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J. F. HERBART PEDAGOGIA GENERAL DERIVADA DEL FIN DE LA EDUCACION ‘TRADUCCION POR LORENZO LUZURIAGA ESTUDIO PRELIMINAR DE JOAQUIN GARCIA CARRASCO PROLOGO DE JOSE ORTEGA GASSET ) ENTORAL HAMAS ESTUDIO PRELIMINAR Al proponerme el Profesor José Mt Domenech escribir para la editorial Humanitas una introduccién ala Pedagogia General de Herbart lo primero que afloré ami conciencia fue un racimo de experiencias, un caldero de perturbaciones psiquicas que el propio Herbart habria podido con facilidad explicar, De un lado, no podria introducir su pensamiento pedag6gico sin demostrar que las “apariencias objetivas” o categoriales de las experiencias inmediatas sobre las reali- dades, presencias, educacionales también debian someterse “al método de integracién de los conceptos” que impone su sistema. De ahi, que presentar su pedagogia supondria resumir los goznes de su sistema filoséfico. Eso, ya lo hizo Jose Ortega y Gasset en su “introduccién”, dejando este escritor constancia de que si algo demostro Herbart fue la imposibilidad de hacer Pedagogia teorica sin solida forma- cin filoséfica. En sus primeros principios 0 afirmaciones mas radicales, la Pedagogia sigue las vicisitudes de la Filosofia, Incluso, hoy, para hacer, a un determinado nivel, Pedagogia, hay que seguir filosofando. Pero, el encargo, ahora, no tecae sobre un filésofo, sino sobre un miembro de esa especie todavia incomprendida, en muchos casos acom- plejada, que por mor de esfuerzos como el herbartino se Haman asi mismos pedagogos. Se trataba, entonces, de que el aprendiz, el discipulo, introdujera a un maestro. La labor no x ESTUDIO PRELIMINAR sealiviaba por el hecho de que Herbart, para los historiadores de 1a filosofia, fuera un filésofo “menor”. Luzuriaga, pe- dagogo que lo ha traducido (sin aumentar, precisamente, la claridad de su pensamiento) también advierte la dificultad, Enesta nueva edicion, después de cincuenta anos de Pedago- gia universitaria en Espana, se pide que un pedagogo introduzca desde la Pedagogia, cosa que no hizo Ortega, una obra pedagogica escrita desde la Filosofia. Hoy, son los pedagogos los que andan diciendo que no se puede ensefiar Filosofia sin que los profesores de saber tan antiguo estudien un poco de Pedagogia. Es ésta, pues, una introduccion extraordinaria, fuera de lo corriente; ya que, en el fondo, offece la lectura de atras para adelante: arranca de las afirmaciones pedagogicas herbatianas para dejar al lector en Ja puerta de su sistema filosofico, o en la sospecha de que sin éLno puede entenderse por qué Herbart inicia Ia senda de la Pedagogia cientifica. Pero, como en todos los vaminos acechan ladrores; aqui el peligro estriba en convertir la introduccién a la lectura de un libro publicado en 1806 en pretexto para la apologética de la labor realizada o realizan- dose en las postrimerias del siglo XX. Tentacién no falta cuando el tema educativo enhebra la tertulia, el discurso politico, el articulo periodistico, el poema, la gregueria, al tiempo que se le niega, como a una ciencia imposible, que pueda, con la anatomia y el esquematismo propio de todo paradigma intelectual, convertirse en objeto de investigacion cientifica. Se olvida que cuando se acomete semejante tarea ya no se hace educacién sino que se fabrica Pedagogia; cuando se labora la dietética o la astronomia ni se hacen Paellas ni se fabrican estrellas. Aqui todavia, hay un limite farragoso entre el hecho ommipresente de la educacién, el voluntarismo de sus intenciones, y la sobria, iconoclasta y, para muchos, profanadoras preguntas susceptibles de res- Puestas cientificas, Adviértase que decimos cientificas a pesar de que la gente, tanto le acucia Ia cuestién, espera ESTUDIO PRELIMINAR xI frmulas no explicativas, ni probabilisticas, sino tauma- ttirgicas. Se espera del pedagogo no que contribuya con sus esfuerzos de explicacion a los procesos implicados en los hechos educacionales sino que consiga eficazmente las aspiraciones colectivas. Por haberse llamado pedagogo se le exige 0 que se haga responsable de lo que el mundo y el hombre legue a ser o que deje de existir, por culpable victima de lo que de hecho sea. Juan Federico Herbart nace en Oldemburgo el 4 de mayo de 1776 y muere en Gotinga el 14 de agosto de 1841. Su padre era letrado de prestigio; pero fue su culta madre la que le introduce en un ambiente culturalmente versatil y humanis- tico, propio de la burguesia refinada. De hecho, Herbart, de salud delicada durante su infancia, fortalecio su caracter y sensibilidad en los ambientes educativos proximos al pie- tismo filantropista, Desde el punto de vista artistic, descollé en el aspecto musical como virtuoso de varios instrumentos, Posey, como otras familias economicamente privilegiadas, preceptores privados: K. H. Kruse (para los ambitos cienti- ficos y matematicos) y W. F. Ueltzen (para los estudios clasicos). Desde los once aos comienza sus estudios filoso- ficos en perspectiva de Wolff y se introduce en el horizonte teoldgico a través de J. Ch. Déderlin. Quizas en este modo y ambito de “ilustracién” esté la wltima causa de su voluntad realista, referencia practica y aspiracion a que las ciencias que versen sobre el psiquismo cumplan el método cientifico que rige en las naturales. En 1788 ingresa en el Gimnasium de Oldemburgo en el que profundiza la linea racionalista- neohumanista. El 4 de abril de 1794 pronuncia un discurso, futo de su investigacién personal como estudiante, al fina- lizar esta etapa de su carrera. El tema manifiesta la bipola- ridad anteriormente aludida: “Contraste entre las ideas de Ciceron y de Kant respecto al sumo bien y al principio fundamental de la filosofia practica”. En 1794 se traslada a Jena donde, en su Universidad, enseftaban Wieland, Herder,