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Secuencia.

Revista de historia y ciencias


sociales
ISSN: 0186-0348
secuencia@mora.edu.mx
Instituto de Investigaciones Dr. José María
Luis Mora
México

Serna, Ana María


Periodismo, Estado y opinión pública en los inicios de los años veinte (1919-1924)
Secuencia. Revista de historia y ciencias sociales, núm. 68, mayo-agosto, 2007, pp. 55-85
Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Distrito Federal, México

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=319127423002

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Ana ¡Haría Serna

Docto ra en Hi storia de América Latina por la Un iversidad de Chicago. Cursó la maestr ía en Es-
tudios Latinoamer icanos en la misma inst itución y la licenciatura en H istoria en la Universidad
Nacional Autónoma de México. Ha realizado investigaciones en el área de historia social en temas
como la migración española a México después de la guerra civil de 1939 y las relaciones entre
mexicanos y extranjeros en enclaves ind ustriales como la zona petrolera en la Huasteca veracruzana.
Producto de est o último es su estud io titulado Ma nuel Peldez y la vida rural en la Faja de Oro:
1910-1928, Petróleo, reuolucién y sociedad agraria en el norte de Veracruz, de próxima aparición. Ac-
t ualrnenre trabaja como profesora-investigadora en el Instituto Mora.

Resumen

El artículo analiza las prácticasperiodísticas y el cano del siglo xx. En aquel momento, la debi-
estado de la esfera pública en los años veinte. lid ad del Estado y la acritu d del presiden te
Con base en una investigación histórica centrada O bregón permitieron q ue la opini ón pública,
en fuentes primari as, se argumenta que la esfera aunque restringida, cum pliera un papel sign i-
pública en los pr imeros años de la década de ficativo. Asimismo, se demuestra que el ejercicio
los veinte, una vez terminada la fase armada de diario del periodismo cont radice algu nos con-
la revolución , era mucho más amp lia y abierta ceptos con los que este oficio pretende definirse:
que du rante la etapa de consolidación del siste- imp arcialidad, veracidad, honor, respeto y tra-
ma de part ido único y el sistema político mexi- bajo a favor del interés colectivo.

Palabras clave:
Álvaro Obreg ón, elecciones, Emiliano Zapata, opinión pública, periódicos,
periodismo, Pablo González, propaganda.

Fecha de recepción: Fecha de aceptación:


marzo de 2006 septiemb re de 2006
Journalism, State and Public Opinion
in the Early 1920s (1919-1924)
Ana María Serna

Obtained a Ph. D. in Latin American Hisrory at the University of Chicago, an MA in Latin Ame-
rican studies at the same institution and a BA in Hisrory ar the National University ofMexico. Has
undertaken research in the area of social hisrory relared ro topics such as Spanish rnigration ro
Mexico after rhe civil war of 1939, and relations berween Mexicans and foreigners in industrial
enclaves such as the oil zone in La Huasreca, in Veracruz, the Jarree in a study entitled ManuelPeldez
y la vida ruralenla Faja deOro: 1910-1928, Petróleo, revolución y sociedad agraria enel norte de Veracrztz
ro be published shortly. Currently employed as a professor-researcher ar the Instituto Mora.

Abstraet

T he article analyzes the journalistic practices At rhar t ime , the weakness of the Srate and the
and the stare of the public sphere in the 1920s. attitude of President Obregón enabled public
On the basis of hisrorical research based on pri- opinion, however restricted, ro playa signifi-
mary sources , the au thor argues thar in r he canr role . Ir also shows that the everyday prac-
1920s, once the armed phase of the revolurion tice of journalisrn contradicts certain concepts
had ended, the public sphere was far broader by whi ch this trade is usually defined: impart ía-
and more open than during the stage of consoli- lity, veracity, honor; respect and work on behalf
dation of the single parry sysrern and the of the coJlective inrerest.
Mexican political sysrern in the 20th cenrury,

Key words:
Alvaro Obregón, Elections, Emiliano Zapata, Journalism, Newspapers ,
Pablo González, Propaganda, Public Opinión.

Final submission: Acceptance:


Match 2006 September 2006
Periodismo, Estado y opinión pública en los
inicios de los años veinte (1919-1924)
Ana María Serna*

El periodismo es un oficio en el que se


devastado por la guerra. La nación experi-
pasa la vida hablando de lo que no
menta entonces una coyuntura contradic-
se conoce, y la mitad restante callando
toria la cual, por un lado, presenta el ago-
lo que se sabe.
tamiento derivado de la guerra civil y, por
Saber popular
el otro, el entusiasmo emanado de la espe-
ranza de vivir un futuro de paz. Junto al
optimismo en torno a los resultados y las
El PERIODISMO POSREVOIUCIONARIO mejoras socialesque habría de acarrear una
década de lucha revolucionaria aparecían
a primera mirad del siglo xx en Mé- barruntos de una crítica que se dolía por

L xico está marcada social y política-


mente por la revolución de 1910,
cuya fase armada termina en 1920. En ese
la violencia y cuestionaba la corrupción
generalizada.
En México había tenido lugar una pro-
año empiezan a respirarse aires de pacifi- funda revolución social. Los efectos de la
cación y se piensa ya en la promesa de re- crisis de 1910 marcaran a todos los estra-
construcción del país que había sido tos de la población y transformaron los
esquemas de sociabilidad entre quienes
* Este artículo es parte de una investigación más habían vivido bajo el yugo de la dictadura
amplia sobre la historia del periodismo mexicano en de Porfirio Díaz.' Dos reclamos de 1910
el siglo xx, que busca rescatar los aspectos sociales -el reparto de tierra y el respeto al sufragio
que han inlluido en el desarrollo del oficio periodísti- efectivo y a la no reelección- se conquista-
co, poniendo especial énfasis en el tema de la esfera ran por la fuerza y se volvieron irrevoca-
pública. Es decir, se pretende estudiar la función pú- bles. Los gobiernos que ejercieron el poder
blica del periodismo. Aquí se exponen solamente al-
gunos rasgos del periodismo a principios de los años tillo, Verónica Zárate Toscano, Luis Gerardo Morales,
veinte. Agradezco el apoyo que para esta investigación Mónica Szurmuck y María José Garrido, colegas e
he recibido del Instituto Mora y la Fundación Prensa integrantes del seminario de Historia Social y Cul-
y Democracia, México, A. C. Igualmente, agradezco tural del Instituto Mora. Asimismo, este rexro S~ enri-
las aportaciones de Juncia Avilés y Abraham 16pez, qucció gracias a los comentarios y recomendaciones de
quienes trabajaron como asistentes de investigación Friedrich Karz , Dora Sánchez , Emilio Kourí, Carlos
para este trabajo. Finalmente agradezco los comenta- Bravo y otros participantes en el Latin American His-
rios de María Esther Pérez Salas, Cristina Sacristán, tory Workshop de la Universidad de Chicago.
Laura Suárez, María Eugenia Chaoul, Alberto del Cas- 1 Véase Karz, Nuevos, 2006, pp. 191-233.

Secuencia [57] núm. 68, mayo-agosto 2007


tras el levantamiento maderista y la caída cuyo gobierno le negaba el reconocimien-
de Díaz forzosamente tuvieron que tomar to. Sin embargo, su intento de reelección,
en cuenta estas necesidadesde la sociedad. combinado con los ataques a los católicos
La dictadura de Victoriano Huerta fue mexicanos, lo llevaron a la rumba.
arrollada por la revolución. El sufragio se Estos hechos demostraban que, con
violaría una y mil veces en los años subse- altibajos y mucha violencia, México ya
cuentes, pero los gobiernos se verían for- había entrado al tormentoso proceso de
zados a mantener, por lo menos, una si- convertirse en una sociedad abierta. t To-
mulación de legalidad para legitimar su mando en cuenta estas transformaciones,
mandato. La demanda de reparto de tie- y con base en reconocidos trabajos acadé-
rras tuvo que atenderse. La voz de la socie- micos," la hipótesis central del presente
dad había ganado un espacio. En cierto artículo propone que, si bien México no
sentido, México se había vuelto más de- logró la consolidación de la democracia
mocrático. Lossentimientos y las necesida- hasta finales del siglo xx, de una u otra
des de la población se canalizaron por vías forma, con mayor o menor disposición de
formales e informales: levantamientos ar- los gobernantes y la clase política, desde
mados, manifestacionescallejeras, huelgas, 1910 el Estado ha tenido que atender la
procesos electorales, medios de comunica- expresión de opiniones divergentes y
ción (periódicos , caricaturas, volantes) y la manifestación del sentir público. Esta
expresionesartísticas {teatro, murales, lite- situación fue más evidente y acentuada
rarura)." En esta atmósfera social, el perio- entre 1910 y 1926, por la fuerza de los
dismo se posicionó y adquirió una funci ón movimientos armados, la debilidad del
primordial como intermediario entre la Estado y la efervescenciadiscursiva de "la
opinión pública y el Estado. revolución" .
Alvaro Obregón llegó al poder con un Este trabajo parte de la premisa de que
enorme prestigio militar, pero con el peso en el periodo presidencial de Obregón los
de haber protagonizado una rebelión ar- periodistas mexicanos vivieron en un am-
mada más y la carga que significaba el biente de distensión. Tal libertad se inte-
cuerpo acribillado en Tlaxcalantongo del rrumpiría durante la guerra cristera y se
Primer Jefe de la Revolución. Forzosa- iría constriñendo sistemáticamente desde
mente tuvo que encontrar mecanismos 192 9 con la formación del Partido Na-
para legitimar su gobierno. Reconoció la cional Revolucionario. En su análisis rna-
necesidad de dotar de tierra a los campe-
sinos y se acercó a los obreros. Asimismo, 3 Este proyecto toma como base teórica tres con-

se comprometió a respetar el trabajo de ceptos: la sociedad abierta, la esfera pública y la opi-


los periodistas, a los cuales necesitaba para nión pública. Esta investigación pretende responder
cómo y cuánto ha contribuido el trabajo periodístico
mejorar su imagen ante la opinión pública
a fomentar un diálogo público sano. El concepto de
nacional y ante el público estadunidense, sociedad abierta se toma del pensamiento de Karl Pop-
per. Esre concepro ha sido utilizado recientemente
2 El auge de la televisión no llega hasta los años por George Soros. Popper, Sociedad, 1982, y Soros,
sesenta. El radio se com enz ó a utilizar a finales de los Open,2000.
años veinte, principalmente como una herramienta . 4 Cosío, Sistema, 1979; Katz, Nuevos, 2006, y
educativa y propagandísrica del Esrado. Cano, Publicaciones, 1995.

58 ANA MARIA SERNA


gistral sobre la decadencia del sistema po- que considerar que el periodista tiene un
lítico mexicano, Daniel Cosía Villegas des- doble carácter. A un mismo tiempo es vo-
cribe esta coyuntura como un pasado de cero de la opinión pública y constructor de
una violenta pero plural disensión: la misma: es un transmisor y un hacedor
de opinión." De igual manera, el perio-
De 1911 a 1928 la política es abierta y en dista es, en ocasiones, vocero del Estado
ocasiones tan ruidosa que sus conflictos más o de determinada facción política. Este
escondidos llegan a dirimirse a balazo lim- doble carácter genera una relación ambi-
pio. A partir de 1928 esta política abierta, gua entre el periodista y el poder político.
ruidosa hasta la violencia, comienza a modi- La línea que separa los espacios de acción
ficarse, en parte porque un buen número de de las dos arenas, la política y la periodísti-
los líderes sobresalientes de la revolución ha ca, tiene, en la coyuntura posrevoluciona-
sido eliminado y en parte por la creación del ria una consistencia porosa. Sin embargo,
partido único. Esta erapa de organización y es indudable que en este periodo se ro-
de disciplina denero del partido, y en general bustece el escrutinio social de los asuntos
dentro del grupo gobernante, avanza con públicos.
tanta prisa que puede decirse que tal vez ¿Qué entendemos por opinión públi-
para 1940, pero ciertamente en 1946, la po- ca? Giovanni Sarrori define este concepto
lítica mexicana, sobre todo en cuanto a lo como "una expresión que se remonra a los
que los politólogos gustan de llamar el deci- decenios que precedieron a la revolución
sion-making process, se convierte en un mis- francesa de 1789".
terio poco menos que irnpcnerrable."
El hecho de que la opinión pública emerge
Dada esta situación de considerable -sea como expresión, sea como fuerza ac-
apertura, en e! presente texto se estudia tuante- en concomitancia con la revolución
la relación que se construyó entre los pe- de 1789 está indicando que la asociación
riodistas, el Estado y la sociedad durante primaria del concepto es una asociación po-
el periodo mencionaclo con base en fuentes lítica. Una opinión generalizada (difusa entre
primarias y hemerográficas donde se ex- un público amplio) puede existir, y de hecho
hibe un diálogo entre el presidente y algu- existe, sobre cualquier materia. No obstante,
nos periodistas, así como los vínculos que "opinión pública" denota, en primera ins-
periodistas de mucho renombre mantie- tancia, un público interesado en la "cosa pú-
nen con miembros de la clase polfrica." blica". El público en cuestión es, sobre todo,
El estudio del desarrollo histórico del un público de ciudadanos, un público que
periodismo mexicano y el pape! que este tiene opinión sobre la gestión de los asuntos
ha cumplido en una sociedad que surgió públicos L..] En síntesis, "público" no es sólo
de una revolución social permite exponer el sujeto sino también el objeto de la expre-
algunas cuestiones relevantes vinculadas sión . Se dice que una opinión es pública no
al ejercicio periodístico. De inicio, hay sólo porque es del público (difundida entre
muchos), sino también porque implica ob-
5 Cosío, Sistema, 1979, pp. 16-17 . jetos y materias que son de naturaleza públi-
6 Estas fuentes constituyenen su mayoríadebates
publicados en la prensa y correspondencia privada. 7 Gpinion makers, según el conceptoanglosajón.

