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Día 1: Arrepiéntete

Mandamiento 1: Arrepiéntete
Cambia tu manera de pensar
Pregunta de estudio

P: ¿Por qué Esaú no halló lugar para el arrepentimiento, cuando sencillamente vendió su
primogenitura; y por qué David encontró arrepentimiento por el adulterio y el asesinato que cometió?
R: La respuesta a esta pregunta revela la verdadera naturaleza del arrepentimiento. Esaú era un
fornicario, que rehusó obedecer los caminos de Dios; pero sí le pesó mucho el haber perdido las
bendiciones que venían vinculadas con la primogenitura. Solamente se estaba arrepintiendo para
volver a obtener lo que había perdido.
Por otro lado, David era un hombre justo que amaba a Dios. Su pecado lo separó de la comunión
con Dios y su arrepentimiento consistió en volver a restaurar esa relación quebrantada. Esa es la
verdadera naturaleza del arrepentimiento.
El Señor Jesús no vino a restaurar las bendiciones que se perdieron por causa del pecado de
Adán y Eva, sino que vino a restaurar la relación que se quebrantó por causa del pecado, por su
transgresión. Si nosotros nos arrepentimos por alguna otra razón ajena a la de restaurar y mantener
nuestra comunión íntima con Dios, estaremos perdiendo el verdadero significado del arrepentimiento.

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Cualidad de carácter relacionada:
Humildad vs. Orgullo
La humildad es reconocer que en mí mismo, no soy nada y no tengo nada; por tanto, todo lo que
soy y tengo en la vida ha sido un regalo de la mano de Dios.
Hay varias palabras hebreas que se emplean para traducir humildad. Una de ellas es anah, la
cual significa: “Agacharse, triste, abatido, ser afligido, debilitarse a sí mismo”. El salmista David
expresó humildad al vestirse de cilicio y ayunar: “…me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi
alma…” (Salmos 35:13).
Otra palabra para humildad es kana, la cual significa: “doblar la rodilla, ser puesto en
sometimiento, controlado”. El Señor usa esta palabra en 2 Crónicas 7:14 donde dice:
“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y
se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y
sanaré su tierra”. Pero si mi pueblo se humilla1, y ora2 y me busca3, y si al mismo tiempo abandona4 su mala conducta,
yo escucharé en el cielo su oración, perdonaré sus pecados y los haré prosperar de nuevo.
La recompensa de la humildad. La más grande recompensa de la humildad es la de llegar a ser
semejantes al Señor Jesucristo. Cristo identificó su carácter como “manso y humilde de corazón”. La
palabra humilde significa: “sin elevarse mucho del suelo”. Esta palabra expresa la idea de ser
contristado por el dolor, por la pena, ser muy humilde de espíritu. Lamentaciones 3:22-27
Otras recompensas de la humildad son las que la mayoría de la gente anhela: verdaderas riquezas,
honor y vida abundante. “Riquezas, honra y vida  son la remuneración de la humildad y del temor de
Jehová” (Proverbios 22:4).

Eclesiastés 5:5 – Mejor es que no prometas a que prometas y no cumplas

Nuestra decisión: o nos humillamos a nosotros mismos o somos humillados.


Dios apela a todos nosotros para que tomemos la iniciativa de humillarnos a nosotros mismos. Si
fallamos en hacer esto, Él nos humillará a través de varias circunstancias: oposición, enfermedades o
debilidades. “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere
tiempo” (1 Pedro 5:6).
Note que nosotros primeramente y sobre todo, debemos humillarnos ante los ojos del Señor, no
necesariamente ante los ojos de los demás. Dios puede ver la verdadera condición de nuestros
corazones, si solamente nos estamos alabando a nosotros mismos con halagos o verdaderamente nos
estamos humillando a nosotros mismos y estamos exaltándole a Él.
El rey Nabucodonosor aprendió lo que sucede a una persona que no se humilla a sí misma. Sin
embargo, después de haber sido humillado por Dios, Nabucodonosor le dio la gloria debida a Dios:
“Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije
al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por
todas las edades” (Daniel 4:34).

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Evaluación personal: ¿Qué tan humilde eres?

