Anda di halaman 1dari 656

Ec.

Pablo Zambrano Pontón

VISA AL DESARROLLO
LA CIENCIA ECONÓMICA, LA LIBERTAD
Y EL PROGRESO DE LAS NACIONES.

LECCIONES PARA ECUADOR Y


AMÉRICA LATINA
Visa al Desarrollo
© Ec. Pablo Zambrano Pontón

Pedidos a los Telfs.: Movi 099 80 80 329 • Claro 099 4157 213

Derecho de autor Nº 045683


Depósito legal Nº 005243

ISBN Nº 978-9978-17-412-8

REIMPRESIÓN 2017

Texto digital proporcionado por el autor.

Esta obra no puede ser reproducida, total o


parcialmente, sin autorización escrita del autor
o de Ediciones Killari.

“Impresión Digital”
Edición realizada en los talleres de Editorial Jurídica del Ecuador;
con la calidad y tecnología de equipos de producción XEROX

Editorial Jurídica del Ecuador


Miguel de Trujillo Nº E5-55, Quito
Teléfono: 2642 - 984 Telefax: 3131 - 470

www.editorialjurídicadelecuador.com
Email: editorialjurídicadelecuador@andinanet.net

Impreso en Ecuador / Printed in Ecuador


VISA AL DESARROLLO
LA CIENCIA ECONÓMICA, LA LIBERTAD
Y EL PROGRESO DE LAS NACIONES.

LECCIONES PARA ECUADOR Y


AMÉRICA LATINA
7

ÍNDICE

Prólogo......................................................................................... 13
Introducción................................................................................ 17

Capítulo 1
DEFINICIÓN OPERACIONAL DE TÉRMINOS:
EL SOCIALISMO MARXISTA, EL SOCIALISMO
DEL SIGLO XXI, LA SOCIAL DEMOCRACIA,
EL CAPITALISMO Y EL PRAGMATISMO

1.1. EL socialismo marxista y el socialismo


del siglo XXI........................................................................ 23
1.2. Repartición de tierra a los campesinos........................... 51
1.3. El socialismo “científico” ................................................. 52
1.4. La social democracia ......................................................... 54
1.5. El capitalismo ..................................................................... 59
1.6. El capitalismo, según Marx .............................................. 63
1.7. ¿Puede haber una izquierda responsable y
realmente progresista?....................................................... 68
1.8. ¿Socialismo cubano = socialismo chileno? .................... 71
1.9. El pragmatismo ................................................................. 75

Capítulo 2
INTERVENCIONISMO ECONÓMICO:
EL KEYNESIANISMO, EL PROTECCIONISMO
MERCANTILISTA, LAS TEORÍAS DE HA JOON CHANG, LA
TEORÍA DE LA DEPENDENCIA, EL “BOBO APERTURISMO Y LA
REVOLUCIÓN CIUDADANA

2.1. John Maynard Keynes (1883-1946): ¿un socialista


ó un intervencionista?...................................................... 91
2.2. El mercantilismo proteccionista ...................................... 106
2.3. Ha Joon Chang (1963): el “neomercantilismo
proteccionista” en oposición al
“neoliberalismo globalizador” ........................................ 108
8 VISA AL DESARROLLO

2.4. La teoría de la dependencia ............................................. 122


2.5. El “bobo aperturismo” ..................................................... 133
2.6. Ecuador y la revolución ciudadana ................................ 157

Capítulo 3
EL LIBERALISMO:
LIBERTAD ECONÓMICA
CON RESPONSABILIDAD SOCIAL
(SIN AFECTAR DERECHOS DE TERCEROS)

3.1. Definición del liberalismo ................................................ 191


3.2. Orígenes del liberalismo .................................................. 195
3.3. La internacional liberal ..................................................... 197
3.4. La verdadera esencia del liberalismo.............................. 198
3.5. Premisas básicas del liberalismo ..................................... 199
3.6. ¿Tiene futuro el liberalismo? ........................................... 205
3.7. ¿qué es el liberalismo económico?................................... 255
3.8. ¿Qué es el ranking de libertad económica?.................... 271
3.9. El liberalismo clásico: Adam Smith (1723 – 1790)......... 276
3.10. El liberalismo clásico: David Ricardo (1772-1823)......... 311
3.11. La escuela austríaca: Carl Menger (1840-1921).............. 325
3.11. 1. La Teoría General del Bien..................................... 330
3.11.2. Sobre la conexión causal de los bienes...................... 331
3.11.3. Las leyes a que se hallan sujetos los bienes 
en su calidad de tales................................................ 331
3.11.4. Sobre las causas del creciente bienestar
de los hombres.......................................................... 334
La posesión de bienes................................................ 336
3.11.5. Economía y bienestar económico ............................ 337
3.11.6. La necesidad humana.............................................. 339
3.11.7. El origen de la economía humana y de los
bienes económicos.................................................... 341
3.11.8. Los Bienes Económicos ............................................ 341
3.11.9. Los Bienes No Económicos ...................................... 343
3.11.10. Relación entre los bienes económicos (escasos)
y no económicos (abundantes) ................................ 345
3.11.11. Sobre La Riqueza .................................................... 346
3.11.12. La Teoría del Valor ................................................. 347
3.11.13. Carácter subjetivo de la medida del valor
(Crítica a la teoría del valor-trabajo)....................... 349
3.12.1. Crítica a La Teoría de La Plusvalía Marxista ........ 357
3.12.2. Valor y Costo de Producción .................................. 359
3.12.3. Capital Constante y Capital Variable .................... 363
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 9

3.13. La escuela austríaca: Ludwig Von Mises (1881-1973).............. 366


3.14. La escuela austríaca: Friedrich ~Hayek (1899-1992).............. 378
3.14.1 La concepción de la Mont Pelerin Society ............... 388
3.14.2. Primer Nobel de Economía para un liberal (1974)...... 389
3.14.3. Hacia el totalitarismo (Reseña del libro:
“Camino de Servidumbre”) ......................................... 390
3.15. LA ESCUELA LIBERAL ALEMANA (ECONOMÍA
SOCIAL DE MERCADO –ESM-): LUDWIG ERHARD
(1897-1977) .................................................................................... 392
3.15.1. Más sobre La Economía Social de Mercado................. 396
3.15.2. No existen milagros ................................................... 398
3.15.3. Otra mirada al milagro alemán .................................. 402
3.16. LA ESCUELA MONETARISTA DE CHICAGO: MILTON
FRIEDMAN (1912 -2006) 3.16.LA ESCUELA MONETARISTA
DE CHICAGO: MILTON FRIEDMAN (1912 -2006)................ 408
3.16.1. Reseña del libro: “Libre para elegir” .......................... 415
3.16.2. La tiranía de los controles .......................................... 418

Capítulo 4
ASPECTOS PRÁCTICOS DE LA CIENCIA
ECONÓMICA Y EL PROGRESO DE LAS NACIONES.
ESTUDIO DE CASOS: EL MODELO CHILENO,
EL MODELO NÓRDICO, JAPÓN Y LOS “TIGRES”
DEL SUDESTE ASIÁTICO

4.1. El “milagro” de desarrollo chileno.................................. 461


4.1.1. Antes: El Chile Socialista de Allende ............................. 461
4.1.2. Después: el Chile liberal y democrático.......................... 474
4.1.3. El Sistema Previsional Chileno (Afp) .......................... 481
4.1.4. Ventajas del Sistema de Capitalización Individual,
respecto al Sistema de Reparto ...................................... 486
4.1.5. El denominado “Milagro Chileno” .............................. 493
4.1.6. Los “Chicago Boys” y su Influencia en El Modelo
Económico Chileno ......................................................... 499
4.1.7. Milton Friedman y sus Recomendaciones a Chile .. 510
4.1.8. Carta De Milton Friedman Al General Pinochet ......... 512
4.1.9. La Economía Chilena Post “Chicago Boys”,
década De Los 90............................................................. 525
4.2. La experiencia nórdica con el desarrollo........................ 527
4.2.1. El Capitalismo Nórdico: lecciones aprendidas .............. 529
4.2.2. La experiencia nórdica en administración de crisis ...... 534
10 VISA AL DESARROLLO

4.2.3. Las bases institucionales de la confianza social............. 537


4.2.4. Las raíces históricas del contrato social nórdico ........... 539
4.2.5. ¿Es sustentable el modelo nórdico? ............................... 541
4.2.6. La Inclusión y su Rol Central en El Modelo Nórdico... 544
4.2.7. Los Impuestos, La Base para El Bienestar Social ......... 545
4.2.8. Suecia progresó, gracias a la economía de mercado ...... 547
4.2.9. La Educación: Preescolar, Primaria, Secundaria
e Intermedia ................................................................... 551
4.2.10. Modelos Socioeconómicos Europeos ........................... 552
4.2.11. Dinamarca .................................................................. 553
4.2.12. Finlandia .................................................................... 556
4.2.13. Islandia ....................................................................... 558
4.2.14. Noruega ...................................................................... 560
4.2.15. Suecia ......................................................................... 561
4.2.16. ¿Son Los Países Nórdicos Socialistas........................... 565
4.2.17. Mitos en torno al Estado de Bienestar ....................... 569
4.2.18. Finlandia desde la óptica de Andrés Oppenheimer .... 573
4.3. JAPÓN Y LOS “TIGRES” DEL SUDESTE ASIÁTICO 586
4.3.1. Japón ............................................................................ 591
4.3.2. Hong Kong ................................................................... 597
4.3.3. LA VERDADERA LECCIÓN DE HONG KONG,
Milton Friedman .......................................................... 599
4.3.4. SINGAPUR ................................................................. 605
4.3.5. ¿Cómo Progresaron? .................................................... 606
4.3.6. Taiwan .......................................................................... 609
4.3.7. Corea del Sur .................................................................. 610
4.3.8. Autoritarismo y Desarrollo .......................................... 611
5. Conclusiones ................................................................. 612
5.1. El Cambio de La Matriz Ideológica ................................. 614
5.2. Devaluaciones Monetarias y Competitividad ................... 615

Bibliografía y Webgrafía......................................................... 617

Anexos....................................................................................... 631
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 11

Economista graduado en la Universidad Cen-


tral del Ecuador (1999). Especialista en Co-
mercio Exterior y Marketing Internacional por
la Universidad Politécnica de Madrid (2002).
Catedrático de Microeconomía y Macroecono-
mía de las Facultades de Ciencias Administra-
tivas (2002) y Ciencias Económicas (2008 hasta
la presente fecha) en la Universidad Central
del Ecuador. Cuatro libros escritos y editados:
Teoría Micro y Macroeconómica (coautoría
2009), Microeconomía (2012), Macroecono-
mía (2012) y Economía Internacional (2012).
Analista económico en los distintos medios de
comunicación televisivos, radiales e impresos
del país. Ha escrito tres ensayos en la Revis-
ta Polémika de la Universidad San Francisco
de Quito, así como una veintena de Cartas al
Director en Diario El Comercio de Quito. Ha
dictado conferencias en la Universidad Cen-
tral–Quito, ESPOCH-Riobamba, Universidad
Internacional-Loja y Universidad Laica Eloy
12 VISA AL DESARROLLO

Alfaro-Bahía de Caráquez.
Pretende formar un criterio sensato en la socie-
dad (la razón y el sentido común por sobre el
idealismo utópico), que responda al contenido
científico y no político de la Economía; consi-
dera además que la educación que debe pre-
valecer en las universidades latinoamericanas
es la objetivo-científica, antes que la subjetivo-
ideológica. Se define como un economista li-
beral que cree en la propiedad privada, en un
sistema de precios libres, en el mercado, en el
progreso, en el respeto a la opinión, vida e in-
dividualidad de las personas; en la paz, en un
Estado regulador (antes que interventor, auto-
ritario o represivo) y en la libertad como requi-
sito indispensable para conseguir una Visa al
Desarrollo.

LIBROS DISPONIBLES EN: librerías del


país, o a los teléfonos: 0994157213; 0998080329;
3952300 Ext. 17011. Mail: pabli_zam@yahoo.es
Facebook: Pablo Zambrano Pontón.
13

PRÓLOGO

“Visa al Desarrollo” podría titularse: “Un Viaje por las visio-


nes y prácticas económicas en el mundo”. Es efectivamente, un
viaje por las ideas que se han desarrollado frente al tema que más
ocupa y preocupa en la vida diaria de los pueblos: ¿cómo lograr
vivir mejor?, es decir ¿cómo desarrollarse? No solo las ideas, sino
cómo se han convertido en políticas y prácticas concretas en los
países. Y sobre todo, cuáles y cómo, han logrado alcanzar mejor,
dentro de las limitaciones de la acción humana, ese objetivo que
es el mismo en todas partes. Porque el desarrollo no es un tema
de buenas intenciones, sino de políticas que ciertamente son más
exitosas unas que otras, y por eso no hay que dejarse engañar por
la grandilocuencia de los discursos, o por los engaños de la co-
municación: él éxito no proviene de quien tiene el discurso más
emotivo, sino de quien ha entendido cuáles son los resortes e
incentivos que mueven de mejor manera a los individuos y a sus
organizaciones por el sendero más productivo y responsable.

El libro quiere ser una guía. Por eso el subtítulo muy claro:
LECCIONES PARA ECUADOR Y AMÉRICA LATINA. Y por eso
el capítulo 4: ESTUDIO DE CASOS: EL MODELO CHILENO, EL
MODELO NÓRDICO, JAPÓN Y LOS “TIGRES” DEL SUDESTE
ASIÁTICO. Porque tenemos mucho que aprender. Tenemos el
mismo potencial de todos. Tenemos más de algunos factores y
menos de otros, y quizás algunos factores nos frenan: nuestra
historia colonial, nuestra abundante naturaleza, nuestro clima
benigno que desalientan el esfuerzo. Pero sobre todo tenemos una
visión errada del mundo, de las relaciones sociales, de los incentivos que
mueven a la gente, de las prioridades.
14 VISA AL DESARROLLO

El socialismo ha carcomido muchas mentes latinoamericanas.


Con sus bellas frases y sus fracasos repetidos. Por eso es tan im-
portante leer el capítulo 1 que aborda varios de estos temas: EL
SOCIALISMO MARXISTA, EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI,
LA SOCIAL DEMOCRACIA. Y ahí está en el capítulo 2, este
continente que cree tanto en el Estado y tan poco en el poder
de la gente para resolver problemas, asumir responsabilidades,
crear su propio sendero: INTERVENCIONISMO ECONÓMICO:
EL KEYNESIANISMO, EL PROTECCIONISMO MERCANTI-
LISTA, LAS TEORÍAS DE HA JOON CHANG, LA TEORÍA DE
LA DEPENDENCIA, EL “BOBO APERTURISMO”… Y LA “RE-
VOLUCIÓN CIUDADANA”.
Mientras nos hemos alejado de la verdadera Libertad, como
si fuera una mala palabra, como un monstruo ciempiés que nos
puede destruir, como si fuera cierto ese término inventado por el
socialismo: el fantasmagórico “neoliberalismo” latinoamericano.
Por eso es tan importante seguir el capítulo 3: EL LIBERALISMO,
LIBERTAD ECONÓMICA CON RESPONSABILIDAD SOCIAL
(SIN AFECTAR DERECHOS DE TERCEROS). Ahí está en buena
parte lo qué es el único sistema (con todas sus imperfecciones)
que arranca y culmina en el ser humano real. Y que potencia sus
talentos, su esfuerzo, su deseo de ser más. Y que, contrariamente
a lo que algunos creen (demasiados en Latinoamérica desgracia-
damente), sí tiene un vínculo de unión potente entre los indivi-
duos y la colectividad, entre la eficiencia y la equidad, entre el
egoísmo y la solidaridad,
El libro intenta ser fiel a una de las citas en sus primeras pági-
nas, de Frederic Bastiat, escritor, legislador y economista francés
del siglo XIX; uno de los mayores representantes, pensadores y
divulgadores del liberalismo:
“En la esfera económica: un acto, una costumbre, una
institución, una ley no engendra un solo efecto, sino
una serie de ellos. De estos efectos, el primero es sólo
el más inmediato; se manifiesta simultáneamente con
la causa, se ve. Los otros aparecen sucesivamente, no
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 15

se ven; bastante es si los prevemos. Toda la diferencia


entre un mal y un buen economista es ésta: uno se li-
mita al efecto visible; el otro tiene en cuenta el efecto
que se ve y los que hay que prever”.
… sólo hay buen pensamiento económico cuando se va más
allá de lo muy obvio y que salta a la vista en primera instancia.
No es fácil hacer buen pensamiento económico, el libro lo intenta con
éxito.
El libro se lee fácilmente porque está hecho para eso. No para los sa-
bios que ya tienen su mundo mental estructurado e inamovible,
sino para los que todavía pueden abrir los ojos y mirar alrededor
suyo, en el mundo, y darse cuenta que hay otros que lo están
haciendo mejor que nosotros, y que nosotros también podemos
subirnos a ese tren que va pasando. El libro está hecho para to-
dos y cada uno de nosotros.

Pablo Lucio Paredes


Director del Instituto de Economía,
Universidad San Francisco de Quito (USFQ).

Pablo Lucio Paredes y Pablo Zambrano Pontón, en el programa


“Buenos Días”, conducido por el Dr. Diego Oquendo, en Radio
Visión.
17

INTRODUCCIÓN

Cuando Marx escribió el libro “El capital, crítica a la economía


política”, lo hizo en un contexto histórico de salvaje explotación,
cuando miles de obreros morían como consecuencia de las crue-
les prácticas para obtener el máximo beneficio económico. Eran
otros tiempos: predominaba el enfoque de producción, el punto
de vista unidireccional de obtener ventas a como dé lugar. Hoy,
las circunstancias son diferentes, hemos pasado del punto de vis-
ta del productor, a la perspectiva del cliente: interno y externo.
Sin duda, existen todavía minoritarios capitalistas y empresarios
explotadores; pero, aquellas empresas que no respetan a sus tra-
bajadores (hoy llamados colaboradores) o a los consumidores
(que somos numéricamente la mayoría), o al fisco, o al medio
ambiente, están condenadas al fracaso. En suma, la Economía ha
evolucionado: del capitalismo al mercado socialmente responsa-
ble; y es ésta, la fase superior y evolucionada del capitalismo; de
modo alguno, el “imperialismo”, como política e ideológicamen-
te lo definiera Vladimir Lenin. Así, los inventos desarrollados
por científicos y emprendedores como Steve Jobs, por ejemplo,
surgieron en el entorno social de la economía de mercado y no
aparecieron en laboratorios aislados, en economías planificadas
o por decreto gubernamental. En definitiva, lo hicieron en el en-
torno y en el marco de una economía libre o muy poco interve-
nida.
Estimados amigos, gracias por leer el presente libro, sean to-
dos ustedes ¡Bienvenidos! a este recorrido investigativo y analí-
tico que espero les resulte útil y agradable. Las opiniones aquí
vertidas, serán efectuadas en base a hechos concretos, verificados
y documentados, con la debida fuente de información. Todos los
acontecimientos relatados y sus correspondientes comentarios
18 VISA AL DESARROLLO

son de dominio público, sin tergiversaciones, ni suposiciones de


ninguna índole. Han sido escritas en forma técnica, indepen-
diente, objetiva, clara y transparente.
Un agradecimiento especial, a los distintos autores, economis-
tas, científicos, políticos, periodistas, filósofos, sociólogos e in-
vestigadores; de cuyo pensamiento extraeremos sus principales
puntos de vista. Espero que esta obra de Economía orientada al
Desarrollo, sirva de reflexión para la sociedad latinoamericana y
en especial para nuestros gobernantes.
De manera especial, quiero expresar mi público agradecimien-
to a mi amigo y colega economista (Dr. en Economía Aplicada):
Pablo Lucio Paredes, por haber tenido la gentileza y la deferencia
de leer y revisar este documento, por haber redactado el prólogo
y por haberla presentado a la sociedad ecuatoriana.
El presente libro trata de confrontar algunos modelos econó-
micos: socialismo, capitalismo proteccionista o mercantilista y li-
beralismo o economía de mercado socialmente responsable; para
que el lector saque sus propias conclusiones, independientemen-
te de la opinión del autor. ¿Será verdad que el liberalismo es una
opción utilizada por los gobiernos ubicados en la derecha políti-
ca? ¿Se puede considerar al socialismo, como un modelo lleno de
virtud y solidaridad? ¿Sería mejor para el Ecuador y para otros
países de la región, tratar de seguir el sistema proteccionista, el
socialismo del siglo XXI, o el pragmático modelo de liberalismo
vigente en varios Estados latinoamericanos y en los países más
prósperos a nivel mundial? Interrogantes que espero, sean ab-
sueltas en la las páginas que siguen.
De lo que sí debemos estar convencidos, es que el subdesarro-
llo sólo está en la mente, no existe una fatalidad determinista que
nos imponga o nos condene a ser subdesarrollados por siempre;
pues si hay (como dicen algunos) una confabulación internacio-
nal que impone el atraso y la miseria, cabe entonces preguntar:
¿por qué han podido vencerla países como: Chile, Hong Kong,
Singapur, Australia, Suecia, Suiza, Brasil, China, India, Rusia,
Corea del Sur, Taiwán, Finlandia, etc.? La respuesta es polémi-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 19

ca, sin duda. No obstante, existe evidencia comprobada de que


estas naciones y otras más, pudieron realmente progresar, sola-
mente cuando abandonaron sus visiones político-ideológicas y
abrazaron con fe, la senda del pragmatismo-científico, la libertad
y la solidaridad, como ejes de su desarrollo económico, social,
cultural y político. En una palabra, cuando abrieron sus econo-
mías al mercado y le dejaron al Estado, la redistribución social
de la riqueza y actividades que son más regulatorias, antes que
interventoras. Cuando siguieron modelos socioeconómicos exi-
tosos y abandonaron los fracasados.
Escribo al amparo de la Constitución del Ecuador (2008), la
misma que en el Artículo 66 numeral 6 garantiza que una per-
sona tiene: “El derecho a opinar y expresar su pensamiento li-
bremente, en todas sus formas y manifestaciones”.
Escribo además, basado en mi experiencia académico-profe-
sional, y luego de publicar tres exitosos libros: 1) Microecono-
mía; 2) Macroeconomía; y, 3) Economía Internacional, así como
un cuarto (en coautoría) 4): Teoría Micro y Macroeconómica; lo
hago además, como un ejercicio libre, práctico y objetivo. Con-
sidero que el pragmatismo de la economía científica y valores
ético-morales como la honestidad, la responsabilidad, la liber-
tad, la solidaridad, el respeto a la propiedad privada, la paz
y la sana competencia; influyen en el progreso de las naciones,
porque eso lo demuestran los modelos de los países que ya han
conseguido o están en camino de obtener una: “VISA AL DESA-
RROLLO”. Lo hago en forma libre, porque la libertad a más de
que significa hacer o decir lo que uno quiere, implica ejercitarla
de manera responsable; sin supuestos, ni especulaciones; basado
en cifras, en hechos reales, con opiniones independientes y por
sobretodo, respetando el derecho y la honra de las demás perso-
nas. Más que imparcialidad, el lector encontrará en estas líneas:
objetividad, respeto, honestidad y transparencia.
¡Bienvenido a este viaje! ¡abróchese bien los cinturones!, que
estamos a punto de despegar, en este fascinante vuelo que nos
conducirá directamente al progreso de varias naciones, correcta-
20 VISA AL DESARROLLO

mente enfocadas, en los aspectos científico-económicos del mer-


cado y en los temas solidario-sociales del Estado.

Pablo Zambrano Pontón


CATEDRÁTICO, ESCRITOR-ANALISTA ECONÓMICO
DEFINICIÓN OPERACIONAL
DE TÉRMINOS
23

CAPÍTULO 1

DEFINICIÓN OPERACIONAL DE TÉRMINOS:


EL SOCIALISMO MARXISTA, EL SOCIALISMO
DEL SIGLO XXI, LA SOCIAL DEMOCRACIA,
EL CAPITALISMO Y EL PRAGMATISMO

«Si consideramos la última década, se ha mantenido la tendencia a largo


plazo de progreso en el desarrollo humano. En general, las personas que
hoy nacen en un país en desarrollo pueden espe­rar ser más acaudala-
das, más saludables y mejor educadas que la generación de sus padres.
También tienen más probabilidades de vivir en una democracia multi-
partidista y menos probabilidades de verse afectadas por un conflicto».
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD.

1.1. EL SOCIALISMO MARXISTA Y EL SOCIALISMO


DEL SIGLO XXI

Imagen: www.taringa.net
24 VISA AL DESARROLLO

La izquierda tiene todo el derecho de exaltar e incluso de ido-


latrar a sus representantes: Karl Marx, Friedrich Engels, Ernesto
“che” Guevara, Fidel Castro, Augusto Sandino, Salvador Allen-
de, sub comandante Marcos, Rosa Luxemburgo, Leon Trotsky,
Naomi Klain, en fin; sin embargo, deberán reconocer que su pen-
samiento es político, filosófico o sociológico, antes que científi-
co económico. Por tanto, el socialismo marxista, es una ideología
política, que defiende un sistema social, colectivo o comunitario;
donde la economía se basa en la socialización (nacionalización,
confiscación, expropiación o estatización) de los medios de pro-
ducción (así, en oposición a la propiedad privada, defienden la
“propiedad social, común o colectiva”, de allí el término socia-
listas, comunistas o colectivistas). Sus defensores, se caracteri-
zan por su acérrima crítica al capitalismo, en especial al de libre
mercado.

El marxismo, entonces, es un término relacionado con el es-


tablecimiento de una clase trabajadora organizada, creada me-
diante un proceso revolucionario, que instaure: “la dictadura del
proletariado”. Eso es en teoría, en la práctica, esto más bien se
convirtió “en la dictadura del Estado”. Estado ubicado por en-
cima de los ciudadanos, de las familias y de las personas: escla-
vizadas por funcionarios públicos represivos y autoritarios, en
nombre del “bien común” y de la “lucha de clases”.

Actualmente en América Latina, ha sido ampliamente promo-


vido, publicitado, mercadeado y discutido un sistema político,
social y económico denominado: “Socialismo del siglo XXI”, fun-
dado en los escritos y en la visión política del sociólogo alemán
Heinz Dieterich, que al momento está heredando a Venezuela:
una enorme inflación (30% anual en promedio, e incluso supe-
rior al 50% en 2013, para el 2014-según últimos reportes- ésta
ya superaría el 70%, la mayor a escala mundial), devaluación (el
último paquete a inicios del 2013 disminuyó el tipo de cambio
del Bolívar en el 46% con relación al Dólar, lo que ha hecho que
se forme un mercado negro o paralelo, donde el dólar incluso
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 25

cuesta 5 veces más que su valor oficial); casi nula producción


nacional, donde tienen que importarlo prácticamente todo, por-
que la producción local a raíz de la nacionalización o estatización
de las empresas privadas (en 10 años, alrededor de 1200 empre-
sas privadas fueron expropiadas por Hugo Chávez 1), ha decaí-
do severamente, al no existir los incentivos económicos propios
que ofrece el mercado: las simples, discutidas, incomprendidas,
satanizadas y vilipendiadas leyes científico-económicas de ofer-
ta y demanda. (Denominadas incluso, despectivamente, como:
“modelos de tijeras de sastre”, por aquellos que desconocen o no
comprenden el funcionamiento del mercado competitivo, promovi-
do por los liberales de todos los tiempos).

Imagen: www.taringa.net

1
Hugo Chávez expropió casi 1.200 empresas en 10 años. Disponible en: http://
eleconomista.com.mx/industria-global/2013/03/07/hugo-chavez-expropio-casi-
1200-empresas-diez-anos [Consulta 2 de febrero del 2015]
26 VISA AL DESARROLLO

Universitarios en la capital venezolana (Caracas) protestando


con pancartas como la de la foto que dice: “No basta cerrar RCTV
para dejarnos ciegos ante la realidad de la inseguridad”.  
(Foto: AFP, reproducida por Diario El Comercio, 27 de enero del 2010).

Fuente: www.elcomercio.com

El modelo del socialismo del siglo XXI (que se aplica en Vene-


zuela), se basa fundamentalmente en el igualitarismo (igualdad,
independientemente de las capacidades personales y no basada
en oportunidades o en méritos, sino en resultados); a través de
un sector público hiperactivo, populista y “solidario”; olvidán-
dose que es necesario ahorrar, generar capital nacional, atraer
inversión privada extranjera, que permita producir, después
crear riqueza, y luego entonces sí, distribuirla (como hicieron los
países del exitoso modelo nórdico, que lo estaremos analizando
al final de este libro), con el fin de evitar problemas de financia-
miento, que inevitablemente se presentan en Estados aficionados
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 27

al incremento del gasto público en todo tiempo y lugar (aprove-


chando el maná que les cae del cielo llamado precios del petró-
leo, recursos naturales o materias primas), tergiversando incluso
al propio John Maynard Keynes, uno de los principales econo-
mistas del siglo XX, quien señaló que se deben realizar ingentes
gastos gubernamentales, únicamente cuando sea necesario: des-
pués de una recesión económica o tras una crisis severa, cuando
no exista un sector privado dispuesto a invertir para reactivar la
producción y generar empleos; o, para corregir fallas y distor-
siones del mercado, que inevitablemente, están presentes en el
capitalismo, que son propios de la actividad humana, es decir,
si los humanos fallamos, es evidente, que el mercado también
(al estar conformado por seres humanos, no por ángeles, ni por
marcianos) por ejemplo, cuando existen grupos monopólicos u
oligopólicos que tienen capacidad de influir sobre el precio de
los bienes o servicios, como sucede con los comerciantes mayo-
ristas de productos agropecuarios, con los servicios financieros
que ofrece la banca privada, con las cooperativas de taxis, con las
transmisiones exclusivas de los partidos de fútbol en el Ecuador
(y lo que es más grave, la imposibilidad de observar la repetición
de los goles del campeonato ecuatoriano de fútbol en canales que
no tienen los derechos); o a nivel internacional, con el cartel oli-
gopolístico de la OPEP. El liberalismo (o la economía de mercado
socialmente responsable), no es un sistema perfecto, como lo dijo Milton
Friedman (Premio Nobel de Economía en 1976 y principal res-
ponsable del exitoso modelo socioeconómico chileno):

Existe una enorme cantidad de pobreza en todo el


mundo. No existe sistema perfecto. No hay ningún
sistema que vaya a eliminar completamente la pobre-
za, en cualquier área. La cuestión es: ¿Qué sistema
presenta mayores oportunidades? ¿Cuál es la mejor
forma en que la gente pobre pueda mejorar sus vi-
das? Y a ese respecto, la evidencia de la historia habla
con una sola voz. No conozco, ninguna excepción a
la proposición que dice, que mientras más libre sea
28 VISA AL DESARROLLO

el sistema, mejor ha estado la gente pobre y común


(Milton Friedman).
El liberalismo o economía de mercado (bautizada por Marx
como capitalismo), no es de modo alguno un sistema económico
perfecto, pero al menos ha demostrado ser el mejor de los que se
han implantado hasta ahora, al ser el que brinda mayores opor-
tunidades a la gente para que progrese por sus propios medios;
por ello debemos tratar de humanizarlo, de volverlo justo e in-
cluyente, en especial para aquellas personas que no han tenido
las mismas oportunidades de salir adelante (discapacitados,
personas en condiciones de extrema pobreza, gente de la tercera
edad sin pensión jubilar, etc.); pero de modo alguno destruirlo,
porque todos los que así lo han intentado, inevitablemente han
fracasado.
Así, por desconocer lo que dice la ciencia económica fundada
en los escritos científicos de Adam Smith, Federic Bastiat, Carl
Menger, Eugene Bohm Bawerk, Ludwig von Mises, Friedrich
Hayek, Ayn Rand, Milton Friedman y otros liberales; Cuba, no
ha sido un país que haya creado riqueza; ¡todo lo contrario!, más
bien se ha caracterizado por distribuir pobreza, por fabricar y re-
partir miseria (prueba de ello es que las balsas van de La Habana
a Miami, no al revés). Así, tras casi 55 años (1959) de revolución
socialista (marxista), ese país se debate en medio de intensas pe-
nurias económicas (reconociéndole sí, ciertos avances sociales en
salud, educación, cultura y deporte). Situación que contrasta con
la que vive su clase política dirigente, los turistas y uno que otro
afortunado, que sí que han podido disfrutar de los encantos de la
Isla (al estar cercanos al poder); pero, la gran masa de ciudadanos
cubanos, están condenados a comer indefinidamente “moros con
cristianos” y a vivir realmente en condiciones de escasez, penu-
ria y limitaciones en sus condiciones de vida; dada la ausencia de
libertad económica, social, filosófica, cultural, política, de expre-
sión y opinión. Por más que siempre intenten vendernos la idea
de que en ese país la parte social es todo un éxito, indudablemen-
te el aspecto económico, ha fracasado. Sin economía de mercado,
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 29

sin un sistema de precios libres, sin mayoritaria presencia de propiedad


privada: la parte social o pública no puede ser sostenible, o entonces
¿de dónde saldrán los recursos tributarios para financiar preci-
samente a los pobres?, ¿acaso sólo de Estado, han podido vivir
las economías más desarrolladas?, ¿es posible producir, generar
empleos y vivir dignamente sin la vilipendiada, satanizada e in-
comprendida presencia del empresario privado?
Soplan nuevos vientos en la región (especialmente en Ve-
nezuela, Argentina y esperemos que no en Ecuador), aires de
cambio (para atrás lamentablemente), de revolución, de igua-
litarismo; pues, el socialismo marxista, ha vuelto a renacer, se
ha vuelto a reinventar en América Latina, a través del modelo
denominado: “socialismo del siglo XXI”. Un término creado en
1996, por Heinz Dieterich (sociólogo y político alemán residente
en México), con una amplia promoción y difusión en América
Latina, a partir del 30 de enero del 2005, por el presidente vene-
zolano, Hugo Chávez, en el marco del V Foro Social Mundial.
¿En qué se fundamentaría entonces, el denominado: “socia-
lismo del siglo XXI”?, Según el Presidente de Venezuela, Hugo
Chávez: “… Se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el
amor, en la libertad y en la igualdad”. 2
¿Cuál es la ideología del socialismo del siglo XXI?, este con-
cepto se deriva de las ideas del sociólogo, historiador, filósofo y
político alemán Karl Marx, sobre el materialismo dialéctico y la
lucha de clases. Está basado también en el populismo peronista,
impuesto en Argentina en los años 40 y mediados de la década
del 70, del siglo XX. También presenta rasgos del capitalismo
proteccionista o mercantilista (combatido por Adam Smith en el
siglo XVIII) y de la teoría de la dependencia o modelo de susti-

2 Biardeau, Javier. (15/02/2007). Los errores del estalinismo burocrático


frente al Socialismo del Siglo 21. Disponible en URL: http://www.aporrea.
org/ideologia/a30750.html [consulta 23 de enero del 2015]
30 VISA AL DESARROLLO

tución de importaciones (décadas del 60 y 70 en América Lati-


na). De esta forma, otro sociólogo alemán, Heinz Dieterich, su
principal ideólogo y promotor, actualiza las ideas socialistas, con
la venia y beneplácito de muchos seguidores del socialismo real
(marxista); fomentando la participación democrática de la ciuda-
danía, en oposición a las violentas dictaduras de antaño.
¿Cuáles son los ejes fundamentales de este neosocialismo?,
son cuatro básicamente: El desarrollismo, la economía de equiva-
lencias, la democracia participativa y las organizaciones de base.
¿Qué es el desarrollismo? El desarrollismo (o estructuralis-
mo), es una escuela socioeconómica latinoamericana basada en
los lineamientos teóricos expuestos por el economista argenti-
no Raúl Prebisch (1901-1986) y por la Comisión Económica para
América Latina (CEPAL)3, relativa al desarrollo (de allí su nom-
bre), fundamentada en el deterioro de los términos de intercam-
bio en el comercio internacional; señalando que los países indus-
trializados exportan bienes con alto valor agregado (de capital
o intensivos en tecnología), en contraposición a las naciones de
la periferia económica que exportan bienes de poco o escaso va-
lor agregado (materias primas o “commodities”), el mismo que
fomenta el subdesarrollo y expande la brecha entre economías
centrales y periféricas.
Por consiguiente, plantea (para los países periféricos o subde-
sarrollados) un Estado activo, proteccionista e intervencionista;
propulsor de la industrialización, la nacionalización y la susti-
tución de importaciones, con el fin de conseguir por la vía del
Estado, el desarrollo autónomo y soberano.

3 En la actualidad la CEPAL ya no es el mismo organismo nacionalista y


proteccionista de antaño, hoy por hoy se preocupa de variables tales como
la inversión extranjera directa y el desarrollo basado en el mercado, más
que en el Estado. Ex teóricos de la CEPAL, como Fernando H. Cardoso,
fueron los impulsores iniciales del reciente progreso de Brasil.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 31

No obstante, hoy por hoy y tal como lo dijera el economis-


ta austríaco Carl Menger en el siglo XIX, los bienes cuánto más
escasos son y cuánta más demanda enfrentan, tienen un mayor
valor para el consumidor (más precio en el mercado), de allí que
actualmente los precios de las materias primas a nivel mundial,
han experimentado un repunte (en especial, tras el surgimiento
de China e India como nuevas y pujantes potencias económicas,
que las demandan en forma intensiva).
¿Qué es la economía de equivalencias?, es un término uti-
lizado por el sociólogo alemán Heinz Dieterich, quien presenta
como modelo alternativo al precio de mercado, una economía
fundamentada en la teoría del valor trabajo, es decir, en el valor
de la producción. En términos de lo que cuesta en horas/hom-
bre producir y no en las leyes de la oferta y la demanda, a las que
éste sociólogo, inventor y promotor del socialismo del siglo XXI,
considera como el origen de las desigualdades sociales y la sobre
explotación del factor productivo tierra (recursos naturales).
La teoría del valor trabajo, fue expuesta originalmente por los
economistas liberales (los llamados clásicos de la economía, en
especial por David Ricardo), la misma que sirvió de piedra angu-
lar, para la formulación de modelos teóricos de comercio interna-
cional, opuestos al capitalismo mercantilista vigente, por aquel
entonces (siglos XVIII y XIX); pero que también dio pie a inter-
pretaciones marxistas como aquella de que hay que restituirles lo
robado por los capitalistas, a sus verdaderos dueños: los trabaja-
dores, debido a que ellos generan la plusvalía (la utilidad), que
es “indebidamente apropiada” por los empresarios burgueses.
Socialismo ortodoxo y extremo, acostumbrado a exigir a su
pueblo que se alimente de sueños, ideales y soberanías, como lo
sugirió Fidel Castro cuando dijo, a propósito del embargo nor-
teamericano: “Nos podrán matar de hambre, pero a este pueblo, le so-
bra dignidad”. (Especial de Fidel Castro en el canal ecuatoriano,
Gama TV, en el año 2010). 4

4 Esto también dijo Castro en un discurso: “Hay gente que echa de menos
al yugo extranjero; hay gente que sin ese yugo siente sus cuellos tan
32 VISA AL DESARROLLO

Pretender reemplazar al sistema de precios de mercado, por


un sistema de valores, como lo plantea el sociólogo alemán, Die-
terich, no sólo que resulta antieconómico y anticientífico, sino
que además: ¡es impracticable!, pues, ¿cómo podría un vende-
dor saber si su producto tiene el precio adecuado para ser de-
mandado por el consumidor?, ¿es que acaso se quiere instaurar
un sistema donde la soberanía del consumidor, no exista y los
precios sean fijados arbitrariamente por un Estado centralmente
planificado, a la usanza de los sistemas socialistas y comunistas
de antaño?, pues recordemos que la ex URSS, tenía una cantidad
indeterminada de precios para cada uno de sus productos, lo
cual contribuyó decisivamente a que el sistema marxista soviéti-
co colapse, dada la dificultad práctica de su cálculo (Ya lo decía
von Misses mucho antes de la aparatosa caída del imperio sovié-
tico y de sus satélites este europeas: “En el socialismo, es imposible
calcular racionalmente los precios”).
Los precios, económicamente hablando, cumplen dos impor-
tantes funciones: 1) Servir de señales a productores y consumi-
dores, acerca del valor monetario de sus productos en el mercado
de bienes, servicios y factores productivos; y, 2) Asignar recursos,
es decir, orientar la producción a bienes, servicios y factores, con
mayor demanda, retirando aquella que resulte ineficiente y poco
productiva. El haber violado los mecanismos de precios y de
mercado, fue sin duda alguna, la causa principal del colapso de
la economía socialista soviética.

demasiado libres, que teme perder la cabeza; hay gente que le asusta esta
libertad, hay gente que le asusta esta dignidad, hay gente que le asusta
este decoro de la patria; hay gente que le asusta este erguirse de nuestro
pueblo, este valor de nuestro pueblo, esta entereza de nuestro pueblo, esta
firmeza de nuestro pueblo, ¡este heroísmo de nuestro pueblo! Y entonces,
de tal forma les asustan estas virtudes de nuestro pueblo, que parecen
decir:”¡Me voy!” (…) ¡Y se van, porque este es demasiado pueblo para
ellos, y reaccionan como si hubieran nacido en Cuba por equivocación!”.
¡Aplausos amables lectores!, ¡qué patriotismo! (Disponible en URL: http://
www.cuba.cu/gobierno/discursos/1960/esp/f060760e.html).
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 33

¿Qué es la democracia participativa? Es un sistema opuesto


a la democracia representativa, siendo una forma de otorgarles
poder de decisión soberana a los ciudadanos, en los aspectos
políticos de la sociedad, instituyéndose consultas populares y
referendos, donde los mandatarios solicitan la opinión de sus
electores, o dónde éstos les plantean sus inquietudes a aquellos.
Sistema que resulta costoso para el Estado en términos de gasto
público, además que un gobernante puede postularse como can-
didato indefinidamente. Este tipo de democracia, le otorga un
enorme poder al Presidente, dado que los ciudadanos se sienten
importantes al tomarse en cuenta sus opiniones, resultando ser
un método ideal para reelegirse por más de un período y seguir
en el poder [como es el caso de varios gobernantes en Améri-
ca Latina; es decir, en términos políticos, ha funcionado (y muy
bien) el socialismo del siglo XXI].
¿Qué son las organizaciones de base?, son agrupaciones
con tinte socio-político, que están más cercanas a la comunidad,
dependientes –generalmente- de organizaciones más grandes
(partidos políticos, ONG´s, Federaciones, etc.) En definitiva, son
células que están directamente vinculadas al pueblo sencillo, re-
cogiendo sus inquietudes y trasladándolas al poder central.
El socialismo del siglo XXI, inventado por el sociólogo alemán Heinz
Dieterich, más que un modelo basado en la ciencia económica, consti-
tuye un sistema político y sociológico, donde la economía de mercado es
duramente cuestionada, a través del término: “neoliberal”, hábil-
mente transformado, en un epíteto y en un insulto, que significa:
materialista, individualista, egoísta, corrupto, excluyente y anti
solidario. No nos olvidemos que los socialistas, son expertos en
crear mitos y convencer al pueblo, acerca de las bondades del
“socialismo solidario”, en oposición al “individualismo liberal”5.

5 ¿Estarán conscientes, quienes a cada instante lanzan el epíteto “neoli-


beral”, que al hacerlo, ofenden la memoria histórica de íconos liberales y
auténticamente progresistas, como: Eloy Alfaro, Simón Bolívar, Juan Mon-
talvo, Eugenio Espejo, José Martí, entre otros?
34 VISA AL DESARROLLO

Por tanto, para los marxistas, el socialismo implica una socie-


dad altamente igualitaria y solidaria, sobre la base de la democra-
cia obrera y la propiedad social sobre los medios de producción,
haciendo hincapié en un fuerte desarrollo productivo y cultural,
con una economía planificada; capaz de suplir holgadamente las
principales necesidades mayoritarias. Un rasgo distintivo de los
socialistas-comunistas, es tratar de superar el sistema capitalista;
porque ellos lo ven como la raíz de todos los males.
Sebastián Hurtado Pérez, columnista de Diario El Comercio
de Quito-Ecuador, señala: …“algunos erróneamente califican de
comunistas a las naciones del primer grupo (se refiere a Cuba o
Corea del Norte, N.d.A), sin tomar en cuenta que comunismo
es un sistema económico utópico que nunca ha sido aplicado en
ninguna parte del mundo…”6.
No obstante la opinión de este economista, cabe señalar, que
es hacia allá, a donde pretenden ir los socialistas más radicales,
a la construcción del socialismo, como fase previa al comunis-
mo (incluso los socialistas marxistas saben que no ha funcionado
el socialismo en el ámbito económico, solamente que lo justifi-
can sentimentalmente al decir: “no se lo ha aplicado como lo dijeron
Marx y Engels”).
Siempre lo pretenderán hacer, mientras tengan el pretexto de
la desigualdad capitalista, de las fallas del mercado, de los nor-
males ciclos económicos, en fin; que sin duda existen, pero para
eso están los impuestos y los subsidios directos: para humanizar
al capitalismo y dotarlo de contenido social. Así pues, la ciencia
económica, en la práctica, ha demostrado ser el mejor mecanismo para
derrotar a la pobreza; porque partiendo de la economía de mer-
cado, del mecanismo de precios y de la libertad económica de

6 Hurtado Pérez, Sebastián. (08/09/2009). Socialismo para “dumies”. Dis-


ponible en URL: http://www.elcomercio.com/actualidad/socialismo-dum-
mies.html [consulta 26 de enero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 35

los emprendedores, que se arriesgan a invertir y exponer su ca-


pital; plantea también la redistribución de la riqueza, mediante
impuestos y subsidios directos, por la vía de un Estado solida-
rio con los pobres y excluidos del sistema, es decir, con quienes
realmente lo necesitan; y no como actualmente ocurre, con fines
político-electorales.
¿No me cree amable lector?, ¡Perfecto! preguntémosles enton-
ces a los cubanos, cuyo salario promedio es de 10 dólares por
mes.7 Un maestro en Cuba gana 9 dólares y 60 centavos por mes;
un ingeniero, 14 dólares con 40 centavos y un médico, 27 dólares
por mes.8
Andrés Oppenheimer, en su libro “Cuentos Chinos”, a propó-
sito de las remuneraciones en Cuba señala:
… “En teoría, el régimen cubano provee a la población de ali-
mentos subsidiados y cuidados médicos gratuitos que no existen
en otros países y que deben ser tomados en cuenta en cualquier
comparación salarial. Pero cualquiera que haya visitado Cuba
sabe que la tarjeta alimentaria no cubre más que las necesidades
mínimas para una semana por mes y que los servicios médicos
a menudo sólo funcionan en los hospitales para turistas”… (Op-
penheimer, 2006, p.29).
Así que estimados amigos socialistas marxistas, sería bueno
que nos digan desde su visión ideológica: ¿Por qué se cayó el
muro de Berlín? ¿Por qué ya no existe socialismo en la ex URSS?
¿Por qué Rusia, China e India decidieron aplicar el capitalismo
liberal en lo económico?, amigos, con todo afecto y respeto, el so-
cialismo comunista no funcionó: simplemente por su tiranía de
Estado, por despreciar la propiedad privada, el mercado, el siste-
ma de precios y la libertad económica; por ser solidario, sólo con

7 Granma, 22 de febrero del 2002; “Revelan que el salario mensual equivale


a 10 dólares” Agencia France Press, 22 de febrero del 2003.
8 Associated Press, 18 de febrero del 2005
36 VISA AL DESARROLLO

una elite del partido comunista (con la clase dirigente); porque


en la práctica, según el “Libro Rojo del Comunismo”, este siste-
ma le costó al mundo, más de 100 millones de muertos, que fue-
ron víctimas inocentes, por pensar diferente y querer ser libres.
El comunismo, suena bonito en teoría, pero es utópico en la
praxis: un mundo donde todos seamos iguales, nada individua-
listas y muy solidarios. ¿No sería preferible, un mundo donde
no haya desigualdades sociales, con igualdad de oportunidades
para todos… donde seamos más prósperos y felices, porque así
lo hemos decidido individual o familiarmente, no porque así lo
haya impuesto o decretado un “comité de burócratas”?, porque
hay que decirlo claramente, detrás de ese Estado, hay personas
concretas, decidiendo nuestro futuro (con intereses particulares
e individualistas también). A casi nadie le gustaría, que algún
oficinista le venga a decir qué es justo y qué no lo es, qué produc-
tos consumir y cuáles no, qué programas de televisión mirar y
cuáles no, en fin… Los pueblos desarrollados prefieren la libertad y la
ciencia económica, por sobre el dogma y la ideología política.
En Cuba por ejemplo, el socialismo vive sus horas de agonía,
se encuentra en estado vegetativo, con respiración artificial; a la
espera de que su gobierno marxista, le retire el tubo de oxígeno;
y pragmáticamente implante, la economía científica y de merca-
do socialmente responsable.
Los socialistas extremos, proponen además, la desaparición
del dinero, al cual lo ven como un instrumento de injusticia e
inequidad “social”. En palabras simples, pretenderían que la
sociedad humana involucione a la era paleolítica, es decir, re-
torne al arcaico sistema del trueque, que es característico de las
sociedades atrasadas y de los países que sufren crisis económi-
cas (acordémonos los ecuatorianos cuando después de la estan-
flación –recesión e inflación combinadas- de 1999, empezamos a
emplear el trueque, por la desconfianza en el Sucre). El trueque
tiene dos inconvenientes:
1) La imposibilidad de conocer el valor monetario del bien
o servicio a ser intercambiado, porque nadie cambia algo
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 37

que sea exactamente del mismo valor (o Usted ha ido al


mercado a cambiar billetes de un dólar, vez tras vez), pues
éste es un concepto subjetivo, que depende de la escasez
(menor oferta y mayor demanda), como lo demostraron
claramente los economistas de la Escuela Austríaca; y
2) la mutua coincidencia de necesidades, es decir, para que
usted intercambie algo conmigo, usted debe necesitar el
producto mío y yo también el suyo, lo cual no siempre es
así.
No debemos esperar todo del Estado y aportar con nuestro granito
de arena al desarrollo nacional. El socialismo comunista es totali-
tario y estatista por definición, mientras que la ciencia económi-
ca: confía en el ser humano y en su legítimo afán de superación,
apoyado desde el Estado en áreas que le son propias: salud, edu-
cación, infraestructura, seguridad jurídica, combate a la corrup-
ción, protección de la propiedad privada, defensa interna-exter-
na y seguridad ciudadana.
¿Qué es el estatismo?, según el Diccionario de la Real Aca-
demia de la Lengua Española: “el estatismo es la tendencia que
exalta el poder y la preeminencia del Estado sobre los demás ór-
denes y entidades”. El estatismo de Cuba y Venezuela, ya raya
en socialismo como fase previa al comunismo (por el control de
precios, salarios, tipos de cambio, falta de libertad política y eco-
nómica, expropiaciones, declaraciones de sus gobernantes, menú
racionado, censura a los medios de comunicación, en fin), que
sin embargo parece querer ser replanteado; al menos en Cuba,
ya que el propio Fidel Castro ha reconocido que el modelo so-
cialista cubano no funciona ni para ellos peor para exportarlo (8
de septiembre del 2010), además por el restablecimiento de rela-
ciones comerciales, políticas y diplomáticas entre EEUU y Cuba,
anunciadas por Raúl Castro y Barack Obama en diciembre del
2014, lo que supondría (en caso de ser ratificado por el Congre-
so norteamericano, el fin del embargo impuesto en los años 60).
El socialismo de Bolivia, es por lo pronto, una interrogante (que
al parecer estaría bien manejada económicamente); no obstante,
38 VISA AL DESARROLLO

las feroces declaraciones de Evo Morales, en contra del capitalis-


mo “imperialista” y la depredación de la naturaleza, por eso dijo
ante los medios de comunicación, que la humanidad se enfrenta
al dilema: “Naturaleza vs. Capitalismo salvaje”.
Al término Socialismo del Siglo XXI, se lo comienza a discutir
desde enero 2005, luego de que el Presidente venezolano, Hugo
Chávez, lo presentara, con ocasión del Foro Social Mundial, se-
ñalando en su definición, que para llegar a éste, es necesaria
una etapa de transición, denominada por él como: “Democracia
Revolucionaria”.
Chávez, en un discurso a mediados del 2006, manifestó: “He-
mos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Boliva-
riana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo,
un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la
fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad”. Este so-
cialismo no está predefinido. Al contrario, dijo el ex mandatario
venezolano, “debemos transformar el modo de capital y avanzar
hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día”. A su
juicio, por las condiciones presentes en el actual mundo globali-
zado, esta transición será bastante prolongada. Dentro de este
concepto sería definitivamente el socialismo el camino a seguir,
en oposición al “neoliberalismo” propuesto al mundo, según él
(y por otros socialistas), por el Consenso de Washington.
Ideológicamente, como un objetivo social, se ha llegado me-
dianamente a establecer a qué tipo de socialismo se apunta. Así,
el 8 de enero 2007, Hugo Chávez respondió a la jerarquía ecle-
siástica venezolana, lo siguiente: «Les recomiendo a los obispos
que lean a Marx, a Lenin, que vayan a buscar la Biblia para que
vean el Socialismo en sus líneas, en el viejo y nuevo testamento,
en el sermón de la montaña.»9

9 Machado, Decio. (06/07/2012). Un socialismo del siglo XXI con más de


100 años de existencia. Disponible en URL: http://www.rebelion.org/noti-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 39

A pesar de su hermoso discurso, ¿cuáles han sido los resulta-


dos prácticos de este aparente modelo lleno de virtud y solida-
ridad? Andrés Oppenheimer, nos responde esta pregunta en un
artículo escrito para el Miami Herald y que lo reproduzco en su
totalidad, dada la brillantez e importancia de su contenido:
OPPENHEIMER: El récord de pobreza en Venezuela 10

La historia reciente de Venezuela debería ser de enseñanza


obligatoria en todas las universidades del mundo, como
ejemplo de un milagro económico al revés: a pesar de ha-
berse beneficiado del boom petrolero más grande de su
historia, el país hoy en día tiene más altos niveles de po-
breza que antes.
Un nuevo estudio realizado en conjunto por tres importan-
tes universidades venezolanas — la Universidad Católica
Andrés Bello, Universidad Central de Venezuela y la Uni-
versidad Simón Bolívar — muestra que el 48.4 por ciento
de los hogares venezolanos se encuentra por debajo de la
línea de pobreza en el 2014, frente al 45 por ciento de los
hogares en 1998, antes de que el difunto presidente Hugo
Chávez asumiera el poder y el país se beneficiara de casi
una década de aumento en los precios del petróleo.
Luis Pedro España, profesor de la Universidad Católica
Andrés Bello y coautor del estudio, me dijo en una entre-
vista telefónica que la encuesta nacional de 5,400 personas
fue realizada en octubre del 2014, y utilizó la misma me-
todología que un estudio similar realizado en 1998 por la
oficina de estadísticas del gobierno de entonces.

cia.php?id=152581 [consulta 26 de enero del 2015]


10 Oppenheimer, Andrés. (04/02/2015). El récord de pobreza en Venezuela.
Disponible en: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/
andres-oppenheimer-es/article9294815.html [Consulta 05 de febrero del
2015]
40 VISA AL DESARROLLO

El nuevo estudio de la pobreza contrasta con las cifras del


gobierno del presidente Nicolás Maduro, según las cuales
la pobreza ha disminuido bajo la “revolución socialista” de
Chávez.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) del gobier-
no de Venezuela, la tasa de pobreza ha caído del 44 por
ciento de los hogares en 1998 al 27.3 por ciento de los ho-
gares en el 2013. Sin embargo, el INE no ha publicado las
cifras del 2014.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe
de las Naciones Unidas (CEPAL), que utiliza cifras oficia-
les de Venezuela, informó recientemente que la pobreza en
aquel país —incluyendo la pobreza extrema — se incre-
mentó casi 10 puntos porcentuales durante el 2013. Sin em-
bargo, la CEPAL tampoco proporcionó cifras para el 2014.
Cuando le pregunté a España por la disparidad entre su es-
tudio y las estadísticas oficiales de pobreza, dijo que se ha
producido una “brutal caída del poder adquisitivo de los
venezolanos en 2014”, y que la disparidad radica en gran
medida en que las cifras del INE y la CEPAL no reflejan las
cifras del 2014.
Venezuela, que tras la destrucción de gran parte de su sec-
tor privado depende de las exportaciones de petróleo para
el 96 por ciento de sus ingresos externos, es uno de los paí-
ses más afectados por el colapso de los precios mundiales
del petróleo. Después de que pasaron de $9 dólares por
barril cuando Chávez fue elegido en 1998 a un récord de
$145 por barril en el 2008, los precios del petróleo han caído
a cerca de $45 por barril actualmente.
La gestión de Chávez y su sucesor, Maduro, espantó a la
inversión nacional y extranjera, y dio lugar a una escasez
generalizada de leche, papel higiénico y otros productos
básicos, junto con una tasa de inflación anual del 64 por
ciento, la más alta del mundo.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 41

“Y todo indica que el 2015 va a ser peor”, dice España. “To-


dos los indicadores económicos muestran que nos estamos
dirigiendo hacia una inflación del 100 por ciento o 120 por
ciento este año, que será un récord en la historia de Vene-
zuela”.

Maduro culpa a una supuesta “guerra económica” de la


oligarquía y el imperialismo, y cita como ejemplo las re-
cientes sanciones anunciadas por Washington. Sin embar-
go, Estados Unidos dice que las sanciones se limitan exclu-
sivamente a la revocación de visas de entrada para funcio-
narios venezolanos acusados de corrupción o abusos a los
derechos humanos.

Mi opinión [dice Oppenheimer]: Es difícil recordar otro caso


de un país que haya recibido tanto dinero en los últimos años, y
haya terminado más pobre que antes. Según el Banco Central de
Venezuela, el gobierno obtuvo $325,000 millones dólares de ex-
portaciones de petróleo entre 1998 y 2008 —más que el producto
bruto interno de varios países latinoamericanos juntos.

Pero en lugar de aprovechar los buenos tiempos para invertir


en educación, ciencia, tecnología e innovación, o por lo menos
crear un colchón financiero para los años de las vacas flacas, Ve-
nezuela se embarcó en una fiesta populista de subsidios, corrup-
ción y expropiaciones sin sentido. Es una película que hemos
visto una y otra vez en América Latina, y que invariablemente
termina mal.

Ahora, se ha caído el último argumento del mal llamado “So-


cialismo del siglo XXI”, que es el haber supuestamente reducido
la pobreza. Como lo muestra el nuevo estudio de las tres univer-
sidades, el petropopulismo de Venezuela solo dio lugar a una
ilusión pasajera de justicia social, y dejó al país con más pobres
que antes.
42 VISA AL DESARROLLO

LA TRISTE SITUACIÓN VENEZOLANA 11


Venezuela está partida en dos mitades: unos que quieren
el progreso, la libertad, la prosperidad; y otros que anhelan la
igualdad de resultados, la vida fácil, la ley del menor esfuerzo.
Así, con la denominada oposición venezolana, están los ciudada-
nos que quieren un cambio de rumbo; quienes han sido víctimas
del hiperactivismo estatal; con Maduro, aquellos a quienes el
socialismo marxista, nacionalista y ultrapopulista, les ha conce-
dido prebendas y privilegios, en forma de subsidios, latisueldos,
viáticos y a la voz abusiva de “ ¡¡Exprópiese...!!
Resultados: una economía totalmente dependiente de la renta
petrolera y las importaciones; golpeada por el déficit público, la
inflación galopante, la escasez de productos básicos, la falta de
divisas, la devaluación, los apagones, y los altísimos índices de
criminalidad.
Se trata por tanto, de un cóctel explosivo y polarizado, con
peligro de guerra civil. Todo gracias al funesto socialismo po-
pulista: histórico y añejo fabricante de miseria, odio, división y
“lucha de clases”. Mi solidaridad con Venezuela, ante tan triste
situación.

¿DEFENSA POR LA DEMOCRACIA? 12

Hay gente que en nombre de “defensa por la democracia”


aboga por el gobierno socialista marxista y populista de Nicolás
Maduro; sin embargo, hay que considerar que en Venezuela exis-
ten dos mitades desde el día de las elecciones oficiales:
1) hay quienes no piensan, son simples ovejitas beneficiarias
de las dádivas, la limosna, los subsidios, la ideología y el
plazo inmediato;

11 Zambrano Pontón, Pablo. (21/04/2013) La triste situación venezolana.


Disponible en URL: http://www.elcomercio.com.ec/cartas/triste-situacion-
venezolana.html [consulta 23 de enero del 2015]
12 Zambrano Pontón, Pablo. (04/04/2014) ¿Defensa por la democracia? Dis-
ponible en URL: http://www.elcomercio.com/cartas/defensa-democracia.
html [consulta 26 de enero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 43

2) por otro lado, están los que desean trabajar en base al es-
fuerzo propio, que piensan que un gobernante está para fi-
jar las reglas del juego dentro de una sociedad, pero que el
partido les corresponde jugar a los individuos particulares;
que no les interesa la ideología, que piensan en el presente,
también en su futuro, anhelando ir a los mercados a en-
contrar lo necesario a precios cómodos (no inflacionarios),
gente amante de la libertad socialmente responsable. ¡Qué
triste! la democracia puede ser sólo una ficción, cuando se
convierte en una “dictadura de la mayoría”, en contra de
las minorías, en contra de los seres humanos pensantes.
Finalmente: ¿dónde estaban esos personajes de izquierda,
cuando en Ecuador botamos a Bucaram, Mahuad y Gutiérrez?,
¿No eran acaso ellos los que encabezaron las marchas para de-
rrocarlos? Esos ex presidentes ecuatorianos, fueron democrática-
mente electos (sin sospechas de fraude); ¿o acaso la defensa de la
democracia es sólo para los izquierdistas?, ¿o sólo para los que
mecánica y obedientemente repiten: “Patria, Socialismo o Muer-
te”?, ¿o sólo para los que folklóricamente entonan: “Alerta que
camina la espada de Bolívar por América Latina”? Olvidándose
e incluso ignorando, que Bolívar era liberal y no socialista.
“El socialismo moderno, no sólo debe ser justo; debe ser justo
y eficiente. El Estado debe dedicarse a ciertos sectores, y el sector
privado a otros; lo importante es el ser humano” (Rafael Correa,
Enlace Ciudadano, 09 de marzo del 2013).

EL PROBLEMA SOCIAL 13
El problema social no es la riqueza ni su desigual distribución,
el problema son los ineficientes e inefectivos sistemas que fabri-

13 Zambrano Pontón, Pablo. (03/02/2015) El problema social. Disponible


en: http://www.elcomercio.com/cartas/problema-social-cartas-direccion-
opinion.html [Consulta 4 de febrero del 2015]
44 VISA AL DESARROLLO

can y reparten miseria; promovidos por políticos que ignoran las


sencillas y científicas leyes económicas de Oferta y Demanda de
mercado. De aquellos populistas proclives al nacionalismo, a
la promulgación de leyes contrarias al legítimo despido de tra-
bajadores improductivos, al control de precios, a la represión de
libertades básicas y que terminan provocando escasez, inflación,
hambre, déficit fiscal y devaluación.
No existen guerras económicas (¿puede un empresario sen-
sato renunciar a maximizar beneficios sólo por derrocar a un
gobierno?, ¿puede esconder sus productos por motivaciones po-
líticas?), hay sí, incompetentes y vendedores de humo, encara-
mados en el poder por culpa de gente poco instruida que se ha
dejado manipular y que ha comprado falsas y quiméricas pro-
puestas.
A continuación, se presenta el resumen del artículo del eco-
nomista checo Oldrych Kin, publicado por Revista Gestión del
Ecuador: EL SOCIALISMO DEL SIGLO 21 NUNCA PODRÁ
FUNCIONAR: 14
El llamado socialismo del siglo XXI es inconsistente en sus
principios y la economía que propugna jamás va a funcionar. Así
lo sostiene el renombrado economista checo Oldrych Kyn, quien
niega ser uno de los inspiradores de esta corriente.
Parece que hay gente que cree que tanto Venezuela como el
Ecuador ya se hallan cerca de llegar al socialismo del siglo XXI.
Pero yo no lo veo así. Puede ser que se hayan hecho algunos
cambios y que se los haya presentado como pasos para construir
el socialismo, pero no es muy probable que alguna vez se llegue
a construir tal edificio.
Es verdad que el socialismo del siglo XXI tiene partidarios
muy poderosos en esos países y posiblemente en algunos otros,

14 Kin, O. (2010, Agosto). El socialismo del siglo 21 nunca podrá funcionar.


Quito, Ecuador: Revista Gestión, 194, pp.72-78.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 45

pero lo más probable es que esos partidarios descubrirán en cor-


to tiempo que fueron guiados equivocadamente por quienes di-
señaron esas políticas, las que nunca van a funcionar.
En entrevistas de prensa y artículos aparecidos en centenares
de páginas web autodenominados de izquierda, Heinz Dieterich
señala que él es el creador de la teoría del socialismo del siglo
XXI y que en Venezuela, ya se han dado las condiciones para
construirlo.
Tras aclarar y desmentir por completo que él sea uno de los
inspiradores de esta corriente, Kyn, cita sus propias publicacio-
nes desde los años 60 cuando, en medio del régimen socialista, ya
era muy crítico del sistema de fijación centralizada de precios.15
El economista checo comprueba que Dieterich está equivoca-
do en mencionarle a él como un antecedente teórico de su “fan-
tasía económica socialista”.
Kyn explica que la fijación de precios por los gobiernos tuvo
efectos increíblemente malos para las economías de Europa del
Este.
En su monografía escrita en 1964, que traducida al español
significa “El rol de los precios en una economía socialista” Kyn
decía premonitoriamente:16 “De hecho, no había planificación
de precios, porque permanecían constantes hasta que demostra-
ban ser totalmente incompatibles con las cambiantes condiciones
económicas; los conjuntos de tales precios eran mucho más al

15 La fijación centralizada de precios es una característica del sistema socia-


lista, donde es el Estado y no el mercado, el que determina los precios de
los bienes y servicios a ser intercambiados, y bien puede ser tildada de
“fantasía económica socialista”.
16 Porque fue escrita 25 años antes del desplome (como castillo de naipes)
del socialismo en Alemania Oriental, la Unión Soviética y en sus países
satélites de Europa del Este.
46 VISA AL DESARROLLO

azar en sus valores relativos que aquellos formados en el merca-


do, porque eran una serie de errores de cálculo, falsas evaluacio-
nes de la situación, falta de información y criterios subjetivos de
parte de los tomadores de decisiones. (…) Una excesiva centra-
lización hacía imposible una política flexible de precios, pues un
ajuste frecuente de los precios habría requerido un incremento
inmenso de la cantidad de información procesada en el centro”.
También decía en esa misma monografía: “(…) El productor
en los países de economía centralmente planificada (socialistas)
está interesado, sobretodo, en llenar cuotas de producción y no
directamente en la producción de bienes demandados por el con-
sumidor (…) Un precio excesivamente bajo puede desperdiciar
materia prima y trabajo”.
Sobre la burocracia, Kyn decía: “El excesivo centralismo so-
brecarga al aparato administrativo y crea condiciones favorables
para el crecimiento de tendencias burocráticas”
En su trabajo, Kyn, pone una serie de citas sobre el lío gigan-
tesco que implicaba la fijación centralizada de precios. En pri-
mer lugar hay que señalar que para los socialistas seguidores de
Marx, el precio es una medida del trabajo involucrado en produ-
cirlo. Así, el economista checo dice en otra monografía de 1966:
“Me gustaría demostrar, con la experiencia en Checoslovaquia,
qué problemas aparecen con la fijación centralizada de precios.
Supongamos que tenemos de 2 a 3 millones de mercaderías in-
dividuales cuyos precios deben ser fijados. (…) En el pasado las
reformas de precios se realizaban aproximadamente cada 5 años
(…) Primero se calculaban los precios de los productos prima-
rios, tales como carbón, mineral de hierro, etc. Sobre esta base
se calculaban los precios de los productos derivados, tales como
electricidad, acero, etc. Seguían entonces los de los bienes elabo-
rados, como máquinas, herramientas, etc. (…) Esto parece muy
racional, pero el problema radica en su retroalimentación. Por
ejemplo, la producción de acero, de electricidad, etc. requiere el
uso de máquinas, que a su vez son producto de las industrias
fabricantes de máquinas. Por lo tanto, el precio correcto para
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 47

el acero, la electricidad, etc., no puede ser calculado sin saber


el precio de las máquinas”. En definitiva, el proceso tomaría
demasiado tiempo debido a esta serie de interacciones y mutuas
dependencias entre los productos. “(…) Es más, después de cada
reforma general de precios, los resultados estaban ya bastante
obsoletos porque en el intermedio las condiciones habían cam-
biado y, bajo las nuevas condiciones, los precios publicados ya
no eran precios reales de producción”.
Kyn señala además que ni el uso de las computadoras actua-
les sería útil para el sistema de fijación centralizada de precios,
al que este economista checo, que sufrió “el paraíso socialista”
en carne propia, considera inservible para establecer precios de
producción exactos, reales y suficientemente rápidos.
Kyn refuta la idea de que el trabajador es explotado al privár-
sele de la “plusvalía” de su trabajo, pues demuestra que la teoría
es inconsistente cuando se comparan trabajos de distinta com-
plejidad. Concluye que la teoría marxista de “explotación del
hombre por el hombre” es equivocada y que el socialismo del
siglo XXI no tiene una base teórica real en que pueda sustentarse.
Señala además que: “Fui de los primeros escasos economistas
checos que empezamos a criticar la planificación centralizada de
estilo soviético y que promovíamos el retorno a una economía de
mercado. Por supuesto, en ese tiempo, Checoslovaquia todavía
estaba gobernada por el partido comunista y la censura de todas
las publicaciones era muy exhaustiva, de manera que no era po-
sible sugerir directamente un regreso al capitalismo. A cambio,
promovimos la creación de un socialismo de mercado y la idea
de una reforma en ese sentido comenzó a ser aceptada”.
Kyn también relata: “Después de la invasión soviética en
1968, emigré de Checoslovaquia y pasé 3 años como economista
investigador y visitante en Berkeley y, luego, desde 1971 hasta mi
retiro, enseñé en la Universidad de Boston (…) Varios cientos de
estudiantes oyeron sobre sus experiencias en Checoslovaquia y
aprendieron sus críticas a la economía marxista y a la economía
centralmente planificada.
48 VISA AL DESARROLLO

SOCIALISMO DEL SIGLO XXI, PROPONE QUE EL ESTA-


DO FIJE LOS PRECIOS

Su mentalizador, el sociólogo H. Dieterich, define al socialis-


mo del siglo XXI como un sistema con dos principios básicos: se
basará en una economía participativa y los precios no se deter-
minarán por la oferta y la demanda, sino de manera centralizada
de acuerdo a la teoría marxista del valor.
La aplicación consciente de la teoría del valor trabajo desarro-
llada por K. Marx para una economía socialista que dice: 1) Los
precios de los bienes de consumo se fijan por las horas y minutos
de trabajo que se han empleado en producirlos, y en el cual se
paga a cada trabajador con “créditos laborables” por cada hora
trabajada, con lo que se eliminaría la explotación económica; 2)
La industria es de propiedad pública y se maneja de acuerdo a
una planificación y no por la ganancia (por ejemplo, las empre-
sas estatales de comercio al por menor, cubrirían sus costos y
no tendrían ganancias); 3) Las decisiones de nivel de impuestos
y gasto estatal se toman democráticamente, tanto a nivel local
como nacional, con el fin de impedir el reemplazo de la explota-
ción privada por la explotación estatal.
El factor básico detrás del socialismo del siglo XXI es la su-
presión de los precios generados por el mercado y su reemplazo
con el valor-trabajo previsto por Marx. Pero esto crea un gran
problema, dice Kyn. Mientras los precios de mercado se forman
espontáneamente (libremente), por la competencia. Los precios
dependientes del trabajo deben ser calculados, lo cual entraña
resolver millones de ecuaciones simultáneas, que incluso con
computadoras “ultrarrápidas”, no serían ninguna tarea fácil.
Kyn sostiene que el manejo centralizado de la economía se
derrota a sí mismo, “puesto que la información necesaria para
eliminar toda incertidumbre en el proceso de toma de decisiones
es demasiado costosa, pesada y difícil de manejar”. Su tesis era
que el mercado, era deseable incluso para que funcionara un sis-
tema económico socialista y que, por lo tanto debía dejarse que
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 49

los precios se formen libremente en el mercado y no fijarlos por


decreto.
“Empezamos a criticar abiertamente la planificación centra-
lizada de estilo soviético y promovíamos el retorno a una eco-
nomía de mercado”. (Oldrych Kyn, economista checo)
Comentario: El publicitado socialismo del siglo XXI, al pare-
cer plantea, una sociedad donde un Estado centralista, fije arbi-
trariamente los precios por decreto recurriendo a complicados y
costosos métodos de cálculo. Que no exista la propiedad priva-
da, que en su lugar se establezca la propiedad “social” de los me-
dios de producción; donde además todos seamos iguales y por
sobretodo estemos ideológicamente alineados (que pensemos
idénticamente). Sistema en el que no haya ninguna diferencia
por capacidad superior individual de nadie, es decir, una socie-
dad, al más puro estilo de los planteamientos de Marx, Engels,
Lenin, Stalin, Mao, Trotsky, Chávez y Castro.
Socialismo, que empobreció al mundo, con el hermoso dis-
curso de la justicia social y de la igualdad (no de oportunidades,
sino de resultados), que se esfumó en medio de la decepción ge-
neralizada de la gente, que un día creyó en las falsas promesas de
un mundo mejor, dichas por vendedores de humo y fabricantes
de miseria.
Además, el socialismo por su excesivo estatismo, genera más
burocracia, dificultándose (entorpeciéndose) de esta forma las
labores administrativas en el sector público; todo ello lo señala
claramente la Teoría Microeconómica denominada: “ley de ren-
dimientos marginales decrecientes”, desarrollada por el econo-
mista clásico Thomas Malthus. Es decir, aumentar indefinida-
mente trabajadores en una entidad que opera con factores fijos,
hace que la productividad marginal (el aporte unitario) que cada
nuevo individuo o factor laboral agrega al proceso, sea cada vez
menor.
La voz de la historia nos recuerda, que los países exitosos y
prósperos, son Liberales en los aspectos científico-económicos
50 VISA AL DESARROLLO

y solidarios en lo social. No obstante, todavía hay políticos ro-


mánticos, que sueñan con la utopía comunista, experta en pro-
ducir guerrillas, hambruna, escasez, libretas de racionamiento,
cárceles, paredones, violencia fratricida y disidentes.
En resumen, lo que están haciendo en Venezuela, por ejemplo,
legalizando y oficializando el saqueo (parafraseando a la filósofa
objetivista, atea y liberal Ayn Rand), es acabar con la producción;
porque no habrá un solo empresario –nacional o extranjero- que
invierta en ese país. ¿O usted si fuera productor, se pondría en
ese país, un sencillo o un gran emprendimiento, sabiendo que
una turba empobrecida y enardecida, entrará a su negocio (cons-
truido con su esfuerzo y sacrificio), como una plaga de langostas,
dispuestas a devorarlo todo?

Imagen: www.taringa.net
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 51

1.2. REPARTICIÓN DE TIERRA A LOS CAMPESINOS


La estrategia politiquera17 de repartir tierra a los campesinos,
la inició Lenin en la ex URSS, esa es la misma medida que des-
pués aplicaría Fidel Castro en Cuba; lo cual hizo que los terrate-
nientes y capitalistas, se vayan con sus inversiones y sus ideas
empresariales a otra parte (especialmente a Miami), dejando en
La Isla, únicamente al factor productivo trabajo, o al factor pro-
ductivo recursos naturales (turismo), que sin capital y sin inicia-
tiva empresarial (los otros factores de la producción), nada han
podido hacer para progresar.
En otras palabras, por más trabajo o recursos naturales que
existan en un determinado país, si no hay los factores producti-
vos: capital e iniciativa empresarial, no se podrá llevar a cabo de
una manera eficiente (óptima combinación técnica y económica)
o efectiva (que cumpla los objetivos) la producción de bienes y
servicios. Como decía el ilustre liberal cubano, José Martí, capi-
tal y trabajo deben complementarse, no confrontar. 18

17 La política, es decir, el arte de gobernar, no es lo mismo que la politiquería.


Ésta última consiste en adoptar medidas de corte populista, sin sustento
técnico, sólo con el fin de contentar a las grandes mayorías, por obtener
efímeros aplausos, que después se desvanecen en medio del llanto y el
rechinar de dientes de esa misma gente, a la que un día favorecieron. La
politiquería, no es sostenible en el mediano y largo plazo, por no tener
piedras angulares de corte económico, ni fuentes de financiamiento soste-
nibles.
18 “El derecho del obrero no puede ser el odio al capital. Es la armonía, la
conciliación, el respeto común de uno y del otro, el que construye el pro-
greso”. José Martí.
52 VISA AL DESARROLLO

1.3. EL SOCIALISMO “CIENTÍFICO”

Imagen: topemprendedoras.com

Cobijados en este ampuloso membrete, muchos discípulos del mar-


xismo, critican a todos aquellos pensadores de otras corrientes filosó-
ficas que no comparten sus ideas. Así por ejemplo, a la doctrina
liberal, muchos socialistas la consideran como una “ideología
disfrazada de ciencia”.
Cabe aquí una reflexión: ¿si es tan “científico” el marxismo por
qué no ha funcionado en Economía? Y la respuesta es simple: por
la eliminación de la propiedad privada, por la nacionalización
y confiscación de empresas; porque el Estado quiere reemplazar
al mercado en su rol de asignador de recursos y fijador de pre-
cios; por algo que lo hemos escuchado a Maduro en Venezuela:
“los empresarios son malos, avariciosos, ambiciosos y especulan
conspiratoriamente en contra de los gobiernos progresistas”.
Cabe también otra reflexión: ¿Por qué ese mismo socialismo sí ha
funcionado en China? Y la respuesta también es sencilla: porque
en China, no han eliminado la propiedad privada, no han nacio-
nalizado o confiscado empresas; porque el Estado no ha reem-
plazado al mercado en su rol de asignador de recursos y fijador
de precios; porque en China, atraen (no espantan) a la inversión
particular.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 53

Si usted quiere saber, si se aplica o no socialismo marxista en


un determinado país, siga tres reglas básicas,
1) ¿Qué opina su presidente sobre la propiedad privada? ¿La
respeta, la confisca o la expropia?, si la respeta: no hay so-
cialismo marxista allí, pero si todo dice: ¡Confísquese!, no
hay caso, el individuo en cuestión es socialista radical.
2) ¿Qué opina su presidente sobre el mercado?, ¿Confía en él
o quiere planificarlo todo?, si confía en el mercado: no hay
socialismo marxista allí, pero sí todo dice: ¡Nacionalícese!,
o ¡Planifíquese!, eso es socialismo marxista también; y,
3) ¿Su presidente habla todos los días de burguesía y prole-
tariado? ó ¿de oligarquía y clase trabajadora?, ¿habla sobre
imperialismo?, peor aún: ¿ha calificado de “pitiyanquis” a
ciertos “pequeño burgueses”?, Si la respuesta es afirma-
tiva a más de una cuestión, no hay duda amigo mío, us-
ted vive en un país socialista con tendencia marxista. Por
ello, debe prepararse para un colapso socioeconómico de
enormes proporciones, como ya sucedió en el pasado y si-
gue ocurriendo en el presente (piense que el socialismo es
“científico” y siempre e invariablemente el fenómeno de su
colapso se reproduce, vez tras vez). Además, ya lo dijo el
filósofo Santayana: “los que se olvidan de la historia, están
condenados a repetirla”.
54 VISA AL DESARROLLO

1.4. LA SOCIAL DEMOCRACIA

Imagen: www.taringa.net

Dado el estrepitoso fracaso del socialismo marxista a escala mundial


(no lo digo a título personal, así lo señala la Historia; porque se
cayó en Alemania Oriental en 1989, en la ex Unión de Repúbli-
cas Socialistas Soviéticas – URSS –, en Europa del Este en 1991,
y ahora mismo está por caerse en Cuba y en Venezuela), se les
dice socialistas, en la actualidad, a los socialdemócratas; quienes
defienden la propiedad privada con medidas sociales de justicia
redistributiva. Es decir, la socialdemocracia, trata de reducir las
diferencias económicas entre las diferentes clases sociales. Exis-
tiendo, dos tipos de socialdemocracia: la de Estado proteccionis-
ta (Ecuador, es un buen ejemplo de ello) y la socialdemocracia de
mercado (El Perú de Alan García y Ollanta Humala, el Uruguay
de Vásquez y Mujica, el Brasil de Lula y Dilma, el Chile de Lagos
o Bachelet, por ejemplo).
Los gobiernos socialdemócratas, tienen medidas para redis-
tribuir la riqueza; por ejemplo, a las personas de clase alta se les
exige pagar mayores impuestos que a la media poblacional, con
el fin de distribuir la riqueza en la sociedad y ofrecer o facilitar
oportunidades, a individuos de menor clase social que no las po-
drían disfrutar. Los socialdemócratas con tendencias liberales,
creen en la economía de mercado, pero consideran además que el
Estado es el llamado a mitigar los efectos de la pobreza. Por eso,
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 55

hay socialistas que confían en el mercado (socialdemócratas de


mercado) y otros que despotrican en contra del mercado (marxis-
tas radicales e incluso keynesianos estatistas y heterodoxos). Los
países nórdicos, son un buen ejemplo de socialdemocracia de mercado.
En este sentido, la socialdemocracia de mercado, coloca en
primer lugar a la Economía científica por sobre los aspectos so-
ciales y políticos; porque hay socialdemócratas de Estado, que
intentan ubicar a la sociología y a la política, por encima de la
economía y eso tampoco ha dado resultado en la práctica: ¡Sin
recursos económicos, es muy difícil ser solidario!
Ahora bien, se puede pasar de una socialdemocracia de Es-
tado proteccionista, a una socialdemocracia de mercado, y esa
parecería ser la propuesta (leída entre líneas) del presidente del
Ecuador, Rafael Correa, quien dijo en un enlace sabatino: “No
queremos ni el bobo aperturismo, ni el bobo proteccionismo.
Vamos a proteger a nuestra industria nacional, hasta que esté
en condiciones de competir”. Por eso incluso se ha suscrito un
acuerdo comercial con la Comunidad Económica Europea, el
mismo que entraría en pleno vigor luego de dos años de la firma
del mismo, es decir, estaría listo para mediados del 2016.
Por tanto, el significado dado al socialismo es muy amplio.
Por un lado tenemos el marxista: colectivista, Estado céntrico o
de partido único; cuyo esquema es el de políticas económicas in-
tervencionistas, asfixiantes en términos productivos o estatistas
extremas, como sucede en Cuba, Corea del Norte y actualmente
también en Venezuela. País éste último, donde recientemente
han existido muchas violaciones en contra de la propiedad pri-
vada, de la libertad de expresión y del mercado; que han hecho
de esta nación sudamericana, una nueva sucursal cubana en la
subregión (la primera fue Chile en la década de 1970, durante
el régimen marxista de Salvador Allende). No obstante, habrá
que ver más adelante si cambia o no el panorama de Venezuela,
luego de las declaraciones de Fidel Castro el 8 de septiembre del
2010, cuando dijo que su “modelo”, ya no funciona ni para ellos,
peor para exportarlo y especialmente después de que la oposi-
56 VISA AL DESARROLLO

ción venezolana se consolide como una nueva fuerza política


(en las recientes elecciones, el candidato oficialista y sucesor de
Chávez, Nicolás Maduro, ganó apretadamente –con denuncias
de fraude incluso- al líder opositor, Henrique Capriles, 51 a 49%.
En el mes de febrero del 2014, hubo violentas protestas de la
población estudiantil venezolana, duramente reprimida por las
fuerzas del orden, al servicio de un Estado policíaco y represivo,
en contra de los que opinan diferente y del ciudadano común). Y
por otro lado, está la socialdemocracia de mercado, que respeta
la propiedad privada, la libertad de expresión, la libre empresa,
la libre competencia, en fin; pero que además, tiene adecuadas
políticas redistributivas, a través de subsidios e impuestos di-
rectos, que benefician a los estratos populares, gravando con im-
puestos progresivos o proporcionales, equitativos y justos (jamás
confiscatorios o desalentadores de la inversión privada) a las cla-
ses medias y altas de la sociedad.
Según el sociólogo alemán (inventor del socialismo del siglo
XXI) Heinz Dieterich, “Los gobiernos socialistas en América La-
tina, son más bien intentos de aplicación contemporánea de las
políticas de la economía social de mercado”. Al parecer se refiere
a las social democracias de Lula en Brasil y de su antecesor Fer-
nando H. Cardoso; de Frei, Lagos, Bachelet, y de la Concertación
en Chile; de Tabaré Vásquez en Uruguay (Mujica) y de Alan Gar-
cía y Ollanta Humala, en Perú. Quienes, siendo gobiernos polí-
ticamente originarios de la centroizquierda o incluso marxistas,
aceptan la economía liberal de mercado con amplias coberturas
sociales para la población más necesitada de sus respectivos paí-
ses; haciéndole ver al mundo y al resto de la región, que sí es
posible compatibilizar la libertad económica con la solidaridad
social; que estas dos cosas no son mutuamente excluyentes, son
perfectamente compatibles y complementarias.
Fernando Henrique Cardoso, por ejemplo, se declara social-
demócrata y fue el primer Presidente del Brasil, que se interesó
en los pobres de manera real, inaugurando un modelo de asis-
tencia pública de una altísima efectividad concreta. Así, conoce-
dor de que la gran miseria del gigante sudamericano, es explica-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 57

da por la ignorancia y el analfabetismo, concedió subvenciones


financieras a las madres de familia, con la condición de que éstas
escolaricen a sus hijos. Después Lula (contra todo pronóstico,
dado su pasado marxista y sindicalista), continuó con las polí-
ticas liberales socialmente responsables de Cardoso, otorgán-
dole independencia al Banco Central, estabilizando la moneda,
abriéndose al mercado, privatizando entidades estatales inefi-
cientes y monopólicas, dándole importancia a la transparencia
fiscal y manteniendo la política denominada “ayuda condicional
a las familias”.19
Pese a su fuerza y repercusión, el marxismo no fue, sin embar-
go, la única respuesta a la revolución industrial y el desarrollo
mundial del siglo XIX. Hubo una vertiente más light: el socia-
lismo democrático (o simplemente, “socialismo”). Ya sea en su
vertiente inglesa (los fabianos, herederos de una tradición mixta
entre socialistas utópicos y las teorías de David Ricardo), como
en la continental.
Tanto unas como otras, parten de una premisa: Smith se equi-
vocaba. Los mercados no pueden y no deben regularse solos.
Es necesaria la intervención estatal, porque la utopía de que la
búsqueda del interés personal conduce al bien general, es una
falacia. Lo que se necesita es un regulador, un planificador, que
coordine la economía para paliar las inevitables injusticias.
El socialismo busca la redistribución de la riqueza median-
te el lema «de a cada cual, según sus capacidades; a cada cual,
según sus necesidades». En el siglo XX, y salvo en unos cuan-
tos lugares, la máxima que triunfó fue ésta, pero sin la ortodoxia

19 Esta política, existe actualmente en el Ecuador, donde personas de esca-


sos recursos reciben una transferencia directa en dinero US $ 35 (que a
partir de enero del 2013, se la incrementó a $ 50, financiada con el Presu-
puesto General del Estado y la eliminación del beneficio tributario del 10%
que antes tenían los bancos, por reinversiones), denominada: “Bono de
Desarrollo Humano”.
58 VISA AL DESARROLLO

del marxismo. Hubo quien, como Ludwig von Mises, anticipó


a principios de la década de 1920 la imposibilidad del cálculo
económico en las sociedades socialistas. Pero ya antes, algunos
críticos desde dentro, como Eduard Bernstein, abogaron por un
revisionismo de los socialistas clásicos (Marx) para adaptarlo a
la realidad. Lo que dio lugar a la socialdemocracia y al social-
cristianismo, especialmente tras la encíclica Rerum Novarum del
papa Leon XII en 1891.
En conclusión, hay una socialdemocracia más cercana al so-
cialismo marxista, que la denominaremos de Estado. Y hay otra
socialdemocracia, más cercana al liberalismo capitalista, que la
denominaremos de Mercado. En Ecuador, parecería existir un
híbrido entre las dos socialdemocracias, que no permite captar
suficientes flujos de inversión extranjera directa (apenas 500 mi-
llones de dólares anuales, cuando Colombia y Perú captan flujos
de ahorro del resto del mundo por 15.000 y 12.000 millones, res-
pectivamente).

TRES TIPOS DE IZQUIERDA 20

A nivel mundial, hay tres tipos de izquierda:


1) La inteligente, la de mercado, la que cree en la propiedad
privada, la que facilita la inversión y los nuevos empren-
dimientos productivos. Pero se autodenomina como “iz-
quierda”, por preocuparse de la gente, de los aspectos so-
ciales de la convivencia humana, de la salud, de la edu-
cación, de cobrar impuestos proporcionales o progresivos,
pero jamás confiscatorios.
2) La tonta, la estatista, la que cree en la propiedad pública,
la que piensa que todo debe ser del Estado, la que quiere
nacionalizarlo todo, la que complica y pone trabas a la in-

20 Zambrano Pontón, Pablo. (16/12/2014) Tres tipos de izquierda. Disponi-


ble en URL: http://www.elcomercio.com/cartas/cartas-direccion-tres-tipos-
izquierda.html [consulta 26 de enero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 59

versión y los nuevos emprendimientos productivos. Ese


tipo de “izquierda”, es abiertamente autoritaria, dictatorial
y represiva, contraria a la libertad y los derechos humanos.
3) La híbrida, una combinación de los dos tipos señalados: en
ocasiones es de mercado, otros momentos es estatista.
Al primer grupo pertenecen los países desarrollados de: Chi-
le, Uruguay, Perú, Suecia, Finlandia, Noruega, Dinamarca, etc.
Al segundo grupo, Estados fallidos como: Cuba, Venezuela y
Corea del Norte. Y, al tercer grupo: Bolivia y Ecuador. Señores
del gobierno: hagan las encuestas que deseen y se darán cuenta
que los ecuatorianos queremos más libertad ciudadana y menos
intromisión estatal en nuestras vidas; queremos parecernos más
a la socialdemocracia de mercado, que al capitalismo de Estado o
al socialismo de planificación central de la economía.

1.5. EL CAPITALISMO

Imagen: www.akifrases.com

El capitalismo, es un sistema económico, en el que predomina


la propiedad privada de los medios de producción, donde los
individuos actúan guiados por la mano invisible del mercado
(leyes científicas de oferta y demanda) y el sistema semafórico
de precios; para emprender libremente en determinadas activi-
dades productivas, consiguiendo beneficios para los inversionis-
tas, generando empleo para la gente y pagando además tributos
proporcionales o progresivos al Estado.
60 VISA AL DESARROLLO

En palabras de Adam Smith: “El individuo en la búsqueda


de su propio interés, fomenta el de la sociedad, más eficazmente
que si de hecho, intentara hacerlo”. “No es por la benevolencia
del panadero, del carnicero o del cervecero que podemos contar
con nuestra cena, sino por su propio interés”.

El capitalismo entonces, es un esquema productivo, indus-


trial, comercial, financiero y de servicios, basado fundamental-
mente en el mercado y en el sistema de precios libres. Al ser
un modo de producción creado por seres humanos en libertad y
con capacidad de emprendimiento individual, tiene también sus
errores, es obvio; pero ha demostrado, ser el menos pernicioso
y dañino sistema de organización económica. En palabras de
Mijail Gorbachov: “El mercado es un invento de la civilización”.

El capitalismo, sostiene Ayn Rand, es el único sistema que re-


conociendo la naturaleza “racional” del ser humano, y, por tanto,
la “libertad” como exigencia de tal racionalidad, se fundamenta
en la relación existente entre la inteligencia, la libertad y la super-
vivencia del hombre. Sólo en la sociedad capitalista, los hombres
gozan de libertad para pensar, disentir y crear; y fue esa liber-
tad, señala la filósofa objetivista liberal, la que permitió que el
capitalismo superara a todos los sistemas económicos anteriores.
Asimismo, sólo en esta sociedad en la que todas las relaciones
son voluntarias, se reconocen y protegen los derechos del hom-
bre, comenzando por el derecho a la vida y la propiedad, sin los
cuales ningún otro derecho se puede ejercer. En ello radicaría la
justificación moral del capitalismo.

Milton Friedman señaló que no existe un sistema perfecto,


pero el que brinda mayores oportunidades al progreso indivi-
dual de los seres humanos, es el capitalismo.

Personalmente, identifico entonces, tres definiciones acepta-


bles de capitalismo:

• El régimen económico en el cual la titularidad de los me-


dios de producción es privada, entendiéndose por esto, su
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 61

construcción sobre un régimen de bienes de capital indus-


trial, basado en la propiedad privada.

