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“Que se llene la casa”​ - Lucas 14.

15-24
Josué Villatoro, 6 enero 2019

Hoy tenemos un tema especial. La próxima semana seguiremos con la serie de Apocalipsis, pero
hoy vamos a hablar de lo que sentimos que Dios ha puesto en nuestro corazón para éste y los
próximos años como iglesia.

Hay ocasiones especiales en las que celebramos con los amigos, hacemos fiestas, comidas… y
éstos son siempre eventos importantes.

El lunes pasado tuvimos nuestra actividad especial de fin de año, con unas 100 personas,
comimos, jugamos, reímos, hablamos y también compartimos de lo que Dios nos dio durante el
año 2018, y finalmente, con un minuto de retraso, recibimos el año nuevo.

Los latinos somos especialistas en estas actividades. No necesitamos demasiada preparación


para que se organice una fiesta. Una carne asada y unas tortillas, y un chile para algunos, y listo.
Se le dice a los amigos que lleguen y traigan algo si quieren, y ya está.

Un día Jesús fue invitado a una comida así. Uno de los fariseos importantes lo invitó a su casa a
compartir con otros amigos, también maestros de la Ley, que estaban ahí. Eran la gente más
religiosa, los más “cercanos a Dios” en ese tiempo. Los que conocían más las Escrituras y todas
las leyes para cumplirlas. Pero ellos no se llevaban bien con Jesús, y viceversa.

Pero no era una comida amistosa, para disfrutar y compartir. Lo invitan a comer un sábado,
pero buscando probarlo, tenderle una trampa. Seguramente Jesús era hispano, porque para
probarlo le entran por la comida.

Una de las personas que estaban allí, tenía una enfermedad, hidropesía (edemas, acumulaba
líquido). Seguro que este hombre no había sido invitado a cenar a la casa. Tal vez era un peón
de la casa, o alguien que querían usar los fariseos para atrapar a Jesús.

Jesús, que conoce los corazones de ellos, les pregunta si está o no permitido sanar en sábado.
Pero ellos no respondieron. En otras ocasiones habían acusado a Jesús de sanar a enfermos en
sábado.

Había discusión en cuanto a lo que se podía y no se podía hacer en sábado. El mandamiento de


Dios era que se debía descansar, ese día debía ser apartado para Dios. Entonces, ¿hasta dónde
algo era trabajo o no? Si era necesario, ¿se podía trabajar? ¿Debían rescatar a su hijo, o burro, o
buey si caía en un pozo un sábado?

Las reglas de los fariseos habían hecho que se perdiera el principio, el sentido del
mandamiento de Dios, que era que el ser humano pudiera recuperar fuerzas un día a la
semana, pero también que ese día de manera especial honrase a Dios.
Cuántas veces nosotros hacemos lo mismo, y ponemos las reglas por encima del propósito de
Dios. Nos convertimos en fariseos y perdemos el sentido del mensaje de Dios, y eso hace que
muchas personas se alejen también.

Jesús mostrando su autoridad sobre todo, sana a este hombre, pero también les enseña a los
fariseos qué es lo más importante. Los mandamientos de Dios están basados en el amor, y no
en la opresión.

Seguidamente Jesús les enseña sobre dos elementos esenciales en el Reino de Dios: la
humildad y la compasión.

El que busca el reconocimiento de los demás, se encontrará en el último lugar en el Reino de


Dios. Y el que solo se preocupa de sus amigos, puede ser que no reciba la recompensa de Dios.

En ese contexto es donde se da el texto que vamos a ver hoy. Lucas 14:15-24

v.15 Como hemos visto, Jesús ha estado confrontando fuertemente a los fariseos. En medio de
esto, y tal vez con el fin de que romper un poco el hielo, de bajar la tensión, uno de los
invitados que escuchó a Jesús hablar del día en el que Dios recompensará a los justos, dice
“bueno, pero lo importante es que todos nosotros vamos a disfrutar de ese reino de Dios”.

La respuesta de Jesús es contundente, aunque como en muchas otras ocasiones lo hace por
medio de una parábola.

v.16 En la parábola, un hombre prepara un gran banquete e invita a muchas personas. (no fue
como esos mensajes de texto masivos, o invitaciones de FB a mil amigos). La invitación tenía
una fecha y había que confirmar para que el anfitrión supiera cuánta comida preparar).
No había una hora exacta porque no era una fiesta gringa, sino más bien latina o africana.
¿Cómo una fiesta puede ser de 6-7.45? ¿Y cómo no va a haber suficiente comida?
Pero tal vez sí era un poco gringo porque quería saber la cantidad de gente que iba a llegar.