• Cuando la gente no está de acuerdo contigo, ¿Argumentas para defender tu posición?


Respuesta:___________________________________________________________________________________
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• ¿Te duele cuando aquellos que no te agradan reciben honra?
Respuesta:___________________________________________________________________________________
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• ¿Te cuesta trabajo el aceptar que estás equivocado?
Respuesta:___________________________________________________________________________________
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• ¿Internamente reaccionas a la crítica?
Respuesta:___________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________
• ¿Das tu opinión antes de que te la pidan?
Respuesta:___________________________________________________________________________________
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• ¿Gozas al compartir con los demás tus logros?
Respuesta:___________________________________________________________________________________
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• ¿Hablas más de lo que escuchas?
Respuesta:___________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________
• ¿Estás más preocupado por tu reputación que la de Dios?
Respuesta:___________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________
• ¿Buscas maneras específicas para humillarte?
Respuesta:___________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________
• ¿Haces cosas para ser admirado y alabado?
Respuesta:___________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________
• ¿Aceptas la alabanza en vez de atribuirla?
Respuesta:___________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________
• ¿Eres rápido en corregir a los demás cuando se equivocan?
Respuesta:___________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________
• ¿Reaccionas mal cuando no recibes el reconocimiento debido?
Respuesta:___________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________
• ¿Te comparas con los demás, en lugar de compararte con Dios?
Respuesta:___________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________

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Día 2: Arrepiéntete

Versos Bíblicos de Meditación


Juntamente a la meditación de Mateo 4:17, tenemos los siguientes versos los cuales nos pueden
proveer más comprensión y entendimiento del mandamiento de Cristo de: arrepiéntete.
➢ Apocalipsis 3:19 “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.”
Yo reprendo y castigo a los que amo. Esfuérzate, pues, y cambia de conducta.
➢ Salmos 51:1–4 “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud
de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi
pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí.
Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas
reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio.”
➢ Hechos 3:19 “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados;
para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.” Por lo tanto, cambien su manera
de pensar y de vivir, vuélvanse a Dios y él les perdonará sus pecados, a fin de que tiempos de alivio vengan de la
presencia del Señor.
➢ Hechos 8:22 “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea
perdonado el pensamiento de tu corazón.” Claramente veo que tienes envidia, y que no puedes dejar
de hacer lo malo. Tienes que dejar de hacerlo. Si le pides perdón a Dios por tus malas intenciones, tal vez te
perdone.
➢ Proverbios 1:23 “Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os
haré saber mis palabras.”
➢ 2 Corintios 5:10 “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de
Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea
bueno o sea malo.”