• La estructura económica en la cual los medios de produc-


ción operan principalmente en función del beneficio. En
la que los intereses directivos se racionalizan empresa-
rialmente, en función de la inversión de capital y hacia la
consecuente competencia por los mercados de consumo y
trabajo asalariado.

• El orden económico en el cual predomina el capital sobre


el trabajo como elemento de producción y creación de ri-
queza, sea que dicho fenómeno se considere como causa
o como consecuencia del control sobre los medios de pro-
ducción, por parte de quienes poseen el primer factor.

Sobre la tercera definición, hay quienes señalan que debería


haber una supremacía del trabajo sobre el capital. Declaración
que políticamente suena bastante bien. Sin embargo, ninguno
de los dos debe primar sobre el otro, los dos son importantes.
En la economía mundial, es verdad que existe un predominio
del capital sobre el trabajo, pero también es cierto que sin esos
emprendedores que se arriesgan diariamente a ganar o perder
en sus empresas, tampoco sería posible generar empleo digno
para la población. (Sin capital previamente acumulado, es decir
ahorrado, no es posible invertir ni crear empleo sostenible en el
tiempo).

Imaginémonos un mundo sin empresas privadas, ¿qué pasa-


ría? Simplemente que el Estado se encargaría de efectuar las acti-
vidades económicas. ¿De dónde obtendría el Estado los recursos
económicos en forma de impuestos que se cobran a los particu-
lares para el sostenimiento de sus actividades, si se supone que
no habría inversionistas privados? Preguntémonos seria y obje-
tivamente, ¿Qué sería de una sociedad sin trabajo humano? y ¿Qué
sería de una sociedad sin capital?, ambos, capital y trabajo deben com-
plementarse, igual que el hombre y la mujer, en una relación de pareja.
62 VISA AL DESARROLLO

La triunfante experiencia de los países hoy desarrollados, de-


muestra que no conviene, basarse en un solitario eje, ni tampo-
co en un solo motor: el Estado; hay que fundamentarse en dos
motores correctamente balanceados y equilibrados: el mercado
para los temas económicos y el Estado para los aspectos sociales
y redistributivos; es decir, no únicamente en el apoyo a las cla-
ses más desfavorecidas, porque eso le cuesta demasiado dinero
al Estado y no es un sistema sostenible en el tiempo, dado que
los recursos públicos le cuestan a toda la sociedad y no sólo a
los individuos emprendedores que se arriesgan a comenzar una
determinada actividad productiva. Por ello, más que creer en el
igualitarismo marxista (idénticos resultados), se debe buscar una
igualdad de oportunidades para todos los habitantes, puesto
que los seres humanos fuimos creados iguales, pero obviamente,
unos se destacan más y otros menos, porque tenemos diferentes
capacidades y eso es sano e incluso conveniente para el progreso
socioeconómico de las naciones. Es la diferenciación, la clave del
éxito personal y empresarial, no la igualdad.
Se puede cuestionar al capitalismo liberal en términos políticos e
incluso ambientales, pero en términos de economía productiva y de de-
sarrollo: es el mejor sistema socioeconómico hasta ahora conocido. Y los
ejemplos abundan.

Imagen: aleon.wordpress.com
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 63

1.6. EL CAPITALISMO, SEGÚN MARX

Imagen: http://www.enemigosdelestado.com/bohm-bawerk-refuta-
teoria-marxista-explotacion/

El voluminoso, abstracto, complejo (y hay quienes dicen que


aburrido también) libro de Karl Marx: “El Capital. Crítica a la
economía política clásica”, a lo largo y ancho de su libro, básica-
mente manifiesta:
El capitalismo es un sistema que se basa en la explotación del
hombre por el hombre... El capital variable es el que genera la
plusvalía apropiada por el capitalista... La lucha de clases es el
motor de la historia y en la medida que el obrero tome concien-
cia de ello, se desatará una violenta pelea por la toma del poder,
con la victoria final del proletariado obrero sobre la burguesía ca-
pitalista-empresarial, originándose entonces el socialismo como
fase previa al comunismo... Socialismo donde hay un Estado que
realiza la mayor cantidad de actividades económicas; pero por
ser injusto también, debe desaparecer para llegar al comunismo,
donde todos seremos iguales, en un mundo lleno de abundancia
y prosperidad. Derrotándose por fin la injusticia, al eliminarse la
posibilidad de nuevas crisis cíclicas, generadas por la ambición
64 VISA AL DESARROLLO

individualista, por acumulación del capital y porque el progreso


capitalista, hará que las máquinas y la tecnología, reemplacen al
trabajo humano.
El objetivo final del marxismo, no es ayudar a superar las crisis ca-
pitalistas, a ser más solidarios como algunos señalan; siendo su inten-
ción final: destruir el capitalismo, construir el socialismo e implantar
el comunismo.
Hoy en día, más que caminar hacia el socialismo, la humani-
dad está transitando, hacia un nuevo capitalismo solidario y po-
pular, por ello es que Bill Gates y Warren Buffet, por ejemplo, el 4
de agosto del 2010, lideraron un movimiento para convencer a 38
multimillonarios norteamericanos, que donen al menos la mitad
de sus fortunas, valoradas en $ 230 mil millones de dólares, para
ayuda humanitaria a los más necesitados. Porque primero hay
que tener dinero, para después distribuirlo equitativamente. Por
más solidario que sea el modelo, si no hay previa creación de la riqueza
individual (empresarios particulares), el resto son únicamente buenas
intenciones, hermosos discursos, aplausos en la tarima y nada más.
Este paso de un capitalismo insensible a uno más humano, a
uno más solidario, se explica por la explosión de la delincuen-
cia a nivel mundial; porque son esas visibles desigualdades, las
que la provocan. Por tanto, no le resulta conveniente a la hu-
manidad, profundizar la inequidad y la injusta distribución del
ingreso y la riqueza. Además, ya se puso en vigor el socialismo
en varios países y la pobreza en lugar de eliminarse, se agudizó
aún más, en esos territorios. Por eso, hay autores que señalan (y
obviamente coincido con eso), que el socialismo marxista es una
“fabrica de miseria”.
Desde la perspectiva marxista, el capitalismo es uno de los
modos de producción que Marx estableció como estados o for-
mas de la evolución histórica de la Economía, definidos por un
determinado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y una
forma particular de relaciones de producción. Es el siguiente al
modo de producción feudal y, en la predicción del futuro que
hace la teoría marxista, su lógica interna (acumulativa y especu-
lativa) lo conducirá a su desaparición y sustitución por un modo
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 65

de producción más “avanzado”, más “justo”, más “ético”, más


“solidario”, más “incluyente”, más “amigable con el ambiente”,
denominado socialismo como fase previa al comunismo.
Aunque se puede remontar el pensamiento socialista a la
Revolución Francesa (Babeuf, Fourier), a los llamados utópicos
(Robert Owen, Saint-Simon) o a pensadores difíciles de clasifi-
car, como Proudhon, fue la llegada de Marx la que, a mediados
del siglo XIX, replanteó tanto la Economía como la sociedad y la
política.
Marx partía de fuentes clásicas (Adam Smith; pero, sobre
todo, David Ricardo en Economía y Hegel o Feuerbach en Filo-
sofía), pero sus conclusiones eran absolutamente opuestas a las
de ellos. Tanto él como Smith coincidían en el valor del trabajo,
pero para Marx el empresario robaba el excedente (plus trabajo,
plusvalía) a los trabajadores, que eran los que realmente lo pro-
ducían. Su teoría del valor, así como la de la acumulación de
capital, sentaron las bases de una nueva doctrina: el marxismo o
socialismo “científico”.
Para sorpresa del propio Marx, la revolución que él creía in-
evitable en los países capitalistas -explotadores- no llegó nun-
ca. Sus ideas (y alguna perversión de las mismas) triunfaron, sí,
pero en países en los que, según la Historia, no debieron hacerlo;
como la Rusia de los zares, Cuba, Corea del Norte o algunas re-
giones africanas, en la Venezuela de Chávez y Maduro.
En China por ejemplo, (Oppenheimer, 2006, pp. 62-63) en su
libro: “Cuentos Chinos”, relata que un alto funcionario chino,
concretamente el señor Hong Lei, el subdirector de Información
del Ministerio de Relaciones Exteriores, le dijo:
… “Nosotros seguimos siendo comunistas. Lo que ocurre es
que el comunismo es un ideal a largo plazo, que puede tardar
doscientos o trescientos años en alcanzarse (…) Durante la dé-
cada del cincuenta, nuestra percepción del comunismo no era la
correcta. Cometimos el error de adoptar políticas destinadas a
implantar el comunismo de la noche a la mañana. Sin embargo
como ya lo decía Marx, el comunismo debe darse en una socie-
66 VISA AL DESARROLLO

dad que ya alcanzó el bienestar material (…) Estamos constru-


yendo el socialismo con características chinas. Y en esta etapa, lo
que caracteriza nuestras decisiones es el pragmatismo”…
La definición marxista del modo de producción capitalista,
se centra entonces, en el establecimiento de unas relaciones de
producción, basadas socialmente en la existencia de proletarios
desposeídos de todo tipo de relación con los medios de produc-
ción, que pertenecen al capitalista, con el que se ven obligados a
realizar un contrato, por el que le venden su fuerza de trabajo a
cambio de un salario. Es el capitalista el que organiza la produc-
ción, que en su aspecto técnico está determinada por un nivel de
desarrollo económico propio de la época industrial, en que el ca-
pital ha adquirido el predominio sobre la tierra, que era la fuerza
productiva dominante en los modos de producción anteriores
(esclavismo, feudalismo y capitalismo fisiocrático).
La clave de la concepción marxista del capitalismo está en los
conceptos de alienación (el hecho de que el proceso y el producto
del trabajo le resultan ajenos al trabajador); y de plusvalía, o sea,
la parte de la cantidad de trabajo incorporada por el trabajador
asalariado al objeto de trabajo, que excede en valor a lo pagado
por el salario (teoría del valor-trabajo). En esa diferencia de valor
estriba para Marx el beneficio del capitalista, puesto que es éste
el que realiza el valor de lo producido mediante la venta en el
mercado, que genera un precio, que debe ser superior al costo
de producción; si es que la actividad económica, ha sido exitosa.
La apariencia libre del contrato entre capitalista y trabajador,
apenas enmascara la presión a la que está sometido este últi-
mo, por la existencia de un ejército industrial de reserva, que es
como Marx denomina a los desempleados. La crítica marxista
al capitalismo sostiene que este modo de producción contiene
contradicciones inherentes que provocan crisis cíclicas. Marx,
en su libro El Capital, fundamenta esta opinión aduciendo que
cada vez es más difícil para el capitalista valorizar su capital. Las
relaciones de competencia a las que está sujeto el capitalista, lo
obligan a implementar de manera constante y creciente, nueva y
mejor maquinaria, para incrementar la productividad del trabajo
y de esta forma, vender sus mercancías a un precio más bajo que
sus competidores directos.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 67

De este modo, disminuye el componente “trabajo vivo” (la


contratación de trabajadores) dando lugar a lo que Marx deno-
mina “ejercito industrial de reserva” es decir, una considerable
parte de la clase obrera que queda a la espera de un trabajo. Esta
espera forzosa que impone el capitalismo a la clase obrera, hace
que este “ejercito industrial de reserva”, se convierta, por un
lado, en una importante masa de pobres e indigentes, y, por otra
parte, en causa de la imposibilidad de que el salario ascienda
rápidamente (debido al excedente de oferta en la fuerza de tra-
bajo).
Para no ser parte de este “ejército industrial de reserva”, es
decir, de esta enorme masa de desempleados, es necesario que
los individuos se preparen y se capaciten mejor. Este tipo de des-
empleo señalado por Marx, en términos macroeconómicos, se lo
conoce como “desempleo estructural”. Aquellas personas que
están buscando activamente un trabajo, pero que por el propio
desarrollo del capitalismo, no lo pueden encontrar, al haberse
quedado desactualizadas sus capacidades. Así por ejemplo, en
los actuales momentos es necesario conocer informática e inglés,
para ser competitivos en el mercado laboral. ¡Hay que buscar
la diferenciación y la especialización! A nivel individual y como
país. ¡Hay que generar valor agregado y no simples “genéricos”,
fácilmente reemplazables!
¿El socialismo marxista o comunista, ha servido para que los
países que lo aplican, crezcan y se desarrollen? Para responder
a esta pregunta, los invito a mirar los casos de Cuba y Venezuela,
en nuestra América Latina o el de Corea del Norte en la lejana
Asia. Naciones cuyas economías están profundamente ancladas
al irrespeto del mercado libre, a la casi nula propiedad priva-
da, a la planificación de precios y a la veneración de un Estado
burocratizado, anquilosado, obeso e ineficiente, donde no se ha
conseguido crecimiento y desarrollo económico. Al contrario, ha
sido un sistema que ha demostrado su ineficiencia y su ineficacia.
La ciencia económica (fundada por Adam Smith) considera
que el sector público, debe limitarse a sus funciones específicas,
68 VISA AL DESARROLLO

es decir, no es saludable un “Estado empresario”, porque absor-


be recursos de la sociedad. Recursos que podrían ser utilizados
en otras áreas más importantes y en defensa de los más necesita-
dos. Tener muchas empresas públicas, distrae recursos; es mejor
que compitan, porque sólo así mejorarán la productividad, la ca-
lidad y la eficiencia técnica; disminuyéndose con esto las tarifas
y aumentándose la cantidad ofrecida, ya que generalmente se
presentan monopolios públicos que ofrecen sus servicios a cos-
tos realmente elevados y con severas deficiencias en cuanto a la
calidad de los mismos. El Estado debe ayudar, colaborar con
el sector privado, no está para competir inútilmente y generar
monopolios contrarios a la sana competencia. ¿Se justificaría el
monopolio estatal de los medios de comunicación, con el argu-
mento ideológico de que la información es un bien público y que
no debería perseguir fines de lucro?

1.7. ¿PUEDE HABER UNA IZQUIERDA RESPONSABLE


Y REALMENTE PROGRESISTA?

Ricardo Lagos, representante de la dulce y moderada izquierda


socialdemócrata de mercado chilena.
(Foto: www.laguillotina.cl)
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 69

¡Desde luego que sí!, el término izquierda se utilizó antes de


que aparecieran los marxistas en la escena política; fue utilizado
en las cortes francesas, para designar a los que se oponían a la
sociedad estamental y conservadora, que intentaba mantener los
privilegios, su intocable “statu quo”. Por ello, en el Ecuador por
ejemplo: Eugenio Espejo, Juan Montalvo y Eloy Alfaro, eran re-
presentantes de izquierda. Con el advenimiento del socialismo
marxista, al liberalismo –confundiéndolo con el llamado “neo-
liberalismo”-, se lo cataloga como una opción derechista y “pro
capitalismo salvaje”.
Es la extrema izquierda, la que debería reformular sus sen-
sibleros, utópicos y románticos planteamientos, especialmente
en el campo económico, donde claramente no han funcionado.
En esta línea de pensamiento se inscribe actualmente, Ernesto
Ottone, un político chileno ex dirigente de la Juventud Comu-
nista de Chile, ex secretario adjunto de la CEPAL y asesor de
Ricardo Lagos, quien colaboró además en el gobierno socialista
de Salvador Allende. En una entrevista concedida por Ottone, a
Diario El Comercio de Quito, el 29 de octubre del 2009, señala
textualmente: “La izquierda acepta la economía de mercado”.21
Manifestando además su complacencia por el libre mercado y la
globalización, como elementos integrantes de esta nueva visión
de la izquierda moderna que se vive en Chile. Ottone señala
además, que a pesar de que formó parte de ese proceso (el de
Allende), reconoce que hubo excesos ideológicos y se generó una
polarización interna que llevó a la destrucción de los canales de-
mocráticos. Ottone cree que las causas de tal división interna
en el país austral, obedeció en ese entonces, a una combinación
entre el radicalismo político y el modelo económico socialista
que planteó Allende. A más de que las fuerzas que apoyaban

21 La izquierda acepta la economía de mercado. (2009) Diario El Comer-


cio de Quito. Disponible en URL: http://www.elcomercio.com/actualidad/
izquierda-acepta-economia-mercado.html [consulta 26 de enero del 2015]
70 VISA AL DESARROLLO

al gobernante socialista, se radicalizaron y no fueron capaces de


tender puentes hacia el centro.
Ottone, al ser consultado sobre la pasada experiencia chilena
con el socialismo, señala que la actual izquierda de su país, está
más próxima a los recientes modelos de Brasil y Uruguay; indi-
cando además, que en América Latina existen diferentes formas
de izquierda y de encarar los cambios. Diciendo además que en
Chile, había mayor legitimidad democrática en ese período, que
en la etapa actual de Venezuela, por ejemplo; porque según su
punto de vista, el problema es que las democracias no son sólo
electorales, debe haber un espíritu democrático en los gobernan-
tes, como lo había en Allende, por ejemplo.
Dice también que los chilenos optaron por un camino diferen-
te al denominado socialismo del siglo XXI, que él lo llama, “la
izquierda de la concertación”, que es la que ha estado en el po-
der desde el retorno a la democracia (1989-2009), aliándose con
la Democracia Cristiana Chilena. Estando sus postulados por
tanto, más emparentados con el liberalismo social europeo de
Ludwig Erhard, que con el socialismo comunista de Marx.

Ottone, señala finalmente tres aspectos fundamentales:


1) El problema es que hay una confusión entre el neolibera-
lismo y la economía de mercado que no son equivalentes.
Puede haber economía de mercado con un Estado de polí-
ticas sociales. 22
2) En Chile, sería muy difícil para un candidato de derecha, vol-
ver atrás de la ruta progresista emprendida por la Concertación,

22 Lo que se ha denominado en este libro: Liberalismo Social, porque hay


mucha gente que se confunde y piensa que es socialismo, el sistema pre-
valeciente en Chile, en Brasil, en Perú, en Uruguay, en la Europa nórdica,
etc.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 71

a propósito de la posibilidad de que gane Sebastián Piñera las


elecciones en Chile (en las que finalmente triunfó, por sobre el
candidato oficialista de la Concertación).
3) América Latina para alcanzar el desarrollo, necesita dar un
nuevo salto, mayor valor agregado a sus productos, diversificar
las exportaciones, tener que disminuir muchas brechas. Eso se
consigue a largo plazo, no a fuerza de caudillos, sino de
instituciones.
Que conste que lo dice la experimentada voz de un hombre
que trabajó en el gobierno de Allende en la década de los 70 en
Chile, es decir, un auténtico izquierdista ex marxista y hoy so-
cialdemócrata de mercado (más cercano al liberalismo que al so-
cialismo), no un representante de la oligarquía o un predicador
del “neoliberalismo”. Hay tantos ex marxistas “convertidos”
al liberalismo económico socialmente responsable. Aquí cabe
formular una pregunta, a nuestros radicales amigos marxistas:
¿Cuántos liberales “convertidos” al socialismo marxista hay? ,
creo que ninguno o muy pocos.

1.8. ¿SOCIALISMO CUBANO = SOCIALISMO CHILE-


NO?

Imagen: www. lapupilainsomne.wordpress.com


72 VISA AL DESARROLLO

¡De ninguna manera!, pues el socialismo cubano está basado


en la ideología marxista. El popularmente denominado “socia-
lismo” chileno, es un modelo político socialdemócrata de merca-
do, combinado en lo económico, en lo filosófico y en lo social, con
el Liberalismo, inventado hace más de 200 años, por el escocés
Adam Smith, actualizado por Milton Friedman y los “Chicago
Boys”, en ese –hoy por hoy- exitoso país sudamericano (miem-
bro exclusivo de la OCDE). Sin embargo, hay gente que, con el
fin de mostrar un ejemplo positivo del socialismo, pretende decir
que en Chile, en Brasil y en la Europa nórdica, se aplica “socia-
lismo”. Sin embargo, lo que funciona en esos países no es socia-
lismo, pues éste, es un sistema político (antes que económico) en
el que los Gobiernos controlan la mayor parte de la propiedad
y las decisiones económicas de la sociedad, es decir, allí no hay
libertad de emprendimiento privado, es el Estado quien planifica
y dirige todas las actividades económicas, a más de que controla
asfixiantemente a los individuos de la sociedad.
En el socialismo marxista, no hay espacio para la propiedad
privada, allí existe la denominada: “propiedad social (pública)
sobre los medios de producción”. En tanto que la socialdemo-
cracia sí admite la propiedad privada y la riqueza de los particu-
lares, siempre y cuando paguen impuestos adecuada y propor-
cionalmente a los servicios que reciben de parte del Estado.
En otras palabras, cuanto mayor sea la proporción de propie-
dad y/o decisiones económicas que tenga un gobierno: más es-
tatista será. Por ello, es que Cuba, Venezuela o Corea del Norte
(únicos reductos del socialismo marxista en la actualidad), son
economías fundamentalmente socialistas (dado que la propie-
dad en vez de ser privada, es “social” o “pública”) y escasamente
liberales o de mercado, porque sus respectivos gobernantes, con-
trolan virtualmente una gran parte de la propiedad y las tres pre-
guntas fundamentales de la economía: ¿Qué?, ¿Cómo? y ¿Para
quién producir?, en tanto que Hong Kong, EEUU, Alemania,
Noruega, Suecia, Finlandia, España, Australia, Suiza, Chile, Sin-
gapur, Brasil, Uruguay, Perú, Colombia, Costa Rica, entre otras,
son economías básicamente capitalistas, con tendencia mayorita-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 73

riamente de mercado (liberal), por cuanto un mayor porcentaje


de la propiedad y de las decisiones económicas pertenecen a las
personas comunes (individuos o familias) y no al Estado, al cual
le asignan el rol únicamente de regulador del mercado y de asistente o
servidor social de la población más necesitada; de modo alguno en-
tonces, en las economías de mercado, el Estado se convierte en
un aparato de represión policíaca en contra de los ciudadanos
comunes, a los que sí está obligado a defender de la delincuencia,
como lo decía el gran liberal francés, Frederic Bastiat.
En tal sentido, en lo político, Chile aplica el modelo Socialde-
mócrata de Mercado, con intervención estatal en áreas que con-
sidera estratégicas, como en la producción de cobre por ejemplo
y con amplias coberturas humanitarias en salud, educación y
vivienda. En lo económico, está vigente el modelo liberal, reco-
mendado por Milton Friedman en la década de los ´70 a Pinochet
y a quienes tuvieron el privilegio de ser sus alumnos en la Uni-
versidad de Chicago, donde él impartía cátedra (los “Chicago
Boys”), que después la Concertación socialdemócrata chilena de
1989, viendo que era exitoso, lo continuaría casi en su totalidad,
dotándolo de un mayor contenido social y del apoyo a las clases
más desfavorecidas. Incluso, hoy en día, en el Uruguay del ex
marxista y guerrillero: José Mujica, el “Pepe”, una propuesta de
Friedman: la despenalización de las drogas, para luchar contra
el narcotráfico y los altos precios de esta plaga social, han hecho
que en la nación oriental sudamericana, hoy en día se comercia-
lice libremente la mariguana, ante las críticas de propios y extra-
ños, escépticos ante esa radical medida, a la que más adelante y
con el tiempo la podremos juzgar.
Volvamos a Chile, el país más Liberal de América Latina y el
más solidario también, de allí el privilegiado puesto que ocupa
– 10mo en el mundo, superando incluso al Reino Unido- en el
índice mundial de libertad económica que elabora anualmente
la Heritage Foundation23 y el primero en la región en el índice

23 Un organismo que ha encontrado estadísticamente una correlación positi-


va (fuerte relación explicativa de las variables) entre libertad económica y
progreso de las naciones. En palabras simples, a mayor libertad económi-
ca, más progreso, y viceversa.
74 VISA AL DESARROLLO

de desarrollo humano del PNUD, lo cual es una señal visible de


la escasa intervención de su Gobierno en la propiedad privada
y en las decisiones económicas de su pueblo, es decir, el motor
económico chileno, el que le ha permitido desarrollarse y que su
población tenga una mejor calidad de vida, ha sido la libre inicia-
tiva privada, combinada con inteligentes regulaciones estatales,
especialmente en el campo social.

LA CRISIS DE LOS ESTADOS OBESOS 24

Es común escuchar a la gente, que dice ser progresista, seña-


lar: “Lo que pasa en Europa y EEUU, es una evidente crisis del
capitalismo”. Si así fuera, ¿por qué China, Alemania, Suiza, Bra-
sil, Chile, Perú, México, etc. (países netamente capitalistas), no lo
están? La respuesta es simple: no hay tal crisis del capitalismo,
hay problemas en los Estados altamente gastadores y endeuda-
dos, con cualquier sistema: capitalismo o socialismo. ¿O acaso
Venezuela y su sistema híper presidencialista, híper asistencia-
lista y altamente derrochador, no enfrenta problemas de escasez
y desabastecimiento de productos básicos?, todo por haber es-
tatizado la propiedad privada, violentando los mecanismos de
mercado y el sistema de precios (con rígidos controles a todos los
productos y al sistema cambiario).
La crisis en Europa y EEUU, tiene un denominador común:
Estados altamente gastadores y endeudados, que causan una
sobreabundante liquidez (booms de consumo), la cual es “apro-
vechada” por el sistema financiero para generar burbujas inmo-
biliarias, por ejemplo, a través de créditos laxos. En Venezuela,
la crisis es estructural, y más bien obedece al socialismo en lo
económico, por lo que urge un cambio rápido de modelo; y cons-
tituye una importante lección ideológica para Ecuador y Améri-
ca Latina.

24 Zambrano Pontón, Pablo. (08/06/2013) La crisis de los Estados obesos.


Disponible en URL: http://www.elcomercio.com/cartas/crisis-de-estados-
obesos.html [consulta 26 de enero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 75

1.9. EL PRAGMATISMO

Imagen: www.peopleplusprofit.org

Las ideologías, ven el mundo como algo estático. En tanto que


el pragmatismo, reconoce las dinámicas de los nuevos tiempos.
Si algo objetivamente ha fracasado, el pragmático, lo descarta.
Cualquier ideología (de izquierda o derecha) se ve a sí misma
como la depositaria de las ideas que pueden resolver los pro-
blemas de la sociedad, ya sea presente o futuro. Esto convierte a
la ideología en un dogmatismo, pues se cierra a las ideas de los
demás, como posible fuente de soluciones a los problemas que
se plantean diariamente, siendo ella la explicación total y última.
En casos extremos, una ideología puede llevar a negar la posibi-
lidad de disentir, dando por verdad irrefutable sus postulados.
Considerando a la ideología como verdad irrefutable, se abre
el camino al totalitarismo, bien sea de tipo político o religioso.
Cualquiera que disienta (los disidentes cubanos o venezolanos,
por ejemplo) pasa a ser un problema para la sociedad, o el grupo,
pues va contra la verdad dogmática que proclama la ideología.
A propósito de pragmatismo, miremos el ejemplo de Uruguay,
país que junto con Chile y Brasil, son considerados por Eduardo
Lavagna -ex ministro de Economía de Argentina-, como los tres
países sudamericanos que tienen políticas económicas de largo
plazo (y más recientemente, también Perú las tiene), en donde
no importa si ganan la izquierda o la derecha, pues allí siempre
se aplican idénticas medidas de crecimiento y desarrollo, susten-
tadas en la libertad económica, en la institucionalidad política y
76 VISA AL DESARROLLO

en la solidaridad social como las piedras angulares que sostienen


el modelo.
Resulta entonces sorprendente (y agradable), leer las declara-
ciones de José Mujica, un ex marxista y guerrillero tupamaro (an-
tiguo seguidor del che Guevara), diciendo lo que debe ser una
herejía para la extrema izquierda continental, porque al más puro
estilo de Adam Smith, de Milton Friedman, de Frederic Bastiat,
de Ludwig von Mises o de Friedrich Hayek, ha declarado: “La
riqueza no se genera por decisiones legislativas; es hija de la inversión
y el trabajo”. “Los que crean la riqueza, son los empresarios, los em-
prendedores” 25 ; y además, que manejará la macroeconomía con
extrema precaución y prudencia. Un hombre extremadamente
pragmático sin lugar a dudas, que ojalá sirva de ejemplo para
otros gobernantes de izquierda en el continente, que piensan que
únicamente hay que ser solidarios y para nada liberales.
Luego de haber asimilado bien esta frase, dicha no por un
derechista, sino por un representante de la izquierda moderna
continental, que además señaló sentirse más cercano a los “socia-
lismos” de Lula en Brasil o de Bachelet en Chile. Resultaba pe-
noso escuchar a Hugo Chávez afirmar erróneamente, que Simón
Bolívar fue el primer socialista ilustre en el continente.
Conviene aclarar entonces, que Bolívar no era comunista, ni
socialista siquiera, porque en el tiempo del “Libertador”, todavía
no existía esa corriente doctrinaria (además Bolívar era partida-
rio de la unión, de la fraternidad y no de la separación o la lu-
cha de clases, como lo propone el marxismo). En aquella época
(inicios del siglo XIX), habían tres escuelas de economía política:
la fisiocrática fundada por Quesnay, la mercantilista en la que

25 Gallardo, Jorge. (28/02/2010) Uruguay pragmático. Disponible en


URL: http://www.elcomercio.com/app_public_pro.php/opinion/uruguay-
pragmatico.html [consulta 26 de enero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 77

habían muchos pensadores, entre ellos William Petty, Alexander


Hamilton, en fin; y, la liberal implantada por Adam Smith. De
allí que Bolívar, era liberal, justo y humanista, preocupado por
el bien común, por la igualdad y sobre todo por la libertad. Los
conocedores de historia, cuentan que Bolívar, se deleitaba con la
lectura de los clásicos de la economía, en especial con el libro in-
signia de aquella época, el de Adam Smith, titulado: “La riqueza
de las naciones” (1776).
Con una demostración tan sencilla, basada en fechas, se des-
monta el mito acerca de la ideología marxista, que sesgada y obs-
tinadamente pretenden atribuirle a Bolívar:
El Libertador nace en 1783 y muere en 1830. Marx nace en
1818 y muere en 1883. Su principal libro, “El Capital”, lo escribe
en 1867, es decir, 37 años después de la muerte de Bolívar. Sien-
do probable entonces, que El Libertador, haya leído a Smith e
imposible que haya leído a Marx; porque el libro de Adam Smith,
“la riqueza de las naciones” se lo escribió en 1776, o sea, unos cuan-
tos años antes, a la época en que Bolívar liberaría a los pueblos de
América del yugo español. Colonización con la que Adam Smith
nunca estuvo de acuerdo, porque él dijo claramente en esta obra,
que la riqueza nacional (diferente de la individual) no consiste en
la cantidad de oro y plata que un Estado posee (como sí lo creían
los mercantilistas), sino que ésta más bien depende de la canti-
dad de bienes y servicios a disposición de la población; o sea, de
la producción. Y que la riqueza es generada, por el trabajo hu-
mano, en concreto por la división y la especialización del mismo:
fuente de eficiencia y productividad.
Siendo la conjunción del trabajo físico llevado a cabo por los obreros,
más los valores éticos y morales de los empresarios, complementado con
buenas políticas e instituciones sociales, lo que permite el desarrollo.
Smith, jamás defendió ni la explotación capitalista, ni la ambi-
ción desmedida de ciertos empresarios monopólicos (aliados con
el Estado en contra del consumidor); pues fue un crítico bastante
duro del mercantilismo colonialista: británico, portugués y espa-
ñol en nuestra América.
78 VISA AL DESARROLLO

Habrá que recordarles a los que desconocen o ya se han olvi-


dado de la historia económica, que este genial escocés de nom-
bre Adam Smith, catedrático de la Universidad de Glasgow y
paradójicamente funcionario público de Aduanas, escribió antes
de editar: “La Riqueza de las Naciones”, el libro: “Teoría de los senti-
mientos morales” (1759), en el que aboga por un mundo más justo
y humano, basado en principios y valores morales.
Volviendo a la ideología del Libertador, cabe señalar que
Marx, trató despectivamente a Simón Bolívar. Marx lo criticaba
abiertamente. Lo juzgaba por su origen de clase, por su condi-
ción de aristócrata, más que criollo, codicioso de fama y poder.
Un “pequeño burgués” disoluto y procaz que “tras dejar en fun-
ciones al congreso granadino y al general Santander como co-
mandante en jefe… marchó hacia Pamplona, donde pasó más de
dos meses en festejos y saraos (...), con un tesoro de unos 2 mi-
llones de dólares, obtenidos de los habitantes de Nueva Granada
mediante contribuciones forzosas, y disponiendo de una fuerza
de aproximadamente 9 mil hombres, un tercio de los cuales eran
ingleses, irlandeses, hannoverianos y otros extranjeros bien dis-
ciplinados”, escribió Marx. 26
Como vemos pues, ni Bolívar era marxista y Marx de modo
alguno, era bolivariano. Bolívar decía: 1) “Yo soy siempre fiel al
sistema liberal y justo que proclamó mi patria”.
En contraposición a la ideología socialista, nacionalista y es-
tatizante, el pragmatismo del Liberalismo económico combina-
do con la necesaria solidaridad social es dinámico, porque se
adapta a las nuevas realidades y no duda en tomar los aspectos
positivos de una determinada escuela económica para afrontar

26 La verdad sobre Simón Bolívar, el ídolo de Chávez. (28/09/2010).


Disponible en: http://hispanismo.org/hispanoamerica/6513-la-verdad-
sobre-simon-bolivar-el-idolo-de-chavez-5-print.html [Consulta 26 de enero
del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 79

el desarrollo de los pueblos. Definido el pragmatismo por el


Diccionario de la Lengua Española (2005, Espasa Calpe), como
“la actitud y el pensamiento que valora sobre todo la utilidad
práctica y el valor de las cosas”, siendo además un “movimiento
filosófico norteamericano de carácter empirista que considera los
efectos prácticos de una teoría, como el único criterio válido para
juzgar su verdad”.
Así, un ejemplo de pragmatismo lo encontramos en los socia-
listas de Chile, Brasil, Perú, Uruguay, Rusia, Alemania Orien-
tal, Polonia, China, etc., quienes cayendo en cuenta que las tesis
igualitarias, estatistas y colectivistas del marxismo suenan bas-
tante bien en la teoría e incluso en los ámbitos sociales y políticos
(¿Quién puede dudar de sus buenas intenciones?), las abando-
naron, dada su nula efectividad práctica, decidiendo más bien
que deben ser: solidarios en lo social y liberales en lo económico,
es decir, conservan la ideología política del socialismo que busca
la solidaridad y el bien común; pero ésta, de modo alguno, se
encuentra divorciada de la libertad económica y de los instru-
mentos de oferta y demanda presentes en todos los mercados.
¿Qué modelo económico es el más conveniente para el de-
sarrollo de un país? La experiencia práctica de los países hoy
desarrollados, nos enseña, que el sistema económico más exitoso
(¡no perfecto, pero sí el mejor!) es el modelo liberal socialmente
responsable (Economía Social de Mercado), es decir, el que se
fundamenta en el mercado para la iniciativa privada y en el Es-
tado para sus funciones específicas: bienestar social, seguridad,
justicia, infraestructura básica, leyes, defensa nacional y redistri-
bución equitativa de la riqueza (en proporción a sus capacidades
y esfuerzos, no como una simple dádiva o limosna). Por ello en
el presente libro, se analizarán los casos de naciones que han
conseguido hacer que sus economías crezcan y se desarrollen,
mejorando el nivel de vida de sus habitantes, consiguiendo altos
índices de productividad, atrayendo inversión extranjera, siendo
internacionalmente competitivos y reduciendo a su mínima ex-
presión, la pobreza. Flagelo que es preciso combatir, por medio
de los instrumentos científicos que la economía tiene para hacer-
80 VISA AL DESARROLLO

lo, esto es, creciendo económicamente y redistribuyendo adecua-


da y solidariamente la riqueza.
¿Se puede aprender algo de la historia? El máster en perio-
dismo y escritor cubano (radicado en Miami), Carlos Alberto
Montaner, señala que se podría, “si las clases dirigentes fueran
un poco más sensatas, pero la experiencia indica que en América
Latina prevalece una absoluta incapacidad para imitar los bue-
nos ejemplos. Es un misterio casi asombroso, que quienes dicen
estar consagrados a lograr el desarrollo de nuestros pueblos, en
lugar de copiar los casos exitosos de las últimas décadas, prefie-
ran recurrir a los que han fracasado. Ante nuestros ojos, tras la
Segunda Guerra mundial, vimos cómo Ludwig Erhard rescataba
a Alemania de su mayor desastre y en apenas quince años colo-
caba el país a la cabeza de Europa. El porqué los revolucionarios
latinoamericanos se empeñan en reproducir los errores de Perón
y no los aciertos de Erhard es un fenómeno que no se puede estu-
diar en el ámbito de la ciencia política sino dentro del psicoaná-
lisis. ¿Por qué los políticos latinoamericanos de este loco mundo
nuestro no se asoman a Singapur e indagan cómo ese pequeño
enclave saltó del tercer mundo al primero en apenas veinte años
sin romperse la crisma en la pirueta?” 27
Rosemary Thorp, historiadora económica de la Universidad
de Oxford (Gran Bretaña), ha medido el PIB per cápita de Amé-
rica Latina a lo largo del siglo XX y el peso global de nuestros
países en el comercio internacional. “En 1900 teníamos el 14%
del PIB per cápita de Estados Unidos y realizábamos el 7% de las
transacciones internacionales. Cien años más tarde y tras cuaren-
ta “revoluciones profundas” nuestra renta per cápita es el 13%
del que exhiben los gringos, mientras nuestra participación en el
comercio internacional se ha reducido al 3%.”

27 Montaner, Carlos Alberto. (10/09/1999) Cuánto va a costar Chávez.


Disponible en URL: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-
925742 [consulta 26 de enero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 81

Rosemary Thorp, economista de la Universidad de Oxford Inglaterra


(Foto: www.uasb.edu.ec)

Complementando lo dicho anteriormente por Montaner y


Thorp, el periodista y escritor argentino Andrés Oppenheimer
(2006) señala:

Mientras China, las naciones asiáticas y los países de


Europa del Este, están mirando hacia el futuro, Amé-
rica Latina insiste en mirar hacia la vieja izquierda
comunista abandonada por China inclusive”, y sus
gobernantes populistas, no hacen más que contarnos
“cuentos chinos”, culpando al neoliberalismo y a los
Estados Unidos de nuestros males e infortunios. Lo
que vemos hoy en día, es que realmente toda esta
discusión que escuchamos en nuestros países, so-
bre derecha o izquierda, es una discusión del Siglo
XIX, porque en las naciones que avanzan y que están
haciendo disminuir la pobreza, vemos gobiernos de
todos los colores políticos: desde la China Comunis-
ta hasta la Irlanda Capitalista, pasando por Chile o
España, gobernadas por partidos socialistas, y todos
ellos están teniendo éxito. Mientras tanto, la discu-
sión que lamentablemente escuchamos todavía en
muchos de nuestros países latinoamericanos, ha sido
superada hace veinte o treinta años.
82 VISA AL DESARROLLO

Lo que sucede es que las disputas sobre derecha e izquierda,


en realidad, pasan hoy por otros parámetros, que no tienen nada
que ver con el crecimiento y el desarrollo. Pueden pasar por el
tema del aborto, el de las libertades individuales, de la ecología,
pero no pasan en absoluto por la inversión, la productividad, la
competitividad.
Oppenheimer, divide a los países en dos bandos: 1) los que
atraen capitales y 2) los que espantan capitales; lo que hace que
los unos estén ubicados en el pragmatismo y los otros, peno-
samente insistiendo, en el socialismo marxista de planificación
central, o en el capitalismo proteccionista.
Porque hay que decirlo claramente, aquellas naciones que re-
niegan de la libertad económica y del capital privado, son mal
vistas en el concierto internacional de países. ¿Por qué? ¡Bueno!,
simplemente porque así es la realidad pragmática, nos guste o
no (lo que pasó en el Perú el 6 de junio del 2010, cuando tras la
elección de Ollanta Humala como Presidente, se cerró la bolsa de
valores de Lima, por el pánico de los inversionistas, dada la su-
puesta cercanía de Humala con Chávez, que hoy por hoy vemos
que ventajosamente no ha sido así).
Oppenheimer también señala:
Lo cierto es que hay un enorme contraste entre el discurso po-
lítico de los comunistas chinos y el de sus primos lejanos, más re-
trógrados, en el escenario político latinoamericano. Mientras los
primeros se desvelan por captar inversiones, una buena parte de
los políticos, académicos, y empresarios proteccionistas latinoa-
mericanos se regodea en ahuyentarlas. En China, me encontré
con un pragmatismo a ultranza y una determinación de captar
inversiones a largo plazo. Mientras algunos políticos latinoame-
ricanos recorrían el mundo denunciando el “capitalismo salva-
je” y el “imperialismo norteamericano”; recibiendo ovaciones en
los Congresos latinoamericanos, los chinos les estaban dando la
bienvenida a los inversionistas norteamericanos, ofreciendo todo
tipo de facilidades económicas y promesas de seguridad jurídica,
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 83

aumentando el empleo y creciendo sostenidamente a tasas de


casi el 10% anual. Los jerarcas chinos mantienen un discurso
político marxista-leninista para justificar su dictadura de partido
único, pero en la práctica están llevando a cabo la mayor revolu-
ción capitalista de la historia universal. 28

Andrés Oppenheimer y su best seller: “cuentos chinos”. Un libro que de-


bería ser leído por todos los colegios y universidades latinoamericanas, dado
que señala las causas para el progreso actual de China y de otros países que él
personalmente ha visitado; en función al pragmatismo, la competitividad y la
capacidad de atracción de inversiones productivas.

(Imágenes: www.emprendedoresnews.com y www.andresoppenheimer.


com)

Dice el periodista francés, Guy Sorman, en su libro: “la eco-


nomía no miente”, que mientras los defensores del mercado ex-
ponen la economía en función de sólidos argumentos; quienes se
oponen al Liberalismo, lo hacen fundamentados en mitos y en
palabras, que suenan a descalificaciones y epítetos (de allí el tér-
mino “neoliberal”, por ejemplo) que hay que reconocerlo, impac-
tan muchísimo en el gran público; dada la enorme capacidad de

28 Ibíd, pp. 14-15.


84 VISA AL DESARROLLO

marketing y promoción que históricamente han tenido los socia-


listas. Aspectos en los que siempre se han destacado. Confinan-
do al Liberalismo, a la supuesta defensa de los intereses de las
grandes empresas y transnacionales, mientras tanto ellos se han
ubicado del lado de los obreros, de los pobres, de los excluidos,
de los trabajadores, de los marginados, de los descamisados, de
los sin tierra… De los pobres y humildes proletarios, vilmente
explotados por los “sucios y tramposos imperialistas”.

Adam Smith y otros liberales socialmente responsables (como


David Ricardo, Federic Bastiat, Ludwig Erhard, Ludwig von
Misses, Friedrich Hayek, o Milton Friedman) jamás estuvieron
de acuerdo con la presencia de monopolios y oligopolios, que
precisamente aparecen por el excesivo protagonismo y la asfi-
xiante intervención del Estado en la economía (cuando se le con-
ceden muchos subsidios a una empresa privada o se la “protege”
contra la competencia externa, mediante subsidios, se generan
situaciones poco competitivas en el mercado); ellos siempre abo-
garon por mercados en plena, sana, y perfecta competencia; don-
de las libres fuerzas de la oferta y la demanda, determinan los
precios del mercado y éstos últimos las cantidades ofrecidas y
demandadas, a ser intercambiadas.

Por tanto, los economistas liberales socialmente responsables,


consideran que la intervención estatal –limitada, no hiperacti-
va- se justifica en mercados dominados por un sólo oferente o
por pocos productores, como son los monopolios y oligopolios,
respectivamente; y se oponen a que se intervenga en mercados
perfectamente competitivos o de competencia monopolística
(combinación entre competencia perfecta y monopolio, que son
los que más existen en la realidad, ejemplos: restaurantes, far-
macias, cafeterías, bazares, tiendas, gasolineras, etc.), porque ello
propiciará la escasez generalizada de bienes y servicios, así como
también contribuirá al aparecimiento de mercados negros o pa-
ralelos, donde es posible encontrar el producto, pero a precios
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 85

superiores al libre mercado. Como sucede en Cuba, Venezuela


y Corea del Norte, países donde el mercado, prácticamente no
existe, y todo está en manos del Estado socialista, altamente in-
eficiente y concentrador.

EL FANATISMO Y EL PRAGMATISMO 29
Los países más desarrollados a escala global, son pragmáti-
cos; es decir, priorizan la razón por sobre los sentimientos; si un
determinado modo de producción (sistema socioeconómico), no
ha dado resultado en la práctica, lo que han hecho es abandonar-
lo, por ejemplo, el socialismo comunista. Ideología dominante
en la China de Mao tse Tun, abandonada pragmáticamente por
Deng Xiaoping en 1978, con su famosa frase: “no importa de qué
color es el gato, con tal que cace ratones, es un buen gato”. Algo simi-
lar hicieron los chilenos de la Concertación, cuando renunciaron
a las igualitarias tesis de Salvador Allende; y combinaron eficien-
temente: mercado y Estado.

Resulta lamentable, que en pleno siglo XXI, era del conoci-


miento y la globalización; todavía subsistan personajes (Maduro,
Morales y otros similares) que confunden la economía de mer-
cado con el neoliberalismo. El mercado es una realidad propia
de la civilización; por tanto, debemos permitir que funcione; e
intervenir en él, lo menos que sea posible.

Si queremos salir del subdesarrollo, deberemos entonces,


abandonar el fanatismo ideológico, abrazando la senda progre-
sista del pragmatismo.

29 Zambrano Pontón, Pablo. (18/03/2013) El fanatismo y el pragmatismo.


Disponible en URL: http://www.elcomercio.com/cartas/fanatismo-y-
pragmatismo.html [consulta 26 de enero del 2015]
86 VISA AL DESARROLLO

Imágenes: nomadecosmico.wordpress.com

cerebrodigital.org
INTERVENCIONISMO
ECONÓMICO
89

CAPÍTULO 2

INTERVENCIONISMO ECONÓMICO:
EL KEYNESIANISMO, EL PROTECCIONISMO
MERCANTILISTA, LAS TEORÍAS DE HA JOON
CHANG, LA TEORÍA DE LA DEPENDENCIA,
EL “BOBO APERTURISMO Y
LA REVOLUCIÓN CIUDADANA

Imagen: www.frasesgo.com

El keynesianismo, el proteccionismo mercantilista, la sustitu-


ción de importaciones y la revolución ciudadana, se originan en
los planteamientos de: John Maynard Keynes, los mercantilistas,
las Teorías de la CEPAL y Ha Joon Chang. Teorías que repre-
sentan el pensamiento de importantes personalidades, desde el
punto de vista intelectual, político, social y económico.

Aclarándose que Keynes junto con Friedman, Hayek, von Mi-


ses, forman parte de los más importantes pensadores económi-
cos del siglo XX. Aquel fue uno de los propulsores del Estado
intervencionista, habiendo sido candidato político por el partido
90 VISA AL DESARROLLO

liberal en su natal Inglaterra. Se puede no compartir las ideas


keynesianas, pero hay que decirlo y reconocerlo además, que fue
Keynes, a través de sus aportes teóricos macroeconómicos y el
impulso a la demanda efectiva (consumo) por la vía del Estado,
quien salvó al mundo capitalista de la Gran Depresión de los
años 30 del siglo XX, cuando no fracasó el liberalismo: falló el
libertinaje económico, el egoísmo extremo, el individualismo sin
control, la falta de solidaridad y la ambición desmedida, refleja-
da en el capital financiero especulativo, que superó con creces al
capital productivo (las denominadas “burbujas”, donde el sec-
tor financiero y el capital especulativo, se reproducen con mayor
velocidad, que el sector real de la Economía y donde los índices
de precios de los activos suben aceleradamente: bienes inmue-
bles, bonos, acciones, entre otros). Se presentó una depresión
económica (caídas de la producción y el empleo), en términos
alarmantes. En EEUU, por ejemplo, 1 de cada 4 norteamerica-
nos, estaban sin empleo (Tal como pasó en España en 2012). Por
eso Keynes, recomendó, la activa intervención del Estado en la
economía, para reactivar la demanda efectiva (en base al consu-
mo), tratando de impulsar el pleno empleo de la población. ¡No
siempre, ni en todo momento!

La doctrina keynesiana es de corto plazo, sirve (y muy bien)


para salir de las recesiones; pero a mediano y largo plazo, e in-
cluso deformada y malinterpretada por sus seguidores (los
“neokeynesianos”), ha generado inflación y enormes déficits,
desequilibrios o huecos fiscales (en EEUU y el sur de Europa:
Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España, por ejemplo). En tanto
que, el capitalismo liberal, es un sistema de largo plazo, al que
hay que combinarlo con políticas sociales (justicia redistributiva,
después del crecimiento económico), para que haya desarrollo:
que éste sea más equitativo y beneficie efectivamente a las gran-
des mayorías.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 91

2.1. JOHN MAYNARD KEYNES (1883-1946): ¿UN SOCIA-


LISTA Ó UN INTERVENCIONISTA?

Imagen: www.finanzzas.com

“Tras cualquier acción de un político se puede encontrar algo dicho


por un intelectual quince años atrás”
“Cuando la acumulación de riqueza no tenga importancia para te-
ner un alto nivel social, habrá un gran cambio en los códigos morales.”
“Cuándo los hechos cambian, cambio de opinión. ¿Qué hace usted,
señor?”
“Pienso que modificando el capitalismo, sabiamente, puede
volverse probablemente más eficiente para alcanzar los fines
económicos que todos los sistemas alternativos han tenido has-
ta el momento, pero este sistema es, en muchos aspectos, extre-
madamente criticable”.
“Cuando el desarrollo del capital de un país se convierte en un sub-
producto de las actividades de un casino, es probable que el trabajo se
haya hecho mal”.
“Los periodos largos son una guía engañosa para los temas
de actualidad. A largo plazo todos estaremos muertos”.
“Al mismo tiempo que mejora la organización de los mercados de
inversión, aumentan, sin embargo, los riesgos del predominio de la es-
92 VISA AL DESARROLLO

peculación. Los especuladores podrían no resultar perjudiciales si fue-


ran como burbujas dentro de una corriente empresarial estable; lo grave
se produce cuando es la empresa la que se convierte en una burbuja, en
medio del desorden especulativo”
“Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un mi-
llón, el problema es tuyo”.

John Maynard Keynes 30


Economista inglés (Cambridge, 1883 - Firle, Sussex, 1946).
Recibió una educación de elite en Eton y Cambridge, orientán-
dose hacia la economía por consejo de su maestro, el liberal
neoclásico, Alfred Marshall. Tras un breve periodo trabajan-
do en el servicio administrativo británico para la India, en 1909
entró como profesor en el King’s College de Cambridge, donde
enseñaría Economía, hasta su muerte. Fue un hombre de vasta
cultura, un humanista erudito y de prosa exquisita, gran orador,
contertulio y mecenas de intelectuales y artistas; pero también
fue un hombre de mundo interesado por los asuntos políticos y
por la economía práctica, dedicando parte de su tiempo a nego-
cios ajenos y propios, con los que llegaría a hacerse millonario (lo
cual está muy bien, porque trabajó para ello).

IDEAS ECONÓMICAS
Keynes, fue un economista británico, cuyo pensamiento tuvo
una fuerte repercusión en las teorías económicas (especialmente
en la Macroeconomía), así como también en las políticas fiscales
de muchos gobiernos. Keynes y sus seguidores de la posguerra,
destacaron no sólo el carácter ascendente o creciente de la curva

30 John Maynard Keynes. Biografías y Vidas, la enciclopedia biográfica en


línea. Disponible en URL: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/k/
keynes.htm [consulta 26 de enero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 93

de oferta agregada (o total de la Economía), en contraposición


con la visión clásica (para la cual, la oferta agregada es verti-
calmente estática), sino además la inestabilidad de la demanda
agregada, proveniente de los shocks ocurridos en mercados pri-
vados, como consecuencia de los altibajos en la confianza de los
inversionistas privados (Llamados por este economista: “espíri-
tus animales”, en inglés: “animal spirits”).

Dado este énfasis en la demanda agregada, Keynes propu-


so el uso de políticas fiscales y monetarias activas, que sirvan
para contrarrestar las perturbaciones en la Economía; por lo cual
es particularmente recordada, su política de intervencionismo,
donde el Estado utilizaría medidas fiscales y monetarias, con el
fin de mitigar, los efectos adversos de los períodos recesivos (caí-
das de la producción y el empleo) o expansivos (subida de la
inflación), es decir, trató de remediar las fluctuaciones cíclicas,
siempre presentes en la actividad económica (políticas anti cícli-
cas). 31

Una gran cantidad de economistas, considera a Keynes, uno de los


principales fundadores de la macroeconomía moderna, compartiendo
honores con: Friedman, Von Misses y Hayek, porque pese a sus incues-
tionables diferencias de visión económica, los une la pasión y su enorme
vocación por la investigación de carácter científico.

31 Las denominadas políticas anti-cíclicas, significan: aumentar el gasto


público o reducir los impuestos al consumo en épocas recesivas y
disminuir el gasto público o aumentar los impuestos al consumo en épocas
inflacionarias. Hasta allí, la política keynesiana. Pero, ¿y qué hacemos
cuando se presentan los dos fenómenos juntos?, bueno, cuando hay
estanflación (alto desempleo y precios elevados), lo único que soluciona
esa situación, es la introducción de una nueva moneda, una divisa fuerte
como el dólar norteamericano, el euro, el franco suizo o la libra esterlina. “La
introducción de una nueva moneda suele acompañar las estabilizaciones
exitosas”. (Sachs & Larraín, 1994)
94 VISA AL DESARROLLO

Keynes fue un inversor de éxito, logrando amasar una gran


fortuna. No obstante, durante el Crack (la crisis) de 1929, casi
queda en bancarrota, pero pudo recuperarse en poco tiempo.
Bertrand Russell decía que era la persona más inteligente que
había conocido, señalando que, “Cada vez que hablaba con Key-
nes, sentía que mi vida estaba en sus manos, y rara vez no me
hacía sentir un poco tonto”. 32

Su muy popular expresión “A largo plazo todos estaremos muer-


tos...” (“In the long run we are all dead”), es frecuentemente ci-
tada y nos muestra, que él reconocía que sus teorías debían ser
aplicadas con extrema prudencia, es decir, sólo para hacer frente
a una crisis recesiva o a una expansión inflacionaria (la doctrina
Keynesiana, cree firmemente en la relación de intercambio en-
tre inflación y desempleo – Curva de Phillips- de modo alguno
sus tesis admitían los fenómenos estanflacionarios –inflación y
desempleo- que asolaron al mundo en las décadas posteriores
y más recientes), no es útil en cambio, para largos períodos de
tiempo, donde podrían registrarse déficits fiscales crónicos, que
alimenten las tensiones inflacionarias, por la excesiva liquidez
resultante, al utilizar por ejemplo: la emisión monetaria indiscri-
minada, generándose una ficticia bonanza y una efímera o iluso-
ria prosperidad económica (ilusión monetaria: tener abundante
cantidad de billetes en el bolsillo, sin poder adquisitivo real para
comprar bienes y/o servicios).

La Gran Depresión de la Economía mundial iniciada a partir


de 1.929, contribuyó en gran medida al surgimiento científico
de la Macroeconomía y en consecuencia, al aparecimiento de las
ideas keynesianas; pues una gran parte del mundo desarrolla-
do, sufrió la disminución de la producción y un aumento signi-

32 Biografía de Keynes. Disponible en URL: https://cienciaspoliticashoy.


wordpress.com/vida-y-obra/biografia-de-keynes/ [consulta 27 de enero del
2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 95

ficativo en las cifras del desempleo. Este acontecimiento histó-


rico devastador, puso en la palestra del debate las teorías de los
economistas clásicos, quienes pronosticaban que las fuerzas del
mercado, con su perfecta movilidad y flexibilidad, impedirían
un intenso y enorme desempleo, como el que realmente padeció
la economía mundial en la década de los 30 del siglo XX.

Desocupados solicitando trabajo, Los Ángeles, 1930


(Imagen: www.izquierdasocialista.org.ar)

Fue en este sombrío escenario, cuando aparecieron las teorías


impulsadas por el economista británico, John Maynard Keynes,
esbozando el trayecto de la macroeconomía moderna, al explicar
con mucha solvencia técnica, el fenómeno de la Gran Depresión,
recomendando paralelamente, políticas económicas concretas
para combatirla.

La obra económica más importante de Keynes, fue la “Teo-


ría General del Empleo, el Interés y el Dinero”, publicada en 1.936.
Además, éste economista británico, intervino en la creación del
Fondo Monetario Internacional (FMI) en 1944 y del sistema mo-
netario internacional (en Bretton Woods), luego de la segunda
guerra mundial. En otras palabras, el FMI y el Banco Mundial
(BM), son hijos de Keynes y no son producto de ningún econo-
mista conservador o “neoliberal”.

La teoría fundamental de Keynes, gira en torno al hecho, de


que las economías de mercado no se autorregulan siempre, es
decir, no aseguran altos niveles de producción y bajos índices
96 VISA AL DESARROLLO

de desempleo en forma regular. Al contrario, afirmó Keynes, las


economías presentan una tendencia a la inestabilidad, por estar
sujetas a grandes vaivenes, que se deben al menos parcialmente,
a los cambios entre optimismo y pesimismo que intervienen en
los niveles globales de inversión empresarial privada. Un giro al
pesimismo en los directivos empresariales particulares, induce a
un violento descenso en la inversión, que consecuentemente pro-
voca, una disminución de la producción y los índices de empleo.
(Menor inversión privada, ocasiona caídas en la producción y el
empleo, es decir, recesión).
Keynes argumentó con gran vigor, que una vez presentada
una catástrofe de la magnitud que tuvo la “Gran Depresión”,
las fuerzas de mercado por sí solas, no la pueden suavizar, ni
eliminar con celeridad. Esto se debe en alguna medida, a que
varios precios fundamentales de la economía, especialmente el
nivel promedio de salarios, no son flexibles y no se movilizan rá-
pidamente, cuando surgen impactos adversos que estremecen la
Economía (no es posible bajar salarios fácilmente, para reactivar
el empleo). Keynes recomendó, que son necesarios ajustes claves
en las políticas macroeconómicas, especialmente en el gasto pú-
blico y en la tributación, así como en la política monetaria, para
combatir los declives económicos y conseguir estabilidad. Uno
de los postulados de Keynes, decía que los Gobiernos pueden y
deben instrumentar políticas de estabilización, para impedir o
contrarrestar las declinaciones económicas.
Luego de 25 años de terminada la Segunda Guerra Mundial,
las sugerencias de política económica esbozadas y analizadas
por Keynes, gozaron de amplia aceptación universal; había una
gran conciencia entre las autoridades económicas mundiales, de
que los Gobiernos podían impedir las depresiones económicas
por medio del manejo expansivo de la política fiscal y monetaria
(aumentos de la oferta monetaria, incrementos del gasto público
o reducciones impositivas al consumo). Una gran porción de las
economías del globo, crecían velozmente, sin depresiones econó-
micas de consideración y sin altas inflaciones, parecía que había
llegado una nueva era de estabilidad macroeconómica.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 97

Sin embargo, en los años 70 del siglo XX, el mundo fue testigo
del oscurecimiento del panorama económico, empezando a dis-
minuir la confianza en las recomendaciones de política económi-
ca keynesiana. Gran parte del mundo sufrió en carne propia,
un nuevo fenómeno económico conocido técnicamente con el
nombre de “estanflación”, es decir, la perversa conjunción de
estancamiento económico y desempleo, combinado con elevada
inflación. (Estanflación = Desempleo + Inflación).
Autores e investigadores macroeconómicos como: Rudiger
Dornbusch o Stanley Fischer y economistas como Milton Fried-
man o Edmund Phelps, llegaron a la conclusión de que el mode-
lo keynesiano es útil en el corto plazo y el modelo clásico liberal,
lo es en el largo plazo.

LA POLÍTICA ECONÓMICA KEYNESIANA


Keynes consideraba a la política fiscal como un instrumento
muy efectivo para combatir el desempleo. En una economía ca-
pitalista caracterizada por desigualdades en la distribución de
la renta y otros elementos distorsionantes del mercado, sostenía
que la base más importante para el mantenimiento de altos ni-
veles de empleo, estaba en el Gasto Público, orientado a cubrir
el desequilibrio existente, entre el ingreso y el consumo, en el
empleo total.
Keynes manifestó en el libro: “The Means to Prosperity”, (“Los
Medios para la Prosperidad”) una frase que aquí se la cita por
considerarla clave para comprender su pensamiento: “Es obvio
que 100.000 hombres nuevos, trabajando, son un activo nacional,
y que un millón de hombres parados son un pasivo público”,
para ilustrar el hecho de que la mano de obra desempleada no
aporta en nada al ingreso nacional, consecuentemente, cualquier
cosa que produzcan cuando tienen un empleo, representa un be-
neficio neto para la sociedad.
Como representante de todo un país, un Gobierno tiene la
obligación de comportarse de tal manera, que se aumente el in-
greso nacional. El individuo en la búsqueda de sus particulares
98 VISA AL DESARROLLO

intereses33, es lógico que participe en la Economía con el afán de


aumentar su propia renta personal. Como los ingresos y costos
individuales y sociales no tienen porque coincidir necesariamen-
te, el Sector Público puede tomar la feliz iniciativa, de emprender
acciones que beneficien al colectivo de la sociedad (bien común),
cuando ninguna persona tenga la predisposición o esté en condi-
ciones de hacerlo. 34
La renta nacional tiene que utilizar siempre el criterio de bien-
estar social (bien común). Las utilidades de las empresas son
sólo una mínima parte, del total del ingreso o producto nacio-
nal, y no pueden ofrecer un criterio adecuado de justicia y equi-
dad. En tal sentido, cuando los empresarios resuelven que sus
fábricas deben permanecer inactivas, sirven a su propio interés,
sin pensar de modo alguno en el bienestar social, pues, para las
empresas sus trabajadores constituyen un costo variable, que se
termina cuando concluye la producción, es decir, se quedan sin
empleo. Pero para la Economía en su conjunto, la mano de obra
es un costo fijo, invariable o constante, que prosigue, ya sea que
el individuo tenga o no trabajo. Los obreros (siendo seres huma-
nos) tienen que comer, estén empleados o desocupados.
El ámbito de influencia del pensamiento de Keynes, no estu-
vo limitado únicamente a la teoría económica doctrinaria. La
política económica práctica del mundo desarrollado, en especial
durante las 3 décadas posteriores a escribir su famoso libro: “The
General Theory, of Employment, Interest and Money” (“La Teoría Ge-
neral del Empleo, el Interés y el Dinero”), el período comprendido
entre 1940 y 1970, lleva su marca personal.
Más que en el ámbito monetario, un aporte fundamental de
Keynes, lo encontramos en el campo de la política fiscal, enten-

33 En esta frase se observa que Keynes, creía que al individuo empresario, le


mueven sus particulares intereses de ganancia; lo cual es lícito y legítimo.
34 No siempre, ni en todo momento debe intervenir el Estado. Así lo dijo,
John M. Keynes.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 99

dida ésta como las resoluciones adoptadas por el Estado, en rela-


ción con sus gastos y con sus ingresos, que son públicos y debe-
rían pertenecer a toda la sociedad y no únicamente al Gobierno
de turno (o a su partido político).
En su obra cumbre, la “Teoría general del empleo, el interés y el
dinero”, publicada en 1936, Keynes presenta un planteamiento
basado en la noción de la Demanda Agregada, para explicar la
variación general de la actividad económica, tales como las ob-
servadas durante la Gran Depresión de los años 30. Según su teo-
ría, el ingreso total de la sociedad está definido por la suma del
consumo y la inversión (Y = C + I); y en una situación de desempleo
y capacidad productiva no utilizada, solamente pueden aumentarse
el empleo y el ingreso total, incrementando primero el gasto pú-
blico (G), sea en consumo (Gc) o en inversión (Gk).
El libro aboga por políticas económicas activas por parte del
gobierno, para estimular la demanda en tiempos de elevado des-
empleo, por ejemplo a través de gastos en obras públicas (la in-
dustria de la construcción siempre será evidentemente, un factor
dinamizador de la economía y generador de empleo por excelen-
cia). El libro es a menudo visto como el fundador de la macroeconomía
moderna. Los historiadores concuerdan en que Keynes influyó
en el “New Deal” (“Nuevo Trato”, política intervencionista) del
presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt.

Imagen: www.taringa.net
100 VISA AL DESARROLLO

PERO RESPONDAMOS LA CUESTIÓN PLANTEADA:


KEYNES, ¿ERA SOCIALISTA?
Hay gente que así lo sostiene (en especial mis amigos y co-
legas liberales). No obstante, Keynes defendió al capitalismo
productivo (por eso lo salvó del colapso) y en definitiva toda su
obra macroeconómica, estuvo encaminada a replantear lo que él
mismo llamaría la técnica del Capitalismo Moderno, por medio de la
acción colectiva.
En su concepción, la esencia del Capitalismo es la dependencia
de un intenso atractivo por hacer dinero y por los instintos de amor
hacia la moneda y los billetes, como principal estimulo de la maquinaria
económica. Según él, se pueden hacer adecuaciones al mecanismo
económico, sin llegar a modificar la esencia del capital. (Para los
marxistas ortodoxos, esto simplemente es “revisionismo”, es de-
cir, no atacar las estructuras “fallidas” del capitalismo).
El sistema keynesiano se apoya en el papel económico activo
del Estado, sin embargo, el economista británico no cree que el
campo de la iniciativa privada, se vea seriamente afectado por
esta participación estatal.  Para él, la eficiencia económica, es un
factor relacionado con la iniciativa privada. Según su criterio: “el
individualismo es la mejor salvaguarda de la libertad personal, si puede
ser purgado de sus defectos y abusos; en el sentido de que, comparado
con cualquier otro sistema: amplía considerablemente el campo en que
puede manifestarse la facultad de elección personal”. Parece ser que
Keynes intenta con su modelo, poner “a punto”, el mecanismo
económico capitalista para que la libre empresa pueda jugar al
laissez faire.  
En 1924, John Maynard Keynes, Liberal igual que su
padre, sus maestros, sus colegas y miembro del par-
tido Liberal, señaló en un artículo periodístico: “creo
en el Estado; abandono el laissez-faire, no con entu-
siasmo, no porque desprecie esa vieja doctrina, sino
porque, queramos o no, las condiciones para que
tenga éxito han desaparecido”. (…) Más adelante,
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 101

menciona otras razones por las cuales el laissez faire


obtuvo prestigio y autoridad: una es la escasa cali-
dad de propuestas como el proteccionismo y el socia-
lismo marxista, “de los dos, el proteccionismo es, por
lo menos, plausible”, al socialismo lo descalifica, era
una peor alternativa (…) Su obra magna, la Teoría
General del Empleo, el Interés y el Dinero, publicada
en 1936, vendría a ser como fue la obra de Smith, la
“Biblia” que iluminaría una nueva economía y senta-
ría las bases de la política económica de los principa-
les países capitalistas. La Teoría General es un libro
dirigido a sus colegas economistas en donde critica
la teoría clásica, la que va desde Adam Smith hasta
sus contemporáneos, la misma que él defendió “du-
rante muchos años con convicción”. 35
Sus recomendaciones comenzarían a implementarse a fines
de 1932, primero en Suecia, y luego en los Estados Unidos, con el
New Deal de Roosevelt. ¿Un socialista?, ¿un progresista?
Socialdemócratas y laboristas, borrando ya hasta los últimos
restos de un programa que alguna vez llamó a luchar por el “so-
cialismo”, hicieron suyos los planteamientos de Keynes. Es más,
pintaron al lord inglés como un economista progresista, casi so-
cialista. Dejémoslo responder al propio Keynes, explicando por
qué se negaba a afiliarse al Partido Laborista en 1925:
“En primer lugar, porque es un partido de clase, y de una clase
que no es la mía. Si yo he de defender intereses parciales, defen-
deré los míos. Cuando llegue la lucha de clases como tal, mi
patriotismo como tal, mi patriotismo local y mi patriotismo
personal… estarán con mis afines. Yo puedo estar influido por

35 Rodríguez Vargas, José. (S/F) El tránsfuga del Liberalismo: Keynes.


Disponible en URL: http://www.eumed.net/tesis-doctorales/jjrv/9e.htm
[consulta 26 de enero del 2015]
102 VISA AL DESARROLLO

lo que estimo que es justicia y buen sentido; pero la lucha de cla-


ses me encontrará del lado de la burguesía educada.” (Essay in
persuasion, pág. 327.) 36
Como vemos, Keynes no era socialista (al menos no, des-
de la ortodoxia marxista). Sus teorías económicas fueron muy
exitosas para sacar de la Gran Depresión a las economías más
industrializadas durante la primera mitad del siglo XX; pero, lle-
vadas al extremo (por sus seguidores, los “neo” keynesianos y
heterodoxos combinándolas con la ideología política marxista),
ocasionaron graves desequilibrios fiscales, como ahora mismo
lo estamos viendo en EEUU, a partir del 2008 (crisis hipotecaria
y de bolsa de valores), con la presencia de un Estado interven-
cionista, con gravísimos déficits fiscales y altamente endeudado
(deuda superior al 100% del PIB, que equivale al hecho de que
una persona, reciba mensualmente $ 1.000 dólares y deba a sus
acreedores la misma cifra cada mes).
La evidencia demuestra, que el Liberalismo o la Economía de
Mercado, es el sistema capaz de conceder una “visa al desarro-
llo”; aunque por cortos períodos de tiempo, pueda ser preciso
aplicar, políticas keynesianas intervencionistas en lo público, sin
llegar tampoco a la asfixia y el estrangulamiento de las activi-
dades productivas privadas (cayendo en el nivel extremo de la
desconfianza en el empresario privado o peor aún: a la sociedad
del control y del exceso de regulaciones). Personalmente, consi-
dero a Keynes como capitalista, por defender la propiedad priva-
da, el mercado y el sistema de precios. Pero claro, hay también
gente que lo considera socialista, por el activismo estatal de su
modelo económico. De todas formas, sea como sea, se trató de
un gran economista, uno de los más respetados e influyentes del
siglo XX. Al punto que, muchos de sus discípulos: Samuelson,

36 Castillo, José. (19/04/2006) A sesenta años de la muerte de Keynes.


Disponible en URL: http://izquierdasocialista.org.ar/cgi-bin/elsocialista.
cgi?es=027&nota=29 [consulta 26 de enero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 103

Krugman, Tobin, Myrdal, entre otros, fueron galardonados con


el Nobel de Economía y eso obviamente no es nada despreciable,
máxime si consideramos que los marxistas (“científicos econó-
micos” como se autodenominan), nunca jamás lo han ganado;
debiendo contentarse y conformarse con un premio consuelo de-
nominado: “nobel alternativo”, de nula trascendencia a nivel del
pensamiento académico global.
Finalmente, algo que puede sorprender a muchos, es que
Friedman respetaba a Keynes; lo consideraba uno de los funda-
dores de la ciencia macroeconómica moderna y su opinión sobre
el economista británico de Cambridge lo encontramos a conti-
nuación:

¿QUIÉN ERA KEYNES PARA FRIEDMAN?


Extracto de entrevista realizada a Milton Friedman
¿Qué podría decir sobre Keynes?
Friedman: Keynes fue un gran economista, por el
cual tengo una enorme admiración. Creo que su ma-
yor contribución fue el libro publicado en los años
20, llamado Programa para una Reforma Monetaria.
Él mostró que el Banco Central debe optar entre con-
trolar los precios internos y la tasa de cambio. No
puede hacer las dos cosas al mismo tiempo. En ese
aspecto, estamos totalmente de acuerdo. Su libro más
famoso, claro está, es la Teoría General del Empleo,
del Interés y del Dinero, publicado en 1936. Ese libro
fue estimulado por la depresión mundial de los años
30. Las fábricas vacías producían poco, mientras el
pueblo tenía hambre y necesitaba ropas y techos.
¿Cómo explicar esa contradicción? Keynes la explicó
por el lado de la demanda y es por eso que el gasto
público juega un papel vital. La hipótesis Keynesia-
na era muy imaginativa e inteligente.
104 VISA AL DESARROLLO

¿Y cuál es su mayor contribución, la suya Milton, a


la teoría económica?
Friedman: Considero mi mejor libro, “Teoría de la
Función Consumo”, pero el más influyente fue “Una
Historia Monetaria de los Estados Unidos”, escrito
con Anna Schwartz. En ese libro ofrecemos una ex-
plicación alternativa a la crisis de los años ‘30. Para
nosotros, la severa recesión se debió a fallas en la po-
lítica monetaria adoptada por el Federal Reserve, el
FED, el banco central americano. El FED permitió
que la cantidad de dinero fuese reducida a un tercio.
Creo que nuestra hipótesis se demostró mucho mejor
que la Keynesiana. Nuevamente, la prueba vino con
el tiempo.
En los años 60, yo predije que si alguien intentaba
mantener el desempleo bajo, gastando más y produ-
ciendo inflación, el resultado sería un fracaso en la
reducción del desempleo y un éxito en el estímulo
de la inflación. Lo que sucedió en los años ‘70 confir-
mó esa predicción. La combinación entre inflación y
desempleo de los años 70, no es consistente con la
teoría Keynesiana.
¿Keynes estaba totalmente equivocado?
Friedman: Si él hubiera vivido más, habría estado de
acuerdo en que su explicación no fue buena. No se
puede decir que su teoría era medianamente correc-
ta, pues no lo era. Pero él fue fundamental para la
economía. Los fracasos son tan importantes como
los éxitos en el desarrollo de cualquier ciencia.
¿Qué quiso decir con la frase “todos somos keyne-
sianos”?
Friedman: Sólo la mitad de mi frase se hizo famosa.
Yo dije que, por un lado, todos somos keynesianos,
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 105

pero por el otro, hoy ya nadie lo es. Somos todos


keynesianos porque usamos los términos que Key-
nes introdujo, como pleno empleo, propensión a
consumir o eficiencia marginal de la inversión. Pero
nadie es ahora keynesiano, porque su conclusión de
que para crear empleo es necesario gastar, ya no es
aceptada”. 37

CONCLUSIÓN SOBRE KEYNES: En conclusión, Keynes,


en mi opinión, era intervencionista antes que socialista, porque
defendió la propiedad privada de los medios de producción y
era contrario al planteamiento marxista, de hecho lo consideraba
una teoría impracticable. Keynes, simplemente, pensaba que el
mercado no funcionaba siempre, y que cuando fallaba, era nece-
sario que el Estado acudiera en su ayuda, a resolver los proble-
mas. Pero sólo entonces.
Y ése es el modelo de Economía que triunfó desde el final de
la Segunda Guerra Mundial. El que tiene la mayoría de los países
del mundo al día de hoy y que se conoce como economía mixta.
Una mezcla entre Estado y Mercado cuya proporción varía en
función de la coyuntura internacional. 38
Desde 1945 a 1973 hubo más Estado. Fue la época de los
neokeynesianos, del triunfo de Paul Samuelson y su Economics,
el manual más vendido de la historia. Los años de más creci-
miento de las economías de todo el mundo. Tras la superación de

37 Biografía de Milton Friedman. Disponible en URL: http://html.rincondelvago.


com/milton-friedman.html [consulta 26 de enero del 2015]
38 Cuando se dice: “el capitalismo ha fracasado”, hay que tener cuidado;
hay que señalar claramente a qué capitalismo nos referimos: ¿al Liberal
o al intervencionista? Y en ese sentido, la economía mixta es el sistema
prevaleciente hoy en día y por tanto es el que promueve el consumismo
y el exceso de intervención estatal. El Liberalismo, en cambio, promueve
el ahorro, la capitalización privada, el capital social, la inversión de los
particulares, el progreso socioeconómico de largo aliento.
106 VISA AL DESARROLLO

la Gran Depresión (para algunos, lograda por el intervencionis-


mo y el proteccionismo del New Deal, para otros retrasada preci-
samente por ello), se acabó la bonanza. Tras la crisis del petróleo
de 1973, el Estado perdió su aura. Ya no era infalible.
Con la crisis financiera, se oyen voces hoy que piden la vuelta
de la regulación y el fin del Consenso de Washington. Los parti-
darios de la economía social de mercado (o capitalismo renano),
el modelo surgido en la República Federal Alemana durante la
Guerra Fría, abogan de nuevo por un Estado fuerte que cuide de
lo social mientras el mercado lo hace de lo económico.

2.2. EL MERCANTILISMO PROTECCIONISTA

Imagen: www.refugioliberalnet.blogspot.com

Existen académicos que consideran al mercantilismo, como


otro tipo de capitalismo, como uno más proteccionista y de ma-
yor participación del Estado en la vida económica de los países.
Históricamente surgió en la Edad Media (siglo XVI), siendo su
final incierto, porque hasta la presente fecha, sus ideas, no han
desaparecido del todo. Potencias colonialistas como: España,
Portugal y posteriormente Gran Bretaña, eran mercantilistas.
La riqueza para estos Estados, provenía de la cantidad de oro y
plata que pudieran acumular; por ello, daban especial énfasis, al
mantenimiento de una balanza comercial positiva en sus tran-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 107

sacciones con el exterior. Los mercantilistas, eran partidarios de


aumentar las exportaciones y de restringir al máximo las impor-
taciones, para evitar la “fuga de oro.” (Hasta ahora hay nacio-
nes como Ecuador, que aplican políticas mercantilistas, cuando
imponen impuestos a la salida de divisas o cuando se habla de
una estrategia inteligente de sustitución de importaciones, por
ejemplo).
Los mercantilistas daban mucha importancia a la protección
del comercio exterior y al dinero, pensaban que el Estado era el
llamado a proteger a las industrias nacionales de la competencia
extranjera, con la finalidad de promover la producción y el em-
pleo nacionales. Medidas que en la práctica pueden funcionar
únicamente en cortos períodos de tiempo, pues en el mediano
y largo plazo, se presentan retaliaciones de parte de los países a
los que se imponen trabas comerciales, además que es bastante
oneroso para el Estado, en términos presupuestarios: tutelar o
solventar actividades empresariales privadas, por la vía del gas-
to público y de los impuestos. (Los mercantilistas, dicen algunos
académicos, aplican capitalismo conservador, porque defienden
los intereses de los productores –que son pocos- en contra de los
intereses de los consumidores –que somos muchos).
El mercantilismo, no obstante, presenta cosas interesantes,
una de ellas es el surgimiento de la Contabilidad, la importancia
del comercio exterior en el desarrollo nacional, el concepto de
balanza comercial, el interés por mantener saldos favorables en
la balanza de pagos, etc. Sin embargo tiene una importante limi-
tación, y es el creciente proteccionismo de sus Estados, mediante
la imposición de aranceles y otros obstáculos al libre comercio.
Es en este aspecto donde está lo negativo de las ideas mercanti-
listas, en pensar que por medio de trabas, se puede ser producti-
vo y competitivo a nivel internacional, cuando la experiencia de
los países hoy desarrollados, ha sido ampliamente favorable al
aperturismo económico o libre comercio (que es negociado en-
tre dos o más países, más que ser libre en el estricto sentido del
término); la libre competencia, en el mediano y largo plazo, hace
que las empresas nacionales se esmeren por producir con crite-
108 VISA AL DESARROLLO

rios de calidad, elevándose la productividad y la competitividad,


favoreciéndose por tanto, al consumidor. La competencia, gene-
ra eficiencia. Sin una sana y libre competencia, no puede haber
desarrollo que sea sostenible, es decir, que perdure en el tiempo
y que beneficie también a las futuras generaciones.

2.3. HA JOON CHANG (1963): EL “NEOMERCANTILIS-


MO proteccionista” EN OPOSICIÓN AL “NEOLIBE-
RALISMO globalizador”

Foto: www.policyprogress.org.nz

Ha-Joon Chang (nacido en Corea del Sur en 1963) es un eco-


nomista heterodoxo, especializado en la economía del desarro-
llo. Chang, es bastante citado en artículos y libros, que son críti-
cos del denominado “neoliberalismo”. 39
Instruido en la Universidad de Cambridge, donde actualmen-
te trabaja como conferencista, Chang es el autor de varios libros,
entre ellos “Pateando la escalera”. 40 También ha sido consultor

39 The history of hypocrisy. Columna de Ha-Joon Chang en Guardian


Unlimited; y, Banco Mundial. Referencias
40 Página personal de Ha-Joon Chang; + Post-Autistic Economics Network.
Reseña en inglés del libro “Retirar (“Patear”) la escalera”
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 109

del Banco Mundial y del Banco Europeo de Inversiones, así como


de Oxfam y varias agencias de Naciones Unidas. Es miembro
del Center for Economic and Policy Research de Washington D.C.
También es conocido, como inspirador de las ideas económicas
del actual presidente del Ecuador, Ec. Rafael Correa Delgado.
Rafael Correa ha reconocido ser admirador de las ideas de Ha
Joon Chang, por eso lo recibió en su despacho, el 31 de marzo del
2010, “Libre comercio, acceso a políticas industriales, ¡nada de eso prac-
ticaron!” 41 , manifestó el Jefe de Estado. Ha Joon Chang dictó dos
conferencias, una en Quito y otra en Guayaquil, denominadas:
“Destruyendo mitos”.
Antecedentes
Mientras estudiaba con Robert Rowthorn, un economista
marxista británico, 42 Chang elaboró una teoría sobre la política
industrial, una “vía media” entre la planificación central y el li-
bre mercado sin controles. Este trabajo llevó a la elaboración de
una aproximación más amplia a la economía, la que Chang llama
una “política económica institucionalista”. Esta perspectiva ubi-
ca a la historia económica y los factores socio-políticos, como el
eje de la evolución de las prácticas económicas.
Pensamiento
Su línea de pensamiento, es una mezcla entre marxismo (so-
cialismo) y keynesianismo (capitalismo intervencionista o de
Estado). Defiende la intervención del Estado en la Economía,
en calidad de agente económico, con el fin de corregir las distor-
siones del mercado. Afirma que el Estado “debe regular, sobre todo

41 Presidente de Ecuador recibe al economista surcoreano Ha Joon


Chang. Disponible en URL: http://www.eldiario.ec/noticias-manabi-
ecuador/147868-presidente-de-ecuador-recibe-al-economista-
surcoreano-ha-joon-chang/ [consulta 26 de enero 2015]
42 Neo-Classicism, Neo-Ricardianism and Marxism, por Bob Rowthorn
110 VISA AL DESARROLLO

en países en desarrollo, porque hay sectores estratégicos en los cuales el


sector privado no quiere intervenir por el riesgo 43 . Como regla general,
diría que el Gobierno y la empresa privada pueden trabajar conjun-
tamente, pero la regulación es básica, porque los mercados no pueden
autorregularse” 44 y agregó, respecto a la relación entre el Estado y
los empresarios, que “lo óptimo es que sean aliados, que se compren-
dan mutuamente y que tengan la capacidad de trabajar en conjunto”.
Sobre la intervención activa del Estado en la economía, tenien-
do en cuenta que se ha encontrado evidencias de corrupción en
varios Gobiernos de América Latina, declaró que “ningún Gobier-
no es totalmente puro, pero marginar al Estado por corrupción, es como
decir que si una persona se lesiona jugando fútbol, entonces nunca más
debe jugar”. En su opinión, los subsidios, si son bien utilizados,
pueden ser favorables: “Si los subsidios son buenos o malos, depende.
En ciertos casos, por ejemplo, los subsidios ayudan a erradicar el trabajo
infantil. Además, la pobreza es un serio problema en América Latina,
por eso, no veo nada de malo en que se destinen subsidios a servicios
básicos de educación y salud. Pero tener demasiados subsidios vuel-
ve difícil el manejo del presupuesto, sobre todo si el Estado no genera
ingresos para cubrir esos egresos adicionales”. Para Chang lo ideal
sería que los más necesitados mejoren su calidad de vida a través
de los subsidios y no requieran de ellos en el futuro. 45

43 Patada a la escalera: la verdadera historia del libre comercio. Disponible


en URL: http://www.iade.org.ar/modules/noticias/print.php?storyid=2424
[consulta 26 de enero 2015]
44 Considero, con todo respeto, que esto es una falacia: los mercados
competitivos (competencia perfecta competencia monopolística y
oligopolios no colusivos: sí se pueden autoregular), no así los monopolios
o los oligopolios colusivos, es decir, aquellos que coluden y actúan como
monopolios. Es en estos últimos, donde la ciencia económica, admite la
regulación, que no es lo mismo que imposición estatal.
45 Navas, Albertina. (2007, septiembre): La empresa y el Estado deben hablar
cara a cara. Quito, Ecuador: Semanario Líderes, 515, p. 26.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 111

En Retirar la Escalera (ó “pateando la escalera”), Chang plan-


tea que la gran mayoría de los países desarrollados usaron políti-
cas económicas proteccionistas para enriquecerse, pero después
intentaron prohibir que otros países hicieran lo mismo. La OMC,
el BM y el FMI son fuertemente criticados a causa de dichas ac-
ciones que son, según Chang, el obstáculo fundamental para la
reducción de la pobreza mundial. Esta obra, entre otras, llevó a
Chang a ganar el Premio Wassily Leontief del 2005.

¿QUÉ PLANTEA HA JOON CHANG?

En las últimas 2 décadas o más, los países subdesarrollados,


han estado bajo la gran presión de los países más ricos y del
control de las instituciones internacionales –tales como el Fon-
do Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización
Mundial de Comercio- para que adopten un conjunto de “bue-
nas políticas”, especialmente de libre comercio, y de “buenas
instituciones”, así como leyes estrictas de patentes, con el fin de
alentar el crecimiento y progreso de sus economías.

El hecho histórico, es que los hoy países desarrollados, no


progresaron sobre la base de políticas e instituciones que ahora
ellos recomiendan, o incluso obligan a adoptar a los países sub-
desarrollados.

Dado que la adopción de tales “buenas políticas” y “buenas


instituciones”, ha fallado para generar el prometido aceleramien-
to del desarrollo económico, y que en algunos casos incluso han
conducido al colapso económico y social, se requiere repensar
radicalmente la ortodoxia del desarrollo.

Sobre todo, las condiciones anexas a la asistencia financiera


bilateral y multilateral hacia los países subdesarrollados deben
cambiar radicalmente, reconociendo que la receta ortodoxa no
funciona y que no debe ser la simple receta de las “mejores prác-
ticas” políticas la que deben usar todos.
112 VISA AL DESARROLLO

Segundo, las reglas de la OMC deben ser reescritas de manera


que los países subdesarrollados puedan usar más activamente
aranceles y subsidios para el desarrollo industrial. 46
Tercero, deben mejorarse las instituciones, pero esto no debe
ser equiparado a la imposición del conjunto actual – o incluso de
las pasadas- instituciones anglo-americanas en todos los países;
ni deben pretender precipitarse, toda vez que el desarrollo insti-
tucional es un proceso largo y costoso.
La mayoría de los actuales países ricos usaron la protección
arancelaria y los subsidios para desarrollar sus industrias en las
primeras etapas de su desarrollo. Es particularmente importante
denotar que tanto en Gran Bretaña como en EE.UU, los dos paí-
ses que supuestamente han alcanzado la cumbre de la economía
mundial a través del libre mercado y las políticas de libre comer-
cio, son los que más agresivamente usaron el proteccionismo y
los subsidios. 47
Contrario al mito popular, Gran Bretaña fue una agresiva
usuaria, y en algunos casos, pionera activista de políticas, para
promover sus industrias.
Los EE.UU. actuales, supuestos campeones del libre comercio,
fueron incluso mucho más proteccionistas que los británicos a lo
largo de su historia, hasta antes de la Segunda Guerra Mundial.
De acuerdo con el reconocido estudio de Paul Bairoch, entre la
Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, fueron literalmente

46 El pensamiento económico del Presidente del Ecuador, sin duda, coincide


con la visión de Ha Joon Chang.
47 EEUU, es un país que ha combinado su política económica entre
keynesianismo proteccionista y capitalismo liberal. No obstante, ellos
pueden darse el lujo de ser proteccionistas, dado el tamaño de su
economía y la disponibilidad de una amplia oferta productiva, procedente
de sus Estados. Es bastante forzado (e incluso simplista) decir, que
porque EEUU es proteccionista, todos los países, debemos serlo.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 113

la economía mas fuertemente protegida del mundo. Abraham


Lincoln, fue un conocido proteccionista.
En el fuerte proteccionismo de sus industrias, los EE.UU. es-
tuvieron en contra del consejo de prominentes economistas como
Adam Smith y Jean Baptist Say, quienes veían en la agricultura
el futuro de sus países. Sin embargo, sabían como estaba el jue-
go. Conocían que los británicos habían alcanzado la cúspide me-
diante proteccionismo y subsidios; por tanto, ellos necesitaban
hacer lo mismo si querían llegar a algún lado.
Ha Joon Chang manifiesta que Gran Bretaña y EEUU son dos
ejemplos extremos de la aplicación del capitalismo mercantilista
para el desarrollo nacional, por ello y para defender su argumen-
tación, señala además que Alemania, Japón, Corea del Sur y Sue-
cia, también “retiraron o patearon la escalera”, el momento en
que consiguieron el progreso, para que otros países no lo puedan
hacer. Sin embargo reconoce que hay algunas excepciones como
Holanda o Suiza, naciones que han mantenido el libre comercio
desde finales del siglo XVII, ya que dice que en ese tiempo esos
países se encontraban en la frontera del desarrollo tecnológico y
no necesitaron mucho proteccionismo.
En sentido contrario a lo que asume la actual ortodoxia, la
mayoría de las instituciones, que son consideradas como pre-
rrequisito para el desarrollo económico, emergen después y no
antes de un grado significativo de desarrollo, en los actuales paí-
ses industrializados. (…) Cualquiera que sea la posición sobre
la interrelación entre democracia y crecimiento económico en el
mundo actual, es indiscutible que los actuales países desarrolla-
dos no se desarrollaron bajo la democracia (…) Una conclusión
importante que surge del examen histórico, es que en los pri-
meros días de desarrollo, a los países prósperos, les tomo gran
tiempo, la construcción de estas instituciones.
El punto es que los países desarrollados, en sus primeros tiem-
pos fueron institucionalmente menos avanzados comparándolos
con los actuales países subdesarrollados, en similares estadios de
114 VISA AL DESARROLLO

desarrollo. Es innecesario decir que la calidad de sus institucio-


nes en ese tiempo, se quedaban lejos de los “estándares globales”
institucionales que hoy esperan que los países subdesarrollados
instalen.
Ha Joon Chang, utiliza el término de Milton Friedman: “libre
para elegir”; el surcoreano dice textualmente: “la verdadera lección
de la historia: la libertad de elegir”.
Si las políticas y las instituciones que los países ricos reco-
miendan a los países pobres no son aquellas que ellos mismos
usaron cuando ellos eran subdesarrollados, entonces qué. No-
sotros solo podemos concluir que, sea intencional o no, los países ri-
cos están efectivamente pateando la escalera que les permitió a ellos
arribar a donde están ahora. No es una coincidencia que el desarrollo
económico ha empezado a ser más dificultoso durante las ultimas
dos décadas cuando los países desarrollados empezaron a meter
presión sobre los países subdesarrollados para que adoptaran las
llamadas “buenas políticas e instituciones” (…)
Para cambiar esta supuesta manipulación “imperialista, con-
servadora, ortodoxa y neoliberal”, Ha Joon Chang propone, en
primer lugar, que los hechos sobre las experiencias históricas de
los países desarrollados sean ampliamente divulgados.
Esto no-solo es cuestión de “retomar correctamente la histo-
ria” sino también de permitir que los países puedan hacer una
elección mas informada. Esto no significa que cada país debe
adoptar una estrategia de desarrollo intervencionista. Algunos
de ellos podrían por ejemplo beneficiarse de los modelos de Sui-
za o de Hong Kong (modelos de mercado y de competencia). Sin
embargo, esta elección estratégica, debe ser hecha con el conoci-
miento completo de que, históricamente la mayoría de los países
exitosos en el pasado, hicieron lo opuesto cuando enfrentaron
el mismo reto de competencia internacional de los países mas
avanzados, como los países subdesarrollados enfrentan ahora.
Segundo, las condiciones anexas a la asistencia bilateral o
multilateral ofrecida a los países subdesarrollados deben ser ra-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 115

dicalmente cambiadas. Se debe aceptar que la receta ortodoxa


no funciona y que tampoco puede ser, que las políticas de las
“mejores prácticas”, funcionen donde se usen. Más específica-
mente, las “malas políticas” que la mayoría de los países hoy
desarrollados usaron con mucha efectividad para ellos cuando
fueron países subdesarrollados, deben ser al menos permitidas,
sino activamente alentadas por los países desarrollados y las
instituciones de política de desarrollo que están bajo su control.
Aunque es verdad que tales actividades de comercio y de polí-
ticas industriales, algunas veces pueden degenerar en una red
de privilegios y corrupción, esto no significa que estas políticas
nunca fueron usadas por ellos, ni bajo ninguna circunstancia.

