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150 ANALISIS POLITICO No.

3- ENERO A ABRIL DE 1988

Hernando Valencia Villa

Cartas de batalla: una crítica del


constitucionalismo colombiano
Universidad Nacional de Colombia, CEREC, la. edición, Bogotá, 1987, 184 páginas

Esta obra combina acertadamente la menta las revoluciones burguesas del de Trazegnies, el razonamiento ante­
historia constitucional colombiana con siglo XVffl y las guerras de indepen­ rior será todavía más enfático: “ El de­
la crítica del Derecho Público y está dencia hispanoamericanas del siglo recho no es una transcripción estática
basada en la disertación presentada XIX, y suele ser examinado “ desde del Gran Podei sino un lugar donde se
por el autor en la Universidad de arriba” y no “ desde abajo, desde el definen los poderes a través de múlti­
Yale, Estados Unidos de América, pa­ lugar del ciudadano” . Con esa óptica, ples escaramuzas” (página 30) y, en
ra optar el título de “ Doctor en Cien­ el autor encuentra la crisis del consen­ último análisis, “ el derecho es la ba­
cia del Derecho” (J.S.D.). Campea en so que debería ser “ fundamento de talla misma, una batalla que no termi­
este libro el profundo conocimiento todo orden social y de todo régimen na nunca” (página 31).
que posee el abogado y profesor uni­ político” . “ Han transcurrido más de
versitario de ambas disciplinas, doc­ doscientos veinte años desde la pri­ Cabe detenerse en esta primera par­
tor Hernando Videncia Villa, lo que le mera edición anónima de El Contrato te. Las constituciones como “ La Gra­
permite darnos un trabajo de origina­ Social y nuestra común condición de mática de la G uerra” recuerdan el
lidad y méritos indiscutibles. ciudadanos de los Estados nacionales realismo de Nicolás Maquiavelo o el
modernos no nos ha hecho ni un ápice pesimismo de Thomas Hobbes, en el
El título de la obra Cartas de Batalla, más contratantes de la organización Leviatán. El romántico filósofo gine-
que figura en la portada con un retra­ política que a Rousseau y sus contem­ brino que fue Juan Jacobo Rousseau,
to de combatientes de la Guerra de los poráneos. Tal vez sea tiempo de escri­ con su idea de que las buenas leyes
Mil Dias, en Colombia, al promediar bir La Batalla Social' ’ (página 26). hacen las buenas sociedades políticas
el año de 1900, sugiere a primera vis­ y que el ciudadano construye su pro­
ta que se trataría de un relato de la vi­ En apoyo de esa tesis preliminar, en­ pio Estado, estaría fuera de lugar. Es
da militar de aquella época. Hubiera contramos a Michel Foucault, autor posible, entonces, distinguir entre el
sido, quizás, más apropiada la alusión bien conocido de Vigilar y castigar, derecho como estructura formal y el
a la “ Crisis del Derecho Público” , nacimiento de la prisión, como de La régimen político que lo aplica. De esa
pues es en ello en lo que nos engolfa­ verdad y las formas jurídicas, que han manera, la “ gramática de la guerra”
mos al leer la primera parte de la introducido, acertadamente, una nue­ no será sino la práctica tergiversada
obra, dedicada a “ La gramática de la va forma de apreciar el fondo y no so­ de! derecho. Salvaríamos el derecho
guerra” , que se subdivide en tres te­ lamente la forma de la disciplina jurí­ para enjuiciar la conducta de los hom­
m as, denominados “ El Derecho como dica. El “ panoptismo” , en el lenguaje bres que tienen en sus manos las lla­
Contrato Social” , “ El Derecho como utilizado por Foucault, sería la reali­ madas palancas del poder.
Guerra Ritual” y “ El Constituciona­ dad de las formas abstractas del dere­
lismo en Colombia ’’. cho y del poder político. En otras pala­ La “ Batalla Social” no proviene, por
bras, tendríamos que “ las disciplinas lo demás, de las estructuras neutras
La argumentación central del autor en reales y corporales han constituido el del derecho, como de la dominación
el campo de la estructura del derecho subsuelo de las libertades formales y capitalista que impuso a través o al
la encontramos en esa primera parte. jurídicas” (página 28). Guiado, ade­ margen del orden normativo las solu­
El contractualismo rousseauniano ali­ más, por el jurista peruano Femando ciones del máximo favor para una cía-
RESEÑAS 151

