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Universidad Tecnológica de Santiago

UTESA

Presentado por:
Darlyn Fermín Báez Peña

Matrícula:
1-15-7720

Asignatura:
Evaluación Educativa

Tema:
Evaluación de las Competencias en la Educación Básica

Presentado a:
Elizabeth Peralta

Fecha de entrega:
12 de febrero, 2019
Mao, Valverde, República Dominicana
Introducción

La evaluación de las competencias es un nuevo


paradigma en el campo de la educación y la gestión del
talento humano, que está ayudando a identificar con mayor
claridad los logros y aspectos por mejorar en las personas,
con base en la actuación integral ante situaciones y
problemas contextualizados.

Con ello, se está trascendiendo el enfoque tradicional


de la evaluación, que se orienta a los contenidos
fragmentados sin considerar el contexto.

La evaluación de las competencias se aplica en todos


los niveles educativos, desde preescolar hasta doctorado y
posdoctorado, para diagnosticar, formar, acreditar
(reconocer los logros académicos) y certificar la actuación
de las personas, buscando que los estudiantes posean una
auténtica formación integral.
EVALUACIÓN DE LAS COMPETENCIAS EN LA
EDUCACIÓN BÁSICA
Formar y aplicar la competencia docente de evaluación

Si un estudiante desarrolla y aplica muy buenas actitudes


hacia el trabajo con las matemáticas, pero no está en
condiciones de resolver problemas de la vida, entonces
tiene actitudes pertinentes pero le falta desarrollar
competencia.

Lo mismo podemos decir de aquellos estudiantes que


tienen conocimiento acerca de muchos contenidos de
matemáticas, pero les falta aplicarlos en problemas.
Pueden saber mucho, pero les falta la competencia.
Asimismo, podemos encontrar estudiantes hábiles para
resolver problemas, pero les falta motivación y
compromiso, o saber interpretarlos y argumentarlos. En
este último caso, tampoco tienen competencia.

En toda competencia, la persona y el contexto forman una


unidad. No existen las competencias fuera del contexto. En
la persona está la personalidad, la corporeidad y los
saberes para actuar. En el contexto, por su parte, están las
situaciones que demandan la actuación de la persona, con
sus retos, criterios de calidad y referentes de la ética. Esto
implica, entonces, que las competencias son tanto
actuaciones para sí mismo como para los demás y el
entorno ambiental.
Evaluar las competencias es un proceso que busca el
mejoramiento continuo con base en la identificación de
logros y aspectos por mejorar en la actuación de las
personas respecto a la resolución de problemas del
contexto (personal, familiar, social, laboral-profesional,
recreativo y ambiental-ecológico). Implica tener en cuenta
los criterios, evidencias y niveles de desempeño de
determinada competencia y brindar una retroalimentación
oportuna y con asertividad a los estudiantes (Tobón, 2009,
2009, 2010, 2010).

Los objetivos son las conductas esperadas al final de un


periodo. La evaluación por objetivos consiste en determinar
en qué medida las personas alcanzan dichos objetivos a
corto, mediano y largo plazo. Para ello, los objetivos se
establecen por dimensiones o áreas: cognitiva, afectiva,
procedimental, social, artística, disciplinar, etc. Estas
dimensiones se evalúan por sí mismas sin la necesidad de
problemas contextualizados.

El enfoque formativo de la evaluación consiste en analizar


las evidencias de los estudiantes para que, por medio de la
retroalimentación, logren los aprendizajes esperados en el
mayor grado posible de desempeño, independientemente
de si se trata de una evaluación sumativa o no sumativa.
Pretender que los estudiantes desarrollen las competencias
establecidas en el currículo obliga a los docentes a poseer
también las competencias necesarias para asegurar que
ello se dé. No es posible que los estudiantes formen
competencias si los docentes no son, a su vez,
competentes para mediar este proceso.

Podemos definir las competencias docentes como las


actuaciones integrales que poseen los docentes para
mediar la formación integral, el proyecto ético de vida y el
desarrollo de competencias de los estudiantes, por medio
de la movilización articulada del saber ser, el saber hacer,
el saber conocer y el saber convivir, en el marco de la
mejora continua, la idoneidad en lo que se hace y el
compromiso ético.

Los perfiles de competencias docentes son conjuntos


articulados que contienen las competencias que es
necesario que posean los docentes para llevar a cabo su
trabajo educativo con los estudiantes, las familias, la
comunidad y la profesión educativa.

El docente debe orientar la evaluación hacia la formación


de los estudiantes, buscando que no se limite al
diagnóstico ni a la calificación, que son subproductos
(Dochy y otros, 2002; Bain, 2007).
La evaluación enfocada a la formación debe permitir una
continua retroalimentación que lleve al mejoramiento
continuo, y que este efectivamente se ponga en acción en
la mediación del docente y en lo que hace el estudiante.

Competencia docente de evaluación desde el proyecto


ético de vida

Desde la óptica de la socioformación (Tobón, 2010a) el


centro es el proyecto ético de vida en el trabajo educativo,
cualquiera que sea el área académica que se aborde.
Porque la ética es el gran reto en la formación actual de los
seres humanos ya que los problemas más apremiantes
requieren de ella.

La propuesta es que quienes toman las decisiones


respecto a las políticas educativas (gobierno, congreso,
entidades nacionales, etc.), así como los directivos de las
instituciones, los docentes, los estudiantes, las familias y
las organizaciones sociales, basen todos los procesos
evaluativos en este macroproceso.
Conclusión

Muchos docentes y directivos tienen prácticas de


evaluación impertinentes a los nuevos retos de la formación
integral y de las competencias propuestas en la actualidad.

Es esencial que docentes, directivos, asesores e


investigadores autoevaluemos nuestra competencia
docente de evaluación de competencias.

Con base en dicha evaluación podemos tomar


conciencia de nuestros logros y aspectos por mejorar, para
luego ejecutar las acciones concretas que nos lleven a
tener una mejor práctica en este campo.
Opinión Personal

La educación por competencias ha resurgido en todo


el mundo con gran fuerza desde finales del siglo pasado.
Las reformas del sistema educativo mexicano emprendidas
en la última década y que comprenden todos los niveles
tienen un elemento en común: un currículo con un enfoque
basado en competencias.

Al igual que en otros países, en México estamos


viviendo una efervescencia por las competencias; no
obstante, la confusión y la incertidumbre parecen ser el
signo distintivo de estas reformas.

Es cierto que el concepto de competencias es


polisémico y complejo, que no existe una teoría unificada
que sustente este enfoque y que carecemos de experiencia
en la puesta en práctica de un currículo basado en
competencias.

Si a esto le sumamos la dificultad propia que entraña


la evaluación del aprendizaje, diremos que las condiciones
están puestas para que la ambigüedad y el desconcierto
reinen en los centros educativos, tal como está sucediendo.