Tercero, las reglas de la OMC deben re-escribirse de manera


que los países subdesarrollados puedan usar más activamente
aranceles y subsidios para el desarrollo industrial. Se les debe
permitir que tengan leyes de patentes menos rígidas y otras leyes
de derechos de propiedad intelectual.

Cuarto, debe ser alentado el mejoramiento institucional, pero


esto no debe ser equiparado a la imposición del conjunto actual
– o incluso de las pasadas- instituciones anglo-americanas en to-
dos los países. Esto necesita ser atendido de manera más seria,
tanto en el nivel académico como práctico, para averiguar, cuáles
instituciones son necesarias o al menos benéficas, y para qué tipo
de países, dado su estado de desarrollo y sus condiciones econó-
micas, políticas e incluso culturales.

Ha Joon Chang concluye: “Teniendo el derecho de elegir po-


líticas e instituciones que son más adecuadas a sus condiciones,
los países subdesarrollados estarán en posibilidades de desa-
rrollarse más rápidamente. Esto también será benéfico para los
países desarrollados en el largo plazo, en tanto que podrán in-
crementar las oportunidades de comercio e inversión. Así, los
países desarrollados y las instituciones internacionales en las que
tienen influencia, no podrán ver esto como la tragedia de nuestro
tiempo”.
116 VISA AL DESARROLLO

COMENTARIOS:
1) Ha Joon Chang, dice que los actuales países desarrollados
no progresaron bajo la democracia, pero otra vez se olvida
de Chile; país que durante la concertación liberal y social-
demócrata de 1989, consiguió consolidar el desarrollo ob-
tenido, ¡no por estar en dictadura!, sino por hacerle caso,
a las recomendaciones de ciencia económica, hechas por
Friedman y los Chicago boys. De esta manera, mediante
el modelo socialdemócrata de mercado en la Concertación,
Chile consiguió incluso mejores resultados. Así que no es
preciso estar en dictadura para progresar y menos, muchí-
simo menos en un sistema pro Estado, anti mercado y anti
iniciativa privada [Cuba, Corea del Norte y Venezuela con
gobernantes mesiánicos de extrema izquierda y en dicta-
dura: ¿han conseguido progresar?].
2) Ha Joon Chang reconoce la importancia del libre mercado
y de las instituciones para el desarrollo, pero según él, fue-
ron posteriores al Estado proteccionista. Cuestiona ade-
más, el que los países hoy desarrollados, hayan sido en su
opinión, proteccionistas en el pasado y que hoy pretendan
defender el libre mercado. Su teoría –desde mi punto de
vista y el de otros economistas- está equivocada, en seña-
lar que los países que han progresado, una vez que lo han
hecho tratan de engañar al resto de naciones, “pateando la
escalera” y predicando el libre comercio a ultranza, como si
únicamente de eso dependiera el desarrollo nacional. Hay
amplia documentación que señala que a raíz de la libera-
lización comercial, muchos países han prosperado, para lo
cual previamente es necesario que las empresas domésti-
cas aprendan a competir internamente. Las preguntas aquí
son: ¿lo podrán hacer basadas en aranceles y otras trabas al
libre comercio?, ¿no se acostumbrarán más bien a la tutela
de un Estado proteccionista, descuidando la calidad de sus
productos?, ¿no aparecerán monopolios que perjudicarán
al consumidor local por la vía de mayores precios?, ¿po-
dremos atraer inversión al país, si sabemos que los empre-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 117

sarios capitalistas extranjeros prefieren las economías de


mercado y huyen de las naciones proteccionistas?
3) Ha Joon Chang, hace un planteamiento defendiendo al
capitalismo mercantilista, lo cual es perfectamente válido
dado que todas las personas tenemos derecho a pensar y
expresarnos en forma libre; sin embargo, hay que revisar la
historia con un prisma más pragmático y analizar modelos
de desarrollo que estén actualizados, es decir, no centrarse
exclusivamente en EEUU y Gran Bretaña, países que están
a cientos de “años luz” en desarrollo, con respecto a las
naciones de la periferia. ¿Por qué no señaló ejemplos más
actuales?
4) Gran Bretaña utilizó capitalismo proteccionista hasta el si-
glo XIX, pero no en forma deliberada y malintencionada
para después recetarlo a las economías subdesarrolladas
con el fin de que nunca consigan progresar, como parece
sugerirlo Ha Joon Chang; lo hicieron así porque creyeron
que ese era el adecuado camino para prosperar, dado que
el mercantilismo era la doctrina prevaleciente en aquel
entonces. Adam Smith, fue bastante crítico con el gobier-
no británico de su tiempo, pero el economista y filósofo
escocés, se oponía a ello, por considerar que el proteccio-
nismo mercantilista no era el modelo más adecuado para
fomentar la riqueza de las naciones. Smith, abogaba por el
libre comercio, el libre mercado y la no monopolización de
las actividades por parte de las industrias protegidas por
el Estado. De todos modos, Gran Bretaña, se desarrolló
hace 2 siglos, por ello, sería interesante ver ejemplos más
actuales de países que estén derrotando efectivamente al
subdesarrollo. Observemos modelos de desarrollo más
próximos a nuestra realidad y no EEUU o Gran Bretaña,
que son naciones prósperas hace muchísimo tiempo, a más
de no presentar ninguna similitud, ni con Ecuador, ni con
América Latina. Región donde Chile es el portaestandar-
te regional, del notable éxito del Liberalismo económico y
de la socialdemocracia de mercado, en países otrora sub-
118 VISA AL DESARROLLO

desarrollados. Pero si nos desagrada Chile, como modelo


inspirador (por haberle hecho caso al “neoliberal” premio
nobel, Milton Friedman), al menos miremos a Brasil o Perú
y olvidémonos de Cuba y Venezuela.
5) Ha Joon Chang se refiere a la emblemática figura del ex
Presidente, Abraham Lincoln y dice que era un conocido
mercantilista. ¿Por qué Ha Joon Chang tuvo que recurrir
a figuras históricas trascendentales para demostrar la su-
puesta eficacia de las tesis proteccionistas? ¿Será acaso que
no existen personalidades más actuales? ¿Qué dirían Ri-
cardo Lagos, Lula Da Silva, José Mujica, Alan García, F. H.
Cardoso, Oscar Arias, Felipe González, Tony Blair, en fin,
tantos otros políticos socialdemócratas de mercado, que se
dieron cuenta que son la eficiencia y la productividad mar-
ginal de las empresas privadas, la verdadera causa de la
competitividad internacional?
6) ¿Seguirán algunos políticos latinoamericanos, insistiendo
en decirnos que la crisis actual de EEUU y de los países
del sur de Europa, es fruto del “neoliberalismo” o del “ca-
pitalismo salvaje”?, ¿no será más bien producto del “neo-
mercantilismo” o del “proteccionismo”?, cuando el propio
Ha Joon Chang reconoce, que el gigante norteamericano
ha sido proteccionista; por ello, Milton Friedman criticaba
a los gobiernos norteamericanos, urgiéndolos a implantar
un sistema tipo Hong Kong: ¡sin aranceles!
7) Un país no puede ser ni productivo, ni competitivo en el
mediano y largo plazo, si aplica proteccionismo mercanti-
lista. Dado que mientras, Ecuador por ejemplo, es reacio
a la apertura internacional. Nuestros vecinos: Perú y Co-
lombia, tienen firmados sendos tratados de libre comercio
con EEUU y Europa, lo que les ha permitido atraer mayo-
res volúmenes de inversión extranjera a su territorio, con
la capacidad comercial de exportar teniendo ventajas aran-
celarias. El ejemplo emblemático de la no firma de acuer-
dos de integración comercial, suele ser México, país que si
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 119

bien tuvo algunos problemas con el acceso de productos


agrícolas norteamericanos subsidiados a su territorio, lo-
gró captar altos montos de inversión extranjera. No hay
que olvidarse, que, lo que se puede perder por el lado co-
mercial, se lo puede ganar por el lado de los capitales. En
la balanza de pagos, no únicamente existe la Balanza en
Cuenta Corriente, también existe y ésta no es menos im-
portante, la Balanza de Capital y Financiera. Adam Smith,
señaló que si para una nación es más costoso producir una
determinada mercancía, que importarla del exterior; sería
preferible importarla. Y la evidencia empírica, parecería
demostrar, que Adam Smith, Bastiat, Friedman y los eco-
nomistas clásicos, tuvieron más razón que los economis-
tas heterodoxos. A no ser que nos fijemos únicamente en
el corto plazo, que consigamos un crecimiento económico
por un breve período de tiempo (hasta ganar elecciones) y
nos olvidemos del verdadero desarrollo socioeconómico,
de ese que se consigue a pulso, a fuerza de respeto a las
instituciones y de una verdadera política de apertura e in-
tegración con el mundo. No debe ser un simple capricho del
destino, que precisamente los países más desarrollados, sean tam-
bién los más libres, productivos, competitivos y (¿por qué no?)
solidarios.
En definitiva, Ha Joon Chang, es un economista heterodoxo
de origen surcoreano, quien afirma en su libro: “pateando la esca-
lera del desarrollo”, que los países prósperos lo son, simplemente
por haber aplicado medidas proteccionistas de tinte nacionalista
e intervencionista en el pasado y que luego fueron por el mundo
con el libro “la riqueza de las naciones” de Adam Smith bajo el bra-
zo, a predicar la doctrina del libre comercio y la libre competen-
cia, sin primero haberla cumplido ellos mismo.
¿A qué países se refiere el surcoreano? básicamente a Gran
Bretaña y EEUU, naciones que desde hace muchos años son
prósperas. ¿Por qué Ha Joon Chang no investigó las causas del
progreso en Chile, Hong Kong, Singapur, Australia, Suiza, Brasil,
Suecia, Finlandia, Noruega, etc.?, países que antes eran profun-
120 VISA AL DESARROLLO

damente subdesarrollados y que hoy, gracias a la libertad econó-


mica combinada con la solidaridad social (porque se puede hacer
las dos cosas, no son mutuamente excluyentes), consiguieron de-
sarrollo socioeconómico de largo aliento.
Sí bien es cierto, EEUU y Gran Bretaña fueron mercantilis-
tas (proteccionistas) en su momento, eso no significa que hayan
utilizado al proteccionismo para su desarrollo socioeconómico;
peor aún deliberadamente como injustamente los acusa Ha Joon
Chang; pues hay que considerar, que esa era la teoría económica
prevaleciente en el mundo en aquellos tiempos (siglos XVIII, XIX
e inicios del XX inclusive, en Alemania, por ejemplo). Los EEUU
históricamente han combinado el mercantilismo, con el keyne-
sianismo y con el liberalismo, pero no premeditadamente como
lo afirma, Ha Joon Chang.
Además, el proteccionismo no es aconsejable para países pe-
queños como el Ecuador por ejemplo, que no somos autosufi-
cientes como EEUU o Brasil, y dependemos del comercio inter-
nacional, para nuestras exportaciones e importaciones. Adicio-
nalmente, esta situación proteccionista, fue duramente criticada
por Adam Smith o Frederic Bastiat, en Gran Bretaña y Francia,
respectivamente. ¡En fin!, eran muy diferentes las circunstancias
y el entorno socioeconómico de aquel entonces. Además, sería
preferible mirar realidades más próximas a la del Ecuador actual,
en lugar de pretender compararnos con potencias del calibre de
EEUU, o Gran Bretaña. Aunque si de potencias económicas ha-
blamos, habría que sugerirle a Ha Joon Chang y a los economis-
tas heterodoxos, que lean e investiguen también las causas del
denominado “milagro alemán”, conseguido por Ludwig Erhard
después de la devastación nazi, a través de dos simples medidas
de tinte liberal socialmente responsable: 1) Eliminación del con-
gelamiento de salarios y precios, es decir, dejar que el mercado
fije libremente los precios de las mercancías y del trabajo; y, 2) la
introducción de una nueva moneda: el marco alemán.
Lo que hay que considerar es que los Liberales socialmente
responsables, siempre han estado en contra del intervencionis-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 121

mo gubernamental en el comercio internacional, dado que se


perjudica a un gran número de consumidores, que no pueden
acceder a una amplia gama de productos a precios más baratos,
todo por defender a un pequeño y reducido número de ineficien-
tes productores locales, que al no producir con criterios de cali-
dad y bajos costos, tienen que esperar que un Estado paternalista
y proteccionista, financie sus ineficiencias; generándose luego,
monopolios de productores, contrarios a la sana competencia.
Se requiere por tanto, que los consumidores dispongan de un
menú variado de productos y eso sólo lo pueden conseguir: el
libre comercio y la globalización socioeconómica. La sana y libre
competencia entre productores: abarata precios y mejora la cali-
dad de las mercancías.
Según importantes organismos internacionales, las eco-
nomías más libres y abiertas al mundo, son las que más pro-
gresan; considerando, que lo que se deja de ganar por el lado
comercial, al ser más abiertos al mundo, se lo recupera por el
lado de los capitales, es decir, por la capacidad de atracción de
inversiones que tienen las economías más abiertas e integradas
a la globalización, porque los grandes países inversionistas, se
fijan más en las economías abiertas (liberales), antes que en las
cerradas (proteccionistas). Y además, porque aquellas que son
más liberales, tienen un menor riesgo país, que es un indicador
real que mide justamente el riesgo de invertir o no en una cierta
economía y calcula además, la tasa de interés que se pagaría por
la emisión de bonos soberanos para contraer deuda pública y
financiarse.
¡De acuerdo!, el consumidor nacional debería preferir los bie-
nes y servicios que se ofrecen localmente. Están bien campañas
como: “Primero lo nuestro”; pero, siempre y cuando esos pro-
ductos sean de calidad, porque de lo contrario por más marke-
ting y promoción que se realice, los consumidores seguirán prefi-
riendo productos extranjeros. Especialmente en Ecuador, donde
debido al incremento en el gasto público, hay mayor liquidez
monetaria; lo que ha elevado la demanda (consumo) nacional,
sin la contrapartida en la oferta local, lo que ha hecho que au-
122 VISA AL DESARROLLO

menten las importaciones, dada la poca elasticidad precio de la


oferta. Recordemos que la oferta agregada es igual a la produc-
ción nacional más las importaciones.

2. 4. LA TEORÍA DE LA DEPENDENCIA

Imagen: es.slideshare.net

La teoría de la Dependencia, es una ideología latinoamerica-


na, elaborada entre los años 50 y 70 del siglo XX, por “cientistas”
sociales (principalmente argentinos, brasileños y chilenos), como
respuesta al estancamiento socio-económico regional. Utiliza el
análisis: centro-periferia, sosteniendo, que la economía global
posee una desigual y perjudicial estructura para los países sub-
desarrollados, a quienes se les ha impuesto, un rol secundario de
simple producción de materias primas con bajo valor agregado,
mientras que, las decisiones fundamentales se adoptan en los
países centrales; a quienes por el contrario, se les ha determina-
do, la producción industrial, de alto valor agregado. 48

48 Esa es la visión determinista que muchos intelectuales latinoamericanos


tienen sobre el desarrollo; si fuera así entonces, sería bueno que nos
expliquen: ¿Por qué han progresado últimamente, países pequeños y
pobres?
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 123

El contexto temporal (crisis de los años 30) fue determinante


para esta tesis, en la cual el Estado debía tomar un rol prota-
gónico, interviniendo decididamente en la Economía. Fue tam-
bién una respuesta latinoamericana propia a esa crisis, que en
el mundo desarrollado, se expresó a través del keynesianismo49.
Siendo el argentino Raúl Prebisch (1901-1986), quien con su ideo-
logía de centro-periferia en los años 50, instalara el debate entre
la intelectualidad latinoamericana. El lugar de discusión fue la
Comisión Económica para América Latina (CEPAL), localizada
en Santiago de Chile, la misma que acogió en aquella época, a
los intelectuales más destacados de la región, que por ese enton-
ces, vivían de espaldas a la realidad, culpando del subdesarrollo:
al saqueo “imperialista” de nuestros recursos, por parte de las
grandes potencias colonialistas y mercantilistas de la época: Es-
paña y Portugal.
Fernando Henrique Cardoso, Theodino Dos Santos, André
Gunder Frank, Celso Furtado, Ruy Mauro Marini, Enzo Faletto,
entre otros, fueron los principales “teóricos de la dependencia”,
definiendo la estrategia estatal: Industrialización por sustitución
de importaciones (ISI) de los países más industrializados del
sub-continente (Argentina, México, Brasil y Chile). Estas nacio-
nes, cerraron sus mercados, fueron proteccionistas (estimularon
el mercado interno e impusieron trabas arancelarias a las impor-
taciones) y promovieron la burocracia.

49 Alianza para el progreso. Disponible en URL: http://usigloxxcaenfaeads-


meruvia.blogspot.com/2012/09/teoria-del-desarrollo-economico.html [con-
sulta 26 de enero 2015]
124 VISA AL DESARROLLO

Fernando Henrique Cardoso, uno de los intelectuales más importantes de


la CEPAL de los años 60, es hoy por hoy, un socialdemócrata de mercado (más
cercano al Liberalismo que al socialismo estatista); artífice e ideólogo principal
del éxito económico actual del Brasil. (Imagen: kdfrases.com).

Posteriormente, a fines de los años 60, un nuevo impulso rede-


fine las primeras ideas sobre la dependencia, culpándose ahora a
las mismas élites latinoamericanas, por el atraso de estos países
(como lo hacen hasta hora, cuando hablan de: “pequeña burgue-
sía”, “pitiyanquis”, “neoliberales”, “oligarcas”, “gamonales”, en
fin). Habría entonces, un factor interno y otro externo, que expli-
caría la situación del subdesarrollo latinoamericano. La solución
nuevamente se la vio en el énfasis del rol del Estado en la econo-
mía (tal como antes lo habían propuesto los mercantilistas y los
discípulos de Keynes, es decir, los neo-keynesianos). Estado, que
debía tomar el control total de las políticas nacionales; entre ellas,
la creación de empresas estratégicas con dirección y capital esta-
tal, acompañadas de regulaciones bancarias. Esto último a través
del tiempo, ocasionó hiperinflaciones en países como Argentina,
Brasil, Perú, Bolivia y Nicaragua, que degeneraron, en la mayo-
ría de los casos, en desorden civil y golpes de Estado.
Como vemos entonces, la teoría de la Dependencia trata de en-
contrar culpables a los problemas del subdesarrollo, en lugar de hallar
soluciones. Por una parte, serían entonces, los países colonialis-
tas e imperialistas los principales responsables de nuestro atraso;
y luego, las élites locales denominadas peyorativamente como
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 125

burguesías (grandes y pequeñas) u oligarquías locales. ¡Qué a


lo mejor sí lo sean!, pero ¿qué ganamos con eso?, ¿no sería mejor
dedicarnos a encontrar soluciones?
Además, es cuestión de revisar la historia económica, siempre
que el Estado interviene por muchos años en la economía de un
país determinado, invariablemente se producen crisis inflacio-
narias. Basta sólo con leer, pero con mente abierta, con prag-
matismo, con objetividad, sin apasionamientos ideológicos, ni
ideas preconcebidas. Allí está la clave para comprender Econo-
mía, porque cuando se violan sus leyes y principios científicos,
a través de medidas populistas, estatistas y socialistas; tarde o
temprano se pagan las consecuencias.

Modelo de Prebisch
Fruto de las investigaciones de la CEPAL, surgieron las bases
de la teoría de la dependencia, en 1950. Siendo uno de sus prin-
cipales autores: el economista argentino, Raúl Prebisch. El punto
principal de este modelo latinoamericano, es que para crear con-
diciones de desarrollo dentro de un país se requiere:
a. Controlar la tasa de cambio monetaria, enfatizando las po-
líticas fiscales, por sobre las políticas monetarias (Interven-
ción del gobierno en el mercado cambiario);
b. Promover un rol gubernamental más eficiente, en términos
de desarrollo nacional (Fortalecer el papel del Estado en la
economía);
c. Crear una plataforma de inversiones, priorizando al capi-
tal nacional (Énfasis en la inversión, especialmente nacio-
nal, la denominada: “soberanía”)
d. Permitir la entrada de capitales extranjeros, siguiendo
prioridades ya establecidas, en planes de desarrollo nacio-
nal (Facilitar la entrada al capital foráneo, en concordancia
con planes de desarrollo previamente establecidos);
126 VISA AL DESARROLLO

e. Promover una demanda interna más efectiva, en términos


de mercado doméstico, como base para consolidar el es-
fuerzo de industrialización en Latinoamérica (particular-
mente) y de las naciones en desarrollo (en general). (Impul-
sar la demanda interna en las naciones periféricas)
f. Generar una mayor demanda interna, incrementando suel-
dos y salarios de los trabajadores (Aumentar remuneracio-
nes);
g. Desarrollar un sistema de seguro social más eficiente por
parte del gobierno, especialmente para los pobres, a fin de
generar condiciones, para que estos sectores puedan llegar
a ser más competitivos (Énfasis en la seguridad social para
los sectores más vulnerables); y
h. Expandir estrategias nacionales que sean coherentes con
el modelo de sustitución de importaciones, protegiendo la
producción nacional al imponer cuotas y tarifas a los mer-
cados externos. (Proteccionismo mercantilista).

¿HAY UNA CONFABULACIÓN PLANETARIA, QUE NOS


IMPIDE PROGRESAR?
No es por una confabulación planetaria, que los países sub-
desarrollados no consiguen progresar. Al contrario, a todo el
mundo le interesa que haya más países prósperos, productivos
y competitivos, porque eso significa una mayor demanda inter-
nacional, así como la posibilidad de contar con más y mejores
mercados, denominados ampliados e incluso por un tema de
economías de escala (disminución de los costos unitarios, a me-
dida que aumenta la producción). La prueba de ello está en las
declaraciones elogiosas de líderes norteamericanos como Hillary
Clinton, por ejemplo, a los recientes esfuerzos desarrollistas de
países otrora atrasados como Chile, Brasil, Perú, Uruguay y Co-
lombia, en la región.
A nadie le conviene que sigamos siendo países subdesarrolla-
dos, porque eso significaría la imposibilidad práctica de los paí-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 127

ses primermundistas, de expandir sus oportunidades de negocio


y de conseguir mayores economías de escala, esto es, el abara-
tamiento de sus costos de producción (costos unitarios a largo
plazo), por el incremento productivo y su necesaria expansión
internacional, abriendo nuevos y mejores mercados. Un ejemplo
de esto es China, país donde muchas compañías norteamerica-
nas y europeas, invierten y producen actualmente.

Lula Da Silva señaló: “Estoy cansado de que los presidentes latinoa-


mericanos, sigan echándole todas las culpas de las desgracias del Tercer
Mundo al imperialismo. Eso es una bobería” (Veja, 20 de abril 2003,
página 40). Por tanto, miremos los modelos más exitosos (los que
en la práctica han derrotado a la pobreza y el atraso). Y tratemos
de adaptarlos a nuestra realidad, porque no hay conspiración in-
ternacional alguna, que nos impida salir del subdesarrollo.

Críticas a la teoría de la dependencia

Los críticos señalan, que esta doctrina del desarrollo periféri-


co, no provee evidencia empírica exhaustiva para justificar sus
conclusiones. De otro lado, este enfoque utiliza un alto nivel de
abstracción en sus análisis. Además, los teóricos dependentistas,
consideran perjudiciales los vínculos de los países periféricos,
con las corporaciones transnacionales, mientras que en verdad
estas relaciones, pueden ser utilizadas como medio de transfe-
rencia tecnológica. (El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, en
uno de sus enlaces sabatinos, criticó esta posición de los “izquier-
distas infantiles”, señalando que es conveniente la inversión de
las transnacionales, por la tecnología y los procedimientos admi-
nistrativos, que su implantación trae aparejada).

Así por ejemplo, EEUU, fue una colonia inglesa, sin embargo,
tuvo la capacidad de romper el círculo vicioso del subdesarrollo,
gracias a la visión empresarial de sus líderes, quienes no se la-
mentaron su condición de subordinación al imperio, sino que
más bien aprovecharon la vasta experiencia y la tecnología in-
dustrial británica, para cimentar su propio desarrollo.
128 VISA AL DESARROLLO

¿Por qué fracasó el modelo de sustitución de importaciones


en América Latina?

• Para el modelo de sustitución de importaciones, el de-


sarrollo económico estaba basado principalmente en el
mercado interno. Este proceso, requirió la creación de
plantas de mayores dimensiones, especialmente en el cam-
po de productos intermedios y de bienes de consumo du-
radero. La producción interna de bienes de capital, exigía
cuantiosas inversiones, respecto a la magnitud del merca-
do interno. En palabras simples: la pobre demanda interna
latinoamericana, no justificaba realizar tan altas inversio-
nes productivas.

• La estrategia industrializadora, pretendía en una primera


etapa impulsar la producción de bienes de consumo, para
después avanzar con la de bienes intermedios y finalmen-
te completar el ciclo con la producción interna de capital.
El aislamiento del mercado interno alentó la producción
nacional de manufacturas, pero también creó un sector
industrial poco eficiente, incapaz de sobrevivir sin el teji-
do de protección. La falta de competitividad industrial les
hacía depender de la protección y de las divisas generadas
en otros sectores. La política económica privilegió el sector
industrial brindándole apoyo de todo tipo. La inversión
pública se orientó a la infraestructura. La industrialización
generó un déficit comercial creciente y una estructura in-
dustrial altamente dependiente de la protección. La deuda
externa en Latinoamérica, hizo imposible la industriali-
zación. Se promovió después, la apertura económica y la
modernización del aparato productivo. Al descobijarse la
estructura de protección que los había abrigado, los pro-
ductores nacionales debieron enfrentarse a la competencia
directa del mercado internacional, con las consecuentes cri-
sis de producción, precios y empleo a nivel continental.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 129

Walter Spurrier, en un análisis respecto a la Teoría de la De-


pendencia, efectuado para Diario El Comercio de Quito, con fe-
cha 8 de septiembre de 2009, señala: “Lo peligroso de la política
industrial es que el Estado está tentado de escoger ganadores.
Terminan subsidiándose industrias que no tenían perspectivas
reales. En los 70 se montaron fábricas de relojes, entre otras, que
fracasaron. Por muchos años el parque industrial de Cuenca fue
un cementerio de elefantes blancos”.  

Foto: Walter Spurrier, prestigioso analista económico ecuatoriano


(www.hoy.com.ec)

Mendoza, Montaner y Vargas Llosa (1997, p. 24), al referirse a


la teoría de la dependencia, señalan lo siguiente: “Al buscar ex-
plicar por qué, no se había cumplido la predicción de Marx sobre
el colapso del capitalismo, Vladimir Lenin edificó la más grande
mentira del siglo XX: somos pobres por que los países ricos nos
explotan. El desarrollo de las metrópolis tendría como condición
el atraso y la pobreza de los países dependientes. Así pues, po-
demos estar tranquilos: la culpa no es nuestra”.
La teoría de la dependencia y el libro del escritor uruguayo
Eduardo Galeano: “Las venas abiertas de América Latina”, transfie-
re toda la culpa del subdesarrollo latinoamericano a la coloniza-
ción española y portuguesa de nuestro continente. Acusando a
los conquistadores, de haber saqueado el continente americano
llevándose nuestro oro, nuestra plata y nuestros minerales. Ga-
leano, afirma que ahora el proceso de expropiación de nuestra
riqueza continúa, a través de la maléfica situación a la que “nos
ha confinado el comercio internacional” (visión determinista, es de-
130 VISA AL DESARROLLO

cir, nos ha impuesto el “imperialismo”), esto es, a la producción


y exportación de materias primas de poco o nulo valor agregado,
en tanto que debemos importar bienes con mayor valor añadido,
desde las metrópolis.

Imagen: www.frasesmania.com

Galeano señala en su libro, “Las venas abiertas de América Lati-


na” (1971), lo siguiente:
La división internacional del trabajo consiste en que unos
países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra co-
marca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue pre-
coz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que
los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar
y le hundieron los dientes en la garganta. Pasaron los siglos y
América Latina perfeccionó sus funciones. Este ya no es el rei-
no de las maravillas donde la realidad derrotaba a la fábula y la
imaginación era humillada por los trofeos de la conquista, los
yacimientos de oro y las montañas de plata. Pero la región si-
gue trabajando de sirvienta. Continúa existiendo al servicio de
las necesidades ajenas, como fuente y reserva del petróleo y el
hierro, el cobre y la carne, las frutas y el café, las materias primas
y los alimentos con destino a los países ricos que ganan consu-
miéndolos, mucho más de lo que América Latina gana produ-
ciéndolos. Son mucho más altos los impuestos que cobran los
compradores que los precios que reciben los vendedores; y al fin
y al cabo, como declaró en julio de 1968 Covey T. Oliver, coordi-
nador de la Alianza para el Progreso: «hablar de precios justos en
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 131

la actualidad es un concepto medieval. Estamos en plena época


de la libre comercialización... » Cuanta más libertad se otorga a
los negocios, más cárceles se hace necesario construir para quie-
nes padecen los negocios…
Si creemos en esta perorata de Galeano (prestigioso escritor
uruguayo), jamás saldremos adelante: ¿Qué habría sido de Chile,
de Perú, de los países nórdicos, de Suiza o de los tigres asiáti-
cos, si hubiesen hecho caso a este mensaje?, porque ellos eran
también países subdesarrollados; a los que nadie les “impuso” la
producción de tal o cual bien o servicio; simplemente estas nacio-
nes, decidieron abrirse al comercio internacional, basados en sus
ventajas comparativas y les ha ido bastante bien.
El propio Galeano, a sus 73 años de edad señaló:
… “Para mí, esa prosa de la izquierda tradicional es aburri-
dísima. Mi físico no aguantaría. Sería ingresado al hospital”. …
Las Venas Abiertas de América Latina, se publicó cuando Ga-
leano tenía 31 años y, según el propio escritor, en aquella época él
no tenía la formación suficiente para rematar aquella tarea.
… “[Las Venas Abiertas] intentó ser una obra de economía po-
lítica, solo que yo no tenía la formación necesaria”, valora. “No
me arrepiento de haberlo escrito, pero es una etapa que, para mí,
está superada”… 50
Determinados políticos, académicos, intelectuales y gente co-
mún, ven con muchísimo recelo a las empresas transnacionales,
a quienes las acusan de ser un instrumento de dominación de la
metrópoli, que vienen a saquear nuestros recursos y a expropiar-

50 Rossi, Marina. (05/05/2014) No volvería a leer “las venas abiertas


de América Latina”. Disponible en URL: http://cultura.elpais.com/
cultura/2014/05/05/actualidad/1399248604_150153.html [consulta 26 de
enero del 2015]
132 VISA AL DESARROLLO

nos de nuestra legítima riqueza. No obstante habría que recor-


darles, que ninguno de los países hoy desarrollados, ha renegado
del capital foráneo, al contrario, más bien lo que han hecho es
atraerlo, mediante reglas claras del juego y una macroeconomía
sana y equilibrada. La inversión, sea nacional o extranjera, au-
menta la producción nacional, genera plazas de empleo e inclu-
so aumenta las recaudaciones tributarias, vía impuestos, tasas
y demás contribuciones; a más de la transferencia tecnológica y
el “know how” (saber hacer) administrativo y de procedimien-
tos, que la implantación de una multinacional, trae aparejada.
Además, hay que considerar que cuando atraemos inversión ex-
tranjera, en realidad nos estamos apropiando del ahorro foráneo.
Recordemos que a nivel macroeconómico el ahorro es igual a la
inversión más el saldo en cuenta corriente. (S = I + SCC).
Adicionalmente, intentar sustituir las importaciones a la lige-
ra, en base a criterios políticos y no técnicos, lo único que hará
será aislarnos del concierto internacional. Tenemos un mercado
reducido domésticamente, por tanto: debemos importar tecnolo-
gía, como lo hicieron los países asiáticos, mejorando además la
educación del país, declarándole la guerra a la mediocridad y a
la politización de los centros de educación nacionales, renovan-
do los programas de estudio, con materias de actualidad, refor-
zando el conocimiento del inglés, el aprendizaje de la compu-
tación, priorizando la formación técnico-científica, antes que la
meramente política.
En los años 50 y 60 del siglo XX, los bienes primarios: los que
no son elaborados y que son producto del factor productivo tie-
rra o recursos naturales, perdían valor en relación con los bienes
industrializados, dada la abundancia de tierra cultivable, mine-
rales y petróleo, pero hoy en día no necesariamente es así. Al
contrario, antes de la crisis de deuda pública norteamericana
(agosto 2011), hubo un repunte en el precio de las materias pri-
mas y en los productos que son propios de la naturaleza, debido
precisamente a la escasez. Y también a la gigantesca demanda
de países ahora desarrollados, como China, por ejemplo (que de
nación atrasada ha pasado a ser la segunda economía mundial,
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 133

después de EEUU, desplazando al Japón, gracias a la economía


de mercado pragmáticamente implantada allí desde 1978).
Carl Menger, brillante economista del siglo XIX, fundador de
la escuela liberal austríaca de economía, señaló: “el valor de los
bienes económicos, deriva precisamente de su escasez”, dado
que suben de precio en el mercado; con lo cual se benefician los
productores y exportadores de este tipo de bienes, ubicados en
los países periféricos. En el caso del Ecuador, no debemos con-
formarnos únicamente con ser meros productores de materias
primas (commodities), debemos agregar valor a nuestra produc-
ción local, pero eso lo podremos hacer, aprovechando nuestras
ventajas comparativas en: agroindustria, minería, petróleo y tu-
rismo. ¿Qué sentido tendría, por ejemplo, seguir exportando pe-
tróleo crudo e importando derivados?, ó, ¿exportando cacao fino
de aroma e importando chocolates?; la industrialización debe ser
espontánea y no forzosa, para que perdure en el tiempo, como lo
han hecho Brasil, Chile, México, Perú y Colombia, en la subre-
gión. A propósito de chocolates, una marca ecuatoriana “Paca-
ri”, acaba de ganar 14 premios en el denominado “mundial del
chocolate”, celebrado en Inglaterra, en el mes de diciembre del
2014, lo cual demuestra que sí tenemos opciones de industriali-
zarnos, aprovechando nuestras ventajas comparativas.

2.5. EL “BOBO APERTURISMO”

Imagen: www.explored.com.ec
134 VISA AL DESARROLLO

El libre comercio, peyorativamente, ha sido denominado por


el Presidente del Ecuador, como: “bobo aperturismo”; de forma tal
que Rafael Correa Delgado (antes de ser Gobernante, en su época
de académico), en la presentación del libro: “El Rostro Oculto del
TLC”, escrito por: Alberto Acosta, Fander Falconí Benítez, Hugo
Jácome y René Ramírez; señala lo siguiente: 51
La redención de la teoría de las ventajas comparativas -bas-
tante olvidada desde la posguerra-, fue supuestamente empírica,
esto es, la superioridad en cuanto a desempeño económico de
países con orientación “hacia afuera”. En realidad, como fre-
cuentemente ocurre en ciencias sociales, la evidencia presentada
puede ser mejor calificada de propaganda que de ciencia.
Rafael Correa (2002a), utilizando métodos de datos de panel,
no encontró ninguna relación estadística robusta entre las refor-
mas estructurales -incluyendo aperturismo comercial- y creci-
miento.
Rodríguez y Rodrik (2000) han cuestionado duramente la su-
puesta relación entre aperturismo y crecimiento. Rodrik (2000 y
2001) crítica la metodología y desmiente las conclusiones de Do-
llar y Kray (2001) y del Banco Mundial (2001).
Para el caso de América Latina, el Informe Anual 1997 del BID
también afirmaba textualmente que “la reforma comercial condu-
ce a una redistribución del ingreso favorable a los grupos de menores
ingresos, ya que baja los precios de los bienes de consumo popular y
reduce los beneficios que los productores nacionales obtienen del pro-
teccionismo” (BID, 1997:33). Correa (2002b) verifica nuevamente
que no existe evidencia estadística que relacione reformas estruc-
turales y crecimiento, y, por el contrario, presenta evidencia de
que la apertura comercial ha incrementado la desigualdad. De

51 Correa, Rafael. (mayo 2006) El sofisma del libre comercio II. Disponible
en URL: http://www.lainsignia.org/2006/mayo/econ_018.htm [consulta 26
de enero 2015)
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 135

esta forma, el estudio concluye que, al no haber impactos sobre


crecimiento y con evidencia de que empeora la distribución, la
apertura comercial probablemente está generando más pobreza
en la región.
Las investigaciones del Banco Mundial en los últimos años
han sido tan solo una “multimillonaria operación de marketing
ideológico” (Taylor, 1997), criterio en el que, con bastante con-
fianza, podemos incluir también a todas las demás instituciones
del Consenso de Washington (el supuesto ente malvado, creador
del “neoliberalismo”). En realidad, los supuestos impactos po-
sitivos del aperturismo comercial sobre crecimiento, pobreza y
distribución, son nuevamente una cuestión de fe.
Solamente cuando la supremacía industrial estadounidense
fue absolutamente clara después de la Segunda Guerra Mundial,
EEUU, al igual que la Inglaterra del siglo XIX, comienza a pro-
mover el libre comercio, pese a haber adquirido esta supremacía
a través de un intenso y nacionalista proteccionismo industrial
(Ha Joon Chang 2002: 5).
Utilizando una amplia documentación y datos, Chang expo-
ne similares historias para Alemania, Francia, Suecia y Bélgica, y
concluye que, en su muestra de países, las únicas naciones que
no utilizaron activamente proteccionismo para alcanzar su de-
sarrollo fueron los Países Bajos y Suiza, por ser países pequeños
donde los beneficios de políticas industriales pueden ser más re-
ducidos, pero sobretodo, porque se mantuvieron en diferentes
períodos en la frontera tecnológica.
Finalmente, para el caso de los “milagros de desarrollo”, es
decir, Japón y los países recientemente industrializados del Este
Asiático, Chang concluye que -con excepción de Hong Kong, que
fue un enclave colonial, una especie de ciudad-Estado- todos uti-
lizaron proteccionismo industrial, y resalta la similitud entre las
políticas utilizadas por estos países y las aplicadas por los países
europeos y los EEUU para alcanzar el desarrollo. En conclusión,
para estos autores, en la historia del desarrollo pocas cosas hay
más extrañas y antihistóricas que el libre comercio.
136 VISA AL DESARROLLO

El entusiasmo de los países avanzados por el “laissez faire”


es perfectamente comprensible. Como demuestra Chang en su
estudio, una fundamental regularidad histórica, es que los paí-
ses que han llegado a la frontera tecnológica, siendo imbatibles
en cuanto a competitividad, ganan con el libre comercio y por
ello tienden a impulsarlo, todo esto obviamente, en nombre de
“doctrinas cosmopolitas”; no obstante haber utilizado un fuerte
proteccionismo para llegar a esa situación estelar.

Por ejemplo, para el caso del ALCA, James Petras manifiesta


que “... la conclusión es clara: el apoyo de los Estados Unidos al ALCA
se debe a los beneficios exorbitantes que obtienen con las políticas de
libre mercado y a la creencia de que el acuerdo consolidará el marco ne-
cesario para la continuidad de las ganancias” (Petras, 2002).

Si es comprensible el entusiasmo de los países desarrollados,


y particularmente de EEUU, por el libre comercio, ¿cómo enten-
der el entusiasmo del establishment latinoamericano por éste? Po-
demos elaborar al menos tres hipótesis al respecto, sin que éstas
sean mutuamente excluyentes: Los fundamentalistas, para los
cuales el libre mercado es prácticamente (1) el fin en sí mismo
y no el medio para alcanzar el desarrollo; (2) el voluntarismo
incompetente y el insoportable esnobismo de nuestras élites y
tecnocracias nacionales, incapaces de una posición crítica ante el
bombardeo ideológico de las políticas del Consenso de Washing-
ton; y, finalmente, como siempre, (3) la existencia de ganadores a
costa de muchos perdedores del libre comercio.

Todas estas hipótesis tienen en común la incapacidad o falta


de voluntad para construir verdaderos proyectos nacionales y
una genuina integración regional en función del desarrollo de
nuestros países, tal como lo hiciera EEUU ante la arremetida li-
bre cambista de Inglaterra. De esta forma, se desnuda tal vez la
más grave crisis de América Latina: la crisis de líderes y verda-
deros estadistas. Ojalá, en estos tiempos de “libre comercio”, eso
sí se pudiese importar.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 137

Comentario: El liberalismo, se ha cansado de mostrar ejem-


plos de ser exitoso, no por propaganda ni por marketing, simple-
mente por resultados reales, efectivos y pragmáticos. Numerosos
estudios empíricos demuestran: a mayor libertad económica, mayor
progreso. Como decía Ludwig von Misses: “El capitalismo [pro-
ductivo] no necesita ni la propaganda ni los apóstoles.  Sus lo-
gros hablan por sí mismos.  El capitalismo [productivo] nos trae
los bienes, el dinero, el método, y el proceso de mercado.” ¿Qué
tiene sus fallas? ¡Evidente!, ¿quién lo puede discutir?, porque al
ser una construcción humana, es lógico que presente algunos
problemas. En Sudamérica, por ejemplo, Chile ha mirado ha-
cia afuera y se ha desarrollado; observando hacia adentro, úni-
camente se favorece a las empresas poco productivas, porque es
la competencia internacional la que genera eficiencia, reduce los
precios e incrementa la productividad; además, se generan mo-
nopolios privados de productores aliados convenientemente con
un Estado proteccionista, en perjuicio de los consumidores, que
somos las grandes mayorías y tenemos el derecho de adquirir
mercancías de calidad y a precios cómodos.

Finalmente amable lector, Usted es libre de elegir entre creer-


le al Padre de la Economía: Adam Smith o al principal defensor
del mercantilismo contemporáneo: Ha Joon Chang; pero de to-
das formas, antes de hacerlo o de darle la razón al surcoreano,
sería bueno que considere los siguientes artículos (incluyendo
uno muy antiguo escrito hace muchos años por el economista
liberal francés Federic Bastiat) y las demostraciones matemáticas
sobre la estrecha relación que existe, entre libre comercio y pro-
greso de las naciones.
138 VISA AL DESARROLLO

Imagen: mexico-df.all.biz

El libre comercio nos beneficia a todos


13 de enero 2006
Por Marian Tupy 52

Imagen: www.cato.org

Las discusiones sobre la liberalización del comercio en Hong


Kong, terminaron con el acuerdo de dar mayor acceso a las ex-
portaciones de países pobres en los mercados de las naciones ri-
cas. Pero, mal aconsejados por organismos no gubernamentales,

52 Analista de políticas públicas del Centro para la Libertad y la Prosperidad


Global del Cato Institute.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 139

los países pobres desaprovecharon una excelente oportunidad


de mejorar su situación, abriendo sus mercados a la competen-
cia extranjera. Por tal razón, los beneficios de la liberalización
del comercio serán muy limitados y bien vale la pena aclarar las
ventajas del libre comercio, ya que los países más abiertos al co-
mercio tienden a ser mucho más prósperos que los países protec-
cionistas.
La gente ha estado intercambiando desde la antigüedad.
Como los economistas James Gwartney y Richard Stroup expli-
can en su libro “Lo que todos deben saber sobre economía y pros-
peridad” (“What Everyone Should Know about Economics and
Prosperity”), la motivación al comercio se puede resumir con la
frase “si haces algo bueno para mí, yo haré algo bueno para ti”.
El intercambio voluntario es ventajoso no solamente para
quienes lo llevan a cabo, sino para el mundo entero, por tres ra-
zones:
1. El comercio internacional mejora la eficiencia en la utiliza-
ción de recursos. Un vaso de agua puede ser de poco valor
para alguien que vive junto a un río, pero no tiene precio
para quien cruza el Sahara. El comercio aporta bienes y ser-
vicios, a quien le asigna un mayor valor, es decir, a quien
más lo necesita o lo desea. (Nota: Este análisis se basa en
los estudios económicos de la escuela austríaca, como lo
veremos más adelante en el capítulo 3 del presente libro)
2. El intercambio comercial permite la especialización en
aquellos productos y servicios que cada cual hace mejor. A
esto lo llaman los economistas la “ley de la ventaja compa-
rativa”. Cuando la gente fabrica bienes en los que gozan de
ventajas comparativas, como los alemanes haciendo cerve-
za y los franceses produciendo vino, tales productos au-
mentan en cantidad y calidad. (Nota: este análisis se basa
en la teoría de la ventaja comparativa expuesta por David
Ricardo, que la veremos más adelante en el capítulo 3 del
presente libro).
140 VISA AL DESARROLLO

3. El comercio permite que los consumidores se beneficien de


métodos de producción más eficientes. Por ejemplo, sin la
existencia de un mercado ampliado no es posible la pro-
ducción masiva.

Costos de producción más bajos conducen a bienes y servicios


más baratos, lo cual mejora el nivel de vida. Las naciones más
abiertas al comercio son más prósperas que las más proteccionis-
tas. El economista Arvind Panagariya escribió en su ensayo “Mi-
lagros y debacles” que “en cuanto a la pobreza, hay abrumadora
evidencia, que la apertura comercial es un amigo más confiable
de los pobres que el proteccionismo. Muy pocos países han lo-
grado crecer velozmente sin una rápida expansión simultánea de
su comercio exterior. A su vez, el rápido crecimiento casi siem-
pre reduce la pobreza”.

Según el “Informe de Libertad Económica en el Mundo” que


mide la libertad económica de 123 países, el ingreso per cápi-
ta en la quinta parte del total de países que mantienen mayores
barreras al comercio fue de apenas 1.183 dólares en el año 2002,
mientras que el ingreso per cápita en la quinta parte de los países
con mayor libertad de comercio alcanzó 23.938 dólares. Hay que
repetirles estas estadísticas a aquellos que exigen la liberaliza-
ción por parte de los países ricos, pero quieren “proteger” las
economías de los países pobres.

Debido al proteccionismo, los productores nacionales cuen-


tan con mercados cautivos y no ven la necesidad de mejorar y
abaratar sus productos. Por eso abundan los bienes y servicios
de mala calidad en el mundo en desarrollo. ¿Acaso es eso lo que
buscan las ONG´s que insisten que los países pobres mantengan
sus barreras a las importaciones?

Comentario: Ejemplo en Latinoamérica, Chile, país que 30


años después de la aplicación de la economía de mercado social-
mente responsable, ha logrado reducir en 30 puntos la pobreza,
del 43 al 13%.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 141

Salvatore, Dominick (1999, pp. 269-273), al respecto señala:

LA POLÍTICA ECONÓMICA DEL PROTECCIONISMO


Por: Dominick Salvatore 53

Imagen: www.barillacfn.com

a) Argumentos falaces y dudosos a favor de la protección


Un argumento falaz, es que las restricciones comerciales son
necesarias para proteger el trabajo doméstico del trabajo extran-
jero barato. La razón de la falacia en este argumento radica en
que, aun cuando los salarios domésticos sean mayores que los
de afuera, los costos laborales domésticos pueden resultar más
bajos, si la productividad de la mano de obra doméstica, es sufi-
cientemente más alta que la foránea. Y aunque éste no fuera el
caso, el intercambio mutuamente benéfico, aún podría basarse
en la ventaja comparativa, con la nación de trabajo barato que se
especializa en la producción y exportación de mercancías inten-
sivas en trabajo y la nación con el trabajo caro, que se especializa
en la producción y exportación de mercancías intensivas en ca-
pital.

53 Profesor de Economía y Director del Programa de Doctorado en Economía,


en la Universidad de Fordham en Nueva York.
142 VISA AL DESARROLLO

(…) Dos argumentos objetables son: que se requiere de la pro-


tección para (1) reducir el desempleo doméstico y (2) para aliviar
el déficit en la balanza de pagos de la nación, que se presenta
cuando hay un exceso de gastos externos de la nación, respecto a
sus percepciones de divisas (ingresos) del extranjero. La protec-
ción reduciría el desempleo doméstico y un déficit en la balanza
de pagos, si fueran reemplazadas las importaciones con produc-
ción doméstica. Sin embargo, estos son argumentos para justifi-
car el avance, con una política de “empobrecimiento del vecino”,
mediante la protección, pues se lo estaría haciendo a expensas de
otras naciones. En forma específica, cuando la protección se usa
para reducir el desempleo doméstico y el déficit de la balanza de
pagos de la nación, se provoca un mayor desempleo y una peor
balanza de pagos en el exterior. Como resultado, es probable que
otras naciones se desquiten y todas pierdan al final. El desem-
pleo doméstico y el déficit en la balanza de pagos, deben corre-
girse con medidas monetarias, fiscales y comerciales apropiadas,
en vez de hacerlo con restricciones….

b) La Industria Naciente y otros argumentos apropiados en


favor de la protección
Un argumento que resiste el escrutinio económico más deteni-
do (aunque debe ser apropiado) es el argumento de la industria
naciente. Este razonamiento parte de que la nación puede tener
una ventaja comparativa potencial en una mercancía, pero, por
falta de conocimientos técnicos y por el pequeño monto inicial
de producción, la industria no se establecerá ni podrá competir,
exitosamente con empresas extranjeras mejor establecidas. La
protección comercial temporal se justifica entonces para estable-
cer y proteger la industria nacional durante su infancia, hasta
que pueda hacerle frente a la competencia extranjera, lograr eco-
nomías de escala y reflejar la ventaja comparativa de la nación en
el largo plazo. En ese momento debe retirarse la protección. No
obstante, para que este argumento sea válido, el rendimiento en
la industria adulta debe ser lo suficientemente alto, como para
contrarrestar los precios más elevados, pagados por los consumi-
dores nacionales de la mercancía, durante el período de infancia.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 143

El argumento de la industria naciente para la protección es


válido, pero requiere de varios e importantes factores que, en
conjunto, le quitan la mayor parte de su significado. En primer
lugar, es claro que tal argumento está más justificado para las
naciones en desarrollo (donde los mercados de capitales pueden
no funcionar en forma adecuada) que para las naciones indus-
triales. Segundo, puede resultar difícil identificar la industria
actual o potencial que califica para este tratamiento, y la expe-
riencia demuestra que la protección, una vez concedida, es di-
fícil de retirar. Tercero y más importante, lo que la protección
comercial puede lograr (en forma de un arancel o una cuota de
importación, por ejemplo), un subsidio de producción equiva-
lente para la industria naciente, puede hacerlo mejor, con el fin
de no distorsionar los precios relativos y el consumo doméstico.
Un subsidio de producción es también una forma más directa de
ayuda y más fácil de retirar que un arancel de importación. Una
dificultad práctica es que el subsidio requiere ingresos del Esta-
do, en lugar de generarlos, como por ejemplo, lo hace un arancel
de importación. Pero el principio queda en pie. (…) Las restric-
ciones comerciales pueden recomendarse para proteger indus-
trias estratégicas para la defensa nacional. Pero aun en este caso,
los subsidios directos de producción, dan por lo general mejor
resultado que la protección arancelaria… Imponiendo aranceles,
es probable que otras naciones apliquen represalias, de modo tal
que al final, todas las naciones resulten perdedoras.

c) ¿Quién resulta Protegido?


Al aumentar el precio de la mercancía, la protección comer-
cial beneficia a los productores y afecta a los consumidores (y
por lo general a la nación como un todo). No obstante, puesto
que los productores son pocos y ganan mucho con la protección,
tienen un fuerte incentivo para cabildear con el gobierno a fin de
que éste adopte medidas proteccionistas. Por otra parte, puesto
que las pérdidas se reparten entre muchos consumidores, cada
uno de los cuales pierde poco a causa de la protección, no es
probable que se organicen en forma efectiva para contrarrestar
144 VISA AL DESARROLLO

las medidas proteccionistas. Así pues, hay un sesgo a favor del


proteccionismo.
(…) En años recientes, los economistas han desarrollado va-
rias teorías para averiguar, qué grupos e industrias obtienen pro-
tección, y algunas de ellas han sido confirmadas en forma empí-
rica. En países industriales, es más probable que obtengan pro-
tección las industrias intensivas en trabajo, que emplean a traba-
jadores no calificados con bajos salarios, quienes con dificultad
hallarían empleos alternativos si llegasen a perder los actuales.
Se ha encontrado también un sustento empírico para la teoría de
los grupos de presión o de interés, que postula que las industrias
que están muy organizadas (como la automotriz) reciben mayor
protección, que las menos organizadas. También las industrias
que producen bienes de consumo, por lo general, logran obtener
mayor protección, que las que generan bienes intermedios que
otras usan como insumo, dado que estas últimas están en po-
sición de ejercer poder compensatorio y bloquear la protección
(puesto que esto encarecería el precio de sus insumos).
Más aún, la protección mayor parece ir a industrias geográfi-
camente descentralizadas, empleadoras de un gran número de
trabajadores, que a industrias que operan en sólo algunas regio-
nes y emplean a relativamente pocos trabajadores. El gran nú-
mero de trabajadores tiene un fuerte poder electoral, para elegir
funcionarios de gobierno que apoyen la protección a la industria
(…)
Luego de haber leído estos convincentes argumentos acerca de
los beneficios del libre comercio en el largo plazo y los problemas
que entraña el proteccionismo, por parte de expertos internacio-
nales como: Marian Tupy y Dominick Salvatore; a continuación,
será demostrado matemáticamente, que el proteccionismo, a tra-
vés de la imposición de un impuesto o tarifa arancelaria: favore-
ce a las industrias nacionales ineficientes, por la reducción en el
volumen de importaciones, que podrían competir con sus pro-
ductos, posibilitándoles artificialmente un mayor aumento en su
producción. Perjudica a los consumidores por el incremento en
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 145

el precio del bien importado y beneficia al gobierno en materia


de recaudación fiscal.

EJERCICIO MATEMÁTICO ACERCA DE LOS BENEFI-


CIOS DEL LIBRE COMERCIO
En este ejercicio, las funciones de oferta y demanda del merca-
do de azúcar en el país “X”, están dadas respectivamente, por Qo
= 20P – 20 y Qd = 140 – 20P, donde P está expresado en dólares:
a) Serán obtenidas las curvas de oferta y demanda de azúcar en
el país “X”; b) Se representarán gráficamente las curvas de oferta
y demanda de azúcar en el país “X”, se indicarán el precio y la
cantidad de equilibrio en ausencia de comercio; c) Si el País “X”
de este ejercicio, permitiera el libre comercio y el precio del azú-
car = $2 en el mercado mundial: ¿cuál será el precio del azúcar en
el país “X”?, ¿cuánta azúcar consumirá, producirá e importará el
país “X” con libre comercio?
Respuesta:
a) Primero que nada hay que realizar un sencillo despeje al-
gebraico, de un sistema de ecuaciones de primer grado,
porque el equilibrio en el mercado, se presenta en el punto
donde la oferta y la demanda son iguales:
Oferta = Demanda
Qo = Qd
20P – 20 = 140 – 20P
20P – 20 – 140 + 20P = 0
40P – 160 = 0
40P = 160
P = 160/40
P=$4
146 VISA AL DESARROLLO

Sabiendo que el precio de equilibrio en el mercado doméstico


del azúcar es de $ 4 dólares, se reemplaza ese precio, en las fun-
ciones de oferta y demanda:
Qo = 20P – 20 = 20(4) – 20 = 60 unidades físicas ofrecidas
Qd = 140 – 20P = 140 – 20(4) = 140 – 80 = 60 unidades físicas
demandadas
Una vez conocido el precio de equilibrio y las cantidades físi-
cas, ofrecidas y demandadas en el mercado doméstico del azúcar
(en ausencia de comercio internacional), se construye una tabla
de valores para las funciones de oferta y demanda de este pro-
ducto, donde el precio es la variable independiente y las canti-
dades ofrecidas y demandadas son las variables dependientes
(porque dependen del precio de mercado). Empleando precios,
un poco superiores y un poco inferiores al precio de equilibrio
del mercado, se construye una tabla de valores que refleje el pre-
cio, las cantidades ofrecidas y demandadas, las importaciones y
las exportaciones en el país “X”:

Cantidad Cantidad
Precio Ofrecida demandada Importaciones Exportaciones
(dólares (unidades (unidades (unidades (unidades
US $) físicas) físicas) físicas) físicas)

0 -20 140 140 0


1 0 120 120 0
2 20 100 80 0
3 40 80 40 0
4 60 60 0 0
5 80 40 0 40
6 100 20 0 80
7 120 0 0 120

• En ausencia de comercio internacional, el precio del azú-


car en el mercado doméstico (interno) del país “X”, sería
de US $ 4; se producirían y se consumirían 60 unidades
físicas del producto. Pero dado que el precio internacional
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 147

del azúcar en el mercado mundial es de $ US 2 (más bara-


to, que el interno), la sociedad entera estaría perdiendo, ya
que se lo podría importar, para poder consumir una mayor
cantidad de azúcar.
Representación Gráfica: Equilibrio en el mercado interno,
en ausencia de comercio

Equilibrio de mercado

8 Oferta
7
6
5 Equilibrio
Precio $

4
3
2
Demanda
1
0
-40 -20 0 20 40 60 80 100 120 140 160
Cantidades ofrecidas y demandadas

• En presencia del libre comercio internacional, se podría


importar el azúcar; por tanto, el precio del azúcar sería
el mismo del mercado mundial, es decir, Precio azúcar =
$ 2 también en el país “X”. A un nivel de precio = $2 (ob-
serve la tabla de valores anteriormente construida). Este
hipotético país, consume 100 unidades de azúcar, como
solamente produce 20 unidades de este producto, tendrá
necesariamente que importar la diferencia, para satisfacer
la demanda interna: 80 unidades de azúcar. (100 unidades
demandadas – 20 unidades producidas = 80 unidades im-
portadas).

EFECTOS ECONÓMICOS DEL ARANCEL


• Si a partir de la posición de libre comercio, de la figura an-
terior, el Gobierno del país “X” decide “proteger” la pro-
148 VISA AL DESARROLLO

ducción interna de azúcar, impone por tanto un arancel ad


valorem (nominal) del 50% a las importaciones de azúcar:
a) Se dibujara una gráfica mostrando el nuevo precio del azú-
car en el país “X” y los efectos del arancel sobre el consu-
mo, la producción, el comercio y el ingreso fiscal; así como
la oferta mundial de azúcar para este hipotético país, sin el
arancel y con el arancel;
b) ¿De cuánto sería en la parte a) un arancel prohibitivo sobre
el azúcar?

Cantidad Cantidad
Ofertada demandada Precio ($)  
-20 140 0  
0 120 1  
Precio
20 100 2 Mundial
 Precio +
40 80 3 Arancel
60 60 4 Eq. Mdo. Dóm.
80 40 5  
100 20 6  
120 0 7  

EXPLICACIÓN
A) Ya que bajo libre comercio, el precio del azúcar en el mer-
cado mundial y en el país del ejemplo (“X”) es el mismo, es
decir, US $ 2 dólares por unidad, el arancel ad valorem del
50% equivale a US $ 1 por unidad importada del producto.
Por tanto y suponiendo que la oferta mundial de azúcar
para el país “X” es infinitamente elástica (es decir, que hay
libre disponibilidad mundial), el precio de la misma para
los consumidores domésticos en dicho país, aumentará en
la totalidad del monto del arancel ($ 2 * 50% = $ 1), esto es,
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 149

a $ 3 ($ 2 + $ 1 = $ 3). Por tanto y como vemos en la tabla de


valores inmediatamente anterior, a un precio de $3, el país
“X” consume 80 unidades (área JH en el gráfico siguiente),
de los cuales 40u (JM) son producidos internamente y 40u
(MH) son importados. En tal sentido, el efecto del arancel
sobre el consumo (disminución de la demanda interna) es
igual a 20 unidades (BR), el efecto sobre la producción (la
expansión de la producción doméstica causada por el aran-
cel), es igual a 20 unidades (GN), el efecto sobre el comercio
(reducción en las importaciones), es igual a -40 unidades
(BR + GN), y el efecto sobre los ingresos (mayores ingresos
recaudados por el gobierno), es igual a $40 ($1 por cada
uno de los 40 unidades importadas, o sea NMHR). En el
gráfico, las líneas O1 y O1+T son las ofertas mundiales de
azúcar para el país “X”, sin el arancel y con el arancel, res-
pectivamente.

Imagen: noticiasaduaneras.blogspot.com
150 VISA AL DESARROLLO

RESTRICCIONES AL COMERCIO: ARANCELES


Oferta
8 azúcar
7
Precio en dólares del

6
E
5
producto

O1+T
4 J M
H O1
3 B
F
2 G N R Demanda
1
azúcar
0
-40 -20 0 20 40 60 80 100 120 140 160
Cantidades ofertadas y demandadas

B) En la actualidad, los aranceles a las importaciones son im-


puestos en los países desarrollados, por su efecto de pro-
tección y no por su efecto sobre los ingresos; mientras que
en los países subdesarrollados, los aranceles también son
establecidos para generar ingresos fiscales, porque al ser
impuestos indirectos (similares al IVA o al ICE) son más
fáciles de recaudar, soportando más el tributo, la clase con-
sumidora.

Un arancel prohibitivo, es aquel lo suficientemente alto como


para frenar todas las importaciones de un bien. En el ejemplo,
observando el gráfico, un arancel ad valorem del 100% (igual a
$2 por unidad) o más, impuesto por el país “X” sobre sus impor-
taciones de azúcar, haría que el precio del azúcar importada para
los consumidores domésticos fuera igual a $4 o más. Recorde-
mos que el país “X” puede satisfacer la totalidad de la demanda
de azúcar a través de la producción doméstica a Pa = $4. Por
tanto, no traerá azúcar desde el exterior, es decir, el arancel es
prohibitivo siempre que se lo ubique en el nivel de equilibrio
interno entre oferta y demanda doméstica. El arancel prohibi-
tivo, restringe totalmente las importaciones.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 151

En suma, los efectos económicos de la imposición de un


arancel son:
a) Aumentar el precio del producto gravado;
b) Perjudicar a los consumidores nacionales;
c) Aumentar la producción nacional (en caso de que el país
proteccionista, la pueda producir);
d) Favorecer a los productores nacionales; y, e) Incrementar
los ingresos del Estado.
Comentario: El libre comercio nos beneficia a todos54, porque
aumenta la competencia, disminuye los precios de venta al pú-
blico (consumidor final), mejora la eficiencia y la productividad
empresarial. Atrae inversiones productivas al país, porque los
inversionistas residentes en las naciones desarrolladas, no tras-
ladan sus capitales a naciones proteccionistas (a esas que están
preocupadas en cobrarles impuestos denominados a la “salida
de divisas”, en poner salvaguardas comerciales a países vecinos,
o en sustituir importaciones, por ejemplo). Tiene como costos eso
sí, disminuir la producción nacional ineficiente y enviar al des-
empleo a trabajadores vinculados con la misma, nadie lo discute;
pero a mediano y largo plazo, los beneficios son mayores y no se
puede seguir, favoreciendo a pocos productores, en detrimento
de las grandes mayorías consumidoras.
Los Gobiernos deberían defender a esa enorme masa de con-
sumidores, ampliamente perjudicada por medidas proteccionis-
tas, que encarecen las importaciones de productos extranjeros de
mejor calidad y con precios más convenientes. La productividad
y la competitividad nacionales, no surgen por “decreto”, ni por

54 ¡Bueno! a casi todos, porque a los empresarios que no quieren perder sus
privilegios, que no desean tampoco mejorar la calidad de sus productos y al
Estado fiscalista recaudador de impuestos, obviamente que los perjudica.
152 VISA AL DESARROLLO

imposición de ninguna autoridad; nacen de manera espontánea,


una vez que comprendemos que sólo abriéndonos a la libre com-
petencia, nos embarcaremos en el tren del progreso y la prospe-
ridad económica.
No es conveniente insistir en las viejas recetas mercantilistas,
que creían que la riqueza de una nación estaba dada por la polí-
tica de “empobrecimiento del vecino”, porque si nosotros impo-
nemos restricciones comerciales, otros países también harán lo
mismo y finalmente terminaremos todos: perjudicados y empo-
brecidos.
Finalicemos con el tema del proteccionismo, leyendo la “peti-
ción de los fabricantes de velas”, que escribiera en tono irónico
(pero académicamente brillante) el economista liberal francés,
Frederic Bastiat (1801-1850): 55

Sofismas Económicos (1845), cap. VII


Traducido por Alex Montero.
Petición de los fabricantes de candelas, velas, lámparas, can-
deleros, faroles, apagavelas, apagadores y productores de sebo,
aceite, resina, alcohol y generalmente de todo lo que concierne
al alumbrado.
A los señores miembros de la Cámara de Diputados

Señores:
Ustedes están en el buen camino. Rechazan las teorías abstrac-
tas; la abundancia y el buen mercado les impresionan poco. Se pre-

55 Bastiat, Frederic. Sofismas económicos, la petición de los fabricantes


de velas. Disponible en: http://www.liberalismo.org/articulo/58/41/peticion/
fabricantes/velas/ [Consulta 26 de enero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 153

ocupan sobre todo por la suerte del productor. Ustedes le


quieren liberar de la competencia exterior; en una palabra,
ustedes le reservan el  mercado nacional  al  trabajo nacional.
Venimos a ofrecerles a Ustedes una maravillosa ocasión
para aplicar su... ¿Cómo diríamos? ¿Su teoría? No, nada
es más engañoso que la teoría. ¿Su doctrina? ¿Su sistema?
¿Su principio? Pero Ustedes no aman las doctrinas, Uste-
des tienen horror a los sistemas y, en cuanto a los princi-
pios, declaran que no existen en economía social; diremos
por tanto su práctica, su práctica sin teoría y sin principios.
Nosotros sufrimos la intolerable competencia de un rival ex-
tranjero colocado, por lo que parece, en unas condiciones tan
superiores a las nuestras en la producción de la luz que inun-
da  nuestro  mercado nacional  a un precio fabulosamente redu-
cido; porque, inmediatamente después de que él sale, nues-
tras ventas cesan, todos los consumidores se vuelven a él y
una rama de la industria francesa, cuyas ramificaciones son
innumerables, es colocada de golpe en el estancamiento más
completo. Este rival, que no es otro que el sol, nos hace una
guerra tan encarnizada que sospechamos que nos ha sido sus-
citada por la pérfida Albión (¡buena diplomacia para los tiem-
pos que corren!) en vista de que tiene, por esta isla, orgullo-
sas consideraciones de las que se exime respecto a nosotros.
Demandamos que Ustedes tengan el agrado de hacer una Ley
que ordene el cierre de todas las ventanas, tragaluces, panta-
llas, contraventanas, postigos, cortinas, cuarterones, claraboyas,
persianas, en una palabra, de todas las aberturas, huecos, hen-
diduras y fisuras por las que la luz del sol tiene la costumbre de
penetrar en las casa, en perjuicio de las bellas industrias con las
que nos jactamos de haber dotado al país, pues sería ingratitud
abandonarnos hoy en una lucha así de desigual.
Quieran los señores Diputados no tomar nuestra pe-
tición como una sátira y no rechazarla sin al menos escu-
char las razones que tenemos que hacer valer para apoyarla.
Primero, si Ustedes cierran tanto como sea posible todo acceso
a la luz natural, si Ustedes crearan así la necesidad de luz artifi-
154 VISA AL DESARROLLO

cial, ¿cuál es en Francia la industria que, de una en una, no sería


estimulada?
Si se consume más sebo, serán necesarios más bueyes y car-
neros y, en consecuencia, se querrán multiplicar los prados artifi-
ciales, la carne, la lana, el cuero y sobre todo los abonos, base de
toda la riqueza agrícola.
Si se consume más aceite, se querrá extender el cultivo de la
adormidera, del olivo, de la colza. Estas plantas ricas y agotado-
ras del suelo vendrían a propósito para sacar ganancias de esta
fertilidad que la cría de las bestias ha comunicado a nuestro te-
rritorio.
Nuestros páramos se cubrirán de árboles resinosos. Nume-
rosos enjambres de abejas concentrarán en nuestras montañas
tesoros perfumados que se evaporan hoy sin utilidad, como las
flores de las que emanan. No habría por tanto una rama de la
agricultura que no tuviera un gran desarrollo.
Lo mismo sucede con la navegación: millares de buques irán
a la pesca de la ballena y dentro de poco tiempo tendremos una
marina capaz de defender el honor de Francia y de responder a
la patriótica susceptibilidad de los peticionarios firmantes, mer-
caderes de candelas, etc.
¿Pero qué diremos de los artículos París? Vean las doraduras,
los bronces, los cristales en candeleros, en lámparas, en arañas,
en candelabros, brillar en espaciosos almacenes comparados con
lo que hoy no son más que tiendas.
No hay pobre resinero, en la cumbre de su duna, o triste mi-
nero, en el fondo de su negra galería, que no vean aumentados
su salario y su bienestar.
Quieran reflexionarlo, señores, y quedarán convencidos que
no puede haber un francés, desde opulento accionista de Anzin
hasta el más humilde vendedor de fósforos, a quien el éxito de
nuestra demanda no mejore su condición.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 155

Prevemos sus objeciones, señores; pero Ustedes no nos opon-


drán una sola que no hayan recogido en los libros usados por los
partidarios de la libertad comercial. Osamos desafiarlos a pronun-
ciar una palabra contra nosotros que no se regrese al instante contra
Ustedes mismos y contra el principio que dirige toda su política.

¿Nos dirán que, si ganamos esta protección, Francia no ganará


nada porque el consumidor hará los gastos?

Les responderemos:

Ustedes no tienen el derecho de invocar los intereses del


consumidor. Cuando se los ha encontrado opuestos al produc-
tor, en todas las circunstancias los han sacrificado. Ustedes lo han
hecho para estimular el trabajo, para acrecentar el campo de trabajo.
Por el mismo motivo, lo deben hacer todavía.

Ustedes mismos han salido al encuentro de la objeción cuando


han dicho: el consumidor está interesado en la libre introducción
del hierro, de la hulla, del ajonjolí, del trigo y de las telas. - Sí, di-
jeron Ustedes, pero el productor está interesado en su exclusión.
- Y bien, si los consumidores están interesados en la admisión
de la luz natural, los productores lo están en su prohibición.

Pero, dirán Ustedes todavía, el productor y el consumidor no son


más que uno solo. Si el fabricante gana por la protección, hará ganar
al agricultor. Si la agricultura prospera, abrirá mercado a las fábricas.
- ¡Y bien! Si nos confieren el monopolio del alumbrado durante
el día, primero compraremos mucho sebo, carbón, aceite, resi-
nas, cera, alcohol, plata, hierro, bronces, cristales, para alimen-
tar nuestra industria y, además, nosotros y nuestros numerosos
abastecedores nos haremos ricos, consumiremos mucho y espar-
ciremos bienestar en todas las ramas del trabajo nacional.

¿Dirán Ustedes que la luz del sol es un don gratuito y que re-
chazar los dones gratuitos sería rechazar la riqueza misma bajo
el pretexto de estimular los medios para adquirirla?
156 VISA AL DESARROLLO

Pero pongan atención: Ustedes llevan la muerte en el corazón


de su política; pongan atención a que hasta aquí ustedes han re-
chazado siempre el producto extranjero porque él se aproxima
a ser don gratuito y precisamente porque se aproxima a ser don
gratuito. Para cumplir las exigencias de otros monopolizadores,
Ustedes tenían un semi-motivo; para acoger nuestra demanda, Us-
tedes tienen un motivo completo y rechazarnos precisamente por
usar el fundamento de Ustedes mismos sobre el que nos hemos
fundamentado más que los demás sería formular la ecuación [(+)
X (+) = (-)]; en otros términos, sería amontonar absurdo sobre ab-
surdo.
El trabajo y la naturaleza concurren en proporciones diver-
sas, según los países y los climas, a la creación de un producto.
La parte que pone la naturaleza es siempre gratuita; la parte del
trabajo es la que le da valor y por la que se paga.
Si una naranja de Lisboa se vende a mitad de precio que una
naranja de París es porque el calor natural y por consecuencia
gratuito hace por una lo que la otra debe a un calor artificial y
por tanto costoso.
Luego, cuando una naranja nos llega de Portugal, se puede decir que
nos ha sido dada la mitad gratuitamente, la mitad a título oneroso o, en
otros términos, a mitad de precio en relación con aquella de París.
Ahora bien, es precisamente esta  semi-gratuidad  (perdón
por la palabra) lo que Ustedes alegan para excluirla. Ustedes
dicen: ¿Cómo el trabajo nacional podría soportar la competencia
del trabajo extranjero cuando aquél tiene que hacer todo y éste
no cumple más que la mitad de la tarea, pues el sol se encarga
del resto? Pero si la semi-gratuidad les decide a rechazar la com-
petencia, ¿cómo la gratuidad entera les llevará a admitir la com-
petencia? O no son lógicos o deberían rechazar la semi-gratuidad
como dañina a nuestro trabajo nacional, rechazar a fortiori y con
el doble más de celo la gratuidad entera.
Otra vez, cuando un producto, hulla, hierro, trigo o tela, nos
viene de fuera y podemos adquirirlo con menos trabajo que si
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 157

lo hiciéramos nosotros mismos, la diferencia es un don gratui-


to  que se nos confiere. Este don es más o menos considerable
conforme la diferencia sea más o menos grande. Es de un cuarto,
la mitad o tres cuartos del valor del producto si el extranjero no
nos pide más que tres cuartos, la mitad o un cuarto del pago. Es
tan completo como podría ser cuando el donador, como hace el
sol por la luz, no nos pide nada. La cuestión, lo postulamos for-
malmente, es saber si Ustedes quieren para Francia el beneficio
del consumo gratuito o las pretendidas ventajas de la produc-
ción onerosa. Escojan, pero sean lógicos; porque, en tanto que
Ustedes rechacen, como lo han hecho, la hulla, el hierro, el tri-
go y los tejidos extranjeros en la proporción en que su precio se
aproxima a cero, qué inconsecuente sería admitir la luz del sol,
cuyo precio es cero durante todo el día.

2.6. ECUADOR Y LA REVOLUCIÓN CIUDADANA

Foto: www.elcomercio.com

CARTA A RAFAEL CORREA 56 Sr. Presidente, su triunfo en las


urnas fue contundente. Ganar en primera vuelta a 7 candidatos de la
oposición, no es fácil. Usted ganó, porque supo meterse al pueblo en el

56 Zambrano Pontón, Pablo. (21-02-2013). Carta a Rafael Correa.


Disponible en: http://www.elcomercio.com.ec/cartas/carta-a-rafael-correa.
html [Consulta 26 de enero del 2015]
158 VISA AL DESARROLLO

bolsillo, supo entrar en su corazón (como cuentan los libros de historia,


que lo hacía Velasco Ibarra, con su “querida chusma”); aprovechó muy
bien el descontento de la gente, con tanto politiquero de antaño, que
no fue capaz de construir buenas carreteras en este país. Otro de sus
aciertos, fue destruir la politización en la educación y la salud públicas;
en pocas palabras: “haberse amarrado bien los pantalones”. Entre sus
errores: está el no abrirse al mundo, a la globalización (decirnos “neo-
liberales y “bobo aperturistas”, a los que pensamos diferente). Otros
latinoamericanos (incluso con gobiernos de izquierda): Chile, Uruguay,
Perú, Colombia, Costa Rica lo han hecho, y les está yendo muy bien:
atraen inversión extranjera, están creciendo y redistribuyendo la rique-
za. Felicitaciones Ec. Rafael Correa; escuche al pueblo, más que a los
gobiernos autoritarios de Cuba y Venezuela.
En el Ecuador de la “revolución ciudadana”, más que socia-
lismo marxista o comunista, lo que se observa es: un sistema
económico keynesiano en lo fiscal, liberal en lo monetario (por
la dolarización de la economía, que a propósito no le agrada al
propio Presidente, pero que sin embargo asegura que la manten-
drá durante su mandato) y mercantilista o proteccionista en lo
comercial; tipo escuela cepalina o teoría de la dependencia de
los años 60 y 70 en América Latina; con medidas proteccionistas
destinadas a favorecer el desarrollo autónomo y soberano, así
como la industrialización masiva, que todos esperamos que se lo
realice con criterio económico y sentido común; ya que por ejem-
plo, no es correcto tampoco, que sigamos exportando cacao e im-
portando chocolates, o exportando petróleo crudo e importando
derivados de petróleo, es decir, debería ser una industrialización
basada en nuestras ventajas comparativas. Así, en agricultura,
fomentar la agroindustria; en lugar de pretender producir televi-
sores, electrodomésticos, automóviles, en fin; en recursos natura-
les: basada en la minería, en la refinación de petróleo, en el turis-
mo y en la energía hidroeléctrica. En otras palabras, deberíamos
primero comenzar por aprovechar más nuestras potencialidades
como nación, que sí las tenemos: en agroindustria, minería, turis-
mo y energía hidroeléctrica; antes que ir a una industrialización
forzosa y para nada espontánea.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 159

Habría que considerar además, que no sólo los países indus-


trializados se han desarrollado. Chile, por ejemplo, es un país
exportador de materias primas, pero también de vinos e incluso
de ciertos bienes industriales, y se lo considera un modelo de
progreso en la región, sin que necesariamente haya basado su
desarrollo económico y humano en la fabricación de bienes in-
tensivos en capital y tecnología, porque como ya lo dijeron los
liberales clásicos (David Ricardo), se debe favorecer la produc-
ción y exportación de bienes, en los que una nación determinada
tenga una ventaja comparativa, e importar y consumir aquellos
en los que haya una desventaja comparativa, con la finalidad de
que se beneficien tanto los productores, como los consumidores.
Si un determinado bien, es más costoso fabricarlo internamente
que comprarlo en el exterior: sería preferible importarlo, porque
no debemos olvidarnos de los costos de oportunidad implícitos
en la producción de los bienes, es decir, por dedicarnos a una in-
dustrialización agresiva y forzosa; a lo mejor descuidamos otros
sectores en los que somos o podemos, ser, más productivos y
competitivos.

¿En Ecuador se aplica el socialismo del siglo XXI?


En lo político y social existen bastantes similitudes con el es-
quema del socialismo del siglo XXI, es decir, sí se aplica (basta
escuchar al presidente ecuatoriano y a sus ministros defendien-
do al socialismo y al colapso socioeconómico venezolano bajo el
membrete de “guerra económica”). En lo económico, más seme-
janzas presenta con el keynesianismo, con la teoría de la depen-
dencia latinoamericana, con el mercantilismo proteccionista; que
con el socialismo marxista de todos los siglos. Por ello, al ser el
Econ. Rafael Correa, un hombre inteligente, bien intencionado,
e incluso con un PHD en Economía, a diferencia de otros socia-
listas como Castro (abogado), Maduro (ex chofer del Metro de
Caracas) o Morales (dirigente indígena); debería más bien fijarse
en modelos de desarrollo socioeconómico diferentes, que sean
de más largo plazo, que contengan una mayor dosis de iniciativa
particular (economía de mercado) y una menor injerencia estatal.
160 VISA AL DESARROLLO

ASPECTOS ECONÓMICOS

Imagen: www.milfrases.org

Correa ha escrito varios ensayos contra la dolarización, a la


cual ha calificado como un error técnico, al eliminar la política
monetaria y cambiaria. En la contienda electoral se comprome-
tió a mantenerla a lo largo de su mandato porque aseguró que,
económicamente, sería “insensato” cambiar de moneda en estos
momentos. Volvió a ratificar su compromiso por mantener la
dolarización durante los cuatro años de su gestión tras el triunfo
de la consulta popular del 15 de abril de 2007. No obstante, tam-
bién ha mencionado la posibilidad de sustituir al dólar por una
moneda regional sudamericana en el futuro.
Con la dolarización, la Política Cambiaria ha sido eliminada.
La Política Monetaria no lo ha sido, ha sido restringida; porque
si bien se suprimió la posibilidad de que se emita moneda propia
por parte del BCE, salvo moneda fraccionaria; todavía existe el
instrumento de política monetaria denominado encaje bancario,
el cual se lo reduce cuando se desea aumentar la oferta moneta-
ria y se lo sube cuando se pretende disminuirla. La dolarización
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 161

es racionalmente apoyada por el 85% de la población ecuatoria-


na, según la encuestadora CEDATOS. 57
En caso de que saliéramos de la misma, sea por una decisión
deliberada o no del Gobierno, éste enfrentaría el rechazo mayo-
ritario de la población, pues pese a las desventajas que la dolari-
zación presenta en materia comercial, le ha dotado de estabilidad
económica, social e incluso política al país. Si bien es cierto, no
podemos utilizar la política cambiaria con el propósito de contar
con “devaluaciones competitivas” (que son válidas únicamente
en el corto plazo), la inflación sí ha sido controlada y con ello no
la estamos “exportando”, incorporada dentro de nuestros bienes
y servicios.

GASTO PÚBLICO
La matriz conceptual en lo económico del Ec. Rafael Correa
ha sido aumentar el gasto público, con la convicción de que es
el incremento de los egresos fiscales, lo que permite reactivar la
producción, el empleo y el ingreso de la población.
Ahora bien, considero que Keynes no habría estado de acuer-
do con aumentar el gasto público en situaciones en que el sector
privado lo puede hacer. Que una cosa es la política económica en
tiempos de guerra y otra muy diferente en épocas de paz. Que
una cosa es que se estimule activamente a la economía en épocas
recesivas, a través de un Estado impulsor del crecimiento econó-
mico, cuando no quedan empresarios privados que lo puedan
realizar; pero otra radicalmente opuesta es que se lo pretenda
hacer en todo momento, porque esto causa el denominado “efec-
to desplazamiento” que se da cuando el gasto público reemplaza
a la inversión privada. Hay que considerar que el gasto público

57 15 años después, el dólar tiene un 85% de popularidad en el país.


(08/01/2015). Disponible en: http://www.elcomercio.com/actualidad/
dolarizacion-economia-ecuador-historia-codigo.html [Consulta 26 de
enero del 2015]
162 VISA AL DESARROLLO

no surge por generación espontánea, son recursos que todos los


ciudadanos pagamos a través de nuestros impuestos, o que los
debemos obtener endeudándonos interna o externamente y eso
inevitablemente tiene un costo social, sobre todo para las gene-
raciones futuras.
El efecto desplazamiento en términos simples significa que el
Estado gasta más, este aumento del gasto público reactiva en un
primer momento y en el corto plazo la producción e incluso el
empleo, pero se genera inflación. Al haber inflación suben las ta-
sas de interés y tras esto, cae la inversión privada. El efecto neto
es un aumento en la producción pero en montos inferiores al que
se hubiera generado si en lugar de confiar en el gasto público, se
hubiera tenido más fe en el sector privado.
Cuando el “Estado” gasta más, es la población la que lo está
haciendo a través de éste, porque el Estado somos todos; no es
sólo el gobierno, son también las instituciones satélite que giran
a su alrededor; a propósito las actividades del sector público se
financian de tres maneras: 1) vía impuestos; 2) mediante endeu-
damiento interno y/o externo; y, 3) imprimiendo billetes. Este
último caso es prácticamente imposible que suceda en el Ecua-
dor actual, gracias a la dolarización, que nos ha blindado del
efecto monetario expansivo (salvo que, aunque considero perso-
nalmente que no se lo hará, se pretenda a través del “dinero elec-
trónico” aumentar la oferta monetaria de modo artificial). Los
tres son mecanismos no recomendables, puesto que vía impues-
tos se desplaza inversión privada; a través de préstamos internos
y/o externos, se endeuda a las futuras generaciones, salvo que la
deuda sea para proyectos de inversión y no para gasto corriente
(como parecería suceder en el país por mandato constitucional
inclusive); y, la tercera es inflacionaria y devaluatoria, como su-
cedió en nuestro país en los años 1998 y 1999.
Hablando con cifras, hemos pasado de alrededor de $ 9 mil
millones de dólares como Gasto Público en 2007 a cerca de 34 mil
millones de dólares en 2014, lo que implica una tasa de creci-
miento promedio anual del 20.9%, cuando nuestro crecimiento
económico en dicho período ha sido del 4.2% y nuestra capaci-
dad de atraer inversión privada directa extranjera ha sido bas-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 163

tante limitada (hasta el momento de escribir estas líneas) con


montos promedios de apenas 500 millones de dólares, cuando
Colombia y Perú (con economías de mercado, globalizadas e in-
tegradas al mundo) logran cifras de $ 15 mil y 12 mil millones de
dólares anuales, respectivamente. (CEPAL, 2013).

Imagen: www.eldiario.ec

228 mil millones en ocho años

En los ocho años del gobierno de Rafael Correa se han utili-


zado 228 mil millones de dólares en el sector público, incluido
el Gobierno central, empresas, gobiernos locales y otros del sec-
tor público que reciben contribuciones estatales.

Así lo explica una publicación del diario El Comercio, donde


se detalla que entre el 2007 y el 2014 se destinó casi cinco veces
más que en los 8 años anteriores a este gobierno.

Opiniones. Para el titular de la Secretaría Nacional de Pla-


nificación, Pabel Muñoz, los resultados de la inversión se han
traducido en un crecimiento económico que supera el promedio
de la región, reducción de la desigualdad, mejoras en la calidad
de la educación, entre otros. Pero para el exministro de Finanzas,
Mauricio Pozo, el país también crecía y reducía pobreza antes del
164 VISA AL DESARROLLO

2006, cuando tenía “menos plata” y cita como ejemplo que en el


2006 el gasto del sector público no financiero representaba 21 %
del Producto Interno Bruto que al 2013 trepó al 44 %. 58

¿El gasto público estimula la economía y reduce la pobreza?


Sería excelente si así fuera, pero la realidad pragmática y la
experiencia de los países que han podido crecer y reducir la po-
breza, como por ejemplo Chile, demuestran que es el estímulo a
la inversión privada el que consigue el “milagro”. No un Estado
activo y muy grande interviniendo en gran parte de actividades
de la Economía, en funciones incluso empresariales.
En materia económica, el Estado debe controlar, vigilar que
se respeten los contratos; que no se rompan acuerdos; que los
monopolios y oligopolios no hagan de las suyas; que se cobren
impuestos proporcionales a la ciudadanía y a las empresas, con
el fin de no desalentar la inversión privada 59; debe estar allí tam-
bién para conceder subsidios directos que sean redistributivos
del ingreso y no el pernicioso e indirecto subsidio a los combus-
tibles, que beneficia a los más ricos, contamina el planeta, genera

58 228 mil millones en ocho años (18/01/2015) Disponible en: http://www.


eldiario.ec/noticias-manabi-ecuador/343827-228-mil-millones-en-ocho-
anos/ [Consulta 26 de enero 2015]
59 Hay personas que creen que el Estado debe cobrar impuestos progresivos
a la renta y a la riqueza (lo cual es parte del derecho personal de cada uno).
Pues bien, permítame aclararle amable lector, que no estoy defendiendo
a los ricos y poderosos de este país, simplemente estoy defendiendo
su propio trabajo, dado que está comprobado por la Escuela Austríaca
de Pensamiento Económico (Juan Ramón Rallo tiene varios estudios al
respecto), que cuando se grava con más impuestos al capital se destruyen
empleos, porque la inversión privada disminuye, al restarse los incentivos
para seguir invirtiendo y generando riqueza. En palabras simples: el
capital retribuye al trabajo y si el primero se resiente, no habrá empleo
que sea sostenible en el tiempo. De todas formas, admito que el tema es
polémico y no pretendo –de modo alguno-tener la verdad absoluta.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 165

desequilibrios fiscales (le costó al país un poco más de $ 4.500


millones en el presupuesto 2013) 60, favorece a los contrabandis-
tas (el galón de gasolina cuesta en Colombia aproximadamente
6 dólares y en Perú alrededor de 8 dólares) y agrava los proble-
mas de tráfico en las grandes ciudades; o para conceder incenti-
vos tributarios a los nuevos emprendimientos. En el mediano y
largo plazo, una economía cuyo crecimiento dependa del gasto
público estará sujeta a ciclos económicos similares a una monta-
ña rusa, con altos y bajos que terminen perjudicando a toda la
sociedad, aunque en un inicio parezca que son benéficas y que
aumentan el crecimiento económico.

GASTO PÚBLICO Y ESTÍMULO A LA ECONOMÍA


Aunque el Gobierno se moleste, cada vez que algún analista
económico señale que hay demasiado gasto público, e incluso se
diga (por parte del oficialismo) que el problema del Ecuador es
comercial (por la dolarización) y no fiscal (por el déficit presu-
puestario), la realidad es que tenemos un problema fiscal (déficit
público 2014 cercano al 6% del PIB, que para el 2015 podría ser
incluso del 8%). Ese modelo tiene un nombre: teoría keynesiana.
No marxismo, socialismo, ni comunismo; personalmente lo de-
nomino: socialdemocracia o capitalismo de Estado, es decir, una
política expansionista en lo Fiscal (en lo Monetario, no es posible
expandir la oferta monetaria, es decir, la cantidad de dinero en
circulación: gracias a la dolarización de la economía ecuatoriana,

60 Redondeando cifras –para que sea más memorizable- se gastó en el


presupuesto 2013: en diesel un poco más de $1.900 millones, gas nacional
$ 65 millones, gas importado $ 600 millones y gasolina $ 1.700 millones.
Cabe señalar además, que el 11 por ciento del precio internacional, es
lo que pagan los ciudadanos por el gas, el 89% es subsidiado por el
Estado. En palabras simples, en caso de retirarse el subsidio al gas,
los ecuatorianos pagaríamos por la bombona alrededor de 20 dólares,
dependiendo de la oferta y demanda internacional. (Fuente, Ministerio de
Finanzas).
166 VISA AL DESARROLLO

que nos ha blindado en cuanto a inflaciones galopantes (o peor


aún, hiperinflaciones), pero no en lo relativo a desequilibrios en
la balanza comercial, que se presentan precisamente por la ma-
yor liquidez que se dirige a importaciones y que se las corrige
limitadamente a través de medidas “parche” o cortoplacistas
como son las restricciones a las importaciones, por ejemplo).
¿Qué señala la teoría keynesiana?, que a mayor gasto público,
vía inversión pública, existe el denominado efecto “multiplica-
dor” de la Economía que dispara el PIB en una proporción equi-
valente al múltiplo de la inversión pública. Colocando números,
veamos lo qué pasó en el período 2012-2013:

PIB 2012 $ 87.623 millones


PIB 2013 $ 94.472 millones
AUMENTO (1) $ 6.849 millones

INVERSIÓN PÚBLICA 2012 * $ 11.118 millones (12.7% del PIB)


INVERSIÓN PÚBLICA 2013 $ 14.737 millones (15.6% del PIB)
AUMENTO (2) $ 3.619 millones

MULTIPLICADOR DEL GASTO (1/2) 1.89

MULTIPLICADOR TRIBUTARIO -0.89

Por cada dólar que el Estado ecuatoriano invirtió (ig), se generó un aumento
equivalente en la producción (pib) de 1.89 dólares entre el período 2012-2013, lo
cual no significa un efecto multiplicador muy importante del gasto autónomo de
inversión pública para el caso ecuatoriano, explicado también por la existencia
del multiplicador tributario.
En otras palabras, el efecto multiplicador del gasto (2012-2013) fue un poco
mayor a la unidad (1.89), dado que la inversión pública fue financiada con
endeudamiento según lo prevé la Constitución Política del Ecuador. los
impuestos, sirven para financiar gasto corriente (permanente).

Incluye Gobierno Central, empresas públicas y Gobiernos Autónomos


Descentralizados (GAD)

Fuente: Banco Central del Ecuador, SENPLADES y Ministerio de Finanzas


PABLO ZAMBRANO PONTÓN 167

Con la inversión pública, el Gobierno ha impulsado varios


proyectos, como la construcción de centrales hidroeléctricas, la
Refinería del Pacífico (que al momento sólo está en movimiento
de tierras, esperándose inversión rusa o china en esta materia
–tras el colapso de la economía marxista venezolana-), obras via-
les, e infraestructuras en los servicios de salud y educación, entre
otras. En 2012, la mayor inversión pública fue para el sector de
desarrollo social y talento humano, con el 37%; producción y sec-
tores estratégicos el 35%, seguridad y justicia alcanzó el 24%; y
patrimonio y política económica el 4%. (Diario El Telégrafo, 18
de febrero 2013).