PERIODISMO, ESTADO y OPINiÓN PÚBLICA (1919-1924) 59


ca: el interés general, el bien común y, en el estilo, o defienden el derecho del perio-
sustancia, la res ptíblica 8 dista a opinar." En Estados Unidos, por
ejemplo, prevalece la noción de que el pú-
Tomando como base la anterior defini- blico merece del periodismo una visión
ción, el presente trabajo se concentra en informativa, descriptiva de los hechos. El
el periodismo como puente entre ese tipo periodista europeo declara sin tapujos su
de público y el Estado . A su vez, analiza filiación política, informa con subjetivi-
la visión que el presidente tiene del perio- dad. ¿Cuáles son las particularidades de
dismo y de la opinión pública. Es perti- esta actividad en su modalidad mexicana?
nente distinguir entre la "opinión públi- ¿Qué cánones la rigen? ¿Cómo definen
ca", que se puede identificar con toda la los mismos periodistas los valores que le-
sociedad, o el estado de ánimo o los juicios gitiman su trabajo?
predominantes en la sociedad, en un mo- En los años veinte los periodistas ha-
mento específico, y la "opinión publica- blaban de imparcialidad, veracidad, honor
da", que es la que aparece en los medios de y respeto como los atributos positivos de
comunicación. Más que público, los perio- su trabajo. Hacían hincapié en lo "oportu-
distas son actores en el proceso de cons- no", como una característica del buen pe-
trucción del espacio público. La opinión riodismo. El dolo, la calumnia, el libelo,
expresada en los medios de comunicación el abuso, las falsasinformaciones se identi-
refleja parte de la opinión pública o mol- ficaban como marcas negativas, lo "negro"
dea a esta, pero no la constituye en su tota- del oficio. El periodismo mexicano no se
lidad. De igual modo, los periodistas no guía por reglas escritas compartidas por
representan a toda la sociedad . todos, sino más bien por posiciones subje-
En el ejercicio de su oficio, el periodis- tivas.!" La Ley de Imprenta existía, pero el
ta sufre presiones o disfruta de prebendas; sistema judicial era débil y, mayormente,
un día combate al poder y otro se vuelve
9 Este proyecto ha generado un subproyecro de
parte de este. El periodismo presenta difi-
historia oral. Se han recopilado testimonios de perio-
cultades de análisis porque no existen pa- distas retirados y en activo. De estas conversaciones he
rámetros precisos que rijan el desempeño rescatado un debate sobre la indefinición de cánones
de esta actividad. En general se entiende rectores del trabajo periodístico mexicano. Hasta ahora
que en el trabajo periodístico están implí- he entrevistado a José Carreño Carlón, Roberto Rock,
citos ciertos valores -credibilidad, objeti- Luis Javier Solana, Federico Campbell, Ciro Gómez
vidad, veracidad, independencia, hones- Leyva , Vicente Leñero, Humberro Musacchio, Luis
tidad, uso responsable de las fuentes, Guriérrez, Raúl Trejo Del arbre, Jav ier Romero, Fran-
cuidado del lenguaje. Sin embargo, esta cisco Prieto, Carlos Santana, Ramón Pieza, Fernando
investigación ha descubierro que los va- González Parra, Héctor Dávalos, Miguel Ángel Gra-
nados Chapa y Marco Lara Klahr. Estas en trevistas
lores que orientan el periodismo suelen
formarán parte del Archivo de la Palabra del Instituto
ser subjetivos. Hay quienes consideran Mora.
que la objetividad es un valor incuestiona- 10 La ley de imprenta plasmada en la constitu-
ble, primordial en todo escrito periodísti- ción de 1917 tiene un doble carácter. Por un lado
co. Otros privilegian la libertad narrativa, pretende asegurar la libertad de expresión y, po r otro,
controlar los abusos de la prensa. Sin embargo, esta ley
8 Sarrori, ¿Qué?, 1987 , pp. 88-89. es un aparato de control exógeno, que no surge del

60 ANA MARíA SERNA


los casos de difamación se dirim ían en gi na. Deci r la verdad an tepo ni éndo la a cual-
duelos. No obstante ser una actividad cen- qui er otra conside ración y recordando siem -
tral para la sociedad, se regula por la subje- pre q ue la mentira n o es not icia . Ser ta n
ti vidad de los p eriodistas y por códigos obje t ivo como un espejo p lano. Ser indepen-
de ética personales. Cada cabeza es un d iente en su crit eri o y no entrar en el jueg o
mundo y los per iodistas dejan huella de polírico inmediato . Funcionar acorde con su
su visión de la realidad en cada pág ina empresa. Re sistir toda suer te de p resiones:
que escriben. m orales, sociales, relig iosas, po líticas , fam i-
Sin embargo, con todo y la subjetivi- liares, económicas, sindical es, in cluidas las
dad , se pu ede int entar encontrar una de- de la prop ia empresa. El periodista no es el
finición . Si nos atenemos a la defin ición eje de nad a sino el eco de todo . Conservar
más simple, un periodista es la persona el m ás firm e y honesto org ullo p rofesional a
qu e compone, escribe o edita un periódi- todo t ran ce. Cuando el periodista p ru eba a
co, qu e tiene por oficio escribir en perió- suplantar al político acab a falseando la rea-
dicos. Lo periodístico se refiere a un hecho lidad y cuando el políti co se siente period ista
qu e merece ser publicado por su actualidad deviene en déspota. Al lecror hay qu e servirle
e interés.l l El period ismo también se defi- realid ades cie rras.'> .
ne corno la práctica de recolectary publi car
información de actualidad, relativa espe- De acuerdo con estas definiciones, des-
cialmente a hechos de interés colectivo. tacan como características del periodismo la
Otros principios que guían la labor del generación de noticias, la información con
periodista son el respeto por la verdad y el periodicidad, el trabajo en favor del interés
rigor en la búsqueda de informac ión. Se colectivo y un ideal de servicio a la sociedad.
dice también que Hi stóricamente , el quehacer periodísti-
co en México se ha estudiado poco como
el periodismo es una actividad de información fenómeno social, como una actividad qu e
rep etida cada cierro espa cio de t iempo. Se responde a las condiciones y dererm inanres
diferencia de la información publicitaria, pro- del entorno en que se ejerce y que influye
pagandística y de relaciones públ icas por sus en ellas.l" Muchos autores han abordado
fines y por la exig encia de la periodicidad. P la historia del periodismo, ya sea con obras
gene rales o con estudios de casos específi-
Un o de las definiciones más elegantes cos.15 De igual manera, existe un campo de
y mejor plant eadas del ideal del periodis- investigación muy desarrollado sobre edi-
mo es la de Camilo Jos é Cela:
1'; Cela, Dodeaflogo, 200 1.
E'l pe riodista debe decir lo q ue acontece, no 14 Un acercamiento a la dimensión socialdel pe-
riodismo se encuentra en M onsiv ñis, Ustedes, 19 80 .
lo q ue qui siera que aconteciese o lo que irna-
Este no es un texto basado en una investigación his-
tórica, pero roca tem as qu e no resuelven tr abajos
gremio mismo de periodistas como ocurrirá décadas históricos.
después con la implementación de códigos de ética l' Ent re las obras generalessobre historia del pe-
en algunos periódicos. riodismo están, A1vear, Bme, 1982; Argudín, Historia,
11 Lépez, Diccionario, 1978, pp. 148-149. 1987; Borras, Historia, 1983; Bravo, Periodistas, 1966;
' 2 Ibid. Caloca, Recuento, 2003; Cano, Publicackmes, 1995; Ca-

PERIODISMO, ESTADO y OPINiÓN PÚBLICA (1919-1924) 61


tares, libreros y empresarios editoriales.l 6 monográficos tocan temas específicos
El tema se ha abordado tangencialmente como los casos de conflicto entre algunas
en trabajos sobre otros asuntos. La prensa publicaciones y ciertas figuras políticas, o
aparece como un actor importante en se centran en biografías de personajes
estudios de historia política y social. En como los hermanos Flores Magón, cuyo
los trabajos sobre la revolución mexicana, radicalismo ha llamado la atención de los
e! tema de la prensa aparece con frecuen- historiadores.?" Los estudios sobre prensa
cia porque representa una ventana para y periodismo durante los años veinte son
conocere! discurso de los actorespolíticos.1 7 muy escasos." Este es un terreno donde
Las investigaciones sobre la historia de queda mucho por investigar.
la prensa en México son un logro indiscu- Asimismo, se ha puesto poca atención
tible. El trabajo de María del Carmen al fenómeno de la recepción, a examinar
Ruiz Castañeda constituye una valiosa cómo se socializa y se lee el periodis-
aportación. is Sin embargo, aunque infor- mo, cómo lo asimila e! público al que va
mativas, las obras generales sobre la prensa dicigido.é' Un estudio que atienda tales
privilegian e! dato sobre e! análisis. asuntos ayudaría, en e! caso de! siglo xx
Los estudios analíticos sobre el perio- mexicano, a esclarecer algunos mecanis-
dismo en la revolución mexicana son esca- mos de nuestra cultura política que retra-
sos. Alvaro Matute, Javier Garciadiego y saron la democratización en este siglo.
Ariel Rodríguez Kuri se han aproximado Al pensar en e! periodismo de los ini-
al tema durante el rnaderisrno .'? Estudios cios de los veinte surgen una serie de cues-
tionamientos. ¿Cómo transformó e! esta-
rrasco, Prensa, 1962; Torre, Breve, 1999; Halvard, llido de 1910 la relación entre e! Estado,
Press, 1963; Fernández, Medios, 1989; lbarra, Peno- e! periodista y e! público? ¿Cómo modifica
dismo, 19 34; González, Historia, 1970; Lara, Diaris- la revolución la capacidad de ingerencia
mo, 2005; Musacchio, Historia, 2004; Ochoa, Reseña, de la opinión pública? Este artículo res-
1968; Romero, Periodismo, 1965; Ruiz, Periodismo, ponde parcialmente a estas interrogantes,
1974; Sccanclla , Periodismo, 1983; Taufic, Periodismo,
con base en los resultados preliminares de
1977; Velasco, Historia, 1955 , y Orme, Culture, 1997.
La prensa en el porfiriato ha sido abordada por Cosío, una investigaci?n en marcha."
Historia, 1972; García, Imparcial, 2003; Saborir,
Mundo, 2003, y Toussaint, Escenario, 1989.
16 El Instituto Mora ha enriquecido e! desarrollo 20 Berrnúdez, Trinidad, 1985; Blanque!, Ricardo,

de este campo con estudios sobre el siglo XlX. Suárez, 1985; Flores, Correspondencia, 2001, Y Weiner, Rare,
Construaons, 2003, y Pérez, "Revistas", 1999, pp . 13-53. 2004. Wcincr tangencialmente aporta un análisis
17 Hart, Revolutionary, 1987; Katz, Pancho, 1998; muy inreresante de las ideas de Trinidad Sánchez
Karz, Guerra, 1982; Knighr, Mexican, 1996; Matute, Santos y de los hermanos Flor es Magón.
Historia, 1980; Vlloa, Historia, 1979b; Vlloa, Histo- 21 Ruiz, Periodismo, 1974.

ria, 1983, y Meyer, Historia, 1977. 22 Véase Gómez, Transicidn, 2004 .

