila, H. (2010). Sensory education decreases food neophobia score and
encourages trying unfamiliar foods in 8-12-year-old children. Food Quality and
Preference. 21(4), 353-60
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
73

Nascimento, L., Appolinário, J. & Fontenelle, L. (2012). Comorbidade entre transtorno


dismórfico corporal e bulimia nervosa. Revista psiquiátrica clínica. 1(39).
Nazar, G., Ortega, A. & Fuentealba, I. (2009). Evaluación Y Manejo Integral De La Disfagia
Orofaríngea. Revista de Medicina Clínica Condes. 20(4), 449 - 457
Ochoa, S., Echeverri, L., Brit, C. & Rodríguez, A. (2012). Riesgo y uso de escalas diagnósticas
en trastornos del comportamiento alimentario. Revista Colombiana de Psiquiatría. 41
(4), 920-922.

Organización Mundial de la salud. (1992). Clasificación Internacional de las Enfermedades


CIE-10. Editorial Médica Panamericana. Ginebra.
Ortiz, H. (2011). Nueva clasificación de los desórdenes alimentarios. Sociedad Colombiana de
Pediatría. 10 (4), 44-58.
http://www.scp.com.co/precop/precop_files/modulo_10_vin_4/5_jtw.pdf
Papadopoulos, F., Ekhorn, A., Brandt, L. & Ekselius, L. (2009). Excess mortality, causes of
death and prognostic factors in anorexia nervosa. British Journal of Psychiatry. 194(1),
10-7
Piñeros, S. (2010). Factores de riesgo de los trastornos de la conducta alimentaria en jóvenes
escolarizados en Cundinamarca (Colombia). Revista Colombiana de Psiquiatría. 39 (2).
Pretorius, N., Rowlands, L., Rinwood, S. & Schmidt, U. (2010). Accessing a Web-based
Cognitive Behavioural Intervention for Bulimia Nervosa. European Eating Disorders
Review. 18, 197-206.
Rosen, D. (2010). Identification and Management of Eating Disorders in Children and
Adolescents. Pediatrics. 12(6), 1240-53.
Russell, G. & Worsley, A. (2008). A Population-based study of preschoolers’ food neophobia
and its associations with food preferences. Journal of Nutrition Education and Behavior.
40(1), 119.
Saldaña, C. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para trastornos del comportamiento
alimentario. Psicothema. 13 (3), 381-392.

Swanson, A., Crow, J., Le Grange, D & Swendsen, J. (2011). Prevalence and correlates of eating
disorders in adolescents results from the national comorbidity survey replication
adolescent supplement. Archives of General Psychiatry. 68(7), 714-723.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
74

Tobal, M., Díaz, M. & Arce, L. (2010). Trastornos de la conducta alimentaria en el deporte:
anorexia y bulimia nerviosa. Revista electrónica de motivación y emoción. 5(11).
http://reme.uji.es/articulos/amiguf3982201103/texto.html.
Torres, J., Álvarez, C., Ceballos, L., Chiquillo, A. & Galvis, I. (2012). Diseño de una guía de
práctica clínica de intervención en crisis dirigida a familiares en una unidad de cuidados
intensivo. Cuaderno hispanoamericano de psicología. 12 (1), 53-66
Valle, C. (2010). Trastornos de la conducta alimentaria en la infancia y adolescencia: papel de la
pediatría en la prevención y la detección temprana. Acta Pediátrica Española. 68 (7),
335 – 340.
Vaquero-Critobal, R., Alacid, F., Muyor, J. & Lopez-Miñarro, P. (2013). Imagen corporal;
revisión bibliográfica. Nutrición hospitalaria. 28 (1), 27-35.
Viguria, F. & Miján, de la torre, A. (2006). La pica: retrato de una entidad clínica poco conocida.
Nutrición hospitalaria. 21(5), 557-566. http://scielo.isciii.es/pdf/nh/v21n5/revision.pdf
Vilela, L., dos Santos, A. &Scorsolini – Comin, F. (2009). Percepcoes da familia sobre a
anorexia e bulimia nervosa. Revista do Nesme. 1 (6), 26-41.
Zagalaz, M., Romero, S. & Contreras, R. (2010). La anorexia nerviosa como distorsión de la
imagen corporal. Programa de prevención desde la educación física escolar en la
provincia de Jaén. OEI-Revista Iberoamericana de Educación.
http://www.rieoei.org/deloslectores/343Zagalaz.pdf.
Zunker, C., Mitchell, J. & Wonderlich, S. (2011). Exercise Interventions for Women with
Anorexia Nervosa: A Review of the Literature. International Journal of Eating
Disorders. 44 (7), 579- 584.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
75

Apéndices

Apéndice 1

Encuesta para la elaboración de la guía de atención e intervención en trastornos de la


conducta alimentaria en niños

El presente documento se empleará dentro de la elaboración del proyecto de grado que


tiene como nombre “Guía de atención e intervención en trastornos de la conducta alimentaria en
niños” elaborado por los psicólogos Diana Castañeda Cárdenas, David Gutiérrez Barbosa,
Alejandra Angulo Restrepo y Jonny Romero Carrillo quienes se encuentran cursando el curso de
especial interés denominado Trastornos de la conducta alimentaria dirigido por el Psicólogo
Andrés M. Santacoloma Suárez.