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¡Bienvenido a tu plan de éxito diario!
Estamos completamente seguros que este plan contiene la mejor garantía del mundo, porque
está garantizado por Dios mismo. Sin embargo, no debemos olvidar que esta garantía está basada en
un requerimiento, esto es meditar, en la ley de Dios de día y de noche. El propósito de este plan es
animarnos y motivarnos a hacerlo fielmente.
La ley de Moisés es una mera sombra de la luz brillante de los mandamientos de Jesucristo. Por
tanto, para nuestra primera semana de meditación, nos concentraremos en el siguiente verso:
Mandamiento uno: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo. 4:17).
Nuestro plan es memorizar este verso y decirlo de memoria a Dios por lo menos unas diez veces a
través del día. En nuestro sitio en el Internet, dailysuccess.org, podrás recibir una riqueza de información
práctica sobre este plan que te ayudará a meditar de día y de noche.
Para cada mandamiento, tenemos una Pregunta de Estudio. Si puedes responder a esa pregunta,
entonces comprenderás la esencia del mandamiento. ¿Por qué no leer y estudiar la pregunta cada
mañana y meditar en ella por la noche?
Queremos explicar cómo cada uno de los mandamientos están relacionados al éxito, por
ejemplo: ¿Cómo se relaciona con ellos el arrepentimiento? El arrepentimiento nos pone en comunión
con Dios y le permite bendecirnos en todo lo que hacemos. Nuestra más grande riqueza es la
bendición del Señor, porque:
“La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella” (Proverbio 10:22).
Sin la bendición de Dios, Satanás tendrá oportunidad para devorar nuestras energías, familia,
salud y demás recursos, por lo cual será imposible lograr el éxito.
Otra clave principal para el éxito es comprender por qué Dios diseñó que nuestro día
comenzara en la noche y no en la mañana. La clave será explicada en el mensaje de
mañana.
Ahora, vayamos al tema de por qué Dios diseñó que el día iniciara con la noche en vez de la
mañana: “Y llamó Dios a la luz día, y a las tinieblas llamó noche. Y fue la tarde y la mañana un
día” (Génesis 1:5).
• La noche es la parte más importante de nuestro día, porque ésta afecta la calidad de nuestro
sueño y predispone nuestra actitud mental por el resto del día. Así que, las personas no “se
levantan por el lado equivocado de la cama” sino que “se acuestan por el lado
equivocado”.
• La noche es el mejor tiempo para evaluar los logros del día anterior y establecer nuevas metas
para el próximo día.
• Conforme nos acostemos meditando en la Escritura y le presentemos nuestras metas al Señor,
nuestras mentes serán purificadas (esto producirá bonitos sueños). También experimentaremos
un fenómeno emocionante: “...Aun en las noches me enseña mi conciencia” (Salmos 16:7).
Esto significa que Dios nos va a dar discernimiento práctico para comprender su Palabra, y
nos va a dar clara dirección, la cual tendrá un impacto profundo para el éxito en nuestras
vidas.
Recuerda:
¡Nuestra responsabilidad es meditar de día y de noche. La responsabilidad de Dios es darnos
discernimiento y dirección: “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples!”
(Salmos 119:130).
¡Que tengas un buen día al iniciarlo esta noche!. Bill Gothard

“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”


(Mateo 4:17).

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Día 3: Arrepiéntete.
Esaú juzgado
Pregunta de estudio numero uno:
“¿Por qué Esaú no halló lugar para el arrepentimiento después de que sencillamente vendió su
primogenitura, mientras que David encontró el arrepentimiento después del adulterio y del
asesinato que cometió?” (ver Hebreos 12:16–17 y Salmo 51).
Después de estudiar el engaño de Jacob, es fácil sentir lástima de Esaú. Pero recuerde que ya Esaú
había sido indiferente con su primogenitura: Esaú tenía como herencia las grandes promesas que Dios
hizo a su padre, pero él las menosprecio…. cambió todo por comida.
Hebreos 12:15-17 presenta el juicio de Dios contra Esaú. Este pasaje pone a Esaú como ejemplo de
alguien que cayó (dejó de alcanzar) de la gracia. Habiéndola perdido, nunca la recuperaría. El
versículo 15 nos advierte que cuidemos de que nadie caiga (deje de alcanzar) de la gracia de Dios
de igual manera (relativo a gracia de bendición no a gracia de salvación, pues esta no se pierde). El
versículo no está dirigido a una persona. Está dirigido a la iglesia.
La amargura y la inmoralidad son infecciosas. Si el pecado pone un pie adentro, puede perjudicarse
toda la iglesia. La desilusión puede causar más que apostasía. Algunos han dudado en cuanto a si
"fornicario" en el versículo 16 se aplica a Esaú, ya que no tenemos ningún indicio de que fuera
sexualmente inmoral. Sin embargo, la lectura más lógica del texto griego le aplica ambas palabras a
Esaú. Génesis 25 muestra que los apetitos carnales de Esaú hicieron que descuidara su herencia. Si
vendió su primogenitura por un poco de comida, sería inclinado a cualquier otro pecado por sus
apetitos.
El versículo 17 alude a Génesis 27:34-40. Cuando Esaú le dio valor a la bendición, ya no estaba a su
alcance. Esaú rechazó la gracia de Dios; Dios rechazó a Esaú. "No hubo oportunidad para el
arrepentimiento" significa que ya Isaac no podía cambiar de idea. Se había dado la bendición.
Esaú perdió la bendición de inclusión en el linaje terrenal del Mesías. Si descuidamos y desechamos
nuestra herencia, perdemos algo mucho mayor, nuestro lugar en la familia eterna de Dios. Dios quiera
que nunca ocurra.

