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Revista de Derecho UNED, núm.

19, 2016

Marc-Abraham Puig Hernández


Estudiante de Doctorado en Filosofía del Derecho

Reseña de la obra Reading HLA Hart’s The Concept of Law, Hart Pu-
blishing Ltd, Oxford, 2013, 309 págs., de Luís Duarte d’Almeida,
James Edwards y Andrea Dolcetti (Eds.).

Review of the book Reading HLA Hart’s The Concept of Law, Hart Pu-
blishing Ltd, Oxford, 2013, 309 págs., written by Luís Duarte
d’Almeida, James Edwards and Andrea Dolcetti (Eds.).

Aceptación original: 26/05/2016


Aceptación original: 10/10/2016

Se trata de un libro escrito por diversos profesores de Edimburgo,


Londres y Oxford. Con motivo del 50 aniversario de la primera edi-
ción de The Concept of Law se organizó una serie de conferencias en
las que se releyó la obra de Hart. La principal razón para publicar
este libro reside en la revisión de las ideas vagas que contiene esta
obra y que afloraron con su relectura. Como señaló el propio Hart al
referirse a estas ideas vagas, se trataba de ideas escritas sin tomar
demasiadas precauciones y a veces expresando imprecisión, ambigüe-
dad y vaguedad –Hart, HLA; Essays in Jurisprudence and Philosophy,
Oxford, Clarendon Press, 1983 (1953), pág. 7–.
La perspectiva que utilizan los autores en este libro es tratar la obra
de Hart como un conocimiento virtualmente compartible por todos,
pese a que Hart, en la primera edición de su libro expresó que la volun-
tad de la obra era presentar a los estudiantes de Derecho la concepción
del sistema legal como algo más que un conjunto de órdenes y manda-
tos. Pese a ello, la relectura que han hecho estos autores tiene la volun-
tad de hacer la obra de Hart accesible a un público amplio sin necesi-
dad que los lectores sean eruditos o estudiosos del Derecho.
Contribuye a esta pretensión el hecho que The Concept of Law es
concebido como una obra genérica de Derecho, no anclada a ningún

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ordenamiento jurídico ni momento histórico concreto, sino que se


trata de una obra que puede ser utilizada para analizar cualquier sis-
tema legal.
El libro se estructura en tres partes.
En la primera se tratan los elementos esenciales de The Concept of
Law. Se parte de una introducción destinada a mostrar el modelo le-
gal que propuso Hart. Este modelo se aborda como un fenómeno so-
cial complejo que sigue siendo útil para analizar aspectos relevantes
del Derecho contemporáneo. Destacan los siguientes tres aspectos:

La necesidad de reglas generales y su relación con la moral

Hart explicaba que en la sociedad no solamente era necesario un


sistema legal con normas, reglas, mandatos o leyes. Mostraba que un
sistema legal es artificial, que no se da en la naturaleza sin la inter-
vención de las personas, y proponía el ejemplo de la «silla»: la «silla»
es un elemento creado cuya existencia depende de la actividad de las
personas o sociedades. Una comunidad necesita que aquellos artifi-
cios que utiliza, tanto el «sistema legal» como la «silla», salvadas las
distancias, sean «buenos». Y es en esta funcionalidad y valoración
donde se halla el nexo con la moral, con los «buenos propósitos» de
aquello creado. De la misma manera que una «silla» puede utilizarse
para unos fines perversos, que no estén relacionados a un buen uso,
como usarla para torturar, un sistema legal puede desviarse y enfo-
carse a finalidades espurias. Por este motivo, dijo Hart, es necesaria
la existencia de normas generales para llegar a conseguir moralmen-
te buenos propósitos en adoptar, establecer y sostener un buen siste-
ma legal.

