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sinopsis

N
o voy por los chicos malos, o rockeros.
No creo en el amor a primera vista.
Hasta que veo a Beckett.
Y las cosas sólo empeoran cuando lo escucho cantar.
No hay nadie como él.
El problema es que él no quiere tener nada que ver conmigo.
Y sé que debería mantenerme alejada de él.
Es lo más inteligente por hacer.
Sólo que cuando se trata de Beckett no quiero hacer lo más
inteligente. Me hace querer tomar un riesgo.
Sólo espero que él también decida arriesgarse conmigo.
Star Struck #1
A todos aquellos que alguna vez soñaron con ser
estrellas de rock
Capítulo 1
Star
Traducido por flochi, Ateh y Apolineah17
Corregido por Nony_mo

M e limpio las manos húmedas en mis pantalones vaqueros.


Mi uña se engancha en un hilo suelto, y la sacudo. Luego
muerdo la punta dentada. Lola alza una ceja en mi
dirección, y rápidamente retiro los dedos de mi boca. Morderse las uñas
es un hábito difícil de romper ahora que estoy en la universidad. Bajo la
mirada a mis uñas cortas y me encojo de vergüenza. Supongo que no
estoy haciendo un buen trabajo.
La chica en el escenario rasguea su guitarra fuertemente y canta a
gritos una nota de una manera que me hace hacer una mueca. Lola me
lanza una mirada divertida, pero sólo tiene éxito en revolverme el
estómago. Me inclino hacia delante, apoyando los codos en la mesa
pegajosa del pub donde estamos sentadas.
—No puedo creer que te dejara convencerme de esto.
—Oh, vamos. Eres un millón de veces mejor que esta chica.
—Eso no es decir mucho.
—Confía en mí, arrasarás con este lugar. —Lola toma el vaso de
refresco de la mesa y le da un delicado sorbo. Todo lo concerniente a
Lola es delicado, desde la manicura francesa de sus uñas, a su
arreglado cabello negro y su lápiz labial rojo rubí. Siempre me recuerda
a una actriz de 1950. Me froto ligeramente los labios abrillantados,
meto un mechón de mi cabello marrón lacio detrás de mi oreja, y miro
mis uñas cortas que no he pintado en años. Tal vez debería dejar a Lola
finalmente hacerme ese cambio de look con el que siempre ha
amenazado—. Eres mucho más talentosa de lo que te das crédito.
Esa es la razón por la que Lola ha sido mi mejor amiga por tanto
tiempo. Cree en mí de una manera que nadie más lo hace. Y siempre
me está alentando a salir y hablar con las personas. Y a pesar de que
eso me enfurece a veces, la verdad es que le estoy agradecida. Sin
embargo, en este momento, estoy aterrorizada. Sólo hemos estado en el
campus por una semana, y ya me ha persuadido para actuar en una
noche de micrófono abierto en una popular cafetería. El lugar está
repleto de personas, y cada vez que una nueva entra en la habitación
mis entrañas son atacadas por otro enjambre de mariposas enfadadas.
—Ooh, eres la siguiente —chilla Lola, sus ojos bailando con
emoción.
Excelente. Mis palmas se llenan con más humedad y me siento
peligrosamente cerca de vomitar. Cuando mi nombre es llamado, le
lanzo a Lola una mirada de dolor y obligo a mis piernas a llevarme al
escenario improvisado. Mirando hacia abajo a mi blusón, pantalones
vaqueros ajustados y chatitas ballerina, estoy agradecida de no estar
usando tacones altos. Dado que mido un metro sesenta y cinco, tiendo
a usar a menudo zapatos de tacones. Pero a juzgar por los temblores
violentos de mis piernas, estoy segura de que si no estuviera usando
mis ballerina estaría de cara en el suelo en este momento. Por suerte,
consigo llegar al escenario y me desplomo en el teclado. Con dedos
temblorosos, llevo el micrófono a mis labios y apoyo los dedos en las
teclas. Respiro hondo para tranquilizar a mis nervios, y no me atrevo a
echarle un vistazo a la sala. Si finjo que estoy sola en mi cuarto
cantando debería estar bien. Adoro cantar y tocar. Probablemente es lo
que más me gusta hacer de todas las cosas, pero actuar es algo con lo
que no estoy cómoda todavía.
Decido tocar una canción que escribí hace un par de años para mi
ex novio Spencer. Es un tema que he cantado tantas veces, que
probablemente podría interpretarlo dormida, por lo que asumo es una
apuesta segura. Incluso si me quedo con la mente en blanco, no me
olvidaré la letra ni nada de eso. Cuando presiono la primera tecla, cierro
los ojos y le permito a mi mente bloquear la sala. Me concentro en la
música, dejando que la letra y las notas me lleven lejos. A medida que
chapoteo en las olas de la canción, finalmente me sumerjo, ahogándome
en ella.
Te quiero cerca
Te quiero aquí
Me siento completa
Cuando estás ahí
Después de tocar el último acorde, finalmente salgo de mi trance y
abro los ojos, contemplando la sala. La primera persona que noto es a
Lola, y me está sonriendo. La sala ha quedado en silencio y todos los
ojos están en mí. Esto causa que mi corazón empiece a latir
frenéticamente en mi pecho. Me pongo de pie, y se sucede una oleada
de aplausos.
Tragando saliva, tomo deliberados pasos fuera del escenario,
manteniendo los ojos fijos en el suelo. Antes de que pueda alcanzar mi
mesa, un chico de mi edad me intercepta. Tiene cabello marrón que cae
un poco más allá de sus orejas en una onda que me recuerda al típico
aspecto de los miembros de las bandas de chicos. Sus ojos son oscuros
y las líneas alrededor de ellos se arrugan cuando me sonríe.
—Oye, estuviste estupenda —dice.
Me muerdo el labio, el calor arrastrándose a mis mejillas.
—Gracias.
—Soy Ryker. —Extiende la mano hacia la mía.
Después de limpiar mi sudorosa mano sobre el muslo de mi
pantalón, le tiendo la mía también.
—Star1.
—Me gusta. —Alza una ceja.
—Soy Lola —grita mi amiga desde donde se encuentra sentada en
nuestra mesa—. ¿Por qué no te nos unes, Ryker? —Lola señala la silla
extra en nuestra pequeña mesa.
Ryker sonríe a la vez que se deja caer en la silla.
—No me molestaría.
Me deslizo en la silla frente a él y le echo un vistazo a Lola. Ella
está sonriendo de oreja a oreja, y sé exactamente lo que está pensando.
Eso revuelve mi estómago. No estoy lista para regresar al juego de las
citas. Acabo de salir de una relación de dos años, y por eso me refiero a
ser botada a lo grande por el único chico que jamás he amado.
Honestamente, pensé que Spencer era el indicado. Ciertamente me
equivocaba, pero el pensamiento de saltar en otra relación en este
momento, no suena atractivo.
Lola me da un codazo y vuelvo a mirar a Ryker. Supongo que es
bastante lindo, pero no estoy segura de que realmente sea mi tipo. De
hecho, se ve más como el tipo de Lola, con su atuendo a la moda y
cabello arreglado, al que claramente le ha puesto mucho esfuerzo.
El siguiente intérprete comienzo a tocar, por lo que Ryker se
inclina hacia mí.
—Estoy en una banda y estamos buscando una cantante. Creo que
serías perfecta.

1 Star: En español “Estrella”.


Esto levanta mi interés.
—¿Como cantante principal? —No estoy segura si estoy preparada
para ser la principal de una banda. Apenas pude atravesar una noche
de micrófono abierto sin vaciar el contenido de mi estómago en el
escenario.
—No, tenemos cantante principal. Estamos buscando una especie
de cantante de acompañamiento, supongo. Pero habría muchas
oportunidades para incluir una de tus canciones si lo quisieras —
explica Ryker.
Me muevo incómodamente en el asiento.
—No lo sé. Nunca he estado en una banda antes.
—¿Por qué no? Eres impresionante —dice efusivamente Ryker.
Lola me da un codazo en el costado.
—Se lo he estado diciendo por años.
Ryker mira a Lola y levanta las cejas. Reconozco esa mirada.
Prácticamente cada chico que he conocido está atraído por Lola. Casi es
imposible no estarlo.
—Amiga inteligente.
—No tienes idea —bromea ella, pasando un dedo sobre el borde de
su vaso.
—Gracias por la oferta, Ryker, pero no estoy muy segura al
respecto. —Miro a Lola por ayuda. Seguro no querrá que me una a una
banda con un completo extraño. Por todo lo que sé, podría ser un
asesino serial.
—¿Por qué no nos das tu información y Star puede hacerte una
llamada para discutirlo más a fondo? —pregunta Lola.
Ryker sonríe, apartándose de la mesa.
—Estupendo. Ya regreso.
Miro a Lola, que se encoge de hombros como respuesta.
—No voy a unirme a su banda —siseo por encima de la música
fuerte retumbando desde el escenario.
—¿Por qué no? —Lola pasa una larga uña a través de su brillante
cabello.
—No sé nada sobre ese sujeto. Ni siquiera sé el nombre de la
banda. ¿Y si ni siquiera tiene una banda? —El pánico me asfixia ante el
pensamiento.
Lola simplemente ríe y descarta mis palabras con un elegante
ondeo de su muñeca.
—¿No viste al chico? Parece un “boy band”. Pero descubrir si su
historia es legítima será muy sencillo.
No tengo ni idea de lo que está hablando, pero Ryker vuelve a
aparecer antes de que pueda preguntarle. Él empuja un trozo de papel
en mi dirección. Miro y veo un número de teléfono y una dirección
garabateada en él.
—¿De quién es esta dirección?
—Nuestro cantante —dice Ryker—. Practicamos en el garaje de sus
padres.
¿En serio? No voy a aparecer en la casa de un desconocido. Esto se
está poniendo aún más sospechoso. Lanzo una mirada de advertencia a
Lola, y ella hace una mueca de nuevo. Finalmente está de mi lado.
—Vamos a estar practicando mañana por la noche a las siete.
Deberías venir a tocar con nosotros. —Ryker mueve los hombros.
Abro la boca para decirle que no, gracias, pero la cierro cuando mi
mirada abarca al hombre caminando sobre el escenario. Es,
posiblemente, el hombre más atractivo que he visto nunca. No sólo eso,
sino que camina con una arrogancia que hace que todo el mundo se
detenga y tome nota. Tiene una guitarra al hombro. Lleva pantalones
vaqueros ajustados, botas y una camisa negra manga corta que
muestra el tatuaje intrincado que cubre uno de sus brazos. Su cabello
oscuro es corto, y cuando sonríe a la multitud, hace que mi corazón se
voltee en mi pecho. Comienza a tocar, y estoy fascinada. Cuando abre la
boca para cantar, me congelo. Su voz es increíble, rasposa, pero
controlada de una manera que la mayoría de los chicos no pueden
dominar. Estoy completamente fascinada con él.
—¿Quién es? —suspiro, sobre todo para mí, pero Ryker debió
escuchar porque se voltea hacia mí.
—Ese es Beckett. Es el cantante principal en nuestra banda. Es
por eso que se llama “Beckett”. Tiene un poco de ego. —Ryker ríe
ligeramente antes de recostarse en la silla.
Exhalo y miro hacia el escenario. ¿Este tipo es el líder de la banda
a la que Ryker quiere que me una? Me siento quieta durante el resto de
la canción de Beckett, incapaz de apartar mis ojos de él. Cuando
termina, la multitud estalla en aplausos y me vuelvo hacia Ryker con
una sonrisa.
—Voy a estar allí mañana por la noche —digo, mi mente decidida.
* * *
Anoche estaba tan segura acerca de esto. Por supuesto, creo que
tenía todo que ver con la visión de Beckett en el escenario. Nunca he
estado tan atraída por alguien a primera vista. Sin embargo, ahora que
estoy de pie frente a la casa de un completo extraño, tengo segundos
pensamientos. La casa es bonita y limpia con bordes azules y ventanas
cerradas blancas, y el césped está bien cuidado. Pero eso hace poco
para acallar mis nervios. He visto bastantes dramas criminales para
saber que incluso los asesinos en serie viven en bonitas casas en
barrios agradables. Además, esta es solo la casa de los padres de
Beckett. No tengo idea de cómo son todos los chicos de la banda, y es
con ellos con quienes voy a estar, y en el garaje, nada más ni nada
menos.
—Oye, ¿vas a estar de pie aquí todo el día? —Ryker camina hacia
mí, con las manos metidas en los bolsillos.
Salto hacia atrás, preguntándome de dónde venía.
—Um, no, yo sólo um... ya sabes... quería asegurarme de que era
la casa correcta. Lo que ahora veo que así es.
Ryker destella una sonrisa divertida hacia mí y toca mi brazo
ligeramente.
—Vamos. Te presentaré a Beckett.
Sólo el sonido de su nombre hace que mi pulso se acelere.
Respirando hondo, sigo detrás de Ryker. Él deambula a un
departamento construido en la casa directamente al lado del garaje.
Después de golpear unas pocas veces, la puerta del garaje se abre
ruidosamente. Dentro puedo ver instrumentos acomodados, hay una
batería, un teclado y guitarras descansando sobre soportes esparcidos.
Justo cuando entro, una puerta de la casa se abre y Beckett camina a
través de ella agarrando una botella de agua. Nunca he querido ser un
objeto inanimado antes, pero teniendo en cuenta la forma en que sus
dedos se enroscan alrededor de la botella goteando, siento una
sensación de celos.
—Hola, Ryker. —Beckett asiente con la cabeza en dirección a Ryker
mientras la puerta se cierra detrás de él—. Los otros chicos están
dentro consiguiendo una bebida. Van a salir en un minuto.
Me muevo incómoda de un pie al otro. Beckett ni siquiera ha
reconocido mi presencia, y la última vez que comprobé, yo no era
invisible. Me molesta, y por un minuto me pregunto si esto fue un error.
—Oye, Beckett. —Ryker acaricia mi brazo—. Esta es la chica de la
que te hablé. La de la noche de micrófono abierto de ayer.
Beckett mira hacia mí con una expresión de aburrimiento que hace
que se forme un nudo en mi estómago.
—Sí, me perdí tu canción, pero Ryker no ha sido capaz de dejar de
hablar de ello. —Da un paso cerca de mí, y mi respiración se engancha
en mi garganta—. Soy Beckett.
—Star.
Beckett deja escapar una risa áspera que me asusta.
—Un poco pretencioso, ¿no crees?
—¿Discúlpame?
—Simplemente creo que los artistas deben atenerse a sus nombres
reales, eso es todo.
Sus palabras son como un puñetazo en el estómago. Echo un
vistazo a Ryker que me da un encogimiento de hombros resignado. Me
pregunto si Beckett siempre es un gran cretino.
—Star es mi verdadero nombre. —Cuando me doy cuenta de la
mirada escéptica en el rostro de Beckett, agrego—: Mi papá es un
astrónomo. Mis padres se conocieron en un planetario, y él se propuso
a mi mamá bajo las estrellas. El nombre de mi hermano es Galileo. Es
una especie de tema en nuestra familia. —Coloco una mano en mi
cadera con desafío—. Si hubiera sabido que sería interrogada hubiera
traído mi certificado de nacimiento.
Beckett suspira.
—Claramente he golpeado un nervio. Solo me parecía cliché, eso es
todo.
¿Qué? ¿Ninguna disculpa? Estoy sorprendida por su falta de
remordimiento.
Otros dos chicos pasan a través de la puerta y se mueven dando
saltos en el garaje, hablando y riendo en voz alta. Sus voces hacen eco y
rebotan alrededor de mí. Cuando sus miradas se posan en mí, tengo el
repentino impulso de huir. Todo esto fue una mala idea.
—Por lo tanto, ¿nos va a mostrar lo que tienes, Star? —Beckett
arquea una ceja hacia mí.
Sonrío, queriendo limpiar esa mirada engreída de su rostro más
que nada. Quizás una vez que me escuche tocar va a tomarme más en
serio.
—Me encantaría. —Levanto la barbilla y me dirijo hacia el teclado.
El resto de la banda está completamente tranquila mientras me miran.
Ignoro los golpes insistentes de mi corazón en mi pecho mientras me
siento en el teclado. Después de deslizar mis palmas húmedas por el
muslo de mis vaqueros, extiendo y pongo mis manos en las mañosas
teclas. Cuando levanto la mirada, observo a Ryker y él me da una
inclinación de cabeza alentadora. No estoy segura de cuál es su
historia, pero estoy agradecida de tener al menos a una persona de mi
lado. Los otros dos chicos miran con recelo, y Beckett cruza los brazos
sobre el pecho, la misma expresión de aburrimiento encubriendo su
rostro.
Inhalo fuertemente y presiono las teclas. Cierro los ojos y abro la
boca y dejo que la canción me transporte. Después de cantar un verso y
el coro, me obligo a abrir los párpados y deslizo mis dedos hacia abajo
en mi regazo. Muerdo mi labio y espero alguna respuesta. El silencio es
ensordecedor.
Ryker sonríe ampliamente.
—Viste, ¿no te dije que era increíble, Beckett?
—Sí, no está mal. —Beckett se encoge de hombros.
El aire me deja y me siento desinflada. ¿No está mal? En serio, no
tengo que quedarme aquí más tiempo para ser insultada por este
ególatra. Estoy a punto de apartarme del teclado y salir a zancadas del
garaje cuando Beckett se pavonea hacia mí y empuja un pedazo de
papel en mi mano.
—Ahora vamos a ver qué tan bien armonizas. —Mira alrededor de
la habitación—. Ustedes quédense fuera de esto. Esto será entre Star y
yo.
Me siento mareada cuando le arrebato el papel de su mano. La
idea de cantar con él es suficiente para mantener mi trasero plantado
en el asiento. Recordar el rico tono rasposo de la noche anterior me
hace sentir mareada. Lanza la guitarra sobre su hombro, y ésta atrapa
su camisa levantándola ligeramente para revelar su ombligo y la parte
superior de su bóxer que se arrastran por encima de sus pantalones
caídos. Aparto mi mirada y siento mi cara caliente.
Él me mira, sus ojos oscuros penetrando los míos.
—Sólo vamos a interpretar el coro. Puedes tocar si quieres, pero si
sólo quieres cantar eso también está bien.
Asiento, mirando hacia abajo al papel y acogiendo los acordes y
letras. Enderezándome, toco las teclas. Beckett rasguea su guitarra y lo
veo presionar sus labios al micrófono. Me hace querer recuperar mi
deseo de ser la botella de agua. Es evidente que el micrófono sería una
mejor opción. Cuando abre la boca para cantar, sacudo los
pensamientos inapropiados y me concentro en la música.
La armonía es bastante simple, y mientras escucho a nuestras
voces mezclarse perfectamente juntas, una sensación de calidez se
arremolina en mi estómago. Puedo decir que los otros chicos también lo
escuchan, porque se dan codazos entre sí, intercambian sonrisas y
levantan las cejas.
Tú sólo eres una cosa más que no puedo tener
De pie justo fuera de mi alcance
Pero eso en realidad no importa
Porque las cosas buenas nunca duran
Cuando terminamos, levanto la mirada hacia Beckett sintiéndome
satisfecha con la presentación.
—Lo siento. —Beckett me frunce el ceño, y mi estómago se
hunde—. No estoy seguro de si esto va a funcionar. Pero gracias por
pasar por aquí.
Lucho por ponerme de pie, con mis piernas de goma. A medida que
me empujo lejos del teclado con dedos temblorosos, mis rodillas se
ablandan y temo que vaya a caer. Me siento como una idiota; como si
me hubiera puesto completamente en ridículo. Sin decir una palabra,
tomo mi bolso, salgo ofendida del garaje y me apresuro hacia mi auto.
—¡Espera! ¡Star! —grita Ryker, sus pasos golpeando detrás de mí.
Me giro. Ryker trota en mi dirección. Por encima de su hombro
puedo ver a los otros miembros de la banda observando desde el garaje
abierto. Bueno, todos excepto Beckett. Él está arrodillado en el suelo,
jugando con una cuerda de su guitarra.
—¿Por qué siquiera me invitaste aquí? —pregunto enfadada—.
Claramente Beckett no está interesado en tener una cantante de
acompañamiento.
—Mira, realmente lamento cómo Beckett se comportó allí dentro.
—Ryker se pasa la mano sobre su cabello perfectamente arreglado.
Me suavizo un poco ante sus palabras. Él no es la persona con la
que estoy enojada de todos modos.
—No es tu culpa. Gracias por darme de oportunidad de intentarlo.
—Desbloqueo la puerta de mi auto y alcanzo la manija.
—Sólo dale tiempo. Sé que Beckett llegará a estar de acuerdo.
Niego con la cabeza.
—No, no creo que eso vaya a suceder.
—Hemos estado hablando de lo mucho que necesitamos otro
cantante por un tiempo, y todos pensamos que hiciste un gran trabajo.
Resoplo.
—Bueno, todos excepto Beckett, y él es el cantante principal y la
banda es nombrada por él. Así que, creo que es seguro apostar que tú
nuevo cantante de acompañamiento no seré yo. —Tiro para abrir la
puerta y me deslizo dentro—. Nos vemos después, Ryker. —Antes de
que pueda detenerme, cierro la puerta de golpe y enciendo el motor.
Ryker me da un triste adiós con la mano, y se da la vuelta.
Mientras me aparto de la acera lo veo caminar de regreso al garaje con
los hombros caídos. Sintiendo ojos sobre mí, miro hacia el garaje y veo
a Beckett mirándome directamente a los ojos. Me estremezco por la
intensidad en su mirada. La mirada que me da hace que mi corazón se
detenga. Parece triste al verme partir, pero sé que eso no es posible. Él
es quien prácticamente me echó. Mirando hacia adelante, me obligo a
olvidarme de todo el asunto. Claro que Beckett es caliente, pero es un
completo imbécil. Nada nunca va a suceder entre nosotros. De hecho,
espero nunca volver a verlo. Enojada, presiono más fuerte el acelerador
y arranco por la calle. Estoy agradecida de que no tengo que conducir
demasiado lejos antes de que el campus esté a la vista.
Giro en la esquina y me dirijo hacia el estacionamiento, la ira
todavía se encuentra latente a través de mis venas. Después de
estacionarme en mi lugar habitual, apago el motor y salgo corriendo a
la noche fría. Lanzo mi bolso sobre mi hombro y me abrazo a mí misma
mientras avanzo hacia los dormitorios, mis tacones haciendo clic en el
pavimento.
Cuando entro a mi habitación de la residencia encuentro a Lola
sentada con las piernas cruzadas en su cama, con una libreta abierta
en su regazo. Está inclinada sobre ella garabateando con un bolígrafo
negro. Su cabeza se levanta de golpe cuando cierro la puerta de un
portazo. Se aparta el cabello de su rostro y sonríe.
—Así que, ¿ya eres oficialmente un miembro de Beckett?
Niego con la cabeza, demasiado molesta para hablar. Arrojando mi
bolso sobre mi cama, me dejo caer en ella también. El colchón se
desploma bajo mi peso.
—¿Qué pasó? —Lola desliza su libreta fuera de su regazo y se
sienta hacia delante, permitiendo que sus piernas cuelguen por un
costado de la cama. Lleva pantalones de chándal y una camiseta, pero
aun así se ve elegante de alguna manera.
Gimo en frustración, pasando una mano por mi rostro.
—Beckett sucedió.
—Uh-oh. —Lola frunce sus brillantes labios rojos—. ¿El sexy chico
rockero estaba asustado de que fueras a robarle su centro de atención?
—¿Qué? —Arrugo mi frente en confusión.
—Oh, vamos. Vi al chico. Cree que él es un regalo de Dios para la
música. Estoy segura de que una vez que escuchó lo súper talentosa
que eres se asustó. Él no necesita que su cantante de acompañamiento
lo eclipse.
Tan dulces como son las palabras de Lola, no suenan verdaderas.
—No, créeme, él no parecía muy impresionado conmigo.
—Todavía voy con mi teoría.
—Es por eso que te quiero tanto. —Sonrío—. Deberías haber visto
lo grosero que fue. ¿Cómo puede alguien que es tan caliente por fuera
ser tan feo por dentro?
—¿En serio? —Los oscuros ojos de Lola saltan—. Cuando se trata
de chicos, es con los calientes con los que soy cautelosa. Ellos suelen
ser los más grandes idiotas.
—Sí, supongo. —Suspiro, moviéndome hacia atrás en mi cama y
tirando de mis piernas más cerca de mi cuerpo—. Simplemente
esperaba que Beckett fuese diferente. Además, fue medio divertido esta
noche cuando cantamos juntos. Habría sido agradable hacerlo una cosa
regular.
—¿Qué pasa con Ryker? —pregunta Lola.
—¿Qué hay con él?
Ella se encoge de hombros.
—Bueno, quiero decir, es lindo y pareció muy agradable.
Notando el ligero rubor de sus mejillas, enarco una ceja.
—Lola, ¿tienes un enamoramiento por Ryker?
—Eso depende. —Ella se inclina hacia delante, apoyando los codos
en sus rodillas.
—¿De qué?
—¿De cómo te sientes por él?
Alejo rápidamente sus palabras.
—No, ve por él. No me siento atraída por Ryker. Quiero decir, él
parece un buen chico, pero en realidad no es mi tipo.
—No como Beckett, ¿eh?
Mi pecho se aprieta cuando dice su nombre. Recuerdo cuán sexy
se veía cuando cantó, y eso revuelve mi estómago.
—No voy por Beckett tampoco. —Cuando atrapo a Lola levantando
sus cejas hacia mí, añado—: Al menos, ya no.
—Si tú lo dices. —Lola me lanza una sonrisa maliciosa.
—No lo estoy. —Me pongo de pie, a la defensiva—. Él fue arrogante
y grosero esta noche. Si alguna vez lo veo de nuevo será demasiado
pronto.
—Está bien, te creo. —Lola lanza sus palmas hacia arriba—. Pero
no puedes dejar que él te detenga de seguir tu música. Tiene que haber
otra banda a la que puedas unirte.
Pongo los ojos en blanco, dirigiéndome hacia mi cómoda.
—Esa es mi Lola. Siempre entrometiéndose. —Abro de un tirón el
cajón superior y saco mi pijama afelpada.
—Lo digo en serio.
—Ni siquiera quería realmente unirme a una banda. —Me giro,
aferrando la ropa contra mi pecho.
—Pero acabas de decir que fue divertido.
Inclino mi espalda contra la cómoda.
—Lo fue. —Mi mente vuela de regreso a esos pocos momentos
felices cuando Beckett y yo estábamos cantando juntos. Fue una
descarga de adrenalina, y la verdad es, que daría cualquier cosa por
experimentarlo de nuevo.
—Entonces, ¿cuál es el problema? Eres un músico, ¿no es así?
Asiento, mordiéndome el labio.
—Sí. Supongo que si está destinado a ser, sucederá en algún
momento. —Mi estómago se hunde cuando me acuerdo de que no será
con Beckett. No estoy segura de querer estar en otra banda. A pesar de
que no puedo soportar a Beckett, él es súper talentoso, y habría sido
increíble ser parte de su banda. Trato de no dejar que la decepción me
abrume ante el pensamiento. De hecho, intento no pensar en esta
noche en absoluto. Todo eso es muy deprimente y humillante para
revivirlo, incluso en mi mente.
Capítulo 2
Beckett
Traducido por BookLover;3
Corregido por Nony_mo

L a chica no luce para nada como la imaginaba. Cuando


Ryker me la describió, me la imaginé como una chica
rockera atrevida, no como una inocente chica de al lado.
Ella usa vaqueros y sandalias, su cabello castaño cae liso por su
espalda. Su piel es suave y tersa con casi nada de maquillaje en él. Me
sonríe con sus labios brillantes, sus ojos color caramelo perforan los
míos. Hay tanta confianza y sinceridad en ellos que aparto la mirada,
nervioso.
Cuando me dice que su nombre es Star, no puedo vitarlo. Tengo
que darle mierda sobre eso. Pero por la expresión de Ryker puedo decir
que no lo aprecia, pero no me importa. Él está obviamente interesado
en ella, pero ése no es mi problema. Además, estoy acostumbrado a que
Ryker esté irritado conmigo. Pero no estoy preparado para la reacción
de Star. Cuando se enoja conmigo por su nombre, me pregunto si la he
juzgado mal. Claramente tiene un poco de fuego debajo de ese dulce
exterior.
Decido que lo menos que puedo hacer es darle una oportunidad.
Aun cuando estoy enojado con Ryker por sorprenderme así, no debí
tomarlo contra ella. Así que, la dejo cantar para nosotros. Me recargo
contra la pared con los brazos cruzados en mi pecho mientras que ella
se sienta en el teclado. Su oscuro cabello cae sobre sus hombros y sus
labios se fruncen mientras sus dedos rozan las teclas. Cuando abre su
boca para cantar, estoy sorprendido por la intensidad de su tono. A
medida que continúa con la asquerosamente dulce canción, comprendo
por qué me incómoda tanto. La comprensión me golpea con fuerza en el
estómago, y me preocupa que pueda vomitar. La familiaridad de esta
chica es casi demasiado. No puedo creer que no lo viera antes. Miles de
recuerdos indeseados me asaltan y lucho bajo el peso de ellos. Cuando
termina la canción alejo los recuerdos, y me obligo a calmarme.
En el minuto que Star termina la canción, Ryker me observa con
esa mirada de “te lo dije” que odio tanto.
—Viste, ¿no te dije que era asombrosa, Beckett?
—Sí, no está mal —respondo. Pero cuando echo un vistazo hacia
Star, veo que a su rostro caer y entonces me siento culpable. El
comentario era más para beneficio de Ryker. Aun cuando no deseo
nada más que deshacerme de esta chica que tiene un inquietante
parecido a mi pasado, no quiero ser grosero. Así que con un suspiro,
agarro un pedazo de la partitura y camino hacia Star—. Ahora vamos a
ver qué tan bien armonizas.
Toma el papel de mis dedos, su persistente mirada en mi rostro por
un minuto. Puedo ver lo que Ryker ve en ella. Su belleza es tan natural
y pura, muy diferente de las chicas que conocemos en nuestros
conciertos, la cual es otra razón por la que no puedo dejarla unirse a la
banda. Esta vida se la comerá viva.
Echo un vistazo alrededor del cuarto.
—Ustedes quédense fuera de esto. Esto será entre Star y yo. —
Mientras camino de regreso a mi guitarra, intento no notar el leve rubor
en las mejillas de Star o la manera en que sus ojos brillan ante mis
palabras.
Toco mi guitarra y comienzo a cantar. Cuando llego al coro, puedo
oír la voz de Star mezclarse con la mía.
Tú solo eres una cosa más que no puedo tener
De pie justo fuera de mi alcance
Pero eso en realidad no importa
Porque las cosas buenas nunca duran
Nuestras voces se mezclan perfectamente, entrelazándose dentro y
fuera entre sí como si estuviéramos destinados a cantar juntos. Me
muevo incómodo, tirando de la correa de mi guitarra lejos de mi cuello.
Siento como que me están estrangulando. Simplemente no puedo hacer
esto. No hay manera que esta chica pueda unirse a nuestra banda.
—Lo siento —le digo—. No estoy seguro de si esto va a funcionar.
Pero gracias por pasar por aquí. —Entonces me doy la vuelta, así no
tengo que ver la decepción en sus ojos. Después de que ella corre fuera
del garaje, Ryker se da vuelta hacia mí con una mirada feroz.
—¿Qué? —desafío a Ryker para decirme lo que está pensando.
Pero él no responde. En su lugar, sólo sacude la cabeza y sale
detrás de la chica. Hombre, él realmente debe desear entrar en los
pantalones de esa chica. Los otros chicos comparten una mirada de
disgusto, haciéndome gruñir y dar la vuelta. No es como si quisiera
herir los sentimientos de ella. Todo es culpa de Ryker. Él tenía que
saber que esto terminaría así cuando la trajo aquí. Volteo para ver a
Star saltar en su coche y encender el motor. Mientras se aleja de la
acera, su mirada fija se traba con la mía. Su rostro trae otro recuerdo
desagradable, y una ola de emoción se estrella sobre mí. Mientras
conduce lejos, sé que hice lo correcto. Puede que no haya sido capaz de
salvar a la chica que significó todo para mí en otro tiempo, pero por lo
menos puedo salvarla a esta. Tal vez esto sea alguna clase de redención.
Cuando Ryker regresa al garaje, pienso lo tonta que es esa idea. La
redención no existe. No conseguimos corregir nuestros errores de esa
manera. Si solamente las cosas fueran así de simple.
—¿Qué pasa contigo, hombre? —Ryker se acerca mí, sus ojos
ensombrecidos—. Ella era asombrosa, y tú la rechazaste
completamente. ¿Es tu ego realmente tan frágil?
La ira estalla.
—Esto no tiene nada que ver con mi ego y lo sabes. —Doy un paso
adelante prácticamente chocando mi pecho con Ryker.
—Está bien, cálmense chicos —dice nuestro guitarrista eléctrico
Pierce, alejándose de su instrumento. Tanto él como nuestro baterista
Jimmy se dirigen en nuestra dirección.
Retrocedo, asintiendo hacia ellos.
—Todo está bien. —Pensarías que Jimmy y Pierce estarían
acostumbrados a Ryker y a mí teniendo discusiones. Ryker es como un
hermano para mí. Hemos sido amigos desde que éramos niños, y
luchamos igual que hermanos.
—¿Es porque ella no es el tipo de chica que te gusta?
—Sabes que no es por eso, Ryker. —Inclino mi cabeza a un lado,
irritado de que me esté haciendo decirlo—. ¿No crees que Star se
asemeja a otra persona? ¿Alguien cercano a mí?
Ryker frunce el ceño con una mirada de confusión.
—¿De qué estás hablando?
Abro mi boca listo para decir el nombre cuando los ojos de Ryker
se abren con entendimiento.
—Ella no luce exactamente como ella —dice, con un tono de
disculpa—. Sólo hay un ligero parecido.
—¿Ligero parecido?
—Sí, ambas tienen el cabello y ojos castaños, pero eso es todo.
—Eso no es todo, Ryker. Ella es igual a Quinn. —Puedo oír el leve
suspiro de parte de Ryker, y sé que se ha sorprendido cuando digo su
nombre. No la menciono a menudo. Solamente cuando es necesario—. Y
es por eso que no se va a unir a nuestra banda.
—¿De eso es lo que se trata? Vamos, hombre, ella no es Quinn.
Ella no va a cometer los mismos errores.
—No lo sabes. —Paso mi mano a través de mi cabello y dejo
escapar una ráfaga de aire a través de mis dientes apretados—. Era
inocente como ella. Puede que estés bien corrompiéndola, pero yo no.
—No estamos corrompiendo a nadie. Estamos tocando música. —
Ryker ríe amargamente—. Amigo, somos la banda más tranquila
alrededor. Y la viste, hombre. Es talentosa. Si no la escogemos, otra
banda lo hará. Y apuesto a que va a meterse en cosas peores de las que
nosotros hacemos.
Reflexiono sobre sus palabras.
—¿Qué si es tomada por Cold Fever?
Pierce y Jimmy se congelan. Mis entrañas se enredan. Entrecierro
mis ojos hacia Ryker.
—De verdad la quieres en la banda, ¿no?
Asiente.
—Debes hacerlo si mencionaste a esos perdedores. —Trago saliva—
. Bien. Puede unirse, pero es tu responsabilidad. Si cualquier cosa sale
mal, te pesará.
Ryker sonríe como si acabara de ganar la apestosa lotería. Me doy
vuelta y me preparo para limpiar mis cosas. Mi estómago se agita, y me
pregunto si mi decisión acaba de sellar el destino de otra persona.
Capítulo 3
Star
Traducido por Gemma.Santolaria y Xhex
Corregido por Nony_mo

C amino con pasos acortados a través del campus, mi mochila


golpeando contra mis omóplatos. Los libros pesados se
agitan dentro, y sus bordes afilados me pinchan de vez en
cuando. Es un lunes por la mañana y no estoy deseando las horas de
clase que tengo por delante. Mientras rodeo una esquina, choco con el
hombro de un chico que pasa corriendo. Sin molestarme en mirar hacia
arriba, me ajusto la correa de mi mochila.
—¿Star? —dice una voz familiar.
Miro hacia él.
—Hola, Ryker.
—Me alegra toparme contigo —dice, y luego añade con una
sonrisa—, literalmente.
Sonrío, justo cuando mi teléfono vibra en mi bolsillo. Aunque sé
que va a ser un mensaje de Lola, lo saco y miro hacia abajo para ver lo
que dice.
Informe de limpieza: Cama hecha.
Miro hacia Ryker y le doy una cara de disculpa.
—Sólo dame un minuto. —Entonces mensajeo rápidamente de
vuelta. Lo siento. Creía que la hice mejor. Al menos recogí mi ropa
del suelo.
Verdad. Su respuesta viene casi de inmediato, y luego empujo mi
teléfono en el bolsillo. Lola es una completa maníaca del orden, y yo soy
una especie de carga. Cuando nos mudamos a vivir juntas me temía
que se convirtiera en un problema para nosotras. En cambio, Lola lo ha
vuelto en una broma diaria sobre informes de limpieza en forma de
mensajes. Al menos creo que es una broma. Elijo verlo de este modo,
pero en verdad han hecho que haga un mayor esfuerzo. Sin embargo,
incluso con todo el esfuerzo del mundo, nunca voy a ser tan organizada
como Lola. Mi creativo cerebro simplemente no funciona de esa manera.
—Quería disculparme de nuevo por lo de anoche —dice Ryker.
—Está bien, de verdad. No tienes que seguir disculpándote. A veces
estas cosas simplemente no funcionan.
—Pero de eso se trata. Creo que funcionará.
Me congelo, no quería que él continuara. Lo último que necesito es
una falsa esperanza acerca de esa cosa de la banda. ¿Por qué Ryker no
puede simplemente dejarlo ir? Nunca voy a humillarme así de nuevo.
—Creo que Beckett dejó bastante claro que no lo haría. Pero
gracias de todos modos. —Camino a su alrededor.
—Espera. —Ryker me detiene—. Hablamos sobre esto después de
que te fueras ayer por la noche y todos coincidimos en que serías una
gran adición.
Niego con la cabeza.
—Eso es muy dulce, pero no lo creo.
—Vamos. ¿Por favor? Beckett se siente muy mal por su reacción.
Honestamente él pensó que tenías talento.
—¿En serio? Bueno, ¿entonces por qué no dijo eso?
—Beckett es sólo complicado, pero no es tan malo cuando llegas a
conocerlo.
—Bueno, no estoy interesada en conocerlo. Creo que encontré lo
suficiente anoche —digo—. Lo siento, pero no me puedo hacer pasar por
eso de nuevo. Ahora, si me disculpas, tengo que ir a clase. —Sin decir
otra palabra, camino rápidamente lejos de Ryker. Pero no importa lo
rápido que camine, no puedo conseguir sacar sus palabras de mi
cabeza. ¿Es cierto que Beckett se sentía mal por su comportamiento?
¿De verdad él creía que yo tengo talento? Tan rápido como las
preguntas entran en mi mente, recuerdo la mirada aburrida en el rostro
de Beckett y la forma en que me despidió sin culpa alguna. ¿Qué hay en
él para que se meta tanto bajo mi piel? Sé que lo más inteligente que
puedo hacer es sólo olvidarme de Beckett y su banda; sólo olvidarme de
todo el asunto.
* * *
—Eso fue muy bueno. —Lola une su brazo con el mío mientras
salimos del bar en el que hemos cenado. El aire fresco nos rodea
cuando estamos afuera, y los faldones sueltos de mi camisa se ondean
alrededor de mi cuerpo. Me estremezco, la piel de gallina apareciendo
en mi carne. Mis tacones cliqueando sobre el pavimento mientras
caminamos.
—Lo sé. La comida frita es mi némesis. —Mi estómago duele de la
exorbitante cantidad de pescado y patatas fritas que acabo de comer.
El cielo oscuro de la noche nos traga, con solo la tenue luz de las
farolas para dirigirnos a nuestro coche. Unos pocos vehículos nos
pasan, sus neumáticos haciendo ruido contra el asfalto. El aroma
afrutado de Lola permanece ligero en la brisa. Pasamos un pequeño
club, la música derramándose fuera por la puerta que está entreabierta.
Una pareja está contra la ventana fumando un cigarrillo. Alejo con mi
mano las columnas de humo que se extienden hacia mí mientras
caminamos por ahí. El ritmo del club resuena bajo mis pies. Cuando
llegamos a la puerta, la voz de un hombre canta, y me congelo.
—¿Qué? —Lola se detiene, levantando sus cejas para mí.
Junto las mías.
—Creo que ese es Beckett.
—¿Y? —Lola me da una mirada atónita.
Me encojo de hombros y retuerzo el brazo del agarre de Lola hacia
la puerta. Me asomo dentro del club y se me detiene el corazón. Beckett
está de pie en un escenario, con los ojos cerrados, la boca cerca de un
micrófono y sus manos agarrando su guitarra. Antes de que pueda
registrar lo que estoy haciendo, abro la puerta.
Lola agarra mi brazo.
—Pensé que no querías volver a verlo.
Me muerdo el labio, sabiendo que ella tiene razón. La atracción que
siento hacia Beckett no es saludable. Debería darme la vuelta ahora
mismo y salir como el infierno fuera de aquí. Sólo, por alguna enferma
razón, quiero quedarme y escucharle cantar.
—¿Sólo una canción?
Lola da un suspiro de resignación.
—Está bien.
Nos abrimos paso a través de la multitud y encontramos una
pequeña mesa que está vacía cerca del escenario. Me deslizo a una de
las sillas, chocando con mis rodillas la pata de la mesa redonda. Lola se
escabulle a mi lado. No es hasta que estamos sentadas que noto lo
cerca que estamos de Beckett. Estamos prácticamente sentadas en el
escenario. Mis palmas sudan al darme cuenta. Esto probablemente es
un error. Justo cuando estoy a punto de salir pitando de aquí, Beckett
alza la mirada y bloquea sus ojos con los míos. La mirada que me da
hace que mi corazón tartamudee. Es casi como si estuviera feliz de
verme. De hecho, sus labios se curvan hacia arriba en una sonrisa.
Sostengo el aliento, y él baja su mirada. Sigue cantando, y me pregunto
si me imaginé el asunto entero. Cuando la canción acaba su mirada se
encuentra con la mía de nuevo, y esta vez no hay ninguna duda.
Nuestros ojos se encuentran, y él esboza una sonrisa torcida.
—Para la siguiente canción me gustaría traer un invitado muy
especial. —Beckett habla con su voz ronca que es tan sexy que estoy
segura que toda la habitación está embelesada—. Interpretamos esta
canción juntos a principios de semana, y me gustaría hacerlo de nuevo.
—Mi estómago se cae cuando me mira fijamente—. ¿Star?
El oírle decir mi nombre provoca una oleada de escalofríos por mi
espina dorsal. La boca de Lola cae abierta, y estoy bastante segura de
que mi rostro se ve tan sorprendido como el suyo. Mirando hacia arriba,
atrapo la mirada de Ryker que se encuentra detrás de Beckett con su
guitarra en la mano. Él me da un guiño sutil, y obligo a mis piernas a
que se levanten. Beckett está llevando una sonrisa divertida mientras
hago mi camino hasta el escenario. ¿Qué está haciendo? Siento los ojos
de todos sobre mí mientras tomo deliberados pasos hacia adelante, y mi
cara se calienta. Una vez que llego a Beckett, el pánico se barre sobre
mí ante la comprensión de que no hay un teclado en el escenario, o
incluso un micrófono adicional.
Como si leyera mi mente, Beckett arquea su dedo índice
señalándome que me adelante. Él sostiene el micrófono entre nosotros.
Mi pecho se aprieta. Una vez que llego a él, estoy completamente
inmóvil.
—La canción se llama No puedo tener. —La banda empieza a tocar,
y reconozco de inmediato la canción como la que canté con Beckett en
su garaje. Me limpio las manos sudorosas en mis vaqueros y dirijo un
vistazo a Lola. Ella me está mirando con una cara de asombro, y casi
me hace reír a carcajadas. Cuando me enfrento a Beckett de nuevo, la
realidad de la situación se estrella sobre mí y me preocupa que me vaya
a enfermar. Él asiente hacia mí, dando un paso más cerca. Nos estamos
acercando al coro. Cuando él me enfrenta, trago saliva. Nuestras
cabezas están tan juntas que el micrófono es, literalmente, lo único que
separa nuestros labios de tocarse, y hace que me siente mareada.
Trabajo duro para centrarme en la letra, mientras abro mi boca y canto
en armonía con Beckett.
Tú sólo eres una cosa más que no puedo tener
De pie justo fuera de mi alcance
Pero eso en realidad no importa
Porque las cosas buenas nunca duran
Mientras canto las palabras, me pierdo en sus ojos. Estoy tan
hipnotizada que es como si el resto de la habitación desapareciera, y
estuviéramos solo él y yo de pie en el escenario. Sus labios se mueven
en sincronía con los míos mientras nuestras voces se mezclan en
armonía. Sus dedos se cierran alrededor del micrófono entre nosotros y
sus ojos me perforan. Es una de las experiencias más íntimas de mi
vida, y cuando la canción acaba, me toma un minuto volver a la
realidad. Cuando lo hago, Beckett me frunce el ceño y me pregunto
cuánto tiempo me quedé mirándolo luego de que acabáramos.
—Gracias por venir —le dice Beckett a la multitud con una
sonrisa—. Buenas noches.
Los aplausos llenan la habitación. Beckett se quita la guitarra y la
pone abajo antes de girarse hacia mí.
—Gracias por cantar conmigo. Sé que te tomé con la guardia baja.
Me sorprendo con lo cordial que está siendo después de nuestro
último encuentro. Sin embargo, aún no estoy preparada para
perdonarlo.
—Claro. —Me encojo de hombros.
—Mira, sé que fui un idiota la otra noche. Es sólo que Ryker te
sugirió en el último minuto. Y no estaba preparado. —Beckett se pasa
una mano por el cabello.
No es una disculpa, y estoy empezando a preguntarme si él es
capaz de dar una.
—Bien, quizás estés preparado para la próxima chica que
audicione.
—Star —dice en un tono de súplica que me sorprende—. Todos los
chicos de la banda piensan que estuviste increíble.
—¿Qué hay de ti? —Cruzo mis brazos sobre el pecho—. ¿Qué
pensaste?
Se retuerce.
—Pensé que eras buena.
Aprieto mis labios, sin impresionarme por su respuesta.
—¿Con que buena, eh? Eso no fue lo que dijiste la otra noche.
Él se queja.
—Sólo dije que no estaba de ánimo para una audición la otra
noche. Sólo quería ensayar, ¿de acuerdo?
Risas apartan mi atención de Beckett. Muchas chicas se reúnen en
el escenario, mirando a Beckett con expresiones de asombro. Giro los
ojos.
—¿Club de fans? —pregunto.
Él mira a las chicas con la misma expresión de aburrimiento que
siempre lleva y se encoge de hombros.
—¿Qué puedo decir? Atraigo a las chicas.
Me doy vuelta. La arrogancia de este tipo es tan irritante.
—Bueno, gracias por dejarme cantar contigo. Que te diviertas con
tu club de fans.
Su mano me rodea la muñeca.
—Espera, Star. No me has respondido.
Me giro lentamente, mi piel arde por su toque.
—No me has preguntado nada.
—Oh, pensé que lo dejé bien claro. ¿Estás dentro o no?
—¿De qué? —pregunto, totalmente confundida.
—La banda. —Él luce estupefacto.
Mi corazón salta por sus palabras. Quiero decir que sí en un
santiamén, pero sé que no puedo. No después de lo que me hizo pasar.
—No estoy segura de querer.
La mirada de asombro en su rostro es una que desearía poder
fotografiar.
—Está bien, supongo que me lo merezco. Pero vamos, vi la mirada
en tus ojos cuando cantamos juntos. Amas esto.
Siento mi resolución quebrarse.
—Bien. Lo pensaré. —Antes de que él pueda decir otra palabra, me
escabullo del escenario y voy directo hacia Lola. Sigue sentada en el
mismo lugar, sólo que ahora Ryker está en mi silla. Apoyado sobre la
mesa por los codos y Lola inclinando su cuerpo cerca de él mientras
hablan.
La cabeza de Lola se levanta cuando me acerco.
—Whoa, ¿qué fue todo eso?
Siento mis mejillas calentarse otra vez.
—No lo sé. Fue una locura, ¿cierto?
—No tan loco —interviene Ryker—. Ustedes dos son geniales
juntos.
—¿De qué hablas? —pregunto, a la defensiva.
Ryker abre los ojos.
—Sólo que sus voces suenan bien juntas.
Mis hombros se relajan, la tensión en ellos se disipa. Me siento
como una idiota. Por supuesto que se refería a que éramos geniales
juntos musicalmente. ¿Por qué creí que se refería a algo más?
Lola frunce los labios, dándome una mirada divertida. Puedo decir
que también está sorprendida por mi volátil reacción.
—¿De qué te estaba hablando Beckett hace un momento? —
pregunta Lola.
—De unirme a la banda. —Sin importar mis esfuerzos, mis labios
se convierten en una sonrisa.
—Genial —dice Ryker con una sonrisa—. Me alegra que te nos
unas.
—¿Quién dijo que me uno? —Levanto una ceja—. Le dije que tenía
que pensarlo.
—Bien por ti, chica. —Ella levanta una mano, exponiendo su
palma, y yo le choco los cinco.
—Pero dirás que sí, ¿cierto? —Ryker luce perplejo.
Me encojo de hombros.
—Quizá.
—Hombre, Beckett va a estar cabreado. —Ryker se pone de pie,
pasándose una mano por el cabello—. Él nunca se disculpa. Jamás.
—Aún no lo hace —explico.
—Ah. —Ryker se muerde el labio—. Bueno, si sirve de algo,
realmente espero que lo reconsideres. Serías una gran adición.
Asiento.
—Te lo haré saber.
Ryker le sonríe a Lola.
—Te veo más tarde.
Las mejillas de Lola se tiñen de rosa mientras él se va. Le empujo
el hombro.
—¿Qué fue eso?
—Nada.
—Eso no fue nada. Puedo verlo en tu cara.
—Está bien. —Lola se levanta, con el rostro enrojecido—. Puede
que le haya dado mi número de teléfono, y él podría haberme pedido
que saliéramos, pero no soy una chismosa.
Me río.
—Es genial, Lola. Son lindos juntos.
—Sí, igual que tú y Beckett. —Ella me da un codazo en el costado,
con un brillo burlón en sus ojos.
Trago saliva, y lo busco en la habitación. Cuando lo encuentro en
los brazos de una rubia platinada, mi estómago se encoge. Oh, bueno.
No es como si algo fuera a pasar entre nosotros de todas formas.
Capítulo 4
Beckett
Traducido por HeythereDelilah1007
Corregid por Nony_mo

