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EL

ÚLTIMO
PIRATA
Hace 300 años, en Carolina del
Norte, caía abatido Barbanegra,
el último pirata del Caribe de la era
clásica. Al margen de su fiereza
implacable, se construyó una imagen
espeluznante para conseguir que
fuese el terror el que hiciese parte
de su trabajo de pillaje.
JULIÁN ELLIOT, PERIODISTA
E
ste año se cumplen justo 300 esas fechas el segundo puerto de Gran “La venganza de la reina Ana”). Su papel
desde que la fragata Queen Bretaña. Además de este entorno marine- en este conflicto habría sido el de corsario,
Anne’s Revenge encalló en el ro, puede que perteneciera a una familia quizá con base en Jamaica. Su biografía
verano de 1718 y su legendario acomodada, ya que sabía leer y escribir comienza a tomar cuerpo a partir de la
capitán cayó abatido al acercar- cuando solo las élites lo hacían. primera noticia escrita que se tiene de sus
se ese invierno. El Caribe y las Indias Oc- Es probable que, de joven, el futuro azote actividades como pirata.
cidentales siguieron sufriendo a algún que del Caribe y la costa atlántica de lo que
otro pirata durante un tiempo más. Sin pronto sería Estados Unidos se enrolara A las órdenes de Hornigold
embargo, el temido Barbanegra fue el úl- para combatir en la Royal Navy al estallar En el verano de 1716, un registro en la
timo de auténtico renombre en la edad de la guerra de Sucesión española. Es así co- bitácora de otro notorio bandido marino,
oro de este fenómeno criminal típico de mo habría llegado a las aguas tropicales Benjamin Hornigold, refiere que se habían
las Américas coloniales. Lo que se conoce del Nuevo Mundo. Allí habría tenido por adueñado juntos, al frente de una temible
de él antes de convertirse en un sinónimo teatro de operaciones la guerra de la reina banda, de varios mercantes que transpor-
de piratería se basa en conjeturas. Se cree Ana. Era el capítulo norteamericano de la taban vino y harina en torno a las Bermu-
que Edward Teach, un nombre entre otros guerra de Sucesión española y la explica- das. Barbanegra aparece perfilado como
posibles, nació en el último tercio del siglo ción del nombre que pondría más tarde a el segundo de Hornigold. Comandaba una
xvii en la ciudad inglesa de Bristol, por su nave principal (Queen Anne’s Revenge: balandra, la embarcación pirata más ha-

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BARBANEGRA

JAQUE DESDE EL MAR


No contento con asaltar unos cuarenta barcos a lo largo de su carrera
delictiva, Barbanegra chantajeó a la ciudad de Charleston en 1718.
OCURRIÓ EN MAYO DE 1718 y un consejero provincial, permanecieron se-
fue la hazaña criminal más sonora de cuestrados durante seis días.
Barbanegra. Charleston (abajo) era la
capital de Carolina del Sur y el puerto EL GOLPE se tradujo en un botín de 86
más dinámico de los futuros Estados esclavos africanos, numerosos barriles de
Unidos –tras Boston, Nueva York y Fila- arroz y unos trescientos mil euros de hoy en
delfia–, al enlazar por el Atlántico las co- oro y plata rapiñados a los viajeros. Además,
lonias británicas del norte y el sur. Esta el malhechor exigió a las autoridades de
ciudad próspera sufrió un trauma cuan- Charleston un cofre lleno de mercurio y jerin-
do el pirata apostó a sus 400 indesea- gas a cambio de no cortar cabezas ni quemar
bles en cuatro barcos a la entrada de la los barcos cautivos. El metal líquido solía in-
bahía. La nave que ingresaba o salía era yectarse para tratar un mal muy extendido
saqueada a fondo, además de tomarse entre los matones de Barbanegra, la sífilis.
como rehenes a los pasajeros y tripulan- Como advertía con humor un dicho portuario
tes. Hasta ocho buques, incluido el im- de la época: “Una noche con Venus puede
ponente Crowley, en el que navegaba significar toda una vida con Mercurio”.