“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”


(Mateo 4:17).
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Arrepiéntete.
David arrepentido
Primero respondamos a la pregunta: ¿Por qué Esaú no halló arrepentimiento por sencillamente
vender su primogenitura, aún cuando la buscó con lágrimas? El arrepentimiento de Esaú no era
sincero, porque no comprendía en sí lo que realmente es el arrepentimiento. Esaú era un fornicario y
profano, quien solamente deseaba recuperar las cosas materiales que había perdido (Hebreos
12:16-17).
David cometió pecados más graves; sin embargo, cuando se arrepintió lo hizo por las razones
correctas. David quería restaurar su comunión con Dios. Si nosotros nos arrepentimos por cualquier
otra razón, no será un verdadero arrepentimiento (ver Salmo 51).
David atrajo maldición, para sí y su familia, una simple mirada a una mujer desnuda, fue la puerta
de entrada del mal pensamiento, no le importó su posición de rey, ni que sus servidores se dieran
cuenta de sus intenciones, porque mandó a preguntar por Betsabé, no le importó su valiente,
dispuesto a dar la vida por él. No le importó en ese momento dar lugar al pecado contra su Padre
amado Jehová de los Ejércitos. “Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella.
Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.” (2da Samuel 11:4)
Todo pecado tiene consecuencias y sobre todo este por ser contaminante espiritualmente.
Cuando nos entregamos a Dios, nuestro cuerpo se convierte en templo y morada del Espíritu Santo,
cuando dejamos entrar a Jesucristo en nuestro corazón, la propiedad que él nos dio, para usarlo con
libre albedrío, para bien o para mal, vuelve a ser propiedad de Dios, nos volvemos a él, ya nuestro
cuerpo y espíritu regresan al Señor convirtiéndonos en simples administradores de lo que nos cubren,
debiendo cuidarlo como un buen padre de familia, para no ensuciarlo, ni destruirlo con alguna plaga
espiritual o física. Estamos en la responsabilidad de usarlo correctamente ante los ojos de Dios. Nuestro
cuerpo ya es ajeno y no podemos tocar lo que no es nuestro para fines tenebrosos. “Si alguno
destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros,
santo es.” (1ra. Corintios 3:17)
David, no pensó que su pecado iba a salir a luz. Cuando supo del embarazo de Betsabé, tuvo
temor al escándalo. Dios solo observaba.
Evidencia de que el espíritu de lujuria no trabaja solo, en este caso, el de adulterio y de muerte
formaron un equipo siniestro que traería consecuencias inmediatas y permanentes para la vida de
David y su reino. Todo pecado carnal cometido ocultamente, tendrá su manifestación espiritual de
forma evidente ante los ojos de los demás, de esta misma forma recae sobre las esposas o esposos,
hijas o hijos.
Cuando pecamos, buscamos esconder nuestro pecado, pero Dios busca siempre la manera de
ayudarnos a mostrarlo y a arrepentirnos. David tenía tantos logros como para ser soberbio y no
reconocer su pecado. El se arrepintió delante de Dios y se reconoció como pecador.
David siendo el rey de Israel, con un ejército invencible, al cual muchas naciones temían y
respetaban, el había sido reprendido por Nathan, la reacción de cualquier rey seria cortarle la
cabeza, pero David se arrepintió de su pecado. David recordó que Dios ama al hombre pero detesta
el pecado. David buscó el perdón de Dios, porque conocía el Corazón de Dios y sabia que Dios iba a
aceptar su arrepentimiento.
A través de esta palabra aprendí primeramente que cuando buscamos nuestra comodidad
somos blanco fácil de las asechanzas de Satanás. También aprendí que como humano mi naturaleza
es pecaminosa, que el único perfecto es Dios. Además, entendí que cuando uno peca, hay que
arrepentirse con un corazón quebrantado y reconociéndome como pecador. La grandeza de David
no está en sus logros, sino en el acto de arrepentirse sinceramente delate de Dios, y tener fe en que
Dios perdona nuestros pecados.
“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”
(Mateo 4:17).