N
o sé qué me poseyó para terminar invitando a Star a subir
al escenario. Es sólo que cuando la vi ahí, sentada entre la
multitud, levantando la vista hacia mí con esos grandes ojos
inocentes, actué sin pensar. Me sentía mal por nuestro último
encuentro y quería compensárselo. Además, supuse que si iba a estar
ahora en nuestra banda probablemente debería arreglar las cosas.
Mientras ella se abre camino hacia el escenario me fijo en cómo
está vestida. Está usando unos vaqueros apretados y un top pegado al
cuerpo, y por primera vez noto lo bonito que su cuerpo es. Sus
sandalias golpean sobre el pulido piso del escenario mientras ella
camina tentativamente hacia mí. Su cabello cae liso sobre su mejilla y
sus labios brillan bajo las brillantes luces. Cuando sus ojos se
encuentran con los míos, no puedo contenerme. Mi lado coqueto sale a
la luz para ponerse a jugar, y le hago señas para que siga caminando
con una sonrisa y haciendo rodar mi dedo. Puedo ver que ella nota la
falta de teclado y micrófonos extra, así que sostengo el mío entre
nosotros. La sorpresa es evidente en su rostro, y mi corazón da un salto
ante su expresión abierta. Star no ha aprendido a enmascarar sus
sentimientos. Cada cosa que piensa se refleja en su cara. Una parte de
mí está intrigada por esto, y la otra lo encuentra completamente
enervante.
—Esta canción se llama No puedo tener —digo a la multitud. Luego
bajo mis ojos y empiezo a tocar. Mientras canto y estoy a la mitad del
verso, tengo cuidado de no hacer contacto visual con Star. Pero cuando
llegamos al coro y su voz sobresale, mis ojos viajan a los de ella. Sus
labios están presionados contra el micrófono entre nosotros y encuentro
que mi mirada se queda trabada sobre ellos. Su cuerpo se mueve
ligeramente mientras canta y es malditamente sexy. Sus labios están
fruncidos y soy de hecho consiente de que si quito el micrófono del
camino nos estaríamos besando. Desearía poder decir que esto no me
tentó en lo más mínimo, pero estaría mintiendo. De hecho, durante el
resto de la canción todo en lo que soy capaz de pensar es en besarla. Es
irónico que la letra de la canción trate sobre querer algo que no puedes
tener. Star es alguien a quien necesito que se quede tan lejos de mí
como sea posible. Ella es demasiado buena para mí. Apenas la conozco,
y sin embargo eso es dolorosamente obvio. No la quiero arrastrar a todo
mi desastre.
Cuando la canción termina, me toma un minuto recomponerme.
Me siento un poco satisfecho al ver lo aturdida que Star también parece
estar.
Sólo que probablemente es más por la emoción de estar cantando
en el escenario. Dudo que haya pasado toda la canción pensando en
besarme. Es obvio por la mirada atónita de su rostro que ella está
disfrutando el sentimiento de cantar enfrente de una multitud. No es
que la culpe. Realmente no hay nada como esto.
—Gracias por venir —digo al micrófono—. Buenas noches. —
Desconecto mi guitarra mientras los otros chicos empiezan a limpiar el
escenario, y la multitud aplaude. Después de guardar la guitarra, me
giro hacia Star—. Gracias por cantar conmigo. Sé que te tomé con la
guardia baja.
La mirada de asombro que había en su rostro unos minutos atrás
desaparece, remplazada por una mirada dura.
—Claro.
—Mira, sé que fui un idiota la otra noche. Es sólo que Ryker te
sugirió en el último minuto. Y no estaba preparado.
—Bien, quizá estés preparado para la próxima chica que audicione.
Casi me río de su comportamiento. Es claro que ella está realmente
tratando de hacerme pagar por la manera en que la traté la otra noche.
Sólo que la verdad es que incluso cuando está enojada sigue viéndose
muy dulce. E incluso aunque sé que lo mejor que puedo hacer es
alejarla, realmente quiero que esté en la banda ahora.
—Star —digo, usando mi mejor voz para rogar. Nunca ninguna
chica me ha rechazado cuando uso esta voz. De hecho, como que siento
lastima por ella. Sé lo fuertemente que quiere estar enojada conmigo—.
Todos los chicos de la banda piensan que estuviste increíble.
—¿Qué hay de ti? —Ella cruza los brazos sobre su pecho,
sorprendiéndome—. ¿Qué pensaste?
Me retuerzo, dándome cuenta de que mi encanto no está
funcionando tan bien como esperaba. Tal vez subestimé a Star.
—Pensé que eras buena.
—¿Con que buena, eh? Eso no fue lo que dijiste la otra noche.
Hombre, esta chica no va a dejarme pasar eso en lo absoluto.
—Sólo dije que no estaba de ánimo para una audición la otra
noche. Solo quería ensayar, ¿de acuerdo? —Risitas llenan el aire y miro
hacia abajo para encontrarme con algunas chicas que están paradas en
el borde del escenario mirándome fijamente. Les sonrío de vuelta.
Ahora, eso es de lo que estoy hablando. Ellas claramente no son
inmunes a mi encanto.
—¿Club de fans? —pregunta Star, poco impresionada.
—¿Qué puedo decir? Atraigo a las chicas. —Al menos, a la mayoría
de ellas.
Ella se da la vuelta.
—Bueno, gracias por dejarme cantar contigo. Que te diviertas con
tu club de fans.
Nunca he sido dado a suplicar. Debería simplemente dejarla ir.
Pero mi brazo sale disparado y agarra su muñeca antes de que pueda
evitarlo.
—Espera, Star. No me has respondido.
Ella se gira lentamente.
—No me has preguntado nada.
—Oh, pensé que lo dejé bien claro. ¿Estás dentro o no?
—¿De qué? — ella frunce sus cejas.
—La banda.
— No estoy segura de querer.
¿En serio? Eso no me lo esperaba.
—Está bien, supongo que me lo merezco. Pero vamos, vi la mirada
en tus ojos cuando cantamos juntos. Amas esto.
—Bien. Lo pensaré.
Cuando ella camina fuera del escenario, pienso en como realmente
se parece mucho a Quinn. El pensamiento hace que se me apriete el
estómago, y me reprendo a mí mismo por involucrarme con Star en lo
absoluto. La rubia platino parada delante de mí, junto al escenario,
atrapa mis ojos. Ella no tiene una belleza natural como Star, pero es
definitivamente una buena distracción. Y eso es justamente lo que
necesito en estos momentos: una distracción. Me contoneo hacia ella y
bajo mi cuerpo hasta que estoy sentado en el borde del escenario con
mis piernas colgando por el costado.
—Hola, hermosa, ¿cómo te llamas?
La rubia se inclina hacia delante, una sonrisa en sus labios
rosados brillantes.
—Candy.
Perfecto. Descanso mi mano sobre su brazo y me muevo hacia
delante hasta que mis labios están prácticamente tocando su mejilla.
—Qué coincidencia. Me encantan los caramelos2. —Rozo mi boca
sobre su mejilla—. Apuesto a que eres tan dulce como un caramelo, ¿no
es así?
Ella suelta una risita, sus mejillas poniéndose rojas. Las otras
chicas gruñen y se alejan, mientras Candy envuelve su brazo a mí
alrededor. Mi mirada aterriza en Star, sólo a algunas mesas de
distancia, hablando con Ryker. Cuando sus ojos aterrizan en mí, puedo
ver asco en su mirada, y mi estómago se hunde. Los dedos de Candy
bailan sobre mi espalda, atrayendo mi atención de vuelta hacia ella.
Miro hacia abajo a sus piernas tonificadas y amplio escote, y sonrío.
Esto va a ser muy fácil.
—Candy, ¿qué dices si salimos de aquí? —Me levanto—. Solamente
déjame ir a recoger mis cosas. Espérame, ¿está bien?
—Por supuesto. —Ella sonríe, inclinándose contra el escenario
mientras yo me dirijo hacia mi guitarra. Me fuerzo a mí mismo a no
mirar hacia Star, pero por alguna razón no puedo alejar mis
pensamientos de ella. Nunca había tenido este problema antes. No me
obsesiono con las chicas. Demonios, ni siquiera voy a pensar en Candy
después de esta noche. Este es mi patrón. Me enredo con chicas
después de un espectáculo y sigo con mi vida. Entonces, ¿por qué Star
se mete bajo mi piel de esta manera? La miro otra vez. Debe ser
solamente por su parecido con Quinn. Sí. Eso es. Ella solamente está
trayendo a la luz demasiadas emociones y recuerdos, eso es todo. Pero
ella no es Quinn. Tengo que recordar eso.

2 Caramelos: Juego de palabra. En español Candy significa caramelo.


Capítulo 5
Star
Traducido por Selene1987
Corregido por beatrix85

—¿C ómo fue la cita con Ryker? —Me doy la vuelta en la


silla y dejo la tarea en la que he estado trabajando
durante horas. Mis dedos están entumecidos y
duelen, así que los retuerzo. Algunas mechas de pelo se salen de mi
cola recogida y me los aparto de la cara, echándolos por detrás de la
oreja.
—Fue divertido. —Lola deja caer su bolso en la cama y se sienta en
el borde. Aunque mantiene su cara neutral, veo que está reprimiendo
una sonrisa.
—Así de bien, ¿eh? —Descanso la barbilla en el respaldo de la silla.
—Sí, sí lo fue, en realidad. Ryker es muy divertido. —Se quita los
tacones y los empuja a un lado con su pie. Entonces me mira con una
mirada seria que conozco demasiado bien.
—Oh oh —digo—. ¿Qué pasa?
—Es sólo que Ryker no para de preguntarme si vas a unirte al
grupo. —No para de juguetear con su falda—. ¿Has decidido lo que vas
a hacer?
—No estoy segura. —Me muerdo el labio.
—Mira, Star, te he visto en el escenario. Estabas en tu elemento, y
sé que te encantó cada minuto allí. Así que, ¿qué pasa?
Pienso en cómo Beckett me echó a un lado después de mi primera
audición, y cómo estuvo encima de esa chica rubia en el club. Entonces
recuerdo cómo me sentí cuando cantamos juntos, y mi estómago se
aprieta.
—Simplemente no puedo soportar lo caliente y frío que es Beckett.
No es algo con lo que quiera enfrentarme.
—Dios, este chico sí que se te ha metido bajo la piel —observa Lola
con una sonrisa.
—Sí, así es —admito. Afrontémoslo, no puedo ocultarle nada a Lola
de todas maneras—. Por eso creo que no puedo unirme a la banda.
Los labios de Lola caen hacia abajo.
—Ryker quedará decepcionado.
—¿Qué pasa con él, de todas maneras? ¿Por qué le importa tanto?
Lola se encoge de hombros.
—Simplemente quiere lo que es mejor para la banda, y piensa que
eres tú.
Sé por la mirada en su cara que hay algo más, pero no presiono.
No importa. No voy a unirme a Beckett, y es el final de la historia.
—¿Cuándo se lo dirás a Beckett?
—No voy a hacerlo. Ryker me dio su número la primera noche que
nos conocimos. Le llamaré y podrá darle la noticia a Beckett. —Miro a
Lola—. ¿A menos que quieras decírselo por mí?
—De ninguna manera. —Levanta las manos como si se rindiera—.
¿Y que mate al mensajero? No lo creo.
—Es lo justo. —Río—. Le llamaré mañana.
* * *
Son un poco más de las nueve de la mañana cuando marco el
número que me dio Ryker. Mis dedos tiemblan, haciendo que el trozo de
papel de mi mano se tambalee. Suena varias veces antes de que una voz
somnolienta farfulle un saludo ininteligible. Me siento mal por llamar
tan temprano. Simplemente quiero terminar cuanto antes. No quiero
pensar en esto todo el día durante las clases.
—Ryker, soy Star. Siento llamar tan temprano.
Una risa llena la línea, haciendo que me ponga rígida.
—No soy Ryker.
—¿No?
—Créeme, no lo soy. —El tono divertido hace que me encoja por
dentro.
—Lo siento. Debo tener el número equivocado. —Mi mirada se
conecta con el papel entre mis dedos, y me pregunto si he marcado mal.
—Soy Beckett.
Las palabras me dejan helada. Trago fuertemente, trabajando para
encontrar la voz.
—Oh, no lo sabía. Ryker me dio este número, y asumí que sería
suyo.
—Sí, eso pensarías, ¿no? —responde secamente—. Tendré que
hablar con Ryker sobre que vaya dando mi número sin preguntar.
El enfado aparece.
—No te preocupes. No planeo utilizarlo de nuevo.
—No pasa nada, Star. —Su voz es gentil, y me sorprende—. No me
importa que lo tengas. Simplemente quiero asegurarme que no se lo dé
a nadie más. Además, como miembro de mi banda deberías tener mi
número.
Me muerdo el labio.
—En cuanto a eso…
—Por eso llamabas, ¿verdad? —me interrumpe—. ¿Para hacerme
saber que has decidido unirte a Beckett?
Me sorprende la confianza de este chico. ¿Qué le hace estar tan
seguro de que diré que sí a su oferta? No debe estar acostumbrado a
que la gente le rechace. Sonrío, pensando en cómo me gustará ser la
primera persona.
—Me alegra que me hayas llamado —dice—. Estuve despierto toda
la noche escribiendo una canción, y de verdad creo que los dos la
haríamos muy bien. Trabajaremos en ella esta noche, ¿vale?
—¿Esta noche?
—Sí, para el ensayo de la banda. Vendrás, ¿no?
Sé que debería decir que no. Ése era el plan, después de todo. Pero
el pensar que Beckett se quedó hasta tarde componiendo una canción
con la intención de que la cantemos juntos hace que todo el plan se
destroce. Me aclaro la garganta.
—Por supuesto.
—Genial. Nos vemos a las siete —responde. Es extraño, pero puedo
escuchar la sonrisa en su voz. Hace que mi corazón se dispare.
—Vale. —Mantengo mi tono calmado intencionadamente,
esperando que no se dé cuenta de lo entusiasmada que estoy.
—¿Y Star?
—¿Sí? —Contengo la respiración.
—No vuelvas a llamarme antes del mediodía.
—Claro. —Cuelgo, irritada. ¿Cómo lo hace? ¿Cómo puede hacerme
feliz un minuto e irritarme tanto al siguiente? Lanzo mi móvil a la cama
y gruño. ¿De verdad acabo de aceptar unirme a Beckett? Dios, ese chico
de verdad sabe qué botones tocar. Lola va a tener un buen día con esto.
La puerta de nuestro dormitorio se abre y Lola entra corriendo, con
dos tazas de café de cartón en la mano. Su pelo está un poco
despeinado, y el rosa resplandece en sus mejillas. Lleva un lindo jersey
negro sobre unos vaqueros ajustados y botas negras.
—Me imaginé que lo necesitarías esta mañana. —Me pone una taza
en la mano. En la que hace unos momentos tenía el teléfono. Coloco los
dedos alrededor de su calor y doy un sorbo. La cremosidad del
chocolate baja por mi garganta.
—Hmmm. Gracias, Lola.
—Claro. —Recorre una mano por su pelo, y su pelo está alisado de
nuevo.
Me toco las mechas de mi pelo marrón deseando que ojalá brillara
tanto como el de Lola. Mi pelo es liso y fino, pero es rebelde y tiene
mente propia.
—Entonces, ¿vas a tenerme en suspense todo el día? Dime qué ha
pasado cuando llamaste a Ryker.
Mi cara se calienta.
—Um… bueno, no llamé a Ryker exactamente.
Lola se aparta la taza de sus labios rojos oscuros.
—Te acobardaste, ¿no?
—No exactamente. —Mi estómago se agita.
Lola junta las cejas.
—¿Qué quieres decir?
—Ryker no me dio su número. Me dio el de Beckett.
—Ah. —Lola levanta sólo una ceja—. ¿Y cómo se lo ha tomado?
Me ahogo tomando un gran sorbo de café. Después de tragar, digo:
—Muy bien, en realidad.
—Idiota —murmura Lola en voz baja.
Me río.
—No había nada por lo que enfadarse, ya que le dije que me uniría
a la banda.
—¡Venga ya! —Lola casi escupe su café—. ¿Qué te hizo cambiar de
opinión?
Me encojo de hombros.
—No sé. Estaba preparada para contárselo, pero entonces empezó
a hablar de una canción que había escrito para nosotros y no pude
hacerlo.
—Ooh, ha escrito una canción para ti. —Lola se sienta en el borde
de la cama, con la taza de café aún en la mano—. Lo que digas.
—No para mí, exactamente. Simplemente dijo que pensó que
estaría muy bien.
—Star Evans, parece que quizás al señor Estrella de Rock le
gustes.
Yo espanto sus palabras.
—Por favor, claro que no.
Lola sonríe.
—Si tú lo dices.
Mi estómago se encoge con sus palabras. Sé que no debería querer
que fuera cierto. Beckett no me conviene. Además, es un idiota
arrogante. Normalmente soy muy práctica, y siempre voy a por los
chicos buenos. ¿Por qué parece que no puedo resistir la atracción que
siento por Beckett?
* * *
Me deslizo en un asiento al fondo de una gran sala de lecturas
justo cuando comienza mi clase de historia. El profesor Johnston no
malgasta el tiempo, e inmediatamente empieza su lección. Busco en mi
mochila, mis dedos se deslizan entre cuadernos y folios. Agarrando mi
libro de historia, lo saco. Con cuidado desabrocho el bolsillo delantero y
busco dentro para sacar un bolígrafo mientras el profesor sigue. Justo
cuando me enderezo y abro mi cuaderno, la chica de pelo oscuro de mi
izquierda se acerca a mí.
—Eres tú, ¿no? —susurra—. ¿La chica de Beckett?
Me sorprende su pregunta, pensando en que acabo de decidir
unirme hace menos de una hora. ¿Las noticias viajan tan rápido de
verdad?
—Um… sí, supongo. Es decir, estoy en la banda si es lo que estás
preguntando.
—Soy Stacy —dice con una sonrisa.
—Star —respondo, acercándome más a la chica, pero con los ojos
concentrados en el frente de la sala para asegurarme que el profesor
Johnston no nos pille—. ¿Cómo supiste que estaba en la banda?
—Oh, estuve en el bar la otra noche cuando cantaron juntos. —La
chica se agarra el pecho, con una mirada soñadora en la cara—. Eres
muy afortunada. Daría lo que fuera para que Beckett me cantara como
hizo contigo.
Mis mejillas se encienden.
—No me estaba cantando. No estamos… um… no estamos juntos
en realidad. Simplemente soy la cantante de acompañamiento.
—Aun así. Es el sueño de cualquier chica en esta ciudad. Beckett
es uno de los grupos más grandes de aquí de Seattle.
—¿De verdad?
—Oh, sí. Tocan en todos lados. —Stacy sonríe—. ¿Pero por qué soy
yo quién te dice esto? Estás en la banda, ¿no?
—Claro. —Me retuerzo incómoda en mi asiento mientras sus
palabras me golpean como un montón de ladrillos. Sabía que Beckett
era bueno, pero no me había dado cuenta de que también eran
conocidos. Una parte de mí está emocionada por la expectativa, pero la
otra parte de mí está enferma. ¿En qué me he metido?
Capítulo 6
Beckett
Traducido por AnnaTheBrave
Corregido por beatrix85

D
ebería estar furioso con Ryker por dar mi número de
teléfono, pero no lo estoy. Fue realmente agradable
responder y oír la voz de Star al otro lado de la línea, incluso
si era demasiado temprano en la mañana. Tropiezo dentro de la sucia
cocina y busco a tientas alrededor de la cafetera. Lleno la jarra con
agua y pongo un poco de café molido en el filtro. Luego lo empujo
dentro y me apoyo contra el pegajoso mostrador, pasando una mano
por mi cabeza. Pasos resuenan en el pasillo, haciendo a mi pulso
repiquetear. ¿Quién está aquí?
Me alejo del mostrador, el cabello de mi nuca se eriza. Me inclino
sobre la mesa para alcanzar el set de cuchillos, y pesco el más grande.
Cuando una sombra se proyecta en la alfombra, salto hacia ella.
—Mierda, hombre. ¿Vas a apuñalarme?
Sorprendido, suelto el cuchillo. Traquetea en el suelo, aterrizando
a pocas pulgadas de mis pies desnudos.
—Tate, ¿qué estás haciendo aquí?
—Vivo aquí, hermano. —Me empuja al pasar junto a mí, su largo
cabello cayendo sobre sus hombros.
—¿Desde cuándo? —Me inclino, recuperando el cuchillo antes de
que alguno lo pise—. No te he visto en meses.
—Estaba trabajando fuera de la ciudad. —Tate abre la alacena y
saca una taza de café. Sus pantalones de franela cuelgan bajos en sus
caderas, una camiseta harapienta cuelga encima.
—Mejor que no hayas traído drogas a nuestro apartamento. —
Lanzo el cuchillo sobre el mostrador.
—Estoy limpio, hombre.
—Eso espero —mascullo.
Tate gira su rostro hacia mí.
—Sabes que no me he drogado desde…
Sacudo la cabeza, no deseando que lo diga. Ambos sabemos el
evento al que se refiere, y ninguno quiere traerlo de vuelta.
—Sí, lo sé.
—Así que, oí que tienes una chica caliente en tu banda. —Sonríe
mientras se sirve café.
—¿Quién te dijo eso? —Se hace un nudo en mi estómago. La
última persona que quiero que Star conozca es mi hermano.
—Mamá me dijo.
—¿Hablaste con mamá? ¿Cuándo?
—Anoche. Me contó todo lo que te ha estado ocurriendo.
—Estoy sorprendido de que lo sepa —digo, empujando a Tate para
conseguir mi propio café.
—Dale un descanso, amigo. Ella sólo quiere una mejor vida para ti,
lo sabes.
—Sí, sé que ella y papá quieren que deje la música y haga algo más
estable. Mal por ellos, es mi vida. —Acercándome a la alacena, saco una
taza—. No es como que vaya a cometer los mismos errores que ustedes.
—No, estoy seguro de que cometerás algunos diferentes. —Ríe en
ese tono condescendiente de hermano mayor.
Ruedo los ojos y tomo un sorbo de mi bebida. De la última persona
de la que necesito recibir consejos es Tate. Él es una de las principales
razones por las que vivo mi vida de la manera en la que lo hago. Intento
hacer exactamente lo opuesto a lo que él hizo.
—Entonces dime sobre esta chica caliente. ¿Ya lo estás haciendo
con ella?
Por alguna razón, eso me enfurece.
—No, no lo estoy.
— ¡Guau! ¿Por cuánto tiempo ha sido parte de la banda?
—Desde esta mañana, en realidad, pero audicionó hace un par de
semanas. Entonces ella y yo cantamos juntos la otra noche.
—¿Y aun no has dormido con ella? Esto debe ser alguna clase de
record para ti, ¿eh? —Tate me da un codazo en el costado—. Supongo
que no es caliente, entonces.
—Oh, no, créeme, lo es.
—¿Hay algo que quieras decirme, hermano? —Tate arruga la
frente—. Aun estas interesado en chicas ¿verdad?
Suspiro, frustrado.
—¿Qué fue exactamente lo que mamá te dijo? No sabía que ella
sabía acerca de Star. Y sé que ella no dijo que estaba caliente.
—No, sólo dijo que Ryker la mencionó —explica, y todo toma
sentido.
—Sí, apuesto que lo hizo.
—Oh, ya veo. Así que ella lo está haciendo con Ryker. —Tate me da
unas palmadas en la espalda—. Estoy orgulloso de ti, amigo. Al fin te
adheriste al código de chicos.
Me encojo de hombros hacia él.
—No me estoy adhiriendo a ningún código. Ryker no lo está
haciendo con ella. Creo que él está interesado en su amiga.
—Entonces, ¿qué está ocurriendo?
—Nada. Ella es sólo una chica en nuestra banda, fin de la historia.
—Me dirijo a mi habitación con la taza aún en mi mano. Calor
filtrándose entre mis dedos—. Tengo mucho que hacer hoy, así que
tendremos que hablar luego. —Hago una pausa—. ¿Vas a estar cerca
por un tiempo esta vez?
Tate asiente.
—Sí, lo haré.
—Genial. —Incluso si había pensado que era irritante cuando lo vi
esta mañana, tenía que admitir que estaba feliz de que hubiera vuelto.
Cuando se fue estuve preocupado. Tate y yo podríamos tener nuestros
problemas, pero no quería perderlo. Sabía exactamente como se sentía
perder a alguien a quien amabas, y no quería experimentarlo de nuevo.
Capítulo 7
Star
Traducido por rihano
Corregido por Dianna K

L
lego tarde como siempre. Me detengo en la casa de Beckett
diez minutos después de las siete, mi corazón latiendo de
manera irregular en mi pecho. A pesar de lo duro que traté
de llegar a tiempo, simplemente no pude conseguirlo. La historia de mi
vida. Después de apagar el motor, jalo mi bolso del asiento del pasajero
y salto fuera del coche. La puerta del garaje ya está abierta, así que
camino hacia ésta empujando algunos mechones sueltos de cabello de
mi cara. Ryker está reunido con los otros dos chicos de la banda,
mientras Beckett juguetea con uno de los amplificadores. En el
momento en que entro, Ryker levanta la vista hacia mí con una sonrisa.
—Lo hiciste. —Él me hace un gesto. Mientras me muevo hacia él le
echo un vistazo a Beckett, pero él todavía está ocupado con su tarea.
Trato de no sentirme decepcionada de que Ryker parece estar más
emocionado con mi presencia que Beckett—. Star, este es Jimmy,
nuestro baterista.
Le sonrío al tipo alto y desgarbado con pelo largo y oscuro, y él
sonríe de vuelta.
—Y este es Pierce, nuestro guitarrista eléctrico.
—Estuviste impresionante la otra noche. —Pierce sonríe, su
esponjoso pelo rebotando alrededor de su cara, recordándome a un
cachorro con orejas largas.
—Gracias. —Estoy agradecida por el cumplido, y empiezo a
relajarme un poco.
—¿Vamos a pararnos por ahí cotorreando como un montón de
chicas toda la noche o vamos a trabajar? —ladra Beckett, y mis
hombros se tensan.
Ryker me da una mirada de disculpa, mientras los otros chicos se
quejan. Aprieto mis labios y me volteo, molesta con Beckett por su
actitud gruñona. ¿Realmente mataría al tipo ser amable de vez en
cuando? De mis pocos encuentros con él, puedo decir que adolece
seriamente de habilidades sociales. Los otros chicos le gruñen a sus
instrumentos, y el garaje retumba mientras los amplificadores rugen a
la vida. Mientras me dirijo hacia el teclado, cometo el error de mirar por
encima a Beckett. Su cabeza está inclinada mientras desliza su correa
de la guitarra. Hoy lleva una camisa manga corta, exponiendo los
tatuajes intrincados ondeando por la parte superior de su brazo. Como
si me detectara mirándolo, levanta la cabeza. Me congelo, mientras una
lenta sonrisa se extiende por todo su rostro.
—¿Ves algo que te guste? —dice arrastrando la voz.
—No —escupo, mi cara poniéndose tan caliente que temo que voy a
derretir mi maquillaje—. ¿Por qué?
—Pensé que estabas notando mi nueva guitarra. Es bastante
profesional, ¿eh? —Él sonríe—. ¿Qué pensaste que quería decir?
—Nada. —Respiro hondo, y bajo hacia el banco frente al teclado.
¿Qué demonios está mal conmigo? Tengo que controlarme alrededor de
este tipo si planeo estar en esta banda mucho tiempo.
—Bien, chicos. —Beckett me sonríe—. Y chica. Tengo una nueva
canción que quiero que intentemos. Si podemos conseguir sacarla, tal
vez podamos agregarla a la lista del concierto para el sábado por la
noche. Sino, vamos a apartarla por ahora.
—¿Sábado por la noche? —pregunto dócilmente.
Beckett asiente, lanzando un par de papeles en mi dirección.
—Sí, vamos a tocar en el pub.
Atrapo las hojas de papel antes de que revoloteen al suelo.
—¿Qué pub?
—No te preocupes —dice Beckett, volteándose y rasgueando una
vez su guitarra—. Hablaremos de los detalles después. Ahora, es tiempo
de tocar.
Me inclino hacia adelante, mis ojos conectando con los papeles
delante de mí. Esta debe ser la nueva canción que Beckett escribió. Una
pequeña ola de entusiasmo pulsa a través de mí mientras toco las
teclas, y el resto de la banda se incorpora detrás de mí. El ritmo de los
tambores pulsa bajo mis pies, causando que todo mi cuerpo zumbe.
Beckett empieza a cantar con su voz ronca, y escalofríos rozan sobre mi
piel. Tal y como todo lo que he oído que la banda toca, la canción tiene
una melodía inquietante, las letras oscuras. Decido probar la armonía
en el coro. Presionando mis labios al micrófono sobre el teclado, canto
con Beckett.
Soy intocable
Justo fuera de alcance
Y no soy capaz
De liberarme
Es quien soy
Soy yo
Mirando a Beckett, me pregunto acerca de sus letras torturadas. Él
siempre actúa como si no le importara nada en el mundo, pero nadie
escribe canciones como las suyas si no han sufrido algún tipo de dolor
o negligencia. Levanto mi cabeza un poco, miro su cara mientras él
canta el verso siguiente. Sus ojos están enfocados hacia abajo, sus
manos moviéndose lenta y metódicamente sobre la guitarra. Sólo puedo
decir que en su mente él está a un millón de millas de distancia. Me
encuentro esperando que un día él comparta sus sentimientos conmigo.
Por alguna razón, su necesidad de ser tan misterioso y distante, sólo me
atrae más hacia él. Cuando escucho el verso llegando a su fin, me
obligo a alejar mi cabeza de él y me preparo para cantar el coro de
nuevo con él.
Cuando termina la práctica, recojo mi partitura y me preparo para
volver a casa. La adrenalina que siento del último par de horas no se ha
apagado todavía, y es como si estuviera flotando sobre el suelo mientras
hago mi camino rodeando el teclado. Me acerco a Beckett quien está
inclinado sobre su guitarra.
—Así que, ¿sobre ese concierto del sábado por la noche? —
pregunto, mientras mi sombra se proyecta por encima de su hombro.
Levanta la mirada hacia mí, sus cejas elevándose.
—Sí, te recogeré a las seis, ¿de acuerdo?
Esto me pilla con la guardia baja, y me congelo. Después de tragar
duro, puedo encontrar mi voz.
—Está bien.
—Vives en los dormitorios, ¿verdad? —Él pone abajo su guitarra, y
se para frente a mí.
Mi corazón late frenéticamente en mi pecho, y mis palmas se
llenan de humedad. Ya que no puedo hablar con él mirándome de la
forma en que lo está haciendo, sólo asiento.
—Mi apartamento está muy cerca del campus. —Él pasa una mano
por su cabeza—. Así que tiene sentido pasar en mi camino al pub. Nos
encontraremos en el estacionamiento.
Asiento de nuevo, deseando que mi boca se moviera, pero es como
si mis labios estuvieran pegados de repente.
Él sonríe ante mi falta de respuesta.
—Nos vemos entonces, Star.
—Sí. —Por fin suelto, y empiezo a voltear.
—Ah y, ¿Star?
Me doy vuelta para mirarlo.
—Usa una falda pequeña o algo así el sábado. —Él sonríe.
Mi cara se calienta.
—¿Disculpa?
—Bueno, ya les damos a las chicas una muy buena vista en
nuestras presentaciones. —Él me da una mirada de complicidad que
me irrita—. ¿Por qué no ofrecerles algo a los chicos?
Ruedo los ojos. ¿En serio acababa de decir eso?
—Eres un cerdo.
—Así que, ¿ese es un sí o un no a la falda? —Él se ve confundido.
Gruño de frustración, y luego me doy la vuelta para hacer frente a
los demás miembros de la banda.
—Adiós, muchachos. Los veo el sábado.
Todos ellos hacen un gesto con la mano en respuesta.
—Oye, ¿necesitas un aventón el sábado? —pregunta Ryker, dando
un paso hacia mí.
—No, ya lo tengo arreglado, hombre —dice Beckett por encima de
mi hombro.
Ryker levanta las cejas un poco. Mi cabeza está girando por todas
las señales mixtas. Antes de que alguien pueda decirme algo más, corro
fuera del garaje aferrando la partitura a mi pecho. Cuando llego a mi
coche, respiro hondo. Juro que cada vez que estoy con Beckett me
siento como que he sufrido un latigazo. En un minuto estoy desmayada
sobre él, al siguiente quiero arrancar sus ojos con una cuchara roma.
Es tan exasperante.
* * *
A pesar de mi frustración ante la petición de Beckett, realmente
uso una falda la noche del sábado. Es corta también, y apretada. No
tengo ni idea de lo que me poseyó para ponérmela. Una vez que capto
mi reflejo en el espejo que Lola y yo tenemos montado en la puerta, me
siento mortificada. Ni siquiera voy a ser capaz de moverme en el
escenario sin darles a todos los hombres de la audiencia un vistazo.
Estoy a punto de quitármela cuando Lola entra.
—Cielos, ¿qué estás usando?
Mis mejillas se ruborizan.
—Nada. Estaba a punto de cambiarme. —Jugueteo con la parte
inferior de la falda.
—¿Por qué? Te ves caliente. Como una sexy chica rockera. —Lola
pasa un dedo por su pelo.
Me muevo de regreso hacia el espejo y me evalúo. Los grandes
pendientes de aro de plata asoman por debajo de mi liso cabello
marrón, mis ojos están delineados con delineador negro mate y sombra
brillante, y mis labios están ligeramente con brillo. Varias pulseras se
alinean en mi brazo. Tengo una camiseta blanca vaporosa sobre mi
falda, y mis pies están encerrados en sandalias de tiras. Trato de
imaginar la reacción de Beckett cuando me vea en esto, y causa que mi
corazón de un vuelco en mi pecho. Él solamente me ha visto antes en
vaqueros. Echando un vistazo al reloj, me estremezco. Ya son las seis.
Beckett probablemente ya está esperando afuera.
—Está bien —suspiro—. Supongo que es esto entonces.
—Oh, esto es tan emocionante —chilla Lola—. Diviértete. Voy a
estar allí más tarde para escuchar tu actuación.
Asiento, presionando mis brillantes labios juntos. Entonces agarro
mi bolso y me dirijo a encontrarme con Beckett. Una vez que mis pies
tocan el estacionamiento pavimentado, me doy cuenta de que no sé qué
tipo de auto maneja Beckett. Reviso el lote y encuentro una camioneta
detenida, sus faros pintan el suelo delante. Tentativamente me dirijo
hacia éste. Cuando me acerco lo suficiente puedo ver a Beckett sentado
en el lado del conductor, su brazo colgando por la ventana. Sigo
caminando hacia adelante, a pesar de que me estoy sintiendo muy
nerviosa, especialmente cuando bajo la mirada a mi cuerpo medio
desnudo. Con dedos temblorosos abro la puerta del pasajero y me
deslizo dentro.
El aroma de los asientos de vinilo, el aire fresco de la noche y la
colonia picante de Beckett llenan mis sentidos. La música rock suena
débilmente a través de los altavoces.
—Así que, seguiste mi consejo, ¿eh? —Beckett estira la mano, sus
dedos rozando mi falda. Esto hace que piel de gallina se levante en mis
piernas, y reprimo un escalofrío.
Él está usando una camiseta blanca y vaqueros ajustados, y
necesito de toda mi fuerza de voluntad para alejar mi mirada. Me encojo
de hombros.
—Supongo que lo hice.
—En serio vas a estropear nuestra imagen, ¿sabes?
Mi cabeza gira en su dirección, temiendo que él sólo me esté
criticando de nuevo.
—¿Qué quieres decir?
—Bueno, siempre hemos tenido un público predominantemente
femenino. Estoy pensando que después de esta noche vamos a tener un
montón de fanáticos masculinos. —Su mirada recorre cada pulgada de
mi cuerpo.
Tengo que trabajar duro para frenar la carrera de mi corazón.
—¿No es eso lo que querías?
Se muerde el labio.
—No estoy seguro. —Después de darme una mirada contemplativa,
pone su coche en funcionamiento y sale de la zona de aparcamiento.
Estoy agradecida de que haya movido su intensa mirada lejos de mí.
Ahora puedo respirar normalmente. Miro por la ventana al oscuro cielo
nocturno mientras nos dirigimos por la calle.
—¿Qué estás estudiando en la escuela? —pregunta Beckett,
sobresaltándome.
Me encojo de hombros.
—Estoy haciendo una especialización en negocios. No del todo
segura de lo que quiero hacer todavía.
—No quieres estudiar las estrellas como tu padre, ¿eh?
Me río, metiendo un mechón errante de pelo detrás de mi oreja.
—No. Ya he tenido suficiente de mirar las estrellas para toda la
vida.
Beckett se ríe.
—Mirar las estrellas. Eso es gracioso.
Frunzo mis cejas, y luego me doy cuenta de que él debe pensar que
hice un juego de palabras sobre mi nombre. Decidiendo solo dejarlo así,
dejo escapar una risa ligera. Mirando hacia él, pregunto:
—¿Qué hay de ti? ¿Estás en la universidad?
Niega con la cabeza, manteniendo sus ojos fijos en la carretera
frente a él.
—No. Siempre he sabido que quiero ser un músico, por lo que
después del instituto decidí perseguir eso. No emocionó exactamente a
mis padres, pero es mi vida, ¿sabes?
—Sí. —Pienso en cómo ni siquiera le he dicho a mis padres que
estoy en esta banda. No estarían demasiado felices por eso. Ellos
quieren que me concentre en la escuela y nada más mientras estoy
aquí. Y ya que están pagando por esto, me imagino que cuanto menos
sepan acerca de mis actividades extracurriculares, mejor. Mirando a
Beckett, me pregunto cuántos años tiene. Parece mayor que yo, pero no
puedo estar segura. Por otra parte, no es exactamente una pregunta
que me sienta cómoda haciéndole.
—Así que —La voz de Beckett irrumpe en el silencio—, esa primera
noche que audicionaste para nosotros, ¿era una pieza original la que tú
tocaste?
—Sí —respondo.
—¿Te gusta escribir canciones?
—Me encanta, pero no lo hago tan a menudo como me gusta —
respondo con sinceridad.
—Está bien, bueno, vamos a planear hacerlo mañana por la noche.
Sorprendida, arrugo mi frente.
—¿Hacer qué?
—Escribir canciones —dice Beckett en su normal tono aburrido,
manteniendo los ojos fijos en la carretera—. Ninguno de los otros chicos
en la banda escribe, y necesitamos algo de material nuevo, así que me
imaginé que tú y yo podríamos inventar algunas cosas nuevas. Podemos
encontrarnos en mi apartamento. Te daré la dirección más tarde.
Me pregunto si Beckett alguna vez dejará de sorprenderme. Es el
único hombre que he conocido del que no puedo obtener una lectura en
absoluto. Tal vez después de que haya pasado algo más tiempo con él se
volverá menos un misterio. Sonrío para mis adentros, pensando en
cuanto estoy deseando pasar un tiempo a solas con él mañana por la
noche.
Capítulo 8
Beckett
Traducido por Jo y Jane’
Corregido por Dianna K