BARCO ESCLAVISTA, por Johann Moritz Rugendas,


siglo XIX. En la pág. anterior, Barbanegra. Grabado.

bitual –una relativamente ligera, con cu- al menos ocho mercantes en diferentes debió quizá a que se estaba recuperando
bierta y un único mástil–, servida por seis puntos del litoral atlántico de EE. UU. Ese de las heridas causadas por un enfrenta-
cañones y 70 tripulantes. verano, la banda de Hornigold sumó otro miento con una nave española o sencilla-
Su jefe, un marino experimentado, excor- activo a sus filas al recalar en las Bahamas mente a que “El pirata caballero” era un
sario y personaje influyente en Nassau, para descansar. Incorporó a Stede Bonnet, gran compañero de juergas, pero un capi-
desde donde operaba –con el corrupto go- un señorito de Barbados, de familia terra- tán desastroso. Al frente de esta embarca-
bierno de Bahamas metido en el bolsillo–, teniente, que se había hecho a la mar se- ción, más recia que la anterior, dotada con
no habría hecho a Teach su mano derecha diento de aventura. Recordado como “El una docena de cañones y un centenar de
de no haber confiado en su lealtad, pericia pirata caballero”, Bonnet resaltaba entre secuaces, Barbanegra se pasó el otoño de
y ferocidad. Por ello se cree que Hornigold sus toscos camaradas de profesión por su 1717 castigando el litoral de EE. UU. Abor-
tuteló en persona, quizá a lo largo de dos atuendo y modales versallescos. Su pronta dó una quincena de barcos con amarre en
años, el ascenso de Barbanegra en el esca- amistad con Teach refuerza la teoría de Charleston, la bahía de Chesapeake, Fila-
lafón pirata. Lo encumbró a la capitanía, que Barbanegra provenía de buena cuna. delfia, Nueva York y Boston en apenas tres
primero, de la balandra mencionada y, más semanas de octubre. Después enfiló al
adelante, de su propia nave insignia. Terror en la Costa Este Caribe para guarecerse del invierno.
No les iba mal en su asociación. En la pri- Lo cierto es que Bonnet puso al servicio de En noviembre, mientras bordeaba las
mavera de 1717 capturaron y saquearon este último su balandra, la Revenge. Se Antillas Menores, se topó a la altura de

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las islas de Barlovento con el sueño flo- ño ejército. Comandaba unos doscientos El gran diablo
tante de cualquier pirata ambicioso: La cincuenta hombres distribuidos en cuatro El edicto, por otro lado, castigaba con la
Concorde, una fragata francesa que tras- embarcaciones, pues se había hecho car- horca, amputaciones, tortura, confiscacio-
ladaba sin escolta de África a América go de las fuerzas del capitán Hornigold. nes y otras penas severas a los reincidentes.
medio millar de esclavos para vender a Parte de estas estaban irritadas con su La Paz de Utrecht había zanjado la guerra
las plantaciones de azúcar. Los barcos antiguo jefe por su negativa a asaltar de Sucesión en 1713, pero con ello había
negreros eran botines ideales para la pi- barcos ingleses. Así que Benjamin Hor- dejado en el paro a miles de corsarios e
ratería por su velocidad y amplias bode- nigold decidió a inicios de 1718 que era infantes de la Royal Navy y otras armadas.
gas. Mal armada con solo 14 cañones y, un buen momento para dejar atrás el mar Las aguas del Nuevo Mundo, en conse-
además, con la tripulación diezmada por y centrarse en las plantaciones que había cuencia, se infestaron de piratas. De ahí
el escorbuto y la disentería, dos males comprado en Nueva Providencia, la isla que Londres y otros estados europeos dic-
comunes a bordo, Barbanegra se apropió principal del archipiélago de las Bahamas. taran en los años siguientes leyes muy
de la nave sin tener que disparar ni una Pudo hacerlo sin problemas, al acogerse agresivas para fulminar esta plaga, la úl-
de sus 20 piezas de artillería. a una amnistía decretada el año anterior tima oleada clásica de la región.
Tras henchir de cañones La Concorde y por Jorge I –el primer Hannover que rigió Esta normativa se contó entre los factores
rebautizarla Queen Anne’s Revenge, Gran Bretaña– a aquellos piratas que que acabaron con la edad de oro de la pi-
Teach se encontró al frente de un peque- abandonaran sus operaciones. ratería en América. Prueba de ello fue que,