se de terratenientes y comerciantes rista’’ son a cual más acertadas y pre­ ralizada, sino se limitan a reforzar el
contra la de las espaldas mojadas y los cisas. Coincidimos con el autor al de­ tecnocratismo presidencial de las en­
pies descalzos. La Democracia Liberal cir que “ si la estructura constitucio­ miendas de 1968. Como una rara ex­
con su esquema “ leseferista” obede­ nal de Colombia es bolivariana —libe­ cepción, el autor de esta obra señala
cía al concepto de la burguesía euro­ ral pero autoritaria, autoritaria pero la reforma de 1975, que reduce a 18
pea triunfante y se trasladó a la Amé­ liberal— su estilo es santanderista” años la mayoría de edad, ampliando la
rica Latina con el resultado de perpe­ (página 91). El método que sirvió para población participante en los comicios
tuar las desigualdades sociales here­ administrar la república de 1821 a electorales; la de 1977, que autoriza al
dadas de la Colonia. Heredábamos 1827, el comienzo de la gran crisis y la ministro delegatario, para suplir las
esas situaciones de injusticia y la De­ disolución del Estado grancolombiano ausencias temporales del presidente,
mocracia Liberal no estaba hecha para fue, en los términos muy exactos de evitando las “ presidencias” del De­
rectificarlas ni corregirlas. El tema Valencia Villa, “ una sutil manipula­ signado por dos días y, finalmente, la
daría para otro estudio sobre los as­ ción de las formas y normas legales de 1986, la más importante de todas,
pectos socioeconómicos del constitu­ con propósitos ideológicos, un renta­ que introduce la elección popular de
cionalismo colombiano y aun latinoa­ ble manejo de la constitución y las le­ alcaldes.
mericano. yes como una retórica de orden y uni­
dad, un nominalismo jurídico que
Con laudable síntesis y perfecto análi­ eventualmente se convierte en un cul­ La conclusión final de este excelente
sis critico, el autor nos ofrece en la to nacional: el culto del legalismo y estudio del constitucionalismo colom­
segunda y tercera partes de esta obra, del constitucionalismo” (página 91). biano lo encontramos en el Capítulo
“ La Formación del Estado Nacional” IX, “ El Culto del Orden” : “ al apelar
y “ Las Guerras Constitucionales” co­ La Doctrina Utilitarista de Jeremías sin tregua y sin pausa al círculo vicio­
lombianas. El lector deriva un prove­ Bentham complementa el santande- so del reformismo constitucional y
cho indudable con este aporte al cono­ rismo. Creía el filósofo inglés “ en la bloquear así el acceso del pueblo y de
cimiento de nuestras instituciones. eficacia total de las leyes; que las ins­ terceras fuerzas al Estado, ha trans­
Está en lo cierto el autor cuando afir­ tituciones y los modos de vida podían formado a Colombia en una sociedad
ma que “ nuestro pecado original fue ser creados y moldeados por las leyes violenta, que recurre una y otra vez a
adoptar ideas, estructuras y normas apropiadas” y así, nos dice Valencia la guerra política (lucha bipartidista,
ajenas e imponerlas a una realidad Villa, “ el culto santanderista de la le­ banditismo popular, guerrilla ideoló­
mestiza e insumisa, que ha permane­ galidad como encamación suprema de gica), en busca de participación en la
cido inestable y conflictiva hasta la democracia constitucional es una de distribución del poder, recursos,
nuestros días en la medida en que sus las fuentes principales de la estrate­ oportunidades y responsabilidades
condiciones materiales no encajan gia del reformismo normativo de las para todos” (página 171).
dentro de las formas imperantes del élites colombianas” (página 95). Las
Estado y del Derecho” (página 63). El “ Cartas de Batalla” son, entonces, Detrás de la fachada constitucional,
problema colombiano de ayer y de las quince constituciones nacionales está la lucha por la supervivencia en