N
o puedo creer que de verdad haya usado la falda. De alguna
forma sólo estaba molestándola cuando le pedí que la usara.
Ahora no estoy seguro de que fuera una buena idea. Los
ojos de cada tipo en el lugar están pegados a las piernas de Star,
incluyendo los míos. Y eso no es algo bueno. Necesito mantener mi
distancia de Star, no codiciarla. Por alguna razón esta chica me hace
actuar diferente, y no estoy seguro de que me guste. Me refiero a que,
¿por qué la invité a escribir conmigo? Odio escribir con otras personas.
No soy exactamente del tipo que colabora. Pero cuando se sentó en mi
auto oliendo a madreselva y viéndose toda sensual, no pude evitarlo. El
pensamiento de tenerla a solas me emocionaba.
Habría sido más fácil coquetear con ella después del espectáculo y
llevarla a mi casa. Pero no es como quiero que las cosas sean entre Star
y yo. No, ella es parte de nuestra banda, y tengo que respetarla. No
puedo tratarla como cualquier chica.
—¿Listo? —Ryker interrumpe mis pensamientos.
Asiento, forzándome a salir de mi ensimismamiento.
—Sí.
—¿Estás bien, hombre? Te ves desconcentrado. —Ryker frunce el
ceño.
—Estoy bien. —Me encojo de hombros, esperando que lo deje ir.
Sólo Ryker me conoce tan bien—. Es solo que Tate está de vuelta. —
Estoy esperando que esta respuesta lo tranquilice y que no se dé cuenta
de que no puedo dejar de pensar en la chica que trajo a nuestra banda.
—Oh. —Ryker asiente, una mirada de entendimiento cruza su
rostro—. ¿Está… ya sabes?
—¿Limpio? —termino—. Sí, creo. Sólo cambia las dinámicas para
mí en casa, ¿sabes?
—Turno de Beckett. —Una voz masculina brama por el micrófono.
—Esa es nuestra señal. —Pierce me golpea en la espalda mientras
pasa.
Ryker me da una mirada preocupada.
—¿Vas a estar bien?
—Oye, me conoces. Siempre estoy bien. —Le sonrío mientras
Jimmy nos pasa y sube las escaleras. Ryker se gira para seguirlo. Estoy
a punto de subir las escaleras cuando Star aparece a mi lado. Está
respirando de forma extraña y sus manos están temblando.
Me inclino cerca de ella, y toco su brazo suavemente.
—¿Estás bien?
Ella asiente, su rostro enrojeciéndose.
—Oye. Vas a estar bien —le aseguro.
—Bien. —Fuerza una sonrisa y da un paso tentativo al frente. Sin
quererlo, mi mirada aterriza en su trasero mientras sube al escenario.
Hombre, realmente necesito dejar de mirarla. Sacudo mi cabeza y
camino rápidamente a mi guitarra. Luego de colocármela, avanzo hacia
el micrófono. La batería suena detrás de mí, y me estiro para tocar mi
guitarra. Mientras suena la canción, miro a Star. Todavía se ve
aterrada, pero puedo ver que está trabajando mucho para ocultarlo. Me
siento un poco mal por la chica. Claramente esto es nuevo para ella.
Mientras canto el primer verso, mantengo mis ojos en ella. Finalmente
me mira, nuestros ojos se encuentran. Le doy una sonrisa alentadora y
asiento mientras nos acercamos al coro. Ella sonríe y presiona su boca
contra el micrófono. Tan pronto como su voz suena sé que ella estará
bien.
Luego de un par de canciones más, Star se abre totalmente. Está
moviendo las caderas de un lado a otro, y me encuentro hipnotizado.
Sacudo mi cabeza y mantengo mi boca contra el micrófono para no
perderme en la canción. Durante el resto de la función trato de no mirar
a Star. Necesito mantenerme concentrado en la música.
* * *
—Qué emocionante —dice Star al minuto en que nuestra última
función termina. Su rostro está sonrojado, sus ojos brillantes. Pasa una
mano por su cabello y avanza hacia mí—. ¿Alguna vez te acostumbras?
Sonrío.
—Nunca se vuelve aburrido, si eso es lo que preguntas. —Sonidos
llegan desde atrás mientras los chicos guardan su equipamiento.
Star mira alrededor.
—¿Necesitan ayuda con algo?
Quiero decirle que sí para mantenerla conmigo aquí, pero bajo la
mirada y veo la chica con la que siempre está sentada en una mesa
cerca del escenario.
—No, está bien. Ve a acompañar a tu amiga. Terminaste esta
noche.
Ella se ve un poco decepcionada, lo que me sorprende. Asumí que
quería irse.
—¿No me vas a llevar a casa? —La expresión vulnerable en su
rostro provoca que mi estómago se tuerza.
—¿No puede llevarte tu amiga? Ryker dijo que es tu compañera de
cuarto.
Su rostro cae.
—Eh… sí, creo que puede. —Juega con sus brazaletes—. Sólo creí
que… bueno, no importa.
—¿Qué? —La detengo—. ¿Qué pensaste?
Ella sacude su cabeza.
—Nada. Está bien. ¿Sigue en pie lo de mañana?
Sé que debería decir que no, pero me mata ver la decepción en sus
ojos, no quiero hacerlo de nuevo.
—Sí. Te enviaré un mensaje con mi dirección.
Se muerde el labio, y es tan malditamente lindo que tengo que
alejar la mirada. Cuando deja el escenario, Ryker se acerca a mí.
—¿Vas a llevar a Star a su casa?
—No, se irá con su amiga.
—Oh. —Ryker entrecierra sus ojos—. Como que esperaba tener un
tiempo a solas con Lola, pero está bien.
Mi mirada se detiene en Star mientras se dirige a su amiga. Estoy
deseando que llegue mañana por la noche, y hace que me pregunte qué
diablos estoy haciendo.
* * *
Mi pecho se aprieta cuando me doy cuenta de la hora. Star estará
aquí en cualquier momento y el lugar es un desastre. Es bastante obvio
que se trata de un piso de soltero. Recojo un par de latas de refrescos
vacías de la mesa de café. Cuando corro a la cocina para tirarlas a la
basura, me encuentro con Tate.
—Uau, ¿qué está pasando aquí? —Él levanta la ceja como si
estuviera impresionado—. ¿Estás limpiando?
—Sólo recogiendo. Star vendrá a escribir letras conmigo.
—¿Invitaste a la chica nueva en tu banda aquí para escribir
contigo? —Sus ojos se abren.
—Sí. —Suspiro exasperado.
—¿Hablas en serio? Wow, tengo que conocer a esta chica.
Enderezo las revistas de rock n 'roll en la mesa de la esquina.
—No es tan importante.
—Oh, permite disentir, hermano. Odias escribir con otras personas
y nunca has invitado a una chica aquí a cualquier actividad que no
tenga lugar en el interior de tu dormitorio.
—Eso no es verdad —me burlo.
—¿No lo es? ¿Nombra una entonces?
Me devano los sesos por un segundo y luego me doy cuenta de que
tiene razón. Vergüenza me llena.
—¿Ves? ¿Qué dije? —Tate sonríe—. Esta chica tiene que ser algo.
—No es así, Tate. Es sólo una chica en mi banda. Estamos
trabajando en canciones. Eso es todo.
—Claro. —Él asiente lentamente, esa estúpida sonrisa todavía en
su rostro.
Un golpe en la puerta nos interrumpe y mi corazón se detiene.
—¿Vas a atender eso, hermano? —Tate me muestra una sonrisa
perpleja.
Señalo a Tate.
—Mira, Star no es como las chicas que normalmente traigo, así que
compórtate.
—Hombre, realmente te gusta esta chica.
Lo miro fijo.
—Y no digas esas cosas.
Levanta sus manos en señal de rendición.
—Está bien, está bien. No voy a decir nada estúpido. Ahora abre la
puerta.
La abro. Star se encuentra en el pasillo, un cuaderno presionado
contra su pecho. Lleva vaqueros y una camiseta, y su pelo está recogido
en un moño desordenado. Unos mechones ya han caído de él, y me
imagino tirando del resto de éste también. Trago saliva y me pregunto
una vez más por qué la invité aquí.
—Hola —dice con su suave voz.
Asiento y doy un paso al costado.
—Adelante.
Me pasa rozando, su aroma dulce me rodea.
Después de cerrar la puerta, digo:
—Star, éste es mi hermano Tate. Vive aquí.
—Encantada de conocerte. —Ella extiende la mano, y él la sacude.
—Tate en realidad ya se iba —agrego.
—Pero puedo quedarme si necesitan ayuda con su composición. —
Tate me sonríe.
—Oh, ¿eres un músico también? —pregunta Star en su adorable,
forma inocente.
—No, no lo es. —Le doy una mirada penetrante.
—Lo que Beckett quiere decir es que ya no estoy en una banda —
aclara Tate—. Pero sí, soy un músico.
Coloco mi mano sobre su hombro.
—Bueno, es mejor que te vayas a esa cosa que tienes esta noche.
—Ah, sí, no quisiera llegar tarde a esa cosa —dice Tate
sarcásticamente, y quiero darle una patada en la espinilla. Star mira
con diversión mientras Tate se dirige hacia la puerta. Exhalo una vez
que se ha ido.
—No sabía que vivías con tu hermano —dice Star.
—Sí, bueno, está en el negocio de la construcción y trabaja todo el
tiempo. Por lo tanto, no está siempre cerca.
—Ustedes dos parecen cercanos.
Me froto la nuca. No suelo hablar mucho con las chicas acerca de
mi vida y me está poniendo nervioso.
—Sí, supongo. De todos modos, ¿quieres algo de beber o comer o
algo? —Me siento como un idiota, pero, sinceramente, no tengo idea de
cómo comportarme. Esta es, literalmente, la primera vez que he tenido
que recibir a alguien.
—No, estoy bien.
—Entonces. —Toco el cuaderno todavía apretado contra su
pecho—. ¿Es tu cuaderno de composición?
—Sí, lo es. —Sonríe.
—Entonces empecemos.
Capítulo 9
Star
Traducido por Apolineah17
Corregido por flochi

D
espués de garabatear las palabras sobre el papel, levanto la
mirada hacia Beckett mientras muerdo la punta de mi
pluma.
—Está bien, ¿qué hay de esto? Tú eres mi cielo soleado, la suave
brisa, haciendo a mis piernas temblar.
Beckett levanta una ceja, la comisura de su boca curvándose hacia
arriba.
—¿En serio, Star?
Mi estómago se aprieta. Suelto mi libreta y cae en mi regazo.
—¿Qué?
—Es sólo que escribir canciones se trata de llegar muy dentro de ti
mismo y exponer tus sentimientos más puros. Estas letras son poco
profundas. Es como si tuvieras miedo de hacer algo más que arañar la
superficie.
—Bueno, siento que mis canciones no sean todas tristes y
deprimentes como las tuyas, pero eso no significa que mis letras son
poco profundas. Sucede que soy una persona optimista. Estos son mis
sentimientos.
—¿En serio? —Beckett se inclina hacia delante, una pequeña
sonrisa en sus labios. Está tan cerca que su aliento acaricia mi piel—.
Entonces dime quién te hace temblar las piernas, Star.
Trago fuerte para aminorar el latido de mi corazón y me reclino.
—Nadie.
—Pero dijiste que esos eran tus sentimientos puros. ¿Estabas
mintiéndome, Star?
—No, quiero decir… bueno… —balbuceo, sintiéndome estúpida—.
Quiero decir, eso es lo que quiero, supongo.
—Quieres a alguien que te haga temblar las piernas. —Beckett
sonríe—. Interesante.
Respiro hondo, deseando que mi corazón reduzca la velocidad.
Inclinándome, le doy la vuelta a una página en blanco de mi libreta.
—Está bien, así que no te gustan estas letras. Escribiré algo
diferente.
Beckett se pone de pie.
—¿Qué hay de la canción que cantaste cuando te conocí?
Levanto la mirada de la página en blanco.
—Pero ya la conoces. Pensé que querías algo nuevo y fresco.
—Lo hago. —Beckett camina hacia su cocina. Trato de no mirar
boquiabierta su trasero—. Simplemente me preguntaba para quién
escribiste esa canción.
—Oh. —Trago nuevamente el disgusto, pensando en Spencer—. La
escribí para mi ex novio.
Después de llegar a su nevera y sacar un par de botellas de agua,
Beckett se gira hacia mí.
—¿Y escribiste una canción sobre él después de que terminaron?
Niego con la cabeza.
—¿Por qué no? —Se contonea de nuevo dentro de la habitación.
—No había ninguna razón para hacerlo. Ya no quería pensar en él
en absoluto. —Honestamente, estaba tan herida sobre nuestra ruptura
que apenas pude arrastrarme fuera de la cama durante semanas,
mucho menos escribir una canción sobre ello.
Beckett deja caer las aguas embotelladas sobre la mesa de café,
sus ojos encendidos con emoción.
—Ves, eso es de lo que estoy hablando. Tienes miedo de tus
propios sentimientos, Star.
La ira se enciende en mis entrañas.
—Oh, mira quién habla.
—¿Qué se supone que significa eso? —Sus ojos se oscurecen, y eso
debería asustarme. Pero no lo hace. Por alguna razón, solamente lo
hace parecer más sexy. Dios, odio la forma en que todo lo que hace me
atrae.
—Simplemente no puedo creer que estés hablando sobre mí
teniendo miedo de mis sentimientos. Mírate. —Lo señalo con mi dedo
índice—. Todas tus canciones son acerca de mantener a las personas a
distancia. Dejas fuera a todos.
—Eso no es cierto.
—Nombra una persona a la que seas cercano.
Beckett se acerca hasta que nuestras rodillas se están tocando.
—Tú. —Habla en voz tan baja que apenas lo escucho.
Me quedo helada.
—¿Yo?
—Sí. —Su burlona sonrisa está de regreso—. Mira lo cerca que
estamos. Estás prácticamente en mi regazo.
Molesta, me alejo hasta que mi espalda golpea el apoyabrazos.
—Vamos, Beckett, sabes que eso no es lo que quiero decir.
—Bien. —Lanza sus brazos hacia arriba en señal de rendición—.
Tal vez tienes razón. Quizás tengo algún defecto fatal y no sé cómo
acercarme a las personas. —Me mira a los ojos—. Así que, ¿por qué no
me enseñas?
—¿Disculpa? —Inclino mi cabeza hacia un lado.
—Enséñame cómo acercarme a ti, Star. —Su tono es seductor y
hace que mi pulso se acelere.
—¿Qué? —Mi voz sale en un tono agudo, y mentalmente me
abofeteo a mí misma.
—Sí, deja que te enseñe a convertirte en una mejor compositora y
tú puedes enseñarme cómo acercarme a las personas.
Es la cosa más extraña que he escuchado alguna vez, pero una vez
que mis ojos se quedan fijos en los de Beckett sé que no voy a rechazar
su petición. Diría que sí a casi cualquier cosa cuando él me mira de esa
forma.
—Está bien, es un trato.
—¿Deberíamos estrechar las manos? —Extiende su mano y la
tomo en la mía, deseando que mis palmas no estuvieran tan
sudorosas—. Así que, ¿cuál es la primera lección?
—¿Eh?
—¿En cuanto acercarse a las personas? ¿Qué es lo primero que
debería hacer?
Puedo pensar en un millón de cosas que quiero que él haga para
acercarse a mí, pero obligo a mis pensamientos a permanecer en un
nivel de Control Parental.
—En primer lugar, puedes contarme un poco sobre ti. —Mis ojos
escanean la habitación y capto varios posters colgando en la pared. Me
pongo de pie y camino hacia ellos—. Como, ¿por qué tienes todos estos
posters de Killjoy? Ellos se separaron hace años. ¿Son como tu grupo
favorito o algo así?
—Sí —dice por encima de mi hombro.
—¿En serio? ¿Por qué?
—Porque ese es mi papá. —Señala al hombre en el centro de la
imagen.
Mi boca cae abierta. Me pregunto por qué nunca hice la conexión
antes. Ahora que me está mirando a la cara, puedo ver que el parecido
es impresionante.
—¿Barry Nash es tu papá?
Beckett asiente.
—Guau, debe haber sido tan genial tener una estrella de rock por
papá. —Sonrío.
—Él no era una estrella de rock en el momento en que nací. —Se
encoge de hombros—. La banda ya se había separado.
—¿Por qué se separaron?
Beckett niega con la cabeza.
—Creo que eso es suficiente lección por hoy, Star. —Me lanza una
sonrisa maliciosa—. Ahora es mi turno de enseñarte cómo escribir una
canción decente.
—¿Canción decente? —Levanto mi ceja—. ¿O una torturada o
sádica canción?
—¿Cuál es la diferencia?
Pongo los ojos en blanco.
—Eres imposible. —Mientras lo sigo de regreso al sofá, me
pregunto por qué evadió mi pregunta acerca de su papá. ¿Cuál es la
razón por la que Killjoy se desintegró? Espero que algún día Beckett
confíe en mí lo suficiente como para decirme. Después de dejarme caer
en el sofá, levanto mi libreta y una pluma, y meto mis piernas debajo de
mi cuerpo. Beckett se estira al otro lado del sofá, mirando hacia el
techo. Sus ojos parecen estar cerrados, y me pregunto si se quedó
dormido.
—¿Estoy interrumpiendo la hora de la siesta o algo así? —
pregunto.
Baja su cabeza, abre los ojos y me da una de esas sonrisas
burlonas que hace que mi estómago de volteretas.
—Estaba pensando, Star. La composición requiere concentración y
tranquilidad. No se trata sólo de lanzar palabras sobre una página.
Trago fuerte, reprimiendo un comentario ofensivo.
—Está bien, ¿entonces qué estabas pensando?
Extiende su mano, y por un segundo creo que va a tocar mi rodilla.
Mi corazón se detiene, pero entonces dice:
—Pásame mi guitarra.
Miro a mi derecha y veo su guitarra apoyada contra la pared.
Después de agarrarla, se la entrego. La pone en su regazo y rasguea un
acorde evocador. Luego abre la boca y canta:
Bonita sonrisa, ojos inocentes,
Abierta y honesta, sin un disfraz.
Marcada y magullada, inocencia robada,
Desgarrado, mi corazón está roto.
Cuando deja de cantar, me doy cuenta de que estoy conteniendo la
respiración. Trago fuerte.
—¿Acabas de escribir eso?
Él asiente, con los ojos oscuros.
—Escribir es terapéutico para mí.
—¿Sobre quién es?
Beckett niega con la cabeza.
—Ya no es tu turno, Señorita Psiquiatra. Se supone que esté
enseñándote sobre escribir una canción. Ya tuvimos tu lección.
Tengo la sensación de que puedo aprender más de él escuchando
sus canciones de todos modos, así que asiento.
—Bien. Pero no veo cómo puedes enseñarme a escribir así.
Beckett baja la guitarra y se acerca un poco más a mí.
—¿Por qué no, Star? ¿Nunca has experimentado algo doloroso en
tu vida?
Muerdo mi labio, su proximidad está ocasionando que mi corazón
se acelere.
—Por supuesto.
—Cierra los ojos, Star.
Hago como me dice.
—Recuerda un incidente que te causó dolor. ¿Cómo te sentiste al
respecto? ¿Qué palabras utilizarías para describirlo?
Él está tan cerca que puedo sentir su aliento contra mi piel y
tiemblo. Me devano los sesos por algo, cualquier cosa. Pero todo en lo
que puedo pensar es en Beckett y lo mucho que lo deseo. Así que
termino soltando lo primero que se me viene a la mente.
—Desesperada.
—Desesperada, ¿eh? Está bien, podemos trabajar con eso.
Escuchando su tono burlón, abro los ojos. Beckett me está
mirando con esos ojos oscuros, y me siento incómoda. Es como si
pudiera ver a través de mí.
—¿Por qué estás desesperada, Star?
Sintiéndome como una idiota, niego con la cabeza.
—No lo sé. Desesperada probablemente no era la palabra correcta.
—Star. —Su mano se aferra sobre la mía, y me congelo. La
sensación de su piel contra la mía provoca que una oleada de deseo
corra a través de mí. Es diferente a cualquier sensación que he tenido
antes. Nunca me sentí así alrededor de Spencer o cualquier otro chico
para el caso—. Lo estás haciendo genial. Ahora sigue adelante. ¿Qué
estás sintiendo ahora mismo?
—Deseo. —Dejo escapar la palabra antes de que pueda registrar lo
que estoy diciendo. Después, cierro la boca de golpe. ¿Cuán patética
soy?
Pero Beckett no se ríe de mí. Su expresión se vuelve seria. Levanta
el brazo y mete un mechón de cabello detrás de mi oreja con su mano.
Mi corazón se acelera, y mis ojos caen a sus labios, los cuales están a
sólo centímetros de los míos. Quiero besarlo más de lo que nunca he
querido besar a alguien en mi vida. Sus ojos penetran en los míos, y
parece que él también quiere besarme. Se mueve un poco hacia delante,
e inhalo bruscamente. Entonces él abruptamente se reclina, con los
ojos muy abiertos como si estuviera saliendo de un trance. Después de
aclararse la garganta, dice:
—Creo que eso está bien por esta noche, Star.
Es como si acabara de lanzar agua fría sobre mí.
—Pero realmente no escribimos nada juntos.
—Lo haremos. No te preocupes. —Se pone de pie, y sé que estoy
siendo despedida.
Quiero preguntarle qué hice mal, pero no quiero sonar como una
niña llorona. Así que, mantengo mi cabeza en alto y sonrío.
—Esto fue divertido. Gracias.
Cuando paso junto a él, su mano roza ligeramente mi hombro.
—Fue divertido, Star. Espero más lecciones. —Me lanza un guiño
que hace que mis rodillas se debiliten.
Recomponiéndome, asiento y me apresuro a salir por la puerta.
Una vez que estoy a salvo en el pasillo, me inclino contra la pared y
tomo profundas respiraciones estabilizadoras para calmar mis
frenéticos latidos.
Capítulo 10
Beckett
Traducido por Ateh
Corregido por flochi

A l momento en que Star se marcha, golpeo mi cabeza contra


la pared. ¿Qué demonios acaba de pasar? ¿De verdad dijo
que me deseaba? ¿Y estuve a punto de besarla? Gimo y
paso la mano por encima de mi cabeza. Subestimé demasiado a esa
chica. Es gravemente peligrosa. Tengo que permanecer lo más lejos
posible de ella.
Mi celular vibra en mi bolsillo, sobresaltándome. Me aparto de la
pared y lo saco de mi bolsillo. Ryker.
—Oye, amigo, ¿qué pasa?
—Acabo de dejar a Lola. ¿Star está allí?
—Ya no. —Con el teléfono presionado a mi oído, me dirijo al sofá y
me hundo en él—. Acaba de irse.
—Por favor, dime que no te acostaste con ella.
—Por supuesto que no. Sólo trabajamos en algunas canciones, eso
es todo. —Suspiro—. ¿Por qué te importa de todos modos? Pensé que
sólo eras su amigo.
—Lo soy.
—¿Las quieres a ambas?
—No, no quiero estar con Star —dice en un tono exasperado.
—¿Simplemente no quieres que yo esté con ella?
—No, es sólo que no quiero que le hagas daño.
—Gracias por el voto de confianza, amigo.
—Bueno, no tienes exactamente el mejor historial con chicas —dice
Ryker—. Y ella es agradable, Beckett.
—Sí, lo entiendo. Ella es buena. Soy el lobo feroz. No te preocupes.
Es estrictamente profesional entre nosotros. —Recuerdo la forma en
que suspiró la palabra “deseo” y cómo frunció los labios cuando pensó
que podría darle un beso, y mi estómago se revuelve.
—Bien. Quiero decir, es lo mejor para la banda, ¿no?
—Sí, es lo mejor para la banda —repito, con la esperanza de
convencerme a mí mismo. Después de colgar, echo mano a mi bloc de
notas y la pluma situada en el sofá junto a mí. Garabateo las palabras
que escribí mientras Star estaba aquí, así no las olvidaré. Entonces
agarro mi guitarra y la pongo en mi regazo. Mis dedos rasguean en las
cuerdas, y pruebo las letras de nuevo. Cierro los ojos y me imagino la
cara de Star mientras yo cantaba. Su expresión era una mezcla de
preocupación y curiosidad. Cuando preguntó sobre quién era la canción
casi le digo. Hay algo en ella en que confío, y sé que si paso mucho
tiempo con ella voy a rendirme. Sólo que no puedo darme el lujo de
confiar en alguien así. Además, no sería justo para ella. No importa
cuánto lo intentara, al final sé que le haría daño. No sería intencional,
pero no tendría opción. Sólo hay un camino para mí en esta vida, y no
incluye acercarme a una chica.
—¿Es seguro entrar? —Oigo la voz apagada de Tate a través de la
puerta en el momento en que dejo de tocar.
Bajo mi guitarra al lado de mis pies.
—Sí, pasa.
La puerta se abre y aparece la cabeza de Tate, su mirada
recorriendo el lugar.
—Se ha ido —respondo.
—Tan pronto, ¿eh? —Tate sonríe mientras camina dentro y cierra
la puerta—. No estaba seguro de a qué estaba entrando.
—Te dije que íbamos a escribir juntos. Eso es todo.
—Sí, pero entonces la conocí. —Tate ladea una ceja y toma el
asiento de al lado. Su mirada aterriza sobre la hoja de papel con las
letras garabateadas—. ¿Es esta la canción que escribieron juntos? —Me
la arrebata.
—Bueno, no realmente juntos. Star escribe canciones sobre cielos
soleados y amor feliz. —Sonrío a mi pesar.
El rostro de Tate se pone serio.
—¿Esto es sobre quién creo que es?
Asiento.
—¿Le contaste a Star sobre ella?
—Por supuesto que no. —Pateo mi guitarra ligeramente con la
punta de mi zapato—. Es sólo que cuando estoy alrededor de Star no
puedo sacar a Quinn de mi mente. ¿No te recuerda un poco a ella?
Tate suelta la hoja de papel de nuevo en el sofá y se sienta.
—Ahora que lo mencionas, supongo que sí. Tienen el mismo
cabello oscuro y ojos.
—Pero es más que eso.
—Sí, es la inocencia. Diste en el clavo con eso en la canción. —Tate
frunce el ceño—. ¿Es por eso que no estás con Star? ¿Porque te
recuerda a Quinn?
—Sí. —Empiezo a decirle que tiene razón, y luego me detengo.
Definitivamente no estoy de humor para una charla de corazón a
corazón con mi hermano mayor—. Eso, y en realidad no es mi tipo.
—Claro que no lo es. —Tate me da una mirada incrédula.
—No lo es, de acuerdo, así que vamos a dejarlo. —Dejo salir un
suspiro.
—Bien. Voy a dejarlo. —Tate sonríe ampliamente—. Ahora,
¿quieres saber cómo fue esa cosa esta noche?
—¿Qué cosa?
—A lo que tenía que ir.
Estoy sorprendido.
—¿De verdad tenías que ir a algo? Yo sólo estaba tratando de
deshacerme de ti.
—Lo sé. —Los ojos de Tate se oscurecen—. Ese es mi punto. No
tenía a donde ir, así que terminé con mamá y papá.
—¿Por qué terminaste allí? ¿No podías encontrar un restaurante o
pub o algo así?
—Llámame masoquista. Pero en realidad sólo soy tacaño, y sabía
que mamá me alimentaría.
—Eres un perdedor. —Resoplo.
—De todos modos, les conté acerca de tu pequeña sesión de
escritura de esta noche.
—No lo hiciste.
—Oh, sí, lo hice. —Me da una palmada en el muslo—. Espera una
llamada de mamá esta semana. Puedes agradecerme luego, hermanito.
Lanzo un cojín del sofá hacia él.
—¿Es esa la manera de tratarme después de que te di una noche a
solas con tu amiga? —Mientras camina hacia su dormitorio, mi pecho
se aprieta. Me imagino la expresión vulnerable de Star, la decepción
pintada en ella cuando le dije que se fuera. Tal vez hubiera sido mejor
que Tate no nos hubiera dejado solos. Tal vez necesitamos tener una
supervisión constante.
Capítulo 11
Star
Traducido por flochi
Corregido por Giuu

—E
ntonces, ¿cómo resultó? —pregunta Lola al
minuto que regreso al dormitorio. Está usando
pantalones de chándal y una camiseta, pero su
maquillaje y su recogido siguen intactos de su cita con Ryker.
—Ugh. —Me tiro a la cama, esperando que mis mejillas se enfríen.
Han estado ardiendo desde que dejé la casa de Beckett.
—Así de bien, ¿eh?
Volteándome, presiono la mejilla sobre la almohada.
—¿Podemos por favor no hablar del asunto? Cuéntame de tu cita
con Ryker.
—Fue bien. —Lola se muerde el labio, y su rostro se pone rojo.
—¿A dónde te llevó?
—Lo pasamos por ahí. —Se pone a juguetear con el borde inferior
de su camiseta.
Me río.
—Lola, chica mala.
—Cierra la boca. —Intenta parecer enojada, pero una sonrisa se
extiende por su cara—. Mira quién habla. Estuviste en el departamento
de Beckett toda la noche. ¿Qué sucedió?
—Sólo escribimos música, eso fue todo.
—Sí, correcto.
Me siento, apartando el cabello de mi rostro.
—Lo digo en serio, Lola. ¿Por qué no me crees?
Se encoge de hombros.
—Es sólo que cuando le dije a Ryker dónde estabas, pareció
bastante seguro de que Beckett intentaría algo contigo.
—¿Por qué piensa eso? —Estoy esperando que diga que se debe a
que Beckett le dijo a Ryker que le gusto o algo así.
—Porque según Ryker, Beckett intenta algo con cada chica con la
que se encuentra solo. Parece creer que es como imposible para Beckett
no hacerlo.
Me siento asqueada.
—Bueno, entonces supongo que soy la única con la que puede
controlarse.
Los ojos de Lola se agrandan.
—Oh. Bueno, o sea, eso es bueno, ¿cierto?
Entrecierro mis ojos en su dirección, sintiéndome más estúpida
que antes.
—¿Cómo es algo bueno, Lola?
—No lo sé. —Lola parece tan preocupada mientras busca algo que
decir que casi siento lástima por ella—. Tal vez sólo quiere decir que te
respeta más que a las otras chicas.
La frustración estalla como un refresco que fue sacudido.
—No quiero que me respete. Quiero que me desee como a todas las
otras chicas.
Lola me mira boquiabierta.
—¿En serio acabas de decir eso?
Me hundo hacia atrás.
—Estoy tan sorprendida como tú.
Lola salta de su cama y se acerca a mí. Después de sentarse junto
a mis piernas, apoya su mano en mi brazo.
—¿Quién eres y que has hecho con mi mejor amiga?
Me río y echo la cabeza hacia atrás.
—No sé lo que me está sucediendo, Lola. Siempre he sido tan
práctica cuando se trata de chicos.
—Sí, lo sé. Saliste con ese inservible de Spencer por unos tres
años.
—Y luego me engañó.
—Bastardo —murmura Lola en voz baja—. Y siempre fuiste
demasiado buena para él.
—Nunca me he sentido de esta manera cerca de un chico antes.
Me hace sentir diferente.
—¿Diferente de buena o mala manera?
—No lo sé. —Suspiro—. Pero cuando me mira, quiero saltar en sus
brazos y besarlo. Y esta noche casi lo hice.
—Ya veo, sabía que algo sucedió.
—Pero eso es todo. Nada sucedió. Le dije que lo deseaba, y me dijo
que me fuera a casa.
—¿Tú qué? —grita Lola.
Paso mi mano sobre mi rostro.
—Lo sé. Soy una idiota.
—Bueno, bueno, empecemos desde el principio. Dime qué sucedió.
Entonces se lo cuento. Derramo toda la humillante historia.
Cuando termino, Lola me acaricia el brazo, una mirada de compasión
cubriendo su cara.
—Tal vez pensó que estabas hablando de alguien más. No es como
si le dijeras claramente que lo deseabas.
Le dirijo una mirada incrédula.
—Vamos, es completamente obvio lo que quise decir. Y cuando al
principio lo miré, pareció que él me deseaba también.
—Probablemente es así.
—Oh sí, esa debe ser la razón por la que me echó.
—Star, no te lo tomes mal, ¿sí?
Ladeo la cabeza, casi temerosa de escucharla.
—Bueno —digo, sacando la palabra lentamente.
—Creo que probablemente sea lo mejor. O sea, tú misma dijiste
que Beckett te hace actuar diferente. Sé que te sientes atraída por él,
pero no creo que sea el chico indicado para ti. De acuerdo con Ryker,
trata a las mujeres como si fueran una mierda.
—Tú y Ryker pasan mucho tiempo hablando de Beckett. —Me
siento un poco mal por lo amargada que sueno.
Si Lola lo nota lo ignora.
—Sólo porque le dije a dónde ibas y se preocupó.
—¿Por mí? ¿Por qué?
—De verdad le gusta que estés en la banda. No quiero que Beckett
la cague. —Lola me da un codazo—. Ryker dice que muchos chicos
estaban preguntando por ti después del show de anoche. Tal vez
empezarás a salir con algún fanático ardiente.
—¿En serio dijo eso? —Sonrío—. Si, tal vez lo haga. —Incluso
mientras intento convencerme que esa es una posibilidad, el rostro de
Beckett emerge en mi mente.
* * *
Entro al club, con el corazón martilleando en mi pecho. La brisa
golpea mi vestido y lo aliso. En la tenue iluminación, apenas puedo
distinguir nada.
—Llegas tarde —dice la voz molesta de Beckett.
Entrecierro mis ojos, y veo a la banda ya en el escenario para la
prueba de sonido. Determinada a no dejar que mi decepción por su
comportamiento conmigo se muestre, cruzo los brazos sobre el pecho y
camino hacia ellos. Mis botas están pisando con fuerza sobre el suelo a
medida que me acerco al escenario.
Fulmino con la mirada a Beckett mientras camina hacia el
micrófono.
—Tal vez si alguien me hubiera pasado a recoger no llegaría tarde.
—Bien. Ryker te recogerá para futuros conciertos, ¿está bien?
Clava el cuchillo más hondo, Beckett.
—Suena estupendo. —Miro hacia atrás a Ryker con una sonrisa—.
Lola te manda saludos, por cierto. Llegará más tarde.
—¿Podemos acabar con la prueba de sonido antes de que el show
empiece? —pregunta Beckett con una voz cansada.
Me doy la vuelta.
—Estoy lista.
—Fantástico —contesta Beckett.
A través de toda la prueba de sonido, estudio a Beckett. Parece
estar esforzándose por evitarme de la misma manera que lo hizo en la
práctica de esta semana. Debo haberlo vuelto loco esa noche en su
casa. Si sólo pudiera haber mantenido mis pensamientos de deseo para
mí sola. Mis mejillas arden al recordarlo. Tengo que hacer algo para que
todo esté bien de nuevo. O sea, sé que Lola tiene razón. Él es malo para
mí, pero al menos quiero que seamos amigos. Toda esta cosa incómoda
es demasiado brutal. Cuando hemos terminado, nos bajamos del
escenario. Beckett se inclina en la barra al fondo, mirando la estancia.
Los otros chicos están apiñados, charlando cerca del escenario.
Reuniendo mi valor, me dirijo hacia Beckett.
—Hola —le digo, y apoyo mi espalda contra la barra.
Asiente en respuesta.
Considero irme, y dejarlo con su actitud gruñona. Unas pocas
personas pasan caminando a nuestro lado y se sientan en una de las
mesas. Sé que se está acercando el momento de que actuemos. Justo
cuando estoy a punto de dirigirme a los otros chicos, la audacia me
sobrepasa.
—¿He hecho algo para molestarte?
—No. —Beckett vuelve a deslizarse en la voz aburrida que solía
usar cuando nos conocimos.
—Es sólo que has estado raro desde la noche que escribimos
juntos. —Odio lo patética que sueno. Intento aligerar el estado de ánimo
miro a otro lado—. ¿De verdad fui tan mala compositora? ¿Qué ahora
no quieres asociarte conmigo?
Sonríe muy ligeramente.
—No fuiste tan mala.
Le doy un codazo.
—Prometo que la próxima vez escribiré sobre nubes oscuras y
tristeza. Nada más de cielos soleados o flores.
—Ahora estás hablando. —Su sonrisa es una completa ahora.
—¿Eso significa que me darás otra oportunidad?
Se encoge de hombros.
—Supongo que tengo que hacerlo. Tenemos un trato, ¿recuerdas?
—Sí, lo tenemos. —Un cálido sentimiento revolotea en mi
estómago, y me alegra que tengamos buenos términos de nuevo.
Los ojos de Beckett recorren mi cuerpo, aterrizando en mis
piernas.
—No usaste la falda corta y las pequeñas sandalias esta vez.
Levanto las cejas.
—¿No te gusta el vestido?
—No se trata de mí. Es por los fanáticos masculinos. Creo que va a
decepcionarlos que hayas cubierto tus piernas con esas botas.
—Pero tú no estás decepcionado, ¿uh?
Beckett traga saliva.
—Como dije, sólo estoy preocupado por los fans.
—Sí, la lealtad que tienes para con tus fans es encomiable.
—¿No? —Beckett se inclina en la barra de esa manera sexy que lo
hace parecer como si perteneciera a la tapa de una revista. Miro por la
sala para ver que se está llenando rápidamente. Beckett agarra mi
codo—. Vamos, es casi hora del show.
Asiento y dejo que me guie hacia el escenario. Nuestro set sale
bien. Sólo un par de fallos menores, pero considerando que la audiencia
estuvo bebiendo todo el tiempo no creo que lo notaran. Terminamos con
No puedo tener, y Beckett me sorprende dirigiéndose a mi teclado y
cantando en mi micrófono el último coro conmigo. Supongo que está
intentando recrear la primera vez que cantamos la canción juntos. Su
cercanía hace a mi cabeza dar vueltas. Un subidón de adrenalina me
atraviesa, y para cuando terminamos una sensación de mareo se ha
apoderado de mí.
—¡Eso fue impresionante! —suelto, sintiendo el calor trepándose
por mi rostro.
—Sí, lo fue, ¿cierto?
Me pongo de pie y camino hacia él.
—Estuviste increíble, Beckett.
—También tú —dice con una sincera voz que me sorprende.
—¿Acabas de decir algo lindo sobre mí? —bromeo.
—Mejor no hagamos la gran cosa de ello o no volverá a pasar. —Me
guiña un ojo.
Su actitud me da una oleada de coraje.
—Creo que alguien está listo para su siguiente lección.
—¿En serio? —dice en tono divertido.
Asiento.
—Sí, tal vez podamos charlarlo con un café o algo después de
limpiar esta noche.
Sus ojos se oscurecen, y mis entrañas se aprietan. Puedo notar
que va a rechazarme antes de que hable.
—No esta noche. Otra vez, ¿está bien? —Su mirada revolotea de
prisa sobre unas cuantas chicas maquilladas paradas cerca de
nosotros.
—¿En serio? —Mi estómago se desploma—. ¿Vas a abandonarme
por tu club de fans?
—¿Por qué? ¿Quieres unirte? —bromea.
No me río.
—Vamos, Star. Fue una broma.
—Como sea. Pensé que vi algo en ti. Supongo que por un minuto
pensé que eras diferente. —Me doy la vuelta y me alejo de él.
—Star, espera. —Sus dedos se cierran sobre mi muñeca.
Lentamente me doy la vuelta, y lo miro por encima del hombro.
—¿Qué quieres de mí?
—No quiero nada de ti. —Sacudo su mano y bajo apresurada los
escalones.
—Star —grita tras de mí, pero continúo. Lola tiene razón. No es el
chico correcto para mí, y cuanto antes lo entienda, mejor.
Capítulo 12
Beckett
Traducido por BookLover;3
Corregido por Giuu

L a empujo contra la pared, mis manos rozando su cintura.


Ella llega debajo de mi camisa y sus dedos bailan sobre mis
abdominales y pecho. La beso con más fuerza, mi lengua
lanzándose dentro de su boca. Un gemido se escapa a través de sus
labios, y es toda la invitación que necesito. Bajo mi mano, buscando a
tientas el botón de su imposiblemente falda corta. Empuja sus caderas,
animándome a continuar, y su mano se mueve hacia mi cremallera.
Nuestras lenguas acoplándose juntas, y ella jadea contra mi boca.
Gimo con deseo.
—Oh, Star.
—¿Qué? —Se pone rígida.
Mierda. ¿Acabo de decir eso?
—¿Me llamaste Star?
Sí, supongo que lo hice. ¿Cuál es su nombre? ¿Candy? No, ese fue
de una noche diferente. ¿Cuál demonios es el nombre de esta chica?
—Lo siento, nena, lo que quería decir es que tú eres mi “Estrella”.
Mi pequeña estrella de rock por la noche. —Esperando que esa línea
cursi la apacigüe, me inclino y atrapo sus labios con mis dientes. Su
botón se zafa, y abro su falda.
Ella se aleja de mí.
—Pero, ¿no es Star el nombre de la chica en tu banda?
¿Por qué tuve que traer a casa a una chica con buena memoria?
—No importa. Tú eres con la que estoy aquí, ¿verdad?
—¿Cuál es mi nombre, Beckett?
Gruño, liberándola.
—Sí, eso es lo que pensé. —Ella se apresura para ponerse de nuevo
su falda y abrochar su blusa—. Hombre, mis amigos tenían razón sobre
ti. Debí haberlo sabido mejor. Es sólo que parecías tan dulce en el bar,
pensé que quizá eras diferente.
Tengo una mano sobre mi cabeza pensando en que es la segunda
vez esta noche que una chica me ha dicho eso. El rostro de Star llena
mi mente. Imagino sus grandes ojos oscuros enmarcados con gruesas
pestañas, su cara pálida y sus labios en forma de corazón. Ella es la
que realmente quería traer a casa esta noche, pero sabía que no podía
hacer eso. Estoy tan perdido en mis pensamientos que incluso no veo a,
cualquiera que sea su nombre, irse. Para el momento en que levanto la
vista, mi puerta del dormitorio está abierta. Cierro la cremallera de mis
pantalones y camino hacia el cuarto de estar justo a tiempo para verla
escaparse por la puerta delantera. Sacudiendo mi cabeza, ni siquiera
me molesto en ir por ella.
¿En serio dije el nombre de Star mientras que estaba haciéndolo
con sin-nombre? Nunca he hecho eso antes. ¿Qué está mal conmigo?
—Whoa, ¿era una amiga tuya la que acabo de ver destruyendo el
pasillo? —Tate entra en el apartamento, una sonrisa en su cara.
—Cierra la boca.
Cierra de golpe la puerta detrás de él.
—¿Quieres hablar de ello?
—No, no quiero. —Me aparto de él y me apresuro a mi dormitorio.
Una vez dentro, me lanzo en mi cama. Miro fijamente el techo, mis
manos detrás de mi cabeza. ¿Qué hay sobre Star? ¿Por qué sigo
pensando en ella? Claro, es diferente a las otras chicas con las que he
estado y tiene un parecido sorprendente a Quinn. Pero tiene que haber
algo más que eso. Tiene que haberlo. Ninguna chica se ha metido en mi
mente de esa manera antes. Quizás sea porque me enfrenta. Nadie hace
eso. Cualquier otra chica sólo me aplaca. O tal vez se debe a que es tan
atractiva y talentosa. Me incorporo, exhalando. Hombre, tengo que
parar de pensar así.
Fue obvio esta noche que si yo hubiera querido engancharme con
ella, hubiera dicho que sí con mucho gusto. Y estuve seriamente
tentado. Pero eso no puede suceder entre nosotros por muchas razones.
Tengo que trabajar en mi autocontrol cuando se trata de ella. De alguna
manera tengo que sacarla de mi mente. Pero incluso cuando lo pienso,
sé que no será sencillo.
* * *
Evito con éxito a Star las dos siguientes semanas de ensayos. Claro
que digo hola y actúo cordial, pero trabajo duro para no hacer contacto
visual o animar una pequeña charla. Funciona sobre todo porque
estamos tan ocupados tratando de tener listas nuestras canciones para
el gran festival de invierno en un par de meses. Cada invierno, Seattle
celebra todo el día un festival para que las bandas locales muestren su
talento. Todos nosotros deseamos hacerlo lo mejor posible. Habrá
muchos agentes de talentos y productores asistiendo, y podría ser
nuestra gran oportunidad.
Además, Ryker mantiene a Star ocupada. Parecen haberse
convertido en muy buenos amigos. Pienso que es principalmente porque
él está saliendo con su compañera de cuarto, pero a veces siento una
punzada de celos por la facilidad con la cual habla con ella. Desearía
que las cosas pudieran ser tan naturales entre Star y yo, pero las cosas
son diferentes para nosotros. Hay una química entre nosotros que no
está presente con ella y Ryker, y tengo miedo de lo que sucederá si
permito que se encienda. Sé que solo dará a lugar a que alguien termine
lastimado. Al principio, pensé que era un hecho que sería ella, pero
ahora no estoy tan seguro. De cualquier manera, no quiero averiguarlo.
He trabajado duro para permanecer lejos de las relaciones serias
durante mucho tiempo, y no planeo involucrarme en una ahora.
Me arrodillo y desengancho mi amplificador después de la práctica.
Una sombra aparece en el suelo delante de mí, y sin siquiera levantar la
vista sé que es ella. Puedo decirlo por el olor dulce anegándome. Hace
que mi pulso se acelere. De mala gana, levanto la vista.
—Así que, estaba pensando que necesitamos algo de música nueva
para tocar en el festival —dice.
Me pongo de pie para mirarla.
—Sí, estoy trabajando en algunas.
—O quizás sea hora para mi siguiente lección. —Su tono es tan
esperanzado que rompe mi corazón.
—Star, no me necesitas para enseñarte cómo escribir canciones.
Sólo estaba siendo un idiota antes. Si quieres escribir canciones felices,
eso está bien conmigo. Es lo que eres. Deberías aceptar eso.
El rostro de Star se ensombrece.
—¿Qué es lo que estás diciendo? ¿Te estás arrepintiendo de
nuestro trato?
—Estoy diciendo que nunca debimos llegar a un acuerdo en primer
lugar. Sólo estaba jugando.
—Bien, yo no lo estaba, y tengo la intención de mantener mi parte.
Todavía no has aprendido cómo acercarte a la gente, y planeo
enseñarte. —Levanta su barbilla exponiendo su cuello, y deseo
mordisquearlo.
Más razones para poner fin a esto.
—Estoy cerca de la gente, Star. Ryker y yo hemos sido amigos por
siempre, y mi hermano y yo somos cercanos.
—Pero tienes miedo de dejar entrar a personas nuevas.
—Oh, créeme, dejo entrar a un montón de gente nueva —digo con
una risita ante mis palabras por lo que ella va a entender mi
significado.
Entrecierra sus ojos.
—No estoy hablando de las chicas con las que te enganchas de tu
club de admiradoras. Estoy hablando de dejar entrar realmente a
alguien.
—Star. —Doy un paso más cerca de ella y hablo suavemente—. Sé
que sólo estás intentando ayudar, pero no necesito salvación. Soy feliz
como soy.
Sacude su cabeza.
—Supongo que no debo estar sorprendida por esto. Pensé que
querías ser mi amigo, pero debería haberlo sabido mejor. Veo la manera
en la que tratas al resto de la banda. No sé por qué esperaba que fueras
diferente conmigo.
—¿De qué estás hablando?
—Oh, vamos. Nos tratas a todos como si fuéramos basura en la
suela de tu zapato. Como si todos debiéramos de estar muy agradecidos
de que el sorprendente Beckett nos honre con su presencia.
—Eso no es verdad.
—Sí, lo es. —Suspira—. De vez en cuando veo otro lado de ti, y
supongo que sólo quería tratar de sacar ese lado. Pero he terminado. No
te preocupes. No voy a mantener tu trato. Somos compañeros de banda,
y eso es todo lo que seremos siempre. Estoy bien con eso. —Star gira
lejos de mí—. Adiós, Beckett. Te veo la próxima semana.
La veo retroceder mientras sale ofendida del garaje, y el temor se
hunde en mi estómago. Es raro porque ya la extraño. Puedo decir que
está hablando en serio. No va a intentar obligarme a cumplir el trato, y
ya no va a tratar de ser mi amiga más. Esto debería hacerme sentir
aliviado. Después de todo, es lo que quería, ¿no? Pero ya me había
acostumbrado a sus pequeños avances e indirectas no tan sutiles. No
estoy seguro si me gustará cuando me ignore.
—¿Qué fue eso? —Ryker se acerca sigilosamente a mí.
—Nada. —Sacudo mi cabeza.
—Parecía molesta.
—No, ella está bien.
—¿Y tú? —Ryker me mira con recelo.
Me encojo de hombros.
—Por supuesto.
—Bueno. Si tú lo dices.
Me alejo de su intensa mirada, deseando que no me conociera tan
bien. Star está equivocada. Ser cercano a la gente está sobrevalorado.
Capítulo 13
Star
Traducido por Gemma.Santolaria
Corregido por flochi