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BARBANEGRA

solía ser magnánimo con las personas que


le obedecían sin rechistar. Y se trataba
incuestionablemente de un hombre va-
liente. Dio muestra de ello en enero de
1718, por ejemplo, cuando hizo frente en
un duelo naval a todo un buque de guerra,
el Scarborough, que montaba 32 cañones
e infantes de marina profesionales.
Fue justo por esas fechas cuando Barba-
negra se estableció en la isla Ocracoke,
delante de la costa, repleta de meandros
–léase escondrijos–, de Carolina del Norte.
Se trató de una previsión afortunada. Unos
meses después, las Bahamas, su base an-
terior, serían gobernadas por Woodes
Rogers, un excorsario que, al blanquearse,
se lanzó a extirpar a conciencia la piratería
local, lo que aceleró su disminución.
Teach contaba en su nuevo hogar norca-
rolino con la complicidad del mismísimo
gobernador. El corrupto Charles Eden
encubría legalmente o miraba hacia otro
lado cuando su socio, que le recompensa-
ba estas gentilezas con parte del botín,
daba un golpe o vendía lo robado a los
respetables ciudadanos de su territorio.
A nadie le importaba si Barbanegra dirigía
su pandilla a un viejo naufragio, como
hizo en Florida en busca de restos de la

CONTABA EN OCRACOKE
CON LA COMPLICIDAD DEL
GOBERNADOR, CHARLES
LA ISLA OCRACOKE, en Carolina del Norte,
EDEN, RECOMPENSADO
contenía escondrijos que aprovechó Barbanegra. CON PARTE DEL BOTÍN
apenas una década más tarde, asolaba la españoles. Su campaña contra barcos fon- Flota de Indias hispana, hundida tres años
zona solo uno de cada diez piratas de an- deados en el golfo de México y en poblados antes y repleta de oro y plata. Pero Eden
taño, y se daban anualmente apenas media de la península de Yucatán le valió el mote se veía en un aprieto si el despiadado ca-
docena de ataques. Antes superaban el de “El gran diablo”. A este apodo contribu- pitán no prosperaba lo suficiente como
medio centenar. Únicamente los capitanes yó, por supuesto, su carácter cruel. No hay para tener aplacados a sus bandidos. Para
más temerarios persistieron en sus activi- registros fidedignos de que matase o tor- paliar la situación, se desmandaba. Ocurrió
dades en este período final desde el edic- turase a ninguna de sus víctimas. Sin em- al volver de Florida. Teach regresó con las
to británico de 1717. Barbanegra destacó, bargo, una vez disparó en la rodilla a su bodegas vacías. Su paso siguiente fue, por
sin duda, como el más espectacular. primer oficial solo para llamarlo al orden. tanto, una osadía inusitada: el bloqueo y
Emancipado de su padrino en el crimen y Lo dejó lisiado de por vida. También hay extorsión de la pujante capital colonial de
perseguido como nunca, se entregó a un testimonios de que a las mujeres que se la otra Carolina, la del Sur, lo que resultó
frenesí de atracos. En las Indias Occiden- negaban a entregarle sus anillos por las difícil de justificar hasta para Eden.
tales asaltó tanto posesiones francesas (la buenas les cercenaba los dedos sin más.
colonia de Guadalupe, un mercante en San El pirata humeante
Cristóbal y Nieves...) como inglesas (una Cambio de guarida El chantaje a Charleston constituyó el
balandra en las islas Vírgenes). Después Como contrapartida de este temperamen- golpe maestro de Barbanegra. No solo
puso rumbo al oeste para atacar intereses to explosivo y sanguinario, se dice que por su espectacularidad y duración, sino

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La reina del pirata
LA QUEEN ANNE’S REVENGE FUE LA FRAGATA CON LA
QUE BARBANEGRA DIO SUS GOLPES MÁS FAMOSOS. HOY
CONSTITUYE UN TESORO ARQUEOLÓGICO INAGOTABLE.
Excesivo como su capitán, el buque insignia ENCALLADA POR BARBANEGRA
de Barbanegra sobrepasaba con creces el Varada por el propio Barbanegra en los are-
tamaño de los barcos piratas convencionales nosos bancales de Carolina del Norte desde
de aquella época. El negrero francés La Con- 1718, la mole fue localizada en 1996 por Inter-
corde, apresado intacto, fue tuneado al gus- sal Inc., una empresa privada de rescatadores
to de su peligroso usuario a finales de 1717 de tesoros. El Departamento de Recursos
durante una escala en las Granadinas, en las Naturales y Culturales del estado norteameri-
Antillas Menores, para convertirse en una cano ha liderado desde entonces el estudio, la
portentosa nave de asalto. recuperación y la conservación del pecio. Por
ejemplo, con un museo marítimo en Beau-
UNA AMENAZA FLOTANTE fort, a pocos pasos del naufragio histórico,
Las típicas balandras filibusteras tenían en- donde el célebre pirata es la estrella.
tre 10 y 18 metros de proa a popa y un solo
mástil, desplazaban no más de 120 tonela-
das y no superaban los 20 cañones. En cam-
bio, la Queen Anne’s Revenge medía 32
metros de eslora, presentaba 3 palos con su
velamen y desplazaba 300 toneladas. Ed-
ward Teach la pertrechó, además, con 40
cañones de calibres mezclados, una carac-
terística pirata. Tripulada por 150 forajidos,
constituía toda una fragata de guerra. Era
como si un alunicero, de los que hoy roban
empotrando vehículos en las tiendas, condu-
RESCATE de un cañón. A la dcha., maqueta del QAR.
jese un tanque en vez de un coche.