La variedad de las normas en el sistema legal

La Teoría del Derecho de Hart estuvo influenciada por la escuela


que era hegemónica de mediados del s. XX denominada «filosofía
lingüística». Hart partió de Austin, cuya obra fue The Province of Ju-
risprudence Determined. Sin embargo, rápidamente advirtió que había
tipos de normas que no encajaban en la fórmula que se ofrecía en la
obra de Austin, en concreto los «mandatos generales dados por al-
guien generalmente obedecido». Así, no toda norma consiste en orde-
nar a las personas hacer o no hacer cosas, sino que existen: a) poderes
públicos y privados que confieren reglas; b) leyes o normas que no
pueden describirse estrictamente como la voluntad de alguien o algo;

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c) normas que realmente no son el deseo o la voluntad del legislador,


como por ejemplo la adopción de la Bill of Rights.
En este sentido, para un sistema legal democrático contemporá-
neo, el modelo hartiano sigue siendo útil para la comprensión del
Derecho en tanto que norma y en tanto que práctica, ya que las nor-
mas pueden vincular incluso a aquellos que las hacen. Por otra parte,
modelos como el de Austin no pueden funcionar sin experimentar
actualizaciones. Anclar un sistema legal democrático a un modelo
coercitivo jerarquizado, de normas que parten del soberano hacia los
sujetos obligados, conllevaría muchos tipos de conflictos en el para-
digma jurídico-político, empezando por la cuestión de la legitimidad
democrática del propio sistema legal.

La soberanía en la obra de Hart como cuestión actual y fáctica

El punto de vista de Hart era que las normas estaban creadas por
la sociedad para alcanzar objetivos prácticos. De ahí que subrayara en
la obra de Austin que la soberanía era presentada como el patrón de
conducta marcado por el hábito de obediencia. De este «hábito de
obediencia» se extraen dos ideas: a) hábito del poder de dar normas:
la «continuidad» de la autoridad poseída por una sucesión de diferen-
tes legisladores para hacer normas; b) hábito de las propias normas:
la «persistencia» de las normas después de su creador y de aquellos
que le han rendido obediencia habitualmente.
La relevancia de estas ideas de Hart reside en que la razón de la
soberanía no es quién crea la ley, sino que la propia norma tiene per-
sistencia. La ley parece no tener creador o autor. La soberanía se tra-
duce como la autoridad de la norma y es resultado de la reflexión
práctica.
La segunda parte de la obra que comentamos se centra en cuestio-
nes persistentes a lo largo de la obra de Hart y que él mismo señaló
en los primeros compases del texto. Estas cuestiones, como es sabido,
han sido estudiadas y desarrolladas por la doctrina iusfilosófica1. Con
ello se abre la veda para cuestionarse a su vez y valga la redundancia,
cómo las cuestiones persistentes de su obra siguen manteniendo su
capacidad de análisis.
1 
Ferrajoli, L.; Los fundamentos de los derechos fundamentales; en de Cabo, A. y
Pisarello G. (eds.); Los fundamentos de los derechos fundamentales, Madrid, Trotta,
2001, págs. 287 y ss.

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Un ejemplo es la cuestión de la referencia que Hart hizo al antie-