Una de las cosas que me sorprendió más cuando llegué a aquí fueron las quinceañeras. Creo
que les he contado la vez que Jaime me invitó a una quinceañera, pero yo no me sentía bien
para ir, porque no conocía a la familia y mucho menos a la muchacha.
También me contaron que alguien fue a una quinceañera y cuando entró no conocía a casi
nadie, y después de estar allí un rato se dio cuenta de que se había metido en la fiesta
equivocada, y a la que iban era a la par.

Este hombre de la parábola no quería que le pasara eso, así que mandó invitaciones
personalizadas a quienes quería tener en su fiesta.

v.17 Llega el momento de la fiesta, y el anfitrión envió a su sirviente para decirle a todos los que
había invitado que las carnitas estaban calientes, las bebidas frías, las mesas decoradas, “¡todo
estaba listo! ¡Vengan al banquete!”
v.18-20 Pero ​todos​ empezaron a dar excusas. Esta gente había confirmado que iban a estar ahí.

Una vez, alguien de aquí de la iglesia organizó una fiesta, y yo fui invitado, pero no pude ir. Me
sentí muy mal, y todavía me siento mal. Pido perdón.

Estos invitados, habían confirmado y ahora dicen que no pueden.


Uno que compró un campo y tenía que ir a verlo, otro compró 5 pares de bueyes y tenía que
probarlos, otro se casó,... ninguno no pueden venir.
¿Por qué no lo habían pensado mejor? ¿Por qué no dijeron que no iban a poder ir?

¿Por qué Jesús eligió estos ejemplos? Estas personas no estaban haciendo nada malo. Más bien
eran buenas excusas, pero las cosas buenas se vuelven malas cuando nos alejan de Jesús.

El trabajo, las posesiones, las relaciones, la familia, incluso la actividad religiosa, pueden
convertirse en una distracción o en un sustituto de Dios.

Trabajo: nos sentimos importantes, tenemos una posición… sentimos que recibimos nuestro
valor de eso.
Dinero: creemos que nos da seguridad. Si tenemos bastante, no importa lo que venga.
Familia o los amigos: nos hacen sentir que somos apreciados.
Religión: nos da un sentido de que hemos cumplido, que estamos bien, que tenemos nuestra
propia justicia.

¿Es malo hacer lo bueno? ¿Está mal trabajar y ser bueno en eso? ¿Ser trabajador?
¿Está mal tener dinero o ser rico? En absoluto, es la bendición y provisión de Dios en tu vida.
¿Está mal tener una relación profunda con tu esposo/a o un familiar? No ... la Biblia nos anima
a todas esas cosas.

Lo que está mal, lo que está equivocado es lo que toma el lugar de Dios.
Esas cosas que nos impiden acercarnos a Jesús, o que nos quitan el tiempo con Dios. Cuando se
convierten en excusas para rechazar o retrasar una respuesta a la invitación de Jesús.

Hay un libro de un pastor famoso que se llama “No tengo tiempo para orar”. ¿Cuáles son esas
cosas que hacen que no tengamos tiempo para Dios?

v.21- el siervo le informa de la situació a su señor, ¡y el señor se enoja!


Ordena a su sirviente que salga rápidamente, a las calles y plazas de la ciudad y traiga a los
pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos.
Después de que sus invitados lo rechazan, manda a invitar a aquellos que nunca estarían en una
fiesta como ésta.
Eran las personas rechazadas porque se pensaba que su situación de enfermedad o de pobreza
era causa de su pecado, y de que Dios los había castigado.
El señor le ordena al sirviente, ¡VE RÁPIDO! Es urgente ... ahora es el momento ... no hay nada
más que preparar. Se enfría la comida!

v.22 El sirviente hace eso y luego informa que aún hay espacio... aún hay comida, aún hay sillas
vacías.
La celebración no era pequeña. ¡Era enorme!

Lo que Jesús está diciendo aquí es que Dios tiene preparada una gran celebración, una fiesta
grande y está invitando a las personas a tener esa relación con Él, pero muchos están
rechazando su invitación.
Los primeros que rechazaron a Jesús fueron los propios judíos, especialmente estos líderes
religiosos que creían que conocían a Dios, pero no eran capaces de ver que Jesús era el
cumpliento de esas promesas. ¡Esta gran fiesta es una imagen de la gracia de Dios por el ser
humano!

v.23 Como aún hay espacio, el señor le da una nueva orden al sirviente. Tiene que ir a los
caminos, a las afueras de la ciudad y buscar a la gente que esté ahí y hacerlos venir.
(obligarlos).
Esta gente que está a las afueras eran de una clase social aún más baja que los enfermos o
pobres.
Muchos eran leprosos que vivían rechazados por la sociedad, o delincuentes, … Jamás ellos
habrían pensado nunca estar en la casa de alguien rico, ni siquiera sirviendo. Ellos son también
invitados.
Dios está invitando a su fiesta a todos. No importa lo que hayan hecho, no importa su pasado,
no importa su condición.

Lo que Dios quiere es “que su casa esté llena”.