hoy, del siglo XIX y del XX, está ahí. del Siglo XIX colombiano y las sesenta muchas zonas marginadas del país y
y siete enmiendas o “ Batallas por la la guerra por la participación, para
Si el “ pecado original” de Hispanoa­ C arta” del siglo XX. movimientos que no tienen cabida en
mérica fue la improvisación de los re­ la “ sociedad cerrada” o en el Estado
gímenes políticos en el alba de la Las características reales de ese cons­ de dominación bipartidista. Valencia
emancipación y si se ha cuestionado el titucionalismo colombiano vienen a Villa suministra conceptos, datos y
abandono del “ saludable proteccio­ ser el culto de la forma, la idealización apreciaciones que ayudan a compren­
nismo metropolitano que estaba com­ y mistificación de los textos constitu­ der el problema colombiano de un
prometido en la defensa de los aborí­ cionales, cual sucede con las reformas país que ostenta las formas de la
genes” (tesis de Alfonso López Mi- de 1936, junto con el menosprecio de democracia y “ debajo y más allá de
chelsen), habría que recordar el ca- las urgencias del “ país nacional” . Va­ las formulaciones y realizaciones del
suismo que acompañaba la aplicación lencia Villa nos conduce, como exper­ discurso jurídico” , se mantiene la
de las Leyes de Indias y que no todo to en estas materias, por el laberinto “ legalidad” con el estado de sitio del
en la Colonia española era la aparente de las constituciones, llegando a la Artículo 121 de la Carta Fundamental.
juridicidad de los criterios empíricos conclusión de que “ Colombia es hoy
insertados en esa legislación. Mas la una sociedad bloqueada, una nación El libro que comentamos abre pers­
respuesta a ese interrogante, del por sitiada por la retórica republicana pectivas de estudio sobre lo que acon­
qué se hizo la importación del Estado cuyo liderazgo parece ser incapaz o tece en Colombia con la preeminencia
liberal burgués de una Europa distin­ carecer de voluntad para compartir el cada vez más grande del estado de si­
ta a la América distante, la encontra­ poder del Estado y abrir las avenidas tio, como instrumento formal de todos
mos en el mismo capítulo de esta del desarrollo económico y la moder­ los gobiernos y todos los partidos que
obra: el arquetipo liberal era el único nización democrática” (página 170). han ocupado el poder desde 1944 a es­
que se ofrecía “ en el mercado de las ta parte. La estrategia defensiva del
ideas de comienzos del Siglo XIX” Las “ Batallas por la C arta” llenan el Estado es, a su vez, ofensiva en el
(página 67). espacio de las últimas décadas, cuan­ sentido de angostar y disminuir el
do no se trazan reformas estructurales campo de aplicación de los derechos
Las páginas dedicadas a la “ Estructu­ en el campo económico y social que le humanos. La mentalidad de estado de
ra Boli vari ana' ’ y el “ Estilo Santande- den una respuesta a la violencia gene­ sitio hace que las reformas económi­
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cas y sociales se estimen innecesarias mo estrategias políticas enderezadas un pacto de no agresión entre los par­
para el orden, mantenido con diversas a aniquilar al adversario, permite es­ tidos tradicionales que dejó al margen
reglamentaciones represivas. tablecer la causa remota del estado de de la legalidad a los no miembros de
guerra en el cual nos encontramos al esas colectividades.
Aunque la obra de Valencia Villa no estar “ bloqueado el acceso del pueblo
trata esfecíficamente estos proble­ y de terceras fuerzas al Estado” . El Alfredo Vázquez Carrizosa, abogado,
mas, la critica enjundiosa que se hace Frente Nacional, imperante desde investigador del Instituto de Estudios
en esta obra de las constituciones co­ 1957 hasta 1974, fue de esa manera Políticos y Relaciones Internacionales