Revisando las cifras del Presupuesto General del Estado, te-


nemos el siguiente comportamiento de las Finanzas Públicas,
durante los períodos: 2002-2006 (antes de la “Revolución Ciuda-
dana”) y 2007-2011 (después de la “Revolución Ciudadana”), en
idéntico número de años:

CUADRO No. 2: INGRESO Y GASTO PÚBLICO,


2002-2006 y 2007-2011

En miles de millones de
Porcentaje frente al PIB
  dólares

Déficit/ Déficit/
Ingreso Gasto Superávit Ingreso Gasto Superávit
 
2002 6,3 6,1 0,2 25,6 24,6 1
2003 6,9 6,5 0,4 24,3 22,7 1,6
2004 8,2 7,5 0,7 25 22,9 2,1
2005 9 8,7 0,3 24,4 23,7 0,7
2006 11,4 9,8 1,6 27,2 23,6 3,6
Tasa
crecimiento
promedio
(%) 15,98% 12,58%
       
168 VISA AL DESARROLLO

En miles de millones de dólares Porcentaje frente al PIB


 
Déficit/ Déficit/
  Ingreso Gasto Superávit Ingreso Gasto Superávit
2007 13,5 12,5 1 29,6 27,4 2,2
2008 18,7 18,4 0,3 34,5 33,9 0,6
2009 15,7 17,9 -2,2 30,2 34,4 -4,2
2010 19,7 20,7 -1 34 35,6 -1,6
2011 27,1 27,8 -0,7 40,9 41,9 -1
Tasa
crecimiento
promedio
(%) 19,00% 22,11%        

Fuente: Banco Central del Ecuador

En el período 2002-2006, siempre hubo superávit en el presu-


puesto público, los ingresos crecieron en el 15.98% y los gastos
en el 12.58% como porcentaje promedio. En tanto que, durante el
período 2007-2011, ocurren déficits durante los años 2009, 2010 y
2011 (tolerables porque son inferiores al porcentaje técnicamente
aceptable del -4% del PIB) los ingresos crecieron en el 19% y los
gastos en el 22.11%.
Indudablemente, el régimen actual ha contado con mayores
recursos provenientes de las siguientes fuentes: 1) impuestos; 2)
aumento en el precio internacional del petróleo; 3) renegociación
de la deuda externa en 2009; 4) renegociación de los contratos
petroleros; 5) endeudamiento interno vía emisión de bonos pa-
gados por el IESS; y, 6) endeudamiento externo, básicamente con
créditos chinos. Es éste flujo de ingresos, el que ha permitido
sostener ese enorme gasto público que del 12.58% como tasa de
crecimiento promedio anual entre 2002 y 2006, pasa al 22.11%
como tasa de crecimiento promedio anual entre 2007 y 2011.
Las preguntas obvias son: ¿será sostenible el denominado y pro-
mocionado “milagro ecuatoriano”?, ¿sólo en base a gasto públi-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 169

co se puede crecer económicamente?, ¿será posible confiar más


en la inversión privada en algún momento?
Bueno, hemos visto el importante crecimiento anual prome-
dio del gasto público a nivel macroeconómico, tanto en el pe-
ríodo anterior a la “RC” (12.58%), pero sobretodo en el período
concreto de la “RC”, 2007-2011 (22.11%). Si el gasto público tiene
un efecto dinamizador e incluso multiplicador tan importante
como sostiene la teoría keynesiana, cabría esperar como es lógi-
co un crecimiento económico (medido exclusivamente por el
incremento del PIB Real, es decir, a precios constantes del año
base de la economía ecuatoriana que corresponde al 2007) mayor
durante el período de la “RC”, porque en estos años se gastó (y
se invirtió) más, veamos qué sucedió en la práctica, consideran-
do dos períodos comparativos de idéntico número de años: 2002-
2006 y 2007-2011:

CUADRO No. 3: CRECIMIENTO ECONÓMICO,


2002-2006 y 2007-2011

TASA DE
PIB INFLACIÓN
AÑOS NOMINAL PIB REAL DEFLACTOR (a) (b)

2002 28.549 40.849 69,89 -

2003 32.433 41.961 77,29 10,59%

2004 36.592 45.407 80,59 4,26%

2005 41.507 47.809 86,82 7,73%

2006 46.802 49.915 93,76 8,00%

%
CRECIMIENTO
PROMEDIO
REAL (c) 5,14%    
170 VISA AL DESARROLLO

TASA DE
PIB INFLACIÓN
AÑOS NOMINAL PIB REAL DEFLACTOR (a) (b)
2007 51.008 51.008 100,00 6,65%
2008 61.763 54.250 113,85 13,85%
2009 62.520 54.558 114,59 0,65%
2010 69.555 56.481 123,15 7,46%
2011 79.277 60.925 130,12 5,66%
%
CRECIMIENTO
PROMEDIO
REAL (c) 4,54%    

a) Deflactor = (PIB Nominal / PIB Real) * 100


b) Tasa de inflación = (Deflactor año final – Deflactor año ini-
cial) / (Deflactor año inicial). La tasa de inflación medida
por el deflactor, es más exacta y más real que el IPC calcula-
do por el INEC, porque refleja la evolución de la actividad
económica y no está basada en encuestas.
c) % Crecimiento promedio real = √ n ((Valor año final / (va-
lor año inicial)) – (1) X 100; donde n es el número de años,
es decir, 4.
FUENTE: Banco Central del Ecuador, Información Estadística Mensual
1951, septiembre 2014.

ELABORACIÓN: Autor

CONCLUSIÓN: Como vemos, en el período 2002-2006 la econo-


mía creció en el 5.14% y en el período 2007-2011 (con mayor gasto e
inversión pública), la economía creció en el 4.54%, en promedio. Por
tanto, se concluye, que no necesariamente el gasto público ge-
nera un efecto dinamizador en la economía. A este respecto, el
argumento oficialista ha sido: “En el período 2002-2006, creci-
mos más porque salíamos de la recesión provocada por la cri-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 171

sis financiera de 1999” (Fander Falconí, entrevistado por Andrés


Carrión). Sin embargo, no se puede llamar “milagro económi-
co” a un crecimiento explicado por la inversión pública e incluso
inferior al que se consiguió con menores recursos y gasto pú-
blico, conforme aquí ha sido demostrado de manera técnica y
empleando fórmulas estadísticas. (Corresponde al lector, sacar
sus propias conclusiones).

Foto: www.obraspublicas.gob.ec

GASTO PÚBLICO, DOLARIZACIÓN, REDUCCIÓN DE


LA POBREZA E INDICADORES ECONÓMICOS
Definida la pobreza, por el diccionario digital “ABC”, como:
“la situación social y económica caracterizada por la carencia
marcada en la satisfacción de las necesidades básicas. Las cir-
cunstancias para especificar la  calidad de vida  y determinar si
un grupo en particular se cataloga como empobrecido suelen ser
el acceso a recursos como la educación, la vivienda, el agua po-
table, la asistencia médica, etc.; asimismo, suelen considerarse
como importantes para efectuar esta clasificación las circunstan-
cias laborales y el nivel de ingresos.”
El Banco Mundial, en una medición internacionalmente acep-
tada de pobreza, define como pobres a aquellas personas que
viven con menos de 2 dólares diarios, en valores de paridad de
poder adquisitivo (medida comparativa entre países, en función
a su capacidad de compra).
172 VISA AL DESARROLLO

Uno de los principales argumentos oficialistas ha sido: “Aho-


ra crecemos con más equidad”, entendida la equidad como una
mayor igualdad de oportunidades para todos, sin discrimina-
ción. En tal sentido, la teoría económica de las autoridades gu-
bernamentales ecuatorianas, señala que aumentando el gasto
público: es posible reducir la pobreza.
Antes de analizar el caso concreto de Ecuador, comencemos
con un ejemplo cercano al nuestro: el de la Argentina “kirchne-
rista”. De acuerdo con un estudio realizado por la Fundación:
“Libertad y Progreso”61:
El gasto público consolidado pasó del 31% en la década del
90 al 46% en 2013. Este aumento del gasto se concentra,
según el citado trabajo, en cuatro grandes áreas:
a) Mayores subsidios a sectores energéticos y de transpor-
tes;
b) un sustancial incremento de empleados públicos cerca-
no al 50% en los niveles nacional, provincial y municipal;
c) la incorporación de cerca de cuatro millones de personas
que no hicieron sus aportes al sistema previsional, y
d) mayores gastos en subsidios sociales.
Sin tomar en cuenta el período de fuerte rebote posterior a
la crisis del 2001/2002, en los últimos años, el enorme au-
mento en el gasto público no ha logrado reducir el núme-
ro de personas que viven en la pobreza, a pesar del fuerte
crecimiento de la economía [crecimiento con inflación ade-
más, tal como le gusta a la corriente keynesiana].
La economía argentina creció el 41% desde 2007 hasta 2013
en términos reales según las estadísticas oficiales del Mi-

61 Laborda, Fernando (10/06/2014) Record de gasto público, pero más po-


bres. Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/1700003-record-de-gas-
to-publico-pero-mas-pobres [Consulta 26 de enero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 173

nisterio de Economía (cerca del 7% anual en promedio),


mientras que de acuerdo con estimaciones privadas, como
las de la consultora de Orlando Ferreres, creció cerca del
24% en el mismo período (cerca del 4% anual en prome-
dio).

Según el Observatorio Social de la UCA, la población que


vive bajo la línea de pobreza se mantuvo en torno del 25%
desde 2007 y llegó al 27,5% en el último trimestre de 2013.
Para el INDEC (entidad encargada de medir las estadísti-
cas oficiales en Argentina), en cambio, la pobreza bajó del
23,4% en 2007 a tan sólo el 4,7% en el primer semestre del
2013 (último dato oficial), pero estas cifras resultan poco
creíbles, ya que utilizan un índice de precios que distorsio-
na el verdadero valor de la canasta familiar.

Esto demostraría que, a pesar de la proliferación de planes


sociales, no se ha logrado reducir la pobreza ni siquiera en
un contexto de crecimiento económico.

El estudio dirigido por la Fundación “Libertad y Progre-


so”, destaca que el sistema asistencial presenta otro proble-
ma fundamental: no incentiva el empleo formal. En reunio-
nes de “focus groups” (grupos focales), los investigadores
detectaron que muchos beneficiarios de planes sociales no
buscan tener un empleo formal. Se genera así una trampa
de dependencia económica que en algunos casos lleva ya
varias generaciones.

La experiencia de los últimos diez años evidencia que la


solución no radica en la entrega de más cantidad de planes
y transferencias de dinero en efectivo, sino que es necesa-
rio generar condiciones de trabajo para que las personas
ganen su sustento sobre la base de su propio esfuerzo. Una
dádiva no le permite a un individuo abandonar la pobreza
ni estimula la movilidad social, aun si es útil para aliviar
una situación en un momento determinado
174 VISA AL DESARROLLO

Entre sus conclusiones, el trabajo consigna lo siguiente:


1) Los programas sociales no reducen la pobreza.
2) Hay demasiados planes, que se superponen.
3) No hay control, indicadores, medición objetiva, ni medi-
das correctivas.
4) Existe un evidente clientelismo y uso político de los pla-
nes.
5) Se desincentiva el trabajo formal y no se incentiva el as-
censo económico y social.
Volviendo al Ecuador, concretamente, en lo relativo a índices
de pobreza: ¿Qué ha pasado en nuestro país? Que se ha reduci-
do, pasando del 49% al 25.6% entre el 2002 y el 2013, muy a pesar
de las voces agoreras del desastre (vinculadas con la izquierda
centrista y radical), quienes anunciaban una catástrofe social
y económica sin precedentes, tras la decisión oficial de asumir
el dólar como moneda de curso legal en el país (9 de enero del
2000). Al contrario, hay una significativa reducción, cercana a los
24 puntos, en estos 12 años de vigencia plena de la dolarización
en el Ecuador (lo que implica una disminución promedio anual
de 2 puntos).
Antes de la dolarización, veamos cuáles eran las cifras relati-
vas a pobreza en el país. Entre el año 1995 y el 2000, el número
de pobres creció de 3.9 a 9.1 millones de personas, es decir, se
incrementaron los pobres del 34 al 71%.
Uno de los críticos más acérrimos de la dolarización en el país,
es sin duda el Ec. Alberto Acosta, ex candidato presidencial y
docente titular de FLACSO, veamos qué decía sobre la dolariza-
ción:
… “La dolarización fue presentada no sólo como la única al-
ternativa existente, si no como la gran solución para resolver los
males de la economía ecuatoriana... (…) Ecuador, se incorporó
a la lista de 26 colonias o territorios que hasta entonces utiliza-
ban una moneda extranjera, 11 de ellos el dólar norteamericano”.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 175

(…) “La decisión final sobre la dolarización oficial plena no re-


sultó de los designios de la razón. Basta ver que con ella no se
acabó con el proceso inflacionario, como se había prometido”…

LA PREOCUPACIÓN DEL EC. ALBERTO ACOSTA 62

El Ec. Alberto Acosta (ex candidato presidencial), señaló el día


miércoles 22 de mayo del 2013, en el Paraninfo de la Facultad
de Ciencias Económicas de la Universidad Central del Ecuador,
su preocupación por el hecho de que las grandes empresas y la
banca privada, han aumentado sus utilidades en estos últimos
años (2007-2012).

Personalmente, a mi eso no me preocupa; porque es el


reflejo  evidente de la prosperidad económica que estamos
viviendo en el país, lo cual es positivo.  Lo negativo está en que
no estamos ahorrando o lo estamos haciendo muy poco; estamos
creciendo en base a créditos chinos y no a la inversión privada
(nacional o extranjera), que es más sostenible en el tiempo. 
Cuidado y este boom económico es tan solo un espejismo, como
pasó en España, Grecia y similares. Se requiere con urgencia
concluir los proyectos estratégicos y cambiar la matriz productiva.

 Según la Teoría Macroeconómica, en épocas de bonanza hay


que ahorrar; y en períodos de crisis económica, hay que consumir
lo previamente ahorrado.  No consumamos desenfrenadamente
en las buenas épocas, porque luego vendrán los dolorosos
y odiados ajustes en temporadas de “vacas flacas”.

¿Qué es lo que ha hecho la dolarización? En estos más


de 14 años de vigencia en el país, ha hecho algo muy simple:

62 Acosta, Alberto (11/01/2002) Ecuador: ¿un modelo para América


Latina? Disponible en: http://www.rebelion.org/hemeroteca/economia/
aacosta110102.htm [Consulta 26 de enero del 2015]
176 VISA AL DESARROLLO

devolverle la confianza al ciudadano ecuatoriano de que maneja


una moneda fuerte, una que no se devalúa más (en nombre de las
heterodoxas y neokeynesianas ”devaluaciones competitivas”) o
de que si se devalúa: lo hace racionalmente, es decir, no 400%
en un año, como pasó en Ecuador entre 1998 y 1999 (cuando
pasamos de 5.000 a 25.000 sucres por dólar). Esa devaluación,
generada primariamente por el déficit fiscal monetizado a
través de emisiones por parte del Banco Central del Ecuador,
empobreció a la clase media ecuatoriana, la misma que ha vuelto
a ser revitalizada, no como producto de ningún “milagro “, sino
gracias fundamentalmente a la estabilización generada por la
dolarización, que le permitió a la clase media ecuatoriana:

1) recibir ingresos y gastar también en dólares;

2) endeudarse a mediano y largo plazo en bienes de consumo


duradero (electrodomésticos, vehículos, entre otros) o en
bienes de inversión (viviendas);

3) al no haber posibilidad de emitir dinero por parte del


Banco Central del Ecuador, se eliminaron las tensiones
inflacionarias. Demostrándose con esto, las tesis
monetaristas de Friedman, las austríacas de von Mises,
Hayek, Böhm Bawerk o las clásicas de Fischer, de que
la inflación es esencial y principalmente un fenómeno
monetario (al margen de las teorías especulativas o
conspiratorias promovidas por los marxistas o las teorías
de expansión monetaria antes de conseguir el pleno
empleo, defendidas por los neokeynesianos).

Foto: www.fiepymes.com
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 177

Para corroborar, que es la estabilidad otorgada por la dolari-


zación, la principal responsable de la disminución de la pobreza
en el país, antes que el enorme aumento del gasto público, vea-
mos el siguiente cuadro estadístico, correspondiente al período
2000 – 2013:
CUADRO No. 4: ÍNDICES DE POBREZA A
NIVEL NACIONAL PERÍODO 2000-2014

AÑOS POBREZA NACIONAL CAMBIO %

2000 64,00% -

2001 55,00% -14%

2002 49,00% -11%

2003 50,00% 2%

2004 44,00% -12%

2005 42,00% -5%

2006 40,00% -5%

2007 38,80% -3%

2008 39,00% 1%

2009 40,20% 3%

2010 37,10% -8%

2011 35,30% -5%

2012 32,20% -9%

2013 25,60% -20%


Fuentes: CEPAL, INEC
178 VISA AL DESARROLLO

GRÁFICO No. 2

Elaboración: Autor

Como claramente se puede apreciar en el gráfico anterior, exis-


te una tendencia decreciente en los índices de pobreza nacional,
aún antes de la “Revolución Ciudadana”, gracias a la estabilidad
monetaria ofrecida por la dolarización; incluso Jeffrey Sachs, uno
de los principales economistas del mundo así lo reconoce cuando
afirma: “la introducción de una nueva moneda, suele acompañar
las estabilizaciones exitosas”. Y eso es lo que se hizo en el país,
al introducir el dólar como moneda oficial para que cumpla las
tres funciones del dinero: 1) medio de intercambio; 2) depósito
de valor; y, 3) unidad contable. Nos toca a todos, especialmente
a las autoridades económicas, velar por su estabilidad, incluso a
sus iníciales detractores (presentes en el oficialismo). No obstan-
te, a pesar de las cifras técnicamente presentadas aquí, también
es verdad que el actual gobierno ha tenido el liderazgo político
suficiente para impulsar reformas económicas convenientes para
el país como la construcción de carreteras, obras hidroeléctricas,
la suscripción del Acuerdo Comercial con la Unión Europea, pre-
ocuparse por la salud y la educación de la gente, en fin. Le ha
faltado: ahorrar un poco más, ser menos gastador, alejarse de los
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 179

populismos marxistas de extrema izquierda (Cuba, Venezuela


y Argentina), ser menos polémico con la prensa privada o con
quienes disienten académicamente con sus puntos de vista eco-
nómicos. Hoy más que nunca, necesitamos preservar la dolari-
zación, porque a pesar de la reciente crisis económica en EEUU,
sigue siendo indiscutiblemente una divisa fuerte, que le ha otor-
gado la estabilidad necesaria al Ecuador para conseguir: dismi-
nuir los índices inflacionarios, estimular la economía e incluso
reducir la pobreza.

No es el aumento del gasto público el que va a permitir salir


de la pobreza a la población ecuatoriana; más bien es el mane-
jo ordenado y disciplinado de las finanzas públicas el que lo va
a permitir (mediano y largo plazo), a más de la capacidad de
atracción de inversión nacional y extranjera que seamos capa-
ces de conseguir, porque más inversión implica más producción,
por ende más empleo y mayores ingresos para el ecuatoriano co-
mún. Las experiencias de las naciones exitosas demuestran que
un mayor gasto público no reduce la pobreza. Los países que han
avanzado en reducir la pobreza mantienen sectores públicos que
oscilan entre el 25 y el 30% del PIB (nosotros tenemos un gigan-
tesco Estado del 40%, sin ser una economía productiva y com-
petitiva como la que existe en los países nórdicos). En cambio,
esas naciones, han sido eficientes y mediante sus presupuestos
han distribuido hacia los pobres los recursos públicos. Además,
han impulsado el crecimiento de sus economías a tasas elevadas,
manteniendo la inflación en niveles de un dígito, como son los
casos de Colombia, Chile y Perú, en Sudamérica. Países, más
alineados con la ciencia económica, antes que con la ideología
política.
180 VISA AL DESARROLLO

LA DOLARIZACIÓN, 15 AÑOS DESPUÉS 63

“La dolarización de la nación fue una pésima decisión. Este


año será difícil para los países productores de petróleo”. (Rafael
Correa, Diario El Telégrafo, Enero 9 del 2015).

La dolarización evitó que caigamos en una espiral


hiperinflacionaria, permitió aumentar la capacidad adquisitiva
de la población: más autos, más casas, más electrodomésticos,
más viajes. Permitió (contra el pronóstico de economistas
heterodoxos) bajar el índice de pobreza del 64 al 25%. Ahora se la
acusa de restarnos competitividad vía precios, como si el tipo de
cambio y no la calidad fuera lo más importante. La dolarización
al controlar inflación interna, hace que no exportemos con
precios inflados al exterior. A los heterodoxos les fascina la
política monetaria activa y neokeynesiana, para poder manipular
libremente la moneda y financiar desequilibrios fiscales (aún
a costa de inflación). Mientras tanto, el 85% de la población
respalda la dolarización, según CEDATOS.

Hay resultados e indicadores positivos en estos últimos años:


la pobreza se ha reducido, ha disminuido la relación deuda ex-
terna/PIB (26% según cifras oficiales y 30% si consideramos la
deuda pagada con petróleo a China), la recaudación tributaria
ha subido de 6.700 millones en 2007 a cerca de 14 mil millones
de dólares en 2014 (11% de crecimiento promedio anual), hemos
mejorado en el índice de competitividad del puesto 100, hemos
subido al 70 entre 2011 y 2013. Pero, el tamaño del Estado en
la economía ha pasado del 25 al 40% en relación al PIB (por eso
ocupamos los últimos lugares de la tabla sudamericana de na-

63 Zambrano Pontón, Pablo. (17/01/2015). La Dolarización, 15 años después.


Disponible en: http://www.elcomercio.com/cartas/cartas-direccion-
dolarizacion-15anos-despues.html [Consulta 26 de enero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 181

ciones en el índice de libertad económica, que es importante, en


la medida que lo observan los inversionistas extranjeros antes de
emprender productivamente en el país); oneroso gasto público
(cerca de 35 mil millones de dólares en 2015, cuando en 2009 éste
era de un poco más de $ 17 mil millones, es decir, un crecimiento
promedio anual del 13% -ver cuadro # 1-, que contrasta con el
crecimiento del PIB del 4% ), lo cual ha sido posible sostenerlo
gracias a los altos precios del petróleo en el mercado internacio-
nal, que en el 2013 fue de 98 dólares en promedio (cuando en el
2007, estuvo en $ 65 dólares, es decir un crecimiento promedio
anual del precio del barril de crudo del 7%); sin dejar de señalar,
que antes las compañías privadas se llevaban el 80% de los exce-
dentes petroleros y hoy se llevan el 1%, por la renegociación de
los contratos (lo que si bien es cierto le ha permitido al Estado
tener mayores ingresos, por una parte; por otra, envía una señal
negativa a los inversionistas extranjeros, en el sentido de que no
se respetan los contratos y que hay limitaciones para la seguri-
dad jurídica, lo que nos perjudica a nivel imagen internacional
del país).
El año 2013, el Presupuesto del Estado ecuatoriano, cerró con
un déficit de $ 5 mil millones (mientras en 2012 el déficit se ubicó
en una cifra cercana a los mil millones, un crecimiento porcentual
del 400% o 5 veces mayor: relacionando los dos períodos) el alto
déficit se debe a que el Estado decidió ser el protagonista de una
alta inversión en obra pública. Para el 2014, la inversión pública
superó incluso el 10% del PIB, situación en la cual el Estado asu-
me la responsabilidad de ser motor de la economía. Hay otros
países cuya inversión pública es más modesta, como Chile con
un 3% y Perú con un 5% del PIB, pero tienen un buen desarrollo
socioeconómico complementado con inversión extranjera direc-
ta. Que el Estado ha sido, es y probablemente seguirá siendo
el motor de la economía ecuatoriana, lo podemos apreciar en el
siguiente gráfico, extraído de la edición digital de Diario El Uni-
verso (09 de enero del 2014) y en un cuadro sobre la evolución
del Presupuesto General del Estado del 2007 al 2014, elaborado
por el autor:
182 VISA AL DESARROLLO

GRÁFICO No. 1: INGRESOS Y GASTOS PÚBLICOS,


PERÍODO 2009-2013

Imagen: www.lahora.com.ec
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 183

CUADRO No. 1: EL PRESUPUESTO GENERAL DEL


ESTADO CENTRAL ECUATORIANO, AÑOS 2007-2015

PRESUPUESTO GENERAL DEL ESTADO


AÑO VALOR CRECIMIENTO % ANUAL
2007 $ 9.767 -
2008 $ 10.330 5,76%
2009 $ 17.138 65,91%
2010 $ 19.246 12,30%
2011 $ 23.950 24,44%
2012 $ 26.109 9,01%
2013 $ 32.366 23,96%
2014 $ 34.300 5,98%
2015 $ 36.300 5,83%
PROMEDIO *   13,09%
PROMEDIO **   13,32%

* El promedio en este caso, se calculó a través de la media


geométrica, medida estadística utilizada para promediar:
porcentajes, índices y cifras relativas. Si se utilizara la media
aritmética, ésta se vería afectada por valores extremos como el
65.91% de crecimiento entre el 2008 y el 2009 (año de cambio en
las Finanzas Públicas, dado que se incluyen más entidades en
el Presupuesto). La media geométrica no se ve tan afectada por
valores extremos.

** Una medida estadística similar en este caso, constituye la


tasa de crecimiento promedio anual, definida por la siguiente
fórmula: raíz enésima (número de años en este caso 6) del último
valor del período ($ 36.300) dividida para el valor inicial del
período donde la serie es más estable y no tan extrema ($ 17.138
del año 2009). Menos la unidad (1) y multiplicada por 100 (X
100).
184 VISA AL DESARROLLO

En conclusión: anualmente se ha incrementado el gasto


público en el 13% y sólo hemos crecido en el 4%; cuando antes
con menores niveles de gasto crecíamos igual o incluso un poco
más.

Fuente: Ministerio de Finanzas


Elaboración: Autor

También, se deberán poner en marcha los proyectos hidroeléc-


tricos y la Refinería del Pacífico, además de aunar esfuerzos con
el sector privado y concretar los proyectos mineros (expertos se-
ñalan que Ecuador tiene un potencial de explotación del cobre
por 30 mil millones de libras, que a un precio promedio de $
3.9 la libra, generaría $ 117 mil millones; más los 40 millones de
onzas de oro, que a un precio promedio de $ 1.700 la onza, gene-
raría $ 68 mil millones; si sumamos el potencial de cobre y oro
del país, tendríamos recursos monetarios por $ 185 mil millones,
según entrevistas realizadas por Diario El Comercio de Quito del
5 de marzo del 2012). Recursos inmensos, que si son bien utiliza-
dos (sin el consabido derroche que lamentablemente existe en el
país) contribuirían con el dinero necesario para salir del subdesa-
rrollo y cambiar la matriz productiva (trabajando conjuntamente
el sector público con el sector privado).
Ojalá, se consiga, pasar de ser una economía extractivista pri-
maria, a una economía basada en el conocimiento, como es el
anhelo del Gobierno. Y obviamente, confiar más en el mercado,
en la iniciativa de los particulares, en el ámbito económico. El
Estado, debe seguir en lo suyo: infraestructura y seguridad ciu-
dadana, a más de salud y educación (sin monopolizarlos tampo-
co) y sin pretender ser la única voz oficial, el único medio de in-
formación y comunicación de la ciudadanía (la información sí es
un bien público –llega a muchas personas simultáneamente sin
rivalidad en el consumo-, pero también es un derecho y debe ser
provista: tanto por agentes privados como por agentes públicos,
que no es lo mismo que gubernamentales); sin intervenir mucho,
además, en temas que son propios de los agentes económicos
privados (productores-oferta- y consumidores-demanda-).
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 185

YACHAY, LA CIUDAD DEL CONOCIMIENTO

Sería injusto en un libro sobre Desarrollo, no dedicarle espacio


a un proyecto emblemático para Ecuador, como efectivamente lo
es: “Yachay, la Ciudad del Conocimiento”. Construida en Urcu-
quí, provincia de Imbabura, 150 kilómetros al norte de la ciudad
de Quito. Con una inversión aproximada de US $ 1.000 millones,
en 4.500 has., el país ha comenzado a recorrer el camino correcto
hacia un futuro de poca dependencia del petróleo, del banano,
de la pesca y de las materias primas con poco valor agregado.
Yachay, podría convertirse en el polo de desarrollo de la nueva
economía ecuatoriana.

Yachay, a más de ser un parque tecnológico, integra la-


boratorios de investigación, desarrollo e innovación con una
Universidad de excelencia; donde 40 PHD´s, formarán la nueva
generación de científicos e ingenieros ecuatorianos. Todo esto
sumado a una zona económica especial donde se instalarán em-
presas de base tecnológica que explotarán al máximo el conoci-
miento que nazca de los laboratorios científicos. Adicionalmente,
hay una dotación completa de servicios públicos y una zona de
esparcimiento alineada con el medio ambiente.

RESTAURACIÓN CONSERVADORA 64

El Gobierno ecuatoriano, en lugar de quejarse y estar


hablando -basado en lo que ha pasado en Venezuela y Argentina,
básicamente- de “restauración conservadora”, debería hacer
algo más productivo: preocuparse por atraer un mayor flujo
monetario de inversión privada (nacional y extranjera), porque
apenas recibimos un promedio de 500 millones de dólares,

64 Zambrano Pontón, Pablo. (01/10/2014). Restauración Conservadora.


Disponible en: http://www.elcomercio.com.ec/cartas/restauracion-
conservadora-pablozambrano.html [Consulta 26 de enero del 2015]
186 VISA AL DESARROLLO

cuando países vecinos como Colombia y Perú, captan más de


20 veces que nosotros, alrededor de 15 000 y 12 000 millones,
respectivamente (Cepal 2012); gran parte de eso gracias a la
minería, la apertura, el libre mercado y la globalización. El
modelo de inversión pública está agotado, ha llegado a su
límite (12% del PIB, alrededor de USD 12 000 millones) y cada
vez es más costoso conseguir financiamiento (debemos prendar
nuestras reservas de oro, debemos pagar tasas de interés más
altas debido a nuestro riesgo país), además no tenemos más
opciones de financiamiento que China.

GASTO PÚBLICO, DOLARIZACIÓN Y PROMOCIÓN


TURÍSTICA 65

Quiero dejar en claro que deseo lo mejor para nuestro país;


espero que éste y todos los años nos vaya bien económicamente,
porque soy ecuatoriano y estamos en el mismo barco. Pero, si
empezamos a tener problemas, será por el enorme gasto público
(40% frente al PIB), no por la dolarización. La dolarización
estabilizó nuestra economía: más crecimiento productivo, más
impuestos, más inversión, más empleo, menos pobreza y menos
inflación. No estaría bien que si comenzamos a tener problemas
señalen: “siempre dijimos que la dolarización fue un error técnico”.
La dolarización exige disciplina fiscal, es decir, no incrementar
alegremente el gasto público y los subsidios. En cuanto a la
promoción turística, las autoridades gubernamentales han
decidido con inteligente criterio: realizar inversión publicitaria en
el Super Bowl este 1 de febrero del 2015, lo que podría contribuir
a la llegada masiva de turistas norteamericanos al país, en este
momento en que las divisas escasean.

65 Zambrano Pontón, Pablo. (30/01/2015). Gasto público, dolarización y


promoción turística. Disponible en: http://www.elcomercio.com/cartas/
gasto-publico-dolarizacion-promocion-turistica.html [Consulta 02 de
febrero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 187

CUIDADO CON EL DÉFICIT FISCAL 66


Mi intención con la presente carta, no es alarmar, sino alertar;
no es criticar, sino aportar constructivamente al debate de los
temas económicos, porque me resulta preocupante mirar que el
déficit fiscal proyectado para el presente año es de 5 000 millones
de dólares (5,7% frente al PIB); indicador elevado si se conoce que
España por ejemplo, antes de entrar en crisis registró un déficit
del 9% frente al PIB, y que además se considera técnicamente
adecuado: que este porcentaje no supere el 4% de la producción
de bienes y servicios finales. ¿Cómo reducirlo? Eliminando el
subsidio a los combustibles que -según cifras del Banco Central-
costó aproximadamente 3 400 millones de dólares en 2012: 1
600 millones de dólares implicó la subvención al diésel, 1 200
millones de dólares la gasolina y USD 600 millones el gas. Si a
eso le añadimos los casi 1 000 millones de dólares del bono de
desarrollo humano, tendríamos prácticamente cubierto el déficit
en su totalidad, sin tener que hipotecar nuestro futuro y nuestro
petróleo a China, ni a ninguna potencia extranjera (ahora que se
habla tanto de “soberanía”). ¡Cuidado!, España también crecía y
era un ejemplo de Estado Benefactor en Europa (destino preferido
de nuestros migrantes), hoy enfrenta una crisis de alarmantes
proporciones: 25% de la población en edad y condiciones para
trabajar (especialmente jóvenes), está en el desempleo.

66 Zambrano Pontón, Pablo. (16/07/2013). Cuidado con el déficit Fiscal.


Disponible en: http://www.elcomercio.com/app_public_pro.php/cartas/
cuidado-deficit-fiscal.html [Consulta 02 de febrero del 2015]
EL LIBERALISMO
191

Capítulo 3

EL LIBERALISMO:
LIBERTAD ECONÓMICA
CON RESPONSABILIDAD SOCIAL
(SIN AFECTAR DERECHOS DE TERCEROS)
Veamos en qué consiste, un término tan controversial y discu-
tido (especialmente en América Latina): el Liberalismo. Analice-
mos en los dos capítulos que siguen la teoría y la práctica de esta
corriente de pensamiento (que algunos hasta la consideran como
una filosofía de vida), es decir, la doctrina fundada por Adam
Smith, que después fuera tan malentendida e incluso tan mal
aplicada por corruptos, disfrazados de Liberales.

3.1. DEFINICIÓN DEL LIBERALISMO

Imagen: www.blogcyh.com
El liberalismo es un sistema filosófico, económico, social y
político, que promueve las libertades civiles individuales e in-
cluso las colectivas (Liberalismo = Libertad con responsabilidad
192 VISA AL DESARROLLO

social); se opone a cualquier forma de tiranía autoritaria, siendo


la doctrina filosófica en la que se basan la democracia representa-
tiva y la división de poderes. Crítica abiertamente el poder coer-
citivo y monopólico de los gobiernos, personas, empresas parti-
culares o grupos de interés específico. Defiende principalmente:

• El desarrollo de las libertades individuales y, a partir de


ésta, el progreso de la sociedad (pasar de lo individual a lo
colectivo y no al revés como propone el socialismo).

• El establecimiento de un Estado de Derecho, donde todas


las personas sean iguales ante la Ley, sin privilegios ni dis-
tinciones. Igualdad de oportunidades, no de resultados
(no al revés como propone el socialismo).

Sus características principales son:

• El derecho a la propiedad privada como fuente de desa-


rrollo e iniciativa individual (extensible a la sociedad), y
como derecho inalienable que debe ser protegido por Ley.

• El individualismo, que considera al ser humano por enci-


ma de todo, como persona única y en ejercicio de su plena
libertad, superior a todo aspecto colectivo (el ser humano
por sobre el capital, los monopolios, las transnacionales,
la banca, los grupos de presión y el Estado u organización
política representativa de la sociedad).

• La libertad como un derecho inviolable que se refiere a


diversos aspectos: libertad de pensamiento, de expresión,
de asociación, de opinión, etc., cuyo único límite consiste
en la libertad de los demás67.

67 El individuo es libre, siempre y cuando su libertad no atente contra los


derechos de las demás personas (Libertad socialmente responsable).
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 193

• El principio de igualdad entre las personas, relativa a los


campos jurídico y político. Es decir, para el liberalismo, to-
dos los ciudadanos son iguales ante la ley y ante el Estado.
• El establecimiento de códigos civiles, constituciones, e ins-
tituciones basadas en la democracia y en la división de
poderes establecida por Montesquiu (Ejecutivo, Legislati-
vo y Judicial) y en la discusión y solución de los problemas
por medio de asambleas y parlamentos.
• La tolerancia: religiosa, racial, política, de orientación se-
xual; es decir, la no discriminación.

¿Es el liberalismo una posición cercana a la derecha y al


mantenimiento de privilegios? ¡De ninguna manera!, Pablo Lu-
cio Paredes (2010), señala:
Según la Real Academia, por la posición que ocupa-
ban en la asamblea de la Revolución Francesa, en la
izquierda estaban los representantes no conservado-
res, es decir, los que aceptaban reformas, cambios y
estaban contra los privilegios. Y eso es el liberalismo,
una visión que intenta abrirse paso al cambio, a la
competencia que rompe privilegios y en contra del
Estado que los otorga. El socialismo, en cambio, es
esencialmente un sistema que genera privilegios y
ventajas personales o corporativas alrededor del mo-
nopolio estatal, y se torna inevitablemente conserva-
dor. Es el liberalismo el que cree en la gente, en su
capacidad de tomar decisiones, en la participación 68

68 Lucio Paredes, Pablo (2010). “Ecuador: de la No República… a la No


República”. Quito: Tramaediciones. Pp. 34-35.
194 VISA AL DESARROLLO

Pablo Lucio Paredes, asegura que el liberalismo es una opción


progresista; en oposición al socialismo conservador, que consi-
gue prebendas por la vía del Estado.
(Foto: www.elcomercio.com)

LIBERALISMO: ¿IDEOLOGÍA DISFRAZADA DE CIEN-


CIA? 69

En el último enlace ciudadano, el presidente del Ecuador, Ec.


Rafael Correa, tras criticar un artículo publicado por Pablo Lucio
Paredes, donde el académico solicitaba: “Más economía y menos
política”, señaló algo que lo ha venido diciendo reiteradamente:
“El neoliberalismo, del Consenso de Washington, es una
ideología disfrazada de ciencia”. Bueno, en primer lugar, no
hay que confundir: “Liberalismo con neoliberalismo”, el
primero, fue fundado como ciencia por el escocés Adam Smith,
tras la publicación del libro ‘La riqueza de las naciones’, en
1776; y básicamente se trata de un sistema donde el individuo
emprendedor, sin proponerse siquiera, termina beneficiando más
a la sociedad que cualquier político: generando empleo y pagando
impuestos para el sostenimiento del Estado.  Y el segundo, es
una hábil etiqueta utilizada por la izquierda a escala global, para

69 Zambrano Pontón, Pablo. (19/11/2013) Liberalismo: ¿ideología disfrazada


de ciencia? Disponible en: http://www.elcomercio.com.ec/cartas/
liberalismo-ideologia-disfrazada-ciencia.html [Consulta 26 de enero del
2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 195

desacreditar al liberalismo y caracterizar a los corruptos, que


con el pretexto de las privatizaciones, despilfarraron los recursos
públicos. En Ecuador, salvo Eloy Alfaro y Galo Plaza, jamás se ha
empleado Liberalismo económico.  Chile y Perú, sí lo han hecho,
y son las economías que más crecen, más reducen pobreza y las
menos inflacionarias de la región.   No nos olvidemos, que los
liberales, a través de Fischer, Friedman y Von Mises, fueron los
primeros economistas en demostrar, científicamente, la relación
que existe entre aumento de la emisión monetaria e inflación. 
Precisamente, algo que se olvidaron los venezolanos y hoy lo
están pagando.

3.2. ORÍGENES DEL LIBERALISMO

Carlos Alberto Montaner (Foto: ideasdebabel.wordpress.com)

Carlos Alberto Montaner, en un interesante artículo basado


en una Conferencia suya dictada en Miami el 14 de septiembre
de 2000 en un seminario del Instituto Jacques Maritain, señala: 70
La historia del liberalismo se remonta al pensamiento
de Aristóteles; encontrándose también sus orígenes
en los estoicos quienes defendieron la idea de que las

70 Montaner, Carlos Alberto. (19/08/2008) Liberalismo y neoliberalismo en


una lección. Disponible en: https://anghara2.wordpress.com/2008/08/19/
liberalismo-y-neoliberalismo-en-una-leccion-carlos-alberto-montaner/
[Consulta 26 de enero del 2015]
196 VISA AL DESARROLLO

personas estaban protegidas por unos derechos na-


turales anteriores a la polis, es decir, al Estado; se re-
monta también a los franciscanos que en Oxford, en
el siglo XIII, para escándalo de la época, proclamaron
que en las cosas de la ciencia se llegaba a la verdad
mediante la razón, y no por los dogmas dictados por
las autoridades religiosas; en Santo Tomás de Aqui-
no, que sistematizó la intuición de los franciscanos y
comenzó el complejo deslinde de lo que pertenecía a
César y lo que era propiedad de Dios, esto es, inició
el largo proceso de secularización de la sociedad, y,
de paso, alabó el mercado y a los denostados comer-
ciantes.
Pero no es ese el único santo que los liberales aclaman
como uno de sus remotos patrones: fue San Bernardi-
no de Siena, acusado por la Inquisición de propagar
peligrosas novedades, quien explicó el concepto de
lucro cesante [costo de oportunidad], defendiendo el
derecho de los prestamistas a cobrar intereses, rom-
piendo con ello siglos de incomprensión sobre la ver-
dadera naturaleza de la usura. Los liberales también
reclaman como suyos – lo hicieron enfáticamente los
economistas de la escuela austriaca en el siglo XIX –
los planteamientos a favor del mercado y el libre pre-
cio de la espléndida Escuela de Salamanca del siglo
XVI, con figuras de la talla de Vitoria, Soto y el padre
Mariana, fustigador este último no sólo de tiranos,
sino también del excesivo gasto público que genera-
ba inflación y empobrecía a las masas.
Finalmente, los liberales de hoy encuentran una fi-
liación directa en el inglés John Locke, quien retoma
el naturalismo y formula persuasivamente su pro-
puesta constitucionalista: el papel de las leyes no es
imponer la voluntad de la mayoría sino proteger al
individuo de los atropellos del Estado o de otros gru-
pos; en Montesquieu, que analiza la importancia de
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 197

la separación de poderes para impedir la tiranía; en


los enciclopedistas que trataron de explicar el cono-
cimiento a la luz de la razón; y en Adam Smith que
analizó brillantemente el papel del mercado, la liber-
tad económica y la especialización en la formación
de capital y en el creciente desarrollo económico.

3.3. LA INTERNACIONAL LIBERAL

Imagen: www.p-lib.es

En 1947, finalizada la Segunda Guerra mundial, en Oxford,


Inglaterra, convocados por Salvador de Madariaga, una serie
de prominentes políticos e intelectuales europeos suscribió un
documento y creó la Internacional Liberal con el objeto de de-
fender la libertad y el Estado de Derecho. Durante medio siglo
el Manifiesto de Oxford [Manifiesto Liberal], fue el texto vincu-
lante de los partidos que integraban la organización. La premisa
consistía en que el olvido de los valores liberales, esencialmen-
te vigentes entre 1871 y 1914, había provocado las dos guerras
mundiales del siglo XX. Por otra parte, los avances de los comu-
nistas en Europa anunciaban el inicio de otro conflicto entre la
libertad y el totalitarismo, de manera que resultaba vital articular
una estrategia defensiva que protegiera a la civilización occiden-
tal de los viejos fantasmas comunistas y de los nuevos peligros.
En 1997, también en Oxford, a los cincuenta años del texto fun-
dacional, desaparecida la URSS y desacreditado el marxismo le-
198 VISA AL DESARROLLO

ninismo tras la experiencia del socialismo real, los partidos de la


Internacional Liberal (IL), aprobaron otro manifiesto más exten-
so y acorde con los tiempos para definir lo que tenían en común
las organizaciones adscritas a esta federación de partidos.
El esfuerzo original tuvo continuidad. Hoy la IL, que man-
tiene su sede en Londres, Inglaterra, está compuesta por unos
setenta partidos políticos de todo el mundo, siendo los mayores
los de Canadá y Brasil, mientras gobiernan o cogobiernan en una
docena de países de Europa, América, Asia y África, con una no-
table presencia entre los países que abandonaron el comunismo
tras la caída del Muro de Berlín. Dentro de la IL hay tres partidos
cubanos: la Unión Liberal Cubana (1992), el Partido Liberal De-
mocrático de Cuba y Solidaridad Democrática (1999).

3.4. LA VERDADERA ESENCIA DEL LIBERALISMO

Imagen: www.akifrases.com

El liberalismo no es una doctrina con un recetario unívoco, ni


pretende haber descubierto leyes universales capaces de desen-
trañar o de ordenar con propiedad el comportamiento de los se-
res humanos. Es un cúmulo de ideas y no una ideología cerrada
y excluyente. Es un conjunto de creencias básicas, de valores y
de actitudes organizadas en torno a la convicción de que a mayo-
res cuotas de libertad individual se corresponden mayores índi-
ces de prosperidad y felicidad colectivas. De ahí la mayor virtud
del liberalismo: ninguna novedad científica lo puede contradecir
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 199

porque no establece verdades inmutables. Ningún fenómeno lo


puede desterrar del campo de las ideas políticas, porque siempre
será válida una gran porción de lo que el liberalismo ha defendi-
do a lo largo de la historia.

El liberalismo es un modo de entender la naturaleza humana


y una propuesta para conseguir que las personas alcancen el más
alto nivel de prosperidad potencial que posean (de acuerdo con
los valores, actitudes y conocimientos que tengan), junto al ma-
yor grado de libertad posible, en el seno de una sociedad que ha
reducido al mínimo los inevitables conflictos. Al mismo tiempo,
el liberalismo descansa en dos actitudes vitales que conforman
su talante: la tolerancia y la confianza en la fuerza de la razón.

3.5. PREMISAS BÁSICAS DEL LIBERALISMO

Imagen: www.portalnet.cl

El liberalismo se basa en varias premisas básicas, simples y


claras: los liberales creen que el Estado ha sido concebido para
el individuo y no a la inversa [N.d.a. el ser humano por encima,
no sólo del capital, sino también del Estado y de toda forma de
dominación autoritaria como son por ejemplo los monopolios,
los sindicatos o grupos de presión social]. Valoran el ejercicio de
la libertad individual como algo intrínsecamente bueno y como
una condición insustituible para lograr los mayores niveles de
200 VISA AL DESARROLLO

progreso. No aceptan, que para alcanzar el desarrollo haya que


sacrificar las libertades. Entre esas libertades – todas las consa-
gradas en la Declaración Universal de Derechos del Hombre – la
libertad de poseer bienes (el derecho a la propiedad privada),
les parece fundamental, puesto que sin ella el individuo está
perpetuamente a merced del Estado. Sostienen, incluso, que una
de las razones por las que ninguna sociedad totalitaria ha su-
cumbido como consecuencia de una rebelión popular, es por la
falta de un espacio económico privado.
Por supuesto, los liberales también creen en la responsabili-
dad individual. No puede haber libertad sin responsabilidad.
Los individuos son (o deben ser) responsables de sus actos, y
deben tener en cuenta las consecuencias de sus decisiones y los
derechos de los demás. Precisamente, para regular los derechos
y deberes del individuo con relación a los demás, los liberales
creen en el Estado de Derecho. Es decir, creen en una sociedad
regulada por leyes neutrales que no le den ventaja a persona,
partido o grupo alguno y que eviten enérgicamente los privile-
gios. Los liberales también defienden que la sociedad debe con-
trolar estrechamente las actividades de los gobiernos y el funcio-
namiento de las instituciones estatales.
Los liberales tienen ciertas ideas verificadas por la experiencia
sobre cómo y por qué algunos pueblos alcanzan el mayor grado
de eficiencia y desarrollo, o la mejor armonía social, pero la esen-
cia de este modo de entender la política y la economía radica en
no señalar de antemano hacia dónde queremos que marche la
sociedad, sino en construir las instituciones adecuadas y liberar
las fuerzas creativas de los grupos e individuos para que estos
decidan espontáneamente el curso de la historia. Los liberales
no tienen un plan para diseñar el destino de la sociedad. In-
cluso, les parece muy peligroso que otros tengan esos planes y
se arroguen el derecho de decidir el camino que todos debemos
seguir, como es propio de las ideologías.
En el terreno económico la idea de mayor calado es la que
defiende el libre mercado en lugar de la planificación estatal. A
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 201

fines del siglo XVIII, cuando argumentaba en contra del mer-


cantilismo proteccionista de Estado, Adam Smith lo aclaró in-
contestablemente en La riqueza de las naciones. En 1924, poco
después de la revolución bolchevique, entonces frente al mar-
xismo, el pensador liberal austriaco Ludwig von Mises, en un
libro denominado “Socialismo”, demostró cómo en las sociedades
complejas no era posible planificar el desarrollo mediante el cál-
culo económico, señalando con toda precisión (en contra de las
corrientes socialistas y populistas de la época) cómo cualquier
intento de fijar artificialmente la cantidad de bienes y servicios
que debían producirse, así como los precios que deberían tener,
conduciría al desabastecimiento y a la pobreza. Von Mises de-
mostró que el mercado (la libre concurrencia en las actividades
económicas de millones de personas que toman constantemente
millones de decisiones orientadas a satisfacer sus necesidades de
la mejor manera posible), generaba un orden natural espontáneo
infinitamente más armonioso y creador de riqueza que el orden
artificial de quienes pretendían planificar y dirigir desde arriba,
la actividad económica. Obviamente, de esas reflexiones y de la
experiencia práctica se deriva que los liberales, en líneas genera-
les, no crean en controles de precios y salarios, ni en los subsidios
que privilegian una actividad económica en detrimento de las
demás. Por el contrario: cuando las personas, actúan dentro de
las reglas del juego, buscando su propio bienestar, suelen bene-
ficiar al conjunto.
Otro gran economista, Joseph Schumpeter, austriaco de naci-
miento y defensor del mercado, pero pesimista en cuanto al des-
tino final de las sociedades liberales como consecuencia del reto
y la invasión de los comunistas en el campo de las ideas – predic-
ción que su muerte en 1950 no le permitió corregir -, demostró
cómo no había estímulo más enérgico para la economía que la ac-
tividad incesante de los empresarios y capitanes de industria que
seguían el impulso de sus propias urgencias sicológicas y emo-
cionales. Los beneficios colectivos que se derivaban de la ambi-
ción personal eran muy superiores al hecho también indudable
de que se producían diferencias en el grado de acumulación de
202 VISA AL DESARROLLO

riquezas entre los distintos miembros de una comunidad. Pero


quizás quien mejor resumió esta situación fue uno de los líderes
chinos de la era posmaoísta, cuando reconoció, melancólicamen-
te, que “por evitar que unos cuantos chinos anduvieran en Rolls
Royce, condenamos a cientos de millones a desplazarse para
siempre en bicicleta”.
En esencia, el rol fundamental del Estado debe ser mante-
ner el orden y garantizar que las leyes se cumplan, mientras se
ayuda a los más necesitados para que estén en condiciones rea-
les de competir. De ahí que la educación y la salud colectivas,
especialmente para los miembros más jóvenes de la comunidad
-una forma de incrementar el capital humano-, deben ser preocu-
paciones básicas del Estado liberal. En otras palabras: la igual-
dad que buscan los liberales no es la de que todos obtengan
los mismos resultados, sino la de que todos tengan las mismas
posibilidades de luchar por obtener los mejores resultados. Y
en ese sentido una buena educación y una buena salud deben
ser los puntos de partida para poder acceder a una vida mejor.
De la misma manera que los liberales tienen ciertas ideas so-
bre la economía, asimismo postulan una forma de entender el
Estado. Por supuesto, los liberales son inequívocamente demó-
cratas y creen en el gobierno de las mayorías pero sólo dentro
de un marco jurídico que respete los derechos inalienables de
las minorías. Esto quiere decir que hay derechos naturales que
no pueden ser enajenados por decisiones de las mayorías. Las
mayorías, por ejemplo, no pueden decidir esclavizar a los ne-
gros, expulsar a los gitanos de una demarcación o concederles un
poder omnímodo a los trabajadores manuales, los campesinos o
los propietarios de tierra. La democracia, para que realmente
lo sea, tiene que ser multipartidista y es preferible que esté
organizada de acuerdo con el principio de la división de pode-
res, de manera que el balance de la autoridad impida que una
institución del Estado acapare demasiada fuerza.
Aunque no es una condición indispensable, y reconociendo
que la tradición latinoamericana, eminentemente presidencialis-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 203

ta, es contraria a este análisis; los liberales prefieren el sistema


parlamentario de gobierno, por cuanto suele reflejar mejor la
variedad de la sociedad y es más flexible para generar cambios
cuando se modifican los criterios de la opinión pública. Al mis-
mo tiempo, los liberales son partidarios de la descentralización
y de estimular la autoridad de los gobiernos locales. La hipóte-
sis -generalmente confirmada por la práctica- es que resulta más
fácil abordar y solucionar los problemas eficientemente cuando
quienes los padecen supervisan, controlan y auditan a quienes
están llamados a solucionarlos.
Por otra parte, el liberalismo contemporáneo cuenta con agu-
das reflexiones sobre cómo deben ser las constituciones. El Pre-
mio Nobel de Economía (1974) Frederick von Hayek, abogado
además de economista, es autor de muy esclarecedores trabajos
sobre este tema. Más recientemente, los también Premios Nobel
de Economía Ronald Coase, Douglas North y Gary Becker han
añadido valiosos estudios que explican la relación entre la ley, la
propiedad intelectual, la existencia de instituciones sólidas y el
desarrollo económico.
Los liberales creen que el gobierno debe ser reducido, por-
que la experiencia les ha enseñado que las burocracias estatales
tienden a crecer parasitariamente, fomentan el clientelismo polí-
tico, suelen abusar de los poderes que les confieren, y malgastan
los recursos de la sociedad. La historia demuestra que a mayor
Estado, mayor corrupción y dispendio. Pero el hecho de que
un gobierno sea reducido no quiere decir que debe ser débil.
Debe ser fuerte para hacer cumplir la ley, para mantener la paz
y la concordia entre los ciudadanos, para proteger la nación de
amenazas exteriores y para garantizar que todos los ciudada-
nos aptos dispongan de un mínimo de recursos que les permi-
tan competir en la sociedad.
Los liberales piensan que, en la práctica, los gobiernos real
y desgraciadamente no suelen representar los intereses de toda
la sociedad, sino suelen privilegiar a los electores que los llevan
al poder o a determinados grupos de presión. Los liberales, en
204 VISA AL DESARROLLO

cierta forma, sospechan de las intenciones de la clase política, y


no se hacen demasiadas ilusiones con relación a la eficiencia de
los gobiernos. De ahí que el liberalismo debe erigirse siempre en
un permanente cuestionador de las tareas del servicio público, y
de ahí que no pueda evitar ver con cierto escepticismo esa fun-
ción de redistribuidores de la renta, equiparadores de injusticias
o motores de la economía que algunos les asignan.
Otro gran pensador liberal, el Premio Nobel de Economía Ja-
mes Buchanan, creador de la escuela de Public Choice, origina-
da en su cátedra de la Universidad de Virginia, ha desarrollado
una larga reflexión sobre este tema. En resumen, toda decisión
del gobierno conlleva un costo perfectamente cuantificable, y los
ciudadanos tienen el deber y el derecho de exigir que, en la me-
dida de lo posible, el gasto público responda a los intereses de
la sociedad y no a los compromisos burocráticos de los partidos
políticos.
Como regla general, los liberales prefieren que la oferta de
bienes y servicios descanse en los esfuerzos de la sociedad civil y
se canalice por vías privadas y no por medio de gobiernos derro-
chadores e incompetentes, que no sufren las consecuencias de la
frecuente irresponsabilidad de los burócratas, o de los políticos
electos menos cuidadosos. Cuando los liberales defienden la
primacía de la propiedad privada no lo hacen por codicia, sino
por la convicción de que es infinitamente mejor para los indi-
viduos y para el conjunto de la sociedad.

Imagen: akifrases.com
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 205

3.6. ¿TIENE FUTURO EL LIBERALISMO?

Imagen: www.akifrases.com

Con el permiso de la revista Polemika de la Universidad


San Francisco de Quito (y del Director del Instituto de Economía,
Dr. Pablo Lucio Paredes), a continuación efectuó un resumen de
los principales artículos aparecidos en la misma, en el mes de
junio del 2010 (donde personalmente tuve el honor de escribir un
artículo al respecto).
Gabriela Calderón de Burgos, columnista de Diario El Uni-
verso, escribió para la revista Polemika de la Universidad San
Francisco de Quito, un artículo denominado: “EL FUTURO DEL
LIBERALISMO CLÁSICO”, cuyo contenido principal se lo resu-
me a continuación, agregándose y comentándose con mayor de-
talle, algunos otros aspectos relacionados al tema de su autoría: 71

71 Calderón, Gabriela. (2010, Junio). El futuro del liberalismo clásico. Quito:


Revista Polemika, 4, pp. 22-28
206 VISA AL DESARROLLO

Gabriela Calderón de Burgos (Foto: cato.org)

• El liberalismo suele sufrir del deterioro en el uso del len-


guaje, ser confundido con el conservadurismo e incluso el
fascismo y ser acusado por la izquierda y los conservado-
res de carecer de bases morales.
• El liberalismo propone un gobierno mucho más limitado
del que existe en gran parte del mundo hoy y mucho más
limitado del que propondrían socialistas o conservadores.
• Según el peruano Enrique Ghersi, el debate político no se
rige por la lógica sino por la retórica. Y en esto los liberales
han sufrido grandes derrotas en la historia reciente. 72

Enrique Ghersi (Foto: www.newmedia.ufm.edu)

72 Ghersi, Enrique (29/09/2004). El mito del neoliberalismo. Disponible en


http://www.elcato.org/node/1243 [Consulta 26 de enero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 207

• Hoy particularmente en los países en vías de desarrollo, el


liberal ha sido tildado de “neoliberal”. Diversos grupos de
políticos (León Febres Cordero, Carlos Saúl Menem, Carlos
Andrés Pérez, Ernesto Zedillo, etc), han sido etiquetados
con ese adjetivo que ha servido más bien como un epíteto,
con el cual descalificar a cualquier política pública, perso-
na o gobierno, que se diferencia del socialismo convencio-
nal.
• Y al “neoliberalismo” se lo culpa de todos los males en el
mundo en vías de desarrollo. A pesar de que sí se dieron
reformas liberales durante los 90´s, éstas muchas veces se
combinaron con políticas públicas tales como un irrespon-
sable manejo de la deuda o un gasto público desenfrenado
que nunca han sido promovidas por el liberalismo.
• De esta manera, se pretende asociar a los liberales con po-
líticas o gobiernos que ellos nunca han respaldado o de-
fendido. Por ejemplo, el hecho de que los liberales sean
partidarios como principio general de la privatización de
empresas estatales, no significa que estén de acuerdo con la
transformación de un monopolio público en uno privado
(TELMEX, por ejemplo).
• Es más fácil utilizar epítetos en lugar de argumentos. Por
eso ha proliferado el uso de la palabra “neoliberal”, a tal
punto que pocos se detienen a pensar qué significa. Se ti-
tulan libros, ensayos, conferencias en contra del satanizado
epíteto, que en realidad lo que ha logrado es oscurecer el
debate ideológico.
• Pero el debate ideológico se enturbia más si consideramos
la falsa disyuntiva: izquierda versus derecha. Se enseña
en facultades universitarias alrededor del mundo, que las
posturas políticas se distribuyen entre dos polos, la iz-
quierda y la derecha, sugiriéndose que los más “objetivos”
y moderados están en algún lugar entre esos dos polos.
• Dentro de esa falsa disyuntiva a los liberales se los suele
encasillar en la “derecha” junto con los conservadores; y,
208 VISA AL DESARROLLO

algunos radicales de “izquierda”, hasta intentan identificar


a la corriente liberal del pensamiento, con el fascismo.
• ¿Qué es el fascismo? El fascismo es un sistema en donde el
Estado permite que la propiedad privada exista nominal-
mente pero en la práctica usa y dispone de la propiedad de
cada ciudadano. En las décadas del 20 y del 30, del siglo
pasado, el fascismo era visto como “el feliz punto medio
entre el capitalismo y el socialismo”. Así lo afirma Sheldon
Richman, editor de la revista The Freeman (“El hombre li-
bre”), quien además agrega: “El antagonismo de los líderes
fascistas hacia el comunismo ha sido mal interpretado como una
afinidad con el capitalismo.” 73 No obstante en la práctica el
comunismo no se distinguió mucho del fascismo. 74 Ambos
sistemas eran colectivistas y por ende tenían como enemi-
go común al liberalismo, ya que éste siempre le da priori-
dad al derecho de la minoría más pequeña: el individuo.
• ¿Qué plantea el conservadurismo? El conservadurismo,
decía el economista liberal Hayek, “jamás nos ofrece alterna-
tiva ni nos ofrece novedad alguna”. El conservador aprecia el
orden de las cosas y le atribuye este orden “la permanente
atención y vigilancia ejercida por las autoridades”. Ade-
más agrega Hayek, “el conservador, por lo general, no se opone
a la coacción ni a la arbitrariedad estatal cuando los gobernantes
persiguen aquellos objetivos que él considera acertados”.
• ¿Sólo los socialistas, conservadores y fascistas, se oponen
al liberalismo? ¡No!, también ha irrumpido en estos nue-
vos tiempos, la denominada “cruzada ambientalista”, pues

73 Richman, Sheldon “Fascism”. The Concise Encyclpedia of Economics.


Disponible en: http://www.elcato.org/library/Enc/Fascism.html.
74 Reynolds, Alan. (31/08/2006) “Fascismo y marxismo. El rechazo de la
libertad”. Disponible en: http: //www.elcato.org/node/1842 [Consulta 26 de
enero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 209

la histeria y el fatalismo presagiado por los ambientalistas,


no está basada en hechos sino más bien en una fe secular.
Así, el economista Deepak Lal, considera al movimiento
ambiental: “Un movimiento religioso secular involucrado en
una cruzada global para imponer sus ´hábitos de corazón´ al
mundo… Esta versión moderna de la cruzada del cristianismo ha
intercambiado la salvación de almas por la salvación de la Nave
Tierra” 75, siendo por tanto estas organizaciones no guber-
namentales, las principales promotoras del “nuevo dirigis-
mo” estatal.

Deepak Lal. Imagen: article.wn.com

• ¿Consideran irrelevante los liberales la protección am-


biental? De modo alguno, lo que sucede es que la con-
cepción liberal de dicha protección es muy distinta. Los
liberales creen que la mejor manera de promover la salud
ambiental es asignando derechos de propiedad, recono-
ciendo que la información es descentralizada, permitiendo
la competencia y el florecimiento de un mercado de bienes
y servicios para la protección ambiental.
• Además, los liberales son optimistas acerca del futuro y
creen que la mejor estrategia es adaptarse a los cambios
ambientales –con nuevas tecnologías que serán posibles

75 Lal, Deepak. 2006.


210 VISA AL DESARROLLO

en un mundo cada vez más rico- en lugar de tratar de pre-


venirlos. La historia de la humanidad demuestra que esto
ya ha sucedido.
• En 2007 el Presidente de la República Checa (otro ex so-
cialista y hoy liberal), Vaclav Klaus pronunció un discurso
76
en el que enumeraba las ideas que él considera que ca-
racterizan al movimiento ambientalista. Aquí se presentan
algunas:

Vaclav Claus, otro ex socialista y hoy liberal


(Foto: www.topnews.in)

1. Desconocimiento del poder de la mano invisible del libre


mercado y una creencia en la omnipotencia del dirigismo
estatal.
2. Desconocimiento del papel que juegan importantes y po-
derosos mecanismos e instituciones económicas, princi-
palmente los derechos de propiedad privada y los precios
como una protección efectiva de la naturaleza.
3. Una concepción equivocada del significado de los recursos
y de la diferencia entre los potenciales recursos naturales y

76 Klaus, Vaclav. “Environmentalism and Other Challenges of the Current


Era”. Cato Institute. 20 de abril del 2007. Disponible en: http://ww.cato.
org/pub_display.php?pub_id=9301
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 211

los verdaderos que pueden ser utilizados en la economía.


Un pesimismo maltusiano acerca del progreso técnico.
4. La promoción del llamado principio de la precaución, el
cual maximiza la aversión al riesgo sin prestar atención a
los costos o a los posibles beneficios.
5. Una creencia en el predominio de externalidades en la ac-
tividad humana.
6. Una subestimación del aumento del ingreso y mejoras en
el bienestar a largo plazo, lo cual resulta en un cambio fun-
damental de la demanda hacia la protección ambiental y es
demostrada por la llamada Curva Ambiental de Kuznets.
Juan Fernando Carpio, catedrático de economía de la Uni-
versidad San Francisco de Quito (USFQ), escribió para la revista
Polémika de la Universidad San Francisco de Quito, un artícu-
lo denominado: “¿TIENE FUTURO EL LIBERALISMO?”, cuyo
contenido principal se lo resume a continuación, agregándose y
comentándose con mayor detalle, algunos otros aspectos relacio-
nados al tema de su autoría: 77

Juan Fernando Carpio


(Foto: www.expresiones.ec)

77 Carpio, Juan Fernando. (2010, Junio) ¿Tiene futuro el Liberalismo? Quito:


Revista Polémika, 4, pp. 30-39.
212 VISA AL DESARROLLO

• El liberalismo sólo tiene futuro como visión de la sociedad


y doctrina política si se vuelve a fundamentar en la justicia,
si recoge las enseñanzas de la Escuela Austríaca sobre el
proceso dinámico de creación y asignación de recursos que
sólo es posible en libertad. El liberalismo es el fundamento
de la paz y el progreso y debe darse una nueva mirada a sí
mismo y salir –más ambicioso y fortalecido- a recuperar la
imaginación de quienes buscan un mundo mejor.
• El liberalismo es una doctrina política donde el ser huma-
no individual tiene un espacio de autonomía frente a la so-
ciedad y a los entes que dicen representarla –al Estado, en
particular-.
• Es por ende, el elevar la intuitiva noción de “no-robar, no-
matar” a nivel global en una sociedad: lo que no está per-
mitido y uno no se permite hacia los demás (ir con una
pistola a quitarle los recursos al vecino para financiar una
guardería u hospital de nuestra preferencia…)

Juan Fernando Carpio señala que el liberalismo tiene futu-


ro, siempre y cuando:
1. Vuelva a girar en torno a la justicia y no en la “eficien-
cia”, porque hay una tendencia a pensar que una sociedad
de gobierno limitado o contractual y mercados libres, va a
ser más eficiente. Pero que un sistema socialista será más
justo. En esto los propios liberales no han sabido colocar
a la justicia como valor principal, por encima de conside-
raciones utilitaristas como crecimiento o eficiencia, pese a
que el liberalismo es la única doctrina política que no se
basa en una visión de cómo los seres humanos deberían ser
o podrían ser, como son los casos del socialismo comunista
o del fascismo, sino en un reconocimiento de la naturaleza
de la realidad y la naturaleza humana. Por eso el liberalis-
mo siempre ha estado atado a la Economía como ciencia
auxiliar: el liberal siempre puede respaldarse en “lo que
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 213

funciona” ó “lo que no funciona” para respaldar sus argu-


mentos a favor de la libertad. Lo que ocurre es que cuando
se decide cualquier cosa, se lo hace sobre personas y recur-
sos, por lo cual el liberalismo halló en la Economía no sólo
una fuente de validación, sino sobre todo de comprensión,
sobre lo que la sociedad misma es y sobre todo lo que no
es. Añade Carpio, “si en algo han sido hábiles los socialistas es
en una formidable campaña de Marketing desarrollada a lo largo
de los últimos 150 años… Esas tácticas publicitarias de alto im-
pacto a lo largo de 6 generaciones que han acorralado y han acom-
plejado a los defensores de la libertad individual. Toman una
etiqueta “socialista” que suena humanista y enfocada en la socie-
dad. Tacharon a sus oponentes de “capitalistas” o apologistas del
Capital (esto por la vieja clasificación de los factores productivos
en tierra, trabajo y capital)y ellos se situaron del lado del Trabajo
(…) posteriormente y para distanciarse de sus primos hermanos,
empezaron a llamar “fascistas” a todos quienes no desearan par-
ticipar de la Gran Marcha, como describió Milán Kundera al so-
cialismo” Continúa Carpio, “Si algún sentido tiene el término
“neoliberal” (a más de ser una etiqueta para atacar a quienes les
superan en comprensión económica) podría ser el describir a un
liberal que basa su defensa de la sociedad abierta y el mercado, en
argumentos tecnocráticos”.
2. Se fundamente en el racionalismo humilde en vez de ba-
sarse en el racionalismo ilimitado, porque el liberalismo
constituye la aplicación de la razón a los problemas y lími-
tes de la naturaleza humana misma. A diferencia de Des-
cartes y los “racionalistas” franceses que pensaron que la
razón humana individual o de un puñado de iluminados,
podía no sólo entender sino diseñar sociedades enteras
(constructivismo), los liberales españoles y algunos siglos
luego los liberales franceses, belgas y manchesterianos,
aplican la razón a los problemas sociales siempre teniendo
en cuenta de que la razón misma tenía limitaciones. Es-
tas limitaciones implicaban entender que el conocimien-
to está disperso entre muchas mentes y que instituciones
214 VISA AL DESARROLLO

caracterizadas por su complejidad y alta calidad, como las


del Derecho Romano, se debían al hecho de que era el fru-
to no-coordinado pero coordinado “espontáneamente” de
muchísimas mentes en el tiempo. Así como la ley, otras
instituciones vitales para la sociedad como son el lengua-
je, el dinero, el contrato, la empresa, la banca, evolucionan
mejor cuando no hay un diseñador ni un planificador cen-
tral, sino que los actores recogen paulatina y marginalmen-
te los avances e inquietudes de cada época.
3. Abogue porque la noción de justicia se base en que el
fin no justifica los medios. Franz Oppenheimer, sociólogo
autodenominado de izquierda, escribe “El Estado” (1914)
y separa las dos formas irreconciliables de ganarse el sus-
tento en sociedad. A) Hallar, producir o intercambiar, a
los que llamó los medios económicos; y, 2) Esclavizar, es-
tafar, robar a los que llamó los medios políticos. Concluye
Oppenheimer que el Estado es, en suma, el aparato de los
medios políticos. Es la única organización en una sociedad
(salvo la excepción de mafias o extorsionadores) que puede
generarse un sustento mediante la fuerza impuesta sobre
los ciudadanos. Agrega Carpio, “(…) entonces el socialismo/
estatismo no es nada más que el robo legalizado (y lo son sus
mecanismos: impuestos78, inflación y deuda pública), como ya
lo señaló el economista francés Frederic Bastiat.

78 Habría que aclarar aquí que los impuestos son necesarios para el
desarrollo nacional y para la redistribución del ingreso y la riqueza, los
que están mal son los tributos confiscatorios con los que muchas veces
se persigue políticamente a la gente, es decir, aquellos que no han sido
fijados técnicamente, que han sido abusivamente establecidos, de acuerdo
con una lógica arbitraria y no proporcional a la renta o a la riqueza.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 215


Franz Oppenheimer Frederic Bastiat
(www.wikiliberal.org) (akifrases.com)

4. Concientice a la sociedad de que existe un pacto en el


capitalismo contrario a las tesis marxistas, dado por la
división vertical del trabajo, pues en sociedad, algunas
personas cargan con el riesgo empresarial y otras en cam-
bio, si bien tienen un límite de sus ingresos hacia arriba
en buenas épocas, también tienen un límite hacia abajo en
las malas. Es por esto un pacto y no una estratagema o un
ardid de los capitalistas para “arrebatarles la plusvalía” a
los asalariados. Es cierto, los asalariados no reciben parte
de las ganancias, pero tampoco tienen que cargar con las
pérdidas. El capitalista es quien usa fondos previamente
ahorrados por él y por otros, para generar proyectos de lar-
go plazo donde, sin importar el éxito o fracaso comercial
futuro, se le ofrece una oportunidad de ingresos certeros
a otros. Su existencia evita cargar a otras personas con el
riesgo empresarial, como pasaría en condiciones más pri-
mitivas. En palabras simples, el trabajador no arriesga
nada, es el empresario el que lo hace y no siempre sus pro-
yectos se ven coronados con el éxito, de hecho hay muchos
emprendimientos que quiebran, arrastrando consigo a los
empleados asalariados. Continúa Carpio diciendo: “Es por
eso que el Capitalismo, el sistema que permite ampliamente el
ahorro, la inversión y la creación de proyectos comerciales, y que
es el rostro económico del liberalismo, es un sistema justo y alta-
mente productivo, que ofrece cada año mejor calidad de vida para
216 VISA AL DESARROLLO

sus participantes. Como dice el liberal Johan Norberg: la injusta


distribución de riqueza en el mundo se debe sencillamente a la
injusta distribución del Capitalismo. Cuando un territorio abra-
za el liberalismo político, el Capitalismo empieza a mostrar sus
bondades”.

5. Conozca mejor a sus adversarios, en especial a los so-


cialistas, quienes históricamente a pesar de sus enormes
derrotas, han sabido mercadear muy bien al socialismo. El
problema, inicia con Karl Marx. Este adalid de los “traba-
jadores” que nunca trabajó, que involucionó al mundo por
medio de sus escritos. Marx toma las peores doctrinas de
las ciencias sociales de su tiempo y las funde en un edificio
conceptual capaz de suscitar grandes pasiones pero funda-
mentalmente errado y destructivo, dondequiera que se lo
intentó y se lo sigue intentando llevar a la práctica. Porque
como ya lo demostró en 1921, Ludwig von Mises (mu-
cho antes de que se cayera incluso), el socialismo (o sea
la planificación central) no funciona. Destruye el stock
de capital de un territorio (es decir, la riqueza destinada
a fines productivos), pues al carecer de propiedad priva-
da, no existen intercambios libres, esfumándose millones
de transacciones que buscan y fijan precios. Sin precios,
no se puede hacer contabilidad de costos y cualquier pro-
yecto se hace a ciegas. Por eso termina privilegiándose el
gasto militar, la propaganda y otras formas de marketing
ideológico, para así ocultar que la promesa socialista de un
mundo de abundancia material y cultural, no termina ja-
más de llegar.

6. Conclusiones.- Juan Fernando Carpio concluye que: “El


liberalismo no tiene mayor futuro si se sigue dedicando a ser el
sistema de la eficiencia, mientras que los socialismos de todas las
tendencias reclaman ser más justos; si sigue siendo ambiguo con
respecto a temas éticos y económicos que claramente le dan la
razón; o si repite los errores estratégicos del pasado eligiendo mal
sus alianzas y siendo poco ambicioso en cuanto a la sociedad que
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 217

busca. Tiene un futuro esplendoroso, en cambio, si sale a la ofen-


siva como la única doctrina justa, progresista, incluyente y esen-
cialmente humana que existe. El liberalismo es la única visión
que parte de la realidad y por eso no se cree demasiado buena para
el ser humano tal y como es. Por el contrario saca lo mejor de
cada persona pues permite la eudaimonia aristotélica, la compa-
sión budista, la fraternidad cristiana y la prosperidad occidental
desde su único eje posible: el individuo”.

Fabián Corral B., Decano de la Escuela de Derecho de la Uni-


versidad San Francisco de Quito (USFQ), escribió para la revista
Polemika de la Universidad San Francisco de Quito, un artículo
denominado: “¿CADUCÓ EL LIBERALISMO?”, cuyo contenido
principal se lo resume a continuación, agregándose y comentán-
dose con mayor detalle, algunos otros aspectos relacionados al
tema de su autoría: 79

Fabián Corral (Foto: www.flickr.com)

• Políticos y académicos, populistas y socialistas, y hasta la


gente común, comparte la idea, rotunda y absoluta, de la
caducidad del liberalismo y del fracaso de sus tesis. Mili-
tan todos, con idéntica firmeza e intransigencia, en el pre-
juicio de que el liberalismo es una forma de ver el mundo y

79 Corral, Fabian. (2010, Junio) ¿Caducó el Liberalismo? Quito: Revista


Polémika, 4, pp. 40-49.
218 VISA AL DESARROLLO

de entender la política y la economía que sirve a las clases


dominantes. El liberalismo es, otra vez, el malo de la pelí-
cula y el responsable de todas las desgracias del mundo.
• Paradójicamente, esos mismos políticos y académicos, po-
pulistas y socialistas, al tiempo de descalificar al liberalis-
mo, hablan de derechos y libertades; y se apropian de ideas
que sembró el liberalismo, que ahora por arte de despiste y
propaganda, resultan hijas del socialismo totalitario. Eloy
Alfaro, el liberal, es el icono renacido para el uso de nue-
vas revoluciones, que niegan y condenan los conceptos
centrales de la Revolución Liberal.

Eloy Alfaro Delgado, un liberal destacado y radical, al que por arte


del marketing y la propaganda política, lo quieren convertir en socialista.
(Imagen: eloyalfaro12010.blogspot.com)

• Curiosas coincidencias: en la Europa de los años 20, en vís-


pera del vendaval totalitario, fascistas y falangistas hacían
el mismo esfuerzo de descalificación, y encontraban en el
liberalismo la causa de todas las desgracias nacionales. Así,
Carl Schmitt, uno de los grandes teóricos de la dictadura y
jurista alemán nacional socialista (nazi), criticó duramente
al Estado de Derecho Liberal y ayudó a edificar el “Estado
Administrativo”, fundado en la discrecionalidad del poder
y en el autoritarismo. Por tanto, no hay que extrañarse
el que muchos totalitarios actuales, odien al liberalismo,
por la simple y sencilla razón de que este sistema pro-
mueve las libertades civiles de la gente común.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 219

Carl Schmitt, fascista nazi y antiliberal.


(Imagen: www.counter-currents.com)

• Octavio Paz pensaba que antes de ser maltratado por la


retórica propagandística en su contra, el liberalismo no
era una ideología, sino una virtud, un temple, una dispo-
sición del ánimo. Ser liberal entonces, no implicaba la mi-
litancia por una doctrina, ni la suscripción a los postulados
de un partido. El liberalismo no nació como una propuesta
filosófica. Fue una rebelión espiritual contra los dogmas y
los catecismos definitivos. Y contra los poderes de todos
los signos.

Octavio Paz
(Foto: poemsandpoetics.blogspot.com)

• Como primera reflexión Fabián Corral nos pregunta: ¿ES


EL LIBERALISMO UNA CORRIENTE NETAMENTE
INDIVIDUALISTA? –A lo que personalmente interpreto
y respondo tajantemente que- ¡No!, que muy por el con-
220 VISA AL DESARROLLO

trario es una corriente de pensamiento que partiendo del


individuo se proyecta hacia la sociedad, por ello se seña-
la que la afirmación del individuo es un supuesto liberal
básico, pero que por reiterado e incomprendido, ha con-
ducido a frecuentes confusiones y por supuesto, a desca-
lificaciones. En tal sentido, Corral propone no hablar del
“individuo” ni siquiera de la persona. Propone hablar del
“YO”. José Ortega y Gasset dijo en 1914, en las “Medita-
ciones del Quijote”, “Yo soy yo y mis circunstancias”. Frase
que constituye una magistral definición liberal. En efecto,
la realidad irreductible, el referente final del universo y de
la vida, es el yo, No es colectivo alguno, ni pueblo, ni socie-
dad. Es cada persona. ¿O acaso detrás del Estado no hay
individuos movidos por sus propios intereses-legítimos o
no- dirigiéndolo?

José Ortega y Gasset


(Imagen: www.milfrases.org)

• Antes que el “yo” no hay nada, ni poder, ni mercado, ni


autoridad. Nada. Esta constatación asegura la soberanía
de la persona sobre sí misma, su autodeterminación, la in-
tangibilidad de sus derechos, considerados como poderes
anteriores y superiores al Estado. Y afianza, además, la
idea de que ese Estado está para servir, y que es apenas
una realidad instrumental, una necesidad que se justifica
únicamente por su utilidad en pro de las personas. Debe
servir a, no servirse de… las personas.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 221

• Ortega al incorporar el concepto de “circunstancia”, hace


que en el alma de cada ser humano quede incluido el mun-
do en el que se vive y respecto del cual se es libre o esclavo.
Se personaliza así el entorno. A su vez, la circunstancia
proyecta al individuo en su realidad concreta, que no es de
soledad sino de acompañamiento. El hombre, cada hom-
bre, es “en” la sociedad y respecto de ella, es ese el esce-
nario donde actuará su autonomía y donde se ejercerá la
libertad.

• En el concepto orteguiano, la circunstancia es la suma del


yo y del entorno, que son complementarios, rivales y so-
cios, amantes y enemigos a la vez, pero inseparables.

• La libertad es una potestad individual vinculada al mun-


do, metida entre los otros, empapada de sociedad. Cuan-
do lindero mi predio, cerco mi propiedad o cierro mi casa,
actuó en función de los otros. La propiedad privada no
existe sin el concepto contrastante de lo propio y de lo aje-
no. La afirmación individual no sería necesaria si estuvié-
semos solos en el mundo. La afirmación individual del yo
y de la propiedad, es indispensable porque vivimos den-
tro de una sociedad. Así que no hay tal “individualismo”
liberal. Existe sí, un “Liberalismo social”.

• El razonable entorno, hecho de instituciones y reglas mí-


nimas, necesita el concurso de la comunidad, o más bien,
de cada individuo. Requiere la libertad posible, un míni-
mo de igualdad de oportunidades y un grado elemental de
fraternidad. Por eso, tal vez, los liberales franceses, escri-
bieron en el frontispicio de la Revolución Liberal, aquello
de: “Libertad, Igualdad y Fraternidad”. Acaso por eso, los
fundadores de los Estados Unidos, liberales por cierto, de-
clararon que es obligación moral de la sociedad y misión
política del Estado, hacer posible la búsqueda de la felici-
dad.
222 VISA AL DESARROLLO

La Revolución Liberal de 1789, con sus tres postulados básicos, escritos en


francés: Libertad, Igualdad y Fraternidad.
(Imagen: www.historiacultural.com)

John Stuart Mill, decía: “el comercio es un acto social. Cual-


quiera que se dedique a vender una mercancía, hace con ello
algo que se relaciona con los intereses de los demás y de la
sociedad en general; y así, en principio, su conducta cae dentro
de la jurisdicción de la sociedad”. Lo que significa que las con-
secuencias de los actos, y las responsabilidades por el ejercicio
del derecho a elegir no pueden quedarse en el santuario de la
intimidad sin consecuencias externas.

Imagen: pumacapitalista.blogspot.com

• Fabián Corral señala entonces en que no es posible la liber-


tad en soledad, que no hay tal “egoísmo individualista”,
como algunos lo dicen sin bases, pues señala: “La libertad
es, pues, un complejo atributo que se ejerce desde el individuo,
considerando los referentes que la circunstancia ofrece, contando
con los prójimos, obteniendo ventajas y proyectando las conse-
cuencias de los actos sobre la sociedad”.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 223

• Como segunda reflexión, Corral plantea, la libertad como


poder y nos pregunta: ¿ES LA LIBERTAD SOLAMENTE
AUSENCIA DE COACCIÓN, LA INEXISTENCIA DE
TRABAS, PRESIONES O REGLAS QUE OBLIGAN AL
HOMBRE A ACTUAR EN FORMA CONTRARIA A LO
QUE LE INTERESA? A lo que el mismo F. Corral respon-
de que ese poder no se ejerce en abstracto. Se ejerce frente
a los otros y en consideración a sus intereses. Ese poder
se ejerce en función de los derechos particulares de cada
individuo y desde las reglas que son las leyes, porque es
preciso conciliar las múltiples libertades que confluyen en
una sociedad. El derecho ajeno empieza donde el dere-
cho propio termina decía Benito Juárez. Y tenía razón.
“La libertad es un poder racional, gobernado moralmente desde
la conciencia individual, por eso la libertad es una virtud, articu-
lada supletoriamente por la ley”.

Imagen: color2040.com

• Como tercera reflexión, Corral plantea: La libertad vs. la


ley, las leyes su dimensión jurídica, hacen posible la con-
vivencia de las múltiples libertades que concurren en la
sociedad a la que está condenado el hombre, ya sea permi-
tiendo, prohibiendo o mandando. Las personas nacen con
derechos innatos. Esos derechos son poderes humanos,
son capacidades legítimas de obrar y exigir. Uno de ellos
es la libertad. Para hacer posible su ejercicio, la ley garan-
tiza la igualdad ante ella. Esa es la igualdad de oportuni-
dades que es la traducción de la mínima equidad que debe
existir en la sociedad, para que no se aliente la formación
224 VISA AL DESARROLLO

de monopolios, ni se oprima a los más débiles, ni se forta-


lezca aún más a los poderosos.
• El liberalismo no implica anarquía, esto es, ausencia de
Estado. Si el despotismo ejercido desde el Estado es tira-
nía, la anarquía es en cambio la multiplicación de los des-
potismos de todos contra todos. Si bien el Estado con su
excesivo intervencionismo afecta la libertad, también re-
sulta peligroso dejar las decisiones a la suerte de las deter-
minaciones de la conducta por otros, que tienen la fuerza
y la capacidad para hacerlo en ausencia total de reglas. La
anarquía es antiliberal. Es, apelando al economista de la
escuela austríaca Hayek, “un camino a la servidumbre”. La
libertad por tanto presenta dos caras, una personal desde
el punto de vista de la autonomía de la voluntad indivi-
dual y otra social, en tanto las acciones de cada uno inciden
en el entorno y cuentan con él.
• Raymond Aron señala en “Ensayos sobre las libertades”
“que la igualdad social o política no acarrea en absoluto la igual-
dad económica, pero exige instituciones tales que todos los indi-
viduos dispongan de rentas suficientes para no sentirse excluidos
de la colectividad a causa de su miseria o de su ignorancia”. 80

Imagen: www.madrimasd.org

80 Aron, Raymond. (1974) Ensayo sobre las libertades. Madrid: Alianza


Editorial.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 225

• J. A. Marina dice que “la libertad es la capacidad personal y


el espacio público que me permiten desarrollar mi proyec-
to personal de felicidad”. La construcción de un entorno
público, la seguridad jurídica, la justicia en las relaciones
sociales, la dotación de capacidades reales a la población,
el pago de impuestos, son parte de la construcción de esa
felicidad política, sin la cual la felicidad personal, el ejer-
cicio de un egoísmo racional y bien intencionado, es una
hipótesis imposible.

José Antonio Marina


(Foto: cambiosocialya.wordpress.com)

• Como cuarta reflexión, Corral plantea: los derechos como


problema. Los derechos de las personas, cuya protección
es la principal razón que justifica la existencia del Esta-
do, son a la vez, el mayor problema del poder. Problema
porque los derechos marcan los límites de la política, es-
torban la tendencia a concentrar facultades y hacen de las
leyes herramientas de contención al afán de dominación.
El problema de los derechos individuales está en el fondo
de la guerra de ideologías. El liberalismo se articula en
torno a ellos y eleva al individuo a la condición de centro y
fundamento del Estado. El poder en la visión liberal está
para servir y hacer posible el mayor grado de libertad. El
socialismo, al contrario, restringe los derechos, somete a las
personas y las coloca bajo las órdenes de entes abstractos y
realidades difusas. El socialismo ve al individuo con sos-
pecha y prevención, y a sus derechos como estorbos para la
edificación de instituciones que alojen a la nueva clase.
226 VISA AL DESARROLLO

• Las ideologías estatistas siempre han sostenido que los


derechos de las personas nacen exclusivamente de la
Ley, esto es, de un acto político discrecional en virtud del
cual el poder otorga o quita graciosamente facultades a las
personas. Esa visión, que está en la base del pensamiento
socialista, es retrógrada, tiene origen monárquico. Los re-
yes franceses decían “El Estado soy yo” y bajo esa óptica,
asignaban o quitaban derechos y privilegios, jugaban con
la dignidad y eliminaban libertades. El realismo político,
el totalitarismo y el absolutismo monárquico rondan siem-
pre en torno a las mentes de aquellos que en realidad son
nostálgicos de un pasado sin derechos individuales y lleno
de las “razones de Estado”, que apuntó Maquiavelo.

• ¿Cuál debe ser la finalidad del Estado? El Estado, ente ar-


tificial, creado a partir del ejercicio de los derechos, es una
realidad condicionada, puesta al servicio de la persona y
dirigida a la creación de las mejores condiciones para que
el individuo alcance su felicidad.

•El Estado moderno es un encargo político fiduciario (basado


en la confianza), condicionado a alcanzar la felicidad o el
bien común. Si el Estado consiste en un encargo, significa
que, además de las condiciones de eficiencia y servicio pú-
blico a que está sujeto, es un ente con poderes limitados.
Así, la idea de la Constitución, hija genuina del liberalismo,
nació contra los poderes. El constitucionalismo se inspira
en la idea de limitar el poder, controlarlo y establecer res-
ponsabilidades por su ejercicio. Las Constituciones son
freno, no instrumento del poder.

Pablo Lucio Paredes, Director del Instituto de Economía de


la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), escribió para
la revista Polémika de la misma Casa de Estudios, un artículo
denominado: “LOS “FANTASMAS” DEL LIBERALISMO”, cuyo
contenido principal se lo resume a continuación, agregándose y
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 227

comentándose con mayor detalle, algunos otros aspectos relacio-


nados al tema de su autoría: 81

Pablo Lucio Paredes, Director del Instituto de Economía de


la USFQ (Foto: lideresparagobernar.org)
• El liberalismo como concepto, parte de lo que es la esencia
de la vida: el respeto al ser humano como eje de la socie-
dad. Y cuando se torna eficiente, utiliza los instrumentos
que permiten a la gente vivir mejor: especialización, inter-
cambio, capital, tecnología, mercado, competencia, precios.
Por eso los que lo han adoptado (aunque sea parcialmente)
han vivido mejor y han sabido respetar un orden natural
básico. Pero para penetrar en el “imaginario colectivo” el
liberalismo debe aún mostrar con claridad varios de sus
tejidos esenciales, y resolver los fantasmas que aún rondan
a su alrededor: el supuesto egoísmo, la negación de cual-
quier tipo de estrategia “planificada” de sociedad, el lado
no liberal que tienen los seres humanos, el rol de las diver-
sas jerarquías, su relación con la democracia. Temas por
discutir y profundizar, para que el liberalismo no sea un

81 Lucio Paredes, Pablo. (2010, Junio) Los “fantasmas”del Liberalismo.


Quito: Revista Polémika, 4, pp. 68-79.
228 VISA AL DESARROLLO

espectro que espanta, en lugar de tomarlo como el sendero


(siempre imperfecto y en construcción) por donde transi-
tar.
• El liberalismo está hecho de lo que son los individuos, y
defiende su individualidad en la acción. En el liberalis-
mo no hay una visión o un pensamiento, sino múltiples
ramificaciones que se encuentran en el tronco común de la
defensa del individuo como eje de la sociedad.
• El liberalismo cree en la capacidad de las personas para
construir su vida y una sociedad que no es perfecta pero
que puede ir avanzando hacia donde esas personas quieren
llevarla, en base a decisiones que son a la vez individuales
y grupales. Por eso cree en la economía de mercado, por-
que ésta pone como eje de la economía al intercambio en-
tre personas y sus organizaciones (aceptando que tiene los
errores y limitaciones que tenemos las personas), y cuyos
resultados reflejan sus preferencias, esfuerzos, creaciones.
Y por eso cree en mercados abiertos y de competencia (en
particular hacia el exterior) porque es la mejor manera de
qué más personas y organizaciones participen en ese pro-
ceso de intercambio, lo que aporta, por un lado una ma-
yor amplitud de posibilidades y oportunidades, y por otro
lado, evita dentro de lo posible que unos grupos manipu-
len a otros.
• El liberalismo no es en esencia, ni económico ni jurídico, es
un sistema conceptual y moral que se basa en un princi-
pio básico que es el respeto a la individualidad. Funcio-
na como un sistema abierto, en el que los sistemas se van
construyendo espontáneamente desde adentro.
• El liberalismo está consciente que el verdadero desafío es
cómo vivir en sociedad, porque nuestra vida es esencial-
mente social, sin perder de vista que su eje son los indivi-
duos y que todas las acciones se terminan plasmando en
hechos individuales.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 229

• El Gobierno debe existir y es parte de esas jerarquías


que los individuos creamos libremente. Transferimos
impuestos para que se ocupe de cosas básicas como la se-
guridad, el respeto a la propiedad y el respeto a la ley. Y
quizás en un momento posterior le pedimos al Gobierno se
encargue de ciertas acciones que nos parecen importantes
pero no estamos dispuestos a organizarla nosotros mismos
como mayores oportunidades educativas para todos o una
calidad de salud universal, o aceptar que hay gente en si-
tuación de extrema pobreza y en condiciones muy específi-
cas que requiere de un apoyo colectivo para poder encami-
narse.
• Pero de ahí se pasa muy fácilmente a que el Gobierno (es
decir un grupo de personas que detentan el poder), empie-
ce a decidir: qué otras cosas son importantes, en general a
establecer otros monopolios, a hacer leyes que lo justifican
y cobrar más impuestos para cumplir esos objetivos. Así es
como hoy en el Ecuador le transferimos obligatoriamente
al Estado cerca del 40% de nuestra riqueza vía impuestos,
petróleo o seguridad social. Bajo cualquier parámetro nos
hemos pasado de la raya, apunta Pablo Lucio Paredes. A
lo cual añadiría, que mientras más Estado exista, mientras
más espacio le gane a la sociedad civil, hay más opción
para la corrupción, para el clientelismo, para el populismo.
Eso lo demuestran todos los ejemplos de países que han
sido tradicionalmente estatistas, como Cuba, la URSS, etc.,
naciones antiliberales donde una élite burocrática terminó
imponiendo su voluntad sobre la mayoría de personas. ¿A
dónde prefieren ir a trabajar nuestros migrantes, a socieda-
des liberales como EEUU, Chile, Europa, etc., o a socieda-
des antiliberales como Cuba, Venezuela o Corea del Norte?
La respuesta es evidente y no admite discusión.
• Las críticas que se hacen al mercado en general (y por ende
al liberalismo que se lo identifica con él) es que es dema-
siado “interesado”, que requiere de intercambiar algo a
cambio de algo y que hay una valoración (que es “mala”
230 VISA AL DESARROLLO

porque inmediatamente posiciona a lo uno frente a lo otro,


es decir, a lo uno “contra lo otro. Las personas que tie-
nen dinero, contra las que no lo tienen, por ejemplo). A las
personas en este esquema se las califica tradicionalmente
como “egoístas, frías insensibles”. Mientras que “aparen-
temente” quisiéramos construir una sociedad donde haga-
mos cosas que no sean ni mercantiles (sino espirituales), ni
de intercambio (demos, sin esperar nada a cambio) y sin
valoración (no mido lo que doy). Algunos plantean la di-
cotomía alrededor de Adam Smith: el de “La Riqueza de
las Naciones” iría en la primera dirección, el de la “Teoría
de los Sentimientos Morales” en la segunda.
• Pablo Lucio Paredes señala que las dos vertientes [las de
Smith] están más entrelazadas de lo que algunos creen. En
realidad el liberalismo no favorece ni el uno ni el otro
tipo de sociedad, la más material de mercado, o la más es-
piritual donde no hay intercambios recíprocos valorados.
Los seres humanos han demostrado que quieren transitar
por el progreso material y que quieren esforzarse para me-
jorar su vida en esta tierra, a través del mercado.
• Muchos de los que son más “espirituales”, en realidad
han demostrado estar muy de acuerdo con los progresos
materiales que se han conseguido en la sociedad capita-
lista de signo liberal, como por ejemplo: el uso de teléfo-
nos celulares más modernos, la comunicación vía internet,
los viajes en avión, en fin. Como decía Ludwig Von Mi-
ses, el genial economista austriaco: “Todas las personas,
por muy fanáticas que puedan ser en sus diatribas contra
el capitalismo [productivo], implícitamente le rinden ho-
menaje al clamar apasionadamente por los productos que
crea”. Así que no hay tal contradicción en el liberalismo:
entre buscar el bienestar material y la efectiva concreción
del bien común o solidario, pues, por ejemplo países como
Chile, primero han conseguido el progreso material tradu-
cido en más bienes o servicios en poder de sus habitantes
y luego han sabido redistribuir muy bien la riqueza gene-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 231

rada. ¿o acaso Cuba es un país más “justo” que Chile, por-


que los habitantes de la Isla han sabido conformarse con
lo poco que tienen? El propio Fidel Castro fue señalado
por la revista Forbes como uno de los hombres más ricos
del planeta, ¿Por qué él si pudo enriquecerse a costa de la
“revolución”, mientras su población se enfrenta a severas
estrecheces y limitaciones de toda índole, incluso espiri-
tuales? El hombre nuevo socialista, sólo estuvo presente en
los sueños de Ernesto Guevara, un rebelde e idealista indi-
viduo, que pensó que el mejor camino para ser feliz, era ser
una especie de Robin Hood sudamericano que debía qui-
tarles la riqueza a los imperialistas y repartírselas igualita-
riamente a los pobres. Lo cual puede sonar bastante justo
para algunas personas, pero no tiene sentido alguno desde
la perspectiva lógica, porque ignora la propia naturaleza
del ser humano, que puede sí ser solidario y preocupado
de la suerte de sus semejantes, pero sin necesidad de recu-
rrir a la violencia para tales fines. Además, Guevara, no
tenía pudor alguno cuando de asesinar gusanos disidentes
se trataba, recordemos su tristemente célebre frase pronun-
ciada el 11 de diciembre de 1964, ante la Organización de
las Naciones Unidas:
• “Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad
conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo:
fusilamientos, sí, hemos fusilado; fusilamos y seguiremos
fusilando” 82
• En línea con lo anterior, me parece un contrasentido de-
cir que Ernesto Guevara fue un ideal de lo qué debe ser
el hombre nuevo, porque los que no estamos a favor de la
violencia, sea por la causa que sea, no podemos menos que

82 Palabras del Che Guevara en la ONU. (06/02/2010). Disponible en:


https://discursosparalahistoria.wordpress.com/2010/02/06/palabras-del-
che-guevara-en-la-onu/ [Consulta 26 de enero del 2015]
232 VISA AL DESARROLLO

censurar expresiones de este tipo, abiertamente violatorias


y atentatorias a la libertad de conciencia, de creencia y de
pensamiento del individuo. El ideal del hombre nuevo no
lo encarna Guevara, lo encarna sí Jesucristo, quien nos en-
seño a ser justos, incluyentes y solidarios, sin necesidad
de recurrir a fanatismos extremistas. ¿Se puede llamar li-
berador, un proceso sanguinario de lucha de clases entre
ricos y pobres? ¿Acaso no fue Jesucristo (independiente-
mente de que lo consideremos Dios o no) quien señaló que
los ricos deben aprender a compartir solidariamente el pan
con los más necesitados? ¿Aprobaría Jesucristo la lucha
fratricida entre seres humanos, por más justa que parezca
la causa, si Él estuvo abiertamente en contra de la violen-
cia? ¿Cómo podemos ser tan audaces y aventureros para
decir que Jesucristo fue el primer socialista de la historia,
cuando Él jamás abogaría por una cruenta pelea entre in-
dividuos por la toma violenta del poder? Aprendamos de
Jesucristo sus nobles ideales, por haberlos planteados en
paz y sobretodo respetando la libertad del individuo, de
hecho Jesucristo fue el primer liberal social, porque libera
al hombre de sus ataduras, en especial lo rescata del peor
pecado social llamado corrupción y lo invita a compartir
sus bienes materiales con los más necesitados.