18 Ruiz, Periodismo, 1974; Ruiz, Periodismo, 1954, 23 Las conclusiones de este trabajo se basan en la

y Ruiz, Revistas, 1987. información recopilada en e! Archivo Calles Torre-


19 Matute, "Prensa", 1995, pp. 63-70; Garcia- blanca, fondo Alvaro Obregón; Archivo General de la
diego, "Prensa", 1995, pp. 71-88; Ross, "Historia- Nación, documentación de la Administración Públi-
dor", 1969; Rodríguez, "Discurso" , 1991, pp. 697- ca, 1910-1985, fondo Obregón-Calles; Hemeroteca
740, YParra, "Primera", 1986, pp. 155-176. Nacional, y Biblioteca Lerdo de Tejada.

62 ANA MARíA SERNA


De un primer acercamiento al queha- El periodismo, en su calidad de inter-
cer periodístico de la época, se identifican mediario entre la sociedad y el Estado, y
algunos asuntos centrales: existía una sepa- en cuanto medio para informar a la socie-
ración entre la prensa independiente y los dad y ámbito donde se expresa el debate
órganos oficiales, el periodismo de Estado, sobre la "cosa pública", representaba una
aunque esta división no significaba que de las vías por las que se canalizaban mani-
la prensa independiente no respondiera a festaciones de desacuerdo; además abría
intereses políticos. En algunos testimo- un espacio para la confrontación de dife-
nios destaca una preocupación entre los rentes opciones políticas. Como el resto de
periodistas de guiar su trabajo a partir de la sociedad en aquella coyumura históri-
valores que apuntan hacia un código infor- ca, este oficio pasó por un proceso de eva-
mal de ética . Sin embargo, el juego de los luación y reconocimiento de sus funciones.
intereses políticos desvirtúa en muchos En el escenario del régimen obregonista
casos estas imenciones. La revolución eleva que imemaba legitimarse imponiendo un
el asunto de la participación de la "opinión autoritarismo con velos dernocratizanres,
pública" a la agenda del debate entre los el trabajo periodístico oscilaba entre las
periodistas y el Estado. En medio de la inercias de la fase armada y los nuevos
ola de violencia, confusión y creciente au- bríos modernizadores que se visualizaban
toritarismo revolucionario, el público, en los formatos de los diarios, pero sobre
aunque limitado por la ley de la costum- todo en una actitud asertiva de los perio-
bre y la idiosincrasia, pudo ejercer presión distas.
con sus opiniones. La experiencia adquirida durante la in-
Este trabajo parte de la hipótesis de tensa década revolucionaria enriqueció las
que-existe una indefinición generalizada habilidades de los integrantes de este gre-
en torno a los objetivos y las reglas que mio. En una conferencia sustemada en la
norman o regulan la activ idad periodísri- Exposición de la Prensa Regional Mexica-
ca. En los casos en que los mismos perio- na, el periodista Patricio F. Healy dibujaba
distas definen su trabajo, suelen contra- el perfil renovado y audaz del periodista.
decir, en la práctica, las premisas que se La revolución les había dado la oportuni-
supone dan credibilidad a su oficio. Asi- dad de salir a las calles: abandonaron el
mismo, un acercamiento al ejercicio perio- escritorio y se convirtieron en hombres de
dístico del periodo que se analiza demues- acción.
tra que entre 1920 y 1924 el Estado
mexicano no es lo suficientemente fuerte El repórter antiguo, de 20 años atrás, que
para controlar la prensa, es vulnerable a llamaremos prerrevolución -decía Healy-,
la crítica y, por lo tanto, hace un esfuerzo era un modesto literato con su ancha corbata
por suavizar su relación con el cuarto po- y su traje raído. Visitaba las tabernas de
der. A través de algunas rendijas los asun- barrio y nunca se le veía en sociedad. El ga-
tos del Estado se filtran con objeto de ser cetillero de entonces vivía una vida tranqui-
cuestionados por la opinión pública. Un la. Si preguntáis al viejo periodista don Ma-
espacio público de debate , aunque restrin- nuel Caballero, qué clasede emociones sentía
gido, es un elemento central de la cultura en su labor, os contará historietas como las
política de aquel momento. de Mutr y]e/f, pero nunca un episodio como

PERIODISMO , ESTADO y OPINiÓN PÚBLICA (1919-1924) 63


los miles que hemos pasado los reporteros La identidad de muchos repórters se
de esra época. ha perdido ent re las páginas de aquellos
De diez años a esta parte, el repórter ha pe riódicos. Muy pocas veces aparecen re-
vivido aliado de los problemas. L l La revo- portajes firmados y en las páginas editoria-
lución francesa tuvo sus precursores. Aquí les se acostumbra el uso de seudónimos.
también los tuvimos y no fue precisamenre Estas técnicas d e cam uflaje dificultan el
en el libro, sino más bien en el periódico. trabajo de acercam iento de los historia-
Así comenzóel repó rt er a pulirse y a ser res- dores . En aq uella época era común refe-
petado. En medio de los combares nunca rirse a los periodistas com o "redacto res";
falraban los representantes de la prensa L..J muy pocos redactores y editores se dedi-
Esas emociones no las conocieron nuestros caban exclusivamente al trabajo en las re-
predecesores. Igualmente hemos sentido el d acciones. D esde el sig lo XI X existe la
palpitar de la intriga y la políticaen horrible tradición del escritor público, que es mu-
contubernio, forjando el futuro de nuesrra cho más versátil que la del periodista. En
parria.r" general, estos escritores habían participa-
do activamente en la lucha armada y ha-
En su pretensión de darle carácter a su bían obtenido grados militares; muchos
oficio , Healy llega a ha cer una descrip- combinaban la práctica revolucionaria con
ción estereotipada del periodista: una vocación por las letras y la escritura;
otros tantos eran abogados y maestros o
El rep órter en los actuales tiempos, habla había incursionado en la política ejercien-
con los minisrros y los altos políticos. Está do puestos públicos.
en todas partes y anda en auromóvil y pa- Como consecuencia de la revolución,
seaen lasavenidas y secodeacon los grandes pocos propietarios de periód icos eran em-
señores. Ha adquirido su personalidad. Él presarios civiles. Casi todos los diarios esta-
hace minisrros y diplomáricos y losecha aba- ban en manos de los generales revoluci o-
jo a su antojo. También el repórter llega a narios y representaba a un g rupo de poder.
ocupar lugar en la política y se rransforma en Los periódicos que d est acan por haber
funcionario .P tenido una presencia significativa son Ex-
célsior, El Universal, El Demócrata y ABe.
El fin de la paz impuesta por la fue rza También fueron importantes El Heraldo
hab ía sacado del let argo al pe riod ismo. Si deMéxico y El Monitor Republicano, que na-
la p er cepción de H eal y era co rrec ta, el cieron de la lucha electoral de 1919. 26
periodismo se había vuelto capaz de po ner
en jaque a la clase política.

24 Parricio F. H ealy, "El mode rno reporterismo"


en Memorúl dela Primera E-"posUitfndela Prensa Regirmal
Mexicana, 13 de agosto de 192 2, en Arch ivo General 26 Muchos de esto s diarios ronri núan uri [izando

de l. N ación (en adelante AGN ), Docum entación de l. nombres de periódicos del siglo XIX. Esta investiga-
Administración Pública 1910-1985, fundo O bregón- ción no ha logrado encont rar algun a relación de con-
Calles, caja 2 17, exp. 725, p . 1. tinuidad entre unos y arras. Lo más probable cs quc
25 lbid. se retornen y reutil icen nombres comunes del pasado.

64 ANA MARrA SERNA


EL SEÑOR PRESIDENTE, PERlODISTA lución trajo entre sus ensangrentados plie-
gues un verdadero concepto de demo cracia-
El mandato de Álvaro Obregón se caracte- un desdén olímpico para lo que hasta ayer se
rizó por relajar los vínculos entre el poder llamara sólo por ironía el cuarto poder, ya
presidencial y los escritores de los diarios. que en concepto de esos mandatarios, era
En aquella época, la tecnología de la radio sólo un poder metafísico.2 7
era una novedad. Los aparatos de radio en
los hogares eran escasos y la radio era un Un editorial de El Heraldo de México
medio de uso privado para aficionados y sobre la nota de Obregón coincidía con el
de uso militar, así como un incipiente ins- punto de vista de El Demócrata:
trumento educativo que sólo utilizaba el
gobierno. Los diaristas eran los únicos co- Ha sido excepcional en la historia de México
municadores. A diferencia de los presi- que el presidente de la república se comuni-
dentes que lo antecedieron, el renombrado que con el pueblo por conducto de la prensa
general acostumbraba escribir periódica- en la forma a que recurrió ayer nuestro actual
mente sobre distintos tópicos. Seguía la gobernante. Lo acostumbrado fue, si acaso
práctica de mantener un equipo de escri- el primer magistrado se dignaba decir algo
tores a sueldo para enaltecer su imagen; al público, que transmitiera su mensaje a
entre ellos, Manuel Carpio y Julio Trens algún ministro o al editor de! periódico ofi-
-quienes cubrían páginas de diarios esta- cioso. Nuestros presidentes tuvieron siempre
dunidenses con apologías de México y su el prurito de conservarse distanciados de la
primer mandatario. Obregón mismo era colectividad, sobre ella, muy por encima de
su mejor publicista. Su candidatura y go- ella, como para asegurar la intocabilidad del
bierno estuvieron francamente amenazados principio de autoridad; como para sentirse en
por los enemigos internos y la falta de re- un trono o en una hornacina.i"
conocimiento de Estados U nidos . Estas
circunstancias lo obligaron a coordinar un Sin duda, la actitud de Obregón re-
intenso esfuerzo publicitario para legiti- sultaba novedosa. Los tiempos habían
mar su autoridad. cambiado: aunque las prácticas democrá-
A fines de 1921, la aparición de un ar- ticas no eran una realidad, andaban en
rículo titulado "El verdadero papel de la boca de todos como uno de los ideales re-
prensa independiente", firmado por el pre- volucionarios; mientras se violaban sus
sidente de la república, general Alvaro principios, había que apelar discursiva-
Obregón, causó honda impresión en el mente a su imponancia. El auroritarismo
público. En las páginas de El Demócrata del poder ejecutivo parecía entablar un
se le reconoció la virtud de esta novedosa diálogo distinto con la prensa.
práctica comunicativa:
27 Losartículos se encuentran en: "Material para
un libro con impresos",7 de noviembrede 1921, en
Los presidentes que como Roosevelt, Taft y ArchivoCallesTorreblanca (en adelante ACT), fondo
Wilson han escrito para los diarios son raros Alvaro Obregón, serie 040200, exp. 2, inv. 1796,
en el mundo y absolutamente desconocí- lego15/19. Esteexpediente lo conforma ona colección
dos en México, donde nuestros jefes de Esra- de recortes de periódico.
do han demosrrado todos -hasta que la revo- 28 lbid.