C uando llego a casa del ensayo, el dormitorio está vacío. Creo


que Lola va a encontrarse con Ryker en algún lugar después
de nuestra práctica, por lo que sé que estaré sola por un
rato. Sacando el pequeño teclado de debajo de mi cama, lo pongo
encima de las cobijas. Mis emociones están un poco locas ahora mismo.
Sé que la única cosa que me calmará es la música. Me arrodillo de
nuevo y paso mis dedos por la rígida alfombra hasta que encuentro mi
carpeta de música. Después de tirarla hacia fuera, me levanto y sacudo
mis piernas. Me siento en la cama y abro la carpeta. Exploro las
canciones manuscritas, pero mi corazón no se conecta a nada. Beckett
tiene razón. Mis canciones son todas muy felices, y ahora mismo no
estoy feliz.
Por lo general, cuando estoy triste mi primera inclinación es sólo
fingir que soy feliz y seguir adelante. Pero por alguna razón, en este
momento no puedo hacer eso. Beckett dijo que escribir es terapéutico
para él, y sus letras son hermosas. Tal vez pueda canalizar algo de mi
frustración en una melodía inquietante. Agarro una hoja de papel en
blanco y una pluma. Entonces enciendo mi teclado, mirando que el
volumen esté bajo para no molestar al resto de la planta. Colocando los
dedos en las teclas, cierro los ojos como Beckett me dijo. Me imagino su
cara, su cuerpo, sus manos, su boca, su tatuaje, sus abdominales
duros como piedras. Al abrir los ojos, sacudo la cabeza. Bueno, esto no
está ayudando.
Después de tomar una respiración profunda, los cierro otra vez.
Esta vez imagino su actitud desdeñosa hacia mí; la forma en que actúa
como si fuera mi amigo en un minuto y al siguiente como mi enemigo.
Permito que mis dedos jueguen con las teclas hasta que encuentro el
sonido que me gusta. Estoy sorprendida de que haya decidido un tono
tan oscuro. Beckett ha sacado una parte de mí que ni siquiera sabía
que existía. Palabras aparecen en mi cabeza, frases encadenadas que
transmiten mis sentimientos. Alcanzo papel y pluma, garabateo las
palabras antes de que las pierda. Cuando he terminado, aparto el papel
y empiezo a tocar de nuevo, cantando.
La puerta se abre y Lola entra.
—Oye, ¿escribiste eso?
Asiento, apagando el teclado.
Sus cejas se levantan por la sorpresa.
—Es muy diferente a tu material normal.
Mordiéndome el labio, recojo las páginas y las deslizo en mi
carpeta.
—Sí, sólo estaba probando algo nuevo. —Ruedo mi cuello, por el
problema de haber estado doblada sobre mi teclado toda la noche
trabajando.
—¿Influencia de Beckett?
—Sin duda estuvo inspirado por él —murmuro en voz baja.
—Uh oh, ¿qué pasó ahora?
—Nada. —Descarto sus palabras—. ¿Qué tal fue tu noche?
—Bien. —Se sienta en el borde de su cama y se saca los zapatos—.
Ryker dijo que uno de sus amigos está interesado en ti.
Aquí vamos. Sé exactamente hacia dónde va esto.
—Sí, ha ido a un par de los conciertos, y ha estado armándose de
valor suficiente para invitarte a salir. Ryker pensó que tal vez podríamos
ir en una cita doble el sábado por la noche.
—¿Una cita a ciegas? —Gimo—. Ya sabes lo mucho que las odio.
—Sé que no te gustan las citas a ciegas, pero creo que será
divertido. —Lola tiene ese brillo loco en sus ojos, y sé exactamente lo
que está haciendo. Siempre me he sentido como un gato callejero que
tiene que ser rescatado cuando le apetece a Lola. Me tomó bajo su ala
en el primer año de la escuela secundaria, e hizo su misión en la vida
protegerme y ayudarme. No me malinterpreten, creo que es dulce, y ella
ha sido un apoyo increíble, pero a veces me gustaría que me dejara
resolver las cosas por mi cuenta. No soy la misma chica tímida que era
cuando nos conocimos. Ya no la necesito para gestionar mi vida social.
—No sé —digo.
—No has tenido ninguna cita con un chico desde Spencer, y tu
fijación con Beckett no es sana. Vamos, creo que deberías salir con
nosotros.
Pienso de nuevo en el ensayo y cómo me trató Beckett, y sé que
ella tiene razón. Sólo que no quiero ir a una cita a ciegas.
Especialmente, no a una cita doble con Ryker y Lola. Son tan felices
juntos. Si el tipo termina siendo un fracaso, será brutal.
—Pensaré en ello —respondo finalmente.
—Genial. —Sonríe ampliamente.
—No te hagas ilusiones —la regaño—. No he dicho que sí.
—Pero tampoco has dicho que no.
Verdad.
* * *
El fresco aire de la mañana roza mi piel. Envuelvo mi chaqueta
más apretada alrededor de mi cuerpo y camino más rápido, con la
esperanza de que mi torrente sanguíneo siga circulando. Los árboles
frondosos se doblan hacia abajo para encontrarse conmigo mientras
tomo el camino de asfalto que serpentea a través del campus. Mi cabello
azota alrededor de mi cara emitiendo su aroma floral al aire.
Cuando doy la vuelta en la esquina, mi teléfono vibra en mi
bolsillo. Lo saco y sonrío por el mensaje de Lola.
Informe de limpieza: Recogí tu ropa del suelo.
Dejo de caminar para disparar una respuesta. Lo siento. Se me
hacía tarde esta mañana.
Tienes que dejar de permanecer despierta toda la noche
llorando por Beckett.
No estaba llorando.
Haciendo pucheros. Misma cosa.
Ok, Lola. Nos vemos después de clase. Meto el teléfono en mi
bolsillo y me apresuro hacia delante. Paso a un grupo de chicas rubias,
todas riendo y charlando. Sus voces son fuertes y me congelan cuando
oigo un nombre familiar.
—Entonces, dime todo sobre Beckett. ¿Es tan bueno como lo que
he oído?
—Mejor —responde la otra chica, y todas se ríen.
Mi estómago se revuelve.
—No puedo creer que te llevara a casa después del espectáculo.
Eso es como mi sueño hecho realidad.
—Por lo tanto, no lo mantengas de nosotras —dice otra chica—.
Cuéntanos cómo fue en la cama.
Inhalo con fuerza y me escurro lejos de ellas, sin tener ganas de
escuchar la respuesta a esa pregunta. El pensamiento de Beckett en la
cama con esa chica alta y rubia es suficiente como para hacer que me
den ganas de vomitar. No es que deba importarme. No es nada para mí.
Sólo el líder de mi banda, y eso es todo. ¿No es lo que le dije ayer por la
noche? Aun así, ¿por qué me molesta tanto imaginarlo con otra
persona? ¿Qué pasa con él? ¿Por qué no puedo simplemente seguir
adelante?
Camino a paso rápido hacia mi clase, pensando en mi
conversación con Lola de la noche anterior. No le di una respuesta
sobre la doble cita, pero ahora estoy pensando en que debería decir que
sí. Seguro que es mejor que estar suspirando por un chico que nunca
podré tener. Y quién sabe, tal vez la cita no sea tan mala.
* * *
Cuando Ryker me presenta a su amigo Forrest, el primer
pensamiento que tengo es que no se parece en nada a Beckett. Es
guapo, pelo rubio, ojos azules y piel bronceada, pero es más un joven
surfista que un chico rockero. Hubo un tiempo en que eso hubiera sido
sexy para mí. De hecho, si lo hubiera conocido hace un mes
probablemente me hubiera sentido atraída por él.
Pero eso fue antes de conocer a Beckett.
Sentada frente a Forrest en el restaurante y viéndole tomar un
sorbo de agua, me pregunto si alguna vez dejaré de comparar a todos
los hombres que conozca con Beckett. Es sólo que no puedo sacar la
fantasía de estar con él fuera de mi mente. Ya he estado con chicos
como Forrest. Tipos que llevan camisetas de buen gusto, se peinan
hacia un lado, y están desprovistos de tatuajes o piercings. Chicos que
son predecibles, sin pretensiones, y que nunca toman un riesgo. Esos
tipos no consiguen que mi sangre hierva. No me hacen sentir tan
caliente como si estuviera ardiendo de fiebre, y no hacen que mi cabeza
gire con peligrosas posibilidades. ¿Dónde está la diversión en eso?
—Realmente disfruto viéndote actuar —dice Forrest, sacándome de
mi ensoñación.
—Oh, gracias. —Sonrío, arrancando un trozo de pan y rellenando
mi boca.
Lola me da una mirada divertida, pero sigo masticando mientras
mis pensamientos siguen a la deriva con Beckett. Trato de imaginarle
en este restaurante de lujo, y me dan ganas de reír. Sus jeans y
camisetas apretadas no pueden ser el atuendo adecuado. Esto me hace
preguntar a dónde me llevaría en una cita si alguna vez saliéramos.
—¿Cuándo empezaste a tocar? —pregunta Forrest, y otra vez me
esfuerzo por mantenerme centrada en él.
—Oh, he estado tocando desde que era una niña. —Tomo el último
bocado de mi pan y miro por la ventana al cielo oscuro. El tipo parece lo
bastante agradable, pero no tengo ganas de compartir la historia de mi
vida con él en este momento. De hecho, desearía nunca haber ido a esta
cita en primer lugar. Ir a un restaurante de lujo es exactamente el tipo
de cosas aburridas que Spencer y yo hacíamos todo el tiempo. Voy a la
universidad ahora, estoy en una banda, y creo que estoy lista para un
poco de emoción. Pienso con nostalgia en mi teclado en casa y en la
canción que escribí. Preferiría estar tocando en algún lugar que sentada
en una mesa con velas y con una blanca servilleta sobre mi regazo.
—Ey, chicos. —Me inclino hacia delante, formulando una idea—.
Es noche de micrófono abierto en la cafetería. ¿Qué dicen de ir allí
después? Tengo una nueva canción que podría tocar.
Los ojos de Forrest se iluminan, recordándome cómo me siento
ante la perspectiva de escuchar a Beckett cantar. Tal vez está buscando
lo mismo que yo.
—Suena muy bien —dice—. Me encantaría escucharla.
—Sí, está bien —acepta Ryker, agarrando la mano de Lola. Ella
sólo me frunce el ceño con desconfianza. Me retuerzo bajo el escrutinio
de su mirada, deseando que no me pudiera leer como a un libro abierto.
Cuando el camarero nos trae la comida, Lola se inclina y susurra
con dureza en mi oído.
—¿Qué pasa contigo?
—Nada. —Me encojo de hombros.
—Forrest es un buen tipo. Dale una oportunidad. —Me da una
mirada afilada.
—Estoy aquí, ¿no?
—¿Todo bien? —Ryker levanta sus cejas mientras mira en nuestra
dirección.
Lola sonríe y se endereza.
—Sí. Sólo charla de chicas, ¿sabes?
—Me alegro de no estar allí. —Ryker se ríe, mirando por encima
hacia Forrest.
Alcanzando mi tenedor, miro alrededor de la mesa. Se forma un
nudo en mi pecho cuando capturo un vistazo de Lola riéndose de algo
que Ryker dice.
¿Por qué no podemos ser así Beckett y yo? ¿Por qué tuve que
enamorarme de un tipo que nunca va a amarme? Levantando mis ojos
hacia Forres, lo evalúo. ¿Sería realmente tan malo darle una
oportunidad? Tal vez si lo hiciera me ayudaría a sacar de mi mente a
Beckett. Al darse cuenta de mi mirada fija, me lanza una sincera
sonrisa. Es tan bonito que hace que mi corazón duela. Podría hacerlo
mucho peor. Una imagen de los musculosos y tatuados brazos de
Beckett, sus ojos penetrantes y su loca buena voz llenan mi mente.
También podría hacerlo mucho mejor.
Capítulo 14
Beckett
Traducido por Xhex
Corregido por flochi

A penas doy un paso dentro de la cafetería cuando escucho


su voz. Instantáneamente reconozco el claro y fluido tono, y
sé que es Star. Por un segundo contemplo salir, pero
entonces atrapo la hipnotizante melodía, y provoca que me detenga. No
es como su usual estilo alegre. Esto es diferente, y tengo que escuchar
más. Sigo caminando dentro, permitiendo que la puerta se cierre detrás
de mí. Con cuidado de no dejar que ella me vea, me apoyo en la pared
del fondo.
Está inclinada sobre el teclado, con el cabello cayéndole como una
cortina sobre su cara. Sus delgados brazos se mueven rápidamente
sobre las teclas, y sus letras me bañan.
Me arrastras como a un pez en un anzuelo
Luego me arrojas por la borda sin darme una sola mirada
Ahora me estoy hundiendo, me estoy ahogando
Sola en el agua
Me dejaste
Ser empujada hasta el fondo
Escucho con fascinación. Finalmente lo ha logrado. Tocó fondo y
ha sacado algo crudo y emocional. Me pregunto de quién se trata la
canción. Cuando termina, ella mira hacia arriba. Sus mejillas están
sonrojadas como lo hacen siempre que termina una canción. Sus labios
brillan bajo las tenues luces. Mientras acomoda un mechón de cabello
detrás de su oreja, me mantengo oculto detrás de un grupo de
personas. Se levanta, y mis ojos caen sobre sus piernas desnudas.
Maldición, está usando falda otra vez. Después de escurrirse del
escenario, se sienta en una mesa con otras tres personas. Entonces
reconozco a Ryker y a Lola, pero no sé quién es el otro chico. Cuando lo
veo inclinarse y susurrarle algo a Star, algo dentro de mí se agita. ¿Está
en una cita con ese tipo? No es que me importe, pero el tipo parece un
tonto. No luce como alguien con quien Star saldría ni en un millón de
años.
Satisfecho de que ella no me vea, me dirijo al mostrador y pido un
café con leche. Tan pronto como está listo, siento que alguien empuja
mi hombro. Me doy la vuelta para ver a Star darme una mirada
burlona.
—Oye ¿qué estás haciendo aquí? —pregunta.
—Lo mismo que tú, supongo.
Ella mira hacia mis manos vacías.
—No traes tu guitarra.
—No tenía la intención de tocar esta noche. Sólo necesitaba un
estimulante. —Levanto el vaso de papel blanco—. Tengo una larga
noche para componer delante de mí.
—Nunca dejas de sorprenderme. —Ella sonríe.
—¿Por qué? —pregunto, curioso.
—Es que siempre pensé que los roqueros se quedaban hasta tarde
bebiendo tragos de tequila, cerveza o algo así mientras escribían. No
café.
Mi pecho se aprieta con sus palabras.
—Lamento destruir la imagen que tienes sobre el estilo de vida de
los roqueros, pero no bebo, Star.
Ella asiente, sintiendo claramente mi sombrío estado de ánimo.
—Eso está bien. Yo tampoco bebo. Pero supongo que es por
diferentes razones. No soy lo bastante mayor.
Las comisuras de mis labios se curvan hacia arriba por sus
divagaciones nerviosas.
—Está bien, Star. —Nos alejamos del mostrador juntos—. Así que,
esa canción que tocaste. ¿Fue algo nuevo?
Sus mejillas se enrojecen.
—Sí, la escribí la otra noche.
—Ves, te dije que no necesitabas mi ayuda para convertirte en una
mejor compositora.
Baja la mirada y se muerde el labio.
—Supongo que no.
—Esa definitivamente no era como las otras —le digo.
—No, no lo era. —Levanta la vista hacia mí, y creo que podría decir
algo más. Pero entonces su mirada revolotea sobre su mesa y suspira—.
Será mejor que regrese con mi cita.
—Tu cita, ¿eh? —Le doy una mirada—. ¿En serio estás saliendo
con ese tipo?
—¿Qué? —Star pone su mano en su cadera—. Es agradable. Es un
amigo de Ryker.
Es entonces cuando me doy cuenta.
—Ah, sí. Creí que me resultaba familiar. Tiene un nombre de algo
de la naturaleza.
—Forrest3.
—Correcto. —Contengo una risita—. Forrest.
Star me golpea suavemente en el hombro.
—Para.
—¿Qué?
—Sé que estás tratando de no burlarte de su nombre.
—¿Puedes culparme?
—Sí. Créeme, con un nombre como Star, he recibido burlas
interminablemente. Por eso, nunca me divierto a costa de los nombres
de otras personas.
—Muy bien. —Sonrío—. Bueno, entonces regresa con tu cita con el
grupo de árboles y diviértete.
—Bien. —Ella gira los ojos en mi dirección—. Adiós, Beckett.
—Nos vemos, Star. —La veo mientras camina de regreso a su
mesa. Cuando Forrest se gira hacia ella con una sonrisa, tengo la
extraña necesidad de darle un puñetazo en la cara. ¿Qué pasa con esta
chica? ¿Cómo es que tiene la habilidad de sacar este lado de mí?
—Entonces, ¿quién es la chica? —gruñe una voz familiar detrás de
mí.
Mis hombros se tensan y mis entrañas se agitan. Requiero de toda
mi fuerza de voluntad para no perder por completo la calma. Apretando
los dientes, me doy la vuelta. Se ve exactamente igual que la última vez
que lo vi. Su cabello grasoso le cuelga hasta las orejas, sus ojos oscuros
están rodeados con círculos, y su alta figura es desgarbada.

3
Forrest: suena similar a forest, que significa bosque.
—¿Qué estás haciendo aquí, Dante? ¿No estarías más cómodo en
un bar? ¿O en la casa de un traficante? —digo, escupiendo las
palabras.
Dante alza sus brazos en señal de rendición.
—Sólo estoy aquí por la noche de micrófono abierto, hombre.
Miro hacia su guitarra con disgusto.
—¿Vas a tocar? Bueno, supongo que te debo las gracias por la
advertencia, entonces. Me largo de aquí.
La mirada de Dante se mueve hacia donde está sentada Star.
—¿Esa es la chica nueva de tu banda? Resulta un poco familiar,
como si ya la hubiera visto antes o algo.
Sé lo que quiere decir, y hace que mi sangre hierva. Mis manos se
convierten en puños a mi lado.
—Será mejor que te quedes malditamente alejado de ella.
Chasqueando la lengua, se inclina hacia mí.
—¿O qué, Beckett?
Inhalo por la nariz, manteniendo mis labios unidos y pienso en
Quinn. Dejar que se meta bajo mi piel no es una movida inteligente. La
última vez que lo hice terminó mal para mí. Sin decir una palabra, paso
delante de él.
—Es posible que desees quedarte —llama Dante por encima de mi
hombro—. Tengo el presentimiento de que las cosas se van a poner
interesantes.
Sus palabras tiemblan sobre mi piel, y me detienen en seco. Me
maldigo a mí mismo por venir aquí esta noche. Hubiera sido mejor si
Dante no me hubiera visto con Star. Sé que mis sentimientos hacia ella
son bastante complicados, y a pesar de que Dante es un completo
perdedor, tiene la extraña habilidad de leer a la gente. Y sé que haría
cualquier cosa para provocarme. Con un gemido frustrado, me vuelvo a
dar la vuelta y trato de encontrar un asiento. Por mucho que no desee
ver la presentación de Dante, sé que tengo que quedarme por el bien de
Star. Forrest puede ser su cita, pero cuando se trata de Dante soy el
único que puede protegerla.
Capítulo 15
Star
Traducido por HeyhtereDelilah1007
Corregido por beatrix85

—O
h, no —dice Ryker en voz baja mientras un hombre
alto y escuálido sube al escenario.
—¿Qué? —pregunta Lola, sus dedos
enrollándose alrededor del brazo de él.
—Nada. Estoy seguro de que todo va a estar bien —responde
Ryker, pero se ve agitado y parece estar mucho más nervioso de lo que
lo he visto alguna vez—. Por lo menos Beckett no está aquí.
Esto hace que suenen campanas de alarma en mi cabeza.
—Beckett está aquí.
—¿Qué? —Las cejas de Ryker salen disparadas, justo cuando el
chico empieza a tocar su guitarra.
—Sí. —Miro hacia atrás para encontrar a Beckett sentado en una
mesa cerca de la ventana trasera—. Mira, justo allí.
—Oh, diablos —gime Ryker, pasando una mano por su cara.
—¿Por qué? ¿Qué está pasando? —pregunto, mi garganta
apretada. Antes de que Ryker pueda responder, el chico en el escenario
salta en el piso frente a mí con su guitarra en la mano. Se inclina hacia
mí, cantando seductoramente en mi cara. Su voz no es nada comparada
con la de Beckett, pero no está mal tampoco. Tiene algo así como una
buena calidad rasposa.
—Beckett se va a volver loco —dice Ryker, y mi cuerpo se tensa con
sus palabras.
¿Qué está pasando?
Corro mi silla hacia atrás un poco, y miro hacia Forrest. Él está
frunciendo las cejas, y puedo ver que está tan confundido como yo. Pero
esto parece impulsar incluso más al desconocido. Se inclina sobre mí,
cantando. Está claro que está coqueteando conmigo por completo, y
escucho a algunas chicas riéndose entre dientes y soltando grititos.
Conozco ese sonido. Es el sonido que hace el club de admiradoras de
Beckett cuando lo esperan después de los conciertos. Claramente este
chico también tiene un club de fans, sólo que no puedo descubrir por
qué. No es ni de cerca tan apuesto como Beckett. Por otra parte,
supongo que si te gusta todo ese look desgarbado entonces él no está
tan mal. Se inclina hacia al frente y cepilla su dedo contra mi mejilla.
Contengo una respiración sobresaltada.
—¿Dante, qué demonios? —La voz de Beckett se estrella contra mí.
Me congelo.
Ryker se levanta.
—Beckett, hombre, cálmate.
—Mantente fuera de esto, Ryker. —Beckett empuja a Dante hacia
atrás—. Te dije que te mantuvieras lejos de ella.
—Y yo te dije que esto se pondría interesante. —Dante sonríe—. Y
justo ahora las cosas se pusieron interesantes.
—Esto no es un chiste, Dante.
—¿Sabes cuál es tu problema, Beckett? Te lo tomas todo muy
enserio. Necesitas relajarte un poco.
Antes de que pueda siquiera registrar lo que está pasando, el puño
de Beckett se estrella contra la cara de Dante. Dante vuela hacia atrás,
sangre saliendo de su nariz. Ryker gruñe. Lola jadea. Y yo me quedo allí
aturdida. ¿Qué acaba de pasar?
—¡Oigan, sepárense! —El gerente del café se acerca—. ¡Ustedes dos
necesitan salir de aquí ahora mismo!
Beckett levanta sus manos, sus palmas expuestas.
—Bien por mí. —Se aleja, la rabia todavía evidente en su cara.
Miro hacia Dante, que todavía está revolviéndose en el piso.
—Hombre, ¡dañó mi guitarra! —grita con una voz nasal mientras la
sangre sigue escurriendo por su cara. Me mira—. Será mejor que le
digas a tu novio que se cuide las espaldas.
Mientras se aleja furioso, Forrest me mira dubitativamente.
—¿Hay algo entre Beckett y tú?
—No. —Por lo menos eso creo.
—¿Qué demonios? —Lola se pasa una mano por el cabello,
viéndose confundida.
Suspiro, mi mirada quedándose en la puerta.
—Necesito hablar con Beckett.
—No, esa no es una buena idea. —Lola se apresura a mi lado.
—Lola tiene razón —dice Ryker—. Necesita calmarse.
Sacudo mi cabeza.
—No, tengo hablar con él ahora. —Miro tímidamente a Forrest,
bastante segura de que nunca va a volver a salir conmigo—. Lo siento.
—Star. —Lola agarra mi brazo, pero me sacudo su agarre.
—Tengo que hacer esto, Lola. —Sin dejarla protestar más, me
apresuro afuera. La noche oscura me traga, y miro a mi derecha y luego
a mi izquierda, entrecerrando los ojos. No lo veo. Probablemente se fue,
para este punto.
—Oye. —Una voz suena, y la reconozco inmediatamente. Nadie
más en el mundo tiene ese tono rico y rasposo.
Camino en dirección a la voz, y veo a Beckett parado entre las
sombras.
—Sigues aquí —le digo, resaltando lo obvio.
—Solo quería asegurarme de que Dante no causara más
problemas. —Se recuesta contra la pared, y mete sus manos en los
bolsillos de sus vaqueros.
—¿Qué fue eso? ¿Por qué estaban peleando por mí? —Contengo la
respiración, esperando su respuesta. Cuando atacó a Dante parecía que
estaba celoso, y estableciendo su reclamo sobre mí. Casi me asusta lo
mucho que quiero que eso sea verdad.
—No estábamos pelando por ti, Star.
—Oh. —Mi estómago se hunde—. ¿Entonces por qué estaban
peleando?
—Dante es el cantante principal de Cold Fever.
La rabia me recorre. Debí haber sabido que esto era solo una
estúpida cosa de bandas.
—Entonces, todo esto no fue más que una rivalidad entre bandas.
—No, es más que eso. —Beckett hace una pausa, y suspira—. Hace
años, Dante me robó a la única chica que alguna vez significó algo para
mí.
Siento que voy a vomitar.
—Por eso le pegaste. ¿Por esta otra chica?
—Sí.
—Ya veo.
Sus ojos se quedan en los míos.
—No, Star, no es lo que estás pensando.
—Está bien. —Me alejo de él—. Necesito volver adentro.
—Espera, Star. —Su brazo sale y sus dedos agarran mi muñeca.
Cuando me doy la vuelta, su cara está tan seria que creo que va a
compartir algo conmigo. Pero luego, igual de rápidamente, sus facciones
se transforman en una mirada burlona. Me ofrece una sonrisa torcida y
un guiño—. Ten cuidado. Escuché que el bosque puede ser un lugar
peligroso, especialmente de noche.
—Qué tierno, Beckett. —Lo miro fijamente.
—Oye, ¿dónde está esa sonrisa bonita?
Halo mi brazo de vuelta.
—Buenas noches, Beckett.
—Buenas noches, Star.
Mientras vuelvo a entrar en la cafetería, peleo contra las lágrimas.
¿Por qué siempre me hago quedar como una tonta en lo que respecta a
Beckett? ¿Cuándo me voy a dar cuenta de que nunca me va a ver como
algo más que sólo otro miembro de su banda?
Lola me ve y se apresura en mi dirección.
—¿Qué pasó? Te ves como si acabaras de perder a tu mejor amigo.
Fuerzo una risa e intento aparentar estar más feliz de como me
siento.
—Eso es imposible. Tú estás justo aquí, tontita.
Lola aprieta mi brazo. Me conoce mejor que nadie. Sé que ella
puede ver que sólo estoy aparentando estar feliz, pero igual intenta
ayudarme.
—Sí, lo estoy. Y nunca voy a ir a ninguna parte.
—Gracias, Lola.
—Ahora, volvamos a nuestras citas. —Me guía hacia adelante.
Ryker me ve con preocupación cuando me siento.
—¿Está todo bien?
—Sí, bien —miento.
—¿Quién iba a saber que iba a ser tan emocionante venir a una
cafetería, eh? —Lola se ríe en un intento de aligerar el ambiente.
—¿Cierto? —Me uno—. Sólo me alegro de haber podido cantar
antes de todo ese caos.
—Y estuviste increíble —dice Forrest, dejando caer su mano sobre
mi muslo.
Lucho contra la necesidad de quitarla. Él es agradable, y apuesto.
Debería querer que me toque. Sólo que no lo hago. El único chico al que
quiero es a Beckett. Pero él obviamente no me quiere, así que necesito
seguir con mi vida.
—Gracias —le digo. Decidiendo seguir la corriente, pongo mi mano
sobre la suya.
Lola me da una sonrisa de aliento desde el otro lado de la mesa, y
sé que he tranquilizado a todo el mundo. Hablamos de tonterías por un
rato, y luego me armo de valor para hacer la pregunta que ha estado
calando en mí desde mi conversación con Beckett.
—Oye, Ryker, ¿entonces cuál es la historia detrás de Dante y
Beckett?
Su cara se pone pálida.
—Em, ellos sencillamente tienen un montón de historia, supongo.
Está bien, tengo que intentar con otra táctica.
—¿Sobre qué? ¿A ambos les gustaba la misma chica o algo así?
Ryker se ríe con esto.
—Beckett nunca pelearía por ninguna chica. De hecho, en todo el
tiempo que hemos sido amigos, Beckett nunca ha sido serio con
ninguna chica.
Me pregunto por qué Ryker me está mintiendo. Beckett dijo que
Dante le había robado la única chica que alguna vez le había llegado a
importar. Dado que Ryker y Beckett han sido amigos durante tanto
tiempo, seguramente Ryker sabe lo que sucedió. ¿Por qué todos los
secretos?
—¿En serio? —le respondo—. Pensaba que Beckett tenía un
montón de novias.
—Nah, no son novias. Él se mete con un montón de chicas. Una
nueva cada noche, de hecho.
Esto hace que mi estómago de un vuelco.
—¿Y nunca se ha sentido apegado a alguna de ellas?
—No, él no es exactamente exigente en escoger a quien lleva a
casa. Si la chica tiene dos piernas, y está respirando, es más que
suficiente.
Pienso en la manera en la que Beckett siempre me aleja. Supongo
que soy la única chica con la que es exigente.
Capítulo 16
Beckett
Traducido por Selene1987
Corregido por beatrix85

S é que he enfadado a Star. Apenas me reconoce en el


ensayo. No es que la culpe. Seguro que no le gustó que
empezara una pelea en mitad de su cita con el chico árbol.
Aunque parece que quizás sea más que eso. No puedo evitar pensar que
cuando me siguió fuera de la cafetería esperaba que admitiera algo.
Cuando me preguntó si la pelea era por ella, asumí que la tranquilizaría
saber que no era así. Pero pareció enfadarse por ello.
Una vez que todos han recogido sus cosas y empiezan a irse,
detengo a Star. Odio cuando está enfadada conmigo, y no quiero dejar
así las cosas.
—Oye. —Me acerco a ella—. ¿Te importa quedarte unos minutos?
Me gustó la canción que cantaste en la noche del micrófono abierto.
Esperaba que pudiéramos cantarla y yo podría sacar los acordes.
—Sí, supongo. —Se encoge de hombros, parece aburrida.
—Intenta parecer menos decepcionada de tener que pasar tiempo
conmigo —bromeo—. Vas a acomplejarme.
Sonríe brevemente. Entonces salta como si se sorprendiera y mira
el bolsillo de sus vaqueros.
—Oh, lo siento. Espera un minuto. —Bajando los dedos, saca su
teléfono. Después de mirarlo, presiona un botón y se lo lleva al oído—.
Hola, Leo, ¿qué tal? —Se aleja de mí.
Mientras la observo hablar animadamente con Leo, me pregunto
quién es. Después de unos minutos cuelga y se gira hacia mí con una
mirada arrepentida.
—Lo siento.
—No pasa nada. —Sonrío—. Leo, ¿eh? ¿Significa eso que se ha
terminado entre tú y el chico naturaleza?
Ladea la cabeza hacia un lado y me lanza una mirada enfadada.
—Se llama Forrest, no chico naturaleza. Y Leo es mi hermano.
—Pensaba que tu hermano se llamaba Galileo. ¿No es lo que dijiste
cuando nos conocimos?
—Bueno, ¿no te llamarías Leo si tu nombre fuera Galileo?
—Tienes razón.
—De todas maneras, no he hablado con Leo desde hace mucho,
por eso respondí.
—¿Vive por esta zona?
—No, aún está en California con mis padres.
—Dejaste la soleada California por la lluviosa Seattle. ¿Por qué? —
Levanto una ceja.
—Mírate todo inquisidor —dice—. Quizás mi lección te vino muy
bien.
Me río.
—En realidad vine a Seattle porque es donde Lola quería ir al
colegio.
—¿Haces todo lo que hace Lola?
Eso parece inquietarla, y juguetea con su manga.
—No lo sé. Supongo que no. Simplemente hemos sido inseparables
desde el primer año. Es la amiga más cercana que tengo.
—Supongo que los chicos son diferentes a las chicas.
—¿Qué quieres decir?
—Sólo que Ryker es mi amigo más cercano, pero no me mudaría a
ningún sitio simplemente porque él fuera a ir allí.
—Es complicado con Lola y conmigo, supongo. —Se encoge de
hombros, bajando la mirada, y sé que no quiere seguir hablando de
esto.
Me aclaro la garganta.
—Entonces, ¿qué te parece que empecemos a trabajar en esa
canción?
—Suena bien. —Star sonríe, pareciendo aliviada que no la haya
presionado sobre su complicada relación con Lola.
Mientras recojo mi guitarra, Star camina hacia el teclado. Agarro
un trozo de papel y un lápiz para apuntar los acordes. Star empieza a
tocar, y el sonido musical llena el garaje. La melodía oscura me abruma,
y es como si pudiera sentir el dolor de Star y el enfado que ha debido
sentir cuando escribió la canción. Mirándola, me encuentro fascinado
por la intensa mirada de su cara. Sé que debería estar tocando con ella,
pero no puedo apartar mis ojos. Canta el coro y luego me mira con una
mirada perpleja.
—¿No vas a tocar? —pregunta, con un poco de cadencia en su voz.
Sus mejillas están rosas, y se muerde el labio de una manera que me
vuelve loco.
—Estaba demasiado ocupado observándote. —Mi lado coqueto se
apodera de mí y camino hacia ella, llevando la guitarra a mi pecho. Me
dejo caer sobre su teclado, inhalando su aroma fresco—. Eres muy sexy
cuando tocas.
Sus ojos se agrandan, y me preocupa haber ido demasiado lejos.
Pero entonces sus labios se curvan en una sonrisa y se acerca a mí.
—¿En serio? No sabía que te sintieras así.
—Créeme, Star. Cada tío que te ve tocar se siente así.
Su mano se levanta tentativamente y descansa sobre mi brazo. La
atracción es evidente en sus ojos, e inmediatamente me arrepiento de
mis acciones. Es algo tan instintivo el flirtear en mí, y a veces es difícil
mantener mis límites en lo que se refiere a Star. Pero no puedo
permitirme empezar nada con ella. Me quito del teclado y me alejo.
Star se levanta y me sigue, con sus tacones sonando.
—¿Por qué haces eso, Beckett?
Me giro para mirarla. Parece tan pura y abierta que apenas puedo
soportarlo.
—¿Es un juego para ti o algo? —Levanta los brazos frustrada.
—¿De qué estás hablando?
—Me haces esto todo el tiempo. Me acercas, y cuando me tienes
justo donde me quieres, me alejas. —Sus labios tiemblan un poco, pero
se mantiene quieta—. Ya no puedo soportarlo.
Meneo la cabeza, pasando una mano por mi cabeza. ¿Está diciendo
lo que creo que está diciendo? Esto se está convirtiendo en algo
demasiado real. Tengo que detenerlo.
—Lo siento. No quería hacerlo. Es sólo que… —Cierro la boca. No
puedo decir lo que estoy pensando. Que no puedo evitarlo cuando es
con ella. Que estoy tan atraído por ella que me mata. Que nunca he
tenido un problema así con una chica.
—¿Es sólo qué, Beckett? Dilo. —Sus palabras son más duras de lo
que jamás había oído de ella.
—Creo que deberías irte —digo con suavidad.
—No. —Cruza los brazos sobre su pecho—. No hasta que no digas
lo que ibas a decir. Te he abierto mi corazón, es lo menos que puedes
hacer.
Esto me deja frío.
—¿Cuándo me has abierto tu corazón?
—Oh, por favor. Como si no supieras que esa canción iba sobre ti.
Mi corazón se detiene. Y aunque sé que no debería, quito el vacío
entre nosotros y recorro sus dedos con los míos.
—No sabía que era sobre mí, Star. Lo juro.
Sus manos están suaves cuando las toco, y me dejo llevar por esa
sensación. Star me mira a través de sus gruesas pestañas.
—No puedes decirme que no sientes algo cuando estamos juntos,
Beckett.
—Star. —Trago fuertemente y descanso mi frente contra la suya.
—¿Por qué no puedes admitirlo sin más?
—Porque no cambiará nada —le digo honestamente, echándome
hacia atrás y soltando mi abrazo de ella.
—¿Qué pasa conmigo?
Su pregunta me pilla desprevenido.
—No pasa nada contigo, Star.
—Entonces llévame a tu casa —dice, sorprendiéndome
completamente.
Si había pensado que su última frase era impactante, ésta me hace
estallar.
—¿Perdona? —Me atraganto.
Se acerca a mí de manera seductora. Algo sobre la dulce e inocente
Star actuando de manera seductora prácticamente me lleva al abismo, y
suspiro profundamente para calmar mi acelerado corazón.
—Piensa en mí como miembro de tu club de fans.
Doy un paso hacia atrás.
—No puedo, Star.
Ella se congela, su cara ensombreciéndose.
—Ryker dice que te tirarás a cualquier chica con dos piernas. Yo
tengo dos piernas, Beckett. De hecho, te he visto mirarlas en cada
espectáculo.
Maldición, la chica tiene valor.
—Star, esas chicas no significan nada para mí.
—¿Y yo sí?
—Sí —dejo escapar—. Tú sí.
—Entonces demuéstramelo.
—Oh, Dios, Star, no sabes lo desesperadamente que quiero
hacerlo.
—¿Entonces qué te detiene?
—Es complicado. No puedo hacerlo contigo ahora mismo. —
Recorro un dedo sobre su barbilla—. Pero créeme, no es porque no
quiera hacerlo.
Me aparta la mano.
—Eso es una mierda, Beckett. Si me desearas no me estarías
rechazando. —Alejándose, recoge su bolso y sus partituras y sale del
garaje.
—¡Star! —la llamo, sintiéndome como el mayor imbécil del planeta.
Ella sigue corriendo hacia su coche, con su pelo oscuro volando
tras ella como una cometa.
No tengo ni idea de lo que acaba de pasar, pero estoy bastante
seguro de que la he jodido bastante.
Capítulo 17
Star
Traducido por flochi
Corregido por Dianna K

L ágrimas amargas arden en mis ojos mientras corro de


regreso a mi dormitorio. Sé que Lola está esperando que me
encuentre con ella y Ryker, pero el único lugar donde quiero
estar es acurrucada bajo las mantas de mi cama. He hecho el ridículo.
¿En qué estaba pensando? Nunca antes me he lanzado así a un chico.
Diablos, nunca antes he dormido con un chico. Algo sobre Beckett saca
otro lado de mí. Y no es algo bueno.
Cuando abro la puerta a mi habitación, la vergüenza me traspasa,
recodándome cómo Beckett me rechazó tajantemente. Ugh. Cierro la
puerta de un portazo y luego me arrojo en mi cama con el bolso
enganchado sobre mi hombro. Dándome la vuelta, gimo en mi
almohada. La suave tela enfría mi rostro rojo. Pienso en cuánto quiero
quedarme aquí por siempre. El rostro de Beckett llena mi mente, y
aparto los pensamientos. Hombre, si tan sólo existiera un botón en mi
cerebro donde pudiera apagar todos los pensamientos acerca de él. Pero
no lo hay, y por más que lo intente, sigo reviviendo esta noche una y
otra vez en mi mente.
Mi teléfono celular vibra en mi bolso. Contemplo no atender, pero
sé que se trata de Lola. Me ha estado enviando mensajes de texto sin
parar desde que me fui del ensayo. Si no respondo pronto, enviará una
partida de búsqueda. Girando mis dedos dentro del bolso, ubico mi
teléfono y lo saco.
—Hola —digo, a la vez que lo presiono en mi oreja.
—¿Dónde estás? —dice Lola. Prácticamente está gritando por
encima del ruido de fondo.
—En la cama.
—¿Qué? ¿Pensé que ibas a venir conmigo esta noche?
—No quiero.
—Uh-oh. Beckett ataca una vez más, ¿eh? —Lola suspira—. Supe
que esto iba a suceder en el minuto en que Ryker dijo que te quedaste
más tarde con él. ¿Qué sucedió ahora?
—No quiero hablar de ello.
—Ven al apartamento de Ryker. Va a tener una fiesta. Te distraerá
—ofrece Lola en una voz chillona.
—No, gracias. Sólo quiero ir a dormir.
—Vamos, Star. Será nuestra primera fiesta universitaria. No
puedes dejar que Beckett arruine toda la diversión —intenta
persuadirme Lola—. ¿Recuerdas cuando llegamos por primera vez aquí
y estábamos emocionadas por todas las cosas divertidas que íbamos a
hacer?
—Sí —acepto reacia, separándome de la almohada.
—No dejes que te impida hacer eso.
Tiene razón. Además, si me quedo en casa abatida toda la noche,
Beckett gana. ¿No es eso lo que pasé meses haciendo luego de que
Spencer me dejara? Es tiempo de madurar. Estoy en la universidad
ahora. Hay muchos chicos aparte de Beckett.
—Está bien. Estaré allí en un rato.
—¡Hurra! —chilla Lola tan fuerte que tengo apartar el teléfono de
mi oído.
* * *
Cuando llego al departamento de Ryker y veo a todas las personas
deambulando por ahí, comienzo a tener dudas. No me gustan mucho
las fiestas. De hecho, sólo fui a una en la secundaria. Recuerdos de esa
noche queman el fondo de mi garganta, y me asfixio como si hubiera
tragado ácido. Estoy a punto de darme la vuelta y salir pitando hacia
casa cuando Lola me ve. Saluda en mi dirección, cerveza derramándose
de su vaso rojo de plástico y salpicando su brazo.
—¡Star! Lo hiciste. —Corre hacia mí, una capa de sudor en su
rostro.
—Sí. —Un chico pasa a mi lado, golpeándome con su hombro.
Murmura algo que suena a una disculpa, pero no estoy segura. Me
rasco la nuca y miro alrededor con nerviosismo—. No estoy segura de
que esto sea lo mío, Lola. ¿Recuerdas lo que pasó la última vez que fui a
una fiesta?
—Eso fue hace años, Star. —Lola agarra mi brazo, sus uñas
clavándose en mi piel—. Además, estuve esa noche contigo, y lo estaré
esta noche otra vez.
Asiento. Si Lola está aquí, estaré bien. Siempre ha sido buena en
estar pendiente de mí. Además, ¿no he estado ansiando algo de
emoción? Hasta ahora la universidad ha estado llena de primeras veces
para mí, y he estado viajando fuera de mi zona de comodidad mucho.
—Está bien. Me quedaré.
Lola chilla, empujándome a la cocina.
—Entonces vayamos a conseguirle un trago, señorita.
No estoy completamente segura de lo que Lola pone en mi bebida,
pero sé que no es cerveza. Tiene como un sabor afrutado. De hecho me
gusta, y lo bebo sedienta. Permanezco junto a Lola y Ryker, disfrutando
mi bebida y escuchando la suave música que se reproduce en el fondo.
Me siento un poco como la tercera rueda, por lo que una vez que mi
bebida está vacía, empujo a Lola.
—Voy a llenar mi vaso. Ya regreso.
—¿Escuché que dijiste que necesitabas llenar tu vaso? —Un chico
de cabello oscuro se para frente a mí, usando pantalones vaqueros
rasgados y una camiseta arrugada. Noto que tiene un piercing en su
ceja y un par de tatuajes en su brazo. No es Beckett, pero al menos no
es un chico a la moda como Spencer o Forrest.
Sonriendo, empujo mi vaso en su mano.
—Sí, lo dije.
—¿Qué te gustaría?
Me encojo de hombros, coqueteando un poco.
—Sorpréndeme.
Cuando el extraño se aleja, siento un pequeño aleteo en el fondo de
mi estómago. Si tan sólo Beckett pudiera verme ahora.
Capítulo 18
Beckett
Traducido por flochi, HeythereDelilah1007 y Ateh
Corregido por Dianna K

