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Análisis: Retrato de un monstruo Javier Ara Sauco Composición III

02/11/2017

Analisis: Retrato de un monstruo

de Ayara Hernández

(Pieza presentada en la sala Hiroshima de Barcelona el 27/10/2017 dentro del ciclo ORO)

En Retrato de un monstruo Ayara Hernández nos presenta un mundo onírico en el que se mezcla lo cómico, lo absurdo y lo inquietante para narrar un "cuento delirante" donde las fronteras entre los objetos y las personas se difuminan. El interés de la coreógrafa por los objetos queda patente desde el principio de la pieza, en el que nos presenta un paisaje repleto de elementos que pueblan la escena. También es evidente el fuerte interés por los efectos visuales que crean un imaginario surrealista en el que se deforma la realidad y constantemente se mueve, se construye y deconstruye el espacio (a través de los objetos y elementos escenográficos) para crear diferentes paisajes, arquitecturas y personajes que casi parecen sacados de una película de animación. El intérprete queda oculto tras el objeto, cubierto por su forma y color, escondido para pasar a ser un objeto más, otra pieza de la que se compone esta pieza a caballo entre la danza y el teatro objetual. Así pues, los tres intérpretes que intervienen, quedan deshumanizados y esto dota a la pieza de un aroma muy particular que nos transporta a la fantasía, el humor y la extrañeza.

La estructura de la pieza se convierte desde el principio en una constante transición de imágenes que se superponen, que van apareciendo y desapareciendo. Los intépretes no paran ni un momento de mover los objetos y la escenografía. Construyen el espacio una y otra vez mientras se convierten en monstruos, seres de un mundo imaginario, criaturas que deambulan, interactúan entre ellas y desaparecen para dar paso a otras. La estructura,pues, parece casi improvisada, es muy orgánica. Casi a modo de juego visual para el espectador, las secuencias se van desarrollando. En ocaciones el protagonismo lo toma la construcción de un personaje , en otros, la creación de un paisaje sonoro o un pequeño boceto de escena narrativa con su inicio,nudo y desenlace.

En Retrato de un monstruo el sonido también cobra mucha importancia. Este se genera desde distintas fuentes: las voces de los intérpretes (hablando de forma surrealista, generando ruidos sonido de sus propios movimientos, música ambiental muy sugerente y naive interpretados al

xilófono, efectos sonoros grabados en diferentes dispositivos móviles de reproducción y altavoces que se mueven por escena y hacen salir el sonido desde diferentes puntos del escenario, ruido de los objetos cuando son movidos, se friccionana entre ellos o caen, música clásica orquestal a todo gas Este gran abanico sonoro complementa a la perfección todo el cuadro visual que se presenta y permite al espectador sumergirse mucho más en la propuesta, no solo en lo visual, sino también en lo auditivo. La escenografía y utilería son la clave del espectáculo. Una mopa, pelucas que caen del techo, sudaderas de colores, linóleos blancos y negros, telas de pelo, globos, estructuras de cartón,

altavoces, pelotas, palos de madera, tubos, focos espumas, caretas, zapatillas

pilar de la pieza alrededor de los cuales se articula todo lo demás.Utilizados de manera ingeniosa

) el

son los elementos

Análisis: Retrato de un monstruo Javier Ara Sauco Composición III

02/11/2017

sugieren cosas que no son, ocultan a los intérpretes, sirven de refugio para ellos y los tranforma en personajes fantásticos que a veces dan risa y otras miedo. La música, el movimiento y la luz solo acentúan lo que el objeto requiere en cada momento para brillar y cobrar vida. Por eso los objetos son el elemento protagonista de la pieza y sobre el que gira todo lo demás. En cuanto al movimiento podemos decir que el cuerpo se convierte en un medio para mover todo el aparato escenográfico. El movimiento se basa sobre todo en acciones cotidianas como andar, coger

cosas, transportarlas de un lado a otro, vestirse

trabajo en diferentes calidades de movimiento para crear diferentes "monstruos" y donde podemos apreciar un trabajo de cuerpo más elaborado y fino. Los objetos sobre el cuerpo de los intérpretes una vez más influyen en como su cuerpo se mueve, limitando o ofreciendo nuevas cualidades a lo que su cuerpo puede hacer. Retrato de un monstruo recuerda en ese aspecto al Ballet Triádico de

Oskar Schlemmer. En eso y en el interés compositivo espacial, rítmico y visual.

pero si es verdad que cabe destacar también el

En resumen Retrato de un monstruo es un trabajo fantasioso de cuerpos sin cuerpo, de hombres- bestia en un bosque de sonidos, objetos y otros seres. En mi opinión la búsqueda que se propone en la pieza es muy interesante, tiene hallazgos cautivadores, pero quizás se debería ahondar más en el movimiento de los intérpretes. Sé que no es el objetivo principal, pero podría realzar aún más al objeto y dotar de mayor profundidad y sello a la propuesta.