también por haber sido incruento. Produ- facciones afiladas, Teach no solo llevaba un chisporroteo constante como si salie-
jo un jugoso botín sin tener que disparar larga la barba oscura que le valió su apo- ra del mismísimo averno.
ni un tiro. Un atraco de estas característi- do; también la trenzaba con cintas de
cas era el ideal pirata y muestra la profe- colores, como un salvaje para una socie- Detenido por los elementos
sionalidad de Teach. Su estilo delictivo, dad en la que los hombres de bien iban Todo este despliegue escénico, más la au-
de hecho, solió basarse menos en la vio- rasurados. Este aspecto excéntrico y ate- dacia de sus atracos, hacía que la mayoría
lencia que en la intimidación. morizante lo llevaba al extremo, con un de sus víctimas entregasen pacíficamente
Tanto la enormidad de su buque insignia gran sentido teatral, al emprender un la carga, el barco o lo que se terciara. Nadie
como la bandera negra que lo remataba abordaje. En un hábil ejercicio de mar- quería líos con un monstruo así. Menos
–con un esqueleto de demonio alzando keting de época, en esas ocasiones se cuando, en su momento álgido, iba secun-
una copa y alanceando un corazón san- vestía íntegramente de negro, se cruzaba dado por cuatro naves y hasta cuatrocien-
grante– estaban dirigidas a causar pavor. el pecho y la cintura con tres pares de tos sicarios erizados de cañones, arcabuces,
La propia imagen de Barbanegra, que pa- pistolas más algunas dagas, empuñaba trabucos, hachas, sables y cuchillos.
recía salida del infierno, era deliberada, un sable grande en la mano derecha y, en Convertido tras el bloqueo de Charleston
para facilitar su tarea de bandido. Un asal- la izquierda, portaba además un garrote. en el enemigo público número uno de los
to se simplificaba mucho si la mala fama Por si fuera poco, consciente de la impor- futuros Estados Unidos, a Barbanegra le
de un pirata inspiraba tanto miedo que tancia de una imagen impactante en el convenía esfumarse durante un tiempo.
paralizaba a sus presas. Permitía atacar y negocio de provocar terror, metía bajo su Puso proa a Carolina del Norte para ex-
huir con rapidez y sin combatir, lo que tricornio mechas de cáñamo encendidas. traviarse entre las múltiples sinuosidades
ahorraba esfuerzos, recursos y riesgos. Su cara, dominada por dos ojos de expre- de su costa y estar al amparo de su socio,
Alto para su tiempo –medía más de metro sión intencionadamente alocada y enro- el gobernador Eden. Pero eran aguas po-
ochenta–, ancho de hombros, fuerte y de jecidos por la humareda, emergía entre co profundas para el calado del Queen

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BARBANEGRA

TESTIGOS DE UNA ÉPOCA


En 2011 se certificó la identidad del barco
hundido, cuyo yacimiento integra el Registro
Nacional de Lugares Históricos de EE. UU.
Pero el Queen Anne’s Revenge continúa de-
parando sorpresas. Ya se habían recobrado
de él objetos personales, instrumental médi-
co, vestigios esclavistas, un ancla enorme o
balas de varios calibres, desde perdigones
para trabuco a bolas de cañón.

LIBROS EN LOS CAÑONES


En enero de este año, coincidiendo con el tri-
RESTOS de una botella (a la izqda.) y platos.
centenario de su embarrancamiento, los ar-
queólogos submarinistas han encontrado a
bordo páginas de A Voyage to the South Sea
and Round the World (el libro de viajes que ins-
piraría la novela Robinson Crusoe). No es que
los piratas leyesen en sus ratos libres. Se tra-
taba de tiras de papel embutidas en los caño-
nes para comprimir la pólvora, un recurso
habitual en la artillería naval del siglo XVIII.