L
a puerta que conduce a la casa de mis padres se abre detrás
de mí. Cuando me doy la vuelta, veo a papá entrar en el
garaje.
—Hola, hijo. No creí que seguirías aquí. Escuché a la banda
terminar hace rato.
Me agacho y guardo mi guitarra en el estuche.
—Sí, he estado limpiando.
Papá camina hacia mí, sus hombros levemente encorvados. Está
usando jeans y una camiseta, y tiene los pies descalzos. Su cabello está
cortado muy al ras de la cabeza, su rostro afeitado. Los tatuajes de sus
brazos sólo son el recordatorio del hombre que una vez solía ser.
—Tate vino la otra noche. Qué bueno tenerlo de vuelta, ¿eh?
—Está bien. —Me encojo de hombros, poniéndome de pie.
—Estaba diciendo que hay puestos vacantes en su compañía.
Mis entrañas dan un vuelco como si acabara de ser golpeado por
comida envenenada.
—¿Estás buscando trabajo, papá? —pregunto sarcásticamente.
—Nah, el retiro ha sido bueno para mí. —Sonríe—. Estaba
pensando en ti.
—No estoy interesado, papá. Me gusta lo que estoy haciendo.
Papá mira alrededor.
—Sí, sé que es divertido, pero no paga exactamente las facturas.
Contengo la ira que lucha por salir a la superficie.
—Me las arreglo.
—Pero si no fuera por tu hermano, no serías capaz de pagar la
renta.
—¿Te dijo eso?
Papá suspira pesadamente.
—Mira, sólo quiero lo mejor para ti.
—Esto es lo mejor para mí, papá. —Niego con la cabeza—. Al
menos estoy siguiendo mi sueño. No voy a abandonarlo en el camino
como hiciste tú.
—Sabes por qué tuve que hacerlo, hijo.
—Sí, lo sé, y esa es la razón por la que me esfuerzo tanto para
asegurarme de que nadie se mete en mi camino.
Papá frunce el ceño.
—No me arrepiento de mis decisiones, hijo.
—Lo sé, pero no soy como tú, papá. —Recojo el estuche de mi
guitarra—. Mejor me voy.
—¿Por qué no vienes a cenar este sábado a la noche? Tate va a
venir.
—Voy a tocar este sábado a la noche. —Lo miro—. ¿Por qué no
vienen a vernos?
—Um… —Papá se rasca la nuca y sé exactamente lo que se
aproxima—. Tal vez otro fin de semana.
—Claro. —Me encojo de hombros como si no me importara, y me
doy la vuelta—. Nos vemos, papá.
—Adiós, hijo.
Mientras me dirijo a mi coche, el aire frío de la noche me rodea.
Lanzo mi guitarra en el asiento trasero y me deslizo en el lado del
conductor. Cuando me alejo de la acerca, música alta se derrama de los
altavoces, embotando mis sentidos. Las palabras de papá se reproducen
en mi cabeza, recordándome por qué es tan importante mantener a Star
alejada. Nunca me he preocupado de que una chica se metiera bajo mi
piel antes, pero hay algo respecto a Star. Sé que si la dejo entrar, no
querré dejarla ir. Ella es el tipo de chica por la que un chico renunciaría
a todo. Sólo que no puedo permitirme renunciar a nada. Tengo que
permanecer concentrado si quiero lograrlo.
Aparto mi coche de mi apartamento y me dirijo hacia el de Ryker.
Lo último que quiero hacer es hablar con Tate en este momento.
Además, tengo que hablar con Ryker acerca de echar a Star de la
banda. Estoy seguro de que entenderá si le digo cómo me siento. Él ya
ha dejado claro que no me quiere metiéndome con ella. Estaciono en la
calle frente a la casa de Ryker. Unas pocas personas están paradas
afuera fumando. Paso junto a ellas, apartando las columnas de humo
que llenan el aire. El olor me revuelve el estómago. Me recuerda la
manera en que papá solía oler cuando yo era un niño. Odiaba la
manera en que el aroma permanecía en sus dedos, en su piel, en su
cabello.
Tomando la esquina, camino por el sendero de cemento
ensombrecido por los árboles. Cuando alcanzo las escaleras, diviso a
una pareja sentada en los escalones, copas individuales rojas en mano.
Mi pecho se aprieta. Los esquivo y subo las escaleras. En el minuto en
que alcanzo la puerta, sé que están teniendo una fiesta dentro. Las
risas altas y las charlas se derraman por debajo de la puerta. Alargo la
mano y sacudo el picaporte. Efectivamente, está abierto. Empujo la
puerta, y mis sospechas se ven confirmadas. Personas están
apretujadas en el pequeño apartamento que Ryker comparte con Pierce.
Una pareja está besuqueándose en el sofá, y hay unos cuantos sujetos
tomando cerveza en la cocina. Finalmente veo a Ryker al otro lado de la
habitación charlando con Lola, y comienzo a avanzar hacia él. Pero
entonces huelo un aroma a madreselva, y me detengo. Bajando la
mirada al sofá, mi corazón pega un vuelco. No la reconocí al principio
porque no la estaba esperando. Star es la chica besuqueándose con un
extraño en el sofá. Las manos de él están enredadas en su cabello, y
cuando se separan, ella se ríe de una manera que indica que ha tenido
demasiado. Cuando veo los párpados pesados de sus ojos, tengo el
extraño impulso de golpear al sujeto en la cara. ¿No puede ver que está
borracha? ¿Qué tipo de sujeto toma ventaja de una chica en esta
condición? Obligo a los recuerdos a apartarse de todas las veces que lo
he hecho.
—Star —digo.
Su cabeza gira en mi dirección. Brillo labial está manchado por su
rostro, su cabello revuelto. El enojo gira en mi interior. Se ve tan sexy, y
estoy enojado por no haber sido quien la hizo verse así. Su boca se
agranda con sorpresa. Entonces suelta otra risita y se balancea
ligeramente a un lado. El chico sobre el que está prácticamente
acostada tiende las manos para estabilizarla, pero le doy un bofetón
para que se aparte y la tomo a ella del brazo.
»Vamos Star —digo ásperamente, levantándola.
Ella pelea contra mí.
—Suéltame. Me estoy divirtiendo con… —Su voz se desvanece y
frunce sus cejas.
—Ni siquiera sabes su nombre, ¿no es así? —le pregunto como si
estuviera molesto, pero la verdad es que todo esto es un poco divertido.
—Sí, lo hago. —Ella arruga su frente concentrándose—. Joseph.
—Jonah, pero te acercaste bastante. —El chico se sienta,
sonriéndole a Star.
—Star, tú no eres así —le digo, esperando apelar a su lado
sensible.
Ella se sacude lejos de mí y su cuerpo se tambalea.
—Whoa, aquí —digo, alzando mis brazos.
Después de recuperar el equilibrio, intenta apartarse de mí.
—Apenas me conoces.
—Te conozco lo suficiente.
—Entonces, ¿este chico es tu novio o algo? —Jonah se revuelve en
el sofá, viéndose incómodo.
Star me mira.
—No, él no quiere tener nada que ver conmigo.
—Star, eso no es cierto.
Ella abre su boca como si fuera a decir algo, pero luego una mirada
divertida aparece en su cara. Ella inclina su cabeza hacia el frente, y
entonces sé exactamente lo que está pasando.
»¿Star? ¿Estás bien? —pregunto.
—Baño —farfulla.
Asiento, entendiendo. Agarrando su mano, la guio hasta el
pequeño baño de Ryker, que está situado directamente fuera de la
habitación familiar. En el minuto en que entra, cae sobre sus rodillas y
se arrastra hasta el excusado. Me acerco para quitarle el cabello de la
cara, sosteniéndolo apretadamente en mi mano mientras ella vomita de
nuevo. Se limpia la boca con la parte trasera de su mano, y mira sobre
su hombro hacia mí. Se ve avergonzada.
—Lo siento —murmura.
—No bebes a menudo, ¿no es cierto?
—Nunca.
—Está bien. Todos pasamos por lo mismo. —Le froto la espalda.
—Gracias. —Star se apresura a levantarse.
—Déjame, te ayudo. —Envuelvo mi brazo alrededor de su cintura y
la levanto—. Límpiate y luego te llevaré a casa.
—¿Por qué estás haciendo esto? —pregunta.
Me encojo de hombros.
—Es lo que hacen los amigos.
—¿Somos amigos?
—Por supuesto. —Salgo del baño, cerrando la puerta suavemente
detrás de mí. Ryker me ve y su cara se pone pálida. Camino hacia él,
rabia derramándose por mis venas—. No puedo creértelo hombre.
—Es sólo una pequeña fiesta, no es la gran cosa —dice Ryker.
—Es la gran cosa. ¿Viste lo ebria que está Star? Está en el baño
limpiándose el vómito mientras hablamos.
—Así que bebió unos cuantos tragos. No es el fin del mundo.
Pego mi cara a la suya.
—Esto es exactamente lo que no quería que pasara. Tengo reglas
por una razón.
—Tal vez estoy cansado de vivir bajo tus reglas, Beckett. Claro,
estoy en tu banda, pero eso no significa que tú puedas controlar mi
vida.
Sus palabras me sobresaltan. Retrocedo por la fuerza que tienen.
—Hemos sido amigos por mucho tiempo, hombre. Creí que
entendías. Tal vez me equivoqué.
—Mira, Beckett. —Su tono es más suave ahora—. Hablemos de
esto después, ¿está bien?
—Oh, vamos a hablar de esto después, porque te guste o no, tengo
reglas para los miembros de mi banda, y hay consecuencias si esas
reglas se rompen.
—¿Reglas? —La voz de Star suena detrás de mí—. ¿Qué reglas?
—Te lo explico luego —le digo.
—Reglas, reglapas. —Ella hace rodar las palabras en su boca y
luego se ríe como si fuera la cosa más divertida del mundo.
Hombre, está peor de lo que pensé.
—Tengo que llevarte a casa, Star.
—No vas a llevarla a ninguna parte —dice una mujer.
Me doy la vuelta para ver a la mejor amiga de Star parada junto a
Ryker. Como había estado tan enfocado en mi rabia hacia Ryker, no la
había notado antes.
—Ella necesita ir a casa, y nadie aquí está en condiciones para
llevarla.
—Estaré bien, Lola —dice Star, arrastrando las palabras.
—¿Puedo confiar en que serás un perfecto caballero? —Lola alza
sus cejas hacia mí.
—Oye, no fui yo el que la trajo a una fiesta y la dejó embriagarse
hasta no poder más, y luego meterse con un extraño —señalo.
Lola entrecierra los ojos y cruza los brazos, asustándome. Cuando
una chica luce así, no puede ser bueno.
—Y yo no soy la persona que la molestó tanto esta noche que lo
único que quería hacer era embriagarse hasta no poder más y meterse
con un extraño.
Sé que molesté a Star esta noche, pero no me di cuenta de cuánto.
—Está bien, me tienes —digo—. Así que, permíteme hacer las
paces con ella.
—Ten cuidado —dice con los dientes apretados.
Asiento hacia Lola y Ryker. Entonces agarro la mano de Star y la
llevo fuera del apartamento. Tropieza a mi lado, así que agarro su mano
más fuerte y trato de no pensar en lo mucho que me gusta la sensación
de su mano en la mía. Serpenteamos a través de parejas hasta llegar a
la puerta principal. Una brisa fría me golpea en la cara cuando salimos.
Star se inclina hacia mí, así que enredo mi brazo alrededor de su
cintura para estabilizarla. La sostengo contra mí mientras hacemos
nuestro camino por las escaleras. Su cabello roza contra mi hombro y
mi frecuencia cardíaca se acelera. Estoy disfrutando esto un poco
demasiado.
—¿Lo estás haciendo bien? —pregunto una vez que llegamos a la
parte inferior de la escalera.
Asiente y esboza una sonrisa perezosa. Sus ojos son meras
rendijas en su cara y su sonrisa es traviesa. Me aclaro la garganta y
obligo mi mirada a apartarse.
»Mi coche está por este lado. —La empujo en dicha dirección y se
mueve con rapidez. Cuanto más rápido llegue a su casa, mejor. ¿No
vine aquí para hablar con Ryker acerca de sacarla de la banda? ¿Cómo
terminó eso con Star en mis brazos? Nada acerca de mi forma de actuar
en torno a esta chica tiene sentido para mí. Después de abrir la puerta
del lado del pasajero, ayudo a Star a sentarse y luego corro a mi lado.
Me deslizo dentro y arranco el motor. Después de alejarme de la acera,
echo un vistazo a Star y noto que se cambió de sus pantalones vaqueros
y camiseta que tenía antes. Ahora lleva una falda corta y camisa de
manga larga. Juro que la chica está tratando de matarme con esas
piernas.
—¿Ves algo que te guste? —La voz de Star me sobresalta, y mi cara
se pone caliente. Por un lado, me da vergüenza que me pilló mirando a
sus piernas, por otro, estoy completamente encendido por su
declaración descarada.
Asustado de lo que podría decir, simplemente presiono mis labios y
miro por la ventana frontal. Mantengo mi mirada clavada en el suelo
delante de mí, mis brazos agarrando el volante con un apretón de
muerte. Tengo que llegar a casa. Si sigue coqueteando así me temo que
no seré capaz de controlarme. ¿Qué me poseyó para ofrecerme a llevarla
a su casa?
Una visión de Quinn llena mi mente, y entonces sé exactamente
por qué tengo que hacer esto, por qué tengo que hacer todo lo posible
para mantener a Star segura. Si lo que Lola dijo es verdad, entonces es
mi culpa que Star estuviera en la fiesta en primer lugar. Eso me hace
tan malo como Dante. Sólo la idea del hombre pone un sabor amargo en
mi boca. El último hombre con el que jamás quiero ser comparado es
con Dante, así que sé que tengo que hacer esto bien.
El viaje en coche es silencioso. De hecho, después de unos minutos
asumo que Star se ha desmayado. Pero cuando la miro de nuevo, sólo
está mirando a la ventana con una expresión vidriosa. Está claro que
todavía se encuentra bastante fuera de sí. Cuando nos detenemos en el
campus de la universidad, mi estómago se retuerce en nudos. Sé que no
puedo dejarla en el estacionamiento. Eso no sería seguro. Por lo tanto,
voy a tener que acompañarla a su habitación de la residencia. Aunque,
la verdad es que no va a ser seguro tampoco.
—Gracias por el viaje —dice Star, arrastrando las palabras. Busca
a tientas la manija de la puerta durante unos segundos antes de abrir
la puerta con éxito.
—Voy a caminar contigo. —La sigo.
—Por lo tanto, ¿este era tu gran plan? ¿Querías emborracharme y
hacer de las tuyas conmigo? —Rodea sus brazos alrededor de mi cuello
y bate sus pestañas.
Maldita sea, esto no va a ser fácil para mí. Trago saliva, haciendo
palanca para sacar sus brazos de mi cuello.
—No, créeme. Este no era mi plan. —Me doy la vuelta de ella y sigo
caminando hacia adelante.
—Entonces, ¿por qué te presentaste en la fiesta? —Camina más
rápido hasta que estamos al lado del otro de nuevo.
—No sabía que había una fiesta. Sólo quería hablar con Ryker.
—Oh. ¿Así que no fuiste allí por mí? —Escucho la decepción en su
voz y mi estómago se desploma. Si tan sólo no expresara sus emociones
tan abiertamente.
—No, pero estoy muy feliz de aparecerme cuando lo hice.
—¿Por qué? —De repente su tono cambia de decepción a ira—.
Arruinaste mi noche. Estaba teniendo un buen rato con Joseph.
—Jonah —la corrijo, una sonrisa en mis labios. Es linda cuando
está así de enojada—. Y él era un idiota.
—No lo era. —Da vuelta en una esquina, y la sigo—. Él era lindo,
agradable, y me deseaba. —Se detiene delante de una habitación de la
residencia que asumo es de ella.
—Star —digo en voz baja—, estaba borracho y se estaba
aprovechando de ti.
—¿Estás diciendo que un hombre sólo me podría desear si está
borracho? —Niega con la cabeza—. Guau, realmente eres increíble, ¿lo
sabías? —Con dedos temblorosos, busca dentro de su bolso tratando de
localizar sus llaves.
—Cálmate, Star. Eso no es lo que dije.
Saca sus llaves de un tirón, pero se deslizan entre sus dedos y
caen al suelo.
—Aquí. —Me inclino a apoderarme de ellas—. Deja que te ayude. —
Después de desbloquear la puerta, empujo para abrirla—. ¿Vas a estar
bien esta noche? —pregunto antes de que ella entre.
Star inspecciona mi cara por un minuto.
—¿Por qué eres tan amable conmigo de repente?
—No me di cuenta que era un idiota el resto del tiempo —bromeo.
—Sabes lo que quiero decir.
—Te dije que es porque somos amigos.
—Amigos, ¿eh?—Se acerca a mí y huelo el alcohol en su aliento.
Me recuerda por qué tengo que mantener mi distancia—. ¿Es eso todo
lo que somos?
—Star —empiezo a hablar, pero luego pierde el equilibrio y se viene
abajo sobre mí. La sujeto en mis brazos.
Riendo, me mira.
—Lo siento.
—Te ayudaré a entrar. —La guío a su dormitorio. Una vez dentro,
registro las dos camas empujadas contra paredes opuestas. Es obvio
cuál lado pertenece a Star y cuál pertenece a Lola. El de Star es
claramente el más desordenado con los carteles de bandas clavados a la
pared y la cama que está sin hacer. Puede que no conozca bien a Star y
Lola, pero sé que Star es completamente despistada y desorganizada, y
desde mis pocos encuentros con Lola, puedo decir que esa chica es
completamente quisquillosa en todo. Lo siento por Ryker, de verdad. Lo
caro de mantener no es lo mío.
Star todavía está luchando con su equilibrio, así que la depósito en
su cama. Antes de que pueda alejarme, agarra el cuello de mi camisa y
me tira hacia abajo, hacia ella. Mi pulso se acelera cuando atrapo una
bocanada de su perfume embriagador.
—¿Cómo sabías qué cama era la mía? —pregunta.
—Conjetura afortunada. —Sonrío, tratando de no pensar en lo
cerca que sus labios están de los míos.
—¿Por qué no te quedas?
Niego con la cabeza.
—No puedo, Star.
—En serio, ¿cuál es tu problema? —Libera mi cuello y exhala un
suspiro frustrado.
—Lo siento, Star, pero no voy a tomar ventaja de ti en este
momento.
—Entonces, ¿estás diciendo que nunca has estado con una chica
borracha antes?
—Por supuesto que sí, pero tú eres diferente.
Parece sorprendida por mis palabras.
—¿Cómo?
Me pateo a mí mismo por decir eso, y mi primera inclinación es
descarrilar la conversación y salir a la carretera. Entonces miro sus ojos
vidriosos y lanzo la precaución por la borda. Demonios, no recordará
esta conversación mañana de todos modos.
—No lo sé. Hay algo acerca de ti, Star. Algo especial. Me haces
sentir cosas que ninguna otra chica hizo antes y me asusta.
Sus ojos se amplían.
—¿Por qué te asusta?
Me siento a su lado en la cama y tomo su mano en la mía.
—Todo lo que siempre he querido es ser un músico famoso como
mi papá lo fue. No puedo dejar que nada se interponga en el camino de
eso. No quiero tener que renunciar a mi sueño, nunca.
—¿Quién dice que tendrás que renunciar a él?
—¿Quieres saber por qué mi padre dejó su banda?
Star asiente.
»Porque mi mamá quedó embarazada de Tate. La banda de papá
estaba casi lista para irse a una gran gira cuando se enteró. Mi padre
tenía que tomar una decisión, y decidió quedarse con mi mamá. Se
casaron, tuvieron una familia, y nunca miró hacia atrás.
Star hace una mueca.
—¿Así que estás preocupado de que voy a quedar embarazada y
voy a obligarte a renunciar a la música? Eso es ridículo, Beckett.
—No, eso no es todo. —Dejo caer su mano, deseando poder
articular mis sentimientos cuando hablo tan bien como lo hago en mis
canciones—. Star, nunca he entendido cómo mi padre podría elegir a
una mujer sobre su sueño de toda la vida. Pero luego te conocí, y me di
cuenta de que eras el tipo de chica por el que un chico renunciaría a
todo.
—Sin embargo, nunca te pediría que hicieras eso.
Quiero creerle. Quiero simplemente lanzar la precaución por la
borda, levantarla en mis brazos y ver dónde nos lleva. Sólo que sé que
no podemos predecir el futuro. Si voy adelante con esto, puede llegar un
punto en el que voy a tener que elegir. Ese es un riesgo que no puedo
tomar.
—Es que no es tan sencillo, Star. Lo siento.
—¿Fue así de sencillo con la otra chica de la que me hablaste? ¿La
que Dante te robó?
Horror me llena, y deseo nunca haber mencionado eso.
—Esa es una situación completamente diferente.
—¿Cómo es eso?
—No puedo hablar de ello, Star. —Desconcertado, me pongo de pie.
No estoy dispuesto a hablar de Quinn con ella—. En serio debo irme.
Star aprieta los labios y se aparta de mí.
—Descansa un poco —digo, cuando salgo por la puerta. Mientras
camino por el pasillo, siento una sensación de temor. ¿Por qué compartí
tanto con ella? ¿En que estaba pensando? Realmente espero que no
recuerde todo esto por la mañana. Si lo hace, me temo que acabo de
cometer un terrible error.
Capítulo 19
Star
Traducido por martinafab
Corregido por flochi

L a luz atraviesa mis ojos, y mi cabeza martillea. Intento


incorporarme, pero me duele demasiado la cabeza.
Gimiendo, presiono la cara en la almohada saboreando la
fresca sensación de ella en mi mejilla. Mi estómago rueda, y se me llena
la boca de humedad. Trago saliva con fuerza, esperando no vomitar.
Esta es la última vez que bebo tanto.
—Buenos días, sol —trina Lola.
Manteniendo la cara en mi almohada, alejo sus palabras con el
brazo.
—Vete.
—Te he traído algo.
Siento la cama inclinarse bajo el peso de Lola cuando se sienta
junto a mis piernas.
—¿Es un arma? ¿Vas a sacarme de mi miseria? —bromeo sin
levantar la cabeza.
—No, no es un arma. —Se ríe Lola—. Pero te hará sentir mejor.
Escéptica, levanto la cabeza y echo un vistazo con un ojo. En su
mano sostiene una taza con un líquido gaseoso claro.
—¿Qué es eso?
—Alka Seltzer. Te calmará el estómago.
Me alejo de la almohada y me siento.
—¿Por qué me dejaste beber tanto anoche?
Lola empuja la taza en mi mano. Está fría contra mi caliente,
sudorosa palma.
—Lo siento. Estaba por ahí con Ryker. No me di cuenta de cuánto
habías tomado.
—Está bien. No es tu trabajo hacer de mi niñera. —Tomo un sorbo,
y la carbonatación burbujea hasta mi nariz.
—No, al parecer, ese trabajo ahora ha sido entregado a Beckett —
dice Lola con amargura.
Al oír el nombre de Beckett, una avalancha de recuerdos me asalta
y me siento aún más enferma que antes.
—¿Qué pasó cuando te trajo aquí?
Bebo lo último de la medicina, se la devuelvo a Lola y luego dejo
caer la cabeza.
—No quiero hablar de ello.
La cara de Lola enrojece de ira.
—Será mejor que no haya intentado nada.
—No te preocupes. Fue un perfecto caballero —respondo con
amargura.
—Bueno, bien. —Lola se pone de pie.
—¿Cómo puede estar bien, Lola? El hombre aparece en la fiesta y
me aparta de Joseph, con quien me lo estaba pasando bien, por cierto.
Entonces me obliga a ir a casa, pero no es porque quiera estar conmigo
o algo. Es porque somos amigos. —Utilizo comillas en el aire alrededor
de la palabra amigos.
Lola arruga la frente en una profunda reflexión.
—Creo que su nombre es Jonah.
—Lo que sea.
Lola se ríe.
—¿Estás enfadada porque Beckett te apartó de un hombre cuyo
nombre ni siquiera sabes? Vaya, esta sin duda es una nueva Star.
—Sólo estoy cansada de las señales confusas de Beckett, eso es
todo.
—Oye, lo entiendo. He estado diciendo que te alejes de él durante
semanas.
—Sólo que eso es imposible, Lola.
—Es evidente. Sobre todo desde que el chico está colgado por ti.
—¿Qué?
—Oh, por favor. Es totalmente obvio. Incluso Ryker lo ve. —Lola
deja caer el vaso sobre mi tocador y luego regresa a la cama. Después
de sentarse, se vuelve hacia mí—. Pero Beckett tiene un montón de
equipaje, Star.
—Sí, puedo ver eso. —Levanto las cejas—. ¿Ryker te dijo qué es?
Ella niega con la cabeza.
—No, me da la sensación de que es realmente privado.
—Ojalá supiera qué es.
—Sólo quiero que tengas cuidado, ¿de acuerdo?
—Por supuesto. —Asiento—. Seguridad es mi segundo nombre.
Lola me da una mirada divertida, su mirada captando mi lado
caótico de la habitación.
—Bueno, ciertamente no lo es limpieza, lo sabemos.
—Cállate. —Me deslizo bajo mis sábanas, tirando de ellas por
encima de mi cabeza.
* * *
Toda la semana reflexiono sobre mi conversación con Beckett. Sé
que debería estar feliz de que admitiera que siente algo por mí, pero la
verdad es que sólo hizo todo peor. Saber que le gusto pero que no pueda
hacer nada al respecto es tortuoso. Es por eso que el jueves por noche
no me atrevo a ir al ensayo. No creo que pueda soportar estar tan cerca
de él, sabiendo lo que siente. Ya era bastante difícil estar cerca de él
antes de que supiera lo que siente. Así que le mando un mensaje a
Ryker para decirle que estoy enferma, y luego me escondo en mi
habitación.
Lola está en una sesión de estudio, así que sé que no voy a tener
que darle explicaciones ahora mismo. No quiero dejar la habitación para
conseguir comida, así que ataco mi escondite de chucherías. Después
de llenarme la cara con una barra de Snickers y demasiados ositos de
gominola, me cambio a un par favorito de pantalones de yoga, me siento
en la cama y toco mi teclado un poco. Pero no puedo encontrar ninguna
inspiración. Mi mente sólo sigue volviendo a las palabras que Beckett
me dijo la otra noche.
Es extraño cuán reservado es sobre la chica que Dante le robó.
Siento que ella es la razón por la que no puede abrirse a cualquier otra
persona. Si tan sólo pudiera conseguir que se abriera sobre ella. Sin
embargo, sé que esa es una batalla perdida. Es obvio que nunca va a
hablar de ella conmigo. Y a pesar de que la relación de Ryker y Beckett
es complicada, está claro que Ryker le es leal. Sé que no me dirá nada.
Y no es como si pudiera preguntarle al hermano de Beckett sobre ello.
Por lo tanto, eso significa que puede que nunca sepa toda la historia.
Frustración quema a través de mí. Si sólo hubiera alguna manera de
poder convencer a Beckett de que soy diferente de la otra chica y que
nuestra situación es diferente de la de sus padres. Parece una tragedia
para mí no darle a nuestra relación una oportunidad.
No estoy dispuesta a darme por vencida enteramente. Me planteo
lo extraño que es que me preocupe más por estar juntos con Beckett de
lo que hice cuando Spencer rompió conmigo. Nunca me he sentido así
por nadie antes, y por eso no puedo simplemente dejarlo ir.
Un pensamiento me golpea como la iluminación de un partido.
Dante. Él es la única otra persona que conoce la historia, y apuesto a
que estaría encantado de compartirla conmigo. Salto de la cama y saco
mis vaqueros del suelo. Después de cambiarme, me deslizo en un par
de zapatos, me paso un cepillo por el pelo enredado y luego salgo.
Al minuto que salgo tengo una idea persistente de que esto es un
terrible error. Si Beckett alguna vez se entera de que fui en busca de
Dante me matará. Aun así, no puedo obligarme a dar media vuelta.
Esto es algo que tengo que hacer. Tengo que saber qué le pasó a
Beckett para hacer que no confíe en nadie; para hacer que se aparte de
todos los que se preocupan por él.
No tengo ni idea de donde pasa el rato Dante, pero sí sé que la
única vez que lo vi fue en la cafetería, así que me dirijo allí primero. Si
él no está allí, tal vez alguien me pueda dirigir a él.
El aroma de café y pasteles flotan bajo mi nariz cuando entro, y me
gruñe el estómago. Supongo que las chucherías no fueron una cena
suficientemente buena para mí.
Después de registrar la tienda y darme cuenta de que Dante no
está aquí, decido pedirme un sándwich. Después de haberlo pedido, me
apoyo en el mostrador hacia el camarero. Él era el mismo tipo
trabajando la última vez que toqué.
—Oye, ¿recuerdas la otra noche cuando esos dos tipos se
pelearon?
—¿Dante y Beckett? ¿Cómo podría olvidarlo? —pregunta con una
ligera sonrisa—. Esos siempre están metiéndose en una.
Me muerdo el labio cuando la sensación intranquila vuelve. Sé que
simplemente debería olvidarme de todo esto, pero he llegado demasiado
lejos.
—Sí, es verdad. ¿Tienes alguna idea de dónde podría estar Dante
esta noche?
—No soy su secretario personal —bromea el tipo.
Me río ligeramente, luchando contra mi irritación.
—¿De verdad? Sí, lo entiendo. Sólo me preguntaba si sabías a
donde sale Dante normalmente.
—¿Por qué estás buscando a Dante? —La voz detrás de mí me hace
prácticamente saltar fuera de mi piel.
Pavor desciende en mis entrañas mientras giro lentamente sobre
mis talones.
—¿Beckett? ¿Cómo es que no estás en el ensayo?
Su rostro es duro, sus labios una fina línea.
—No todo el mundo estaba allí, así que terminamos temprano.
—Oh. Sólo estaba pidiendo la cena.
—No pareces enferma. —Beckett habla metódicamente, dándose
golpecitos con el dedo en la barbilla.
Ahora me siento enferma.
—¿Quieres explicarme por qué te has perdido el ensayo y ahora
estás aquí buscando a Dante? —pregunta.
Nerviosa, me alejo de la fila. Mi sándwich está encima del
mostrador de recogida, así que lo agarro.
—Um… —No se me ocurre nada.
—Mira, Star, tengo reglas para los miembros de mi banda. No
beber y nada de drogas. Los otros chicos lo saben. Nunca me he
molestado en decírtelo a ti porque no me pareces del tipo de fiesta.
Mi cuerpo se adormece.
—Siento lo de la otra noche. Eso fue una cosa de una sola vez, lo
prometo.
—Entonces, ¿por qué estás buscando a Dante? ¿Estás tomando
drogas?
—No. —Niego con la cabeza vehemente—. ¿Por qué? ¿Dante es un
traficante de drogas?
—Dímelo tú. Tú eres la que lo está buscando.
—No para drogas. —Me paso una mano por el pelo, deseando
haber escuchado esa voz molesta en mi cabeza.
Beckett levanta una ceja.
—Entonces, ¿por qué?
—Yo sólo quería hablar con él, eso es todo.
—¿Sobre qué, Star?
Respiro hondo. A estas alturas, la verdad es mi mejor opción.
—Quería saber lo que pasó entre ustedes dos, ¿de acuerdo?
Beckett se acerca a mí, y baja la voz.
—Si quieres saber algo, tienes que venir a mí.
Molesta, levanto los brazos.
—Sí, pero te niegas a decirme nada.
—Eso es porque no es de tu incumbencia —gruñe.
Mi corazón se detiene, y toda la resistencia se apaga dentro de mí.
Dejo caer la mirada.
—Tienes razón. Lo siento. —Sin mirarlo a los ojos, agarro mi
sándwich con la mano y me doy la vuelta. Creo que he apretado el pan
con tanta fuerza que probablemente no es comestible en este punto.
Cuando hago mi camino hacia la puerta, Beckett me detiene.
—Star —dice en voz alta.
Mi ánimo se levanta, y giro.
—He hablado con los otros chicos sobre el fin de semana pasado,
pero confío en que no vas a dejar que eso suceda de nuevo.
—No te preocupes. Voy a atenerme a tus reglas de ahora en
adelante. —Empiezo a alejarme, pero luego me detengo. No voy a dejar
que tenga la última palabra en este momento—. ¿Beckett?
—¿Sí?
—Confío en que también dejarás de meterte en mi vida. No necesito
que aparezcas cada vez que estoy con otro hombre y trates de
rescatarme, ¿de acuerdo?
—Muy bien. —Su tono y expresión no revelan nada.
Con un asentimiento sutil, me apresuro a salir para que no vea
cuánto de esta conversación me está desgarrando por dentro.
Capítulo 20
Beckett
Traducido por AnnaTheBrave
Corregido por flochi

M e siento mal por lo cruel que había sido con Star en la


cafetería, pero ella no debería haber ido a buscar a Dante
a mis espaldas. Es decir, ¿qué le da el derecho de
hacerlo? Obviamente, si no quería decirle sobre Quinn, era porque
había una razón. Además, ¿no le había advertido sobre Dante? Mi
sangre hierve al pensar en lo que podría haber descubierto. Quién sabe
qué le habría dicho sobre Quinn. Ese chico es un total perdedor. Es
manipulador y vengativo. Star no tiene idea de qué clase de persona es
él.
Las dos semanas siguientes al incómodo encuentro, Star me
ignora. No es que eso importe. Toda la banda me está tratando con
frialdad. Supongo que están enfadados por lo difícil que me puse sobre
la fiesta en lo de Ryker. Tal vez fui un poco exagerado, pero todos ellos
conocen mis reglas. Y saben por qué las tengo. Es una cuestión de
confianza y respeto, realmente.
Ahora Star se había ido. Ella y Lola fueron a casa por la semana de
Acción de Gracias. Espero que cuando ella vuelva tenga mejor actitud y
podamos volver a la marcha. El festival de diciembre está a unas
semanas de distancia, y debemos estar en el juego. Este festival
significa mucho para mí, y lo último que necesito es que se arruinara
por todo este drama. De hecho, eso era exactamente lo que me
preocupaba cuando Ryker habló sobre traer una chica a la banda. Si
tan sólo no hubiese aceptado. Si sólo esa chica no hubiese sido Star.
Tomo mi guitarra y la dejo en mi regazo. Recostando mi espalda
contra los cojines del sofá, apoyo mis pies descalzos sobre la mesa de
café. Rasgo la guitarra y espero que la inspiración me golpee. Mi
objetivo es escribir al menos una canción más para el festival, y tengo
que conseguirlo.
—Ey. —Tate entra a la habitación vistiendo vaqueros rasgados y
una remera arrugada. Se sienta en la silla reclinable, nota mi
apariencia y tuerce la nariz con disgusto—. Chico, ponte algo de ropa.
Bajo la mirada a mi cuerpo.
—No es como si estuviera desnudo.
—Sólo estás usando boxers, hombre. —Tate aparta su mirada.
—¿Celoso porque luzco mucho mejor que tú en ropa interior? —
bromeo.
—Eso quisieras —bromea de vuelta—. Entonces, ¿vendrás a casa
de papá y mamá conmigo hoy?
Gimo.
—No lo creo.
—¿En serio? Es Acción de Gracias.
—¿Y?
—Y que no puedes quedarte en casa y estar todo el día deprimido.
—No estoy deprimido. —Dejo mi guitarra en el suelo, apoyándola
contra el sofá.
—¡Hombre, cierra las piernas! —Tate cubre sus ojos con su mano.
—Celoso de nuevo, ¿eh? —Riendo, me acomodo.
—Sólo cúbrelo. —Tate separa sus dedos y asoma un ojo. Luego
suspira y baja la mano—. Has estado deprimiéndote desde que tú y Star
tuvieron esa pelea.
—No lo he hecho.
Sacudiendo la cabeza, dice:
—No sé por qué no puedes simplemente admitir que ella te gusta.
—Lo hice, y mira a dónde me llevó.
—Sí, le dijiste que te gusta pero que no podías estar con ella por tu
excesivo equipaje, pero no le dijiste qué era.
—Le conté un poco.
—Pero no todo.
—Eso no le da el derecho de ir a descubrirlo a mis espaldas.
—Sí, no sé por qué no te preguntó, dado que eres un chico tan
abierto —dijo Tate sarcásticamente.
—Es personal, y no es su problema —digo con enojo
Tate se inclina, apoyando sus codos en sus rodillas.
—Beckett, sólo digo esto porque soy tu hermano y me preocupo por
ti, así que no lo tomes a mal, ¿está bien?
Nervioso, me muevo incómodo en el sofá. Raramente mi hermano
me habla así. Extiendo los brazos, animándolo.
—Continúa.
—Necesitas superarlo y madurar.
—Mira quién habla —murmuro en voz baja.
—Mira, sé que he cometido muchos errores, pero he aprendido de
ellos. Sólo quiero lo mismo para ti. —Tate hace una pausa—. Vas por
ahí siendo un resentido y dejas fuera a todo el mundo. Es hora de que
dejes entrar a alguien.
Tengo una extraña sensación de déjà vu.
—Suenas como Star.
—Chica lista. —Tate sonríe—. Sé que estás asustado, Beckett. Ella
es la primera que se ha metido bajo tu piel de esta manera, y tienes
miedo de dejar caer las paredes. Pero créeme, valdrá la pena si lo haces.
—No puedo.
—¿Por qué no?
—Sabes por qué, Tate. —Alcanzo mi guitarra de nuevo—. Además,
necesito enfocarme en mi música. Tú de todas las personas sabes qué
ocurre cuando dejas que algo se interponga en tus sueños.
—Eso fue totalmente diferente, y lo sabes.
—¿Lo fue? Tú, papá, e incluso Quinn aprendieron de la forma
difícil. No estoy planeando hacerlo. —Instalo la guitarra en mi regazo y
empiezo a tocar, señalando el final de la conversación.
Tate se pone de pie y camina hacia mí.
—Está bien, te dejaré de molestar sobre Star con una condición.
Dejo de tocar y lo miro.
—¿Qué?
—Ven conmigo a la cena de Acción de Gracias.
—No puedes estar hablando en serio.
—Mamá y papá realmente quieren verte.
—Seguro que quieren —digo sin creerlo.
—Beckett, debes dejar de ser tan duro con ellos.
—¿Por qué? —pregunto con los dientes apretados—. Ellos no me
apoyan.
—Pero es Acción de Gracias y quieren verte. Vamos. Hazlo por mí,
al menos. No quiero ir allí y oírlos hablar de ti por no ir jamás.
Río amargamente.
—Bien, pero sólo porque me diste un lugar donde vivir, y tengo que
llevarme bien contigo.
—Ey, aceptaré eso. —Tate se encoge de hombros—. Ahora ve a
vestirte. Nos vamos en quince.
—¿Qué tiene de malo lo que llevo? —Sonrío satisfecho—. Mis
admiradoras pagarían por verme así.
Tate sacude la cabeza, disgustado.
—Sólo vístete.
—Si insistes. —Me pongo de pie, riendo. Mientras voy a mi
habitación, meneo mi trasero hacia Tate—. Vamos, debes admitirlo, es
lindo, ¿o no?
Tate pone sus manos en su cabeza y gime, pero no antes de que
vea la pequeña sonrisa pasando por sus labios. Luego de entrar a mi
habitación, me pongo unos vaqueros y una camiseta blanca. Cuando
vuelvo a la sala, Tate me da una sonrisa divertida.
—¿Eso es lo que vas a usar?
—¿Preferirías que me cambiara de nuevo a mis boxers?
—Está bien, vamos.
* * *
Desearía tener una cámara lista para capturar la expresión
sorprendida de mamá cuando abre y me encuentra de pie en el porche.
—Beckett, ¿viniste?
—Sí, él me obligó. —Señalo a Tate, quien me da una mirada de
advertencia.
Mamá presiona sus labios juntos.
—Cualquiera que sea la razón, estoy feliz de que estés aquí. —Me
envuelve en un abrazo, su familiar esencia floral traspasándome. Me
siento nostálgico por un minuto, recuerdos de ella abrazándome cuando
era un niño llenan mi mente. Pero cuando ella se aleja, atrapo sus ojos
analizando mi vestimenta con desaprobación. Recuerdo que ya no soy
un niño, y mi mamá y yo ya no somos cercanos. Mientras mamá saluda
a Tate, entro a la acogedora casa en la que crecí. Recuerdo que cuando
era pequeño, papá me mostraba fotos de los lujosos hoteles en los que
se había quedado cuando estaba en la banda. Más tarde, me sentí tan
decepcionado mirando nuestra pequeña casa de ciento once metros
cuadrados, dándome cuenta de todo a lo que mi padre había
renunciado. Mi padre tuvo la vida que todos soñarían, y renunció a ella
para vivir en una pequeña casa y criar una familia. ¿Quién hace eso?
—¿Beckett? —Papá entra en la habitación familiar, sus cejas
levantadas con sorpresa—. Me alegro de que hayas podido venir, hijo.
Asiento, agradecido cuando Tate y mamá se nos unen.
—¿Puedo traerles algo de beber, chicos?
—Vodka con hielo —digo sólo para agitar las cosas.
Mamá frunce el ceño.
—¿Cuándo comenzaste a beber?
—Tengo veintiuno, mamá. Eso significa que es legal. —Notando lo
tensos que sus hombros se han puesto, me siento culpable por llevar
esta broma tan lejos. Por lo que me encojo de hombros—. Realmente no
bebo. Sólo estaba bromeando. Tomaré un refresco.
Papá exhala. No me atrevo a mirar a Tate. No es como que tengo
que mirarlo para saber que no aprueba mi broma, especialmente dado
que él es la principal razón por la que no bebemos en esta casa. La
tensión es tan espesa que puede cortarse con un cuchillo. Por la
siguiente hora, papá, Tate y yo tenemos una pequeña conversación en
la habitación familiar mientras mamá termina la cena. Mi estómago
gruñe ante el aroma de pavo y especias. Finalmente, mamá anuncia que
la cena está lista y todos vamos al pequeño comedor.
Papá silba después de ver el banquete, y pone una mano en el
brazo de mamá.
—Esto luce delicioso, cariño.
—Gracias. —Ella se inclina y lo besa suavemente en la mejilla.
Ignorándolos, arrastro una silla y me siento. Tate toma asiento a
mi lado y mamá y papá se sientan frente a nosotros. El silencio
desciende sobre la mesa mientras se pasa la comida. Está deliciosa y
como vorazmente sin decir una palabra. Es la primer comida casera que
como en mucho tiempo. Mayormente como comida para llevar o
emparedados de queso a la parrilla. Hago un queso asado decente, lo
que es algo bueno ya que es casi lo único que cocino. Levantando la
vista hacia mamá y papá, los veo riendo juntos y tocándose
afectuosamente. Siempre han sido así. Solía avergonzarme cuando traía
amigos.
Las palabras de papá de la otra noche se reproducen en mi mente.
Dijo que nunca se arrepintió de sus decisiones, y la verdad es que
siempre pareció feliz con su vida. Incluso a pesar de que jamás lo
comprendí, él parecía serlo. Mis pensamientos van hacia Star, y me
pregunto cómo está yendo su Acción de Gracias. Imaginándome su
dulce rostro e impresionante cuerpo, contemplo enviarle un texto, o
llamarla. Por mucho que odie admitirlo, la he extrañado en el último par
de semanas. Y quizás permitirle entrar no arruinará todo. Papá parece
feliz. Por otra parte, tal vez hubiera sido más feliz si hubiese
permanecido en la banda. Nunca lo sabremos. Y no soy papá. Quiero
cosas diferentes para mi vida. Forzándome a abandonar los
pensamientos sobre Star, tomo otro bocado de comida.
Capítulo 21
Star
Traducido por flochi y BookLover;3
Corregido por Giuu

—¿E stás disfrutando de la escuela hasta el momento?


—pregunta mamá a la vez que me pasa el puré de
patatas.
Asiento, incapaz de hablar con la boca llena de pavo.
—¿Has hecho nuevos amigos?
El rostro de Beckett destella en mi mente y mi rostro se calienta.
—Un par. —Todavía no le he contado a mis padres sobre la banda,
y no planeo hacerlo.
—¿Por qué tu rostro está todo rojo? —me molesta Leo. Está
sentado a mi derecha, y me da un codazo en el costado.
—No lo estoy. —Pongo una cucharada de patatas en mi plato.
—Creo que alguien tiene un novio —dice con una voz cantarina,
recordándome cuando éramos niños. A pesar de que Leo prácticamente
ha crecido ahora, a veces puede ser tan inmaduro.
—No, no lo tengo. —Empujo el cuenco de patatas en las manos de
Leo con un poco de fuerza, esperando que capté la indirecta.
—Eso está bien, porque deberías enfocar tu energía en la escuela
—interviene papá, y no estoy para nada sorprendida por sus palabras.
Papá me mantendría encerrada con llave en mi cuarto por toda la
eternidad si pudiera. Nunca quiere que tenga citas.
Como en silencio por unos minutos, mi mente girando con las
imágenes de Beckett. Cuando llegué aquí por la semana, asumí que
sería la oportunidad perfecta de apartar mi mente de él. Sólo que algo
referente a este lugar me hace pensar más en él. Me siento tan sofocada
en mi ciudad natal. Cuando estoy en Seattle con Beckett y la banda, me
siento libre como nunca he experimentado. Antes de venir aquí, le
confié a Lola que estaba pensando en abandonar la banda. Es tan
incómodo entre Beckett y yo que pensé que era lo mejor. Pero mientras
más lo considero, sé que no puedo hacerlo. Adoro estar en la banda. Es
lo más divertido que he hecho. No puedo dejarlo pasar. No ahora.
—¿Qué tipo de cosas hacen Lola y tú para divertirse? —Mamá
toma un sorbo de su vino tinto.
Mi estómago da un vuelco. Decido empezar de a poco con mis
padres, pasitos de bebé.
—Vamos mucho a la cafetería cerca del campus. Tienen noches de
micrófono abierto y a veces actúo allí.
—Qué bien —dice mamá en su voz platicadora mientras baja el
vaso—. Siempre y cuando la música no te aleje de tus estudios, estoy de
acuerdo en que incursiones un poco en ello.
Asintiendo, vuelvo a agarrar mi tenedor. Me siento un poco
culpable por no decirles sobre la banda, pero luego de su última
afirmación, me doy cuenta que no puedo. Mis padres se volverían locos
si supieran. Cuando me inclino para tomar otro bocado, mi celular
vibra en mi bolsillo. Por un breve momento, pienso que es Beckett.
Entonces bajo la vista y veo que se trata de Lola. Por supuesto que
Beckett no me escribiría un mensaje. ¿En qué estaba pensando?
¿Cómo te está yendo?
Brutal, respondo.
¿Les dijiste sobre la banda?
No. ¿Les contaste a tus padres sobre Ryker?
¿Qué crees?
Casi me río en voz alta. Los padres de Lola son realmente ricos y
tienen muchas esperanzas de que su hija enganche a un doctor o un
abogado. No se emocionarían de que su hija esté saliendo con un chico
que se especializa en comunicaciones porque él no tiene idea de lo que
quiere ser aparte de músico.
—¿Qué estás haciendo? —Leo se inclina sobre mi hombro.
—Nada —murmuro, cubriendo mi teléfono con la mano y
metiéndolo de vuelta en mi bolsillo.
Para cuando la cena ha terminado, estoy tan saciada que siento
que tendré que salir rodando del comedor. Mi mente viaja de regreso
hacia los pensamientos de Beckett y me pregunto dónde está hoy. ¿Fue
a la casa de sus padres o Tate y él se quedaron en casa? Es gracioso
porque aunque practicamos en el garaje de sus padres, nunca los he
visto. A veces, puedo escucharlos dentro de la casa, o ver sus autos en
el camino de entrada, pero nunca salen y saludan. Obviamente, su
relación con Beckett es complicada. Por otra parte, parece que todo con
Beckett es complicado.
* * *
Me alegra tanto cuando la semana de Acción de Gracias ha
terminado y Lola y yo estamos de regreso en Seattle. Mientras
desempacamos nuestras maletas en nuestro dormitorio, Lola habla y
habla sobre los abrumadores que son sus padres y lo odiosa que es su
hermana mayor. No es que necesite decirme nada de esto. He pasado
tiempo suficiente con su familia para saberlo. De hecho, en la
secundaria raramente pasamos tiempo en su casa. Prefería quedarse en
la mía. Mis padres podrían molestarme, pero supongo que son más
geniales que los de Lola. Además, nunca pude decidirme si los padres
de Lola me agradan o no. fue como si siempre me ignoraran. Lola me
asegura que son de esa manera con todo el mundo, pero aun así me
pone incómoda.
Apartando el cabello de sus ojos, Lola me mira desde donde se
encuentra arrodillada en el suelo frente a su maleta.
—Lo siento. Sé que he estado divagando. ¿Cómo estuvo con tu
familia?
—Estuvo bien. —Llevo un montón de camisas a mi tocador.
—¿Quieres cambiar de familia? —bromea Lola.
Meto las camisas en el cajón del medio y lo cierro de golpe con la
cadera.
—No, gracias.
—Eso es lo que pensé. —Lola arruga la nariz.
—Aunque Leo fue un poco molesto —digo, mientras regreso a mi
maleta la cual está abierta en mi cama.
—¿Qué tiene eso de nuevo?
Me río entre dientes.
—Está bien, sé que él siempre ha sido un poco irritante, pero esto
era diferente. Me dio la sensación de que él sospecha que estoy
ocultando algo. Era como si estuviera tratando de incitarme toda la
semana.
Lola muerde su labio.
—¿Crees que tus padres tienen sospechas?
—No, ellos parecían no tener ni idea.
—Entonces no me preocuparía de eso. Además, no es como si
importara si planeas dejar la banda de todos modos.
Sacando mis pantalones, los arreglo en mis brazos y me dirijo de
nuevo a mi aparador. Huelen como detergente para ropa de mis padres.
—Creo que he decidido permanecer en ella
Lola deja escapar un pequeño chillido.
—¿En serio? ¿Qué te hizo cambiar de opinión? ¿Has oído de
Beckett o algo así?
Mi estómago se retuerce ante sus palabras.
—No, no lo he hecho. Pero me gusta estar en la banda, y no deseo
irme. —Después de guardar mis pantalones, me inclino contra el
aparador. Lola todavía está en el suelo arreglando la ropa por color o
alguna tontería por el estilo—. Y realmente estoy emocionada con esta
cosa del festival. Beckett piensa que podríamos conseguir ser
descubiertos. ¿No sería una locura?
—Ustedes son increíbles. Eso totalmente podría suceder.
Muerdo mi labio, pensando.
—¿Pero qué si nos descubren? ¿Entonces cómo se lo explicaré a
mis padres?
—Chica, si ustedes consiguen un contrato discográfico, tus padres
estarán encantados.
—Lo sé, pero también sabrán que les mentí.
—No mentiste exactamente. Sólo que no les has dicho todo. Hay
una diferencia.
—De alguna manera no pienso que lo vean así.
—Confía en mí, si ustedes se hacen famosos tus padres lo pasarán
por alto.
No puedo evitar pensar que Lola está proyectando un poco aquí.
Seguro, en el caso de sus padres sería cierto. Todo lo que importa es el
éxito y el dinero. Mis padres no son así. Tomo una profunda respiración
para aflojar el nudo de mi pecho. No importa lo que piensen mis padres.
Estoy de vuelta en Seattle, y es mi vida. Tengo la oportunidad de vivir
como quiero.
—Así que, ¿eso significa que vas a volver a los ensayos este jueves?
—Lola alza una ceja.
Asiento, mi pecho apretándose.
—Quizá las cosas no serán tan incómodas entre Beckett y yo ahora
que hemos estado un tiempo separados. —Aun cuando siento como que
estoy agarrando un clavo ardiente, realmente espero tener razón. Sé
que voy a esperar en agonía toda la semana para descubrirlo.
* * *
Solo resulta que no tengo que esperar tanto tiempo. La mañana del
jueves Beckett me envía un mensaje preguntando si voy a ir al ensayo
temprano. Él quiere ir más sobre las voces antes de que el resto de la
banda se presente. Sé que es estrictamente profesional, pero mi corazón
da volteretas en mi pecho ante la perspectiva de tener un poco de
tiempo a solas con Beckett. Si tenía alguna esperanza de haberlo
superado, los latidos irregulares de mi corazón confirman que no lo
estoy.
De hecho, estoy tan nerviosa cuando me levanto para ir a la casa
de sus padres que pienso que podría vomitar. Entonces recuerdo lo
dulce que fue cuando vomité en la fiesta de Ryker. Mis entrañas se
agitan ante el recuerdo de él apartando el cabello de mi cara y frotando
mi espalda. Mientras camino hacia el garaje, me pregunto cuál Beckett
conseguiré hoy. ¿Será el tipo que sostuvo mi cabello en la fiesta o el frío
de la cafetería?
—Hey. —Beckett me mira con una sonrisa cuando entro en el
garaje. Está inclinado contra el amplificador de su guitarra,
jugueteando con algunos botones.
Exhalo suavemente, mis nervios disminuyendo un poco.
—Hola. —Haciendo mi camino hacia al teclado, dejo mi bolso junto
a éste y mi partitura encima.
—¿Cómo estuvo tu Acción de Gracias? —Beckett se levanta y
alcanza su guitarra.
—Bien. ¿El tuyo?
Se encoge de hombros.
—Estuvo bien.
—¿Has venido aquí?
Asiente, y retuerzo mis manos en mi regazo, sin saber qué más
decir. La pequeña charla siempre parece ser muy incómoda entre
nosotros.
—¿Quieres repasar algunas canciones? —Beckett va directo al
grano, y por primera vez me siento aliviada
—¿Cuáles? —Recojo mi pila de papeles.
—Las dos nuevas primero.
Rebuscando a través de la música, las encuentro y las saco de la
pila. Entonces doy un golpecito en el teclado.
—En realidad —dice Beckett—, quería centrarme sobre todo en las
voces, así que estaba esperando que volviéramos a usar mi guitarra.
—Oh, está bien —Presiono el interruptor de apagado y descanso
mis manos en mi regazo.
Beckett se dirige hacia a la esquina del garaje y agarra dos
taburetes.
—¿Por qué no nos sentamos aquí? —Él pone los taburetes uno al
lado del otro. Luego se sienta en uno, poniendo su guitarra en su
regazo.
Presionando mis labios, me levanto y camino con las piernas
temblando hacia los taburetes. Mientras me siento, inhalo
profundamente. Puedo oler el aroma almizclado de la ropa de Beckett
legar hasta mí, y causa que mi corazón se acelere. Nuestras rodillas
prácticamente están tocándose cuando comienza a rasguear su
guitarra, y mis palmas comienzan a sudar. Las limpio sobre la tela de
mis jeans y mi corazón reduce su velocidad.
—Tomaré el primer verso y tú tomas el segundo, ¿está bien? —Me
mira fijamente.
Asiento, sorprendida. Generalmente sólo canto el respaldo en esta
canción. Me pregunto qué le hizo cambiar de opinión sobre eso. No es
que importe. Estoy agradecida por la oportunidad. Cuando llegamos a
la mitad de la canción, la puerta que conduce a la casa se abre. Veo los
hombros de Beckett tensarse, pero sigue tocando, así que mantengo la
concentración. Por el rabillo del ojo veo la figura de un hombre de pie a
un lado observando. Cuando me atrevo a dar un vistazo me doy cuenta
de que es Tate. Beckett debe darse cuenta de esto también, porque se
relaja visiblemente.
Los aplausos suenan cuando acabamos. Tate deambula hacia
nosotros.
—Ustedes suenan muy bien juntos. Como uno de esos dúos
populares.
—Gracias. —Me ruborizo ante sus palabras.
La mirada fija de Beckett se desliza sobre mí.
—Sí, estoy de acuerdo. Estoy pensando en hacer que hagamos una
canción acústica juntos en el festival.
—Definitivamente deberían —responde Tate—. Ustedes dos tienen
una gran vibra juntos.
Emoción burbujea dentro de mí con su conversación. ¿Una
canción solo con Beckett? Es como un sueño hecho realidad. Lucho
duro para mantener mi expresión neutral. Quiero saltar de mi silla y
gritar con placer.
Beckett apoya sus manos en su guitarra.
—Entonces, ¿cuál es el problema, Tate? ¿Estás aquí para la cena o
algo así?
Tate asiente.
—Hombre, ahora pasas más tiempo aquí de lo que lo hiciste
cuando vivías aquí.
Tate se ríe.
—Los tiempos han cambiado, hermano.
—Supongo. —Beckett sonríe, pero puedo decir que es forzado.
Tate balancea sus brazos a un lado, sintiendo claramente el
cambio en la atmósfera también.
—Bien, los dejaré regresar a ello. Es bueno verte de nuevo, Star.
—A ti también, Tate.
Mientras Tate hace su camino hacia el interior, él y Beckett
comparten una mirada que no puedo descifrar. Ojalá que estos chicos
Nash no fueran tan difíciles de leer.
Capítulo 22
Beckett
Traducido por Apolineah17 y Gemma.Santolaria
Corregido por Giuu