Imagen: www.taringa.net
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 233

• Continuando con el artículo escrito por Pablo Lucio Pare-


des, para la revista Polémika, debemos preguntarnos ¿Se-
ría mejor una sociedad en que habría muchos “santos” y
pocos “egoístas”? ¿O es mejor la sociedad que está com-
puesta equilibradamente de algunas personas que actúan
en forma materialista y otras que lo hacen en forma espi-
ritual, o de gente que combina las dos maneras de com-
portamiento, es decir, materialistas en unas ocasiones y
espirituales en otras? La respuesta es evidente en mi opi-
nión, un mundo sólo de espirituales sería un planeta ilu-
sorio de ángeles y no de seres humanos imperfectos y a
la vez perfectibles, que sería lo que plantea el socialismo
bien entendido. Y un mundo sólo de materialistas, sería un
planeta insufrible, donde cada quien haría lo que le de su
real gana, sin importarle la suerte y el destino del resto de
seres humanos que cohabitamos este universo. Ninguno
de los dos extremos es viable y bajo ningún concepto se
puede decir que el liberalismo plantee una vida llena de
inescrupulosos, ambiciosos y desenfrenados capitalistas en
la búsqueda de sus protervos intereses. Porque de ser así,
no lo habría apoyado gente de la talla y el calibre moral e
intelectual de Adam Smith, Milton Friedman, Simón Bo-
lívar, Ludwig Erhard, Friedrich Von Hayek, Ludwig Von
Mises, Eloy Alfaro o Juan Montalvo, por citar unos cuantos
nombres. El error o mala fe de los detractores del liberalis-
mo es identificar al liberalismo y en especial a su versión
satanizada al “neoliberalismo” con: avaricia, codicia, im-
pudicia y demás actos de corrupción ¿que también hay o
no en el socialismo?, porque para eso precisamente existe
una justicia (que debería -al menos en teoría- ser imparcial)
para sancionarlos. De los liberales nombrados ¿hay algu-
no que haya sido inmoral o vende patria, como suelen lla-
marlos? No se puede juzgar una doctrina en función sólo
de los individuos que so pretexto del liberalismo saquea-
ron el planeta en la búsqueda de intereses particulares, no
compatibles con la moral, las buenas costumbres y el bien
común. ¡Eso es innegable! Eso sería más o menos como
decir, que porque un sacerdote es pedófilo, todos lo son.
234 VISA AL DESARROLLO

• El liberalismo busca que la gente encuentre su mejor cami-


no, bajo los principios básicos de que éste no sea impuesto
por un grupo de sabios que saben lo que uno necesita. El
liberalismo se basa en personas normales (a rato solida-
rias, a veces egoístas también). El concepto de que somos
seres optimizadores y maximizadores de beneficios o de al-
guna otra función, es un concepto de la escuela neo-clásica
pero no tiene por qué ser estrictamente liberal, ni siempre
se cumple además, porque ya lo hemos dicho, somos gente
normal que en la búsqueda de nuestro interés lícito desea-
mos la mayoría de nosotros el bienestar para nuestros se-
mejantes también y actuamos a veces desinteresadamente
también, porque creemos que sólo dentro del capitalismo
liberal, las personas, la gente sencilla, común y corriente,
puede prosperar en función de su propio esfuerzo. El Es-
tado es también importante para este objetivo, pero no uno
del tipo obeso, ilimitado y absorbente, sino uno que ayude
a la sociedad civil a construir su propio bienestar material
y espiritual, como lo han hecho hoy por hoy las naciones
más prósperas y solidarias, a nivel mundial.
• ¿Es solidario el liberalismo? Obvio que sí, es solidaria una
sociedad que mejora a todos en base al esfuerzo de todos.
Cuando alguien quiere mejorar su calidad de vida, no lo
puede hacer solo en una esquina, si quiere especializarse e
intercambiar, por ejemplo, lo deberá hacer necesariamente
con los otros, y pensando en los otros, incluso si lo hace de
manera egoísta. ¿O acaso es posible colocar un producto
en el mercado, sin pensar en el consumidor? ¿Tendría éxito
un producto visto desde la óptica solitaria e individualista
del productor? ¡Desde luego que no! Para que un producto
tenga éxito en el mercado, hay que pensar necesariamente
en el consumidor, porque de lo contrario el producto ofre-
cido no tendrá la más remota posibilidad de éxito, nadie lo
desearía y nadie lo necesitaría tampoco.
• ¿Por qué es eficiente el liberalismo? El liberalismo es efi-
ciente (no perfecto) porque escogió el sistema de mercado
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 235

y de precios como su ancla. ¿Por qué lo escogió? Una razón


muy sencilla: si es que queremos construir una sociedad
basada en la voluntad libre y preferencias de los indivi-
duos, la economía tiene que basarse en un espacio de inter-
cambio libre en el que se expresen esas preferencias. Y eso
es exactamente el mercado, y al mercado están atados los
precios, que reflejan simplemente valoraciones relativas de
las personas respecto a los bienes y servicios que intercam-
bian. Y viene atado a la competencia que contrariamente a
la que se presenta en el reino animal, mejora la vida de la
gente destruyendo únicamente a productos y empresas ob-
soletas, reacias al cambio. Todo esto constituye la famosa
“mano invisible” que es en realidad una muy mala expre-
sión, porque parecería que se trata de una “mano negra y
oculta” que dirige y manipula, cuando es todo lo contrario:
son miles de manos, mentes, temores, voluntades que se
unen de manera invisible (eso sí invisible) para tejer algo.
Milton Friedman en un video por internet denominado: “el
poder del mercado”, nos enseñó en forma bastante didáctica,
como personas que no se conocen entre sí, que podrían in-
cluso odiarse si se conocieran, son capaces de construir un
sencillo lápiz de mina, todo gracias a la especialización y a
la división del trabajo entre personas que viven en diferen-
tes países, entrelazados por el orden espontáneo que ge-
neran el mercado y el mecanismo impersonal o intangible
(invisible) del sistema de precios.
• Por supuesto, hay otra manera de hacer las cosas: que al-
guien desde las alturas del poder decida qué se produce,
qué se intercambia, qué valores relativos tienen unos bie-
nes y servicios en relación con otros. Es la visión anti-li-
beral, la óptica del socialismo comunista planificador que
azoló al mundo décadas atrás sin ningún resultado prác-
tico que lo convalide, que supone incapaces a las perso-
nas de tomar esas decisiones, y para ello les encarga a un
grupo de sabios para que manejen un complejo proceso de
planificación para organizar la sociedad a su imagen y se-
236 VISA AL DESARROLLO

mejanza, esto es, a la medida de sus directrices autoritarias


y supremas. Ejemplos: Cuba, Corea del Norte y hoy por
hoy Venezuela, país que camina en esa dirección, en ese
enfoque del Estado centralmente planificado, que no dio
ningún resultado bueno en el pasado y que no lo podrá ha-
cer jamás con el líder o caudillo que sea, porque como ya lo
dijo Albert Einstein: “si quieres resultados distintos no hagas
siempre lo mismo”. Si el socialismo, pese a sus buenas e in-
cluso nobles intenciones de pretender basarse en el bienes-
tar espiritual de los individuos (aunque sus seguidores no
lo cumplieron), anteriormente no funcionó. ¿Funcionará
ahora en Venezuela, sólo porque sean Chávez o Maduro,
los “iluminados”?

Albert Einstein el famoso científico de origen judío, a quien se le atribuye


la frase: “si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Entonces si
queremos salir del subdesarrollo ¿insistiremos en modelos que no han funcio-
nado en ninguna parte del mundo?
(Imagen: lacomunapink.com)

• ¿Es capitalista el liberalismo? En el liberalismo, el capi-


tal aparece primero y genera las rentas del trabajo. En el
socialismo marxista, el trabajo viene primero y luego la
apropiación de la plusvalía capitalista. En ese sentido el
liberalismo es capitalista, pero no en un sentido de explo-
tación, porque ¿quién es el que invierte, quién es el que
arriesga su capital o incluso sus ahorros en pos de un ne-
gocio que puede o no ser rentable? Supongamos que usted
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 237

es dueño de un capital y tiene dos opciones, la una es no


hacer nada y depositar el dinero en la banca, a la espera
que por obra y gracia de los intereses, su capital se con-
vierta en un monto importante; y, la otra es arriesgar su
capital en pos de una legítima y lícita ganancia, utilidad o
beneficio. Que para obtenerlo no es necesario que usted
explote a los trabajadores, es más usted les puede pagar el
salario mínimo vital e incluso afiliarlos al sistema de segu-
ridad social, para no tener problemas legales. ¿Qué pasa si
su emprendimiento productivo o comercial, no funciona?
¿Quién soportaría la pérdida en mayor medida, usted o los
trabajadores? La respuesta es obvia, ¡verdad!, usted sería
el que sufriría la mayor pérdida social derivada del cierre
de la actividad, porque así no siga funcionando deberá se-
guir pagando algunos costos fijos. El trabajador también,
se quedaría sin empleo, pero podría conseguirse otro, sin
mayor problema. En tanto que el emprendedor tendrá que
primero resarcirse de las pérdidas producto de la quiebra,
si es que le queda ánimo todavía para iniciar o comenzar
de nuevo. Así que es falso eso de que los capitalistas son
una tarea de explotadores y gente sin conciencia alguna,
que desde luego que los hay, pero son la minoría. La ma-
yoría son personas que lo único que desean es obtener una
ganancia legítima, aventurándose en el complejo mundo
empresarial, lleno de trámites y papeles burocráticos, im-
puestos por doquier y demás reglamentaciones. Mi admi-
ración por los empresarios honestos que son la mayoría,
porque para ello hay que tener una altísima dosis de aver-
sión al riesgo y el talento suficiente como para hacer nego-
cios. Los socialistas marxistas y comunistas únicamente
ven la miel de las ganancias obtenidas por los capitalistas
tras largos años de duro y sacrificado trabajo, con la única
intención de arrebatarles, lo que en su opinión les pertene-
ce (¿robo legalizado?). ¿Les pertenece, cómo así? ¿arries-
garon los trabajadores su tiempo, su esfuerzo o su dinero
en pos del nuevo emprendimiento o sólo fueron a pedir
trabajo en la nueva empresa? Como según estos seres do-
238 VISA AL DESARROLLO

tados de una altísima conciencia, el capitalista es un explo-


tador, entonces desde su particular prisma ideológico, hay
que armarles paros, huelgas o de una vez confiscarles sus
propiedades, con la finalidad de que devuelvan lo “roba-
do”, lo que le pertenece al “pueblo”; con lo que consiguen
únicamente volver al país en una nación para nada atrac-
tiva en lo que a inversión privada nacional o extranjera se
refiere. ¿Alguien querrá invertir en un país que no respeta
la propiedad privada y los contratos celebrados en libertad
y sin coacción? O acaso ¿el empresario capitalista le colocó
un revólver en la sien al trabajador para que acepte laborar
en su empresa? Seamos más sensatos y menos políticos en
nuestros planteamientos, porque una nación que irrespeta
la propiedad legítima de sus dueños, no puede prosperar,
ya lo demostró Cuba; mientras que algunos necios, como
Nicolás Maduro, pretenden seguir insistiendo en esa polí-
tica tan errada y tan fracasada, además.
• El liberalismo requiere del Estado de Derecho para que
estemos bajo el imperio de la ley y no del poder de otras
personas. Se lo entiende como las normas básicas que nos
permiten ejercer nuestra libertad mientras no vaya en de-
trimento de la libertad de otros, es decir, el sistema de re-
glas que crea un entorno en el que podemos desarrollar
nuestras capacidades personales y de nuestras organiza-
ciones sin preguntarnos cada instante: ¿quién va a venir a
quitarnos abusivamente lo que hemos construido?
• Sólo hay dos maneras de hacerse las leyes. O surgen de los
usos y costumbres que han ido apareciendo libremente en
la sociedad, es decir, reflejan la voluntad de vida en común
de las personas y sus organizaciones, bajo el esquema lla-
mado del orden espontáneo. O existe un grupo de perso-
nas que interpreta el “cómo debería funcionar la sociedad”, en
un sentido más idealista que realista. El primer enfoque es
liberal, lo otro sería una especie de despotismo legalista.
Así, nuestras mil constituciones en el Ecuador, son un re-
flejo de lo segundo, porque cada Constitución representa la
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 239

sabiduría de un grupo de poder, e inevitablemente el que


le sucede la modifica porque quiere imponer su visión.
Eduardo Valencia Vásquez, Economista y Director del Insti-
tuto de Investigaciones Económicas de la Pontificia Universidad
Católica del Ecuador (PUCE), escribió para la revista Polémika de
la Universidad San Francisco de Quito, un artículo denominado:
“EL DEVENIR ERRÁTICO DEL LIBERALISMO CLÁSICO”, cuyo
contenido principal se lo resume a continuación: 83

Econ. Eduardo Valencia, admirador de la doctrina liberal del filósofo


Adam Smith, pero no de la crematística de mercado, impuesta, según él,
por el economista norteamericano Milton Friedman y por el Consenso de
Washington. (Foto: www.eluniverso.com)

• Eduardo Valencia comienza su artículo señalando los ante-


cedentes del pensamiento económico clásico y en tal sen-
tido menciona a Jenofonte84 al ser quien primero concibió
a la Economía como un conjunto de postulados indepen-
dientes de otras ciencias, ubicándola como parte de la ética
que, posteriormente dominaría el pensamiento clásico.

83 Valencia Vásquez, Eduardo. (2010, Junio) El devenir errático del


Liberalismo Clásico. Quito: Revista Polémika, 4, pp. 124-135.
84 (431 AC-354 AC) historiador, militar y filósofo griego, conocido por sus
escritos sobre la cultura e historia de Grecia.
240 VISA AL DESARROLLO

Jenofonte (Imagen: es.wikipedia.org)

• Para Jenofonte, un objetivo fundamental de la economía


es que cada ser humano tenga derecho al producto de su
trabajo solamente hasta que éste satisfaga sus necesida-
des, y que, al momento de su distribución, ésta procure ser
equitativa. El producto social consistía en la suma de los
productos individuales. Fue también el primero en dife-
renciar el concepto de “economía” del de “crematística”.
La economía propiamente dicha era una disciplina ética,
mientras la crematística era la que practicaban las per-
sonas desviando su objetivo hacia el lucro desmedido y
hacia una acumulación personal ilimitada de los bienes.
Observó en aquellos tiempos que ésta última, la practica-
ban fundamentalmente los mercaderes. 85
• Sócrates86 y Platón87, afirmaban que lo que más enaltecía al

85 Si la practicaban los mercaderes en la época de Jenofonte, entonces los


crematísticos actuales, serían los proteccionistas mercantilistas (favorables
a los monopolios, al colonialismo) y no los liberales.
86 Atenas (470AC – 399AC). Sabio y filósofo griego, para quien, el primer
paso para alcanzar el conocimiento, y por ende la virtud, consistía en la
aceptación de la propia ignorancia.
87 Platón (428 AC-347AC). A la edad de veinte años conoce a Sócrates,
quedando admirado por su discurso y personalidad. Al punto que se lo
considera el principal discípulo de Sócrates, sin que haya pertenecido a
su círculo íntimo de amistades. En Atenas, en el año 388-387, fundó la
Academia, nombre que recibió por hallarse cerca del santuario dedicado al
héroe Academos, especie de “Universidad” en la que se estudiaban todo
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 241

hombre y lo elevaba a un ser trascendente, era el despren-


dimiento, la frugalidad y la ausencia de egoísmo. Enfren-
tándose en sus prédicas con los sofistas que hacían prevale-
cer en su pensamiento, al egoísmo por sobre el bien común.
Desde entonces, la práctica del egoísmo ha sido defendida
por muchos escritores de la economía política como la mo-
tivación fundamental que debe guiar al individuo en su
comportamiento económico.
• Eduardo Valencia añade, “a partir de los sofistas hay quienes
sostienen que los deseos del individuo son la medida de todas las
cosas. Así pues, todo el esfuerzo de los clásicos por alcanzar el co-
nocimiento de la verdad por la verdad, cedió el paso a la búsqueda
del conocimiento pensando en la ganancia.
• Aristóteles88 por otra parte, buscó matizar la búsqueda de
lo ideal, introduciendo en su pensamiento una cierta dosis
de pragmatismo, atendiendo al criterio de que la práctica
de la virtud por los seres humanos no siempre era fácil y
completamente posible. Consecuentemente, en sus tesis,
que dieron lugar a su ciencia política, pensaba que una
cierta dosis de pragmatismo era necesaria.

tipo de ciencias.
88 (384 AC-322 AC). Filósofo lógico y científico griego. Aristóteles fue
discípulo de Platón, aun cuando criticó también algunas de sus ideas.
Aristóteles fue un pensador con espíritu empirista, es decir que buscó
fundamentar el conocimiento humano en la experiencia. Aristóteles es
ampliamente reconocido como el padre fundador de la lógica. La noción
central del sistema lógico de Aristóteles es el silogismo (o deducción), en la
que a partir de dos premisas válidas se desprende una conclusión lógica o
razonable. Según Aristóteles, las virtudes más importantes son las virtudes
del alma, principalmente las que se refieren a la parte racional del hombre.
Aristóteles divide la parte racional en dos: el intelecto y la voluntad. El
organismo social de Aristóteles considera al Estado como una especie de
ser natural que no surge como fruto de un pacto o acuerdo. El hombre es
un animal social («zoon politikon») que desarrolla sus fines en el seno de
una comunidad.
242 VISA AL DESARROLLO

Imagen: marcialcandoti.wordpress.com

Comentario: Frente a los planteamientos orientados a


fortalecer el Estado (la “polis”), planteados por Platón, Aristóteles,
uno de los personajes que más han influido en la historia
intelectual de la humanidad, en su obra “La Política” y en pasajes
de “La Ética” recomendó lo contrario a su maestro: un sistema
de organización en el que la autoridad ascendía del pueblo a
los gobernantes. La soberanía radicaba en la gente común, en el
pueblo. Los gobernantes se debían a ellas. Allí estaba el génesis
del pensamiento democrático. Adicionalmente: Aristóteles creía
en la propiedad privada y en el derecho de las personas a disfrutar
del producto de su trabajo y de su esfuerzo individual. Y lo creía por
razones que se presentan aún ahora en nuestra vida cotidiana
contemporánea: porque los bienes públicos generalmente son
bastante estropeados y maltratados. Los ciudadanos parecían ser
mucho más cuidadosos con lo que les pertenecía individualmente
a ellos. Ese maníqueo concepto del bien común, no aplicaba en el
pensamiento aristotélico, como siglos después tampoco calzaría
en la filosofía liberal de Smith; al menos no desde la perspectiva:
colectivo-ciudadano, sino más bien: ciudadano-colectivo.

Aristóteles decía también que las virtudes de la compasión


y la caridad sólo podían ser ejercidas por quienes acumulaban
riquezas, de tal forma que la propiedad privada facilitaba esos
comportamientos generosos y sacaban lo mejor del alma humana.
Situación que estamos comprobando hoy en día a través de las
innumerables donaciones realizadas por gente rica como Bill
Gates, Warren Buffet e infinidad de artistas y personajes públicos
a nivel mundial.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 243

• En la edad media, siguiendo a los sofistas rivales de las


tesis de Sócrates y Platón, surge Nicolás Maquiavelo, quien
autodenominándose humanista, propugnó que la razón de
Estado debía predominar en el comportamiento de los go-
bernantes. Menospreciando incluso los objetivos éticos,
que hasta entonces habían sido el eje central de las doc-
trinas políticas clásicas y renacentistas. A Maquiavelo se
le atribuye el más grande de los sofismas en la ciencia po-
lítica: que el fin justifica los medios en la práctica política.
Siendo éstos, los seguidores de Maquiavelo, los que en el
mundo contemporáneo ahora divulgan y practican la “cre-
matística”, habiéndola convertido en el arte de maximizar
la codicia, la acumulación de riqueza, la especulación y la
injusticia en las relaciones de poder en la práctica de la eco-
nomía.

Nicolás Maquiavelo. Personaje admirado por muchísimos políticos, por


ser el autor de la frase: “el fin justifica los medios”.
(Imagen: www.ceibal.edu.uy)

Con el desarrollo del comercio internacional, también cre-


cieron las ciudades-Estado italianas, conjuntamente con nuevas
formas de comercio que dieron lugar a nuevos mecanismos y
normativas comerciales. En esta época proliferaron las casas de
cambio y los prestamistas, que son los antecesores de los banque-
ros italianos. A esta corriente se le denominó Mercantilismo y,
en esencia, propugnaba que el objetivo fundamental de la econo-
mía consistía en la acumulación de reservas monetarias de oro y
plata. Para ello, los gobernantes debían apoyar los monopolios
comerciales en sus negocios en ultramar, fomentando el protec-
244 VISA AL DESARROLLO

cionismo estatal a todo lo que pudiera contribuir a aumentar el


ahorro en divisas. Representantes de este pensamiento fueron
William Petty y Jean Bodin.
• Mientras tanto, en Francia, no era el comercial el sector pre-
dominante, sino la agricultura, y por tanto la Fisiocracia se
asentó en este país con esas características. Se consideraba
que este sector es el que más contribuía a incrementar la
riqueza nacional y, por ello, se fomentó la especialización
del trabajo y el mercado libre de productos, en lugar del
proteccionismo y el monopolio mercantilistas. Represen-
tantes de esta escuela fueron Quesnay y Turgot, a quienes
conoció Adam Smith.

Francois Quesnay (slideplayer.es) Jacques Turgot (akifrases.com)

• De su parte, John Locke fue quien expresó en forma siste-


mática la necesidad de que las sociedades modernas aco-
jan definitivamente a la democracia como el sistema más
apropiado de convivencia social y, por tanto, se dé por
terminado el régimen de monarquías constitucionales que
hasta entonces habían dominado la política inglesa. Los
excesos del gasto estatal y el excesivo poder concentrado
en los reyes, determinó que John Locke concibiera una doc-
trina en la que el individuo pasara a tener preponderancia
por sobre el Estado, y en consecuencia, sea el derecho natu-
ral del individuo la fuente de toda soberanía, sustituyendo
el viejo concepto de que el rey era a su vez el Estado y, por
tanto, sobre el que recaía la representación de la soberanía
pública.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 245

Imagen: akifrases.com

• Más tarde un filósofo moral de ascendencia escocesa,


ADAM SMITH, escribió un conjunto de libros, de los cua-
les el más conocido e influyente fue: “La Riqueza de las
Naciones”. El llamado padre de la economía política li-
beral, estudió filosofía en la Universidad de Oxford –en la
cual se incorporaba a la economía, como parte de la filoso-
fía- . Como fruto de su formación filosófica escribió uno de
sus libros más importantes (a criterio de Eduardo Valencia,
el más relevante), “La Teoría de los Sentimientos Morales”,
describiendo los principios de la economía política como
parte de la filosofía moral y más concretamente, de la Ética.
• Influido por los fisiócratas Turgot y Quesnay, sería él quien
delineará por primera vez en la historia un sistema cohe-
rente y armónico sobre las relaciones de intercambio, en lo
que se conoce como mercado libre. Tal sistema se centró
en la tesis de que, siempre y cuando cada individuo fuera
dejado libre en la persecución de su propio interés, el resul-
tado de sus decisiones individuales llevaría a conseguir la
mayor eficacia no sólo para él sino también para la socie-
dad en su conjunto. Las tesis de Smith implicaban que ni
el gobernante de turno ni individuo alguno en particular,
actuando en el mercado, pudiera influir en las decisiones
libres de los demás individuos.
• El pensamiento de Smith, a partir de ese momento, sería
decisivo e influyente. Desde ese instante, la sociedad supo
que el bienestar social ya no dependía de la voluntad to-
246 VISA AL DESARROLLO

dopoderosa ni de un monarca o caudillo, ni de un empre-


sario exitoso por más importante que sea. Solamente la
confluencia libre de todo un conglomerado laborioso de-
dicado a la producción e intercambio libre traería consigo
el máximo de bienestar para los pueblos. Desde entonces,
monarcas, monopolistas y autócratas, perdieron definitiva-
mente su anclaje en la historia.
• Las tesis morales de Adam Smith que estaban implícitas
en su teoría económica, o sea, que el ser humano se movía
fundamentalmente a través de la consecución de su interés
particular pero que estaba también influenciado por razo-
nes altruistas y por la búsqueda del bien común, fueron
malentendidas. Así, él pensaba que simultáneamente a la
búsqueda del interés propio, los seres humanos practica-
ban la simpatía en sus decisiones de comercio. Que no era
una mera actitud de urbanidad y buenas maneras en las
relaciones comerciales. Era mucho más que eso: implicaba
una actitud de generosidad y compasión, muy propios del
pensamiento y la idiosincrasia de la sociedad inglesa de su
tiempo. Implicaba una forma parecida a los conceptos de
solidaridad incorporados en sus postulados. 89
• La academia desde hace dos siglos no ha estudiado a ca-
balidad, por una parte que las teorías de Smith no funcio-
nan cuando el progreso técnico induce sistemáticamente la
presencia de grandes consorcios empresariales en el mer-

89 De allí que se afirma en el presente libro que Adam Smith, fue el fundador
de la doctrina denominada LIBERALISMO, pero no uno meramente
económico. Smith creó el LIBERALISMO SOCIAL, es decir, la búsqueda
de la libertad económica a través de principios y valores morales del
individuo que tengan como resultados finales, la solidaridad y el bien
común. De modo alguno la concentración y la acumulación de la riqueza,
porque como sabemos el genial escocés se oponía al aparecimiento
de monopolios y oligopolios, a quienes veía como nocivos para el libre
mercado y la libre competencia.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 247

cado, que influyen e incluso controlan su funcionamiento;


y por otra que lo que se pretendió definir como motivación
fundamental de los individuos, la búsqueda del interés in-
dividual con el tiempo ha devenido en la exacerbación de
las sensaciones individuales tanto en el acto de consumo,
como en los actos de comercio.
• Adam Smith jamás habría consentido que la economía que
él concibió fuese convertida en simple crematística. Si él
viviera hoy, jamás reconocería a la economía moderna sus-
tentada en el más simple y vil egoísmo, como parecida si-
quiera a la teoría económica frugal, moral y social que él
creó.
• Fue la Revolución Francesa, en 1789, el punto de partida
que terminaría en las décadas siguientes imponiendo su
sistema económico en toda Europa, la cual reivindicaba
principalmente la soberanía del individuo y la democracia
política, y finalmente consagraba los grandes principios li-
berales: LIBERTAD, IGUALDAD y FRATERNIDAD –que
fueron recogidos en las primeras declaraciones de los dere-
chos humanos- pretendiendo finalmente ubicar al hombre
como el objeto y sujeto de toda acción pública y consecuen-
temente someter finalmente al Estado, a los derechos del
ser humano. En palabras sencillas, el Estado está para
servir, no para imponerse sobre el individuo.
• Gracias al Liberalismo Clásico, en occidente se produjo
un acelerado proceso de enriquecimiento y mejora de sus
pueblos. El aumento consiguiente de la actividad pro-
ductiva privada fue impresionante, así como el acelerado
desarrollo del comercio internacional mundial basado en
la iniciativa privada.
• Pero, dicho progreso no fue logrado tal cual lo habían con-
cebidos sus progenitores: Adam Smith, Voltaire, Montes-
quieu, Rousseau, Jefferson, entre otros. Muy pronto la co-
dicia pasó a ser la principal motivación tanto de empresa-
248 VISA AL DESARROLLO

rios como de gobernantes que trataron de aprovechar la li-


bertad que les ofrecía el mercado para imponer sus propios
intereses y designios. Muy pronto, el afán monopólico de
determinados agentes económicos empezó a controlar los
nuevos mercados que se les ofrecía, lo cual condujo lamen-
tablemente a instaurar el colonialismo en el mundo.
Comentario: Respecto al buen artículo escrito por el colega
economista Eduardo Valencia, considero personalmente que está
en lo correcto en el rescate que hace de Adam Smith como filó-
sofo, al presentarlo como un hombre solidario e incluso compro-
metido con el progreso de las naciones, no solamente desde el
punto de vista económico, sino por sobretodo y especialmente
desde la perspectiva moral de los valores y de la solidaridad so-
cial. No obstante y con todo respeto, señalaría también que, está
equivocado en presentar a los liberales posteriores a Smith, como
Friedman por ejemplo, como un predicador del “neoliberalis-
mo” y del Consenso de Washington. ¿En qué sentido? Si bien
es cierto Friedman abusó de sus dotes de orador, de político y
se entrometió en muchísimos aspectos que rebasaban los límites
de la economía, como son los campos de la salud, la educación,
la energía eléctrica y el ilícito mercado de las drogas, a las que
el ex premio nobel norteamericano decía que hay que despena-
lizarlas, con el criterio de que al no ser prohibidas y no estar su-
jetas por tanto al problema económico de la escasez, bajarían de
precio, etc., argumentos sin duda controversiales (pero que han
sido recogidos últimamente por un socialdemócrata de mercado
como José Mujica, en Uruguay); sin embargo, hay que recordar
también, que Friedman tuvo mucho que ver en el denominado
“milagro económico chileno”, a través de sus ex alumnos los fa-
mosos “Chicago boys”. Además, a Friedman se lo conoció como
el Adam Smith moderno por sus brillantes explicaciones acerca
del poder del mercado libre y el sistema de precios. Siendo tam-
bién importante su contribución económica en lo que a teoría del
consumo a través de la renta permanente y en lo que a política
monetaria se refiere, no obstante su radicalismo y su vehemencia
ideológica, fundadora de la doctrina conocida como “el moneta-
rismo”.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 249

El Econ. Valencia exagera al decir que fue Friedman el artífice


del mal y el fundador del neoliberalismo en el mundo, porque
esto de modo alguno es así. Friedman fue claro en defender a
la gente sencilla, común y corriente, de los abusos y excesos de
un Estado absorbente, concentrador, totalitario y monopólico.
No nos olvidemos que fue él quien propuso a los gobiernos de
EEUU y Europa que abran sus fronteras, que permitan que las
personas de todos los continentes puedan ingresar y salir libre-
mente. Él fue también el que abogó porque EEUU retire esos
gigantescos subsidios agrícolas, con los que el país del norte
protege a sus agricultores. Proponiendo además la eliminación
de aranceles y otras trabas al libre comercio mundial. También
planteó la necesidad de que la política monetaria sea maneja-
da en forma prudente, con crecimientos constantes del 3% en la
oferta monetaria, que acá en el Ecuador, si le hubiéramos hecho
caso, nos habría evitado la crisis financiera de 1999, originada
por los desórdenes de la política monetaria (emisión de dinero
en forma “inorgánica” para financiar el enorme déficit fiscal), lo
que causó la masiva quiebra de los bancos, el congelamiento de
los depósitos, la inflación, la devaluación y la posterior pérdida
de la moneda nacional. Finalmente, Friedman se opuso al pro-
teccionismo impulsado por falsos discípulos de Keynes en los
EEUU, a quienes les dijo que habían malinterpretado sus ense-
ñanzas, por ello él abogaba por un capitalismo totalmente libe-
ral, estilo Hong Kong, al que lo puso como ejemplo viviente de
que el liberalismo sí funciona, de allí que hasta el economista
heterodoxo y proteccionista Ha Joon Chang, señala que Hong
Kong, es una de las excepciones liberales del desarrollo, pues esa
pequeña ciudad-Estado asiática, empleó el capitalismo más libre
del mundo y es la prueba irrefutable de los aciertos teóricos del
escocés Adam Smith y del norteamericano Milton Friedman..
Además no comparto con el Econ. Valencia que en el citado
artículo de la Revista Polémika de la USFQ; prácticamente se re-
fiera de modo dubitativo a los empresarios del mundo, a quienes
parece atribuirles bastante dosis de inmoralidad, avaricia y co-
rrupción. ¡Obvio que hay empresarios como los que dice Eduar-
250 VISA AL DESARROLLO

do Valencia! ¡Pero no todos son así! ¡No caigamos en sofismas de


falsa generalización!
Para que quede claro el motivo de mi observación puntual al
Econ. Valencia, a continuación los invito a leer un artículo ob-
tenido del internet, donde precisamente se lee que hay muchos
multimillonarios que se dedican a realizar obras de beneficencia,
en lugar de acumular dinero innecesariamente. ¡Ahora!, tam-
bién es cierto, que deben existir millonarios avariciosos, explota-
dores, en fin, pero por lo que se aprecia en el siguiente reportaje,
estos “capitalistas crematísticos”, serían la minoría, una excep-
ción. La mayoría, es decir, la generalidad es gente que prefiere
ser liberal y solidaria, al mismo tiempo (ECONOMÍA SOCIAL
DE MERCADO), debido fundamentalmente a la explosión de la
delincuencia, que hace que ya no sea rentable, ni seguro; ser un
avaricioso “ricachón”, que no comparte su dinero con los demás.
Millonarios de vida humilde

Imagen: www.bookstorechile.cl

Los más ricos del mundo suelen vivir por debajo de sus posi-
bilidades: carecen de mansión, helicóptero, yate o coche despam-
panante, y una mayoría reniega de la ropa de marca, los hoteles
caros y hasta de la peluquería (se cortan el pelo en casa). Este
estilo de vida es el que retrata a los millonarios genuinos. O al
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 251

menos a los 500 estadounidenses con más de un millón de dóla-


res en la cuenta del banco que durante diez años estudiaron Tho-
mas J. Stanley y William D. Danko, autores de libro ‘El millonario
vecino´ (‘The millionaire next door’). Un título que aporta una
pincelada más en el perfil de los tocados por la fortuna: no viven
en los barrios más caros y tienen vecinos que poseen mucho me-
nos dinero que ellos. La radiografía sociológica al completo, ex-
trapolable a cualquier sujeto acaudalado del mundo, aporta más
motivos para deshacerse del estereotipo de millonario frívolo y
derrochador. El informe desvela que los ricos oficiales se dedi-
can a cosas normales (son propietarios de cadenas de tiendas, de
fábricas…), se han casado una sola vez y siguen viviendo con esa
misma pareja, trabajan entre 45 y 55 horas semanales y no here-
daron de sus padres, sino que crearon su riqueza por sí mismos.
Personajes que detestan figurar
Pasando al terreno de los ejemplos, el más ilustrativo es el de
Carlos Slim, el hombre más rico del mundo (53.500 millones de
dólares), según el ranking de la revista ‘Forbes’. Un mexicano
campechano que a veces usa relojes de plástico, jamás tira de
yate o de avión privado y al que le placería morir en la misma
casa en la que lleva viviendo desde hace 40 años.

Carlos Slim (Fotografía: mexico.cnn.com)

Como el llamado también rey de las telecomunicaciones y del


petróleo de México (Slim), el tercer hombre más rico del planeta,
Warren Buffet (47.000 millones de dólares), no sólo vive en una
252 VISA AL DESARROLLO

casa de cinco habitaciones que compró por 31.500 dólares hace


50 años, sino que extiende su sencillez a los asuntos de la mesa.
Tras probar todo tipo de ‘delicatessen’ en los mejores restauran-
tes del mundo, el mago estadounidense de las finanzas asegura
que ante todo es feliz deglutiendo una hamburguesa con patatas
y un refresco de cola.

Warren Buffet, un filántropo que donó $ 31.000 millones de dólares para obras
de caridad, quien dijo además que: “Si el dinero no sirve para compartirlo con
los demás, entonces ¿para qué sirve?” (Fotografía: therealdeal.com)

Pero lo que se dice predicar con el ejemplo, el que mejor sabe


hacerlo es Ingvar Kamprad, el fundador Ikea. Su lema empresa-
rial de que “los clientes de Ikea no conducen coches caros ni se
alojan en despampanantes hoteles” lo ha trasladado a su propia
vida, que podría confundirse con la de un sueco de clase media:
las veces que no coge el autobús, conduce su Volvo 240, de más
de quince años.

Ingvar Kamprad, fundador de la empresa multinacional sueca “Ikea”,


dedicada a la venta minorista de muebles, objetos para el hogar y decoración.
(Fotografía: forbes.com)
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 253

En apurar la vida útil de sus posesiones, también es un espe-


cialista Jim Walton, propietario de los almacenes estadouniden-
ses Wal-Mart, que saca pecho al ponerse al volante de una ca-
mioneta de 15 años. La idea es conducir un coche fiable, no más.

Jim Walton, propietario de la cadena de almacenes norteamericanos


“Wal-Mart” (Fotografía: forbes.com)

También se conduce por sus propios medios, y abomina, en


cualquier caso, de la primera clase, el millonario Chuck Feeney,
cofundador de las tiendas Duty Free. Un hombre poco dado a
caer en las tentaciones consumistas de su propio negocio… Los
artículos de diseño no se han hecho aún un hueco en la vida de
este estadounidense, que a los comentarios sobre su falta de va-
riedad al vestir calzado, se le ha escuchado decir: “Sólo pueden
llevarse un par de zapatos cada vez”. Una actitud espartana dig-
na de admiración para multimillonarios como Caudnell y David
Cheriton, que optan por cortarse el pelo en casa.

Chuck Feeney, cofundador de las tiendas Dutty Free.


(Fotografía: irishcentral.com)
254 VISA AL DESARROLLO

¿Qué hacen con el dinero?


La respuesta descarta que los millonarios se estén volviendo
tacaños. Los hasta ahora mencionados tienen parte de su fortu-
na comprometida con obras de caridad, cuando no han levan-
tado su propia fundación para mejorar las condiciones de vida
de otras personas. Y el dinero que no donan a obras benéficas,
lo tienen “trabajando”, invertido en sus propios negocios o en
otros sistemas de crear de riqueza en los que confían. Se trata
de millonarios vocacionales, que no se distraen adquiriendo el
último modelo de Rolex o de Mercedes-Benz. Les interesan poco
los ingresos y más generar riqueza (lo que no se gasta). Algo que
se les da bien porque disfrutan haciéndolo. “Las grandes empre-
sas, son construidas por gente que ama su negocio y que por el
camino gana dinero; pero ésta no es la principal motivación”. La
frase, de Warren Buffet, la suscribe Carlos Slim y cualquier mi-
llonario ‘excéntrico’ que, como ellos, pueda permitirse el lujo de
no gastar lo que tiene. 90
Como vemos no todos los empresarios son avariciosos o co-
diciosos, eso es justamente lo que hay que rescatar: que la liber-
tad económica de la producción y el consumo, combinada con
la solidaridad social hacia quienes realmente necesitan la ayuda
estatal, son los dos ejes fundamentales y los determinantes prin-
cipales del progreso de las naciones.

90 Millonarios de vida humilde. (20/10/2010) Disponible en: http://es.biz.


yahoo.com/101020/193/6dh7g.html
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 255

3.7. ¿QUÉ ES EL LIBERALISMO ECONÓMICO?

Imagen: www.redhistoria.com

El liberalismo económico es la teoría económica desarrollada


por el movimiento cultural europeo que se difundió en Europa
(Francia e Inglaterra, especialmente), durante los siglos XVIII y
XIX, período conocido como el de la ilustración o el iluminis-
mo, formulada de forma completa en primer lugar por Adam
Smith y seguida por David Ricardo, que reclama la mínima in-
terferencia del Estado en la economía. Para los liberales, La li-
bertad económica y la libre empresa conducirían a una sociedad
más armoniosa e igualitaria, así como al aumento indefinido de
la prosperidad91. El orden espontáneo sería generado por una
“mano invisible” del mercado, que conduce a los individuos a
que siguiendo su interés particular, logren el máximo beneficio
social, sin habérselo inicialmente propuesto.

91 A diferencia del socialismo y del proteccionismo que piensan que lo que


hacen los individuos particulares es “egoísta” y que por lo tanto hay que
oponerse a este sistema por la vía de una mayor intervención del Estado en
las actividades económicas. El Liberalismo considera que una sociedad
sin el legítimo afán de lucro, no puede progresar. ¿Sin afán de lucro,
habría habido un invento que sea significativo para la humanidad?
256 VISA AL DESARROLLO

A comienzos del siglo XX, especialmente tras el triunfo de las


tesis keynesianas, los principales teóricos liberales tuvieron
que soportar que se les etiquetara con prefijos (neo, ultra,...)
que pretendían situarles en un extremo ideológico, contrapues-
to al socialismo. (Soriano & Rodríguez, 2008). Así por ejemplo,
la escuela austriaca de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek se
vio prácticamente silenciada por su oposición a la intervención
del Gobierno en la economía, incluida la política monetaria, que
era en opinión de ellos, la principal causante de la aparición de
las recurrentes crisis del sistema (como la de 1929).
En la segunda mitad del siglo XX, sería la escuela de Chicago,
capitaneada por Milton Friedman, la que centraría las críticas
de los defensores del intervencionismo. Su pensamiento, incluía
propuestas de fuertes rebajas de impuestos junto a un ataque di-
recto a los servicios públicos: por su ineficiencia, costo y obliga-
toriedad.
El liberalismo clásico como doctrina general, es una corriente
de pensamiento que propone la libertad del individuo como un
valor supremo, que pregona la no violación de sus derechos a la
libre expresión, asociación y manifestación religiosa, así como a
la libertad de prensa. En tanto que, como doctrina económica es
la teoría que trata de limitar al extremo más pequeño posible la
intervención estatal en el ámbito de la economía, dejando exclu-
sivamente a la iniciativa privada, a través de la interacción de las
fuerzas de oferta y demanda en los mercados, la organización de
la producción; así como la provisión de bienes y servicios para
la sociedad.
¿Es un sistema perfecto, el liberalismo económico? ¡En abso-
luto!, ninguna construcción de seres humanos puede ser perfec-
ta, de hecho existen distorsiones en los mercados que deben ser
corregidas por los Estados, una de ellas por ejemplo es la con-
centración monopólica de las actividades en pocas manos, para
eso debe existir un Estado que vele por el bien común, en calidad
de “árbitro” o regulador, pero no en el papel de agente inter-
vencionista a ultranza. En definitiva entonces, el Estado debe
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 257

vigilar, prevenir los problemas derivados de imperfecciones y


distorsiones de los mercados; no intervenir innecesariamente en
la Economía, en todo tiempo, circunstancia y lugar, pues ese pa-
pel le corresponde a la iniciativa de los particulares. El Estado
está para garantizar el fiel cumplimiento de los contratos, para
que se respete la propiedad privada; para facilitarle la tarea a la
acción emprendedora del ser humano actuando libre, responsa-
ble y solidariamente. Incluso el Estado también puede funcionar
adecuadamente, mirando las cosas con pragmatismo y objetivi-
dad, en la dotación de infraestructura básica: carreteras, puertos,
aeropuertos, caminos vecinales, agua potable, alcantarillado; y
también (aunque en este punto puede haber discrepancia con
otros liberales) en salud y educación, pero no monopolizándola,
sino compitiendo eficiente y efectivamente con el sector privado.
¿Cuál ha sido el principal aporte del liberalismo económi-
co? ¡Sin duda! El más importante de los aportes del liberalismo
económico, ha sido la aparición de inventos que han aumentado
de una manera tangible el bienestar material de los seres huma-
nos. Al punto que incluso aquellos que son muy críticos en sus
diatribas en contra del capitalismo liberal, son los primeros en
utilizar teléfonos celulares de última tecnología, en disfrutar de
viajes alrededor del mundo o de comprarse coches último mo-
delo. ¿Qué han inventado los sistemas contrapuestos al Libera-
lismo? Sólo guerras, divisiones entre seres humanos, luchas de
clases y demás aberraciones totalitarias.
¿Cuál es la principal crítica que le hacen al Liberalismo sus
detractores? El cuestionamiento fundamental que le hacen al
Liberalismo es la excesiva ambición de parte de los capitalistas
para acumular más y más ganancias. Puede que sí, que existan
este tipo de individuos inescrupulosos que poco o nada les im-
porte el destino de la humanidad, aunque como ya vimos antes
son una reducida minoría, la mayoría de ellos invierten en obras
de beneficencia o regentan fundaciones; pero suponiendo que
los haya, para eso está un Estado que los ponga en orden, por la
vía del pago de impuestos proporcionales, jamás confiscatorios
258 VISA AL DESARROLLO

(porque destruyen riqueza, destruyen capitales y sin capitales:


¿cómo se pagaría al trabajo?). Además hay personas que lo cri-
tican como el principal responsable de las crisis económicas a
nivel mundial. ¡Algo totalmente falso!
Se repite insistentemente por doquier que la última crisis fi-
nanciera mundial es culpa de las grandes fallas o distorsiones del
mercado y de la economía liberal. ¿Qué pasó en verdad allí? que
más que fallas de mercado, hubo errores crasos del Estado. ¿Por
qué? Por la simple y sencilla razón de que las autoridades nor-
teamericanas tardaron demasiado tiempo en responder y contro-
lar los problemas suscitados en el mercado inmobiliario de los
Estados Unidos y su posterior expansión a los principales cen-
tros financieros internacionales; lo que desató una grave crisis
financiera internacional (fines del 2008), erróneamente atribuida
a la libertad. Los mercados son muy rápidos y los gobiernos son
muy lentos, eso fue lo que ocurrió. Es necesario que el Estado
actúe vigilando los contratos entre los seres humanos y no inter-
viniendo en la Economía en un rol para el que no está preparado,
jugando al papel de empresario, en actividades que los particu-
lares lo pueden realizar de mejor manera; porque eso es inefi-
ciente y distrae recursos que podrían ser utilizados en tareas y
actividades que son inherentes al sector público, como es el caso
del sistema de Justicia, por ejemplo, donde el Estado tiene un rol
importante que cumplir y que ha sido descuidado por dedicarse
a competir innecesariamente con la empresa privada
Habrá que aclarar que una cosa es regular o llamar al orden
a los agentes económicos, y otra muy diferente será intervenir
abusivamente en la Economía, como cuando el Estado a través
de un comité de planificación central dicta o determina vía de-
creto, los precios de los bienes o servicios a ser intercambiados,
generándose en consecuencia escasez o falta del producto, con
el obvio aparecimiento de mercados negros, donde se puede en-
contrar el bien o servicio, pero a precios bastante prohibitivos,
como lógica consecuencia de haber violado los mecanismos del
mercado y el sistema de precios, que funcionan mejor, cuando
menos intervenciones soportan. En otras palabras, el Estado
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 259

debe intervenir siempre y cuando haya abusos de libertad por


parte de personas inescrupulosas o por parte de monopolios u
oligopolios colusivos (que conciertan y establecen acuerdos para
aumentar los precios y perjudicar al consumidor), no siempre ni
en todo momento, como insisten erróneamente en hacerlo, los
seguidores del proteccionismo mercantilista y los discípulos del
socialismo marxista.
Dentro del liberalismo económico, hay algunas corrientes de
pensamiento, pero todas ellas fundadas por el genial filósofo y
economista escocés Adam Smith, siendo las principales las si-
guientes: 1) El liberalismo clásico, con Adam Smith y David Ri-
cardo como sus principales representantes; 2) La escuela mar-
ginalista de Jevon, Walras, Marshal y Stuart Mill; 3) La escuela
austriaca, con Carl Menger, Eugen Böhm Bawerk, Ludwig Von
Mises y Friedrich Hayek a la cabeza; 4) La escuela alemana
o economía social de mercado, con Ludwig Erhard y Konrad
Adenauer como sus máximos exponentes; y, 5) El monetarismo
o Escuela de Chicago, liderado por Milton Friedman.
Carlos Alberto Montaner (2008) dice lo siguiente:
Lo que se llama el “liberalismo clásico” de los padres fundado-
res -Smith, Malthus, Ricardo, Stuart Mill, todos ellos con matices
diferenciadores que enriquecían las ideas básicas-, fue seguido
por la tradición “neoclásica”, segmentada en diferentes “escue-
las”: la de Lausana (Walras y Pareto); la Inglesa (Jevons y Mar-
shall); y -especialmente- la Austriaca (Menger, Böhm-Bawerk,
Von Mises o, posteriormente, Hayek). Asimismo, también sería
razonable pensar en el “monetarismo” de Milton Friedman, en
la visión sociológica o culturalista de Gary Becker, en el enfoque
institucionalista de Douglas North o en el análisis de la fiscali-
dad de James Buchanan. Si hay, pues, un cuerpo intelectual vivo
y pensante, es el de las ideas liberales en el campo económico,
como pueden atestiguar una decena de premios Nobel en el úl-
timo cuarto de siglo, siendo uno de los últimos Amartya Sen, un
hindú que desmonta mejor que nadie la falacia de que el desa-
rrollo económico requiere mano fuerte y actitudes autoritarias.
260 VISA AL DESARROLLO

Imagen: taringa.net

¿Qué es el neoliberalismo?

Imagen: akifrases.com

Carlos Alberto Montaner (2008), con mucha propiedad y co-


nocimiento sobre el tema en cuestión señala lo siguiente:
El liberalismo, qué duda cabe, está bajo ataque frecuente de
las fuerzas políticas y sociales más dispares basta ver los docu-
mentos del “socialistoide” Foro de Sao Paulo o ciertas declara-
ciones de las Conferencias Episcopales y de los provinciales de la
Compañía de Jesús, pero para los fines de tratar de desacreditar-
lo lo denominan neoliberalismo. Vale la pena examinar esta de-
liberada confusión. El “neoliberalismo”, en realidad, no existe.
Se trata de una etiqueta negativa muy hábil, aunque falazmente
construida. Es, en la acepción que hoy tiene la palabreja en Amé-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 261

rica Latina, un término de batalla creado por los populistas para


descalificar sumariamente a sus enemigos políticos.
¿Quiénes son los populistas? Son la izquierda y la derecha es-
tatistas y adversarias del mercado. El neoliberalismo, pues, es
una demagógica invención de los enemigos de la libertad eco-
nómica -y a veces de la política-, representantes del trasnochado
pensamiento estatista, con frecuencia llamado “revolucionario”,
acuñada para poder desacreditar cómodamente a sus adversa-
rios atribuyéndoles comportamientos canallescos, actitudes ava-
riciosas y una total indiferencia ante la pobreza y el dolor ajenos.
Tan ofensiva ha llegado a ser la palabra, y tan rentable en el terre-
no de las querellas políticas, que en la campaña electoral que en
1999 se llevó a cabo en Venezuela, el entonces candidato Chávez,
acusó a sus contrincantes de “neoliberales”, y éstos, en lugar de
llamarle “fascista” o “gorila” al militar golpista, epítetos que se
ganara a pulso con su sangrienta intentona cuartelera de 1992,
respondieron diciéndole que el neoliberal era él.

El origen de la palabra
En América Latina la batalla contra ese fantasmal “neolibe-
ralismo” comenzó exactamente a principios de la década de los
ochenta, cuando en la región se hundieron definitivamente los
gastados paradigmas del viejo pensamiento político-económico
forjado a lo largo de casi todo el siglo XX. El vocablo surgió en
el momento en que estalló la crisis de la deuda externa, y cuando
simultáneamente se padecía en distintos países varios procesos
de hiperinflación causantes del notable retroceso del crecimiento
económico que afectó a casi todo el Continente.
¿Qué había fallado? Nada más y nada menos que las ideas
fundamentales sobre las que había descansado el discurso polí-
tico latinoamericano desde la revolución mexicana de 1910, pero
especialmente tras la Segunda Guerra Mundial. Había queda-
do totalmente desacreditada la creencia transideológica -común
a diferentes credos políticos, a veces hasta antagónicos- de que
correspondía al Estado dirigir la economía, definir las priorida-
262 VISA AL DESARROLLO

des del desarrollo y asignar los recursos. De golpe y porrazo


se habían debilitado las más variadas (aunque a veces afines)
propuestas ideológicas dominantes durante muchas décadas: el
nacionalismo proteccionista de Juan Domingo Perón, de Getulio
Vargas o de la CEPAL; la economía de la demanda artificialmen-
te estimulada por los presupuestos del Estado en busca del pleno
empleo, como recetaban los discípulos de Keynes; el socialismo
castrense y dictatorial de Velasco Alvarado y Torrijos; el mar-
xismo totalitario de Cuba y Nicaragua. El populismo, en suma,
agonizaba, y la izquierda, súbitamente, se quedaba sin proyec-
to; totalmente incapaz de responder la pregunta clave que había
gravitado sobre América Latina desde la fundación misma de
las primeras repúblicas: cómo lograr que las naciones de nues-
tra cultura alcancen los niveles de prosperidad de los países de
origen institucional europeo. O -dicho en otras palabras- cómo
conseguir para los latinoamericanos un nivel de desarrollo simi-
lar al de Canadá o al de Estados Unidos, nuestros vecinos en el
Nuevo Mundo, de manera que la mitad de nuestra gente logre
abandonar la terrible miseria en la que vive.
No era posible, incluso, recurrir a la “Teoría de la Dependen-
cia” para continuar explicando el subdesarrollo latinoamerica-
no como consecuencia de una especie de malvado designio de
un Primer Mundo empeñado en mantener a América Latina en
una suerte de pobreza exportadora de materias primas. Las dé-
cadas de los setentas y ochentas habían visto el surgimiento de
economías poderosas en las zonas tradicionalmente considera-
das como “periféricas”. En la década de los 50 Corea o Taiwán
eran considerablemente más pobres que México o Ecuador, rela-
ción que se había invertido ostensiblemente en los 70 y era casi
sangrante en los 80. Pero había más: Estados Unidos y Canadá,
corazón del capitalismo “central”, lejos de ahuyentar a México
para mantenerlo como una colonia económica, lo habían invi-
tado a formar un “Tratado de Libre Comercio” encaminado al
enriquecimiento conjunto.
Tampoco se podía seguir predicando revoluciones socialistas,
pues se conocía triste y perfectamente lo que había sucedido en
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 263

Cuba y Nicaragua. No era posible prometer más reformas agra-


rias, nacionalizaciones de los recursos básicos o mágicas distri-
buciones de la renta. Carecía de sentido insistir en la voracidad
culpable del imperialismo, en la fatalidad sin solución de la “teo-
ría de la dependencia” o en la supuesta inevitabilidad de la infla-
ción explicada por los estructuralistas. Todo eso y mucho más se
habían ensayado sin ningún resultado halagador. Al comenzar
el siglo los latinoamericanos teníamos, como promedio, el 10%
del per cápita de los estadounidenses; y al terminarlo, cien años
después, tras decenas de revoluciones, constituciones, golpes de
estado y asonadas militares, seguíamos teniendo el mismo 10%
por ciento, pero ahora la brecha ya no sólo era cuantitativa. Entre
nuestro mundo y el de ellos se había abierto una zanja difícil-
mente salvable en la que comparecían la carrera espacial, el ge-
noma humano, las telecomunicaciones digitales, la investigación
atómica y otra larga docena de complejos procesos científicos y
técnicos muy alejados de nuestro alcance. Las diferencias, para
usar la terminología marxista, se habían hecho “cualitativas”.
¿Cómo reaccionaron, en ese momento, los políticos latinoa-
mericanos más racionales? Sencillamente, rectificaron el rumbo.
Si el Estado había sido un pésimo gerente económico que perdía
ingentes cantidades de dinero, lo sensato era transferir a la socie-
dad los activos colocados en el ámbito público para no continuar
dilapidando los recursos comunes. Había que privatizar, pero ni
siquiera por convicciones ideológicas, sino por razones prácticas:
el Estado-propietario había quebrado. Si el gasto público había
arruinado las arcas nacionales y comprometido el desarrollo, y
si se había llegado al límite del endeudamiento, ¿cómo extra-
ñarse de la necesidad de recortar las obligaciones del Estado? Si
la burocracia había crecido parasitariamente, y con ella y en la
misma proporción, había aumentado la ineficacia de la gestión
de gobierno, ¿qué otra cosa podía recomendarse que no fuera
una drástica limitación del sector público? Si el déficit fiscal se
había convertido en un cáncer galopante, ¿cómo escapar a la ne-
cesidad de sostener presupuestos equilibrados? Si los controles
de precios y salarios, practicados en distintos momentos en to-
264 VISA AL DESARROLLO

dos los países de nuestra esfera, habían demostrado su inutili-


dad, o -peor aún- su carácter contraproducente, empobrecedor
y generador de toda clase de corrupciones, ¿cómo no defender
la libertad de mercado? Si nuestras sociedades habían sufrido el
flagelo implacable de la hiperinflación, con el empobrecimiento
general que esto conlleva, ¿no era perfectamente lógico acudir a
la austeridad monetaria, ya fuera mediante cajas de conversión
“a la argentina” o mediante severas restricciones a las emisiones
de moneda? Si finalmente, y a regañadientes, se aceptaban la ne-
cesidad de la propiedad privada y las ventajas de las inversio-
nes extranjeras, era obvio que todo eso tenía que protegerse con
instituciones de Derecho, mientras se auspiciaba una atmósfera
jurídica muy alejada de la tradición revolucionaria latinoameri-
cana. Si los ejemplos de los países que habían logrado desarro-
llarse (los “tigres”), demostraban que la globalización no sólo era
inevitable, sino, además, resultaba muy conveniente, ¿quién en
sus cabales podía continuar insistiendo en la autarquía económica la
excentricidad ideológica y el proteccionismo arancelario?
Eso era el tan cacareado, odiado y vilipendiado “neolibera-
lismo”. Era el ajuste inevitable como resultado del desbarajus-
te previo. Ni una sola de las llamadas medidas “neoliberales”
fue el producto de dogmas teóricos ni de conversiones mágicas a
un credo supuestamente derechista. Nadie se había caído del ca-
ballo de la CIA en el camino a Washington. Nada había de libres-
co en el bandazo político y económico que daba América Latina.
Era el resultado de la experiencia. Las medidas no las dictaban la
señora Thatcher o Mr. Reagan. Nadie en las cúpulas de gobierno
había descubierto a Mises, a Hayek y al resto de la Escuela aus-
triaca. Todo lo que se había hecho era volver de revés el fallido
recetario tradicional de Alfonsín, Alan García, Fidel Castro, Da-
niel Ortega o el de las anteriores generaciones de la vasta fami-
lia populista: Perón, Lázaro Cárdenas, Getulio Vargas. En algún
caso, como sucedió con el boliviano Paz Estenssoro, una misma
persona fue capaz de desempeñar los dos papeles en su larga
vida política: a mediados de siglo actuó como un revolucionario
populista. Treinta años más tarde, guiado por la experiencia, mo-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 265

dificó lo que había que cambiar y se movió en dirección opuesta.


No era un oportunista, como dicen sus enemigos, sino todo lo
contrario: un hombre inteligente capaz de mudar sus criterios a
la luz de los resultados y al tenor de los tiempos. Fue lo mismo
que sucedió con el “gran viraje ” de Carlos Andrés Pérez en Ve-
nezuela durante su segundo mandato a principios de la década
de los 90, o con el cambio de rumbo al que se vio obligado Rafael
Caldera en los últimos años de su desafortunado gobierno, pese
a tener un corazón perdidamente populista. Sencilla y llanamen-
te: no había otra forma de gobernar.
Comentario: Complementando a Montaner, porque este
excelente artículo es del año 2000, habría qué decir que el mismo
viraje intelectual y pragmático, lo dio Alan García en su segundo
mandato (y ahora Ollanta Humala, ex líder radical de extrema
izquierda). A tal punto que hoy por hoy se dice que Perú es
el segundo tigre latinoamericano, después de Chile. Todo
como resultado de haber comprendido que es el Liberalismo
socialmente responsable, la verdadera vía para el progreso de
las naciones.

Esta observación tiene cierto interés, porque los críticos del


pretendido neoliberalismo suelen presentar el nuevo pensa-
miento político latinoamericano como el resultado de una oscura
conspiración de la derecha ideológica, cuando sólo se trata de
medidas puestas en práctica por políticos que provenían de dis-
tintas familias de la vieja tradición revolucionaria latinoameri-
cana. Carlos Salinas de Gortari había sido amamantado por las
leyendas del PRI. Gaviria era un liberal colombiano, lo que casi
siempre quiere decir un “socialdemócrata”. Carlos Saúl Menem
era un peronista de pura cepa, intimidantemente ortodoxo antes
de llegar al poder. Pérez Balladares procedía del torrijismo más
rancio y leal. Sólo en Chile puede hablarse de cierta carga ideoló-
gica, y también ahí los cambios impuestos por Pinochet, respeta-
dos por los sucesivos jefes de Estado, no fueron tanto el resultado
de las convicciones de los Chicago boys, como la consecuencia
del fracaso del modelo dirigista, burocrático y antimercado ini-
ciado por el conservador Alessandri, agravado por el socialcris-
266 VISA AL DESARROLLO

tiano Frei Montalva, y llevado hasta sus últimas y peores conse-


cuencias por Salvador Allende, socialista. Es cierto que algunos
economistas, como José Piñera, ejercieron su influencia sobre un
general muy poco o nada instruido en el terreno de la economía,
pero el más poderoso inductor de los cambios, el verdadero catalizador,
fue la crisis total del anterior modelo.

El discurso moral
Esta ausencia de propuestas concretas e inteligibles por parte
de una izquierda enmudecida por la realidad, al margen de la
creación de etiquetas como “neoliberalismo”, se ha traducido en
la elaboración de un discurso moral defensivo que hace las veces
de doctrina sucedánea. Ya no es frecuente escuchar que la solución
a nuestros males está en el marxismo o en cualquiera de las variantes
socialistas. Eso hoy provoca risas o el bien ganado mote de “idiota lati-
noamericano”. Ahora lo que se hace es denunciar el nuevo pensamiento
político latinoamericano -ése que se deriva de la fallida experiencia del
viejo- calificándolo de exclusivista y de pretender ser “único”, como
subrayan con frecuencia los enemigos de la libertad económica, como si
las medidas encaminadas a reorganizar nuestras vapuleadas sociedades
fueran una especie de consigna goebeliana o de doctrina totalitaria.
Al mismo tiempo, los adversarios de los nuevos paradigmas,
llenos de santa indignación, les atribuyen a los “neoliberales”
una total falta de compasión con los humildes, reflejada en el
recorte de los míticos “gastos sociales”. Pero no explican, por
supuesto, por qué cuando estaban vigentes las viejas ideas esta-
tistas y entre ellas el abultado “gasto social” se mantenía y hasta
aumentaba el número de los desposeídos, mientras se ampliaba
el déficit presupuestario y el endeudamiento del Estado. Tampo-
co se molestan en aclarar esa pregunta ordinaria y burguesa de
quienes pretenden averiguar dónde están o de dónde saldrán los
excedentes para sufragar el consabido gasto social. Dónde está
el dinero, quién va a abonarlo y qué resultado tiene para el con-
junto de la sociedad ese o cualquier otro esfuerzo realizado con
el erario público. También -y esto es acaso más importante- los
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 267

defensores de las virtudes del gasto social probablemente no se


han percatado de que el objetivo que debe perseguir toda socie-
dad sana es tener la menor cantidad posible de gasto social como
consecuencia de que las personas y las familias sean capaces de
ganar decentemente su propio sustento sin tener que recurrir a la
solidaridad colectiva o la compasión de ciertos grupos piadosos.
Incluso, hasta es posible formular una regla general que establez-
ca que la calidad de un sistema político y económico se mide
en función inversa a la cantidad de gasto social que la sociedad
requiere para subsistir razonablemente. A más gasto social, más
inadecuado resulta el sistema. A menor gasto social requerido, más
flexible y exitoso es ese modelo que permite y estimula la creación de
riqueza y la responsabilidad de los individuos.
Otra crítica moral, disfrazada de razonamiento técnico, es
la que descalifica al mercado por sus innatas imperfecciones y
porque supuestamente polariza la riqueza: el mercado, afirman
los neopopulistas, hace a los ricos más ricos y a los pobres más
pobres. En buena ley, quienes esto advierten no comprenden el
mercado. Si por imperfección se entiende que ocurren periodos
de crecimiento y periodos de contracción, por supuesto que es
cierto, pero eso sólo prueba que el mercado es una dimensión
cambiante, proteica, en la que millones de agentes, cada uno de
ellos cargado de expectativas, van transformando la realidad
económica. Tal vez no haya ciclos cortos y largos, como creía ha-
ber descubierto Kondratiev, pero no hay duda de que cada cierto
tiempo se producen ajustes, correcciones y hasta enérgicas crisis.
Por supuesto que el mercado no es perfecto en el sentido de ce-
rrarles la puerta a los fracasos o de poder asegurar el enriqueci-
miento progresivo de todos. Claro que hay perdedores y gana-
dores, en muchos casos como consecuencia de la imaginación y
la capacidad para innovar de agentes económicos más creativos
y mejor organizados, pero eso no invalida al mercado. Pese a ello,
sigue siendo el más eficaz modo de asignar recursos, deducir precios y
formular transacciones. Más aún: esa ruina que algunos padecen
en el mercado, o la fortuna que acompaña a otros, como seña-
lara el mencionado Schumpeter hace ya muchas décadas, es un
268 VISA AL DESARROLLO

proceso de “destrucción creativa” que va perfeccionando los


bienes y servicios que se le brindan al consumidor. Es en el
mercado donde la humanidad progresa. Es ahí donde se llevan
a cabo las más formidables revoluciones. Donde no hay compe-
tencia, naturalmente, nadie quiebra, pero la sociedad se estan-
ca. En Alemania oriental ninguna empresa corría peligro y, por ende,
ningún trabajador temía por su empleo siempre y cuando obedeciera
bovinamente las instrucciones del Partido, pero era en la Alemania Oc-
cidental donde el nivel de vida y el confort alcanzaban las cotas más
altas. Y tampoco es cierto que el mercado polariza las riquezas:
mientras más abierto y libre, mientras con mayor facilidad pue-
dan participar los agentes económicos, más posibilidades tienen
los más pobres de conseguir crear y acumular riquezas. En Chi-
le por ejemplo en los últimos 7 años los niveles de pobreza han
descendido del 46% de la población al 22%. En Taiwán sólo un
10% de la población puede calificarse como extremadamente
pobre. En 1948 el 90% era miserable.
En todo caso, tras esa denuncia de “polarización” de los re-
cursos que los neopopulistas lanzan contra los pretendidos neo-
liberales, se esconde una amarga censura moral contra el éxito
económico. No es la pobreza de muchos lo que horroriza a los
neopopulistas sino la riqueza de algunos. Los hiere que en po-
cos años alguien como Bill Gates acumule la mayor fortuna del
planeta, pero no se percatan de que no es una riqueza arrebatada
a otros sino creada para su propio lucro y para el de millones de
personas que de una u otra forma se han beneficiado del asom-
broso crecimiento de su compañía o de los productos puestos a
disposición del mercado. [En palabras ecuatorianas, son gente
que envidia y que “sufre” con el éxito ajeno].
Por otra parte, ninguno de estos críticos de la economía de
mercado jamás ha atacado a los sistemas fabricantes de miseria.
Lo malo -para ellos- no es que el socialismo africano arruinara
aún más a países como Tanzania, Mozambique, Angola o Etio-
pía. A los socialistas africanos no los juzgan por sus resultados
sino por sus justicieras intenciones. Los neopopulistas no en-
cuentran nada censurable en que el socialismo islámico empo-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 269

breciera hasta la vergüenza a los argelinos, a los egipcios o a los


tunecinos, empeorando sensiblemente la herencia colonial deja-
da por Europa. No se quejan nunca de esa implacable fábrica de
mediocridad y estancamiento que fue el socialismo hindú du-
rante el largo periodo de estatismo y burocracia que siguió a la
creación de la India independiente. En Cuba, lo que invariable-
mente subrayan del desastre económico, producido sin duda
por el modelo soviético minuciosamente calcado por Castro, es
el embargo norteamericano, como si las restricciones al comer-
cio entre los dos países, y no el disparate marxista, fueran res-
ponsables de lo que allí acontece. Lo que a los neopopulistas
les mortifica es que en algunas sociedades ciertos segmentos
de la población consigan atesorar riquezas. Esa es la crítica de
fondo que les hacen a Reagan o Thatcher. No importa la eviden-
cia del resurgimiento de Inglaterra o que en los últimos 20 años
la economía norteamericana -todavía bajo la influencia reagania-
na pese a los años de gobierno demócrata- haya creado decenas
de millones de puestos de trabajo en beneficio también de los
más necesitados. Para los neopopulistas el sistema europeo, el
español -por ejemplo-, es moralmente superior, aunque la tasa
de desocupados cuadruplique a la de Estados Unidos. Donde
el desempeño económico de todos es mediocre, no hay nada
que objetar. Donde algunos consiguen enriquecerse en medio
de sociedades en las que todos o casi todos logran prosperar,
se producen los más feroces y descalificadores ataques. La vir-
tud, aparentemente, está en el igualitarismo. Los neopopulis-
tas siguen pensando que lo bueno y lo justo es que todas las
personas posean los mismos bienes y disfruten de los mismos
servicios, independientemente del talento que posean, de los
esfuerzos que realicen o de la suerte que el azar les depare.
Otro tanto ocurre con la revitalización del individualismo.
Para los neopopulistas el neoliberalismo ha traído aparejado un
aumento repugnante de la codicia personal y una correspon-
diente disminución del espíritu solidario. Donde los liberales
defienden la necesidad de Estados, instituciones y leyes neutra-
les, convencidos por la experiencia de que lo contrario conduce
al clientelismo y la corrupción, los neopopulistas creen ver una
270 VISA AL DESARROLLO

absoluta falta de compasión a la que inmediatamente oponen


el comunitarismo o cualquier otra variante vegetariana e ino-
cua del socialismo. Donde los liberales hacen un llamado a la
recuperación de la responsabilidad individual, exonerando a la
sociedad de la improbable tarea de procurarnos la felicidad, los
neopopulistas perciben rasgos de insolidaridad.
En rigor, lo que ha ocurrido es, a un tiempo, fascinante y sor-
prendente: los neopopulistas, que partieron de un análisis mate-
rialista, al perder la argumentación que poseían, se han apodera-
do del lenguaje religioso, renunciando al examen de la realidad.
Ya no tienen en cuenta los hechos sino sólo las motivaciones.
Han asumido un discurso teológico de culpas y pecados, en el
que se valoran las virtudes del espíritu y se rechazan las flaque-
zas de la carne. Tener es malo. Luchar por sobresalir es conde-
nable. Lo bueno es la piedad, la conmiseración, el apacible amor
por el prójimo. Y nada de eso puede encontrarse en la “selva”
del mercado, donde las personas luchan con dientes y uñas para
aniquilar a los competidores. Ellos, en cambio, los neopopulis-
tas, representan a los pobres, son los intermediarios de la famé-
lica legión ante el mundo y los únicos capaces de definir el bien
común. Ellos irán al cielo. Los neoliberales al infierno. En cierta
forma se puede hablar de un debate posmoderno. Los neopopu-
listas han renunciado a la racionalidad. Les resultaba demasiado
incómoda.
Comentario: Los estudios serios al respecto, demuestran que
el factor principal para el subdesarrollo no es el Liberalismo; sino
que la causa más bien hay que encontrarla en la corrupción de
nuestras élites (valores o principios morales señalados por Adam
Smith) y en el irrespeto a los adecuados equilibrios macroeco-
nómicos (leyes de la ciencia económica), que son los principales
indicadores que observan los inversionistas privados nacionales
e internacionales, para decidirse a generar producción y empleo,
en un determinado país.
Valores morales, que es preciso inducir en nuestra población
desde una edad temprana; a través de la lectura de libros que en
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 271

lugar de promover la lucha de clases (mitos), enseñen a nuestra


gente el respeto a las leyes y a las instituciones (hechos prácticos).
De igual forma, los equilibrios macroeconómicos, requieren de
un Estado eficiente en la utilización del gasto público; es por ello
que no existen ejemplos exitosos de desarrollo, en países que no
han sido capaces de atraer inversión privada a sus economías.
Observemos el caso de la ex URSS, que más que potencia econó-
mica, fue un gigante militar con pies de barro, que luego se cayó,
dada la falta de libertad, incentivos y sentido común (¿cómo se
puede gastar tanto dinero en inútil gasto armamentista, en lugar
de privilegiar la atención y la comida de la gente común?).
Recordemos además, que el Liberalismo tiene entre sus re-
presentantes a gente de la talla intelectual y moral de: Adam
Smith, David Ricardo, Ludwig Erhard, Konrad Adenauer, Simón
Bolívar, Eloy Alfaro, Juan Montalvo, Mario Vargas Llosa, Deng
Xiaoping, Milton Friedman, Carl Menger, Eugen Böhm Bawerk,
Ludwig Von Mises, Friedrich Hayek, etc.; es decir, gente que de-
fendió y defiende la libertad de mercado, la propiedad privada,
la competencia, la productividad laboral, el sistema de precios,
la ética, la moral, la solidaridad, el bien común, en fin.
El neoliberalismo, es un enemigo imaginario, se trata de una
etiqueta creada por los socialistas a escala global.  El liberalismo
es una progresista doctrina filosófica, económica, social y políti-
ca (alguien diría incluso “una forma de vida basada en valores
y principios”); nacida en los albores de la Revolución Francesa,
cuando se proclamaron los tres postulados mayores de la huma-
nidad: libertad, igualdad y fraternidad. Y en el liberalismo, hay
la tendencia de quienes la practican, a buscar la justicia, la soli-
daridad, la igualdad de oportunidades y el beneficio económico
basado en la actividad empresarial de los ciudadanos.

3.8. ¿Qué es el ranking de libertad económica?


Es un índice que mide el grado de libertad económica que
tienen los países analizando una serie de componentes (son 10
en realidad) siendo los más importantes: 1) tamaño del gobier-
272 VISA AL DESARROLLO

no (ingresos y gastos públicos, empresas públicas), 2) estructura


legal y seguridad de los derechos de propiedad, 3) política mo-
netaria restrictiva y acceso al crédito, 4) grado de libertad para
realizar comercio exterior 5) nivel de corrupción y, 6) marco de
regulaciones laborales y de negocios. Se hace un análisis compa-
rativo global, entre 185 economías nacionales.
Los componentes señalados, pueden ser mejor comprendi-
dos, aterrizándolos en la práctica, es decir, este índice analiza en
general: que los fundamentos de libertad económica de los paí-
ses sean cada vez más robustos, que no existan obstáculos a los
aspectos estructurales e institucionales, que el Gobierno no se
entrometa indebida e innecesariamente en el mercado, que el sis-
tema judicial no sea vulnerable a la interferencia política (como
lo recomendó siempre el escocés Adam Smith), que la corrupción
no prevalezca en la sociedad, que no existan políticas duras de
control de capitales, que no hayan restricciones arancelarias y
barreras técnicas a las importaciones, que no se presenten nacio-
nalizaciones, que no existan mecanismos de controles de precios,
que no se destruya la independencia del Banco Central, entre
otros aspectos relacionados con la libertad económica.
Los aspectos que más valoran los entendidos para ubicar a
los países en este ranking son: la flexibilidad en el mercado labo-
ral (mientras más flexible, mejor valorado el país), el control del
gasto público (mientras menos gaste el gobierno, mejor valorado
el país), la presión tributaria (mientras más baja sea la presión
sobre los contribuyentes, mejor valorado el país), el tamaño del
sector público en la economía (mientras más pequeño sea su ta-
maño, mejor valorado el país).
Según el índice de libertad económica publicado por The
Heritage Foundation (2013, Index of Economic Freedom), el ran-
king mundial está liderado por Hong Kong, seguido por Singa-
pur y luego por Australia. El podio principal entonces, se mantu-
vo en relación con el año pasado. Lo cierran: Zimbabue, Cuba y
Corea del Norte; en palabras simples y otra vez demostrando lo
que se afirma en el presente libro: a mayor libertad económica,
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 273

más riqueza; a mayor intervencionismo estatal, más atraso y


miseria.
A nivel regional, Chile es el líder en cuanto a libertad econó-
mica (puesto 7 a nivel mundial), superando incluso con 3 pues-
tos a los Estados Unidos (puesto número 10). Uruguay, en el
puesto 36, encabeza las naciones con una economía “moderada-
mente libre”, seguida por Colombia (37), Perú (44), México (50)
y Paraguay (80). Brasil se coloca en el lugar 100, marcado como
una nación de “excesiva presencia en varios sectores”. Bolivia se
ubica en el puesto 154, Ecuador 159 y Venezuela 174.
Chile, en el puesto 7, es la economía latinoamericana con un
mayor grado de libertad económica; mientras que Venezuela, en
el lugar 174, es el país, después de Cuba, con menos libertad eco-
nómica de América Latina (de allí entonces se explica su atraso,
por motivos económicos y no desde la visión ideológico-política
de la “conspiración burguesa y neoliberal”). Chile se sale del
promedio de América Latina porque tiene un grado completo de
inversión, no hay corrupción y se le reconoce como el iniciador
de un modelo económico que presenta las cotas de libertad más
altas en la región.
Este índice de libertad económica es importante porque a
mayor libertad económica, menor riesgo de corrupción. Mu-
chos economistas piensan que la corrupción en algunos países
de América Latina está aumentando, lo que no pasa inadvertido
a los analistas extranjeros cuando clasifican el riesgo de un país
o recomiendan una inversión. La mayor libertad de expresión,
democracia y un papel más eficaz del Estado en la economía re-
ducen las posibilidades de corrupción. Los países donde hace falta
dar “coimas” en distintos niveles tienen menor libertad económica y
también encarecen el costo de invertir o trabajar en ese lugar.
Resulta preocupante, para quienes creemos en la libertad
económica, que Ecuador en el 2013, con 49.3 puntos sobre un
total de 100, esté penúltimo en la lista (el último es Venezue-
la); lo que implica que durante este Gobierno, el ranking de
libertad económica ha tenido una tendencia decreciente (que el
274 VISA AL DESARROLLO

Presidente ha dicho que no le importa, por ser realizado por un


organismo de extrema derecha); pero, en caso de que deseemos
mejorar nuestra ubicación en la tabla de Libertad Económica, de-
beremos realizar las siguientes asignaturas pendientes:
1. Flexibilizar el mercado laboral, es decir, permitir la libre
contratación de trabajadores por parte de las empresas.
Algo que más bien no ha sido promovido por el actual Go-
bierno, al creer que es el Estado el llamado a imponer por la
vía del decreto público, el salario laboral; cuando en otros
países, es la productividad del trabajo, la que lo determina.
2. Controlar efectivamente el gasto público, lo que significa
no solamente gastar menos, sino hacerlo en forma eficien-
te y efectiva; priorizando las demandas de la población.
El Gobierno debería replantearse seriamente, la urgencia
o no de gastar menos recursos en publicidad, marketing y
promoción; así como focalizar subsidios como el del gas,
gasolina, diesel, electricidad, etc., a favor solamente de los
sectores más pobres y no de quienes no lo necesitan.
3. Disminuir la presión tributaria sobre los contribuyentes,
lo que significa realizar un eficiente y efectivo control im-
positivo, es decir, cobrar los impuestos pero no asfixiar al
sector privado, atosigándolo con más cargas fiscales. Una
medida sana sería decretar la exoneración tributaria para
todos los nuevos emprendimientos por un tiempo de tres
años como mínimo, considerando que las empresas du-
rante su etapa introductoria, afrontan gastos y costos que
pueden provocar pérdidas iniciales en el desempeño de
sus operaciones. Al ser las empresas privadas la principal
fuente generadora de empleos, se las debería incentivar de
manera adecuada. En el actual Código de la Producción
en el Ecuador, sí están contemplados estímulos tributarios,
pero son muy limitados y además desde una visión esta-
tista, favoreciendo a determinadas actividades y regiones,
no a todas. Se debería extender el estímulo para todos los
sectores, pues es el inversionista privado el que debe esco-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 275

ger en qué sector invertir, pues cuenta con la información


necesaria para saber qué sector es más rentable y cuál es la
rama de su especialidad. Bienvenidos los estímulos tribu-
tarios, generadores de inversión y empleo, pero deberían
ser establecidos en forma general para todos los empren-
dimientos y a nivel país; no simplemente desde una óptica
unilateral, ni desde una noción meramente de Estado.
4. En cuanto al tamaño del sector público. El gasto público
en el país es similar al de los países desarrollados, pero sin
serlo; porque se está gastando el 40% del PIB, es decir, de
cada $ 1 que produce el Ecuador, 0.40 centavos, se destinan
a gasto público. Es necesario por una parte gastar menos y
por otra, hacerlo de mejor manera, sin intentar convertirse
en empresario, porque eso mismo está haciendo el comu-
nismo del siglo XXI en Venezuela con empresas estatales a
su cargo, donde tal cual predice la teoría económica, ya las
tiene quebradas y sin productos que ofrecer al consumidor
(escasez de mercado). Por algo el genial Milton Friedman
en serio y en broma, sentenció: “Si se pusiera al Gobierno a
cargo del desierto del Sahara, en cinco años habría escasez
de arena”. Y lo dijo no refiriéndose a gobiernos latinoa-
mericanos, sino al de EEUU, porque no sólo los nuestros
son ineficientes en actividades empresariales: todos los
Gobiernos lo son, dada su tendencia burocrática y el gran
tamaño que suelen adquirir; por eso una manera inteligen-
te de ahorrar recursos públicos es no intervenir de manera
excesiva en la Economía. Se debería, delegar actividades
innecesarias que hoy están en poder del Estado, a manos
privadas, cuidando eso sí de que caigan en redes monopó-
licas, en manos de los mismos y poderosos grupos econó-
micos de siempre.
Los países de ideología marxista leninista en la región: Ve-
nezuela y Cuba, son coincidencialmente las naciones con menor
grado de libertad económica en América Latina; con puntajes
realmente decepcionantes en materia de libertad, Venezuela re-
gistra 37.1 puntos y Cuba, 26.7 puntos. A mayor libertad, mayor
276 VISA AL DESARROLLO

desarrollo y viceversa, pues, como vemos, los países más desa-


rrollados: Singapur, Australia, Suiza, Hong Kong, EEUU, Gran
Bretaña, etc., son también los más libres.
A continuación serán analizados los principales aportes a la
ciencia económica de Adam Smith, de David Ricardo, de Carl
Menger, de Ludwig Von Mises, de Friedrich Von Hayek, de Lud-
wig Erhard y de Milton Friedman. Principales representantes
del liberalismo clásico, de la escuela austriaca, de la economía
social de mercado y del monetarismo.
Hoy y siempre tan duramente criticados, por políticos más
próximos al Estado intervencionista, que a la libertad social-
mente responsable fundada por el Liberalismo.

3.9. EL LIBERALISMO CLÁSICO: ADAM SMITH


(1723 – 1790)

Imagen: www.standpointmag.co.uk

“No puede haber una sociedad floreciente y feliz, si la mayor parte de


sus miembros es pobre y miserable”
“No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del pana-
dero, que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés”
“El trabajo fue el primer precio, el dinero de compra original que se
pagaba por todas las cosas”
“Aunque la extensión del Gobierno ha retardado el progreso natural
de Inglaterra, no ha sido capaz de detenerlo”
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 277

“No hay arte que un gobierno aprenda más rápido de otro, que el de
drenar dinero de los bolsillos de la gente”. 92
“Si una nación no pudiera prosperar sin disfrute de perfecta libertad
y perfecta justicia, no habría en el mundo ninguna nación que pudiera
alguna vez haber progresado” 93
“Hermoso en nada, excepto en mis libros”.
Adam Smith

Filósofo y economista escocés, nacido en Edimburgo en


1723. El primer libro de Adam Smith, The Theory of Moral Senti-
ment (Teoría de los Sentimientos Morales), su obra maestra desde
el punto de vista filosófico, se publicó en 1759. En ella exponía
los principios de la naturaleza humana que guiaban el compor-
tamiento social del hombre, exponiendo por primera vez sobre
«la mano invisible» que sin saberlo y sin proponérselo orientaba
el interés individual particular hacia el bien común de la socie-
dad.94

92 En esta frase se puede apreciar el pensamiento de A. Smith, sobre los


impuestos; estaba de acuerdo con ellos, con los progresivos, pero jamás
con los confiscatorios.
93 En esta frase Smith coloca a la libertad y a la justicia como determinantes
principales del desarrollo de las naciones. Un sistema liberal sin justicia
social, no tiene sentido.
94 Esto debe quedar claro: para los liberales, es el interés individual de las
personas comunes el que ocasiona un mayor bienestar social para la
colectividad.
278 VISA AL DESARROLLO

Imagen: dialnet.unirioja.es

En 1776, publicó su obra económica clásica: “La Riqueza de


las Naciones”. Este libro representaba el primer gran trabajo de
economía política clásica y liberal. En ella se aplicaban a la eco-
nomía, por primera vez, los principios de la investigación cien-
tífica, en un intento de construir una ciencia independiente. 95
Continuando con el tema iniciado en su obra filosófica (“Teoría de
los Sentimientos Morales”), demostraba cómo el juego espontáneo
del interés particular individual bastaría para aumentar la rique-
za de las naciones, si los gobiernos, los sindicatos, las agremia-
ciones de empresarios y toda forma de grupo de interés, dejaran
de intervenir en la economía. En este sentido Smith creía más en
la espontaneidad, en la libertad; antes que en la imposición, en
las trabas, o en la fuerza.

95 Por ello se afirma y con mucha razón que A. Smith al ser el fundador de la
economía política como ciencia social fue el primer economista, así como
Hipócrates fue el primer médico, por haber instituido la medicina; porque
resulta que para algunos intelectuales, A. Smith, fue sólo un filósofo, del
tipo de K. Marx.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 279

Esta obra: “la riqueza de las naciones”, debería ser la Biblia del Economista,
porque con este libro, A. Smith fundó la Economía Política.
(Imagen: www.odonnel-historia.com.ar).