EMPUÑADURAS de dagas y recipientes (dcha.).

Anne’s Revenge. El barco encalló a toda Trasladó las posesiones que pudo a la ba- pró tierras y una casa y, en un alarde de
vela en los bancos de arena que había a landra Adventure, capitaneada por su integración social, hasta se casó con la
la altura de la ensenada de Beaufort. mano derecha, Israel Hands, un nombre hija de un terrateniente local. La chica,
No hubo más remedio que abandonar la después inmortalizado por Robert L. Ste- de escasos 16 años, era la decimocuarta
fragata allí. Durante siglos se ha dicho venson en La isla del tesoro. Además, dejó esposa que tomaba Barbanegra, de creer
que quizá se trató de una estratagema de en un islote desierto a varias decenas de a un biógrafo de la época.
Teach para desprenderse de la mayoría los marineros más díscolos y se adueñó Esta comedia duró apenas semanas. Al
cabo de un mes, Teach pidió a las autori-
dades una patente de corso y, no mucho
SU ASPECTO MONSTRUOSO HACÍA QUE LA MAYORÍA después, regresó directamente a la pira-
DE SUS VÍCTIMAS ENTREGASEN LA CARGA SIN MÁS tería por libre. En realidad, durante su
supuesto retiro en Bath había recibido
de su flotilla, que había crecido demasia- de sus pertenencias. Y, por último, devol- visitas cuando menos sospechosas, como
do, y ocultarle en la misma jugada la ma- vió el mando de la Revenge a Stede Bon- el cruel pirata Charles Vane o el menos
yor parte del botín de Charleston. Sin net, que quería seguir las andadas. peligroso, pero no mejor, “Calico Jack”
embargo, evidencias arqueológicas de Rackham. Con ambos montó una fiesta
2008 han desmentido esta versión. Bar- Barbanegra, un Barbazul escandalosa para el villorrio protestante.
banegra intentó salvar la embarcación Después, Barbanegra navegó hacia la En agosto terminaron de caer las másca-
hasta el último momento, pero no lo logró, aldea norcarolina de Bath con unos se- ras. Un día, Teach y sus hombres volvieron
pese a su probada destreza náutica. senta de sus secuaces más leales. Allí a su atracadero en la isla Ocracoke con
El caso es que, tras este accidente en junio aceptó de su socio, el gobernador Eden, un barco, aparte del suyo, cargado de
de 1718, decidió retirarse de la piratería. el indulto de la Corona británica, se com- azúcar y cacao. El capitán explicó que