T
ate tiene razón. Hay algo sorprendente en la forma en que
Star y yo sonamos juntos. Lo he sabido desde el día en que
ella audicionó. Al principio me preocupaba, pero ahora estoy
pensando que puedo usarlo a mi favor. Puede que sea el borde que
nuestra banda necesita para ser notada en el festival. Ya tenemos el
sonido de rock, y ahora podemos añadir algo más suave. Para el
momento en que los chicos llegan, mi cabeza está girando con las
posibilidades.
Comparto algunas de ellas con ellos, y parecen estar bien con ello.
Por supuesto es difícil de decir últimamente. Desde que los persuadí
sobre la fiesta de Ryker han estado un poco cortantes conmigo. Star
parece haberse relajado alrededor de mí esta noche, pero todavía hay
algo de tensión allí. Supongo que tendremos que hablar sobre nuestra
conversación en la cafetería en algún momento. Pero soy bueno
haciendo eso a un lado por un tiempo. Ahora mismo quiero conseguir
pasar el festival.
Después de que los chicos consiguen conectar todas sus cosas y
están listos, empezamos con No puedo tener. Mientras la banda se pone
en marcha, tengo una idea. Dejo de tocar y hablo en el micrófono.
—Oigan, chicos, vamos a tocar más despacio ésta también.
—Pero somos una banda de rock, hombre —gime Ryker—. Ya es
bastante malo que quieras hacer un par de canciones acústicas con
Star, ¿pero ahora quieres disminuir la velocidad de nuestras otras
canciones también?
—¿Qué hay de malo con cambiar las cosas un poco? —Levanto mi
ceja hacia él, desafiándolo a seguir cuestionándome.
—¿Qué pasa si no queremos cambiar las cosas? —Ryker mira por
encima a Pierce y a Jimmy—. ¿Ustedes, chicos, quieren cambiar las
cosas?
Pierce niega con la cabeza. Los ojos de Jimmy se mueven hacia
atrás y hacia adelante incómodamente.
La irritación burbujea dentro de mí.
—No importa lo que ustedes piensen, ¿De acuerdo? Esta es mi
banda. Yo tengo la última palabra.
—Por supuesto. ¿No es esa siempre la manera? —Ryker niega la
cabeza con disgusto—. Estoy tan harto de tenerte dictando todo lo que
hacemos.
—Lo siento, hombre, pero esa es la forma en que es —digo, mi tono
un poco más suave ahora.
—No tiene que ser así. —Ryker se quita la correa de su guitarra.
Campanas de advertencia suenan en mi cabeza.
—¿Qué quieres decir?
Ryker mira por encima a Jimmy y Pierce, dándoles un sutil
asentimiento.
—Estamos cansados de tu actitud, Beckett, y estamos cansados de
tus reglas.
—Sí —interviene Pierce—. Estamos pensando que tal vez es hora
de que nos separemos.
—¿Qué? —Siento como si me hubieran dado un maldito
puñetazo—. No pueden hacer eso.
—Oh, sí, nosotros podemos —dice Ryker.
Entrecierro mis ojos hacia él, sabiendo que hay una traba en su
plan.
—Pero no tienen un vocalista.
Los ojos de Ryker se posan en Star, y mi estómago se desploma.
¿Ella está en esto? Por supuesto que lo está. Debería haberlo sabido.
—Así que ese ha sido su plan desde el principio, ¿eh? Pensé que
era extraño cuán insistentemente presionaron para que ella se uniera a
nosotros. —Descanso mis brazos en mi guitarra, sintiéndome
repentinamente cansado.
Star se levanta del teclado, lanzando sus brazos hacia arriba como
en señal de rendición.
—De ninguna manera. No me van a poner en medio de este drama.
No voy a ser usada como algún tipo de peón. Me uní a esta banda para
trabajar con todos ustedes, no voy a apoyar esta separación. —Su
mirada barre sobre todos nosotros—. Ustedes necesitan resolver sus
pequeños problemas. Cuando lo hagan, pueden darme una llamada. —
Levanta su partitura y su bolso, y entonces sale del garaje.
La observo con asombro. Para mí ella nunca se ha visto más
hermosa. Por instinto, voy detrás de ella. La alcanzo justo antes de que
entre a su auto.
—¡Star!
Ella se gira, su cabello golpeándola en el rostro.
—Gracias por lo que dijiste allá adentro.
Se encoge de hombros.
—Lo dije en serio. Evidentemente tienen algunos problemas que
necesitan solucionar, pero no vale la pena que la banda se separe.
—Fácilmente podrías haberte ido con ellos. Sé que no siempre he
sido la persona más fácil con la cual trabajar.
—Puedes decir eso de nuevo —murmura en voz baja.
Doy un paso hacia adelante.
—¿Por qué no lo hiciste?
Se muerde el labio y veo la vacilación escrita en su rostro.
—La verdad es que me uní a la banda debido a ti, y no tengo
deseos de permanecer en ella si tú te vas.
Sus palabras me atrapan con la guardia baja. El aire a mi
alrededor cambia. De repente no me preocupan las consecuencias.
Extiendo la mano y agarro la mano de Star.
—Tengo que volver allá adentro y hablar de esto con ellos. Pero,
¿crees qué tal vez podríamos vernos… para tomar un café o algo así
después?
Los ojos de Star se abren, la sorpresa es evidente en su rostro.
—Claro. Sólo envíame un mensaje de texto cuando hayas
terminado.
Sonrío, y de mala gana suelto su mano. Se sentía tan bien
sostenerla, casi como una cuerda salvavidas.
—Te veo pronto —digo, antes de darme la vuelta y dirigirme de
regreso al garaje. Los chicos están apiñados juntos en una conversación
cuando entro. No puedo perderlos justo antes del festival. Además,
estoy ansioso por ver a Star de nuevo. Sé que está en mis hombros
hacer esto bien, así que decido tomar el camino más alto.
—Miren, chicos, sé que soy un poco intenso la mayor parte del
tiempo.
—¿Un poco? —Ryker levanta las cejas.
—Está bien, así que soy muy intenso —concedo, y todos los chicos
asienten de acuerdo—. Pero es sólo porque creo mucho en nuestra
banda. Y la razón por la que lo hago es por ustedes tres. Tienen talento.
Es por eso que los quería en mi banda. Y no quiero perderlos chicos. —
Tomo una profunda respiración, sabiendo que las palabras de disculpa
van a ser difíciles de empujar de mi garganta—. Así que lo siento.
Sus caras aturdidas me dicen que no lo esperaban tampoco.
—¿Así que estás diciendo que vas a retroceder un poco? —
pregunta Ryker.
Asiento.
—Bien. —Ryker se adelanta y me estrecha la mano.
—¿Entonces se quedan? —pregunto.
—No es como si tuviéramos una opción ahora. —Ryker se ríe a la
ligera—. Nuestro plan parece haberse derrumbado.
Sonrío.
—Sí, probablemente deberían haber puesto al tanto a Star de
antemano.
Ryker me fija la mirada.
—No habría habido diferencia. Parece que ella no va a dejarte,
Beckett.
Trago saliva sabiendo que tiene razón.
* * *
Cuando Star entra en la cafetería se ve tan caliente en sus jeans
ajustados y botas hasta las rodillas. Su pelo está apartado de su cara
en una cola de caballo floja, y sus mejillas sonrojadas por el frío.
Cuando me ve su rostro se ilumina, haciendo que mi corazón salte de
mi pecho. Todo esto es nuevo para mí, y mis nervios se sacuden. Sin
embargo, no quiero huir. Por una vez quiero quedarme aquí y ver hacia
dónde conduce.
—Hey, Beckett. —Ella se desliza en el asiento enfrente de mí, su
mirada aterrizando en los dos cafés de la mesa.
—Mocha, ¿verdad? —pregunto esperando no haberla liado.
Ella sonríe.
—¿Cómo lo sabes?
—Le pregunté a Ryker —respondo con sinceridad—. Él dijo que
tanto a ti como a Lola les encantan los mochas.
—Estaba en lo cierto. —Ella sonríe, viéndose complacida—. Y fue
dulce por tu parte preguntarle.
—Dulce, ¿eh? —Le guiño un ojo—. Ten cuidado. Vas a arruinar mi
imagen.
Star se ríe, y es tan hermosa como su forma de cantar.
—No te preocupes. No se lo voy a decir a nadie. —Ella toma la copa
enfrente de ella, y le da un sorbo tentativo.
La cafetería está bastante muerta esta noche. Sólo uso pocos
clientes están dispersos. La mayoría en sus portátiles. Oigo el
chasquido de las teclas por encima de mi hombro.
—Hey, gracias de nuevo por esta noche —me dice—. Los chicos y
yo trabajamos las cosas después de que te fueras, y te lo debo todo a ti.
—¿Yo?
—Sí. Como que no tenían una opción, ya que no te tenían como
cantante.
Ella niega con su cabeza.
—No tenía ni idea de eso. Lo prometo.
—Lo sé. —Tomo un sorbo rápido de mi café con leche.
—Me alegro de que funcionara. Estaba nerviosa por ello.
—¿Lo estabas?
—Sí, ya sé que he estado por poco tiempo en la banda, pero me
encanta.
—Puedo decirlo. —Curvo mi mano alrededor de mi taza, haciendo
coraje para preguntarle lo que quiero. Tener conversaciones como ésta
es difícil para mí. Prefiero esconderme detrás de mi guitarra—. Hey,
cuando dijiste que te uniste a la banda por mí, ¿Qué querías decir con
eso?
—Oh. —Su mirada cae hacia la mesa, con la cara en llamas—. Sólo
quería decir que creo que eres muy talentoso. Desde la primera vez que
te escuché tocar sabía que haría cualquier cosa para ser parte de tu
banda.
La decepción se hunde en mi estómago ante sus palabras. No sé
por qué me esperaba que dijera algo diferente. Cada vez que ella ha
confesado sus sentimientos por mí la he echado por tierra, no significa
que ella se me ofreciera.
—Beckett, ¿qué estamos haciendo aquí? —pregunta Star.
—¿No es obvio? Estamos tomando un café. —Como si fuera una
señal, los rugidos de la máquina de café expresso toman vida detrás del
mostrador.
—No, quiero decir, ¿por qué ahora? ¿Por qué esta noche?
Difícilmente me has dirigido dos palabras por semanas, y entonces hoy
deseas que vaya temprano para practicar. Después me pides ir a tomar
un café. ¿Qué pasa?
—Creo que me gustaría volver a cuando me estabas felicitando y
llamándome dulce —bromeo de vuelta, con la esperanza de provocar
una risa o incluso sólo una leve sonrisa. En cambio, ella aprieta los
labios y me mira impasible—. Bueno, la verdad es que quería que
vinieras a practicar temprano conmigo porque… —Me detengo inseguro
de cómo de honesto quiero ser—. Te dije por qué. Quiero hacer un par
de canciones acústicas en el festival para que nos dé una ventaja sobre
las otras bandas. Sé que Cold Fever sólo hace canciones de rock, hay
un par de otras bandas de rock y creo que otro par de country.
—¿Así que todo es sólo acerca de la banda?
Quiero decir que sí. Sólo que no es del todo cierto y en este
momento me siento como que le debo a Star la verdad.
—No, no lo es. —Inclinándome, apoyo mis codos sobre la mesa—.
Me gustas Star. Lo has hecho desde el primer momento en que te vi. Y
sé que no soy muy bueno demostrándolo, pero me gustaría cambiar
eso.
—¿Lo harías? —La cara de Star mantiene una expresión escéptica.
—Sí, lo haría. —Exhalo, contento de que lo he sacado todo.
Star toma tranquilamente un sorbo de su café. Luego coloca la taza
y me mira seriamente.
—Beckett, siento mucho haber ido por tu espalda para hablar con
Dante. Nunca debí haber hecho eso.
—Lo entiendo. Sé que no he sido exactamente el tipo con el que es
más fácil hablar de las cosas.
—Aun así. Me siento mal. —Star dirige su dedo por el borde de la
taza, y me encuentro imaginando sus dedos trazando mi carne. Sacudo
mi cabeza y fuerzo a mis pensamientos a que se limpien.
—Podría haber exagerado un poco. —Le doy una sonrisa de lado.
—¿Tú? ¿Exagerar? No, en absoluto —bromea.
—Sí, tienes razón. Era completamente justificado. —Sonrío para
hacerle saber que estoy bromeando.
Se ríe de nuevo, y es tan lindo que no puedo evitarlo. Alcanzo a
través de la mesa y pongo mi mano sobre la suya.
—No estoy seguro de a dónde ir desde aquí, Star.
—Me resulta difícil de creer basado en tu historial con mujeres.
—Esto es diferente, y esto es nuevo para mí. Ayúdame por aquí,
Star.
—Bien. —Star se sienta más derecha—. ¿Eso significa que quieres
que te enseñe a acercarte a la gente de nuevo?
—No a la gente. Sólo a ti.
Ella sonríe.
—Bueno, puedes empezar por invitarme a salir a una cita.
—Una cita, ¿eh?
—Sí, ya sabes, ¿como cuando un hombre lleva a una chica a cenar
o una película o algo así?
—Ah, sí. He oído hablar de ellas. —Me río. Entonces aspiro y miro
profundamente a los ojos de color marrón oscuro—. Star, ¿te gustaría
salir conmigo?
—¿Cuándo?
—¿Sábado por la noche?
—Me encantaría. Recógeme a la siete.
—Es una cita.
Capítulo 23
Star
Traducido por Selene1897 y HeythereDelilah1007
Corregido por flochi

—A ún no puedo creer que te pidiera una cita. —Lola


camina a mi lado mientras atravesamos el
campus. La brisa mañanera levanta su pelo y
choca contra su piel pálida. Unos cuantos estudiantes caminan por
delante de nosotras, con las cabezas agachadas. A mi derecha, veo a
una pareja sentada en el césped con sus libros de texto—. Ryker dijo
que era como una primera vez para Beckett.
Mi interior se estremece cuando recuerdo nuestra conversación
sobre la chica que Dante le robó. Nuevamente me pregunto por qué
todos están tan callados al respecto. Sin duda ha habido otra chica en
la vida de Beckett. ¿Por qué tanto problema?
—Sé que he sido un poco escéptica con Beckett —dice Lola.
Giro la cabeza hacia ella y le doy una mirada incrédula.
—¿Un poco?
—Vale, he sido muy escéptica, pero tengo que decir que pienso que
le gustas de verdad. Es decir, le has dado razones para que corra y aun
así regresa.
—Vaya, gracias. —Giramos una esquina, y el viento me rocía
causándome escalofríos. Aprieto más la chaqueta sobre mi cuerpo. Sin
duda hace más frío aquí que en casa.
—Sabes lo que quiero decir. —Star me golpea en el costado—. Sólo
digo que quizás estaba equivocada con él.
—Sí, sin duda anoche me sorprendió. —El calor me llena por
dentro cuando recuerdo cómo me tocó la mano y me miró a los ojos
como si pudiera ver a través de mi alma.
—¿Y qué vas a llevar?
Dejaré que Lola se preocupe por la ropa. Suspiro.
—En realidad ni siquiera lo he pensado. Ni siquiera sé a dónde va a
llevarme.
Lola me toma del brazo y sonríe maliciosamente.
—Está bien. Déjame a mí la selección de vestuario.
Miro la chaqueta negra de Lola, la bufanda colorida, los vaqueros y
las botas hasta la rodilla. Entonces miro mi chaqueta grande sobre mi
suéter abultado.
—Vale, sí, eso sería lo mejor.
Un grupo de estudiantes camina a nuestro lado, yendo en la
dirección opuesta. Huelo una colonia que me recuerda a Beckett. Hace
que el corazón se me detenga. No puedo esperar a que sea mañana por
la noche. Imaginando los labios perfectos de Beckett, me imagino cómo
serán contra los míos, y simplemente el pensarlo me deja sin
respiración.
—Hola. Tierra llamando a Star. —La voz de Lola hace que me
concentre.
Inhalo profundamente y la miro.
—Vaya. ¿A dónde fuiste?
—Simplemente pensaba. —Bajo la mirada a mis botas.
—Pensando en Beckett, supongo. —Guiña un ojo, y mis mejillas se
enrojecen.
¿Cuándo no estoy pensando en Beckett?
* * *
Ayer no podía esperar a que llegara la noche. Pero ahora que ha
llegado, me siento enferma. Mis manos tiemblan mientras me abrocho
los pantalones, y me hacen falta varios intentos ya que mis dedos están
resbaladizos por la humedad. Nunca había estado tan nerviosa antes de
una cita. Por otra parte, jamás había salido antes con un chico como
Beckett. De hecho, jamás había soñado que un chico como Beckett me
pediría salir. Es como un sueño, de verdad. Ahora esperemos que no
sea una estúpida esta noche, para que podamos tener una segunda
cita.
—Estás sexy —murmura Lola—. Me encanta esa combinación en
ti.
—Tú eres quien lo eligió —le recuerdo con una sonrisa.
Utilizando mis dedos, me aliso el pelo. Mirándome en el largo
espejo que tenemos en la puerta, giro en círculos para ver mi reflejo. Ya
que Beckett me aseguró que era algo casual, llevo vaqueros, botas y
una simple camiseta de flores. Llevo mis pendientes favoritos, y le he
tomado prestado un collar a Lola. Mi corazón me golpea en el pecho, y
al principio ni me doy cuenta de que llaman a la puerta.
Lola me lanza una mirada divertida mientras se dirige a responder.
Mientras abre la puerta, me limpio las manos en el vaquero. Mi
respiración se acelera cuando veo a Beckett de pie en la puerta,
llevando pantalones y una camiseta blanca que se pega a su cuerpo y
muestra casi todo su tatuaje del brazo. Me sonríe, y obligo a mis
piernas a moverse hacia adelante aunque parece que estoy moviéndome
por la basura.
—Estás preciosa —me dice con una sonrisa.
—Gracias —digo, mientras cojo mi bolso.
Lola me lanza una mirada penetrante, y entonces gentilmente me
empuja hacia la puerta.
—Muy bien, ustedes dos, diviértanse.
Me tambaleo en la entrada mientras Lola cierra la puerta tras
nosotros.
—Siento lo de ella —farfullo—. Tiene problemas de control.
—Sin duda. —Beckett me toma de la mano y junta sus dedos con
los míos—. ¿Preparada?
Mordiéndome el labio, asiento. Me guía fuera de los dormitorios
hacia su camioneta. El aparcamiento está tranquilo, el aire nocturno
quieto. Aunque hace frío afuera, siento que me estoy quemando. La
mano de Beckett con la mía sin duda distrae. Con lo tanto que estoy
sudando, me siento mal por el chico. Espero que no lo vea repugnante.
Cuando llegamos a su camioneta me suelta la mano para abrirme la
puerta.
Levanto mi ceja.
—Todo un caballero. ¿Quién lo hubiera dicho?
—Sólo espera. —Me hace un guiño mientras entro en el auto. Mi
corazón revolotea en mi pecho mientras él le da la vuelta a la camioneta
para entrar en el asiento del conductor.
—¿Adónde vamos? —le pregunto, cuando arranca el auto y
recorremos la calle.
—Vas a tener que esperar y ver. —Mantiene su mirada fija en el
camino que hay más adelante.
—Para un chico que no tiene citas, ciertamente pareces muy
seguro de ti mismo —bromeo. Pero realmente estoy tanteando,
esperando que deje entrever algo.
—Siempre estoy seguro de mí mismo, Star.
Relajo mi espalda contra mi asiento, permitiendo que algo de mi
nerviosismo se vaya. Ahora que Becket y yo estamos hablando
casualmente, todo parece ser normal, incluso cómodo. Suspirando con
satisfacción, giro mi cabeza en dirección a Beckett. Observo su perfil en
la oscuridad, mientras las luces de los otros autos parpadean sobre su
piel. Sus brazos musculosos agarran el volante y me imagino cómo
deben sentirse envueltos a mí alrededor. Mi interior baila con ese
pensamiento. Temiendo que me descubra mirándolo fijamente, giro mi
cabeza hacia la ventana. Cuando entramos en una calle familiar, mis
hombros se tensan. Encendiendo las luces intermitentes del parqueado,
Beckett confirma mis sospechas.
—¿Me estás llevando a la casa de tus padres?
—No te preocupes. No están en casa. Tate los llevó a cenar.
—Siento que vuelvo a estar en preparatoria. Entonces, ¿vamos
como a escuchar música y luego a darnos besos en tu cuarto? —Una
vez digo las palabras, quedo sorprendida por mi propio atrevimiento.
—Ya quisieras. —Beckett me hace un guiño mientras parquea
frente a la casa de sus padres. Apaga el motor, quita sus llaves del
contacto y me mira—. Hay algunas cosas que quiero mostrarte, Star.
Su cara está cerca de la mía, y bajo mis ojos a sus labios. Si tan
sólo se moviera un poco más hacia adelante. Tengo tantas ganas de
besarlo. Pero en vez de eso, se aleja y abre la puerta. Trago con fuerza y
salgo del asiento del copiloto. Beckett se pavonea a mi alrededor,
poniendo su mano en la mía. Agradecida por el gesto, le sonrío mientras
caminamos hacia la casa. Beckett entra por el garaje.
—¿No tienes una llave? —le pregunto.
—No necesito una. Lo que quiero mostrarte está en el garaje.
Me congelo.
—Por favor, no me digas que vamos a practicar.
—Star. —Beckett me mira con intención—. ¿Qué clase de chico
crees que soy? Te invité a una cita, y una cita es lo que voy a darte.
—Está bien. —Sonrío—. Sólo me estaba asegurando, porque hasta
ahora, esto no se parece a ninguna cita que haya tenido antes.
—Voy a tomar eso como un cumplido.
Me rio de su actitud presumida. Muy a mi pesar, deja ir mi mano y
camina hacia el gabinete que hay contra la pared. Remueve los broches
del gabinete y las puertas se abren.
—¿Recuerdas esa noche que escribimos en mi apartamento?
—¿Cómo podría olvidarme? Fue la noche en que me dijiste que era
una terrible compositora.
Él pasa una mano por su cabeza.
—También fue la noche en la que te conté sobre mi papá.
¿Recuerdas eso, o sólo te acuerdas de las cosas malas?
Le sonrío con satisfacción.
—No, me acuerdo de eso también.
—Y fue la noche que me dijiste que necesitaba aprender a
acercarme a las personas.
—Ah, sí, el trato que rompiste —le recuerdo.
Sacude sus dedos hacia mí.
—Realmente te gusta quedarte atascada en lo negativo, ¿no es así?
—Caminando más cerca, pasa un dedo por mi mejilla—. Es algo bueno
que seas tan tierna.
Mi cuerpo se adormece por su toque, y pierdo la habilidad para
hablar.
—Tenías razón. No soy bueno dejando a la gente entrar, Star, pero
me haces querer cambiar. Quiero ser abierto contigo. —Mete una mano
en el gabinete y saca una guitarra vieja.
Estoy un poco confundida, pero espero a que él continúe.
—Esta fue la primera guitarra que toqué alguna vez. —Beckett le
da la vuelta en sus manos, una mirada perdida en su cara—. Mi papá
me la dio cuando yo era sólo un niño pequeño. Papá solía pasar horas
enseñándome a tocar. Esos fueron algunos de los mejores momentos de
mi vida.
—Eso es genial. Ninguno de mis padres tiene un hueso musical en
sus cuerpos. De hecho me enseñé a mí misma a tocar el piano. Todavía
no creo que entiendan por completo mi fascinación con la música.
Beckett asiente.
—Tampoco creo que mis padres me entiendan.
—¿Qué cambió?
—Demasiado. —Una mirada extraña atraviesa la cara de Beckett y
luego él baja su guitarra. Ignorando mi pregunta, saca algunos posters
enrollados. Desenrolla uno de ellos y lo sostiene en alto. El papel
resbaladizo continúa enrollándose hacia arriba, por lo que él tiene que
mantenerlo en su lugar—. Estos son los posters que colecciono de la
banda de mi papá. Cada vez que encuentro uno, lo compro.
Pienso en la otra noche, en mi dormitorio, cuando Beckett me
contó por qué su papá había renunciado a la banda. Descansando mi
mano en su brazo, lo miro a los ojos.
—De verdad estás orgulloso de él, ¿no es cierto?
—Sí. —Sonríe, sus ojos brillantes con emoción—. Él llegó a vivir su
sueño, incluso si fue solamente por un tiempo corto.
—Estoy segura de que tendrás la oportunidad, también —le
aseguro, mi mano todavía descansando en su brazo. Me alegra mucho
que él no se la haya sacudido de encima todavía.
—Eso espero. —Él se gira para volver a enfrentar el gabinete, y mi
mano se aleja de su brazo de mala gana. Desearía que el momento no
se hubiera roto, pero tengo que admitir que estoy curiosa por ver qué es
lo que me va a mostrar a continuación—. Aquí hay una foto de mi
primera presentación. —Me pasa una fotografía.
La tomo de su mano, mi mirada conectando con la imagen
brillante. Riéndome, cubro mi boca con mi mano.
—Mira tu cabello.
—Mi hermano siempre llevaba el suyo largo. Sólo estaba
intentando verme como él. —Me quita la fotografía.
—Él lo sigue llevando largo —le digo.
—Lo sé. Ha llevado el mismo corte durante años. ¿Qué puedo
decir? Se quedó atascado en los noventas.
—Sí, igual que mi mamá. Sólo que ella está atascada en los
ochenta, creo. Sigue pensando que el cabello esponjado está de moda.
—Si yo soy así, espero que mi hijo me diga la verdad. —Beckett
vuelve a poner la fotografía en el gabinete.
—Creí que no querías hijos —le digo, recordando lo que dijo la
noche de la fiesta.
Beckett se gira hacia mí.
—No dije eso. Sólo dije que no quería renunciar a mi sueño por
tener una familia.
—¿No es lo mismo?
—Solía pensarlo. Ahora me estoy preguntando si habrá una
manera de tener ambos.
Quiero preguntarle cuándo llegó está gran epifanía, pero me
acobardo. En vez de eso, espío desde atrás de él.
—¿Algo más que quieras mostrarme?
Él frota su estómago.
—No. Ahora comemos. Después tengo un lugar al que quiero
llevarte.
—Suena bien para mí. —No me había dado cuenta de que estaba
hambrienta, pero ahora que él mencionó la comida, me encuentro
famélica.
Capítulo 24
Beckett
Traducido por Adaly y flochi
Corregido por flochi

D
espués de la cena conduzco a Star a un lugar que
nunca he compartido con nadie más. A un lugar que
nunca he querido compartir con alguien más. Me
maravilla el hecho de que quiero compartirlo con Star. Cuando salgo de
la carretera y estaciono en el medio de la nada, veo la ligera elevación de
las cejas de Star y me dan ganas de reír. Me pregunto qué es lo que está
pensando dentro de su bonita cabecita. Todo a nuestro alrededor es
una vasta extensión de hierba seca y grandes árboles frondosos. La
calle está tranquila, y no hay otro coche a la vista.
—De alguna manera pensé que me llevarías a un lugar un poco
más agradable para hacer de las tuyas conmigo.
—Pareces estar bastante obsesionada con esa idea. Realmente
debes desearme. —Le doy un suave codazo en el costado.
Rueda los ojos.
—Tú eres el que me trajo aquí.
—No es lo que piensas, Star. —Abro la puerta del choche—.
Vamos.
El aire se ha enfriado considerablemente, y Star se estremece
mientras caminamos sobre la hierba crujiente. Envuelvo mi brazo
alrededor de sus hombros y tiro de ella hacia mí. Su cabello cae contra
mi brazo, emitiendo un aroma floral. Nuestros pies pisan fuerte sobre la
tierra dura y crujen sobre las hojas. Cuando llegamos a un gran árbol
nudoso, me detengo. Señalando con mis dedos, encuentro el lugar
donde tallé mis iniciales en el tronco.
—¿Eso significa Beckett Nash? —Star entrecierra los ojos mientras
lee las letras toscas—. ¿Debería de estar buscando en alguna parte las
iniciales de una chica? —Sus ojos vagan sobre el resto del tronco.
—No. No vine aquí con una chica. En realidad nunca he traído a
nadie aquí.
La mirada de Star barre el campo desolado.
—¿En dónde es aquí exactamente?
—Siéntate. —Me deslizo por el tronco del árbol hasta que mi
trasero toca el suelo. Star se deja caer a mi lado, trayendo su aroma
dulce y embriagador con ella—. Cuando estaba en la preparatoria, Tate
se fue de casa y salió de gira con su banda. Unos meses más tarde
consiguió conducción bajo la influencia de alcohol. Después de eso cayó
en una clase de espiral fuera de control. Muy pronto estaba usando
drogas, y haciendo un montón de cosas estúpidas que eventualmente
consiguieron echarlo de su banda. Mis padres estaban muy molestos
por eso, y decidieron que yo debería dejar de pasar tanto tiempo en la
música y encontrar algo para enfocarme. —Me rasco detrás de la
nuca—. Creo que pensaron que la música era la raíz de todos los
problemas de Tate. Así que solía escabullirme y venir aquí con mi
guitarra. Me sentaba en este árbol y tocaba. También escribí canciones.
De hecho, varias de las canciones que tocamos las escribí sentado aquí.
La mano de Star encuentra la mía.
—¿Sigue Tate drogándose?
—No, ahora él está limpio.
—Eso es bueno. —Star descansa su cabeza en mi hombro—.
Supongo que es por eso que eres tan riguroso con tu regla de no
consumo de alcohol o drogas con la banda, ¿eh?
—En parte, sí. —Mi estómago se contrae cuando pienso en la otra
razón. Esa es una historia que no estoy listo para compartir—. Es sólo
que todos en mi familia dejaron que algo descarrilara sus posibilidades
de hacer algo grande en la industria de la música. Y también es una
pena, porque eran tan talentosos.
—Lo siento, Beckett. —Las puntas de los dedos de Star trazan el
interior de mi palma, y el movimiento me vuelve loco.
Me aclaro la garganta.
—No hay nada que lamentar.
—Está bien admitir que algo te molesta, Beckett.
Me encojo de hombros.
—Bueno, es suficiente de toda esta charla seria. —Dejo caer la
mano de Star y entonces me levanto, limpiando mis manos en la parte
trasera de mis pantalones—. No creo haber parloteado tanto así sobre
mi vida a alguien alguna vez. Creo que estoy peligrosamente cerca de
un ataque de urticaria.
Star se ríe con esa increíble risita tan suya mientras también se
levanta.
—Bueno, agradezco que me digas. —Entonces entrecierra los
ojos—. ¿Por qué me dijiste, Beckett?
—Porque quería que lo supieras.
—¿Por qué?
—Me importas, Star. —Me acerco a ella—. Más de lo que debería.
—¿En serio? —Me mira con esos ojos locamente inocentes, y me
desmorono.
Extendiendo mi mano, paso mis dedos suavemente a lo largo de su
barbilla. Entonces ahueco su rostro con mis manos y me inclino cerca
hasta que mis labios casi están tocando su mejilla. Ella huele a
madreselva.
—Sí, en serio. Sin importar cuánto he intentado luchar contra ello,
simplemente no puedo evitarlo cuando se trata de ti.
Inclina su cabeza hacia la mía, sus párpados aleteando. Mi corazón
se acelera, y bajo mi cabeza hacia la de ella. Quiero tanto besarla, pero
algo me detiene, como si hubiera una pared invisible entre nosotros.
Con una sacudida, retrocedo.
Los hombros de Star se desploman y suelta un suspiro.
—No lo entiendo, Beckett. Un minuto me atraes, y al siguiente me
dejas fuera. No puedo seguir haciendo esto contigo. Ya sea que desees
estar conmigo o no.
Paso una mano por mi cabeza.
—No es tan sencillo.
—Lo es para mí. —Se gira lejos de mí.
La desesperación brota en mi pecho.
—¿Adónde vas?
—De vuelta al auto. Quiero que me lleves a casa —dice por encima
del hombro.
—Star —digo tras ella, pero comienza a caminar más rápido. Corro
para alcanzarla—. Vamos, no seas así.
—Por favor, llévame a casa. —Su voz duda.
Eso me rompe, y no puedo soportarlo más. No quiero lastimarla.
Tomándola del brazo, la giro hacia mí. Con rápidos movimientos,
envuelvo mis brazos alrededor de ella y la acerco.
—Maldita sea, Star, no puedo creer que esté haciendo esto. Nunca
lo he hecho antes.
—¿Qué? —murmura contra mi pecho—. ¿Abrazar a una chica?
—No, o sea, nunca antes he perseguido a alguien. Nunca he tenido
el problema de que una chica se alejara de mí. Pero tú, Star, eres
diferente. Vales la pena perseguir. —Aparto su cabello del rostro. Su
cabeza se inclina hacia arriba, sus labios fruncidos. Trago saliva con
fuerza y me muevo hacia atrás un poco.
Su rostro se endurece, y me empuja.
—Valgo la pena ser perseguida, pero no quieres besarme.
—Créeme, Star. Quiero besarte.
Pone una mano en su cadera.
—Entonces, ¿por qué no lo haces?
Dudo.
—Tengo miedo.
—¿Por qué? Me cepillo los dientes —dice con una leve sonrisa,
abriéndose paso a través de la tensión.
—No, no tengo miedo de besarte. Sólo tengo miedo de lo que
sentiré cuando lo haga. —Suspiro, presionando mi frente contra la de
ella.
—¿Es tan malo sentir algo, Beckett? —Su voz es suave, su
respiración es dulce como si abanicara mi piel.
Sin pensar en nada más, estiro mi mano y acuno la parte posterior
de su cabeza con mi mano. Bajo mi frente a la de ella, mi mirada
viajando a sus labios. Enredo mi otra mano alrededor de su cintura y
acerco sus caderas a las mías. Entonces presiono mis labios a los de
ella. Tuve la intención de comenzar suavemente, pero en el minuto en
que mi boca toca la suya, la desesperación me llena. Obligo a sus labios
a abrirse con mi lengua y la deslizo dentro de su boca. Sabe levemente a
cerezas o a algo igualmente dulce. Sus brazos me envuelven por la
cintura, sus manos rozando mi espalda y subiendo hasta detenerse en
mi cuello. Los dedos de Star comienzan a bailar a lo largo de mi piel,
causando que escalofríos rocen mi piel. La beso todavía más
firmemente, y un sonido satisfecho sale del fondo de su garganta. Froto
mi mano sobre su cuello y aprieto mi agarre alrededor de su cintura.
Sus labios se aprietan contra los míos, su lengua explorando mi boca
con vigor. Cada vez que besé a una chica antes, fue sólo el precursor de
algo más. Esto es diferente. Significa algo más completamente.
Cuando finalmente nos separamos, los labios de Star están
hinchados y rojos, sus mejillas sonrosadas. Nunca se ha visto más
hermosa.
—Vaya —susurra.
Presiono mi nariz en su sien y hablo en su oído.
—Ese fue el primer beso que supera a todos los demás primeros
besos.
—Ese no fue tu primer beso, Beckett.
—Fue el primer beso que he tenido como ese. —Me retiro,
buscando sus ojos—. Y después de esto, tendremos muchos más
primeros.
—Tengo la sensación de que te has quedado sin primeros.
—Ahí es donde te equivocas, Star. Estás muy equivocada.
Capítulo 25
Star
Traducido por Xhex y AnnaTheBrave
Corregido por flochi

D
espierto con una sonrisa gigante en mi cara. Por cómo
me duelen las mejillas, supongo que debí haber estado
sonriendo mientras dormía. No es que me sorprenda.
Anoche fue una de las mejores noches de mi vida. Extiendo mis dedos
hacia arriba, los paso sobre mis labios recordando cómo se sentían
cuando los labios de Beckett estaban sobre ellos. Besarlo fue diferente a
todo lo que he experimentado. Mi memoria vuela de regreso a mi primer
beso baboso y desordenado con Spencer y hago una mueca. El beso de
Beckett fue perfecto, incluso mejor de lo que imaginaba que sería. Todo
lo de anoche fue como si mis fantasías más salvajes finalmente
cobraran vida. Apenas puedo creer que realmente sucedió. Todavía
estoy sonriendo como una estúpida idiota cuando me siento y estiro los
brazos.
—Alguien se despertó de buen humor —grazna Lola desde su
cama. Su cabello está levantado por todos lados, y las líneas de la
almohada están pintadas en su rostro—. Creo que la cita ha ido bien.
Asiento con la sonrisa todavía pegada. Estoy empezando a
preguntarme si alguna vez va a desaparecer.
—Intenté esperarte despierta para que me pudieras contar todo,
pero me quedé dormida. —Levanta las cejas—. Estuviste fuera hasta
tarde. Por favor, no me digas que ya dormiste con él.
—No. —Sacudo mi cabeza—. Pero nos besamos.
—Uuuy, ¿cómo fue?
—De lo mejor. —Mis entrañas explosionan, pero cuando la realidad
de la situación me golpea siento que mi felicidad se marchita. Anoche
fue increíble, ¿pero duraría? Quiero decir, ¿qué va a pasar ahora? ¿Se
despertará Beckett esta mañana y se arrepentirá de haberse abierto a
mí de la forma en que lo hizo?
—¿Qué pasa? Tu sonrisa se esfumó por completo.
—Sólo estaba pensando. —Me muerdo mi labio inferior.
—¿Tiene dudas acerca de Beckett?
Paso los dedos sobre las sábanas que se agrupan en mi cintura.
—Para nada. Sólo espero que esto signifique lo mismo para él.
—¿Estás preocupada de que se vuelva frío y distante como antes?
Asiento.
—¿Estoy siendo paranoica?
Lola se sienta, apartándose el pelo rebelde de la cara. Empuja las
mantas y se encoge de hombros.
—No lo sé. Quiero decir, a este punto él ya ha hecho de todo.
Mi estómago se encoge.
—Gracias. Eso fue de mucha ayuda —le digo con sarcasmo.
—¿Preferirías que te mintiera? —Lola balacea sus piernas fuera de
la cama y se levanta.
—No, imagino que no. —Suspiro, recostando mi cabeza sobre la
almohada—. Sólo espero que nos equivoquemos.
—Bueno, es tiempo de que lo averigües.
—¿Qué? —Me vuelvo a sentar.
Lola me lanza mi teléfono.
—Parece que te está llamando.
Atrapo el celular en mi mano, con mi corazón latiendo con fuerza.
—Hola —respondo.
—Buenos días, Star. —Su voz es increíblemente sexy, incluso más
grave por la mañana.
—Bu…buenos días, Beckett.
—¿Dormiste bien?
—Umm… sí. —La sonrisa está de regreso.
Lola pone los ojos en blanco, agarra su toalla y bolso con artículos
de higiene y sale de la habitación, sin duda en dirección al baño.
—Yo no —dice él.
—¿Por qué no? —Me recuesto y descanso mi cabeza contra la
pared.
—No podía dejar de pensar en ti.
Mi estómago salta.
—¿En serio?
—Sí, en serio. Entonces, ¿tienes planes para esta noche?
—No —le digo, y luego me castigo mentalmente por responder muy
rápido. ¿Eso me hacía sonar desesperada?
—Bien, porque si los tenías te iba a decir que los cancelaras.
—¿Por qué?
—Porque después de anoche, no estoy seguro de que pueda pasar
un solo día sin verte de nuevo, Star.
—Bueno, a veces tendrías que sobrevivir a un día sin mí. No es
como si fuésemos siameses —bromeo.
—Gracias a Dios. Eso sería asqueroso.
Me río.
—¿Quieres salir esta noche? —pregunta.
—Me encantaría.
—Excelente. Estaré allí a las seis para recogerte.
—Suena bien. —Aparto mis mantas y me levanto.
—Ah, y ¿Star?
—¿Sí?
—Esta vez no es casual. Usa una de esas faldas sexy que me
gustan.
—¿Con las sandalias de tiras?
—Será mejor que dejes de hablar así o iré para allá en este
momento. —gruñe.
—¿Lo prometes?
—¿También me deseas?
—No —le digo rápidamente, y luego lucho para arreglarlo—. Quiero
decir, sí, te deseo, pero le prometí a Lola que saldría hoy con ella.
Vamos a desayunar y luego hacer algunas compras.
—Sí que sabes cómo arruinar un momento —dice.
—Lo lamento. Nos vemos esta noche, Beckett. —Cuelgo, la sonrisa
aún permaneciendo en mi cara.
* * *
Para el ensayo del jueves por la noche, me doy cuenta de que
Beckett ha cumplido su palabra de no dejar pasar un solo un día sin
verme. Hemos salido todas las noches de la semana. Me ha llevado a
cenar, al cine y una noche pasamos el rato en su casa y hablamos. Está
bien, quizá hicimos un poco más que eso, pero sobre todo hablamos.
Incluso así, estoy emocionada cuando me detengo frente a la casa de
sus padres. Me pregunto si alguna vez me cansaré de pasar el tiempo
con él. Espero que no.
Agarro mi partitura y la cartera del asiento del pasajero y salto
fuera del auto. Después de cerrar la puerta del lado del conductor, me
dirijo hacia la casa. Es entonces cuando me golpea un momento de
vacilación. Las cosas han sido tan increíbles entre Beckett y yo toda la
semana, pero hemos estado solos. Esta será la primera vez que estemos
rodeados de otras personas. ¿Será incómodo? ¿Volverá Beckett a ser
como el de antes, o será el mismo tipo dulce que es cuando estamos
solos? Estoy casi temerosa de averiguarlo. Me congelo, incapaz de ir
hacia adelante. La puerta del garaje se abre con un fuerte ruido y me
acobardo.
—¿Star? —Beckett me ve—. ¿Vas a entrar?
Respiro hondo. Llego tarde como siempre por lo que los otros
chicos ya están allí. Antes de que pueda forzar mis piernas hacia
adelante, Beckett se pavonea hacia mí. Doy unos pasos hasta que nos
encontramos. Mi corazón está martillando en mi pecho, esperando su
primer movimiento.
—Me estaba preguntando dónde estabas. —Envuelve su brazo
alrededor de mi cintura, y acaricia mi mejilla con su nariz—. Te extrañé.
Sonrío, inhalando su esencia familiar. Levantando mis brazos, lo
abrazo fuertemente. Su boca acaricia mi mejilla hasta alcanzar mi boca.
Me besa con ternura, lentamente, suavemente. Mis rodillas se aflojan.
Alejándose, mira a mis ojos.
—Odio tener que retrasar la práctica, pero sabía que no podría
enfocarme hasta sacar eso del camino.
—Tampoco yo. —Con su brazo alrededor de mi cintura, entramos
juntos al garaje. Puedo decir que los otros chicos están sorprendidos. El
único que parece un poco menos aturdido es Ryker, lo cual tiene
sentido porque estoy segura de que Lola lo puso al corriente de lo que
está sucediendo. Se recuperan rápidamente y practicamos. El festival
está a una semana, por lo que los ensayos son un poco más largos.
Todos sabemos lo que está en juego, y queremos que suene perfecto.
Cuando Beckett y yo cantamos juntos me maravillo de cómo nuestra
química ha crecido aún más desde la última vez que practicamos. Había
estado un poco nerviosa de que nuestra chispa hubiese disminuido
desde que estamos juntos. Pero no, parece que la chispa se ha
convertido en una llama.
Todos están agotados cuando terminamos. Ryker bosteza, Pierce
gira su cuello, y Jimmy sacude los brazos. De alguna manera, Beckett
parece tener toda la energía del mundo.
—Bien, chicos. Sólo una práctica más hasta el festival. No puedo
esperar. —Frota sus palmas en anticipación. Luego se desengancha la
guitarra, la pone en el soporte y se precipita hacia mí. Tomándome en
sus brazos, dice—: Sonaste fantástica esta noche. —Acercando sus
labios a mi oído, añade—: Y luces malditamente caliente también.
—Tú también. —Beso su mejilla.
Me aprieta con más fuerza.
—¿Dónde quieres ir esta noche? Tú eliges.
—Es tarde, Beckett. Probablemente debería ir a casa.
—¿Qué eres, ochentona? No es tarde.
—No para ti. —Juego con el cuello de su camisa—. Puedes dormir
hasta el mediodía. Yo tengo clases en la mañana.
—Bien, ¿mañana a la noche, entonces?
—Ya estaba planeando eso.
—Y esta vez, es tu turno.
—¿Mi turno de qué?
—Vamos, Star. He compartido mucho contigo esta semana.
Mañana a la noche tú me llevas a algún lado. —Pone su dedo bajo mi
barbilla—. Quiero aprender más sobre ti.
—Está bien. —Sonrío, sabiendo exactamente a dónde lo llevaría.
* * *
Se siente extraño ser la que tiene el control esta vez. La semana
pasada Beckett decidía dónde ir y cuándo. No es que eso me molestara.
De alguna manera me gustaba. Si estuviésemos de nuevo en mi ciudad
hay muchos lugares a los que podría llevarlo; muchos recuerdos que
podría compartir. En Seattle no conozco mucho, y no tengo ningún
recuerdo aquí. De cualquier manera, hay una cosa sobre la que sé
mucho, y hay algo que puedo mostrarle en cualquier lugar que tenga un
cielo. Así que lo llevo al mismo sitio al que me llevó en nuestra primera
cita.
Cuando estaciono y apago el motor, se vuelve hacia mí con el ceño
fruncido.
—No me digas que solías venir aquí y tocar música. Eso sería
demasiado raro.
Río.
—No, sólo he estado en Seattle unos meses y la primera vez que
vine aquí fue contigo. Pero es el lugar perfecto para que te muestre algo.
—Salgo del coche y me dirijo al maletero. Saco una manta y me uno a
Beckett. De la mano, avanzamos. Sólo que no lo llevo hasta el árbol. En
su lugar, me detengo cuando llegamos a la mitad del campo. Dejo caer
la manta en el suelo y la extiendo a lo largo de la tierra y hierba—.
Vamos. —Me acuesto sobre mi espalda, mi pelo extendiéndose
alrededor de mi cabeza.
—¿Qué estamos haciendo? —pregunta, dejándose caer a mi lado.
—Sólo confía en mí, ¿está bien? Recuéstate como yo.
—Está bien, pero mejor que no tomes ventaja de mí —bromea.
—No te preocupes. —Río.
Beckett hace lo que le digo.
Miro su rostro y sonrío.
—Ahora, mira el cielo y dime que ves.
—Estrellas.
—Sí, y la luna justo allí. —Señalo a la media luna de color amarillo
brillante sobre el telón de fondo de la noche—. ¿Ves la estrella más
cercana a la luna? ¿La más brillante en el cielo? Esa es Sirius.
—Está bien, entonces lo tomaré con seriedad.
—No serio —digo con una pequeña risa entre mis palabras—.
Sirius es el nombre de la estrella. Cuando era niña mi padre me llevaba
a un campo cerca de nuestra casa por la noche. Él señalaría las
estrellas y me diría sus nombres. Hombre, solía amar esas noches.
Amaba esos momentos con mi papá cuando sólo éramos nosotros dos.
La mano de Beckett se cierra sobre la mía, sus dedos hacen
cosquillas en mi carne.
—¿Lo extrañas?
—A veces, supongo. Pero estaba lista para dejar la casa. Me gusta
mi vida aquí.
—Me alegro, porque me gusta que estés aquí. —Beckett aprieta mi
mano.
Sus palabras calientan mi corazón y provocan que una sonrisa
aparezca en mi cara. No creo haber sonreído más en mi vida como en
las últimas semanas.
—Eso no significa que mi padre no quería que yo siguiera sus
pasos. Creo que él siempre esperó que lo hiciera.
—¿Cómo es que no lo hiciste?
—No era mi pasión. Era la de mi papá. Aprecio su amor por ello,
pero mi corazón siempre se inclinó hacia la música.
Por el rabillo del ojo veo el rostro de Beckett volverse hacia mí.
—¿Qué te hizo amar tanto la música?
—No lo sé, creo que cuando era pequeña soñaba con ser una
estrella pop de la misma manera que todas las niñas. Pero en algún
momento me di cuenta de que realmente tenía talento para la música.
Así que cuando tenía unos diez años les pedí a mis padres un teclado
por Navidad. Creo que pensaron que estaba loca, pero me lo compraron
de todas maneras. Empecé tocando en él, y compré algunos libros sobre
tocar el teclado. —Me encojo de hombros—. Supongo que simplemente
vino a mí de forma natural.
—Eso es fantástico. Aún no puedo creer que aprendieras tú sola a
tocar. Eso toma dedicación real.
Giro mi cabeza para mirarlo, nuestras miradas se encuentran.
—Creo que cuando tienes un fuerte sentimiento sobre algo harás
cualquier cosa para llevarlo a cabo.
Hay silencio mientras nos miramos. Usualmente el silencio me
molesta, pero en este momento mientras miro en los ojos de Beckett
siento que las palabras arruinarán el momento. Sus dedos trazan el
interior de mi palma, y me mira con una intensidad que no he visto en
nadie antes. Es como si nos comunicáramos sin decir nada. Puedo ver
en sus ojos la crisis con la que está luchando. Es como si pudiese ver
los demonios que viven detrás de sus irises. Pero también puedo ver lo
que siente por mí, y es algo a lo que puedo aferrarme. Luego de varios
minutos, el momento se rompe cuando Beckett me sonríe y vuelve la
cabeza para mirar de nuevo al cielo.
Capítulo 26
Beckett
Traducido por LizC y âmenoire
Corregido por Mae