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Día 4: Arrepiéntete.
¡Purifícate por la Palabra!
¿Cómo podrías evaluar tu éxito en la meditación de día y de noche? Cualquiera que sea tu
respuesta, no te desanimes.
No puedes imaginarte la admiración y el deleite que estás produciendo en tu familia por causa
de tu compromiso con el éxito diario.
Ellos tienen razón de estar gozosos y agradecidos, porque conforme purificas tu mente y tu
corazón con la Palabra de Dios, una obra sobrenatural también se desarrolla en ellos.
Pablo menciona esto cuando les dice a los esposos que purifiquen a sus esposas en el lavamiento
por la Palabra (Efesios 5:25-33). Esto no quiere decir que hagas que tu esposa lea la Biblia o que tú se
la leas a ella. Significa que tú personalmente purifiques tu mente y tu corazón al injertar la santa
Palabra de Dios en ellos (alma y espíritu). El Señor Jesucristo confirmó esto cuando oró en Juan 17:19:
“Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad”. Si
Jesús se santificó a través de la verdad por causa de nosotros, ¿Cuánto más deberíamos hacerlo
nosotros por causa de los que están bajo nuestro cuidado espiritual?
La verdad es que los hijos cosechan los beneficios del éxito de sus padres, pero también
experimentan las consecuencias de sus fracasos.
Una pregunta familiar:
Abraham mintió a Faraón al decirle que su hermosa esposa era su hermana, entonces Faraón le
dio muchas riquezas. No hay nada escrito que declare que Abraham se haya arrepentido, al
contrario, parece ser que justificó su engaño aclarando que Sara era en realidad su media
hermana. ¿Hubo algunas consecuencias de la mentira de Abraham?
La respuesta sorprendente la observaremos mañana. Conforme sigues meditando en el
mandamiento del arrepentimiento, ¿Hay algunas cosas que Dios quiere que limpies de tu vida? Si, el
orgullo… quiero rendir en verdad mi vida a Dios… sin pensar en lo que los demás piensen o se
imaginen de mi… Por mucho tiempo me he sentido criticado (a) y “evaluado” en la manera que sirvo
a Dios y esto ha sido una piedra de tropiezo para servir de corazón a Dios, pues cuando logro
alcanzar una meta, o deseo que los demás se den cuenta de mis “adelantos”, o vuelvo a
preocuparme por el qué dirán… En el trabajo, no he sido sabio (a) en mi actuar y en mi hablar… me
he involucrado en chismes y mi actitud como jefe (a) ha sido dura y estricta, aun cuando no lo he
hecho con mala intensión… Santidad para Dios… eso busco en todos los aspectos… pero
dependiendo de Dios…
A través de Cristo nuestro Señor. Bill Gothard

“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”


(Mateo 4:17).

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Arrepiéntete.
¡Arrepiéntete con sinceridad!
Conforme meditemos en el mandamiento del arrepentimiento y clamemos a Dios pidiendo
entendimiento, Él nos revelará la verdadera esencia del arrepentimiento y también nos dará la gracia
para lograrlo. Una de las mejores maneras para comprender el arrepentimiento es a través de leer las
oraciones de aquellos hombres que se arrepintieron en las Escrituras. Una oración es el Salmo 51.
“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades
borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado”
(Salmos 51:1-2).
Santiago describe el arrepentimiento al decir que la risa se convierta en llanto y el gozo se
convierta en tristeza. Él nos exhorta a limpiar nuestras manos de pecados pasados, purificar nuestros
corazones de doble ánimo (Santiago 4). Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las
manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
Las recompensas de un verdadero arrepentimiento no solamente son una conciencia limpia y una
relación restaurada con Dios, sino también una herencia piadosa para nuestros hijos y nietos. Las fallas
de los padres pueden afectar a las generaciones venideras, como fue en el caso de Abraham.
Después de que Abraham regresó de Egipto, en donde obtuvo riquezas con engaño, Dios lo
bendijo; sin embargo, la bendición inició con el espanto de las tinieblas (Génesis 15:5-17). Esta es una
definición extraña para una bendición, hasta que comprendemos lo que Dios estaba haciendo. Le
informó a Abraham que su descendencia iba a estar en Egipto por 400 años y que iban a ser
esclavos, pero que Dios juzgaría a Egipto y al final la familia de Abraham sería liberada de la
esclavitud y llevada a la tierra que Dios la había prometido (Génesis 15:12-13).
¿Sería posible, que Dios estuviera enviando de regreso a Egipto a la descendencia a Abraham a
morar por 400 años para pagar lo que Abraham obtuvo por engaño? Si es así, fue un precio muy alto
a pagar por la falta de arrepentimiento y restitución.
“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará
misericordia” (Proverbios 28:13).
David se quebrantó con un verdadero arrepentimiento, cuando se dio cuenta que por su pecado
había dañado a otras personas, pero que principalmente había ofendido a Dios.
Por tanto, él oró diciendo: “Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus
ojos” (Salmos 51:4). Iniciemos nuestro arrepentimiento personal al mencionar las palabras del Salmo 51
a Dios.
A través de Cristo nuestro Señor. Bill Gothard.