La mano invisible del mercado, es una metáfora utilizada


por Adam Smith, para explicar los mecanismos autorregula-
dores del libre mercado. Representa el principal fundamento
teórico del liberalismo clásico. Para Smith, la mano invisible está
conformada por la conjunción del interés personal de cada in-
dividuo, expresada a través de la competencia, la oferta, la de-
manda, el mecanismo de los precios, etc., mecanismos que según
sus demostraciones, son capaces de asignar por sí mismos con
eficiencia y equidad, tanto los recursos como el producto de la
actividad económica.
En palabras de Smith: … “Todos se esfuerzan por usar su
capital para que les produzca el máximo valor. Generalmente
no tienen la intención de promover el interés común ni de saber
en qué medida están haciéndolo. No les importa otra cosa que
su seguridad, su ganancia personal. En esto los guía una mano
invisible para que traten de alcanzar un fin que no formaba parte
de su intención. Al buscar su interés personal, a menudo pro-
mueven el de la sociedad con mayor eficiencia que si realmente
quisieran hacerlo”… [Smith, Adam (1776), La Riqueza de las Na-
ciones].
280 VISA AL DESARROLLO

Smith señala, que el interés particular de los individuos, es


el que hace crecer y desarrollarse a la sociedad en su conjun-
to. Este enunciado aparentemente egoísta de Smith, encierra una
gran verdad, pues esta búsqueda beneficios, hace que una per-
sona emprenda en una determinada actividad productiva. Al
aventurarse en una nueva empresa, necesitará comprar factores
productivos, en especial, deberá contratar trabajadores, quienes
a cambio de una remuneración trabajarán para él. La inversión
privada hará que aumenten por tanto, la producción y con éste,
el empleo.
El empresario particular, únicamente busca su propio benefi-
cio, no quiere aumentar ni el empleo ni la producción nacional,
está guiado por la mano invisible del mercado; no obstante esta
búsqueda individual de la persona, desemboca en el interés so-
cial, al generarse empleo por una parte; y, al generarse tributos
para el Estado, en caso de que le vaya bien, no así aquellos em-
prendimientos a los que les va mal y sufren pérdidas, que con el
tiempo los obliga incluso a cerrar sus operaciones. No todos los
empresarios obtienen beneficios, lo hacen únicamente aquellos
que satisfacen al consumidor con criterios de calidad y precios,
lo cual se consigue mediante la eficiencia técnica y económica,
de la función producción. Es verdad que el liberalismo parte
del individuo, del ser humano, pero su trabajo germina en un
entorno social de producción, consumo y distribución de bie-
nes y servicios, que no lo puede realizar en forma aislada, que
necesita el concurso de otros actores sociales en el mercado.
Es preciso considerar además, que desde el momento que un
producto es puesto en el mercado, se enfrenta a una determina-
da demanda. En tal sentido, todo productor antes de vender su
mercancía, debe hacer una investigación de mercado, aun cuan-
do sea al nivel más elemental (observación, por ejemplo), con
la finalidad de satisfacer al cliente y maximizar sus beneficios.
En otras palabras, si bien puede haber una motivación egoísta
inicial del productor, no es menos cierto que nadie le comprará
su producto, si éste no es el más adecuado en cuanto a calidad
y precio, por ello deberá fijarse en las necesidades y deseos del
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 281

consumidor para poder complacerlo. Entonces, de esta motiva-


ción individualista inicial del lucro, se desprende luego un afán
de servir al prójimo, ofreciéndole productos que satisfagan sus
necesidades y sus deseos.
Otro ejemplo del acierto de la frase de Adam Smith, lo en-
contramos en los inventos desarrollados por los grandes cien-
tíficos a lo largo de la historia, pues muchos de ellos querían
únicamente ser famosos, pasar a la historia, o incluso ser millo-
narios, a través de sus revolucionarias invenciones. Así, al des-
cubrir cosas motivados por su particular interés ayudaron a la
humanidad en su tránsito hacia la prosperidad socio-económica.
Como lo afirmaba Milton Friedman en uno de sus videos por In-
ternet en la serie televisiva de los años 80, “Libre para elegir”, “…
Ninguno de esos inventos han sido concebidos en una oficina guberna-
mental, ni obedecen a una planificación del Estado, han sido hechos por
personas particulares…”. 96

El retrato del economista y filósofo escocés Adam Smith aparece a partir del
13 de marzo de 2007, en los billetes de 20 libras del Reino Unido y se convierte
en el primer escocés ilustre en tener tan alta distinción. (Imagen: blogs.ua.es)

96 Valin, Jorge. (Productor) (2005). El poder del mercado. [Videos de


Friedman en castellano]. Disponible en: http://www.jorgevalin.com/
weblog/2005/04/libre-para-elegir-videos-de-friedman.html
282 VISA AL DESARROLLO

¿POR QUÉ SE DICE QUE ADAM SMITH FUE EL PADRE


DE LA ECONOMÍA POLÍTICA LIBERAL? ¿POR QUÉ
SOSTIENEN QUE ÉL LA FUNDÓ COMO CIENCIA?

Imagen: www.eslibertad.org

¿Alguien sabe cómo se fabrica un lápiz? En 1776, con esta sen-


cilla pregunta, Adam Smith daba comienzo a la ciencia econó-
mica moderna y fundaba la ideología de más éxito e influencia
de los últimos tres siglos: el liberalismo. Porque los intelectuales
que vinieron después (desde Marx a Keynes, pasando por Mill o
Hayek), lo que hicieron fue adherirse, criticar o matizar las ideas
de Smith, quien permanece hoy como referente obligado de todo
el que quiera sinceramente comprender el funcionamiento del
orden económico libre. 97
El genio de Smith no se encuentra sólo en plantear la interro-
gante, sino, sobre todo, en su respuesta. Smith fue el primero en
preguntar a la gente, ¿cómo se fabrica un lápiz?, cuestión que
luego sería retomada por Milton Friedman, el discípulo moder-

97 Liberalismo económico: Adam Smith. (1999). Disponible en: https://


sites.google.com/site/escuelaseconomicas/mercantilismo/liberalismo-
economico-adam-smith [Consulta 26 de enero 2014]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 283

no de Smith. Así pues, el leñador de los bosques noruegos que


corta la madera, el dueño de la mina en Alemania de la que se
extrae el grafito para la punta o el capitán del barco holandés
que transporta estos materiales hasta el Reino Unido, son todos
parte de una gran cadena en la que sus componentes ni siquiera
son conscientes de participar, que no necesariamente se conocen
entre sí, que incluso pueden tener diferentes culturas, creencias
e ideologías. Son meros eslabones, que talan un árbol porque un
transportista se lo comprará o fletan un barco porque un indus-
trial así lo contrató.

Es la mano invisible del mercado la que los une y permite


que esa madera noruega acabe en el estuche de los estudiantes
en cualquier país del mundo. Y es el deseo de obtener beneficios
(dentro del respeto a los contratos y a la propiedad privada de los
otros) del maderero, del comerciante y del fabricante de lápices,
el que permitirá satisfacer la necesidad de ese individuo llamado
consumidor: «No es por la benevolencia del carnicero, del cerve-
cero y del panadero por lo que podemos contar con nuestra cena,
sino por su propio interés», afirmaría magistralmente Smith, en
una de sus frases más conocidas y respetadas.

A partir de esta idea, tan sencilla y revolucionaria,98 Smith de-


sarrolla todo una filosofía basada en una premisa: demos libertad
a los hombres con el único límite de los derechos de sus vecinos;
la búsqueda de su propio interés será el motor que permita que
la sociedad avance.

Las consecuencias de esta teoría socavarán los cimientos de


la política de la época. En un momento en el que sólo el Reino
Unido puede definirse como una incipiente democracia y en el

98 Revolucionaria, porque los liberales también lo son, pero sin violencias, ni


radicalismos fanáticos. Por tanto, es siguiendo las ideas liberales, que los
países progresan, como será demostrado en el capítulo 4.
284 VISA AL DESARROLLO

que las relaciones económicas entre los Estados se basan en el


proteccionismo, Smith reta a los poderes establecidos. 99
Adam Smith, quien era un funcionario de aduanas escocés
(curiosa paradoja de la historia), presentó la mejor defensa hecha
nunca de la libertad de comercio (que beneficia a ambas partes,
no es un juego de suma cero) y del derecho del individuo para di-
rigir sin interferencias su destino. Un planteamiento que no bus-
ca la desaparición del Estado: ni Smith ni ninguno de los grandes
liberales que le siguieron propugna la desregulación completa
de los Estados (salvo los anarquistas), ni que el comercio se con-
vierta en la “ley de la selva”, en un “sálvese quien pueda”, o en
un “capitalismo salvaje”. Su ideario se basa en la existencia de
un Estado fuerte (para proteger la libertad del individuo, su vida
y su propiedad) pero limitado en las actividades empresariales
económicas (que no interfiera en aspectos que deben ser potes-
tad de sus ciudadanos).
Los pensadores liberales que vinieron después intentarían de-
mostrar la veracidad de la intuición de Smith. Así, la ciencia eco-
nómica, especialmente tras la revolución marginalista de Jevons
y Walras, se convierte en una materia cercana a las matemáticas,
en la que las curvas de oferta y demanda explican cómo los con-
sumidores y los productores se unen en un punto de equilibrio
que maximiza sus utilidades marginales (todos estos descubri-
mientos dan lugar a la microeconomía). Luego vendría Alfred
Marshall, el primer neoclásico, que aúna los principios de Smith,
David Ricardo o John Stuart Mill con el análisis marginalista.
Sería injusto no dedicarle a Smith un mayor espacio en la pre-
sente obra, al haber sido él quien fundó la ciencia económica y
el principal responsable de la libertad socioeconómica, por ello

99 Smith desafío valientemente al capitalismo mercantilista de corte


proteccionista, que era la doctrina dominante de la época; pues en aquel
entonces, la ideología marxista, todavía no hacía su aparición.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 285

veamos los aspectos más relevantes de este genial economista y


filósofo escocés. 100
• En 1776 publica su famoso libro “Una investigación sobre la
naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones”, conocida
simplemente como: “La riqueza de las naciones”.
• En este libro Smith sostiene que la riqueza procede del tra-
bajo, concretamente de la división social del trabajo, de la
especialización: en función a las capacidades individuales
de cada persona. El libro fue esencialmente un estudio
acerca del proceso de creación y acumulación de la rique-
za, tema ya tratado por los mercantilistas y fisiócratas, pero
sin el carácter científico de la obra de Smith. Este texto le
otorgó el nombramiento de fundador de la Economía Po-
lítica [y por tanto le concedió el título de economista], por-
que fue el primer estudio completo y sistemático del tema.
• A la edad de 14 años, en 1737 ingresa a la Universidad de
Glasgow, en donde recibe clases de Filosofía Moral.

Universidad de Glasgow en Escocia; por estas aulas: paseó su clase y dictó


cátedra de Economía, de lógica y de moral, el genial Adam Smith.
(Imagen: sobreescocia.com).

100 Esta sección tiene como fuente de consulta al siguiente enlace web: Montes,
Leonidas. (2004, Octubre). ADAM SMITH: ¿LIBERAL O CRISTIANO?
Argentina: Revista Libertas, 41. Disponible en: http://www.eseade.edu.ar/
servicios/Libertas/5_5_Montes.pdf [Consulta 26 de enero de 2015]
286 VISA AL DESARROLLO

• En el período: 1748-1751, entabla amistad con el filósofo


David Hume, lo que influyó mucho en las teorías económi-
cas y éticas de Adam Smith.

David Hume, filósofo que influyó mucho en el pensamiento de Smith.


(Imagen: ub.edu)

• Dictó cátedra en la Universidad de Glasgow. En 1751 im-


partió clases de Lógica y en 1752 de Filosofía Moral.
• Smith se inspiró básicamente en las ideas de Francois
Quesnay y Robert Jacques Turgot, para construir su propia
teoría, que establecería diferencias respecto a la de estos
autores.
• Fue nombrado Director de Aduanas de Edimburgo en
1778, puesto que desempeñó hasta su muerte el 17 de julio
de 1790 a causa de una enfermedad. En 1787 fue nombra-
do Rector Honorífico de la Universidad de Glasgow. Cabe
señalar también que el padre de Smith fue juez y oficial de
Aduanas.
• Sus dos obras principales son: “Teoría de los sentimientos
Morales” y “La Riqueza de las Naciones”.
• La “Teoría de los sentimientos morales”, publicada en 1759,
empieza por la exploración de todas las conductas huma-
nas en las cuales el egoísmo no parece desempeñar un pa-
pel determinante. Lo que se expone entonces, es el proceso
de simpatía (o empatía), a través del cual un sujeto es ca-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 287

paz de ponerse en el lugar de otro, aun cuando no obten-


ga beneficio de ello. Smith plantea que independiente-
mente de cuán egoísta se suponga al hombre, existe un
principio en su naturaleza que lo lleva a preocuparse
por los demás, lo que sería consecuencia de un concepto
fundamental: la simpatía. El desarrollo de la obra lleva al
descubrimiento del espectador imparcial, la voz interior que
dictaría la propiedad o impropiedad de las acciones. Este
espectador imparcial puede asociarse al concepto de la
conciencia cristiana. Aunque hay que aclarar, que a pesar
de esta visión, a lo largo de la obra el autor explica el origen
y funcionamiento de los sentimientos morales: el resenti-
miento, la venganza, la virtud, la admiración, la corrup-
ción y la justicia. El resultado es una concepción dinámica
e histórica de los sentimientos morales y de la Ética.
• En 1776 Adam Smith, tras 10 años de arduo trabajo, publi-
có su obra Una investigación sobre la naturaleza y causas de la
riqueza de las naciones (o simplemente La riqueza de las nacio-
nes), por la cual es considerado por muchos especialistas
el padre de la Economía Política. Esta obra representa el
intento de este genial investigador, por diferenciar: la Eco-
nomía Política de la ciencia política, la ética y la jurispru-
dencia. Un elemento fundamental para esta diferenciación
fue la crítica al mercantilismo, corriente heterogénea que
venía desarrollando nociones económicas desde el siglo
XV, más vinculada a los imperios coloniales que a la na-
ciente revolución industrial. 101
• En el primer capítulo del libro IV Smith analiza esta noción
popular que confunde, los conceptos de riqueza y dinero.

101 El capitalismo mercantilista o proteccionista era un ferviente defensor del


colonialismo. No así el liberalismo de A. Smith, abiertamente opuesto
a la explotación colonialista, a la existencia de metrópolis y colonias, en
definitiva. No obstante y con absoluto desconocimiento, se repite que el
liberalismo es colonialista.
288 VISA AL DESARROLLO

El salto micro-macro que supone que un país “es general-


mente rico de la misma manera que una persona”, es un
serio error, según Smith. En efecto, la Riqueza de las Nacio-
nes, se inicia con la siguiente frase: “El trabajo anual de toda
nación, es el fondo que originalmente la provee, para todas las ne-
cesidades y conveniencias de la vida que consume anualmente”.
Según Smith, la causa de la riqueza de una nación: no es
la cantidad de oro y plata que ésta acumule, sino la divi-
sión del trabajo, que genera especialización y mejoras en
la productividad y competitividad de los países.
• Smith analiza el tema de las restricciones a las importacio-
nes. Con la tesis mercantilista-proteccionista de aumen-
tar el superávit comercial reduciendo las importaciones,
Smith afirma que se fomenta el monopolio doméstico.
El fundamento que utiliza el filósofo y economista esco-
cés para rebatir esta política de capitalismo de Estado, es
el interés propio: “Cada individuo está continuamente es-
forzándose para encontrar el empleo más ventajoso para el
capital del que pueda disponer. Es su propia ventaja, cier-
tamente, y no la de la sociedad, la que tiene en mente. Pero
el estudio de su propia ventaja naturalmente, o más bien
necesariamente, lo lleva a preferir el empleo más ventajoso
para la sociedad”. En otras palabras, crítica la tesis de que
las restricciones a las importaciones promueven la indus-
tria doméstica e inhiben la fuga de capitales, argumento
que descansa en el discurso acerca de las serias consecuen-
cias económicas y sociales para el país. En cambio plantea,
que a la hora de invertir, el capitalista privilegiará la segu-
ridad de tener su capital cerca, y en la industria doméstica
buscará el sector que le proporcione la mayor utilidad.
• Conceder el monopolio del mercado doméstico a cualquier
industria en particular, es en cierta medida dirigir a las
personas en la manera cómo deben emplear su capital (...).
“Es la máxima de todo prudente padre de familia nunca in-
tentar hacer en casa algo que le costará más fabricarlo que
comprarlo (...). Lo que es prudencia en la conducta de toda
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 289

familia, rara vez deja de serlo en un gran reino” (La Riqueza


de las Naciones, pp. 456-57). ¿No les parece que está criti-
cando otra vez al mercantilismo proteccionista? Desde lue-
go que sí, Smith aquí señala que resulta un contrasentido
tratar de producir un bien o servicio cuyo costo de produc-
ción sea más alto que comprarlo (importarlo) desde el ex-
tranjero. Por ello, fracasó la estrategia de sustitución de im-
portaciones en los años 60 y 70 en América Latina, porque
debemos como sociedad, no como Gobierno simplemente,
establecer en qué somos buenos: producirlo y fabricarlo,
en lugar de insistir en industrializarnos forzadamente. El
orden espontáneo ha demostrado ser más eficaz que la im-
posición. En mi opinión, Ecuador podría especializarse en
la agroindustria, la minería, el turismo, la industrialización
de petróleo102, etc., por las enormes ventajas comparati-
vas y competitivas que tenemos en esas ramas. Chile, por
ejemplo no produce ni exporta autos y sin embargo es el
país más desarrollado de América Latina. Por tanto, es una
verdad a medias decir que únicamente con la industriali-
zación puede haber progreso. Ayuda sí ser industrializa-
do, pero no es suficiente. El desarrollo socioeconómico se
lo consigue dedicándonos a ramas para las que natural y
espontáneamente somos buenos, es decir, no es necesario
irnos “contra natura” para ser prósperos y producir con
criterios de eficiencia, calidad, productividad y competi-
tividad.
• El desarrollo no debe ser forzado, debe ser conseguido
por la vía de la libertad económica y de la solidaridad so-
cial, siguiendo los principios económicos, morales y socia-

102 Industrializar el petróleo, por ejemplo es muy diferente a intentar producir


de la noche a la mañana autos o televisores, por ejemplo, que en buena
hora si se los puede hacer, pero sopesando cuánto nos va a costar primero,
porque si resulta que es más caro producir que importarlo, sería preferible
traerlo del extranjero, pues así nos saldría más barato como país.
290 VISA AL DESARROLLO

les de Adam Smith, que por algo se tardó 10 años investi-


gando las causas que estaban detrás del origen de la rique-
za de las naciones. Alguien podría decir, sí pero son muy
antiguas las tesis liberales de Smith, si correcto, pero más
caducas son las ideas mercantilistas y pretenden seguirlas
aún en nuestros días. El Liberalismo se ha cansado de dar
ejemplos contemporáneos de progreso y bienestar para la
humanidad.
• Más adelante vuelve a la carga planteando explícitamente
que “los mercaderes y los fabricantes son los que derivan la
mayor ventaja de este monopolio del mercado doméstico”
(Op. Cit., p. 459). Ésta es la dura realidad, según el propio
padre de la economía política, y ésta es la causa por la que
el libre mercado a la manera de Smith, no ha sido posible
implementarlo a plenitud, ni en los países más liberales:
económica, política, filosófica, jurídica y socialmente ha-
blando. De allí que ni en los EEUU, se ha empleado libe-
ralismo clásico en un 100%. Por esto hablar del fracaso de
las políticas “liberales” no tiene sentido, cuando han sido
terriblemente mal interpretadas a lo largo de la historia y
de los siglos posteriores a su aparición. A más de que no
han sido aplicadas en su totalidad. Por ejemplo, el libre co-
mercio, es un postulado liberal, pero para que se vean sus
beneficios es necesario que todos participemos en él, no
únicamente los países subdesarrollados abriendo nuestras
fronteras y los grandes países, protegiendo sus industrias,
mediante subsidios u otro tipo de trabas. Hong Kong es
el mercado más libre del mundo y es uno de los más desa-
rrollados también. Este país era utilizado constantemente
de ejemplo por Friedman en los EEUU, en tiempos donde
la libertad económica era mal vista. Hoy por hoy, el pro-
teccionismo, es mirado con recelo en el concierto interna-
cional de las naciones, por eso los países que lo aplican, no
resultan atractivos para la asustadiza inversión extranjera.
• No obstante las evidencias presentadas aquí y en múltiples
tratados sobre el tema, todavía existen personas que cul-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 291

pan al Liberalismo de Smith, de haber sido el responsable


de las “crisis económicas mundiales”, cuando él se opo-
nía a la acumulación excesiva del capital monopólico y a
la excesiva concentración de la riqueza en manos de unos
pocos, alentados precisamente por un Estado altamente
intervencionista, en todo tiempo y lugar (la alianza entre
mercaderes y gobiernos proteccionistas, genera monopo-
lios). Por ello en la presente obra, no se pretende de modo
alguno instaurar un Liberalismo a ultranza, porque eso en
la práctica no es posible. Lo que se plantea es simplemen-
te, tomar como referente central para el progreso de las
naciones, las geniales ideas y la visión integral del pensa-
miento de Adam Smith y de los liberales que le sucedieron,
sin extremismos, ni fanatismos ideológicos, porque como
el mismo Smith lo señaló, existen poderosos intereses que se opo-
nen a la instauración de este sistema, siendo el más importante y
feroz de ellos, el de los monopolistas y mercaderes, siempre alia-
dos en contubernio con los poderes políticos de un determinado
país. Veamos entonces, lo qué manifestó -por escrito- este
brillante pensador escocés:
• Esperar, ciertamente, que la libertad de comercio sea al-
guna vez enteramente establecida en Gran Bretaña es tan
absurdo como esperar que Oceanía o Utopía sean esta-
blecidas. No sólo los prejuicios del público se oponen de
una manera irresistible, sino también lo que es mucho más
inconquistable: los intereses privados de muchos indivi-
duos (...). El miembro del parlamento que apoya toda pro-
puesta para fortalecer este monopolio puede estar seguro
de alcanzar no sólo la reputación de un perito en cuestio-
nes comerciales, sino gran popularidad e influencia con
una clase de hombres cuyo número y riqueza le propor-
cionan gran importancia. Si se opone, por el contrario, y
más aún si tiene la autoridad suficiente para ser capaz de
contrariarlos, ni la más reconocida probidad, ni el rango
más alto, ni los más grandes servicios públicos realizados
podrán protegerlo del abuso y la detracción más infames,
292 VISA AL DESARROLLO

de insultos personales, ni tampoco a veces del peligro real


que surge de la rabia insolente de los furiosos y desilusio-
nados monopolistas. (Op. Cit., p. 471)

• Luego de rebatir al mercantilismo, Smith contradice tam-


bién la doctrina de los fisiócratas. Investigadores basados
en las ideas de Francois Quesnay (1694-1774), un prestigio-
so médico de cabecera de la favorita de Luis XV, madame
de Pompadour. En palabras muy simples, la doctrina fi-
siocrática interpreta la economía casi en términos fisioló-
gicos, donde las condiciones del mercado, en términos de
los flujos de bienes y servicios, serían similares a las del flu-
jo de sangre en el cuerpo (una visión bastante médica del
asunto, dado que Quesnay era médico de profesión). Esta
idea de un cuerpo social análogo al cuerpo físico tiene im-
plicaciones políticas, puesto que la naturaleza representa
la armonía, cualquier alteración del orden natural tendría
consecuencias negativas. De allí que uno de los postu-
lados centrales de los fisiócratas sería el “laissez faire”,
abogando, entre otras cosas, por el libre comercio. Por
tanto el mejor gobierno es el menor gobierno y toda inter-
vención estatal dañaría el flujo natural de la economía. Esta
corriente económica y política tuvo gran influencia en el
“simple y obvio sistema de la libertad natural” o espontá-
nea de Smith y los liberales que le sucedieron.

• ¿Cuál es la mayor imperfección teórica de los fisiócratas,


según Smith? La clave se encuentra en la causa de la ri-
queza de una nación. Para Smith, la respuesta está en el
trabajo de una nación, no en la tierra o la naturaleza, como
lo es para los fisiócratas, representantes del “sistema agrí-
cola”. Por tanto la riqueza de un país, según esta escuela,
está principalmente en la agricultura, no en el desarrollo
del comercio, que es simplemente un punto de tránsito na-
tural en el sistema de flujos que se representa con detalle en
la famosa Tabla Económica (1758) de Quesnay. Éste sería
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 293

el gran error de quienes se hacían llamar a sí mismos “los


economistas”. 103
• Para que entendamos mejor el aspecto social implícito en
las tesis de Adam Smith, es necesario que consideremos el
aspecto central que el filósofo y economista escocés le daba
a lo que él descubrió y que lo denominó como la DIVI-
SIÓN DEL TRABAJO. La Riqueza de las Naciones, que
se publicó en 1776, incluía un brillante argumento sobre las
ventajas económicas que las organizaciones y la sociedad
podrían obtener de la división del trabajo. Él empleó para
sus ejemplos la industria de fabricación de alfileres. Smith
menciona que diez individuos, cada uno realizando una
actividad especializada, podrían producir entre todos al-
rededor de 48 mil alfileres al día. Sin embargo, si cada uno
trabajara en forma separada e independiente, con un poco
de suerte esos diez trabajadores podrían fabricar 200 (o in-
cluso 10) alfileres al día. Si cada trabajador tuviera que jalar
el alambre, estirarlo, cortarlo, martillar la cabeza a cada al-
filer, afilar la punta, y soldarle la cabeza a cada pieza, sería
un verdadero reto producir 10 alfileres al día. Smith con-
cluyó que la división del trabajo aumenta la productivi-
dad al incrementar la habilidad y destreza de cada traba-
jador, al ahorrar tiempo que, por lo general, se pierde al
cambiar de actividades, y al crear inventos y maquinaria
que ahorraban trabajo. La amplia popularidad actual de
la especialización del trabajo (tanto en servicios de ense-
ñanza, medicina y otros; como en las líneas de ensamble en
las plantas de automóviles) se debe sin lugar a duda a las
ventajas económicas que el genio escocés, citara hace más
de 200 años.

103 La doctrina de los fisiócratas que era importante en la época de Smith,


se hacía llamar económica y a sus seguidores, economistas. ¿Qué decir
entonces de Smith? ¿Era o no economista? En mi opinión, sí lo era y
no sólo eso: sigue siendo uno de los más importantes referentes del
pensamiento económico universal.
294 VISA AL DESARROLLO

• ¿Cuál debía ser el papel del Estado en opinión de Smith?


en la “Riqueza de las Naciones”, es a partir de los gastos
de donde se deducen los roles del Estado. Lo que sin duda
marca un hito importante en el estudio de esta nueva dis-
ciplina del saber que es la economía política, pues al pa-
recer ya no es la política la madre de las ciencias, como en la
tradición clásica y republicana, sino que a partir de un tema pro-
piamente económico se infieren consecuencias políticas tan im-
portantes como son los roles del Estado. De alguna forma la
Riqueza de las Naciones, marca un antes y un después en
las concepciones de la gente, representa el crepúsculo de
una tradición política, muy marcada por el republicanismo
clásico, pero a la vez el amanecer de una nueva ciencia que
emerge, llamada Economía. De allí que en el presente libro
se insiste tanto acerca de que la política debe ser maneja-
da con criterios económicos y técnicos. La economía está
por sobre la política, tiene mayor trascendencia, es de más
largo aliento, de mayor alcance. La producción, los mé-
todos productivos y el consumo son aspectos netamente
económicos, mientras que la distribución conlleva aspectos
políticos, relacionados incluso con el populismo y el clien-
telismo de masas.
• ¿Qué es la economía política? Smith en el Libro IV, que
trata sobre los sistemas de economía política señala que, la
economía política es una rama de la ciencia del hombre de
Estado o legislador. Así, la economía política trata: 1) que
el pueblo pueda conseguir el ingreso o la subsistencia por
si mismo, es decir, que no dependa de dádivas, bonos o
subsidios, que trabaje en función a sus capacidades o habi-
lidades específicas; y, 2) proporcionar al Estado o comuni-
dad un ingreso suficiente para pagar los servicios públicos,
vía impuestos, tasas, peajes y demás contribuciones fisca-
les. En épocas de Smith había dos sistemas de economía
política, el uno era agrícola (fisiocrático) y el otro mercan-
til (mercantilista). Posteriormente aparecieron dos más, el
Liberal fundado por Smith y el Marxista, propuesto por
Marx.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 295

• Así que no son dos (2) modos modernos de producción


(capitalismo y socialismo). Existen cinco (5) sistemas de
Economía Política, en orden de aparición: 1) capitalismo
fisiocrático; 2) capitalismo mercantilista; 3) capitalismo
liberal; 4) socialismo marxista; 5) capitalismo interven-
cionista keynesiano. Y, hay tres formas de capitalismo:
fisiocrático, proteccionista (mercantilista e intervencio-
nista) y liberal. El liberalismo es productivo por defini-
ción (aumenta la eficiencia y expande la frontera de posi-
bilidades de producción); eso que mal denominan capi-
talismo financiero, no es capitalismo: es especulación y
ambición desmedida de poderosos grupos oligopólicos
actuando concertadamente como monopolios en perjui-
cio del gran público. Los liberales rechazan también al
denominado capitalismo financiero, porque consideran
que un banco (como cualquier negocio privado) está ex-
puesto a ganar o perder; no siendo justo, por tanto, que
se privaticen sus ganancias y se socialicen sus pérdidas,
a través de onerosos rescates financieros con el dinero de
los contribuyentes.
• Smith empieza su análisis a través del sistema mercantil y
lo comienza criticando valientemente como era su parti-
cular característica: “(...) Se supone que un país rico, igual
que una persona rica es un país donde abunda el dinero;
y se supone que acopiar oro y plata en cualquier país es el
medio más sencillo de enriquecerlo... El Sr. Locke obser-
va... que el oro y la plata constituyen la parte más sólida
y sustancial de la riqueza mueble de una nación, y piensa
por ello que la multiplicación de esos metales debe ser el
objetivo principal de su política económica”. (La Riqueza
de las Naciones. Libro IV. Página 540. Alianza Editorial)
La pregunta que les dejo planteada queridos lectores es:
¿Quién estaba de acuerdo con la explotación colonialista?,
¿los proteccionistas, o los liberales? ¿Por qué acusan al li-
beralismo, de colonialismo; si es obvio que fueron los mer-
cantilistas, quienes veían en el oro y la plata la fuente de la
296 VISA AL DESARROLLO

riqueza? La respuesta es simple, por una bien orquestada


campaña de satanización del LIBERALISMO, que como
vemos es una doctrina HUMANISTA y esa sí PROGRESIS-
TA, porque lleva al progreso material, filosófico e incluso
espiritual de una nación.
• Adam Smith plantea que los gastos en defensa, son la
primera obligación del Soberano, esto es, defender su
país. La segunda parte se refiere a los gastos de justi-
cia, y en esta parte existen dos puntos dignos de resaltar.
Smith defiende una teoría de justicia conmutativa, donde
se respeten los derechos del otro. Sin embargo, existe una
realidad económica que es ineludible: “Donde hay grandes
propiedades, hay grandes desigualdades. Por cada hombre
rico, debe haber al menos quinientos pobres, y la opulen-
cia de unos pocos supone la indigencia de la mayoría. La
opulencia de los ricos excita la indignación de los pobres,
que a menudo son llevados por la carencia e impulsados
por la envidia a invadir sus posesiones” (La Riqueza de
las Naciones, Libro V, pp. 709-10). Por tanto Smith llega a
la siguiente conclusión: “El gobierno civil, en tanto es ins-
taurado para asegurar la propiedad, es en realidad instau-
rado para la defensa de los ricos contra los pobres, o de
aquellos que tienen alguna propiedad contra aquellos que
no tienen nada” (La Riqueza de las Naciones, Libro V, p.
715). La idea liberal de John Locke de justicia en términos
de una defensa de la “propiedad’ privada (propriety, que
dice relación con lo propio), que incluye la vida, la libertad
y las posesiones, pareciera confinarse a esto último. Éste
es un tema interesante, porque nuevamente la Economía
cobra preeminencia en términos materiales. Como vemos
entonces, Smith de modo alguno desconocía el hecho de
que las enormes desigualdades podían dar lugar a un gran
descontento social, al contrario, estaba consciente de ello y
en cierta manera (aunque no explícitamente) abogaba por
una defensa de la propiedad privada legal y justamente
obtenida, en base al trabajo del individuo, que es lo que
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 297

todo Estado sensato debe garantizar, porque tampoco se


puede permitir que bajo el pretexto de las inequidades e
injusticias, se robe o se atente contra la base de una socie-
dad civilizada, que son las posesiones lícita y laboriosa-
mente obtenidas por la gente. Otra cosa sería desde luego,
“velar” por propiedades fraudulentamente conseguidas,
como fruto de actividades reñidas con la moral, la ley y las
buenas costumbres, como las que poseen los narcotrafican-
tes o los estafadores, por ejemplo, en cuyo caso el Estado
deberá intervenir en ellas y lógicamente sacarlas a la venta.
• Smith, al hablar sobre la Justicia, aparece como un férreo
defensor de la independencia entre el Poder Judicial y
el Ejecutivo. Las razones por las cuales ambos poderes
se separan son el fruto del progreso económico, ya que el
Soberano decide en algún momento delegar las funciones
propias de la administración de la justicia, pues ya no es
capaz de administrar todas las causas privadas. También
como parte de una suerte de evolución hacia la sociedad
comercial, el desarrollo económico aumenta la propiedad
de bienes, pero también las fuentes de conflicto. Por tanto
esta separación de poderes pareciera ser otro efecto natural
de la división del trabajo que tiene importantes consecuen-
cias positivas para la sociedad. Como paladín de la liber-
tad, Smith, se oponía a cualquier forma de imposición o
despotismo de parte de los gobernantes, que sin duda se
han presentado siempre en sociedades dictatoriales, donde
el mandamiento político de unos pocos “iluminados” ha
tenido que ser acatado sin chistar por el resto de la socie-
dad civil. Habría sido imposible que un liberal de la talla
de Smith, estuviera a favor del establecimiento de canon-
jías o privilegios por ostentar el Gobierno, él lo enten-
día simplemente como un encargo que le hacía el pueblo
para que le sirva bien y le administre mejor los escasos re-
cursos disponibles, esto es, que lo haga en términos econó-
micos antes que políticos, privilegiando el bien común por
sobre sus intereses particulares. Al separarse las funciones
298 VISA AL DESARROLLO

del Estado, se consigue independencia entre los poderes,


lo cual es sano dentro de una democracia republicana. De
allí que no se entiende cuando ciertos gobernantes, critican
la autonomía y la independencia de otras instituciones del
Estado como el Banco Central, por ejemplo, que es necesa-
rio que sea soberano respecto del Ejecutivo, porque caso
contrario éste le podría disponer que se emita más dinero
del respaldado en la producción, con el malsano propósito
de financiar sus desequilibrios fiscales, resultantes de su
afición por el gasto público excesivo. Esto ya lo vivimos en
el Ecuador en algunas ocasiones, pero de manera especial
en la crisis financiera de 1998-1999, con las trágicas conse-
cuencias que todos conocemos. Por ello, las recomenda-
ciones de Adam Smith, resultan pertinentes incluso para
nuestras modernas democracias. Esto lo dijo el propio
Smith: “Cuando el poder judicial está unido al poder eje-
cutivo, es casi imposible que la justicia no se sacrifique
a lo que vulgarmente se llama política (…) Pero de la ad-
ministración imparcial de la justicia depende la libertad de
cada individuo, la seguridad que pueda sentir. En orden a
hacer a cada individuo sentirse perfectamente seguro en la
posesión de cada derecho que le pertenece, no sólo es ne-
cesario que el poder judicial esté separado del poder ejecu-
tivo, sino que debe alcanzarse la máxima independencia.
El juez no debe estar sujeto al capricho del poder ejecutivo
para ser removido de su cargo. El pago regular de su sala-
rio no debe depender de la buena voluntad ni de la buena
situación económica del poder ejecutivo”.
• Smith al hablar sobre los gastos en obras e instituciones
públicas, señala que esta obligación del Estado se refiere
tanto a las obras que facilitan el comercio (infraestructu-
ra) como con la instrucción de la gente (educación acadé-
mica, moral y religiosa), respectivamente. En referencia
a lo primero: Smith no cree necesario que todo el gasto
corresponda al Estado, ya que las carreteras pueden te-
ner peajes, los puertos pueden cobrar derechos, e incluso
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 299

servicios como correos o la acuñación del dinero podrían


eventualmente dejarle ingresos al país. 104 En cuanto
al segundo gasto —instituciones públicas— tenemos, por
un lado, la educación de los jóvenes, y por otro, la educa-
ción de la gente de todas las edades, como la religión, por
ejemplo. Respecto a la educación de los jóvenes la discu-
sión se inicia con una defensa de la libre competencia de la
misma. Critica duramente el sistema de Oxford donde los
profesores reciben un sueldo fijo, ya que “por todos estos
años los profesores públicos han perdido incluso la preten-
sión de enseñar” (La Riqueza de las Naciones, Libro V, p.
761). Por el contrario, defiende el sistema escocés, donde los
profesores reciben sueldo fijo y honorarios, directamente de los
alumnos105. Adelantándose a lo que será el concepto mo-
derno de los incentivos, plantea que “es el interés de cada
hombre vivir de la manera más fácil que pueda” (La Riqueza
de las Naciones, Libro V, p. 760). Pero en lo que respecta
a la enseñanza escolar, Smith cree que es obligación del
Estado enseñar al pueblo a escribir, leer y contar. Esta de-
fensa de la enseñanza básica obligatoria es notable porque
en su época no sólo existían intelectuales y políticos contra-
rios a las “escuelas de caridad”, sino porque además esta
educación surge ante la necesidad de prevenir las nocivas
consecuencias de la especialización que producirá la divi-
sión del trabajo durante la revolución industrial. Smith, el
padre del satanizado y vilipendiado laissez faire, hace un
llamado a la intervención estatal en defensa de los más

104 En este sentido, si bien es cierto el Estado puede invertir en más y


mejores carreteras, no necesariamente esto tiene que ser así, es decir, las
carreteras pueden tener peajes que sean pagados por los propios usuarios
de las mismas, es injusto inclusive que todas las personas vía impuestos
sean las que paguen; más equitativo sería: que cada quien pague en
función a su utilización.
105 Planteamiento polémico, pero que podría obligar a los profesores a ser
más diligentes y a tratar mejor a sus alumnos.
300 VISA AL DESARROLLO

necesitados, para ello propone que el Estado invierta en


la educación de los niños, no en la de los jóvenes y adul-
tos, porque eso ya no es la sana responsabilidad del Esta-
do, como lo demuestra Andrés Oppenheimer en su famoso
libro: “Cuentos Chinos”, donde claramente señala que las
clases más bajas en América Latina por ejemplo, ya no ac-
ceden a la educación universitaria, porque generalmente
se dedican a trabajar junto a sus padres o abandonan la
escuela o el colegio, debido a sus condiciones de pobreza.
Se debería más bien, propone este prestigioso periodista
y escritor argentino, pensar en un sistema como el de los
países más prósperos, donde los jóvenes que se gradúan
en las universidades públicas, pagan al finalizar su carrera,
cuando ya han comenzado a trabajar. Las becas en el ex-
terior para estudios de tercero y cuarto nivel, en Ecuador,
considero que están bien; pero mejor sería, consideramos
algunos economistas, que se debería cobrar el valor de esas
becas: una vez que el estudiante haya conseguido un tra-
bajo que le permita solventar ese costo para el país, que
si bien es cierto constituye generación de capital humano,
también es verdad que son recursos a ser sufragados a tra-
vés del presupuesto general del Estado, inflándose conse-
cuentemente el gasto público.
• Luego Smith también se refiere a la educación religiosa.
El Estado en esa época estaba muy unido al poder ecle-
siástico, por lo que se incluye la religión dentro de los gas-
tos del Soberano o República. La primera pregunta que se
hace Smith es: si este gasto en instrucción religiosa consti-
tuye o no un deber del Estado. Responder a esta pregunta
es equivalente a preguntarse por qué Smith se refiere a la
religión como la “enseñanza de la gente de todas las eda-
des”. Existe una analogía entre la instrucción en educación
y la instrucción en religión. Esta analogía lleva a Smith a
conclusiones y deducciones interesantes. Así como es más
favorable que los profesores reciban un honorario que los
incentive a enseñar mejor, los que tienen a su cargo la ins-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 301

trucción religiosa deberían, por analogía, recibir un hono-


rario voluntario por parte del público, y no un sueldo del
Estado. La religión no tiene por objeto convertir a la gente:
“en buenos ciudadanos para este mundo, sino prepararlos
para otro y mejor mundo en la vida que viene” (La Rique-
za de las Naciones, Libro V, p. 788). Así los profesores de
cualquier doctrina religiosa que nos preparan para la vida
futura, o bien dependen de contribuciones voluntarias de
sus seguidores (los alumnos que aprenden cómo alcanzar
la vida futura) o bien del Estado. Con una noción de la na-
turaleza humana que destaca el interés propio, los incenti-
vos y las bondades de la competencia, Smith está conven-
cido de que “su ejercicio, dedicación y trabajo serán mucho ma-
yores en el caso anterior, es decir, dependiendo de sus alumnos.
Cuando dependen del Estado, igual que los profesores públicos
de Oxford, caen en la indolencia”; y lo que es peor, como lo
demuestra la historia, las religiones estatales, en el caso de
amenaza, recurren al Estado para defender la “verdade-
ra religión” (caso de los extremistas en el Islam o de las
cruzadas cristianas medievales antiguas, por ejemplo). La
única ocasión en que Smith alaba al catolicismo es precisa-
mente por esta razón económica: “En las ramas inferiores
del clero católico el ejercicio y la dedicación se mantienen
muy vivos por el poderoso motivo del interés propio”. Sin
embargo, la intención subyacente en el tratamiento de este
tema económico es también política: la separación del po-
der ejecutivo del poder eclesiástico. Continúa y pronosti-
ca que el catolicismo “en el curso de unos pocos siglos más, a lo
mejor, se desintegrará en ruinas”. Según Smith, así como el
progreso económico destruyó el poder de los barones me-
dievales, así también se destruirá el poder del clero. Es na-
tural la animadversión que Smith sentía hacia los católicos.
En Gran Bretaña todavía se hablaba en forma peyorativa
de los “papistas”, y existen varios pasajes donde se refie-
re con sarcasmo a los monjes católicos y al escolasticismo.
La sangrienta historia de guerras religiosas no sólo habrían
motivado a Hobbes a buscar un sistema que preservara la
302 VISA AL DESARROLLO

paz, sino que de alguna manera también está presente en


el pensamiento de Adam Smith.
El pensamiento de Adam Smith influyó después en la
ideología liberal de Eloy Alfaro, en el Ecuador, porque este
gobernante terminó con el poder político-económico que
tenía la Iglesia Católica, durante el período conservador de
Gabriel García Moreno. De ahí que confundir al liberalis-
mo con el conservadurismo, como lo hacen algunos inte-
lectuales, resulta incluso un contrasentido histórico. Los
liberales defienden la libertad económica, política, social,
filosófica y religiosa del individuo. ¡Nada es forzado, todo
es espontáneo, está basado en el respeto al otro! ¡En la no
imposición de nada!, de allí su notable éxito. Los conserva-
dores, en cambio, son: puritanos, moralistas, retrógrados,
quieren mantener a la sociedad postrada, que nadie toque
su “status quo”, su poder oligárquico y hegemónico. Los
conservadores se unen con el Estado y generan monopo-
lios, contrarios a la libre competencia.
• Vamos a revisar un aspecto polémico en la vida y el pen-
samiento de Adam Smith, ¿creía o no en Dios el brillante
pensador escocés? jamás negó la existencia de un Ser Su-
premo, de hecho en la Teoría de los Sentimientos Morales,
utiliza un lenguaje bastante deísta, pero en otras publica-
ciones inéditas de Smith, lo niega. De todas maneras y esta
es mi opinión personal, Smith sí creía en Dios, pero no en
las religiones. ¿Es esto un contrasentido? De modo alguno,
la religión en ese tiempo estaba muy mezclada con los po-
deres terrenales, en especial con el Estado, por ello él creía
que desmarcarse de una ideología, creencia o fe determi-
nada, que abogaba por una activa intervención del sector
público en la economía, le resultaría más provechosa a la
doctrina social que él había acabado de inventar: la ciencia
económica libre. Tal es así que pienso, que incluso la idea
de la “mano invisible” del mercado, que no es movida por
entidad natural o humana alguna (salvo el caso de mono-
polios u oligopolios, como ya se señaló anteriormente), im-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 303

plicaría la creencia de Smith en alguna especie de fuerza o


poder sobrenatural que lo maniobra, permitiendo a vende-
dores y compradores ponerse de acuerdo respecto al precio
de equilibrio, al cual van a ser intercambiados los produc-
tos. Pero esto es sólo una opinión personal, de modo al-
guno, una verdad absoluta, pues Smith era bastante reser-
vado acerca de sus creencias teológicas. Que quede claro
entonces, una cosa es que él haya dicho que Estado y reli-
gión, eran una especie de alianza incestuosa y fatídica en
contra de la libertad del individuo, de igual manera al con-
tubernio Estado-mercaderes, del mercantilismo y otra muy
diferente que él haya negado la existencia de Dios, como si
lo hizo Karl Marx, por ejemplo, para quien la religión era
un invento de los seres humanos, concretamente del Cle-
ro, con el fin de ser conformistas en esta vida y no querer
alcanzar el progreso material aquí en la tierra, con la espe-
ranza de ser premiados con la vida eterna. Recordemos la
famosa frase de Marx: “la religión es el opio del pueblo”.
Algo sin duda cuestionable, dado que el bienestar material
y el espiritual no son mutuamente excluyentes, de hecho
hay abundantes ejemplos respecto a personas que pese a
su riqueza han sido generosas y han sabido compartir con
los más necesitados, el producto de su acumulación capi-
talista (como ya lo vimos anteriormente en el reportaje de
una revista norteamericana). El propio Jesús, no estuvo en
contra de los ricos, Él se oponía a los espíritus avaros, que
pensaban que acumulando más y más dinero iban a salvar
su alma, de allí que los invitó a ser generosos y despren-
derse de los bienes materiales a favor de los más humildes,
por ello su frase: “Les aseguro que cada vez que lo hi-
cieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron
conmigo”. (Mateo 25, versículo 40. Biblia Católica). Por
ello no hay pecado social más grande que el de la corrup-
ción, porque ésta hace que el dinero no llegue a los indivi-
duos más necesitados, infringiéndole un altísimo costo de
oportunidad a toda la comunidad. ¡Cuántas obras a favor
de los más pobres del mundo se habrían podido realizar,
304 VISA AL DESARROLLO

si tanto avaricioso y codicioso no se habría robado hasta


“el santo y la limosna”! Por ello, aquí les propongo que
en lugar de criticar al Liberalismo, seamos duros contra la
corrupción de los valores morales de la sociedad en gene-
ral, lo que sin duda constituye la verdadera perversión de
cualquier sistema o modelo socioeconómico. ¡Mano dura
en contra de los que han robado impúdicamente al Estado
o a la empresa privada! Y no críticas despiadadas en contra
de los que plantean soluciones imaginativas y propositivas
a los graves problemas nacionales. Ideas que responden a
una lectura objetiva de los hechos y del pensamiento de los
grandes hombres de la historia de todos los tiempos; que
aquí se las pretende adaptar a nuestra realidad contempo-
ránea.
• Otro punto importante a destacar, es la valentía intelectual
de Adam Smith. Ciertamente en esa época era más que
atrevido proponer la separación entre el poder ejecutivo
y el poder eclesiástico en los términos que lo hace Smith,
fomentando la competencia entre cientos o miles de sectas.
Además requería de coraje el referirse a “los mercaderes,
fabricantes y terratenientes” en la forma que Smith lo ha-
cía. Sus críticas al sistema económico imperante, echando
por la borda el mercantilismo proteccionista comercial vi-
gente, tampoco son un asunto menor. En este ámbito es
destacable el riesgo intelectual que corrió Adam Smith.
• Adam Smith es un pensador enigmático en muchos sen-
tidos. Existen algunos pasajes en los que el padre del li-
beralismo económico pareciera contradecir su visión del
mundo: regulaciones particulares como algunas marcas
aprobadas por el gobierno, ciertas regulaciones en cuanto
a la emisión de dinero que podrían ser consideradas como
“una manifiesta violación de la libertad natural” (La Ri-
queza de las Naciones, p. 324), una defensa de una tasa de
interés máxima, o sea, por debajo del precio de equilibrio
del mercado de dinero (La Riqueza de las Naciones, p. 357)
que provoca la reacción de Jeremy Bentham, una serie de
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 305

subsidios y penas específicas mediante la aplicación de im-


puestos que bien podrían ser considerados instrumentos
de reforma social, además de ciertas excepciones al libre
comercio exterior y doméstico, son contrarias a la idea de
Smith como el padre del libre mercado. Es más, propone
impuestos progresivos: los ricos no sólo deben pagar lo
que les corresponde, sino que algo más (La Riqueza de las
Naciones, p. 842).
• La imagen de Adam Smith como el defensor del laissez faire
es cuestionable, o al menos está sujeta a excepciones. La
actividad gubernamental es requerida en ciertas situacio-
nes, sobre todo cuando está en juego el bien público. Por
tanto la imagen del padre del liberalismo económico como
un defensor de un simple laissez faire no es tan sólida ni
transparente como comúnmente aparece. Los fisiócratas
defendían el laissez faire con una intervención mínima del
Estado. La posición de Adam Smith es más compleja. Cier-
tamente defiende: “ese deseo de mejorar nuestra condición, un
deseo que, aunque generalmente tranquilo y desapasionado, nace
con nosotros y nunca nos deja hasta que nos vamos a la tum-
ba” (La Riqueza de las Naciones, p. 341), el interés propio
(que es diferente del egoísmo). También defiende la libre
competencia como una forma de beneficiar a la sociedad.
Pero ¿cabe proponer una explicación alternativa a lo que
realmente motiva a Smith a defender su “sistema de liber-
tad natural”? El factor histórico y contextual de su época,
donde Smith reaccionaría ante una clase corrupta, es una
posible explicación plausible. No en vano critica en forma
tan dura a los mercaderes, fabricantes y terratenientes, no
por nada, su enemigo número uno: es el monopolista.
• Según la tesis central de La Riqueza de las Naciones, la
clave del bienestar social está en el crecimiento econó-
mico, que se potencia a través de la división del trabajo.
La división del trabajo, a su vez, se profundiza a medida
que se amplía la extensión de los mercados y por ende la
especialización.
306 VISA AL DESARROLLO

• Una particularidad de la obra es el planteamiento de que


gracias a la apelación al interés individual de los particu-
lares se logra el bienestar general. Esto es muchas veces
interpretado de forma imprecisa como que simplemente el
egoísmo lleva al bienestar general. Sin embargo, pasajes
tanto de esta obra como de los sentimientos morales dejan
en claro que la empatía con el egoísmo del otro (en donde
acentúa la siguiente frase: «dame lo que necesito y tendrás
lo que deseas») y el reconocimiento de sus necesidades es
la mejor forma de satisfacer las necesidades propias.
• La obra incluye una filosofía de la historia, donde la pro-
pensión a intercambiar exclusiva del hombre se convierte en
el motor del desarrollo humano. Esta obra constituye tam-
bién una guía para el diseño de la política económica de un
gobierno. Los beneficios de la mano invisible del merca-
do solo se obtendrán en una sociedad bien gobernada. 106
• El libro fue esencialmente, un estudio de la creación de la
riqueza. De por sí no representaba nada nuevo, puesto que
el tema ya había preocupado a los mercantilistas y a los
fisiócratas, pero, mientras que los primeros creyeron que
la riqueza derivaba de una balanza comercial favorable y
los segundos de la tierra, Smith sostuvo que la riqueza
procedía del trabajo, en concreto de la división y especia-
lización del mismo, todo lo cual debe hacerse en sociedad
o colectivamente, no individualmente.
• Empezó con la celebrada descripción del trabajo, que
incrementa la riqueza, porque aumenta la destreza de la
fuerza de trabajo, ahorra tiempo, y permite el empleo de

106 Por eso es tan criticada la mano invisible del mercado, por quienes tan
mal gobiernan: violando los mecanismos y los sistemas de mercado,
imponiendo precios a su antojo, diciéndole por decreto a la economía: qué,
cómo y para quién producir.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 307

ingenios mecánicos. Los límites de la división del traba-


jo vienen determinados por el tamaño del mercado y del
“stock de capital”.
• El problema del crecimiento económico lo desarrolló en el
Libro IV, en el cual Smith adelantó la tesis de que la liber-
tad dentro de una sociedad llevaría a la máxima riqueza
posible. En muchos sentidos, el argumento se basa en la
“Teoría de los Sentimientos Morales”, debido a que la ar-
monía social que exponía dependía, en muchos sentidos,
del delicado equilibrio de los motivos en conflicto del hom-
bre. La búsqueda para satisfacer el propio interés benefi-
ciaría a toda la sociedad y estaría limitado por el propio
interés en el prójimo. Los productores intentan obtener
el máximo beneficio pero, para lograrlo, deben producir
los bienes que desea la comunidad. Además, deben pro-
ducirlos en las cantidades adecuadas, de lo contrario, un
exceso daría lugar a un beneficio y precio bajo.
• El delicado mecanismo de la “mano invisible” entraba en
juego también en el mercado de los factores de producción,
asegurando la armonía siempre que los factores buscaran
las máximas rentas posibles. Se producirían los bienes ne-
cesarios a los precios adecuados y el conjunto de la comu-
nidad obtendría la máxima riqueza posible mientras rigie-
ra la libre competencia; sin embargo, si se restringiese la
libre competencia: la “mano invisible” dejaría de funcio-
nar y la sociedad cargaría con las consecuencias. 
• El éxito inmediato del libro se debió a su brillante sis-
tematización del pensamiento económico alrededor del
concepto central de los mercados, y en la justificación inte-
lectual que proporcionaba a los nuevos industriales que es-
taban interesados en librar a Gran Bretaña de los controles
mercantilistas. En un corto tiempo, La Riqueza de Las Na-
ciones entró en las estanterías de los políticos y economis-
tas proporcionando el código del comportamiento econó-
mico que sirvió a Gran Bretaña durante la mayor parte del
308 VISA AL DESARROLLO

siglo siguiente, y cuyas brillantes perspectivas únicamente


quedaron paliadas por las predicciones lúgubres del reve-
rendo Thomas Malthus y David Ricardo. En definitiva se
dice que, Adam Smith persuadió a su propia generación
y gobernó a la siguiente.
Entre sus aportes más importantes se destacan:
• La diferenciación clara entre valor de uso y valor de cam-
bio.
• El reconocimiento de la división del trabajo, entendida
como especialización de tareas, para la reducción de costos
de producción (costos explícitos o desembolsables y costos
de oportunidad, implícitos u ocultos).
• La predicción de posibles conflictos entre los dueños de las
fábricas y los trabajadores mal remunerados.
• La acumulación de capital como fuente para el desarrollo
económico.
• La defensa del mercado competitivo como el mecanismo
más eficiente de asignación de recursos.
Así que es muy sencillo simplemente proponer la mano invi-
sible como una representación de las fuerzas de oferta y deman-
da en el mercado, reflejada en una teoría del equilibrio general
de precios; es también fácil citar a Smith como el defensor del
principio que postula una naturaleza humana egoísta, y aún más
cómodo referirse a Adam Smith como el padre del liberalismo
económico que sólo predicó el laissez faire. Lo realmente compli-
cado es referirse a Smith, como lo que es: un científico económi-
co y social, que partiendo del individuo proyectó su influencia
al resto de la sociedad, de allí el carácter de la Economía: cien-
cia social, basada en principios y reglas de aceptación general
debidamente comprobadas. Lo difícil es verlo como el hombre
que realmente forjó el desarrollo de los países hoy prósperos y
competitivos alrededor del mundo, porque su pensamiento está
bastante alejado del conservadurismo, como muchas veces pre-
tenden equivocadamente decirlo, gente que no lo ha investigado
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 309

bien, o que simplemente trata de criticarlo por ser el rival inte-


lectual del político, sociólogo y filósofo alemán Karl Marx, quien
se opuso a su pensamiento, no porque considerara que Smith
estaba totalmente equivocado, al contrario, Marx retoma muchos
de los conceptos presentes en la obra de Adam Smith; sino sim-
plemente por motivos político-ideológicos, porque para el filó-
sofo alemán (autor del “manifiesto comunista”), el capitalismo
era un sistema de explotación del hombre por el hombre y había
que sustituirlo por el socialismo (una vez que éste alcanzara su
máximo nivel de desarrollo).
Incluso hay quienes afirman, que la economía no es ciencia
social y que Adam Smith no era economista. La ciencia (del la-
tín scientia “conocimiento”) es el conjunto de conocimientos
obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemá-
ticamente estructurados y de los que se deducen principios y
leyes generales. ¿No es acaso un principio y una ley general,
que cuando sube el precio de un producto, disminuye su consu-
mo? , ¿No ha sido acaso debidamente comprobado, que cuando
se emite demasiado dinero en la Economía –sin contrapartida en
el crecimiento económico- se genera inflación?, ¿No ha sido de-
bidamente comprobado, que cuando se controlan los precios de
una mercancía, se presenta escasez por un exceso de demanda?
¿No es economista un hombre que escribió un libro acerca de la
riqueza de las naciones y dejó sentadas las bases para la forma-
ción de la economía como ciencia social?
Hoy que las teorías de Marx, ya no tienen la misma aureola
atractiva que tenían años atrás, antes de la caída del Muro de
Berlín y el derrumbe del socialismo real en Europa del Este, hace
un cuarto de siglo; las ideas de Smith siguen vigentes, por haber
planteado un capitalismo solidario, es decir, un sistema liberal sí,
pero profundamente solidario, prueba de ello son sus múltiples
frases inmortales que dejaría para la posteridad y que aquí se las
ha citado, como realidad irrefutable de que el filósofo y econo-
mista escocés, en realidad fundó una ciencia social denominada
Economía basada en principios, en valores, en normas de vida;
y claro, en el respeto al libre mercado, a la libre competencia, al
310 VISA AL DESARROLLO

sistema de precios, a la productividad, a la competitividad, a la


defensa de los trabajadores en contra de los empresarios explo-
tadores que no les querían pagar un justo salario por sus labores,
a la propuesta de separar las relaciones perniciosas entre Estado
y mercaderes o entre Estado y religión; al planteamiento de que
las personas contribuyan al fisco en función de su renta, es decir,
imponiendo impuestos progresivos, para que el que más tiene,
más pague.
Éste es el verdadero Adam Smith, el hombre que tras casi 200
y más años de su muerte dejó una huella indeleble en el cam-
po de la ciencia económica y de la ciencia social. Éste es Adam
Smith, no el egoísta e individualista personaje, pintado en las
fábulas de ciertos intelectuales y extremistas que sería necesario
que expliquen ¿a qué Adam Smith se refieren? y qué nos digan
también ahora: si es éste el mismo “cruel e inhumano” personaje
que fundó el Liberalismo como una doctrina científica, filosófica,
económica y social que ha trascendido fronteras a lo largo de
más de dos siglos y que ha contribuido decisivamente al origen
y la causa de la riqueza de las naciones.
Smith, puso al individuo, al ser humano, en primer lugar; por
sobre el Estado, muchas veces comportado como un ente omni-
potente y dictatorial; y también lo colocó por sobre los intereses
corporativistas de los monopolios y oligopolios de su tiempo, es
decir, por sobre el capital. Pero no confundirse o malinterpretar,
Smith no era anarquista, él creía en el Estado, pero no en uno
grande, obeso, pesado y absorbente: él planteaba un Estado al
servicio del individuo y no al revés, es decir, un sector público
fuerte (que no es lo mismo que grande), responsable y facilitador
de la libre iniciativa privada. Porque los que dicen que la econo-
mía debe estar al servicio del ser humano y no del capital, tienen
bastante razón, lo malo es que se olvidan de que no es a través
de mayor Estado, la forma de lograrlo; pues, la voz de la historia
es unánime en ese sentido, es la libertad individual debidamente
regulada y complementada con la solidaridad, a favor de los más
necesitados y marginados, la única vía posible para conseguir
una “visa al desarrollo”.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 311

3.10. EL LIBERALISMO CLÁSICO: DAVID RICARDO


(1772-1823)

Imagen: akifrases.com

“Para la prosperidad general, no puede considerarse nunca excesiva


la facilidad que se le conceda a la circulación e intercambio de toda clase
de propiedad, ya que es por ese medio que el capital de toda clase tiene
la posibilidad de encontrar el camino, hacia las manos de aquellos que
mejor lo emplearán en aumentar el producto del país”.
Economista inglés (Londres 1772 - Gatcomb Park Gloucester-
shire, 1823). 107
Procedía de una familia judía originaria de Holanda. Luego
se formó en la práctica ayudando a su padre, que era corredor
de Bolsa. Su entrada a la teoría económica fue por una situación
casual. En 1799, con 27 años, mientras pasaba una temporada en

107 Esta sección tiene como fuentes de consulta a los siguientes enlaces
web: Pensamiento económico de David Ricardo. (1999). Disponible
en: http://www.eco-finanzas.com/economia/economistas/David-Ricardo-
Pensamiento-economico.htm [Consulta 26 de enero del 2015]; Martínez
Coll, Juan Carlos (2001). Breve historia del pensamiento económico” en La
Economía de Mercado, virtudes e inconvenientes.  Disponible en http://
www.eumed.net/cursecon/1c/pensamiento-economico.htm  [Consulta 26
de enero de 2015]
312 VISA AL DESARROLLO

un centro termal, se encontró casualmente con el libro, La Rique-


za de las Naciones, de Adam Smith. La lectura de esta obra lo
impactó profundamente y lo convirtió en un seguidor del libera-
lismo clásico. Debiendo aclararse que su visión acerca del futuro
y el destino de la humanidad, era mucho más pesimista que la de
su maestro. Siendo este pesimismo el que después retomarían
los socialistas comunistas en sus escritos, en su particular lectura
de los acontecimientos que suceden en el capitalismo global.
A partir de haber asimilado los postulados teóricos de Adam
Smith, desarrolló su propio pensamiento, centrado inicialmente
en aspectos monetarios. Terreno en el que defendió la teoría
cuantitativa, que vinculaba la inflación monetaria con la abun-
dancia de dinero; postulando por tanto, el regreso del Banco de
Inglaterra al patrón oro. Posteriormente, von Mises y los aus-
tríacos, Friedman y los monetaristas, retomarían muchos de los
postulados de la teoría cuantitativa del dinero.
James Mill, dada su amistad y consciente del valor intelectual
de Ricardo, le animó a escribir su concepción teórica del sistema
económico, en una época en que ya se había retirado al campo
a cultivar sus aficiones. Fue así como surgió el libro: “Principios
de economía política y tributación” (1817), una obra breve que con-
tiene una formulación sistemática y coherente del pensamiento
económico del liberalismo clásico. En esta obra se afirma en el
prefacio que “el principal problema de la economía política es
determinar las leyes que regulan la distribución”. Con ese fin
desarrolló una teoría del valor y una teoría de la distribución.
Para Ricardo, los problemas de la distribución dependen de la
teoría del valor.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 313

James Mill (Imagen: eumed.net)

James Mill convenció además a Ricardo para que entrara en


la política activa, a fin de «educar» al Parlamento en materia de
Economía; efectivamente, se hizo elegir por un distrito de bolsillo
de Irlanda en 1819 y actuó en la Cámara de los Comunes hasta
su muerte como un liberal independiente. Durante años mantu-
vo un acalorado debate intelectual -compatible con relaciones de
amistad y respeto- con Thomas Malthus.

Thomas Malthus, un economista que se hizo famoso por su


pesimismo y sus predicciones acerca del futuro de la humani-
dad. Afirmaba que mientras la población crece en proporción
geométrica o exponencial (2, 4, 8, 16, 32, 64, 128, etc.), la pro-
ducción y los recursos se incrementan siguiendo una progresión
lineal o aritmética (2, 4, 6, 8, 10, 12, 14), es decir, que había un
evidente desbalance entre una población cada vez más grande
y unos recursos o producción, cada vez más escasos o limitados.
Por tanto, desde su óptica, eran bienvenidas las catástrofes na-
turales o provocadas (guerras, por ejemplo), pues éstas servían
para eliminar gente, ya que él consideraba que la pobreza no
era posible suprimirla de un modo natural. Es probable que sus
314 VISA AL DESARROLLO

teorías hayan influenciado en Charles Darwin, el científico que


planteó que en la naturaleza sobreviven los más aptos, pues eso
es lo que decía Malthus, en el aspecto económico.
Las predicciones de este economista apocalíptico no se cum-
plieron debido a la reducción de la tasa de natalidad especial-
mente en los países desarrollados, quienes a partir de un deter-
minado nivel de renta moderaron su expansión demográfica, lo
que se conoce como “transición demográfica”, y, debido también
a un aumento en la tasa de crecimiento de los recursos, como
fruto de la mayor libertad económica a escala global. De todas
maneras su teoría sirvió para concienciar a la humanidad acerca
de los peligros que trae una expansión demográfica acelerada,
de allí que el crecimiento real de la producción se lo mide en
términos del aumento porcentual de la población; no obstante,
muchos critican a Malthus por la dureza de sus planteamientos
expuestos en los denominados “modelos apocalípticos”.
Ricardo, continuando con el análisis de Smith, profundizó el
análisis del circuito de la producción, cuyo origen se remonta a
Quesnay y a los fisiócratas. Es considerado uno de los pione-
ros de la macroeconomía y de la microeconomía moderna, por
sus investigaciones y análisis acerca de la teoría cuantitativa del
dinero y la ley de los rendimientos marginales decrecientes,
respectivamente.
Entre sus aportaciones destaca especialmente la teoría de la
ventaja comparativa, que defiende las ventajas del comercio in-
ternacional. Su tesis, es una ampliación de la división del trabajo
formulada por Adam Smith y opuesta a las teorías proteccionis-
tas (que defendían la producción del propio país y evitaban el
comercio con el exterior). Con su teoría de la ventaja compara-
tiva (diferente aunque basada en la ventaja absoluta planteada
por Smith) argumentó de manera convincente: en favor de la
doctrina de las economías libres y abiertas en comercio exterior.
Propugnó además: la abolición de las Leyes de Granos Británi-
cas. Disposiciones que buscaban proteger la agricultura nacional
inglesa contra las importaciones extranjeras de grano, es decir,
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 315

eran un mecanismo proteccionista que contribuía a enriquecer a


los terratenientes (que dominaban el Parlamento y la vida políti-
ca) a costa de mayores precios para el consumidor inglés. En este
aspecto, Ricardo coincide plenamente con Smith, en la defensa
del libre comercio, en lugar de favorecer las excesivas ganancias
de los terratenientes, a quienes sin duda les convenía que el Esta-
do grave con mayores aranceles, la entrada de grano extranjero,
con la finalidad de restringir por la vía de obstáculos, el acceso a
más y mejores productos para la población consumidora, perju-
dicando de manera sensible el bienestar social del pueblo inglés.
La teoría de David Ricardo otorga una importancia central a
la “ley de los rendimientos decrecientes”. Esta ley, dice que en
la medida que se intensifica la mano de obra (o cualquier otro
factor variable de producción), su rendimiento en términos mar-
ginales, esto es, comparativamente con el nivel de producción
anterior, se hace cada vez menor, en vista de que existen factores
que son fijos en la producción y que no se los puede modificar en
el corto plazo, como son el capital y los recursos naturales. En
este panorama, la razón humana sólo podía adoptar una postura
pasiva: adaptarse a las exigencias de esa ley. No obstante con
el tiempo, las nuevas invenciones dadas en sociedades liberales,
han impedido que las profecías apocalípticas de Malthus o Ricar-
do, se cumplan. No obstante, son importantes los aportes teóri-
cos de estos dos pensadores clásicos.
De los rendimientos decrecientes se deriva una de las princi-
pales y más controvertidas teorías de este autor. Ricardo planteó
lo que para él era una gran paradoja: la consecuencia del cre-
cimiento económico, ya que señala que se irían reduciendo los
márgenes de ganancia de las empresas, hasta llegar a ser prácti-
camente cero. Aquí se produciría el fin del crecimiento y se lle-
garía a un estado estacionario. Por lo tanto, tarde o temprano, el
crecimiento económico terminaría debido a la escasez de recur-
sos naturales.
La paradoja era que el resultado del crecimiento económico
a la larga sería el estancamiento. Este planteamiento tuvo una
316 VISA AL DESARROLLO

gran trascendencia para la historia, principalmente porque Karl


Marx lo hizo suyo y lo convirtió en un pilar para pensar por qué
en su opinión, el Capitalismo de explotación del hombre por el
hombre, se terminaría autodestruyendo. ¡Y no les faltaba razón
a Marx, Malthus y Ricardo para pensarlo! Pero tampoco ellos
podían prever que la humanidad entraría en estos tiempos mo-
dernos a plantearse seriamente modelos de desarrollo alternati-
vos que combinen la eficiencia empresarial, el libre mercado, con
la necesaria y justa solidaridad social. Porque tampoco es que
el socialismo comunista de inspiración marxista, sea la panacea,
cuando vemos en la historia de la humanidad que en todas par-
tes donde se llegó a imponer, sencillamente no ha funcionado,
por más buenas intenciones que tenga; y, no es viable, simple-
mente porque atenta contra la libertad, la iniciativa empresarial
de gente común, la propiedad privada y el Estado democrático
o de Derecho.
Otra idea novedosa de Ricardo fue su teoría del Valor, que se
conoce como la “Teoría del Valor- Trabajo”. El resultado de su
análisis concluyó que los precios relativos de la gran mayoría de
los bienes se determinan por la cantidad de trabajo utilizado en
su producción, y no por la escasez o por la utilidad que el bien
reporta. Teoría que después sería rebatida por los economistas
austríacos, quienes vieron en el mercado y en el análisis marginal
de la economía, el origen de muchos de los precios de los bienes
y servicios. Ricardo, fue un portavoz cualificado del liberalismo
clásico y de la defensa de los consumidores en contra del con-
tubernio: Estado-industriales o Estado-iglesia, surgidos al calor
de la «revolución industrial»; y así se explica su influencia sobre
el resto de la escuela clásica (hasta John Stuart Mill) y sobre el
pensamiento económico del mundo capitalista hasta el siglo XX
(actualizado incluso por importantes autores como Alfred Mar-
shall).
Sin embargo, también había en sus escritos elementos que
permitieron interpretaciones de tipo socialista y de hecho el pen-
samiento económico de Marx, consistió en desarrollar las ideas
de Ricardo hasta sus últimas consecuencias: por ejemplo, Ricar-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 317

do había asentado definitivamente la teoría del valor-trabajo, se-


gún la cual sólo el trabajo produce valor, de donde Marx extrajo
la conclusión de que los capitalistas explotan a los trabajadores
porque sacan una parte del producto de su trabajo -la plusvalía-
para apropiárselo como beneficios; también aprovechó Marx la
idea ricardiana del estado estacionario para profetizar un de-
rrumbamiento inevitable del sistema capitalista, agotado por sus
propias contradicciones. Situación que hasta la presente fecha
no se ha visto, salvo esporádicas crisis que han sido felizmente
superadas gracias a la aplicación de la ciencia económica.
Fue en la época de clásicos como Ricardo y Malthus, que la
Economía recibió el calificativo de ciencia lúgubre. Malthus, es-
tudiando la población y Ricardo, analizando las rentas, llegaron
a conclusiones muy pesimistas. Consideraban que la fase de cre-
cimiento: acabaría en un Estado estacionario, donde los trabaja-
dores recibirían como salario: la cantidad estrictamente necesaria
para su subsistencia.
A continuación se desarrollan los principales aportes teóricos
de David Ricardo y comenzamos por la denominada, Teoría del
Valor:
La Teoría del Valor de Ricardo, señala que es el trabajo el que
determina el valor de cambio o precio de las mercancías. En su
forma clásica esta teoría afirma que la razón de intercambio entre
las mercancías corresponde a la razón de horas de trabajo huma-
no necesario para producirlas.
Al mejorar y complementar la teoría del valor de Adam Smith,
Ricardo demuestra:
1) que no se debe confundir el trabajo invertido en la produc-
ción de la mercancía, con el trabajo que se compra en la
mercancía;
2) que el valor sólo se halla determinado por el trabajo inver-
tido;
3) que la determinación del valor por el tiempo de trabajo con-
serva su plena vigencia bajo el sistema capitalista.
318 VISA AL DESARROLLO

Ricardo, consideró el salario o precio del factor trabajo y el


beneficio del empresario capitalista como dos partes del valor
creado por el trabajo y llegó a la conclusión de que la disminu-
ción del salario del obrero: eleva la ganancia del capitalista y su
aumento: reduce el beneficio empresarial, es decir, que hay se-
gún este pensador clásico, una relación funcional inversa entre
las variables: salarios y utilidades. A mayor salario, menor be-
neficio y viceversa.

Descubrió en esencia, la oposición de intereses entre los tra-


bajadores y los empresarios. Ricardo para los marxistas y socia-
listas comunistas: era un “ideólogo de la burguesía”, pues pese a
que no ocultaba las contradicciones del capitalismo, las conside-
raba naturales y defendía las relaciones de libre mercado como
única fuente del desarrollo de las fuerzas productivas. Y obvio
que Ricardo tenía razón en defenderlas, ¿o no vemos que el so-
cialismo real y “científico” se cayó a pedazos en Europa del Este
y está a punto de colapsar también en Cuba, Venezuela y Corea
del Norte, los últimos reductos comunistas en la actualidad?, las
respaldaba además porque cayó en cuenta que sólo en un clima
de libertad, es posible que individuos comunes movidos por sus
propios intereses contribuyan a elevar el nivel de vida de sus
congéneres, porque ese debe ser el objetivo de un sistema eco-
nómico: ubicarse por encima de cualquier consideración de tinte
político-ideológico y dar de comer, vestir, alojar, educar y curar
a su gente. De ciegas ideologías y de absurdos fanatismos: sólo
viven ciertos políticos y comensales del Poder.

La doctrina de Ricardo fue criticada por Engels (aquel empre-


sario y socialista comunista a la vez, principal colaborador de
Marx), debido a dos puntos básicos:

1) Ricardo entendía que los obreros no venden a los capitalis-


tas la fuerza de trabajo, sino el trabajo, y por este motivo no
pudo explicar el origen de la plusvalía ni tampoco de la ga-
nancia partiendo de la teoría del valor por el trabajo, como
según Engels y los marxistas actuales: sí lo hizo Marx; y,
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 319

2) Ricardo no pudo explicar la divergencia entre el valor y


los precios de producción, el proceso en que se forma la
cuota media de ganancia; consideraba que esto se halla en
contradicción con la realidad capitalista. Marx tuvo en alta
estima los principios de la teoría de Ricardo, a la vez que
criticó ciertos aspectos, por ser partes inmanentes al “pen-
samiento burgués”.
En síntesis, los economistas clásicos y dentro de ellos David
Ricardo, no explicaron convincentemente la razón por la cual el
trabajo supuestamente se traduce en valor de cambio (precio fi-
nal de las mercancías, bienes o servicios), tampoco lo hizo Marx.
Además hay que considerar dos aspectos, en primer lugar el tra-
bajo es de dos tipos: intelectual y físico, el primero recibe el nom-
bre de mano de obra calificada (ejecutivos, empresarios, capita-
listas) y el segundo se denomina mano de obra no calificada (el
de los trabajadores manuales, obreros o proletarios). Ricardo y
Marx, consideraban que el trabajo era del mismo tipo siempre
y eso de modo alguno es real y es en este aspecto precisamente,
donde son cuestionables sus teorías y por ende sus conclusio-
nes.
En segundo lugar, si bien es cierto, es innegable que el trabajo
del obrero agrega valor a la producción (no tanto como exageran
los marxistas, pero si lo hace), es verdad también que en ausencia
de los otros factores de la producción como son: el capital, la tie-
rra, la tecnología y la iniciativa empresarial, el trabajo no podría
ser capaz de crear ningún valor adicional, se quedaría solo en
buenas intenciones, sin ser capaz de producir nada más. Adicio-
nalmente, los marxistas proponen que la riqueza generada por
los trabajadores les pertenece, pero y ¿qué tal si la empresa sufre
pérdidas?, ¿Estarían también dispuestos a aceptarlas? Es obvio
que no, que el hecho de emprender en una determinada activi-
dad, también entraña riesgos, no a todos les va bien. Por ello en
lugar de proponer “restituir lo robado” a favor de los proletarios
(como lo hizo Hugo Chávez en un discurso, dando inicio a la
división entre hermanos y la lucha de clases en Venezuela); se
debería más bien sugerir que haya más justicia en el reparto de la
320 VISA AL DESARROLLO

riqueza, es decir, que no haya empresarios explotadores del tra-


bajo humano. Para hacer que se respeten los contratos laborales
y que no haya abusos, para eso precisamente existen los Estados,
precautelando el bien común. Pero, de allí a fijar salarios por
decreto, eso es diferente; pues se puede agravar el problema del
desempleo, así como el traslado de los costos laborales a los pre-
cios finales (inflación). Es necesario encontrar un justo equilibrio
entre las necesidades salariales de los trabajadores y la capacidad
de asumir mayores costos por parte de las empresas y quién me-
jor para definirlo que el Estado: consensuando (no imponiendo
sus órdenes) con los dueños del capital.
Ejemplo simple y doméstico: Suponiendo que usted es hom-
bre y no sabe cocinar, entonces le pide a su esposa que le haga
una deliciosa cena, ¿con qué la preparará?, ¿acaso con mucho
amor? Es evidente que su mujer necesitará a más del trabajo que
ella va a incorporar en la elaboración de la comida (bien final),
requerirá también de los ingredientes básicos: una cocina (factor
de capital), ollas, platos y utensilios para preparar y servir los
alimentos (herramientas de trabajo) y la carne, vegetales, arroz,
en fin, que son las materias primas requeridas. Como se puede
dar cuenta, sólo con trabajo no va a ser capaz de producir nada
y se supone que usted, le habrá provisto de todos los materiales
e insumos requeridos. ¿Diremos entonces también que el matri-
monio es un instrumento de explotación de la mujer por parte
del hombre? Obviamente que no verdad. Idéntico paralelismo
se lo puede establecer con la producción, pues el trabajador si
no tiene los insumos y recursos facilitados por el productor ca-
pitalista, no va a poder realizar su trabajo. ¿Qué proponen los
socialistas comunistas más radicales? Una solución tan simplista
como acabar con el sistema capitalista al que denominan “ex-
plotador”, colocando en lugar de los empresarios “burgueses”,
a una serie de obreros que los reemplacen (como sucede ahora
en Venezuela, donde un respetable ex conductor del Metro de
Caracas, Nicolás Maduro, los “dirige”). No lo hicieron exacta-
mente así en la URSS, o en demás países del ala socialista, eso
lo reconoce la propia historia, pero colocaron en lugar del pro-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 321

letariado a castas de burócratas (Europa del Este) y campesinos


(China Popular), estallando el modelo en pedazos. Si se pusiera
proletarios en vez de burócratas o campesinos, igual no funcio-
naría tampoco porque eso sería simplemente legalizar el robo de
la propiedad privada, instaurando una dictadura del proletaria-
do que sería caótica para el mundo civilizado, puesto que algún
o mucho sacrificio económico debe haberles costado a la gente
dueña del capital: la inversión necesaria para poner en marcha
sus proyectos productivos.
Así que piénselo mejor y se dará cuenta de la realidad, de que
el trabajo para ser productivo y generar valor, necesita también
de los demás factores productivos. Igual que en un matrimonio,
o acaso ¿la mujer no necesita del hombre, y éste de su esposa?
De idéntica manera todos los factores o recursos productivos in-
teractúan entre sí con la finalidad de producir como resultado
un bien o servicio final que satisfaga posteriormente a los con-
sumidores. Una de las causas por las que colapsó el socialismo
soviético fue precisamente por los desequilibrios entre produc-
ción y consumo, es decir, se fabricaba lo que no se necesitaba, o
se necesitaba lo que no se fabricaba; dado que ninguna persona
por inteligente, genial o brillante que sea, sentada en una ofici-
na de planificación gubernamental, puede ser capaz ni remota-
mente de reemplazar el libre juego de la oferta y la demanda en
el mercado, porque los precios actúan como señales semafóricas
que les avisan a los agentes económicos: qué, cómo y para quién
producir. No obstante como tampoco es un sistema perfecto el
capitalismo, por ser el resultado de un período histórico de la
civilización construida por seres humanos, de cuando en cuan-
do entra en crisis, los denominados ciclos económicos, a los que
hay que encontrarles soluciones mediante la teoría económica y
la ciencia, no a través de utópicos planteamientos, que en nada
han contribuido al progreso de las naciones, que más bien las
han subdesarrollado más: hundiéndolas en la pobreza y en la
desesperanza.
Serían posteriormente los economistas austríacos, quienes
dirían con mucha razón que no únicamente el trabajo genera o
322 VISA AL DESARROLLO

agrega valor, que los otros factores también lo hacen. Teoría, que
será posteriormente analizada, un poco más adelante, en este
mismo libro.
Otra importante teoría de David Ricardo fue sin duda la Ley
de la Ventaja Comparativa, en la que este economista liberal
clásico, a través de un sencillo modelo matemático que conside-
ra dos países y dos productos demostró que las naciones deben
especializarse en la producción y comercialización de bienes y
servicios en las cuales no necesariamente tengan una ventaja ab-
soluta (o total) en las dos mercancías del modelo simple, como lo
sostenía Adam Smith. Para quien, debía existir necesariamente
una ventaja absoluta: para que el intercambio comercial con el
exterior sea conveniente para los dos Estados. Ricardo, com-
plementó y mejoró el análisis de su maestro Smith y le dijo a la
ciencia económica que no era requisito indispensable tener una
ventaja en todo, que bastaba con que un país se especializara en
la producción y comercialización de la mercancía en la que sea
menor su desventaja absoluta (la de su ventaja comparativa),
la misma que a través del intercambio con el extranjero le per-
mitiría al país obtener a cambio la mercancía donde sea mayor
su desventaja absoluta (la de su desventaja comparativa). En
palabras comprensibles, lo que Ricardo proponía era que la na-
ción debía especializarse en la producción y venta internacional
del producto en el que tenga una ventaja comparativa (banano,
flores, camarón, petróleo, turismo, agroindustria, en el caso del
Ecuador, por ejemplo) y que debería importar la mercancía de su
desventaja comparativa (autos, teléfonos celulares, computado-
ras, entre otros).
Esta teoría sobre las ventajas comparativas es bastante po-
lémica y discutible, pese a que fue explicada con la mejor de las
intenciones y de una forma magistral por David Ricardo. Los
comentarios negativos en contra de ella provienen de la Teoría
de la Dependencia, es decir, de la Escuela Cepalina en América
Latina, porque se dice que expande la brecha entre países ricos
y pobres, confinándonos a ser simples productores de materias
primas a nivel mundial, que por efectos del “deterioro en los
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 323

términos de intercambio”, van perdiendo valor en el mercado


internacional, dada la alta elasticidad precio de la demanda para
nuestros productos, es decir, dado que son fácilmente reempla-
zables o por no ser necesarios, se los deja de consumir, por parte
de las grandes potencias. En otras palabras: mientras sigamos
produciendo sólo “postres” en el concierto internacional, segui-
remos siendo subdesarrollados.
La pregunta que hago aquí es la siguiente: ¿acaso Chile rene-
gó de ser un “mero” país productor de materias primas y pese
a ello no es hoy por hoy uno de los países más desarrollados de
América Latina?, con lo cual se demuestra simplemente que la
causa del subdesarrollo mundial, no está en ser o no ser pro-
ductor de materias primas. Nuestro subdesarrollo: está fun-
damentalmente en la traba ideológica que nos ha impuesto el
socialismo marxista comunista, acusando de nuestros males a
las grandes potencias, en lugar de construir un modelo alter-
nativo de desarrollo basándonos en el Liberalismo económico
con políticas sociales, que es el sistema que ha demostrado al
mundo ser capaz de conseguir el “milagro”.
Otra pregunta, ¿Tendremos que volver nuevamente a indus-
trializarnos forzosamente como lo quisimos hacer en el Ecuador
durante el auge de la teoría cepalina, con los resultados que ya
todos conocemos? ¿No será mejor confiar en el espontáneo juego
de las fuerzas impersonales del mercado libre, con la debida re-
gulación del Estado y la necesaria solidaridad social que debe te-
ner el modelo liberal? Me inclino por la segunda opción, porque
todo proceso forzado, a lo único que lleva es a distraer recursos
que pueden ser útiles para apuntalar el progreso socioeconómico
de mediano y largo aliento. Al menos así lo entendieron otros
países antes subdesarrollados y ya vemos los resultados que hoy
por hoy lo han conseguido. Esto no significa que no debamos
tratar de industrializarnos, todo lo contrario, pero hagámoslo no
en base a proteccionismo o capitalismo mercantilista y conserva-
dor de Estado, es decir, no mediante trabas arancelarias y demás
restricciones impuestas al libre comercio, realicémoslo simple-
mente de una manera más espontánea: acudiendo a científicos
324 VISA AL DESARROLLO

a nivel mundial como lo hicieron los tigres asiáticos, por ejem-


plo, quienes en lugar de estarse quejando del “imperialismo”,
salieron al mundo con la consigna y el lema de” imitar, igualar y
superar”. Además lo hicieron declarándole la guerra a muerte a
la mediocridad de la educación, simplemente potenciando la for-
mación técnico-científica de sus habitantes, reemplazando el es-
tudio de la sociología, por el estudio de la economía como ciencia
y no como dogma ideológico; a más de estudiar las matemáticas,
la física y las demás ramas de las ciencias exactas. Lo hicieron en
definitiva teniendo más científicos y menos “cientistas sociales”.
Tengamos la visión ideológica que tengamos, no podemos
negar que hoy la vida es mucho más cómoda que antes. Todos
los inventos, que han mejorado nuestra calidad de vida, han
surgido de la mente de gente común, de individuos en plena
y total libertad de acción. No han surgido por decreto, ni por
orden de algún “comité central de planificación”. Son el resul-
tado de la libertad, responsablemente concebida y ejecutada.

Imagen: Propiedad Privada, Facebook


PABLO ZAMBRANO PONTÓN 325

3.11. LA ESCUELA AUSTRÍACA: CARL MENGER (1840-


1921)

Imagen: www.akifrases.com

“La propiedad, por tanto, como economía humana, no es una in-


vención arbitraria sino más bien la única solución práctica posible del
problema que la naturaleza nos ha impuesto: por la disparidad entre la
necesidad y las cantidades disponibles de todos los bienes económicos.”

“Por economía, entendemos la actividad previsora de los hombres


dirigida a cubrir sus necesidades materiales; por economía nacional,
la forma social de esta actividad.”

“Por consiguiente, en una sociedad en la que pudiera disponerse de


todo tipo de bienes en cantidades siempre superiores a su necesidad, no
habría: ni bienes económicos, ni riqueza.”

“A aquellas cosas que tienen la virtud de poder entrar en relación


causal con la satisfacción de las necesidades humanas, las llamamos
utilidades, cosas útiles.”

“Disponible, en el sentido económico de la palabra, es aquel bien que


alguien tiene capacidad de utilizar para la satisfacción de sus necesida-
des.”

“Valor es la significación, que unos concretos bienes o cantidades


parciales de bienes adquieren para nosotros, cuando somos conscientes
de que dependemos de ellos para la satisfacción de nuestras necesida-
des.”
326 VISA AL DESARROLLO

“El valor de los bienes se fundamenta en la relación de éstos con


nuestras necesidades, no en los bienes mismos.”

“Es cierto que el monopolista puede, a su voluntad, fijar precios más


o menos elevados, o bien poner en venta mayores o menores cantida-
des del bien que posee, pero sólo hay un determinado nivel del precio o
una determinada cantidad del bien puesta en circulación que responda
plenamente a sus intereses económicos. Por consiguiente, el monopolis-
ta, en cuanto sujeto económico, no actúa por capricho cuando pone un
precio o cuando manda al mercado unas determinadas cantidades de su
bien, sino que se atiene a unos principios bien determinados.”

“Pero la aparición de la competencia tiene otra consecuencia aún


más importante para la vida económica de los hombres. Me refiero a
la multiplicación de las cantidades puestas ahora a disposición de los
hombres económicos y que hasta entonces habían sido una mercancía
monopolizada. De ordinario, el monopolio lleva consigo la consecuencia
de que sólo se pone en circulación una parte de la cantidad de los bienes
monopolísticos disponibles o, respectivamente, sólo se aprovecha una
parte del potencial de producción de los mismos. La auténtica compe-
tencia elimina inmediatamente esta nociva situación.”

“La competencia que se esfuerza por utilizar hasta las más pequeñas
ganancias económicas dondequiera le resulta posible, tiene en cambio
la tendencia: a llegar con sus bienes hasta las capas más humildes de la
sociedad, siempre que la situación económica lo permita.”

“El dinero no es una invención estatal ni el producto de un


acto legislador. La sanción o aprobación por parte de la autoridad
estatal es, pues, un factor ajeno al concepto del dinero. El hecho de que
unas determinadas mercancías alcancen la categoría de dinero surge
espontáneamente de las relaciones económicas existentes, sin que sean
precisas medidas estatales.”

Carl Menger
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 327

Carl Menger 108 (1840-1921), es considerado el fundador de


la Escuela Austriaca, al haber sentado sus fundamentos: desa-
rrollando la Teoría del Valor y el método de investigación en
Economía. Carl Menger es también uno de los tres líderes de la
“Revolución Marginalista” de mediados de 1870, junto con Je-
vons y Walras. Menger se diferencia de Jevons y Walras por su
planteamiento metodológico subjetivista, que no utiliza a las
matemáticas.
Ludwig von Mises escribió: “Lo que conocemos como la Es-
cuela Austriaca de Economía comenzó en 1871 cuando Carl Men-
ger publicó un volumen bajo el título (Principios de Economía)…
Hasta el fin de los setenta no existía una “Escuela Austriaca”.
Sólo existía Carl Menger.”
Para F.A. Hayek: las ideas fundamentales de la Escuela Aus-
triaca pertenecen totalmente a Carl Menger. “Lo que es común a
los miembros de la Escuela Austriaca, lo que constituye su pecu-
liaridad y proveyó los fundamentos de sus contribuciones, es la
aceptación de la enseñanza de Carl Menger.”
Pero, mientras no existe discusión sobre el rol de Carl Menger
como creador de los principios característicos de la Escuela Aus-
triaca, existe una especie de confusión acerca de la naturaleza
de su contribución. Los economistas clásicos habían formulado
una teoría que intentaba explicar los precios de mercado como el
resultado de las leyes de oferta y demanda. Carl Menger estableció
un vínculo causal entre los valores subjetivos que están detrás de las
elecciones de los consumidores, y los precios objetivos utilizados para
cálculos monetarios. Carl Menger, no intentó destruir la economía
clásica, sino complementarla, completarla, actualizarla: estable-
ciendo la teoría de determinación de los precios y cálculos mone-
tarios, en una teoría general de acción humana.

108 Menger. (2001). Disponible en: http://www.econlink.com.ar/biografia/


menger.shtml [Consulta 26 de enero del 2015]
328 VISA AL DESARROLLO

Carl Menger nació en 1840 en Galicia, que es hoy parte de


Polonia. Luego de haber estudiado Economía en las universida-
des de Praga y Viena desde 1859 hasta 1863. Comenzó a traba-
jar como periodista. Rápidamente se hizo conocido escribiendo
novelas y comedias. En 1865 entrevistó al primer ministro aus-
triaco. A partir de 1867, Carl Menger volcó su interés hacia la
Economía. Durante los siguientes años, trabajó en el sistema que
mas tarde expondría en los “Principios de Economía”. En 1870,
Carl Menger obtuvo un puesto en el departamento de prensa del
Gobierno de Austria, que estaba compuesto por miembros del
partido Liberal. Con un trabajo publicado y el examen pertinen-
te aprobado, comenzó a dictar clases en la Facultad de Derecho y
Ciencias Políticas de la Universidad de Viena.
En 1871 Carl Menger publicó su obra principal: “Principios
de Economía”. Los principios fueron concebidos como el pri-
mer volumen de un gran tratado, pero el resto no vio la luz. El
valor de un bien, es igual al último uso al que se aplicó, sin
embargo, Carl Menger no utilizó el término “marginal”, Wie-
ser sería el que aplicaría el término “Utilidad Marginal Decre-
ciente” para el fenómeno que describía Menger. En 1878, fue
nombrado en la Junta de Economía Política de la Facultad de
Viena, donde trabajó como Profesor hasta 1879. Como profesor,
Carl Menger se dedicó también a la formulación y defensa del
método que adoptó en los Principios de Economía. Este libro
había sido ignorado en Alemania, debido a que en la década de
1870, Alemania estaba bajo la influencia de la Escuela Histórica
Alemana, dirigida principalmente por Gustav Schmoller, quien
era muy hostil al estilo “abstracto” de “teorizar” de Carl Menger.
Los resultados de la investigación de Carl Menger sobre me-
todología fueron publicados en 1883 en un libro titulado “Investi-
gaciones sobre el Método de las Ciencias Sociales y de la Economía Po-
lítica en particular”. Mientras los Principios de Economía fueron
ignorados en Alemania, las investigaciones causaron furor entre
los economistas alemanes que respondieron acaloradamente ata-
cando a Carl Menger. El término “Escuela Austriaca” surgió
desde los economistas alemanes para enfatizar el aislamiento
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 329

de Carl Menger y sus seguidores de la corriente principal: la de


los economistas alemanes. Carl Menger respondió a los ataques
de los alemanes con un panfleto publicado en 1884 denominado
“Errores del Historicismo en la Economía Alemana”. El debate con-
tinuó y se lo denomina: “Discusión sobre los Métodos”.
Los escritos y enseñanzas de Carl Menger atrajeron a mu-
chos seguidores, entre los que se destacaron Eugen von Böhm-
Bawerk y Friedrich von Wieser, que luego de Carl Menger con-
tinuaron desarrollando la Economía Austriaca. La influencia de
Carl Menger llegó a países de habla no germánica: Francia, Paí-
ses Bajos, Estados Unidos y Gran Bretaña.
Algunas de las mayores obras de Carl Menger son:
Principios de Economía, 1871
Investigaciones sobre el Método de las Ciencias Sociales y de
la Economía Política en particular, 1883
Errores del Historicismo en la Economía Alemana, 1884
Sobre la Teoría del Capital 1888
A continuación se presenta un resumen de los capítulos 1, 2 y
3 de la obra de Carl Menger, “Principios de Economía Política”109,
con el propósito de que entendamos el aporte de este intelec-
tual a la ciencia económica y específicamente al desarrollo de las
naciones. En especial el contraste que tiene la Teoría del Valor
Mengeriana con el análisis realizado por Adam Smith, David
Ricardo y Karl Marx, quienes centraron su análisis en el trabajo
humano. Smith en la división y en la especialización, que según
Menger tiene sentido sólo en sociedades civilizadas que basan
su progreso en la tecnología (descubrimiento de nuevos métodos
de producción más eficientes y efectivos), no en tribus por ejem-

109 Menger, Carl (1871). Principios de Economía. Disponible en: http://www.


hacer.org/pdf/Menger00.pdf [Consulta 26 de enero del 2015]
330 VISA AL DESARROLLO

plo. Ricardo, diciendo que el valor de un bien está en función


del tiempo de trabajo necesario para producirlo; y, Marx seña-
lando que los capitalistas se apropian del trabajo de los obreros y
que por tanto hay que eliminar el sistema capitalista explotador
y reemplazarlo por la “dictadura del proletariado”, en una so-
ciedad socialista en primera instancia (con un Estado altamente
intervencionista y totalitario) y luego en una sociedad comunista
(donde al fin desaparezca el Estado). Sistema éste último, que
más que económico, es político-ideológico y que simplemente en
la práctica, a pesar de su hermosa teoría y de su rimbombante
discurso promocional, sencillamente ha fracasado.