Y eso mismo sigue queriendo hoy día. No se trata de que esta iglesia esté llena, sino que el
Reino de Dios se llene con las personas que aceptan la invitación a tener una relación personal,
a conocer cara a cara a Dios.

Historia de Sarah Cummins, (a punto de casarse, cancela la boda pero invita al banquete a 170
indigentes). (2017)

Estudiante graduada de 25 años de la Universidad de Purdue, debía casarse con su prometido Logan Araujo el
sábado en el lugar de recepción de Ritz Charles en Carmel, al norte de Indianápolis.Habían estado planeando la
boda o durante 2 años, pero en el último momento decidieron que no era una buena idea, no compartían las
razones de por qué. Cancelaron la boda, ella comenzó a llamar a familiares y amigos y lloró mucho, y cuando llamó
al lugar de la boda descubrió que no podían reembolsar los $ 30,000 de la cena de recepción para sus 170
invitados. Después de darse cuenta de que no podía obtener el dinero. de regreso, decidió celebrar la fiesta de
todos modos, pero invitó a todos los refugios para personas sin hogar en el área. Incluso envió autobuses a los
refugios para recoger a la gente y consiguió que las empresas locales donaran ropa elegante. El menú aún incluía
albóndigas glaseadas con bourbon, queso de cabra y bruschetta de ajo asado y pechuga de pollo con alcachofas y
salsa de crema chardonnay y por supuesto ... pastel de bodas.Y al día siguiente, se fue a la República Dominicana
con su madre en lo que habría sido su luna de miel.
v.24 Jesús deja en claro que está hablando de sí mismo como el anfitrión. Él lo llama "Mi
banquete".
Les dice: tomen en serio esta invitación. Hay un momento en que la gracia de Dios se agotará.

Ninguno de los individuos que fueron invitados asistió.

Hay que responder cuando llega la invitación, y esta invitación llegó en la persona de Jesús y su
proclamación del reino.

¿Cuál es el mensaje para nosotros hoy?

A menudo sufrimos de una falsa confianza espiritual.


Los fariseos, que eran los más religiosos decían, "estoy bien con Dios", pero estaban
rechazando la invitación de Dios por medio de Jesús y se estaban enfocando en sus propios
méritos, en sus propias leyes, en su propia justicia.

Tengamos cuidado de no sentirnos superiores a nadie.


Tengamos cuidado de no poner una religión, o un sistema de creencias por encima de nuestra
relación con Dios.
Tengamos cuidado de no sentirnos tan cómodos que no nos preocupamos por los que no
conocen a Dios, o por los que sufren.
Tengamos cuidado de no estar tan ocupados con cosas “buenas” que al final se conviertan en
excusas y acabemos dejando a Dios a un lado.

Dios le da a sus siervos una misión urgente para llevar el evangelio. Invitar a las personas a la
fiesta de Dios debe ser algo que nos apasiona. Hay un sentido de urgencia.
Tendremos que convencer a las personas pues siempre va a haber excusas.
Otros muchos sentirán que no hay espacio para ellos, o que no son dignos, no creerán que Dios
realmente los está invitando.

Su casa nunca está demasiado llena. Dios no quiere que nadie perezca, pero cada uno debe
venir a Él.
La iglesia no debe desviarse del curso.
Debemos tener cuidado de no convertirnos en un club.

Tenemos un llamado a hacer todo lo posible para que la casa de Dios se llene.
“Oblígales a entrar, salgan a los caminos.”

Piensen en aquellos que tal vez no se sienten dignos o que no han pensado nunca en Dios. Es
probable que ni siquiera sepan de la fiesta que Dios ha preparado.
¿Con qué personaje te asocias más en esta parábola?

¿Los fariseos? que se sentían religiosamente superiores a todos los demás y estaban muy
confiados en su estado espiritual, pero perdiendo el verdadero sentido del Reino.

¿Con las personas invitadas que pusieron excusas?

¿El sirviente? Ves claramente que el llamado de Dios en tu vida como cristiano es ver el valor
de la fiesta, obedecer al maestro para invitar, obligar, convencer a las personas para que estén
allí.

¿Con los últimos invitados a la fiesta? Estaban rotos, no eran los primeros. No estaban
preparados. Nadie los invitaba nunca.

Llenar la casa significa que nos tomaremos en serio nuestro mandato de "obligarlos a entrar y
festejar con el maestro, disfrutar de su compañía"

Apocalipsis 19:6-9
Después oí voces como el rumor de una inmensa multitud, como el estruendo de una catarata y
como el retumbar de potentes truenos, que exclamaban: «¡Aleluya! Ya ha comenzado a reinar el
Señor, nuestro Dios Todopoderoso. ¡Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria! Ya ha
llegado el día de las bodas del Cordero. Su novia se ha preparado, y se le ha concedido vestirse
de lino fino, limpio y resplandeciente». (El lino fino representa las acciones justas de los santos).