“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”


(Mateo 4:17).

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Día 5: Arrepiéntete.
¡Conquista el pecado más grande!
Un día, el presidente de una compañía de bienes raíces se paró enfrente de sus empleados, más
o menos unos cien. Después de presentar varias propiedades nuevas a la venta, les dijo: “La historia
de mi éxito está escrita en la revista nacional de negocios, si ustedes desean una copia, la pueden
obtener a través de mi secretaria.”
Un rayo de desánimo y tensión cayó sobre todos los empleados. Con miradas de enojo
comenzaron a murmurar entre ellos diciendo: “¿Quién se cree que es? Somos nosotros los que hemos
llevado al éxito a esta compañía, debería ser la historia de nuestro triunfo, no la de él solo”.
En esa misma tarde, muchos de sus ejecutivos principales abandonaron sus puestos en la
compañía. Al poco tiempo, los fondos financieros no eran suficientes para cerrar algunos contratos,
así que el presidente ilegalmente comenzó a emplear el dinero de otras cuentas en proceso, lo cual
es un delito criminal federal. En el lapso de seis meses, aquella compañía que fuera exitosa en otro
tiempo se declaraba disuelta al ser descubierto el delito del presidente, quien fue encarcelado.
Todo comenzó por la falta de la cualidad de carácter de la humildad.
“Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová”
(Proverbios 22:4).
El orgullo es el pecado que más aborrece Dios y al que más severamente castiga. El orgullo causó
que Satanás y una tercera parte de los ángeles fueran echados del cielo. También el orgullo causó
que Adán y Eva fueran expulsados del paraíso, y el orgullo nos puede detener de arrepentirnos de
nuestro pecado para poder experimentar las bendiciones de Dios de las riquezas, el honor y larga
vida: “La soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco” (Proverbios 8:13). Así
como Dios resiste a los soberbios, la gente también lo hace. Es por esta razón que muchos de los
conflictos se inician, porque la “soberbia concibe contienda” (Proverbios 13:10).
“Orgullo es tratar de ponernos al mismo nivel con Dios. Es reservarnos el derecho a decidir lo que
es bueno y lo que es malo. Nuestro orgullo fue lo que puso al Señor Jesucristo clavado en la cruz.
Somos semejantes a aquellos que le dijeron: No dejaremos que este hombre reine sobre
nosotros”.
El orgullo es proyectar exteriormente lo que no somos verdaderamente dentro de nosotros.
Conquistemos hoy este gran obstáculo para nuestro éxito diario al humillarnos a nosotros mismos ante
el Dios santo y hagamos las cosas correctamente con todos aquellos que hemos ofendido.
A través de Cristo nuestro Señor. Bill Gothard.

“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”


(Mateo 4:17).

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Día 6: Arrepiéntete.

¡Pon el espíritu sobre la mente!