A continuación encontrara una encuesta que permitirá conocer su opinión acerca de los
aspectos y temáticas que deberían incluirse en una guía de atención e intervención en trastornos
de la conducta alimentaria en niños. La encuesta no cuenta con respuestas ni buenas ni malas y
no pretende medir ningún otro elemento más que su opinión. Ante cada pregunta usted deberá
elegir una de las opciones de respuesta, dependiendo de si está totalmente de acuerdo, de
acuerdo, en desacuerdo o totalmente en desacuerdo a la afirmación que encontrara en cada ítem:

Ítem Totalmente En De acuerdo Totalmente


en desacuerdo de acuerdo
desacuerdo

DISEÑO DE LA GUIA

1. La guía debe tener un resumen de los temas que se manejan al final de


cada capítulo.

2. En la guía se deben incluir definiciones, en los bordes de las páginas.

3. En la guía se deben incluir conceptos clave, en los bordes de las páginas.

4. En el contenido de la guía se deben incluir imágenes de tipo fotográficas


que ejemplifiquen los aspectos relevantes (elementos de los diferentes
trastornos que hagan ver la importancia e impacto de los mismos).
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
76

5. En el contenido de la guía se deben incluir imágenes de tipo fotográficas


que describan los aspectos relevantes (elementos de los diferentes
trastornos que hagan ver la importancia e impacto de los mismos).

6. En el contenido de la guía se deben incluir imágenes de tipo fotográficas


con un fin estético que mejoren la presentación de la guía.

7. En el contenido de la guía se deben incluir imágenes de tipo fotográficas


que demuestren los aspectos relevantes (elementos de los diferentes
trastornos que hagan ver la importancia e impacto de los mismos).

8. En el contenido de la guía se deben incluir imágenes tipo dibujo que


describan los aspectos relevantes (elementos de los diferentes trastornos
que hagan ver la importancia e impacto de los mismos).

9. En el contenido de la guía se deben incluir imágenes tipo dibujo que


ejemplifiquen los aspectos relevantes (elementos de los diferentes
trastornos que hagan ver la importancia e impacto de los mismos).

10. En el contenido de la guía se deben incluir imágenes tipo dibujo con un


fin estético que mejoren la presentación de la guía.

11. En el contenido de la guía se deben incluir imágenes tipo dibujo


demostrativas para los aspectos relevantes (elementos de los diferentes
trastornos que hagan ver la importancia e impacto de los mismos).

12. Las imágenes que contenga la guía deben ser tipo graficas que describan
los aspectos relevantes (elementos de los diferentes trastornos que hagan
ver la importancia e impacto de los mismos).

13. Las imágenes que contenga la guía deben ser tipo graficas que
ejemplifiquen los aspectos relevantes (elementos de los diferentes
trastornos que hagan ver la importancia e impacto de los mismos).

14. Las imágenes que contenga la guía deben ser tipo graficas con un fin
estético que mejoren la presentación de la guía.

15. Las imágenes que contenga la guía deben ser tipo graficas que demuestren
los aspectos relevantes (elementos de los diferentes trastornos que hagan
ver la importancia e impacto de los mismos).

EVALUACION DE LOS TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

16. La guía debe contener definición por cada trastorno de la conducta


alimentaria

17. La guía debe contener los criterios diagnósticos según el DSM-IV para
cada trastorno.

18. La guía debe contener los criterios diagnósticos para cada trastorno según
el CIE-10

19. La guía debe incluir los trastornos de la conducta alimentaria que se


presentan en la adolescencia

20. Se debe incluir en la guía un diagnóstico diferencial por cada trastorno

21. Se debe incluir epidemiología de los trastornos de la conducta alimentaria


a nivel mundial

22. Se debe incluir epidemiología de los trastornos de la conducta alimentaria


a nivel nacional

23. Se debe incluir factores de adquisición de los trastornos de la conducta


alimentaria

24. Se debe incluir etiología de los trastornos de la conducta alimentaria

INTERVENCION DE LOS TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

25. El modelo de intervención de la guía debe ser cognitivo- conductual.


TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
77

26. El modelo de intervención de la guía debe ser sistémico.

27. El modelo de intervención de la guía debe ser psicodinámico.

28. La guía debe contener múltiples modelos de intervención.

29. La guía debe incluir un apartado en el que se enseñe a padres el abordaje


de la problemática.

30. La guía debe contener pautas de intervención individual

31. La guía debe contener pautas de intervención familiar

32. La guía debe contener una intervención de máximo 10 sesiones durante 2


meses y medio.

33. La guía debe contener una intervención de máximo 20 sesiones durante 4


meses y medio.

34. La guía debe contener una intervención con una duración de más de 20
sesiones.

35. La mayor parte de la intervención debe estar dirigida hacia la


reestructuración cognitiva.

36. La mayor parte de la intervención debe estar orientada a la modificación


conductual.

37. La mayor parte de la intervención debe estar orientada al manejo y


expresión de factores emocionales.

38. La guía debe contener los signos y síntomas que posterior a la


intervención indiquen una posible recaída.

PUBLICO Y MERCADEO DE LA GUIA DE ATENCION E INTERVENCION

39. La guía solo debe estar dirigida a psicólogos clínicos.

40. La guía debe estar dirigida a profesionales de la salud en general


(médicos, enfermeros, pediatras, etcétera).

41. La guía de atención e intervención en trastornos de la conducta


alimentaria en niños se debe vender en clínicas u hospitales.

42. La guía se vendería bien de manera individualizada (consultorios


médicos, psicológicos o a personas que deseen adquirirla).

43. La guía debe contar con un sitio web.

44. La guía debe ser vendida a través de internet.