PERIODISMO, ESTADO y OPINiÓN PÚBLICA (1919-1924) 65


Invocando la labor de la prensa inde- (...] las responsabilidades moralesafecran
pendiente como soporte necesario para a toda una administración L..J Supongamos
fortalecer la moralidad de un gobierno, que un alto funcionario forma un capital,
cuyos representantes se empeñaban en va- aprovechando su posición. Él podrá eludir
pulear, el poder del Estado se abría a dos toda responsabilidad legal, pero nunca las
interlocutores: el público y los periodistas. responsabilidades morales que la opinión
El debate mismo nos demuestra que había pública tiene que exigir. Ahí se necesita la
una prensa que por lo menos se puede acción de la prensa independiente (...] Sería
considerar independiente, en el sentido injusto y atentatorio, que en misión tan ele-
de que no comparte el criterio del presi- vada no encontrara la prensa independiente
dente y cuyos propietarios son, en algunos todo el apoyo que necesita.
casos, enemigos o competidores del ré- Que la prensa es susceptible de cometer
gimen. erroresporque tiene como agentes hombres
Más allá de los comentarios elogiosos, tan falibles como todos, es indiscutible.
las palabras del mandatario generaron un Aclárense, en todo caso,esoserrores usando
debate sobre la función de la prensa en el mismo vehículo; acúdase a esa misma
aquellos momentos de transición. Algunos prensa en demanda de rectificaciones ; y
periodistas aprovecharon este foro para re- cuando ella se niegue a hacerlo, denúnciese
flexionar sobre su trabajo y recordar al pre- por otros medios, porque incurre también
sidente su responsabilidad. en graves responsabilidades morales si, des-
virtuando la verdad, trata de impresionar
La prensa independiente -escribió. Alvaro con una mentira a la opinión pública.i?
Obregón- riene, en mi concepto, como mi-
sión principal, la de instrui r procesos de Apelando al talento de su pluma, el pre-
carácter moral para que sean falladospor la sidente hacía un llamado a la revolución
opinión pública, que debe significar para moral, anunciaba el respeto a la libertad de
todo gobernante y demás servidores de la prensa y reconocía la existencia de esa en-
nación, el tribunal supremo. telequia amorfa e indefinida llamada "opi-
Las responsabilidades de todo funciona- nión pública". Si bien la función que Obre-
rio están divididas en dos categorías: las le- gón imponía a la prensa era casi merafísica,
gales y las morales. L..] Muy doloroso debe semejante reconocimiento presidencial a la
ser, para un pueblo, el que sus gobernantes importancia ética del trabajo periodístico
se preocupen por salvar sólo las primeras. desató una cadena de respuestas.
Las responsabilidades moralesnunca po- Los periodistas no rehuyeron la tarea
drán traer,a quien incurra en ellas, las conse- de vigilancia que se les encomendaba. Ad-
cuencias materiales que las responsabilidades virtieron, sin embargo, que una verdadera
legales acarrean. Por esto muy pocos fun- moralización social requería mucho más.
cionariosse cuidan de incurrir en responsa- Un editorial de Excélsior señalaba un obs-
bilidades morales. Por eso es indispensable táculo evidente: el hábito de opinar no
que exista un ministerio público que acuse formaba parte de la idiosincrasia del me-
ante el tribunal moral de la opinión pública xicano:
a todosaquellos funcionarios que incurranen
responsabilidades de esta índole. 29 ¡bid.

66 ANA MARíA SERNA


Un notable escr itor mexicano decía hace gón , hacía extensivo a sus colegas un exa-
poco que en este país no existe aún verdadera men de conciencia:
libertad de prensa, sino "tolerancia" para los
periódicos; conceptos totalmente d ist intos: A fin de lograr este nob le ideal, son necesa-
el pr imero significa derechos de los ciudada- rios dos elementos indispensables: la coope-
nos, el seg undo apar ece como e! favor, la ge- ración del gobierno y la cooperación de la
nerosidad del pod eroso con el débil. Y la prensa misma; un gobierno de buena fe, que
ob servación es exacta, mal que pese a los sinceramente se p roponga respetar a los pe-
cánd idos que creen en la existencia de una riodi stas, no porque pretenda hacer alard e
garantía constitucional sólo porque la con- de tolerancia, sino potque les reconozca un
signaron los textos de la ley suprema. derecho ind iscutible; y una prensa im parcial,
La ley no es ley porque la vota un Con- discret a , honorable, que e n sus relaciones
g reso. Es úni camente la sanción de la cos- con el poder público tod o lo diga con respe-
tumbre. Si en México la libertad de prensa ro, pero que nada calle por respeto, y que
jam ás ha form ado parte de nues tro orga nis- en sus relaciones de gremio, de periódico a
mo sociológico, de nada sirve que la Cons- periódico, sepa m ostrarse superior a las pe-
titución escrita proclame el derecho humano queñas ruindades de la envid ia para no de-
de opinar acerca de los negocios políticos bilitar sus propias fuerzas y pr esentarse ante
de! país sin censuras previas, sin amenazas ni la opinión y ante el gobierno con el vigor
temores , con e! desembarazo de quien ejer- y la auroridad que dan el decoro, la unión y
cita un a prerrogativa natural. El e rror jaco- la decencia.
bino consiste en suponer L..) que de un acto En esta ocasión, el presidente de la repú-
leg islativo puede or iginarse una costumbre bli ca ha cumplido con su deber. Por su par-
política. Sin embargo, las leyes, buenas o te los periódicos L.J deben y pueden con-
malas , contribuyen a la formación de hábitos tr ibuir eficazmente a la co nq u ista de esa
buenos o mal os también; y en el caso de la garantía que otorga la Con stitución y que
libertad de prensa, el artículo constitucional el jefe del ejecutivo apoya y alienta. ¿De qué
q ue la co nsig na puede ser estímulo eficaz m anera ? No abusando del de recho , en pri-
para que en México se convierta en realidad mer lugar, y en seg undo, medianre una solio
pol ític a aquel nob le ideal. 30 daridad estrecha L..J Es necesario ext irpar
de los periódicos el libelisrno ; es ind ispe nsa-
La libertad de prensa no pod ía eje rce rse ble que jamás la injuria y la calu m nia, e!
únicamente como una concesión de las d olo , la frase cruda y brutal, tengan cab ida
autoridades. Su existencia no sólo depen- en nuestras publicaciones .
día de la buena voluntad gubernamental. Nuestro coleg a El Universal, en reciente
El trabajo responsable de los periodistas artícu lo, decía con sensat ez y oportunidad
mismos era una premisa necesaria para lo siguiente: "Cuando la divergencia de creo
que este derecho fuera efe ctivo. Otro re- do político nos lleve a un a polémica no he-
presentante del gremio, continuando co n mos de lanzar dardos env enen ados que se
el debate in iciado por el presidente Obre- claven en la reputaci ón de ningún periodista.
Convencidos de que sólo el respeto mutuo
entre los componentes de un gremio puede
30 ¡bid. hacer al gremio respetabl e, no hemos de con-

PERIODISMO, ESTADO y OPINiÓN PÚBLICA (1919-1924) 67


tribuir más a que la clase de periodistas pro- pierde importancia. Sin ella, la opinión
fesionales no tenga entre el público la alta pública -aunque reconocida- sólo cum-
consideración respetuosa que merece. L..l pliría con un cargo honorario.
Hagan lo que hagan los colegas, El Universal El licenciado Benito Javier Pérez Ver-
no comerá más, ni permitirá que nadie coma día escribió en Excélsiar una respuesta mu-
en sus columnas, 'carne de periodista'." cho más punzante que las anreriores:
Estas son ideas de civilización, de cul-
tura, Si sabemos llevarlas al terreno de la Complácenos sobre manera que nuestro más
diaria realidad, habremos dado un gran paso. alto mandatario reconozca la importancia
Llegaremos a ser, no una prensa "tolerada", de la labor de la prensa independiente. Claro
sino una prensa Iibre.P ' está que las responsabilidades legales suelen
ser escollos hábilmente sorteados por fun-
Para que el periodismo pudiera colabo- cionarios expertos o astutos que no dejan
rar con el tribunal de la opinión pública a como vulgarmente se dice "cola que les pi-
promover la revolución moral necesitaba sen", a pesar de que en la conciencia pública
recuperar o adquirir mayor legitimidad. está arraigada la convicción de que han an-
Hasta este punto, el debate dibujaba un tepuesto el eterno "ego" a los intereses que
paisaje poco halagüeño. En teoría, el dis- se les encomendaron. Nuestra hisroria po-
curso revolucionario y elocuente del presi- lítica es excesivamente parca en "juic ios de
dente pretendía cubrir el espacio público residencia" fOrmados a funcionarios por mal-
con un aire civilizatorio. En la práctica, versación de fondos o por otras responsabil i-
la iniciativa presidencial se asemejaba a dades en que hayan incurrido [...1Pero pa-
una serpiente mordiéndose la cola. Por récenos que las responsabilidades morales a
loable que fuera la misión que el ejecutivo que con tanto acierto alude el señor presi-
le encomendaba al público, la realidad dente deben tener otra sanción aparte del
mexicana -como la presenraban algunos fallo de la opinión pública. Esta sanción no
críticos del discurso de Obregón- requería es otra que la de ser separados del régimen
individuos capaces de opinar, es decir, de que forma parte, si se comprueba de ma-
personas que -como dice Sartori- consti- nera suficiente que han incurrido en la res-
tuyeran "un público de ciudadanos, un ponsabilidad moral señalada .
público que tiene opinión sobre la gestión [...J La prensa independiente con gran
de los asunros públicos".32 Era necesario frecuencia ha denunciado casos de esa índole,
un periodismo responsable que no abusa- pero aunque el fallo de la opinión pública
ra de su poder o de la calumnia, que tuvie- haya sido unánimemente adverso al funcio-
ra credibilidad, y también un ejercicio nario referido, éste, acorazándose en su im-
asertivo de la justicia. Entonces como aho- pudor sigu e impertérrito en su encargo, sin
ra, la debilidad o la corrupción del sistema importarle un ardite el criterio público.
judicial en México va de la mano de la ¿Cuál es, pues, el complemento necesario
ineficacia del trabajo periodístico. Si no de esa sanción del criterio público? LADEPU-
se ejerce debidamente la ley, la denuncia RACIÓN INMEDIATA DEL RÉGIMEN A
QUE PERTENECE EL MAL FUNCIONARIO,
31 lbid. SEPARÁNDOLO DE SU ENCARGO; lacoo-
32 Sartori, c'Qué?, 1987. peración entre la prensa que denuncia y el

68 ANA MARIA SERNA


ejecutivo que investiga y aplica el cauterio; el trucrura destruida, falta de reconocimiento
reconocimiento expreso del servicio que a la de Estados Unidos, peligro inminente de
sociedad y al gobierno mismo presta el perió- rebeliones armadas y feudalización de la
dico independiente que señala al funcionario autoridad como consecuencia de años de
pernicioso para los intereses sociales. Es pre- lucha armada eran cargas pesadas que
ciso, ya que se reconoce la altísima misión desequilibraban al Estado. En este marco
de la prensa, que se escuchen sus denuncias.Y de debilidad estatal, los medios se forta-
lecían. Muchos periódicos estaban en ma-
Con este sesudo análisis, e! licenciado nos de enemigos o aliados cuestionables
Pérez Verdía le tomaba la palabra al presi- del grupo en la cúpula del poder. Obregón
dente al ejercer su función de tribuno que necesitaba ganarse el favor de los diaris-
denuncia la debilidad de los poderes ejecu- ras, necesitaba usar a esos periodistas que
tivo y judicial y arremete contra los actos "hacían y deshacían ministros".
irregulares de estos. Pérez Verdía ponía En una ocasión previa, el general
sobre la mesa de discusión dos temas cen- Obregón había convocado alos periodistas
trales para la historia del periodismo me- para que colaboraran con él en una cam-
xicano del siglo xx. Si e! sistema judicial paña de saneamiento social.
no era eficaz, no servía como contrapeso
a los abusos y, por ende, la labor social de! Ejecutivo a mi cargo -escribió en un tele-
periodismo quedaba trunca. La opinión grama a los directivos de los principales dia-
pública no se desarrollaría por decreto. Su rios- en su esfuerzo por combatir estableci-
existencia dependía tanto de la credibili- miento casas juego en república, tropieza
dad de los periodistas -basada en un tra- falta de escrúpulos autoridades locales, que
bajo responsable- como de la credibilidad invocan soberanía, para permitir tan inmo-
del gobierno. Esta no consistía únicamente rales especulaciones. En imposibilidad de
en "tolerar las expresiones"; por sí misma, proceder dentro terreno legal para conjurar
la tolerancia no tenía mayor efecto. Los irregularidad semejante, he resuelto pedir
"dichos" habrían de llegar hasta sus últi- cooperación grandes diarios independientes
mas consecuencias. Paradójicamente, los ésta capital, para que señalen opinión pú-
periodistas y e! Estado eran los promoto- blica los responsables esa vergüenza y abran
res de la esfera pública. campaña enérgica, para ver si lógrase así
Semejante espíritu de apertura de quien substituir falta escrúpulos de los que tal ha-
fuera inmortalizado como el "caudillo" de cen, por jusro temor que debe inspirarles
la sombra omnipotente nos hace pregun- misma opinión pública.'?
tarnos a qué se debía su posmra. Una posi-
ble respuesta es que a principios de los Aun cuando las autoridades reconocían
veinte el Estado posrevolucionario pasaba que no eran capaces de aplicar la ley, la
por una fase de debilidad: finanzas públi-
cas en bancarrota, gran parte de la infraes- 34 Obregón a directores de periódicos: El Uni-
versal , Excélsior, El Demócrata y El Heraldode México,
33 "Material para un libro con impresos", 7 de 24 de septiembre de 1921, en AGN, Documentación
noviembre de 1921, en ACT, fondo Alvaro Obregón, de la Adminisrración Pública, 1910-1985, fondo
serie 040200, exp. 2, inv. 4796, lego 15(19. Obregón-Calles, caja 168, exp. 125-P-8.