3.11.1. La Teoría General del Bien


Todas las cosas se hallan sujetas a la ley de causa y efecto.
El progreso humano está asociado también a esta ley. Aquellas
cosas que tienen la virtud de poder entrar en relación causal con
la satisfacción de las necesidades humanas, las llamamos utili-
dades, cosas útiles. En la medida en que reconocemos esta co-
nexión causal y al mismo tiempo tenemos el poder de emplear
las cosas de que estamos hablando en la satisfacción de nuestras
necesidades, las llamamos bienes. La necesidad es la causa y el
consumir tal o cual bien, es el efecto.
Para que una cosa se convierta en bien, o, dicho con otras palabras,
para que alcance la cualidad de bien, deben confluir las cuatro condicio-
nes siguientes:
1.  Una necesidad humana.
2.  Que la cosa tenga tales cualidades que la capaciten para
mantener una relación o conexión causal con la satisfac-
ción de dicha necesidad.
3.  Conocimiento, por parte del hombre, de esta relación cau-
sal.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 331

4.  Poder de disposición sobre la cosa, de tal modo que pueda


ser utilizada de hecho para la satisfacción de la menciona-
da necesidad.

3.11.2. Sobre la Conexión Causal de los Bienes


Nuestro bienestar —en la medida en que depende de la sa-
tisfacción de nuestras necesidades- queda asegurado siempre
que dispongamos de los bienes necesarios para la satisfacción
inmediata de las mismas. Si poseemos, por ejemplo la necesa-
ria cantidad de pan, disponemos del poder inmediato de calmar
nuestra necesidad de alimentos. En este caso, la conexión causal
entre el pan y la satisfacción de una de nuestras necesidades es
inmediata y no encierra dificultad ninguna la comprobación de
la cualidad de bien del pan, a tenor de los principios expuestos
en el apartado anterior. Pero a esta comprobación sólo están su-
jetos aquellos bienes que podemos utilizar para la satisfacción directa
de nuestras necesidades, sean alimentos, bebidas, vestidos, objetos
de adorno o cosas similares. (Bienes de primer orden). Junto
a estos bienes de primer orden existen más bienes que Menger
denomina de segundo, de tercero y de cuarto orden, que están
más alejados de la satisfacción inmediata de las necesidades hu-
manas, pero que sirven para producir bienes de primer orden.

3.11.3. Las Leyes a que se hallan sujetos Los Bienes  en


su calidad de tales
a) La calidad de bien de los bienes de orden superior está
condicionada por el hecho de que debemos disponer
también de sus correspondientes complementarios. Así
por ejemplo, cuando, el año 1862, la guerra civil norteame-
ricana privó a Europa de su principal fuente de algodón,
se perdió al mismo tiempo la cualidad de bien de miles de
otros productos, cuyo bien complementario era el algodón.
Menger se refiere a la capacidad de rendimiento laboral de
los trabajadores ingleses y continentales del ramo de las
industrias textiles, una buena parte de los cuales perdie-
332 VISA AL DESARROLLO

ron su empleo y quedaron reducidos a vivir de la caridad


pública. La capacidad laboral (de que disponían aquellos
hábiles trabajadores) seguía siendo la misma, pero perdió
una gran parte de su cualidad de bien, porque ya no existía
el bien complementario, el algodón. Por tanto, ya no podía
utilizarse aquella capacidad laboral específica para la sa-
tisfacción de ninguna necesidad humana. Esta capacidad
recuperó su cualidad de bien apenas pudo disponerse de
nuevo del algodón necesario, en parte por acelerada im-
portación desde otros lugares y en parte por compra en su
antigua fuente de aprovisionamiento, una vez finalizada
la mencionada contienda. Añade Menger, que también no
pocas veces los bienes pierden esta cualidad debido a que
los hombres carecen de la capacidad laboral requerida res-
pecto de los bienes complementarios. En países de escasa
densidad de población, y en particular en los de economía
de monocultivo, por ejemplo de cereales, suele ocurrir que,
cuando se registran cosechas especialmente ricas, se pro-
duce una gran falta de fuerza laboral; de modo que suelen
pudrirse en los campos, grandes cantidades de cereal. La
razón es que no existen los bienes complementarios res-
pecto de los frutos agrícolas (es decir, las fuerzas laborales
necesarias para cosecharlos) y, por tanto, aquellos frutos
pierden su cualidad de bienes.
b) La calidad de bien de los bienes de un orden superior
está condicionada por la cualidad de los correspondien-
tes bienes del orden inferior. La presencia de necesida-
des humanas es un presupuesto o condición esencial de
la cualidad de bien y que en el caso de que desaparezcan
totalmente aquellas necesidades a cuya satisfacción está
causalmente ordenado un bien, sin que surjan en su lugar
nuevas necesidades de dicho bien, éste pierde inmediata-
mente su cualidad de tal. Supongamos que, en virtud de
una modificación en los gustos generales de los hombres,
queda completamente eliminada la costumbre de fumar y
que desaparecen al mismo tiempo todas las restantes nece-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 333

sidades para cuya satisfacción se requerían actividades re-


lacionadas con la elaboración del tabaco. Es indudable que
en tal caso perderían su cualidad de bien todas las planta-
ciones de tabaco, en todas y cada una de sus variedades.
¿Qué ocurriría entonces, con los bienes correspondientes
de un orden superior? ¿Qué ocurriría con las hojas de ta-
baco sin elaborar, con los aparatos y las instalaciones nece-
sarias para la fabricación de los distintos tipos de labores,
con las fuerzas laborales especializadas en la fabricación,
en una palabra, con la totalidad de los bienes de segundo
orden puestos al servicio de la producción del tabaco de
que antes disfrutaban los hombres? ¿Qué ocurriría, prosi-
guiendo el razonamiento, con las semillas y plantaciones
de tabaco, con las fuerzas laborales empleadas en la pro-
ducción de las hojas, con la maquinaria y las instalaciones
necesarias para estas tareas y con todos los restantes bienes
que nosotros, con referencia a la necesidad del disfrute del
tabaco, podemos denominar bienes del tercer orden? ¿Y
qué ocurriría, en fin, con los correspondientes bienes del
cuarto, del quinto y de otros órdenes superiores? Es, en
efecto, palpable que al desaparecer las necesidades desaparece
también a la vez el fundamento total de aquella relación sobre la
que, como hemos visto, se basa la cualidad de bien de las cosas.
Comentario: Sólo pueden ser considerados bienes, aquellos
que son efectivamente usados por el hombre, aquellos que le
sirven para algo: ya sea para su consumo final, o para produ-
cir otros bienes, en cuyo caso serían intermedios o complemen-
tarios. El momento en que desaparece la necesidad, el que un
tiempo fue considerado como bien, ya no lo es más. En el caso
del Ecuador y siguiendo a Carl Menger, ¿Qué ocurriría el mo-
mento en que el petróleo deje de ser un bien, es decir, el rato que
la humanidad descubra fuentes alternativas de energía no petro-
lera? Seguramente los ambientalistas estarían emocionados, pero
¿con qué ingresos cubriríamos nuestro presupuesto público?
Además, muchas personas que trabajan en actividades conexas
o complementarias al petróleo, perderían su empleo. Es necesa-
334 VISA AL DESARROLLO

rio plantearnos esa pregunta para mirar el futuro en un escenario


sin petróleo, debemos necesariamente estar preparados para ese
duro momento.

3.11.4. Sobre las causas del Creciente Bienestar de Los Hom-


bres
“El enorme aumento de la capacidad productiva laboral”,
dice Adam Smith, “y el crecimiento de la habilidad, destreza y
comprensión con que por doquier se dirigen o se llevan a cabo
las tareas, parece ser resultado de la división del trabajo”. Y el
mismo autor: “El gran aumento de los productos introducido
por la división del trabajo en las más diversas industrias produ-
ce en una sociedad bien regida, aquel bienestar que se extiende
hasta las capas más humildes de la población”.
Así pues, Adam Smith hacía de la creciente división del tra-
bajo el punto cardinal del progreso económico de los hombres,
de total acuerdo con la destacada importancia que asignaba al
elemento laboral en la economía humana. Creo, sin embargo
(dice Menger), que este destacado investigador, cuya opinión
estamos citando, en su capítulo sobre la división del trabajo ha
puesto de relieve sólo una de las causas del creciente bienestar
de los hombres y que han escapado a su observación, otras no
menos eficaces.
Imaginemos, por ejemplo, que una tribu australiana distribu-
ye entre sus miembros su trabajo de ocupación de la manera más
adecuada posible y según el principio de la división del trabajo.
Una parte se dedica a la caza; otra, a la pesca; otros se ocupan
exclusivamente de las plantas que crecen de forma espontánea.
De las mujeres, una parte se dedica únicamente a la preparación
de los alimentos; otras, a la confección de piezas de vestido. Lle-
vemos con nuestra imaginación esta división del trabajo de este
pueblo aún más lejos, de suerte que todas las instituciones espe-
ciales sean también dirigidas por funcionarios especiales y pre-
guntémonos si tan acusada división del trabajo tendrá el efecto
multiplicador sobre los medios de disfrute a disposición de los
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 335

miembros de la tribu que Adam Smith describe como resultado


de la división del trabajo. Es evidente que este pueblo, como
cualquier otro en las mismas circunstancias, conseguirá su ante-
rior eficacia laboral con menor esfuerzo que antes y que, con el
mismo esfuerzo, alcanzará mejores rendimientos. Es decir, mejo-
rará su situación siempre que sea de hecho posible organizar de forma
más racional y eficaz su trabajo de ocupación. Pero no es menos cierto
que esta mejora será muy diferente de la que podemos observar en los
pueblos de economía desarrollada. Sí, por el contrario, un pueblo
decide desbordar el ámbito de una actividad exclusivamente de
ocupación, es decir, de simple acumulación de los bienes del or-
den inferior (en los estadios más rudos de la civilización, casi
siempre bienes del primer orden y unos pocos del segundo) para
pasar a los bienes del tercero, del cuarto y de otros órdenes supe-
riores, sigue conquistando órdenes cada vez más elevados en su
búsqueda de bienes encaminados a la satisfacción de sus necesi-
dades, podremos comprobar, sobre todo cuándo se da una razo-
nable y lógica división del trabajo, aquel progreso en su bienestar
que Smith atribuye exclusivamente a esta última circunstancia.
Veremos entonces que el cazador que perseguía a la presa con un
garrote se transforma en cazador armado de arco y redes, en ga-
nadero y, con una ulterior secuencia hacia formas cada vez más
intensivas de esta última actividad, veremos que aquellos hom-
bres que vivían de las plantas que crecían en estado salvaje pasan
a formas cada vez más intensivas de agricultura, que surgen los
tejidos, perfeccionados por el empleo de herramientas, y que, en
íntima conexión con todo ello, se multiplica también el bienestar
de este pueblo.
Cuanto más avanzan los hombres en esta dirección, más se
diversifican las clases de bienes y, por consiguiente, más diversas
son las funciones y más necesaria y, al mismo tiempo, más eco-
nómica la creciente división del trabajo. No es, con todo, menos
claro que la creciente multiplicación y diversificación de los me-
dios de que puede gozar el hombre no es el efecto exclusivo de
esta última circunstancia y que ni siquiera puede afirmarse que
ésta sea la causa más importante del progreso económico huma-
336 VISA AL DESARROLLO

no, sino que, dicho con exactitud, sólo puede concebírsele como
un factor de aquellas grandes repercusiones que llevan al género
humano desde la rudeza y la miseria a la cultura y el bienestar.
No es, llegados aquí, tarea difícil explicar la creciente eficacia
que la progresiva utilización de bienes de órdenes superiores tie-
ne sobre los alimentos de que puede disfrutar el hombre.
Comentario: En definitiva, Menger complementa a Smith (no
refuta, ni lo contradice, amplía su visión) y señala que el progreso
es el resultado de la invención humana en forma de nuevos y
mejores instrumentos de producción (tecnología), que junto a la
división del trabajo hacen que las sociedades se desarrollen de
formas primitivas a Estados civilizados. Así Menger señala que
en la medida en que progresen las nuevas formas de producción,
también se desarrollarán económicamente las naciones
(Desarrollo = innovaciones tecnológicas).

LA POSESIÓN DE BIENES
El hombre tiene múltiples necesidades. Ni su vida ni su
bienestar están asegurados si sólo dispone de los medios para
la satisfacción de alguna de dichas necesidades, aunque éstas
queden abundantemente cubiertas. Por consiguiente, el modo
y manera como los hombres satisfacen sus necesidades apunta,
para que esta satisfacción sea perfecta, a una diversidad que con-
siderada en su conjunto, es poco menos que ilimitada. De donde
se deduce que es poco menos que imprescindible una cierta ar-
monía en la satisfacción de las mismas, incluso para la conser-
vación de su vida y de su bienestar. Considere dos individuos
el uno rico y el otro pobre, los dos tendrán que esforzarse por
satisfacer su necesidad de vivienda, alimentos y vestido. Es, en
efecto, absolutamente claro que ni siquiera la más completa satisfacción
de una sola necesidad puede mantener nuestra vida y nuestro bienestar.
En este sentido, puede decirse con razón que la totalidad de los
bienes de que dispone una persona, en cuanto agente económico,
están mutuamente condicionados en su cualidad de bien, porque
ninguno de ellos puede, por sí solo, alcanzar el objetivo total a
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 337

que sirven todos ellos, es decir, la conservación de nuestra vida y


nuestro bienestar. Esto sólo puede hacerlo en unión con los res-
tantes bienes. Sólo gracias a esta totalidad se alcanza el objetivo
que nosotros llamamos garantía frente a la necesidad y en una
secuencia más amplia, seguridad de la vida y del bienestar hu-
manos. A la totalidad de los bienes de que dispone un individuo para
la satisfacción de sus necesidades lo designamos cómo su posesión de
bienes. No se presenta, pues, ante nosotros como una cantidad
de bienes caprichosamente acumulada, sino como el reflejo de
sus necesidades.

3.11.5. Economía y Bienestar Económico


Las necesidades surgen de nuestros instintos y éstos se en-
raízan en nuestra naturaleza. La insatisfacción total de las ne-
cesidades tiene como consecuencia la aniquilación de nuestra
naturaleza y una satisfacción parcial o insuficiente, su atrofia. En
cambio, satisfacer las necesidades significa vivir y desarrollarse. Preo-
cuparse por la satisfacción de nuestras necesidades equivale, por
consiguiente, a preocuparse por nuestra vida y nuestro bienestar.
Es el más importante de todos los esfuerzos humanos, ya que es
el presupuesto y fundamento de todos los restantes.
Esta preocupación se manifiesta en la vida práctica de los
hombres en el hecho de que procuran tener en su poder aquellas
cosas de que depende la satisfacción de sus necesidades. Si posee-
mos, efectivamente, los bienes necesarios para esta satisfacción,
entonces aquellas necesidades dependen únicamente de nuestra
voluntad y ya tenemos todo lo suficiente para nuestro fin prác-
tico, porque nuestra vida y nuestro bienestar están en nuestras
manos. A la cantidad de bienes que un hombre requiere para mejorar
su bienestar, lo llamamos: su necesidad. Así pues, la preocupación
de los hombres por la conservación de su vida y de su bienestar
se convierte en la preocupación por cubrir su necesidad.
Si la satisfacción de las necesidades y, por consiguiente, la vida
y el bienestar de los hombres estuvieran muy mal asegurados, no
338 VISA AL DESARROLLO

pensarían sino en cubrir su necesidad de bienes, cuando la nece-


sidad de estos últimos se deje sentir ya de forma inmediata.
Y así, ni siquiera el salvaje australiano se dedica a la caza sólo
cuando tiene hambre, o construye su choza solo cuando ya ha
comenzado el crudo invierno y se halla inmediatamente expues-
to a los calamitosos rigores del clima. Pero lo que distingue a los
hombres de elevadas culturas de los restantes agentes económicos es que
prevén la satisfacción de sus necesidades no sólo para cortos períodos de
tiempo sino para espacios temporales mucho más prolongados, procu-
ran poner a seguro esta satisfacción por muchos años, incluso para toda
su vida y, de ordinario, su preocupación va incluso más lejos, de modo
que tampoco a sus descendientes les falten los medios necesarios para
que a su vez puedan alcanzar esto objetivo.
Doquiera dirigimos nuestra mirada: vemos que los pueblos
de avanzada cultura han puesto en marcha un sistema de am-
plias previsiones para la satisfacción de las necesidades huma-
nas. Mientras todavía estamos utilizando ropas de abrigo para
combatir el frío invernal, las ropas para la próxima primavera es-
tán ya camino de las tiendas de los detallistas y en las fábricas se
tejen las ligeras telas que vestiremos en el verano y se preparan
los hilados para la pesada ropa que nos pondremos en el siguien-
te invierno. Si caemos enfermos, necesitamos los servicios de un
médico y, si tenemos un pleito, los consejos de un abogado. Si
alguien se halla en semejante caso, necesitaría demasiado tiem-
po para adquirir por sí mismo las habilidades y conocimientos
médicos o jurídicos necesarios o para hacer que otras personas
los adquieran por él, suponiendo que tuviera medios para ello.
En los países de avanzada cultura se ha previsto también, con
mucha antelación, la necesidad que de estos y similares servicios
tiene la sociedad. Por eso, hay ya hombres probados y experi-
mentados, formados en su profesión tras largos años de estu-
dios, que han acumulado además ricos conocimientos a través
del ejercicio práctico, y ponen sus servicios a disposición de los
restantes miembros de la comunidad. Así, mientras que por un
lado gozamos de los frutos de la previsión de tiempos pasados,
por el otro formamos ya desde ahora en nuestros centros supe-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 339

riores a numerosos hombres para atender a las necesidades que


de estos bienes tendrá la sociedad en el futuro.
La preocupación de los hombres por satisfacer sus necesida-
des se convierte, pues, en previsión para cubrir sus necesidades
de bienes en los tiempos por venir. En consecuencia, llamamos
necesidad de un hombre, a la cantidad de bienes que precisa
para satisfacer sus requerimientos dentro del período de tiem-
po a que se extiende su previsión.
Para que esta previsión alcance la meta apetecida, se requiere
un doble conocimiento.
Debemos, efectivamente, tener ideas claras:
a) sobre nuestra necesidad, es decir, sobre la cantidad de bie-
nes que requeriremos para satisfacerlas, durante el período
de tiempo previsto;
b) sobre las cantidades de bienes de que disponemos para el
mencionado objetivo.

3.11.6. La Necesidad Humana


La necesidad de bienes del primer orden (bienes de consu-
mo inmediato)
De una forma directa e inmediata, los hombres sólo sienten
la necesidad de los bienes del primer orden, es decir, de aque-
llos bienes que pueden ser inmediatamente empleados para la
satisfacción de las necesidades humanas. Si no hay ninguna
necesidad de bienes de este tipo, tampoco surgirá la necesidad
de bienes de un orden superior. Esta última depende, por tanto,
de nuestra necesidad de bienes del primer orden. [Este enfoque
es similar a la pirámide de necesidades de Maslow].
Lo que la experiencia nos enseña es que, respecto de los perío-
dos de tiempo por venir, hay casi siempre una mayor o menor in-
340 VISA AL DESARROLLO

certidumbre sobre si dentro de dichos períodos se dejaran sentir


o no unas determinadas necesidades. Sabemos bien que, dentro
de un concreto espacio de tiempo del futuro, necesitaremos ali-
mentos, bebidas, vestidos, vivienda y otras cosas similares. Pero
no puede decirse lo mismo respecto de otras necesidades, por
ejemplo, respecto de los servicios médicos, medicinas y otras co-
sas, ya que la cuantía de estos bienes requerida para satisfacer
nuestras necesidades depende a menudo de influjos sobre nues-
tras personas que no podemos determinar de antemano.

Aquí se añade además la circunstancia de que incluso respecto


de aquellas necesidades de las que sabemos con antelación que
se nos presentarán durante el período de tiempo a que alcanza
nuestra previsión, existe una incertidumbre en lo referente a su
cantidad, en el sentido de que nos consta que aquellas necesida-
des se presentarán, pero ignoramos de antemano y con exactitud
su medida, es decir, ignoramos la cantidad de bienes necesaria
para su satisfacción. Y precisamente el problema es la cantidad.

Si observamos la actividad emprendida por los hombres en


orden a la satisfacción de sus necesidades para el futuro, adver-
tiremos fácilmente que éstos, lejos de pasar por alto la capacidad
de desarrollo de sus necesidades, trabajan afanosamente por in-
troducirlas en sus cálculos. Quien espera que su familia aumente o
confía en conseguir una más alta posición social, al construir sus edifi-
cios y acomodar su vivienda, al fabricar sus carros y otros bienes dura-
bles, tiene muy en cuenta el aumento de sus necesidades en el futuro y,
de ordinario, y en la medida en que sus medios se lo permiten, intenta
ya desde ahora acomodarse a las mayores exigencias futuras y esto no
en una sola dirección, sino respecto de sus posesiones totales. Un
fenómeno similar podemos observar también en la vida munici-
pal. Vemos que los ayuntamientos de las ciudades planifican la
conducción de agua, los edificios públicos (escuelas, hospitales,
etc.), la construcción de jardines, calles y otras cosas similares no en
razón de las necesidades del presente, sino teniendo también en cuenta
el aumento de las necesidades en el futuro.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 341

Esta tendencia no hace sino poner bajo más clara luz el hecho
de que la actividad humana se dirige también, de forma espontánea, a
la satisfacción de las necesidades públicas (sociales).
3.11.7. El Origen de La Economía Humana y de Los Bienes
Económicos
3.11.8. Los Bienes Económicos
Como resultado de la anterior investigación sobre la necesi-
dad y sobre la cantidad de bienes disponibles puede darse una
triple posibilidad:
a) La necesidad es mayor que la cantidad disponible de bie-
nes (La demanda supera a la oferta, es decir, escasez, se
presenta un aumento en el precio de los bienes)
b) La necesidad es menor que la cantidad disponible de bie-
nes (La demanda es inferior a la oferta, es decir, sobrepro-
ducción, se presenta una disminución en el precio de los
bienes)
c) La necesidad y la cantidad disponible de bienes son igua-
les. (La demanda es igual a la oferta, es decir, equilibrio, el
precio se mantiene)
Si una sociedad concreta no dispone de las cantidades de un
bien requerido para satisfacer una necesidad específica, enton-
ces, tal como antes se acaba de decir, es imposible que satisfagan
completamente sus necesidades todos los individuos que com-
ponen aquella sociedad. Nada hay entonces tan seguro como
que no se podrán satisfacer, o sólo de un modo incompleto, las
necesidades de una parte de los miembros de la colectividad. El
egoísmo humano encuentra aquí un impulso para hacer valer
sus derechos y cada individuo se esforzará —allí donde la can-
tidad disponible no alcanza para todos— por cubrir sus propias
necesidades de la manera más completa que le sea posible, ex-
cluyendo a los demás. Los individuos concretos que poseen es-
tos bienes se enfrentan con la necesidad de que la sociedad les
proteja contra todos los posibles actos de violencia de los otros
342 VISA AL DESARROLLO

individuos. Llegamos aquí al origen económico de nuestro ac-


tual ordenamiento jurídico y en primer término de la llamada
“protección de bienes y hacienda”, fundamento de la propie-
dad.

Así pues, la economía y la propiedad privada tienen un mis-


mo y común origen: la cantidad disponible de algunos bienes
es inferior a la necesidad humana (las necesidades son ilimita-
das y los recursos son escasos). Por consiguiente: la propiedad,
al igual que la economía humana, no es una invención capricho-
sa; sino más bien la única solución práctica posible del problema
con que nos enfrenta la naturaleza misma de las cosas.

Por esto mismo, es también imposible eliminar la institución


de la propiedad sin eliminar al mismo tiempo las causas que lle-
van forzosamente a ella, es decir, sin multiplicar al mismo tiempo
las cantidades disponibles de todos los bienes económicos hasta
tal punto que pueda quedar realmente cubierta la necesidad de
todos los miembros de la sociedad o sin disminuir hasta tal ex-
tremo les necesidades de los hombres que los bienes de que de
hecho disponen basten para cubrir aquellas necesidades. Si no se
consigue un equilibrio de este tipo entre necesidad y masa dis-
ponible, un nuevo orden social podrá conseguir, sin duda, que
sean otras personas —en vez de las actuales— las que pueden
utilizar las cantidades disponibles de bienes económicos para la
satisfacción de sus necesidades, pero nada ni nadie podrá impe-
dir que siga habiendo personas cuyas necesidades de bienes eco-
nómicos no sean cubiertas, o lo sean incompletamente y frente a
cuyas posibles acciones violentas, tendrán que ser defendidos los
nuevos propietarios. La propiedad, en el sentido mencionado,
es inseparable de la Economía y todos los planes de reforma
social sólo pueden tender, si quieren ser razonables, a una dis-
tribución adecuada de los bienes económicos, no a la supresión
de la institución de la propiedad.

Comentario Según Menger entonces los bienes económicos


tienen dos características:
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 343

1) Son escasos, pues hay mayor necesidad de ellos en función


a su cantidad disponible, es decir, cuando la demanda de
bienes es superior a su oferta y,

2) Están ligados al concepto de propiedad privada, la misma


que requiere de Leyes y de un Estado que la garantice.

  En tal sentido, el socialismo marxista simplemente significa


“cambiar de propietarios”, es decir, en lugar de que sean los
empresarios o terratenientes los dueños, allí lo serán los obreros
o proletarios. En tal sentido, en Cuba por ejemplo, expropiar
las tierras de los ricos para dárselas a los campesinos pobres,
simplemente significó un cambio de propietarios, sin que cambie
el problema de inequidad social. Al contrario, se agravó más
la dificultad, pues los capitalistas cubanos se fueron con sus
ideas emprendedoras y sus inversiones a Miami. En La Isla
se quedaron los pobres: incapaces de salir de su situación de
pobreza, al sólo haber los factores productivos: tierra y trabajo,
que sin capital, tecnología e iniciativa empresarial, nada pudieron
hacer por desarrollarse. De allí que Carl Menger propone, no la
abolición de la propiedad privada, sino una mejor distribución
de los bienes económicos (que por definición: son escasos). Los
bienes económicos: son escasos, tienen costo-precio y requieren
de propiedad privada.

3.11.9. Los Bienes no económicos


Son abundantes, es decir hay una mayor cantidad disponi-
ble de bienes en relación a las necesidades humanas. En tér-
minos sencillos: cuando la oferta de bienes es superior a la de-
manda.
Es claro, que respecto de aquellos bienes cuya cantidad dispo-
nible es superior a las necesidades, queda excluida la actividad
económica de los hombres de la misma natural y necesaria ma-
nera en que aparece cuando los bienes se hallan en la relación
cuantitativa opuesta. No constituyen en el primer caso objetos
de la economía humana y, por ende, los llamamos bienes no eco-
nómicos.
344 VISA AL DESARROLLO

Estos bienes, que no constituyen objeto de la economía,


tampoco son objeto de la voluntad de propiedad de los hom-
bres. Podemos, más bien, observar de hecho, en el caso de estos
bienes que se hallan insertos en la relación fundamental de su ca-
rácter no económico, una imagen del comunismo, porque los hombres
son comunistas dondequiera ello es posible. En aquellos lugares donde
los ríos llevan más agua de la que los habitantes necesitan para satis-
facer sus necesidades de este bien, todos y cada uno de ellos van
al río y toman la cantidad de agua que quieren. En las grandes
selvas, cada uno toma, sin impedimento alguno, la cantidad de
leña que necesita y cada cual tiene en su casa cantidad de luz y
de aire que le apetece. Este comunismo tiene en la antes mencio-
nada relación cuantitativa un fundamento no menos natural que
la propiedad en la relación opuesta. 

Comentario: Menger señala y con muchísima razón, que


cuando en una sociedad determinada hay más necesidades en
relación con la oferta disponible de bienes económicos, tendrá
que existir propiedad privada, pues ésta es la que efectivamente
garantiza la posesión de los mismos, de parte de sus propietarios.
En caso de no ser respetada esta propiedad privada, simplemente
se estaría asistiendo a un “robo legalizado”, donde los que
no son dueños serían ahora los nuevos propietarios, que es
lo que plantea el socialismo marxista, mediante su doctrina
denominada: “lucha de clases”, que intenta simplemente cambiar
de propietarios, esto es, de proletarios a burgueses y viceversa.
El fundador de la escuela austríaca también manifiesta que
únicamente en sociedades donde los bienes no económicos
son abundantes en relación con las necesidades, se presenta
el comunismo colectivista. De manera tal que Menger ve con
recelo la implantación del comunismo, considerando que los
bienes económicos son bastante necesarios para la gente y que
su apropiación obedece únicamente a reglas económicas, que
nada tienen que ver con aspectos político-ideológicos, como los
planteados por el marxismo comunista-colectivista.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 345

3.11.10. Relación entre los bienes económicos (escasos) y no


económicos (abundantes)
Las causas por las que unos bienes no económicos pasan a ser
económicos son de dos clases. O se deben a un aumento de la
necesidad (incremento de la Demanda) o a una disminución de
las cantidades disponibles (reducción de la Oferta).
Determinantes de la Demanda: Las causas más importantes
de las que se deriva un aumento de la demanda son:
1. el aumento de la población;
2. el desarrollo de las necesidades humanas, en virtud del
cual aumentan las necesidades de una misma población, y
3. los progresos humanos en el conocimiento de la conexión
causal entre las cosas y su bienestar, a través del cual sur-
gen nuevas aplicaciones utilitarias de estos bienes.
No es preciso insistir en que se trata, en todos los casos, de
fenómenos concomitantes del paso de los hombres de niveles in-
feriores de cultura a niveles superiores. De donde se sigue natu-
ralmente que, a una con la elevación de la cultura, los bienes no
económicos muestran tendencia a adquirir el carácter de bienes
económicos, debido sobre todo a que uno de los factores que ejer-
cen aquí su influencia, a saber: la necesidad humana aumenta
con la evolución cultural. Si a esto se añade la disminución de
la cantidad disponible de aquellos bienes que hasta entonces no
tienen carácter económico (por ejemplo, de la madera, provoca-
da por la tala o devastación de bosque).
Nada hay más natural que los bienes cuya cantidad disponi-
ble sobrepasaba con mucho las necesidades en un estadio cul-
tural anterior y que por consiguiente eran no económicos, se
tornen en económicos con el correr del tiempo. En numerosos
lugares, sobre todo del Nuevo Mundo, puede documentarse his-
tóricamente este paso del carácter no económico al económico
de algunos bienes, sobre todo de la madera y de las tierras. El
fenómeno puede incluso observarse en nuestros días.
346 VISA AL DESARROLLO

A tenor de cuanto se viene diciendo resulta claro que también


el cambio en virtud del cual los bienes económicos se convierten
en no económicos —y a la inversa, cuando estos últimos pasan
a ser económicos— debe atribuirse única y exclusivamente a un
cambio de relación entre necesidad y cantidad disponible.
Comentario: Los bienes no económicos como el agua, los
bosques y otros recursos naturales, son cada vez más escasos
en el planeta tierra, de allí que por ejemplo el presidente de
Colombia, Juan Manuel Santos, señala que “América Latina
tiene lo que el mundo quiere”, refiriéndose obviamente a la gran
cantidad de reservas de materias primas, que al ser tan escasas
en estos tiempos de calentamiento global y cambios climáticos,
han hecho que éstas suban de precio a nivel mundial; de allí
que no hay que renegar ser productor sólo de materias primas:
hay que explotarlas adecuadamente y sí se generan excedentes,
exportarlas.

3.11.11. Sobre La Riqueza

Menger define a la riqueza material personal o empresarial,


como la totalidad de bienes económicos a disposición de un suje-
to económico. En tal sentido, mientras más bienes escasos tenga,
más rico será y viceversa.

Comentario: Menger, define a la riqueza nacional como el


conjunto de la riqueza de los individuos de un pueblo, Estado
o Nación. Es decir, Menger considera que un Estado es más
rico, en la medida en que sus habitantes también lo sean. En
otras palabras ¿de qué serviría un Estado rico, si sus habitantes
son pobres?, sería mejor un Estado donde todos sus habitantes
se esfuercen por alcanzar la mayor riqueza que sea posible, lo
cual implicaría ir gradualmente en esa búsqueda, es decir, no es
posible por ejemplo que el día de mañana Ecuador tenga idéntica
riqueza que EEUU, eso sería absurdo; pero si es posible conseguir
el crecimiento y el desarrollo económico de países similares al
nuestro como Perú, Uruguay, Chile, Costa Rica, Finlandia, Suiza,
Australia, Hong Kong, Singapur, entre otros.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 347

3.11.12. La Teoría del Valor


Valor es la significación que unos concretos bienes o can-
tidades parciales de bienes adquieren para nosotros, cuando
somos conscientes que dependemos de ellos para la satisfacción
de nuestras necesidades.
Los bienes que tienen mayor valor para los seres humanos son
los económicos, precisamente por ser mayor la necesidad que te-
nemos de ellos, en relación con su cantidad disponible (escasez).
Los bienes no económicos, es decir, aquellos que existen en abun-
dancia, tienen un menor valor para nosotros (sobreproducción).
Utilidad es la capacidad que tiene una cosa para satisfacer las nece-
sidades humanas y, por consiguiente: un presupuesto general de
la cualidad de los bienes. También los bienes no económicos son
útiles, en cuanto tienen tanta capacidad como los económicos
para la satisfacción de nuestra necesidad. Esta capacidad debe
ser reconocida por los hombres, pues caso contrario tampoco po-
drían adquirir la cualidad de bienes. Lo que distingue a un bien
no económico de otro económico: es que mientras los primeros
tienen, desde luego, utilidad para nosotros; sólo los segundos:
tienen además de utilidad, aquella significación que hemos lla-
mado valor.
El valor de los bienes se fundamenta en la relación de los
bienes con nuestras necesidades, no en los bienes mismos. Se-
gún varíen las circunstancias, puede modificarse también, apa-
recer o desaparecer el valor. Para los habitantes de un oasis, que
disponen de un manantial que cubre completamente sus nece-
sidades de agua, una cantidad de la misma no tiene ningún va-
lor a pie de manantial. Pero si, a consecuencia de un terremoto,
el manantial disminuye de pronto su caudal, hasta el punto de
que ya no pueden satisfacerse plenamente las necesidades de los
habitantes del oasis y la satisfacción de una necesidad concreta
depende de la disposición sobre una determinada cantidad, esta
última adquiriría inmediatamente valor para cada uno de los ha-
bitantes. Ahora bien, este valor desaparecería apenas se restable-
348 VISA AL DESARROLLO

ciera la antigua situación y la fuente volviera a manar la misma


cantidad que antes.
Así pues, el valor no es algo inherente a los bienes, no es
una cualidad intrínseca de los mismos, ni menos aún una cosa
autónoma, independiente, asentada en sí misma. Es un juicio
que se hacen los agentes económicos sobre la significación que
tienen los bienes de que disponen para la conservación de su
vida y de su bienestar y, por ende, no existe fuera del ámbito de
su conciencia. Si nos preguntamos, por ejemplo: a qué se debe
que un litro de agua potable no tenga para nosotros, en circuns-
tancias normales, apenas ningún valor, mientras que, de ordina-
rio, concedemos un valor elevado a la más pequeña parte de una
libra de oro o a los diamantes, obtendremos la respuesta a partir
de la siguiente reflexión:
Los diamantes y el oro son tan escasos que la totalidad de las
cantidades de los primeros en poder de los hombres pueden
guardarse en una caja, y en cuanto al oro, un sencillo cálculo de-
muestra que cabe todo él en un salón de amplias proporciones.
En cambio, el agua potable abunda tanto que apenas cabe ima-
ginar un depósito lo suficientemente grande para almacenarla
en su totalidad. Por consiguiente, de entre el cúmulo de necesi-
dades cuya satisfacción depende del oro o de los diamantes, los
hombres sólo pueden cubrir las más importantes, mientras que,
de ordinario, no sólo pueden satisfacer plenamente sus necesida-
des de agua potable; sino que además, hay grandes cantidades
de este bien que se dejan perder sin provecho alguno, porque
no pueden utilizar la cantidad total de que disponen. No existe,
por tanto, ninguna necesidad humana que, en las circunstancias
normales, dependa hasta tal punto de una cantidad concreta de
agua que no pueda ser satisfecha sin dificultad. En cambio, en el
caso del oro y de los diamantes, hasta la más insignificante de las
satisfacciones que se aseguran con la cantidad total de que dispo-
nen, tiene siempre una significación relativamente alta. Las can-
tidades concretas de agua potable no tienen, de ordinario, para
los agentes económicos ningún valor; mientras que lo tienen y
muy elevado, el oro y los diamantes.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 349

Todo lo dicho es válido en las circunstancias normales de la


vida, es decir cuando el agua potable es muy abundante y el
oro y los diamantes muy escasos. Pero en el desierto, donde
no raras veces la vida del viajero depende de un sorbo de agua,
cabe muy bien imaginar el caso de que la satisfacción de las
necesidades de un individuo dependa mucho más de un litro
de agua que de una libra de oro. Y, en tal caso, el valor de la
primera sería para el individuo en cuestión muy superior al de
la segunda. La experiencia nos enseña también que relaciones
similares suelen producirse siempre allí donde la situación eco-
nómica es tal como nosotros acabamos de describirla.
Menger también señala la importancia que tiene sobre la valo-
ración subjetiva de los bienes, el tema de la calidad. Los bienes
de mejor calidad tienen más valor, que los de menor calidad.
Así, las comidas o bebidas insípidas, las viviendas húmedas y
oscuras, los servicios de médicos o profesores poco capacitados
y otras cosas similares nunca pueden satisfacer de forma cualita-
tivamente completa nuestras necesidades, por mucha que sea su
cantidad, de una manera tan perfecta como los bienes correspon-
dientes de una mejor calidad.

3.11.13. Carácter subjetivo de la medida del valor (Crítica a


la teoría del valor-trabajo)
Para Menger el valor no es algo intrínseco, ni es una propie-
dad o una peculiaridad de los bienes. La medida del valor es
totalmente subjetiva y por consiguiente, un bien puede consti-
tuir para un sujeto económico un gran valor, para otro un valor
menor y para un tercero un valor nulo, según sea la diferencia
de la necesidad y la masa disponible. Lo que uno desprecia o
aprecia poco, es deseado por otro. Lo que uno desecha, otro lo
busca. Puede observarse no raras veces que mientras un sujeto
económico concede el mismo valor a una determinada cantidad
de un bien que a una mayor de otro, hay personas que juzgan el
valor de esta cantidad de forma exactamente opuesta.
A continuación, Menger rompe con la visión clásica del valor
expuesta tanto por liberales como Smith y Ricardo; o por anti-
350 VISA AL DESARROLLO

liberales como Marx, por ejemplo, al decir: “El valor que un bien
tiene para un sujeto económico, es igual a la significación de aquella
necesidad, para cuya satisfacción el individuo depende de la disposición
del bien en cuestión. La cantidad de trabajo o de otros bienes de orden
superior utilizados para la producción del bien cuyo valor analizamos
no tiene ninguna conexión directa y necesaria con la magnitud de este
valor. Un bien no económico, por ejemplo, una cantidad de madera en
un gran bosque, no encierra ningún valor para los hombres por el hecho
de que se hayan empleado en ella grandes cantidades de trabajo o de
otros bienes económicos. Respecto del valor de un diamante, es indife-
rente que haya sido descubierto por puro azar o que se hayan empleado
mil días de duros trabajos en un pozo diamantífero. Y así, en la vida
práctica, nadie se pregunta por la historia del origen de un bien; para
valorarlo sólo se tiene en cuenta el servicio que puede prestar
o al que habría que renunciar en caso de no tenerlo (Menger se
refiere aquí al costo de oportunidad). Y así, no pocas veces, bie-
nes en los que se ha empleado mucho trabajo no tienen ningún
valor y otros en los que no se ha empleado ninguno lo tienen muy
grande…”
Menger continúa diciendo: “ni la cantidad de trabajo requerida
para la producción o reproducción de un bien ni otros bienes consti-
tuyen el factor determinante del valor. La medida viene dada por la
magnitud de la significación de aquella necesidad para cuya satisfacción
dependemos y sabemos que dependemos de la disposición de un bien, ya
que el principio de la determinación del valor es aplicable a todo fenó-
meno de valor. Este principio no conoce excepciones en el ámbito de la
economía humana…”
COMENTARIO Le debemos a Carl Menger, en su calidad
de fundador de la Escuela Austríaca de Economía, la refutación
completa de la doctrina marxista, es decir, el historicismo de la
cosmovisión política y económica de las teorías de K. Marx y
F. Engels. Menger, lograría casi sin saberlo complicar la labor
de Marx y de sus seguidores, para quienes el valor de un bien
está dado únicamente por la cantidad de trabajo socialmente
necesario para producirlo, el mismo que es “arrebatado” por el
capitalista “explotador” al obrero en el proceso de producción,
cuando ya vemos que esto no es así.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 351

El valor de un bien depende fundamentalmente de su escasez


o poca disponibilidad (menor oferta), en relación con la demanda
creciente del mismo, motivada por una necesidad humana
de orden inferior o superior. Bienes más escasos serán más
valorados y bienes más abundantes, serán menos valorados. De
allí entonces surge la paradoja del agua y los diamantes, cuando
vemos que aunque más necesaria el agua para la vida (utilidad
concreta), tiene un menor valor de mercado (precio) en relación
con los diamantes, precisamente por su escasez.

LA ESCUELA AUSTRÍACA: EUGEN BöHM BAWERK


(1851-1914)

Imagen: www.subversivoxxi.blogspot.com

“Expreso mi sincera admiración por la destreza con que se maneja


Marx para presentar un procedimiento tan erróneo; de modo tan es-
pecial, debo sostener que el procedimiento mismo está completamente
equivocado”.
“Como autor, Marx fue un hombre de envidiable ventura. Su obra
no se puede clasificar entre los libros fáciles de leer o de comprender. La
mayoría de los libros de este tipo –aun aquellos con una dialéctica más
asequible y una ilación matemática más liviana— habrían encontra-
do completamente obstaculizado el camino hacia la popularidad. Pero,
contrariamente, Marx se ha transformado en el apóstol de un amplio
352 VISA AL DESARROLLO

círculo de lectores, incluyendo a aquellos que, por norma, no leen libros


difíciles (…) “
“La libre competencia, sin ningún tipo de límites, llevará al caos en
la producción y el consumo”
“Hemos visto innumerables variaciones del enojoso juego de tratar
de generar consenso político mediante concesiones materiales. Si antes
los parlamentos eran los guardianes del ahorro, hoy son más bien sus
enemigos declarados”.
“Una gran cantidad de nuestras autoridades públicas han estado
viviendo por encima de sus posibilidades”.
“Los individuos, prefieren los bienes, antes a después. Este es el
origen del tipo de interés: es el precio de intercambiar consumo y bienes
de producción a lo largo del tiempo”.
“Toda producción requiere tiempo. Si ese periodo es de una duración
considerable, los trabajadores deben ser capaces de mantenerse hasta
que el producto esté listo para su venta. Si no están dispuestos o son in-
capaces de sostenerse, algún otro (empresario) debe adelantar el dinero
(salarios) para permitirles consumir”.

Eugen Böhm Bawerk 110


Economista y político austrohúngaro: contribuyó de forma
destacada al desarrollo de la Escuela Austríaca de Economía.
Leyó los Principios de Economía de Carl Menger, del que se
convirtió en un firme partidario, aunque no fue alumno suyo.
Schumpeter afirmaba que Böhm-Bawerk “era un discípulo tan en-
tusiasta de Menger que no era necesario buscar otras influencias en su

110 Eveling, Richard. (26-11-2004) Bohm-Bawerk: El economista austríaco


que dijo no al gran gobierno. Disponible en: http://www.miseshispano.
org/2014/11/bohm-bawerk-el-economista-austriaco-que-dijo-no-al-gran-
gobierno/ [Consulta 26 de enero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 353

obra.” Desde 1881 hasta 1889 fue profesor en Innsbruck donde


publicó 2 de los 3 volúmenes de su principal obra: “Capital e in-
terés”.

10 años después de la muerte de Böhm-Bawerk, uno de sus


alumnos, el economista austriaco Ludwig von Mises, escribía un
ensayo en recuerdo de su maestro. Mises decía:

“Eugen von Böhm-Bawerk permanecerá inolvidable para to-


dos los que le han conocido. Los alumnos que tuvieron la suerte
de ser miembros de su seminario [en la Universidad de Viena]
nunca perderán lo que ganaron con el contacto con esta gran
mente. Para los políticos que han contactado con el estadista, su
extremada honradez, altruismo y dedicación al trabajo seguirá
siendo por siempre un brillante ejemplo.

Y ningún ciudadano de este país [Austria] debería olvidar


nunca al último ministro austriaco de finanzas que, a pesar de
todos los obstáculos, trató seriamente de mantener el orden en
las finanzas públicas e impedir la inminente catástrofe financie-
ra. Incluso cuando todos los que han estado personalmente cerca
de Böhm-Bawerk hayan abandonado esta vida, su obra científica
continuará viviendo y produciendo frutos”.

Otro de los alumnos de Böhm-Bawerk, Joseph A. Schumpeter,


hablaba de su maestro en los mismos términos elogiosos, dicien-
do: “no solo fue una de las figuras más brillantes en la vida cien-
tífica de su tiempo, sino asimismo un ejemplo de esa máxima ra-
reza de estadistas, un gran ministro de finanzas. (…) Como servi-
dor público, hizo frente a la tarea más difícil y desagradecida de
la política, la tarea de defender principios financieros sólidos”.

Las contribuciones científicas las que se referían tanto Mises


como Schumpeter, eran los escritos de Böhm-Bawerk sobre lo
que ahora se conoce como la teoría austriaca del capital y el inte-
rés y su formulación igualmente profunda de la teoría austriaca
del valor y el precio.
354 VISA AL DESARROLLO

Böhm-Bawerk refutó a Marx su teoría de la “explotación ca-


pitalista”, en los siguientes términos: 111
Marx comienza a construir su teoría invocando la autoridad
de Aristóteles: “No puede existir cambio sin igualdad, ni igual-
dad sin conmensurabilidad”. Por tanto, según Marx, en las dos
cosas intercambiadas tiene que existir “un algo común y de la
misma magnitud”. Aquí Böhm-Bawerk detecta el primer error:
en realidad, el valor no es intrínseco a las cosas, sino algo sub-
jetivamente apreciado por cada individuo según su situación y
necesidades (como ya lo dijo Carl Menger). En efecto, un inter-
cambio tiene lugar sólo si ambas partes valoran en menor medi-
da lo que ceden que lo que obtienen. Para poner a prueba la teo-
ría marxista, el economista austríaco contemporáneo: Jim Cox,
planteaba la siguiente pregunta: ¿Cuántas veces ha ido el lector
al mercado a cambiar un billete de un dólar por otro billete idén-
tico y luego otra vez y otra…? Desgraciadamente, la teoría de la
igualdad de valor intrínseco de las cosas intercambiadas es pilar
básico, tanto de la teoría mercantilista -según la cual, en el inter-
cambio, si alguien gana es porque el otro pierde-, como en el no
menos pernicioso movimiento contemporáneo que denuncia el
“comercio injusto” Norte-Sur. Un estudiante de lógica sabe que
cualquier conclusión obtenida a partir de una premisa falsa o de
un razonamiento falaz carece de valor científico. Pero no es que
Marx deduzca coherentemente todo su sistema a partir de esta
única falsedad, es que los errores y las falacias se multiplican a
cada paso. Prosigamos.
Para investigar ese “algo común” característico del valor de
cambio, Marx repasa las diversas cualidades que poseen los obje-
tos equiparados por medio del cambio. Eliminando y excluyen-

111 Del Castillo, José Ignacio. Bohm Bawerk refuta la teoría de la explotación
capitalista. Disponible en: http://www.liberalismo.org/articulo/5/32/
bohmbawerk/refuta/teoria/explotacion/capitalista/ [Consulta 26 de enero
del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 355

do aquellas que no resisten la prueba, se queda sólo con una que,


según él, sí pasa el examen: “ser productos del trabajo”.

Sin embargo, Marx hace trampa y Böhm-Bawerk lo evidencia.


En primer lugar, es falso que todos los bienes intercambiados
sean productos del trabajo. Por ejemplo, los recursos naturales
tienen valor y son intercambiados, pero no son producto de nin-
gún trabajo. Es falso que esa sea la única característica común
que pueda encontrarse en los bienes que son objeto de intercam-
bio.

“¿De veras estos bienes no tienen otras cualidades comunes


como su rareza en proporción a la demanda?”, es decir, la cua-
lidad de presentarse en cantidades insuficientes (Ley de la esca-
sez) para satisfacer todas las necesidades que de ellas tiene el ser
humano, o “la de haber sido apropiadas por el hombre” precisa-
mente por esa causa, o “la de ser objeto de oferta y demanda”,
se pregunta Böhm-Bawerk. Decídalo el lector. Marx incide en el
error: “si los bienes que son intercambiados sólo tienen en co-
mún la cualidad de ser productos del trabajo, entonces el valor
de cambio vendrá determinado por la cantidad de trabajo incor-
porado en la mercancía”. Marx descarta las “excepciones” como
algo insignificante. Böhm-Bawerk examina esas “pocas excep-
ciones sin importancia”. Al final vemos que éstas predominan
de tal modo que apenas dejan margen a la “regla”. Se incluirían,
por ejemplo, los bienes que no pueden reproducirse a voluntad
como obras de arte y antigüedades, toda la propiedad inmueble
(¿cómo explica Marx que un edificio, construido por los mismos
obreros con los mismos materiales, en la Av. González Suárez
(zona exclusiva del norte de Quito) valga cinco veces más que el
mismo edificio construido en el populoso barrio de Chillogallo,
al sur occidente de la capital del Ecuador?), los productos prote-
gidos por patente o derechos de autor o los vinos de calidad (las
horas de trabajo empleadas para producir el vino Vega Sicilia
-la marca de uno de los vinos españoles más reconocidos a nivel
internacional- son más o menos las mismas que se emplean en
producir un vino peleón –el de menor calidad- cien veces más
356 VISA AL DESARROLLO

barato). ¿Y qué decir de los productos objeto de trabajo cualifi-


cado, provenga esta cualificación de la preparación profesional
o de las dotes innatas? Aunque Marx sostenga que ésta última
no es una excepción, sino una variante pues según él, “el trabajo
complejo es trabajo simple potenciado o multiplicado”, Böhm-
Bawerk advierte que para explicar la realidad no interesa lo que
los hombres puedan fingir que es, sino lo que real y verdade-
ramente es. ¿Puede alguien en su sano juicio afirmar con toda
seriedad que dos horas de trabajo de un cantante de opera tienen
idéntica esencia que sesenta horas de trabajo de un enfermero?, ó
¿qué dos horas del tiempo trabajado por un futbolista como Lio-
nel Messi, tengan idéntica valoración de mercado que 200 horas
laboradas por un profesional en cualquier campo?
Hay una excepción de tal calibre, que en la actualidad incluye
al 95 por ciento de los bienes. Se trata de todas aquellas mercan-
cías producidas con el concurso de capital o, mejor dicho, aque-
llos bienes en los que el tiempo ha jugado un papel importante
en el proceso productivo. Puesto que Marx construye su teoría
de la plusvalía apoyándose sobre estos bienes -considera que no
constituyen una excepción, sino la confirmación de la explota-
ción capitalista- vamos a examinarlos con detalle.
Para Marx, tanto el beneficio, como el interés del capital
provienen de la explotación del trabajador. Veamos como trata
de probarlo. Como hemos visto, Marx mantiene por un lado
que los bienes se cambian en el mercado según el trabajo que
llevan incorporado -lo cual se ha probado que es falso-, pero
como, según él, el trabajador no recibe el producto íntegro de
su trabajo -la segunda tesis cuya falsedad también demostrare-
mos-, sino tan sólo el salario mínimo de subsistencia, el capita-
lista puede apropiarse del excedente producido. Dice Marx: “El
precio medio del trabajo asalariado es el mínimo del salario, es
decir, la suma de los medios de existencia de que tiene necesidad
el obrero para seguir vivo como obrero. Por consiguiente, lo que
el obrero recibe por su actividad es estrictamente lo que necesita
para mantener su mísera existencia y reproducirla”.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 357

Para respaldar esta segunda tesis, Marx apela al prestigio de


la Escuela Clásica. Marx cita a Adam Smith:
“En el estado original de cosas, que precede tanto a la apro-
piación de la tierra como a la acumulación de capital, el producto
íntegro del trabajo pertenece al trabajador. No existen ni terrate-
nientes, ni patrón con quienes compartir. Si hubiese continua-
do este estado de cosas, los salarios de los trabajadores habrían
aumentado con todas las mejoras de la productividad a que la
división del trabajo da lugar”
Marx también invoca la “ley de hierro de los salarios” avan-
zada por David Ricardo y refrendada por Lasalle. Para Ricar-
do, los salarios no pueden elevarse permanentemente por en-
cima del nivel de subsistencia, ya que en tal caso se produce
un incremento de población. Esto obliga a cultivar tierras cada
vez menos fértiles con lo que se eleva el costo de producción del
cereal -medio de subsistencia por antonomasia del obrero y base
de toda la teoría ricardiana de la renta-.
Finalmente, Marx se refiere a la teoría clásica, según la cual el
valor de cambio o precio, coincide con el costo de producción.
Para Marx, el costo de producción del trabajo, es el costo de sub-
sistencia del trabajador. El origen de la plusvalía radicaría pues
en “la diferencia entre el costo de la fuerza de trabajo y el valor
que ésta puede crear”. Es decir, el obrero trabaja diez horas, pero
sólo cobra lo producido en dos. De las otras ocho se apodera el “malva-
do” capitalista.

3.12.1. Crítica a La Teoría de La Plusvalía Marxista


Vamos a examinar a continuación las principales falacias in-
cluidas en estos últimos argumentos. Aunque Böhm-Bawerk no
se detiene a criticar la sentencia de Adam Smith -incluso acep-
tando este marco teórico, este economista austriaco, es capaz de
demostrar la falsedad de la teoría de la explotación y explicar el
verdadero fundamento del interés del capital-, adicionalmente
hay una doble falsedad que se oculta en la tesis de que el salario
sería la forma original y primaria de ingreso, emergiendo el be-
neficio posteriormente como diferencia entre ingreso y salario.
358 VISA AL DESARROLLO

Primero: si definimos el salario como la retribución al trabajo


dependiente (la definición que Marx siempre utiliza), es impo-
sible que éste exista en la etapa pre-capitalista. El salario surge
con el capitalismo. Los ingresos que los “trabajadores” percibían
anteriormente -por ejemplo en el caso de granjeros o artesanos- no eran
salarios, sino beneficio empresarial en la terminología marxista, pues
eran los propietarios de la producción los que la vendían en el merca-
do, quienes organizaban el proceso productivo y aportaban los instru-
mentos materiales que lo hacían posible. Lo mismo cabe decir de los
comerciantes, que compraban mercancía para revenderla con be-
neficio. Es evidente que cuando se compra mercancía no se paga
salario y que tampoco se cobra cuando se vende. Los comerciantes
compraban lo que en la jerga marxista se denomina capital constante, y
éste, como veremos, no puede producir beneficio.
Segundo: Marx, parecería despreciar los efectos decisivos
que, para la división del trabajo y el incremento de la produc-
tividad, tienen la propiedad privada, la acumulación de capital
y la función empresarial. En realidad la “época dorada” a la
que parece referirse Marx, sería el paleolítico, en donde hordas
de salvajes sub humanos se dedicaban exclusivamente a la de-
predación -caza y recolección-, sin que existiese nada parecido a
una transformación de recursos en etapas sucesivas para lograr
bienes distintos de los que ofrecía la naturaleza en estado salva-
je. La revolución neolítica que introduce el cultivo agrícola y
la ganadería y que eleva al primate a la condición de hombre,
se basó en una institución fundamental: la propiedad privada.
Por lo que a la ley de hierro de los salarios se refiere, ésta no se ba-
saba tanto en el hecho de que los trabajadores son explotados (por tanto
queda fuera del análisis de Böhm-Bawerk) y no perciben íntegramente
el fruto de su trabajo -Ricardo no parece compartir esta tesis-, sino
en la aplicación combinada de dos principios: la ley de los ren-
dimientos marginales decrecientes en la agricultura y las ideas
que sobre el crecimiento de la población había avanzado Thomas
Malthus: “la población de los seres vivos tiende a expandirse
hasta el límite en el que los recursos disponibles no pueden ga-
rantizar más que el mínimo de subsistencia”. Estas ideas, que
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 359

han sido refutadas por los hechos en todos los países de Occiden-
te, también han sido contestadas en el campo teórico.
La ley de los rendimientos marginales decrecientes establece
que si se aumenta la cantidad empleada de un factor variable de
producción (trabajo, por ejemplo), manteniéndose constantes las
cantidades empleadas del resto de factores (fijos como la tierra
y el capital), la cantidad producida, aumenta, a partir de cierto
momento, en proporciones cada vez menores. Es verdad que
existe una ley de rendimientos marginales decrecientes, no sólo
en la agricultura, sino en todos las áreas de la producción (si no
existiese, o bien toda la producción se concentraría en un me-
tro cuadrado, o bien no haría falta acumular capital, o todo el
trabajo del mundo podría ser realizado por un solo operario),
pero -y esto es lo importante- dicha ley convive con otras verdades
económicas, como que la división del conocimiento y la acumulación de
capital mejoran las técnicas de producción y, por tanto, incrementan la
productividad. Es difícil determinar cuál es el volumen óptimo de
población en cada momento, aunque advertimos que los seres
humanos son bastante racionales - a diferencia de los animales- a
la hora de regular la población, mediante lo que se conoce como
paternidad responsable, es decir, no traer al mundo hijos a los
que no se tenga la oportunidad de proporcionar una vida tan
cómoda, al menos, como la que disfrutan sus progenitores.

3.12.2. Valor y Costo de Producción


Es la idea de que el costo de producción determina el valor de cambio
o precio del producto sobre la que Böhm-Bawerk recrudece sus críticas.
En realidad, ninguna actividad de tipo industrial o de cualquier
otro orden puede conferir valor al bien o servicio producido. El
valor brota posteriormente de las apreciaciones subjetivas de
la gente. Es la intensidad de la apetencia del consumidor la que
determina el valor de bienes y servicios. Es importante subrayar
que lo que el consumidor valora, no es la totalidad de bienes que existen
en el universo (toda el agua o el pan del mundo), sino solamente la uni-
dad o unidades (una botella, una barra) sobre los qué ha de decidir. Los
que puede o no adquirir y los que puede o no ceder a cambio.
360 VISA AL DESARROLLO

A partir de esta genial observación -a nosotros nos parece


evidente una vez presentada-, Carl Menger y luego su discípulo
Böhm-Bawerk, construyen una teoría completa de precios y cos-
tos. Si los bienes de consumo se valoran de acuerdo con la necesidad que
satisface o deja de satisfacer la unidad de cada bien sobre la que tenemos
que decidir, los factores de producción se valoran según su aptitud para
proporcionarnos aquellos bienes, esto es, según su productividad. Aquí
también hablamos de unidades concretas y “marginales”, o adi-
cionales (están en el “margen” o umbral de ser o no adquiridas o
cedidas) y no de la totalidad que de ese factor existe en el mundo.
Cada unidad de factor es así valorada de acuerdo con su utilidad
marginal.
La Ciencia Económica tradicionalmente había clasificado
los factores de producción en tres grandes grupos: tierra, tra-
bajo y capital. La genial aportación de Böhm-Bawerk consis-
tió en descubrir la auténtica esencia del capital recurriendo
al análisis de un factor ignorado: el tiempo. Veamos como el
austriaco se sirve del tiempo para desarticular la teoría de la ex-
plotación. Una cosa es que deba pertenecer al obrero el producto ín-
tegro de su trabajo o su valor correspondiente -lo cual Böhm-Bawerk y
cualquiera acepta- y otra que el obrero deba percibir, aquí y ahora, todo
el valor futuro de su trabajo. Los marxistas pretenden, si llamamos
a las cosas por su nombre, que los obreros perciban a través del
contrato de trabajo más de lo que producen, más de lo que obten-
drían si trabajasen por cuenta propia [si fueran cuentapropistas
independientes]. Böhm-Bawerk ilustra el argumento con algu-
nos ejemplos:
“Imaginemos que la producción de un bien, por ejemplo de
una máquina de vapor, cueste cinco años de trabajo, que el valor
de cambio obtenido de la máquina terminada sea 5.500 dólares
y que intervengan en la fabricación de la máquina cinco obreros
distintos, cada uno de los cuales ejecuta el trabajo de un año. Por
ejemplo, que un obrero minero extraiga durante un año el mine-
ral de hierro necesario para la construcción de la máquina, que
el segundo dedique otro año a convertir ese mineral en hierro, el
tercero a convertir el hierro en acero, que el cuarto fabrique las
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 361

piezas necesarias y el quinto las monte y dé los toques finales


a ésta. Según la naturaleza misma de la cosa, los cinco años de
trabajo de nuestros obreros no podrán rendirse simultánea, sino
sucesivamente y cada uno de los siguientes obreros sólo puede
comenzar su trabajo una vez hayan culminado el suyo los obre-
ros anteriores. ¿Qué parte podrá reclamar por su trabajo cada
uno de los cinco copartícipes, con arreglo a la tesis de que el obre-
ro debe percibir el producto íntegro de su trabajo?
Si no existe un sexto elemento extraño que anticipe las retri-
buciones, deberán tenerse en cuenta dos puntos absolutamente
seguros. El primero es que no podrá efectuarse el trabajo hasta
pasados cinco años. El segundo es que los obreros pueden repar-
tirse los 5.500 dólares. Pero, ¿con arreglo a qué criterio? No por
partes iguales, como a primera vista pudiera parecer, pues ello
redundaría considerablemente a favor de aquellos obreros cuyo
trabajo corresponde a una fase posterior del proceso productivo
y en perjuicio de los que han aportado su trabajo en una fase
anterior. El obrero que monta la máquina percibiría 1.100 dóla-
res por su año de trabajo inmediatamente después de terminado
éste; mientras, el minero no obtendría su retribución hasta pasa-
dos cuatro años. Y como este orden de preferencia no puede ser
en modo alguno indiferente a los interesados, todos ellos preferi-
rían el trabajo final y nadie querría hacerse cargo de los trabajos
iniciales. Para encontrar quién aceptase éstos, los obreros de las
fases finales se verían obligados a ofrecer una participación más
alta a sus compañeros encargados de los trabajos preparatorios.
La cuantía de esta compensación dependería de dos factores: la
duración del aplazamiento y la magnitud de la diferencia exis-
tente entre la valoración de los bienes presentes y futuros. Así
por ejemplo, las participaciones se podrían graduar: 1.200 dó-
lares para el primer obrero, 1.150 para el segundo, 1.100 para el
tercero, 1.050 para el cuarto y 1.000 para el quinto. (Total: $ 5.500
repartidos en 5 años).
Sólo podría admitirse la posibilidad de que los cinco cobra-
sen la misma suma de 1.100 dólares partiendo del supuesto que
la diferencia de tiempo les fuese indiferente. Pero, si realmente
362 VISA AL DESARROLLO

el tiempo fuera indiferente a la hora de determinar el valor y por


tanto la cuantía de la retribución, a los obreros les daría igual co-
brar el día siguiente a la terminación de su tarea que transcurri-
dos cinco años y, si esto fuera así, les daría igual cobrar a los cinco
años que pasados cincuenta, cien o mil. (No me cabe duda de
que todos los empresarios subirían muy generosamente los suel-
dos a quienes esperasen un largo tiempo para cobrar). En reali-
dad, el interés no es la retribución por la abstinencia -la tesis de Nassau
Senior ridiculizada por Lasalle-, ni la apropiación del trabajo del obrero
-como dicen los socialistas-, sino la manifestación en el mercado de un
presupuesto de la acción humana, a saber, que los seres humanos desean
alcanzar sus fines cuanto antes. De no ser así, se optaría siempre
por los procesos materialmente más productivos, cualquiera que
fuese el tiempo que éstos requiriesen hasta completarse, llegán-
dose a un punto en que desapareciese la producción de bienes de
consumo, pues todos los factores se emplearían en investigación,
desarrollo y acumulación de capital”.
Supongamos ahora que los obreros, como ocurre en la rea-
lidad, no puedan o no quieran esperar para recibir su salario a
que termine el proceso productivo y que entren en tratos con
un empresario para obtener de él un salario a medida que vaya
rindiendo su trabajo, a cambio de lo cual el empresario adquiere
la propiedad del producto. Supongamos que este empresario
sea una persona exenta de todo sentimiento egoísta. (…) ¿En
qué condiciones se establecería el contrato de trabajo? No cabe
duda de que el trato por los obreros sería absolutamente justo si
el empresario les paga como salario exactamente lo mismo que
recibirían como parte alícuota en el caso de organizar la produc-
ción directamente y por cuenta propia. En este caso 1.100 dólares
inmediatamente después de terminar su trabajo, que era lo que
percibía el obrero que cobraba inmediatamente. Puesto que los
cinco obreros aportan exactamente el mismo trabajo, lo justo será
que perciban el mismo salario.
Existen otros ejemplos aún más contundentes. Suponga-
mos que un vino necesita madurar en la barrica durante 20 o 40
años para alcanzar una calidad extraordinaria. Los cultivado-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 363

res, recolectores y pisadores de la uva, no pueden cobrar hasta


pasadas decenas de años salvo que un capitalista les adelante
su retribución. Si quieren cobrar inmediatamente después de fi-
nalizar su tarea, deberán hacerlo no conforme al valor del vino
ya maduro, sino de acuerdo al valor del vino sin edad que es
notablemente inferior. Si alguien les anticipa sus retribuciones
y luego vende el vino pasados cuarenta años, ¿De verdad creen
los marxistas que dicho empleador debe buscar a sus antiguos
operarios y retribuirles con los intereses del capital? Y si el vino
se malogra o cae de valor debido a cambios en el gusto de los
consumidores, ¿tendría sentido que les persiguiese para exigirles
el reembolso de lo cobrado?

3.12.3. Capital Constante y Capital Variable


Marx decía que el beneficio y el interés capitalista procedían
del trabajo realizado y no retribuido. Por tanto la composición
del costo de producción era determinante a la hora de calcular
el rendimiento del capital. Si en el costo de producción había
muchos salarios y poco aprovisionamiento de materiales habría
más beneficio que si sólo se compraban y revendían éstos. Según
Marx, sólo el capital empleado en pagar salarios a los trabajadores podía
producir beneficio. Marx llamó a esta parte capital variable; era varia-
ble porque crecía merced a la explotación de los obreros. Por su parte,
el dinero empleado en adquirir materiales y maquinaria no era
capaz de generar plusvalía. Hay que recordar que ya se habrían
vendido según el trabajo incorporado, dejando la plusvalía en
poder del vendedor. Marx llamó a esta parte, capital constante.
Por consiguiente, Marx se apartaba de la teoría económica
clásica, la cual sostenía que la tasa de rendimiento del capital
tendía a ser constante cualquiera que fuese su composición.
Puesto que los clásicos -Smith, Ricardo, Mill- propugnaban la
teoría del valor derivada del costo de producción, su fórmula
determinante del valor de cambio o precio era: capital constan-
te + capital variable + tasa de rendimiento medio. (En realidad
Menger y Böhm-Bawerk habían demostrado que la causalidad
iba en sentido inverso. Los costos de los factores se formaban a
partir del precio que se esperaba obtener.)
364 VISA AL DESARROLLO

La gran innovación del primer volumen de El Capital era,


pues, la nueva fórmula del precio de equilibrio: capital constante
+ capital variable + plusvalía, siendo ésta última mayor o menor
según el porcentaje relativo de capital variable, respecto del capi-
tal fijo. Dicho de otra forma, cuantos más obreros y menos máquinas
interviniesen en la producción mayor beneficio se obtenía y viceversa.
De este principio Marx deducía su teoría de la crisis capitalista, más y
más aguda conforme crece la acumulación de capital y caen los benefi-
cios.
Sin embargo, Marx se daba cuenta de que su fórmula no se
veía respaldada por la realidad. En una huida hacia delante,
calificó esta contradicción de “aparente” y prometió resolver-
la en el tercer volumen. Aunque Marx falleció sin publicarlo,
Engels sí lo hizo a partir de su manuscrito. Como dice Böhm-
Bawerk, la aparición de este volumen era esperada con cierta ex-
pectativa en los círculos teóricos de todos los partidos, para ver
como Marx se las iba a arreglar para resolver un problema, que
en el primer volumen ni siquiera había abordado.
Pues bien, en el tercer volumen, Marx reconoce expresamen-
te que en realidad, gracias a la acción de la competencia, las ta-
sas de ganancia del capital, cualquiera que sea su composición,
se mueven sobre la base de un porcentaje igual de ganancia
media. Marx dice: “En la vida real las mercancías no se cambian
de acuerdo con sus valores, sino con arreglo a sus precios de pro-
ducción”. Es decir, las mercancías equiparadas por medio del in-
tercambio contienen real y normalmente cantidades desiguales
de trabajo. ¿Cabe mayor retractación? La fórmula en el tercer volu-
men vuelve a ser la de los clásicos: capital constante + capital variable +
tasa media de beneficio. Por tanto, aunque Marx no lo diga, carece
ya de sentido la fantasmagórica distinción entre capital constan-
te y variable. De igual modo, no queda sitio para el supuesto
colapso debido a la excesiva acumulación de capital no rentable.
¿Y como justifica Marx tal contradicción? Simplemente la niega:
Marx dice: “Es cierto que las distintas mercancías se cambian
unas veces por más de su valor y otras veces por menos, pero
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 365

estas divergencias se compensan o destruyen mutuamente, de


tal modo que, tomadas todas las mercancías cambiadas en su
conjunto, la suma de los precios pagados es siempre igual a la
suma de sus valores. De este modo, si nos fijamos en la totali-
dad de las ramas de producción tenemos que la ley del valor se
impone como tendencia dominante”.

La respuesta de Böhm-Bawerk merece ser reproducida con


cierta extensión, pues nos da una idea de su brillantez intelec-
tual: “¿Cuál es, en realidad, la función de la ley del valor? No
creemos que pueda ser otra que la de explicar las relaciones de
cambio observadas en la realidad. Se trata de saber por qué en
el cambio, por ejemplo, una chaqueta vale veinte varas de lienzo,
por qué diez libras de té valen media tonelada de hierro, etc. (…)
Tan pronto como se toman todas las mercancías en su conjunto
y se suman sus precios se prescinde forzosamente de la relación
existente dentro de esa totalidad. Las diferencias relativas de los
precios entre las distintas mercancías se compensan en la suma
total. (…) Es exactamente lo mismo que si a quien preguntara
con cuantos minutos o segundos de diferencia ha llegado a la
meta el campeón de una carrera con respecto a los otros corredo-
res se le contestara que todos los corredores juntos han emplea-
do veinticinco minutos y treinta segundos. (…) Por ese mismo
procedimiento podría comprobarse cualquier “ley”, por absurda
que fuera, por ejemplo, la “ley” de que los bienes se cambian de
acuerdo a su peso específico. Pues aunque en realidad una libra
de oro, como “mercancía suelta”, no se cambia precisamente por
una libra, sino por 40.000 libras de hierro, no cabe duda de que la
suma de los precios que se pagan por una libra de oro y 40.000 li-
bras de hierro tomadas en su conjunto, corresponden exactamen-
te a 40.000 libras de hierro más una libra de oro. La suma de los
precios de las 40.001 libras corresponderá pues, exactamente al
peso total de 40.001 libras materializado en la suma de valor, por
donde, según aquel razonamiento tautológico, podremos llegar
a la conclusión de que el peso es la verdadera pauta con arreglo a
la cual se regula la relación de cambio de los bienes.
366 VISA AL DESARROLLO

La realidad es la siguiente. Ante el problema del valor, los


marxistas empiezan contestando con su ley del valor, consis-
tente en que las mercancías se cambian en proporción al traba-
jo materializado en ellas. Pero más tarde revocan esta respuesta
-abierta o solapadamente- en lo que se refiere al cambio de las
mercancías sueltas, es decir, con respecto al único campo en que
el problema del valor tiene un sentido, y sólo la mantienen en
pie, en toda su pureza, respecto al producto nacional tomado en
su conjunto, es decir con respecto a un terreno en el que aquel
problema no tiene sentido alguno. Lo cual equivale a decir tan-
to como reconocer que, en lo tocante al verdadero problema del
valor: la ley del valor marxista, es desmentida por los hechos.

3.13. LA ESCUELA AUSTRÍACA: LUDWIG VON MISES


(1881-1973)

Imágenes: visaaldesarrollo.blogspot.com y frasesgo.com

“A los ojos de los marxistas: Ricardo, Freud, Bergson y Einstein se


equivocan, porque son burgueses; en los ojos de los nazis se equivocan,
porque son judíos”.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 367

“La esencia de la libertad de las personas, es la oportunidad de apar-


tarse de las formas tradicionales de pensar y de hacer las cosas”.
“El deseo de un aumento de la riqueza puede ser satisfecha a través
del intercambio, que es el único método posible en una economía capita-
lista, o por la violencia y la petición como en una sociedad militarista”.
“La corrupción es un mal inherente a todo gobierno que no está con-
trolado por la opinión pública”.
“Si Dante, Shakespeare, o Beethoven habrían muerto en la infancia,
la humanidad se hubiera perdido lo que les debe a ellos. En este sentido
podemos decir que el azar juega un papel en los asuntos humanos”.
“Los conocimientos económicos, conducen necesariamente al Libe-
ralismo” 112
“Todo impuesto específico, así como todo el sistema de impuestos
de una nación, se invalida a sí mismo por encima de una cierta tasa de
impuestos”.
“Nadie puede escapar a la influencia de una ideología dominante”.
”El gobierno no puede hacer al hombre rico, pero puede empobrecer-
lo”.
“Toda la oratoria de los promotores del gobierno omnipoten-
te, no puede negar el hecho, que hay sólo un sistema que conduce
a una paz duradera: una economía de libre mercado. El control
gubernamental, produce nacionalismo y por tanto: genera con-
flictos”

112 Las ideas liberales, han aportado en gran medida al desarrollo de la


economía como ciencia social y no únicamente de manera filosófica,
política o sociológica, como el marxismo, por ejemplo. De allí que los
conocimientos económicos, sin duda conducen al liberalismo. “Todo buen
árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos… Así que por
sus frutos los conoceréis” (Mateo 7: 17-19).
368 VISA AL DESARROLLO

”Las leyes y constituciones más generosas: no son más que letra


muerta, cuando desaparece la economía de mercado”
“Si la historia nos pudiera enseñar algo, nos enseñaría que la propie-
dad privada está inseparablemente ligada a la civilización”
“Todo el mundo sin importar lo fanáticos que sean a la hora de difa-
mar y luchar contra el capitalismo, implícitamente le rinden homenaje,
al demandar apasionadamente sus productos”.
“El laissez faire no significa: Dejen que operen las desalmadas
fuerzas mecánicas. Significa: Dejen que cada individuo escoja
cómo quiere cooperar en la división social del trabajo; dejen que
los consumidores determinen cuáles empresarios deberían pro-
ducir. Planificación significa: dejen que únicamente el gobierno
escoja e imponga sus reglas a través del aparato de coerción y
compulsión”
“Aquellos que recurren a la opresión violenta, están en su subcons-
ciente: convencidos de lo insostenible de sus propias doctrinas”
“El patrón oro tiene una tremenda virtud: la cantidad de dinero en
circulación, bajo el patrón oro, es independiente de las políticas de los
gobiernos y partidos políticos. Esta es su ventaja. Es una forma de
protección contra gobiernos despilfarradores”
“Lo único que cuenta es el innovador, el que disiente, el que procla-
ma cosas que nadie ha oído antes, el hombre que rechaza los estándares
tradicionales y busca sustituir los viejos valores e ideas por otros.”
“La primera cosa que necesita un genio es respirar aire libre”
“Cualquier ama de casa sabe más sobre las variaciones de los precios
que afectan a su hogar que los informes estadísticos... [Y es que] ella,
no es menos científica ni más arbitraria que los rebuscados matemáticos
que usan sus métodos para manipular los datos del mercado.”
“Los ricos adoptan las novedades y se acostumbran a su uso. Esto
inicia una moda que otros imitan. Una vez que las clases más ricas han
adoptado un cierto modo de vida, los productores tienen un incentivo
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 369

para mejorar los métodos de fabricación, y, así, pronto es posible para


las clases más pobres el hacer lo mismo. De esta manera, el lujo
adelanta el progreso. La innovación es el capricho de una élite antes
de convertirse en la necesidad del público. El lujo de hoy es la nece-
sidad del mañana.”
“El capitalismo no necesita ni la propaganda ni los apósto-
les.  Sus logros hablan por sí mismos.  El capitalismo nos trae los bie-
nes, el dinero, el método, y el proceso de mercado”.

Ludwig von Mises 113


Economista nacido en Austria. Perteneciente a la denomina-
da Escuela austriaca, defendió el liberalismo económico frente
al socialismo y a la intervención del Estado en la Economía. En
1912 publicó Teoría del dinero y el crédito (1912), en la que asignó al
dinero un precio determinado, al igual que cualquier otro bien,
por la oferta y la demanda. Esta misma obra recoge sus teorías
sobre los ciclos económicos: según Mises, el ciclo se produce por
la ideología inflacionaria de los bancos centrales que, al igual que
los políticos y los hombres de negocios, prefieren mantener bajos
los tipos de interés de manera artificial, con el consiguiente exce-
so de inversiones.
En 1922 publicó su segundo trabajo importante: “Socialismo”,
en el que predijo la ruina de ese sistema como consecuencia de
la ausencia de precios [PREGUNTA ESTIMADOS LECTORES:
¿Se equivocó o no Mises, haciendo su pronóstico mucho antes,
1922, de que el sistema colapsara, 9 de noviembre de 1989, tras
la caída del Muro de Berlín construido en 1961?)] Además cri-
ticó la intervención estatal por la alteración que producía en los

113 Ludwig von Mises. Biografías y vidas la enciclopedia biográfica en línea.


Disponible en: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/mises.htm
[Consulta 26 de enero del 2015]
370 VISA AL DESARROLLO

precios y en la correcta asignación de los recursos. En 1969 se


retiró de la actividad académica, siendo a sus 87 años el profesor
activo de más edad en Estados Unidos. País cuya nacionalidad
adoptó en 1946. Miembro del National Bureau of Economic Re-
search, impartió también clases de Economía en la Universidad
de Nueva York entre los años 1945 y 1969.
Ludwig von Mises más que ser un anti socialista, fue un
opositor a todas las formas de intervención gubernamental [in-
cluyendo el keynesianismo], apoyando el capitalismo liberal,
fundado en su convicción profunda por la libertad individual.
Ludwig von Mises fue un constante defensor del hombre em-
prendedor, del intelectual y empresario; cuyas actividades son la
fuente de progreso para toda la humanidad y que, como demos-
tró a lo largo de su vida y de su fecunda teoría económica, sólo
pueden florecer bajo el liberalismo, es decir, cuando el ser hu-
mano es libre de desarrollar las actividades que desea, siempre
y cuando respete las leyes y los derechos de las demás personas.
Durante los años veinte, desde su puesto, Mises luchó con
éxito contra la inflación y utilizó su influencia para imponer las
reformas monetarias y financieras que experimentó Austria en
1922. No pudo impedir, sin embargo, el constante aumento de la
reglamentación estatal que, en su opinión: dilapidaba la hacien-
da pública. Esto le llevó a postular la teoría de que el intervencio-
nismo estatal era totalmente contraproducente. Excluyó como
soluciones las posibles terceras vías y defendió el laissez-faire
como único remedio. En 1927, publicó una concisa presentación
de su política filosófica utilitaria en “El liberalismo”.
A finales de los años veinte publicó una serie de artículos
sobre el carácter epistemológico de la ciencia económica. Mises
afirmó que la ciencia económica no podía ser refutada ni com-
probada a través de datos observables. La Economía era una
ciencia en la que predominaban los juicios a priori al igual que
las matemáticas, la lógica o la geometría. No obstante, opinaba
que la Economía era parte de una ciencia social más amplia, la
Praxeología.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 371

La praxeología es la ciencia que estudia la estructura lógica


de la acción humana (praxis). El término fue acuñado en 1890
por Alfred Espinas en la Revue Philosophique, pero se usa co-
múnmente en relación con la obra del economista austriaco Lud-
wig von Mises y sus seguidores de la Escuela de Viena, también
denominada Escuela psicológica de economía.
La praxeología centra su atención en el individuo, en el im-
pulso de quien efectiva e indudablemente actúa (individualismo
metodológico), sacando de este estudio unos axiomas o princi-
pios elementales, sólidos e inmutables, con los cuales entender y
analizar el proceso del accionar humano. Su análisis parte de las
apreciaciones y aspiraciones del consumidor, quien opera basán-
dose en su propia y siempre mudable, escala de valores (homo
agens), las cuales combinadas y entrelazadas generan el total de
la oferta y la demanda (valoración subjetiva).
La praxeología toma la ciencia económica como la aplicación
de unos axiomas lógicos y psicológicos; rechazando usar los mé-
todos de las ciencias naturales, para estudiar las ciencias sociales
(como el darwinismo evolucionista, por ejemplo que dice que
sólo los más fuertes sobreviven en la competencia productiva,
igual que en la “ley de la selva”). Para la praxeología las ver-
dades y conclusiones que entretejen la ciencia económica es-
pecíficamente, y en general a las ciencias sociales, no son sino
derivaciones lógicas de los principios de la acción humana:
• El hombre actúa
• Prefiere unas cosas a otras
• Concurre a la acción para alcanzar sus siempre mutables,
pero en cada momento, concretos y específicos fines
• El factor tiempo influye en su accionar
Estos axiomas praxeológicos se encuentran postulados origi-
nalmente en el tratado de economía “Acción humana”, elaborado
por Ludwig von Mises.
372 VISA AL DESARROLLO

Mises fue, con su renovación del liberalismo clásico a través


de la Escuela Austríaca de Economía, uno de los principales
mentores del liberalismo libertario y su obra La acción humana
(1949) ejerció gran influencia en intelectuales de raigambre aus-
tríaca como Friedrich Hayek, Murray Rothbard, Hans Sennholz,
George Reisman, Ralph Raico, Leonard Liggio, Tibor Machan,
Peter Boettke, Roger Garrison, Manuel Ayau y Joseph Keckeis-
sen. Pero también fue vital para economistas no pertenecientes
a su escuela (la mayoría de ellos Premios Nobel) y pensadores
de muy diferentes áreas: Max Weber, Joseph Schumpeter, Oskar
Lange, Henry Simons, Lionel Robbins, Maurice Allais, Milton
Friedman, John Hicks y la lista sigue hasta el actual economista
experimental Vernon Smith entre tantos otros.
Por intermediación de Henry Hazlitt [periodista económi-
co autor del libro clásico: “La economía en una lección”], Ludwig
von Mises conoció a la célebre filósofa y escritora objetivista Ayn
Rand, de quien ya había leído El manantial, habiéndole gustado
mucho. Ayn Rand114, que ya tenía una cierta notoriedad pública
en Estados Unidos, comenzó una campaña concertada para dar
a conocer la obra de von Mises: publicó reseñas de sus libros, lo
citó en sus artículos y discursos, asistió a varias conferencias de
Mises y, en fin, recomendó su lectura a sus seguidores. Varios
economistas han afirmado que es en parte gracias a los esfuerzos
de Ayn Rand el que la obra de Mises haya podido llegar a un pú-
blico tan amplio. (The Passion of Ayn Rand, de Barbara Branden).

114 Ayn Rand, escritora, fundadora de la escuela filosófica conocida como


“objetivismo”. Rusa de nacimiento y abiertamente opuesta al socialismo
totalitario de la ex URSS. Nació con el alma libre, defendiendo como
todo buen liberal, al ser humano por sobre el omnímodo poder del Estado
autoritario.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 373

Imágenes: pumacapitalista.blogspot.com y aleon.wordpress.com

El intervencionismo, la supuesta política de mitad del cami-


no 115
Un segundo grupo parece ser menos radical. Ellos rechazan
al socialismo no menos que al capitalismo. Recomiendan un ter-
cer sistema, el cual, dicen ellos, está tan alejado del capitalismo
como lo está del socialismo, el mismo que como un tercer mode-
lo de organización económica de la sociedad, se encuentra en la
mitad del camino entre esos dos sistemas y, al mismo tiempo que

115
Mises, Ludwig von. (03-01-2003) intervencionismo, la supuesta
política de mitad del camino. Disponible en: http://www.elcato.org/el-
intervencionismo-la-supuesta-politica-de-mitad-del-camino [Consulta 26
de enero del 2015]
374 VISA AL DESARROLLO

retiene las ventajas de ambos, evita las desventajas inherentes


en cada uno. Este tercer sistema es conocido como interven-
cionismo. En la terminología de la política estadounidense es
constantemente referido como una política de mitad del camino.
Lo que hace popular con mucha gente a este tercer sistema
es la manera particular en que ellos escogen ver a los problemas
socioeconómicos. Tal y como lo ven, dos clases, los capitalistas y
empresarios por un lado, y los asalariados por el otro, discuten
sobre la distribución del rendimiento del capital y las actividades
empresariales. Ambos bandos están reclamando todo el pastel
para ellos. Ahora, sugieren estos mediadores, hagamos las paces
repartiendo igualmente el valor disputado entre las dos clases.
El Estado como árbitro imparcial debería intervenir, y debería
poner freno a la codicia de los capitalistas y asignarle parte de
las ganancias a las clases trabajadoras. Entonces será posible des-
tronar al capitalismo “salvaje” sin entronar al socialismo “totali-
tario”.
Sin embargo, este modo de juzgar la situación es totalmente
falaz. El antagonismo entre capitalismo y socialismo no es una
disputa sobre la distribución del botín. Es una controversia acerca
de cuál de los dos esquemas de organización económica de la sociedad:
capitalismo o socialismo, propicia un mejor logro de aquellos fines; los
cuales todas las personas consideran como el objetivo final de las
actividades comúnmente llamadas económicas, es decir, la mejor
oferta posible de servicios y artículos de valor. El capitalismo
quiere conseguir dichos fines mediante la empresa e iniciativa
privadas, sujetas a la supremacía del público comprando o abs-
teniéndose de comprar. Los socialistas quieren sustituir el plan
único de una autoridad central por los planes de los diversos
individuos. Ellos quieren poner en lugar de lo que Marx llamó la
“anarquía de la producción” al monopolio exclusivo del gobier-
no. El antagonismo no se refiere al modo de distribuir un monto fijo de
servicios. Se refiere al modo de producir todos esos bienes que la gente
quiere disfrutar.
El conflicto entre los dos principios es irreconciliable y no
permite ningún compromiso. El control es indivisible. O la de-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 375

manda de los consumidores tal y como se manifiesta en el merca-


do decide para cuáles propósitos y cómo deberían ser empleados
los factores de producción, o el gobierno se hace cargo de dichos
asuntos. No hay nada que podría mitigar la oposición entre dos
principios contradictorios. Ellos se excluyen el uno al otro. El
intervencionismo no es una mitad dorada entre capitalismo y so-
cialismo. Es el diseño de un tercer sistema de organización eco-
nómica de la sociedad y debe ser entendido como tal.

El significado del laissez faire 116


Autor: Ludwig von Mises

Ludwig von Mises (1881-1973) fue uno de los principales eco-


nomistas liberales del siglo XX. Este es un extracto de su libro
Human Action: A Treatise on Economics (Fox Wilkes, 1996).
En la Francia del siglo XVIII, la expresión: “laissez faire, lais-
sez passer” [el satanizado, vilipendiado, ridiculizado e incom-
prendido: “dejar hacer, dejar pasar”] era la fórmula mediante la
cual algunos de los liberales comprimían su programa. Su ob-
jetivo era el establecimiento de una sociedad de mercado sin
obstáculos. Con el fin de alcanzar dicho fin, ellos abogaban por
la abolición de todas las leyes que promovían que gente más
industriosa y más eficiente superara a competidores menos in-
dustriosos y menos eficientes, y que restringían la movilidad de
artículos y hombres. Esto era lo que la famosa máxima estaba
diseñada a expresar.
En nuestra era de anhelo apasionado por un gobierno omni-
potente la fórmula de laissez faire ha sido perturbada. La opi-
nión pública actualmente la considera como una manifestación
tanto de depravación moral como de ignorancia absoluta.

116 Mises, Ludwig von. (03-12-2003) El significado del laissez faire. Disponible
en: http://www.elcato.org/el-significado-del-laissez-faire [Consulta 26 de
enero del 2015]
376 VISA AL DESARROLLO

A cómo ve las cosas el intervencionista, la alternativa es “fuer-


zas automáticas” o “planeamiento deliberado”. Resulta obvio,
insinúa, que confiar en los procesos automáticos es una total
estupidez. Ningún hombre racional puede recomendar seria-
mente no hacer nada y dejar que las cosas trabajen sin ninguna
interferencia por parte de una acción propositiva. Un plan, por el
simple hecho de ser una muestra de acción deliberada, es incom-
parablemente superior a la ausencia de cualquier planificación.
Se dice que el laissez faire significa: Dejen que los males perdu-
ren, no traten de mejorar la suerte de la humanidad a través de
la acción racional. Esto es una habladuría totalmente falaz. El ar-
gumento esgrimido en favor de la planificación es enteramente
derivado de una interpretación inadmisible de una metáfora. No
tiene otro fundamento que las connotaciones implicadas en el
término “automático”, sobre el cual existe la costumbre de apli-
car en un sentido metafórico para la descripción del proceso del
mercado. Automático, dice el Diccionario Conciso de Oxford,
significa “inconsciente, poco inteligente, simplemente mecáni-
co”. Automático, dice el Diccionario Colegiado de Webster, sig-
nifica “no estar sujeto al control de la voluntad,... llevado a cabo
sin un pensamiento activo y sin una intención o dirección cons-
ciente”. ¡Qué victoria para el campeón del planeamiento el echar
mano a esta carta triunfadora!
La verdad es que la alternativa no está entre el mecanismo
muerto o el automatismo rígido por un lado y la planificación
deliberada por el otro. La alternativa no radica entre un plan o
ningún plan. La cuestión es, ¿quién está planeando? ¿Debería
cada miembro de la sociedad planear por sí mismo, o debería
un gobierno benevolente planear por sí solo para el resto de la
sociedad? La cuestión no es automatismo versus acción delibe-
rada; es la acción autónoma de cada individuo versus la acción
exclusiva del gobierno. Es libertad versus omnipotencia guber-
namental.
El laissez faire no significa: Dejen que operen las desalma-
das fuerzas mecánicas. Significa: Dejen que cada individuo es-
coja cómo quiere cooperar en la división social del trabajo; de-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 377

jen que los consumidores determinen cuáles empresarios de-


berían producir. Planificación significa: dejen que únicamente
el gobierno escoja e imponga sus reglas a través del aparato de
coerción y compulsión.
Entonces, por ejemplo, el profesor Harold Laski, antiguo pre-
sidente del Partido Laborista británico, determinaría como el ob-
jetivo de la dirección planificada de la inversión “que el uso de
los ahorros del inversionista será en vivienda, en lugar de cines”.
Está fuera de discusión si uno está de acuerdo o no con la visión
del profesor de que mejores casas son más importantes que las
películas. Es un hecho que los consumidores, al gastar parte de
su dinero en entradas para cines, han tomado otra decisión. Si
las masas de Gran Bretaña, las mismas personas que arrollado-
ramente pusieron al Partido Laborista en el poder, dejaran de
patrocinar las películas y gastaran más en viviendas y aparta-
mentos confortables, los empresarios buscadores de rentas se ve-
rían forzados a invertir más en construir casas y apartamentos y
menos en la producción de películas caras. El deseo del señor
Laski fue el de desafiar los deseos de los consumidores y sus-
tituir la voluntad de éstos por la propia. Él quería abolir la de-
mocracia del mercado y establecer el mandato absoluto de un
zar de la producción. Quizás él creía estar en lo correcto desde
un punto de vista más elevado, y que como un súper hombre él
estaba llamado a imponer sus propios juicios sobre las masas
de hombres inferiores. Pero entonces debió ser lo suficiente-
mente honesto como para decirlo directamente.
Todas estas alabanzas a la supereminencia de la acción guber-
namental no son nada más que un pobre disfraz a la glorifica-
ción intervencionista. El gran Estado bienhechor es un gran dios
únicamente porque se espera que haga exclusivamente lo que
el defensor individual del intervencionismo quiere que se logre.
Solamente es bueno el plan que el planificador individual aprue-
be completamente. Todos los otros planes son simplemente
falsos. Al decir “plan”, lo que tiene en mente el autor de un
libro sobre los beneficios de la planificación es, por supuesto,
su propio plan únicamente. Él no toma en cuenta la posibilidad
378 VISA AL DESARROLLO

de que el plan que el gobierno ponga en práctica podría diferir


del suyo propio. Los diferentes planificadores están de acuerdo
únicamente en su rechazo al laissez faire, es decir, la discreción
del individuo a escoger y actuar. Ellos están completamente en
desacuerdo en cuanto a la escogencia de un plan único que debe
ser adoptado. A cada señalamiento de los defectos manifiestos e
irrefutables de las políticas intervencionistas los apologistas del
intervencionismo reaccionan de la misma forma. Estas fallas,
dicen ellos, fueron el resultado del intervencionismo espurio; lo
que nosotros proponemos es un buen intervencionismo, no uno
malo. Y, por supuesto, el buen intervencionismo es el mismo del
profesor.