sencialismo. Se origina, por un lado, a raíz de situar su perspectiva de
análisis en la tradición legal que imperaba en aquel entonces en
Oxford. Por otro lado, esa tradición legal la redirecciona y enfoca ha-
cia a tres aspectos relacionados con la moral: la conexión entre Dere-
cho y Moral; las diferencias y similitudes entre obligación legal y
obligación moral; y los mandatos legales y los morales. Esto lleva a
que los autores consideren su obra como la gran referencia del positi-
vismo legal desde mediados del siglo xx.
Finalmente, la tercera parte rescata la entrevista hecha a Hart 30
años después de la primera edición de The Concept of Law titulada
Answers to Eight Questions. En dicha entrevista se le preguntó si cam-
biaría o actualizaría algo de esta obra, a lo que contestó que cambia-
ría la noción general de «obligación legal» que ofrece en The Concept
of Law.
En la noción general de obligación legal que dio en el texto, el au-
tor consideró que este tipo de obligación se deducía a raíz de las obli-
gaciones derivadas del régimen de normas primarias de tipo práctico,
es decir, las producidas por el hábito. Sin embargo, comentó que a lo
largo del libro se mostraba que en un sistema legal desarrollado las
obligaciones legales también surgen bajo «normas estatutarias»,
como normas secundarias de reconocimiento y cambio, aplicadas por
los tribunales y promulgadas por un legislador.
Este tipo de normas, explicó, no pueden ser aceptadas por los su-
jetos ordinarios de una sociedad. Pese a ello, son reconocidas por los
tribunales como normas válidas del sistema legal y aplicadas en los
casos planteados, puesto que satisfacen los criterios de validez previs-
tos por las normas secundarias de reconocimiento aceptadas por los
propios tribunales y autoridades del sistema.
Reconoce entonces que en The Concept of Law, por un lado, no se
da ninguna explicación de cómo es que las obligaciones legales sur-
gen también de tales normas legales promulgadas. Por otro, lleva a
considerar defectuosa la noción general de obligación legal proceden-
te del régimen de normas primarias de tipo práctico.

Hart y las cuestiones del Derecho contemporáneo

A día de hoy, Hart sigue siendo un autor referencia para explicar


fenómenos jurídicos contemporáneos. Uno de esos fenómenos es la
incorporación de normas internacionales en el Derecho interno de los

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estados. En este sentido, los derechos humanos son normas que no


provienen del legislador estatal y no son necesariamente su voluntad.
No obstante, forman parte de los ordenamientos jurídicos de los esta-
dos y son aplicadas por sus tribunales.
Los estados ratifican los derechos humanos y normas internacio-
nales de todo tipo para que formen parte del ordenamiento jurídico
interno, pero como se indica, no se trata de normas cuyo origen sea el
propio legislador estatal. Resulta relevante en esta apreciación la po-
sibilidad que los tribunales apliquen normas, incluso en el supuesto
que no estén positivizadas por el legislador estatal.
La idea de la autoridad de la norma viene en relación con ello.
Parafraseando a Hart, se trata de una manifestación de la soberanía
jurídica ante la soberanía política que ejerce el legislador.
Para este supuesto, los tribunales no aplican una norma que esté
contenida en el sistema legal producto del legislador o que éste haya
heredado, sino que aplican una normativa de origen internacional y
que ha pasado a ser parte del sistema legal del estado. Y lo que es
más, en esta situación, tal normativa no es directamente invocable por
los sujetos de derecho al no estar positivizada la acción sobre el con-
tenido de esas normas. No obstante, las normas y derechos aparecen en
las sentencias de los tribunales por la argumentación de los jueces y
magistrados.
En la práctica de un fenómeno como este se encuentran todo tipo
de peculiaridades. La argumentación pasa a ser jurisprudencia y en
ella hay elementos y criterios transcendentales para resolver conflic-
tos jurídicos. Un ejemplo es el caso de los derechos culturales en Es-
paña, donde estos derechos se encuentran ratificados por el estado
pero no desarrollados posteriormente en la legislación, a excepción de
la propiedad intelectual –como cierto tipo de derechos de autor– y su
explotación económica. Aun con tal ausencia, no hay impedimento
para que los tribunales resuelvan controversias con el debate puesto
en obras artísticas y culturales dando criterios propios, donde la argu-
mentación debería realizarse en base al desarrollo legislativo de estos
derechos. Pese a ello, para sentenciar aspectos como la originalidad
de una obra, las decisiones judiciales se basan en criterios extraídos
de la argumentación de los propios tribunales, como la originalidad
objetiva, subjetiva u otros criterios eclécticos2.
2 
Cuadernos Civitas de jurisprudencia civil, ISSN 0212-6206, n.º 30, 1992,
pàgs. 959-970

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