PERIODISMO, ESTADO y OPINiÓN PÚBLICA (1919-1924) 69


exhibición en la prensa influía, aparente- noticia en la prensa produjo un fuerte im-
mente, en los asuntos públicos. La fuerza pacto en la opinión pública y tuvo graves
del papel y la palabra escrita no eran poca consecuencias en la arena política. En fe-
cosa. Sin embargo, ¿cómo podemos eva- brero de 1919, el general Benjamín Hill,
luar el impacto social del tono en que se coordinador de campaña de Obregón, in-
escribían las noticias? ¿Cuál era la esferade formó con detalle a su candidato sobre el
influencia del periodismo? ¿La prensa panorama de la aceptación de su candida-
de aquella época era un factor decisivo en tura en la ciudad de México. Según estos
asuntos políticos como las sucesiones pre- informes, Obregón iba tomando la delan-
sidenciales? ¿Era significativo el juicio tera frente a Pablo González, quien se esta-
moral del tribunal de la opinión pública? ba hundiendo en una espiral de despresti-
En el marco del autoritarismo revolucio- gio público, tras su aparición protagónica
nario, la violencia y el poder armado de en los diarios como responsable intelec-
los militares regía los acontecimientos po- tual de la traición que llevó a la muerte a
líticos. Sin embargo, de manera tangen- Erniliano Zapata. En uno de estos escritos,
cial, la fuerza de la "opinión" marcaba Hill aseguraba:
pautas políticas. Esta no era determinante,
pero, sin duda, funcionaba como un pode- Crece en volumen la opinión en esra metró-
roso elemento legitimador. La contienda poli y de aquí irradia a los diversos lugares
presidencial de 1919 abunda en ejemplos del país para producir en ellos el mismo re-
sobre esto. Con esta contienda se inaugura sultado, La prensa, particularmente la de
la etapa que se ha estado analizando, se oposición, que es la que habla claro , con su
genera la crisis con la que finaliza el go- natural apasionamiento, al tratar lo relarivo
bierno de Carranza, el cual había creado a la sucesión presidencial, ya no roma en se-
una relación muy particular de coacción rio la candidatura de don Pablo Loo] Así se
y censura con los periodisras.P expresa ABe en su último número y así
también un periódico de mucha circulación
que se llama Revolución. Una clara demos-
PERIODISMO: ¿UN ESPACIO DE DISCUSIÓN tración de la veracidad de este aserto deberá
PÚBliCA O DE CONTIENDA POLÍTICA? usted entresacada en la alharaca que ha mo-
vido la prensa de todos colores, hasta la de
En 1919 Zapata murió acribillado a trai- Palavicini, con motivo de las noticias de la
ción . Según explicaban los operadores po- próxima llegada de usted. 36
líticos, por obra del relato periodístico,
debido a la forma en que se narraron y se Si Obregón tenía gente pagada para
transmitieron al público los detalles del escribir artículos que mejoraran su imagen
asesinato, esta muerte le costó la presiden- pública, es muy probable -aunque no te-
cia a Pablo González, uno de los candida- nemos evidencia de ell~ que contara con
tos de aquella contienda. El manejo de la

" los informesde losoperadores de campañade 36 Benjamín Hill a Alvaro Obregón, 20 de abril
Alvaro Obregón consriruyen una fuente invaluable de 1919, en ACT, fondo 11, serie 020700, exp.
sobre los alcances de la "opinión pública" . H-51138, inv. 886.

70 ANA MARIA SERNA


un aparato de redactores para despresti- Los encuestólogos de hoy envidiarían
giar a González. la precisión de las apreciaciones del genera!
Hill. Su análisis porcentual resulta muy
La muerte de Emiliano Zapata ha venido a sorprendente para una época en que no
hacerle a don Pablo un daño mayor que el eran comunes las encuestas ni el rnoniro-
asunto del automóvil gris. L.J La desapari- reo de las campañas. No tenemos ningún
ción de este hombre, claro es que resta al otro elemento para medir la percepción
gobierno uno de los factores de revuelta; de! general Hill, Los diarios parecen con-
pero las circunstancias que candorosamente tradecir su punto de vista.'? Extrañamen-
se han dado a conocer, relacionadas con la te, el manejo periodístico de la muerte de
muerte de Erniliano Zapata, han sido co- Zapata en lo que Hillllama los periódicos
mentadas (excepto de El Universal?? en for- "serios", lejos de desprestigiar a González,
ma tan desfavorable para el gobierno y para da la impresión de ser una mórbida cele-
don Pablo González en especial, que parece bración de la muerte de! revolucionario
que le ha resultado contraproducente. No sureño. González aparece como un héroe
hay un individuo en esta metrópoli que no y Zapata como e! mal que asolaba a la po-
tenga uo reproche agrio con motivo de la blación. Sin embargo, hay una delicada
forma, del lazo, de la trampa que se tendió línea que pueelehaber percibido la opinión
a Emiliano Zapata para poderlo matar. L..J pública: Zapata había sido traicionado.
no hay quien no abomine la forma empleada Con e! engaño, González parecía romper
para coger a Emiliano Zapata. Y todo el un código no escrito de reglas de honor
mundo ha encontrado ridículo y aun absur- ele los revolucionarios.
do el que el mismo don Pablo L..J hubiese Tocios los periódicos detallaron e! plan
presidido el cortejo fúnebre que condujo con diseñado por González. No obstante, algu-
toda solemnidad a Emiliano Zapata hasta el nas versiones achacaban la autoría intelec-
lugar en que fue inhumado. tual a Guajardo, con lo que disminuía la
Estos comentarios y formas de aprecia- responsabilidad del genera! González en la
ción las ha difundido la prensa chica, la pren- traición. El tono apologético que preva-
sa de escándalo . Entre los periódicos serios, lecía en las narraciones ele la muerte de
los ha incrustado en la conciencia pública Zapata, al parecer incrementó la gloria
en artículos calurosos como un ascua, el dia- militar de González, quien trajo e! alivio
rio ABe, que es amigo nuestro como en su con e! exterminio del Atila. La mayoría
oportunidad le hice saber. En consecuencia, de los periódicos vertieron la versión oficial
si antes de la hazaña de Chinameca, don Pa- de los boletines de la Secretaría eleGuerra.
blo González tenía siquiera 15% de proba- Algunos reportajes aislados sobre la muer-
bilidad en su favor, este 15 % se ha reduci- te y los funerales de Zapata nos acercan al
do, cuando menos, a 5 por ciento." estilo reporteril de la época y al trasfondo
ideológico de los diarios.

7
3 Este diario era muy cercano a Carranza.
3"Benjamín Hill a Á.lvaro Obregón, 20 de abril 39 Hasta ahora no he encontrado otra fuente docu-
de 1919, en ACT, fondo 11, serie 020700, exp. mental que pueda contrastar esta visión, el único con-
H -5/138, inv. 886. trapeso son los artículos que se citan de los diarios.

PERIODISMO, ESTADO y OPINiÓN PÚBLICA (1919-1924) 71


Más que ningún otro, El Universal hizo El Demócrata dio al asunto mayor co-
un esfuerzo por destacar la heroicidad de bertura que ningún otro diario. Destaca
los victimarios del jefe revolucionario su originalidad y profesionalismoen el ma-
de Morelos . nejo periodístico del episodio, como pue-
de apreciarse en uno de sus editoriales.
Emiliano Zapata, fingiéndose unas veces
rendido y partidario del gobierno del señor El Demárata, deseoso de no incurrir en falsas
Madero , que acepta el licenciamiento de sus informaciones acerca de los úlrimos aconte-
hombres para levantar más tarde el grito de cim ient os de Morelos que determinaron la
rebeldía; Zapata, que acepta parlamentarios muerre del "jefe de la revolu ción del sur",
para tratar y ofrecer la deposición de su ac- Emiliano Zapata, ha sido parco, relativamen-
titud hostil y que mata a los emisarios fue te, en estas informaciones, procurando ser
vencido ya, y esa acción, en su mérito, corres- verídico, lo más verídico posible, Yoportuno,
ponde a las tropas del gobierno que dirige el tanto como la fuerza de nuestros correspon-
divisionario don Pablo González . El Univer- sales y reporteros lo permitiera, y tenemos
sal envía al señor general don Pablo Gon- hoy la satisfacción de asegurar que nuestras
zález una calurosa feliciración.?" noricias sobre los rrágicos acontecimientos de
Chinameca han sido las más exactas, como
La Prensa de Puebla, aunque hace alar- lo revelan los documentos oficiales que pu-
de de veracidad, construye una versión dimos adquirir en copia en el cuartel general
igualmente negativa del zapatismo, de su en Cuaurla, y que insertamos después .V
cabecilla y de los periodistas que lo habían
apoyado. Aunque no se queda atrás en el de-
nuesto, se destaca por ser el único diario
Al fin ha muerto el "Atila suriano", y para que intenta un contrapeso positivo con
los pesimistas, el cadáver del famoso guerri- testimonios recogidos en "entrevistas con
llero que por cerca de nueve años empapó personas que fueron connotados elementos
de sangre los campos de la patria, será ex- del extinto zapatismo", La mayoría de los
puesto en público. La desaparición de Zapa- pasajes históricos que reviven estos testi-
ta, si es cierro que va a alegrar a todos aque- monios dignifican a la revolución del sur :
llos corazones que deseamos para nuestro
país una pronta y efectiva paz, en cambio Erniliano Zapata nunca sancionó los críme-
irá también a infiltrar una gran melancolía nes horripilantes que cometió el zapatismo,
a los enemigos del gobierno: en los escritores y que fue causa de su justo desprestigio. No
"independientes" y en los que en 1915 hicie- son honras de su memoria decir esto; sólo
ron melosos versos al Atila y hoy quieren es jusricia. Él siempre castigó los atentados
pecar de demócratas, en un líbelo, donde con roda energía y podrían cirarse mil casos
como su ídolo hoy muerto, son una rémora en que mandó a fusilar a muchos de sus su-
para la sociedad.v ' bordinados, como inmediatos responsables
de ciertos hechos criminales cometidos al
40 El Unioersal, 19 de abril 1919.
41 La Prensa, Diario de la Mañana , 11 de abril de 42 El Demócrata, Diario Libre de la Mañana, 16
1919. de abril de 1919.