Laissez faire significa: Dejen que el hombre común escoja y


actúe; no lo obliguen a ceder ante un dictador.

3.14. LA ESCUELA AUSTRÍACA: FRIEDRICH HAYEK


(1899-1992)

Imágenes: nndb.com www.frasesgo.com

“Como miembro de aquella pequeña tribu a la que tenía que per-


tenecer para sobrevivir, el hombre era todo menos libre. La libertad es
una construcción de la civilización, que ha liberado al hombre de los
obstáculos del pequeño grupo y de sus humores momentáneos, a los
que incluso el jefe tenía que obedecer. Lo que hizo posible la libertad fue
la gradual evolución de la disciplina de la civilización que es al mismo
tiempo, la disciplina de la libertad”.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 379

“Libertad no significa solamente que el individuo tiene tanto la


oportunidad como la carga de la elección; también significa que debe
soportar las consecuencias de sus acciones. Libertad y responsabilidad
son inseparables”
“Veo la preservación de lo que es conocido como sistema capitalista,
del sistema de libres mercados y de la propiedad privada de los medios de
producción, como una condición esencial para la misma supervivencia
de la humanidad”
“Viene de antaño la idea de que quienes adoptan las prácticas del
mercado competitivo consiguieron mayor aumento demográfico y des-
plazaron a otros grupos que siguieron costumbres diferentes.... Sólo los
grupos que se comportan conforme a ese orden moral logran sobrevivir
y prosperar”
“El socialismo...Pese a haberse inspirado en las mejores intenciones
y haber tenido por mentores tal vez a lo más selecto de la sociedad, no
deja de constituir una grave amenaza para el nivel de vida y la existen-
cia misma de una parte de la población actual”
“Un orden no intencionado puede ser superior a cualquier otro que
sea fruto de intencionada creación”
“Los órdenes naturales, tales como el mercado, no pueden ser capta-
dos por nuestros sentidos, sino que sólo cabe descubrir su existencia por
la vía del intelecto”
“En un Estado totalitario la situación es, permanentemente y en
todos los campos, la misma que en los demás países domina algunos ám-
bitos en tiempos de guerra. Se ocultará a la gente todo lo que pueda pro-
vocar dudas acerca de la competencia del Gobierno o crear descontento”
“Totalitarismo, es la nueva palabra que hemos adoptado para des-
cribir las inesperadas pero inseparables manifestaciones, de lo que en
teoría llamamos socialismo”
“Todo el aparato (colectivista) para difundir conocimientos: las es-
cuelas y la prensa, la radio y el cine se usarán exclusivamente para pro-
pagar aquellas opiniones que, verdaderas o falsas, refuercen la creencia
380 VISA AL DESARROLLO

en la rectitud de las decisiones tomadas por la autoridad; se prohibirá


toda la información que pueda engendrar dudas o vacilaciones”
“El principio de que el fin justifica los medios se considera en la
ética individualista como la negación de toda moral social. En la ética
colectivista se convierte necesariamente en la norma suprema; no hay,
literalmente, nada que el colectivista consecuente no tenga que estar
dispuesto a hacer si sirve “al bien del conjunto”, porque el “bien del
conjunto” es el único criterio, para él, de lo que debe hacerse”
“Hay quienes se sienten tan perturbados por algunos de los efec-
tos del mercado, que pasan por alto hasta qué punto resulta increíble
y poco menos que maravilloso que este orden haya logrado imponerse
en la mayor parte del mundo actual; un mundo que abarca millones de
seres que trabajan en ambientes en constante transformación, propor-
cionando medios de subsistencia a otros muchos hombres en gran parte
desconocidos, y hallando al mismo tiempo satisfechas sus expectativas
de que obtendrán bienes y servicios producidos por otras gentes igual-
mente desconocidas”

Friedrich Hayek 117


Hayek señaló la existencia de un “orden espontáneo”, el cual
resulta de un proceso evolutivo de las instituciones de mercado,
del idioma y de la ley. Evolución que no ha sido generada por
un diseño racional y planificado, sino más bien, resulta ser fruto
de la acción humana, mediante sutiles mecanismos de prueba
y error que las sociedades van desarrollando en el curso de la
historia. 118
Friedrich Hayek (1899 - 1992), premio Nobel de Economía en
1974, fue uno de los liberales más importante del siglo pasado.

117 Hayek, F. A. Disponible en: http://www.liberalismo.org/articulos/19/f/


hayek/ [Consulta 26 de enero del 2015]
118 El idioma, por ejemplo, no obedece a ningún mecanismo planificador, ni
es invención de nadie más que de la sociedad civil.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 381

Su completa teoría sobre la información, el orden espontáneo y el


libro “Camino de servidumbre” son quizá sus dos mayores logros.

F. A. Hayek (1899-1992): Una semblanza moral 119


F.A. Hayek ha sido una de las figuras intelectuales más im-
portantes del siglo XX. Filósofo multidisciplinar, gran pensador
liberal y Premio Nobel de Economía, Hayek escribió una amplí-
sima obra que es cada vez mejor conocida, y que está teniendo
tan gran influencia en los más variados ámbitos, del pensamien-
to económico, político y social.
Hayek nació en una familia de académicos y altos funciona-
rios, donde la vida intelectual y universitaria era muy valorada;
pero nunca fue –paradójicamente- un estudiante brillante: una
gran y desordenada curiosidad intelectual le impedían concen-
trarse con aplicación en las diferentes asignaturas. Según con-
fesión propia, si tomaba apuntes no podía comprender lo que
escuchaba e, incapaz de retener de memoria las explicaciones
de sus profesores, se veía así obligado a reproducir siempre con
gran esfuerzo los razonamientos que deseaba exponer. Como
indica en su artículo “Dos tipos de mente”, Hayek achacaba su
fructífera capacidad intelectual precisamente al proceso mental,
aparentemente desordenado e intuitivo, que le caracterizaba y
que tanto contrastaba con la mente de otros teóricos de la Escuela
Austriaca que, como Böhm Bawerk o el propio von Mises, do-
minaban absolutamente su materia y eran capaces de exponerla
oral y verbalmente con gran rigor y claridad.
Terminada la Primera Guerra Mundial, y tras regresar del
frente (donde Hayek contrajo malaria y aprendió algo de italia-

119 Huerta de Soto, Jesús. (Octubre-Noviembre de 1999) F.A. Hayek (1899-


1992): Una semblanza moral. La Ilustración Liberal, 4, pp. 123-128.
Disponible en: http://www.liberalismo.org/articulo/19/19/f/hayek/18991992/
semblanza/moral/ [Consulta 02/02/2015]
382 VISA AL DESARROLLO

no), nuestro personaje ingresó en la Universidad de Viena, en-


tonces un hervidero de corrientes y discusiones intelectuales sin
parangón en el mundo (un análisis riguroso del porqué se dio
este fenómeno en la Viena de la posguerra está aún por hacer).
Dubitativo entre la psicología y las ciencias jurídicas y sociales se
decidió por estas últimas, especializándose en Economía Política
de la mano de Friedrich von Wieser, quizás el representante más
confuso y ecléctico de la segunda generación de economistas de
la Escuela Austriaca de Economía.
Según confesión propia, el Hayek de aquellos años no se di-
ferenciaba mucho del resto de sus compañeros, en lo que a ideas
políticas se refiere: era un socialista que, siguiendo los pasos de
su maestro Wieser, pensaba que la benigna intervención del Es-
tado era capaz de mejorar el orden social. Pero, fue la lectura
del análisis crítico del “socialismo” publicado por von Mises en
1922, la que hizo que Hayek abandonara los ideales socialistas
que abrazó en su primera juventud (Robbins y Röpke, entre mu-
chos otros, también tuvieron una experiencia semejante como
resultado de la lectura del libro de von Mises). A partir de enton-
ces, y gracias a una recomendación de Wieser, Hayek empezó a
colaborar estrechamente con von Mises en el ámbito profesional
(primero en la oficina de reparaciones de guerra que dirigía von
Mises y después en el Instituto Austriaco del Ciclo Económico
que éste había fundado) y en el académico (convirtiéndose en
uno de los participantes más productivos del seminario de teo-
ría económica que von Mises mantenía quincenalmente en su
despacho de Secretario General de la Cámara de Comercio de
Viena).
Hayek debe a von Mises el punto de partida de casi todo
lo que hizo en teoría económica. Gracias a von Mises, Hayek
abandonó gran parte de la malsana influencia de Wieser y re-
tomó el tronco fundamental de la concepción austriaca de la
economía, que teniendo su origen en Menger, y habiendo sido
enriquecida por Böhm Bawerk; von Mises, se había propuesto
desarrollar y defender frente a las veleidades de teóricos positi-
vistas, como Schumpeter, o más proclives al modelo de equili-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 383

brio, como Wieser. Las relaciones entre el maestro von Mises y el


discípulo Hayek fueron hasta cierto punto curiosas. Por un lado
de gran admiración y respeto. Pero, por otro, de cierto distancia-
miento, según las épocas y circunstancias. Debiéndose notar un
cierto énfasis hayekiano por resaltar la independencia intelectual
respecto de un maestro que, como reconocía el propio Hayek,
a la larga la evolución de la propia realidad siempre terminaba
poniendo de manifiesto quién tenía razón.
A partir de 1931, y gracias a otro discípulo de von Mises, Lio-
nel Robbins, Hayek ocupó una cátedra hasta 1949 en la London
School of Economics, convirtiéndose en el principal exponente
en lengua inglesa de las aportaciones de la Escuela Austriaca de
Economía. Hayek siempre mantuvo una exquisita cortesía aca-
démica con todos sus oponentes, a los que nunca achacó mala
fe sino tan sólo el error intelectual. Así ocurrió, por ejemplo,
en sus polémicas con los teóricos socialistas, con Keynes y con
Knight y la Escuela de Chicago, a todos los cuales se opuso no
sólo en cuestiones metodológicas (Hayek llegó a decir que des-
pués de la Teoría General de Keynes, el libro más peligroso para
la ciencia económica habían sido los Ensayos sobre economía
positiva de Milton Friedman), sino también en teoría moneta-
ria, del capital y de los ciclos. Jamás tuvo una palabra de queja
o de reproche, ni siquiera cuando fue objeto de injustos y furi-
bundos ataques por parte de Keynes, o cuando fue vetado por
los miembros del departamento de economía de Chicago, cuya
arrogancia les impidió aceptar la entrada de un “teórico de la Es-
cuela Austriaca” en sus filas (afortunadamente Hayek sí fue ad-
mitido -sin salario oficial, pues su remuneración fue pagada por
una fundación privada- en el departamento de ciencias sociales
y humanidades de esa misma Universidad, en cuyo seno Hayek
pudo escribir su monumental obra sobre Los fundamentos de la
libertad).
Su éxito como intelectual, no fue el mismo que el de su vida
personal, donde tuvo algunos problemas. Así, durante los años
60, Hayek empezó, a sufrir importantes achaques de salud: pri-
mero fueron problemas metabólicos que le dejaron extraordina-
384 VISA AL DESARROLLO

riamente delgado, después una sordera creciente lo convirtió en


un intelectual hasta cierto punto distante en el trato personal;
por último, agudos y recurrentes ataques de depresión le deja-
ban postrado e intelectualmente improductivo durante largas
temporadas. (En el prólogo de Derecho, legislación y libertad,
declara que, en algunos momentos, llegó a pensar que los pro-
blemas de salud que le aquejaban le impedirían acabar el libro).
Todos estos achaques de salud (física y mental) desaparecie-
ron, casi milagrosamente, cuando Hayek recibió el Premio Nobel
de Economía en 1974. A partir de entonces sintió que salía de
su aislamiento académico, e inició una frenética actividad que
le llevó a viajar por todo el mundo exponiendo sus ideas y lo-
grando culminar varios libros más (el último de ellos: “La fatal
arrogancia: los errores del socialismo” fue publicado cuando casi
contaba 90 años de edad).
Hayek siempre quiso mantenerse al margen de la actividad
política. Es más, consideraba incompatibles el rol del intelec-
tual (que tenía que hacer de la verdad científica el norte de su
vida) y el papel del político (siempre obligado a someterse al
dictado de la opinión pública de cada momento para conseguir
votos). Por eso consideraba que a la larga serían mucho más pro-
ductivos los esfuerzos dirigidos a convencer a los intelectuales
(de allí su éxito a la hora de crear la Sociedad liberal Mont Pele-
rin) o a cambiar el estado de la opinión pública (Hayek disuadió
de entrar en política a Anthony Fisher, convenciéndole de que
sería mucho más útil crear el Institute of Economic Affairs y más
tarde la Atlas Research Foundation, para expandir el ideario li-
beral por todo el mundo).
Por último, un breve comentario sobre las relaciones de Hayek
con la religión. Bautizado como católico, desde joven abandonó
la práctica religiosa y se hizo agnóstico. No obstante, con el paso
de los años fue comprendiendo cada vez mejor, en general, el pa-
pel clave que la religión tiene para estructurar el cumplimiento
de las normas pautadas que fundamentan la sociedad y, en parti-
cular, la importancia que los teólogos españoles de nuestro Siglo
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 385

de Oro tuvieron como precursores de la moderna ciencia eco-


nómica y social. Es más, en 1992, el pensador católico Michael
Novak sorprendió al mundo intelectual cuando hizo pública la
extensa conversación personal que el papa Juan Pablo II y Hayek
mantuvieron antes del fallecimiento de éste, de manera que exis-
ten signos inequívocos de la gran influencia que el pensamiento
de Hayek tuvo en la encíclica Centesimus annus y en particular
en sus capítulos 31 y 32, todos ellos llenos de importantes aporta-
ciones hayekianas. Nunca sabremos si este agnóstico declarado,
en los últimos momentos de su vida, pudo dar los pasos que son
necesarios para comprender y aceptar a ese ser supremo “antro-
pomórfico que superaba, con mucho, su capacidad de compren-
sión”. Pero de lo que si podemos estar seguros es de que comprendió
como nadie los riesgos del endiosamiento de la razón humana y el papel
clave que tiene la religión para evitarlos, hasta el punto de que, como
indica Hayek en la última frase que escribió en su último libro,
“de esta cuestión puede depender la supervivencia de toda nues-
tra civilización”.

Friedrich A. Hayek: contra la fatal arrogancia 120


Por Eneas A. Biglione

El 8 de Mayo de 1999, se conmemoró el primer siglo del naci-


miento, de quien indiscutiblemente se convirtiera en uno de los
más grandes defensores de la Libertad. Aquel fabuloso discípu-
lo del Profesor Ludwig Von Mises, transformado de las ideas so-
cialistas al liberalismo clásico: Friedrich A Von Hayek121, quien

120 Biglione, Eneas. Friedrich A. Hayek: contra la fatal arrogancia. Disponible


en: http://www.liberalismo.org/articulo/72/19/friedrich/hayek/fatal/arrogan-
cia/ [Consulta 26 de enero del 2015]
121 Hayek, otro ex socialista cambiado al liberalismo… ¿Cuántos liberales
cambiados al socialismo hay? Trate de encontrarlos amable lector y se
dará cuenta que no hay ningún “liberal arrepentido”, como si los hay y
muchos, “socialistas arrepentidos”: Fernando H. Cardoso, Ernesto Ottone,
386 VISA AL DESARROLLO

protagonizara uno de los más grandes debates que recuerda la


historia.
El gran dilema ¿Hayek o Keynes?
En 1931, Hayek fue invitado por Lionel Robbins a disertar en
la London School of Economics sobre sus investigaciones relati-
vas a la Teoría de los Ciclos. El éxito de tales exposiciones fue tal,
que fueron recopiladas y luego de una minuciosa revisión, fue-
ron publicadas bajo el nombre de Prices and Production. A raíz
de la revolución (en el estricto sentido de esta palabra) causada
por las teorías expuestas sobre el capital y el ciclo de negocios
en dicho libro, la cantidad de seguidores ingleses de la postura
austríaca se multiplicó sensiblemente. En definitiva, los referi-
dos estudiosos tuvieron la inapreciable oportunidad de tomar
contacto directo con la contundencia académica de las ideas de
la Escuela Austríaca de Economía. Pero, todo este auge llegó
repentinamente a su fin en el año 1936 cuando John Maynard
Keynes, publicó su General Theory on Employment, Interest
and Money. Seguidores acérrimos de Hayek como: John Hicks,
Abba Lerner, Nicholas Kaldor y Kenneth Boulding se inclinaron
rápida y definitivamente hacia las propuestas keynesianas. Al
respecto, en el magnífico obituario escrito en memoria de Hayek,
Murray Rothbard nos cuenta: “Por aquel tiempo, Inglaterra era
el centro intelectual del mundo económico y Keynes se respalda-
ba en la eminente reputación de la Cambridge University, ade-
más del alto concepto que poseía en la comunidad intelectual. El
carisma personal de Keynes, sumado a su propuesta de supedi-
tar la ciencia económica al estatismo, en una verdadera apología
del incremento masivo del gasto público, tornó su propuesta po-
lítica e intelectualmente irresistible”. Sin lugar a dudas, la fama
y el prominente linaje familiar del niño mimado de Cambridge,
lograron enturbiar un momento de gran auge académico de Ha-
yek como economista.

Mario Vargas Llosa, Alan García, José Mujica, entre otros. Esto prueba,
que incluso en el plano de las ideas teóricas, el socialismo… ha fracasado.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 387

Sus reflexiones durante la Segunda Guerra Mundial


Influido por la colosal obra “Socialismo” de su gran maestro
Ludwig Von Mises, Hayek centró la tesis de su polémico “Road
to Serfdom” (“Camino de Servidumbre”) publicado en 1944, en
el que más allá de toda discusión violenta, los socialistas están
equivocados en el plano de los hechos, es decir que su sistema
se caracteriza por ser puntualmente impracticable.
Con relación a este libro el mismísimo John Maynard Key-
nes, su acérrimo enemigo intelectual, comentó en una carta a
Hayek: “El viaje me dio la oportunidad de leer bien su obra. En
mi opinión se trata de un gran libro. Todos tenemos las mayores
razones para estarle agradecido por decir tan bien lo que tanto
necesita decirse. No esperará Ud. que yo acepte la totalidad de
las doctrinas que contiene, pero moral y filosóficamente, estoy
virtualmente de acuerdo con todo lo que dice, y no sólo de acuer-
do, sino en el más completo acuerdo”.
Hayek se muestra a partir de esta obra como un liberal ad-
mirablemente sincero, valiente y sumamente cortés, arriesgan-
do conscientemente todo su prestigio profesional. El autor en el
prólogo de la misma dice: “[...] mis colegas socialistas siempre
me han afirmado que, como economista, alcanzaría una posición
mucho más importante en una sociedad del tipo que rechazo;
siempre, por supuesto, que llegase a aceptar sus ideas. No es me-
nos cierto que mi oposición [al socialismo] no se debe a que difiera de las
ideas en que me formé, pues en mi juventud lo compartí precisamente,
y este me llevó a hacer del estudio de la economía mi profesión. Para
los que, a la moda de hoy en día, buscan un motivo interesado en
toda declaración de opiniones políticas, permítanme agregar que
tenía sobrados motivos para no escribir o publicar este libro”.
Incluso el genial George Orwell, luego de leerlo afirmó: “En el
aspecto negativo de la tesis del profesor Hayek hay muchísima verdad.
Nunca se afirmará suficientemente que el colectivismo comunista no es
intrínsecamente democrático y que, por el contrario, pone en manos de
una minoría tiránica poderes que jamás hubiera soñado ni siquiera la
Inquisición española”.
388 VISA AL DESARROLLO

3.14.1. La concepción de la Mont Pelerin Society


Durante 1947, el estado de cosas mundial era deplorable: la
Unión Soviética alcanzaba su apogeo como líder marxista y crea-
ba la cortina de hierro abarcando así Europa del Este; daba co-
mienzo la guerra civil en China; los países de Europa occidental
se encontraban gobernados mayoritariamente por políticos so-
cialdemócratas; Estados Unidos se encontraba “inundado” de
ideas keynesianas; y como si esto fuera poco, en un buen núme-
ro de países del resto del mundo triunfaban electoralmente los
partidos comunistas.
Fue precisamente, la preocupación por este desolador pano-
rama, la que motivó a Hayek a idear la creación de una sociedad
destinada al intercambio de ideas. Además, dada la situación
descrita, era preciso reunir cuanto antes a los escasos partidarios
del orden social de la Libertad diseminados alrededor del mun-
do, puesto que momentáneamente no contaban con otra opción
que mantener una desgastante actitud defensiva de sus convic-
ciones con nulas posibilidades de intercambiar ideas y opiniones
científicas.
Así fue como en el mes de Abril de 1947, tras diez días de
discusión acerca de los temas más candentes de la época, se creó
la Mont Pelerin Society, a orillas del lago Geneva (en Suiza)122,
un lugar de particular esplendor alpino, ante la presencia de una
buena cantidad de economistas, historiadores, filósofos y perio-
distas provenientes de América y Europa, acérrimos defensores
de la propiedad privada y la libertad individual. No pocos eru-
ditos se encontraban allí: Ludwig Von Mises, Wilhelm Röpke,
Walter Eucken, Karl Popper, Henry Hazlitt, Lionel Robbins,

122 Suiza es hoy por hoy una potencia del desarrollo mundial, de allí que ocupa
el sexto lugar del mundo en el ranking de libertad económica, publicado
por la Heritage Foundation. Gracias a las ideas filosóficas, económicas,
sociales y políticas del liberalismo.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 389

Leonard Read, F.A. Harper, V. O. Watts, Milton Friedman, Aaron


Director, Frank H. Knight, George Stigler, Jacques Rueff, Louis
Baudin, Ludwig Erhard, Fritz Machlup, Helmut Shoeck y Bruno
Leoni, entre otros. En un comienzo, las discusiones más fuertes
se centraron entre los economistas de la Escuela Austríaca y los
monetaristas de la Escuela de Chicago dirigidas principalmen-
te a los temas monetarios y el patrón oro; y entre los creyentes
y agnósticos respecto de Dios y la religión. Cinco décadas des-
pués de su creación, a la luz del ejemplo dado por su grandioso
mentor Von Hayek, la Mont Pelerin Society continúa siendo un
importante centro de debate intelectual, a pesar de los altibajos
sufridos a lo largo de la historia.

FOTOGRAFÍAS: http://liberalescontratotalitarios.rebeliondigital.es/
Mont_Pelerin_Society.htm

3.14.2. Primer Nobel de Economía para un liberal (1974)


En el año 1974 (un año después de fallecido su mentor y
maestro, el profesor von Mises), Hayek fue galardonado junto
a Gunnar Myrdal con el Premio Nobel de Economía a partir de
su brillante elaboración de la Teoría de los Ciclos, convirtién-
dose de este modo en el primer economista pro-libre mercado
en recibir la referida distinción. Este hecho constituyó un epi-
sodio de gran conmoción para los seguidores de ambos home-
najeados, puesto que mientras que Hayek se pronunciaba como
390 VISA AL DESARROLLO

un auténtico defensor del libre mercado, Myrdal era un férreo


apologista de la intervención gubernamental en los asuntos vin-
culados al comercio internacional. Esta contradictoria situación,
logró atraer sin dudas, la atención de un buen número de histo-
riadores económicos. 123
Sus últimas reflexiones
En una entrevista inolvidable que Lawrence Minardi le efec-
tuó al Profesor Hayek para la revista Forbes, este ultimo confesó:
“Cuando yo era joven, únicamente los muy viejos creían en
el mercado. Hoy compruebo que casi todo el apoyo que me
brindan: proviene de los más jóvenes. Esto evidencia un total
viraje intelectual entre las generaciones”.
Una producción intelectual de inestimable valor y una vida
incondicionalmente dedicada a la apología de la libertad, hacen
de Hayek un personaje victorioso, trascendente y sin lugar a du-
das, digno de ser admirado.
3.14.3. Hacia el totalitarismo (Reseña del libro: “Camino
de Servidumbre”) 124
En plena segunda guerra mundial, Hayek observó que la lu-
cha contra el nazismo no estaría completa si no se combatía la
raíz de los fenómenos totalitarios que arrasaban Europa. Por
esta razón, a modo de advertencia, se puso a escribir un libro
pequeño, en el que pensaba que sólo ponía de manifiesto una
serie de aspectos obvios, sobre las consecuencias inevitables de

123 Esta es la prueba palpable de que los Premio Nobel no responden a


“oscuros intereses”, como suelen decir, sin bases, algunos “analistas
económicos” ecuatorianos. Hayek, el economista liberal, fue galardonado
como tal en 1974 y compartió honores con un economista keynesiano en
lo fiscal y proteccionista en lo comercial.
124 Rodríguez Herrera, Daniel. Hacia el Totalitarismo. Disponible en: http://
www.liberalismo.org/articulo/45/19/totalitarismo/ [Consulta 26 enero del
2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 391

la planificación central de la economía. Pese a que el autor nunca


estuvo del todo satisfecho de ella, esta obra se convertiría en la
más leída de entre las suyas, y en uno de los ensayos políticos
más importantes del siglo XX. Hayek conocía perfectamente los
problemas económicos que inevitablemente traía y trae consigo
el comunismo, después de su papel central (junto a su maestro
Mises) en el debate sobre la imposibilidad del cálculo econó-
mico en el socialismo. Sabía, pues, que ninguna de las formas
totalitarias que entonces gobernaban en Europa (nazismo, fas-
cismo y comunismo) traería ningún bien, sino una mayor mi-
seria. Pero quedaba por desentrañar que el horror profundo del
gobierno absoluto, las matanzas masivas, la destrucción absoluta
de la libertad, eran también una consecuencia inevitable del so-
cialismo colectivista o comunista.
La tesis principal de este libro es que los fines no importan
si el medio empleado es la planificación económica centraliza-
da. Todos los regímenes políticos que la enarbolan como so-
lución terminan pareciéndose como gotas de agua, llevando a
la destrucción de la democracia y obligando a los ciudadanos a
recorrer un camino de servidumbre, beneficioso para el poder
político que controla el Estado y no para el pueblo. Muchos
aducían, y aducen, que la planificación sólo afecta a la libertad
económica, olvidando que sin propiedad privada estamos siem-
pre a merced de los demás. Y cuando el propietario único es el
Estado, la dependencia del mismo difiere muy poco de la escla-
vitud.
Pero Hayek va más allá. Vamos a poner un ejemplo de sus
razonamientos. Muchos creen que el totalitarismo puede ser
bueno si sus dirigentes también lo son. Lo que indica Hayek
es que dichos dirigentes serán siempre lo peor de entre los más
criminales. Este hecho, que la historia ha corroborado en innu-
merables ocasiones, es demostrado con sencillez y lógica: pues-
to que para gobernar de forma totalitaria hay que imponer los
fines del colectivo sobre los del individuo, el dirigente deberá
coaccionar a muchísimas personas. Esa coacción tomará las re-
pulsivas formas del encarcelamiento, la tortura y el asesinato.
392 VISA AL DESARROLLO

Sólo podrán dirigir, por tanto, aquellos que estén dispuestos a


tomar esas medidas para imponer sus tesis, es decir, los peores
elementos de la sociedad (…)

3.15 LA ESCUELA LIBERAL ALEMANA (ECONOMÍA


SOCIAL DE MERCADO –ESM-): LUDWIG ERHARD
(1897-1977)

Imagen: www.article.wn.com

“Nosotros rechazamos el Estado benefactor de carácter socialista y


la protección total y general del ciudadano, no solamente porque esa tu-
tela, al parecer tan bien intencionada, crea unas dependencias tales que
a la postre sólo produce súbditos; sino porque además tiende a matar la
libre mentalidad ciudadana, ocasionando un descenso en el rendimiento
económico del pueblo”
«No solamente fui alumno del Profesor Oppenheimer, sino también
tuve el privilegio de ser su amigo». 125
En una sola frase, resume Ludwig Erhard, la toma del poder
de Hitler:

125 Erhard se refiere en esta cita al alemán Frank Oppenheimer - sociólogo,


médico, economista, filósofo y a la vez defensor del Liberalismo. De él
recibió Erhard las impresiones decisivas sobre las cuales construiría más
tarde la obra de su vida: «La Economía Social de Mercado».
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 393

«Se desató la pesadilla». (Fuente: http://www.biblioteca.cees.org.


gt/topicos/web/topic-167.html)

A finales de abril de 1945, el Tercer Reich se hundía entre san-


gre y ruinas.
A propósito, dijo Erhard:
«El satírico aborto de inmundicia y fuego finalmente se desplomó. La
herencia fue terrible: un caos total y una Alemania sin honor».
(Fuente: http://www.biblioteca.cees.org.gt/topicos/web/to-
pic-167.html)

Erhard juzga el 20 de junio de 1948, día del nacimiento de la


Economía Social de Mercado, de la siguiente forma:
«Fue el día más decisivo de mi vida. Fue un gran cambio. Por pri-
mera vez me atreví a poner mis ideas teóricas en práctica. El esce-
nario cambió repentinamente. Los escaparates se llenaron, la oferta de
mercancía se multiplicó, y valió la pena empezar nuevamente a traba-
jar”. (Enlace: http://www.biblioteca.cees.org.gt/topicos/web/
topic-167.html)
«La economía debe funcionar libremente dentro del orden político y
las obligaciones sociales, sin intervención dirigista de ninguna clase».
(Enlace: http://www.biblioteca.cees.org.gt/topicos/web/to-
pic-167.html)

«La segunda mitad del año 1948 fue una de las más dramá-
ticas de la historia económica de Alemania». (Enlace: http://
www.biblioteca.cees.org.gt/topicos/web/topic-167.html)
Ludwig Erhard 126
Erhard fue un economista y político alemán, con tendencias
liberales, considerado el padre del denominado “milagro eco-

126 Ludwig Erhard. Disponible en: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/e/


erhard.htm [Consulta 02 de febrero del 2015]
394 VISA AL DESARROLLO

nómico alemán de la posguerra”. Fue director del Instituto de


Investigación Industrial de Nuremberg, aunque fue cesado por
el régimen de la Alemania nazi debido a sus opiniones liberales
en economía. Con la creación de la República Federal de Alema-
nia (RFA) en 1949, se convierte en Ministro de Economía en el
gobierno de Konrad Adenauer, responsabilidad que desempe-
ñará hasta la salida de éste del gobierno en 1963. Es el principal
responsable de los rápidos avances económicos de la República
Federal de Alemania (RFA, la Alemania capitalista, la liberal, la
desarrollada, la que hoy por hoy es la segunda economía más
importante de Europa), gracias a la economía social de mercado
que allí se estableció.
Los alemanes vivían desde finales de la guerra en una econo-
mía planificada y muy racionada (leche, huevos, carbón, vesti-
do, calzado...) en la que reinaba el mercado negro, el trueque y
los robos, ya que además la mayor parte de la población vivía
bajo la amenaza de los comités de desnazificación. La pobla-
ción buscaba una cierta estabilidad económica y política, a la vez
que aspiraba a tener una cierta seguridad. En estas circunstan-
cias, aparece Erhard, como fundador e ideólogo de la “Economía
Social de Mercado”. Modelo que sostiene básicamente que el
sistema económico más eficiente y que genera mayores niveles
de riqueza, es la economía de libre mercado; pero para que fun-
cione bien, necesita mantener un alto nivel de competitividad,
de tal manera que toda la sociedad resulte beneficiada del libre
comercio; para cumplir con ese rol, el Estado debe tener una ac-
tiva política contra los carteles, monopolios y oligopolios, ya que
esas deficiencias del mercado atentan contra la economía libre, el
bienestar y la estabilidad social. No es un modelo socialista, es
un esquema capitalista, es liberalismo con políticas sociales.
En el terreno social, la ESM defendía una política de ayuda a
los ciudadanos más vulnerables socialmente, pero enfocada sólo
a paliar las situaciones cambiantes de la vida y como mecanismo
de reintegrarlos a la economía de mercado, que sería la respon-
sable de devolverles el bienestar; no tenía como fin la ampliación
permanente del Estado ni la creación de un Estado de Bienes-
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 395

tar como proponía la socialdemocracia europea de los años 50’.


En definitiva, La Economía Social de Mercado (ESM) tiene como
objetivo el mantener un equilibrio entre un alto índice del creci-
miento económico, baja inflación, bajo nivel de desempleo, bue-
nas condiciones laborales, bienestar social, y servicios públicos,
por medio de una economía de libre mercado y políticas públicas
tendientes a mantener esa competitividad sumado a políticas so-
ciales paliativas. Pese a que se le suele relacionar como un punto
intermedio entre socialdemocracia y liberalismo, los mecanismos
de intervención económica propuestas por Erhard y los ideólo-
gos de la ESM no eran necesariamente agresivos con la propie-
dad privada como lo serían algunos sistemas socialdemócratas.

El concepto de Erhard, sobre la Economía Social de Mercado


se basa en tres fundamentos principales: 127
1. La mayor libertad posible en la competencia.
2. Regulación estatal para mantener la competencia, evitando
que el capital monopolista absorba sin miramientos a las
empresas medianas y pequeñas o convenga en una fijación
de precios.
3. Eficiencia económica como base material para una sana po-
lítica social estatal.
Esta moderna concepción de orden económico y social logra
una mayor capacidad de producción con mayor elasticidad de
adaptación a alteraciones en el mercado mundial. Además, da
lugar a que la producción y la economía, no sean un fin en sí
mismo, sino que sirvan al bienestar del pueblo.

127 Ludwig Erhard, Biografía. (1968, Febrero). Disponible en: http://www.


biblioteca.cees.org.gt/topicos/web/topic-167.html [Consulta 02 de febrero
del 2015]
396 VISA AL DESARROLLO

3.15.1. Más sobre La Economía Social de Mercado


La Economía Social de Mercado, es definida como una eco-
nomía de mercado que asume una responsabilidad social. Es
un sistema que, respetando el mercado, las libertades y los con-
troles que deben garantizarse para que el modelo funcione ade-
cuadamente en un sentido técnico; los combina exitosamente
con un orden social que persigue la equidad, dentro de un orden
político democrático. Es decir, se trata de una sociedad que se
beneficia de la eficiencia del mercado y que la usa para generar
paz social (Quaas, 2008).
La ESM, no es una mezcla entre mercado y planificación, ni
tampoco una combinación de mercado con políticas sociales
activas (al estilo de los socialdemócratas keynesianos). Es una
forma de organizar la economía, que está basada en el mercado, con
libertad y con una gran calidad social; en definitiva, constituye una
economía que pretende la máxima eficiencia técnica junto a un
reparto justo de los frutos (un orden económico eficiente con un
orden social equitativo).
La ESM, está basada en el eficiente funcionamiento del mer-
cado, mediante el uso de determinados instrumentos, como la
competencia, los precios libres, la libre iniciativa para el empren-
dimiento privado y el respeto a dichas reglas por parte de un
Estado subsidiario y, a la vez, solidario. Ello significa determina-
das reglas que deben instituirse, asegurarse y vigilarse. . Estas
reglas, básicamente constitucionales y jurídicas, tienen que ver
con la seguridad de los derechos de propiedad, la garantía de la
competencia, la libre formación de los precios, la libre circulación
de bienes, personas y capital. También las reglas tienen que ser
estables; ello no excluye la posibilidad de cambios y ajustes para
perfeccionarlos. Sin embargo, los proyectos de emprendimiento
productivo, especialmente de largo plazo, y enormes volúmenes
de inversión, se desalientan si en un país es habitual una fuerte
inestabilidad en las reglas del juego. 128

128 De lo que más se preocupan los inversionistas extranjeros antes de


emprender en una actividad productiva en un determinado país, es de
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 397

Asaltado por todos lados


Es cierto que al principio los precios siguieron altos, pues
existía una gran necesidad de recuperación ante cierta escasez
de oferta que, sin embargo, pronto se multiplicó.
En esta situación subieron al escenario sus adversarios en po-
lítica interna, especialmente los Demócratas Sociales. No querían
deshacerse de la actual economía coercitiva. El experto en econo-
mía de la SPD, el Profesor Noelting, tachó a Erhard de «charla-
tán y jugador».
Como Erhard no se diera por aludido, extremaron sus medi-
das. El 12 de septiembre de 1948 los sindicatos llamaron a una
huelga general. El gran ascendiente que había alcanzado Erhard
parecía a punto de ser aplastado por la cantidad de sus adversa-
rios.
Acordándose de la situación, Erhard dice:
«La segunda mitad del año 1948 fue una de las más dramáticas de la
historia económica de Alemania».
Pero Erhard siguió impertérrito la meta impuesta. Sabía que
los precios bajarían. Y los precios bajaron. Había logrado impo-
ner su idea, pero durante mucho tiempo siguió siendo una per-
sona muy discutida.
El dirigente de la SPD, Kurt Schumacher, tildó a la Economía
Social de Mercado propuesta por Erhard como: «un inmenso globo
de propaganda empresarial, lleno de los gases de escape de un liberalis-
mo en estado de descomposición».

la estabilidad en las reglas del juego; que las leyes se mantengan en el


tiempo, que no haya cambios abruptos que perjudiquen el horizonte de
planificación de las empresas. Hay analistas económicos que sostienen
(me incluyo entre ellos), que la inversión extranjera productiva privada
no viene al Ecuador, porque no existe seguridad jurídica y las leyes
(especialmente en materia tributaria), se las cambia continuamente.
398 VISA AL DESARROLLO

Comentario: Intelectuales de todos los tiempos han acusado al


liberalismo de ser más marketing, antes que ciencia. El liberalismo
es una doctrina: filosófica, social, económica y política, que cada
vez que se la ha puesto en práctica: ¡simplemente funciona!
En ese sentido es una teoría científica porque su éxito se ha
reproducido en innumerables ocasiones y en diferentes países
que lo han aplicado. De la misma forma, como los marxistas
reclaman para sí el derecho de ser ciencia; ¡claro!, ¡por supuesto!,
por ello debe ser entonces que cada vez que se ha utilizado
esa doctrina sus resultados han sido los mismos: alta inflación,
escasez de productos, devaluación, fuga de capitales productivos,
salida masiva de personas, endeudamiento agresivo, burocracia
institucionalizada, corrupción, clientelas políticas, escasa
inversión, reducción de la producción y desempleo masivo. Sin
contar por supuesto, con la brutal maquinaria de represión que
es preciso montar; para mantener sumisa, esclava y obediente a
toda una sociedad.

A Bonn

El 21 de febrero de 1949, Konrad Adenauer había invitado ex-


presamente a Ludwig Erhard, aunque éste todavía no pertenecía
a su partido político, el CDU. Erhard habló durante tres horas.
Con su teoría, quería convencer hasta al último critico en las filas
de la CDU. El resultado: El CDU aceptó su programa de Econo-
mía Social de Mercado, la que le trajo la victoria en la primera
elección del Bundestag alemán. Así llegó a las filas del CDU. En
1962 comentó: «Aun habiendo servido durante doce años al CDU, en
último extremo, no he sido electo por ningún partido, sino sucedió que
en una hora decisiva me uní a un partido y juntos hicimos la lucha».
El 14 de agosto de 1949, Erhard fue elegido como diputado al
Bundestag alemán. El 20 de septiembre, el Presidente de la Re-
pública lo nombró Ministro de Economía en el primer gabinete
del Dr. Adenauer.

3.15.2. No existen milagros


La reforma monetaria y económica fue la explosión inicial. El
Plan Marshall alentó el desarrollo. La recuperación de Alemania
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 399

Occidental creció a un ritmo acelerado, asombrando a todo el


mundo. Como es natural, también hubo fases críticas. En el año
1950, al estallar la Guerra en Corea, muchos políticos temieron
una extensión del conflicto y aconsejaron al canciller alemán, Dr.
Adenauer, el retorno hacía el control estatal de la economía me-
diante el racionamiento. En el Bundestag se realizaron grandes
debates. En Bonn ya se hablaba de un posible sustituto de Er-
hard. Nuevamente estaban amenazados los principios progra-
máticos de la reconstrucción y recuperación. Mientras seguían
las dramáticas luchas oratorias en el Bundestag Alemán y las
divergencias con el Gobierno, Erhard mantuvo una posición re-
suelta y firme a favor de la única consideración política acertada.

Si la Guerra de Corea se hubiese convertido en tercera guerra


mundial, el caos sucesivo tampoco hubiera permitido asegurar
la alimentación del pueblo mediante racionamientos. En esos
meses, el futuro del pueblo dependió de la firmeza de un solo
hombre que sabía juzgar correctamente la situación. Triunfaron
los que mejores nervios tenían y la crisis de Corea, la más grande
desde la 2da. Guerra Mundial, pasó. La economía se normalizó.
La reconstrucción de Alemania siguió adelante sin interrupción
y fue reconocida por las demás naciones dirigentes en industria
y comercio.

Por segunda vez en pocos años, determinó Erhard el camino


correcto de la política alemana. Adenauer construyó su políti-
ca exterior sobre estos éxitos. El agradecimiento del pueblo fue
que mostrara creciente confianza al «HOMBRE DE LAS HORAS
DIFÍCILES». Erhard jamás aceptó el calificativo del «milagro ale-
mán». «No existen milagros», dijo ya durante las primeras fases del
asombroso y admirado auge de la República Federal de Alemania. «...
lo que parecen milagros son los resultados de una política con-
secuente y los esfuerzos de un pueblo entero».
400 VISA AL DESARROLLO

Konrad Adenauer. Imagen: content.time.com

Esta política económica facilitó la instauración de una ayuda


social para los retirados, los perjudicados y empleados de la 2a.
Guerra Mundial que en el mundo entero no tiene igual. Y los
electores siguieron exigiendo la continuación de dicha política.
El éxito de la CDU/CSU en 1953 fue convincente. Cuatro años
más tarde, en el otoño de 1957, el partido consiguió la mayoría
absoluta. Después de la victoria, el Ministro de Economía, Lud-
wig Erhard, fue nombrado vice-canciller.

10º. Aniversario del marco alemán [este artículo fue escrito


en 1968]
El 20 de junio de 1958 el marco alemán cumplió 10 años.
¡Cuánto tiempo había pasado desde la reforma monetaria del
año 1948! Adenauer y Erhard se acuerdan de aquellos tiempos.
El canciller alemán, Adenauer, dijo: «Si no hubiéramos tenido
a Erhard con su instinto infalible, su optimismo invencible que
con el don de Dios sabía transmitir a otros, no habría sido posi-
ble alcanzar aquel éxito económico en tan poco tiempo».

Candidato a canciller del partido CDU/CSU


El 23 de abril de 1963 la CDU/CSU proclamó a Ludwig Erhard
sucesor de Adenauer. Con 159 contra 47 votos y 19 abstenciones,
la fracción CDU/CSU del Bundestag Alemán propuso a Erhard
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 401

como su candidato a canciller. Adenauer y Erhard se estrecha-


ron las manos y el primero dijo a sus amigos del partido: «Como
la votación terminó con tan gran mayoría, estamos todos obligados a
atenernos a ella. No existe ningún inconveniente por mi parte, que yo,
Sr. Erhard, le ayude con todas mis fuerzas y le ofrezca mi apoyo y ase-
soramiento para el bien de todo el pueblo alemán». Ludwig Erhard le
contestó: «Procuraré aumentar la herencia de Konrad Adenauer gra-
cias a su asesoramiento y con la ayuda de Dios».

La 2a. era Erhard


Ludwig Erhard llegó a canciller alemán, primero, por la de-
cisión de la CDU-CSU y más tarde, por la victoria en las quin-
tas elecciones del Bundestag Alemán en septiembre de 1965, y
por voluntad declarada del pueblo alemán. Por primera vez en
la historia de Alemania, confía el pueblo su destino político a
un economista (un auténtico científico social). Desde entonces y
como antes se discutió mucho sobre la autoridad y popularidad
de Ludwig Erhard. Ludwig Erhard era un estadista diferente
en muchos sentidos de los jefes de gobierno de otros países,
sin ninguna inclinación hacia la política. Su única política era:
«una sin intrigas, ni manejos tras el telón».
Su teoría era ganar a su interlocutor alemán o extranjero con
argumentos positivos, presentados abiertamente, sin poner al
otro bajo presión. Durante una visita de Erhard a los Estados
Unidos, el presidente Johnson confesó espontáneamente: «Me
agrada todo lo de él». Igual resultado tuvieron las conversaciones
entre Erhard y el Primer Ministro inglés en 1966. Se aclararon
problemas muy delicados con absoluta sinceridad.
¿Tuvo o no tuvo razón Erhard con su política sin doble fondo?
«Es un buen científico, pero nacido para ser político», lo juzgó su emi-
nente profesor, Vershofen. Representantes patronales y obreros
temían presentarse en reuniones ante el Ministro de Economía
Erhard, en las que se discutía el ir a la huelga. Estas conferencias
no las abría Erhard con dominadoras palabras contra la peligrosa
decisión, sino con la simple declaración: «De este cuarto no sal-
drán hasta que se hayan entendido, sin ir a la huelga».
402 VISA AL DESARROLLO

Sería incompleto el análisis si no se mencionaría en este libro,


los antecedentes históricos de una Alemania Occidental devasta-
da por la II Guerra Mundial, que emergería después como una
superpotencia económica, todo gracias al Liberalismo y dentro
de éste, la Economía Social de Mercado, implementada por L.
Erhard, en aquellos duros momentos; lo cual ratifica que un país
puede conseguir una “visa al desarrollo”, siempre y cuando
adopte las medidas: económicas, sociales, políticas y filosóficas,
más adecuadas. No hay tal subdesarrollo eterno, éste solo cabe
en la mente de aquellos que creen que no es posible salir del mis-
mo, bajo un sistema capitalista y de libre mercado. ¡Claro que es
posible!, siempre y cuando se tomen como referentes principales
del progreso, a sus dos pilares: LIBERTAD ECONÓMICA y SO-
LIDARIDAD SOCIAL (en un inicio: para corregir distorsiones
propiciadas por los anteriores sistemas estatistas, populistas y
socialistas). Por ello a continuación los invito a leer un artículo
publicado en la página web del Cato Institute, sobre el denomi-
nado “milagro alemán de la posguerra”.

3.15.3. Otra mirada al milagro alemán 129

A principios de este verano, George Soros y otros importantes


economistas keynesianos criticaron la disciplina fiscal de Alema-
nia por considerarla demasiado estricta. Aún así la producción
real de Alemania creció a una saludable tasa anual de 9% en el
segundo trimestre del año, mientras que la economía estadouni-
dense creció a una tasa anémica de 1,6%. ¿Será que Alemania es
ahora un ejemplo a seguir en cuanto a cómo recuperarse?

En un artículo de junio, el Ministro de Finanzas alemán, Wol-


fgang Schäuble, justificó la decisión de su gobierno de reducir

129 White, Lawrence. (05/10/2010) Otra mirada al milagro alemán. Disponible


en: http://www.elcato.org/otra-mirada-al-milagro-aleman [Consulta 02 de
febrero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 403

el gasto, citando: “una aversión a los déficits y un miedo a la


inflación, ambos tienen raíces en la historia alemana del último
siglo”. Él, probablemente se estaba refiriendo a la destructiva
hiperinflación de la década de 1920.

El Sr. Schäuble podría haber citado otro episodio relevante en


la historia de su nación. Hace sesenta y dos años (1948) Ale-
mania se convirtió en el modelo de recuperación de una cri-
sis muy distinta. Luego de la Segunda Guerra Mundial, las
ciudades, fábricas y trenes de Alemania estaban en las ruinas.
La escasez aguda de alimentos, combustible, agua y vivienda
constituyeron retos a la mera supervivencia.

Desafortunadamente, aquellos que hacían las políticas de la


ocupación de hecho perpetuaron la escasez al mantener los controles
de precios que el gobierno nazi había impuesto antes y durante la gue-
rra. 130 Los consumidores y empresarios combatían el régimen burocrá-
tico de controles y racionamiento, a lo que el economista alemán
Ludwig Erhard describió como Der Papierkrieg –la guerra de los
papeles-. Los mercados negros eran omnipresentes.

El nuevo Partido Social Demócrata de Alemania quería con-


tinuar con los controles y el racionamiento. Algunos consejeros
estadounidenses estaban de acuerdo, particularmente, John Ken-
neth Galbraith. Galbraith era un funcionario del Departamento
de Estado de EE.UU., encargado de supervisar la política eco-
nómica para los territorios ocupados en Alemania y Japón. Él
había sido el zar estadounidense de los controles de precios entre

130 El socialismo es una película repetida: escasez, desabastecimiento


productivo, largas filas de gente esperando que el gobierno les dé su
“ración”. Sucedió en la Alemania nazi, en la China de Mao, en la URSS
y sus satélites Este europeas, en el Chile de Allende, en la Cuba de
los Castro y ahora en la Venezuela de Chávez y Maduro. No hay tal
“guerra económica”, hay un sistema llamado socialismo marxista, que
reiteradamente ha probado su ineficiencia e ineficacia a escala global.
404 VISA AL DESARROLLO

1941-1943 e ignoró por completo la idea de revivir la economía


alemana, eliminando los controles.

Afortunadamente, para los alemanes comunes y corrientes,


Erhard —quien fue nombrado director de la administración eco-
nómica para el territorio ocupado por los ingleses y estadouni-
denses en la Bizona en abril de 1948— pensaba distinto. Una
reforma monetaria que él ayudó a diseñar fue elegida para
reemplazar al viejo y débil Reichsmark con el nuevo Marco
alemán en las tres zonas occidentales para el 20 de junio. Sin la
aprobación del comando militar de los Aliados, Erhard aprovechó
la ocasión para emitir un decreto de gran envergadura que eliminaba
gran parte de los controles de precios y directivas de racionamiento. Él
después le dijo a unos amigos que el encargado estadounidense,
el General Lucius Clay, lo llamó cuando se enteró del decreto y
le dijo: “Profesor Erhard, mis consejeros me dicen que usted está
cometiendo un grave error”. Erhard le contestó, “Mis consejeros
también me lo han dicho”.

No fue un error grave. Durante las siguientes semanas, Er-


hard, eliminó gran parte de los controles de precios y de salarios, así
como casi todas las órdenes de asignación y directivas de racionamiento
que quedaban en la Bizona. Los efectos de la eliminación de los contro-
les fueron tremendamente exitosos: la escasez se terminó, los mercados
negros desaparecieron y la recuperación de Alemania comenzó. La com-
pra y venta con marcos alemanes reemplazó al trueque. Los espectado-
res destacaron que casi de la noche a la mañana las fábricas empezaron
a emitir humo, los camiones de entrega llenaron las calles y la bulla de
las construcciones se empezó a escuchar en varias ciudades.

El notable éxito de las reformas hizo que estas fueran irre-


versibles. Unos meses después la zona francesa imitó las refor-
mas. Luego, las autoridades de los Aliados  redujeron las tasas
tributarias considerablemente. Entre junio y diciembre de 1948,
la producción industrial en las tres zonas occidentales aumentó
en un sorprendente 50%. En mayo de 1949 las tres zonas fueron
fusionadas para conformar la República Federal de Alemania,
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 405

comúnmente conocida como Alemania Occidental, mientras


que la Alemania Oriental permaneció bajo el dominio soviéti-
co con el nombre: República Democrática de Alemania.

El crecimiento continuó en virtud de las políticas de libre


mercado del nuevo gobierno de Alemania Occidental. Erhard
fue nombrado Ministro de Asuntos Económicos durante el go-
bierno del Canciller Konrad Adenauer entre 1949 y 1963. La eco-
nomía de Alemania Occidental no solo superó con creces a la de Alema-
nia Oriental, sino que llegó a superar la de Francia y el Reino Unido
a pesar de recibir muchos menos fondos de ayuda externa del
Plan Marshall. Esta era la etapa del “milagro económico”. Entre
1950 y 1960 la producción real de la economía de Alemania Oc-
cidental se duplicó, creciendo a una tasa anual compuesta para
la década de casi 8% al año. Los econometristas que han tratado
de determinar los distintos factores que contribuyeron a este im-
presionante récord, descubrieron que no todo puede ser atribui-
do a una creciente fuerza laboral y mayores flujos de inversión
o al “alcance” desde un punto inicial bajo de producción. Gran
parte del crecimiento del periodo es atribuido a una política económica
superior. 131 Erhard llegó a la presidencia después de Adenauer en
1963 y fue canciller durante tres años. Su éxito electoral fue un
espaldarazo a las políticas que habían desencadenado el “mila-
gro económico”.

Erhard derivó sus ideas de los economistas liberales asen-


tados en la Universidad de Freiburg, particularmente Walter
Eucken, quien desarrolló una filosofía liberal conocida como
“Ordoliberalismo” (ORDO en honor a la publicación acadé-
mica donde los economistas publicaban sus ideas). El interés
en las ideas Ordoliberales disminuyó en Alemania después
de 1963, eclipsadas por el interés en la economía keynesiana.

131 Esa política económica superior, es sin duda, el Liberalismo socialmente


responsable (Economía Social de Mercado).
406 VISA AL DESARROLLO

El Estado Benefactor creció. La economía se volvió anquilosada


con políticas dirigidas a grupos de intereses. No es coincidencia
que el crecimiento económico también disminuyera. Entre 1960
y 1973 el crecimiento fue la mitad de lo que fue en la década de
1950 y durante el periodo entre 1973 y 1989 disminuyó, nueva-
mente a la mitad de aquel del periodo anterior, siendo de solo un
2% al año.

Walter Eucken, economista ordoliberal alemán, quien nutrió de sus ideas a


Ludwig Erhard para desatar el denominado: “milagro alemán”
Fotografía: es.wikipedia.org

El interés en el Ordoliberalismo empezó a revivirse entre los


académicos en los 70 y 80, y continúa teniendo una presencia
institucional en la Universidad de Freiburg y en el Walter Euc-
ken Institute. Un mayor interés por parte de los políticos sería
lo mejor que podría pasar para revivir el crecimiento económi-
co alemán a largo plazo. Si el Sr. Wolfang Schäuble es sincero
cuando dice que, en comparación con los que hacen la política
en EE.UU.: “nosotros tenemos consideraciones a largo plazo y
estamos, por lo tanto, más preocupados por las consecuencias
de déficits excesivos y por los peligros de una inflación alta”, él
puede encontrar un modelo útil en las políticas de su antecesor
de hace 60 años, esto es, en Ludwig Erhard.
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 407

Wolfang Schäuble, Ministro de Finanzas alemán, hacia quien va dirigido el


artículo que acabamos de leer, publicado por el Instituto Cato; pidiéndole que
siga la política de Erhard. (Fotografía: es.wikipedia.org)

Comentario: En síntesis, Ludwig Erhard realizó lo siguiente:


introdujo una nueva moneda, el marco alemán, y eliminó los
perniciosos controles de salarios y precios en la economía
alemana, sin importarle las críticas que hoy y siempre harán los
enemigos de la libertad económica y los defensores del Socialismo,
la Socialdemocracia y el Estado Benefactor. En definitiva las
medidas de Erhard, aunque resistidas en un inicio, sacaron a
Alemania Occidental de la postración en la que los había sumido la
política nacional socialista de Adolf Hitler. Lo cual ratifica, que el
liberalismo bien entendido, consigue el bienestar de las naciones
que confían en esta doctrina eminentemente progresista (porque
progresa, porque desarrolla pueblos, sin sumirlos en la escasez,
la inflación, la devaluación, las largas filas y el racionamiento).
Las políticas de Erhard demuestran además que el liberalismo
combinado con una sana política social, es perfectamente factible
y válido de aplicar en cualquier país del mundo, en especial en
aquellos que consideran al liberalismo como una opción de la
satanizada “derecha”; por ello Erhard, no implantó liberalismo
extremo en Alemania, allí se puso en vigor el Liberalismo Social,
o la Economía Social de Mercado (ESM). Una pregunta cordial
estimados amigos marxistas: ¿Cuál Alemania se desarrolló más:
la Occidental con Erhard a la cabeza, o la Oriental que siguió a
raja tabla los postulados socialistas de Karl Marx? La respuesta
es obvia y no admite ninguna discusión, ni dudas al respecto.
Por algo se cayó el truculento y diabólico Muro de Berlín en 1989,
a los 28 años de su fatídica construcción (1961).
408 VISA AL DESARROLLO

3.16 LA ESCUELA MONETARISTA DE CHICAGO: MIL-


TON FRIEDMAN (1912 -2006)

Imágenes: pumacapitalista.blogspot.com

“Si quieren ver capitalismo en acción, vayan a Hong Kong”

“Estoy a favor de reducir impuestos bajo cualquier circunstancia


y por cualquier excusa, por cualquier razón, en cualquier momento en
que sea posible” (Milton Friedman)

“Uno de los más grandes errores es juzgar a las políticas y progra-


mas por sus intenciones, en vez de evaluarlas por sus resultados”

“El camino de un gobierno centralizado a una verdadera so-


ciedad privada de libre empresa posee tres componentes: prime-
ro y el más importante de todos, el Estado de derecho, el cual
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 409

se extiende a la protección de la propiedad; segundo, propiedad


privada dispersa de los medios de producción; y tercero, libertad
de entrar y salir de industrias, libre competencia, libre comercio.
Estos son esencialmente los requerimientos básicos”.
“La libertad económica, es un requisito esencial de la libertad polí-
tica”

(Milton Friedman)

Milton Friedman, premio Nobel de Economía en 1976, gracias a sus desta-


cados estudios econométricos sobre la función Consumo, la cual depende tam-
bién del ingreso permanente (ingreso esperado a lo largo del tiempo) y no sólo
de la renta corriente (la renta disponible en un solo período), como lo sostuvo
Keynes. (Imágenes: www.akifrases.com y pumacapitalista.blogspot.com)

Milton Friedman fue un destacado economista e intelectual


estadounidense. Defensor del libre mercado y exponente del
monetarismo neoclásico de la Escuela de Economía de Chicago.
410 VISA AL DESARROLLO

Friedman realizó contribuciones importantes en los campos de la


Macroeconomía, la Microeconomía, la Historia Económica, la Es-
tadística y la Econometría. En 1976, fue galardonado con el Pre-
mio Nobel de Economía por sus logros en los campos de análisis
de consumo, historia y teoría monetaria y por su demostración
de la complejidad de la política de estabilización.132
Friedman visitó Chile en 1975 durante la dictadura de Au-
gusto Pinochet, hecho por el cual fue muy criticado al no ser
un gobierno de origen democrático. Invitado por la Escuela de
Negocios de Valparaíso, dictó una serie de conferencias sobre
Economía e influyó en los asistentes económicos del gobierno.
Friedman gozó de un éxito tremendo con estas innovadoras ob-
servaciones y fue invitado por ex-alumnos chilenos de la Escuela
de Chicago (“Chicago Boys”) a dictar algunas conferencias sobre
la situación económica chilena. Friedman dijo: “La Economía
Social de Mercado es la única medicina”, refiriéndose a la com-
plicada situación de Chile. Abogó por la economía monetarista
y explicó después que “el énfasis de aquella charla fue que los mer-
cados libres minarían la centralización política y el control político”,
sosteniendo que la liberalización económica conduciría tarde o
temprano a la democratización política.
Pese a que esa supuesta colaboración con la dictadura chilena
le fue reprochada siempre (plasmándose en las manifestaciones
de Estocolmo en la ceremonia de entrega del Nobel) en una en-
trevista en el año 2.000, Friedman lo atribuyó: “a los comunistas
que intentaron desacreditar a cualquier persona que hubiese te-
nido la conexión más leve con Pinochet”. Más adelante Fried-
man se refirió a este tema haciendo analogía entre la dictadura
chilena y la dictadura china; habiendo dictado conferencias a los
estudiantes de Economía y reuniéndose con el secretario del Par-
tido Comunista de China Zhao Ziyang, diciendo: “Dicté tanto en

132 Economistas, Milton Friedman. Disponible en: http://www.eumed.net/


cursecon/economistas/Friedman.htm [Consulta 02 de febrero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 411

China como en Chile exactamente las mismas conferencias. He


visto muchas manifestaciones contra mí por lo que dije en Chile,
pero nadie ha hecho objeciones a lo que dije en China”.

Milton Friedman, es el más conocido economista de la Escue-


la de Chicago y uno de los más activos defensores del libre mer-
cado; gracias, especialmente, a su libro y serie de documentales
“Libre para elegir” (Free to chose), en los que defendía la libertad
económica de forma muy sencilla de entender para cualquiera.
Monetarista “de toda la vida” se opuso al keynesianismo en el
momento de su máximo apogeo: en los años 50 y 60. Recibió el
Premio Nobel por sus análisis del Consumo, Historia y Teoría
monetaria. 133

A pocos meses de su muerte (noviembre del 2006), su biogra-


fía ha sido recientemente publicada en los Estados Unidos: Mil-
ton Friedman. A Biography. Su autor, Lanny Ebenstein, un recono-
cido profesor en la Universidad de California en Santa Bárbara.
134

Hijo de una humilde familia de inmigrantes judíos proceden-


tes del centro de Europa, Milton Friedman nació en 1912 en un
barrio de Brooklyn. Su padre murió cuando él apenas tenía 15
años lo que obligó a su familia a hacer un gran esfuerzo para
costear los estudios, él mismo contribuyó a financiarlos. Estudió
Economía en la Universidad de Rutgers (New Jersey) y se doc-
toró en la Universidad de Columbia en 1946. El mismo año en que se
incorporó como profesor de la Universidad de Chicago donde impartió
la docencia hasta 1976. Se jubiló como académico un año después.

133 Milton Friedman. Disponible en: http://www.liberalismo.org/articulos/117/


milton/friedman/ [Consulta 02 de febrero del 2015]
134 Soto, Ángel (20/06/2007). Milton Friedman: Chile y el premio Nobel.
Disponible en: http://www.elcato.org/milton-friedman-chile-y-el-premio-
nobel [Consulta 02 de febrero del 2015]
412 VISA AL DESARROLLO

Casado en 1938 con Rose Director, a quien conoció mientras


estudiaba en Chicago y con quien escribió varios de sus traba-
jos, se dedicó a la Estadística y la Econometría, siendo calificado
como un monetarista que resolvió el problema de la inflación
limitando el crecimiento de la oferta monetaria a una tasa cons-
tante y moderada. Su obra se centró en dos aspectos fundamen-
tales: la defensa de la libertad y el libre mercado; consiguió de-
mostrar fehacientemente la ineficacia de la intervención estatal
en la economía.
Autor de libros como Capitalismo y Libertad; y Libertad de ele-
gir, se destacó por dictar cátedra en distintas universidades —la
principal fue Chicago—; su colaboración con el Nacional Bureau
of Economic Research, sus asesorías a distintos presidentes y su
activa participación pública en la defensa y promoción de sus
ideas. Un verdadero ejemplo del rol público de los intelectuales,
que sin temor a ser políticamente incorrectos y en contra del po-
pulismo fácil, de la planificación central, del estatismo y de las
políticas keynesianas en boga durante gran parte del siglo XX:
las enfrentó, porque estaba convencido que sólo promoviendo la liber-
tad, las sociedades pueden desarrollarse. La historia le dio la razón y
los hechos prácticos apoyan hoy por hoy sus brillantes teorías, extraídas
de muchos pensadores clásicos, de manera especial sus ideas se derivan
directamente de la genial mente del escocés, Adam Smith. A Milton
Friedman se lo conoce también, como “el Adam Smith moder-
no”.
Parte importante de ese papel público lo ejerció escribiendo
en la revista Newsweek, de la cual fue columnista entre 1966 y
1984; y a través de la exitosa serie de televisión “Free to Choose”
(“Libre para elegir”), escrita por el mismo y emitida en diez capí-
tulos en 1980 por PBS.
Milton Friedman tuvo que soportar el rechazo político de sus
feroces detractores, quienes sin más argumento que el de su vo-
raz ideología, lo censuraban acremente, por el simple hecho de
tener un genial y diferente pensamiento, amante de la libertad a
tiempo completo. Una de las más célebres manifestaciones en
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 413

su contra, la soportó Milton Friedman en Estocolmo en 1976,


durante la entrega del Nobel de Economía. Desde las tribunas
un fanático extremista (seguramente un vulgar “tira piedras”)
se levantó gritando “Down with capitalism, freedom for Chile”
(“Abajo el capitalismo, libertad para Chile”). La primera vez en
la historia del premio en que la ceremonia era interrumpida. En
las afueras, decenas de manifestantes gritaban contra Friedman,
el “neoliberalismo” y Pinochet.
Lo interesante de esta situación, es que los cuestionamien-
tos a la obtención del galardón fueron absolutamente políti-
cos. A nivel mundial había un consenso mayoritario en todos
los ámbitos sobre sus importantes aportes al conocimiento en
el terreno de la ciencia económica: Newsweek, Wall Street Jour-
nal y el propio London Financial Times, entre muchos, escribieron
alabando la incuestionable influencia de uno de los economistas
más importantes de “nuestro tiempo”.
Una interesante consideración a la hora de analizar lo sucedi-
do con la negativa en otros casos a otorgar el Premio Nobel a dis-
tintos intelectuales políticamente contrarios al socialismo, como
fue el caso del propio Jorge Luis Borges, y más recientemente
la resistencia a entregárselo a Mario Vargas Llosa. Demostra-
ción del poder que ha ejercido —y ejerce— un sector de la “in-
teligencia” mundial de izquierda que evidencia su intolerancia,
sectarismo y ceguera mental. En donde la consigna es: “sólo
reconozco al que piensa como yo”.
No se crea que Milton Friedman se quedaba tranquilo ante
estas manifestaciones. Por el contrario, su convencimiento res-
pecto a las ideas que defendía y el papel público de los in-
telectuales, respecto a la responsabilidad que les cabe en su
difusión, lo llevaron a hacerles frente y enrostrarles directa y
abiertamente lo que el calificaba como hipocresía y argumen-
tación sin base. Efectivamente, una muestra del inconsecuente
comportamiento del socialismo internacional, es lo que escribió
respecto de su viaje a China, donde estuvo 12 días, dio una serie
de conferencias y se reunió por dos horas en privado con Zhao
414 VISA AL DESARROLLO

Ziyang, Secretario del Partido Comunista Chino. Un encuentro


a todas luces inconveniente, con un régimen sangriento y reco-
nocidamente totalitario, que lo llevó a pensar que en esas cir-
cunstancias, se preparaba —al igual que lo sucedido con el caso
chileno— para recibir una avalancha de protestas por haberse
dispuesto a aconsejar a una dictadura, y sin embargo no sucedió
nada. No hubo manifestaciones ni se publicaron cartas ni artícu-
los en su contra, ¿por qué no?, se preguntaba Friedman.

Comentario: Friedman, no recibió críticas por sus consejos a


la dictadura china, a diferencia de las que recibió al aconsejar
a la dictadura chilena, porque la primera era vista como una
dictadura de izquierda y la otra como una dictadura de derecha.
El lamentable rasero, con el que son medidas las diferentes
dictaduras: las de izquierda, son “populares, justas, solidarias”;
las de derecha son “imperialistas, xenófobas, anti obreras”; y
ambas son igualmente perniciosas, lo que ocurre es que Friedman
era un economista y sus recomendaciones eran económicas, no
políticas.

Imagen: es.slideshare.net
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 415

Veamos a continuación un artículo sobre Milton Friedman,


tomado de la página web: liberalismo.org, para que sepamos a
grandes rasgos las líneas maestras del hombre que está detrás
del éxito del modelo económico y social impulsado por Chile
en la década de los 70, tras el fracaso de las políticas socialistas
marxistas de Salvador Allende. No hay que confundirse, mucha
gente dice que Augusto Pinochet es el hombre clave en la trans-
formación de Chile, pero no es así… el verdadero mérito lo tiene
Friedman, quien con las medidas recetadas a esta economía hizo
que surja una nueva y próspera nación, donde antes sólo había:
escasez, racionamiento, control de precios, inflación, sufrimien-
to, tristeza y subdesarrollo. Pinochet era político, Friedman era
un gran economista: asesoró por igual a dos dictaduras, la una
de izquierda (la china) y la otra de derecha (la chilena). Demos-
trándose con esto: que una buena política económica, no tiene
ningún prisma político-ideológico, porque parte de la libertad
individual de emprendimiento de los seres humanos, sin interfe-
rencias perniciosas por parte del Estado.

3.16.1. Reseña del libro:


“Libre para elegir”
Milton y Rose Friedman
Orbis, Barcelona, 1983

Imagen: www.queaprendemoshoy.com
416 VISA AL DESARROLLO

Las bondades del mercado 135


Por Antonio Mascaró Rotger

Las políticas keynesianas hicieron estragos en la década de


los setenta al sorprender a propios y extraños con la doloro-
sa estanflación. Las promesas de la “nueva economía” del lord
británico se habían vuelto pesadillas. A principios de la década
siguiente, los liberales despertaron de su letargo y Libertad de
elegir fue una de las puntas de lanza de ese resurgimiento liberal.
A diferencia de obras anteriores del mismo autor, como Ca-
pitalismo y libertad, este volumen no presenta una gran com-
plejidad analítica. No se trata de un denso manual de abstracta
teoría económica atiborrado de sesudas ecuaciones matemáticas
y jeroglíficos cartesianos, como cabría esperar de uno de los más
destacados miembros de la Escuela de Chicago. Muy al contra-
rio, es un libro muy asequible destinado al gran público.
El primer capítulo analiza la importancia del mercado y el
sistema de precios. Empieza comentando el conocido relato Yo,
el lápiz de Leonard R. Read. Hasta un producto tan simple y
común como el lápiz de grafito requiere un enorme esfuerzo de
coordinación entre múltiples agentes económicos. Se requiere un
elevadísimo conocimiento. Este conocimiento está disperso entre
millares de profesionales de los más distintos sectores: los tala-
dores de la Costa Oeste, los fabricantes de las sierras que usan
esos taladores, los obreros de los altos hornos donde se hace el
acero para fabricar esas sierras, los transportistas, los mineros de
las minas de grafito, y un larguísimo etcétera. Nadie ha recopi-
lado nunca todo ese vasto saber que es necesario para fabricar el
lápiz. Y, sin embargo; mediante el mercado, se consiguen fabricar

135 Friedman, Milton & Rose. (31/10/1977) La tiranía de los controles.


Disponible en: http://www.hacer.org/pdf/controles.pdf [Consulta 02 de
febrero del 2015]
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 417

muchísimos lápices de grafito que se venden por todo el mundo


a precios bajísimos.
Esto es posible gracias al mecanismo de precios, que permi-
te transmitir información relevante por todo el mercado, sirve
también de estímulo al incentivar la producción de aquello más
demandado y, finalmente, sirve para determinar quién se queda
con lo producido.
Pero el sistema de precios no está asegurado. Muchos peli-
gros acechan y este complejo sistema puede venirse abajo o, al
menos, resultar gravemente dañado. En gran medida, los capí-
tulos siguientes se dedican a analizar los nocivos efectos que la
intervención estatal tiene sobre este utilísimo mecanismo. Mues-
tra los destrozos que han provocado un sinnúmero de regulacio-
nes en mercados tan diversos como el transporte ferroviario, la
energía, el sector financiero, el mercado laboral o la educación.
Así, en el tercer capítulo, Friedman analiza la crisis de 1929,
de la que culpa al Sistema de la Reserva Federal. Lamentable-
mente, pasa de puntillas sobre la cuestión del patrón oro y su
análisis queda cojo. Ante otras crisis, observa Friedman, la reac-
ción habitual de los bancos comerciales había sido restringir los
pagos hasta que se recuperaba la confianza en el sistema. Esto
causaba dificultades a muchas personas pero evitaba el agrava-
miento de la crisis. Pero hacía poco que se había creado la “FED”,
que actuaba de garante último de todo el sistema financiero. Al
haber un garante último, los bancos no redujeron en lo necesario
los pagos. Tampoco lo hizo la “FED”, así que un gran número de
bancos fue quebrando y la crisis empeoró.
Y tras la crisis vino el “New Deal” de Roosevelt y el Estado
del Bienestar. El gasto publicó creció y se diversificó en innu-
merables programas sociales. El resultado ha sido dudoso en
el mejor de los casos; por un lado, este enorme gasto ha restado
recursos a los sectores productivos de la economía y, por otro,
estos programas no han traído el bienestar prometido.
De entre estos programas fallidos destaca el sistema educativo.
Aquí, Friedman hace una pequeña concesión al no reclamar la total
418 VISA AL DESARROLLO

privatización del sistema. Él se contentaría con el sistema de vales por


el cual los padres pueden elegir a qué escuela mandar a sus hijos. Es, en
su opinión, un pequeño paso hacia una mayor libertad de elegir.
A continuación, se resume el pensamiento económico de
Milton Friedman, del ensayo publicado en el año 1977, junto a su
esposa Rose denominado: “La tiranía de los controles”:

3.16.2. La tiranía de los controles 136


Por: Milton y Rose Friedman

Al examinar los aranceles y otras restricciones al comercio in-


ternacional en su obra La riqueza de las naciones, Adam Smith
escribió: “Lo que en el gobierno de toda familia particular cons-
tituye prudencia, difícilmente puede ser insensatez en el gobier-
no de un gran reino. Si un país extranjero puede suministrarnos
un artículo más barato de lo que nosotros mismos lo podemos
fabricar, nos conviene más comprarlo con una parte del producto
de nuestra propia actividad empleada de la manera en que lle-
vamos alguna ventaja [...]. En cualquier país, el interés del gran
conjunto de la población estriba siempre en comprar cuanto ne-
cesita a quienes más barato se lo venden. Esta afirmación es tan
patente que parece ridículo tomarse el trabajo de demostrarla; y
tampoco habría sido puesta jamás en tela de juicio si la retórica
interesada de comerciantes y de industriales no hubiese entur-
biado el buen sentido de la humanidad. En este punto, el interés
de esos comerciantes e industriales se halla en oposición directa
con el del gran cuerpo social.”
Estas palabras son tan válidas hoy, como eran entonces. Tanto
en el comercio interior como en el exterior, es de interés -para
el “gran conjunto de la población”- comprar al que vende más

136 Puede leer el ensayo completo en el siguiente enlace: http://www.hacer.


org/pdf/controles.pdf
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 419

barato y vender al que compre más caro. Con todo, la “retóri-


ca interesada”, ha dado lugar a una asombrosa proliferación de
restricciones sobre lo qué podemos comprar y vender, a quiénes
podemos comprar y a quiénes podemos vender y en qué condi-
ciones, a quiénes podemos dar empleo y para quiénes podemos
trabajar, dónde podemos residir, y qué podemos comer y beber.

Adam Smith culpó a la “retórica interesada de comerciantes


y de industriales”. Quizá fueran ellos sin duda los principales
culpables en su época. En la actualidad tienen mucha compa-
ñía. (…) El resultado final, es un laberinto de restricciones y más
restricciones, que hace que la mayoría de nosotros seamos más
pobres de lo que seríamos, si se eliminasen todas. Perdemos mu-
cho más a consecuencia de las medidas que benefician a otros
“intereses especiales” de lo que ganamos gracias a las medidas
que benefician nuestro “interés especial”.

El ejemplo más claro se halla en el comercio internacional. Las


ganancias que obtienen algunos productores, gracias a los aran-
celes y otras restricciones, quedan compensadas con creces, por
las pérdidas que sufren otros productores y especialmente los
consumidores en su conjunto. La libertad de comercio exterior,
no sólo procuraría nuestro bienestar general, sino que también
promovería la paz y la armonía entre las naciones, estimulán-
dose la competencia interna.

Los controles sobre el comercio exterior, se extienden al co-


mercio interior. Se entrelazan con todos los aspectos de la acti-
vidad económica. Estos controles han sido defendidos, en parti-
cular, por los países menos desarrollados; considerándolos, muy
importantes para la consecución de su progreso y bienestar. Una
comparación de la experiencia del Japón tras la Restauración
Meiji en 1867 y la de la India tras su independencia en 1947, sir-
ve para contradecir esta opinión. Dicha comparación indica, al
igual que otros ejemplos, que la libertad de comercio interior y
exterior es el mejor medio que tiene un país pobre para promo-
ver el bienestar de sus ciudadanos.
420 VISA AL DESARROLLO

Los controles económicos, que han proliferado en los Estados


Unidos durante las pasadas décadas, no sólo han restringido la
libertad para utilizar nuestros recursos económicos, sino que
también han afectado las libertades de expresión, de prensa y de
culto.

Comercio Internacional
Se suele afirmar que la mala política económica refleja el des-
acuerdo entre los expertos; que si todos los economistas fuesen
de la misma opinión, la política económica sería buena. Los eco-
nomistas discrepan entre sí con frecuencia, pero no con respecto
al comercio internacional. En todo momento, desde los tiempos
de Adam Smith, ha habido una virtual unanimidad entre los eco-
nomistas, cualquiera que fuese su posición ideológica en otros
aspectos, sobre la afirmación de que la libertad de comercio in-
ternacional redunda en beneficio de los países comerciales y
del mundo. Pese a esto, los aranceles han constituido la regla.
Las únicas excepciones de importancia son casi un siglo de li-
bertad de comercio en Gran Bretaña después de la abrogación
de las Leyes de Cereales en 1846, los treinta años de libertad de
comercio en Japón tras la Restauración Meiji, y la actual libertad
de comercio en Hong Kong. Los Estados Unidos aplicaron aran-
celes a lo largo de todo el siglo XIX, que incluso fueron incremen-
tándose en el siglo XX, sobre todo en virtud de la ley arancelaria
de Smoot-Hawley de 1930, considerada por algunos entendidos,
como responsable en parte de la dureza de la depresión en los
años siguientes. Desde entonces, los aranceles han disminuido
gracias a varios convenios internacionales, pero siguen siendo
elevados, probablemente más que en el siglo XIX; si bien los pro-
fundos cambios experimentados por los productos objeto de co-
mercio internacional, hacen imposible una comparación exacta.
Hoy en día, como siempre, se apoya mucho la existencia de
aranceles, denominados eufemísticamente “protección”, un
buen nombre para una mala causa. Los productores de acero y
los sindicatos metalúrgicos (estadounidenses) presionan para
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 421

que se apliquen restricciones a las importaciones de acero proce-


dentes del Japón. Los fabricantes de televisores y sus obreros (en
EEUU) propugnan la adopción de “acuerdos voluntarios” para
limitar las importaciones de esos aparatos y sus componentes
procedentes del Japón, Taiwán y Hong Kong. Fabricantes de
tejidos y calzados, ganaderos, productores de azúcar y muchos
otros se quejan de la competencia “desleal” que les hace el ex-
tranjero y exigen que el gobierno haga algo para “protegerles”.
Como es lógico, ningún grupo se queja basándose únicamente
en su interés particular. Todos los grupos hablan del “interés
general”, de la necesidad de preservar los puestos de trabajo o de
promover la seguridad nacional. La necesidad de reforzar el dó-
lar con respecto al marco o al yen, se ha añadido recientemente a
las alegaciones tradicionales en favor de la aplicación de restric-
ciones a las importaciones.

Las Razones Económicas Para la Libertad de Comercio


Una voz que casi nunca se ha hecho oír es la de los consu-
midores. Los denominados grupos de defensa y protección del
consumidor han proliferado en los últimos años. Pero se bus-
caría en vano en los periódicos o en las actas de las Comisiones
del Congreso, para hallar alguna indicación de que lanzasen un
ataque concentrado sobre los aranceles u otras restricciones a
las importaciones, pese a que los consumidores son las víctimas
principales de tales medidas. Los “abogados” del consumidor se
interesan por otras cosas.
La voz del consumidor individual se pierde en la cacofonía
de la “retórica interesada de comerciantes e industriales” y en
la de sus empleados. Como resultado de ello, se produce una
grave distorsión del problema. Por ejemplo, los partidarios de
los aranceles consideran indiscutible que la creación de puestos
de trabajo es, de por si, un objetivo deseable, independientemen-
te de en qué se ocupen las personas empleadas. Se trata de una
clara equivocación. Si lo que queremos son puestos de traba-
jo, podemos crear los que queremos: por ejemplo, hacer que la
422 VISA AL DESARROLLO

gente cave hoyos y que luego los vuelva a llenar, o que efectúe
otras tareas inútiles. A veces, el trabajo queda compensado por
las satisfacciones que produce. Casi siempre, empero, es el pre-
cio que pagamos por conseguir las cosas que deseamos. Nuestro
verdadero objetivo no estriba sólo en los puestos de trabajo, sino en los
puestos de trabajo productivo, que se traducen en forma de más bienes
y servicios para consumir.
Otra falacia rara vez puesta en tela de juicio es que las ex-
portaciones son buenas y que las importaciones son malas. Sin
embargo, la verdad se revela muy diferente. No podemos comer,
vestir o gozar de los bienes que enviamos al extranjero. Come-
mos plátanos procedentes de América Latina, calzamos zapatos
italianos, conducimos automóviles alemanes, y disfrutamos de
programas a través de televisores japoneses. Nuestra ganancia a
causa del comercio exterior estriba en lo que importamos. Las exporta-
ciones constituyen el precio que pagamos para obtener las importacio-
nes. Como ya dijo claramente Adam Smith, los ciudadanos de un
país se benefician de la obtención de un volumen de importacio-
nes lo mayor posible a cambio de sus exportaciones.
La engañosa terminología que empleamos refleja estas ideas
erróneas. Protección significa en realidad: explotación del con-
sumidor. El argumento favorable a los aranceles que ha tenido
mayor repercusión entre el público en general es la supuesta ne-
cesidad de proteger el elevado nivel de vida de los trabajadores
norteamericanos contra la competencia “desleal” de los traba-
jadores del Japón, Corea o Hong Kong, que están dispuestos a
trabajar a cambio de un salario mucho más bajo.. ¿Qué hay de
falso en este argumento? ¿Acaso no queremos proteger el eleva-
do nivel de nuestro pueblo?
La falacia de este argumento reside en el inexacto uso de los
calificativos “elevados” y “bajo” aplicados al salario. ¿Qué sig-
nifican salarios elevados y bajos? Los trabajadores norteameri-
canos son pagados con dólares; los trabajadores japoneses, con
yenes. ¿Cómo comparamos salarios expresados en dólares con
salarios expresados en yenes? ¿Cuántos yenes equivalen a un dó-
lar? ¿Qué determina este tipo de cambio?
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 423

(..) Los dólares y los yenes no sólo se utilizan para comprar


bienes y servicios en otros países, sino también para invertir y
hacer donaciones. A lo largo del siglo XIX, los Estados Unidos
tuvieron casi cada año una balanza de pagos deficitaria, una ba-
lanza comercial “desfavorable” que era buena para todos. Los
extranjeros deseaban invertir capital en los Estados Unidos. Los
británicos, por ejemplo, producían mercancías y nos enviaban a
cambio de trozos de papel: no billete de dólar, sino obligaciones,
con la promesa de pagar más adelante una suma de dinero más
los intereses. Los británicos deseaban enviarnos sus mercancías
porque consideraban que esas obligaciones constituían una bue-
na inversión. En general, estaban en lo cierto. Obtenían mayores
ganancias por sus ahorros de las que podían lograr de cualquier
otra manera. En cuanto a nosotros, nos beneficiamos de inver-
siones extranjeras que nos permitían desarrollarnos con mayor
rapidez que si nos hubiésemos visto obligados a contar única-
mente con nuestros propios ahorros.
En el siglo XX la situación se invirtió. Los ciudadanos esta-
dounidenses se percataron de que podían obtener mayores ga-
nancias invirtiendo su capital en el extranjero, que haciéndolo
en su país. Consecuentemente, los Estados Unidos enviaron al
exterior mercancías a cambio de compromisos de deuda, como
bonos. Después de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno nor-
teamericano concedió préstamos al extranjero en el marco del
Plan Marshall y otros programas de ayuda exterior. Enviamos
bienes y servicios al extranjero como expresión de nuestra creen-
cia de que con ello contribuíamos a un mundo más pacífico. Es-
tas ayudas gubernamentales complementaban donaciones pri-
vadas de grupos caritativos: iglesias que pagaban a misioneros,
personas que contribuían a la ayuda de parientes extranjeros, y
así sucesivamente.
Ninguna de estas complicaciones altera la conclusión sugeri-
da por el caso extremo que hemos imaginado. En el mundo real,
al igual que en el mundo hipotético, no puede haber problema
de balanza de pagos mientras el precio del dólar expresado en
yenes, en marcos o en francos, se determine en un mercado li-
424 VISA AL DESARROLLO

bre mediante transacciones voluntarias. Es sencillamente falso,


que los trabajadores norteamericanos que disfrutan de elevados
salarios, estén -como grupo- amenazados por la competencia
“desleal” de trabajadores extranjeros que perciben salarios ba-
jos. Como es lógico, determinados trabajadores pueden verse
perjudicados si aparece en el extranjero un producto nuevo o
mejorado, o si los fabricantes extranjeros consiguen producirlo
con menor costo. Pero esto no difiere de los efectos que se ejer-
cen sobre un determinado grupo de trabajadores, si otras firmas
norteamericanas desarrollan nuevos productos, los mejoran o
descubren la manera de producirlos más baratos. Esto es sen-
cillamente competencia de mercado en la práctica, la principal
causa del elevado nivel de vida del trabajador norteamericano.
Si queremos beneficiarnos de un sistema económico vivo, dinámico e in-
novador, debemos aceptar la necesidad de la movilidad y de la transfor-
mación. Puede ser aconsejable facilitar dichas transformaciones,
y hemos adoptado varias medidas para que así sea, tales como
el seguro de desempleo, pero debemos tratar de alcanzar ese ob-
jetivo sin destruir la flexibilidad del sistema, lo que habría sido
matar a la gallina de los huevos de oro. En cualquier caso, todo
lo que hiciésemos debería ser imparcial con respecto al comercio
exterior e interior.

¿Que determina los artículos que nos interesa importar y


exportar?
Un trabajador estadounidense es en la actualidad más pro-
ductivo que un trabajador japonés. Es difícil precisar en qué
grado, pues las estimaciones difieren. Pero supongamos que es
una vez y media más productivo. En ese caso, los salarios de
los estadounidenses podrán comprar por término medio una vez
y media más cosas que los salarios de los trabajadores japone-
ses. Es antieconómico utilizar a trabajadores norteamericanos en
algo en que sean menos de una vez y media más eficientes que
sus colegas japoneses. En la jerga económica acuñada hace más
de 150 años, se le llama a eso: “principio de la ventaja compara-
tiva”. Aunque fuésemos más eficientes que los japoneses en la
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 425

producción de todo, no nos interesaría producirlo todo. Debería-


mos concentrarnos en las cosas que hiciésemos mejor, aquellas
en que nuestra superioridad no ofreciera dudas.
(Complementando a Friedman: debemos especializarnos en la
producción de aquellos bienes y servicios, cuyo costo –incluido
el costo de oportunidad- sea menor en términos relativos al de
otras naciones o países que los producen y que compiten en
el mercado internacional con nuestra producción, es decir, no
debemos tratar de abarcarlo todo; la especialización productiva,
aprovechando nuestras ventajas naturales o de otra índole, es la
clave).

Un ejemplo: ¿acaso un abogado que escribiese en computador


dos veces más de prisa que su secretaría debería despedirla y
escribir él mismo? Si el abogado es dos veces mejor mecanógrafo
que su secretaria pero cinco veces mejor abogado que ella, tanto
él como su secretaria hacen bien practicando él la abogacía y es-
cribiendo ella en computador.
Se dice que otra fuente de “competencia desleal” son las
subvenciones que los gobiernos extranjeros conceden a sus in-
dustriales, lo cual les permite vender en los Estados Unidos
por debajo de su costo. Suponga que un gobierno extranjero
concede dichas subvenciones, como sin duda hacen algunos.
¿Quién resulta perjudicado y quién se beneficia? Para pagar las
subvenciones el gobierno extranjero debe gravar con impuestos
a sus ciudadanos. Estos son los que pagan las subvenciones, de
las que se benefician los consumidores estadounidenses. Pueden
comprar más barato los receptores de televisión, los automóvi-
les o todo lo que está subvencionado. ¿Deberíamos quejarnos
contra este programa de ayuda extranjera? ¿Fue acaso un gesto
de nobleza por parte de los Estados Unidos enviar mercancías
y servicios como donaciones a otros países en el marco del Plan
Marshall y, posteriormente, conceder ayuda al extranjero, y es
en cambio un gesto vil el de esos países que nos concedan do-
naciones bajo la forma indirecta de bienes y servicios que nos
venden a precio inferior a su costo? Los súbditos ciudadanos de
los gobiernos extranjeros tienen motivos de sobra para quejar-
426 VISA AL DESARROLLO

se: deben soportar un nivel de vida más bajo en beneficio de los


consumidores estadounidenses y de algunos conciudadanos su-
yos que poseen las industrias subvencionadas o trabajan en ellas.
No cabe duda de que, si dichas subvenciones se conceden de
forma repentina o irregular, la medida afectará negativamente a
los propietarios y trabajadores estadounidenses de las industrias
que produzcan los mismos artículos. Sin embargo, éste es uno
de los riesgos ordinarios que corre el que está metido en nego-
cios. Las empresas nunca se quejan de los acontecimientos in-
sólitos o accidentales que les procuran ganancias inesperadas.
El sistema de libertad de empresa es un sistema de beneficios
y de pérdidas. Tal como ya hemos indicado, cualquier medida
tendiente a facilitar la adaptación a los cambios repentinos se de-
bería aplicar de forma imparcial al comercio interior y exterior.
En cualquier caso, es probable que las perturbaciones sean
temporales. Suponga que, por el motivo que sea, el Japón deci-
diese subvencionar fuertemente el acero. Si no se adoptasen nue-
vos aranceles o cupos, las importaciones de acero en los Estados
Unidos aumentarían vigorosamente. Esto provocaría la caída
del precio del acero en los Estados Unidos y los acereros nor-
teamericanos pararían la producción del mismo, con lo cual se
produciría desempleo en el sector. Por otra parte, los productos
hechos con acero se podrían adquirir a precio más barato. Los
compradores de dichos artículos dispondrían de dinero sobrante
para gastar en otras cosas. La demanda de otros artículos aumen-
taría, como también el número de trabajadores empleados en las
empresas que los fabricasen. Naturalmente, requeriría tiempo
absorber a los trabajadores del acero que se habrían quedado sin
empleo. No obstante, en compensación, trabajadores de otros
sectores que estaban parados dispondrían ahora de puestos de
trabajo. No tendrá por qué haber una pérdida neta de empleo, y se
produciría un aumento de la producción porque los obreros que ya no
hiciesen falta para producir acero, estarían disponibles para producir
cualquier otra cosa.
La misma falacia de mirar sólo un aspecto de la cuestión, se
presenta cuando se solicitan aranceles con la finalidad de crear
PABLO ZAMBRANO PONTÓN 427

puestos de trabajo. Se dice que, si se aplican aranceles a las im-


portaciones textiles, se fomentará la producción y el empleo en la
industria textil nacional. Sin embargo, los fabricantes extranjeros
que no pueden vender ya sus tejidos en los Estados Unidos gana-
rán también menos dólares y dispondrán de menos dinero para
gastarlo en los Estados Unidos. Las exportaciones disminuirán
para equilibrar la disminución en las importaciones. El nivel de
empleo aumentará en la industrial textil y disminuirá en las in-
dustrias exportadoras. Y el traslado de empleo a actividades menos
productivas, reducirá la producción total.
El argumento de “seguridad nacional” de que una próspera
industria local de producción de acero, por ejemplo, es necesaria
para la defensa, no se apoya en bases sólidas. Las necesidades
de la defensa nacional sólo representan una pequeña fracción del
volumen total de acero empleado en los Estados Unidos. Y no
es probable que la libertad total en el co