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había encontrado la nave y los valiosos Alexander Spotswood también le preo-
alimentos navegando a la deriva en alta cupaba tener tan cerca de su jurisdicción
mar. Eden y su oficial de aduanas le cre- a Barbanegra, por lo que, saltándose sus
yeron a pies juntillas, desde luego: con- competencias, alquiló de su bolsillo dos
fiscaron la carga y ordenaron quemar la balandras, la Pearl y la Lyme, y las dotó
nave hasta la línea de flotación. con unos sesenta marinos de guerra de
Sin embargo, pronto corrió la voz de que, la Royal Navy. Los lideraba el teniente
en realidad, los dos funcionarios se ha- Robert Maynard. Sus órdenes eran claras:
brían repartido el flete con el pirata y capturar a Teach vivo o muerto.
habrían incendiado el barco para eliminar Corrían los últimos días de 1718. Cuando
evidencias. ¿Por qué? Barbanegra había Barbanegra vio llegar las naves armadas
asaltado dos mercantes franceses no lejos al lugar donde estaba anclado, próximo
de las Bermudas y había hecho pasar la a su guarida, retó a sus perseguidores a
tripulación de una de las naves a la otra. que le dieran alcance. Los efectivos de
Así justificaría que la primera, con la car- Maynard triplicaban los suyos, pero él LA CAPTURA de Barbanegra, J. L. G. Ferris, 1718.
A la izqda., rótulo en Bath sobre el pirata.
ga, iba sin gente ni rumbo, y que podía era quien era. Ese día, sin embargo, tenía
quedársela o entregarla a las autoridades, el tiempo en contra. Había poco viento.
de acuerdo con las leyes del mar. No pudo maniobrar como le hubiese gus- sable ensangrentado en una mano y una
Fue la gota que colmó el vaso para los tado. Observó, no obstante, que las ba- pistola cargada en la otra. Lucharon como
colonos norcarolinos. Los armadores landras oficiales de pronto se detuvieron leones. Ambos combatientes primero
regionales temieron que el pirata ata- y escoraron: habían encallado en un ban- dispararon, pero no hicieron blanco. Aun-
case sus barcos y atrajera tal vez a otros co de arena. Así que ordenó a sus hombres que Maynard creyó ver que había atra-
forajidos. Además, estaban hartos de
tenerlo de vecino. Sus matones se embo-
rrachaban y la liaban parda un día sí y
MAYNARD CREYÓ HABERLE DADO A BARBANEGRA,
otro también. El capitán los dejaba hacer, PERO ESTE CONTINUÓ PELEANDO COMO SI NADA
huraño, imprevisible y desafiante. Inclu-
so se rumoreaba, como recogió su primer que remaran hacia el enemigo y, tras vesado a Barbanegra, el pirata continuó
biógrafo en 1724, que a su joven esposa embestirlo, saltó al abordaje. peleando como si nada. Entonces, Teach
la “forzaba a prostituirse” con un puñado La escena siguiente fue la única de Teach soltó un mandoble que partió en dos el
de sus esbirros, “uno tras otro”. con algún parecido a la piratería ideali- hierro del teniente. Iba a rematarlo cuan-
zada de Hollywood: un duelo a muerte do un marino de la Royal Navy se adelan-
Duelo en cubierta en cubierta, a pleno sol. Después de ma- tó por detrás de Maynard y lanzó un sa-
Una comitiva de notables presentó sus tar a varios infantes de marina, Barba- blazo letal a la garganta de Barbanegra.
quejas al gobernador del estado colin- negra corrió hacia el teniente Maynard, El pirata continuó moviendo el brazo
dante, Virginia, en busca de justicia. A al identificarlo en la Pearl. Llevaba un armado, pero cada vez con menos fuerza.

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BARBANEGRA

Comenzó a trastabillar y terminó derrum- El reinado de terror de Barbanegra duró


bándose sobre la cubierta. en torno a dos años. Se calcula que en ese PARA SABER MÁS
período asaltó unos cuarenta barcos, ade- BIOGRAFÍA
Una leyenda viva más de protagonizar los raids contra KONSTAM, Angus. Blackbeard: America’s
Cuando examinaron su cadáver, se le en- Charleston y las poblaciones yucatecas. Most Notorious Pirate. Hoboken: John Wi-
ley & Sons, 2007. En inglés.
contraron cinco heridas de bala y veinte No fue ni de lejos el pirata más exitoso en
ENSAYO
de arma blanca. Maynard ordenó que le términos materiales. A su muerte, su bo-
CABELL, Craig, THOMAS, Graham A. y RI-
cortaran la cabeza, como prueba para re- tín consistía en “25 pipas de azúcar, 11 CHARDS, Allan. Blackbeard: The Hunt for
clamar una recompensa de 100 libras es- toneles y 145 bolsas de cacao, un barril the World’s Most Notorious Pirate. Barns-
terlinas, y se lanzara el cuerpo al mar. de índigo y una bala de algodón”. Ningún ley: Pen and Sword, 2013. En inglés.
CORDINGLY, David. Bajo bandera negra.
Según la leyenda, el capitán decapitado tesoro formidable. Sin embargo, este ban-
Barcelona: Edhasa, 2005.
nadó tres veces alrededor del barco antes dolero de los mares supo forjar ya en vida, DEFOE, Daniel. Historia general de los ro-
de hundirse para siempre. La cabeza de con astucia, teatralidad y descaro, un bos y asesinatos de los más famosos pi-
Barbanegra viajó después en la Pearl has- personaje legendario que, como tal, su- ratas. Madrid: Valdemar, 1999.
KONSTAM, Angus. The Pirate Ship 1660-
ta Virginia colgada del bauprés, pudrién- pera en popularidad todavía hoy a cual-
1730. Oxford: Osprey, 2003. En inglés.
dose día a día a la vista de todos. Pedago- quier otro de su oficio. Enmarcada su
INTERNET
gía de la época. Era un modo de hacer trayectoria en una hora crepuscular para
Queen Anne’s Revenge Project. En inglés.
público que, una vez más, el bien había la piratería clásica, fue como si esta se www.qaronline.org
vencido al mal en su eterna batalla. despidiera con él a lo grande.

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