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Cómo manejar el duelo en un

proceso de reestructuración

En nuestro post publicado el mes de Marzo sobre el “Impacto de las reestructuraciones en


las personas y las organizaciones” analizamos las consecuencias de la reducción de plantilla
sobre las personas, especialmente sobre aquellas que permanecen en la empresa.

A nivel emocional, comentamos que es muy común encontrar en estas personas ira,
resentimiento, resignación y desesperanza. En el plano cognitivo se vuelven mentalmente más
rígidas, ensimismadas y estrechas de miras, lo que merma la creatividad e innovación. Se
quiebra el contrato psicológico entre las personas y la organización, y estas pierden la
motivación por el trabajo. Estos efectos pueden poner en riesgo los propios objetivos de la
reducción de plantilla y, a medio y largo plazo, esta falta de moral y compromiso, repercutirá en
la calidad de los productos o servicios, en un mayor absentismo y “burnout”, así como en un
deficiente estado de bienestar psicológico. Generando todo ello un impacto negativo sobre las
ventas, la satisfacción del cliente y la productividad.

Ante este escenario la empresa necesita reaccionar con urgencia. Tomar decisiones en lo que
respecta a las personas y al negocio para conseguir realinear su rumbo, adhiriendo,
comprometiendo e ilusionando a las personas con el nuevo destino, remando todos a la vez y
con el mismo ahínco, para conseguir los resultados planteados. La revitalización es la
metodología adecuada para lograr esta realineación del negocio y las personas.

¿Qué es revitalizar? Según el diccionario de la Real Academia Española, significa “Dar más
fuerza y vitalidad a algo”. El Diccionario Manual de la Lengua Española, Larousse Editorial,
completa esta definición: “Dar a algo nueva energía o actividad, especialmente después de
un periodo de deterioro o inactividad”, como en el caso que nos ocupa, tras una
reestructuración o reducción de platilla. Por tanto, al revitalizar algo se le aporta fuerza, vida o
movimiento.

Extrapolando el término al ámbito organizacional, a través de la revitalización aportamos a la


empresa movimiento y fuerza ya que le ayudamos a construir una visión clara, retadora y
estimulante; a identificar, definir, evaluar y dotar a las personas de las competencias necesarias
para alcanzarla; a diseñar e implantar las políticas y los sistemas de gestión de personas que
impulsen y promuevan la comunicación, motivación y el desarrollo de los colaboradores y
equipos en su entorno, y la consecución de los objetivos estratégicos. Asimismo, la revitalización
provee de vitalidad y energía a las personas y los equipos, ya que permite transformar las
emociones negativas descritas en estados de ánimo de euforia, alegría, excitación, pasión y
entusiasmo. Lo que se traduce en motivación, compromiso y fidelización.

¿Cómo trabajamos las emociones negativas y ayudamos a abordar el duelo que están viviendo
los supervivientes de la reestructuración?

El duelo es el proceso de adaptación emocional e intelectual que sigue a cualquier pérdida.


Pérdida de un ser querido, de una relación, de un empleo o de los compañeros de trabajo, como
en el caso que nos ocupa. La respuesta psicológica es totalmente subjetiva y depende de las
estructuras mentales y emocionales de la persona que vive el duelo. Su sistema de creencias
modificará sustancialmente su expresión y desarrollo, haciéndolo más o menos complejo y
manejable de lo que en realidad es.

Han sido muchos los autores que han descrito las fases del duelo, destacando entre ellos los
trabajos de Elisabeth Kübler-Ross y el Dr. John Bowly. Podemos resumir el duelo en un proceso
de 5 fases:

1.- Fase de Negación: Negar que ha ocurrido la pérdida. En el entorno organizativo podemos
encontrar expresiones por parte de los supervivientes como: “No puede ser…”, “Esto no puede
estar ocurriendo…”, “No me lo puedo creer…”, etc.

2.- Fase de enfado o ira: Estado de euforia que se expresa al no poder evitar la pérdida. En
esta fase los supervivientes buscan las razones que han causado la pérdida y los culpables,
“los jefes, la empresa, etc.”;

3.- Fase de dolor emocional: Los supervivientes experimentan tristeza por la pérdida y al
mismo tiempo culpa por haber permanecido tras la reestructuración.

4.- Fase de aceptación: Estadio en el que los supervivientes asumen que la pérdida es
inevitable y que no hay retroceso. Retornan a su camino de vida, la asumen y se adaptan de
forma consciente a la nueva realidad.

La estrategia para manejar el duelo consiste en que los supervivientes se den “tiempo y permiso”
para poder acometer de forma consciente el proceso y seguir adelante.

Tiempo para aceptar la pérdida de los compañeros y expresar de forma honesta los
sentimientos que esta genera, compartiendo el dolor en el conjunto del área o departamento
donde se ha producido. Es frecuente que cada miembro viva su dolor de forma separada,
mostrando un aparente bienestar frente al grupo, lo cual sirve únicamente para enquistar el
dolor y malestar, evitando con ello el bienestar que se experimenta cuando se comparten los
sentimientos con el equipo. Asimismo, los supervivientes necesitan tiempo para aprender a
trabajar sin los compañeros desvinculados y reorganizar sus tareas para, en muchos casos,
asumir las que estos hacían.

Permiso para llegar al interior de uno mismo y descubrir sin artificios los sentimientos que se
presentan durante el duelo, para expresarlos de la forma más auténtica posible. Esto no es fácil
y más en el entorno organizacional en el que se tiende a ocultar o evitar expresar las emociones,
especialmente en aquellas culturas más cerradas y autocráticas. Es más cómodo esperar que
todo pase y actuar como si nada hubiese sucedido. Lo cual, postergará el dolor y aumentará la
pena, la insatisfacción y desmotivación. Darse permiso también implica aceptar que en este
proceso se van a vivir momentos difíciles, emociones intensas y que se estará más sensible y
vulnerable. También es la oportunidad para hablar y aclarar muchas cosas que mejorarán las
dificultades vividas en el grupo.

Trabajamos esta estrategia a través de talleres con los equipos afectados y también de forma
individual, mediante el coaching. En el siguiente post nos adentraremos en esta metodología
para manejar el duelo.