El secreto de la meditación efectiva es citar la Escritura de memoria a Dios con el espíritu en vez
de hacerlo con el alma. Esto significa que en vez de tratar de entender la verdad de Dios de una
manera intelectual, nosotros la discernimos por su Espíritu hablándonos a nuestro espíritu, porque “las
cosas del Espíritu de Dios… se han de discernir espiritualmente” (1 Corintios 2:14).
Si nosotros evaluamos la Escritura con la mente, tendemos a ser orgullosos, porque “el
conocimiento envanece”, pero si la Escritura “evalúa” nuestro corazón, nos causa humillación
porque descubre nuestros pecados secretos.
Al venir a la Escritura con nuestro espíritu, nosotros clamamos: “Examíname, oh Dios, y conoce mi
corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame
en el camino eterno” (Salmos 139:23-24).
Tu espíritu tiene acceso directo al Espíritu de Dios, porque “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en
espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24). El Espíritu de Dios tiene acceso directo a
nuestra conciencia y puede activarla con la comprensión espiritual de poder diferenciar entre lo que
es correcto y aquello que es malo, conforme meditamos en Su Palabra. Es en esta comunión íntima
de espíritu a Espíritu que se constituye la verdadera meditación y los resultados del éxito diario.
La Escritura es “la sabiduría de Dios” y se nos da en “un misterio”, aún la sabiduría oculta de Dios,
la cual Dios ordenó antes de la fundación del mundo. Dios determinó que esta sabiduría fuera “para
nuestra gloria”. Sin embargo, se nos revela solamente por Su Espíritu, porque “el espíritu todo lo
escudriña, aún lo profundo de Dios” (1 Corintios 2:7-10).
“Mas la hora viene y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y
en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”
(Juan 4:23).
Nuestra inclinación natural es sencillamente recitar la Escritura de memoria a Dios como un
ejercicio mental e intelectual. Pero esto nos roba de las riquezas de la sabiduría de Dios y del gozo de
su comunión. Por tanto, hemos de traer nuestra mente bajo el control del Espíritu de Dios como una
acción definitiva de la voluntad.
Por esto sería sabio el orar así: “Padre celestial, en este momento someto mi mente bajo el control
de tu Espíritu Santo y bajo la autoridad de tu Palabra”. Con esta oración, acabas de dar un paso
gigantesco hacia el éxito diario.
A través de Cristo nuestro Señor, Bill Gothard

“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”


(Mateo 4:17).

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Día 7: Arrepiéntete.
¡Escríbelo!
¿Cuántas veces hemos escuchado las siguientes palabras: “Escríbelo o se te va a olvidar”? Si esto
es cierto en nuestra eficiencia diaria, ¿Cuánto más es verdad esto con relación a los tesoros de
nuestra experiencia con la Palabra de Dios?
Una de las más grandes herencias que puedes dejar a tus descendientes es un historial escrito de
tu caminar diario con el Señor. Las luchas, las pruebas que experimentas, y los pasos que das para salir
de ellas, serán un recurso rico de información para aquellos que te van imitando.
Tú no sabes realmente lo que estás pensando, hasta que lo escribes.
Cuando comiences a llevar un diario de tus experiencias, podrás estar más alerta a las personas y
a los eventos que afectan tu vida. Aprenderás a ser preciso con respecto a las palabras y a las ideas.
El resultado será una habilidad más grande para comunicar la verdad a los demás, y ésta es un
fundamento importante para el éxito diario.
Así que, ¿Qué debes incluir en tu diario del “éxito diario”? He aquí algunas ideas:
• ¿Qué tan consistente estuviste esta primera semana en la meditación?
• ¿Qué estorbos tuviste para poner la Palabra de Dios en tu mente?
• ¿Cuál fue tu experiencia al acostarte meditando en la Palabra de Dios?
• ¿Tuviste algún sueño especial o diferente?
• ¿Cómo hiciste para personalizar las Escrituras?
• ¿Qué aplicaciones prácticas has hecho con respecto a este mandamiento?
• ¿De qué manera Dios ha bendecido a tu familia o a ti en esta semana?
Te podrá dar ánimo saber que Dios también está escribiendo un diario acerca de ti:
“Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y
oyó, y fue escrito libro de memoria delante de Él para los que temen a Jehová, y para los que
piensan en su nombre” (Malaquías3:16).
¡Felicitaciones por terminar tu primera semana!
A través de Cristo nuestro Señor, Bill Gothard

“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”


(Mateo 4:17).

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