—¿Q uieres saber cuál es mi estrella favorita? —Me doy


la vuelta, apoyando el codo sobre la manta.
—¿Cuál? —Star todavía sigue mirando hacia el
cielo negro como la tinta.
—Esta. —Me inclino sobre ella, deslizando mi dedo por su mejilla
hasta que llega a sus labios.
—¿En serio? —Me sonríe.
—En serio. —Asiento, pasando mi dedo por su labio inferior—. Y
estoy cansado de simplemente mirar a esta Star.
—¿Qué tienes en mente? —Ella levanta una ceja.
—Esto. —Me inclino sobre ella, colocando cada brazo alrededor de
su cabeza. Entonces atrapo sus labios en los míos. Sus manos suben y
rodean mi cara, acercándome más. Presiono mis labios con fuerza
contra los de ella y hago que abra sus labios con mi lengua. Entonces
aventuro mi lengua en su boca y la deslizo contra la suya, saboreando
su dulzura. Un pequeño gemido de placer se escapa de su garganta y es
hermoso, justo de la forma en que ella canta. Necesito toda mi fuerza de
voluntad para mantener mis brazos en su lugar, mi cuerpo ligeramente
elevado sobre el suyo. Sé que si sigo adelante no voy a ser capaz de
detenerme. Y así no es cómo planeo tener nuestra primera vez. La beso
hasta que no puedo más. Entonces me aparto y me siento, deseando
que mi cuerpo mantenga la calma.
Ella exhala y también se sienta apartándose el cabello de la cara.
Sus mejillas están enrojecidas, sus labios están hinchados y rojos. Una
mirada de puro deseo recorre sus rasgos y me mira de reojo. Sé que
debería retroceder, pero no puedo. Coloca su boca sobre la mía
mientras sus manos se abren camino debajo de mi camisa. Sus dedos
se deslizan sobre mi pecho, y son tan suaves que se siente como la
seda. Cuando sus manos se mueven hacia abajo, hacia mis pantalones,
las atrapo en un esfuerzo por detenerla. Si me toca, eso será todo. Sólo
tengo un poco de autocontrol.
—¿Qué? —Se aleja de mí, buscando mis ojos—. ¿Por qué me
detienes?
—Te lo dije, Star. Quiero tomar las cosas con calma.
—¿No me deseas? —Se muerde el labio inferior en un puchero.
—Claro que sí. Más que nada.
—Entonces, ¿cuál es el problema? —Su tono es duro, sus ojos se
estrechan.
—Star, no quiero que nuestra primera vez sea en medio de un
campo sucio. —Le guiño—. Créeme, tengo grandes planes para
nosotros. Rosas, velas perfumadas, un baño de burbujas, lo mejor. —
Sus labios empiezan a temblar, y veo la humedad en sus ojos—. Oye. —
Me estiro y rozo su mejilla con mi mano—. ¿Qué está pasando contigo?
¿Por qué esto te molesta tanto?
Me mira fijamente por un momento, mordiéndose el labio. Luego,
lentamente, abre su boca.
—¿Quieres saber por qué Lola es tan protectora conmigo? Es
porque piensa que necesito a alguien que cuide de mí. Como si sin ella,
no tuviera ninguna vida social en absoluto. Y supongo que en cierto
modo tiene razón. Estudié en casa hasta el primer año. Le rogué a mis
padres que me dejaran ir a la secundaria, y aceptaron de mala gana.
Conocí a Lola en la primera fiesta a la que fui el primer año. Se suponía
que sería una cita. Tenía un gran flechazo por este chico llamado Jared
de mi clase de matemáticas. Él me preguntó si quería pasar el rato una
noche de sábado y le dije que sí. Terminó llevándome a una fiesta. Yo
no bebo, pero él sí y muy pronto estaba sobre mí. Me asusté. Ni siquiera
había besado a un chico antes. No quería ir más lejos, pero él siguió
empujándose sobre mí. Lola se encontraba allí y lo vio todo. Ella
intervino y consiguió que Jared me dejara en paz. Desde entonces ha
hecho su meta en la vida ayudarme.
—De acuerdo. —Agarro su mano y enlazo sus dedos con los míos—
. Todavía no entiendo qué tiene que ver conmigo.
—Sólo he salido con dos chicos toda mi vida: Jared y Spencer.
Jared no quiso tener nada que ver conmigo después de esa fiesta. Él
extendió un rumor en torno a la escuela acerca de que no era más que
una provocadora. Después Spencer y yo salimos por dos años, pero
terminó engañándome porque no tenía sexo con él. Dijo que los
hombres tienen necesidades y tuvo que satisfacerlas en algún lugar.
Ahora lo entiendo.
—Star, esos tipos fueron unos idiotas. Confía en mí. He estado con
muchas chicas.
—Lo sé, y es por eso que…
—No, déjame terminar. —La silencio—. No estoy orgulloso de ese
hecho, créeme. Ahora que te he conocido, desearía no haber utilizado a
esas chicas como lo hice. ¿Pero sabes qué, Star? Esas chicas no son
como aquella con la que estoy ahora mismo. Estoy aquí contigo. Y no
quiero que tengas sexo conmigo porque tengas miedo que de lo
contrario te vaya a dejar. Así no es cómo son las cosas con nosotros. —
Me inclino y la beso suavemente en los labios—. Quiero que te veas en
la forma que yo te veo.
—¿Qué quieres decir?
—No te das crédito suficiente, Star. Siempre piensas que tienes que
probarte a ti misma, pero no es así. Eres la persona más increíble que
he conocido. Me gustaría que pudieras ver eso.
Ella sonríe.
—¿De verdad crees que soy increíble?
—Supuse que esa era la parte a la que ibas a aferrarte. —Levanto
las comisuras de mis labios.
—Creo que también eres bastante increíble.
—Bueno, ¿quién no? —bromeo, empujándola suavemente.
—Al menos eres humilde al respecto. —Ella sonríe.
—Entonces, ¿qué dices, Star? ¿Podemos hacer esto a mi manera
ahora? —le pregunto.
Asiente.
—Sí. Además, no puedo esperar a esas rosas y velas perfumadas.
¿Quién sabía que eras tan romántico?
Me apoyo en ella, rozando mis labios contra su piel.
—No puedo esperar para mostrarte cuán romántico puedo ser.
* * *
Ya han pasado dos semanas desde que Star y yo empezamos a
salir, y me siento más cómodo con ella de lo que nunca me he sentido
con nadie en mi vida. Ryker siempre se burlaba de mí al decirme que
un día encontraría a alguien que me reformaría, pero siempre le dije
que estaba loco. Nunca pensé que una chica podría cambiarme de esta
manera. Pero, bueno, nunca antes he conocido a nadie como Star.
—Así que, dime. —Star se inclina hacia mí, apoyando su mejilla en
mi hombro. Es viernes por la noche y estamos pasando el rato en mi
apartamento, tumbados en mi sofá y comiendo comida china para
llevar—. ¿Qué debo esperar para mañana?
La beso rápido en los labios.
—Deberías esperar ser la chica más caliente en el festival.
Se ríe contra mis labios.
—Por supuesto. ¿Pero aparte de eso?
Me recuesto contra los cojines del sofá.
—Va a ser sensacional. Habrá un montón de bandas, música
tocando todo el día, vendedores de comida, gente en todas partes.
—¿Va mucha gente? —La cara de Star palidece.
Agarro su mano.
—No tienes que estar nerviosa. Vas a ser fantástica, confía en mí.
—Suenas como Lola.
—Sabía que tenía que haber algo bueno en ella —le digo con
amargura.
—Vamos, ella no es tan mala.
—Actúa como si fuera tu jodido guardaespaldas o algo así.
—Expliqué eso.
—Aun así. Ambas son adultas ahora. Ella tiene que retroceder un
poco —le digo.
Star se muerde el labio.
—Lo sé. He querido hablar con ella sobre eso.
—Tú misma dijiste que no eres esa chica tímida que eras en la
secundaria. —Me inclino hacia ella—. Y puedo dar fe de ello. Eres una
de las chicas más valientes que conozco.
—Oh, detente. —Rechaza mis palabras con su mano.
—Lo eres. Sé que no puedes ver eso, pero yo sí. —Toco su cara—.
Pienso en cómo te le impusiste a la banda hace un par de semanas. Sin
mencionar las veces que me pusiste en mi lugar.
—Eso es diferente. Estoy cómoda con ustedes.
—No siempre lo has estado. —Levanto su rostro para que me
mire—. Y cantas frente a multitudes todo el tiempo. Eres más valiente
de lo que te das crédito.
—Espero que eso sea cierto mañana.
—Lo será. Creo en ti.
Rozo mis labios contra los suyos, suavemente. Gime y luego
presiona su boca firmemente en la mía, su lengua lamiendo a través de
mi labio inferior. Gruñendo contra mi boca, la agarro alrededor de la
cintura y la choco contra mí. Meto mi lengua en su boca y la giro
alrededor, probándola. Mis dedos se enredan en su cabello, mientras
pasa los suyos por mi espalda. Escucho la puerta abrirse por encima de
mi hombro.
—Oh, lo siento —dice la voz de Tate.
Me alejo de Star y miro hacia Tate.
—Oye, hombre. La próxima vez toca.
—No tocaré antes de entrar en mi propio departamento —replica
Tate, cerrando la puerta detrás de él—. Tienes tu propia habitación,
¿sabes?
—Tal vez Star y yo preferimos el sillón. —Levanto mi ceja.
Tate sólo se ríe mientras hace su camino hacia el reclinable y se
desploma en él.
—Oye, Star. —Asiente en su dirección—. ¿Cómo aguantas a este
tipo?
—No es tan malo. —Star me da un empujón.
—No tan mal. Pensé que dijiste que era asombroso. —Le guiño un
ojo.
Sus mejillas se sonrojan, y su mirada cae hacia sus manos.
—Bueno, se está haciendo tarde. Mejor me voy. —Levanta la
mirada hacia mí—. ¿Te veo mañana?
—Te recogeré a primera hora. —La sigo hacia la puerta.
Mira hacia Tate.
—Buenas noches, Tate.
—Buenas noches, Star.
La beso suavemente sobre los labios, y luego abro la puerta.
—Te veo en la mañana. —Me da un ligero saludo con la mano.
—No puedo esperar. —Después de verla caminar por el pasillo
durante un minuto, cierro la puerta y regreso dentro.
Tate me silba.
—Nunca pensé que vería el día.
—¿Cuál? —Finjo confusión.
—Estás totalmente alborotado.
—No, no lo estoy. —Me hundo en el sillón.
—Créeme, lo estás.
—Sólo me gusta, eso es todo.
—Puedo ver eso. —Tate sonríe—. Y estoy feliz por ti, hermano.
—Sí, yo también. —Sonrío en respuesta.
* * *
Esta mañana Star viste una de esas faldas que me vuelven loco.
Mientras descargamos nuestras cosas de la camioneta, no puedo evitar
mirar su trasero. Un par de veces me atrapa y su cara se sonroja. Es
tan lindo, sólo quiero empujar su espalda en el auto y olvidar toda la
presentación. Pero no lo hago. Así no es como las cosas van a suceder
entre Star y yo. Significa demasiado para mí como para que tengamos
nuestra primera vez en mi camioneta.
Distingo a Ryker orillándose en el estacionamiento con Jimmy y
Pierce en el remolque. Después de que se estacionan, saludo en su
dirección. Luego planto un beso rápido sobre la mejilla de Star.
—Toda la pandilla está aquí, nena. ¿Estás lista?
Me da un vistazo nervioso, su mirada evalúa el área.
—Creo. —Puedo ver sus ojos ampliarse mientras asimila el
escenario gigante colocado afuera, la gran multitud de gente ya
reuniéndose, y los vendedores de comida dispersos en el medio.
Definitivamente será la presentación más grande que hemos tocado con
ella.
—Star, confía en mí. Estarás asombrosa como siempre.
—Gracias.
—Cuando quieras. —Levanto el estuche de mi guitarra—. Ahora,
vayamos por los chicos y alistémonos.
—Adelántate. Voy a usar el baño rápido y luego me encontraré
contigo.
Arrugo mi nariz.
—Creo que justo tienen un baño portátil ahí.
Me da una mirada arrepentida.
—Cuando tienes que ir, tienes que ir.
—Cierto. —Antes de que pueda alejarse, agarro su brazo—. Oye,
¿estás bien?
—Bien. Te veré en un minuto. —Se obliga a sonreír y escapa.
La observo irse, un sentimiento raro en el fondo de mi estómago.
Está más nerviosa de lo que alguna vez la he visto. Espero que vaya a
estar bien. Todavía preocupado, cargo el estuche de mi guitarra y me
dirijo hacia la camioneta de Ryker.
Cuando llego ahí, Ryker me lleva a un lado mientras Pierce y
Jimmy trabajan sacando su equipo.
—Oye, hombre. He tenido la intensión de hablar contigo.
—¿Sí? —Me apoyo contra el costado de la camioneta, mi pierna
doblada—. ¿Sobre qué? —Espero que no sea otra conversación sobre la
separación de la banda.
—Sobre Star.
Inclino mi cabeza hacia un lado.
—¿Qué sobre ella?
Ryan mete sus dedos en el bolsillo de sus vaqueros.
—¿Vas en serio con ella, hombre?
—Sí, lo estoy.
—Es sólo que Lola dice que Star estaba muy metida con respecto a
ti, ¿sabes? Así que quería asegurarme que no estuvieras sólo usándola
o algo.
—No, hombre, para nada. —Corro una mano sobre mi cabeza—.
Realmente me gusta. Más de lo que pensaba posible, de hecho.
—Sí, como que pensaba que esto podría suceder.
—¿Qué quieres decir? —Estoy sorprendido por sus palabras.
—Puedo decir que le gustaste en el minuto en que los presenté.
Creo que es por eso que la presioné tanto para que estuviera en la
banda.
—Pensé que era porque tú la querías —le digo.
Ryker se encoge de hombros.
—No mentiré, cuando la vi por primera vez en la noche de
micrófono abierto pensé que era bastante atractiva. Pero luego conocí a
Lola y supe de inmediato que ella era con la que quería estar. Además,
vi la manera en que Star te veía esa noche.
—¿En serio? —No noté a Star esa noche, pero me hace feliz darme
cuenta que ella me notó.
—Sí, y sólo seguía pensando que si le dabas una oportunidad tal
vez sería la chica que te suavizara. —Me golpea con cordialidad en el
brazo—. Puedo ver que tenía razón.
—Parece que lo estuviste. —Miro de nuevo hacia los baños y me
pregunto qué le está tomando tanto tiempo a Star—. Hablando de eso,
mejor voy a revisarla. Estaba bastante nerviosa cuando llegamos.
—Es un poco abrumador —concuerda Ryker.
—Sí, tienes razón. —Mi estómago se contrae cuando mi mirada
recorre el caos a nuestro alrededor.
Capítulo 27
Star
Traducido por âmenoire y AnnaTheBrave
Corregido por Mae

—O
ye —me llama una voz cuando salgo del baño.
Una banda ya está en escena y la música
pulsa bajo mis pies.
Me giro y quedo cara a cara con Dante. Mi pulso se acelera y me
pregunto qué quiere. Mi mirada recorre el área. Hay algunas personas
dirigiéndose a los baños, algunos con niños acompañándolos. En la
distancia veo a la banda tocando en escena, y la multitud bailando en la
mitad del campo. Otros están parados en las líneas de la comida o
sentados sobre el césped. Cuando no veo a Beckett, suelto un suspiro
de alivio. La última persona que quiero que vea conmigo es Dante.
—¿Qué? —Cruzo mis brazos sobre mi pecho. Sé que simplemente
debería huir, pero estoy curiosa a por qué me detuvo en primer lugar.
Sonríe, notando mi postura defensiva.
—Asumo que Beckett te dijo sobre mí.
—Tal vez —respondo evasivamente.
—No creas una palabra de ello. Sólo está resentido. —Se acerca
más a mí, y me echo hacia atrás—. No tienes que estar asustada. No
voy a morderte. Solo quería desearte buena suerte.
—Gracias —digo rápidamente, y empiezo a girarme. Necesito
regresar con Beckett antes de que empiece a preguntarse dónde me
encuentro.
—¿Entonces Beckett y tú están juntos ahora?
Mis hombros se tensan.
—No es que te incumba, pero sí.
—¿Qué demonios crees que haces? —La voz de Beckett me
sobresalta, ocasionando que brinque. Me giro para verlo caminar en
dirección de Dante. Sus manos están cerradas en puños a sus
costados, y su mandíbula está apretada. Nunca lo había visto tan
furioso, y eso es mucho que decir.
Dante le esboza una sonrisa enfermiza.
—Sólo tengo una conversación con la encantadora dama.
Beckett se acerca hacia él, y lo empuja contra el baño portátil.
—Cómo te atreves. Mantente lejos de ella.
—Beckett. —Corro hacia él, colocando una temblorosa mano sobre
su brazo—. Está bien. Nada pasó. Vamos.
—Sólo retrocede, Star —ordena Beckett, duramente. Sorprendida,
me hago hacia atrás—. Dante, si alguna vez te veo hablándole a Star de
nuevo, juro por Dios que te mataré. —Beckett lo lanza hacia atrás y se
aleja. Me agarra de la mano y me jala hacia delante. Indecisamente sigo
su guía. Mis tacones repiquetean sobre el pavimento con cada paso
apresurado.
—¿Sobre qué fue todo eso? —pregunto
—Nada. —Mantiene su mirada fija frente a él.
Dejo de caminar y saco mi brazo de su agarre.
—Eso no fue nada.
Beckett mira hacia donde dejó a Dante. Yo miro también, pero
Dante no está a la vista.
—¿Qué te dijo?
Me encojo de hombros
—Sólo me deseó buena suerte para hoy.
—¿Te pegó?
—No. —Sacudí mi cabeza—. ¿De eso se trata esto?
—No quiero que hables de nuevo con él, ¿está bien?
—¿Por qué no?
—En serio, Star. ¿Tratas de hacerme enojar? —Beckett me fulmina
con su mirada—. Porque yo lo digo.
Una risa amarga se escapa a través de mis labios.
—¿Es en serio? ¿Esa es la razón? ¿Porque tú lo dices? Podremos
estar saliendo, pero eso no significa que puedas controlar mi vida.
—Star. —Envuelve su mano alrededor de mi cintura—. Por favor.
Me relajo bajo su toque, pero no estoy lista para dejarlo salirse con
la suya tan fácil. Necesito que sea honesto conmigo.
—Dime por qué.
Beckett deja caer mi brazo y gruñe.
—Dios, a veces eres tan irritante.
—Oh, ¿y tú no lo eres? —Levanto una ceja—. Prácticamente
golpeaste a un tipo por simplemente hablar conmigo. Luego exiges que
nunca hable con él de nuevo, pero no me dices la razón.
—Maldita sea, Star, ¿por qué no puedes sólo confiar en mí? El tipo
es malas noticias, así que mantente alejada de él.
—Estoy segura que eso es verdad, Beckett, pero quiero saber qué
pasó entre ustedes. ¿Por qué no eres abierto conmigo sobre eso?
Me agarra por los hombros, y el repentino movimiento me
sorprende.
—¡Star, sólo prométemelo!
Perturbada, lo empujo hacia atrás.
—¿Qué demonios está mal contigo?
—No quiero perderte como a Quinn —dice en una avalancha de
palabras.
Me congelo.
—¿Qué?
Beckett exhala lentamente.
—Sólo te he conocido por poco tiempo pero realmente me preocupo
por ti y me he abierto contigo más que con nadie más. La idea de
perderte ahora me asusta.
—No me perderás, Beckett. —Estiro mi mano y toco gentilmente su
brazo—. ¿Quinn es el nombre de la chica que Dante te robó?
Beckett asiente.
Corro mis dedos por su antebrazo hasta alcanzar su mano.
—Eso no me ocurrirá a mí. Nunca te engañaría con nadie,
especialmente no con Dante. Sólo te quiero a ti.
Beckett me dedica una mirada divertida.
—¿Eso es lo que piensas? ¿Qué Quinn era mi novia?
Sus palabras me confunden.
—¿No lo era?
Beckett desploma sus hombros, un tembloroso suspiro escapa de
su boca.
—No creo que pueda hacer esto, Star.
Mi estómago se aprieta.
—¿Hacer qué?
—Hablarte sobre Quinn.
Me siento enferma. ¿Qué pasa con esta chica?
—¿Por favor?
—Me es difícil hablar de ello. ¿No puedes solo confiar en mí en
esto? —Beckett se inclina hacia mí, rozando sus labios contra mi
mejilla. Mis rodillas se doblan. Quiero asentir, pero no puedo. Por
alguna razón no puedo olvidar esto. No quiero que haya más secretos
entre nosotras.
—Confío en ti, Beckett, y ahora necesito que tú confíes en mí.
Puedes decirme lo que sea y eso no cambiará la manera en la que me
siento por ti.
—Nunca debí haberte mencionado a Quinn. Lo lamento, Star.
—No lo sientas. Solo háblame de ella.
—No puedo. —Sacude la cabeza.
—Dices que te importo. Cuando alguien te importa no lo alejas.
—Tienes razón. Es sólo qué nunca he hablado de esto con nadie
aparte de mi familia y Ryker.
—¿No dijiste que tendríamos muchas primeras veces juntos? —
Sonrío en un esfuerzo para aligerar el ambiente.
—Lo hice, ¿o no? —Beckett sonríe de vuelta, y eso ilumina todo su
rostro. Toca mi mejilla suavemente con la palma de su mano—. No
puedo creer que vaya a hacer esto, pero creo que mereces una
explicación de cómo he estado actuando. —Sus manos caen de mi cara,
y toma una respiración profunda—. Quinn era mi hermana.
Se siente como si el suelo saliera volando debajo de mí. Me
sostengo firmemente a Beckett para evitar caer.
—No sabía que tenías una hermana. Pensé que Tate era tú único
hermano.
Beckett traga con fuerza, su mirada recorre la zona que nos rodea.
La gente pulula alrededor.
—¿Podemos ir a hablar a otro lugar?
—¿Tienes tiempo justo ahora?
Por la mirada angustiada en su cara, me siento mal por
presionarlo para hablar hoy.
—Sí, nuestra presentación no es hasta dentro de unas horas.
Asiento, mi curiosidad ganando.
—Está bien.
Beckett me lleva a su camioneta. Una vez que estamos dentro se
vuelve hacia mí, su rostro lleva una máscara de desesperación. Mi
pecho se contrae, y sé que todo lo que va a decir será malo. Sólo espero
que no arruine las cosas entre nosotros. Debería tranquilizarme que
Quinn sea su hermana, y no una ex novia, pero por alguna razón no lo
hace. Sólo amplía la distancia entre nosotros, porque el hecho de que
tiene otro hermano es algo enorme que me ha ocultado. Coge mi mano y
la coloca en su regazo. Con aire ausente acaricia mi piel con los dedos.
Me quedo en silencio, esperando a que hable.
Cuando lo hace, es en voz tan baja que tengo que concentrarme
para escucharlo.
—Sé que fui un idiota cuando nos conocimos.
Estoy un poco sorprendida. No es cómo esperaba que comenzara
esta conversación. No tengo idea de lo que nuestro encuentro tiene que
ver con su hermana, pero me callo y escucho.
—La verdad es que cuando te vi, lo único en lo que podía pensar
era en lo mucho que te parecías a Quinn. —Mantiene sus ojos bajos,
mirando mi mano en su regazo—. Tienes el mismo pelo castaño y la
misma forma de los ojos. Pero es más que eso. Eres inocente como ella,
dulce como ella, talentosa como ella.
Sonrío ante eso.
—Si la amas tanto, ¿por qué odiabas que me pareciera a ella?
—Porque es doloroso para mí pensar en ella, y no quería un
recordatorio constante a mi alrededor todo el tiempo. —Levanta sus ojos
hacia los míos—. Y porque le fallé y no quería fallarte a ti.
Ver la tristeza en sus ojos me rompe.
—¿Qué ocurrió, Beckett?
—Quinn nació dos años después que yo, y era como mi pequeña
sombra. De alguna manera odiaba eso. Cuando comencé la banda, rogó
que la dejara unirse. Por supuesto, dije que no. ¿Quién quiere a su
hermana menor en su banda? Eso no es genial. Pero Quinn era terca, y
cuando quería algo hacía cualquier cosa para conseguirlo. En uno de
mis conciertos, conoció a Dante. Él le permitió unirse a su banda, y
muy pronto se enrollaron. —Su rostro se endurece—. Dante es un
drogadicto, y mi hermana comenzó a usarlas con él. Intenté detenerla,
intenté que rompiera con Dante. Cuando eso no funcionó, fui a por
Dante. Amenacé con matarlo si no dejaba en paz a mi hermana. —
Sacude la cabeza.
Acerco mi mano libre y gentilmente froto su brazo.
—Por supuesto que lo hiciste. Intentabas proteger a tu hermana.
—Es eso. No la protegí. Descubrió que fui por Dante y se enojó. Se
negó a hablar conmigo de nuevo. —La ira oscurece sus ojos—. Ella
murió de una sobredosis de droga menos de un mes más tarde.
Jadeo, mi mano vuela a mi boca.
—Oh, Beckett. Lo siento tanto.
Le resta importancia a mis palabras con un gesto.
—Debí estar allí para ella.
—Beckett, nada de esto es tu culpa. Ella tomó sus propias
decisiones.
—No se habría metido en esto, y no habría tenido que hacerlo de
no ser por mí.
Pongo una mano a un lado de su cara y lo obligo a mirarme.
—No puedes culparte por esto. Tu hermana tenía una mente
propia. Como yo la tengo. Como tú la tienes. Nadie puede hacer que
dejes de tocar, ¿verdad?
—Supongo que eso es verdad. —Beckett asiente—. Solo desearía
poder cambiar las cosas. Quizás si la hubiese dejado estar en mi banda,
o si ella no hubiese estado en el concierto. No lo sé.
—No puedes torturarte con los y-qué-si, Beckett.
—Es difícil no hacerlo. —Conecta sus ojos con los míos—. Dante
mató a mi hermana, Star, y no hay nada que pueda hacer al respecto.
Intenté todo. Incluso fui a la policía, pero Quinn tomó esas drogas de
buen grado por lo que no pueden culpar a Dante.
—Ahora entiendo por qué lo odias tanto. —Aprieto su mano—. Y
prometo nunca hablar con él otra vez. Pero, Beckett, no puedes pasarte
todo el tiempo preocupándote por mí. No cometeré los mismos errores
de Quinn. Y no voy a lastimarte.
—Eso es muy difícil para mí, Star.
—¿Qué es? —susurro.
—Estar contigo así. Me era mucho más sencillo tener relaciones
superficiales. No tenía que preocuparme por salir lastimado o perder a
alguien de nuevo. Ahora que te he dejado entrar, estoy aterrorizado.
—Lo sé, Beckett. Si ayuda en algo, también estoy asustada. —Una
pequeña sonrisa toca mis labios—. Pero creo que lo vale.
—Eso espero. —El dolor en su rostro atraviesa mi corazón.
Me inclino hacia adelante y presiono mis labios contra los suyos.
—Lo es. Confía en mí.
Capítulo 28
Beckett
Traducido por Shilo
Corregido por Giuu

M e siento más ligero después de hablar con Star. El duro


nudo que siempre se sienta en el centro de mi pecho
parece haberse aflojado. El dolor de la muerte de Quinn
todavía permanece en mi corazón. Sé que nunca se irá. Ese dicho del
tiempo sanando todas las heridas es mentira en mi opinión. El dolor
nunca se va a ir, pero por lo menos ya no tengo que llevarlo solo.
Cuando Quinn murió, mi familia lloró la muerte de manera separada.
Mamá se retiró a su propio mundo, Papá se enojó conmigo, con Tate,
con la música. Tate fue el único que lo volvió algo bueno. Fue el
catalizador que lo ayudó a desintoxicarse y mantenerse sobrio. Yo sólo
me alejé de todos ellos. Fue más fácil de esa manera. Pero mientras
camino a través de las multitudes con la mano de Star acurrucada
entre la mía, me doy cuenta que finalmente tengo a alguien que me
apoye. Pensé una vez que si me abría así con alguien, sería como si
fueran dueños de un pedazo de mí que no podría tener de vuelta. En
lugar de eso, siento que se me ha dado un regalo increíble.
—¿Estás bien? —La voz de Star es suave junto a mí.
—Lo estoy ahora.
—¿Estás listo para tocar?
—¿Cuándo no lo estoy? —Guiño un ojo.
—Es sólo que me siento un poco culpable acerca de forzarte a
compartir todo eso conmigo hoy. Digo, deberías estar enfocándote en tu
música. —Me mira, su rostro asolado con la vergüenza—. Siento haber
sido tan egoísta.
—Oye. —La conduzco hasta mí—. No me obligaste a hacer nada.
Además, me alegra haberte contado. Y me alegra que fuera hoy.
—¿De verdad? —Me mira a través de su oscuro flequillo.
—Sí, de verdad. —La beso en la frente—. Ahora vayamos a buscar
a los chicos. Nos toca pronto. —La conduzco a través de la multitud,
cuerpos girando mientras bailan. Música country baja a la deriva del
escenario. Cuando veo el nombre de la banda, me doy cuenta que
todavía falta todavía una banda antes de nosotros. Agarrando a Star de
la mano, me inclino y presiono mi boca contra su sien—. ¿Bailas
conmigo, Star?
Levanta sus cejas en una pregunta.
—Tenemos tiempo —susurro fuertemente en su oído para ser
escuchado por encima del ruido.
Star asiente con una dulce sonrisa. Envuelvo mis brazos alrededor
de su cintura y la acerco a mí. No es una canción lenta, pero no me
importa. Quiero sentirla en mis brazos. Sus caderas se balancean hacia
delante y hacia atrás, su cintura presionándose contra mí de vez en
cuando. Su cabello ondea alrededor de su rostro con cada movimiento
sensual.
Me inclino hacia ella.
—¿Te he dicho lo sexy que eres cuando bailas?
El rostro de Star se vuelve escarlata, y sacude su cabeza.
—Bueno, lo eres. ¿Por qué crees que el chico naturaleza y todos
sus amigos nunca se pierden un show?
—¿Te refieres a Forrest? —Star se ríe.
—Oye. —Recorro su mejilla con mis labios—. No me pongas celoso,
Star.
—No hay nadie del que necesites estar celoso, Beckett. —Sus
palabras me hacen cosquillas en mi oído—. Créeme.
Hago un camino de besos por su cuello y me deleito con los
pequeños jadeos que se emiten de su garganta. Alrededor de nosotros,
parejas bailan y saltan. Nadie ni siquiera nos nota, por lo que me
aprovecho del momento, empujándola apretadamente contra mí y
corriendo mis labios hasta su boca. Cubriendo su boca con la mía,
enmarco su rostro con ambas manos. Sus dedos bailan sobre mi pecho
mientras abre sus labios para permitirme entrar. Mi lengua se desliza
contra la de ella, mis manos acariciando la suave piel de su rostro.
Quiero permanecer aquí para siempre, y nunca dejarla ir. Mi cabeza da
vueltas, y siento un pinchazo de decepción cuando la canción termina.
Me retiro y miro sus ojos marrones. Sonríe perezosamente hacia mí, sus
labios en forma de corazón curvándose hacia arriba y la piel alrededor
de sus ojos arrugándose. Me maravillo por cómo podría mirar fijamente
su rostro para siempre y nunca cansarme de él. Nunca he conocido otra
chica como ella, eso es seguro.
Una canción más alta y más rápida empieza, y el tipo bailando más
cerca de Star se tropieza con ella. Se tambalea hacia un lado. Extiendo
un brazo para estabilizarla, pero mi brazo es golpeado por la espalda de
alguien. Por suerte, Star recupera el equilibrio y no se cae. El olor de un
perfume penetrante me inunda, y antes de que pueda registrar lo que
está pasando, el brazo de una chica serpentea alrededor de mi cintura.
—Hey, Beckett. Estaba esperando que estuvieras aquí —me saluda
una voz baja y rasposa.
Trato de soltarme del agarre de la chica, pero sólo me agarra más
fuerte. Tragando con fuerza, busco a Star con la mirada. Esta es justo
la clase de cosa que la va a enojar, lo sé. Desde que empezamos a salir,
he trabajado fuertemente para ignorar mi club de fans. Ni siquiera me
atrevo a darles un vistazo después de nuestros shows.
—¿Adónde vas? Ciertamente no estabas tan ansioso por soltarte la
última vez.
Respirando profundamente, levanto la mirada a la chica. La
reconozco vagamente, pero no recuerdo su nombre. La vergüenza me
cubre con la comprensión. Star sí que merece a alguien mejor que un
tipo que ha pasado los últimos años usando a las mujeres. Hablando de
Star, ¿dónde está? Cuando de nuevo no la puedo encontrar, mi
estómago da un vuelco. Me la imagino asimilando toda esta escena y
huyendo. No es que pueda culparla.
Empujo a la chica.
—Mira, estoy aquí con alguien.
—Siempre estás con alguien, bebé. Sé eso. No me molesta. —La
chica dirige sus labios demasiado maquillados hacia mí.
—No, me refiero a que estoy aquí con mi…
—Está aquí con su novia. —La voz de Star resuena desde mi
hombro. Sus dedos se entrelazan con los míos, y el alivio me llena.
—¿Novia? —La chica se ríe—. Beckett no tiene novias.
Me alejo de la chica y miro a Star.
—Eso es porque no había conocido a Star antes. Ahora tengo una
novia. —Acariciando su mejilla con mi nariz, hablo en su oído—: Y es la
única chica que quiero.
Star se acurruca contra mí mientras el miembro de mi pasado club
de fans se aleja.
—Lamento eso —digo.
Star sólo aleja mis palabras con un ademán.
—Sabía en lo que me estaba metiendo cuando empezamos a salir.
No es tu culpa.
Desearía poder estar de acuerdo con ella, pero eso no es
enteramente verdad. Si sólo hubiera sido siempre el tipo de chico del
que Star pudiera sentirse orgullosa. Pero si hay algo que he aprendido
en esta vida es que no puedes cambiar el pasado. Así que me hago una
promesa de que seré un mejor hombre en el futuro. Que seré merecedor
de Star, que no la decepcionaré.
* * *
Cuando el presentador pronuncia nuestro nombre, le doy a la
mano de Star un apretón alentador y luego me dirijo a mi micrófono.
Después de colocarme mi guitarra, mi mirada recorre la multitud. Me
pregunto si hay algún productor o agente por ahí. Mis entrañas bailan
con la perspectiva. La batería empieza a resonar detrás de mí, por lo
que bajo el brazo y rasgueo mi guitarra. Tocamos varias de nuestras
canciones rápidas y a la multitud parece gustarle. El mar de cuerpos
gira y salta en sincronía justo bajo nuestros pies.
Volviéndome hacia Star, asiento. Luego hablo en el micrófono.
—Ahora vamos a bajar el ritmo por un minuto.
Star viene a pararse junto a mí, quito el micrófono del soporte y se
lo entrego. Puedo ver que está nerviosa, pero me da una valiente
sonrisa.
—Vas a estar asombrosa —le susurro en el oído antes de empezar
la canción.
Un sonrojo recorre su rostro y alza el micrófono hasta sus
brillantes labios. Cuando su voz sale, una sonrisa involuntaria se
desborda por mi rostro. Algunas veces olvido lo buena que es, y luego
me lo recuerda. Mi parte favorita de la canción es el coro cuando
cantamos juntos. Con el micrófono entre nosotros, la miro fijamente y
canto.
Bonita sonrisa, ojos inocentes
Abierta y honesta, sin un disfraz.
Marcada y golpeada, inocencia robada
Desgarrado, mi corazón está roto.
Noto la ligera humedad en los ojos de Star mientras asimila la
letra. La canción tiene un nuevo significado ahora que conoce la
historia. Tiene un nuevo significado para mí también. Le doy una
sonrisa triste, saboreando la conexión y entendimiento entre nosotros.
La mano de Star se extiende y acaricia mi brazo. Su toque me da fuerza,
y me recuerda que contarle fue lo correcto por hacer. La canción
termina, pero no siento como si lo fuera. Siento que todo en mi vida
está sólo empezando.
Capítulo 29
Star
Traducido por LizC
Corregido por beatrix85

—N
o puedo creer que esta es nuestra última noche
juntos durante dos semanas enteras. —Beckett
me lleva a su regazo, envolviendo sus brazos
alrededor de mi cintura. Los créditos de la película que acabamos de ver
están apareciendo en el fondo, y la mesita de café de Brecktt está llena
de palomitas de maíz por todas partes.
—En cierto modo eso acaba con toda tu idea de “nunca vas a pasar
un día sin verme”, ¿eh?
—Bueno, fue un sueño imposible. —Apoya su barbilla en mi
hombro.
—Podría quedarme aquí y no volver a casa para las vacaciones de
Navidad.
—Sí, esa sería una gran manera de hacer que tus padres me odien
de una vez.
—Buen punto. —Mi estómago se aprieta. No tengo ganas de
decirles a mis padres acerca de Beckett, pero sé que tengo que
hacerlo—. Me gustaría poder llevarte conmigo, pero no te voy a someter
a dos semanas enteras con mi familia demente. Romperías conmigo de
seguro.
Beckett roba un beso en mi cuello, y una descarga de deseo corre a
través de mí.
—Lo dudo. Estoy seguro de que son tan increíbles como tú.
Me rio.
—No, soy la única increíble en mi familia.
—Veo que mi humildad está comenzando a afectarte. —Él acaricia
su nariz en mi mejilla.
—Sí, debe ser —bromeo en respuesta—. ¿Qué hay de ti? ¿Vas a
casa de tus padres para Navidad?
Él asiente, frotando su barbilla en mi hombro.
—Creo que va a ser bueno para todos nosotros estar juntos.
Paso los dedos por sus ásperas manos, trazando las líneas en su
piel.
—Va a ser difícil, ¿no?
—Siempre lo es. —La crudeza en su voz hace que la emoción brote
en mi garganta. La trago duramente.
—¿Tienes una foto de Quinn? Me encantaría ver cómo era.
Beckett asiente, y me deslizo fuera de su regazo para que él pueda
levantarse. Cuando sale de la habitación estiro mis piernas en el sofá y
me reclino contra el reposabrazos. A veces es difícil creer que Beckett y
yo sólo hemos estado saliendo por un corto tiempo. Me siento muy a
gusto con él, aunque eso sigue haciendo que mi corazón se acelere y
mis palmas suden. Él tiene la capacidad de hacer girar mi cabeza con
su presencia, y me pregunto si va a cambiar alguna vez. Desde luego,
nunca me sentí así con Spencer.
Cuando Beckett vuelve, tiene una fotografía en la mano. Retraigo
mis piernas contra mi cuerpo mientras él se sienta a mi lado. Mis pies
descalzos rozan sobre sus pantalones.
—Esta fue tomada hace un par de años. —Deja caer la imagen en
mi mano.
Bajo mi mirada, mis ojos concentrándose en la foto brillante.
—Es tan bonita. —Mirando hacia él, sonrío—. Se parece mucho a
ti.
—Y a ti. —Beckett mete su dedo bajo mi barbilla.
—En realidad no. Sólo tenemos el mismo color.
—Es más que eso. —Beckett toma la foto y la mira fijamente, con
una expresión melancólica recubriendo su rostro—. Quinn era la
persona más dulce que conocía. Había cierta inocencia y franqueza en
sus ojos que es justo igual a lo que veo en los tuyos.
—¿Así que lo que estás diciendo es que las dos somos ingenuas?
—Yo no diría ingenua. Diría más bien que no estás hastiada.
—Todavía no, de todos modos. —Sonrío con un poco de tristeza,
sabiendo que en algún momento Quinn tuvo que haber sido
influenciada con el fin de tomar el camino que tomó.
—Nunca lo estarás si tengo algo que decir al respecto. —Beckett se
vuelve hacia mí y me besa suavemente en la mejilla. Entonces deja la
foto en la mesa de café—. Oye, tengo algo que quiero hablar contigo.
—Está bien. —Lo enfrento.
—He estado pensando en lo maravilloso que fue cuando hicimos
esas canciones juntos en el festival.
—Lo fue. —Una sonrisa salta a mi cara al recordarlo.
—Creo que realmente tenemos algo juntos, Star. —Beckett llega a
mi mano, la acuna entre sus dedos—. ¿Qué te parecería ser la cantante
principal de nuestra banda?
—¿Qué? —Estoy estupefacta—. No, es tu banda.
—No quiero decir en mi lugar. Quiero decir conmigo. Ya no quiero
que sigas cantando de acompañamiento. Realmente creo que podemos
conseguir un contrato de grabación si nos presentamos como equipo: tú
y yo juntos.
Mi corazón salta en mi pecho.
—Eso me encantaría.
—A mí también. —Beckett se arrima hacia delante, inclinando la
cabeza hacia la mía. Sus manos suben alrededor de mi cara, y aplasta
sus labios en los míos. Estiro mi brazo trazando mis dedos por su cuello
y descansándolos detrás de su cabeza. A medida que degusto su sabor
y lo siento, sé que aquí es exactamente a donde pertenezco.
* * *
—Entonces, ¿alguna vez me vas a contar acerca de este nuevo
novio tuyo? —Mamá está en la cocina, revolviendo una olla de fideos.
Su cabello castaño enmarca su cara con pequeños rizos, y un delantal
se encuentra atado libremente alrededor de su cintura.
Me siento en el taburete, los codos apoyados en el mostrador de
azulejos.
—¿Qué te hace pensar que tengo un novio?
Mamá gira la cabeza y me sonríe.
—Oh, no lo sé. Tal vez esa enorme sonrisa en tu cara y el hecho de
que recibes mensajes de texto cada pocos segundos.
Como si fuera una señal, mi celular vibra. Echo un vistazo hacia
abajo en él.
Estoy escribiendo una canción. Pensando en cuánto apestan
tus letras.
Tengo que morderme la lengua para no reírme a carcajadas.
Escribo rápidamente en respuesta.
Empieza a ser un idiota de nuevo, y voy a escribir otra
canción torturada.
Cuando miro de vuelta a mamá, me está mirando con una
expresión divertida.
—Lo siento. No me di cuenta que estaba siendo tan obvio.
—En cierto modo, lo hemos sospechado desde Acción de Gracias.
Bueno, al menos Leo lo hizo. —Ella se limpia las manos en un trapo.
—Es bastante perspicaz para un chico de diecisiete años de edad.
—Sólo está pendiente de ti. Siempre lo hace.
Pienso en Beckett y Quinn, y me duele el corazón por todo lo que él
ha perdido. Ahora sé por qué está tan triste. Mi vida ha sido un paseo
por el parque en comparación con la de él. Al recordar lo mucho que
odiaba mis alegres canciones aquella primera vez que escribimos
juntos, ahora entiendo absolutamente por qué. Sólo que ahora me hace
tan feliz que sólo puedo escribir letras cursis otra vez. Lo sé, porque
justo antes de venir aquí tratamos de escribir juntos una vez más.
Sonrío, pensando en la forma en que se burló de mí sin cesar esa
noche. Dijo que él me está arruinando y que nunca escribiré una buena
canción de nuevo.
Mi celular vibra de nuevo.
No va a pasar.
¿Cuál parte? ¿Tú siendo un idiota, o yo escribiendo una
canción torturada?
Ambas.
Mamá se inclina sobre el mostrador hacia mí.
—Entonces, cuéntame todo sobre él. Quiero saber todo.
Me retuerzo incómodamente en el taburete. ¿En realidad cuánto
quiero decirle?
—Bueno, su nombre es Beckett.
—Me gusta eso. Es diferente.
Sí, debería haberme dado cuenta lo mucho que a mi mamá le
gustan los nombres diferentes, dado Galileo y Star. Un pensamiento me
llama la atención.
—Oye, ¿te acuerdas de aquella banda Killjoy?
—Claro. Me encantaba.
—Su papá es Barry Nash.
—¿En serio? A tu padre le va a dar algo.
Apoyo mi cabeza entre mis manos.
—¿A papá también les gusta?
Mamá asiente, volviendo a la estufa.
—¿Beckett es músico como su padre?
—Sí, lo es. —Tomo una respiración profunda—. Así es como en
realidad nos conocimos. En cierto modo, me uní a su banda.
Mamá se da la vuelta, con la espátula en la mano goteando en el
suelo. Recuperándose, la pone sobre el mostrador y alcanza un paño de
cocina.
—¿Estás en una banda?
—No es realmente una gran cosa. Sólo practicamos una vez por
semana y tocamos a veces los fines de semana. No me aparta de mis
estudios, lo prometo.
—¿Por qué no nos lo dijiste antes?
Me encojo de hombros, haciendo una mueca.
—No estaba segura de cómo lo tomarían.
Mamá se acerca a mí.
—Cariño, me puedes decir cualquier cosa. Lo sabes.
—Pero parecía como si realmente no quisieras que me dedicase a la
música.
—No quiero que renuncies a la escuela por ello, pero no me
importa si lo haces como pasatiempo.
—Gracias, mamá. —La culpa se apodera de mí por no decirle
antes, pero a la vez, siento que el alivio finalmente se encuentra a la
intemperie ahora. Así es como Brekett debe haberse sentido cuando
finalmente compartió lo de Quinn conmigo. Es difícil mantener un
secreto atrapado en tu interior.
—¿Qué toca Beckett?
—La guitarra, y es nuestro cantante. —Mis labios se empujan
hacia arriba—. Es tan talentoso, mamá.
—Suena como si realmente te gusta.
—Así es. —Incluso puedo estar enamorándome de él.
* * *
Temprano en la mañana de Navidad, mi teléfono suena. Con los
ojos cerrados y la cabeza todavía presionada a mi almohada, lo busco y
corro mis dedos sobre mi mesita de noche hasta que revolotean por
encima de mi teléfono. Levantándolo, lo presiono contra mi sien.
—Hola.
—Feliz Navidad, Star.
Abro los ojos y me siento en la cama.
—Feliz Navidad, Beckett.
—No puedo esperar a que vuelvas para así poder darte mi regalo.
—¿Implica velas perfumadas y rosas? —bromeo.
—Tienes una mente sucia, Star Evans.
—Es tu culpa. —Meto un mechón rebelde de cabello detrás de mi
oreja.
—Lo es, ¿eh?
—Sí, si no fueras tan caliente no pensaría de esta forma tan
seguido.
—De seguro es una maldición.
Niego con la cabeza.
—Así que incluso la Navidad no te está haciendo más humilde,
¿eh?
Beckett se ríe, y anhelo estar cerca de él. Quiero sentir sus brazos
alrededor de los míos, sus labios contra los míos.
—Estás pensando en ello de nuevo, ¿no? —dice Beckett, y oigo la
sonrisa en su voz.
—Cállate. —Suelto una risita.
—Hombre, me encanta tu risita. Creo que la amo tanto como me
encanta tu forma de cantar.
Siento que mis mejillas se calientan.
—Te echo de menos.
—Yo también te echo de menos, Star. Pero sólo son unos pocos
días más, y entonces estarás de regreso.
—No puedo esperar.
—Yo tampoco.
* * *
El par de días después de Navidad pasaron volando en un
torbellino de compras y pasando el rato con mi familia. Han querido
saber todo acerca de la banda y Beckett, y he compartido tanto como
me fue posible. Hasta el momento no estaban siendo raros con el
asunto, cosa que es buena. Papá está un poco vigilante, pero siempre es
así cuando se trata de mí. Supongo que es el trabajo de un padre o algo
así. Beckett y yo hemos hablado y enviado mensajes de texto todos los
días que he estado aquí, y no puedo esperar para ir a casa mañana y
verlo en persona.
Después de la cena me deslizo a mi habitación y marco su número.
Apoyándome en la pared, sostengo el teléfono en mi oreja.
—Hola, Star —contesta Beckett.
—Hola. —Me deslizo por la pared y me siento en la alfombra. Sólo
escuchar la voz de Beckett me hace sentir contenta—. Estoy tan
emocionada por verte mañana.
—Lo sé —dice, pero a su voz le falta su fuego de costumbre.
Mi estómago se retuerce.
—¿Estás bien?
—Sí. ¿Por qué?
—No lo sé. Es sólo que suenas distante o algo así.
—Oh, sólo tengo muchas cosas en mente.
—¿Cómo qué? ¿Pasó algo? —Agitada, enrollo mi cabello alrededor
de mi dedo.
—Algo así. —Hace una pausa—. Hablaremos de ello cuando
regreses.
Una sensación de temor me envuelve. Puedo decir por el tono de su
voz que esta no va a ser una conversación agradable.
—¿Estamos bien, Beckett?
—Por supuesto, Star.
Quiero creer en sus palabras, pero algo no está bien.
—Bueno. Te veré mañana, entonces. —Cuelgo, preguntándome si
voy a estar escribiendo canciones torturadas de nuevo pronto.
Capítulo 30
Beckett
Traducido por Ateh