72 ANA MARIA SERNA


amparo de la rebelión. No se recuerda el mación, en cam bio, era callada, y por sorpre-
caso en que Erniliano Zapara haya mandado sa obscureció. Muchos prisioneros que mili-
fusilar arbitrariamente a nadie; es decir, taban en las ftlas de Zapata, escoltados, pene-
siempre sujetó a sus prisioneros a consejo de traron a la pequeña pieza donde el cuerpo,
guerra, que los condenó o no, y así mandaba descompuesto ya, estaba listo para ser condu-
a cumplir la sentencia. cido al panteón municipal. Frente al edificio,
¡AL QUE AGARRE A UNA MUJER, tres parientas del muerto, llegadas recién de
W FAJO! -Zapata decía a sus subordinados: las cercanías, llorosas, visiblemente emocio-
"Yo le doy dinero a mis muchachos hasta nadas; dudando si presidir la comitiva o se-
para que mantengan a 20 mujeres, si quie- guir el cortejo separadamente. Al fin, con
ren; pero el que me agarre a una mujer por la presencia del general González, aquellas
la fuerza y se burle de ella, lo 'fajo' o lo mato. mujeres, ya rodeadas del pueblo y la clase
Y a muchos fajó brutalmente y a Otros man- media, empezaron su callada marcha detrás
dó ejecutar. "43 del difunto.
En el panteón todo está listo para dar
Entre los trabajos de reporteros desta- sepultura al cadáver. Los enterradores, pala
can los escritos de José González M., en- en mano, cariacontecidos, se ven preparados
viado especial de El Universal, cuya pluma para la faena. la negra caja, de caprichosos
marca radicalmente una diferencia estilís- dibujos blancos, que guarda los restos del
tica con el resto de los escritos. cabecilla, desciende a la fuerza en presencia
sentida de quien pugna por ocupar, cada
Cuando se trata de servir a nuestros lectores, quien el primero, las delanteras del numero-
no escatimamos servicio alguno; por eso, so gtupo; impiden que los deudos puedan
desde que supimos que el cadáver de Erni- .ver la imponente operación. Mas una ancia-
liano Zapata se encontraba en Cuautla, en- na, quizás pariente de Emiliano, más decidi-
viamos a esa población a un represenranre da que los demás, con los ojos inyectados y
de El Universal, acompañado de un fotógrafo, lacrimosos, se abre paso y cogiendo un puña-
y fue así, este periódico, el único que propor- do de tierra, quiere ser la primera en deposi-
cionó datos exactos del acontecimiento. El rar su ofrenda; temblorosa, enérgica, cumple
Universal es el diario de México que informa su propósito inspirado en la vieja tradición.
a sus lectores detalladamente de los funerales Los golpes sordos del martillo que asegura
del cabecilla con las ilustraciones gráficas los clavos, las paladas de tierra que caen so-
tomadas en Cuautla. bre el ataúd, se escuchan di sranrernenre en
medio de un silencio profundísimo. Los
EL EPÍLOGO DE EMILIANO ZAPATA hombres que condujeron a Zapata al pan-
teón, ex zapatistas, ven con incredulidad el
la tarde del sábado último, la quieta Cuautla ceremonioso acto, furmados de dos en fondo.
se animó francamente en sus calles; todos El señor general González y sus acompa-
los vecino s se dirigían a la plaza principal ñantes presencian también el acto, con sen-
pata presenciar el sepelio del cadáver. la ani- das bolas de naftalina en la nariz, porque el
cadáver despedía ya, a pesar de los esfuerzos
de los médicos militares, pútridas evanes-
43lbid. cencias,

PERIODISMO, ESTADO y OPINiÓN PÚBLICA (1919-1924) 73


El sep ultu rero, con la bolera mu nicipal der ? ¿Q ué se entendía por op inión públi-
qu e llevaba anorada la primera categoría, ca? ¿Quiénes conforma ba n este actor
recti fica local izando la fosa. Zapara quedó amorfo e inasible, capaz, a ojos del primer
en el extremo norte-sur del panteó n, en la se- mandatar io, de colaborar en la revolución
gunda hilera de m ausoleos, en la primera social?
clase, e ident ificará el lugar u n guayabo que
yergue su rolliza ram azón en la cabecera de
la rumba. Todos regresan al cenero de la po - O PlNIÓN PÚBliCA EN LOS AÑos VEINTE
blación , silenciosos, los demás recordand o a
Em iliano , el inculto antiguo fun dador y el En el México de la prim era m itad de los
célebre "Atila del sur" . Aquel pueblo que años veinte, el público que opi naba de la
tant o acuci ó la rebeldía zaparista, parece ex- cosa público tenía un perfil d asemediero,
perimentar en su espíritu , dos horas después, intelectual, militarizado, politizado y po-
si no precisamente ind iferencia, sí al m enos lítico; su medio de expresión era, por exce-
una calma que confu nde. Se divie rte en la lencia, el periodismo , los diar ios y las re-
plaza escuchando la audición d e la ban da vistas.
militar, o jugando la lorería con el cartón de
figura s, o tomando nieve barara de un chino En los años veinte y los treinta -explica Car-
paro mitigar la sed y calmar el calor regíooaí." los Monsiváis- la opinió n pública es todavía
parrimonio de los "entendidos" que eligen al
l a fuerza de "Miliano" no murió en artículo políti co como género det erminante.
esa fosa. Con él se llevó la suerte de su Los lectores, seguros de que la prensa detenta
asesino. La escritura de las not icias tenía el monopolio de la lecrura qu e vale la pena ,
consecuencias evidentes. En este caso sólo van a los artículos para saber qué pi ensan o
comam os con el análisis de Benjam ín Hill qu é van a pensar, se ayudan cotidia namente
y con la ce rt eza del fracaso político y en la comp rensión de sus cóleras e impote n-
militar de Pablo González, quien terminó cias con los juicios e im presiones d e sus es-
exiliándose durante 20 años en Estado s crito res pred ilectos.
U nidos. Muy probablement e, lo d icho en En las prim eras d écadas de est e sig lo
la prensa y la percepción q ue se creó el lxxl, el periodismo sig ue siendo la posibili -
público haya influid o en la decisión de dad más real de Otro punto de vista sobre el
Carranza de no nom brar a González como poder, el espacio por antonomasia de la "opi-
su sucesor en la silla presidencial. ¿Acaso nión pú blica", concepto que actúa dificulto-
la opi nión pública em it ió su juicio moral samente sobre los restos de las luchas ideo-
cu lp an d o a González de la trai ción a lógicas entre liberales y conservadores o los
Zapata? De ser así, vale la pena pregun- ecos de las disp utas faccionales en la revolu-
tarse quié n forma part e de esta opinión ción y q ue, para su desarrollo , depe nde del
pública. ¿La opinión pública se lim itaba a auge de las clases medias, de la existencia
los entendidos dentro de la esfera del p o- (casi siempre formal) de las inst itucione s
democrát icas, d el au ment o de la alfaberi-
44 José González M., "Fueron solemnes losfune- zaci ón."?
rales de Emiliano Zapata en Cuautla, Morelos", El
Univer.rat, 14 de abril de 1919. 45 Monsiváis, Ustedes, 1980, p. 48.

74 ANA MARIA SERNA


El público lector de la época era redu- aun así, se han vendido doce ejemplares de
cido. En un pasaje de Los Contemporáneos Acuña, eres de López Portillo y dos o tres
Guillermo Sheridan revive una escena en de Guillermo Jiménez: un desastre.T'"
la que Torres Bodet se preparaba para re-
cibir un premio. Aquel ambiente donde se De este reducido y apático público lec-
gestaba la cruzada educativa y cultural de tor, un porcentaje mínimo estaba interesa-
Vasconcelos, parecía muy poco propicio do en la cosa pública. En forma mayori ta-
para la lectura. ria le preocupaba a quienes tomaban parte
en ella: la clase política revolucionaria.
Cuando Jaime Torres Bodet fue a Bucher Sobre todo en un sistema político limitado
Bros. a alquilar el frac la ciudad de México a la clase militar, donde la sociedad am-
tenía cerca de 700 000 habitantes y el país pliada no participa en las decisiones de la
todo un poco más de 14000000. Cuando cúpula, el interés en la cosa pública se re-
se terminó de probar el atuendo y después de duce aún más. En aquel mundo de caci-
rezongar por los faldones demasiado largos ques, caudillos y jefes revolucionarios,
y la brevedad del cuello parado, 70% de esos muchos rriiembros de la clase política pro-
14000000 era de analfaberos. Cuando dejó venían de las clases populares, muchos de
como depósiro de garantía la carta de la Se- los mismos protagonistas de la política
cretaría de la Presidencia, 30% de aquellos eran analfabetos .
14 000 000 podían considerarse "obreros", Aun cuando el presidente, magnáni-
mientras que los demás dependían' para su mo, ofrecía en sus discursos dar cabida a la
subsistencia de las "labores agrícolas". Cuan- opinión pública y al derecho de participar
do salió del local de las calles de Guatema- en el mejoramiento de la sociedad a través
la con el bulto bajo el brazo, ,0 1 de esos de la moralización de la política, los perio-
14 000 000 controlaba cerca de 80% del distas detectaban los obstáculos que seme-
dinero que producía el país. jante tarea representaba. Reconocían sus
l...] Torres Bodet comenzaba a advertir propios defectos y errores, retrataban las
que las revistas literarias eran el agente más carencias de la sociedad mexicana en el
adecuado para la promoción cultural, y que renglón de la expresión y la crítica de los
resultaban la opción lógica en un medio en asuntos públicos.
el que los consumidores de literatura libresca Con todo, la prensa aparece como un
eran mínimos y en el que las ediciones (que factor determinante para ganar o perder
solían ser de 300 ejemplares) solían abultar elecciones, acrecentar o reducir la popula-
las bodegas de las librerías hasta que el due- ridad de un candidato. Tanto era así que
ño se decidía por un remate. Las revistas, en Álvaro Obregón destinaría enormes canti-
cambio, funcionaban como sucedáneosefica- dades de dinero y muchos esfuerzosa con-
ces puesto que circulaban más y llegaban trolar diarios y conquistar redactores que
más rápidamente a los lecrores adecuados. le venderían caro su amor.
L..] Salvador Saldívar,de la librería Hispania,
confesaba en 1922 haberse arrepentido de
comprar un lote de literatura mexicana:
"Doy los libros con el 50% de descuento, y 46 Sheridan , Contempordneos, 2003, p. 25 ,

PERIODISMO, ESTADO y OPINiÓN PÚBLICA (1919-1924) 75


EL PODER DE LOS PERIÓDICOS transpirase por rodas los poros tufillas de
reaccionarismo, como ha acontecido con
Según los mismos periodistas, su trabajo ABC desde que Eduardo Payares se ostentó
se hace con imparcialidad y veracidad, sin editorialista. Que siendo usted como es una
dolo, sin calumniar. Sin embargo, en las figura saliente entre los revolucionarios, me
fuentes aparecen negociaciones directas de parecía lógico que los abanderados de la pro-
los dueños y editores de periódicos con. paganda de usred en la prensa deben ser pre-
candidatos presidenciales, como es el caso cisamente revolucionarios, y que, como tanto
de Obregón, con las que unos se hacen de Argüelles como Zamora Plowes lo habían
armas propagandísticas y otros de sumas sido desde 1910, no debía influir en su cri-
elevadas de dinero o de poder. Esro nos terio la circunstancia de habernos dividido
lleva a la segunda parte del argumento en las escenasde la revolución, para que, por
que hemos tratado de construir en este ar- medio de la prensa , dejasen de hacer labor
tículo: en la práctica, muchos periodistas revolucionaria. La oposición periodística
desvirtúan la función que se proponen en puede hacerse lo mismo con criterio revolu-
reoría -informar sin dolo y ser veraz- y cionario que con criterio reaccionario, y que
desvirtúan también la tarea que les enco- deseaba y exigía yo, hasta donde es posible
mienda Obregón -servir como portavoces exigir, que si ABC quería lealmente fusio-
del tribunal de la opinión pública. Más narse con nosotros, lo hiciese ostentando un
aún, en el panorama de los medios en criterio netamente revolucionario. Así pues,
aquella época, destaca la fuerza de los di- contaremos con Excélsior y con ABC para
rectoresy propietarios de los periódicos. La nuestra próxima campaña.l?
clasepolítico-militar necesita de su ayuda.
En gran medida, estos propietarios y edi- En su informe, el general Hill apunta-
tores son parte de esta clasepolítica y,como ba hacia uno de los temas centrales de la
tales, manipulan y moldean partidos, can- historia del periodismo. ¿El periodismo
didaturas y elecciones, utilizan el perio- se hace con diferentes criterios políticos?
dismo como medio de expresión de una ¿Es válido que el periodismo haga propa-
ideología. Los avatares de la campaña ganda? ¿Qué debemos entender entonces
obregonisra en este renglón son muy reve- por imparcialidad? En aquellas épocas,
ladores. Una vez más, en 1919, el general una buena cantidad de periodistas se con-
Benjamín Hill informa a Obregón: sideraban a sí mismos y a su trabajo "revo-
lucionarios". El periodismo era un arma
ABC: estuvieron a verme los propietarios de y la propaganda una defensa de la revolu-
este periódico que tiene una gran circulación ción. Sin embargo, la línea que separaba la
L..J Zamora Plowes, director de ABC, recti- defensa de los ideales y la manipulación
ficando el juicio que tenía formado acerca de la pluma para arrendada al mejor pos-
del PiC [Partido Liberal Consritucionalisra] tor era muy delgada.
y manifestándose simpatizador de la candi-
datura de usted como la única viable. L..J le
dije que todo contingente periodístico a fa-
vor de la candidatura de usted me era grato, 47 Hill a Obregón, 20 de abril de 1919, en ACT,
pero a condición de que el periódico no fondo 11, serie020700, exp. H-5/l38, inv. 886.

