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Santa Marta, Diciembre 06 de 2018

Amado hijo.

Espero que al leer estas líneas te encuentres muy bien tanto en lo físico como en lo psicológico,

así como en tu relación con los otros que te rodean, en esta ocasión te escribo para extenderte una

invitación a realizar una reflexión muy importante y enriquecedora, la misma que yo en un

momento dado, como este en el que te escribí me hice, te invito a que a pesar de que nacemos

inmersos en un sistema creado y controlado por normas, ideologías de control sociopolítico que

aprendemos durante nuestras interacciones con los demás en los diferentes contextos y en el

transcurrir de la vida, que aunque dichas relaciones no son determinantes si ejercen una influencia

en nuestra forma de ser y pensar, aun así, logres construirte a ti mismo como sujeto emancipado que

puede disponer de su libre subjetividad.

Y para ello es necesario que te construyas bajo un análisis crítico, de aquello que percibes y que

cuestiones, indagues acerca de todo aquello que percibes como realidad, que busques construir tu

propia subjetividad emancipada para que no engroses las filas de sujetos con subjetividades

subordinadas, arrastradas por el poder de la maquinaria comercial que se satisface esclavizando y

controlando las formas de pensamiento frente a la estética, el cuerpo y el género, sino que por el

contrario puedas tener libertad de conocerte y reconocerte como sujeto autónomo e independiente,

que puedas administrar tus decisiones, autorregularte frente a las formas de consumo.

Claro está reconociendo la libre subjetividad de pensar y sentir de los demás, respetando las

diferencias de género y representación del cuerpo, pero ante todo sintiéndote satisfecho contigo

mismo con la manera como interpretas tu género, tu sexualidad, con la manera en que reconoces tu

cuerpo y que eso puedas reflejarlo en el cuidado que le das a tu cuerpo y a ti mismo sin subordinarte
ante estándares o por presiones sociales. Acéptate y acepta a los demás sin sentirte presionado a

cumplir requisitos impuestos por otros subordinados, por el contrario invita a otros a realizar el

mismo ejercicio que les permita alcanzar su propia emancipación.

Además de ello a propósito de la nueva era de la modernidad y la tecnociencia es importante que

logres tu propia racionalidad frente a la técnica y la tecnología es decir que aprendas a identificar el

cómo y para que, así como las condiciones, modo de uso y el consumo racional de dichos avances,

sin que tu naturaleza humana se desdibuje en esa búsqueda de equilibrio, sino usándolas a tu favor

para develar lo oculto en los objetos y en las situaciones, analizando, dudando, sintiendo desde tu

propia subjetividad.

Te invito a tener tu propia mirada frente al cuerpo diferente, que asumas las experiencia, relación

y situaciones de la vida cotidiana desde una subjetividad libre y emancipada, comprendiendo la

pluralidad de la vida y entendiendo como la Psicologia clínica social busca contribuir al desarrollo

de identidades colectivas emancipadas en su subjetividad desde un discurso liberador. Por último y

sobre todo quiero decirte que deseo que sea feliz, orgulloso de ti mismo, de quien eres, seguro de lo

que eres, lo que quieres, con un pensamiento y una subjetividad libre y autónoma.

Con Cariño, Mamá.

Felicia Fernández.