—R
Corregido por flochi

ealmente vas a seguir adelante, ¿eh? —Tate me


da una mirada curiosa desde donde se sienta
en el sillón reclinable cuando cuelgo con Star.
—No tengo elección, hombre —me quejo, dejando caer mi celular
en la mesa de café.
—Siempre hay una elección.
—No esta vez. —Sólo de pensar en lo que estoy a punto de hacer
causa que mi interior se revuelva. Recuesto mi cabeza en los cojines del
sofá y dejo que una larga bocanada de aire salga de mis labios. Aunque
sé que estoy haciendo lo correcto, no lo hace más fácil. Sé que va a
arrancarme el corazón del pecho hacerlo.
—Simplemente no creo que debas precipitarte en nada, Beckett.
Dale tiempo. Habla de esto con Star —dice Tate.
Niego con la cabeza.
—Es demasiado tarde. Ya he tomado una decisión.
—Es sólo que por fin parecías feliz por primera vez en mucho
tiempo.
—Y esto también me hará feliz. —Fuerzo una sonrisa, con la
esperanza de tener razón.
—Eso espero. —Una expresión cansada encubre el rostro de Tate—
. ¿Cómo crees que lo tomará Star?
Esta es la parte que no quiero pensar. Había deseado tanto que
Star regresara a Seattle, pero ahora estoy horrorizado. Después de darle
vueltas a la pregunta de Tate por un minuto, respondo con sinceridad:
—Creo que Star lo tomará de la misma forma en que toma todo.
Con gracia y comprensión. —Y eso va a hacer que me enamore de ella
aún más.
* * *
Tengo un nudo en el estómago, y mi pecho está tan estrecho que
apenas puedo respirar cuando escucho el golpe en la puerta, lo que
indica que Star está aquí. Echo un vistazo hacia su regalo envuelto
apoyado en la mesa de café. Recuerdo cuando lo compré y no podía
esperar para que lo abriera. Ahora no estoy seguro de que vaya a
importar en absoluto. Este día no se va a convertir en el regreso a casa
comprensivo que había imaginado en un principio.
Apenas tengo tiempo para abrir la puerta antes de que Star esté en
mis brazos. Soy asaltado por un torrente de extremidades, manos,
labios, y su increíble aroma a madreselva. Por un segundo contemplo
cambiar de opinión. Quizás estar con Star vale la pena renunciar a
todo. Me pregunto si simplemente esto sería suficiente para mí. Cuando
sus labios chocan con los míos y sus manos masajean la parte posterior
de mi cabeza, me encuentro fantaseando sobre cómo podría ser un
futuro con ella. Es tentador, pero al momento en que nos separamos, la
realidad me impacta y sé que no puedo darme el lujo de pensar así.
—Te extrañe tanto. —Star pasa junto a mí para entrar.
—Yo también. —Cierro la puerta, el peso de lo que tengo que decir
cae sobre mis hombros.
Star se sienta en el sofá, su mirada aterriza en la pequeña caja
envuelta. Sus cejas se alzan.
—¿Esto es para mí?
Me dejo caer a su lado.
—Sí, lo es.
Lo recoge, rodándolo en la palma de su mano.
—Es un poco demasiado pequeño para ser rosas y velas
perfumadas, ¿eh?
—Todavía no puedes sacarlo de tu mente, ¿eh? —Sonrío, aunque
por dentro estoy muriendo. Bromear con ella sólo hace que esto sea
mucho más difícil.
Me da un codazo y ríe. Luego caen lágrimas en el papel de regalo
con deleite. Miro su cara enrojecida con una creciente sensación de
temor. No hay nada que desee más que tomarla en mis brazos y nunca
dejarla ir. Nunca me he sentido así por nadie, y la idea de dejar ir eso
me parece una locura. Pero, por otra parte, no creo en los cuentos de
hadas. El hecho de que Star me guste tanto ahora no significa que
siempre lo hará. ¿Y qué pasa entonces? Si renuncio a esta oportunidad
por ella, ¿no voy resentirme contra ella un día? Esa es una opción que
no puedo soportar. Cuando Star mete la mano en la caja con una
sonrisa de satisfacción extendiéndose por su rostro, se forma un nudo
en mi estómago. ¿Por qué permití que las cosas fueran tan lejos? ¿Por
qué no pude ser más fuerte cuando se trataba de ella?
Saca el collar de plata, la estrella colgando de sus dedos.
—¡Oh, Beckett, me encanta!
—Aquí, déjame ayudarte a ponerlo. —Agarro el collar de su mano.
Star se vuelve y aparta el pelo de su cuello. Es un movimiento
sensual, y trago duro cuando su cuello queda expuesto. Mis labios
cosquillean y no quiero nada más que presionarlos contra su suave piel,
pero me contengo. Llevo mis brazos hacia delante, cuelgo el collar
alrededor de su cuello y abrocho la parte de atrás.
Star se gira de vuelta hacia mí, su mano revoloteando sobre el
collar.
—Es hermoso.
—No tan hermosa como tú —digo con sinceridad.
Su mirada baja.
—Bueno, mi regalo va a parecer estúpido ahora. —Busca a sus
pies y toma la bolsa de regalo que tenía en su mano cuando entró—.
Realmente no sabía qué regalarte.
—Star. —Pongo mi mano sobre la suya—. Estoy seguro de que voy
a amar lo que sea.
Respira hondo y empuja la bolsa en mi mano. No estoy
acostumbrado a recibir regalos de chicas, por lo que se siente raro
cuando despego el papel de seda y busco el regalo en la parte inferior.
Mis dedos rozan sobre algo que se siente como un marco de fotos. Lo
saco, y mi corazón se hunde. Es un marco con la foto de Star y yo
cantando juntos en el festival. Estamos tan cerca que nuestros labios
casi se tocan. Solamente un solo micrófono está en nuestro camino.
Nuestros ojos están unidos, nuestras bocas abiertas. La química entre
nosotros casi salta de la imagen. Es un recordatorio de a lo que voy
renunciar, y siento bilis en mi garganta.
—Lo odias, ¿no? —La pequeña voz de Star irrumpe en mis
pensamientos—. Sabía que era estúpido.
—No. —Agarro su mano—. No lo odio, Star. Lo amo. Ese es el
problema.
—¿Por qué es un problema? —Sus ojos traicionan su miedo, y eso
me mata. Es como si supiera lo que viene, pero quiere evitarlo. En este
punto, yo también. Desearía no tener nunca esta conversación con ella.
Después de acomodar suavemente la foto en la mesa de café, me
enfrento a Star.
—Tengo que hablar contigo acerca de algo.
Asiente, mordiéndose el labio. Sus piernas se mueven
nerviosamente. Me siento como el mayor idiota del mundo.
—Mientras estabas en casa de tus padres tuve noticias de un
agente de talento. Vio nuestra presentación en el festival y le encantó.
Sus ojos se abren, y la anterior apariencia asustada empieza a
disiparse.
—¿En serio? Eso es genial.
Mis entrañas se enrollan en pequeños nudos ante su expresión.
—Sí, lo es. Me ofreció la oportunidad de ir a Los Ángeles y grabar
un demo con él.
Star chilla.
—Eso es increíble. ¿Tenemos que ir a Los Ángeles?
—Nosotros no, Star. Sólo yo.
Se congela, ladeando la cabeza hacia un lado.
—No entiendo.
—Él quiere grabarme solamente a mí como solista.
—Oh. —Star sonríe, pero no acaba de llegar a sus ojos—. Bueno,
eso todavía es genial, Beckett. Estoy tan feliz por ti.
—Tengo que salir en un par de días.
Asiente, todavía forzando esa maldita sonrisa.
—¿Cuánto tiempo vas a estar fuera?
Me retuerzo en mi asiento.
—Esa es la cosa, Star. No creo que vaya a volver.
La sonrisa falsa cae de su cara.
—¿Qué quieres decir con que no vas a volver? ¿Como nunca?
—Sí. Tiene sentido que me quede, Star. No hay nada realmente que
me mantenga aquí.
—¿Y yo qué? —La incertidumbre en su voz me mata.
—Star, sabes que me importas, pero sólo hemos estado saliendo
por un corto tiempo. Este ha sido el sueño de toda mi vida. ¿No puedes
ver que esto es una oportunidad de una vez en la vida?
—Por supuesto, y absolutamente creo que deberías hacerlo. Lo que
no entiendo es por qué te vas a quedar ahí.
—Vivo en el apartamento de mi hermano. Mis padres no quieren
tener nada que ver conmigo. Donde quiera que vaya, me recuerda a la
hermana que perdí. Esta es mi oportunidad de empezar mi vida, Star.
Puedo hacer algo con mi vida en Los Ángeles. —Me gustaría poder
hacerle entender.
—Entonces, ¿qué significa esto para nosotros? —pregunta.
Esta es la parte a la que no quería llegar. Hundo mis hombros y
doy un suspiro de resignación. Trabo los ojos de Star con los míos y ella
asiente lentamente.
—No hay más un nosotros, ¿cierto, Beckett?
Me muerdo el labio.
—No quiero que las cosas terminen de esta manera, Star.
—Entonces no las termines. —Descansa su mano en mi brazo.
—No veo ninguna otra manera. —Aprieto sus dedos suavemente—.
Las relaciones de larga distancia no funcionan.
—Pueden hacerlo. —Su voz está tan llena de esperanza, y eso parte
mi corazón.
—Star, sólo tenemos dieciocho años. No puedo pedirte que
renuncies a tu vida por mí de esa manera. —Miro sus ojos inocentes,
sabiendo que pronto otro chico mirará en ellos de esta manera. El
pensamiento me hace sentir enfermo, y otra vez me pregunto si estoy
cometiendo un gran error.
—Supongo que pensé que significaba para ti más que eso. —Sus
labios tiemblan, y su mirada se aparta de mí. Deja caer su mano de mi
brazo—. Es evidente que estaba equivocada.
—No, no hagas eso. —La alcanzo—. Por favor, Star. Tienes que
saber que significas mucho para mí.
—No, Beckett. Si significara algo para ti entonces no estarías
dejándome tan fácilmente. —Se levanta, alejándose de mí.
—Maldita sea, Star, esto no es acerca de ti. Se trata de mi carrera,
mi vida. —No puedo evitar la irritación de mi voz, no importa cuánto lo
intente.
Entrecierra sus ojos en mí.
—Tienes razón. Estoy siendo egoísta. Deberías aprovechar
completamente esta oportunidad. Te lo mereces. —Se inclina y agarra
su bolso con dedos temblorosos.
—Star, por favor, no seas así. —Me pongo de pie, un nudo se forma
en mi pecho. Así no es como quiero despedirme de ella.
Su rostro se endurece, sus labios forman una fina línea recta.
—Deberías estar orgulloso de ti mismo, Beckett. Estabas tan
preocupado porque me entrometiera en el camino de tu sueño, pero no
necesitabas estarlo.
—Star. —Exhalo la palabra, y agarro su brazo. Se pone rígida
debajo de mi tacto—. No quise hacerte daño.
—Lo sé. —Su voz es cruda y recortada—. Buena suerte, Beckett.
Realmente te deseo lo mejor.
Aprieto el brazo con más fuerza, incapaz de dejarla ir.
—Nuestro adiós no puede ser de esta manera, Star. ¿Puedo por lo
menos conseguir un abrazo?
Siento su vacilación, pero voltea lentamente en mi dirección.
Atrayéndola hacia mí, la rodeo con mis brazos alrededor de su cintura.
Se siente bien en mis brazos, y me rompe el corazón saber que tengo
que dejarla ir.
Capítulo 31
Star
Traducido por âmenoire y Shilo
Corregido por Mae

C amino aturdida toda la semana después que Beckett se va.


Es como si estuviera completamente adormilada. La verdad
es que todavía estoy conmocionada. El par de días después
de nuestra charla, medio esperaba que apareciera en la puerta de mi
dormitorio y me dijera que había cometido un error. Entiendo
totalmente su necesidad de hacer el álbum demo, pero no puedo
entender el hecho que nunca volverá. Pensé que realmente estábamos
conectados. Pensé que teníamos algo.
Ir a clases y actuar como si nada estuviera mal es brutal. Todo lo
que quiero hacer es enrollarme en una bola bajo mis cobijas y nunca
salir. No he escuchado de Beckett desde la noche que regresé. Algunas
veces me pregunto cómo está, y que está haciendo, pero luego me obligo
a no pensar en eso. Una vez que mi imaginación empieza a alocarse, me
imagino a Becket haciendo toda clase de cosas que no quiero que haga.
Caminando con pasos cortados, me abro camino a través del
campus y me dirijo a mi clase. Mantengo mi cabeza agachada y mi
chaqueta apretada alrededor de mi cuerpo. El viento azota mi rostro, y
revuelve mi cabello. Unos cuantos mechones se levantan gentilmente de
mis hombros y se esparcen sobre mis mejillas. Mis botas suenan contra
el pavimento bajo mis pies recordándome un redoble atemporal.
—Star —llama una voz familiar.
Me giro para encontrar a Ryker trotando en mi dirección, una
mochila en su espalda.
—Hola, Ryker. —El sentimiento enfermo regresa a mi estómago.
Ver a Ryker siempre me recuerda a Becket, y me hace extrañarlo
incluso más.
—¿Cómo estás? —Sus cejas se juntan en una mirada de
preocupación.
Bajo mi mirada.
—Bien.
—Todavía no puedo creer que se fuera. Quiero decir, sé que le
gustabas mucho.
Mi estómago se aprieta.
—No quiero hablar sobre eso.
—Lo siento. —Ryker pasa una mano nerviosamente sobre su
cabello.
—No es tu culpa. —Juego inquietamente con el botón de mi
chaqueta, rodando la suave tela entre mis dedos.
—Oye, los chicos y yo ya estamos listos para empezar a tocar de
nuevo cuando tú quieras.
Ryker, Pierce y Jimmy me habían pedido tomar la posición de
cantante principal después de que Becket se fuera. Tan tentador como
suena, no estoy segura de ello.
—Lo sé. Sólo no creo estar lista.
—Comprensible. —Ryker extiende sus manos—. Déjanos saber
cuándo lo estés.
—Lo haré. —Le doy una sonrisa apretada antes de alejarme.
Desearía que el fuerte nudo en mi pecho se aflojara, pero parece
hacerse más grande con cada paso. Cuando llego a mi salón, lanzo un
suspiro de alivio. Me dejó caer en una silla cerca del fondo y abro mi
mochila. Tal vez si me concentro en la lectura finalmente pueda dejar de
obsesionarme con Beckett.
—Hola, Star —dice una chica sin aliento, tomando el asiento junto
al mío.
Levanto la mirada.
—Hola. —Buscando en mi cerebro, trato de recordar el nombre de
la chica. Sólo hablé con ella otra vez y fue la mañana que me reuní con
Beckett—. Stacy, ¿cierto?
Asiente, y luego se inclina para sacar un cuaderno de su mochila.
Cuando se endereza, me da un vistazo.
—Escuché que Beckett está preparando un demo. Bastante
emocionante, ¿eh?
El enojo se eleva en mí, pero lo trato de calmar.
—Sí.
—Quiero decir, siempre supe que sería famoso algún día, y ahora
suena como que va a suceder.
Mordiendo mi labio, asiento.
—Sólo desearía que hubiera podido pasar el rato con él al menos
una vez más antes de que se fuera.
Mi cabeza se gira en su dirección, sorprendida por sus palabras.
—¿Qué? —No puedo evitar el veneno en mi voz.
La mandíbula de Stacy cae y su rostro se sonroja.
—Ustedes dos no están juntos, ¿cierto? Yo… pensé que sólo
estabas en la banda.
Suspiro.
—No. No estamos juntos.
—Oh, está bien. Luciste un poco loca por un minuto. —Me dirige
una sonrisa aliviada—. Es sólo que he tenido un enamoramiento por
Beckett por años, y sé que no es realmente del tipo de relaciones. No es
que me importe, tomaría lo que pudiera de él. ¿Sabes a lo que me
refiero?
Obligo a mi cabeza a que se mueva arriba y abajo, pero por dentro
me estoy muriendo. Si sólo pudiera callar a esta chica. Cuando el
profesor empieza su discurso, le doy a Stacy una sonrisa pesarosa y me
vuelco hacia mi cuaderno. Toma la señal y empieza también a escribir
sus notas. Sólo que no puedo descifrar algo de lo que dice el profesor.
Todo en lo que puedo pensar es en las palabras de Stacy sobre Beckett.
¿Fui una idiota por pensar alguna vez que significaría algo para él?
* * *
—Vamos, Star, sal de la cama. Apestas. —Lola golpea mis cobijas
con su mano.
Sólo gruño y las jalo más sobre mi cabeza. Han pasado dos
semanas desde que Beckett se fue, y cada día parece más oscuro que el
anterior. Sin importar cuán fuerte intente superarlo, no puedo. Pienso
en él todo el tiempo, y eso desgarra mi corazón. Realmente creo que
estaba enamorándome de él. Me había permitido empezar a pensar
sobre un futuro con él, y ahora todo se terminó. Es más de lo que
puedo soportar en este momento.
—Star. No puedes pasar tu vida en la cama. —La siento jalando las
cobijas, así que las sostengo más fuertemente en mi puño.
—Sólo vete, Lola —digo desde abajo de la seguridad de mi edredón.
—No, esto es ridículo. Tienes que levantarte.
—Deja de ser tan mandona. —Me muerdo mi labio inferior aunque
sé que Lola no puede verme—. No eres mi mamá.
—Bueno, ciertamente actúas como una niña.
Todo el enojo que ha hervido justo bajo la superficie durante años
estalla fuera de mí. Empujo las cobijas y me levanto.
—Lola, no soy una niña. Soy un adulto, y ya no necesito que
controles mi vida.
Lola da un paso atrás, luciendo sorprendida.
—¿De qué hablas? No controlo tu vida.
—Sí, lo haces. Siempre lo has hecho.
—Sólo porque estás enojada por lo de Beckett no significa que la
tomes contra mí. —Lola quita un mechón de cabello de su rostro—. Si
recuerdas correctamente, te advertí sobre relacionarte con él.
—Ves. —La señalo—. Eso es exactamente de lo que hablo. Siempre
me dices que hacer. No necesito ser protegida por ti, Lola. No soy la
misma chica que conociste en el primer año. Soy capaz de tomar mis
propias decisiones.
—Sí, ¿cómo te funciona eso? —Se ríe amargamente.
Estrecho mis ojos hacia ella.
—Eso no es justo.
—Lo siento. —Lola se deja caer sobre mi cama—. Sólo me preocupo
por ti, Star. Eres mi mejor amiga.
—Lo sé. —Me estiro por su mano—. Y te quiero por eso, pero
necesito que te alejes un poco.
—¿Ves lo que pasó cuando hice eso? —Lola extiende sus brazos—.
Obtuviste un corazón roto.
Sonrío tristemente.
—Pero no me arrepiento. Los momentos que pasé con Beckett
valieron la pena. Fueron algunos de los mejores de toda mi vida.
—¿En serio? —Lola levanta una ceja perfectamente arreglada hacia
mí.
—En serio. —Asiento.
—Todavía no puedo creer que te dejara. Ryker también está
sorprendido.
—Ya lo creo. Sé que la banda no está muy feliz.
—Bueno, dejó a todos colgados.
Miro por la ventana de nuestro dormitorio, a los cielos grises y las
gruesas nubes.
—Lo sé. Pero está siguiendo su sueño. Hace exactamente lo que
siempre quiso hacer.
—Espero que eso lo esté haciendo feliz —dice Lola, pero no suena
convincente.
Hay una parte de mí que también espera que Beckett sea feliz, pero
estaría mintiendo si no admitiera que hay una parte de mí que espera
que sea tan miserable como yo.
* * *
—¿Estás segura que no quieres ir con nosotros, Star? —pregunta
Lola, poniéndose su chaqueta. Ryker está de pie contra la pared, una
rodilla doblada y sus brazos sobre su pecho. Aunque ha tenido que
esperar eternamente a que Lola termine de arreglarse, no luce para
nada molesto. Supongo que es el chico correcto para mi mejor amiga.
—Estoy bien aquí. Sólo voy a escribir algo de música o algo.
Lola abre su boca para protestar, pero luego la cierra. Desde
nuestra charla hace un par de semanas, ha estado trabajando duro
para no acosarme.
—Vamos, Star. —Ryker se empuja de la pared—. Será bueno para
ti ir a una noche de micrófono abierto. Pierce y Jimmy también estarán
ahí. Tal vez podamos hacer una canción todos juntos.
Sé lo que trata de hacer. Los chicos han estado empujándome
respecto a la música. Esperan que tome las riendas y podamos ser una
banda de nuevo. Sólo que sé que no será lo mismo sin Beckett, y no
puedo convencerme de hacerlo.
—Tan sólo vayan y diviértanse. Estaré bien aquí.
—¿Estás segura, Star? Sería divertido estar juntos —dice Ryker—.
Sé que incluso Beckett quiero que sigamos tocando juntos.
Esto me detiene.
—¿Has hablado con él?
El rostro de Ryker cae y puedo decir que se arrepiente de decir
algo.
—Sí, lo he hecho.
—¿Cuándo? —Mi pecho está tan apretado que duele respirar. No
he escuchado de Beckett ni una vez desde que se fue.
—Hemos hablado varias veces, pero la última vez fue hoy más
temprano —contesta Ryker.
Muerdo mi labio.
—¿Cómo está?
—Bien. Lo está disfrutando.
Lola le dispara a Ryker una mirada resentida, pero estoy
agradecida porque haya contestado honestamente. Tal vez saber que
Beckett lo está haciendo bien me ayudará a superarlo. Aunque justo en
este momento sólo me hace sentirme enferma.
—Star, ¿estás bien? —pregunta Lola cautelosamente.
—Bien. —Trato de sonar tan alegre como me es posible—. Vayan a
divertirse.
—Está bien —dice Lola con vacilación en su voz.
—Adiós, Star —dice Ryker, siguiendo a Lola fuera hacia el pasillo.
El minuto en que la puerta se cierra dejo salir un suspiro de alivio.
Sé que sólo tratan de ayudar, pero algunas veces me siento asfixiada.
Sólo quiero que me dejen sola con mi miseria. ¿Es mucho pedir?
Mientras me inclino y saco mi teclado de abajo de mi cama, la estrella
alrededor de mi cuello rasguña mi piel. Pica, la sensación trae de
regreso un flujo de emociones. Mi mente viaja a través del recuerdo de
Beckett deslizándolo alrededor de mi cuello, y humedad llena mis ojos.
Parpadeo de regreso las lágrimas indeseadas y levanto mi teclado.
Después de ponerlo sobre mi cama, agarro algunos papeles y un lápiz.
Me siento con las piernas cruzadas y enciendo el teclado. Colocando
mis manos sobre las teclas blancas presiono y la música llena la
silenciosa habitación. Últimamente he preferido los acordes oscuros e
inquietantes, y pienso en lo mucho que Beckett los aprobaría. Esta idea
dispara una sensación enfermiza en el fondo de mi estómago.
Mi celular vibra.
Desearía que hubieras venido con nosotros.
Sonrío ante el mensaje de Lola. Aunque trata de retirarse, no
puede hacerlo.
Tal vez la próxima vez, contesto.
Mientras comienzo a bajar el celular, mi pulgar accidentalmente se
desliza a través de la pantalla táctil y los mensajes se deslizan hacia
abajo. Capto uno de los últimos mensajes entre Beckett y yo, y mi
estómago se retuerce. Mis ojos conectan con las palabras, la fácil charla
entre nosotros. Recuerdo reírme cuando los recibí. Recuerdo pensar que
finalmente estaba en una relación que significaba algo. Si sólo las cosas
hubieran resultado diferentes. Si sólo el agente de talento pudiera
habernos llevado como un equipo, de la forma en que queríamos.
Entonces tal vez estaría con él en LA.
Trato de imaginar lo que Beckett debe de estar haciendo ahora.
Puedo imaginármelo en sus jeans ajustados, su guitarra sujetada con
una correa sobre su camiseta. Probablemente esté fuera ahora con un
miembro de su club de fans. Puede ser diferente del que tenía aquí,
pero estoy segura que ya tiene uno. El encanto de Beckett atrae chicas
hacia él como un imán. Bajando la mirada a mi teclado y papeles en
blanco, me maldigo por estar sentada en casa sola un sábado por la
noche, mientras Beckett probablemente haya salido con alguna zorra
rubia.
Frustrada, me levanto, limpiando las migajas de mis pantalones de
pijama. Culposamente, mi mirada aterriza en la bolsa vacía de papas
fritas. Lola tiene razón. No puedo quedarme sentada aquí teniéndome
lástima. Beckett se puede haber ido, pero hay cosas que me están
pasando. Puedo ser la cantante principal de la vieja banda de Beckett.
Por lo menos eso mantendrá mi mente distraída.
Me dirijo a mi vestidor, y saco unos jeans y un top. Después de
cambiarme rápidamente, recorro mi cabello con el cepillo un par de
veces y paso brillo labial sobre mis labios. Luego agarro mi bolso, y me
dirijo afuera. Sólo me toma unos minutos llegar a la cafetería. El
estacionamiento está lleno, como siempre en la noche de un sábado,
por lo que termino estacionándome en la calle. Mientras salgo de mi
auto, envuelvo ajustadamente mi chaqueta alrededor de mi cuerpo. El
frío aire de la noche se arremolina a mí alrededor, oliendo a asfalto
mojado. Mis botas resuenan en el pavimento con cada paso.
Estoy agradecida cuando entro, y la calidez cala mis dedos.
Recorro mis brazos con mis manos y espero a que se descongelen. Miro
a Lola y a Ryker sentados en una mesa redonda en la esquina. Están
inmersos en su conversación, por lo que me dirijo al mostrador a
ordenar mi moca. El sensual sonido de la voz de una mujer sale del
escenario. Mientras espero en la fila, alzo mi mirada hacia ella. Se
sienta en un banco, una guitarra en su regazo. Su voz no es mala.
Demasiado vibrato para mi gusto, pero tiene potencial.
—Oye, viniste. —Lola se acerca a mi lado furtivamente.
—Sí. —Me encojo de hombros—. Me di cuenta que apesta estar
sentada en casa.
—Bueno, me alegro de que estés aquí. Después de que tengas tu
bebida, ven a unirte con Ryker y conmigo.
—Lo haré. —Le sonrío antes de que regrese a la mesa. Cuando es
mi turno, me dirijo al mostrador y ordeno un moca grande. Después de
obtener mi bebida, zigzagueo entre las mesas hasta llegar a la de Lola.
—¿Vas a tocar? —me pregunta Ryker después de que me siento.
—Podría. —Sonrío, llevando la taza a mi boca. Burbujas
espumosas pintan mis labios. Las limpio con una servilleta pequeña y
luego la coloco de nuevo en la mesa. La chica en el escenario deja de
cantar, y escucho sus tacones resonar en el escenario mientras sale.
Tomo otro trago de mi café, reuniendo el valor para tocar. Cuando alzo
la mirada de nuevo al escenario, mi corazón se para. De ninguna
manera. ¿Qué está haciendo él aquí?
Becket está sentado en un banco, su guitarra en su regazo. Está
vistiendo sus jeans y camiseta usuales. Cuando sus ojos se fijan en los
míos, encuentro que es difícil inhalar. Me vuelvo hacia Lola, una
expresión interrogante en mi rostro, pero se ve tan sorprendida como yo
lo estoy.
—Quiero tocar una nueva canción esta noche —dice Beckett,
arrancando mi atención de nuevo hacia él—. Escribí esta canción para
alguien muy especial; alguien que cambió mi vida. Alguien de quien
pensé que me podía alejar, pero no pude. Star Evans. —Baja la mirada
hacia mí enfáticamente, y el calor se arrastra hacia mis mejillas—.
Lamento tanto haberme ido. Pensé que obtener un contrato de
grabación y convertirme en una gran estrella era todo lo que quería de
la vida hasta que te conocí. Contigo, empecé a ver que tal vez había más
en esta vida que sólo ser exitoso. Aun así, cuando tuve la oportunidad
de irme a Los Ángeles, sentí que tenía que tomarla. Pensé que me
arrepentiría si no lo hacía. Pero Star, cuando llegué ahí, la única cosa
de la que me arrepentía era dejarte. Nada importaba sin ti estando ahí
para compartirlo conmigo. —Respira profundamente, y mis ojos están
pegados en él. Me da miedo moverme o inclusive respirar—. Te amo,
Star. Sólo espero no haber cagado demasiado las cosas entre nosotros.
—Rasguea su guitarra—. Escribí esta canción para ti, Star.
Inesperada
Viniste
Traté de evitarlo
Pero eres mi canción
La que estaba destinado a cantar
Eres todo lo que quiero
Eres todo
Las lágrimas punzan los rabillos de mis ojos mientras Becket se
levanta del banco y salta bajándose del escenario, su guitarra todavía
en su mano. Cuando repite el coro una vez más, su mano libre
encuentra la mía y me ayuda a levantarme de mi asiento, acercándome
a él. Permito a mi cuerpo ser guiado. Su brazo se envuelve a mi
alrededor mientras toca la última nota evocadora. Su rostro se acerca al
mío.
—Lo siento, Star. ¿Puedes perdonarme?
Busco sus ojos y no veo nada más que sinceridad. Mi cabeza da
vueltas. Parece como un sueño.
—Por supuesto —susurro.
Baja su cabeza y captura mis labios en los suyos. Vítores y
aplausos suenan alrededor de nosotros.
—Te amo, Star —dice contra mi boca.
Mi corazón se salta un latido con sus palabras. Descanso mi
cabeza contra su pecho y asimilo cómo se siente él.
—Te amo también, Beckett.
* * *
Después de decirles adiós a Ryker y a Lola, sigo a Beckett a su
camioneta. Mis dedos están entrelazados con los de él, y aprieto tan
fuerte que mis nudillos se ponen blancos. Es como si tuviera miedo de
dejarlo ir. Ahora que está de vuelta, quiero estar cerca de él lo más que
pueda. El aire frío escoce mis mejillas mientras caminamos lado a lado.
Una vez dentro de su camioneta, froto mis palmas en un esfuerzo para
calentarlas.
Beckett se desliza junto a mí y planta un beso en mi mejilla.
—Hombre, te extrañé.
—Yo también. —Le sonrío—. ¿Por cuánto tiempo estarás de vuelta?
—Para siempre.
Inhalo bruscamente.
—¿Qué?
—Regresé para quedarme, Star. No voy a volver. —Se mueve
acercándose a mí, colocando su mano sobre mi muslo.
Es lo que quería, e incluso ahora que está aquí, sé que no puedo
dejarlo hacer eso. No puedo dejar que renuncie a su sueño por mí.
Colocando mi mano sobre la de él, sacudo mi cabeza.
—Beckett, tienes que regresar.
—No, Star. No tengo.
Suspiro.
—Desde que te fuiste, todo lo que he querido es que regreses a mí.
—Entonces no hay problema. —Beckett me guiña, dándome una
sonrisa torcida.
—Excepto que estás renunciando tu sueño de toda la vida.
—Star, cuando te conocí por primera vez estaba tan preocupado de
que te metieras en el camino de mi sueño, pero ahora pienso que eres la
única persona que puede ayudarme a alcanzarlo. —Acaricia mi mano
con sus dedos, causando que escalofríos suban por mi brazo. Las
ventanas alrededor de nosotros se empañan del frío afuera. En este
punto el estacionamiento está vacío, y el silencio nos rodea—. Mi última
noche en Los Ángeles estaba en mi habitación de hotel, y en todo lo que
podía pensar era lo solo que estaba sin ti. Me di cuenta que el éxito no
significaría nada si no tenía a alguien con quien compartirlo. Star, no
quiero conseguirlo solo. Quiero que estés ahí conmigo. —Fija sus ojos
en mí—. Y creo que los dos podemos hacerlo como un equipo. Somos
buenos juntos. Musicalmente y en otras cosas. —Me lanza una sonrisa
conocedora que hace que mi estómago revolotee.
—¿Tu club de fans no te hizo compañía, entonces? —Sé que estoy
tratando de sonsacar información, pero no me importa. Necesito saber.
Me besa rápidamente en la punta de mi nariz.
—No estuve con ninguna chica en Los Ángeles, si eso es lo que
estás preguntando. Mi corazón pertenece a sólo una chica ahora, Star.
—Y tienes mi corazón entero y por completo, Beckett.
—Entonces sé que tomé la decisión correcta.
Frunzo el entrecejo.
—Pero no quiero que alguna vez estés resentido.
—No lo estaré. Lo prometo. —Inclinándose hacia adelante, presiona
sus labios en los míos. Lo agarro, mi boca moviéndose en sincronía con
la de él. En su beso, pruebo su pasión y amor. Respondo, rindiéndome
a él. Cuando nos separamos, inclino mi cabeza contra la ventana, mis
dedos trazan el tatuaje en su brazo. Cuando llego a su codo, avisto algo
nuevo. Entrecierro los ojos y me muevo hacia adelante.
—¿Te hiciste un nuevo tatuaje?
Beckett sonríe pícaramente.
—Me preguntaba cuándo lo notarías. —Extiende su brazo,
exponiendo todo su codo.
Mi aliento se atora en mi garganta.
—Es una estrella.
—Así estarás conmigo donde quiera que vaya. —Roba un beso de
la parte interior de mi cuello, causando que una ola de deseo se dispare
a través de mi cuerpo. Toda esta noche se siente como un sueño, y
seriamente espero nunca despertarme de él.
—Me encanta —le digo.
—Mejor nos vamos de aquí. Hay un lugar al que quiero llevarte —
dice Beckett, alejándose de mí. Asiento, y me acomodo.
Después de colocar la llave en la ignición, Beckett enciende la
camioneta y se dirige fuera del estacionamiento. Las calles están
oscuras, los postes arrojando un resplandor fantasmal en el asfalto
frente a nosotros. Ya que no estoy muy familiarizada con Seattle, no
tengo idea dónde nos dirigimos. Lo único que puedo decir es que no
vamos al campus o al apartamento de Beckett. Pero confío en Beckett,
por lo que me acomodo en el asiento dejando que el camino retumbe
debajo de mí mientras conduce.
Cuando se estaciona y detiene el auto, levanto la mirada para ver
que estamos en un cementerio. El portón de hierro es amenazante ante
mí, oscuro e imponente. Mi estómago se retuerce, e instintivamente sé
por qué estamos aquí.
Cuando Beckett habla, su tono es inseguro y pequeño. Nunca lo he
escuchado así antes, y la emoción me inunda.
—Nunca he venido aquí, pero creo que es hora.
Me estiro y acaricio su rostro, mis dedos recorriendo su ligera
barba.
—¿Estás seguro?
Asiente.
—Contigo aquí, puedo hacer esto.
Juntos, salimos de la camioneta y entramos al cementerio. Mis
pies crujen sobre el césped mojado mientras zigzagueo entre las
tumbas. Mi mirada asimila las palabras talladas en piedras, el legado de
aquellos que dejaron el mundo atrás. Algunas de las tumbas están
llenas de flores, pequeños globos o animales de peluche. Cuando
finalmente llegamos a la de Quinn, está vacía. Beckett se arrodilla en el
césped, sus rodillas se empapan. Estoy de pie detrás de él, insegura de
qué hacer. Mis brazos se mecen incómodamente en mis costados, y
vuelvo mi cabeza en un intento de darle privacidad. Estoy asombrada
cuando siento sus dedos acariciar los míos. Su mano se cierra en mis
dedos, y me empuja hacia adelante.
—Quinn —dice Beckett hacia el aire quieto de la noche—. Quiero
que conozcas a alguien.
Doy un paso hacia delante, y me paro directamente junto a
Beckett.
—Esta es Star —continúa Beckett, su voz tiembla un poco—.
Desearía que las dos se hubieran conocido. Se habrían amado, estoy
seguro de ello. Se parecen mucho.
Siento las lágrimas quemar en mis ojos y mis labios tiemblan un
poco, por lo que los muerdo.
Beckett sacude su cabeza, y escucho el arrepentimiento en su voz.
—Quinn, lamento nunca haber venido a visitarte. Creo que sólo me
sentía culpable acerca de todo, pero ya superé eso. Sé que tomaste tus
propias decisiones en la vida, igual que todos nosotros. Y ya estoy
cansado de estar furioso acerca de ello. —Aprieto sus fríos dedos,
urgiéndolo a continuar—. Te amo, hermanita.
Tragando con fuerza, parpadeo para alejar las lágrimas que
amenazan con caer. Beckett se pone de pie, agua manchando sus
rodillas.
—¿Estás bien? —le pregunto.
Asiente, todavía mirando fijamente la tumba de su hermana.
—Siempre quise venir aquí. Pensé que me daría un cierre o algo.
—¿Lo hizo?
—Sí, creo que más o menos lo hizo. —Se da la vuelta hacia mí,
tomando ambas manos en las suyas y presionando su frente contra la
mía—. Gracias, Star.
—¿Por qué?
—Por amarme. Por ayudarme a aprender cómo abrirme. Por venir
aquí conmigo.
—No hay otro lugar en el que prefiera estar.
—Eso es bueno, porque no quiero dejarte ir. Jamás. —Acaricia mi
mejilla con sus labios hasta que llegan a mi boca y la sujetan
firmemente. El resto del mundo se cae mientras me pierdo en su beso,
su toque, sus brazos. Me sostengo con fuerza, prometiendo nunca
dejarlo ir.
Epílogo
Star
Traducido por Shilo
Corregido por Dianna K

5 años después

K atie, mi maquillista, unta brillo sobre mis labios. Mantengo


mi rostro perfectamente quieto con mis labios fruncidos
hasta que termina. Pero eso no detiene el temblor nervioso
de mis piernas mientras las mariposas pululan en mi estómago.
—¿De verdad está lleno ahí afuera? —pregunto, un ligero temblor
en mi voz.
—¿Estás bromeando? El concierto se agotó en el primer día de
venta de entradas —replica Katie mientras empolva mi nariz.
—No puedo creer que esté tocando en un show agotado.
—¿De verdad estás sorprendida? Tu disco ha sido número uno por
semanas. —Baja la brocha y me sonríe—. De acuerdo, estás lista.
Un golpe en la puerta de mi vestuario nos sobresalta. Sabiendo
quién es, Katie me da una mirada de advertencia.
—No arruines tu maquillaje.
Me río. Su pedido será difícil.
—Haré mi mejor esfuerzo.
—Tortolitos. —Sacude su cabeza en una burla disgustada y va
hacia la puerta. Después de abrirla, se desliza para salir, permitiendo a
Beckett entrar.
—Diez minutos para el show, Sra. Nash.
Salto de mi silla y corro a sus brazos.
—Nunca me canso de escucharte llamarme así.
—Y nunca me canso de decirlo. —Baja sus labios a los míos, y a
pesar de la advertencia de Katie, lo beso con voracidad.
—No puedo creer que esto esté pasando de verdad. —Jadeo contra
sus labios.
—Sabía que pasaría. Siempre creí que juntos lo lograríamos.
—Eres asombroso, ¿lo sabes?
Los brazos de Beckett se aprietan a mi alrededor y guiña un ojo.
—Sí, lo sé. Me lo dijiste un millón de veces anoche.
Me río.
—Hombre, me casé con un egocéntrico.
—Oye, es algo bueno que sepa cómo complacer a mi chica. —
Sonríe, su mirada bajando a mi falda—. Hablando de eso, ¿crees que
podamos hacer uno rápido?
—Oh, desearía. —Me inclino hacia él, y sus manos bajan hacia mi
falda.
—Cinco minutos —grita una voz chillona desde afuera de la
puerta.
Me dejo caer contra Beckett y dejo salir un suspiro.
—Creo que mejor salimos.
Se inclina y me susurra en el oído:
—Después, entonces.
Un temblor de deseo me recorre.
—No puedo esperar.
—¿Lista, Sra. Nash?
Asiento mientras entrelaza sus dedos con los míos. Mirando hacia
abajo, vislumbro el brillo del diamante de mi anillo de bodas,
recordándome el voto que le hice a Beckett. Mi mirada aterriza en el
anillo matrimonial de Beckett, y sonrío por las estrellas grabadas a su
alrededor. Después de darle a mis dedos un apretón alentador, Beckett
me guía fuera del vestidor. Juntos nos dirigimos al escenario. Justo
antes de llegar a las escaleras, Beckett se vuelve hacia mí.
—Te amo, Star.
—Te amo también, Beckett. Siempre.
Próximo libro
Desde pequeña, he tenido una
lista de planes cuidadosamente
construidos para mi vida. Pero
cuando me encuentro con el sexy
músico Ryker Collins, estoy
dispuesta a renunciar a todo por
estar con él. Hasta que un único
acto me hace cuestionar sus
verdaderos sentimientos hacia mí.
Ahora me queda preguntarme si
enamorarme de él fue un gran
error. Tan sólo espero que él pueda
probarme que no es demasiado
tarde para nosotros.
Star Struck #2
Amber Garza

Amber Garza reside en California


con su increíble esposo y dos hijos
chistosos que le aportan suficiente
material para mantenerla escribiendo
por años.
Bilogía Star Struck:
1.- Star Struck
2.- Love Struck
Créditos
Moderación
Ateh & Flochi

Traducción
Adaly
Jo
âmenoire
LizC
AnnaTheBrave
Mae
Apolineah17
Martinafab
ateh
rihano
BookLover;3
Selene1987
flochi
Shilo
Gemma.Santolaria
Xhex
HeythereDelilah1007

Corrección
Beatrix85
Dianna K
Flochi
Giuu
Mae
Nony_mo

Recopilación y revisión
Flochi

Diseño
Aria