76 ANA MARIA SERNA


Estoy organizando -continuaba Hill- una Roque estrada declinó la invitación y,
empresa editorial con un capital de 100000 finalmenre, Basilio Vadillo, periodista
pesos, para consagrarla a la defensa, por me- y profesor, asumiría la dirección de la em-
dio de un gran diario, de los principios de la presa editoríal-elecroral.?? El general Ama-
revolución y del PLC. Para orientar el criterio do Aguirre aparecería como propietario.
y hacer propaganda a favot de la candidatura La estrategia de allegarse aliados no
de usted . En ese gran diario escribirán, Sán- quedó en la fundación de un periódico.
chez Azcona, 2ubarán, Urueta, Novelo, Las ayudas económicas a terceros eran
Sánchez Pontón, Basilio Vadillo y todos los también necesarias.
intelectuales que tiene el PLC. Con elementos
de esta valía lograremos que el periódico lle- ¿Cómo le hacemos para ayudar a ABC que
gue a alcanzar una importancia primordial con tanta eficacia desarrolla la labor política
en el periodismo nacional y de combate . Loo] que le hemos encomendado? Lo mismo que
En los talleres de la empresa editorial se im- a Excélsior, a este periódico vamos a tomarle
primirá cuanto se relacione con la propa- una suscripción diaria de 500 ejemplares
ganda/" que tenemos que pagarle. Pero esto no basta
ni pata ABC ni para Excélsior, dada la impor-
Así nació el El Monitor Republicano: tancia del contingente que de ellos exigimos,
Diario de la Mañana de Política, Combate e no sólo para lo general, sino paraayudar a los
Información. Obregón y Hill, analizando candidatos amigos de los diversos estados
la campaña, concordaban que una de las de la república.P!
labores más delicadas relacionadas con este
diario era la que tendría que desarrollar El Heraldo de México fue un periódico
su director. Ofrecieron el puesto a varias de corta vida que nació el 27 abril de
personas, entre ellas Roque Estrada, a 1919 y dejó de publicarse en septiembre
qu ien rrataron de convencer con los si - de 1923, por razones que se desconocen,
guienres argumenros: como ocurre en muchos casos. Surgió de
la estrategia electorera de su propietario,
Mucho estimaría que usted aceptara tornar Salvador Alvarado, quien moriría muy
la dirección del periódico que servirá de ór- poco después que su periódico, entre las
gano en nuestro partido, por creer que las escaramuzas de la rebelión delahuerrista.
condi ciones que usted tiene para ello son Un informe de 1919 del general Benja-
bien apropiadas por su independencia y pres- mín Hill hace referencia al origen de esta
tigio político, reuniendo además la ventaja publicación:
de que sus relaciones personales con el señor
presidente son cordiales, factor este último El general Alvarado está en vía de realizar
que significará siempre una garantía de la su propósito de fundar un diario. Loo] El di-
mesura con que debemos tratar a nuestro rector del periódico será Modesto C.
primer magisrrado durante nuestra con -
tienda 4 9 '" Basilio Vadillo sería después el primer director
de El Nacional.
48 ¡bid " Hill a Obregón, 20 de abril de 1919, en ACT,
49 ¡bid. fondo 11, serie 020700, exp. H-5/138, inv. 886 .

PERIODISMO, ESTADO y OPINiÓN PÚBLICA (1919-1924) 77


Rolland. S2 No creo muy acertada esta desig- Según Roque Estrada, "de 100 perso-
nación, pues Rolland no es conocido como nas que fueron inviradas en aquella oca-
publicista, ni siquiera como periodista, y no sión por El Heraldo de México para tratar
es tan fácil improvisarse en una y otra cosas, sobre la organización del Partido Liberal,
ni mucho menos ser director de un periódico solamente se reunieron carorce.P Los in-
de importancia en la metrópoli. L.,] El pro- tentos de Alvarado de participar en la lu-
pósito del periódico es defender la política de cha electoral fracasaron, pero su diario
Alvarado en Yucatán y es probable que se sobrevivió algunos años. El Heraldo de Al-
adhiera a Obregón. S3 varado se convirtió en refugio y foro del
Partido Comunista fundado en la misma
Salvador Alvarado era un connotado re- época que el periódico. M. N. Roy y otros
volucionario yucateco que había participa- líderes de izquierda editaban su página en
do en actividades anriporfiristas desde inglés con un tono muy radical. Con todo
1909. Había sido comandante militar de la y su inicio marcado por las elecciones de
capital en 1914 y gobernador de Yucatán 1919, logró reunir un grupo muy presti-
entre 1915 y 1918. Contra las predicciones giado de colaboradores . Entre los redacto-
de Hill, apenas puesto en circulación, el res y colaboradores de El Heraldo de México
diario se constituyó en eje de un grupo opo- se cuenran: Manuel Gómez Morín, Alber-
sicionista a la candidatura de Obregón. En to Vázquez del Mercado, Ignacio Monroy,
1919, un partidario del futuro presidente Vicente Lombardo Toledano, Fortino Iba-
acusaba a Alvarado denunciando "la mega- rra de Anda, Manuel Horra, Armando
lomanía de un personaje que se ha enrique- Vargas de la Maza, Mariano Silva y Ace-
cido al amparo de la revolución": ves, Humberto Tejera, ErmiLo Abreu Gó-
mez, Fernando Mora, Martín Luis Guz-
El Heraldo do México se declaró en contra del mán, Manuel Maples Arce y Armando de
Manifiesto a la Nación de Obregón. Se en- María y Campos.l"
frenta a los liberales de todo el país para que A pesar de su corta vida, El Heraldo de
se reúnan y formen una convención, b-ajo su México tuvo varios directores. Entre ellos ,
égida y a la sombra de su empresa editorial, Modesto C. Rolland, quien ocuparía varios
ya fin de que de dicha convención surja un- puestos políticos, y Gonzalo de la Parra,
gido y autorizado el candidato del pueblo.t" periodista y escritor, fundador de El Na-
cional, en 1916, de la revista Continente, y
52 La poca información que se ha registrado sobre deJueves de Excélsior en 1922 .57
Rolland es que era ingeniero y ocupó varios puesros Vito Alessio Robles , el más versátil de
públi cos, en dependencias como la Comisión Agraria los directores de El Heraldo de México, fue
y la Comisión Nacional de Caminos; además tenía periodista, ingeniero militar, historiador,
inclina ción por la escritura. Modesro C. Rolland a
diplomático, político y bibliógrafo. Diri-
Alvaro Obregón , 6 febrero de 1922, en AGN, Docu-
mentación de la Administra ción Pública 1910-1985,
fondo Obregón-Calles , caja 194, exp. 609-R-5. 55 Roque Estrada a Alvaro Obregón, 28 de junio
" [bid. de 1919, en ACT, fondo Alvaro Obregón, serie
S4 CarlosFélixa Obregón, s/f, 1919 en ACT, fundo 030100, exp. E-1I226 , inv. 1295 .
Alvaro Obregón, serie 030100, cxp. D-01O/178, inv. 56 Ramírez , Axkaná, 2002 , pp . 127-128.
1247. 57 Borrás, Historia, 1983 .

78 ANA MARIA SERNA


gió El Heraldo en 1920 y El Demócrata en- Ya ve usted los escollos aun en la prensa
tre 1920-1923. Colaboró en los diarios El que pudiéramos considerar como entera-
Universal, La Prensa y Excélsior. Usualmen- mente adicta, prensa que al igual que "los
te escribía bajo los seudónimos de Pin- otros dos poderes" no se le ha hecho un sa-
güino Macho, V. Albores y Tobías O. cudimiento profiláctico. 58
Soler. Algunos testimonios, que han de
tomarse con pinzas, considerando la carga De tan airadas acusaciones del señor
política que conllevan, ilustran las prácti- Tenorio resalta cierto grado de indepen-
cas periodísticas de este personaje: dencia de los diarios para criticar al presi-
dente; destaca también cierta solidaridad
Vito Alessio Robles -escribía]oaquín Teno- entre los editores que parece superar la
rio, un correligionario sonorense de Obre- imposición presidencial, aunque sobresale
gón-haciendo causa común (cotizada por una pugna entre El Demócrata y El Heral-
supuesto) con Antonio Nava, L..] dio a la do. La práctica que critica Tenorio de "coti-
publicidad dos artículos en los que se le ata- zar causas comunes" no se aleja mucho de
ca. En mi deber de defender a usted he to- su propia estrategia: escribir a favor del
mado parte directa en este caso. Formulé mandatario y utilizar las páginas de los
incontinenti el artículo que le acompaño. Ate- periódicos para congraciarse con el poder.
nido a la "imparcialidad" de que blazona Sin duda, lo más destacado de esta quejosa
[sic] El Heraldo, me apersoné con Vito, invo- misiva es la permisividad del presidente
cando el agrado con que usted vería esa ante los ataques en la prensa y la actirud
muestra de imparcialidad. represiva de personajes poco significativos
Alessio, cogido entre la "espada" de lo en la escena política.
que numerariarnente le produzca el convenio Alvarado decidió vender El Heraldo de
con Nava y la "pared" de mi filosófica comu- México en 1920 y, aparentemente, pensó
nicación, temeroso del justificado disgusto en el presidente Obregón como su prime-
que en usted produzca tal parcialidad, se ra opción de compra:
quedó con el artículo diciéndome que lo iba
a publicar, pero a poco andar y cuando ya Al separarme de la política activa -escribió
me despedía meditó un tanto más y paró el general- deseo dedicarme a trabajar en
por decirme "que lo publicado era el criterio asuntos de comercio e industria. No deseo
del periódico y que había reflexionado que seguir sos teniendo El Heraldo de México,
no debía contradecirlo dándole entrada a mi porque, a pesar de que sólo ha estado desti-
artículo L..l" nado desde su creación al sostenimiento de
No desmayé . Me dirigí con las cartas a nuestros ideales, no dejará de ser tenido
Excélsior; El Universal y al Demócrata, aun ya como un órgano personal mío. Dos grupos
sabiendo que en algo que huele atacar cole- desean adquirir El Heraldo, pero sólo lo ha-
gas hay un convenio entre ellos para no ha- cen con propósitos lucrativos. Temo que el
cerlo. El único que me ofreció fue El Demó-
crata, que veía una oportunidad por boca de 5H Joaquín Tenorio a Álvaro Obregón, 4 de julio
ganzo , para desahogarse contra El Heraldo de 1920, en ser , fondo 11, serie 030400, exp. ]~041
[...1 782 , inv. 2798.

PERIODISMO, ESTADO y OPINiÓN PÚBLICA (1919-1924) 79


periódico caiga en manos de nuestros enemi- Vamos a pretender [...) que los periódicos
gos. He pensado que pudiera convenir a no se llamen El Demócrata. Que Rip-Rip no
usted adquirir El lleraldo. 59 aparezca como director porque está muy
señalado como propagandista germanófilo.
La negativa de Obregón ante la pro- Su actividad periodística en favor de usted
puesta de Alvarado fue contundente. En sería explotable por nuestros adversarios,
ella resuenan ecos de su actitud en el diá- quienes han de pretender equiparar el cri-
logo con los periodistas en tomo a la sepa- terio de usted al de Rip-Rip en el asunto
ración del presidente y la prensa. internacional, caracterizándolo como ene-
migo de Estados Unidos y de las naciones
Me veo incapacitado para intentar la adquisi- aliadas. Esto sería tan perjudicial cuanto que
ción de dicho periódico por dos motivos po- el general González ha querido aparecer
derosos: el primero, parte de la creencia que como entusiasta aliadófilo y gran amigo de
tengo de que los funcionarios públicos --de Estados Unidos.
manera muy principal el presidente de la [oo.) Rip-R ip acepta vendernos las accio-
república- no deben tener órganos periodís- nes de El Demócrata. Quiere volver a adqui-
ticos a su servicio; y el segundo motivo es rirlas en el próximo periodo presidencial.
la falta de recursos materiales para hacer fren- Acepté esta coodición. Sólo nos interesa estar
te a una empresa de esa rnagnitud.P" armados para la lucha próxima. Después será
indiferente que Rip-Rip vuelva al frente de
El Demócrata, dirigido por Rafael Mar- su peri ódico.P'
tínez Rip-Rip, un periodista y diplomá-
tico que había recibido apoyo de Carranza, Más adelante, el desilusionado general
fue también un diario que cumplió un pa- Hill concluía:
pel central en la construcción del espacio
público de aquella época. Como en casos Nada de lo tratado con este amigo ha resul-
anteriores, los informes electorales del ge- tado serio . Resolvió no darnos el control de
neral Hill dan una idea de la relevancia El Demócrata, Nos propuso el arrendamiento
de este personaje y evidencian la impor- de algunas instalaciones . Rechazamos la pro-
tancia de El Demócrata. En algún momen- posición. Rip-Rip es copropierario de lo que
to, Hill contempló la posibilidad de pretendía arrendamos en condiciones muy
adquirir El Demócrata para la labor pro- discutibles. Es uo revolucionario cuyo desin-
pagandística que terminó haciendo en terés es muy discutible. Quería hacer nego-
otros espacios. Tal parece, sin embargo, cio con nosorros.P?
que el nombre y la reputación del director,
propietario de este diario, representaban Otro medio central en el espacio pú-
mucha carga: blico de la época fue El Universal, que ha-

61 Benjamín HiIl a ÁlvaroObregón, 13 de marzo


59 Salvador Alvarado a Álvaro Obregón, 17 de de 1919, en ACT, fondo 11, serie 020700 , exp.
septiembre de 1920, en ACT, rondo 11, serie 030400, H -5/138, inv. 886.
exp , A-19/30, inv, 2046 . 62 Benjamín Hill a ÁlvaroObregón, 20 de abril

60 lbia. de 1919, en ibid.

80 ANA MARIA SERNA


bía nacido en 1916 de una relación sim- Palavicini y El Universal tienen una
biótica con el gobierno carrancista y de la historia tan rica y compleja que merece
necesidad de enfrentar la propaganda pro- un trato aparte. Aquí se presentan sólo al-
alemana que proliferó en México en el gunos ejemplos de sus mecanismos de re-
marco de la primera guerra mundial. Esta lación con el poder en aquel momento.
situación fue evidente en buena parte de Palavicini se vio involucrado en asuntos
las publicaciones de ese tiempo. Ante ello, políticos muy significativos que cuestio-
El Universal se manifestó en favor de los nan su credibilidad como periodista, pero
aliados. En cierta forma era continuación que al mismo tiempo demuestran su inde-
de El Imparcial de Reyes Spíndola, tan im- pendencia ante el poder.
portante en el porfiriato, pues siguió el En 1920 el general Jacinto B. Treviño
modelo de periodismo al estilo estaduni- acusa a Palavicini de apoyar a las compa-
dense y cobijó en sus páginas a muchos ñías petroleras:
colaboradores y técnicos de aquel diario. 63
Miguel Lanz Duret fundó la Compa- Lo considero al tanto de la mercenaria cam-
ñía Periodística Nacional, editora de El paña de escándalo que ha encabezado Pala-
Universal y El Universal Gráfico. Era un vicini, individuo sin patria y sin amigos .
abogado egresado de la Escuela Nacional Este sujeto paniaguado de las compañías pe-
de Jurisprudencia y profesor. En el perio- troleras americanas endereza ataques en su
dismo hizo mancuerna con Félix F. Pala- periódico contra empleados menores hacién-
vicini, director del diario hasta 1923 . dolos aparecervenales y responsablesdel otor-
Como sus coetáneos diaristas, Palavicini gamiento de concesiones. El solo objetivo de
era un hombre polifacético: periodista, in- Palavicini y de sus patrones es pretender la
geniero, escritor, político y fundador de derogación del nacionalista artículo 27.G~
varias publicaciones (El Pensamiento, El
Globo, El Día, Todo). Este personaje im- En 1921 se revivió un asunto interna-
primió al periódico un carácter de aparen- cional en el que las declaraciones de Pala-
te neutralidad que resultaría totalmente vicini afectaban directamente al presidente
tendencioso. Según Aguilar Platas, El y sus relaciones con Estados Unidos.
Universal de aquel momento se quedó con Obregón recibió una serie de telegramas
una imagen de lealtad al gobierno en tur- de parte de un oficial del Departamen-
no, mientras que Excélsior ganó fama to de Investigaciones en Fort Sam Hous-
de independiente y objetivo, así como de ton, Texas. El tema de los telegramas se
mantener una gran calidad.v" anunciaba así: "Ingeniero Félix Fulgencio
El Universal heredó el personal de El Palavicini, propietario del periódico me-
Pueblo, órgano propagandístico de Carran- xicano El Universal. Información obteni-
za que había servido a la tarea de desorien- da por conducto del operador Ul, por in-
tar al enemigo militar acentuando aspec-
tos negativos de sus enemigos.
65 Jacinto B. Treviño a Alvaro Obregón, 22 de di-
ciembre de 1920, en AGN, Documentación de la Ad-
63 Aguilar, "1917-1934", 1995. min isrración Pública, 1910-1985, fondo Obregón-
64 tu«, p. 134. Calles, caja 199, exp. 707-T-12.

PERIODISMO , ESTADO y OPINiÓN PÚBLICA (1919-1924) 81


troducción de un agente local del periódi- ponde al nombre de pila de RAFAEL PÉ-
ca El Universai."66 Uno de los telegramas REZ TAYLOR, hace su candidatura para
informaba lo siguiente: diputado con dinero de Palavicini. Quien
lo hacecon la pretensiónde llegara ser presi-
El sujeto llegó anoche identificado como dente, ha tomado activa propaganda para
uno de los únicos periodistas que están a fa- los rebeldes al actual gobierno. Se cartean
vor de la causa aliada en México, donde ha con los alzados en Tabasco y han mandado
conducidouna campañaconrra los alemanes. empleados de El Universal a Canutillo para
Manifestó que había sido obligado a salir que ent revisten a Villa y sepan si cuentan
del país por la campaña que emprendió con- con él en caso que lo necesiten.(,8
tra la propaganda proalemana. Declaró que
su posición es delicada,ya que sus propieda-
des personales están en México. Sería arrui- CONG.USIONES
nado por sus enemigos si saben de sus decla-
raciones. Convino darlas bajo condición de Con base en una investigación histórica
que serían tratadas confidencialmente. Pala- y con un trabajo centrado en fuentes pri-
vicini dio los nombres de los funcionarios marias, este texto ha descrito que el debate
directamente de acuerdo con los alemanes: público, durante los primeros años de la
Aguirre Berlanga, Luis Manuel Rojas, Luis década de los veinte, una vez terminada
Cabrera, M. Franco, Manuel Amaya, Ben- la fase armada de la revolución, era mucho
jamín Hill, Plutarco Elías Calles,Jesús Gar- más amplio y abierto que durante la etapa
za, C. Aguilar, Juan Barragán, Jacinto B. de consolidación del sistema de partido
Treviño, Álvaro Obregón, Diéguez. único y de lo que conocemos como el sis-
Se retirará de México este mes. Toma la tema político mexicano del siglo XX me-
resolución "como gesto de desprecio para xicano. En aquel momento, la debilidad
estagente L..J" (Esta"gente" somos nosotros, del Estado y la actitud del presidente
los revolucionariosque secundamos el Plan Obregón permitieron que la opinión pú-
de Agua Prieta). Dio orden cuando los suce- blica, aunque restringida, cumpliera un
sos de Tlaxcalantongo, que no se rebajara el papel significativo. Asimismo, demuestra
tratamiento al señor Carranzade presidente, que las prácticas periodísticas, es decir, el
logrando hacer reaccionar a la oposición en trabajo diario de los periodistas, contra-
favor de Carranza.?" dicen algunos conceptos con los que este
oficio pretende definirse: imparcialidad,
Otro informe sin firma y sin fecha: veracidad, honor, respeto y trabajo a favor
del interés colectivo.
El periodista de El Universal, conocido por En los primeros años de la década de
el seudónimo HIPÓLITO SElJAS, que res- los veinte -entre 1919 y 1923, con el ini-
cio de la rebelión delahuertista- se marcan
66 Administrador de la aduana de I.aredo a Alvaro
Obregón, 1ü de noviembre de 1921 , en AGN, Docu- 68 Antonio García a María Tapia de Obregón, 8
mentación delaAdministración Pública, fondo Obre- de juniode 1922,en AGN, Documentación de la Ad-
gón-Calles, caja157, exp. 421-P-4s. ministración Pública, fondo Obregón-Calles, caja
67 ¡bid. 126, exp.3Ü7-G-1.

82 ANA MARIA SERNA


diferencias im portantes , en lo que al que- revolucionario, este público, aunque lim i-
hacer periodístico se refiere, con el resto tado por la ley de la cost umbre y la idio -
de la década de los veinte, en la que se re- sincrasia cultural, ejercía su opi nión.
crudece la censura y la p ersecución de pe-
riodistas opositores al proyecto revolucio-
nario. El caudillo presidente se posicionó, F U ENTES CO N SL'LTADAS
en el discurso y en la prácti ca, como pieza
clave en esta ecuación consintiendo y co- A rchivos
rrompiend o a la ptensa pero, sobre tod o,
otorgándole cierto reconocimiento. En este ACt Archivo Calles Torre blanca.
periodo, y como parte de un discurso revo- AGN Arch ivo Ge neral de la N ación .
lucionario, se le otorga un papel cent ral a
la opi nión pública como el tribunal moral
de la sociedad. Su func ión , sin embargo , Hemerografía
más que de tribunal moral o guía, es la
de legitimar procesos autoritarios y antide- Excélsior, 1921.
mocráticos. El periodismo no pone disran- El Universal, 1919.
cia respecto de la actividad militar y po- La Prensa, Diariodela Mañana, Puebla, 19 19 .
lítica que México vivía. El periodista de El Demócrata, Diario Libre dela Mañana, México,
entonces, así como su lector, era parte o 191 9 .
estab a muy cerca de la clase política.
De esre primer acercamiento al que-
hacer periodístico de la época se despren- Bibliografía
den alg unos asuntos centra les: existe una
separación entre la prensa independiente -Ag uilar PIaras, Blan ca, "' 19 17- 19 34 ': los Cau -
y los órganos oficiales, aunq ue esta divi- dillos" en Au rora Cano A nd aluz (coord .), Las
sión no significa que la prensa indepen- publicacioner periódicas y la historia de México. Ciclo
diente no responde a intereses políticos. deconferencias, IIB-UN AM, México, 199 5.
En algunos testim onios destaca una p reo- -Al vear Ace ved o, Carlos, Breve historia del
cupación periodíst ica por fomentar ciertos periodismo, Jus, México, 198 2.
cánones qu e apuntan hacia un código in- -A rg ud ín, Yoland a, Historia del periodismo en
form al de érica como es el caso de la mu y M6ciro: desde el virreinato hasta nuestros días, Pano-
mentada imparcialidad ; sin embargo, el ram a, Méxic o, 1987 .
juego de los intereses partidar ios tiend e a -Berrn údez, Mar ía Teresa, Trinidad Sánchez
atropellarla. Sin duda, la revolución había Santos:periodista deoposición, Inst ituto Tl axcalteca
significado un fortalecimiento de la "op i- de la Culrura/Archivo G eneral del Estado, Mé-
nión pública", es decir, el sent ir de la so- xico, 1985.
ciedad . De igual manera había dado un -Bl anquel, Eduardo, Ricardo Flores Magón
nuevo impulso a la opinión publicada, al porEduardo Blanquel, Con sejo Nacional de Re-
trabajo de los periodistas que parecían más cursos para la Aten ción de la Juvent ud/Edi tor ial
lib erados de las ataduras con el Estado . Terca Nova, Méxi co, 198 5.
Aparent emente, en medio de la ola de vio- -Borrás , I.eopoldo, Historia delperiodismome-
lencia, confusión y creciente autoritarismo xicano: delocaso porfirista al derecho a la inf ormación,

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